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Importancia y utilidad de los indicadores de sustentabilidad en las

organizaciones
Carlos Salvador Peña Casillas
Resumen

Las empresas constantemente experimentan cambios a lo largo de su operación


gracias a la aparición de oportunidades de crecimiento ocasionadas por las
bondades del mercado y la aceptación de su producto por parte de los clientes,
quienes pueden presentar una demanda creciente, sin embargo, estas
oportunidades también pueden encontrarse asociadas a presiones de carácter
ambiental ante una necesidad incremental de que las empresas actúen de forma
más ecológica y responsable ante su entorno. Para esto, el entorno comprende tres
aspectos claramente identificados a los cuales se afectan en cada decisión que se
toma en la organización: el aspecto social, el económico y el ambiental. La presente
investigación requirió de investigación documental y discusión de diversos autores
para la generación de conclusiones. Los principales resultados indican que la
importancia de los indicadores empleados dependerá del tipo de organización en
los cuales se apliquen, además de que su pertinencia se encuentra determinada por
el seguimiento en torno a la gestión para lograr una mejora acorde a lo precisado
en indicadores, por lo que el monitoreo de los mismos es indispensable para lograr
cambios positivos.

Introducción

Afrontar los cambios en el entorno es una de las actividades obligatorias presentes


en el día a día de todas y cada una de las organizaciones que se encuentran en el
mercado, independientemente de su sector, actividad, finalidad, o características,
ya que todas ellas son sistemas abiertos que se encuentran orilladas a interactuar
con actores externos para el desarrollo de sus actividades y el logro de sus
objetivos, donde en ocasiones, es este mismo ambiente el factor principal de
modificaciones en las dimensiones estructurales de las empresas, así como en sus
procesos, y estas deberán responder con una gestión de mayor capacidad a fin de
hacer frente a estos cambios y obtener los mejores resultados posibles.

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El problema surge cuando los tomadores de decisiones no cuentan con las bases
adecuadas para tomar líneas de acción concretas que les permitan afrontar a los
requerimientos de la sociedad, como lo es una actuación más responsable con el
ambiente, y es en este punto cuando una de las herramientas más importantes de
gestión cobra importancia, como lo es el uso de indicadores, los cuales brindan
pautas precisas respecto a diversos resultados e incluso posibilita el moldeado o
simulación de diversos escenarios para el logro de una gestión más consciente y al
mismo tiempo certera.

Al tratarse del tema de la sustentabilidad, estos indicadores deben ser precisos en


sus mediciones, ya que es posible identificar el desempeño de las organizaciones
desde un espectro infinito de perspectivas, sin embargo, en este caso solamente se
acota dicho estudio a tres dimensiones de vital importancia en los entornos: la
económica, que es en la que usualmente se centran las organizaciones, la social, y
la ambiental, y solamente cuando se logra un equilibrio entre estos criterios, es
cuando puede hablarse de sustentabilidad.

Indicadores

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)


(2009) de Colombia, un indicador puede entenderse como una expresión cualitativa
o cuantitativa observable, que permite describir características, comportamientos o
fenómenos de la realidad mediante la evolución de una variable, o también el
establecimiento de una relación entre variables, la cual puede ser comparada con
periodos anteriores, productos similares o una meta, y esto posibilita evaluar el
desempeño y su evolución en el tiempo.

Bauer en 1966 afirma lo siguiente respecto a la concepción de indicadores:

“Son estadísticas, serie estadística o cualquier forma de indicación que nos


facilita estudiar dónde estamos y hacia donde nos dirigimos con respecto a
determinados objetivos y metas, así como evaluar programas específicos y
determinar su impacto” (Horn, 1993, p.147).
Por lo tanto, el uso de indicadores puede permitir al usuario detectar la existencia
de alteraciones o cambios que a simple vista no es posible percibir, o bien, utilizar

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las mediciones de un primer fenómeno para determinar las variaciones de uno
alterno, y de esta forma, encaminar las líneas de acción y determinar si estas
producen una variación positiva tal y como se esperaba, o bien, requiere de ajustes.

