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TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALA PENAL

AUTO SUPREMO Nº 540/2015-RRC-L

Sucre, 31 de agosto de 2015

Expediente : Cochabamba 45/2010

Parte Acusadora : Gabriela del Pilar Vargas Salcedo

Parte Imputada : Omar Gonzalo Rojas Zegarra y otros

Delitos : Apropiación Indebida y otros

Magistrada Relatora : Dra. Maritza Suntura Juaniquina

RESULTANDO
Por memorial presentado el 15 de marzo de 2010, cursante de fs. 134 a 141, Omar Gonzalo Rojas
Zegarra, interpone recurso de casación, impugnando el Auto de Vista 04/2010 de 18 de enero (fs. 123 a
126 vta.), pronunciado por la Sala Penal Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de
Cochabamba, dentro del proceso penal seguido por Gabriela del Pilar Vargas Salcedo en representación
legal de la Empresa Unipersonal Distribuidora L & S, contra el recurrente y Edgar Rony Peinado Gonzáles
y Javier Vera Rocha, por la presunta comisión los delitos de Apropiación Indebida y Abuso de Confianza
con agravación, previstos y sancionados por los arts. 345, 346 y 349 inc. 3) del Código Penal (CP),
respectivamente.

I. DEL RECURSO DE CASACIÓN

I.1. Antecedentes

a) Por Sentencia de 18 de septiembre de 2007 (fs. 89 vta. a 92), la Jueza Tercera de Sentencia de la
entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba, declaró a los imputados Omar Gonzalo
Rojas Zegarra, Edgar Rony Peinado Gonzáles y Javier Vera Rocha, absueltos de pena y culpa de la
comisión de los delitos de Apropiación Indebida y Abuso de Confianza con agravación, tipificados y
sancionados por los arts. 345, 346 y 349 inc. 3) del CP.

b) Contra la referida Sentencia, la acusadora particular Gabriela del Pilar Vargas Salcedo en
representación legal de la Empresa Unipersonal Distribuidora L & S, formuló recurso de apelación
restringida (fs. 101 a 104), resuelto por Auto de Vista 04/2010 de 18 de enero (fs. 123 a 126 vta.),
dictado por la Sala Penal Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba,
que declaró procedente el recurso formulado y anuló la Sentencia impugnada, disponiendo la reposición
del juicio por otro Juez de Sentencia.

I.1.1. Motivo del recurso.

Del memorial de recurso de casación y del Auto Supremo de admisión 253/2015-RA-L de 3 de junio, se
extrae el motivo denunciado por el recurrente y admitido por este Tribunal, a ser analizado en la
presente Resolución, sobre el cuál este Tribunal circunscribirá su análisis, conforme al mandato
establecido en el art. 398 del Código de Procedimiento Penal (CPP).

Señala que el Auto de Vista incurre en escasa y contradictoria fundamentación de los puntos apelados,
vulnerando lo establecido por el art. 124 del Código de Procedimiento Penal (CPP); hace una incorrecta
valoración e interpretación tanto de las normas descritas como de la jurisprudencia citada, incluyendo
además aspectos que nunca fueron impugnados, actuando de manera ultra petita y soslayando el
principio de legalidad, el debido proceso y la seguridad jurídica; lo que constituye defecto absoluto
contenido en el art. 169 inc. 3) del precitado cuerpo legal. Denotando un fallo que no es expreso al no
motivar la decisión adecuadamente, tampoco claro porque su argumentación jurídica no produce
seguridad; menos completo al ingresar en incongruencia de conceder más de lo pedido; no es legítimo
porque se funda en la consideración de cuestiones alejadas del objeto y no es lógico, puesto que no
valora las circunstancias del proceso de forma integral.
Agrega que en la apelación presentada por la parte querellante, ésta impugnó tres aspectos, a saber: a)
Inobservancia y errónea aplicación de la ley sustantiva y adjetiva, refiriendo que el Juez a quo equivocó
los conceptos de desistimiento de la acción y retiro de la acusación, este último contenido en el art. 342
parte in fine del CPP; equivocando los alcances de los arts. 103 del CP y 363 inc. 1) del CPP; b)
Insuficiente y contradictoria fundamentación, arguyendo que la Jueza confundió la interpretación del art.
342 del CPP, con el 103 del CP, manifestando que la base de la Sentencia fue la Sentencia Constitucional
0282/2005-R; y, c) Que, la Sentencia se basó en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la
prueba, al tomar como pruebas una Sentencia dictada por el Tribunal Primero de Sentencia y la
Sentencia Constitucional 0282/2005-R de 4 de abril, indicando que éstas no podían ser tomadas como
jurisprudencia vinculante aplicable al caso, porque se refieren al desistimiento de la acción penal y no al
retiro de la acusación.

No obstante que la impugnación presentada por la querellante se basaba en esos tres aspectos
reclamados, el Auto de Vista resolvió cinco puntos, como son: 1) Inobservancia o errónea aplicación de
las leyes sustantivas y adjetivas; 2) Que la denuncia no puede ser confundida con la acusación; punto
respondido de manera insuficiente en su fundamentación, concluyendo que la Jueza a quo realizó una
errónea y excesiva interpretación del art. 103 del CP, aplicable al art. 342 y 363 inc. 1) del CPP, haciendo
una incorrecta interpretación entre los términos retirar y desistir sin explicar la forma en la que debe
hacerse la interpretación del art. 103 del CP y menos definir jurisprudencial o doctrinalmente ambos
términos. De donde se evidencia que los Vocales fueron quienes incurrieron en una incorrecta
interpretación tanto del art. 103 del CP, como de la jurisprudencia constitucional citada por ellos mismos
en el Auto de Vista ahora recurrido, utilizando la Sentencia Constitucional 0443/2004-R referida al
abandono de la querella por inasistencia del querellante a la audiencia de conciliación, conforme
establece el art. 281 del CPP, y aplican también la Sentencia Constitucional 0101/2006-R; 3) Que de
conformidad al art. 379 del CPP, la Jueza debió aplicar las reglas del juicio ordinario penal, debiéndose
sustanciar de acuerdo al título II, Capítulos I, II y III del CPP; sin que la apelación hubiere hecho mención
a dicho artículo; 4) Que la Jueza a quo habría vulnerado el principio de inmediación al haber hecho
abandono de la sala de audiencia, otro extremo inexistente en la impugnación; toda vez, que la misma,
en el punto cuatro, se refiere a precedentes contradictorios; y, 5) Insuficiente y contradictoria
fundamentación; otro tema inexistente, porque en ese punto, la apelación se refiere expresamente al
petitorio.
Lo que demuestra que el Tribunal de alzada extralimitó la competencia otorgada por el art. 398 del CPP,
al resolver cuestiones no reclamadas por la apelante. En síntesis el Auto de Vista impugnado resulta ser
una relación de Sentencias Constitucionales, entre ellas, las citadas, así como las 1036/2002-R y
1173/2004-R mal interpretadas, llegando a emitir una Resolución contradictoria. Como precedentes
contradictorios invoca los Autos Supremos 410 de 20 de octubre de 2006, 132 de 31 de enero de 2007,
431 de 15 de octubre de 2005, 82 de 30 de enero de 2006, 314 de 25 de agosto de 2006 y 207 de 28 de
marzo de 2007.

I.1.2. Petitorio.

