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Tradición y cambio en las sociedades formativas

de Bagua, Amazonas, Perú


Ruth Shady Salís

RESUMEN
Excavaciones y reconocimientos arqueológicos en la cuenca baja del
Utcubamba y en el área del Marañón , entre Yamón y San Ignacio en la fron-
tera norte del Perú, han permitido definir una secuencia del poblamiento hu-
mano durante el período formativo, entre los 1300 y 200 a. de C. La fase
más temprana, morerilla, representa a la tradición alfarera más antigua que se
distribuyó en las zonas " Yungas", tanto al occidente como al oriente de la
cordillera occidental del norte peruano. Coetánea o inmediatamente después
se introdujo una nueva tradición , Bagua, caracterizada por un estilo alfarero
totalmente diferente. Esta tuvo una larga permanencia , atestiguada por los
cambios que muestran las fases Bagua II y La Peca, a las cuales se ha ubicado
cronológicamente por medio de la datación cruzada, que ha permitido la pre-
sencia de piezas foráneas de otros estilos ya reconocidos. La tradición Bagua
comparte rasgos con piezas halladas en Alausí, Cañar y Macas, de estilos aún
no bien conocidos de Ecuador, vinculados a la tradición de Cerro Narrío.
Una nueva tradición , El Salado, se introdujo entre los años 400 y 200 a.
de C. Ella representa la aparición simultánea de rasgos intrusivos comunes a
la tradición Saladoide del Orinoco , con la presencia de algunos rasgos tam-

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Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

bién intrusivos relacionados a complejos coetáneos con la fase Janabarriu de


Chavín de Huantar. Es probable que en esta época fuera intenso el contacto
de las sociedades andinas con las poblaciones del oriente y norte de Suramé-
rica a través de las vías fluviales del Amazonas-Orinoco y que fueran los gru-
pos asentados en las tierras bajas tropicales los que hicieran de intermediarios
entre las civilizaciones andinas y mesoamericanas.

Bagua y el área vecina del Marañón pertenecen a la zona que ha venido


siendo denominada Selva Andina (Varese 1983: 119-120), también conocida
como selva alta o montaña.
La selva andina en el Perú comprende a los relieves andinos de las ver-
tientes orientales cuyos ríos fluyen a la hoya amazónica. No presenta una to-
tal homogeneidad ; como parte del sistema cordillerano, la altitud orográfica
interviene en la configuración ecológica, así como la proximidad del Ecuador
y el grado de intensidad de la intervención humana a través del tiempo. Posee
como recursos naturales sus bosques poblados de animales de caza: venados,
osos ; los ríos que albergan abundante pescado, cangrejos; y las tierras de las
laderas andinas, arrancadas al bosque mediante la técnica de roza.
En gran parte del territorio peruano esta zona mantuvo su cubierta
vegetal hasta mediados del siglo pasado , en que se inició una intensiva defo-
restación y con ello el deterioro del ecosistema.
El recurso más relevante de la zona lo proporciona su ubicación estraté-
gica, que le facilita las conexiones con las tierras bajas y el territorio andino .
Sus poblaciones, y en particular las del norte peruano en el sector de Bagua-
Jaén, donde se aproximan más las hoyas del Pacífico y el Amazonas y donde
la cadena de los Andes presenta una depresión o pasaje, tuvieron acceso a la
producción de los valles serranos y costeños y a la proveniente de las tierras
bajas tropicales: Esta ubicación intermedia proporcionó condiciones favora-
bles para el contacto , que fueron aprovechadas por los grupos allí asentados
para comerciar, poniendo los productos de tierras bajas al alcance de las po-
blaciones andinas y viceversa, con lo cual también fue posible su acceso a los
avances tecnológicos, tanto de las culturas andinas cuanto de las culturas tro-
picales. Proceso que explica el desarrollo notable que alcanzaron sociedades
como las de Bagua, Kotosh y Chavín de Huantar en el primer milenio antes
de Cristo.
Para los Andes Meridionales del Perú se ha descrito el contacto que to-
davía se daba en el siglo pasado entre pueblos de la Amazonía y de los Andes.
Su mención aquí puede servir como exponente del proceso de intercambio
que se produjo entre los habitantes de la selva andina y de la selva tropical, el
cual puede haber ocurrido también en otras partes de Suramérica. El contac-
to tenía lugar en cinco de los principales valles ribereños: Urubamba, Kosñi-
pata, Marcapata, San Gabán y Tambopata. Los grupos selváticos Machiguen-
gas y Piros penetraban hasta el lugar de "encuentro" en la selva andina , adon-
de llegaban también los pobladores andinos para realizar las transacciones co-

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merciales. Los andinos adquirían coca, monos, plumas de pájaros, grasas, ani-
males, miel y cera de abejas, manteca de manatí, aceite de tortuga, condi-
mentos, cacao, vainilla silvestre, plantas medicinales, diversas clases de made-
ras, tintes vegetales, pieles de animales, ropa de algodón, hamacas, etc. Los
selvícolas, a su vez, adquirían hachas de piedra o metal para la tala del bos-
que, cuchillos, agujas y sal, además de ropa y cuentas o chaquiras (Gade
1972 : 211-212).

EL POBLAMIENTO PREHISPANICO DE LA SELVA ANDINA DEL PERU


Poco se conoce del proceso cultural de la selva andina, a la cual algunos
investigadores han considerado marginal al desarrollo de las civilizaciones an-
dinas. Sin embargo, los vestigios arqueológicos que vienen siendo develados
dan testimonio de que en este territorio se produjo otra importante experien-
cia humana de adaptación cultural, que hizo posible el crecimiento de pobla-
dos extensos y de una compleja organización sociopolítica. Estas sociedades
tuvieron participación activa en el desarrollo civilizatorio andino.
Las relaciones culturales entre los pobladores de selva andina y de la
Amazonía eran todavía esporádicas hacia los 1200 a. de C. , pero se hicieron
más frecuentes entre los 400 y 200 a. de C., época en que los habitantes de
las tierras tropicales habrían conseguido desarrollar sus propias fuerzas pro-
ductivas, posiblemente bajo el estímulo del intercambio inicial , y disponían
de excedentes para dedicarse al intercambio.
Con la intervención hispana , que produjo un cambio en las relaciones de
producción de las sociedades andinas y la persecución o huida de los habitan-
tes de la selva tropical a lugares de refugio, se trastocó el sistema económico
y se modificaron, cuando no desaparecieron , las redes del intercambio comer-
cial entre andinos y selváticos. Con este cambio, muchas de las ciudades que
habían florecido en los lugares de encuentro en la selva andina fueron aban-
donadas y sus edificaciones ganadas por el avance de la cubierta vegetal que
caracteriza a esta zona .
BAGUA-JAEN: ESPECIALIZACION PRODUCTIVA Y EJE DE ART/CU-
LACION ENTRE LOS VALLES ANDINOS Y LOS DE SELVA TROPICAL
El territorio de Bagua-Jaén, comprendido entre la desembocadura del
Chamaya y los pongos de Marañón, es puerta de ingreso a los Andes. Consti-
tuye un espacio fuertemente articulado, eje de una red amplia de circulación ,
que conecta a un conjunto de zonas de especialización productiva para el
norte del Perú , el sur del Ecuador y la Amazonia .
Las distintas zonas naturales con diversidad de recursos, conectadas por
los ríos del territorio de Bagµa-Jaén, están aproximadas además en distancias
más cortas que en otras partes de los Andes. Los 16 km. de ancho que pre-
senta la cordillera, su baja altura que no pasa de 4200 m.s.n.m., con un abra,

