You are on page 1of 9

NIETZSCHE (1844-1900) Datos biográficos. Nace en Röcken (cerca de Leipzig) el año 1844.

Estudia en las universidades de Bonn y de Leipzig. En 1868 conoció a Wagner y fue nombrado Catedrático Extraordinario de Filología Clásica en la Universidad de Basilea (Suiza). En 1870 se enroló como enfermero-camillero en la franco-prusiana. En 1878 rompe con Wagner, y un año después abandona la enseñanza. En 1888 inicia una crisis irreversible y muere en 1900. Obras. Con frecuencia se ha dividido su obra en diferentes periodos. Fink distingue cuatro:

1. Periodo romántico: El nacimiento de la tragedia; Consideraciones intempestivas; Sobre
verdad y mentira en sentido extramoral. En estas obras exige una renovación de la cultura y una liberación del intelectualismo y de la falsa presunción intelectual.

2. Periodo positivista o ilustrado: Humano, demasiado humano; Aurora; La Gaya Ciencia.
En estas obras empieza a utilizar la genealogía como método (lo que también hará en sus últimas obras). Mediante la genealogía trata de explicar el origen psicológico de conceptos que representan ideales como “derecho”, “verdad”, “santidad”…Nietzsche piensa que en casi todos los casos se puede explicar su origen desde lo contrario de lo que expresan, e intentará demostrar que la metafísica, el arte y la moral, tienen su origen en instintos y tendencias del hombre que casi siempre están ocultos y es a éstos a los que pretende desenmascarar.

3. Tercer periodo: La Filosofía de Zaratustra: Así habló Zaratustra. En esta obra desarrolla
sus ideas más originales, y utiliza un lenguaje propio para expresar sus pensamientos más íntimos. Se trata de un conjunto de discursos unidos por una fábula: Zaratustra se retira a la montaña al cumplir los treinta años y allí vive en compañía de sus dos animales: águila y serpiente –orgullo e inteligencia. Alcanza allí la sabiduría y decide bajar a predicársela a los hombres. A lo largo de su predicación va exponiendo sus ideas. Está dividida en cuatro partes. En la primera trata del superhombre, del último hombre y de la Muerte de Dios; en la segunda de la Voluntad de Poder; en la tercera, del Eterno Retorno; y en la cuarta, muestra el ensayo vital de los hombres superiores. Termina con la partida de Zaratustra hacia lo desconocido, con sus animales.

4. Cuarto periodo: Crítica de la cultura occidental: Más allá del bien y del mal; La
genealogía de la moral; Crepúsculo de los ídolos; El Anticristo; Ecce Homo; El caso Wagner; Nietzsche contra Wagner; La Voluntad de Poder. En estas obras lleva cabo lo que él llama la “Filosofía del martillo”. Ataca la filosofía, la religión y la moral tradicionales, pues considera necesaria la destrucción de éstas para abrir camino al proyecto creador de la existencia. Tiene que destruir al hombre tal como es para que pueda el “superhombre”, que es el ser que conoce la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno.

1

El método que emplea en esta crítica es el desenmascaramiento psicológico, con el que pretende descubrir que se oculta tras los valores más asentados de la cultura occidental. Afirmará que el hombre crea valores y que detrás de todos los sistemas de valores se encuentra la vida. La vida como voluntad de poder, que gira, en eterno retorno, en el círculo del tiempo. A partir de aquí, considera que con el objeto de eliminar la autoalienación de la existencia (que se producía al admitir la objetividad/obligatoriedad de la ley moral) hay que realizar una transvaloración de todos los valores, hay que cambiar, sustituir los valores inventados por los resentidos, por los dimanantes de la afirmación de la vida.