Por lo expuesto, el recurrente solicita que una vez admitido el presente recurso, se deje sin efecto el
Auto de Vista 04/2010 de 18 de enero y se remitan antecedentes a la Corte Superior del Distrito Judicial
de Cochabamba, para que la Sala Penal Segunda, en base a la doctrina legal aplicable, dicte un nuevo
Auto de Vista, conforme a derecho.

I.2. Admisión del recurso.

Mediante Auto Supremo 253/2015-RA-L, cursante de fs. 149 a 151, este Tribunal admitió el motivo
denunciado en el recurso de casación, para su análisis de fondo.

II. ACTUACIONES PROCESALES VINCULADAS AL RECURSO


De la atenta revisión de los antecedentes venidos en casación, se establece lo siguiente:

II.1. De la Sentencia.

Desarrollado el juicio oral, la Jueza Tercera de Sentencia de la entonces Corte Superior del Distrito
Judicial de Cochabamba pronunció la Sentencia de 18 de septiembre de 2007, por la que se declaró a los
imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra, Edgar Rony Peinado Gonzáles y Javier Vera Rocha, absueltos de
pena y culpa de la comisión de los delitos de Apropiación Indebida y Abuso de Confianza con agravación,
tipificados y sancionados por los arts. 345, 346 y 349 inc. 3) del CP; de acuerdo a los siguientes
fundamentos:

a) El art. 342 del CPP establece que el juicio se podrá abrir sobre la base de la acusación fiscal o del
querellante, indistintamente, y el último párrafo dispone que la acusación podrá retirarse en cualquier
momento del juicio, hasta antes de la deliberación del Tribunal. A su vez, el art. 363 inc. 1) del mismo
cuerpo legal prevé que se dictará Sentencia absolutoria cuando no se habría probado la acusación o ésta
hubiere sido retirada del juicio. El art. 103 último párrafo del CP, al establecer los efectos de la renuncia
del ofendido, prevé que la renuncia o desistimiento a favor de los partícipes del delito, beneficiará a los
otros.
b) En el caso presente, al haberse producido el retiro de la acusación particular por parte de Gabriela
del Pilar Vargas Salcedo a favor de Edgar Rony Peinado Gonzáles y tomando en cuenta los alcances del
art. 103 último parágrafo del CP, tomando en cuenta que retiro es sinónimo a desistimiento en términos
jurídicos; por tanto, el retiro de acusación formulado a favor de Edgar Rony Peinado Gonzáles, beneficia
a los co-imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra y Javier Vera Rocha. Sobre el particular la SC 0282/2005-
R de 4 de abril, establece que la extinción de la acción penal por desistimiento en los delitos de acción
penal pública, no opera como causa para la extinción de la acción penal, ya que una vez efectuada la
renuncia o iniciada la investigación, el Ministerio Público, en virtud del principio de legalidad, debe
continuar con la acción penal. En cambio en delitos de acción penal privada no ocurre lo mismo, pues el
desistimiento formulado por la víctima extingue la acción penal.

La misma Sentencia Constitucional establece que la acción penal sea pública o privada está caracterizada
por la indivisibilidad, lo que implica que sea única y que tenga una sola pretensión, cual es la sanción
penal de quienes han participado den la comisión de un delito, no pudiendo existir, por ende, distintas
acciones que correspondan a cada agente, sino a una acción indivisible.

c) Por lo señalado, en virtud a que según el Diccionario Enciclopédico de Guillermo Cabanellas, ambos
preceptos son sinónimos y que las normas legales precitadas disponen que la renuncia o desistimiento a
favor de uno de los partícipes del delito, beneficia a los otros, sin distinción alguna o sin considerar su
grado de participación o responsabilidad, corresponde dictar en el caso presente, la absolutoria a favor
de los tres imputados.

II.2. Del recurso de apelación restringida de la acusadora.


La parte querellante planteó recurso de apelación restringida (fs. 101 a 104) contra la Sentencia de 18 de
septiembre de 2007, bajo los siguientes argumentos:

1. Inobservancia de las leyes sustantiva y adjetiva y aplicación errónea de las mismas.

1.1 Se equivocó el alcance del último párrafo del art. 103 del CP, cuyo texto señala que, la renuncia o el
desistimiento a favor de uno de los participantes del delito, beneficia a los otros; confundiendo el
desistimiento (jamás formulado por parte suya) con el retiro de la acusación, contenida en el último
párrafo del art. 342 del CPP.

1.2 Uno de los fundamentos de la Sentencia impugnada es el art. 363 inc. 1) del CPP; sin embargo, se
entiende que este beneficio es aplicable únicamente ante la existencia de un solo imputado, pues
lógicamente un juicio no podrá continuar si ya no existe parte contraria; pero, siendo que la parte
contraria o querellada está compuesta por más de uno, como sucedió en autos, mal podría beneficiar a
todos, y entonces el juicio oral debería sustanciarse conforme a procedimiento y continuar
determinándose la absolución únicamente de Edgar Rony Peinado Gonzáles por efecto del retiro de la
acusación que pesaba sobre él; y dictarse Sentencia condenatoria contra los demás coimputados, si la
prueba de cargo lo ameritaba.

1.3 La denuncia no puede ni debe ser confundida con la acusación, pues ésta es la que pone en
conocimiento de la autoridad policial o judicial, la existencia de un hecho delictuoso o un delito; empero,
el denunciante no acusa ni asume el rol de acusador, como sucede con la querella. De donde se
demuestra que el desistimiento y el retiro parcial de la acusación, son dos institutos diferentes. El
primero importa la renuncia a la acción o al derecho de accionar, lo que no ocurre con el segundo, que
importa la renuncia de carácter estrictamente procesal, y por ello, se concluye que el Juez de Sentencia
efectuó una mala interpretación de las figuras jurídicas, violando el debido proceso por errónea
aplicación de los arts. 329, 344 y 379 del CPP, y así lo respalda la SC 0169/2005-R de 28 de febrero.

1.4 De acuerdo a lo establecido por el art. 308 inc. 4) del CPP, la extinción de la acción penal sea pública
o privada, es una excepción de previo y especial pronunciamiento; por tanto, debería tramitársela
conforme a lo dispuesto por el art. 345 del CPP y no disponerla en Sentencia, como sucedió en el caso.
Así la parte agraviada con la determinación de esa excepción podría haber planteado apelación
restringida, para su resolución en la misma Sentencia.

1.5 Conforme dispone el art. 379 del CPP, debieron aplicarse las reglas del juicio ordinario penal; sin
embargo, no se cumplieron las reglas contenidas en el Título II, Capítulos I, II y III del precitado Código,
vulnerándose el procedimiento, ya que correspondía proseguir con la lectura de la acusación y auto de
apertura; empero, la Jueza determinó resolver el retiro de la acusación a favor del imputado Edgar Rony
Peinado Gonzáles, violando los pasos determinados por el art. 344 del CPP para el juicio oral, porque
después de instalar la audiencia, se abortó abruptamente el procedimiento para considerar de oficio el
retiro de acusación, dictando Sentencia absolutoria sin oír la acusación particular, ni considera ninguna
prueba, mucho menos agotar debates, atentando el principio de oralidad y el derecho a ser oída en
juicio oral.

1.6 Se lesionó el principio de inmediación del juicio oral, al haber el Juez, hecho abandono de la sala de
audiencia por diez minutos aproximadamente, anunciando que era para consultar sobre la prueba
aportada por los co-imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra y Javier Vera Rocha, a efectos del
desistimiento sostenido por ellos, viciando de nulidad dicho acto procesal.
2. Insuficiente y contradictoria fundamentación.

