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10 virtudes de María, Madre y modelo de la Iglesia

Contemplando su ser de mujer y madre con ojos de fe podemos ver en ella 10 virtudes
que nos ayudarán a crecer en la santificación, según el espíritu de las bienaventuranzas
evangélicas:

1. Amor ardiente de María a Dios

El amor a Dios es la principal virtud que hemos de imitar de María. Porque la caridad es
la madre de todas las virtudes. ¿Y cómo imitarle esta virtud? Hay que ejercitar este
santo amor, observando los mandamientos, huyendo de la culpa mortal y evitando
también toda caída en el pecado venial.

2. La humildad

La Virgen María nos enseña a reconocer nuestra pequeñez en la presencia de Dios; nos
invita a moderar el apetito desordenado de la propia excelencia, a remover la soberbia
y la vanagloria que obstaculizan la gracia, con el objetivo de hacer fructificar los
talentos que el Señor nos ha concedido (Mt 25,14).

3. Fe aceptación de la Palabra de Dios y

La Virgen Santísima fue un modelo de fe. Así nosotros, para nuestra salvación, hemos
de prestar obediencia al don divino de la fe: a) para la gloria de Dios, b) para ser
conducidos por la luz divina, y c) para ser fieles al proyecto de amor para el cual hemos
sido creados.

4. Obediencia generosa

Por orgullo y amor propio, los hombres experimentamos una cierta repugnancia en
obedecer a otros. Pero la Madre bendita de Jesús nos ha dado muestras de que la
obediencia nos proporciona ventajas inestimables: a) impide los malos efectos del
amor propio; y b) nos aleja de las dudas y perplejidades a que uno está siempre
expuesto cuando quiere conducirse por sí mismo.

5. Caridad solícita

Muchos creen que tener caridad con el prójimo es no desearle mal alguno; pero esa es
una caridad defectuosa; pues, para que la caridad sea perfecta no basta el no desear el
mal a nuestros hermanos; es necesario que nos sacrifiquemos por ellos.

María estuvo pronta a servir con generosidad como lo vemos en el relato de la visita a
su prima Isabel, cuando acude presurosa a prestar su caridad, porque en sus entrañas
Jesús era la caridad misma que la impulsaba a realizar un servicio (Lc 1,39-45).

6. Sabiduría reflexiva
Uno de los grandes valores que el mundo de hoy ha perdido es el amor al silencio y a la
reflexión profunda. El espíritu de retiro que admiramos en María es necesario en todo
cristiano, según su estado, para conservar el precioso tesoro de la gracia.

7. Piedad de María

La oración y la lectura de los libros santos formaban las delicias de María. Ella siempre
estuvo pronta al cumplimiento de sus deberes religiosos (Lc 2,21-22): adoraba al Señor
en espíritu y verdad, le alababa y glorificaba con los sentimientos del más profundo
respeto… 8. Paciencia y fortaleza en el dolor

María fue la Madre que nos dio un verdadero ejemplo de paciencia y serenidad en el
cumplimiento del plan divino (Heb 10,36). Ella, con un verdadero espíritu de fortaleza y
paciencia, afrontó las penalidades de la vida… Así nosotros hemos de guardar
paciencia en las dificultades y ejercer la fortaleza ante la calamidad.

9. Pobreza y confianza en el Señor

María entendió hasta su máxima consecuencia aquellas palabras de Jesús: “Si quieres
ser perfecto, vende lo que tienes y sígueme” (Lc 19,21). María se entregó sin reservas
al plan de Dios, y su pobreza la hizo plenamente rica (Lc 1,48)… Su ejemplo de vida nos
llama a no guardar demasiado afecto a las cosas temporales, con el objetivo de
hacernos más libres en nuestra entrega a Dios.

10. Esperanza de María

La esperanza es una virtud sobrenatural que Dios infunde en el alma del cristiano para
que confiemos en el auxilio del cielo. Es una virtud que puso en práctica la Madre de
Dios (Eclo 24,24). Por eso, debemos alimentarnos siempre de esperanza, cuyo
fundamento es la bondad divina.

Virgen de Chapi

La veneración a la imagen de la Santísima Virgen de Chapi es una de las devociones


más fuertes en el sur del Perú, esta imagen recordando la Purificación de la Virgen
María es de factura española y fue traída a este continente, probablemente, a
principios del siglo XVIII.

La devoción a la Virgen de Chapi es tan antigua como su origen, según una antigua
historia fue la virgencita la que se dio el nombre de Chapi: la imagen estaba destinada
a una iglesia de un pueblo cercano a Arequipa, y esta imagen era trasladada por una
comitiva desde las costas hacia el lugar de destino a través de los áridos valles sureños,
pues bien, en el camino la comitiva escuchó que las siguientes palabras provenían de la
imagen "¡¡Chaypi, Chaypi!!", otros escucharon "¡Chajchay llallapi!" y otros "¡Chaj
llallápi!", expresión que según los entendidos provienen del quechua y del aymara,
lenguas que se hablan aún en el Perú.

