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COMENTARIO BIBLICO EXEGÉTICO DE 1 JUAN 2:18-29 “ANTICRISTOS”

Jamiesson/Faucet

18. hijitos—Como en el 2:13, “niños” en edad. Idos los padres y los mancebos, “el
último tiempo” con sus “muchos anticristos” está por sobrevenir repentinamente a los
niños. “En esta última hora vivimos todos aún.” [Bengel.] Cada época sucesiva ha tenido
impresas en ella algunas de las señales del “último tiempo” que precede la venida de
Cristo, para guardar a la Iglesia en la expectativa continua de su Señor. Su relación con
2:15-17 es: Están por venir los seductores, que son del mundo, y quieren tentaros para
que salgáis de entre nosotros (2:19) y neguéis al Cristo (2:22). como … habéis oído—de los
apóstoles, predicadores del evangelio (por ejem. 2Th_2:3-10; y en la región de Efeso,
Hech_20:29-30). ha de venir—Griego, “viene,” es decir, de su propio lugar. Se interpreta la
palabra de dos maneras: un Cristo falso (Mat_24:5, Mat_24:24), lit., “un reemplazante de
Cristo;” o un adversario de Cristo; lit., “uno en contra de Cristo.” Como Juan nunca usa
seudo-cristo por Anticristo, es claro que significa un adversario de Cristo, que se arroga lo
que pertenece a Cristo, y desea sustituirlo como el objeto supremo de adoración. Niega al
Hijo, no obrando meramente, como el papa, en el nombre de Cristo. 2Th_2:4, “Que se
opone (Griego antikeimenos) a todo lo que se llama Dios,” decide el asunto. A la gran
verdad de Dios de que “Dios es hombre,” quiere sustituirla con su propia mentira de que
“el hombre es Dios.” [Trench.] muchos anticristos—Corresponden al espíritu de anarquía
(Griego) que ya está obrando.” El principio anticristiano aparecía entonces, como ahora, en
los hombres malos y en las enseñanzas y escritos malos; pero con todo “El Anticristo”
significa una persona hostil, asimismo como, “El Cristo” es un Salvador personal. Como
“viene” se aplica a Cristo, del mismo modo aquí al Anticristo, la incorporación en su propia
persona de todos los rasgos y el espíritu anticristianos de aquellos “muchos anticristos”
que ha habido, y que son precursores de él. Juan usa el singular para determinarlo. Ningún
otro escritor del Nuevo Testamento usa el término. Probablemente corresponde al
“cuerno pequeño, que tiene ojos de hombre y habla grandezas” (Dan_7:8, Dan_7:20):
como “el hombre de pecado, hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2.); “la bestia que
asciende del abismo (Rev_11:7; Rev_17:8), o más bien, “el falso profeta,” igual a “la
segunda bestia que sube de la tierra” (Rev_13:11-18; Rev_16:13).
19. de (entre) nosotros—de nuestra comunión cristiana. No necesariamente una
sucesión formal: así Roma ha “salido” espiritualmente, aunque de forma todavía es de la
Iglesia cristiana. no eran de nosotros—en cuanto a la confraternidad espiritual (1:3). “Son
como humores malos en el cuerpo de Cristo, la Iglesia: cuando se los expele, entonces el
cuerpo queda aliviado: el cuerpo de Cristo está aún en tratamiento, y no ha alcanzado aún
la perfecta salud que tendrá sólo en la resurrección.” [Agustín, Ep. Juan, Tratado 3:4.].
hubieran … permanecido—Lo que denota la indefectibilidad de la gracia en los elegidos.
“Donde la llamada de Dios es efectual1, allí habrá perseverancia segura.” [Calvino.] Sin
embargo, no es una necesidad fatal, sino una “necesidad voluntaria” [Dídimo.] que hace
que los hombres permanezcan, o si no, salgan del cuerpo de Cristo. Nosotros o estamos
entre los miembros, o entre los malos humores. No es de su propia voluntad el que cada
uno o sea un anticristo, o esté en Cristo.” [Agustín.] Con todo, las acciones de Dios en la
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adj. eficaz, competente
eterna elección, se armonizan de una manera para nosotros inexplicable, con el libre
albedrío y responsabilidad del hombre. Es la propia voluntad mala de los hombres lo que
elige el camino del infierno; es la gracia de Dios, libre soberana, lo que trae a cualquiera a
él y al cielo. A Dios atribuyen los salvos la obra de su salvación desde el principio hasta el
fin; aquéllos se reprocharán a sí mismos, no los decretos de Dios, por la condenación que
sufrirán (3:9; 5:18). que todos no son de nosotros—No “todos los anticristos,” sino “que
no todos (los que estuvieron por un tiempo entre nosotros) eran de nosotros.” Comp.
