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LECCIÓN VIII: LA METAFÍSICA REALISTA

 El realismo afirma la existencia del mundo, de las cosas que constituyen el mundo,
de nosotros dentro de ese mundo, como una de tantas cosas.
 Aristóteles: la estructura del ser se divide en tres problemas: la estructura del ser en
general, estructura de la substancia y estructura de la realización.
 Categorías del ser: puntos de vista desde los cuales podemos considerar cualquier ser.
 Categorías en su aspecto lógico:
 Substancia: Punto de vista desde el cual nos situamos para decir algo
es.
 Cantidad: ¿cuánto es? (grande o pequeño, muchos o pocos.)
 Cualidad: ¿Cómo es? (rojo, verde, noble, innoble, feo, bonito)
 Relación: ¿Cómo es respecto a otro? (mayor que, menor que, igual
que)
 Lugar: ¿Dónde está? (Está aquí, está allá, en Atenas)
 Tiempo: ¿Cuándo es? ¿Cuándo deja de ser? ¿Cuándo deja de ser?
 Acción: ¿Qué hace? Función (un hacha es cortante; una semilla
germina)
 Pasión: ¿Qué padece? ¿Qué sufre? (El árbol es cortado, el hombre es
muerto)
 Aristóteles intuye las categorías, no las saca de un principio general.
 Una de las críticas que Kant le hace a Aristóteles es que: La substancia no es una
categoría; la substancia no es un punto de vista desde el cual consideramos al ser,
puesto que la substancia es el ser mismo.
 La tesis del realismo considerará siempre a las categorías como elementos
ontológicos del ser mismo, mientras que el idealismo considerará a las categorías
como unidades sintéticas del pensamiento.
 La substancia es para Aristóteles lo que existe; pero no sólo lo que existe, sino lo que
existe en una unidad indisoluble con lo que es, con su esencia y no sólo con su esencia,
sino con sus accidentes.
 De modo que a la pregunta de “¿quién existe?”, la respuesta es: la substancia.
 En una substancia hay una estructura dual de existir y consistir, los cuales Aristóteles
descompone en materia y forma.
 La forma sin materia no es.
 La substancia es la unidad de materia y forma en la existencia individual.
 El error de Platón, según Aristóteles, ha consistido en darle existencia a la forma.
 El hombre no existe, existe este hombre: el hombre individual, no como concepto
abstracto. El hombre en general, que es la esencia del hombre, es la forma que en
cada hombre individual se da; lo que existe es la unión de forma y materia en este
hombre determinado que es la substancia.
 Lo que tiene existencia metafísica plena es la substancia primera, que es siempre
individual.
 Real y posible; la materia no tiene posibilidad más que en tanto que tiene forma; y
del mismo modo: lo real no es real sino en tanto que procede de lo posible.
 De lo posible puede predicarse la no contradicción. No es posible lo contradictorio.
 Acto y potencia: Aristóteles llama “acto” al resultado del advenimiento al ser; y
llama “potencia” a la materia, pero en tanto en cuanto va a ser.
 La potencia está con el acto en la misma relación en la misma relación que lo posible
con lo real y la materia con la forma.
 Las substancias en Aristóteles se nos presentan bajo tres aspectos: primero, bajo el
aspecto ontológico, metafísico; segundo, bajo el aspecto lógico, como predicabilidad
de un sujeto; y tercero, bajo un aspecto genético, como la actuación de la potencia.
 Según Aristóteles cada cosa natural es lo mismo que una artificial; así como una
cosa artificial se explica enteramente cuando la vemos producida por el artífice, del
mismo modo, todas las cosas del universo deben ser contempladas bajo la especie de
la fabricación.
 La teoría de las causas: causa material, causa formal, causa eficiente y causa final.
 Causa material: aquello de lo que está hecha la cosa.
 Causa formal: aquella que la cosa va a ser.
 Causa eficiente: aquello con que está hecha la cosa.
 Causa final: el propósito, el fin, para el cual está hecha la cosa.
 Aquello otro para que el objeto sirve ¿es a su vez el último fin que ha tenido el artífice,
o no será sino un medio para otro fin ulterior?
 La causalidad para él es la estructura de la realización en lo eterno, en la eternidad,
fuera del tiempo.
 Dios crea el mundo lo mismo que un artífice hace su obra; pero como Dios no está
en el tiempo, crea su obra con sólo pensarla.
 La concepción aristotélica de la causalidad es una concepción genética interna de la
cosa misma, pero no es evolutiva en el tiempo en el tiempo, en el sentido de la
sucesión.
 Este mundo en el que vivimos es al mismo tiempo un mundo inteligente.
 Las sustancias existen, y además de existir, son inteligibles.
 Podemos comprender las cosas porque han sido hechas inteligentemente. Si no
hubieran sido hechas racionalmente, serían para nosotros incomprensibles.
 Las cosas son inteligibles, y ello demuestra la existencia de Dios.
 El mundo está perfectamente sistematizado; no deja resquicio a algo irracional, a algo
incomprensible.
 Conocer significa dos cosas:
 Formar concepto: constituir en nuestra mente un conjunto de notas
características para cada una de las esencias que se realizan en la substancia
individual. Los procesos de abstracción y generalización que sobre el material
de la percepción sensible ejercitamos, nos conducen a la formación de un
arsenal de conceptos.
 Aplicar los conceptos: Aplicar los conceptos que hemos formado, a cada
cosa individual; subsumir cada cosa individual en el concepto, llegar a la
naturaleza, contemplar la substancia, mirarla y volver luego dentro de
nosotros mismos para buscar en el arsenal de conceptos aquel concepto que
le viene bien a esa singularísima substancia y formular el juicio: éste es
caballo.
 Conocer significa, también, barajar entre sí estos diversos juicios en forma de
razonamientos.
 El universo es una magnífica colección sistemática de substancias, ordenadamente
clasificadas, como en la historia natural (para Aristóteles).
 La finalidad del hombre en el mundo es realizar su naturaleza, lo que esto
constituye, lo que distingue al hombre de cualquier otro ser es el pensamiento.
 La teoría; la contemplación de las esencias; el pensamiento; el pensamiento de las
esencias y de Dios, es la ocupación más propia del hombre.