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EVALUACIÓN FORMATIVA DE LAS COMPETENCIAS DEL CURRÍCULO NACIONAL DE LA

EDUCACIÓN BÁSICA
“En las tendencias pedagógicas contemporáneas, la idea de evaluación ha evolucionado
significativamente. Ha pasado de comprenderse como una práctica centrada en la enseñanza,
que calificaba lo correcto y lo incorrecto, y que se situaba únicamente al final del proceso, a ser
entendida como una práctica centrada en el aprendizaje del estudiante, que lo retroalimenta
oportunamente con respecto a sus progresos durante todo el proceso de enseñanza y
aprendizaje (…)”1.
El artículo 30° de la Ley Nº 28044, Ley General de Educación, referente a la evaluación
del alumno estipula que: “La evaluación es un proceso permanente de comunicación y reflexión
sobre los procesos y resultados del aprendizaje. Es formativa e integral porque se orienta a
mejorar esos procesos y se ajusta a las características y necesidades de los estudiantes. En los
casos en que se requiera funcionarán programas de recuperación, ampliación y nivelación
pedagógica”.
El artículo 22 del D.S. Nº 011-2012 que aprueba el Reglamento de la Ley General de
Educación en lo que se refiere a la evaluación del estudiante especifica al respecto: “La
evaluación es un proceso continuo de carácter pedagógico, orientado a identificar los logros de
aprendizaje de los estudiantes, con el fin de brindarles el apoyo pedagógico que necesiten para
mejorarlos. Evalúa las competencias, capacidades y actitudes del currículo, considerando
las características del estudiante. Utiliza criterios, indicadores y niveles de logro, así como
técnicas e instrumentos adaptados a las características de los estudiantes, que permitan recoger
información para tomar decisiones que retroalimenten los procesos pedagógicos y favorezcan
los resultados educativos de los estudiantes (...)”.
La normatividad indicada en el párrafo precedente indica que el objeto de evaluación son
las competencias del Currículo Nacional de la Educación Básica, las que se evalúan mediante
criterios, niveles de logro, así como técnicas e instrumentos que recogen información para tomar
decisiones que retroalimenten al estudiante y a los propios procesos pedagógicos.
La evaluación de competencias no se dirige a la verificación de contenidos; no pone la
atención en el hecho de que ciertos datos o conocimientos hayan sido adquiridos. Se trata de
una evaluación que busca identificar la existencia de ciertas capacidades, habilidades y
aptitudes que, en conjunto, permiten a la persona resolver problemas y situaciones de la vida.
En el enfoque de la evaluación de competencias, no interesa sólo si una persona lee y cuánto
lee, por ejemplo, sino más bien qué competencia tiene en la lectura: qué capacidad para
identificar ideas y argumentos en el texto, qué destreza para reconocer problemas y
planteamientos distintos; aunque hay competencias muy generales, que preceden a la formación
escolar, tales como la competencia comunicativa, o las competencias de colaboración o de
creatividad, es necesario diferenciarlas de algunas competencias básicas ligadas a la enseñanza
escolar son, por ejemplo, la lectura, la escritura y el cálculo.
En la evaluación de competencias, básicamente se evalúa el desempeño de los
estudiantes, es decir lo que realizan en el aula para resolver situaciones, demostrando así que
están desarrollando la competencia, además también se evalúa por los resultados obtenidos
según los conocimientos adquiridos; por lo que esta evaluación, según sus propósitos o
intención, debe ser formativa y sumativa centrada en el desempeño. Cuando se evalúa el
desempeño se observa un proceso más integral, pues no sólo se identifica qué tanto aprendió o
no una persona, sino como se desempeña o desenvuelve con lo aprendido.
La evaluación formativa se centra en el proceso del logro de la competencia, en otras
palabras el docente identifica como en una situación el estudiante despliega su capacidad para
desarrollar dicha competencia; la intención de esta evaluación es que se utiliza para monitorear
y acompañar el aprendizaje de las y los estudiantes, es decir, cuando la evidencia de sus
1
CURRÍCULO NACIONAL DE LA EDUCACIÓN BÁSICA. VII ORIENTACIONES PARA LA EVALUACIÓN FORMATIVA DE LAS
COMPETENCIAS EN EL AULA.
desempeños se obtiene, interpreta y usa por docentes y estudiantes para tomar decisiones
acerca de los siguientes pasos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De esta manera se
promueve la reflexión de docentes y estudiantes y se fomenta la autonomía de estos últimos en
la toma de decisiones para continuar aprendiendo. Las evaluaciones de este tipo por lo general
no se califican, para evitar que la atención se centre más en la calificación que en el aprendizaje
y en cómo seguir avanzando.
También se observa el resultado obtenido en la competencia (evaluación sumativa), es
decir como el estudiante logra asimilar los contenidos, conceptos, desarrollar habilidades,
destrezas, actitudes, conocimientos para lograr obtener un resultado favorable; el propósito de
esta evaluación es para certificar los aprendizajes logrados, lo que generalmente se comunica
mediante una calificación.
Ambas evaluaciones no son excluyentes entre sí, en el caso de las evaluaciones
sumativas, tanto la forma en que se diseñen como la manera en que se registre y comunique la
información que se obtenga de ellas también pueden usarse formativamente, tanto para aclarar
objetivos de aprendizaje como para retroalimentar la enseñanza y el aprendizaje. Esto sucede,
por ejemplo, cuando a raíz de una prueba calificada el o la docente decide hacer ajustes en la
planificación, puesto que esta evaluación puso de manifiesto que sus estudiantes no aprendieron
algunos conceptos que requieren ser nuevamente abordados antes de seguir adelante con
otros; en otras palabras se evalúa para aprender, es decir, analizar, del por qué los alumnos se
equivocan y puedan superar sus deficiencias, pero también es una herramienta para mejorar la
práctica docente.
“Hay quienes sostienen la inutilidad de su aplicación (refiriéndose a la evaluación de las
competencias) debido a que después de varios años de haberlas incorporado en el currículo no
han dado los resultados que se esperaba. Incluso, se argumenta que por desarrollarlas se
descuida el tratamiento de los contenidos disciplinares requeridos para los exámenes de
admisión a las universidades. Este argumento pone al descubierto ciertas inconsistencias
respecto a lo que significa realmente desarrollar competencias. Se cree, por ejemplo, que por
enfatizar en el desempeño (saber hacer) de los estudiantes se descuida el conocimiento (saber),
cuando es imposible desarrollar competencias sin conocimientos. Como dice Coll (2007): “para
adquirir o desarrollar una competencia (…) hay que asimilar y apropiarse siempre de una serie
de saberes asociados a ella y, además -no en lugar de-, aprender a movilizarlos y aplicarlos”.
Esto quiere decir que en un enfoque por competencias, los conocimientos se construyen de
manera más significativa, pues se aprenden como necesidad de solucionar un problema o lograr
un propósito; por lo tanto, se incorporarán de manera no arbitraria a los esquemas cognitivos y
podrán ser utilizados cuando sean necesarios. El conocimiento resulta, pues, “imprescindible
para la comprensión de la realidad, pero siempre y cuando se asuma que la aplicación de un
conocimiento parcial de la realidad no llegará a constituir una acción competente si no se ha
aprendido a intervenir en situaciones de la realidad global, cuya esencia es la complejidad”
(Zabala y Arnau, 2007)”2.
Evaluar competencias no es comprobar de manera “tradicional” contenidos y
conocimientos, estos ya se encuentran implícitos en la competencia, lo que en realidad se debe
hacer es evaluar el desempeño del estudiante, para lo cual el profesor debe entender y
comprender el enfoque curricular del Currículo Nacional, eso nos ayudará a saber que
estrategias seleccionar, como utilizar medios y materiales y, sobre todo, como verificar los
aprendizajes; es muy importante conocer los fundamentos que sustentan el currículo para que
haya un cambio en nuestra praxis pedagógica y que esta sea coherente con el desarrollo de
competencias, en otras palabras no se puede desarrollar competencias si es que no se
internaliza en el enfoque del Currículo Nacional.
Un cambio de currículo no implica revisar los “nuevos” contenidos curriculares de las
diferentes áreas, o los “nuevos formatos” para la planificación, o cambiar unos términos por otros

