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La Secretaría de Economía dio a conocer a través de un documento oficial publicado

el 8 de mayo de 2014, que en México hay seis clases sociales, de acuerdo con sus
funciones, costumbres, situación económica y de poder.

Esta división se publicó en el DOF en el documento denominado “Acuerdo por el
que se aprueba el Programa Nacional de Protección a los Derechos del Consumidor
2013-2018“.

Según la SE, “en una sociedad compleja donde la riqueza determina el estatus, las
posesiones se convierten en un indicador de valor y riqueza, y en donde cada clase
social, tiene integrantes que buscan alcanzar un estatus superior en virtud de sus
posesiones.

Estas clases se describen en seis perfiles que engloban a un determinado tipo de
persona de acuerdo con la ocupación o actividad que desempeña dentro de la
sociedad mexicana, sus ingresos económicos, su nivel cultural y, finalmente, sus
pautas de comportamiento.

Éstas son las seis clases sociales que hay en México:

Baja Baja: Se estima que representa el 35% de la población, y está constituida por
trabajadores temporales e inmigrantes, comerciantes informales, desempleados, y
gente que vive de la asistencia social.

Baja Alta: Se estima que sea aproximadamente 25% de la población nacional y está
conformada principalmente por obreros y campesinos (agricultores). Es la fuerza
física de la sociedad, ya que realiza arduos trabajos a cambio de un ingreso
ligeramente superior al sueldo mínimo.

Media Baja: Formada por oficinistas, técnicos, supervisores y artesanos calificados.
Sus ingresos no son muy sustanciosos, pero son estables, se estima que sea el
20% de la población nacional.

Media Alta: Incluye a la mayoría de los hombres de negocios y profesionales que
han triunfado y que por lo general constan de buenos y estables ingresos
económicos. Se estima que sea aproximadamente 14% de la población nacional.
Alta Baja: la integran familias que son ricas de pocas generaciones atrás. Sus
ingresos económicos son cuantiosos y muy estables. Se estima que sea
aproximadamente el 5% de la población nacional.

Alta Alta: La componen antiguas familias ricas que durante varias generaciones han
sido prominentes y cuya fortuna es tan añeja que se ha olvidado cuándo y cómo la
obtuvieron. Se estima que sea aproximadamente 1% de la población nacional.

El informe “México: País de pobres y no de clases medias” destaca que desde 1992
a 2014 prevalece en México el mismo número de ricos, el mismo número de pobres
y la misma cantidad de personas pertenecientes a una clase media, que es cada
vez es más vulnerable.

El documento elaborado por dos centros de estudios de la Universidad
Iberoamericana resalta que la clase media representa el 27 por ciento de la
población total mexicana, mientras que el 63 por ciento, a la población en situación
de pobreza y vulnerabilidad, y sólo un 10 por ciento conforma la población rica.

La situación contrasta con la de otros países en los que la clase media está entre el
60 y 80 por ciento de la población total. “Las clases medias han sido históricamente
un catalizador de grandes transformaciones estructurales. Gracias a su relativa
independencia económica y política han promovido cambios del tamaño de la
revolución francesa o los procesos independentistas latinoamericanos”, señala.

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Boltvinik acusa: Coneval e Inegi
manipularon la cifra de pobres para
ayudar a EPN y al PRI en 2018

Ciudad de México, 5 de septiembre
(Sin Embargo). – México no es un
país de clase media sino de pobres,
sostiene un estudio elaborado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo
con Equidad (Equide) y el Observatorio de Salarios de la Universidad
Iberoamericana,

El estudio “México: País de pobres y no de clases medias” contradice a la última
Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENIGH) elaborada por el
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): los niveles de vida adecuados
para no ser pobre sólo están garantizados para el 25 por ciento de la población
mexicana y la población en pobreza supera 2.3 veces a la población considerada
como clase media, dice.

Actualmente existe un debate sobre la definición correcta de lo que es la clase
media. Si bien se entiende como la población no pobre, en el país esta clase se
encuentra en una fuerte condición de vulnerabilidad y, por lo tanto, con el riesgo de
caer en situación de pobreza o de carencias múltiples, señala el estudio.

La definición del Banco Mundial (BM) de la clase media es la que tiene ingresos de
entre 10 y 50 dólares. También se ha definido a partir de la probabilidad que se tiene
de caer en la pobreza. El Inegi reconoció que hay una ausencia de una definición
consensuada sobre lo que significa la clase media y sobre todo que facilite su
medición con base en la información estadística disponible.

