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Estrellas, galaxias y
agujeros negros...

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El Universo
en Explosión
Nigel H enbest

EDITORIAL DEBATE
Dirección de la obra: Donald Clarke.
Diseño: Barbara Howes.
I'radueeión de Mercedes García ( Jarcia
y Roilolft) Hernández Vara.
Revisión de René Palacios More.
Diagrarnación para la versión castellana d e jó se Cresjx).

© Marshall Cavendish Limited, 1979.


© de la edición y la traducción española:
Edilorial Debale. Alonso Cano, 66. Madrid-3, 1982.
I.S.B.N.: 84-7444.059-9
Depósito legal: B. 17.524- 1982
Compuesto en Fernández Ciudad, S. L.
Impreso en Gráficas Guada, S. A.
Virgen de Guadalupe. 33
E,splugues de Llobrcgat (Barcelona)
Printed in Spain
INTRODUCCION

«l'.l objeto de estudio de la humanidad debe ser el hombre», escril^ió Alcxander Pope en el
siglo XV11I. Pero, fX)r definición, la humanidad es una especie inciuisitiva: nunca hemos
dejado de estudiar nuestro entorno. No podemos comprender nuestras vidas sin conocer
cómo y por qué comenzó la vida o, al menos, sin formularnos la cuestión. Ksto nos
conduce al Sol, y éste, a su vez, al Universo entero. Por fin ahora, en nuestro siglo, están
comenzando a llegar las respuestas.
Hay que decir también C|ue la humanidad es una especie instintivamente científica.
Desde tiempos remotos hemos intentado registrar y clasificar las cosas (jue vemos, como si
t;omprendiératnos (jue ésta es la única forma de conocerlas, y así es como las ideas tic los
primeros científicos han sobrevivido jrara ser confirmadas. La filosofía antigua tto conocía
límites; sus especulaciones abt>rdaban con libertad áreas C|ue ahora describiríamos como
científicas. Kpicuro ;3 4 l-2 7 l aC) adquirió reputación de ateo y hedonista porque lúe un
materialista, pese a que el autocontrol y la moderación fueran el centro de su filosofía,
l'am bién fue (|uieti íttrinuló una de las primeras teorías atómicas. Kmjx'docles (siglo V
aC; enseñó una teoría de cuatro elementos fundamentales; seguramente no le hubiera
desagradado nuestra teoría de cuatro fuerzas fundamentales.
Kepler dio la primera descripción siistancialmente correcta del sistema solar en l(i09;
formuló las leyes del movimiento planetario, que posteriormente Ncvvton demostró como
consecuencia de la gravitación. En su Armonía del mundo íI6 l9 i examinó y comparó los
vínculos matemáticos existentes tanto en órbitas planetarias como en intervalos musicales
y en geometría. Digamos que, aunque la fuerza impulsora de su búsqueda era religiosa,
lúe perseguido precisamente [xtr las autoridades religiosas de su tiempo. Lo cierto es que
una gran mente suele detentar ideas religiosas que trascienden a sus relativamente
supersticiosos contemjX)ráneos.
.'\hora, las cosas son así: todo el conocimiento debe estar relacionado. I,os físicos creían
en algo llamado éter; opinaban que nada, ni si(|uiera la luz, podía viajar a través del
vacít); postulaban que el espacio debía estar lleno de una misteriosa sustancia con
propiedades tan contradictorias como la de ser más rígida t|ue el acero, pero imposible de
detectar. Un e.xperimcnto destinado a comprobar la existencia de esta sustancia fue lo que
condujo a la teoría de la relatividad de Einstein. La idea de éter había sido descartada,
aunque muchos científicos no renunciarían a ella hasta el día de su muerte. De fitrma
similar, Max Planck, cuya teoría cuántica contribuyó a alterar nuestro conocimiento
de la física tanto como la de la relatividad, empleó el resto de su vida en intentar
reconciliar .sus propios descubrimientos con la física clásica que amaba. Qiieda claro c|ue
cualquier teoría se puede modificar o descartar a la luz de una evidencia nueva.
f'á camino del conocimiento descrito por las grandes mentes de la historia tiene, hoy,
una continuación en Stephen Havvking, de la Universidad de Cambridge, y en otros
muchos científicos de todo el mundo, auxiliados por técnicas y cc|ui}X)s de asombrosa
sofisticación. La elegancia filosófica y matemática de sus descubrimientos será el legado
más importante c|ue [xtdamos hac;er a nuestros descendientes. Sin embargo, los físicos
también dicen que existe un límite natural a lo c|ue podemos conocer: sus teorías deben
dar cabida a la incertidumbre, así como a los sucesos c|ue exigen la supresión de la
incrc'dulidad. El auténtico hombre de ciencia aprende a ser humilde ante la Creación.
Esto no habría soqnendido al teólogo Teilhard de Chardin. « l ’odo lo que se eleva debe
converger», escribió, pensando cpic los caminos del conocimiento no siempre discurren
paralelos, sino cjue conducen hacia arriba y se encuentran. Este libro es un resumen del
conocimiento actual de la Creación y es, también, un tributo a la majestuosa belleza del
Universo y a la belleza de la V'erdad, lo que quizá sea lo mismo.

DC
TEMAS

1: La exploración del Universo


Todos los csfiicr/os científicos contriijuyen a la exploración del Universo,
porque por definición el Universo lo es todo. Kn la actualidad, cada
científico es un es|xxialista cuyos descubrimientos confirman el trabajo de
los demás.

2: Examen de las profundidades del 18


espacio
La naturaleza del Universo infinito. c|ue examinamos desde la diminuta
mota de nuestro planeta, rec|uiere humildad. lnclu.so nuestro Sol, al que el
hombre |Drimitivo adoralta como fundamento de todas las cosas, es una
estrella muv común.

3: La receta del Universo 32


'Ludas his cosas, de.sde una brisíi de verano hasta el violento infierno del
interior de una estrella, están constituidas |X)i unos cuantos tipos de
partículas. Como .sabe todo buen cocinero, el secreto reside en la receta y
en la cantidad de calor adecuada.

4: Los demás planetas 48


Los cuatro planetas más próximos al Sol, incluida la Tierra, tienen muchas
cosas en común, pero los demás son realmente lugares muy extraños. Desde
los fósiles salpicíidos de cicatrices hasta los giganttts gaseosos, la Tierra es el
único paraíso que conocemos.

5: La vida: organización de los átomos 70


,;Cómo puede combinarse un puñado de partículas fundamentales para dar
lugar a la maravilla <]ue llamamos vida? ¿Por (|ué ha sucedido en la
Tierra este milagroso accidente... y qué ocurre en los planetas de otros
sistemas solares?

6: La frontera de lo infinitesimal 90
L1 Universo es infinitamente grande..., pero está constituido por cosas
infinitamente pequeñas. La comprensión del com|X)rtamiento de las
partículas fundamentales es tan singular y difícil como la de la
cienciaficción.
7: Un Universo de luz 102
Podemos ver las eslrellas por{|ue son luminosas. Pero la lu/ es sólo la i)arie
visible del espectro eleetromagnélieo, que incluye entre otras a las ondas de
radio y a los rayos X . No obstante, también la ciencia puede «verlas».

8: En el interior de las estrellas 118


Constantemente nacen y mueren estrellas; sus vidas dependen de sti
tamaño. Si nuestro Sol es una c.slrella «ordinaria», ¿cómo son las
extraordinarias? etiál es el futuro de nuestro Sol?

9; Agujeros negros 144


Los ttgujeros tiegros suenan a eiencialiceión; no obstante, se los predijo por
vez primera en 179.Ó. Su existencia es cada vez más evidente, pese a que no
los ])odamos «ver».

10: Geografía del Universo 158


Al igual (|ue la 'fierra, el Ctiiver.so posee su geogralía. Nuestro Sol es itn
miembro típico de una gahixia típica; y nuestra Galaxia de la V'ía Láctcti,
que tiene unos 100.()()() millones de eslrellas, es sólo una entre millones de
galaxias.

11: Comienzo y fin del tiempo 176


Todo es relativo. Si cada galaxia se aleja de las demás, ¿dónde se halla el
«centro» del LIniver.so? Quizás el propio tiemtro comenzé) con el «Hig
Bang». ¿IXisliría ya el tiem|X) antes que el Lbñvcr.so?

12: La búsqueda continúa 194


La búsqueda del conocimiento no tiene fin. Percibimos el Universo como
un lugar ordenado pcjiquc estamos acjuí ¡tara observarlo. ¿Hay otros
Universos? ¿Existen otras formas de vida?

Glosario 210

Indice 216
t
I m salida del Std sobre el mar diferentes tipos de m ateria, nos
evoca los cuatro «elementos» de han mostrado por qué el Sol
los antiouos filósofos: tierra, «quema» tan intensamente y nos
agua, aire \ fuego. Los han enseñado que nue.stra Tierra
descubrimientos modernos han es sólo un pequeño planeta en un
fiuesto de manifiesto las Universo inmen.su.
vinculaciones entre estos

wmlOiw-
1. La exploración del Universo
No es fácil concentrarse! descansando en una playa en un Es triste que el nombre de la ciencia cjuedc a menudo
día de verano. Los pensamientos acuden a nuestra mente, ensombrecido por ascx'iación con el viejo monstruo, el mal
y sal(;n dt! tilla crispados por los gritos de los niños y empleo del conocimiento. *
sosegados pt>r el latido dt'l mar. En la playa todos .somos ( liertamente, s(>ría clemasiaclo superficial afirmar que los
lilósolbs. Nos preguntamt)s vagamentt' por t|uc el Sol científicos séilo están para efectuar descubrimientos, y el
calienta tanto y ()or (|iic el mar está tan lfít>, y no pocas resto de nosotros ¡jara decidir si hay (|ue emplearlos en
veces esta idea se diluye antes de tjtie logremos dar con función del bien o del mal. En el momento presente existe
una respuesta. Insistamos, sin embargo, tai atrapar algu­ una controversia en el mundo de la ciencia a propósito de
nas de estas cuestiones antes de cjuc se desvanezcan. la «ingeniería genética» ; investigación solare la recornbina-
¿Por tpié el Sol es calientt' y el mar frío? ¿Por C|ué el ción del .\DN, por darle su denominación exacta). En el
agua es líc|nida y .sólida la arena? ¿De ciuc están hechos? futuro, ella nos permitiría instrumentar las células huma­
¿Qité es el aire, esa sustancia invisible que es preci.so nas para determinar el sexo de nuestros hijos, pero
respirar para |X)der vivir? ¿Cuál es la diferencia entre vida igualmente posibilitaría (]ue laboratorios estatales genera­
y no vida? ¿Isxistcn titras criaturas vivas en algún i-emoto sen miles de superhomljres idénticos que sirviesen como
lugar del Universo? ¿Tiene un límite el Universo? ¿Cuánto soldados. Incluso en la actualidad existe el riesgo de que la
hace (|ue comenzó y cómo? fuga de uua sola célula peligrosamente imitada, microscó­
Las respuestas a estos interrogantes, C|ue todos nos picamente diminuta, pueda de.sencadenar una e|)idemia
hemos formulado, se pueden enccaitrar en una enciclope­ irreversible que ponga en peligro la vida humana en este
dia o CTi un librt) de consulta. Pero este libro no es una [jlaneta. Eos científicos cine trabajan en los laboratorios de
enciclopedia y ni sitjuiera es, primordialmente, una ingeniería genética han contraído una resjxinsabilidad con
típica obra de consulta. Es una exploración. Expkaare- toda la humanidad.
mos la totalidad del LIniverso, desde el grano de arena No obstante, al hombre le consume la pasión de
hasta el resplandor del relámpago, desde el átomo hasta t!l descubrir. El científico siempre estará a nuestro lado
f|uásar, y nos pregtintaremos; ¿j:)or cjué esto es así? El buscando el conexárniemo, a su manera; pero tan pronto
conocimiento actual del hombre es sorprendentemente como comencemos a preguntarnos acerca del mundo real,
completo, aun cuando explique lo muy grand(! (;n térmi­ nosotros mismos nos veremos sumidos en la búsqueda de
nos de lo muy pc(|ucño, o lo muy [xxleroso en términos de la ciencia.
lo inimaginablemente débil. De paso, arrojaremos un p(x;o
de luz acerca de cómo el hombre ha satisfecho su instinto Cada vez más complejo
in(|uirklor y se ha a|tropiado de los secretos tjue oculta la Desgraciadamente, el ritmo adquirido ]X )r la investigación
.Naturaleza. científica lleva a Cjue el científico profesional se aleje
paulatinamente de nosotros. Hace uno o dos siglos, una
El arte de la ciencia ¡jersona instruida pcxlía leer en revistas informes de
Ccneraciones de hombres y mujeres han empleado vidas primera mano acerca de la última investigación científica
enteras (ui la bústpieda de soluciones a las ajjarent(;m(;me y comprenderlos; a menudo se ])ublicaban resultados
incontestables cuestiones acerca del Universo, cuestiones científicos revolucionarios en libros dirigidos al lector en
que constituyen la esencia de la ciencia. Comprender el general, por ej<mi|)lo, E l origen de las especies de Charles
Universo y ttxio lo cpie caí él hay es uno de los principales Darvvin. Hoy, las revistas son tan especializadas ciue la
objetivos del hombre. La búsqueda de la ciencia {que mayoría de los artículos de investigación .sólo los comjjren-
literalmente significa «conocimiento»; es, a su maruTa, den quienes poseen años de experiencia, y esto sólo si
arte al igual cjue la composición de una gran sinfonía, y, pertenecen a su propio camjx). Un astninomo graduado
[tara el investigador (|ue accede al conocimiento, está llena encuentra tama dificultad en abordar una revista tle
de infinita fa.scinaciém. .Muchos son los que sienten (|ue los biología como cualciuier otra persona.
descubrimientos científicos del siglo \X staán contcm|tla- Es importante llenar el vacío cpie existe entre el cpieha-
dos por las generaciones futuras como el su|jremo logro cer científico y el público. Hasta nosotros llegan muchos
estético de nuestro tiempo. resultados de la ciencia y la tecnología actuales: sartenes
.'\ pesar de esto, la «ciencia» ha solido tener mala c|ue no se pegan, calculadoras de bolsillo y relejes digita­
prensa: los científicos son po|)ularmente considerados les, por no citar más que unos pcx'os. Sin eniljargo, lo que
como fríos e insensibles, al mismo tiempo cjue se ven sus realmente hacen los científicos, y cómo lo hacen, es un
descubrimientos como una amenaza para nuestra existen­ misterio para la mayoría de no.sotros. Uno de los prolile-
cia. Pales actitudes forman parte de una reacción a la rnas consiste, simplemente, en c|uc hay demasiado por ^
eulbria de los años 1950 y 1900, cuando parecía que los conocer. El genio inglés, sir Isaac Ncvvton, afirmaba,
descubrimientos científicos iban a jxider resolver ttxlos los hablando de sus notables lottrtjs, (|tie si había visto más
problemas del mundo. Sin embargo, los fallos han tenido allá (pie otros homijres era ixmiue se había encaramado
lugar fundamentalmente en los dominios de la política y yjbre hombros de gigantes. Ea asimilación de lodo el
de la economía: a menudo no es rentable, financiera o conocimiento de las generaciones precedentes --el de los
|X)líticarnente, la utilizat;ión de ciencia y tecnología ya antiguos gigantes de la ciencia , así como el intento de
disponible. Por el contrario, las naciones «desarrolladas» hallar la mejor forma de indagar en el con(x:imiento, son
han hecho suyo, pese a su descomunal coste, el terrorífico prtx.esos cpie llevan años. Ea antigua máxima escolar de
g ptxler destructivo de la energía atómica de la bomba H. CJUC la ciencia consiste en una memorización de hechos es
espaciales no tripuladas Viking, lanzada de.ule Cabo miento genuinamente creativo. Cualquiera que .sea el
exploran regiones del sistema Cañaveral en 1975, contiene un campo de investigación, existen siempre áreas parcialmen­
solar que el hombre aún no ha laboratorio automático para te inexploradas cjue contienen cabos sueltos que es preciso
alcanzado. Esta nave e.tpacial buscar vida en M arte. anudar. El momento crucial para cualquier científico es
aejuél en el que esos hechos inexplicables se contemplan
como parte de un todo: al igual que la resolución de las
disonancias en música, tales hechos constituyen etapas
una etapa necesaria en el camino hacia las fronteras del hacia una visión más armoniosa. La luz puede hacerse en
conocimento; el que la experiencia escolar sea a veces el momento más inesperado: para Arc|uírnedes, en el baño
aburrida no es algo totalmente imputable al método (¡Eureka!), y, para el químico Kckulé, mientras viajaba
científico. soñoliento en un autobús y vio en su sueño ligero cómo se
formaban las moléculas de benceno. De.sde un punto de
El momento del descubrimiento vista retrospectivo, la nueva teoría siempre parece obvia,
Sin embargo, los científicos de vanguardia consideran que al modo de la solución de un crucigrama, pero esto sólo es
la naturaleza de la ciencia tiene un matiz más vivo. Una una pequeña parte de la historia. La inspiración única­
vez en pose.sión del conocimiento anterior, el asalto a los mente llega tras meses o años de trabajo, y delte ir seguida
misterios de la Naturaleza se convierte en un aconteci­ de muchos expcrimetitos que confirmen las nuevas ideas.
Kl rcsultaclo es un fragmento del eonoeimiento, un rincón l'n (ihjuimislo iM ,\T r (li’sarrollado u jm ilii di l de los
más (|ue se ilumina en el Universo. iHi ariiiinnli’s en ph’im larea. <il(¡iiimisl(i\. n ejeniplo del
Fai su mayor nivel, la ciencia es una actividad humana /.(Al imidenios Inhoutlor/os tk alamhi(/iie de lo /Mile iiijerior
increíblemente excitante, y son los años de estudio, más (¡tdmka aieiiUni fon in\trm¡milnl izemierda.
cjuc los halla/gos, los ciue conducen a ella. Las auténticas
revoluciones sttio las consiguen cicntílicos de enorme
imaginacié)!), capaces de ver a través de las complejidades
de un resultado ex])erirnental, o bien de la enrev(;sada del resto del Universo; el violento holocausto del corazétn
trama de teorías previas, seleccionando línicainente los de una estrella; y la persistencia de ondas de radio desde el
aspectos más importantes. «Frío» e «insensibk;» .son pala­ nacimiento del propio Universo.
bras (¡ue difícilmente sirven para describir a un científico .\unc|ue este libro se refiere al Universo, no trata
eminente, quien, más bien, es un buscador apasionado del sim¡tlemcnte del Universo c|ue contemplan los ojos de los
conocimiento, un soñador inspirado. astrónomos: los nuestros harán una exploiacióit dilérente.
Pero tras la excitación <jue produce un nuevo descubri­ A lo largo del mismo veremos que todas las cosas del
miento, una revoluciétn científica, no siempre resulta fácil Universo estáir constituidas ¡3or unas citantas partíctrlas
explicar su importancia al mundo en general. Fn realidad, fundamentales c|ue interaccionan entre sí [xtr medio de
es más (ácil decir (|uc un grupo de científicos ha culmina­ unas |)ocas fuerzas, e inclirimos a objetos cotidianos corno
do felizmente su investigaciétn c|ue explicar sus progresos la liza y el (|ueso, los balones tle playa y los eqitipos de
al público, aun cuando es éste (juien paga la investigación. televisión; objetos mucho más com[)licados a los (|ue
Ln astronomía, esto sucede de una (iuina un tanto conocemos como «vivos»; y, luego, el resto del Universo
dilérente C|ue en otras ciencias (a excepciiín de la biología), (jtre se extientle mucho más allá de mrestro (aitorno, (¡ue,
ya que los descubrimientos astronómicos son comparativa­ aunf|ue nos parezca importante, rat deja de ser un pec|ire-
mente más fáciles de eomprender. \o es demasiado difícil río tticho. Al ])reguntarnos por (|ué el Universo es como es,
intuir (jue los [lúlsars —objetos celestes cpie emiten una nos encontraremos con Cjue la ciencia actual posee un
señal de radio con un «tic-tac» regular son diminutas conjunto notalrlernente consistente de sohrciones, ¡xto
estrellas (jtie giran rápidamente; y el descubrimiento también con que existen aún muchas cuc.stiones a las que
figura en todos los periéidicos. Sin embargo, cuando los el científico ha de resjxrnder. Parte de rurestra bú.sc|tteda
físicos encuentran un cuarto C[uark uno de los ¡rilares contemplará algirnos caminos aún inexplorados, y nos
básicos c|ue constituyen la materia , no hay mayor eco mar'avillai'cmos de cétrno ellos pueden modificar nuestras
en la prensa. Algunas nociones de astronomía fórinan ideas acerca del l.Iniverso.
parte del conocimiento general, pero los libros científicos
de divulgaciiín y los textos escolares nir recogen la explo-
sié)ii de conocimientos del mundo stibatómico en los
últimos años.

De los púlsars a las partículas


Ciertamente, existe tanta agitación en el mundo de lo
inimaginablemente pecpieño como en el de los astróno­
mos. I-os físicos creen que pueden decir ¡ror fin cuáles .son
la mayoría de las partículas fundamentales los pilares
básicos más pequeños cpie constituyen el Universo , y
por c|ué se comportan como lo haceti. Pueden mostrar
cómo estas partículas {incluyendo los quarks a los C|ue
antes nos referíamos) constituyen los átomos de la materia
habitual, mientras (¡ue las fuerzas existentes entre las
partículas dan lugar a la energía eléctrica, a la bomba H y
a la gravedad cjue nos mantieiK; sobrt- la superficie de la
fierra.
(.Quizás el hecho más sorprendente de todos sea cjuc la
materia es la misma, y se comporta de la misma forma, en
todo el Universo. Los descubrimientos d(‘ los astrónomos
se pueden explicar con el mismo tipo de panículas, las
mismas fuerzas y las mismas leyes de la Naturaleza (|uc los
físicos encuentran en un laboratorio terrestre, listo resulta
aún más a.sombrf)so cuando s(' conocen algunos de los
extraños objetos con que en la actualidad se enfrentan los
astrétnomos: estrellas eiitt'ras condensadas tai una bola de
tan sólo unos kilómetros de diámetro; agujeros negros
10 donde la gravedad es tal como pata arrancar la materia
/lisposilim de sir fliim/>liry mineros. Los desenhrimienlos de arriba se encuentra el dominio del aire; y, por encima de
D aiy ¡>ara análisis de g a s: sns los elementos sodio, boro )' todos, aparece el fuego. Como cada elemento tiende a su
iiwesligaeiones subre gases ¡mlasio son otras de sns mnelias propio lugar, un trozo de tit'rra cae a través del aire y del
aindiijeivn a l desiubrimiento de realizaciones.
agua, y las gotas de agua caen a través del aire; mientras
la lámjxna de seguridad de !<)•
rpie las burbujas de aire suben a través del agua y el (liego
se eleva en el aire. Izis dio.ses i'si existen) deben vivir en la
ardiente capa que se encuentra por encima de todas, y una
Los elementos: las sustancias básicas leyenda sostenía tjuc Lmpédocles, tras retirarse a una vida
Los antiguos griegos íiieron los [)rinu;ros (]uc itilcntaron solitaria en las altas inmensidades del monte Ltna, se
encontrar soluciones a los enigmas de la Naturaleza, pero creyó él mismo un dios y se a rn jó al ardiente cráter del
carecían de itistrunientos precisos con los cpie comprobar volcán.
sus teorías, y sus ideas g<‘neralmetue se sostenían o se; I -as itleas de Lmpédocles fueron [lopularcs durante dos
derrumbaban ¡xjr su aceptabilidad filosófica más (ju (í por mil años, e incluso hoy las usamos en sentido figurado
su confirmación (‘xpc'rimcmtal. La más avanzada de sus cuando nos referimos a una violenta tormenta como «la
teorías fue la propuesta por el filósofo y místico ranpédo- cólera de los elementos». L1 mayor filósofo griego, Aristó­
cles en el siglo V' aC, cjue pensó c^uc el Universo estaba teles, incorporó los cuatro elementos a su esquema ilustra­
compuesto por cuatro elementos tierra, agua, aire y tivo del Universo e incluyéi un <|uinto elemento más
fuego y (|ue los difertíntes tipos de materia t|ue conoce­ sublime; el «éter». Lstá éste situado encima de la capa de
mos diferían simplcmcnU' por la [iroporción de los elemen­ fuego y no se extiende tnás allá de la órbita de la Luna, ya
tos que los constituían. Ln la fierra nunca .str [todrían (juc es incompatible con la corrupta fierra.
encontrar <;stos elementos en estado puro; por ejemplo, el Ln Luropa, durante tttdo el medievo, Aristóteles fue Ui
agua ordinaria estaría fundamentalmente, pero no por luz (pie guié) a los hombres de ciencia, fomás de ,\quino
completo, compuesta dtd elemento «agua». Además de sus concilió sus ideas con la Biblia, y. a partir de e.sc
elementos,-el mundo de Lmpédocles contenía dos fuerzas momento, el procedimiento de los estudio.sos medievales
opuestas, amor y odio, cjut; gobernaban tanto los objetos para responder a cuestiones científicas consistió, sencilla­
inanimados como las criaturas vivas. mente, en consultar los trabajos de Aristóteles. Solamente
Por cierto cjue existe una lógica en su esquema, en tm estudioso excepcional consideraba necesario realizar un
especial en su noción de que los elementos se presentan experimento real. Por ejemplo, Aristóteles había estableci­
naturalmente en un orden determinado: la tierra está do c|ue una roca pesada cae más deprisa c|uc una ligera, \'
abajo; el lugar natural del agua se halla sobre ella; más liic preciso un genio de la talla de (íalilco para, en efecto,
arrojar dos rocas y probar la falsedad de Aristóteles. (lA-
paso, no es cierto t|ue las a m jtira desde la pintoresca
forre Inclinada de Pisa, como afirma el mito po|)ular.i
Mientras tanto, los ahpiimistas f)btenían notables resul­
tados con los cuatro elementos accesibles. Manifesttiban
un interés particular en la estmetura de la materia, ya que
la UK'ta de la alquimia se centró muy rápidamente en la
transformación de metales «básicos» en el metal más
noble, el oro. Si los diferentes ti|)os de materia dilérían en
las mezclas de los cuatro elementos básicos, la transmuta­
ción debería consistir entonces, simplemente, en alterar las
proporciones. L1 árabe Ja b ir ibn Hayyan, conocido en
lluropa occidental como Geber, abordó la «(irán Obra».
L1 azufre, la asfixiante piedra amarilla, era la esencia de la
combustibilidad (fuego), mientras que el metal lí(|uido de
mercurio, o plata viva, constituía la esencia de la fusiona-
bilidad ¡«capacidad de licuarse»). Combinando formas
impuras de los mismos resultarían metales básicos como
cobre o plomo, pero purificándolos antes de combinarlos
se produciría el f)i'o. A un mayor nivel de pureza, l;i
combinación se convertiría en la Piedra Pálosofal. Lsta
«piedra», el fin último de los alquimistas medievales,
transmutaría por sí misma metales básicos en oro; y por
analogía con esta «purificación» de metales, purificaría el
cuerjx) y el alma humanos. Al eliminar todas las enferme­
dades, incluyendo la vejez, la Piedra Lilo.sofal aseguraba la
inmortalidad, por lo que recibió el nombre alternativo de
Llixir de la Vida.
L.1 aliciente de las ideas de los alquimistas sobre la
mente humana fue inmenso. Ll edificio de la alquimia sólo 11
comenzó a resquebrajarse hace (res siglos, cuando sir Isaac En ¡o.\ micleo.s mi/raltw de tos Bikini et I de Jutio de t94(i.
Newton y sus predecesores eslablecieion las leyes de la (ilomos reside una enorme fuente Obsérvese los barros de guerra
física y las ideas básicas de la astronomía. Los akiuimistas de energía, led romo muestra este capturados (abajo izquierda}
serios continuaron sus prácticas hasta 18()(), y se dice que ensayo de una honiha atómica expuestos a tos efectos ete ta
norteamericana en et Atotón de exptosión.
Adoifi) Hitler emftleó a un alquimista con la esperanza de
reforzar las reservas de oro del Terecr Reich.
Sin embargo, las mentes más sagaces del siglo XVII
advirtieron (|ue las sustancias ordinarias no podían des­ CjU(' mostró que debía existir una partícula muy peciueña
componerse en tierra, aire, agua y fuego, de lo (|ue se de cada elemento y que estos átomos se debían combinar
suponía estaban hechas. La razón principal para creer en en cada caso particular, en relaciones simples, para dar
los elementos de Lmjtédocles era el inmenso respeto con lugar a los compuestos (|uímicos rjue encontramos en la
(|ue los hombres medievales contemplaban a los filósofos vida cotidiana, tales como sal, arena o agua. Se había
antiguos. Kn la década de 1660, el científico angíoirlandés elucidado, |Dor tanto, la arciuitectura de la materia. Si nos
Robert Boyle. quizás el iirimer investigador más «tiuíini- fuera ¡xjsible dividir nuestro grano de arena hasta un
co» Cjue «alquimista», sugirió cpic los «elementos» c|ue tamaño suficientemente pequeño, encontraríamos su uni­
constituían todas las sustancias caan, en sí, sustancias dad básica consistente en dos átomos del elemento oxígeno
ordinarias. Desde este moderno punto de vista, el metal combinados con un átomo de otro elemento, el silicio. Lste
lí(|uido mercurio y el no metal amarillo azufre, por sencillo trío es la molécula básica de dióxido de silicio, el
ejcmfilo, son elementos tiue no pueden descomponerse por compuesto del Cjue está constituida la arena ordinaria y
reacción cjuímica en otros más simples. Sin embargo, c|ue se repite innumerables veces trillones de ellas
pueden reaccionar ¡untos para formar el compuesto rojo jtara formar un grano de arena de la multitud ejue existe
cinabrio (.sulfuro de mercurio) pero no para dar oro, c]ue, en la ftlaya.
por derecho propio, es un elemento.
A comienzos del siglo XIX, sir Humplny Davy, el Más allá de los átomos: las partículas
inventor de la lámpara de seguridad de los miniTOs, Pero la energía eléctrica, con la que Davy halu'a separado
amplió la tabla de los elementos químicos. 1lacicndo pasar los átomos de cloro y sodio de la sal, habría de relacionar­
una corriente eléctrica a través de los compuestos fundidos se después con el desprendimiento de las capas más
los descompuso en sus elementos. La sal ordinaria de externas de los propios átomos. Las descargas eléctricas en
cocina se descom|)uso en un gas tóxico, el cloro, y en un un gas muy tenue producían una lluvia de «rayos catétdi-
nuevo metal, el sodio, tan reactivo cpie se mostraba cos», corrientes de partículas subatómicas con carga
efervescente y se disolvía instantáneamente en el agua. eléctrica negativa. Estos electrones {c:omo hoy los denomi­
Para comprobar este análisis, pongamos en contacto estos namos) son los diminutos proyectiles lanzados desde la
dos impctuo.sos elementos y en im Ínstame obtendremos parte posterior del tubo de un receptor de televisión, cpie
cloruro sódico: sal de cocina. producen |)untos luminosos y oscuros cuando barren la
Ln la éfX)ca de Davy se conocían 47 elementos; el total pantalla de fósforo. Cuandcj ,se los descubrió, en 1897,
en la actualidad es de 105. De ellos, solamente 88 se constituyeron un enigma. ¿Cómo encajaban estas partícu­
encuentran en la .Naturaleza, el resto los obtiene el fiombre las cargadas dentro del esciucma de los elementos (|uí-
en reactores nucleares. Algunos de estos últimos tienen
una vida muy breve, y es más el físico cpie el (|uírnico -Solamente después de c|ue se hubo a.senlado la polvare­
(|uien confirma su existencia. da de la revolucié)u científica que, a comienzos del si­
glo X X , había desencadenado las nuevas teorías funda­
Los átomos: la base de los elementos mentales del mundo físico, las primeras desde los tiempos
Al tiempo t|ue Davy descomponía nuestras sustancias de Newton (la cuántica y la de la relatividad), se aclaró el
cotidianas en sus elementos básicos, comenzaba a c|uedar papel de los electrones. Los átomos no son precisamente
en claro cpie éstos no se ctnnponían de un material bolas de billar en miniatura que se unen entre sí para dar
continuo ¡«sólido»), sino de un enorme tiúmcro de dimi­ lugar a las moléculas C|ue constituyen la materia ordinaria,
nutas partículas individuales llamadas átomos. La teoría sino que tienen una estructura interna: en la parte exterior
até)mica de la materia había existido desde la época de los del átomo los electrones, cargados negativamente, se
griegos, pero no había encontrado el favor de Aristé)teles y, hallan en órbita alrededor de un núcleo central cargado
en consecuencia, se la había ignorado en la Europa positivamente, de forma parecida a como los planetas
medieval. En el curso del siglo X IX , los químicos determi­ giran en torno al Sol (si bien no de forma tan uniforme,
naron cjue los elementos se combinan en ciertas proporcio­ razón por la C|ue en los átotnos un conjunto de electrones
nes definidas. .\ ¡xirtir de la antigua idea según la cual las se designa corno una «nube»). El propio núcleo .se compo­
sustancias eran continuas si se cortase un grano de ne de dos tipos de partículas, los [trotones, cargados
arena |)or la tnitad un número infinito de veces, cada positivamente, y los neutrones, eléctricamente neutros, es
trozo, más y más diminuto, .seguiría siendo arena , los decir sin carga. La construcción del Universo parecía ser
elementos ciuímicos debían poder combinarse en cuakjuier tan notablemente simple C[ue únicamente réquería tres
proporc:ión. Los nuevos experimentos exactos de química partículas fundamentales diferentes electrones, protones
fueron llevados a cabo por vez primera, en el siglo XVIU, y neutrones que se a.sociaban para formar los átotnos.
12 por el padre de la (juímica moderna, .Antoinc I.avoisier, I.OS diferentes elementos químicos se diferenciaban por
l « ejemplo espectacular ele la denomina a ciuienes estudian el mundo subatómico -, su
fuerza eléctrica: cuando una número creció ininterrumpidamente durante la década de
lámina de plástico altamente 19.Ó0. Lo c¡ue antes había parecido un notable logro,
cargada se conecta a tierra, los
explicar los ciento y tantos elementos en términos de tres
electrones fluyen por la lámina a
partículas íúntlarneiuales, se convirtió t;n una terrible
lo largo de canales semejantes a
heléchos.
ironía cuando los físicos verificaron (jue el proté)ii, el
neutrón y el electréai eran sólo tres de casi un centenar de
tener distinto número de protones en el núcieo, así como partículas diferentes que podían existir cu la Naturaleza.
de electrones, cardados opuestamente, en órl)ita. El núme­
ro de protones y electrones en un átomo debe ser igual, a Partículas de partículas
fin de que sus cargas eléctricas se cancelen. Puesto que el ¿Pueden todas estas partículas «fundamentales» estar
comportamiento de los electrones más externos es el que constituidas por otras aún más diminutas? Si así fuera,
controla la unión de los átomos en moléculas, los distintos ¿]>odríanK)S explicarnos })or ejué sólo unas cuantas son
elementos diferirán en sus propiedades (juímicas. estables, mientras cjuc la mayoría de las partículas de la
Un mundo realmente sencillo; en la década de 1930 -Naturaleza se desintegran rápidamente en otras? Desde
parecía haberse resuelto la estructura del Universo. Sin 19()0, los físicos de partículas han vivido obsesionados con
embargo, los lisicos experimentales continuaban investi­ estas cuestiones, y el esquema básico de la .Naturaleza, tal
gando el mundo subatómico, y muy pronto .sus resultados y como se presenta en la actualidad, se ha simplificado
comenzaron a satisfacer a los tectricos. .\unque no cabía relativamente. .Se considera (pie el protón, el neutrón y la
duda de que la estructura del átomo se había comprendi­ gran mayoría de las restantes partículas subatómicas están
do correctamente, pronto se tuvo la evidencia de cjue constituidas |X)r combinaciones de cuatro quarks diferentes.
existían muchas otras partículas «fundamentales». La El destacado físico americano .Vlurray (j(ál-\lann esco­
mayoría de estas nuevas partículas .sólo eran estables gió el término «cpiark» en 1964, cuando pensaba c|ue
durante una fracción de segundo, «desintegrándose» rápi­ únicamente iban a precisarse tres tipos de partículas
damente en otras diferenUís y emitiendo radiación. Eran básicas para construir las más pesadas («1 bree Cjuarks Ibr
claramente diferentes del elecirétn, el protón y el neutrón Vltister .Vlark», dice Jam es Jo y a ; en Finnegam Wake).
y, ¡rara asombro de los físicos de partículas así se George Zvveig, colega de Gell-.Vlann, propu-so llamarlas

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«ases», p(;ro el nombre nunca se aceptó, aun cuando ahora iNaluraleza. A escala astronómica es suprema sólo porejue
se liaya «encontrado» un cuarto quark. (Realmente, los se trata de una fuerza de largo alcance Cjue lo atrae todo.
últimos experimentos indican r[U(; puede existir otro y, l,as dos fuerzas nucleares, aunejue mucho más intensas,
posiblemente, un sexto.) o])eran únicamente entre partículas extremadamente pró­
Los cuatro quarks constituyen la gran mayoría de las ximas, tan cercanas una a otra como los |3rotones y
|tartículas subatómicas cuando se combinan de dos en dos neutrones en el núcleo de un átomo. La fuerza electromag­
o de tres en tres. Sin embargo, hay cuatro partículas ()U<; nética es, asimismo, mucho más intensa epte la gravedad y
taml>icn del)cn ser consideradas: el electrón, su hermano tiene largo alcance. Sin embargo, las fuerzas entre los
más pesado, el muón, y dos tipos de neulrinos (|ue protones cargados positivamente y los electrones cargados
constituyen una familia aparte, la de los leptones. Al negativamente .se cancelan en la práctica, si bien en algiin
contrario de lo cpie sucede con los quarks, los leptones nc) momenuí habremos de tratar con cantidades, de materia
se agrupan para formar partículas más jiesadas, sino c|ue mucho mayores cpie un átomo.
viven existencias separadas y solitarias. La tremenda intensidad de la fuerza electromagnética
A la pregunta «¿De c|ué están hechas las cosas?», el —el termino «electromagnético» describe a ambas fuerzas,
físico moderno respondería: el Universo consta, en último eléctricas y magnéticas, que están do hecho muy relacio­
término, de sólo ocho clases de partículas pertenecientes a nadas puede mostrarse con un sencillo experimento.
dos campos: cuatro (juarks cjue se unen para dar lugar a Frotemos un peine de plástico en nuestra manga y
partículas más pesadas, como protcaies y neutrones; y situémoslo sobre unos cuantos trozos de papel: veremos
cuatro le])tones, entre los que .se incluye nuestro viejo que éstos sallan. En el acto de frotar, una minúscula
amigo el electrón. Los [)rotones y los neutrones se combi­ proporción de electrones de los átomos (pie constituyen la
nan en un núcleo que, arropado por los electrones que se manga se ha transferido a los del peine, y esto ha
hallan en su órbita, lijrman un átomo; los átomos se ocasionado un exceso de carga eléctrica negativa. .Aunc^ue
agrupan en moléculas que .se unen |X)r medio de sus nubes la cantidad extra de electrones cpie pasa al ])eine viene a
de electrones arremolinados ptira componer todos los ser aproximadamente tan sólo d(- uno por cada billón de
objetos de nuestro mundo cotidiano. átomos (pie posee el peine, esta concentración de electrici­
dad, que es realmente miniíseula, origina la fuerza sufi­
Las cuatro fuerzas ciente para que los trozos de papel sean impulsados hacia
¿V eti qué quedaron las fuerzas de EmiDédtJcles, amor y arriba, superando la oposiciém cpic representa la atracción
odio? l,es fue algo mejor ejue a sus elementos, ya que gravitatoria que ejercen constantemente los átomos de la
constituyen el segundo ingrediente del Universo tal y d'ierra.
como hoy lo ven los científicos. Cada partícula fundamen­ Lo primero cpie aprendemos acerca de las fuerzas
tal del Lánverso se encuentra afectada por el movimiento eléctricas es que «cargas iguales se repelen» y que «cargas
de las demás, es atraída o reyjclida por una o más de las distintas se atraen». Por lo tanto, un prou'in cargado
cuatro fuerzas conocidas en la física de nuestros días. Dos positivamente atrae a los electrones cargados negativa­
de estas fuerzas nos son familiares a lodos: la gravitación y mente, pero dos protones se repelerán uno a otro. La
el elecirotnagnetisnio, mientras que las otras dos, las atracci('>n enlie protones y electrones mantiene a los
nucleares, operan solamente a escala atómica. electrones de los átomos en órliita alrededor del núcleo, tal
Soltemos el libro y caerá al suelo: decimos que ha sido como, a una escala mucho mayor, la fuerza gravitatoria,
atraído por la gravedad de la fierra. De hecho, cada siemjire atractiva, mantiene a la Tierra en (irbita alrede­
ptirtícula del libro es atraída por cada partícula de la dor del Sol y a la Luna en órbita alrededor de la Tierra. A
Tierra, y viceversa, y es su mutua atracción gravitatoria la fin de comparar las intensidades relativas de las fuerzas
causante de que se reúnan. Naturalmente, el libro se eléctrica y gravitatoria, supongamos (jue pudiésemos ha­
mueve mucho más que la Tierra, ya f|ue cotitiene mucha cer desaparecer a voluntad icxlos los electrones. Si enton­
menos materia; pero la Tierra también se mueve, eleván­ ces agi'upásemos en sendas dunas, situadas sobre la Tierra
dose 0,0(K)00(X)0(KXX)Ü()()()()()Ü()01 milímetros para encon- y la Luna, a los protones que las constituyen, la repulsión
trtirse con el libro cpie cae. entre las dunas cargadas positivamente excedería a la
La gravedad nos sujeta firmemente a la Tierra: para atracción gravitatoria entre la Tierra y la Luna y despedi­
iilejar.se de la Tierra, una nave es|)acial debe idealizar la ría a nuestra Luna al espacio.
tremenda velocidad de 1 1 kilómetros ¡lor segundo, 40.000 Volviendo a aspectos más mundanos, la fuerza eléctrica
kilómetros por hora. .Nuestro jiropio globo se mantiene en es la cau.sante de cjue los electrones fluyan, en forma de
órbita alrededor del Sol, fuente de vida, por la poderosa corriente elcTirica, a lo largo de un alambre. Esta propie­
atracción gravitatoria de este último; y a una escala aún dad es vital [tara nosotros, ]3ues sin electricidad la vida en
mayor, la fuerza gravitatoria constriñe a nuestro Sol a una el siglo XX, tal y como la conocettios, sería imposible. En
órbita circular a través de nuestra (Jalaxia, constituida por un metal, los electrones no están fuertemente ligados a sus
cien mil millones de estrellas ¡ todas sostenidas entre sí por propios átomos, y una ligera fuerza eléctrica, un voltaje,
sus mutuas atracciones gravitatorias), a pesar de su ocasiona su desplazamiento a lo largo de un hilo metálico.
velocidad de unos 250 kilómetros por segundo alrededor En el alambre hay siempre tantos electrones como proto­
del centro de la Galaxia. nes, de forma cjue la conducctón no hace al pixjpio
Por lodo ello, resulta bastante sorprendente enterarse de ídambre ni positivo ni luygativo. Sin embargo, el flujo de
que la gravitación es, con mucho, la fuerza más débil de la electrones transporta energía, lo mismo (|ue una corriente
de agua, y esta energía se puede utilizar en la gran de los íitomos; pero existe un ¡tuñttdo de elementos el
variedad de |)rop<’>siios (|ue asociamos eou la palabra hieiro es el más común de ellos en los (¡ue los electroi­
cleeirieidad: calefacción, iluminación y comunicaciones, manes ;it(3micos individuales no sólo son intensos, sino que
por sólo citar unos cuantos. pueden orientarse en el bloc¡ue sólido de la sustancia, los
lata carga eléctrica en movimiento product; también la polos N ¡x)f un Ittdo y los ¡xtlos S por otro, de forma c¡uc
un tanto misteriosa fuerza del magnetismo. Históiicamen- un extremo del blo(¡ue actúa como polo .X y el otro como
te, esta fuerza se asociií en principio con el imán, un ¡xtlo S.
mineral natural al (|ue ahora .se le llama tnaguetita, una La (dectricidad y el magnetismo son, ¡xtr tanto, manifes­
forma del mineral de hierro. Se le dio esa denominacié)n taciones dilcrentes de la misma fuerza fúndamcntal, el
íc|uc significa «piedra de rnmbo»;i pon|ue señalaba aitro- clcctroniiignetismo. De las cuatro fuerzas de la .Naturaleza,
ximadamente el norte-sur cuando era suspendido libre­ ésta, la segunda más intensa, liga los electrones a los
mente. Las brújtilas de imán, y posteriormente de mate­ áutmos y construye las moléculas de las susttincias cotidia­
riales magnéticos, fuentn inapreciables para los marinos nas a partir de Itis interacciones de las nubes electrónicas
europeos a partir del siglo .\111. Ll magnetismo se jtarece a entre átotrios vecinos. Nuestro mundo ordinario es, en
la electricidad, pero con sutiles diferencias. Al igual que gran parte, un mundo electromagnético.
las cargas eléctricas, existen dos tipos de ¡míos magnéticos, Las dos fuerzas restantes las nucleants «fuerte» y
llamados «norte» í . \ i y «sur» ¡S) según la dirección en «débil» ¡jueden parecer hallarse, en ¡trincipio, muy
(|Lie se orientan cuando funcionan como brújulas; además, alejadas de nuestra vida cotidiana; sin embargo, son tan
])olos iguales se repelen, mientras (|ue ])olos distintos se importantes en l;i determinación de la estructura del
atraen. .\o obstante, el masíiietismo se difenmeia en (pie Universo como la gravitación y el electromagnetismo. L:i
los ¡tolos Jamás pueden existir aislados, l'n imán, por fuerza fuerte mantiene unidos los (¡titirks. Los mantiene
(jemplo, nunca tiene un único polo i\, sino (pie siempre unidos de dos en dos o de tres en tres en las antiguas
tiene ¡xilos N y S de igual intnisidad. Si cortamos un imán ¡tartíeulas fundamentales, y con una intensidad tal (¡ue, en
por la mitad, los extremos cortados ¡tasan a tener ¡tolari- la actualidiid, los físicos no han sido ca}xiccs de aislarlos.
dad (tpuesta a la de los ¡xtlos existentes en cada mitad. Casi como una reflexi(ín tardía, los restos de esta fuerza
(¡uando, a cotnienzos del siglo XIX, cotncii/.aron a colosal se filtran dc.sde el interior del protón y del neutrón
estudiarse ampliamente las corrientes eléctricas, se enettn- para mantener unidas estas partículas en el núcleo de un
tró un cnri(tsü ('slabón entre la electricidad y el magnetis­ átomo. >
mo. lais cargas eléctricas en mitvimienttt c¡ue constituyen La necesidad de algún tipo de fuerza de atracciétn en el
la C(trriente crean un cam¡t(t magnétictt alrededor del núcleo resultó obvia tan ¡tronto como los físicos dieron con
C(tndnct(tr, y, recí¡trocamente, se puede establecer una (¡ue en el mismo núcleo p(xlían convivir varios ¡trotones,
corriente movicntUt simplemente un cttnductor a través de (.atando estas ¡tartíctilas, cargadas positivamente, se (m-
un camptt magnético. Ll primero de esUts efectos tiene una cuentran mtiy ¡tréiximas, l;t fuerzti de re¡)ulsi(')n eléctrica
utilización ¡iráctica importante en el eiectroimán, en el c¡ue entre ellas es inmensa. Dos protones .se repelen uno a otro,
una bobina (¡ne transporta una corriente se com¡)orta en el diminuto núcleo de un átomo de hierro, con una
exactamente como tin enorme imán, con la ventaja de c¡ue fuerza igual al ¡x‘so de este libro. Obviamente, en el núcleo
en un electroimán (d operador ¡niecie hacer ce.sar la fuerza debe estar actuando una fuerza mucho más intensa c;i¡)az
magnética sim¡jlemcnte interrumpiendo el paso de la de mantener unidos los protones (y neutrones), y debe de
corriente elf'ctrica, inestimable, por ejemplo, en los cemen­ ser unos cientos de veces más intensti c¡uc la fuerza
terios de autom(')viles para el traslado de los coches viijos. electromagnéticíi.
Ll segundo electo es aún más im¡x)rtante en ntiestra Algunos asftcctos de la fiitaza nuclear fuerte nos son
vida cotidiana, ya c¡ue supone el principio del generador bastante familiares. La pixlcrosa titnicción de los protones
eléxtrico. En una central eléctrica, la energía generada por y de los neutrones se puede lilxtrar en forma de estallido
combustión de carbón o petróleo, hidráulica o nuclear, se mortífero en la bomba de hidrétgeno, cuando .se forman
utiliza para hacer girar una bobina en nn carn¡x) magnéti­ iitK'vos núcleos a partir de otros más pe(¡ti(aios. Ll mismo
co. La energía mecánica c¡ue se em¡)lea en hacer girar el ¡tnxteso, h\ fusión nuclear del hidnígeno, tiene lugar en el
generador (o dinamo; se transliirma, ¡xir medio de la núcleo del Sol y de otras estrellas, aunc¡tie en este caso la
bobina que gira, en corriente eléctrica. De esta forma se la fuerza fuerte, es decir su energía convertida en luz y calor,
puede enviar por medio de una red de distribución llega hasta nosotros, desde una distancia (¡ue implica
eléctrica y reconvertirla en energía UK'cánica, o en luz, sttguridad, como un influjo benigno.
calor, etc., en el hogar o en Itt fábrica. lat fuerza débil ha sido, desdi; hace mucho tiem¡x), la
Ll comportamiento de los imanes perimuientes .se clari- más misteriosa de las cuatro fuerzas de la Naturaleza. No
(icé) cuando se verific(') (¡iie un átomo está constituido por tiene efecto obvio en nuestro mundo cijtidiano, e inclitso
un torbellino de electrones (¡tic giran alrededor de un en el laixtratorio de física mixlerna sus acciones están
núcleo central. Los electrones originan una corriente c¡ue generalmente enmascaradas por la mil .veces más intensa
circula de la misma (itrnia (¡iie el flujo de electrones en la fuerza eli;ctromagnética, o por la aún más potente fuerza
bobina de un electroimán, de manera t¡ue cada átomo .se fuerte. L;t mayoría de los efectos de la fuerza débil se
comporta como un minúsculo electroimán con sus ¡xtlos X ¡xtnen más de manifiesto en las reacciones c¡ue (xasiona
y S. De hecho, la circulación de la multitud de electrones (¡ue en la atracción o re¡)ulsión entre las partículas. Ubi
16 hace (¡ue se cancelen los campos magnéticos en la mayoría neutrón libn;, por ejemplo, solamente vive por término
I i/da.'i las Jiici zasi de la fu erza eleclromaíiiiélica con la electromagnética como formas diferentes de describir
Xatum leza se eitiadaii et/lre si. fuerza miclear débil. Las físicos todos los efectos (jue abarcan. Solamente la gravitación
l /i eleclriridad v el ma«>ielismo eonfían en e/tconlrar .sus vínculos plantea aún un problema importante en la reconciliación
esián wtimameule Ufados, y con hi fuerza nuclear fuerte r de las fuerzas.
aclimlmeiih: se relaeioiia esta con la ¡¡rai'ilariihi.
Las leyes de la Naturaleza
Ocho partículas y cuatro fuerzas (¿tiuizá pronto reducidas
medio quince minutos. A continuación se desintegra en un a dos?) constituyen la materia prima del Universo, tal y
protón, un electrón y un es(|uivo antineutrino (la antipar­ como lo ven hoy los ojos de los científicos modernos. 1lay
tícula cíjuivalente al iKMilrino «ordinario») y en esta además un ingrediente más sutil: las leyes de la Naturale­
reacción interviene la fuer/.a nuclear débil; la teoría za. Si deseáramos desembarazarnos de la Euua mediante
muestra (|ue ésta no tendría lugar si la gravitación, el la repulsión eléctrica existente entre dos dunas, tendríamos
electromagnetismo y la fuerza nuclear fuerte fueran las t|uc destruir una gran cantidad de energía eléctrica en
únicas ftitazas de la Naturaleza. VdrtualiiK'ute, la liierza forma de electrones. Todos los experimentos cléctuados
débil es t|nizá la más importante en el gf)bierno de l;is desde siempre muestran (jue la Naturaleza no nos permite
primeras etapas de la fusión del hidrógtaio en las estrellas: destruir la carga eléctrica. Esta «ley de con.servación de la
sin ella, las estrellas nunca brillarían, o bien explotarían caiga eléctrica» es sólo un ejemplo de las leyes de la
apenas nacer, como veremos cuando examiiiemos ttiás de Naturaleza tjue gobiernan el comportamiento de las
cerca los núcleos de las estrellas en el capítulo 8. partículas.
Sin embargo, la fuerza débil puede constituir otro El término «leyes» de la Naturaleza es algo impreciso,
as|)ecto de la fuerza electromagnética. Hemos visto cómo ya cpie en realidad se trata de generalizaciones acerca del
la aparentemente tnisteriosa fuerza magnética pasó a ser comportamiento del Universo. Al contrario de lo que
otro aspecto de la fuerza eléctrica; en 1967, Steven sucede con las leyes humanas, cuando los científicos
VVeinberg y Abdus Salam propusieron qnc la fuerza débil encuentran una reacción que transgrede una «ley» científi­
también podía estar relacionada con ellas. La teoría ca establecida, esta «ley» es la f|ue resulta dañada, ¡y
subyacente a esta unificación no es sencilla, pero hace nunca el culpable! Eas leyes de la .Naturaleza son de
pensar que en la Niituraleza hubiese solamente tres muchas clases, frecuentemente del tipo de «conservación»,
fuerzas, una de las cuales, el «nuevo electromagnetismo», como la que se aplica a las cargas eléctricas. Muestran que
,se matiiíéstan'a de formas dilcrentes: fuerza eléctrica, en el mundo natural existe un orden. Eas partículas y las
magnética o nuclear débil. Existe una íúnchula esperanza fuerzas constituyeti el esqueleto y los músculos del Univer­
entre los físicos de partículas de (|iie en sólo unos cuantos so, pero implicarían tin caos si no existiera un arquitectura
años se pueda incorporar la fuerza fuerte a este es(|uema. (|ue las estructurase.
Esta «superfuerzíi» combinaría las fuerzas fuerte, débil y Y ahora inií'iemos la explonición del Universo...

I
Maxurll

+m =
c lr a r if id a íl maífn<’!isn n i d r c i r o n ia g n c ii s m o

tiiK'Irai (U'I>ÍI «nuevo <-l<’arnniaí'ui*iÍMnnv

«nuevo eleeiioTnagnelisinu» mu'lea»' liifi U* «sij|K*rrurtv.a:

tMi(>erln<T/a U’o n 'a iin iliea d a


Ir t«)daN la s liin / a s
Una externa nube de gas polvo que se destacan en forma Tecnología de California y la
(nebulosa) en ¡a constelación de glóbulos oscuros y «trompas Institución Carnegie de
Serpens está iluminada por de elefante» pueden llegar a IVashington. Reproducido con
estrellas muy brillantes, condensarse en planetas alrededor permiso de los Ob.servatorios
formadas recientemente, visibles de las estrellas en Jomtación. Hale.)
cerca del centro. Las nubes de (■Copyright del ¡n.stituto de

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2. Examen de las profundiades
del espacio
Xucsiro planeta l icrra es una mera mola en la inmensi- confitrmando una especii; de (;ósmico enjambrt' de abejas.
clacl del Universo. Desdi; el esitacio, el tenui; disco de la (dada estrella, incluido el Sol, pertenece a un único
Tierra aparece inundado [x>r el resplandor del Sol, nu<;stra sistema de estrellas, una _^alaxia. Nuestra propia galaxia es
eslr(;lla local que nos abastece de luz y calor. Sin el Sol, la un enorme disco aplanado de estrellas que gira alrededor
superlicie terrestre se congelaría hasta 270''C, tempera­ de un «centro» situado en la dirección ile la constelación
tura próxima al cero absoluto. No obstante, el Sol jtasa austral de Sagitario. Al observar el cielo, vemos muchas
claramente d(;.sapcrcibido en el conjunto de las estrellas, más estrellas distantes cuando dirigimos la visual hacia i;l
|)ues en una noche clara veremos muchas de ellas diez mil interior del disco de nuestra galaxia que cuando miramos
veces más intensas, que titilan pausadamente, aunc|u(; en direcciones alejadas del mismo. L 1 disco de nuestra
reducidas a puntos luminosos a cansa de las enormes galaxia aparece, por tanto, como una débil banda lumino­
distancias que las .sejtaran de nosotros. sa alrededor del cielo, conslituiila por la suma de la luz de
Los grupos de estrellas del ciclo nocturno constituyen las millones de estrellas distantes demasiado débil(;s como
constelaciones de los antiguos, bautizadas con nombres de para ser percibidas individualmente. Se |)uedc apreciar, en
héroes i Orion, Hercules) o de animales ;Taurtis, el Toro; una noche clara, el electo de p(;rs])cctiva de las estrellas
Delphituis, el Dellin;. Kntre la conf’u.sa multitud de estre­ más débiles (más distantes) apiñándose en esta banda
llas visibles (;n una noche clara, unas tres mil, las const(;la- resitlandcciente, especialmente desde las latitudes meridio­
ciones representan aún la íbrma más sencilla de orienta­ nales, desde donde es visibk; el «centro». Los antiguos
ción en el cielo, así como de identificación de las estrellas griegos atribuyeron la débil banda blanca a la leche
consideradas individualmente. Pese a que ahora sabemos derramada del seno de Juno, y su denominación, «la Vía
que todas las estn'llas del «diagrama» de una constelación Láctea» í^ala en griego significa «leche»;, se ha mantenido
no se relacionan por lo general etitre sí algunas, estrellas desde entonces. Nuestra galaxia, de la ijue el Sol es .sólo un
débiles, estarán relativamente próximas, mientras que miembro insignificante, se designa a menudo como la
otras, luminarias brillantes, estarán distantes - , los astró­ (ialaxia de la V’ía Láctea o, simplemente, la Galaxia.
nomos las siguen empleando para deiinir de íbrma ajtroxi- Kxisten otras galaxias de estrellas mucho más allá de la
mada las regiones del cielo. Aunque la astronomía es en el nuestra. Algunas son [llanas como la Galaxia de la Vía
Ibndo una ciencia moderna, contiene todavía reléreneias Láctea; otras, redondas; y algunas, de forma completa­
fascinantes a su pasado. L 1 contraste es mayor porque la mente irregular. Todas están constituidas |)or estrellas
tecnología ha avanzado y ha permitido que los astriinomos que, básicamente, no difieren de las de la Vía Láctea. Ll
capten otras radiaciones procedentes de los ciclos. Sensi­ estudio de otras galaxias nos ha enseñado que la nuestra es
bles instrumentos enviados en un cohete, en 1962, descu­ una especie muy tí|nca, así como el Sol es una estrella muy
brieron rayos X provenientes de un punto del cielo cuya típica dentro de la Galaxia y la Tierra un jilancta bastante
posición no se |)udo determinar entonces con precisión, ordinario. La astronomía TTioderna ha enterrado la idea
jX'ro dado ijuc su direccitin era la de la constelación de medii;val de que la 'l’ierra era el centro y la p;irtc más
Scorpius, la fuente se dcnomiiK) Scorpitts X -l y fue la importante del Universo.
primera fuente de rayos X en la constelación del liscor- Irónicamente, es mucho más dilícil decir C(ímo están
pión. dispuestas las estrellas en nuestra Galaxia que en las
Para el astrónomo moderno, las estrellas son algo más demás. Til problema consiste simplemente en qiu; nosotros
que puntos luminosos o |xintos fijos en el cielo útiles para nos encontramos entre las estrellas de la Vía Láctea, y,
la navegación. Ixt baiitría de instrumentos de que hoy para situarlas, hemos de determinar sus distancias. Por el
dis]X)nen los astrónomos ha llevado a Cjue las demás contrario, la forma y la estructura de las galaxias distantes
estrellas sean casi tan familiares como el Sol, y su variedad se hacen patentes echando un vistazo a una liitogralia. Ln
es sorprendente. .\uni|ue algunas brillan miles de veces esencia, es la misma diferencia existente entre determinar
más (lue el Sol, la mayoría de ellas son mucho más débiles la forma, la extensión y las posiciones de los árboles de un
qtie nuestra estrella. Otras son cientos de veces mayíjres bosque estando en él, o .sobrevolándolo en un avión. Sin
que el Sol, |)ero su materia está esparcida tan t(;nucmente embargo, la acción coordinada de las modernas técnicas
en sus enormes volúmenes que la mayor parle de esas astronómicas ha hecho considerables aportes a la resolu­
estrellas es un millón de veces más sutil que el aire que ción del problema.
respiramos. otras son pe(|ueñas, con tanta materia como Así, se ha determitiado ijue la Galaxia es plana y
la del Sol comprimida en un cuerpo del tamaño de la circular con un bulto en el centro, como dos huevos fritos
Tierra. unidos |X)i' detrás. Ll Sol se, encuentra a a[)roximadamente
dos tercios del centro. 'Todas las estrellas (|ue conslitnycn
Familias de estrellas el disco giran en órbitas cin;ulares alrededor del centro de
Muchas estrellas se presentan a pares, en órbita perma­ la Galaxia, tal como la Tierra lo hace alrededor d(;l Sol,
nente una alrededor de la otra. Ln algunos sistemas de pero a una escala (;normemenle mayor y con la diíérencia
binarias ¡estrellas dobles) próximas, la atracción gravitato- de (|uc en el centro de la Galaxia no hay un único cuerpo
ria de itna arranctt las capas tnás externas de la otra, muy masivo que controle las órbitas de la estrellas. Gada
atrayéndolas hacia su superficie o haciéndolas girar cual estrella de la Galaxia está sometida a la atracción gravita-
remolinos de gas caliente en el espacio. ÍJtras son bastante toria de las demás, y estas atracciones se promedian, de
más gregarias y viven en enormes cúmulos de más de un forma ijue la atracción total sobre una (;strella más
20 millón de estrellas, en (irltila una alrededor de otra (;xterna, por eJem[)lo el Sol, ocasiona el mismo eíéiao (juc
KsU' nml>(i //rl amjimio de! rirlo wIIIones de distantes estrellas ,\uiKjuc la mayoría de las estrellas cpie vemos ])ertene-
i)!i/í\slia todas las estrellas nuestra Galas ia, demasiada cen al disco de la Cialaxia, no son los únicos miembros de
visil/les )■realza el asj>ert<i de la débiles //ara se) distin"vidas la Vía Láctea. Ln torno al disco, «por encima» y «por
I ia Ixíctea. Esta banda brmnnsa individualmente. debajo», hay viejas estrellas débiles dispuestas en tin
fi la eomhinación de luz de inmen.so volumen esférico de espacio, el hala. (Irán parte
de ellas se agrupa en densos cúntulos globulares de
estrellas que contienen, cada uno, más de un millón de
fl <lc un i>ran cuorpo siíuado en el centro de la (ialaxia. líl miembros. Lstos cútnulos y el resto de las estrellas del halo
Sol (fjra en órbita en la (jalaxia a una velocidad de 250 fueron las primeras estrellas c|tie nacieron cuando se foritió
kilómetros |X)r segund<J, pero nuestra Vía I.áetea es tan nuestra (ialaxia; pero en la actualidad son débiles, reli-
vasta c|ue cmttlea 22.') millones de años en eonntictar tina (|uias seniles del pasado de la (ialaxia (|ue se desvanecen
vuelta. lentamente mientras el disco permanece joven y vigoroso.
(irán jtarte de las estrellas más brillanUís del diseo de la
Cialaxia se concentra en tina estructura de espiral doble, Entre las estrellas
liste descubrimiento no ha sorprendido demasiado a los La juventud de las estrellas del disco se debe a un
astrónomos, ya ciue la mayoría de las galaxias planas ingrediente muy importante no mcticionado hasta ahora:
muestran estructuras espirales en el disco constituidas |)or el gas existente entre las estrellas. Lste gas interestelar se
estrellas brillantes. Por cierto, las galaxias de disco plano compone fundamentalmente de hidré)geno y helio y es
se denominan en general galaxias espirales como reconoci­ enormemente tenue, mucho más cpie el mejor «vacío» cpic
miento de su bella Ibrma. Las linogralías de estas espec­ pueda obtenerse en la Tierra. Ln |)romedio, hay una
taculares galaxias tienden a destacar los brazos espirales, media docena de átomos en un volumen del Uimaño de
ya (|ue la mayor parte de las estrellas del disco, estrellas una caja de cerillas, pero la (ialaxia es tan gigantesca (pie
enanas tenues, están repartidas mucho más uniformemen­ la cantidad total de este gas puede dar lugar a 10.000
te. La astronomía teórica ha demostrado, n'cienteinente, millones de soles. Y este gas, precisamente, genera estre­
cjue las estrellas cpie se mueven en un disco tenderían a llas. Grandes nubes de gas incandescente, nebulosas, más
concentrarse en brazos espirales bajo la infliu'iicia de sus densas (|ue la media, se agrupan entre ellas por atracción
mutuas atracciones gravitatorias. Lstos cálculos se han gravitatoria y .se crjndensan en cúmulos de estrellas. Las
verificado por simulaciones en ordenador: un |)rograma estrellas .se hallan en continua formación: los astrónomos
e.specifiea cómo .se mueve iniciahnente una estrella en un han visto «encenderse» dos estrellas débiles en los últimos
disco de víirios miles de ellas, y el ordenador determina cincuenta años. f,os brazos espirales son los ])rimeros
cómo el efecto gravitiitorio de cada estrella íilccta el lugares de formación de estrellas, ya cpie ahí la estructtira
movimiento de las restantes. L 1 resultado se muestra como de los campos gravitatorios com|)rime el gas en densas
una película, y ¡niecle apreciarse (|ue las estrellas se nubes. Ln otras galaxias vernos claramente que los brazos
agrupan casi milagrosamente en una espiral doble mien­ espirales están constituidos por' tiras de nebulosas, así
tras circundan la «galaxia». corrro por brillantes estrellas de recierrte formación. Lxiste

líl
suficiente gas en la Vía Láctea como para crear estrellas Nuestro c;onocirniento del sistema solar se ha acrecenta­
durante miles de millones de afios, de forma (|ue la do recientemente con el tanpk^o de las sottdas espaciales,
Galaxia mantendrá durante mucho tiempo su juventud. cpie ptieden sobrevolar un planeta, situarse en su órbita o,
Mezclados con el hidrógeno y el helio (existen otros incluso, posarse en su superficie. En las dos últimas
elementos constituidos por diminutos granos sólidos. Lstas décadas se ha duplicado virtualmente nuestro contxámien-
partículas cU; «polvo» son a[}roximadamente del tamaño to d(í los planetas; y a finales de este siglo los planetas
de las del humo de un cigarrillo, c interceptan la luz de interiores estarán tan bien estudiados como la Tierra (en
una forma similar. K1 polvo mezclado con el gas general términos astronómicos), mientras cpic los exteriores (a
oscurece las regiones distantes del disco de la Galaxia; por excepción d(d petjueño Tlutón) habrán sido visitados por
dar un ejernjtlo, la luz procedente regiones próximas al sotidas ciue los investigarán muy de cerca. Una consecuen­
centro de la Galaxia es atenuada lOO.OOO millones de veces cia muy importante de ello es c|ue el estudio de la
|)or el mismo. Alórtunadarnttntt;, los astrónomos modernos «phmetología comparada» podrá decirnos mucho más
pueden emplear la radiación emitida en las longitudes de acerca de la Tierra. Sus similitudes con planetas próximos
onda del infrarrejo y de las ondas de radio para estudiar mostrarán cuáles son las características comunes en cuanto
esas regiones, ya que estos rayos pueden penetrar el velo a formación y geología planetaria, mientras que sus
de [X)lvo.

Los planetas
K1 fxtlvo se hace más patente cuando forma pe(|ueñas
nubes oscuras delante de las nebulosas de brillantes
estrellas en formación. Estas nubes aparecen siluetcadas
como bandas ftscuras, pec|ueños gióbidos redímelos o
«trompas de eltífante» contra el rcsplandtícienttí letndo de
la nebulosa. Los planetas como la Lierra se han formado a
partir de estos granos de ptávo, C|ue se agrupan cuando el
gas se ct)l;i[)sa para formar una estudia. La materia (|ue
constituye todos los objetos cotidianos, incluidos nuestros
cuerpos, oscureció alguna vez, en Rtrrna de diminutos
granos interestelares, la visión de algún astrónomo^extrate­
rrestre hace varios miles de millones de años.
En 1977, unos astrónomos que observaban en las
longitudes de onda del infrarrojo descubrieron tin sistema
planetario, otro sistema .solar, en estado dt; formatdón en
una nube de gas en la constelación de Cygnus. La
naturaleza de la radiación sugiere que la estrella central de
esttí sisUnua tient' menos dt? mil años y (|ue los planetas se
están condensíindü ahora a partir de un disco de gas y
polvo. Nuestro propio sistema solar nació de esta forma
hace 4.600 millones de años. Según la edad de algunos
m(!tcoritos, las rocas más antiguas del sistema .solar, los
granos de polvo dieron lugar gradualmente a nueve
planetas mayores y a sus lunas, dejando una cierta
cantidad de n;stos rocosos alrededor del sisttnua. Los
planetas más alejados del Sol, como el masivo Júpiter,
atrajeron hacia ellos, debido a la gravedad, al hidrógeno y
al helio (jue los rodeaban, aeumulando enormes atmósfe­
ras hitsta el punto que han llegado a tener más atmósfera
cjue núcleo rocoso. Así nació la familia de los planetas
exteriores, los gigantes ga.seosos. Eor el contrario, los
pkmetas interiores, incluida la 'Litírra, estaltan demasiado
próximos al Sol, que los iluminaba entonces más intensa­
mente epte ahora, como para poder mantener alguna
atmó.sfera. Cual(|uier tipo de gases que hultieran retenido
se habría «cvafxtrado» por el calor del Sol, dando lugar al
mundo nxxtso (juc hoy contemplamos. .Más adelante, los
gases que escaparoti de los volcanes dotaron de atmósfera
a Venus, la Tierra y Marte, mientras (jue los cuerpos
pequeños, .Mercurio y nuestra Luna, tenían muy jxtea
gravedad ¡jara rtaencr esta segunda atmósfera frente al
22 calor del Sol.
I m .\'ebuloia de la Cabeza de un fondo rojo. (Copyright de! consecuencia, las distancias planetarias se deben medir, en
Caballo en Orion es una extensa Instituto de Tecnología de este caso, con una precisión mucho mayor c|ue la requeri­
nube de parKcidas de polvo que California y la Institución d a. |3or la astronomía. Dado que las trayectorias de los
intercepta la luz proveniente de Carnegie de Washington. planetas están controladas fxtr la atracción gravitatoria
una brillante nube de gas más Reproducido con permiso de los
del Sol, la ley de la gravitación puede poner de manifiesto
distante^ que aparece aqu í como Observatorios fía le .)
las distancias relativas de los planetas con mucha precisión
cuando se conocen sus periodos orbitales («años»). Se
diferencias arrojarán luz sobre las razones por las que la pueden calcular todas las distancias del sistema solar a
Tierra ha llegado a ser lo que es, y, en particular, fxtr (jué partir de la medida de una de ellas. El método empleado
parece ser el único planeta con vida. en la actualidad es el radar, que en principio es exacta­
mente igual al radar de un avión. Una onda de radio
La medida de las distancias transmitida desde la Tierra .se refleja en una planeta, y se
Un requisito previo muy importante al planificar una recoge y amplifica el débil eco que retorna. Es posible
misión de .sondeo planetario es un comocimiento preciso medir con extrcijia precisión el tiempo transcurrido entre
de la distancia al planeta cjue constituye el blanco; en la transmisión de la .señal y el retorno del eco; multiplican-

23
La ili.slaiicia a una e.slrdla E l morimieulo se mide por distancia de las estrellas, ya <pi(' el melar no sirve: el
próxima se puede medir a partir njerencia a estrellas muy contacto más lejano eícetuado, dentro del sistema solar, ha
de M paralaje anual, el eamhio dislautes ( cuyos propios sido con los anillos de Saturno. Sin embargo, los astróno­
aparente de su pusieió» euando paralajes son despreeiables) )■ mos modernos disponen aproximadamente de al menos
la Tierra ¡lira alrededor del Sai. ar/iií aparece muy exagerada. una docena de métodos para calibmr las distancias a las
estrellas. Algunos stilo pueden emplearse con determina­
dos tipos de objetos conocidos, por ejemplo cúmulos de
do luc<ío este tiempo ]>or la velocidad de la luz íla estrellas o estrelhis pulsantes, pero cada uno tiene su
velocidad a <|ue se des|>lazaii las ondas de radio) se a|tlieación y los astriínomos los pueden contrastar midien­
obtiene la distancia total cubierta por la onda, o s(;a el do por ejemplo la distancia a una estrella pul.sante en un
doble de la distancia al planeta, fxeneralmcntc se utiliza cúmulo de estrellas.
Venus como blanco, ya (juc está más próximo a la l ierra L1 método más antiguo utilizado, y (ptizá todavía el
(pie cualcpiier otro planeta y tiene una supcrlicic compara­ más importante, es el paralaje. Vi'ainos cuál es su princi­
tivamente mayor apta para ndk^jar la señal de radar. IVse pio: situemos un dedo delante de la nariz, y ;d cerrar
a la (morme velocidad de la onda de radio, IIOO.OOO sucesivamente uno y otro ()jo nits parecerá que se mueve
kilómetros por segundo, emplea unos cinco minutos en de un lado a otro respecto a. un fondo distante a medida
retornar a través del espacio inter{)lanetario. (pie varía nuestra visual. Cuanto más alijado esté el
■\ partir de la distancia a Venus y del «modelo a (tscala» blanco, menor será el movimiento ajrarente. Knsayemos el
del sistema solar (pte se obtiene de las leves de la «guiño» con el marco de una ventana al otro lado de la
gravitación, se puede calcular la distancia de la rierra al habitacii'm cuando miramos la casa de enfrente, y veremos
Sol. (.\o se ])uede utilizar el |)ropio Sol e.otno blanco para que el mismo ,sc mueve menos (pie el dedo; si el blanco es
el radar, pites la intensa radiación de su atmósfera un árbol y tomamos como fondo la Luna, el movimiento
predominaría sobre la débil señal rellejada.) Ksta tlinda- es dilíciliiK'nte delectable. Midiendo el ángulo que aparen­
mental distancia, (pie los aslriHiomos llaman unidad aslro- ta dc.scribir el blanco es [xisible calcular su distancia si se
nómica, es posiblemente la cantidad tpie se mide con conoce la distancia entre los ojos.
mayor precisión en asiroiionu'a: su valor es 149.597.870 .Antaño, los astrónomos medían la distancia a la Luna
kilómetros. La escala del sistema solar se conoce ahora con por paralaje desde dos observatorios muy separados,
enorme preciskm, la ecpiivalentc a conocer la distancia determinando su posicii'm precisa respecto al liindo estre­
entre la 'Lorre Liffel y la Columna de Nelson, en Londres, llado. La tecnología moderna ha superado este modo de
con una precisión del (trden de un centímetro. determinación, y ahora la distancia a la Luna se ])uede
l’ero cuando extendemos nuestra cscahi a distancias medir con una precisión de 30 centímetros cronometrando
(íxteriores al sistema sokir, nos damos por satisfechos si impulsos de láser reíltjados por reílectores, especialmente
conocemos las distancias con una prccisum de una parte diseñados, depositados sobre l;i superficie lunar por naves
en cien. .Muchas veces los astrónomos .se contentan con esjtaciales tripuladas y no tri[)uladas. .Medir el paralaje de
saber que, por ejemitlo, l;i clistanciti a una galaxia reciente­ una estrella, sin embargo, es un proeedimiento mucho más
mente descubierta está dentro del 50 del valor correcto. dificultoso. La distancia entre dos observatorios tenx'stres
No ('s obvio a |)rimera vista cpte se jnieda medir l:i no es una líneti de base suficientemente larga como para

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21
producir una variación aprcciablc cu la posición de una actualidad corresponde realnuMite a la de hace unos cuatro
csirclla, y los asirónoinos han de recurrir a la órbita Cjue la años. ((Comparativamente, la luz del Sol sólo emplea 8 1/3
Tierra describe alrededor del Sol. minutos en llegar a l;i Tierra.)
L'n observatorio toma una lótosrralía de la supuesta El método de paralaje, aun cuancUj se cnqrlee cuidado­
estrella próxima, por ejemplo cm junio, y otra en diciem­ samente, s(')lo es válido para estrellas c|tie se encuentren a
bre. seis meses más tarde, ba Tierra se encuentra entonces 70 años luz del Sol. Más allá, la insignificante desviación
en el lado más alejado de su (irbita, 300 millones de anual comienza a ser demasiado pec|ueña como jtara
kilómetros respecto a su posición en junio, y, si la estrella poder ser medida. El volumen de c'spacio cpie contiene a
está relativamente próxima, parecerá cjue se ha movido nuestras mil estrellas más próximas es, sin embargo,
ligeramente cuaiuht se la compare con las estrellas del minúsculo comparado con la extensión total de lOO.OOO
fondo. Otra fotografía tomada en el siguienU! mes de junio años luz de nuestra Galaxia de lOO.OOO millones de
mostrará a la estrella en su posición original, confírmán- estrellas. ,\fortunadamente, los otros métodos menciona­
do.se así que la variación .se debe al paralaje. .Midiendo el dos, en especial el Cjue se aplica a los cúmulos de estrellas,
ángulo y conociendo la dimensión de la órbita de la pueden profundizar más en la Galaxia. Y una vez averi­
I'ierra, se calcula lácilmente la distancia de la estrella. guadas las distancias a muchas estrellas, resulta evidente
Kn la práctica, el pnreedimiento es más complicado, que, pese a las aparentemente enormes diferencias entre
l’anto (d Sol como la estrella dtrscriben trayectorias rectas ellas, existe un sistema ordenado tras sus peculiaridades.
a través del espacio, par lo que la estrella no se volverá a
encontrar exactamente en su positáón original. Es como Astrofísica: la historia natural
observar a alguien epte pasea por el real de una feria desde de las estrellas
un caballito del tiovivo. Su posición respecto al fondo es Sn|X)iie por ciertt) una inmensa tarea el intentar interpre­
balitante complicada, pero podemos separar su movimien­ tar los brillantes y parpadeantes [tumos luminosos de
to real del movimiento de vaivén debido a tpie nuestia nuestro cielo nocturno como auténticos Soles, así como
visual varía continuamente. De la misma lórma, los encontrar su semejanza y lo t|ue hay en su interior. Eos
astrónomos siguen año tras año a las estrellas próximas y, antiguos astrónomos se eontentaron simplemente con
finalmente, pueden separar el movimiento intrínstxo medir l;is [tosiciones de las estrellas, pero su intcrpnáación
{«movimiento |)ro|)io»i de la «oscilación» anual debida al no comenzó en realidad hasta hace un siglo, cuatido los
paralaje. Esta «oscilación» es increíblemente pequeña astrónomos comenzaron a medir las distancias a las
incluso para la estrella más próxima: si, con el fin de estrellas. Surgió una nueva rama de la astronomía cuyo
lograr el mismo perpieño vaivén, guiñásemos los ojos j3ro]:)ósito consiste en deducir las jrropiedades de las
mirando un árbol proyectado contra la lam a, sería necesa­ mismas aplicando las leyes de la física a las obscrvaciitncs
rio que el árbol .se halla.se a 10 kilómetros. astronómicas. Pronto se la conoció con el nombre de
Pacientes observaciones, miles de miles de ellas, desde astrofísica.
observatorios de todo el mundo, han suministrado en la .A la larga, los astrofísicos [tretenden salter córtu) nacen
actualidad las distancias de las mil estrellas más |tróximas las estrellas, cómo brillan, cambian, envejecen y, final­
con todavía mayor precisión. Lai «estrella» más próxima mente, mueren, listas cuestiones sólo pueden contestarse
de todas es, en realidad, nn sistema triple de estrellas. comenzando por observarlas. Si ob.servamos cuidadostt-
■\lpha Centauri. Eas dos más brillantes están muy próxi­ mente las estrellas más brillantes en una noche clara,
mas una de otra y constituyen una brillante estrella del advertiremos c|ue tienen diferentes colores. T.hias son rojas
hemisferio austral, conocida por los astronautas como (Betelgciise en Orión, Antares en Seorj)ius); otras, anaran­
Rigil Kent. Ea tercera es tan débil (|tic sólo resulta visible jadas (Arturo en Et)s Boyeros;; otras más, amarillentas (el
con un telescopio y está ligeramente más próxima a Sol, Gapella en Auriga); mientras cjue las hay de un
nosotros. Por ser la estrella más cercana conocida, esta blanco puro (Vega en Eira; y blancoazulaclas íRigcl en
débil estrella enana ha recibido el nontbre de Próxima Orión). (A lo largo de una noche notaremos cjue estas
( lentaiiri. estrellas centellean también con otros colores, pero esto, lo
A la hora de evaluar distancias estelares, la inmensidad mismo (jue el «parpadeo», es un electo de la atmósfera de
del espacio hace que el kilómetro o la milla sean unidades la Tierra.) El color de tina estrella es simplemente una
insignificantes. Incluso en el sistema solar maiujamos medida de la temneratura de su superficie. Ctialciuier
millones de kilómetros, pues Prcixima Centauri está a objeto .sufícienteniente caliente radiará luz, tal corno lo
M) l)illones de kilómetros del Sol, mientras que nuestra hace tin atizador iiK:andescente en un crepitante fueiro, v
Cíalaxia tiene un trillón de kilómetros de diámetro. Ante el color varía con hi temperatura: rojo a bajas temperatu­
tales cifras, los astrónomos han optado por unidades más ras, cambiando a naranja, amarillo, blanco y, finalmente,
convenientes, bien basadas eti el método del paralaje a azul a temperaturas sucesivamente más altas. Eos
{titili/.ando una unidad llamada parsec), bien en la distan­ astrónomos modernos disponen de instrumentos para
cia cpie recorre la luz en un año (en cuyo caso la unidad es medir el color con inayoi' prec:isión cpie la del ojo humano,
el año luz). Suelen emplearse en astronomía ambas pero el principio de medida de la temperatura es el
unidades, para confusic'tn del Icxtor ocasional; con todo, mismo.
nosotros optaremos por los años luz. Prcíxima 'Centauri Lhia diléreneia más obvia entre las estrellas es su brillo
está a 4,2 años luz, dato cpie im .sello nos infcjrma acerca de a[)arentc. Eos griegos elasificaron originalmente ti las
su distancia sino, también, de cpie su luz que vemos en la estrellas en seis cla.ses de brillos, de forma cpie las más 93
Durante un eclipse total de Sol, detalle, las .similitudes )' del Sol. El amplio rango de magnitudes estelares, desde
la Luna intercepta la intensa luz diferencias globales entre las — 1,4 a 23 (y iiresumiblemente más débiles), se debe por
del disco solar j hace visible su estrellas dicen mucho a los un lado a las diferentes distancias a que se encuentran las
tenue atmósfera externa. Aunque astrónomos acerca de cómo éstas, estrellas de nosotros, y, por otro, a que realmente tienen
el Sol es la única e.strella que incluido el .Sol, nacen y mueren.
brillos diferentes. Si se conoce la distancia a una estrella,
podemos estudiar con tanto
resulta fácil medir su flujo real de luz, o sea su lumino­
sidad.
brillantes eran de magnitud uno, y las más débiles, visibles Las estrellas más brillantes .son un millón de veces más
todas a simple vista, de magnitud seis. Las técnicas intensas (|ue el Sol, ptTO estas luminarias celestes .son muy
astronómicas modernas permiten subdividir estas clases en raras: sólo hay una media docena en toda la Galaxia. Las
otras mucho más sutiles tpie las posibles f)ara el ojo, ya estrellas muy débiles son la variedad más común, pero
que los grandes telescopios pueden detectar estrellas obviamente no es fácil distinguirlas en el abigarrado cielo.
mucho más débiles. Siguiendo la tradición, las estrellas La estrella más cercana. Próxima Centauri, es una de estas
más débiles son las de mayor magnitud (las de magnitud estrellas enanas débiles, diez mil veces menor cpie el Sol, y
23 son las más débiles observables en la actualidad con C[ue pasaría inadvertida de no estar tan próxima.
grandes telc.scopios), mientras que los objetos muy brillan­ Con los f)rimeros datos de una estrella la temperatura
tes tienen magnitudes negativas. Así, la estrella más de su superficie y su luminosidad — bien establecidos, el
brillante del cielo. Sirio, tiene una magnitud de — 1,4. L1 astrofísico puede comenzar su investigación. Hav una lev-
Sol se puede medir con el mismo sistema y acaba teniendo física que relaciona el brillo de cualquier objeto caliente,
una magnitud de —26,8; es interesante señalar cjuc las con su temperatura y su tamaño. Por tanto, puede
estrellas más débiles que los astrónomos pueden detectar calcularse el radio de una e.strella. Algunas estrellas son
son tan débiles respecto de Sirio como ésta lo es respecto gigantes Bctclgcu.se es cuatrocientas vec:cs mayor que el

26
Dos cúmulos próximos de Van desde un blanco azulado puntos correspondientes a la mayoría de las estrellas están
estrellas, las ¡lia d as ( izquierda j basta un rojo, pasando por situados en la gráfica en una estrecha banda. Esta seeutai-
j las Pléyades o Siete Hermanas am arillo, dependiendo el color de cia principal de estrellas muestra de forma gráfica que las
(derecha). .4 simple vista la temperatura de la estrella. estrellas gradualmente más calientes que el Sol son gra­
destacan bastante los colores de (Cortesía de lan Roh.son.)
dualmente más brillantes, mientras que las más frías .son
estrellas brillantes como éstas.
])rogr(;sivarnente más débiles. Veremos más adelante que
esta uniformidad se debe a la manera en cjuc brillan las
Sol y otras enanas, no mayores qiu; un plaruna (]rero estrellas. (Incidcntalmcnte, la gráfica de luminosidad-
con la diferencia crucial de cjue están calientes y emiten temperatura se denomina «diagrama de Hertzsprung-
luz por sí mismas, mientras c|uc un plaiuaa está frío y sólo Russcll», los dos primeros astrofísicos ejue lo utilizaron a
puede reflejar la luz procedente de una estrella). comienzos de este siglo.)
Cuando un físico se encuentra con dos cantidades En la esquina inferior de esta gráfica hay |)untos que
medidas, tales como las temperaturas y las luminosidades representan estrellas muy calienttís, no obstante ser muy
de las estrellas, su primta- [)ropósito es dibujar una gráfica, petjueñas y débiles. E.stas enanas blancas son cadáveres dt;
lista puede resultar frccuentt-mente confusa para uua estrellas c|ue se han apagado hace mucho tiempo pero que
jxa sona distinta de la que la ha dibujado, pero si es buena continúan luciendo débilmente a medida que radian al
puede mostrar relaciones ocultas entre la gran cantidad de esjjacio su calor almacenado. Una enana blanca contiene
datos de la tabla original. En una gráfica de luminosida­ tanta materia como el Sol, concentrada tm una esfera cien
des y temperaturas estelares, cada estrella apana-.e como veces menor: un trozo de materia de una de ellas, del
un punto cuya posición en dirección vertical denota su tamaño de una caja de cerillas, pesaría más de diez
luminosidad, y cuya distancia en dir<!cción horizontal toneladas.
corres]X)nde a su temperatura. Significativamente, los En la esquina o|)uesta de la gráfica kiminosidad-

