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Armas “potencialmente letales” que requieren

manejo muy especializado

Las pistolas conocidas bajo la marca “Taser-Axon”, denominadas “armas de


electroshock”, son constante motivo de debate en todo el mundo ya que se los
considera elementos de tortura. Hoy, veinte años después de su introducción en los
cuerpos policiales de todo el mundo, sigue siendo motivo de controversia.

Por Lic. Juan Moratto


Consultor en Seguridad
Perito Judicial –TSJ- Neuquén Matr. 1

Las armas de electroshock:

se introdujeron en las fuerzas de seguridad con el fin de evitar el uso de armas de


fuego cuando las circunstancias no lo ameritaban o cuando se trataba de someter a
un agresor de manera rápida y efectiva, sobre todo en países como los Estados
Unidos, Inglaterra, Suiza, Australia y Canadá.
En este sentido, como muchas otras medidas de defensa, las opiniones se
concentran tanto sobre el instrumento –el arma eléctrica- como sobre el que tiene
la responsabilidad de usarla –el policía-. Ambas visiones representan “el árbol que
tapa el bosque”. El bosque está conformado por el cúmulo de procedimientos y
capacitación, implementado en conjunto con el arma de electroshock. Estos
procedimientos están generalmente ausentes en muchas fuerzas policiales,
otros son incompletos y los castigos por violar un procedimiento incompleto
son, en consecuencia, insuficientes y, sobre todo, poco ejemplares para el resto
de los integrantes de las fuerzas de seguridad y de la sociedad en su conjunto.

Los procedimientos que conllevan el uso de un arma de electroshock, forzosamente


deben tener en cuenta el riesgo de “muerte súbita” e implicancias sobre la salud de
la persona víctima de su uso.
Sin lugar a dudas ni a interpretaciones personales, los pocos antecedentes fuerzan
a considerar al Taser como un arma “potencialmente” letal. No es “un arma 100%
letal” sino que conlleva la posibilidad de provocar en ciertos casos, daños
irreversibles, sobre todo si no se respetan los procedimientos respecto de su
aplicación.

En base a esa “potencialidad” de letalidad, solo deberían usarse cuando el daño


que puede llegar a infligir un determinado individuo en actitud agresiva es de
índole grave a letal y nunca en casos comunes de resistencia a la autoridad,
desobediencia pública, resistirse a un arresto y demás incidentes menores que
pueden ser resueltos por otros medios menos riesgosos para la vida de la persona.

¿Por qué estoy haciendo estas aclaraciones? Porque el riesgo en su uso existe, es
real. Clínicamente real. El uso de las pistolas de electroshock es tan especializado
que requiere un entrenamiento similar al de un arma de fuego, en todo caso,
dictada por un Instructor de Tiro habilitado, en el caso de Argentina por ANMAT
(Ex RENAR), junto con un Instructor Táctico certificado para la simulación de
enfrentamientos. Caso contrario, el resultado puede ser impredecible.

Estas armas funcionan en base al dolor y parálisis muscular infligido por la


penetración de uno o dos dardos bajo la piel del agresor. El voltaje de carga
asciende a los 50.000 voltios pero es menor al impactar a la distancia de 10 metros.
Este voltaje permite descargar 19 veces 0,0021 amperes con una sola presión del
disparador. Suficiente para paralizar los músculos afectados.

El amperaje es muy bajo, el problema se produce cuando el policía acciona el


disparador más de una vez por un entrenamiento deficiente, procedimientos
inadecuados o inexistentes. No todos los seres humanos tenemos el mismo
organismo y esto los médicos lo saben muy bien. Un determinado medicamento
que no tiene efectos negativos en una persona puede enviar a terapia intensiva a
otra. Y lo mismo ocurre con estas armas.
Veamos algunos datos:

A los 400 milisegundos (menos de medio segundo) después del impacto, la presión
sanguínea del afectado (diastólica) escala de 80 a 120 mmHg y comienza la
fibrilación ventricular del corazón, luego cesa y se normaliza.

Pero si la persona tiene algún problema físico (infartos previos, estado de alta
excitación, drogas como la cocaína o meta-anfetaminas, diabetes, asma) y no es
atendido a los 5 minutos o más, sus posibilidades de supervivencia decrecen hasta
un 30%. Si está sano, no drogado o no padece ninguna enfermedad, no hay
consecuencias.

