You are on page 1of 3

1 Timoteo 4:16

Esta mañana compartí con el Staff de la Iglesia algunos pensamientos sobre 1Timoteo 4:16. El
texto dice literalmente:

Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti
mismo y a los que te oyeren.

Esta es una recomendación dada por Pablo a su hijo en la fe… después de entrenarlo y pasar al
menos una década en su compañía. Si lo analizas verás que tiene algunas particularidades que
creo que nos servirían a ti y a mí.

1. La exhortación es puramente individual y personal… cuando se trata de la doctrina tú tienes que


cuidarte a ti mismo. Cuando llegues delante del Rey no podrás echarle la culpa de tu mala doctrina
a tus maestros o a tus pastores… para eso tienes la Biblia en la mano, el Espíritu Santo en el
corazón y la inteligencia en la cabeza. Por favor, no te dejes engañar/seducir por las doctrinas
erróneas que por allí pululan…

2. Ten cuidado de la doctrina… habla de lo que Timoteo enseñaba… y de lo que creía. El contexto
inmediato habla de la vida piadosa (para lo cual debes ejercitarte)… ¡por supuesto! Piénsalo. La
doctrina es más que un cuerpo de enseñanza aburrida fraguada en los oscuros pasillos de una
oscura biblioteca teológica que aburre hasta los tuétanos al grueso de los mortales que no están
interesados “en cosas profundas”. ¡No! La doctrina es el juego de creencias (todas las creencias)
que te hacen portarte como te portas. Lo que crees de Dios, de la vida, del juicio, de la eternidad,
del dinero, de la familia, del sexo, de la diversión, de la Iglesia, del trabajo… todo eso (y muchísimo
más) constituye la doctrina. Estas creencias están totalmente contenidas en la Biblia… y no
siempre están asociadas (casi nunca) con los conceptos religiosos que se discuten teóricamente en
las Iglesias. La doctrina e hace portarte como te portas… por eso debes tener cuidad con ella.

3. Persiste en ello. No se trata de memorizar algunos versículos… se trata de mantener la


convicción de tus creencias ante los embates desestabilizadores de la vida… ya sea que vengan
“casualmente” o sean arrojados directamente hacia ti por quienes te rodean.

4. La doctrina te salvará a ti y a otros. ¡Un momento! ¿No te suena esto a salvación por obras? Así
sería si el pasaje implicara salvación en el cielo por la eternidad… pero esto sería inconsistente con
el resto de la doctrina. Permíteme proponerte que el contexto sugiere que la doctrina correcta nos
salvará de caer en una vida en la que la piedad no está presente y la impiedad ha tomado control.
La mala doctrina SIEMPRE genera mala vida. Ahhh… a propósito, si enseñas mala doctrina
condenas a los que te escuchan a vivir vidas de muy baja calidad espiritual… ¡cuidado!
Este mundo está lleno de maestros de la Biblia que enseñan cosas raras.

Este mundo está lleno de doctrinas raras. Por eso: ten cuidado de ti mismo… y de la doctrina. ¡Qué
palabras más sabias!

“DOCTRINAS FUNDAMENTALES DE LA IGLESIA PRIMITIVA”

1.- Arrepentimiento: Lucas 24:47, Hechos 2:38, 3:19, 17:30, 2° de Pedro 3:9

2.- Bautismo por Inmersion: en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados: Hechos 2:38,
8:16, 10:48, 19:5, Romanos 6:3,4

3.- Bautismo en el espíritu santo, con la venida o señal de hablar en otras lenguas: Joel 2:29,
Hechos 2:4, 10:46, 19:6, Isaias 28:11

4.- El fruto del espíritu santo: Galatas 5:22,23

5.- Santidad de vida: 1° Ts. 4:7, 1° de Pedro 1:16, Hebreos 12:14

6.- Sanidad Divina: Marcos 16:17,18, Santiago 5:14,15

7.- Milagros: Hechos 3:7,8, 5:16, 19: 11, 12

8.- Dones Espirituales: 1° de Co. 12:7-11

9.- Santa Cena: Exodo 12:14, Mateo 26:26-29, 1° Co. 11:23-26

10.- La Deidad absoluta de Cristo: Isaias 9:6, 7:14, Mateo 1:21-23, Juan 1:1-14, 14:6-11, 20:27-29,
2° de Co. 5:19, Col. 1:15, 2:9, 1° de Tim. 3:16, Ro. 9:5, Tito 2:13, 2° de Pedro 1:1, 1° de Juan 5:20.
11.- La Resurrección y Segunda Venida de Jesucristo

Resurrección: Mateo 28:5-7, Marcos 16:5,6,9,14, Romanos 6:9, 1° de Co. 15:3,4.

Segunda Venida: Hechos 1:1, 1° de Tes 4:14,17, Lucas 21:27, Apc. 16:15, Mateo 16:27

12.- La Infalibilidad de la Palabra de Dios (no de una interpretación particular o privada): Isaias
40:8, Mateo 4:4, Marcos 13:31, Lucas 21:33, 2° de Tim. 3:16, 1° de Pedro 1:23-25, Apc. 22: 18,19