2
Flores, E., Sandoval, J. y Cancapa, R. (2018). La evaluación de competencias en el aula. Fundamentos y procedimientos. Lima.
“nuevos” términos y continuar haciendo lo mismo, lo primero que se debe hacer es entender los
fundamentos del Currículo Nacional para poder cambiar nuestra acción pedagógica. Podemos
concebir que se deba “desarrollar” y “evaluar” competencias, pero si no entendemos el enfoque
del Currículo Nacional, no cambiaremos nuestro actuar pedagógico y seguiremos desarrollando
contenidos en cada área curricular y cuando “evaluemos” una competencia, estaremos
comprobando conocimientos o contenidos que ya están implícitos en una competencia, en vez
de evaluar su desempeño. Hay que cambiar nuestro pensamiento y abrirnos a las nuevas
concepciones para poder entender y desarrollar en el estudiante las competencias a través de la
evaluación de su desempeño, sólo así nuestro actuar será coherente con el desarrollo y
evaluación de competencias.
No se puede seguir sólo resolviendo ejercicios de manera mecánica aplicando fórmulas o
artificios para desarrollar la competencia de resolución de problemas de cantidad en el caso del
área de matemática, o para desarrollar la competencia de escribir diversos tipos de textos y
seguir con las clases de ortografía o gramática.
En conclusión podemos afirmar que anteriormente solo se tomaba una prueba y se
evaluaba en base a la cantidad de conocimientos que tenía el estudiante, los cuales no
aseguran la capacidad para trasladarlos a la vida real, ahora se evalúa como el estudiante
despliega esta competencia como capacidad que responde a las demandas del entorno.

Tacna-Perú, enero de 2019.

Fernando Gamarra Morales.


e-mail: fer_gamarra@hotmail.com
cel: 952290888.