Estos efectos ocurren cuando se repite la descarga eléctrica, y son acumulativos en


el receptor. De allí los casos fatales.

La peor aplicación de un arma eléctrica es contra niños, adultos tercera edad,


mujeres embarazadas, personas de pequeña contextura física, impactos en la zona
superior del tórax, genitales o rostro, personas que sufren afecciones como las
antes mencionadas y, sobre todo, si no reciben atención médica inmediata
posteriormente al disparo.

En síntesis, el uso Taser es una decisión difícil que debe tener en cuenta:
entrenamiento profesional, instructores capacitados, procedimientos y sanciones por
su uso inapropiado con intervención judicial.

Sin estos recursos la posibilidad de daño físico y psíquico es alta y muchas veces,
irreparable; sin embargo, cumpliendo con estos pre-requisitos, el arma de
electroshock ha salvado incontables vidas desde su introducción evitando el uso de
armas de fuego.
¿Cómo funciona un arma de electroshock?

El arma Taser dispara dardos unidos mediante cables al arma que, al impactar a un cuerpo
conductivo descarga múltiples descargas eléctricas de forma automática. Estas descargas
afectan las funciones motrices de los nervios periféricos del sistema nervioso incapacitando
al agresor. La energía eléctrica penetra hasta 5 cm de indumentaria y su funcionamiento es
sofisticado.

Pistola de electroshock marca Taser-Axon

En acción:

Para comprender su funcionamiento es necesario conocer las partes que componen el arma:
El operador la utiliza, brevemente, de la siguiente forma:

1. Detectada la agresión, apunta su arma y libera el seguro de la misma; el láser se


activa automáticamente y, en general, es un disuasor para el agresor.
2. En caso de tener que disparar, el gatillo opera en forma diferente al de un arma de
fuego: una vez presionado, dispara los dardos y descarga electricidad durante 5
segundos. Cada vez que se presiona el gatillo produce una descarga eléctrica de 5
segundos y si se mantiene presionado, la descarga es permanente.
3. En el momento del disparo se abren las tapas blindadas y se liberan los dos dardos
simultáneamente y, además, se liberan al aire 24 etiquetas identificadoras que
indican qué arma fue la que disparó ya que cada etiqueta tiene el número de serie
del cartucho liberado. Los cartuchos siempre están en poder de la fuerza policial.

El lanzamiento de las sondas se produce debido a que el cartucho está cargado de


nitrógeno líquido que actúa como impulsor tanto de las sondas como de las
etiquetas identificadoras.

Un instrumento muy usado por la policía son los denominados “electrodos”:


Estos electrodos tienen dos funciones: la primera es que pueden accionarse con el
disparador previamente al disparo, disuadiendo –frente a la visión del arco eléctrico
que producen- al agresor indeciso y, simultáneamente, en caso de haber
descargado los cartuchos, como arma secundaria ya que sirven como arma de
electroshock de contacto, descargando electricidad por contacto con el agresor.

En la parte trasera del arma existe un avance tecnológico importante:


A primera vista consta el indicador de carga del arma, para poder determinar si está
o no en condiciones de ser usada. Pero además, contiene un conector similar al de
las PC que se conectan a las redes.

En este sentido, tiene dos objetivos.

1) Permite cargar las baterías sin retirarlas del arma.

2) Permite que cada arma pueda conectarse a una computadora y volcar los datos
de uso que ha tenido: cantidad de disparos efectuados, fechas y horarios.

Esta información no solo queda en la PC sino que son almacenados


automáticamente en un sitio de la firma (Taser/Axon) que reside en internet
denominado “evidence.com” (evidence significa “evidencia”). Y que permite tener un
control total sobre estas armas de parte de las instituciones y agencias responsables
de las mismas.

En conjunto con las pistolas Taser, el policía utiliza una cámara portable que
acompaña la pistola, que registra todo lo que ocurre en un incidente determinado
(audio y video):

Esto permite visualizar las imágenes/audio al volcarlos automáticamente a “evidence.com”.


Al subir las imágenes la correlaciona con el arma usada y los datos anexos: disparos,
numeración de los cartuchos, fechas y horas. De esta forma, se preservan los elementos
probatorios frente a un incidente.

Artículo Publicado Periódico Río Negro (Argentina):

https://www.rionegro.com.ar/armas-potencialmente-letales-que-requieren-manejo-
muy-especializado-903842/