You are on page 1of 311

Manual de técnicas de

montaña e interpretación de
la naturaleza

Por:
Javier A. Melendo Soler
Nieves Arbonés Cobos
Luis Cancer Pomar
Pilar Maza Rodríguez
Fernando Lampre Vitaller
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorizacion escrita de los titulares del copyright ,
bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informáti-
co y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamos públicos.

Dibujos: Miguel Ánge Campos


© 2002, Javier A. Melendo Soler
Nieves Arbonés Cobos
Luís Cancer Pomar
Pilar Maza Rodríguez
Fernando Lampre Vitaller
Editorial Paidotribo
C/ Consejo de Ciento. 245 bis, 1º 1ª
08011 Barcelona
Tel. 93 323 33 11 - Fax. 93 453 50 33
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
http://www.paidotribo.com

Primera edición
ISBN: 84-8019-592-4
Fotocomposición: Bartolomé Sánchez de Haro
Impreso en España por: A&M gràfic
PRÓLOGO

Querer transmitir las sensaciones que se producen cuando nos desplazamos por la
naturaleza, subimos a las montañas, o simplemente contemplamos un paisaje es más
sencillo cuando contamos con la experiencia vivida de quien ya lo conoce.
Hasta los más urbanos de los hombres tienen cerca un parque, un río o unas zonas
periféricas a su ciudad, en las que no impera el hormigón, y los ruidos de los coches
son superados por el trinar de los pájaros o el correr del agua. Donde tal vez, han podi-
do percibir la tranquilidad del lugar y la placidez del silencio.
Pero nuestra intención va más allá del apreciado paseo entre paisajes cercanos.
Cuando cinco personas, de ámbitos diferentes, pero con un mismo nexo común de
amor a la naturaleza y a las actividades que se pueden practicar en ella, decidimos
escribir sobre cómo podemos acercarnos a ésta sin riesgo, aceptamos el reto de inten-
tar transmitir aquello que a nosotros nos enseñaron, tamizado por nuestra propia expe-
riencia.
El acercamiento a la naturaleza, desde nuestra experiencia cómo senderistas, mon-
tañeros, escaladores, barranquistas, esquiadores y otras actividades vinculadas a éstas,
nos hace conscientes de los riesgos que entrañan y, por lo tanto, de la forma en que
debemos abordarlos. Encaramarnos a lo alto de una cumbre, seguir los viejos senderos
que atravesaban los collados, no va a ser tan sencillo como andar por nuestro parque.
Sea cual sea la forma en la que decidamos acercarnos a los entornos naturales,
deberemos tener unos conocimientos básicos que irán desde la orientación y la inter-
pretación de los fenomenos meteorológicos, hasta las medidas preventivas ante posi-
bles situaciones inesperadas, pasando por una correcta nutrición y preparación física y
técnica. La artificiosa división en: baja, media y alta montaña nos servirá como base
para describir las diferentes técnicas que debemos utilizar para nuestros desplazamien-
tos a pie por esos terrenos, así como los diversos materiales técnicos más adecuados.
La naturaleza y en especial las zonas montañosas son terrenos cambiantes, espe-
cialmente en función del clima. La variabilidad es tan grande, que en pocas horas nos
podemos encontrar con una situación o un terreno con unas características totalmente
diferentes. La capacidad para adaptarnos al medio es algo que fundamentalmente
aprendemos “in situ”. No pretendemos ser los sucedáneos de esa necesaria experien-
cia, ni sustituir a ese compañero más experimentado, o a ese guía, que nos inician por
esta senda natural.
Este libro, escrito a modo de manual, aspira a recoger lo más sustancioso de las téc-
nicas utilizadas en montaña y los conocimientos previos con los que deberíamos acer-
carnos a ella. Pretendiendo, tambien, llenar el vacío que existe, ante la ausencia de
libros para la enseñanza de los novedosos Ciclos Formativos de Actividades Físico-
Deportivas en el Medio Natural, labor en la que alguno de los autores estamos directa-
mente implicados.
Con la lectura de este libro, esperamos transmitir al lector no sólo los conocimien-
tos básicos necesarios, sino también la ilusión y el placer que produce su práctica.

Javier A. Melendo Soler


Esta página dejada en blanco al propósito.
INTRODUCCIÓN
El manual que está ante ti pretende recoger los aspectos técnicos más importantes
que hay que contemplar para desplazarnos por el medio natural: desde las excursiones
por senderos a las escaladas en la alta montaña.
Los capítulos correspondientes han sido elaborados por diversos autores que tanto
por afición, como por profesión, están vinculados con los contenidos de cada uno de
ellos.
Para su mejor comprensión, el libro está estructurado en doce capítulos, con nume-
roso soporte gráfico, que recogen de la forma más completa posible los aspectos que
debemos conocer al adentrarnos en el medio natural. El orden y la composición de los
capítulos son los siguientes:

Orientación y cartografía
Se describen los sistemas de referencia y las técnicas de orientación sustentadas en
ellos. La utilización de mapas, brújulas y otros instrumentos, necesarios para planificar
nuestros itinerarios. La interpretación de los mapas de los lugares por los que nos des-
plazamos es el soporte principal para el desarrollo de nuestra excursión y el mejor
medio para no extraviarnos.

Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña


El senderismo, la media montaña, la alta montaña sin necesidad de utilizar vías de
escalada, forman el contenido de este capítulo. Caminar por diferentes tipos de terreno
y conocer el material adecuado para la actividad. ¿Qué debemos llevar puesto?, ¿qué
material debo transportar? son algunas de las preguntas que todos nos hacemos y que
tratamos de contestar. El cálculo de la duración de la excursión, así como sus períodos
de pausa, nos obligará a establecer tiempos en función de los desniveles o de la longi-
tud por correr.

Meteorología
Gracias a los medios informativos actuales, no deberíamos comenzar nuestras acti-
vidades sin informarnos de la meteorología prevista. La interpretación de ésta no ter-
mina con la televisiva imagen de unas nubes encima de un mapa. El conocimiento de
la dinámica atmosférica y la interpretación de los signos naturales evolutivos permiti-
rá evitarnos más de una situación comprometida, o al menos estar preparados para
enfrentarnos a ella. Se expone un detallado estudio sobre las temperaturas, las precipi-
taciones y la presión atmosférica.

Interpretación del paisaje


La mirada requiere un adiestramiento para contemplar. Diferentes personas pueden
acercarse a un mismo paisaje y tener percepciones diferentes. El presente capítulo pre-
tende dotar al observador de un bagaje instrumental que le permita interpretarlo. Los
métodos de estudio utilizados serán: las unidades del paisaje, su caracterización, su
dinámica propia de un terreno vivo y su valoración tanto individual como grupal.

Organización de campamentos y travesías de media montaña


Cuando nuestra actividad ocupa más de un día, se hace necesaria la acampada. La
organización de un campamento fijo, o un campamento itinerante, está sometida a unas
condiciones y a una normativa que es imprescindible conocer. Desde el respeto al
medio natural, deberemos elegir las ubicaciones más seguras para la acampada. El
equipo de acampada que debemos transportar, tanto personal, como colectivo, com-
plementa a los materiales necesarios para el desarrollo de la actividad.

Senderos y caminos
El auge del senderismo ha provocado la creciente señalización de muchos caminos.
Son muchas las zonas que están incentivando el uso de los caminos tradicionales, o
incluso abriendo nuevos caminos. La autora nos acerca a la actual normativa y regula-
ción de estos senderos.

