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COMENTARIOS A LA STS, SALA PRIMERA 10/2016, DE 1 DE DICIEMBRE.

RESUMEN: Comentarios a la STS, Sala Primera 10/2016, de 1 de diciembre, sobre


la formación de inventario y la determinación de los bienes gananciales en el seno
de un incidente concursal, con especial referencia a la aplicación de los artículos
1362 y 1367 del Código Civil.

SUMMARY: Comments to the STS, Sala Primera 10/2016, December 1st, about the
formation of inventory and the determination of community property in a
bankruptcy incident, with special reference to the application of articles 1362 and
1367 of the Civil Code.

PALABRAS CLAVE: familia, matrimonial, gananciales, liquidación, divorcio.


KEYWORDS: family, marriage, community property, settlement, divorce.

Por: ADRIÁN DOMINGO RODRÍGUEZ.


LETRADO DEL ILUSTRE COLEGIO DE ZAMORA.
PRESIDENTE DE LA AGRUPACIÓN DE JÓVENES ABOGADOS DE ZAMORA.
VOCAL DE LA FEDERACIÓN DE JÓVENES ABOGADOS DE CASTILLA Y LEÓN.
RESPONSABLE DEL ÁREA DE DERECHO CIVIL DE LA CONSULTORA Siete60.
MÁSTER EN DERECHO DE FAMILIA Y SUCESIONES.
LICENCIADO POR LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA Y LA
UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA.

1
ÍNDICE.
I.- Introducción.
I.I.- Antecedentes de hecho en la STS, Sala Primera 10/2016, de 1 de
diciembre.
I.II.- Tramitación en Primera Instancia y posición de las partes.
I.III.- Tramitación en grado de apelación y posición de las partes.
I.IV.- Tramitación ante el Tribunal Supremo: análisis de los recursos
planteados.
A.- Del recurso extraordinario por infracción procesal.
B.- Del recurso de casación.
C.- Resolución del recurso de casación.
II.- Base jurídica de fondo de las posiciones procesales.
II.I.- Breve crítica de la actuación de la recurrente desde el punto de
vista procesal.
III.- Análisis crítico de la sentencia en cuanto al fondo.
IV.- Conclusión.
V.- Bibliografía.
VI.- Anejo jurisprudencial.

2
I.- Introducción.
En el presente trabajo vamos a analizar la STS, Sala Primera 10/2016, de 1
de diciembre, para lo cual empezaremos repasando los antecedentes de hecho de la
misma, el recorrido por las distintas instancias incoadas en virtud de los recursos
presentados por las partes, para acabar con un análisis crítico de la resolución del
Alto Tribunal.
A título introductorio, diremos que el iter comienza por una solicitud de
formación de inventario de los bienes y derechos de la sociedad de gananciales, que
se formula con la propuesta de inventario de una de las partes, para seguir con el
avalúo y su posterior liquidación.
Quizá, la particularidad en este caso pueda ser el hecho de que esa solicitud
de formación de inventario no se hace en un procedimiento independiente, sino en
un incidente concursal del concurso de acreedores en que estaba inmerso José
Francisco.
Evidentemente, el procedimiento tendente a la liquidación de la sociedad de
gananciales plantea en la sentencia que analizamos y en muchos asuntos que se
tramitan diariamente, el problema de la determinación de qué bienes y derechos
merecen el carácter de ganancial. Así las cosas, podemos coincidir con que el
problema que rodea a la cuestión de la determinación del carácter ganancial o
privativo de los bienes es uno, pero la casuística en la práctica es enorme, lo que
trae grandes dificultades si pretendemos establecer reglas generales o
estereotipadas en este sentido.1
Así las cosas, todos conocemos los artículos del Código Civil que determinan
qué bienes son privativos y cuáles son gananciales (1346 y 1347 CC), pero no
podemos desconocer que la realidad supera ampliamente la casuística plasmada en
estos preceptos, que de alguna manera ayudan a la determinación del carácter de
los bienes, pero se ha de reconocer su carácter claramente insuficiente.2