Marco histórico, sociocultural y filosófico
Históricamente el pensamiento nietzscheano se enmarca en la segunda mitad del siglo XIX. En este tiempo, desde el punto de vista social y político, se producen enfrentamientos entre burguesía y proletariado, clases sociales surgidas de la Revolución Industrial. También se produce el auge de los nacionalismos y se desarrollan movimientos como el anarquismo, el socialismo y el comunismo. Otro fenómeno característico de esta época fue el colonialismo. Desde el punto de vista cultural, surgieron importantes movimientos artísticos, como el romanticismo, el realismo, el naturalismo, el impresionismo o el modernismo. (Escritores: Balzac, Víctor Hugo, Stendhal, Baudelaire, Zola, Dostoievski, Tolstoi; Pintores: Manet, Renoir, Van Gogh; Músicos: Berlioz, Verdi, Bizet, Wagner, Brahms). En el campo de la ciencia experimental y en el de la técnica se progresó notablemente, y se afirma el poder de la ciencia para hacer progresar a la humanidad. (Conceptos científicos importantes a partir de esta época: energía y evolución). Y en el plano científico- filosófico, destacan el evolucionismo de Darwin, el positivismo de Comte, el utilitarismo de Stuart Mill, además del materialismo histórico de Marx y Engels y el voluntarismo de Schopenhauer. (Ampliar)

Líneas principales del pensamiento de Nietzsche.
La tarea filosófica que se propone Nietzsche tiene una doble vertiente: • Una vertiente negativa: de crítica de los principales conceptos de la religión, la filosofía y la moral que tradicionalmente han servido para explicar el mundo en la cultura occidental. • Una vertiente positiva: el intento de comprensión y explicación de la vida como el trasfondo profundo de lo que todo surge. Esta explicación, para la que utiliza como método la genealogía, la hace siguiendo el desarrollo de unos temas, entre los que destacan la “muerte de Dios”, el “superhombre”, la “voluntad de poder” y el “eterno retorno”.

2

Crítica de los valores de la cultura occidental. Nietzsche considera que la cultura occidental está viciada desde su origen. Es una cultura, según él, racional y dogmática. Es decadente. Se opone a los instintos, empeñada en instaurar la racionalidad a toda costa. Afirma que los valores sobre los que se apoya la cultura occidental deben ser superados en tanto que son manifestación de una vitalidad decadente. Con este objetivo lleva a cabo una crítica total que abarca todos los aspectos de la cultura europea: el mundo racional, el mundo moral y el mundo religioso. Quiere destruir y pulverizar la religión, la filosofía y la moral tradicionales para dar un nuevo cauce al proyecto creador de la existencia, para hacer posible un nuevo despegue de la vida. Esta negación, esta destrucción, tiene la forma de una transmutación de todos los valores (sustituir los valores inventados por los resentidos, por los dimanantes de la afirmación de la vida). La transmutación de todos los valores significa la eliminación de la autoaliención de la existencia (que se producía al admitir la objetividad/obligatoriedad de la ley moral), llegar a la visión de la vida misma, que se le mostrará como voluntad de poder. (Nietzsche no solamente se enfrenta de manera crítica al pasado, sino que dicta, además, una condenación; invierte los valores occidentales, posee una voluntad de futuro, un programa, un ideal. Pero no es un utopista, no cree en el “progreso2. Tiene una oscura profecía para el futuro, es el mensajero del nihilismo europeo). En esta crítica al pasado utiliza todas las armas de que dispone: su refinada psicología, la agudeza de su ingenio, su vehemencia y sobre todo su estilo. Crítica a la filosofía. En Humano, demasiado humano, Nietzsche define la filosofía como “la ciencia que trata de los errores fundamentales del hombre, pero lo hace como si éstos fueran las verdades fundamentales.” El hombre, dice, inventa la ficción de la metafísica para escapar a la caducidad y dar a su existencia un significado infinito. La tarea que se propone es la de desenmascarar todo idealismo. Su idea fundamental puede resumirse así: lo que en la filosofía tradicional se ha considerado como “ser” frente al “devenir”, no es. Sólo el devenir es. No hay ningún mundo de ideas eternas, sólo existe el mundo espacio-temporal, experimentable por los sentidos. Este mundo, en el que no hay nada estable, tiene como principio de movimiento la “voluntad de poder”, es “voluntad de poder”. En El crepúsculo de los ídolos afirma que con Sócrates la “racionalidad” suplanta a la seguridad de los instintos, iniciándose así la decadencia griega (Tesis ya mantenida en El nacimiento de la tragedia). La ecuación socrática “razón= virtud =felicidad” le parece extravagante y contraria a la vida, pues para él la felicidad equivalente a instinto en una vida de plenitud ascendente. Incluso en la muerte de Sócrates ve voluntad de autodestrucción, de nihilismo. En esta obra, además de criticar a Sócrates, realiza un ataque global a la metafísica, a la que califica de “egipticismo”, con lo que quiere decir que Platón fue seducido en su viaje a Egipto por los

