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En busca del Neoliberalismo (4): El análisis de Michel Foucault (por Jan Doxrud)

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April 9, 2017

Economía, economía, Historia

En busca del Neoliberalismo (4): El análisis de Michel Foucault (por Jan Doxrud)

Antes de examinar brevemente los circuitos culturales a través de los cuales el neoliberalismo se
habría abierto paso, quisiera detenerme en otros dos análisis de este concepto. El primero es el
realizado por el pensador francés Michel Foucault en su curso en el Collegé de france (1979) sobre
el “Nacimiento de la biopolítica”. El segundo es el realizado desde el punto de vista de un liberal
(supongo que neoliberal para otros), me refiero al abogado Enrique Ghersi[1].

Michel Foucault destaca dentro de la historia del desarrollo intelectual del neoliberalismo el
coloquio del intelectual norteamericano Walter Lippmann (1889-1974), organizado por el filósofo
francés Louis Rougier (1889-1982). En esta reunión participaron una veintena de intelectuales,
filósofos y economistas para evaluar la situación del liberalismo en una época donde Hitler y el
nacionalsocialismo se habían embarcado en una política expansionista, en Francia había
gobernado el Frente Popular hasta 1938 y en Rusia predominaba una dictadura socialista bajo el
mandato de Stalin. Ya volveremos a este coloquio más adelante. El hecho es que para algunos
autores fue en esta reunión donde habría nacido el nuevo liberalismo o neoliberalismo, pero con
un significado diferente al que se utiliza en nuestros días. El concepto de “neoliberalismo” habría
sido acuñado por Alexander Rüstow (1885-1963), uno de los participantes del coloquio. De
acuerdo a Foucault, personajes como Mises y Hayek habrían sido los intermediarios entre el
ordoliberalismo y el neoliberalismo norteamericano que desembocaría en lo que el pensador
francés denomina como “anarcoliberalismo”, representado por la Escuela de Chicago y personajes
como Milton Friedman.

En relación a las líneas generales que se discutieron en el coloquio, Foucault cita en extenso las
palabras de Rougier y que resumiré a continuación. En primer lugar afirma que el régimen liberal
no es solamente el resultadode un orden natural espontáneo, como lo afirmaban los autores
del Code de la nature durante el siglo XVIII. El régimen liberal sería también el resultado de un
orden legal que supone el intervencionismo jurídico del Estado. De lo que trata entonces es de
buscar aquellas instituciones legales que salvaguarden la libertad de las transacciones. Por lo tanto
se deben explorar nuevos marcos legales y no aceptar los históricamente existentes como si estos
fuesen definitivos. Desde esta óptica Rougier afirma que el liberalismo no es conservador sino que
progresista “en el sentido de una perpetua adaptación del orden legal a los descubrimientos
científicos, los progresos de la organización y la técnica económicas, los cambios de estructura de
la sociedad, las exigencias de la conciencia contemporánea”[2]. En lo que se refiere a una
economía verdaderamente liberal, Rougier explica que esta debe estar sometida a un doble
arbitraje. En primero es el arbitraje espontáneo de los consumidores que interactúan en el
mercado. El segundo arbitraje es aquel concertado por el Estado que tiene como objetivo asegurar
la libertad y la eficiencia del mercado.