I.I.- Antecedentes de hecho en la STS, Sala Primera 10/2016, de 1 de


diciembre.
Antes de entrar a analizar los antecedentes de hecho de la sentencia que
comentamos, conviene poner de manifiesto que la misma trae causa del
agotamiento del sistema de recursos regulados en la Ley de Enjuiciamiento Civil
1/2000 de 7 de enero. Desde la tramitación en primera instancia de los autos de
formación de inventario de los bienes de la comunidad de gananciales en el seno del
incidente concursal en que estaba inmerso José Francisco, para pasar por el grado
de apelación en segunda instancia tras el recurso de apelación formulado por éste
último y finalizar, a través de la interposición por parte de Modesta de un recurso
extraordinario por infracción procesal y recurso de casación ante el Tribunal
Supremo, contra la sentencia dictada en segunda instancia.
En los siguientes apartados analizamos sistemáticamente la posición
mantenida por las partes a lo largo de todo el procedimiento, así como los
argumentos y normas jurídicas empleadas por los mismos en la defensa de sus

1LÓPEZ BELTRÁN DE HEREDIA, CARMEN.


“Liquidación de la sociedad de gananciales. Bienes privativos y bienes gananciales”. Valoración. En:
Revista de Derecho Patrimonial núm. 2, 1999, p.4.

2PEÑA Y BERNALDO DE QUIRÓS, MANUEL.


Derecho de Familia, 1989, p.221.

3
posiciones, adelantando en este punto que el objeto de debate es determinar el
carácter ganancial o no, de determinadas partidas para decidir sobre su inclusión
como pasivo de la sociedad de gananciales.
El objeto de debate es de extraordinaria importancia, toda vez que la
responsabilidad de la sociedad de gananciales o de uno sólo de los cónyuges sobre
una deuda y, sin perjuicio de lo que se dirá, tiene su influencia a la hora de
determinar qué bienes van a responder por ella.

I.II.- Tramitación en Primera Instancia y posición de las partes.


Aunque técnicamente el conocimiento de los autos de la formación de
inventario tiene lugar en el seno de un incidente concursal tramitado ante un
Juzgado de lo Mercantil, nosotros preferimos hablar de primera instancia, ya que
resulta más gráfico y, además, materialmente un Juzgado de lo Mercantil conoce, en
primera instancia, de los asuntos que le adjudica el artículo 86 ter de la Ley Orgánica
del Poder Judicial. Es más, existen provincias en las que, por el volumen de asuntos,
en lugar de crearse un Juzgado de lo Mercantil exclusivo, lo que hay es un Juzgado
de Primera Instancia que asume la competencia mercantil.
Aclarado lo anterior, debemos partir de que es la esposa, Modesta, la que
presenta un escrito de solicitud de formación de inventario que tiene por objeto,
como su propio nombre indica, formar el inventario de bienes de la sociedad de
gananciales, para su posterior avalúo y final liquidación.
En este punto, debemos recordar que “la masa activa del concurso está
constituida por el conjunto de bienes del concursado que, por no tener el carácter
de inembargables, quedan afectos al pago de los créditos de los acreedores
concursantes, que se integran en la masa pasiva del concurso”.3
Efectivamente, Modesta presentó su propuesta de inventario con los bienes
y derechos que, desde su punto de vista, formaban el activo y el pasivo de la
sociedad, a lo que José Francisco alegó que faltaban, en el pasivo, determinadas
partidas por créditos personales y cargos a tarjetas de crédito que tenían carácter
ganancial.
Una vez planteadas las posiciones de las partes, el Juzgado de lo Mercantil
resuelve estableciendo qué bienes y qué derechos forman parte del activo y del
pasivo de la sociedad de gananciales, siendo que de las deudas que José Francisco
quería incluir en el pasivo, no admitió la inclusión de su gran mayoría porque
consideró que no existía prueba directa de que las deudas hubieren sido generadas
para las finalidades previstas en el artículo 1362 CC (sostenimiento de la familia,
etc.).

I.III.- Tramitación en grado de apelación y posición de las partes.


Siendo que la sentencia de instancia era contraria a los intereses de José
Francisco, quien vio cómo las deudas que pretendía que fuesen incluidas en el pasivo
de la sociedad de gananciales habían quedado fuera del mismo, al haber considerado
el Juzgado que tenían carácter privativo, interpuso recurso de apelación ante la
Audiencia Provincial.

