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COLEGIO DE LA UNIVERSIDAD LIBRE

“Hacia un proyecto de vida con compromiso social”


ACTIVIDAD: APLIQUE EL MÉTODO DE LOS TRES COLORES A LA SIGUIENTE LECTURA
(Ver material de apoyo Saberes)

Reflexiones sobre la democracia


Por Carlos Mayora Re
El Salvador.com
Es sabido que democracia es mucho más que elegir, por medio de los votos, a los que nos
gobiernan. Es más que contar con tres Poderes en el Estado, con la sana intención de evitar
el despotismo. Es mucho más que dejar en libertad a los comunicadores para que no sólo nos
mantengan informados, sino que nos presenten las distintas facetas de los problemas, a fin
de poder saber qué andan haciendo para enfrentarlos aquellos que escogimos en las urnas.
Democracia es una forma de ver las cosas: reconocer la dignidad e igualdad intrínseca de los
ciudadanos y su libertad. Es constatar que una misma verdad puede ser percibida desde
muchos puntos de vista, dependiendo de la perspectiva del observador, y que por lo mismo,
cuantos más ven un problema, las soluciones pueden ser más ricamente construidas.
Democracia es que los mandatarios sepan que están donde están para servir, y no para
servirse ni de la gente, ni de su posición de poder para fines particulares.
Democracia es respeto a las leyes y a las competencias de cada Órgano del Estado, y si hay
un encontronazo de pareceres, enhorabuena, pues querrá decir que están haciendo su trabajo.
Si no hubiera discrepancias a la hora de interpretar las leyes, querría decir que no se están
haciendo bien las cosas; siempre y cuando cada instancia se mantenga dentro del rango de
sus competencias; pues es imposible que la ley agote todas las posibilidades presentes y
futuras.
No es lo mismo democracia y Estado de Derecho, pero la una sin el otro, y viceversa, mueren.
Democracia no es sólo elegir y reemplazar a los gobernantes cada cierto tiempo; es evaluar
su gestión y reelegirlos en caso de haber hecho bien las cosas. O escoger otros, a ver si
pueden hacer mejor sus tareas, si su trabajo resultara deficiente.
Democracia es tener la oportunidad de exponer las propias opiniones, dando la cara, sin temor
de ser acallado por medios violentos. Es oír las razones de los otros. Tratar de entender qué
dicen y por qué, y argumentar a favor y en contra para defender las propias ideas.
Democracia debería ser la posibilidad de sentirnos representados de manera confiable, sin el
temor de que en un momento dado los diputados se cambien de partido como quien se cambia
la chaqueta, dejando burlados a los electores y sin otra oportunidad que esperar tres años para
ver si no les vuelven a robar su voluntad expresada en el sufragio.
Democracia, en fin, es el humus en el que medra la libertad que, como el aire, el agua o el
alimento no sólo nos son preciosos para sobrevivir, sino que invariablemente apreciamos
mucho más cuando faltan. Y Dios quiera que nunca más nos vuelva a faltar.
La mayoría de los salvadoreños no recuerdan otra época que aquella en que hemos podido
elegir en las urnas a los gobernantes, después de pacíficas transiciones en el poder… Pero,
no está de más recordar que eso no siempre fue así: este pequeño país ha pasado por un
muestrario de situaciones políticas, desde el autoritarismo unipersonal, hasta las dictaduras
militares, pasando por gobiernos de fachada, fraudes electorales, y golpes de Estado dados a
los golpistas…
Por todo lo anterior, bienvenida sea la discrepancia, el debate, la exposición racional de los
propios argumentos. Pero desterradas sean de una vez por todas las dictaduras de partido, las
injerencias ideológicas, el mangoneo político o económico. Nos queda un largo camino de
educación política por recorrer, pero eso no quiere decir que no hayamos caminado harto
hasta llegar donde nos encontramos.