2.1 La fundamentación de la Sentencia es contradictoria, puesto que confunde la interpretación del art.
342 (última parte) del CPP con el 103 del CP, cuando señala que la renuncia o desistimiento a favor de
uno de los participantes beneficia a los otros, concluyendo además que el retiro de la acusación
formulado a favor de Edgar Rony Peinado Gonzáles beneficia también a los otros dos co-imputados,
basándose además en la Sentencia Constitucional 0282/2005-R, relativa a la extinción; y en una aparente
sinonimia extraída de la definición genérica que hace el tratadista Guillermo Cabanellas que establece el
retiro como sinónimo de desistimiento de una demanda, como si ello fuera una verdad absoluta.

3. Sentencia basada en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la prueba.

3.1 La Sentencia se sustentó en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la prueba, puesto que
determinó la absolución de los imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra y Javier Vera Rocha, basándose
en un inexistente desistimiento, cuando más bien se trató de un retiro de acusación particular a favor,
únicamente de Edgar Rony Peinado Gonzáles.

3.2 La Sentencia pronunciada por el Tribunal Primero de Sentencia y la Sentencia Constitucional


0282/2005-R de 4 de abril de 2005, no podían ser consideradas como jurisprudencia aplicable al caso ni
tener efectos vinculantes, debido a que la primera se refiere expresamente a un desistimiento de la
acción penal formulado por los querellantes a favor de un co-imputado; y el caso que nos ocupa, es un
retiro parcial de una acusación; al igual que la Sentencia Constitucional mencionada, que se refiere a un
desistimiento de la acción penal a favor de una co-imputada y no al retiro de la acusación.

II.3.Del Auto de Vista impugnado.

Radicada la causa ante la Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba,
resolvió el fondo del recurso de apelación restringida, formulado por la acusadora particular Gabriela del
Pilar Vargas Salcedo, emitiendo el Auto de Vista 04/2010 de 18 de enero, por el que declaró procedente
el recurso y en consecuencia anuló la Sentencia de 18 de septiembre de 2007, disponiendo la reposición
del juicio por otro Juez de Sentencia, de acuerdo a los siguientes argumentos:

En la primera parte del Auto de Vista, el Tribunal de alzada resumió los aspectos denunciados por el
recurrente en cinco puntos específicos, pasando a continuación a analizarlos, de la siguiente manera.

i) A los puntos 1 y 5, relativos a la inobservancia y errónea aplicación de las leyes sustantivas y


adjetivas, porque la Jueza a quo hubiere mezclado los alcances del último párrafo del art. 103 del CP y
confundiría el desistimiento que jamás formuló con el retiro de la acusación, contenido en el último
párrafo de art. 342 del CPP, siendo dos institutos diferentes; responde en sentido que el último párrafo
del art. 342 del CPP dispone que la acusación podrá retirarse en cualquier momento del juicio, hasta
antes de la deliberación del tribunal. Por su parte, el art. 363 inc. 1) del mismo Código dispone que se
dictará Sentencia absolutoria, cuando: No se hubiere probado la acusación o esta fue retirada del juicio.
De donde se verifica que ambas normas emplean el término retirar, disponiendo que el retiro de la
acusación puede ser efectuado en cualquier momento del juicio, hasta antes de la deliberación del
Tribunal, circunstancia que dará lugar a que se dicte Sentencia absolutoria.

El art. 380 del CPP prevé que el querellante podrá desistir de la acción en cualquier estado del proceso,
pero quedará sujeto a la responsabilidad emergente de sus actos anteriores. El desistimiento producirá
la extinción de la acción penal; el art. 27 del mismo Código establece que la acción penal se extingue por
desistimiento o abandono de la querella, respecto de los delitos de acción privada. De donde se extrae
que el desistimiento de la querella en delitos de acción privada, puede ser efectuado en cualquier estado
del proceso, circunstancia que producirá la extinción de la acción penal.

De lo glosado se establece que para el Código de Procedimiento Penal, no es lo mismo desistir de la


acción que retirar la acusación, debiendo considerarse además que cuando se trata de delitos de acción
privada, la acusación no es sólo una forma a través de la cual, la víctima tiene participación en el
proceso; sino, que constituye la base que debe ser probada en juicio oral. Es decir, que en la acción
privada es el querellante quien tiene la carga de la persecución penal.

Ahora bien, el último párrafo del art. 103 del CP, dispone que la renuncia o desistimiento a favor de uno
de los participantes del delito, beneficia a los otros, ello no puede ser relacionado al retiro previsto en
los arts. 342 parte in fine y 363 inc. 1) del CPP; toda vez, que conforme se desarrolló precedentemente,
ambos tiene efectos diferentes; por lo que, la Jueza a quo no puede entremezclar los términos jurídicos
del Código de Procedimiento Penal, afirmando que ambas figuras son sinónimas, sin realizar una
interpretación de las normas ni considerar las características del caso. No pudiendo extender la
interpretación del art. 103 del CP, para efectos desfavorables a otros supuestos no contenidos en la
misma, en el caso presente, en perjuicio de la víctima, quien solicitó el retiro de la acusación sólo con
relación a uno de los co-imputados.
Por lo que, la Sentencia apelada vulnera el principio de igualdad de las partes, porque sólo resguarda los
intereses que benefician a los acusados y no vela por los derechos y garantías de la víctima.

Agrega en la parte final que dichos fundamentos responden también al segundo punto.

ii) Al punto 3 referido a que de conformidad al art. 379 del CPP, la Jueza a quo debió aplicar las reglas
del juicio ordinario penal, se tiene que de conformidad con lo preceptuado por el art. 314 del citado
Código, las excepciones y las peticiones o planteamiento de las partes, deben tramitarse en la vía
incidental sin interrumpir la investigación. Por su parte, el art. 345 del adjetivo penal, a su vez, dispone
que las cuestiones incidentales serán tratadas en un solo acto, a menos que el tribunal resuelva hacerlo
en Sentencia. No obstante lo cual, esta opción no puede ser aplicada de manera aislada en el presente
caso, al contrario, debe ser adecuada a lo dispuesto por el art. 363 inc. 1) del CPP, cuyo texto dispone
que se dictará Sentencia absolutoria cuando no se hubiere probado la acusación o ésta habría sido
retirada del juicio, es decir, que el juicio oral debió efectuarse, cumpliendo todas las etapas con
normalidad para luego resolver el retiro en Sentencia, considerando que son varios acusados. Normas
que fueron infringidas; toda vez, que la Jueza de la causa, una vez verificada la presencia de las partes en
el juicio, procedió a resolver directamente el retiro de la acusación y emitir Sentencia absolutoria a favor
de todos los inculpados.

iii) Al punto 4, con relación a que se hubiere vulnerado el principio de inmediación, al haber hecho
abandono la autoridad de la sala de audiencia para deliberar, es un hecho que las partes debieron
reclamar oportunamente su saneamiento conforme dispone el art. 407 del CPP, y en su defecto efectuar
reserva de recurrir, salvo los casos comprendidos en los arts. 169 y 370 del CPP. Aspecto que no sucedió;
por lo que, al no haberse agotado los medios de impugnación, no es posible ingresar al fondo de la
cuestión planteada.
iv) Al punto 6, respecto a que la Sentencia se basa en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la
prueba; dicho fallo aplicó la Sentencia Constitucional 0282/2005-R de 4 de abril, es necesario señalar
que para un trato similar a lo resuelto en la sentencia constitucional enunciada, el precedente tiene que
resolver una situación y hechos similares; sin embargo, del examen del mismo se tiene que el acusador
particular interpuso el desistimiento a favor de una coimputada, aplicándose en consecuencia, lo
dispuesto en la parte in fine del art. 103 del CP; empero, en el caso presente, el acusador particular
interpuso retiro de la acusación sólo con respecto a uno de los acusados. Por cuanto, la Sentencia
Constitucional no podía ser aplicada como precedente vinculante.