27
E! dutíimna de Ilerl.Z'''/» inii;- diagram a, las calientes (ayiilesi derecha se encuentran unas ¡rermite que los astrofísicos
Riixu’ll elosifu a las estrellas a la i~</iiierda r las frías mantas estrellas grandes coinjn'endnn cómo brillan i cómo
se^ún sil luminosidad (brillo i rojas) a la dereidni. La (gigan tes), y otras iniir varían las estrellas duranle miles
iiilniiM-a)) y su lem/ieratura. mayoría de las estrellas .ir peijueñas (enanas blancas j abajo de millones de años.
Las estrellas más luminosas se agrupan según una diagonal, la a la iz(¡iiierda. Este grdjieo de
hallan en la parle superior de! secuencia principal: arriba a la las projnedades de las estrellas

icnip(;raluríi s(' encuentran las gigantes rojas y las supergi- más pesadas. Datos |X).steriores .sobre el estado interno de
gantcs, cientos de veces mayores (|ue el Sol. Sin embargo, las estrellas clariticarán los secretos de las de la seciiencia
una gigante roja típica no contiene más materia cpie el principal, tal conu) mostraremos en el ca])ítulo 8. Ll
Sol; simplemente, se encuentra esparcida en un volumen astrofísico muestra esta relación en otra grálica, la de
enorme. La ])eriferia de la estrella está tan alejada del masa-luminosidad, en la tpte las estrellas de la secuencia
centro tjue la gravedad es muy débil, y las capas (;xlernas princi]xil ocupan una estrecha banda.
de una gigante roja lloUin continuamente por el e.spacio.
Las gigantes rejas .son, de hecho, estrellas orditiarias (|ue Las estrellas inconformistas
pasan por una Igsc temporal de expansi()u a proporciones Lstas dos gráficas resumen adecuadamente las observacio­
gigantes, antes de morir como diminutas enanas blancas. nes acerca de las cstndlas normales: se trattiría de una
La medida de la masa de las estrellas, la cantidad dt- «crisis demográfica» de los «ciudtidanos» ordiimrios de la
materiíi epte contienen, es muy importante para su conoci­ Galaxia. Sin embargo, lo extravagante, los miembros
miento total. I.;i única manera de medir la masa de una inconformistas de hi sociedad, proporcionan en general el
cstrelht se basa en el eFecto de su atracción uravitatoria; en sabor y la variedad de la vida, y nuestra Galaxia tiene
la práctica, esto signilica (|ue únicamente podemos «pe­ muchas estrellas de este tipo. .Anteriormente vimos ([uc las
sar» estrellas cpic pertenezcan a un sistema doble, en el gigantes n ja s no pueden controlar sus captis más externas
cual ambas giran una alrededor de la otra en órbitas de l(>rma muy efectiva, y la mayoría de ellas pulsan
determinadas por la fticr/a gravitatoria. Afortunadameiue lentiinK'ute con tm periodo de meses. L;i más famosa de
|)arti los astrónomos, la mayoríti de las estndlas se pntsen- todas es Mira (nombre latino de «la .Maravillosa», así
tan como binarias el Sol pertenece a la m inoi^ , y se llamada por los astrótiomos medievales) en la costelación
ha establecido t|ue el rantto de masas estelares se extiende de Getus. Generalmente es demasiado débil para poder
desde Itis (|ue son veinte veces inás ligeras (|ue (d Sol hasta reconocerla a simple vista, pero en su máxima luz es una
las (|U(; son cincuenta veetts más pesadas. A lo largo de la de las estrellas más brillantes dentro de su región celeste.
secuencia principíil, de tibajo arriba, observamos cpie l;is Las gigantes amarillas, más calientes,'pulsan más rápida y
9g estrellas más luminosas y más calientes son asimismo las regularmente; son las llamadas Cefeidas, y se h;tn hecho
Im clasijicación de las estrellas la derecha, corno lo indican los tan pesadas como algunas de las dependen principalmente de su
según su luminosidad (hacia tamaños de las cajas. L a estrellas de la secuencia masa y de su edad: las gigantes
arriba) y su masa da lugar a secuencia principal es también principal, pese a su enorme y las enanas blancas son
otro gráfico. I ms estrellas más diagonal, pero las estrellas tamaño. L a teoría muestra (¡ue estrellas viejas.
masivas («pesadas») van hacia gigantes quedan ju era por no ser las propiedades de una estrella

famosas porque se emplean para medida de distancias cjue gira alrededor de la estrella más fX'queña (una enana
fuera de nuestra Galaxia. blanca o incluso una estrella de neutrones más pequeña,
Entre las estrellas cuya luz parece variar hay algunas comq veremos más adelante), algo parecido a una enorme
falsas. Su oscurecimiento se debe simplemente a que una versión de los anillos de Saturno en forma gaseosa. El gas
estrella de un sistema binario pasa delante de la otra y caliente emite grandes cantidades de rayos X detectables
oculta su luz. La más famosa de estas «binarias eclipsan­ mediante satélites de «astronomía de rayos X ». Ocasional­
tes» es Algol, en la constelación de Perseus. Su nombre mente, el gas incidente sobre la superficie de una enana
significa, en árabe, «el Demonio», y su posición en la blanca podría explotar repentinamente como una bom­
constelación representa la cabeza de la monstruosa Gorgo- ba H a escala cósmica. El resplandor de la explosión sería
na Medusa. Así es como los antiguos explicaban su regular miles de veces más intenso que el del sistema de estrellas
oscurecimiento. Sin embargo, la primera descripción acep­ original, y veríamos así aparecer en nuestros cielos una
table del comportamiento {teculiar de Algol fue dada por «estrella nueva» o nova, «nuevo» en latín.
el astrónomo británico sordomudo Joh n (hx)drickc en el Sin embargo, las novas no son los liiegos artificiales más
siglo X V III. Hay muchas binarias, como Algol, demasiado espectaculares ejue ofrece la Naturaleza. En ocasiones, una
cercanas como para ser «resueltas» por un telescopio, y su estrella fxtdría explotar totalmente en una explosión de;
doble naturaleza •se determina por métodos indirectos. .mpernova, volviéndose temporalmente miles de millones de
Cuando las estrellas están (;xtremadam<;nte próximas, se veces más brillante que el Sol. Semejante cataclismo
distorsionan por las interacciones mutuas, y cada una se cósmico puede superar en brillo, por algún tiempo, al de
alarga hasta adoptar una forma oval; si pudiéramos viajar la galaxia entera de estrellas de la que ella había sido
a la estrella Sheliak, en Lyra, contemplaríamos un par de hasta entonces un miembro inadvertido. Después de una
huevos luminosos unidos por los extremos y girando explosión de supernova, el núcleo colapsado de la estrella
alrededor de un punto situado a medio camino entre ellos. pu(;de constituir una minúscula estrella de neutrones. Imagi­
Cuando una estrella es mucho más pequeña que la otra nemos la masa del Sol conctaitrada en una bola de sólo
puede producirse un comportamiento aún más extraño. El unos cuantos kilómetros de diámetro y tendremos una
gas arrancado de la mayor de las estrellas forma un disco idea de la extraordinaria densidad de una estrella de 29
nciuroncs; un trozo de materia del tamaño de una cabeza está aislada en el Uiiiwrso, sino que lórma parte de un
de alliler pesaría un millón de toneladas. Altermitivamcn- }M'(|ueño gruito de gttlaxias. Lste (irujio [.ocal incluye las
tc, el centro sería aún má.s compacto, dando Itigar a un dos galaxias más próximas, las Nubes de .Magallanes,
ente misterioso, un agujero negro, lin esta compaettt región visibles .sólo desde el hemisferio ¡lustral y descritas por vez
del espacio, más peejueña c|uc una estrella dt- netitroncs, la primera por Fernando de Magallanes, en la ])rimera
materia está tan conc.etitrada t|ue su atracción gravitatoria vuelta al mundo (1.319-1.322). La galaxia de Andrómeda,
alcanza una intetisichid irresistible. Ni si(|ui(tra la |)ropia visible a simple vista en una noche clara, y la más débil de
luz pitede eseaitar de un agujero negro, y cuak|uier cosa las galaxias ptdximas, la del l'riángulo, están también
fjue cayera en él dt'sapanícería para siem|tre del Universo. situadas en el (irnpo Local, y son espirales como la V'ía
Sin embargo, no es aún seguro cpie existan agujeros negros Láctea. La Galaxia de Andrómeda, realmente el objeto
en el Universo; después de todo, es realmente imposible ver más kjano <|ue itodemos ver a sim])le vista, está a 2 1,(4
uno, pero hay paithttinamentc más evidencias indirectas millones de años luz. La luz que vemos, procedente de esta
de (|ue existen estas extrañas es])eeies. (ialaxia, es anterior a la apariciem de seres humanos sobre
Hn tortut al litgar de l;i explosión de una supernova, los la 1 ierra.
gases ex])andidos en la ex|tlosión pueden originar una ■Moviéndonos más allá, en las profundidades del espa­
bella nebulosa resplandeciente jicrdurable miles de años cio, el dominio de las galaxias se extiende hasta donde
dcsptiés de atjuélla. La nebulosa del Cangrejo en Taurtts pueden llegar los telcscoitios mayores. Literalmente, millo­
es la más famosa, con una estnictiira (ilamentosa naorcida nes de ellas han sido fotogrtifiaclas, y éstas sólo son las más
procedtaile dtt una supernova epte kts chinos vieron ex])lo- brillantes: hay muchas más, demtisiado débiles para ser
tar en 10,34 (aunc|ue la explosión real tuvo lugar unos percibidas. Hay tm gran cúmulo de galaxias en la conste-
6.000 años ;mtcs). Por el contrario, los restos de las laciéai de Virgo, algunos de ctiyos miembros se pueden ver
explosiones de novas, inticho más débiles, desaparecen con itrismáticos. La luz (|ue vemos, ])roccdente de ellos, es
pronto. de la é|X)ca de la desajtarición de los dinosaurios. Ln
Otro tipo notable de nebulosas rodean a algunas estre­ k)togr;ifias de larga exposición de las galaxias más lejanas,
llas antiguas. Se las llama, impropiamente, nebulosas las vemos realmente como eran antes de epte la Tierra
planetarias (de hecho, tto tienen nada C|ue ver con los naciera. Los astrónomos cpic estudian las |)rofttndidades
planetas, pero se asemejan a discos ¡tarccidos a planetas del Universo son viajeros eti el tiempo. Lo (piieran o no,
cttando se las observa con un telcscojtio petiueño): son las contemplan una época anterior del Universo y comparan
capas externas de una gigante roja arrojadas mansamente estos resultados con datos similares de las galaxias más
al espacio, sin el alb(troto ni la furia de la explosión de una próximas epte pueden ser engañosos. Realmente, mirando
nova o de una supttrnova. Las nebulosas planetarias son atrás en el tiempo los astrónomos enettentran cada vez
gentaalmeiUe redondas y reciben nombres como el Anillo, más quásar.s, galaxia.s cpie han sultido una gnin explosión
la Pesa y las Nebulosas del Búho. Lstos nombres datan de central. Los eptásars son, probablemeitte, galaxias muy
la época de la astronomía d(!scri|)tiva; los descubrimientos jóvenes, y las podemos considerar como los «recién naci­
modernos acabati generalmente en un número de catálo­ dos» del l.Iniverstx
go, o, (tn el mejor de los casos, tm un nombre como
«Rectángulo Rojo». El «Big Bang»
Sin embargf), el hecho más sorprendente acerca de las
La exploración de otras galaxias galaxia.s es que se están alejando. I,a interpretación tisual
Ventaja de vivir en el disco de nuestra galaxia es que, dice epte el Universo entero se expande y arrastra a las
auncpie no |)<jdarnos abarcar de un vistazo t:ómo está galaxias con él, como las pasas de un pastel de frutas
disptiesto su contenido, podemos estudiarlo con gran cuando se exjtande en el horno. Por cierto, las observacio­
detalle. Las demás galaxias que pueblan el Universo, nes confirman esta interpretaciém y, con ella, la implica­
hasta donde puede alcanzar el telescopio, parecen estar ción de rpte el Universo debe haber sido «más pequeño»
constituidas por los mismos tipos de objetos (jue vemos en en el pasado. Realmente, parece ciue hace aproximada­
nuestra pnqria Galaxia. .Mgunas están formadas única­ mente 1,3 mil millones de años, el Univer.so entero estaba
mente por estrellas, sirt gas; otras tieneti mticho más gas y concentrado en una |)ecpteña e increíblemente densa bola
IX)lvo c)ue la (ialaxia de la V’ía Láctea, l’ero nuestro cjtic hizo explosión. L,a contintta expansión a partir de este
conocimiento de las estrellas y de las nubes de gas de «Big Bang» inicial se vtielvc bastante evidente en la
nuestra propia Galaxia constituye una bitena guía para carrera de las galaxias. Aun cuando esta idea es fantástica,
saber lo <iue ocurre en las distantes galaxias del Univer.so. los astrétnomos han encontrado cpie encaja con muchos
Varios son los métodos para medir, con distintos grados acontecimientos astronómicos aparentemente no relacio­
de precisión, las distancias a las otras galaxias. La mayoría nados; las edades de las estrellas o la abundancia de
de ellos se basan en el hecho de epte conocemos el brillo algunos elementos en el espacio, e incltiso con un débil
real, la luminosidad, de ciertos objt'tos («candelas patro­ fondo de inicnKmdas que ha permanecido probablemente
nes»; de nuestra propia (üalaxia, y cuando identificamos desde el infierno del Big Bang.
estos objetos (tak's com<t las Gt-ftádas variables o las Los cosmólogos tpie estudian los orígenes del Univer.so
explosiones de novas: en otras galaxias, su acentuación han intentado retroceder para encontrar lo (pie succdk) en
relativa nos inittrma de inmediato acerca de la distancia la |)i'imera fracción de segundo posterior al Big Bang. L1
;^() de la galaxiti. Se tlesprendc de ello c|ue nuestra ( ialaxia no Itroblema consiste en (jue la materia era nuty densa, más
I ’na gala\ia lejmta desde Ju era nos parecería mu)'
com/)ue\t(i ¡Mr mi/es de millones sim ilar a ésta. IGopyright del
de estrellas en la constelación Instituto de Teenología de
.Sculptor, ( ¡o d a s las estrellas California j- la ¡nstitución
individuales visibles son estrellas C.arnegie de Wa.sltinglon.
de nuestra propia (lala.xia.) Si Reproducido con permi.sn de los
pudiéramos ver miesíra G alaxia ( )h \ervatorio \ H a le .)

concentrada (¡uc cii tina enana blanca, o incluso más sapiens, construye com]dejos instrumentos C|ue permitirán
densa C]ue la mat(!ria de nna estrella de neutrones. En ver el corazón de la materia. En última instancia, su
aquellas condiciones no podía existir la rnatt;ria tal y como objetivo consiste, simplemente, en encontrar de cjué está
la conocemos. Ciertamente, los átomos tampoco: habría hecha cada cosa. Sólo cuando los astrónomos se asoman
electrones «libres», protones y neutrones. Pero si en las fuera de nuestro sistema planetario, a través de las estrellas
condiciones en las C|ue los cosmólogos investigan ni de nuestra Galaxia y fuera de ella, en las extensiones del
sitiuiera estas partículas son estables: ¿de qtte estaría hecha espacio intergaláctico, descubren que el Universo comenzó
la materia? La única esperanza de [xidcr resolver esta en condiciones más parecidas a las del blanco de un
cuestión se halla en los experimentos de los físicos de experimento de lísica de partículas que a las del vacío de
partículas en los laboratorios terrestres, donde escudriñan la inmensidad de las extensiones aisladas, que asocian
paulatinamente de modo más proíimdo las partículas cada generalmente con el Universo. .VIediante la investigación
vez más pequeñas que constituyen la materia. Llegará un de las [partículas fundamentales en un laboratorio, el físico
día en que serán capaces de decir cómo era la misma <m ayuda al astrofísico a explicar cómo, a partir de un colosal
las condiciones del Big Bang. Big Bang que tuvo lugar hace c[uince mil millones de años,
Y así se cerrará el círculo. En nuestra micúscula mola, nuestro Universo ha llegado a la asombrosa expansión de
la Fierra, una pequeña especie atareada, llamada Homo hoy. 31
Un haz de electrones, confinado del «gas» muy caliente llamado
por campos ma¡>,nélicos, sigue plasma y , posiblemente, a la
una estrecha trayectoria a través generación de enormes cantidades
de una cámara de vacío. Ensayos de energía por fusión de los
semejantes conducirán ai control núcleos de átomos de hidrógeno.
Desde el punto de vista de los ITsieos, el ünivtM'.so, como se (|ue siempre era múltiplo entero de una determinada
lia mencionado anteriormente, está constittiido por sólo cantidad, pues cada gota tenía más de un electrón.
linos cuantos tipos de partíctilas t'undamentales: los miem­ La realización del experimento no fue tan sencilla, ya
bros de las ramilias de los {juarks y de los leptones. La (|tie mientras observaba una gota su carga podía cambiar
diversidad de nuestro entorno y las maravillas f|ue se en una unidad si perdía un electrón o ganaba otro de sus
encuentran en las profundidades dtd espacio son simple­ alrededores, perturbándose su eciuilibrio crítico y comen­
mente resultado tle que los ingredientes básicos de la zando a oscilar hacia arriba y hacia abajo, por lo que
Naturaleza, bajo la influencia de sus fuerzas mutuas, se .Millikan tenía que reajustar rápidamente el ctimpo eléctri­
disponen de lórmas dilérentcs. co; ])ero al hacerlo, las golas se carg;il>an dt' forma
diferente dando otro resultado. Por tanto, la forma más
La diversa familia de los leptones eficiente de llevar a cabo el experimento era seguir el curso
Anteriormente eíix'tnamos una breve introducción a la de una única gota. En una ocasión Millikan estuvo
familia de los leptones. Desde el punto de vista ]3ráclico, el observando en su microscopio una minúscula gota de
más imporiante, con mticbo, es el atareado electrón. Bitai aceite durante ¡dieciocho horas seguidas!
sea girando tilrededor del núcleo de un átomo, bien Habida cuenta su importancia en la constituciéai de la
moviéndose a través de un alambre en tanto C|ue corriente materia, el eleclrém es el miembro más estuditido de la
eléctrica, bien ttgrupando los átomos en moléculas, o familia de los leptones. Su hermano mayor, el muón,
desplazándose a traveás del vacío de un tubo dc^ televisiém siempre ha sido mucho más enigmático. Ene descubierto
jtara formar una imagen, el electrón nos restilta indispen­ en 1937 mientras los físicos buscaban otra partícula, y se
sable pese a ser una insignificante partícula, 1.836 veces malinterpretó su naturaleza durante muchos años
más ligera c[ue el protón {leptos, en griego, significa («muón» es la abreviatura de «mesón-mu», clasificándose­
«pe(|uei'io»;. le desdi' el (trincipio como un mesón, una partíctila de
Un electrón transporta una unidad de carga eléctrica «tamaño medio», del griego wcwí, «medio»). .\1 reconocer
negativa. En la vida diaria penstimos en la carga cléctric:a c|iic se tratalia de un leptéin, pese a ser 207 veces más
(la de un peine de carey, ¡)or cjemploi como algo cuyo pesado (jiie el electrón, su existencia resultó bastante
valor podemos variar a voluntad. La Nattiralcza, sin embarazosa jiara los físicos, (-d’o*' tendría «necesidad»
embargo, lia decretado cpie la carga se presente imicamen- la Naturaleza de otro leptéin tan particularmente inestable
te en paquetees de un tamaño determinado, y cada electrón como el muéin, que vive únicamente un par de millonési­
constituye una de estas unidades básicas de carga. mas de segundo antes de desintegrarse en un electrón y
En ITsica moderna, la idea de una unidad básica de dos neutrinos? Las teorías modernas sugieren que el
algo, un'«paquete» tan pet|ueño como sea posible, o cnanto, número de tipos de leptones se relaciona con el número de
es bastante natural. Desde cpie la teoría cuántica revolu­ c|uarks diferentes, y ciertamente es interesante (|ue al
cionó la liskta a comietizos de este siglo, los científicos han mismo tiempo (|ue experimentos muy recientes han co­
aceptado qtie la mayoría de las inagnittidcs, incluida la menzado a mostrar l;i evidencia de un (|uinto quark, otros
energía, se pre.sentan en «pa(|uetcs» discretos, es decir, investigadores hayan encontrado indicios de otro le[itón
constan de unidades simples y sólo pueden aumentar o aún más pesado que el muón. Este leptéin de vida
disminuir en saltos de una unidad. Por ejemplo, otra extremadamente breve parece ser unas 3..')()0 veces más
propiedad de las partículas, también cuantizada de esta pc.sado (pie el electrón.
liirma, es el spin o grado de momento angular cpie posee Dos tipos de neutrinos completan la familia de los
una partíctila. Sin embargo, la escala de nuestro mundo es leptones (hasta el presente), uno de ellos asociado al
tan grande en comparaciéin con estas unidades básicas cjue electrón y el otro al muón (auiupie |iresumililemente
sus variaciones nos parecen continuas. Si desconectamos exista otro ti.sociado al nuevo leptéin pesado). Los neutrinos
un tocadiscos, su plato se irá deteniendo gradualmente son las partículas más extrañas descubiertas por los físicos
hasta (itie la liicción lo pare. En realidad, está perdiendo de partículas, pues no tienen masa ni carga eléctrica y se
unidades enteras de spin una a una y deteniéndose a mueven siempre a la velocidad de la luz. La primera y la
saltos, pero como el número inicial de unidades de spin última característica se relacionan mediante la famosa
era tan grande, el plato pierde unos diez quintillones de teoría de la relatividad de Einstein, cpie prohíbe que
estas unidades por segundo, por lo C|ue da la im()resión de cuakpúer partícula con masa viaje a la velocidad de l;i
fjue (fl frenado es continuo. luz; recíprocamente, esto supone que una partícula sin
l,os cambios discontinuos en la .Naturaleza sólo puedeti masa (como un neutrinoi sólo pueda m(.iverse a la veloci­
detectarse con experimentos muy sensibles. El célebre dad de la luz. En este caso, la tt'oría muestra (|ue la
físico americano Robert .Millikan fue el primero en medir partícula transportará energía a pesar de su falta de iiiasti.
l;i minúscula carga eléctrica de los electrones en 1912 J>os neutrinos, por tanto, tienen energía aun cuando .son
('(jiiilibrando gotitas de ticeite cargadas eléctricamente notablemente esipiivos. Xo responden a ninguna de las
entre dos fuerzas: la atracción de la gravedad hacia abajo dos fuerzas más fuertes (nuclear fiierU' y electromagnética:
y un camjxi eléctrico aplicado C|ue empujaba estas gotas, y sólo se manifiestan, muy ocasionalmente, ctiando reac­
cargadas negativamente, hacia arriba. Observaba la gota cionan con otro leptón por intermedio de la fuerza débil.
en un microscopio, y al alcanzar el ec|uilibrio crítico, la Los neutrinos son muy específicos en sus afinidades. Así, el
misma ()uedaba suspendida en el aire, inmóvil; .Millikan neutrino asociado al electrón únicamente se asociará con
34 podía entonces ctilcular la carga de la gota, y así encontró electrones, v el neutrino asociado al muón. con un muón.
l')i chorro dt ¡rartíadas corvudiis enormemente gregaria y hastti ahora los fisicos no luin
eléctrkamcnk ciiirri en la cámara logrado dcscompont-r una partícula compuesta (como un
de hurhtijas del CEIi.\. en protón) en sus cpiaiks constituyenUts. Lo Cjue conocemos
(tinebra, dejando hazas de íiccrca de los ([uarks se ha deducido de su comportamitnito
hiirlmjas microsai/sicas.
como gru[)o.
Los nombres Cjue han recibido los ciuarks son menos
«clásicos» cpie los de; los le|ttoncs, lo (|uc relleja la
l’or ejemplo, cuando un muón se desintegra en un electrón perspectiva menos tnidicional de los fisicos de los años
se producen dos neutrinos: un neutrino asociado al inuón 1960 y 1970. Los cuatro Cjuarks establecidos se denominan
original y un neutrino asociiido al electrón resultante. arriba, ahajo, extraño y encantado. Los dos primeros .son los
iEstrictamente hablando, este último es un íZH/mcutrino cjuarks «cotidianos»; constituyen los protones y neutrones
asociado al clectnHi, como vcrctrios más ackdantt;). c|ue íbrman el núclt'o de kts átomos ordintirios y básica­
La iámilia de los leploncs es un cajón de sastre, ya cjuc mente se diferencian en su ctirga eléctrica. L1 ciiiark
resulta posible «intuir» cómo son un electrón o un iiukmi , extraño tiene una propiedad adicional, tan desconcertante
pero los neutrinos parecen desafiar al sentido común. p;ira los físicos riue la dctscubriexon por primera vez c|ue la
Aceptemos sin embargo a estos díscolos miembros tal llamaron sencillamente «extrañeza». L1 Cjuark extraño
como la .Nattiraleza nos los ha dado, y conozcamos a la jjuede translbrmarse espontáncuaniente en un c]uark arriba
otra familia de partícuhts. o abajo bajo la inlluencia de la fuerza débil, peto no de la
fuerza fuerte. Las vidas inedias de las partículas que
Los quarks: contienen un c|uark extraño son por tanto mucho mayores
los cuatro prácticamente idénticos de las esperadas: una vida «larga» en este contexto
I.OS C|uarks parecen un grupo mucho más homogéneo a significa una mil millonésima de segundo.
primera vista. Los cuatro cpiarks no parecen dilcrir mucho De forma similar, el cuarto c|uark tiene otra propiedad
entre sí, sino lo suficiente para distinguirlos. Lste hecho relacionada con su desintegración cu otros c|uarks, pero en
proviene en realidad de nuestra inca));icidad para obser­ 1974, momento de su descubrimiento, la teoría ya había
varlos como ciuarks aislados. Al contrario de los leptones, predicho su existencia y dio a la nueva {tropiedad el
los f|uarks, ligados por la fuerza fuerte, son una familia nombre de «encanto».

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E l positrón o antielectrón se cámara de niebla ( precursora de curva. I m mrvatura hacia ahajo
desatbrió sobre esta histórica la cámara de burbujas) por la prueba que está cargado
fotografía tomada por Cari I). derecha, y es fren ado por la positivamente y que, por tanto,
Anderson en 1932. Un positrón, placa de plomo central. Un no es un electrón ordinario
procedente de un chaparrón de campo magnético aplicado le ( cargado negativamente).
rayos cósmicos, entra en la obliga a describir una trayectoria

(El juego de los nombres continúa con la probabilidad propios quarks individualmente y, por tanto, las cargas de
de existencia'de otros dos cpiarlcs. Para el quinto y el sexto todas las partículas detectadas realmente en los experi­
compiten un par de nombres: bien belleza y verdad, bien mentos se basan en la misma unidad que la del electrón.
fondo y cima. Está |X)r verse el que los fisicos de la Por ejemplo, el protón está constituido por dos cjuarks
generación actual prefieran la denominación caprichosa o arriba (cada uno con carga +2/3) y un quark abajo
la práctica.) (c:arga —1/3), de forma que la carga total es
\x> más extraño de ios cjuarks, además de la aparente 2/3 + 2/ 3—1/3= + 1 unidad de carga. En el neutrón, las
imposibilidad de aislarlos individualmente, es que sus cargas de los dos quarks abajo (cada una de —1/3)
cargas eléctricas no son unidades enteras de carga: la cancelan la carga de un quark arriba ( + 2/3) dando una
cantidad de carga es 1/3 o 2/3 la del electrón. Sin carga total nula.
embargo, cuando otras partículas están constituidas por Otras partículas «pesadas» [bariones, del griego barys,
quarks, su carga total es siempre cero, 1 ó 2 unidades «p>esado») pueden estar constituidas j)or combinaciones
básicas (la del electrón). Los experimentos actuales sólo diferentes de tres cjuarks unidos por la fuerza nuclear
pueden estudiar partículas constituidas por quarks y no los fuerte. Las combinaciones que contienen uno (o más)

36
I m evidencia de un cunrío tipo interacciona con un neutrón estrecha formación V. Las tragas
de (¡iiark, pues esta interacción producietido una insólita lluvia señaladas con e + y u — se
no tendría lugar si sólo de fragmentos, (¡ue incluye una originan por un positrón i' un
existieran tres tipos. Un neutrino partícula inalterada «extraña» mitón.
penetra en la cámara de ( S ) ; ¿áa se desintegra en dos
htirbujas del CK/í\ en A e partículas que emergen en la

cjuarks extraños son las «partículas extrañas», (jiie trajeron quarks arriba y abajo se combinan para constituir los
de cabeza a los físicos de partículas en la década de 1950 |)rotones y neutrones de los nijcleos até)micos, mientras
por su extraña forma de desintegrarse. Uno de los más cpie los electrones se sitéran en órbita a su alrededor dando
recientes éxitos de la t(x)ría de los cpiai-ks fue la predicción lugar a los átomos y a las moléculas de la materia; o bien
de un barión constituido por tres quarks extraños, que ])ueden proseguir sus ])ropios caminos en las rigurosas
tendría una cxtrañ(;za de; menos tres y una carga elécti'ica condiciones existentes en las lejanas extensiones del Uni­
de menos uno. Kn 1964 .se encontré) una partícula semejan­ verso.
te, llamada omega minas, con la masa prc'dicha, coronándo­ ¿(^ué necesidad hay entonces de los quarks extraño y
se así los esfuerzos de Murray Gell-Mann y colaboradores encantado y del muón, por no mencionar los nuevos
e integrándose en la larga tabla de las viejas partículas quarks y leptones? Todas estas partículas son inestables y
«fundamentales» en términos de una simple estructura de se desintegran en una fracción de segundo. Sólo se las
quarks. puede estudiar generándolas en un m()derno acelerador de
Deben existir asimismo bariones que contengan el partículas y registrando el breve momento de su existen­
cuarto tipo de quarks, los encantados, aunque en los pocos cia. Sin embargo, estas efímeras partículas contienen
años transcurridos desde el descubrimiento del encanto importantes pistas para c|uienes investigan en las fuerzas
sólo se han encontrado una o dos de estas esquivas nucrleares fuerte y débil.
partículas encantadas. Por ejemplo, la unificación de las fuerzas electromagné­
pesar de la generosidad de la Naturaleza al suminis­ tica y débil, debida a Steven VVeinbcrg y Abdus Salam, no
trar ocho partículas primarias, cuatro quarks y cuatro hubiera sido jxisible si, como entonces se ¡censaba, sólo
leptones {que posiblemente se incrementen a un total de hubieran existido tres (piarks. La audaz suposición de un
doce si se conlirman los recientes descubrimientos), la cuarto cjuark con una nueva propiedad (encanto) resolvía
materia ordinaria imicamente utiliza tres o cuatro: los el firoblema teórico y, efectivamente, se encontraron
fjuarks arriba y abajo y el electrón, con la contribuciéai posteriormente partículas conteniendo un quark encanta­
inuv ocasional del neutrino asociado al electrón. Los do. Los teóricos creen ahora que los diferentes tipos de 37
E! ¡tlaiuia T im a joloi>mjuido espacio puede ser totalmente las partículas fundamentales a fin de incluir las antipar­
desde musirá vecina Luna ¡mr inarávido, aumpie la cantidad tículas? Podría pen.sarse que nuestro conjunto de cuatro
los astronautas del A/mlo. En la fundamental de materia si¡oa (juarks y cuatro Icptones debería duplicarse para dar
l.uua un hombre j>esa sólo un siendo la misma. E.do es lo que cabida a cuatro anlic|uarks y cuatro antileptoncs.
sexto de su peso normal, v en el los físicos llaman «masa».
Afortunadamente para la simplicidad básica del Uni­
verso, no hemos de hacerlo, pues cada tintiparlícula .se
opone tan fielrtiente a la partícula correspondiente rjue es
c|uarks y U’ptoncs se iTianiíeslaráii como un producto evidentemente la «otra cara» de nuestras partículas fami­
sccundai io de la Ibrma cu c|uc se relaeioiuai las fiier/as de liares.
la Naturaleza. Una síntesis .semejante, cine relacione las Sobre esta base, el gran físico británico Paul Dirac
partículas fundamentales con las difenmtes formas en las predijo hace unos cincuenta años, cuatro antes de que se
(jue tina sola fuerza unificada produzca los efectos de las encontrara experimentalrnentc la primera antipartícula,
cuatixj fuerzas «patrones», constituye una de las metas más c|ue debería existir la antimateria. Al combinar la teoría
im|)ortames de la física moderna. de la relatividad de Einstein con la teoría cuántica, c|ue
describe cómo se comportan las fjartículas a muy peejueña
El mundo especular de la antimateria escala, encontró con sorpresa cpie era bastante ¡josible que
\ olviendo a las partículas fiindamcntalcs. los físicos han existieran partículas exactamente opuestas a las ordina­
descubierto un nuevo campo de la existencia; el misterioso rias. (Matemáticamente, era como resolver una ecuación
mundo de la anlimaleria. Cada tipo de partícula líinda- cuadrática con una solución positiva y otra negativa.; Sus
rnental tiene una antipartícula cuyas propiedades son ideas se consideraron en princii)io como un resultado
exactamente opuestas. matemático interesante sin ningún significado real, pero el
Si, |ior ejem|)lo, tomamos el electrón, con su carga de descubrimiento en 1932 del antielectrón (normalmente
— 1 unidad, el antielectrón tiene una carga de + 1; o bien, llamado [xisiirón a causa de su carga eléctrica positiva; y
si consideramos el recientemente descubierto cjuark encan­ posteriormente de otras antipartículas, dejó claro que las
tado, que tiene una carga eléctrica de -f-2/3 y un encanto antipartículas eran definitivamente reales. De hecho, las
de -f 1 unidad, el antiquark encantado tiene una carga de actuales teorías de partículas fundamentales no son válidas
—2/3 y un encanto de — 1. Existe nn aniicjuark por cada sin la inclusión de las antipartículas.
tipo de quark y un antileptón [Xir cada tipo de leptón; y El problema que se presenta al estudiarse antipartículas
cada antipartícula refleja las i^ropieclades de la partícula reside en que .son exactamente «anti». Todas sus propieda­
correspondiente. ¿Deberíamos, pues, ampliar la tabla de des son un reflejo preciso de las de la partícula correspon-

38
Alheii Einstein fue el ¡m mem en a l descubrimiento de la
venjicar (¡líe puede amsiderarse a antim akria. En la Jologru f/a,
la maíeria como una form a de Einstein impartiendo un
energía, abr 'teudu a sí el camino seminario informal.

diente: carga eléctrica, extraue/a y eitcanat, cottio liemos el baño de nuestra casa, y la báscula (fí'nuwtrará <pie los
visto aiiteriormcnte, y también de otras jiropicdades cjuc pesos son proporcional mente menores.
los físicos puedan asignarles. Así, cuando nna antipartícula listo no signilica cpie seamos más delgados por el mero
producida en un laboratorio se encuentra con su partícula hecho de estar en la Liimi: la cantidad de materia de
correspondiente de nuiteria «ordinaria», se cancela cada nuestros cuerpos, la masa, es la misma. Por tanto, la
una de sus projiiedades. Por ejemplo, si un anticiiiark fuerza gravitatoria no es evidentemente la mc^jor forma de
encantado colisiona con un c[uark encantado, el encanto medir masas, y los científicos prclicren defínir la masa de
de — 1 de la [irimera de las partículas se destruye con el una Ibrma diferente: en términos de inercia, resistencia a
encanto + 1 dela otra, y su carga eléctrica de la—2/3
aceleración.
se Si damos una patada a un balón de fútlx)l \
ani(|iiila con la carga +2/3 del cpiark ordinario. Toda a una pelota de tenis con la misma fuerza, esta última
propiedad ciue distingue una partícida de otra se destruye saldrá disparada con más facilidad ya cpie su masa (>s
con una sola excepciéin: su masa. mucho menor, e incluso en la ingravidez del espacio nos
La masa, en este sentido, no se corresponde con el encontraríamos exactamente con (d mismo ('fecto, y;i (|ue
término <iue utilizamos habitiudmente. Vulgarmente ha­ la masa es una de las ¡tropiedades fundamentales de un
blando es «la cantidad de materia (pie contiene un objeto, independientemente de donde se encuentre.
ctier|x>» y tienedos efectos. Uno es la gravitación. La Un aspecto aparentemente extraño de la antimateria es
fíierza gravitatoria cpie atrae a dos cuerpos depende de sus (|ue, pt'.se a sus «anti» propiedades, una antipartícula tiene
masas. Una persona adulta es más iruisiva (jue un gato, de la misma masa (pie .su correspondiente partícula, es decir,
forma tpte la fierra le atraerá con una fuerza mucho no tiene masa negativa. Si fabricásemos un bakín de fútbol
mayor, como puede demostrarse con una simple báscula de antimateria, sería atraído por la gravedad terrestre con
de baño. Supongamos, sin embargo, que llcvamijs la la misma intensidad (pie un bak'm de fútbol ordinario.
báscula a la Luna. Como ésta tiene menos masa tpie la Existe sin embargo un problema mayor al chutar un
fierra, la fuerza gravitatoria entre aquellos cuerpos y la antibalón: la anicpiilaciéin ('xplosiva de las partículas (de
lama será solamente un sexto de la (pie (;jerec la 'fierra en nuestro zapato; con las anti])artículas (del «antibaléin») 39
arrascaría el zapato, el campo de fútbol y la propia ciudad cería» jDor sus cjuarks si es neutrón o antineutrein: amigo o
en un cataclismo de proporciones similares al de la bomba enemigo.
H (en realidad esto ocurriría en el instante en que el Ea agrupacicin de tres quarks es bastante extraña, ya
antibalón hiciera su aparición en el mundo real). cjue no se encuentran combinaciones de cjuarks y anti­
Albiírt Fánstein fue el primero en mostrar, a finales de ejuarks en el mismo hartón. Obviamente, una disjaosición
1907, que teóricamente es posible convertir masa en semejante no sería permanente, ya que como el protón es
(alergia, y, además, en una asombrosa cantidad de ener­ el único baricin de larga vida y cualcscjuiera de las cttras
gía. Para calcularla se multiplica la masa en cuestión por partículas son de vida breve, se transformarían en último
la velocidad de la luz y de nuevo por la velocidad de la término en j^rotones. Por otra jjarte, es posible que un
luz: Energía (E) = masa (m) x velocidad de la luz (c) x (juark y un antiejuark (bien del mismo tijx) o de tipos
velocidad de la luz (c), o, matemáticamente, E = m x c x c, diferentes) lc)rmen un par de vida breve. Estas combina­
Cjue alireviada constituye la ecuación más famosa de la ciones de cjuarks y antiejuarks se llaman mesones y constitu­
ciencia: E=mc'^. Ea ecuación de Einstein muestra cjue yen una familia aparte dentro de la antigua clasificación
teóricamente podríamos destruir un kilogramo de materia íque se hizo jDaulatinamente más complicada hasta que se
de cuak|uicr clase con el fin de producir la energía comprendió sólo en términos de unos cuantos quarks). El
suficiente para alimentar durante un año una central nombre de mesíín se aj^licaba a partículas de masa media
gigante, sustituyendo así, materialmente, millones de ;del griego mesos, «medio») en contraposicicín con los
toneladas de carbón o de fuel. bariones más pesados {barys, «pesado») y con los lejjtones
Afortunadamente, un kilo de azúcar no se convierte por más ligeros [leplos, «j)equefio»). En la actualidad, estos
sí solo, do forma espontánea, en energía. Las partículas términos no tienen el mismo significado y un barión se
primarias que constituyen el azúcar, (¡uarks arriba y abajo define ahora como una jaartícula comjjuesta de tres quarks
y electrones, tienen carga eléctrica y otras propiedades ejue y un mesón, como un jxir quark-antiejuark, mientras que
no pueden desaparecer para dar «masa pura» capaz de los lejJtones constituyen una familia ajearte, diferente de
convertirse en «energía pura». Ea materia ordinaria por sí los cjuarks. En consecuencia, las masas de las diferentes
sola es por tanto inmune a la destrucción total. No clases ahora se solapan, discrepando totalmente de sus
obstante, hemos visto cjue cuando una partícula y su significados originales; jjor ejemjjlo, el «quinto lej)tón»
antipartícula se encuentran, todas las propiedades «con­ recientemente descubierto tiene una masa cjue es el doble
servadas» (como la carga eléctrica) se cancelan por de la del más ligero de los baricMies, el jarotón.
completo, pero la partícula y la antipartícula tienen masa P)1 mesón más común es el pión, una partícula cjue
positiva y toda ella se transforma en un instante en encontraremos de nuevo relacionada con la fuerza nuclear
energía. fuerte. Fue predicho mucho antes de su descubrimiento, y
Por esta |)recisa razciii, a los íisicos les es dilicil estudiar aunejue durante algún tiempo se lo confundió con el rnuón
las antipartículas; no existe posibilidad de mantenerlas, (cjue tenía una masa jtnixima a la jaredicha), el j)ión se
pues tan pronto como se ponen en contacto con la materia detectó con éxito en 1947. En estos primeros exjx'rimentos,
leal ,sc destruyen. Sin embargo, los físicos pueden crear los aceleradores de partículas de que ,se disponía no eran
antipartículas inviniendo el proceso. Cuando se concentra suficientemente jjotentes como jsara prcxlucir jxtrtículas de
suficiente energía en un punto c;j posible (juc se convierta esta cla.se, y los exjaerimentadores se vieron obligados a
espontáneamente en masa. No sería [xtsible crear una confiar en los titánicos aceleradores de jxirtículas natura­
fínica partícula, ¡xir ejemplo un electrón, de esta forma, ya les: las estrellas en explosión. En estas formidables y j30co
cjue ello conllevaría la creación de carga eléctrica de la comunes explosiones de sujternova, los jirotoncs son acele­
nada. .Ahora bien, jjuede darse la creación simultánea de rados a enormes velocidades y, tras una larga travesía
un electrón y su antijjartícula, un positrón, janes como uno espacial, algunos colisionan con la atmósfera de la Tierra.
tiene carga negativa y otro jaositiva no contribuyen a Los núcleos de los átomos del aire aguantan la violenta
aumentar la carga total del Universo. La «jaroducción de ernbc'stida y en las colisiones de alta energía se crean
pares» de jaartículas y antipartículas es un jaroceso común muchas j)artículas y antijxxrtículas nuevas. Positrones,
en los actuales aceleradores de jaartículas de altas energías, muones y jjiones fiieron de los jxrimeros restos de estos
y realmente constituye la única forma de «fabricar» «chubascos» de rayos cósmicos.
antijaartículas. I'amjxxco en los aceleradores de partículas modernos se
Al igual cjue los cjuarks ordinarios, los antiquarks no se pueden alcanzar las energías de los protones más rápidos
han encontrado individualmente, sino sólo unidos en de rayos cósmicos, pero estas máquinas tienen la gran
partículas más jaesadas. Eos antibariones están constitui­ ventaja de jaroducir un haz rápido con una ccMicentración
dos jxar grújaos de tres antiejuarks, como el antijarotón ;2 de partículas mucho mayor. Asimismo, permiten que el
aiuiarriba, 1 antiabajo) con una carga eléctrica negativa, experimentador elija el tijX) de partículas cjue se lanzan a
y el antineutrón ;1 antiarriba, 2 antiabajo) que no tiene través del acelerador, así como que se modilicjue el blanco.
carga eléctrica. Sujaerlicialmentc, el neutrón y el antineu- Es como usar una antorcha para orientarnos en una noche
trfan parecen muy similares, con la misma masa y carga. oscura en vez de esjjerar los relámpagos, mucho más
Sin embargo, los cjuarks constituyentes deluieutrón ordi­ lurnino.sos jjero menos frecuentes.
nario (1 arriba, 2 abajo) son claramente diferentes de los Antes de altandonar el ámbito de las antipartículas,
del antineutn')!!, y es evidente que un neutrón cjue encon- veamos la posibilidad que existe de enccantrar antimateria
■JO trara una partícula de idéntica masa y sin carga «recono­ a gran escala. Teóricamente no hay ninguna razón por la
Sobre la ¡¡arte .uifrerior de la aceleradores de partículas de los
atmósfera inciden de continuo físicos. Puesto que las partículas
partículas de rayos cósmicos; eléctricamente cargadas son
experimentos llevados a cabo por de.sviadas por el campo
medio de globos pueden detectar magnético terrestre, los rayos
algunas partículas mucho más cósmicos .se concentran en las
energéticas que las de los regiones polares norte y sur.

que antijjrotones y antineutrones no se puedan agrupar mente de antimateria? íai luz emitida por la antimateria
[X)r mediíj de la fuerza fuerte fiara originar antimielcos sería exactamente la misma (¡ue la di; la materia, por lo
cargados negativamente. Los fiositrones .se hallarían en que resulta imposible decirlo ob.servando una galaxia, ni
órbita alrededor de estos aritinúcleos y constituirían los siquiera analizando su luz con detalle. Sin embargo, existe
antiátomos de los distintos elementos. (..Químicamente, un gas extremadamente tenue que llena el espacio entre
los antiátomos reaccionarían con otros exactamente de la las galaxias, y de nuevo podríamos i;sperar detectar rayos
misma forma que los átomos correspondientes, y podrían gamma proccd(;ntes de galaxias que estén errando en las
constituir antimateria a escala macroscópica (tamaño regiones de antigás, o bien de antigalaxias rodeadas de gas
ordinario!. Serían posibles el antiagua, la antiarena e ordinario. Como estos rayos gamma no se han detectado,
incluso antipersonas que vivirían en un antiplaneta que se los astrónomos están en general de acuerdo en que nuestro
hallaría en órbita alrededor de una antiestrella. Universo debe estar constituido totalmente fx>r materia
¿Existen realmente estas antiestrellas y estos .sistemas ordinaria: la antimateria es una curiosidad de laboratorio
antiplanetarios en el Universo? Ciertamente; no p)K;den creada sólo [tara dcsafjarecer rápidamente otra vez, al
existir en nuestra (Jalaxia, ya (jue serían gradualmente aniquilarse con una partícula de materia ordinaria.
aniquilados por el tenue gas existente entre las estrellas. La
energía de aniquilación originaría rayos gamma, y estos Los núcleos: la clave de la diversidad
rayos {no confundirlos con los «rayos cósmicos» (fue son en Si se considera el Lhhver.so en conjunto, la inmensa
realidad partículas, fundamentalmente protones) habrían mayoría de la materia consta de protones y electrones.
sido detectados por satélites construidos con este profxisito. Aunque .se encuentran en igual número (para que se
Argumentemos, sin embargo, a una escala más distante. cancele la carga eléctrica total), la mayor parte de la masa
.Aunt|ue nuestra Galaxia -planetas, estrellas y gas int(;res- del Universo está contenida en los ftrotones, qui; son más
telar debe estar constituida en su totalidad [X)r materia f)(;sados. Esta situación no es sorprendente, ya cfue ¡troto­
ordinaria, ¿fDodrían otras galaxias (;star constituidas total­ nes y electrones son las únicas partículas fundamentales 41
Los ¡rozas de las poiH ailas presión, con el fin de ipie los vidas esperadas de otras partículas, uno de los cjuaiks
I oreadas produeidas pin los jiartkulas provoipien la abajo cambiará espontáneamente a un (|uark arriba
aceleradores del (:¡-:k.\ w Jiirmaeieín de una linea de alterando la coníiguraci(')n de un (|iiark arriba y dos abajo
¡o lo p a jía » en esta ¡irán cámara hnrhujas. L as fnirticulas
de la |);irtícula, hasta dos arriba y uno abajo, estado de
de burbujas. Cunlieiie 35.000 penetran a través de las -centonas
quarks de un protón. Ihi el proceso .sé liberarán un
litros de bidróiseiui liepiido ipie w de metal delnado del eentro.
mantiene a - 25l"C, r baja
electrón, (|ue trans¡)orta una unidad de carga negativa
|)ara ef|uilibrar la carga ]rositi\a del nuex’o j:)rotón crea­
do, y un iimincutrino a.soeiado al electrón.
I’.ntonces, fpor (pié el Universo no está únicamente
ocupado por protones y electrones? (Kn términos t|uími-
cos, cst(t constituiría el gas hidn'igeno; véase más abajo.:
Ln tal caso, el Ihiivcrso sería un lugar incoloro, sin
planetíis y sin vida. .M'ortunadamcnte, los neutrones pue­
den estabilizarse, preservándose de hi desintegración,
cuando se combinan con ]jrotones en pequeños cúmulos
ligados por la fuerza nucUutr fiicrte. Cúmulos de este tipo
son los (jtie constituyen el centro, núclett cargado positiva­
mente, de todos los átomos (txcepto del de hidrógeno íeuya
ctirga central j)ositiv;i se debe a un único protón:.
K.11 el inmenso Universo exterior a la fierra, y en la
acciétn controlada del acelerador de partíeulas d(' un físico,
los núcleos .se |)ucden presentar sin los electrones circun­
dantes (|iie constituyen los átomos, y que .son los (|ue
determinan sus propiedades (|uímieas. Lhi núcleo recibe
generalmente el nombre del átomo que formaría, aun
cuando se encuentre en una situación en la que ha sido
des|)ojado de todos sus electrones. Por ejemplo, en el
corazón incandescente de una estrella se |)ueden fusionar
tres minúsculos cúmulos, conteniendo cada uno dos proto­
nes y dos ntnttrones, para dar un cúmulo de .seis protones y
seis neutrones. Ixis cúmulos originales .son idénticos a los
núcleos C}ue se encuentran en el gas helio, mientras que el
producto es el núcleo de un átomo de carixmo. Por tanto,
la rcaccitín putxie de.scribirse 3H e-»C , donde los símbolos
s(; refitaen a los cúmulos ¡rrotón-neutrém, a la saztín no
neettsariamente situados en los centros de los átomos.
Para explicar la razetn de cpie los tuaitrones sean estables
en cúmulos (núcleos) pero no fuera de ellos, debemos
primero preguntarnos |X)r C|ué los neutrones «libres» son
inestables. Básicamente, se trata de una ciurstión de
('iicrgía. Kn una interpretación muy simjtle, siempre (lue
por eualc|uicr procedimiento la energía se escapa, intenta
expandirse. K1 Sol produce una gran cantidad de energía
])or segundo como consecuencia de las reaeciomts nuclcti-
res C|ue tientm lugar en su núeh'o, y la radiación calorífica
y luminosa de su superficie expande esta energía por el
rslablcs (a|xu lc de los iieulrinosj, y aun ruando el L inver­ Universo. Por acudir a otro (ijtnnplo, el aire a presión en el
so hul)iera estado íbnnado en una época anterior |)or una interior de un globo hinchado tiene un exceso de eneigíti;
nie/ela de partíeulas, como sugieren las teorías modernas, al deshiiu har.se el globo, las rnok'cnlas de aire que escapan
his otras se habrían desintegrado en la actualidad. Los esparcen el exceso de energía por l;i habitación. De igual
inuones y otros posibles leptones habrían degenerado forma, la conliguracitHi de (juarks del neutréni se halla en
rápidamente en electrones, mientras (pie los (piarks (|ue un «estado de eiua'gía» mayor que la d(d protón v puede
constituyen los bariones htibrían evolucionado progresiva­ perder energía convirtiendo nn quark abajo en un quark
mente al «estado de energía» más bajo, dos cpiarks arriba arriba. Kl exettso de energía se transporta y se expande
y un quark abajo, (|ue es el que caracteriza al proU'tn. como energía de rnovimúaito del electrón y del antineutri-
i Volveremos .sobre la cuestitin de los estados de energía en no, y también como la masa del electrón :(según la
este capítulo. ; ccuacitin ma.sa-encrgía de Einsteini.
Incluso el neutrón no es intrínsecamente una partícula A propósito, esta degradación de la energía se conoce
(tstable, ya que des|)ucs de una vida media de un cuarto de como segundo principio de la termodinámica y se estudió
42 hora, un tiempo enormemente largo comparado con las primero en rclacitin con diversos tipos de máquinas. ¿Por
(|U(' no es caixi/ nii irans.itlátuico de bomlK-ar ai^iia (Id (p ie el átotno se;i tm conju nto eh'H tricam ente tieutro. \
mar a la n ib ic rla . extraer su encri^ía ealonCiea para m over e llo se debe (p ie podam os ( ¡ira cieriza r un núcleo |x>r el
sus niáciuinas y arrojar lueijo el at(ua fría al oecaiio;’ Ksle n om bre de un elem en to, aun cuando. estrict;unente ha­
li[to ríe piXK'cso es. sin em b a rco , im|X)sible. ya (|ue im p li­ blando, el térm in o «e le m e n t o » se reliera al com jX)rt;unien-
caría coneentrar es|X)máneameiUe enerí>ía en un lugar a to cpiím ico.)
|>artir de una fiienic extensa. Según el segundo principio. Nótese (pie el número de neutrones no particip;i del
s(')lo pueden (K u rrir es]X)ntáneam eine atpiellos |)r<Ke,sos nizonamiento, |X)r lo (pie es posible tener dos átomos con
(|ue príKluzcan ex]xinsi(')n d e energía; jam ás se |XKlrá idémie;!s propiediides cpiímieas |x-ro con dilérente mimero
esperar (|ue el aire de una babitaeion se eotn p rim a de de neutrones en el núcleo. Por ejemplo, todos los átomos
pronto eti un g lo lx ) y tpie (’-ste explote de l()rm a esixttuá- de carbono tienen seis electrones en (’irbit;! y seis protones
uea. m uy largo plazo, el segundo |jrineipio p redice <|ue en el núcleo. C;tsi uxlos los átomos de carlxino tienen seis
toda la energía del l ’ niverso se expandir;! ]X)r igual; no neuli'ones en el mícleo, pero uno de ctuhi ( ien tiene siete.
lial)iá ttingutia p;irte más caliente o más Iría rpie oti;i, |X)r Lslos ;'itomos unís |X-s;!(los se com|X)rtan (piímieiunente
lo que no ser;i |X)sible gen erar energía y el l'n is c r s o como ;tlomos de ( ;tiix)no ordin;irio y s(')lo se |)ueden |X)ner
;icab;ir;i en una «m u e rte term ic;i». de maniliesto meditnile sensibles medidas físicas de mas;is
bl concepto de nituilna es otra l()rma de expresai' el ;!li')i!!Íe;is. Los mu Icos con el mismo número de protones
segundo principio. La entropía de un sistema es una y |X)f t;mlo con el mismo nombre (piími('o . [X’fo diléren-
medid;! de su desorden; en oli;is pal;il)!;!.s, l;i eiiergí;! le númei'o de neutrones, se Ihimai! isótof»>.\ 'del griego
siem|)re p;isa de un estado ttpros'ecbttbie ;i otro tío ;!|>rove- «igual lug;ir», (pie es el (pie les corresixuide en la l;!bla
cbable. (áiatido (luemanios carlxn! en un;! central eli‘ctri- (piímic;! de los elementosi; los |X)demos distinguir escri­
e;t, tnmslormamos la energía latente del earlx'm en energía biendo el número total de partículas nucleitres a continua-
eléctrie;!. |x-ro el resulttulo es un;! p('-rdid;i net;i de energí;i ci(’)i! del nombre (piímieo. .\sí, el carbono ordinario es
aiiroxechable; el earlx’m se ha consumido y su energía c;irbono-12. mientni.s que el iséitop) más [x'sado es carlxí-
latente no se puede rccu|X’rar. Lo más interesante de la no-1,3.
entrojii;! es tiue determiu;i la dirección del tiempo; el Cu;mdo los mu Icos de los isoto|X)s no son estables, nos
liem[xi viaja sietnpre eti l;t direecióti en (|ue autnema la pueden ser muy útiles; estos isótopos radi;ieii\os («mdioi-
entro|)í;i. Si tom;imos una [xdíeula de un péndulo (pie s(')to|X)s» se com|x>it;m (ptímicamente como elementos
oscile, no habr;i ditérenci;i en (pie la jx-líeula se mueva normtties, [X'ro se pueden detectar por las radi;iciones C|ue
li;icia ;ulelante o h;icia ;!trás; pero si lilmtimos un péndulo emiten cuando sus núcleos cambi;m es]X)i!táneamente a
cuya o.seilaei(’)!! se amortigua como eonseciienci;! de un;i vai iediules más est;ibl('s. Los radiois(')toyx)s suelen em|)lear-
rricei(')i!, será olnio de itunedittto el sentido en (pte debe se en medicina; poi' (;j('mplo, l;t ;icii\ id;id de la glándul;!
p;!sarse l;i |x-líeul;i. tiroides, (pie ttcuimihi yodo, se puede controlar inyectando
\’ol\iendo ;il tteutn')!!, [xidenios prevenir su desintegni- una jxxpieña c;mlidad de radiois()to[X) de yixlo en el
(•i(')i! llevándole ;i una situ;ici(')t! en la (pie p;!r;i desintegrar­ torrente s;inguíneo y midiendo l;i radi;icti\idad de la
se necesite tomar energí;!. Dos piotones y dos neutrones ghindiila.
lig;idos |x>r l;t liierza í'uerte l()rm;!n un núcleo de helio. .Si L;t llsica y la (piímiea ;i|)licad;!s también se h;tn beneli-
uno de los neutrones se desinlcgi;ir;i, el cútnulo eotttendría ciado del empleo de los r;idiois(')io|X)s de innumenibles
tres protones y un neutn'm y p;is;iría a ser ima agrup;ieion Ibrmas, y su aplicticiéai ha ;de;u!zado incluso al c;tmix) de
de mayor energí;i (pte el núcleo original de helio, .\unque l;t atxjueologí;!. Ll is(')topo de los iiixpieólogos es el carbo­
la fuerz;! nuclear de enhice ix-rmanecerí;i e.sencialmente no-14, un núcleo incstttble originttdo {x>r los impactos de
invari;ible, existirían entonces tres protones cargttdos posi­ las partículas de r;iyos c(')smicos, procedentes del es|)aeio,
tivamente en lugar de dos, repeliéndose unos a otros ¡xjr sobre los núcleos de átomos de c;uÍH)tio del gas diéixido de
utia repulsión del «ti|xj» de la de las carg;is eléctricas. .Vsí. carlxMio de las capas all;is de l;i atméisli-ra teiTcsirc. .\
mienti;is (pie l;i d('sÍ!!tegraci(íti de uti neutrón lle\;!iía al resultas de ello, l;is moléculas de di(j.xido de carlxuio del
¡rropio neutn')!! ;i una energía inli-rior, d(;j;in'a al núcleo en aire cotitienen un porcentaje peipieño, jX'ro |)rácticametite
un estado de energía su|x-rior. .Sumando las columnas del constante, de citrbono-I L ya (pie los núcleos de c;iiíx)-
debe y haber de la energía, concluirúimos en (pte tal n o l í recientemente firrmttdos reixinen las existenci;is (pu­
desintegmeion |■e(pleril■í;l iiti ttpoite de energía ;il núcleo; se desi!!tegr;m coiislantemenle. Ll núcleo de cttrbono-l I
el segundo principio de l;i termodinámic;i prohíbe, jmes, tiene demasiados neutrones (x ho) |);ir;i sus seis protones,
l;t desintegracií')!! de los neutroties cu;mdo están encerrados y cu;mdo e\entu;ihnente se desintegra un neutn’)!! deja al
en un m’tcleo de helio. núcleo con siete protones y siete neutrones, conliguracion
De igu;il l()rm ;i. cuaUptier )x-(|ueño cú m u lo de prototies estable del nitn’igetto-M.
y tieutrones es estable m ientnts el n ú m eio de |)rotones y Ll (p iitn ico ;u !!eric;!t!o W ilh ird L ib b y señal(’) (pie la
neutrones se;i pr;ictic;m !ente el m ism o. Cuando estos pre.sencia natur;il d e cai b o n o -l I podrí;i |x-rmitir (pie los
núcle()s están rexestidos de electrones, eonstituyet! los ;u qu e(’)log()S l('ch;!sci! restos tpie con tu vieran citrbotto,
átomos de los elem entos cjuímieos, cotn o el carixm o, el ]x ¡n c ip a lm e n te m adera, huesos y cenizas. .Mientras vive,
oxígeno o el hieiTO. L;is propiedades (ptím icas de los una planta o un ¡itiim al in tercam bian carlxjno con su
elementos de)x-ndcn s(')lo del nú m ero de electrones (pte se entorno, y, al igual (p ie en el aire, se m antiene const;inte la
hallan en (irbit;!. (]ue delx- ser igu;il al m’n uero de itrotones pnjpxircii'rn del is(’rlo|X) d e ca rixm o int-stablc; [X-ro tati
cargados positivam en te del núcleo con el lin de ;!segurar pron to c o m o el o rga tiism o m uere y cesa el a|X)itc de
carbono-14 nuevo, no se reemplaza el que se desintegra en plomo. Una de las primeras aplicaciones de este flujo
los restos y la proporción disminuye gradualmente. Puesto continuo de partículas de alta velocidad procedentes de
que se conoce el ritmo al (]uc se desintegra el carlx)no-14 núcleos pesados consistió en suministrar energía a las
en nitrógeno-14, un científico puede medir la proporción esferas y a los símbolos luminosos de los relojes. Cuando
de carlx)no-14 en una {MíCjueña muestra orgánica (20 gra­ un núcleo de helio colisiona con una sustancia fluorescente
mos son suficientes para un análisis) y calcular cuánto mezclada con el elemento radiactivo, emite luz; y si se lo
hace que murió. Las fechas calculadas por este procedi­ ob.serva con gran aumento, permite percibir los minúscu­
miento se remontan a 60.(X)() años en el pasado del los destellos debidos a los núcleos de helio individuales.
hombre. Sin embargo, durante los cuarenta años siguientes al
Sin embargo, hicieron falta diez años para que los descubrimiento de los elementos radiactivos, éstos fueron
arqueólogos aceptaran por completo que la joven ciencia considerados como una novedad de gran interés científico
de la íisica nuclear podía ayudarles en su campo de pero de escasa importancia práctica. Evidentemente,
investigación. Realmente, su aceptación final de la data- había una gran cantidad de energía encerrada en los
cicMi con carbono-14 conllevó un replanteamiento comple­ núcleos gigantes, pero los i.sótopos naturales se desintegra­
to de la prehistoria europea, ya cjue muchos de los ban tan lentamente que la «energía atómica» —o, más
monumentos megalíticos (tales como Stonehenge) pasaron estrictamente, la «energía nuclear» parecía un sueño
a asociarse con restos de madera y animales un millar de imposible. Sin embargo, en 1938 la situación cambió
años más antiguos que las lechas ejue los arqueólogos les drásticamente. Los científicos alemanes Otto Hahn y Fritz
habían adscrito a partir de la escasa evidencia que tenían Strassmann descubrieron cjue si un núcleo superspesado
antes. Los arqueológos aceptan ahora que los constructo­ como el uranio era golpeado suavemente por un neutrón
res de estos monumtmtos ptírtenecían a una civilización CJUC se moviera lentamente, se podía dividir en dos trozos
anterior, altamente avanzada, del noroeste de Europa, en de aproximadamente el mismo tamaño (núcleos de bario
vez de, como pensaban originalmente, a una cultura y kriptón). Los nuevos núcleos más j>e(jueños se repelían
posterior ejue habría copiado burdamente los magníficos con enorme fuerza debida, una vez más, a la repulsión
templos de las civilizaciones del .Mediterráneo oriental. eléctrica, y al salir disparados colisionaban con otros
núcleos y transformaban esta energía en calor (vibración
Los inestables núcleos gigantes de átomos). Afortunadaitiente para los Aliados, el gobier­
Cuando tratamos con núcleos mayores, encontrarnos que no nazi no advirtió en un jjrincij)io las implicaciones de la
a m(‘dida que se incrementa su tamaño se hace regular­ investigación cjue se llevaba a cabo en el Instituto del
mente mayor el número de neutrones t]ue el de protones. Káiscír Guillermo, y la información llegó, a través de los
Por ejemplo, el isótopo más común del oxígeno tiene 8 medios de comunicación científicos, a los Estados Unidos.
protones y 8 neutrones; pero el hierro tiene 26 protones y Allí, el recién llegado físico italiano EnrieorFermi encajó
30 neutrones; y el isótopo más común del piorno contiene la ¡)ieza crucial en el rompecabezas (Fermi fue quien
82 protones y 126 neutrones. El dt'.seciuilibrio .se origina en descubrió y dio nombre al neutrino o «un pequeño
la batalla que mantienen las fuerzas fuerte y electromag­ neutro»). Como los nút:leos más pesados contienen relati­
nética con las (jue nos hemos encontrado anteriormente al vamente más neutrones, la divisicín de un núcleo de
hablar del núcleo de helio. uranio liberaría jiarte del exceso de neutrones. Estas par­
La fuerza electromagnética tiene largo alcance, por lo tículas colisionarían a su vez con otros núcleos de uranio
que cada protón está sometido a una repulsión eléctrica dividic'ndolos y liberando más neutrones, cada uno con
por parte de cada protón del mismo núcleo; sin (mibargo, potencial suficiente como fiara romper otro núcleo. La
la fuerza nuclear fuerte, (]ue mantiene unidos los núcleos, «reacción en cadena» resultante produciría un siministro
tiene alcance sumamente corto, y un protón exp(TÍinenta continuo de energía si se controlaban adecuadamente el
una fuerza atractiva únicamente por parte de los protones número y la velocidad de los neutrones, o un cataclismo
y neutrones más próximos. Esto no tiene imjxtrtancia en instantáneo si no se los controlaba.
núcleos más petjueños, ya cjuc todas las partículas están Era exigencia fundamental que cada fisión de un núcleo
muy próximas, [jero los núcleos mayores debtai contener de uranio jirodujera al menos un neutrón libre. Leo
una mayor proporción de neutrones, eléctricamente neu­ Szilard (que había tenido cjue emigrar de la .Mcmania
tros, que proporcionen una fuerza de enlace mayor sin la nazi) era uno de los físicos cjue buscaba la evidencia de la
adición de cargas positivas. liberación del neutrón, utilizando para ello un aparato en
Para núcleos mayores cjue el plomo, inclustj la ayuda de el (jue los neutrones jiroducían minúsculos destellos sobre
los neutrones extra no es permanente, y, más pronto o más una pantalla. Según sus jiropias palabras: «Giramos el
tarde, estos núcleos superpesados se rompen en un proce.so interruptor y vimos los destellos. Los contemplamos un
de desintegración radiactiva. Esta radiactividad es mucho momento, apagamos todo y nos fuimos a casa. Acjuclla
más esp<íctat;ular c|ue la de núcleos pccpieños del ti[x> del noche no me cabía ninguna duda de que el mundo estaba
carbono-14, ya c[ue la fuerte repulsión (;ntre los protones abocado a la desgracia.»
rompt! el núcleo en pedazos consistentes, cada uno de El resto es historia. Enrico Fermi construyó el primer
ellos, en un núcleo de helio: dos protones y dos neutrones. reactor nuclear en un campo abandonado de squash de la
Un núcleo despro|X)rcionadamente superyjcsado, como Universidad de Ghicago: a las 3h 4.óm de la tarde del 2
el uranio-238, perderá ocho núcleos de helio sucesivamen- de diciembre de 1942 retiró las barras de control de
44 te antes de alcanzar un estado estable transí<)rmándose en absorción de neutrones v la reacción en cadena se mantu-
Un wícleo de helio es estable neutrones se libera energía en La agrupación adecuada:
pese a la repulsión entre sus form a de la fuerza fuerte que los los estados de la materia
protones cargados positivamente une: para romper un núcleo de
Hasta el momento han aparecido, en el escenario del
(en rojo), ya que los neutrones helio habría tpie suministrarle la
Universo, los principales actores: los sencillos electrones,
( en gris) lo mantienen unido. Si misma cantidad de energía.
se reúnen dos protones y dos
los furtivos neutrinos y las partículas complejas de los
núcleos, todos ellos librando su lucha interna entre las
fuerzas fuerte y electromagnética y ocultando sus constitu­
vo por sí misma: liaí>ía comenzado la era nuclear. Una yentes básicos, los misterio.sos quarks. En los momentos
bomba nuclear reejuería material fisionable muy activo, más dramáticos ha efectuado una breve aparición entre
|3or lo que los americanos comenzaron la extracción a bastidores una plétora de otras partículas: partículas
gran escala del i.sótopo uranio-235, menos estable, a partir extrañas, partículas encantadas y la siniestra cuadrilla de
de la mezcla natural, y comenzaron a producir grandes las antipartículas.
cantidades de un elemento radiactivo artificial, el plutonio La prolija trama, a veces ordenada, a veces aparente­
(que tiene dos protones más que el uranio). Los apremios mente caótica, sigue reglas estrictas: las relaciones entre los
de la guerra condujeron al despliegue de medio millón de actores están gobernadas por cuatro fuerzas y no se deben
personas en el proyecto, y en julio de 1945 se hizo explotar transgredir las leyes de la Naturaleza. Cuando estudiamos
un prototipo de bomba cerca de .'Mamogordo, .Nuevo el gran drama del l ’niverso con más detalle, descubrimos
.Vlcxico. .'\1 cabo de un mes, la energía nuclear .se descargó) cine las cuatro íúcrzas parecen ser expresiones de una sola
coléricamente cuando las bolas de fuego nuclear hicieron interacción básica entre los personajes: el odio es amor si
su aparición sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y tenemos la suficiente percepción para comprenderlo así.
•Nagasaki. Para completar la analogía, cada uno de nosotros
constituye una trama secundaria. En nuestros cuerpos se
ha congregado una combinación especial de partículas-
actores que representa un minúsculo rincé)ii de la historia
del Universo antes de dispersarse y reagruparse en la
acción de otra trama. Pueden haber transcurrido siete
edades de la vida humana, pero la .Naturaleza tiene un
número inconmensurable de ellas.
Nuestro específieo rincón del Universo es bastante
insólito, porque está extremadamente bien ordenado. Los
electrones giran en órbitas alrededor de los núcleos para
constituir los átomos, y los átomos se agrupan de forma
ordenada para originar las moléculas. La disposición
regular de los átomos de sodio y cloro cjuc forma los
pcrléctos cristales cúbicos de la sal ordinaria parece casi un
milagro: cada cristal consta de 100 trillones de átomos, y
cada uno encaja exactamente en su lugar. También las
rocas contienen cristales, a menudo brillantemente colo­
reados; e incluso hay virus —como el germen infeccioso de
la gripe (jue tienen una bella forma cristalina a escala
microscópica.
El impresionante orden que nos rodea proviene del
hecho de cpie las órbitas de los electrones están estricta­
mente controladas. Al contrario de lo que .sucede con un
satélite cjue circunda la Tierra, al que ptxlemos situar en
la órbita que deseemos, la teoría cuántica muestra ciue, a
la diminuta escala atómica, los electrones sólo pueden
girar alrededor del núcleo con «unidades de spin» enteras,
por lo (lue .sólo les están permitidas determinadas órbitas.
Cuando las órbitas permitidas de t:ada elemento se cubren
con el número correcto de electrones, se obtienen las
diferentes dis|)osiciones electrónicas entre ellos, y, así, las
propiedades cpiímicas, que dependen de los electrones más
externos, varían de elemento a elemento.
Consideremos nuevamente la sal común. Los químicos
nos dicen tjue un átomo de .sodio tiene un electrón externo
¡50C0 ligado, del cual toma posesión ávidamente el átomo
de cloro para completar el conjunto de electrones que se
hallan en su órbita. Acabada esta transferencia, ejue tiene
lugar en forma de fogonazo explosivo si se ha vertido el 45
/,rt dudad de .Vagasaki dos plano y en el fondo, señalan los
meses después de! bombardeo. Iwiiles del área de. destrueción
I ms edijleios que aún se total: la región plana entre ellos
manlienen en pie, en primer era el centro de la ciudad.

nidal sodio en el gas cloro, el sodio lia perdido una carga La materia (|ue conocemos .se clasifica tradiciotialmentc
negativa y es ahora eléctricamente positivo, mientras c|ue en tres estados. Kn kjs sólidos, las ftt(;rzas entre mok'citlas (o
el átomo de cloro es ahora negativo. Ixis átomos así entre átomos cargados, en el caso de los cristales) son tan
cargados so llaman iones; los (los se adhieren, ya ejue las fuertes cpie suelen mantener sus foémas, mientras (|ue, en
cargas opuestas se atrtien y, finalmente, se unen como una los líquidos, las mok'culas s<; atraen unas a otras suficiente­
gran red cristalina. mente como para mantenerse unidas, pero pueden desli­
l-os átomos también piu'den unirse compartiendo elec­ zarse. lín los gci.ses, las moléctilas son completamente
trones. Kn el gas cloro, los átomos tienden a tal pnnto a inck;pendientes unas de otras y circulan sin impedimento.
completar sus conjuntos de electrones c|ue se asocian a Sabemos cjuc los estados de la materia cambian con el
pares, haciendo oscilar a sus electrones externos, de Ibrma calor. Para considerar el caso más familiar, calentemos
que cada uno de ellos dé la impresitín d(' un conjunto hielo sólido y se fundirá en agua líquida, calentemos a su
eomiileto. mismo hacen otros átomos de gas; el oxígeno vez el agua y se (tvaporará en l<)rma de gas. Cada \ez (|ue
y el nitréigeno del aire no son átomos individuales, sino un a])ortattios energía calorífica, las moléculas se empujan
par de moléculas (C)^ y También en los stílidos se entre sí más violentamente, ya <ptc vibran con mayor
comparten los electrones, y el carbono es el (;jem]ilo más energía. Primeramente, el orden de un sólido se pierde al
notable de ello. La materia viva está constituida f)or largas fundirse; y después, al evaporarse;, las tnoléculas se mue­
cadenas y lazos de átomos de carbono, con oxígeno, ven con suficiente rapidt'z como para perder contacto con
nitrógeno e hidrógeno ocasionalmente, todos ellos ligados sus vecinas y escapar como moléculas de gas libre.
por electrones compartidos. A jtartir de las acciones Así pu(;s, toda la materia de la Tierra es un conjunto
mutuas de la fuerza electromagnética entre los electrones ordenado de átomos en mok'culas, bien se trate de
compartidos, los electrones ligados a kts átomos y la moléculas ligadas o que .se mueven libremente en un gas.
atracción positiva de los núcleos atómicos, las moléculas Sin embargo, la Tierra es sc'tlo una minúscula parle del
ad(|uieren una l()rma definitiva. Desde estos orígemrs se Lniverso y constituye una especie de refugio, ya c|ue la
46 llega a la belleza y complejidad de. los organismos vivos. mayor paiK; de la materia del L.biiverso se halla en
¡M Ires estados de la materia: nitrógeno y oxígeno. E l cuarto
el hielo y el a;^ua son los estados e.stado de la m ateria, el plasm a,
sólido y líquido de la misma no existe en form a natura! sobre
susUmcia. E l aire es un gas la 1 ierra.
compuesto de diversas moléculas.

regiones infcrnalmcntc ealient(!s en las (¡uc el rango de por miídio de un campo magnético y, a]tenas .se conamtra,
temperaturas varía d(;sde miles de grados hasta cientos de el campo si; hace inestable y arroja la sustancia, intensa­
millones. Bajo estas rigurosas condiciones, el movimiernto mente caliente, al interior del aparato.
de los átomos y de las moléeulas da lugar a una serie de En el Universo exterior, la materia puede adcjuirir
colisiones enormes; las moléculas se fraccionan en átomos, formas aún más extrañas si se dan las condicioiuís aclecua-
pero ni siquiera estos pueden sobrevivir como tales, ya que das. Si se comprime suficientemente el plasma que consti­
las colisiones los desixjjan de sus electrones dejando (pie los tuye una estrella, puedo lograrse un estado en el que la
núcleos desnudos y los electrones libres piíjsigan caminos presión se mantenga por agrupación de electrones; si se lo
incleptaidientes. comprime aún más, los electrones se combinan con los
Este tipo de materia - núcleos y eleetroru;s moviéndose protones para dar lugar a una estrella de luaiironcs aún
librenuaite se denomina plasma y es el estado en cpje se más diminuta. Imaginemos, en el primer caso, una
encuentra la mayor parte de la materia del finiverso; a estrella como el Sol comprimida al tamaño de la Tierra, y,
veces se le llama «el cuarto estado de la materia». Los (ui el si'gundo, al tamaño de Malta o Brooklyn. Estas son
cicntílicos pueden producir pequeñas cantidades de plas­ las ideas que tienen in mente los astrónomos y los físicos
ma en el laboratorio, pero el plasma a alta temperatura es modernos; más adelante veremos que existen estas singu­
una sustancia difícil de tratar; sólo se la puede concentrar laridades, ya (]ue se trata de restos de una estrella muerta. 47
Salurnn, con su vasto cunjunlo de independientes. ( Copyright del
anillos, es el planeta más bello Instituto de Tecnología de
del sistema Solar. Los anillos California y la institución
están compuestos por millones de Carnegie de Washington.
rocas y fragmentos de hielo, que Reproducido con permiso de los
se hallan en órbita en torno al Observatorios H a le.)
planeta como satélites
4. Los demás planetas
«hsie es un pequeño paso para un hornt)re, pcíro un salto un .soberbio museo fosilizado de las etapas anteriores de la
gigantesco para la humanidad.» El 21 de julio de 19G9, vida de un planeta. Los «planetólogos» consideran a la
Ntnl .'\rmstrong se convertía en el primer ser humano t|ue Luna eoino un planeta, ya cjue no desentona en la
pisaba un mundo exterior al suyo; después dt; tres mil .sociedad de planetas roco.sos próximos al Sol. Con un
millones de años de [termanencia sobre la l'ierra, la vida, diámetro ipte es la cuarta jtarte del de la Tierra, es mucho
tal como la conocemos, había comenzado a desplegar sus mayor en relación con el planeta que la controla C|ue
alas inter[)lanetarias. ¿Conducirá este notable logro a la . cualquier otro satélite; un astrónomo imaginario situado
colonización humana de sistemas planetarios de otras en .Marte vería la Tierra como un «planeta doble» algo
estrellas, o bien a vinculaciones con otras civilizaciones desproporcio n ado.
celestes? Por el momento, esto es sólo una esijeculaeión La superficie de la Luna no sufre el constante desgaste
apasionatite. Sin embargo, los viudos tripulados .-\polo a la ocasionado por la deriva de los continentes, y carece de
Luna han aportado una enorme cantidad de iníitrrnación agua o de aire que puedan erosionar las rocas de su
científica ijue ayuda actualmente a los astrónomos a atar superficie. Ie)S científicos esperaban (|uc las rocas (pie
los cabos de la historia anterior del sistema .solar. acarrea.sen los astronautas de la Apolo, aproximadamente
■Xuestro sistema planetario consta de nueve planetas un tercio de tonelada, fueran realmente muy viejas. Sin
mayores e inmensas cantidades de peñascos más pccjuc- embargo, las rocas lunares son únicamente tan antiguas
ños, rocas, granos y polvo, los «desechos» del sistema solar, como las más viejas de la 'Tierra. Como era de esperar, la
todos en órbita alrededor del Sol, nuestra estrella local. Luna api'nas tiene rocas jóvenes, pero cuenta también con
Antes de examinar cada planista en detalle, seguiremos la algunas extremadamente viejas. La razón estriba en ejue la
historia did sistema solar. Comenzando con su íiirmación a supedicic lunar sufrió un continuo bombardeo de rocas
partir de una gigantesca nube de polvo y gas, podemos procedentes del espacio, durante cientos de millones de
rastr<;ar las historias de los planetas y d(;scubrir la razón años desde su naeirniento, (jue originaron los cráteres C|ue
por la cual en la actualidad son tan diferentes unos de vemos en la aetnalidad y que dieron lugar a su superficie
otros: Júpiter, el gigante gaseoso y líquido; el abra.sado y original.
estéril .VIercurio; el caliente y venenoso Venus; o, el más Sin (unbargo, los planetólogos están agradecidos al
próximo al l’araí.so, ei planeta l ierra. escombro roco.so esparcido por nuestro sistema [tlanetario.
Ea lamiliar Tierra, la cuna de la humanidad, es, La Tierra actúa como un ttiiíantcsco cubo de basura en el
naturalmente, el planeta mejor estudiado; podría parecer (|ue se depositasen fragmentos de rocas a un ritmo de cien
el lugar idóneo desde donde comenzar a investigar las toneladas diarias. Los fragmentos peipieños, del tamaño
pistas del origen de los planetas. Sin embargo, a pesar de de granos de arena, se inflaman ai entrar en contacto con
la dedicación de los geólogos y de otros «científicos el aire y Itrillan brevemente como «estrellas fugaces» o
terrestres», nuestro planeta gtuirda celosamente su miste­ melemos, mientras que los trozos gruesos, c[ue son tnenos
rioso pasado. Las rocas aparentemente permanentes (|ue frecuentes, pueden iluminar todo el cielo cual una bola
nos rodean son, todas, bastante recientes en comjraración incandescente; aunque gran parte se evapora a su ardiente
con la gran antigüedad de la Tierra, y muchas de ellas {taso jtor la atmósfera, una pequeña parte {tuede sobrevivir
apenas si tienen la décima parte de su edad. La superficie y chocar con la Tierra: es ésta hi caítia de un meteorito.
de la Tierra cambia constantemente. El ritmo es demasia­ Existen unos extraños tiftos de meteoritos que constitu­
do lento como para que itos demos cuenta tle ello en el yen el «certificado de nacimiento» del sistema .solar. Estas
corto espacio de una vida humana, pero para el geólogo rocas desmemtzíidas, (|ue reciben el complicado nombre
(|ue maneja etapas de mil millones de años es drástica­ de corulritas carboriáceas, son las rocas más viejas (jue se
mente rápido. Los continentes terrestres y los suelos conocen y {termiten que los científicos sitúen el momento
oceánicos se desplazan y em|)ujan hacia arriba a las del acontecimiento hace f.titX) millones de años.
cadenas montañosas coirlas cpic chocan; las calientes rocas
del interior son expulsailas por los volcanes y abren La datación de las rocas
«costurones» en los lechos de los océanos; las rocas del A jtrimera vista no resulta obvio afirmar cuál es la edad de
suelo oceánico son absorbidas al interior de la Tierra, a las una roca, ni, incluso, decidir lo cjue entendemos ]x>r su
profundidades del océano; el terreno se desgasta continua­ «edad». Una roca recogida en el jardín no muestra
mente dóbidíj a la persistente erosión del agua, y la roca indicios claros, {tero una roca sedimentaria como la caliza
erosiotiada acabará devuelta al océano, donde permanece­ {tuede contener fósiles de criaturas o ¡tlantas t{ue murieron
rá hasta (|ue otra manifestación paroxismal la arran(|ue y se asentaron en el cieno del lecho del mar, conqtrimién-
para fiinnar parte, en calidad de nuevo trozo, del suelo dose {xisteriormente en f()rma de roca. La identificaci(')n de
«sólido». .Maravilla | X )r consiguiente que los geólogos fósiles es el méuxlo de dataciém «clásico» en geología, ya
puedan decir algo acerca del nacimiento o la infancia de ((ue en el {tasado determinadas cs{tecies vivieron única­
la Tierra. mente en é(tocas es{tccíficas. Sin embargo, donde no
Debemos buscar los indicios del comienzo de la 'Tierra y existen fósiles, como en las rocas volcánicas y en las muy
de los demás jjlanetas en otra parte. No hay duda de que antiguas, {tor no mencionar las muestras lunares y los
todos los planetas se formaron prácticamente al mismo meteoritos, la determinación de fechas requiere exámenes
tiempo, y podemos establecer comparaciones entre ellos. más sutiles.
La Luna parece un fnien punto de partida. Aparte de ser La radiactividad {troporciona la clave. Dado t¡ue los
50 el único cuerpo alcanzado por expediciones tripuladas, es núcleos inestables de átomos, como el uranio, {tre.sentes en
E l astronauta Ja m e s h w in con los astronautas recogieron 76 desprende únicamente de siete núcleo.s de helio para
el Rover lunar del Apolo 15. kilogramos de rocas de la acahar como plomo-207. ( Incidcntalmente, la escasez de
Este vehículo recorrió un total de superficie en la región de Uadlev este segundf) istitopo de uranio se debe a t|ue su vida
28 kilómetros sobre la Luna, y Rille. media es mucho más corta: durante la existencia de la
Tierra, aproximadamente el 99 % del uranio-235 original
se ha transformado en plomo, mientras rpie sólo se ha
desintegrado la mitad del ttranio-23B.j Atnlxis tipos de
pcc|ueñas cantidades en la roca, se desintegran continua­ uranio habrán experimentado las mismas reacciones quí­
mente en otros más estables, como el plomo, a un ritmo micas, por lo cjue los planetólogos disponen de dos
medido ya por los lisíeos nucleares, el principio de la «relojes» diferentes para efectuar comparaciones: ambos
datación radiactiva parece muy sencillo. Se miden los «se ponen en fiora» al mismo tiempo y funt:ionan a ritmos
niveles actuales de uranio y plomo <m la roca, y se calculan distintos, pero conocidos. Resulta bastante irónico c[uc el
los años cjuc deben haber transcurrido para cjue se haya problema jirincipal con que se enfrentan en la actualidad
desintegrado la projxtrción de uranio. los laboratorios de datación de las universidades sea el
Sin embargo, en la práctica el principio no es tan nivel de contaminación aéreo de plomo procedente de los
.sencillo. Existe el problema de determinar la cantidad de escapes de los automóviles.
plomo ([ue había en la roca originalrnenu;, y t|ue no se ha Ea edad del uranio-plomo de los meteoritos más anti­
litrmado por la desintegración de uranio. .\dcmás, a lo guos es, aiiroxiinadamente, de l.bOO millones de años.
largo dt; la historia de la roca, parte de los átomos de Esta fecha nos informa de cuándo adciuirió su forma
|)l()ino pueden haber (miigrado de sus lugares de origen. actual el material del meteorito, ya cpie cualquier mezcla
.Mbrtunadamente, la Naturaleza nos ayuda a resolver estos importante o fusión completa redistribuiría el uranio y el
problemas; existen dos isótopos distintos de uranio epte se plomo y «reajustaría» los relejes. Por esta razón, las demás
desintegran en isótopos diferentes de plomo. El uranio-238 rocas del sistema solar resultan .ser más jóvenes. Ea
Itierde ocht) núcleos de helio para transformarse en plo- superficie de la Euna data de unos 3.200 a 4.200 millones
mo-206, mientras (|ue el uranio-235, de vida más cortil, el de años, muy posterior a la formación de la Euna, de la
material activo tle la primera bomba «atómica», se Cjxxa en c|ue las rocas (|uc caían conlijrmaban sus cráteres

