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LICEO AMERICANO DEL NORTE “LAN”

COBAN, A.V.

Nombre:

Wendy Paola Chén Pacay

Grado:

5to. Bachillerato en Dibujo Técnico y de Construcción

Curso:

Sociales

Catedrático:

Elvis Cal

Tema:
Cultura de Paz

Fecha:

26 de febrero de 2019
INTRODUCCION:

La cultura de la paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos


que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas
para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las
personas, los grupos y las naciones, temiendo en cuenta un punto muy importante
que son los derechos humanos, así mismo respetándolos y teniéndolos en cuenta
en esos tratados. Esta fue definida por resolución de la ONU, siendo aprobada por
la Asamblea General el 6 de octubre de 1999 en el Quincuagésimo tercer periodo
de sesiones, Acta 53/243.
CULTURA DE PAZ

La cultura de paz supone ante todo un esfuerzo generalizado para modificar


mentalidades y actitudes con ánimo de promover la paz. Significa transformar los
conflictos, prevenir los conflictos que puedan engendrar violencia y restaurar la paz
y la confianza en poblaciones que emergen de la guerra. Pero su propósito
trasciende los límites de los conflictos armados para hacerse extensivo también a
las escuelas y los lugares de trabajo del mundo entero, los parlamentos y las salas
de prensa, las familias y los lugares de recreo.

Aunque sus principios fundamentales son claros, "cultura de paz" es un concepto


complejo que todavía sigue evolucionando y desarrollándose como resultado de la
práctica. La cultura de guerra ha permeado todos los aspectos del comportamiento
humano, incluso de maneras de las que no somos conscientes. Por lo tanto, una
cultura de paz también transformará todos los aspectos del comportamiento
humano, tanto individual como institucional, de maneras que aún no pueden ser
totalmente previsibles.

La UNESCO es plenamente consciente de la necesidad de apoyar un movimiento


mundial que está transformando firmemente una cultura de violencia en una cultura
más propicia para la paz. La Organización considera que en la familia de las
Naciones Unidas ella ocupa un lugar estratégico para promover, fortalecer y difundir
este mensaje de paz y comprensión mutua con el que se identifica la cultura de paz.
El desafío más inmediato y visible es encontrar nuevos métodos para enfrentar los
problemas creados por la actual situación mundial. La UNESCO está reorientando
sus estrategias operacionales teniendo en cuenta esta situación, y está buscando
modos nuevos y apropiados para reforzar los constructos de la paz en la mente de
hombres y mujeres.

Principios básicos
Una cultura de paz se basa en valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida
que refuerzan la no violencia y el respeto de los derechos y libertades
fundamentales de cada persona. Ella depende de la observancia y aceptación del
derecho de las personas a ser diferentes y de su derecho a una existencia pacífica
y segura dentro de sus comunidades.

El movimiento de una cultura de paz, como un gran río, se nutre de diversas


corrientes de cada tradición, cultura, lengua, religión y perspectiva política. “Si no
tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera” su objetivo es un
mundo en el que las culturas que constituyen esta riqueza vivan juntas en una
atmósfera marcada por la comprensión, la tolerancia y la solidaridad intercultural.

En un mundo caracterizado por la diversidad, el conflicto seguirá formando parte de


la vida misma. En vez de temer el conflicto, debemos aprender a valorarlo y a
cultivar su aspecto positivo no violento -- el coraje, el heroísmo, la creatividad, el
restablecimiento de la justicia. Como se afirmó en el debate del Consejo Ejecutivo
de la UNESCO cuando el Programa Cultura de Paz se presentó por primera vez en
1992 "los conflictos son inevitables, necesarios y pueden incluso ser beneficiosos
al suscitar la innovación, la actividad, la identidad y la reflexión. Pero los beneficios
dependerán de nuestra capacidad para manejar los conflictos, para resolverlos
equitativamente e impedir sus manifestaciones violentas destructivas".

La creación de una cultura de paz se caracteriza por la coparticipación y la libre


circulación de la información. El secreto, las restricciones a la libertad de información
y expresión, así como el uso exclusivo del conocimiento para obtener ganancias y
poder formaron parte de una cultura en la que el "otro" es percibido como objeto de
explotación o enemigo potencial. Por consiguiente, las medidas que aseguran la
transparencia constituyen una importante contribución.