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Artículos, Notas y Documentos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

como el paso de Porculla a la selva andina , ubicada a sólo 2100 m.s.n.m. , y


el acceso a la amplia red hidrográfica del Amazonas han favorecido la comu-
nicación e intercambio cultural entre las poblaciones de costa, sierra y tierras
bajas tropicales. Es a lo largo de los Andes, como ya se dijo , uno de los secto-
res donde la Amazon ía se aproxima más al Océano Pacífico.
La amplia y extensa vinculación que generaban las poblaciones de esta
zona para proveerse de diversos recursos ha quedado anotada en las siguien-
tes observaciones realizadas en el siglo XVI :

"Proveese esta dicha ciudad (Santiago) de las cosas de Castilla por la


ciudad de Jaén, que entran en canoas hasta la dicha ciudad , y de gana-
dos de la ciudad de Chachapoyas y Moyobamba, y vienen por tierra; y
de la de Cuenca y Laxa á las dichas minas entran muy de ordinario in-
dios naturales de la ciudad de Cuenca y Laxa con sus rescates á buscar
sus Tributos" ... "Tratanse los naturales con canoas con las cuales an-
dan por los ríos que en los términos desta Cibdad hay, que son muchos
conform e á las poblazones, y con ellas llegan hasta la misma Cibdad ...
andan vestidos de algodón que se da mucho en la dicha tierra . .. Los
ríos tienen mucha cantidad de pescados é muy grandes; hasta bufeos su-
ben hasta la misma ciudad desde la mar. Hay mucha cantidad de comi-
das maíz y raices y muchos é diversos genéros de frutales buenos é mu-
cha caza por el monte , por-ser raro, así puercos, venados, antas e otras
muchas cazas, que con facilidad las matan los dichos indios con unas ti-
raderas é lazos. Hay muchas aves, muy hermosas, de pauxies y piures y
perdices grandes, e otras muchas aves, que las domestican los indios en
sus casas. Hay mineros de sal en piedra é ojos de agua salada en mucha
cantidad . Es la contratación que/los solían tener con indios del río aba-
jo .. . Recibían mucho daño , antes que los españoles poblasen y les fa-
voreciesen , de todos los indios comarcanos, por ser gente muy domésti-
ca y la tierra por andarse por agua en canoas que en muchas dellas caben
á cuarenta é cincuenta indios bogando; . .. tienen conoscido cada par-
cialidad lo que le pertenece de aderezar los caminos y sustenta/los y los
tambos reales, en los cuales venden lo nescesario á los caminantes por
los precios que en sus aranceles tienen". (Relación de la Gobernación
de Yahuarzongo y Pacamurus l ~82 : 36-38; el subrayado es nuestro).

Se infiere de estas citas históricas del siglo XVI la existencia en el terri-


torio de Bagua-Jaén de sociedades organizadas con normas, que producían
y usufructuaban diversidad de recursos , con los cuales mantenían un intenso
comercio por vía fluvial con grupos del sur de Ecuador, de la sierra septen-
trional del Perú y de las tierras bajas tropicales. Para ello contaban con una
población diversificada en distintas ocupaciones, agricultores, ''curicamayos"
(dedicados al oro), comerciantes, mineros de sal, bogueros, etc. La sal, que es
abundante en este territorio, junto con objetos de piedra, serían los principa-
les productos de comercialización con pueblos amazónicos o ''indios del río
abajo'' y el oro, con pueblos andinos.

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_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

Destaca en la mención la importancia del transporte por agua y la capa-


cidad que tenían las embarcaciones para transportar entre cuarenta y cin-
cuenta indios. Debido a la intensidad de este tráfico comercial , el Marañón
era conocido en el siglo XVI con el nombre de "Río de las balsas'' (Palomino
1549: XLVI).
La complejidad sociopolítica y económica de estos pueblos en el siglo
XVI se hace evidente cuando se refieren los españoles a que estaban organiza-
dos en parcialidades y cada una tenía obligaciones con el conjunto, como el
mantener los caminos y servir en los tambos. Igualmente, cuando indican que
se vendía de acuerdo a aranceles, los cuales eran conocidos y aceptados.
Estos datos nos ponen frente a un cuadro de organización polftica mu-
cho más complejo que el correspondiente a simples grupos tribales o behe-
trías, que han ofrecido algunos investigadores. Estamos ante una zona que
fue intensamente poblada, interconectada por ríos , con sociedades pautadas
por un sistema supralocal que incorporaba el vasto territorio andino del ex-
tremo norte del Perú y sur del Ecuador, lindante con las tierras bajas de la
Amazonía . Su desarrollo estuvo relacionado con el rol de articulador entre
las culturas andinas y las de tierras bajas tropicales, por Jo menos desde el
período Formativo Tardío.

CARACTERISTICAS ECOLOGICAS
Los pobladores de la cuenca del Utcubamba han efectuado las sigui en-
tes adaptaciones según las condiciones na tura les del relieve andino:
"La zona de Playa", de tierras planas con frecuencia inunda bles en épo-
cas de crecida por los desbordes de los ríos Marañón y Utcubamba , a unos
600 m.s.n.m., clima caliente, vegetación xerofítica, arbustiva y espinosa. Ha
sido adaptada para el cultivo del algodón, yuca, camote y maíz . Era muy rica
en recursos de caza y pesca. El río es navegable desde Llunchicate hasta su
desembocadura en el Marañón .
Subiendo en altitud se observa la siguiente diferenciación: "temple"
hasta los 2000 m.s.n.m ., de clima caliente, con vegetación arbustiva, adapta-
da al cultivo de yuca, camote, café, cacao y cítricos. Le sigue en altura la
"quichua" hasta los 2400 m.s.n.m. , de vegetación natural, boscosa , clima
templado, adaptada al cultivo de maíz, frijol, zapallo y racacha; y continúa la
'¡alca", con espacios abiertos mediante roza para el cultivo de papa, olluco,
oca y yacón. A mayor altura se alternan estepas de gramíneas con montes
bajos.

LOS ASENTAMIENTOS DURANTE EL FORMATIVO

Las evidencias más antiguas localizadas hasta la fecha se encuentran en


la parte baja del valle Utcubamba, donde hemos identificado alfarería de las
tradiciones Morerilla, Bagua y El Salado.

