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Danilo Medina
Reunión del Consejo de la Internacional Socialista
28 de enero de 2019

Honorable George Papandreou,


Presidente de la Internacional Socialista;

Honorable Luís Ayala,


Secretario General de la Internacional Socialista;

Honorable Miguel Vargas Maldonado,


Presidente de la Internacional Socialista para América Latina y El Caribe;

Señores Vicepresidentes de la Internacional Socialista;

Señores Delegados;

Distinguidos Invitados Especiales

Amigos de la prensa;

Señoras y señores,

Muchas gracias a todos y todas por honrarnos en el día de hoy con su


presencia.

Deseamos que esta reunión sea muy productiva para todos ustedes y que
disfruten su estadía en la República Dominicana.

Quiero agradecer también a nuestro canciller Miguel Vargas Maldonado,


quien ocupa el cargo de Presidente del Comité de la Internacional
Socialista para América Latina y el Caribe, por haber hecho posible que
esta reunión se esté celebrando en nuestro país.

Aunque, como saben, el Partido de la Liberación Dominicana no es


miembro de la Internacional Socialista, sí puedo decirles que su labor y su
trayectoria son un referente para nosotros, así como para todos los
partidos y movimientos progresistas de América Latina.

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Ninguna otra organización puede exhibir una hoja de servicios similar, en


favor de los derechos, las libertades, la paz y la igualdad en el mundo. Los
felicito por esa trayectoria y por continuar trabajando juntos.

Mucho antes de que se hablara del concepto de la globalización como tal,


las organizaciones de la Internacional Socialista ya entendían que la
conquista de los derechos y libertades fundamentales, de la igualdad y
desde luego de la paz, no pueden ser comprendidas totalmente sin tener
en cuenta su dimensión internacional.

Durante décadas, la extensión por el mundo de los derechos laborales, de


los derechos de la mujer o de la libertad de expresión son ejemplos de
cómo los pueblos pueden conquistar nuevas metas y buscar, en la
experiencia del otro, soluciones para las necesidades propias.

Por poner solo un ejemplo, los procesos de transición de países como


Chile o España, han sido sin duda un referente para el afianzamiento de la
democracia en la República Dominicana.

Amigas y amigos,

Desde una perspectiva latinoamericana, especialmente para los hombres


y mujeres de mi generación, es difícil no ser optimistas cuando echamos la
vista un poco hacia atrás y valoramos todo lo alcanzado.

En las últimas décadas hemos sacado a millones de ciudadanos de la


pobreza, reducido sustancialmente la desigualdad y avanzado a grandes
pasos en la creación de Estados de bienestar.

Sin embargo, no podemos caer en la complacencia ni perder la


perspectiva.

Debemos ser conscientes que las conquistas no son irreversibles.

No debemos olvidar que los derechos que se ganan con esfuerzo y


sacrificio, pueden llegar a perderse en poco tiempo, si ese esfuerzo se
disipa.

Es evidente que muchas cosas han cambiado desde la última vez que
acogimos una reunión de la Internacional Socialista en nuestro país.

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En los últimos 4 años se ha dado un giro en el panorama político y en el


discurso público de varios países, tanto de Europa, como de las Américas.

La tendencia a desconfiar en las instituciones en general, y en los partidos


políticos en particular, ha ido creciendo hasta conformar discursos
antipolíticos y aislacionistas de distinto tipo.

Tras años de evolución y disrupción tecnológica, de liberalización y


globalización económica, muchos sectores de nuestras sociedades
parecen desorientados y a la deriva.

Ante esta desorientación es lógico que busquen certezas y sobre todo, que
necesiten recuperar la confianza.

Paradójicamente, esta búsqueda de confianza, se produce cuando la


evolución de las nuevas tecnologías y la sociedad de la información no
hace sino fragmentar a la ciudadanía y aislar a la gente cada vez más de
las opiniones y puntos de vista de sus propios vecinos.

Los algoritmos sumergen paulatinamente a cada ciudadano en su burbuja,


repitiéndole lo que quiere oír y alejando las demás posiciones cada día un
poco más, hasta hacer imposible el diálogo.

Se intentan así imponer discursos del miedo. Discursos que agigantan las
amenazas existentes y aún inventan otras, basadas en la propaganda
pura.

Que se impongan estos discursos reaccionarios, escritos en blanco y


negro, desprovistos de matices, es algo que desde los partidos
progresistas no podemos permitir.

Pero tampoco podemos, caer en el error de ignorar la legitimidad de las


inquietudes de nuestra gente.

Tenemos la responsabilidad, cada día más urgente, de responder a las


demandas de seguridad y confianza que nuestra gente, lógicamente,
manifiesta en tiempos de cambios acelerados.

Pero debemos responder desde nuestros valores.

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Poniendo en primer lugar al ser humano, rescatando todo aquello que nos
acerca y todo lo que sabemos que mueve a nuestra gente, más allá de las
fronteras.

Sabemos que el combate a la delincuencia es importante para traer


seguridad a las calles y los hogares. Y debemos estar decididos a ganar
esa batalla, cueste lo que cueste.

