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La Alemania de Guillermo 11 1890-1914

POUTICA INTERIOR. Guillermo 11, que reinará hasta noviembre de 1918, era nieto
de la reina Victoria. Nació con un brazo paralizado, sufriendo siempre por esta causa de
cierto complejo de inferioridad, que se esforzaba en ocultar. Era inteligente, valeroso y
consciente de sus responsabilidades. Pero, además, era nervioso, enredador y muy
vanidoso; frecuentemente espantaba a sus ministros con declaraciones irreflexivas.
Envidioso de las personalidades fuertes escogía cancilleres que no pudieran hacerle
sombra: el general de Caprivi, de 1890 a 1894; el príncipe de Hohenlohe, de 1894 a
1900; el príncipe de Bulow, de 1900 a 1909, y Benthmann-Hollweg, de 1909 a 1917.
La vida política apenas cambió. El país, satisfecho por el extraordinario florecer
económico de Alemania, se interesaba poco por las discusiones políticas. La oposición
era poco activa.
La socialdemocracia se hizo muy poderosa. En 1912 es el primer partido del Reichtag,
contando con 110 diputados sobre 397. El partido socialista alemán es el más numeroso
de todos los partidos socialistas europeos. La influencia de los sindicatos es muy fuerte.
Cuatro millones de trabajadores, frente al millón de Francia, están sindicados y
pertenecen, bien a la potente Confederación Obrera, ligada a la socialdemocracia,
o bien a los sindicatos no marxistas, ricos y bien organizados. A esta causa se debe el
que la clase obrera alemana, beneficiada de un nivel de vida y de una seguridad muy
por encima de los otros países, pierda su combatividad revolucionaria. La mejora
efectiva e inmediata de sus condiciones de vida le preocupan mucho más que las
discusiones ideológicas. Bajo la influencia de Edouart Bernstein, afecto en un primer
momento al marxismo y prontamente atraído por las ideas de Lassalle, escribió en 1899
Las premisas del socialismo; la socialdemocracia se abrió poco a poco al
«revlsionlamo». No se trataba, por principios, de cambiar el régimen, sino de
utilizarlo en favor de los obreros. Abandonan las ideas revolucionarias, la lucha de
clases, las nacionalizaciones; esperaba conseguir el advenimiento del socialismo
por medio de la legalidad y del sufragio universal, asegurando así la real
emancipación y promoción de los obreros. «la socialdemocracia no desea disolver
esta sociedad ni proletarizar a todos sus miembros. Trabaja más bien y sin
descanso para hacer acceder al obrero, aun en condiciones de proletario, a la
de burqués.»
TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS. El aumento de la población estimula la
vida económica. De 1871 a 1914 pasa de 41 a 68 millones de habitantes. La tasa de
mortalidad desciende mucho, en tanto que los nacimientos son numerosos. La
emigración, intensa hacia 1880, disminuye al multiplicar la industria el número de
puestos de trabaja. Se modifica el reparto de la población. Las ciudades
representan el 36 por 100 del total en 1871, y el60 por 100 en 1910.
La agricultura se transforma: los campos de cultivo; la utilización masiva de
abonos, importados o producidos por la industria química; el empleo de máquinas,
permite el aumento de los rendimientos en muchas tierras, por regla general pobres.
En el caso del trigo se pasa de 13 quintales por hectárea en 1870, a 20 en 1911,
frente a los 13 de Francia y siete de Rusia en la misma época. La producción total
de trigo se duplica, y la de patatas se triplica; la de azúcar pasa de cuatro a 24
millones de quintales. Para luchar contra las dificultades que entraña la baja mun-
dial de los precios agrícolas entre 1873 y 1895, los agricultores crean asociaciones
que compran el material costoso y organizan el crédito.
Sin embargo, Alemania importa productos alimenticios, porque su población
aumenta y la elevación del nivel de vida trae consigo nuevas necesidades.
La industria se convierte en la actividad esencial. La producción de carbón es de
260 millones de toneladas en 1913, frente a los 26 millones de 1870. Con sus 17
millones de toneladas de acero, Alemania rebasa ampliamente a Gran Bretaña
y alcanza un segundo lugar mundial después de Estados Unidos. Del Ruhr procede
la mayor parte de la producción. Atrae emigrados de todas las regiones. Silesia,
Sajonia y la región de Berlín están en pleno florecimiento. Las industrias químicas y
eléctricas alemanas se encuentran a la cabeza de la producción mundial.