La interpretación del medio ambiente


Los efectos resultantes de la modificación que el hombre imprime al medio natural
condicionan su protección. Los contenidos de este capítulo se orientan hacia las pautas
de conducta que debemos adoptar. El conocimiento de la normativa medioambiental en
nuestro país, así como la evaluación del impacto ambiental, nos ayudarán a conseguir
este objetivo.

Seguridad en montaña, utilización del material de seguridad y técnicas básicas de


escalada en roca
La progresión en la montaña con seguridad requiere conocer las normas que debe-
mos cumplir en caso de un accidente, o para solicitar socorro. El conocimiento de téc-
nicas básicas de escalada, así como el material necesario para éstas, es importante tanto
si nuestra actividad es la escalada, como si a lo largo de nuestro recorrido tenemos que
utilizar, para nuestra seguridad, cuerdas u otro material auxiliar.

Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas


En continuidad con las maniobras de seguridad, se describen los principales nudos
y los anclajes, tanto naturales como artificiales. Las maniobras con cuerdas son el com-
plemento imprescindible en terrenos escarpados, o con dificultades naturales infran-
queables. El rápel, las técnicas de ascenso, las de aseguramiento, autorrescate, o el
transporte de accidentados, forma parte de éstas.

Supervivencia
La prudencia y nuestra preparación colaboran a evitar los accidentes. El sentido
común y algunos conocimientos básicos pueden ser imprescindibles ante situaciones
límite. Saber utilizar los recursos naturales y propios, para obtener agua, alimentos, o
bien procurarnos un refugio, son algunos de los apartados tratados en este capítulo.

Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza


El acercamiento a unas actividades más exigentes requiere alcanzar un adecuado
nivel de condición física. Si no queremos que nuestras excursiones se conviertan en
una tortura, deberá estar en consonancia nuestra capacidad física con los objetivos a
alcanzar. El autor describe las normas básicas para el entrenamiento de excursionistas
y montañeros, así como los sistemas de obtención de la energía, en los que se sustenta
una nutrición e hidratación adecuadas.

Medidas preventivas y primeros auxilios en el medio natural


Se recoge un amplio abanico de las lesiones y accidentes que pueden darse en el
medio natural. La necesidad de una rápida instauracion de medidas de auxilio, así como
una correcta aplicación de éstas, nos obliga a ser insistentes en su conocimiento. La
lejanía de cualquier centro sanitario hace todavía más necesario que las personas que se
desplazan por la naturaleza conozcan a fondo las maniobras de primeros auxilios.
ÍNDICE

1. Orientación y cartografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9
2. Técnicas de progresión por senderos
e itinerarios de media y baja montaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . .37
3. Meteorología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .65
4. Interpretación del paisaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99
5. Organización de campamentos y
travesías de media montaña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127
6. Senderos y caminos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
7. La conservación del medio ambiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
8. Seguridad en la montaña. Utilización del
material de seguridad y técnicas básicas
de escalada en roca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
9. Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas . . . . . . . . . . . . . . . . 213
10. Supervivencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239
11. Preparación física y nutrición para la
realización de actividades en la naturaleza . . . . . . . . . . . . . . . 257
12. Medidas preventivas y primeros
auxilios en el medio natural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 1
ORIENTACIÓN Y CARTOGRAFÍA
(Fernando Lampre Vitaller)
1. INTRODUCCIÓN

2. LA LOCALIZACIÓN ESPACIAL Y LOS SISTEMAS DE REFERENCIA


• Localización y coordenadas
• Sistemas de referencia de una, dos y tres dimensiones
• Las coordenadas geográficas
• Las coordenadas U.T.M.
• Designación de zonas
• Identificación de los cuadrados de 100 km
• Designación de un punto con aproximación de 100 m

3. TÉCNICAS BÁSICAS DE ORIENTACIÓN


• La búsqueda de la dirección Norte-Sur
• Orientación diurna con el Sol
• El gnomon y la determinación de la meridiana
• Orientación con el reloj
• Orientación nocturna con la Estrella Polar
• Orientación con la brújula
• Partes de una brújula

4. INTERPRETACIÓN Y UTILIZACIÓN DE MAPAS


• Los mapas y las proyecciones cartográficas
• Los sistemas de proyección cartográfica
• ¿Cómo se hacen los mapas?
• Partes y elementos de un mapa
• La escala de los mapas
• Pequeña y gran escala
• Adaptación de la escala al uso y formato de los mapas
• Las curvas de nivel
• La equidistancia
• Curvas maestras y curvas auxiliares
• Cotas y vértices geodésicos
• La declinación magnética y otros Nortes
• Los nortes en el mapa: Norte geográfico y Norte magnético
• Cálculo de la declinación magnética actual
• El Norte de la red
• La cartografía en España: el Mapa Topográfico Nacional

5. PLANIFICACIÓN DE ITINERARIOS
• Orientación del mapa con ayuda de la brújula
• Obtención de rumbos con brújula
• Rumbo y acimut
• Obtención del rumbo de un itinerario
• Salvar obstáculos de un itinerario mediante brújula
• Pendientes y perfiles topográficos
• Cálculo de pendientes
• Realización de perfiles topográficos
Orientación y cartografía 11

1. INTRODUCCIÓN 2. LA LOCALIZACIÓN
ESPACIAL Y LOS SISTEMAS
Mucho antes de la invención de la DE REFERENCIA
escritura, el hombre ha expresado sus
inquietudes por medio de todo tipo de sig- LOCALIZACIÓN Y COORDENADAS
nos e ideogramas. Las necesidades vitales Cualquier punto, objeto o fenómeno de
(recolección y caza, desplazamientos, refu- la superficie terrestre puede ser localizado.
gio, etc.) y, por qué no, también la curiosi- Su localización exacta implica el conoci-
dad, posibilitaron el desarrollo de una serie miento de su posición mediante un sistema
de capacidades, tan antiguas como la de referencia, formado siempre por un
misma presencia humana: la observación punto denominado origen y unas coorde-
y, lógicamente, el sentido de la localiza- nadas (puntos, ejes o planos). Las coorde-
ción. nadas nos permiten establecer la posición
Aunque al principio de una forma com- numérica del punto, objeto o fenómeno de
pletamente inconsciente, la plasmación de la superficie terrestre a localizar.
observaciones espacio-temporales sobre Los sistemas de referencia y las coorde-
todo tipo de soportes (piedra, arena, arcilla, nadas no sólo nos facilitan la localización
pieles, madera, hojas, etc.), demuestra la de los fenómenos, sino que también nos
intención de transmitir elementos de refe- permiten cartografiar e interpretar con
rencia, representaciones de lugares y acci- exactitud cualquier punto u objeto de la
dentes del terreno, ubicación de recursos superficie terrestre, posibilitando con ello la
naturales, etc.; en definitiva mapas. Cual- transmisión del conocimiento geográfico.
quier civilización, cultura o pueblo, por pri-
mitivo que sea, posee sus propios sistemas Sistemas de referencia de una, dos
de referencia y orientación, su propia y tres dimensiones
forma de representar el espacio (e incluso Nuestra estancia en la naturaleza es, o
el tiempo) sobre un plano. debería ser, un ejercicio continuo y diná-
A lo largo de la historia, la navegación, mico de localización e interpretación carto-
los grandes viajes y los descubrimientos, gráfica, por ejemplo a la hora de seguir un
junto con el desarrollo y la evolución de las itinerario. En este caso estamos ante un sis-
ciencias geográficas, matemáticas y expe- tema de referencia lineal o de una única
rimentales, fueron perfilando la madurez dimensión (nuestro camino o itinerario),
de los sistemas de referencia, perfeccio- donde es preciso conocer un punto de ori-
nando la representación cartográfica del gen (por ejemplo, el comienzo del sendero)
medio físico y humano. respecto al cual posicionaremos cualquier
La revolución tecnológica del siglo XX otro punto de interés en nuestro itinerario.
(la aviación, la informática, los satélites, el Para ello mediremos la distancia de cada
Sistema de Posicionamiento Global o punto de interés (por ejemplo, una fuente
G.P.S., etc.), así como la globalización de donde abastecernos de agua o un refugio
los medios de comunicación, han configu- para pernoctar) al punto de origen: la fuen-
rado un marco conceptual normalizado y te se encuentra a 3 km de nuestro punto de
universal. Obviamente, todo el camino no partida, el refugio está a 7,5 km del inicio,
está recorrido. Pero gracias al proceso des- etcétera.
crito, la humanidad ya nunca volvió a El sistema de coordenadas puede com-
extraviar su camino. plicarse sucesivamente empleando sistemas
de referencia de dos dimensiones (respecto
a dos ejes ortogonales o perpendiculares
entre sí), o incluso de tres dimensiones. El
12 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