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Artículos, Notas y Documentos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

El sector bajo del valle fue poblado densamente en ambas márgenes a


partir de las fases Bagua II y La Peca (800-400 a. de C.). De esta última y, en
particular, de las fases de la tradición El Salado (400-200 a. de C.) son más
numerosos los asentamientos, no sólo en este valle, sino en los otros valles
de Bagua-Jaén.
Los creadores de la cultura Bagua iniciaron el trabajo de adaptación
buscando los recursos tecnológicos para usar el potencial natural de la zona.
Los asentamientos a partir de la fase Bagua II son extensos y permanen-
tes. Están distribuidos en un patrón disperso a lo largo de los ríos grandes y
quebradas, sobre promontorios naturales o colinas artificiales. En sitios con
componentes de las fases Bagua 11, La Peca y El Salado se conservan eviden-
cias de esta intervención y modificación humana: en las tierras inundadas
construyeron canales de drenaje, montículos elevados, estanques y reservo-
rios como criaderos de peces y moluscos; y en las tierras ubicadas a mayor
altura, canales de irrigación.
Estas obras derivadas del desarrollo de una tecnología agraria suponen la
inversión de fuerza de trabajo organizada y de un cierto nivel de organización
en las relaciones de producción. Los establecimientos, si bien ubicados en
forma dispersa, comparten el mismo valle y recursos hídricos; por otro lado,
el uso de alfarería con un mismo patrón estilístico, pintada con pigmentos de
variados colores, revela también ·la participación de los pobladores en un sis-
tema de organización supracomunitario.
La presencia en Bagua de rasgos pertenecientes a estilos de otras regio-
nes y áreas, así como también el hallazgo de piezas Bagua, La Peca y El Sala-
do en otros lugares de la sierra y costa andinas, están evidenciando actividades
de contacto e interacción con otras sociedades.
Las adaptaciones diferentes logradas en otras partes de los Andes y tie-
rras tropicales coadyuvaron a que se intensificaran las relaciones entre pue-
blos y se produjera el intercambio de experiencias adaptativas diversas, todo
lo cual fue enriqueciendo a través del tiempo el proceso cultural de las socie-
dades a nivel regional, panandino y americano.

BAGUA-JAEN: LUGAR DE ENCUENTRO

Por las condiciones naturales favorables, traducidas en una gran varie-


dad de recursos, y por su ubicación táctica para el comercio entre pueblos de
las hoyas del Pacífico y Amazonas, las tierras de Bagua-Jaén han sido escena-
rio de intensos movimientos de poblaciones humanas diversas, que incursio-
naban para saquear; cuando no disponían de los medios tecnológicos para
quedarse y producir en estas tierras, y, cuando los tenían, para instalarse y
controlar el tráfico, beneficiándose de su calidad de "lugar de encuentro".
Evidencian esta situación los datos históricos que indican la existencia allí de
varias lenguas en el siglo XVI: Patagón, Pal ta, así como las habladas por las
poblaciones de Perico, Chirinos, Copallín, Bagua y Sacata (Relación de la

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Gobernación de Yahuarzongo ... 1582); y la información arqueológica, que


testimonia igualmente diversos contactos y migraciones a través de los restos
materiales (Shady 1973).
La aparente contradicción entre la unidad alcanzada con la imposición
de una organización socio-política jerarquizada, que se infiere de las citas his-
tóricas, y la diversidad de lenguas y tradiciones alfareras debe reflejar aconte-
cimientos distintos:
1. Adaptación exitosa y desarrollo alcanzado por las sociedades de la zona,
que sustentó un sistema supranacional organizado.
2. Ingreso de grupos con culturas y lenguas .diferentes, posiblemente de
modo no pacífico, cuando se hallaba debilitada la organización sociopo-
lítica. Proceso que debió ser frecuentemente repetido por tratarse de un
territorio apetecible de selva andina, adonde era fácil llegar por la vía de
los ríos amazónicos.

TRADICIONES ALFARERAS EN EL FORMATIVO


Y PROCESO CULTURAL
En base a la evidencia alfarera, que muestra en determinados períodos
de la secuencia la presencia de rasgos diferentes, comparables a complejos ce-
rámicos de otras áreas, estamos planteando que durante el formativo se intro-
dujeron en la zona de Bagua-Jaén .tres tradiciones culturales en períodos su-

Tradiciones alfareras del


Formativo en Bagua
\

200 a. de C.
400 a. de C. 1 El Salado 1

1 Bagua J
1200 a. de C.
1300 a. de C. 1 Morerilla 1

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cesivos : Morerilla, Bagua y El Salado, entre los 1300 y 200 a. de C.;que éstas
tuvieron diferente duración en la zona, siendo Bagua la que alcanzó mayor
desarrollo allí y con la cual puede identificarse buena parte del período for-
mativo.
Con este cuadro planteamos que las poblaciones identificadas con las
tres tradiciones ingresaron a esta zona y se asentaron allí. Como se trata de
un lugar de selva andina , de frontera y puerta de comunicación entre la selva
amazónica y los valles interandinos de Ecuador y Perú, sus habitantes tuvie-
ron que afrontar permanentes arremetidas de aquellos que pretendían tomar
posesión de sus recursos y, sobre todo, de las ventajas de su excelente ubica-
ción para la interacción cultural.
Sólo pudieron establecerse por tiempo más o menos prolongado los in-
migrantes que alcanzaron a desarrollar sus fuerzas productivas y a disponer
de una mejor organización social para frenar o repeler las incursiones forá-
neas que "pretendían" este hábitat.
Cuando una nueva tradición se impuso en la zona y sustituyó a la ante-
rior, ella debió corresponder a poblaciones con un nivel organizativo y pro-
ductivo similar o mayor que los grupos nativos y podía, por tanto , insumir o
desplazar a éstos.

LA TRADICION DE MORERILLA

Se identifica con una cerámica que comparte patrones alfareros con la


de pueblos ubicados en las tierras calientes o "Yungas" de las vertientes marí-
timas y orientales de la cordillera del norte peruano.
No estamos seguros si antecedió a la tradición Bagua o estaba asociada
con Bagua I (como piezas de contacto), debido a que ha sido encontrada en
poca cantidad (20 fragmentos) y únicamente en la capa más profup.da de la
huaca Morerilla, en Bagua Grande. Pero se trata de exponentes de la primera
tradición alfarera que se distribuyó entre los pueblos de los valles norteños
del Perú. Llegó al Utcubamba en la época en que cada uno de aquellos gru-
pos procuraba afirmarse sobre su medio . Los de Mor~rilla posiblemente no
tuvieron tiempo para fortalecerse en la nueva zona, pues casi inmediatamente
les llegó la población Bagua con una tradición alfarera distinta, que los insu-
mió o desplazó. ·
El complejo alfarero Morerilla se caracteriza por tener paredes delgadas,
color marrón debido a una reducción incompleta; forma de boles o jarras de
cuello evertido y diseños decorativos a base de la técnica de peinado , tiras
sobrepuestas festoneadas y líneas o bandas bruñidas.
Otros sitios conocidos que representan a esta tradición son Monte Gran-
de (Jequetepeque Medio), parte de la alfarería definida como Huacaloma
Temprano (Cajamarca) y Pandanche A (Pacopampa).
Es interesante anotar que estos lugares se hallan ubicados mayoritaria-
mente en zonas de yunga marítima y fluvial, cerca a fuentes de agua o con

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? O e Fig. 1: Sitios formativos del norte peruano
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Artículos, Notas y Documentos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

áreas inundables, adecuadas para cultivos y con recursos de peces, cangrejos


y conchas en los ríos o de animales de caza en los bosques.