El éxito de la industria se apoya sobre la abundancia y excelencia de la mano de
obra, sobre la riqueza en hulla y lignito y, en parte no desdeñable, sobre una
destacable organización.
La investigación científica desempeña un importante papel. Cada fábrica
importante mantiene su propio laboratorio. No hay separación entre la ciencia pura
y la aplicada. El crédito es ampliamente utilizado. Los bancos proveen los capitales
que han de permitir la renovación del material y el lanzamiento de nuevos
productos manufacturados. A cambio, posee acciones de sociedades y participan,
dentro de los Consejos de Administración, en su gestión. Hay, pues, una
interrelación profunda entre la industria y los bancos. Entre 1890 y 1900, los
principales bancos, los «cuatro D" (Deutsche Bank, Diskonto, Dresdner,
DarmstaedterJ, duplican su capital y detentan el 40 por 100 del haber bancario total.
El Gobierno aporta su contribución con la construcción de ferrocarriles (37,000
kilómetros en 1871, 62.000 en 1913), la «construcción de ríos», la profundización
del Rhin, el enlace del Elba y del Oder por medio de canales y la política aduanera.
Se favorece mucho la concentración. Las sociedades practican la concentración
vertical y horizontal. Así, en la industria eléctrica Siemens, y en la química Badische
Anilin, absorben a las pequeñas sociedades y se convierten en verdaderos
gigantes, los cuales disponen de grandes capitales, que les permiten mejorar su
producción y bajar los precios de venta. El Konzern H. Stinnes posee minas de
carbón en el Rhur, de hierro en Lorena, altos hornos, construcciones navales,
industrias químicas, fábricas de papel, diarios y controla, en parte, la Compañía de
Navegación a Vapor sobre el Rhin. A veces, se trata solamente de un acuerdo
provisional o de una cooperativa entre los productores independientes, destinados a
fijar la producción, los precios de venta, repartirse el mercado y evitar una
competencia que arruinaría a los más débiles: tal es el caso de la factoría
carbonífera de Renania-Westfalia, que funciona desde 1893 con 64 adherentes y
suministra el 53 por 100 del carbón alemán. La industria se ve así dominada por
gigantescas empresas animadas por fuertes personalidades: los Krupp, Thyssen,
H. Stinnes ...
Las importaciones de productos alimenticios y de materias primas se pagan con la
exportación de productos industriales. En 1913, la gran inquietud de Inglaterra,
Alemania, ocupa ya el segundo lugar del comercio mundial. Un ejército de
representantes sondea a los eventuales clientes, estudiando sus gustos y sus
necesidades, proponiendo amplias facilidades de pago y practicando
frecuentemente la inundación de otros mercados con productos alemanes, para
colocar una producción masiva, de buena calidad y precios moderados. La flota
comercial, inexistente en 1870, es en este momento el doble de la francesa.
Hamburgo es el primer puerto del continente europeo y el cuarto del mundo. Las
grandes compañías marítimas Hamburg-Amerika y Nord- deutscher L10yd están, por
mediación de los bancos que las sostienen, en relación directa con las industrias.
Alemania domina el mercado ruso, otomana y de América latina, sostenido en el
Nuevo Mundo por colonias de emigrados. Francia y Gran Bretaña son grandes clientes.
En 1913, Alemania mantiene la mayor parte de su comercio con sus futuros enemigos.
La balanza comercial se equilibra, la balanza de pagos se mantiene con signo positivo,
gracias a los ingresos procedentes de las patentes, bancos y transportes.
