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Cantares 1:3 “Grata es también, de tus perfumes, la fragancia; tú mismo eres bálsamo fragante.


dice: “A más del olor de tus suaves ungüentos, tu nombre es como ungüento derramado”

Perfume: Cualquier olor agradable. Fragancia: Olor suave y delicioso. Bálsamo: perfume
aromático

Debo ser un perfume agradable para que los demás se sientan atraídos hacia mí por el olor que
transmito. Cuando huelo rico me siento fresco, seguro, tranquilo, alegre, puedo llamar la atención
por el olor suave y delicioso, ¿y muy seguramente me van a preguntar qué perfume usas? y saben
cuál es ese olor? ¿Cuál es ese perfume? Y muy orgullosamente decimos es “el olor a Cristo”, “El
aroma de Cristo en mi vida”. Es el mejor perfume que podemos usar y no cuesta nada, es gratis, es
delicioso, su fragancia nos transforma cuando lo utilizamos, es el bálsamo que perdura y cuando lo
llevo puesto siempre llamaré la atención y seré mucho más atractiva o atractivo. ¡Dios, dice que
debo ser de testimonio a los que me rodean! Que debo llevar siempre ese olor especial. Que
cuando hable, que se sienta que la luz que emana de mí, el aroma especial, es totalmente
diferente al de los del mundo y resplandeciente como hija de Dios.

En Ester 2:12 dice: “Ahora bien, para poder presentarse ante el rey, una joven tenía que completar
los doce meses de tratamiento de belleza prescritos: seis meses con aceite de mirra, y seis con
perfumes y cosméticos” Hoy en día para ser una persona bella y atractiva, se hace ejercicio, dieta,
se utiliza cremas nutritivas para la cara, productos de belleza para el cuerpo, tomar vitaminas,
cuidarte del sol, alimentarte sanamente, vestirse bien y utilizar una fragancia exquisita. En el caso
de la reina Ester, la biblia da la receta específica de belleza, el tratamiento ideal para una reina que
se estaba preparando para presentarse ante el rey, aplicarse ciertos productos y en determinado
tiempo; aceites, perfumes y cosméticos ya eran parte de la receta obligatoria de ese entonces. El
aceite de mirra era utilizado para sanar cualquier herida y suavizar la piel, la joven debía estar
excelente para el rey, con sus heridas sanadas y cicatrizadas, con una piel hermosa y suave. Sin
lugar a duda estar sanos es muy importante para ser atractivos.

¿Hoy para nosotros presentarnos ante el rey cuál es nuestro tratamiento de belleza? ¿Y por cuánto
tiempo? ¿Y qué tal si el tratamiento de belleza que puedes hacer a tu cuerpo lo aplicas como un
tratamiento estético para el alma? De igual manera que lo hizo Ester, tenemos que prepararnos,
sanar nuestras heridas internas, transformar nuestro corazón y renovar nuestra mente para llegar a
ser personas atractivas y presentarnos ante el Rey de reyes. ¿El tiempo tú lo defines, cuánto
tiempo necesitas para estar atractiva para mí? Pregunta el señor... todo depende de ti…

El perdón es una especie de aceite sanador, úntate del aceite sanador y sana tus temores,
inseguridades, reproches, raíces de amargura, rencores y venganzas. Déjate sanar para que te veas
hermosa y hermoso para el Rey. Aprovecha el aceite especial de Cristo, que te sana internamente y
que te hace ver especial y único; suaviza con mi aceite tus asperezas. El perfume refresca el
ambiente, gusta y llama la atención de la persona, la alabanza se parece mucho a un perfume. Es
importante alabar al hermano. Las personas que encuentran fácilmente la oportunidad de decirle
al decaído, al triste y al desamparado, una palabra fresca de aliento, de ánimo, de apoyo son
personas que cambian y transforman el ambiente del que lo necesita, por eso es por lo que estas
personas gustan y llaman la atención. Pero es mucho más importante cuando nuestra alabanza es
para Cristo; con mayor razón ese perfume es olor fragante para él y con este perfume logramos
que él se acerque a nosotros, nos abrace y nos diga hueles rico, me agrada el perfume especial que
llevas puesto, es único, es el que tu emanas para mí y para otros. Cuando nuestro corazón sabe
expresar alabanza a Dios, él mira ese corazón y se siente atraído y lo escucha porque es esa tierra
abonada y preparada para él. Sigue llamando mi atención con tu fragancia, con tu alabanza.

Los cosméticos sirven para resaltar, remarcar los puntos salientes a favor y disimular los defectos.
Los cosméticos se asemejan a tu personalidad y carácter. Las personas que se esfuerzan por
multiplicar sus virtudes y, de igual manera, superar sus debilidades, son personas cuyo carácter
despierta admiración. Hay algo en lo que se destacan y los hace ver más hermosos externamente.
Pero a veces perdemos demasiado tiempo en arreglar lo exterior cuando, a fin de cuentas, lo que
está adentro determina mucho más lo atractivos que somos para Dios. Entonces utiliza los
cosméticos primero para corregir lo impuro que tengamos interno y resaltar lo hermoso que
tengamos externo.