3SENENT MARTÍNEZ, SANTIAGO.


La liquidación del régimen económico conyugal del concursado casado en régimen de gananciales u
otro de comunidad. En: https://elderecho.com/la-liquidacion-del-regimen-economico-conyugal-
del-concursado-casado-en-regimen-de-gananciales-u-otro-de-comunidad, 2011, consultado el día
10 de enero de 2019.

4
En su recurso, José Francisco insistió en la inclusión de determinadas deudas
procedentes de préstamos personales y cargos a tarjetas de crédito, sobre la base de
que dichas deudas habían sido generadas para el sostenimiento de las cargas
familiares y, conforme a esta finalidad, debían estar incluidas en el pasivo de la
sociedad de gananciales.
A esta pretensión, se opuso Modesta por considerar que no existía prueba
directa que acreditase que la generación de dichas deudas hubiese servido para el
sostenimiento de la familia y, además, mantuvo que las deudas fueron contraídas
únicamente por José Francisco y sin su consentimiento, por lo que debían ser
consideradas como tales deudas privativas.
Finalmente, la Audiencia Provincial dictó sentencia estimando el recurso de
José Francisco y declarando que las mencionadas deudas merecían ser consideradas
como gananciales. La Audiencia admite que no había prueba directa de que hubiesen
sido contraídas para el mantenimiento de las necesidades de la familia, pero en
cambio declara haber llegado a esa conclusión en base a tres hechos indiciarios:
1.- El dinero procedente de esos créditos personales iba a parar a la cuenta
común, en la que Modesta figuraba como titular.
2.- Existían circunstancias que hacían necesario el endeudamiento de la
familia, como una situación de paro intermitente, hijos estudiando, etc.
3.- El importe de los préstamos y su carácter de préstamos al consumo
también daba a entender su finalidad de sostenimiento de necesidades domésticas
o familiares.4

I.IV.- Tramitación ante el Tribunal Supremo: análisis de los recursos


planteados, fundamentos de derecho y resolución.
A.- Del recurso extraordinario por infracción procesal.
Efectivamente, siendo que la resolución adoptada por la Audiencia Provincial
se apoyaba en gran parte en una cuestión probatoria, al haber extraído su conclusión
para la inclusión de las deudas en el pasivo de la sociedad, de un triple indicio
probatorio comentado en el apartado anterior, esta cuestión le sirvió a la parte
recurrente, Modesta, para articular su recurso extraordinario por infracción
procesal, al considerar vulnerado el artículo 217 LEC, relativo a la carga probatoria.
La recurrente insiste, en cuanto a la prueba, que “la naturaleza ganancial o
privativa de las deudas está presidida por el principio de cogestión o cotitularidad”.
En en consecuencia, defiende que una deuda contraída por uno sólo de los cónyuges
ha de ser considerada como privativa, salvo que conste prueba en contrario que sea
suficientemente acreditativa del carácter ganancial.
El Tribunal desestima este recurso apoyándose en la jurisprudencia anterior
de la Sala y diciendo que no existe vulneración alguna de las normas procesales que
pudieran dar lugar al éxito del motivo del recurso5. Al mismo tiempo, afirma que “se

4
ROLDÁN AGUIRRE, IKER.
“Inclusión en la masa activa de deudas contraídas por el marido concursado a cargo de la sociedad de
gananciales”. En: Revista Aranzadi Doctrinal núm.5/2016 parte Jurisprudencia. Fichas de Jurisprudencia,
2016, p. 151 y 152.

5 Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo 333/2012 de 18 de mayo, cuando establece que
“las reglas de distribución de la carga de la prueba sólo se infringen cuando, no estimándose
probados unos hechos, se atribuyen las consecuencias de la falta de prueba a quien según las reglas
generales o específicas, legales o jurisprudenciales, no le incumbía probar, y, por tanto, no le
corresponde que se le impute la laguna o deficiencia probatoria”.

