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PENSAMIENTO COMPLEJO: MÉTODO,

SISTÉMICA Y MODELIZACIÓN

NOTAS DESDE LA FILOSOFÍA DEL CONOCIMIENTO

GONZALO GUTIÉRREZ1

TUNQUELÉN, AGOSTO DE 2007

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El autor dice que las ideas – a partir del momento en que uno las echa a andar – tienen su habitat, su
vida, sus costumbres y su organización. Por eso no está en el campo de batalla de la “propiedad
intelectual” e invita a sus lectores a hacer de estos textos el uso que les parezca adecuado.
En el umbral de un Mundo Nuevo
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PRÓLOGO: LA FILOSOFÍA DEL CONOCIMIENTO Y LA RECUPERACIÓN


DEL SENTIDO COMÚN

El físico danés Niels Bohr (1885-1962) solía comparar el camino de las ciencias
con el de la filosofía diciendo que cuando los científicos – tras un difícil camino –
llegan por fin a la cumbre de la montaña, suelen encontrarse con filósofos cómodamente
instalados allí arriba desde mucho tiempo. Sabemos que había adoptado como su
símbolo heráldico la imagen de la mutua y circular implicación Yin-Yang (Capra 1995):

La actual hipótesis física de las cuerdas le está dando la razón: nos acercamos a
definir el ser último del universo en términos de vibración, de continuo flujo de pares de
opuestos, tal como nos lo dice la antigua tradición del Tao o la metafísica aristotélica
cuando habla de ser en potencia y ser en acto en continua mutación, y sabemos ya que
“contraria sunt complementa”.

Es que precisamente por el trabajo de desentrañar los constitutivos últimos de la


materia que viene haciendo la física, ésta se ha encontrado con la metafísica, en la
cumbre de la montaña cuyo camino es el conocimiento. Unidos los diferentes caminos
de ciencias y filosofía, estamos hoy haciendo una filosofía del conocimiento que es
básicamente relacional: “filosofía” no es ya “amor por la sabiduría”, sino que al revés:
“sofía”, esto es, sabiduría, sobre el “filé”, el amor en su acepción relacional. Así la
filosofía, sabiduría de lo relacional, se establece como metadisciplina en las sinapsis
entre disciplinas, allí donde una disciplina se hace otra: donde la física se hace
metafísica, la biología se troca en psicología, la historia en poética.
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Es necesario notar que el abandono del modelo representacionista para decir el


conocimiento humano y la siguiente adopción de modelos enactivos de cualquier origen
y formulación trae consigo más que un cambio de teoría: trae un cambio de paradigma
(Kuhn 1996): lo que ha cambiado es todo el mapa conceptual en el campo
metadisciplinario de la filosofía del conocimiento. Este cambio de paradigma trae
consecuencias en todos los ámbitos del decir la actividad cognoscitiva humana:
• Las certidumbres y la búsqueda de certezas sed abren hacia nuevas leyes de la
naturaleza que comienzan por aceptar la incertidumbre como un principio
interpretativo en todo fenómeno (Prigogine 1997).
• La oposición entre lo que es y lo que no es, entre la verdad y la falsedad, deja el
paso a la complementariedad de los opuestos, la dialéctica de tercero excluido es
reemplazada por la dialógica de inclusión (Morin 1977).
• Nos abrimos a valorar la totalidad de la experiencia cognoscitiva humana:
consciente, subconsciente, inconsciente y metaconsciente; personal y social;
física, psíquica y espiritual; inmanente y trascendente; conocimiento en el
lenguaje y en el silencio, místico. La distinción entre “normal”, “paranormal” y
“anormal” se difunde en función de la correspondencia entre nuestra mente y el
medio en el cual se aplica (Jahn y Dunne, 1987).
• La realidad o lo real se muestra en la interacción de nuestra mente con un
entorno que nuestra propia conciencia distingue como diferente de sí misma en
el acto mismo de interactuar (Jahn y Dunne, 1987).

La realidad aparece – en esta visión paradigmática – regida por reglas o


principios que describimos como formando parte de nuestro modo mismo de conocer
(Jahn y Dunne, 1987):
• Complementariedad. La conciencia posee a la vez características particuladas
y de onda, siguiéndose de ello una serie de muchas otras conjugadas tales como
hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, función/estructura.
Estos pares no son opuestos polarmente ni mutuamente contradictorios, sino que
estados alternativos de la conciencia que se complementan el uno al otro.
• Incertidumbre. La especificación simultánea de pares complementarios de
propiedades emergentes en el conocer se limitan mutuamente: en el estado
actual de nuestras descripciones conscientes la identificación precisa de una
obscurece la otra. La optimización de la creatividad, la habilidad analítica, el
trabajo artístico o las influencias no habituales e inesperadas requieren una
negociación en función de las necesidades de una tarea específica. La
maximización simultánea y bilateral de ambos componentes en forma precisa no
es posible, situación que define los márgenes de una realidad determinada.
• Indistinguibilidad. Compartir o hacer difusa la propia identidad en la
interacción con personas, aparatos u otros componentes relevantes del medio
ambiente puede llevar a conductas de sistema resonante que son suficientemente
diferentes de lo que cabe esperarse como para ser tenidas por anómalas. Sin
embargo estas conductas son normales para los sistemas relacionados; son
anómalas solamente en referencia a una combinación lineal de las conductas
normales de los componentes. El comportamiento de una red es igual a la suma
de las energías cinéticas de los nodos que la componen más la energía potencial
que se origina en el hecho de la de interacción de esos nodos a través de la red.
• Exclusión. Los lazos concientes más fuertes son aquéllos en los que los papeles
receptivos/activos son cumplidos por los participantes en un mutuo dar y recibir.
Si ambos participantes llenan el mismo papel, se genera una reacción de
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aversión. Pueden aparecer efectos anómalos en ambos casos, pero de distinto


carácter.
• Correspondencia. Los aspectos ondulatorios de la conciencia, y todas las
anomalías que se les asocian, se manifiestan solamente cuando su largo de onda
– definido por la tasa de procesamiento de información – es comparable con o
más largo que las dimensiones del contexto del ambiente. Cuando el largo de
onda de la actividad conciente es más corto que el del ambiente, la conducta y la
experiencia revierten a formas particuladas, y los efectos potencialmente
anómalos son suprimidos por el tráfico analítico de la mente.

Entendemos por modelo una descripción coherente de un fenómeno ordenada a


su uso en la acción. En realidad, es éste el modo habitual de proceder de la mente
humana cuando se encuentra constreñida a un entorno específico. En este caso, se trata
de una reflexión, esto es, de un volverse de la conciencia sobre si misma para generar
ese modelo de su propia actividad. Un modelo puede ser dicho “verdadero” en la
medida de su capacidad para generar acciones efectivas en el dominio en que se lo
aplica.

Las siguientes descripciones son elementos que componen el modelo que se


propone:
• El acto humano de conocer puede ser dicho como una interacción de la
conciencia con un medio ambiente que esta conciencia distingue como tal en el
acto mismo de su interacción con él.
• En el acto de conocer la conciencia humana puede ser expresada en términos de
ondas de posibilidad de experiencia.
• La realidad es enactuada en esa interacción entre la conciencia y el medio que
ella distingue como tal.
• En la ausencia de interacciones o limitaciones de entorno estas ondas de
conciencia se extienden libremente en su propio dominio de espacio-tiempo.
Pero si una onda de conciencia es confinada a un “contenedor” o “pozo
potencial” que representa el entorno aparecen pautas características de esa onda
de conciencia o funciones propias (ψ) que representan el modo de la
experiencia de esa conciencia en esa situación.
• Las funciones propias de cada conciencia se relacionan con los campos
culturales que configuran la ontogenia de cada persona, determinando el
horizonte de eventos que cada persona distingue.
• En su interacción con el medio la conciencia muestra propiedades como las
siguientes:
o Distancia. Malla espacial en que se mueve la conciencia
o Tiempo. Pulsación de la conciencia en el procesamiento de una unidad
de posibilidad de experiencia
o Masa. Cantidad de energía requerida para desplazar la conciencia desde
una posición a otra
o Carga. Oscilación positivo/negativo: actividad/pasividad,
aceptación/rechazo, creatividad/receptividad
o Velocidad. Tasa de adquisición de información por cada unidad de
posibilidad de experiencia
o Momento. Tasa de adquisición de información relevante por unidad de
procesamiento. Conciencia de onda corta o larga según cantidad de
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unidades de experiencia requeridas para adquirir la misma cantidad de


información relevante para un objetivo dado.

Hemos estado – desde las primeras décadas del siglo pasado – en un camino de
recuperación del sentido común en lo que se refiere al conocer. Pasa lo mismo con lo
que se ha dado por llamar “pensamiento complejo”: se ordena simplemente a
• Reconocer que todo nuestro pensar es ebullición, complejidad, permanente
relacionar unas cosas con otras.
• Hacer un esfuerzo metódico por aceptar y trabajar esa ebullición natural de
nuestro pensamiento, explicitándola, siguiendo sus pasos, colocándola en la base
de nuestras descripciones de lo real.
• Ofrecer modelos de pensamiento capaces de ser utilizados con fines
descriptivos, evaluativos y proyectivos que nos permitan trabajar humanamente
todo lo humano.

Las notas que siguen suponen una lectura secuencial:

1. Una introducción a la propuesta de Edgar Morin


2. Un acercamiento a la teoría sistémica de Jean-Louis Le-Moigne
3. Notas sobre el concepto y la práctica de la modelización

Una recomendación al lector: si lo que se dice le parece complicado, déjelo y


trate de decirlo a su manera, con sentido común. Estas propuestas no sirven de gran cosa
si no le resultan verdaderas, esto es, si no tienen fuerza explicativa con respecto del
horizonte de eventos al que se refieren, o sea, si no logran engendrar acciones
efectivas dentro de ese mismo horizonte de eventos (Gutiérrez 2007a y 2007b)

Las ideas de Edgar Morin y sus compañeros de ruta han dado lugar a
aplicaciones desde muy distintas disciplinas: economía, ingeniería, sociología y otras.
Aquí hablamos – como queda dicho en el subtítulo – desde el campo metadisciplinario
de la filosofía del conocimiento.

¡Buen viaje hacia el descubrimiento del “paradigma perdido”: la humanidad de


la humanidad!
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1. PENSAMIENTO COMPLEJO: INTRODUCCIÓN Y MÉTODO

1. Este texto

El presente texto es una compilación de ensayos y presentaciones del pensador


francés Edgar Morin realizadas entre 1976 y 1988, los años durante los cuales su
«método» comienza a cobrar cuerpo para desembocar en su obra principal La Méthode
(Morin 1977, 1980, 1986,1991, 2001, 2004).

Es un diálogo estimulador que Morin propone a todos los que – ya sea desde la
cátedra o los ámbitos más diversos de la práctica social, desde las ciencias duras o
blandas, desde el campo de la literatura o la religión – se interesen en desarrollar un
método complejo de pensar la experiencia humana, recuperando el asombro ante el
milagro doble del conocimiento y del misterio, que asoma detrás de toda filosofía, de
toda ciencia, de toda religión, y que aúna a la empresa humana en su aventura abierta
hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.

Vivimos un momento en el que cada vez más y, hasta cierto punto, gracias a
estudiosos como Edgar Morin, entendemos que el estudio de cualquier aspecto de la
experiencia humana ha de ser, por necesidad, multifacético. En que vemos cada vez más
que la mente humana, si bien no existe sin cerebro, tampoco existe sin tradiciones
familiares, sociales, genéricas, étnicas, raciales, que sólo hay mentes encarnadas en
cuerpos y culturas, y que el mundo físico es siempre el mundo entendido por seres
biológicos y culturales. Al mismo tiempo, cuanto más entendemos todo ello, más se nos
propone reducir nuestra experiencia a sectores limitados del saber y más sucumbimos a
la tentación del pensamiento reduccionista, cuando no a una seudocomplejidad de los
discursos entendida como neutralidad ética.

Cuando nos asomamos a entender el mundo físico, biológico, cultural en el que


nos encontramos, es a nosotros mismos a quienes descubrimos y es con nosotros
mismos con quienes contamos. El mundo se moverá en una dirección ética, sólo si
queremos ir en esa dirección. Es nuestra responsabilidad y nuestro destino el que está en
juego. El pensamiento complejo es una aventura, pero también un desafío.

2. La complejidad

La idea de complejidad estaba mucho más diseminada en el vocabulario común


que en el científico. Llevaba siempre una connotación de advertencia al entendimiento,
una puesta en guardia contra la clarificación, la simplificación, la reducción demasiado
rápida. De hecho, la complejidad tenía también delimitado su terreno, pero sin la
palabra misma, en la Filosofía: en un sentido, la dialéctica, y en el terreno lógico, la
dialéctica hegeliana, eran su dominio, porque esa dialéctica introducía la contradicción
y la transformación en el corazón de la identidad.

En ciencia, sin embargo, la complejidad había surgido sin decir aún su nombre,
en el siglo XX, en la micro-física y en la macro-física. La microfísica abría una relación
compleja entre el observador y lo observado, pero también una noción más que
compleja, sorprendente, de la partícula elemental que se presenta al observador ya sea
como onda, ya como corpúsculo. Pero la microfísica era considerada como caso límite,
como frontera... y se olvidaba que esa frontera conceptual concernía de hecho a todos
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los fenómenos materiales, incluidos los de nuestro propio cuerpo y los de nuestro propio
cerebro. La macro-física, a su vez, hacía depender a la observación del lugar del
observador y complejizaba las relaciones entre tiempo y espacio concebidas, hasta
entonces, como esencias transcendentes e independientes.

Pero esas dos complejidades micro y macro físicas eran rechazadas a la periferia
de nuestro universo, si bien se ocupaban de fundamentos de nuestra physis y de
caracteres intrínsecos de nuestro cosmos. Entre ambos, en el dominio físico, biológico,
humano, la ciencia reducía la complejidad fenoménica a un orden simple y a unidades
elementales. Esa simplificación, repitámoslo, había nutrido al impulso de la ciencia
occidental desde el siglo XVII hasta finales del siglo XIX. En el siglo XIX y a
comienzos del XX, la estadística permitió tratar la interacción, la interferencia2. Se trató
de refinar, de trabajar variancia y covariancia, pero siempre de un modo insuficiente, y
siempre dentro de la misma óptica reduccionista que ignora la realidad del sistema
abstracto de donde surgen los elementos a considerar.

Con Wiener y Ashby, los fundadores de la Cibernética, la complejidad entra


verdaderamente en escena en la ciencia, y con Neumann por primera vez, el carácter
fundamental del concepto de complejidad aparece enlazado con los fenómenos de auto-
organización.

¿Qué es la complejidad? A primera vista, es un fenómeno cuantitativo, una


cantidad extrema de interacciones e interferencias entre un número muy grande de
unidades. De hecho, todo sistema auto-organizador (viviente), hasta el más simple,
combina un número muy grande de unidades, del orden del billón, ya sean moléculas en
una célula, células en un organismo (más de diez billones de células en el cerebro
humano, más de treinta billones en el organismo).

Pero la complejidad no comprende solamente cantidades de unidades e


interacciones que desafían nuestras posibilidades de cálculo; comprende también
incertidumbres, indeterminaciones, fenómenos aleatorios. La complejidad siempre está
relacionada con el azar.

De este modo, la complejidad coincide con un aspecto de incertidumbre, ya sea


en los límites de nuestro entendimiento, ya sea inscrita en los fenómenos. Pero la
complejidad no se reduce a la incertidumbre, es la incertidumbre en el seno de los
sistemas ricamente organizados. Tiene que ver con los sistemas semi-aleatorios cuyo
orden es inseparable de los azares que lo incluyen. La complejidad está así ligada a una
cierta mezcla de orden y de desorden, mezcla íntima, a diferencia del orden/desorden

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El único ideal era el de aislar las variables en juego en las interacciones permanentes en un sistema, pero
nunca el de considerar con precisión las interacciones permanentes del sistema. Así, paradójicamente, los
estudios ingenuos, en la superficie de los fenómenos, eran mucho más complejos, es decir, en última
instancia, «científicos», que los pretenciosos estudios cuantitativos sobre estadísticas inmensas, guiadas
por pilotos de poco cerebro. Así lo eran, digo con falta de modestia, mis estudios fenoménicos que
intentaban aprehender la complejidad de una transformación social multidimensional en una comunidad
de Bretaña o, los estudios en vivo del florecimiento de los acontecimientos de Mayo del 68. Yo no tenía
por método nada más que tratar de aclarar los múltiples aspectos de los fenómenos, e intentar aprehender
las relaciones cambiantes. Relacionar, relacionar siempre, era un método más rico, incluso a nivel teórico,
que las teorías blindadas, guarnecidas epistemológica y lógicamente, metodológicamente aptas para
afrontar lo que fuere salvo, evidentemente, la complejidad de lo real (nota de Morin)
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estadístico, donde el orden (pobre y estático) reina a nivel de las grandes poblaciones, y
el desorden (pobre, por pura indeterminación) reina a nivel de las unidades elementales.
Cuando la Cibernética reconoció la complejidad fue para rodearla, para ponerla entre
paréntesis, pero sin negarla: era el principio de la caja negra (black-box); se
consideraban las entradas en el sistema (inputs) y las salidas (outputs), lo que permitía
estudiar los resultados del funcionamiento de un sistema, la alimentación que necesita,
relacionar inputs y outputs, sin entrar, sin embargo, en el misterio de la caja negra.

Pero el problema teórico de la complejidad es el de la posibilidad de entrar en las


cajas negras. Es el de considerar la complejidad organizacional y la complejidad lógica.
En este caso, la dificultad no está solamente en la renovación de la concepción del
objeto, sino que está en revertir las perspectivas epistemológicas del sujeto, es decir, el
observador científico; lo propiamente científico era, hasta el presente, eliminar la
imprecisión, la ambigüedad, la contradicción. Pero hace falta aceptar una cierta
imprecisión y una imprecisión cierta, no solamente en los fenómenos, sino también en
los conceptos, y uno de los grandes progresos de las matemáticas de hoy es el de
considerar los fuzzy sets3, los conjuntos imprecisos. Una de las conquistas preliminares
en el estudio del cerebro humano es la de comprender que una de sus superioridades
sobre la computadora es la de poder trabajar con lo insuficiente y lo impreciso; hace
falta, de ahora en más, aceptar una cierta ambigüedad y una ambigüedad cierta (en la
relación sujeto/objeto, orden/desorden, auto/hetero-organización). Hay que reconocer
fenómenos inexplicables, como la libertad o la creatividad, inexplicables fuera del
campo complejo que permite su aparición.

Von Neumann ha mostrado el acceso lógico a la complejidad. Tratamos de


recorrerlo, pero no somos los dueños de las llaves del reino, y es allí donde nuestro viaje
permanecerá inacabado. Vamos a entrever esa lógica, a partir de ciertas características
exteriores, vamos a definir algunos de sus rasgos ignorados, pero no llegaremos a la
elaboración de una nueva lógica, sin saber si ésta está fuera de nuestro alcance
provisoriamente, o para siempre. Pero de lo que sí estamos persuadidos es de que el
aparato lógico-matemático actual se «adapta» a ciertos aspectos verdaderamente
complejos. Esto significa que debe desarrollarse y superarse en dirección a la
complejidad. Es allí donde, a pesar de su sentido profundo de la lógica de la
organización biológica, Piaget se detiene a orillas del Rubicón, y no busca más que
acomodar la organización viviente (reducida esencialmente a la regulación), a la
formalización lógico-matemática ya constituida. Nuestra única ambición será la de
pasar el Rubicón y aventurarnos en las nuevas tierras de la complejidad.

Trataremos de ir, no de lo simple a lo complejo, sino de la complejidad hacia


aún más complejidad. Lo simple, repitámoslo, no es más que un momento, un aspecto
entre muchas complejidades (microfísica, biológica, psíquica, social). Trataremos de
considerar las líneas, las tendencias de la complejización creciente, lo que nos permitirá,
muy groseramente, determinar los modelos de baja complejidad, mediana complejidad,
alta complejidad, en función de desarrollos de la auto-organización (autonomía,
individualidad, riquezas de relación con el ambiente, aptitudes para el aprendizaje,
inventiva, creatividad, etc.). Pero, finalmente, llegaremos a considerar, a partir del
cerebro humano, los fenómenos verdaderamente sorprendentes de muy alta

3
Ver: Abraham Moles, Les sciencies de l'imprecis. Paris, Du Seuil, 1990
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complejidad, y a proponer como noción nueva y capital para considerar el problema


humano, la hipercomplejidad.

3. Pensamiento complejo

Legítimamente, le pedimos al pensamiento que disipe las brumas y las


oscuridades, que ponga orden y claridad en lo real, que revele las leyes que lo
gobiernan. El término complejidad no puede más que expresar nuestra turbación,
nuestra confusión, nuestra incapacidad para definir de manera simple, para nombrar de
manera clara, para poner orden en nuestras ideas.

Al mismo tiempo, el conocimiento científico fue concebido durante mucho


tiempo, y aún lo es a menudo, como teniendo por misión la de disipar la aparente
complejidad de los fenómenos, a fin de revelar el orden simple al que obedecen.
Pero si los modos simplificadores del conocimiento mutilan, más de lo que expresan,
aquellas realidades o fenómenos de los que intentan dar cuenta, si se hace evidente que
producen más ceguera que elucidación, surge entonces un problema: ¿cómo encarar a la
complejidad de un modo no-simplificador? De todos modos este problema no puede
imponerse de inmediato. Debe probar su legitimidad, porque la palabra complejidad no
tiene tras de sí una herencia noble, ya sea filosófica, científica, o epistemológica.

Por el contrario, sufre una pesada tara semántica, porque lleva en su seno
confusión, incertidumbre, desorden. Su definición primera no puede aportar ninguna
claridad: es complejo aquello que no puede resumirse en una palabra maestra, aquello
que no puede retrotraerse a una ley, aquello que no puede reducirse a una idea simple.
Dicho de otro modo, lo complejo no puede resumirse en el término complejidad,
retrotraerse a una ley de complejidad, reducirse a la idea de complejidad. La
complejidad no sería algo definible de manera simple para tomar el lugar de la
simplicidad. La complejidad es una palabra problema y no una palabra solución.

La necesidad del pensamiento complejo no podrá ser justificada en un prólogo.


Tal necesidad no puede más que imponerse progresivamente a lo largo de un camino en
el cual aparecerán, ante todo, los límites, las insuficiencias y las carencias del
pensamiento simplificante, es decir, las condiciones en las cuales no podemos eludir el
desafío de lo complejo. Será necesario, entonces, preguntarse si hay complejidades
diferentes y si se puede ligar a esas complejidades en un complejo de complejidades.

Será necesario, finalmente, ver si hay un modo de pensar, o un método, capaz de


estar a la altura del desafío de la complejidad. No se trata de retomar la ambición del
pensamiento simple de controlar y dominar lo real. Se trata de ejercitarse en un
pensamiento capaz de tratar, de dialogar, de negociar, con lo real. Habrá que disipar dos
ilusiones que alejan a los espíritus del problema del pensamiento complejo:
• La primera es creer que la complejidad conduce a la eliminación de la
simplicidad. Por cierto que la complejidad aparece allí donde el pensamiento
simplificador falla, pero integra en sí misma todo aquello que pone orden,
claridad, distinción, precisión en el conocimiento. Mientras que el pensamiento
simplificador desintegra la complejidad de lo real, el pensamiento complejo
integra lo más posible los modos simplificadores de pensar, pero rechaza las
consecuencias mutilantes, reduccionistas, unidimensionales y finalmente
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cegadoras de una simplificación que se toma por reflejo de aquello que hubiere
de real en la realidad.
• La segunda ilusión es la de confundir complejidad con completitud.
Ciertamente, la ambición del pensamiento complejo es rendir cuenta de las
articulaciones entre dominios disciplinarios quebrados por el pensamiento
disgregador (uno de los principales aspectos del pensamiento simplificador);
éste aísla lo que separa, y oculta todo lo que religa, interactúa, interfiere. En este
sentido el pensamiento complejo aspira al conocimiento multidimensional. Pero
sabe, desde el comienzo, que el conocimiento complejo es imposible: uno de los
axiomas de la complejidad es la imposibilidad, incluso teórica, de una
omniciencia. Hace suya la frase de Adorno «la totalidad es la no-verdad».
Implica el reconocimiento de un principio de incompletitud y de incertidumbre.
Pero implica también, por principio, el reconocimiento de los lazos entre las
entidades que nuestro pensamiento debe necesariamente distinguir, pero no
aislar, entre sí. Pascal había planteado, correctamente, que todas las cosas son
«causadas y causantes, ayudadas y ayudantes, mediatas e inmediatas, y que
todas (subsisten) por un lazo natural a insensible que liga a las más alejadas y a
las más diferentes». Así es que el pensamiento complejo está animado por una
tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no
reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo
conocimiento.

Dice Morin (Morin 1973):


“Esa tensión ha animado toda mi vida. Nunca pude, a lo largo de toda mi vida,
resignarme al saber parcelizado, nunca pude aislar un objeto del estudio de su contexto,
de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento
multidimensional. Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he
sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí
complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la
incertidumbre y la ambigüedad.
“Desde mis primeros libros he afrontado a la complejidad, que se transformó en
el denominador común de tantos trabajos diversos que a muchos le parecieron
dispersos. Pero la palabra complejidad no venía a mi mente, hizo falta que lo hiciera, a
fines de los años 1960, vehiculizada por la Teoría de la Información, la Cibernética, la
Teoría de Sistemas, el concepto de auto-organización, para que emergiera bajo mi
pluma o, mejor dicho, en mi máquina de escribir. Se liberó entonces de su sentido banal
(complicación, confusión), para reunir en sí orden, desorden y organización y, en el
seno de la organización, lo uno y lo diverso; esas nociones han trabajado las unas con
las otras, de manera a la vez complementaria y antagonista; se han puesto en interacción
y en constelación. El concepto de complejidad se ha formado, agrandado, extendido sus
ramificaciones, pasado de la periferia al centro de mi meta, devino un macro-concepto,
lugar crucial de interrogantes, ligado en sí mismo, y de allí, al nudo gordiano del
problema de las relaciones entre lo empírico, lo lógico, y lo racional. Ese proceso
coincide con la gestación de El Método, que comienza en 1970; la organización
compleja, y hasta hiper-compleja, está claramente en el corazón organizador de mi
libro”.

El problema lógico de la complejidad es objeto de un artículo publicado en 1974


(“Más allá de la complicación, la complejidad”, incluido en la primera edición de
Ciencia con Conciencia). El Método es y será, de hecho, el método de la complejidad.
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Este libro, constituido por una colección de textos diversos, es una introducción
a la problemática de la complejidad. Si la complejidad no es la clave del mundo, sino un
desafío a afrontar, el pensamiento complejo no es aquél que evita o suprime el desafío,
sino aquél que ayuda a revelarlo e incluso, tal vez, a superarlo.

4. La necesidad del pensamiento complejo

A primera vista la complejidad es un tejido (complexus: lo que está tejido en


conjunto) de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: presenta la
paradoja de lo uno y lo múltiple. Al mirar con más atención, la complejidad es,
efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones,
determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico. Así es que la
complejidad se presenta con los rasgos inquietantes de lo enredado, de lo inextrincable,
del desorden, la ambigüedad, la incertidumbre... De allí la necesidad, para el
conocimiento, de poner orden en los fenómenos rechazando el desorden, de descartar lo
incierto, es decir, de seleccionar los elementos de orden y de certidumbre, de quitar
ambigüedad, clarificar, distinguir, jerarquizar... Pero tales operaciones, necesarias para
la inteligibilidad, corren el riesgo de producir ceguera si eliminan los otros caracteres de
lo complejo; y, efectivamente, como ya lo he indicado, nos han vuelto ciegos.

Pero la complejidad ha vuelto a las ciencias por la misma vía por la que se había
ido. El desarrollo mismo de la ciencia física, que se ocupaba de revelar el Orden
impecable del mundo, su determinismo absoluto y perfecto, su obediencia a una Ley
única y su constitución de una materia simple primigenia (el átomo), se ha abierto
finalmente a la complejidad de lo real. Se ha descubierto en el universo físico un
principio hemorrágico de degradación y de desorden (segundo principio de la
termodinámica); luego, en el supuesto lugar de la simplicidad física y lógica, se ha
descubierto la extrema complejidad microfísica; la partícula no es un ladrillo primario,
sino una frontera sobre la complejidad tal vez inconcebible; el cosmos no es una
máquina perfecta, sino un proceso en vías de desintegración y, al mismo tiempo, de
organización.

Finalmente, se hizo evidente que la vida no es una sustancia, sino un fenómeno


de auto-eco-organización extraordinariamente complejo que produce la autonomía.
Desde entonces es evidente que los fenómenos antropo-sociales no podrían obedecer a
principios de inteligibilidad menos complejos que aquellos requeridos para los
fenómenos naturales. Nos hizo falta afrontar la complejidad antropo-social en vez de
disolverla u ocultarla.

La dificultad del pensamiento complejo es que debe afrontar lo entramado (el


juego infinito de inter-retroacciones), la solidaridad de los fenómenos entre sí, la bruma,
la incertidumbre, la contradicción. Pero nosotros podemos elaborar algunos de los útiles
conceptuales, algunos de los principios, para esa aventura, y podemos entrever el
aspecto del nuevo paradigma de complejidad que debiera emerger.

De nuevo Morin:
“Ya he señalado, en los tres volúmenes de El Método (a la fecha en que Morin
escribe este texto), algunos de los útiles conceptuales que podemos utilizar. Así es que,
habría que sustituir al paradigma de disyunción/reducción/unidimensionalización por un
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paradigma de distinción/conjunción que permita distinguir sin desarticular, asociar sin


identificar o reducir. Ese paradigma comportaría un principio dialógico y tanslógico,
que integraría la lógica clásica teniendo en cuenta sus límites de facto (problemas de
contradicciones) y de jure (límites del formalismo). Llevaría en sí el principio de la
unitas multiplex, que escapa a la unidad abstracta por lo alto (holismo) y por lo bajo
(reduccionismo).
“Mi propósito aquí no es el de enumerar los «mandamientos» del pensamiento
complejo que he tratado de desentrañar, sino el de sensibilizarse a las enormes carencias
de nuestro pensamiento, y el de comprender que un pensamiento mutilante conduce,
necesariamente, a acciones mutilantes. Mi propósito es tomar conciencia de la patología
contemporánea del pensamiento.
“La antigua patología del pensamiento daba una vida independiente a los mitos y
a los dioses que creaba. La patología moderna del espíritu está en la hiper-
simplificación que ciega a la complejidad de lo real. La patología de la idea está en el
idealismo, en donde la idea oculta a la realidad que tiene por misión traducir, y se toma
como única realidad. La enfermedad de la teoría está en el doctrinarismo y en el
dogmatismo, que cierran a la teoría sobre ella misma y la petrifican. La patología de la
razón es la racionalización, que encierra a lo real en un sistema de ideas coherente, pero
parcial y unilateral, y que no sabe que una parte de lo real es irracionalizable, ni que la
racionalidad tiene por misión dialogar con lo irracionalizable.
“Aún somos ciegos al problema de la complejidad. Las disputas epistemológicas
entre Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend, etc., lo pasan por alto4. Pero esa ceguera es
parte de nuestra barbarie. Tenemos que comprender que estamos siempre en la era
bárbara de las ideas. Estamos siempre en la prehistoria del espíritu humano. Sólo el
pensamiento complejo nos permitiría civilizar nuestro conocimiento”.

5. El paradigma de complejidad

No hace falta creer que la cuestión de la complejidad se plantea solamente hoy


en día, a partir de nuevos desarrollos científicos. Hace falta ver la complejidad allí
donde ella parece estar, por lo general, ausente, como, por ejemplo, en la vida cotidiana.
La complejidad en ese dominio ha sido percibida y descrita por la novela del siglo XIX
y comienzos del XX. Mientras que en esa misma época, la ciencia trataba de eliminar
todo lo que fuera individual y singular, para retener nada más que las leyes generales y
las identidades simples y cerradas, mientras expulsaba incluso al tiempo de su visión del
mundo, la novela, por el contrario (Balzac en Francia, Dickens en Inglaterra) nos
mostraba seres singulares en sus contextos y en su tiempo. Mostraba que la vida
cotidiana es, de hecho, una vida en la que cada uno juega varios roles sociales, de
acuerdo a quien sea en soledad, en su trabajo, con amigos o con desconocidos. Vemos
así que cada ser tiene una multiplicidad de identidades, una multiplicidad de
personalidades en sí mismo, un mundo de fantasmas y de sueños que acompañan su
vida. Por ejemplo, el tema del monólogo interior, tan importante en la obra de Faulkner,
era parte de esa complejidad. Ese inner.speech, esa palabra permanente es revelada por
4
Sin embargo, Bachelard, el filósofo de las ciencias, había descubierto que lo simple no existe: sólo
existe lo simplificado. La ciencia construye su objeto extrayéndolo de su ambiente complejo para ponerlo
en situaciones experimentales no complejas. La ciencia no es el estudio del universo simple, es una
simplificación heurística necesaria para extraer ciertas propiedades, ver ciertas leyes.
George Lukacs, el filósofo marxista, decía en su vejez, criticando su propia visión dogmática: «Lo
complejo debe ser concebido como elemento primario existente. De donde resulta que hace falta
examinar lo complejo de entrada en tanto complejo y pasar luego de lo complejo a sus elementos y
procesos elementales.»
13

la literatura y por la novela, del mismo modo que ésta nos reveló también que cada uno
se conoce muy poco a sí mismo: en inglés, se llama a eso self-deception, el engaño de sí
mismo. Sólo conocemos una apariencia del sí mismo; uno se engaña acerca de sí
mismo. Incluso los escritores más sinceros, como Jean-Jacques Rousseau,
Chateaubriand, olvidan siempre, en su esfuerzo por ser sinceros, algo importante acerca
de sí mismos.

La relación ambivalente con los otros, las verdaderas mutaciones de


personalidad como la ocurrida en Dostoievski, el hecho de que somos llevados por la
historia sin saber mucho cómo sucede, del mismo modo que Fabrice del Longo o el
príncipe Andrés, el hecho de que el mismo ser se transforma a lo largo del tiempo como
lo muestran admirablemente A la recherche du temps perdu y, sobre todo, el final de
Temps retrouvé de Proust, todo ello indica que no es solamente la sociedad la que es
compleja, sino también cada átomo del mundo humano.

Al mismo tiempo, en el siglo XIX, la ciencia tiene un ideal exactamente opuesto.


Ese ideal se afirma en la visión del mundo de Laplace, a comienzos del siglo XIX. Los
científicos, de Descartes a Newton, tratan de concebir un universo que sea una máquina
determinista perfecta. Pero Newton, como Descartes, tenia necesidad de Dios para
explicar cómo ese mundo perfecto había sido producido. Laplace elimina a Dios.
Cuando Napoleón le pregunta: «¿Pero señor Laplace, qué hace usted con Dios en su
sistema?», Laplace responde: «Señor, yo no necesito esa hipótesis.» Para Laplace, el
mundo es una máquina determinista verdaderamente perfecta, que se basta a sí misma.

El supone que un demonio que poseyera una inteligencia y unos sentidos casi
infinitos podría conocer todo acontecimiento del pasado y todo acontecimiento del
futuro. De hecho, esa concepción, que creía poder arreglárselas sin Dios, había
introducido en su mundo los atributos de la divinidad: la perfección, el orden absoluto,
la inmortalidad y la eternidad. Es ese mundo el que va a desordenarse y luego
desintegrarse.

6. El paradigma de simplicidad

Para comprender el problema de la complejidad, hay que saber, antes que nada,
que hay un paradigma de simplicidad. La palabra paradigma es empleada a menudo. En
nuestra concepción, un paradigma está constituido por un cierto tipo de relación lógica
extremadamente fuerte entre nociones maestras, nociones clave, principios clave. Esa
relación y esos principios van a gobernar todos los discursos que obedecen,
inconscientemente, a su gobierno.

Así es que el paradigma de simplicidad es un paradigma que pone orden en el


universo, y persigue al desorden. El orden se reduce a una ley, a un principio. La
simplicidad ve a lo uno y ve a lo múltiple, pero no puede ver que lo Uno puede, al
mismo tiempo, ser Múltiple. El principio de simplicidad o bien separa lo que está ligado
(disyunción), o bien unifica lo que es diverso (reducción).

Tomemos como ejemplo al hombre. El hombre es un ser evidentemente


biológico. Es, al mismo tiempo, un ser evidentemente cultural, meta-biológico y que
vive en universo de lenguaje, de ideas y de conciencia. Pero, a esas dos realidades, la
realidad biológica y la realidad cultural, el paradigma de simplificación nos obliga ya
14

sea a desunirlas, ya sea a reducir la más compleja a la menos compleja. Vamos entonces
a estudiar al hombre biológico en el departamento de Biología, como un ser anatómico,
fisiológico, etc., y vamos a estudiar al hombre cultural en los departamentos de ciencias
humanas y sociales. Vamos a estudiar al cerebro como órgano biológico y vamos a
estudiar al espíritu, the mind, como función o realidad psicológica. Olvidamos que uno
no existe sin el otro; más aún, que uno es, al mismo tiempo, el otro, si bien son tratados
con términos y conceptos diferentes.

Con esa voluntad de simplificación, el conocimiento científico se daba por


misión la de develar la simplicidad escondida detrás de la aparente multiplicidad y el
aparente desorden de los fenómenos. Tal vez sea que, privados de un Dios en que no
podían creer más, los científicos tenían una necesidad, inconscientemente, de verse
reasegurados. Sabiéndose vivos en un universo materialista, mortal, sin salvación,
tenían necesidad de saber que había algo perfecto y eterno: el universo mismo. Esa
mitología extremadamente poderosa, obsesiva aunque oculta, ha animado al
movimiento de la Física. Hay que reconocer que esa mitología ha sido fecunda porque
la búsqueda de la gran ley del universo ha conducido a descubrimientos de leyes
mayores tales como las de la gravitación, el electromagnetismo, las interacciones
nucleares fuertes y luego, débiles.

Hoy, todavía, los científicos y los físicos tratan de encontrar la conexión entre
esas diferentes leyes, que representaría una verdadera ley única. La misma obsesión ha
conducido a la búsqueda del ladrillo elemental con el cual estaba construido el universo.
Hemos, ante todo, creído encontrar la unidad de base en la molécula. El desarrollo de
instrumentos de observación ha revelado que la molécula misma estaba compuesta de
átomos. Luego nos hemos dado cuenta que el átomo era, en sí mismo, un sistema muy
complejo, compuesto de un núcleo y de electrones. Entonces, la partícula devino la
unidad primaria. Luego nos hemos dado cuenta que las partículas eran, en sí mismas,
fenómenos que podían ser divididos teóricamente en quarks. Y, en el momento en que
creíamos haber alcanzado el ladrillo elemental con el cual nuestro universo estaba
construido, ese ladrillo ha desaparecido en tanto ladrillo. Es una entidad difusa,
compleja, que no llegamos a aislar. La obsesión de la complejidad condujo a la aventura
científica a descubrimientos imposibles de concebir en términos de simplicidad.

Lo que es más, en el siglo XX tuvo lugar este acontecimiento mayor: la


irrupción del desorden en el universo físico. En efecto, el segundo principio de la
termodinámica, formulado por Carnot y por Clausius, es, primeramente, un principio de
degradación de energía. El primer principio, que es el principio de la conservación de la
energía, se acompaña de un principio que dice que la energía se degrada bajo la forma
de calor. Toda actividad, todo trabajo, produce calor; dicho de otro modo, toda
utilización de la energía tiende a degradar dicha energía.

Luego nos hemos dado cuenta, con Boltzman, que eso que llamamos calor, es en
realidad, la agitación en desorden de moléculas y de átomos. Cualquiera puede verificar,
al comenzar a calentar un recipiente con agua, que aparecen vibraciones y que se
produce un arremolinamiento de moléculas. Algunas vuelan hacia la atmósfera hasta
que todas se dispersan. Efectivamente, llegamos al desorden total. El desorden está,
entonces, en el universo físico, ligado a todo trabajo, a toda transformación.
15

7. La complejidad y la acción. La acción es también una apuesta

Tenemos a veces la impresión de que la acción simplifica porque, ante una


alternativa, decidimos, optamos. El ejemplo de acción que simplifica todo lo aporta la
espada de Alejandro que corta el nudo gordiano que nadie había sabido desatar con sus
manos. Ciertamente, la acción es una decisión, una elección, pero es también una
apuesta.

Pero en la noción de apuesta está la conciencia del riesgo y de la incertidumbre.


Toda estrategia, en cualquier dominio que sea, tiene conciencia de la apuesta, y el
pensamiento moderno ha comprendido que nuestras creencias más fundamentales con
objeto de una apuesta. Eso es lo que nos había dicho, en el siglo XVII, Blaise Pascal
acerca de la fe religiosa. Nosotros también debemos ser conscientes de nuestras
apuestas filosóficas o políticas.

La acción es estrategia. La palabra estrategia no designa a un programa


predeterminado que baste para aplicar ne varietur en el tiempo. La estrategia permite, a
partir de una decisión inicial, imaginar un cierto número de escenarios para la acción,
escenarios que podrán ser modificados según las informaciones que nos lleguen en el
curso de la acción y según los elementos aleatorios que sobrevendrán y perturbarán la
acción.

La estrategia lucha contra el azar y busca a la información. Un ejército envía


exploradores, espías, para informarse, es decir, para eliminar la incertidumbre al
máximo, Más aún, la estrategia no se limita a luchar contra el azar, trata también de
utilizarlo. Así fue que el genio de Napoleón en Austerlitz fue el de utilizar el azar
meteorológico, que ubicó una capa de brumas sobre los pantanos, considerados
imposibles para el avance de los soldados. Él construyó su estrategia en función de esa
bruma y tomar por sorpresa, por su flanco más desguarnecido, al ejército de los
imperios.

La estrategia saca ventaja del azar y, cuando se trata de estrategia con respecto a
otro jugador, la buena estrategia utiliza los errores del adversario. En el fútbol, la
estrategia consiste en utilizar las pelotas que el equipo adversario entrega
involuntariamente. La construcción del juego se hace mediante la deconstrucción del
juego del adversario y, finalmente, la mejor estrategia -si se beneficia con alguna suerte-
gana. El azar no es solamente el factor negativo a reducir en el dominio de la estrategia.
Es también la suerte a ser aprovechada.

El problema de la acción debe también hacernos conscientes de las derivas y las


bifurcaciones: situaciones iniciales muy vecinas pueden conducir a desvíos
irremediables. Así fue que, cuando Martín Lutero inició su movimiento, pensaba estar
de acuerdo con la Iglesia, y que quería simplemente reformar los abusos cometidos por
el papado en Alemania. Luego, a partir del momento en que debe ya sea renunciar, ya
sea continuar, franquea un umbral y, de reformador, se vuelve contestatario. Una deriva
implacable lo lleva - eso es lo que pasa en todo desvío - a la declaración de guerra, a las
tesis de Wittemberg (1517).

El dominio de la acción es muy aleatorio, muy incierto. Nos impone una


conciencia muy aguda de los elementos aleatorios, las derivas, las bifurcaciones, y nos
16

impone la reflexión sobre la complejidad misma.

8. La acción escapa a nuestras intenciones

Aquí interviene la noción de ecología de la acción. En el momento en que un


individuo emprende una acción, cualesquiera que fuere, ésta comienza a escapar a sus
intenciones. Esa acción entra en un universo de interacciones y es finalmente el
ambiente el que toma posesión, en un sentido que puede volverse contrario a la
intención inicial. A menudo, la acción se volverá como un boomerang sobre nuestras
cabezas. Esto nos obliga a seguir la acción, a tratar de corregirla – si todavía hay tiempo
– y tal vez a torpedearla, como hacen los responsables de la NASA que, si un misil se
desvía de su trayectoria, le envían otro misil para hacerlo explotar.

La acción supone complejidad, es decir, elementos aleatorios, azar, iniciativa,


decisión, conciencia de las derivas y de las transformaciones. La palabra estrategia se
opone a la palabra programa. Para las secuencias que se sitúan en un ambiente estable,
conviene utilizar programas. El programa no obliga a estar vigilante. No obliga a
innovar. Así es que cuando nosotros nos sentamos al volante de nuestro coche, una
parte de nuestra conducta está programada. Si surge un embotellamiento inesperado,
hace falta decidir si hay que cambiar el itinerario o no, si hay que violar el código: hace
falta hacer uso de estrategias.

Es por eso que tenemos que utilizar múltiples fragmentos de acción programada
para poder concentrarnos sobre lo que es importante, la estrategia con los elementos
aleatorios.

No hay un dominio de la complejidad que incluya el pensamiento, la reflexión,


por una parte, y el dominio de las cosas simples que incluiría la acción, por la otra. La
acción es el reino de lo concreto y, tal vez, parcial de la complejidad.

La acción puede, ciertamente, bastarse con la estrategia inmediata que depende


de las intuiciones, de las dotes personales del estratega. Le sería también útil
beneficiarse de un pensamiento de la complejidad. Pero el pensamiento de la
complejidad es, desde el comienzo, un desafío.

Una visión simplificada lineal resulta fácilmente mutilante. Por ejemplo, la


política del petróleo crudo tenía en cuenta únicamente al factor precio sin considerar el
agotamiento de los recursos, la tendencia a la independencia de los países poseedores de
esos recursos, los inconvenientes políticos. Los políticos habían descartado a la
Historia, la Geografía, la Sociología, la política, la religión, la mitología, de sus análisis.
Esas disciplinas se tomaron venganza.

9. La máquina no trivial

Los seres humanos, la sociedad, la empresa, son máquinas no triviales: es trivial


una máquina de la que, cuando conocemos todos sus inputs, conocemos todos sus
outputs; podemos predecir su comportamiento desde el momento que sabemos todo lo
que entra en la máquina. De cierto modo, nosotros somos también máquinas triviales,
de las cuales se puede, con amplitud, predecir los comportamientos.
17

En efecto, la vida social exige que nos comportemos como máquinas triviales.
Es cierto que nosotros no actuamos como puros autómatas, buscamos medios no
triviales desde el momento que constatamos que no podemos llegar a nuestras metas. Lo
importante, es lo que sucede en momentos de crisis, en momentos de decisión, en los
que la máquina se vuelve no trivial: actúa de una manera que no podemos predecir.

Todo lo que concierne al surgimiento de lo nuevo es no trivial y no puede ser


predicho por anticipado. Así es que, cuando los estudiantes chinos están en la calle por
millares, la China se vuelve una máquina no trivial... ¡En 1987-89, en la Unión
Soviética, Gorbachov se condujo como una máquina no trivial! Todo lo que sucedió en
la historia, en especial en situaciones de crisis, son acontecimientos no triviales que no
pueden ser predichos por anticipado. Juana de Arco, que oye voces y decide ir buscar al
rey de Francia, tiene un comportamiento no trivial. Todo lo que va a suceder de
importante en la política francesa o mundial surgirá de lo inesperado.

Nuestras sociedades son máquinas no triviales en el sentido, también, de que


conocen, sin cesar, crisis políticas, económicas y sociales. Toda crisis es un incremento
de las incertidumbres. La predecibilidad disminuye. Los desórdenes se vuelven
amenazadores. Los antagonismos inhiben a las complementariedades, los conflictos
virtuales se actualizan. Las regulaciones fallan o se desarticulan. Es necesario
abandonar los programas, hay que inventar estrategias para salir de la crisis. Es
necesario, a menudo, abandonar las soluciones que solucionaban las viejas crisis y
elaborar soluciones novedosas.

10. Prepararse para lo inesperado

La complejidad no es una receta para conocer lo inesperado. Pero nos vuelve


prudentes, atentos, no nos deja dormirnos en la mecánica aparente y la trivialidad
aparente de los determinismos. Ella nos muestra que no debemos encerrarnos en el
contemporaneísmo, es decir, en la creencia de que lo que sucede ahora va a continuar
indefinidamente. Debemos saber que todo lo importante que sucede en la historia
mundial o en nuestra vida es totalmente inesperado, porque continuamos actuando
como si nada inesperado debiera suceder nunca. Sacudir esa pereza del espíritu es una
lección que nos da el pensamiento complejo.

El pensamiento complejo no rechaza, de ninguna manera, a la claridad, el orden,


el determinismo. Pero los sabe insuficientes, sabe que no podemos programar el
descubrimiento, el conocimiento, ni la acción.

La complejidad necesita una estrategia. Es cierto que, los segmentos


programados en secuencias en las que no interviene lo aleatorio, son útiles o necesarios.
En situaciones normales, la conducción automática es posible, pero la estrategia se
impone siempre que sobreviene lo inesperado o lo incierto, es decir, desde que aparece
un problema importante.

El pensamiento simple resuelve los problemas simples sin problemas de


pensamiento. El pensamiento complejo no resuelve, en sí mismo, los problemas, pero
constituye una ayuda para la estrategia que puede resolverlos.
18

La complejidad se sitúa en un punto de partida para una acción más rica, menos
mutilante. Yo creo profundamente que cuanto menos mutilante sea un pensamiento,
menos mutilará a los humanos. Hay que recordar las ruinas que las visiones
simplificantes han producido, no solamente en el mundo intelectual, sino también en la
vida. Suficientes sufrimientos aquejaron a millones de seres como resultado de los
efectos del pensamiento parcial y unidimensional.

11. El paradigma de la complejidad

Pensar en la complejidad es el mayor desafío del pensamiento contemporáneo,


ya que necesita una reforma de nuestro modo de pensar:
• Pensamiento que trata con la incertidumbre y que es capaz de concebir la
organización. Es un pensamiento apto para vincular; contextualizar y globalizar,
pero al mismo tiempo para reconocer lo singular, lo individual y lo concreto.
• El pensamiento complejo no se reduce ni a la ciencia ni a la filosofía, pero
permite su comunicación sirviendo de puente entre una y otra.
• El modo complejo de pensar no tiene solamente utilidad en los problemas
organizacionales, sociales y políticos. El pensamiento complejo enfrenta la
incertidumbre y puede aclarar las estrategias en un mundo incierto. El
pensamiento que articula puede aclarar una ética de articulación y de la
solidaridad.
• El pensamiento complejo tiene igualmente sus prolongaciones existenciales pues
postula la comprensión entre los seres humanos.

Los siete principios del pensamiento complejo:


1. El principio sistémico u organizacional.
2. El principio holográmico
3. El principio de bucle retroactivo
4. El principio de bucle recursivo
5. El principio de auto-eco-organización: autonomía-dependencia
6. El principio dialógico
7. El principio de reintroducción del cognoscente dentro de todo su conocimiento

En su Introducción General a La Méthode (Morin 1977), Morin indica su


camino metodológico en los siguientes términos:

1. El paradigma clásico del conocer es insuficiente. Nuestros conocimientos suelen


ocultar lo que es vital conocer. Esto nos coloca ante la enorme amplitud enciclopédica
del conocer y su abisal profundidad. Detrás de un principio de explicación adecuado,
que ha de ser necesariamente complejo, se descubre una teoría de la auto-organización
que va desde las ciencias de la naturaleza hasta las sociales, en relación de ida y regreso
una y otra vez iterada.
2. Lo que se nos enseña habitualmente en la Universidad es a renunciar a esta
complejidad, acudiendo a las simplificaciones propias de las diferentes ciencias.
3. Pero es imposible renunciar a esta tarea imposible.
4. En respuesta, el autor no se propone ni una teoría unitaria ni un conocimiento
general. Hemos de partir desde la ignorancia, la incertidumbre, la confusión. Pero con
una conciencia nueva de esa ignorancia, incertidumbre y confusión. La incertidumbre se
hace así metódica: la duda sobre la duda da a la duda una nueva dimensión, la de la
reflexividad (en su sentido etimológico de re-flexión)
19

5. Este punto de partida, inconcebible desde una concepción clásica de las ciencias, se
hace concebible, razonable y necesario a la luz de un nuevo principio que habrá
ayudado a constituir, precisamente porque no tiene temor de parecer irrisorio e
insensato.
6. Las grandes imposibilidades a que nos enfrentamos en esta empresa son:
- La imposibilidad lógica (se crea un círculo vicioso al dudar de la duda)
- La imposibilidad (física) del saber enciclopédico en el sentido tradicional
- La imposibilidad dada por la omnipresencia de un principio desorganizador y la
ausencia de otro nuevo que organice el conocimiento. En respuesta, podemos ir del
círculo vicioso al círculo virtuoso: conservar la circularidad es asociar dos
proposiciones tenidas por verdaderas aisladamente , pero que al estar en contacto se
niegan una a la otra, de modo que aparezcan dos caras de una verdad compleja.
Conservar la circularidad es abrir la posibilidad de un conocimiento reflexivo sobre él
mismo. Aparece aquí la verdad principal: la relación de interdependencia. Podemos
transformar los círculos viciosos en virtuosos al hacernos reflexivos y generadores de
un pensamiento complejo.
7. Desde esta perspectiva, el problema insuperable del enciclopedismo cambia de cara,
ya que cambian los términos del problema. El término “enciclopedia” ya no debe ser
entendido en un sentido acumulativo, sino que en su sentido original y etimológico de
“egkúklios paidéia”: un aprendizaje que ordena el conocimiento en ciclos; ahora se
trata de en-ciclo-pedia: aprender a articular los puntos de vista disjuntos del conocer en
ciclos activos.
8. Esto nos plantea la necesidad de reaprender a aprender: transformar el círculo vicioso
en circuito productivo. Este movimiento enciclante es inseparable de un principio
organizador del conocimiento que asocie a la descripción del objeto la descripción de la
descripción (y la decriptación del descriptor) y que dé tanta fuerza a la articulación y la
integración como a la distinción y la oposición. Hemos de reorganizar nuestro sistema
mental para aprender a aprender.
9. El método consiste en aprender a aprender. Para ello no hay que ceder a los modos
fundamentales del pensamiento simplificante:
- Idealizar: creer que la realidad se resume en la idea, que solo lo inteligible es real.
- Racionalizar: encerrar la realidad en el orden y la coherencia de un sistema,
prohibiéndole todo desborde fuera del sistema.
- Normalizar: eliminar lo extraño, lo irreductible, el misterio
Método (de metá odós, “camino por, hacia”): “caminante, no hay camino: se hace
camino al andar”.
10. Una puesta en ciclos del conocimiento en los dos sentidos de la espiral: centrípeto,
hacia la individuación, y centrífugo, hacia la universalización. El trabajo parte de una
pregunta, de un cuestionamiento. Sigue en una reorganización conceptual y teórica en
cadena que desemboca en un método que debe hacer posible un camino de pensamiento
y acción que devuelva sus partes a lo mutilado, articule lo separado, piense lo que está
oculto.
11. El único conocimiento que vale es el que se alimenta de incertidumbre; el único
pensamiento que vive es el que se mantiene a la temperatura de su propia destrucción.
Es el “Espíritu del Valle” (Tao-Te-King VI): recibe todas las aguas que en él confluyen.

En términos de método de trabajo un “enfoque de pensamiento complejo” habría de


tomar en cuenta los siguientes elementos:
1. Un universo (y cada una de sus partes) es una red, esto es, una trama de nodos
autopoiéticos.
20

2. Un universo (y cada una de sus partes) es un holograma, esto es, el todo está presente
en cada parte.
3. Una descripción de un universo (y de cada una de sus partes) exige un enfoque en-
ciclo-pédico, esto es, una “pedagogía en ciclos” que englobe los términos de las
descripciones en espiral, en sentidos centrífugo y centrípeto, o “bucles recursivos”.
4. Una descripción de un universo (y de cada una de sus partes) exige que la autopoiesis
de cada evento o nodo sea dicha en relación con su auto-eco-organización, que dice
autonomía/dependencia.
5. La auto-eco-organización de un universo (y de cada una de sus partes) debe ser
descrita de un modo dialógico entre las diferentes formas de afirmación/negación.
6. Toda descripción de un universo (y de cada una de sus partes) debe apuntar a
despertar al cognoscente a la totalidad de su conocimiento.
21

2. UN ACERCAMIENTO A LA TEORÍA SISTÉMICA DE JEAN-LOUIS LE


MOINGE (LMS)

El siguiente texto constituye una primera aproximación de carácter general a la


Teoría Sistémica de Jean-Louis Le Moigne (LMS), profesor de Ciencia de los Sistemas
en la Universidad de Aix-Marsella III. Se basa en un artículo de Darek Eriksson, de la
Escuela de Negocios, Administración y Ciencias Sociales en la Universidad
Tecnológica de Luleå, Suecia (Ericksson 1997).

1. Mirada general a LMS.

Cuando se habla de conocimiento aparecen tres cuestiones principales:


1. Qué es el conocimiento (pregunta gnóstica). Se responde con dos hipótesis básicas:
• Hipótesis fenomenológica:
o El conocimiento es irreversible
o El conocimiento es recursivo
o El conocimiento es dialógico
• Hipótesis teleológica. La misma causa no siempre lleva a los mismos resultados
ya que es mediatizada por finalidades.
2. Por qué el conocimiento es válido (pregunta epistemológica). Se responde en dos
niveles
• Se postula la validación del conocimiento por medio del criterio de factibilidad
proyectiva
• Se postula la autonomía del dominio de las ciencias en general.
3. Cómo construir conocimiento (pregunta metodológica). Se responde en tres grupos
de instrumentos:
• Racionalidad de la modelización, que, a su vez, incluye:
o Racionalidad de procedimientos más que una racionalidad sustantiva
o Un sistema lógico conjuntivo, más que uno de tercero excluido
o Un método propio, no-cartesiano
• Modelización Sistémica (MS) que contrasta con la Modelización Analítica
(MA), y que incluye los siguientes elementos:
o Un modelo canónico de Sistema General (SG)
o Una herramienta básica de modelización llamada Sistemografía (SMGR)
o Una teoría de un Proceso General (PG) entendida como una articulación
de las relaciones entre los procesadores de un sistema llamada
Complejificación Teleológica de Niveles Funcionales (CTNF)
o Un paradigma de organización, expresado en el concepto de Eco-Auto-
Re-Organización (EARO). Este paradigma dice que la organización es
una propiedad del sistema. Esta propiedad es una conjunción de
funciones que es activa y llena de conflicto, más que una estructura
meramente pasiva.
• La Teoría de la Inforgética, que se centra en la relación conceptual entre
información y organización. La inforgética puede ser contrastada con la
energética, la que se centra en las relaciones entre materia y energía. La
inforgética ofrece dos principios:
o El principio de Auto-Organización
o El principio de Acción Inteligente
22

Estos dos últimos principios pueden ser yuxtapuestos con el principio energético de la
mutua conservación entre energía y materia (o de entropía) y con el principio de menor
acción (o de lo máximo a partir de lo mínimo).

A partir de este acercamiento se han producido algunas aplicaciones, tanto en el nivel


epistemológico (meta nivel) como en el nivel teórico (nivel objeto):
• En el nivel epistemológico:
o Epistemología de la organización en ciencias de la decisión
o Epistemología de la decisión en ciencias del conocimiento
o Epistemología de las ciencias de la gestión
o Epistemología de la simbolización inteligente en ciencias del
conocimiento
o Epistemología de la tecnología o ciencias de la ingeniería
o Epistemología de las ciencias de diseño
o Epistemología de ciencias de la educación
• En el nivel de objeto: investigación y construcción teórica en diversas áreas:
o Soporte de decisiones
o Sistemas de información organizacional
o Teoría de la organización
o Modelación de programas computacionales
o Logística
o Sistemas de soporte a decisiones de grupo
o Modelación organizacional y de negocios
o Gestión estratégica

Dentro de los múltiples programas que se inscriben en el Programa Europeo de


Modelización de la Complejidad (MCX) hay uno llevado adelante por el Grupo
KPC, en Holanda, bajo la dirección de Hendrik ten Berge (htenberge@aol.com
www.kpcgroep.nl) llamado KMLS : « Kennis Maken in Lerende Scholen »
« Hacer Conocimiento en la Escuela para Aprender » El Programa KMLS se
propone ayudar a los docentes a explicitar a fondo los elementos constitutivos de su
competencia profesional. Ayudarlos a inscribir estos elementos en un cuadro
referencial amplio, que permita apoyar todo lo posible su sentido profesional de la
cooperación entre pares. Además, a partir de este amplio marco referencial, el
KMLS desea contribuir a encontrar nuevos caminos para que los docentes logren
un « valor agregado » en su trabajo, a partir de los resultados de la investigación
en educación aplicados en su práctica cotidiana. Todo esto se hace a través de la
Internet por medio de conversaciones, recurso a bases de datos e intercambio de
informes de investigación.

2. Esquema general.
Tener en cuenta las siguientes siglas:
Sistémica de Le Moigne (SLM)
Epistemología Proyectiva Constructivista (EPC)
Modelización Sistémica (MS)
Modelización Analítica (MA)
Sistema General (SG)
Sistemografía (SMGR)
Proceso General (PG)
23

Sistema de Procesamiento de Información (SPI)


Complejificación Teleológica de Niveles Funcionales (CTNF)
Modelo de Sistema Decisión-Información-Operación (SDIO)
Paradigma de Eco-Auto-Re-Organización (EARO)

2.1 El qué. Dos hipótesis básicas de la Epistemología Proyectiva Constructivista:


• Hipótesis fenomenológica:
o irreversibilidad
o recursividad
o dialógica del conocer
• Hipótesis teleológica

2.2 El por qué. Criterio de validación: factibilidad proyectiva (o cognitiva), en


contraste con la aspiración positivista a una verdad objetiva. Solución SLM al dilema
entre objetividad y relativismo. La factibilidad proyectiva es posible debido al “contrato
social” y la autonomía de la ciencia como un dominio de pensamiento.

2.3. El cómo. Conjunto de instrumentos cognitivos para la constitución de


conocimiento:
• Racionalidad de la modelización:
o formalismo
o racionalidad de procedimientos
o Sistema Lógico Conjuntivo o Autoreferencial
o método para conducir el buen razonamiento
• Modelización sistémica:
o complejidad
o modelización
o Modelo Canónico de un Sistema General
o Sistemografía (instrumento de modelización de SLM)
o Modelo Canónico de un Proceso General
o Modelo Canónico de un Sistema de Procesamiento de Información
o Complejificación Teleológica de Niveles Funcionales (instrumento
SLM para la articulación de sistemas complejos)
o Modelo Canónico Sistema de Decisión-Información-Organización
(identificación a priori de los niveles pertinentes de complejidad de la
organización de un sistema complejo)
o paradigma de una organización activa: Eco-Auto-Re-Organización y
su modelo canónico de organización, conjunción conflictual de tres
funciones recursivas:
 producir y autoproducir
 relacionar y autorelacionar
 mantener y automantener
• Teoría Inforgética: relación conceptual entre información y organización:
o modelo canónico de información: Significado-Signo-Significación
o primer principio de la inforgética: principio de autoorganización
o segundo principio de inforgética: principio de acción inteligente

Este esquema viene desarrollado a continuación


24

3. Fundamentos epistemológicos.
Las preguntas sobre el qué. La concepción de Le Moigne forma parte de la familia de
epistemologías constructivistas que comparten una posición anti – positivista y anti –
realista, con Piaget, Bateson, Maturana, Varela, y otros. Su pensamiento epistemológico
se etiqueta como “Epistemología Proyectiva Constructivista” (EPC). Sus elementos
básicos se exponen brevemente a continuación.

3.1. La hipótesis fenomenológica.


“Una realidad existente y cognoscible puede ser construida por sus observadores que
son, así, sus constructores (o modeladores)” (Le-Moigne 1995). La acción de conocer
no parte por el conocimiento de sí mismo o de las cosas en sí mismas, sino que por el
conocimiento de sus interacciones. La interacción refleja la inseparabilidad del acto de
conocer un objeto y el acto de conocerse a sí mismo que ejerce el conocedor.
“La experiencia de conocer por parte de un sujeto cognitivo, ya sea experimentada física
y tangiblemente, o percibida cognitivamente de un modo intangible, es conocimiento si
el conocedor le atribuye un valor propio” (Le-Moigne 1995).
3.1.1. Tiempo e irreversibilidad del conocer
La propiedad de irreversibilidad postula que el conocimiento es una acción, más que un
resultado: conocer, más que conocimiento: no entramos dos veces en el mismo río
(Heráclito).
3.1.2. Auto-referencia, recursividad y inseparabilidad del conocer
En la experiencia cotidiana el conocedor acepta el acto cognitivo de auto-referencia en
el que no hay “tercero excluido” La recursividad de la cognición reconoce la
interdependencia entre el sujeto y el objeto.
3.1.3. La dialógica del conocer
La dialógica del conocer dice que el sistema que emerge en el acto de conocer es, al
mismo tiempo, menos y más que la suma de sus partes constitutivas: agrega el hecho de
la relación.

3.2. La hipótesis teleológica


La hipótesis teleológica otorga al sujeto conocedor un papel decisivo en la construcción
de conocimiento a través de su intencionalidad. Éste otorga sentido al fenómeno
interpretado en referencia con uno o más propósitos que en sí mismos no implican
ninguna validez ontológica.

En suma, las dos hipótesis básicas de la PCE postulan que el conocedor conoce solo
representaciones intencionales de interacciones dialógicas entre experiencias del
sujeto y el sujeto mismo. Estas representaciones son recursivas e irreversibles, y
construidas y organizadas activamente por el conocedor.

La tabla siguiente resume las hipótesis básicas de lo que es el conocimiento desde las
perspectivas constructivista y positivista – realista.

Paradigma: Constructivista Positivista – realista


1ª. hipótesis gnóstica: Fenomenológica Ontológica
- Característica 1 Irreversibilidad temporal Total reversibilidad
- Característica 2 Inclusión de terceros Exclusión de terceros
25

- Característica 3 Dialéctica Individualista


2ª. hipótesis gnóstica: Teleología Determinismo

3.3. La validez del conocimiento


Las preguntas sobre el por qué
3.3.1. De la verdad objetiva y el contrato metafísico a la factibilidad proyectiva y el
contrato social
Existe un criterio intersubjetivo de validación del conocimiento: los esquemas mentales
de diferentes conocedores han de acomodarse unos con otros más que calzar todos con
una realidad óptica. Es el paso de un concepto de realidad objetivada por un contrato
metafísico, hacia una factibilidad proyectiva y un contrato social. Es ésta la base de la
autonomía de la ciencia.
3.3.2. De la ciencia de la autonomía a la autonomía de la ciencia
En la PCE la ciencia es concebida como una “…organización de apariencias por un
sistema de principios…” en vez de una “…revelación de leyes…” (Le-Moigne 1983).
Otra definición: la ciencia es “… un modo de conocimiento crítico, al mismo tiempo
reflexivo y prospectivo, que asegura nuestra resolución sobre la realidad científica de la
ciencia no – positiva. Esto sugiere nuestra tesis de la autonomía de la ciencia; esta
concepción de la ciencia soporta espontáneamente la legitimidad de la ciencia de la
autonomía” (Le-Moigne 1994)
La siguiente tabla muestra una comparación entre el paradigma realista / positivista y el
constructivista en cuanto a la validación del conocimiento

Paradigma: Realista – Positivista Proyectivo Constructivista


Búsqueda de: Verdad objetiva Factibilidad proyectiva
Validez individual: Imposición de un criterio Crédito del sujeto
externo (Coherencia del sujeto)
Validez colectiva o social Contrato metafísico o Contrato social (coherencia
debida a: religioso o calce Inter-subjetivo)
Situación del dominio No autónomo Autónomo
científico

4. SLM en acción
Las preguntas sobre el cómo

4.1. La racionalidad de la modelización


4.1.1. Formalismo y racionalidad de procedimientos
Formalización de un modelo: ejercicio cognitivo que permite transformar una acción
(un sistema concreto) en una forma (un sistema abstracto). Lo contrario se llama
“interpretación”. La siguiente tabla compara dos modelos de racionalidad.
Paradigma: Realista – Positivista Proyectivo Constructivista
Modo de racionalidad Razonamiento sustantivo Razonamiento de procesos
preferido:
- característica 1 Razonamiento silogístico Razonamiento retórico,
dialógico – híbrido
- característica 2 Deducción Inducción, abducción,
transducción, reproducción
- característica 3 Razonamiento algorítmico Razonamiento heurístico
- característica 4 Lógica formal (lógica “o”) Lógica natural
contemporánea (lógica “y”)
26

4.1.2. Lógica conjuntiva


La siguiente tabla ilustra una comparación entre dos formas de lógica.
Paradigma: Realista – Positivista Proyectivo Constructivista
Sistema lógico: Lógica analítica Lógica sistémica
- 1er. axioma de: Identidad Operacionalidad teleológica
- 2° axioma de: No – contradicción Irreversibilidad teleológica
- 3er. axioma de: Tercero excluido Inseparabilidad

4.1.3. Discusión del método


La siguiente tabla ilustra dos métodos de conducción de una buena forma de razonar: el
analítico de Descartes y el sistémico de Le Moinge.

Pasos del método Método analítico (MA) Método sistémico (MS)


1er. precepto: Evidencia Pertinencia
2° precepto: Reducción Integración
3er. precepto: Causalidad Teleología
4° precepto: Exhaustividad Agregación

4.2. Modelización sistémica y sus instrumentos


El término “Modelización Sistémica (MS) es usado aquí como etiqueta de un conjunto
de instrumentos de modelización cognitiva que SLM pone a disposición del modelador.
4.2.1. Complejidad y modelización
El acercamiento de complejidad supone la emergencia posible y plausible pero
imprevisible de un nuevo sentido dentro de un fenómeno que uno considera complejo.
Un modelo se define como “Una acción: de elaboración y construcción intencional a
través de símbolos de modelos; de hacer inteligible un fenómeno percibido como
complejo y amplificar el razonamiento de un actor que interviene deliberadamente en un
fenómeno para predecir consecuencias de su proyecto o posibles acciones” (Le-Moigne
1990). Esto quiere decir que la modelización implica una representación intencional por
símbolos, e implica concepción y diseño.

En la tabla siguiente se explicitan algunos conceptos asociados con los dos métodos:
analítico y sistémico.

Modo de modelar: Método Analítico (MA) Método Sistémico (MS)


Dominios: Sistemas complicados Sistemas complejos
Características del Objeto (estado) Proyecto (proceso)
fenómeno: Elemento (sustantivo) Entidad activa (verbo)
Control Inteligencia (conocimiento)
Noción de sistema: S = cosas, relaciones, Sistema General = ser,
conjuntos hacer, hacerse
Noción de organismo: Estructura de estados Conjunción conflictiva de
pasivos tres acciones recursivas:
- Producir y auto producir
- Relacionar y auto
relacionar
- Mantener y auto mantener
Modo de estudio: Análisis Diseño (concepción)
Simplificación Complejificación
27

Explicación causal (estudio Comprensión teleológica


de causa – efecto; leyes (estudio de medios y fines;
naturales determinantes finalidad del fenómeno)
Noción de modelo: Simplificación disyuntiva Concepción y percepción
de la realidad del fenómeno; conjunción
de una representación
(modelo), el modelador y lo
modelado
Pregunta principal del ¿Cuáles son los ¿Cuál es su finalidad? ¿Qué
estudio determinantes? ¿De qué hace?
está hecho el fenómeno?
Eficacia: ¿cómo hacer? Efectividad: ¿qué hacer?
Validación: Evidencia (verdad objetiva) Pertinencia (factibilidad
proyectiva / cognitiva)

4.2.2. La génesis de los paradigmas de modelización y el Sistema General.


La teoría del Sistema General está en el centro de SLM. En la historia de las ciencias se
han generado cinco modelos canónicos de modelización: mecánica racional (Descartes),
mecánica estadística Boltzmann), estructuralismo (Piaget), cibernética (Wiener,
McCulloch) y sistémica (Le Moigne). Este último, nacido como integración de los
modelos estructuralista y cibernético, define un sistema como “algo (una estructura) que
está funcionando y transformándose en vistas de un fin en un medio”. La experiencia
muestra que un fenómeno percibido puede ser definido desde tres polos de perspectiva:
• morfológico, anatómico o analítico (representación estática);
• funcional, fisiológico, praxicológico, a veces experimental (acción de un
sistema y su medio);
• morfogenético, genético/teleológico, transformativo, dinámico, evolucionario o
histórico (transformación en el tiempo en busca de objetivos)

En la siguiente tabla se ilustra una comparación de los cinco paradigmas de


modelización con sus cualidades esenciales.

Paradigma de Cualidades esenciales


modelización
Mecánica Función --- Estructura Cerrado Determinista
racional
Mecánica --- Transformación Estructura Cerrado Determinista
estadística
Estructuralismo Función Transformación Estructura Cerrado Determinista
Cibernética Conducta --- Abierto Teleológico
Siustémica Función Transformación Estructura Abierto Teleológico

4.2.3. Sistemografía, genotipo y fenotipo.


LMS afirma que la Teoría de Sistema General es una teoría de modelización más que
una teoría general de modelos. La herramienta que propone para modelizar se llama
Sistemografía, y se la define como un “procedimiento mediante el cual uno construye
modelos de fenómenos percibidos como complejos, representándolos deliberadamente
como y a través de un sistema general” (Le-Moigne 1977-1994). El modo de uso es el
siguiente: un observador construye conjuntamente una representación isomórfica (de la
misma forma) y homomórfica (de forma semejante) del fenómeno que se modela, una
28

suerte de fotografía que puede ser tomada desde distintos ángulos: cada fenómeno es
susceptible de recibir diversas sistemografías. En el acto de sistemografiar, el
observador se sistemografía a sí mismo, se hace sistemografiado por su propia
sistemografía. De acuerdo con la definición triangular de un SG: funcional, orgánico e
histórico, la sistemografía da lugar a tres tipos de modelos: concepción o diseño,
análisis y simulación. Se aplican aquí las nociones de “genotipo” (matriz, estructura,
mecanismo o regla del juego) y “fenotipo” (el complejo resultado de su acción) (Dupuy
1986)
4.2.4. El Proceso General
“La representación de un fenómeno percibido como complejo por un sistema
[observador], descansa en una hipótesis explícita de racionalidad irreversible,
teleológica y recursiva” (Le-Moigne 1990). La modelización sistémica (MS) opera
cuando la pregunta se centra en la acción de un sistema, tanto sincrónica como
diacrónica, más que en su estado. Esta acción es representada por un procesador
simbólico denominado Modelo Canónico de un Proceso General (PG): “Un proceso se
define por sus ejercicios y sus resultados… Existe un proceso cuando hay un cambio de
posición en el tiempo de una referencia espacio-forma dentro de un conjunto de
productos identificables por su morfología” (Le-Moigne 1990). A partir de aquí, el
genotipo de un proceso representa una conjunción de transferencia temporal, esto es,
una función de tiempo, espacio y forma. Todos los sistemas pueden ser representados
como múltiples acciones o trama de procesos. Un sistema general es concebido como
una composición de múltiples procesadores.
4.2.5. Sistema de Procesamiento de Información (SPI)
Un sistema complejo debe ser, por definición, un sistema que manifiesta cierto grado de
autonomía. Si el comportamiento de un sistema fuera completamente dependiente de
intervenciones exógenas sobre las que no tuviera influencia, no sería un sistema
complejo. Un sistema complejo autónomo es necesariamente abierto a su medio, el que
lo incita y constriñe. El sistema es autónomo y abierto, por lo que es parcialmente
dependiente, lo que es paradojal para la concepción positivista.
4.2.6. Complejificación Teleológica de Niveles Funcionales (CTNF)
Una entidad activa se hace sistema cuando un observador puede dos o más procesadores
que lo constituyen. La interrelación de N procesadores o red de procesadores
complejificará rápidamente la percepción del modelador, y esta complejificación hará
nacer nuevos comportamientos que no suelen ser predecibles a través de un cómputo
lineal. Para ayudar las limitaciones de la cognición del observador está el instrumento
TCFL que se basa en dos hipótesis: la teleológica y la hipótesis de sub-sistemas.
Operacionalmente, esto significa que cuando un sistema de interés se compone de un
elevado número de procesadores, es posible detectar ciertas regularidades o pautas, que
muestran subsistemas cuyas interrelaciones pueden ser articuladas en referencias a
objetivos. La modelización de sistemas complejos será organizada en series de
iteraciones entre proyectos y representaciones simbólicas de éstos, construidas por el
modelador.
4.2.7. Modelo de Sistema Decisión-Información-Operación (SDIO)
La siguiente tabla ilustra una comparación entre el modelo cibernético y el sistémico en
que aparecen diferentes relaciones del observador con el sistema.
Paradigma: Cibernético Sistémico
1er. modo: Decisión, Operación: Decisión, Información,
Sistema SDO Operación: Sistema SDIO
2° modo: Política, Inteligencia, Finalización, Imaginación,
Control, Coordinación, Co-ordinación,
29

Operación (Modelo de Memorización, Operación


Sistema Viable – MSV)

4.2.8. El Paradigma de Organización


Para percibir o concebir un sistema complejo se requieren algunas hipótesis de base. Por
ejemplo, al diseñar o identificar un sistema complejo se requiere explicitar los proyectos
por los que es conocido. La expresión de un sistema complejo implica:
• La experiencia del modelador
• El modelador que tiene la experiencia
• El modelo que representa ambos
La noción de organización en SLM es una conjunción de acción y resultado, lo que pasa
por el concepto central de organización activa. A partir de aquí, el paradigma de
organización postulado es Eco-Auto-Re-Organización (EARO), que expresa la acción
cognitiva del observador cuando percibe y concibe fenómenos:
• Eco-organización: expresa el funcionamiento de un sistema en forma sincrónica
con un medio
• Auto-organización: expresa la autonomía recursiva del sistema
• Re-organización: expresa la transformación teleológica diacrónica del sistema
Sobre la base del paradigma EARO se propone un Modelo Canónico de una
Organización Activa, así:

Relac ionar y Mantener y


sí-mismo sí-mismo

Producir y s í
mismo

4.3. El paradigma inforgético.


El paradigma energético, propio de una concepción clásica positivista implica un
arreglo de una red de órganos estables, que optimiza un proceso global de conversión de
materia en energía. Estudia todos los procesos de intercambio entre materia y energía.
SLM propone un paradigma alternativo, al que denomina “inforgético”, que se centra
en la relación entre información y organización, más que en materia y energía. En lo
que viene se explicita su modelo canónico.
4.3.1. Información y su símbolo
SLM emplea la definición de Bateson para información: “la diferencia que hace la
diferencia” (Bateson 1991); dicho en términos de la EPC, “una representación que
transforma una representación” (Le-Moigne 1990). La operacionalización de este
concepto lleva a dos conceptos básicos en la modelización: información y su símbolo
(soporte físico de la información). La clave está en la relación entre ambos. La
información es considerada como una composición de formas (Gestalt) o configuración
estable de símbolos, que comporta significación para su receptor con la intención de
actuar, y que ha sido significado por formación deliberada. Se la expresa por un signo
(físico) y un significante (producción de sentido significado a través de símbolos).
4.3.2. El primer principio de Inforgética: el Principio de Auto-Organización.
30

Se lo denomina también “principio de equilibración”, y manifiesta el proceso en el cual


la información in-forma la organización organizada, in-formada, que a su vez informa…
(ciclo). Esta concepción contrasta con el primer principio de la energética, la entropía,
que considera la mutua conservación de energía y materia. El siguiente cuadro muestra
los principios de la teoría inforgética: el principio de Auto-Organización y el Principio
de Acción Inteligente, esto es, la relación mental entre información y organización,
mediatizada por la decisión. También ilustra la relación entre el bucle y las funciones
del Sistema de Procesamiento de Información.
Informa Organiza
1 3

Informac ión Organización


4 2
(computación) (memorización)

Decisión
Informada (designación) Organizada

La información informa (1) la organización organizada la que (2) organizando organiza


la formación de in-formación (3) así informada, que a su vez… (4)
4.3.3. El segundo principio de Inforgética: el Principio de Acción Inteligente (PIA)
El PIA es paralelo al segundo principio de la energética: el principio de menor acción
(PMA), que se refiere a la toma de decisiones y al comportamiento óptimo. A su vez, el
PIA se define como el proceso cognitivo a través del cual la mente construye una
representación de disonancia o brecha que percibe entre sus comportamientos
(situaciones actuales) y sus proyectos (situaciones que deben darse) e inventa respuestas
o planes de acción capaces de restaurar la concordancia deseada. El PIA se basa en
modelos dialógicos que favorecen el examen de experiencias previas empleando un
razonamiento heurístico para la resolución de problemas de naturaleza más inductiva
que deductiva, y busca la factibilidad o adecuación, más que la objetividad óptima.
4.3.4. El modelo canónico del proceso de decisión.
La siguiente tabla muestra una yuxtaposición de los dos universos naturales de la
experiencia humana: el energético y el inforgético, que se fundan en dos posiciones
epistemológicas: los paradigmas positivista y realista y el paradigma constructivista,
paralelamente.
Paradigma del 1er. Universo Natural: Energética 2° Universo Natural:
Universo Natural: Inforgética
Se refiere a: El proceso de conversión entre energía La interacción
y materia, y viceversa; corresponde a conceptual entre
las ciencia naturales información y
organización, y
viceversa, mediada por
la decisión inteligente;
corresponde a la mente y
las ciencias sociales
Noción de Datos pasivos y disjuntos, sin S3: “Signo
información: ambigüedad deliberadamente
significado que hace
significación”; conjunto
complejo de operador y
operando
31

1er. Principio: Principio de mutua conservación entre Principio de Auto-


Energía y Materia (PEM) Organización (PAO) o
Principio de
Equilibración
2° Principio: Principio de Acción Mínima (PAM); o Principio de Acción
principio de lo máximo desde lo Inteligente (PAI); o
mínimo principio de
comportamiento
adaptativo teleológico
Algunas Búsqueda de Un óptimo único Una satisfacción o
características del adecuación
segundo principio Se centra en: Cantidad, o sea, Cualidad/representación,
“cómo hacer” o sea, “qué hacer”
Usa: Algoritmos Heurística
Cualidades del Sistemas Sistemas deliberativos,
dominio de determinativos, abiertos, de criterios
aplicación: cerrados, de múltiples, impredecibles
criterio único, pre-
determinados
32

3. NOTAS SOBRE EL CONCEPTO Y LA PRÁCTICA DE LA MODELIZACIÓN

Estas notas han sido elaboradas a partir de trabajos de Jean-Louis Le Moigne


(Le-Moigne 1987 y 2002). Tienen por objeto seguir reflexionando sobre el tema de la
producción de modelos de sistemas complejos y suponen la lectura de los dos textos
anteriores.

I. El concepto de modelización

1. Razonamos a partir de modelos. Los construimos para dar sentidos a los datos que
empleamos; en este empleo, los modelos son un elemento inevitable en la construcción
de la realidad y, a su vez, nos proporcionan herramientas interpretativas para re-
construirla. Sin modelos no podemos generalizar. Es importante comprender cómo son
construidos (o por quiénes nos son dados) estos artefactos mediante los cuales
otorgamos sentidos a partir de los cuáles actuamos.

2. El término modelización es reciente. Los diccionarios de que disponemos todavía


lo ignoran (Word subraya con rojo el término y hay que agregarlo al diccionario
personal). Se lo puede definir como “un proceso de construcción intencional que por
medio de un sistema de símbolos alguna percepción de una experiencia de la realidad
percibida por quien modeliza”. Hay quienes defienden que todo modelo ha de ser
expresado en lenguaje matemático. Pero parece legítimo decir que a esta forma
restrictiva de concebir el proceso de modelización puede agregarse válidamente otra:
una modelización pragmática o heurística.

3. La legitimación epistemológica de la modelización parte de la hipótesis dual de que


los “hechos”, para ser tales, deben haber sido hechos. No se los considera
necesariamente hechos, y el modo de su construcción será parte de su definición e
interpretación. El modelo del hecho es engendrado por la modelización del hacer que
engendra el hecho. En ello empleamos símbolos: formas (sintaxis) que a la vez
informan (semántica) y transforman (pragmática).

4. El valor que se puede atribuir hoy en día a la modelización se relaciona con la


necesidad de que nos incitemos colectivamente a dar una atención muy delicada a la
calidad de los modelos por los cuales razonamos. Desde el modelo genético hasta el
modelo de producto nacional bruto, sabemos a con mucha frecuencia razonamos sin
preguntarnos acerca de la calidad de la significación que otorgamos. Nuestra
inteligencia colectiva de la modelización y su contexto se relaciona claramente con la
educación a través de la enseñanza de “conocimientos accionables” que definen las
sociedades en que vivimos. En el corazón de nuestras crisis sociales se encuentra la
cuestión de la modelización.

5. Modelo o teoría (no vale la pena entrar en una discusión semántica), términos que se
enriquecen con su mutua ambigüedad, sabemos bien que nos enfrentamos a las mismas
viejas dificultades: el logro de buenos métodos para descubrirlos y construirlos, por una
parte, y, por otra, legitimarlos y validarlos. Lo central está en ocuparnos cabalmente del
buen uso de nuestra razón en las cosas de la vida, y – por consiguiente – de la forma,
inteligibilidad y comunicabilidad de nuestro razonar, y de la pertinencia y legitimidad
de las conclusiones a las que llegamos. Pero, cuidado: mientras mayor es la claridad y
33

distinción de un modelo (como lo quiere Descartes), los modelos desnudos de toda


ambigüedad no nos sirven para nada. Su utilidad reside en su compleja multi-
dimensionalidad.

6. Modelo o representación de conocimiento: disponemos de una conceptualización


que, a pesar de no ser clara y distinta no deja de ser instrumental e inteligible. Se nos
hace necesario elaborar un conocimiento de nuestros modelos para construir nuestros
modelos de conocimiento.

7. Dos paradigmas:
• Paradigma del descubrimiento de lo real (develarlo, revelarlo)
• Paradigma de la invención de lo real (construir representaciones inteligibles)
La calidad de un conocimiento científico se mide hoy por la tolerancia a la que da
origen.

8. Modelos icónicos y simbólicos. El conocimiento-objeto podrá ser descrito por


modelos icónicos (por ejemplo, matemáticos), que terminarán requiriendo modelos
simbólicos (representaciones explicativas)

9. Dos metodologías de la modelización: ¿analizar o concebir? El conocimiento-


proyecto se produce – y se representa – por una concepción de modelos y no por
análisis. Así el modelo, ya sea icónico o simbólico, se hace fuente de conocimiento y no
resultado. No describe, ex - post, un conocimiento-objeto tenido ex – ante: representa a
priori un conocimiento-proyecto que no existe sino que por este modelo. Así, los modos
de construcción del modelo no pueden ser analíticos (análisis – síntesis) y los modos de
validación serán raramente del tipo hipotético – deductivo experimental. Los modos de
construcción se hacen proyectivos o sistémicos (intención – concepción) y los modos de
legitimación se hacen axiomático – inductivos, pragmáticos. El modelizador debe decir
su proyecto (sus axiomas, su “teoría del conocimiento”) y convenir en que el
conocimiento que así se representa es realización, acción cognitiva.

10. El modelo: de la explicación a la representación

Teorías del conocimiento: Paradigma conocimiento – Paradigma conocimiento –


objeto proyecto
Métodos de modelización: Modelo Explicación Modelo Interpretación
Por análisis (hipotético –
deductivo – experimental)
Por concepción Modelo Comprensión Modelo Representación
(axiomático – inductivo – operatoria
pragmático)

11. La necesaria ambigüedad del modelo


La legitimación de los modelos simbólicos por la cual éstos describen sus enunciados
enseñables no puede fundarse en una analogía experimental e icónica (no ambigua).
Pasa por una analogía de comportamientos simulados, simulaciones efectuadas sobre
modelos simbólicos. Y la simulación de los modelos simulados no es neutra: afecta a
los modelos en sí mismos. El mapa no es el territorio, pero el territorio es también el
mapa. Todo conocimiento es estructuralmente circular y autoreferencial. El buen uso de
34

un modelo requiere el reconocimiento previo de su necesaria ambigüedad. El operador


que establece la relación intencional de un sujeto con un conocimiento no es un
operador cartesiano, claro y distinto.

12. Del modelo genotipo a los modelos fenotipos.


La empresa de modelización puede ser excesiva. Pero se la puede simplificar con la
referencia a dos niveles: genotipo y fenotipo. El genotipo será la imagen de la
axiomática de referencia; y el fenotipo, fácilmente complejo en su presentación, será la
imagen del modelo específico que se elabora y especifica aquí y ahora.

13. Cuatro axiomas plausibles de modelización sistémica.


• Axioma del universo en construcción o axioma teleológico.
• Axioma de conjunción, de inclusión del tercero.
• Axioma de operacionalidad o de apertura: solo existen las operaciones, esto es,
los actos.
• Axioma de irreversibilidad

II. La práctica de la modelización.

14. La Sistemografía (SMGR), herramienta de modelización sistémica


Método general de concepción-construcción de modelos sistémicos de fenómenos
percibidos como complejos. En lo que sigue emplearé la metáfora de la fotografía, con
fines propedéuticos. En la elaboración de una SMGR se distinguen presupuestos y
fases.

15. Presupuestos de la elaboración de una SMGR.


• Modelación Sistémica (MS). Es un presupuesto sobre los fines y alcances de la
modelización que se desea establecer: la define como “sistémica”, esto es, se
desea modelar una situación concebida como un sistema. Esto lleva a emplear
un conjunto de instrumentos cognitivos propios de la teoría sistémica dentro de
la cual se inscribe este intento.
• El sistema que se desea modelizar es previsto como complejo, lo que implica la
imprevisibilidad del acto de modelar empleando la herramienta SMGR.
• El sistema que se desea modelar es previsto como un Sistema General (SG), con
su forma canónica representable así:

FUNCIÓN

CONTEXTO TELEOLOGÍA

TRANSFORMACIÓN
35

16. Primera fase. Determinación del objetivo


Como en una fotografía, se comienza determinando qué es lo que se desea modelizar.
Un mismo SG puede ser sistemografiado desde distintos ángulos y perspectivas.

17. Segunda fase. Determinación de las herramientas de SMGR


En el caso de la fotografía, habrá que determinar qué cámara se usa, qué película, qué
parámetros aplicar a la cámara. Todo esto está indicado por la intención del modelizador
al modelizar. En el caso de la SMGR habrá que decidir las herramientas: encuesta,
vídeo, grupos focales, etc.

18. Tercera fase. Realizar las necesarias tomas


De acuerdo con las herramientas elegidas. Corresponde al proceso químico de
impresión de las películas.

19. Cuarta fase. Desarrollo


El análisis de lo producido por las herramientas aplicadas, de acuerdo con la
metodología propia de cada cual. Corresponde al proceso químico de revelado. Se
produce una correspondencia homomórfica (analogía funcional) entre las características
predefinidas del modelo y los rasgos percibidos del fenómeno que se desea modelizar.
No se busca una explicación del fenómeno, sino que una representación intencional.

20. Lectura de los productos obtenidos en la aplicación de las herramientas.


En SMGR se dispone de los siguientes marcos de lectura:
• Complejificación Teleológica de Niveles Funcionales (CTNF), que se refiere a
la detección de las finalidades mostradas por los elementos del sistema
• Modelo Decisión-Información-Operación-Sistema (SDIO), que llama la
atención sobre las dimensiones temporales del sistema, su diacronicidad, donde
se muestra la acción transformadora de la información, entendida como “la
diferencia que hace la diferencia”: Signo deliberadamente Significado que hace
Significación (S3).
• Paradigma Eco-Auto-Re-Organización (EARO), que pone el acento sobre la
múltiple acción del sistema
• Paradigma Inforgético (en vez de “energético”), con sus dos principios
o Principio de Auto-Organización (PAO)
o Principio de Acción Inteligente (PAI)
• De esta manera, la Inforgética propone un Modelo Canónico del Proceso de
Decisión que dice la interacción conceptual entre información y organización, y
viceversa, mediatizada por la decisión inteligente. Se aplica a la mente y a las
ciencias sociales, enfrentadas sistemas impredecibles, deliberativos, abiertos, de
criterios múltiples. En este modelo, el problema de la toma de decisiones en
situaciones complejas es concebido como de representación cualitativa,
ordenado a responder la pregunta sobre “qué hacer”, más que la de “cómo
hacer”.

21. Usos de una SMGR


De acuerdo con lo dicho, una SMGR tiene dos usos:
• Un uso descriptivo, en el que la SMGR entrega una imagen del sistema
examinado en un momento dado.
36

• Un uso proyectivo, en el que la SMGR va entregando imágenes sucesivas en el


tiempo de acuerdo con los cambios que se producen.

Estos cambios obedecen a la siguiente secuencia:


• Las transformaciones logradas modifican los contextos, los que a su vez llevan a
determinar nuevos objetivos, que exigen nuevas funciones que llevan a nuevas
transformaciones, y así sucesivamente.

FUNCIÓN

CONTEXTO TELEOLOGÍA

TRANSFORMACIÓN
37

BIBLIOGRAFÍA

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