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«Morir es un arte»

No he leído La campana de cristal, novela que Sylvia Plath publicó


con el nombre de Victoria Lucas. El resto de su producción consiste
en dos volúmenes de poemas: The Colossus (<<El Coloso»), publicado
en Inglaterra en 1960, y Ariel, publicado en Londres en la primavera
de 1965, dos años después de su muerte, además de unos cuantos
poemas publicados en Encounter. Algunos de éstos no han sido in-
cluidos en la compilación póstuma. *
Resulta agradable considerar que ningún conjunto de poemas des-
de Defunciones y nacimientos de Dylan Thomas ha producido un im-
pacto tan vívido y perturbador en la crítica y en los lectores ingleses
como el que vemos en Ariel. Los últimos poemas de Sylvia Plath han
pasado ya a la leyenda tanto en calidad de representadores del tono
de la vida emocional de nuestros días como en calidad de únicos por
su brillantez implacable y dura. Los jóvenes que leen nueva poesía
conocerán sin duda -Daddy», «Lady Lazarus» y «Death and Co.»*l,"
casi de memoria, ya que la referencia a Sylvia Plath es constante allí
donde la poesía y las condiciones de su existencia en nuestros días
son sometidas a discusión.
El hechizo no se encuentra del todo en los poemas mismos. El sui-
cidio de Sylvia Plath en 1963, a sus treinta y un años, y la personalidad
de esta joven que había venido desde Massachusetts para estudiar y
vivir en Inglaterra (donde se casó con Ted Hughes, también poeta
notable), son partes vitales de aquél. Para aquellos que la conocieron
y para el amplio círculo de personas que quedó electrizado por sus
últimos poemas y su misma muerte repentina, esta mujer ha signifi-

* Hay que añadir además un volumen de correspondencia. (N. del 7.)


