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Investigación[editar]

Artículo principal: Ufología

Broma de Patrick Marechal de un ovni fabricado por él en Valonia(Bélgica) siguiendo las descripciones
de la Oleada belga.

Como se ha resumido en el apartado Terminología, el gobierno de Harry Truman emprendió


una investigación para saber si el espacio aéreo estadounidense estaba siendo violado con
cierta periodicidad por prototipos o ejemplares de pre-serie fabricados por otras naciones,
especialmente la Unión Soviética. La primera de dichas investigaciones oficiales comenzó en
1947 bajo el nombre de Proyecto Signo, en 1949 se rebautizó como Proyecto Fastidio31 y en
1952 como Proyecto Libro Azul, que seguiría investigando casos hasta 1969, para comenzar
después, informa Ted Wilding-White,32 el Proyecto Libro Blanco.
Los objetivos de dichos programas eran tres:

 Esclarecer si el espacio aéreo estadounidense estaba siendo violado.


 Saber si los platillos volantes podían constituir un peligro para Estados Unidos.
 Obtener, en la medida de lo posible, algún conocimiento o ventaja tecnológica.
En 1969, el último de dichos programas, el Proyecto Libro Azul, fue cerrado habiendo reunido
decenas de miles de expedientes y con la conclusión clara de que los ovnis no suponían un
peligro para la seguridad nacional.
Líneas de investigación[editar]
En las investigaciones financiadas por las distintas administraciones participaron algunos de
los más conocidos expertos, bien como directores o como asesores, entre ellos los cuatro que
han marcado las cuatro líneas de la literatura ufológica:nota 2

 Donald Keyhoe: ingeniero aeronáutico y postulador de la hipótesis según la cual las


Fuerzas Aéreas estadounidenses tenían pruebas de la llegada de seres extraterrestres.
 Josef Allen Hynek: astrónomo y más moderado en los planteamientos que Keyhoe,
también terminó afirmando que se ocultaban pruebas sobre la existencia de visitas
extraterrestres.
 Carl Sagan: astrofísico y defensor de la vida extraterrestre, pero escéptico de que
la Tierra haya sido visitada en el presente o en algún momento del pasado.
 Donald Menzel: astrónomo y aún más escéptico que Sagan, autor de la frase "en primer
lugar esos objetos si están identificados, sabemos lo que son, en segundo lugar en
muchos casos no son volantes y, por último, en la mayoría de los casos ni siquiera son
objetos".
Clasificación de los ovnis según su observación [editar]
Durante las investigaciones del Proyecto Libro Azul, Hynek16 propuso dos clases de
observaciones con tres tipos cada una:
Encuentros lejanos[editar]
Estos son los realizados a más de 150 metros de distancia (500 pies) y Hynek33 propuso tres
tipos:

 Discos redondos: objetos vistos por el día con formas generalmente redondas, en
cualquier caso distintos a las de aparatos convencionales.
 Ecos de radar: detecciones realizadas por radares primarios que no se identifican así
mismas.
 Luces nocturnas: luces de distintos colores que no se pueden asociar a las luces
anticolisión de aeronaves convencionales.
Encuentros cercanos[editar]
Son los realizados a menos de 500 pies (150 metros) y se dividirían en tres tipos:

 Primer tipo: es cuando se divisa un objeto no identificado volando o en el suelo, en este


último supuesto lo avistado no sería un ovni, pero se decidió incluirlo si se le suponía la
capacidad de volar. Es el que más casos reúne según Hynek.34
 Segundo tipo: para Hynek35 se da cuando el objeto deja cualquier tipo de huella, como
vegetación quemada o marcas en la tierra.
 Tercer tipo: aparece cuando se observa a un tripulante. Es la más escasa, pero Hynek36
localizó varios casos.nota 3
Posteriormente otros escritores como Fabio Zerpa las ampliaron a seis:

 Cuarta fase: el testigo ingresa en la nave, como en los casos de abducción.


 Quinta fase: contactos telepáticos, de mente a mente.
 Sexta fase: señales radiales o radioastronómicas.nota 4
Clasificación de los ovnis por su forma[editar]
Diversas formas de ovnis.

