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ACLIMATACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO

Aclimatación, aclimatización o aclimatamiento es el proceso por el cual un


organismo se adapta fisiológicamente a los cambios en su medio ambiente, que
en general tienen relación directa con el clima. Se suele usar este término para
referirse a procesos que ocurren durante un período corto, dentro del periodo
vital de un organismo individual o grupo. Puede ser una situación puntual o
representar parte de un ciclo periódico, como es el caso del crecimiento de pelo
que experimentan algunos mamíferos durante el invierno. Los seres vivos
pueden ajustar sus rasgos morfológicos, etológicos, físicos y/o bioquímicos en
respuesta a cambios en su entorno. La capacidad de aclimatación a nuevos
ambientes se ha comprobado en miles de especies. Sin embargo, no se conocen
en profundidad los mecanismos que conducen a ella.

Aunque a los términos aclimatación y aclimatizacion se le han dado diferentes


significados, el glosario de términos de fisiología térmica adopta la siguiente
definición para el término aclimatación:

 Cambios adaptativos que se producen en un organismo en respuesta a


cambios inducidos experimentalmente, en particular a factores climáticos,
como temperatura en un ambiente controlado.

ALTERACIONES EN LOS ANIMALES POR ACLIMATACIÓN

Las alteraciones y modificaciones que en los animales ocasionan los cambios de


clima son muy semejantes a los que experimenta el hombre por los mismos
motivos y que ya quedan especificados. Tales son las afecciones intestinales,
las enfermedades del hígado y de los centros nerviosos.

El extremo calor y el frío extremado ocasionan una rápida mortalidad entre los
recién nacidos y oponen grandes dificultades a la aclimatación. La alteración
momentánea que el cambio de estaciones determina en la oportunidad de las
concepciones, de los partos y de la eclosión de los huevos aumenta al principio
las dificultades.

Bajo los trópicos, los rumiantes y el caballo pierden talla, dan menos trabajo, son
menos vivos y alegres y sucumben más pronto. El paludismo ejerce en los
animales mucha menor influencia que en el hombre, pero no deja por esto de
producir su efecto.

El cambio de clima produce modificaciones muy notables en las cubiertas; en las


regiones tropicales las especies lanares pierden su lana y ésta es sustituida por
un pelo corto, liso y ralo; al contrario, cuando una especie del género ovis se
transporta de las regiones cálidas a las templadas, se advierte desde las
primeras generaciones que la lana se afina, se alarga, se aprieta y tiende a
rizarse. En general, en las regiones tropicales los animales conservan sus
cubiertas, pero el pelo se hace más corto y más seco.

La vuelta al estado salvaje no es posible en tanto no estén desarrolladas en el


animal que ha de aclimatarse las facultades necesarias para atender a su
subsistencia, a su defensa, a la huida, etc. Las defensas naturales se
perfeccionan por la selección, el aspecto anterior va siendo más uniforme y los
caracteres propios de la especie se van limitando; el perro pierde el rugido y no
conserva más que el gruñido y el ladrido; el gato, aun en domesticidad, pierde el
maullido; el puerco que vuelve al estado salvaje, presenta los huesos de la cara
acortados y la cabeza levantada, y lo mismo en este animal que en el perro se
observa que las orejas, en ejercicio constante, tienden a quedar verticales.
LAS PLANTAS SE ACLIMATAN MEJOR DE LO ESPERADO

Las plantas adaptan su metabolismo ante el incremento de temperatura que


conlleva el cambio climático de forma más eficiente de lo que los científicos
pensaban hasta ahora.

Hasta ahora, los modelos climáticos daban por cierta la idea de que un aumento
global de la temperatura aumentaría el metabolismo de las masas forestales del
planeta, lo que a su vez incrementaría las emisiones de CO2 y dispararía una
espiral de calentamiento difícil de detener.

Para comprobar si esas predicciones eran correctas, Reich y su equipo


diseñaron un experimento en el que monitorizaron la respiración de un grupo de
árboles en condiciones naturales a los que se sometió a un incremento de
temperatura de 3,4 grados centígrados durante entre tres y cinco años.

A partir del estudio de diversas especies de árboles, los investigadores


constataron que la respiración de las plantas se incrementó tan solo un 5 %
durante ese periodo, cuando los modelos teóricos previos predecían un aumento
de en torno el 23 %.

La capacidad de adaptación de los árboles al nuevo entorno eliminó cerca de un


80 % del incremento de emisiones de CO2 esperado.

"Ya sabíamos que existía un proceso de aclimatación, pero la magnitud y


extensión de sus efectos a largo plazo no se comprendía bien. Los estudios que
se habían hecho hasta ahora se limitaban a pruebas de unas pocas semanas y
se realizaban siempre dentro de laboratorios", señaló Reich.