En cuanto a las características de los indicadores, Mondragón (2002) y Tamayo


(2003) coinciden en una de las más importantes, señalando que un indicador debe
estar inscrito o es determinado acorde a un marco teórico o conceptual, el cual le
permita asociarse firmemente con el evento al que el investigador o gestor pretende
dar forma. Identificar este sustento teórico aporta la veracidad y la precisión
necesaria para la identificación de los resultados efectivamente buscados, dejando
de lado cuestiones subjetivas y creencias personales que inducen la investigación
al sesgo.

Otras características mencionadas por Mondragón (2002) son: deben ser


específicos, estar vinculados con los fenómenos económicos, sociales, culturales o
de otra naturaleza sobre los que se pretende actuar; ser explícitos, de tal forma que
su nombre sea suficiente para entender si se trata de un valor absoluto o relativo,
de una tasa, una razón, un índice, así como a qué población, sector económico o
producto se refieren, y si la información es global o está desagregada por sexo,
edad, años o región geográfica; estar disponibles para varios años, con el fin de que
se pueda observar el comportamiento del fenómeno a través del tiempo, así como
para diferentes regiones y/o unidades administrativas a fin de permitir la
comparabilidad; deben ser relevantes y oportunos para la aplicación de políticas,
describiendo la situación prevaleciente en la organización, permitiendo establecer
metas y convertirlas en acciones; además de que los indicadores no son exclusivos
de una acción específica, ya que uno puede servir para estimar el impacto de dos o
más hechos o políticas, o viceversa.

Desarrollo sustentable

La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidad


en un documento denominado Informe Brundtland (1987) definió al desarrollo
sustentable como “…el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias

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necesidades…”, por lo que según Espinoza (2006) y Espinoza, Ochoa, y Chávez
(2015), la sustentabilidad se refiere al encuentro de las tres aristas o dimensiones
que lo integran, las cuales son la económica, la social y la ambiental, de una manera
equitativa que pretende el equilibro entre estas tres esferas, que genere
encadenamientos sinérgicos, tal como se puede apreciar en la figura 1.

Figura 1. Los tres componentes del desarrollo sustentable

Fuente: Reflexiones sobre desarrollo turístico y territorio económico, occidente de México, Ramírez,
Márquez, Espinoza y Chávez, 2016.

El gran problema con estas tres esferas del desarrollo sustentable se encuentra en
su contexto de concepción y operación, ya que, a pesar de encontrar grandes
esfuerzos con el objetivo de mejora en cada una de sus áreas, debido a que al final
de cuentas, solamente una de esas áreas es la que importa, siendo esta la central,
y solamente se puede alcanzar con el equilibro de las demás.

Esto se vuelve evidente, ya que incluso se clasifican a los países como


“desarrollados” y “sub-desarrollados”, y a estos últimos recientemente “en vias de
desarrollo”, lo cual denota ciertas fallas en los determinantes macroeconómicos y
políticos, donde (Cuello, 2011) afirma lo siguiente:

“En una sociedad sostenible, la acumulación de capital y la maximización de


la ganancia privada no pueden seguir siendo la prioridad principal de la
producción social. Entendido de esta manera, el desarrollo sostenible
requiere redefinir todos los principios de la industrialización, la producción

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agrícola, la innovación tecnológica, la producción científica, la urbanización,
entre otros, que han dado forma a la insostenible civilización economicista,
cientificista, tecnocrática e individualista en el que vivimos en la actualidad”
(p.26).
Es por esto que el logro del desarrollo sustentable representa una tarea compleja
en las organizaciones, ya que lograr el equilibrio entre los tres criterios de las
empresas, cuando solamente el económico es el que les dio origen en la mayoría
de los casos, y es preciso señalar que son los indicadores las herramientas
determinantes en la obtención del equilibrio, precisamente para efectuar mediciones
en relación a cada una de estas vertientes y mantener la operación respetando la
economía, la sociedad y el ambiente.

Indicadores de sustentabilidad

Quiroga (2001) señala que los Indicadores de Desarrollo Sostenible (IDS) pueden
interpretarse como un sistema de señales que facilitan la evaluación del progreso
de los países y regiones hacia el desarrollo sostenible, siendo herramientas
concretas que apoyan el trabajo de diseño y evaluación de la política pública,
fortaleciendo decisiones informadas, así como la participación ciudadana, para
impulsar los países hacia el desarrollo sostenible.

