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A menudo cuando nos dejamos llevar, cuando disfrutamos y jugamos decimos “ha

salido mi parte más niño”. Y es relativamente fácil identificar esa parte nuestra libre y
espontánea, que tiene curiosidad y le gusta jugar.

Ese es nuestro niño interior, pero ese niño no siempre está contento y juguetón, también
tiene miedos, se siente inseguro, necesita que le acepten y le hagan caso.

Conectar con esa parte de nuestro niño interior nos gusta menos y muchas veces lo
evitamos, pero eso no hace que desaparezca y en ocasiones nos encontramos
reaccionando como cuando éramos niños, frustrándonos, enfadándonos o sintiéndonos
abandonados. Esa es la señal de que hay algo a lo que debemos prestar atención.

Cuando somos pequeños muchos de nosotros nos hemos tenido que adaptar y
convertirnos en lo que nuestros padres o nuestro alrededor querían que fuésemos, y en
ese proceso hemos perdido nuestro auténtico yo.

Otras veces hemos pasado por situaciones difíciles en las que sentimos miedo y no
tuvimos apoyo o no pudimos pedir ayuda y se nos ha quedado grabado una sensación de
abandono y soledad, que nos hace a día de hoy sentirnos vulnerables y asustados.

Por esto, conectar con nuestro niño interior, con nuestra parte herida, es esencial para
llevar una vida plena y sana en el presente, para poder volver a confiar en los demás,
establecer relaciones sanas, aumentar nuestra autoestima… etc.

Objetivos

 Conectar con nuestro niño interior y darnos cuenta de cómo nos sentimos.
 Sanar nuestras heridas del pasado para poder disfrutar del presente.
 Aprender a ser nosotros mismos sin miedo a que nos rechacen o nos hagan daño.
 Aceptarnos tal y como somos, y sentir más seguridad en nosotros mismos.

Beneficios

 Aumentar la confianza en uno mismo.


 Aumentar la consciencia sobre uno mismo y nuestros sentimientos.
 Mejorar nuestras relaciones personales.
 Liberarnos del dolor del pasado.
 Cambiar patrones y creencias limitantes.

A quién va dirigido

A cualquier persona que quiera:

 Hacer un trabajo personal profundo.


 Enfrentarse a sus miedos y superarlos.

“Sanando las experiencias, emociones y creencias del pasado que limitan tu


presente”
¿Te has preguntado alguna vez por qué tus relaciones de amistad terminan
siempre igual?, ¿por qué cuando te enfrentas a situaciones nuevas, tienes las
misma ideas, el mismo discurso interno?, ¿por qué hay personas que provocan en
ti reacciones emocionales intensas y en ocasiones exageradas?, ¿por qué, a
veces, te sientes como un niño inseguro, indefenso, solo o abandonado?,…
A lo largo de nuestra vida, las experiencias vividas han hecho que desarrollemos
unas creencias sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea.
Estas creencias condicionan nuestra percepción de las cosas, cómo nos
relacionamos, resolvemos los problemas, nos tratamos a nosotros mismos, …
Estas creencias, nos llevan a repetir patrones, de manera que nos vemos
envueltos en las mismas situaciones, comportándonos como adultos que sienten y
reaccionan como niños heridos.
Reconociendo tus creencias, puedes contactar con tus heridas, romper los círculos
y recuperarte a ti mismo, para llevar una vida plena y sana en el presente,
mejorando la comunicación contigo mismo y con los demás, estableciendo
relaciones positivas y aumentando tu autoestima.
A quién va dirigido
A cualquier persona que quiera:
• Conocerse mejor a sí misma
• Entender sus creencias, sentimientos y conductas
• Sanar heridas del pasado
• Transformar activamente su presente
Herminia Estebaranz Psicóloga-Psicoterapeuta herminiapsicologia.emiweb.es
Licenciada en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Máster
en Psicoterapia individual y de grupo: Gestalt y Psicoterapia Dinámica. Trabaja
como especialista en Psicología Educativa, Educación Emocional y Terapia de
Niño Interior
Lucía Garzón Musicoterapeuta silencioarmonico.com
Musicoterapeuta por la Universidad de Alcalá de Henares, trabaja con niños,
adultos y ancianos utilizando herramientas de Musicoterapia, Psicología Positiva y
Terapia de Niño Interior.
25 de noviembre a las 14:46 ·
Los esperamos hoy: Domingo 25 de Noviembre de 9:30 a.m. a 6:30 p.m.
TALLER TEÓRICO – VIVENCIAL: ABORDAJE DEL NIÑO INTERIOR HERIDO
Todos guardamos memorias de dolor psicológico, emocional o físico, de hechos vividos durante
nuestra infancia y que no fueron asimiladas o curadas adecuadamente; estas heridas psicológicas y
emocionales afectan nuestra vida presente, pues vivenciamos algunas situaciones análogas con la
misma carga emocional de cuando fuimos niños, incluso las afrontamos utilizando los mismos
recursos adaptativos del pasado.
Durante el taller revisaremos el modelo de intervención que propone el Lic. Alberto Sánchez, con
base en los principios de la terapia Gestalt, Autoasistencia psicológica y Psicotraumatología, trabajo
que viene realizando desde hace varios años.
Temario:
-Técnicas para la identificación de la herida emocional.
-Abordaje terapéutico de las heridas emocionales (diálogo con nuestro niño interior)
-Abordaje terapéutico de situaciones inconclusas y trabajo con los padres interiores.
-Inclusión del perdón interpersonal e intrapersonal en el proceso de terapia.
-Elección de pareja, nuestras heridas emocionales y la proyección de la capacidad auto asistencial.
-Casuística: revisaremos algunos casos vinculados a heridas emocionales de rechazo, abandono,
humillación, abuso, exclusión, entre otras.