Tal y como ya ha sido aludido, para Hynek33 los avistamientos lejanos contemplarían tres
configuraciones diferentes: luces nocturnas, ecos de radar y discos diurnos. Para otros las
formas presentadas por los ovnis son muy variadas, tanto es así que investigadores como
Vicente-Juan Ballester Olmos 28 califican de inútil cualquier clasificación, porque todos los
"casos positivos", los que no se pueden explicar, son únicos. No existe una tipología clara ni
un patrón que se repita. Para complicar más la situación, muchas de las descripciones se
obtuvieron mediante declaraciones únicas, por consiguiente resultaron imposibles de verificar.
Pese a todo se han apuntado ciertas formas, más o menos coincidentes:39

 Foo fighters: fenómeno cuyo nombre deriva del idioma inglés, y significa en
español fantasmas combatientes. Su origen se remonta a la Segunda Guerra Mundial,
"dado que los pilotos aviadores combatientes, las potencias del Eje por una parte y
los Aliados por la otra, observaron este fenómeno y su sorpresa fue que los objetos no
eran detectados por el radar".40 Se observaron como luces pequeñas, aparentemente
con masa, aunque en algunos casos las pequeñas luces cruzaban del exterior al interior
de las cabinas de los pilotos. Su tamaño, según los informes, variaba desde los
10 cm hasta 5 m, descritas como bolas incandescentes. En la actualidad se considera que
los objetos avistados por los pilotos eran en realidad rayos globulares.
 Esfera: fenómeno que generalmente se observa como cuerpo sólido y opaco, aunque han
sido observadas esferas translúcidas o luminosas, rígidas o flexibles. También conocidos
como caneplas.
 Disco: fenómeno que se observaría con una forma plana, algunas veces abultada en el
centro, luminosa o con un brillo metálico.
 Cigarro/puro: objetos o visiones con forma cilíndrica o similar, alargado, luminoso y
comúnmente de un tamaño mayor a las otras formas descritas. También existen relatos
que los describen sin luminosidad o brillo.
 Gusano: ovni que se presenta con apariencia tubular, mostrando un movimiento
aparentemente similar al de los gusanos. Entre los ufólogos y la criptozoología, es
conocido como Rod.
 Triángulo o delta: fenómeno en el que han sido observadas posibles naves con forma
triangular, generalmente con una luz en cada vértice. En esta última descripción se
discute su verdadera categoría como ovni; y la mayoría de los investigadores atribuyen su
origen a aeronaves terrestres de carácter experimental o secreto, desconocidas solo para
el mundo civil.
Resultados[editar]

Controlador aéreo del USS Theodore Roosevelt.


En 1969 la USAF había reunido unos 40.000 informes 41 que daban como resultado:

 El 27% de los expedientes ovni resultaron ser estrellas, planetas y otros objetos
astronómicos.
 Otro 27% de los expedientes se debieron a globos y aviones.
 Un 23% fue producido por meteoritos, satélites artificiales y otros objetos cercanos a la
Tierra.
 Hubo un 23% que quedó sin explicación, pero se hicieron suposiciones sobre la mayoría
de dichos casos y se afirmó que podían haberse resuelto si los observadores hubiesen
dado más datos.
Con el tiempo, varias fuerzas aéreas y organismos independientes han realizado
investigaciones similares, como la presentada por Ballester Olmos.19 Las conclusiones han
sido análogas, llegando también a unos porcentajes parecidos, es decir, y agrupados por
número de casos causados, en primer lugar estarían las observaciones provocadas por
objetos fuera de la órbita terrestre, en segundo lugar aparecerían los producidos por objetos
de fabricación humana, después vendrían las causadas por objetos ubicados cerca de la
órbita terrestres, en cuarto lugar estaría un porcentaje provocado por fenómenos que no son
objetos (espejismos, reflejos, fenómenos atmosféricos...) y una pequeña cantidad de la que no
se logró determinar su procedencia. Pero Ballester Olmos,19 tras investigar los informes
desclasificados por el Ejército del Aire español redujo los casos sin explicación a un 7%,
nueve informes en total.
Poco después de concluir el Proyecto Libro Azul, también en 1969, se publicaron las
conclusiones de un informe solicitado el año anterior con el fin de conocer las posibilidades de
realizar un estudio posterior más amplio que aportase nuevos conocimientos científicos. Dicho
trabajo se denominó Informe Condon, por ser encargado al físico Edward Condon.42 Sus
conclusiones fueron:1