Una cultura de paz no se puede imponer desde el exterior. Se trata de un proceso


de largo plazo que crece a partir de las creencias y las acciones de las propias
personas, y se desarrolla de manera diferente en cada país y región, dependiendo
de su historia, culturas y tradiciones. Por lo tanto, la información sobre las iniciativas
de una cultura de paz y otras actividades relevantes deben ser accesibles a cada
región y país para que sean utilizadas en la medida en que son adecuadas para
ellos.

La plena participación y el fortalecimiento de las mujeres son esencial para el


desarrollo de una cultura de paz. La cultura de guerra impuso a la mujer una serie
de desafíos y desventajas. Madre sola, proveedora única, objetivo civil, refugiada,
ciudadana desprovista de poder, viuda, huérfana; todos estos son papeles que las
mujeres han sido obligadas a asumir. El conocimiento y las competencias para
sobrevivir que las mujeres han desarrollado a pesar de estos obstáculos son
esenciales para la reconstrucción de sociedades viables y comunidades estables.
Las mujeres tienen un profundo interés en una cultura de paz y son copartícipes
importantes en el proceso de restauración y reconciliación en los niveles local,
nacional e internacional.

Cuestiones relacionadas
La creación de una cultura de paz constituye un vasto proyecto, multidimensional y
mundial en cuanto a su alcance. Está relacionado con la seguridad económica y el
desarrollo; la seguridad política y la democracia; el costo-efectividad y la conversión
económica; y el desarrollo de una solidaridad mundial.

La seguridad económica y el desarrollo son fundamentales.


La paz sólo se puede asegurar cuando las personas están libres del miedo al
hambre. Por consiguiente, las diversas iniciativas para una cultura de paz deben
vincular la paz con el desarrollo endógeno, equitativo y sustentable. Si el desarrollo
no es endógeno, se corre el riesgo de que contraríe e incluso perturbe el contexto
cultural y económico tradicional de las vidas de las personas. Si no es equitativo,
puede perpetuar injusticias que conducen a conflictos violentos. Si no es
sustentable, puede perjudicar e incluso destruir el medio ambiente y las estructuras
sociales existentes.
La seguridad política y la democracia
Se pueden obtener mediante instituciones y comportamientos que aseguren que los
conflictos inherentes a todas las sociedades humanas no destruirán la integridad y
el efectivo funcionamiento de la sociedad. Mientras que en el pasado la estabilidad
política se aseguraba teniendo como último recurso la amenaza de la fuerza militar,
hoy se obtiene mediante sistemas de democracia participativa. En estos sistemas,
el conflicto se maneja gracias a una combinación de participación, diálogo,
mediación y compromiso, y se buscan soluciones políticas de las que todos se
pueden beneficiar.

El costo-efectividad de la paz debe ser por lo menos tan grande como el de la


guerra, a fin de eliminar la ventaja comparativa de la cultura de guerra. Esto es
importante porque la guerra ha probado ser un útil generador de ganancias, ya sea
en términos de recursos humanos o materiales, o, más recientemente, de lucrativas
ganancias gracias a la producción y el comercio para la guerra.

La conversión de la producción y el comercio militar hacia otros de carácter civil es


necesaria porque puede hacer disponibles los recursos para programas de
desarrollo humano requeridos para brindar seguridad económica y política. Este
"dividendo de la paz" podría ofrecer, por ejemplo, los recursos requeridos para
financiar programas nacionales de cultura de paz. Por consiguiente, las iniciativas
destinadas a lograr el control del comercio de armas y la conversión de la
producción militar en producción civil revisten una importancia capital.

Solidaridad mundial. Mientras que la cultura de guerra promueve la solidaridad


contra un enemigo constituido por otro grupo, o nación, “La guerra es la salida
cobarde a los problemas de la paz”. La cultura de paz promueve la solidaridad de
toda la gente contra las amenazas comunes a su seguridad. Ella demanda a cada
uno que vea al otro como un aliado en una lucha colectiva por la paz y que cada
uno trabaje con el otro para consolidar e implementar sus respectivas acciones por
la paz.