"Lo que hicimos nosotros es ver cómo los árboles se adaptan en condiciones
forestales durante largos periodos de tiempo. Esto se ha hecho en un
experimento al aire libre en el que hemos controlado la temperatura tanto de las
plantas como de la tierra", describió el investigador.
¿Qué es la adaptación de los seres vivos?
Nos referimos por adaptación de los seres vivos o adaptación biológica al
proceso en el cual estos últimos desarrollan la capacidad de sobrevivir en un
entorno diferente, variando sus estrategias e incluso sus características físicas,
en pro de conservar la vida.

La vida se adapta, así, a los cambios tanto en los factores abióticos (temperatura,
luz solar, pH, etc.) como en los bióticos (nuevas especies, extinción, etc.) de su
entorno, mediante cambios físicos o conductuales que se transmiten a las
generaciones posteriores, garantizando así la continuidad de la especie.

La adaptación juega un rol esencial en la evolución de las especies, ya que la


selección natural garantiza la descendencia a quienes se adapten mejor al
entorno y a sus eventuales variaciones, extinguiendo en cambio a los que no
logren hacerlo. Se trata de un proceso muy lento, que puede tomar numerosas
generaciones y es irreversible.

No debe confundirse la adaptación con la aclimatización o aclimatación, término


que denomina más bien los cambios compensatorios a corto plazo con que las
especies responden a los cambios a su alrededor, y que son resultado de cierto
margen de plasticidad fenotípica (cierta flexibilidad del funcionamiento de sus
cuerpos).
Así, por adaptación biológica podemos referirnos tanto al proceso de cambio y
adecuación paulatino de las especies, como a los cambios en el cuerpo o la
conducta de las mismas que incrementan los márgenes de supervivencia,
sacando mayor provecho a una característica ya presente.

Puede servirte: Biodiversidad.

Tipos de adaptaciones
Existen tres tipos de adaptación biológica al medio en que se vive:

Morfológicas o estructurales. Ocurre cuando se varía el cuerpo mismo de la


especie (variación anatómica), tanto en la pérdida o ganancia de miembros,
especialización de los mismos, o desarrollo de mimetismos y coloraciones
crípticas.
Fisiológicas o funcionales. Son las que tienen que ver con alteraciones en el
funcionamiento interno de los organismos, tales como el desarrollo de nuevos
órganos, nuevas enzimas u hormonas para satisfacer una necesidad específica
dentro del cuerpo, derivada del cambio en el entorno.
Etológica o de comportamiento. Como su nombre lo indica, se refiere a los
cambios comportamentales que las especies adoptan y transmiten a su
descendencia para garantizar el éxito reproductivo y la superviviencia. Bien
puede tratarse de mecanismos más efectivos de cortejo, modos de alimentación
que implican menos riesgos, etc.
Existe debate en la actualidad científica respecto a un cuarto método, que
implicaría adaptación molecular. No existe un criterio claro para determinar la
influencia de la selección natural sobre el desarrollo molecular de formas de vida
tan simples como los virus, por ejemplo.

Ejemplos de adaptación de los seres vivos


Algunos ejemplos sencillos de cada tipo de adaptación biológica son los
siguientes:

Las espinas de los cactus. En ambientes tan hostiles como los áridos, la
vegetación se ha adaptado para protegerse más intensamente de los eventuales
herbívoros y también de la radiación UV y el exceso de calor. Las espinas son
hojas adaptadas a una nueva forma, filosa y puntiaguda, que defienden los
tejidos de los animales y de paso brindan una superficie a la condensación del
agua, que en esos lugares no es muy abundante.
La glándula de sal de las iguanas marinas. Dado que se trata de reptiles que
volvieron al mar en el curso de las generaciones, sus cuerpos no estaban
adaptados inicialmente para la cantidad de sal que absorbían del agua marina,
que se acumulaba en su sangre y era potencialmente nociva. Así que sus
cuerpos con el pasar de los años desarrollaron una glándula en la que poder
acumular la sal y expulsarla.
El cortejo de las aves del paraíso. Estas aves del género Paradisaeidade
desarrollaron con las generaciones un mecanismo de cortejo, en el que
extienden su plumaje muy colorido y lo acompañan de danzas elaboradas. Este
cortejo permite que las hembras de la misma especie reconozcan a los machos
disponibles para aparearse, y se evita así la hibridación con especies de aves
similares. Esta adaptación conductual minimiza la cantidad de híbridos y
maximiza la supervivencia de la especie.

Fuente: https://concepto.de/adaptacion-de-los-seres-vivos/#ixzz5fOMV8jHW