27 cuentos de autores vascxs

En el Portal de Literatura Vasca en el que se puede encontrar información sobre diferentes aspectos de la literatura vasca (su historia , catálogos de escritores vascos, traducciones, enlaces de interés, noticias sobre la literatura vasca) están accesibles varias obras (poesías, cuentos). Para quienes están, estamos lejos de Euskal Herria, bueno…de sus librerías, y disfrutamos de su literatura, hay aquí 27 cuentos extraídos del Portal. Solamente 27 cuentos de una riquísima, deliciosa, compleja, conmovedora producción de cuentos, que se pueden encontrar también en otra parte (tradición oral, literatura y poesía en euskera, hay mucho en Internet. Por ahora, estos cuentos de la narrativa actual. Euskal literaturaren ataria / Portal de literatura vasca http://www.basqueliterature.com/ Kudeaketa: EIZIE Babesleak: Gipuzkoako Foru Aldundia, Eusko Jaurlaritza, Cedro Gestión: EIZIE Patrocinadores: Diputación Foral de Gipuzkoa, Gobierno Vasco, Cedro Los 27 cuentos Los informes informales - ARISTI, Pako Lectura del diario de Dalí - ATXAGA, Bernardo El reino de los cielo - BORDA, Itxaro El colchón - CANO, Harkaitz Un beso en la oscuridad - CILLERO, Javi Un beso en la oscuridad - CILLERO, Javi El pelo de Van't Hoff - ELORRIAGA, Unai Pasto de moscas - ETXEBERRIA, Hasier Gubbio - GARZIA, Juan (in Garzia, Juan. Sombra de sombras, Alga, 2005) Una tierra más allá - IRIGOIEN, Joan Mari Las moscas no salen en las fotos - ITURRALDE, Joxemari Voces de ballena - JIMENEZ, Edorta Un cocodrilo bajo la cama - LANDA, Mariasun La felicidad perfecta - LERTXUNDI, Anjel Un vagón en la llanura - LINAZASORO, Karlos Nuestro barrio 1975 - MENDIGUREN ELIZEGI, Xabier Sísifo enamorado - MINTEGI, Laura Como el carbón - MONTOIA, Xabier Como los ahogados a la superficie - MUJIKA IRAOLA, Inazio Como los ahogados a la superficie - MUJIKA IRAOLA, Inazio Letargo - MUÑOZ, Jokin El capricho de la señora Anderson - OÑEDERRA, Lourdes Luego les separa la noche - ROZAS, Ixiar La obsesión de Rossetti - SAIZARBITORIA, Ramon Tres cuentos - SARRIONANDIA, Joseba Agur, Euzkadi - ZABALA, Juan Luis Atlas sentimental - ZUBIZARRETA, Patxi

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Los informes informales ARISTI, Pako

El reencuentro Fue el viejo Guillermo quien rescató a Genaro Romara de las rocas cuando se estaba ahogando entre las olas con la cabeza ensangrentada y los brazos inmóviles. Guillermo había salido a pescar chipirones entre Guetaria y Zumaya, sin alejarse mucho de la orilla. Un destello en la carretera entró en sus ojos por un lateral, y tras el gesto instintivo alcanzó a ver el corto vuelo de algo hacia las rocas; un coche se había llevado por delante el petril y tras la caída quedó como un viejo acordeón imposible de cerrar. El viejo pescador sintió en sus entrañas la virulenca del golpe sordo y metálico, y navegó en su auxilio. Genaro Romara es un escritor italiano que cultiva la literatura infantil. Nosotros, lógicamente, no hemos podido leer nada suyo, pero en Italia debe tener mucho éxito, ya que aparentemente vive de eso. No como nosotros, que gastamos el tiempo rectificando y puliendo hierros retorcidos sin poder evitar que la vida deforme, cada vez más, nuestros músculos y nuestros doloridos huesos. Genaro Romara llegó a Guetaria hace seis meses, de vacaciones, estancia que luego prolongó indefinidamente. Los curiosos barajábamos tres hipótesis para explicar la decisión de Genaro Romara. Una era positiva: buscaba nuevos escenarios para sus historias y decidió escribir sobre esta hermosa tierra. Otra era negativa: su pasado albergaba algo aborrecible e inconfesable, y vino a rehacer su vida guiado por la creencia de que el cambio de espacio puede borrar la memoria. (La tercera fue esgrimida por unas amas de casa desengañadas de su matrimonio: intentaba olvidar un fracaso amoroso). El accidente renovó las discusiones en torno a las distintas conjeturas y fue utilizado por cada cual como prueba definitiva de lo acertado de su teoría. Para los positivos no fue más que un desgraciado percance. Los negativos no dudaron en achacarlo a un intento de suicidio provicado por los periódicos latigazos de una memoria tenaz que se negaba al olvido. Las amas de casa fueron las únicas que se preocuparon de su estado y le visitaron en el hospital. Genaro Romara salió con vida, y el tiempo que nos llevó arreglar su automóvil, un Renault 21, fe casi el mismo que emplearon los médicos en recomponerle a él, como si una profunda compenetración hubiera dotado a ambos cuerpos, de hierro uno, de carne el otro, de una sensibilidad pareja tanto en vulnerabilidad como en capacidad de recuperación. Empotrado contra las rocas, el chasis quedó reducido y desviado, se rompió una mangueta, una llanta, reventó el radiador, se deformaron las aletas, la cremallera de dirección se desbarató y el parabrisas quedó hecho añicos. Lo desmontaron todo en la parte delantera; el motor, los amortiguadores, las manguetas, los frenos, y nos trajeron el coche con la carrocería suelta el mismo día en que llevaron a Genaro de la UVI a una habitación normal. El motor apenas sufrió daños; el arduo y lento trabajo se refería casi exclusivamente a la carrocería. Colocamos el vehículo en la bancada, y después de calibrar, sobre su medida exacta, la desviación del chasis, calentamos el hierro con un soplete para alargarlo unos veinte centímetros.

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Aunque el cuerpo de Genaro Romara no registró fracturas de importancia, algo fallaba en su cabeza. El engranaje de su mente parecía estar formado por piezas que habían perdido toda coordinación y ya no encajaban n se relacionaban entre sí: la amnesia más total e impenetrable asomó su mirada alucinada. Se sentía saludable y fuerte, pero no llegaba a recordar nada de sí mismo. De repente, y tras la visita del viejo Guillermo, la desconfianza e inseguridad provocadas por la amnesia fueron sustituidas por una inesperada sensación de certeza. Creyó descubrir en cada visitante que pasaba por su habitación, incluso en aquella mujer italiana que aseguraba ser su última y abandonada esposa, una actuación teatral realizada a la sombra de un guión escrito que formaba parte de un plan para volverle loco, ingresarle en un manicomio y quedarse con su fortuna. Él no lo recordaba, pero deducía que si tanta gente participaba en la farsa era porque había dinero suficiente para repartirlo entre todos, y creía, por la misma razón, que todos aquellos actores no cejarían en su empeño de trastornarle hasta ver felizmente resuelta la conspiración y haber cobrado su trabajo. En lugar de suponer ayuda alguna, cada visita volvía al escritor más nervioso e irascible. Con el chasis a punto devolvimos el vehículo al taller para que le montaran el motor. Entonces llegó su editor italiano y sorprendió a los médicos con una propuesta tan evidente como deslumbrante: hacer leer a Genaro sus propios libros. Éste reaccionó furibundamente ante la perspectiva de tener que leer aquellas chorradas para niños. Era una burla, porque él prefería revistas más acordes a su edad. Pero pronto, la puesta en práctica de la idea del editor nos proporcionó una agradable y esperanzadora sorpresa. A Genaro Romara le encantaron los libros y pidió más obras del mismo autor. El hecho de que el nombre de la portada concidiera con el que decían que era el suyo lo atribuyó a la insistencia médica de llevar hasta el límite la estrategia de la confusión. Su petición de más libros infantiles fue interpretada por los médicos como una aceptación de su probable locura, bien porque sin el apoyo de la memoria su batalla era como dar palos de ciego, bien porque la promesa de su alta inminente le había hecho creer en su ictoria sobre aquellos farsantes vestidos de blanco. Fueron veintiséis los libros que leyó, uno tras otro. Entonces le comunicaron que era todo lo que el autor había escrito hasta el momento y que actualmente se hallaba muy deprimido y tal vez le fueran de gran ayuda las cartas de ánimo y admiración de sus lectores. La estratagema dio en el blanco. Genaro Romara escribió una carta a Genaro Romara en la que describía los buenos momentos vividos gracias a sus libros, al tiempo que le solicitaba que continuase escribiendo. La carta, mandada por los médicos con acuse de recibo, fue devuelta al hospital, esperando que una carta, llegada para Genaro Romara con su nombre, la dirección del hospital, y el número de su habitación, le haría reaccionar. Pero no ocurrió nada. El escritor tiró la carta a la basura, sin percibir el mensaje simbólico puesto astutamente por los médicos en sus manos. La memoria se negaba a tomar el camino de regreso a aquella personalidad previa al accidente. Los médicos decidieron contarle toda la verdad e insistir en ella, aún sabiendo que era contraproducente, preocupados más por aliviar la desesperación de su fracaso que por las consecuencias que aquel paso podía acarrear a su paciente. Cuando Genaro Romara, acuciado otra vez por la neura del complot, recordó de nuevo la promesa de su alta hospitalaria, los médicos, resignados, lo arreglaron todo para que saliera al día siguiente. Ellos ahora tratarían de olvidar, con una amnesia sólo parcial pero interesada, su fracaso contra la amnesia total e inconsciente de Romara.

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Hiru. o aquel otro que abandona). Ha entrado en el coche. El Renault 21 metalizado ha apresado instantáneamente su mirada. se ha presentado Genaro Romara pidiendo las llaves del coche. durante un mes ha vivido fuera de sí mismo. que desorienta su mente. Al fin se ha decidido. Pako. y una corazonada me señala el lugar a donde se dirige Genaro Romara en estos momentos. Iba a decir algo. En nuestro taller suele haber normalmente una quincena de coches. con alegría. y Genaro Romara lo a reconocido con asombro. desgana. si entristecerse o alegrarse. No ha perdido mucho tiempo.Después de colocar el motor nos trajeron de nuevo el coche para encajar la carrocería. No sabía qué hacer. He puesto las llaves en su mano y me he alejado apresuradamente con la excusa de que no puedo perder un minuto de trabajo. Fermin 5 . Ha mirado las llaves traspasado por la duda. por cumplirse un mes justo del accidente. ed. mientras su cuerpo deambulaba por las distintas habitaciones del hospital. si caminar o seguir parado. y se me ha ocurrido un juego. Como ocurre a algunos personajes de cuentos mágicos chinos. Con las cejas arrugadas a modo de visera imposible ante el olvido. ha contemplado los vehículos (los cuales parecían realmente estar esperando su decisión). como si sucumbiera a la extraña descolocación sentimental que causan a veces las evidencias repentinas y absolutas (sobre todo cuando —como ocurre en este caso— no está claro si nuevo es el mundo en que Romara entra ahora. Ya era hora. Queda por saber. Los informes informales. German Oliden. Llevamos veintiséis días a vueltas con él. Hoy. y esto confirmará o desmentirá mi intuición. carrocero ©Aristi. lo ha puesto en marcha y me ha saludado a la salida. dar los últimos toques y dejarlo listo para correr sobre el asfalto. si coger el coche o huir del taller. Creo saber cuál de las hipótesis esgrimidas en torno a su figura es la acertada. desterrado de sí. dolor y otros sentimientos que han desfilado por su rostro. le he dejado en medio del pabellón sin otra compañía que la niebla de su mente. La parte más importante y decisiva de su persona quedó en las rocas. 1997 ©Traducción: Aristi. Pako. Etxegoien. pero ha cerrado la boca y ha cambiado las llaves de mano. y entre piezas y mano de obra el presupuesto había alcanzado el millón. si cuando llegue al acantilado rescatará su persona de entre las rocas o será el cuerpo el que se deslice pendiente abajo hasta sumergirse.

Había en el párrafo una raya más. que decía: "Mientras me encuentro de rodillas veo por la ventana el bote amarillo de Gala que llega al muelle. Eso le añade atractivo. pregunté. En la lista de ingredientes. Ya no hay afición a la lectura. Me conformo con la mitad de lo que le costaría en una librería". en la anotación correspondiente al día 4 de septiembre de 1956. Se trataba de una receta: "Ragout de carne con vino tinto". el recorte de una revista. Aquello era irregular. Bernardo Fragmento del cuento «Lectura del diario de Dalí». donde decía "1kg de carne de vaca en trozos cuadrados". No supe qué contestar. es suyo. suplemento del diario El Mundo (4 de agosto de 2004). "¿Cuánto le debo?". "La historia que voy a contar comenzó el día que entré en una biblioteca pública y encontré en ella un ejemplar del libro de Salvador Dalí "Diario de un genio". y encontré enseguida. Desentendiéndose del asunto del mensaje. Ella se parece más que nunca al león de la Metro Goldwyn Mayer. se publicó en Uve. bajó la voz y me dijo: "Si se lo quiere llevar. Es tan grande la monotonía de la vida cotidiana que cualquier suceso que nos permita alejarnos de ella resulta grato: cuando niños. y su tono y su sonrisa se volvieron burlones: "Claro que se lo digo en serio. relativo al átomo daliniano -"el único que en la comarca del Ampurdán se encuentra en periodo de incubación"-. El lector había subrayado la penúltima frase: Nunca tuve tantas ganas de comérmela como ahora. entre las páginas 42 y 43. Estamos los dos solos. a mi parecer. y me encontré con la trascripción de la carta que Salvador Dalí escribió a Josep Plá el 13 de julio de 1952. "Ya se habrá dado cuenta de que ese libro tiene las huellas del anterior lector. Miré al bibliotecario: ¿Quién había sido el lector? ¿El cocinero de un restaurante? ¿Se acordaba de él? El bibliotecario asintió sin perder su sonrisita: "Me acuerdo bien. Seguí mirando el libro en busca de algo más enjundioso. y tuve miedo de que alguien nos estuviera escuchando. que. el lector había aislado con una raya el último párrafo. Podría vender todos los volúmenes de la biblioteca sin que nadie los echara en falta". Está en la cárcel -dijo. Me pareció una marca pintoresca. Está en la cárcel". cuando adolescentes. Nunca tuve tantas ganas de comérmela como ahora. exclamé. "¿En la cárcel? ¿Lo dice en serio?". Se le preparará lo que más le agrade o aquello que convenga a su régimen". y me marché con mi ejemplar del "Diario de un genio" escondido bajo la camisa. quedamos a merced de algún accidente. de Bernardo Atxaga. Salgo y corro al encuentro de mi tesoro para abrazarlo. escrito originariamente en castellano. Pagué el precio. por decirlo así. En la página 168.Lectura del diario de Dalí ATXAGA. de un encantamiento que brille de pronto en medio de las horas y los minutos grises y nos deslumbre. 6 . el lector había subrayado con doble raya la parte final de la frase: "en trozos cuadrados". Luego susurró-: En la galería de los especiales". El bibliotecario. cuando entramos en la edad discreta y la nieve no nos importa y los besos o las cartas escasean o desaparecen." Abrí el libro. después. el lector había subrayado con trazo grueso las palabras de cortesía que precedían a la firma: "Venga a comer. Volví a abrirlo nada más llegar a mi habitación. Él reparó en mi sorpresa. "No se preocupe -sonrió él-. con un beso furtivo o una carta inesperadamente amorosa. Está lleno de subrayados y de notas escritas a mano -insistió el bibliotecario-. Le ruego a Gala que me escupa en la frente. basta con un poco de nieve. Soy una persona dubitativa. lo que ella hace sin hacerse rogar". es un verdadero delincuente.

La palabra "caníbal" siempre me ha gustado. Después de la lista de los ingredientes y las instrucciones para mezclar la carne con el ajo y el perejil. No sé de dónde he podido sacar ese dato. las huellas del lector que pasaba sus días y sus noches en la galería de "los especiales" me robaban la atención. se me ocurrió. y preferí. Antes de una hora estaba de nuevo en la cama. Sentí entonces lo que el abogado de una película famosa llamaba "un impulso irrefrenable". Aprovechaba cualquier interrupción para traicionar el texto impreso y leer lo de aquel "otro".Aquel párrafo me excitó. señalaba el primero. la necesidad de engullir corresponde mejor a un deseo impulsivo de orden afectivo y moral que a una necesidad de nutrición. venían dos subrayados: "Mójese las manos y fórmese un rollo con la carne como si fuese un asado". Nada más pronunciarla me veo lejos. Me entró una duda: era raro aquello de "un rollo de carne picada para 60". Era la receta para preparar un rollo de carne picada para 60 personas. Decía Dalí -y subrayaba el lector: "Como ya he descrito en mis profundos estudios sobre el canibalismo. no de 60. porque los vecinos -con los que. en una selva. Sentía dos deseos distintos. La precisión de mi cálculo me desconcertó. leer el diario en orden cronológico. Un poco antes de quedarme dormido. pero. por una parte. Habitualmente." 7 . Y el segundo: "Con un cuchillo se hace una raya poco profunda a lo largo del rollo". Uno de los pasajes que había elegido era interesante. por otra. Quería. comparto el aparato. y añadí una tercera raya con mi propio lápiz. Era bastante buena. No es nada malo pensar así. "A no ser que se tenga que preparar comida para los presos de la galería". para que la cosa no fuera a mayores. Traicioné definitivamente a Salvador Dalí y llevé mis ojos por donde el lector había dejado sus huellas. Se traga para identificarse totalmente y de la manera más absoluta con el ser amado". Lo saqué con cuidado y lo leí. por decirlo así. el libro se me cayó de las manos dejando a la vista la punta de un papelito. las recetas hablan de 4 o 6 personas. leyendo. dejar el libro y bajar a la sala para ver la película que daban en la televisión.no hacían sino fumar y dar voces. La palabra canibalismo tenía dos rayas debajo. con amigos que ríen y con mujeres desnudas que nos ofrecen sus tetas. Es verdad que en la galería de los presos "especiales" suele haber 60 presos. Son sólo fantasías. pero no me quedé hasta el final.

cómo actuar. y se fue a dar de comer a las gallinas. se deshacía en lágrimas pensando en lo triste de su situación tras la muerte de su marido. El pasado. que su nuera la trataba mal y que pronto podría alquilar su propio apartamento en Bayona. León y Frantxua a Baiona. A partir de ese momento. no le quedó más remedio que ceder y aceptar la petición de su madre. Todos salvo Frantxua habían tenido hijos. que volvía cansado del trabajo y que necesitaba estar solo. Entonces el muchacho esparcía con rabia los montones de helecho y argoma mezclados con estiércol por los escarpados campos. y Maiana contaba ya con ocho nietos a 8 . repitiendo en voz alta que era una solución provisional. Así que. y después lo mandaba inmediatamente a abonar la tierra. siguiendo los pasos de su esposa. Marys no veía en ella sino defectos y errores. Terexa y León. La víspera de partir hacia Baiona. aunque tampoco él la había tratado demasiado bien. A pesar de haber acabado como funcionarios de nivel inferior. y luego venían Anttoneta. se adueñó de su pensamiento y el recuerdo de sus cinco hijos sacudió su mente. y Maiana estaba convencida de que si los hubieran animado algo más hubieran podido conseguir una mejor situación. Tampoco Frantxua se entusiasmó con la idea de que su madre fuera a vivir con él. tras llamar por teléfono a Frantxua. Recalcó que el apartamento era pequeño. les anunció su gran decisión: — Me voy a vivir con Frantxua. Tras escuchar aquellas condiciones Frantxua accedió.El reino de los cielo BORDA. Anttoneta a París. por ejemplo. Aún así. Aseguró a Frantxua que sería por poco tiempo. como si quieres irte al infierno —respondió Marys. en el fondo de su alma resonaba el tibio sí de su hijo como una débil señal de amor. Jakes el segundo. la hermana pequeña de mi padre. al parecer tras recorrer toda Europa de trabajo en trabajo. cuando se sentaron a la mesa de la cocina para desayunar. porque en fondo le daba lo mismo la ciudad que el caserío. Las dudas y vacilaciones de Frantxua despertaron en Mariana un profundo temor: ¿con quién iba a hablar. Finalmente. La mujer estaba ya harta de las continuas peleas con su nuera. en su propia casa. y en ocasiones también su hijo Jakes la reprendía. Frantxua era el mayor. sofocada por el esfuerzo de la caminata. a la residencia de ancianos de la capital del cantón? No sabía qué hacer. Excepto Jakes. Pero en el caserío no había dinero y su marido odiaba a los que estudiaban. Maiana se acercó al apacible abrevadero que había cerca del caserío Iratzeta. que no podía seguir viviendo de aquella manera. como Janina la de Etxepare. Maiana pasó cinco o seis días preparando sus escasas pertenencias. Frantxua. soltando una insolente carcajada. repitiendo una y otra vez que estaba maldito. Itxaro Maiana Artoiz. — Por mí. finalmente. con tal de disfrutar de un poco de paz. llegó al apartamento que su hijo mayor Frantxua tenía en Baiona después de tomar el autobús en el cruce de Otsabide. todos habían volado fuera de Otsabide. esa turbia telaraña. y Terexa se fue a vivir a Marsella después de casarse con Mustafá. pues ya se oía su cacareo en el suelo embarrado por la lluvia. una mañana. tenía que soportar un buen sopapo cada vez que su padre lo encontraba con un libro en las manos. Por la noche. Marys no volvió a dirigirle la palabra y Jakes rehuía su mirada. todos ellos tenían buenos oficios. si nadie deseaba su compañía? ¿Tendría que acudir. Pero desde niño había demostrado tener buen corazón y. con su perro al lado. Lo cierto es que Maiana jamás hubiera imaginado una vida como aquella. Se sentó bajo un alto y verde roble. al acostarse. — ¡Al menos Frantxua me tratará como a una persona! —suspiró.

mientras cosía o hacía punto. Había pasado muchas penas y esfuerzos para sacar adelante a sus hijos. chillidos y sangre fue un machito con su pequeño pitilín. — Tú siempre te pones de su parte. sin bien la plantilla iba reduciéndose con el paso del tiempo. nacieron y crecieron como flores. al que habían llamado Frantxua en recuerdo al hermano mayor de Maiana que perdió la vida en las trincheras de Verdún. Maiana ayudaba a Frantxua. fuertes. En el robledal de Iratzeta. y la mujer. tras ordeñar las vacas y las ovejas. pero poco después el bebé enfermó de hepatitis. Allí trabajaba desde entonces. veía demasiado poco. Al verlo así. le gustaba estudiar y podía pasarse horas resolviendo problemas de aritmética. el único en todo el pueblo que tenía un coche. Se quedaba en un extremo de la mesa de la cocina hasta que se extinguía el fuego. pero siempre había imaginado que el primer fruto de su vientre sería una niña. en su opinión. fantaseaba con la idea de que Frantxua. La venida al mundo del futuro señor de la casa se celebró con la mayor de las alegrías. y punto! El hombre interrumpía bruscamente la conversación de Maiana. vigorosos. Sin embargo. le envío aquel año una felicitación en la que añadía que no podría acudir al bautizo del niño. Lo llevaron a toda prisa al hospital de la capital en el dos caballos azul oscuro de Xarlestegi. Su marido y sus suegros se alegraron al saber que el primer vástago de la familia era un varón. para ocupar un empleo que consiguió gracias a un vecino del pueblo. con su sola presencia. solos. Allí acudía todas 9 . pero concluyó que tenía una valiosa descendencia. que así sea. Maiana recordaba a su hermano Gilen. Cuando bajó del autobús en la cuesta de la catedral de San Andrés. cuando él se enfrascaba en los deberes de la escuela. se retiraban a dormir. Jakes sería por tanto el dueño de Artoiz. lo que surgió entre gritos. con voluminosos diccionarios a su lado. Maiana recordaba haber envuelto a Frantxua en un manto de cariño: no sabía por qué. No dejaba de pensar que Frantxua iba a morir y jamás consiguió desterrar aquella terrible duda de lo más profundo de su mente. Tenemos dejar la casa en manos de un hombre de verdad. Maiana cerró los ojos: las lágrimas aún acudían a sus ojos al recordar las imágenes de aquellas noches en blanco con el niño en brazos. — ¡Pues será Jakes. resignada. En ocasiones. y rendidos por el peso del silencio se acostaban dándose la espalda. en una inmensa fábrica a orillas del Adour. como llevaban haciendo un cuarto de siglo. y la necesidad de cuidarlo con especial atención se impuso a todo lo demás. se haría sacerdote. que vivía ya en los Estados Unidos. Ella y su difunto marido Jean solían mantener agrias discusiones sobre el futuro. es un muchacho hábil y trabajador. aparentemente seguros del camino que debía tomar cada uno. tal vez fuera el sonido de aquellos idiomas muertos lo ella que buscaba a través de los estudios de Frantxua. envuelto en mantas y pañales y debilitado por la enfermedad. — ¡No podemos dejar que un afeminado como Frantxua gobierne la casa! — Aunque sea débil de salud. Incluso Peter. Pero al acabar la escuela el muchacho no tomó el camino del seminario sino el de una fundición en la zona oeste de Baiona. Los hijos que vinieron después no tuvieron ningún problema de salud. Pero lo cierto es que Frantxua era demasiado delicado para dedicarse a la agricultura.los que. especialmente por las noches. murmuraba. sacerdote y dos años mayor que ella: cuando volvía del seminario a pasar las vacaciones repasaba en voz alta oraciones de latín y griego mientras los dos vigilaban el ganado a la orilla del río. al igual que Gilen. — Yo prefiero al dulce Frantxua antes que al violento Jakes. preparando exposiciones o traducciones del latín. cuando. cuando ya estaba decidido que Jakes se quedaría en el caserío y los demás saldrían fuera.

Maiana! Según lo que decía el cura. Dos policías examinaron de arriba abajo a la mujer vestida de negro. como si hubiera adivinado sus pensamientos: — ¿Sabe dónde vive? — Por supuesto que sí. chaval. en 1944. Tengo su dirección apuntada en este papel. que te voy a enseñar dónde meter esa tranca". puesto que cuando Gexan realizó su instrucción militar en el cuartel de Baiona. y nos dieron de beber en abundancia. Frantxua era un buen hombre. Entre tanto. Sea como fuere. tal vez porque nos dirigíamos a la guerra o a los campos de trabajo forzado. devoró el dulce. Cumplió su sueño de comprar un croasán. Al pasar frente al Hotel Barmon. ¡En la vida había sentido algo así. un aroma a pan recién hecho le cosquilleó la nariz y sintió hambre: hacía ya bastante tiempo que había salido de Artoiz. no queda muy lejos de aquí. mezclando idiomas y gestos. azules y amarrillas. En el local resplandecían luces rojas. aunque no se hubiera casado. apaciguada. Entonces recordó el consejo que le había dado su padre: 10 .las mañanas. Caminaba despacio. el conductor le preguntó. para acabar el día asfixiado por el olor del hierro colado y abrumado por el retumbar de los grandes martillos. Me decía "ven aquí. la gente hablaba a gritos. sin desayunar. ¡en el caserío no había esas cosas! Señaló al dependiente lo que quería con el dedo y luego. le daban a entender que era muy otra la forma de vida de su hijo preferido.. en el puente Pannecau. retorciéndola como si se tratara de una serpiente a la que le han dado un golpe con la azada. — Lo mejor es que vaya andando.. Sabía que era un barrio de mala fama. si bien algunas gentes malintencionadas. a riesgo de tropezar con la gente que no veía. Miró a un lado y a otro y se preguntó a sí misma: — ¿Dónde está Frantxua? ¡Tenía que venir a buscarme y no aparece por ninguna parte! Con una sonrisa maliciosa en los labios. el conductor del autobús colocó en el suelo los bultos de la anciana y ella se dio cuenta de que allí terminaba su viaje. y al ver las torres cuadradas de la catedral se sintió algo desorientada. Sin dudarlo un instante nuestro cabo suletino llamó a las tropas reservistas y volvimos a toda prisa al cuartel. En sus sesenta años de vida tan sólo había ido cuatro veces a Baiona. ¡Aquello sí que era bueno! Entonces un hombre entró en el bar atropelladamente gritando que la radio de la Francia Libre había anunciado la llegada de los americanos para liberar Europa. Maiana tuvo la seguridad de que había sido allí donde su hermano se encontró con aquella Maialen de quien después tantas veces hablaría.. A pesar de todo. El apartamento de Frantxua estaba en la calle de los Vascos. mirando al río. me estaba convirtiendo en un pecador. Maialen se me sentó en las rodillas y me metió la lengua en la boca. se lo había contado su hermano mayor. —le explicaba su hermano. Eso era al menos lo que él le contaba. Maiana sujetaba firmemente el bolso. con una sonrisa pícara en la mirada—. mirándola de reojo. los insensatos mandos del ejército los llevaban a los burdeles del Petit Bayonne para que los jóvenes campesinos se quitaran de encima el barro que aún traían y se civilizaran un poco: — Se llamaba Maialen.. como si en lugar de una persona se tratara de un extraterrestre. pues había oído decir que Baiona estaba llena de ladrones. Los coches hacían estremecerse los bordes de las aceras al pasar a gran velocidad. Maiana avanzaba con la mirada puesta en las maravillas que se exponían en los escaparates. Xarles no tuvo ni tiempo de subirse los pesados pantalones: ¡había que verlo! Cuando empezamos a caminar en la oscuridad por la calle Pannecau. Entró al corazón de la ciudad por la calle Pannecau. oímos cómo las chicas reían a carcajadas.

Una fotografía que había colocada sobre el armario atrajo su mirada: allí estaba Frantxua cuando tenía seis años. Zeruetako erresuma. su marido la había utilizado como un trapo viejo y sus hijos no le demostraban afecto ni respeto: pensaba en el suicido como la forma de librarse de la pesada carga que era su vida. En el descansillo del tercero se detuvo a punto de vomitar.. Marcharse de Artoiz era la única decisión que había tomado ella sola. en el umbral de la muerte. Su madre. No podía imaginarlo. Sintió que la invadía la tristeza: en Artoiz estaban impacientes por despedirla y en Bayona nadie la esperaba.. © Traducción: Bego Montorio. Pero tenía miedo de pecar y de tomar decisiones sin permiso de los demás. Susa. Realmente nadie la quería. Se miraron uno al otro. El portal estaba abierto y subió por unas crujientes escaleras de caracol hasta el quinto piso. 2005.— ¡Respeta a los curas y a los gendarmes! — Si padre —respondía ella humildemente. donde se encontraba el apartamento de su hijo. —Vous traversez le pont et c'est la première à gauche! —le explicó el segundo policía. Realmente parecía una preciosa niña que llenaba de orgullo a su madre. Pero en aquel apartamento austeramente amueblado era consciente de que aquellos momentos habían acabado para siempre. cual témpano de hielo. Al llegar a la puerta de Frantxua estaba nuevamente a punto de echarse a llorar. Estibaliz Aizpuru 11 . Dejó de lado aquellos oscuros pensamientos y se sentó en el sofá de lo que parecía ser la sala. Maiana se levantó e intercambiaron unos tímidos besos: ninguno de los dos sabía expresar el cariño. en aquellas conejeras con olor a viejo. © Borda. Imaginó que su cuerpo se ponía rígido. où se trouve la Rue des Basques? — Pourquoi devez-vous y aller? — Je vais chez mon fils. y valiéndose del escaso francés que sabía. había escrito su hijo. por sí misma. ante los dos hombres armados. no le dio el suficiente cariño por ser el sucio fruto de una violación. Murmuró que los hijos eran ingratos y se quedó dormida. ¿Se habría olvidado? Llegó al número 12 de la Calle de los Vascos. Frantxua encontró a su madre tumbada en el sofá. Zarautz. Maiana recordaba perfectamente el día en que cogieron el autobús y fueron a la capital para hacer aquella fotografía de la que tanta dulzura emanaba. le había prometido ir a esperarla y no aparecía. No se atrevió a moverse de allí. a moho. que parecía más tranquilo que el primero. incluso familias enteras. Encontró un sobre colgando de la manilla: mamá. Itxaro. a cerrado. Maider. vestido de blanco y con bordados. — Depéchez-vous ma p'tite dame: il y a une manifestation cet après-midi. El azul del cielo iba oscureciendo cuando Maiana oyó que alguien entraba en la casa. aquí tienes las llaves. Sorprendidos. lejos del alboroto de las calles ¿Qué estaría haciendo Frantxua?. se atrevió a decir: — Pardon. pasa y haz como si estuvieras en tu casa. mareada y pensando cómo diablos podía vivir la gente. Allí estaba. con el pelo negro y rizado. Llegaría a la casa de su hijo antes del mediodía y podría pasaría la tarde en paz.

