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Resumen Carta de Ottawa para la promoción de la salud.

La primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud reunida en Ottawa el


día 21 de noviembre de 1986 emite la presente CARTA dirigida a la Consecución del
objetivo "Salud para Todos en el año 2.000". Esta conferencia fue, una respuesta a la
creciente demanda de una nueva concepción de la salud pública en el mundo. Las
discusiones se centraron en las necesidades de los países industrializados, y se tuvieron
también en cuenta los problemas que atañen a las demás regiones.

PROMOCIONAR LA SALUD:

Consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y
ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar
físico, mental y social. Se trata por tanto de un concepto positivo que acentúa los recursos
sociales y personales así como las aptitudes físicas.

PREREQUISITOS PARA LA SALUD

Las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda, la


alimentación, la renta, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad. Cualquier
mejora de la salud ha de basarse necesariamente en estos prerrequisitos.

PROMOCIONAR EL CONCEPTO

Los factores políticos, económicos, sociales, culturales, de medio ambiente, de conducta y


biológicos pueden intervenir bien en favor o en detrimento de la salud. El objetivo de la
acción por la salud es hacer que esas condiciones sean favorables para poder promocionar
la salud.

PROPORCIONAR LOS MEDIOS: La promoción de la salud se centra en alcanzar la


equidad sanitaria. Su acción se dirige a reducir las diferencias en el estado actual de la salud
y a asegurar la igualdad de oportunidades y proporcionar los medios que permitan a toda la
población desarrollar al máximo su salud potencial. Esto implica acceso a la información y
poseer las aptitudes y oportunidades que la lleven a hacer sus opciones en términos de
salud.

ACTUAR COMO MEDIADOR

La promoción de la salud exige la acción coordinada de todos los implicados: los


gobiernos, los sectores sanitarios, los sectores sociales, económicos, las organizaciones
benéficas, las autoridades locales, la industria y los medios de comunicación y las personas.
A todos ellos les corresponde especialmente asumir la responsabilidad de actuar como
mediadores entre los intereses antagónicos y a favor de la salud. Las estrategias y
programas de promoción de la salud deben adaptarse a las necesidades locales y a las
posibilidades específicas de cada país y región y tener en cuenta los diversos sistemas
sociales, culturales y económicos.

LA PARTICIPACION ACTIVA EN LA PROMOCION DE LA SALUD IMPLICA:

LA ELABORACION DE UNA POLITICA PÚBLICASANA:

La salud ha de formar parte de los programas políticos, en todos los sectores y a todos los
niveles, con objeto de hacerles tomar conciencia de las consecuencias que sus decisiones
pueden tener para la salud y llevarles así a asumir la responsabilidad que tienen en este
respecto. La política de promoción de la salud ha de combinar enfoques diversos.

LA CREACION DE AMBIENTES FAVORABLES

Nuestras sociedades son complejas y están relacionadas entre sí de forma que no se puede
separar la salud de otros objetivos. El principio que ha de guiar al mundo, las naciones, las
regiones y las comunidades ha de ser la necesidad de fomentar el apoyo recíproco, de
protegernos los unos a los otros, así como nuestras comunidades y nuestro medio natural.
La conservación de los recursos naturales en todo el mundo es una responsabilidad
mundial.

El cambio de las formas de vida, de trabajo y de ocio afecta de forma muy significativa a la
salud.

Es esencial que se realice una evaluación sistemática del impacto que los cambios del
medio ambiente producen en la salud, particularmente en los sectores de la tecnología, el
trabajo, la energía, la producción y el urbanismo.

EL REFORZAMIENTO DE LA ACCION COMUNITARIA

La promoción de la salud radica en la participación efectiva y concreta de la comunidad en


la fijación de prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en marcha de
estrategias de planificación para alcanzar un mejor nivel de salud. El desarrollo de la
comunidad se basa en los recursos humanos y materiales con que cuenta la comunidad
misma para estimular la independencia y el apoyo social, así como fomentar la
participación pública y el control de las cuestiones sanitarias. Esto requiere acceso a la
información y a la instrucción sanitaria, y ayuda financiera.

EL DESARROLLO DE LAS APTITUDES PERSONALES

La promoción de la salud favorece el desarrollo personal y social en tanto que proporcione


información, educación sanitaria y perfeccione las aptitudes indispensables para la vida. Es
esencial proporcionar que la población se prepare para las diferentes etapas de la vida y
afronte las enfermedades y lesiones crónicas.