 Los informes ovni no presentan ningún desafío para la ciencia contemporánea por no
encontrarse en ellos ningún fenómeno desconocido de la Naturaleza.
 Estas observaciones y testimonios no constituyen ninguna prueba de presencias
extraterrestres.
 Los ovnis no suponen un peligro para la seguridad de los Estados Unidos.
 No se recomendaban más investigaciones en el campo de la física, mecánica o
aeronáutica; pero los ovnis, mantenía el informe, sí podían ser un objeto de estudio
interesante para ciencias sociales como la psicología o la sociología.
Pese a las conclusiones arrojadas por el Proyecto Libro Azul y el Informe Condon, la literatura
sobre los objetos volantes no identificados ha seguido produciéndose sin descanso. Autores
como Fernando Frías indican que dicha literatura carece de rigor,18 en muchos casos, pues no
se realizan confirmaciones de las declaraciones dadas por los testigos y en varias ocasiones
son afirmaciones falsas.nota 5

Interpretación[editar]
Hipótesis extraterrestre[editar]
Artículo principal: Hipótesis extraterrestre

La idea de que los ovnis son naves extraterrestres se planteó ya con el Incidente de Roswell y
ha sido un explicación recurrente desde aquel momento. Los escépticos suelen emplear un
principio básico de la ciencia según el cual «para poder afirmar la existencia de fenómenos
extraordinarios se requieren pruebas concluyentes». Hacen hincapié en que no se han
aportado pruebas fiables que respalden la hipótesis de que el fenómeno ovni mantiene
relación con naves extraterrestres. El Dr. Neil DeGrasse Tyson afirma contundentemente que
si se ve algo en el cielo desconocido para nosotros no se debe concluir cualquier cosa, sino
"dejar de hablar".5

Personal del Proyecto Libro Azul.

La ausencia total de pruebas ha sido una constante cuando se trata de indicar un origen
extraterrestre. Como se ha referido anteriormente, participantes en el Proyecto Libro Azul,
como Donald Keyhoe, manifestaron muy pronto que las pruebas debían existir, pero las
fuerzas aéreas estadounidenses las retenían. La hipótesis del encubrimiento o Teoría de la
Conspiración ha sido esgrimida por los defensores de la procedencia extraterrestre cuando se
solicitan evidencias. Los escépticos continúan afirmando que la carga de la prueba le
corresponde a quien hace la afirmación.1 Si las fuerzas armadas ocultan las que poseen les
correspondería a los defensores del vínculo extraterrestre-ovni aportar otras. La razón por la
cual los defensores de dicho vínculo nunca reúnen ni enseñan sus evidencias la dio
supuestamente Gray Barker. Barker informó en 1956 al público en general sobre la existencia
de unos individuos, a los que denominó "hombres de negro" por la indumentaria que lucían,
que amenazaban a periodistas como Albert K. Bender con funestas consecuencias en el caso
de continuar revelando secretos sobre la procedencia de los ovnis, recogen autores como Luis
Alfonso Gámez.43 Según escritores como Baker, ha sido la intervención constante de los MIB,
por su acrónimo de "Men In Black", la que ha impedido mostrar a la comunidad científica las
pruebas existentes.
Respecto a la capacidad de los MIB para neutralizar cualquier prueba definitiva sobre el origen
de los ovnis se alegan experiencias con sistemas muy cerrados y reticentes a la entrega de
información. Así, la Historia demuestra que de la Unión Soviética se obtuvo información pese
a que su régimen llegó a quemar vivos a los traidores. En el caso del Proyecto Manhattan los
soviéticos lograron obtener datos precisos para saber lo que se probaba y los resultados
obtenidos en Álamo Gordo.1 Incluso de Corea del Norte se han obtenido pruebas verificables y
contrastables sobre los movimientos de prisioneros para investigar con ellos armas biológicas.

Nube lenticular reportada como ovni debido a su peculiar forma.