Harkaitz Fragmento del cuento: «El Colchón». Las esquinas del colchón estaban manchadas de café y nicotina. el cable de cobre se conectaba con la red principal de la compañía telefónica mediante un nudo marinero clandestino y con total apariencia de provisionalidad. La Isla de los Caimanes era. Docenas de remiendos hechos con hilos y telas de diferentes colores y texturas aparecían por doquier. Vivían en un barrio pobre -en el extremo de un barrio pobre. Las puertas producían un crujido insoportable. Aunque parezca extraño. -¿Ése es su nombre o su apellido? 12 . sin más. hasta el poste telefónico de la acera. In Enseres de ortopedia inútil. al parecer. a su vez. Quizás el propio colchón fuera. parecido al de unas viejas tijeras herrumbrosas que no pueden abrirse. 2002. sí señor. y el compartimento principal de la desaliñada caravana lo ocupaba de parte a parte un gran colchón colocado en el suelo. 1997. fuera de ella. -Sol. un gigantesco mapamundi que también tendría su propia Isla de los Caimanes. Traducción de Bego Montorio. obstaculizando el paso dentro de la habitación. Alberdania. Todas las actividades de la casa se desarrollaban en torno al colchón. En aquella caravana de chapas onduladas vivían un padre y su hijo. y al parecer.El colchón CANO. el tejado tenía varias goteras. Además de cama. fumando un cigarrillo.. Sol estaba sentado en una esquina del colchón. y sobre él se acumulaban todo tipo de facturas arrugadas. El cable del teléfono seguía hasta la ventana y. ¿qué más? -Sol. tenía su significado y su historia: igual que los nombres y los colores de los países dibujados en un mapamundi nos ofrecen datos sobre los dictadores que mandan en ellos. En uno de los sucios rincones del colchón había también un teléfono. Publicado originalmente como «Koltxoia» en Telefono kaiolatua. como si hubiera sido arrastrado una y otra vez de una habitación a otra a través de puertas demasiado estrechas. el colchón era también una especie de oficina. más exactamente-.. cumplía otras muchas funciones. la hermana gemela del paraíso en la tierra. A pesar de la protección de la uralita verde. -¿Es usted Sol? -Sí. Cada una de las manchas de aquel colchón jamás lavado. En las etiquetas de los numerosos botes de sopa esparcidos sobre el colchón y por el suelo se podía ver la fotografía de una maravillosa playa: Sorteamos un viaje a la Isla de los Caimanes. Y cuando Sol estaba sentado en el colchón fumando un cigarrillo. yo mismo.. El tejado roto estaba parcheado con chapas de uralita verde. Un teléfono. Seguro que era alguna de aquellas manchas. Allí. latas de cerveza vacías de color naranja y botes de Sopinstant. y la caravana estaba atada a un árbol desde hacía seis meses.. sonó el teléfono. Hiru. El colchón estaba mil veces rasgado. tenían también un teléfono que extendía su cable de cobre hasta el poste telefónico de la calle.

su hijo Gabi. voy a hacer carbón contigo. mi nombre es Matusa. junto a su madre. Yo soy García.. y. pensó Sol. ¿Cómo era el balón? -¡De cuero! -era la primera vez que el muchacho hablaba. Se trataba de una casa modesta. O bueno. Sol distinguió desde lejos tres figuras en el umbral de la casa: la señora García -Lula. como dudando-.. una mujer de unos cuarenta y ocho años. Devuélvele inmediatamente el balón a tu amigo. Pero juro por las cenizas de mi padre que ésta será la última. de repente.. Sobre todo era de cuero. Matusalén o como quiera que se llamara aquella fulana-. volvió a pensar Sol mirando a Lula. Realmente me avergüenzas delante de los demás. Él está aquí. era una de las más dignas y aparentes del barrio. yo no tengo ningún balón.. El muchacho no parecía muy feliz. no me resulta fácil decir lo que tengo que decirle. Era de reglamento. Y de cuero. pero si ese balón no aparece. El horizonte era de color café con leche. como si estuviera buscando lombrices-. Tras un tenso silencio pronunció otra frase. Y no es la primera vez. hijo.-Ambas cosas. estoy haciendo demasiadas preguntas. Nombre y apellido. © Enseres de ortopedia inútil: Hiru © Telefono kaiolatua: Alberdania 13 . en su intimidad. Será mejor que le devuelvas el balón cuanto antes... inmiscuirme en su. como miraba al suelo. siento mucho llamar así. sin atreverse a levantar la mirada. La señora García. una pequeña sonrisa afloró a sus ojos. con la cabeza gacha. El sol se iba. señora García -al dirigirse a la mujer bajó al mismo tiempo un escalón y el tono de voz-. Gabi? -el hijo continuó en silencio. -Ahora mismo voy. Tres más que su hijo. La número trece era una de las pocas casas del barrio que tenía la verja pintada. expulsando la última bocanada de humo del cigarrillo. Los cueros siempre traen problemas. Matusa. sacudiéndolo por los hombros hacia un lado y otro-. Incluso la hierba estaba recién cortada. a secas. dibujando con él anillos ovalados. -Entiendo. La del número trece. En nuestra casa. demonio de niño.. Bueno. aún atractiva. le aseguro que yo mismo le pagaré uno. y en esta ocasión. Vamos a acabar ahora mismo con este asunto. en su simplicidad. En apariencia. pero comparada con las restantes del barrio no lo era tanto. Quizás me conozca como Lula. Tenía unas inmensas pestañas y. Se notaba a primera vista que. su hijo le ha robado al nuestro un balón de cuero... -¡Otra vez mintiendo! -el padre reprendió severamente a su hijo. Sol suspiró. Creo que ha sido una chiquillada. ya sabe. si no. -¿Tienes algo que decir. Nuevo. bueno. papá. pero su hijo Gabi me ha dado el número de teléfono. -Pero. cabizbajo. Matusa.. era mayor que Gabi y Sol calculó que tendría unos trece años. sí. A pesar de que ya anochecía. ya se lo haré pagar después a este diablo. Los cueros siempre traen problemas. a Sol le pareció que era una mirada abatida capaz de barrer las hojas. Mi padre trabajaba en una tienda de lámparas. y una tercera persona que sin duda debía ser el muchacho al que Gabi había robado el balón. Perdone... tímido.

recreativos. y en las esquinas aparecían rostros ceñudos. Entre besos. Así que nos despedimos. Quería que le colocaran la bombillita del techo del recibidor de su casa. para dos chavales como nosotros aquella travesía era. Me detuve a tomar aire junto al semáforo del final de la calle. empecé a correr.. aunque nos ponía enfermos la mera mención de la comisaría. Era una mujer mayor que en la atestada calle del centro de la ciudad pedía ayuda. Como ves. Así pues. Si tú supieras. echando cuentas. de modo que decidió volver a casa a por el dinero. comencé a caminar por otra calle. Aquel día –tenía yo catorce años y acababa de empezar el instituto– fui con un amigo a la comisaría a hacerme el carné de identidad. quizás por pudor. pero no le dije que no. Como no puedes conciliar el sueño. aparecían ante mis ojos cines. Yo estaba seguro de que ella había advertido mi cara de niño. y que ésa es la razón por la que muchas mujeres me ponen ojos tiernos. persianas roñosas. Miraba a mi alrededor. lúgubres tabernas y ruidosos garajes. Javi En esta noche de bochorno. una buena oportunidad para vagar por la ciudad. vimos que no teníamos bastante para los dos. Nos hicieron las fotos en una tienda de fotografía del barrio de Uribarri. mostraba el globo de cristal. tiendas donde cambiaban tebeos. La mirada más tierna – por encima de todas. Ya sabes. En la foto tenía la cara aniñada. De repente. por tanto. Como decía. Como de costumbre. cerca de la Alhóndiga. La verdad es que al centro íbamos poco. Bajo los efectos del mareante olor de los coches del garaje. me vería obligado a regresar al día siguiente. amor. te has vuelto hacia mí bajo las sábanas. Antes me has dicho que tengo cara de niño. 14 . mi amigo se dio cuenta de que se había dejado el dinero en casa. Es algo que te hace sentirte contrariada. me has pellizcado en la mejilla y me has mirado a la cara. tras quedar citados en la comisaría. A medida que iba callejeando. pero. bares elegantes y algún que otro club de mala muerte con su puerta roja. viejos almacenes. Desorientado. he fijado mi mirada en esos ojos empañados. nunca le he confesado a nadie. de modo que tenía una fantástica excusa para darme un paseo por los alrededores. no pude sino comprobar que ésta tenía sólo horario de mañana y que. en aquella época aún conservaba mi cara de niño. Había que ir al barrio de Indauchu. Es una vieja historia que. maldita la gracia que me hacía. el dinero para pagar los impresos y demás.. al dejar atrás aquel barrio y llegar a la comisaría. no quedaba otro remedio. y. una mano ajada me tocó el brazo. raras veces iba al centro. pensé que era inútil esperar a mi amigo y decidí tomar otro camino para regresar. y no salimos muy contentos del estudio con aquellos cuadritos blanquinegros de papel en las manos. y de que por eso se dirigía a mí. para dar credibilidad a la historia. A la altura del puente del ayuntamiento. En la mano. y por ello la ciudad tenía aspecto de laberinto para todos los chicos y chicas del barrio. A mí. Sin embargo. Sin embargo. al menos. amor. me has pedido que te cuente una historia. Le dije que pagaríamos a medias. y al tiempo que me aclaraba la garganta. si acaso al cine Olimpia o a los recreativos de la calle Euskalduna. amor. tengo presente la tuya– fue la que en cierta ocasión me dirigió una señora mayor. a pesar de llevar el pelo muy largo para aparentar una imagen más dura. Para entregar las fotos y los impresos del carné tuvimos que bajar una cuesta muy pronunciada y atravesar toda la ciudad. y muchas menos a Indauchu.Un beso en la oscuridad CILLERO.

Parecían frágiles retales del pasado. Desde el patio llegaba la música de un aparato de radio. Poco después me puse a mirar el álbum de fotos que la señora había traído junto con un montón de cartas. De que aquélla era su última luz. A los postres. incluso. me prometió que rezaría por mi alma a todos los santos del cielo. con una desvencijada escalera de madera. Vivía en una casucha oscura. De vez en cuando. Había dejado de ser un chaval. y que vivía sola. como si tuviera veinte años menos. no encontré excusa alguna y asentí con la cabeza. junto a un niño. la señora entornaba los ojos y me preguntaba por el instituto. degustando platos a cual más sabroso. La playa de Neguri. hiciera lo que hiciese. Trabajaba como médico en el extranjero. los soportales del funicular de Archanda. aun así. amor. ella sin dejar de servirme. que pasaba la mayor parte del tiempo dibujando y leyendo novelas. estaba perdonado de antemano. y le pedí que me hablara de aquel muchacho. sin más. advertí que al acordarse de su hijo las pupilas de la señora se habían dilatado un poco. la Plaza Nueva. El suelo crujía y en el pasillo había tablillas sueltas. en blanco y negro. Que tenía a su hijo en el extranjero. Sacó platos para dos personas y. Finalmente. no espero de ti. y más aún a cambio de un favor sin importancia. La mujer me dio las gracias. descubrí a ambos lados periódicos viejos amontonados en imposible equilibrio.Me guió hasta su casa. una mirada semejante. Una mirada afable que sólo se dirige a los niños. como si hubiesen quedado abandonados a medida que la vejez imponía su propio ritmo. Dicho sea de paso. pero ella siempre lo conservaría así en su memoria. A continuación. Era una mirada que me decía que. En aquel momento tuve la impresión de que aquella luz se le consumía al mismo tiempo que la vida. entramos en la habitación. De todas formas. y en todas aparecía ella. decidí coger una silla a la que subirme. sentí que lo estaba pasando de maravilla sentado en aquel sillón de gutapercha. Empecé a preocuparme. Ella también me contó algunas cosas. He dicho café. pensando que en casa se estarían impacientando por mi tardanza. más joven. cuyo BIENVENIDOS intentaba transmitir un poco de alegría. y que quería celebrarlo conmigo. que si había suspendido un examen de matemáticas. reparando en los ojos claros de aquella señora y disfrutando de su compañía. encendió la radio y me sirvió pastel de arroz y café con leche. Seguidamente. Eran fotos hechas en muchos lugares mientras paseaba al niño. ante mis asombrados ojos. Estaba encantada colocando la vajilla de porcelana. El interior no era mejor a pesar del letrero de la entrada. Eran viejas fotos de familia. La pintura de las paredes estaba descascarillada. Al principio había ejercido en un barco y posteriormente en una 15 . con sumo cuidado extendió sobre la mesa los cubiertos de plata. junto al olor amargo y húmedo provocado por la berza que cocía para el almuerzo. En el fregadero de la cocina se apilaban los cacharros. sobre todo en clase de filosofía. de la tienda del barrio le traían las compras a casa. Almorzamos felices. Yo estaba demasiado nervioso como para aceptarlo. Me dirigió entonces –nunca en mi vida he sentido nada parecido– una mirada plena de amor. los barcos pesqueros del muelle del Arenal. claro está. y cuando por fin se encendió la luz. y unas manchas amarillas resaltaban la desnudez del pasillo. yo con la cuchara en la boca. una mirada fatalmente ensuciada por las idas y venidas de la vida. Que no salía nunca de casa y que. claro. pero. Fue entonces cuando me confesó que era el cumpleaños de su hijo. pero en realidad había preparado la mesa para hacer todo un señor almuerzo. y me ofreció café. Ahora sé por qué lo hice. me dijo que me sentara y sirvió la comida con mucho garbo. muy sombría. Por miedo a subir a una vetusta y polvorienta escalera. escapando del barullo de la calle. y enseguida comprendí que no era la primera vez que lo hacía. Le conté todo lo habido y por haber: que si acababa de empezar a estudiar. a oscuras.

Nuevos cuentos vascos. con la cama recién hecha. pero me guardé el comentario. Además. con bigote. aunque no dejaba de enviarle flores y postales. tenue sonrisa en los labios. me enseñó su foto preferida: en ella podía verse a un hombre joven. con un gran parecido a Rock Hudson.conocida clínica de Nueva York. vestido con un traje de franela. © Olaziregi. © Traducción: Carlos Cid Abasolo. 16 . por si se presentaba de improviso. Le dije a la señora que parecía un chico muy majo. Lengua de Trapo. pero me avergonzaba un poco la posibilidad de manchar la imagen de su hijo. No sé por qué. Fumaba. "Éste necesita un cigarro para hacerse el interesante". La madre estaba muy orgullosa de su hijo. Mari Jose (comp. nariz grande y ojos sensibles. pensé. hacía mucho que no pasaba por Bilbao. como lo atestiguaban sus ojos y su nariz. que había salido a su madre.2005.)Pintxos. Por desgracia. y en aquella vieja vivienda siempre tenía reservado un lugar para él.

Cerró a toda prisa la enciclopedia y quiso dejar el tomo en la balda antes de que entrase nadie.. En ese momento sintió que se abría una de las puertas del salón. como si tuviese chicas desnudas en las manos y no la enciclopedia. Pensó todo eso mientras buscaba la letra g. estaba delante de la enciclopedia Tabucchi. sin perder medio segundo. siga mirando... Después buscó la palabra que quería. en aquel tomo. su hermana. Encontró la palabra y leyó un par de líneas. Aquella mujer parecía un dibujo mal hecho.. como si el tiempo le preocupara de verdad. después de oír tantas cosas sobre ella. Pero parecía que las flores se le estaban saliendo del vestido. empezó a leer. nervioso. que le subían hacia la cara y que le bajaban hacia los brazos. espere aquí un momento.. Era una mujer mayor. Le parecía curioso. —No. dejó la carpeta y el ordenador encima de un sofá y corrió hasta donde estaba la enciclopedia. ni siquiera en fotografías. —Siga. por ejemplo. cómo no: Enciclopedia Universal / Tabucchi. Después de tanto buscar. —Le dijo la mujer que le abrió la puerta.. Unai (Alfaguara. Cuando se convenció de que estaba realmente solo. 17 . físicamente. Después de haber pasado tanto tiempo buscando la enciclopedia Tabucchi. después de buscar la entrada que quería. Allí estaba. como si fuese un pecador o. tres. de nombre Tabucchi y de apariencia antiestética. 2003) Tsaw latsaw (. dicho de otra manera. si quiere —le dijo la que debía de ser Mercedes. cuatro como mucho. Le pareció curioso darse cuenta de que hasta entonces no había visto. Matías quedó solo y la mujer cerró todas las puertas. El tomo de la letra g era el tomo que tenía GalileaGöksu escrito en la cubierta. un dibujo hecho a mordiscos. Hizo lo mismo con la letra s: cogió el tomo Schaudinn-Tassos y. una mujer mayor estándar. y tenía flores azules en el vestido. no saber cuál era el color de la cubierta o no tener noticia de aquellas cinco barras antiestéticas que había justo debajo del nombre.El pelo de Van't Hoff ELORRIAGA. ninguna enciclopedia Tabucchi. Ésa era la forma de ordenar la enciclopedia: todas las palabras que hay entre Galilea y Göksu estaban allí dentro. Venga conmigo —llevó a Matías a un salón de madera—. podía incluso tocar la enciclopedia Tabucchi. —¿Es usted Mercedes? —No.) —Usted debe ser el del Ministerio. por un niño de cinco años. después de haber hablado tanto sobre la enciclopedia Tabucchi. Volvió a dejar el tomo en la balda. Mejor si empezamos ya —Matías señaló el reloj.

Había que andar rápido. sí. 18 . buscó la palabra. y que ella. La hermana de Mercedes vio que Matías le estaba mirando y preguntó Me puedo quedar aquí. Pero todos eran tenderos. Dijo entonces: —Si no le importa. buscando. Y por eso se lo explicó a Mercedes con paciencia. convencida de que todas las cosas que hacía el Ministerio eran cosas prácticas. Y nada más salir de su boca. y le dijo que el Ministerio estaba reuniendo las vidas especiales de la gente. empezamos —dijo Matías. sí.. y valen el doble que las demás. a tres metros. mirando a Matías. porque las horas de trabajo son las de mayor calidad. y que ella. Y por eso le dijo que el Ministerio estaba reuniendo biografías especiales. que la cuestión era reunir vidas raras en la grabadora.. —La cosa es. que podía ser para hacer un archivo. pensaba Mercedes. Y aunque ese tomo tenía más palabras t que palabras v. Hizo la misma operación que en los dos anteriores. cómo iba a entender todo el mundo semejante proyecto. pasaban al día diecisiete o dieciocho horas trabajando. podía seguir haciendo rarezas así o incluso peores. le contestó Matías. Sí. convencido de que iban a empezar. Pero le pareció que la palabra «biografía» se le haría extraña a Mercedes. y todos los trozos de excusa se desperdigaron por la sala. la excusa cayó encima de la mesa y explotó allí. —Bueno. una cosa. Pero la situación era pringosa: Mercedes sentada en una mesa. Y con esas palabras le quiso dar a entender a Matías que había hecho una cosa extraña con la enciclopedia. En un sofá. se había dado cuenta. detrás de Matías. o para un libro. pero que no le iba a pedir explicaciones.. sin convencer a Mercedes y sin convencer a Matías. es decir.. pero la cosa es que no entendimos muy bien cómo era la cosa. pero Matías se volvió a levantar enseguida.. Que no estaba claro. si quería. o algo parecido. —explicó Mercedes— que nos llamaron del Ministerio. de la misma manera que habría preguntado un cristal. y que algunas flores estaban ya colgándole de los codos y que otras flores le estaban comiendo la cara y se le estaban metiendo por la nariz. Y allí se sentaron los dos.Mercedes le ofreció una silla en una mesa casi redonda. Matías intentó una excusa. y Matías mirando la enciclopedia. en la enciclopedia. Mercedes. y que. a él le interesaban las pocas palabras v de ese tomo. Mercedes. voy a mirar. a su edad. y luego dijo Cómo no. o trabajaban en hospitales o en oficinas. Cuando estaba preparando la grabadora para empezar la entrevista. Fue hasta la balda y cogió el tomo v. que suficiente tenía con las suyas. Encendió la grabadora. leyó unas pocas líneas y volvió a dejar el tomo. Cogió el tomo Tizsa-Vardar. y pasaban muchas horas trabajando. claro. y que nos hablaron de esto. pensaba Mercedes. es posible que conociese alguna persona en el pueblo que hubiera tenido una vida diferente. pero una excusa sin sustancia. pero que la cuestión era reunir biografías extrañas. dijo Matías. Le pareció a Matías que para entonces tenía las flores del vestido totalmente desmadradas. Matías ya se esperaba que hubiera gente que no entendiese el proyecto del Ministerio. —Rápido estudia usted —dijo Mercedes. Y cuando salen de trabajar. mujer. se dio cuenta Matías de que la hermana de Mercedes también estaba en la sala. No sabemos muy bien qué es lo que tenemos que hacer. Mercedes preguntó Para qué. Mercedes empezó a pensar y repasó las vidas de todas las personas que conocía. en la grabadora. y que era igual que esa persona estuviera muerta. y que poco le importaban a ella las rarezas de los demás. por todas las regiones.. una vida rara. o para una colección de libros. Después se sentó en la mesa y dijo: Ya.

porque en el ajedrez siempre son los mismos movimientos. Paró de hablar entonces Martina. muy bueno. Y por eso no jugaban en campeonatos. las nubes y bastantes más cosas. y que. que se lo había explicado Mateo un día. Pablo y Mateo. o con viento. y dijo: «Quiero decir que la misma pieza se mueve diferente. Sí». todos los años. entendió que Mateo era bastante más cosas para Martina. sí iban. «que los hermanos de la plaza siempre andaban a vueltas con aquel juego. pero ir. Mateo. la temperatura. porque eso sería jugar dos contra uno. «que se hacían campeonatos en el mundo. miró al techo. 19 . dijo. a ver. y Matías entendió que Mateo no era solamente Mateo para Martina. que Martina tenía la cabeza mucho mejor que Mercedes y que vocalizaba con bastante más solvencia. Martina dijo que no se acordaba del nombre. «La cosa es». Y cada vez que Martina decía «Mateo». norte. dijo la hermana. la torre así y la reina como quiere. Martina dijo que también jugaban y que Pablo era bueno. Acabó diciendo que tenía que tener una cabeza del diablo el que inventó ese juego y que los hermanos no tenían otra cosa en la cabeza. Por eso y porque la grabadora estaba grabando todos los ñaac del cuerpo de Mercedes. las eses y las erres sobre todo. y estaba claro.esas personas se quedan derretidas en un sofá rojo o verde o azul.. ni en los pequeños ni en los de Europa. Después explicó Martina que el juego era muchísimo más complicado que el ajedrez. Y los hermanos siempre iban.. y lo mismo cuando quería escuchar la respuesta. y no tienen tiempo para hacer rarezas. y qué pieza había movido el contrario. El ciego Pablo y el otro Mateo. «Lo de los hermanos de la plaza. se subió el calcetín izquierdo y siguió hablando. y los jueces no les dejaban participar en los campeonatos. dijo Mercedes mientras Martina estaba llegando a la mesa. «Lo de los hermanos de la plaza igual». ¿verdad. cada vez que se daba la vuelta. Por eso le pidió Matías a Martina que se sentase con ellos en la mesa. Teniendo como tenía la impresión de que estaba explicando el juego impresionantemente mal. Estaba claro que Mercedes no sabía qué contar en la grabadora y fue entonces cuando habló su hermana por ella.. o con otro viento. las piezas no se mueven igual con sol. el caballo así. no a jugar». Martina? —Sí. en cada jugada. Matías se dio cuenta de que aquella situación era incómoda y de que la comunicación se estaba empezando a convertir en una chapuza. Matías veía de frente a Martina. por ejemplo. Martina?». O campeonatos de Europa. todos los días. en cualquier sitio. aceptó Mercedes. pero que era ciego y que era Mateo el que le tenía que decir. aunque sea la misma hora. Y se hacían en Francia o en Suiza o en Portugal. que le iba a grabar también a ella. todos los dibujos que se le estaban desperdigando fuera del vestido le volvían a él. parecido pero mucho más complicado. además. o con galerna». A la hora de mover las piezas. pero que era parecido al ajedrez. la hora. y cada vez que le quería preguntar algo se tenía que dar la vuelta. y porque transcribir la cinta iba a ser una tortura importante. ¿cómo se llamaba el juego. Y empezó a contar: —El mayor era Pablo y el otro era. Todos los años. el viento. «La cosa es». Martina decidió dar una explicación más lenta. En el juego de los hermanos. pero en el juego de los hermanos las piezas siempre se movían diferente.. a las diez y cinco de la mañana o a las seis y veinte de la tarde. pero Mercedes tenía a su hermana justo detrás. y el cuerpo de Mercedes hacía ñaac cada vez que se volvía a mirar a su hermana. dijo Mercedes otra vez. El ciego se llamaba Pablo. Iban a ver. hay que tener en cuenta la hora.

Martina. Hasta la próxima. Después les dijo a las hermanas que bien. pero Martina dijo que no. Después contaron que un año tuvieron que gastar todo el dinero que tenían para el viaje antes de que llegase el campeonato. La cosa era que no tenían dinero para Lituania. como las que se hacían antes. que Pablo se quedó ciego de niño. y que todavía. o si no les preguntaba «Ir ya iréis. Una de las características más elegantes de las escaleras de los médicos de cabecera suele ser. y que ella. los hermanos decían que ya se buscarían la vida. —Lituania —dijo entonces Martina. para llegar a Lituania. por 20 . Su bañera. porque era una bañera de primera. Hasta otra. estaba como nueva. dijo Mercedes. Matías empezó a imaginar entonces. o qué?». son bastante diferentes las escaleras de los médicos de cabecera y las escaleras normales. Entonces las dos hermanas se pusieron de acuerdo en que tenía que haber otra razón. Y que había sido una buena compra. «de su casa. Matías le dijo que sí. con siete años o con nueve años. ya volverían mañana. Martina dijo que el campeonato se celebró en Lituania y que los hermanos no tenían dinero para ir. Y meses. Un ciego. que era suficiente. solo. No gracias no. tantos años. para el viaje. Y: —Al final vendieron la bañera. que muy bien. Entonces empezó la despedida y las gracias y tres-cuatro besos y los saludos y No he puesto nada para beber y Tranquila. a Matías le vinieron a la cabeza las escaleras de los médicos de cabecera. Imaginó a Mateo solo porque imaginó a Pablo muerto. Gracias. pero que si se acordaban de alguna otra persona tampoco le iba a venir mal. más o menos. y la gente se empezó a preocupar y les preguntaba «¿Estamos locos. Cinco días allí y vuelta. iba mucho a casa de su prima. pero ¿venir?». que eso lo sabía seguro. pero lo que estaba claro era que los hermanos de la plaza se habían quedado sin dinero para ir al campeonato. pero que era un número impar. y contó que no habían vuelto todavía los hermanos y que eran ya treinta y siete años. «Entonces empezaron a vender los colchones». y que. Cuando salió a la escalera. que total. siete o nueve. a mirar la bañera. para la grabadora. Y consiguieron el dinero para ir pero no para volver. la prima de Mercedes y de Martina. en Lituania.—Todo el año ahorrando —dijo Mercedes—. Matías habría podido pensar que «Lituania» era una palabra erótica. hacía años ya. Hasta otra. La de su casa de siempre. Sí. que Lituania es un país. todavía. un país que en la mayoría de los mapas aparece al lado de Letonia. Puedo sacar algo ahora. que eso era exactamente lo que necesitaba. Sin dinero. cómo no. porque habían tenido que pagar el hospital o cualquier otra cosa. si no hubiera sabido. que no estaba segura. si no volvían hoy. sin otra preocupación. Matías apagó la grabadora plict. Y teniendo en cuenta el tono en el que lo dijo. Fue Martina la que acabó de contar. Que tuvieron que gastarlo en el hospital. parece ser. Para conseguir dinero. que eso era lo de menos. Pero que la bañera que habían vendido la compró su prima. para el proyecto. De hecho. de niño. Hasta otra. A Mercedes no se le ocurrió nada como para contar en la grabadora y Martina no acababa de volver de Lituania. Pero tampoco eso fue suficiente. Mercedes se emocionó y preguntó a Matías si era suficiente con aquello o si tenían que contar algo más. A Mercedes se le ocurrió de repente que ese año podía ser «el año en el que Pablo se quedó ciego». Imaginó a Mateo bebiendo en una fuente pública. Después vendieron las sillas y dos alfombras».

que en la pensión habría vainas para comer. del Gobierno. Esto quiere decir que. 21 . Una mosca ciega. Aun así. Por si se podía aprovechar algo más. perfectamente. Pero también pensó que podía ser una mosca sin seriedad. por eso pensó que debía de ser ciega. Y eso siempre es así. Transcribiría algunas cosas. una mosca contraria a las normas tradicionales de las moscas. las escaleras de los médicos de cabecera. Perder el tiempo. Y la razón definitiva: una de las veces que se posó en el suelo. Aquella mañana hizo Matías otras dos grabaciones. hecho de gomaespuma. sí de los más rápidos.ejemplo. que bajan la fiebre. Pero no iba a transcribir todo. En una casa lo hizo a escondidas. al salir de la consulta del médico de cabecera. Y todo el mundo sabe que las moscas son los seres más rápidos del universo. Y si no son los seres más rápidos del universo. sin otra explicación. amenazando con pisar. Le hizo pensar. seguramente. que es casi imposible coger una mosca. en la de Martina y Mercedes: buscó las mismas palabras. de no ser tan primario. la mayoría de los médicos del mundo. También en las otras dos casas estaba la enciclopedia Tabucchi. Matías le puso la suela del zapato encima. Se repitió esa frase cinco o seis veces. Y en las dos hizo Matías lo mismo que había hecho en la primera. pero las demás no tanto. Las otras no. Apareció en la escalera entonces una curiosa mosca. © El pelo de Van't Hoff: Alfaguara. y una de las cosas que grabó era interesante. Eso le parecía perder el tiempo. otras ni loco. Perder el tiempo. pero en las escaleras de Martina y Mercedes a Matías le vinieron a la cabeza. leyó un poco y volvió a dejar los tomos en su sitio. por muchas cosas que hubieran estudiado. Después se volvió a meter en el viento. no habrían visto en su vida una mosca ciega. por la tarde. O de cualquier otro material extravagante. como si la escalera tuviera algún acuerdo con el departamento de Sanidad. O en contra de algo. podría estar. por ejemplo. Y se le ocurrió que el viento. Supo que era ciega porque no paraba de pegarse contra todas las paredes de la escalera —sin un criterio concreto— y porque de vez en cuando volaba por detrás de un cuadro que había en una de las paredes de la escalera. Y él estaba viendo una mosca ciega en aquel momento. Y Matías pensó que. en la otra pidió permiso. cómo no. Pero la mosca de la escalera no se movió ni un milímetro cuando Matías le puso la suela encima. En el Ministerio le habían dicho que transcribiese todo. es posible que los segundos o los terceros en la clasificación de los seres rápidos del universo. Claro que las escaleras de martina y Mercedes no tenían nada que ver con las escaleras de los médicos de cabecera. Iba a transcribir las buenas. También esa última frase se la repitió cinco o seis veces. es en la escalera donde les baja la fiebre a los pacientes casi siempre. tendría que volver a escuchar todas las cintas en la pensión. y la mosca ni se inmutó. El viento le dio unas ideas y le quitó otras. Todo.

Musca argentea. Le ha delatado su debilidad a la mujer. Lleva un vestido demasiado aséptico que. Y así fue cuando el aislado mundo del golf descalabró de arriba a abajo la imagen de Jaione. De ahí para abajo. No puedo más. Musca argentea. las desciendo de categoría. ella haya obtenido tan alta nota. Así son las cosas. Puede que sí. La Frontera del Infierno. Y entonces no hay nada que hacer. No es para menos: se trata del paso intermedio entre Musca argentea y Musca albina. Comienza a darle oportunidades de fuga a su presa. Como a Jaione. Cuando ocurren esas transformaciones el hombre se halla ante la boca del averno. Cuál es el intermitente. la raya va desde el cielo hasta el infierno. antes de cazarla. Hay mujeres que a primera vista merecen ser clasificadas en un tipo determinado pero. en la esperanza de que se le abra otro cielo. el mero hecho de pensar que tengo que bajar por ese agujero. Damián le muestra la primera hendidura. el resto: Musca aurea. Nada. ¿Pretende. y no aguarda respuesta. Es en vano. no. el segundo vehículo de la Ertzaina. Musca domestica. Su casa. De todos modos. Jaione fue al principio Musca aurea. la mujer casi inexistente. el hombre no será el que fue. También a Lupe Latasa. Eso tendría que estar oculto. Posteriormente. sinceramente. el descenso a la cueva no es peligroso. Lupe Latasa le ha parecido una mujer tipo Musca aurea. piensa Damián Arruti. Una vez traspasada la línea del infierno. a partir de la Musca erratica. Hasier Al verla por primera vez en el despacho de Urrutikoetxea.Pasto de moscas ETXEBERRIA. Vestida con mayor elegancia seguramente merecía más de lo que ahora aparentaba pero. más que mostrar. Automáticamente. piensa. Estate tranquilo. Siempre encuadro a la mujer en uno de esos siete tipos de mosca. más que la Felicidad. Y ha orillado el coche en una parada de autobús. Musca erratica y Musca alighieri. Me revuelve las tripas. tras conocerlas. La más hermosa. Qué te pasa. Tranquilo. ¿Es legítima esa permanente tendencia a comparar. Mierda La Felicidad. es la Musca albina. atrapar a Lupe Latasa? ¿No será sencillamente una pose eterna? ¿No será esa una de las peculiaridades que. Tras ellos. Entonces puede habitar el hombre prolongadamente un lugar sin paraíso. Pero es así. Iré contigo. antes incluso de que pronuncien una palabra? No lo sé. tapa. luego descendió al nivel de Musca domestica. al primer vistazo. la indumentaria de oficina resta brillo a la mujer. Mierda. en general. como primate que es. Conduce tú. pregunta Lupe Latasa. con mayúsculas. Resulta chocante que. con una sola mirada. Pero en el infierno. así. ¿Es de recibo que compare a todas las mujeres que contemplo con una de las siete clases de moscas? Eterna necesidad de clasificarlo todo. Damián no suele otorgar grandes calificaciones al primer vistazo. Y es que. Y es que no puede. y abre la ventanilla para tomar aliento. dice Damián. posee el hombre? 22 . admite al final. será sencillo. le ha dicho a Lupe Latasa. habría sido la Frontera del Infierno. Siempre me he comportado así. No he dormido bien.