;)1
y pulverizaban su superficie. Las rocas terrestres supervi­ / .« nehulma '/ rifiíl m la ( Gopyrigfil del Instituto de
vientes más antiguas que eonoctmios se lian cneontrado en amslelacióii Sagilario está Tecnolojría de California y la
Groenlandia occidental, y se Ibrmaron hace 3.800 millones fiardalmeiite osiurecida fmr tres institución Carnegie de
de años. bandas de (¡olvo. Granos de Washington. Reproducido con
El ]irimt;r capítulo de esta historia dcl sistema solar polvo como éstos son el material permiso de los Observatorios
orirrinal a partir del cual se H ale.)
—los primeros cientos de millones de años no figura en
form aron los planetas.
los registros rocosos de los planetas, y sólo los sucios y
frágiles meteoritos carbonáceos pueden suministrarnos embargo, en los últimos años, (íerald VVasserbtirg y
indicios reales. I’yphoon Lee, del Instituto de 'Eecnología de California,
descubriertjii una gran cantidad inesperada de magnesio-
Una plétora de relojes 26, el producto hijo dcl inestable aluminio-26, en un
Los relojes de uranio-plomo no son los únicos indicadores antiguo meteorito carlxtnáceo (jue cayó cerca de la ciudad
radiactivos que usa el planetólogo: puede serlo cual(|uier mexicana de Allende, en 1969. El aluminio-26 original
átomo radiactivo con vida media de unos cientos de debería provenir de una supernova que explotó sólo unos
millones de años. En esta escala de tiempos, el torio se cuantos millones de años antes de tiiie se formara el
desintegra en plomo y el rubidio en estroncio, y estos meteorito: esto sufxnic una escala de tiempo suficiente­
relojes suministran una comprobación válida de las edades mente corta en términos astronómicos como para t]ue se
de las rocas. puedan relatáonar la explosiétn de la supernova y el
Otro reloj radiactivo importante es un extraño isótopo nacimiento del sistema solar.
del potasio, cuyo núcleo puede ser desintegrado |X)r el
insólito procedimiento consistente en ca|)turar uno de los Otros sistemas solares
electrones que se hallan en su órbita, eonvirtiendo de esta Parece natural cjue letroccdamos y contemplemos la
l()rma uno de stis protones en un neutrón (de hecho, éstt' es formaciétn del sistema solar desde un punto de vista más
precisamente el proceso 0|)uesto a la desintegración de un cósmico. Ya f|ue nuestro Sol es una estrella muy típica,
neutrón «libre», pt'ro favorecido, en términos de estados podemos considerar (]ue otras estrellas po.secn también
de energía, en este núcleo). El resultado es el argón-4Ü. El séquitos planetarios; si examiná.semos las densas nubes de
argón es el tercer gas más abundante de los cjuc componen gas en las (|ue se forman las estrellas, [xtdríamos aprender
la atmósfera terrestre después del nitrógeno y del oxígeno, algo acerca del proceso general por el que nacen los
y el 1‘/j, del argón del aire que respiramos proviene de la planetas. Cuando los científicos desarrollan la historia
desintegración de átomos de potasio-40 de la corteza completa de cómo nacieron la Tierra y el resto de la
terrestre durante los periodos geológicos. Eiene una impor­ familia del Sol, lo hacen relacionando la historia referida
tante aplicación práctica por ser inerle, esto es, extremada­ por los antiguos meteoritos y los descubrimientos efectua­
mente reacio a tomar parte en reacciones químicas, por lo dos fX)r los astrónomos que investigan el nacimiento de
que se lo emplea para llenar los bulbos de las lámparas otros sistemas planetarios mucho más distantes, en las
eléctricas. profundidades de nuestra Galaxia.
En los últimos años, los planetétlogos han logrado Durante muchos años, los astiónomos pensaron que el
retroceder al periodo anterior a la formación del sistema nacimiento del sistema solar fue un suce.so casual, origina­
solar gracias a una extensión del método del reloj radiacti­ do quizás en la aproximaciétn, una entre un millón, de
vo. Eodos los núcleos pesados, incluyendo los radiactivos, otra estrella al Sol. En la actualidad, esta opinión se ha
se formaron en el interior de estrellas y fueron expulsados modificado y, según la teoría moderna, es rara la estrella
al espacio por fantásticas explosiones de supernovas. Los formada sin planetas. ¿Podríamos responder directamente
núcleos individuales que se desintegran radiactivamente al interrogante observando si las estrellas más próxitnas
son, por tanto, considerablemente más antiguos que el tienen planetas (pie las acompañen? De.sgraciadamente,
sistema solar. Esto es irndevantc para los métodos de esto está lejos del alcance de los actuales telescopios.
datación radiactiva tradicionales, ya que comparart las Puesto que los planetas carecen de luz propia, los miem­
cantidades relativas de núcleos radiactivos y de los «hijos» bros de otros sistemas planetarios brillarían únicamente
producidos desde que los átomos padres fueron atrapados por la luz reflejada de la estrella central, y la luz de la
por la roca. Sin embargo, las supernovas también arrojan estrella dominaría el tenue resplandor de los planetas.
al espacio núcleos inestables: isótopos con una vida media Sin embargo, existe una forma indirecta de encarar este
de aproximadamente un millón de años. Si el sistema problema. Peter van de Kam p, del Observatorio de
.solar se hubiera formado inmediatamente después de una Sproul, Pennsylvania, ha dedicado su vida a estudiar el
exi^losión de supernova cercana, estos núcleos .se hallarían lento movimiento de las estrellas por el cielo, y acabó
incluidos en meteoritos primitivos, y sus productos de convenciendo a muchos astrónomos de que algunas estre­
desintegración, los núcleos hijos, estarían aún encerrados, llas próximas tienen sistemas planetarios. Una estrella
aun cuando se hubiesen desintegrado hace mucho los cercana seguiría una trayectoria recta en su lento camino a
núcleos inestables originales. través del cielo. Sin embargo, si la estrella está acompaña­
Ia)s primeros análisis sugirieron que habría transcurrido da por un planeta, estrella y planeta se hallan en realidad
un lapso de unos cientos de millones de años entre la en órbita alrededor de su «centro de gravedad», el punto
explosión de una supernova, la nube de gas del presistema de equilibrio del sistema. La estrella se mueve en una
52 solar y el nacimiento de nuestro sistema planetario. Sin órbita mucho menor que el planeta, que es mucho más
ligero, pero el profesor van de Karnp puede medir la lema una cercana estrella suicida (pie se autodestruyó en una
y minúscula oscilación de la estrella a uno y otro lado de colosal explosión de supernova.
su trayectoria recta media, sta'ial iiu'(|uívoca de (pte la
estrella cuenta con un compañero de órbita inobservabic. Los comienzos
De la cuantía de la oscilación deductí la masa del planeta A esta altura de la saga, los acontecimientos no están aún
inobservablc, y demuestra así cjuc una proixtición bastan­ completamente daros. Ix)s astrónomos concuerdan en
te considerablíí de estrellas (x;rcanas tierunt al menos un cuanto a cpie, en sus comienzos, el Sol debía estar rodeado
planeta, unas cuantas veces más pesado que Júpiter. por un disco en rotación de partículas de polvo y gas, y
l*eter van de Kamp ha descubierto c(ue la segunda (pie los planetas se formaron de alguna manera a partir de la
estrella más ctírcana al Sol ídespués del sistema triple mat(uia del disco, pero siguen en discusión los detalles
•Alpha Centaurii tiene dos planetas de aproximadamente exactos.
la masa de Júpiter; puesto epte se los podría considtu'ar La historia bien podría haber ocurrido como en la
comparables a Júpiter y Saturno en nuestro propio siste­ versión sostenida [xir A. G.VV. Cameron, de la Universi­
ma, se piensa cpie la estrella de Barnard tiene asimismo un dad de Ffarvard. Ixrs minúsculos granos de polvo del dfseo
grupo de plaiu;tas más ptxjueños. Esta estrella lleva ('1 en rotación serían las mismas partículas de polvo (pie se
nombre de uno de los astrónomos modernos más agudos, encuentran en el espacio inten'stelar y que blocpiean la luz
F,. F,. Barnard, y posee el récord de velocidad en el ciclo de las estrellas distantes, pero los granos de polvo y los
(relativa a la Fierra), ya c|ue emplea sólo 180 años en átomos de gas no son los únicos ocupantes del espacio
recorrer el diámetro aparente de la lama. interestelar. Los radioastiónomos han descubierto (|ue las
Parece, por tanto, cpie los sistemas planetarios son densas nubes de gas y polvo en epte se forman las estrellas
eorritnitcs, lo cpic cont:uerda sufieitaitemente con las mo­ son ricas en diferentes tipos de moléculas mezcladas con
dernas teorías de formación de estndlas. líiStas predicen la los átomos de gas. Estas moléculas se pueden identificar
existencia de gran cantidad de granos de «polvo» sólido rápidamente fxirtpte cada tipo «radia», emite radiaciéin,
junto con nubes de gas en órbita alrededor de una estrella en una particular longitud de onda de radio (pie el
en formación. Fin fecha tan reciente como 1977, astróiKj- astrónomo puede sintonizar, tal como si se tratara de
mo.s (pie estudian la radiación infrarroja (calori de una distintas emisoras cósmicas.
nebulosa con estrellas en formación en la constelación del Probablemente las moléculas recubren cada minú.sculo
Cisne, han encontrado la evidencia de cpic un disco de este grano de polvo con una lina película pegajosa, auiupic en
tipo, de polvo y gas, rodea a una reciente ((Strella en realidad es [jrobable cpie los átomos de gas reaccionen
fonnatáón. Los [jlanetas se formarían, por tanto, a ]xirtir para formar las moléculas sobre las superficies de los
de este nuevo material en órbita. granos. .Al hallarse muy próximos en el disco del presiste­
Para completar esta rápida revisión de la prehistoria tkd ma solar, colisionaron y se agruparon para constituirse en
sistema .solar, anticijiaremos algo de la historia de la pacpietes de polvo poco compacto de hasta un (xaitímetro
fimnación de las (estrellas, (pie continuaremos con más de longitud, tan livianos y esponjosos como el escardillo
detalle en el capítulo 8. En nuestra (íalaxia, las grandes del cardo. En esa época se formaba asimismo el propio Sol
nubes de gas son bastante estables, ya cpie la presión de los a partir del gas del centro del disco, y aún no había
átomos de gas (|ue /.timban en su interior (;s sufieit'ntc para (X)m('nzado a brillar; el sistema solar era una nube de gas
inifxxlir (pie la atracción gravitatoria entre los mismos muy oscuro, repleto de incontables millones de sucias
comprima la nube cada ve/ más. Una nube de este tipo bolas de polvo (pie giraban en torno a su centro.
sólo comenzará a colapsarsc y formar estrellas si se Considerado de.scle el fundamental punto de vista de
comprime repentinamente, y una de las formas más partículas y fuerzas, la historia del sistema solar es un
eficientes de cpie esto suceda es cpie chocpie con los gases proceso bastante simple. En los granos de polvo originales
de alta velocidad (expulsados |X )r la (explosi(in cUe una y en sus pegajosos recubrimientos comenzaban a agrufiar-
su perno va. se los átomos en moléculas y en cristales mayores; y la
Por consiguiente, los extremos se tocan. Aj)roximada- acumulación de polvo en j)lanctas es (xpiivaleme al
mentc hacia la tercera parte de la vida de la Galaxia, o .sea apilarnienio de más y más átomos.
hace 4.600 millones de años, una gran nube de gas Hemos considerado anteriormente (pie la gravitación es
interestelar se eomjirimié) y comen//) a colajtsarse bajo la la liier/a básica cpie mantuvo unida la nube de gas
fuerza de su |)ropia gravitación. Así como los astrónomos original. Los remolinos aleatorios de la gigantesca nebulo­
observan que otras nubes de gas se colapsan en la sa original se resolvieron en cientos de estrellas nuevas al
actualidad, este material reciente se dividit) en varios desgajarse cada uno de sus fragmentos colapsantes más
cientos de estrellas, cada una de ellas rodeada ixtr un disco pixpieños (pie giraban levemente, y ('iitre los (pie se
en rotaciéni de ])artículas de |)olvo y átomos de gas. Una incluían el (pie dio origen a nuestro Sol y a nuestro sistema
de estas estrellas era el Sol, y de su disco se formaron la solar. Cuando la gravitación la redujo a un volumen cada
1 ierra y el resto de los planetas. La eompreskin inicial vez más petpieño, la velocidad de rotación ,sc incrementó a
bien pudo haberse debido a la onda de choipie de la fin de conservar constante el valor del «giro» (momento
explosión de una estrella cercana; tanto la teoría de angular; total del sistema, y por esta razém no |)udo
lórmación de estrellas como los recientes c interesantes (ontra('rse en el centro para pasar a formar parte del Sol
resultados sobre el aluminio-26 de los meteoritos sugieren en liirmación, sino C|ue (piedó girando como un dis(X) en
54 que el nacimiento de nuestro sistema solar fue el legado de torno a él.
Interinetant'm atiisUra de In tnmar'io de frlaneta. iinalrnente. «planetesimales», como se denominan, pueden luieerse
/nritmión del sistema salar, h i el sistema sidar aelrtal quedó pedazos uno al otro. I.a construecii'ui de los planetas a
materia de la nehulasa orif^inal eunstituido por pequeños planetas partir de planetesimales (lie una carrera demoledora en
se agrupii en un disea en rocosos interiores » por grandes torno al .Sol en íiirmaciiin, al colisionar torix'llinos de
wtaeión; los planetesimales planetas líquidogaseosos trozos rocosos destrozándose o amtdgamándose en el
mayores recogieron a los rrids exteriores, con un espacio
pnxreso. Ixts planetesimales mayores tenían menos ]X)sibi-
Ireijiierlos hasta alrarrzar el i iiliialmeitic vacio erilie illas.
lidad de romperse, y eventnalmente prefxtnderaron al
ciipturar a la mayor [xirte del resto de los planetesimales
para acabar constituyendo planetas rocosos. .Así se l()rma-
ron los |)lanetas más interiores, ordeniindose [xir tamaños
desde la Luna a la Tierra. Tiste eonjunto interior se
completí) con los de tanuiño intermedio, \lercurio y
\'enus, más pniximos al Sol; y .Marte, (pie ciicula |X)r el
exterior de la (iibila terrestre.
Como \imos antes, la Tierra y la Luna constituyen
realmente un itlanela doble, y los astn'momos dudan
todas ía en cuanto a la ex|ilicaci(')n de la liirmacion de este
sistema doble, único en el sistema solar. .Antes se [X-nsaba
(jiie la Luna ixidía haber Ibrmado parte de la l ierra, |x~ro
la c()iiuxisici(')ii de las meas (|ue se trajeron de la Luna es
sitrnilicativamente dili'rentc de las de la suix'flicie de la
l ierra. .\hora se cree (pie la Luna debiií haber eomenzado
eouKJ un aut('~ntico planeta, aumiue iiachc -salx’ si nació
junto a la Tierra o si se traslad(3 desde otro lugar del
sistema solar interior, siendo «eapturtula» ixir ella.
Iz)S planetas del si.stema solar exterior son muy dileren-
les; csti'm constituidos casi en su totalidad [xir sustancias
(pie conocemos como gases, pero com|)rimidos al estado
hápiido. listo nos retrotrae muy a los comienzos del
sistema solar, poixpie las pegajosas |)ariículas de |X)l\'o (pie
(onstitiiían el disco del presisterna solar estaban rodeadas
de vastas cantidades de gas; realmente bien [xxlía lialxT
habido tanto gas en el disco como el (pie había en el
centro condensándose partí liirmar el .Sol. .Sin embtirgo. no
tixlo el gas del disco estab.i a la misma lemjX'nitura.
Cerca del centro, donde se íiirniaba el .Sol, las temix-ratn-
ras se elesaron hasta I ..á(M)<>Ci. e incluso a la distaticia de la
Tierra eran de unos SOÍT'C, mucho m;is ¡titas (pie la de un
horno «muy caliente». Tin estas li'irridas condiciones, sido
|X)drían [X'rmanecer eondensados sobre las sujx-rlieies
('.iiatulo Ion granos do |X)1\() oolisioiiaroii v se unirion, la granulosas los sididos con alto punto de vaporizacuin, y los
líras itac ión todió su |)uoslo, ya ()uo diclia iinicHi constituye recubrimientos helados (pie originariamente tuvieran se
una iiueraccuHi entre las nubes cleeinniieas de los átomos habrían evajxirado. Tor eso los planetas interiores son de
puestas \iolentamente en eontaeio, tal como se adhieren a eom|X)sici(")n «rocosa».
una lioja de paj^'l los ;itomos de la su|)eríieie de una cinta •Sin embargo, a la distancia de Júpiter, y m¡is allá, los
adhesiva; es |X)r tanto la fuer/a eleetromai(nética la que granos retu\ ieron sus recubrimientos de hielo y de amo­
adojtta una de sus múltiples í<)rmas y Juega tin ])apel \ital niaco congelado, y las bolas de «escardillo» (pie .se
en la íiirmaeitúi de los planetas. liirmaroii se parecerían más a sucios co|x)s de niex'e y, en
Sin embargo, una \rz (pie ha alcanzado el estadio del consecuencia, los planetesimales exteriores tambi('-n ha­
sucio esciirdillo del cardo, la gravedad asume nuevamente brían estado helados como enormes Ixilas de nieve piirii-
el pajx‘1 de arcpiiteeto. l ii diseo de partíeulas de este letUas de varios kihdnetros de ditímetro. .M¡is exteriorinen-
tamaño en rotación no puede sobres ivir largo tiem|X): los le, donde la tem|X'ratura era baja, los átomos de gas de la
etílculos muestran (pie la airaceiiúi grasilaloria entre his nebulosa se movían m;ís lentamente, y los planetas exte­
Ixilas de | X )l\d , auiupie |X-(pieña. las haría agruparse en riores hieroii capaces de eaptiirar este hidiógeno y este
trozos de ajtroximadamente un kih’unetro de tamaño. helio para añadirlo a su mole. Td gig.uiteseo Júpiter llevó
Kstos trozos rrx'osos jniedvn a su \'ez agru|)arse para dar esto a tales extremos (pie se eonvirti(’) en a|jr()xiniadamenle
lugar a euei |X)s cada vez mayores, pero entonces tienen ya trescientas veces m;ts pesado que la Tierra, estando
suficiente t;un;iño como para (pie también las colisiones eotistituida prácticamente la totalidad de su masa [xir
sean d('structi\as. l.n \ez de mantenerse juntos bajo las hidn'igeno. Los otros gigatites gaseosos, .Saturno, Tirano y
acciones mutuas de sus atracciones grasitaloritis, dos .\eptuno, no tuvieron tanto éxito como Júpiter en la .á5
Una jolo g rafía próxima de Un Gran .Mancha Roja es semejantes a los nuestros sería capaz de detectar las doce
Jú piter lomada por el Pioneer probablemente un huracán numr oscilaciones anuales en la posición del Sol cuando Júpiter
¡O muestra los finos detalles de epie la Tierra, rpie ha estado describe su órbita. Y sospecharía cpic si el Sol tiene un
las blancas nubes de amoniaco soplando al menos durante 300 gran planeta, puede contar asimismo con otros más
cristalizado, situadas en amplias años. La mancha negra es la pequeños, demasiado pec|ueños |tara causar una o.scilación
«zonas» por encima de la sombra de uno de los cuatro
mensurable del Sol, pero de tamaño suficiente para
atmósfera ligeramente coloreada. mayores satélites de Júpiter.
implicar vida.}
recolección del gas c|ue les rodeaba y acabaron como Túpiter es tan masivo que algunos astrónomos le llaman
mundos más pequeños, aun cuando cuak|uiera de ellos «estrella frustrada». En su colapso inicial a partir de
empecjueñezca a la I ierra. (Como veremos más adelante, planetesimales y gas, el centro de Júpiter se calentó como
el más remoto de los planetas, Plutón, constituye una ex­ consecuencia de la presión, al modo del aire en una
cepción: un enano en la familia de los gigantes gaseosos). bomba de bicicleta, pero no lo suüciente para que se
desencadenaran las reacciones de fusión nuclear que
Las inmensidades heladas mantienen brillando a una estrella como el Sol. En vez de
del sistema solar los millones de gradits necesarios, la temfteratura en el
I'iquipados con algunos conocimientos sobre la historia de centro de Júpiter es «sólo» de 30.000" C.
la familia, encarémonos ahora con los planetas individua­ A pesar de su elevada temperatura central, las capas
les de los hermanos del sistema solar, y comencemos con exteriores de Júpiter están bajo las gélidas condiciones que
la mente libre de los pnquicios de nuestro natural «chauvi­ eran de esperar por hallarse aUjado del Sol. La atmósfera
nismo terrestre». Para un visitante ajeno a nuestro sistema tiene nubes de amoniaco congelado a — 140»C. v aún
planetario, Júp iter sería, con diferencia, el plantua domi­ serían más frías si no se calentaran por el calor que escapa
nante, ya que pesa más del doble que el resto de los desde el interior, de donde procede tanto calor como el
planetas juntos. (De hecho, Júp iter jxKlría dar motivo a la que recibe dcl Sol, v algunos astrónomos piensan que la
visita del ser interplanetario. A la distancia de la estrella elevada temperatura central se mantiene por una contrac­
de Barnard, por ejemjrlo, un astrónomo con instrumentos ción gradual del planeta. Desgraciadamente, resulta difícil

56
verificar esta idea, va cuie l;i contracción corrcspoiidifiite son suficientemente grandes como para ser vistos con
es (le sólo ¡un milímetro al año! prismáticos, e incluso en buenas condiciones atmosféricas
Kl interior de Júpiter os un extraño lutrar. Además de su algunas personas pueden reconocerlos a simjáe vista. En
elevada temperatura, el enorme peso de las cajras sujkt - realidad, estos cuatro satélites serían fácilmente visibles si
puestas comprime el centro a presiones enormes, cien no estuvieran abrumados por el deslumbrante brillo de
millones de veces la presión de la atmóslera tín'restní. Júpiter. Aun siendo minúsculos comparados con Júpiter,
Como la mole de Júpiter, aparte posiblemente de un los cuatro satélites mayores no son enanos, pues todos son
|)equeño corazón rocoso, está constituida de hidrógeno mayores f|ue nuestra Luna, y dos de ellos más grandes (|ue
ca])turado en íórma de gas de la nebulosa original, dicha el lílaneta .Vlcrcurio.
presión lo aplasta hasta darle una forma muy poco Aun cuando los satélites de los planetas exteriores
familiar, el metal hidrógeno líquido. El hidrógeno lí(|uido parezcan apenas puntos luminosos en los telescopios
ordinario cpie puede obtenerse a bajas temperaturas y terrestres, tienen mucho más carácter e individualidad
altas presiones en un lalx)ratorio es sólo un compacto c|ue el satélite rocoso de la Tierra. En las profundidades
paquete de moléculas de hidrógeno; pero en las extremas exteriores del sistema solar se acumulan, en los satélites,
condiciones d(á centro de Júpiter, tales moléculas se tanto partículas de polvo rocosas como de hielo, |)or lo (|ue
disocian en átomos de hidrógeno. En un conjunto tan las temperaturas son suficientemente bajas como para (|uc
denso de átomos pueden liberarse algunos electrones algunos puedan mantener una atmé)sfera. Tara tratar de
individuales cpie conduzcan corrientes eléctricas al igual comprender esto, atendamos al pequeño planeta Mercu­
(jue un metal. La continua agitacié)n del núcleo de Júpiter rio, chamuscado por su proximidad al Sol. .Mercurio ha
produce grandes corrientes, y éstas generan un c:am|)o perdido cuak|uier tipo de atmóslera (|ue alguna vez
magnético de la misma forma c|ue un electroimán ordina­ hubiera podido tener, ya (pie, debido a su alta temperatu­
rio. Las sondas espaciales Pioneer 10 y 11 midieron este ra, los átomos de gas constituyentes de su atmósfera
campo, unas diez veces más intenso epte el ternrstre, habrían sido muy energéticos y, por tanto, se habrían
cuando sobrevolaron el planeta en 1973 y 1974. movido tan rápidamente que habríatt sido despedidos al
La acción más espectacular de los Pioneers consistió en espacio pese a la atraccicín gravitatoria del planeta. Si
enviar Ibtograíias en color extremadamente detalladas de suponcino.s a .Mercurio en las extensiones exteriores del
Júpiter en las (jue se muestra la parte superior de su sistema solar, incluso su débil gravedad sería suficiente
atmósfera, ya que Júpiter no tiene superficie real. Bajo uua j)ara mantener los átomos inactivos a estas temperaturas
espesa atnutsfera de un millar de kilómetros, repleta ele por debajo de cero, cubriendo al planeta con una atm<>s-
nubes de todos los tipos, hay un espesamiento gradual de fera.
eapas de nubes que ,se sumergen en un profundo «mar» de lo, el tercero de los satélites mayores de Júpiter, es uno
hidrógeno molecular liquido. .Vlás abajo aún, la presiérn es de los miembros más extraños dcl sistema solar. .Aproxi­
suficientemente alta como ¡rara c|ue se forme el hidrógeno madamente del tamaño de nuestra Luna, es el cuerpo más
líquido metálico, .\parte de un positáe núcleo roco.so no pequeño conocido que posee atmósfera, auncpic mil millo­
mayor ([ue la 4'ierra, Júpiter es un planeta líquido cuyo nes de veces más tenue cpie la de la Tierra. Su superficie es
Ixjrdc externo se sumerge eu su capa atmosférica relativa­ de color marrón ixjizo, virando al rojo oscuro en los ¡xilos,
mente delgada. y está cubierto de cristales de sal común, dejxisitados
Las sondas espaciales Váiyager, en la actualidad camino probablemente cuando se secaron sus antiguos océanos. lo
de Saturno, Urano y .Neptuno, revelarán los seeietos de se mueve en una órbita interior al cam|X> magnético de
estos mundos más distantes. Su estructura interna debe ser Júpiter, y está sometido por tanto a una continua acometi­
bastante parecida a la de Júpiter, si bien no tan caliente ni da de protones y electrones, partículas cargadas proceden­
comprimida en el centro. Sin embargo, cada uno de estos tes dcl Sol, cajiturados por dicho cam|X) magnético. Los
planetas tiene sus características peculiares. Saturno está astrónomos teóricos habían predicho cpie estas partículas
constituido fundamentalmente por hidrógeno, pero no expulsarían átomos de sodio de la superficie cristalina de
sometido a la intensa compresión interna de Júpiter, y su lo, dando lugai' a una gigantesca nulje de sodio en torno
densidad es más baja que la de cualcpuer planeta, .\1 ser al satélite. Todos hemos visto alguna vez el resplandor
menos denso C|ue el agua. Saturno flotaría si se pudiera amarillo de vapor de sodio de las farolas de la calle. Pues
encontrar nn océano suficientemente grande como para bien, Roben Brovvn, de la Universidad de Harvard,
dejarle caer en él. Urano gira alrededor de un eje dcscubri(') luz amarilla de scxlio en las proximidades de lo.
perpendicular a su éirbita, lodando alrcdtxlor del Sol, [)or En 1974 se confirmé) su hallazgo: lo está realmente
lo que desde la Tierra a veces contemplamos el ecuador y rodeado [X)r una lámpara de sodio a escala cósmica, una
a veces los polos; y \eptuno, auu(|ue más pec|ueño (pie resplandeciente nube amarilla muy tenue (jue circunda al
Júpiter, tamltién parecería generar algo de calor interno. rejizo satélite. Visto desde la «salina» superficie ocre, el
ciclo ncicturno aparecería de un amarillo resplandeciente,
Las lunas de las bolas de nieve con Júpiter suspendido en el cielo cual un gigante.sco (ivalo
-No |X)demos terminar con los planetas gigantes sin men­ listado. Una escena de eienciaficción quizás, alguna vez,
cionar sus fantásticos y maravillosos satélites. Como co­ prcscnciable por los hombres; pues si bien es imposible un
rresponde a su majestad, Júpiter tiene el mayor número aterrizaje tripulado sobre los planetas gigantes líquidoga-
de lunas: trece conocidas definitivamente y una decimo­ seosos exteriores, sus satélites son bases naturales en la
cuarta cuya existencia se sospecha. Cuatro de los satélites exploración del hombre. Ó7
I j i apariencia de Im anillos de visible el acliatamientn del plobo é)rbila de Neptunc); por ejemplo, entre enero de 1979 y
Saturno varía con la posición del de Saturno debido a su rápida marzo de 1999 Neptimo será el planeta más externo del
planeta respecto a la I ierra. rotación. L a zona ecuatorial sistema solai'.
Aquí se ven bajo un dnpulo blanca es inusiladamente .'Mgunos astrónomos relacionan estos hechos y plantean
pequeño, y resulta fácilmente prominente.
la fascinante sugerencia de (|ue Plntéai pudo haber sido
antes, simplemente, un satélite de Nepluno, y t|uc tanto
Pintón como frité)!! se hallaban en éirbita alrededor del
Un satélite tjue pretende ser más extraño aiín es Titán, planeta en sentido «correcto». Sin embargo, segiin esta
el miembro mayor de los diez de la l'amilia de Saturno, teoría, los dos satélites se encontraban en órbitas que se
(íigante entre los satélites, de tamaño intermedio entre los perturbaban mutuamente a causa de sus atracciones
})lanetas .Mercurio y Marte, Titán poscu! una aimétsléra tan gravitalorias, liasta tpie un catastrólico choque final lanzó
espesa eonio la de la Tierra, pero comiJuesia dt^ hidré>geno a Tritón a circundar a Neptimo (m sentido opuesto,
y iTietano. Sobre esta letal atmé)sí('ra Holán nubes de color mientras (jue Pintón, mucho más ligeip, fue desptxlido al
marré)!! rojizo, y sobre su helada superíicie existen lagiuias espacio [)ara vávir una existencia separada como auténtico
de amoniaco líc]L!Ído. Ksta imagen de Titán .se basa en planeta.
gran parte en la interpretacié)!! de observaciones efectua­
das dtrsde la Tierra, pero nuestro conocimiento de este Anillos brillantes y deslustrados
mundo aumentará drásticantente cuando el V'oyager 1 Aunque todos los planetas exteriores parecen globos simi­
pueda contemplarlo de cerca al sobrevolar Saturno. Puede lares, Saturno tiene una caractei ísiica tpie lo sin'ia ajtarte:
que también se resuelva el enigma de lapetus, un pe(|ueño un ex(|uisito conjunto de anillos que rodean su ecuado!'.
satélite de Saturno brillante como la nieve por un lado, y Visto en un pequeño telescopio. Saturno es el planeta más
negro como el carbé)n por el otro. bello, y hay quienes afirman que la visión más mágica del
Pasando rápidamente po!' Urano, con cinco lunas cielo. Para un habitante de Saturno (|ue viviera encima de
bastante peciueñas, nos encontramos con cine mta de las las capas de nubes de su planeta, sus anillos serían como
dos de .Neptuno es una gran luna, similar en taniaño a un glorioso y permanente arco iris desplegado sobre el
Titán; por similititd se la denomina 'Tritíin, y bien |X)dría cielo.
ser el mayor satélite de lodos, pero a cansa de su distancia Pese a su tiparieneia en fotogialias y a través del
sus secretos se mantienen ocultos para nosotros. Ks bastan­ telescopio, los anillos no son una lámina .séilida, sino que
te extraño (|ue Triiéjn se baile en é)rbita de N'eptuno en constan de incontables millones de diminutos fragmentos
sentido contrario al resto de los grandes .satélites de otros de hielo y roca, cpie van desde a|)roximadamenl(; un
planetas, v en esto puede residir la clave de otro mistea io: centímetro de tamaño hasta un metro y (]ue describen su
el de Pintón, el diminuto t)lancta más externo. pro])ia órbita en torno al planeta. Brillantes copos y bolas
.\unque .se encuentra en el dominio de los gigantes de nievt' de agua helada reflejan podcrosamtmtc la luz y
gaseosos, Plutéai es un mundo diminuto, de tamaño hacen que los anillos brillen; los grandes trozos de roca
inferior a la mitad de la Tierra. Recientes medidas oscuros sé)lo se ¡lonen de manifiesto cuando los astrónomos
indirectas sugieren c|ue quizá sea sólo del taniaño de reflejan ondas dt; radio en los anillos y las reciben como
nuestra Tuna, y su órbita en torno al Sol dista mucho de débiles ecos de radar, .\unciue el diámetro total de los
ser circular. Durante veinte años de los 248 cine dura su anillos mide 275.000 kilómtñros, sólo tienen unos pocos
viaje alrededor del Sol, Pliité)n se encuentra dentro de la kilómetros de espesor: una hoja de papel de igual propor-
ción en espesor v anchura tendría que lener 5 metros de /(/ (omeki IVesI exhibía da.s incandescentes, y la roja, por
laiffl). calas cuando pasó por el Sol en partículas de polvo /¡ue
V'isto al t(!lcsc.opi<), Salum o es el único |:>laneta con ¡975. I.a cola azul está simplemente rejlejan la lu.i
anillos. Sin embargo, en 1977, unos astrónomos que compuesta por ¡>a.ses solar.

sobrevolaban el Océano Indico lograban, gracias a la


combinación de azar y cuidadosa planificación, una metue de igual espesor). Como no pueden apreciarse al
revolución cicnlííica: de.scubricron que Urano también telescopio, ni con fotografías de muy larga cxjtosición,
posee anillos. La historia comenzó en 1973, cuando deben estar constituidos por fragmentos mucho más oscu­
Gordon Taylor, del Real Observatorio de Greenvvich, ros (lue los de Saturno; debe haber muy pocos co|X)s y
calculó (jue Urano pasaría [xir ciclante de una estrc’lla bolas de nieve en los anillos de Urano. Si rc{)rcsentáramos
débil el 10 de marzo de 1977. Los astrémomos mostraron los anillos de Saturno con una heyja de papel circular de 5
su alegría |X)r l;t posibilidad de observar este infrectiente metros de diámetro, los anillos de Urano a la misma
suceso, pues la fiama cm que desaparece una estrella escala serían círculos concéntricos de hel)ias de algodón
cuando un planeta pasa delante de ella puede suministrar negro, el mayor de ellos de dos metros de diámetro.
mucha inlórmación acerca de la atmósfera del mismo. Sin ¿Están constituidos estos anillos por liagmentos rocosos
embargo, apenas un mes antes de la fecha |)r<;dicha, una y helados de restos de satélites desintegrados que se
serie de cuidadosas medidas mostraron (|uc el suc<;so hallaban muy pióxirnos a sus planetas padres? ¿O bien son
com])leto únicamente podría verse desde el OcéaiX) Indico materiales e|ue se agruparon en satélites? ¿Por qué son tan
meridional, donde no había observatorios astronómicos. diferentes los anillos de Saturno y Urano? ¿ Tiene tamltién
La .solución fue dada |X)r la instalación dt^l Ob.sca vatorio i\c|)ttmo anillos débiles? La nave Voyager 2 puede ayu­
Aéreo Kuiper, un globo de altura ec|uipado con tm darnos a contestar estos interrogantes, pues si todo se'
telescopio estabilizado y bautizado con el nombre de uno desarrolla según lo [)revisto, pastirá ])oi' estos tres planetas
(le los más importantes planetólogos d(á siglo XX. durante la década de 1980 y enviará una inestimable
lái la noche del 10 de marzo, el Observatorio Acireo informacie')!!.
salía de Ferth, en .Australia, para realizar un viaje de
10 horas a 12..700 metros sobre el desolado océano. Todos
los ojíjs estaban fijos en el telescopio donde .se |xxh'a ver el
diminuto disco de Urano muy pró.ximo a la distante
estrella. Las ob.servaciones habían comenzado una hora
antes con el fin de prevenir cual(|uier ligent error en la
predicción, y c'Sta cuidadosa planificaci(')ii dio un fruto
inesperado. Cuarenta minutos antes de la (ocultación
(estando ocultándose!i, la estrella «parpadee')» de loronto,
brevemente, y unos cuantos minutos detspués otra vez, y
después, otra más. Cinco veces en total cuerpos invisibles
habían pasado delante de la estrella y habían inteírcejoiado
su luz.
El (experimento planificado yoara ver desaparecer la
estrella detrás de Urano se lleve') a cabo puntualmente,
peero la exj)(;ctacie')n se centró en las inesjteradas desapari­
ciones. ¿.Se reepetirían al otro lado dcl planeta cuando la
estreella reapareciera detrás de Urano? El observatorio sólo
disponía de una hora, y era muy probable eyue la (estrella
desapareciera de nu(;vo a idénticas distancias del disco
planetario.
Los astreinomos del)ían vigilar la reaparición de la
estrella desde detrás dcl planeta en Sudáfrica, por lo que
enviaron tm me!nsa,je a través dcl mundo, vía IA;rth y
C^ambridge, .Vlassachusetts, y)ara adveírtir a los astr(')notnos
africanos a fin de cine se mantuvieran en obse;rvación y
confirmaran los repentinos parpade'os. Cuando se recopihi-
ron todos los resultados, la conclusión lúe ineludible:
Urano está rodeado por cinco o seis anillos constituidos
})restimiblcmentc por peepieños fragmentos que se hallan
en su (árbita, lo ntismo cjue en el caso de Saturno. Pero l;i
semejanza acaba aquí; los anillos de Saturno .son anchos,
la región (|ue rodea al ecuador de Saturno está re|)leta y
sólo hay unos cttantos claros epie separan los anillos. Sin
emlíargo, los de Urano son estrechos, cada uno de sólo
aproximadamente diez kilómetros de ancho ;(y probable- 59
Los cometas: mensajeros de allende Ánles de que el Alariiier ¡0 el pequeño planeta sin aire tiene
los planetas alcanzarn M ercurio, en ¡974, tantos cráteres como la ¡.una: en
nada .se sabía acerca de su esta fotografía se lo podría
M ás allá de las órbitas de los planetas conocidos se
.superficie, ¡islas j'ntograjias de confundir, a primera vista, con
encuentra el iielado dominio de los cometas. La idea que
la .sonda espacial mostraron que ella.
la mayoría de la gente tiene de un cometa es la de un
grandioso espectáculo de luz (|ue atraviesa el cielo con una
larga cola (|ue se despliega en dos. Ciertamente, algunos
cometas adquieren esta notable apariencia, contemplada suerte estará echada, ya que en cada vuelta en torno al
por nuestros anttqjasados como signo de perdición, cuando Sol, parte de su masa se consume [xrr ebullición, comen­
pasan por delante del Sol, pero t;sto no t;s más (jue una zando a disminuir y a debilitarse gradualmente. Por
exhibición. El cometa propiamente dicho es una bola de último, puede desintegrarse en su totalidad, o bien su
hielo y polvo aproximadamente del tamaño de .Malta o ctxitro i)uede convcrtir.se en una «escoria» destinada a
bnx)klyn, y la mayor parte de su vida .se mantiene girar indefinidamente en torno al sistema solar interior.
invisible en las regiones más profundas del sistema solar en Sin embargo, el )x>lvo de un cometa es el más duradero
una órbita que, .según lo que sabemos en la actualidad, lo de los legados. Lx)s pequeños granos sólidos atraídos por la
más probable es (|ue se encuentre a mitad de camino de la fierra y que .se inllaman al atravesar la atmósfera dan
estrella c|ue esté situada más cerca del ctaneta de que se lugar a meteoritos o «estrellas fugaces», y están constitui­
trate. dos por polvo procedente tle cometas acabados. Durante
El origen de los cometas es aún un rompecabezas. Su su vida, un cometa desprende polvo a lo largo de su
helada composición indica (jue el mismo debe hallarse en órbita: el tan célebre pero dece|)cionantemente débil
las zonas más externas del sistema solar. ¿Eueron cpiizás cometa Kohoutck de 1973/1974 desprendió aproximada­
arrancados de su lugar de nacimiento, próximo a Júpiter, mente unas mil toneladas por segundo. Cuando la I'ierra
por la gravedad del gigantttsco planeta? ¿O son n;stos de intercepta la órbita de un cometa atrae copiosas cantida­
sistemas planetarios frustrados (|U(t comenzaron a formarse des tle polvo, y puetle verse un enorme número de
alguna vez cerca de la familia del Sol? O tal vez se han meteoritos. Estas lluvias de meteoritos se repiten en
formado recientemente a partir de gas errante por el aproxitnaclarnenic las mismas fechas de cada año; el
espacio y acabaron siendo capturados por el Sol cuando .se comienzo de agosto, por ejemplo, es una buena épot:a para
desplaza a través de las nub<!s de gas interestelares. la ob.servación de meteoritos. Otras lluvias varían en
Indcpendi(aitcm<;nte de la forma en que comenzaran, intensiflad de año en año. La más espectacular t|ue se
debe halter en la actualidad millones de cometas descri­ recuerda fue la del 17 de noviembre de 1966, cuando,
biendo enormes órbitas en los lugares más extremos del durante varios minutos, ob.servadorcs de los Estados
sistema solar. Unitlos futTon sorytrendidos por un auténtico chaparrón
A veces, un cometa se ve perturbado cpiizá [xtr la de meteoriU)S tjue caían a un ritmo de cuarenta estrellas
gravedad de una estrella, y se aleja de su camino en fugaces por seguntlo.
dirección al Sol. Adcjuiriendo continuamente velocidad,
cabecea al pasar por los planetas exteriores. Una vez
dentro de la órbita de Júpiter, el Sol le calienta lo
suficiente para cpie parte de sus hielos se evaporen, y estos
gases originan una gigant(;sca cabeza resplandeciente,
miles de veces mayor cpic la bola de hielo original. Al
aproximarse más al Sol, el gas es arrastrado desde la
cabeza por la continua corriente tle protones y electrones
(|ue de él proceden, y forma una larga y resplandtxitmtc
cola. En tanto, las partículas de polvo de.sprendidas por los
hielos evaporados son arrastradas por la [tresión de la luz
solar y dan lugar a una segunda cola. (A pesar de su
im|)resionante apariencia, estas colas son tan tenues como
un bucti vacío en la ’l'ierra: en 1910 la fierra pasó sin
consecuencias a través de la cola del cometa Ilallcy.)
l)es]íué.s, el cometa ascendente remonta el Sol y rtxorna a
las remotas jtrofunclidades. Como las colas deben estar
siempre dirigidas al Sol, el cometa viaja con la cola por
delante.
Dado (|ue un cometa se mueve en una órbita muy larga,
no debería volvt'r a pasar por (d Sol hasta dentro de miles
de años, jx'ixj en ocasiones la órbita puede modificarse al
aproximarse mucho a uno de los planetas gigantes debido
a la gravedad pro|)ia de éstos. Al girai' en una órbita más
pequeña, el cometa circundará al Sol en sólo unos cuantos
60 años o docenas de años. Y a partir de ese momento su
¡M sujH'rjiáe de la Liiim iiadm ienlo. L a suave llanura c.i clásica: Cores, Palas, Ju n o y W sta, pero éstos se agotaron
muestra las eh a trk es de los Uwa solldijtcada que brotó a rápidamente y la lista de nomlires de asteroides incluye en
ndleres ¡jerforados j)or los eonlirruaeión. lisia jolo g ra fía fue la actualidad los de jtaíses, esposas de astrónomos e,
jdam'lesimales <¡ue cnyemi sobre lomada por el Orhiter ¡.uñar 3 incluso, apellidos de astrónomos en femenino.
ella en las úllimas etapas de su en 1X 7. Lxisten unos cuantos asteroides fuera del cinturón
|trineipal, a los (pie se les ha asignado nombres masculi­
nos; a los dos grupos que siguen la misma órbita que
Así pues, los cometas enlazan el conjunto del sistemti Júpiter alrededor del Sol se les denomina como a los
solar: llegan desde las partes más alejadas conocidas y, héroes de las guerras troyanas: griegos a los c|uc anteceden
cventualmetue. mueren próximos al Sol esparciendo sus a jú|)iter, y tróvanos a los cpic le sigucti (excepto Héctor,
cenizas, (|ne, atraídas por los planetas interiores de nuestro (|iie, en cierto tnodo, se encontraba en el camtx) griego).
sistema, vuelven a esta regicín interna y cálida del espacio Más allá, circulando en torno al Sol entre las órbitas de
próxima al Sol. Saturno y Llrano, se halla el asteroide Chirón. de.scubierto
en lecha tan reciente como 1977. .Vunque es demasitido
Un planeta frustrado: los asteroides pecpieno eomo p;ira llamarle phnieta. su nainraleza exacta
Al recorrer la primitiva historia del sistema solar conside- es un enigma: ])odría ser sim|tlcntente un asteroide extra-
ramcK a los planetas interiores como planetesimales roco­ viado, o bien el más Itrillantc de un nuevo cinturón de
sos que habían colisionado y se habían fragmentado y asteroides del sistema solar exterior, o, incin.so, el núcleo
aglomerado gradualmente en cinco planetas: Mercurio, muerto de un cometa acaltado.
W'tius, la pareja Tierra-lam a y Marte. Más allá de la Ciertamente, muchos de los aproximadamente \eiiite
órbita de .Marte existe una región, el cinturón de asleraide.s, «asteroides» cuyas órbitas se halliin dentro de la terrestre
rc])leta aún de fragmentos procedentes del nacimiento del se cree que son cometas muertos. Lntre ellos .se cuenta el
sistema solar, listos asteroides o planetas menores no han dimiiuito l oro, trasladado por la graveditd terrestre a una
llegado a tener el tamaño d(' un planeta, y en realidad sólo é>rl)ita (‘11 la c|ue gira en torno iti Sol e.xactamente cinco
existe en el cinturón de asteroides materia suficiente para veces |X>r cada ocho órbitas de la Tierra, iA causa de estit
constituir un cuerpo (|ue implicaría la décima jtarte del reféreiu'ia a la gravedad terrestre, la prensa sensacioiialista
diámetro de la lierra. La mitad de esta masa está infóriítociue los astrémomos habían encontrado la «segun-
localizada eti el mayor de los asteroides, Cores, <le 1.000 da Luna» de la Lierra, una interpretación coni|)letamente
kilómetros, mientras ([ue el resto de los asteroides tienen errónea del descubrimiento ya (pie Loro gira en torno al
tamaños inferiores a los 500 kilómetros. Se estima qtie los Sol, y no en torno a la 'Lierra.)
telescopios modernos put'den localizar .50.000 asU'roides y, Y :i |)ropósito de lunas, dos diminutos satélites de .Marte
de ellos, los dos mil más brillantes tienen órbitas cpie se son probablemente asteroides ctiptiirados. .\sí, en recientes
conocen con precisión y nombres individuales. Los pritne- íbtografias, logradas gracias al éxito de las .sondas espadil­
ros se bautizaron con nombres de diosas de la mitología les Viking, se nos muestran en forma de p:itata y con
cráteres, lo (pte les da la apariencia de asteroick's típicos.
Los ordenadores han prestado una ayuda inestimable a
los astrémomos en los últimos veinte años, sobre todo en el
monótono trabajo del cálculo de órbitas de asteroúk's a
jtartir de las observaciones de sus |X)siciones en el cielo.
Semanas de cálculo se han reducido así a una fracción de
segundo, y sólo de esta lórma los astrónomos ]tu('den
seguir el rastro de los dos mil asterokk's registrados. L1
análisis (k* ordenador muestra asimismo (pie los asteroides
se ])resentan en «familias» con éirbitas básicamente simila­
res. .\1 [tarecer. las )Mirulentas bolas originales de la región
comprendida (Mitre M arte y Júpiter se acumularon para
constituir algunos de los cincucntii asteroides mayores o
Itlanetesimalcs, como les llamamos antes , pero ninguno
de ellos llegó a ser suficieiuenunite grande eomo para
¡Itraer a los demás, como en el aiso de un planeta. Ln
lugar de esto, las colisiones los desintegraron en las
miríadas de fragmentos que hoy contemplamos.
Sin ('inbargo, en el ínterin .se desarrollaron importantes
cambios. Kn el centro de los planetesimales se encontraba
alra|)ado el calor |)rocedente de la desintegración de
núcleos radiactivos, (pie fimdió el material rocoso original.
L1 hierro Ikpiido, más pesado, se sumergi(') en el centro,
mientras (pie las rocas más ligeras ascendieron hacia la
siqx'iTicie, ytor lo (pie cuando, luego, los asteroides se
Ihigmeiuaron, los fragmentos eran muy diferentes. Algu- 61
nos son exclusivamenU' metálicos, una mezcla do hierro- l ista de lo fe^iíín de M arte susfiendidas en la atmósfera. l.a
nkjuel procedente del núcleo de un plantaesimal; otros son donde se posó la nave no cuhierla (izquierda) tapa el
mezclas de mtttal-roca o trozos de roca procedentes de una tripulada Viking 2. F I horizonte brazo que e.xtrae
parte más externa; pero los más comunes son los íra!;;men- tiene unos 3 kilómetros de largo, automáticamente muestras del
r el rosa del cielo se dehe a suelo para comprobar si existen
tos de la zona más ]tróxima a la superficie del planetesi-
jiñas partículas de polvo rojo signos de vida.
mal, aún en estado inalterado. Los estudios de la luz solar
reflejada por los asteroides muestran las características
esperadas de semejante mezcla de rra,ü¡mcnios. hoy vemos fluyó gradualmente hasta rellenar los enormes
IVxltanos apreciar los interiores de los asteroides dcsin- agujeros rpic habían fundido los átomos radiactivos en la
tesj¡rados en las exposiciones de meteoritos de algunos roca subyacente de la stiperficie lunar. Ll último bombar­
muscos geológicos o de historia natunil. Lstas «piedras deo de planetesimales y el flujo de lava fueron los qtic
espacitiles» son minúsculos trozos de asteroide extraviados «[)usieron en hora» los relojes radiactivos cjue los científi­
en la trayectoria de la 1 ierra, (|ue han sobrevivido durante cos emplean para fechar la superficie lunar, y c|uc han
un breve viaje a través de la atmósfera terntstre cual una mostratlo (jue es más joven (|ue los antiguos meteoritos de
brillante bola de fuego. Podemos ver «hierros», «hierros 4.600 millones de años.
pétreos», «|)i(xlr;is» y «piedras carbonáceas» procedentes .VIereurio, el ])lau('ta más interno, }>arece ser, según las
de estratos sucesivamente más altos de los planetesimales fotografías obtenidas petr la sonda .Víariner 10 en 1974 y
originales. Ls diíieil no sentir un estremecimiento en 197.Ó, notal)lemente similar a la Ltina. Sin embargo,
presencia de las rocas procedt'iites del espacio exterior, el .VIereurio está arrugado como una manzana vieja. Las
único material extraterrestre ejut' la mttyoría de nosotros largas y tortuosas arrugas cjue .ser[)entean por sus llanuras
podrá ver. Resulta irétnico (|ue la gente |>ermanezca en pie de lava muestran cinc .VIereurio se h;t estado encogiendo
durante horas para ver una pizca de |Do1vo lunar traído ligeramente dt^sde tpte se íitrmó. La razétn, probablemente,
por los astronautas del ,Apolo, cuando en las .secciones de este relacionada de modo indirecto con la proximidad de
meteoritos de nuestros museos se exhiben permanentemen­ Mercurio al Sol: cuando se formó, el calor era allí tan
te rocas espaciales mucho mayores, C|ue han viajado intenso cine sólo se podían condensar las sustancias de alto
mucho más y t|U(‘ tienen mayor antigüedad. pumo de ebullición, en particular el hierro. Por ello
.Mercurio tiene un gran núcleo de hierro, que a medida
La Luna y Mercurio: fósiles con cicatrices que se enfrió se contrajo más cpie el núcleo rocoso de la
Cuando los planetesimales colisionaron para Ibrmar los lam a, arrugando la superficie del planeta.
«auténticos» planetas, se fragmentaron en verdaderos Ll estudio de Mercurio por el Mariner 10 fue litertil-
mundos incluso antes de formarse aquellos. Los colosales mente un;i revelación. Hasta entonces, las observaciones
impactos originaron vastas (;x})losiones tjtie dieron lugar a de los astrétnomos del diminuto disco del planeta, siem])re
los cráteres, agujeros circulares de empinadas laderas. L1 próximo al Sol en el cielo, habían mostrado únicamente
planeta más pequeño, .VIereurio, y la Luna de la Tierra, vagas manchas o.scuras (|ue recibieron nombres místicos,
sobrevivieron inalterados desde este bombardeo, y sus como «Ll desierto de Hermes Trimegisto». Las manchas
superficies están generosamente salpicadas de antiguas eran tan difíc:iles de ver cjuc los astninomos se despistaban
cicatrices. Los mayores cráteres dé la lAtna, de doscientos por completo cuando intentaban determinar el periodo de
o trescientos kilómetros de diámetro, pueden a})reciarse rotación del planeta. Durante mucho tiemixt se pensó (|ue
con prismáticos, penj no son éstas sus mayores cicatrices. Mercurio ofi'ecía siem])re la misma cara al .Sol, de forma
Las extensiones o.scuras que constituyen la «cara de la cjue mientras (|ue un hemisferio estaba permanentemente
Lama» son enormes llanuras dt' hiva de varios cientos de cocido, el otro estaba siempre congelado, un fascinante
kiklmetros, cjue se originaron por impactos de bloques de escenario cpie dio lugar a muchas historias de ciencia-
roca del tamaño de asteroides, hactt aproximadartuaite ficción: no obstante, cuando los radioastrétnomos reflejaron
4.000 tnillones de años. L;t suptaíicic de lava negrti que ondas de radio en el planeta, en 1965, los «ecos» mostra-

62
M arte j'otofirafiado par el Argyre. Por encima del centro se ron ()uc el planeta gira rápiflamí-nic, oxaciamcrilc (res
Orhiter Viking l en I97(¡. I ms encuentran los grandes cañones vcc.es tx>r cada dos órbitas alrededor del Sol.
manchas brillantes (debajo del de las regiones ecuatoriales, Como la órbita de Mercurio no es conijrletamente
centro) son regiones de hielo mientras (¡ue la neblina de circular, un rnercuriano vería C|ue el Sol deseribiría un
próximas a l polo sur marciano. arriba es una formación nubosa
extraño camino (>n el Cielo. Si, por ejemplo, viviera en la
Es fácilmente visible el gran .situada sobre uno de los enormes,
gran llanura llamada I.aguna de Caloris, vería <]ue el Sol
impacto circular del cráter pero extinguidos, volcanes.
sale por el Este, se desplaza leniamenle [xir el cielo
durante 33 días terrestres y desciende después lentamente
más o menos hacia el Sur. Sin embargo, el cuadragésimo
dííi se detendría y eomtaiztiría a retroceder durante ocho
días antes de terminar su lenta jornada en el Oeste,
después de transcurridos 88 días terrestres. De cualquier
forma, nuestro rnercuriano tendría (|ue ser una criatura
robusta, ya cjuc «a metlitidía» la temper;ilura alcanza
aproximadamente los KJÜ“ C, calor suficiente para fundir
el plomo, mientras C[uc la superficie se enliía a las
temperaturas del aire líquido durante la noche.

Marte: ¿un lugar con vida?


.Marte, el siguiente planeta más pc(|ueño, sietnpre ha sido
considerado el lugar más apropiado para encontrar vida
litera de la rierra: el apelativo «marciano» ha llegado a
ser sinónimo de invasores extraterrestres. A través del
telescopio. M arte aparece ciertamente como el planeta
más semejante a la Tierra. Tiene desiertos ntjos y cascjue-
les polares blancos, evidentemente de alguna clase de
hielo, c|ue crecen y se contraen con las estaciones. Tas
regiones más oscuras de la cara del planeta varían
asimismo ligeramente con las cstatáones marcianas, y en
un principio se pensé) que ertin tnares y, posteriormente,
vegetación. .Aunejue Marte está más prétximo que cual­
quier otro planeta, excluido VTniis, los detalles de estas
manchas oscuras son esquivos; para apreciarlos adccutida-
mentc se ntquiere un buen telescopio y vistti aguda.
Esto nos conduce a la historia de Percival Eowell, un
astrónomo americano c|ue dedicó su vida a obst'ivar
.Marte. Partiendo de uiui información italiana acerca de
las delgadas y oscuras líneas de Marte, Eowell tuvo a su
disposición un observatorio para estudiar el ])laneta, y
realmente |)udo ver cientos de esas estrechas líneas que
vinculaban las mayores áreas oscuras de Míu te. Eowell
estaba convencido de que eran obra de marcianos ititeli-
gentes y de que existían exten.sos espacios de vegetación a
orillas de los canales que deberían transportar el agua
desde los casquetes polares hasta los áridos desiertos del
ecuador. Ptmsaba (]ue los «canales» eran tan rectos cjue
debían ser artificiales y, si se tenía en cuenta c|ue .Marte
parecía ser un mundo seco, ¿qué cosa más natural (|ue
llevar a cabo esas obras de irrigación a tan gran cscalaé
Eas mentes más imaginativas comenzaron a temer que los
nuirciíinos pudiesen abandonar sn planeta moribundo y
emigrar a nuestro Inimcdo mundo. Esto (iie lo (]ue inspiró
a H .G . Wells la historia de La guerra de los mundos (1898;
que, adaptada para radio por Orson Welles en 1938,
resultó tan convincente que muchos oyentes creyeron (|ue
se tratalra de un noticiario.
Sin embargo, también en la época de Eowell (murió en
1916) los astrónomos eran escépticos. Ni siquiera el ojo de
águila de E. E. Barnard pudo aj)reciar los canales, ni aun
con t<;lcscopios mayores que los de Eowell. Después de la 63
muntc' rlc éste, comen/.ó a parecer más evidente que ñ r t.v l>i'rsisletües imhes ile Vemis AÍariner U) lomó esta eeirana
Marte era muy seco, c|ue tenía menos atmósfera de la que iimesirati, atando se Jutovt a fian folos’rafía ruando sobrevoló
se pensaba y epte las áreas oscuras se |jareeíaíi cada vcy. am luz ulliaviolela. esimchuas Venus en su camino hacia
menos a vegetación. Los marcianos inteligcaiu^s jiarecían de eiirulaeiini almas/ériea. E l Mercurio.
quedar e.xcluidos, pero ¿podrían existir en Marte f()rmas
de vida sencilla, como la de los líqueiuts?
La primera de las tres sondas espaciales enviadas a
Marte en la década de 1960 mosln') un |)laneta aún más
estéril de lo cpie se había (tsperaclo. Las fotografías obteni­
das mostraban una su|ierfície de cráteres de tipo lunar, y
no había rastro de canales retaos. Sin embargo, sucedió
C[ue todas estas antiguas ntivcs «de paso» habían l<)togra-
liado las partes menos interesanuts del planeta, y la
situaciiín cambió cuando se situó al .VI;iriner 9 en órbita
alrededor de Marte en 1971. Sus sorprendentes lótografías
inclinan un enorme sistema de cañones tai el ecuador de
5.000 kilómetros de longitud, eon un valle principal de 75
kilómetros de ancho y 6.000 metros de jirolundidad. La
coinparaciéin con el fíran Clañéai del Colorado es comjtkv
t;itneiue inadecuada, ya (|ue ett este valle marciano habría
sitio de sobra p:ira los Alpes com|iletos.
Cerca, existen cuatro gigantescos volcanes (pie empe-
cpieñecen a cuakpiicr volcán terrestre. I'íl mayor, Olympus
Mons (.Monte Olimpo;, tiene ajtroximadamentc 600 kik'i-
inetros de diámetro y 25.000 metros de altura, una
montaña que cubriría a Lspaña entera y que es tres veces
más alta cpie el Lverest. Lo más interesante de todo, p;ira
(piicnes esjíeraban encontrar vida en Mtirte, residió en cpte
el Mariner 9 descubrié) una serie de c;malcs (tstrechos y
serpenteantes, indudablemente lecbos de ríos secos. Las
r(.‘giones oscuras de Marte carectni de vegetacitSn y son,
simplemente, áreas en las cpte los vientos estacionales
remueven el brillante polvo (k; la superficie. No obstante,
existía todavía razéin para el optimismo en la búscpieda de podemos a|m;ciar a través de los telescopios es la p;ule
vida. Los canales sugieren que alguna vez corriéi el agua superior de la continua nube que lo cubre, resplandecien­
por la superficie de Marte, y, si a.sí fue, fa atm<')SÍcr;i debía do tan brillantemente a la luz solar cpte le hace ser el
entonces ser más densa; bajo estas condiciones más hospi­ objeto más luminoso de nuestros cielos después dcl Sol y la
talarias podían haberse desarrollado formas de vida sim­ Luna. V'enus es de casi igual tamaño (pie la fierra, y los
ples, como bacterias, que podrían permanecer aún latentes astréinomos del último siglo imaginaban cpie bajo sus
en el suelo. nubes existía un paraí.so. No obstante*, ahora sabemos cpte
Las dos naves Viking cpte se posaron en Marte en el la superficie de Vfenus es muy semejante al Infierno, y es
verano de 1976 llevaron a cabo experimentos biok'igicos opinión de los planetcilogos cpie nuestra bella fierra
sencillos con el fin de comprobar si existía .semejante tipo hubiera seguido el mismo camino de haberse hallado más
de vida. Los resultados inmediatos fueron mny confuscas, prcíxima al Sol.
ya (pie las difereuies laruelias dieron conclusiones contra­ Así como las sondas cspticialcs americanas hicieron
dictorias; y lo más probable era cpie los n'.sultados «positi­ muchos progresos en el estudio de M;irle, fue una nave
vos» se debferan a reacciom^s rpiímicas con el ines]aerada- soviética la que llegc) hasta la superficie de V’enus. Las
mente reactivo suelo marciano. I J experimento dt'cisivo primeras navt's (pie intentaron posarse fueron a]ilastadas
consisti(') en una sensible pruelxi destinada a detectar la por una atmósfera mucho más espesa cpic lo esperado;
]tresencia de compuestos de carbono, elemento en (pie se [lero, jior último, otras firmemente reforzadas lograron su
basa l;i vida. Nd se encontn') ninguno en el suelo, y este objetivo. Kn 1975, dos de ellas sobrevivieron durante una
result;ido excluye a las células vivas del tiiao de las cpie hora y enviaron las primeras Ibtografias de la superficit; de
conocemos en la fierra. La mayoría de los científicos V’enus. Kstos resultados soviéticos, más los de las sondas de
lleg(>, a su |)csar, a la conclusión de cpie, al menos en los paso de los americanos, desaniman a cualcpiiera (pie
dos sitios en donde se posaron los V'ikings, Marte es un piense en viajar a V'enus.
mundo muerto. Las maravillosas nubes probableniente estén constitui­
das por peipteñas gotas de ácido sulfúrico concentrado. I,a
Venus: el planeta infernal atmósfera es cien veces más espt;sa (pie la de la fierra, y
Aun cuando V'enus es el planeta más pn'iximo a la fierra, da lugar sobre la superficie de Venus a una presión
(¿4. siempre ha sido un mundo misterioso, 'fodo lo (pie atmosférica igual a la (pie experimentaría nn submarino a
I m .s ondai de radio pueden a lta s ,y las azules, bajas; mapas Pero ¿por qué Venus es tan diferente de la 'I'ierra? La
pendrar a través de las nubes de más detallados ponen de respuesta reside en que realmente la fierra es la singular:
l'euus.y este mapa en manifiesto cráteres _)■ montañas en días remotos nuestro planeta fue, probablemente, muy
«seudoailor» de la superficie de indiniduales. Observaciones de parecido a Venus en su estado actual. Así pues, dejemos al
l ’enus se ha establecido radar llevadas a cabo por el
hostil Venus un mundo en el Cjue un intrépido astronau­
utilizando pulsos de radar. L as Observatorio de A recibo. (Cortesía
ta simultáneamente .se asaría, sería aplastado, envenenado
regiones am arillas son tierras de JsA¡C¡.^^SF.)
y corroído ytor el ácido y retornemos al único planeta
1.000 metros (U; |)rofunclidacl en los oc:éano,s terrestres. La del sistema solar realmente amigable: la 'I’ierra.
atiTiósíéra está constituida principalmente ]X>r el irrespira­
ble t^as dióxido de carbono, y la superficie tiene una El planeta Tierra
temperatura constante próxima a los 500“ C, más calienuí Xuesti'o planeta es el tercero a jtartir del Sol y el mayor de
aún (|ue la de .Mercurio «a mediodía». Las fotografías de los planetas rocosos. A un viajero del es|xicio, la 'fierra le
la supeidicie la muestran salpicada de rocas y con llanuras parecería única también en otros aspectos. Ls el úniex)
estériles c|uc se extiendim hasta el horizonte en un i^laneta planeta rocoso sin cráteres evidentes, el único con agua
soiprendcnternente luminoso, habida cuenta su masiva lítjuida, el único con abundancia de oxígeno en la atmós­
cubierta de nubes, ya t|ue es comparable a un día fera y el único planeta con vida. Por cierto, todas estas
encapotado en Moscú. singiihiridades se relacionan entre sí. Lstudiando otros
I .os datos de las sondas cspacitiles .se han corri[)lemcuta- planetas, los astré)nomos han llegado a la conclusión de
do con resultados de radar. Las ondas de radio pueden que la fierra y nuestra existencia gozan de sus privilegios
penetrar las nubes, y los «ecos» de radar mostraron, allá gracias a dos factores. Lino es (|ue la gravedad terrestre
por 1902, C|ue el itlaneta gira muy lentamente v en resulta suficientemente intensa como para mantener una
dirección contraria a los demás. Si no existieran nubes, un atmósfera; el otro es que, debido a cjuc la 'fierra se
venusiano vería salir el Sol por el Oeste y ponerse por el encuentra a la distancia apropiada del Sol, su tenifteratura
Lste des[)ués de transcurridos 60 días terrestres. Análisis es la adecuada.
más detallados de los ecos de radar ¡xtnen de manifiesto Una fierra demasiado pcc|ucña para mantener una
enormes cráteres y montañas. Id estudio geológico de atmétsíéra habn'a acabado siendo muy parecida a nuestra
Venus está aún en su infancia, mientras los planetólogos lúgubre compañera, la Luna. Sin embargo, la atmósfera
esperan con ilusión yxteler efectuar comparaciones entre la de Venus, un jjlaneta virtualmente del tamaño de la
i'ierra y este planeta de tamaño similar. fierra, está constituida por uu gas asfixiante cien veces

RRECIBO OBSERVRTORT

CONTRfiST
2.5

^ \
'I •*

■*
.4

VENUS
CONJUNCTION OF SUMHER 1972
CENTRRL MERIDIRN -i40 DEGREES
POLRRIZEO 500 MICROSECONO ORTfl

nm m n w n m /j
65
más denso cjuc el de la l ierra. fd’or qué ha atinado la así y ciue los contiru;nt(\s derivan sobrt; la supc-rficie de la
l ierra con su Justo medio? Para responder a este interro­ Fierra, desgajándose y modificándose. Según la moderna
gante hemos de retroceder a su nacimiento. teoría de la deriva continental, denominada «tectónica de
La antigua Fierra, al igual qtie el resto de los planetas placas», la corteza terrestre t-stá constituida por al menos
interiores, debe haber experimentado un bombardeo (inal quince «placas» separadas (siete de ellas muy extensas}.
de planctesimales hace unos 4.000 millones de años. Fai todas en vinculación y moviéndose gradualmente una
aciuel tiempo debía ser como una enorme bola cubierta de respecto de otra. .Muchas de las placas son porciones d(-
cicatrices, muy .semejante a una superficie lunar. En suelo oceánico, pero algunas de las may(.>res transportan
acjuclla época, ningún planeta podía tener atmósfera, ya los continentes más ligeros sobn- sí, y a medida cjue se
(|ue fue por entonces cuando el Sol comenzó a brillar y mueven, sus «pasajeros» continentales se; dcsjílazan a
.sobrevino un periodo de superactividad. Los prolon<;s y través de la Fierra.
electrones procedentes dt; su superficitr se íibrían paso a Cuando dos placas chocan, evidenu-nuaUc; ha de suce­
través del antiguo sistema solar, arrastrando al espacio der algo. En la práctica, una de las placas se sumerge- bajo
todo el gas c|uc no se había incorporado a los planetas la otra y dc^sajiarcxe en el interior caliente dt; la Fierra,
gigantes, incluida cualcjuicr antigua atmósfera terrestre. donde se funde. La fricción de una jilaca con otra origina
Sin embargo, calando la actividad llegó a su estado actual, tc-rrernotos, y la roca recién fundida se abre ¡Daso a través
de relativa tranquilidad, los volcanes de la Fierra comen­ de la capa sujK-rior y reaparece dando lugar a un rosario
zaron a cubrir al planeta con una segunda atmósfera. .'\1 de vokanes. El suelo del Océano Pacífico es una gigantes­
igual (jue en la actualidad, los volcanes debieron expulsar ca placa cjuc; se desplaza de norte a oc-sie; cuando se
gases irrespirables, principalmente vapor de agua y dicixi- sumergic) bajo la placa que transjxtrta a Asia dio lugar a
do de carbono, pero con constituye-mes minoritarios desa­ un rosario de vcjlcanes cjue se convirtieron en una ringlera
gradables como compuestos de azufre, dic'ixido de carbono de islas volcánicas jjropensas a los terremotos: el Jajjcái es
y cianuro de hidnígeno. «los restos de tal colisión».
La Fierra y Venus debieron tener en ac|uella época Las j^lacas cjue soportan los contienen de América del
atmósferas similares, pero jjronto se manifesteí el efecto Sur y Africa son, como lo sugiere el globo terráejueo, los
crucial de la distancia al Sol. La Tierra estaba bastante resto.s de un gran «superconiinente» que se hallan en un
fría como para C|ue el va|jor de agua pudiera condensarse- verdadero proceso de alejamiento. El vacío cjue dejan en el
en peciueñas gotas de agua, pero Venus seguía demasiado Océano Atlántico se rellena con rocas recién fundidas cjuc
caliente. La aimc'tsféra de diétxido de c:arbono de V'enus se ascienden desde el interior y- se solidifican, originando una
hizo cada vez más espesa y se cubrié) de nubes de; gotas de cordillera cjuc se extiende; a lo largo de todo el océano y
ácido sulfúrico. El dióxido de carbono actúa como el (jiie llega a emerger a la sujx-rficie, dando lugar a islas
cristal en las ventanas de un invernadero: deja pasar
energía del Sol en letrina de luz, pero cuando esta energía M.C- 1 < PI.KXIENO
iiiiikinri d r aiVn '
calienta la superficie, la radiación c:alorífic.a (infrarro|o) no
puede atravesar el gas para escapar al espacio. F,n conse-
cuencia, el calor quedó atrapado en la superficie y la
temperatura de Venus se elevó rápidamente hasta el punto
de fusión del plomo. Mientras tanto, todo el vapor de agua
de Venus, probablemente descompuesto por la luz solar en
la parte superior de su atmósfera, escapó al espacio en
íbrma de átomos de oxígeno e hidrógcaio.
La Fierra se salvó de este destino. El va}x>r de agua
condensado en nubes cayó en forma de lluvia, y el dióxido
de cartx)iio se di.solvió en el agua; auntjue nuestra atmósfe­
ra estaba constituida por los gases expulsados por los
volcanes, la mayoría de éstos eran susceptibles de disolver-
sc en los mares y, a diferencia de lo C]ue sucedió en V'enus,
no se actmuilaion. De esta forma, los océanos salvaron a la
'Fierra de una catástrofe calorífica, aunque también altera­
ron su faz, ya tiue la erosión de las corrientes de agua es
tan grande cjue acabó borrando la huella de los antiguos
cráteres terrestres, convirtiendo a la Fierra en el menos
«recortado» de los planetas interiores.
La otra fuerza geológica c)ue modeló la superficúe l « i s u p e r f ic ú ' a p a r e m c m f m e
e s t á t i c a d e l m u n d o a c t u a l se
H a c e .M) m i l l o n e s d e a ñ o s,
d e a c u e r d o c o n l a e v id e iK ta

terresti'c fin; la suma de lentos movimientos de partes de su m u e v e , e n r e a lid a d , m u y


l e m u i u e n t e . K1 h e c h o d e <|ue
d e lo s f ó s il e s y d c l
m a g n e tis m o d e la s ro cas,
corteza. La mayoría de los escolares suele advertir en sus la.s d o s c o s t a s d e l ( .) c c a n o .A u s tr u lia e s t a b a p r ó x i m a a
A tlá n tic o e n c a ja r a n c u a l la A n t á r t i d a , y la I n d i a
mapas que la «panza» oriental de Sudarnérica encajaría p ie z a s d e u n r o m p e c a b e z a s d e r iv a b i » h a c i a e l N o r t e (wta
c o n d u j o d e i n m e c l i a t o a la c o l i s i o n a r c o n A s ia . K l
perfectamente en la costa occidental de .Africa; sin embar­ i d e a d e u it g r a n .-X tlá n tic o c r e c í a ru» iiie n i.» de
s u ( > e r c o n ( in e n le . 10 c e n tím e tro s p o r a n o .
go, hasta la década de 1960 los geólogos no se persuadie­
fifi ron de que, efectivamente, hubo un tiempo en cjue esto era
E l a\pecln de la Tierra se el M ar de 7 eiis. Pangara se otras hasta refundirse, y rocas nuevas surgen en las
modifica en el curso de millones dividió en dos extensas masas de cordilleras mesoceánicas, ninguno de los suelos oceánicos
de años, a medida que los tierra, ¡.am asia y tiene más antigüedad que unos cuantos cientos de millo­
continenles derivan sobre su Gondwanalandia, que nes de años, menos de la décima parte de la edad de la
superficie. Los ¡Teólogos llaman posterionnente .se fragmentaron
Tierra. Esto no sucede en los continentes, constituidos por
Eangaea a l supercontinenle en los continentes cpte hoy
rocas más ligeras (]ue suelen permanecer arriba. Cuando
original que lenta un gran g o lf ó. conocemos.
dos placas Cjue transportan continentes se enc:uentran, una
aisladas como la Isla de Ascensión y St. Paul Roeks. Más de ellas cabalga sobre la otra. Ea gradual compresión
adelante, esta roca se divide hacia uno y otro lado, eleva los bordes en gigantesc:as cadenas montañosas, como
constituyendo parte del suelo oceánico, mientras que en el la del Eíimalaya, ejue se levantó cuando la India colisionó
centro emergen nuevas rocas. El suelo del Océano Atlánti­ con .Asia hace «sólo» cincuenta millones de años.
co es, por tanto, más ¡oven en el centro, y las muestras Hay algo ríe fascinante trabajo detectivesco en el hecho
obtenibles son tanto más viejas cuanto más alejadas están de relacionar las pistas suministradas por el suelo de los
del centro hacia uno y otro lado. Esta diferencia de edad océanos, el magnetismo de las rocas continentales y las
convenció finalmente a muchos geólogos de que debía edades de las antiguas cadenas montañosas, mudos testi­
considerarse seriamente la teoría de la tectónica de placas. monios de las pasadas colisiones, para formarnos una
Otro argumento dtí fxíso proviene del estudio del imagen de la 'l'ierra en el pasado. Aproximadamente hace
magnetismo que posetai las rocas cotitinentalcs desde cpic 200 millones de años, todos los continentes formaban un
se formaron. Si .se calculan las posiciones de los polos gigantesco su[3ercontinente al cpie denominamos «Pan-
magnéticos terrestres a partir del magnetismo clt! estas gaea» (<]ue en griego significa «la totalidad de la Tierra»)
antiguas rocas, los resultados no concuerdan. Sin embar­ y C)uc, subsecuentemente, se fraccionó en los (|ue hoy
go, si hacemos f(ue los continentes se muevan y giren, se conocemos. Ea propia Pangaea se constituyó {X)r una serie
puede lograr un buen ajtistc, y las positrones de los de colisiones entre los continentes preexistentes durante los
continentes en diversas épocas del pasado acaban concor­ 200 millones de años precedentes. Eos geólogos piensan
dando con los movimientos deducidos. En el relativamen­ ahora que las placas estuvieron desplazándose de.scle hace
te breve lapso de diez años, los geétlogos cambiaron por lo menos 2.700 millones de años, y rjue los continentes
totalmente de opinicni sobre la cuestión de la d(^riva cjue las acompañaban se desplazaron a su vez sobre la
continental: a partir de una idea fantástica, surgió la teoría Tierra, a veces como un supercontinente, y otras, como un
de la tectónica de placas como la forma más aceptada de gran número de rocas individuales más ligeras.
explicar los movimientos de la corteza terrestre. Pero ¿cpié hace cpie las placas de la corteza terrestre se
Como las placas .se sumergen continuamente unas bajo desplacen? Ciertamente, es necesaria una gran cantidad

DONO 5 tlRCI.^CEO 3 IRIA


SKW

H a c e 1 7 0 m illo n e s d e a ñ o s,
el m u n d o c o m e n ia u n a
H a c e 1(X) m i l l o n e s d e a ñ o s , e n o r m e m a s a d e tie r r a q u e .
la In d ia h a b ía a n id a d o e n i i r se c r e e , e r a r e s u lt a d o d e u n a
A f n c a y la A m á r t i d a . I.a s d e r i v a a n t e r i o r . F,l m a r <le
ir r s p a r te s se co m b in a n > n T e l l i y s . q u e .scj> aral> a
c o n A m é ric a d cl S u r y K u ra s ia d e .M r ic a , lle g ó m á s
A u s ira la s ia h a s ta fo r m a r u n a d e la n te a ser el
e n o rm e c o n iiiie n tr , y M e d ite r r á n e o . o tra ca ra
A m é r ic a d c l N o rte c o n d e l g lo )x > m u e s t r a e l a n t i g u o
K t i r a s i a p a r a f o r m a i e l i> im . P a c ífic o .

♦W
de enerjría para mover un continetue entero a una velocidad de uno a diez centímetros Lui cuntmenles de la 1 ¡erra
por año, y la opinión de los expertos está dividida. Ultimamente se piensa que la fuente derivan a l ser Iranslmrlados
puede ser el calor liberado en el interior de la ’l’ierra por los átomos radiactivos, jx'ro sobre «randes «placas» en
aún no está claro cómo se transforma este calor en movimiento de la |3!aca. movimiento. E ! Océano Alláníieo
sur se dividió en placas que
Kn el interior de la corteza terrestre, el calor liberado por el uranio, el torio y el
transportan a América del Snr v
potasio-40 da luj^ar a (|ue la temperatura se eleve. Bajo la corteza, a unos 35 kilómetros
por debajo de la superficie del continente, las rocas se funden parcialmente para formar
una capa «fangosa», l'ista capa lubrica el deslizamiento de las placas de la corteza sobre las subyacentes, y hace
considerablemente más fácil la deriva. Más abajo aún, la temperatura es todavía más elevada, |)ero el peso de las capas
sufX'i'iores comprime las rocas en fonna sólida, lista zona, el «manto», constituye la mayor ])arte del interior de la Tierra
que rodea a un núcleo central de hicrro-núiucl. Las partes externas del núcleo metálico son lícpudas y, al igual (|ue el
núcleo de hidrógeno metálico de Jú|)iter, las corrientes eléctricas generan (d campo magnético (|ue rodea KU^^
a nuestro planeta.
Los planetéáogos están intrigados por la masiva actividad geokigica de la
Tierra. ¿Tiene cualquier planeta de igual masa que la de la Tierra una
supeificie de placas deslizank‘s? Cuanto más se estudie a V’enus, su . ac'^
comparacitin con la Tierra ayudará a que los geólogos compren
dan mejor a ésta. Se ha efectuado ya una com|Daración (mtn

íh ia mirada a l mapa de las costas atlánticas de Europa, A frica y


las dos Américas pone de m anifiesto la .sorprendente sim ilitud
de .sus contornos, advertida ya por ¡veneraciones de
e.scolares a l considerarlas como piezas de un rompe­
cabezas. En 19011. el í¡eólo¡>o americano P'rank
l aylor publicó una teoría según la cual había
habido un tiempo en el que los conlinentes

68

sr cxIíctkIc<ics(U'
l a i 'o r d ü l r r a m c M H c .in ira í
<1 los volcanes de Martí; y los de la 'l’ierra, lo cpie nos lia revelado algo acerca de los
Afrifíi, i/iu’ se imn selxira/k.
De la CmdiUem mexoalldr/lira volcanes de «punto caliente».
surgen nuevas raras, mietiiras \i,, (od^s los volcanes lerreslres se han originado, como en el caso de Japíai, en el
hecho de (|iie tina placa se haya sninergido bttjo otr;i. Hawai es un volcán del centro de
(¡ue los .\ndei se han elevada al
¡ahalgai .\nmka <kl Sm sainé | ,j placti del Pacífico, y, al parecer, se ha originado como consecitencia de ttn Ilujo
‘ ‘ ‘ ascendent e continuo de roca caliente, procedente del manto, rpie se eleva siempre en el
mismo lugar. ,\ medidti rpie la placa del Pacífico ha derivado en dirección norte-oeste,
sobre este «])unto ctiliente», la columna ascendeiile de roca ha ido títladrando una serie de peiforaeiones en la placa,
mientras C|ue los antiguos conos \i)lcánicos se desplazaban a lo l;ugo de una línea norte-oeste de islas y montículos
nutrinos m ontañas bajo el agua cpie no aictmzan la sitporficie). Cada volcán originado por el punto caliente laiwaiano
sólo puede crecer hasttt un tturutño detenninado antes de alejarse del suministro de roca. Marte no nmestra ningún signo
ó(- tectónica de placas, y el enorme tamaño de stis volcanes puede .simplemente deberse a la acumulación
/M,. continua de hiva por encima de un punto caliente al estilo hawaiano. (.¿ttizá los [luntos
calientes puedan desarrollarse en tina amplia variedad de mtmdos, desde .Marte
V * a la Tierra diez veces más pesada , pero la tectónica de placas sólo tiene
ligar en los mayores planetas roco.sos. Kl estudio de la fierra en tanto
(Ittc jáiineta es una ciencia todavúi en pañales, y no cabe duda
de c|ue aún reserva muchas soiprcsas.

eonsllluían ana masa de lle n a . E l ciealíjico alemán .iljred


U'egener fnthlieó en 1915 iin libra sobre este lema. E !geólogo
sudamericano .Mexander du I oil fue uno de los que
rnmeuzó a acumular evidencias. H acia ¡9fr0 se de.scu-
hrió el mecanismo de la ¡eclnnica de. placas., y la
teoría de la deriva continental resultó am plia­
mente aceptada.

niii'U 'u i i i i r i i i i i
a lt « ir in | X T a im ii
\ L^iaii p r i’s io ii KTIX'IUOÍOS
M a . lü r -n a -
p lu m a a x c n < l< -n ic N o ia : h a r x a ^ c r a d i i la r s r a l a
i^ ia M il i 'á i i i c a .o l< a m - s a r i i v o s
•I r r o r a lu i u lK i a v m u a l d r l a < c ir lr / a y <1<-1 m a t i i n (i9
su | > rrio r p a i a m o s i t a f m á s f l a r a m r u i f
r l t í t o v i m i r t u o d e la p ia r ,» .
La compleja disposición de los toda la «información» necesaria
átomos en las moléculas de ADN para crear )' mantener cualquier
(que se muestran en este modelo ser vivo, desde el microscópico
en colores diferentes) transporta plancton hasta el hombre.
5. La vida: organización de los átomos
,;(¿uc clircrcnria cxisic rim e uii elefante y un tallu de desempeña su projiio papel en el mantenimiento del
ruibarlx)? Si eonleslainos «muy poca», puede (|ue el organismo o de la ciudad a fin de (pie éstos funcionen de
leuden) nos mire con extrañeza, aun()U(í ésta es ])recisa- manera eficaz.
menie la respiuísla (|ue tendría C|ue dar un científico Como veremos |X)steriormente, una vez cpie observemos
moderno (|uc estudiase la vida. el interior de las células la similitud rx'sultará aún más
K1 planeta Tierra es j)rol)<'il)k;mente el único del sistema marcada. Por el momento, invi'stiguemos las sustancias
solar epte mantiene vida. A pesar de su enorme variedad (piímicas de cpic estamos hechos.
de apariencias, las formas de vida en la Tierra son
sorprendentemente similares en su constitución básica. Las sustancias químicas de la vida
Ksta es la conelusión a (|ue han llegado, tras siglos de Supongamos que pudiéramos descom|X)ncr un cueqx)
estudios, los biólogos; y, más recientemente, los bioc|uírni- humano en sus átomos y cxiraei' é;stos elemento a elemen­
co.s (jue investigan la (juímica de la vida. Estos experimen­ to; la tarea sería ardua, ya (pie cada uno de nosotros está
tos lian datlo lugar a un enorme acopio de inlórinaeión compuesto |X)r unos 1(P‘ átomos. Para emjx'zar, de.scubri-
acerca de (óm o se originan y funcionan las formas ríainos cinc más de la mitad, de los átomos son de
tem-stres de vida. hidrógeno, el elemento más sencillo. .Nuestros cuerjxis
La astronomía moderna ha abierto nuevos ctiminos al contienen tanto hidró.gcno ciue, si se encontrara en su
estudio de la vichi, lái primer lugar, los astrónomos y forma habitual de gas, un globo lleno coii_esta_cantidad
planetólogos han elaborado rápidamente una detallada .sería cm]xízldelelíñ¿ajiu).s del suelo.
imagen de la formtición de la Tierrti, y en la actualichid El siguiente en abundancia es el oxígeno. I)ado (pie los
pueden decir cuáles fueron las condiciones (|ue debieron átomos de oxígeno .son sesenta veces más pesados cpie los
existir cuando aparecieron sobre la Tierra los primeros de hidnSgeno, hay (|ue atribuirles la mayor parte del peso
seres vivos. Esto, combinado con los ]X)rm('nores sobre hi del cuerpo, aproximadameiue las tres cuartas partes del
(|uímica de la vida, elucidados paulatinamente en la total.
actiuilidad ]>or los biociuímicos, tiende a (|ue se n'suelva l'd tercero es el carbono, cpie constituye una décima
rá])idamenle el misterio del origen de la vida en nuestro parte clcl peso del cnerjx), suficiente, si se encontrara en
planeta. Otra ntteva |)erspcctiva es la conlirtnación de t|ue forma jiurti de grieto, pani suiniiiistrar mina a tres mil
muchas otras estrellas poseen planetas similares a la lapiceroic Y .a. .coniinuaci<')ii, el nitrógeno, _el gas más
'Tierra, por lo (pie parece muy improbtible cpic la vida se abundante (le| aÚT, seguicU) por pequeñas canticlades de
limite al nuestro. Muchos asin'inomos afirman cpie nuestra lósliiro, hierro, calcio, azuí're y otros elementos que eonsti-
Oalaxia es fecunda en vida, y cpie s(')lo las inmensas tuyen una minú.scula [)roporci(')n del pe.so del cuerpo, pero
distancias entre las estrellas nos mantienen a|iartaclos de esenciales para su buen funcionamiento.
nuestros hermanos del espacio. Eos cuatro elementos más importantes para la vida:
¿Será semejante la vida en otro planeta? O bien, ,;sc hidn'igeno, oxígeno, carbono y nitrógeno, son también los
basará en compuestos ciuímicos y reacciones totalmente más abundantes en el Universo (si excluimos el gas no
diferentes de las formas de vida tcrreiiale.s? Ciertamente, reactivo helio), por lo rpie .somos auténticos hijos del
los (escritores de cienciaficcKin han inventado todo ti|)o de cosmos. Todas las criaturas vivas de la Tierra poseen un
extrañas criaturas, |X-ro nosotros comenzaremos obscrvtin- equilibrio similar de elementos, y esto refleja el hecho de
do de cerca el tipo de vida cpie conocemos: la existente en que toda la vida (pie conocemos está constituida por
la Tierra. células muy similares.
Eos bi<)logos (pie observan la materia viva al microsco­ Uejemos el escenario de los átomos y consideremos
pio descubren rpie todos los seres vivos, plantas o anima­ (•('ano se agrupan en moléculas. Después de todo, la suma
les, están constituidos |x>r minúsculos pacpieies o células. del puñado de elementos antes citados no constituye por sí
Una brizna de hierba está compuesta por millones de sola un cuerpo humano, de igual líinna (pie una pila de
células; la mayor criatura viva, la ballena azul, por ladrillos, mortero, madera y tejas tampoco constituye una
billones de ellas. Eos organismos más .sencillos están casa. Eas interacciones, los enlaces (piímicos y las reaccio­
constituidos por una única ('élula; multitud de microscópi­ nes entre átomos, confieren a la vida sus pro|jiedades
cas algas unicelulares atestan los jianianos, y las células,^ únicas. Desde no hace mucho, los científicos creen (pie es
simples de las bacterias nos son bien conocidas como necesaria una «fuerza vital» para confiirmar un organismo
«gérmenes» necesarios ixira hi vida, auncjue algunas veces vivo: las intrincadas estructuras de las molé’culas implica­
puedan ser porltidores de enfermedades. En los organis­ das en la vida, así como las enormemente complicadas
mos «superiores», las células se han ('specializado en el reacciones cpiímicas en la célula, indican cpie la vida es
desempeño de distintos cometidos. A lo largo de las células una actividad muy (hiéreme de otra cuakpiiera (pie tenga
nerviosas cireulan señales eléctricas por nuestros cuerpos; lugar en el mundo inanimado, auiKpie los átomos y las
las células musculares tienen la capacidad de contraerse fuerzas involucradas sean los mismos.
cuando se les .solicita; y las células blancas de la sangre En rigor de verdad, la única fuerza implicada en el
Holán en nuestros cuerpos ])ara capturar y destruir las pnxeso de la vida es la electromagnética. .\ la (piímica de
bacterias (]ue los invaden. Sin embargo, todas tienen la la vida no le incumbe la minúscula escala de los núcleos
misma cünsliluci(')n básica, l'-l cuerpo humaiK.) se yxiede at(')mieos en los (pie operan las dos fuerzas nucleare's, y la
comparar a una gran ciudad: cada trabajador, célula o fuerza de la gravedad es demasiado débil |xira afectar a
72 ciudadano, es fundamenlahnenie similar, pero cada uno las reacciones (piímicas del interior de las células. Eo que
í Vi a istnl (k vitanmui .1 . químicas implicadas en los leñemos ciuuro átomos de hidrógeno ligados a mi alomo
smlancia química esencial para procesos vitales no difieren cenlral de carbono; por lauto,
el normal Jm ciunam ienlo de las básicamente de las otras;
células humanas. L as sustancias únicamente son más complicadas. H

H - C - II

manliene unidos a los átomos en una molécula y rige el II


curso de las reacciones que transforman una molécula en
otra, son las interacciones entre los (deelrones (|ue se El carbono tient; cuatro electrones en sus órbitas más
mueven en el cam|io eléctrico de sus núcleos, o st;a externas, pero las leyes cuánticas le permiten completarlas
manifestaciones de la fuer/a (dectromagnétiea. con otros cuatnt. Al compartir un electrón de cada átomo
Los átomos aislados, sin carga, tienen electrones sufi­ de hidrógeno, el átomo de carbono se encuentra rodeado
cientes como para ser eléctricamente neutros; los electro­ por su número total |)ermitido de ocho electrones, y como
nes en órbita, cargados negativamente, igualan en número cada electrón está compartido, la carga negativa media en
y cancelan a los protones del núcleo cargados positiva­ torno al núcleo de carbono es sólo la e(|uivalenie a cuatro
mente. electrones. Un átomo de hidrógeno está completo con dos
No obstante, en muchos elenumtos estos electrones no electrones, ¡xtr lo (|ue a cada átomo de hidrógeno del
llenan por completo las órbitas que les están permitidas metano le basta con su pro|)io electrón y con uno ck; los
por la teoría cuántica. Para completar estas órbitas, sin cuatro del carbono. Los cuatro átomos de hidrógeno (|uc
perder su neutralidad eléctrica, los átomos recurren a la rodean a un átomo de carbono dan lugar a una configura­
estratagema de compartir electrones con sus vecinos. I.os ción muy estable, una molécula.
átomos adyacentes se ligan entonces firmemente por Cada par de electrones compartitlos |3or dos átomos
medio de un par de electrones compartidos, cedido uno próximos constituye un enlace químico. Por tanto, el
[xir cada átomo, y forman parle de una molécula. carbono puede formar cuatro enlaces; y el hidrógeno, uno.
Ln el caso del sencillo gas metano ;gas de los pantanos) Las estructuras (áeclrónicas de los átomos de oxígeno y

73
diaim m k « uva form a dr- encuentra eu ta .Naturaleza. Ksle L a eslrnclura de otra form a de! jni/iel. j>or lo epte el grafito es
carhom fniro eii la que los diamante en bruto, ligeramente carbono, el grafito. L as capas de blando y se nnplea en la
(¡tomos se encuentran firnu'menle cotoreado jmr impurezas, está átomos están únicamente ligadas fabricación de minas de lapicero
ligados en una sólida red. por lo exactamente tal como se lo cual las hojas de una j/ila de )' como lubrieanie.
que es la sustancia más dura que se extrajo de la mina.

nitrógeno exigen que íbrmen dos y tres (o bajo ciertas H H


circunstancias, cinco], respectivamente. Es fácil advca'tir
que este número permitido de enlaces cjuímicos |3uede M -C -C -O -H
originar moléculas sencillas: un átomo de oxígeno y dos de
hidrógeno constituyen el agua (H O H ;; uno de nitró­ H H
geno y tres de hidrógeno, el amoniaco:
•cada representa un par de electrones compartidos; y
Á\ podría escribirse C.,H,,0; pero está fórmula también es
aplicable a