III. FUNDAMENTOS JURIDICOS DE LA VERIFICACIÓN DE LA EXISTENCIA DE CONTRADICCIÓN

Con la finalidad de cumplir la tarea de unificar la jurisprudencia contenida en el Auto de Vista ahora
impugnado; a continuación se analizará el agravio que fue denunciado por el recurrente y admitido en el
Auto Supremo 253/2015-RA-L de 3 de junio, relativo a que el Auto de Vista impugnado incurrió en
escasa y contradictoria fundamentación de los puntos apelados, así como hizo una incorrecta valoración
e interpretación tanto de las normas descritas como en la jurisprudencia citada, además de resolver
aspectos no demandados en la apelación. En consecuencia, en revisión de la Resolución dictada por el
Tribunal de alzada, corresponde dilucidar si los extremos denunciados son evidentes y si constituyen
contradicciones con los precedentes invocados y/o vulneraciones de derechos fundamentales, a fin de
dejar sin efecto o declarar infundado el recurso intentado.

III.1.Identificación de los precedentes contradictorios invocados relativos a la debida fundamentación y


valoración probatoria en los fallos emitidos en alzada.
El recurrente invoca los precedentes contradictorios contenidos en los Autos Supremos 410 de 20 de
octubre de 2006, 132 de 31 de enero de 2007, 431 de 15 de octubre de 2005, 82 de 30 de enero de
2006, 314 de 25 de agosto de 2006 y 207 de 28 de marzo de 2007.

El Auto Supremo 410 de 20 de octubre de 2006, dispone lo siguiente: “La Corte Suprema de Justicia de
Bolivia ha sentado la línea jurisprudencial vinculante en sentido de que en el marco del Código de
Procedimiento Penal, acorde con la Doctrina Penal moderna, establece la necesidad de que los fallos
emitidos por los jueces de sentencia y apelación sean emitidos con el fundamento y la motivación
suficiente para garantizar la efectivización de manera real, el derecho que tienen los sujetos procesales
de impetrar la revisión del fallo a efectos de conocer el razonamiento científico que lleva a pronunciar los
fallos, de una determinada manera sea por condena o absolución o por la improcedencia o anulación
entratándose de tribunales de apelación.

La escasa o contradictoria fundamentación conlleva violación a derechos y garantías constitucionales tal


cual lo establecen los artículos 370 inciso 5), 124 y 398 del Código de Procedimiento Penal, artículos 8.2
inciso h) de la Ley Nº 1430 de 11 de febrero de 1993 (Pacto de San José de Costa Rica) y artículo 14.5 de
la Ley Nº 2119 de 11 de septiembre de 2000 (Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos), normas
legales que expresamente consagran el derecho que tiene toda persona a conocer en detalle los
fundamentos de las resoluciones impugnadas esto a objeto de que compruebe la inobservancia de la ley
o su errónea aplicación, garantizando de esta manera el debido proceso como fundamento esencial del
Derecho Procesal Penal moderno.

(…)
Finalmente, el Tribunal de alzada, de acuerdo al imperio de lo dispuesto por el artículo 398 del Código de
Procedimiento Penal que dispone; ‘Los tribunales de alzada circunscribirán sus resoluciones a los
aspectos cuestionados de la resolución’, en consecuencia, no pueden considerar otros aspectos
procesales que ameriten obrar en forma ‘ultrapetita’ en aplicación del principio de ‘legalidad’ que obliga
a los Tribunales de alzada a observar estrictamente esta disposición, a no ser que se evidencien
violaciones a derechos y garantías constitucionales, vicios insubsanables no sujetos a convalidación
contenidos en los artículos 169 inciso 3) y 370 del Código de Procedimiento Penal; lo contrario
significaría actuar en vulneración a la garantía constitucional del ‘debido proceso’, tal el caso de autos
que el Tribunal de alzada, resuelve aspectos no reclamados por el apelante de la sentencia”.

En el mismo sentido se desarrolló en la doctrina legal del Auto Supremo 132 de 31 de enero de 2007, de
la siguiente forma: “Como resultado de las contradicciones jurídicas halladas precedentemente se
determina con precisión que el Tribunal de apelación al pronunciar su resolución debe fundamentar los
aspectos de derecho aplicando la norma legal pertinente, en caso de incumplimiento, esta situación se
convierte en defecto absoluto, porque desconoce el artículo 124 del Código de Procedimiento Penal y
atenta contra los principios del debido proceso y la tutela judicial efectiva.

Que conforme al precepto consagrado en el artículo 31 de la Constitución Política del Estado, que hace a
la reserva legal para el nacimiento de la competencia, norma de la cual dimanan las leyes sustantivas
previstas tanto en la Ley de Organización Judicial y en la norma especial aplicable a la materia: Código de
Procedimiento Penal, queda claro que el Tribunal de Apelación tiene limitada su competencia por el
artículo 398 con relación al 413, ambos del nombrado Código Adjetivo Penal, instancia que se encuentra
impedida de considerar y resolver otro aspecto distinto a los puntos impugnados en el recurso de
apelación restringida, menos puede acomodar su actuar fuera de lo pedido por el recurrente, aspecto
que constituye defecto absoluto porque desnaturaliza el recurso y contraviene la propia competencia del
Tribunal. Ahora bien, si el Tribunal de Alzada se inclina por aplicar el artículo 15 de la Ley de Organización
Judicial, se concluye que el Tribunal de Apelación no podrá revisar de oficio los actos procesales o
resoluciones cuando no haya solicitud expresa de subsanar un defecto relativo; sólo podrá revisar actos
procesales o resoluciones que constituyen defectos absolutos, subsumiendo con esta actuación su
proceder en las previsiones de los artículos 169 y 170 del precitado Procedimiento Penal.

Se ratifica por tanto que el Tribunal de alzada tiene facultad para rectificar el error de derecho, según el
artículo 314 del Código de Procedimiento Penal, pero no proceder con actuaciones de oficio, que
atentarían contra los principios del debido proceso y la tutela judicial efectiva”. Doctrina que fue
desarrollada en similares términos por los Autos Supremos 431 de 15 de octubre de 2005, 314 de 25 de
agosto de 2006.

El Auto Supremo 207 de 28 de marzo de 2007, complementó la jurisprudencia sentada por las
Resoluciones glosadas precedentemente, estableciendo que: “La exigencia de motivación es una
garantía constitucional de justicia, fundada en el régimen republicano de gobierno que, al asegurar la
publicidad de las razones que tuvieron en cuenta los jueces para pronunciar sus sentencias, permiten el
control del pueblo, sobre su conducta, resguardando con ello a los particulares y a la colectividad contra
las decisiones arbitrarias de los jueces; la motivación responde también a otros fines, ya que podrán los
interesados conocer las razones que justifican el fallo y decidir su aceptación o fundar su impugnación
por los medios que la ley concede. Al mismo tiempo brinda al Tribunal de alzada el material necesario
para ejercer su control y finalmente sirve para crear la jurisprudencia, entendida como el conjunto de las
enseñanzas que derivan de las sentencias judiciales.