Para 2014, destaca el informe, la población de clase media representó el 27 por
ciento de la población total mexicana, mientras que el 63 por ciento representó a la
población en situación de pobreza y vulnerabilidad. Sólo un 10 por ciento está
conformado por población rica.

La situación contrasta con la de otros países en los que la clase media está entre el
60 y 80 por ciento de la población total. “Ante este panorama cabe preguntarse ¿Es
México un país de clase media o de pobres?”, cuestiona el informe.

Para el estudio se contempló como clase media a la población que tiene ingresos
superiores a la Línea de Bienestar –que es equivalente al valor total de la canasta
alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes. De acuerdo con el
Coneval, esto sería, en zonas rurales, de mil 035 pesos y en zonas urbanas de mil
445 pesos–, con menos de dos carencias y que no pertenece a los sectores ricos o
no pobres.

Se obtuvieron cinco clasificaciones a nivel nacional: pobres, vulnerables por
ingresos, vulnerables por carencias, clases medias y ricos.

Según la ENIGH 2016, los ingresos de las personas más pobres aumentaron y los
de los más ricos disminuyeron al hacer su división por decil, que es la clasificación
de la población utilizada por el Inegi y que divide en 10 los sectores poblaciones de
los menos a los más ricos.

En el último año, con base en esa encuesta, el decil I, que es la proporción de la
población más pobre, tuvo un ingreso de mil 571 pesos; el decil II, de 3 mil 129
pesos; el III, de 4 mil 367 pesos. Lo que significa que crecieron 22.7 por ciento. 12.1
por ciento y 7.6 por ciento, respectivamente, en comparación con el periodo 2014.

Pero en contraparte, los ingresos de los deciles VIII, IX y X, se redujeron 1.8 por
ciento. 4.6 por ciento, 7.1 por ciento y 3.2 por ciento, respectivamente, en el mismo
periodo; pasaron de 16 mil 063 pesos a 13 mil 234; de 21 mil 786 pesos a 17 mil
948 pesos y de 49 mil 544 pesos a 44 mil 403 pesos.

México, país de pobres. Sólo un 10 por
ciento del país es rico: estudio. Foto:
Cuartoscuro

“Existen tres metodologías de captura de
información conviviendo en los módulos
de condiciones socioeconómicas de la
ENIGH, lo que imposibilita realizar un
seguimiento sistemático y consistente de
las clases medias para años posteriores a 2014. De un plumazo, el Inegi redujo la
desigualdad y convirtió a México en un país de clases medias inexistentes”, apunta
el informe.
El estudio destaca además que actualmente, el 53.2 por ciento de la población en
México está por debajo de la Línea de Bienestar y el 20.6 por debajo de la Línea de
Bienestar Mínimo. Aún más, el total de beneficiarios de programas sociales pasó de
5 millones en 1997 a 25 millones en 2014, pero el índice de pobreza por ingresos
se mantuvo prácticamente sin cambios, resalta.

Apunta que con un salario mínimo que está por dejado de la línea de pobreza (80.04
pesos diarios) y el precio de una canasta básica alimentaria y no alimentaria (de
353 pesos por día), lo que se tiene es una canasta básica incompleta para una
persona y sin posibilidades de sostener a una familia de en promedio cuatro
integrantes.

De carencia acceso a la seguridad social, en el decil I la carecen el 90.9 por ciento;
en el II el 83.1 por ciento y en el III, 75.5 por ciento. En el decil X, la carece sólo el
27.6 por ciento.

El índice de desigualdad tampoco ayuda a la sustentar la realidad del Inegi, ya que,
señala, el 32.1 por ciento de la riqueza la posee el 1 por ciento de multimillonarios,
el 331 por ciento, el 9 por ciento considerados ricos, pero no tan ricos como el 1 por
ciento. Finalmente, el 34 por ciento de la riqueza está en el 90 por ciento que son
“todos los demás”.

La constante en los últimos 25 años es una población en la que más del 50 por
ciento de la población es pobre. Así, el concepto clase media en México, se traduce
en una clase que es permanentemente frágil y vulnerable, sobre todo a las crisis
económicas y a la pérdida del empleo, alerta.