H H
uno de carbono y dos de oxígeno, el dióxido de carbono I
;() = C = 0 ) ; en este último compuesto, el átomo de II—C II
carbono comparte dos pares de elcctrf)nes con cada átomo
de oxígeno para Ittrmar enlaces dobles. H H
Así, a partir de átomos unidos por enlaces químicos se
constituyen todas las moléculas de las células vivas. Por un miembro de la familia del éter que sería claramente
simplicidad, las fórmulas de las moléculas generalmente se inoportuno en cualcjuier Itebida. Por consiguiente, la
abrevian: el agua es IIjO ; el amoniaco, NII.¡, y el dióxido lórmula del alcohol se escribe CH.jClM.,OII, o C1.,H.()II, y
de carbono, C(),^. El orden de hts símbolos atómicos es el la de esta molécula de éter. CPljO C H ,.
tradicional para estos compuestos bien conocidos, aunque
el agua también podría escribirse OII.^, y el amoniaco, El carbono: átomo esencial de la vida
HjN. Sin embargo, para compuestos mayores únicamente Esta breve digresión acerca de la forma en cjue los
tiene sentido expresar los símbolos de una forma que químicos representan y abrevian com|)uestos de carbo­
74 corres|3onda a su estructura. La estructura del alcohol es no, así como otros, mediante fórmulas, nos sitúa ante
(■(')mo so oonsdLiyen las coin|jlicadas inolóoiilas iiivolucra- / Vi e.xucUi modelo a escala de doble hélice del uesquelelo» del
das 011 la vida y ante el modo oii (|iio registran los una diminuía sección de la azúcar-fosfato; las unidades
bioc|iiíinicos sus desciibrimiontos en Icnninos nizoiiablo- molécula de la herencia, el M>.\. cent!ules azules r negras
nioiuc sencillos. X o es mora c:oinoidonoia el énfasis ptu;sto Los retorcidos cúmulos externos refresentan los grupos atómicos
de átomos de oxígeno i rojos) e que transportan la información
011 los oompucstos do carbono, pues ésto (ís el ekmionto de
hidrógeno (blancos) señalan la genética.
la vida. laiire los ciento y tantos elementos conotúdos, (^1
carbono os único desdo el punto de vista (|uímico. Unica­
mente los átomos do carbono se combinan entro sí
formando largas cadenas, extensos e.stjueletos de átomos a
los (|uc |3ueden adlierirse otros para dar lugar a una
enorme variedad de compuestos, lais moléculas mayores
de las células vivas contienen vari(.)s miles de millones de
átomos, y el hecho fundairu-ntal consiste en C|uc cada uno
de ellos es importante para el buen desarrollo de la célula.
Después de todo, un grano de arena constti de muchos
átomc«, todos ellos dispuestos en una red bien pro|x)rcio-
iiada (¡ue constituye un cristiil; pero a pesar de su tamaño,
la molécula gigante de.un grano de arena es muy sim[)le,
ya (|ii(; consiste en una unidad básica constituida por un
átomo de silicio y dos de oxígeno (|ue se repiten una y otra
vez. Al contrario, a lo largo de las grandtts moléculas de
una célula viva no se repiten disposiciones idénticas de
átomos, sino (|ue cada parte de una molécula es diferente
de las demás, y estas difereticias motivan la comiilejidad
de un organismo vivo.
Ditdo c|tie estos complicados com])ucstos de carbono se
hallan en el interior de las células vivas, pero no se
presentan Hiera de ellas en estado natural, la c|uímica di;
los compuesstos de carbono se ha conocido tkssdt; siempre
como c|uímica o r g á n ic a , denominación mantenida hastti la
l(•^:ha. K1 gran número de leacciones ]Josibl(;s con los
numcro.sos compuestos de carbono ha dado lugar a c{ue,
en muchas universidades, la ciuímica de este único ele­
mento se estudie en un departamento de c|uímica orgáni­
ca, tan grande corno el correspondiente a química inorgá­
nica, dedicado a la cjuímica del resto de los elementos.
La diversidad de los compuestos de carfrono es esencial
para la vida C|ue conocemos. Lensemos im la cantidad de
inlbrmación ciue .se re(|uiere |iara describirnos a nosotros
mismos como diferentes de cuakjuier otia persona o d('
otro ser vivo: cuando un ser humano ha sido concebido,
esta enorme cantidad de detalles desde el número de
dedos de los pies hasta el funcionamiento del hígado es variar dadas ciertas circunstancias. La energía puesta en
transmitida en código por una única célula, pero de juego cuando una planta puja a través de la tieriii, o
moléculas enormemente largas. Sin embargo, y pese a su cuando un atleta lanza un disco, proviene de moléculas
tamaño, estas moléculas son bastante estables: la inlbrrna- que se alteran, o, en otras palabras, que experimentan una
ción de la herencia ]ruede transmitirse a los de.sccndientes reacción cjuímica. Un ser humano ingiere «combustible»
con modificaciones muy pecjueñas incluso después de (azúcar, jxir ejemplo) y éste se descomjjone en las células
algunas décadas (aunejue, por supuesto, se sume a la musculares al reaccionar con el oxígeno, con kj ejue
inlirrmación del otro progenitor). Las moléculas (]ue jirocluce dióxido de carbono y agua, liberando eneigía
pre.sentan esta resistencia al cambio son importantes pitra durante el proceso para jxitenciar el miisculo. Lsta reac­
la vida también |X)r otras razones. Las moléculas orgáni­ ción no es directa, sino <jue existen docenas de moléculas
cas (|ue constituyen las capas externas de las células deben diferentes imjílicadas eti un amplio espectro de reacciones.
formar una barrera resistente que niiintenga a la t:élula De aquí (jue los comjiuestos de carbono deban ser adapta­
intacta y le yxirmita resistir el ataque de las sustancias bles, ya Cjue si fueran coinjjletamente inertes qnímicamen-
(piímicas exteriores. Las células especializadas que Ibrman te, los |3r(3Cesos vitales resultarían imjjosibles.
nuestra piel, o las t|ue constituyen la corteza de los árboles, En definitiva, el carbono es el elemento ideal para la
están adaptadas para |3roducir en cantidad este tipo de vida. Es abundante en el Universo, y sus compuestos son
moléculas. sorjjrendentemente diversos y conjugan la estabilidad y la
No obstante, la vida necesita moléculas tpic puedan capacidad de reaccicin. Si se encuentra vida en otro lugar /.)
I m molécula de . 1/> V efecliiatido c/ue están inmersas, que son subsiguiemes. Por lanío, cada ruideo celular iiicluyc más
mía réplica por divi.nijti de sin' soldadas por las enzimas y dan inromiacióii de la (]U(; iiccx'sita par; i cJ í'uncionamicnto
dos hebras. Cada una atrae lugar a dos moléculas completas habitttal, y, teóricamente, es posible tomar cualquier
pequeñas moléculas de AD.si, cada una de ellas célula del cuerpo, como el óvulo fertilizado pre.sente en la
complementarias del fluido en el idéntica a la orisinal.
conctpción, e impedir su desarrollo. El resultado .sería otro
ser humano exactamente igual al dotiante de la célula. En
un controvertido libro americano se ha publicado reciente­
del Univci'so, lo tnás probable es c|ue esté constituida poi- mente c|ue un millonario excéntrico había pagado a un
moléculas basadas en cadenas de átftmos de carbono. médico para (|ue hiciera exactamente esto, y ([ue ahora
tiene un hijo (jue es una «fotocopia» suya. Auntjue muchos
La unidad de control de la célula científicos han denunciado esta pretensión particular,
Comencemos tuieslra investigacitin de la célula |oropia- t;oncu(T(lan en (jiie esto (el pnx'eso se conoce con el
mente dicha por el centro, donde un pcqueñ(t cueqx) noinbrc de donación) no es imposible con nuestros coiuxá-
redondo llamado el núcleo (no conrundirlo con el núcleo mientos actuales de los mecanismos celulares.
de un átomo; actúa como la unidad de control de la Los «cianotipos» del núcleo de la célula se presentan en
célula. Ac|uí están almacenados los «cianotipos», cjue dan forma de una molécula bastante poco común, el ácido
cticnta de cómo está construida la célula y de cómo tieneti desoxirrihonucleico, un nombrt; incómodo dt; |rronunciar y
lugar, en cuakjuier parte de la misma, las reacciones c|uc los bioquímicos prefieren abreviar como .\t)N. Las
químicas que la mantitmen en funcionamitarto. El núcleo moléculas, inmensamente largas, están arrolladas de for­
(•(xrrdina las actividades de la célula para asegurar su ma c|ue se acoplan fácilmente al núcleo de la célula. Si_
supervivencia y, a su debido tiempo, da la señal para ejue pudiéramos desenrollar todo t;l .\1)N' de una mita'oscónica
se reproduzca, lo epte ella realiza de la forma más sencilla célula humana v extenderlo, su loiuritud total sería de
{X)sible: dividiéndose en dos células idénticas, pero más aproximadamente un metro.
pequeñas. Pero ((cómo está registrada nuestra inlttrmación en la
El núcleo de la célula es también una vasta «bibliote­ molécula dt; .\l).\? ,(Cómo se decodifica? ^(Cómü se trans­
ca». En el interior del núcleo dt; cada célttia del cueiqx) se mite de fornia tan precisa a las eékilas «hijas»? El prirnttr
encutaitran los planos de todo el cuerpo. Estos detallados prttgrest) im|)ortante en la comprensión de este mecanismt)
planos le fueron necesarios a la célula original a partir de de la vida tuvo lugar en 1953, cuandt) Jam t;s VVai.st)n y
la cual el cuerpo comenzó a desarrollarse en la concepción, Francis Crick deseubrierttn cpie k>s átt)int)s tic la mttlécula
V han sido transmitidos fielmente a todas las células tic .\I)N están dispuestos en una «doble hélice», al igual

76
Arriba: :\bajo: que los dos hilos ciindlados dcl cordón do una lámpara.
.Uicrololograjía eltrínítiiai de tm Un e.se/neina del .ít).\ (¡ue Kslo supuso, realmeiuc, un alarde de imasrinaci(')n, ya que
gen, la unidad básica de la muestra los apareatnienlu.s de los resulta imposible aiireciar directamente estos detalles en
herencia. Consiste en una larga «dientes» que Iran.sl/ortan el una molécula; el AD.N (;s una molécula demasiado estrecha
molécula de IIX\ e/ae .se enrolla mensaje genético, a sí como la
como ¡tara (jue s<; la pueda ver con un microscopio
¡¡ara reducir .su longitud e doble hélice del «e.squelelo».
convencional, c inckiso los electrónicos más potentes la
incrementar .su anchura.
muestran simplemente cual una cinta oscura. Crick y
Watson necesitaban radiación de lotigittid de onda suíi-
cienUanentc corta para cpie penetrara entre los átomos de
la molécula. Los rayos X fueron la solución. Sin embargo,
las técnicas de difracción de rayos X no dan fotograbas
claras de la molécula, sino una especie de Ibtograíía que
iiay (]ue interpretar; algo parecido a lo cpie sucede con un
holograma, un conjunto de j)untos aparentemente sin
significado hasta cpit; se lo «interpreta» iluminándolo con
un haz de láser. Watson y Crick se adelantiinni en }X)co a
sus colegas a descifrar los resultados de los rayos X sobre el
.\I).N y su hazaña mereció los laureles de la fama, incluyen­
do un premio Xóbel.
Una buena tuialogía para el AD.N es la de una cremallera
retorcida enormemente larga. Las tinis de tela de ambos
lados cpie forman los dos cscjueleios cine .soportan los
dientes se com|X)nen dt; grupos de átomos que se repiten.
Lstos grupos son, en realidad, pequeñas moléculas idénti­
cas cjue se han tigrujxido por millones ixirti fórtnar los
largos csc|ttclcto.s; cada gritpo es una combinación de
átomos de lósIt)ro y oxígtnio (fosfato) con una molécula
orgánica llamada desoxirribosa. Hsta última sustancia es
conocida como azúcar, porrjue c|uímicamente t;s muy
ptirecidti al azúcar «ordinario», sacarosa para los ejuími-
cos, y a otros tipos de azúcares como, ¡jor ejemplo, la
giut:osa. Así pues, estos grupos fijsfato-iizi'icar se repiten
tm;t y otra vez íitrmando un escjuelcto estable a cada lado
de la cremallera.
L1 contenido de la iníitrrnación es transmitido por los
dientes, de los que existen cuatro tipos diferentes; cada uno
tigrupa a aproximadamente diez átomos y, al igual cjuc
muchas moléculas y grupos biológicos, responden ;i los
poco euíónicos nombres de adenina, cilosina, guanina y
limina. Los bioquímicos los abrevian A, C, fí y f.
riengase en cuenta que estos símbolos no son símbolos
quírnit;os atómicos; C reprcsentti aquí al grupo de doce
átomos C|Lie constituyen la citosina. (jeneralmentc, el
contexto suele dejar en claro el tijx) de abreviaturas a C|ue
nos refiramos.)
Aunciue estos cuatro tipos de gru[K)s unen ambos
esciuekaos, la analogía con la cremallera no es exacta
porf|ue los dientes no encajan unos en otros, sino (|ue se
unen por los extremos y, además, con fuertes pielérericias.
L n diente de adenina de tm cscjueleto sólo se unirá con un
diente de timina del otro; y la citosina, sólo con la
guanina. Existen jxjr tanto dos tipos de unittnes, A T y
C G; y a causa de esta complementariedad, una secuen­
cia por ejemplo A.XGTÍi de uno de los esqueletos debe
unirse con la secuencia T l ’GAC dcl otro.
De esta lixrna puede ilesvelarse uno de los misterios del
.\ON, a salx'r; cómo se trtmsmiten las copitis exactas ;i las
células hijas. Cuando una célula está a punto de dividirse,
cada molccukt de .\1).\ del núcleo comienza a abrirse. En
cuanto cada diente (|ueda al descultierto, recoge a un //
K! mensaje ¡^enétia) del . 1/). V es intermedio de moléculas de .1/íV exterior al núcleo, y la célula ha desarrollado una hábil
exhaídó del núcleo de la célala de Iransjerencia, que ajnirea las manera de enviar sus instrucciones desde el .\I)N ;i los
po! el AUS mensajero. En el secuencias apropiadas sobre el centros decodificadores, mientras este último permanece
"cenlto de decodijkacióno, ¡¡n . 1/ÍV mensajero: cada tipo de seguro dentro del núcleo: lo epte hace es enviar un ácido
rihosoma. las moléculas de .1A’.\ de transferencia lleva un mensajero.
¡m ieina se a!>rupan por aminoácido dijerenle.
Ll mensajero es una molécula muy ]tarecida al .\I)\,
excepto en cuanto (|ue su es(|ueleto contiene un a/.úcar
compancn) de entre los dientes «sueltos» que Holán en el ligeramente diferente, ribosa, en lugar de desoxirribosa. Se
núcleo; si, por ejemplo, el descubierto es un T, recogerá a denomina ácido ribonucleico o ,\RX (existe asimismo otra
un A suelto; pero cada diente suelto estaba ligado a un pequeña diferencia en la constitución (piímica de los
segmento de esqueleto. Cuando se alinean a lo largo del «dientes», pero podemos ignorarla aquí). Para la salida de
AD.N abierto, unas pequeñas y activas moléculas denomi­ un mensaje, se abre un pequeño segmento del «cianotijx)»
nadas enzimas sueldan entre sí a todos los segmentos de original de .AD.N que atrae a los dientes complementarios
esqueleto, constituyendo de esta (orina una nueva mitad que forman parte del esqueleto de ribosa. E,stos están
continua (]ue complementa a cada una de las semicrema- soldados en una porción del .ARN «mensajero» cuyos
lleras existentes. Resultan así dos nuevas cremalleras }tor dientes se aparean con una minúsctda parte de la larga
cada una de las antiguas. .Además, no hay lugar a error, molécula de .AON. Cuando el mensaje está completo, el
pues cada diente se sitúa sobre un compañero determina- ARN mensajero se separa del ADN y se dirige hacia la parte
tío ya t|ue la mitad de la nueva cremallera ha de ser un exterior de la célula, mientras que el .ADN vuelve a cerrar
complemento exacto de la mitad antigua que se íbrma ese jxxpieño segmento, salvtiguardando su iníórmación
enfrente. Así, una única molécula es perfectamente apta vital.
para transmitir las instrucciones de la vida.
i'cro ¿ct>mo se transmiten las instrucciones? La respuesta La decodifícación del mensaje de la vida
parece demasiadt) sencilla para ser cáerta. El código de la Dispersos en la parte exterior de la célula existen miles de
vida es simplemente el orden en que se presentan los centros decodificadores :'ribosomas:. Sin embargo, antes
diferentes tipos de dientes en cada esqueleto. Cada grupo de que |xtdamos comprender el proceso tle decodifícación,
de tres dientes sucesivos incluye un mensaje particular; por debemos referirnos a la segunda clase de moléculas mayo­
ejem|>lo, la secuencia E indica que la célula es un tanto res ; después de los ácidos nucleicos .ADN y .ARN; esenciales
dilérente de la A l'A. La decodificacicin electiva tiene lugar para la vida. Eorman este gru|X) las proteínas, también
en cueiqxts especiales situados en la parte de la célula largas moléculas compuestas de muchas unidades meno-

78
res, pero aquí acaba su parecido con el ADN. Las unidades dccodiricaci(')n es descifrado de una fiinna sencilla: cada
de una |)ro(oína están sim])lementc ensartadas |X)r los conjunto de tres dientes es el código de un determinado
extremos, y muestran la sencilla apariencia de una ristra aminoácido; así, la secuencia CC'l' ;cn el .\DN original c|ue
de salcliicltas en contraposición con la complicada estruc­ pasa a .ser GGA en el .\RN mensajero) significa «('I
tura de (ísqueleto y dientes del ADN. siguiente aminoácido cpic hay (pie añadir es glicina»;
Las «salchichas» individuales se diferencian asimismo G TA significa «añadir histidina». El mensaje comienza
de las unidades que constituyen los ácidos nucleicos. Se las con una secuencia «inicial», T.ACl o GAG, y acaba con una
denomina aminoácidos, y son grupos orgánicos íórmados «final», A I T o ATG. ¡Existen en la actualidad 6á fitrmas
principalmente ]X)r átomos de carbono e hidnígeno, pero |X)sibles de disponer cuatro tipos diferentes de dientes en
con átomos de oxígeno y nitrógeno próximos a un extre­ tríos, y únicamente 20 aminoácidos, |X)r lo (pie la célula
mo. Lstos últimos son vitales, ya c|ue aseguran que los ha incorporado «sinónimos»: por ejemplo, los cxxligos
enlaces cjuímicos entre los aminoácidos tiue se; agrujtan cm G l’A y G TG de la histidina.)
proteínas sean resistentes, pero no tan fuertes como para Los trabajadores del centro de deccKlilicación son cortas
no ser susceptibles de cambios. : Incidentalrnente, el térmi­ unidades en Ibrma de I. de un tercer lijx) de ácido
no «ácido» del aminoácido y del ácido nucleico no nucleico, llamado .\R,N «de transferencia». El extremo del
significa epu; éstets .sean sustancias particularmente cttrrosi- trazo largo de esta molécula (xi I, tiene tres dientes para
vas; sól(t denota una cierta similitud c|uímica con los (pie se apare,en con los del ARN mensajero, y el otro
ácidos fuertes.) extremo tiene una estructura química que enlaza al
Las células vivas contienen i'mieamenn; v(ánte clases de aminoácido apropiado con su conjunto de clientes descu­
aminoácidos, |)cro cuando éstos están ensartados en órde­ biertos. El .\R\ mensajero desliza lentamente su larga
nes diferentes y en cadenas de distintas longitudes, el molécula por el pequeño centro de dix'odificaciém, y a
número total posible de prouunas es inmenso. Virtualmen­ medida cpie pasa, el .\RN de transferencia apropiado
te, todos los procesos vitales son llevados a cabo por las identifica cada gru|X) de tres dientes y se aparea temporal­
proteínas, que constituyen el vasto ejército de voluntario­ mente a ellos. El aminoácido del otro extremo .se .suelda
sos trabajadores (|uc siguen las instrucciones de las mo­ entonces a la cadena de proteína en fítrmación por medio
léculas de ADN del núcleo. Si otaservamos la constitución (le enzimas esi)ecializaclas. El ARN mensajero continúa
del cuerpo humano, no en términos de átomos sino de circulando, y el ARN de transferencia, ya despojado de su
tipt)s de moléculas, nos encontramos con la sorpresa de aminoácido, es de.sechado. A continuación, otro se aparea
(|ue la mayoría de sus moléculas son de agua (hay que con los tres dientes siguientes y lilxtra el siguiente aminoá­
atribuir al agua las tres cuartas partes del pc.so de nuestro cido. Así se transmite con seguridad el mensaje del núcleo
cuerpo; y como la mayor parte del peso de una molécula y se fabrica la proteína requerida.
de agua se deb(' a su átotno de oxígeno, la abundancia de Los científicos piensan que con el descifrado d('l código
agua origina que el oxígeno contribuya mayoritariamente c(‘lular se comprende ya el proce.so vital; sin embargo, las
al peso d(d cuerpo). La inmen.sa mayoría de las moléculas reacciones implicadas son tan complejas que la descrip­
restantes son proteínas. ción completa es aún un lejano sueño. Recientes investiga­
Las prot(‘ínas (junto con moléculas de grasa) constitu­ ciones han mostrado, por ejemplo, que se omiten porcio­
yen el sólido recubrimiento exterior de las células, en el nes considerables del mensaje del .ADN cuando está reuni­
que se incluye la materia córnea (pie se acumula en el pelo do con el .ARN mcusajenr. ¿Gómo «salx‘» las partes rpie ha
y en las uñas. Las reacciones de la vida se deben a de omitir? Incluso en este correcto pnx'eso de copia deben
reacciones de cadenas de proteínas más pequeñas, que tener lugar reacciones. No (obstante, los científicos conocen
dotan en el interior acuoso de las células. Además de ahora dónde y cómo .se almacena la inlbrmación de la
reaccionar entre sí, las proteínas tiimen mucha irn|X)rtan- vida, cómo se transmite fielmente a las células hijas y el
cia en el control y promociiín de reacciones entre otras modo en que la célula traduce el código en proteínas.
moléculas. Cuando juegan este papel de mediadores entre Segtin el |)imto de vista que se adopte, algunas de las
dos moléculas reacias distintas (el proceso erpúvalcnte a la implicaciones son casi milagrosas, o bien desastrosas. Es
catálisis en química inorgánica), a las proteínas se las |X)sible tnjccar el .ADN de las células y reagru|)arlo a fin de
denomina enzimas. Una enzima suelda el esrpiclcto de las alterar el mensaje que transmite, así como insertar las
moléculas que constituyen el ADN; y prácticamente cual- jxirciones de .ADN de una célula en las de otra. Estas
cpiier reacción (pn'mica de la (xílula es auxiliada })or una técnicas de «ingeniería genética» íun _;^é'« es la intiirrnación
enzima especialmente adaptada a ese trabajo. total heredada transmitida |X)r una porciijn do ADN; abren
Los mensajes desde el ADN central se relacionan especíli- posibilidades tanto al bien como al mal. Si se insertase en
camentc con la manufacturación de proteínas a partir del una célula (|ue se reproduce rápidamente una jjorción de
material en bruto de aminoácidos de la célula. L 1 mensaje .ADN (|ue ordene la producción de una proteína útil, [xtr
[tnede ser: refmansc algunos aminoácidos en tal y tal ejemplo la insulina, esencial para los diabéticos, se obten­
orden; y el resultado que se obtiene es una proteína dría en jx)co tiem]X) un dejxisito repleto de células de
determinada, capaz de realizar una misiéiii esjx'cífica en la insulina. A un nivel aún más profundo, cuidadosos experi­
célula. T al como .se describió anteriormente, la ba.se del mentos serbre la alteración del .AD.N podrían suministrarnos
código de .AD.N son gru|)os sucesivos de tres «di<nUes». El más información acerca de la herencia y ayudarnos a
mensaje .se transmite en forma de dientes complementarios comytrender las enfermedades hereditarias.
mediante el .\R.N mensajero, y cuando llega al ceniio de Sin embargo, también existen peligros. Muchas bacte- 79
E l aplicar es una Jnenie mitorondrias de inirincada los anim ales reciben su en ergía de form as diíérenles.
juileiuial (le ener»íu i/ue se tihem eslrncinra. a J in de snniinisirar La energía de Itis células de los tmimtilcs procede de la
a l arder en jnesenáa de im'i’eiw. esla enerpía a la lempera/nra del comliustión del azúcar. La energía (|ue utilizamos provie­
¡Ms célalas de los animales cuerpo.
ne principalmente de sustancias (|uímieas, como el azúcar
<<(¡ueman» a:jíear poca a poco m
ordinario, esté o no inelnido en nuestra dieta, o de la
desettmposieión de moléeultts de grasa en la eélula. Y,
rcíilrnente, se titUa de una combustión, ('.alentemos un
terixin de azúcar en una llamti de gas; dcs|Dués de fundirse
y earbonizar.se se habrá consumido completamente, trtms-
fitrmándose en gas dióxido de carbono y vapor de agua,
l ’na célula animal absorbe azúctir y oxígeno del ('xterior,
eonvirtiéndolos tatnbién en diétxido de carlxtno y agua y
liberando energía, tumc|uc de una letrina menos espec-
ttieuliir.
La dili'ieneiti entre (|uemar aztictir en tina llama de gas
y cu nuestras células es sétlo una cuestión de tem|X‘ratura;
pero, en eualc|uicr caso, la eombustiétn del azúcar suminis­
tra energía. Unti ttiza de azúetir C|ue .se encuentre en el aire
a la temperatura del cuerpo no se convierte espontánea­
mente en dióxido de carbono y agua, ya cpie se necesita un
cierto aporte de energía p;ua c|ue se inicie l;i reaeeiétn. T,sto
lo podría Iftgrtir una llama, algo innecc.sario en nosotros
Itorque nuestras céhilas disponen de enzimas que «que­
man» el azúcar a la relativamente baja temperatura de
nuestro cuerpo. Las enzimas controlan y facilitan tina .serie
completa de reaecioiies por medio de las cuales el azúcai'
se de.scomTX)ne sucesivamente en moléculas más sencillas,
antes de linalizar transformándose en dióxidet de carbono
y agua.
Rstas reticciones tienen lugar en el interior de cavidades
tubulares, una es|X‘cie de «centrales eléctricas» situadas en
la parte exterior de la célula. Ln las etapas finales de la
combustión del azúcar, la membrana {|uc encierra este
fias son inocuas, y algunas viven iranc|uilaineme en peqtieño cuerpo se carga; l:i corriente eléctrica tot;il que
nueslro sisiema digestivo, eomo la favorita de los ingenie­ carga tocliis las «centrales eléctricas» de nuestros cuerpos
ros genétieos, la F..\{hichcria cali. Supongamos f|ue un sería siilieiente ]tara iluminar ininterrumpidamente una
experimentador alterase el ADN de tina tiniea eélula de K. bombilla de cien vatios. Esta energía se almacena en
cali de forma (|iie llegue a hacerse letalmente t(')xie;t, y epte íiania de diferencia de voltaje entre el interior y el exterior
esta eéluhi escapase del Ingtir donde está confinada; podría de las centrales eléctricas, de forma análoga a la diferencia
entonces multiplicarse indelinidamente, donando su liital de tensión (|uc existe entre los bornes de tina batería. Sin
característica a su descendencia. Kn este taso extremo, el embargo, la célula no puede emplear la energía eléctrica
esptmtoso resultado de un descuido momentáneo en el directamente; necesita un «[xirtador» f|uímieo para trans­
laboratorio ¡xidría ser una epidemia de una enít-rmedttd portarla dondet|uiera epte la eélula la necesite.
sin cura conocida. A la vista de estos peligros se han La m olécula c|uc u tiliza es el .Vi l’ ( Irijo.slnli) de adeno.simi).
introducido, en los últimos anos, nuevas medidas de en e.sencia tino d e los dientes sueltos c|ue ixieden unirse a
seguridad en todos los laboratorios de genética del immdo; lina cadena de ,\RN; el diente |)ropiam cnte dicho es
y la preoeuptidíi opiniíin públiea eomicn/a ;i ejercer adenina (Ai y porlti un gru p o fiisfatt) ribosa. Isxisten en el
presión sobre los eieniílieos im]tlieaclos en este tipo de .Vi l’ otros dos grupos de [iisfálos, ftirnum do un total de
investigación. tres. El gru p o d e fosfato final está sólo ligeram en te
en lazado, y cuando se «e s tim u la » l;t m olécula de .VI'F, ésta
La alimentación de la célula liberará d ich o gTU]X) a com p a ñ a d o de energía. La m olécula
Ihi.'i céluhi \iva no ptiede íimcioiKir sin ajxtrte de energía. cjiie lo ha liberado retrocede a las centrales eléctricas, en
.\1 considertir la litrimt en (|ue utta célula recibe su energía, d on d e la energíti cléciriea re]X)iie otro gru po de Ibsfaio; y
descubrimos la gran divisiíin f|ue separa la vida de los así, el A TI’ reconstituido puede v a g a r p or la eélula hasta
animales y l;t de las pituitas. Todos los demás |5rocesos (|uc se requiera su energía.
telulares la reproducción del ADN, la síntesis de proteí­ Las células de las irlantas también utilizan el .Vi l’ como
nas y su etidigo asociado son idénticos en todtis las portador de energía, pero lo hacen de manera oi:)uesta.
formas de vida, desde la de la bacteria unicelular hastti la Toman dióxitlo de carbono y amia, y a partir de ellos
de los seres humanos, dt-.sde la de los eleíimtes hasta la <le liirnum azúcares y expulsan oxígeno. Las células de las
80 la |)lanta de rtiibarbo común. Sin embargo, las plantas y plantas d('ben enfrentarse a la ardua tarea de tomar
('ticrgía dd exterior, oltteniéndola a partir de la luz solar ser engañoso. Ll Sol es un objeto enorme y poderoso, pero
]>or medio del casi milagroso proceso de la fotosíntesis. I.as realmente muy simple: un astrónomo podría consignar
pequeñas eeiitrales eléelrieas de las células de las plantas lodos los datos est'nciales acerca del Sol en una página, y
han de ser evidenUMnentc distintas de las de las células de con esta inittrmación íteóricamente) podría construir una
los animales: una elara dirererieia se inanirtesia en el color. cslndla idéntica. Sin embargo, la iníitrmación necesaria
|Hies son las centrales eléctricas verdes de las ccMulas las que para obtener una célula microscópica llenaría varios
otoi»an a las plantas sti color característico. Una moléctila lomos de una enciclopedia. Sin lálta de modestia, pode­
llamada clorolila absorbe li)tones de luz roja al comienzo mos afirmar (|ue los objetos más maravillosos del l niverso
TIcl proceso de lotosintesis, y la luz rellc)ada, luz blanca sin no son ni los cpiásars, ni los agujeros negros, ni los (|uarks,
r()|o. pan*ce verde. sino iKcsoiros mismos.
dada fotón de luz ex|)iilsa un electrón de una moleettia Con esta perspectiva, retornaremos a nuestros orígenes:
de elorolila; \- ésU' tiene stiliciente cnerí»ía como partí al eomii'iizo de la vida .sobre la Tierra.
desencadenar una serie de reacciones cuyo resultado íinttl
es ean>ar la membrana exterior de la central eléctrica. Vida a partir de la no vida
Ksia energía eléctrica es la em|)leada mievtimeuK' |)ara La superficie de la I'ierra antigua era una imagen del
retigrupar las moléetilas de A TI'. Tanto en las células de las Iníi('rno. Hace unos 4.000 millones de años :()()() millones
planttts como en las de los animales, utitt fuente de energía después de comenzar a litrmarse), la I ierra había alcanza­
carga una membrana, y ti jiarlir de estt' momento los do a|)rox¡madamcme su tamaño actual, pero aparte de
proci'sos de ])roducción y transporte de energía son ios esto nos resultaría irn'conocible. F.normes rocas caían
mismos. desde el cielo, al ser atraídos por la Tierra los fragmentos
Así pites, pese a (|ue los animales lomen los «productos finales de los restos del espacio prétximos a ella. .Sus
de desecho» de las plantas, oxígeno y azúcares, y las impactos horadaban enormes cráteres de cientos de kiló­
células de las plantas se desarrollen a partir de los desechos metros de extensión. La radiactividad calentaba las rocas
de los animales, diéixido de carbono y agua, existe muy terrestres dando lugar a enormes mares dt- lava fundida al
jxtea diferenciíi en sus mecanismos internos celtilares, es rcijo, que Huían y se esparcían por la superlicie; mientras
decir en los «cianotipos» de AON, en el |)mceso de tanto, los nocivos gases de los volcanes cubrían la I'ierra
decodilicación, en los lipos de aminoácidos utilizados en la con una espesa atmósfera repleta de nubes y desgarrachi
síntesis de las proteínas, o bien en las et;i|tas posteriores de por eontinuas tempestades. Acto seguido, llegó la lluvia.
producción de energía. La inmensa cantidad de vapor de agua ex])ulsado por los
l'lxisle una unidad asombrosa entre las (ininas de vidti volcanes se condensó, y cayó) como nn continuo aguacero
terrestre. sobre la ardiente superficie terrestre, enfriándola, hasta
acumularse fmahnenle en extensos océanos.
El lugar de la vida en el Universo No era ac|uél la clase de lugar (|iie escogeríamos para
La eom])lejidacl del proceso de la vida es algo asombroso. pasar unas vacaciones; sin embargo, tan inhétspitas condi­
Kn las secciones tmieriores hemos visto apenas parte de Uts ciones fueron las icUneas para nuestros más remotos
complicadas moléculas y de las reacciones (juímicas (|ue antepasados. La vida debe de haberse inieiado a partir de
las eslabonan y f|ue conlieren a la vichi sus ])ro]tiedades l;i no vida, y en las aparentemente benignas condieiones
únicas, (o n lodo, no es tan importante la com])lejidad de aeluales no ha lugar para este tipo de génesis. Si se
una célula vivti como sti organización. Cáiando se ob.serva expusienui a la atmósléra de hoy, rica en oxígeno, las
al microscopio tm bloque de granito, aparece como una moléculas orgánicas coni|)lejas cpie se encuentran en
mezcht compl(;ja de diminutos cristales, |)ero carentes de nuestras células, acabarían desconi]X)niéndose en dióxido
organización; podríamos reordenarlos, y la roca seguiría de carbono en vez de amalgamarse para producir organis­
siendo granito. Sin embargo, si alterásemos la estructura mos vivos. Cualquiera (|iie haya coinem])lado un incendio
de un;i célula viva, jamás seríamos ca|)aces de devolvt'rle (itrcsial sabe muy bien lo inestables (|ue son las sustancias
sus reacciones vitales, f'.n las criaturas pluricelulares, como (inímieas de la vida en presencia de oxígeno. Después de
el hombre, la organización llega a tales extremos c|ue, por todo, los animales obiit'iien su energía a partir de la lenta
ejemplo, la capacidad de pensar nos está dada por la conibustié)n de los com|)uestos orgánicos por aspiración dé
interconexión de dit'z mil millones de células nerviosas de oxígeno; la triste mirada de un hombre hambriento es,
nuestros cerebros. literalmente, el resultado de la combustión de las molécu­
Por ello, aun cuando jtodamos explicar los procesos las de su cuerpo en un intento desesperado por abastecerse
vitales en términos de partículas rundamenlales y de la de energía.
fuerza electromagnética, y aun(|ue asimismo mostremos Por otra parte, la ])rimiliva atmósléra terrestre carecía
:como lo haremos en la sección siguiente) el modo en (|ue de oxígeno libre, mientras que er;i rica en gases volcánicos:
la vida |)iiede apart'cer en la evolución astronómica del dié)xido de carbono, monéixido de carbono, siilfiiro de
Universo, ella constituye realmente una faceta aparte del hidrógeno, amoniaco y cianuro tic hidrógeno. Aunc|ue
mismo. Además de la investigación de lo muy pec|ueño y estos gases .son venenosos para nosotros, fueron el hálito
de lo muy grande, existe una frontera del eonocimienlo vital de los |)rimeros seres vitos. Ln el atroz entorno de la
\inculada con la noción más abstracta del desarrollo de la primitiva Tierra, estos compuestos reaccionaron entre sí
organización. Resulta muy fácil dejtirsi' impresionar por creando nuevas moléculas, sustancias (|uímicas orgánicas
los tamaños extremos, grande o pe(|ueño; pero esto puede mayores y más complejas que los gases originales. }}[
E l ¡iiimi’i estadio de! cm im ioilo Jertiíizad o, j una división E l material hereditario humano únicamente 23. pm lo que un
de una criatura comfdeja: ¡a ¡Msterior transformará estas está contenido en ios 4G óvulo fertilizado se complela con
célula Jertilizada se divide en células en un ser vivo, una rala cromo.somas de cada núcleo la m itad del de cada progenitor.
dos. Este óvulo de rata se ha que nacerá en sólo 20 días. celular <la burhuja neqra es el / I esto se debe la variedad de la
dividido a los dos días de ser núcleo de otra célula). Cada descendencia.
célula reproductora contiene

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Sniicjam es id(-as no constitiiyon sólo una decante


teoría. Fat un lanutso experimento reali/.aclo en 1953 por el
tjuímieo americano Stanley Miller. éste prepan'i un;i
mezcla ele gases sirnihires ;t los de la antigtta atmósléra
terrestre y los sometió a tinti descarga de 60.000 voltios
durame una semana, es decir, a un reláni[)ago artilieial.
Para asombro de todos, el ií((uido c(ue f|uedó en el fi)ndo
del matraz era un caldo rico en compuestos orgánicos (|ue
incluían euairo aminoácidos. Fis])oleaxios por los resultados
de Miller, otros científicos invesligtiron distintas mezclas cia imteslra epte la c|itímica orgánica sigite avanzando en
de gases .sometidas ;i diíérentes ])ertitrbaeiones, similares a las nubes de gas interestelares, algo insos|)echable hace
las r|ue deberían haber tenido lugar en la primitiva veinte años. Estas reacciones tienen lugar, proliablementc,
atmósfera terrestre, listas inelnítin ondas tk; ehociuc («es­ en las superficies de minúsculos granos de polvo de la
tampidos sónicos» de los asteroides y meteoritos (|ue nube; y existe la posibilidad de c|ite |)ued;in existir molécu­
caían;, radiación ultrti\ioleta ¡del Solí o, simplemente, las más complejas r|ue las encontradas en la superficie de
intenso calor (de las rocas fundidas). Iodos estos experi­ los granos.
mentos produjeron las moléculas más sim])lcs de la vida, Eos astrónomos han enccinirado también moléculas
y, adetnás, en profusiém. El «océano |trebi<’)tico» del ióndo orgánicas en algtinos de los meteoritos caídos a la Fierra.
de los matraces del laboratorio contiene todos kis aminoá­ Como vimos en itn capítulo previo, las «condritas earbo-
cidos necesíirios para la fitrniíición de proteínas, las tiáeeas» constituyen el material más antigtto del sistema
unidades individitales a partir de las (|ue se forman el AIXN solar, inalterado durante 4.600 millones de años. Tales
y el .\R.\; contiene asimismo otros compuestos, algunos de tneteorilos han sido investigados en detalle séilo reciente­
los cuales se encuentrati en las célttlas actuales; y otros más mente, y:i que. ;utnc|ue son muy eomitncs en el espacio,
(|ue, evidentemente, no h;m |)art¡cipado en el ])roceso de sólo itnos cuantos sobreviven al ardietile paso a través de
la \ id;i. la atmósléra terrestre. Una vez epte aterrizan, estos restos
Así pues, la |)rodticci(')ii de pec|ueñas moléeitlas orgáni­ se desgastan rápidamente, a menos epte se les ve;i c;ier y se
cas en la atitiguti Fierra parece casi inevitable. Atin les traslade inmediatamente al laboratorio.
cittindo en la década de 1950 esto constitttyt) itna sorpresa, El último domingo de setiembre de 1969, una luz
la astronomút modertia nos muestra (|ue las moléculas brilkinte relamp;igueó en el cielo mañanero cercatio a
orgánicas son .sorprctidentetnente comunes en el Fhii\-erso. Melboiirne, .Australia. El meteorito explotó sobre la pe-
Los radioastrónomos han detectado señales emitickis jtor cpieñíi ciudad de Murchison con un estatnpido semejante
varias moléeitlas orgánicas a las lotigiutdcs de onda de al trueno, y llovieron fitigmenlos de roca. Fite recogido, y
nidio desde distantes nubes de gas. Hast;i tihorti se han se antilizaron uti total de H2 kilogratnos; entre el porcenta­
identificado en el esp;icio unas eineuenui molécukis difi'- je de com))uesios de carbono, los ciemíficos eneontr;iron
H2 renles, y como ningitna es muy compleja, .su meni existen­ varios tijxis de aminoácidos, los com]K)nenies de las
proloínas. Do una u otra forma, las uniclaclos básicas rio la una crisis. Después de haber ctmsumido ávidamente los
vicia se habían reunido en el espacio durame la íiji inación ingredientes orgánicos del caldo cpic les rixleaba, no era
del sistema solar, o ineliiso ames, en la nube de gas de la obvio C|ue ttivie.sen otra fuente de alimentación, l nica­
(|ue finalmetue se condensaron los pltmelas. mente ofrecía alguna esperanza el diétxido de carbono de
No resulta dilicil com|)render cómo pudieroti haber la atmósfera y el disuelto en el mar. Ll desarrollo de la
aparecido sobre la Tierra moléculas orgánicas de la lótosíntesis salvó a las células vivas de devorarse entre sí
com|)lejidad de los aminoácidos, o de los gmpos (|ite hasta la extineiéxi, y por fin pudieron utilizar hi luz del Sol
constituyen los ácidos nucleicos. Algunas pudieron haber para transformar dióxido de carbono y agua en moléculas
sobrevivido a la caíeUi de los tneleoritos earbonáccos, oigánicas, asegurándo.sc así una fuetite de eiuagía permti-
mientras cpie enormes ctmiidades delxtn htilxxse sinleli/.a- ueute.
do a partir de la antigua atmeísfera volcánica. Segtíti el Sin embargo, el producto secundario de la lótosíntesis es
lti(X|tiímico Leslie Orgel, los ttntigiios océanos lueroti un (4 oxígeno, y a lo largo de miles de millones de años este
«caldo prebiótico» t on l;i coitsistencia de un ligero caldo «residuo» de las células de las plantas reemplazó gradtial-
de pollo. (|Lie hubiera ixxlido oler a laboratorio (|uímico. mente al diéixido de carboixi de la atnuísfera, haciendo
ba siguiente etajta de la historia de la vichi es la más f|ue ésta .se alterara lenuunente. Ll espeso \elo inicial de
oscura. JDurante ,')()() millones de años, ctstas moléculas diéixido de carbono había disminuido de espesor al disol­
sim|)les debieron agruparse para constiluir el .MXN, el .\RX verse en los mares y al reaccionar con las rot:as desettbier-
y las proteíntis; pero esto es apenas una parte de la tas; ahora, el resto haltría d(' descomponeise por acción de
historia. Eti el laboratorio |tueden íbrmar.se íácilmente mo- las células de las plantas. Ll resultado total de la íiitosínte-
Ic'culas gratules a partir de otras más pe(|U(;ñas, |)ero el sis consistió en situar los átomos de cíirbono del gas eu las
resulttido no es la vida: también han de desarrolhnse criaturas vivas, dejando el oxígeno en la atrnósléra. Puesto
reacciones c|uírnicas interdependientes. Das enzimas (nro- que el oxígeno es un gas reactivo, pronto descompuso al
teínas; «abren» al AD.N con el fin de permitirle reproducir­ resto de los gases luxivos que qtiedaban d<‘ la primitiva
se V c'xponer su incxisaje a la decodificación; y, recíproca­ atméjsfera volcánica. Ll nitiógeno, relativamente inerte,
mente, este mensaje constituye una planiíicación para la constituyó una cxceyx ión, ya (pie auiu|ue se encontraba en
jupclttcción de proteínas. De alguna íbrma, una serie de cantidades pequeñas comparadas con la abrninadora can­
rc*acciones entre los ácidos nucleicos simples y las proteínas tidad de diéixido de carixmo, no se disolvió en (4 mismo
simjtles deben haber incrementado gradnalnx'iile sn com­ grado en los océanos ni reaccioné) con las rocas descubier­
plejidad, originándose en el proce.so moléculas mayores y tas; ni tamptx'o con i4 oxígeno, el nuevo ingrediente
más com|)ltjas: el prexoso de la vida .se desarrolla por stis atmo.slérico. Cuando los demás gases se agotaron y nue.stra
propios medios; y el mecanismo de prociticción de energía atmósfera disminuyó su espesor, el nitrétgeno detuvo este
basado en las enzimas debe tambic'-n halxT.se desarrollado prex-eso y ;ic:abó siendo el gas más abutidante en el aire
simultánctamenle. Había algo clis|X)nible para Uxlas estas hoy en día, del que constituye casi cuatro de cada cinco
reacciones: en el abundante medio del caldo prebiótico, moléculas. Una de las citico es de oxígeno; mientras (|ue el
geiK'raclor de vida, existía una fuc'utc' di* materiales puros y argóti, resultante de la desintegraciéiti del potasio radiacti­
de «eombiistible». vo, se halla eti tercer lugar, cotistituyetido el 1% del aire.
Las células de fósiles más antiguos fueron halladas en los F4 dióxido de carbono forma eti la actualidad sé)lo ittta
c uarzos de T ig Trec, en Suazilanclia ,(]x-ro son scílo los más molécula de cada tres mil de la atmóslc’ia terrestre,
antiguos c|tte han dc'jado huellas, cosa epte ix) sucede con contrastando fuertcmetite con las atrnéisferas primitivas de
la mayoría de los organismos unicelulares). Teeluidos hace V'enus y Marte, compttestas totlavía casi por cotnpleto de
RIO millones de años, estos organismos simples muestran este gas.
C|ue la vida comenzó muy ])roitto en la historia de la Al de.saparecer el dióxido de carbotio del aire, las células
Tierra. Si reducimos la escala del pasado de la Tierra a de las plantas hubieroti de etifrcntarse a una segutida
sólo 46 años c:n vez de sus 4.600 millont:s, pcxlemos decir crisis, la asfixia por su propio residtto de oxígeno. Sin
C|ue pasó su primera infancia bajo un continuo bombtirdeo embargo, las céhtias animales restablecieroti el e(|uilibrio,
de rocas procedentes del espacio; pero a los siete años se pues consumieron las células de las plantas «(|uetnando»
habría Ibrmaclo la corteza de la Tiernt, y habrían comen­ su oxígeno para restituir a la atméisléra el diéixido de
zado a constiluir.se moléculas orgánicas simjtles en la carbono. .Aém hoy se matitietie este e()uilibrio, ya C|ue las
atmósfera. Ln sti ex tavo cumpletiños, a lo sumo, habrían plantas absorben el dióxido de carlxxu) (pie exhalamos, y
llegado las lluvias y los océanos inundaron la Tierra; las nosotros ing(TÍrnos sus cotnpuestos de carbono y respira­
rexas más antiguas conexidas datan de esta época y mos su residuo de oxígeno.
muestran signos de hi acción del agtia. Kn los cuatro años Ll oxígimo de la attnóslcrti prodttjo orta gran tx'volttiióti
siguientes se htibrían Icirmado las sustancias c|nímicas de en la vida, |tues la extraña molécula de tres átotnos de
la vida en las primeras células independientes, ctitla utui oxígetio, el ozono, fortnó un;i ctipa en la parte superior de
con un sistema c|uítnico enormemente complicado. Por la atmé)sl(:ra (pie filtró la lUx iva longitud de onda corta
consiguiente, la Tierra guardó liHinas de vida desde .su ultravioleUi del Sol. No había ya necesidad de servir.se de
tetupraua adolescencia hasta su tictital edad adulta, es la protección del agua del mar como pantalla, y la vidii
decir durante aiiroxitnadarncnte ITl tiños de un periexio de emergió .sobre la Tierra. A partir de este momento, las
vida de 46. ])lantas y los animales no fueron ya, durante mucho
Mu\ pronto, estas células primitivtis se etifrentaron a tiempo más, células simples.
Hacia lo mejor mantctiidas por los científicos ortodoxos de entonces. El
Kvidcmcmcntc, la vida ha dado un oran |Xtso adelante pro|)io Daivvin no había deseado iniciar una controversia,
desde el día en Cjue todos los seres vivos eran eclulas mas la amarga disputa religiosa y científica continuó
microscópicas C|ue nadabtin en los océanos. I'osiles de durante décadas. Le fueron dispensados honores en todo el
plantas y animales de complejidad creciente comienzan a mundo, pero el único honor cpie recibió del (íobierno de la
aparecer en rocas de hace unos cuantos cientos de millones Reina V'ictoria fue el entierro en la Abadía de VVest-
de años, l.'na vez que las células liuhientn desarrollado la minster.
habilidad de agruparse en tanto (|tic oiganismo itluricelu- Por proceso de evolución, la vida surgió desde las
l:ir, aptireció sobre la 'l'ierra tina enorme variedad de células simples hasta llegar a las complicadas formas de
dilcrentes clases de vida; animales, de.srle los in.scctos hasta vida actual. Hace tinos centenares de millones de años
los dinosaurios; y plantas como los gigantescos «heléchos» — época muy reciente en la historia de la l'ierra ,
del carbonífero, cuyos restos fósiles se desentierran en la algunas células desarrollaron la sutileza de vivir en común
actualidad en forma de carbón. constituyendo colonias permanentes. Fue ventajoso para
Pei'o (icómo pudo la vida haber seguido caminos tan estas células emprender tareas especializadas: en los ani­
diversos ctiando la ingeniosa «apertui';i» del ADN parecía males, unas digerían los alimentos, otras trans]X)rtaban las
garantizar C|tie todas las céltilas hijas serían (txactamente siisttincias c|uímicas por la colonia — o «ctierpo», como
eotno sus |)adres? La respuesta se ftindamcnta en primer ahora lo llamarnos- ; y otras más emprendieron la tarea
término en la m u ta c ió n . La radiación proeedente del de la Itx'omoción, mientras cine algunas se especializaron
espacio, o de los elcmentosVadiactivos del sticlo, ocasional­ en la transmisión de señales eléctricas. Se desarrolló un
mente desorganiza y cam bia el ADN de una célula, gt'tqx) especial de células para llevar a cabo la tarca de la
alterando sutilmente su mensaje. Experimentos como los reproducción.
realizados con la inosea del vinagre de i;í|3Íchi rejtroduc- Durante esta extensa etapa de la evolución aparecieron,
ción, D ru s o p h ila melanogasUr. y otras especies, muestran C|ue en la escena de la vida, dos factores nuevos y fundamenta­
una mutaciétn .sedo se presenta una vez |Xtr ctida millón de les. Los organismos plurici-liilares inventaron el envejeci­
(o|)ias de .ADN, lo ()ue no es un mal ritmo si, por ejemplo, miento y el sexo. I.as antiguas criaturas unicelulares eran,
pen.samos en términos de copias de discos de gntmóliitio. efectivamente, inmortales: se mantenían dividiéndose en
Además, como cada .ADN de la célula transmite t:mta pares de células hijas idénticas (salvo alguna ocasional
inlórmaciétn como la contenida en varios tomos de tina mutación; y, a menos (|ue fuera dev'orada o le faltara el
enciclopedia, el hecho eqtiivale a reproduciniina estantería alimento, la célula original «sobrevivía» indefinidamente
de libros un millón de veces con linicamcnte un error. en la forma de su pro])ia prole, l.as células simitles carecen
La inmensa mayoría de las mutaciones son jx'rjtidicia- de edad y se repnxlucen de la forma más .scncilhi posible,
les: el AD.\ alterado no ptiede controlar correct;imente a l;t dividiéndose.
célula, y ésta pronto muere. Sin embargo, existe la Sin embtirgo, los organismos pluricelulares enfrentan un
excepción, que dota a la célula de alguna ventaja sobre sus gran |trobleina con la reproducción. No pueden dividir
antepasados y parientes: medrará a sus expensas y, linal- cada célula de su cuerpo en dos, ya (|iie entonces serían
mente, sus de.scendienles sobrevivirán allí donde no podía dos criaturas mezcladas. ,\sí pues, tanto en los animales
hacerlo el tipo de célula original. líl desarrollo de la como en las plantas, p;irte del organismo está dedicado a
f()losíntesis en las células debe haber sido restiltado de la repnxlucción. Desde la perspectiva de la Naturaleza,
\arias mutíiciones ventajosas cjuc pnxltijeron, en último éste es el grtipo de céhilas más importante del cuerpo:
término, células que pudieron sobrevivir cuando se hubo mediante él heredamos la información genética en el
consumido el caldo jxebiótico. nacimiento, y la transmitimos a las siguientes generacio­
Los organismos vivos de la ’l ierra compiten continua­ nes. El resto del cuerpo es sólo un intrincado sistema
mente |X)r alimento y esp;icio vital: es ésta la segunda dedicado a salvaguardar y nutrir a los órgiuios sexuales
fuerza impulsora de la proliferación de íiirinas de vida. En hasta (|ue hayan madurado sulicientemente como para
la lucha por la supervivencia, es más probable que una crear lúturas generaciones. Y desde este punto de vista, el
criatura que ha heredado una característica útil alcance la envejecimiento es parte muy im|X)rtante de la evolución,
edad de la reproducción, y sus descendientes, que poseen (lacla nuevo organismo comic-nza como una célula simple,
esta misma earacterística, reemplacen gradualmente al y debe desarrollarse hasta la edad adulta dividiéndose la
tijX) original. Así pues, las clases o especies de vida en célula inicial una y otni vez para constituir la nueva
nuestro planeta cambian continuamente. Nuestras especies «colonia». Sin embargo, si tixlos los adultos de las especies
actuales de perros, elclántes o velloritas no son más fueran inmortales, jtronto crecería su número hasta el
[x-nnanemes que las de los dinosaurios o los heléchos |)unto de monojxtlizar las fuentes de alimento, y las nuevas
gigantes tlel carbonííéro. generacitxies no sobrepa.sarúui la infancia. Foi el jtnxcso
Charles Danvin fue el |)rimero en enunciar esta idea cic­ de evolución, los adultos ,sé)lo son necesarios durante el
la evolución |X)r selección natural del más apto en su tiempo en que se reprtxiucen; después deben morir de
(árnoso y controvertido libro de U5.ü9, El oris>en de las muerte natural y dejiir la escena libre para sus descendien­
especie.s. Aun(|iie a nosotros hoy nos jjuechi parecer obvia, tes. De esta forma evoluciona el aún poco conocido
su herética idea de ()iie las especies de plantas y animales pnx'eso de la vejez.
no habían sido establecidas por Dios en la Creación le Cada réplicti se desarrolla a partir de una célula simple
g4 enfrentó con his icli-as de la Iglesia, (|ue también eran prtxlucida por los fundamentales órganos sexuak-s de los
]3adrcs. No obstante, la diversidad de vida puede aereeen- Cuando los seres ¡¡lurieelulares largos jilam eníos que transportan
tarse mezclándose el ADN de los jtadres, y el sutil proceso evolucionan, las células adquieren señales eléctricas hacia )' desde el
de la reproducción sexual se desarrolla de modo que las Junciones esjíccializadas. ( hia cerebro. P'd propio cerebro es una
células de ambos padres se unen y se combinan para dar célula nerviosa, que aqu í aparece vasta red de células nerviosas
teñida y muy aumentada, tiene interrelacionadas.
lugar a una única célula con caracteres mezclados. La
«información» del .ADN de cada padre .sea el color de los
()jos o la altura del tallo de una planta tiene (|uc
competir en el núcleo de la nueva célula. A la ciencia de la
genética le concierne el averiguar |)or (|uc ,se acaba ■Jf' *" '
seleccionando una unidad d(‘ información, un g en . en vez
de otro.
Con el advenimiento de los organismos pluriceltilares, : - *»... A i - . ^
Itrimero en el mar y luego en tierra firme, (|uedaba presta
la escena para un enorme incremento del número de
especies de vida al ritmo marcado por la evolución. Todo
esto es muy reciente en la larga vida dt‘ la Tierra. Kn
nuestra escala de tiempo nxiucicla a 4fi años, las primeras
células se formaron cuando la Tierra tenía unos 12; | X t o
las i()rmas de vida pluricelular no aparecieron basta hace
unos pocos «años». A los 42 airarecicron las plantas y los
animales; y hace sólo un año Cjue los dinosauiios manda­
ban en la T ierra y (|ue surgienjn las primeras |)lantas con
llores. Hace un par de semanas, simios sin pelo comenza­
ron a utilizar las herramientas y el fuego; y en los últimos
segundos han ad(|uirido la tecnología para abandonar la
Tierra, nuestro planeta-hogar, en dimintitas cájtsulas
metálicas, al tiempo t|ue han comenzado a preguntarse:
¿existe otra vida en el Universo?

Los refugios de la vida


K1 tipt) de vida (|ue conocemos necesita un planeta-hogar
como la T ierra, un mundo actioso. L;»s reacciones quími­
cas de la vida tienen lugar en el agua: tanto la original, la
aparentemente milagrosa combinación de las moléculas
en las primeras células vivas en los océanos primiiivtts.
como el ¡)i'oce.so vital actual en nuestras pro]3Ías células.
(Químicamente, el agua es un disolvente muy versátil, y
nuestra vida (|uímica depende casi tanto de las [tropieda-
des de la molécula de agua como de las del átomo dt
carbono.
Al observar nuestrt) sistema solar, los inhóspitos climaí
de los demás planetas nos llevan a considerar a nuestra
acuosa Tierra como un lugar excejtcional. Los pec|ueños
Mercurio y la Luna no tienen gravedad suficientemente
intensa como jtara mantener una atmóslcra, y su agua se
evaitoré) en el vacío cercano del espacio. Venus, c|uc
comenzó |)r<tbablementc cual gemelo de la 'Tierra, estaba
dema.siado prétxirno al Sol, excesivamente caliente como
jtara (|ue el vapor de agua cayera en (itrma de lluvia; y,
además, la aimétsl'era de dióxido de carbono le arropti aún
más, hasta tjtie la temperatura de su superficie alcanz(') el ¿^' en cuanto a los planetas gigantes? Ln la alm(')sléra de
punto de fusión del plomo. .Marte, (|ue gira alrededor del ,Jú{)iter, reacciones del tipo de las de la Tierra primitiva
Sol en una éabita exterior a la de la Tierra, es dema.siado deben tic haber originado una amplia gama de compues­
frío. K1 agua quedé) allí atrapada en los casc|uetes polares y tos orgánicos; pero al no haber océanos ni costas roco.sas,
en las rocas de la sujx'rficie en í()rma de hielo permanente. la mayoría de los bioquímicos dudan de cpie se pudieran
.\un(iue los canales de su stiperlicic jxuecen cauces de ríos iórmar células. Impertérrito ante esto. Cari Sagan, el
secos, y muestran C|tie el agua fluyó alguna vez sftbre mayor optimista de la Universidad de Cornell, ha litrinu-
.Marte, no es cierto (|uc fuera la suficiente para generar lado la hipótesis de C|ue en la atmósli-ra de Júpiter pueden
vida; y los experimentos del Viking no han encttntrado vivir gigantescas criaturas gaseosas Ilutando en los espe.sos
compuestos de carbono en el suelo marciano. gases al igual C|ue los peces en el agua. 85
Sin embargo, ixua crieoiitrar vida alín a la nuesira '/ mías ¡as aiatu ras vivas deheu solar absorbido ea el l>roeeso de
debemos dirigir nuestra mirada fuera del sistema solar. En su existemia a i a vuerí^ía de la la /olosialesis. Los aaiaiales
nuestra Galaxia hay unos cientos de miles de millones de luz solar. L a s ¡¡laala.r verdes se <d)lieaea la eaerf’ia de las
estrellas, y las teorías astronómicas actuales muestran (|ue aliiuealaa de dióxido de earhnna mídéealas a sí sintetizada por las
)■ at^aa. ulilizando la eaergái célalas de las plantas.
la mayoría poseen planetas. El espec ialista en ordenadores
.Stephen Dole simuló la íc)rmaeión de los planetas en un
gran ordenador y descubrió c|ue los planetas rocosos como
la '['ierra se li)rman generalmente cerca de la estrella, y los a ciegas: sc'j Io podemos argumentar a partir de nuc'stra
gigantes gasc'osos, lejos de la misma. En un porcentaje' propia t'x])t'ri('ncáa. Eos científicos planettnios niiintiencn
razonable de casos .se obtiene un planeta del tamaño de la contacto con sondas distantes por medio cIc' ondas de
Tierra a una distancia tal de la estrella cpic el agua es radic), y ésta fue la primera i)osib¡lidad que se tome') en
lícpiida, |:)rimer rec|uisito para C|ue comience el proec.so de consideración. En 1960, Enuik Diake inició la primera
la vida. Señalemos c|ue aun siendo bastante pesimistas invcstigacicjn de señalc's extraterrc'strc's: diseñó su «Proyec­
como para pensar (|ue sólo una estrella entre un millar to Ozrna» para trattir dc detectar una eomunictición
posee un planeta familiar conlórtable, habida cuenta el inteligente desde las dos estrellas más et'rcanas semejtintes
gran número de estrellas de nuestra Galaxia, esto significa­ al Sol. Durtuile tres mc'ses «escuché)» con el gran radiotc'-
ría (|ue aún podemos tratar ecjn cien millones de lescopit) de 26 metros de Greenbank, en Virginia Oeste,
«Tierras». pero los resulütdos fueron tan vanos como el país dc' Oz,
Un ])laneta de este tipo aeabaiía indudablemente con­ homéaiimo del proyecto.
tando con oec'aiws de «caldo» orgánico come:) los de la A pesar de todo, la radio constituye un mc'clio eficiente
Tierra primitiva. Y ac|uí ingre.samos ya en el dominio de |)ara enviar mensajes a través de la Galaxia. El mayor
la espeeulaeic'ai: ¿se desprende inevitablemente la vida de rtidioteleseopio del mundo en Aiocibo, Puc'rto Rico
una mezcla semejante, o su presencia en la 'Tierra se debic') podría recibir un mensaje radiado |)or un telescopio
a un capricho cpic llevó a unirse a las moléculas que no similar clc'sde eualcjuier lugar dc nuestni Galaxia sin c(ue
habían podido repetirse por sí mismas? Ea notable simili­ las ondas dc radio liieran blocjueadas por el |X)lvo interes­
tud de todos los ¡iroec'sos vitales |)areee indicar C|ue todas telar. S(' plantea, sin embargo, el problema de la sintoni-
las células vivas puc'den descender de una célula viva zaeié)ii. Al igual que con un ec|uipo de rtidio ordinario, los
oiiginal, C|uizá sólo una afortunada coineidencia de mo­ astróiK)mos C|ue intentan simonizar una señal cósmica
léculas que no sc' rc'petiría en ningún otro planeta del deben conocer la longitud dc onda del transmi.sor; y como
millón semejantes a la Tierra. \'o obstante, los o[)timistas no existí' una guía de programas interestelares, hay que
arguyen ciuc l;i vida sobie la Tierra sc' inicié) de una fc)rma ]jrocurar ('Icgir una longitud de onda (|ue fuera lógico (|ue
sorprendcTitc-mc-nte rápida, en sólo un centenar de millo­ emplearan los extraterrestres.
nes d(' años; esto sugiere cpie siguió una sec uencia inevita­ T'rank Drake optó por los 21 em., la longitud de onda
ble de acontecimientos. En vc-rdad, no sc conocen todavía natural cU'l elemento más abundante y más sencillo, el
.sulieientemc'nte los comienzos de la vida como para fpic hidré)geno. En la actualidad .se h;ui t'xaminttdo ;i esta
podamos decidir nada al respec to. longitud de onda, con una sensibilidad mucho mayor (|ue
Este' argumc'iito ])uedc rcpctiisc ptira cada una dc' las la dc la investigaí'ión original de Drake, unas 600 estrt'llas
crisis dc la vida. ¿T uc inevitable que las células inventaran dc entre las más prétximas, y, ;id('m;is, sc ha completado la
la lc)tosíntesis cuando el «caldo» comenzó a ser demasiado investigación con barridos de todo el ciclo, con la ('speran-
tc-nuc'? Esas cxdulas animales que respiran oxígc'iio, ¿surgie­ za de detecttir transmisiones sujM'rintensas tm'is distantes.
ron para im]X'dir C|ue se asfixiaran las células de las Así y todo, nada st' ha conseguido.
plantas? ¿Ene inc'vitable, asimismo, que .se desariollara Pero ¿es aprf)piada la longitud de onda de 21 cm.?
ut\a espc'cie inteligente C|ue desc-ara conocer el Universo? Puesto (|ue la Galaxia está llena de gas hidrógeno, existe
¿O todo esto es sc'do fruto del azar? siempre un íítndo de radiación de 21 cm. C|ue interfiere las
El optimista conelifiría en c|ue todo ello svicc'dió en la ob.servacioncs. Algunos científicos piensan c|uc una raza
lc)rm<a adc'cuacla, y cine C'xisten millones de planetas con inteligente eseogt'iía una longitud dc onda más «trtmqtii-
vida inteligente; el pesimista podría acabar pensando (|uc la»; cpiizás entn' 21 cm. y 18 cm., la longitud (^' onda del
.somos la única lc)rma de vida inteligente en el Universo. ión hidróxilo •OH:, agua a la <|ue le lálttt tin átomo de
hidré)geno. Dado (|ue el hidré)gcno y el liidrétxilo constitu­
La comunicación a través yen el agua, esta banda de longitudes dt' onda ha sido
del espacio interestelar denominada «agujero dt' agua»; tal vez sea la longitud de
Entre los optimistas se enenentian muchos científicos onda más ;i])roi)iada para encontrar vida basada en el
dispuc'sios a pasar ;i la acción. Si se acejíta c|ue existc'ii agua. Sin embargo, las pro])ias moléculas de agtia emiten
otras cávilizacionc's «fuc-ra dc' ac|uí», algunas, seguramc'nte, a una longitud dt' onda de l,8.á cm. ¿No .serúi ésta tina
intentarían c'stableeer eontíicto con otras razas inteligentes. elección más ai()rtun;tda?
Por ello, durante los últimos sc'inte años todos los astróno­ En la actuíilidad .se realizan investigaciones a todas esttis
mos del mundo han buscado señ;iles inteligentes proet'dt'n- longitudes dc omla ])rineipalni('nte en .América y la Unióti
tc's del e.s|);ieio. So\ iética, y aunque no se ha dt'tt'ctado aún ninguna señtil,
Al ign orarlo todo acerca de los jjosiblcs extratc'rrestrcs, sit'mpre existe la duda dt' la sintonizaeiétn. Durante los
8() l)odría parec t'r C|ue nuc'str;i búsquecUi de sc'ñales se realiza t'iltimos veinte años sc h;m hecho al menos tres suposicio-
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l i e s li'igicas sobre la longitud de onda «apropiada» para el dominio de los planetas exteriores con velocidad suficiente
eonlaeU) por radio interestelar; es posible c|ue una eiviliza- como para no ser aít'Cladas por la gravedad solar. .Si se
eión un millón de años más avanzada que la nuestra hubieran dirigido a la estrella más próxima, llegarían en
tuviera de todo ello una idea eonqiletamente dilerente. unos 80.000 años.
Adtanás, trsos seres Iñpotéticos ptteden tener sus razones En la actualidad pueden construirse naves espaciales
para no emplear ondas de radio. Las longitudes de onda capaces de llevar a los hombres a las estrellas en esc
inframijas y ultravioletas son otras jiosibilidades, si bien tiempo. Por suptiesto, el problema es el del envejecimien­
no se des])lazan'an eon tanta rtiiiidez a través de nuestra to. La hibernación o la congelación, aun cuando disenti­
Galaxia llena de polvo. Herbert VViselinia se vali(') ante­ das, no son viables de.sdc el [)unto de vista médico. Una
riormente del gran satélite de ultravioleta Cdpnniai.'i, en pro])uesta más realista t;s la de Gerard O'Ncill, de la
órbita para explorar las estrellas semejantes al Sol más l.hiiversidad de Priiux'ton, un físico nuclear que descubrió
))róxitnas; |iero también erró el lilaneo. el ii[X) de «anillo de almacenamiento» crucial para el
1.a luz ordinaria tiene asimismo sus desventajas en tanto descubrimiento d(4 C|uark encitntado. Su último proyecto
que mensajero interestelar. y;i (|ue una señal Inleligenie atañe a la «colonización» del espacio, es decir, al estíibleci-
sería ¡mulada por el brillo de la estrella jtadre del planeta, mientü de gigantescas colonias de miles de [«¡rsonas c|uc
su «.Sol», al ser «vista» a través de las vastas extensiones jtermanczcan en órbita alrededor de la Tierra. ^ no hay
del espacio. Sin embargo, los láseres ofrecen una solución, ninguna razón ciue impid:i (|ue algunas de estas colonias,
ptics sería posible sintonizar tui láser para t|ue emitiera en «[ñipadas con cohetes a[3ropiados, realicen largos viajes
una de las longitudes de onda en las que la estrella [tache interestelares. O'.Ncill estima que dentro de un millón de
brillase déltilmente, es decir, en una línea de absorcicin años un ticm[X) incrt'íblcmentc corto astronómicamente
o.seura de su espectro. Si C'sta es la banda de comunicaeic'tn hablantlo— , los desrendientes de estos primeros pioneros
de la Galaxia, las primcnis señakvs extrau;rrestr(¡s podrían podrían extendcr.se por toda la Galaxia.
provenir no de una búsc|ucda basada en grandes antenas En rigor de verdad, el [irobleirui, si deseamos ir a las
de radio, sino de nn astrc'momo C|ue estudiara los espectros estrellas más rápidamente, es la cuestión de la propulsión
de las estrellas como parle de un proyecto de iuvestigacicin interestelar. Los cohetes de combustibles c]uírnicos que hoy
sin relación alguna con este tema. vemos despegar desde la Tierra no son bastante elieientcs
r;Qiié ocurriría si alguien en el l.Iniverso nos estuviese como [jara [jropulsarnos a las estrellas a mayor velocidad
«eseudiando»? En buena lógica, también nosotros del:>e- cjuc los exploradon;s Pioneer. La única sohición sería una
ríamos transmitir señales para cjue otros las delectasen. De aceleración suave pero continua, mantenida dunuite años,
hecho, el homitre lo ha estado haciendo durante dc'-cadas, y el único [jroceso realmente eficiente t(ue conocemos [jara
ya que las señídes de radio y televisión domésticas han ello es la energía rmclear. Un reactor nuclear uoclría
salido al espacio y han llegado ya a las estrellas .semejantes calentar i>as hidrógeno en una cámara de «comljustión», y
al Sol más pniximas. (¿uienciuiera que dispusiera de un este gas caliente ijodría impulsar al cohete tal como lo
gran radiolcleseo[)io y atinara eon la Irecueneia correcta, hacen los puses c;ilientes quemados uor un cohete ciiiímico.
sabría cpie existe vida inteligente sobre' la Tierra (aun O bien [Jodría utilizarse l¡i energía nuclear para desuoiar a
cuando lo c|ue eonsidne inteligente puede depender de los los átomos de sus electrones, con el fin de cine reuelieran
programas c|ue ea])tci. En noviembre de 1974 se utilizó el eléctricamente a los restos cargados rxtsitivarneme e im­
gigantesco telescopio de Arecibo para transmitir la [rrime- pulsaran así la nave hacia adt'lanttx
ra señal humana intencionada a las estrellas. Id mensaje se El liiiico diseño «práctico» de nave publicado hast¡i la
dirigié) a nn gran cúmulo de viejas estrellas con la lecha Ijombardea literalmente su ruta [jor el espacio. La
esperanza de qnc alguna de c;llas tuviera planetas con vida sonda fno tripulada; d(^ la Sociedad Británica lnter[)lane-
avanzada. Desgraciadamente, incluso a la velocidad de la taria a la Estrella de Barnard staía i)ro|Julsada por las
luz, el mensaje tardará en llegar 24.000 años hasta obtener explosiones de minúsculas bombas de hidrógeno dispara-
respuesta, que nos llcígaría 48.000 años después. Esto pone das hacia atrás a un ritmo de 250 por segundo, cada una
de manifiesto la increíble soledad del espacio intei'estelar. de ellas accionada sucesivamente jxjr haces de láser. Las
Las enormes distancias imyrlican t|ne los mensajes, más snccsiv^s explosiones serian recogidas por un [jaragtias
que conversaciones, deben ser monétlogos. Y cnando magnético situado en la parte posterior de la nave, c|tie de
recibamos una señal, ésta podrá proceder de una civiliza­ esta forma sería inpulsada a vt'locidades cada vez mayo­
ción que ha desajtareeido durante el tiempo transcurrido res. Un vuelo de este tipo, realizado en dos etapas, podría
en recibirla; o nosotros podremos haber desaparecido antes atravesar los ,á,9 años luz que nos separan de la estrella de
de recibirla. Barnard en «sólo» 17 años.
Sin embargo, la limitación real al vuelo interestelar es el
Viaje a las estrellas límite absoluto de velocidad impuesto [xir la Naturaleza:
El hombre siempre ha deseado cxjjlorar. Es mucho más la velocidad de la luz. Según la teoría de la relatividad de
intrigante una expedición tripulada a la Luna que una Einsiein, nada puede desplazarse con mayor rapidez que
misión de robots (|ue llevara a cabo los mismos cometidos la radiación electromagnética; por consiguiente, el tieni|X)
a un costo iniérior. Por tanto, es [jrobablc que un día .se mínimo para llegar a la estrella de Barnard es de .7,9 años
dirija hacia las estrellas una nave espacial lri[)ulada. luz; y ésta es la estrella más urói.xima conocida con un
Disponemos ya de la tecnología necesaria. Las naves de sistema [jlanetario. Hasta losTíiás o[Jtimistas reconocen
gg paso enviadas a Júpiter, los Pioneer 10 y I I, viajan al f|ue el planeta habitado más [jróxinio es improbable (|ue
D os /tipoh’licas cokm ias la luz solar es rejlejad a por encaja en las actuales teorías d(í los físicos. .\o resulta
espaciales. C ada una es un m edio de gran des espejos. Una exagerado afirmar c|ue nuestra comprensiíin del Universo
cilindro hueco de T2 kdóm etros nave esp acial sim ilar equipada se trastrocaría si fuera posible viajar más ráftido C|ue la luz.
de largo j 6 kilóm etros de con ilum inación a rtijic ia l, y con Por supuesto, esto puede ocurrir en un futuro lejano,
diám elro. E l rápido g iro , uno una un idad de Im p u lsión , jm dría
cuando nuestras actuales teorías nosiparczcan tan ridiculas
cada dos m inutos, crea g rav edad transjrortar lentam ente colonias
terrestre a rtijic ia l. m ientras que
como las tjue consideraban plana a la fierra. No obstante,
hum anas hasta las estrellas.
estas Kíorías pareetm ofrecernos una imagen cada vez más
esto a menos ele varios cientos de años luz. De acuerdo con unificada del funcionamiento de la Naturaleza, y el límite
la teoría cicniílica actual, jam ás será |3osiblc pasar unas de la ví'locidad de la luz probablemente tardará aún en
corlas vacaciones sobre la l^ierra de otra estrella, ni viajar abandonarnos. Durante un cierto tiempo como mínimo, el
alrededor de la Cíalaxia como lo hace un avión sobre la logro más complejo y fáscinanle c|ue nos ha proporciona­
superficie terrestre. do nuestra experiencia de la Naturaleza, es decir, la vida
I.a restricción de la velocidad parece sei* rundamenial en misma, pcrinancccrá vinculada a la fierra... a menos cpie
el Universo. Los escritores de ciencialicción pueden sallar a alguitm se k; ocurra venir a visitarnos desde otros
dentro y lucra del «hiperespacio», pero esta ytosibilidad no mundos...

89
K ! m ic m c o p io pone de
m anifiesto bellas sim etrías a una
escala mucho m enor <¡ue la
apreciable p o r el ojo. Pistas
células fo r m a n la p arte central
de una raíz de ranúnculo.
6. La frontera de lo infinitesimal
La cxiolnración de lo muy pcciucño os tan diiícil y costosa L as ííisliiiio.s m étodos de con luz p o la r iz a d a ; con
como la exploración del Universo exterior a nuestro itum im ir im ieslias en el ilum inación en cam po oscuro, en
¡tlaneta. Aceleradores de partículas de millones de dólares microseopu) íteenhían aspectos ¡a que sólo se ve la luz
se disputan los fondos con los observatorios y con las diferentes. E sta s diaiom eas difu ndida ublieuam ente; \ con
fa tu a s unicelulares) están luz transm itida uorm alm ente,
misiones de sondas espaciales. En priiiKaa línea, cicntííicos
(d)serm das (de. a rrib a a h a j o ) : que atraviesa la muestra.
dedicados y apoyttdos por los más modernos ordenadores
trazan ambas íiontttras del conocimiento y, cotno veremos,
descubren que los límites de lo ultramicroscópico desalían
al sentido común t;mto como los descubrimientos astronó­
micos estimulan nuestra imaf^inación en el otro extremo.
Si acercamos paulatinamente esta pá,^ina a nuestros
ojos, los detalles se pondrán cada vez más de manifiesto.
Las lótosralías en color se convttriirán en simples estructu­
ras de puntos. Sin embargo, existe un límite por debajo del
cual el ojo fatigado no pitccle enfocar más, y ]X)r ello hasta
el siglo XVII nadie conoció nada que fuera más pc(|ueño.
Hacia esta época se inventó el microscopio simple, (|ue,
eíéctivamente, constaba sólo de un cristal de fuerte au­
mento (tal como al parecer sucedió con el telescopio,
puede (|tie hayan sido varios los ópticos que lo descubrie­
ron indejtendientcmcntc:. Un cristal de aumento nos
permite ver detalles normalmente invisibles para ntieslros
<)jos, y en el siglo XVII los ópticos holandeses hicieron
importantes descubrimientos con estos microscopios sim­
ples (de una lente). Atiton van Leeuwttnhock, pañero de
proíé.sión y conserje tlel Municipio de Dclll, tallaba ktntcs
de ])recisión en su tiempo libre. Con la ayuda de estas
])cfiueñas lentes observó, a través de cristales de aumento
del tamaño de una cabeza de alfiler, un mundo diminuto
que nadie había visto antes, de.scubriendo la estructura,
cuidadosamente ordenada, del tejido vivo, así como la
existencia de seres unicelulares que, ahora lo sabemos, son
descendientes de las formas tk; vida originttrias de la
fierra. Las lentes de Leeuwenhoek, de casi doscientos
aumentos — los suficientes para que una única letra cubra
una página de este libro— , colmaron los límites de la
tecnología de los cristales de aumento, y el versátil
científico inglés Roben Hooke dio el siguiente paso al
disponer dos lentes en un tubo, fabricando así el tipo
actual de microsco]3Ío compueslo (varias lentes;.
Desde entonces, el progreso tecnológico ha perktcciona-
do en mucho el microscopio compuesto de Hooke, pero en
la actualidad aún se re(|uiere más. Sin embargo, exisu; un
límite natural (|ue ni siquiera el mejor micrctscopio puede
superar. La luz .se propaga como un movimiento ondula­
torio con una longitud de onda inferior a una milésima de
milímetro, lo (|iie impide C|ue podamos ver cosas de
tamaño menor. Pensemos en las olas del mar chocando
con una roca. Si la roca es grande contiJarada con la
distancia entre las crestas de las olas — la longitud de
onda , éstas no pueden atravesarla en línea recta, y su
mox imiento se modifica. Sin embargo, cuando las olas se
encuentran con un pequeño obstáculo, tal vez el mástil de
un barco hundido en vez de una roca, su movimiento
prácticamente no .se altera. Lo mismo ocurre con las ondas
knnino.sas. Un objeto comparativamente grande, como la
cabeza de un alfiler, afecta :i las ondas luminosas con que
se encttenira, y la perturbación resultante es la imagen C|ue
\emos: pero-un único átomo, o una molécula, sc>n dema­
92 siado pe(|ueños pam perturbar a estas ondas.
hig u ra de dilracchin d e ra jo s X ésta, tom ada f o r .U anrire más corlas, del tamaño del átomo y menores, conocidas
del .U).\: los rayos X emergen H 'iikins d el h'ing's C ollege de como rayos X : son las longitudes de onda ajX'o|iiadas para
de la nudécida iritis intensamenie Lon dres, se e lia id ó la estructura «ver» átomos como si fueran grandes obstáculos. Un
en muís direceiones que en otras. de d oble hélice riel .\t).\. microscopio de rayos X debe mostrarnos los átomos
.1 ¡xirtir de foto g ra fía s romo
individuales de un trozo de materia; yx-ro, desgraciada­
mente, los rayos X son notablemente difíciles de enfocar.
Un microscopio ordinario, o inclu.so un cristal de aumen­
to, fimeiona porque los rayos lumino,sos .se desvían y se
enl()can por medio de sus lentes, pero no es fácil construir
una «lente» para rayos X . Como veremos más adelante,
existen formas de conseguir este ti|X) de resolución (l()rma-
> (ión energética de imágenes) utilizando electrones. Con
todo, los rayos X constituyen una herramienta vital para
comprobar la disixrsición de los átomos en las moléculas, y
z/ ■ \V los físicos han inventado un ingiMiioso sistema sin lentes
para este })ro[x')sito (en cierto modo, es similar al registro,
■0 m ■^in lentes, de un objeto tridimensional con lá.ser sobre la
placa l()lográliea plana de un holograma).
■J* « 4 * V, ' * 4^ • ♦ lili cristalogrtilía de rayos X se comienza a partir de un
iiik <*> ♦ #t cristal ))uro de la sustancia, en el (|uc están agrupadas
0 moléculas idénticas en cuidadosa disposición. Los haces de
V\ / / rayos X las atraviesan y algunos soti desvitidos por los
.itornos de las moléculas. La disposición de átomos, que se
0 / repite una y otra vez en el agrupamiento molecuUir, hace
(|ue los l ayos X salgati más intensamente en unas direecio-
nes (jiic en otras. Si se sitúa una placa (biográfica para
registrar los rayos X difractados, se revela un ditigrama de
puntos y líneas. La habilidad del cristakígrafo de rayos X
estriba en descifrar este intrincado diagrama y descubrir la
distribución de los átomos. Para molécuhis sencillas biista
con experiencia y sencillos cálculos, pero las moléculas de
las células vivas rcc|uicren más esfuerzo, tai carrera paia
l\)i coiisiíiiiicnic, no |)o(lcnios liiliriiai iiii mitroscopio descubrir la moliXula de ADN, ganada jxir muy poco por
supcrjxjteiuc p;ira v(a- directamente los átomos. I » s biólo­ Lnmeis (áick y Jam es VVatson, fue en su mayor parte
gos utilizan aún microscopios (ipiicos para obs(;rvar células cuesticin de desentrañar las enigmáticas huellas ekjadas
vivas, pues la arciuitecinra básica dtí la célula es visible, en por los rayos X difractados por estas mok'cukis. En la
especial cuando se tiñen c|uímicamcntc sus diferentes actualidad, estos cálculos se efectúan en ordentidores (|ue
estructuras. Sin embargo, no surge ningún indicio de la pueden escoger entre posibles configuraciones de átomos,
compleja (juímica de la vida desde este burdo observato­ eom|)arando los resultados predichos con los experimenta­
rio. Es algo así como contemplar una ciudad desde el aire: les en una breve fraccitín del tiempo (|ue emplearía un
veremos trazados de calles y bUx|ues de casas, pero no investigador.
podremos ver la actividad constante de los seres humanos Líi cristalografía de rayos X nos muestra de forma
(lile contituye la vida de la ciudad. indirecta los átomos individuales de la materia. Sin
•Al incrementar el microscopio en más de unos mil embargo, el físico germanoamericano Edvvin .Mueller ha
aumentos, alcanzamos ya los limites de la Naturaleza. Los inventado un dispositivo completamente diférente con el
detalles que veremos son tan pequeños como la longitud C|ue puede kttografiar átomos individuales. En su micros­
de onda de la luz, ligeramente inferior a una milésima de copio de emisión de campo, una cabeza de aguja extrema­
milímetro. Si observamos un alambre gradualmente afila­ damente fina y eléctricamente cargada está centrada en
do, a medida que nos a})roximemos a ese tamaño comen- una cavidad en la (|ue se ha hecho el vacío. En una etapa
zará a distinguirse cada vez menos, y la parte más afilada anterior han sido adsorbidos en la superficie metálica
será simplemente invisible. No jxidemos superar el límite átomos de helio, y a medida (|ue la aguja .se carga más
incrementando el aumento: las imágenes simplemente se positivamente, los átomos de helio pierden sus electrones y
hacen mayores ix-ro no nx-joran su dellniciiín - tal como pasíin a ser iones cargados piísitivamcnte. Estos iones de
ocurre al ampliar una fotografía desenfixada— , mientras helio [xjco ligados son entonces fuertemente repelidos pol­
que cual(|uicr cosa más peciueña permanece invisible. la punta de la aguja cargada similarmente, y salen
Potencias mayores conducen a lo cpie los microscopistas (k'spi'didos .según trayectorias rectas. La punta de la aguja
llaman, gráficamente, «aumento vacío». tiene liirma redondeada (aunque a muy pequeña e.scala).
Podemos no obstante aprovechar el hecho de que la luz de forma cpie cuando el campo ek'ctrico obliga a .salir a los
no es la única onda en el almacén de la Naturaleza. iones de helio según trayectorias rectas, los iones C|ue
Existen ondas eicctromagnétieas de longitudes de onda inciden en el extremo superior de la cámara de vacío 93
Cuando la Ii k <’> través de pero a una escala mucho m enor: anterior de los físicos, que calilicaljan el comportamiento
una doble rendija, los dos nuevos las regiones de «on das de de la luz como corpuscular y (jndulatorio, descubriéj (|ue
frentes de onda «interfieren^, m ateria» perturbadas alta las ecuaciones (jttt- clcscriben el modo en que se mueven los
froducien do regiones de intensa energía muestran dónde existe electrones o en t|ue vuela una pelota de goll kj hacen como
perturbación (b r illo ) r de calm a m ayor p ro b a b ilid a d de que se si unos y otra fu(Tan paquetes de ondas. Estas nuevas
relativa (o scu rid a d ). f.a m ateria encuentre la partícu la de
ondas no son campos eléctricos y magnéticos fluctuantes
se com porta de form a sim ilar. m ateria.
como la hiz y otras radiaciones electnjmagnéticas, sino
nrir/fís de materia: «una lluctuación en la posición de la
propia materia», sería tina manera de describir la extraña
predicción de De Broglie en lenguaje no matemático. La
comprensión de |3or cpié la materia se comporta en forma
de ondas es esencial si apuntamos a los límites de nuestra
búsqueda. Para hacernos una idea de ello, podemos
'' , r * \ %
investigar cómo algo tan vulgar como una pelota de golf
resulta afectado |XJr sus |)ropiedades ondulatorias.
l a forma más sencilla consiste en comenzar con la
onda-|jartícula natural de la propia luz. Qjloquemos dos
dedos adyacentes casi tocándose, de manera (jue ejuede un
hueco de menos de un milímetro entre ellos. Pongamos el
luu'co delante de un ojo y miremos a su través un íóndo
Ijrillante, por (tjemplo el cielo, y veremos linas líneas
oscuras a lo largo de la longitud del hueco. Esto es una
evidencia directa de que la luz se comporta como una
onda. Ea luz, perturbada al atravesar el estrecho hueco,
«interfiere» de Itjiina qtte en unos lugares las «cntstas» de
proy<x:tan, dcctivamciuc, una imagírn <k: la punta d(‘ la las ondas ctjincidcn y dan lugar a una línea brillante,
aguja. Kl aumento de este «microse,o])io» de])cnde del mientras Cjue en otros las «crestas» coinciden con los
tamaño de la cámara frcnu; a la |junta de la aguja. Es «valles» cancelándose entre sí y dando lugar a oscuridad.
posible un aumcnito de un millón de veces, y a esta escala Las bandas alternas luminosas y oscuras son lácilmente
se pueden detectar las imágenes de los átomos individuales explicables en términos de ondas.
(jU(' constituyen la punta de la aguja. Fotografías de estas .Sin embargo, también podemos pensar que la luz se
imágenes enormemente amplificadas son ya clásicas en la propaga como un chorro de partículas. Ea sensación de la
historia de la ciencia, y constituyen prueba detcírminante visión (;s, simplerntaite, el impacto sobre la parle posterior
de que la materia está realmente constituida por átomos. de nuestros globos oculares dt; innumerables fotones lumi­
Como para la mayoría de la gente ver es creer, una nosos individuales. Las franjas alternativamente luminosas
lotografía de microscopía de emisicín de cam]X> es intuiti­ y oscuras significan que los fotones inciden principalmente
vamente más convincente que los esfuerzos de los filósofos, sobre ac|uellas franjas que vemos como brillantes y evitan
(]ttímicos y físicos a lo largo de siglos para probar la teoría las ántas negras (;n apariencia. Es imjxjsible decir dónde
atómica de la materia. incidirá cada fotón individual antes de tute atraviese el
No obstantty tanto l;i cristtilografía de rayos X como la hu(;co entre los dedos; pttro sí podemos afirmar que es más
microscopía de emisión de campo, pese a sus enormes probable C]ue lo haga en una «banda brillante». Así es
aumentos, son bastante limitadas. .Si desecarnos una foto­ como se vinculan los aspectos de «onda» y «partícula» de
grafía del interior de una célula como la veríamos t:on un la luz. Imaginemtjs un fotón Itimitjoso que se propaga a
microscopio ordinario superpotente, clel:>emos recurrir a través del hueco de los dediJS. Si fuera una simple
otros instrumentos. El microscopio electnáiico toma foto­ partícula en movimiento, por ejemplo una bala, no se
grafías utilizando un tipo .sorprendente do radiación de desviaría, y al mirar hacia la luz veríamos simplemente
longitud de onda corta; los propios electrones. una tira unilórmemente iluminada; pero el fotón se
comporta también comcj una onda. Podernos pensar <;n la
Ondas-partículas parle t|ue se cornptjrta como onda propagándose a través
Cuando en el siguiente capítulo nos ceñeontremos con la del htux'o, (‘ interfiriendo consigo misma para dar lugar a
naturaleza de la luz veremos c|ue, a veces, se muestra en zonas no perturbadas y a zonas de gran perturbación.
diminutas |rartículas, y otras, en una extensa .sucesión de Ahora bittn, <;s simplemente más probable que el paquete
(judas. Hac(' algún tiempo, Max Planck y .Albcrt l'ánstein de energía o fotón .se mu(;va en una dirección en la que su
señalaron el extraño comptjrtamiento de la luz, ponkendo otida asociada Ibrrne una zona de mayor perturbación.
así de manifiesto una extraña faceta más d(' la Naturaleza. K(j se puttde decir en cuáles de las zonas brillantes
Las partículas materiales ordinarias electrones, átomos e acabarán kjs lóiones individuales. Es sólo cuestión de suer­
incluso pelotas de goll' y planetas— pueden comjjortarse te. P(‘ro, cuando millones de fotones incidan, se distribui­
como ondas. rán equitativamente entre las bandas brillantes «fuerte­
Esta revolución fue anunciada por un noble francés, el mente perturbadas», mientras que evitarán las regiones
94 príncipe Louis de Broglie. Prosiguiendo el pensamiento «poco perturbadas» haciendo que sean negras.
Com im ibacw n de í/iie la mnlei ia m ateria» de los electrones ! ü micro.scopio' electrónico de
Im ede com portarse como una rejlejad os p or las diferentes barrido produce im ágenes en
onda. Un h az de electrones capas de! cristal inlerjleren enire profu n didad con una resolución
rejlejados p o r un cristal de sí. produciendo zon as circulen es mucho m ayor (¡ue la de un
níquel no form a un sim p le en las (¡ue se concentran tos m icroscopio óptico convencional.
punto, sino una serie de círculos electrones rejlejados. E stos ¡rtóhulos rojos están
concéntricos, ¡.as "(indas de aum entados (iO.IHX) veres.