 nder su comportamiento y sus sentimientos.


Vivir este taller es poder contactar profundamente contigo mismo cuando, por alguna razón,
ese dialógo es difícil

Quiero compartir contigo mi experiencia en éste proceso de METAMORFOSIS, dejar mi


testimonio desde lo que me dicta el corazón.
En el momento inicial, partía de un lugar interno oscuro, de ruido, bullicio, confusión,
vulnerabilidad, en baja frecuencia de energía, sentimientos que no me correspondían y con los
que cargaba en la mochila desde hacía años.
Así como dice la canción:- “pasito a pasito” fui descubriendo en el recorrido del taller, aquello
que necesitaba en ese momento y el regalo que estaba para mí.
Toda una experiencia vivenciada a través de ejercicios que me condujeron a un lugar sin ruido,
sin prisa, sin voces, parar, aquietar la mente, escuchar el corazón (que había quedado
escondido detrás del miedo, sufrimiento y dolor).
Una vez que van desapareciendo todas esas capas que anulan al Ser, aparece nuevamente la
identidad de la persona: volver a mí, conocerme, cuidarme, tomar contacto con el momento
presente en la sala de “BuenaVista” (lugar de encuentro del taller, en Toledo) Un escenario,
que ha abierto mis ojos, darme otra visión de la realidad, la buena vista ( nunca mejor dicho).
Ver aquello que no quería ver, mostrarme lo que con tanto dolor ocultaba y así mismo,
visualizar lo que quiero, lo que pienso, lo que siento, lo que está en sintonía con mi sabiduría
interna, con mi entendimiento, con mi esencia.
He abierto puertas y ventanas, a otras posibilidades en el entorno cercano ( familia, amigos,
trabajo, etc.) estar atenta, despierta, viva, aprender nuevamente a confiar, a soñar. Descubrir
quién soy y así valorar la conquista, de “yo soy eso, yo soy”. Llegar a darme cuenta de la
responsabilidad de mis actos, decisiones, límites, de hasta donde quiero llegar, lo que me hace
mal, lo que me hace bien, sentir el cuerpo, ser consciente.
Agradecer a mis compañeros del grupo “METAMORFOSIS” por el respeto, silencio, escucha,
por cuánto he aprendido de su reflejo. Han sido mi espejo, donde mirarme.
Gratitud al “maestro” Manuel, por su profesionalidad. Ha sido una experiencia potente y
enriquecedora, transitar emociones y sentimientos tan dolorosos, con su acompañamiento.
Valorar positivamente su ” saber ser, su saber estar, su saber hacer” en cada momento. Muy
importante la posibilidad que brinda a los alumnos de un seguimiento individualizado on line.
Personalmente aprovechar el recurso, me ha recompensado para ir integrando con más
claridad, lo recibido en el taller. Así afianzar, todo lo que va surgiendo una vez finalizado el
mismo y diseñar el comienzo de una nueva etapa.