ejemplo más sencillo de las dos dimensio-


nes nos lo encontramos en el cruce de coor-
denadas de la divertida “guerra de barcos”,
donde la posición de las naves es referencia
(cruce o corte) de dos ejes proyectados
desde un punto origen, un eje de letras y un
eje numérico (filas y columnas): H5 agua,
H6 tocado, H7 hundido.

Las coordenadas geográficas


Por su parte, las coordenadas geográ-
ficas constituyen un clásico sistema de
referencia en tres dimensiones: un punto
cualquiera de la superficie terrestre queda
posicionado respecto a tres ejes perpendi-
culares que, a su vez, dan lugar a tres pla-
nos ortogonales entre sí. En la esfera
terrestre se puede calcular el valor lineal de
ese punto respecto a los tres planos men- Figura 1.1 Determinación de las coor-
cionados o, más comúnmente, establecer el denadas geográficas de un punto (P) de
valor angular del punto: longitud respecto la superficie terrestre, situado a 40º de
al meridiano de Greenwich (barrio londi- longitud Este y 50º de latitud Norte.
nense que da nombre, desde el año 1884, al
meridiano considerado universalmente
como origen) y latitud respecto al Ecuador latinamente por el sistema de coordenadas
(paralelo origen). Como dato curioso algu- U.T.M. (Universal Tranverse Mercator).
nos mapas españoles, no demasiado anti- Se trata de un sistema, muy preciso, de
guos (ediciones anteriores a los años 70), designación cartesiana de un punto, con la
todavía expresan la longitud respecto al particularidad de que expresa las distan-
meridiano de Madrid. cias métricas respecto a una cuadrícula
El interválo de longitudes (Este u establecida.
Oeste) está comprendido entre los 0º del Los Mapas Topográficos Nacionales
meridiano Greenwich y los 180º del Anti (M.T.N.), confeccionados en España por el
meridiano. Respecto a la latitud (Norte o Instituto Geográfico Nacional (I.G.N.) y
Sur), el interválo se desarrolla entre los 0º por el Servicio Geográfico del Ejército
del Ecuador y los 90º de los Polos. El (S.G.E.), utilizan como sistema de referen-
ejemplo de la Figura 1.1 expresa las coor- cia las coordenadas U.T.M., derivadas a su
denadas geográficas de un punto (P) situa- vez de la proyección cartográfica homóni-
do a 40º de longitud Este y 50º de latitud ma (Ver el epígrafe del M.T.N. en el capí-
Norte. tulo sobre interpretación y utilización de
mapas).
LAS COORDENADAS U.T.M.
El sistema sexagesimal de las coorde- Designación de zonas
nadas geográficas (valores angulares Como se puede observar en la Figura
expresados como grados, minutos y segun- 1.2, la representación del globo terráqueo
dos) es bastante complejo de cara a la se realiza sobre 60 husos de 6° de anchura
navegación, aviación comercial, usos mili- (668 km cada huso), numerados de Oeste a
tares, etc., por lo que se ha sustituido pau- Este desde el antimeridiano de Greenwich,
Orientación y cartografía 13

Figura 1.2 Designación de zonas en la Proyección U.T.M.

situado a una longitud de 180° (recorde- Sur a Norte.


mos que la referencia básica es el meridia - Esta designación cartesiana tiene toda-
no 0° de Greenwich). Los husos se dividen vía una mayor precisión, puesto que sobre
de Sur a Norte en 20 bandas de 8° de lati- el mapa aparece una nueva cuadrícula
tud que se identifican con letras mayúscu- U.T.M. que subdivide el cuadrado de 100
las, desde los 80° Sur a los 80° Norte (los km en cuadrados de 10 km de lado (línea
Círculos Polares quedan excluidos de la negra o azul más gruesa), y éstos a su vez
proyección U.T.M.). El resultado son 1.200 en cuadrados de 1 km de lado (línea
zonas (60 husos x 20 bandas), cuya desig- negra o azul más fina). Estos últimos son
nación referencia en primer lugar el huso y, los que componen la red básica U.T.M.,
en segundo lugar, la banda. La Península cuyas referencias numéricas aparecen rotu-
Ibérica queda incluida en las zonas 29T, ladas a lo largo y ancho del marco del
30T, 31T, 29S, 30S y 31S. mapa topográfico.

Identificación de los cuadrados de Designación de un punto con apro-


100 km ximación de 100 metros
Como hemos visto, la determinación de Tomando como referencia la cuadrícula
zona constituye el primer elemento de iden- constituida por cuadrados de 1 km de lado,
tificación de las coordenadas U.T.M. Cada observamos cómo los dígitos aumentan su
zona se divide en cuadrados de 100 km de valor conforme nos desplazamos hacia el
lado designados por dos nuevas letras Este y, por el contrario, disminuyen si nos
mayúsculas (referenciadas normalmente trasladamos hacia el Oeste. En la latitud
en el ángulo inferior izquierdo del reverso aumenta el valor de los dígitos hacia el
del mapa), ordenadas de Oeste a Este y de Norte, disminuyendo hacia el Sur.
14 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 1.3 Proyección U.T.M. Identificación de los cuadrados de 100 km sobre la


Península Ibérica.

