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En macroeconomía, el producto interno bruto (PIB),1 2 conocido también como producto interior

bruto o producto bruto interno (PBI),34 es una magnitud macroeconómica que expresa el valor monetario de la
producción de bienes y servicios de demanda final de un país o región durante un período determinado,
normalmente de un año.
El PIB es usado como objeto de estudio de la macroeconomía. Su cálculo se encuadra dentro de la contabilidad
nacional. Para su estimación, se emplean varios enfoques complementarios. Tras el pertinente ajuste de los
resultados obtenidos, en forma parcial, resulta incluida en su cálculo la economía sumergida.5
No obstante, existen limitaciones a su uso, además de los mencionados ajustes necesarios para la economía
sumergida, el impacto social o ecológico de diversas actividades puede ser importante para lo que se esté
estudiando, y puede no estar recogido en el PIB. Existen diversas medidas alternativas al PIB que pueden ser útiles
para determinadas comparaciones.

Valoración: PIB nominal y PIB real[editar]
Artículo principal: Producto interior bruto real

El producto interno bruto (PIB) es el valor total de la corriente de bienes y servicios finales. Ya que el Producto
Interno es un agregado (suma total de numerosos componentes), las unidades de medida contenidas en él son
heterogéneas (toneladas, kilovatios-hora, etc.). Para obtener un valor total, es preciso transformarlos a términos
homogéneos, lo que se consigue dando valores monetarios a los distintos bienes y servicios. El Producto Interno
es, pues, el resultado de una multiplicación, en la que participan dos grandes factores: uno real, formado por las
unidades físicas, bienes y servicios; otro monetario, integrado por sus precios. Así, se concluye que un país
aumentaría su Producto Interno en un porcentaje simplemente por haber crecido el nivel general de precios en ese
mismo porcentaje. Para evitar las distorsiones que este fenómeno provoca en las comparaciones intertemporales,
se recurre al PIB en términos reales, que no se afecta por las modificaciones en los precios, ya que las unidades
físicas se valoran siempre tomando como referencia los precios en un año base. Para hallar el PIB real, se divide el
PIB nominal por un índice de precios conocido como deflactor del PIB.

 PIB nominal: es el valor monetario de todos los bienes y servicios que produce un país o economía a precios
corrientes en el año en que los bienes son producidos. Al estudiar la evolución del PIB a lo largo del tiempo, en
situaciones de inflación alta, un aumento sustancial de precios —incluso cuando la producción permanezca
constante—, puede dar como resultado un aumento sustancial del PIB, motivado exclusivamente por el
aumento de los precios.
 PIB real: se define como el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos por un país o una
economía valorados a precios constantes, es decir, según los precios del año que se toma como base o en las
comparaciones. Este cálculo se lleva a cabo mediante el deflactor del PIB, según el índice de inflación (o bien
computando el valor de los bienes con independencia del año de producción mediante los precios de un cierto
año de referencia).

El Producto Interno Bruto (PIB) es uno de los indicadores más utilizados de la producción de un país. Esté definido como el
valor total de los bienes y servicios producidos dentro de las fronteras de un país en un periodo de tiempo específico – 1 mes, 1
trimestre o 1 año.

El PIB es un indicativo preciso del tamaño de una economía, mientras que el PIB per cápita tiene una correlación más cercana
con la tendencia en los estándares de vida a través del tiempo, y la tasa de crecimiento del PBI es probablemente el mejor
indicador del crecimiento de la economía. Tal como afirmaron el Premio Nobel de Economía Paul A. Samuelson y el economista
William Nordhaus, “Aunque el PBI y el resto de las cuentas del ingreso nacional pueden parecer conceptos arcanos, en realidad
están entre las mayores invenciones del siglo XX”.

¿Cuál es la importancia del PIB?
Samuelson y Nordhaus destacan la importancia del PIB y las cuentas nacionales en su libro de texto llamado “Economics“. A
ambos economistas les parece notable la habilidad del PIB de brindar un panorama general del estado de la economía de la
misma manera que un satélite en el espacio puede vigilar el clima en todo un continente. El PIB le permite a los responsables
de la política económica de los países y a los bancos centrales juzgar si la economía se está expandiendo o contrayendo, si
necesita un impulso o restricción, y si la amenaza de inflación o recesión se visualiza en el horizonte.