La experiencia en grupo nutre el alma. Se hace desde la confidencialidad y el


respeto mutuo. No hay presión de grupo, cada unx llega donde esté dispuestx a
llegar. Y desde ahí, se construye un ambiente que sana literalmente hablando.
Se produce un intercambio curativo. Sanas tus heridas y ayudas a sanar
simplemente estando en silencio… Permítanme decir que es mágico.

Si buscan cerrar temas pendientes, profundizar sobre aquello que nos pellizca
el corazón, si no saben muy bien por qué, de dónde viene ese “no se qué me
pasa pero me pasa algo”, si necesitan despedirse de alguien que les dejó, si
dejaron a alguien y esa historia sigue debajo de la almohada; si buscan por
dónde empezar,continuar o acabar, ¡éste es su espacio!. Este taller es una
oportunidad de comenzar de nuevo, una oportunidad de perdonarse a sí mismo,
una oportunidad de dejar de hacer las mismas cosas esperando que el
resultado sea diferente

Probablemente en más de una ocasión, te habrás encontrado


envuelto en una serie de sucesos conocidos, ya vividos,
repetidos, usualmente incómodos y que te generan esa
sensación de no poder evitar “caer” en la misma historia una y
otra vez. No entiendés muy bien por qué, pero resulta que te
volvés a encontrar en la misma situación, ante la misma
dificultad o te chocás con el mismo tipo de personas.

Es entonces cuando empiezan a aparecer otra serie de


preguntas o planteos que pueden llevarnos a pensar si todo
aquello que se repite es azaroso o existe alguna causa
puntual que ocasiona la repetición y, más aún, si existe alguna
forma de evitar que lo que nos hace daño o no nos gusta, vuelva
a ocurrir.

Puede ser que lo que se repita sean síntomas físicos, actitudes,


situaciones o relaciones. Estas repeticiones pueden generar en
el sujeto angustia y la sensación de estar encerrados en un
mismo ciclo sin poder modificarlo. Se repite aquello que
nos “trauma”, que nos duele.

Aparecen constantemente experiencias penosas, de conflictos,


de peleas, de situaciones dolorosas, soledad, problemas de
amor, de pareja. Estas situaciones actuales se caracterizan por
la repetición de los mismos errores y fracasos, causando
así un vacío existencial y gran displacer.

Desde el psicoanálisis, esta repetición del destino es de origen


inconsciente y surge en la niñez, en las primeras experiencias
infantiles que fueron dolorosas, tristes, traumáticas. Estas
primeras experiencias que no han podido ser superadas y
elaboradas de manera positiva, tienen como consecuencia que
la persona las repita durante su vida adulta.

El miedo al abandono, fracasos, problemas de pareja, traiciones,


corresponden a patrones que se repiten en la vida de la persona
y tiene una correlación con las primeras relaciones
familiares.
El sujeto repite en su vida actual esas experiencias infantiles
primarias dolorosas. Entonces, de forma inconsciente y
automática, “resuelve fallidamente” (no exitosamente) las
situaciones actuales repitiendo la forma en que solucionó los
problemas emocionales infantiles.

la búsqueda compulsiva de recobrar lo vivido, puede producirse con el


objetivo de reparar las fallas emocionales, de alguna forma una
oportunidad de lograr un resultado diferente, una nueva oportunidad
de enfrentarse a roles y situaciones ya vividas, buscar enmiendas,
curar heridas profundamente ancladas en lo más profundo del ser. En
resumen, obtener un amor de la figura de apego de la forma que
fue vital tener y no se tuvo.

¿Es la repetición algo


inevitable?
Desde la terapia psicoanalítica se apunta a llegar a “eso” que al
sujeto le hace repetir. Un análisis comienza para poder entender
y elaborar el origen de sus angustias, lo que ocasiona su
malestar.

Al entender las causas, no sólo se alivian los síntomas (que


pueden ser las misma actitudes, conductas, elecciones y
decisiones que causan el malestar y el dolor), sino que
fundamentalmente accedemos a la posibilidad de hacer un
quiebre en este ciclo de repeticiones, lo que comúnmente
se confunde con el “destino”.