3

sacerdotes haciéndose extraño ala vieja esencia helénica, incluyendo el moralismo en la filosofía y negando el tiempo. Esta crítica a Platón como iniciador de una interpretación moral del ser es, sobre todo, una crítica a un pensamiento que sustituye la interpretación que del mundo hacían los filósofos presocráticos y que para Nietzsche, estaba más próxima ala realidad. Señala dos graves errores en la filosofía tradicional:


La minusvaloración de la realidad de lo cambiante, del devenir, que lleva consigo una desvalorización del conocimiento sensible. La confusión entre lo último y lo primero, con lo que quiere decir que la filosofía se guía por los conceptos supremos y generalísimos, que son conceptos vacíos, meras generalizaciones.

Con respecto al primer error rechaza la contraposición entre mundo verdadero y mundo aparente que hace la filosofía, pues considera que es una duplicación errónea de lo existente. El único mundo es nuestro mundo espacio-temporal. Según Nietzsche, las razones por las que este mundo ha sido calificado de aparente, fundamentan, antes bien, su realidad. Otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable. Los signos distintivos que han sido asignados al ser verdadero de las cosas son los signos distintivos del no-ser, de la nada. La eliminación de la distinción entre “mundo verdadero” y “mundo aparente” supone, para Nietzsche, el punto culminante de la humanidad, el “mediodía”, el instante de la sombra más corta, el final del error más largo. La tarea que se propone es la inversión de la ontología y de la valoración que del ser se ha hecho hasta ahora. Con respecto al segundo error, considera que los conceptos son algo problemático, pues son el resultado de palabras que originariamente eran imágenes, metáforas de la realidad, pero que se han quedado vacías y son meros signos que ocupan el lugar de las intuiciones. Los conceptos filosóficos son “el último humo de la realidad que se evapora”. En este sentido la metafísica es el mundo al revés, pues habría que partir no de conceptos, sino de intuiciones de lo sensible, real y cambiante. Otro aspecto interesante de la crítica de Nietzsche a la filosofía, en la que utiliza su método psicológico, es el análisis que hace del trasfondo oculto de las ideas de los filósofos. En Más allá del bien y del mal afirma que los filósofos están guiados, sin saberlo, por determinadas motivaciones morales, por prejuicios morales, que, a veces, se presentan como conocimiento puro. Desmitifica la voluntad de verdad de los filósofos; su verdad es algo que tiene que ver con sus propios valores y su subjetividad. El filósofo del futuro lo que va a afirmar es que la verdad es subjetiva, afirmará su propia verdad, pero sin engañara a nadie. Crítica a la ciencia. La crítica a la ciencia es una crítica al mecanicismo y el positivismo, y tiene un sentido preciso: es una crítica a la matematización de lo real. La matematización no nos ayuda a conocer las cosas sino solo a establecer relaciones cuantitativas. Y, según Nietzsche, la pura

