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DOMINGO II

Tiempo Ordinario-Ciclo C

“Hagan lo que él
les diga”

En el Bautismo en el Jordán, Jesús


comenzó su vida pública. En Caná
comienza a mostrar su gloria.

BARTHIMEUS, Instituto para el Progreso Humano


ORACIÓN COLECTA DEL DOMINGO II, T.O.- C

“Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y


tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y
haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu
paz”.
«Cuenten las maravillas del
Señor a todas las naciones»

Salmo (95)
San Juan 2, 1-11

“En aquel tiempo había una boda en Caná de


Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y
sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Cristo, su Madre
y sus discípulos

tuvieron una vida como


nuestra vida diaria

Jesús y María viven su vida con normalidad,


honran una boda, el matrimonio
entre hombre y mujer .
Nuestra vida de cristianos forma parte de lo cotidiano y familiar.
Dios está en la alegría y en la tristeza, en la soledad y en la fiesta.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo : No les
queda vino.
Jesús le contestó : Mujer, déjame, todavía no ha
llegado mi hora.
Los problemas son parte de nuestro vivir.

A veces, en la vida diaria y en los


matrimonios ocurre que falta el vino
de la alegría, de la paz, de la
esperanza.

Pero en María tenemos siempre una Madre,


atenta e intercesora.
Su madre dijo a los sirvientes : Hagan lo que él
les diga. Había allí colocadas seis tinajas de
piedra, para las purificaciones de los judíos, de
unos cien litros cada una.
María está cerca a Jesús y cerca a
nosotros.
Como Madre, se interesa por nuestro
bienestar, por todo lo de nuestra vida. Y
mueve el corazón de su Hijo a actuar.
Aunque no era su hora, Él siempre tiene
misericordia con el necesitado.

El consejo de María fue y es :


Hagan lo que Él les diga,
¡abran el corazón a Cristo!

Réplica de las tinajas de piedra


en tiempo del Señor
Jesús les dijo : Llenen las tinajas de agua. Y las
llenaron hasta arriba. Entonces les mandó : Saquen
ahora un poco y llévenselo al mayordomo. Así lo
hicieron. El mayordomo probó el agua convertida en
vino sin saber de dónde venía (sólo lo sabían los
sirvientes que habían sacado el agua) y entonces
llamó al novio y le dijo :
Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando
ya están bebidos, el peor ; tú, en cambio, has
guardado el vino bueno hasta ahora. Así, en Caná
de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su
gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.”
Palabra de Dios
Jesús puede convertir nuestra agua en vino, nuestra debilidad
en fuerza, nuestra inutilidad en utilidad.
Pero nosotros debemos poner “nuestra agua”, los dones que
hemos recibido y el querer renovarnos.

Jesús nos alienta al cambio y a la superación.


Confiemos en que donde está Jesús no falta nada.
El Reino de Dios ya está entre nosotros.
San Juan habla de “signos” de Jesús, no de milagro.
Un signo es un hecho fuera de lo normal, extraordinario, que
anuncia la gloria de Jesús, anuncia que Jesús es Dios.
El milagro es una gracia extraordinaria que Dios brinda a una
persona.

Nosotros, como sus discípulos, estamos


llamados a creer y confiar cada vez más.

Se compara el matrimonio con


la Alianza entre Cristo y la Iglesia.
La fidelidad es fundamental.
Señor , somos tuyos.
Y queremos estar siempre cerca a Ti.
Enséñanos, Señor, a aceptar y valorar
nuestra vida, y acercarnos a Ti con la
confianza de María, tu santa Madre.

«Sean misericordiosos, como también


su Padre es misericordioso» Lc 6, 36
Barthimeus, Instituto para el Progreso Humano