Un buen proceso terapéutico permite trabajar sobre las causas


que ocasionan las repeticiones, elaborar aquello ha dejado
marcas o huellas y que genera actualmente malestar,
para elegir con responsabilidad de qué manera continuar. De
esta manera, la repetición ya no formaría necesariamente parte
del menú de nuestra vida y de nuestras elecciones.

¿Quieres vivir con más plenitud y felicidad?

Tu niño/a interior tiene la llave...

En mayor o menor medida todos tenemos heridas de nuestra infancia,


sea por eventos que realmente pasaron o porque como niños podemos mal interpretar
lo que fue un acto de protección de nuestros cuidadores. (Te gritan cuando estás a
punto de tocar algo excesivamente caliente.)

Las cicatrices emocionales de la infancia conforman lo que metafóricamente


llamamos “el niño herido” y casi todos en mayor o menor medida hemos sido víctimas
del mal humor, el miedo o la poca autoestima de nuestros cuidadores. Sin duda la
mayoría de ellos nos amaron, y nos dieron lo que había en su corazón, sólo que a
veces en los corazones de papá y mamá sólo hay dolor, frustración, ira, miedo…

Cuando el daño es muy profundo y vivimos mucho abandono, maltrato, humillación


etc. el dolor puede resultar insoportable y con frecuencia, el niño o niña como una
forma de defenderse, reprime sus sentimientos, incluso puede llegar a olvidar los
recuerdos traumáticos y en algunos casos justifican e idealizan a quienes lo
lastimaron. No es raro que niños y niñas sometidos a abusos suelen sentirse
culpables y “malos” en un afán inconsciente y amoroso de conservar una imagen de
un padre “bueno”.

No obstante, aunque no recordemos los eventos dolorosos y pensemos que nuestra


niñez fue feliz, incluso aunque no seamos consciente de la responsabilidad en nuestra
situación actual, las heridas ocultas de la infancia determinan muchas de nuestras
conductas y sentimientos de adultos. De esta forma si en mi infancia viví abandono o
crítica pienso que los demás me abandonan o critican, sea cierto o no.

Es importante reencontrarnos con nuestro ser interno, darle un espacio y tiempo en


el que le permitamos ser quien es, que se sienta escuchado o escuchada, reconocida,
o reconocido y amado o amada.

Aliviar las heridas de la infancia nos permite recuperar la creatividad, espontaneidad,


alegría, confianza y amor.

Cómo reconocer si mi niño o niña interior me necesita:

 ¿Tienes dificultades en tus relaciones de pareja?


 ¿Repites una y otra vez patrones de conductas que te afectan negativamente?
 ¿Te gustaría comunicarte mejor con tus papás, hermanos o tu jefe?
 ¿Cuándo alguien te pide que cambies la forma de hacer algo o te hacen una crítica te
sientes ofendido/a y no valorado/a?
 ¿Necesitas Reconocimiento?
 ¿Reaccionas de forma desproporcionada ante algunos eventos?

Si tu respuestas fue afirmativa, al menos a una pregunta, tu Niño/a Interior necesita


que la rescates.

El Taller Sanando al Niño Interior, es un taller totalmente vivencial y una


magnífica oportunidad de sanar. Un espacio que además de resignificar
nuestras experiencias dolorosas de la infancia y transmutarlas nos permite
una reconciliación con la vida; un reencuentro con nuestra original esencia.

Más que un taller, una experiencia de vida

A menudo cuando nos dejamos llevar, cuando disfrutamos y jugamos decimos “ha salido
mi parte más niño”. Y es relativamente fácil identificar esa parte nuestra libre y
espontánea, que tiene curiosidad y le gusta jugar.

Ese es nuestro niño interior, pero ese niño no siempre está contento y juguetón, también
tiene miedos, se siente inseguro, necesita que le acepten y le hagan caso.

Conectar con esa parte de nuestro niño interior nos gusta menos y muchas veces lo
evitamos, pero eso no hace que desaparezca y en ocasiones nos encontramos
reaccionando como cuando éramos niños, frustrándonos, enfadándonos o sintiéndonos
abandonados. Esa es la señal de que hay algo a lo que debemos prestar atención.

Cuando somos pequeños muchos de nosotros nos hemos tenido que adaptar y
convertirnos en lo que nuestros padres o nuestro alrededor querían que fuésemos, y en
ese proceso hemos perdido nuestro auténtico yo.