LA REORIENTACION DE LOS SERVICIOS SANITARIOS

La reorientación de los servicios sanitarios exige que se preste mayor atención a la


investigación sanitaria, así como a los cambios en la educación y la formación profesional.
Esto necesariamente ha de producir un cambio de actitud y de organización de los servicios
sanitarios de forma que giren en torno a las necesidades del individuo.

EL COMPROMISO A FAVOR DE LA PROMOCION DE LA SALUD

Los participantes en esta conferencia se comprometen:

- a intervenir en el terreno de la política de la salud pública y a abogar en favor de un


compromiso político claro en lo que concierne a la salud y la equidad en todos los sectores.

- a oponerse a los medios y condiciones de vida malsanos, la mala nutrición y la


destrucción de los recursos naturales.

- a eliminar las diferencias entre las distintas, y a tomar medidas contra las desigualdades en
términos de salud.

- a reconocer que los individuos constituyen la principal fuente de salud; a apoyarlos y


capacitarlos a todos los niveles para se mantengan en buen estado de salud.

- a reorientar los servicios sanitarios y sus recursos en términos de la promoción de la salud.

- La conferencia insta a todas las personas interesadas a formar una fuerte alianza en favor
de la salud.

LLAMADA A LA ACCION INTERNACIONAL

La Conferencia tiene el firme convencimiento de que si los pueblos, las organizaciones


gubernamentales y no gubernamentales, la Organización Mundial de la Salud y todos los
demás organismos interesados aúnan sus esfuerzos en torno a la promoción de la salud y en
conformidad con los valores sociales y morales inherentes a esta CARTA, el objetivo
"Salud para Todos en el año 2.000" se hará realidad.

La Conferencia internacional de atención primaria de salud, reunida en Alma-Ata el día 12


de septiembre de 1978, expreso la necesidad de una acción para proteger y promover la
salud para todas las personas del mundo.
I. la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia
de enfermedad; es un derecho humano fundamental y que requiere de la acción de
muchos otros sectores sociales y económicos, además del sector sanitario.

II. La existente desigualdad en el estado de salud de las personas, particularmente entre


los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, así como entre los diversos
países, es inaceptable política, social y económicamente y, por tanto, implica de manera
común a todos los países.

III. El desarrollo económico y social es de una importancia básica para poder conseguir de
manera completa la salud para todos, y para reducir la diferencia en el estado de salud
existente entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. La promoción y
protección de la salud de la población son esenciales para mantener el desarrollo
económico y social, y contribuyen a una mejor calidad de vida.

IV. Las personas tienen el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en


la planificación e implementación de su atención sanitaria.

V. Los gobiernos tienen la responsabilidad de la salud de sus poblaciones, que puede ser
conseguida sólo mediante la provisión de unas medidas sanitarias y sociales adecuadas.
Un objetivo social principal de los gobiernos debería ser la promoción, para todos los
habitantes del mundo de un nivel de salud que les permitiera llevar a cabo una vida
productiva social y económicamente.

VI. La atención primaria de salud es atención sanitaria esencial, basada en la práctica, en


la evidencia científica y en la metodología y la tecnología socialmente aceptables,
accesible universalmente a los individuos y las familias en la comunidad a través de su
completa participación, y a un costo que la comunidad y el país lo pueden soportar, a fin
de mantener cada nivel de su desarrollo, un espíritu de auto dependencia y
autodeterminación. Forma una parte integral tanto del sistema sanitario del país como del
total del desarrollo social y económico de la comunidad. Es el primer nivel de contacto de
los individuos, las familias y las comunidades con el sistema nacional de salud, acercando
la atención sanitaria al máximo posible al lugar donde las personas viven y trabajan,
constituyendo el primer elemento del proceso de atención sanitaria.

VII. La atención primaria sanitaria:


(1) Refleja las condiciones económicas y socioculturales y las características políticas del
país y de sus comunidades, desarrollándose a partir de ellas, y está basada en la
aplicación de los resultados apropiados de la investigación social, biomédica y de
servicios sanitarios, así como en la experiencia sobre salud pública.

