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INTRODUCCION

Formar en y para la ciudadanía ha sido siempre un asunto prioritario en las


sociedades democráticas de todos los tiempos. Una sociedad democrática tiene en
cuenta diversos elementos para la educación en ciudadanía con el objetivo
prioritario de que sus integrantes asuman su lugar en la sociedad en la que viven.
Es así como la ética y la política están presentes en la formación ciudadana,
entendiendo a la ética como un juicio de valor sobre los actos de las personas.
Es pues que estos juicios de valor son lo que permiten al ciudadano distinguir entre
conductas buenas y malas

En una sociedad como la nuestra la formación de estudiantes para que se


conviertan en ciudadanos con vocación democrática y ética es un proceso que debe
darse desde la escuela, entendiendo que esta constituye el primer espacio público
en el que interactúan los niños, niñas y adolescentes.
Debemos preguntarnos entonces:
 ¿Es la escuela realmente ese espacio que ofrece experiencia reales y
significativas de ejercicio ciudadano?
 ¿Qué retos plantea a la escuela formar en ciudadanía?
Estas preguntas cobran relevancia en el contexto de nuestra sociedad actual cuyas
características esenciales, sin ser negativista, son la exclusión, la indiferencia frente
a los problemas que nos rodean
“Lograr este objetivo de política en el ámbito del ejercicio pleno de la ciudadanía
surge como respuesta a una constatación: la escuela debe recuperar su función de
formadora de ciudadanos y ciudadanas, y transformarse en un espacio donde se
vivan experiencias reales y significativas para el ejercicio de derechos, el
cumplimiento de responsabilidades y la construcción de un sentido de pertenencia
a una comunidad. Es una responsabilidad que involucra a todos y todas y, por tanto,
una invitación a la transformación de nuestras prácticas como docentes y directivos”
(MINEDU, 2013, pág. 7)
Educación y ciudadanía

Una de las funciones fundamentales que se ha asignado a la institución educativa


ha sido la formación de ciudadanos. La educación en y para la ciudadanía es y será
un tema clave de la actual agenda del cambio educativo. Se plantea como un reto
más allá de temas de reorganización curricular.

La escuela es hoy un espacio cuestionado, existe un consenso extendido, según el


cual la escuela no está cumpliendo satisfactoriamente la función de formar a las
futuras generaciones en las capacidades que requiere el desempeño ciudadano en
la llamada “sociedad globalizada del conocimiento.

Analicemos la situación

Según el currículo nacional el Área de formación ciudadana y cívica está enmarcado


dentro del aprendizaje fundamental “Ejerce plenamente su ciudadanía” y considera
dos Capacidades de Área
1. Convive respetándose a sí mismo y hacia los demás.
2. Participa en asuntos públicos para promover el bien común.
Solo la conjunción de las dos competencias en nuestra práctica pedagógica
logrará generar el real ejercicio ciudadano de nuestros estudiantes.

La participación supone el reconocimiento de la escuela como espacio público.


Participar nos permite apropiarnos del espacio y de los asuntos públicos y enfilar,
desde una perspectiva ciudadana, hacia el fortalecimiento y ensanchamiento de la
democracia

El documento Rutas de Aprendizaje del MINEDU se plantea como propósitos 1:


1. Desarrollar competencias ciudadanas para que los estudiantes ejerzan
plenamente su ciudadanía
2. Crear una cultura democrática basada en la justicia, libertad, equidad y
solidaridad
3. Transformar la escuela en una comunidad de agentes dinámicos que
contribuyan, participen y motiven durante el proceso de aprendizaje.

La escuela para cumplir su función de formadora de ciudadano y ciudadanas debe


ofrecer:

 contextos donde se promueva una gestión participativa


 docentes respetuosos de la diversidad y la capacidad de autonomía de los
estudiantes
 los ambientes y recursos utilizados deben demostrar respeto y valoración
hacia los niños, niñas y adolescentes
 Los espacios y/o contextos que la escuela ofrece a los estudiantes para el
ejercicio ciudadano se limitan al desarrollo de clases que hablan al respecto
pero no lo promueven para ser vividos plenamente. Los espacios se limitan,
por ejemplo, a los Municipios Escolares

En concordancia con la función de la escuela de ofrecer contextos donde se


promueva una gestión participativa, Los municipios escolares tienen como finalidad:

 promueve la participación estudiantil


 contribuye a su formación integral a través de la vivencia de valores, la
ciudadanía y la democracia.
 Aporta a la construcción de una cultura que reconozca a las niñas, niños y
adolescentes como sujetos sociales de derechos, con capacidades para contribuir a
su desarrollo personal, a su institución educativa, su familia y su comunidad.

Los municipios escolares se constituyen en un espacio vital para el ejercicio


ciudadano, no es el único, pero su ejecución y funcionamiento brindan
oportunidades a los estudiantes de ejercer plenamente sus derechos y asumir
deberes dentro de un marco democrático. Su funcionamiento crea y fortalece la
conciencia ciudadana como agente de acción para el desarrollo de su propia
comunidad.

Este marco teórico en el cual se debe desenvolver la educación en y para la


ciudadanía en nuestro país no deja de ser meramente declarativo, la realidad nos
demuestra que se requiere de nuevas prácticas pedagógicas, y que la educación
no se desenvuelva en un contexto de reformas educativas, que hasta a veces
resultan ser contradictorias.
El contexto social político en el cual nos desenvolvemos necesita de” buenos
ciudadanos”. Muchas de las innovaciones pedagógicas en nuestro país apuntan a
formar mejores ciudadanos; pero, para poder valorarlas hay que preguntarse qué
es la ciudadanía.