Otras veces hemos pasado por situaciones difíciles en las que sentimos miedo y no
tuvimos apoyo o no pudimos pedir ayuda y se nos ha quedado grabado una sensación de
abandono y soledad, que nos hace a día de hoy sentirnos vulnerables y asustados.

Por esto, conectar con nuestro niño interior, con nuestra parte herida, es esencial para
llevar una vida plena y sana en el presente, para poder volver a confiar en los demás,
establecer relaciones sanas, aumentar nuestra autoestima… etc.

Objetivos
 Conectar con nuestro niño interior y darnos cuenta de cómo nos sentimos.
 Sanar nuestras heridas del pasado para poder disfrutar del presente.
 Aprender a ser nosotros mismos sin miedo a que nos rechacen o nos hagan daño.
 Aceptarnos tal y como somos, y sentir más seguridad en nosotros mismos.

Beneficios
 Aumentar la confianza en uno mismo.
 Aumentar la consciencia sobre uno mismo y nuestros sentimientos.
 Mejorar nuestras relaciones personales.
 Liberarnos del dolor del pasado.
 Cambiar patrones y creencias limitantes.

A quién va dirigido
A cualquier persona que quiera:

 Hacer un trabajo personal profundo.


 Enfrentarse a sus miedos y superarlos.
 Entender su comportamiento y sus sentimientos.
 ¿Sabías que repetimos situaciones, relaciones y circunstancias
inconscientemente para sanar heridas de nuestra infancia?
 Esas heridas son las vivencias que no quedaron resueltas en
su momento, dejaron una fuerte huella en nosotros y
necesitan que nos ocupemos de ellas para sanarlas . Por eso
las revivimos de adultos cuantas veces necesitemos hasta tomar
la decisión de hacernos conscientes de su causa y de qué
tenemos que hacer para superarlas y seguir avanzando.
 A muchos nos ha pasado que encontramos constantemente el
"mismo tipo” de relación de pareja, de trabajo, de amistad, o
vemos cómo los demás nos dicen una y otra vez las mismas
cosas sin entender muy bien por qué… Pero, ¿realmente es así?,
¿realmente las personas tenemos la dinámica de tropezar
siempre con la misma piedra o la realidad se repite en
nuestro interior?

 En situaciones muy diferentes, basta con un poco de tiempo o
un hecho desencadenante para que empecemos a sentirnos
exactamente igual que otras muchas veces. Y, si hacemos
memoria de cuándo fue la primera vez que tuvimos ese
sentimiento, probablemente nos remontaremos a la infancia .
La herida está en nosotros y cubre nuestros sentidos con una tela
que nos impide estar en la realidad. Independientemente de lo
que pase fuera, continuamente vemos, escuchamos y sentimos
aquello que está fijado en nosotros, o conectamos
inmediatamente con un dolor de la infancia que dispara nuestras
reacciones.
 Sanar heridas y llevar conciencia al día a día transforma nuestra
vida y nos permite ver cada vez más a las personas y
situaciones como son, no como las interpretan nuestras
emociones. Es un camino de descubrimiento y
autoconocimiento que, si tú quieres, no dejará de sorprenderte.
 Y si quieres hacer el camino en compañía, estamos aquí para
compartirlo juntos.

 N I Ñ O I N T E R I O R C O MO H E R R A M I E N T A D E
TRABAJO
 PSICOLOGÍA APLICADA AL TRABAJO CON PERSONAS

 Si alguna vez te has sentido sobrepasado por el comportamiento de las


personas con las que trabajas, si las situaciones que tienes en el trabajo
te hacen conectar con viejas emociones, si te gustaría mejorar tu forma
de poner límites o resolver problemas, si queres dejar de repetir las
mismas situaciones de siempre y si te interesa el autoconocimiento, esta
formación te interesa.

 Esta formación de 10 meses está dirigida a psicólogos, terapeutas y


profesionales de la salud y de la educación que quieran ampli ar sus
herramientas de trabajo a través de la técnica del niñ@ interior.

 Se realiza un fin de semana al mes y comprende el curso vivencial los


sábados y la formación los domingos para analizar, comprender y adquirir
los conocimientos necesarios para poner esta técnica en práctica en
nuestro ámbito laboral.