(2) Se dirige hacia los principales problemas sanitarios de la comunidad, y para ello,
proporciona y promueve servicios preventivos, curativos y rehabilitadores.
(3) Incluye como mínimo: educación sobre los problemas sanitarios más prevalentes y los
métodos para prevenirlos y controlarlos; promoción sobre el suministro de alimentación y
de correcta nutrición; adecuado suministro de agua potable y saneamiento básico;
asistencia maternal e infantil, incluyendo la planificación familiar; inmunización contra las
principales enfermedades infecciosas; prevención y control de las enfermedades
endémicas locales; apropiando tratamiento de las enfermedades comunes y los
traumatismos, y provisión de los medicamentos esenciales.

(4) Implica, además del sector sanitario, a todos los sectores relacionados y a diferentes
aspectos del desarrollo nacional y comunitario, en particular, la agricultura, los animales
de labranza, la industria alimentaria, la educación, la vivienda, los servicios públicos, las
comunicaciones y otros sectores, y solicita los esfuerzos coordinados de todos estos
sectores, y solicita los esfuerzos coordinados de todos estos sectores.

(5) Requiere y promociona un autodesarrollo comunitario e individual al máximo posible,


con participación en la planificación, organización, desarrollo y control de la atención
primaria sanitaria, haciendo un uso más completo de los recursos locales y nacionales y
de otros recursos disponibles; y para finalizar, desarrolla, a través de una formación
apropiada, la habilidad de las comunidades para participar.

(6) Debería mantenerse por sistemas de interconsulta integrados, funcionales y


mutuamente apoyados, con vistas a una mejora progresiva e integrada de la atención
sanitaria para todos, y dando prioridad a los más necesitados.

(7) Se desarrolla a niveles locales y a niveles de apoyo, mediante los profesionales


sanitarios, incluyendo a los médicos, enfermeras, comadronas, auxiliares y asistentes
sociales, en lo que corresponda, así como los tradicionales y necesarios médicos de
cabecera, correctamente formados social y técnicamente para ejercer como un equipo
sanitario a fin de responder a las necesidades sanitarias expresadas por la comunidad.

VIII. Todos los gobiernos deberían formular políticas nacionales, estrategias y planes de
acción para establecer y mantener la atención primaria sanitaria como parte de un
sistema nacional de salud integrado y en coordinación con otros sectores. Para este fin,
será necesario ejercitar voluntades políticas, a fin de movilizar los recursos del país y
utilizar racionalmente los recursos externos disponibles.

IX. Todos los países deberían cooperar con un espíritu de fraternidad y de servicio para
asegurar la atención primaria sanitaria a toda la población, ya que la consecución de la
salud, por parte de la población de un país, directamente afecta y beneficia a cualquier
otro país. En este contexto, el informe conjunto OMS/UNICEF sobre atención primaria
constituye una base sólida para el futuro desarrollo y establecimiento de la atención
primaria sanitaria en todo el mundo.

X. Puede conseguirse un nivel aceptable de salud para todo el mundo en el año 2000,
mediante una utilización mejor y más completa de los recursos mundiales, una
considerable parte de los cuales se gastan hoy día en armamento y conflictos militares.
Una política genuina de independencia, paz y desarmamiento podrían ser bien empleados
en objetivos pacíficos y, en particular, en la aceleración del desarrollo social y económico,
entre los que la atención primaria sanitaria, como parte esencial, debería recibir su parte
proporcional adecuada. La Conferencia internacional sobre atención primaria de salud
realiza un llamamiento urgente y efectivo para una acción nacional e internacional a fin de
desarrollar e implementar la atención primaria sanitaria en todo el mundo y,
particularmente, en los países en vías de desarrollo, con un espíritu de cooperación
técnica y en consonancia con el nuevo orden económico internacional. Urge, por parte de
los gobiernos, de la OMS, de la UNICEF y de otras organizaciones internacionales, así
como por parte de agencias multilaterales o bilaterales, organizaciones no
gubernamentales, agencias de financiación, todos los profesionales sanitarios y el total de
la comunidad mundial, mantener la obligación nacional e internacional hacia la atención
primaria sanitaria y canalizar un soporte técnico y financiero cada vez mayor,
particularmente en los países en vías de desarrollo. La Conferencia hace un llamamiento
a todos los foros mencionados para colaborar en introducir, desarrollar y mantener la
atención primaria sanitaria, de acuerdo con el espíritu y contenido de esta Declaración.