De ahí que la motivación de los fallos emergentes de los recursos, debe ser expresa, clara, legítima y
lógica.
a) Expresa: Porque el Tribunal, no puede suplirla por una remisión a otros actos, o a las constancias del
proceso, o reemplazarlas por una alusión de la prueba. La ley exige que el juzgador consigne las razones
que determinan su decisorio, expresando sus propias argumentaciones de modo que sea controlable el
iter lógico seguido por él, para arribar a la conclusión.

b) Clara: En la resolución, el objeto del pensar jurídico debe estar claramente determinado, de manera
que produzca seguridad en el ánimo de quienes la conozcan, aun por los legos.

c) Completa: La exigencia comprende a todas las cuestiones planteadas por las partes en los diferentes
recursos que se analizan, y a cada uno de los puntos decisivos que justifican cada conclusión. El Tribunal
está obligado a considerar todas las cuestiones esenciales o fundamentales que determinan el fallo. En
este sentido, cualquier aspecto de la indagación susceptible de valoración propia, asume individualidad a
los fines de la obligación de motivar y sobre la base del principio de exhaustividad habrá falta de
motivación, cuando se omita la exposición de los razonamientos efectuados sobre un punto esencial de
la decisión y sobre los hechos secundarios alegados en el mismo, porque la obligación de motivar
alcanza también a ellos en cuanto comprenden el iter a través del cual el Tribunal llega a la conclusión
sobre la causa petendi.

La motivación de los fallos emergentes de los recursos, para ser completa, debe referirse al petitum y al
derecho, analizando la resolución impugnada y expresando las conclusiones a las que se arribe luego de
un examen sobre la veracidad de las denuncias formuladas, resolver apartándose del petitum significa
que el fallo incurre en un vicio de incongruencia.
El vicio de incongruencia como desajuste entre el fallo judicial y los términos en los que las partes han
formulado su pretensión o pretensiones, en definitiva constituyen el objeto del recurso. Al conceder
más, menos o cosa distinta a lo pedido, el órgano judicial incurre, en las formas de incongruencia
conocidas como ultra petita, citra petita o extra petita partium.

d) Legítima: La legitimidad de la motivación se refiere tanto a la consideración de las denuncias


formuladas, como a la obligación de revisar ex oficio la legitimidad del proceso. Por lo tanto, el fallo que
se funda en la consideración de cuestiones alejadas del objeto particular del recurso deducido, no esté
debidamente motivada.

e) Lógica: Finalmente se exige que la sentencia cumpla con las reglas de logicidad, de ahí que el
Tribunal valorará las cuestiones formuladas de un modo integral, empleando el razonamiento inductivo,
verificando la observancia de las reglas de la sana crítica y exponiendo los razonamientos en que se
fundamenta la decisión; es decir, sustentándolos en las reglas de la lógica, psicología y experiencia.

Cuando a tiempo de emitir un decisorio, los Tribunales no observan los presupuestos señalados supra,
incurren en vicios absolutos que atenta contra al derecho a la defensa y al debido proceso, debiendo la
autoridad jurisdiccional dictar sus resoluciones debidamente motivadas, guardando coherencia entre la
parte considerativa y la dispositiva, esto es sin incurrir en contradicciones, en desorden de ideas,
yuxtaposición numerativa de folios o de afirmaciones formuladas mecánicamente, o en una frondosa,
enrevesada y superficial acumulación de disgresiones sin mayor relación con el caso a resolver, una
resolución resulta insuficientemente motivada cuando en el caso concreto resulta superficial y/o
unilateral o cuando los argumentos esgrimidos resultan contradictorios antagónicamente, o cuando se
detectan vicios de razonamiento o de demostración (falacias o paralogismos), en todo caso la redacción
debe guardar claridad explicativa, no siendo una exigencia que los decisorios sean extensos o
ampulosos”.
Por su parte, el Auto Supremo 82 de 30 de enero de 2006, con relación a la valoración de la prueba en
alzada explicó: “Que de acuerdo con la nueva concepción doctrinaria, la apelación restringida es el
medio legal para impugnar errores de procedimiento o de aplicación de normas sustantivas en los que se
hubiera incurrido durante la substanciación del juicio o la sentencia; no siendo la resolución que resuelve
la apelación restringida el medio impugnativo idóneo para revalorizar la prueba o revisar cuestiones de
hecho a cargo de los jueces o Tribunales inferiores, sino para garantizar los derechos y garantías
constitucionales, los tratados internacionales, el debido proceso y la correcta aplicación de la Ley.
Consecuentemente es preciso que los Tribunales de sentencia y apelación en el tratamiento de la
subsunción del tipo penal a la conducta del o los imputados lo realicen con el cuidado y sobretodo con
verdadero rigor científico-penal a fin de no incurrir en errores como en el caso de autos en el cual la
conducta del imputado se subsume erróneamente en la agravante establecida en el artículo 310 inciso 4)
del Código Penal y por el cual fue injustamente condenado con una pena mayor.

Por otra parte, los Tribunales de sentencia y apelación deben seguir la línea doctrinal vinculante
establecida por este alto Tribunal de justicia en varias resoluciones emitidas en sentido de que es una
exigencia del nuevo sistema de enjuiciamiento en base al sistema acusatorio de que las resoluciones se
encuentren debidamente fundamentadas a fin de no incurrir en defectos o en restricciones de derechos
fundamentales de las partes”.

III.2. Determinación de presunta existencia de contradicción entre el Auto de Vista recurrido y los
precedentes contradictorios recientemente glosados.

La temática a abordar en el presente análisis, de acuerdo al motivo denunciado se centrará básicamente


en detectar si el Auto de Vista impugnado incurrió en escasa y contradictoria fundamentación de los
puntos apelados, incluyendo aspectos que a criterio del recurrente, nunca fueron impugnados, actuando
de manera ultra petita.
Lo anterior, el recurrente denuncia, bajo el argumento que en el recurso de apelación restringida
presentada por la acusadora particular, se impugnaron tres aspectos, como son: a) Inobservancia y
errónea aplicación de la ley sustantiva y adjetiva, refiriendo que el Juez a quo equivocó los conceptos de
desistimiento de la acción y retiro de la acusación, este último contenido en el art. 342 parte in fine del
CPP; equivocando los alcances de los arts. 103 del CP y 363 inc. 1) del CPP; b) Insuficiente y
contradictoria fundamentación, arguyendo que la Jueza confundió la interpretación del art. 342 del CPP,
con el 103 del CP, manifestando que la base de la Sentencia fue la SC 0282/2005-R; y, c) Que, la
Sentencia se basó en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la prueba, al tomar como pruebas
una Sentencia dictada por el Tribunal Primero de Sentencia y la SC 0282/2005-R de 4 de abril, indicando
que éstas no podían ser tomadas como jurisprudencia vinculante aplicable al caso, porque se refieren al
desistimiento de la acción penal y no al retiro de la acusación.