Las cuentas de producto e ingreso nacional (NIPA), que constituyen la base de la medición del PBI, permiten a los responsables
de la política económica de una nación, los economistas y las compañías analizar el impacto de variables como la política
monetaria y fiscal, los choques económicos tales como un alza en el precio del petróleo y los planes relacionados con el gasto y
los impuestos, en la economía general y en componentes específicos de esta. Junto con políticas e instituciones mejor
informadas, las cuentas nacionales han contribuido a una reducción significativa de la severidad de los ciclos económicos desde
el final de la II Guerra Mundial.

INFLACIÓN

En economía la inflación es el aumento sostenido y generalizado del nivel de precios de bienes y servicios, medido frente
a un poder adquisitivo. Se define también como la caída en el valor de mercado o del poder adquisitivo de una moneda en
una economía en particular, lo que se diferencia de la devaluación, dado que esta última se refiere a la caída en el valor
de la moneda de un país en relación con otra moneda cotizada en los mercados internacionales, como el dólar
estadounidense, el euro o el yen.

DEFLACIÓN

La deflación es la bajada generalizada del nivel de precios de bienes y servicios en una economía. Es el movimiento
contrario a la inflación.

Es la situación económica en que los precios disminuyen producto de una caída en la demanda, y es mucho más maligna,
y temida por los empresarios que la inflación.

La deflación puede desencadenar un círculo vicioso: Los comerciantes tienen que vender sus productos para cubrir al
menos sus costos fijos (entendiendo que el precio ya no alcanza para pagar los costes variables), por lo que bajan los
precios. Con los precios bajando de forma generalizada, la demanda disminuye más, porque los consumidores entienden
que no merece la pena comprar si mañana todo será todavía más barato. En la inflación, sin embargo, ocurre todo lo
contrario, dado que los consumidores prefieren comprar antes los bienes de larga duración, para anticiparse a subidas de
precios.

Dado este círculo vicioso, la deflación se convierte en causa y efecto de la falta de circulación del dinero en la economía,
porque todos prefieren retenerlo.

Al final, la economía se derrumba, dado que la industria no encuentra salida a sus productos y sólo consigue pérdidas.

LOS IMPUESTOS

Los impuestos son uno de los principales instrumentos de promoción del desarrollo económico de un país.
Consisten en pagos o tributos de carácter pecuniarios a favor de un acreedor tributario, que en la mayoría de
las legislaciones es el Estado. Con estos tributos se financian parte de los gastos sociales, y no conllevan
contraprestación directa o determinada con el sujeto emisor.
Tipos de impuestos
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los impuestos se
clasifican de la siguiente manera:

 Impuestos sobre la renta (ISR): pagados por individuos y empresas
 Contribuciones a la seguridad social: pagados por trabajadores, empresarios y ejercicios autónomos
 Sobre la propiedad inmobiliaria
 Sobre las riquezas netas
 Sobre las herencias, sucesiones y donaciones
 Sobre transacciones financieras y de capital
 Impuestos no periódicos
 Sobre bienes y servicios
 Pagos exclusivos por transacciones de negocios

Hay además impuestos que establecen las diferentes legislaciones de los países según sus
necesidades particulares:

 Impuesto al valor agregado, IVA, cuyo monto cambia de un país a otro
 Impuestos de circulación de vehículos, en algunos países depende de la cilindrada
 Impuestos sobre hidrocarburos
 Impuestos al alcohol
 Impuestos al tabaco
 Sobre diversas actividades económicas
 Impuestos a la ganancia presunta
 Impuestos a los depósitos en efectivo
 Otros