** ... Papá», ...Doña Lázaro» y «Muerte, S. A.», casi todas las versiones que se dan de
los textos poéticos, así como de los títulos proceden de la Antología que de Sylvia Plarh
hizo Jesús Pardo para Plaza y Janés, Barcelona, 1974. (N. del 7.)
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«Morir es un arte .. 335
cado l~ honradez y los riesgos específicos de la condición del poeta. y una imagen destaca por debajo de la superficie de la cetaria
Su estilo p~rsonal, y el precio del horror privado que pagó de ma- donde cayó el padre venático
nera tan evidente para dar con el acabado de la intensidad y el can- entre anaranjadas patas de ánade que madejaban su cabello.]"
dor d..c. sus poemas principales, han cobrado su propia autoridad
dramática. A una escala reducida, los versos ilustran un buen trecho de la tác-
Todo esto hace difícil juzgar los poemas. Quiero decir con esto que tica y la sintaxis de las emociones de Sylvia Plath. Los versos cortos
la vehemencia y la intimidad del verso es tal que alcanza a constituir- están acompasados con un dominio delicado y aparente descuido.
se en una retórica de sinceridad muy poderosa. Los poemas culebrean Las asonancias y las consonancias cruzadas, así como las alteraciones,
entr~ nuestr.as fibras vitales con desnudez orgullosa, desgranando exi- dan tirantez a lo que de otro modo parecería una medición arbitraria.
gen~l~s tan Inme~iatas e imperiosas que el lector, aturdido por la dis- La alusión a La duquesa de Malfi (When 1 took into the fish-pond in
crecion y las evasiones de la rutina de su propia sensibilidad, no puede muy garden, / Methinks 1 see a thing armed with a rake) [Mientras
n:enos de acobardarse. N o obstante, si estos poemas han de cobrar contemplo el estanque de mi jardín / me parece ver a un ser armado
VIda entre nosotros, si existen para algo más que ser exhibidos en el de un rastrillo] está bien conceptuada. Los motivos tocados son aque-
muestrario de la historia de la tensión psicológica de la modernidad, llos que organizan la mayor parte de la poesía de la autora: la genera-
d~ben ser leídos con toda la inteligencia y el escrúpulo que puedan reu- ción de mujeres unidas por la sangre y los muertos que alcanzan a
nrrse. Son poemas demasiado honrados, han costado demasiado para arrastrar a los vivos hasta su vértice sombrío, el personaje del padre
ser orlados con lo mítico. de algún modo siniestro y a medio hacer, el poeta literalmente desan-
Uno de los poemas más sorprendentes de Colossus, «AHthe Death grado y abucheado orondamente por la cruel e intrincada cualidad de
Dears» (e'Todos los bienamados de la muerte»), nos habla de un es- la vida emocional.
queleto que hay en el museo de Cambridge de antigüedades clásicas: «Watercolour of Grantchester Meadow- (<<Pastel: Pradera de Grant-
chester») es explícitamente convencional en montaje y tono. Sin em-
Row they grip us through thin and thick, bargo, al final, esta versión de lo bucólico se sumerge bruscamente en
Tbese barnacle deadt las tinieblas y la histeria enmudecida:
Tbis lady were's no lein
of mine, yet kin she is:sbe'll suck Droll, vegetarian, tbe water rat
Blood and tobístle my marrow clean Saws down a reed and sunmsfrom bis limber grove,
To prooe it. As think now of ber head, Whzle the students stroll or sit,
Hands !aced, in a moony índolence of love-
Prom the mercury-backed glass Black-gowned, but unaware
How in sucb mild air
Mother, grandmother, greatgrandmother
Reach hag hands to haul me in, Tbe owl shall stoop [rom bis terret, the rat cry out.
And an image looms under the fishpond surface
Where the daft father went down [Rara y vegetariana, la rata de agua
With orange duck-feet winnowing bis hair.
sierra una cana y nada de su ágil mata
mientras los estudiantes siéntanse o caen,
manos juntas, en amorosa indolencia:
[¡Cómo nos conmueven en cuerpo y alma togas negras, pregúntense
esos cadáveres de ventosa! como en aire tan suave
La dama no tiene parentesco desciende el búho, ulula la rata escueta.]?"
conmigo, aunque tiene una progenie: succionará
mi sangre y chupará mi tuétano hasta el final
Las togas negras, meramente la vestimenta ordinaria del estudiante
para probarlo. Mientras pienso ahora en su cabeza,
desde el cristal azogado de Cambridge, tienen también la virtud de llamar la atención sobre el
la madre, la abuela, la bisabuela
alargan las manos brujeriles para llevarme consigo
* Este poema no está en la edición señalada. (N. del T)
** De la Antología. (N. del T.)
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luto; lo vegetariano ulula bajo el buido pico de lo carnívoro. Los llón» y «Topos». Estos poetas, junto con Andrew Marvell y los dra-
puntales saltan a la vista: la luna, el agua orlada de carrizos, el búho y maturgos jacobitas, parecen haber tenido un lugar prominente. Pero
la roqueta. Forman una parte del estilo gótico que tan constantemen- el poema final de Colossus, guirnalda de siete partes «Por a Birthday»
te se encuentra bajo la superficie de la poesía lírica inglesa y que ha (vl'ara un cumpleafios»), es inconfundible. Al menos en tres secciones,
sido reincorporado en el verso moderno en virtud de su consonancia <Dark House», «Maenad- y «The Stones» (<<Casa sombría», «Ména-
con los conceptos de lo erótico y la mortalidad propios de los meta- de» y «Las piedras»), Sylvia Plath escribe de una manera enteramente
físicos y los jacobitas. suya. Sólo con ver los últimos seis versos, se advierte -o debiera ad-
Esta tendencia al efecto gótico me parece que debilita mucho de la vertirse- que se encuentra implícita una compulsión formidable y que
poesía temprana de Sylvia Plath y que alcanza incluso la parte madu- se ha arribado a un estilo nuevo y maduro:
ra de su obra. La poetisa utilizaba el goticismo de una manera parti-
Looe is the bone and sinew of my curse,
cular, haciendo de los terrores formales un equivalente de las conmo-
The vase, reconstructed, houses
ciones genuinas y complejas de los sentimientos, aunque no puede
The elusive rose.
negarse el elemento típico de la moda. Sus recursos son, no obstante,
más diversos. Dueña de una rara intensidad y cierta particularidad de Ten fingen shape a bowl for shadows.
respuesta nerviosa -las «inquietantes musas» se colocaron a la iz- My mendings itch. There is nothing to do.
quierda de su cuna «con cabezas cual huevose--, Sylvia Plath prueba I shall be good as new.
diferentes significados simbólicos, diferentes modos de lo concreto,
con que articular lo que resuena tan extraña y claramente en su inte- [Amor es la espina dorsal de mi maldición.
rior. Resulta casi estúpido sacar a relucir las «influencias» cuando se Este jarrón rehecho, alberga
trata de una joven poetisa de tanta honradez y originalidad. Pero la rosa esquiva.
pueden localizarse los impulsos que la guiaron en la búsqueda y en- Diez dedos forman cuenco a las sombras.
Mis remiendos pican. No tengo nada que hacer.
cuentro de la propia voz. Wallace Srevens el primero:
Quedaré como nueva.]"
Death whitens in the egg and out of it.
Sin duda, el buen término de este poema emerge del hecho de que
can see no colour for this wbueness.
White: it is a complexion of tbe mind.
Sylvia Plath ha domeñado su tema esencial, la situación y los contras
emotivos en torno de los cuales luchaba por construir muchos de sus
[Albea la muerte dentro y fuera del cascaron. poemas: el cuerpo sin firmeza ni propiedad, y la resurrección imper-
No veo otro color que esta blancura. fecta y dolorosa de la psique, retrotraída, pusilánime, hasta las hipo-
Blanco: un sesgo de la mente.] cresías de lo terne. Se trata de un tema presente ya en Colossus (<<Two
Views of a Cadaver Room») (<<Dos vistas de una sala de cadáveres»).
o Emily Dickinson, cuya autoridad presta encanto intransigente a Domina, hasta un grado obsesivo, en gran parte de Ariel. Como pro-
un poema como «Spinster» (Solterona): clama Lady Lazarus> (<<Doña Lázaro»):