En lo que respecta al neoliberalismo alemán, Foucault destaca tres elementos contextuales que
explican su emergencia. En primer lugar estaba la exigencia de reconstrucción tras el final de la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945) lo que implicó, y este es el segundo elemento contextual, la
necesidad de planificar las economías que recibirían ayuda del programa de reconstrucción
promovido por Estados Unidos, me refiero al Plan Marshall. El tercer elemento contextual fueron
los programas económicos que apuntaban a objetivos sociales específicos que evitasen que
Europa se viera nuevamente amenazada por el ascenso del fascismo o el
nacionalsocialismo. Foucault destaca la figura del Canciller de la Alemania Federal (sucesor de
Konrad Adenauer) Ludwig Erhard (1897-1977). Erhard fue un demócrata cristiano con ideas
liberales quien hizo ver la necesidad de que Alemania Federal adoptase un modelo de libre
mercado. Como explica Erhard, en 1948 se presentó la gran oportunidad para Alemania que
consistió en emparejar la reforma monetaria con una reforma económica para poder poner fin al
control económico administrativo. Fue una “gran oportunidad” ya que en aquella época, presentar
un programa liberal en el ámbito económico era algo que las autoridad británicas y
norteamericanas que ocupaban parte de la Alemania Occidental no aceptarían, o cómo lo explica
Erhard, tal clase de medidas no entraban en las categorías mentales de una Administración que
saboreaba todavía el aplastante triunfo sobre las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón). En el
“Nacimiento de la economía de libre mercado” Erhard realiza la siguiente descripción sobre la
situación de Alemania tras la guerra:

“Lo que empezaba a hervir en Alemania era más bien la lucha entre economía planificada y
economía libre; pugna que, por lo demás, removía los ánimos, no sólo del lado alemán, sino
también del lado de los Aliados…Los planificadores alemanes tendían, en esta situación, a una
colaboración estrecha con las autoridades de ocupación de la zona británica, las cuales tenían que
responder a las directrices y criterios de su gobierno, entonces laborista, tanto más cuanto que
éste se hallaba precisamente entonces en el apogeo de sus experimentos planificadores. Por el
contrario, las fuerzas liberales de la Alemania Occidental se sentían intensamente atraídas por los
«americanos»”[3].
Tras la desconfianza y la inercia intelectual, finalmente se adopta una política de liberalización de
precios, a lo que hay que sumar, como destaca Foucault, la adhesión al proyecto de Erhard por
parte de sectores como la Democracia Cristiana e influyentes figuras como la del jesuita Osvald
von Nell-Breuning (1890-1991), quien fue miembro del Consejo Científico del Ministerio de
Economía. Hay que destacar, asimismo, la adhesión del líder sindical Theodor Blank (1905-1972) y
la de la socialdemocracia alemana. En palabras de Foucault:

“Por lo tanto, para entrar en el juego político de la nueva Alemania, era menester que el SPD
adhiriera a esa tesis del neoliberalismo; si no a las tesis económicas, científicas o teóricas, sí al
menos a la práctica general en cuanto práctica gubernamental de ese neoliberalismo”[4]. Foucault
hace referencia al Programa Bad Godesberg (1959) y el significado de este para la
socialdemocracia alemana. Como resultado de lo anterior, la socialdemocracia rompió con la
teoría y el socialismo marxista, para así entrar en el juego de la “gubernamentalidad neoliberal” tal
como fue definida por Ludwig Erhard.

En cuanto al neoliberalismo en su versión norteamericana, Foucault explica los tres elementos


contextuales que le dieron origen. El primer elemento contextual fue la reacción ante la expansión
de la esfera de influencia del Estado, específicamente, el New Deal implementado durante el
gobierno de Franklin D. Roosevelt y las políticas keynesianas en general. Dentro de este
contexto Foucault destacacomo texto fundamental del neoliberalismo el de Henri C. Simons
titulado “Un programa positivo para el laissez-faire”. El segundo elemento contextual es la
reacción ante el Plan Beveridge, el nacimiento de la Seguridad Social y, en general, todos los
proyectos de intervencionismo social que se desarrollaron durante la guerra. Dentro de este
contexto destaca Foucault una serie de textos y artículos críticos de Henri C. Simons, siendo el más
interesante uno titulado “Program Beveridge: an unsympathetic interpretation”. El tercer
elemento contextual es aquel que estuvo constituido “por los programas sobre la pobreza, la
educación, la segregación, que se desarrollaron en Norteamérica desde la administración Truman
hasta la administración Johnson, y a través de esos programas, claro, el intervencionismo del
Estado, el crecimiento de la administración federal, etc”[5]. De acuerdo a lo anterior concluye
Foucault:

“Creo que esos tres elementos: la política keynesiana, los pactos sociales de guerra y el
crecimiento de la administración federal por medio de los programas económicos y sociales,
constituyeron el adversario, el blanco del pensamiento neoliberal; éste apuntó a todo eso, se
opuso a todo eso, para formarse y desarrollarse…ese contexto inmediato es desde luego del
mismo tipo del que encontramos, por ejemplo, en Francia, donde el neoliberalismo también se
definió por oposición al Frente Popular, a las políticas keynesianas de la posguerra [y] a la
planificación”[6].