_____________________________________________________________________________________DANIEL
Historia del Computador:
En 1670 el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz perfeccionó esta máquina e inventó una que
también podía multiplicar.
El inventor francés Joseph Marie Jacquard, al diseñar un telar automático, utilizó delgadas placas
de madera perforadas para controlar el tejido utilizado en los diseños complejos. Durante la década de 1880 el
estadístico estadounidense Herman Hollerith concibió la idea de utilizar tarjetas perforadas, similares a las
placas de Jacquard, para procesar datos. Hollerith consiguió compilar la información estadística destinada al
censo de población de 1890 de Estados Unidos mediante la utilización de un sistema que hacía pasar tarjetas
perforadas sobre contactos eléctricos.
También en el siglo XIX el matemático e inventor británico Charles Babbage elaboró los principios de la
computadora digital moderna. Inventó una serie de máquinas, como la máquina diferencial, diseñadas para
solucionar problemas matemáticos complejos. Muchos historiadores consideran a Babbage y a su socia,
la matemática británica Augusta Ada Byron (1815-1852), hija del poeta inglés Lord Byron, como a los
verdaderos inventores de la computadora digital moderna. La tecnología de aquella época no era capaz de
trasladar a la práctica sus acertados conceptos; pero una de sus invenciones, la máquina analítica, ya tenía
muchas de las características de un ordenador moderno. Incluía una corriente, o flujo de entrada en forma de
paquete de tarjetas perforadas, una memoria para guardar los datos, un procesador para
las operaciones matemáticas y una impresora para hacer permanente el registro.
Los ordenadores analógicos comenzaron a construirse a principios del siglo XX. Los
primeros modelos realizaban los cálculos mediante ejes y engranajes giratorios. Con estas máquinas se
evaluaban las aproximaciones numéricas de ecuaciones demasiado difíciles como para poder ser resueltas
mediante otros métodos. Durante las dos guerras mundiales se utilizaron sistemas informáticos analógicos,
primero mecánicos y más tarde eléctricos, para predecir la trayectoria de los torpedos en los submarinos y para
el manejo a distancia de las bombas en la aviación.
Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), un equipo de científicos y matemáticos que trabajaban en Bletchley
Park, al norte de Londres, crearon lo que se consideró el primer ordenador digital totalmente electrónico: el
Colossus. Hacia diciembre de 1943 el Colossus, que incorporaba 1.500 válvulas o tubos de vacío, era ya
operativo. Fue utilizado por el equipo dirigido por Alan Turing para descodificar los mensajes de radio cifrados
de los alemanes. En 1939 y con independencia de este proyecto, John Atanasoff y Clifford Berry ya habían
construido un prototipo de máquina electrónica en el Iowa State College (EEUU). Este prototipo y
las investigaciones posteriores se realizaron en el anonimato, y más tarde quedaron eclipsadas por el desarrollo
del Calculador e integrador numérico electrónico (en inglés ENIAC, Electronic Numerical Integrator and
Computer) en 1946. El ENIAC, que según se demostró se basaba en gran medida en el ordenador Atanasoff-
Berry (en inglés ABC, Atanasoff-Berry Computer), obtuvo una patente que caducó en 1973, varias décadas más
tarde.
El ENIAC contenía 18.000 válvulas de vacío y tenía una velocidad de varios cientos de multiplicaciones por
minuto, pero su programa estaba conectado al procesador y debía ser modificado manualmente. Se construyó
un sucesor del ENIAC con un almacenamiento de programa que estaba basado en los conceptos del
matemático húngaro-estadounidense John von Neumann. Las instrucciones se almacenaban dentro de una
llamada memoria, lo que liberaba al ordenador de las limitaciones de velocidad del lector de cinta de papel
durante la ejecución y permitía resolver problemas sin necesidad de volver a conectarse al ordenador.
A finales de la década de 1950 el uso del transistor en los ordenadores marcó el advenimiento de elementos
lógicos más pequeños, rápidos y versátiles de lo que permitían las máquinas con válvulas. Como
los transistores utilizan mucha menos energía y tienen una vida útil más prolongada, a su desarrollo se debió el
nacimiento de máquinas más perfeccionadas, que fueron llamadas ordenadores o computadoras de segunda
generación. Los componentes se hicieron más pequeños, así como los espacios entre ellos, por lo que la
fabricación del sistema resultaba más barata.
A finales de la década de 1960 apareció el circuito integrado (CI), que posibilitó la fabricación de varios
transistores en un único sustrato de silicio en el que los cables de interconexión iban soldados. El circuito
integrado permitió una posterior reducción del precio, el tamaño y los porcentajes de error.
El microprocesador se convirtió en una realidad a mediados de la década de 1970, con la introducción del
circuito de integración a gran escala (LSI, acrónimo de Large Scale Integrated) y, más tarde, con el circuito de
integración a mayor escala (VLSI, acrónimo de Very Large Scale Integrated), con varios miles de transistores
interconectados soldados sobre un único sustrato de silicio.