Científicos como Edward Gondon, Donald Menzel o Carl Sagan han afirmado que, cuando los
informes de ovnis se estudian en profundidad, la mayoría de los casos logra ser identificado
con certeza en porcentajes parecidos a los arrojados por el Proyecto Libro Azul, es
decir, fraudes, alucinaciones, malas interpretaciones y sobre todo pareidolias de fenómenos
conocidos (cometas, fenómenos atmosféricos, satélites, basura
espacial, aviones, prototipos de naves terrestres, nube lenticular, etc.). A lo que los defensores
de la conexión ovni-extraterrestre mantienen que lo importante radica en ese pequeño
porcentaje de no identificados. Es la llamada falacia del residuo.44 Esta postura es respondida
por los escépticos afirmando que la falacia residual no prueba nada porque la existencia de un
pequeño porcentaje inexplicado es común a cualquier disciplina con un número considerable
de casos. Así, en criminología siempre quedan algunos asesinatos sin aclarar y lo mismo en
los accidentes de tráfico, siempre existe un pequeño porcentaje que no puede ser explicado,
lo que no prueba la existencia de vampiros, zombis o seres demoníacos.1
Pese a los argumentos en contra, la ufología ha formulado varias conjeturas o hipótesis sobre
la procedencia del pequeño índice de casos sin resolver:

 Hipótesis intraterrestre: es la que afirma que la Tierra es casi hueca y en su interior habita
una civilización mucho más avanzada que la humana.
 Hipótesis interdimensional: postula que los ovnis provendrían de otras dimensiones dentro
de otros planos de nuestro Universo, o en dimensiones no pertenecientes a nuestro
universo, es decir del multiverso. Sus tripulantes serían seres pertenecientes a esas
dimensiones.
 Hipótesis intertemporal: defiende que el origen de los ovnis estaría en
tiempos pasados o futuros y que, por tanto, sus tripulantes serían seres (humanos o no
humanos) pertenecientes a estos lugares y otros tiempos. Indicándose que estos seres
poseerían los medios para poder viajar en el espacio-tiempo.
 Hipótesis de los proyectos secretos: es la que defiende que una gran parte de las
observaciones no explicadas corresponden a nuevos prototipos aeronáuticos
con tecnología furtiva, motores con mínimas emisiones de luz y calor, toberas
orientables, hipervelocidad y otros adelantos que no los hacen fácilmente identificables, ni
siquiera por pilotos y radaristas civiles. Aparatos como el SR-71 fueron totalmente
secretos, pese al gran número de corporaciones y personas que trabajaron en él, hasta
que el Gobierno estadounidense decidió revelar su existencia bajo dos palabras "Proyecto
Aurora", en información recogida por Juan Antonio Guerrero.45 Según Luis Alfonso Gámez
y otros autores,6 en este caso los ufólogos y los medios donde suelen escribir hacen la
veces de "tontos útiles". Así contribuyen a expulsar las miradas de otro tipo de prensa
sobre los hechos, reduciendo las noticias de nuevos prototipos y sus capacidades a un
círculo pequeño y poco acreditado. Semejanzas similares se han entablado entre varias
observaciones que posteriormente han encajado con la forma del Lockheed F-117
Nighthawk o el Northrop Grumman B-2 Spirit.
Carl Gustav Jung: fundamentación psíquica[editar]
Artículo principal: Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo

La idea de la necesidad del misterio parece algo consustancial al ser humano.46 El hecho de
recibir una explicación plausible sobre lo que se ve puede restar espacio a la fantasía.47 Así
varios autores no utilizan la denominación "fenómeno" sino "mito" y en otros casos "síndrome".
El término "síndrome ovni" fue utilizado por autores como Jiménez del Oso48 para indicar que
los observadores de luces sin identificar están afectados por varias variables además del
emisor de las luces. Por su parte, Julio Arcas indica que los avistamientos ovni son relatos
orales en su mayoría, forman parte de la tradición oral del siglo XX para los occidentales.49
Carl Gustav Jung.