En síntesis, una cultura de paz es un cuerpo creciente de valores, actitudes,


comportamientos y estilos de vida compartidos basados en la no violencia y el
respeto de los derechos y libertades fundamentales, en la comprensión, en la
tolerancia y la solidaridad, en la coparticipación y la libre circulación de la
información, así como en la plena participación y fortalecimiento de las mujeres. Si
bien no niega los conflictos que emergen de la diversidad, exige soluciones no
violentas y promueve la transformación de la competición violenta en cooperación
para el logro de objetivos compartidos. Es tanto una visión como un proceso
multidimensional y global, que está articulado con el desarrollo de alternativas
positivas a las funciones previamente desempeñadas por la guerra y el militarismo.
RESUMEN

La cultura de guerra ha permeado todos los aspectos del comportamiento humano,


incluso de maneras de las que no somos conscientes. Por lo tanto, una cultura de
paz también transformará todos los aspectos del comportamiento humano, tanto
individual como institucional, de maneras que aún no pueden ser totalmente
previsibles.

Una cultura de paz se basa en valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida


que refuerzan la no violencia y el respeto de los derechos y libertades
fundamentales de cada persona. Ella depende de la observancia y aceptación del
derecho de las personas a ser diferentes y de su derecho a una existencia pacífica
y segura dentro de sus comunidades. En un mundo caracterizado por la diversidad,
el conflicto seguirá formando parte de la vida misma. En vez de temer el conflicto,
debemos aprender a valorarlo y a cultivar su aspecto positivo no violento, el coraje,
el heroísmo, la creatividad, el restablecimiento de la justicia.

La plena participación y el fortalecimiento de las mujeres son esencial para el


desarrollo de una cultura de paz. La cultura de guerra impuso a la mujer una serie
de desafíos y desventajas, la creación de una cultura de paz constituye un vasto
proyecto, multidimensional y mundial en cuanto a su alcance. Por consiguiente, las
diversas iniciativas para una cultura de paz deben vincular la paz con el desarrollo
endógeno, equitativo y sustentable. Si el desarrollo no es endógeno, se corre el
riesgo de que contraríe e incluso perturbe el contexto cultural y económico
tradicional de las vidas de las personas.

La seguridad política y la democracia se pueden obtener mediante instituciones y


comportamientos que aseguren que los conflictos inherentes a todas las sociedades
humanas no destruirán la integridad y el efectivo funcionamiento de la sociedad,
mientras que el costo-efectividad de la paz debe ser por lo menos tan grande como
el de la guerra, a fin de eliminar la ventaja comparativa de la cultura de guerra.

La solidaridad mundial demanda a cada uno que vea al otro como un aliado en una
lucha colectiva por la paz y que cada uno trabaje con el otro para consolidar e
implementar sus respectivas acciones por la paz, una cultura de paz es un cuerpo
creciente de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida compartidos
basados en la no violencia y el respeto de los derechos y libertades fundamentales,
en la comprensión, en la tolerancia y la solidaridad, en la coparticipación y la libre
circulación de la información, así como en la plena participación y fortalecimiento de
las mujeres.
ANALISIS PROPIO

La Paz y la Cultura de Paz están ineludiblemente ligada a los seres humanos, sin
embargo no siempre ha sido reconocida pública y políticamente como un
instrumento de gestión de los conflictos humanos, como hemos desarrollado a lo
largo de este escrito, está basada en las características biológicas y culturales
evolucionadas de los seres humanos. Su necesario poder dependerá de la
capacidad de adaptación a las nuevas realidades de nuestro siglo XXI, de la
planificación y el alcance de sus objetivos.

