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Música nacionalista en Rusia

En este país destaca fundamentalmente el llamado Grupo de los Cinco, agrupación


musical en torno a Mili Balakiev, un compositor no muy brillante, pero que funda una
escuela musical, la Es cuela Libre, de carácter gratuito. En 1865, él y varios compositores
publican el Manifiesto de los Cinco que, en síntesis, es una recopilación de principios
musicales del estilo nacional ruso, que a partir de este momento se debe basar en el
canto popular, la libertad creadora, autodidactismo que ellos exhiben impúdicamente. Por
último, no admiten ningún tipo de forma que entorpezca su labor creadora. Los
componentes del Grupo de los Cinco son los siguientes:
* Glinka (1804-1857). Aunque en realidad no debería encuadrársele en este grupo, es el
primer músico importante de Rusia. Estudia en Berlín y, de vuelta a su país, animado por
sus amigos se decide a componer una ópera, La vida del zar, que narra la lucha contra los
polacos. Aunque predomina el estilo italiano, los coros ya introducen melodías populares y
folklóricas. Después de componer la que será la primera ópera nacional rusa, compone
Risslau y Luzmila, deliciosa ópera con un fuerte sabor popular.
* Borodine (1834-1887). Con él comienza el Grupo de los Cinco; es muy poco fértil, pero
excelente compositor. Sus dos sinfonías, un pequeño poema titulado En las estepas de
Asia Central y sus óperas El principe Igor, en la que destacan las danzas polovtzianas, y
Las romanzas de Iaroslav con el coro del cuarto acto, de una gran belleza y originalidad,
son suficientemente explicativas de sus cualidades.
* Rimsky-Korsakov (1844-1909). Al igual que el anterior, tampoco es músico profesional,
sino of icial de la Marina Rusa. Con una excelente educación musical, en gran parte
autodidacta, su característica principal radica en su cromatismo, técnica musical que
consiste en el empleo de bemoles y sostenidos, consiguiendo de la orquesta timbres no
manejados hasta el momento. Se pueden destacar de entre sus obras: Sadko, primer
poema sinfónico ruso: la Pokovita, Una noche de mayo, Snegomusska, Sherezade,
Mozart y Salieri y La ciudad invisible de Kitejer.
* Mussorgsky (1839-1881). Es con mucho el más genial del Grupo de los Cinco. Más
que un innovador, fue un precursor, hasta el punto de que se le considera el menos
clásico del grupo. Se puede decir que su música brota de un instinto espontáneo que
renueva constantemente los temas más bellos de la música del pueblo, capaz de
componer con auténtica gracia juvenil o imprimir a su música un patetismo terrible.
Entre sus obras destacan: Chambre d’enfants, Cantos y Danzas de muerte, el poema
sinfónico Una noche en el Monte Pelado, y sobre todo su ópera Boris Gudonov, obra
cumbre del drama lírico en la que el personaje principal se puede decir que es el
pueblo.
Chaikovsky (1840-1893). Es contemporáneo del Grupo de los Cinco, pero quizá el más
conservador de los músicos rusos debido a que trabaja para el Teatro Imperial. Estudia en
el Conservatorio de su ciudad, San Petersburgo, y muy pronto comienza a componer. Sus
comienzos fueron penosos, pero gracias al altruismo de su admiradora, la señora Merck,
que le otorga una pensión de 6.000 rublos, Chaikovsky puede consagrasarse de lleno a la
composición.
Hay en su música una gran sensibilidad y una melodía delicada cortada por bruscos
accesos de rudeza. Su obra es abundante, a pesar de su corta vida, cuarenta y tres años.
Destacan seis sinfonías, la más importante es la Patética; las óperas Eugenia Onegin, La
hechicera y La Dama de Picas. Tres ballets, La bella durmiente del bosque, El lago de los
cisnes y la suite Cascanue ces. Por último, los poemas sinfónicos La tempestad, Hamlet,
Romeo y Julieta y la popular Obertura, de 1812.
Música nacionalista en la región de Bohemia
La región de Bohemia tiene una tradición musical que se ve cortada como producto de la