Mucho antes de los autores antes citados, el psiquiatra Carl Gustav Jung postuló una teoría
para explicar por qué parece más deseable que los ovnis sean naves extraterrestres que no
cualquier otro fenómeno conocido. Jung publicó en 1958 su obra Un mito moderno. De cosas
que se ven en el cielo. Dicho título ahonda en el rumor mundial sobre los «platillos volantes».
En el prólogo a la edición angloestadounidense, Jung alude a un artículo de 1954 escrito para
el semanario suizo Die Weltwoche en el que mostraba su escepticismo. En 1958 la prensa
mundial descubrió dicha entrevista divulgándose la noticia a nivel internacional, pero de
manera distorsionada, citándosele como creyente en los ovnis. A pesar de dirigir una
rectificación a la agencia United Press, la versión auténtica de su opinión se ignoró. Finaliza
aludiendo a que «este notable hecho merece el interés del psicólogo. ¿Por qué la existencia
de platillos volantes parece más deseable que su no existencia?».50
En dicho comunicado a United Press International aclara sin embargo que no puede afirmar
nada sobre la cuestión de la realidad o irrealidad física de los ovnis, pues no posee pruebas
suficientes ni a favor ni en contra. Debido a ello se ocupa solamente del aspecto psicológico
del fenómeno, sobre el cual se dispone de mucho material.
He formulado mi posición ante la cuestión de la realidad de los ovnis con la frase: «La gente ve algo,
pero no sabemos qué es». Esta formulación deja abierta la cuestión del «ver»: se puede ver algo
material, pero también se puede ver algo psíquico. Las dos cosas son realidades, pero de tipos
diferentes.51

Para escritores como Patrick Harpur, el ensayo de Jung sigue siendo uno de los más agudos
análisis de apariciones aéreas.52 Fue «dedicado a Walter Niehus, arquitecto, como muestra de
agradecimiento por haberme inducido a escribir este librito».53 En el prólogo comienza
aludiendo a la conclusión a la que llegó en el artículo de 1954 ya citado: «Se ve algo, pero no
se sabe qué. Incluso resulta casi imposible hacerse una idea correcta de estos objetos, pues
no se comportan como cuerpos sino con la ingravidez de los pensamientos. No ha habido
hasta ahora ninguna prueba indudable de la existencia física de los ovnis excepto en los casos
en que se ha producido un eco en el radar».54
Jung añade que desde entonces y «durante más de un decenio la realidad física de los ovnis
ha seguido siendo un asunto sumamente problemático». Y que «cuanto más se prolongaba la
incertidumbre, tanto más probable se fue haciendo que en ese fenómeno, evidentemente
complicado, incidiera también, además de una posible base física, un importante
componente psíquico. Esto no tiene nada de asombroso al tratarse de un fenómeno
aparentemente físico que se caracteriza, por una parte, por su frecuencia, y por otra, por lo
extraño y desconocido, incluso por lo contradictorio de su naturaleza física. Un objeto
semejante provoca como ninguna otra cosa la fantasía consciente y la inconsciente,
produciéndose suposiciones especulativas y narraciones fantasiosas con el
fondo mitológico propio de estas excitantes observaciones».55
Así, Jung establece tres modos de ver el fenómeno:56

1. Un proceso real objetivo, físico, o percepción primaria, genera una fantasía o mito
concomitante.
2. Una fantasía primaria inconsciente, un arquetipo, invade la consciencia con ilusiones y
visiones.
3. Se produce una coincidencia sincronística acausal y plena de sentido, especialmente
en fenómenos vinculados a procesos psíquicos arquetípicos.
Finalizaba el prólogo indicando que carece de medios para aportar algo útil a la realidad física
del fenómeno, ocupándose casi exclusivamente del aspecto psíquico.57 Aun así reconoce
«que por desgracia hay buenas razones por las que no puede darse por concluido el asunto
de manera tan sencilla».58 Bien es cierto que las proyecciones psíquicas de
carácter mitológico no son causadas por el fenómeno ovni al haber existido siempre, con o sin
ovnis. El mito se fundamenta en lo inconsciente colectivo y su proyección siempre ha tenido
lugar. Así, la proyección como ovni, junto con su contexto psicológico, el rumor, es un
fenómeno propio de nuestra época, característico de ella.
Es seguramente significativo de nuestra época que el arquetipo, en contraposición a las formas
anteriores, adopte una forma neutra, incluso técnica, para eludir el escándalo de la
personificación mitológica. Lo que tiene apariencia técnica llega al hombre moderno sin dificultad. 59

Fenómeno celeste en Núremberg de 1561. Hans Glaser, 1566. Biblioteca Central de Zúrich. Incluido
en Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo.