4

determinación cuantitativa de las cosas tiende a anular las diferencias que realmente existen entre ellas. Querer reducir todas las cualidades a cantidades, dice, es un error y una locura. No ataca la ciencia en sí, sino una metodología determinada: la del mecanicismo y positivismo de su época. Esta metodología se relaciona con la metafísica tradicional porque se inspira directamente en la lógica, reductora de las diferencias. Además la ciencia como la metafísica no conoce el devenir, sino que lo distorsiona y lo niega. Por otra parte, la ciencia, que solo conoce cantidad y número, no sabe nada de la pasión, del amor, del placer…no explica al hombre. Y está muy lejos de poder hacer juicios valorativos sobre la vida y de poder ofrecernos una ley moral que obligue. Crítica a la religión. En Humano, demasiado humano, aplica a la religión una crítica similar a la realizada a propósito de la filosofía. Rechaza cualquier pretensión de verad en ella. “Nunca ha contenido todavía una religión, ni directa ni indirectamente, ni como dogma ni como símbolo, una sola verdad”.Pues, según él afirma, toda religión ha nacido de las angustias y de las necesidades, se ha deslizado en la existencia a través de los errados caminos de la razón. Considera que Dios es una dimensión de la existencia humana que ha sido proyectada fuera de ésta por el hombre. En Más allá del bien y del mal, dice que el cristianismo ha realizado una inversión de los valores religiosos de Grecia y de Roma, que es una rebelión de los esclavos orientales contra sus señores, una “neurosis religiosa”, un predominio de los valores plebeyos. En el Anticristo, dice que el cristianismo es la manifestación más fuerte que se ha dado en la historia universal del “extravío de los instintos” que ha sufrido el hombre europeo y que consiste en el invento de un trasmundo ideal y en una desvalorización del mundo terreno. Una forma de platonismo, un “platonismo para el pueblo”, una forma vulgar de metafísica. El presupuesto básico de su crítica es su ateismo. Para Nietzsche la “muerte de Dios” significa la supresión de la trascendencia de los valores, el descubrimiento de que éstos son creaciones humanas. La religión, y sobre todo el cristianismo, es para Nietzsche, una determinada práctica vital, una relación con la existencia, una evaluación de la vida. Y según él, el cristianismo aniquiló las formas y valores más nobles de la vida, siendo ésta invertida y pervertida hasta la raíz. El cristianismo transforma así toda verdad en mentira. Crítica a la moral. La preocupación moral es fundamental en la filosofía de Nietzsche y la crítica de los valores morales es la más profunda que hace a la cultura occidental. Pretende en su análisis de la moral situarse “más allá del bien y del mal”, es decir, analizar las raíces de las que brotan esos conceptos, las fuerzas y los instintos de los que nacen. Por ello su método de análisis es la “genealogía”.

5

Realiza un análisis del origen de la moral entre los griegos y del giro que sufren los conceptos morales a partir de Sócrates y de Platón. Si entre los primeros griegos la virtud era equivalente a fuerza y el “bueno” era el noble, el poderoso, a partir de Sócrates la “virtud” se convierte en renuncia a los placeres, a las pasiones, a las ambiciones; y el único bien que se admite es la sabiduría. Aparece así el principal error de la moral tradicional: su antinaturalidad, el ir contra la naturaleza, contra la vida. La antinaturalidad es la característica principal de la moral cristiana, que encuentra su base filosófica en el platonismo: el mundo de las ideas sirve de “más allá” religioso para los cristianos. La moral cristiana pone el centro de gravedad del hombre no en esta vida, sino en otra, en el mundo de las ideas, en el más allá salvador, al afirmar que existe un orden moral del mundo trascendente que dirige la historia de los hombres. Según Nietzsche, el origen de la valoración moral tradicional se encuentra en el resentimiento, en un desprecio de la vida. Y este resentimiento es típico de los sacerdotes. Los griegos no lo habían conocido. Surge con el judaísmo y lo hereda el cristianismo. Nietzsche también ataca el formalismo moral, la aspiración a la universalidad de los preceptos morales. Y trata de poner de manifiesto que detrás de la pretensión de universalidad y de objetividad de los valores morales se esconden sistemas de preferencia de índole afectiva. Distingue dos tipos básicos de moral: • Moral de señores: nace de los “estados de alma elevados”, es una moral caballeresca, creadora, que implanta valores, es la moral propia del superhombre. Es una moral que ama “la muerte de Dios”. • Moral de esclavos: es una tendencia a nivelar; su raíz está en el instinto de venganza contra toda forma de vida superior, y pretende la igualdad de todos los hombres, el amor al prójimo. No crea valores, sino que los encuentra ante sí. A partir de esta distinción, considera la historia de la cultura occidental como un creciente ascenso de los valores plebeyos, con la creciente marginación del sentimiento aristocrático de la moral. En la Genealogía de la moral se ocupa de la psicología de la conciencia moral y afirma que ésta es el resultado de la inhibición de los instintos, es un instinto de crueldad refrenado en su desahogo hacia fuera y que por ello se ha vuelto hacia adentro. El nihilismo Para Nietzsche la cultura occidental ha llegado ya a su propia ruina, a la decadencia. Concibe su tiempo como el tiempo final, en que llegan a su término los impulsos vitales que durante más de dos mil años han movido la historia occidental y que se expresan en la filosofía, en la religión y en la moral cristiana. Con el término “nihilismo” designa, por una parte, esta situación que él vive en la cual los valores absolutos, supremos se han derrumbado, aquejados de nulidad e inutilidad. Por otra parte, para Nietzsche, el nihilismo no es sólo un acontecimiento en la historia, sino el motor de la historia del hombre como historia universal. Es el movimiento propio de la historia

