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aa Biblioteca Roland Barthes La aventura semiolégica 0 obvio y lo abt Roland Barthes EL SUSURRO DEL LENGUAJE Mas alli de la palabra y de la escritura PAIDOS 1 EL EFECTO DE REALIDAD Cuando Flaubert, al desribir la sala en que esté Mme. bain Ta seta de Féliié, nos dice que «un viejo piano ortaba, bajo un barémetro, un montén piramidal de ca- yy cartones,' cuando Michelet, al relatar la muerte de me Corday y contar que, antes del llegada del ver~ igo, recibié en la prisién la ‘yjsita de un pintor para que avers gu reteato legaa precisa que «al cabo de we hora media, alguien lamé suavemente una puertecilla que J tras ells” ambos autores (entre muchos ots) estén waprado observaciones que el andlisis estructural OVP aenanseparar y sisematizar las grandes artculaciones del J menos hasta hoy en dia, dejaa un do, bien porque elimina del inventario (no hablando de 5 todos los detalles «superftuos» (en elacion con laes- rs es, bien porque trata ests mismos detalles (¢ Pro" pio autor de estas lineas aslo ha intentado también) como ‘erellenos» (catalisis), provistos de un valor funcional indi- eto, en la medida en que, al sumarse, constivuyen algan 1, G.Flaubers, «Un coeur simples, Trois Contes Pais Charpen- sicrFasquelle, 1895, pig 4 2 Michelet, Histoire de France, La Revolution, come V, Lausana Ed. Rencontre, 1967, pag; 292. 4, almroducrion a analyse structurale du réci>y ‘Commumications, 1n°8, 1966, pgs. 1-27[Recogidoenla col. «Points» ‘Editorial du Seu 1981) 212 DE LA HISTORIA A LA REALIDAD indicio de caracter o de atmésfera, y, de esta manera, p den ser finalmente recuperados por la estructura. No obstante, parece que si se pretende que el andlisis sea exhaustivo (gy qué valor tendrfa un método que no diera cuenta del objeto en toda su integridad, es decir, en este caso, de toda la superfi ido narrativo?), tentar recoger, para concederle su lugar en la estructura, el absoluto, la unidad indivisible, la trans’ va, debe fatalmente toparse con anotaciones que funci anotaciones son escandalosas (desde el punto de vista de estructura), 0, lo que atin ¢s més inquietante, parecen prow ceder de una especie de lujo de la el punto de dispensar deta determinados puntos, el ding burgués de su propietaria y en la de los cartones un signo de desorden y algo asf como de