Por qué está siempre encadenado el hombre a algo así. Los dirigen hacia aquellos ventanucos de allí arriba. Qué os parece. Larrañaga tira hacia sí de un enorme cajón y extrae algo parecido a una camilla. El jefe accede y salen ambos. O de carne y hueso. A qué le concede valor la mujer de hoy. A los ojos. Qué es lo que hacen ahora para elegir al hombre. Tiene que atrapar a la mujer. A la boca. Si desea ser hombre. al ser conducido por los pasillos. se pregunta. piensa. ni así vivas cien años. habría que llamarlo puzzle de carne y hueso. Aparecen diversas partes de un cuerpo. Es una especie de puzzle de carne al que faltan piezas. necesito muestras de cada una de esas partes. de cabeza. No son los mocos sino algo muy diferente lo que le ahoga. Y que por eso se casó con él. juntas unas a otras sin posibilidad de unión. Saca su pañuelo. Lupe Latasa. Y. Damián achaca ese aguacero de insustanciales ideas a la mezcla de café y dexidrina. por su parte. Es que acaso puede llegar el hombre a saber cómo ven las mujeres al macho. determina Damián. Es diferente antes y después de mostrar tan claramente que se ha venido abajo la clasificación merecida. Los ertzainas Mangas y Leniz miran el cadáver y apartan la vista inmediatamente. Qué categoría ocupa él a los ojos de Lupe Latasa. Antes de 23 . Al final. Leniz y Mangas se acercan a Urrutikoetxea y le solicitan al oído permiso para esperar afuera. que no llegan a conformar un cadáver femenino. Allí se hallaban el teniente Urrutikoetxea y el forense Larrañaga para cuando han llegado Damián. Damián dice que es una pena. En vano. No pueden soportar el espectáculo. Hace frío en la morgue de Polloe. Si fuera así. enjuga el sudor de su frente y a continuación se suena. Al pecho. tiene que hacer frío en un sitio donde manipulan cadáveres casi congelados. Larrañaga y Damián Arruti. que su padre era bueno y honesto. Lupe y los ertzainas que les acompañan. Nunca le dijo que su padre fuera guapo. O es que las mujeres no funcionan como los hombres. También Urrutikoetxea ha apartado su mirada. Claro. antes de que se enfriasen aquellos despojos en el frigorífico y de que los insectos los abandonasen definitivamente. Al culo. sin éxito. Ha de comportarse como si pudiera dar caza a una hermosa mujer. lo que se le ha instalado entre el estómago y los pulmones. Así se lo había transmitido su madre. Jamás le dijo que fuera guapo su padre. cómo se le llama al material muerto. Carece de manos. Que había que haberles avisado antes. Mantienen fijos sus ojos en unos grandes carteles colgados de la pared. Pero de nuevo se angustia. Es evidente. Aún no ha aprendido cómo lo hacen. Pero las cosas han cambiado. Damián ha tomado algo de aliento en el tramo que va desde el coche hasta la entrada al depósito. En tiempos de sus padres bastaba con que el hombre fuera bueno y trabajador. pálidos. Poca cosa he de añadir a lo que os he manifestado en Comisaría. no. Antes era más sencillo. en un espacio que debería estar vacío. Dónde tenéis el microscopio. Larrañaga entrega unos guantes de látex a los demás. O es que la fuente de esa mala sangre que se me ha propagado por todo el cuerpo y me ha debilitado totalmente sólo está en mi cabeza. se aproximan a aquellos despojos. Que era un hombre bueno. Damián Arruti ha buscado restos de semen de tres hombres. El resto de las partes del cuerpo. tras manifestar que eso es cuanto hallamos en la cueva de Izarraitz. Para poder ser hombre. Es que eso se puede aprender. Jamás ha contemplado Damián algo tan opuesto a la unidad y totalidad. añade.

que se rompiese la evolución natural del cadáver. Que ahora se le complica la tarea. Que tendrá que ir más despacio. Que requerirá más tiempo para precisar la fecha de fallecimiento. O, al menos, para determinar si todos esos despojos fueron arrojados el mismo día. Que lo primero será analizar las condiciones de la cueva y, después, regresar al microscopio. Larrañaga, sobre la mesa, comienza a conformar el puzzle de otra manera. Va colocando todas las partes boca abajo, para que se pueda ver el cuerpo de la mujer también por detrás. Antes quedaban a la vista su pecho y vientre, ahora sus glúteos y espalda. Y la cara posterior de sus muslos y pantorrillas. Damián Arruti se fija en la marca hecha en la piel de uno de los brazos. En la parte posterior del brazo izquierdo, más próxima del codo que de la axila. Acerca la lupa y exclama pero cómo puede ser esto. No es posible. Que es imposible, una y otra vez. Inquieto. Da una apresurada vuelta a la mesa que contiene los restos. Observa de nuevo la piel del brazo izquierdo. No puede ser, repite por centésima vez. Es imposible, esto no es verdadero, exclama. Y maldice. Mierda puta, ha dicho en alto. Así es: mierda puta. Tal cual. Qué sucede, pregunta Urrutikoetxea, y qué te pasa, los otros dos. Qué ocurre. Qué has visto. Mirad eso, responde Arruti. Observadlo atentamente. Y todos miran más allá del vidrio de la lupa. No vemos nada. Ahí no hay nada extraordinario. Mirad bien, les ordena Arruti, observadlo bien. En vano. Nadie ve nada. Esa marca de ahí es sumamente curiosa, corta al final Damián Arruti. Extraña. Observa. La produce un minúsculo mosquito conocido como Phophyla bahii. La cicatriz siempre toma la misma apariencia, la de la canela-clavo utilizada en cocina. Del tamaño de una cabeza de cerilla. Es indeleble. Sin echar mano de la cirugía es imposible borrar su huella de la piel. Una vez que el mosquito pica, la herida se emponzoña. Y ésa es la marca que deja el insecto. Para siempre. Yo no veo nada, responde Urrutikoetxea. Sí, ya veo, dicen Lupe Latasa y Larrañaga. Es sumamente pequeña. Parece una rosa o una flor enana. No, no tiene pinta de rosa. De especia. De clavo. Así se conoce en entomología. Y qué, pregunta Urrutikoetxea. Y qué, y qué, dices, replica Damián Arruti. Es muy extraño encontrar una marca así entre nosotros. Ese insecto sólo vive en la isla Itaparica, en Brasil, cerca del Salvador de Bahía. Sólo allí habita el mosquito Phophyla bahii, parasitando a un pequeño hongo. Jamás se ha hallado algo semejante en ninguna otra parte. Y qué, de nuevo Urrutikoetxea. Damián Arruti no responde. Jura y maldice. Qué tienes, hombre, qué te ha ocurrido para que te pongas así, le inquiere Lupe Latasa. 24

Que qué tengo, tengo mierda puta, eso es lo que tengo. Hay que encontrar lo antes posible la cabeza y las manos. Vamos a la cueva. Pero, qué es lo que te altera tanto, de nuevo Latasa. No podremos ir a la cueva hasta dentro de dos o tres días. Para eso es preciso tenerlo todo organizado. Qué tiene eso de raro, pregunta Urrutikoetxea, sin comprender la excitación de Arruti. Conocéis alguna mujer que tenga una cicatriz similar en el hombro, pregunta Damián. Habéis visto jamás una mujer que tenga una marca así, y responden todos que no, que jamás habían oído hablar de un insecto que dejara semejante cicatriz. Pues yo, sí. Conozco una mujer que en alguna parte tiene una extraña cicatriz así. O que tenía, ignoro cómo se dice. Conozco a esa mujer que yace en la mesa. Mierda jodida. Y, sacándose los guantes, Damián Arruti se abre paso entre los otros tres, hacia la puerta, en busca de resuello. © Etxeberria, Hasier. Eulien bazka, Susa, 2003.

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Gubbio GARZIA, Juan (in Garzia, Juan. Sombra de sombras, Alga, 2005) Traducción de Manuel López Gaseni
UNA POETA MEDIEVAL DESCONOCIDA.
Desde Gubbio, Virginia Ossiani. Gubbio es gris. Grises son sus tejados, grises las paredes de sus casas, grises las baldosas de sus calles. No es que sean de pizarra: Gubbio está construido con una piedra más sólida y noble; incluso el propio Palazzo dei Consoli está hecho de esa misma piedra, con su rígida estructura en el justo medio de la pendiente, sobre la que trepa la ciudad medieval, proyectando su sombra sobre uno de los lados de la plaza cuadrada que se abre ante la vista del valle. Tal es el panorama que se le presenta al visitante: una ciudad medieval de piedra gris situada en un altozano que se eleva de izquierda a derecha, con la gran silueta del Palazzo como fiel de la balanza conformada por la línea de edificaciones. El viajero ignora qué se encontrará allí, puesto que para la publicidad Gubbio no es casi otra cosa que el pueblo en el que San Francisco habló con el famoso lobo, y ya llega el viajero desde Asís algo hastiado por el montaje turístico en torno al santo. Tal vez por ello agradece la medievalidad genuina de los agrupamientos de casas grises, la uniforme rudeza de la áspera piedra, junto con la populosa animación del mercado con el que, todavía en la parte baja de la ciudad, se topa de frente mientras admira la vista. Ambiente campesino; gritos teatrales de los comerciantes; toldos refulgiendo bajo el sol. Tras recorrer el mercado, el viajero asciende por las sombrías calles contemplando las ornamentaciones de hierro enrejado que rematan los pórticos tanto de las edificaciones de sillería como de otras menos distinguidas. El brillo del hierro negro contra el gris mate de la piedra. Adornos, utensilios, armas... El acero se ha forjado desde siempre en Gubbio, el polvo de hierro tiñe de gris las manos y el rostro de sus habitantes, cuyos ojos destilan tristeza de puro mirar a los trozos de metal al rojo vivo. El visitante no tiene noticia –no lee las revistas locales– del hallazgo que ha conmocionado a los alrededores durante los últimos días. Los lugareños, por su parte, parecen haber perdido la capacidad de sorprenderse por nada; desde que el temible lobo domesticado por el Poverello anduvo de casa en casa como un dócil perrillo hasta que murió de viejo, se diría que la vena de lo maravilloso se les ha agotado para siempre. Incluso cabría dudar que conozcan la noticia. Todo comenzó cuando se acometieron las obras de restauración del edificio llamado La Casa del Capellán, una hermosa casa antigua muy estropeada a causa de años de abandono y de su pésima ubicación –totalmente expuesta al viento y la lluvia–, y que se quiere acondicionar ahora como casa de cultura. Fue durante dichas obras cuando apareció el viejo manuscrito que ha generado tanta polémica. Los pliegos se encontraban en un escondite disimulado en la misma piedra, lo que explica tanto que aún permaneciera allí como el buen estado del pergamino. En cuanto al autor del manuscrito –aparte de su nombre– no hay grandes dudas: se trata del clérigo que estaba a cargo de la capilla del convento de las clarisas; la narración principal está escrita en el dialecto de la Umbría, aunque algunos pasajes aparecen en latín, y podría datar de mediados del siglo trece. Está compuesto por treinta y tres hojas y, si bien cabrían algunas dudas tanto sobre algunos pasajes poco verosímiles de la historia que narra como sobre el destino que el capellán 26

quería dar a las mismas, por lo demás no parece haber razones para no dar crédito en lo esencial a la información que contiene. Poco importa si estaban destinadas al Santo Oficio o por el contrario las amparaba el secreto de confesión, si las fantasías intercaladas en el texto se deben al informante o si la pluma del clérigo ha puesto algo de su cosecha: a nuestro entender, la angustia del protagonista refleja a las claras que nos hallamos ante un suceso real. Si así fuere, los documentos descubiertos ahora por azar nos darían noticia de una obra materialmente irrecuperable pero que hace llegar hasta nosotros el nombre y las circunstancias de una poeta desconocida. Me ceñiré a la versión del capellán, dejando a la inteligencia del lector el trabajo de separar de la paja el grano de la veracidad, a fin de no entorpecer el hilo dramático de los acontecimientos, si bien intentaré transcribir el texto eliminando las digresiones y de forma resumida, puesto que nuestra intención no es hacer una recreación literaria del texto del capellán, sino ofrecer a nuestros lectores la crónica de un vestigio literario perdido, la presentación, inevitablemente indirecta, de la olvidada monja poeta Bettina Mariani. Antes de seguir adelante, aclaremos que el capellán había tenido acceso a todos los extremos que relata por medio de una compañera de confianza de Bettina, una monja mayor que ella y única confidente de sus penas, gracias a la especial relación que mantenía con ella. Se trataba de una mujerona, muy ducha en las labores de la huerta y la cocina, llamada Dorotea Viglione, a quien debemos, por tanto, este importante testimonio, a pesar de que (como se verá más adelante) era de naturaleza más bien simple y, en consecuencia –la ingenuidad tiene esas cosas–, demasiado dada a revestir de sus fantasmas personales la realidad. Puede que fuera esa simpleza lo que la hizo más digna de confianza a los ojos de Bettina. Con todo, es difícil saber en esta historia cuánto es debido a Bettina y cuánto lo es a Dorotea, sin olvidar, naturalmente, lo que el capellán añadiera de su propia cosecha. Bettina Mariani era una monja del convento fundado en Gubbio por la propia Santa Clara por mandato y bajo la regla de San Francisco. Desde muy joven debió de tener inclinación hacia la poesía. Estaba poseída por una pasión sentimental hacia el Señor, lo que le proporcionó elocuencia para cantar Su alegría cósmica reflejada en los elementos más humildes de la naturaleza: no es por ello de extrañar que pronto diese el paso hacia la Segunda Orden de San Francisco. Sus hermanas la amaban con fervor, y admiraban sin empacho su don para la poesía, tanto en las ocasiones en que se elevaba hacia la mística cuanto en aquellas otras en que descendía a los cantos de las celebraciones ordinarias. El Señor, la Poesía... son grandes palabras. Bettina amaba la naturaleza, de ella tomaba todo su sentimiento, ella era el origen de toda su mística, y a ella le dedicaba todo el tiempo que le dejaban sus obligaciones y sus rezos. Su devoción más sentida consistía en pasear en soledad por los caminos de la montaña, paseos que le proporcionaban no el mero solaz del alma, sino también aliento poético. Con el tiempo, la fama de la monja poeta Bettina se fue extendiendo a otros conventos, acompañada de los aspectos más utilitarios de su obra: cantos, lecturas para los rezos... Incluso trascendió fuera de los conventos el rumor al menos de que había una monja poeta en las clarisas de Gubbio. Bettina tenía su rincón preferido en un collado al que acudía los días más hermosos a recostarse sobre la hierba e imaginar el rostro del Señor en la grandeza de las montañas del horizonte y en el azul infinito del cielo. En tales ocasiones solía llevar consigo sus utensilios de escritura, pues gustaba de aprehender en el mismo instante las poéticas chispas divinas que de pronto la asaltaban, tal era la especie de plena comunión que allí sentía. Pretendía que su pluma se impregnase de todas las sensaciones de la naturaleza que le penetraban los sentidos. 27

La roía la impaciencia por ver cuándo devolvería la luz del día aquella noche apenas comenzada. pero temía que cualquier error en una sola letra pudiera hacer desaparecer aquella viva presencia del Señor. y viendo con alegría el excelente tiempo que deparó aquel día de finales del invierno. Por fin pudo partir nuestra monja al caer la tarde por el abrupto sendero entre espinos. se pasó el día esperando con impaciencia el momento en que pudiera quedar libre de sus obligaciones para acudir al paraje de sus gozos. se dio cuenta de que se le había pasado la hora del regreso. Y el atardecer resultó tan admirable como sólo puede ofrecerlo una tarde de marzo. Y experimentó un temblor en sus entrañas. del mismo modo que en su olvidadiza memoria terrenal se oscurecía ya el brillo divino de aquellas palabras celestiales. que allí era blanda. Entonces advirtió que había olvidado traer sus útiles de escritura. como quiera que la época del año le daba menos oportunidades para ello. © Itzalen itzal: Alberdania 28 . Terminado el poema. Al mismo tiempo. ni aunque pasara la vida entera en aquel lugar. el don de la naturaleza revertido a la naturaleza por medio de la propia naturaleza. se puso en marcha hacia el convento. enmudecida. dispuesta a saborear desde su pequeño paraíso la belleza de aquel día tan hermoso. tal había sido la urgencia de subir a sus montes aquel día. con la noche ya sobre ella. Sin saber bien lo que hacía. recogió una rama del suelo. no sin volver la mirada con frecuencia a lo largo del camino. Si iba repitiendo las palabras por el camino. en trance: le había sido dado contemplar al Señor. y ya nunca más podría alcanzar algo semejante.Así fue que. quizá podría fijarlas en su conciencia. y se sentía capaz de expresarlo mediante palabras. y se puso a escribir con ella en un claro que había bajo el árbol. Completó en un santiamén el camino hasta el convento. volvió en sí como si acabase de despertar de un sueño. Incluso en ello creyó hallar un mensaje del Señor: aquellas palabras admitían ser escritas sin necesidad de útiles sofisticados. Escribió las palabras con marcas profundas en la tierra. junto a un acebo lleno de frutillos rojos. y comenzó a sosegarse. aturdida. pues para entonces la oscuridad había empujado a la luz tras las montañas. Cuando llegó el momento de retomar el camino de regreso antes de que se cerrara la noche.

le hablé a veces de mis padres — del señor Martín y de la señora Graciana—. ello arrimado a lo más hondo del ser. fueron vencidos en aquellas malditas guerras que asolaron el reino de Navarra. lo lograron. y el abuelo de mi abuelo a lo último. en paso atrás. a dicha. hubieron de sufrir humillaciones y desquites incontables. al igual que un pequeño alejamiento entre los cuerpos acarrea a los amantes un desprendimiento de sus almas. de Lapurdi a la Baja Navarra. sucedía así con los hombres y las mujeres de nuestro linaje. a pesar de que el testigo principal no fuera él. y de la Baja Navarra a Lapurdi. pues dado que nuestros ancestros. tanto uno como otro. a quienes lo próximo se les hacía inalcanzable. a cuyos bordes abriéranse un par de abismos. ante el temor de que el paso dado hacia delante se les trocara. y de mi tío Joanikot. al nuevo lar. todos los urbiaindarras somos nobles. además del desmochamiento de sus dos torres de defensa. sino su abuelo. también. el señor Eusebio Etxegoien. tuvimos que marcharnos de Urbiain hacia el destierro. pero sin poder arrumbar en sus cuerpos y almas aquel rastro de peligro. la historia de nuestra casa en su último siglo y medio no era algo para sentir orgullo. los agramonteses. de sus gentes.. — nos decía nuestro abuelo Nicolás. nuestros pasados tuvieron que vagar de casa de unos hidalgos que eran amigos a la de otros. Una vez en el destierro. como condenados a peregrinar. Para paliar en algo aquel sentimiento acerbo e irse acostumbrando. tanto en Lapurdi como en Baja Navarra y Zuberoa. y el destierro insufrible. alguna que otra vez. donde apercibieron nuevo nido. cuántas veces no nos dijeron. Mi abuelo Nicolás —y no menos mi padre— tenía cual asunto principal. También le hablé de mi hermano Mattin.Una tierra más allá IRIGOIEN. medido en leguas no era infinito. a tierras del Bearn. sucedíanse incontables disputas entre católicos y protestantes —las que hubo entre Charles de Luxe y el señor de Belzunze pueden servir de ejemplo—. rapaces. Joan Mari En el año en que vuestra merced fue mi profesor en Salamanca. de una forma u otra. Aquel destierro. la reputación. desazonado y enojoso. —Y así. Pero escasas veces del abuelo Nicolás. al contrario. poco a poco. la honra y el buen nombre de mi casa. tras penalidades y quebrantos. por un camino enjuto. como si él hubiese padecido tales desgracias e infortunios en propia carne. un día sí y el siguiente también. que nuestros ancestros trataron de evitar y.. pero lo son unos más que otros.. que desde las guerras contra los francos.. Por ello. les hubiese venido que ni de molde un ambiente de sosiego y paz. mas. a Mattin y a mí: —No olvidéis. ¡Que era lo mismo que decir que éramos del linaje de Etxegoien! A lo que se dice. El abuelo Nicolás nos decía muchas veces: 29 . hasta que al fin compraron casa y tierras a un señor que deseaba marchar a las Indias.. en cualquier momento. entre los que cumple señalar la demolición de las murallas del castillo.

pensando darles a los bienes de la casa otra utilidad. además. como reza el refrán. nos decía: —Doy gracias por el tabaco.. era costumbre de él salir fuera de la casa y sentarse en el banco de dura piedra. pero al final ya veis. añadía: "Nicolás. Y sonriéndome. he de caminar con cuatro... Y cuando se amoscaba. el cura del pueblo. Y a partir de entonces creció alto. el respirar el humo es respirar la vida. —¿Dicen que Pizarro. además. o arrojaba esa nube sobre quien le había disgustado. como si pretendiera hacerlo desaparecer entre los humos.. bien al contrario..". pero el palacio tal vez no!. para marchar más presto!. a lo que él dijo: "Sí. que se nos enseñara y acostumbrara en la mayoría de las lenguas posibles. determinó: "El porvenir de nuestra casa no está escrito en tierra. puede que los tiempos del hierro y su provecho cumpliéranse ya. Mi abuelo Nicolás nos hablaba en euskara.". como modo de mostrar su enfado. cabalmente. le salía una pequeña nube-remolino. debes correr riesgos.. por tanto— a alguna de esas cimas de los montes Pirineos. cien años pueden convertir al señor en villano. Le he hablado a vuestra merced del cansancio del abuelo.. a los maizales. juntábanse los labios y de su boca salían unos bucles de humo que. en gran danza de humo con nubes acá y allá.. una vez. mi abuelo pergeñaba parecido invento. alzaba la perilla. y. decíanle los amigos.. Y.. sino en hierro". que siempre anda arriba. de los que le hablaré en páginas posteriores. Y es que. mientras nos llegaba el rumor de la fuente que había frente al palacio y en mitad del jardín—. para mí. dio en dejar de lado las competencias que le correspondían como dueño y señor de la casa— y es que don Francisco no sabía francés.. Almagro y otra gente de su clase conquistaron las Indias?.. Y. mirando afuera. ¡No fue menos mi padre! ¡Aquél sí era un hombre inteligente y. ¡Y no.. "Ándate con tiento". desde donde se columbraban las ruinas del castillo que perdieron nuestros mayores. preceptor de mi hermano Mattin e igualmente de mí — en aquel tiempo en que. pero los míos. y mi abuelo era.. —y fumaba sin tregua. porque. dijo aquellas palabras que no podré ya olvidar: "Si un sueño no te deja. Era maravilla ver fumar a mi abuelo. o aspiraba polvo de tabaco a falta de mejor cosa. Y cuando nos hablaba de su admirado padre y del palacio de los Etxegoien. por el contrario.. porque de otro modo. apoyándose en sus muletas. lo estábamos haciendo. mientras nos decía: —Dios nos otorgó dos piernas. hasta el punto de que. no". —nos dijo en uno de aquellos parlamentos. en su camino hacia arriba. y seguiremos siéndolo. si pretendía llamar la atención de los otros. y le fue de perlas. compró la ferrería de Laiotza.. y se perdió para siempre. que por respaldo tenía el frontispicio del palacio. bien entendido! Pues aunque era cierto que nos sobreponíamos al destierro. sino que parecía su manera de hablar. como chimenea. ya que sus artejos recordaban a un carro chirriante. y parecíale un calvario el mantenerse en pie. asimismo: "Navarra se perdió. los Etxegoien hemos sido cual el aceite. 30 . se hacían cada vez más ostentosos. muy afecto al francés y a la cultura francesa. a usanza de animales. máxime desde que nombró a don Francisco. según él. mas otros cien pueden convertir al villano en señor. Y ¡cuántas veces nos dijo.. y añado ahora que sus causas hay que encontrarlas tanto en el fracaso que padeció en sus negocios. cansado y maltrecho. Y es que no solamente aspiraba y rechazaba el humo. harto despacio. pero también lo hacía en francés. y pretendía.... "que ya pasaron los mejores tiempos del hierro". como en su carestía de salud por culpa del reúma. Y tras encender la pipa y llevársela a la boca.—¡En cuántas ocasiones me llevó mi padre —y vuestro bisabuelo Albert.

y por tanto hemos de hablar con su alcalde y con los gobernantes de la Alta Navarra. a tal punto que porfiaba en que solamente los ferrones eran hombres derechos. ya sabéis. cofradía o congregación. Y tengo ahora presente nuestro palacio y la casa solar. y si pretendemos crecer. mi abuelo Nicolás. pudiera ser mi abuelo Nicolás el mejor abogado de los ferrones. en cada momento. así me habló mi padre: "Nicolás. él nos dijo: —Y otra vez. Hace tiempo que pusimos casa y hacienda al servicio ambas de Navarra. Y. por despabilarnos con hidalgos de alcances y mercaderes poderosos que sepan nuestros propósitos.. Imaginaba entonces que. si no. porque siendo. nuestro destierro y otras calamidades han propiciado los dimes y diretes de la gente.. Siguiendo con su historia. Joan Mari. curtidos día a día en los hornos incandescentes. bien al contrario. © Irigoien. Y.. 2002. nuestro lugar de nacimiento. Nicolás. y éste le respondió dándole cita. Una tierra más allá.. interrumpía sus soliloquios. dijo mi padre: "Tú. y aun cada gremio del mismo oficio. para disponer luego de su caza. si en buenhora tomáranlo como santo. y se admiraba de las ferrerías y los ferrones. ¿quién sabe si no hizo a nuestros pasados perdedores para que gozáramos nosotros de las mieles de la victoria?". no deseaba yo sino que alguna de aquéllas pusiérase en su cabeza como sucede en los altares con los santos y las beatas. Pero. la voluntad de Dios inescrutable. siguiendo las huellas de su padre. mirándolos. con todo eso. aprovechados para emperezar sus aros y sus coronas de humo. eres mi hijo único y mi sucesor. no hacen otra cosa que hablar de nuestra ferrería y de nuestra fortuna. como es.. además. e imagino Urbiain. tiene su santo —y así tiene Urbiain a Santa Clara. Traducción de Jorge González Aranguren. Mira.". Y tras leer ante todos la carta.. y los sastres a Santa Lucía—. y llegada es la hora de poner Navarra a nuestro servicio. Hasta hace poco. cómo la araña hace la suya. no hacía sino alabar ese mundo del hierro. adónde hemos de ir y qué corresponde hacer. será remedio el extender nuestro negocio e ir de aquí para allá.. 31 . sitio excelente para disponer de otra ferrería. hoy. Es aquél.. decir y hacer: escribió raudo al virrey. los franciscanos a San Francisco. con esto. Y aquél. y vendrás conmigo". y hasta con el virrey.En esto. esto no tiene vuelta. Ttarttalo. no es suficiente. Y después añadía: "Todos los demás son hombres demediados. Donostia... al igual que cada pueblo. Fabricaremos una red para que sepamos.

En el primer caso una joven había huido de casa para caer en brazos de un hombre adulto que había sido su profesor. tenía que pasar largas temporadas fuera y era ahí. al menos por ahora. hablar con ellos y convencerlos. el de las Libertinas. dónde y cómo pasaba su tiempo pero. En la parada de taxis estaban esperando una pareja de ancianos y un hombre con un maletín y aspecto de representante comercial.Las moscas no salen en las fotos ITURRALDE. casi siempre. nada más —me dije a mí mismo en el taxi. Cuestiones de amor y. por lo que yo sabía. pero quería tener la certeza de que era así. decorosa y discreta posible. Y ahí empezaba mi trabajo. En el primer caso había sucedido algo que el cliente no deseaba y la labor de la agencia —por lo tanto. Camino de nuevo al Casco Viejo. por lo que. el padre quería solucionar de alguna forma el tema. donde entraba en acción la agencia. Lo que deseaba saber el cliente que había acudido a la agencia era si había sucedido algo. Había que seguir con el trabajo. Es decir. pero que por razones de trabajo no solían estar juntos muchas veces. Eran amigas y. me dispuse a repasar el segundo caso. El segundo asunto. Encendí un cigarrillo. Esa era su teoría y para ello gastaba su dinero. Tengo que comprobar una teoría. con quién salía. Estaba implicado un grupo de muchachas. comentó en la agencia el primer día. El aire fresco me sentó bien y comprobé que conseguía tranquilizarme. el caso de las Libertinas. pero me daba igual. Luego respiré profundamente dos o tres veces para sentir que aquel aire fresco me llegaba hasta el fondo de los pulmones. el del profesor y la ex alumna enamorados y olvidar también. Era mi función en el primero de los casos. Todavía tenía cierta confianza en ella. Este caso no tenía nada que ver con el anterior. Ya tendría tiempo más tarde de pensar y reflexionar sobre todo aquello. subrayó el cliente. debido a sus ocupaciones. cómo y cuántas veces. de desamor. mi labor consistía en impedir que siguiera ocurriendo. Hacía poco que trabajaba en él. únicamente estar quieto y observar. 32 . lo que había sucedido en mi apartamento. De la forma más rápida. cenar y pasar un buen rato. y no creía que mientras él estaba fuera hubiera empezado con otro hombre. tal como yo lo llamaba. y era el momento de acometer mi segundo proyecto o. Para ello tenía que hablar con los implicados en el suceso. se reunían con frecuencia para hablar. Joxemari Salí a la calle. pero inmediatamente me había percatado de ello. Quería saber a dónde iba la joven en las largas temporadas en que él estaba fuera. porque nadie más que yo lo conocía y no pensaba contárselo a nadie. mi trabajo— consistía en intentar que ese algo no volviera a suceder. Yo era el único que lo llamaba así. No me importaba. El hombre. no era exactamente igual. con quién y a qué. y en caso de que así fuera. para probar que aquella teoría era cierta. y desde el principio sabía que no era un nombre adecuado. Deseaba informes en los que se le informara de las idas y venidas de su novia. Llegué hasta la Gran Vía. Luego apareció un hombre en la agencia diciendo que una de ellas era su novia. No tengo que hacer nada. Antes de veinte minutos conseguí hacerme con un taxi libre. detenerlo. Y al saber lo que había hecho. Por el momento tenía que dejar de lado el caso de la mañana. Pronto serían las nueve y me di cuenta de que andaba algo retrasado. Se trataba en ambos casos de asuntos amorosos. quería saber con quién. especialmente. Esa era la razón por la que había recurrido a la agencia de los hermanos Morales. Con las mujeres nunca se sabe. La razón de que yo estuviera allí intentando solucionar el caso. camino del Casco Viejo—. No se fiaba demasiado de su novia y quería que nuestra empresa le enviara periódicamente un informe. cuándo. si no quería llegar tarde tenía que coger un taxi cuanto antes.

Era un comedor bastante grande y de forma circular. pero ahora dudaba si aquel mote de Las Libertinas era realmente apropiado. La camarera se acercó. no se me ocurría otra cada vez que pensaba en ellas. Ya aquel primer día quedé medio prendado de ella. Por otra parte. y me puse a despistar mientras comía la ensalada china. me parecía que acudir con un cierto retraso a un local elegante como aquél era un detalle refinado. finalmente. era un nombre precioso. también podía girarme un poco hacia la derecha. Desde entonces. Lucía. Llevaba sólo algunas semanas cumpliendo esa tarea y. Para beber. hacia el centro. Ya no recordaba por qué se me había ocurrido aquel curioso nombre para denominar el caso. Aprovechando que cerca de la entrada. pero después. Ya están reunidas las cuatro libertinas. me sentía bastante cómodo. Es cierto que me gustaba poner a todos los casos una muletilla que sólo yo comprendía. que llegó casi al mismo tiempo que yo. justo en la otra punta. Para entonces yo ya conocía su nombre. Lucía. ahora. Las cuatro jóvenes que tenía que observar estaban al otro lado del comedor. es decir. Pensaba que el nombre que había dado al otro caso que me ocupaba aquella temporada era mucho más adecuado. Realmente me pareció muy hermosa desde la primera vez que la vi. Mi mesa estaba junto a la pared. La última en llegar había sido la que me gustaba a mí. el más bonito que podía existir. media botella de vino tinto de Rioja. Normalmente se reunían cuatro mujeres y una de ellas me gustaba mucho. y además no estaban vacías. que al final. a lo lejos. a la derecha. Las Libertinas. el restaurante chino La Gran Muralla estaba bastante lleno. con sus bosques. Venía con bastante retraso. que tres de ellas habían empezado a cenar antes de que llegara la cuarta. pero había otra que sí. Cuando llegué. me dije. también. Me parecía muy hermosa. No era un trabajo difícil. Incluso decidí que su propio nombre. aunque aquella no me pareciera la mejor apelación. pero hacia la mitad dejaban de serlo y poco a poco se convertían en culebras o dragones. una enorme luna alzándose hacia el cielo. me senté en ella antes de que la camarera —una simpática chinita con la sonrisa siempre en los labios— dijera nada. me tendió el menú y rápidamente elegí la cena: rollitos de primavera con ensalada china y. Mientras encargaba la cena. los típicos paisajes pictóricos chinos. todo lo que hacía la muchacha me parecía maravilloso. que añadía un atractivo complementario a aquel ambiente chic. había una mesa libre. tras ella. y una de las columnas me ocultaría por completo. Primero me pareció que tenía el aspecto de una plaza de toros. tal como pude comprobar por la acogida malhumorada que le dedicaron las demás. el caso de la Alumna Enamorada. apoyaban sus cabezas en el techo. si lo deseaba. muchas gracias. a la derecha del local. más bien todo lo contrario. montes y ríos. una gran mesa redonda en medio de las seis columnas que sostenían el techo del comedor. la camarera china no cesaba de decir muchas gracias cada vez que yo pedía un plato. La cuestión era que. pues era un buen puesto de observación para mis objetivos. 33 . Las columnas. es decir. al fijarme en los dibujos pintados en la pared me di cuenta de que aquel inmenso escenario simulaba la gran muralla china. eso era todo. el hermoso rostro de la otra joven se me quedara clavado como una diapositiva fija. que siempre llevaba conmigo. Tanto que en más de una ocasión me había sucedido que al acabar la labor de vigilancia de las muchachas y dirigirme a casa. Lo mismo hizo cuando pedí el vino. pollo al curry con arroz tres delicias. en su base tenían un aspecto vulgar. una tras otra. y yo lo realizaba con mucho gusto. el propio comedor era China y los allí presentes éramos chinos o extranjeros visitantes. Para disimular mejor saqué una revista con jeroglíficos y crucigramas. O sea. pues había tres mesas. En todo el perímetro podía verse pintada la gran muralla y. y por eso mismo pensé que mi mesa era la más apropiada para la vigilancia. de segundo.Observar lo que hacían ellas y luego contarlo. muchas gracias. Y también me parecía encantador que llegara tarde a donde sus amigas. realmente. en mi opinión no era nada del otro mundo. Y la cuestión era. que lo que estaba a este lado de la muralla tenía que ser China. Algo más adelante había otra mesa y. La joven que tenía que vigilar no me gustaba mucho. que me protegían. Acababa de llegar la cuarta muchacha.