Para una aproximación de 1 km, la 3. TÉCNICAS BÁSICAS DE


designación de un punto cualquiera de la ORIENTACIÓN
superficie del mapa vendrá señalada por la Antiguamente orientarse era buscar el
numeración de las dos coordenadas más oriente, es decir, determinar el lugar por
próximas a él, y siempre en el orden que donde salía el Sol. Sin embargo, debido a
indicamos: en primer lugar por la izquierda varias razones que vamos a comentar en
(barras verticales de la longitud), y en las próximas líneas, esta idea originaria ha
segundo lugar por debajo (barras horizon- ido evolucionando hacia conceptos más
tales de la latitud). En ambos casos se uti- exactos y complejos: orientarse es buscar
lizan los dos dígitos grandes que intitulan la denominada dirección Norte-Sur.
cada una de las barras. Si pretendemos
alcanzar una aproximación de 100 m, LA BÚSQUEDA DE LA DIRECCIÓN
deberemos añadir un tercer dígito a cada NORTE-SUR
una de las coordenadas estimando, en déci- Cuando nos orientamos estamos
mas partes del intervalo de cuadrícula, la haciendo un ejercicio de posicionamiento.
distancia del punto a las barras vertical y Aunque a veces de forma inconsciente,
horizontal. En la Figura 1.4 se recoge un estamos trazando un mapa mental con un
ejemplo que nos ayudará a adquirir más sistema de referencia que sea válido desde
soltura en este imprescindible sistema de la posición en que nos encontramos.
coordenadas. Así se entienden nuestras explicaciones
Orientación y cartografía 15

Figura 1.4 Proyección U.T.M. Ejemplo de designación de un punto con aproxima-


ción de 100 metros.

en cualquier situación de la vida que Históricamente, la humanidad ha bus-


requiera orientarse. Ante la típica pregunta cado en el firmamento referencias fijas y
¿dónde está determinada calle o monumen- precisas que posibilitaran su orientación.
to?, las instrucciones son referencias desde El Sol y algunas otras estrellas por la noche
nuestra posición (punto origen): avanzar son nuestros puntos de referencia funda-
recto hasta aquel edificio de ladrillo rojo, mentales. Veamos algunas técnicas básicas
tomar la calle de la derecha y seguirla hasta de orientación diurna y nocturna.
una plaza con un quiosco de música, etc.
Pero para evitar múltiples sistemas de O RIENTACIÓN DIURNA CON EL SOL
referencia (tantos como observadores o El Sol es una estrella fija en el centro de
personas), hemos adoptado un sistema de un sistema planetario del que forma parte
referencia y de localización universal y la Tierra. A pesar de sus aparentes varia-
normalizado, es decir, tenemos un sistema ciones a lo largo del día y de las estaciones
válido e invariable para todas las personas. del año, consecuencia de la rotación de
Se trata de la dirección Norte-Sur , coinci- nuestro planeta y de la inclinación del eje
dente a grandes rasgos con el eje de rota - de rotación sobre el plano de la eclíptica
ción de nuestro planeta. Como veremos, (plano de la órbita circunsolar), el Sol es un
buscar el lugar por donde sale el Sol (anti- elemento de primera magnitud para orien-
guo concepto de orientación) no cumple tarnos durante el día, y sus “movimientos”
exactamente con los requisitos fijados en son regulares y bien conocidos.
un sistema de referencias. Sabemos que, básicamente, el Sol sale
por el Este y se pone por el Oeste. Pero
esto sólo sucede exactamente durante dos
La orientación es el ejercicio de días al año: 21 de marzo y 23 de septiem-
reconocer la dirección Norte-Sur. bre (equinoccios de primavera y de otoño
Gracias a ella posicionaremos geo- respectivamente). El resto de días cambia
gráficamente los puntos cardinales paulatinamente el lugar por el que sale y se
(Norte, Sur, Este y Oeste). esconde el Sol: durante el invierno y la pri-
mavera, el Sol se desplaza gradualmente
16 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

hacia el Norte, alcanzando la distancia dirección opuesta se encuentra la dirección


máxima el solsticio de verano (21 de Sur). Acabamos de establecer con exacti-
junio), mientras que, a partir de esta fecha, tud la meridiana del lugar, la dirección
el Sol retrocede nuevamente hacia el Sur, Norte-Sur.
alcanzando la distancia mínima el solsticio
de invierno (21 o 22 de diciembre). Este
planteamiento explica la diferente duración
del día y de la noche en nuestra latitud
(sólo en los equinoccios día y noche duran
exactamente lo mismo: 12 horas cada uno).

Ante esta pequeña variación anual,


el único argumento válido es que el
Sol, al mediodía (cenit o punto de
máxima altura del Sol sobre el hori-
zonte), se alinea con la meridiana
del lugar en que nos encontremos.
Es decir, el Sol se alinea al mediodía
con la dirección Norte-Sur, mo-
mento en que la sombra proyectada
por un objeto nos señalará el Norte
geográfico (el Sol está exactamente
situado en el Sur sobre el horizonte).

El gnomon y la determinación de
la meridiana
Todos estos aspectos fundamentales
podemos certificarlos en el campo (por
ejemplo en un campamento) con la sombra
proyectada por un gnomon, sencillo ins-
trumento que consta de un estilo vertical
(podremos utilizar un bastón, palo o esta-
ca) ubicado en el centro de una circunfe-
rencia horizontal, en la que iremos seña-
lando sucesivamente el extremo de la som-
bra que proyecta el estilo vertical. Como se
puede ver en la Figura 1.5, trazamos la cir-
cunferencia con el radio que nos proyecta
la sombra del estilo al amanecer (la sombra
del estilo al atardecer tocará también el
arco de la circunferencia). El segmento
entre P y A limita el extremo de la sombra
proyectada por el estilo entre el amanecer y
el atardecer (cada hora podemos señalar Figura 1.5 Determinación de la meri-
sucesivamente la sombra), y su mediatriz, diana de un lugar (dirección Norte-Sur)
coincidente con la sombra más corta del mediante un gnomon.
mediodía, indica la dirección Norte (en
Orientación y cartografía 17

Orientación con el reloj


Siempre que el Sol sea visible, un reloj
con manecillas también puede ser un preci-
so instrumento de orientación. Si se dispo-
ne de un reloj digital, podemos dibujar en
un papel o en el suelo su homónimo con
saetas.
Antes de comenzar el ejercicio, debere-
mos poner el reloj en horario solar, (en
muchos países, la hora solar no coincide
con la hora oficial: en España la hora solar
suele ir retrasada 1 hora en invierno y 2
horas en verano). Para ello, tal y como se
indica en la Figura 1.6, colocaremos la
aguja horaria (saeta pequeña) señalando la
posición del Sol en ese momento. Mental-
mente trazaremos la bisectriz del ángulo
formado entre las 12 del reloj y la aguja Figura 1.6 Determinación de la direc-
horaria que señala el Sol. La bisectriz nos ción Norte-Sur mediante un reloj.
indica la dirección Sur. Es obvio que, si es
mediodía (12 hora solar), el Sol se encuen-
tra en la posición Sur. Estrella Polar, motivo por lo cual emplea-
remos esta estrella para encontrar la direc-
ción Norte.
El mismo procedimiento del reloj Para encontrar la Estrella Polar primero
puede ser empleado por la noche habremos de localizar la conocida Osa
con la Luna, pero ¡atención! sólo Mayor o Gran Carro, constelación que, en
con la Luna llena (plenilunio). Europa, nunca se halla por debajo del hori-
zonte. Trazaremos mentalmente, como se
puede ver en la Figura 1.7, una línea recta
que pase por las dos estrellas del extremo
ORIENTACIÓN NOCTURNA CON LA de la Osa Mayor. Si prolongamos 5 veces
ESTRELLA POLAR en el cielo la distancia entre estas dos estre-
En el hemisferio boreal, la orientación llas, nos toparemos con la Estrella Polar.
nocturna no ofrece dificultades especiales La constelación de Casiopea también
gracias a la Estrella Polar, astro situado en puede ayudarnos a localizar la Polar.
la constelación de la Osa Menor, visible en Una vez colocados de cara a la Estrella
el cielo durante todo el año y fácil de reco- Polar, bajando la vista perpendicularmente
nocer gracias a algunas constelaciones hacia el horizonte podremos ubicar el
vecinas muy características. Norte geográfico, delante nuestro, el Sur a
Curiosamente, una fotografía nocturna nuestra espalda, el Este a la derecha y el
de la Estrella Polar, con una exposición de Oeste a la izquierda.
varias horas a lo largo de la noche, nos En el hemisferio austral no sucede este
mostrará una serie de circunferencias con- fenómeno con ninguna estrella visible o
céntricas que, aparentemente, han realiza- característica que señale el Sur. Se puede
do otras estrellas alrededor de la Polar. obtener cierto grado de aproximación
Esto es debido a que el eje Norte-Sur de direccional con la constelación de la Cruz
rotación de La Tierra apunta hacia la del Sur.
18 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

