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Acercamiento a las ciencias naturales Luis Andrés Valdéz Ruíz 2°II

¿Cómo se enseña el pensamiento científico y tecnológico?

Las matemáticas y la ciencia abarcan temas relacionados con la naturaleza además del estudio de
los números o la geometría. Sin embargo, el pensamiento científico va más allá y se relaciona
también con la capacidad para ser autónomo o la resolución de problemas de la vida cotidiana. Una
visión lógica desarrollada ayuda a los niños a encontrar relaciones entre los hechos, las ideas o las
causas y los efectos. Te damos algunas claves para que estimules el pensamiento científico de tus
hijos y les ayudes a relacionar lo que aprenden en el centro escolar con lo que sucede en su entorno
y a comprender mejor el mundo que les rodea.

¿QUÉ APORTA EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO?

El pensamiento científico no solo es positivo en el ámbito académico, sino que ofrece múltiples
ventajas en la vida diaria y en la formación del niño como persona. Puede que a tu hijo le espere un
futuro en el mundo de la biología, la ingeniería o la medicina, o puede que opte por estudios
relacionados con las letras. Sea cual sea su elección dentro de unos años, el razonamiento y la lógica
le ayudarán a reaccionar ante los problemas, adaptarse a nuevas situaciones, solucionar retos…
Entre otras cosas, con el desarrollo del pensamiento científico, el niño:

Mejora su capacidad de razonamiento y su habilidad para pasar de nociones básicas a complejas.

Aprende a resolver problemas en situaciones reales.

Practica la construcción de su propio aprendizaje.

Ejercita su capacidad deductiva y aprende a crear estrategias y soluciones propias.

Mejora su relación con el entorno físico y su percepción de los espacios, las formas, las partes y el
todo…

CINCO CONSEJOS PARA FOMENTAR EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO

Con algunas sencillas prácticas del día a día puedes ayudar a tu hijo a desarrollar su pensamiento
científico, la lógica y la deducción. Puedes poner en práctica los siguientes consejos para
conseguirlo.

1. Alienta su curiosidad. Invítale a que investigue, intente comprender cómo funcionan los objetos
que utiliza cada día y realice pequeñas pruebas de acierto/error. Es importante, sobre todo cuando
el niño es pequeño, que le permitas manipular los materiales, los juguetes, las prendas de vestir… A
través del tacto y la vista los comparará, establecerá relaciones geométricas entre forma y tamaño
y asimilará sus características y funciones. Cuando crezcan, los experimentos caseros pueden ser
una herramienta perfecta. Estos canales de video pueden darte ideas.

2. Si no surge naturalmente, hazle preguntas. Si no es un niño curioso, puedes despertar su interés


planteándole cuestiones sobre el mundo que le rodea y animándole a que trate de encontrar una
explicación para aquello que no entiende.

3. Deja que lo intente. Siempre que sus prácticas sean seguras y bajo tu supervisión, dale espacio
para que trate de solucionar de manera autónoma, según su propio criterio, los problemas que le
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surgen respecto al manejo de un objeto o situación. Siempre tendrás tiempo de aconsejarle, pero
ten paciencia y permítele que pruebe.

4. Dirige sutilmente su aprendizaje. Si ves que le cuesta resolver un problema o afrontar una
situación, no le des la respuesta. Trata de que la deduzca suministrándole algunas pistas o
haciéndole las preguntas correctas para que él mismo encuentre las solución.

5. Utiliza el juego y la imaginación. Proponle retos o problemas cotidianos para que intente
resolverlos, ve un poco más allá y pídele que invente objetos del futuro o inicia un relato y anímale
a que lo termine pensando qué podría sucederles a los protagonistas y cómo reaccionarían.

La infancia es esa gran etapa de la vida en la que todo está por inventarse. Son años de ojos
brillantes, de descubrimiento, de curiosidad a flor de piel. Es una etapa en la que brotan
continuamente ideas maravillosas, que, sin pedir permiso, de pronto aparecen y nos abren la puerta
a mundos nuevos. Que nos dan confianza en que somos capaces de crear, inventar, entender y
transformar lo que sucede a nuestro alrededor. Esas ideas nos hacen sentir que el mundo está en
nuestras manos y nos dan la alegría de saber que somos parte de un mundo en permanente
construcción.

Enseñar ciencias y tecnología en la escuela nos presenta el desafío, tal vez hoy más que nunca, de
educar mentes curiosas. De formar chicos y jóvenes que disfruten del conocimiento y que tengan la
capacidad de seguir aprendiendo toda la vida.

En Argentina y otras partes de Latinoamérica, aún estamos lejos de lograr ese objetivo. Las
evaluaciones internacionales y la investigación nos muestran que tenemos por delante un
importante camino por recorrer. Sin embargo, yo creo que, como comunidad educativa, tenemos
una buena noticia: sabemos cómo hacerlo. No tenemos que reinventar la rueda.

Educar mentes curiosas implica poner el acento en la comprensión de grandes ideas, en lugar de en
la repetición de información. Implica centrar el esfuerzo en el aprendizaje de capacidades de
pensamiento como la resolución creativa de problemas, la interpretación de información o el
debate a partir de evidencias. Para eso, el trabajo con problemas, casos y experiencias, en el marco
de secuencias que trabajen temas en profundidad, es un camino que da buenos frutos. Y, en esto
de no reinventar la rueda, vale la pena echar mano de los montones de buenos recursos que andan
dando vueltas en la web y en las bibliotecas de las escuelas, y poner nuestra creatividad al servicio
de adaptarlos a nuestros propósitos como educadores y a cada grupo de alumnos.

Este año 2016, la Fundación Santillana decidió organizar su prestigioso Foro Latinoamericano de
Educación sobre el tema: la formación del pensamiento científico y tecnológico en la infancia.
Celebro este espacio, que ha ayudado a poner en agenda un tema calve en la formación de nuestros
chicos y jóvenes para el mundo de hoy, y el que se viene.
Acercamiento a las ciencias naturales Luis Andrés Valdéz Ruíz 2°II

Esta discusión se enmarca en el contexto más general de lo que se ha llamado, en los últimos años,
Educación en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (o STEM, por sus siglas en inglés). Se
trata de un paradigma que pone el acento en la necesidad de una formación troncal (justamente,
“STEM” significa en inglés “tronco” o “tallo”) de niños y jóvenes en un mundo cada vez más
permeado por la ciencia, la tecnología y sus posibilidades transformadoras. Se trata de un marco
ambicioso y a veces difícil de hacer operativo en la práctica, pero que al mismo tiempo nos da un
horizonte potente para seguir caminando.