invasión por parte de los austríacos en la Guerra de los Treinta Años, por lo que la música
que se hace en esta región está fuertemente impregnada de un tinte germano. Este
resurgimiento es paralelo al que aparece en las regiones vecinas, Moravia y Eslovenia,
con las que antes formaba una unidad
nacional.
* Smetana (1824-1884). Su fama se debe a la creación de una serie de poemas
sinfónicos con el nombre de Mi país, de entre los que cabe destacar el dedicado a
Moldavia. Igualmente autor de varias óperas, en su época era muy conocido como
intérprete de piano y director de orquesta, a la vez que como teórico del nacionalismo
musical.
Dvorak (1841-1904). Menos innovador que Smetana, es más conocido por el público por
la belleza plástica de su música. Aunque se le considera plenamente nacionalista, Dvorak
hereda de la música germana su tradición instrumental, lo que le aleja en ciertos
momentos del folklorismo. Está dotado de un temperamento sinfónico, con lo que logra
que el nacionalismo arribe defi nitivamente a la madurez, ya que logra hacer desaparecer
de su obra ese toque anecdótico de lo folklórico y popular. En su obra destacan nueve
sinfonías, de las que sólo las cinco primeras tienen número. La más famosa es la quinta,
también denominada del Nuevo Mundo, escrita a su llegada a América. Igualmente es
autor de la ópera La Rural, Danzas eslavas, un Concierto para violoncello y otro para
violín.
* Janocek (1854-1928). Más tardío que los anteriores, se trata de un compositor y director
dotado de un temperamento dramático que se hace notar en sus óperas. Emplea con
frecuencia melodías populares procedentes de danzas folklóricas y cuenta con una muy
abundante producción coral, de cámara y música religiosa, como la Misa Solemne. Entre
sus óperas destacan Jenufa, Katia Kabanova y La zorra astuta.
Música nacionalista en los países escandinavos
Aunque sin tradición musical, van a producir dos excelentes músicos, como Sibelius y
Grieq.
* Sibelius (1865-1957). Músico de origen finlandés, al igual que Dvorak, su música es
más instrumental que popular. En este momento Finlandia se encuentra bajo el dominio
ruso, lo que ha ce de Sibelius un ferviente militante nacionalista. Cuenta con siete
sinfonías y varios poemas sinfónicos, de entre los que destaca el titulado Finlandia.
* Grieg (1843-1927). Es el representante más cualificado de la música nacionalista
escandinava. Nacido en Noruega, deja entrever influencias románticas, especialmente
de Schuman. Destacan sus piezas líricas para piano en la línea también de esa
influencia romántica, aunque ha de considerársele como un músico plenamente
nacionalista. Igualmente destacan su célebre Con cierto para piano y orquesta y la suite
Peer Gynt, música escénica para un concierto de Ibsen; Danzas noruegas, Tres
sonatas para violin y un cuarteto de cuerda forman la totalidad de su obra.

Dentro del contexto del mundo anglosajón, Estados Unidos necesita un punto y aparte
dada la existencia de una fenomenología musical ausente en el resto de Occidente, al
menos en un principio: se trata del Jazz. No es una música popular o folklórica
propiamente dicha, aunque tiene un fuerte arraigo entre una gran masa de la población de
este país, la mayoría de color. Como es lógico, la música estadounidense se va a dejar
impregnar de estas influencias musicles de origen jazzístico. En este aspecto destacan
fundamentalmente MacDowell y Gershwin.
* MacDowell (1869-1937). Su obra está impregnada de la influencia de Debussy y Grieg,
gozando en Estados Unidos de una extraordinaria popularidad. Destaca como autor de
dos conciertos para piano, a la vez que de varios poemas sinfónicos.
* Gershwin (1898-1937). Es el autor más característico del continente norteamericano.
Sus composiciones asumen plenamente los valores de la música jazz, incorporándola en
la medida de lo posible a su obra sinfónica. Crea una ópera con temática negra, Porgy ant
Bess, y sobre todo dos obras sinfónicas importantes, Rapsodia in blue y Un americano en
París.