And round ber house sbe set Dying


Such a barrícade of barb and chek ... 1s an art, like eoerytbing else.
1 do' it exceptionally well.
[Y rodeó su casa
de alambradas y muros impasables.]" 1 do it so it feels like hell.
I do it so it [eels real.
La precisión neutral, táctil, de las observaciones de lo animal y ve- I guess you couid say I ve a callo
getal que encontramos en D. H. Lawrence se reconoce en «Meda-

* De la Antología. (N. del T.) * De laAntología. (N. del T)


..Morir es un arte» 339
338 LAS FICCIONES Y EL PRESENTE

[Morir, [El útero


como todo, un arte es. sacude su vagina la luna
se vacía desde el árbol sin rumbo fijo.
A mí me sale sumamente bien.
«Mujer sin hijos»]"
Lo practico, aunque me sienta mal.
Lo practico y lo siento real.
They have swabbed me clear oi my looíng assotiations.
Es una vocación, usted dirá.]"
Scared and bare on the green plastic-pillowed trolley.
No hace falta impertinencia biográfica para darse cuenta de que la «Tulips»
vida de Sylvia Plath fue frecuentada por el dolor físico, de que a me-
nudo contemplaba las acumuladas conclusiones de su cuerpo y de su [Me han fregado hasta dejarme libre de amantes .contactos.
brío como a trash / To annihilate each decade. [Basura / para aniqui- Asustada, desnuda, sobre el carricoche almohadillado de
lar cada década.] Era perseguida por la maquinaria despedazada y en- plástico verde.
hebrada de la carne, por aquello que tan fácilmente podía romperse y
recomponerse con ingenuidad marchita. La sala del hospital era su t< Tulipanes»l'"
terreno paradigmático:
Es difícil imaginar un precedente del espantoso final de «Medusa»
My patent leather overnight case liJee a black pillbox, (el poema entero es extraordinario):
My husband and child smiling out ofthe family photo;
Tbeir smiles catch onto my skin, Iiule smiling hooks. 1 shall take no bite ofyour body.
Boule in wich 1 Iiue,
[Mi maletín de cuero como una cajita negra de píldoras, Ghastly Vaticano
mi marido, mi hijo me sonríen desde la foto familiar, 1 am sick to death of hot salto
sus sonrisas me punzan la piel, ganchitos sonrientes.]** Creen as ewnucbs. your wishes
Hus at my sin.
Esta quebraza, tan agudamente femenina y contemporánea, es, en Off, off, eely ientacleí
mi sentir, su principal acabado. No dudamos de que esta poetisa será
calibrada y recordada por la expresión gráfica que pergeña. Sylvia Tbere is nothing benoeen uso
Plath prosigue, con una nota intensamente grave y fernínea, lo que
[No tomaré ningún bocado de tu cuerpo,
estaba dado en Estudios de la vida, de Robert Lowell, un libro que la
había impresionado obviamente. Esta nueva franqueza de las mujeres recipiente en que vivo,
Vaticano fantasmal.
respecto de las heridas y cicatrices específicas de su armazón neuro- Estoy enferma hasta la muerte de sal ardiente.
fisiológico es vital en la poesía de Sylvia Plath, tanto como en los Verdes como eunucos, tus deseos
opúsculos de Simone de Beauvoir o en las novelas de Edna O'Obrien abuchean mi pecado.
y Brigid Brophy. Las mujeres toman la palabra como nunca ocurrie- ¡Atrás, atrás, tentáculo anguilado!
ra anteriormente: Nada existe entre nosotros.]