¿Cómo puedo hacer que se sienta la fragancia de Cristo en mi vida?

1. Cuando disfruto y gozo de una forma correcta todo cuanto el señor ha puesto a mi favor, 1
Tesalonicenses 5:16 “estad siempre gozosos”

2. Cuando agradezco a Dios: por su misericordia y su fidelidad, por la salvación, por la sanidad, por
la comida diaria, por las personas que ha puesto en mi vida porque de cada uno de ellos tengo algo
que aprender sea para imitar o para desechar; y por todas las situaciones que he vivido agradables,
difíciles, felices y tristes. Cuando agradezco un beneficio el Señor me prepara para otro y así
sucesivamente.

3. Cuando valoro: Cuando valoro lo que soy (soy hija de Dios, del Rey de reyes y señor de señores,
cuando valoro lo que se (sé que tengo un Dios que me ama y que su misericordia es eterna.
Cuando valoro lo que puedo (tú puedes hacer grandes cosas o puedes no hacer nada, tú decides lo
que puedes

Oración:

Gracias padre celestial por este momento, señor quita de mi lo que no te agrada y báñame con tu
fresca fragancia. Quiero ser agradable para ti y para los demás, y que a través de mi testimonio se
enamoren de tu perfume, emanado por los que nos consideramos tus hijos, entiendo que debo ser
una persona hermosa por dentro para ser también una persona atractiva en todo sentido. Quiero
concentrarme más en la belleza interior que en la que se ve a simple vista. Señor quiero llevar tu
fragancia en mi vida y valorar cada día lo que has hecho de mí, lo que he aprendido, reafirmarme
en lo que puedo hacer y visionar lo que tengo a tu lado. En el nombre de Jesús. ¡Amén!

Somos el olor de Cristo

Una señora que cuenta que un día mientras estaba tomando una taza de té, afuera, en un
restaurante, sintió un aroma delicioso. La señora le preguntó al mesero de dónde venía ese aroma,
y este respondió que era la gente que pasaba. La mayoría de la gente de ese lugar donde la señora
tomaba su te, trabajaban en una fábrica cercana de perfume. Cuando regresaban a su casa,
llevaban a la calle la fragancia que les impregnaba la ropa. Como dice el apóstol Pablo, somos el
grato olor de Cristo, y llevamos su fragancia a todas partes (2 Corintios 2:15). Pablo usa la imagen
de un rey que regresa de la batalla emanando el aroma celebrador del incienso por el aire, para
declarar su grandeza (v. 14). Tal es el aroma de los cristianos vencedores en la dura batalla de la
vida. Porque Jesús venció, nosotros también vamos a vencer la crisis, las situaciones de la vida
diaria, las pruebas, el pecado y las tentaciones, y más. Las crisis más agudas son: la depresión, el
divorcio, la muerte y el suicidio. Si pasamos por la depresión, tener un canto en el corazón y confiar
en las promesas de Dios ayudará a ganar esta batalla. El divorcio es un problema que nunca
termina, pero Dios nos dará nuevas oportunidades y restaurará nuestro futuro. La muerte para el
cristiano no es el fin de la vida, sino el comienzo de la vida verdadera. El suicidio es una decisión de
desesperanza, pero hay esperanza en Dios y en Su Palabra. Podemos llevar el aroma de la victoria
de Cristo en las crisis de la vida. No hay crisis que Dios no pueda resolver.

Según Pablo, esparcimos el aroma de Cristo de cuatro maneras. Primero, a través de nuestras
palabras; cuando hablamos sobre nuestro hermoso Señor; cuando hablamos lo que edifica al otro,
lo que lo bendice, lo que le anima y le alienta, no lo que lo contamina. Segundo, con nuestra vida;
al hacer obras de sacrificio como el de Cristo (Efesios 5:1-2). Al compartir nuestros bienes con los
demás, al orar por alguien que sabemos que nos necesita. Tercero, con nuestro carácter; al reflejar
el fruto del Espíritu en nuestro carácter, comenzando con el amor, hasta el dominio propio; con las
cualidades de bondad, de misericordia, de perdón. Y cuarto, con nuestra adoración a Dios; cuando
adoramos a Dios con todo lo que somos, en espíritu y en verdad. Aunque no todos aprecien la
fragancia divina que emanamos, será como una esencia de vida para muchos.

Esta señora de la historia captó un aroma y quiso conocer su fuente. Cuando seguimos a Jesús,
nosotros también quedamos impregnados de su fragancia, y llevamos su aroma a las calles a través
de nuestras palabras, conducta, y obras (SV).

Si seguimos a Jesús cumplidamente, mostraremos su belleza de amor, comprensión, paciencia,


preferencia, bondad, perdón, soportando a los demás, y confiando inquebrantablemente en las
promesas de Dios.

“Señor, que podamos llevar y comunicar tu belleza a los demás”.

Somos el aroma de Cristo para los demás.