LA TRADICION BAGUA
Los que manufacturaban alfarería Bagua, recién venidos al Utcubamba,
traían una experiencia lograda algunos siglos antes, posiblemente en los valles
interandinos u orientales del sur de Ecuador. Llegaron a ubicarse por las tie-
rras del bajo Utcubamba hacia los 1200 a. de C., donde permanecieron varios
cientos de años forjando un proceso de adaptación exitoso, haciendo habita-
bles las quebradas, los terrenos pantanosos e inundables, organizando su fuer-
za de trabajo para la construcción de sitios elevados o canales y drenando tie-
rras. Practicaron la agricultura, pescaron en los ríos y cazaron en los bosques.
Los que llegaron con cierta experiencia previa se consolidaron en la zona, be-
neficiándose de su condición de lugar de encuentro para la interacción y tran-
sacción comercial.
La alfarería del estilo Bagua está por lo general cocida en atmósfera oxi-
dante , bien controlada. Las formas predominantes incluyen cántaros de cue-
llo alto expandido, evertido y reforzado doblado al exterior ; vasijas abiertas,
platos y tazas de bordes directos y base plana .

o r::,?
~. j i bt
D BLANCO

- BRUÑIDO
W.l!I ROJO
111 PURPURA

Fig. 2: MORERILLA : a, inciso fino ; b, tiras sobrepuestas e inciso; c, inciso y punteado


fino; d·e, inciso fino y bandas bruñidas. RAGUA/: f-i, bordes reforzado y doblado; j, cán-
taro inciso policromado.

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_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

La decoración típica muestra incisiones que separan áreas pintadas, pre-


cocción con pigmentos negro y blanco sobre una superficie ya cubierta con
un tinte rojo. También se observa incisiones trazadas sobre una capa de engo-
be blanco.
En base a los cambios en frecuencia de los tipos de cerámica, a la apari-
ción de nuevas formas y rasgos decorativos y a la correlación de éstos con la
posición que ocupaban en la estratigrafía, hemos segregado las fases Bagua I,
II y La Peca.
La presencia asociada de fragmentos provenientes de otros complejos ha
permitido, además, efectuar una datación cruzada.

D NATURAL
~ROJO
D1u•co
. . . .RO
111 PURPURA Q ' l I Ctn .

Fig. 3: BA GUA I: a-b, inciso policromado; c-d, bordes pintados de rojo; e-f, bordes pinta-
dos con dedos.
BAGUA l

Caracteriz~n a la alfarería de esta fase los siguientes rasgos:


Los cántaros de borde reforzado en el exterior mediante la aplicación de
una banda o ribete de arcilla aplanado con los dedos. Esta forma se presenta
en alfarería llana y en la decorada con bandas verticales pintadas de rojo, con
dedos en la superficie externa del cuerpo y un baño blanco en el cuello.
Entre la alfarería decorada predominan los cántaros de cuello largo y
ancho, borde expandido, y los platos o tazas de borde directo. Están menos
representados los cántaros de cuello alto evertido, los cuencos de lados curva-
dos y los golletes, posiblemente de cántaros de asa estribo, de paredes delga-

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Artículos, Notas y Documentos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

das, con borde evertido corto y labio simple redondo o ligeramente aplana-
do . Es característica la base plana.
La decoración más frecuente es incisa en superficie policromada y la
pintada en bandas verticales sobre superficie llana . Menor representatividad
tienen los ceramios incisos sobre superficie engobada de blanco , los de borde
pintado de rojo, de superficie blanca y los incisos monocromos . Raras piezas
llevan pintura policromada sin incisión. ·
En los tipos Inciso Policromado y Blanco Inciso Fino se trazaron dise-
ños figurativos .
Como piezas exóticas aparecen fragmentos grises con decoración incisa
y hachurada; incisa contrastada , incisa con áreas excisas, y punteada como
llenadora de diseño . ·

D ILANCO
. . . . .o
D NATUIIIAL O--==--cm.
~
1 2

Fig. 4: BAGUA 11: a-c, bordes pintados con dedos; d-e, bordes pintados de rojo;/, inciso
fino y pintado ; g-h , pintado policromo.

RAGUA II
Entre los 800 y 600 a. de C. , cuando se desarrollaba la fase Bagua 11, los
pobladores entraron en vinculación con los de los Andes del Norte y Centro
del Perú, a la vez que continuaban conexiones con sus vecinos de los valles
interandinos orientales del Ecuador. En la alfarería se notan los siguientes
cambios:
Aumentan las formas de cántaros con cuello evertido, los platos y tazas
de borde directo y los cuencos de borde curvado simple, que pueden llevar

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_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

engobe blanco en la superficie interna .


Los golletes son más gruesos, altos y evertidos, abocinados en la boca.
labio simple y redondeado.
Continúan los cántaros de borde reforzado y doblado, pero se reduce la
cantidad de vasijas de cuello alto y borde expandido.
Aparecen los boles de borde expandido.
En la parte tardía de Bagua 11 , los bordes de cuencos inclinados al inte-
rior son engrosados en la boca y el labio está pintado de blanco. Hay numero-
sa presencia de alfarería engobada de rojo en cuellos evertidos con banda pin-
tada de negro en la base del cuello; fragmentos de asa estribo, algunos bordes
con refuerzo externo. La capa de engobe es espesa y el pulido puede ser bri-
llante.
En la decoración se aprecia la presencia notable del tipo Pintado Poli-
cromo y el aumento del Bandas Pintadas de rojo sobre llano. Continúa el
Inciso Policromado, aunque disminuido. Aumentó el Inciso blanco fino, al
que se agregó pigmento negro.
No hay piezas con hachurado, excisión o incisión contrastada. Pero apa-
recen como miscelánea fragmentos grises con incisiones profundas cubiertas
de pintura roja post-cocción, cerámica incisa sobre rojo, pintada sobre ante,
tiras sobrepuestas, botones aplicados, inciso raspado y pintado post-cocción
en áreas. El punteado se presenta como diseño principal en el cuerpo de algu-
nas vasijas o va cubriendo áreas demarcadas por incisiones.

