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Ecuaciones diferenciales: formulación, concepto

de solución y problema de valores iniciales


José Luis López Fernández
16 de noviembre de 2011

La ciencia de las matemáticas no trata simplemente de cifras y diseños geométri-


cos [. . . ] una ciencia más importante para la vida que la comida y la bebida [. . . ]
una ciencia sin la cual no podría haber música ni poesía ni arte [. . . ] El vuelo del
pájaro, el salto del salmón, el ritmo de la danza. . . todo es matemática.

(Fragmento de un diálogo del filme Siempre Eva, dirigido por Tay Garnett en 1937)

Supongamos que la función P (t) explicara el crecimiento de una determina-


da población a lo largo del tiempo (es decir, que t representara un instante de
tiempo en las unidades convenidas y P (t) el tamaño de la población en dicho
instante). Una forma conceptualmente distinta1 de describir la evolución tem-
poral de la población es la determinada por una ecuación diferencial, que
relaciona matemáticamente la función incógnita P (t) con su derivada (que re-
cordemos tiene el significado de ritmo de cambio o velocidad de cambio de la
población) y en nuestro ámbito responde a la siguiente formulación general:2

P 0 (t) = f P (t) .

(1)

Una primera diferencia esencial con respecto a las ecuaciones en diferencias


es la que concierne al concepto de solución en cada uno de los casos. Recor-
demos que una solución de una ecuación en diferencias era una lista infinita
de números, mientras que ahora una solución de (1) será una función P (t)
dependiente del tiempo. De hecho, resolver la ecuación (1) consiste en
encontrar todas las funciones P que satisfacen la propiedad de que
su derivada coincide con la evaluación f (P ).
1A la estudiada hasta el momento, basada como es sabido en los modelos en diferencias
2 Esto no quiere decir que todas las ecuaciones diferenciales respondan a este esquema, pero
sí aquellas en las que estaremos interesados. Por poner un ejemplo simple, P 0 (t) = tP (t) es
también una ecuación diferencial, pues relaciona la función incógnita P (t) con su derivada, a
pesar de que el segundo miembro no sea una función que dependa exclusivamente de P (t), sino
de P (t) y de t separadamente: f P (t), t = tP (t). No obstante, en este curso nos centraremos
exclusivamente
 en aquellas ecuaciones diferenciales que pueden escribirse de la forma P 0 (t) =
f P (t) , las cuales reciben el nombre de ecuaciones diferenciales autónomas

1
Por otra parte, cabe también señalar que –contrario a las soluciones de una
ecuación en diferencias, las cuales solo arrojan recuentos transcurrido el co-
rrespondiente periodo interobservacional– las soluciones de una ecuación
diferencial son evaluables en cualquier instante de tiempo intermedio, de
modo que pueden utilizarse para predecir el tamaño de la población en cualquier
momento en que estemos interesados en hacerlo. Analicemos algunos ejemplos
sencillos:

Si elegimos f (P ) = 0, entonces la ecuación diferencial (1) pasaría a es-


cribirse P 0 (t) = 0 y sus soluciones serían todas aquellas funciones cuya
derivada es igual a cero, es decir, todas las funciones constantes. Por con-
siguiente, un primer dato a considerar es que en este caso la ecuación tiene
infinitas soluciones: P (t) = A, cualquiera que sea el valor que adopte la
constante A.

Si elegimos ahora f (P ) = P , entonces nos encontramos con la ecuación


diferencial P 0 (t) = P (t) o, equivalentemente, con el desafío de encontrar
todas aquellas funciones cuya derivada coincide con ella misma. Dos de
ellas son fácilmente detectables: P (t) = 0 y P (t) = et . Sin embargo no
son las únicas. En efecto, todas las funciones de la forma P (t) = Aet , con
A ∈ R cualquiera, son soluciones. Para verificarlo basta con comprobar
que ellas y sus derivadas coinciden siempre (es decir, cualquiera que sea el
valor de A), lo cual es una tarea simple toda vez que al derivar se obtiene
P 0 (t) = (Aet )0 = Aet = P (t). Por consiguiente, volvemos a encontrarnos
con infinitas soluciones.

De hecho, esto es lo que ocurrirá cualquiera que sea la ecuación diferencial a


que nos enfrentemos, lo cual da lugar al siguiente problema de índole práctica:
Si lo que pretendemos con una ecuación diferencial es modelar el
comportamiento evolutivo de una determinada población, ¿cuál de
sus infinitas soluciones será la que represente dicho comportamien-
to? ¿Con qué criterio preferiremos una de ellas frente a todas las
demás?
Lo que parece evidente es que dicho comportamiento no puede venir des-
crito de infinitas maneras distintas. Al fin y al cabo, lo mismo sucedía con los
modelos en diferencias: si uno pretendía asegurar la unicidad de solución, tenía
que prescribir previamente el tamaño inicial de la población. Ahora ocurre algo
similar. Es imprescindible postular una condición adicional a la propia ecuación
diferencial para seleccionar la única solución de la misma capaz de describir la
evolución de nuestra población. Esta recibe el nombre de condición inicial
y, junto con la ecuación diferencial, genera lo que se llama un problema de
valores iniciales. De modo que podemos afirmar que una ecuación diferencial
tiene siempre infinitas soluciones, mientras que un problema de valores iniciales
admite una única solución.

2
Por ejemplo: consideremos la ecuación diferencial3 2P 0 + P = 0 y comprobe-
mos que la función P (t) = e−t/2 es una de sus soluciones.4 Bastará con calcular
0
P 0 = e−t/2 = − 12 e−t/2 y sustituir ambas expresiones, P y P 0 , en la expresión
2P 0 + P para comprobar que el resultado, tal como dicta la ecuación, es cero.5
En efecto:  
1
2P 0 + P = 2 − e−t/2 + e−t/2 = 0 .
2
No satisfechos aún y teniendo en consideración que nuestra ecuación ha de tener
–como se convino anteriormente– infinitas soluciones, comprobemos que todas
las funciones de la forma
P (t) = Ae−t/2 , A ∈ R, (2)
lo son. En efecto:
 
A
2P + P = 2 − e−t/2
0
+ Ae−t/2 = 0 .
2
Imaginemos finalmente que el tamaño inicial (es decir, en tiempo t = 0) de
nuestra población fuese de tres (mil) individuos. ¿Cuál sería entonces la única
solución, de entre todas las representadas en (2), capaz de describir la evolución
de la misma? El planteamiento es sencillo: se trata de extraer de (2) la única
función compatible con la condición P (0) = 3. En este caso, en conformidad con
(2) se ha de cumplir lo siguiente:
3 = P (0) = Ae0 = A ,
luego ha de ser A = 3 y, por tanto, la única solución a nuestro problema es la
función P (t) = 3e−t/2 .
Nótese que una condición inicial no supone estrictamente tener que prescribir
el tamaño de la población en el instante t = 0. Bastaría con decirle a la ecuación
diferencial cuál es el tamaño de la población en cualquier instante de tiempo.
Por poner un ejemplo, si en vez de P (0) = 3 se dispusiera de la información
P (2) = 3, el proceso de aislamiento de una única solución de entre todas las
contempladas en la familia (2) sería exactamente el mismo:
3 = P (2) = Ae−1 ,
luego habría de ser A = 3e y, por tanto, la función P (t) = 3e1−t/2 es ahora la
única solución de nuestro problema.6
3 En adelante, aunque no quede explícitamente reflejado en la escritura de la ecuación,

asumiremos inmediatamente que P es una función dependiente del tiempo: P (t), luego P 0 será
asimismo P 0 (t). Por otra parte y para que nadie se lleve a engaños, aunque no lo aparente, la
ecuación 2P 0 + P = 0 responderá al esquema general descrito en (1) en cuanto despejemos P 0
para obtener P 0 = −P/2, luego el segundo miembro de la ecuación en cuestión es aquel que
viene determinado por la función f (P ) = −P/2
4 Digo bien: una de sus soluciones, pues ya sabemos que tiene infinitas
5 De no ser así, tendríamos que concluir que P no es una solución de nuestra ecuación

diferencial
6 A la luz de esta solución, ¿serías capaz de describir cómo se comportará dicha población

a largo plazo? Piénsalo y mañana me lo cuentas