Thewomb La ambigüedad y el d~ble chispazo de penetración del verso final


as
Raules pod, tbe moon son de una riqueza y claridad que sólo puede arrastrar un gran poema.
Discharges itselffrom tbe tree with nowhere to go.
El progreso que se encuentra entre los poe~as tem~r~nos y los ma-
duros es progreso de concreción. Los medios del gOtlCO en general
«Childless Woman»

* De la Antología. IN. del T.) * De la Antología. (N. del 7:)


** De la Amología. (N. del T.) :1-* De la Antología. (N. del 7:)
340 LAS FICCIONES Y EL PRESENTE
«Morir es un arte" 341

con que Sylvia Plath se mostraba tan fluidamente equipada se vuel- La distancia no sirve; tampoco el hecho de que nadie sea «cu~pable
ven singulares para ella y, en consecuencia, ferozmente honrados. Lo de na da». Los hombres muertos gritan desde los .cercados de tejos, El
que había sido estilo pasa a ser necesidad. Y ésta es la necesidad de una
d éll
poeta se convierte en el grito inmenso del silencio e aque os:
mujer joven, soberbiamente inteligente, altamente ilustrada, que habla
de su ser especial, de la tiranía de la sangre y las glándulas, del espasmo H err God, H err Lucifer
nervioso y de la piel sudorosa, la crudeza del sexo y la procreación a Beware
que una mujer está todavía obligada por pertenecer plenamente a su Beware.
condición orgánica. Allí donde Emily Dickinson podía -y; ciertamen- oi
Out the ash
te, estaba obligada a ello- cerrar la puerta a las humillaciones de la carne, 1 ríse with my red hair
y redondear así su particular luminosidad escueta, Sylvia Plath «acep- And 1 eat men like airo
tó plenamente su propia condición». Sólo esto le aseguraría un lugar en
[Herr Dios, Herr Lucifer
la literatura moderna. Sin embargo, da un paso más allá y acepta una Car-
cuidado
ga que no era suya ni natural ni necesariamente.
cuidado.
Nacida en Boston en 1932de padres germanoaustríacos, Sylvia Plath Emergeré de la ceniza
no tuvo contacto personal e inmediato con el mundo de los campos con mi cabello rojo mate,
de concentración. Puedo estar confundido, pero por lo que sé no hay devoraré hombres como aire.]"
nada de judío en sus antecedentes. Pero sus últimos y más grandes
poemas culminan en un acto de identificación, de comunión total Con Aquí, la extrañeza casi superreal de l~s gestos se ajusta.a su lu~ar d~
torturados y masacrados. La poeta se ve a sí misma en: ubicación en virtud de la insistencia evidente del lenguaje y el ntmo,
una suene de El Bosco nutre la rima. . .,
An engine, an engine S 1 . Plath es sólo una unidad dentro de la canudad.de Jovenes
Chuffing me off like a [eur y VIanovelistas y dramaturgos que, no lmp
oetas • lircad os d a m a-
e mngun
AJew te Dachau, Auschwitz, Belsen. P
1 think 1 may well be a Jew. n e, r el a e n , han hecho lo máximo posible por Q
Holocausto contrarrestar
. , 1
la tendencia general a olvidar los campos de muerte. urza, aque
1 began to talk like a jeur.
que no ha tomado parte en los hechos sea el que pue.d~ enfocarlos ra-
The snows 01 the Tyrol, the cleer beer o[ Vienna
Are not very pure or true. cional e imaginativamente; para aquellos que ~os vlv~eron, ~~n p~­
With my gypsy ancestress and my weird luck dido los contornos de la posibilidad y han salido de os con mes e
lo real. , . íf
And my Tarotpack and my Tarot pack Convirtiendo el todo de su autoridad formal y po~tlca en meta ~­
1 may be a bit ofa Jew. a en máscara de lenguaje, Sylvia Plath se vuelve mujer transporta a
: Auschwitz en los trenes letales. Las notorias esquirlas de la masacre
[Un tren, un tren parecen penetrar en su propio ser:
que me deporta como a un judío.
Judío hacia Dachau, Auschwitz, Belsen. A cake o[ soap,
Me puse a hablar como un judío. A wedding ring,
Creo que bien puedo ser judía. A gold filling.
Las nieves del Tirol, la cerveza rubia de Viena
no son ni muy puras ni muy ciertas. [Una pastilla de jabón,
Con mi abuela gitana y mi extraña suerte un anillo matrimonial,
un empaste dental.)*~c
y mis cartas de tarot de taror
puedo tener algo de judía.]"