Agrega que no obstante que la impugnación presentada por la querellante se basaba en esos tres
aspectos reclamados, el Auto de Vista resolvió cinco puntos, en los siguientes términos, como son: 1)
Inobservancia o errónea aplicación de las leyes sustantivas y adjetivas; 2) Que la denuncia no puede ser
confundida con la acusación; punto que a criterio del recurrente, fue respondido de manera insuficiente
en su fundamentación, llegando a concluir que la Jueza a quo realizó una errónea y excesiva
interpretación del art. 103 del CP, aplicable a los arts. 342 y 363 inc. 1) del CPP, haciendo una incorrecta
interpretación de los términos retirar y desistir, sin explicar la forma en la que debe hacerse la
interpretación del art. 103 del CP y menos definir jurisprudencial o doctrinalmente ambos términos. De
donde se evidencia que, los Vocales fueron quienes incurrieron en una incorrecta interpretación tanto
del art. 103 del CP, como de la jurisprudencia constitucional citada por ellos mismos en el Auto de Vista
ahora recurrido, utilizando la SC 0443/2004-R referida al abandono de la querella por inasistencia del
querellante a la audiencia de conciliación, conforme establece el art. 281 del CPP, y aplican también la SC
0101/2006-R; 3) Que de conformidad al art. 379 del CPP, la Jueza debió aplicar las reglas del juicio
ordinario penal, debiéndose sustanciar de acuerdo al título II, Capítulos I, II y III del CPP; sin que la
apelación hubiere hecho mención a dicho artículo; 4) Que la Jueza a quo habría vulnerado el principio de
inmediación al haber hecho abandono de la sala de audiencia, otro extremo inexistente en la
impugnación; toda vez, que la misma en el punto cuatro, se refiere a precedentes contradictorios; y, 5)
Insuficiente y contradictoria fundamentación; otro tema inexistente, porque en ese punto, la apelación
se refiere expresamente al petitorio.
A efectos de arribar a una conclusión valedera que otorgue una respuesta enmarcada en la legalidad y
que se encuentre debidamente motivada, resulta necesario remitirnos a los puntos que efectivamente
fueron apelados por la acusadora particular a tiempo de plantear su recurso de alzada, para luego
verificar si todos los aspectos impugnados fueron resueltos por los Vocales, de manera cabal y motivada;
sin incurrir en errónea o carente motivación, como tampoco haber actuado ultra petita, tal como se
denuncia en el presente recurso.

En ese orden, se acredita que la acusadora particular a tiempo de plantar su recurso de apelación
restringida contra la Sentencia de mérito, denunció los siguientes extremos:

1. Inobservancia de las leyes sustantiva y adjetiva y aplicación errónea de las mismas.

1.1 Se equivocó el alcance del último párrafo del art. 103 del CP, cuyo texto señala que, la renuncia o el
desistimiento a favor de uno de los participantes del delito, beneficia a los otros; confundiendo el
desistimiento (jamás formulado por parte suya) con el retiro de la acusación, contenida en el último
párrafo del art. 342 del CPP.

1.2 Uno de los fundamentos de la Sentencia impugnada es el art. 363 inc. 1) del CPP; sin embargo, se
entiende que este beneficio es aplicable únicamente ante la existencia de un solo imputado, pues
lógicamente un juicio no podrá continuar si ya no existe parte contraria, pero siendo que la parte
contraria o querellada está compuesta por más de uno, como sucedió en autos, mal podría beneficiar a
todos, y entonces el juicio oral debería sustanciarse conforme a procedimiento y continuar
determinándose la absolución únicamente de Edgar Rony Peinado Gonzáles por efecto del retiro de la
acusación que pesaba sobre él; y dictarse sentencia condenatoria contra los demás coimputados, si la
prueba de cargo lo ameritaba.

1.3 La denuncia no puede ni debe ser confundida con la acusación, pues ésta es la que pone en
conocimiento de la autoridad policial o judicial, la existencia de un hecho delictuoso o un delito; empero,
el denunciante no acusa ni asume el rol de acusador, como sucede con la querella. De donde se
demuestra que el desistimiento y el retiro parcial de la acusación, son dos institutos diferentes. El
primero importa la renuncia a la acción o al derecho de accionar, lo que no ocurre con el segundo, que
importa la renuncia de carácter estrictamente procesal, y por ello, se concluye que el Juez de Sentencia
efectuó una mala interpretación de las figuras jurídicas, violando el debido proceso por errónea
aplicación de los arts. 329, 344 y 379 del CPP, y así lo respalda la SC 0169/2005-R de 28 de febrero.

1.4 De acuerdo a lo establecido por el art. 308 inc. 4) del CPP, la extinción de la acción penal sea pública
o privada, es una excepción de previo y especial pronunciamiento; por tanto, debería tramitársela
conforme a lo dispuesto por el art. 345 del CPP y no disponerla en Sentencia, como sucedió en el caso.
Así la parte agraviada con la determinación de esa excepción podría haber planteado apelación
restringida, para su resolución en la misma Sentencia.

1.5 Conforme dispone el art. 379 del CPP, debieron aplicarse las reglas del juicio ordinario penal; sin
embargo, no se cumplieron las reglas contenidas en el Título II, Capítulos I, II y III del precitado Código,
vulnerándose el procedimiento, ya que correspondía proseguir con la lectura de la acusación y auto de
apertura; empero, la Jueza determinó resolver el retiro de la acusación a favor del imputado Edgar Rony
Peinado Gonzáles, violando los pasos determinados por el art. 344 del CPP para el juicio oral, porque
después de instalar la audiencia, se abortó abruptamente el procedimiento para considerar de oficio el
retiro de acusación, dictando Sentencia absolutoria sin oír la acusación particular, ni considera ninguna
prueba, mucho menos agotar debates, atentando el principio de oralidad y el derecho a ser oída en
juicio oral.

1.6 Se lesionó el principio de inmediación del juicio oral, al haber el Juez, hecho abandono de la sala de
audiencia por diez minutos aproximadamente, anunciando que era para consultar sobre la prueba
aportada por los co-imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra y Javier Vera Rocha, a efectos del
desistimiento sostenido por ellos, viciando de nulidad dicho acto procesal.

2. Insuficiente y contradictoria fundamentación.

3.2 La fundamentación de la Sentencia es contradictoria, puesto que confunde la interpretación del art.
342 (última parte) del CPP con el 103 del CP, cuando señala que la renuncia o desistimiento a favor de
uno de los participantes beneficia a los otros, concluyendo además que el retiro de la acusación
formulado a favor de Edgar Rony Peinado Gonzáles beneficia también a los otros dos co-imputados,
basándose además en la SC 0282/2005-R, relativa a la extinción; y en una aparente sinonimia extraída de
la definición genérica que hace el tratadista Guillermo Cabanellas que establece el retiro como sinónimo
de desistimiento de una demanda, como su ello fuera una verdad absoluta.

3. Sentencia basada en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la prueba.


3.1 La Sentencia se sustentó en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la prueba, puesto que
determinó la absolución de los imputados Omar Gonzalo Rojas Zegarra y Javier Vera Rocha, basándose
en un inexistente desistimiento, cuando más bien se trató de un retiro de acusación particular a favor,
únicamente de Edgar Rony Peinado Gonzáles.

3.2 La Sentencia pronunciada por el Tribunal Primero de Sentencia y la SC 0282/2005-R de 4 de abril de


2005, no podían ser consideradas como jurisprudencia aplicable al caso ni tener efectos vinculantes,
debido a que la primera se refiere expresamente a un desistimiento de la acción penal formulado por los
querellantes a favor de un co-imputado; y el caso que nos ocupa, es un retiro parcial de una acusación; al
igual que la Sentencia Constitucional mencionada, que se refiere a un desistimiento de la acción penal a
favor de una coimputada y no al retiro de la acusación.