punta roja de la brújula está desplazado


actualmente unos 11,5º al Oeste del Norte
Geográfico. A este ángulo lo denominamos
declinación magnética.
La declinación magnética tiene una
ligera variación anual. Estudios sobre el
magnetismo de las rocas que constituyen la
litosfera han demostrado variaciones conti-
nuas, aunque no periódicas, en la polaridad
de nuestro planeta. El valor de la declina-
ción también varía según la longitud y lati-
tud del lugar en que nos encontremos. En
el capítulo sobre interpretación y utiliza-
ción de mapas se indican algunas instruc-
ciones para estimar la variación de la decli-
nación magnética, aspecto ineludible para
una correcta orientación.
Figura 1.7 Localización de la direc-
ción Norte durante la noche mediante Partes de una brújula
la Estrella Polar. Una brújula consta de una aguja iman-
tada que puede girar libremente sobre un
eje perpendicular a su soporte, caja o aloja -
ORIENTACIÓN CON LA BRÚJULA miento. La aguja gira normalmente sobre
Aunque de orígenes inciertos, la brúju- un círculo graduado de 360º. Existen
la ha sido desde la Antigüedad un valioso muchos tipos de brújulas según caracterís-
instrumento de orientación y navegación. ticas, forma y accesorios (nivelado del apa-
El principio de la brújula es muy simple. rato, punto de mira, trazado de visuales,
Se trata de una aguja imantada que se ali- frenado de la aguja, etc.). En este manual
nea con el campo magnético terrestre (la hemos optado por referirnos a las brújulas
Tierra se comporta como un gigantesco de limbo giratorio (modelos Silva y
imán). La brújula es indispensable en cual- Suunto), montadas sobre una placa de base
quier ejercicio de orientación cuando no transparente, y muy empleadas en el
podemos recurrir a la posición del sol o de deporte de orientación. Sus partes funda-
las estrellas (por ejemplo, en situaciones de mentales son (ver Figura 1.8):
cielo cubierto), en terrenos desconocidos y, • Caja o alojamiento de la brújula. En el
especialmente, cuando debemos confirmar caso que nos ocupa dispone de un
nuestro rumbo o nuestra dirección en un limbo giratorio, corona o círculo gra-
desplazamiento. duado de 0 a 360º en el sentido de las
Pero, a pesar de la infalibilidad de este agujas del reloj, con los puntos cardina-
procedimiento de orientación (tenemos una les a lo largo del borde: Norte (0 y
referencia fija y universal a escala huma- 360º), Este (90º), Sur (180º) y Oeste
na), conviene matizar que la brújula no (270º). Intervalos normalmente de 2º.
señala el Norte geográfico (recordemos la El limbo móvil, que gira independiente -
dirección Norte-Sur). El campo magnético mente de la aguja magnética, nos per-
de la Tierra se alinea bastante bien con el mite establecer rumbos en nuestros iti-
eje de rotación (dirección Norte-Sur), pero nerarios.
no coincide exactamente con él. En con- • Aguja magnética. Con uno de los extre-
creto, el Norte magnético señalado por la mos, el que señala el Norte magnético,
Orientación y cartografía 19

pintado normalmente en color rojo. electromagnéticos (aparatos y tendi-


• Flechas de dirección y línea índice. Se dos eléctricos, antenas, etc.). De la
encuentran grabadas en la caja o aloja - misma forma es aconsejable realizar
miento de la brújula (girando solidaria - las lecturas de la brújula sobre
mente con el limbo), y también sobre la superficies completamente planas.
placa o base transparente. Sirven para
establecer, visualizar y seguir los rum-
bos establecidos. 4. INTERPRETACIÓN Y
• Placa de base transparente. Sobre ella se UTILIZACIÓN DE MAPAS
monta la caja o alojamiento de la brúju-
la. Tiene bordes rectos para facilitar el NOTA. Al final de este capítulo se
trazado de direcciones y el estableci- ofrece al lector una selección de 4
miento de rumbos. Esta placa puede fotografías de diferentes parajes
llevar impresa una regla graduada de naturales y de sus respectivas repre-
medición, o también incorporar dife- sentaciones cartográficas (en este
rentes escalas gráficas para la práctica caso fragmentos del Mapa Topo-
deportiva de la orientación (1:25.000, gráfico Nacional escala 1:50.000 del
1:15.000, etc.), así como otros acceso- Servicio Geográfico del Ejército,
rios complementarios: una lupa para con sus datos indicados al pie). La
identificar pequeños elementos del escala de los mapas ha sido manipu-
mapa, etc. lada con el objeto de incluir, en cada
página del manual, la porción del
mapa que se puede contemplar en
cada fotografía. Aunque no se pre-
sentan criterios específicos para su
análisis e interpretación, recomen-
damos al lector su familiarización
con los 4 pares que se adjuntan
(fotografía + mapa), de forma que,
una vez observados los principales
rasgos del relieve que aparecen en
los paisajes fotográficos, se puedan
comparar con los elementos plani-
métricos y altimétricos (curvas de
Figura 1.8 Partes de una brújula con
nivel) de los mapas.
limbo móvil.

LOS MAPAS Y LAS PROYECCIONES


Es conveniente recomendar algunas CARTOGRÁFICAS
precauciones a la hora de utilizar Un mapa es una representación, sobre
una brújula, debido a que su aguja un plano y a escala, de una parte o de la
imantada puede verse afectada por totalidad de la superficie terrestre. Es una
perturbaciones que afecten a la pre- representación selectiva y simplificada
cisión del instrumento y, en conse- donde se destacan algunos elementos y se
cuencia, generar errores de lectura. eliminan otros en función de la escala y el
Hay que mantener la brújula alejada uso. Como veremos, los mapas a mayor
de objetos metálicos y magnéticos, escala son los que contienen más informa-
así como de todo tipo de campos ción y mayor detalle: topografía, red flu-
20 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

vial, vegetación, poblaciones, redes de tes en función de la región o de la finalidad


comunicaciones, etc. de nuestra representación cartográfica.
La cartografía, por su parte, es la cien- Las proyecciones cartográficas nunca
cia que estudia la elaboración de mapas y, consiguen una transferencia exacta del
por extensión, designa la acción de realizar terreno; todas ellas sufren algún tipo de
un mapa. deformación: las proyecciones sobre un
Casi hay infinitos tipos de mapas, ya cilindro (cilíndricas) sufren mínimas defor-
que un mapa es capaz de ofrecer informa- maciones en las zonas ecuatoriales, pero
ción sobre cualquier fenómeno susceptible grandes desproporciones en las regiones
de ser localizado sobre un territorio. De polares (en algunos mapamundis se pueden
forma general, los clasificaremos en dos apreciar las importantes deformaciones de
grandes grupos: Alaska, Groenlandia, Norte de Siberia,
• Mapas múltiples: un único mapa mues- Antártida, etc.), problema que puede ser
tra diferentes categorías de fenómenos corregido con las proyecciones cónicas
(naturales y antrópicos), utilizando gran
variedad de símbolos. Es el caso de los
mapas topográficos, realizados por ins-
tituciones oficiales (ver epígrafe del
Mapa Topográfico Nacional). Son
mapas que incluyen información muy
variada: relieve, usos del suelo, límites
administrativos, poblaciones, comuni-
caciones, senderos, etc.
• Mapas temáticos: el mapa representa
una única categoría de datos. En este
grupo hay realmente tantos mapas
como fenómenos. Podemos encontrar
mapas históricos, meteorológicos, geo-
lógicos, de vegetación, vientos, riesgo
de aludes, de inundación, días de hela-
da, migración de aves, demográficos,
del Camino de Santiago, etc. Aquí la
lista podría ser interminable y cada lec-
tor podría completarla con infinitos
ejemplos.