Si pensamos (|uc (;sto suena a eoiijuro, eslareinos en lo Sin embarget. cuando descendeuKts a las minúsculas
cierto. K1 comportamiento de la luz como onda y ptirlícula masas de las ¡tartículas fundamentales, las ondas guía son
tiene completo sentido cuando se e.xpresa mediante sus muy im{t(trtantes. Ln realidad, las longitudes de onda de
correspondientes ecuaciones, pero resulta im|josil)le deseri- la materia {tueelen ser incxtnvenienlemente largas. Pttr
l)ir (m términos vulgart^s lo Cjue sucede, pues estos aspectos ejem{tlo, un eleclrém que se des{tlaza {tor el filamento de
de la luz no constituyen precisamente una exptniencia una lám¡tara tiene una l(tngilud de onda mayor (pie el
cotidiana. Sin embargo, la descripción de la luz como un tamaiiit de un átomo, pero si se acelera el electrón, su
l(5té)ii cuyo movimiento está controlado por ondas «guía» longitud de onda se reduce: en esKt ladiea el secreto del
que deciden ctiál es la direcciéni más probable en que se mierosco¡tio electrónico, la herramienta más versátil {tara
mueva es una aproximación razonable. (tltscrtar mctléculas y estructuras celulares.
Volviendo ahora a las «ondas de materia», nos encoit- Al tener un haz de ('lectrones una longitud de onda
trarnos con cjue alijrtunadamente podemos pen.sar en ellas mucho menor cpie la de la luz (y similar a la longitud de
de una l()rma similar. Cualquier objeto (pu- .se mueve tient' onda electromagnética de l<ts rayos X ), se {tuede enfocar
una onda «guía» asociada, pero en la \ida diaria las íáeihiK'nte {tor inediit de cani{tos magnéticos. (La rnayoiía
longitudes de onda son tan pec|ueñas (|ue no podemos de nosotros cuenta con «lentes» electrétnieas en nuestras
medir los efectos. Tomemos un ejemplo similar al de los ltro(tias casas; de heelut, las bobinas magnéticas de un
l()tones de luz (|ue .se propagan a través de una rendija. Si tubo de televisión enlitcan Uts eleetrttnes {troeedentes del
enviamos una .suct'sión de {telólas de golf a través de un cañón de electrones en la {tantalla.) Los ¡trímeros micros-
jtorlal abierto, teóricamente sus ondas guía interferirán co{tios eleclrétnicos imitaban a los ó¡tlicos. Un haz de
consigo mismas, dando lugar a que exista una minúscula electrones que llega hasta la muestra es aumnilado ¡tor un
probabilidad de que cada {telóla no lo atraviese t-n línea «objetivo», y se lo recoge sobre una ¡tantalla o una ¡tlaca
recta. Si sujtoneinos que nuestra {tuntería es exacta, en fittográíiea. Ln los más recientes microscopios electrónicos
ausencia del {tonal todas las {telólas se inirodueirían en ('1 «de barrid(»>, el haz de electrones se icl1<;ja en la su¡terficie
hítyo. Sin embargxt, a causa de la «naturaleza etndulatoria de la muestra ¡tara dar fotografías que se pueden observar
de las {telólas de golf», la (tn'sencia del ¡tortal im|tlica ((ue tridimensionahnente.
cada bola alcanzará el campo en un lugar ligeramente Muchas de estas li)tografías de los microscopios eleclré)-
diferente. A eada lado del banderín existirán regiones a las nicos de barrido dan una sensación de mayor «realidad»
que llegarán {telttlas de gttlf ¡«brillantes», en la analogía cpic las de los microsco¡tios convencionales; al verlas,
de la luz) y regutnes donde no lleguen ¡«oscuras»). La resulta difícil ¡tensar (¡ue conlenqtlamos un mundo cien
dificultad en la {tráctiea reside en que estas bandas mil veces más ¡tequeño (¡ue la vida rival, en el que un
«luminosas» y «(tscuras» están se¡taradas ¡tor menos de cabello humano tendría diez kilómetros de largo y .sería
¡una millonésima de billonésima del diántelnt de un más ancho (jue la altura de una casa de cuatro ¡ti.sos. Lsie
átomo! es el límite que, ¡tor ahora, ¡todemos alcanzar en cuanto a 9,^
lólograíias con dctalk" j>ara inlenlar ir más lojcjs, dentro quark «libre», los experimentos de dis])ersión de electrones
del átomo, son necesarias técnicas más indirectas. íy muones; constituyen la «evidencia» más ajtroximada
(|ue tienen los científicos de los (|uarks individuales.
En el interior del átomo A esta altura, deberíamos retroceder y precisar (|ue a
Krnest Rtuherlitrd, el físico neocelandés primero en trans­ escalas tan ftccjucñas como de las tpit' se trata en física de
mutar nn elemento en otro, fue también el primer hombre partículas, la nocié>n de ¡amaño es bastante ambigua.
C]ne se asomé) al interior del átomo. Stt método, muy Probablemente un electrón no tiene «diámetro» real, es
simple en esencia, prefiguré) muclios expt'rimcntos poste­ infinitamente pec|ueño y de masa y carga puntual. Sin
riores c|iie procuraron invcslig;ir en lo más pe(|iieño. Se embargo, en un experimento re:il, el electrón se comporta
ba.sa en bombardear un blanco con determinado tipo de como si tuvierti tin tamaño prácticamente igual ;i su
partículas, y ver cpié le sucede. Sus proyectiles .enm longitud de onda: al aumentar su velocidad, su tamaño
núcleos de helio de alta \elocidad emitidos naturalmente efec t ivo disminuye.
por elementos radiactivos; y el blanco, una delgada Un ])rotón lento se comporta asimismo como una
lámina de oro. Predijo un resultado simple. Kn a(|uclla partícula del tamaño de su longitud de onda, pero a
época, los cicntílieos creían t)ue los átomos eran difusos, velocidades más altas su tamaño disminuye Imsta alcanzar
extensas burltujas icón electrones embebidos) y, por tanto, un límite; por ello, un protón tiene im tamaño real
las partíctilas de alta velocidad debían poder atravesarlos significativo cine coincide prácticamente con la distancia
en línea recta; y aunc[ue la mayoría así lo hicieron, hubo (|tie separa a los quarks que lo constituyen.
unas cuantas epte rebotaron. Cenno afirmó Rutherl()rd, Como ya hemos señalado, el mundo de lo muy pc(|ueño
«era casi tan increíble como disparar un ])royectil de hace pocas concesiones al sentido común. Los físicos de
l.á pulgadas contra una luya de papel de seda y (|U(' |)artículas no hablan generalmente en términos de «taimt-
rebotara y nos diera». ños», |)ties los tanuiños medidos dependen generalmente
Sólo cabía una explicación. Casi toda la masa del átomo de cémio se realice el experimento, e incluso las masas son
y toda su carga positiva deltía est;ir conc:entr;ida t'n el a veces difíciles de definir. Los quarks de tin protón están
centro, sitio al cpie Rutherlórd denominó núcleo. Kn torno fuertemente ligados, y la energía de enlace, e(|ui\alente a
a él, prácticamente todo el volumen del átomo está vacío, la masa, implica qtie la suma total de las masas de los tres
y únicíimente contiene los electrones Cjue giran a su C|uarks no es la misma (pte la del protón. K.1 lenguaje de los
alrededor. Hoy, esta imageti de los átomos nos parece muy físicos de partículas es rico en términos exétiieos, algunos
familiar, pero en 1910 constituyé) un avance revolueionario baslíintc fámiliarcs, como energía y carga eléctrica; y en
en nuestro conocimiento del Universo. otros, más ;dcJ;idos de la experiencia cotidiana, como
Unos .sesenta años más tarde, estos experimentos de extrañeza, encanto, spiti isotétpico, paridad y número
«tiro ;tl bhmco» comenzaron a revelar lo (|itc había dentro bariónieo y Icplónico. V se precisa aún una plétora de
de las supitestas partículas «ftindamcntales». Al lanzar un términos nuevos ftani describir las insé)litas propiedíides y
electrón sobre otro, los mismos rebottin c:omo si se trattira reacciones de las partículas fundamentales tjue constituyen
de un par de bolas de billar. Si se acelera el primer nuestro Universo; a escala muy pe(|ucña, tiene más
electrón a una velocidad mayor cpie la c|ue tenía al sentido emplear términos como éstos (|ue conceptos habi­
comienzo, disminuirá .su longitud de onda de materia, y tuales como el de tamaño.
ambas partículas rebotarán como si fíicran bolas más A este nivt‘1, los r('snltados experimentales se entrenu'z-
peciucñas. Incluso a las más altas velocidades (lue los clan con la teoría. No podemos ver quarks individuales ni
físicos |)ueden comtmicar a los electrones, éstos siempre leptones, y su evidencia nos llega indirectamente de
rebotan como simples esferas cuyos ttimaños efectivos destellos luminosos o de avalanchas de corriente en los
dismimiyen al aumentar la velocidad de la partícula, detectores de partículas, así ajrno a partii' de trtizas
simplemente porc|ue disminuye la longitud de onda. I.os citrvadíis .sobre las placas l<)tográlicas. L;t mayor parte de
físicos piensan Cjue los electrones .son realmente simples las nuevas partículas más exé)ticas no se muestran ni
partíctilas puntuales. si(|Liiera de esta forma, jx*ro los físicos han de recurrir a
Sin embargo, ctiando los electrones choean con proto­ ellas para explicar la produccié)n de partíettias conocidas
nes, el cuadro es totalmente diferente. Kf>s electrones con en combinaciones, trayectorias y energías inespenulas.
longitudes de onda suficientemente cortas son reflejados de Todo esto puede parecer caminar a tientas, pero los
una f()rma poco habitual, lo cpie muestra (|ue los protones resultados de distintos experimentos, interpretados por
no son simples puntos materiales. Kn vez de ello, [xtrecería grupos de investigación diferentes de todo el mundo, son
que existen tres puntos dentro de cada protón en los (|ue consistentes, y la gran mayoría de ellos confirma las
está concentradíi la masa. Al principio se denominaron predicciones de la teoría actual. Sólo unos cuantos ofrecen
«partones», pero ahora es obvio que poseen exactamentt' resultados inesperados, fx-ro en vez de contradecir l;i
las mismas característieas (|ue habían predicho los teétricos teoría, la extienden al introducir, jx>r ejemplo, nuevos
para los tres (|uarks constituyentes de un prc>tón. Más tipos de partíettias. Hay distintas razones para pen.sar C|ue
recientetnente, estos experimentos de dispersión utilizan ya el extraño mundo de los quarks y de los leptones, con sus
electrones cuyas enormes velocidades les confieren longitu­ peculiares propiedades y sus exóticas reacciones, es tan
des de onda stificientemente pequeñas como para «pene­ real como el de los átomos. Recordemos C|ue la existencia
trar» en los protones, mostrándonos los propios (|uarks. de átomos y moléculas se basó nittchos años en una
95 Aunque, por cierto, los físicos no han logrado aislar un evidencia experimental indirecui.
La búsqueda de lo invisible Los resultados más interesantes ile los ticelertidores son
La clrcada de 19()Ü fue Irsiigo de; la «canora (-spacial» las nuevtis ])ariículas: en 1971, l;i jirimera partícula con
para situar a un hombre en l;t Luna. Tras un gran gastf) y ciuarks encantados; poco después, una ptirtícula con pro­
el desarrollo de la nueva tecnología de los cohetes gigantes bablemente un tuievo (itiark («fondo» o «belleza»); mien­
y de los sistemas de viajtt espticiales, los am(‘ricanos tras que en este mismo período se ha hecho más evidente
«ganaron» cttatido Neil Armstrong ptt.so el pie .sobre la existencia de un quinto miembro de la familia de los
nuestro rnunckt hermtmo en 19(i9. Las de 1970 y 1980 .son leptones. Como vimos en el capítulo 3, es itnposible
testigos de una nueva, tumcpie menos divulgada, earreni, ])rotlucir una nueva partícula de la ntida, pero si se
cuyos premios son tilgo más C|ue el prestigio nacional o el concentra energía suficiente en un lugar, puede originarse
retorno con un sacf) colmado de rocas lunares. Ln inmen­ un par }xirtícula-antipartícula. Luía fortna idóneti de
sos laboratorios de los Estados Unidos y de Eairopa, los obtener esta concentración de energía es lograr (|ue iitia
lísicos persiguen a las últimas partículas de c|ue está partícula de alta velocidad colisione con otra: los residuos
constituido el Univer.so. Los premios no son .sólo el de la colisión están generalmente constituidos por un;i rica
descubrimiento de nuevas partículas, sino (|ue cada nue\ o mezcla de partículas y tmtipartículas, y .sólo en ocasiones
experimento encaja otra pieza eti el cotnplejo rompecalte- aptircee un par desconocido previamente.
zas de las partículas fundamentales y de las íiterztis; y, así, El procedimiento más sencillo para provocar tina coli­
llegará un día en el qtie el rompecabezas se habrá sión de este lijxi es hacer que un haz de protones,
com|)letado, permitiéndonos contemplar la descripcitin electrones o lo (|ue fuere, de alta velocidad, incida sobre
com|)leta de la constitución básica de nuestro Uhiiverso. un blanco lijo. El blanco, quizás un blotjue de hierro o una
Los laboratorios deben .ser enormes, pues inchtyen cámara llena de hidrógeno lícitiido, debe tener bastante
má(|uinas (|ue aceleran ])artíctilas a tremendas velocida­ cspe.sor como para cine exista una probabilidad mayor de
des. El principio es sini])le. Si se sitúa una partícula (juc las partículas del haz colisionen con un núcleo del
cargada (tn un campo eléctrico, es impulsada por la fitcrza blanco y produzcan un «suceso». Ltis trazas de los residuos
eléctrica. Los clectiX)nes de un tubo de televisión se de la colisión de estos sucesos infiirman ;i los físicos sobre el
aceleran exactamente d(t la misma íitrma: son arrttslrados tipo de partículas íy ami]xirtícul;isi producidas. Gomo la
por la ruer/,a (déctrica a través del vacío de! Ittlxt hacia la mayoría de tales sucesos tienen lugar en experimentos de
pantalla cargada itositivamente; al golpear contrti la p;m- «blanco fijo», los físicos jxteden medir un número razona­
lalla de íóslóro, su energía de movimiento se transforma ble de los comjtarativamcnte infrecuentes suce.sos que
en destellos luminosos t|ue dan lugar a la imagen. producen nuevas partículas. La media de estos resultados
Sin embargo, los tísicos de partículas neccsittin electro­ suministra a los experimentadores \alores bastante preci­
nes de mucha mayor velocidad. En Staníitrd, California, sos de algt) Un importtuite como las masas y las vidas
los electrones son acelerados t:ontinuarnente a lo largo de medias de las nuevas partículas.
un tttbo de vacío de tres kilómetros de longitud. El Sin embargo, los experimentos de blanco fijo no utilizan
alargado montículo que cubre esta sofisticada má(|uina .se por entero las inmensas energías de las partículas incideii-
extiende sobre el campo como si se tratara de un terraplén tes. Imaginemos que éstas sean eexhes de carrera que
de l;i Edad dtd Hierro, ptisando bajo las autopistas ctiando ruedan en una pista circular. Nuestros «núcleos» blanco
se cruza con ellas. En su extremo, estos electrones salen son otros coches estacionados sin freno en el arcén. Al
disparados sobre una btirrera de experimentos p;ua coli- comenzar el experimento, los coches se lum salido de la
siontir con otras partículas y acabar ofreciendo algunas carretera y han colisionado con los estacionados, originan­
respuestas a los interrogantes c|ue se plantean los físicos de do un montiín de residuos. No obstante, la mayor parte de
partículas. Muchos acelttradortts se construyen en lórma de la energía de los coches se emplearía en el ch<xjue con los
gran anillo, eti el que las rápidas partículas se desplazan estacionados, impulsándolos hacia delante, de manera (]ue
en redondo nuintenidas (tn el centro del tubo de vacío por este nuevo movimiento absorbería parte de la energía cjuc
imanes situados a lo largo de íicjuél. El mayor acttlerador de otra forma se hubiera empleado en los residuos.
euro]X’o, el del CERN, laboratorio próximo a Ginebra, es Existe un modo bastante simple de resolver este proltle-
un anillo completado recientemente de 7 kilómetros de ma. Gonstruyamos una segunda pista prácticamente del
cincuníéreticia: acelera protones hasta el 99,9997% de; la mismo tamaño (]ue la primera, pi-ro de fiirma ligeramente
velocidad de la litz. E.1 costo de estas instalaciones es un diferente, de manera que ambas'se intersecten en sólo dos
retlejo de su tamaño y complejidad; el nuevo acelerador lugares. Enviemos ahora los coches ]x>r una de las pistas
euro]X'o, por ejemplo, reirresenta partí las naciones partici- en el sentido de las agujas de un reloj, y por la otra en
patUes l.lOO millones de francos sttizos Í25Ü tnilloncs de sentido contrario. En los ixintos de intersección existe la
dólares a pritcios de 1971. posibilidad de (|ue un coche de una de las pistas colisione
Resulta irónico que los físicos necesiten máquinas tan frontalmente con uno de la otra. Si ambos tienen la misma
enortnes y tan caras jxira estudiar los elementos más masa, ptirarán en seco, y toda la energía del movimiento
pec|ueños del Universo. Sin embargo, así es, y ya hemos se transfiamará en residuos de la colisión. El precio a
visto parte del porqué: la naturaleza de la onda de la pagai por estas colisiones de muy ¡lita energía es (|ue .son
materia. Para «jx-netrar» y observar que partículas como com])arativainentc infrecuentes: la probabilidad de cjuc un
los protones están constituidas por (|uarks, se necesita coche choque en una intersección con otro es mucho
sondarlos con partículas de alta velocidad de nuty corta menor <jue la de (|ue colisione con un cohe estacionado en
longitttd de otida. el experimento de blanco fijo. 97
No oljsianlc, estas colisiones de alta enerí>ía son impor­ En un inkroscofno electrónico, los átomos se puso de manifiesto
tantes enando se buscan nuevas partículas. Según la electrone.s son reflejados ¡wr las bombardeándolos con núcleos de
lormula masa-energía de Kinstein, cnanto mayor tes la capas más externas de los helio de alta energía,
energía presente en la colisión, más masivos son los tipos átom os; el microscopio de observándose c/ue algunos
emisión de campo utiliza núcleos retrocedían sin desviarse; ¡mees
de partículas y antipartículas que puedan originarse. Los
de helio (¡ue se repelen de electrones de alta energía
experimentadores hallaron el nucvf) Icptxin con los anillos
eléctricamente para form ar una pueden mostrar cdiora los quarks
de almacenamiento de intersección de Stanlórd, simple­ que constituyen los protones _v los
imagen de los propios átomos.
mente porque permitían producir colisiones de alta ener­ L a estructura interna de los neutrones del núcleo.
gía. Los electrones y sus antipartículas, los positrones,
procedentes del gran acelerador, estaban «almacenados»
en dos anillos en intersección, y se los mantenía girando en
direcciones opuestas. Kn las intersecciones, los electrones y
positrones de alta velocidad podrían colisionar, aniquilán­
dose unos a otros en un fogonazo de energía tan imcai.so
ií ik Iíi asoi'iad.) ai
que en los residuers se originarían partículas y antipartícu­ t i - ■- ■■•s
las, siete mil veces más |X"sadas C[ue (i electrón, en letrma
■■■■I.-.
de energía transformada esixrntánearnente en pares mate-
ria-antimateria.
Ln la actualidad se construyen, en Stanford y en
.Mcmania, anillos electrón-positrón aún más potentes con
(i fin de intentar crear partículas todavía más masivas,
l'ambicii se proyectan, en Luropa y en Estados Luidos,
anillos de colisiones protón-protón y protón-antiprotón,
[tues los físicos de partículas coni|)iten para tratar de
(‘uconlrar nuevas partículas aún más pesadas. Y no es sólo
una cuestión de «coleccionar» partículas como la gente
colecciona sellos o monedas, sino de que cada nuevo tipo
de quark o leptón nos diga algo acerca de cómo está
constituido el Universo. Sin embargo, la jirioridad funda­
mental es la búsc|ueda de partículas pesadas que no sean
quarks ni leptones, sino las partículas «W» y «Z», manili-s-
taeiones de la pro|jia fuerza nuclear débil.

La energía virtual lo une todo


Para coinjirender cuál es en la actualidad la última meta
de los lísicos de partículas, debemos .sumergirnos nueva­
mente en las extrañas maneras en que se comporta la
Naturaleza a peqtieña escala. Así pues, antes hemos
hablado de dos lámilias de partículas, los quarks y los
leptones, y de las cuatro fuerzas de la Naturaleza. Pero
¿C|ué son estas fuerzas? ¿Cómo pueden interaccionar dos
partículas separadas? Hace tiempo (]ue los físicos recelan
de la idea de «acción a distancia», y prefieren ]jcnsar (mi
términos de algtma vinctilación tangilJe entre ambas
partíctilas. p r o io n

Con el lin de apreciar en t|ué puede consistir esta


\incuiación, debemos volver a la lámiliar fuerza electro­
magnética. Si aproximamos dos electrones cargados nega­
tivamente, sus cargas los repelen y los separan bajo la
influencia de sus campos eléctricos. Lsta es la forma de ver la fuerza electromagnética. No obstante, cuando comenza­
la acción a distancia. .Sin embargo, la teoría cuántica mos a prcguntariu)s de dónde vienen y adónde van, la
muestra (jue existe un vínculo tangible entre ambos teoría da una extraña respuesta: ¡no existen en realidad!
electrones: un muy fugaz intercambio de fotones. Los Las raíces de esia extraña situación se encuentran en la
lótones ícapítulo siguiente; son los paquetes de energía en naturaleza onda-partícula de toda la materia. El físico
los que la luz se traslada; en efecto, son un tiyx) de alemán VVerner Heisenbcrg estableció en 1927 t|ue la
partículas, pero no se compoiian como el C|uark o el dualidad onda-corpúsculo tenía consecuencias tanto lilosó-
leptón. ficas como científicas. Denominé) a esto principio de incerti-
Kn cierto sentido, no resulta soprendente que los impli­ dunihre. Existe un límite natural de lo que jxxlemos
cados sean los liatones, ya que son ftartículas de radiación conocer acerca del Universo c|ue parece infranqueable.
9!i electromagnética, y la repulsión electrón-electrón .se debe a Para entender este fúncionarnienlo, retornemos al no
¡■J í¡rati acelerador de ¡larl/adar enersiétieos del anillo se ntilir^an tina vía lógica aunque tiparentemente indirecta. El [trinci-
del Fenni .\'ational Arceleralor /¡ara com/mdfar la eslrneinra de. pio de incertidumbre nos muestra asimismo cinc no po-
¡Mboratory, en Illinoii, tiene (i.5 í/uark.s de la.', /¡artindas _r /¡ara tlemos medir energías con precisiém. a menos cine poda­
kilómelros de circunfeiencía. hr< crear /¡ares de nueras /¡articula.^ mos efectuar la medición a lo largo de un determinado
fmltme.s tremendamente r anli/mrltaila.'s.
periodo. Para las energías cotidianas, el tiempo que
necesitamos es muy corto y no .se plantean problemas. Sin
embargo, cuando nos enfrentamos con las energías mucho
demasiado serio ejemplo de un campeón de goll' <|ue menores de las partículas fundamentales, los tiempos
efectúa su d riv e a través de un portal, hacia un campo necesíirios son más largos. Pensemos al respecto de una
distante. Hn au.sencia del portal haría exactamente un forma más práctica desde el jtunto de vista de las fuerzas:
hoyo, o. dicho de otra forma, la pelota de golf no se un paquete de energía puede aparecer esjxmtáneamente
desviaría a uno y otro lado de la tr:iyectoria recta c|ue en el vacío, así como desaparecer de nuevo en un tiempo
conduce al hoyo. Sin embargo : despreciando por el breve, tan breve que el límite de la Xaturtileza nos irnjtide
momento la luz), no habría forma de conocer la ]X)sición su medición. En cierta manera, ésta es la versión de l;i
de la pelota en su camino hacia el hoyo. .\c|uí reside la .Naturaleza del refrán «ojos C|ue no ven, corazón Cjue no
justificación de nuestro portal: si la pelota alcanza el siente»; aun cuando la energía existe durante un tiempo
campo, debe haber pasado entre las jambas y podemos demasiado breve como para ser medida, ello no significa
conocer así su posición; pero también a(|uí existe un que vulnere la ley de la conservaciétn de la energía (sí
problema, pues la naturaleza ondulatoria de las pelotas de significa, en cambio, ([ue resulta imposible crear energía
golf implica (|ue la de nuestro ejemplo pueda restthar de la nada).
ligeramente desviada de su trayectoria recta. Al definir su Así pues, cuando dos electrones se rejtelen aparentemen­
posición por medio de la puerta, no podemos tener ya te debido a la fuerza eléctrica, en realidad intercambian
seguridad iiccrca de la dirección exacta en C[tie se desplaza. fotones cuya existencia es dimiasiado fugtiz corno para cjuc
Por supuesto, estos problemas no le preocupan al los pixlamos medir directamente. Quizá no sea ésta la
golfista práctico. El puede \er la pelota en todo momento mejor dcseripciém de lo cpie se llama un «campo de
■auiKjue los fotones de luz tpit' relleja hacen su trayectoria fuerza», pero los físicos pueden efectuar cálculos basados
mucho más incierta que la minúscula dcsviacicm funda­ en este intercambio di* fiitones «virtuales», y los resultados
mental debida al principio de incertidumbre de Heisen- concuerdan extremadamente bien con diversas clases de
berg:. Ahora bien, si reemplazamos l;t pelota de golf por experimentos. Esta es la teoría de la electrodinámica cuántica.
un electrón, el portal por una rendija estrecha, y el campt) tina de las más exactas de la física actual; relaciona los
|X)r una placa fotográfica, las consecuencias son obvias. fenómenos de las fuerzas eléctricas y rnagiiélicas con otras
Cuanto más intentemos definir la posicié>n del electrón a |)ro|)iedades de las partículas fundamentales, como el spin,
uno y otro lado estrechando la rendija, su tiaturaleza y da cuenta de los aspectos ondulatorio y corpuscular de la
ondulatoria hará tanto más incierta su direccié)n. luz y de otras radiaciones electromagnéticas.
lo d o esto encíija con las fuerzas de la .Naturalezti por Por tanto, los físicos \cn al fotón como un;t ptirtícula

99
Ciiindrns iniií'éiilii<v\ de ordenador anali~a las respuestas DemosIración generada por eiieantado-qaaii arriba ( mnones
dislinlM lifm de detectores de de! detector r pone de manifiesto ordenador de las parlíenlas <¡ne D ) . )■ el ídlimo .se desintegra en
l¡artkidas rodean el /¡nulo de los tipos de pares parlieula- brotan de ana anie/uilaelón en el dos conjuntos de partículas
anií/iriltieióii electrón-jwsitrón en antipartiada qne se han creado a ■S/. IC, i/ne canjirma la existencia designadas por I r 2. Id
el Stanford Linear Aecelerator partir de cada explosión de ele parlíenlas «encantadas». Un neutrino (arriba i.zqnierda) se
(,'enter (SI.ACj. mostrado por el energía. { Cortesía del ¡.envíeme par e/uark encantado-antiqnark se injiere, ¡mes e.uafia sin ajectar a
l/sieo C ail l■'liedha:¡. l n llerh e h ! L a h o r a lo is . I elesinlegra en dos paies qnarh ninguno de los detectores.

l a s [úerztis electroimignética y débil, nuestra eta])a actual


en la iinilieaei(')n de las liierzas de la Naturaleza.

Cola fuerte para los quarks


t|ue initT])i('ta dos ])apdcs. Un simple l<)ioii es solo fam bién en la lúerza fuerte median partículas hipotéticíis,
radiaeión, coiikj la luz, (¡ue se traslada de un lugar a otro; correcta yx'ro inelegíintemcnte denoniinadtis gluones. Los
pero los fotones virtuales, f|uc existen durante un tiempo gluones agrupan a los (|uarks de tres en tres |)ara constituir
demasiado breve eomo ptira ser medidos, son los portado- los bariones, como el protón o el neutréin; y |)tieden
ri's de la fuerza elcetromagnétiea. Natuntlmentc, los (isleos tamliién immtener unidos pares (|uark-anticpiark, como
han dedueido C|ue las otras tres fuerzas también deben ser los mesones. .No parece probable cpie aparezcan gluones
transportadas )X)r ijartíeulas virtuales. Isstas no jHieden libres en los acUtales experimentos de física de partículas,
por delinieión ser deleetadas en su ptipel de jxirtaelo- pero los físicos han conseguido aprender mucho acerca de
nis de fuerza, pero ;il igual (|ue los lijtones, deben existir en los rpiarks y de sus gluoiK's asociados a partir de las
lorma «retil» traslad<ándose eomo un nuevo tipo de raditi- propiedades de estos grupos de quarks fuertemente liga­
eión. dos. las viejas «partículas íiindamentales».
Según l;i teoría de Steven VVeinberg y Abdus Salam, La fiter/a fuerte es realmente intiy fuerte, al menos hasta
(|ue relaeiona las (iiorzas débil y eleetrom'agnélica, el l()tón el punto tpte se ha demostrado (pie es imposible extraer un
sé)lo es uno de una familia de cuatro. Difiere de sus quark de un baritín oponiéndose a ella. Ln 1977 hubo un;i
hermanos en cpie no |X)see masa, y ésta es la raz.étn por la conmoción al creerse (pie los físicos habían delectado
f|ue las fuerzas eléctricas y magnéticas o]X'ran sobre (piarks «libres» en pecpieñas bolas metálicas i sobre la base
tlistancias muy largas. Las otras tres partículas de la fuerza de que tenían cargas eléctricas menores (jue l;i del elec­
débil :una llainachi «/», y dos llamadas «VV»i son trón), pero posteriores experimentos más stnisibles no
pesadas, jrrobablemente unas 70 veces más pesadas ([iie el coniirmaron esos resultados. Hay en verdad razones teóri­
protéin, y la teoría muestra (pie esto las restringiría a los cas para pensar (|ue los eptarks no pueden existir aislados.
alcances mucho más cortos que saltemos (pat tietie la Dentro de un |)rolón u otro bariém , los (piarks
Íiierzíi débil. parecen vivir existencias claramente independientes. Ante­
:\sí pues, los lisíeos compiten actualmente en la búsque­ riormente hemos mencionado cómo electrones de alta
da de las partículas W y Z, (pie. létgicamente, deberítm velocidad puediai señalar con precisión tres «centros de
encttiUrarse en los aceleradores de muy alias energías (|ue masa» dentro del protón. La lúerza liicrte ¡tarece actuar
se itroyttctan ahora en Luroptt y en los Lstados Unidos. No eomo un trozo de goma: cuando dos quarks están muy
serán éstas nuevas partículas que añadir a la coleccitín, próximos se tifeclan muy poco entre sí; pero al intentar
sino (pie sus |)ropiedades darán cuenta a los íi.sicos del .separarlos, la liierza se hace cada vez más intensa. (Las
1(X) grado de exactitud ;i que se ha llegado en la unificación de demás (iicrztis de la .Naturaleza actúan al conlrtirio:
ruanU) más próximas csuiii las partículas, más iiuciisas partículas vimuiles eu el cpic estaría im])licada una
son las íucrzas dcciroma,í>iU'lica, dchil o gravitatoria.) Kstc partícula denominada «gntvitéin». La grtivitación tiene
inIrccuciUc comportamiento de la Itier/.íi íiierle encaja algo de intruso entre las fuerzas en dos aspectos; siempre
realmente mny bien <;n la teoría C|ue establece C|ue los atrae y nunca repele; y la intensidad de la fuerzti depende
(|uarks |)ermaneeen agni])ados de tres en tres por inter­ de la propiecüid más fundamental de un cuer|)o, su masa.
cambio de «gluones virtuales». L;t teoría, llamada «cro- Independientemente de (|ue la partícula esté eléctricameti-
modinámica cuántica», predice una l'amiliít de ocho te cargada, o de que stxt un <|uark o un Icptón, l;i
gluones diferentes implicados en la fuer/.a Inerte. gravitación le afectará de la misma íiirina. .\lbert Kinstein
I.a comprobacióti de la estructura de los bariones con consideró c|ue la gravitaciém era utia lúerza especial, y la
electrones rápidos no muestra únicamente los tres Cjuarks, entendió como una distorsiém del propio espttcio; su teoría
sino (|uc revela también cpie los gluones constituyen es aún ki más útil para los astrónomos, como veremos en
aproxitnadamente la mittid de l;t masa. I\>r tanto, la cajiítulos posteriores. Sin embargo, la gravittición también
fuer/.a fuerte, además de mantener unidos los (|u:irks, puede describirse como tm intercambio de grttvitones
contribuye realtnctite con algo de sí misma ;i la partíctila virtuales.
resultante. Uti protón es tanto «cola» como quarks. Lo f|ue htice al grtivitón difereiile de las otras «ptirtícu-
Kn otros experimentos, los lísicos de partículas han las de fiterzas» -el proltín, las partículas VV y /. y los
investigado el funciontimit'nto intertto de los protones gluones es su spin. Hemos mencionado anteriormente
híiciendolos (olisionar. Kn la cxitlosión de energía liberada (|ue la Naturaleza tiene una unidad básicti de spin. Las
salen despedidos, en direcciones opuestas, «chorros» de partículas como los quarks y los leplones tienen, cada una,
tutesas partículas y antipartíctilas; estudiando estos cho­ media unidad. 'IOdas las partícukis de fuerzas, tiparte del
rros, los lísicos piteden detár algo tuerca del cotnpítrla- gravilón, poseen una unidtid de spin, esto es, en algún
rniento de los (|uarks en el interior de los protones sentido tienen doble canlidtid de giro tiircdedor de sus
originales. Utia v('/, más, los re.sultados confirman satisfac­ propios ejes. Cuando los (luarks o los leptones intercam­
toriamente las picdicciones de los teóricos relativas a las bian estas «partículas de fuerzas», la teoría mucstnt (|ue el
cíirgas eléctricas y a los spines de los (|uarks. spin de una unidtid significa cpie «en tanto (jue» partículas
Por tanto, la teoría de kts (|uarks está viva y bicti vivti. (c|uarks y leptones) se repelerán entre sí, como sabemos
Desgrticiadamente, la teoría actual no jjrecisa cttátutis ([ue sucede en la práctica. Sin embargo, cadti gnivitéai
clastts de (|uarks diferentes debiera htiber. Kti la teoría posee dos unidades de spin; y tales partículas gencrtirtín
original se necesitaban tres arriba, ttbajo y extraño , siempre una liierza atractisa con una intensidad depen­
mientras c|ue el cuarto encanto se postulé) pronto. diente de la masa del cuerpo. La teoría de los físicos de
Kste lite realmente «descubierto» en 1974, en dos experi­ partículas })uede explicar las inséilitas propiedades de la
mentos diferentes y casi simultáneos epte valieron premios fuerza gra\ itatoria simplemente mediante el alto valor del
Nóbel a los directores de los ecjuipos, Burton Richter y spin de las partículas virtuales ¡gravitones: c|ue se inter­
Samuel I ing. Sus hallazgos, anunciados el II de noviem­ cambian.
bre, son alécttiosamente recordados por los físicos de Puede llegar a creerse (|ue otorgamos excesivo cnlásis ;i
partítailas como la «Revolución de Noviembre», ya c|uc algo tan trivitil como el spin, pero esta cantidad tiene un;i
constituyeron no .sólo un triunfó de l;i teoría de los qttarks, inlluenciti sorprendentemente importante en física funda­
sino epte indirectamente a])untalaron la teoría de la mental. [-as ptirtíeulas con spin un medio :c|uarks y
ttnilicaeiétn de la fuerv.a eicctromagnctiea débil. leptones; jamás pueden existir en la jiroximidad de otnis
K1 «descubrimiento» del quark encantado no quiere partículas semejantes de idénticas proyiiedadcs. Por esta
decir qtie se obtuviera en el experimento un único tpiark razón, los electrones (|ue se hallan en éirbiia en torno al
aislado. La ptirtícula se encontró realmente como combi­ niícleo de los átomos no se amontonan en la órbita más
nación de un tpiark encantado y un anti(|uark encamado interna, sino que una vez que esta está cubierta (con dos
como tin ti|)o de mesón. No se la pudo explicar como una electrones de spines opuestos), el siguiente electrón debe
cotnbinacitai de los t|uarks ctmocidos, y posterkaineme se sittuirse en una éabita más externa. .\sí se origina la
ha probado (|uc la interpretacié)n inicial era correcta. compleja estructnni externa de los átomos, (|ue da lugar a
Kn 1977 se repitió la historia cuando el físico americano sus dilérentcs propiedades químicas.
Keon Kederman descubrió un mu'vo mesón t|nc no |X)día No obstante, las partículas con «spin uno» o «spin dos»
estar constituido por ninguno de los cuatro tiuarks conoci­ jtrelieren agru|)arse. Desde este punto de vista, nn h;tz de
dos; tenía cpie tratarse de un nuevo par cptark-anticiuark al láser es una agru|)acié)n de fotones exactamenU' idénticos y
tpte, anterionnente, los teóricos habían denominado «fon­ todos con la mism;i energía.
do» o «belleza». I -a teoría sugiere que el núttiero de quarks Así ])ues, el mundo de los físicos está poblado por
debería ser par, y ahora l;i bús(|ueda se dirige hacia el ])artíeulas de spin un medio, las de las familias de los
sexto tipo de «cima», o, más elegantemente, «verdad». C|uarks y de los lc|ttoncs, así como por otras de spin entero
■\sí llegamos <i la tihima de his fiterzas de l;i Natitralezti, c|ue tienen sus propias leyes. K1 inlerctunbio entre los
la extremadamente débil y enigmática gravitación. Los (|Liarks y los leptones de rápidas e invisibles ptirtículas
físicos de partículas no puedeti ex|)erimentar con la «virtuales» originti las fuerzas de la Naturaleza. Al menos
gravitación eti el laboratorio, pues carece de efecto mt'nsu- una, el fotéin, existe como ptirtícula pro|)iatnenle diclia; y
rablc sobre las partículas. Sin embargo, teóricamente con aceleradores de partículas |)otentcs, debetán comenzar
debería ser también el resultado de un intercambio de a levelarse los ghiones y las ptirtículas W y /,. jp]
Ims resplandecientes velos de las Sol, que chocan con la atmósfera
auroras, boreal y austral, se superior de la Tierra siguiendo
originan en partículas cargadas el campo magnético terrestfe.
eléctricamente procedentes del
7.Un Universo de luz
l'J ( ido nocturno es una bcivecla oscura, cuajada de miles Sil' Isaat .Vt'U'to/i JiK’ i l jirim aii su sesiunrlo nwdi lii. de I(i7 l: el
de diminutas joyas centelleantes cuya luz proportúona al i'ti cimsimir un te!i'saipiii ik es/iejii del extrenw inferiin iijleju
astrtmomo ini()rmaci(')n acerca de las proftindidiides del ri’/lexión ulili^nmh un espi'ji) lu luz ul oeulin pin uiedii/ de un
es|tacio. airn i, en vez <te i<»<i lente, liririi peipieñi) espejo incliimdu.
Desde siempre ha lascinado al hombre la existencia de reeaiiei r enjoau lu luz- l'Ste e\

estas luces en el cielo, y no es casualidad (jtie la astronomía


sea la más ;mti<>ti;t de las ciencias. l'J mocimiento de
al£>iinas de las kices más brillantes los planetas, (|ue un btien instrtimento de observacii'in. Las fotogralías
signiftca «viajeros» en griego , .seguido semana ints lircsentan \arias venttijas im])ortantes, y un telescopio de
semana, condujo al coiKjcimiento de nuestro sistema solar; un observatorio iirofcsional se utiliza en la actualitkid casi
\ la identilicacitai de otras estrellas como distant(*s soles exclusivamente como cámara astronómica. Un lelesco|iio
ayudó a los hombres a comprender la inmensidad del así utilizado es ick'-iitico, en cuanto a disposición fiptica. a
l iiiverso. Descifrar el tnenstijc de la Ittz procedente de las ki lente de local kng;i o teleobjetivo de los foiógraliis, con
estrellas es partí los astrónomos actttales de inteiés primor­ kts únicas diferencias del tamaño y de (pie en los grandes
dial, ya (|ue, a excepción de las sondits espaciales ein iadas telescopios modernos se usa tm esp(;jo, en Itigtir de tina
a la s [rlanetas, hati sido la luz, y otras radiaciones electro­ lente, para concentrar la Itiz.
magnéticas (|tie recibimos en la Tierra las únicas vías de Las placíis fotográficas almacenan toda la luz (pie incide
acceso al conocimiento del L niverso. sobre ellas, y así, a dili-reiicia dcl (ijo, registran objetos más
I,a intención del telescopio sacf) a la astronomía de su (k'-biles mediante exposiciones de larga duración, constitu­
l'-dad de Piedra. .\tm<|ue no |jttede asegurarse C|ui(‘n yendo un registro |X‘rm;inenle ()iie los astrónomos |)ueden
inventó realmente el ])rimer telescoirio de dos lentes, sti estudiar en cu;ik|uier instante. Uno de los inconvenientes
principio fue descubierto probablemente de liirma intle- más serios del ojo es la distorsión subjetiva (pie se produce
pendientc ])or varios ()])ticos, a finales del siglo XVI, de modo insensible cuando Rirzamos el límite de x isiluli-
cuando se liilrricaron las primeras lentes suficientemente dad; los «canales» de .Marte son cpiizás uno de los
buenas como p;ua obtener imágenes nítidas al sor dispues­ |x imeros ejemplos del ()jo engafumdo al cerebro.
tas en forma de tele.scopio. .Sin embargo, no cabe duda de Si el aumento no es particularmente im|xirtante, ¿por
c|ue el cé'lebre científico italiano (lalileo fue el |trimer ()iié construyen los asininomos enormes tele.scoi^ios como
hombre (jtte iTalizó frecuentes observaciones tistronómicas el de 3 metros de diámetro de .Monte Palomar, o el
con el nuevo instrumento, obteniendo resuluidos espec­ sovu'tico de (i metros del Ob.servíUorio de .\slro(isica
taculares, como el de los cráteres redondos de la Luna, las Zclenchiikskaya.^ I,;i respuesta, simplemente, dice (|ue un
|)ec|ucñas lunas cpie se hallan en órbita en torno a Júpitei' telescopio grande concentra más luz (pie uno pecpieño. La
y el descubrimiento de los planetas como globos en v<v de mayor pane de los objetos de especial inteirs en astrono­
como puntos InmiiKjsos. mía mixleriia, (pie aparecen muy dt'biles dada la gran
,\un cuando el primer telescopio de Galileo tenía unos
treinta aumentos, ])robablemente no proporcionaba m:ís
detalles (|ite unos prismáticos modernos con lentes muy
supei iores. Todo el mundo .sabe c|tte un telescopio aumen­
ta el tamaño aparente de los objetos dist;mtes, pero no es
esto lo c|uc le interesa fimdamcntalmentc al astrftnomo
moderno; el problema real con (pie se tiene (|ue enfrentar
es el del «parpadeo». Ksta constante titilación de las
estrellas se debe exelnsivamente a (jtte la alnufsfeni de la
fierra está en contintio movimiento. La Itiz procedente
del exterior sufre constantes desviaciones y cambios, y, así,
la imagen de una estrella \ista con un tek'sco|)io de gran
íiumento está continuamente mmáéndose y oscilando,
(kumdo se obser\a un planeta, la luz relk;jada de.sde cada
porción de sti su])erlicie vttría. y kt imagen a|)arece
contiimamentc distorsionada. Ls algo ptirecido a mirar el
Rindo de tina piscina desde tirriba cuando el agua cstfi
perturbada por la ]tresencia de los btiñistas. Ocasional­
mente, existen breves momentos en los cpie es jxisiblc
observar ;i travi'-s del aire en calma, y el observador
entrenado tiene cpie niemorizar todos los detíilles (|ue le
sean |X)sibles en ese raro y mágico momento de «buena
visibilidad». .\nn así, la \ isibiliflad de una noche media
scilo |X'rmitir;í kt utilización de unos ctiantos cientos de
aumentos.
Ln n'alidad, hoy día los tistióiionios prolesionalcs no
104 suelen mirar jior el telescopio, ya (pie el (ijo humano no es
El rijnu'tiif ilc rr/)(u:l()ie\ han de liiiiileirse a ver» estrellas tlobles muy itroximas \ conseguir (|ue
71 antímctros di-l Rrai leiiEs metió)es de algunas estrellas gigantes más eereanas no aparezcan
Observatorin ik (lyenm /ili ts >1 (ilmixiwadnmenle / iin iio. jmes como |>nntos de luz. sino como discos.
imí.s jjkhkIi' ik G¡an BiHtiih r olííts mayores se ivmharúw bajo Sin embargo, el mayor avance llegará con el telescopio
(V (El mundí). Eos sil liiiijiio ¡leso.
espacial que se |)ondrá eu órbita cu la década de IbíiO. .\l
estar por eneima de la aimí'isfera, será capaz de liitograliar
detalles diez, vect's más pec|ueños (|ue los obs('r\ables con
distancia a C|uo se ciicuciitraii, dcbcti estudiarse usando telescopios terrestres, y, asimismo, permitirá estudiar
tírandes telescopios f|ue recojan mucha más luz. objetos más débiles, liliies del contenido del líindo de luz
Lata lotos'iafía tomada con un «ran telescopio muestra de la atmcisfera, cpie enturbia l;is linogralías astronómicas
realmente menos dettilles de los objetos brillantes rpie los terrestres durante las largas e.xjiosiciones.
f|ue puede ver el (jo con el mismo telescoitio. debido a (|ue
durante los minutos de exposiei(')u los momentos de buena Ondas de color
visibilidad (|uedan cubiertos por la normal oscilaci(')n de Kl filí'isofi) francés posiiixista .\ugusto Comte declaró, en
las imágenes (pie emborrona los detalles más linos. I.as Ib3.'), (|ue existen ciertos hechos (|ue la ciencia es incapaz
|)(Tspectivas l'uturas tienden a mejorar esta situaei(’)n; ya se­ de esclarecer, y eligiéi como ejemplo de ello la eonstitucitái
lla probíido un esjiejo |)e(|ueño y tlexible, euya distorsión de las estrellas. Desde luego, no es evidente cpie incluso
contrarresta la de la atmósfera y olfece imágenes m;is con grandes telescopios y sensibles detectores |)odamos
nítidas. .Más curiosa incluso es la técnica denominada de aprender mucho acerca de la composicié>u de las estrellits.
«intei-íérometría de speckle», en la (|ue se liitogralía con Sin embargo, el ejernijlo de Comte no es aceptable en la
exposición inny corta gracias a un intensilicador electn'i- actualidad, ya (|ue desde entonces los cientílieos han
nico la distorsiém atmosférica real de una estrella. .\1 ahondado más profundamente en los milagros de la
procesar una serie de estas l()tografTas en un ordenador, se pro))ia luz. Comte ignoraba (|tie la luz de una estrella nos
eliminan las distorsiones. De esta (orma se pueden «resol­ dice no sé)lo donde está, sino también su comitosicion, su
temperatura, la intensidad de su gra\itaeión. el rápido
movimiento de gases en su superfieie v a ciué'velocidad se
acerca o se aleja de nosotros. Para eomprendci' esto
debemos examinar la naturaleza de este sutil «mensajero
celeste» jeitando el título del trabajo más célebre de
( ialileoi.
I,a luz se desjdaza como onda en mo\ imiento. Kl
cientílico inglés I bomas Voung, alias «l'.l l-enómeno»,
entre cuyas habilidades se incluían las de ser funainbulista
y el primer traductor de algunos símbolos jeroglíficos de la
Piedra de Rosetia, demostré) en 1801 c|iie los rayos
lumino.sías pueden a veces cancelarse entre sí, generando
oscuridad. I,a únicti forma de explicar este problema era
suponer a la luz como una especie de onda viajera, de
forma (|ue a veces las «crestas» de un rayo de luz ])iiedeii
coineidir con los «valles» de otro. Kl eléeto resultante es
una cancelaci(')n del movimiento de la onda, tal como
ocuire con las olas del océtino, que, al aproximarse desde
distintas direcciones a un promontorio, pueden dejar
pec|ueñas zonas de agua no perturbadas en el lugai' donde
coinciden.
La teoría ondtdatoria fue eonfuinada ))or el físico
escocés James Clerk Maxwell, r|uien demostró c|uc la
naturaleza «ondulatoria» de la luz se debía simplemente a
la variación de etmipos eléctricos y magnéticos. ,\l engío-
bai' tochas las observaciones de los féiuímenos eléctricos y
magnéticos en uiui líniea teorúi eleeiromagnética, verificé)
(|ue las ecuaciones predecían un tipo de racliacicín consis­
tente en campos elc-ctrieos y magnéticos en movimiento.
I.a \elociclacl cine calculó para esta radiación era exacta­
mente la misma cpie la velocichtd de la luz medida
anteriornu-nte. Cálculos posteriores no dejaron lugar a
dudas: la luz es radiaeicín eleetromagnéiiea. Por c;jernplo.
todos sabemos c|ue los rayos de luz se «desvían», es decir
se rcdiactan, cuando pa.san de un;i sustancia transparente a
otra, como clc-1 aire a una lente, o del \idrio al agua. .\ 105
E l haz <i( luz l»'oce(ientf de ¡a que sus longitudes de onda se
rendija de ¡a pantalla ( línea separan a l reflejarse en h s fin o s
negra del centro) \e deicompnne surcos de la red de difracción
en los colores del arco iris, ya í derecha).

partir do la teoría de Maxwell, este resultado se explica más cortas ciuc [Xtdemos ver son azules y violetas ¡alrede­
por entero: los electrones del sólido interaccionaii con el dor de 420 y 400 nanómetros respectivamente). Las de
campo eléctric(T()ndulatorio del rayo luminoso y cambian longitud de onda intermedia se ven como colores interme­
de dirección. dios, tales como naranja o verde azul.
Si la luz es una onda, debe de poseer longitud de onda. La Esta secuencia de colores -rqjo-anaranjado-arnarillo-
longitud de onda de una ola del océano es la distancia en­ \erde-az.til y violeta— nos resulta familiar; es el orden de
tre una cresta y la siguiente; para la luz, es la distancia los del arco iris. L;is gotas de agua del aire put'den separar
entre una crestii del camjx) eléctrico y la siguiente; aunque los colores de la luz «blanca» {mezcla de todas las
no resulte de sencilla visualización, es así. La radiación longitudes de onda visibles) y desplegarlos cual un espec-
que llamamos luz consta, en realidad, de diversas longitu­ tacatlar arco en el cielo. En cualquier caso, cuando la luz
des de onda; de hecho, vcriücamos esto cotidianamente, se refracta al propagarse por sustancias transparentes
ya cjuc la sensación de color proviene de las diferentes distintas, las longitudes de onda .son desviadas bajo
longitudes de onda. La luz roja es la de mayor longitud de ángulos ligeramente diferentes y se despliegan como un
onda que nos es dado ver. Su distancia entre dos crestas abanico de colores.
sucesivas es de 700 millonésimas de milímetro (700 De esta forma, podemos estudiar la luz [trocedente de
nanómetros:. Las longitudes de onda ligeramente más t;ualciuier objeto -sea la de una lámpara o la de una
cortas, de aproximadatttente .660 nanétrnetros, ,se perciben estrella— haciendo que pase a través de un bloque
106 amarillas. Las del orden de .'500, verdes; mientras c¡ue las transparente apropiado. El más simple es un prisma
U'iaiigular de \ iflrio. y a la disiribucióii de «olores que se /'flr Itrnii as rf< «« io.sai/iia .«■ irregularidades aparecen
obdeiie en el lado opuesto se le denomina eslmiro de la fitm k ñilensijirnr etionnetm’iHi- la culureadas. enma en esta
Inente luminosa. ligera ile.sviaciún de wi haz perlurhaeiñu originada por una
.\im cuando nii prisma c's el disposiliv«j más sencillo liaainoxo que fi^.sa a través de hala que pasa sobre la llama de
irregularidades en el aire. Can el una hujía.
para obtener un espectro, parle de la luz es absoririda por
emplea de ¡i!tras adeeuadus las
el \idrio. Puesto (|ue los astixínomos trabajan n«)rmalnien-
te con objetos dt'-biles, prcllcren despillanar menos luz
dcscom|)oniéndola con una red de diliaccitHi. Sobre la
superlicie de una red se han grabaclct trazos |>arale!os
extremadamente finos, del orden de .'iOO por milímetro,
que actúan como diminutos redeciores. Los rayos de luz
rellejad(}S se cancelan irnos con otros -«Testas con valles
en todas «1inacciones, excepto en una «|ue de|)enrle «le la
ktngitud de ontla, p«>r lo epte a la salida de la led apare« «-
la luz blanca des««)mpuesta en su esp«‘clro de eol«)r«'s.
' Incidcntalm«'nte, algunas ]ñezas «le «joyería», o «•«)lgant«-s
decorativ«)s, se fabrican acttialmente con su sup«‘rficie
similar a la de una red; así, aun cuando aparentem«-ni«-
parezcan una superlicie plana metálica, al mttveise rcllc-
jan los dislint«)s ««tktrt's. :■
Prestem«ts ahora atenci«in al espectrt) de una estrella
típica, el S«)l. Para compnmder su mcnsa.je, hemets de
admitir el hecho de que nucstn) cijo es .sensible «m mayttr
gra«l«) a la luz amarilla, y qtie esta sensibilidad disminuye
para las longitudes de onda más largas, las rcijas, así como
para las más ««irtas, las azules. .\un así, mediciones
]tr«;cisas muestran «pie el espectro del S«>1 es más brillante
alrededor de'la región del amarilkt-vcrde, en k)s a|rroxi-
rnadamente .Ó2Ü nan«')inetr«)s. N«) «ibstanle. no todas las
estrellas siguen este modelo. .Así, la estrella r«)ja Betelgeuse.
en la constelackin de Orion, es más brillante ])ara las
longitutles de onda situadas más allá del extrenu) r«)j<t del
espectro, o sea la zona de longitudes de onda muy largas
denominada infrarrojo. Su luz visible se concentra hacia el
extrem«) r«)j«) y, |toi' tant«), (iste es el color en el cpie parece
ítrillar. La «)tra estrella brillante «le Orion, Rigel, tien«- su
])i«u) «‘speciral en las longitudes de onda muy cortas, o sea
en la regi«)ii ultravi«)leia l atliación invisible más allá del
violeta en el espectr«) , y pitr elk) su luz visible e^
predominantcmenle azul-violeta, un c«)lor p«)c«) s«;nsible neeros». Ln rig«)r de v«'r«lad, el cuerpo n«‘gro de los lísicos
|3ara nuestros «)j«)s. .Aunque todas las estrellas emiten en es i«leal. Ls un « uerp«) ciue abs«)ibe toda la ra«liación tiue
ii)«las las ktnoiuides de onda de la luz visible, la apariencia in« i«k' sobre él sin reflejar niiuruna. Lina chimeiK’a enn«‘-
color«ta«ia_ i«)jiza para Betelgeuse y azul ¡jara Rigel gre«'ida «le h«)llín es k) más parc«'ido a un cuerpo lu-gro.
«lepende de cómt) estt- distribuida la energía radiante en el pero incluso ella no absorbí' p«'iíectamentc la luz. L«)s
('spcctro. físicos piensan más bien en el interior de tina gran caja con
P«)dem«3S entender fácilmente k)s e«)k)res de las estrellas un diminuto agnjer«): cuakptier ra«liaci(')n «pie pase a
c«)mo una cttnseeuencia «le su tem|)cratura, s«;gún vim«)s travos «leí agujeix) será probablem«-me absorbida por las
en el capítuk) 2; de la misma forma en que, debi«l«) a su paredes interiores antes «!«■ r«‘ll«;j;use las v«'ces suficientes
temperatura, un atizador en el fueg«) se ve ntjo, la forja del «'«)m«) para en« «)ntrar «)ira vez la sali«la por «'1 agujero. Si la
herrén) apare«e amarilla, y el bulbo «le una lámpara, «'.aja se calienta, el interior se porulrá incandes«enle, y,
amarilloblantpiecino. .Aun «tiando creamos «pie lanU) los enUtnces, la radiación emitida a través del agujero puede
bulbos de las lámparas como el Sol tienen un biillo depender s«')lo «le su temperatura, y n«) de la radiación
blaneoamarillenio, k>s prim«T«)S se hallan a mucha menor incidente.
temperatura y, en ««tnsecuencia, tienden a ser más anaran- .Al ni«'«lir la radia« i«')n luminosa emili«la por «li« has «ajas
ja«los. .Si se com|)aran los «:olon's de una lám])ara y del Sol, negras, l«)s físi«'«)s encuentran «pie estas fiienles in«andes-
bien «lirectamente, bien mirando una fot«)gralía en «olor centes de luz emiten todas las kingiludes «le «)ii«la de la luz,
bajo luz artificial, la clikirencia es .sorpren«lente. })ero radian .más intensamente en algunas z«)iias «leí
Los físicos han estudiado con suma atencifín «)bj«;U)s «'speclro. tal como los astníntimos comprueban «pie sucede
cuya emisi«')n pr«)vicne simj)lemenlc del hecho «le hallarse en las estrellas. La kingitud de «tuda de este «pic«)» de
calientes; los d«;signan con el [terverso nombre de «cuerpos emisión es más corta para ctierpos ca«la vez más calientes. 107
I ‘ut(len revistrarst oscuras de absorción, pero uu Rayieigb utilizó sus cálculos para «probtu» (|ue un cuerpo,
shm dtám am enk los espcdros df examen cuidadoso muestra ligeras independientemente de (|iie esté frío t) ettiiente. emite la
muchas eslrellas colocando aii diferencias debidas a las mayoig])arle de su luz en la regiétn de las longitudes de
delgado ¡nima sobre el objetivo dislintas leinperaturas de las onda muy cortas, itnieho más cortas t|ue las de la luz
de mi telescopio. T'idos estos estrellas.
visible; lo que, en apariencia, era completamente imposi­
espectros tienen jiiu is líneas
ble, puesto C|ue los espectros mostraban un pico de
intensidad en la zona de las longitudes de ontUi visibles.
Cllaramentc, la teoría era errétnea, a pesar de <|ne Raylcigh
había basado sus eáletilos en los (irmes fiindamentos de las
leyes eientífu'as establecidas.
Ll lísieo alemán ,\Iax Rlanek se empeñó en resoKer este
problema, bautizado cotno «la catástrofe ultravioleta»,
redtteiéndolo al hecho sencillo de que, en «física clásica»,
eatla longitud de onda l;irg;i puede ]5rodueirse ¡xtr asocia­
ción de un número infinito tic longitudes de onda más
corlas. Los estudiantes de imísiea saben tpie una tiota baja
eti el ])iaiK) da liigiu' a series completas de armtínieos de
tono más alt<) longitud de onda más eorttt:; y el caso de la
luz supondría algo simihir. Rlanek ttivo (|uc encontrar el
modo en c|ue la Naturaleza limita el número de longitudes
de onda cortas cpie realmente |)roduee uti enei jx) negro, y
))ropnso una audaz sugerencia c|ne no ehoetira de manera
exeesivamente violetita con las bien eslabiceidas leyes de
la lísicit. Su])iiso c|ue allí donde se emite utia onda de Itiz.
la energía ealorílieti tiene (|uc exceder de itn cierto umbral
particular, y c|ue cachi longiitid de onda tiene distiiUti
umbnti, de (ttrtmt (|ue las longitudes de onda más cortas
necesitan tnui mayor energíti para poder emitirse. .Así. la
stiperfíeie del etieqx) negro emite con bastante fácilichid
longitudes de onda largtis, para lo cpie sólo serían necesa­
rias bajas energías. Rara otras longitudes de onda ligera­
Así pues, ('sU)s ('sluclios en el laboralorio relacionan la mente tnás cortas, la intensidad de la radiaeiém empezaría
longitud de onda del máximo de In/ con las (etnperatnras a attmentar según la ley de lord Racleigh. Reto como
medidas, y los astrónomos «toman» eti la aetnalidad l;i vemos según el nuevo pritieipio de Rlanek, jtara longittides
tcmperattiríi a las estrellas comparando sn intensidad de onda aún más cortas advertimos Cjue su emisión
espectral para dos longitudes de onda ( generalmente la del necesita nna concentración de energía muy alta. Ll cuerpo
atnarillo-verde y la m;ís corta del azul;, e interpretan los negro encuentra dificultades para einitii' estas longitudes
resultados en términos de la radiaeit'ai del cuerpo negro de de otida cortas, y, por tanto, la intensidad empieza a
los Usieos. disminuir de nuevo para las longitudes de onda corlas del
extremo del es|x-etro. Debe existir en alguna |;)artc del
espectro un pico cuya longitud de onda dependa de la
Energía en paquetes temperaturti del cuerpo negro. La teoría de Rlanek concor­
A la \uelta del siglo, los astrónomos podían estableen por daba con los experimentos, y la física pttreció saKada sin
f|ué algunas estrellas son ntjas, otras amarillas y algunas tener cpie saerilicar ninguno de sus {)rinei|úos liásieos.
azules, en itineión de sus dilérentes temperatunis. No Reto incluso el mismo Rlanek no ach irtit) la magnitud
obstante, los (isleos teóricos estaban desorientados aeereti de la revolueitín cpie habíti genertulo al asociar una
de k)s resultados obtenidos con los experimentos del energíti ;i hi rtuliaciém de una cierta longitticl de otida.
eueipo negro. La ;ip;trentemente seneilbt observaeit'm de Rensé) (|ue er;i algo peculiar la liirma en cpie un cuerpo
(|ue un cuerpo «etiliente» emite en el rttjo, y otro m;is caliente emite un;t onda de luz. Fue .Albert Linstein c|uien
caliente en el am;irillo. lite el inicio de tina revoltieión cpie intuyó hi eom|)ix)b;ieié)n de qtie ciertas experiencias, en las
bizo tambalear algunos de los lundamentos de la lísiea r|ue la luz ttrraneaba electrones de superlicies metálietis.
establecida, lista nue\;i leorta rmíiilicci lúe tan importante ampliaban la teoría de Rlanek luista convertirla en nna
como la (áinosíi teoría de la relatividad ;il establecer un;t íinténtiea revolución. Linstein señalé) (|ue, debido a una
perspeetisa eientíliea moderna del L'ni\erso. cierta coneentraeitín umbral de energía en el cuerpo
Ll primer lísieo (|ue investigó en la teoría de la emisiíin negro, la longitud de onda (|ttc se emite tratisixirta consigo
del cuerpo negro lite el eminente cientílieo Victoriano lord una determinada eantidtid de energía. .Al iluminar una
Rayieigb. ln,s|)irándose en todos los texiomas básicos de la stipeiíieie metálica, la onda Itiminosa suministra precisa­
lisiea de sti é|)oea llegó, mediante cálculos rigurosos, a una mente esta etierghi; y, si las condiciones son liuorables,
eonelusión (|ue discordaba de modo casi total con los pnede arrancar un electrón. La luz, entonces, no es
loa resultados experimentales y con la experiencia cotidiana. únieaniente una onda. La luz se desplaza en fiatna de
Los láseres firo/wrcionari el tripuladas—, j la luz que
método más preciso de medir la retorna se detecta por medio del
distancia a la Luna. El estrecho telescopio (a continuación del
haz de láser (azul) se refleja en láser) tras su viaje de ida-y
los reflectores depositados sobre vuelta de unos J.'rO.OtXJ
la supeijicie lunar por naves kilómetros.
espaciales tripuladas o no

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i'spedn i'leclromagiii'liai en la e.scala inferior convencionales de radiodifusión. .Sol) emite fundamentalmente luz
cmnplelii. iM cual la luz fi ! / nm - una niilloné.sinia de En la ¡i¡rara intercalada, las visible, mientras que un objeto a
api’ims mui l>et/ueaa parte. hr\ milímetroj. Las defunrione.s se lineas neirras iniie.stian cóma sc 2.00IPC emite principalmente
tipa.f de radiación dijiereii solapan li«erainenle, y las ondas distrihuyen en el espectro las ladiación iiijrarroja.
fmidameeilalmenle sala en .su de radio ( derecha i .((' han radiaciones de un cuerpo caliente.
longilnd de onda. </ue .se nme.sha dividido nipií en las bandas Un cuerpo a (¡.OOIp C (como el

pacjuetcs de energía indivicliial(;s. Se aemic) el término ninguna contradiccitín a nivel tic las ecuaciones básicas,
(¡iiaiitum :del latín «¿cuánto?»; para designar estos patine­ pero es im[X)sible entenderlo en términos coloquiales.
tes de energía; y la revolución de l’lanck-Kinstein surgié) en
Ittrtna de la denominada teoría eitáiitiea. La información de la luz de las estrellas
Un pac|ticie de energía ciue permanece compacto cuan­ Al mirar los tietallcs más linos del espectro del Sol, o de
do se des|jlaza a través del espacio es, en cseneiti, una otras estrellas, pueden observarse líneas o.seuras muy
nueva clase de partícula; y el cuanto de Itiz se llamó /étó«. estrechas en stt tlespliegue de colores. (Corresponden ellas a
I.a teoría cuántica es una lorma más completa de contem­ longitudes de onda específicas, en las que la stipcrfície de
plar el mtindo, ya que exige que la luz sea partíetila y la estrella no emite luz, contradiciendo la idea de CComte
onda. .\ veces la energía está concentrada en un punto, lo de que nada podemos conocer acerca de la estructura de
(|ue sé)lo es característico de tina pequeña |tartíctila; otras, las estrellas. Por cierto, los científicos llegaron a la conclu-
la luz puede cancelarse con luz. dando franjas oscuras, sié>n de que, algunos añtts de.spués de su muerte, cada
efecto indudablemente ondulatorio. Peio esta |terplejidad elemento t|uímicf) entite un étnico conjunto de longitudes
sobre la dtialidad «onda-partícula» se halla en verdad en de onda. (|ue constituyen su htiella digital espectral.
nuestra propia mente; esto sticede .sétlo cuando pretende­ Igualmente, los astrónomos han descubierto (lue las longi­
mos pen.sar acerca de algo tan extraño como la luz en tudes de onda oscuras de los espectros de las estrellas
términos cotidianos de lo tangible, proyectiles u olas. I.os corresponden a longitudes de onda de Ittz emitidas por
físicos pueden escribir ecuaciones que describan cómo se determinados elementos, tales como el hidrétgeno y el
comporta la Itiz cuantío incide sobre un metal susceptible sodio cuíindo sc estudian en el laboratorio. K1 elemento
de perder electrones, o sobre una retí de difraceiiín. Ivn el helio fue el |)rimero en detectarse a partir de un conjunto
]}iimer caso, la soluciéin de las ecuaciones muestra que la de líneas no identificadas del espectro solar, ctiarenta años
luz sc comporta como si fuera una jtartícula; y en el antes de ser aislado en la 'fierra.
segundo, cf)mo si fuese una onda. No existe de esta f()rma Cuando se descubrió la estrticlttra del átomo, a princi-
pios do csl(- sií<l<), ¡judo cxplirarsc fácilim-nU' la luiolla lili liologiqfta, el haz prom lenle pretende registrai, r la luz
digital que distiniu;uía a cada elemento. Cada eleniemo de un láser ( derecha ') se divide rejiejada por él incide también
muestra una dis|X)sieión de eleetrones diíeretite a .su en das. Uno de ellos, sobre la placa. Si se ilumina la
alrededor que orisíina sus propiedades eptímieas úuie;i.s. rejlejándose en el espejo, se ¡daca procesada (un holograma)
incide en la placa fotográfica con un ha.z de láser, se produce
IVro los electrones sólo pueden moverse en determinadas
ípróxim a a la izqu ierda): el una imagen tridimensional del
órbitas, debido a las restrieeiones actuales de la teoría
otro ilumina el objeto que se objeto original.
cuántica. .Si un eleetrcíti cpic se nitteve en una órbita
alejada del núcleo quiere «descender» a un ni\el de menor bien hacia las longitudes de onda más largas ¡rijas:, bien
enertJÍa, o sea a una órbita menor, ha de ejecuiítr un hacia las más cortas (azules;. L1 corrimiento de longitud
«salto». Los nunirnientos de los (deetrones de órbita en de ondti es fácilmente comprensible cuando se analiza la
órbita dan lugar a saltos, cada uno de los cuales c(tnlleva Itiz como una onda; el efecto fiie investigado j)or vez
una catiticbid exacta de energía. Si un elcclróti salta Inicia Itrimera |>or el físico austriaco Clhristiau Doppler, hacia
el núcleo, la energía se emite como un i()U’)n de lu/. de esa 1840. como nuil propiedad de las ondas stinoras.
misma energía, y en el espectro aparece con'io luz de la Doppler !(' intrigaba el hecho de c|ue un sonido
correspondiente lotigilud de onda. De la misma Ibrma, paree tese más íigtido al mover.se sn fiiente luu ia nosotros, y
cttatido el átomo se ilumina con luz de todas las longitudes más grave al alejarse. Ln nuestra vida eotidian;i notamos
de onda, uti electrón en esta órbita más baja y>uede el descenso del tono de las sirenas de un coche d(' la
absorber esta longitud de onda ptirlieular y emplear esta policía, o de una ambulancia, cuando pasan ante tiosotros.
cantidad de (Miergía para saltar ])recisamctUc hasta la l'n a vez que elaboró hi teoi ía, Do|tpler pasé) a comprobar­
órbita «superior». la. Para ello disptiso ttna on|uesta de trompetistas tocando
LJn gas caliente bieti sea en el laboratorio, en una notas diferentes en un vagé)n abierto de tin tren que debía
lámpara ealkjera o cti lórma de nube eti el espacio está ser arrastrado, a diferentes \elocidades, por delante de un
constituido |xir átomos cpie colisiotian de continuo a tiltas grupo de miísieos ejue interpri'tasen con el tono correcto.
velocidades. I'-stas colisiones llevan a sus electrones a L;i teoría |)redecí;t tina relación sencilla entre el tono
órbitas superiores; etiando éstos deseietidcn, mediante uti interpretado, el e.settchado y la velocidad del tren; pites
salto, emiten ondas de luz cuyas «huellas digitales» bien, este exótico experimento demostró que su teoría era
constituyen el espectro de emisión consistente sólo en líneas correcta. Cuando los trompetistas vienen hacia nosotros,
brillantes .sobre un fondo o.setiro. Sin embargo, la superli- las ondas sonoras, al no fioder desplazarse ;t velocidad
cie de una estrella es diferente. La radiación del etierpo mayor que la normal del sonido en el aire, se «agrupan», y
negio, procedente de su superficie, alr;i\ icsa las capas más escuchamos el sonido como una longittid de onda más
altas y más frías de su atmósfera, y allí los electroties de los corta ¡tono más alto); mientras tpie cuando se alejan,
átomos seleccionan los fotones de luz c|ue pueden llevarles dado (]Lie el sonido no puede viajar más lento, la nota «se
basta órbitas tnayores. ,\sí pties, el espectro original del alarga» hasta ttna longitud de onda mayor ¡tono más
cuerpo negro de la estrella, que contiene todos los colores, bajo). Así sucede con la luz: si una estrella se aleja de
cpieda desprovisto de algunas longitudes de onda específi­ nosotros, las ondas de luz .se alargati, y todas las líneas
cas C|ue a|5arcecn como líneas oscuras de absorción en el espectrales se desplazan hacia el rojo; mientras (|ue si l;i
fondo continuo brillante del espectro.
Al identificar las longitudes de onda de estas líneas
oscuras, los astrónomos pueden descubrir los distintos
elementos que componen la estructura de las capas más
externas de la estrella. Además, los tipos de líneas nos
informan acerca de sti temperatura. .\ altas temperaturas,
los átomos colisionan con mayor fuerza, alterando su
distribución electrónica y, a veces, hasta expulsando
electrones fuera del átomo. Ln cualquier caso, las líneas
espectrales emitidas cambian, en intensidad o longitud de
onda, y los astrónomos pueden medir la temperatura, Itien
a ]:>artir de las líneas espectrales, bien a partir del color
total de la estrella, satisfaciendo sus expectativas ctiando
ambos métodos conctierdan.
1.a fiirma detallada en que las líneas oscuras de una
estrella se intensifican hacia sus longitudes de onda centra­
les, suministra a los astrónomos inftirmación acerca de la
gra\itacié)n superficial de la estrella, así como de la
turbulencia existente en las capas más externas. Pero
cuando se mide con |irecisión la longitud de onda central
de una línea, la misma nunca coincide exactamente con la
longitud de onda cpie los físicos encuentran para igual
lítiea en el laboratorio. Para una estrella cualc|uiera, todas
las líneas espectrales están desviadas mtiy ligeramente. III
/
AV ladioli’lc.sco/iio d¡' (>■/ mvlnix hasta ¡a sensible antena del de Linstein se suelve cruc itil. pues el liitón emitido en el
(k (iiá/neiro de Parkes. en .Kueio cajón superior, ¡ ms ondas de brinco del electrón, al desplazarse' a iravt's de los átomos,
(lides del Sur. delecta déhile.s radio, procedentes de cuerpos c'stimulará a todos los electrones de alt;» energía a descen­
amales de radio procedentes del astronómicos, suministran a der y a emitir linones similares. Lst:i acumulación de luz
espacio. ¡Ms radioondas se menudo más información que la
puede ttmplilicarse fácilmente, situando dos esp(;jos en los
rejlejan desde la oran paráhohi luz que emiten.
extremos Cjue obliguen a los Ictiones a moverse entre ellos a
trasés del cristal, eslimuhmdo ;isí a c'mitir cada vez a más
estrella se acerca, hay un corrimiento liacia el a/ul. La elec trones. La legión de Icilones idénticos crece cada \c'z
extensión de l;i teoría oris>inal demostrada por los trompe- más; V se letrina dentro dc'l disposiliso un flujo de Inz de
tistits del tren permite, en la actualidad, tpie los tistróno- una longitud de onda muy precisa. Ksta luz puede
mos mid;m la velocidad re;il con t|ne tina estrella se acerca liberarse, bien con un «obturador» electroó|ilico situado
o aleja de nosotros. en un extremo, bien, simplemente, haciendo c|ue uno de
los espc;jos tenga reíleclividad menor cpie el 100”,,. Ll Unjo
Los láseres de Icitones cjue emerge es un haz luminoso estrecho, muy
Hay nn efecto interesante de hi naturalezti onduhtioria de intenso, y de una longitud de onda muy pircisa.
ht luz C|ue ha revolucionado el mundo en los líltimos años: Ll primero de estos di.spositivos : llamados «láseres»,
el láser. Luí haz de láser es bastante potente como |xir;i siglas de Light Ampliíication by the Stimulaied Lmission
atravesar láminas de acero y ladrillos, lis sulicienlcmente ol Radiatión: proporciomiba un impulso de luz antes que
estrecho como ptira incidir sobre los reílectores instalados los electrones hubieran \nello a ack|nirir energía. Los
por los tistronautas eti la lam a, y tiene potencia cajiaz de modelos posteriores pneclen ])roducir un haz c'oniinuo de
lf)!>rar fjue l;i reflexión sea \'isible después de 7.')0.()00 luz en vez de una serie de impulsos. Otro avance consc'gui-
kilómetros entre ida y \iiell;i. Por otra parte, la luz láser do es el láser que puede «sintonizar» hi longitud de onda
tiene la extraña propiedad de la «cohereneia», (|ue nos deseada, sin la liinitacicín de los c|ue la producen a partir
permite retíistrar fiitografías en tres dimensiones. Aun a de la emisicín natural de los saltos electrónicos de determi­
pesiir de sus connotaciones espat iotemporales, la teoríti nados átojnos. La tecnología sobre el láser continúa
stibyacenle fue cltiborada hace sesenta ttños por el <i¡enio desarrollándose sin (|iie se acK ieria sit límite.
mundial. Albcrt Linstein. La intensidad de un haz de láser se debe, fundamental­
l'ánstein cstabti interesado por entonees en rehu ionar hi mente, a que todas las ondas luminosas emitidas jxtr los
lórtnula de la radiación de Pkinck con la nue\a teoría de distintos átomos se hallan «en una relación fija de láse». Ll
las órbitras electrónicas de los átomos; y demostró que los |iroceso de emisión estimulada garantiza cjue cada nuevo
electrones deben efectuar tres tijios de saltos. Los físicos Iblcín coincida c:on el original, y ac|uí tenemos un excelente
sabííin ya (|ue los electrones pueden absorber Iblones de ejemplo del modo en c|uc los físicos deben describir la luz
Itiz para saltar ;t niveles más altos, y ()ne podían emitir en términos de onda-partícuhi para explicar los hc'clios
radiatión espontáneamente al descender. Linstein descu­ naturales. .\ medida que el ]iroces<) láser continúa, todos
brió otro tijio de salto hacia abajo, t|tte tiene lugar atando los Icilones terminan teniendo una relac icín fija de fa.se. al
llega al átomo nn fotón con l;i energía t'xacta de ese contrario cjue en una lámpara de luz ordinaria, en la cjue
|X)sil)le salto. Ll electrón que se encuentra en la órbita de los fotones producidos son todos independientes, de Icirrna
alta energía experimenta la «estimulación» del fotón cjue muchos de ellos cancelan sus crestas con los valles de
incidente, y de inmediato salta hacia abajo emitiendo un otros linones.
letón exactamente igual al que ocasionó la estimulación, Ya c|ue la luz láser tiene esta propiedad de «cohercai-
liste lénómeno fue prácticamente ignorado durante cua­ cia», podemos emplcrarla para tomar Icnografías tridimen­
renta años. Pero cutuido Charles d’ovvnes, físico america­ sionales. Ln esta técnica, denominada holografúi, se divide
no, perfeccionó tm dispositivo para producir ondas de un haz de luz de láser en dos y se hac:e que uno de ellos
radio intensas por un proceso similar (el máser), los incida sobre el objeto que se pretende fotografiar. Se
científicos se apresuraron a perfeccionar la contrapttrtida coloca una placa fotográfica de Icirma que quede ilumina­
óptica: una fuente de luz intensa. Adelantándose ligera­ da por el segundo haz del láser, y que recoja asimismo la
mente a todos, el científico americano ’L. H. Maiman luz reflejada proc:edenie del objeto :sin ningún enfoque).
elaboró con éxito el primero de tales dispositivos en 1960, Dado C|ue el objeto ha modificado de una forma muy
y desde entonces se han construido y comercializado complicada las crestas y los valles de la radiadein que se
muchas versioties del mismo. ha reflejado en él, encontramos en la placa fotográfica
Ln principio, la teoría es bastante simple. Primeramen­ una intrincada figura de manchas claras y oscuras donde
te, los electrones de los átomos cpie constituyen el ctierpo las luces relie-jada y directa sc‘ lum lefcirzaclo o cancelado
del dispositivo i un cilindro de rubí artificial en el caso de entre sí.
.Vlaiman: deben llevarse a las cu bilas de alta energía. lai Se ejuita la placa, se la revela, y si a continuación se
energía necesaria se puede proporcionar iluminándolo con ilumina con un haz del láser, aparece una imagen del
luces niu\ intensas o con corrientes elc'-ctricas adecuadas, objeto original en forma de un sólido tridimensional. Se lo
lina vc'z que la mayor parte de los electrones se hallen en puede mirar desde distintas direcciones y apreciar aspectos
estas círbitas. permanecerán allí un tiempo del orden de diferentes, como si fuera real. l,os primeros hologramas se
una diezmillonésima de segundo antes de que algunos realizaron en un solo color, de forma que todo aparecía en
caigan otni vez es|X)ntáneamente. Y, aquí, la aportacitín tin solo tono -a menudo en verde pálido^, pero ahora 113
1
pueden lograrse hologranias de luz Ijlanea (|ue muestran l^tui fotografía tomada con con nna película apropiada e
colores muy ptirecidos a los retdes. Muchos museos han radiación infrarroja. P ara el ojo, «iluminar» el busto. Los
considerado seriamente la stistitución de ohras inaprecia­ esta escena sería completamente astrónomos ob.servan normalmente
bles por hologramas, (|ue, desde el punto de \isla de la negra, pero la ¡ndiación objetos distantes por la radiación
infrarroja («calor») procedente no m ib le ipie emiten.
exhibición, aparecerían idénticos al original.
de las planchas puede detectarse
Los láseres tienen además importantes perspectivas
comerciales y de imcstigítcióti. Si se limitan pulsos de
láser a un tiempo muy hrc\e una billonésima de radio despuéts de (|ue se publicase la teoría de Maxwell,
segundo , se ptieden producir pulsos de enorme energía mientras c|tie los rayos X y gamma fueron descubrimien­
luminosa, mil billones de veces más intensos C|ue la luz del tos accidentales (pie tuvieron lugar, respectivamente,
Sf)i. Pulsos tan cortos y energéticos podrían linaimenie ser durante la investigacic'm acerca de la condncciéin de los
la clave de la iiisié)n de los inicíeos de hidrógeno en helio, gases y acerca de la radiactividad.
altriéndose así el camino ])ara el aprovechamiento del Las más largas son las ondas de radio. Cualcjuier
hidréigeno de los océtinos eon- el fm de producir energía radiación electromagnética con una longitud de onda
casi ilimittida. mayor ciue 1 milímetro es una onda de radio corno las
,\ una escala menor, los hospitales comienzan tihora a empleadas en telecomunicaciones. Los circuitos eléctricos
utilizar láseres, en particular en cirugía ocular: un des­ en nn transmisor de radio obligan a los electrones a oscilar
prendimiento de retina, |x>r ejemplo, se puede «soldar» iii por un hilo transmisor o antena, y la continua aceleración
silii iltnninando el glolto ocular con pulsos de láser, y desaceleraciétn de estas cargas eléctricas en movimiento
l ambién los astixinomos jtueden medir el tiempo emplea­ produce un Ilujo continuo de ondas electromagnéticas
do por un pulso de láser en retornar a la Pierra después de desde la antena. La longittid de onda transmitida dejrende
haberse rcílejtido en los reíleclores coloctidos en la Luna, de la frecuencia a c|ue están oirligados a oscilar los
determinándose así, de ((trina precisa, la íitrma de la electrones. Por ]xmer otro (jemplo, un circuito eléctrico
órbita lunar. De este modo, los láseres han acabadtt con ordinario es una señal alterna cpie hace oscilar los electro­
algunos de los detractores de la teoría de la gravitticiém de nes .áO veces por segundo, una frecuencia de .')() Hz. íel
l'áiisiein :tal como se verá en el capíitilo 9 ;. nombre completo de la tmidad es «Hertz»!' en la jérga
física. Cáiakiuier instrumento eléctrico radia ondas electro­
Las ondas más largas magnéticas con la longitud de onda correspondiente de
La Itiz está le;jos de ser la linica l'orma de radiacicin 6.000 kilómetros (hay iinti relación muy sencilla: longittid
electromagnética. Hemos mencionado ya, dentro de las de onda x frecuencia = velocidad de la luz;, (|ue ptieden
longitudes de onda más largas, al inliarrojo; y, en ser caj.)tadas |)or Otros hilos próximos y C|ue cu<ik|tiier
las longittides de onda más cortas, al ultravioleta. La entusiasta de la hi-lí reconoce como un zumbido en su
tiunilia de las radiaciones «invisiltlcs» se completa con las amplificador. (La corrinite alterna típica es de 50 Hz. en
extremadamente largas ondas de radio y las longitudes de el Reino Lbiido, pero en Xorteamcrica es de 60 Hz.;
onda ultracortas dcnomiiuidas niyos X y rayos gamma. La radiodifiisión ordinaria emplea frecuencias mucho
Podas testas radiaciones son, en esencia, lo mismo. 'Podas más altas y longitudes de onda correspondientemente más
se comfxtrtan simultáneamente como partículas y corno cortas: son valores típicos los 900 kllz. (900.000 Hz.j, los
ondas de camyxrs magnéticos y eléctricos oscilantes, con la 330 metros en la banda de onda media; y los 90 .MHz
energía de un Ibtón de|)endiendo inversamente de la fOO.OtXl.OOO Hz.j, 3,3 metros, en la banda de \'11K. Las
longitud de onda. longitudes de onda más largtis pueden desplazarse por
La razón de (juc las cataloguemos bajo denominaciones
diferentes se debe, en retilidad, a (|ue las generamos y
detectamos de distintíis maneras. La radiaciérn puede
tener cuak|uier longitud de onda (y energía asociada:,
pero las unidades de materia, como los átomos, tienen
tíimaños y energías delinidas; así pues, las distintas longi­
tudes de onda inteiaccionan con la materia de formas
dilérentes. Por (yjemplo, tina onda luminosa es tinas mil
\-cees mayor (|ue un átomo, pero tient' la energía conve­
niente como partí trasltidar un electrón de una órbita a
otra; mientríis (|ue l;i longitud de onda de los rayos X es
dcl Itunaño del átomo, pero su mayor energía implica (|ue
puede extraer los electrones. .\ causa de estas formas de
interttccion dilérentes, la historia de los descubrimientos de
las distintas raditiciones difiere ampliamente. Las radia­
ciones invisiltles situadíis más allá de los extremos del
espectro .soltir s(' descubrieron ¡iccidentalmente: con termé)-
metros en el caso dcl infrarrojo, y con .sales Ibtográíicas
(|ue se osctirecítui bajo la exposición en el del ultravioleta.
IM P,1 físico tilemán Heinrich Plertz descubrié) las ondas de
I ms nhjelü.s (islyoiiómicus ¡meden infrarrojo trabajan en altas
i’iiiilir Id ¡¡ama completa de montañas . o desde globos o
mdia< iones eln twmagnéúca.'i. aviones: para las demás
pero sólo la luz r las ondas de longitudes de onda se reepiiere un
radio más cortas penetran en la observatorio en órbita por encima
atmósfera terrestre hasta el nivel de la atmósfera.
del m al. l-os astrónomos de

grandes clistaneias alrededor dcl mundo lo c|uc puede \crso. .\(|uellos objetos celestes que son emisores naturales
eomprobarsc íaeiltnenle siinoni/.ando la onda media pol­ de radio son a menudo, en verdad, muy débiles en cuanto
la noche— , ya (|u<- las ondas ])rocedciUCs del (ransmisor a la luz. f|ue sale de ellos; así pues, la radioastronomía ha
que se desplazan hacia arriba se rellcjan en la eajra de descubierto, o llamado la atención, sobre potentes objetos
electrones de la atmiisfera su|)erior de la l'ierra. l'isia C|ue los asiréinoinos ópticos habían pasado |x>r alto: los
ionosfera, de aprtjxiinadamciue 3(XJ kilómetros de altura, ¡HÍlsars y los C|uásars son los mejor conocidos de ellos, lo
aelúa como un espejo partí las ondtis de nidio largas, (|ue (|ue no signilica (|ue sean los línicos ejemplos en el medio
|)ueden reflejarse entre la ionosfera y la superficie de la siglo de historia de la radioastronomía.
1 ¡erra cubriendo distancias sorprendentes da intqora de la Ksla ciencia surgió accidentalmente cuando el ingeniero
recepción |)or la noche tiene su origt'ii en los ctimbios de comunicaciones KarI Jansky, de los laboratorios tle la
atmosférieos;. IVir el contrario, las ondas de \ Hlb muy Bell Telcplione. investigaba radio «estática» a principios
cortas, pueden ser captadas úniciimenle por receptores de la década de 1930. .Además del silbido de los truenos
más o menos alineados con el transmisor, ya (|ue pasan, a encontró «ruido» de radio C|ue provenía del cielo. .\ partir
mués de la ionosléra. al espacio. ,\ esta la/.ón se debe (|ue tle entonces, la radioastronomía avanza cada vt'z más. Se
las estaciones de rticlio loctiles empleen más ondas Vlll': han construido radititelescopios mayores y se han utilizado
cuakiuier programa \'HI' C|iieda mucho más libre de receptores más sensibles y ordenadores <|ue analizan los
interferencias indeseables con las estaciones de radio resultados mucho más rápidamente (|ue eualquier investi­
distantes. gador humano. Ib i radiotelescopio trabaja igual (|ue
Dado C|ue la ionosfera es transparente para radiaciones cual(|uier otro e(|uipo de radio: básicamente, consta de
más corlas (jue apro.ximtidamente 30 metros, las ondtis de una antena conectada a un receptor y a un amplificador.
radio de las fiientes ntilurales dcl espacio pueden penetrar Pero la sensibilidad es el caballo de batalla del radioastró-
hasta l;i l ierr;i. l,os radioastrónomos estudian esta niditi- nomo. La cantidad total de energía recogida por todos los
ción. del mismo modo que los astrónomos «ópticos» radioteleseopios del mundo durante la historia entera de
estudian la luz, procedente del espacio, ytara ayudarnos a la raelioastronomía es menor f)ue la f|ue em|)learíamos en
eoinjtrendcr lo f|ue ocurre en las profundidades del Uni- volver esta página. I l.á
La palal)ra «radiotelescopio» lleva a pensar en un gran «calorífica», lácntui el hueexj entre las radi(X)ndas y el
tazón soportado y movido por uti armaztin metal ico extremo ixjo del espectro luminoso: son la radiación
interior. Este tipo de radiotelescopio «de gran platt)» procedente de las puntas de los objetos templados y
concentra las ondas de radio reflejándolas sobre lii antena moderadamente calientes. Un calentador eléctrico genera
situada sobre su centro, tal como nn espejo de telescopio unti gran ctintidíid de infrarixtjo y escasas ondas luminosas
ó])tico concentra la luz. E.l receptor propiamente dich(j es o de radio; esta radiación produce xibración en las
especialmente sensible y costoso. .Mgunos están refrigera­ moléculas de mtesira piel, haciéndonos sentir calor. En tin
dos |5or aire lúpiido, jtara obtener mayor .sensibilidad, horno, o ]>aiTÍlla, l;t radiaciétn es suficientemente inten.sa
mientras tpie otros incorporan un rnáser ;el e(|iiivalcnle en como para romper l;is moléculas y, así, cocinar ntiestras
microondas al láser; para ampliticar la diminuta stmal de comidas.
radio {trocedentc del cielo. Los receptores se diseñan de Esto stipone tm evidente despilfairo de energía, ya f|ue,
acuerdo con las peculiaridades de la fuente de radio coiiK) el calor debe penetrar dentro. cm|)lea tiempo para
cósmica en estudio, .\lgunas liientes emiten en una sola ello y, posiblemente, qttema la superficie, f.os hornos de
longitud de onda como tm transmisor hecho |X)r el microotidas ftmeionan de forma totalmente diferente y
hombre y se corres])onden exactamente con las líneas cocinan los alimt'iitos desde dentro. E.stas ondas se sitúan
espectrales de luz visible. Los astrónomos estudian estas entre las de radio y las infrarrojas. Un haz de microondas
«líneas de radio» :il detalle para comprenden' cómo se mtiy |X)tente puede generarse electrónicamente. Se escoge
mueve el gas invisible en nuestra (ialaxia, así como en l;i longitud de onda tiñe iguala el valor natuntl a que
otras. La mayor parte de las fuentes de radio, sin embargo, vibrati las moléettias de agtia. y como la comida está
producen todas las longitudes de onda de las ondas de constituida en gran ptirte por agua, estas moléettias
radio, y no es demasiado importante dónde «sintonice» el absorben las microondas (|ue jtasan a sti través y calientan
radiejastrónomo. la comida adecuadamente. El restiltado es epte cocinan
El radioastrónomo enfrenta asimismo problemas para rápida y complettimente, y el plato, (|ue no contiene
percibir los detalles finos de una fuente de radio. Cual- moléculas de agtia, permanece fiío.
(juier telescopio está limitado en teoría por los detalles c|ue Los asttxinomos de infrarrojo recogen la radiación de
pticdc apreciar; y, naturalmemc, un gran telescopio pttede estrellas relativamente frías y de tiubes de polvo templadas
captar detalles más finos (|ue otnj más pec|ueño. .\ los del espacio. Pero nuestra atnuisfera blocpiea la mayoría de
asttxinomos cipticos esto no les afecta en sumo grado, ya las longitudes de onda iitfrarrojas, (|ue son absorbidas por
(|ue su límite, determinado por las fltictnaciones de la las moléculas de agua y de dióxido de carlxtno del aire;
atrnósléra, es mucho más vasto. Pero los radioastixinomt». por consiguiente, los astrónomos tpie estudian el infrarrojo
se enfrentan con un hándicap real en el límite natural deben trabajar en observatorios muy altos o desde globos y
originado por la naturaleza ondulatoria de la radiacitin. aerojtlanos r|tie vuelen a gran altura. Su tarea es tina de las
.Sus longitudes de onda son aproximadamente un millón más chiras de las de todos los asirótiotnos, ya Cjue el aire
de vetX's más largas t|ue las de la luz, y los telescopios (|ue les rodea y el telescopio mismo se hallan a temperatu­
han de ser mucho mayores para apreciar la misma ra idónea para emitir su pico de radiaciétn en las longitu­
dimensión de detalle. des de onda a c|ue ellos observan. ¡Es como si un
El astreinomo real británico sir Martin Ryle ha propues­ astrónomtt étptico tuviera Cjtie entendérselas con tm telesco-
to una ingeniosa stjlueión: conectar electixinicanKaile va­ pio |)intado por dentro y por fuera txtn pititura fosforescen­
rios platos [)cciueño.s dis])uestos según una línea recta ¡jara te! Los avances eleetrétnicos pueden resoKer en parte este
aprovechar la rotación de la Tierra. C'.on la ayuda de un problema.
ordenador para atializar los resultados, es ]xosible lograr La astronomía óptica moderna se está convirtiendo en
C|ue la resolucitin de un telescopio sea tan grande como iiti paraíso de brttjas electrétnico. Aun euando la fotografía
larga es la disposicitin de las antenas. Su telescopio «de es todavía extremadamente importante, los métodos elec­
cinco kilómetros», en Cambridge, constritido paralela­ trónicos de deUxciétn de fotones individuales de luz
mente a la linea de ferrocarril Oxfórd-Cambridgty puede facilitan la medición exacta de la intettsidad y projxtrcio
«ver» los mismos detalles ejue un telescxtpio ópti(X) a pesar nan espectros realmente precisos. Por rt'gla general, los
de la mucha mayor longitud de onda de las ondas de ordenadores se emplean para guiar telescopios o analizar
radio. resultados, y como ayuda para medir las posiciones en las
Una tentativa, más extraña incluso, consiste en registrar ¡tlaeas fbtcrgráficas. El que los astrónomos hayan aumenta­
señales desde radiotelescopios individuales situados (-n do enormemejite su conocimiento del Universo en las dos
lugares opuestos del mundo, ambos dirigidos simultánea­ últimas décadas se ha detbido tanto al ordenador como a
mente hacia la misma fuenttí. Combinando los resultados otros láetores.
[josteriormetue, los raclioastrónomos han vislumbrado Para longitudes de onda tnás ccxrtas que las de la luz, la
algunos de los detalles C|ue suministraría un radiotele.sco- atmeisfera terrestre bloc|uea todas las señales procedentes
pio tan grande como la 'l'ierra: un detalle ecpiivalente al del espacio. Ixis astrétnornos se refieren a dos «ventanas»
grosor de un calx-llo humano a 10 kilómetros de distancia. en la atrnósféra, una de las cuales deja pasar la luz, y la
otra, las ondas de radio. Para el resto de longitudes de
Relativamente próximas a la luz onda, el cielo es un velo opaco.
Más cortas que las radioondas son las longittides de onda Por dcbíijo del extremo corto del espectro 'violeta) se
115 del infrarrojo, familiarmente conocidas como radiación encuentran los ravos ultravioletas. Los fotones individuales
ele estas radiaeiones son sulideniemente enersíélieos eomo recibe como señales desde el espacif), la dili-renciación
|iara disoeiar las moléculas, y las desagradables r|iiemadii- entre las longitudes de onda es bastante arbitraria.
ras de Sol nos reeuerdan C|ue, sin el escudo ultravioleta de La astronomía de rayos gamma es atin una ciencia muy
niK'stra almí'tsléra. tío existiría vida solire la l'ierra. Los joven, y se conocen muy pocas fuentes celestes. Los
i'ayos ultra\ ioletas del Sol son l)lo(|tieados por una ctipa de primeros satélites de rayos gamma fueron los de la serie
ozono moléculas de oxígetio C|ue contienen tres átomos American Vela, en realidad un ])rograma militar destina­
en lugar de dos a una altitud de unos ”)t) kiléimetros. do a detectar explosiones nucleares sobre la fierra. Ln
Recientemente, los ecologistas han señalado (|ue el gas de 1967 comenzaron a detectar de improvi.so im])actos de
los aerosoles o los escapes de los aviones pueden romper las rayos gamma, que pronto resulté) obvio cpic procedían del
moléculas de ozotio. Si esto es utia autétitica posibilidad, es[)acio y no de nuestro planeta. Las |)rinieras explicacio­
la vida sobn- la superficie de la l'ierra está amenazada de nes se refirieron a chotpies de cometas contra estrellas de
muerte .por inundaciéiii de los rayos ultravioletas del Sol. neutrones ultracompactas relativamente pniximas, e in­
La astronomía de ultravioleta debe realizarse desde cluso a la explosión de estndlas en galaxias distantes; pero
satélites ríe control remoto rjiie se sititeti en éirbita por ahora parece probable cpie se hallen en relación con
etieima de la capa de ozono y capten estrellas muy fuentes celestes ordinarias de rayos X , como veremos en el
calientes, cuyos picos de radiaciéni se hallen en esta zona capítulo 9.
del espectro; un análisis detallado del espectro tiltravioleta Los astrónomos actuales recogen la ratliación electro­
de la estrella da ettenla de una absorcié)ii por parte de las magnética del Liniverso desde las ondas de radio hasta los
molé'culas f|ue existen en el espacio. La más importante de niyos gamma, altarcando un intervalo de longitud de
estas es la molécula de hidtógeno. La rjuc se encuentra onda de un trillón. Los complejos etpiipos de radio del
normalmente en la fierra está cotistituida prtr dos átomris radioastiónomo, los gigantes telescopios terrestres de los
de hidrrigeno, |)ero tniti cuando los radioastrónomos des­ asttxínomos c)i)ticos, así como los satélites en órbita (|tre
cubrieron átomos de hichógetio en el espacir), las molécu­ los astixínoinos delien emplear para estudiar las demás
las de hidrógeno eran inesperatlas; los astrónotnos pictisan longitudes de onda, nos dan una idea de lo (|ue se
ahora riue la miiatl del gas de nuestra Galaxia corres|X)n- progresa.
de a esta Ibrtiia. Podemos recoger otras señales del csijacio, no electro­
magnéticas, pero son muy escasas. Partíctdas cargadas c|uc
Radiaciones exóticas se mueven muy rá|)idamente electrones, protones y
Si bajamos un tatito, erirxintramos los aún más cortos varios núcleos atétmicos se rompen en la parte superior
rayos X , cuyas longitudes de onda son prácticamente de nuestra atmósfera en forma de «rayos cósmicos»
iguales al tamaño de un átotno. Los (inones son incluso desptiés dt; un largo camino desde las estrellas en explo­
más energéticos, más disritptivos y más penetrantes. Ln sión. Los esquivos nentrinos .son otro ti|X) de partículas
medicina, los penetrantes rayos X son de inapreciable procedentes del espacio, pero sólo se los |)tiede atrapar con
valor para mostr;ir los de.sórdenes internos en el cuer]io dilicultatl. Los astrónomos han detectado sé)lo nentrinos
humano, y la última de las técnicas, la lomojirafta. barrido proeedentes de nu(;stra estrella más |)ré)xima, el Sol.
con una lítente de rayos X , pro|X)rciona una visióti .Vtás emparentadas con las ondas electromagnéticas
tridimensional de los tumores cerebrales. Sin embargo, están las ondas gravitacionales, diminutas llucttiaciones en
existe un ligero riesgo de dañar el tejido del cuerpo das la gravitación de objetos distantes c)ue se originan cuando
dosis de rayos X largas se emplean en realidad para éstos giran de modo fi'enético o se colapsan catastixílica-
destruir tutnores cancerosos), y los médicos vuelven ahora mentc. L1 físico americano Jo.seph Weber ftie el primero en
a emplear técnicas de ultrasonidos o de sondeo magnético investigar las ondas gravitacionales emijleando dos gran­
completamente inocuas. des cilindros de aluminio suspendidos, (|ue pesaban una
Los rayos X del espacio |)rocedcn gtaieralmente de tonelada cada unt). Olxservó repentinas vibraciones de los
tuibes de gas extremadamente calientes, a temperaturas de cilindros causadas }x>r un «martillazo» exterior de alguna
miles de millones de grados. Los observatorios de satélites especie. Obviamente, los terremotos ]X)dían ser una causa,
han localizado las |X)siciones de utias trescietitas fuentes de por lo cual instaló los cilindros en lugares muy alejados
rayos X , y estos objetos a alta temperatura í normalmente entre sí, próximos a Washington y a Ghicago. fil único
invisibles para los telescopios étpticos ordinarios; nos dan «soplo» que pudiese afectar a ambos cilindros simultánea­
cuenta de algutios otros cjue son de lo más extraño del mente debería ser el de un impacto de ondas gravitaciona­
Ltiiverso, como los agujeros negros, con los c|ue nos les procedentes del espacio, y sus primeros resultados
encontraremos eti uti capítulo posterior. parecieron mostrar muchas de estas vibraciones repentinas
Por último, la radiaciétn más corta de todas es la de los y simultáneas. Desgraciadamente, otros investigadores no
rayos gamma. .No existe una linea divisoria suficientemen­ han tenido éxito en encontrar esta plétora de impactos
te precisa entre los rayos ultravioletas y los X . o entre los gravitacionales; pero Weber les ha animado a construir
rayos X y los gamma. En la fierra, la distincié)n depende equipos más sensibles, y posiblemente las ondas gravita­
g(aieralmente de cómo los producimos, pero cuando se los cionales se descubran algún día.

