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Obertura de esta recopilación

- Principio promovido por nosotros: en el lenguaje, nuestro mensaje nos viene del Otro, y
nos viene bajo una forma invertida.

Este principio fue aplicado a sí mismo. Su mensaje le vino- a sus enunciadores- del Otro
bajo una forma invertida. Y recibió de aquel interlocutor eminente, su mejor cuño.

¿Y si el hombre no fuera más que el lugar de retorno de nuestro discurso, para qué
dirigírselo entonces?

- La carta robada:
Toca al lector dar a esta carta, más allá de aquellos a los que fue dirigida un día, aquello
mismo que encontrará allí como palabra final: su destinación.

Es decir, el mensaje de Poe descifrado y volviendo de él, lector, de tal manera que al
leerlo se diga no ser más fingido que la verdad cuando habita la ficción. Commented [H1]: Mientras se escribe, también se lee; y
esto implica una suerte de proceso de comunicación:
emisión y recepción de mensajes.
El scope o enfoque del psicoanálsis pareciese ser casi siempre el Yo. Quizás es con Lacan Si el lector habita ya en el autor (y viceversa); tampoco sería
que se comienza hablar del Otro? Freud ya hablaba del Ello, y del Superyo. descabellado o espurio afirmar que la verdad habita ya la
ficción (y viceversa).
Este “robo (o vuelo) de la carta (letra)” se diría la parodia de nuestro discurso: sea que se
De hecho esto es lo que yo mismo estoy haciendo
atenga uno a su etimología que indica un acompañamiento e implica la precendencia del constantemente. Por medio de un proceso de escritura, y
trayecto parodiado; sea que, devolviendo el término a su empleo común, se vea en él lectura de lo que escribo, voy dialogando conmigo mismo y,
con Otros, de quienes me vienen los mensajes, y a su vez,
conjurada la sombra del maestro del pensar, para obtener el efecto que nosotros
hacia quienes van éstos.
preferiríamos.

The rape of the lock, el robo del rizo, se evoca aquí el título del poema en que Poe, por la
gracia de la parodia, arrebata, él hasta la epopeya, el rasgo secreto de su irrisoria apuesta.

Nuestra tarea reconduce este rizo encantador al sentido topológico que tendría el
vocablo: nudo en el que se cierra un trayecto por su redoblamiento invertido –es decir Commented [H2]: El deseo de otro (objeto de deseo)
puede implicar precisamente una disolución de la división
tal cual lo hemos promovido recientemente para sostener la estructura del sujeto. sujeto-objeto. Como vemos, el objeto (Otro) es quien
establece los límites del sujeto.
Desciframos aquí en la ficción de Poe, tan potente en el sentido matemático del término,
Se diferencia de aquel, y por este medio lo define, lo
esa división en la que el sujeto se verifica por atravesarlo un objeto sin que se penetren circunda. Es aquello que “está fuera de” el sujeto. No
por nada, división que está en el principio de lo que se eleva al final de esta compilación obstante, sin darse cuenta, el sujeto se estará viendo a si
bajo el nombre de ‘objeto a’ (a con minúscula) mismo creyendo ver a dicho “objeto”, así sea de forma
inconsciente. Al delimitar a su objeto se estará, también,
delimitando a sí mismo, delimitando su mirada, su
Es el objeto quien responde a la pregunta sobre el estilo que planteamos de entrada. En perspectiva y su óptica.
ese lugar que designaba al hombre para Buffon, la llamamos la caída de ese objeto,
En la instancia del deseo, se confunde con este.
reveladora de lo que aísla, a la vez como causa del deseo en donde el sujeto se eclipsa y
como sustentando al sujeto entre verdad y saber. Hay mucho de esto, también, en las teorías de Jung sobre el
arquetipo de la ‘sombra’.