(] ü •
DiuNco
¡¡¡ij!Ji!OOJO
' 2 •
ll:]uc110 C•.

Fig. 5: BA GUA /: a, hachurado; b, inciso y exciso; c-d, golletes. BA GUA IJ: e-f, golletes;
g-i, inciso fino y pintado.

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Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

LA PECA

En el período de los 600 a 400 a . de C., en la fase La Peca , cambió la


dirección de los contactos, que hasta entonces se habían dado con los valles
interandinos del sur ecuatoriano y norte peruano, orientándose más hacia el
área central andina , posiblemente como consecuencia del fortalecimiento y
ligazón que llegaron a concertar los centros ceremoniales incorporados en la
esfera de interacción Chavín . Pero , si bien objetos de La Peca se encuentran
en sitios directamente vinculados con el fenómeno Chavín o en La Peca se
nota la presencia de rasgos externos provenientes de su contacto con el mun-
do Chavín, particularmente con Pacopampa , la cultura permaneció un tanto
marginal a sus influencias y conservó su propia identidad . Es notable también

DeLANCO

D!l oOJO
..... - .;;:- r;... - . 11 ROJO PURPURA

Fig. 6: BAG VA II: a·b, inciso fino y pintado; c, pintado policromo.

la expansión de la ocupación que se aprecia en el Utcubamba. Esta zona de


selva andina debió cobrar mayor importancia en esta época de gran interac-
ción en los Andes centrales , en relación también con la importancia que al-
canzaban centros ceremoniales como Pacopampa y Chavín de Huantar , ubi-
cados en rutas de comunicación entre los Andes y la Amazonía. La fase Sha-
kimu del Ucayali , que evidencia rasgos comunes a complejos de los Andes
centrales, debe tener sus inicios en un período coetáneo con La Peca .
Consideramos a ésta como una fase diferente a la de Bagua II porque,
si bien mantiene tipos tradicionales del estilo , ellos muestran numerosos ras-

470 Revista Andina, año 5


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - S h a d y : Tradición y cambio

gos diferentes, además de la adición de nuevos tipos con formas y diseños de-
corativos innovadores. que son comunes a otr_os estilos del formativo perua-
no.
Un aspecto destacable es la fuerte relación con el estilo Pacopampa-
Pacopampa.
Los tipos tradicionáles del estilo Bagua que continúan son: Inciso Poli-
cromado , Pintado Policromo, Inciso sobre Engobe blanco fino y Bandas pin-
tadas de rojo. En estos tipos se encuentra como rasgos nuevos relevantes : la
forma de platos de lados inclinados ligeramente hacia el interior, las vasijas
abiertas con labios rebajados en la superficie externa . Las botellas con estri-
bos muestran un asa ancha y baja de apariencia ampulosa y gollete con ever-

e . .

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Fig. 7: BA G VA //: a, gris inciso y pintado post-cocción, b-c, miscelánea. LA PECA : d-g,
inciso policromado.
sión y ligero reborde externo. El asa lleva diseños pintados con el estilo de
Bagua Pintado Policromo. Las bases del asa que empalman al cuerpo lle-
van pintada una banda negra asociada a otra más angosta de color blanco .
Hay fragmentos que evidencian vasijas cerradas modeladas.
La alfarería Incisa Policromada y la Pintada Policroma presentan diseños
geométricos, escalonados y figurativos (bocas felínicas con la comisura hacia
abajo), iguales o muy parecidos a los que muestra la cerámica Incisa Cortante
de Pacopampa-Pacopampa.
El tipo Inciso fino sobre engobe blanco , muy disminuido, tiene platos
de lados inclinados al interior, el borde pintado con dos bandas de colores

No. 2, Diciembre 1987 471


Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

sucesivos negro y rojo , antes del área externa pintada de blanco sobre la cual
se traza-1'.Q_n los disefios incisos, pero aquí también se introdujo bandas de pig-
mento negro. La superficie in'terna está engobada de rojo hasta antes de la
base, que fue dejada con el color de la pasta, como en el estilo Bagua.
Las vasijas cerradas de cuello evertido con engobe blanco tienen labio
engrosado, rebajado en el exterior y pintado de rojo. Se dan en la alfarería
llana y en la pintada con bandas. Es muy escasa la representación de los bor-
des reforzados que caracterizaban a la cerámica llana de Bagua ; ahora son
reemplazados mayormente por los bordes evertidos con o sin engobe blanco.
Simultáneamente con estos cambios en la alfarería Tradicional aparecen
fragmentos con rasgos nuevos : alfarería gris incisa, que puede llevar hematita

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l!ii/iiROJO
O NATURAL

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. . . . .o O 1 2 >
........., CIII .

Fig. 8: LA PECA : a-d, pintado policromo ; e-g, negro sobre blanco; h, inciso fino y pinta-
do; i, rojo y blanco.
dentro de las incisiones; tiestos pintados de negro sobre engobe blanco; cerá-
mica engobada con pigmento rojo espeso bien pulida o brufiida. La alfarería
gris cocida en atmósfera reductora muestra una dureza de 2.5, que es rara en
Bagua, donde lo frecuente es 4.0 - 4.5. También se observa alfarería roja de
cocción oxidada incompleta, a diferencia de Bagua.
Entre los grises hay raras piezas modeladas de frutos. Son frecuentes las
tazas y platos de labio rebajado en el exterior.
Se encuentra cuellos de borde reforzado redondo en el exterior en cerá-
mica engobada de rojo.

472 Revista Andina, año 5


_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

Los platos incisos grises o rojos pueden llevar una secuencia de rayas in-
cisas verticales y paralelas ,en la superficie externa rebajada del labio.
Aparecen cuencos de borde engrosado con el labio pintado de blanco y
el cuerpo rojo, y vasijas pintadas toscam~nte .
Algunos sitios muestran fragmentos con elementos punteados de forma
oval o redonda , almendrada, etc., como llenadores de espacio.
Igualmente, rara representatividad tiene la alfarería con incisiones que
terminan eri áreas excisas triangulares, .la incisa cortante con pintura roja
post-cocción en área, la incisa superficial o los rojos incisos (es posible que
estos fragmentos evidencien influencia directa de Pacopampa , a excepción de
los excisos triangulares)(}). Una forma también extraña es un ~orde tubular
expandido, de labio plano o redondu, decorado con el Inciso Policromado.
En este grupo misceláneo se encuentra , además, unos fragmentos pintados de
negro sobre ante o naranja; de negro y rojo sobre crema ; de rojo , blanco o
ante con decoración bruñida en el interior de color rojo-naranja.

l!llmllO.IO
......º
ETI PUTA
D ILANOO
O 1
Wc..