 Parte de un trabajo de desarrollo personal y autoconocimiento que nos


ayuda a conectar con nuestro niño interior. Ser conscientes de nuestras
propias heridas y nuestros mecanismos de supervivencia, y sanarlos, nos
da la capacidad de “ver” y comprender al otro desde una perspectiva
mucho más amplia para, desde ahí, facilitarnos nuestro trabajo.

 Durante el curso vamos a trabajar, entre otras cosas: la toma de


conciencia, conectar con nuestro NI, la escuc ha, la comunicación, la
autoestima, la creatividad, cómo dar un acogimiento más humano y
empático, comprensión ante las heridas de los demás, ayudarles a seguir
su proceso de sanación., etc.

 Detrás de la enfermedad, física o mental, hay una herida emociona l y un


ser que necesita ser escuchado y acogido. En algunas ocasiones, una
buena escucha y una buena atención, curan más rápidamente que la
medicación.

 Igualmente, los maestros aprenderán en este curso formas de ver la herida


tras el mal comportamiento o los conflictos en clase y herramientas para
acoger, contener y tomar las medidas más adecuadas y eficaces.

 O PI NI ON ES

 Ha habido momentos duros, difíciles, tristes y dolorosos pero he


aprendido a escucharme, reconocerme mejor y poner los límites
necesarios para funcionar de forma saludable. También he disfrutado
muchísimo, me he reído hasta que me ha dolido el estómago, me he
divertido y he presenciado escenas tan bonitas de sanación de otras
personas que no tienen precio. Muchísimas gracias.
 – Marta, terapeuta.

 Para mí es como si hubiera cargado siempre con una mochila y


empezara ahora a revisar el contenido: lo que sirve, lo que no, lo que
puedo tirar, lo que no era mío… Y empiezo a llevar sólo mi peso.

 – Pablo, diseñador gráfico.

 Entré en un momento personal bastante duro, cansada de que tantas


cosas se repitieran en mi vida y no ser capaz de tener una estabilidad.
Me ha servido para VER y comprender muchas cosas en mí y plantar la
semilla del cambio.

 – Carmen, teleoperadora.

 Me ha servido para descubrir cosas de mi misma y de mi forma de ser,


cómo actúo y por qué. Es muy curioso que creía que era una cosa y me
he dado cuenta de que es por mi infancia.

 – Gema Linaza, técnico.

 El grupo de niño interior está siendo una experiencia intensa, dura a


veces y maravillosa en su conjunto. Me está ayudando a conectar con mi
interior de una forma nueva para mí y más amable que antes.

 – Jose Fracisco, panadero.

 Ha supuesto un cambio radical en mi forma de verme a mí misma y al


mundo y he conocido a gente sorprendente por su gran capacidad de
mejorar y de superarse.

 – Lucía, artista.