Otros autores como Ordoñez y Meneses (2015) refieren a estos indicadores como
una expresión cualitativa, cuantitativa o descriptiva que brinda información sobre
aspectos ambientales, sociales y/o económicos, que permiten realizar un adecuado
seguimiento y evaluación al alcance de políticas, programas y acciones integrales
que garantizan la conservación del ambiente, el bienestar de la comunidad y el
crecimiento económico a largo plazo.

Bajo esta teorización, estos mismos principios pueden ser aplicados a


organizaciones, ya que estas se componen de políticas, toma de decisiones,
además de la participación de todos sus colaboradores bajo esfuerzos conjuntos
para la consecución de objetivos, bajo un esquema de operaciones de mejora
conjunta.

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En ese sentido, enfatizar en los criterios de gestión ambiental subsana varias
deficiencias de carácter económico que han tenido lugar en la mayoría de las
empresas a lo largo del tiempo, para lo cual se presenta la tabla 1 propuesta por
Jiménez (2009) que contiene los criterios o indicadores necesarios a considerar de
forma generalizada independientemente al modelo de gestión que tenga lugar.

Tabla 1. Indicadores de Gestión Ambiental

Indicadores del sistema: Implantación del sistema ambiental: resultados de las auditorias
expresión cuantitativa de la medioambientales; costes de la auditoria por persona. Coste de la
aplicación del sistema de auditoria por línea de producto; por sector de mercado; o por planta.
gestión ambiental Aspectos Legales: cumplimiento de legislación vigente;
desarrollado por la porcentaje de sanciones por ejercicio.
organización. Análisis Costes ambientales: en base al análisis de costes de calidad, costes
cuantitativo de desempeño de prevención, coste de evaluación y costes de fallos.
ambiental en función del
modelo ISO 14.000 ó
EMAS
Indicadores de Formación del personal: unidades monetarias invertidas por recurso
funcionamiento: humano; unidades económicas por ejercicio.
expresión cuantitativa del Seguridad e higiene: niveles de exposición a contaminantes por
desarrollo de la política persona; medidas de exposición acústica por persona.
ambiental, como puesta en Compras de factores; porcentaje de factores empleados sostenibles
práctica del sistema de por producto obtenido; porcentaje de factores reciclables empleados
gestión elegido por producto obtenido.
Relaciones externas: coste por producto de asesoramiento en
materia ambiental; coste por persona de asesoramiento en materia
ambiental; coste por planta; coste por línea de producto; coste por
sección de mercado.
Indicadores de la Indicadores de agua: medidas de pureza de agua de lagos cercanos
Situación ambiental: a la empresa; contaminación del agua de lugares cercanos; utilización
expresión cuantitativa del de agua en el proceso de actividad; concentración de nitratos y
compromiso ambiental de fosfatos en acuíferos cercanos a la empresa.
la organización con el Indicadores de Suelo: concentración de elementos contaminantes
entorno, tanto propio de por metro cuadrado; porcentaje de recuperación de suelo para la
trabajo como a nivel agricultura; tasa de enriquecimiento de suelo por metro cuadrado.
general de la sociedad. Indicadores de aire: pureza de aire por metro cúbico dentro de la
organización; porcentaje de humedad necesaria para la buena
respiración; niveles de partidas contaminantes en el aire del centro de
trabajo.
Indicadores de Flora y Fauna: porcentajes de recuperación de flora;
participación en proyectos sociales de recuperación de flora y fauna;
tasa de beneficios destinados a proyectos públicos o privados
ambientales.
Fuente: Indicadores de desempeño ambiental en el marco de la ISO 26000 RS, Jiménez, 2009.
P.124-125.

A pesar del carácter genérico de aplicación de los criterios presentados con


anterioridad, es preciso señalar que su pertinencia dependerá del tipo de
organización con la cual se esté trabajando, ya que el desempeño, las

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características y los procesos se encuentran estrechamente relacionados con el
tamaño y giro de la entidad.