A continuación Foucault explica que existen diferencias entre el neoliberalismo norteamericano y


el europeo. Por ejemplo, en el caso del liberalismo norteamericano, este, en el momento mismo
de su fundación, no se presentó, como en el caso francés, como un

“concepto de principio moderador con respecto a una razón de Estado preexistente, pues,
justamente, el punto histórico de partidade la formación de la independencia de los Estados
Unidos está constituido, al contrario, por reivindicaciones de tipo liberal, reivindicaciones, además,
esencialmente económicas…El liberalismo entró en juego como principio fundador y legitimador
del Estado. No es el Estado el que se autolimita mediante el liberalismo, es la exigencia de un
liberalismo la que se convierte en fundadora del Estado”[7].

Otra diferencia que destaca Foucault es que el tema de discusión en Estados Unidos no fue, como
en Europa, la unidad de la nación, su independencia, el Estado de derecho, etc. Añade Foucault
que, en este contexto de intervencionismo y keynesianismo, el neoliberalismo encontró un doble
anclaje: en la derecha y en la izquierda. En la derecha, en nombre de la tradición liberal histórica y
económicamente enemiga de todo lo que fuese sinónimo de socialismo. En cuanto a la
izquierda,apeló a aquel sentimiento que se oponía al desarrollo y expansión de un Estado
militarista e imperialista. Más adelante continúa explicando Foucault que el liberalismo
norteamericano (o neoliberalismo) se trataría de una suerte de “reivindicación global, multiforme,
ambigua, con anclaje a derecha e izquierda. Es así mismo una especie de foco utópico siempre
reactivado. Es también un método de pensamiento, una grilla de análisis económico y
sociológico”[8]. Foucault destaca la figura de Hayek quien afirmaba que el liberalismo debía
transformarse en un pensamiento vivo y que debería también tener su propia utopía, ya que un
error del la tradición liberal había el de haber dejado a los socialistas la tarea de fabricar utopías.

Más adelante Foucault destaca otro dos aspectos del neoliberalismo: la teoría del capital humano
y el análisis de la criminalidad y la delincuencia. En relación al primer aspecto el autor explica que
los economistas clásicos habían dejado una página en blanco o un terreno inexplorado: el del
trabajo. La economía política jamás realizó un análisis cualitativo del trabajo y lo neutralizó
reduciéndolo exclusivamente al factor tiempo. Tal situación se mantuvo con Keynes y sus
seguidores, donde el trabajo era un factor de producción pasivo. En relación a Marx, el pensador
alemán, como ya tuvimos oportunidad de ver en otro artículo, redujo el trabajo al trabajo
abstracto, esto es, “el trabajo concreto transformado en fuerza de trabajo, medido por el tiempo,
colocado en el mercado y retribuido como salario…es un trabajo que…está amputado de toda su
realidad humana, todas sus variables cualitativas, y justamente – eso es, en efecto, lo que muestra
Marx – la mecánica económica del capitalismo, la lógica del capital, sólo retiene del trabajo la
fuerza y el tiempo”[9].