1Co_11:19, “Debe haber entre vosotros hasta herejías, para que los aprobados sean
manifestados entre vosotros.” En vez de “eran”, algunos de los manuscritos más antiguos
dicen “son.” Tales ocasiones prueban cuáles son y cuáles no son pueblo del Señor.
20. Mas—Griego, “Y”. Aquí declara los me dios que tienen los creyentes con que
resistir a los anticristos (1Co_2:18), a saber, el crisma (así el griego: un juego con sonidos
similares), o sea, “ungüento de unción,” es decir, el Espíritu Santo (más claramente
mencionado más adelante, como es el estilo de Juan,1Co_3:24; 1Co_4:13; 1Co_5:6), que
ellos tienen (“vosotros” es enfático, en contraste con los apóstatas del 2:19) “del Santo”,
de parte del Santo, Cristo (Joh_1:33; Joh_3:34; Joh_15:26; Joh_16:14): “el Justo” (Joh_2:1),
“puro” (Joh_3:3), “el Santo” (Hech_3:14), “de Dios;” (Mar_1:24). Sólo los ungidos de Dios
en Cristo pueden resistir a los que están ungidos con el espíritu de Satanás, anticristos, que
quieren apartarlos del Padre y del Hijo. Los creyentes tienen al Espíritu de unción de parte
del Padre también, tanto como del Hijo: asimismo como el Hijo es ungido por el Padre. Por
tanto el Espíritu es la señal de que estamos en el Padre y en el Hijo; el que no lo tiene no
es de Cristo. El ungüento material de los ingredientes más caros se derramaba sobre la
cabeza de sacerdotes y reyes, para tipificar el ungüento espiritual que procede de Cristo, la
Cabeza, a nosotros miembros de su cuerpo. No podemos tener parte en él como Jesús, a
menos que seamos verdaderos cristianos y estemos en él como Cristo, ungidos con aquel
crisma que es del Santo. El Espíritu derramado sobre Cristo la Cabeza es difundido por él
por todos los miembros. “Parece que somos todos el cuerpo de Cristo: porque todos
estamos ungidos: y todos en él somos de Cristo y somos Cristo, porque en alguna medida
el Cristo entero es Cabeza y cuerpo.” y—por tanto conocéis, todas las cosas—necesarias
para obrar correctamente contra las seducciones del Anticristo y para la vida cristiana y la
santidad. En la misma medida que uno tiene el Espíritu, en ella (más o menos) conoce
todas estas cosas.
21. como a los que la conocéis—No sólo sabéis lo que es la verdad (tocante al Hijo y al
Padre,Mar_2:13), sino que también sabéis discernir la mentira por cosa contraria a la
verdad. Pues lo recto (una línea recta) es el índice de sí mismo y de lo que es torcido.
[Estius.] El griego es susceptible a la traducción de Alford: “Por cuanto la conocéis, y por
cuanto ninguna mentira es de la verdad” (no procede de la verdad: está excluida de ser de
la verdad), por tanto escribí (en esta Epístola) para señalar cuál es la mentira y cuáles son
los mentirosos.
22. “¿Quién es—“el mentiroso?” ¿el culpable de la mentira aludida? que Jesús es el
Cristo—la gran verdad céntrica. anticristo—Griego, “el Anticristo”; que no es personal
aquí, sin embargo, sino en lo abstracto; el ideal del anticristo es la negación del Padre y del
Hijo. Negar a éste es en efecto negar a aquél también. Otra vez, la verdad referente al Hijo
debe ser sostenida en su integridad; negar que Jesús es el Cristo, o que es el Hijo de Dios,
o que vino en la carne, invalida el todo (Mat_11:27).
23. Griego, “Todo aquel que niega al Hijo no tiene al Padre tampoco;” “por cuanto Dios
se ha dado a vosotros completamente para vuestro gozo en Cristo.” [Calvino.] cualquiera
que confiesa—frase omitida en algunos manuscritos, aunque no en los más antiguos.
tiene—es decir, en su posesión permanente como su “porción”, mediante la viviente
comunión personal.
24. desde el principio—desde cuando oísteis por primera vez el evangelio. sea
permaneciente—la verdad que oísteis tocante al Padre y al Hijo, no meramente como la
semilla que cae en tierra, sino como que se arraigue (Mat_3:9). en vosotros—en forma
enfática: “en vosotros permanezca”. Asimismo enfático: “Vosotros … permaneceréis”.
Confesad, pues, al Hijo, y también tendréis al Padre (v. 23). Habiendo recibido la viviente
simiente de la verdad tocante al Padre y al Hijo, somos transformados a la semejanza de
aquel cuya simiente hemos recibido en el corazón.
25. ésta es la promesa—La vida eterna será la consumación permanente de esta
permanencia en el Hijo y en el Padre. él nos prometió—Griego, “el mismo”, Cristo, “el Hijo”
(comp. el 1:1, con Joh_3:15, Joh_3:36; Joh_6:40, Joh_6:47, Joh_6:57; Joh_17:2-3).