La Cultura de la Paz deberá por tanto retomar su amplia experiencia, acumulada a


lo largo de toda la Historia de la Humanidad, y actualizarla para gestionar la
conflictividad del mundo contemporáneo. Algunas de sus fórmulas pueden ser de
éxito pero otras sólo se limitan a ser conservadoras y reaccionarias, por tanto
ineficaces. El poder de gestión, de transformación, dependerá de la capacidad de
adaptación y renovación de sus principios de acuerdo con los cambios que se estén
produciendo. Los seres humanos han desarrollado, sus capacidades a través de la
interacción recíproca, la existencia de objetivos, valores y actividades compartidas,
la estabilidad y duración de las mismas, la conciencia de grupo y la identificación
social. La socialización, la cooperación y otros comportamientos y actitudes, tales
como la filantropía, el altruismo, la solidaridad o la afectividad, han intervenido en la
transformación de las condiciones de existencia y, en esta medida, pueden ser
interpretados como mecanismos e instrumentos de poder, ya que mejoran y
movilizan las relaciones entre individuos y grupos. Efectivamente, todos los
elementos que conforman la Cultura de Paz tienen, y pretende tenerlo, poder para
transformar las instancias personales, públicas y políticas.

Estamos percibiendo cómo en el mundo contemporáneo la violencia ha crecido


discriminando negativamente a gran parte de la población en el acceso a los
recursos. A pesar de que, contradictoriamente, gran parte de la conflictividad se
regula pacíficamente, se ha creado un gran desequilibrio que ni la propia especie,
ni los ecosistemas son capaces de soportar. Es necesario «reequilibrar» estos
sistemas, avanzar en nuevos modelos de desarrollo inclusivos para toda la
población mundial. No todos los satisfactores de las potencialidades humanas, y las
necesidades que de ellas se derivan, dependen de bienes materiales, sino que en
gran medida se relacionan con aspectos sociales y organizativos. Está claro que el
ocio, la comprensión, la libertad, la afectividad o la identidad están más relacionados
con circunstancias sociales que con otras materiales. Además, el desarrollo integral
de las potencialidades humanas es posible por la interacción y retroalimentación
entre ellas, lo que debe ser tenido en cuenta por las políticas que se elaboren al
respecto.
CITAS TEXTUALES

François de la Rochefoucauld, (1613-1680) señalo Si no tenemos paz dentro de


nosotros, de nada sirve buscarla fuera (pág. 2).

Thomas Mann, (1875-1955) dijo que, La guerra es la salida cobarde a los


problemas de la paz (pág. 4).
CUESTIONARIO

Nombre_________________________________________ Fecha: _________

INSTRUCCIONES:
Responda las siguientes preguntas a su criterio.

1. ¿Qué es la Cultura de Paz?


__________________________________________________________________
_________________________________________________________________.

2. ¿En que se basa la Cultura de Paz?


__________________________________________________________________
_________________________________________________________________.

3. ¿Cómo obtener la seguridad política y la democracia?


__________________________________________________________________
_________________________________________________________________.

4. ¿Con que se debe vincular la paz?


__________________________________________________________________
_________________________________________________________________.

5. ¿Por qué es necesaria la conversión de la producción y el comercio


militar?
__________________________________________________________________
_________________________________________________________________.
HIPOTESIS

Sobre el concepto de paz se ha ejercido una operación de vaciamiento de su


concepto más profundo, que no es solo ausencia de guerra. Esta sería una
concepción muy frágil y un tanto negativa. En este sentido, el concepto de paz es
vaciado de su consecuente responsabilidad social y deja de ser considerada como
esa serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y
previenen los conflictos, para convertirse en un insumo cómplice de la
profundización de los circuitos de fragmentación, exclusión, desigualdad e injusticia.

De aquí que la hipótesis, que se va a mantener a lo largo de todo este análisis,


basadas en los objetivos que orientan la investigación, sea la posibilidad de
entender la paz positivamente. Ante las definiciones negativas que tradicionalmente
se han dado sobre la paz, se resaltan en la investigación los nuevos planteamientos
y las definiciones positivas que han surgido a través de la historia y que algunos
investigadores sobre la cultura de paz han ofrecido, rescatando algunas de sus
características más positivas.
ORGANIZADORES GRAFICOS