Sistemas de indicadores de sustentabilidad

Debido a que el aspecto de la sustentabilidad es de preocupación general para los


tomadores de decisiones en todo tipo de organizaciones, es una importante
motivación al surgimiento de indicadores al respecto, sin embargo, Sotelo, Tolón, y
Lastra (2011) señalan que el concepto se equipara al de resilencia, entendido como
la capacidad que tienen los sistemas para adaptarse al cambio y mantener su
integridad, vencer los colapsos o las fluctuaciones externas y recuperarse en el
tiempo, por ello es que resulta de suma importancia para las empresas hacer uso
de los indicadores de sustentabilidad, ya que son una importante alternativa para
permanecer en sus mercados incluso ante los cambios constantes del mismo.

Gallopín (2006) menciona que los sistemas de indicadores en el marco estratégico


de la sostenibilidad pueden identificarse como una herramienta de notable utilidad,
desde la perspectiva diacrónica pueden clasificarse en sistemas de primera,
segunda y de tercera generación, y esta evolución se dio en parte debido al cambio
constante en organizaciones y mayores requerimientos en el medio ambiente en
relación a la responsabilidad de su preservación.

Sistemas de primera generación

Sotelo, Tolón, y Lastra (2011) indican que los sistemas de primera generación se
originan en la década de los ochenta, mediante uan recopilación de publicaciones
recogidas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE), caracterizados por su emitente carga teorica y unicamente considerando
el criterio ambiental, siendo los marcos ordenadores de mayor relevancia los
siguientes:

 Presión-Estado-Respuesta (PER)
 Fuerza Motriz-Estado-Respuesta (FER)
 Fuerza Motriz-Presión-Estado-Respuesta (FPER)
 Fuerza Motriz-Presión-Estado-Impacto-Respuesta (FPEIR)

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Quiroga (2001) hace referencia a que estos indicadores pueden ser considerados
parciales, ya que informan un fenómeno determinado desde un sector productivo
con un numero reducido de dimensiones a evaluar, y su importancia radica en la
obtención de indicadores con un nivel de rigor y calidad equivalente a otros de
carácter económico y social, vistos de forma aislada. Esto representó un punto de
partida para el desarrollo de indicadores a nivel mundial, vinculando los problemas
y oportunidades en el ambiente en función a los procesos económicos.

Mediante la evolución de los indicadores de primera generación referida con


anterioridad, es posible observar que el producto final de esta etapa de indicadores
concluye en el modelo FPEIR, el cual procura identificar, desde el punto de vista de
las fuerzas motrices, las presiones ejercidas en el ambiente, las cuales producen un
estado determinado, el cual conlleva a impactos que afectan la calidad de vida de
la población y el desempeño de las organizaciones, y finalmente las respuestas
emitidas ante dicho panorama, tal como puede apreciarse en la figura 2.

Figura 2. Modelo Fuerza Motriz – Presión – Estado – Impacto – Respuesta

Fuente: Indicadores por y para el desarrollo sostenible, un estudio de caso. Estudios Geográficos,
Sotelo, Tolón, y Lastra, 2011. p.614.

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Sistemas de segunda generación

En esta etapa de evolución de los sistemas de indicadores en materia de


sustentabilidad se encuentra la aparición de los criterios sociales y económicos,
aunados al ambiental, ya mencionado en párrafos precedentes. Sotelo, Tolón, y
Lastra (2011) indican que este avance a un enfoque multidimensional se da en la
decada de los noventa, mediante el desarrollo de sistemas a nivel nacional, con
aportaciones de paises como México, Chile, Estados Unidos, Reino Unido y
España, principalmente, para posteriormente reconocer dentro de los criterios un
esquema de operación en los cuales se encuentran inmersos, o una cuarta
dimension, reconocida como la institucional, ya que todos los aspectos sustentables
se encuentran determinados precisamente por organismos de diversas naturalezas,
como lo son los gobiernos locales, nacionales, organismos internacionales, entre
otros.

Esto fue ocasionado debido a la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones


Unidas, el cual indica todos estos hechos mediante el desarrollo del capitulo 40 de
la Agenda 21 a través del “Programa de Trabajo en Indicadores de Desarrollo
Sostenible”, dando como resultado un listado de Indicadores de Sostenibilidad,
desarrollados en hojas metodológicas, que fueron publicadas en 1998 en el libro
“Indicators of Sustainable Development. Framework and Methodologies” o tambien
conocido como “Libro azul de los indicadores” (Quiroga, 2001).