6

de nuestra cultura desde Platón. Ha presidido, en un principio, la instauración de los valores actualmente en cuestión y dirige su evolución y su eventual transmutación. La muerte de Dios Según Nietzsche, a partir del Renacimiento, se puede hablar de “muerte de Dios”, expresión con la que hace referencia al abandono de la visión cristiana del mundo en la cultura europea que tiene lugar desde ese momento histórico. Según él, la “muerte de Dios” abre dos posibilidades al ser humano: • • Un empobrecimiento del hombre con un ateismo superficial y un desenfreno moral. La proyección consciente de nuevos valores creados por el hombre: el superhombre. (Esta es la posibilidad que quiere abrir Nietzsche por medio de su crítica. Quiere llevar al nihilismo a su forma completa, acabada de manera tal que sea superado y vencido por si mismo) Es decir, puede ser vista desde dos perspectivas: • Como el hecho de la autodesvalorización de la religión, la moral y la metafísica. Como la transmutación activa y expresa de los valores, como una crítica de los valores supremos que ha habido hasta ahora. La transmutación supone un nuevo modo de pensar, un pensamiento afirmativo, que afirma la vida y la voluntad en la vida; un pensamiento que expulsa todo lo negativo; que cree en la inocencia del porvenir y del pasado; que cree en el eterno retorno. Este nuevo modo de pensar es el pensamiento trágico (alegre, que afirma el azar y la necesidad, el devenir y el ser, lo múltiple y lo uno).

El superhombre Frente al hombre moderno, decadente, domesticado, nihilista, sometido a ideales que lo debilitan, el superhombre es un modelo humano nuevo, espiritualmente más elevado. Se trata del individuo que ha superado el pensamiento trágico del eterno retorno. Para que el hombre llegue a ser superhombre, tiene que superar la moral tradicional, decadente, alienante y llegar a la nueva moral, a la que está de acuerdo con su naturaleza, no la que va contra ella. Es un “espíritu libre”, “fiel al sentido de la tierra y concibe la existencia como un campo de experimentación donde la vida puede alcanzar formas más elevadas. La transformación del hombre en superhombre pasa por tres cambios sucesivos o estadios: • Camello: el espíritu del hombre es en primer lugar un camello, un animal de carga, que obedece a su amo sin quejarse.

7

León: el hombre-camello, cansado por el peso de la carga, se revela contra su amo y lo derriba. Entonces se convierte en el hombre-león, crítico y dueño de sí mismo, que dice “yo quiero” e impone su voluntad.

Niño: a medida que se va quitando las cargas se va haciendo el creador de sus propios valores; se convierte en el hombre-niño que busca la afirmación de sí mismo.

Las características fundamentales del superhombre son: ansia de vivir; superación- se sitúa por encima del bien y del mal-; practica la moral de los señores; cambia la forma de vivir y se ríe de los valores tradicionales; vive la fidelidad a la tierra, lejos de la idea de Dios; vive la voluntad de poder, se deja llevar por el deseo de ser señor y no esclavo; es el ser que vive el eterno retorno.