 Hay una serie de señales que indican que las heridas de tu niño o niña
interior requieren un proceso de sanación, como reaccionar de forma
exagerada, perder los estribos o sumirse en la tristeza ante situaciones
aparentemente sin importancia, o bien repetir conductas que no nos
convienen o interesan, cometer errores que creíamos ya superados o
recayendo en ciertas ideas obsesivas que consumen nuestra energía y
nuestro tiempo.
 Mantener una mala comunicación o relaciones explosivas con nuestros
padres, hijos y hermanos, tener dificultades para encontrar pareja o vivir
una relación amorosa, o descuidar nuestra salud, comiendo mal, no
descansando bien, siendo sedentario o siguiendo costumbres nociva s,
son otros indicativos de heridas en el Niño Interior.
 Si nuestro jefe nos pide que corrijamos o cambiemos la forma de
realizar una tarea o nos hace una crítica, ¿sentimos que es una ofensa,
nos ofuscamos y ponemos a la defensiva? ¿Nos gustaría ganar más
dinero o mejorar nuestra situación económica, pero no perseveramos en
los esfuerzos para lograr la prosperidad?
 Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, ello es señal de que
necesitamos sanar nuestro Niño Interior, esa parte nuestra que simbol iza
nuestro ser emocional, el cual ha crecido en un entorno familiar
determinado, y que desde temprana edad, empezó a ser condicionado a
través de la culpa, la crítica, la negación, el miedo, el rechazo…
 Todos tenemos un Niño Interior, que tiene una parte sana y otra herida.
Su parte sana es alegre, creativa y juguetona, y si la llevamos a nuestro
ser adulto hace que nuestra vida sea más agradable y creativa.
 La otra parte menos sana tiene que ver con las emociones y heridas no
resueltas de forma adecuada en la infancia. Es la parte de las heridas y
dolores, la cual se ha quedado enganchada en el “me falta”, “no tengo”,
“estoy herido y no puedo”, “no me han dado lo suficiente”… Es la que
boicotea nuestro ser adulto, y suele salir sobre todo en las relaciones de
pareja y en el trabajo, donde nos enganchamos con esas heridas pasadas.
 En general tendemos a hacer lo mismo que nos han hecho. Si nuestra
madre nos ha abandonado, nosotros nos abandonamos constantemente o
incurrimos en relaciones que nos abandonan. Si hemos sufrido una
carencia afectiva, seguimos recreándola.
 Hemos de ponernos en contacto con ese Niño Interior, escucharlo y
darle un espacio.
 Cuanto más conozcamos ese Niño herido, sabremos mejor como
acogerle, tratarle, negociar y sanar esos enganches y heridas, pudiendo
reducir más y más las secuelas de ese dolor pasado. Cuanto más
reconozcamos esta parte herida de nuestra personalidad, más autoridad
tendremos sobre ella y podremos ir quitándole poder.
 Con el aprendizaje, la experiencia y la capacidad q ue ahora tenemos al
ser seres adultos, podemos aprender a escucharle, abrazarle, acoger sus
sentimientos, educarle y ponerle límites saludables a sus reacciones y
comportamientos.

 Se puede aprender a reconocer esta parte de nuestro ser y establecer una
comunicación profunda y amorosa con ella a través de un proceso de
nueve meses que desarrollamos en el Centro HARA, y al cabo del cual
nuestro Niño Interior renace y emerge más libre de antiguas heridas y
condicionamientos.
 La Terapia del Niño Interior es un camino de auto-descubrimiento que
puede compararse con una gestación y un dar a luz. A través de este
proceso terapéutico, se aprende a tener en cuenta al Niño Interior
herido, a cuidarlo y amarlo, a identificar las formas habituales en que se
expresa y así pasa a convertirse en un Niño Interior aceptado, apoyado y
amado, aumentando la alegría y la creatividad .
 Mediante un trabajo grupal, la persona conoce las claves para detener el
auto-sabotaje del Niño herido a su bienestar vital, y aprende a integrarl o
en su vida de adulto, ya que cuando un Niño es escuchado y tenido en
cuenta, cuando tiene lo suficiente no necesita tener “pataletas”
(reacciones exageradas) para llamar la atención indicando que algo le
falta o le pasa.
 Durante este proceso de sanación compartido, que incluye juegos
psicológicos, movimientos corporales, visualizaciones y técnicas
psicoterapéuticas, el participante toma contacto con aquellas etapas de
su crecimiento y desarrollo, que fueron heridas o paralizadas debido a
algo demasiado intenso para que lo pudiera manejar cuando sucedió.
 A lo largo de este trabajo transformador de nueve meses la persona
descubre porqué tiene una fuerte reacción emocional hacia algo o
algunas personas. Se da cuenta de porqué atrae hacia su vida a personas
problemáticas o porqué se rodea de gente emocionalmente inestable que
más adelante le abandona.
 A través de los juegos grupales que practicamos y de las distintas
herramientas que tiene la persona adulta, podemos reconocer las heridas
de nuestro pasado que siguen vivas en nosotros y ayudar a sanarlas. Al
cabo de nueve meses de trabajo en el taller, conseguimos acoger y curar
a nuestro Niño Interior herido y disponer de más energía para la vida.

El Niño Interior es la parte de nuestra infancia que sigue actuando en nuestra vida como
adulto. Si durante nuestro desarrollo, en las diferentes etapas del crecimiento, no
recibimos todas las atenciones precisas para cubrir nuestras necesidades, de manera que
nos ayuden a confiar en nosotros, en las personas que nos rodean y el mundo en el que
vivimos, se aloja en nuestro interior un Niño Herido que busca que le prestemos
constante atención. Este Niño se manifestará en diferentes situaciones de nuestra vida
para hacernos entender que necesita que alguien le escuche y atienda esas necesidades
que quedaron insatisfechas, y por ende bloquearon en algunos aspectos nuestro óptimo
desarrollo.