Pero sabemos también que la seguridad, la certeza y la confianza son


mucho más que eso.

Sabemos que la seguridad es tener una vivienda digna y un empleo


estable.

Seguridad es no tener que preguntarse qué van a comer tus hijos mañana,
ni cómo vas a poder costear su educación.

Tranquilidad es saber que en caso de enfermedad tienes una red de


atención que responde, una salud pública en la cual confiar.

Estas y otras muchas certezas, como ustedes saben bien, no se han


construido nunca desde el discurso de la exclusión, de la división, ni del
sálvese quien pueda. Se escriben desde los ideales progresistas, desde
espacios como éste, que deben encontrar nuevas formas de hacerle creer
a la gente que el bienestar de cada hogar, pasa por el bienestar de todo el
país y de todo el mundo.

En los últimos años esa red de seguridad que se conoce como Estado de
bienestar, comenzó a ganar espacio en América Latina, poco a poco no sin
dificultades y, desde luego, no sin amenazas.

Porque, por supuesto, ese tipo de seguridad solo puede construirse dentro
del marco democrático. Aquí no caben atajos, ni improvisaciones.

Por eso, como he dicho en otras ocasiones la Política, la política con


mayúsculas, no sólo sigue siendo necesaria, sino que es más necesaria
que nunca.

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Ese es el camino que hemos elegido en la República Dominicana. El


camino del consenso y de la construcción de alianzas, para garantizar la
estabilidad y la seguridad de la gente.

El camino que no divide, sino que suma y multiplica, como muestra el


Gobierno que hemos construido entre el Partido de la Liberación
Dominicana, el Partido Revolucionario Dominicano y nuestros aliados del
Bloque Progresista.

Apostar a la política significa poner en primer plano los recursos y la


energía del Estado para reducir la desigualdad, construir un país más justo
y efectivamente, más seguro para todos y todas.

Y significa también mirar más allá de las pequeñas diferencias ideológicas,


para construir proyectos de unidad progresista que den respuesta a las
demandas de la población.

Porque la división y la batalla interna es el alimento para el desencanto y la


mejor herramienta de aquellos que no creen en la política, pero se sirven
de ella para llegar al poder y velar sólo por sus intereses.

A eso me refiero cuando digo que respondamos desde nuestra experiencia


y desde nuestros valores.

Donde intenten imponer la división, nosotros respondemos con más


unidad.

Donde intenten recortar derechos, nosotros los ampliamos y los hacemos


más fuertes.

Donde se imponga la demagogia, nosotros seguimos trabajando con


hechos, con medidas concretas, con progreso social para nuestra gente.

Sé que nuestro ejemplo puede parecer pequeño a algunos de los


presentes, pero lo cierto es que la República Dominicana, en los últimos
años ha logrado sacar a más de un millón cuatrocientas mil de personas
de la pobreza, dedicar el 4% del PIB a educación, extender la red de salud
pública, democratizar el crédito e invertir en novedosos planes de vivienda
social y seguridad ciudadana.

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Y eso solo ha sido posible gracias a la construcción de consensos y, sobre


todo, a la defensa de un principio fundamental que nos llevó a la
presidencia de la República: Primero la gente, primero sus necesidades,
primero su tranquilidad y bienestar.

Así es como, más allá de los ciclos informativos y aún de los ciclos
electorales, estamos demostrando que los valores de justicia social,
democracia y solidaridad están aquí, en la República Dominica para
quedarse.

Porque si hablamos con convicción y desde nuestros valores, y si


cumplimos con la palabra dada, la ciudadanía encontrará en nosotros la
confianza y la seguridad que busca.

Es nuestra responsabilidad estar a la altura de sus expectativas, estar


atentos a sus necesidades y tratar siempre estas necesidades como la
mayor de nuestras prioridades.

Señoras y señores,

No dudo que, a pesar de la complejidad de los retos que tenemos por


delante, los partidos progresistas sabremos estar a la altura de las
circunstancias.

Precisamente una de nuestras señas de identidad siempre ha sido


abrazar el cambio, transformarnos con los tiempos para preservar lo que
es esencial.

Y lo esencial no es otra cosa que esos mismos valores humanos que esta
organización, la Internacional Socialista, ha sabido mantener en tiempos y
contextos muy diversos.

Espero por tanto que estas jornadas les resulten provechosas.

Temas como los que tratarán en su agenda: el valor de la multilateralidad


para el mantenimiento de la paz, la defensa frente a las fake news y la
desvirtualización deliberada de la democracia son, desde luego, temas
muy importantes.

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Y son, además, temas cuya dimensión es inevitablemente transnacional.


Por eso es tan importante sentarse juntos, a poner en común perspectivas
de muchos países y contextos distintos.

Vamos a demostrar, en la práctica, que la respuesta frente a los nuevos


retos no es la nostalgia ni el aislamiento, sino el libre intercambio de ideas
y la mirada puesta en el futuro.

Me alegra mucho que hayan elegido la República Dominicana para tener


este encuentro y les aseguro que siempre serán todos ustedes
bienvenidos a nuestro país.

¡Muchas gracias!