Con el neoliberalismo esto cambia radicalmente ya que el trabajo será reintroducido dentro del
campo de análisis económico. Aquí Foucault destaca la labor de dos economistas de la Universidad
de Chicago: Theodore Schultz (1902-1998) y su obra “Investment inHuman Capital” y Gary Becker
(1930-2014) conocido por obras tales como “Human Capital”. En relación a la interpretación de
Marx sobre el trabajo, Foucault, poniéndose en el lugar de los neoliberales, señala que la
abstracción que hace Marx no es obra del capitalismo real, sino que es fruto de la teoría
económica que se ha elaborado sobre la producción capitalista. En palabras de Foucault:

“La abstracción no procede de la mecánica real de los procesos económicos, procede de la manera
como se ha reflexionado sobre ella en la economía clásica. Y justamente porque la economía
clásica no ha sido capaz de hacerse cargo de ese análisis del trabajo en su especificación concreta y
sus modulaciones cualitativas, porque dejó esa página en blanco, esa laguna, ese vacío en su
teoría, se precipitó sobre el trabajo toda una filosofía, toda una antropología, toda una política
cuyo representante es precisamente Marx”[10].
Gary Becker y Milton Friedman

Tenemos entonces que, de acuerdo a Foucault, la economía clásica, incluyendo a Marx, concibió el
trabajo de manera abstracta omitiendo así su especificación, sus “modulaciones cualitativas” y los
efectos económicos de estas. Lo anterior respondería al hecho de que la economía clásica nunca
contemplaron el objeto de la economía en otros términos quelos del proceso, el capital, inversión,
máquinas, etc. Con el neoliberalismo ocurre un radical cambio de enfoque que queda reflejado en
la definición de economía elaborada por ele economista inglés Lionel Robbins (1898-1984) que,
para Foucault, es uno de los fundadores del neoliberalismo:

“la economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios
escasos que tienen usos alternativos”.

Para los neoliberales, explica Foucault, la economía no debe consistir en el estudio de los
mecanismos de producción y de intercambio, sino que debe ser el estudio de la naturaleza de las
decisiones sustituibles, es decir, “el estudio y el análisis del modo de asignación de recursos
escasos a fines que son antagónicos, o sea, fines alternativos, que no pueden superponerse unos a
otros”[11].

El énfasis ya no está puesto en el análisis de mecanismos relacionales entre cosas o procesos,


donde el trabajo es sólo una parte del engranaje dentro de un proceso donde intervienen el
capital, la inversión y la producción. Como señala Foucault, el análisis neoliberal se enfoca en la
racionalidad interna, la programación estratégica de la actividad de los individuos. El
neoliberalismo coloca su foco en el trabajo pero no a la manera a como lo hizo la economía
clásica. El análisis neoliberal del trabajo parte situándose desde el punto de vista del trabajador,
para así saber cómo utiliza el trabajador los recursos de los que dispone. Dentro de este análisis el
trabajo termina por descomponerse en capital y renta.

Foucault explica como procedía el análisis de un Schultz o un Becker. En primer lugar tenemos la
pregunta, ¿por qué trabaja la gente?, y la respuesta es que las personas trabajan para poder
contar con un salario. Ahora bien, ¿qué es un salario? Respuesta: un ingreso. Desde el punto de
vista del trabajador, señala Foucault, el trabajo no sería el precio de venta de su fuerza de trabajo,
sino que sería un ingreso, tal como lo entendía el economista norteamericano Irving Fisher, esto
es, el producto o rendimiento de un capital. Por otro lado, el capital sería la fuente de ingresos
futuros. Continúa explicando el pensador francés:

“Ahora bien, ¿qué es el capital cuya renta es el salario?...es el conjunto de los factores físicos,
psicológicos, que otorgan a alguien la capacidad de ganar tal o cual salario, de modo que, visto
desde el lado del trabajador, el trabajo no es una mercancía reducida por abstracción a la fuerza se
trabajo y el tiempo [durante] el cual se lo utiliza”[12].