5
puede estar de acuerdo o no con la valoración de la prueba, pero no existe duda de
que para declarar probados esos hechos, el tribunal no ha necesitado acudir a las
reglas del artículo 217 LEC, razón por las que no las ha podido quebrantar”.
B.- Del recurso de casación.
En cuanto al recurso de casación, el mismo se fundamenta en la aplicación
indebida de los artículos 1362, 1365 y 1377 CC; y en la falta de aplicación del artículo
1367, en relación con el 1375, ambos del Código Civil.
La recurrente entiende que se ha aplicado indebidamente el artículo 1362 y
1365, en cuanto a que los bienes gananciales responden de las cargas del
sostenimiento de la familia. Siendo que Modesta defiende que tales deudas no
fueron contraídas para dicho fin, entiende que se han aplicado defectuosamente
estos preceptos.6
Además, Modesta alega en su recurso haberse aplicado indebidamente
también el artículo 1377 CC, porque las deudas habían sido contraídas por su ex
marido y sin su consentimiento. De este modo, a su entender, no constando su
consentimiento se estaría infringiendo el artículo mencionado, que exige el
consentimiento de ambos cónyuges para realizar actos de disposición a título
oneroso sobre bienes gananciales.7 8
En su recurso, Modesta también alegó la inaplicación del artículo 1367 en
relación con el 1375 CC, en virtud de los cuales los bienes gananciales solo
responden de las obligaciones contraídas por ambos cónyuges o por uno con el
consentimiento del otro. Siendo que, salvo pacto en contrario, la gestión y
disposición sobre estos bienes corresponde a ambos cónyuges conjuntamente.
La recurrente hace hincapié, y esto es importante para la resolución del
recurso, en una identidad entre el carácter ganancial o privativo de la deuda y el
capital o bienes que han de responder por ella, de ahí que insista en su catalogación
como privativa para su imputación a los bienes privativos de su ex cónyuge.
C.- Resolución del recurso de casación.
La Sala Primera desestima el motivo, explicando en primer lugar que la
sociedad de gananciales no puede contraer deudas al no ser persona jurídica, sino
que son los cónyuges que la conforman los que por sí individualmente,
conjuntamente o por uno con el consentimiento del otro, contraen las mismas.

6 Como refiere LASARTE ÁLVAREZ: “En relación con el primer párrafo (del artículo 1362 CC) hay que
destacar que los gastos han de adecuarse a las circunstancias familiares y que, respecto de los
cónyuges e hijos, comprenden cualesquiera atenciones, aunque no resulten imprescindibles o
necesarias para la subsistencia” (LASARTE ÁLVAREZ, CARLOS, Derecho de Familia, Principios de
Derecho Civil VI, decimoséptima edición, 2018, p.213.

7 De nuevo, citando a LASARTE ÁLVAREZ: “Hemos de preguntarnos qué ocurre en el caso de que, por
las razones que fueren, uno de los cónyuges enajena o lleva a efecto un acto de disposición relativo a
un bien ganancial sin contar con el consentimiento del otro cónyuge […]. Procede, pues, el régimen
de la anulabilidad en sentido estricto […]. Nos limitaremos a recordar que el ejercicio de tal acción
prescribe a los cuatro años” (LASARTE ÁLVAREZ, CARLOS, Derecho de Familia, Principios de Derecho
Civil VI, decimoséptima edición, 2018, p.197).

8Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo 715/1988 de 6 de octubre, cuando dice que “es
doctrina reiterada de la Sala que la falta de consentimiento uxoris ha de encuadrarse dentro de la
anulabilidad o nulidad relativa y no dentro de la absoluta nulidad de pleno derecho”.