La botella no se rompió. Lucía acababa de ganar un punto más ante mis ojos en el ranking de la elegancia. La geografía. pero cuando lo pensé mejor me di cuenta de que en aquel restaurante las camareras eran todas jóvenes chinas. Estaba perdido. entonces les gustaba ponerlo todo patas arriba. como buscando una fuente de inspiración.. El silencio duró unos diez segundos y después.. y normalmente no solía haber hombres morenos. el idioma oficial. me consideraba un experto en crucigramas. Y junto a la botella un vaso. Y yo pensaba que el hecho de que un tipo como yo se enamorara de una joven tan hermosa y especial como aquélla era prueba de mi inteligencia y del alto nivel de mis gustos. e incluso el nombre del propio estado y de su capital. continuaba discutiendo vivamente con una de las jóvenes de la mesa. no. Lagos. El silencio se extendió por todo el comedor y. Laos no. Acababa de comenzar el segundo plato y continuaba con mi crucigrama para disimular mejor. Y entonces una botella de vino cayó al suelo. Pero tuve que levantarla inmediatamente.. tenía clase. Brezo no tenía nada.. una joven hermosa como ella tenía todo el derecho del mundo a aquellos detalles. Lagos. Este hecho. al tiempo. Levanté la mirada y la dirigí a las cuatro mujeres. Tenía que seguir atentamente lo que sucedía en aquella mesa. en ocasiones. ella se 34 . Puestos a hacer comparaciones. Realmente. no tenía ni la menor idea. Por eso estaba en aquel momento tan perdido y trabado. una distinción natural. vestidos con traje negro. Al principio me pareció que un camarero vestido con uniforme negro estaba sirviendo a las jóvenes. y si quería seguir de cerca lo que sucedía en la mesa de las cuatro muchachas. El hombre moreno. De repente. tenía que mover la cabeza a un lado y a otro y. Estaba totalmente atrapado. comparada con ella. que continuaba sentada. Nigeria. Bebí otro trago del tinto de Rioja. De hecho. aunque no podía afirmarlo con seguridad. por ejemplo. altos y fornidos. tercera vertical: capital de la isla de Guam. No tanto en jeroglíficos. Creía que era algo así pero no estaba seguro.. Desde el lugar en el que me encontraba no podía ver el rostro del hombre. con toda humildad. además de su hermosura. Nigeria. Ni idea.. decidí al tiempo que vaciaba de un trago el vino que me quedaba en el vaso. de tez amarilla y vestidas con un sari rojo dorado.Al ver la acogida de sus amigas. Las cuatro jóvenes parecían ser las Musas y. Como me sucedía en aquel momento: el crucigrama me pedía la segunda ciudad en importancia de Nigeria. pero enseguida supe que se trataba de alguien que acababa de entrar de la calle y que no tenía nada que ver con el servicio del restaurante. estaba dispuesto a apostar que en los últimos diez o quince años Nigeria había cambiado al menos dos o tres veces de nombre. obstaculizaba el correcto desarrollo de mi trabajo.. Cerré el cuadernillo de crucigramas. A ver. podía afirmar que era bastante hábil con aquel pasatiempo. Lo mejor para salir de aquel impasse sería mirar las definiciones verticales. Laos. sin hacer demasiado caso a la botella y al vaso roto. Bajé mecánicamente la mirada hacia el crucigrama a ver si sucedía algo así. Algo estaba sucediendo en la mesa de las cuatro mujeres. casi todos los comensales dirigieron sus miradas hacia aquella mesa. por supuesto. Con aquello se acababa el crucigrama. Algo extraño estaba sucediendo y yo. casi medio cuerpo. el tipo de gobierno. Se acabó.. Para entonces. pues se lo había contado en numerosas ocasiones. la Musa Reina entre ellas era la Musa Lucía que podría ayudarme a recuperar la inspiración. Brezo no quedaba en muy buen lugar. y esto era algo que mis amigos sabían muy bien. Pero la escena no duró mucho tiempo. levantaban ligeramente la voz. Así que. el vaso en cambio sí. El comedor fue llenándose poco a poco hasta que llegó un momento en que todas las mesas estaban ocupadas. no me había dado cuenta hasta entonces. Desde la otra punta del comedor me pareció que el hombre y la joven.. tal como pude comprobar rápidamente. Inmediatamente apareció una muchacha china con una escoba y un cubo para recoger los fragmentos de vidrio del suelo. Lucía. trabado con mi crucigrama. Aun así tenía ciertas lagunas. cada cual siguió con lo suyo. pues quedaba en un lugar muy inferior con relación a Lucía. todas bastante bajitas. y yo no tenía respuesta. Pero a lo largo de mi vida había rellenado cientos de crucigramas y. esos estados africanos cambiaban casi cada quince días de régimen y..

Diez o quince minutos más tarde. Pude darme cuenta de que el ambiente también se había enfriado entre ellas. Pero algo más tarde. sin pedir café ni copas. 2003. helado con nueces. recogió el abrigo y la bolsa que colgaban de ella y cruzando el comedor salió al exterior muy dignamente. Sin decir nada a las otras mujeres. el hombre salió a la calle tras la joven. Después de aquello no pasó nada especial. el mismo que pedía siempre en los restaurantes chinos porque me gustaba sobremanera. Arrastró la silla hacia atrás. Joxemari. Diez minutos después de que lo hicieran ellas. también yo me fui. pagaron y se marcharon. Acabaron el postre que estaban tomando y. la muchacha volvió a entrar. Entonces el ambiente se calmó en el comedor y volvió la normalidad. pero los minutos pasaban y nadie entró al restaurante. La gente comenzó a salir poco a poco del local y en cierto momento las cuatro mujeres hicieron lo mismo. Y nuevamente se sentó junto a sus amigas. mientras tomaba el café. Las moscas no salen en las fotos. © Traducción: Bego Montorio © Foto: Erein 35 . me di cuenta de que la escena había tenido una continuación. © Iturralde. Me di cuenta de que en todas las mesas estaban comentando lo sucedido. Aquella calma me permitió también a mí acabar tranquilamente el postre.levantó muy enfadada. Todos esperaban entonces la llegada impetuosa del hombre moreno. Erein.

hijo mío! —así me llamó entonces tío Juan: «hijo mío». no creo que tardara mucho en enterarse. Acababa de empezar el otoño y andábamos preparando cuanto necesitábamos para las últimas faenas del año en la mar. muchachos! —gritó tío Juan. en incendios o en premuras semejantes. Sentía en mi interior una confusión mayor aún que la que provoca entre la gente el toro de fuego por las fiestas de San Pedro. Estábamos tío Juan y yo en el muelle de Artza. ba-lle-na. fue la campana de la ermita la que tomó el relevo de los gritos del atalayero. Salí a toda prisa cuesta arriba hacia la atalaya. me quité las alpargatas. Se me antojó oír en su canto algo como ¡ba-lle-na! ¡ba-lle-na! Por la forma del repique eché de ver que era Doro quien tocaba: un-dos-tres. ba-lle-na. Edorta **¡Ballena a la vista!** ¡Ballena a la vista! ¡Ballena a la vista! —daba voces el atalayero. En una de éstas. un-dos-tres.Voces de ballena JIMENEZ. A sus gritos. Y te quiero aquí enseguida. si yo mismo fui quien le enseñara a Doro aquella forma especial de tocar la campanilla de la ermita! —¡Chico. Poco me faltó para echar a correr descalzo. En un instante. calafateando el barco. la campana lanzaba al viento un sonido especial. Lo cierto es que también había repique de campanas en la ermita. sin aliento y con el corazón batiéndome tremendamente el pecho. Pronto íbamos a empezar la pesca del besugo. Llegaría más rápido descalzo que con ellas. el propio atalayero o los frailes del convento? No tenía otra cuita que ésa. y es que aunque el puerto había estado tranquilo hasta entonces. como un rayo. toda la gente alrededor se afanaba en dar al mar una embarcación cercana a la nuestra. Pero ante el aviso de que una ballena rondaba nuestra costa. los besugos fueron olvidados prontamente. los pescadores se despertaron de golpe. la noticia del avistamiento trajo tal revuelo que hubiera levantado a un muerto de su tumba. Cuando ya no estuve a la vista de tío Juan. Esta vez. aunque no se podía valer del brazo izquierdo. —¡Venga. la imaginación se me llenó de imágenes y fantasías. ¡Cómo no lo iba a reconocer. sin embargo. Si para entonces alguien en el pueblo todavía no era sabedor de la aparición de la ballena. y en eso le conocí estar fuera de sí-. ve donde el atalayero y pregúntale en qué parte ha visto la ballena! —me ordenó tío Juan. —¡Ponte los zapatos. ¿Quién habría avistado primero la ballena. Tío Juan se les unió. Pregúntale también a Simón cuántas ballenas ha visto. Camino de la atalaya. tenía el corazón a punto de estallar y de salírseme por la boca. 36 .

Excuso decir que según fuera invierno o verano. quisiera explicar que los huesos de ballena eran muy apreciados entre nosotros. para más inri. habríamos de entregarles a ellos una buena porción de la caza. Los frailes hacían unas u otras señales según vieran a lo lejos en la mar una tormenta. cosas ambas que le perjudicaban. pronto tendría como para comprarme no sólo pantalones nuevos sino también una camisa y 37 . Me chocó de ver no sólo a mi madre con las mejillas rojas y la voz temblona. Una vez me encontré a Zurdo no ya junto a la puerta de mi casa. vestido muy elegante. maldije a aquellos frailes. sino dentro. además de los taburetes. Pero en fin. poco práctico en las cosas de esta pesca. Unos días más tarde Zurdo ya me tenía hecho el taburete. sería para nosotros toda entera. Si eran los frailes los primeros que habían visto la ballena. Por si acaso fueran ellos los que habían avistado la ballena. aparentemente de palique y de visita. cosa que me daba miedo. —¡Cómo has crecido. nos avisaban de lo que pasaba por la mar mediante alguna de las muchas artes de señales que conocían —y que quisiera creer que conocen todavía—. ¡Brígida! En casa nadie llamaba a mi madre por su nombre: todos. Y es que aquel hombre fue. aunque no siempre. dirigiéndose a mi madre. desde que murió mi padre solía quedarse a menudo junto a nuestra pobre puerta hablando con mi madre. pues servían para hacer multitud de cosas. añadió algo que me dejó boquiabierto-: Hasta pronto. pero. chico! Este hombrecillo ya necesitará un taburete para él ¿no? —dijo Zurdo. la llamábamos madre. Tenía fama de loco. mal podría ver nadie si hay fuegos por la isla. pues si lo que llegaba a mis oídos era cierto. diré que Zurdo vivía en un desvancillo. Hasta el taburete que yo usaba de niño —y seguro estoy de que todavía estará en casa—. contaba y no acababa. usaban de un fuego o una bandera. cuando el bochorno pone como quien dice en llamas la atmósfera toda. además de diestro pescador. lo hizo y preparó para mí con hueso de ballena nada menos que aquel llamado Zurdo por mal nombre. Entonces. ¡Entera! Y en el esfuerzo de poner toda mi alma en aquel pensamiento que me contentaba tanto. o ballenas u otra cosa. Llegué cojeando a donde Simón. Así pues. y con aquel regalo del artesano mi desasosiego desapareció completamente. por ejemplo. o enemigos. sino también que aquel hombre siempre vagabundo y desaliñado estaba aquel día aseado y afeitado. para empezar por algún sitio. sino que habría de dárseles los mejores huesos. que cuando la gente empezaba a hablar de él. Dicen que tan diestros artesanos como aquel Zurdo eran los frailes. y para seguir. hasta las jambas de las puertas en los dormitorios y casi todos los muebles estaban hechos de hueso de ballena. Brígida. Solía estar en la miseria. a solas con mi madre. hábil artesano. Sin embargo. en Izaro. tenían una atalaya mejor que la del pueblo. en el convento de Izaro. También le gustaba beber. sin embargo. A menudo. allí. a mi tamaño. resbalé. Me iba a costar tiempo entender qué hacía allí aquel hombre con fama de loco. mientras que en verano. el fuego es más fácil de ver que la bandera. Sentí en mi corazón un desasosiego nuevo. dicen. como los gatos. Parecía un pordiosero y llevaba trazas de insensato.Los frailes vivían en el convento de la isla y llevaban una vida muy dura. Lo peor. y me hice daño. pues en invierno. no sería el tamaño de su parte. Después me puse contento al pensar que si era Simón el primero que la había visto. Había vuelto yo de improviso del puerto a casa y me encontré con mi madre y aquel hombre en la cocina. me llevé la mano a las nalgas y hete aquí que descubro un enorme rasgón en mis pantalones. y no se me escapa que con eso último que he dicho ha de maravillarse más de uno. Podría contar mucho de lo que se decía sobre él. incluso tío Juan y Ébora misma. Menudo rapapolvo me iba a echar mi madre. y di en el suelo de culo. y después. Pero no me duró mucho tiempo.

Visto casi ochenta años más tarde. enredar y romper lo que fuera. el ave marina que demuestra mejor vista. Sebas para distinguirlo. venían hasta la atalaya a escuchar la opinión de Simón. Que los de Bermeo ya han salido para el otro lado de Izaro. Todas las mañanas. me parece que Simón actuaba con prudencia. barruntábamos alguna barbaridad detrás de esa palabra. que estaba siempre de mal genio-. Por aquel entonces a todos en el pueblo les teníamos puesto mote. al cobertizo de Simón el atalayero. pues decía que si nos veía por allí nos había de capar. ¿O es que no vivíamos todos a merced de lo que vieran los agudos ojos del atalayero? Por eso. Y nuestra discusión más repetida era la de quién mandaba sobre quién. mas nunca yerra el alcatraz. nada ignoraba de todo lo que hacía al tiempo. el rincón más misterioso del pueblo. todos salíamos a la mar. ¿Sería por eso que estaba siempre bronco como una tormenta? Por fortuna. gracias a la ballena. creo yo. todos los días nos metíamos en algún fregado nuevo. los señeros de las chalupas y muchas veces también los maestres o los mismos armadores. —Son dos: madre y cría. —¡Sí. lo comparábamos con el alcatraz. para nosotros. infelices. ¡Qué suerte tenía de poder ver aquella especie de chabola tan de cerca! La parte de delante la tenía abierta y una mesita que hacía de puerta cerraba la entrada desde el suelo hasta media altura. pues en vez de las asperezas habituales. también las han visto. A un lado de la chabola estaba la caldera. se «guardaba casa». sabía dónde tenía cada uno el nacedero. Dile al tío que las he visto yo y no los frailes. Había llegado. entonces. antes de hacerse a la mar. El atalayero echaba fuego por aquellos ojos de alcatraz. y todos los días discutíamos de lo mismo. Aunque nosotros todavía no sabíamos qué era eso de capar. que son muy buenas para hacer una humareda. Si Simón decía no embarcar. es decir. y que los de más allá. nadie salía ese día. y continuó ásperamente. maldiciendo-: ¡Esos malditos frailes han avisado a los vecinos esta vez! Al escuchar las maldiciones de Simón me asusté de nuevo. El Preboste ya podría cantar misa si no fuera por lo que le da la Cofradía. fue con delicadeza cómo me ordenó entonces lo que debía hacer. hombre! —le solía contestar Sebastián tocayo mío. hasta de pegar fuego a la chabola. 38 . Hasta la gaviota yerra a veces cuando viendo el pez abajo se lanza en picado a buscarlo. Simón era un gran conocedor de los vientos. Simón lo tenía todo preparado para las señales. —Aquí manda el Preboste —recuerdo que decía todos los días Peru de Arena. ya me diréis qué pescado o qué narices le iba a dar el Mayordomo al Preboste si el atalayero no hubiera visto las ballenas —decía yo haciendo mías las palabras oídas de boca de mi tío. Haber visto la ballena debió de cambiarle el humor a Simón. qué significaba cada escarcha. cuando en primavera buscábamos por el puerto los pozos donde las ranas se escondían. los de Elanchobe. Con unos catalejos no quitaba ojo a las vueltas y revueltas de la ballena. estoy seguro —por un instante una tormenta agitó las entrañas de Simón. Para nosotros. y la leña. justo en el medio entre la barrica de la brea. y es que no había mayor enemigo para su trabajo que nosotros los niños: éramos capaces de tocar. si por el contrario decía de embarcar. Le teníamos miedo a aquel hombre. —Pero a ver. y quiero decir para los jóvenes de entonces. aquel día cuando me acercaba a su chabola parecía contento. En dos montones separados había ramas de madroño y otras de laurel. con la fe del niño que tiene prisa por crecer.sombrero. Simón era el hombre más admirable de aquel puerto. No era tarea menuda la suya.

es cierto que el atalayero se me antojaba un gran pecador. Habida cuenta de que los frailes de Izaro. Puedo ver aún. como he dicho. llegarse hasta el convento y acabar a picotazos con los frailes. Aquel día todos estábamos en deuda con el atalayero. 1999. © Jiménez. Pero entonces. Traducción de Mikel Iriarte. Pero lo cierto es que no había tal milagro. y siendo ellos. casi todos queríamos ser Simón el atalayero. tan claro y cierto como si estuviera vivo. cuando veían la ballena. Txalaparta. Parecía que en cualquier momento fuera a echarse a volar como alcatraz.Nunca encontrábamos los pozos de las ranas. pues era muy temprano. al escuchar aquellas cosas se me hacía por adentro un nudo horroroso. aunque aquellas maldiciones suyas fueran en contra de los terroríficos sermones que oíamos en la iglesia. allí ha de estar Simón. o tal vez las ballenas aparecieran por donde nadie se las esperaba. Por otro lado. todavía. ese miedo se me ha ido con el tiempo: he vebido a entender que cualquier fe necesita del pecado. deuda por cierto no pequeña. Por fortuna. 39 . pues gracias a su vista teníamos cielo en casa para varios días. pienso que si existiese realmente ese paraíso que todas las religiones nos prometen. Y sin embargo. los que más fácilmente y sin esfuerzo podían avistarla. según explicaré más tarde. Por ese lado. Voces de ballena. Los frailes estarían todavía ocupados en sus rezos. Tafalla. pues todavía temía entonces a los supuestos castigos del infierno. Queríamos crecer fuertes para dejarnos de aquellos menesteres y ser hombres. solían hacer señas primero hacia Bermeo. casi se nos antojaba un milagro que fuera Simón el que las había divisado. pero tampoco importaba demasiado. Edorta. el rostro de aquel hombrachón.

.J. El doctor no se inmutó. —Qué dimensiones tiene el cocodrilo? —Como una maleta grande. ni hizo ademán de sentarse a tomar la más mínima nota. agradeció aquella especie de vorágine que le obligaba a ser lo más escueto y conciso posible. se mantenía tenso de pie tras su mesa. J. En aquel momento se hizo un segundo de silencio que J. cogió todas aquellas recetas que la enfermera había ido rellenando a la velocidad de un rayo y salió aliviado a la calle.Un cocodrilo bajo la cama LANDA. Alberdania. como el banderillero que se dispone a colocar unas rápidas banderillas al toro que se encuentra enfrente. —Que veo un cocodrilo debajo de mi cama. Publicado originalmente en euskara como Krokodiloa ohe azpian.J. intuyó un sincero interés en aquella frase convencional... En el fondo.. vivió con un gran respiro. ¡El siguiente! J. —Bueno. y COCODRITAMINA efervescente a las horas de las comidas. joven? Aquel farmacéutico le miraba por encima de las lentes como si le conociera anteriormente y no recordara su nombre. —¿En qué puedo servirle. —¿Qué come? —Zapatos. Durante dos semanas. J. uno por la mañana y otro por la noche. —¿Qué color? —Grisáceo.J. 2002. como si llegase a la meta tras una ardua y dificultosa carrera.J.. Mariasun Fragmento del cuento Un cocodrilo bajo la cama. cuyo aspecto era desolador a causa de los últimos acontecimientos que habían ocurrido en su vida. —¿Qué le pasa? El doctor Deprisa llevaba una bata blanca sin abotonar. COCODRITALIDÓN supositorios. uno cada día. Solo come. —¿Se mueve? —No. va usted a tomar COCODRIFIL comprimidos. Traducción de la autora. SM. 2004. 40 .

—¿Si conozco casos de cocodrilitis. —Porque pensándolo bien. el cocodrilo es un reptil hermoso. vi un criadero de cocodrilos.. el contacto con las fuerzas eternas de la vida y la muerte. los cocodrilos. ¡Qué bella estampa! A mí los cocodrilos no me dan miedo. sentirse atrapado. que son mucho más graves. cuando vivía en Cuba.. Y después de nombrar aquellos productos. y se marchó hacia la trastienda en busca de las medicinas.—Venía a por estas recetas. casi sagrado diría yo. —¡Estas cocodrilitis suelen ser de lo más latosas! —dijo.. joven: la cocodrilitis no es de las peores cosas que pueden pasar. acosado. no lo sabía y tuvo que reconocer que hasta encontrarse en aquellas tristes circunstancias sabía muy poco de los cocodrilos y sus familiares. ¿Acaso conoce usted otros casos de. J. El farmacéutico creyó conveniente abreviar su clase y atenerse a lo estrictamente profesional. A J. Allá los llaman caimanes. mirando ostensiblemente su reloj. El farmacéutico parecía no dar importancia a su dolencia... desde que se hacinó en las ciudades y dejó el fruto de su sudor y su trabajo en manos de otros.. —La cocodrilitis es uno de los males de nuestro tiempo. Algunos estaban bajo el agua y solo asomaban los ojos sobre ella.. api1ados entre el barro.... —¿De cocodrilitis? . la mosca. cocodri. —¡Ah. ¡Esos sí que son malos! Me dejaron los brazos y 41 .. Recuerdo yo que.. de...J.J. ya. la tela. tosió nerviosamente. Desde que a la gente le dio por abandonar el campo. reposado. más pequeños. ¡Por supuesto! El farmacéutico se quitó las gafas y dejó vagar su mirada hacia un supuesto público que hubiera podido acudir a su clase magistral. cuando reapareció el farmacéutico—.. como antes le he dicho..J. ¿Sabe usted la diferencia que hay entre el caimán y el cocodrilo? J. —¡Perdone! —le dijo J.. joven —prosiguió el farmacéutico mirándole fijamente a los ojos—. Permítame que le diga una cosa. J. —Pues los caimanes son más largos..J..J... por ejemplo. mi primer criadero de cocodrilos. ¡Créame! Existen casos de arañitis. que indicaba que aquel asunto le resultaba muy familiar. dice usted? .. el ritmo de vida natural. los mosquitos sí.J. Sin casi prestar le atención había hablado de «cocodrilitis» como si de una vulgar gripe se tratara y además había añadido el adjetivo «latosa».. se le estaba poniendo la tez blanca como una sábana de hospital.J. sintió que una ventanita se abría en su corazón.. —J. guardó un respetuoso silencio para disimular su turbación mientras el farmacéutico se ejercitaba en el noble trabajo de descifrar la letra del doctor Deprisa. Ya sabe usted: la araña.! Cocodritalidón.. el farmacéutico levantó los ojos de las recetas como si esperase un aplauso por parte de J. En Cuba vi.. Otros dormitaban unos contra otros. Cocodrifil y Cocodritamina.

. Como todos los días. ¡Son esas ridículas películas de los americanos las que han deteriorado su imagen. o si se trata de un cocodrilo de las marismas... iba volviendo a su ser lentamente.. sacó el prospecto del Cocodrifi1 y se dedicó a leerlo atentamente. aquel ahogo interior iba creciendo dentro de él como una planta pegajosa.. —balbuceó J.. cocodrylus palustris. ¡Figúrese que a menudo resiste la bala del fusil! —el farmacéutico sonrió expresivamente a J. Se presenta en comprimidos de 1. —¡Gracias por todo! —mintió con el resto de convencionalidad que le quedaba.. el cocodrilo que persigue al Capitán Garfio y todo eso. Empiece usted a tomar los comprimidos enseguida y vuelva de nuevo.. como iba diciéndo1e. ajeno a las circunstancias y a sus admiradores anónimos con bata de farmacéutico. ¡Ánimo. —En estos momentos solo tengo Cocodrifil.J. ¡Qué desvergüenza! Por ejemplo. 42 . 3 mg y 6 mg de sustancia activa. Yo estaré encantado de atenderle y para entonces tendrá el resto de la medicación que necesita..J. joven? No. permanecía inmutable.J. Se sentó en la cocina. pagó el importe y se dirigió tambaleante hacia la puerta. —¡Es incomprensible la ignorancia que hay hoy en día sobre este tema! Seguro que usted no sabe si su cocodrilo es en realidad un aligator o un caimán.. con un interés que ninguna clase de literatura había logrado suscitar antes en él.J. J..las piernas hinchados! Un cocodrilo es hermoso. el cocodrylus porosus. mientras recordaba a su compañero de casa con una de sus botas entre las fauces. solo que.J. de nuevo. al entrar en casa fue agacharse a verificar la situación debajo de su cama. —Pues. rey de las marismas americanas. No le pasaba nada. el cocodrilo prácticamente no tiene enemigos.J. sobre todo cuando se desliza suavemente bajo el agua y abre su bocaza y. El fiero reptil. La costumbre es una buena compañía y lo primero que hizo J. que había caído redondo al suelo. o del tipo que se da en Indomalasia. Cocodrifil comprimidos Composición: La sustancia activa del Cocodrifil es el cocodrazepam..! El farmacéutico cortó su perorata para atender a J.. ¡Ay amigo mío. ¿sabía usted que en el Bajo Egipto lo adoraban como a un animal sagrado? —No.—. el adorado animal que ahoga a sus presas antes de devorarlas. no esperó a que terminara la frase. lanzó bajo la cama un par de zapatos de sa1do y cerró la puerta del dormitorio pensando en su triste destino.5 mg. ¿le pasa a usted algo. Cogió la caja de pastillas que el boticario le ofrecía... hombre! ¡Piense que la cocodrilitis no es lo peor y que además. —¡Pero hombre de Dios! ¡Si es usted el que me ha preguntado! ¡Hay que ver lo sensibles que se vuelven estos cocodrilíticos! El boticario le abanicaba con las recetas mientras J. Ya sabe a lo que me refiero..J.. una planta carnívora que le había engullido ya su estómago y que se expandía hacia su corazón y hacia sus entrañas. J.

Indicaciones: El Cocodrifil es eficaz en el tratamiento de dolencias que cursen con síntomas tales como angustia. El tratamiento propuesto consistirá en. Interacciones: Los pacientes deberán evitar la exposición a grados altos de inacción y aburrimiento ambiental. Casos graves y pacientes infraestimados: de 3 a 12 mg. el Cocodrifil está contraindicado en la autocomplacencia aguda.. así como los fines de semana lluviosos y nostálgicos. porque hasta entonces no había sido capaz de denominar ni describir lo que sentía: sentimiento de abandono. aun en dosis más altas de las consideradas como terapéuticas. Le pareció que desde aquel momento se conocía mejor. Administrado a las dosis convenientes ejerce una acción selectiva sobre el sentimiento de soledad. interrumpió la lectura de aquel pequeño pero instructivo tratado de psicología.. inadaptaciones existencia les y también como auxiliar en tratamientos psicoesperanzadores. desprotección recalcitrante. J.). éxtasis en gran escala y paz sobrehumana. Contraindicaciones: Por su efecto autoexaltante. dada la exasperada sensibilidad de estos pacientes a los medicamentos soledótropos.sumistas y televisivas de los pacientes. trastornos de la ilusión. En los casos de ancianos o niños se recomienda una dosificación más cautelosa. A dosis más altas tiene propiedades utópicas y fantasiosas. así como en las apetencias con. El impacto de aquel prospecto sobre su persona fue tan grande que pasó largo rato interior izando todos aquellos síntomas en que él tan perfectamente se había sentido retratado. pueden aparecer orgasmos convulsivos. dos o tres veces al día. Está igualmente indicado en estados en los que existe dificultad de contacto interpersonal y de comunicación. de gran importancia en el tratamiento de los casos de aislamiento urbano agudo.. autosatisfacción cuentacorrientana etc. El Cocodrifil está indicado en el tratamiento de agudas necesidades de relación. Incompatibilidades: Debe tenerse en cuenta que si se administra el Cocodrifil simultáneamente con medicamentos de acción cocodepresora central.5 mg tres veces al día. situación de aislamiento. que surgen en situaciones de aislamiento y autogestión sexual. Una amplia experiencia clínica no ha evidenciado efectos tóxicos sobre el rendimiento de trabajo y la responsabilidad civil. la ansiedad y la dependencia afectiva. 43 . Efectos secundarios: El Cocodrifil se tolera muy bien.J. Intoxicación y su tratamiento: En casos de hiperdosificación. porque las respuestas individuales pueden ser imprevisibles.. agresividad camuflada. sentimiento de abandono. Estaba conmovido. Posología: Dosis medias para pacientes feúchos/as y desencantados/as: 1. Precauciones: El Cocodrifil puede modificar las reacciones del paciente (capacidad de autoengaño. autoproyección automovilística.Propiedades: Los ensayos clínicos efectuados a escala mundial han demostrado que el Cocodrifil es un potente medicamento anticocótropo. puede incrementar su efecto de soledad exasperante. Se recuerda el elemental principio médico de que solo en casos de indicación perentoria se administrarán medicamentos en los primeros meses del enamoramiento.

. una pequeña llama surgió dentro de su corazón. Todo aquello era lo que le pasaba a él.autogestión sexual. se acostó. por ejemplo.. en denominar ILUSIÓN. Mucha hambre. después de tomar el primer comprimido con un vaso de leche caliente. contagiado por las descripciones psicológicas anteriores. Y al pensarlo. © Un cocodrilo bajo la cama: SM 44 . la iba a invitar a su casa. Era el primer día desde hacía mucho tiempo que tenía hambre. agresividad camuflada.. y le diría que.J. no... algo que no tardó.. ¡Eso sí que era dar en el clavo! No cabía la menor duda. aquellas pastillas podían cambiar su vida. y J. iban a hacerle ser capaz de invitar a Elena a un café. trastornos de la ilusión. Aquellas pastillas.

porque había actuado conforme al más despiadado de los cálculos: para salirme con la mía en el asunto del conservatorio. La versión de la pianista Maria-João Pires —modelo que seguimos en la academia— dura un minuto y siete segundos. Irun. Pero la ira me nublaba la mente. sí. Alberdania. Desde que llegué a casa. de Scènes d'enfants. Anjel Fragmento de la novela La felicidad perfecta. no en teoría. ¡podía proclamarme en estado de bonheur parfait!: conservo con toda precisión en mi memoria la felicidad de aquel momento. Hago crujir los nudillos. por fin. donde reposa la partitura de Scènes d'enfants de Schumann. otra pieza. Hacía crujir los nudillos antes de proseguir su discurso: "El resultado artístico depende de la relación que se establezca entre una y otro".La felicidad perfecta LERTXUNDI. el verdadero sentido de la metáfora que la profesora empleaba tan a menudo: "La técnica y el talento son como dos amantes". sobre las viejas fotos colgadas encima de él. por lo que a mí respecta. sí. La luz. ¡Muy cerca del modelo. pero ¿a qué precio? Controlando a duras penas la rabia. empiezo a tocar el piano. aquella era mi primera oportunidad de estar sola. Le he sacado quince segundos. Mis dedos evolucionaban sobre el teclado de forma completamente natural: técnica y talento formaban pareja 45 . Publicado originalmente como Zorion perfektua. sobre el blanco de la pared. Estaba enfadada conmigo misma. Alberdania. había tratado de aprovecharme del ambiente emotivo creado en torno a un asesinato. Enciendo el flexo y lo oriento hacia el atril. Había dicho lo que pensaba. Concluida la pieza. con toda la conciencia puesta en cada movimiento de los dedos: quiero que cada mano trabaje como es debido. Había esperado ese momento durante toda la cena: necesitaba aislarme para ordenar mis pensamientos. la metáfora de los amantes dejó de ser. miro el reloj: cincuenta y dos segundos. 2006. Desde que empecé a tocar el piano. y sin graves errores! Acometo la pieza por tercera vez. más trotona ésta. Salgo bien parada de la transición que hace pasar el protagonismo desde la mano derecha a la mano izquierda. ahora sin metrónomo. una mera frase: como en una experiencia carnal. porque entonces comprendí. para desentumecer los dedos. aquél ha sido el momento más importante. A borbotones. me impedía el sosiego. Traducido del vasco por Jorge Giménez Bech. Mi cuerpo. Estaba encendida. tras el fragmento en que las notas avanzan al trote. se posa sobre el atril. Unas escalas a gran velocidad. pero no porque mi padre me hubiera llevado la contraria en lo de los estudios. Estaba perpleja. Ataco Bonheur parfait. ¡en una pieza que dura poco más de un minuto! Pongo en marcha el metrónomo y tomo aire para serenarme. y. concluyo la pieza con el temple requerido por los últimos compases. Le llegó el turno a Histoire bizarre. sentí que técnica y talento se unían en mis dedos. La luz. en su camino. un par de segundos arriba o abajo. sin cuidar lo más mínimo el equilibrio en la relación entre ambas manos. también me sale con toda nitidez el inmediato cambio de tono. Cierro los ojos. el día del asesinato. El resultado fue parecido al anterior. ilumina las fotos viejas colgadas encima del piano —mi padre las llama "el panteón familiar"—. 2002. dando salida al enojo interior. y ataco los pianissimo iniciales. en la práctica. Un minuto y cinco segundos. al moverse. Pero. me sentía sucia. proyecta sombras sobre el negro del piano.