Fig. 9: EL SALADO: a, gollete estribo engobado de rojo; b, inciso fino y pintado, c, pin-
tado de blanco y rojo ; d, inciso esgrafiado; e, vasija abierta cán apéndice.

LA PECA TARDIA

Se puede segregar esta subfase en relación con cambios en la alfarería


contenida en las capas que siguen a la correspondiente a La Peca Temprana.

No. 2, Diciembre 1987 473


Artículos, Notas y Documentos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Continúa el tipo Pintado ·Policromo,pero se dan tiestos con labios reba-


jados pintados de blanco, color que también se aplicó a la superficie interna ;
otros presentan en la superficie interna del borde dos bandas pintadas de ne-
gro y blanco. El tipo Pintado con Bandas muestra dedos bien marcados en el

~ AMARILLO

flllll OOJO
O•UIICO
E5J COLOR Dt LA . .STA

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O 1 2 S

Fig. JO: EL SALADO: a, gris inciso y modelado con pintura post-cocción; b, gris inciso y
pintado post-cocción; c, ungulado ; d-e, modelado; f, inciso cortante.

cuerpo , con el cuello pintado de blanco. Las asas estribos aparecen profusa-
mente decoradas. Los golletes tienen fuerte reborde externo y labio plano .
Uno de ellos, de color gris, lleva decoración punteada en la superficie externa
con pintura roja de hematita·. También se encuentra algunos punteados re-
dondos o almendrados y los rojos incisos, que pueden llevar labio lobulado e
inciso como Pacopampa-Pacopampa.
Aumentan el tipo pintado tosco, los cuencos grandes engrosados, de la-
bio blanco y cuerpo rojo, y los cuencos éle labio rebajado en el exterior, que
puede tener marcado bisel externo. ·
Aparece el inciso sobre engobe blanco con la superficie interna igual-
mente blanca, las vasijas de borde con refuerzo externo decorado con diseños
ungulados y , en pocos casos , además con botones aplicados . Este borde ungu-
lado es muy frl!cuente en los sitios de San Ignacio (Miasta 1979: lams. l l c,
f; 3la-b; 50 a-b , etc.).

474 Revista Andina, año 5


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - S h a d y : Tradición y cambio

Se aprecia algunos fragmentos de platos curvados , de labio rebajado o


de vasijas con decoración de bandas bruñidas alternadas con bandas pintadas
de blanco.
Se ha reducido notoriamente los tipos Inciso Policromado e Inciso fino
sobre blanco . Desaparecen los platos de Borde pintado de rojo.
Como miscelánea hay pocos tiestos de alfarería gris incisa con hachura-
do como llenador de espacio; un tiesto inciso ancho y superficial ; otro con
incisiones cortantes , que tiene los bordes de la incisión pintados de rojo so-
bre la superficie pintada de blanco ; un fragmento gris con bandas bruñidas.

Valles del Sur y


Tradición Bagua
Oriente ecuatoriano

600 - 400 La Peca

800 - 600 Bagua 11

1200 - 800 Bagua 1


a . de C.

TRADICION EL SALADO

Hacia los 400 a. de C. , influencias extrañas provenientes tanto de la es-


fera Chavín cuanto de grupos que se desplazaban por buena parte del norte
de Suramérica a través de los ríos de la red Amazonas-Orinoco, llegan a la
zona de Bagua-Jaén y modifican sustancialmente los patrones alfareros de las
sociedades allí asentadas.
A pesar de que en la fase El Salado temprano se continúa manufacturan-
do alguna alfarería dentro de la Tradición Bagua, ella muestra cambios y
aparece en a·sociación con rasgos muy diferentes, que predominarán y darán
un aspecto totalmente distinto al complejo alfarero de la zona.
La fase El Salado representa a una nueva tradición, de procedencia forá-
nea, que cambia la tradición local. Ella debe testimoniar la llegada de una po-

No. 2, Diciembre 1987 475


Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

blación migran te que se asienta primero con sus patrones culturales, pero sin
despojar en su totalidad a la población nativa, a la cual, sin embargo , se impo-
ne. Pero, paralelamente, El Salado muestra también artefactos de piedra, pla-
tos de piedra finamente pulidos y /o tallados, hachas de hombros caídos,
porra con puntas, raspadores, choppers y desechos de talla , además de alfare-
ría con rasgos comunes a la esfera Chavín (círculos estampados, círculos con
puntos , incisiones con pintura roja post-cocción, etc.).
Esta fase en la zona de Bagua-Jaén podría entenderse en relación con la
condición de ésta como lugar de encuentro en la selva andina , controlado por
migrantes que hacen de puente por donde circularán rasgos entre el mundo
Chavín, la Amazonía-Orinoquia y, a través de ésta, el mundo mesoamericano .
En relación con las fases previas, la cerámica de esta nueva tradición pre-
senta mayor distribución en la zona de Bagua-Jaén . Se encuentra en los sitios
excavados en Chinchipe, en el bajo Utcubamba, en el puerto de Mayeta y en
Yamón . As.ociada a esta alfarería aparecen platos de piedra, como los descri-
tos para Huayurco, Tabaconas, por lo que este sitio debe ser considerado
también como conformante del área de distribución de El Salado.
Las variadas y diversas características que presenta la alfarería de la tra-
dición El Salado de Bagua-Jaén, evidencian la conjugación de estilos de dife-
rentes tradiciones :
De la tradición Bagua mantiene algunos rasgos: cerámica con pintura
Incisa Policromada, aunque aparecen rasgos innovadores como la botella sil-
badora de doble gollete (siendo éstos de forma combada) y asa puente; y en
la decoración, la técnica del negro ahumado y diseños circulares o puntos
blancos pintados en el interior de bandas o bordeando otros motivos . Las in-
cisiones que limitan las zonas de diseño de diferente color son superficiales
y a veces se pierden. Con similar decoración y forma hay fragmentos pinta-
dos, sin incisiones, de negro y blanco sobre rojo o naranja.
Las botellas de asa estribo están engobadas de rojo , con el gollete con-
vexo, de borde reforzado externamente.
La decoración de bandas pintadas con los dedos continúa, pero las vasi-
jas son ahora mayormente de cocción reducida y los refuerzos de los bordes
en el exterior son convexos y no aplanados como en Bagua, además de estar
pintados de rojo oscuro y de Uevar en algunos casos una línea incisa debajo
del refuerzo.
Como piezas raras se halla un plato decorado con bandas incisas pinta-
das de rojo, blaRco y negro (que recuerda mucho al estilo Pacopampa-Paco-
pampa y que es más frecuente en La Peca) y un plato con engobe blanco en
el exterior y rojo en la superficie interna.
Al lado de esta cerámica aparecen vasijas de cocción reducida, decora-
das con incisiones cubiertas con pintura roja post-cocción y que pueden tener
apéndices modelados, igualmente pintados de rojo, amarillo y blanco post-
cocción. Es frecuente que la decoración incisa vaya en el exterior en grecas o
en una franja horizontal que circunda la vasija . Este conjunto alfarero lleva