Ahora bien, los puntos impugnados por la acusadora particular Gabriela del Pilar Vargas Salcedo, para
fines pedagógicos, en la presente Resolución, fueron desglosados en varios incisos dentro de los tres
subtítulos consignados en el memorial de apelación, los cuales en efecto se encuentran denunciados, tal
como sostiene el recurrente en su recurso de casación, en tres partes claramente identificadas por él. Lo
cual no implica ni obliga a ninguna autoridad a mantener el mismo esquema para la resolución del caso
concreto.

Al respecto, cabe señalar que las autoridades judiciales, sin duda, se encuentran constreñidas al
resguardo del debido proceso en todos sus elementos, entre otros, el de la debida fundamentación,
durante la tramitación de los casos sometidos a su conocimiento, ajustando su actividad jurisdiccional al
principio de legalidad y cuidando que los mismos se desarrollen sin vicios de nulidad. Empero, ello no
implica que se encuentren constreñidos a mantener una estructura determinada a tiempo de emitir sus
fallos; pues dichas autoridades gozan de total autonomía e independencia en el ejercicio de sus
funciones; por lo tanto, tienen la liberalidad de pronunciar una resolución organizándola de la forma que
consideren más comprensible a la sociedad. En ese entendido, no se encuentran obligados a mantener
similar estructura que la apelación restringida; pues la labor de resolución de lo denunciado sin incurrir
en falta de respuesta a los puntos impugnados ni actuar ultra petita, debe cuidar que se encuentre
debidamente motivada, otorgando las razones que llevaron a asumir una determinada decisión,
acatando sagradamente las previsiones contenidas en el art. 398 del CPP, esto es, circunscribiendo la
determinación a los aspectos cuestionados de la resolución, sin que ello amerite otorgar más allá de lo
pedido, lo contrario conllevaría a la violación de derechos fundamentales y/o garantías constitucionales.

Así, subsumiendo lo señalado en la doctrina legal aplicable invocada por la parte recurrente al caso
concreto, se acredita que el Tribunal de alzada resumió los puntos impugnados en la apelación
restringida en cinco, los cuales se encuentran expresamente detallados en el Considerando II del Auto de
Vista ahora impugnado, los cuales fueron, todos extraídos de la impugnación y resueltos en el siguiente
Considerando en ese mismo orden, de la siguiente manera:

i) A los puntos 1 y 5, relativos a la inobservancia y errónea aplicación de las leyes sustantivas y adjetivas
porque la Jueza a quo hubiera mezclado los alcances del último párrafo del art. 103 del CP y confundiría
el desistimiento que jamás formuló con el retiro de la acusación, contenido en el último párrafo de art.
342 del CPP, siendo dos institutos diferentes; responde en sentido que el último párrafo del art. 342 del
CPP dispone que la acusación podrá retirarse en cualquier momento del juicio, hasta antes de la
deliberación del tribunal. Por su parte, el art. 363 inc. 1) del mismo Código dispone que se dictará
Sentencia absolutoria, cuando no se hubiere probado la acusación o esta fue retirada del juicio. De
donde se verifica que ambas normas emplean el término retirar, disponiendo que el retiro de la
acusación puede ser efectuado en cualquier momento del juicio, hasta antes de la deliberación del
Tribunal, circunstancia que dará lugar a que se dicte sentencia absolutoria.

El art. 380 del CPP prevé que el querellante podrá desistir de la acción en cualquier estado del proceso;
pero, quedará sujeto a la responsabilidad emergente de sus actos anteriores. El desistimiento producirá
la extinción de la acción penal; el art. 27 del mismo Código establece que la acción penal se extingue por
desistimiento o abandono de la querella, respecto de los delitos de acción privada. De donde se extrae
que el desistimiento de la querella en delitos de acción privada, puede ser efectuado en cualquier estado
del proceso, circunstancia que producirá la extinción de la acción penal.

De lo glosado se establece que para el Código de Procedimiento Penal, no es lo mismo desistir de la


acción que retirar la acusación, debiendo considerarse además que cuando se trata de delitos de acción
privada, la acusación no es sólo una forma a través de la cual, la víctima tiene participación en el
proceso, sino que constituye la base que debe ser probada en juicio oral. Es decir, que en la acción
privada es el querellante quien tiene la carga de la persecución penal.

Ahora bien, el último párrafo del art. 103 del CP, dispone que la renuncia o desistimiento a favor de uno
de los participantes del delito, beneficia a los otros, ello no puede ser relacionado al retiro previsto en
los arts. 342 parte in fine y 363 inc. 1) del CPP; toda vez, que conforme se desarrolló precedentemente,
ambos tiene efectos diferentes, por lo que, la Jueza a quo no puede entremezclar los términos jurídicos
del Código de Procedimiento Penal, afirmando que ambas figuras son sinónimas, sin realizar una
interpretación de las normas ni considerar las características del caso. No pudiendo extender la
interpretación del art. 103 del CP, para efectos desfavorables a otros supuestos no contenidos en la
misma, en el caso presente, en perjuicio de la víctima, quien solicitó el retiro de la acusación sólo con
relación a uno de los co-imputados.

Por lo que, la Sentencia apelada vulnera el principio de igualdad de las partes, porque solo resguarda los
intereses que benefician a los acusados y no vela por los derechos y garantías de la víctima.
Agrega en la parte final que dichos fundamentos responden también al segundo punto, en que se
resumió la denuncia relativa a que la denuncia no podría ser confundida con la acusación.

ii) Al punto 3 referido a que de conformidad al art. 379 del CPP, la Jueza a quo debió aplicar las reglas
del juicio ordinario penal, se tiene que de conformidad con lo preceptuado por el art. 314 del citado
Código, las excepciones y las peticiones o planteamiento de las partes, deben tramitarse en la vía
incidental sin interrumpir la investigación. Por su parte, el art. 345 del adjetivo penal, a su vez, dispone
que las cuestiones incidentales serán tratadas en un solo acto, a menos que el tribunal resuelva hacerlo
en sentencia. No obstante lo cual, esta opción no puede ser aplicada de manera aislada en el presente
caso, al contrario, debe ser adecuada a lo dispuesto por el art. 363 inc. 1) del CPP, cuyo texto dispone
que se dictará sentencia absolutoria cuando no se hubiera probado la acusación o ésta haya sido retirada
del juicio, es decir, que el juicio oral debió efectuarse, cumpliendo todas las etapas con normalidad para
luego resolver el retiro en Sentencia, considerando que son varios acusados. Normas que fueron
infringidas, toda vez que la Jueza de la causa, una vez verificada la presencia de las partes en el juicio,
procedió a resolver directamente el retiro de la acusación y emitir sentencia absolutoria a favor de todos
los inculpados.

iii) Al punto 4, con relación a que se hubiera vulnerado el principio de inmediación, al haber hecho
abandono la autoridad de la sala de audiencia para deliberar, es un hecho que las partes debieron
reclamar oportunamente su saneamiento conforme dispone el art. 407 del CPP, y en su defecto efectuar
reserva de recurrir, salvo los casos comprendidos en los arts. 169 y 370 del CPP. Aspecto que no sucedió,
por lo que al no haberse agotado los medios de impugnación, no es posible ingresar al fondo de la
cuestión planteada.

iv) Al punto 6, respecto a que la Sentencia se basa en hechos inexistentes y valoración defectuosa de la
prueba; dicho fallo aplicó la SC 0282/2005-R de 4 de abril, es necesario señalar que para un trato similar
a lo resuelto en la sentencia constitucional enunciada, el precedente tiene que resolver una situación y
hechos similares; sin embargo, del examen del mismo se tiene que el acusador particular interpuso el
desistimiento a favor de una coimputada, aplicándose en consecuencia, lo dispuesto en la parte in fine
del art. 103 del CP, empero, en el caso presente, el acusador particular interpuso retiro de la acusación
sólo con respecto a uno de los acusados. Por lo que, la Sentencia Constitucional no podía ser aplicada
como precedente vinculante.