CARTA DE BANGKOK PARA LA PROMOCIÓN DE LA


SALUD EN UN MUNDO GLOBALIZADO

INTRODUCCIÓN
Alcance: en la Carta de Bangkok se establecen las medidas, los compromisos y las
promesas necesarias para abordar los factores determinantes de la salud en un mundo
globalizado mediante la promoción de la salud.
Propósito: la Carta de Bangkok afirma que las políticas y alianzas destinadas a
empoderar a las comunidades y mejorar la igualdad en materia de salud deben ocupar un
lugar central en el desarrollo mundial y nacional. La Carta de Bangkok complementa,
basándose en ellos, los valores, principios y estrategias de acción para el fomento de la
salud, establecidos en la Carta de Ottawa para el fomento de la salud, así como las
recomendaciones de las sucesivas conferencias mundiales sobre promoción
de la salud que han sido ratificadas por los Estados Miembros en la Asamblea Mundial de
la Salud.
Destinatarios: la Carta de Bangkok se dirige a las personas, los grupos y las
organizaciones cuya intervención es crucial para el logro de la salud, en particular:
gobiernos y políticos a todos los niveles, la sociedad civil, el sector privado, las
organizaciones internacionales, y la comunidad de salud pública.
Promoción de la salud: las Naciones Unidas reconocen que el disfrute del mayor grado
posible de salud es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sin
discriminación alguna. La promoción de la salud se basa en ese derecho humano
fundamental y refleja un concepto positivo e incluyente de la salud como factor
determinante de la calidad de vida, que abarca el bienestar mental y espiritual.
La promoción de la salud consiste en capacitar a la gente para ejercer un mayor control
sobre los determinantes de su salud y mejorar así ésta. Es una función central de la salud
pública, que coadyuva a los esfuerzos invertidos para afrontar las enfermedades
transmisibles, las no transmisibles y otras amenazas para la salud.

CÓMO ABORDAR LOS FACTORES DETERMINANTES DE LA SALUD. UN


CONTEXTO EN
TRANSFORMACIÓN.
Entre los factores que tienen hoy una influencia crítica en la salud cabe citar: las
desigualdades crecientes en los países y entre ellos, las nuevas formas de consumo y
comunicación, las medidas de comercialización, los cambios ambientales mundiales, y la
urbanización.
Nuevos desafíos: otros factores que influyen en la salud son los cambios sociales,
económicos y demográficos, rápidos y con frecuencia adversos, que afectan a las
condiciones laborales, los entornos de aprendizaje, las estructuras familiares, y la cultura
y la urdimbre social de las comunidades.
Mujeres y hombres se ven afectados de distinta forma, y se han agravado la
vulnerabilidad de los niños y la exclusión de las personas marginadas, los discapacitados
y los pueblos indígenas.
Nuevas oportunidades: la globalización brinda nuevas oportunidades de colaboración
para mejorar la salud y disminuir los riesgos transnacionales que la amenazan. Estas
oportunidades comprenden: los avances de las tecnologías de la información y las
comunicaciones, y los mejores mecanismos disponibles para la orientación mundial y el
intercambio de experiencias.
Coherencia política: para hacer frente a los desafíos de la globalización, hay que
garantizar la coherencia de las políticas adoptadas en todos los niveles gubernamentales,
todos los organismos de
las Naciones Unidas, y otras organizaciones, incluido el sector privado. Esa coherencia
fortalecerá el cumplimiento, la transparencia y el rendimiento de cuentas respecto de los
acuerdos y tratados internacionales que afectan a la salud.
Progresos realizados: pese a los progresos logrados en lo relativo a situar la salud en el
centro del desarrollo, por ejemplo mediante los Objetivos de Desarrollo del Milenio, queda
aún mucho por hacer.
La participación activa de la sociedad civil es crucial en este proceso.

ESTRATEGIAS DE PROMOCIÓN DE LA SALUD EN UN MUNDO GLOBALIZADO.


Intervenciones eficaces: para avanzar hacia un mundo más sano se requieren medidas
políticas enérgicas, una amplia participación y actividades permanentes de promoción. La
promoción de la salud tiene a su alcance un espectro ya arraigado de estrategias de
probada eficacia que deben aprovecharse al máximo.
1 Hacia la Promoción de la Salud, Volumen 11, Enero - Diciembre 2006, págs. 133 - 142

