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“Soy músico por Tarragó Ros, él me

dio todas las oportunidades”


“Soy músico por Tarragó Ros, él me dio todas las
oportunidades”

De visita por Corrientes anduvo el músico Miguel Salazar Fernández y con


la intención de promocionar su último disco, “Los Reyes del Chamamé. 50
años”, se presentó en la Redacción de este diario. De impecable traje y con
poncho colorado, llegó además con una interesante historia para contar, ya
que Salazar Fernández integró durante 17 años el conjunto de Tarragó Ros,
tocando la guitarra, el contrabajo y cantando a dúo con Gregorio De la
Vega, a quien tuvimos el gusto de aplaudir en la Fiesta Nacional del
Chamamé 2012, junto a Antonio Tarragó Ros.
Miguel, oriundo de Rosario, Santa Fe, comenzó integrando el conjunto de
Emilio Chamorro, ya en la última etapa del consagrado artista. Grabó con
Abelardo Di Motta y con Las Hermanas Caballero, con Ramonita Galarza y
cuando supo que Tarragó Ros necesitaba un guitarrista, se presentó
ofreciendo sus servicios. “Aunque me puede ser de utilidad con el
contrabajo”, le sugirió Tarragó. “Usted es un muchacho inteligente y va a
aprender enseguida. Hay que comprar el instrumento”, invitó.

“En ese tiempo había muchos modelos, él eligió sin medir gastos y me lo
entregó casi como un regalo. Nunca me reclamó el pago, la música estaba
por sobre esas cuestiones que desde su generosidad, se volvían mínimas”.

Salazar Fernández menciona las distinciones que lo enorgullecen a sus 79


años: medalla de plata en Sadaic, socio activo en Adicapif, músico
honorario en el Sindicato de Música de Rosario, entre otras.

Además de ejecutar con ductilidad la guitarra y el contrabajo, es autor de


composiciones como “Del campo en llamas”, “Tierra de la yerba”. “Casi
todos los conjuntos grabaron mis temas y gracias a eso sobreviví”, dice.

El ambiente chamamecero que frecuentó codeándose con nombres más


que cercanos a nuestra cultura, señala en una lista de admirables, por lo
que fueron, por lo que hicieron, por lo que nos dejaron y por lo que habrá de
suceder siempre a partir de ellos, a Tránsito Cocomarola. “No teníamos una
amistad fluida, pero nos encontramos varias veces en Buenos Aires”.

“Tuve el honor de que me cebara unos mates”, agrega cuando salta el


nombre de Ernesto Montiel. “Con Isaco (Abitbol) la cosa fue distinta. Lo
conocí fluidamente, un día me puse de periodista y le hice un reportaje, le
pregunté cómo eran los primeros bailes, era un hombre muy callado, pero le
gustaba la conversación. Muy generoso y desprendido, tal lo recuerdo en
un baile de campo, estábamos en Carlos Pellegrini y a la intemperie el frío
de la madrugada se hacía sentir. Sobre los hombros Isaco tenía un poncho
que le había regalado Tarragó, pero ahí nomás se lo sacó para abrigar a una
señora que estaba con un niño en brazos”.

“A mí, Damasio Esquivel me tomó de prueba y tuve que rendir examen, hoy
la muchachada no quiere ni ensayar, quieren ser autores ‘pellizcandoʼ los
chamamés de otros. La fama la tienen bien puesta en sus objetivos, pero
saltan lindo los pasos esos que van asegurando esto que le estoy contando,
que es nuestra historia”.

En el disco compacto que Miguel Salazar Fernández obsequia a El Litoral


Cultura, hay temas clásicos del repertorio chamamecero como “La
guampada” y “El desparramo”, que canta Coco Díaz.

“El público reconoce mi trabajo, mis conocidos me piden que escriba un


libro y no sé por dónde empezar. Nélida Zenón me dice que empiece por el
principio. Son muchos inviernos los que tengo encima”, sonríe.

Cuando Tarragó Ros falleció, Miguel formó el conjunto “Los Reyes del
Chamamé”. En 1984 resultaron consagrados en el Festival del Folklore en
Cosquín, Córdoba. Aunque aquella primera formación se disolvió, retomó el
nombre con otros integrantes y ahora recorre Buenos Aires, Norte de Entre
Ríos y Sur de Corrientes. El estilo tarragosero, “que es ese cuando la
música se te mete en la sangre con su alegría”, explica Miguel, está
presente en lo que el grupo interpreta.

La charla, pasa por caminos que uno aprende a conocer gracias al relato de
hombres como Miguel Salazar Fernández.

“La presencia de Tarragó Ros en mi vida fue muy importante. El me dio las
oportunidades para afianzarme en la música, me dio seguridad”, cuenta
este señor que tiene ganas de seguir hablando, porque las vivencias suyas
enriquecen nuestro conocimiento, aunque él no lo sepa y sólo le interese
hablar y que haya alguien para escucharlo.

Moni Munilla
mmunilla@ellitoral.com.ar