"WELPOLlTIK" y PANGERMANISMO. La superioridad demográfica y económica de
Alemania debe darle su « lugar bajo el sol ". Pero llega demasiado tarde al reparto del
mundo, no pudiendo recoger más que colonias mediocres. Sin embargo, por su
influencia económica y cultural, así como por el envío de técnicos y consejeros, llega
a ejercer una preponderante influencia sobre el Imperio otomana, Europa Central,
América del Sur y Extremo Oriente. Para sostener su política de prestigio se provee de
una poderosa marina de guerra, organizada por el almirante Tirpitz, que en vísperas de
1914 ocupa el segundo lugar del mundo. Inquieto por lo que él llama el «cerco" de
Alemania dentro de Europa, el emperador aumenta los efectivos militares, que alcanzan
en 1913 los 800.000 hombres. El armamento, y en particular la artillería pesada, se
desarrolla gracias a los créditos votados por el Rechtag, socialistas incluidos.
Esta política es aclamada por los pangermanisderados. La flota comercial, inexistente
en 1870, es en este momento el doble de la francesa.
Hamburgo es el primer puerto del continente europeo y el cuarto del mundo. Las
grandes compañías marítimas Hamburg-Amerika y Nord- deutscher L10yd están, por
mediación de los bancos que las sostienen, en relación directa con las industrias.
Alemania domina el mercado ruso, otomana y de América latina, sostenido en el
Nuevo Mundo por colonias de emigrados. Francia y Gran Bretaña son grandes clientes.
En 1913, Alemania mantiene la mayor parte de su comer-
cio con sus futuros enemigos. La balanza comercial se equilibra, la balanza de pagos se
mantiene con signo positivo, gracias a los ingresos procedentes de las patentes, bancos
y transportes.

taso La corriente, que Bismarck consideraba peligrosa, se desarrolla con la


prosperidad alcanzada por Alemania en todos los terrenos, no solamente en los
aspectos materiales, sino también en los dominios del pensamiento, mientras que
sus sabios, sus filósofos, sus historiadores y sus músicos aseguran su prestigio en
el mundo entero. El destacable y rápido éxito refuerza el orgullo nacional y parece
justificar la idea de la superioridad de la raza alemana. La doctrina reposa sobre
recuerdos históricos (potencia de Alemania en tiempo de los caballeros teutónicos,
del Imperio romano-germánico y de la Hansa) y sobre las nuevas teorías de Malthus
y Darwin: hay lucha por la vida entre los pueblos; los más dotados la mantienen y
son ellos los que deben dominar y civilizar a los otros. L'essei sur /'inégalité des races,
del francés Gobineau, traducido en 1898, y Los fundamentos del siglo XIX, del
inglés Chamberlain, yerno de Wagner, tuvieron una gran influencia: el pueblo
alemán está abocado a realizar un destino excepcional; de aquí provienen las
reivindicaciones coloniales y territoriales, además del sueño de una «gran
Alemania», que reúna a todos los germanos en contra de los pueblos inferiores,
particularmente de los eslavos. Estas ideas no afectan de una manera precisa más
que a los círculos intelectuales. Pero la corriente de pensamiento en Alemania,
sin ser verdaderamente belicosa, es profundamente nacionalista a todos los
niveles.
LAS MINORrAS NACIONALES. El Imperio era dueño de una serie de regiones
anexionadas a la fuerza: Polonia, Schleswig, Alsacia y Lorena. En vano intentarán
germanizar los alemanes a los campesinos polacos, cuya conciencia nacional no se
debilitaba. En Alsacia y Lorena, la política cambió en varias ocasiones. Hasta 1879, la
germanización, forzada por el uso del alemán en la escuela, envío de reclutas a Prusia,
instalación de funcionarios y comerciantes alemanes. Más tarde: derecho de enviar
diputados al Reichstag, diputados que, por otra parte, serán todos «disidentes». La
tentativa de atraer a estas poblaciones por medio de medidas liberales tomadas por el
gobernador, mariscal Von Manteuffel, no dio resultado alguno. Sin embargo, una nueva
generación entra en escena, generación que ya no ha conocido Francia y que constata,
por una parte, el florecimiento económico de su región y, por otra, la política anticlerical de
la Tercera República francesa. Se crea un partido autonomista, que sin aceptar la
anexión, no reclama la vuelta a Francia, sino que reclama la igualdad con los demás
Estados dentro del mismo Reich.
Para dar satisfacción a estas aspiraciones, GuilIermo II concede la Constitución de 1911,
dando a Alsacia ya Lorena cierta autonomía.