476 Revista Andina, año 5


_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ,Shady: Tradición y cambio

los mismos diseños que los platos de piedra de Huayurco . Relacionados con
este grupo hay unos platos de color gris de borde reforzado en el exterior
con base anular. Llevan incisiones en la superficie externa y en unos casos
círculos incisos cubiertos con pintura post-cocción. Continúan las piezas,
que al parecer son más frecuentes en los sitios del Chinchipe, que llevan en
el refuerzo externo decoración ungular o digitada.
Igualmente están asociados unos boles cocidos en atmósfera oxidante.
de borde directo hacia el interior, con baño blanco; platos pintados de rojo

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Fig. 11: EL SALADO: a-b, alfaren'a gris incisa con pintura roja post-cocción; c, gollete
con asa puente; d, gollete con asa puenle inciso y pintado; e, fragmento inciso y pintado;
f, miscelánea, inciso y pin lado de blanco y rojo ; g, miscelánea, pintado con incisión sobre
el área pintada de blanco; h-i, pintado policromo.
sobre blanco y figuras modeladas pintadas de rojo sobre blanco como apén-
dices de vasijas cerradas.
Como miscelánea hay fragmentos con punteado fino en área , incisos
sobre superficie pin Lada de blanco y rojo.
En El Saladc propiamente abundan los grises con refuerzo externo en
variadas formas, f .guras modeladas de seres humanos o de animales (venado ,
armadillo, búho sajino) decorando el cuello de vasijas cerradas o como asas
en platos y taza ; labio adelgazado; alfarería gris con incisiones anchas, vasijas
abiertas de bor, .e escalonado y /o con base anular.
La alfare , ía policroma no muestra ya incisión, sino bandas blancas

No . 2, Diciembre 1987 477


Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

como )imitadoras de diseño y puntos sobre pigmento naranja. y los golletes


de asa puente son más cónicos.
Es muy popular la decoración pintada con bandas rojas en el interior
del borde sobre engobe blanco o los diseños pintados de blanco sobre engobe
rojo (en algunos casos se aplicó pigmentos blanco y rojo y luego se retiró el
rojo, dejando visible el fondo blanco como un negativo); la decoración incisa
cortante que demarca áreas pintadas de rojo oscuro post-cocción en el cuerpo
de cántaros o cuencos.
Más tardíamente hay mayor número de bordes grises combados, engro-
sados en el interior; alfarería roja con refuerzo externo grueso; bases anulares
y de pedestal altas con perforaciones; bordes inclinados al interior; alfarería
policromada sin pulir y con los golletes sumamente decorados.
Como piezas exóticas hay fragmentos con incisiones y área hachurada e
inciso esgrafiado.
l:l Salado Tardi'o

El Salado

Tradición Saladoide

El Salado Inicial

Esfera Chavín
La eca

Bagua 11

Ba ua I

Tradición
Bagua

478 . Revista Andina, año 5


_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

Fig. 12: EL SALADO : a,c l'::] PASTA


gris, reforzado y pintado ; b, E'2i] •OJO
gris inciso y pintado; d, pinta· D•LANCO
do de rojo y blanco ; e, pinta· O 1 2 3
e~ .
do de blanco y rojo negativo.

INTERPRETACIONES

A lo largo de la secuencia alfarera , la zona de Bagua-Jaén expresa carac-


teres que la definen como un lugar de frontera entre las áreas cultura les
Andina Central, Andina Septentrional y Tierras Bajas Tropicales.
En Bagua-Jaén se encuentra manifestaciones pertenecientes a poblacio-
nes de regiones diversas: de los valles interandinos del Perú septentrional , de
los valles interandinos del sur y oriente del Ecuador, de los Andes centrales
y del Orinoco.
Al estar en territorio de frontera y de encuentro , la zona de Bagua-Jaén
es táctica para identificar cómo se relacionó la población allí asentada con la
de otras áreas a través del tiempo y qué factores intervinieron para hacer que
esta vinculación fuera mayor o menor con una de ellas en determinado perío-
do de su historia .
Las evidencias indican que, si bien se produjo conexiones entre los ha-
bitantes de Bagua-Jaén y diversas poblaciones, la intensidad y dirección de
ellas fue diferente a lo largo de la secuencia . Observamos que la relación con
las áreas de los Andes septentrionales y centrales cambió en grado de intensi-
dad con el tiempo, y esta modificación puede ser explicada si se considera el
nivel de desarrollo alcanzado por las sociedades conformantes de estas áreas
en determinado período .

No . 2, Diciembre 1987 479


Artículos, Notas y Documentos._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

Durante el Formativo Temprano, el complejo Morerilla de Bagua com-


partió rasgos con otros complejos conocidos de los valles interandinos del
norte peruano. Ellos reflejan la influencia de la fase C de Valdivia , tradición
desarrollada en la costa ecuatoriana desde por lo menos los 3000 a.de C. Ya
en ese tiempo se había producido en la costa del Guayas un cambio cualitati-
vo mediante la sedentarización y producción alimentaria ; mientras enlama-
yor parte del territorio peruano las poblaciones o continuaban con un patrón
de vida paleolítico o con un neolítico inicial, en procura de hacer producir a
su hábitat de una geografía mucho más contrastante. De allí qÜe sea com-
prensible la fuerte influencia cultural ejercida por poblaciones Valdivia en
Huaca Prieta, ubicada al sur de la costa norte, en el valle del Virú, o la distri-
bución de rasgos vinculados con la tradición Valdivia en sitios interandinos y
de selva andina del norte peruano, tal como se observa en los estilos Monte
Grande, Jequetepeque (Tellenbach 1984 ), en parte del Huacaloma Tempra-
no, Cajamarca (Terada y Onuki 1985 ), Pacopampa-Pandanche (Kaulicke
1975 y 1981) y Morerilla, en una ·etapa en que las poblaciones procuraban el
despegue de sus fuerzas productivas.
Esta situación cambió en la época 2 o Formativo Regional. Corresponde
ésta a un período de adaptación en cada región para el mejor manejo de sus
recursos. Los sitios arqueológicos mencionados muestran estilos de cerámica
distintos: Bagua, Pacopampa, Huacaloma Tardío, etc.
Bagua presenta rasgos estilísticos en común con la tradición Cerro
Narrío, todavía mal conocida , de los valles interandinos del sur y oriente de
Ecuador (Collier y Murra 1943; Braun 1982). Mientras que la tradición Val-
divia ingresa por los valles interandinos del norte peruano, la tradición Cerro
Narrío lo hace posteriormente por la selva andina del Marañón. Es interesan-
te notar que el estilo alfarero Paita en la costa del extremo norte del Perú
comparte también esta tradición (Lanning 1963 ), lo que se comprende cuan-
do se observa la aún frecuente comunicación entre pobladores de Bagua-Jaén,
Huancabamba y la costa piurana.
Durante la fase Bagua I se encuentra algunas piezas exóticas que indican
vinculación con el oriente, si podemos afirmar que rasgos como el hachurado
y exciso podrían haber ingresado a Bagua vía el Marañón. Es notable la pre-
sencia de estos rasgos en los complejos de Pastaza (Porras 1975: lams. 5 y
9 a-b), Kotosh-Wairajirca (lzumi y Terada 1972) y Tutishcainyo (Lathrap
1970), ubicados en lugares de selva andina y de selva tropical , relación que
sugiere a estas zonas como probable lugar de procedencia.
Tanto en las tierras bajas tropicales como en la mayor parte de los An-
des peruanos, el desarrollo hacia sociedades de organización c.o mpleja se pro-
dujo más tardíamente que en la costa del Guayas. Pero, al parecer, la relación
entre las poblaciones de la costa del Guayas y de la Amazonía se produjo
primero que hacia los Andes centrales, tal como exponen los rasgos que se
entrecruzan en Cerro Narrío; y quizás fue la interacción la que fortaleció el
desarrollo de esta tradición. Los pueblos de los Andes del norte peruano y