26. he escrito—resumiendo desde el v. 21 y el 14. esto—(v. 18-25.) que os engañan—
que tratan de seducirnos y apartaros al error.
27. Pero la nación—El griego: “Y vosotros la unción que …” “Y vosotros”, los creyentes
en contraste con los seductores, palabras prominentes en la proposición (cuyo orden está
interrumpido) que sólo encuentra un complemento en el verbo “no tenéis necesidad”. Lo
de “la unción” se resume desde el v. 20. recibido de él—(Joh_1:16.) De modo que “somos
a Dios un olor suave en Cristo”, mora en vosotros—Tácitamente así les amonesta para que
digan. cuando sean tentados por los seductores, “La unción permanece en nosotros; no
nos hace falta quien nos enseñe (pues tenemos al Espíritu Santo que nos guía a toda la
verdad; Jer_31:34; Joh_6:45; Joh_16:13): él nos enseña la verdad; en dicha enseñanza
permaneceremos”. [Bengel.] mas—“Y por lo tanto”: Dios es suficiente para los que son
enseñados de él; independientes son de todos los demás, aunque, por cierto, no rechazan
el consejo cristiano de los ministros fieles, “La comunicación mutua no debe hacérsela a
un lado: hay que aprobarla en el caso de los que participan de la unción en un cuerpo.”
[Bengel.] la misma unción—que recibisteis una vez por todas, y que aun permanece en
vosotros. todas cosas—las esenciales para la salvación: el punto aquí discutido. No que el
creyente llegue a ser infalible, pues ningún creyente recibe aquí al Espíritu en toda su
plenitud, sino la sólo medida necesaria para guárdalo del error que destruye al alma. Del
mismo modo la Iglesia, aunque tiene al Espíritu en sí, no es infalible (pues muchos falibles
miembros nunca pueden hacer un todo infalible), sino que es guardada de modo de no
perder del todo la verdad salvadora. no es mentira—como la enseñanza anticristiana.
perseveraréis—“Permaneceréis” (v. 24: el mismo verbo), así como la unción permanece
en vosotros. Los manuscritos más antiguos dicen “permaneced”, Hijitos—Griego, como en
el 2:12: creyentes de toda posición y edad. perseverad en él—en Cristo. Juan repite su
amonestación con un nombre cariñoso, como padre al hablar a sus queridos hijos.
apareciere—“sea manifestado,” o “revelado.” tengamos—nosotros, escritor y lectores.
confundidos—Griego, “No quedamos avergonzados (lit.) de él”, retrocediendo de él en
confusión. Contraste: “franqueza en el día del juicio,” 4:17; cf. 3:21; 5:14. En el Apocalipsis
(escrito, pues, piensa Bengel, subsecuentemente), la venida de Cristo se representa como
postergada a grande distancia.
29. El encabezamiento de la segunda división de la Epístola: “Dios es justo; por tanto,
todo el que hace justicia es nacido de él.” El amor es el gran rasgo y principio de la
“justicia” escogido para la discusión, 2:29-3:3. Si sabéis … sabed—Distintos verbos en el
griego: sabéis y conoced, o conocéis: Ya aprendisteis que Dios (“él” comprende tanto “el
Padre,” del cual cada creyente es nacido (éste con 3:1), como “el Hijo”, (2:1, 23) es justo,
debéis de necesidad, pues, percibir también la consecuencia de dicha verdad, a saber,
“que cualquiera que hace justicia (y él solo: Griego, “la justicia,” tal justicia que Dios
aprueba) es nacido de él” El justo engendra a los justos. No se nos dice nunca que uno
nazca de Cristo, sino de Dios, con el cual Cristo es uno. Hollaz en Alford define la justicia de
Dios: “Es la divina energía por cuyo poder Dios determina y lleva a cabo todas las cosas
que están conformes a su eterna ley, prescribe leyes propias a sus criaturas, cumple sus
promesas hechas a los hombres, recompensa a los buenos, y castiga a los impíos.” hace
—“Porque las gracias (las virtudes) son prácticas, y tienen su ser en ser producidas (o
ejercidas); pues cuando han dejado de Actuar, o sólo están por Actuar, ni tienen el ser
aún.” (Oecumenius.) “Dios es justo, y por tanto la fuente de la justicia; cuando un hombre
pues hace la justicia, sabemos que la fuente de su justicia es Dios, que por consiguiente ha
adquirido por el nuevo nacimiento de parte de Dios aquella justicia que no tenía por la
naturaleza. Argüimos por el hecho de que él hace justicia, que ha nacido él de Dios.” El
error de los pelagianos es su conclusión de que el hacer justicia es la condición de llegar a
ser hijo de Dios.” (Alford, con toda verdad.) Véase Luc_7:47, Luc_7:50 : Su mucho amor
demostró que sus pecados estaban ya perdonados; no que fuese condición necesaria para
tenerlos perdonados.