6
Asimismo, el Tribunal advierte en su fundamento noveno de que “no existe
una estricta coincidencia entre el carácter de la deuda y el patrimonio que ha de
responder”. Poniendo de manifiesto que el Código Civil, en una regulación amplia de
esta cuestión por razones de fomento y facilitación del tráfico jurídico y económico,
hace responsables a los bienes privativos de deudas gananciales; y bienes
gananciales de deudas privativas, sin perjuicio de que en sede de liquidación, deban
hacerse las correspondientes compensaciones.
Sentado lo anterior, el Tribunal resuelve diciendo que se ha considerado
probado en grado de apelación que las deudas eran gananciales, en virtud de la
finalidad para la que se empleó el capital procedente de los préstamos, que no era
otra que destinarlo al sostenimiento de las cargas familiares, ex artículo 1362 CC.
Sin embargo, el Tribunal declara que es completamente irrelevante el hecho
de determinar si esas deudas se contrajeron por el marido con o sin el
consentimiento de la recurrente, pues el carácter ganancial de las deudas se lo da la
finalidad para la que fueron contraídas. A partir de ahí, se declara que los bienes
gananciales también pueden ser “agredidos” porque están afectos a responder
solidariamente, por ello, aunque en aplicación de la responsabilidad universal del
artículo 1911 CC los bienes privativos de quien contrae la deuda van a responder
siempre, no es menos cierto que el artículo 1367 CC establece la responsabilidad
solidaria de los bienes gananciales.
En este punto, ponemos de relieve algo que nos servirá de base para el
ordinal siguiente y es que el Tribunal Supremo termina diciendo que “no cabe en el
recurso de casación revisar esta valoración probatoria”, en referencia al triple
indicio que llevó a la Audiencia Provincial a catalogar las deudas como gananciales.

II.- Base jurídica de fondo de las posiciones procesales.


Por no resultar exhaustivos, brevemente diremos que la base jurídica
existente en la tramitación del pleito ha estado en los artículos 1362; 1365; 1367;
1375 y 1377 CC, aunque en la ratio decidendi, el Tribunal se ha centrado
fundamentalmente en el artículo 1362 y en el 1367 CC.

II.I.- Breve crítica de la actuación de la recurrente desde el punto de


vista procesal.
Ya dijimos anteriormente que la formulación del recurso ante el Tribunal
Supremo siguió una doble vía, la del recurso extraordinario por infracción procesal
y la del recurso de casación.
Dicho esto, cuando analizamos los fundamentos de la recurrente para la
interposición de los mismos, podemos observar que, en la práctica, lo que pretende
es una nueva valoración de la prueba, con lo que pretende que se revise el criterio
de la Audiencia Provincial que, a través de un triple indicio probatorio (pero no
prueba directa) llegó a la conclusión de que las deudas debían incluirse en el pasivo
de la sociedad de gananciales.
Por lo anterior, debemos poner de relieve el error, desde el punto de vista
procesal, de pretender ante el Tribunal Supremo una nueva valoración de la prueba
practicada en instancia y en apelación, pues no debemos olvidar que el Alto Tribunal
no constituye una tercera instancia que pueda dar lugar a una última valoración de
la prueba que pudiera provocar la rectificación de las anteriores.9

9Sentencia de la Sala Primera del Tribunal Supremo 542/2014 de 14 de febrero, cuando establece
que “en nuestro sistema procesal no cabe una tercera instancia. Para que un error en la valoración

7
Es más, ha tenido que ser el Tribunal Constitucional el que ha elaborado por
vía jurisprudencial una posibilidad para estos supuestos en casos muy
excepcionales.10 No obstante, en estos supuestos, el recurso debería incardinarse
por la vía del artículo 469.1 LEC, en su regla 4ª, es decir, vulneración en el proceso
civil de los derechos reconocidos en el artículo 24 CE.

III.- Análisis crítico de la sentencia en cuanto al fondo.


Muy brevemente resuelve el Tribunal el objeto de controversia, es decir, si
debe considerarse que las deudas contraídas por el marido, pero sin el
consentimiento de su mujer, son a cargo de la sociedad de gananciales.
Así las cosas, razona el Tribunal de una forma excesivamente escueta, que es
irrelevante para resolver la litis que las deudas hayan sido contraídas con o sin el
consentimiento de ambos cónyuges, pues a lo que se debe atender es a la finalidad
que se persiguió al contraer la deuda por parte del cónyuge que la suscribió.
Con este razonamiento deja el Tribunal sin aplicación el artículo 1367 CC, en
virtud del cual los bienes gananciales responderán en todo caso de las obligaciones
contraídas por los dos cónyuges o por uno de ellos con el consentimiento expreso
del otro. Y decimos que este artículo queda sin aplicación porque se le da una
virtualidad absolutamente prioritaria al artículo 1362 CC, que atribuye la carga a la
sociedad de gananciales por las deudas o gastos en función de las finalidades que
expresa.
Efectivamente, entendemos que la colocación sistemática del contenido del
artículo 1362 CC (que atiende a la finalidad de los gastos) antes que el del artículo
1367 CC (que atiende al consentimiento al contraer las deudas), no significa que
aquél tenga una aplicabilidad reforzada con relación al segundo, por lo que no
podemos estar de acuerdo con el vacío de contenido que se hace del artículo 1367
CC.
La cuestión de a qué hay que atender para determinar la responsabilidad de
las deudas no es pacífica. Debemos tener en cuenta que hay autores que se han
decantado por atender prioritariamente a la causa del gasto, considerando “erróneo
estudiar el problema de la responsabilidad bajo el prisma de los intervinientes en el
acto”.11