Los sistemas de proyección


cartográfica
El principal problema con el que se
encuentra cualquier tipo de cartografía lo
constituye la conversión de la forma esféri-
ca del globo terrestre a un plano horizontal
(es una imposibilidad geométrica desarro-
llar una esfera sobre un plano). Para ello se Figura 1.9 La representación topográ-
utilizan distintos sistemas de proyección fica de la superficie terrestre (A) cons-
cartográfica (la esfera es proyectada sobre ta de elementos altimétricos (B) y pla -
un cilindro, sobre un cono o sobre un nimétricos (C).
plano), que ofrecen ventajas o inconvenien-
Orientación y cartografía 21

(mínima deformación en latitudes medias),


etcétera.
SIGNOS CONVENCIONALES Es importante recordar que la única
imagen exacta y proporcional de nuestro
planeta es su representación, a escala, en
un globo terráqueo (una “bola del mun-
do”), pero obviamente no caminamos por
la montaña con una esfera o “pelota” de
varios cientos de metros de diámetro
(tamaño que debería tener nuestro globo
para poder apreciar con precisión los ras-
gos del relieve). Esto no sería manejable.
Por ello elaboramos mapas.

¿Cómo se hacen los mapas?


El proceso de confección de muchos
mapas comienza en un avión, con la reali-
zación de fotografías aéreas verticales del
terreno. A continuación, y mediante restitu-
ción fotogramétrica de la tercera dimen-
sión, se representa la altimetría (represen-
tación del relieve por medio de curvas de
nivel). Finalmente se incorpora la plani-
metría (representación en dos dimensiones
del resto de elementos que constituyen el
paisaje: red hidrográfica, poblaciones,
carreteras, etc.). Una aproximación esque-
mática a estos conceptos la encontramos en
la figura 1.9 El trabajo se completa nor-
malmente con revisiones de campo que
incorporan toponimia y otras informacio-
nes geográficas necesarias para la correcta
interpretación del territorio.

Partes y elementos de un mapa


En los mapas topográficos podemos
distinguir tres partes: el campo, el marco y
el margen. Cada parte engloba una serie
de elementos.
El campo contiene la representación
del territorio a escala, es decir, el mapa
propiamente dicho. El marco separa el
campo del mapa de su margen, recogiendo
Figura 1.10 Diferentes signos conven- los sistemas de referencia empleados: las
cionales que aparecen en los mapas coordenadas geográficas aparecen normal-
topográficos del Instituto Geográfico mente en las cuatro esquinas del mapa
Nacional. topográfico, mientras que las coordenadas
U.T.M. están rotuladas a lo largo y ancho
22 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

del marco. Por su parte, el margen recoge Un mapa con una escala 1:50.000
toda la información necesaria para la expresa que 1 cm del mapa equivale
correcta interpretación del mapa: designa- a 50.000 cm sobre la superficie
ción de zonas e identificación de los cua- terrestre (¡Atención! porque podía-
drados de 100 km en las coordenadas mos haber empleado cualquier otra
U.T.M., escala (numérica y gráfica), pro- unidad de medida con la precaución
yección cartográfica empleada, declina- de emplear siempre la misma en la
ción magnética, punto de origen altitudinal realidad y en el plano, en el numera-
(nivel medio del mar en Alicante), equidis- dor y en el denominador: dm, mm,
tancia de las curvas de nivel, leyenda (todo palmos, pies, pulgadas, varas arago-
tipo de signos convencionales que rotulan nesas o castellanas, etc. Un palmo
el mapa), e incluso otros datos comple- del mapa son 50.000 palmos en la
mentarios (estadísticos, demográficos, realidad...). Como no resulta lógico
administrativos, vértices geodésicos, etc.). hablar de 50.000 cm sobre el terre-
La información complementaria que, no, concluiremos la razón con una
por cuestiones de formato de la hoja, no sencilla conversión: 50.000 cm son
aparezca en el margen normalmente es 500 m (0,5 km), es decir, en una car-
recogida en el reverso del mapa. tografía escala 1:50.000, 1 cm del
mapa equivale a 0,5 km del terreno.
LA ESCALA DE LOS MAPAS
La escala de un mapa es la proporción La escala, como vemos, viene definida
que existe entre la realidad y su represen- por una fracción o relación numérica. Es lo
tación en el plano. Dicho de otra forma, la que denominamos escala numérica. Pero,
escala es la relación numérica que existe normalmente, también viene acompañada
entre la distancia que medimos sobre un por una escala gráfica que consiste en un
mapa y su distancia equivalente medida segmento subdividido o graduado según la
sobre la superficie terrestre (sobre el terre- realidad (km, m). Este recurso facilita una
no). Su expresión matemática es la si- lectura rápida de las distancias del mapa (a
guiente: veces incluso de un vistazo), ya que nos
permite transportar a la escala gráfica
medidas realizadas en el mapa (por ejem-
d 1 plo, con un compás o una regla), siempre
= que no sean demasiado grandes. La propia
D X cuadrícula U.T.M. de 1 km, impresa sobre
muchos mapas topográficos, facilita las
lecturas de las distancias como si de una
donde d es la distancia medida en el mapa; escala gráfica se tratase.
D es la distancia medida en el terreno y X
es el denominador de la escala del mapa. Pequeña y gran escala
La relación de proporcionalidad de la Lógicamente la escala condiciona el
escala implica el empleo obligado de las detalle y la precisión del terreno cartogra-
mismas unidades de medida en el plano y fiado. Hablaremos de mapas de pequeña
en el terreno, aunque lógicamente, una vez escala en todos aquellos mapas con cifras
realizada la relación numérica, adaptare- elevadas en el denominador (por encima de
mos las unidades de medida que utilicemos 1:100.000), mientras que designaremos
a las medidas más usuales o convenciona- como mapas de gran escala los mapas o
les, tanto en el plano como en el terreno. planos cuyo denominador esté por debajo
Veamos un ejemplo: de 1:25.000. Es necesario recordar que
Orientación y cartografía 23