Indicadores de tercera generación

En la ultima etapa de desarrollo de los indicadores de sustentabilidad cobra


importancia la necesidad de vinculación entre las dimensiones y los indicadores
contenidos dentro de las mismas, ya que Sotelo, Tolón, y Lastra (2011) plantean
que estos sistemas permiten tener un acceso más rapido al mundo de significados,
vinculando mediciones y resultados con lo que efectivamente sucede en la realidad
con mayor precision en comparacion a sistemas de generaciones anteriores,
agrupando temas o areas multidimensionales de forma transversal y sistemática
(figura 3), y esto fue posible gracias a los esfuerzos de la Union Europea, a traves
del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), concluyendo en sistemas a

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nivel internacional que propiciaron un mayor componente territorial facilitando la
aplicación a nivel local y fomentando la participación social.

Figura 3. Enfoque Transversal de los Sistemas de Tercera Generacion

Fuente: Indicadores por y para el desarrollo sostenible, un estudio de caso. Estudios Geográficos,
Sotelo, Tolón, y Lastra, 2011. p.616.

Indicadores en México

En el caso de México se puede resaltar que se tienen de manera oficial 113


indicadores de sustentabilidad, clasificándose acorde el sistema de primera
generación, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),
39 son de presión, 43 de estado y 31 de respuesta, en relación a los propuestos
por la Comisión de Desarrollo Sustentable (CDS) que son 134, lo que representa un
90.7% de, 79.6% y 83.8% respectivamente, cual puede apreciarse en la tabla 2.

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Tabla 2. Balance de los indicadores propuestos por la CDS y los generados por México

Fuente: Indicadores de Desarrollo Sustentable en México, INEGI, 2000, p.9.

Esto permite mostrar una evidencia de que México ya se encuentra trabajando


respecto a acciones estratégicas que le permitan identificar y medir el grado de
cumplimiento respecto a la responsabilidad sustentable en las organizaciones que
se encuentran en territorio nacional, e incluso en son pautas para que las
organizaciones que así lo requieran, puedan encontrar alternativas de mejora
mediante la aplicación interna de los indicadores referidos anteriormente.

Conclusiones
Los indicadores como herramienta de gestión para los tomadores de decisiones en
las organizaciones deben procurar el seguimiento de las metas logradas en un
marco de tiempo determinado, el cual debe establecerse dentro de la fase de
planeación para la mejora continua, de tal manera que se cuente con información
útil justo en el momento en el que esta sea requerida para trazar líneas de acción
especificas en escenarios premeditados.

En ese sentido, la modelación de cursos de acción mediante indicadores dota a la


administración de una importante alternativa para encontrarse en posibilidades de
presupuestar las políticas a efectuarse e incluso brinda aproximaciones respecto a
los resultados esperados de las mismas, logrando así la parte estratégica
indispensable para responder a las exigencias del entorno y los tiempos modernos,
ya que se pueden considerar además los resultados intermedios y finales de los
cursos de acción tomados.

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Otro aspecto a considerar es que el uso apropiado de los indicadores pertinentes a
cada organización es una importante forma de establecer las bases que posibilitan
un monitoreo de la operación normal de la entidad a niveles óptimos, y en caso
contrario, aportar los elementos para una toma de decisiones más oportuna. Esto
representa una oportunidad incluso para evaluar la efectividad de la gestión y los
resultados de cada una de las políticas implementadas, lo cual es fundamental para
el proceso de mejora continua dentro de las organizaciones y también para su
aceptación en el mercado bajo el esquema de empresa responsable.

Por ello es que se puede concluir que los indicadores de desarrollo sustentable si
funcionan para mejorar el desempeño de las organizaciones, además de aportarles
una mejor presentación ante la sociedad desde el punto de vista de la
responsabilidad social corporativa, y a largo plazo puede permitir ahorro en sus
costos mediante prácticas más ecológicas, disminuyendo al mismo tiempo el
impacto ambiental que su operación pudiera llegar a tener, causando repercusiones
positivas en la dimensión social, y por ende, bajo una mayor aceptación de la
misma, en la rama económica.

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