Mi madre. muerde o se caga? ¡Mierda!. de un salto. ¿qué hace tu perro?. De verdad. y salimos a caminar juntos. Que estaba divorciado. con el borde del delantal. Un minuto y trece segundos. Y que si andaba trapicheando —explica mi padre—. Las palabras de mi padre han cortado la magia del momento. Giro los ojos para agradecerle el comentario. le dirijo una sonrisa cómplice. La pieza que toco es sencilla. Ahora me ha quedado más lenta que el modelo. y con intención de atenuar la frialdad que reinaba entre nosotros. por intentar arreglar algo que no tenía remedio. posa sus manos sobre mis hombros. y. Desde aquel día. Luego se sienta sobre sus patas traseras. a un lado. y eso es lo más importante. y el perro. una vez en la habitación. me maldije a mí misma. le lanzo un palo al aire. como un metrónomo. Pasé muchos años sin contar a nadie aquellas ocurrencias mías. me dice: —¿No era ésa la pieza que tanto te costaba? Pues te ha salido muy bien. Fue en vísperas de la ruptura con mi pareja. Repite la operación con el resto de las fotografías. le conté lo del piano y el perro. por la presión de los dedos. pero estoy satisfecha. Los oigo hablar. se pone a limpiar el marco y el cristal de rastros de polvo que sólo ella ve. Mi madre. y veo a mi padre en la puerta. me respondió: Cuando tocas mal una nota. à promener. No te molestará nadie. Al acabar la pieza. Quebré la norma tras dar un concierto en un pequeño teatro de Bilbao. miro al piano como si lo que tengo frente a mí fuera un perro: hablamos. alguien entra en el cuarto del piano y. —No han dicho nada especial. Me asaltó un pensamiento que posteriormente he rememorado con frecuencia. ¿ladra. miro el reloj. La sonrisa que me dirige revela que lo que acaba de ver en la televisión lo ha tranquilizado: —Han dicho que no ha habido testigos. una por una. Le dije que aquel día el piano se me había portado una vez más como un perro fiel. con una risotada grosera. mira por dónde. y. Y él. y abro otra partitura. El caso es que tú no has aparecido. un bello perro de pelo suave. lo acaricio. En cualquier caso. para que corra. sin apenas pausa. porque nadie sabe nada. mueve la cola —a un lado. para no perder la concentración y también para disimular la conmoción que me ha producido el gesto de mi madre. 46 . Yo lo acaricio.de baile. ataco una vez más Bonheur parfait. Bebimos champán en el bar del hotel. posteriores a que nuestra hija se marchara de allí. agradecido. Luego. El concierto me había salido bien. Mi madre toma una de las fotografías del "panteón familiar" y. lo atrapa en su boca. Así que podemos estar tranquilos. casi en un susurro. tras colocarse detrás de mí. à promener. El piano es un animal. de cuando metían el cadáver en la caja. mira a mi padre y sale con él hacia la cocina. Con todo. —La gente siempre sabe —le corta mi madre. al otro lado. Pero las imágenes eran posteriores al asesinato. Y. y no necesito pisar el pedal de la sordina para oír su conversación. Acabo Histoire bizarre y. pulso las teclas a ritmo de paseo. al otro lado—. y estaba contenta. si me noto nerviosa cuando me dispongo a dar un concierto.

con el pretexto de ayudar a pasar al queso. ¿Entonces? Ocurría que yo era ahora la razón de que mi padre calificara a los asesinos. Sin pelos en la lengua. como un imitador—: nosotros somos la garantía del derecho a la información. le pedía un último trago. con atenuante incluida. por primera vez en su vida. Sí. Hace ahora ocho meses. los asesinos. Él no lo recordaba. mi padre exclamó "¡Cuánto tiempo así! Pasamos mucho miedo por ti. de haber sabido algo. avergonzado de que aquella fuera la primera vez en que había hecho explícito su horror ante la violencia. en la cocina de casa. con voz cansina. me respondió con la gravedad de quien está dictando testamento: "Utilizamos las palabras para construir nuestro pequeño mundo. pero luego. Ya tenía el cáncer muy extendido. Y yo siempre había aceptado sin más esas expresiones. De pronto. ¡Qué crueldad! ¡Hay que matar a alguien delante de una cría! La cría soy yo. ¡A cuánto desgraciado damos de comer! ¿Y esos otros que creen que van a salvar al mundo? —Mi madre le dice que baje la voz. cómo no. —Políticos. apenas diez minutos antes se había referido al muerto. más combustible precisa". te dirán —y engola la voz. de crueles. Estará comiendo un trozo de queso. Mi padre no para de hablar. si perjudican a alguien. A continuación. Eso sí. vaya gentuza. porque siempre decía traguito. Cuántas veces le habré oído expresiones como "¡Algo habrá hecho!". "El odio es como el fuego —me dijo—. Permanecimos un buen rato en silencio. Mi padre cumplía el mismo ritual después de casi todas las cenas: cuando mi madre iba a retirar el vino. pendientes de los líos en que podías andar metida". pero en vano—. y las moldeamos a nuestra conveniencia. Le hablé del día en que. él. uno de los días que pasé en el hospital cuidando a mi padre. los de la televisión se habrían quedado con los brazos cruzados? ¿Que no aprovecharían la ocasión de enredar por ahí? No oigo la respuesta de mi madre. la continuación de mi padre: —Buena es esa gentuza. y muy de izquierdas. y con toda tranquilidad. ahora con la boca llena. que voy a tomar el último traguito. como un tipo cruel. a juzgar por la protesta que oigo: —Eh. Pero ya se habían producido atentados antes de que yo fuera testigo del asesinato. cuanto más quema. 47 . la televisión interrumpió la programación y dio la noticia de un atentado. Y los crueles. sin pararnos a pensar si pisoteamos o no el mundo de los demás". hizo un breve discurso contra el odio. pero. deja. periodistas. en cambio.—¿Crees que. y mi padre nunca había empleado palabras como crueldad. le oí llamar crueles a los asesinos.

flores de papel y algún ángel sobre los tilos demorados de la tierra. Se lo hice notar y me dijo que callara. nos hicimos amigos. y le advertimos al interventor que el aire acondicionado no funcionaba correctamente. y miré. hombros caídos y mirada nítida y transparente– yacía muerto en el suelo gris dos hileras más allá. Se puso lívido y triste. Esto fue. El traqueteo cesó un punto. En todo caso. Tal vez un encontronazo. Luego rompió a reír con todos los ojos y recuerdo que un momento hubo en el que todo el vagón se rió con su risa. en verdad. y es cierto que me alegré. El trato fue entre los dos solemne.Un vagón en la llanura LINAZASORO. según él mismo me refirió minutos antes del percance. Yo. Karlos (In Pintxos. aunque no me percaté de ello hasta más tarde. como si fuese un lagarto descompensado o roto. pues estábamos frente a frente. soezmente. ¿Y no fue tal vez aquella risa cruel y espasmódica la causante del accidente? El anciano. el accidente. El calor era sofocante a aquella hora del mediodía. Y ya. Lengua de Trapo. Pero no. A pesar de lo violento de la situación. que dónde paraba aquella calle. Se durmió con su sonrisa y su mano grande y su pantalón impecable. pensamos lo mismo. la lectura. y que aquel hándicap lo traía por la calle de la amargura. mi interlocutor –un anciano de pelo cano. que era manco de brazo izquierdo. Miré por última vez a través de la ventanilla y alcancé a ver –aunque ya no lo recuerde– pájaros encendidos. y el anciano cayó en un profundo sopor. El interventor nos picó por quinta vez los billetes y desapareció como un fantasma extraordinario. Al principio me pareció un accidente. creo recordar que me lo dijo. le pregunté. vacilante. Sostenía unas lujosas gafas en la mano enorme. empapado en un sudor que procedía seguramente de los sesos. obsceno e inenarrable. que yo era un pobre escritor de provincias. que tenía algo de militar o de inoportuna. no sin cierta sorna pero así y todo respetuosamente. Fue un estruendo obsceno. donde pudimos divisar bultos memorables y rostros alargados arando con desgana. Sonó alguna alarma lejana. Vi dos moscas copulando contra el cristal. nos hicimos amigos. pero dando a entender también subrepticiamente que el aparato estaba apagado y que no había desde luego derecho a que aquello fuese así. El vagón se arrugó como un acordeón. Media hora de lectura fue más que suficiente para encaramarme a las cimas de la desesperación. con una sonrisa árida en la boca de plata. Justo. El terror me atenazaba. lo primero que pensé. mas no el calor. el bochorno. Estaba muerto y sonreía áridamente. la derecha. Después de la risa y la llanura. obviamente. pero nos abstuvimos de exteriorizarlo. Lo atraje 48 . Comentamos brevemente aquella extraña desaparición. ya digo. y yo saqué el libro de Cioran del bolsillo como con cierto fastidio y con las manos viscosas. de seguro. el libro que se me había caído de las manos llenas de sangre. no fue aquella mi primera preocupación después del suceso. los dos. y se peinó a raya con habilidad encomiable. El tren traqueteaba violentamente. un despiste del que jamás se nos daría cuenta. al que encontré muerto dos hileras más allá. inenarrable. sin amor. cuando ocurrió el accidente. Traducción del autor) Estaba ya en las cimas de la desesperación con el amigo Cioran. pero bien pudieran ser cualquiera de los tres que referí. y el anciano –que por pudor u otra norma de conducta que no pude deducir. y las moscas dejaron de copular sobre la ventanilla. cuando atravesábamos una mugrienta llanura. Un crujido partió la quietud de la tarde. abrí entonces los ojos. no sé bien. y me dijo que era maestro y viudo liberal. que sólo se ver el lado bueno e incluso cómico de las cosas. 2005. Nuevos cuentos vascos. un descarrilamiento. nunca respondió a mi pregunta. nada de esto había: ni encontronazo ni descarrilamiento ni despiste. la siesta leve. con una mirada entre cenicienta y azul. Primero fue interesarme por el amigo anciano. nunca me dijo su nombre– tuvo que sostenerse la dentadura varias veces en un lapso brevísimo de tiempo. pues era manco de brazo izquierdo. Hace un instante como quien dice. Mas no duró mucho mi alegría. No se sabían los motivos.

pero sí. mirando de reojo a un grupo de jubilados tarjeta dorada que a su vez lo miraban de reojo. miré a los demás pasajeros del vagón. me pregunté. qué es lo que pasa. y mucho menos aún de obsceno e inenarrable. todo siguió como si nada hubiese pasado. claro. y llegué a la conclusión de que me había excedido en mis juicios de valor. eso sí. Rememoré. No lo sabía. y me dolió el alma y la blasfemia. grave y hasta irremediable en el fondo. Complot. Me senté. cómeme los labios. y.hacia mí con virulencia. en la pareja de jóvenes que se exoneraban de los fuegos más antiguos sin pudor. Encendí otro cigarrillo. La pronuncié y luego ya no la pude capturar: era una paloma verde con voz de luna. cosa que yo hice al principio. una tristeza muy honda. tan cruel y cercana. Me hubiera gustado saberlo. sin emoción. que era más joven que yo y también hermosamente calvo. pensando sin duda alguna que ellos lo harían mucho mejor que aquel muchacho inexperto que comía unos labios equivocados y dulces y abiertos como pétalos. Me sobrepuse como pude a la impresión y me fijé en el ciego. cuando sonó Schubert. aquel horrible sustantivo que parecía escrito por una mano anónima y. no era como para calificarlo de tal. Todos permanecían en sus sitios. por lo que. Con cierta distancia. Irremediablemente nunca. repetí. como una muñeca que repitiera una frase insulsa. no era un hombre sino un muñeco de trapo. Pero era evidente que algo había pasado. Me puse en pie. no algo obsceno e inenarrable. pudiera decirse–. aunque leve en la forma. pero sin rastro de sangre en sus venas. Pero. pues al instante el vagón volvió a su ser como empujado por un fuelle gigantesco e invisible. y vomité un agua verde y pestilente sobre el cuerpo ingrato. con el rigor de la distancia. Pensé que. aunque no sabría decir por qué. era todo mentira. que dieron como resultado un agrio sustantivo: complot. cuando comprobé. maquinación o sabotaje. egoístamente ajenos a lo que había sucedido. ¿Qué me inducía a pensar así? ¿Qué datos fehacientes tenía para afirmar semejante atrocidad? Iba a explicármelo con gestos que me eran conocidos –con resignación nerviosa. la escena con más frialdad. Lo reconocí enseguida. pero supe de inmediato que no lo sabría nunca. Aquella desagradable sorpresa hizo cambiar de raíz mi visión de los acontecimientos. un dolor secreto y espeso. estaba solo y debía explicarme con total rigor cuáles eran las razones por las que mi boca pronunció la palabra complot. racionales. sentados. pues. me hizo saber que estaba solo. con calma manifiesta. Fumé entre toses y ostentosos movimientos. sí desde luego aquel arrugamiento acordeonístico. pero todo había cambiado. y en aquel mismo instante el ciego repitió con voz áspera: "Qué pasa. sin adornos. en el niño que leía con su madre un cuento de hadas amarillas. pero precisamente acordeonístico. sin embargo. como las bestias de los bosques. influenciado sin duda alguna por mis lecturas y empujado por mi facilidad para la hipérbole y la desmesura. Era sólo trapo y serrín. que no hubo tal estruendo ni tal obscenidad. La palabra salió de mi boca y tomó cuerpo y se hinchó como un pecho materno. se afanaba con ahínco en satisfacer el ruego de la amada. era como el caudal de un río: siempre igual pero siempre diferente. Sentí de pronto un vacío negro en el estómago. si todos aquellos viajeros seguían allí sentados tranquilamente." Nadie respondió y el aire se volvió atroz. y él. extraordinariamente bien hecho. de consecuencias también irremediables. Todo parecía igual. porque ha de conocerse el enemigo para mejor poder combatirlo. con vigor. De la misma manera que inexorablemente supe que aquello era un complot. no sin sorpresa. si era verdad que algo había sucedido. sin miedo a buscarse los ojos en la madriguera o la maleza de la muerte. así. era porque en rigor no había habido accidente. ajenos y sonriendo sin dientes a todo y a nada. Encendí un pitillo y un ciego dijo: "Qué pasa. queriendo pensar que sólo dormía. por qué razón. como tampoco podía saber qué objetivo se pretendía o quién era el que movía los hilos secretamente. que aquel cuerpo que yacía sin vida sobre el suelo gris del vagón. no desaforadas. por qué nosotros. salvo algún leve coscorrón o herida superficial. Y así pues dejó de sonar Schubert y dejé de mirar hacia afuera para mirarme hacia adentro. Qué es lo que pasa. Ella le decía cómeme los labios. Aventuré varias hipótesis. masticando cada letra. o quiénes." Miré la leyenda de No fumadores que tenía 49 . un avión perforó el cielo cárdeno y aquella fugaz visión hizo que me sintiera como un náufrago abandonado en medio de una isla desierta.

claro. ¿Y si así fuera? ¿Y si fuera un cerdo masoquista? No lo dudé dos veces. Aunque bien pudiera ser que me las estuviera jugando con un asqueroso masoquista. bien a una manera de demostrar sumisión hacia mí. resolví apagar la colilla en una de las manos del ciego. Me hice el sueco. aprovechando el clima de recogimiento casi místico que reinaba en el vagón. No se quejó ni una sola vez. © Ez balego beste mundurik: Alberdania 50 . tronco y extremidades. me dejó bastante mal cuerpo. a fuer de ser sincero. y recogí la indirecta del ciego. lo cual yo achaqué. él no se quejó un ápice. es más. para que supiera quién mandaba allí. en cabeza.sobre mí. siempre he sido un hombre dinámico y resuelto: me quité el cinturón y le aticé entre treinta y cuarenta veces. me estaba prohibiendo fumar. aunque sin dilucidar del todo si el ciego gozó o no con la azotaina. no dijo esta boca es mía. y lo dejé por imposible. bien a una forma de ser pusilánime. sin saña pero con firmeza. aspecto éste que. y así lo hice.

para nosotros. Las chicas? No entendíamos por qué ni para qué perdía el tiempo Artola con una chica. pequeñas idas y venidas por las carreteras de los alrededores pero. 51 . eso lo sabíamos muy bien porque nos trataba a todos por igual. a sus padres. con la excusa de que debía cuidar a su hermano pequeño a menudo le prohibía a éste andar en moto... y. Artola solía llegar en moto y. porque gracias a ella podían montar en la moto de Artola y disfrutar así de las aventuras más maravillosas. como tocar el cielo con los dedos. Puri. Pero ese placer máximo era algo prohibido para la mayoría de nosotros. -¿A cuánto habéis ido? ¿A cuánto? ?preguntábamos siempre nosotros. pero nada de nada. en una cadena de hechos espectaculares que superaba a todas las películas del cine y de la televisión. Además. aunque nadie lo preguntaba. porque como era un año mayor y más descarado. Sobre todo José Andrés. Se trataba de todo un misterio para nosotros. en cuanto la moto desaparecía de nuestro campo visual. José Andrés y Óscar eran los dos únicos privilegiados. claro. conocíamos su casa. dar una vuelta en ella. todos sabíamos que aquella moto también era robada y ese hecho convertía al vehículo en algo aún más maravilloso. y no porque Artola los quisiera más que a los demás. realmente embriagador tocar con la mano el skai negro del asiento o el motor aún caliente.Nuestro barrio 1975 MENDIGUREN ELIZEGI. Era fascinante contemplar su brillo metálico. volvían a encerrarlo y él se escapaba de nuevo.No lo entendíamos. sin embargo. Xabier Artola -¡Ha llegado Artola! ¡Ha llegado Artola! La noticia corrió como la pólvora entre los chicos del barrio. Y mucho más. aquella vuelta se convertía en una auténtica expedición a tierras desconocidas. -Hemos ido a toda velocidad. pero había algo. Hasta notaba un pitido en los oídos. agarrado a la cintura de Artola. No sabían jugar al fútbol. Claro que a José Andrés y a Óscar les importaba un rábano que su hermana fuera guapa o fea. a pesar de nuestro estupor. por lo tanto. no tanto porque aún éramos unos niños y. -¡nada menos que Artola!-. ¡Artola! Era el único héroe que conocíamos: sabíamos de dónde era. cuando. lo aceptábamos. cada vez más fuerte a medida que la velocidad aumentaba. sentado en la parte trasera del asiento. Nosotros no nos fijábamos en esas cosas pero sabíamos cómo eran las estrellas del cine y las chicas que aparecían en bikini en las fotografías de las revistas. alguien que se enfrentaba a la policía. sin alejarse demasiado del barrio. ni siquiera era guapa. y un auténtico sueño. Artola. sino porque eran hermanos de Puri. sólo merecían nuestro más profundo desprecio. escuchábamos lo que José Andrés nos contaba. Normalmente las vueltas eran cortas. había cosas que no entendíamos. ni trepar a los árboles. no sabían hacer nada. Lo veíamos por la calle y parecía alguien normal. lo encarcelaban y huía de la cárcel. pero tampoco lo condenábamos. tenía un lado oculto que lo convertía en alguien especial: se decía que era un ladrón. todas aquellas atenciones con las chicas. pero nos resignábamos a que era así. Y. excitados. debía de tener alguna razón para ello. ni montar en bicicleta. y así conseguía montar él más veces. al volver de aquellas correrías. Y Puri no se parecía nada a ellas. sino porque era algo que Artola había elegido hacer y si él lo había decidido así. es verdad. un delincuente.

Y cuando hemos enfilado la recta de la carretera nacional más rápido. que sí. era una mierda. Y nuestra animadversión crecía aún más si se les añadía una pequeña parrilla en la parte delantera o una alforja en la parte trasera. leyendo el pensamiento de todos. por último. alguno de nosotros. porque el mundo del motor no tenía secretos para nosotros. en una perfecta representación de falsa modestia-. no a la libertad. la Mobilette no era una moto. Las bicicletas Pero nuestra única moto funcionaba sin gasolina.-No lo sé. Todo eso. Un día esquivaban el coche de chiripa y. le preguntaba: -Y ¿no has sentido miedo? -Bueno. Sólo en las curvas ?añadía. algún otro explicaba las diferencias entre las Ossa y las Montesa. estupefactos. no mucho. lejos del control de 52 . -Que sí. José Andrés nos contaba que hasta lo habían rozado y. porque tanto una como la otra servían para llevar la ciambrera al trabajo. el siguiente se mostraba partidario de las Derby y. Pero nosotros nos quedábamos siempre maravillados. porque la moto se inclinaba hasta casi tocar el suelo. Y. por todo ello. por lo menos. salíamos de casa inmediatamente después de comer y. en la siguiente ocasión. en una de ésas ha aparecido un coche de frente y lo hemos esquivado de chiripa. -Tan rápido? Seguro que no era tan rápido? -respondía entonces algún incrédulo. al tiempo que pedaleábamos con toda el alma. Así que. una rozadura que probablemente se habría hecho el día anterior o un par de días antes al caerse mientras corría. imaginando que alcanzábamos los cien kilómetros por hora. queríamos creer que era verdad. además. añadía-: pero yo creo que a cien por hora. sólo se utilizaba para ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. De camino al sueño motorizado. Es decir. Desde la parte de atrás no veía el velocímetro ?contestaba José Andrés. aunque supiéramos que nos engañaba. Era una moto proletaria. -¡Hala! ?todos al unísono. una aventura que incluso daba permiso para inventar cualquier otra. Y como prueba irrefutable de la naturaleza esclava de la Mobilette ahí estaba la velocidad ridícula que alcanzaba o aquel parabrisas de cristal y plástico que se le colocaba en la parte delantera. aunque fuera imposible que aquel viejo motor alcanzara esa velocidad. equiparaba a la Mobilette no con los demás vehículos sino con las mulas de los caseríos. porque el simple hecho de dar una vuelta en moto con Artola era la mayor aventura posible. ante nosotros se extendían aquellas tardes interminables. excepto las Mobilette. Sin embargo. Las vacaciones acababan de empezar. más o menos. la mayoría de nosotros asentía ante aquella afirmación. nos enseñaba una magulladura en la rodilla. a nuestros ojos. Y en esa parte participábamos muchos más. otro se explayaba con las ventajas de las Honda. como a ciento veinte. Luego. A cien. la bicicleta era nuestra herramienta más querida. La Mobilette era la moto de los obreros del barrio. Luego. encendíamos el motor haciendo ?brrrum-brrrrum? con las mejillas inflamadas. Con el pistoletazo de salida del Tour se inauguraba también nuestra temporada alta con la bicicleta. tras un breve silencio perfectamente calculado. De ahí pasaba luego a describir las cualidades y virtudes de la moto. Uno defendía a las Ducatti. otro elogiaba las Lambretta. diría yo. tan mimetizada con nosotros como lo estaba John Wayne con su caballo. como prueba de ello. tardes cálidas y eternas. estaba asociada a la esclavitud. Todas eran deslumbrantes para nosotros -más aún si las había robado Artola-.

para jugar a pelota o al fútbol. De todos modos. gira a la izquierda y los demás siguen a su rueda. lo que más nos gustaba no era ver aquellos resúmenes televisivos: éramos unos deportistas activos y. porque el mundo era inmenso.. carrera de bicis ?anunciaba alguno. las etapas de montaña. una de ésas que al principio se usan con cuatro ruedas. -Hoy. montar en bici. pero Sukia tenía todavía la bicicleta de cuando era un crío. preferíamos intentar imitarlas. Sin más protocolo ni publicidad.¡ya! Sukia era siempre el primero en salir. excepto unos pocos que usaban las enormes bicicletas de sus padres. Pero en cuanto empezaba el Tour nuestra actividad preferida eran las carreras de bicis. En ese intervalo a Sukia le daba tiempo de dar tres o cuatro pedaladas rápidas y siempre era él el protagonista de la primera escapada.padres y profesores. Todos los demás. jugar a las guerras. una bici roja pequeñita. había tanto rectas como curvas. ¡Escapada de Sukia.. La mayoría de nosotros tenía una BH. teníamos que empujar el pedal con una pedalada larga y lenta de arriba abajo. En cuanto oíamos la consigna. tanto los ciclistas como los peatones habíamos llegado ya a la esquina de la carrocería para enfrentarnos enseguida a la primera dificultad de la carrera. Cogíamos las bicis. había quien avisaba a los que en ese momento jugaban al fútbol. ya que pronto tendríamos que enfilar la cuesta que partía junto al bar Montero.. era Eddye Merckx quien ganaba la general. incluso sin salir de nuestro pequeño barrio. señoras y señores! Para entonces. elegía quedarse con los espectadores y con los organizadores y. era el mejor.. A veces. de pronto. a chapas o a lo que fuera. -Preparados. para arrancar. Al final. las escapadas. Por otra parte. Sukia en cabeza al inicio de la carrera. otro corría a casa a por la bici. nos poníamos todos manos a la obra. un cuarto de hora más tarde ya había más de una docena de ciclistas apiñados junto a la línea de salida dibujada con tiza. retransmitía para todos aquella emocionante salida.. corríamos a un lado y a otro empapados de sudor sin tener que alejarnos demasiado de los estrechos límites del barrio. construir cabañas. y el que contaba con mayores dotes organizadoras se afanaba en marcar la línea de salida con un trozo de tiza. como un ejército de hormigas: uno se encargaba de avisar a los ciclistas desperdigados aquí y allá. contagiados de la emoción de la etapa del Tour del día anterior. 53 . sustituíamos nuestras caóticas idas y venidas por carreras perfectamente reglamentadas. Por la noche oíamos en la televisión quién había ganado la etapa de ese día. atendiendo a una vocación más clara como locutor que como ciclista.. no cabía duda. listos. siempre había alguno que. esperando que diera la señal de salida quien se hubiera atribuido la función de juez. siempre ganaba él. con una pasión e incontinencia verbal que no tenían nada que envidiar a una retransmisión en directo de la subida al Alpe d?Huez: -¡Sukia en cabeza! Sukia se adelanta a todos los demás corredores y avanza rápidamente hacia la curva del chapista. y hasta prados y lodazales para los aficionados al ciclo-cross. allí podíamos correr cuesta arriba y cuesta abajo. blandiendo el mango de un paraguas o cualquier otro trasto a modo de micrófono. pero a veces había sorpresas. más que aplaudir las hazañas de los favoritos. Llega a la curva.

aunque en los últimos tiempos incluso menos. para utilizar el término de las competiciones deportivas. sin embargo. cuando no teníamos a mano un reloj con segundero. la verdad: los más rápidos lo alcanzaban al llegar a la cuesta de Montero y. los relojes no nos servían para nada. contábamos los segundos en alto. otros relojes. pero nosotros llamábamos así a aquella tarea. de allí. exactamente hasta el cruce de La Cadena y. Ormazabal y. De todos modos. más o menos. ©Mendiguren Elizegi. al menos no en directo. todos lo habían adelantado ya. Por otra parte. Siempre había algunos que se quedaban fuera de la carrera porque no tenían bici o porque su hermano se la había quitado o porque no sabían montar. Estos últimos no nos gustaban mucho. Y entre estos relojes también había diferencias: el segundero de algunos relojes ocupaba toda la esfera. En realidad. ¡Ormazabal. tareas como dar la señal de salida o retransmitir. 54 . la esfera era tan pequeña que sólo la podía ver bien el dueño del reloj. nadie tenía un cronómetro. las primeras escapadas. García. Aquellas carreras eran las únicas ocasiones en que dejábamos atrás los límites del barrio. y también García. Elkar. porque con ellos era muy difícil establecer de forma precisa las diferencias de tiempo entre los participantes en la carrera. porque medíamos con precisión tanto el tiempo del vencedor como la ventaja que éste les sacaba a los siguientes clasificados. tras éste. tenían sólo un segundero minúsculo a un lado de la esfera. alguno de nosotros podía tener un reloj con segundero. pero ¡cuidado! Ormazabal le pisa los talones. micrófono en mano. Si no tenían segundero. si no podíamos saber cuántos segundos de ventaja le había sacado el vencedor de la carrera al segundo? Así que. Donostia. de vuelta de nuevo al barrio. ya que nos acercábamos hasta la salida del pueblo. Y además. para cuando terminaba la cuesta. y esto del tiempo no era ninguna broma. Xabier. Como mucho. No podían participar. La carrera duraba en total unos veinte minutos. el mejor modo de vivir la competición era encargarse del cronómetro. señoras y señores! ¡Ormazabal es el nuevo líder en la dura subida del bar Montero! El maillot de líder le duraba poco a Sukia.-Sukia sigue en cabeza cuando la carrera se acerca ya a la cuesta del bar Montero. ¿Para qué queríamos un reloj. como asegurar la participación de los que no eran ciclistas. Gure barrioa 1975. un cuarto de hora. A partir de ese momento. el objetivo de dicha medición no era tanto contribuir a la competitividad entre los participantes en la carrera. Ormazabal adelanta a Sukia. sólo servían al principio de la carrera. 1998.

notar que se te escapa la mirada y se fija en un punto único. ¿no es así? Esteban no conoce gran cosa sobre Ane. tanto que nunca hubieras pensado que se pudiera sufrir de ese modo. una vida que no sabes qué hacer con ella. Ane calla. La cinta está a punto de acabarse. El amor me mató. —Y en otro país. El amor marcó un antes y un después en mi vida. el cuerpo tenso. pena y alegría. Es difícil encontrar las palabras que recuperen el pasado. antes de continuar. Parece que buscase en el recuerdo la línea que marcó el antes y el después. Enamorarse es sentirse viva y querer morir. intentar ocultar la zazobra con una actividad loca y. Al abrir el cuaderno. Tiene la mirada perdida y no mueve un músculo. darte cuenta de que las palabras no explican nada. Enamorarse es melancolía y risa a la vez. querer gritar y no poder emitir sonido. Enamorarse –empieza otra vez– es vivir de prestado una vida que no te pertenece. la espalda recta.Sísifo enamorado MINTEGI. que es como si hablaras en un idioma extraño que nadie antes había hablado. sentir una presión en el pecho. Cuando te enamoras lo quieres todo. la introduce de nuevo y aprieta el botón rojo. Enamorarse es pasión. — Sí. también lo imposible. Poca cosa. Enamorarse es darte cuenta de que un poema de tres líneas resume toda tu vida. inseguridad. y lo quieres de inmediato. —Pero todo empezó aquí. angustia y plenitud. querer vivir y morir al mismo tiempo. En otra vida. porque se sufre tanto. Esteban Mugarra. equilibrio. Las normas son crueles tiranos y los convencionalismos enemigos que acechan cada uno de tus movimientos. Ser más yo de lo que nunca lo fui. Los enfermos mentales no tienen apellidos. antes de morir. Esta sentada en el borde del sillón. ¡Cómo puedo explicar qué es el amor! Quien lo ha experimentado lo sabe. y lo que Ane le ha contado hasta ahora en las primeras sesiones. saca la cinta. Esteban Mugarra deja de escribir. y no reconocerme. Enamorarse es no poder centrarse en nada. Eso. Ane sigue en silencio. fiebre. comodidad. en Bilbao. Sólo lo que le explicó su marido cuando se presentó en la consulta a pedirle que se hiciera cargo del caso. —Cuéntame eso de que una vez estuviste viva. le da la vuelta. en Centroamérica... en la primera hoja se lee: Ane Atela Lasa. carencia y exceso. lógica. junto a un número de referencia para el archivo. sin embargo. de normas absurdas.? Puedo decirte lo que no es. El humo del cigarro y la ceniza a punto de caer es lo único que da movimiento a la imagen. cuando paras. Laura ¿Quieres saber qué es enamorarse? Yo te lo digo. 55 . un puzzle sin completar todavía. las piernas cruzadas. pero gracias a él estuve viva una vez. pero ¿si no se ha vivido. —Eso fue hace mucho tiempo.Sientes que estás rodeada de barreras. tranquilidad. Cierra el cuaderno que tiene sobre las rodillas dejando a la vista el nombre escrito en la solapa: ANE.

El amor. Una semana después.. Ane entonces no sabía nada de esto. si Mikel hubiera tenido otro turno. Quién sabe. no pedía conformidad. y así. que iba de más a menos. reacciones que se contradicen. que se desarrollaba en una sola dirección. Invitaba sin invitar. inesperadamente. y siempre recibía respuesta. Llevaba tres días sin verle y sentía como si le faltara un brazo. con naturalidad.Por lo que sabe. Además su jornada estaba a punto de terminar. Está lleno de aristas. Todo transcurrió tan natural que no permitía plantearse nada. Mikel estaba ese día de guardia en el hospital. Quería asegurarse de que no habría ningún problema. Días después se vieron en la calle cuando Ane volvía de recoger a sus hijas de la escuela. caras contrapuestas. es imprevisible. pero lo iría sabiendo con el tiempo. que no es un ciclo lineal que después de nacer y crecer luego se debilita y muere.. la hipoteca de una preciosa casa y una vida totalmente organizada. Hace seis años. y también él iba al barrio de Ane. Esta vez Mikel las acompañó a la tienda de golosinas porque quería comprar algo a las pequeñas. de la juventud a la madurez. exclusivo y envolvente. Sólo después supo que el amor es una imagen poliédrica. Dos días más tarde. dos hijas. O sí. tacaño y generoso. su hija mayor se golpeó en la cabeza y tuvo que llevarla a urgencias. bromeó. por contra. Ane no había estado enamorada hasta que conoció a Mikel. Mikel les citó una semana más tarde para comprobar cómo estaban los puntos de la cicatriz y el tabique nasal.. si Ane había tenido que faltar al trabajo. Entre risas fueron los tres al aparcamiento subterráneo. Luego las dejó en casa. es retorcido. aunque para entonces ya tenía un marido. Tiempo después Ane le diría a Esteban Mugarra que aquel día no percibió nada especial. Se dio cuenta de que algo había sucedido. Hasta que conoció a Mikel. y el azar les unió. de absoluto a relativo. Ane llevó a su hija a la consulta y tomaron juntos un café en la cafetería del hospital y estuvieron hablando un rato largo. pararon a tomar algo y mientras la niña terminaba la merienda. ellos estuvieron charlando un rato. Si su hija no se hubiera roto la nariz y no le hubieran tenido que dar unos puntos. ¿Se puede huir del azar? ¿O el azar no existe? Ane estuvo aquel día y a aquella hora en el hospital por azar. simplemente la recibía. tenía 45 años en la época en que se conocieron y vivía solo. o si en lugar de al hospital de Cruces hubieran ido a Basurto o a Galdácano. de que eso ya no era la 56 . Al cabo de varios días Ane se despertó una mañana pensando en él. También es cierto que esa relación hubiera quedado en nada si Mikel no hubiera dado un paso más. absorbente. Mikel era cirujano plástico. Se ofreció a llevarlas hasta su casa. si vivían cerca. Mikel preguntaba como sin preguntar. es posible que Ane nunca hubiera conocido a Mikel y que su vida no hubiera cambiado. Algo le hizo decidir que quería saber más acerca de Ane.. mientras Ane compraba el periódico en el kiosco del barrio se encontró con Mikel y quedaron para comer al día siguiente en un conocido restaurante. En esta segunda ocasión empezó a hacer preguntas como si no las hiciera. y con la excusa de que la niña no había merendado. en qué barrio vivían. Todo sucedía de forma natural. Desde ese momento todo se descolocó en la vida de Ane. si no hubiera insistido en ver otra vez la cicatriz de la niña. estaría cerca de la niña si la nariz se caía y había que volver a coserla. Ane pensaba que el amor era lineal. tiene claroscuros. si la niña tenía algún hermano o hermana. como si fuera un antiguo amigo. ellas eran su última cita. pero de camino. y fue puro azar lo que hizo que sus vidas se encontraran.