Aún resta abordar el carácter real del fenómeno, ante lo cual Jung plantea tres posibilidades:60

1. La hipótesis de ausencia de gravedad o antigravitación que conlleva el fenómeno lo


deja en manos de la física.
2. El fenómeno ovni como materialización psíquica, es decir, que la psique llegue a
materializar el fenómeno ovni, lo considera aún menos probable.
3. Podría tratarse de un fenómeno sincronístico: la situación de la humanidad, por un
lado, y el fenómeno de los ovnis como realidad material real pero desconocida, por
otro, no se hallan en ninguna relación causal mutua cognoscible pero parecen
coincidir en su sentido. Es decir, se proyectan contenidos de lo inconsciente sobre
dichos fenómenos celestes reales pero indeterminados, dotándoles de un significado
que no merecen en absoluto.
El ensayo de Jung representó un punto de inflexión que hizo énfasis en la característica
fundamental del fenómeno ovni: su carácter mercurial, es decir, su capacidad aparente de ser
tanto físico como psíquico, objetivo y subjetivo, externo e interno, temporal y atemporal,
espacial y aespacial, real (deja huellas, ecos en el radar) y mitológico o hecho de la materia de
los sueños. El enfoque unilateral de una u otra de sus características da lugar, ya sea a
una hipótesis extraterrestre focalizada en la realidad exterior en detrimento de la subjetividad
del observador y su dependencia del mito técnico moderno desde el que deconstruye la
realidad, ya a un escepticismo radical justificadamente compensatorio que niega el fenómeno
pero que lo hace desde un paradigma científico racionalista incompatible con la volatilidad
mercurial anteriormente mencionada, al fin y al cabo para Jung entre psique y materia existe
un continuum, mientras que para la ciencia la psique es un mero epifenómeno evolutivo de la
materia biológica:
Dado que psique y materia está englobadas en un solo mundo, mantienen entre sí un contacto
permanente y, finalmente, se basan en factores trascendentales irrepresentables, existe no sólo la
posibilidad, sino incluso cierta probabilidad de que materia y psique sean dos aspectos diferentes de
una misma cosa. Los fenómenos de sincronicidad apuntan, a mi parecer, en esta dirección, ya que sin
una relación causal lo no psíquico se puede comportar como psíquico y viceversa. 61

Los ovnis serían más bien de naturaleza psicoide,6263 es decir, tienen por base una realidad
que integra y supera los opuestos anteriormente mencionados de materia y psique o unus
mundus.64
El paréntesis introducido por Jung será el precedente más directo de las hipótesis
psicosociológicas (y en parte de las paraufológicas), las cuales surgirían años después para
tratar de explicar el fenómeno ovni acudiendo a confusiones o errores de interpretación
moldeados por la psicología del testigo y el ambiente sociológico del momento.6566
Hipótesis psicosocial[editar]
Portada de Amazing Stories, junio de 1932.

En 1977, el ufólogo francés Michel Monnerie publicó el libro Et si les ovnis néxistaient
pas? donde planteaba que el fenómeno ovni es un mito surgido en la era espacial y con una
base absolutamente psicosocial. Los testigos interpretan erróneamente y transforman
imaginativamente fenómenos convencionales por medio de condicionamientos culturales y
autosugestión. Pasaríamos por tanto del énfasis en el objeto externo en detrimento de la
psicología del testigo, propio de la hipótesis extraterrestre, al otro lado de la balanza,
experiencias subjetivas plenamente psíquicas sin agente externo.67
La hipótesis psicosocial o psicosociológica se puede definir como:
Se trata de una corriente que se ha alejado del estudio convencional del caso ovni y la supuesta
materialidad del objeto observado para poner atención en el testigo, en la sociedad en la que la
información se produce y en la cultura en la que el mito extraterrestre se ha desarrollado. Se considera a
sí misma como una ufología crítica, centrada no ya en el "objeto" ovni, sino en el objeto sociocultural que
el ovni representa.68