Medidas requeridas: para seguir avanzando en la aplicación de esas estrategias, todos


los sectores y ámbitos deben actuar para: abogar por la salud sobre
la base de los derechos humanos y la solidaridad, invertir en políticas, medidas e
infraestructura sostenibles para abordar los factores determinantes de la salud, real
capacidad para el desarrollo de políticas, el liderazgo, las prácticas de promoción de la
salud, la transferencia de conocimientos y la investigación, y la alfabetización sanitaria,
establecer normas reguladoras y leyes que garanticen un alto grado de protección frente a
posibles daños y la igualdad de oportunidades para la salud y el bienestar
de todas las personas, asociarse y establecer alianzas con organizaciones públicas,
privadas, no gubernamentales e internacionales y con la sociedad civil para impulsar
medidas sostenibles.
COMPROMISOS A FAVOR DE LA SALUD PARA TODOS
Fundamento: el sector de la salud está llamado a desempeñar una función clave de
liderazgo en el desarrollo de políticas y alianzas de promoción de la salud. Si se desea
avanzar en el control de los factores determinantes de la salud, es indispensable un
enfoque normativo integrado por parte del Gobierno y las organizaciones internacionales,
así como el compromiso de trabajar con la sociedad civil y el sector privado en todos los
ámbitos.
Compromisos clave: los cuatro compromisos clave son lograr que la promoción de la
salud sea:
1. Un componente primordial de la agenda de desarrollo mundial.
Se precisan acuerdos intergubernamentales sólidos que favorezcan la salud y la
seguridad sanitaria colectiva. Los organismos gubernamentales e internacionales deben
intervenir para cerrar la brecha de salud entre ricos y pobres. Se requieren mecanismos
eficaces de gobernanza mundial en materia de salud para hacer frente a los efectos
nocivos de: el comercio, los productos, los servicios, y las estrategias de comercialización.
La promoción de la salud debe convertirse en un aspecto esencial de las políticas
nacionales y exteriores y de las relaciones internacionales, incluso en situaciones de
guerra o conflictos. Ello exige medidas para promover el diálogo y la cooperación entre las
naciones, la sociedad civil y el sector privado, y estas iniciativas pueden tomar como
ejemplo tratados ya existentes, como el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la
Organización Mundial de la Salud.
2. Una responsabilidad esencial de todo el Gobierno.
Los gobiernos, a todos los niveles, deben afrontar de forma apremiante los problemas de
salud y las
desigualdades, pues la salud determina en buena medida el desarrollo social, económico
y político. Los gobiernos locales, regionales y nacionales deben conceder prioridad a las
inversiones en salud, dentro y fuera del sector sanitario, y ofrecer financiación sostenible
para la promoción de la salud.
Para garantizar lo anterior, todos los niveles de la administración deben exponer de forma
explícita las repercusiones sanitarias de las políticas y las leyes, empleando para ello
instrumentos como la evaluación del impacto sanitario centrada en la equidad.
3. Un objetivo fundamental de las comunidades y la sociedad civil.
Las comunidades y la sociedad civil son con frecuencia las que lideran la puesta en
marcha, el diseño y el desarrollo de las actividades de promoción de la salud. Por ello,
necesitan tener los derechos, recursos y oportunidades que les permitirán ampliar y
sostener sus contribuciones. El apoyo a la creación de capacidad es particularmente
importante en las comunidades menos desarrolladas.
Las comunidades bien organizadas y empoderadas determinan muy eficazmente su nivel
de salud, y pueden pedir a los gobiernos y al sector privado que rindan cuentas sobre las
repercusiones sanitarias de sus políticas y prácticas. La sociedad civil necesita ejercer su
poder en el mercado dando preferencia a los productos, servicios y acciones de las
empresas que mejor demuestren su responsabilidad social.
Los proyectos de base comunitaria, los grupos de la sociedad civil y las organizaciones de
mujeres han demostrado su eficacia en el terreno de la promoción de la salud, y brindan
ejemplos de prácticas a seguir. Las asociaciones de profesionales de la salud también
tienen aportaciones que realizar.
4. Lograr que la promoción de la salud sea un requisito de las buenas prácticas
empresariales.
El sector empresarial tiene un impacto directo en la salud de las personas y en los
factores que la determinan, debido a su influencia en: la situación local, la cultura
nacional, el ambiente, y la distribución de la riqueza.
El sector privado, al igual que otros empleadores y el sector no estructurado, tiene la
responsabilidad de velar por la salud y la seguridad en el lugar de trabajo, así como de
promocionar la salud y el bienestar de sus empleados, sus familias y sus comunidades.
El sector privado puede contribuir también a reducir los efectos de más alcance en la
salud mundial, como son los asociados a los cambios ambientales planetarios,
cumpliendo las normas y acuerdos locales, nacionales e internacionales que fomentan y
protegen la salud. Las prácticas comerciales éticas
y responsables y el comercio justo son ejemplos del tipo de prácticas comerciales que
deberían apoyar los consumidores y la sociedad civil, así como los gobiernos mediante
incentivos y normas reguladoras.