Txalaparta. dejó una breve nota: "No puedo más" y se fue de casa. Traducido por Elisa Felix Butron 57 . Tafalla. en cambio. tanto como respirar. Laura. Se refugiaba en sí misma y pasaba horas y horas acurrucada en el sofá con la mirada perdida. ni siquiera mis hijas podían llenar el vacío que él me creaba. Se quedó allí. era lo único que quería. Lo necesitaba para vivir. Cuando estaba lejos me ahogaba. ni las palabras suaves ni los gritos. Jon Goitia llevó a su mujer a la consulta de Esteban Mugarra. Ane a veces hablaba despreocupada y animada. El sentimiento de culpa llegó mucho más tarde. en silencio. ajena a mí totalmente. Abrió la puerta con su llave y dejó en el suelo de la entrada la misma maleta que había llevado. y no supo qué decir cuando una chiquilla delgada de unos trece años le preguntó quién era. no decía nada. ha vuelto a casa. Su ausencia me hacía sufrir infinitamente.relación entre médico y paciente. cómo comportarse. Hace dos meses escasos apareció en la consulta de Esteban Mugarra por primera vez. Nada podía hacerle recobrar el sentido. por encima de los sintomas visibles necesitaba llegar al fondo. su marido. mudo por la sorpresa. Sisifo enamorado. en una carencia. aunque esos escasos momentos que pasabamos juntos eran los únicos que aliviaban mi asfixia. Han pasado seis años desde que ocurrió aquello. Necesitaba ayuda. sin llanto. algo que se puede tomar o dejar. Mikel no era una opción más. Cuando estaba con él me dolía pensar que teníamos que separarnos. Los síntomas apuntaban claramente depresión. y además fue una sensación impuesta. © Mintegi. de pie. En estas ocasiones Jon no sabía qué decir. Tres meses más tarde Ane hizo la maleta. muda. Aparte de él no había nada que pudiera satisfacerme. Esta mujer y la que había visto en las fotos no tenían demasiado parecido. 2003. los ojos se le humedecieron y dos lágrimas asomaron tímidas. como si los seis años anteriores nunca hubieran sucedido. seis largos años. Y Ane le va proporcionando la información que necesita. y otras. con expresión triste. Semanas después. Cuando apareció Jon. Después de pasar fuera seis años y medio. Permaneció de pie. lo único que necesitqba. igual que su marido. una relación aséptica. erguida. Ane no pudo responder. Se había convertido en una necesidad. Eunate no reconoció a su madre. Mi único deseo era verle. Él no sabía qué hacer. pero Esteban necesitaba saber más.

(Y las penas de amor y de sexo son más penosas cuando uno no puede expresarlas. tenía que guardármelo todo para mí. Hasta que nos damos cuenta. y también lo eran nuestros amigos. andábamos igual. Y sin duda lo harían. nos esforzamos como locos. Traducción de Gerardo Markuleta. In Olaziregi. Porque. quizá el único recuerdo que todos tengamos en común: la dulce memoria de la primera vez que apagamos en otro el fuego de nuestro cuerpo. Un endiablado recuerdo. según estaban las cosas. Lengua de Trapo. Nuevos cuentos vascos. no iba a moverme de al lado de la orquesta. Nos reuníamos en un rincón de la cocina. que aunque sea el mejor del mundo acaba por avinagrarse si no se saca de la botella). completamente ignorante de su destino. es él quien nos incita. de una u otra forma. mucho después. (Aquellos años fueron muy duros para mí. Madrid. Y no sólo eso. sucede como con el vino. el viento me traería sus olores y sonidos penetrantes. y no sólo a causa de la guerra). Y. Teo.J. Incluso si me hubieran quemado los ojos con un hierro candente. Xabier Extracto del cuento: «Como el carbón».echa a correr. (El cielo estaba despejado sobre Guernica). el sexo es nuestro combustible primordial. pero sería mejor que dijera parecido. aunque Teo sufría también aguijonazos en los bajos. queriendo siempre ir más allá. y es que no había a mi alrededor nada que. Una vez a la semana teníamos la tarde libre.) 2005. Hay un día de nuestra vida que nunca podremos olvidar. habría seguido igual. Al principio pensaba que era yo el único enfermo. En realidad a mí me daba exactamente igual porque. no. Y en esa carrera. sin embargo. En vano me esforzaba en pensar en otra cosa.Como el carbón MONTOIA. a veces el domingo. claro. Luego. conocía a muchas chicas en aquel baile que no tenía otro techo que el cielo. más resistente que el acero. (Yo perdí la virginidad el 27 de abril de 1937). Eso se aprende después. Si nos tocaba el domingo. fuéramos a uno o fuéramos a otro. aun estando ciego. es él quien nos empuja. íbamos a bailar. Su agua lechosa lo contamina todo. Susa. en una carrera que no tiene otra meta que la muerte. Apostaría a que se trata de algo que nadie olvida. Pero nosotros preferíamos el baile de la Florida. al menos tenía a quién contárselo. Para librarme de aquella enfermedad habría tenido que estar muerto. ansiosos por llegar a ese presunto paraíso que llaman hombría. Yo. M. (Creía que estaba enfermo. Publicado originalmente en euskara como «Ikatza bezain beltz». con más frecuencia los lunes. Sabía que en cuanto mencionara aquel fuego que me quemaba las entrañas perdería a mi amigo. y me contaba con pelos y señales las aventuras que había tenido con las chicas del baile de la Florida. (ed. Es una época llena de dudas. como si fuéramos coches. Pero pronto se cansó: 58 . algo que a todos se nos queda adherido a la mente como la roña al hierro. He dicho igual. en la que ese flujo constante nos empapa de arriba abajo. podría también perder mi trabajo si los comentarios sobre mis sentimientos se extendían por el hotel. en eso. Los trabajadores del Hotel Frontón podíamos entrar gratis al baile que se celebraba en la cancha después de los partidos. no me recordara al sexo. sin embargo. 1997. Me enteré de que Teo y yo. Éramos pobres. in Gasteizko hondartzak. viendo indicios de sexo por todas partes. Teo intentó presentarme a sus conocidas. Pintxos. Hay una época en la vida en que uno -no siendo ya un niño y sin haberse vuelto aún del todo un hombre. como aquejado de una peste cuyo único destinatario era yo).

prefería ver la muerte reflejada en los ojos gitanos de los chicos que aún seguirían bailando al compás de la melodía que el aire me traía amortiguada. me aportaban también un poco de sosiego. me alejaba por la Senda. Por fin podía dejar paso al llanto. se dirigían a los jóvenes y fornidos obreros que las sujetaban enérgicamente por la cintura. incapaz de percibir el paso del tiempo. no me quedaba otra salida. Hasta que el traqueteo del tren me hacía volver de nuevo al mundo de los vivos. mi angustia y mis dudas mediante un simple acto. en el trance de acabar para siempre con mi pena. fue porque había otra pasión aún más poderosa que pugnaba por atraerme a su lado: el deseo. en aquellos brazos fuertes y sudorosos. Si acaso tenía que morirme. Y cuando llegaba al puente de hierro -el puente donde una vez vi a un hombre colgado. Tantos tirones por uno y otro lado casi me habían desgarrado el corazón. en Vitoria no se había oído un solo tiro. al parecer. ahogado en mis cuitas. Teo no podía sospechar que. © Pintxos: Lengua de Trapo © Gasteizko hondartzak: Susa 59 ."¡Contigo no hay manera!" Mi buen amigo. El estrépito me sobresaltaba de repente. Y si no lo hice. mi atención se centraba en los muchachotes que se peleaban hasta hacerse sangre por bailar con ellas. dejando atrás los compases cada vez más débiles de un tango. con la excusa del cansancio. No sé por qué: desde que comenzó la guerra. ¿Cómo abandonar este mundo sin cumplir el sueño que me despertaba todas las noches? ¿Cómo desaparecer de aquí sin conocer aquello aunque sólo fuera una vez? Aun sin morir. Teo se quedaba hasta que la orquesta del quiosco tocaba la última canción. Aquellas lágrimas desbordantes de melancolía y remordimiento que me quemaban las mejillas. Yo. me quedaba debajo. me parecía el ruido de un disparo. no se daba cuenta de que mis ojos. pasaba mucho tiempo fuera de este mundo. entonces me veía también a mí mismo colgado de allí. más que en aquellas señoritas que aumentaban el volumen de sus pechitos con hojas de periódicos viejos. en aquellos músculos prominentes. incapaz de recordar dónde estaba. Allá en lo oscuro sentía algo parecido a la libertad. como si los árboles gigantescos que delimitaban ambos lados del paseo fueran mis protectores. La muerte. con una cuerda alrededor del cuello-. en lugar de fijarse en las chicas que él tanto admiraba. estallaba de pronto sobre mi cabeza y a mí. Y allí mismo hallaba la paz.

moteados. Allí esperé a que me trajera la ficha de ingreso. no se detuvo hasta haber retirado todos los papeles. y se lo agradecí. deteniéndome de tanto en tanto para depositar en el suelo los bultos que portaba y dar así un reposo a mis manos soltándolas un momento de las asas. Se aproximaban a mi silla y escapaban ariscos al menor gesto mío. Por fin. Le pregunté si tenía habitación para mí. Para empezar. Le dije que los recogería yo mismo. con la mirada fija para toda la eternidad. Acordamos rápidamente el precio. sin pensarlo dos veces. según atestiguaba el hecho de que en el lugar reservado a la fecha figuraba 194_. tal como es costumbre en otras pensiones. Ella. y vi los muebles. y. con la mecedora delante. In Olaziregi. sin la menor arruga ni doblez. y. y en la pared de la izquierda. sin embargo. un uno. La empresa me había enviado con la misión de elaborar un informe. Llegué a Austerlitz al anochecer. Todos. que tenía ganas de estar sólo y tranquilo. Me tumbé sobre la cama. Alcé la voz para repetirle que lo dejara. y me obligó a sentarme presionando con su mano sobre mi hombro. en total. me abrió la puerta una mujer aproximadamente de mi edad. Lengua de Trapo. La mujer me precedió. el crucifijo. Pintxos. Nuevos cuentos vascos. (ed. gatos disecados en diferentes posturas. comido por el polvo y por la propia negrura del lienzo. Varios gatos pululaban entre mesas y sillas. M. e inmediatamente comenzó a retirar con todo esmero los papeles que cubrían los muebles. Al lado de la ventana había una vitrina. Inazio Fragmento del cuento «Como los ahogados a la superficie». detenidos allí.) 2005. y desde allí a París. y acto seguido. rubios. la mesa de trabajo y su silla con respaldo. Los había negros. descolgó las llaves y me condujo a mi habitación. Como media docena. el rostro de una muchacha gitana en un cuadro.Como los ahogados a la superficie MUJIKA IRAOLA. Vi un rótulo azul en la pared con el nombre de la calle que llevaba anotado en un trozo de papel: rue Mouffetard. No me sorprendió que fueran viejos. envuelto en la fragancia del verano. Sobre la cama. in Iñaki Aldekoa (antología y prólogo). me adentré en el corazón de la ciudad paseando por la orilla izquierda del Sena. pero sí que todos ellos estuvieran cubiertos con amarillentas hojas de periódico. Era allí. El formulario no había sido renovado en muchos años. antes de reanudar el penoso acarreo.J. Euskal ipuinen antología bat. Los objetos de la habitación estaba dispuestos en torno a la cama. Abrió la puerta. debía observar el funcionamiento de empresas semejantes a la nuestra y dar cuenta de las 60 . porque acababa de hacer un largo viaje. 1993. Un armario ropero. y. Madrid. Comprobé el número. Me hizo pasar. Traducción de Jorge Giménez Bech. muchos de ellos con pelo ya escaso. la cama era doble. salvo una mecedora situada frente a la galería acristalada. cuidadosamente apilados. pero volvió a desaparecer en busca de bolígrafo. boulevard SaintMichel arriba. Alberdania. Eran gatos viejos. canos. Los depositó. Me sorprendió que la dueña no me recitara una por una las normas de la casa. Tras dar varias vueltas a la llave. La mujer regresó con un papel arrugado en la mano. en su interior. Entré en el Barrio Latino. Taché el cuatro y escribí un seis sobre el papel amarillento. con su mesilla de noche provista de una lámpara vieja. coronada por una ajada pantalla muy torcida. No me hizo caso. que había ido a buscar en algún lugar del inetrior de la casa. sobre la pequeña balda inferior del armario. primero a Lyon. pulsé el timbre de la pensión. Publicado originalmente en euskara como «Itoak ur azalera bezala». En la misma pared se abría la galería acristalada. comencé a rellenarlo.

dos hombres desayunaban sentados a una mesa en la que se alineaban cuatro tazones. La dueña me dio los buenos días con cordialidad. incapaz de dar con el inicio adecuado para el informe referente a mi visita de Lyon. decidí dedicar la mañana a pasear. me levanté pronto. de costado a la luz exterior. regresé a la pensión con el mazo de folios bajo el brazo. a medida que se me iban ocurriendo. Le contaba mentira tras mentira.modificaciones que merecieran ser operadas en la nuestra. el recibidor de la víspera. Él mismo me lo aclaró. con un vaso de agua en la mano izquierda y una bolsa negra de plástico en la derecha. sin embargo. Ancien combattant. lo cierto es que algo me había sentado mal. No los recuerdo ahora. por ella. lo cual me libraría. antes de cinco minutos: Gerard. No dijo nada. No obstante. retiró de al lado de la taza una ficha amarilla con el número seis. El número de mi habitación. Ni siquiera cené. y debía hacerlo de forma "concreta y precisa". supuse. ella. De la destreza con que manejaba los cubiertos deduje que la amputación debía de ser ya muy antigua. y comprobé que la sala de los gatos disecados. fuera la bebida fría o el pan gomoso. y. me respondió que. Et vous? Le dije que era viajante de comercio. la dueña entró en la habitación. ni mucho menos pidió permiso. con el pretexto de comprar folios. ya antes de terminar el desayuno me vi obligado a inventar más detalles. Al día siguiente. Había comido en el tren un bocadillo con una Coca-Cola. puesto que mi cita en la empresa que había ido a visitar era al día siguiente. podía trabajar tranquilo. Se sentó en la mecedora. pero él no pareció entender mi sonrisa. Tenía fresca aún la experiencia de Lyon. tras la infusión de menta que puso colofón a la comida. se había convertido en salón de desayuno. Yo le sonreí. tal como el patrón repetía a menudo. © Pintxos: Lengua de Trapo © Euskal ipuinen antologia bat: Alberdania 61 . pero pasé una hora entera ante el folio en blanco. de manera que advertí a la dueña de la pensión que tal vez el ruido de la máquina de escribir causara alguna molestia. de dar explicaciones suplementarias. Sentados en sillas de respaldo alto. y cuando apenas había comenzado por fin a redactar. Una vez en la calle. Cuando me hube sentado. por lo que me convenía comenzar a dar forma cuanto antes a las notas que había tomado. La silla contigua a la mía la ocupaba un hombre manco y calvo. Comí fuera. Me puse manos a la obra. y. En éstas. al tiempo que me señalaba mi tazón.

Pero su padre no le prestaba entonces tanta atención como ahora. le dice su padre. Grande. Lo del circo fue estupendo. Estaba su hermanita María. se puso a dar vueltas alrededor del payaso serio. Y eso que aquel día no era su cumpleaños. domingo viene. Le viene a la memoria aquel día en que fueron al circo. Parecida a las que había visto cantidad de veces en el puerto de Pasaia. quizá desde el momento en que se inició aquel persistente ataque de tos. Sí. sino cualquier otra cosa. Su padre lo había llevado por primera vez haría cosa de mes y medio. Ni tampoco lo era cuando. si se deseaba. a la vera de la cama. señaló el mecano. papá!". Era una grúa. "¡Mira! ¡Mira! ¡Un mecano!". Andrés?". Como siempre que pasaban por allí era domingo. Jokin El mecano A Pablo Muñoz Zabalegui El niño tiene los párpados entreabiertos. Al niño se le iban los ojos tras aquellas grúas inmóviles a la orilla del muelle. Pero todo fue en vano. Sus padres le repetían una y otra vez que corrían tiempos difíciles. Se ha quedado sin voz. Hacía mucho que el niño le había echado el ojo al mecano. nunca las había visto funcionando. ¡Qué manera de reírse! ¡Y de toser! Su padre no le quitó la mano del hombro mientras duró el espectáculo. la de Pasaia". "Hoy. justo en medio del escaparate de la mayor tienda del barrio. Parecían abandonadas. una semana después. subía toda la familia a la chalupa en el puerto de Pasaia. se puso a gritar el niño. como de costumbre. "Se ha traído una silla de la cocina". El circo no le había parecido nada extraordinario. montado en una bicicleta minúscula. Exhaustas en su herrumbre. pero los payasos lo habían entusiasmado. y cruzaban hasta San Juan para pasar allí la tarde del domingo. Siguió. sin embargo. El tendero había dispuesto alrededor de ella algunas piececitas de adorno. tal como viene haciendo estos últimos días a esta misma hora. no cejó en su empeño. Lagrimea sin cesar desde hace días. sentía a menudo sobre su cuello aquella manaza. y le hablaban de no se sabe qué guerra. pero sólo le ha salido una leve sonrisa. con la cara pegada al cristal. y entonces lo vio por primera vez. perplejo ante lo que estaba viendo. quiere exclamar el niño. Una mañana de domingo salieron a pasear. Cálida. 62 . le trajo el mecano. "¿Te duele. domingo va. con las rodillas encogidas a la altura del pecho. "¡El mecano. Su padre no le hizo mucho caso cuando. dice para sí. Por eso ahora ve a su padre como envuelto por la neblina. Su padre acerca la mesilla de noche hasta colocársela entre las rodillas.Letargo MUÑOZ. Cuando salían de paseo. Hace tiempo que la garganta no le obedece. Sonríe al recordar a su padre sentado en una de aquellas sillitas. y eso a duras penas. y extiende sobre ella las piezas del mecano. y también el nene que un día saldría de la tripa de mamá. y aguardó expectante el día de Reyes. y le decían que él no era el único niño de la familia. Cuando el niño estaba sano. Además estaba montado. para hacer ver que quedaban aún muchas más piezas y que. El hijo. parándose ante el escaparate para mirar fijamente al mecano. con la esperanza de que así lograría ablandar a su padre. se podía montar no sólo aquella grúa. Luego llegó Navidad. ni tampoco le ponía la mano sobre el hombro con tanta frecuencia. Era el gesto de afecto predilecto de su padre. Se refiere a la grúa del puerto de Pasaia. como de medio metro. Sobre todo cuando el payaso tonto. "¡Es que las sillas del cuarto son tan pequeñas! ¡Y papá es tan grande!".

pero no estaba contento. por el contrario. Desde que empezó a tomar los últimos medicamentos. Pero papá está serio. Estaba seguro de que también su mujer había percibido. "La base tiene que ser sólida. La cosa no era únicamente que. sin mayor interés. tras esa neblina. cada cual en su sitio. Se tapa con las mantas hasta los ojos. Y. La pequeña María se abrazó inmediatamente a la gigantesca muñeca de trapo. Despacio. Ahora la coge. Su padre incluso le habla más despacio. piensa. manejando las piecitas con sus manazas. le quedaban grandes– que el niño había crecido. Como él. una vez colocadas ya las grandes! Siente los ojos nublados del niño clavados en sus manos. Vio un muchacho crecido allí donde hasta entonces sólo había un niño. pero no pronunció n media palabra al respecto. "Sabes muy bien que no podíamos comprar el mecano". El niño. Coge las piezas y las coloca con parsimonia. Tacaño. "Estamos construyendo la base". piensa ahora el padre. "Era demasiado caro". "Pero. "¡Tarde. "demasiado tarde".De sobra sabe que su hijo no le oye. el niño está como adormilado. le dijo a su mujer. tal vez con intención de aliviar el remordimiento que ambos sentían. Lo ve. Luego se mantuvo como pudo erguido ante su madre. y le cuesta tomar conciencia de lo que sucede a su alrededor. Quiere dar a su hijo tiempo para que le siga los movimientos. Estaba claro que esperaba el mecano. Las pequeñas son para ponerlas arriba del todo". le pregunta. al tiempo que toma en su mano el paño húmedo que antes había dejado al borde de la cama. pero ahora siente necesidad de llenar el silencio como sea. al lado del regalo destinado a su hermanita María. los Reyes le hubieran traído un balón. ¿por qué no lo era unos meses más tarde?". mientras él esperaba un mecano. Su padre percibió algo más en la actitud del niño. "Son las piezas más grandes. si era demasiado caro entonces. habían puesto. ¡Ni te imaginas las cargas que tiene que levantar esta grúa!". Tiene fama de tacaño entre sus amigos. no le aparta la sábana de la boca. pero ha aprendido ya a percibir su estado de ánimo en los ojos. Coge otra pieza. cuando tose. S hijo le parece ahora más niño a la luz de la lamparita. ¡Cómo se había arrepentido de no haber traído el mecano a su hijo el día de Reyes! Junto con los calcetines. el pobre. aquel duro balón que el niño de ninguna manera esperaba. el padre deposita suavemente el paño en su sitio. Papá está cansado. bastante mayor que ella. en 63 . Luego. que se permite casi como único vicio el de ir a Atocha a ver a la Real. y. se cubre la boca con la sábana. le has comprado el mecano tarde!". Se diría que no quiere alarmar a su padre. El niño le ha oído eso mismo cantidad de veces. Lo ha hecho muchas veces sin necesidad de preguntar nada. "¿Quieres que te refresque?". mientras ésta le probaba calzoncillos y calcetines. le respondió ella. Y sabe que a menudo bromean de ello a espaldas de él. pero espera precisamente esas palabras desde el mismo instante en que su padre ha esparcido las piezas sobre la mesilla de noche. Está ardiendo. prosigue el padre. Pensativo. se agachó ante el balón y se dedicó a pasárselo de una mano a otra. ¡Con cuánta dificultad maneja esas piezas pequeñas. El padre. Y su padre se dio cuenta de ello. bragas y calzoncillos que la madre acostumbraba a regalar. Se dejaba hacer. El niño tose débilmente bajo las mantas. ahora la coloca. cuando los niños se retiraron a su habitación con sus regalos. sin embargo. Tacaño él. "Ya sabe lo de los Reyes". Y él sabe que es por su causa. El niño le dirige una mirada de agradecimiento al sentir la frescura del paño en la frente y las mejillas. mientras le quitaba y ponía los calzoncillos –que. Toma la primera pieza. Lleva más de un mes en la cama. como siempre. le explica. Y tiene sueño. casi todas las noches.

se a encontrado al médico inclinado junto a la cama de Andrés. al tiempo que sus manos regordetas gesticulaban sin cesar. y su mujer sobre el peldaño del portal. Euzkadi por aquí. pero él no se lo había tomado. Por algo les había aconsejado una semana atrás que lo trajeran a casa. Cualquiera puede hacer fortuna en Argentina". al menos. por el contrario. aún permaneció ceñuda un rato. su suegro les ofreció aquel enorme piso. no ha levantado cabeza desde entonces. Especialmente su cuñado más joven. sí. más que fatuo!". no volvió a mencionar el asunto. a juzgar por la virulencia poco común del rapapolvo y la persistencia de los morros subsiguientes. Un frigorífico en la cocina y timbre en todas las habitaciones. "Sí. La ha dejado en la cocina. en la guerra. Al menos no le había llevado la contraria delante de su cuñado y de su suegro. Una vez en casa. Ha estallado en un llanto constante desde que él ha llegado. Eterno holgazán.. que poco a poco va tomando forma.. a los toros. han podido verlo sonriente de vez en cuando. no quiere que la oiga su hijo. ¡Testarudo del diablo! ¡Maldito tozudo! Suspira contemplando la grúa. 64 . Él en la acera. clavó en él aquellos grandes ojos verdes. La familia de su mujer se le había antojado. No es extraño. un tanto insustancial. ahora no estarían pagando un alquiler. Oye sin cesar los sollozos ahogados de su mujer. contenido en su interior. pensaba más de una vez. lo habría dejado en ridículo. Cuando ha llegado. desde el primer momento. tuvo que sacarle la cara ante las autoridades. era cierto. con lentitud. La habitación de matrimonio parecía una de las aulas del internado en el que él había estudiado. ¡Cómo no iba a reprocharle haber perdido todo aquello! ¡Buena se había puesto al salir de casa de sus padres! Todavía la está viendo ante sí. "Es una cuestión de honor". llorando. Además. Se lo guardó todo dentro hasta que bajaron a la calle. Le dijo "¡testarudo del diablo!". El día ha sido duro para ella. No veía provecho alguno en la vida de su cuñado. En lo sucesivo. Al argentino se le llenaba la boca con esas cosas. la grúa se va levantando poco a poco". En cierta medida. para llamar al servicio. Pero le tenía lástima. Gente que no se había templado en el trabajo. olvidando por completo darle de cenar. con mucho cariño. el infeliz. Andrés. Le duele. si hubiera cedido en aquella ocasión. si hubiera querido. La madre. auscultando al niño. le gritó una y otra vez. "no sé si actué bien en aquella ocasión".verano. jirafa o cosas por el estilo. Ha bañado y acostado a la pequeña María. ni cuando su hermano se valió de aquel piso y de todos los demás para hacer frente a las deudas del frontón y del casino. como él mismo solía decir. ni mucho menos. ni tampoco en medio de las desdichas de la posguerra. El niño está muy débil. "Quiero ser yo quien mantenga a mi familia". Como toda la semana. "Pues no sé. cuando. No podía esperar otra cosa.. Ni aun así le llegaba a la altura de los hombros. de esos que se enredan en la garganta sin llegar hasta la boca. el tipo triste que no sabía divertirse. El hecho de ser dueño de tantos pisos en San Sebastián no le daba licencia para menospreciarlo a él de esa manera. pero no le quita ojo al mecano. se metió en líos. Así. y eso ahonda su padecimiento. Con el cuello estirado y absolutamente congestionada. Al parecer. Debe de ser ciertamente terrible el dolor que ahora. dice para sí. Pero la regañina no dio para más. visto el piso que les había ofrecido su suegro. "¡Testarudo! ¡Fatuo. no desperdiciaba la ocasión de llamarle grandullón. Unos badulaques. y enseguida se encerró en la cocina para preparar la cena. Su mujer tenía el genio muy vivo. recién casados.. Lla tos es cada vez más queda. No acudía a la iglesia. Euzkadi por allá. Le pasa de nuevo el paño húmedo por la frente. Les ha confirmado lo que ya sabían. recordar la disputa que en aquella ocasión sostuvo con su mujer. a mal. "¡Eso es lo que pasa cuando no se tiene fundamento!". De haberlo hecho. pero también era cierto que lo que tenía presente al tomar aquella decisión eran las burlas y bromas del hermano de su mujer y de los amigos de éste. le abrasa las entrañas. la muy retaquita. pero los suyos son unos gemidos apagados. "Indiano engreído. Parecía que iba a pasar días encolerizada.". y el cuarto de baño era del tamaño del salón que ahora tienen. Eso sí. le dijo a su mujer cuando. él. insistió él. No trabajaba.

Los ojos del niño están hinchados. 2005. Irun. al tiempo que recuerda de nuevo aquel enfado de su madre. Letargo. © Traducción: Jorge Giménez Bech © Foto: Alberdania 65 .le dice. piensa. "Siempre los ha tenido idénticos a los de su madre". Jokin. y sin brillo. © Muñoz. muy redondos. Alberdania.

(ed. Lourdes Fragmento del cuento «El capricho de la señora Anderson». Y. resultaba un poco extraña. Había vivido contenta. Había una cosa que. muy pocas veces. en opinión de quienes no eran ni el señor ni la señora Anderson). En su parroquia.Cuando era joven. sustentada en reglas nunca enunciadas. Mientras crecían los hijos que ella y el señor Anderson habían tenido. no había ejercido su poder de atracción con ningún otro hombre. cuidando el jardín. el color de las paredes del salón. (A Evelyn y Dennis. En aquella época. and it was still light. In Olaziregi. En su colegio. durante años. el juego le resultaba a veces incluso demasiado sencillo. porque a ella los hombres le gustaban mucho (y pocas cosas habrá tan atractivas como percibir en otros el propio poder de atracción). mientras el señor Anderson ganaba dinero. Txalaparta. La señora Anderson piensa que aún vive contenta. No era fea cuando era joven. Mientras los niños crecían -el señor Anderson traía dinero (mucho dinero) a casa por aquellos años-. sin embargo. para el señor Anderson. a los hombres jóvenes que tenía alrededor. ella no se había dado cuenta. ella era feliz cuidando aquella hermosa casa. a quién se invitaría el día de Acción de Gracias y cuántas toallas había que llevar a la playa.) 2005. Doris LESSING Love. qué se comería en cada momento. M. Hace ya mucho tiempo. No había amado a ningún otro hombre. Traducción de Gerardo Markuleta. Publicado originalmente en euskara como «Anderson andererearen gutizia» en Gutiziak.El capricho de la señora Anderson OÑEDERRA. porque el señor Anderson no se había enamorado de ella tan fácilmente como los demás. Quizá por eso se casó con el señor Anderson. 2000.J. pero en su entorno siempre había chicas más bonitas que ella. También eso debió de ayudar. era ella quien más éxito tenía. era ella quien decidía cuándo vestirían qué los niños y su marido. el matrimonio Anderson fue confeccionando una forma de organizarse que resultaba buena para ambos. Al menos eso le parece ahora a la señora Anderson. Pintxos. En el resto de cuestiones. la señora Anderson no había amado a ningún otro hombre. cuando era joven. Si acaso sucedió. Madrid. cuando menos vista desde el exterior (esto es. Pocas veces reñían. a decir verdad. siempre aceptaba sus órdenes. Las cuentas de la casa las llevaba la señora Anderson. Era aquella ley del señor Anderson 66 . Ella tomó por amor la placidez del señor Anderson y. desde que se casó con él. la señora Anderson gustaba mucho a los hombres. Probablemente por eso tuvo ella de joven (pensó la señora Anderson) tanto éxito con los hombres. La saciaba la calma del señor Anderson. again "Pocas cosas habrá tan atractivas como percibir en otros el propio poder de atracción. no había necesitado de ningún otro. en agradecimiento) An evening in April. la solidez del señor Anderson. la señora Anderson fue feliz. ella siempre hacía lo que decía su marido. Hace ya mucho tiempo. Lengua de Trapo. Nuevos cuentos vascos. no se preocupaba de ello lo más mínimo.

Su esposa está acostumbrada al calor de California." © Pintxos: Lengua de Trapo © Gutiziak: Txalaparta 67 . Sí. muchos años atrás. Siguiendo su propia ley. Ella. frente a un mundo vasto y ajeno. Tim. a la señora Anderson le pareció muy prudente la medida del señor Anderson. Cada primavera. año tras año. La señora Anderson no recuerda cómo se las arregló para ir ella más tarde por primera vez. unos once o doce años que llama a Tim en primavera. Así. huérfanos del todo). Tim. Tim.acerca de los aviones. la combinación de números le resulta conocida y. Cuando. el señor Anderson viaja en un avión y la señora Anderson en otro. la ha protegido. En el hotel los conocen. sí.. en realidad. si bien sólo llama a Tim una vez al año. una a una. desde hace mucho tiempo. el señor Anderson viaja para hacerse purificar la sangre en un exclusivo hospital alemán. Ahí está: «Tim». desde el segundo infarto del señor Anderson. Si acaso no había billete. y les dan la misma habitación casi todos los años. nunca inició una discusión. Aquella terrible operación. todas las primaveras. Qué sabrán los alemanes. En algún momento (la señora Anderson no recuerda la fecha con precisión) el señor Anderson decidió que su esposa y él no viajarían nunca en el mismo aparato. al cuidado de su niñera (el pequeño tendría tres años). no es nada extraño. A saber. Tampoco en eso tuvo la menor duda la señora Anderson. Los niños eran lo bastante mayores para quedarse unos días sin ella. para situar los cristales más cerca de sus ojos. también aquello se había convertido en una costumbre. con ocasión de un congreso de su marido en Chicago. según la va leyendo. Piensa que. Sucedió hace doce años. sin más.. La señora Anderson cuenta los años uno a uno.. Asienta las gafas sobre su nariz y se las coloca más arriba. en plena coincidencia con sus decisiones. no le surgió la necesidad. De este modo. La dulzura de su esposa en el mundo de los toscos alemanes. Desde el infarto. vuelo tras vuelo. Poco a poco. al señor Anderson le hacen las pruebas habituales en el hospital y él se asegura de que la habitación del hotel (dado que esos días no se queda a dormir en el hospital) sea del gusto de su esposa. Hará. Hará unos diez años que llama a Tim en primavera. decidieron que ella le acompañaría.. Su marido tenía entonces sesenta y dos años. y cuando. seguro que no mentiría al señor Anderson. Siempre ha cuidado de su mujer. Pero ahora la cuestión es que la señora Anderson ha de abrir su agenda de teléfonos para buscar el número de Tim. la señora Anderson sale unos días más tarde y llega también más tarde a Alemania. No. La cuestión es que ella fue más tarde. los europeos. sesenta. Incluso se le hace raro ver en los aviones y los aeropuertos a parejas que podrían ser padres. pero a veces está ocupada. Sería por algún asunto de los hijos. sus hijos no se quedarían huérfanos (es decir. Todos los años. ahora lo recuerda la señora Anderson. En el intervalo. El discreto reglamento del pequeño mundo del matrimonio Anderson. sin apellidos. Quizá que se acercaba la boda de la hija y tenía que acompañarla a comprarse la ropa. al silencio de su jardín. Tim. su marido le comunicó aquella decisión por primera vez. dado que sólo llama a Tim una vez al año. y en alguna ocasión les ha tocado incluso alguna muy ruidosa. Por si fuera poco. y ahora le resultaba la cosa más normal del mundo. o simplemente fue la excusa utilizada.

pero las arrugas de su cara hablan de unos cuarenta años. pero nada sobre la lluvia. con una maleta grande. así que no quedó ninguna duda: venía a quedarse. termina. de las lágrimas que le están rogando que encuentre a su padre. sino al hombre que está sentado a lado de la puerta. se le cierran los ojos. Abdou se fija sus ojos llorosos. esta vez. Él no. Le dijeron cuál era la estación menos peligrosa. A pie. en patera. desde que tiene uso de razón. Lleva la dirección de un restaurante en el bolsillo y una foto de su padre. pero el taxi se alejó enseguida perdiéndose en el laberinto de la ciudad. la apoya sobre la ventana con delicadeza. lleva su mirada a la ventana. Va vestido de negro. Puede que semanas. él va a París a honrar su apellido. sobre los hombros de Abdou. como el chaparrón que está cayendo fuera. pero cuando le aconsejaron que cogiera el tren nadie le dijo que llovería tanto. En la estación. Hace días que partió de Malí. Cogió un taxi. día y noche rodeado de jóvenes engañados por la perspectiva de una vida mejor. ¿puedes cerrar la puerta. en un camión frigorífico. Él levanta la cabeza de ella. si lo que está leyendo apareciera reflejado en el cristal. el dinero que había pagado no incluía el detalle Sin embargo era importante. suspira. nombre que siempre ha sonado en las calles de su pueblo. 2003) Lluvia en la ventana 1 Perdona. Ixiar (Erein. duerme. se despierta. ya que el éxito o el fracaso de su viaje podía depender de la lluvia. El dueño del restaurante ha sido el único que ha visto al padre de Abdou.Luego les separa la noche ROZAS. Tiene el pelo negro. uno más en manos de la suerte. Cada vez que el tren para en una estación. Quiso saludarle. Ella está en el lado de la ventana. pensó el dueño del restaurante. de momento ya ha conseguido subirse a un tren. Todavía se está despidiendo de los ojos de su madre. A Abdou le gusta cómo huele: no es el perfume barato de las chicas de su pueblo. Ella mira el paisaje que está al otro lado de la ventana. por favor? La mujer no se ha dirigido a Abdou. pegó la dirección a la foto para que se fueran comunicando. Acaba de cumplir diecinueve años y necesita llegar a una ciudad que no conoce: París. cabecea. lo que sólo podía significar dos cosas: que estaba a punto de marcharse de París o que acababa de llegar. suave. Vuelve a adormitarse. El hombre que está sentado al lado de la puerta lee un libro. 68 . En cuanto le dijeron que en el restaurante le darían alguna pista. vuelve el movimiento de su cabeza. de arriba abajo. siempre que fuera cierto todo lo que había oído sobre ésta. dónde ir después. cuántas horas duraba el viaje. Abdou siempre ha oído que la lluvia concede deseos ocultos. Luego se asegura de que la puerta del vagón está cerrada. como el de una niña. puntos de partida de su búsqueda. y mucho.