Tomaremos lo planteado por Antanas Mockus: “La ciudadanía es un mínimo de


humanidad compartida. Cuando decimos que alguien es ciudadano, pensamos en
aquel que respeta unos mínimos, que genera una confianza básica. Ser ciudadano
es respetar los derechos de los demás.

El núcleo central para ser ciudadano es, entonces, pensar en el otro. Se basa en
tener claro que siempre hay un otro, y tener presente no sólo al otro que está cerca
y con quien sabemos que vamos a relacionarnos directamente, sino también
considerar al otro más remoto, al ser humano aparentemente más lejano -al
desconocido, por ejemplo, o a quien hará parte de las futuras generaciones. Todos
podemos reconocernos como compañeros de un camino bien largo.

Asimismo, ser ciudadano implica que se está a favor de los procesos colectivos.
Ciudadano es el que se asocia, se organiza con otros ciudadanos y emprende
acciones colectivas en torno a objetivos y tareas de interés común.”1
El concepto de ciudadanía da criterios para evaluarse, para evaluar a los demás,
para exigirse y para formarse expectativas.

Parte de la construcción del ciudadano es poder ejercer la ciudadanía y realizar


acciones que la desarrollen, adquirir la identidad de ciudadano y aceptar que, como
tal, tiene los mismos deberes y los mismos derechos de otros ciudadanos.

Al decir de Antanas Mockus; Algunos de nuestros principales problemas son el uso


de la violencia, la tolerancia a la violencia, la corrupción y la resignación ante la
corrupción…… Construir ciudadanía es una tarea aun pendiente desde la escuela
un tema que deben enfrentar los educadores y la educación.

El problema se agrava cuando el sistema educativo aparta su mirada del problema.


El solo hecho de callarlo o ignorarlo, significa una dolorosa y costosa resignación.

¿Qué retos plantea a la escuela formar en ciudadanía?

“Ser ciudadano es respetar los derechos de los demás. El núcleo central para ser
ciudadano es, entonces, pensar en el otro” (Mockus, 2004) tomando como
referencia lo planteado por Mockus, creo que el desarrollo de la competencias del
area de formación ciudadana y civica , plantea muchos desafíos comunes
a todos los contextos escolares y que tiene que ver con nuestro entorno social
como son el uso de la violencia, la tolerancia a la violencia, la indiferencia, la
corrupción y la resignación ante la corrupción. El hecho está en que si bien somos
conscientes de esos problemas que acciones estamos tomando desde la escuela
para poder combatirlos.
La escuela debe convertirse en un espacio de oportunidades, enriquecedor.de
valores. Difícil pero no imposible formar ciudadanos en un entorno que desdice lo
que la escuela trata de formar.
Desafío importante también es que el alumno asuma el derecho de vivir en una
sociedad mucho más pacífica, democrática y justa pero que este derecho implica
el deber de contribuir a la construcción de dicha sociedad con cada una de sus
acciones.
Por último considero que en todo sistema educativo un elemento clave son los
docentes, son ellos los que convierten en realidad cualquier modelo educativo o
normativa legal. debemos asumir como educadores y formadores entonces, que
educamos con el ejemplo y que con nuestras acciones cotidianas estamos
enseñando a niños, niñas y a jóvenes maneras de vivir en sociedad, si nosotros
mismos no estamos convencidos de lo que implica el concepto de ciudadanía y su
construcción poco o nada podemos hacer. El primer desafío esta en nosotros
mismos.
Es cierto que los alumnos vienen de hogares disfuncionales, violentos, escasos de
recursos económicos, carentes de valores, pero si la escuela no les brinda
posibilidad de un espacio enriquecedor de experiencias dialogantes, de escucha
activa a sus opiniones, donde pueda ejercer sus derechos y responsabilidades
que posiblemente le son negados en otros entornos; entonces el desafío se
convierte en una imposibilidad. “. La escuela no solo es un espacio que prepara
para la convivencia sino que brinda en espacio donde pueda ejercerla. Y
convivencia no sólo es ausencia de violencia” (Mockus, 2004)

1Antanas, Mockus. Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Columna de Opinión de la Pagina Web del Ministerio
de Educación Nacional de Colombia; En: ¿Por qué competencias ciudadanas en Colombia? Apuntes para ampliar el
contexto de la discusión sobre estándares y pruebas, que en competencias ciudadanas ha empezado a construir y aplicar el
Ministerio de Educación.
Conclusiones

1. Si bien la escuela debiera de ser un espacio de formación en y para la


ciudadanía en la practica no esta cumpliendo satisfactoriamente su función.

2. Los espacios y/o contextos que la escuela ofrece a los estudiantes para el
ejercicio ciudadano se limitan al desarrollo de clases que hablan al respecto,
pero no lo promueven para ser vividos plenamente. Los espacios se limitan,
por ejemplo, a los Municipios Escolares.

3. Los desafíos que la educación en general debe afrontar frente a la formación


en y para la ciudadanía parte de un cambio en los docentes, son ellos los
que convierten en realidad cualquier modelo educativo o normativa legal.
Como educadores y formadores educamos con el ejemplo y con nuestras
acciones cotidianas estamos enseñando maneras de vivir en sociedad.

4. La escuela debe recuperar su función de formadora de ciudadanos y


ciudadanas remirarse, replantearse objetivos y transformarse en un espacio
donde se vivan experiencias reales y significativas para el ejercicio de
derechos, el cumplimiento de responsabilidades y el sentido de pertenencia
y la construcción de un sentido de pertenencia a una comunidad.

5. La educación para la ciudadanía debe ser un tema clave de la actual agenda


del cambio educativo que nuestro contexto requiere, que vayan mas alla de
de temas de reorganización curricular.
REFEFENCIAS BIBLIOGRAFICAS