cuanto más alto es el denominador, más menor superficie de terreno. Debido a


pequeña es la escala, mientras que cuanto su detalle, estas escalas son las más
más bajo es el denominador, más grande es recomendables para trabajar en el
la escala. campo del montañismo, senderismo,
Los mapas de pequeña escala tienen la estancia en la naturaleza, etc. En un for-
ventaja de representar grandes superficies mato de papel de 100 x 100 cm puede
de terreno, aunque carecen de detalle. Por quedar cartografiado un macizo monta-
el contrario, la gran escala tiene a su favor ñoso, un valle pirenaico o un Parque
la precisión y el detalle de la superficie car- Natural.
tografiada, pero ésta es obviamente una • Mapas y planos a gran escala: 1:10.000,
porción muy pequeña. Digamos que cada 1:5.000 para zonas urbanas y poblacio-
escala cumple su papel y que cada mapa nes (planos de ciudades por ejemplo), o
está destinado a un uso determinado. mayores (1:500, 1:100) para planos
catastrales, trabajos de arquitectura,
Adaptación de la escala al uso y ingeniería, obras públicas, etc.
formato de los mapas
Vamos a ver algunos ejemplos orienta - LAS CURVAS DE NIVEL
tivos donde la escala se adapta a nuestros Para representar el relieve recurrimos a
objetivos y necesidades. En función de la un ejercicio conceptual que supone cortar
superficie terrestre a cartografiar y del el terreno con una serie de planos equidis-
soporte papel u hoja que utilicemos (siem- tantes, como si una montaña la convirtiéra-
pre dentro de unos formatos razonable - mos en una pirámide escalonada (ver
mente manejables por parte del usuario), Figura 1.11). Los cortes de esos planos
nos encontramos: imaginarios con el relieve son las curvas
• Mapamundis y planisferios: general- de nivel, también denominadas isohipsas.
mente a escala 1:100.000.000 (formato Éstas son líneas que unen los puntos del
atlas escolar). Debido a su escaso deta - terreno (y por extensión del mapa topográ-
lle (pequeña escala), estos mapas sólo fico) que se encuentran a la misma cota
reflejan aquellos elementos geográficos altitudinal: la curva de nivel de 1.500 m
de gran relevancia a escala planetaria. une todos los puntos del terreno que están
• Mapas geográficos continentales: de a 1.500 m de altitud. En los mapas suelen
1:20.000.000 a 1:10.000.000 (por ejem- ir trazadas de color marrón.
plo, Europa en un atlas escolar). En
éstos sólo quedan reflejados los gran-
des ríos y sistemas montañosos, las
grandes ciudades, etc.
• Mapas estatales y regionales: España a
1:1.000.000 (típico mapa que se pone
en las paredes de aulas, despachos,
etc.). Los mapas de comunidades autó-
nomas oscilan entre 1:500.000 y
1:200.000 (Aragón a 1:300.000 ocupa
un formato de 90 x 120 cm). Muchos
mapas de carreteras y viajes poseen
estas escalas.
• Mapas topográficos en general:
Figura 1.11 Representación altimétrica
1:100.000, 1:50.000, 1:25.000. Esta-
de un relieve mediante curvas de nivel.
mos ante mapas que ya representan una
24 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Como también se puede observar en la extremo sería una pared vertical, donde las
Figura 1.11, las curvas de nivel son siem- curvas de nivel se aprietan considerable -
pre estructuras cerradas, es decir, siempre mente o, incluso, llegan casi a superponer-
rodean completamente todos los relieves se). Si las isohipsas se separan, disminuye
(si este aspecto no se percibe en un mapa la pendiente de las laderas. En las zonas
topográfico concreto, podremos cerrar llanas de considerable extensión escasean
cualquier isohipsa en mapas contiguos). las curvas de nivel, hasta el punto de que a
Esta afirmación también implica que las veces es necesario introducir curvas auxi-
curvas de nivel nunca se cruzan o bifurcan. liares que, aunque no corresponden a la
A veces, como complemento a las cur- equidistancia especificada en el mapa,
vas de nivel, en los mapas topográficos aportan información topográfica y altimé -
adaptados al excursionismo también se trica suplementaria. Habitualmente las cur-
emplean sombreados que realzan visual- vas auxiliares tienen un trazo discontinuo.
mente el relieve, o tintas hipsométricas que
colorean interválos altitudinales (por ejem- Cotas y vértices geodésicos
plo, en color verde el intervalo entre 0 y Además de toda la información altitudi-
500 m de altitud, en color marrón claro nal que expresan las curvas de nivel, exis-
entre 500 y 1.000 m, en color marrón oscu- ten también alturas absolutas que designan
ro entre 1.000 y 1.500 m, etc.). aquellos puntos clave o de interés (cimas,
collados, ríos, puentes, edificios aislados,
La equidistancia etc.) que superan la altitud de la isohipsa
En un mapa topográfico, el desnivel que inmediatamente inferior, pero no llegan a
se encuentra entre dos curvas de nivel con- superar la curva de nivel inmediatamente
secutivas es siempre el mismo. Es lo que superior. Son las cotas, representadas con
denominamos equidistancia. A medida un punto de color marrón.
que aumenta la escala y el detalle, disminu- Los vértices geodésicos son cilindros
ye la equidistancia: en los mapas escala de 120 cm de altura y 30 cm de diámetro
1:50.000 la equidistancia es 20 m (curvas montados sobre una base cuadrangular
de nivel cada 20 m), mientras en los topo- (una placa recuerda que son propiedad del
gráficos escala 1:25.000 la equidistancia es antiguo Instituto Geográfico y Catastral,
10 m (curvas de nivel cada 10 m). ahora I.G.N.). Constituyen puntos básicos
de referencia, posición, altura y distancia
Curvas maestras y curvas en las denominadas redes de triangulación
auxiliares (conjunto de operaciones geodésicas y
En el mapa sólo llevan indicada la cota topográficas realizadas desde estos vértices
unas isohipsas que aparecen rotuladas con con el fin de establecer la red de coordena-
un trazo más grueso: son las curvas maes- das de un territorio). Muy habituales en las
tras, cada 100 m en los mapas escala cumbres y picos de las montañas, pero
1:50.000 y cada 50 m en los 1:25.000. El también en otros lugares cuando no hay
resto de curvas de nivel es cartografiado relieves relevantes. Están representados en
con un trazo más fino y no lleva rotulada la los mapas con triángulos.
cota. Para ponderar su altitud, simplemen-
te tomaremos como referencia las curvas LA DECLINACIÓN MAGNÉTICA Y
maestras y la equidistancia de las curvas de OTROS N ORTES
nivel. Los nortes en el mapa: Norte
De forma general, cuando las curvas de geográfico y Norte magnético
nivel aparecen muy juntas, estamos ante Realmente sólo existe un Norte. Es el
una ladera de fuerte pendiente (un ejemplo Norte geográfico, Polo o extremo de lo
Orientación y cartografía 25