A su pueblo. cada uno con sus trenes y horarios interiores. vigila el maletín negro que ha dejado en el suelo. seguramente por una simple coincidencia horaria. con la misma velocidad con la que se está acercando a París y con la normalidad de estar sentado entre personas que han escogido el mismo tren. Esa pregunta y muchas otras. una: por qué tiene que superar tantos obstáculos. de vez en cuando. Ha pagado el billete y tiene buen aspecto. son los rizos lechosos de un bebé. en forma de pregunta. Tiene los labios pintados de rojo. Perdona. La mujer sentada al lado de la ventana se ha puesto el abrigo. ¿puedes cerrar la puerta. Los tres asienten: ella mecánicamente. Ella rodea su cintura con los brazos. los que han estado robándoles durante siglos. cruzan una mirada larga. para calentarse. los invasores. La puerta del vagón ha quedado abierta. Abdou desvía la suya hacia la ventana: en su pueblo es normal acostarse con hombres. tantas repuestas con silencio. el hombre devuelve la mirada al libro. pregunta el recién llegado señalando el único asiento que queda vacío. ¿Está libre?. si en realidad son ellos. pasaría noches. La mirada del hombre continúa en el libro. pero no le preocupa: en París será uno más. una tras otra. preguntar la hora olvidando. Abdou se está comiendo los labios de ella con los suyos. Todo es verde. algo les distingue: el recién llegado se dirige a París sin motivo aparente. Enseguida enciende un cigarro y habla por teléfono. un violín. sobre todo. fértil. grande. Allí todo parece la piel de un anciano. pero a él le gustan las mujeres. pero. para dar forma a la nube de 69 . Abdou agradecido. Éste tiene una maleta. ¿Por qué nos hacéis todo esto? Le gustaría dejar la pregunta en el aire: para el hombre del libro. para ella y para el joven. puede que dentro lleve un instrumento: una guitarra. Ella se dirige al hombre sentado al lado de la puerta. Ella vuelve a rodearse la cintura con los brazos. por qué tiene que arrastrarse como una serpiente. Tantas preguntas.Abdou sabe que para él será distinto: él regresará. la dirección y la fotografía del bolsillo. justo cuando entra otro joven: si fuera negro tendría un enorme parecido con Abdou. Habla sonriente. Apura el cigarrillo y vuelve al vagón. En el vagón. Cierra los ojos. por un segundo. intensa. Sólo le delata el color de su piel. Coge su móvil y sale al pasillo. con curvas de mujer. Palabras secas. Por un instante parece que el joven y Abdou están solos en el vagón. gracias a la camisa que su madre le compró para la ocasión. Desde que se ha sentado en el tren todo fluye. Por decirlo de alguna manera. estirada y contraída por el tiempo. abrazado a la mujer de la ventana. Ahora la ventana es suya. pero quién es él para interrumpir el silencio. pesada. un paisaje inventado frente a la aridez de las llanuras de su pueblo. por encima del abrigo. aquí. casi urgentes. A Abdou. entre sus pies. sin embargo. es un intento de huida de los pensamientos de Abdou. por favor? Hay corriente y no quiero resfriarme. un contrabajo. Abdou es uno más: también él puede mirar por la ventanilla con la tranquilidad del que hace el mismo recorrido todos los días. la misma hora. ha tenido tiempo suficiente para comprobar el aspecto desaliñado del joven. nunca ha tenido un momento de indecisión.

su única esperanza. que puede marcharse una vez. y que su pueblo puede hacerse mucho más pequeño todavía. habla nerviosa. Saca el teléfono. llovía sobre un papel sin techo. por favor? Hay corriente. espera.pensamientos. una luz. Fuma como si fuera el primero. Aunque habló con la responsabilidad del hermano mayor. Se ha marchado. Fue su primer cigarro. vete a buscarle. o. Esta vez sonríe. Sale al pasillo con su maletín negro. Abdou. La mujer vuelve a colgar el teléfono. cada una de sus palabras. nos ha dejado. Luego avanzará. La carta que su padre había dejado antes de marcharse seguía temblando en manos de su madre. Se refería a sus siete hijos. Saca un periódico del maletín. Vete. marca. Le han dicho. desde que tiene uso de razón. Perdona. del cigarro que Abdou acababa de hacerse. su padre le había hecho otro niño y lloraba de alegría. Por la ventana. le dijo su madre sin titubear. Su pregunta ha quedado suspendida en el vagón. Tenía quince años y pasaron otros cuatro hasta la mañana que supo que su madre estaba enferma. Es fácil recordar el detalle de la lluvia. El hombre del libro también sigue los movimientos de la mujer. Por eso. el joven no. Pesa su voz. que el poder crece a costa de los débiles. Pero sabe que algo en su vida está a punto de cambiar: todo empezará cuando encuentre a su padre. no las del joven: una palabra sustituye a la otra. luego una sombra. puede que en el instrumento que lleva en la maleta. casi como un padre. No os quiero dejar solos. Subía humo de la tierra. ¿Le ayudará la lluvia? También llovía la mañana que su madre lloraba desconsolada. a lo sumo. lee. Era el deseo que la lluvia había concedido a su madre. a lo sumo dos. porque si desaparece por tercera vez se le cierran todas las puertas. Acababa de despertarse. continúa absorto en sus pensamientos. al igual que es París pero podría haber sido cualquier otra ciudad. Abdou regresó a su habitación y abrió la ventana. Y el mayor. Abdou. volverá antes de que caiga la noche. enciende un cigarro y avanza por el pasillo. 70 . otra calada. El hombre del libro sigue buscando las páginas de su vida. prefirió creer que su madre lloraba por otro motivo: que iba a traer otro niño. dos veces al año. Y repitió el nombre de su hijo. como si se le fuera la vida en cada palabra. Abdou. La mujer se levanta del asiento con decisión. sabía que debía hacer todo lo que estuviera en sus manos para evitarlo. otra sombra. no consiguió consolar a su madre: las lágrimas continuaban ensombreciendo su cara con la misma fuerza que el agua empapaba la tierra. Fuera. Lo que Abdou deseó en ese momento quedó expresado en palabras: No te preocupes. Cuelga. coge su maleta. Vuelve a marcar. Más tarde entendió que su madre estaba enferma. desde lo pequeño. al principió pensó que su padre volvería. Salía humo de la habitación. ya que en su pueblo llueve una. ¿puedes cerrar la puerta.

también le gustaría saberlo todo. ¿Y que pasará si no le encuentro?. que sea el motivo de su mirada. El hombre del libro se fija en la bolsa de Abdou. mientras le llenaba la bolsa de objetos que ni siquiera han podido ayudar a Abdou en sus largas noches de hambre. no podría ni siquiera imaginar que está llena de recuerdos que tienen que hacer regresar a su padre.¿Estás casada? ¿Tienes hijos? Abdou quiere saberlo todo: puede que haya hablado con su marido por teléfono. Sólo si recuerda volverá. se pregunta ahora Abdou. 71 . le dijo su madre.

Y. seguro que el mar de pizarra que arroja su ira de espuma contra un cielo plomizo me parecería un paisaje sublime. en lugar de entenderlo como una pregunta y responder: «Cuando tú quieras» o «Llámame mañana» o. y le ha dado. junto al río. pero también el ambiente de la casa es desapacible y frío. «Ya nos veremos». Era evidente que pretendía eludir el compromiso de una cita o que. eso es casi lo peor: que ni tan siquiera parecía estar enfadada... Es evidente que la tenía que haber hecho partícipe de mis sentimientos abiertamente: «Creo que estoy enamorado de ti. no tengo ninguna duda de que estoy loco por ella y sé que tampoco yo le era indiferente. como otros muchos antes. No sé cómo lo habría expresado. cuando ha dicho lo de «Ya nos veremos. Publicado originalmente en euskara como Rossetti-ren obsesioa. debido a los días que ha estado deshabitada. ha repetido simplemente: «Ya nos veremos». lo ha dicho con una voz muy dulce. si bien el azar —digamos que la mala suerte— ha influido en el asunto. simplemente. tampoco he sido capaz de responderle. que no le importo lo suficiente como para albergar hacia mí ningún resentimiento. y habríamos quedado en seguir viéndonos. y. es decir. excepto para decir que Dante Gabriel Rossetti le parece un miserable. porque estaría citado con ella para cenar mañana. por si fuera poco. un indefinido «Cualquier día de éstos». Victoria». Poco antes. la responsabilidad de que nuestra incipiente pero hermosa relación se haya ido al traste es sobre todo mía. ningún resquicio de esperanza. ha añadido «algún día». ha dicho antes de irse. con esas palabras. sinceramente. Por eso. dejaba en manos del azar la posibilidad de un encuentro. porque es una fórmula que las mujeres utilizan mucho para dar a entender que no les somos del todo indiferentes. que es lo que esperaba oír. La visión de ese mar furioso y desolado bastaría para sentir la humedad mordiéndome los huesos. probablemente. pues. porque Victoria no sabe hablar de otra manera. supongo. quizá. o «Estoy loco por ti. me habría respondido que yo también le gustaba. al menos. algún día». y. «Yo también te quiero un poco». herida u ofendida. lo que tampoco significa nada. en un sitio agradable. aunque estuviera mirando por la misma ventana. y. Debo reconocer que. la he defraudado. podríamos tomar juntos un café o una cerveza y recordar nuestros paseos por Londres. Y no lo he hecho por no ponerla inútilmente en un aprieto. «Espero que sí» y «Podemos vemos mañana mismo si quieres». mi malestar nace de la convicción de que nunca más volveré a ver a Victoria. Erein. con todo. debería haberle confesado. 2001. de eso también estoy seguro. Sé que. y ella. Eguia Careaga. Ahora. Ramon Fragmento de la novela La obsesión de Rossetti. añadiendo la coletilla «algún día». en el Urepel probablemente. Victoria». Pero. demasiado tarde ya. pena. he sido yo quien ha utilizado esa fórmula de despedida un poco estúpida: «Espero que volvamos a vernos». No me ha dejado. como mucho. si volviéramos a vemos algún día. Y ella. «Ya nos veremos». cuando me consta que la he perdido para siempre. no he logrado poner la calefacción en marcha. y ahora.La obsesión de Rossetti SAIZARBITORIA. como hubiera sido mi deseo. 72 . Eso sí. tras una breve pausa. He vuelto a guardar el manuscrito en el sobre en el que ha llegado y me he quedado mirando por la ventana las olas grises y blancas que revientan contra un cielo casi negro. Traducción de F. todavía peor.

Y. no sabes cómo soy» o quizá algo más filosófico. en plan «No me quieres. lo que pasó. sobre todo. Porque si algo molesta profundamente a las mujeres es que los hombres tratemos de ir más allá de la relación de simple amistad. era lógico pensar que el texto que tan eficaz había sido con Eugenia podía darme los mismos resultados con Victoria. Me obceco con que únicamente las palabras que he perdido y en la disposición precisa que tenían en la frase pueden formular mi pensamiento y. Yo. Pero tenía un problema: había olvidado casi por completo el contenido de la nota en cuestión y. me parece a mí—. unos años antes. en esas ocasiones. que recurrir al previsible «Creo que te quiero». no suelen ser personas audaces. mientras paseábamos por Londres. en esas operaciones inevitables de cortar y pegar textos. pensé que. llegado el caso. actuando así. creo que te quiero». me encuentro muy a menudo en esa situación. y sólo aquél —ningún otro me servía—. defraudadas quizá. o algo así. En mi situación. en el peor de los casos se lo habría tomado a broma. a la vista del resultado obtenido en alguna experiencia anterior. de que tienen muchas cosas en común: su nivel social es parecido. pienso que si me hubiera atrevido a decirle algo como «Creo que te quiero». no me conoces lo suficiente. habría dicho risueña: «Cómo eres. todo el mundo se obsesiona al tratar de recordar algo que. pero temía que aquella revelación la alejase de mí. llamando a todos 73 . supongo que es algo que les sucede a las personas que. podía permitirme acceder al afecto de Victoria y ésa fue la razón de que me empeñara en recuperarlo a toda costa. sobre todo. los escritores. más original. por tanto. que. Pero. por lo general. acabé obsesionándome con ella. Aunque. que. cuando ellas desean mantenerla en ese plano. tenía tal miedo de decepcionarla. se me pierden con cierta facilidad. En definitiva. interrumpir la conversación y decírselo: «Victoria. poco más o menos. no quise expresarle mis sentimientos abiertamente. De hecho. no hacemos sino poner en peligro la amistad de la que queríamos trascender. que se sintiese ofendida porque malinterpretara su actitud hacia mí. habida cuenta. más de una vez estuve tentado de pararme. era amistosa. es evidente que cualquier decisión hubiera sido mejor que la que finalmente adopté. Se sienten traicionadas. porque se elude la presencia física del interlocutor y. indefectiblemente. como mucho. el recurso a la escritura estaba plenamente justificado. en particular. además. porque temía violentar la incipiente relación que había logrado establecer con ella. y más desde que empecé a escribir en ordenador. Ahora. porque. algo más contundente. fantaseas» o «No digas tonterías. porque permite escudarse en la ambigüedad del ejercicio literario. tras aquella experiencia que en su día me pareció tan exitosa. En realidad. ya digo. son inteligentes y. valiéndome de un texto de muy pocas líneas. mientras no las recupero. es fácil deducir que cualquier decisión hubiera sido preferible a la que tomé. quieres quererme». aunque ahora. no acierto a escribir otra cosa. como yo. claro. han llegado tarde a la electrónica. una palabra. se tiene en la punta de la lengua. me suele ocurrir que el texto perdido —aunque sólo sea una línea. Eso fue. el recurso a la escritura ofrece una serie de ventajas frente a la comunicación oral: por escrito uno puede permitirse ser más audaz —quizá por eso.Claro que. En primer lugar. sin duda alguna. siempre cabe argüir que lo escrito es pura ficción. entonces. y. además. que traté de buscar una fórmula segura para seducirla. visto el resultado. ahora. Por eso. claro. claro. ambas poseen una buena cultura. del éxito indiscutible que obtuve con Eugenia. por eso precisamente. me paso horas y días en el intento inútil de extraer el texto perdido de la máquina. para quien posee unas dotes mínimas. todavía débil y superficial. tampoco me faltaron razones para hacer lo que hice. Se me metió en la cabeza que aquel texto. Y. desde luego. en general. y. sobre todo. aprecian la literatura. al ver que no sabemos interpretar su afecto o su simpatía hacia nosotros y. el simple encabezamiento de una carta— me parece irreemplazable y le dedico horas a la imposible tarea de recuperarlo. de dar un paso en falso. a la vista de los resultados.

Por un lado porque. como la escribí a mano. lo que. recuerdo que comentó alguna vez. para el plagio. la neurosis obsesiva no es una condición con la que se nace. cualquier cosa antes que complicarme la vida inútilmente. en el caso de la nota que le escribí a Eugenia y que quería volver a utilizar con Victoria. ciertamente. máxime teniendo en cuenta que. mi obra —si es que puedo hablar de obra. que al pobre le debían de parecer sublimes. nunca me ha obsesionado. ese recuerdo estimulaba mi deseo de recuperarla. Según él. desgracia. muy dulce. debido. esa disposición destaca todavía más. como es natural. con toda seguridad. utilizaba bastante como arranque— en fin. como mínimo. con toda probabilidad. con el que he compartido algún proyecto literario— dice que lo mío es una neurosis obsesiva. También es cierto que. Sedano —un amigo psicoanalista de profesión. los poemas. apasionada. en cierta forma. o más alegría. te brotan del corazón a borbotones. porque. normalmente. hubiera escrito otro. era evidente el impacto que causó en Eugenia. pero. tomando nota de mis ideas en servilletas de papel pensando que eran maravillosas. pero de lo que no cabe duda es —y sé bien de lo que hablo— de que la neurosis obsesiva. porque creo que no seré capaz de volver a escribir con total fidelidad —puesto que ha de ser con total fidelidad— la palabra. sin pensármelo dos veces. en otro tiempo. favorece la producción. tipo el hombre de las ratas de Freud. la línea. Y.los amigos que saben algo de informática. el párrafo o lo que sea que haya perdido. y. la cuestión es que me resulta difícil imaginarme a mí mismo de joven obsesionado por la pérdida de un verso. esa tendencia a magnificar su trabajo. pero se obsesionó con recuperar sus poemas. y. su hablar era suave. como ya he dicho. la nostalgia por la palabra perdida estaba plenamente justificada. Era algo que a Victoria no le cabía en la cabeza: esa mezquindad de los creadores. al margen de algún trabajo de encargo. en el terreno creativo. Yo recuerdo que antes tenía poco apego a las cosas que escribía. obviamente. © Rossetti-ren obsesioa: Erein 74 . sobre todo. Yo no he sido siempre así. no mejora con los años. quiero decir. «Preferirían que se derrumbase una catedral gótica a que se perdiese una línea de su obra». su actitud hacia mí cambió de forma radical y se hizo. no he publicado más que Adiós. ni tan siquiera tenía el recurso de distraer mi obsesión sentándome ante el ordenador y buscando el texto en las entrañas del disco duro. desde luego. aseguraría que no bromeaba. o me las hubiera arreglado echando mano de una antología —«He abierto una ventana al mar» es un verso que. Nada más recibirla. Aunque. Claro que. adiós. pero se desarrolla en fases muy tempranas. No tengo conciencia de haber sido uno de esos lascivos precoces. Por lo que sea. mi actividad literaria. una novela de juventud cuyo título difícilmente puede ocultar las fuentes que la inspiraron—. tan bueno o tan malo como el anterior. porque. y no tienes problemas para dedicárselos por docenas a todas las chicas que te gustan. Es posible que de joven se tienda a ser más generoso en todo. eso mismo fue lo que me pasó a mí. a que uno se siente como una fuente inagotable de ideas. como otra gente. que se masturban a los cuatro años. Se lo oí varias veces y. en la juventud. los criterios de calidad que se exige uno no son muy estrictos y que se tiene menos pudor. el tono devenía amargo cuando decía que Rossetti le parecía un miserable. ni he ido por ahí. si ése es mi mal. Eso es lo que tenía que haber hecho Rossetti.

No nos figuremos que nos arrastramos como limacos aplastados. no pensemos que nos descomponemos como víctimas de una plaga. hagamos como que no vemos esa mano de niño cercenada y sola. J. teniendo en cuenta que incluso el medio ambiente se va deteriorando progresivamente. y tropieza con tu corazón y lo estruja con sus blancos dedos. la tristeza. ni esta sangre pegajosa. Desconozcamos toda esta destrucción. hagamos oídos sordos incluso a los partes de radio de los vencedores. este dolor y esta tristeza. "Biltzarra". 2005) Olvidemos la destrucción. ni siquiera las del perfume de esos botellines reventados. J.. Madrid. y conscientes. Traducción del autor. Teniendo en cuenta que el mundo va cada vez peor.Tres cuentos SARRIONANDIA. estas cenizas aún calientes. No escuchemos los gemidos. de que todos.. para pasar de las propuestas a los hechos. el dolor. 1989. teniendo en cuenta que nuestras esperanzas de una vida mejor se frustran nuevamente. in Ez gara geure baitakoak. Traducción del autor) Hicimos una asamblea. así mismo. "Durango 1937". in Han izanik hona naiz ("De allí mismo vengo"). En el momento en que ya estábamos repartiéndonos el trabajo. todos los seres humanos deberíamos tomar parte en la búsqueda de soluciones adecuadas a los problemas comunes. sí. Lengua de Trapo. Elkar. que nos disipamos como herejes incinerados antaño. Publicado en Pintxos. ("No somos de nosotros mismos"). 1992. ruinas todavía alumbradas por las llamas. el que hayas olvidado algunas palabras por ejemplo. que esta sociedad se sigue organizando sin criterios proporcionados de libertad y justicia. Durante la asamblea realizamos penetrantes análisis de la situación. nos reunimos en una asamblea. alegando 75 . no oigamos los insultos que resuenan bajo estos techos derrumbados. o esa mano trunca y sola que baja por la escalera destrozada en busca de su madre. imaginemos que estamos vivos. Nuevos cuentos vascos. No toquemos estos ladrillos quebrados. no advirtamos las emanaciones de los cuerpos tiznados. Joseba "DURANGO 1937" (in Sarrionandia. "LA ASAMBLEA" (in Sarrionandia. No sintamos este olor a azufre. Elkar. Hagamos como que no contemplamos esta ciudad de pilastras derribadas. mantuvimos enriquecedoras discusiones y llegamos a importantes acuerdos. repentinamente llegó el loquero y. No nos asustemos por indicios que provienen de este alrededor y del interior de nuestro propio cuerpo. Abandonemos este aturdimiento e imaginemos que el mundo es apacible y hermoso.

se tambalean por un momento. retroceden sin perder de vista al contrario. pues ya nadie los rodea. agachan la cabeza y se abalanzan frontalmente contra alguien. los carneros de verdad se van. "Ahari topeka". aturdidos. después de haber ingerido un café doble y una copa de brandy. retroceden y se lanzan el uno contra el otro frontalmente. se amenazan y. mientras los carneros se lanzan al enésimo choque. mientras todo el mundo choca en la plaza. No deja de haber apuestas y gritos. y se lanza desmedido hacia adelante. Ninguno se rinde. entre carreras cruzadas. Sin asomo de cobardía van hacía atrás para arrojarse de frente. el griterío. Muy similarmente a los carneros. Madrid. Se impugnan. Traducción del autor.que ya se acabó la media hora de recreo. se contradicen. Lengua de Trapo. las gotas de sangre salpican a la gente. enardecida. Da unos pasos hacia atrás. "PELEA DE CARNEROS" (in Sarrionandia. bastantes pasos hacia atrás. ya todos participan en la pelea. Los carneros retroceden y. El topetazo es descomunal y. in Ez gara geure baitakoak. aturdidos por el golpe se quedan parados sólo durante un momento. rodeados por toda esa gente que los anima con delirante entusiasmo. El choque de los dos carneros es tremendo. cada uno de los carneros acumula toda su fuerza para envestir. Los topetazos consiguientes son espeluznantes. Elkar. Súbitamente. ("No somos de nosotros mismos"). nos está encerrando a cada uno en su celda. Entre cabezas reventadas. entre jadeos y crujidos de materiales óseos. ni les carga da aliento. se lanzan de nuevo al choque. La plaza retiene el aliento. los más entusiastas se lanzan de cabeza. dos espectadores se enfrentan. 2005) En la plaza. En seguida se multiplican los apareamientos de espectadores enfrentados. Recuperado la discernimiento. Publicado en: Pintxos. A esta hora. Nuevos cuentos vascos. El crujido del golpe se mezcla con los murmullos. Los carneros de verdad se detienen. Son cada vez más. las apuestas. 1989. © Ez gara geure baitakoak: Elkar © Han izanik hona naiz: Elkar © Pintxos: Lengua de Trapo 76 . J. ni les deja espacio. inmediatamente retroceden para investir de nuevo..

por la libertad de nuestro pueblo. alguien con quien poder conversar. discutidas. Erein. Se ha quedado allí. hacia el sudeste más exactamente. o la semilla de la semilla de lo que tú eres. muy felices. justo la semana siguiente. aunque el trayecto que ha debido recorrer hasta el hotel parecía darle a entender otra cosa. En el armario. en el baño. Decía que la pobre no entendería que no nos casáramos. colgado del espeso aire de Caracas que parece hervir constantemente. y quizá me emborraché de aquel exceso de felicidad. como no sea que los niños han besado a su padre y que ha conseguido las señas. que temía la normalidad. Es tarde. Vuestro padre era mecánico. Quisiera escribir. cuando lo coloca sobre su vientre desnudo. Nos fuimos a vivir a un barrio de San Sebastián. Toma el cuaderno y empieza a leer de nuevo. después de comprobar si huele a sudor. Yo tenía veintiocho años. pero aquella mañana. pero no tiene hambre. "El caso es que nos casamos y al mismo tiempo decidimos que era demasiado temprano para tener niños. y vuestro padre treinta. Pasarían un par de semanas antes de poder comprobar cuál era el origen de mi malestar. "Pero al año de casarnos me quedé embarazada. 77 . presentí que estaba embarazada. Se la quita también. Eras tú. yo profesora. Quita el cuaderno de allí y lo pone sobre las sábanas. "Fueron años felices. pues en este momento ésa es precisamente su mayor necesidad. camino del trabajo. Siempre ha sido habladora. Miren. y eso era lo que tenía prioridad. pero no tiene qué contar. Y hacía tiempo que ambos estábamos en la misma lucha contra la dictadura. Vuestro padre quería vivir conmigo. qué me importaba claudicar también en eso ante el Estado. sobre el lugar I donde viven los niños. No creáis. como si cada día pudiera ser el último. Hace un amago de ir al baño pero al fin se tiende sobre la cama. nuestras razones eran de peso. El barrio está hacia el sur. Pero eso me lo parece ahora. Arantxa La marca una crucecita en el plano de Caracas. a estas alturas sabéis de sobra cuán convincente puede llegar a ser vuestro padre. Publicado originalmente como Koaderno gorria. o algo por el estilo. 1998 URRETABIZKAIA. Tenía prisa. Por un momento se le pasa por la cabeza que puede pedir ayuda en la dirección a la que envió la primera carta. Una mañana. Ttarttalo. No le parece razón suficiente. "Nos casamos el año que murió Franco. no de esas que surgen del descuido o la dejadez. y tendrían razón. nos casamos a la semana de morir Franco. Toma el cuaderno de la mesilla y. nada más. Se ha quitado los pantalones y sólo tiene puesta una camiseta. 2002. casi sin ceremonias. todavía están la blusa y la falda del primer día. muy elaboradas. se da cuenta de que tiene húmeda la piel.El cuaderno rojo Fragmento de la novela El cuaderno rojo. tras comprobar que el cerrojo de la puerta está echado. hora de cenar. en una casa que yo tenía alquilada anteriormente. me sentí mal. casarse era como rellenar el impreso de solicitud del carnet de identidad. o al menos eso le han dicho desde muy niña. cuando lo que deseo es precisamente una vida normal y corriente. Bueno. "Así pues. quería formar una nueva familia. Traducción de Iñaki Iñurrieta. que aquellos meses nos daban la oportunidad de cambiar la dirección de la historia. cuando mi cuerpo se esforzaba por arrojar incluso lo que no contenía. estoy sola y lejos de casa. ansia de vivir. Ahora me parece que más que vivir deprisa huía de algo. pero ese pensamiento no cuaja. y se valió de vuestra abuela como excusa. incluso cuando miente.

larga y fuerte. Pensé que no le gustaban las sorpresas y que me atribuiría la responsabilidad de lo ocurrido. Cuando el humo empezó a deshacerse me encontré con vuestro padre. Te fuiste haciendo de un modo natural. 78 . Empezaste a patalear y llevé la mano de vuestro padre a mi vientre. pero normalmente te movías cuando estaba echada. y que también su madre nos ayudaría. será niña. En aquella época vuestro padre lo planificaba todo. mi cintura. las reuniones y a dormir. que decidiera ella si leía el cuaderno o no. que no recibiría la noticia con alegría. sosteniendo mi vientre con manos y brazos. y si bien aquellos proyectos no cuajaban la mayoría de las veces. siempre en la parte de arriba. cariño. sola. a las puertas del ayuntamiento de San Sebastián. Y allí. me dijo aquella noche. nunca cejaba en su empeño. mi vientre. el vientre se me empezó a hinchar. y el último día faltaban dos meses para que nacieras. confortablemente dentro de mí. sin ningún miedo. las reuniones y a dormir. me dijo que no tenía buena cara. pues. sin rendirse nunca. que para crecer no necesitan más que tiempo. de nuevo el trabajo. Tus ojos fueron azules desde el principio. dijo mientras ponía sus dos manos en mi cintura por debajo de la gabardina. se acabaron los mareos matinales y en adelante te adueñaste de mi cuerpo en completa paz. por eso tienes tan mala cara. "Durante aquellos meses seguimos. Para cuando un proyecto se frustraba ya había pensado en otro nuevo. y el pelo te creció castaño al poco tiempo. "Las chicas dos. Un viento que era anuncio del invierno nos empujó hacia los soportales. Se lo solté de sopetón. los chicos uno. eso lo tuve claro desde el principio. "Aquel fue el verano de la Marcha por la Libertad. Estábamos a la espera de una reunión. ateridos de frío. no encuentro una palabra más apropiada. puedo decirlo. me abrazó. "Aparte de aquellas primeras semanas. Si los dichos son ciertos. alguna cena entre amigos. Cuando todavía nadie sospechaba que estaba encinta si yo no lo decía. en una colina yerma que no conocía. Como las hayas que hay ante mi ventana. pero veo a la gente corriendo como en una película en blanco y negro. más de tres kilos y medio. "Recuerdo cuándo y dónde le dije que estaba embarazada. pero nuestra vida no cambió en lo fundamental. rodeada de la niebla sucia de los botes de humo. y muy de vez en cuando. Hasta tu primer llanto fue elegante desde el primer instante. quizá con más brío que nunca. con la mano derecha dentro del bolso. trataba de controlar la locura que nos rodeaba haciendo planes. sin nada de pelo. He olvidado qué hacíamos exactamente cuando la policía cargó contra nosotros. Vuestro padre. incluso la misma cara. estrujaba el papel que certificaba mi embarazo. El trabajo. huyendo en todas direcciones. Miren. añadió a continuación. eras tú quien gobernabas mis pechos. en medio de una reunión o en la escuela. y todavía no he olvidado aquel abrazo. no me diste ningún trabajo durante todo el embarazo. Lo cuidaremos entre los dos. Allí estabas. le había dicho la Madre. Pronto seremos una verdadera familia. sentía una patada. Estoy en tus manos. de vuelta a casa. Éramos dos. A veces. y yo cuesta abajo. dijo el médico cuando saliste de mi vientre."Hasta que el médico confirmó mis sospechas no comenté nada a vuestro padre. Ya éramos tres. abrieron las puertas y comenzó la reunión. y en algunos momentos hasta me olvidaba de que estaba embarazada. con el ritmo de siempre. L cierra el cuaderno. como si no quisieras estorbar. las semanas. tan pronto como oyó lo que le dije. Pasaron los días. tú. pero sin miedo. pero nos apoyábamos mutuamente. como si hubiera satisfecho su curiosidad. "Después. Miren. mientras.