480 Revista Andina, año 5


_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

Amazonía estuvieron en condiciones de intensificar contactos alrededor de


los 1200 a. de C. Este evento detectado en Bagua I podría haber sido coetá-
neo con lo acontecido en Kotosh-Wairajirca en la cuenca del Huallaga.
Si bien las poblaciones de Bagua I se vincularon con otras de selva , ellas
incorporaron pocos rasgos, manteniendo su respectivo estilo; en cambio ,
Kotosh-Wairajirca expresa fuerte influencia y quizá intromisión de grupos de
selva en territorio andino . Es probable que en el norte peruano hubiese en-
tonces mayor fuerza para oponerse o repeler intromisiones de las tierras ba-
jas, en comparación con el centro andino, donde, además, los contactos entre
andinos y selváticos tenían ya establecidas algunas vías, según atestiguan los
hallazgos del sitio precerámico. La Galgada (Bueno y Grieder 1980).
Por otra parte, sólo a partir de Bagua II se aprecia el} este estilo rasgos
que indican comunicación con sociedades de los Andes centrales, pero con-
servando Bagua y los otros estilos su propia identidad. Los hallazgos de ties-
tos de estilo Bagua en Kotosh-Kotosh (lzumi y Terada l 972:45b, 12, 18), en
Urabarriu-Chavín (Burger 1984: 350, 97-98) y Pacopampa-Pacopampa
(Rosas y Shady 1970: lams. 1, i, k-11), así como rasgos de éste y otros estilos
norteños, permiten plantear para Bagua una eventual , marginal y tardía vin-
culación con la esfera cultural de interacción que estaba gestándose en los
Andes centrales, la cual se haría dinámica y cubriría un extenso ámbito en el
período siguiente .
En la fase La Peca de Bagua se intensificó la vinculación con poblacio-
nes de los Andes centrales y si bien Bagua no llegó a expresar una fuerte rela-
ción con ' 'Chavín" (fenómeno entendido como efecto de una intensa inter-
acción), como la anotada para Pacopampa-Pacopampa, no quedó ajena a lo
que ocurría en la mayor parte del territorio de los Andes centrales. Como re-
flejo de este fenómeno, La Peca incorporó en su propio estilo rasgos
"Chavfn" y, asimismo , piezas del estilo Pacopampa-Pacopampa.
La fase El Salado de Bagua es la que mejor representa la influencia de
rasgos de tradiciones diferentes: de la esfera de interacción, denominada
Chavín, de la tradición Bagua y de una tradición común al Saladoide del
Orinoco. Esta fase comparte rasgos con el complejo Pechiche de Tumbes ,
(lzumi y Terada 1966: lams. 12, 22b , 23-24 ), Paita D de Piura (Lanning
1963: 162-165 , 1am. 7) y la aún no bien conocida alfarería Chólope de Batán
Grande(2) (Shimada y Elera 1982: fig . 40, cap. 13). Todos estos sitios están
ubicados en la parte septentrional del Perú, en un sector tradicionalmente
interconectado. Ellos expresan la presencia de rasgos de una misma tra-
dición foránea, junto a los de la tradición local y los que incorporaban de la
esfera Chavín. Para el caso de Bagua, donde tenemos construida _una buena
secuencia, podemos señalar en esta época del Formativo Tardío la confluen-
cia de rasgos culturales de tradiciones diferentes, que modifican sustancial-
mente la tradicion alfarera local.
Estamos proponiendo la hipótesis de que mientras en los Andes centra-
les se estaba todavía con el fenómeno de interacción Chavín, en el extremo

No. 2, Diciembre 1987 481


Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

norte peruano, aunque también se daba la incidencia "Chavín", se habían


producido fuertes contactos con grupos del Amazonas-Orinoco, vinculados
con la tradición Saladoide. Ellos pusieron en relación a las sociedades centro-
andinas y mesoamericanas y los desarrollos conseguidos por éstas, hasta en-
tonces, en sus respectivas áreas.

RECONOCIMIENTO:
La investigación en Bagua-Jaén fue realizada con el apoyo económico de la National
Geographic Society y las facilidades concedidas por el Museo Nacional de Antropología y
Arqueología. Participó en una de las temporadas de campo el Dr. Arturo Ruiz Estrada y
en parte del trabajo de gabinete colaboró el Lic. Osear Gómez .

Ruth Shady Solís


Alberto Acosta 118
Urb. Vista Alegre
Surco, Lima

482 Revista Andina, año 5


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Artículos, Notas y D o c u m e n t o s - : - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

NOTAS

( 1) Es probable que los fragmentos que llevan incisiones que terminan en áreas excisas
estén evidenciando un rasgo amazónico.
(2) Elera nos mostró unos fragmentos procedentes de Chólope , Batán Grande, en los
que notamos rasgos comunes con El Salado (en la forma de bordes de cántaros de
cuello efigie, figuras modeladas y aplicadas, diseños incisos) (véase también Shima-
da y E lera 1983 : fig. 40, cap. 13). Igualmente, Elera nos permitió analizar una vasija
de Morro de Eten , en el valle de Saña, que sin duda pertenece a la Fase El Salado de
Bagua. Esta pieza está testimoniando contacto entre grupos con estilos diferentes.
Habría que evaluar si el oro, que es abundante en los ríos de Bagua-Jaén y en donde
existían curicamayos en el siglo XVI , podría ser uno de los materiales que se comer-
ciaba con sociedades de Lambayeque, las que, al parecer, habían desarrollado técni-
cas para su manufactura en el período Formativo, tal como se pone de manifiesto
en las piezas de Chongoyape y Morro de E ten, de una fase coetánea con El Salado.

484 Revista Andina, año 5


_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Shady: Tradición y cambio

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