La paz

implica

Libertad Justicia Responsabilidad

pretende el supone
consiste en

Dominio Ejercicio Bien común Asumir Responder

por los
de la

Actos y decisiones
Propia conducta
ANALISIS DE LA INFORMACION

La paz es una construcción social, y los acuerdos de paz solo un punto de partida.
Hay quienes creyeron que eran el punto de llegada, y los poderes económicos y
políticos siguen muy interesados en que la sociedad lo crea así. Así se la inmoviliza,
se la acomoda en los lugares inofensivos de la crítica estéril. Una sociedad que no
valora la paz, es incapaz de construirla, defenderla, hacer que la justicia social sea
una cuestión del día a día, de profundizar en los cambios que esos acuerdos
plantearon para hacerlos bandera en cada espacio del que se es parte, y de ocupar
nuevos espacios para seguir y seguir construyendo. En la paz, la lucha se hace sin
armas, y los acuerdos de paz son -y el movimiento revolucionario lo dijo siempre
así- una plataforma de lucha, un plan de acción, una hoja de ruta. Pero la ruta hay
que andarla y corresponde a la sociedad toda. La pacificación es necesaria para la
continuidad y el desarrollo del sistema de miseria que -dicho sea de paso- originó la
guerra. La paz con justicia social en cambio es necesaria para la vida del pueblo,
para construir una Guatemala distinta, con nuevas herramientas para una vida en
equidad y justicia. La pacificación la hace el poder, la paz la construye la sociedad.

El proceso de paz guatemalteco es un ejemplo para otras experiencias en el mundo.


Quizá es necesario ver más allá de nuestras propias miserias para valorarlo. Pero
la promesa que encierran los acuerdos de paz guatemaltecos (porque siguen
teniendo gran vigencia) sólo es posible hacerla realidad con la participación activa
de la sociedad organizada, no con organizaciones no gubernamentales haciendo
estudios de cumplimiento, con indicadores confusos incapaces de abarcar el
sentido profundo de los cambios que Guatemala ha alcanzado a partir de la
finalización de la represión masiva, y del enfrentamiento armado interno. Las
auditorías, claro está, son necesarias para conocer el camino andado y por andar,
pero deben estar en manos de organizaciones activas, críticas, comprometidas más
allá de fondos asignados a proyectos que -dicho sea de paso- priorizan aquello que
los donantes están interesados en impulsar. Quienes son muy jóvenes para
comprender la dimensión histórica del profundo significado de estos 20 años de paz,
quienes se sintieron defraudados pensando que la firma de la paz era el fin y no el
punto de partida, quienes piden a las generaciones pasadas lo que siempre toca a
las generaciones presentes, quienes desde las ciudades no vivieron la escalada de
masacres indiscriminadas que el Estado con el ejército y la policía llevaron adelante
en el campo exterminando a poblaciones enteras con 200 000 muertos y miles y
miles de desplazados internos y externos, mayoritariamente indígenas, o quienes
viviendo en la ciudad en los años 80 no supieron o no quisieron ver que las prácticas
represivas del Estado hicieron desaparecer a 45 000 personas, por sus ideas,
porque luchaban por los derechos, por la justicia, por los demás… puede ser, sí,
que no valoren el camino andado. Es por esto tan necesaria la memoria. La memoria
que no se escribe en las redes sociales con mensajes cada vez más cortos, cada
vez más simplistas. La memoria activa es la que sirve para conocer el pasado y
discutir el presente. Sólo así se puede pensar en el futuro.
PREGUNTAS PARA EL FUTURO

1. ¿Cuál sería la situación problemática más compleja que debe resolverse para
alcanzar la paz?

2. ¿Espera que el posconflicto afectará su vida cotidiana?

3. ¿Está dispuesto a realizar cambios en su forma de vivir ante los cambios


sociales para hacer viable la cultura de paz?

4. ¿Se relacionaría con una persona anteriormente vinculada a grupos armados al


margen de la ley?

5. ¿Comparte la idea que para lograr la paz hay que sacrificar la justicia?
BIBLIOGRAIFA:

Paz y democracia en Guatemala: Memorias del Congreso Internacional de


MINUGUA “Construyendo la paz: Guatemala desde un enfoque comparado” 27, 28
y 29 de octubre de 2004, Ciudad de Guatemala.

Acuerdos de paz, Asamblea de la Sociedad Civil “A.S.C” junio 1991 – septiembre


1996.
ANEXOS