de la prueba tenga relevancia para la estimación de un recurso extraordinario de infracción procesal,


debe ser de tal magnitud que vulnere el derecho a la tutela judicial efectiva del artículo 24 CE. En este
mismo sentido, la STS, Sala Primera 445/2014, de 4 de septiembre.

10 Sentencia del Tribunal Constitucional 55/2001, de 26 de febrero; 29/2005, de 14 de febrero;


211/2009, de 26 de noviembre; 25/2012, de 27 de febrero; 167/2014, de 22 de octubre y 152/2015,
de 6 de julio, que establecen y confirman la denominada “doctrina del error patente en la valoración
de la prueba”, destacan que concurre error patente en aquellos supuestos en que las resoluciones
judiciales parten de un supuesto fáctico que se manifiesta erróneo a la luz de un medio de prueba
incorporado válidamente a las actuaciones cuyo contenido no hubiera sido tomado en consideración.
En este punto, debemos mencionar las SSTS, Sala Primera 418/2012; de 28 de julio; 262/2013, de
30 de abril; 262/2013, de 30 de abril; 44/2015, de 17 de febrero; 235/2016, de 8 de abril; 303/2016,
de 9 de mayo y 714/2016, de 29 de noviembre, que establecen que no todos los errores en la
valoración de la prueba pueden tener relevancia constitucional.

11QUÍLEZ ESTREMERA, MARTÍN.


“La libertad capitular y los artículos 1328, 1329 y otros del Código Civil”. En: Revista crítica de
Derecho Inmobiliario nº 58, nº 549, 1982, p.400.

8
En cambio, el legislador ha marcado la regla a la que debemos atender y no
es precisamente la finalidad a la que atiende el gasto, sino el consentimiento de los
cónyuges en el sentido establecido en el artículo 1367 CC.
Efectivamente, debemos partir de la regla de que la administración de los
bienes gananciales corresponde a ambos cónyuges conjuntamente, ex artículo 1375
CC. Y es por ello que se atribuye la responsabilidad a la sociedad de gananciales de
las deudas contraídas por uno de los cónyuges con el consentimiento del otro o por
los dos conjuntamente. En cualquiera de estos dos casos, los bienes gananciales
“responderán en todo caso”, tal y como establece el artículo 1367 CC.12
En este punto, debemos destacar que, además “ninguno de los cónyuges
puede disponer aisladamente de los bienes (gananciales), lo que pone de manifiesto
la inexistencia de cuota o participación sobre los mismos”. Es decir, que es
connatural a las características de la comunidad germánica que constituye la
sociedad de gananciales, que al no haber cuotas no puede haber disposiciones sin
consentimiento mutuo, por lo que no se alcanza a comprender la aplicación superior
que hace el Tribunal del artículo 1362 CC, en detrimento del 1367 CC.13
De este modo, sin duda echamos en falta que el Tribunal hubiera justificado
en su sentencia, de forma más pormenorizada, esa opción de atender
preferentemente a la finalidad por la que fueron contraídas las deudas.
Para poder comprenderlo, podemos acudir al derecho de alimentos, de forma
que podría entenderse que cuando los cónyuges deben prestar alimentos de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 143 y 144 CC, se entienda que los gastos
efectuados por estos conceptos se hacen indefectiblemente con el consentimiento
de ambos cónyuges.14
Sin embargo, no cabe duda de que atender a este criterio tiene una vaga
justificación, sobre todo teniendo en cuenta que los gastos por estos conceptos han
de ser proporcionados a la realidad de la familia y, en todo caso, a las posibilidades
económicas del alimentante y a las necesidades del alimentista. Por lo que,
amparado en esta regla, bien pueden contraerse individualmente deudas
irresponsablemente por encima de ese nivel y que a la postre sería injusto incluirlas
en el pasivo de la comunidad.