117
Umi gigantesca empción en el temperatura, mientra', que
Sol, nuestra estrella local, imágenes más débiles en hilera,
fotograjiada en rayos X por los que se solapan, originan las
astronautas del Skylab. Kl falso manchas j tragas brillantes a
color muestra las variaciones de izquierda y derecha.

'i¿t¿ i
8. En el interior de las estrellas
L n filarme Uiii<¡ue, a du.s del Sol. Estas esquivas rnente es(jtiivos, por ser práetieamente imparables. No
kilómetros de jirofimdidad. en ¡lartículas reaccionan con los tienen carga eléctrica y ]);isan a tra\és de los electroiu's y
lina mina de oro en D akota de! átomos de cloro del líquido de los núcleos de los átomos sin (|ue éstos les afécten. Su
Sur, delecta ali’tiiios de los quitamanchas que llena el tanque velocidad es aproximadamenle igual a la de la luz, poi' lo
neulrinos que surqen del corazón de 400.001) litros.
c|tic s(')lo scai ligerísimamente desviados por la gravedad.
Son inmunes a la fuerza nueletir fuerte, y únieamente dan
cuenta de sti pre.seneia por medio de la llamada inlerae-
A (los mil nu'tros bajo tierra, en un lut>ar jtixjximo a la eiíin débil; un neutrino tí|)ieo se desplazaría una distancia
ciudad de Lcad, en Dakcaa del Sur, un asinaiomo olxserva de años luz a través de un l)lindaie de olomo antt's de
el eoraz(')n del Sol con un tanque de 400.(M)() litros de detenerse.
líquido (juitamanelias. Rayinond l)a\is ¡^loeura ea|)turar Id taiKjue de I)a\ is está lleno de tetraeloroetileno, un
algtinos de los (antasinasííneos neutrinos (jue salen a lít|uido rico en fuomos de cloro de los c|ue uno de cada
raudales del infernal luíeleo del Sol cuando los núcleos d(' cuatro pertenece a la variedad pesada eloro-d7. ( )easiotial-
liidnígcno se fusionan en helio. mente, un netUrino (¡ue jxisa es detenido por un mielen de
K1 flujo ieanlidad de energía tran.slerida: de neutrinos eloro-37; el impacto (íseinde uno de kvs neutrones del
solares es inmenso. Transportan un (juincuagésimo de la núcleo en un i)rot(')n y uti eleetnin c|ue esetipa. Td eloro-.37
energía ai abandonar el Sol, del cual son emitidos a ra/(')n se transmuta entcvnees en un átomo del gas inerte ar-
de cientos de l)illones ]x)r segundo. Son exlraoi'dinaria- g(”)n-37. dada pocos m e s e s s e lini])ia e l inmenso tau(|ue

120
En t'.sta l>iíí¡im. ahajo: )' la eneií/ía. Calculó i/ue la En esta l>rigina. arriba: gráfico: este ejemfdo jume de
E l (ia ilifu o alemán del sifílo cuerota graiitaloria del Sol Eos ordenadores ayudan a los manifiesto (fiara un (jo
■V/.V Itermann non llelrnlioll:^ i'wicamenle l>odria mantenerlo astrónomos modernos a calcular entrenado) cómo se altera un
estudió lemas tan diversos como brillando durante 30 millones ele el modo en que varían las sistema doble de estrellas enando
el 0/0 humano, las ondas sonoras estrellas con la edad. Eos una de ellas se exf/ande al
resultados se refne.seutan en nu envejecer.

con un chorro ele ,i>as helio, y en este gas se rasiretui los aplicar las conocidas leyes fie la física, de la misma l()rma
posibles indicios de arg(')ii. I'd insólito lugar elegido i)ara la (|ue cuando se calcuhi la trayectoria de una ))elota lanzada
instalaciíin del tancjue. bajo la iniiui de ovo de Honiestake, ;il aire.
se debe a la necesidad d(' proteger a los núcleos de cloro de El Lfíiiverso debe ser, no obsttmte, la liltima piedra de
otras rtidiaciones y partículas. Los 2.000 metros de techo lof|ue. l n modelo leé)rico de estrella |)uede no corres|)on-
de roca aíslan el taiK|ue de la llm ia continua de rayos
cósmicos núcleos y electrones muy rá])idos procedentes .1 '6Í
«Ti HbL9
de las iJioftindidíules del espacio , mientras cpie son
práctieamente transparentes para los insustanciales neii-
trinos.
l'.sta experieneia, cpie puede i)areeer esotérica a primera
vista y ([ue se eléctúa desde hace diez años, cotisiituye una
eomprobaeiétn \iial de las teorías acerca de los ciclccs de
\'ida de las estrellas. Ku los últimos ntarenta años, los
astrofísicos han aliñado de forma notable sus teorías sóbre­
la evolución estelar, ) ya resulta posible dar cuenta casi
con exactirtid de la tempcratitra y de las combinaciones de
elementos en el centro de diversos tipos de estrellas,
calcular cuánto ticm|5o permauecen cu cachi cliip;t de su
cvolucicin y predecir cuándo morirá ilnalmente la estrella.
De estos resultados teciricos existen pcx'tis comprobtieiones
directas. l>a gama completa de radiaciones electromagné­
ticas (|ue recibimos de una estrella, desde los rayos X hasta,
las ondas de radio pasando ])or la luz, prcn icnc de sus
capas superficiales y de su atmiisfera. Los neutrinos, por su
parte, son emitidos directamente hacia el es|)acio desde las
propias reacciones nucleares del centro. Los modelos
teóricos de estrellas predicen cuántos neutrinos deberían
producirse, )' el dispositivo de Da\is comprueba estos
cálculos cuando se aplican a nuestra estrella local, el Sol.

Los constructores de estrellas


Ln princi])io. puede resultar misterioso el cjue los astréino-
mos pretendan conocer algo acerca del interior de estrelhis
remotas; después de todo, se las ve como meros puntos de
luz incluso en los mayores telescopios i a UK-nos c|uc se
utilicen técnicas especiales:. Sin embargo, como \imos en
el capítulo 7. el espectroscopio re\(-la los elementos ()ue
componen las caicas más externas de las estrellas, y su
espectro, o bien su color, nos dan a conocer su temjx-ratu-
ra su]X-rrici;tl. l’uede calcularse la luminosidad total si se
conoce la distancia a (|ue está la estrella, y la masa sólo si
es uno de los pttres ligados gra\itacionalmenie (véase
ca[)ítiilo 2:.
Con la ayuda de un gran ordenador, un astrofísico
moderno puede construir un enorme i-íingo de estrellas
«patrón» teé)ricas. Para ello simula una cantichid de gas de
masa determinachi y una específica mezcla de elementos.
t|ue se mantienen unidos por la ati-;icción gra\'itatoria, e
in\esliga los cambios en la temperatura, en la presi(')ii y en
la eomposicii'jn de la estrella cuando se producen reaccio­
nes nucleares u otros procesos, l'n a lórmichible labor,
ciertamente; pero, en ]irincij)io, no consiste más cpie en 121
(Icr cxaclainciUc al deseado para la esirella real, bien l.a gran J^'ebulma de Orióii. en ella. (Copyright del Instituto
IJonjiie nuestras leyes físicas de laboratorio no tengan I'olugmfiada l)or eí leleseo/)in de de Tecnología de California y la
valide/ ]>ara el tremendo calor del corazón de la estrella, 5 metros de los Ohiervalorios Institución Carnegie de
H ale, es una nube de gas I I ashington. Reproducido con
bien, simplemente, pon|ue algunos d(> los cálculos se
iluminada ¡ m jóvenes estrellas permiso de los Observatorios
hayan simplificado en exceso con el fin de obtenei' más
que se han form ado recientemente H ale.)
sencillez y velocidad de cálculo, en detrimento de una
respuesta exacta. La ])rimera de estas ¡losibilidades condu­
jo a una gran crisis cuando ios físicos calcularon, a cómo evolucionan los humanos desde la infancia hasta la
mediados del siglo XIX, la energía de salida del Sol antes vejez. Similarmente, las morías de la (;structura estelar
de conocerse la energía encerrada en los núcleos atómicos. indican los cambios que podríamos esperar en una estrella
L1 gran científico alemán 1lermann von Helmholtz, supuso cuando sus reacciones nucleares centrales convierten un
(lue la grav itación era la única lúcr/a entonces conocida elemento en otro; e, igualmente, yxTmiten adivinar las
capaz de mantener caliente al Sol durante largo tiempo. edades y las historias de la multitud de estrellas (|ue nos
.\l contiaerse por su propia atracción gravilatoria, una rodean, ineluvendo el pasado y el futuro de nuestro propio
nube de gas se calienta; pero un simple cálculo mostró (¡ue Sol.
la energía producida únicamente hubiera permitido brillar Sin embargo, antes de describir las etapas liindamenta-
al Sol, a su ritmo actual, durante 30 millones de años. Los les de la váda de nna (tstrella, mucho mejor conocidas, es
geólogos indicaron (jue este resultado era imposible. La ocasión de retornar a su nacimiento, proceso hasta hace
Tierra y, algo más importante, los fósiles indicadores de la muy poco sumido en la oscuridad.
vida en la Tierra, eran bastante más antiguos. Hasta la
década de 1930 no se resolvió finalmente el problema, El nacimiento de una estrella
cuando otro alemán. Hans Hethe, dedujo las reacciones La «infancia» de las estrellas ha permanecido oculta a los
nucleares que pueden ocurrir en el ardiente núcleo del Sol, c)jos de los astrónomos, sumida en las profimdidades de
reacciones no contempladas por las leyes físicas conocidas grandes nubes de gas y oscuro polvo. Las nubes de gas,
en tiem|3os de Helmholtz. Los avances en la física de
laboratorio han permitido que los astrónomos ex]tlic|uen la
luminosidad de las estrellas; y los astrofísicos modernos
pueden pagar la deuda al tratar al L niverso como un
inmenso laboratorio, en el que el hombre puede apreciar
los resultados de los experimentos propios de la .Naturaleza
a uita escala imposible de alcanzar en la Tierra.
Los resultados .sobre los «experimentos» de la Naturale­
za en la construcción dt; estrellas pueden restimirse conve­
nientemente en las relaciones masa-luminosidad y tempe­
ratura-luminosidad iHertzsprung-Rus.scll), C)ue tratamos
en el capítulo 2. .Ambas son la Piedra Kosetta de los
«constructores de estrellas» humanos. L1 «modelo» teórico
debe acatar estas relaciones, y también ha llegado a ser
evidente por cpié la mayor parte de las estrellas se
encuentran en la «secuencia |)rincipal», mientras que otras
son gigantes rojas o enanas blancas. De hecho, los cálculos
concuerdan con las relaciones demostradas para estrellas
reales, y los astrónomos confían en que, si pudieran
realmente penetrar dentro de una estrella, sus condiciones
interiores coincidirían con los modelos teóricos.
(^uizá sorprenda aún más, asimismo, la adecuada
comprensión de los cambios experimentados ]jor una
estrella durante su vida. Habida cuenta de que el rango de
vida media de las estrellas puede oscilar entre un millón y
100.000 millones de años, tales cambios tienen lugar muy
lentamente. De vez en cuando, los astrónomos han visto
«encenderse» una estrella y empezar a brillar; o bien han
contemplado la muerte súbita de otra, advertible ]X>r la
ex]jiosión de una lejana supernova; pero, en general, las
estrellas parecen invariables. Nuestra situación es semejan­
te a la de un (extraterrestre que paseara una hora por una
de las Itulliciosas calles de la 1 ierra; aun cuando no
aprecia.se el modo en que transcurre la edad de las
personas, podría comparar a los individuos, deducir qué
122 caracteriza a la edad y, en consecuencia, determinaría
como la latnosa Nebulosa ele ()ri(')n. ocupan la mayor nubes d(> polvo, y los astrónomos ca])tan tihora estas
parte clel plano ele nuestra (íalaxia en rotaeión. Una nube radiaciones y «ven» las protoestrellas y sns alrededores.
interestelar es generalmente bastante estable, ya (|ue la Las |)rotoestr(;llas contraúhis se callentan a medida (|ue su
presión del gas epie la intenta expandir dentro del gas más energía gravilatoriti se convierte en calor, tal como Helm-
tenue epie la rodea resulta i'(|uilibrada por la fuer/.a de su holtz calculó para la «contracción solar» el siglo pasadti; y
|)i'opia gravitación. Pero el ec|uilibrio se (|uiebra .si la nube cuando la «superficie» en realidad, un cajtullo de poKo
se comprime repentinamente, Cjui/.ás al estrellarse contra más espeso en torno a la estrella aletmza una temperatu­
una de las nubes de gas de los brazos espirales cuando ra de unos cuantos cientos de grados, empiezan ;t brillar
ilota alrededor del centro de la Galaxia, o, tal vez, al .ser débilmente. 1 al como en un ctilentador eléctrico ;i tempe­
alcanzada por los restos <‘n expansión de la exjjlosicai de ratura similar, la mayor parte de la energía se emite como
una stipernttva cercana. Kn cualciuier ca.so, la nube c|uecl;t ladiación infrarroja (calor:. Los astrónomos han encontra­
aplanada cual una torta cósmica, y la gravitación se do decenas de ca|tullos de estrellas inirarrttjas aeumuladas
encarga de atraer al gas al intttrior de los trozos contraí­ en el centixj de nubes como hi .Ncltulosa de Orión.
dos. Cuando estos últimos se contraen, giran más rápida­ Kn los últimos años sesentti, Kric Hecklin y Gerry
mente, obedeciendo la ley de conservación del momento Neugebauer descubrieron tnui estrella de inliarr()¡o pai-
angular que vimos en el capítulo 3 (al igual C|ue un ticularmente brillante en esta nebulosa, detrás del resplan­
patinador sobre hielo gira más rápidamente cuando enco­ deciente gas y de las estrellas (jue innestrtin las líttogralias
ge sus brazos), hasta Cjue finalmente las partes se escinden ordinarias. K1 objeto de Heeklin-Ncugcbauer es. con toda
y acaban formando condensaciones independientes. Así probabilidad, una ytrotoestrella a|)roximadamente unas
pues, se establece un cúmulo completo de «protoestrellas» diez veces más pesada cpie el .Sol, \ diez mil veces más
contraídas, oculto dentro de los restos de la nube original. brillante, y, si no esttniera en la etapa de ca]tullo y
Kn los últimos años, los astiónornos escudriñan ya a oscurecida p tr el polvo, la veríamos como una de las
través de las «cortinas de los criaderos de estrellas». Los estrellas más brillantes del cielo, l’or el contrario, el objeto
rayos iníiarrojos y las ondas de radio pueden penetrar las de Becklin-Neugebttuer es invisible, incluso para los mayo­
res telescopios ópticos, y his ytiopiedades del inlrarrcjo
sugieren (jue sólo una parte de un trillón de su luz visible
puede escapar del capullo y de la nebtilosa tjiie le rodea.
Los radioastrónomos no se muestnm menos excitados
por estas noticias. Durante largo tiempo detectaron gas
hidrógeno caliente próximo a las estrellas jóvenes, pero un
examen detallado del espectro de radioondas de las densas
nubes de gas reveló, recientemente, «líneas» de muchas
moléculas. Gon anterioridad, sétlo se habían eneontradet en
el espacio átomos sencillos (y átomos cargados eléctrica­
mente llamados iones,i, jtero hace ])oeo se detectaron
cincuenta com|)uestos <|uímicos diferentes en las nubes
interestelares, y la lista atimcnta cada año. Kstas moléculas
.se forman a partir de átomos de gas soltre la superficie de
los minúsculos granos de polvo, \ éste las protege de la
rtidiaeión ultravioleta (]ue normalmente disocia las mo­
léculas del espacio. .Algunas de las moléculas más grandes
son sorprendentemente similares a las cpie se enetuaitran
en las células vivas, y algunos científicos sugieren que estas
reacciones cjuímicas interestelares |)tieden jugar un impor­
tante payael en el origen de la vida de los planetas que se
hallan en órbita en torno a la protoestrella.
Aún más inesperado resulta el t|ue algunas de estas
moléculas se hallen (m pequeñas nubes que brillan intensa­
mente a las longitudes de onda de radio en forma de
máseres naturales (el equivalente en radio a los láseres).
Cada una tiene a])roximadamente el tamtiño de la órbittt
de la fierra en toino al Sol, y es alimentada fX)r la
radiación infrarroja de las protoestrellas próximas, com er-
rida por medio de las moléculas de agua (H./): e iones
hidroxilo (jOIi: en intensos haces de microondas. .Asisten
al nacimiento de la estrella actuando como si fuesen
n'frigeradores cósmicos, es decir, tx^alizan una función que
consiste limdamcntalmenté en extraer el calor que de otra
forma se o|X)udría a la contracción gnnitatoria de las
protoestrellas. 123
Las centrales generadoras de las estrellas I m í Flihaiíes. o Sieíe Hemtnui'r. l>e.»idas, se ajut^arán antes de
1.a U-mpcralura central de la })r()loeslrella aumenta eonti- M»! jdívnc.s se«ún ¡os ¡xilrimes que el Sol deje de brillar.
niuimente durante sn colapso; y cuando alcanza la colosal astronómicos. Solamente tienen ( Copyright del Instituto de
tcm|X‘ratura de diez millones de grados, empiezan las (iO milluncs de años j están Tecnolonta de Calijornia y ¡a
rodeadas ¡sor jirones de ¡a Institución Carne"ie de
reacciones luicleares. l.os luieleos de hidrc'jseno ;protones:
nehuio.sa en la que nacieron. \\'asliins.lon. Reproducido con
se fusionan de cuatro en cuatro para dar núek-ers de helio.
Estas e.strellas, hriUanles )■ permiso de los Observatorios H ale.)
( 2)11 el lin de iniciar la reacción, los núcleos dehen chocar
con fuerza suficiente como ¡xtra vencer la repiilsicMi debida
a sus carcas ekViricas |jositivas «carcas itfuales se
rejielen» y, como la tcmperalura es una medida de la
\elocidad de las panículas de gas, una temperatura
suficientemente alta asegurará C|ue cermienza la fiiskin.
I'.sta alta temperatura es el problema más .serio en el
di.seño de un reac tor de fiisión en la l ierra.i
Dado C|ue la fuerza nuc lear fuerte mantiene unidas a las
partículas, la energía es extraída ])or la alta velocidad de
los productos v por los rayos gamma. I.a razón de la
pc'-rdida de energía puede apreciarse fácilmente si se
considera la reacción inversa: se nccesit;irí;t una gran
cantidad de energía para desccunponer un niic k'o de helio
en dos protones y dos neutrones librc's; y una cantidad
exactamente igual de enc-rgía se libera, por tanto, cuando
los componentes de un núcleo de helio se unen. I'ista
pérdida de energía de enlace, cpie tiene lugar cuando se
combinan kjs núcleos, alimenta a las estrellas. Toda letrina
de eiK'rgía posee una cantidad de masa asociada a ella,
según la famosa c'euacic'm de I'ánstein, li= m e - ienergía-
= masa x velocidad de la luz al cuadrado:, y la pérdida de
c'iiergía significa c]ue cada núcleo de helio es únieamente el
99,3% tan pesado como los cuatro núck'os de hidreigeno
que lo han formado. Una estrella tínica como nuestro Sol
convierte masa en radiaeión al sorurendente ritmo de 4
millones de toneladas ¡por segundol
1.a estrella se calienta en el centro debido a la energía
perdida por los núcleos que se fúnden en él ;aparte de la
pec|ueri;i cantidad de energía transjtortada al es])acio (xir lentas cpie las reacciones nucleares liiertc's; y son necesarias
los esc|uivos neutrinosi. Los jtrincipales |rrodnctos de la en la cadena de reacciones de formación del helio para
rc'acción -núcleos y partículas rápidas, y rayos gamma moderar la ráf)ida reuniiin de los núcleos de helio. Kn la
no pueden dc.s|)lazarse k;jos sin encontrarse con partículas llamada bomba «de hidréigeno». el explosi\'o no es hidió-
del gas de los alrededores; y ac|uí, la fiierza electromagné­ geno ordinario, sino variedades más pesadas cuyos inicíeos
tica entre' ellas juega su papel moderando los residuos de contienen uno o dos neutrones además , del ])roté)ii; asi
la reacción e impulsando las partículas de gas a altas pues, como no hay necesidad de esperar el proeeso débil
velocidades, kor tanto, la velocidad media de las partícu­ para generar neutrones, la fuerza fiierie lo arrolla todo: los
las se incrementa aumentando aún más la temperatura del núeleos se fusionan en nn cataclismo casi instantáneo. Si
ya sobrecalentado núeleo de la estrella. Pero, al calentarse, los protones pudieran eonvertirse en neutrones a un ritmo
un gas aumenta la presicin C|ue c'Jerce sobre sus alrc'dedores correspondiente al de la interaccié)n fuerte, el Sol habría
tal como lo sabe cuakiuiera C|ue haya abierto una estallado por sí mismo tan iironto como se liirmó, al igual
botella de champán caliente , y este exceso de presión en ([110 una bomba de hidrógeno a escala cósmica.
el cc-ntro de la estrella se opone a l;i omnipotente atracción De esta manera, una estrella como nuestro Sol. f|iie
gravitatoria. 1.a estrella deja de contraerse, y el perfecto brilla regularmente, es un gigantesco campo de batalla
e(|nilibiio de las fuerzas la mantiene Inillanck) cemstante- entre las fuerzas naturales. Por una parte, la gra\itacié)ii
mente durante millonc's de años. intenta contraería continuamente al tamaño iiiás pec|ueño
,;Y qué sucede con la cuarta fuerza, la fuerza nuclear posible, y ]X)r sí sola lo lograría en unos 30 millones de
débil:’ lam bién juc'ga un papel fundamental, (kiando los años, según la escala de Helmholtz. Pero la reacción liierte
cuatro núcleos de hidn'igeno se combinan ])ara formar un une lo.s núcleos en el centro de la estrella y libera energía
núclc'o de helio, dos de ellos deben cambiar de ])rotones a por intermedio de la fuerza nucleai’ débil, l.as fuerzas
neutronc's. listo va aconqtañado de la c'misic')ii de un electromagnéticas a.seguran (|ue esta energía calietne el
positión antielectrón: \ de un neutrino, una reacciéin interif)!' de la estrella, con el lin de producir una presión
nuck'ar débil, (lomo \imos en el ca]título 3. las reacciones hacia aliiera (jue sin a para eriuilibrar exactamente la
124 débiles son aproximadamente cien billonc'S de veces más gravitación.
A bajo: ¡nteramericano de Cerro Totolo, Las estrellas de la secuencia principal
I m Nebulosa E ia Carina, una en Chile, está salpicada por No resulta sorftrendcntc (]uc esta condición de equilibrio
resplaruleciente nube de gas cientos de estrellas, y cada una asegure el que todas las estrellas de fusión de hidrógeno,
surcada por oscuras sendas de de ellas es una central nuclear de igual masa, sean como gemelos idénticos con propieda­
polvo. E sta fotografía, como nuestro Sol.
des notablemente similares. Supongamos, por ejemplo,
procedente del Observatorio
una estrella c|uc produjese menos energía cjue la aprojtiada
para su masa. K1 centro se volvería demasiado fiío, y la
menor presión del gas permitiría entonces cjue las llieiv.as
gravitatorias comenzasen a contraer la estrella; esta con­
tracción calentaría el núcleo, y esta mayor temperatura
aumentaría el ritmo de fusión nuclear con el correspon­
diente retorno a la producción normal de energía. Este
magnífico sistema de realimentación asegura que las
estrellas brillen, más o menos constantemente, durante el
ticmjTo en que fusionan el hidrógeno en helio.
El Sol se halla a aproximadamente la mitad de su
periodo de fusión de hidrógeno de lO.OOO millones de
años, pero, bastante paradójicamente, le .sobrevivirán
estníllas menos masivas. Aun cuando estas estrellas tienen
menos reservas de combustible, su menor gravitación les
proporciona una temperatura central menor, y el ritmo de
fusión es tan lento c|uc su provisión de hidrógeno les
durará de hecho más cpie al Sol. En una nube de gas en
colapso habrá protoestrellas de todas las masas, y los
cálculos muestran que .sólo aquellas más pesadas (pie un
veinteavo de la masa del Sol (cincuenta veces la masa de
Júpiter) alcanzarán una temperatura central bastante alta
como para fusionar los núcleos de hichógeno. Una bola de
gas menos masiva se calentará por contracción, |)cro
nunca brillará por sí misma y terminará como un gran
planeta, como un Júpiter más masivo. Ua predicción
teórica cpiecla verificada por la estrella más ligera conoci­
da. Ross 614H, unas .setenta veces más pesada (|ue Júpiter,
justo por encima del lí m i te.
Eas estrellas más masivas son, correspondientemente,
pródigas en su uso del hidn'igetio. Una estrella di(‘z veces
más pesada cpic el Sol vive .sólo la milésima parte i'diez
millones de años), mientras que las reacciones nucleares
en su .sobrecalentado núcleo agotan el combustible de
hidrógeno. Las estrellas más masivas son, como era de
esperar. más luminosas (pie el Sol, y la relación calculada
es muy similar a la relación masa-luminosidad [tara
estrellas reales. La alta luminosidad convierte en inestables
a las estrellas más masivas; el inmenso flujo hacia el
exterior de fiitones, que transporta energía desde el centro,
arranca sus capas más externas incluso en contra de la
enorme atraccitín gravitatoria. Las estrellas más pc.sadas
conocidas, como el superpesado par llamado estrella de
Plask('tt, es alrededor de sesenta veces más pesado (lue el
y se acerca a este límite superior.
La teoría relaciona asimismo la luminosidad de una
estrella con su temperatura sup('rlicial, y la predicción se
corresjxmdi' adecuadamente con la secuencia principal del
diagrama Hertzsprung-Russell. Por consiguiente, las estre­
llas de la .secuencia principal son estrellas de fusitán de
hidiógeno, y la posición (pie una estrella ocupa en la
sccuenciíi depende en e.seucia de su masa. Como veremos
más adelante, los otros tipos más raros (pie incluyen las
gigantes rojas y las enanas blancas son simplemente
estrellas más vitjas (pie han ¡tasado ya por la láse de la 12.')
/,í7 fm rk stilm m de tina «ran I ms capas más iiij'eñorcs de la cansa de tos campos maguéticos.
jimlithemncM puede alam zai atmósfera del Sol (fotagrajiadas /.os campos mu) fuertes enfrian
(V/.ií un millüii de kilómetros pin aquí am luz de átomos de tos gases del Sol r originan las
encima de la superjieie de! Sol. hidrógeno ¡ se distorsionan a manchas solares oscuras.

secueneia principal. La mayor parte de la s ida de una un centro caliente y brillante de gas ascendente, así como
estrella es em])leada en (iisioriar bidrógeuo, y, así, la bordes oscuros y fríos. |ior los que el gas desciende al
mayoría de las estrellas (pie vemos en (d cielo son del ti|)o interior del Sol (k'.spnt'-s de emitir parte de su calor, listos
de las de la secuencia principal; al igual (pie la mayor gránnlos de 700 kilómetros de diámetro están disptiestos
parte de la gente (pie vemos por.las calles se baila por en celdas más grandes de siipergrániilos ■30.000 kilóme­
debajo de los bO años, sinptlemente porque un ser bumano tros;, observados en la parte más baja de la atmt'isfera del
vive más tiempo por debajo de los 60 (pie por encima. Sol con instrumentos especializtidos. X'eremos más adelan­
La concordancia entre los cálculos y las relaciones te (|iie estos supergránulos se relacionan íntimamente con
observadas de ma.sa-luniinosidad y temperatura-luminosi­ el clima del Sol.
dad (Hertzsprung-Russeli; muestra (pie la teoría de la Puede parecer contradictorio (pie hablemos de «siiperli-
f'usuin de bidiógeno es iKistantc precisa, .\ntes de seguir las cie» y «atmósfera» del Sol, \a (pie lodo el Sol es g;is (|iie m‘
últimas eta|)as de la vida de una estrella, desptit’S de (pie vuelve menos denso desde el centro hacia afuera. Ln las
alcanza el punto crítico en el (pie ya ha convertido todo su partes más externas de l;i tenue atuKislera solar fluye gas
hidr(')geno central en bello, retornaremos a la única estrella llamado viento solar (jiie se extiende más allá de la
de fusión de hidrógeno (pie |)odemos e.siudiar ai detalle. ('abita de Júpiter; por lo (pie podríamos afirmar, hasta
cierto punto, (pie la mayor parle de los planetas se hallan
El Sol en ('a’bita dentro del Sol. Sin embargo, estas capas más
L1 suave y sonriente rostro del Sol |tintado por los artistas externas son extremaclainenie tenues y están más enrareci­
desde la antigüedad es una buena representación dcl das (pie el nujor «vacío» (pie podemos producir en la
modo en (pie (‘sie oculta la mayor jxirte de sus st'creto.s a fierra. La idea de una superficie definida es, de hecho,
las ¡ntcrrogantes de los astrónomos. Hasta (pie Raymond bastante razonable, pues las f()togralías vistas con luz
l)a\is comenzó a investigar los neutrinos en 1968, no ordinaria muestran (pie el Sol posee un borde muy tililado.
había f()i ina directa alguna de explorar .^ti oculto interior, Xiinca se debe mirar al Sitl directamente a través de un
y nuestro conocimiento de su estructiirti se Itasaba en su telescopio o de unos prismáticos, pues la coticenlraek'in de
mayor parte en la teoría que tan correctamente desciibe calor puede dañar los ijo s de modo |X‘rmanente.) Ln la
las estrellas de fusión de hidrógeno. región de la superficie del Sol ifiilosféra), la densidad del
La energía del niicleo del Sol se filtra hacia el ('xterior gas disminuye miles de veces en sólo unos pocos cientos de
muy lentamente, dada liitón individual se desiikiza sólo kilómetros, y desde la 'fierra se lo \e como una delgada
una fracción de milímetro antes de encontrarse con una película. Por debajo de la fiilosféra, el gas del Sol es tan
partícula de gas y ser absorbido o es|)arcido, y, cada \'cz denso que se s uelve opaco, mientras (pie jxir encima en
(|iie esto sucede, vanan su energíti y dirección. Ln el la «alni(')sléra» e^ Iran.syiarente a la luz.
capítulo 7 vimos cómo el carácter de la radiación electro-
magiu'tica diitoiu'sj depende de la temperatura de la
materia (pie la rodi’a. duando la energía se difunde hacia
afuera desde el extremadamente caliente mieleo, el tipo
principal de liitones cambia desde los rayos X hasta el
ultravioleta, y hasta la luz \ásible, antes de (pie la energía
emerja de la brillante superficie solar. Lsta lenta «rata» de
difusión significa (pie la energía producida tardará tnillo-
ncs de años en atravesar los 7()().()()() kilómetros basta la
siiperíieie del Sol. mientras tjite en el espado \acío esta
distancia sería recorrida en algo más de ¡dos segundos!
Lxaclarnente debajo de la superficie visible del Sol
existe una zona en la (pie el flujo saliente de energía es
irans|)oriado por inmensas colummis verticales de gas.
Una cticerola caliente es un excelente ejemplo |>ara ilustrar
este |)roeeso de consección. Antes de (pie el agua de la
cacerola hierva, hay una etapa en la ciuil las columnas de
agua caliente ascienden hacia la sujK-rficic, mientras (pie el
agua li'ía adyacente, más densti, desciende, otorgando a la
stiperlicie el asjtecto de un panel de celdas de convección.
La superficie solar está recubierta de este ii|xi de celdas,
cual un tazón de arroz en el (pie cada «grano» mostrase 127
El gas resplandeciente de esta el campo de un imán puede Abajo: el disco brillante del Sol durante
prominencia visible en el borde distribuir las limaduras de hierro La atmósfera más externa del un eclipse total. Este fue
del Sol muestra lagos en el que se coloquen a su Sol, la corona, sólo puede fotografiado desde .Miahuatlán,
campo magnético solar, tal como alrededor en forma similar. observarse cuando la Luna oculta México, el 7 de margo de 1970.

Clima magnético pesar del enorme tamaño del Sol, no es más intenso cpie el
A primera vista, el Sol parece S(’r el simple balón de gas de la 1 ierra. No obstante, el gaseoso Sol no gira de forma
caliente que predice la teoría. Sin embargo, esto se debe al seneilla, como ocurre con el rocoso globo terrestre; sus
inmenso flujo de energía en la zona de la luz visible del regiones ecuatoriales rotan más rápidamente que el resto,
espectro, C|ue emerge desde el núcleo y c|ue oculta comple­ y esto «agita» el camyx) magnético arrollándolo en torno
tamente en las f()tografias ordinarias los fenómenos de la
atrnósíéra solar. Si consideramos al Sol en términos de
ondas de radio o de rayos X , o de las estrechas «líneas» del
espectro visible procedentes de iones y átomos particula­
res, su clima se revela como un auténtico remolino de
actividad. Esparcidas sobre la supeilicie hay enormes
regiones activas, algunas de irtO.OOO kilómetros de extensión,
resaltadas por nubes calientes, en la parte infcrk)r de la
atmósfera, (pie brillan intensamente con luz emitida por
gases de hidrógeno y calcio. De la sttpcrlicie sobresalen
ligeras prominencias, mientras (pie la explostón nqxTitina
de una crupcirín ocasional arroja rociadas de gas al
espacio. Por (meima de todo flotan enormes concentracio­
nes de gas en la atmiisfera su])erior, que aparecen como
trazas brillantes en las fotograbas de emisiones de rayos X .
lóelas estas «representaciones climáticas» de la región
activa proceden jior entero de la actividad del campo
magnético del Sol. El campo general se produce probable­
mente por corrientes eléctricas internas, de íítrrna parecida
128 a lo ([ue ocurre con el campo magnético terrestre, y cpie, a
I m.s auroras son m ás frecu en tes auroras brillan tes a lo largo de in.sistencia, en cuanto a que un Sol supuestamente perfecto
cuando el S o l se encuentra en la historia perm iten que los era insostenible debido a las oscuras manchas, constituyó
una época activa de su ciclo de astrónom os determinen la p a sa d a uno de los motivos que le acarrearon conflictos con las
once años. L o s registros de actividad solar. autoridades de la Iglesia.
Una mancha solar es oscura únicamente [X>r contraste,
ya que está «más fría» que el resto de la fotosfera; y «más
fría» significa una temperatura de unos 4.000”C. Si
al Sol cual una fibra elástica. La capa burbujeante de pudiéramos aislarlas de la cegadora luz de la cercana
convección, bajo la superficie, retuerce el campo en fotosfera a 6.000"C , las manchas brillarían en un tono rojo
«.sogas» algunos cientos de veces más intensas que el anaranjado. Las teorías modernas demuestran que el
campo general norte-sur. Estas sogas ascienden hasta los intenso campo magnético en las manchas -algunos miles
bordes de los grandes supergránulos, y muestran la atmós­ de veces el campo de la Lierra enfriará de forma natural
fera del Sol como un campo espigado cuando se lo la superficie cuando pase a su través.
fotografía con luz de hidrógeno. Siglos de observación de las manchas solares han
Las concentraciones magnéticas mayores producen las revelado c|ue su número visible oscila de forma regular en
regiones activas, atrapando nubes calientes de gas en la ciclos de once años. Cada once años, cuando el número de
atmósfera inferior y concentrando la tenue atmósfera manchas es mínimo, el cam|X) magnético general del Sol
superior dentro de las zonas de emisión de rayos X que se cambia: el polo magnético N pasa a ser S por espacio de
hallan encama. Incluso estos gases más calientes pueden otros once años. Dc'spués de cada inversión, el nuevci
enfriarse gradualmente y fluir bajo el campo magnético, campo general «gira» gradualmente, y, como consecuen­
dc.scubriendo mientras tanto el pasadizo llameante de una cia de ello, empiezan a aparecer nuevas regiones activas,
prominencia. Cuando campos magnéticos dirigidos cm (con sus correspondientes manchas solares). Tras cuatro o
sentido opuesto se encuentran, se aniquilan unos a otros en cinco años se alcanza un máximo de actividad, pues los
la furiosa explosión de una erupción. intensos campos magnéticos de las regiones activas en
En el centro de una región activa, la parte más intensa declive se han extendido sobre la superficie sola!' y
del camjxi magnético da lugar al único fenómeno que empiezan a neutralizar el campo general. Después de once
muestran las fotografías ordinarias del Sol: las manchas años han logrado invertirlo, y el ciclo comienza otra vez.
solares. Las más grandes son reconocibles a simple vista a
la salida del Sol, o cuando está algo nublado (insistimos en El «clim a» del Sol nos afecta
que nunca se debe mirar al Sol directamente), y eran Dado que nuestra Tierra se halla en órbita dentro de la
conocidas por los chinos desde el año 43 aC. Galileo atmósfera más externa del Sol, no resulta sorprendente
comenzó el esfudio científico de las mismas en 1610, y su que pcxlamos detectar desde aquí señales del ciclo de once

129
D uru nk d si« lo Al //. F.urolm Pista «peqiu'iia glaciación » se L a cosecha de uva en .zonas de c a lid a d de las (m echas coincida
su frió im ien w s km rigurosos í/ uc originó probahiem en le en la viñedos, como la de L e con el ciclo de once años del
d T ám esis se. h eló a su puso por in actividad tem poral del clim a I/w an dou . en e l .sur de P'rancia, m agnetism o sotar, m ediante su
¡.oiiilres, )■ los dw laduuos m agnético d el Sol. depende de las buenas condiciones injhu ncia .sobre el clim a
celehruro'.i fe r i a s sobre el hielo. clim atológicas, lis p o sib le epie la terrestre.

A I ROE DESCRIPTION OF RLANKET


]''A Í¡iiponrhcRivcrTlum cs,jnthctim cof tlicgrcat F r o ll
. Iiul«y«arotóurUvMJ,

años. Las ca|)as radionrllcnaiUes de la ionosfera terrestre


se \cn alcetitdtis por el chorro de ptirtíeulas proeedeiite de
l;is legiones acii\as del Sol; y. de este modo, la reta-pción
de ondas de rtidio \an'a signiliettlivamente con el cielo
solar. Los hermosos v resplandecientes velos de In/ de las
atiroras boreales y australes son átomos de nuestra ittmós-
fent cuyos electrones han sido arrancados |)or i/artíciilas
solares canalizadas por el campo mattiiético de la rierrtt. Durtinte el ptistido siglo \\ 11, toda la actisidad de la
F.l número de auroras, así como su brillo, depende superficie del Sol se detuvo durante sesenta años, y la
asimismo del ciclo solar. Los registros de atiioras se ternperaturtt de la Tierra descendió. Sólo eit 0,t)"C sobre la
empleaban en el medievo |);tnt representar l;t aclividiid del media, es cierto, pero lite sin emltargo suficiente como
Sol. siglos antes de c|uc las observaciones de las mtinchas para dar lugar a iintt «niini» giaciíición: el 1árnesis en
scjlares se efectuaran con regultiridtid. Londres, por ejemplo, se heló tinas diez \-cces en estos
No obstante, el ciclo de once años se maniliesta también rigtirosos inviernos.
en otras eirctmstancias más soiprendentes: la calidad de John Lddy, del High .Altitude ( )bservatory, (iolor;ido,
las cosechas de vino, así como el nñmero de cenitiries ha investigado incluso más atrás, en la historitt del Sol.
marcados en crif|uet de priment división, son consecuen­ Comirarando los registros medievales de los lénómcnos
cia del ciclo del Sol. Ll vínculo es el climti de la 1 ierra. relativos a la actividad solar con la cantidad de carbono
Durante el |)eriodo de máxim;i actividad de manchas radiactivo ícarbono-14: en árboles plantados en la é()oca,
solares, el tiern|)o es generalmente mejor: de a(|uí (|ue, con estableció epte el carbono-1 1 fiu* más tibundante durante
menos lluvias, las eosechtts sean mejores y peores los los largos períodos de «trancphlidacl solar», como en el
partidos de cri(|uet. (La tmalogía deportiva lámilitir es pasado siglo XVII. Lste resultado no cau.sé) gran sensación,
inglesa, ya (|ue en Inghtterrtt. normalmente. ;llue\'e mti- ya t|ue el carbono-11 se ttroduce txtr el impacto de los
cho!' .\un(|tie l;i eorrelacié)n entre el «clima.» solar y el rayos cósmicos procedentes de las proliindidades del
terrcstic parece ciertamente real, ha resultado arduo pttra espacio sobre los átomos de la atmó.sféra de la l'ierrti: y,
los meteorólogos el lograr ex])licarla. Ls fácil entciuler el cutuido la actividad .solar es débil, la mayor ttarte de estas
modo en (pie las partíctihis muy cnergéticíis de las regiones ptirlíciilas rápidas pueden penetrar en el sistema stjlar.
íictivas pueden aléctar l;i tenue y eléctricarnerite cargada Sin embiirgo, en 1977 Lddy sort/rendié) al mundo
ionosfera de la Tierra. |tero el efecto total sobre la científico aruiriciíuido epte tm estudio del carbono-14 en la
atmérsfera inicrior debería ser muy pec|ueño en eoinptua- madcni <le hace .'LOOP años había revelado cute la mayor
ción con la energía adtjuirida directtimente del calor del parte de ese tiempo la superticie solar httbíti permanecido
Sol; y esta energía tot;il (|uc sitie del .Sol v;irí:t muy poco muy IraiKpiila. Los periodos de actividad retallar del Sol,
dtir;nite el ciclo. semejantes al actual cpic se mantiene desde 171.3 dC. .sólo
130 Ll clima solar aíéctti en sumo grado a nuestro clima. se itresentaii espoiádica y raramente. Dtnanic el 90”„ de
I(i> úliimos 3.()()() añ(js. la rara del Sol se lia iiiaiuciiido millones de años. K1 reactor nuclear del Sol |)odría víiriiir
inipci'Uirbablc, muclio más (|iir la snu illa hola de i>as de "]xTíodTcamentesu temperiiiuiit debido ;i eventiiíiles com­
los icói icos de las cslicllas. ILs una suerte t|ue \ ivaEiios una binaciones del giis (|ue le rodea. .\sí |)ues, si se hubiera
('poca en la c|uc los campos ma,soneticos pimimos a la enfriado ligeramente hace unos cuantos millones de años,
superficie solar d(;jcn escapar sus t'xhibicioncs de liicpos la tempertilura deducida del ex|)erimemo de neutrinos
artificiales. debería ser realmente menor f|uc la predicha a partir de la
luminosidad del Sol. Por otra parte, la tempeialuni íictual
Los neutrinos perdidos más bajíi del núcleo causará uu ligero enfi iamienio de su
Si se vuelve aún más atrás, la presencia de l;is grandes su]K‘iiicie. y, dentro de unos cuantos millones de años, un
glaciaciones citando planchas de hielo bajaban desde los cnliiamicnto de la l ierra. Si estti hiitóiesis es correcta,
polos hasta l;is zonas templadas de la l ierra pudo haber debemos esperai una glaciación mayor en el lútnro.
sido el resultado de profundos acontecimientos sut'cdidos K1 Sol ha sido, durante casi .ó.OOO millones de itños, un
en el núcleo del Sol. Se han propuesto muchas ('xplicacio- magnííico proveedor de calor y luz, para la l ierra. U1
nes ptira estas giaciacioncs, y la U'oría astnaKÍmica actual iX|uilibrio entre las reacciones nucleares y la gra\edad en
más aceptada supone lentos cambios en la direcci(')n de los el centro del Sol ha mantenido esta producción práctica­
pitlos magnéticos terrestres, así como en l;i fitrma de su mente constante durante mucho ticni|)o, y si bien alguiuts
órbita. Una hipótesis eoniraria rehiciona l;is intermitentes pequeñas variticioncs han causado nnesiras glaciaciones, el
heladas de la superficie de la l ierra eon el horno nuclear calor dcl Sol nunca varió tanto como fiara congehir
del corazém solar; esto se ha comprobado recientemente com|ilel;unentc hi l ierra o hacer herx ir sus océanos. Hasta
como consecuencia del experimento de neutrinos descrito cierto punto, se ha tratado de una feliz, coincidencia. Las
al principio de este capítulo. Uos |)rimeros resultados de teorías de la evolución estelar muestran (|ue el -Sol se
I)a\is, anunciados en 1968, causaron consternaci(')n entre abrillanta fioco ;i poco, y C|ue en la actualidad es aproxi-
los astrónomos: el número de neutrin<js procedentes del madíimente una mitad más brillante aún C|ue al principio
Sol era mucho menor (|ue el espertido. Kn consecuencia, la de la historia del sistema solar; fiero, al mismo tienifxi, se
temperatuni del núcleo del Sol debe de ser bastante ha reducido el dióxido de carbono de l;t aiméisfera
inferior ;i la predicha por la bien establecida teoría de la terrestre gracias a las plantas verdes, y. como resulta de
liisión de hidn'tgeno de las estrellas. lil pánico inicial ello, ha disminuido el llamado «elécfo invernadero» qior
causado por esta noticia disminuye en la actualidad, el (|ue una iitmósíéra de dií'ixido de ciirbono mantiene un
después de (|ue los asti(')nomos investigaran esta nuevíi filaneta más cíilienie (|ue lo esperado:. Ua combinación de
pista del fúncionamiento del Sol. Uos resultados del gran estos dos factores imfilica que la temperatura de la
tanc|ue subterráneo, recopilados durante años, suministra­ superficie terrestre se ha mantenido entre las del fiunto de
ron ahora un valor bastante exacto del flujo de neutrinos, ebullición y el punto de congelación del agua. Kn verdad,
algo mayor (pie el increíblemente bajo valor inicial; y los debemos estar agradecidos, fiucs séilo un mundo húmedo
teéaicos reelaboraron sus modelos del interior del Sol y, habrúi de fiermiiir (|ne e\olucione nuestra forma de \ida.
actualmente, predicen un número bastante menor de Pero, fX'uál es el htturo lejano del Sol.’ Kvidentemente,
neulrinos. No obstante, existe todavía iitia discrepancia nuestra estrella no puede brillar siempre, ya que su
real: el coraz,ón solar está más liío (|ue lo e.sperado. almacén de «combnstible» de hidri'igcno disminuye de
Sin embargo, los asirétnornos jamás carecen de una continuo y comienza a saturarse con el «residuo» de helio.
explicación; y en este caso hay ;il menos dos hipótesis (|ue Las reacciones de fiisión nuclear que mantienen al Sol
pueden explicar la diíérencia entre el modelo teórico del pueden ocurrir únicamente en su firofiio centro, donde la
Sol y el real, en términos de sim|)lificacié)n del modelo, sin temperatura y la ¡iresión son suficientemente altas y
(|ue ello conlleve una revolución de las U'yes físicas donde, según los cálculos, se encuentni una décima parte
conocidas. Ua primera desafia la hipótesis largamente de la materia solar. Así fines, una vez, cjiie la décima parte
mantenida |X)r los teéaicos acerca de (|iie la cornposici(')ii del hidrógeno dcl centro del Sol se haya «transmutado»
elemental original del Sol, incluyendo su núcleo, era l;i mediante reacciones de liisiém dentro del núcleo de helio
misma que la de su superficie en la aelnalidad. Si su inerte, nuestra estrella se encontrará en afiuros. -Sin
superficie actual está realmente compuesta de gas recogido hidrtígeno en las condiciones deseadas para la reacción, la
de las nubes interestelares, desde el nacimiento del Sol, energía profxircionada disminuirá, y el Sol no contará con
esto no constituye nccesaritimente una buena relcrencia ninguna resistencia Ifentc a la omnipotente tiiracción
pitra conocer el material original del centro, ya <|ue t's gnivitatoria de su firopia masa.
bastante |X)sible (|ue el núcleo se halle más Irío de íicuerdo lin cuak|uier caso, no viviremos par;i presenciar la crisis
eon los resultados obtenidos con los neutrinos. Ua segunda ('iKTgética del Sol. Uos teóricos estiman t|ue el Sol se
consiste en que no debemos olvidar que los neutrinos de encuentra aproximadamente a mitad de camino de su
Davis han abandonado el c(jraz.(3n del Sol tan sétio hace vida de líisiéin de hidrógeno, y la crisis sobrevendrá en
ocho minutos, ya C[ue viajan a través del Sol y del espacio unos 5.000 millones de ttños. No obstante, como los
interplanetiirio a la velocidad de la luz,, mientras (|ue la cuidadosos modelos matemáticos calculados para las estre­
luz, y el calor procedentes de la superficie solar han llas, «construidos» fxir los teéiricos en ordenadores, pueden
empleado millones de años en desplazarse desde su núcleo; evolucionar tan rápido como (|neramos, podemos simular
[?or consiguiente, la lumincjsidad actual del Sol re\ela un modelo para el Sol y seguir su ('volución desfiués de
cuánta energía se produio en el núcleo hace algunos (|ue el hidréigeno de su centro .se haya extinguido. pff
Durante la fase actual ele la fusión del hidrógeno, los tal del núcleo dependen de la masa de la estrella y de su
residuos de helio se acumulan en el mismo centro forman­ edad, y éstos son los factores que deciden su tamaño, su
do un corazón muerto en medio de la rt;gión de (iisióti. temperatura de superficie y su brillo. De este modo, una
Resultado de esta producciein de «escolia» es el aumento gigante con una superficie caliente al rojo a 4.000*>C, que
progresivo del brillo del Sol. Pero fiasta (pie el núcleo de brillase 30 veces más C|ue el Sol, sería, bien una estrella un
helio no sea la décima parte de la masa solar, los efectos 252„ más pesada que éste y con una antigüedad de L(X)f)
no seián evidentes. Kl modelo de ordenadoi" dernuestia millones de años desde C]ue su provisicín de hidrógeno
(pie cuando el reactor de fusicin nuclear del Sol empiece a central se agotó, bien una estrella del doble de esta masa v
agonizar, la gravedad comenzará a contraer el núcU'o; cuya «crisis de energía» tuvo lugar hace scílo 30 millones
|X'ro, auncjue parezca extraño, las capas más externas se de años.
expandirán. Resulta difícil explicar esta paradoja de liirma Así pues, las ¡íigantes rejas permanecen inescrutables
simple, pero los cálculos no dejan lugar a dudas en cuanto con sus enormes envolturas, c|ue ocultan el estado de sus
a cpie, cuando la mayor parle de la masa del Sol se núcleos. A diférencia de las estrellas de lúsicíii de hidixítíe-
acercpie paulatinamente más al centro, se producirá una no, residta difícil poder afirmar algo sobre la edad, la
expansión reciproca de su tenue (mvoltura más externa. masa o el interior de una gigante roja o una supergigante
I,as oh.servaciones de los astrónomos apoyan los cálculos estudiando la luz prcjcedcnte de ella. Entonces, para tener
de sus colegas, pues el cielo está colmado de estrellas una referencia deftemos contal' con los cálcidos teóricos del
gigantes cuyas propiedades demuestran cpie se encuentran oi'deiiador. Se esjx'ra (pie estas predicciones -sobre los
allende la etapa de fusión del lúdixígeno. A difidencia de tipos de estrellas gigantes y sus cifías respectivas coinci­
estas estrellas, (pie muestran una secuencia clara cuando dan satisfactoriamente con las observaciones de estrellas
sus propiedades se representan en un diagiama Hertzs- n'ales. Así, |X)dremos retornar al futuio del .Sol seguios de
prung-Russell, las gigantes fiirman una abigarrada multi­ que nuestro modelo de ordenador constituye una guía
tud. Una estrella de fusión de hidixígeno que, por ejemplo, lazonablenK'ute fiable.
tenga la misma temperatura suj)erfieial que el .Sol, debe Cuando su núcleo empiece a ser una escoria de helio
mostrar aproximadamente el mismo brillo, la misma que se contrae, y su envoltura más externa comience a
masa y el mismo tamaño, idénticos en todos los aspectos. crecer, aún (piedará una estrecha zona en torno al núcleo
,'\hora bien, si atendemos a estrellas gigantes con tempera­ donde puede continuar la lúsiéin de hidréigcno. De esta
tura igual a la de la supedicie solar, no }5odcmos establecer manera, el Sol puede todavía radiar energía; y la contrac-
ningún modelo: unas son diez veces más grandes y cien ciéin del núcleo bajo la influencia de la gravitación
veces más brillantes; otras son más grandes aún, y, en también creará calor. De hecho, cuando el ,Sol alcance su
consecuencia, más luminosas, sin hablar ya de las enormes «crisis de energía», de acuerrfo con los cálculos aumentará
estrellas supervisantes diez mil veces más brillantes. La su enei'gía total radiada.
mayoría de las estrellas gigantes tienen supcHicies más El aumento de brillo del Sol en expansión será entonces
frías cpie la del Sol, y habitualmenie se las denomina mala señal para los planetas interiores. Einalmente, dentro
«ivantes rojas. Por tanto, en la superficie de tales estrellas la de b.OOO millones de años a partir de ahora, el calor del
gravedad es comparativamente débil y el gas puede Sol abrasará la supeHície terrestre hasta temperaturas
contraerse y expandirse cambiando el brillo de la estrella insoportables y hará hcr\ ir el agua de los océanos. Cual­
cuando varía su tamaño. Las «pulsantes» más reufulares quier superviviente de la especie humana, fuertemente
son las estrellas variables Celéidas, supergigantes amarillas lirotegido, por cierto, vería salir el Sol sobre la seca
tan brillantes que pueden verse en otras galaxias, y superficie de la Tierra cual una enorme bola n ja , ocupan­
es|X'cialmente importantes porque su periodo de pulsacitín do una décima parte del cielo. Su superficie se dilataría
~ relaciona precisamente con su brillo medio. Una vez gradualmente rodeando la órbita de Mercurio, y el dimi­
que se identifica una Ceféida por su ciclo rt'giihu' nuto planeta herviría dentro de las capas más externas del
aproximadamente semanal , se sabe cual es su lumino­ gigante .Sol.
sidad intrinscca; comparándosela con la luminosidad Pero, en este estadio, el núcleo de helio se habrá
aparente, se puede calcular la distancia a que .se enaien- contraído tanto (pie la atracción gravitaioria calentará su
tra. Muchas de las estrellas gigantes y supergigantes son centro hasta I .(X)O.Ü()().000'’C. Entonces, los núcleos de
pulsantes; sin embargo, la mayor parte se manifiesta helio colisionarán a v('locidades tan altas (pie podrán
bastante más irregularmente. Incluso la gigante reja más combinar.se de tres en tres para fiirmar inicíeos de carbo­
familiar de todas, Betelgeiise (en el hombro de la constela- no, y esta fiisión del helio proporcionará súbitamente una
ciéiii de Oriéin:, cambia su luminosidad:durante un año se nueva fílente de energía al corazón solar. El niícteu se
abrillanta, y luego se oscurece hasta sólo la mitad o un expandirá ahora ligeramente; y esto será contrarrestado
tercio de su lirillo máximo. por una repentina contracciiin de las capas más externas
La diversidad entre las estrellas gigantes proviene del del Sol: nuestros hipotéticos observadores de la Tierra
hecho de cpie, bajo su apariencia similar de superficies verían (pie el Sol, ]3robablemente en un día, se colapsa
pulsantes, tienen núcleos muy diferentes. Todas han hasta ser un gíolx) di('z veces menor. Pero la gradual
dejado atrás la etapa de liisión del hidnígeno, y dentro de conversi(')ii del helio en carbono cu el centro reanudaría la
sus extensas y tenues capas más externas cuentan con expansión de las capas más externas, y, convertido en una
diminutos y muy ch'iisos núcleos estrechamente contraídos gigante n ja , el .Sol comenzaría otra vez a amenazar a los
132 P*^' gfa\(dad. Las reacciones y la composición elemen­ planetas.
¡MS ^ laciad o n ei terrestre!,, en las ser consecuencia de cambios mucho más grande ejue en su anterior etapa de gigante.
que bloques de hielo descienden periódicos en las reacciones La su[jei-ficie del vSol, mucho mayor que la órbita del
desde los p olos hasta zon as nucleares del núcleo del Sol. entonces sumergido y ya no existente Mercurio, [)uede
normalmente tem pladas, pueden amenazar a Venus; pero la ’l'ien a, con mayor óibita, se
mantendría fuera de peligro. Nuestro planeta volvería a
secarse, y cual(|uier superviviente de la especie humana se
enfrentaría entonces a otra amenaza: las capas más
interior solar tendrá entonces una estructura parecida externas del Sol se volverían inestables y serían despedidas
a una ccixjlla. Las capas exteriores no se habrán modifica­ al esjjacio en forma de grandes conchas de gas, portando
do desde la formación del Sol, y eonsistirán fundamental­ cada una de ellas un |X‘queño porcentaje de la materia del
mente en hidrógeno. Más adentro habrá una delgada Sol. Después de decenas de miles de años, la mitad del gas
concha, en donde el hidrógeno esté suficientemente calien­ solar se perdería de esta manera, dejando al diminuto y
te como para fusionarse en helio; y, dciUro de ella, otra de caliente núcleo solitario en su viaje por el espacio.
helio inerte. Exactamente en el centro estará la nueva Los astrónomos conocen bien estas conchas de gas en
región de reacción, en la c|u<’ el helio se hallará bastant<' expansión que rodean a algunas pequeñas y calientes
caliente como para su fusión en carbono; y desdi! a(|uí se estrellas, y que aparecen como diminutos discos luminosos
filtrará la energía hacia afuera para mantener al Sol ante en un telescopio pequeño, cual débiles luces o distantes
su atracción gravitatoria. planetas: fx>r ello, el gran astrónomo de inicios del siglo
En esta última etapa, los cálculos comienzan a ser XIX, sir VVilliarn Herschel, las denominó, erróneamente,
inciertos. Las líneas maestras están claras, pero resulta «nebulosas planetarias». En un principio músico, Herschel
difícil predecir cantidades exactas. El Sol aumentará era aficionado a la astronomía, lo que le llevó a descubrii'
probablemente hasta su tamaño máximo en menos de accidentalmente el planeta Urano; esto le valió una
cincuenta millones de años desde el comienzo de la fusión pensión del rey Jorge I II. Junto con su hermana Carolina
del helio, y los últimos cálculos muestran (|ue no será observó el cielo cada noche clara durante cuarenta años;
uno de sus grandes proyectos fue la clasifieacié)n y medida
de las posiciones de variados objetos «difuminados»
—nebulosas en el cielo. En la actualidad se conocen
cerca de un millar de las nebulosas «planetarias» de
Herschel, y los astrónomos modernos las inter|)retan como
una evidencia del final agótiico de las estrellas parecidas a
nuestro Sol, que terminan sus vidas no con una gran
explosión, sino con un vago C|uejido.

Enanas blancas
El núcleo central del Sol estará entonces efectivamente
muerto. La provisiéai de helio se habrá transformado en
carbono, y la temperatura nunca será suficientemente alta
como para c[uc éste se fusione en otros elementos. El
esc|uelcto central d<d Sol, desp()jado d(‘ su cubierta más
externa, se enfriará durante miles de millones de años,
liberando su calor almacenado al fr ío del espacio. Primero
blanca, luego amarilla, enffiándo.se hasta el rojo y final­
mente apagándose, nuestra estrella terminará como una
invisible peciueña relic|uia en una vasta galaxia, rodeada
aún de un séquito de planetas que incluirá a nuestra
congelada l ’ierra.
Los esc|ueletos de estrellas blancas, amarillas o rcijas
pueden verse con un telescopio potente. Son pequeñas
no mayores C|ue la 'l’ierra— y brillan ,sé)lo débilmente.
Los astrónomos las han llamado, acertadamente, «enanas
blanca.s». La estrella más brillante del ciclo. Sirio, tiene
una enana blanca por compañera, sospechada muclro
antes de su descubrimiento, cuando se determinó que Sirio
se movía en una órbita d(' 50 años. Dado (jue Sirio
también es conocida como la Estrella del Perro, a su
diminuta acompañantt' se la suele denominar «el Ca­
chorro».
Pero, ¿(|ué sucede con la inexorable atracción gravitato­
ria? Cualquier cuer|X) del espacio debe de estar .sometido a
una flierza t|ue se ojjonga a su tendencia a colapsarse. Un 133
l mi foldviíijía de gran aumento interferometria de spechie, un se mueven más rá|)idainente, y los empellones y el rá|údo
de la estrella «¡«ante Arturo, ordenador puede eliminar estas tno\imiento de los mismos suministra la |)resión para
tomada ¡mr Richard Scaddan con distorsiones i mostrar algunas mantener la estrella. Ea gravitación cpiedíi, ;tsí. equili­
el telescopio Isaac .Mavton. I m s estrellas gigantes próximas como brada.
distorsiones se deben por entero a discos con regiones luminosas r Eos núcleos en la estrella no resulttm alccttidos por esta
la atmósfera terrestre: pero con oscuras, o sea como estrellas
gran comprt'sión, ya que la longitud de onda de una
una nuera técnica, llamada puntuales.
|)orción de materia es inversamente projiorcional a su
masa, y los núcleos son miles de \eces más pesados (pie los
electrones: tienen espacio suficiente y se mueven sin
im|)edimentos. Teóricamente, es posible cpie haya enanas
blancas de carbono, de hierro o de helio: en cada caso los
núcleos, tíin im})ortantes en planetas y estrellas, no propor­
cionan sino cargas positivas epte contranestan toda la
carga eUxtrica de los electrones, encargándose del «tnibajo
del burro». E.ste estado se conoce con la denominación de
materia degettercula (y de ello deriva el (pie algunas publica­
ciones t(xnicas tengan títulos que pueden parecer extraños
a los no astrónomos: el astrolísico americano jereniiah
Ostriker, por ejemplo, ha escrito un trabajo sobre «las
recientes investigaciones en la teoría de las enanas dege­
neradas»;.
El apretado paeptete de tina enana blancti se sitúa m ás
íillá de ntiestra comprensión: una erianít bhuica tíjiica
contiene tiproximadameme dos tercios de la materiti del
Sol, pero comprimida en una esfera tan petpicña como la
rierrtt; o sea materia tin millón de veces m;is densa (pte el
agua: de este modo, un dedal de ('nana bliuica deltería
pesar una tonelada. Además, debido a la naturaleza
|x-culiar de la (iierza tpte mantiene a las enanas blancas,
las de mayor tmisa son más pc(]ueñas (pie las más ligeras.
■Mayor masa significa mayor atracción gravittitoria, así
como más electrones obligados a moverse con mayor
rapidez a efectos de acortar su longittid de onda. Estos
pueden agruparse más, y, así, l;i estrella alcanza un
tíimaño menoi.
plancui se mantiene por las inleraeeiones entre los electro­ Pero hay ttn límite al qtie pueden llegar los electrones.
nes de los átomos próximos. En una estrella que brille Ctiando los más rápidos se mueven a velocidades próxi­
activamente, las altas temperaturas escinden los átomos en mas a la de la luz, les restilta cada vez más com|tlicado
niieleos y elertrones; pero ella mantiene sus capas más mantener a la estrella: cálculos precisos muestran (pie una
exieruas por el rápido movimiento de estas partículas, enana blanca, un T'i",, más pesada que el .Sol, no puede
ealentíidas por las reacciones nucleares de sti activo centro. mantenerse ])or sí misma. Si el núcleo de una agonizante
Cuandf) el núcleo del Sol este totalmente com|niesto de estrella se sitúa por encima de este natural peso límite, sus
niieleos de carbono inerte, habrá otro ri{)o de presión electrones no jiucden detener la contracción indeftnida
importíinte; la de los propios electrones. bajo la acción de su propia gravitación. Pa.sada la etapa de
En el capíttilo 6 hemos visto qtic, aun cuando los inexorable contracción de la enana blanca, tilcanzarán
electrones son iulinitesiinítlmeuie pecpieños, la extraña uno de los estados más extraños conocidos por los astrofísi­
característica dtial onda-corpúsculo de la materia implica cos modernos. Sigamos ahora la historia de tina estrella
c|ue dos electrones uo ])ueden hallarse más cercanos C|ue superpesada que habrá de experimentar este destino.
aproximadamente una loniJitud de onda,, y (|tic la loní^i-
ttid de ond;i disminuye cuando la velocidad relativa La muerte de im peso pesado
tuimenta. En el contiaído núcleo del Sol, los electrones y Una estrella diez veces más pesada (|ue el .Sol delx- ser
los núcleos se mueven independientemente dentro del considerada como pródiga. Hemos visto y;i (pte pasará
¡tlasma a alta tempenittira. Pero ciuindo el núcleo se sólo la miUsima parte de sti vida en su etapti de íúsión de
\ucl\’c más pec|ueño, los electrones acabitn encontrándose hidrógeito, y recorrerti a la misma velocidad los estadios
con C|ue el espacio entre ellos disminuye hastit una de gigante.
longitud de onda, y empiezan a empujarse buscando sitio. .\i siquiera su núcleo se detendrá en el carbono. Ea
Ea únicíi soli/ción (pie tienen es moverse más rápidamen­ mayor atracción gravitatoria calentará el centro hasta (jue
te. disminuyendo ;isí sus longitudes de onda con el lin de los núcleos de carbono se fusionen en tiúdeos más pesados.
iKiipnr m enos csp:icio. En clvclo. hi fnciy.ii ¡fnnilitlorin como Jos de silic io . M íís larde, este «in c ric » núcleo de
13.1 que contrae la estrella comprime sus electrones hasta (pte silicio, contraído bajo la gravitacit'm, se calentará y prodii-
¡•'inalmetiU;, el S o l se eximiulirá interno, se evaporará cuando esté renuncia a esta desigual lucha. El aumento de temperatu­
liaslo convertirse en una estrella inm erso en las capas m ás ra implica (|ue los núcleos individuales se muevan más
gigante roja, con im centenar de externas de! S ol, y la superficie ríi|)idamenle, por lo t|ue sus colisiones se hacen más
veces sv tam año actual. terrestre se cocerá en .<ieco. violentas, hasta c|ue literalmente se escinden en diversas
.Mercurio, el p lan eta más
partes. Eos fragmentos son núcleos de helitt; pero hay un
precio (|uc pagar. Dtuante la vida de la estrella supergi-
gante, ésta había fusionado laborio.samente los núcleos de
eirá núcleos de hicno. Kn este estadio ckí supcri>igaiUe, la helio en otros sucesivamente mayores, radiando hacia
estructura de la estrella es aún más «parecida a una todas partes el exceso de energía producido en estas
cebolla» t|ue la del Sol en el estadio de gigante. Pueden reacciones. Cuando los núcleos de hierro .se escinden,
distingtiirsc cinco captts diferentes: un nttcleo de hierro; tienen c|uc restaurar la pérdida de energía, y ésta sólo
eonchas sucesivas de silicio, carbono y helio y sus elemen­ puede provenir del movimiento de aquellos. Así pues, los
tos afines; y una envoltura exterior consistente fundamen­ núcleos de helio resultantes tienen menos energía de
talmente en hidnigeno. lintre las capas hay «conchas» de movimiento (|tic los de hierro, y tampoco pueden mante­
fusión en donde los niicleos de cada capti superior se fu­ ner al núcleo. Eti gravitación lo comprime cada vez más
sionan y caen a la inlcrior. La energía total emitida por la drásticamente, la temperatura sube más nipicUimentc, .se
e.strella |jroviene de las distintas reacciones epte tienen desintegran más núcleos de hierro y, como re.sultado, el
lugar a profundidades diíerentes. cortizón de la estrella pierde protección y se colapsa con
Ahora bien, el paso de «combustible» a «residuo», para mayor rapidez. El fin ha llegado: el núcleo se precipita al
ser empleado nuevamente como combustible a mayor colap.so.
temperatunv, no puede durar siempre. .Muchos de los E;i agonía mortal de la estrella se ha mantenido oculta
grandes núcleos son inestables debido a la repulsión al Universo exterior debido a sn inmensa envoltura
eléctrica entre sus protones; de este modo, la fusión de gaseosa. Pero el secreto no es tal durante largo tiempo. Ea
núcleos de hin-ro para dar lugar ;i otros elementos más desintegración suicida de los núcleos produce un vasto
pesados resulta tarea difícil, |Hies no sólo no produce flujo de neutrinos desde el centro de la estrella, y un
ningtina energía, sino (|ue necesita tomarla. El núcleo de astrónomo en un planeta próximo a la supergigaiite
hierro se enfrenta así a una crisis bastante diíérente a la diagnosticaría, estudiando dicho flujo, el final de la
exfterirnentada con anterioridad por la estrella: ahora no misma. Pero la mayor parte de la inundación final de
hay forma de producir un llujo saliente de energía, y la neutrinos es absorbida por las capas intermedias de la
inexorable gravitación comprimirá la estrella en tma pro|)ia estrella; y la energía que ellos transjtortaban eleva y
secuencia irreversible haciéndola cada vez más f)ec|ueña, hace volar las capas más exteriores con una tremenda
cada vez más caliente. ex[)losión conocida por los astrónomos como de tipo
Alguien debe ceder, y, finalmente, el núcleo de hierro supernova II.

A N ir U A C IO N O K I. Nfei.t.o

ú i'b iu i d r M c r c u n o
ah o ra d r sm n d a i:

la l 'i r n a \

N iu le o <)<- liisitm tic iit'lio n i i '; ii 'Ik >iic

<':ip:i (Ir lir lio n o m u tivu

.i|Ki ( Ir tiiNÍnn ilr liiili'ói,;r(lo e n h r lio —

('n v n lu ira r x ln 'io i -


rn iu la n u 'lU a In u iU c d r hÍdn'ij:riK)

i:i)
Salida del Sol en el año resolverse ahora, pues las reacciones de «corriente neutra»
6.000.000.000 dC. El Sol sale previstas por la teoría unificada de las fuerzas electromag-
como gigante roja sobre una nética-débil de VVeinberg y Salam, producirían fuerza
Tierra chamuscada j desolada. suficiente c:omo para detener a los neutrinos dentro de la
estrella. Lxjs teóricos trabajan todavía en los cálculos
específicos, y es probable que el desconcierto de los
astrónomos para explicar la violencia cósmica de las
leñemos aquí un primer ejemplo de la interacción explosiones del tipo supernova II pueda remediarse con
entre la física de partículas y la astrofísica, en los límites las últimas teorías y descubrimientos en el dominio de las
del conocimiento actual. Los primeros cálculos efectuados partículas fundamentales.
indicaban que la mayor parte de los neutrinor fluiría a La enorme concha de gas que explota en el espacio
través de la estrella sin afectar las capas exteriores, y que contiene tanta materia como varios soles, su expansión es
la envoltura de la estrella sería atraída por la gravitación. de unos 5.000 kilómetros por segundo y continuará expan­
Por su parte, los astrónomos sabían que las estrellas diéndose durante quizá medio millón de años, barriendo
supergigantes explotan, y la única causa posible parecían mientras tanto el tenue gas interestelar. Este aumento
ser los neutrinos del centro. La contradicción podría gradual de su volumen retardará la concha en expansión

36
(los restos de supernova) hasta, finalriicnte, confundirse con tancia en nuestra Galaxia, ya que una estrella masiva es
el gas interestelar cual un anillo de nubes más densas. como un ave lenix ctdeste; de sus «cenizas» en expansión
Sólo recientemente han comenzado los astrónomos a nacen nuevas generaciones de estrellas.
estudiar los restos de sujíernova al detalle, ya cjue única­ Sigamos ahora el ciclo completo. Al examinar el naci­
mente unas pocas emiten luz visible. Sin embargo, los miento de una estrella y el de un planeta— , descubri­
radioastrónomos pueden captar con facilidad sus señales, y mos cjue una nube de gas en el espacio podría ser
en los últimos catálogos aparecen como un centenar de comprimida por los restos de una supt;rnova en expansión.
estos andrajosos fantasmas de estrellas muertas. La joven .'\lgunas de las estrellas que nacen en este cúmulo serán
ciencia de la astronomía de rayos X promete obtener más estrellas pesadas que explotarán dentro de 10 millones de
revelaciones, ya que el gas de las conchas brilla con mayor años; sus restos en expansicin volverán a comprimir las
intensidad a estas longitudes de onda debido a su muy nubes de gas que hubiere más allá, y comenzará una
alta temperatura de millones de grados. La inmensa nueva generación de estrellas. Al devolver sus ga.ses a la
velocidad de las conchas en expansión calienta el gas que «comunidad» interesttdar, las supernovas pagan su deuda
ellas barren, de la misma forma que el air<- que coge la con intereses, ya que enritjuecen la Galaxia con elementos
cabeza de un avión suptu'sónico se calienta por la veloci­ «pesados». Las conchas C[U(; han explotado transportan
dad de este. Los restos de supernova son de vital imjx)r- elementos como el carlnmo y el silicio que se habían
Ibrmado en el ardiente interior de la estrella, y los
esparcen a través del espacio.
Kn el f)rincipio, según creemos ahora, nuestra Galaxia
sólo consistía en hidrógeno y helio. Los demás elementos
se fabricaron en el profundo interior de las estrellas y, más
tarde, fueron expulsados es]3ecialmentí; por explosiones de
sujjcrnova. De esta forma, las últimas generaciones de
estrellas, corno nuestro Sol, contienen un 2% de elementos
pesados; y, lo más importante para nosotros, el Sol en
formación estuvo rodeado de polvo compuesto por estos
elementos que se convirtió en su séquito de planetas. A
excepcáérn del hidrérgeno y del helio, todos los núcleos de
los átomos que contporien las rocas de la Tierra, el aire
epte nos rodea y nuestros profúos cuerpos fueron sintetiza­
dos en los hornos nucleares, de multimillones de grados,
dentro de las estrellas superpesadas.
Una vez más, las fuci'zas de la Naturaleza operaron
adecuadamente, lai gravitación actuó .sobre la estrella,
superada su etapa de fusión del hidrógeno, llevando su
núcleo a temperaturas sucesivamente superiores. Al alcan­
zarse velocidarU;s mayores, los núcleos cada vez más
[tesados, y más positivamente cargados, son capaces de
aproximarse más de lo ([ue les permitiría la rcpulsiém
cléctrií:a; y la fuerza fuerte de corlo alcance interviene
entonc(;s paia fusionarlos en núcleos aún mayon;s. Final­
mente, en la etapa de núcleo de hierro, el equilibrio entre
la fuerza fuerte y la electromagnética dentro de cada
núcleo d(;terrnina Cjue los núcleos mayores sean inestables,
V la gravedad st; enseñítrea otra vez con el propósito de
comprimirlo. La escisión de los núcleos resulta de una
reacción de la fuerza débil (jue origina un flujo de
neutrinos; y, nuevamente, una reacción de «corriente
tieutra» de fuerza débil arranca las capas más externas de
la estrella y distribuye los grandes núcleos por el espacio.
Resulta irónico cinc el ti[jo de explosión de supernova II
un cataclismo por el cual una estrella es temporalmente
cien millones de veces más brillante que el Sol sea
resultado de la llamada ¡fuerza nuclear «débil!»