Puestas así las cosas, resulta no ser evidente que el Tribunal de alzada hubiera actuado ultra petita; pues
si bien estructuró su resolución de una manera no idéntica a los subtítulos impugnados en el recurso de
apelación restringida, empero, sin duda respondió a lo demandado sin hacerlo más allá de lo
demandado, pues se denota que el recurrente falta a la verdad, incurriendo en una deslealtad procesal,
por las siguientes razones:

-No es cierto que el Tribunal de alzada hubiere determinado de manera ultra petita la aplicación de lo
preceptuado por el art. 379 del CPP, señalando que el juicio oral debió haberse sustanciado conforme a
dicho precepto; puesto que en el memorial de la apelación, dicho extremo fue expresamente reclamado,
tal como consta en la foja 2 de dicho recurso y en el punto 1.5 resumido en los puntos apelados por la
presente Resolución.

-La supuesta vulneración al principio de inmediación es otro extremo que fue denunciado en la
apelación, tal cual consta en la página 3, así como el punto 1.6, de los puntos impugnados resumidos por
este fallo; el que fue respondido además de manera motivada y coherente a la normativa legal vigente,
en sentido que no se activó oportunamente dicho reclamo, procurando su saneamiento ni se realizó
reserva de recurrir. Por tanto, al no haberse agotado este mecanismo de defensa o instancia procesal, se
rechaza el ingreso al fondo de la cuestión planteada.
-La denuncia sobre la insuficiente y contradictoria fundamentación de la Sentencia, igualmente mereció
impugnación expresa; es más, dicho aspecto fue reclamado a través de un subtítulo independiente,
identificado como 2, tanto en la apelación como en la presente Resolución. Puesto que se acredita que
en el resumen realizado por el Auto de Vista recurrido, a tiempo de exponer los puntos reclamados, se lo
consignó en el punto 5; el cual fue resuelto en dos partes distintas de la Resolución, primero de manera
conjunta al punto 1, en el que se determina la forma de aplicación de la normativa impugnada; y en el 6,
resuelto con relación a la inaplicabilidad de la jurisprudencia empleada en la Sentencia, por no ser
precedente vinculante al ser fundamento fáctico diferente al caso en cuestión.

Entonces de lo señalado, es posible concluir que las autoridades emisoras del Auto de Vista que se
denuncia mediante el presente recurso, sujetaron su accionar a lo preceptuado por el art. 398 del CPP,
circunscribiendo su Resolución a los aspectos cuestionados de la Sentencia; resguardando el principio de
continencia procesal. A más de lo cual, tampoco se detecta errónea ni carente fundamentación a tiempo
de la resolución de lo cuestionado, al contrario, se garantizó el debido proceso, cuidando de no obrar en
forma ultra petita, pues como se demostró, todos los aspectos atendidos del fallo de alzada,
respondieron exactamente a las denuncias impetradas; sin tener mayor relevancia el que lo hubieran
hecho enumerando las mismas de una forma diferente a la realizada por la apelante; siempre y cuando,
satisfaga la pretensión de las partes, ajustada siempre a los principios de legalidad y justicia; acogiendo
las exigencias impuestas por el Auto Supremo 207 de 28 de marzo de 2007.

De modo tal, que la emisión del fallo en alzada fue expreso, habida cuenta que consignó exactamente los
aspectos cuestionados, pasándolos a continuación a resolver todos ellos, otorgando las razones para
haber asumido tal determinación; completo porque se analizaron todas las impugnaciones, ajustando los
Vocales su accionar a lo prescrito por el art. 398 del CPP, atendiendo todas las cuestiones esenciales o
fundamentales que determinan el fallo, otorgando la base legal necesaria que lo sustente; legítimo; por
cuanto, ajustaron su accionar a dicho principio, demostrando que la decisión asumida nace de las
normas legales que se desglosan e interpretan adecuadamente; cumpliendo con las reglas de la
logicidad; por lo que, corresponde la declaratoria de infundado del motivo recientemente analizado.
Finalmente, es posible detectar en el motivo analizado que de manera escueta, el recurrente señala que
el fallo de alzada no es legítimo porque se funda en la consideración de cuestiones alejadas del objeto y
no es lógico porque, supuestamente, no valora las circunstancias del proceso, de forma integral.

Con relación a ello, cabe resaltar que no resulta suficiente denunciar supuestos errores en el fallo de
alzada, sin demostrar en qué consistieron los mismos exactamente, pues el señalar la falta de valoración
de circunstancias del proceso de forma integral, no resulta coherente; al no poderse desentrañar cuál es
la finalidad de dicho reclamo, tampoco cuales son las circunstancias del proceso no valoradas; pues si
bien, al Tribunal de alzada le corresponde revisar la logicidad de la valoración probatoria realizada por el
A quo, sin incurrir en revalorización de la misma; sin duda a quien recurre en reclamo de este aspecto,
está en la obligación de identificar adecuadamente en qué parte del fallo de alzada se hubiere incurrido
en revalorización y cuál es la forma correcta de resolución, lo que no se verifica en el caso concreto; e
impide ingresar a analizar un tema plantado de manera abstracta, sin haber asentado el reclamo en
determinados actos.

Con relación al tema de fondo, relativo a que el Auto de Vista habría señalado que la Jueza A quo realizó
una errónea y excesiva interpretación del art. 103 del CP, aplicable a los arts. 342 y 363 inc. 1) del CPP; lo
cual tacha de constituir una incorrecta interpretación entre los términos retirar y desistir; cabe señalar
que no se invocó ningún precedente contradictorio con el cual se pudiera cumplir la labor de contraste a
efectos de determinar que en un hecho similar, el sentido jurídico que se asignó en el Auto de Vista
recurrido fue distinto o no coincida con el del precedente, sea por haberse aplicado normas distintas o
una misma norma con diverso alcance, por cuanto , como se tiene del desarrollo expuesto en el
apartado III.1 de la presente Resolución, los Autos Supremos invocados y admitidos para su respectivo
contraste jurisprudencial, difieren en cuanto a la problemática procesal que resolvieron (ausencia de una
debida y suficiente fundamentación), con la denuncia de errónea y excesiva interpretación de las normas
penales descritas por parte del Tribunal de alzada, formulada en el recurso de casación en estudio.
Aspecto que impide en definitiva ingresar al análisis de lo demandado.
Por todo lo expuesto, al no haberse detectado contradicción entre el Auto de Vista recurrido y los
precedentes invocados por el recurrente en su recurso de casación, en mérito al entendimiento
desarrollado por este Tribunal, corresponde declarar sin mérito el mismo.

POR TANTO

La Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por el art. 419 del CPP, declara
INFUNDADO el recurso de casación formulado por Omar Gonzalo Rojas Zegarra, cursante de fs. 134 a
141.

Regístrese, hágase saber y devuélvase.

Firmado

Magistrada Relatora Dra. Maritza Suntura Juaniquina


Magistrada Dra. Norka N. Mercado Guzmán

Secretario de Sala Cristhian G. Miranda Dávalos

SALA PENAL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA