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11. ¿Existirían salarios de tramitación en este caso?

La regulación laboral configura el derecho a percibir los salarios de tramitación en los artículos
56.1 y .2 ET y 110 y 281.2.c) LRJS. Por tanto, la legislación configura dos escenarios alternativos
en caso de que el despido se declare improcedente, como sucede en el supuesto ante el que nos
encontramos:

 Se puede condenar al empresario a la readmisión del trabajador en las mismas


condiciones junto con el abono de los salarios de tramitación, desde la fecha de despido
hasta la notificación de la sentencia que declarase la improcedencia o hasta que hubiera
encontrado otro empleo.
 Se puede condenar al empresario, a su elección, a que abone una indemnización al
trabajador.
Por tanto, en este caso, como la Compañía Zumosano ha decidido readmitir al Sr. Agúndez, este
tiene derecho a percibir los salarios de tramitación.
Si la respuesta es afirmativa, ¿Podría la Compañía reclamar el coste de los salarios de
tramitación al Estado?
Procede reclamar al Estado el coste de los salarios de tramitación exclusivamente en los casos en
que la sentencia que declara la improcedencia del despido se dicte una vez hayan trascurrido más
de 90 días hábiles desde la fecha de presentación de la demanda, por el abono de los salarios que
correspondan al tiempo que exceda de dichos noventa días hábiles (artículo 56.5 ET y artículos
116.1 y 118.2 LRJS) .
En este caso, la demanda impugnando el despido se interpone el 12 de marzo de 2019 y la
sentencia de primera instancia se notifica el 20 de septiembre de 2019. Por tanto, el plazo de 90
días hábiles vencería 23 de julio de 2019, y el Estado habría de cubrir los salarios de tramitación
que correspondan hasta la fecha de 20 de septiembre de 2019. De estos días restantes, se deducirán
los días en que el proceso estuvo suspendido así como el resto de supuestos comprendidos en el
artículo 119 LRJS (Sentencia de la Sala de lo Social del TSJ de Cataluña de 14 de octubre 2009).
La jurisprudencia española también ha establecido como requisito, para reclamar al Estado estas
cuantías, que se haya dictado sentencia declarando la improcedencia del despido, excluyendo la
previa conciliación o que la misma se reconozca en el propio juicio (Sentencia de la Sala de lo
Social del TSJ de Cataluña de 28 de septiembre de 2006).
El Real Decreto 418/2014, respetando los parámetros de los artículos 116 a 119 de la LRJS, regula
todo el procedimiento sobre reclamaciones al Estado por salarios de tramitación en juicios por
despido.
¿Y si el despido hubiera sido declarado nulo?
El Tribunal Supremo ha establecido en su sentencia de 29 de enero de 2008, que no cabe la
reclamación de salarios de tramitación al Estado cuando el despido se declara nulo. El Tribunal
de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia de 10 de julio de 2014, asunto C-198/13, pudo
pronunciarse sobre la compatibilidad de esta diferencia de trato entre los despidos nulos y los
improcedentes con la Directiva 2008/94/CE relativa a la protección de los trabajadores asalariados
en caso de insolvencia del empresario. El TJUE confirma la jurisprudencia nacional española
afirmando que la diferencia de trato con respecto a la posibilidad de reclamar al Estado del pago
de dichos salarios cabe bajo la normativa europea y no puede examinarse a la luz de la Carta de
Derechos Fundamentales de la UE.
Aun así, conviene aclarar que, a pesar de que la regulación emplea términos diferentes (para el
despido improcedente se refiere a salarios de tramitación—artículo 110.1 LRJS y artículo 56.2 y
.5 ET—y para el despido nulo emplea salarios dejados de percibir—artículo 113 LRJS y artículo
55.6 ET), estos dos conceptos son análogos, como se deriva del tenor literal de artículo 55.6 ET,
así como de la jurisprudencia, por todas sentencia de la Audiencia Nacional núm. 4408/2018, de
14 de noviembre.
¿Qué pasa con la prestación de desempleo que haya percibido durante estos meses?
Los salarios de tramitación son incompatibles con el cobro de la prestación de desempleo durante
el mismo periodo de tiempo (art. 268.5 y .6 de la Ley General de la Seguridad Social, o LGSS),
considerándose las segundas cantidades indebidas por causa no imputable al trabajador.
En este caso, al haberse producido la readmisión del trabajador por sentencia firme, la entidad
gestora cesará en el abono de las prestaciones por desempleo y reclamará a la Tesorería General
de la Seguridad Social las cotizaciones efectuadas durante la percepción de las prestaciones.
Además, el empresario debe ingresar las cantidades percibidas por el trabajador, deduciéndolas
de los salarios dejados de percibir que hubieran correspondido. A mayores, el empresario ha de
instar el alta en la Seguridad Social desde la fecha del despido, cotizando por ese período, que se
considera como de ocupación cotizada a todos los efectos.
La jurisprudencia ha mantenido también esta interpretación resaltando que en caso de que
concurran estas dos figuras, la única consecuencia es la del reintegro de esta última a la entidad
gestora y no la pérdida de los salarios de tramitación (Sentencia de 28 de marzo de 2017 del TSJ
de Cataluña).