Es el Niño Herido quien forma el sistema de creencias, a partir de las actuaciones que
puso en marcha para protegerse de las carencias y hostilidades del exterior. Ese sistema
de creencias nos gobierna desde entonces, de manera que para cambiarlas es preciso
cambiar nuestro material interno. Recuperar a nuestro Niño Interior desde el adulto que
somos ahora, significa recuperar lo que realmente somos, nuestra esencia, todas nuestras
capacidades, para afrontar la vida de una forma saludable y feliz. Es la energía más
creativa y transformadora que poseemos.

A quién va dirigido

Si repites relaciones personales dañinas, si dependes de los demás para sentirte feliz, si
has sufrido cualquier tipo de adicción, si no confías en los demás ni en el mundo, si
sientes que tu vida está vacía a pesar de tener todo lo necesario para ser feliz, si sientes
rabia y frustración constantes, si nunca es suficiente el amor que recibes de los demás, si
tienes que tener todo bajo control, si experimentas ansiedad ante la realización de cosas
nuevas, no sabes decir "no" y tiendes a complacer siempre a los demás, te criticas
constantemente y eres inflexible contigo mismo... Tienes un Niño Interior Herido...

Fundamental sanar tu Niño Herido si quieres tener hijos y ofrecerles todo lo necesario
para que crezcan y se desarrollen plenamente.
Si formas parte del sistema educativo, como herramienta para poder ofrecer lo mejor a
los niños desde tu labor docente.

Este trabajo se centra en resolver los traumas de la infancia que siguen vivos, de una
forma evolutiva, para sanar todas las heridas emocionales. El trabajo con el Niño
Interior es la forma más rápida y eficaz de efectuar cambios en las personas.

Recuperar a nuestro Niño Interior es un proceso, por tanto lo vamos a realizar en varios
talleres en los que iremos abarcando las diferentes etapas del desarrollo infantil a través
de diferentes dinámicas tanto grupales como individuales, con las que luego podrás
seguir creciendo en casa. Este es el primer taller en el que nos adentraremos en las
heridas y emociones heredadas.

Puede que no todos hayamos experimentado un trauma o dificultades extremas,


pero todos hemos experimentado malestar, miedo, dolor o daño en mayor o
menor grado. A menudo, estos dolores pasados se reflejan en nuestras
circunstancias de vida actuales.
Ese ataque de depresión repentino, la ansiedad, los sentimientos de pánico, los
pensamientos críticos, el lenguaje interior, los miedos a empezar
algo, problemas con la comida, el no poder disfrutar, entre otros. Todos ellos
están alojados en nuestro niño interior, porque esa parte de nuestra vida está
allí, doliendo.. . no se ha curado y quiere que tu lo sepas.
Quizá lo que aprendimos de niños fue a esconder nuestras emociones, a
limitarlas, a olvidarlas, hacer que no pasada nada y seguir. Muchos de estas
emociones han estado viviendo con nosotros, las hemos guardado, las hemos
protegido, pero con el tiempo se manifiestan de mil formas: comportamientos,
síntomas, enfermedades, cambios de humor constante rabia, el miedo, la auto-
sabotaje y muchas formas más.
Se trata de un Taller vivencial emocional dedicado a encontrarte, sanar y
reconciliar con tu niño.Es un viaje a la infancia, centrados en el aquí y el
ahora; desde el adulto que quiere sanar su bienestar emocional.
Recuerda que volver a establecer una relación con nuestro niño desde el amor
y la comprensión es la mejor forma de sanar nuestra autoestima.
En este taller vamos a crear oportunidades para:
 Compartir y contar nuestras propias historias en un entorno seguro
 Reconocer creencias fundamentales que nos impiden avanzar.
 Movemos a través de nuestro miedo.
 Aprender técnicas para liberar de forma segura nuestra ira y la tristeza.
 Aceptar el derecho a abrazar a todos nuestros sentimientos.
 Nutrir y tranquilizar a nuestro niño interior.
 Encontrar maneras de acceder a nuestros propios recursos internos.
 Crear nuevas imágenes, curativas de nuestras familias.
 La experiencia de los niveles profundos de amor y compasión por nosotros
mismos y algo más… seguro

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