Tenemos, pues, un trabajo que se escinde en capital y renta, y este capital que hace posible una
renta futura (el salario) es un capital que es indisociable de su poseedor. El trabajador se asemeja
a una máquina que produce y va a producir a lo largo de un determinado tiempo un flujo de
ingresos. Pero Foucault se aleja de la interpretación de Marx en el sentido de que no considera
que el capitalismo convierte al trabajador en máquina, manteniéndolo en un estado de perpetua
alienación. Esta máquina constituida por la idoneidad del trabajador no se vende de manera
puntual en el mercado de trabajo a cambio de un salario, sino que el trabajador recibirá una
remuneración durante un período mediante una serie de salarios. En otras palabras, está máquina
(en un sentido positivo del termino, es decir, como generadora de ingresos), que tiene un período
de vida útil, esto es, un período de utilidad, obsolescencia y envejecimiento, recibirá un flujo de
salarios que, en un comienzo serán bajos, para luego aumentar gradualmente y posteriormente
disminuir a medida el trabajador envejece.

A continuación Foucault añade que con el neoliberalismo norteamericano hay un retorno


al “homo oeconomicus”, pero no en a la versión clásica, es decir, no como el “socio del
intercambio”, sino que el homo oeconomicus entendido como un empresario y un empresario de
sí mismo, que es su propio capital y su propio productor. Foucault pasa a examinar el concepto
mismo de “capital humano” diferenciando su dimensión innata-genética y la adquirida. La segunda
sabemos que es fruto de una serie de factores: composición familiar, educación familiar,
escolarización, educación universitaria, condición económica, nivel cultural del ambiente familiar,
experiencia, etc. En cuanto a la primera dimensión del capital humano, Foucault profundiza en su
significados y deja en el tapete el tema sobre los futuros problemas y desafíos que puede implicar
la manipulación genética con miras de poder potenciar más aún ese capital humano desde el
punto de vista biológico. Para terminar con Foucault podemos añadir un último rasgo del
neoliberalismo norteamericano que consiste en someter al análisis económico temáticas que
antes habían escapado completamente a tal óptica y que habían sido abordadas por otras
disciplinas. Al respecto escribe Foucault:

“Siempre en ese mismo proyecto de analizar en términos económicos tipos de relaciones que
hasta aquí estaban más en el ámbito de la demografía, la sociología, la psicología, la psicología
social, siempre en esa perspectiva, los neoliberales intentaron analizar, por ejemplo, los
fenómenos del matrimonio y de lo que pasa dentro de una pareja, es decir, la racionalización
propiamente económica que constituye el matrimonio en la existencia de los individuos”[13].

Incluso el aparato analítico neoliberal somete a una crítica al aparato gubernamental. En palabras
de Foucault:

“…en el liberalismo clásico se pedía al gobierno que respetara la forma del mercado y dejara
hacer. Aquí, el dejar hacer se invierte para transformarse en un no dejar hacer al gobierno, en
nombre de una ley del mercado que permitirá juzgar y evaluar cada una de sus actividades. De ese
modo queda invertido el laissez-faire y el mercado ya no es un principio de autolimitación del
gobierno, es un principio que se vuelve contra él. Mientras el siglo XIX había buscado establecer,
frente a la acción gubernamental y contra su desmesura, una especie de jurisdicción
administrativa que permitía juzgar la acción del poder público en términos de derecho, ahora
tenemos una especie de tribunal económico que pretende juzgar la acción del gobierno desde el
punto de vista estricto de la economía y el mercado”[14].

Fin parte 4

[1] Enrique Ghersi, El mito del neoliberalismo, Ponencia en la reunión regional de la Mont Pelerin
Society, Chattanooga, 18 al 22 de septiembre, 2003 (ensayo en
línea: http://www.cepchile.cl/dms/archivo_3396_1768/r95_ghersi_neoliberalismo.pdf)

[2] Michel Foucault, Nacimiento de la biopolítica (Argentina: FCE, 2010),192-193.

[3] Jesús Huerta de Soto, ed., Lecturas de economía política, vol. II (España: Unión Editorial, 2008),
258.

[4] Ibid., 115.

[5] Ibid., 251-252.

[6] Ibid., 252.

[7] Ibid., 252-253.

[8] Ibid., 254.

[9] Ibid., 258-259.


[10] Ibid., 259.

[11] Ibid., 260.

[12] Ibid., 262.

[13] Ibid., 282.

[14] Ibid., 286.

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