* De «Daddy». (N. del 7:)


* De «Lady Lazarus.... De la Antología. (N. de! 7:)
** De «Lady Lazaruse también. De la Antologza. (N. del 7:)
342 LAS .FICCIONES Y EL PRESENTE

Con -Daddy» forjó uno de los muy escasos poemas que conozco
que se aproximan al horror último. Consigue lo clásico de la genera-
lización traduciendo una herida privada, obviamente intolerable, a
un código de estatuto minucioso, de imágenes instantáneamente pú-
blicas, que a todos concierne. Es el Guernica de la poesía moderna. Y
es tan histriónico y en cierta medida, «amanerado», como lo es el ala-
rido de Picasso.
¿Son estos últimos poemas totalmente legítimos? ¿En qué sentido
comete latrocinio sutil aquel que, no implicado y alejado del suceso,
evoca los ecos y gualdrapas de Auschwitz y se apropia de una mons-
truosidad emocional para su uso privado? ¿Se encontraba latente
en la sensibilidad de Sylvia Plath, como en muchos de aquellos que
recordamos sólo por licencia de la imaginación, una espantosa en- MARXISMO
vidia, un mínimo de resentimiento por no haber estado allí, por ha- Y LITERATURA
ber faltado a la cita con el infierno? En «Lady Lazarus- y «Daddy», el
acabado me parece tan completo, tan grande la escarpada crudeza y
el dominio, que sólo la irresistible necesidad podía haberlos expulsa-
do. Son poemas que aceptan riesgos tremendos, ya que llevan al límite
la manera esencialmente austera de la autora. Son un amargo triunfo,
una prueba de la capacidad de la poesía de dar a la realidad la más
grande permanencia de lo imaginado. A partir de ellos era imposible
volverse atrás.
Hay poetas que escriben ya como Sylvia Plath. Algo de su amane-
ramiento anguloso, sus elisiones y monotonías de rima oculta, se puede
asimilar y tendrá indudablemente su moda. Pero los poetas menores,
incluso los de gran intensidad -y esto es lo que ella era-, tienden a
mejorar los malos modelos. La voz de Sylvia Plath puede ser imitada.
Pero no su desesperada integridad.