Esta negativa de la realidad objetiva de los ovnis atrajo la atención de los investigadores
más racionalistas que ya cuestionaban la hipótesis extraterrestre, entre ellos Bertrand
Méheust, quien mostró que la imaginería ovni desarrollada a partir de 1947 ya figuraba
representada desde hacía décadas en la literatura de ciencia ficción, ampliando
posteriormente dicho paralelismo al folclore, los mitos y las leyendasancestrales.6970
Gradualmente fue conformándose la denominada "nueva ufología" a partir de representantes
provenientes de la escuela paraufológica iniciada por Jacques Vallée, que aun presentando a
su vez fundamentos sociológicos terminaría desarrollando su propia hipótesis homónima.
Sin embargo, la crítica principal hacia los nuevos escépticos ha corrido pareja a la de sus
antecesores: la inabarcabilidad del carácter absurdo y genuínamente anómalo del fenómeno
ovni ha terminado por gestar un nuevo reduccionismo polarizado exclusivamente en los
procesos psicosociales. La interpretación mítica, antropológica y cultural resulta inevitable
pero no implica per se un negativismo de toda aquella casuística inexplicada y aun a falta de
demostración.71
Como aproximación contemporánea a la teoría psicosocial, aunque con paralelismos a la
siguiente hipótesis paraufológica, resalta la "teoría de la distorsión" del periodista e
investigador gaditano José Antonio Caravaca, la cual no defiende que el fenómeno ovni tenga
un origen puramente psicológico, sociológico o alucinatorio, sino que es producido/provocado
por la interacción/comunicación de un agente externo desconocido, inteligente e
independiente al ser humano, con los eventuales testigos que describen experiencias con
ovnis. Para lograr sus objetivos, dicho agente conecta con la psique de los observadores para
extraer, del inconsciente individual y privativo de los mismos, material intelectual (que se
encuentra en los hobbies, cultura, cine, literatura, etc.), con el propósito de fabricar/proyectar
una experiencia de visitación alienígena ficticia.72
Hipótesis paraufológica[editar]
Véase también: Hipótesis interdimensional

Jacques Vallée (derecha) y J. Allen Hynek.

De la actual polarización entre la hipótesis extraterrestre, defensora del fenómeno físico, y la


hipótesis psicosocial, defensora de un igualmente exclusivo fundamento psicosociológico,
emerge la hipótesis paraufológica o interdimensional. Esta corriente tuvo sus inicios en la obra
anteriormente expuesta del psiquiatra Carl Gustav Jung, siendo desarrollada posteriormente
por autores como Jacques Vallée, John A. Keel y Jerome Clark, entre otros.
Tal y como la define el investigador Moisés Garrido "esta hipótesis descarta la
naturaleza material de los ovnis, centrándose en su contenido simbólico y en sus
aspectos subjetivos, psíquicos y parafísicos. Propone, a su vez, la existencia de agentes o
entidades interdimensionales(ultraterrestres) que manipulan nuestra realidad, deconstruyen
nuestras creencias heredadas culturalmente y provocan estados modificados de conciencia en
los testigos, algunos de los cuales desarrollan ciertas facultades psi y experimentan un
despertar de la conciencia".7374
En 1969 sería publicada la obra señera y fundacional Pasaporte a Magonia, trabajo principal
del considerado por muchos como el mejor ufólogo del mundo Jacques Vallée.75 Dicha obra
supuso un cambio radical en la interpretación del fenómeno ovni. El autor francés vincula en
ella los ovnis con las hadas, los elfos y las apariciones de la Virgen, es decir, tras
manifestaciones históricas aparentemente discordantes y divergentes se vislumbraría un
mismo y unívoco fenómeno camaleónico (por ejemplo, el paralelismo entre los raptos de las
hadas de las leyendas feericas europeas y las modernas abducciones extraterrestres), cuya
motivación última apuntaría a algún tipo de manipulación, sistema de control o influencia sobre
nuestro psiquismo, creencias y patrones socioculturales.
Un año después saldría a la luz una segunda obra igualmente excepcional, Operación Caballo
de Troya, del ufólogo John A. Keel, en la que planteaba que los ovnis no provienen de otros
planetas sino de otras dimensiones, serían el disfraz de un fenómeno oculto inteligente,
manifestaciones que aparentan una presunta realidad mimetizándose en función de la época y
el contexto cultural en el que se expresan, cual caballos de Troya.76
La presente hipótesis replantearía y relativizaría nuestra actual concepción de lo que es
la realidad. Precisamente el fenómeno ovni operaría desde una realidad extraordinariamente
compleja y ambigua, mercurial como ya ha sido mencionado anteriormente, imposible de
definir desde la simple materialidad y, consecuentemente, de aprehender desde el método
científico al uso. Es este carácter cuasionírico el que lleva a hacer entrar en escena el papel
que juega el psiquismo humano, el fenómeno no puede ser estudiado ni explicado desde una
perspectiva unilateral, ya sea física (excluye los
ingredientes psíquicos, psicopatológicos, parafísicos, mitológicos y folclóricos),
ya psíquica(obvia su aparentemente imposible manifestación material), el fenómeno ovni no
tiene una existencia separada del observador, la psique se vislumbra materializada, y
viceversa, la materia acontece psiquizada.77
Dentro del amplio abanico de determinantes psíquicos del fenómeno ovni, la hipótesis
paraufológica enfatiza y, a su vez, evidencia la existencia concomitante de facultades y
fenómenos paranormales en una significativa muestra estadística de los testigos afectados.
Esta vinculación entre el fenómeno y lo paranormal conlleva el planteamiento de hipótesis
acerca de la posible función mediadora ejercida por la mente del testigo entre la experiencia
ovni y la presencia de dicha fenomenología antes, durante y después del encuentro, de una
conexión de su psique inconsciente con otros planos de la realidad, con
una interdimensionalidad que no es análoga a nuestro universo tridimensional.78