IV.- Conclusión.
Debemos concluir que el Tribunal Supremo no alcanza a justificar esa
aplicación preferente del artículo 1362 CC, con cuya aplicación se pretende que de
las deudas contraídas por uno solo de los cónyuges sea responsable la sociedad de
gananciales, en virtud de la finalidad para la que se contrajeron.
Desde nuestro punto de vista, en la tramitación completa del pleito en todas
las instancias, ha ocupado un papel central el elemento probatorio y la crítica a la
Audiencia Provincial de Alicante, mientras que en nuestra opinión, lo más útil habría
sido centrar el debate en la inaplicación del artículo 1367 CC o, dicho de otra manera,

12 RAGEL SÁNCHEZ, LUIS FELIPE.

Grandes Tratados. El Régimen de Gananciales, 2017, p. 534.

13GARCÍA ROSS, JOSÉ JAVIER.


“La tributación de los excesos de adjudicación resultantes de la liquidación de la sociedad de
gananciales”. En: Jurisprudencia Tributaria Aranzadi, núm.4/2006 parte Estudio, 2006, p.2.

14RAGEL SÁNCHEZ, LUIS FELIPE.


Grandes Tratados. El Régimen de Gananciales, 2017, p. 534 y 535.

9
en por qué se considera que una deuda es a cargo de la sociedad de gananciales si
no concurre el consentimiento de ambos cónyuges, independientemente de su
finalidad.
Además, si el Tribunal Supremo hubiere entrado a justificar esta cuestión
habría sido muy interesante, sobre todo debido a la alta litigiosidad relativa a la
calificación de los bienes y deudas en el ámbito de la liquidación de gananciales, lo
que hubiera facilitado una fijación de doctrina.

V.- Bibliografía.
LÓPEZ BELTRÁN DE HEREDIA, CARMEN. “Liquidación de la sociedad de
gananciales. Bienes privativos y bienes gananciales. Valoración”. En: Revista de
Derecho Patrimonial núm. 2, 1999, 35 p.
PEÑA Y BERNALDO DE QUIRÓS, MANUEL. Derecho de Familia, 1989, 645 p.
SENENT MARTÍNEZ, SANTIAGO. La liquidación del régimen económico
conyugal del concursado casado en régimen de gananciales u otro de comunidad.
En: https://elderecho.com/la-liquidacion-del-regimen-economico-conyugal-del-
concursado-casado-en-regimen-de-gananciales-u-otro-de-comunidad, 2011.
ROLDÁN AGUIRRE, IKER. “Inclusión en la masa activa de deudas contraídas por
el marido concursado a cargo de la sociedad de gananciales”. En: Revista Aranzadi
Doctrinal núm.5/2016, 2016, 244 p.
LASARTE ÁLVAREZ, CARLOS, Derecho de Familia, Principios de Derecho Civil
VI, decimoséptima edición, 2018, 406 p.
QUÍLEZ ESTREMERA, MARTÍN. “La libertad capitular y los artículos 1328,
1329 y otros del Código Civil”. En: Revista crítica de Derecho Inmobiliario nº 58, nº
549, 1982, p. 361 - 528.
RAGEL SÁNCHEZ, LUIS FELIPE. Grandes Tratados. El Régimen de Gananciales,
2017, 934 p.
GARCÍA ROSS, JOSÉ JAVIER. “La tributación de los excesos de adjudicación
resultantes de la liquidación de la sociedad de gananciales”. En: Jurisprudencia
Tributaria Aranzadi, núm.4/2006 parte Estudio, 2006, 16 p.

VI.- Anejo jurisprudencial.


STS, Sala Primero 333/2012 de 18 de mayo.
STS, Sala Primera 715/1988 6 de octubre de 1988.
STS, Sala Primera 542/2014 de 14 de febrero
STC 55/2001, de 26 de febrero.
STC 29/2005, de 14 de febrero.
STC 211/2009, de 26 de noviembre.
STC 25/2012, de 27 de febrero.
STC 167/2014, de 22 de octubre.
STC 152/2015, de 6 de julio.

10