La voluntad de poder Designa el conjunto de fuerzas y energías que constituyen la realidad, la vida. El término se inspira en la “voluntad de vivir” de Schopenhauer, aunque en Nietzsche designa el impulso creador que subyace a la realidad.

Eterno retorno Con esta expresión, que se inspira en la concepción cíclica del tiempo propia del pensamiento presocrático, pretende superar la idea lineal de tiempo propia del pensamiento judeo-cristiano; une finitud y eternidad y concede infinito valor a cada instante de la existencia. Al concebir el tiempo como infinito y considerar que las combinaciones de fuerzas que constituyen la voluntad de poder son finitas, afirmará que todos los sucesos de la realidad se repiten eternamente.

Texto: La gaya ciencia V, 343-346
(Comentario – guía elaborado por el departamento de filosofía del IES Príncipe Felipe. http://www.educa.madrid.org/web/ies.principefelipe.madrid/images/departamentos/filosofia/2Ba chillerato/10nietzsche.pdf ) “El texto parte de la afirmación de que Dios ha muerto y de las esperanzas que esto supone. En el apartado 344 constata que la ciencia no es neutra sino que su convicción fundamental “la verdad a toda costa” es una convicción o presupuesto moral. En el 345 echa en falta críticos de la moral que pongan en cuestión su misma existencia. El 346 explica como la ausencia de Dios elimina la racionalidad del mundo y aboca al hombre al pesimismo y al nihilismo. Líneas 1 a 56. Dios ha muerto. Una aurora par la humanidad.

8

Dios ha muerto y, por tanto, todo lo que se apoyaba en ese Dios, como la moral, se derrumba. Esto no es una catástrofe, se abre ante nosotros una aurora de libertad y de esperanza, sin límites, de autonomía personal. No ha sido una catástrofe; ha sido una liberación. 59 a 155: Los presupuestos de la ciencia La ciencia moderna se considera como un saber neutral, exclusivamente fundamentado en pruebas. Pero no es cierto, no existe ciencia libre de presupuestos, la ciencia se basa en el presupuesto incondicional de la voluntad de verdad, de que nada es más necesario que la verdad, la ciencia se apoya por tanto en una fe (75 a 80). Esta voluntad de verdad tiene un sentido moral, porque en el fondo es una voluntad de no engañar ni dejarse engañar (84 a 90 y116 a 120). Y esto es una convicción moral, un deber, una norma. Por lo tanto la ciencia se apoya en la moral. Pero la vida, la naturaleza y la historia son “amorales” (135 a 138). Por lo tanto la fe en la ciencia se apoya en último término, como la moral, en una metafísica o en una religión. 156 a 233 Necesidad de una crítica radical a la moral Faltan pensadores apasionados por la filosofía y la moral. No hay nadie que se atreva a poner en cuestión la misma existencia de la moral. Lo único que se ha hecho ha sido someter a crítica diferentes sistemas morales por contraposición al propio que se mantenía como verdadero (eudemonismo, emotivismo, moral formal,) (195 a 205). Ha habido en el occidente cristiano dos prejuicios infantiles contrarios: pensar que existe un consentimiento universal sobre ciertos preceptos morales (respeto propiedad y la vida,….). O al contrario, al comprobar que no existe este consenso, deducir que no existen obligaciones morales (213 a 215). La base de la moral, la convicción del “tú debes” no ha sido examinada por nadie, se da por supuesta su existencia como componente del ser humano, de su pretendida esencia. Someter a crítica radical, cuestionar su misma existencia es lo que pretende hacer Nietzsche, “esto es nuestra obra” (225 a 235). 235 a final: Un mundo sin Dios. Nihilismo. Un mundo sin Dios es inmoral, irracional e “inhumano”. Por ello el hombre se ha sentido extraviado y ya desde Buda y el cristianismo y, sobre todo el hombre moderno, ha sido presa de pesimismo (267ss). Durante siglos se ha considerado como el centro del mundo y medida de todas las cosas, se ha creado un mundo a racional su medida, fundamentalmente en el más allá. Cuando este mundo se desvanece, surge una desconfianza implacable que nos enfrenta al nihilismo

9