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REALIDAD Y CLASE MEDIA

Los investigadores señalan que la
clase media es el 26.6 por ciento de la
población y ese porcentaje no se ha
movido de 1992 a 2014: la población pobre pasó de 56.3 por ciento a 45.8 por ciento;
la población vulnerable por carencias y que no es clase media, pasó del 6.6 por
ciento al 10.7 por ciento; la población vulnerable por ingresos pasó de 5.8 por ciento
al 6.8 por ciento, y los ricos de 1992 a 2014 lograron mantenerse como el 10 por
ciento de la población total.

Tomando en cuenta la experiencia europea, agrega, la desigualdad se debe en gran
medida a los modelos de distribución social, una economía de mercado con
mecanismos de redistribución, el acceso a servicios y derechos sociales, y un
estado de bienestar con componentes de una calidad y nivel de vida adecuado.

Para los investigadores de la Ibero, la clase media es un elemento de consolidación
de la democracia, ya que un individuo con sus necesidades básicas cubiertas es
más proclive a cumplir un rol estabilizador dentro de una sociedad y consolida los
procesos democráticos.

“Las clases medias han sido históricamente un catalizador de grandes
transformaciones estructurales. Gracias a su relativa independencia económica y
política han promovido cambios del tamaño de la revolución francesa o los procesos
independentistas latinoamericanos”, señala.

Según el Banco Mundial, a México le tomó 50 años incrementar sus clases medias
en un 17 por ciento.

La carencia que más prevalece en México es la del acceso a la seguridad social; el
58.5 por ciento de la población no la tiene y en consecuencia es la población que
no tiene acceso a servicios de salud, seguro para el retiro, programas de vivienda
ni seguro por invalidez y enfermedad.

“Las alternativas para garantizar un estatus y condiciones de vida adecuados e
identificados con las clases medias, pasa por modificaciones sustanciales en el
mercado de trabajo, donde la seguridad social juega un papel trascendental. En otro
sentido, se requiere de mecanismos e instituciones que eviten el control monopólico
y oligopólico de los recursos económicos por parte de los grandes grupos
económicos. La estrategia de fortalecimiento de clases medias requiere, además,
el establecimiento pleno de un sistema impositivo progresivo, sin tratamientos y
regímenes sociales especiales, así como de un gasto público garante de derechos.
El sistema de política pública garante de derechos debe paulatinamente sustituir las
funciones del asistencialismo y programas sociales que sólo contienen y
administran de la pobreza, para construir un sistema de política pública redistributivo
y de combate efectivo y eficiente contra la pobreza”, dice una de las conclusiones
del estudio.

La política pública en México sólo
administra la pobreza, pero no ofrece un
combate efectivo y eficiente contra esa
condición en la que se encuentran la
mayoría de los mexicanos. Foto:
Cuartoscuro

Es de tal magnitud el tamaño de la
población pobre y vulnerable en México, que, en 2014, el 63 por ciento de la
población se encontraba en situación de pobreza multidimensional o con cierto
grado de vulnerabilidad (por ingreso o por carencias), agrega el documento:

“La persistencia de pobreza y vulnerabilidad, que da cuenta de que
aproximadamente el 80 por ciento de la población total sigue siendo pobre y
vulnerable en 2014 comparado al punto de partida del análisis que es 1992, son
indicativos de la alta vulnerabilidad, por un lado, de caer en situación de pobreza, y,
por otro lado, de la fragilidad que representa que las clases medias sean una porción
minoritaria de la población”

Finalmente, el estudio advierte que el salario mínimo para 2017, con todo y el
incremento salarial de casi el 9 por ciento aún se encuentra por debajo de la Línea
de pobreza individual oficial (Línea de Bienestar) de 89.45 pesos.

“El salario mínimo se encuentra todavía lejos de ser garante de niveles de vida
adecuados y dignos. Lejos también de dejar de ser garantía de lo único que hoy
garantiza: la pobreza. Las causas de no crecimiento de las denominadas clases
medias son parte de la no resolución de los riesgos sociales asociados al modelo
de inserción de México en el contexto internacional, de su modelo productivo y de
distribución, así como a las dinámicas sociales propias que permitan, de manera
efectiva y eficaz, una mejor redistribución social. México no cuenta, por un lado, con
políticas centrales y transversales de fortalecimiento y garantía de ese estatus y
condiciones de vida adecuada y digna para grandes capas de la población, ni con
políticas públicas efectivas de redistribución social”, explica.