UNA PROMESA MUNDIAL PARA LOGRARLO


Un esfuerzo colectivo en pro de la salud: para cumplir estos compromisos hay que aplicar
mejor las estrategias de reconocida eficacia, y usar nuevos puntos de acceso y
respuestas innovadoras.
Las asociaciones, alianzas, redes y mecanismos de colaboración brindan fórmulas
interesantes y gratificantes para conseguir reunir a personas y organizaciones en torno a
objetivos comunes y acciones conjuntas que mejoren la salud de las poblaciones.
Cada sector –intergubernamental, gubernamental, sociedad civil y privado– tiene sus
propias funciones y responsabilidades.
Cerrar la brecha de ejecución: desde la adopción de la Carta de Ottawa se han suscrito
muchas resoluciones a nivel nacional y mundial en apoyo de la promoción de la salud,
pero a esas resoluciones
no siempre han seguido las medidas correspondientes. Los participantes en esta
Conferencia de Bangkok hacen un llamamiento enérgico a los Estados Miembros de la
Organización Mundial de la Salud para que cierren esta brecha de ejecución pasando a
desarrollar políticas y alianzas para la acción.

Llamamiento a la acción: los participantes en la Conferencia solicitan a la Organización


Mundial de la Salud y a sus Estados Miembros que, en colaboración con otros, destinen
recursos a la promoción de la salud, inicien planes de acción y vigilen sus resultados
mediante indicadores y metas apropiados, y que informen con regularidad sobre los
progresos realizados. Se pide a las organizaciones de las Naciones
Unidas que estudien los beneficios que reportaría el desarrollo de un Tratado Mundial en
pro de la Salud .

Alianza mundial: esta Carta de Bangkok insta a todas las partes interesadas a unirse en
una alianza mundial de promoción de la salud, que impulse compromisos y medidas a
nivel mundial y local.

Compromiso de mejorar la salud: nosotros, los participantes en la Sexta Conferencia


Internacional sobre Promoción de la Salud, celebrada en Bangkok, Tailandia,
prometemos impulsar estos compromisos y medidas para mejorar la salud.
11 de agosto de 2005.

Nota: Esta Carta recoge las opiniones de un grupo internacional de expertos,


participantes en la Sexta C onferencia Internacional sobre Promoción de la Salud,
celebrada en agosto de 2005 en Bangkok, Tailandia, y no representa necesariamente las
decisiones o la política de la Organización Mundial de la
Salud.