El 2 de febrero de 1985 el Santo Padre Juan Pablo II visitó la ciudad de Arequipa para
coronar la imagen de la Virgen de Chapi, como recuerdo de su paso y luego de besar al
niño y a María, el Santo Padre le dejó un rosario de recuerdo.

Son muchos los milagros que se le atribuyen a "la mamita", desde diversas curaciones
hasta hacer llover en tiempos de sequía.

Y crearon de la canción del peregrino en su honor. El 1 de mayo es una fecha especial


para los arequipeños porque se celebra la fiesta de su patrona, la Virgen de Chapi, una
devoción tan antigua que se pasa de generación en generación.

Virgen de la Merced

La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una advocación mariana


venerada por los católicos de la Bienaventurada Virgen María. Es equivalente también
el nombre de Virgen de la Misericordia. Su fiesta se celebra el día 24 de septiembre.

La devoción a la Virgen de la Merced se difundió muy pronto por Cataluña y de ahí al


resto de España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII con la labor de redención
de estos religiosos y sus cofrades. Con la Evangelización de América, en la que la Orden
de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó
profundamente en todo el territorio americano.

Perú es actualmente el país que reúne a la mayor cantidad de fieles de toda América y
que cada 24 de septiembre celebran esta fiesta en honor a la Bienaventurada Virgen
María, en especial en la Peregrinación Nacional e Internacional hacia el puerto de
Paita.

El 24 de septiembre en la Iglesia de la Merced se celebra una eucaristía de fiesta,


nueve días antes se le reza la novena y al finalizar existe una gran procesión en su
honor. En Potosí, se celebra una solemne y lucida fiesta organizada por la Archicofradía
de Nuestra Señora de La Merced, institución fundada en 1730 y que llegó a cobijar en
el siglo XVIII a 10.000 cofrades.

Festividad de la Virgen de Huata

En este distrito se encuentra la imagen de la milagrosa Virgen de la Asunción, que es


visitada cada 15 de agosto de cada año. Su celebración congrega creyentes de
diferentes partes del Perú y del extranjero, motivados por su fe y creencia en la
santísima virgen. Es visitada debido a sus múltiples milagros realizados a diferentes
personas que se encomendaron a ella en los momentos que requerían su ayuda. El 15
de agosto, se celebra la Santa Misa seguida de la procesión. En esta fecha se celebra en
el distrito de Huata, en el departamento de Ancash, la festividad en honor a la Virgen
de la Asunción, considerada la santa patrona del lugar, ello con una serie de
actividades religiosas, sociales, además de cumplir sus respectivas costumbres y
tradiciones.
La Virgen de la Puerta

Bajo esta invocación, la Santísima Virgen es venerada en Otuzco, departamento de La


Libertad. Su devoción se extiende particularmente a todo el Norte del Perú. Su historia,
hoy poco conocida en el resto del país, se origina en un estupendo milagro y contiene
una auténtica lección: es imposible que Nuestra Señora no venza todos los imposibles

El siglo XVII fue el siglo de oro del Virreinato del Perú. En esa época, que fue también
de intensa fe, brillaron las mejores cualidades del pueblo peruano, que el Profesor
Plinio Correa de Oliveira sintetiza en el trinomio Grandeza, Señorío, Santidad.

La fama de nuestros santos corría paralela a la fama de nuestras riquezas, a tal punto
que hasta hoy se usa en Europa la frase “vale un Perú” para indicar algo de gran valor.
Pero fue justamente esa riqueza lo que despertó la codicia de los piratas protestantes,
que por cierto no eran —como los presentan los filmes de Hollywood— aventureros
elegantes y audaces.

Santa Rosa de Lima es representada en muchas de sus imágenes con un ancla a sus
pies, por haber conseguido con sus oraciones y mortificaciones apartar de la Ciudad de
los Reyes a la flota del pirata y hereje holandés Spilberg. Este hecho es sintomático
para atestiguar la protección divina concedida por la intercesión de la Virgen Santísima
a nuestro país.
Nuestra Señora de Guadalupe

Nuestra Señora de Guadalupe es una aparición mariana de la Iglesia católica de origen


mexicano, cuya imagen tiene su principal centro de culto en la Basílica de Guadalupe,
ubicada en las faldas del cerro del Tepeyac, en el norte de la Ciudad de México.

De acuerdo a la tradición oral mexicana, y lo descrito por documentos históricos del


Vaticano y otros encontrados alrededor del mundo en distintos archivos, se cree que la
Virgen María, se apareció en cuatro ocasiones al indio san Juan Diego Cuauhtlatoatzin
en el cerro del Tepeyac, y una quinta ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego.

Según diversos investigadores, el culto guadalupano es una de las creencias más


históricamente arraigadas en el actual México y parte de su identidad,345 y ha estado
presente en el desarrollo como país desde el siglo XVI6 incluso en sus procesos sociales
más importantes como la Independencia de México, la de Reforma, la Revolución
mexicana y en la sociedad mexicana actual, en donde cuenta con millones de fieles,
algunos de ellos profesantes como guadalupanos sin ser necesariamente parte del
catolicismo. Se celebra el 12 de diciembre.