La puerta del B está abierta.risa que aun siendo falsa puede resultar creíble. Todavía sigue allí cuando. La mujer le contesta que tiene tres hijos. © El cuaderno rojo: Trátalo © Koaderno gorria: Erein 79 . L apenas tiene tiempo de darle las gracias. y 1 dibuja una son. Que vuelva por la tarde. le dice que va a cerrar. recuerda. Se tranquiliza cuando se encuentra de nuevo dentro del coche y. disculpándose. y ella le contesta que vuelva por la tarde. La mujer no le cierra la puerta. Entra en el portal con la carpeta negra en las manos. coge el coche. Se le ocurre que quizá la casa está vacía. comienza a bajar las escaleras. pero no. ella es nacida en Caracas y sus hijos también. Tan pronto como se ve en el espejo. sin esperar al ascensor. y al dar dos pasos en esa dirección oye ladrar al perro de los niños. y se ha asustado al ver a L ante la puerta. pero antes de contestar entorna los ojos de por sí pequeños hasta convertirlos en dos ranuras negras. a saber en qué lío te has metido. desde la que le ladra un ratonero. Sí. Menos mal que no le ha pedido que se identifique como empleada municipal. que habla como su marido. como si el hombre la protegiera. pone la mano en la puerta que permanece abierta y. pero por debajo de la ironía sintió tranquilidad. que su marido está trabajando y ella no puede contestar. que el objeto de la encuesta es conocer las necesidades del distrito. El perro ha dejado de ladrar y el niño quiere bajar al suelo. como adherida a su ánimo. y se ha arriesgado demasiado.Antes de dormirse piensa que es tal vez debido a que han pasado tantos años desde que perdió a los niños que la madre haya equivocado la medida. con el niño en brazos. Y la vergüenza permanece durante horas. la mayor de trece años. si bien antes de abrir los ojos recuerda dónde está y cuál es su cometido. Después. el de en medio de diez y el pequeño de casi dos. Los vestigios de una pesadilla que no consigue recordar no desaparecen cuando repasa el plan del día. con el plano doblado sobre el asiento de al lado. No le dijo a dónde ni a qué iba. y luego se avergüenza. y no ve ningún vigilante. 1 le dice que viene del ayuntamiento a hacerle unas preguntas. Pero la idea no durará mucho tiempo. Cuando le pregunta por su marido la mujer se asusta de nuevo. Ahora la mujer la conoce y sabe que no es natural de allí. La mujer lleva el pelo despeinado. y se sorprende de la duda que se manifiesta en ese pensamiento. sin desayunar. Una persona cabal. Tan pronto como sale del ascensor ve la puerta a su derecha. piensa que quizá la Madre tenga razón. sino abogado de la Madre. estoy en peligro en Caracas. pero la mujer no lo suelta. y que el hombre viene en su ayuda como Supermán. y le contesta alzando la voz que volverá por la tarde. Imagina que de alguna manera le envía un mensaje. No es poco lo que ha conseguido. y vuelve a la cantinela del principio. se le ocurre que debiera disfrazarse un poquito y. con el pañuelo que sujeta el moño medio suelto sobre la espalda. por ejemplo. Inmediatamente se dirá a sí misma que ella no es juez. Después. aunque lo del ayuntamiento se lo haya creído. sin dudarlo. Vuelva por la tarde. que resulta excesivo. camino del hotel. Se sorprende primero. Tras ese gesto le explica a la mujer que las preguntas son muy sencillas. pero no lo ha planeado bien. Octavo B. Al día siguiente no se siente a gusto. saca una goma negra del bolso. toma la dirección de la escuela. mejor que hablara con él. repite. al otro lado de la reja distingue a la mujer que el día pasado conducía la vieja furgoneta. tras comer arroz en el chino. y al instante una voz cálida de hombre le dice que qué es eso de irse de vacaciones sola. el amor que rezuma el cuaderno. Sin toparse con nadie. Son las diez de la mañana cuando aparece ante sus ojos la casa en la que viven los niños. toma el ascensor tras cerciorarse del piso en el buzón. obsesivo. por supuesto. quizá le robaron realmente sus niños. y en lugar de madera ve una reja metálica. contagiada por el miedo de la mujer. por lo que se viste con la ropa del viaje y. Para cuando llega al séptimo se harecogido el pelo completamente estirado en el cogote.

y algo más adelante reconoció el palacio Arriaga. Juan Luis Al atardecer -¡La Ertzaintza! -Lauaxeta sintió surgir el grito desde lo más profundo de su ser. vestido con un elegante traje de antes de la guerra. bares. S. en un ejercicio de autocontrol. En el fondo. tenía perfectamente asumido que estaba muerto y. guardó para sí los comentarios que aquella primera sorpresa le habían provocado: "¡El coche lleva pintada la palabra Ertzaintza. Lauaxeta había muerto en 1937. el nombre que nosotros pensamos para la policía vasca! ¡Incluso la matrícula es de la Ertzaintza. por su parte. no su destino personal. El rótulo que lucía el coche de policía lo sorprendió más que su repentina e inesperada resurrección. la Ertzaintza patrullando la calle! ¿Será que al final ganamos la guerra y ahora Euzkadi es libre?" Aunque no pronunció palabra. Se levantó del banco y se fue andando en la misma dirección por la que había desaparecido el coche de policía. al contemplar sorprendido la rotulación del vehículo que se acercaba al banco en el que él se hallaba sentado. por tanto. Nadie llegó a oír aquel grito. no sabía para qué. Se hallaba ante la comisaría de la Ertzaintza de Gernika. Don Tello Kalea". Lauaxeta miró a su alrededor y. En ello pensaba cuando leyó "Limpiezas Gernika. A fin de cuentas. se topó con un cartel que decía "Ertzaintza". Euzkadi ZABALA. ahora que había resucitado. coches sobre el asfalto? El extraño aspecto de los automóviles hizo pensar a Lauaxeta que tal vez se encontrara en el siglo XXI. y no sabía dónde ni cuándo había resucitado. lo que realmente preocupaba al recién resucitado Lauaxeta era la naturaleza del mundo que acababa de aparecer ante sus ojos. en aquel momento.Agur. no sabía hasta cuándo y. Lauaxeta continuó examinando atentamente el vehículo. Si se encontraba en Gernika. rezaba la placa colocada en uno de los edificios del otro lado de la carretera. Cuando el coche de la Ertzaintza desapareció de su campo de visión. miró a su alrededor: grandes edificios. gente que se movía de un lado a otro. aunque no sabía exactamente por qué. y ahora surgía repentinamente de la nada. las mismas creencias que tan fervientemente mantuvo mientras estuvo en vida. el entorno. debían haber pasado muchos años desde el bombardeo que destruyó la villa. Bruscamente. de nuestra policía! ¡Los nuestros. "Gernika-Lumo." en el lateral de una furgoneta blanca que pasó frente a él. Lauaxeta recordó que en el momento en que sus captores le 80 . pero sin rastro de la barba que cubría su rostro cuando lo fusilaron. sobre todo. después de muerto no había tenido ninguna prueba de la existencia de Dios y había pasado aquel lapso indefinido de tiempo sumido en una nada vacía y oscura. tampoco sentía grandes preocupaciones religiosas. en qué ciudad ni en qué año. uno de los pocos edificios de la villa que sobrevivió al bombardeo. por lo que el chofer le dirigió una recelosa mirada al pasar frente a él. tiendas. una fuerza oculta lo había arrancado súbitamente de las tinieblas de la muerte para traerlo a la luz de la vida Acababa de resucitar sentado en el banco de una plaza.L. le hacía recordar Gernika. del lugar en el que lo arrestaron los fascistas. De hecho. todo aquello no le interesaba demasiado. pero no necesitaba ninguna prueba para conservar. con corbata y gafas. cerca. recordaba al detalle el fusilamiento en el cementerio de Gasteiz.

se dijo a sí mismo. sin embargo. pues vestía el mismo uniforme que los policías que acaba de ver dentro del coche. y ante él se detuvo un instante. emocionado. El tronco reseco del llamado Árbol Viejo estaba expuesto en el jardín exterior. nervioso y azorado. -Buenos días nos dé Dios. le temblaban como hojas. pudo ver que dentro de una garita había un hombre sentado en una silla.. pero la iglesia de Santa María y la Casa de Juntas se mantuvieron en pie. empujado por la curiosidad siguió hacia el interior.. hombre. Tras cruzar. al entrar. -Igualmente -respondió el policía desde la garita. Son siete territorios que actualmente están ubicados en tres unidades político-administrativas: La Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Autonómica de Navarra se encuentran en el Estado Español. Le extrañó no encontrar vigilantes en la puerta. las manos. "Venga. A pesar de haber leído frases escritas en euskara tanto en el coche de la Ertzaintza como en las placas de las calles. señor ertzaina -dijo Lauaxeta en euskara. Sería un sinsentido haber resucitado para eso". Gernika estaba totalmente destruida. la Sala de Juntas.colocaron las esposas.. se alejó del árbol y se dedicó a examinar los alrededores. "Euskaldunen Herria / El País de los vascos" señalaba la cabecera del cartel. La posibilidad de hablar con alguien despertaba en él miedo y vergüenza. apareció ante sus ojos el Árbol de Gernika. sin embargo. recordó que no pudo hacer nada para ocultar aquella vergonzosa muestra de miedo. muchas gracias.. no aclaró la doble pregunta que rondaba su mente desde el mismo momento en que resucitó y vio el coche de la Ertzaintza: ¿Será que al final ganamos la guerra y ahora Euzkadi es libre?".. conocida como Iparralde. La detención se produjo tres días después del bombardeo. señor ertzaina. nervioso. -Quisiera saber.. sabía a dónde dirigirse. al igual que el título. En el apartado relativo al Parlamento Vasco el panel explicaba: "La Comunidad Autónoma Vasca cuenta con un Parlamento propio compuesto por un número igual de representantes de cada Territorio Histórico (25). 81 . Buscando una respuesta a esa cuestión. se sumergió en la lectura de los paneles informativos colocados en la llamada Sala de la Vidriera.. -Muchas gracias. la iglesia de Santa María apareció rápidamente ante sus ojos y pronto llegó hasta la entrada de la Casa de Juntas. ¿Permanecerían aún así? ¿Continuaría aún firme y erguido el árbol de Gernika? Lauaxeta sabía ya dónde estaba. caminando entre los turistas y visitantes que de tanto en tanto disparaban sus cámaras fotográficas. por lo que. pálidas. "No te van a fusilar ahora por hablar en euskara. desconcertado por la solemnidad de aquel extraño personaje encorbatado y con aire de despiste que tenía ante él. ¿Sería posible.. dudó en qué idioma dirigirse al policía. jersey y boina rojos. seguramente sería un ertzaina. el 29 de abril de 1937. no seas cobarde". Los textos podían leerse. esto. el roble vivo plantado en 1860. el euskara. La entrada es libre. pero Lauaxeta no se detuvo a contemplarlo y. en euskara y castellano. Un pueblo de raíces ancestrales con una cultura propia y un idioma propio. pase tranquilo. De entre sus miembros es elegido el Lehendakari. y la tercera. Comprobar que el roble se mantenía (usando las palabras del juramento del lehendakari Agirre) "en pie sobre la tierra vasca".? -Pase. en el Departamento de los Pirineos Atlánticos del Estado Francés". Lauaxeta leyó el texto en euskara: "Euskadi o Euskal Herria es el País de los Vascos. En uno de ellos encontró la respuesta a parte de su pregunta.

de coplas y bertsos. un Gobierno Vasco. Nací en Aizarnazabal. que hubiera un Parlamento Vasco. de concursos literarios y campeonatos de bertsos. y para entonces había perdido ya los alicientes y el interés de los inicios. Por aquel entonces. Al menos así los veía yo. de lo contrario. ¿para qué? ¡Para acabar con el último resquicio de interés o afición que pudiera quedarle a nadie! Al final.eran las polémicas y disputas más aceradas. siguiendo siempre el mismo patrón. discos y sinfonías.. en aquella época. de antologías. o un bocadillo que compraba en el bar de abajo. no sabe realmente lo que es: un día tras otro. decenas. tampoco tenía otras ilusiones fuera del trabajo. y en ocasiones. de canciones. por lo que no podía saber cómo había acabado. Para entonces. lo único que verdaderamente despertaba mi curiosidad y mi interés .. cuando ella me dejó. difícilmente podría concebirse que tres de los territorios de Euzkadi fueran autónomos. La mayoría se sentía el ombligo del mundo y consideraba su obra un importante e indispensable monumento de la historia de la humanidad. bertsolaris. de funerales y aniversarios. pero al pasar ante el ertzaina de la garita de la entrada no se atrevió a preguntar. Después me sumergía en el sofá casi hasta hundirme y no me levantaba de allí hasta vaciar la botella.o mejor dicho.. por su parte. un Lehendakari. Llevaba mucho tiempo como redactor de cultura de Euskaldunon Egunkaria. ¡Y ertzainas! Hubiera deseado una confirmación más categórica.. dedujo que la guerra la habían ganado sus compañeros y supuso que las fuerzas republicanas habían sabido finalmente hacer frente al ataque fascista. no eran sino pobres desgraciados o. actores. no era sino un viejo solitario de 40 años. teniendo en cuenta lo visto durante la hora que llevaba allí. *** Por la época en que resucitó Lauaxeta yo acababa de separarme de mi mujer y estaba sumido en el abatimiento. como diría Iñigo Aranbarri. alquilé un pequeño piso en Andoain. la idea de dejar el trabajo me rondaba ya la cabeza. En caso contrario. en la misma calle en la que nació Martin Ugalde. sin llegar a acabarlo. e imitando al resto de visitantes. acompañado de una botella de vino. payasos y marionetas. mi morbo. si he de ser sincero. miles de libros y revistas. los más humildes. nombramientos y homenajes. pero la mayoría acababa también por repetirse cíclicamente. por lo que llegaban a resultar previsibles y aburridas. Solía comer un trozo de pizza. escritor y Presidente de Honor de Euskaldunon Egunkaria: Kaleberri. con los que tenía que tratar diariamente me tenían asqueado. instalaciones y performances. Quien no ha pasado por ello. pero me fui bastante joven a vivir a Tolosa al casarme con Sorkunde. de actores. hasta las mismísimas narices. Los artistas. estaba "crepuscular".tienen su sede oficial en Vitoria". sin embargo. ambiciosos hipócritas dignos de compasión. En la Casa de Juntas no encontró ningún panel sobre la guerra que se desencadenó en julio de 1936.quien preside el Gobierno Vasco que actúa en las competencias que le asigna el Estatuto de Autonomía de Gernika. razón por la que continuaba atado a aquel cotidiano y trivial quehacer. cientos. tenía "el corazón acribillado de nubes". un año tras año. Sin Sorkunde. Y todo eso. esculturas. escritores. cerca del trabajo. Ambas instituciones -Parlamento y Gobierno vasco. como diría Lauaxeta. de aurreskularis. Además. pero. bailarines y coreógrafos. 82 . directores de cine y teatro. así me hacía verlos la rutina de tantos años. exactamente desde que se creó el periódico. bailarines etc. salió de la Casa de Juntas sin saludarle. al volver a casa del trabajo lo primero que hacía todos los días era encender el televisor dispuesto a tragarme el más insulso de los concursos o el más aburrido de los partidos de fútbol. músicos. de pinturas. más que comer lo mordisqueaba. el más ignoto de los municipios del valle del Urola.

*** Eran las once y media en el reloj de la iglesia de Santa María. Su mirada se detuvo en primer lugar en la cubierta de una ellas: la fotografía en colores de una rubia con el pecho desnudo ocupaba por completo la llamativa y turbadora portada. por favor. se decidió finalmente a entrar en el local. Aun así. -Señorita. por lo demás. en letra más pequeña. Lo que más lo intimidaba era caminar por entre aquellos edificios con aspecto de colmenas. Euzkadi. Mi caso no era el de un bebedor empedernido como el de la copla. los días de fiesta me gustaba ir al monte. a él.. un amplio reportaje de cinco páginas que comenzaba en la 23 y acababa en la 27. Euskaldunon Egunkaria dedicaba a Lauaxeta. -Son ciento veinticinco pesetas -dijo la muchacha. pero sin dinero iba a pasar más de un apuro. veinticinco duros!". © Traducción: Bego Montorio 83 . Estaban a 25 de junio de 1997. dominadas la agitación. "El poeta y periodista vizcaíno fue fusilado en Gasteiz. Ahora ya lo sabía. el nerviosismo y la inquietud. consideró que estaba en condiciones de hablar. pasó a la lectura de los titulares de prensa." © Zabala. la curiosidad lo hizo detenerse frente a una librería con el escaparate repleto de periódicos y revistas. Agur.. Lauaxeta tenía que hacer un gran esfuerzo para aceptar que se encontraba en Gernika. "Gracias. Lasarte retrataba a un despreocupado cuarentón incapaz de sentar cabeza. afición que. se apuró Lauaxeta. Un hombre dado a la bebida. las diferencias eran escasas.Sin duda ninguna. pero. Saltaba de uno a otro de forma atolondrada. gracias. déme un ejemplar de Euskaldunon Egunkaria. Mientras recorría las calles de la villa. pues el nerviosismo no le permitía ni siquiera acabar las frases de los titulares principales. tras su detención en Gernika". "¡Qué barbaridad. aunque no dijo nada. según el autor. explicaba el titular junto a la imagen. Al poco tiempo. podía leerse un poco más abajo. mi situación podía verse reflejada en aquellos bertsos de Manuel Lasarte: "A un casero solterón y bebedor a petición de su vecino". En medio de aquel revoltijo se fijó de repente en un periódico algo más delgado que los demás y con gran sorpresa comprobó que toda la primera plana ¡estaba escrita en euskara! Y. 2000. Susa. ¡caramba! ¡Era su fotografía la que aparecía en el extremo superior derecho de la página! "Hoy se cumplen 60 años del fusilamiento de Estepan Urkiaga 'Lauaxeta'". pero también la velocidad de los coches le dio algún que otro susto. Hacía 60 años que lo fusilaron. Metió las manos en los bolsillos y se dio cuenta de que en el derecho tenía algunas monedas y un montón de billetes. le venía de joven. ¿De dónde iba a sacar aquella fortuna? Hasta entonces ni siquiera había reparado en tal nimiedad. Con la concisión que exigen los bertsos improvisados. era la única actividad sensata a la que me dedicaba por aquel entonces. al tiempo que le tendía un ejemplar del diario. Juan Luis. Dios mío.pidió con voz tímida a la vendedora. es decir. De hecho. Cuando consiguió calmar un poco la agitación interior que le produjo la intensa visión. Pasó fuera un largo rato y cuando.

pero le está gustando mucho. no se acuerda del nombre y de la cara del preso que estaba en aquella celda. No entiende cómo puede estar en manos de su torturador. Esta novela es especial.Bibliografia ZALDUA. y todavía no lo sabe. Empapado en sudor frío. y está leyendo un libro. mañana o pasado. como conocía al autor. 2000. para poder leer unas páginas en momentos de descanso como éste. porque le encanta hablar de libros (y también de películas). M. Sus compañeros se ríen de él cuando ven que saca el libro del cajón de la mesa. ya que desde que se lo pasó no han estado juntos. Se pondrá muy contento cuando se encuentre con el policía. Pedro. 2005. Traducción del autor.J. hace una semana. (ed. pues no le conocían tal afición. o lo odiaba. No tiene ganas de que acabe. sin duda.J. Que no quería que el libro se acabara. Es la primera vez que le sucede algo así. El policía lleva la cara cubierta con un pasamontañas. lee bastante más que 76635-Q.C. la misma ilustración. Tiene un trabajo más tranquilo (es funcionario de prisiones). el mismo autor. sin embargo. Que casi no hizo caso a lo que ocurría a su alrededor. No parece haberse dado cuenta de que el preso se ha despertado. porque lo primero que escuchará de sus labios será lo mucho que le está gustando la novela. el novio del policía. A. El preso de aquella celda. No tiene mucho tiempo para leerla. Ya no se inyecta heroína y ha dejado de cometer pequeños robos para procurársela. Erein. gezurrak. en una de las celdas que dejaron patas arriba. Alza la vista y se atreve a mirar hacia donde está el policía que le ha torturado apenas hace una hora. Recuerda que la leyó con la misma pasión que cree percibir en el policía. Lo cierto es que lo del libro no le importó tanto. El presunto terrorista también ha leído esa novela no hace mucho. A. se acuerda muy bien. no sabía si iba a acertar o no con el libro. y muchas horas en las que apenas tiene nada que hacer. Publicado originalmente en euskara como: «Bibliografia». a media jornada. y ni siquiera se ha movido. también odia a Pedro. A 76635-Q le da lo mismo. Aquella novia que aparecía sonriente en las fotografías de Pedro no aceptaría ahora dicho título: como mucho. In Olaziregi. de nuevo. atado de pies y manos. y del mar. Iban «Bibliografía». decidió llevársela. La consiguió en un registro que hicieron en el Cuarto Módulo. Lengua de Trapo. y le da rabia haberlas perdido. y también de otros muchos que ha sufrido anteriormente. Nuevos cuentos vascos. ya no está segura: ha pasado mucho tiempo. in Gezurrak. en casa de sus padres. Sara Fuentes odia aquellos meses en los que compartió piso con Pedro.). Además. ni de si le encontraron algo o no. Sólo que vio aquella novela en el estante y que. Sara ha olvidado por completo aquel libro que se dejó cuando huyó de Pedro. No se arrepiente: es. De hecho. eran unas fotos muy bonitas. pero entre sus páginas guardaba unas fotos de su novia. Ahora vive. el mismo título. la mejor obra de ese autor.J. Madrid. Lo había robado en la Biblioteca Municipal y de eso 84 . El presunto terrorista se ha quedado helado al reconocer el libro que el policía tiene entre sus manos: la misma cubierta color gris perla. El presunto terrorista detenido antes de ayer está en medio de la habitación. ya que nunca logró terminarlo.. Al policía 76635-Q le dejó la novela su novio. admitiría ser la ex novia de Pedro. Le gustaría que la afición prendiera en 76635-Q. de aquel registro. Pintxos. gezurrak. sentado en una silla incómoda. de ellos dos en Benidorm y en Alicante. lo mismo que otras muchas cosas que abandonó en aquella casa. en aquel registro le destrozaron su televisor portátil. Decidió dejarla en el trabajo. pero hasta ahora no ha tenido mucha suerte. y trabaja en una floristería.C.

Aquella novela que tanto le gustó. porque había podido hojear el comienzo. Está pensando en estas cosas. Cuando el libro llegó a la biblioteca. los de Michael Crichton y Vázquez Figueroa que había robado en el Corte Inglés. pero Sara arrancó ésta antes de llevarlo a vender. pero no tuvo suerte. sin embargo. Alicia decidió que lo leería. también en la primera. hicieron explotar una bomba contra un Patrol de la Guardia Civil que venía detrás de ella. Y porque iba a tener que pasar una mañana entera junto al escaparate de aquella cafetería. sin embargo. cuando el policía 76635-Q cierra el libro y. Sara intentó vender el libro durante un par de domingos en el mercadillo de la plaza nueva. Le quitaron de las manos. Un remedio contra el aburrimiento. Alicia Fernández de Larrea lo fichó y le estampó el sello en las páginas 111. sentado en una silla incómoda. 211 y 311. desganado. recuerda que decidió comprarla porque el apellido del autor y el suyo eran el mismo. La participación en aquel atentado es uno de los delitos que quieren hacer confesar al presunto terrorista que. Esbozando algo semejante a una sonrisa. hace el gesto de levantarse. Los guardias civiles salieron bien parados de aquella.precisamente acaba de darse cuenta el policía 76635-Q al ver el sello de la Biblioteca en la esquina inferior derecha de la página 111 (luego comprobará que el mismo sello vuelve a aparecer en las páginas 211 y 311). atado de pies y manos. Pero no tuvo tiempo de llevar a término aquella decisión. ha olvidado todas las preguntas que le hacen sin cesar. Al fichar el libro. y sólo se acuerda del libro que lee el policía. está empapado en un sudor frío. y le había gustado. Una tarde en que volvía en coche a su casa. © Pintxos: Lengua de Trapo 85 . pero Alicia quedó gravemente herida y murió en el hospital cinco horas más tarde. El presunto terrorista.

porque ni siquiera les llega la luz eléctrica. El requesón. nuestro guía. más que a un postre.. en Imi Oughlad. Además de no haber baño. y las nueces.. Pero ahora me puede la ansiedad. o como si me hubiera puesto las zapatillas en el pie contrario. 86 . en lugar de tejado. por la gran cantidad de nogales que rodean las aldeas. Patxi Quien viaje a África a pasar allí una semana.. Hasta hace un rato me he entretenido leyendo el libro Un puñado de estrellas de Rafik Schami. con el blanco del borde de las ventanas como único toque de color. De alguna forma el tiempo se me ha hecho más corto y no me he sentido tan solo. por la nieve de las cumbres del Alto Atlas. estrechos y oscuros. lleno de nostalgia. Alí y la mula ya van monte arriba. sin otro quehacer que irlos siguiendo con la mirada en este triste atardecer. son del mismo color café con leche que la tierra. Y en parte tiene razón: las casas. Pero todo depende de los ojos con que se mire. la miel.. quien vaya para quedarse un mes. Sin embargo. (22:20) Me siento igual que un reloj de sol en un día nublado. Y la verdad. Hassán. Y precisamente para ahuyentar la soledad y para que el tiempo se me pase más rápido. he empezado a emborronar este diario con textos y dibujos. escribirá un artículo. están pegadas unas a otras y unidas por senderos embarrados.. Por eso y. a primera vista estos puebluchos dan la impresión de haber sido bombardeados. Adiós. pero quien se quede un año no escribirá nada. en todo caso me recordarían a un primer plato: las lentejas. si las ventanas fueran el hueco de los ojos. o como un árabe desprovisto de su tetera.. eso no es lo peor. Hassán. escribirá un libro. Hace cinco horas que se han marchado mis padres. Yo sigo en mis trece: a mí me parecen pueblos bombardeados o. porque en estas aldeas de la montaña de Marruecos no existen los váteres. ¡maldita sea!. y yo he tenido que quedarme solo en esta aldea. estoy nervioso y se me ha hecho un nudo en el estómago. para olvidar que me estoy meando.Atlas sentimental ZUBIZARRETA. Mi madre decía que este paisaje le recordaba a un postre: requesón con miel y nueces. por el color de esta tierra abrupta. tienen una terraza. un montón de cráneos apilados. unas cuatro que ha oscurecido y he cenado. no hacía una descripción tan dramática: "Parecen cáscaras de nuez pisoteadas por un burro". 25 de marzo (17:15) Al fin se han ido: mis padres.

el funeral. Su inquietud aumentaba a medida que se acercaba a Tafalla. Aquella mujer se acercó a la ventana y permaneció allí durante un rato con los ojos llenos de lágrimas. Insistió varias veces hasta que le abrieron. al que le resulta imposible llegar a la meta -concluyó el psicólogo-. El examen lo puedes hacer otro día. En la autopista. ahora poco me importa que no haya avenidas. qué sorpresa. pero ahora tienes que procurar dejar de lado la carrera.. Tras la puerta fue a aparecer la que creía muerta: ni más ni menos que su madre. Y. y que podíamos desahogarnos donde nos viniera en gana. hija! ¿Qué haces aquí? ¿Hoy también de fiesta? -le dijo mientras la abrazaba. Respiró hondo frente a la puerta y llamó al timbre. Como pudo. la sorpresa. ya en la casa. la muerte implacable. subió las escaleras tensa y asustada. (22:55) Son muchos los motivos que nos pueden llevar a hacer un viaje. Pero a ella le fallaron las fuerzas y se desplomó inconsciente. pero yo. para olvidarme de ello. tengo que seguir escribiendo y dibujando. porque yo no quiero estar solo en esta casa. ahora eso es lo de menos. -Mira. la profesora quedó muy afectada. -¡Jesús. tuvo que ser su madre la que llamó a urgencias. intentando asimilar la noticia que le habían insinuado: su madre siempre había estado delicada del corazón... Ahora te conviene relajarte: tranquilízate y olvídate de los alumnos por una temporada? 87 . Salió de Iruña pisando fuerte el acelerador. Eso es lo único que me importa ahora. pero en estos momentos maldigo una y mil veces las razones que nos trajeron hasta aquí. cines o cafeterías: ahora necesito un váter y lo necesito ya... yo debería estar en Iruña con Unai. sobre todo cuando supo que todo había sido obra de un alumno suyo que llamó al instituto con el fin de boicotear el examen. intentó reponerse e hizo una llamada. con este esguince en el tobillo. verás. pero de ahí a morirse de un día para otro. Uxue y los demás. ¡Maldita la gracia! Lo único que sé es que tengo la vejiga a punto de reventar y que. ya nos ocupamos nosotros de tus clases.. -Te sientes como un asno en una carrera de caballos. Para buscar los motivos de este viaje tengo que dar un salto atrás en el tiempo. Aunque en principio no fue nada grave. no puedo salir en medio de la oscuridad y no sé qué hacer. cuando a una profesora que se dirigía a fotocopiar su examen de Historia se le acercó la secretaria del centro y le dijo que pasara urgentemente por el despacho del director.. Todo empezó en un instituto.Pero ahora no me importa que no haya calles o electricidad. el director le dijo: -Vete tranquila.. sus únicos pensamientos eran su madre. Hassán decía que la montaña es el baño público más grande. pero como en casa de su madre no cogían el teléfono. un salto de cinco meses. te han llamado por teléfono y. tu madre. -empezó a decirle con el ceño fruncido-. Es normal. el psicólogo le dio la baja y le recetó unas pastillas (Tranxilium) capaces de calmar a un elefante. paradojas de la vida. Aunque en principio no fue nada grave. Por fin.

y que yo me he tenido que quedar aquí más solo que la una. exactamente igual que yo ahora. ella hablaba mucho del instituto. Bueno. Además. aprovechando las vacaciones de Semana Santa. Un día. que si preparar el material de montaña. lo sé porque aquella profesora es mi madre. les contaré que. durante algunos días «hemos recorrido a pie los más bellos parajes de la Tierra». detrás de los corredores. ama estuvo totalmente deprimida e incapaz de salir de su bache. Era de Natura. Hassán y Alí.. aunque contábamos los mejores chistes que sabíamos para hacerle reír. que si leer las guías. Y yo ahora me siento como uno de ellos. Y aunque me ha costado lo mío. mi madre no necesitará más tranquilizantes (a este paso. me he torcido el tobillo justo al cruzar un riachuelo que apenas se veía. mi padre subió del buzón la hoja de propaganda de una agencia de viajes. ni tampoco porque esté en su clase. el 21 de marzo cogimos el autobús IruñaMadrid. llegamos a estas tierras del Alto Atlas en taxi y en camioneta.. Conoce a pie los parajes más bellos de la Tierra. así como también sé que esta tarde ella ha salido hacia el Toubkal junto con mi padre. y ofrecía: «MARRUECOS-ALTO ATLAS. el de la agencia. tras una caída. ¡Maldita sea! Dedicamos un montón de tiempo a los preparativos para el viaje: que si conseguir mapas. Además. mis padres estaban dispuestos a suspender la ascensión. Pero yo no lo podía permitir. Ya lo sé: les diré que. Mi padre me pedía que no sacara el tema delante de ella y. les dice a sus compañeros: -No os preocupéis. que si hablar con Koldo. a la vuelta.. no sé por qué. no había manera.) En las películas. (23:30) En las carreras ciclistas. que si sacar el pasaporte? Por fin. Aita estaba tan entusiasmado. al final los he convencido y han decidido seguir adelante. después de torcerme el tobillo. pase. cuando nos faltaba tan poco para subir al Toubkal (4. cuando menos lo esperaba. el coche escoba va recogiendo a los que se han retirado. no es porque sea el alumno que hizo la llamada. y yo también me animé tanto con el viaje. llevan herido al hospital? No hay derecho. Esta mañana. Pero no. que al final conseguimos convencerla y decidimos venirnos a Marruecos. ¡mierda y mierda! He apoyado el pie en una piedra suelta (7 cm). para disimular lo del tobillo. pero tengo la corazonada de que después de subir al Toubkal. de Barañain. pero a partir de aquello se convirtió en un tema tabú. de allí volamos a Marrakesh haciendo una escala de siete horas en Casablanca. tenía que ser ahora? Lo peor de todo es que cuando vuelva a clase no podré enseñarles a mis amigos las fotos de la cumbre. y el tobillo me ha hecho ¡crac! Si el maldito accidente hubiese sido a la vuelta del Toubkal.. que si tomar la vacuna antitetánica. tendrás ocasión de ascender al Toubkal (4. mejor. si el tiempo acompaña. a la subida. o como uno que. poneos a salvo. Después del día de la llamada. Yo estaré bien y. si de verdad queréis hacer algo por mí. Lo que sea con tal de que no se enteren de que soy un torpe de solemnidad. voy a ser yo el que los necesite cuando lleguemos a Iruña. aunque nosotros nos esforzábamos en hablar de otras cosas. Antes. tendré que inventarme algo. Ni el Tranxilium ni nosotros conseguíamos nada. 88 . Ya se me ocurrirá algo.Si yo conozco toda esta historia. ¡mierda!. y ahora. me caí por un precipicio o. nos pilló una tormenta terrible y. como un ciclista que se ha retirado.167 m)». que me enterró un alud.167 m). cuando el héroe cae en manos del enemigo.

. Pero al meter al pajarillo en su jaula. Irun. porque vuelvo a estar nervioso y sin sosiego. la soledad ha caído sobre mí y me pesa una tonelada (para hacerme sentir forastero durante cinco días. Como si no tuviera ya suficiente? ¡Maldita sea! ¡No puedo más! Tengo que hacer algo: saldré del saco.. a mí se me escapaba alguna que otra lágrima mientras hablaba. torturarlo y machacarlo) después de que sus compañeros lo han dejado solo. Patxi. castigarme con un aburrimiento mortal y acabar conmigo). Ha sido un alivio increíble. © Traducción: Patxi Zubizarreta 89 . Luego. Aunque el corazón me duele más que el tobillo. como si me apretara un nudo en el estómago.Yo. © Zubizarreta. haciéndome el héroe. y si de verdad queréis hacerme feliz. se me han escapado unas gotitas y eso quiere decir que no estoy en mi mejor momento. lo siento en mi vejiga. para ser sincero. en cuanto se han ido. lo que se dice dolor. de la misma forma que el enemigo cae sobre el héroe (para detenerlo. Si después de mear se me mojan los calzoncillos. Yo estaré bien. Atlas sentimentala. les he dicho algo parecido a mis padres: -No os preocupéis. mis palabras no han sonado tan firmes y seguras como las de los héroes. -¡Bon courage! -se ha despedido Alí. apagaré la vela y maniobraré para mear por el ventanuco. tenéis que llegar al Toubkal. Igual que esta vela derrama su cera. eso indica que en mi interior se cuece algo -por exámenes o por alguna otra historia-. -se ha despedido Hassán. Alberdania. dolor. que está a punto de reventar. -Procuraremos volver cuanto antes -se ha despedido aita. -Al menos tendrás una enfermera que te cuide. -Para cuando volvamos te queremos ver curado -se ha despedido ama. Pero. Y en esta ocasión también se cumple. En el peor de los casos pensarán que está lloviendo. 2001. (1:15) Hace más de una hora que he regado el patio.

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