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LAUDATO SI

Papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común

No puede haber crecimiento económico auténtico sin crecimiento social y moral, de lo


contrario se terminará destruyendo al hombre. «El derroche de la creación comienza donde
no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a
nosotros mismos»1. La raíz del problema está en el egoísmo del ser humano, en pensar solo
en su propio bienestar sin ver la gran familia que somos la humanidad; sin ver que tarde o
temprano estaremos cometiendo un suicidio contra nosotros mismos, además de ser un gran
pecado.

Y lo que demuestra el hombre al derrochar la creación es su falta de vida interior, por lo


que si se quiere avanzar en dicho tema hemos de procurar alimentar nuestro interior, buscar
estar en contacto con el Dueño de la creación. San Francisco de Asís … «advierte hasta qué
punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el
compromiso con la sociedad y la paz interior»2. Y no he de pensar que mi actuación en dicho
problema (el cuidado de la creación) no me corresponde o es mínimo lo que puedo aportar,
pues, toda la humanidad podemos colaborar. Hemos de mejorar el espacio que nos rodea,
pues, el espacio influye en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar.

Existen problemas que ya no pueden ser retrasados, como la escasez de agua, la


contaminación, el cambio climático, la desaparición de especies animales y vegetales, la
pobreza, la falta de sentido social, la pérdida de valores, consumismo extremo, etc.

La existencia humana se basa en tres relaciones: con Dios, con el prójimo y con la tierra.
«Esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de
inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de
este mundo, porque “Él lo ordenó y fueron creados, Él los fijó por siempre, por los siglos, y
les dio una ley que nunca pasará” (Sal 148, 5b-6)»3. La creación es un proyecto de amor
donde todo tiene una razón de ser y un significado «no debería llevarnos a olvidar que cada
criatura tiene una función y ninguna es superflua. Todo el universo material es un lenguaje
del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros»4. Además, toda la naturaleza
manifiesta a Dios, es lugar de su presencia.

1
LAUDATO SI, 6.
2
LAUDATO SI, 10.
3
LAUDATO SI, 68.
4
LAUDATO SI, 84.
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Pero, cuidado, «no puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de
la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por
los seres humanos»5. Entonces, la primera preocupación ha de estar en los demás seres
humanos, en mi relación auténtica y real de convivencia y ayuda y sólo de ahí brotará una
verdadera relación con lo creado.

Así también, «cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un


embrión humano, de una persona con discapacidad -por poner solo algunos ejemplos-
difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza»6. No habrá una nueva relación
con la naturaleza sin un nuevo ser humano, sin la conversión del hombre, sin una adecuada
visión del mismo.

Y pensemos en los más pobres, urge ser solidarios con los más pobres, nadie ha de quedar
excluido, la tierra pertenece a todos. Por lo que, aquél que tenga más bienes ha de preocuparse
por administrar de forma excelente los bienes que pertenecen a todos, pensando en los más
necesitados. Que no ha de ser generosidad sino solo justicia. Tener un proyecto común, desde
una perspectiva universal, no solo en beneficio de los países más desarrollados, recordando
el principio de subsidiariedad que exige más responsabilidad por el bien común a quien tiene
más poder, «la Iglesia no pretende definir las cuestiones científicas ni sustituir a la política,
pero invito a un debate honesto y transparente, para que las necesidades particulares o las
ideologías no afecten al bien común»7.

La fe juega un papel importante, pues, «la mayor parte de los habitantes del planeta se
declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas
orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes
de respeto y fraternidad»8.

Cuanto se plantea el problema se debe traducir en hábitos concretos, hábitos nuevos. Se


ha de ir fomentando dichos hábitos en todas las instancias de formación como lo es la familia,
la escuela, las instituciones religiosas, etc. Educar para ser responsable con el cuidado de la
creación, en especial en el cuidado y responsabilidad de los más pobres. Y al hablar con los
católicos es importante señalar la especial ayuda que se tiene en los sacramentos. Podemos
concluir que la tarea es de todos y a todos nos pertenece el cuidado de nuestra casa, ya es
hora de tomar consciencia y emprender hábitos nuevos.

Bryan Alejandro Ramírez Barba

5
LAUDATO SI, 91.
6
LAUDATO SI, 117.
7
LAUDATO SI, 188.
8
LAUDATO SI, 201.
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