Los púlsars
,;(^ué sucede con el núcleo de la estrella supergigante, al
C|ue elijamos colapsándose cada vez más rá[)idamente
después de que hubo abandonado la desigual batalla
frente a la grav(;dad? Los teóric;os más audaces habían 137
/.« .\'(énlosí¡
Jléíi.x , en p lan eta s cuando se observan en fuente «jKupadea». Esta es realmente una acertada defini­
Áquarius. e í una concha de g a s pequeños telescopios, y han ción, pues el efecto es muy similar al de las pecpieñas
expulsada desde la estrella del recibido el erróneo nom bre de irregularidades de la atmósfera terrestn- qtie hact'u «par­
centro. ( E l resto de las estrellas «nehulo.sa.s plan etarias» . padear» la luz de las estrellas. Hewish, por cierto, se jacta
.se h a lla en prim er término, o EotograJ't'a de los observatorios
de que los astrónomos ó|)licos no entendiesen [)or comple­
bien en el fo n d o .) T a les .Monte W'ilson j P alom ar.
to el parpadeo de las estrellas hasta (|tu' los radiftaslróno-
nebulosas parecen discos de
mos no efeettiaron los cálcidos jtara las ondas de radio en
sugerido posililes res])ueslas allá por 1930, cuando la teoría el viento .solar.
soltrc la evolución de las estrellas estaba en su iníancia; Ea cantidad de |)ar|tadeo (jtie vemos dejtende del
pero la confirmación experimental de sus al pareeer tamaño a|)arente de la fuente lejana (a esto se debe el C|ue
lántásticas ideas tuvo qtie es}X‘rar a la nueva astronomía los jílanetas ixtrpadecn menos (pie las estrellas), y el
de los años 1960 y 1970. telescopio de Hewish fue diseñado para detectar los
Kn el otoño de 1967, en un lugar cercano a Cambridge, detalles del parpadeo. Pero, simplemente por ser el primer
Inglaterra, Antony Hevv’ish y su eciuipo construyeron un radiotelescopio sensible a los cambios rápidos de brillo de
imevo tipo de radiotelescopio con el propósito de investi­ una fuente de radio, el instrumento de Cambridge se
gar detalladamente las petjueñas fuentes de radio situadas encontró con re.sultados totalmente inesperados.
más allá de nuestra propia Galaxia. Este revolucionario Entre el cúmulo de registros de las fuentes «parpadean­
telescopio no es un ejemplar de plato corriente: demasiado tes», tina de las estudiantes de Hewish, Jocelyn 1^11 (ahora
grande para ser seguidor, recuerda un campo lleno de doctora Joeelyn Hurtiell :, advirtió tino (pie no encuadraba.
alambres de tender la ropa. Utiliza, como componente Una (tjeada más yirofunda rt'veló el por cpié. En vez de
vital, el chorro de partículas eléctricamente eargadas parpadear erráticamente, esta fuente lo hacía de forma
procedentes del Sol; el «viento solar». Cuando éste silba al regular, una vez cada 1,337 segundos. Fácil mente podría
ytasar por los planetas, sus diminutas irregularidades haberse tratado de tina interferencia humana, pero obser­
afectan a las ondas de radio procedentes de las profundi­ vaciones más contitmadas mostraron que aparecía en el
dades del espacio, y al radioastrónomo le parece t|ue la registro con un adelanto de cuatro minutos cada día. Esto

136
I nu eslrd ln sHpers^igauk « lu elem entos. Fin alm ente, <d núcleo . [b a jo : repre.senta la em isión de rayos A’
i'ldfHi J h m l di' hi vida de timi de hierro se colafu ará, liberando ¡.os ¡rases arrojad os p o r una de.sde Cas.siopeia .1. los restos de
estrella m asiv a: las reaceirntes un flu jo de nm trinos que supernova arrastrarán el gas una snpernoca de 300 años.
m ideares han creado conchas arran cará las c a fa s m ás externas in ler este la ry lo calentarán h a d a (O tra s foto g ra fía s, en pp. U U i-l.j
concéntricas de diferentes en una explosión de supernova. unos lO.OOO.OlXPC. lis ie g a s B a s a d a en datos obtenidos del
em ite copio.sainente rayos A', )■ satélite Copernicus p o r Charles.
e.Kta foto g ra fta en .seudocolor C ulhane y B orken.

lu n d a tiir n u ilim 'iu r h k lu 't^ riio

4'tm<'h:i (Ir lusióii d r li¡ilioi;rn() luritM h('li<^ Itrli»

rim d a m rn ia lm r n U ' ra i'lx in o


i 'o iii 'I m <)<■ íiisíim d e h r líu ra rb rm c
ü m d a m r u i a l i n r m r xilino

(iin rlia (Ir lusióti ilr (-ariMinn • (oiin a silirii


^ lu iK la in ciiia lm c n tr
h iri III
(O iir h a <lr tiisÚHi <lr silii ¡n lo in u i l i in i

N’-

i'ii\ o liiira m á s i- s t m ia
.arrancad a |)mi
lo% n rim iH ii'

|•..\l’I.OSIn\
1)1. M I’I-K N O N A

rcsullan'a extraño ]>ara una lueiito tcrresire, pero eoneor-


(laría con el lieeho de (|ue una l'uente eelesie irieicliera en el
haz lijo del telescopio con un adelanto de cuatro minutos
diarios como resultado del nunim iento de la Tierra
alrededor del Sol. I.a única interlerencia posible sería la tle
un e(|uipo (|ue ojierase a (tste rájtido ritmo «sidéreo» en
otrt.) observatorio astronómico, y se interrum|úese a inter-
\alos de 1,337 segundos. Sin embargo, las indagaciones
eléctuadas en otros observtitorios condujeron a desechar
tal posibilidiul. Una potente liiente de radio «pulsabti» en
el cielo, y se l;t denominó púlsar.
Algunas mentes e.sjx'culativas conehtyeron de inmediato
(|tte el «telescojúo de cuatro acres» captaba señales de un
litro cósmico, una comtinicación de una civilización extra­
terrestre. Kra importante investigar si tales señales prove­
nían de nna fuente natural antes de que los periódicos
sensacionalistas anunciasen el descubrimiento de \áda
extraterrestre, por lo (|ue el eciuipo de Hewish llevó ;i cabo
otnis investigaciones antes de pultliear estas tioticias. l.a
señal del púlsar era tan precisa (jue stt podría medir el
ligerísimo cambio de stt periodo cuando la Tierra comple­
tase su órbita en torno al Sol, y, como esta variación
coincidió exactamente con lo esperado, la (tiente de nidio 39
D os vistas d el centro de la de estrellas, pero el p ú lsar del menores y pueden empaquetarse mucho más pré>ximos
N ebu losa d el C angrejo que C angrejo .se h a lla tínicamente entre sí que aquéllos. Aun cuando una estrella de neutro­
muestran e l púlsar. P or m edio de «en » la fo to g ra fía de la nes tiene sólo unos cuantos kilómetros de extensión,
una técnica estroboscópica, las d erech a: es un f a r o cósm ico cuj’o contiene tanta materia como el Sol: una cabeza de alfiler
dos im ágenes están separadas por h a z g ira cada I¡3() de segundo.
de materia de una estrella de neutrones pesaría un millón
¡¡(iO de segundo. E n am b as se F o to g ra fía s del O bservatorio
de toneladas.
puede iden tificar el m ism o fon do L ick .
En 1933, dos astrónomos americanos, VValter Baade y
no podía estar moviéndose en órbita alrededor de otra Fritz Zwicky, .señalaron que las estrellas de neutrones
estrella: no era un faro establecido en un planeta. Esto podrían formarse a partir de los núcleos sin explotar de
pareció excluir un mensaje interestelar, y Jocelyn Bell supernovas. Cuando el núcleo se colapsa en la etapa
confirmó que el caso tenía un origen natural cuando pesada de enana blanc:a. los electrones están obligados a
investigó los registros y descubrió otros tres púlsars m<ás acercarse más de lo «permitido», y su único remedio es
débiles. Era excesivo suponer que cuatro civilizaciones combinarse con protones para formar neutrones. En este
diferentes procurasen vincularse con la Tierra simultá­ caso extremo, los neutrones .son las partículas más estables,
neamente. pues no resulta posible una desintegración en protón y
Cuando las observaciones mejoraron, llegé) a ser obvio electrón debido a (jue no hay espacio que el elec:tión
que la gran regularidad de los púlsars únicamente podría pueda ocupar.
ser causada por el giro de una estrella muy pequeña y Durante cuarenta años, las estrellas de neutrones queda­
densa, incluso más pequeña que una enana blanca. Sé)lo ron relegadas al remanso de los astrofísicos. Incluso si
había un candidato posible: la estrella de neutrones. En existiesen, pensaban los astré)iiomos, serían demasiado
1932, menos de un año después del descubrimiento del débiles como para ser detectadas. Sin embargo, con el
neutrón, el brillante físico soviético l.ev Eandau predijo descubrimiento de los púlsars se recuperaron y desempol­
que la Galaxia puede contener estrellas constituidas total­ varon las viejas teorías; y una estrella de neutrones en
mente por neutrones. T al como las enanas blancas se rotación había de ser la respuesta al misterio del púlsar.
mantienen por la presión de los apretujados electrones, Estas estrellas tienen intensos campos magnéticos compri­
una estrella de neutrones .se mantiene por los emf>ujoncs midos, por estar atrapados en el núcleo colapsado; en
de neutrones empaquetados tan apretadamente que su alguna parto, de este campo ;'los detalles exactos aún se
separación es aproximadamente la longitud de onda del discuten) se produce un haz de ondas de radio. Piste haz,
neutrón. Puesto c|ue los neutrones son casi dos mil veces debido al giro de la estrella, barre el cielo al igual que la
más pesados c|ue los electrones, sus longitudes de onda son lente giratoria de un faio, y el radioastrónorno terrestre ve

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¡M JS'chulosa d el C angrejo está ha dado e l nom bre a la inmanejable telescopio, que, sorprendentemente, fue el
constituida p o r los restos d e una nebu losa, y el núcleo de la mayor del mundo durante 72 años, hasta que se instaló el
estrella que vieron explotar los estrella origin al se ha colapsado Hooker de «100 pulgadas» en 1917 en Monte VVilson, bajo
chinos en el ario 1054 dC . í.a s hasta llegar a ser una estrella de los claros cielos californianos. Las fotografías modernas
capas m ás externas tienen fo r m a neutrones o un pu lsar ( véase tas
muestran la retorcida nebulosa mejor de lo (|ue puede
de filam en tos retorcidos, lo que fo to g ra fía s an teriores).
apreciar t;! ()jo con cualcjuier telescopio; y, hasta cierto
punto, se explicó el misterio de su extraña apariencia
los «destellos» o «pulsas» de esta señal de radio tal como el cuando se descubrió que coincidía con la posición de una
marinero ve la secuencia regular de los destellos de la luz supernova vista y registrada por los chinos en el 10,'í4
del faro. dC., una explosión tan brillante cpic fue visible a pleno
La vindicación final llegó en 1968, cuando los radioas- día durante 23 días. Eor consiguiente, la Nebulosa del
trónomos descubrieron un pulsar en la famosa Nebulosa Cangrejo es los restos de una supernova infrecuentemente
del Cangrejo. Esta extraña nebulosidad fue bautizada así potente, tanto como fuente de luz como de radio.
en el siglo X IX por el tercer Conde de la Rosa, quien El descubrimiento del pulsar del Cangrejo resolvió
descubrió unas pinzas en forma de filamentos que se varios misterios a la vez. Su posición en el centro de la
extendían desde la nebulosa oval. Observaba cti su ances­ nebulosa mostró que los núcleos de supernova pueden
tral casa en el corazón de Irlanda con uit inmenso e realmente convertirse en estrellas de neutrones, v señaló la

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¡Ms oiidfís de radio j»oceden les rom o un estrecho " h a z de fu ro» , petjueña |)roporcié)n ck* agrupaciones más pesadas de
de fú h a r s —y la luz proceden te :\<iut se muestran dos situar iones quarks: las «antiguas partículas lundamentales» conocidas
de los p ú lsars d el C angrejo y de ¡ m ib le s fia ra la rudioem isión, cott las letras griegas sigma, lambda y deltit. Por este
Vela deben estar originadas pero sólo investigaciones motivo, el núcleo de una estrella de netttrones ha sido
por electrones rápidos i¡ue .se posteriores pueden decidir cu ál es
adecuadamente clenomtnado «la rica sopa del allábeto
mueven en el cam po m agnético la alternativa correcta,
grietro».
d el p ü lsar. y que son em itidos
La capa más externa de la estrella de neutrones es,
posición de una débil estrella visible a la (jne durante largo eféctivamcnte, una sólida corteza, construida al igual que
tiempo se había sospechado como núcleo muerto de una una enana blanca, con núcleos de hierro es|jarcidos en itti
estrella. K1 ptiisar del Cangrejo es el más rápido de los «mar» de neutrones degenerados. Pnede haber montañas
conocidos; ))ulsa 30 veces por segundo (visto de cerca, en su supt'ríicie, pero la intensa gravitación de las estrellas
desalía la imaginación: una bola de 25 kilómetros de de ncutroties les impedirá superar la altura de unos ]x k :os
extensión, tan pesada como el Sol, girando ÓO veces por milímetros. ,No obstante, la intensa atracción implica
.segundo:. Los astrónomos ópticos se abocaron de inmedia­ asimismo que sení necesaria más energía para salvar este
to a la estrella visible usando técnicas especiales, y promontorio de un milímetro en una estrella de neutrones
también descubrieron <|ue parpadeaba a este ritmo dema­ (|ue para ascender al monte Everest en la d'ierra. Además,
siado rápido como para ser obsei vado con el ()¡o, y con un la sólida corteza pitccle sufrir «temblores» cuando el púlsar
periodo tan breve que su luz debería ])iomediar.se .sobre se dcsacclcra y su bulto ecuatorial -causado por su alta
una Ibtogralía. velocidad de giro empieza a disminuir. Los radioastró-
Investigaciones posterion^s mostraron (|ue todos los nornos consideran este fenómeno como iiti repentino
púlsars .se hacen gradualmente más lentos cuando pierden aumento en la velocidad de rotación, y han observado itna
energía de rotación. El púlsar del Cangrejo no constituye súbita aceleración del púlsar del Cangrejo debida a 1;>
una excepción, y su ¡térdida de energía es transporlíida a contracción repentina del radio ecuatorial en una simple
los alrededores de la Nebulosa del Cangrejo: éste es el centésima de milímetro.
secreto del brillo pocxj corriente de la misma. Ahora, los púlsars han dejado de .ser extr;iños para los
Estas obser\ aciones de los púlsars coiicuerdan totalmen­ raclioastrónomos. En los últimos diez años se, han encon­
te con la teoría de los interiores de la estrella de nctitrones. trado unos 300, con periodos de rotación fpie van desde el
El grueso de la estrella está compuesto por neutrones de 1/30 de segundo del púlsar del Cangrejo hasta 4
degenerados, ciue se mueven en completa libertad (comc) segundos. Por el contrario, sólo se ha de.scubierio una
un .superfJuido), y las corrientes debidas al movimiento de fuente ópticamente pulsante. Situada en la constelación
los neutroties pueden generar el intenso campo magnético austral de Vela, este [túlsar «visible» fue detectado f)or los
del púlsar. Precisiunente en el centro, los neutrones están astrónomos c|uc manipulaban el gran telescopio angloaus-
tan apiñados f|ue puedett reaccionar \ producir itna traliano de Siding Spring, en Nueva Cales del .Sur.
Una estrella es un ave fén ix , sus m ás internas ( e l T ra p ecio ). las jóven es estrellas d el T rap ecio
((lúzas dan lugar a nuevas M uchas nebulosas sólo contienen elem entos origin ados en
estrellas. E sta es la región com ienzan a colapsarse p ara generaciones previas de estrellas
central de la .N ebulosa de O rion, fo r m a r estrellas cuando se ahora destruidas. F o to g ra fía del
en la <¡ue se han form ad o com prim en p o r explosión de una observatorio l.ick .
recientemente las cuatro estrellas supernova p ró x im a ; y . p o r cierto.

Ulilizaiido detectores electrónicos diseñados sedo para se harán más esporádicos y, linalmente, desaparecerán.
registrar luz pulsante de la misma frecuencia que el radio Aún más .sorprendentemente, la estadística muestra (|ue
pulsar, hallaron una fuente |Hilsanlc excesivamente débil los púlsars deben nacer cada cinco años, más o rncaios, en
como para ser medida por cual<|uier otro método: la nuestra Cíalaxia, ya que se mantiene el número de los
pretisa declaró c]ue los astrónomos británicos habían obsenados aun cuando las supernovas tengan lugar mu­
descubierto la estrella más débil jam ás detectada. cho menos frecuentemente. Si esta conclusión es correcta,
Los astrónomos que investigan la estadística de los quizá sólo unos cuantos púlsars sean núcleos eolapsados de
periodos de los púlsars, así como los retardos, han calcula­ .supernovas; y los astrónomos tendrán que atender a otros
do que un pulsar medio emite sus ondas de radio sólo tipos de estrellas como progenitores de la mayor parte de
durante unos cuantos millones de años, laiego, sus pulsos los púlsars, por lo (lue aún pueden deparar .sf)prcsas. 143
I m .Nebulosa del Velo en Cygtm.s como p a ra haberse transform ado
son los restos, hechos jir o n es, de en un aqitjero neutro, una región
la explosión de una supernova del e.spacio con gravitación tan
hace 2().()<X) años. ¡ íl pequeño intensa que está separado del
núcleo de la estrella origin al resto d el Universo.
puede haberse colnp.mdn tanto
9. Agujeros negros
«.Agujero negro = traviesa ex|)resión.» Tal eia el mensaje de Linstein, y la idea de la luz desplazándose en l¡)i ina de
eseritü en la pizarra en tina de las sesiones de la Unión pecpieños proyectiles ha sido sustituida por la teoría
Astroiióiniea Intcrnaeional, en 1970. A' en realidad, no cuántica de la dualidad onda-corpúsculo.
eran los asmínoinos experimentales los linieos en rcclitizar
este imjtrttbable fruto de l;t imaginación de los (eótrieos, El célebre oficinista de patentes
pues iin agujero negro suena a eiencialiceión; una ]X'Ciu('ña Las grandes contribuciones a la ciencia de .\lbert Linstein
región del espacio donde la materia desaparece p;ira empezaron en 190.Ó, cuando tenía 26 años y trabíijaba en
siempre de nuestif> l anverso, una espeeie de «ttgujero <ai el una olicina de patentes en Berna. Lse año escribió tres
espacio»; y, además, un agujero cpie no puede verst;, |)ues importantes trabajos cientílicos, uno de los cuales estaba
absorbe toda la luz. Ni los más prestigiosos cientílicos destinado a alterar nuestra fttrma de pensai' acerca de los
estaban preptirados para admitir la ideti de agujeros conceptos de espacio y tiempo. Titulaclt) modestamente Sobre
negros en nuestro Uni\ erso. ¡a electrodinámica de los cuerpos en movimiento, constituyi) el
Kst.'i opinión ya se ha modilicado. Los astrónomos, primer paso para la comprensión de la teoría unilicada de
mediante un proceso de eliminación, se han visto obliga­ los campos eléctrico y magnético, establecida por Maxwell
dos a aceptar los agujeros negros como el único camino unos cuarenta años antes. Ln lo C|ue nadie hasta lunstein
para explicar ciertos objetos astronótnicos. Como Sherlock había reparado era en C|ue esta teoría i)redecúi cine la
i lolmcs, han tenido cine admitir (|ue cuando el im|)osible velocidad de la luz es siempre la misma para cualcjuier
ha sido elimiitado, todo lo f|ue (pieda, aunc|iie sea Ítn})ro- oliscrvtulor. Si medimos l;i velocidad de la luz procedente
bable, debe ser lo cierto. Asi, los agujeros negros han del .Sol, ésta sería de 300.000 kilómetros poi' segundo.
em])(v.;ido a ser ticeptados por los astrónomos. Su extraña Supongitmos ahora (|uc ])udiésemos lanzarnos en un
naturaleza ha dado lugar a divulgaciones sensacionalistas: cohete hacia el Sol a 200.000 kilómetros por segundo. Ln
viajes a otros uni\ ersos, «miniagujeros» negros C|ue colisio­ los pocos minutos anteriores al de\astador encuentro con
nan con la l'ierra, agujeros «blancos», ^(¿ué h;iy de cierto la superílcie solar, ¿podría ser t|ue la velocidad de la luz
en torno a los agujeros negros? solar nos pareciese de 200.000-f-,300.000 = .áOO.OOO kilóme­
.Auiiíiue parezca sorprendente, la idea data de 179,') y se tros por segundo? Las ecuaciones de .Maxwell dicen (|ue
encuentra en el gran tratado sobre la gravitación y el no, C[ue la medida sería aún de 300.0(K) kilómetros |)or
sistema solai’ intitulado Exposilioíi du syslhne du Monde, de seg'tindo. Y no cabe duda de (|ue las ecuticiones de
Pierre-Simon Laplacc. Según l;t teoría de la grtivitación de .Maxvvcll son básicamente correctas, pues han explicado
Newton, la intensidad de la titracción gravitatoria en la las propiedades tic la luz como fuerzas eléctrica y magnéti­
.superlicic de un objeto esférico depende de su masa y de su ca, y han predicho las ondas de radio antes de su
radio. Si la Tierra tu\ iese dos veces más materia, |)ero el descubrimiento.
mismo radio, su grasedael sería el doble de intensa. De l;i Linstein siguió las implicaciones de este inespemdo
misma forma, si la Tierra estuviera concentrada en tm resultado y descubrió C|ue no coincidían con la idea
radio menor pero con la misma cantidad de materia C|ue intuitiva de C|ue el espacio y el tiempo son invariables |)ara
contiene, la gra\edad en la su|)erlicie aumentaría. Pode­ cuakiuier observador independientemente de cómo se
mos también pensar esto en términos de velocidad de escape. mueva. Si dos naves espaciales idénticas se cruzasen a
Despreciando la resistencia tlel aire, cualt|uicr cosa (pie se muy alta velocidad por ejemplo, a 270.000 kilómetros
lance hacia fuera con velocidad mayor ;i 11 kiknnetros jjor |X)r segundo, el 9 0 ‘’„ de la velocidad de la luz . la
segundo puede escaptir totalmente de la Pitara, pues tripulación de cada una de ellas .se .soiprendería de la
auntpie está continuamente frenada por la gravedad apariencia de la otra nave. Lsta seríti sólo la mitad de
terrestre, este electo disminuye a medida cpie se aleja, de larga de lo espertido, y, si su masa pudiera medirse a toda
modo (pie nunca se detendrá. La velocidad de escaj)e vclo(;idad, paret;erí;i ser doblemente masivti. .Además,
también depende de la masa y del nidio del cuerpo en eomptirando los relojes, los de la otra nave parecen'an
cuestión; l.aplace verilicé) cpie un cuerpo de la mism;i moverse sólo a la mit.irl de rapitlez t|ue los de nuestra
densidad cpie la 'l'ierra, pero 27.000 veces mayor, conten­ propia nave. Isstos efectos son complementarios; cada una
dría 20 billones de veces la mateiia de ést;i; en tales de las tripulaciones advierte que la otra experimenta estos
condiciones, la velocidad de escape seiía igual a la extraños efectos, y como lo importante es el movimiento
velocidad de la luz ;3Ü0.()O() kiléimetros |)or segundo;. relativo de las naves, cada iripulíicitín cree que su nave
ImagiiK) ;i la luz \iajiindo tom o una sucesiéin de petpieños está en reposo y es la otra la cpie se mueve; poi' esto, la
proyectiles, y dedujo, bttstante correctamente, tpie ésta no teoría recibió la denorninacitín de relatividad.
|)odria escapar de un cuerpo semejante; en otras pakibras, Las .nociones del cambio de longitud y masa de nn
las estrellas más grandes y masivas del Lhiiverso serían objeto, sólo portjue se mueve res|xx'to a nosotros, pueden
invisibles. parecemos absurdas en nuestra vichi cotiditma, pero esto
Aun euando sabemos tpic las hi|)otéticas estrellas de se debe simplemente a c|ue todas nuestras velocidades son
Laplace no pueden existir, su idea básica tuvo gran incom|)arablemente menores que la velocidad de la luz.
resonancia. Si se combina una gran masa y un rtidio L n coche lanzado a 100 kilcmietros |X)r hora se contrae
| X '(| ueño es posible obtener nn cuerpo d(d cual l;i luz no aproximadamente el diámetro de un núcleo atómico, algo
pueda escaptir. No obstante, los teóricos modernos piensan excesivamente peciueño como para ser medido. Sin em­
en los agujeros negros en términos dilérentes, pues la teoría bargo, en los aceleradores de partículas, donde las partícu­
14(; de la gravitaciéni de Newton ha sitio reemplazada por la las subatómicas .se aceleran hasta vehx'idades próximas a
Sir Isaac N e n ia » fu e e l fiim eru ha sida reem plazada ahora por Einstein frente a Newton
en form u lar iiiia teoría de la la de P'.instein, que predice la Sin embargo, esta primera teoría, la teoría especial de la
otavilacinn universal, tras existencia de aaujerns nearos, relalivicUtd, no incluye ni la gravitación ni los efectos de la
liahetse inspirado a ! ver caer nna anm deradns norm alm ente como aceleración. Kra staicillamenle ini|)osible introtiucir la
manzana. E sta lea iía de d olos nna idea muy m oderna.
teoría de Nevvlon en la de la relativ idad e.spccial, y obtener
así una teoría gravitacional ¡tceplable. Diez años le llevó a
l’ánstein ampliar la teoría especial, y su teoríti general de
l!H,ó es. en la actutilidad. I;i teoría de gravitación acep­
tada.
Partió de un extraño fenómeno de la .Naturaleza,
duanclo (ronducimos, si pisamos bruscamente el acelera­
dor nos sentimos impelidos en nuestro asiento hacia atrás
por l;t inercia. Si seguimos acelerando suavemente, la
íúcrza C|ue nos empuja hacia atrás se experimenta de igual
íórma t|ue la fuerza de la gravedad C|ue nos impele hacia
abajo. P.instein supuso t|ue existía algún tipo de cc|uivalen-
cia básica entre la fuerza gravilatoria y la de inercia, y en
esto fundaiTienti) su teoría, lái esencia, según la teoría de
N'evvuai, lo mismo podrítunos decir (jue el coche acelera
hacia adelante o (|ue l;i Tierra \ la carretera lo hacen
hacia itlrás, debido a la fuerza de inercia C|ue nos cm|>uj;i
contra el asiento. Kinstein necesitabti una teoría (|ue
preservase la idea de relatividad, es decir en la C|uc no
fuera posible determinar si el (|ue ticelera es el coche o l;i
carretera (observemos C|ue si la velocidad es constante, no
Itodemos afirmar (|uién se mueve, y éste es el caso de la
relativ'idad especitd:.
Supongamos C|ue pensamos en el coche como algo
estacionario, y (|ue el resto del Universo acelera hacia
atrás. Para explicar cuál es la fuerza ()ue sentimos (|ue nos
impele hacia atrás, podemos sostener (|uc cuando todo el
Universo ;a excepción del coche: acelera, protluce una
fuerza q>ravitatoria extra epte nos empuja hacia atrás. Aun
la cic la luz, csios decios son muy notables. Aun cuando cuando estos «experimentos mentales» |)uedan parecer
los tísicos de partículas no puedan medir la contracción desesperachimentc filosólieos, a partir de ellos, y con l;i
cxperimentíida por partículas casi puntuales, pueden de­ av Lida de complicadas matemáticas, P.instein fue capaz de
tectar fácilmente el aumento de su masa y el retardo formular una nueva teorúi del movimiento y de la gravita­
temporal, observando (lue las partículas inesltibles viven ción, que predecía los mismos resulttidos (|ue la de Newton
más cuando están en movimiento. cutmdo la graviuteión es débil caso de la órbita de la
.\l aumentar la velocidad, lodos los efectos se intensifi­ l.unti en torno a la Tierra, por ejemplo , pero (|ue
can. ;\ velocidades próximas a la de la luz, los reltijes reprc.sentaba notables diferencias para campos gravitato-
naturales se retrasan hasta cjue efectivamente se detienen, rios fuertes.
las longiutdt's se contraen hasta tx'ro y las masas aumentan Obtuvo su primer logro con la órbita de .Mercurio, Pste
indelinidamente hasta infinito. Por esta razón resulta pe(|ucño planeta se muev e por un extenso camino cercano
imposible alcanzar la velocidad de la luz, y, más aún, al Sol, y el eje mayor de la órbita se mueve gradualmente
sobrepttsarla. rendríamos t|ue suministrar cadti \tv. más en torno a él. I.;i mayftr parte de este movimiento se debe
energííi a cuerpos paulatinamente más masivos con rendi­ a la atracción gravitaloria de los demás planetas, y podría
mientos decrecientes en velocidad. 1.a velocidad de la luz explicarse por la teoría de la gravitación tle Xevvton; sin
es la velocidad límite del líniver.so (los pro])ios fotones de embargo, no habría concordancia suficiente entre las
luz se desplazan ;i este límite de velocidad porciue tienen, cantidades medidas y las piedichas. Pos astrónomos
en efecto, masa cero; uunpoco puede lograrse (|ue un fotón Ituseaban en v'ano otro pe(|ueño jrlaneta (|ue .se hallase en
se desplace con mayor lentitud (¡ue la velocidad de la luz;. órbita más próximo al Sol C|ue Mercurio, y c|ue pudiera
Dos años después, I’-inslcin verilicó c|uc ya c|ue la perturbar su movimiento. .Mercurio, cercano a un lugar en
energía del movimiento incrementa la masa de un cuerpo, el C|uc la atracción gravátatoria del Sol es relativamente
debería existir una efjuivalencia entre mas:i y energía, por intensa, fue el único [planeta para el cual las ecuaciones de
la cual la materia en reposo podría transformarse en Pinstein daban difi'rente respuesta (|ue las de .Newton;
energía pura bajo circunstancias adecuadas. F.sla relación pttni más, las de lánsicin concordaban con las observacio­
puede resumirse en la famosa eeutieión K = me'^, hoy día nes. .\sí |)ues, el movimiento «anómalo» de Mercurio se
ya comprobada en los reactores nucleares y en las terribles debía, sim|)lemenlc. a C|ue los astnínomos em|)le;iban la
bombas nucleares. teoría gravitaeiontil incorrecta. 17
L’n efecto más conviiiceiite aún, y que Kinstein preelijo débiles estrellas; y aún se |)resenta otro problema: una
antes ele que se realizaran las meeliciones, es el relativo a la línea espectral de una enana blanca puede desviarse
elesviaeión ele la luz de las estrellas debido a la gravedad. ligeramente por efecto Dopplcr, según que se mueva
Cuando una estrella se encuentra casi detrás del Sol en el acercándo.se o alejándose de nosotros. Seleccionando ena­
cielo, su luz tiene e¡uc atravesar el intenso campei gravita- nas blancas (*n sistemas binarios, los astrónomos pueden
torio de este; Einstein mostré) que se tenelría epie desviar soslayar en parte este pioblema, ya (]ue la desviacié)n
ligeramente, de forma que la estrella parecería estar en media de la longitud de onda de la otra estrella (debida
una posicie’)!! ligeramente diferente. Eas estrellas sólo exclusivamente a efecto lOoppler), tomada sobre una
pueden verse cerca del Sol cuando la luz de este último (irbita completa, nos informa de la velocidad del sisunna
queda bloqueada por la Luna duranUr un eclipse total, y binario a través del espacio. Se ob.scrva entonces (|ue la
la primera oportunidad de comprobar la |)redicción de enana blanca tiene una desviacitin media de longitud de
Einstein tuvo lugar al final de la primera guerra mundial: onda ligeramente más n ja (pie la de su compañera, y, de
una expedición británica en la pequeña Isla de Príncipe, este modo, dentro de los límites de esta dificultosa e
en la costa africana, observó el eclipse del 29 de mayo de impreci.sa medición, se obtienen resultados acordes con la
1919, y las fotogralias obtenidas mostraron c¡ue las imáge­ desviación predicha por Einstein.
nes de las estrellas estaban desplazadas en la cantidad En un paso a oltjctos todavía más pequeños y más
predicha por Einstein. El mundo, agolado por la guerra, densos, reclaman nuestra atención las estrellas de neutro­
advirtió con este o|)ortuno ejemplo la auténtica internacio­ nes. Ea teoría de Einstein predice que la desviación hacia
nalidad de la ciencia; e incluso sin llegar a comprender el rojo de una de estas estn'llas, tan masiva como el Sol y
realmente lo que representaba el haber refundido la de sólo 2,'j kilómetros de extensión, es casi del l-’i'*;,-
estructura del espacio-tiempo, la prensa popular hizo (pie fotón cpie pretenda escapar de la gravitacié)n desde la
el nombre de Einstein fuera familiar en todo el mundo. superficie de una de estas estrellas tiene (|ue entregar una
La llamada tercera «comprobacié>n» de la relatividad .sé’ptima parte de su energía. Desgraciadamente, las sujx'r-
general se relaciona directami'nte con el tema de los licies de las estrellas de neutrones no emiten líneas
agujeros negros. Einstein demostró que la luz pierde espectrales, j)or lo c|ue esta predicción no f)uede compro­
energía cuando atraviesa un campo gravitatorio; puesto barse de modo directo, pero sí muestra c|uc, incluso entre
que un fotón individual de luz siempre se desplaza a la los rccieiUcmcntc acc|)tados miembros de nuestra (Jalaxia,
misma velocidad (velocidad de la luz), las pérdidas de la fuerte gravedad afecta la forma en que vemos las cosas.
energía deben provenir de la energía interna del Iblón. Y Ingresamos aquí en el dominio de los agujeros negros.
según la féirmula de Planck, c]ue relaciona energía y Existe un límite para la masa máxima que puede tener
longitud de onda, la disminuckm de energía interna del una enana blanca antes de (|ue los electrones deban ceder
l()tón significa que aparece como radiación de mayor a la atracción gravitatoria; también las estrellas de neutro­
longitud de onda. Por consiguiente, en teoría, un l()tón nes tienen una masa límite. Cuando la com¡)resi()n gravi­
emitido desde la superficie del Sol llegará como un fotón tatoria es demasiado alta, los neutrones reaccionan para
de longitud de onda ligeramente mayor (ligero corrimien­ formar partículas más pe.sadas — las de la «sopa del
to hacia el extremo rojo del espectro) cuando se lo reciba alfabeto griego» mencionadas anteriormente , cuyas lon­
en la Tierra. Este corrimiento hacia el rojo puede medirse, gitudes de onda más corlas permiten cine la estrella de
ya ()ue los átomos de la atmósfera solar emiten luz a neutrones se contraiga más. La masa límite depende
determinadas longitudes de onda, las líneas espectrales. exactamente de cuáles son las reacciones nucleares que
Comparando las longitudes de onda de las líneas del Sol tienen lugar a las altas energías implicadas: una vez más,
con las del mismo tijx) de átomos en el laboratorio, ios los astrofísicos necesitan los resultados de los físicos de
astrónomos comprobaron cpjc la gravitación del Sol des­ partículas de altas energías con el fin de que les ayuden a
plazaba realmente sus líneas en la cantidad predicha por comprender la causa de su punto de ruptura. Sin embar­
Einstein. (Exjierimenlos más precisos de laboratorio —que go, las estrellas de neutrones tres veces más pe.sadas ()ue el
utilizan rayos gamma, que viajan liacia arriba en el Sol no pueden sojxtrtar la gravedad (y el límite puede ser
campo gravitatorio terrestre - han verificado con mayor menor (|ue (‘sta j.
precisión, para estos fotones de longitud de onda más Sigamos nuevamente el destino de las estrellas masivas;
corta, el conimicnto de Einstein.) esta vez, el de una estrella treinta veces más pesada que el
Astronómicamente hablando, la gravitacicin del Sol es Sol. Una estrella semejante [)ierde gran cantidad de
bastante débil: las desviaciones hacia el rc>jo de las líneas materia de su superficie en forma de «viento estelar»
espectrales son de sé)lo dos partes por milUin. Ed efecto de cuando llega a ser supergigante, y puede desprenderse-de
Einstein sobre la radiación se relaciona con la velocidad la mayor parte de sus capas más externas en una explosión
de escape de cuerpos masivos, ya que en amlx)s casos la de supernova. Aun así, su núcleo colapsado será todavía
«partícula en estudio», al viajar hacia arriba, pierde unas cinco veces más pesado que el Sol. Al colapsarse pasa
energía en su lucha contra la atracci(in gravitatoria. Una al estadio de enana blanca, pero sobrepasa el límite de
estrella enana blanca, cuya masa sea aproximadamente la peso para estas estrellas y se contrae a las densidades de
del Sol, pero cuyo radio fuera tan pequeño como el de la estrella de neutrones. Sin embargo, nuevamente se sitúa
Tierra, tendría un corrimiento de Einstein unas cien veces por encima del límite que soportan los neutrones, y el
mayor. Aun así, no resulta fácil medir con precisión las colapso continúa. Con el radio del núcleo contraído, la
}4g longitudes de onda de las líneas del espectro de estas velocidad de esca|x- de su superficie aumenta cada vez
¡Al estructura interior de una a n terio r), bien como fuentes de- nada, se denomina liori~onle de sucesos, o, más gráficamente,
estrella de neutrones a escala rayos .V origin adas cuando el agujero negro.
ordinaria. Fe.se a .su pequeño gcrs calien te, procedente de una L n agujero negro es «negro» supuesto C|ue ni la luz ni
tamaño, las estrellas de neutrones com pañera p róx im a, describe una euak|uier otra radiación puede escapar de él. Es un
pueden detectarse, bien como esp iral sobre ellas. «agujero» por(|ue los objtUos pueden caer en él, pero
púlsars de radio ( capítulo
nunca volver a escapar. Incluso un haz de luz (|ue
ihiminara un agujero negro sería capturado por él y uo
más rápidamente, y los íbloiics de luz oneueiuran mayor reflejaría luz alguna. La cienciafieción llegó a su apogeo
dilieullad para escapar del campo gravitatorio. Finalmen­ gracias a estos invisibles agujeros negros del espacio, que
te y lodo esto ocurre en un segundo— , la atraeción aguardan al imprudente viajero espticial c|ue desconoce su
gravilatoria en la superficie de la estrella es tan intensa sino hasta que siente, demasiado tarde, (pie su nave es
que los fotones de luz no ftut'dttn escapar, perdiendo toda atraída cada vt;z más rápidamente por la gravitación de
su (mergía en el cmpefio. algo invisible. Una vez cpie atraviesa el horizonte de
Desde un lugar seguro fuera de la estrella podríamos suctrsos, sus eompañerets del exterior pierden contacto con
observar si tuviéramos un telescopio sulicienlemenle él para sitmipre. El viajero espacial puede ver todavía el
potente cómo el núeleo se contrae rápidamente hasta Universo exterior, ya que la luz procedente de fuera |)uede
alcanzar su tamaño crítico y, a continuación, se desvanece entrar fácilmente en el agujero, pero su visión del interior
en una milésima de segundo. K1 diminuto núcleo, intensa­ del mismo, initaitras se precipita hacia su centro, será
mente brillante, desaparecería de nuestra vista debido a su efímera.
pro])ia gravedad. De hecho, una vez contraído por encima En esbozo, este escenario es cierto, pero los agujeros
de su tamaño crítico, ya no podemos verle, y nada negros han adquirido una falsa reputación de codiciosos
podemos conocer acerea del núeleo muerto. La luz y otras basureros que «aspiran» cualcpiier cosa qu(* atravit'.se las
radiaciones no pueden escapar de su intenso campo orillas de sus campos gravitatorios. De hecho, la atracción
gravitatorio. El tamaño crítico es a(|uél jtara el (]ue la gravilatoria de un agujero negro fuera de sti horizonte de
velocidad de escape ha aumentado hasta la velocidad de sucesos no difiere de la de cualcpiier cuer|X) celeste. El Sol
la luz; y dado que ningún cuerfto matta ial puede moverse atrae a la 'Fit'rra continuamente, y sin emltargo la 'J'ierra
con mayor rapidez que la luz, ninguna partícula material no es «absorbida» por nuestra estrella, ya que su movi­
puede (tscapar desde el campo gravitatorio del niicleo miento orbital equilibra con exactitud la atracción solaic
colapsaclo. Puesto (|ue el núcleo se httee cada vez más Si el Sol se contrajera de súbito hasta convertirse en
pe(|ueño, nunca podremos saber lo que sucede dentro dt- agujero negro, la atracción gravitatoria experimentada por
una esfera imaginaria, igual al núcleo en su tamaño la l ’ierra no se alteraría ('ii lo más mínimo: nuestro
crítico. Esta superficie imaginaria, que encierra una pe- planeta eontinuaría girando en torno a su nuevo y oscuro
(jueña región del I niverso de la cual no podemos conocer dueño, tan fielmente como gira en torno al Sol.

corteza sólida (núcleos de


hierro en un «mar» atmósfera (sólo de 1 cm de espesor
de electrones) compuesta de hierro gaseoso)
corteza más inferior
(núcleos, electrones
y neutrones)

25km

arrugas superficiales
(1 mm de altura)

campo magnético

19
A7 fia s Im c ed m ie de la estrella aon jero negro, este disco de llas en órbita, una alrededor de otra como una especie
mayor de mi sistem a d oble ¡mede ca/itura está .eficien tem en te de Italanza (tstelar. Unicamente en este vals graxitatorio
¡lu ir sobre su com fiaela calien te como p a ra em itir resulta ptrsible medir las masas de las estrellas de modo
conijiauera, lorm ando mi "disco copiosas cantidades de rayos A. directo. Pero una de las estrellas del par puede afecttir a la
de ca/itura» es/iiral en torno a detectables desde .etélites en
evolución de la otra, y en la actualidad los astrtinomos han
ella. Cuando la estrella jieijueña órbita terrestre.
establecido adecuadamente la evolución de las estrellas
es una estrella de nentrones o un
indivichiales, verificando asimismo C[ue muchos de los más
Si se sigue eonsicleraiido el sistema solar, un cometa, apasionantes sucesos de nuestra (Jalaxia tienen su origen
atraído desde las profundidades del espacio por la gravita­ en los trastornos (pie una de las estrellas inllige a su
ción del Sol, tiene liabitualmente un movimiento bíistante compañera.
«sesgado» ct>n objeto de esc|uivar al disco solar, y se Id más conocido de estos cataclismos es la ex])losión de
bídíineea simplemente como consecuencia de su proximi­ una nova. U;i repentina y temporal aparición de una
dad. antes de retornar ti las zonas más exteriores del «nueva estrella» en el cielo es un acontecimiento registra­
sisUana solar. De igual modo, una nave espacial (|ue se do connimnente en los anales de muchas cixilizaciones.
aproxime a un iinisiltle agujero negro en el espacio, es Los chinos las llamaron «estrellas invitadas», mientras que
muy improbable c|ue se dirija en línea recta hacia él íel en Occidente tales explosiones tomaron su nombre del
Sol como agujero negro tendría sólo (i kilómetnrs de latín, «nuevas». Una nova es (ácilmcnte visible a simjrle
extensión), y el viajen) espacial sim))lemente experimenta­ vista aproximadamente cada diez anos, y las más débiles
ría c)ue su nave se acelera, oscila en torno a la invisible son detectadas incluso j)or astrtínomos aficionados epu'
estrella cohipstida y .egresa ;tl espacio |)or' un nuevo exploran el cielo con |rrismáticos y pe(|ueños telescopios.
camint), (|uedando peipkjo y agitado, [tero ¡todavía en Durante su explosión, un;i nova es de diez a mil veces más
nuestro L'niversol brillante que en su estado normal, debilitándo.se gradual­
mente durante los meses sucesivos. La estadística sugiere
La compañera invisible (pie cada explosión es serlo tina de una larga .serie: una
Pero, ¿existen realmente agtijeros negros en nuestiii Ciala- estrella susceptible de convertirse en nova re|rite su cxplo-
xia? Ciertamente, la teoría de hi evolución de las estn-llas si(')ii en intervalos de aproximadamente lOO.OüO años.
así lo sugiere, ya (jiie, a menos (pie todas las (estrellas Lxisten cstrt'lla.s varialrlcs relacionadas con ellas, las novas
pesadas pierdan aproximadamente un 90 "„ de su masa, enanas, (pie sufren explosiones menores aunepie con mayor
sus núcleos no se cpiedarán en enanas blancas o estrellas frecuencia.
de neutrones. L;t evidencia directa es diíícil de obtener, Isn los últinKrs años,* las observaciones y l;i teoría han
pues los agujeros negros son muy jxapieños y, ¡íor defmi- concordado en la explicacirrn de estas estrellas. Ln todos
ci(')n, invisibles. .Sin embargo, los aslninomos han comen­ los casos, al parecer, la «estrella» original es de hecho un
zado a pensar que ciertas fiu'nttts de rayos X de nuestra pai- muy práximo, una de las cuales se halla en proceso de
Galaxia se relacionan con los agujeros nt-gros, y a(¡uí expansiérn a gigante, y la otra ha pasado ya e.se esttidio y es
tropezamos nuevamente con los objetos más utilizados por una enana blanca. Sin embargo, la estrella en expansión
los astrónomos: las estrellas dobles. enfrenta problemas. Sus capas de gas más externas,
^’a hemos |)resemado a las estrellas dobles dos estre­ adx'acentes a la enana blanca, se tiproximan gradualmente

l.áO
I na .simalatláii tu tmlfiitutnr d ti hastan íe jm n etd a a la de los su intenso cam/m giniilalaria. /',/ /iraviene del lado alejada de!
atilHxUi ¡ ta l d el d h n de raftiiita an illas de .Salurna, .su a s/m ía luda de la izt/uierila ( hrillanlr ¡ disco, cu n a d a /lar la araeitacián
qae ladea a un fií^lijefii rilóla, esleí dislorsiouatlo eaiuo está /náximu a nnsitirtis. mientras cama si Inihiera atravesada una
ealeii/íidu Imi J . P. I.u m im i. del cau.seciieneia de t¡ue su lu.z iC t/iii el lado alejada { dereeha) .se lente can dislarsián.
oh m v alorio de P arís, . lun lu dia (!/tr ia d a , lan ía /)ar su a lia ha a/iaatula /lar aiiu/ilela. ¡ m Iii.z
eiiandíi la /arm a de! di\eo is veltieidad de ralaeián am ia />ar t/lii a/ianre eneima riel avnjeta

a esta, alcjáiiíloH' lacla w /. más dd cciurn de la csirdla. ocasiones, cae sobre la superiicic de la eiuina blanca. Lsia
Kxisu; lina lucha ,ííia\ ilatoria sobre csic _i>as y, (Inalmnik', acumukicié)ii de gtis rico eii hidiiigeno se degenera
la csirdla alcanza un (amaño (al (|u<' la adacción graviia- mantenido por la presiém di' los electrones, como en la
(oria de la enana arranca sus capas más ex(ernas; a propiii enana blancíi . pero existe un ineomenienie. La
medida que la esd'ella cominúa expandiéndose, la enana materia degenerada puede tener cinikjuier tipo de niieleo
le arranea un ehorro condnuo de t>as. Dado (|ue ambas con el (in de equilibrar la carga de los electrones (|ue la
esdellas se hallan en órbi(a mutua eontinua, este ^as tiene mantiene, excepto mídeos de hidrógeno, (|ue son simples
utia eomponente de \ek)cidad C|ue le impide caer direeta- protones, l'ái esttis condiciones de altti presiém, los protones
mente sobre la enatui; en vez de elUt, se siti’ut en su éa bita. se eombiinm de kirnni ex|)los¡\a p;ir;i dar helio. Id
Desde eercti, el anillo de <>;ts — di.sai de cei/iliira se hidrógeno ticurnulado es expulsado ;il espacio en kirnui de
pareceríti en mueho ;i los anillos de Saturno, pero brilbm- eondni en exp;msión, (|ue temporalmente eclipsii el siste­
do et)ii I.UZ propia, léxisie un;i diferencia muy itnportante, ma de estrellas original, como una explosión clásica de
puesto C|Ue donde el chorro de gas emitido |)or la gigtuite nova. Finalmente, el sistema se reeu])er;i y el hidriígeno se
incide sobre el gas existente ya en el diseo, l;t colisión acumula durante otros KM).()()() años ;i|n'oxim;ulamente,
produce un |iunto muy brillante. (|ue :en los sistemtis Inistíi cute Iniya el suficiente para producir otra eru|)ciém.
enana-no\tii puede eclipsar a l;is propias estrellas. De esta ¿Qué relación existe entre cstii y los agujeros negros? L1
litrnia. la enana blanca parece estar rodeada poi’ uti débil disco (le c;i])(ur;i de un sistema bimirio es el eslabón. Pero
disco gtiseoso con un intt'iiso punto caliente blanco c|ue íuites de estudiar los discos en (orno a los agujeros negros,
parpttck'a en un lugtir de su Itordc extt'rno. Pero cada investigaremos el caso intermedio de las estrelkis de
|)oe;is semanas el disco completo ¡|)or rtizones que tutu no neutrones en un sistenui doble.
se comprenden del todo; se abrilkuua, y un observador Imaginetnos el escenario anterior con la ciuuui blaneti
pré)ximo quedaría deslumbnulo por el brillante ¡millo (|ue sustituicki por uiKi estrella de neutrones. Puesto (|ue la
rodea a la estrelkt enana blanca; mientnis C|ue, desde fuente eompactti es mueho menor, el disco de captura se
nuestra distancia, vemos una explosión de «enaiui tiov;i». extiende nnís hacia el interior, y el gas. al girar allí con
l’istos discos de eaptuni de gas no se comportan de niuclnt mayor rapidez, está mucho más caliente, tan
k)rm;i similar a los ¡inillos de S:ilurno, constituidos por caliente (jue emite rayos X intensamente. .Satélites de
imiteriales sé)lidos (|ue se mue\en en é>rbit;is independien­ astronomía de ravos X han detectado en nuestra Galaxia
tes. Los átomos de g;is e(.)lision;in de continuo unos con a])roxiuuidamente un centemir de fuentes de rayos X , y la
otros, y, en eonsecueiieia, transíicren momento tmgukir mayoría son de este tipo ío combinación .similar, esticlla
(spiii: hacia el exterior desdi' las partes centrales del disco. de neutrones-supergigante, en la (|ue la estrella de neutro­
De esta liirma, auni|ue lentamente, la imiteria del disco nes recoge el gas desprendido de la mayor como viento
describe continuamente una espiral Inicia adentro, y, en estelar v no como resultado de una btitalla gra\ itatoriíi:. Lól
En esta liágiim . a b a ja : que rodea a la eotn/mñera P ág in a opu esla: atracción grai'itatoria; en este
l'n negativo de la región del invisible de esta estrella, ¡.os E ragm entos de roca en órbita Ilion taje, e l agujero negro se
rielo donde xe eneueníra la [nenie cálculos indican que esta alrededor de un agujero negro. destaca en un fon do estrellado,
de raros X Cygntix X - l . L a com pañera es, casi con E l agujero es una región d el con un h alo coloreado en el que
estrella brillan le d el centro es seguridad, un agujero negro. e.spacio de la que nada puede su gravitación ha distorsionado
¡ I D E 2261)68: los raras X E otog rafia de los O bservatorios escapar debido a su intensa la lu.z que p a sa p or su borde.
[roceden de un diseo de ca/ilnra H ale í P alom a r Sky S u rvey).

Sin ('ml);»!^^), ('I iiilcnso cam|)o magnético do la estrella horizonte de sucesos de una estrella cola])sada. Sin embar­
de neutrones causa otras complicaciones. K1 gas caliente go. sé)lo se trata de una confusié)n de lenguaje, pues los
proveniente de la pai te más interna del «disco de eajitura» rayos X provienen del diseo de captura del gas epte se
se canaliza hacia los polos magnéticos y acaba creando halla en órbita en torno al agujero. Ya hemos .señalado
puntos calientes de rayos X préiximos a la superíieie de la (pie un agujero negro no «absorbe» materia htista que
estrella de neutrones. Cuando la estrella gira, estos Ibgona- entra directamente dentro del «horizonte de sucesos». Id
zos de rayos X se dirigen hacia nosotros (de igual manera gas del disco se halla en órbita bastante fuera de este
(|ue las ondas de radio de los pi'ilsars, pero producidos de radio, y el disco de ca|)tura siente una atnicciéiii gravitato-
distinta (iinna) como impulsos d(‘ rayos X . Los «púlsars de ria muy similar a la experimentada por un disco situado
rayos X». descubiertos por los satélites de rayos X , en órbita alrededor de un;i estrella de neutrones. Dado que
eonlirman la predicciéin de los teóricos de que una estrella un agujt'ro negro de la misma masa (pie una estrella de
de neutroties es la respon.sable de la mayoría de las fuentes neutrones sería más yiequeño (jue ésta, el gas está más en
de rayos X . I'isias fuentes son de diferentes tipos: unas espiral, y, por eonsiguiente, más caliente, por lo (pte emite
tienen cortas y repetidas explosiones; otras «ptirpadean» radiacitin con mayor libertad; hasta (pie alcanza el hori­
de continuo; otras más, se abrillantati y oscurecen de zonte de sucesos y desaparece.
liinna |)arecida a las novas éiptieas. Sin embargo, los Así pues, la fuente Cyg X -l de rayos X es, estrictamente
astrónomos de rayos X están seguros de ciue todas ellas hablando, el disco de captura (pie rodea a la compacta
pueden explicarse como variantes del modelo original de compañera de la supergigante HDK 226868. Pero este
una estrella de neutrones en una binaria. «comj)acto objeto», ¿es (Udinilivamente un agujero negro?
Pero siempre hay una excepción, y en este c;tso es la Muchos astrónomos tilirman cjuc así lo prueba su gran
«picara» fuente de rayos X llamatla Cyg X - l, la jtrimera masa; y, además, no hay ningún signo de pulsos regulares
liiemc de rayos X detectada en la constelación Cygnus. Al de rayos X (pie c.sperar si la implicada lucra una estrella
principio pareció ser un típico sistema binario de rayos X ; de neutrones. Otros astnínornos no aceptan con facilidad
con todo, su posición no estaba peiicctamente determina­ la idea de (pie hay (yue admitir a los misteriosos y
da, como suele ocurrir en el nacimiento de una nueva maravillosos agujeros negros dentro de nuestro Universo,
rama de la astronomía. Pero en 1971 los radioastréaiomos y procuran otras explicaciones a su respecto: tpiizá la
captaron este objeto como una fuente de radio y localiza­ compañera st'a, en n'alidad. dos estrellas de netitrones
ron exactamente su posiciétn, que coincidía con la de una
sttpergigante azul t:atalogada como HDl'i 226868; y los
astrónomos étpticos pronto verificaron (|ue las líneas espec­
trales de esta estrella se desplazaban regularmente, mos­ •i •* #■
trando que su velocidad cambiaba de manera uniforme.
Se hallaba en éirbita, claramente, en torno a una invisible ‘ ..•é•
compañera cada cinco días y medio. Hasta at|uí, todt) ;■ ft
marchaba sobre ruedas: este tipo de (írbita cercanti es la •i
. ••
(|ue los astn'momos esperaban dt* una ftiente de rayos X , *•
pero había reserx ada una soi prcsa: cuando calcularon la
masa de la imisible conifiañera, la misma resulté) ser ;il •*
menos cinco veces más pesada epte el Sol.
Pai la actualidad hay una serie de argumentos contun­ . * *
^ * **y í
dentes (|ue conducen a una conclusión. Para (pie salgan
rayos X desde un disco de captura, la estrella central debe
ser pequeña. Las enanas blancas son sulicientemente
pc(]ueñas como para constituirse en fuentes de rayos X
blandos, pero casi todos los emisores de rayos X duros
están asociados con estrellas de neutrones. Una estrella de
neutrones o una enana blanca, si éste es el caso— no
puede ser tan pestula como eineo veces el Sol. El tínico
objeto suficientemente pccpieño, y de esta masa, es un
agujero negro. • * r . -* *• A."* . • -
Puede parecer contradictorio afirmar <pte la fuente
Cyg X -l de rayos X es un agujero negro, ya que, después • V
* ^ y . * . * \
. . • .i >* •»
132 de todo, ningiín tipo de radiación puede escapar del
muy |)róximas; y (al vez IIDli, 2268G8 no soa una supcrs>i- una inmensa estructura de acero (|uc lo rodee, y totalmen­
í<ante, sino una estrella más débil y más próxima cuyo te simétrica de manera que no pueda ser atraída. Ll
espectro óptico se |)areee al de una supers>iganie. La espacio que gint alrededor del agujero haní girar a la
mayoría de los astreinomos contemplan a los toros desde la estructura, pudiéndose ])roducir de esta litrnia una colosal
barrera, en espera de C|ue el futuro oliezca ;tls>ima e\ idcn- cantidad de energía. Una estrella colapsada produciría
eia mayor. bastante más energía (|ue la necesaria |);ir;t abastecer
Los propios astreinomos de rayos X buscan más fuentes nuestra tictual necesidad de consumo durante un tiempo
de rayos X seme-jantes a Cyg X -1, y ios satélites del mayor que la edad del Lhiiverso; de h.ccho. miles de
( )bservíitorio Astrofísico de Altas Lnergías resistían espe- millones de veces tnayor.
ranzackes el cielo, listos nuevos satélites, elasillcados como Ln otro ensueño de los tetiricos, ]>odríamos euxiar un
de tamaño medio, son dic'z vc'ces mayores cjiu; sus |jrc'dece- cohete no tripulado al espacio distorsioiuido f|ue giia
sores. Dado cjue c*sián acondicicjnados para recoger más alrededor del agujero negro; una vez allí, una gran parte
cantidad de rayos X , sus deteclorcs ])ueden llegar a del mismo se dt-sprendería de manera cuidadosamente
delectai- fuenic's de rayos X más débiles, y a facilitar sus controlada. Si esta divisitín se realizase con cuidado, sería
|X)siciones a los astrónomos cípticejs con suliciente precisión posible lograr tiue la parte separada se precipittira lejos del
como para cjuc se vean instados a buscar las estrellas espacio distorsionado, mieutias el resto del cohete caería a
compañeras. Se ha descubierto ya otra posibilidad seme­ través del horizonte de sucesos. «Capturad(»> en la litrnut
jante a un agujero negro en la coustclacié)n Circinus. correcta, la velocidad de estos restos (|uc se mueven
Pero las estrellas colapsadas no son los únicos agujeros rápidamente podría extraerse como energía.
negros posibles. Puede haberlos mucho mayores y mucho lín timbos casos teóricami'nte. al menos podríamos
más pe-e|ucños, y, ele hecho, existe la evielemcia de- e|ue en el extraer energía de los agujeros negros en rotaeiéin. Ln el
e-entro de otra galaxia hay un gran agujero ne’gro. La segundo ejemplo, podríamos disponer las cosas para
e:olosal energía de las muy distantes y brillantes galaxias obtener más masa-eni'rgía (lue la cpie gana el agujero
llamadas c)uásars se relaciona asimismo, ])robablemente, engullendo al cohete. Sin embargo, existe un límite. ,\1
con los agujeros ne;gros ¡se tratará este tema en el capítulo extraerse su emtrgía de rotación, el agujero negro si- frena,
siguiente). L1 gran núme-ro ele evidencias fuerza en la y finalmente se detendrá, jiasando a ser unti mera trampti
actualidad, a la mayoría de astreínomos, a a ceitar eni gravitatoria.
principio C|ue k)s agujeros ne-grees existe-n con suma proba­ Lsto nos conduce a otra forma de obtención de energía,
bilidad en nuestro Unixerso. L1 problema consiste en no del propio agujero negro, sino de la materia C|ue cae
encontrarlos. dentro de él. líl Cyg X-1 puede constituir uu iirototipo
natural de esta clase de centrales de energía. Puesto C|ue el
La explotación de los agujeros negros gas en torno al agujero negro describe una espirttl hacia
Ln agujero ne^gro es invisible ])or definición. ,Sus únictes adentro, radia rayos X cuya energía proviene básicamente
electos .se.)bre el resto del Universo son los causadejs por su del campo gravitatorio del agujero. Cuando untt cantidad
gravitación, su carga eléctrica y su mome-uto angular de gas, o de cualquier otra cosa, cae dentro de un agujero
íspin), y, de hecho, éstos son los únicos tres aspecte)s negro, puede emitir una cantidad de energía ec|uivalente a
me-cliante los cuales resulta peesiblc saber algo del agujero casi la mitad de su propia masa. Lhi kilogramo de gas, [)or
negro desde fuera de él. Si eomprimiéramejs mil toneladas ejemplo, puede ser capaz de radiar 420 gramos en Ibrma
de; agua para obtene-r un agujero negro, no le distinguiría­ de energía (casi la mitad de su l>cso:, dejando .'íHO gramos
mos de otro de mil toneladas de cimitarra. Algo más que, finalmente, caen a través del horizonte de sucesos. Ll
sorprendente; un agujero negro hecho de antimaleria e-s agujero negro se vuelve más [tesado con esta última
absolutamente idéntico a otro de materia. Las matemáti­ cantidad, pero lograremos convertirla una vez más en
cas im[)licadas e-n la tísica del agujero ne;gro son tan energía; en el Sol, un kilogramo de hidrógeno, ;il fusionar­
complicadas e|ue demostrar el te;orema generalmente se en helio, libera sétlo siete gramos de energía.
coiKK'ielo ceeme) el de «un agujero negro no tiene pelo» ha ¿Cómo producir un pe(|ueño agujero negro en el kibora-
llevado varios años a algunos de los mejores físicos del torio que, al echarle toda nuestra basura, la convierta en
mundo. energía? Asegurándonos de que el agtijero posee carga
I.os agujeros negros tienen probablemente una carga eléctrica, podríamos mantenerlo suspendido en un cam-
eléctrica muy |jc(|ueña, pues la materia (jue se colajjsa en [)o eléctrico frente a la atracción de la gravedad terrestre
su interior d(;be (ie ser eléctricamente neutra. Pero a juzgar : tal como en el antiguo experimento de .Millikan con gouis
por el rápido giro de los púlsars de estrellas de neutrones, de aceite cargadas;. Lste dispositivo podría generar tanta
las estrellas en colapso giran muy rápidamente. Los energía como un;i gran central convenciomil con sólo .ÍOO
cálculos muestran (jue el espacio vacío que rodea a un gramos de basura al año; esto resolvería todos nuestros
agujero negro en rotacicin está «distorsionado». Si obs(;rva- problemas de energía, aun cuando no el de l;i recogidti de
mos un cohete que se dirige rectamente hacia el centro de desperdicios.
un agujero negro en rotación, la naturaleza distorsionada De hecho, existen dificultades insuperables para la
del espacio (|ue le rticlca comenzará a atraer al (;ohetc en la explotación de agujeros negros en la Tierra. Ln [trimer
dirección de rotación, y el mismo se verá obligado a término, en la actualidad no hay ninguna liirma conocida
describir una espiral. Más aún, su]X)ngamos que contamos de comprimir materia por debajo de un iJec|ueño tamaño
154 con tecnología para construir a c;i(;rta distancia del agujero v obtener esa increíblemente alta densidad. Tendríamos
l'na (mtifftu fulograjh de ameepción del espacio y del Aun(|ue sólo cuenta treintti y tantos años, Havvking se
AlherI Einstein. Sólo tenía 2í¡ tiempo. E.l profesor Sieplien ha acreditado ya como el científico f|ue ha llevado a caho
años y tmhajaba en una oficina llawking. de la Ihriver.sidad de los avanees más importantes en el conoeiniiento de la
de falenles cuando elaboró su Cambridire, ha realizado los gravitación desde el propio Linstein. Una agotadora
jiriiuera teoría de la relatividad, avances más imporlanles en
eníermedad muscular le ha confinado a un sillón de
que revolucionó nuestra gravitación desde Einstein.
ruedas desde hace algunos años, impidiéndole escribir sus
ideas; así pues, la capacidad de su original pensamiento ha
<|ii(' comprimir una masa de un millón de toneladas hasta sido señalada por la adversidiid, ya (|ue debe mantener
el taiiKiño de un núelt'o atómico para lograr C|ue la ve­ todas sus ideas en la cabeza y resolverlas por medio tle una
locidad de escape de su superíicie Ibera igual a la veloci­ aritmética supt'rmental. Ln Cambridgt' es coiux ido tanto
dad de la luz. por su sentido del humor como por sus audaces y origina­
May otra raz(')n, más rundamcntal aún, |X)r l;i cual no se les teorííis sobre los agujeros negnjs.
puede consiruir una diminuta central de energía tle Hawking efectuó su más im|X)rtante descubrimiento a
agujero negro. Aun cuando re.sulte ccjiuraclictorio, sucede finales de 1971L Las ecuaciones de la gravitación de
(|ue los agujeros negros no son realmente negros. L’n Linstein consideraban l;t materia sólo como una masa cine
agujero negnt de un millón de tonehidas ])crmanccería produce una atracción gravitatoria, e ignoraban todos los
incandescente a una temperatura de mil millones de extraños fenómenos (|ue tienen lugar a escala muy ¡x-tiite-
grados, má.s caliente (|ue cuakjuier otro cueipo conocido ña, como la dualidad onda-corpúsculo de la materia, el
en astronomía: y, al calxj de tinos ¡tocos años, explota­ princi])io de incertidumbre y la creación y destrucción de
ría en un cataclismo ante el cual la explosión de un;i materia y antimateria. Cuando se caleulan problemas
bomba de hidrógeno |tarecerí;i una simple explosión do astronómicos, como la órbita de Mercurio, estos refina­
gas grisú. mientos no son necesarios, jx-ro Hawking investigaba las
propiedades de los petjueñísinios agujeros negros, en los
La explosión de los agujeros negros (|ue la grasilación es intensa y varía liiertemente a
^C.órno puede un agujero negro no ser negro y explotar distancias muy pequeñas. Desde el punto de \ista de la
cuando su cam|X) gravitatorio es sulicicntenicnte intenso teoría cuántica, su enfoque parecía demostrar (|ue el
como para mantener incluso a la Itiz dentro de su agujero detx'ría t'mitir partículas elemt'iitalt's al es|)aeio.
horizonte de sucesos? La idea original del agujero negro Ln un principio, admitió cpie «debe de haber un error»;
fue demolida en 1974, al incorporarse las ideas de la teoría pero no lo hubo, y su descubriniiento resolucionó el
cuántica hasta entonces no consideratlas. La revolución mundo cientílico en marzo dt' 1971, situando a Havvking
resultanu' añadió nuevas y extrañas características desco­ en un lugar eminente entre (|uienes han contribuido a i;t
nocidas al ya de por sí exótico concepto de agujero negro. comprensión del Universo.
Y t|uizá lo más soiprendente de todo sea el hecho de (|ue L 1 ])rinci])io de incertiduinbre, esa extraña ley (pie nos
la fusión de las dos teorías lísictis más inlrincadtis teorúi dice (pie no ¡xidcmos conocer simultáneamente la posición
cuántica y relatividad genentl fue tlesarrollada de litrrna y la velocidad instantánetis de una partícula con precisión
enteramente teórica ¡xir el notable físico Stephen Haw- absolutii. también .se refiere a la energía. Resulta imyxisible
king, de Clambridge. medir la energía precisa que jxisee un cuerpo o un sistema

l,).a
cii un tiempo conoeido exaetamcntc. Dicho de otra litrma, salida aumenta con el tiemjx), y la desajtarición final tiene
uii pequeño pa(|uete de cncrí>ía j)uede aparecer repentina­ lugar en una (facción de segundo con una gran explosión
mente en el espacio vacío con tal de que desaptirezca c(tii de energía. Literalmente, el agujero negro explota. Los
sulicicnte rapidez como para .(pie no se lo pueda detecttir y astrónomos btcscan ahora estallidos de rayos gamma y
se cumpla la ley de conservación de la enerí'ía. {l'ista es, ondas de radio (|ue puedan provenir de tales exytlosioncs.
exactamente, la sittiación (jue permite que las fiierzas de la •Si los descubren, ello supondrá un tremendo triunli) de la
Naturaleza acttien intercambiando partíctilas virtuales, perspicacia de Hawking eti cuanto a la comprensión del
como vimos en el cajntulo 6.: Kste pa(|uete de energía de exótico funcif)namiento del Universo.
corta vida se convertiría en un par partíctila-antipartícula Las energías de las partículas C|tie salen de un agujero
i por lo general, electrón y jtositión ;, y, normalmente, éstas negro verifican la distribución de radiación del «cueryx)
se aui(|uilarían casi al instante; y tampoco jxxlríamos negi(»>. De esta Ictrma, es posible decir a (jué temyx'iatura
conocer su breve existencia, ya C|ue esto ocurriría con se halla un agujero negro. Lái agujero negrio de la masa
suma rapidez. del Sol de unos 6 kilómetros de extensión está en
IVro si un par materia-antimateria nace de la noche a la realidad sólo una diezmillonésima de grado |X)r encima
mañana en la región del espacio exactamente litera de un del cero ab.soluto de temperatura. Otnt, de la masa de la
agujero negro, uno de los componentes del par puede caer Luna de 0,2.5 milímetros de extensión , debería ser
dentro de el y no ftodrá cancelarse con el otro de la íitnna confortablemente cálido, micntrtis c|uc los agtijeros negros
habituiil. La última viajará como una partíctila abandonti- de mil millones de toneladas, t|ue pueden esttir explotando
da por el espacio. Desde lejos, el agtijero negro parece en la actualidad, se liallan a unos 120 mil millones de
emitir electrones y positrones individuales C|ue, realmente, grados. Por consiguiente, no puede afirmarse (|tie los
prox'ienen de la región ejue le rodea. La energía ]X)sitivii de agujeros negros sean negros. Aun(|tie ab.sorben toda la Itrz
la partícula C[tie e.sca])a es equilibrada por la energía <|ue llega a ellos, hay tma delgada región exactamente
«negativa» (|ue el agujero negro |)roporcion;i ¡il absorber litera del horizonte de sucesos cpie «brilla» de continuo y
la antipartícula. Kn efecto, las partículas «libres» transpor­ Cjue drerm la energía acumtilada en el agtijero.
tan masa desde el agujero negro, lo ([ue disminuirá la ¿(.)ué fteurre dentro de un agujero negro:’ Ignoramos a
masa y el tamaño de este. Finalmente, toda l;i masa del los agujeros negros c|ue pues la teoría indica (|iie
tigujero negro se «ex'aporará» de esta poco ortodoxa forma. ptK'dt'M trans|x>rtarnos a otro Universo. .\un cuando lo.s
Los agujeros negros no son la muerte final de la materia: teóricos pueden alegremente describir «nuestro Lbiiverso»
aun ctiandt), efectivamente, destniycn l;i identidad de todo y «otros universos» mediante ecuaciones, y decir t|ue están
lo (jue cae en ellos, y nada puede salir intacto otra vez, conectados [xtr estos agujeros negros (|ue giran, no es del
acaban disociándose en una lluvia de las yrartículiis más todo cierto cpie tma nave espacial cine se aventurase dentro
sencillas posibles. Parece jjoctico (jue el corazón de un de un agujero negro emergiera en otro universo lleno de
muerto, una estrella masiva (|ue empezó como gas :hidró- galaxias dilérentes. .Si volásemos directamente hacia un
geno;, fundamentalmente constituido por (trotones y elec­ agujero negro que no girase, una vez. dentro ¡XHlríamos ver
trones, termine, despttés de todas sus vicisitudes (núcleos (|Ué le ocurre al núcleo de nuestra masiva estrella en
de la complejidad del hierro y la ignominia del tfttal colapso. Ninguna liicr/a conocida |X)dría detenerlo; y
colapso grax'itatorio), en umi exjtlosión de itartículas Stephen Hawking y su maestro, el matemático Roger
fundamentales nuevas. Penrose, demostraron en 1969 (|ue el resultado inevitable
Sin embargo, los números muestran tpie los cálculos es una «singularidad». Ftxla la materia se colapsa hasta
anteriores de los núcleos de las estrellas colajtsadas .son un volumen prácticamente cero. Una singularidad es un
correctos a todos los efectos. L;i jtroducción de ytartículas puntf) matemático en el espacio, en el cual una masa se
de Havv'king es más electiva cuando el campo gravitatorio halla comjtrimida a densidad infinita en iimi región de
varía notablemente en pet|ueñas distancias, lo que signifi­ tamaño exactamente nulo. Incidenlalmentc, este teorema
ca Cjue su im]X)rtancia es tanto menor ctianto más grandes confirma ciue una vez c|uc nuestra nave esté dentro del
y pesados son los agujeros negros. Ll tigujcro negro de agujero negro, deberá acabar siendo también una singula­
C y g X - l tardará en desaparecer un tiempo bastante ridad, infinitamente comprimida.
mayor que la edad actual del Universo: de hecho, en la Las singularidades son aún más de.sconcertantes para
actualidad le arranca gran cantidad de gas a su compañe­ los lísicos cpie los agujeros negros cute las rodetin. Algunos
ra, Cjue luego ¡tierde por «evaporación» de partículas teétricos han intentado demostrar (pie las siugidaridatles
lúndamentales. están siempre rodeadas por un agtijero negro, y (pie |X)r
I,a situación es dramáticamente diíérente para los eso se hallan octiltas a nuestra vista. Pero esto no constitu­
agtijeros más pet|ueños, (jue a la sazón tratalta llavvking. ye una censtira c(')smica: las singularidades aisladas proba­
Ln el infierno del «Big Bang» con cpic comenzó el blemente existan, y es deber de los let'iricos (-1 procurar
Uni\erso hace unos Lá.OOU millones de años, es bastante explicarlas.
posible que se produjese una gama completa de j)e(|ueños Existe tma posible solucit'm. 'Pal como John Whecler, de
agujeros negros. Los más pec|ueños se habrán evaporado la Universidad de Princcton, ha señalado apasionadamen­
ya, pero los de ciertti masa estarán desap;treciendo ahora, te, estas últimas singularidades provienen de una tt'oría
l’ucsto que la «evaporación» hace los agujeros negros gravitacional que ignora los efectos cuánticos de la mate­
menos masivos y, por consiguiente, más |)roiíficos en el ria; así ymes, cuando comprimimos la materia de esta
156 número de partículas C|ue saleti de ellos, el chorro de foi'ina hasta tamaños mtiy pequeños y energúis muy altas,
Ix)s agujeros negros pueden analogía bidimensional, el produciendo el efecto de la llegar a distorsionarse tanto
considerarse un ejemplo extremo «espacio» está representado po> fuerza gravitatoria de un objeto (ahajo) (¡ue la parte central
de cómo la materia distorsiona el cuadrados sobre una lámina masivo. Si se agrupase una masa desaparecería del Universo como
espacio y el tiempo, originando flexible. Una pesada bola mayor en la misma esfera, la un agujero negro.
efectos gravilatorios. En esta (arriba) distorsiona el espacio, región local de espacio podría

los efectos cuánticos son (íxtnnnaclamcntc importantes. Al geruTal con la física cuántica»? ¿Acabará realmente el
igual (pie las otras fuerzas, la gravitación tiene c|ue ser centro de una estrella muerta como un pumo de tamaño
transportada jx^r «partículas de fuerza», los gravitones; cero en el espacio, o la nueva física predecirá (|uizás algún
pero éstos están «encubiertos» por la teoría de l;t ndativi- pt-ciueño y t;xtraño cuerjx) en su lugar?
dad general, c|ue considera a la gravitación corno una El campo de los agujeros negros es la mezcla más
distorsión dcl espacio y del tiempo. Y resulta extremada­ intrincada de astronomía y física. Eos astrónomos buscan a
mente difícil combinar ambas teorías para la misma los agujeros negros grandes, por los efectos de su atracción
fuerza. Existe asimismo la esperanza de cc)mbinar la gravitatoria; y a los píxpteños, por sus explosiones.
gravitación con las demás fuerzas como aspectos diferentes La física, mientras tanto, puede guiar a los asiiónomos
de una única fuerza. en sus bús(|uedas; y ])uede asimismo proporcionar respues­
¿Desaparecerá la desconcertante predicción de las singn- tas a alguna de las cuestiones c]ue no se pueden responder
laridadcs en el Universo cuando, como dice VVheeler, «st* expcrimentalmente, tal como revelar (|tté sucede realmen­
hava consumado el ardoroso matrimonio de la relatividad te en el siempre invisible interior de un agujero negro.

157
Entre las galaxias gratules, la 200.000.0(X).000 de estrella.^, distante visible sin telescopio.
de Andrómeda es la más cercana dema.siado débiles como para .ser (Copyright del Instituto de
a nosotros; se halla a vistas individualmente. ,1 simple Tecnología de California y la
«únicamente» 2 1;4 millones de vista aparece como una débil Institución Carnegie de
años luz. Ksta espiral difusa .se mancha brumosa. La Galaxia de Washington. Reproducido con
compone de unos Andrómeda es el objeto más permiso de los Observatorios Hale.)
10. Geografía del Universo
Vivimos en una inmensa rueda de Santa Catalina de IJtui herm osa g a la x ia espiral
estrellas que gira lentamente: la Galaxia de la Vía Láctea. sim étrica, catalogada como .\CC
Nuestro Sol es un miembro intermedio de la ftirnilia de (JS n v G eneral C atalogu e) 1566.
nuestra Galaxia, constituida por unos lOO.OOü millones de b'otografía d el O bservatorio
A ngloaustraliano.
estrellas. Nuestras vecinas más próximas brillan en el cielo
nocturno cual puntos parpadeantes, mientras que las
cohortes distantes, demasiado débiles como para .ser vistas
individualmente, se acumulan en persptxtiva formando la
banda luminosa de la Vía Láctea. Los astrónomos han
analizado al detalle la familia de estrellas de la Vía
Láctea, y .se ha logrado establecer la historia de la vida y
la muerte de una estrella estudiando los distintos tipos de
ellas en nuestra Galaxia. Observando lo ()ue ésta contiene,
los astrónomos han deducido los complejos [irocesos tle las
nubes de gas C|ue se colapsan en estrellas, los de la
explosión de éstas nuevamente en gas y polvo, y, también,
los de las exóticas estrellas de neutrones y los agujeros
negrtts.
Sin embargo, nuestra Galaxia es una más de los
millones de galaxias del LJniverso. Nuestras dos vecinas
más próximas, las Nubes de Magallanes, (]ue pueden verse
de.sde el hemisferio sur, brillan cual nubes ensortijadas tras
el velo de las estrellas más cercanas de nuestra propia
Cíalaxia. Por su parte, los observadores del hemisferio
norte pueden detectar, en los atardeceres daros del otoño,
la más débil y ovalada Galaxia de Andrómeda. Esta
galaxia, el objeto más lejano Cjue podemos ver a simple
vista, se halla a dos millones efe años luz de nosotros. Es
una galaxia inmensa, constituida por el dol)le de estrellas
que la Galaxia de la Vía Láctea, pero reducida debido a
su distancia a una simple luminaria en el cielo.
Los telescopios, por supuesto, ponen de manifiesto
muchas más galaxias, especialmente mediante fotografías
de larga expxisición que revelan sus débiles regiones más nuestra, y así lo han cornpjrobado los astrónomos directa­
externas. Hay galaxias de todos los tamaños: además de mente en las más próximas. Las lotografías de las Nubes
las más jx'queñas, de formas variadas, las mayores son de Magallanes y de la Galaxia de Andrómt'da (así como
galaxias, bien espirales o bien difusas bolas ovaladas, las de otras pxóximás) muestran brillantes estrellas indivi­
características de las galaxias ehpticas. Las espirales son duales que tienen los colores y el brillo epue cabría e.spxrar.
galaxias con carácter: con nn poco de práctica, un Otras galaxias cspjirales — y las irregulares contienen
astrónomo puede individualizar gahvxias por los detalles gas y polvo interestelar, a los que, una vez más, el
de la estructura de sus brazos espirales, con la misma espectroscopjio muestra como muy similares al gas y al
facilidad con que encuentra a un antiguo conocido en la pjolvo de nuestra Gahixia. Así pues, la Vía Láctea es'una
calle. Sin embargo, las elípticas son mucho más anónimas, galaxia de tipto medio y sin nada espxcitil dentro ilel
y sólo contados astrónomos ptodrían identificar de manera esceiuirio cósmico. Constituye una fuente de inf()rmación
infalible una galaxia elíptica en especial únicamente a muy eficaz piara los astrónomos, ya que las ('strellas y el
ptartir de su fotografía. gas de nuestra Galaxia .son muy bien conocidos y, apiaren-
Las diferencias entre los tipos de galaxias las pe(|ue- temente, no hay razón pior la epue no pxidiénimos translérir
ñas c irregulares, las grandes esptiralcs y las elípticas, epue todo nuestro conocimiento a los elementos constituyentes
son de todos los tamaños— dependen, como veremos más de otras galaxias. Contrapuestamente, si observamos todos
adelante, de cómo se formaron originalmente. Qiiizá sean los tipx)s de galaxias del Universo, sus similitudes y
más sorprendentes sus similitudes que sus diferencias. En diferencias, piodremos apreciar cómo la Vía Lfictea encaja
ptrincipáo, el (vspjectroscopio muestra que los espx'ctros de ('u ellos, apirendiendo así algo más acerca del tipx) de
gaUixias están cruzados pxir líneas oscuras, correspóndien- galaxia que ella es; de la misma forma epue pxediemos
tcs a las «huellas digitales» de los elementos que se entender más acerca de la Lierra si la comparamos con los
encuentran en estrellas de nuestra Galaxia. En realidad, demás planetas de la familia del Sol, o descubrir algo
estudios efectuados con ordtaiador han mostrado que es acerca del pasado y el futuro del Sol estudiando las otras
bastante fácil simular el espxctro de una galaxia combi­ estrellas de nuestra Cíalaxia.
nando simptlemente la luz de tiptos de estrellas comunes en Una galaxia como la nuestra contiene estrellas de todas
la Cialaxia de la \'ía Eáctea. Es decir, las otras galaxias las edades, al igual epue cualcpuier galaxia esptiral o
160 están formadas px)r estrellas muy pjarecidas a las de la irregular. Actualmente nacen estrellas jóvenes en medio de
iniricnsas nubes de gas y polvo, eomo en la cercana existían eran los dos más ligeros, el hidré)geno y el helio; y
■Nebulosa de Orion. Pd Sol tiene unos 5.0ÜO millones de las primeras estrellas no pudieron haber nacido en el
años, y muchas estrellas .son aún más viejas. No obstante, aislamiento de una cortina de polvo. En rigor de verdad,
existe un límite de edad de aproximadamente 15.000 los astrónomos no pueden aún ofrec:er exactas razones
millones de años. Podrían detectarse estrellas — habría c|ue acerca de cómo aparecieron estas primeras estrellas; de
decir cúmulos de estrellas— más viejas, pero no .se las ha todos modos, una vez cpie se hubieron formado, las
encontrado en nuestra Galaxia, por lo ciue los astrónomos reacciones nucleares en sus corazones comenzaron a con­
han llegado a la conclusión de c]ue ésta se formó hace unos vertir los «combustibles» básicos en elementos más pesa­
15.000 millones de años. Ksto constituye una notable dos, y las estrellas más masivas pronto explotaron como
similitud, ya que virtualmente todas las demás galaxias supernovas, esparciendo los elementos más pesados a
parecen tener a|)roximadamcnte la misma edad. No es través de la Cíalaxia y empezando a forrnai' la mt!zda (fe
una medición c|ue los astnínomos puedan efectuar con elementos que hoy vemos en el espacio.
total precisión, pero existe c:crteza de que no hay galaxias La protogalaxia debe haber comenzado siendo {láctica­
extremadamente viejas. Investigaciones recientes han de­ mente esférica, cual un inmenso globo de gas en colapso
tectado galaxias t]ue pueden haberse formado tnás recien­ que girase lentamente. La gravitaciéai, al intentar atraer
temente, pero son raras y .se las incluye en la insignificante todo el gas hacia adentro, desafiaba la ley física que
categoría de «enanas». Las galaxias mayores se formaron establece que la cantidad de s{)in {momento angular) debe
aproximadamente al mismo tiempo. conservarse siem])re. Cuando gradualmente la nube se
Kn el ámbito de los físicos fundamentales, todas las encogió, giró cotí mayor rayiidez; y todo el gas, en vez de
galaxias son idénticas. Todas están constituidas por las caer en el centro, acabó siendo un disco en rotación. Este
mismas partículas fundamentales, influidas por las mismas (!ia el tínico acuerdo al que podían llegar la gravitación y
fuerzas. En consccutrncia, las constituyen estrellas y nubes el motnento angular. El efecto total de la tnateria en el
de gas y jxilvo semejantes. Para el físico, el contraste entre disco da lugar a itna complicada distribucióti del catn{Xi
los hermosos biazos de una galaxia espiral y la simplicidad gravitatorio, ]iero la atracción gravitatoria total atrae a
de otra, elíptica, es apenas una diferencia de muy poca cada {jarte (fel disco hacia el centro, y esta fuerza es
importancia que puede explicarse! como un pormenor de equilibrada {xjr el giro del disco. Constituye algo bastante
la galaxia en formación. La gran semejanza entre los semejante a la rotación de los planetas alrededor del Sol,
ingredientes básicos de las galaxias, y sus casi idénticas pero (!n este caso tío hay únicamente un cuer{xi muy
edades, indica a los astréinomos t|uc se formaron a partir {jcsado en el centro: cada estrella y la nube de gas del
de una nube continua de gas que colmaba el Universo. disco— ex{3erimenta la alracciém gravitatoria de las otras,
Hace unos 15.000 millones de años esta «nube» {quizá y, como promedio, una atracción hacia el centro. Los
«médium» fuere una denominación más adecuada, ya que brazos espirales de murstra Galaxia forman {jarte de este
llenaba el Lhiiverso por entero) comenzó a disgregarse en di.sco, y el Sol es una de sus estrellas. Sin embargo, antes
trozos que se colapsaron bajo su propia atracción gravita- de observar esta parte de la Cialaxia hay que exatninar
toria y formaron las galaxias, dejando virtualmente vacío una región más antigua.
el espacio entre ellas. En las extensiones más externas de la ¡Jiotogalaxia
original esférica, las estrellas comenzaron a fiirrnarse antes
El nacimiento de la Vía Láctea de que el gas se colapsara en el disco. Existe una dilérencia
Nuestra Galaxia empezó cual una inmensa nube de muy importante en el modo en que se mueven el gas y las
hidrógeno y helio de aproximadamente 300.000 años luz estrellas en una galaxia. En un gas, los átomos se mueven
de extensión, una de las porciones dd gas general cjue a alta velocidad y colisionan de continito; así pues, las
colmaba el Universo y t]ue la gravitación había unido. velocidades y movimientos muy rápidos se {Jtomedian. A
Cuando se contrajo, bajo la fuerza de su jiropia atracción esto se debe el c¡ue la protogalaxia, al contraerse, se
gravitatoria, esta «protogalaxia» (prec:ursora de una gala­ aplanase, transfijrmándose en un disco en rotación: cual­
xia) se hizo cada vez más densa, hasta que el gas comenzó quier átomo de gas que hufjicra seguido el «mal camino»
a fragmentarse en una miríada de trozos más pequeños se habría visto obligado muy {jrcjnto a moverse de la
que se colapsaron en las primeras estrellas de la Galaxia misma forma (|ue la mayoría. Y este cola{JSo tuvo lugar
de la Vía Láctea. muy rá{jidamente en la escala de tienqjo astronómica: en
Eran estrellas bastante raras, ya que estaban constitui­ a{Jcnas unos cien millones de años.
das únicamente por hidrógeno (tres cuartas partes en Sin embargo, el gas que se transformó en las estrellas
peso) y helio fuña cuarta parte;. Las estrellas [x>steriorc.s, primitivas siguió un destino diferente. Las estrellas se
como el Sol, tienen una petjueña mezcla de elementos más hallan en órbita en la galaxia sin a|jroximarse mucho unas
pesados, por ejemplo carbono, silicio y hierro, que se a otras. Pensemos en lo pequeño que es el Sol comparado
formaron en una sttpernova anterior y fueron esparcidos con las distancias entre las estrellas; si redujésemos la
fX)r ella. Estos elementos forman también los granos de escala de las estrellas a la humana, ello su{Jondría situar a
¡3olvo del c.spado interestelar; cuando las estrellas actuales las (jersíjnas separadas unas de otras mía media de lO.fKM)
se forman en densas nuftes de polvo y gas, estos granos de kikímctros; y, en con.secuencia, la {jrobabilidad de que dos
polvo juegan un importante paptd, ya que enfrían el gas {jersonas se encontraran accidentalmente durante sti vida
central, permitiendo su colapso en estrellas. Pero en el resultaría mínima. De este modo, una vez nacida una
comienzo de nuestra Galaxia, los únicos elementos que estrella, sólo será afectada por la atracción gravitatoria 161
media de toda la Galaxia. Las estrellas que se formaron íh w lie tus m ás ajüiguos
cuando la Galaxia era todavía una bola inmensa siguen cúmulos estelares de miesirii
órbitas f|ue las llevan de acá para allá, por encima y por C a la s ia , un cúmulo g lob u lar
debajo de la regiiin del disco de nuestra Cbtlaxia, a través catalogado como .\'GC 3201,
fo to g ra fia d o en el O bservatorio
de una gran zona esférica ciuc los astrónomos llaman el
Á ngloaustraliano.
halo de la (ialírxia.
Pueden detectarse estas estrellas del halo de diversas
formas. Suelen contener menos elementos pesados en la
superficie C|ue las estrellas del disco, simplemente jx)r(|ue
se liirrnaron antes. Además, describen graneles órbitas
alrededor de la Galaxia y pueden seguir cualc|uier rumlx)
jKir el espacio, moviéndose .sólo en ocasiones a través del
disco, (áiando el Sol gira alrededor del centro galáctico
con las otras estrellas del disco, nos adelantamos a
cualquiera de las estrellas del balo que pasan a través del
disco próximas a nosotros. .\os parece cpie estas estrellas,
que se mueven lentamente, lo hacen muy rápidamente en
dir(;cción contraria, y por esto se han ganado el nombre
completamente erróneo de «estrellas de alta velocidad»,
cuando en realidatl quien lleva esta velocidad es el Sol.
Antes de (pie los astrémoinos especificaran la forma en cpie
está construida nuestra Cialaxia, parecía casi astrokigico
que existiera una relaciéai entre la composiciéin cpiímica ele
una estrella y su velocidad aparente a través del e.sjjacio.
Aproximadamente la décima parte de las estrellas del
halo no siguen órbitas individuales, sino epte se agrupan (ai
cúmulos gigantes de hasta un millón de estrellas, listos
grandes ciimulos globulares son, naturalmente, lo más
evidente del halo. A pesar de sus distancias al disco de
unas decenas de miles de años luz, algunos de estos
baluartes más externos de nuestra (jalaxia pueden verse
incluso sin telescopio. Desde el hemisíério sur, dos de ellos
son visibles como «estrellas difusas» y .se los ha designado
con nombres de estrellas, Oinega Centauri y 'fucanac 47. comienzo del propio L’niver.so. (Nuestra (íalaxia se í()rmó
Ln la constelación septentrional de I lércules hay uno más poco después del nacimiento del Universo, como veremos
débil, cpie puede verse en noches realmente claras y tiene en el pniximo cafHtulo. 1 Los astiñnomos se lélicitan
la misteriosa denominaciéin de M I3. especialmente de cpie existan cúmulos globulari’s, (pie
Ksto indica que se trata del ck'cimotercer objeto del permiten fechar la kirrnación de la (íalaxia, ya que no
catálogo recopilado por Charles Messitu', buscador de resulta fácil medir las edades de las ('strellas individuales
cornetas francés d(d siglo XVIII, apodado [xrr Luis X V «el del halo. Con los cúmulos, sin embargo, ello es «relati\a-
hurón de los cometas». A .VIessier le incomodaba cada vez mente» íáeil.
más el número de objetos nebulo.sos del cielo que podían Cuando se formó el primer cúmulo, a partir de una
tomarse por cometas débiles a primera vista, y el resultado nube de gas, aparecieron estrellas de masas diíérentes y
fue su famoso catálogo de 103 «nebulosas». De algunas de comenzó la fusión del hidn'igeno en helio en sus núcl(;os.
ellas sabemos ahora que son auténticas nebulosas gaseo.sas, Pero las estrellas tienen una vida media limitada y, como
como la Nebulosa de Ortón {.V142i; de otras, cpie son vimos en el ca]íítulo 8, las masivas derrochan a un ritmo
galaxias :1a galaxia de Andrómeda es .\i31;; y, de algunas prodigioso su «combustible» y terminan como supernovas
más, (pie .son cúmulos de estrellas como M 13 o Las al cabo de unas decenas de millones de años. Por consi­
Pléyades :M 45;. La ntimeración de Mttssier se emplea guiente, los cúmulos globulares no pueden contener en la
todavía como una manera útil de identificar las nebulosas actualidad ninguna de estas estrellas. Una estrella con la
más brillantes, los cúmulos y las galaxias, iircluso aunque ma.sa del Sol de unos 10.000 millones de años en un
se haya sustituido su catálogo hace tiempo jror otros cúmulo globular de 15.000 millones de años, habrá
mucho más comprensibles para uso de krs especialistas. completado ya su evolución, y será ahora una insignifican­
Resulta irónico cpie Messier sea recordado ajiora, no como te enana blanca. Las estrellas algo menos pesadas atrave­
descubridor de cometas (trece en totalj, sino por su lista sarán estadios de enormes gigantes rojas, y sólo cuando
de «estorbos» celestes. descendamos a (estrellas muy ligeras encontniremos (|tie
Los objetos más antiguos que es posible ver son los todavía fusionan hidrétgeno en sus núcleos. Kstas estrellas
cúmulos globulares. Las estrellas cpie los forman brillan de baja ma.sa consumen hidntgeno con tanta lentitud (pie
regularmente desde hace unos 1.3.000 milkmes de años, o sus provisiones durarán prácticamente el tiem]X) de vida
162 sea tres veces más (pie la vida del Sol v casi desde el del Universo.
Una ainfilia perspectiva del oculta el diminuto núcleo central de ser el tiempo que hace ejue nuestra Galaxia se .separó
centro de nuestra G a la x ia en la delectado p o r los radioastrónom os del gas general que colmaba el Univer.so, y los cúmulos
Constelación de S agitario. C as y astrónom os d eJíifr a r r o jo . ¡.a globulares y otras estrellas del halo |tronto ciuedaron
trazas de polvo, próx im as a l raya es un satélite terrestre que desamparados. Al seguir órbitas ([ue las llevan eternamen­
disco, constituyen una banda ha atravesado e l cam po durante
te a través del gigantesco dominio original de nuestra
negra que atraviesa e.sta la exposición.
protogalaxia, estas primeras estrellas quedaron detrás dé­
acumulación de viejas estrellas y
los nueve décimos del gas (]ue penetró profundamenttí
La teoría nos informa acerca cid tiempo C|ue durará la para formar ei disco de la Gahixia. Hasta hace pocos años,
provisión de hidreigeno de una estrella de fusión de los astrónomos consideraban el halo como una parte
hidrógeno (una estrella de «la secuencia principal» en la menor de la Galaxia, y sólo se interesaban en él a causa de
jerga de los astrónomos). Así, si consideramos un cúmulo, la edad de sus estrellas. Pero en la actualidad hay un
podemos encontrar dónde se halla la estrella dt; fusión de sentimiento creciente por parte de algunos astrónomos <;n
hidrógeno más pesada dibujando un diagrama Hertzs- cuanto a t|ue pueden haber subestimado nuestro halo
prung-Russell de la luminosidad de cada estrella frente a galáctico, ya (|ue tm lugar de ser sólo un décimo de la
su temperatura, y siguiendo la secuencia principal desde el masa del disco puede .ser diez veces más pesado.
extremo inferior dcrec:ho hasta donde termina abrupta­ La primera indicación al respecto provino de los teóri­
mente. Las estrellas cjue se encuentran al final de; la cos (|ue estudiaban los brazos espirales del disco de la Vía
secuencia son las c|uc finalizan su fusión de hidrógeno; sus Láctea: efectuaron el desconcertante d(‘scubrimicnto de
núcleos están a punto de colapsarse y la estrella completa (|ue sus ecuaciones no daban cuenta de brazos espirales
su proceso de hinchazón hasta convertirse en una gigante tan largos, a no ser c|ue el halo tuviera un fuerte efecto
rc)ja. Sabemos teóricamenttí el tiemjx) cpie ha debidet gravitatorio. Esto significa f|ue hi inmensa región del halo
permanecer una estrella en esta posición de la secuencia debe contener al menos tanta materia como el disco; y los
principal (c|ue corresponde a una determinada masa) con últimos estudios de los cúmulos globulares y de las
el fin de fusionar toda su provisión de hidrógttrio central; pequeñas galaxias cercanas a nosotros han mostrado (|ue
este tiempo es, por consiguiente, la edad del cúmulo. la Galaxia de la Vía Láctea parece tener una atracción
Como ya hemos mencionado, los cúmulos más viejos gravitatoria mucho más fuerte c|ue lo esperado. FJ único
tienen del orden de los 15.000 millones de años. Este debe sitio en donde esta masa extra puede esttir «(-scondida» es