COMENTARIOS CARTA BANGKOK


Adoptada la nueva Carta de Bangkok para la promoción de la salud, a fin de
afrontar los rápidos
cambios de la salud mundial.
Termina la 6ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud, Tailandia, 7-11 de
agosto.
11 DE AGOSTO DE 2005 –GINEBRA–. Los participantes en la 6ª Conferencia Mundial de
Promoción de la Salud, copatrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el
Ministerio de Salud Pública de Tailandia, han adoptado hoy la nueva Carta de Bangkok
para la Promoción de la Salud. En ella se establecen los principales retos, medidas y
compromisos necesarios para abordar los determinantes de la salud en un mundo
globalizado involucrando a numerosos agentes e interesados directos que son
fundamentales para alcanzar la salud para todos.
La Carta destaca las transformaciones de la salud mundial y los problemas que hay que
superar para alcanzar sus objetivos, entre ellos la creciente carga doble de enfermedades
transmisibles y crónicas, en particular las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares,
el cáncer y la diabetes. Es necesario además abordar y controlar los efectos que tiene la
globalización en la salud, como consecuencia del aumento de las desigualdades, la rápida
urbanización y el deterioro del medio.
La Carta de Bangkok brinda una nueva orientación para la promoción de la salud
preconizando políticas coherentes, inversiones y alianzas entre los gobiernos, las
organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado a fin de asumir cuatro
compromisos fundamentales; a saber: que la promoción de la salud constituya una pieza
clave de la agenda de desarrollo mundial, que sea una responsabilidad básica de todos
los gobiernos, que forme parte de las buenas prácticas institucionales, y que sea un
foco de iniciativas de la comunidad y de la sociedad civil.
“La Carta de Bangkok para la Promoción de la Salud será el fruto de la intervención de
numerosas organizaciones, redes, grupos e individuos en muchos países. Instará a todos
los interesados directos a que colaboren en una alianza mundial para cumplir sus
compromisos y aplicar sus estrategias”, dijo el del Dr. LEE Jong-wook, Director General
de la Organización Mundial de la Salud, en su discurso de apertura de la conferencia.
“Las medidas que tomen a raíz de esta Carta pueden mejorar radicalmente
las perspectivas para la salud en comunidades y países de todo el mundo”.
La Carta ha sido elaborada mediante un proceso de consultas abierto entre participantes
de una gran variedad de grupos y organizaciones de todo el mundo. Las conversaciones
han llegado a su término esta semana en la conferencia, que ha contado con 700
participantes de más de un centenar de países, entre ellos eminentes expertos en
promoción de la salud, altos funcionarios de los gobiernos, organizaciones no
gubernamentales, especialistas en salud y representantes del sector privado.
En la Carta de Ottawa de 1986 se establecían los principios básicos de la promoción de la
salud, que aspiran a identificar las causas últimas, o determinantes, de la salud y a influir
positivamente en ellos.
Se trata de factores sociales y económicos que determinan el estado de salud, como los
ingresos, la educación, la profesión, las condiciones de trabajo o el estado mental,
factores todos ellos que influyen a su vez en factores de riesgo como son el hábito de
fumar, el consumo de alcohol, una dieta poco sana y la inactividad física.
Mediante la promoción de la salud se pretende capacitar a la gente para que tenga un
mayor control sobre su salud y sus determinantes, para lo cual se fomentan sus aptitudes
personales, se aprovecha la acción de la comunidad y se potencian las políticas públicas
idóneas, los servicios de salud y los entornos favorables. La promoción de la salud orienta
hoy día políticas sanitarias mundiales, nacionales y comunitarias, contribuyendo así a
reducir los riesgos para la salud. El Convenio Marco de la OMS para el Control del
Tabaco y La Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y
Salud son sólo dos ejemplos de ello.
No obstante, sigue habiendo grandes inequidades a nivel mundial, sobre todo en el
mundo en desarrollo. En su intervención en la Conferencia de Bangkok, el Profesor Sir
Michael Marmot, Presidente de la Comisión de la OMS sobre Determinantes Sociales de
la Salud, se refirió a un motivo de grave preocupación: “No es inevitable que, en lo que
respecta a la esperanza de vida, haya unas
diferencias de 48 años entre los países y de 20 ó más años dentro de los países. Crece
sin cesar el número de investigaciones que detectan factores sociales en el origen de
gran parte de esas desigualdades en salud”. El reto de la Carta de Bangkok ha sido
determinar la mejor manera de responder a los muchos cambios y tendencias mundiales
que están afectando críticamente a la salud y el bienestar, así como las posibles opciones
para desarrollar estrategias de promoción de la salud que aborden esas desigualdades y
afronten de forma más pertinente las exigencias del nuevo milenio. En la conferencia se
han examinado también muchas otras cuestiones relacionadas con esos desafíos.
Los debates han abarcado desde los convenios comerciales y la salud pública hasta la
regulación de los productos nocivos para la salud, y desde las experiencias de grupos
marginados en el terreno de la salud hasta el papel de las fundaciones del sector privado.
La conferencia ha demostrado ser un valioso foro para difundir resultados y lecciones
sobre la eficacia de las medidas de promoción de la salud y sobre la manera de
adaptarlas a fin de encarar mejor las actuales desigualdades.
El copatrocinador de la conferencia, el Ministerio de Salud Pública de Tailandia, ha
demostrado su firme compromiso en la promoción de la salud acogiendo el “Día de
Tailandia”, en el que se explicaron en mayor detalle sus muchos programas y proyectos.
El país ha lanzado este año una campaña titulada “Tailandia sana”, con un enfoque
centrado en el principio de “crear” en lugar de “reparar” la salud. En su
intervención en la ceremonia de apertura de la conferencia, el Primer Ministro de
Tailandia, el Dr. Thaksin Shinawatra, señaló que “está claro que la buena salud es un
componente clave del progreso.
Las sociedades donde las personas gozan de salud pueden confiar en progresar en
muchos aspectos. Crear salud se ha convertido por tanto en una prioridad de las agendas
de salud nacionales y mundiales”.