Representación artística del multiverso.

La paraufología apelaría por tanto, a fin de no caer en la unilateralidad de las hipótesis que la
preceden, a la necesidad de contemplar otros niveles de la realidad, planos de existencia
o universos múltiples, con el fin de ensamblar adecuadamente la variada y complejísima
fenomenología ovni ya aludida (comportamiento absurdo, transgresión espacio-temporal,
naturaleza psicoide, componente parafísica). Con ello también confrontaría la pregunta central
propia de la hipótesis extraterrestre, a saber, la presunta realidad material del fenómeno.
Serán nuestras facultades psíquicas, a modo de puentes, las que nos permitan conectar con
dicha interdimensionalidad y abrir la puerta a la manifestación bidireccional del fenómeno,
aunque ello de lugar a su vez a un replanteamiento de la verdadera naturaleza de
nuestra psique, cuya interpretación neurocientífica actual se posiciona distante de tales
hipótesis. Jacques Vallée realizó una síntesis en su obra de 1988 Dimensiones:79
Creo más bien que el fenómeno ovni es una indicación de la existencia de otras dimensiones más allá
del espacio-tiempo. Puede que los ovnis no procedan del espacio sino de un multiverso que nos rodea y
cuya inquietante realidad hemos persistido en refutar a pesar de las pruebas que tenemos desde hace
siglos. Una teoría semejante es necesaria para explicar al mismo tiempo los casos modernos y las
crónicas de Magonia, las abducciones y la compenente psíquica.
Representación del Anima mundien Robert Fludd.

Cabe destacar finalmente como autor relevante y contemporáneo a Patrick Harpur y su


obra Realidad daimónica. En ella redirige la atención al núcleo central del análisis del
fenómeno ovni: cuál es la verdadera naturaleza de lo que denominamos realidad. Para Harpur
la realidad literal es solo un tipo de realidad derivado de una realidad suprema o daimónica
que es metafórica e imaginativa más que literal y empírica. Nuestra realidad literal es menos
real que la realidad daimónica, es el producto del literalismo, que en realidad es una manera
de ver el mundo, una perspectiva sobre el mundo. Este reino intermedio de la realidad
daimónica lo equipara al de la realidad psíquica de lo inconsciente
colectivo de Jung anteriormente mencionado, al Mundus Imaginalis de Henry Corbin,8081 a la
Imaginación en William Blake o al Anima Mundi neoplatónica. El Alma del Mundo mediaría
entre el Uno, u origen trascendente de todas las cosas, y el mundo material y sensorial. Son
los dáimones (ovnis y fenómenos paranormales) los pobladores del Anima Mundi, los
mediadores entre ambos extremos de la realidad y los que conectarían a dioses y hombres.82