163
I ai g a la x ia espiral M 8 3 componen de viejas e.strellas éstos impedirían nuestra visié)ri del Universo más lejano.
fo to g r a fia d a en el O bservatorio esparcidas de m odo m ás Pero existen diversas posibilidades de c¡ue haya materia en
A n gloauslrallano. E l disco posee uniform e. P or encima y por el halo sin que los astrónomos puedan detectarla. Una de
brazos espirales constituidos p or deb ajo d el disco hay un gran ellas, obviamente, es la de (pie exista un vasto número de
porciones de g a s y estrellas de h alo de viejas estrellas débiles,
agujeros negros, por definición invisibles; o alternativa­
reciente form ación , m ientras que que a q u í no aparece.
mente una plétora de objetos del tamaño de planetas c]u(;
las regiones del centro se
se muevan de modo independiente en vez de situarse en
en el halo que se extiende por arriba, [x^r debajo y en órbita en torno a una estrella. Cuerpos menores y mayores
torno al disco. Por consiguiente, podría llegar a modiíicar- que granos de polvo no bloquearían, de forma significati­
se nuestra imagen de la Vía Láctea, pasando de ser un va, la luz procedente de más allá de la Galaxia; y al ser
importante disco de gas y estrellas, rodeado por unas más ligeros que cincuenta veces Júpitei', no brillarían
pocas estrellas más viejas, a convertirse en una inmensa como estrellas. Si los astreSnomos que creen en el halo
regiíín esférica constituyente de la mayor parte de la masa masivo están en lo cierto, nuestra Galaxia no está consti­
de la Galítxia y que contiene un disco relativamente poco tuida predominantemente por estrellas y nubes de gas.
importante, que sólo destaca por el resplandor de sus Estos constituyentes obvios sei“ían en Realidad sólo un
constituyentes. componente minoritario, y la mole de la Galaxia sería
Sin embargo, muchos astrónomos .se muestran cautos esencialmente materia invisible: agujeros negros, planetas,
ante esta imagen del «halo masivo», por la .sencilla razón icebergs. Esta controversia es de difícil resolución, ya que
de que no pueden ver en la actualidad toda la supuesta los astrónomos no pueden proceder a observaciones para
materia extra; cada estrella del halo tendría que tener cien decidir al respecto; así pues, los teóricos han tomado la
veces más materia, y ésta no es visible. ¿Qiié es la materia delantera al declarar que la materia extra es invisible. Esta
extra? Ciertamente, no está constituida por estrellas o gas es la cuestión más importante que actualmente nos formu­
ordinario, ya que los astrónomos la podrían detectar con lamos acerca de las galaxias en general, y de la nuestra en
telescopios ópticos, radiotelescopios o telescopios de ra­ particular.
yos X ; y tampoco está formada por granos de polvo, pues Dejemos ahora el todavía enigmático halo y sigamos el

164
¡Ms brazos espirales d e nuestra .Sol se iden tifica p o r e l pequeño tituidos por las mismas estrellas, las que dentro de cada
Galaxia puestos de m an ijieslo punto circular de encim a. ( I m uno de (dios se hallasen más próximas al centro de la
por la emisión de radio d e 21 porción blan ca de a h ajo .se debe galaxia girarían más deprisa que las más alejadas; y, así,
cm. del hidrógeno neutro. E sta a l método u tilizado p a ra los brazos acabarían enrollándose gradualmente cada v(;z
«fotografía» de la G a la x ia , en confeccionar el m a p a .) C ortesía luás. Esto no condice con los brazos abiertos que vemos en
planta, está centrada en el centro de G arl W esterhout.
la mayoría de las espirales, por lo c|ue finalmente los
de la G a la x ia : la posición del
astrónomos han sugerido una teoría que parece concordar
con las observaciones.
Gomencemos por suponer una gahixia de disco, en la
(pte las estrellas itkjando a un lado el gas por el momento!
estén esparcidas a través del disco, pt'ro ligeramente
concentradas en un modelo de dos brazos (espirales.
Guando las estrellas se mueven a lo largo de sus órbitas,
las c|U(! partieron de un brazo se mueven fuera de él en la
región situada entre ambos, mientras qiu! las que origina­
riamente se encontraban entre los brazos, se situarán en
órbita dentro de uno de ellos. Por consiguiente, las
estrellas que forman un brazo cambian constantemente, y
(d brazo espiral es sólo un mod(do C|ue muestra dónde se
concentran más intensamente las estrellas. Podría esperar­
se qu(! el mod('lo de espiral se distorsionara con rapid(;z
como resultado de los movimientos de las estrellas, pero
aquí reside lo más bello de la teoría. Dado que en un
principio las estrellas estaban más concentradas (ut los
brazos espirales, éstos tienen una atracción gravitaloria
mayor que cualquier otra parte del disco. Una estrella (|ue
,sc halla en órbita hacia un brazo, s(’ acelerará al aproxi­
marse a él e irá más lenta cuando se aleje. En consecuen­
cia, a diferencia de un planeta c|ue describe una órbita
circular en torno al Sol, una estrella no circunda la galaxia
a velocidad constante, sino que emplea más tiemfjo (;n la
n;gión de un brazo espiral. Pero mientras la estrella está en
destino del resto del gas de la protogalaxia, que se esa zona, su atracción gravitatoria contribuye a la airac-
asentara para formar el disco en rotación. Ac|uí naeitaon ciétn total de la misma, y (;sto lk;va a (|ue se alteren las
las estrellas, aunque no todo el gas se transformó cu velocidades de las demás estrellas, de modo que también
estrellas. Hasta la fecha, una décima parte del disco está ellas estarán más tiempo en la nígión del brazo.
constituida por el gas primitivo mezclado con los restos El resultado es que el modelo no se altera. Este conjunto
expulsados en las (explosiones de supernova de estrellas de dos brazos espirales gira en verdad despacio, ¡tero a
moribundas. Las supernovas arrojan elementos pesados distinta velocidad (]ue la de las estrellas, por lo que
dentro del gas, y, de este modo, las próximas estrellas que siempre conser\'a su bella forma. Si miramos ahora uno de
se formen tendrán abundancia de estos elementos y los brazos espirales, y volvemos a hacer lo propio dentro
estarán rodeadas por granos de polvo c^ue jtuedcri conden­ de 50 millones de años, las estrellas que lo forman habrán
sarse en planetas. cambiado, pero la espiral sólo habrá girado ligeramente.
La característica más obvia del disco de nuestra Gala­ Sin embargo, el modelo de dos brazos espirales ha sido
xia, como lo vemos desde fuera, es que de ningún modo generado por el movimiento de las estrellas a través de
parece un «disco», sino un par de Itrazos espirales que se ellos: este modelo es consecuencia de su propia gravitación
desenrollan desde el centro de la Galaxia, tal como se ve y no tiene como objeto guiar las vidas de nuestros
en las fotografías de otras gala.xias esjtirales. Hasta cierto antepasados, como pretendían los insustanciales mitos de
punto, esto es sólo una especie de ilusión, ya que los brazos los antiguos transmitidos de generación en generación.
espirales están ensartados de estrellas brillantes y nebulo­ El modelo de espiral tiene un efecto más dramático
sas r(;splandecicntcs que les vuelven más visibles, mientras .sobre el gas dcl disco. El impacto de un cambio repentino
que las estrellas más débiles están esparcidas de modo más de velocidad del brazo agrupa el gas en gigantescas nubes
uniforme tanto entre los brazos como en ellos. que se ensartan en el interior de los brazos, (|ue los granos
Desde que el tercer .Marqués de la Rosa viera por de polvo destacan cual un forro oscuro de los brillantes
primera vez brazos espirales en algunas galaxias próximas, brazos. .Además, la repentina compresión puede obligar a
con ayuda de su monstruoso tcdcscopio, el modelo de las nubes a colapsarse en estrellas, y fotografías de otras
espiral constituyó durante un siglo un enigma íáscinante. galaxias muestran los brazos enjoyados con nebulosas
El problema reside en (jue no todas las estrellas dcl disco brillantes de estrellas recientes. Eas estrellas de fusión de
de una galaxia se mueven en torno al centro a igual hidrógeno extremadamente masivas también iluminan los
velocidad. Si los brazos espirales estuvieran siempre cons­ brazos, pero como estas estrellas muy brillantes viven sólo 165
Un distante cúmulo de g a la x ia s, gran g a la x ia espiral. ( /.o.s Los radioastrónomos han dado un impulso mayor al
catalogado como A heII l ()(>(), cuatro objetos, brillan tes .son intento de poner al descubierto la estructura espiral
fotog rafiad o en el O bservatorio estrellas de nuestra G a la x ia ; las completa de la Galaxia. Afortunadamente, el átomo más
A ngloaustraliano. L a s m anchas cruces .son efecto óptico del común del espado, el hidrógeno, emite radiación en la
borrosas { a r r ib a ) son g a la x ia s telescopio.)
]rartc de radio del espectro. El átomo de hidrcígeno es
elípticas, )' a b ajo es visible una
simplemente un ekxtrón c|ue se halla en órbita en torno a
un |)i'otón, y ambas partículas giran sobre sus cqes. La
un breve periodo ames de exploiai' como supernovas, no teoría cuántica insiste en c[ue sus cqes de giro están
tienen sicjuit'ia tiempo ftara situarse en órlDÍta litera dtd alineados, y en que pueden girar en igual direccitin o en
brazo en el C|ue han nacido. I.os brazos espirales son direcciones opuestas, pero nunca en otro plano. .\1 pasar
lugares cmocionantt^s repletos de estrellas recién nacidas, del «mismo ,spin» al «spin opuesto», los electrones emiten
de estrellas muertas y de otras más extkicas y brillantes. un cuanto de energía: un fotcín de longitud de onda de
21,106 centímetros. .Aunriuc cada átomo de hidrcígeno
Las espirales de la Vía Láctea hac:e esto raramente una vez cada 11 millones de años
Dado c|ue vivimos en el espeso disco de la V ía Láctea, a de media , hay suficiente hidrógeno para (|ue se emita
unos 3(j.()()() años luz de su centro, no resulta fácil v(;r la una señal c|ue [túcela medirse.
estructura espiral de nuestra Cialaxia. A este respecto, los Puesto fjue ésta es una linca espectral cuya longitud de
astninomos conocen menos de nuestra propia (Jalaxia que onda se conoce con gran precisión, los astrónomos [tiuxlen
de otras. Una aproximación consiste en contemplar los medir la velocidad de cuak)uier nube de hidrógeno
tipos de objetos que viven únicamente en los brazos interestelar que se aleje de nosotros, o se nos acerejue,
espirales, graneles nebulosas y estrellas brillantes masivas. observando el corrimiento Doppler de la longitud de onda
De esta forma, los astrónomos han determinado r|ue el Sol que emite. Según los patrones ordinarios, la Galaxia gira
se encuentra aproximadamente a mitad de camino entre rápidamente (el Sol se halla en órbita en torno al centro
las espiras de los brazos. Unos 7.000 años luz más afuera se galáctico a 2.')0 kilómetros por segundo), y la velocidad de
encuentra el Itrazo de Pcrsco, mientras (|ue a la misma rotación necesaria para cc[uilibrar la atracción gravitíitoria
distancia hacia el centro galáctico está el brazo de Sagita­ de la Galaxia depende de la distancia de la nube o de la
rio. Próximas al Sol .se encuentran las jóvenes estrellas estrella al centro. Así pues, casi todo el hidrógeno se
brillantes y nebulosas igualmente sobresalientes en la mueve respecto a nosotros.
constelación de Orión, aun cuando en la actualidad los Sintonizando cuidadosamente la emisión de 21 centíme­
astrónomos piensan c|ue este «Brazo Local» es apenas un tros de las nubes de hidrógeno, los astrónomos llegaron a
apéndice del brazo de Persex). Guando el Sol se halla en dos importantes resultados. Primero: pueden «[jcsar» la
(irbita a través de un brazo mayor, el cielo entero debe de (Jalaxia. Gada estrella y cada nube de gas tiene determi­
ser tan brillante como la constelación de Orión. nada su velocidad })or la atracción gravitatoiia de las

166
demás estrellas y del gas más cercano al centro galáctico. /.a s ¡galaxias de un a in ad o son h acia e l centro del cúmulo, histe
Mediante cálculos, los astrónomos pueden determinar el invisibles fiara un lelescofiio de «m afia de conlurnu» en color
modo en C[ue se distribuye la masa de la (ialaxia. Dentro detección de rayos .V. I ms rayos codificado inueslia los rayos .V
de la órbita solar, la masa total es de aproximadameTite X se originan en una nube de em itidos fior el gas d el cúmulo
g a s muy calien te situada entre de g a la x ias F e rs n o . Cortesía de
10(1.000 millones de soles; y puesto C|ue el Sol se baila a
las g a la x ias y (¡ue se condensa J o h n y jn n eck i.
aproximadamenlc dos tercios del boi'dc del disco, la masa
total de ést(t es tal ve/, un .00'’;, mayor. (Desgraciadamen­
te, este método nada nos dice acerca del balo masivo (|ue
puede o no rodear al disco. ;
Si se invierten estos resultados, una vez tiue se sabe
cómo gira el disco, los astrónomos pueden emplear la
velocitbid aparente de una nube de gas para calcular su
distancia. Luego, pueden representarse estas nubes de gas
den.so de los brazos espirales tai un mapa (|ue muestre la
í()rtna de gran espiral de nuestra Galaxia de la Vía Láctea.
Los astrónomos ópticos no pueden ver estas distantes
regiones de los brazos, j)ues los granos de polvo del espacio
interestelar blo(|iK;an su luz, por lo C[ue constituyó una
etapa significativa en la historia de la radioastronomía el
(|ue los mapas del hidrógeno de los brazos mostraran lo
(|ue se podía aprender de otras radiaciones c|ue no fueran
la luz.

Hermanos en el espacio
Hemos dado un rápido vistazt) a la Galaxia de la Vía
Láctea, nuestro sistema familiar y una de las bellas
espirales típicas. Nuestra gran vecina más cercana, l;t
(falaxia de Andrómeda, casi gemela de la nuestra aunc|ue
aproximadamente la mitad de extensa, es una de las es­
pirales más grandes conocida. Básicamente, todas las
espirales se parecxai a la nuestra, con tcnties halos y discos
brillantes: para comitrender la rica variedad ck; hermosiis
Ibrmas C|ue estas galaxias pueden aclcjuirir, lo mejor es
contemplarlas en í()tograíías.
Los astrónomos clasifican las espirales .según la abertura
de sus brazos y el tamaño de la «joioba» de viejas estrellas
del centro del disco. Incidcntalrnente, resulta irnjirobable
que las galaxias cambien de un tipo a otro cuando tiene la convicción de que pio.see una barra central y un
envejecen. Las formas de las galaxias están probablemente débil brazo espiral; hay astrónomos que sugieren clasifi­
determinadas por la manera en c|tie se colaftsaron las carla como una «cspiiral tipio .Magallanes» de un brazo.
protogalaxias originales. Un tipo de espiral ligeramente Panto las espirales como las irregulares contienen mu­
dilérente corresponde a las clasificadas como espirales cho gas, que, en la actualidad, da lugar a la litrinación de
barradas, en las t|ue la joroba central de viejas estrellas estrellas. Pero en el Universo hay otra clase de galaxias,
lórma una corta barra y las estrellas se hallan en órbitas sin gas y sin estrellas en formación. Al .ser estas galaxias las
Cjue conservan la lórma de barra en vez de mantenerse pirimeras en condensaise, todo el gas de la pirotogalaxia
como brazos espirales. Por consiguiente, no podemos debió convertir.se en estrellas sin dejar nada piara genera­
excluir la posibilidad de que nuestra Galaxia sea una ciones futuras, o bien sus gases residuales fueron expulsa­
espiral barrada. .Algunos astrónomos ]3Íensan que algunos dos de un modo u otro. Estas estrellas han estado en órbita
sorprendentes movimientos de gases, próximos al centro indefinidamente durante los últimos 15.000 millones de
galáctico, tienen su origen en la atracción gravitatoria de años en un volumen pirácticainente esférico de espacio,
una barra en rotación. constituyendo una galaxia elíptica sin rasgos distintivos.
Las galaxias espirales más pe(|ueñas son aproximada­ Las galaxias clípiticas carecen de carácter o individuali-
mente un tercio de la nuestra. Hay otras galaxias más d;id; hasta hace pifíeos años, los astrónomos las considera­
ptequeñas con aproximadamente la misma mezcla de gas y ban simpile.s reliquias descoloridas de un pierdido e.splen-
estrellas, ¡x ro no tienen lórma espiral, sino otra indefinida, dor, ¡jero desctihrimicntos recientes han revelado algunas
f)or lo que se las denomina galaxias irregulares. í.a .Nube elípiticas diíércntes, como veremos más adelante.
Pequeña de .Magallanes, visible dc.sde latitudes australes, Sin embargo, contempilemos ante todo el trazado gene­
es una de estas peepueñas galaxias irregulares. Su compa­ ral de las galaxias en el espacio. No están espiarcidas al
ñera, la Nube (irancle de .Magallanes, es un láscinantc azar, sino agmpiadas gregariamente en cúmnkis de todos
caso límite. Ls casi tan grande como piara ser e.spiiral, y se los tamaños. .Nuestro Grupio Local de Galaxias está l ( i7
fomiíiclo por la Vía Láctea alineada con la Gakixia de Ih ia im agen sobreexfm esta del
Andrómeda, una galaxia más pec{ueña en la Constelación b rillan te qu ásar m ás próxim o,
del Triángulo, las Nubes de Magallanes y un par de 3 C 2 7 3 ; el qu ásar aparecería
docenas de galaxias enanas; es pequeño, a escala cósmica, como un punto lum inoso s i su
luz no J u e r a dispersada p o r la
pero es probablemente un rincón típico del Universo.
atm ósfera terrestre.
Incluso en este Grupo Local, próximo a escala (;xtragalác-
tica, se han electuado interesantes descubrimientos: los
radioastrónomos descubrieron una corriente de gas hidró­
geno (jue liga a las Nubes de Magallanes con nuestra
Galaxia, y cuyo rastro .se extiende a través de 200.000 años
luz por el casi vacío espacio intergaláctico; además,
encontraron galaxias enanas, tan débiles que serían vir­
tualmente invisibles fuera del Grupo Local, aun(|ue proba­
blemente sean el tipo más común en el Universo; y, por
último, una galaxia gigante elíptica, Matfci 1, que puede
ser el miembro mayor de nuestro gruix), pero cpic no se
detectó hasta 1968 por encontrarse detrás del polvo que
oscurec:e nuestra Galaxia.
Otros cúmulos de galaxias son mayores, con más de tres
mil miembros que se mantienen juntos, cual un enorme
enjambre, debido a sus atracciones gravitatorias mutuas.
Ln el centro de los cúmulos mayores acechan las galaxias
elípticas supergigantes, las más masivas del Universo.
•Muchos astrónomos piensan que han alcanzado este
tamaño — cien veces más pesado cpie el de la V’ía todas las galaxias do un cúmulo y ver cómo sería la
Láctea— por canibalismo. 'Iras iniciarse como grandes intcn.sa atracción gravitatoria entre ellas. Pero las galaxias
elípticas corrientes, han engullido a las galaxias que pasan de un cúmulo se mueven con excesiva rapidez: la atrac­
por el centro del cúmulo, añadiendo estas estrellas a sus ción gravitatoria no es suficiente como para mantenerlas
propias poblaciones e hinchándose hasta dimensiones juntas; por lo que los astrónomos han llegado a la
enormes. conclusión de que debe de haber algo en el cúmulo que le
Entre las galaxias de estos ricos cúmulos hay una vasta proporcione una atracción gravitatoria extra, y c|uc esta
cantidad de gas caliente (y aquí, «c:alicnte» signilica la materia invisible suministra de cinco a diez veces la masa
inimaginable temperatura de 10().0Ü0.000‘*C). Este gas existente en las propias galaxias.
emite rayos X de manera copiosa, aun cuando produce Las galaxias se distribuyen de forma que la masa
poca luz visible, y los satélites de astronomía de rayos X desaparecida debe de hallarse extendida por el cúmulo.
han detectado unas cincuenta de estas nubes de gas, Aunque el gas caliente está esparcido de esta forma, las
extremadamente distantes, atrapadas por la gravitación mediciones de rayos X muestran que no lo hay en grado
de los cúmulos de galaxias. Este gas atrapado quizá sea la suficiente; la masa desaparecida parece taicontrarsc en un
explicación de por qué las galaxias de los ricos cúmulos número inmenso de cuerpos invisibles. Esto es factible si se
.son, casi todas, elípticas, especie rara en el Universo. tiene en t:uenta cjuc el hecho de que sólo veamos una
Gualquier galaxia ejue se mueva a través del gas del tlécima parte de la materia de los cúmulos es una idea
cúmulo será despojada del suyo propio, convirtiéndose en notablemente similar a la de que la mayor parte de la
una galaxia i'ormada únicamente por estrellas viejas. En masa de nuestra Galaxia puede consistir en un halo
los cúmulos, los astrónc)inos han señalado un subtipo de invisible. Algunos de los más osados astrónomos actuales
elípticas: galaxias en forma de lente de viejas estrellas que especulan acerca de que la mayor parte de la materia del
parecen ser restos de galaxias espirales corrientes, despoja­ Universo pueda ser invisible, tanto en lo f]ue respecta a los
das de su gas por este procedimiento y dejando sólo un radioastrónomos de ray'os X y de otras radiaciones, así
disco de viejas estrellas. Una espiral ordinaria, como como en cuanto a los telescopios ordinarios. Sin embargo,
nuestra V'ía Láctea, no sería afortunada si se encontrase en el interrogante está aún lejos de obtener rcs]3ucsta. Puede
un rico cúmulo: si lograse escapar a las predaciones de la haber, de hecho, vías para resolver el problema de la masa
galaxia caníbal supergigante del centro, podría verse desaparecida sin dar un paso osado, y por ello los
ftrivada de sus bellos brazos espirales por el gas del astrónomos no cejan en sus intentos por comprender lo
cúmulo. C|ue ocurre en estos inmensos cúmulos, las concentraciones
Existe todavía otro gran misterio en torno a los cúmulos más grandes de materia del Universo.
de galaxias: la masa perdida. Los astrónomos pueden
calcular las ma.sas de las galaxias elípticas a partir de la Los quásars
configuración de sus líneas espectrales, ensanchadas por el En 1963, los astrónomos despertaron bruscamente de la
corrimiento Doppler de sus estrellas, o bien a partir de los contemplación efectuada cle.sdc siglos de un firmamento
pares de elípticas c]ue se hallan en órbita una respecto a cual un paraíso de serena armonía, con planetas en suave
168 otra. Así, resulta bastante sencillo sumar las masas de órbita en torno a las estrellas, con estrellas circundando
Cuando este gran radiotelescopio Como vimos en el capítulo 7, cada elemento emite y
de J o d r e ll B an k queda entazado absorbe luz de longitudes de onda espec:íficas, (jue única­
electrónicamente con otros mente varían por efecto Doppler cuando proceden de una
radiotelescopios distantes, pueden estrella C|ue se mueve en nuestra [)ro[jia (íalaxia. Pero las
discernirse detalles sutiles en la
líneas de estos objetos, semejantes a estrellas, corres|X)n-
estructura de radioem isión de tos
clían a un elemento desconocido que resultaría incluso
quásars.
peculiar para una estrella C[ue emite ondas de radio.
elegantemente a las galaxias, y con galaxias como islas La clave la proporcionó otra fuente de radio catalogada
tran(|uilas en el espaeio. La joven ciencia ele la radioastro­ con el número 273 en el tercer catálogo de Cambridge de
nomía se asoció a la astronomía óptica y el resultado fue radiofuentes, con abreviatura 3C 273. La Luna pasó por
otro descubrimiento sorprendente: los ejuásars. delante de esta fuente en 1962; los laclioastrónomos
Los radioaslrtinomos se hallaban en una primera etapa midieron el momento exacto en cjue estas señales de radio
de su exploración de las ondas de radio procedentes del se internuu[)ían y volvían a aparecer, y así calcularon su
cielo. Su tarea consistía en catalogar las radiofuentcs posición exacta. Los astrónomos ópticos consideraron que
individuales y en medir con precisión sus posiciones, de era una «estrella» verdaderamente brillante —visible con
modo ciuc los astrónomos ópticos pudieran ver lo cjue un telescopio corriente y, asimismo, con un espectro
sucedía en ese punto del c:ielo. Ya se sabía c{ue las fuentes peculiar. En febrero de 1963, el astrónomo holandoameri-
de nuestra (íalaxia coincidían con nebulosas calientes cano Maarten Schmidt encontró súbitamente la respuesta.
ícomo la Nebulosa de Orión) y con conchas de gas que se En uno de esos momentos de intuición (|ue constituyen
expandían desde viejas supernovas, siendo la más famosa hitos en una carrera científica, advirtió cjue el modelo de
la Nebulosa del Cangrejo. Algunas galaxias, asimismo, las líneas era simplemente la «huella dactilar» del hidróge­
parecían ser radiofuentes; y la .segunda más inten.sa del no, pero desviada hacia el extremo rojo del espectro en un
cielo llamada Cignus A fue asociada con una distante 1.6,8%. Si se trataba de un corrimiento Doppler, el objeto
y débil galaxia. Dado ciuc esta luente «eclipsaba», en se alejaba de tiosotros a 45.000 kilómetros j)or .segundo,
términos de ondas de radio, a miles de galaxias más demasiado velozmente como para ser una estrella de la
prétximas, algo extraordinario debía de estar sucediendo V'ía Láctea. Puesto Cjue, evidentemente, no eran estrellas,
allí. Sin embargo, el mundo astronómico no estaba aún estos ol jetos fueron denominados «objetos cuasiestelares»,
preparado para la magnitud del nuevo descubrimiento. abreviados más tarde como «quásars».
lai historia del c|uásar comenzó bastante inocentemente, Hay una interpretación natural al respecto. Como
al detectarse con precisión tres pequeñas Ihentes de radio veremos con mayor detalle en el próximo cajjítulo, el
que coincidían con objetos semejantes a estrellas en las Universo se expande de modo que, cuanto más distante se
placas fotográficas del cielo. Los astrónomos supusieron halle una galaxia, más rápidamente se aleja tic nosotros, y
que estos [juntos de luz eran realmente estrellas de nuestra sus líneas espectrales presentan un corrimiento Doppler
Galaxia, pero estrellas de una clase especial, pues consti­ mayor hacia el extremo rtjo del espectro. Los quásars
tuían potentes transmisores de radio. Los espectros de tendrían c|uc situarse más allá del dominio de las galaxias,
estas estrellas eran en verdad peculiares. Ln vez de una alejándose con la expansión general del Universo; y el
banda luminosa de todos los colores, cruzada por líneas cambio de longitud de onda debería informarnos acerca
oscuras, estas «estrellas» mostraban líneas brillantes cuyas de su distancia. 3C 273 se hallaría entonces a 2.()(X)
longitudes de onda resultaban aún más sorprendentes. millones de años luz de nuestra Galaxia.

169
E l lelescopin de // m d iv s de puente entre los telescopios une)S dt)s se;gunde)s luz de radie), sim|)lcme'ntc ere)ne)me-
diámeirt) d el O bservatorio ordinarios de rejlexión )•los trancle) su extinción.
.N acional h ’itt P ea k , en A iizon a. radiotelescopios. Pistas longitudes Lt)s e|uásars no son faros constantes en el es|)acie¡, sitie)
delecta radiación en la fro n ter a de onda son em itidas epie; «titilan», se abrillantan y oscurecen tan irregularmen­
entre tas ondas de radio r las intensamente por los (¡nósars.
te como una bujía con la brisa, aun cuando su titilación
infrarrojas, constituyendo a s i un C ortesía de ¡an Roh.son.
tiene Ingar a escala ele me;ses. Peer ceatsiguicnte, los
aslre')ne)mt)S pue'den afirmar de inrne-diate) e|ue le>s e|uásars
Pero, dado el caso, ios (juásars son iiimcusamcme bri­ pt)se'cn únicame-nte iirui e;xte;nsie')n de algunos me-se-s luz.
llantes. Muchos de ellos .son cientos de veces más IjrillaiUes acjuí reside el nódulo del problema. Si los e|uásars están
(|ue una gala.xia normal, y compara(ivam(mt(' diminutos, tan le;jos ceemo sus corrimientos l)e)ppler le> inelican,
apareciendo en las jtlacas fotográficas cual puntos de luz; pre)ducen tanta Itiz cetme) un e;e;ntenar ele galaxias, y ello
se parecen más a tina estrella (jtte al exKaiso contorno de dt;sde una región casi un millón de veces menor ejue una
ttna galaxia distante. Y los astrónomos pueden apelar a un galaxia. Lsle) significa tanta Itiz t:e)ine) la de; eliev. bille)iie‘s de
íirgumento muy simple para deeir aproximadamente cuál estrellas agrupadas en una región espacial fpie tusáese 1/10
es el tamaño de un (|uásar, como veremos a continuación. del larnafu) de la elislancia del Se)l a la estrella tnás
Imaginemos (|ue, de pronto, iludiera apagarse el Sol. pióxima.
.\hora bien, el borde del Sol se halla ligeramente más lejos Algune)S asliónetrnets se re'sistiere)n a circrle) así, y la
de la Tierra (|ue el centro del disco; así, las señales de't;ada de 1960 y k)s tcmprane)s 1970 asistie-re)ti a la gran
luminosas desde el borde tardan alnxledor de dos segun­ contre)versia sobre fos quásars. Los astrónomets más desta-
dos más en alcanzarnos. .\un cuando la supeiTicie .solar se caelejs se e;nfrcntare)u tinets a e)tre)s, y se- cnestie)iiare)n la
oscurecit.'se en un instante;, veríamos al momento t|ue el identidad de los Cjuásars, su lejanía y la desviacieni de sus
centro st; vuelve; ne;gre>, pe;re> nuestrets ojos re;gistrarían líne;as espectrales hacia el retjo. Otre)s llegaron tan Icjets
tetdavía fotones del borde, que le habrían abandonade) elets como para exigir nuevas leyes de la lísica (|uc explicaran
segunde)S antes, cuando el Sed aún brillaba. De; este; mexle), los <|uásars. La controversia ha amainado en la actuali­
percibiríamets que una etnda de etscurielad avanzaría desde dad, y la mayoría de astrónomos concuerda en (|ue los
el centro hacia afuera, para alcanzar el extreme) del Se)l (|Liásars contienen realmente mucha energía en un peque­
dexs segundeas dcsptie'-s. La litz del Se)l parcce;ría apagarse ño volumen, y en (jtte, en verdad, son los objetos más
eon lentitud, simplemente a causa de su tamaño. L'n distantes del Universo.
aslrónetrne) distante, e|ue viera el Se>l come) un simple Los quásars se descubrieron antes de tiemj)o. Los
])unte> do luz, se atrevería a afirmar (|ue nue'stre) Sol tiene- astrónomos de los jtrimeros años de la df-cada d(- 1960 no

170
(íslal)an prc|iaraclos para aceptar este caos en su ordenado pet|ueña radiofuente, de sólo el tamañij de la (irbita de
Universo. A jjartir de (uitonccs, todas las ramas de la Júpiter en torno al Sol. A escala de nuestra (ialaxia, esto
astronomía subrayaron este derroche de energía de la supone un minúsculo volumen de esytacio; y en compara­
•Naturaleza. A pecpieña escala (en sentido galáctico;, los ción con su tamaño, es un radiotransmisor tremendamen­
astrónomos de rayos X descubrieron potentes liicntes te potente: si se comparan volúmenes, ('s tan intensa como
binarias de rayos X en las (pie el gas cpie incide sobre los núcleos emi.sorcs de los quásars.
una estrella de neutrones ha convertido parte de su masa Los astninomos de iníiarrojo lian aportado otra pieza al
en energía así como los aún más dramáticos agujeros rompecabezas al observar epte el brillo del infram jo
negros, en donde el gas (|uc los rorU'a que describe una aumenta hacia el centro de la Galaxia, debido simplemen­
espiral hacia adtmtro— ha convertido casi la mitad de su te a c|ue las estrellas están allí más agrupadas. .Si viviéra­
masa en energía. De hecho, en 1963 se desconocían las mos dentro del centro de la Galaxia, en una región de un
ultracompactas estrellas de neutrones y los aún más año luz de extensión, el cielo estaría tachonado de millones
exóticos agujeros negros. Nadie por entoncx's advirtió (pie de brillantes estrellas préiximas, rivalizando la más brillan­
la Naturaleza había ytroporcionado formas de convertir de te de todas con la Luna llena. No habría noche real, pues
modo tan elieicnte materia en energía y, por consiguiente, las estrellas mantendrían el cielo iluminado lodo el
las fuentes de energía de los ciuásars tx>nstittiían, natural­ tiempo.
mente, un enigma. L1 espacio entre las estrellas del centro está surcado por
.\ jtartir de ese momento, los astn'momos (pie estudian chorros de gas, y los movimienlciS de este gas informan a
el escenario extragaláctico verificaron que el Universo es los astrónomos de infrarnjo acerca de la masa existente.
violento. Nada hay tranquilo, desde las galaxias ordinarias Ln 1977, mediciones de este tipo mostraron que |)arecía
por un lado hasta los eptásars por otro. La mayoría de las haber mucha más masa próxima al centro (|ue de la que
galaxias parecen poseer un diminuto «núcleíj» central pueden dar cuenta las estrellas. Una vez más, la «ma.sa
donde se supone (|ue radicaría la clave del fenómeno desaparecida», pero, ahora, en el corazón de nnestra
quásar. Por ejemplo, algunos núcleos de galaxias son Galaxia. A pesar de (]ue es nece.sario comprobar estas
efectivamente «miniquásars»; y los hay en una gama dificultosas mediciones, algunos astrónomos han dado el
completa de galaxias, desde acjut-llas cuyos núcleos son paso decisivo sugiriendo c|ue esta masa extra liirma un
demasiado dcbile.s para brillar o afectar el entorno de la gigantesco agujero negro en el centro de la (ialaxia. Lsie
galaxia, jtasando por las ()ue brillan débilmente y expul­ masivo estómago, cinco millones de veces más pesado que
san nubes de gas desde el centro, hasta las galaxias cuyo el Sol (pero únicamente veinte veces mayor;, no sólo
núcleo es tan brillante cpie resulta difícil ver lo c|ue las explicaría con certeza la masa desaparecida; el gas y las
rcxlea. Los quásars «clásicos» |jarecen ser, simplemente, estrellas desintegradas describirían una espiial hacia su
los núcleos más energéticos de todos, los más violentos interior, y su masa podría convertirse en las enormes
criminales en un Lbiivcrso en el (yue todos los núcleos de cantidades de raditxtndas cpic captamos procedentes del
las galaxias son, en mayor o menor grado, malhechores. Y centro galáctico. La radiofuente cpie constituye el «micro-
dado (pte los quásars son tan im])ctuo.sos, los astrónomos quásar» podría ser la región c|ue rodea a un masivo
tuvieron, naturalmente, noticias de ellos antes que de .sus agujero negro, cjuc indicase el centro preciso de nuestra
hermanos más pacíficos, dando a conocer sus hazañas en (ialaxia de la Vía Láctea.
las publicaciones de astronomía. Al parecer, hemos ingresado en el dominio de la
ciencialiceión con los inmensos agujeros negros que se
Los miniquásars tragan a las estrellas. Pero hay razones de jx'so para pensar
Incluso nuestra propia Galaxia puede abrigar en su ()ue los agujeros negros .son la explicación «más acejUablc»
corazón un «subminújuásar» o un «microquá.sar». L1 de los miniquásars y de los C|uásars, en opinión de Martin
centro de nuestra Galaxia fue territorio desconocido hasta Rees, astninomo de Gambridge. Rindámonos a la eviden­
hace }X)cos años, supuesto que los astréinomos ópticos no cia, pues un comportamiento tan extraño es difícil de
podían estudiarlo |jor entero; los glanos de polvo inter­ exjtlicar de otra ííirma.
puestos absorben prácticamente toda la luz. Se ha estima­ Las demás galaxias esjjiralcs pueden |X)seer rnicro(|ná-
do que sólo una parte en cien mil millones de la luz del sars parecidos al nuestro, pero la mayor jtarte de ellos
centro galáctico llega hasta nosotros, y esto no es suficiente deben de ser demasiado débiles como para poderlos
para detectarla ni sicpticra con los mayores telescopios. Así delectar. La siguiente etapa en la escala de miniquásars
pues, los astninomos (ipticos se hallan curio.samente en son las Galaxias de Seyfi'rt. Observadas por vez |3rirnera
una posición cjue les permite saber más acerca de los nú­ por el astréaiomo americano Garl Seyiéri, en 19f!L son
cleos de otras galaxias, a millones de años luz, que del aparentemente galaxias espirales normak's, pero con un
núcleo de la nuestra. núcleo central excepcionalmente brillante al (|ue ahora
Sin embargo, las radiaciones de longitud de onda más podríamos denominar miniciuásar. Ln torno a él .surgen
larga jtueden penetrar el ¡jolvo, y^ los radioastrónomos chorros y nubes de gas a enormes v'elocidades de miles de
saben, desde hace veinte años, f|ue las enormes nubes de kilómetros por segundo. Claramente, el minic|uá.sar indica
gas práximas al centro galáctico se alejan de él, como si el lugar de algún tipo de tremenda ex|)losión.
hubiera habido una explosión hace unos millones de años. Resulta bastante interesante el r(ue aproximatlamenle
Fai la actualidad, con téicnicas perfeccionadas, se han una de cada diez de las grandes galaxias es|)irales del
íamiliarizado con las regiones centrales al encontrar una mismo tipo f|ue la Vía Láctea jtosea uno de estos yyi
núcleos IjrillaiUes y nuiles de gas en explosión. Y existen los que comenzó a estudiar Garl Seyfert en la década de
liuenas razones para pensar c]ue las Galaxias de Seyfert no 1940. Como era de esp^erar, estos núcleos galácticos,
hayan sido siempre tan activas. Es más probable que sus extremadamente violentos, son realmente raros en el
núcleos se inflamen bastante a mtaiudo, lo cjuc abre la Universo, ya que la mayoría de los pjotentes se hallan muy
fascinante posibilidad de c|uc, ocasionalmente, se puedan lejos. Unicamente en unos cuantos ptróximos, c:omo Eairall
inflamar los núcleos de todas las grandes espirales y se 9, puede verse la galaxia epue les rodea. Ea enorme
manifiesten como Galaxias dtí Seyfert de minic|uásars. potencia de estos núcleos, tpue hace (pue las regiones
Qiiizás el microquásar dcl corazón de nuestra propia centrales brillen tan intensamente ipl quá.sar 3C 279, por
Galaxia esté ahora en reposo: en el pasado, y (|uizá ejemp^lo, piuede ser diez mil veces más resprlandeciente (pue
nuevamente en el futuro, jntdo y pueda inflamarse con la toda nuestra Galaxia), implica epue los astrónomos ptuedan
actividad del miniquásar del núcleo de una Seyfert. verlos incluso a enormes distancias. Los astrónomos pxie-
Cuando investigamos el espectro del centro de una den detectar cpuásars mucho más lejanos tpue una galaxia
Seyfert, descubrimos que la denominación «miniquásar» ordinaria. Estos faros celestes son los objetos más alejados
resulta inclu.so más idónea. El núcleo es intrínsecamente epue los telescoptios ptueden mostrarnos.
más débil (|ue un quásar, y las líneas espectrales muestran
menor corrimiento Doppler de longitud de onda, simple­ Los mensajes de las radiogalaxias
mente porque las Seyfert están comparativamente más No cabe duda en cuanto a que los cpuásars son csptectaeu-
cerca a escala cósmica; pero, por otro lado, el espectro es lares. Pero muy pxteo revelan acerca de dónde se origina su
casi idéntico al de un quásar. Cualquier cosa que suceda asombrosa energía. Qitizá los agujeros negros graneles
en un Cjuásar ocurre también, a menor escala, en el núcleo constituyan una pxtsibilidael ptara ello, pjercj los astrónomos
de una .Seyfert. necesitan una mayor evidencia antes de rechazar otras
Estos núcleos fluctúan asimismo en brillo, como un alternativas. Y he acpuí que los radioastrónomos han
quá.sar. Irónicamente, algunos de los núcleos más brillan­ descubierto una pista fimdamental en unas galaxias que,
tes de las Galaxias de Seyfert se clasificaron en primera aun no siendo insólitas en fotografías, son ptotcntes radio­
instancia como estrellas vaiiables, pues en las fotografías transmisores.
de corta exposición no se ven los «difiisos» alrededores de Cygnus A fue la primera racliogalaxia px)tente identifi­
las estrellas que constituyen la galaxia, sino únicamente el cada. Como ya hemos visto, los astrónomos se mostraban
brillante y parpadeante núcleo. Ptiesto (|ue esto sucedió soiprendidos px)r la pjotcncia de su radiotransmisión, y el
antes de que los astrónomos hubiesen aceptado la violen­ impíacto fue mayor cuando mediciones más .sensibles
cia a escala galáctica, estos puntos de luz variable se descubrieron epue las ondas de radio no ptrovenían del
asimilaron a débiles estrellas variables de nuestra propia centro de la Galaxia; en vez de ello, las (pue generaban las
Galaxia. ondas de radio eran enormes nubes, una a cada lado de la
En 1978, los astrónomos descubrieron una Galaxia de Galaxia. Gygnus A se convirtió en la radiogahexia típica
Seyfért relativamente próxima, cuyo núcleo es tan brillan­ ahora se conocen ciemos de ellas), pacro prácticamente
te e intenso como un (juásar real. Catalogada como ESC) todas las galaxias están formadas paor un paar de nubes
113-IG45 o Eairall 9, acorde con su descubridor el radioemisoras. Si nuestros ojos fueran .sensibles a las ondas
astrónomo sudafricano Anthony Eairall, esta galaxia es «el de radio, veríamos el doble paor la noche, panes aun cuando
eslabón perdido» entre las Seyfert y los propios (juásars. las propalas galaxias seguirían siendo invisibles, contempla­
Está suficientemente cercana a nosotros como para apre­ ríamos en cambio (despreciando las fuentes de radio de
ciar tanto el centro tipo cjtiásar como las estrellas (|ue nuestra Galaxia; el cielo colmado de estas «nubes» dobles.
rodean la galaxia. Si se pudiera llevar la Eairall 9 cada vez El gran astrofísico soviético Jo sc f Shklovsky fue el
más lejos, los alrededores de la galaxia aparecerían difusos parimero en calcular que el tipao de radioemisión de estas
y borrosos, llegando a hacerse invisibles, mientras que el mtbes debe proceder de electrones que se mueven a gran
punto brillante del núcleo seguiría mostrándose aún en las velocidad en un campao magnéticta. El partablerna que
fotografías. A esta distancia, la galaxia se movería con auarmentó a los radioastrónomos durante los últimos
bastante rapidez debido a la expansión del Universo, y el veinte añtas ctansiste en saber cómo llegaron los cnergétietas
espectro del núcleo ptresentaría un gran corrimiento Dopt- electrones y el campao magnético al virtualmente vacío
pler; y los astrónomos dirían: «Esto es un quásar.» espaacita exteritai' de la galaxia, y por qué se escindieixan en
Eli astrónomo americano jerome Kristian abordó la d(as nubes distintas a ambos lados de la misma.
misma cuestión desde el otro extremo para terminar Un paar de grandes nubes raditaemisoras pauede no
ofreciendo igual i'csptuesta. Kristian .seleccionó los cpuásars paareeernos un sucesta tan vkalenKa como la actividad
más próximos, e intrínsecamente más débiles, y descubrió encerrada en un núcleca de (puásar, paerta Uas cálenkas
(jtie las fotografías de larga exposición muestran un débil muestran (pue hay invxalucrada allí una enorme cantidad
entorno «difuso», que es la luz combinada de todas las de energía. En parirner término, las radionubes de Gygnus
estrellas ordinarias de la galaxia que rodea el núcleo del A .s(an enlistaras tan ptatentes de raditaondas como la luz de
quásar. todas las estrellas de la V ía Láctea; y, además, estas nubes
Por consiguiente, los quásars no son tan extraños, ni emisoras se hallan en un espaaeio parácticamente vacío.
objetos comptietamente distintos, como ptaredan al ptrinci- Cálculos patasterkares muestran que la energía real que se
pio. Son únicamente versiones supteipotenles de los núcleos mantiene encerrada en las nubes —en l(irina de campao
P72 de galaxias, que difieren .sétio en el grado de violencia de magnéticta y energía de movimiento de kas electrones es
AV mayor objeto cotw ádo del radio exteriores están separadas nnicbas radiogalaxias tienen una diminuta radioiiicnte en
(m i verso. la radio^ alaxia 3 C p o r 2 0 m illones de años luz. sus corazones, lo ciuc es señal de (|ue ocurre algo especial,
236. E sta « Ju log rajía» gen erada ( Copyright de jX'etherlands aun cuando esto no sea la causa de (¡ue el núcleo brille tan
por ordenador muestra su Eoundation fo t R adio intensamente como un (|uásar.
radioem isión; la g a la x ia en si . Utronomy. pu blicado con
La cxplicaciéin más común entre los radiotistrónomos
coincide con e l reclánculo central, perm iso del O bservatorio de
actuales tlice (|ue de los núcleos de galaxia brotan «baces»
mientras que las dos «nubes» de I.eid en .)
de electrones rápidos en direcciones o{)uestas, cine abren
inmensamente mayor que lo esperado. Consideremos c|uc túneles a través del tenue gas qtie se extiende en torno a la
para mantener al Sol brillando durante lodíi su vida es galaxia. .\1 final de este túnel, los electrones, (|ue se lian
preeiso cjue una milésima parte de su masa se transforme movido sin trabas basta entonces, se estrellan en el gas de
en encrs>ía. scsíún la ecuación de Innstcin: K=m e'‘^. Pense­ los alrededores. Su movimiento .se interrum})e, (|uedando
mos acerca de la continua emisión de luz y calor del Sol y todos enredados en el embrollado cam|)o magnético ((|iie
multipliquémosla por diez mil milloties de años; esto .se mueve con ellos o ba sido generado por el movimiento
supone la cantidad de energía cc|uivalcnte a sólo una turbulento de los clcctronesj, y su (mergía se emite en
milésima de la masa solar. Cada una de las nubes forma de ondas de radio. Los electrones, esparcidos bacia
radioemisoras de Cygnus A contiene la energía equivalen­ atrás por la colisiéin con el gas envolvente, s<‘ despliegan en
te a cien mil soles. Kn otras palabras, ttaidrítunos que una inmensa nube radiotransmisora, mientras C|ue el final
destruir totalmente esta (amtidad de estrt;llas típicas y del túnel a))areccría como un ]3otente «punto caliente» de
convertirlas por entero en energía, en forma de electrones radio.
rápidos y campo magnético, para jiroducir una radiofuen- Se verifica, en verdad, c|ue las radiogahixias potentes
te tan jootente. Más aún, estas nubes se bailan fuera de la poseen «puntos calientes» en los bordes más externos de
pro]jia galaxia, donde no bay estrellas (|uc proporcionen las nubes. Y en 1977, los astrónomos descubrieron luz
toda esta energía. débil proveniente de estas regiones. .\1 igual t|ue las
No cabe duda de (|ue la energía debe provenir del radicKindas, la luz procede de electrones c|ue giran en un
núcleo de la galaxia. Algunos (|uásars poseen un par muy campo magnético tías baber rebotado en el gas estaciona­
similar de grandes nubes de radio, y en este caso la fuente rio del extremo del túnel. l.;i luz proveniente de esUis
de energía es, oln iarnentc, el violento núcleo. Asimismo, etéreas colisiones es tanta como la de milloiu's de estrelhis

173
Ih ia í^alaxia en explosión, g a la x ia elíptica. Los Una vez más, necesitamos un núcleo potente. La
Cenlaurus A , Joto/> m fiada en el radiotelescopios ponen de energía de las radiogalaxias procede; del núcleo, y atjuí es
O bservatorio A n gloaiistraliano. m an ifiesto gran des nubes donde la mayor parte tic la masa de un mill(')U de estrellas
U na explosión central ha em isoras a am bos lados de la debe translórmarse en energía antes de transmitirse hacia
lan zado un an illo de polvo g a la x ia alim en tada p or su
aíúera en forma de electrones rápidos. .Muchas radiogala­
oscuro, infrecuente en una energético núcleo central.
xias han experimentado más de una explosión. .\tlemás de
las gigantes nubes exteriores de la galaxia, hay otro par
ele una pec|ucña galaxia normal. Cn astrónomo c|ue más pe(|ueño pníximo a (;lla. Ll haz parece apagarse
viviera en un jilaneta de una radiogalaxia vería «galaxias» durante un monumento; y, cuando se ilumina nuevamen­
e-ompañeras débiles, una a cada lado del cielo, tpie no te, comienza a salir del túnel a través del gas de los
serían galaxias ordinarias como las Nubes de Magallanes alrededores. Lmpleando simultáneamente radiotelescopios
de la Vb'a Láctea, .\parecerian como misteriosas y brumo- en distintos continentes, lo que logra el efecto de un
.sas manchas inibrmes, (|ue no se revelarían en el telescopio telescopio muy poderoso, los radioastrónomos han explo­
más c|uc como un suave y blanco destello semejante a rado los detalles de estas pec|ueñas radionubes nuevas; y,
salpieaduras de pintura luminosa en la negra bola de la realmente, las han visto extenderse desde el centro hacia
noche. Ineidentalmente, sería mucha más la gente cpie en afuera algunos años luz. Sea como fuere, la energía C[ue
semejante planeta observase el cielo nocturno, ya c|ue el {troduce es tan concentrada como la fuente energética de
intenso ruitlo de radio procedente de las «mibes» obstacu­ los tpiásars. Y , algo más sorprendente aiin, este segundo
lizaría cuakjtiier transmisión de televisión. par de radiontibes suele estar alineado exactamente con el
Los radioastrónomos han procurado ardtiamente encon­ par más exterior original. De alguna forma el liaz «recor­
trar signos de los túneles a trat'és d(! los epte se mueven los dé)» su direccié>n exacta cuando se encendió de nuevo.
eletarones, y hay galaxias cpie muestran estas débiles
conexiones de radio del núcleo con las nubes más externas. ¿Centrales de energía en los quásars?
.Algunos de estos túneles Itrillan inclu.so con luz ordinaria. Lodos estos resultados ptiedcn aunarse si suponemos ciñe,
Las lótografias de la galaxia elíptica gigante Messier 87 actxhando en el centro de cada radiogalaxia y cada
muestran una estrecha y btirbujeante íranja (|ue se extien­ cpiásar, hay un masivo agujero negro tinos mil millones de
de desde su centro; y el íánioso quásar 3C 273 ]X),see un veces más pesado (|iie el Sol, atmc|tic de diámetro más
«chorro» aún mayor que se extiende sobre unos 200.000 pequeño c|u<; el sistema solar. ( Para .ser exactos, ésta no es
años luz. la única explicacié)n posible, pero sí la (|ue mejor .se ajusta

, '■ A '■

174
a los hcdios.; (¡uando las estrellas se sitúan eti órbita (pie al menos se ha encontrtido una buena explicación
próximas al centro de una de estas galaxias, se acercan al para la violencia en los centros de las gahtxias.
agttjero negro y llegati a desiniegrarse. Ksto no se debe a Gon el fin de jtrocnnir com|)robar esta imagen, ¿po­
(|iie el itgujero negro «las absorbtt» de alguna litrina; como dríamos contemphtr estos agujeros negros de modo más
vimos en ('I eapíltilo 9, |)nes l;i atracción graviltiloriti de nti directo.’ Por definición, no |todemos retihnente \er un
ítgnjcro negro a disltineia os semejatue a la de otro cuerpo agujero negro; pero su atracción gr;tvit;tlori;i puede ;il(-ctar
masivo. Las estrellas pueden colisionar unas con otras en sulicicntemente el mo\ irnk'iilo de las esirelhis en una \asta
el denso cúmtilo de estrellas C|ue í'ormtt el centro de la región en torno a él. Siguiendo esta idea, en 1977 un
Galaxia, y se romperán vertiendo chorros internos de gas equipo de astréaiornos de Caliliirnia estudió exluuistiva-
caliente. Las estrellas (jue pasen demasiado cerca del mentc la galaxia gigante elíptica prétxima MB7. Lmplea-
agujero negro se estirarán a cansa de las marcas ttil ron los últimos dispositivos de imagen electrónicos en
corno la atracción de la Luna distorsiona ligeramente a la grandtís telescopios y contemjtlaron en detiille sti centro.
Tierra hasta alcanzar el [nmto de ruptura y desgai iarsc. Allí, las estrellas estaban en verdad m;is ttgrnpadas de lo
Todo el gas procedente de estrellas desintegradas forma (|ue debienut, como si un olpeto ntasivo central hts
tina c.spiral dirigida ;tl agujero negro, y se forma un atraje.se; his mismas se movían más de])risa (pie lo espera­
gigantesco tlisco de gas caliente en rotación en torno ;il do. Una vez tnás, con el propósito de matitener estas
mismo. L;i radiación de este agostado disco caliente estrellas de alta velocidad en sus órbitas, debería existir
puede, en verdítd, desgarrar las captis más externas de itna fuerte atntcción gravitatoria. Cuidadosas mediciones
estrellas gigantes (|iie estén demasiado cerca, y este despo­ moslrtiron (pie tanto las agritpaciones como las altas
jo .se unirá al disco gaseoso cpie rodea til agujero negro. velocidades indicaban la existencia de un cuerpo invisible
L1 gas en (;s|)ir:il (jue ingresa ('ti un agujero negro centnil (pie contenía más materia (pte varios miles de
produce cantidades co|)if)Síis de energía, como ya hemos millones de soles, y, ciertamente, de tnenor extensión (pie
\isto. LIn itgujero negro codiciostt puede generar lít energía tutos cuantos cientos de años luz. L1 único objeto adecua­
de (luásars y radiogalaxias tie la (itrma más eficaz conoci­ do, al respecto, es un agujero negro masivo. segtiramen-
da, y el pc(|ueño tamaño del disco cpie produce la energía te no es coincidencia (pie la .\1B7 sea tina radiogalaxia
eoncuerda con los diminutos núcleos del t|uásar y de la cuyo túnel de eleetrones se manifieste como el famoso
radiogalaxia. Los cálculos rnttestran (pie un agujero nt'gro ((cliorro» óptico.
semttjanle tendría que engullir el gas ('quivalenlc al de una Hace cuarenta años, los astrónomos coiisideiaban a las
estrella como el Sol, por año, para mantener la potencia galaxias como plácidas ruedas de Stmta Catalina y bolas
de salida; y esto resulta bastanu; razonable para un de estrellas (pie giraban pacííleamenie en las profiindida-
agujero negro que se encuentre en el centro de una galaxiit des del esjiacio. Nuestra imagen moderna es bastante
gigante. Los astrónomos discuten aún cómo esta energía dilérenle, ya (pie las galaxias ocultan secretos (|iie sólo los
de salida se ctmvierle en luz, pero es fácil explicar cpic el tnétodos de investigacióti más avanzados ptteden descu­
«paipadeo» de los tpiásars se debe, sim|tlemenU', a las brir. Los problemas más relevantes (pie ¡ihora exigen
cantidades variables de gas en el disco de captura espiral. solución son los de ]xir (pié la mayor parte de la materia
L1 disco en rotación magnetizado también podría ac- de las galaxias es realmente invisible, y (pié alimenta a los
tuiir como un genentdor, acelerando los electrones a quásars. Los astrónomos afrontan la tarea de descubrir en
velocidades próximas a la de la luz, y arnjjándolos en epté consiste la «masa desaparecida» de los luilos y
direccitSn peipendicular por encima y j)or debajo del eje cúmulos de galaxias, así como la de explicar los desconcer-
de rotación. Ksto podría ser el origen del doble haz, que umtcs rc.sultados de forma diferente. Y annipie un masivo
transporta la energía de las nubes emisoras de una agujero negro parece la mejor explicación jtara la energía
radiogalaxiii. Así se explica, por cierto, la «memoria» de los inicíeos activos, válidti a escala de (piásars, debería
direccional, ya (jue el eje de rotación es |)ráclicamentc lo existir una res])ucsta mcjtn’. Sea como, fuere, resulta
único que en asiixjnornút suele señalar hi misma dirección. indudable que .seríti incluso más extraña (pie los agujeros
Si el disco se extingue gradualmente por falta de gas, los negros.
haces de electrones se interrumpen; pero tan pronto comtt Por último, los astrónomos nada pueden afirmar toda­
fuentes de gas nu(*vo crean otro disco, los nuevos haces vía acerca del modo en cpic se fiirmaron las galaxias en nn
deben seguir las mismas trayectorias (pje antes. principio. .Vlás arriba hemos trazado un cuadro general de
.\tiestra (iahixia contiene un rnicroquá.sar, posiblemente nuestra propia Galaxia, pero ni siciuieni ;i esta altura se
una región activtt en torno a un agttjero negro de cinco puede afirmar certeza alguna en cuanto a los detalles.
millones de soles; los eptásars y las radiogalaxias pueden Hemos alcanzado la etapa en que las emi.soras v isibles y
ttlbergar agujeros negros mil veces más pesados en sus de radio (jue contienen las galaxias sus estrellas y sus
núcleos. Los astrofísicos llegan a explicar aproximadamen­ nubes de gas sucumben a la exhaustiva investigación de
te por qué núcleos galácticos activos desde nuestro las técnicas modernas, jaero según una escala más amjtlia.
inicroquásar, pasando por los rninic|uásars centrales de las las galaxias aún ocultan secretos. De citakjiúer manera, la
Galaxias de Seyíért, hasta las radiogalaxias y los propios investigación del tmtndo de las galaxitis es ttna de las (|ue
quásars - pueden originarse a partir de las cantichides más avanza de toda la stronomía. Hace diez años no se
variables del gas que describe espirales hacia el interior de jKidría haber escrito la mitad de este eajútiilo, y algttnos
grandes agujeros negros. Aún es necesario investigar los astrónomos se mostrarían cautos si tuviesen (jtie anunciar
detalles, pero entre los astrónomos existe la impresión de (pié jMidremos conseguir en los di('z siguientes. jy-j
Estos ch o n o s de lava v iig im ro » continuam ente; el paso del
en i % 3 la nueva isla volcánica tiem po es irresistible. E s posible
de Suilsey, próxim a a Islan dia. que e l propio tiem po haya tenido
E l ly ih e r s o cam bia mi com ienzo y pueda tener un J h i .
11. Comienzo y fin del tiempo
C im lu’rx/Mfliv a m edieval d el mecaiiisino exlerior. liste orei/iado ( jomo Vi) se ha visto. l:i dtitación radiactix'a de las rocas de
l diiverxi/. ¡.os cielos son luia en m adera, amn/iie re/iresenta la Tierra, de la Luna v de los meteoritiw ha ayudado a
"rail aí/)id(i aivos mnvimientos ideas an lig a a s. data d el siglo esl;iblec(T((>ii bastante irreeisión la formación de nuestro
están eon liolados flor algún A7.V. sistema en 4.600 milloiu's de años. ()b\ jámenle, el Univer­
so debe de ser aún m;ís antiguo.
Sin emlKirgo. en los últimos veinte tiños los astrónomos
h;ui acumulado un;i .sorprendente camitltul de datos (|ue
La am m looía es una dciu'ia cjiio coniuii/.ó cuando uii indican no sólo cuándo sino ttimbién cómo se originó el
primer hombre miró hacia los ciclos y se prcguiiK): «¿(iuál Universo. Mcditmie estudios de los cúmulos de estrellas,
es el oriu;cu de lodo oslo?» Sc^iiii muchos antiguos mitos, los elementos del espacio, los movimientos de gtilaxias
la Ticrni \' el Ciclo |)rovicucii dcl caos, y hasta años distantes y los débiles «ruidos» de radio procedentes de l;is
recientes :»(|uéllos y el dogmti religioso rucron nuestras irrofundidades dcl Universo, los cosmólogos de hoy descu­
únictis referencias del nacimiento del Universo. Por ejem- bren C|ue emerge un;i imagen .sorprcndcntt'menie sim|)le y
plo, en el siglo X V I I el obispo L ssher. de Armagh, calculó consistente. Lstas obser\7iciones nos permiten ctdcular,
la fecha exacta de la cretición sumando Uts ecUuIcs de los asimismo, (4 futuro dcl Uni\'erso. llstuditir el |)i incipio y el
patriaretts bíblico.s, y concluyó en (|ue el primer día fm del Universo -así como k)s dcl espacio y dcl tiempo en
comenzó en el tiño 4004 ;iC. una concepción moderna no es ya com])eicncia de
Los cicniílicos han sido más jarudentes en el intento de teólogos V lilósoíós. Los cosmólogos .son ahorti científicos
esltibleccr la edad dcl Unicerso. Hastti bien entnido este C|ue cucntiui con hechos firmes sobre los (|ue tr;ib;t¡ar,
.siglo, los geólogos tiportaron evidencias sólidas, y;i C|tie his y con teoríat» comprobables mediante la obser\ ;ición y
gruestis capas de rocas sedimentiiritis depositadjis a veloci­ C|ue pueden ser conllrnntda.s desde distintos ])unios de
dades microscó[ric;imenie lentas necesitaron, al menos, vista por cieniídcos cpie irabajtm en otros campos de in­
unos cientos <le millotu‘s de años para su asentamiento. vestigación paralelos.

I7«
El misterioso cielo oscuro las estrellas de las galaxias dejarían de ser \isiblcs. En
Hay una observación cosmológica muy imporiaiuc (luc efecto, las estrellas más distantes serían negras. Por cierto,
lodos liemos eU'Ctiiado desdi- la infancia; el ciclo nocturno si pensamos en un kitón individual de luz prexedente de
(entre las estrellas) es negro. .\lgo que no parece muy una galaxia distante, este aumento de longitud de onda
trascendente. Verdaderamente, puede resultar otivio que implica una disminución de energía, de manera t|ue la
el ciclo sea oscuio por la noche; peio, ¿es correctíi mu-stra energía total c|ue recojamos de una galaxia distante,
intuición? incluyendo todas las longitudes de onda, también decrece.
Hl astrónomo inglés Kdmund Halley {l()’)6-l 742), al Los astrótiomos saben actualmente (|tie el L ni verso está
parecer, fue el primero en ponderar la oscurichid del cielo, en expansiéin. .\un cuando las galaxias y sus componentes
auiK|uc el efecto es generalmente denominado paradiija dc sigan siendo de igual tamaño, y los ciimulos de galaxias
Olbers, acorde con el nombre de otro buscador de come­ permanezeari unidos por sus atracciones gravitatorias,
tas, el alemán Hcinrich Olbers í l 738-1840). Supongamos cada cúmulo se aleja de los demás. ()bser\ar los detalles
(|ue el Universo es infinito: se extiende di-.sde siempre y de esta cxpansiéin .suptine una (orina aburrida de pasar el
para siempre y está colmado de estrellas. Dondeijuiera que tiempo, pero lo fascinante consiste en tpie la posibilidad de
miremos, hacia el ciclo, encontraremos una estrella. Pode­ un Universo en expansiéiii se predijo hace siglos a partir de
mos ver entre las estrellas próximas, ya cine sus tamaños l;i oscuridad del cielo nocturno. El cosmólogo Deniiis
.son pequeños comparados con la distancia entre ellas; pero .Sciama, de Oxkird, considera (pie ésta es la mayor
en cualquier dirección cinc miremos a través de un oportunidad perdida de la historia de la cosmología.
Universo inliniio— deberemos encontrar una estrella. .\sí
pues, cada punto del cielo (|ue brilla sobre nosotros El Universo en expansión
debería hallarse a la K-mperatura de la superficie de una Muchos astrónomos considerarían la expansión del Uni­
estrella, una temperatura de miles de grados. verso como lo más impOriaiite cpic sabemos de él; |x-ro el
Puede argüirse cine las estrellas más distantes tendrían hombre (pie descubriéi el singular movimiento de las
(|tie ser más débiles. Pero como hay muchas, ambos efectos galaxias no alcanzó la fama astronómica. Edvvin Ilubble
se cancelan con exactitud; tampoco tienen efecto las 1889-19.38i empe-zó su carrera como abogado ('ii Louisvi-
agrujtaciones de galaxias, ya (|ue las galaxias se extienden lle, Kentucky. Pero a los 23 años, según sus propias
indefiniclamcnlc en el c.spacio. liU oscuridad dcl ciclo es palabras, «abandoné las leyes por la astronomía, y supe
prueba de cjue nuestro Universo no está sólo hecho de (pie aun cuando me eoiiviriiese en un astrónomo de
galiixias (|ue se extienden por el espacio infinito, sititadas segunda o tercera categoría, la astronomía era lo (pie me
allí desde tiempo inmemorial. interesaba». Hubble no sólo no fiie un astrónomo de
Obviamente, podemos evitar el dilema sosteniendo qite .segunda cla.se, sino (|ue jirovisto del por entonces más
la región de las galaxias tiene un límite más allá del cual grande telescopio del mundo, el reflector de 100 jxilgadas
no hay nada. Pero existen otras dos posibles soluciones. Si de .VIontc VVilson, se convirtió en el princi|ial astrónomo
recordamos cute l;i luz se desphizíi ;i vektc.idad finita, exlragaláctico de su generación.
entonces mirar cada vez más allá en el espacio su])ondría Su mayor descubrimiento fue consecuencia de una serie
asimismo retroceder en el liemix). La luz por la (|uc vemos de largas y dificultosas observaciones re;ilizad;is por su
la Galaxia de Andrómeda fue emitida hace dos millones ayudante Millón Humason fei propio flumason llegó a la
de años; y la luz y las radioondas (pie recogemos de la astronomía a tra\-és de un camino poco corriente, pues
perturbada Galaxia Cygnu.s A comenzaron su viaje hace inieialmente era conserje dcl observatorio de Monte Wil-
700 millones de años. Si todas las galaxias comenzaron a son). Investigaron ambos los tnovimienlos de las galaxias
existir en un determinado momento del pasado, debe de a jtartir de la observación de los corrimientos Doppler de
haber una cierta distancia correspondiente a c.se tiempo, y sus líneas espectrales, que muestran la rapidez con (pie las
cualf|uier cosa que proceda de más allá de esta distancia galaxias se acercan o se alejan de nosotros. Incluso con un
datará de un tiemjx) anterior a la existencia de cualquier gran telescopio esta Uirca no resulta fácil, ya (pie la luz de
galaxia. una galaxia proviene de una extensa zon;i borrosa del
1 al como hemos visto en el último capítulo, los astréino- cielo; y constituye un problema el epte llegue luz snlicicnie
mos piensan ahora (|uc las galaxias nacieron hace unos para exponer una jilaca ftilográfica, es]X'ciainieiite cuando
13.0(X.) millones de años. Cualc|uier elemento del Universo la luz disponible se extiende por todo el espectro. Para
C|ue se encuentre más allá de 15.000 millones de años luz obtener un esuectro de una de las más distantes y débiles
nos indicará lo (|uc había antes de la formación de las galaxias, Humason expuso la misma placa (liinmjjtiaiiiiii,
galaxias. La dificultad consiste en (|ue antes de esto, el gas jKxáies sucesivas (-oii el fin de obtener unaj-xjx is in ^ total
(|ue colmaba el Universo estaba tan caliente como la de 15 horas. .Mían Sandage, uno de los alumnos de
su|X'rlicie de las estrellas, de modo (pie este camino no nos Hubble y hoy im]Xirtante astrónomo americano, stnuiló
es válido para superar la parack)¡a de Olbers. (jiie con un disjxisiiivo electréxiico moderno adaptado al
Ll cielo nocturno sería osctiro si el Universo estuviera en telescopio .se puede obtener ahora un buen espectro en
cxpansiéin. Entonces, por efecto Doppler, se modificaría la apenas diez minutos.
longitud de onda de la luz de las distantes galaxias f|uc .se Desde hace |xxos años, los astrótiomos saben (pie la
alejan. Todas las longitudes de onda se habrían alargado, mayoría de las galaxias se tilejan de la nuestra de la \’ía
convirliendo la luz inicialmcnie visible de las estrellas en Eáctea (excepci(')ii hecha de la Galaxia de .\ndrómed;i,
ondas del infrarrcijo lejano o de radio, y, por consiguiente. que parece acercarse a nosotros; auiupie ahora sabemos |yc
/:'/ Universo se exjrande en el (iz q u ie r d a ). E sta e.xpan.sión no En el pasado, todas las galaxias deben de luiber estado
sentido de que el espacio entre sig n ifica que nuestra G a la x ia de extremadamente pniximas entre sí, separándose ;i distin­
rada cúmulo d e ¡ralaxias se la Via L áctea esté en el «centro» tas distancias a causa de sus diferentes velocidades. Pero si
d ilata. Com o re.sultado, un d el I h m e r s o ; e l ejecto seria el se des(;a calcular el tiem|xi del «despegue» celeste es
cúmulo m ás distante retrocede m ismo desde una g a la x ia de
preciso conocer tanto las distancias entre galaxias como
m ás deprisa que uno próxim o otro cúmulo (d er ech a ).
sus velocidades; tal era el problema de Ilnbble. Sabía
entiles eran las distancias relativas (aitre ellas, sencillamen­
que esto se rld)e principalmeiitc a que la órbita riel Sol te portpte las más alejadas |)arccen más débiles. Pero la
alrededor del ceiuro de nuestra Galaxia nos lleva, tai la distancia a (jtte .se hallan constituye un interrogante no
actualidad, rápidamente en la dirección de Andrónicda). contestado todavía con exactitud.
Hiibblc dcscutjrió (|ue la velocidad de alejamiento de una La mejor (tstimación de Hubble de las distancias entre
galaxia depende de su distancia, y que la velocidad las galaxias sitúa el momento del «despegue» hace 2.00U
aumenta con la distancia tal como observamos en galaxias millones de años. Con anterioridad a cstti época debían
cada ve/ más remotas. Si una galaxia se halla a doble haberse hallado tan estrechamente agntpadas cine no
distancia que otra, se alejará al doble de velocidad. habrían |X)did(t ser reconocidas como galaxitis. listo debe
Esta regla tan simple tpie gobierna el movimiento de las de haber octtrrido, en verdad, antes del momento de la
gíilaxias' se conoce ahora como «I>ey de Hiibble». En la formacié)!) de las galaxias. Pero incluso cuando Httbble
íiclutilidad pueden medirse espectros de galaxias que se hi/o esta estimación, las primeras medidas ladiaclivas de
encuentran cincuenta veces más alejadas (jue la galaxia la Edad de la Tierra mostraron ciue tenía aproximada­
más distante de Ilumason. Ea galaxia más lejana ciue los mente 3.000 millones de años, y era improbable (pte la
astrónomos de hoy día conocen se aleja a aproxiinada- Tierra lítese más antigua que las galaxias.
inetUc la mitad de la vr-locidad de la lu/. v los todavía Sin embargo, los astn'tnomos continuaron tralxijando
mas distantes quásars viajan inclu?^ más rápidamente. desde entonces con el propétsito de mejorar las mt'diciones
Podemos a|)elar a una analogía si consitíeramos un de las distancias, y p(x;o a poco descubrieron cpie las
avión. Supongamos dos aviones que despegan desde galaxias están considerablemente más alejadas de lo tpie
Nut'va York hacia Londres, el primero a .ÓOO kilómetros pensé) Hubble. No obstante, queda todavía tilguna incerti­
por hora, y el segundo a 1.OUO kilómetros por hora. En una dumbre. Muchos astrétnomos estiman un aumento de
hora, el primero estará .‘)00 kilómetros más cerca de cinco veces en las distancias de Hubble, mientras tpie su
EfHidrcs :o más lejos de .Nueva York), mientras (pie el mejor alumno, Alian Sanclage, ])iensa (pie un aumento de
segundo estará el doble de lejos de Nueva York o dos veces unas diez veces resultaría más exacto. Por cierto, las
más cercano a Londres. C'.ont)ciendo sus posiciones y galaxias son mucho más remotas que lo (pie indicaban los
velocidades relativas, podemos cak-ular la honi de desfse- primeros trabajos. .Así pues, su despegue debió de haber
gue. li igualmente sucede a cscahi cósmica. suct'dido cinco o diez \eces antes: consideriuemos l.á.íXHI
millones de años eomo mi pailón eoiiveniimtc. K.slo iiKxlia. Y ahora, al jrarecer, la jtosición de nuestra Galaxia
convertiría a las galaxias en más aniiguas que la l’ierra, lo en el Universo no es nada infrecuente.
(|ue eonenerda con la edad de nuestra Galaxia, calculada Dieho de otro triodo, jrodemos alirmar ejue si nuestra
por los astrónomos a fiarlir de los viejos cúmulos de jjosiciéin en el Universo es tíjrica, entonces la jx'rsjrectiva
estrellas (capítulo 10). desde cualquier otra galaxia debe de ser la misma.
Otra estimación de la edad de nuestra Galaxia proviene Obviamente, jxteden existir distintas clases de galaxias en
de un tipo de datación radiactiva de algunos de los las jrroximidades, jx'ro una vez (jue miremos m;is alki de
elemiaitos pesados fiirmados en una superno\a (método las galaxias y los cúmulos de galaxias más cercanos, las
designado con el diíícil nombre de núcleocosmocronolo- diferentes jrartes del Universo nos parecerían mny simila­
gía;. l’an pronto como se lininó nuestra Galaxia, las res a los (jue dicta nuestra perspectiva (U'sde la Nía Láctea.
estrellas pesadas empezaron a exyilotar cual supernovas. Ln las éqxx’as en (jue los costru'ilogos contaban cotí muy
expulsando al espacio elementos pesados inestables. Tras |KX()s hcciios y muchas teorías, esta idea constituyó una
examinar en la actualidad las cantidades de los dii'erentcs jxutta muy imjxx tante, y se con.ser\ ó como el denominado
isótopos de elementos tales como el renio. los astrofísicos jrrincijiio cosmok'igico. Los tillimos resultados cotitradiceii
calculan (|ue la priiTiera su|Knnova de nuestra Galaxia este jrriticijiio, tcxlavía muy imjxirtante para los t('óricos
apareció hace de diez a veinte mil millone.s~de anos. (juc trabajan sobre cálculos detallados (jtte cotisiderati el
lx)s astrónomos confían ahora en (jue la «ixlad del Universo corno un tixlo.
Universo» oscila entre estos límites, y la cifra de l.'i.OOO Los cosmólogos nxxUTiios entienden el Uniserso como
millones de años no delx' de estar muy alejada de la un inmenso ruedo en el (jue tixlas las galaxias se separan
realidad. Lo (jue sucedió entonces se estudiará algo más unas de otras, de forma (jue ctiakjiiiera de ellas jtttede
adelante, ya (|ue hay algo en la ley de Hul)bl(' (]ue exige considerarse a sí misma el centro del Universo. Pero jxiede
todavía nuestra atención. Si se ]>arte del hecho de que jxinsar.se (jue debe de haber un «centro real», el punto en
todas las galaxias se alejan, puede pan'cx'r cpie nuestra (d (jue tuvo lugar la exjtlosión original 'O desjx'gue: (jue
Galaxia debe de ser el centro del Universo, lo que, i)or dispersó a las galaxias.
cierto, supondría una singular coincidencia. Da la casualidad de (jue no existe tal centro. Nuestro
La explicación de ello reside en otro resultado de la trato cotí el Universo implica (jue tnibajamos a la mayor
.sencilla ley de Htibitle. Supongamos qtie viviéramos en ('.scala jxtsible de Uxlo lo coiKxido, por lo (jtie debetnos
otra galaxia distante, una de las (jue los astrónomos jjrrx'urar dejar de lado el sentido común, tal como hicimos
terrestres ven alejarse a 1.()()() kilómetros por siígundo; por cuando cxirloramos lo sumamente jxxjueño en el cajiítiilo
ejemj)lo. la galaxia elíptica gigante .\187. Pensaríamos 6. .'\(juí debemos fiarnos de teorías matemáticas, (jtie
entonces que nuestra galaxia MB7 está en reposo, y la V’ía jxteden j>arec(T ('xtrañas en un [xincijtio, jx-ro (jue con-
Láctea, respecto a nosotros, parecería escapar a 1.000 cuerclan, aun en contra del sentido comi'm, con los
kilómetros por segundo en dirección contraria; realmente, exjx'i'imcntos y las observaciones. Para lo de mayor
si calculáramos el movimiento de las demás galaxias del dimensión, los cosméilogos ajx'lan a la teoría general de la
Univer.sü desde nuestro nuevo lurgar en M 87, comproba­ relatividad de Linstein, (jne trata de la gra\itaci(’m, el
ríamos (|Lie la ley de Ilubble se cumple también allí. Aun esjxicio y el tienijx).
cuando en relación con nosotros las velocidades de todas Si ajilicamos la letx'ía, verificamos (jtie el Universo no
las galaxias .son ahora dilcrentcs, al medirlas de.sde .M87 sólo comcnz(') con una exjilosii'xi en un jxmto del esjjacio,
sus distancias también cambian; cuando las nuídimos un «estallido de metralla» cjue exjxilsó a las galaxias; la
desde allí, ambos efectos se cancelan. I,as velocidades teoría nos dice (jne el jx'ojtio espacio se exjiande y
galácticas aumentan con la distancia para el astrónomo d(' trattsjrorta los cútnulos de galaxias cotisigo, tal eomo
M87 exactamente del mismo mcxlo que para el de la Vó'a sucede con las barcas en utia (orrietite rájjida. Dentro de
LácUía. una galaxia, la atracción gravitatoria de las estrellas
Ln la analogía del avión, podríamos imaginamos via­ mantiene a éstas unidas'como una unidad simjtle, mien­
jando en el más lento, a 500 kilómetros por hora. Pero tras que los cútnulos concentrados de galaxias jirodueeri
nuestra velocidad es sólo ndativa; supongamos (jue está asimismo una fuerza gravitatoria kxalizada (jue les man­
oscuro y no jtodemos ver la tierra. Si nos imaginamos que tiene unidos. Pero los cúmulos vecinos (jjerct'ii tma fuerza
seguimos en reposo, entonces el avión más rájjido s(‘ gravitatoria menor .sobre los demás. Ll esjiacio vacío entre
alejará a ,5(X3 kilómetros por hora y Nueva York lo hará en ellos se expande de continuo, y los cúmulos se alejan
dirección opuesta a la misma velocidad. Ln el Universo, irrcnxxliablemente. La idea de esjtaeio vacío «en exjtan-
todo movimiento es relativo. «Nueva York» es únicamente sión» [Xiedc parecer conliisa; jx'ro en la teoría de Linstein
otro «avión». el csj)aci(t tietie una existencia real, y la exitansit'xi del
Los astrónomos se felicitan de (jue la Vía Lácma no espacio debe ser entendida totalmetite eti serio.
ocupe sitial ju'ivik'giado en el Universo. Ya desde que Ptxlríamos ekxtuar una analogía con iiti jtasiel de frutas
(bpérnico destronó a la 'fierra del centro del Universo, y en el horno; cuando éste crece, las jta.sas .se sejtarati unas
mostró (jue era simplemixite tin |)lan('ta en órbita alrede­ de otras, no a causa de una exj)ktsi(')n, sitio jxinjue el jtastel
dor del Sol, los científicos han sido cautos a la hora de se hincha. Si donde reza «pasas» leemos «cúmulos de
atribuirle un lugar especial. I)('sde la éjjoca de Coj:)érnico galaxias», y si sustituimos «jjastel» jxir «esjiacio vacío»,
hemos descubierto (jue el Sol es solamente una (estrella pixlrctnos darnos cierta idea de lo (jue ocurre en el
media que gira a dos mrcios del centro de una galaxia Universo cti exjjansión. Jg]
Un corle d el Universo visible. alejáram os lo suficiente, años lu z, contem plam os el U niverso; p odría repre.sentar.se el
A l m irar desde miestra (lala.via veríam os el Univer.w en su com ienzo del propio U niverso, el m ism o esquem a centrado en
í centro) h acia afu era en el in /án eia, cuando las fia lax ias lii¡> l ia ni; que «vem os» en todas cu alqu ier i>alaxia.) K l seí;mentn
es/iacio, m iram os h acia atrás en estaban m u j afirupadas y los direcciones. { O bsérvese que esto am p liad o m uestra tos .sucesos
el tiem po, ra que la lu-z no se q iu hars eran corrientes. A una no supone que nos hallem os en inm ediatam ente posteriores a!
propaga inslantáneam enle. S i nos distancia de lA.OlX) m illones de un punto central especial de! ¡lii; liant;.

Pero puesto c|uc los pasteles de fnitas poseen boifles y los Hay dos maneras de hablar de la historia del L túverso.
astrónomos piensan (|ue el Universo carecx- de límites, la Los teóricos se placen en pensar en una masa inliinne de
analogía no es exacta. La teoría muestra (|ue son posibles gas que comenzó donde se encuentra ahoni nuestra
dos tipos de L.biiver.so. En uno, los cúmulos de galaxias Cialaxia, y qtie continúa .su historia hasta nuestros días.
siguen su camino para siemjtre. Kl Líniverso es infinito, Alternativamente, podemos escudriñar el es|)acio y em­
pero no lo vemos todo, y;i (pie no es infinitamente viejo. plear la velocidad de la htz. Vemos Gygnus tal como fue
Como hemos descubierto en la ptiradtija de Olbcrs, sólo hace 700 millones de años, y 3C 273 en el estado (|ue
podemos ver hasta l.á.OUO millones de años lu/, ya cpie a mostraba hace 2.000 millones de años, es decir 13.000
esa distancia retrocedemos hacia ('1 comienzo del Univer­ millones de años desptiés del comienzo del Universo (ya
so. Es lo que se llama un Universo «abierto». (|tte éste fue el momento en cpie el espacio ampeztS a
Un Universo cerrado es aún más extraño. Si partimos expandirse, arrastrando materia consigo, denominado
en línea r(;ct;i desde la V'íti Etictea y viajamos durante «Hig Bang», aun cuando, st'gún se cree, no se trató de una
mucho tiempo, nos hallaremos finalmente a|troxitnándo- explosutn en el .sentido habittial).
nos otra vez a la Vía Eáctea, ¡por el otro lado! El espacio Observando los aún más distantes ciuásars, los astróno­
se ha curvado en torno a .sí mismo. Supone algo semejante mos retroceden nueve décimos en el tiemjto. Incluso si se
a viajar alrededor cU; la ’Eita ríi; .se stilc en una dirección y tiene en cuenta la expansión del espacio, hay muchos más
se encuentra uno volviendo al punto de partida desde la (|Liásars a estas distancias c|ue los fpie existen en la
opuesta. Esta analogía es fácil de entender, a menos (|ue «reciente» regutn del espacio pióxima a la Vá'a Láctea. Al
creamos que la 'fierra t‘s plana. De igual modo, cuando el parecer, los C|uásars eran mucho más comunes en los
hombre empez(') a coniprender c|iic la Tierra era rtxlondit orígenes del Univer.so, y su violencia es un síntoma de
debió haber sido un tanto duro imaginar que la gravtxlad juventud. De hecho, muchos astrónomos lo e.sjx-rabaii así,
hace parecer todo boca arriba, y que los chinos no y;i (|ue en las angustias iniciales de la vichi de una galaxia
caminan boca abíijo. La dificultad reside en cjue la había gran cíintidad de gas alrededor, (jue poclrúi caer en
curvatura del Universo está tai una cuarta dimensión, y no el centro de un agujero negro y dar lugar ít un violento
la podemos visualizar. Xo podríamos ver todo el camino cpiásar en el corazón de la galaxia.
en tomo a un Universo semejante, ya (|uc el «viaje tai ■Vlás allá de los quásars, y anteriores a ellos en el tiempo,
redondo» total (recordtanos t|ue es en líneti recta desde podrhimos esperar «ver» galaxias en Ibrmación. Los astró­
niK^stra Galaxiti hasta nuestra Galaxia) es más laigo c|tie nomos iKj han logrado detectar luz de estas «protogala-
Et.íXX) millones de tiños luz. Podremos vei' nuevamente xias» tan lejanas, a pesar de sus intensas búst|ued;is. ¿(.Qué
tan lejos como E3.0Ü0 millones de años luz en cualquier cabría esfterar aún más lejos?
dirección, pero a esta distancia habremos retornado al 171 notable fisico ruso-aniericanct (jeorge (jamovv muy
cómienzo del Univer.so. conocido |)or sti personaje «M r. fompkins» de sus libros
(.Quedémonos de momento con el Universo abierto, de divtilgacit'tn científica dio con la res|)tiesta correcta
ligeramente más fácil de comprender. Podemos entender h;ice treinta añets, cuando la cosmología eni casi magia
ahora por C|ué el inteiroganle menos agradable para un negni para otnrs científicos, (iamovv razonó c|tie, en sus
astrónomo es el que le exige responder po