que habíamos denominado en el capítulo ción anual que, aunque sea poco importan-
de las técnicas básicas de orientación como te, es necesario tener en cuenta en la reali-
dirección Norte-Sur o dirección del meri- zación de itinerarios que precisen de brúju-
diano. Sin embargo, también hemos visto la. Es necesario recordar que la declinación
que existe un Norte magnético, resultado también varía según el lugar en que este-
del campo magnético dipolar de la Tierra. mos.
Desde ambos Nortes es factible establecer
referencias válidas para orientarnos, puesto Cálculo de la declinación
que ambos guardan una relación. magnética actual
El campo del mapa topográfico apare- Este cálculo es muy útil para la trans-
ce orientado según el Norte geográfico, formación de rumbos magnéticos en geo-
razón por la cual las coordenadas geográfi- gráficos y viceversa. Tomemos como
cas coinciden plenamente con los bordes modelo un mapa topográfico que, como
del mapa: margen superior (Norte), margen nos indica la Figura 1.12, el 1 de enero de
derecho (Este), margen inferior (Sur) y 1999 (fecha de realización del mapa)
margen izquierdo (Oeste), o dicho de otra expresa una declinación magnética de
forma, los bordes superior e inferior son 2º 11’ Oeste, con una variación anual que
paralelos, y los márgenes laterales son disminuye 6,9’ (esto quiere decir que,
meridianos (se alinean con la dirección según el mapa que hemos tomado como
Norte-Sur y por tanto convergen en un ejemplo, el Norte magnético se aproxima
Polo). al Norte geográfico al ritmo de 6,9’ cada
año). A continuación estimaremos el tiem-
Puedes coger una regla y medir la po transcurrido desde entonces y hasta la
longitud de los bordes del campo o fecha de cálculo: suponiendo que nuestro
territorio representado en un Mapa cálculo fuera el 1 de enero de 2001, habrí-
Topográfico Nacional de España. an transcurrido 2 años completos, es decir,
Observarás cómo los laterales habría disminuido la declinación 13,8’. La
(meridianos) miden igual, mientras resta final (2º 11’ – 13,8’ = 1º 58’) nos da
que los márgenes superior e inferior como resultado una declinación magnética
(paralelos) miden distinto: el borde de 1º 58’ para la fecha 1-1-01.
superior (Norte) mide siempre Si queremos obtener el Norte
menos que el inferior (Sur) en el Geográfico a partir de esta declinación
hemisferio boreal, de forma que los magnética, sólo habrá que añadir a la direc-
laterales o meridianos convergen en ción que señale la brújula, 1º 58’ hacia el
el Polo Norte. Sucede a la inversa en Este.
el hemisferio austral. En definitiva,
has constatado que el campo del El Norte de la red
mapa representado no era un rectán- El sistema de proyección empleado
gulo, sino un trapecio. para la confección del mapa también posee
su propio Norte o Norte de la red, emplea-
El Norte magnético, utilizado para do en geodesia, y que no coincide ni con el
algunas medidas geodésicas y para la Norte geográfico (por esta razón las cua-
orientación mediante brújula, aparece drículas de la proyección U.T.M. no son
señalado específicamente en el margen del paralelas a las geográficas de los bordes
mapa. Como se puede observar en la del mapa), ni tampoco con el Norte mag-
Figura 1.12, el ángulo entre el Norte mag- nético. El ángulo entre el Norte geográfico
nético y el Norte geográfico, denominado y el Norte de la red se denomina declina-
declinación magnética, tiene una varia - ción de red o convergencia de cuadrícula.
26 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

El ángulo existente entre el Norte de la red 1:25.000 (luego el M.T.N. a escala


y el Norte magnético se llama declinación 1:25.000 comprende unas 4.520 hojas). En
magnética de red. En nuestras actividades la práctica el número de hojas es menor,
por la montaña o la naturaleza, normal- debido a que algunas no existen y otras,
mente no utilizaremos el Norte de red. con escasa superficie de territorio cartogra-
fiado, han sido fusionadas a hojas vecinas.
La cartografía escala 1:50.000 del
S.G.E. y, más recientemente, la del I.G.N.
se realizan con una proyección U.T.M.
(Universal Transverse Mercator), sistema
que ya nos resulta familiar a raíz de las
coordenadas homónimas que hemos visto
en el capítulo de la localización espacial y
los sistemas de referencia. Esta proyección
Figura 1.12 Norte geográfico (NG), cartográfica, inventada en 1569 por el car-
Norte magnético (NM) y Norte de la tógrafo flamenco Gerhard Kremer (nombre
Red (NC). Ejemplo de valor medio de latinizado como Gerardus Mercator), es
la declinación magnética y variación cilíndrica, transversal y conforme. Los dos
anual. primeros términos significan que la pro-
yección de la esfera terrestre se realiza
sobre una superficie cilíndrica transversal a
LA CARTOGRAFÍA EN ESPAÑA: E L la esfera, mientras que el tercer término
MAPA TOPOGRÁFICO NACIONAL (conforme) equivale a decir que mantiene
En el año 1870 se funda el Instituto los ángulos en el proceso de conversión
Geográfico Nacional (I.G.N.), con la cartográfica, es decir, conserva las formas
misión de realizar el mapa topográfico o contornos pero no las áreas (éstas aumen-
1:50.000 de toda España. Un poco antes, tan exageradamente en altas latitudes),
en 1810 había comenzado a trabajar lo que aspecto casi inapreciable al trabajar con
posteriormente (1939) se llamará Servicio este grado de detalle.
Geográfico del Ejército (S.G.E.). Estos El M.T.N. constituye la base cartográfi-
dos organismos oficiales son los que cen- ca fundamental para la confección de otros
tralizan la edición del denominado Mapa mapas: temáticos (geológicos, de vegeta -
Topográfico Nacional (M.T.N.) 1:50.000 ción, usos del suelo, etc.), editados por ins-
y de otras diversas escalas. tituciones o centros de investigación, y
El M.T.N. 1:50.000 comprende 1.130 mapas excursionistas, realizados por parte
hojas identificadas mediante una numera- de numerosas asociaciones o editoriales
ción y el nombre de la población de mayor que publican en España un amplio catálo-
número de habitantes de la hoja. A su vez, go de productos relacionados con la mon-
cada mapa 1:50.000 contiene 4 mapas taña y la naturaleza.
Orientación y cartografía 27

Fotografía 1. Ibón y pico de Anayet. Término de Sallent de Gállego, Valle de Tena


(Pirineo aragonés). Fragmento del M.T.N. de Sallent de Gállego, 29-8 (145).

Lugar de la realización
de la fotografía.
28 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Fotografía 2. Macizo de La
Maladeta y pico del Aneto. Término
de Benasque, Valle de Benasque
(Pirineo aragonés). Fragmento del
M.T.N. de Benasque, 32-9 (180).

Lugar de la realización
de la fotografía.
Orientación y cartografía 29

Fotografía 3. Circo de Soaso y


macizo de Monte Perdido. Términos
de Torla y Fanlo, Valle de Ordesa
(Pirineo aragonés). Fragmentos del
M.T.N. de Bujaruelo, 30-8 (146), y
de Broto, 30-9 (178).

Lugar de la realización
de la fotografía.
30 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Fotografía 4. Meandro de Sástago y río Ebro. Término de Sástago, Valle del Ebro
(Aragón). Fragmentos del M.T.N. de Gelsa, 29-16 (413), y de Híjar, 29-17 (441).

Lugar de la realización
de la fotografía.
Orientación y cartografía 31

5. PLANIFICACIÓN DE Sur). Ahora vamos a orientar el mapa,


ITINERARIOS operación que consiste en situar exacta-
mente los contenidos del mapa respecto al
En este capítulo vamos a proponer Norte, de forma que un vistazo sobre un
algunos métodos básicos a la hora de pla - mapa orientado nos permite reconocer
nificar un itinerario en la montaña o en la sobre el territorio los elementos visibles
naturaleza. Llegados a este punto, todos los que allí aparecen (normalmente puntos
conceptos vistos hasta ahora como una destacados o característicos del mapa
secuencia teórica comienzan a constituir como montañas, poblaciones, una antena,
una globalidad sumamente compleja. Su un castillo, etc.). Los pasos son los
correcta interpretación puede permitirnos siguientes:
acometer, con unas ciertas garantías, un iti- • Colocamos la brújula sobre el mapa: el
nerario o un desplazamiento en un terreno borde de la placa de base transparente
desconocido. debe coincidir con el margen o lateral
del campo del mapa.
O RIENTACIÓN DEL MAPA CON AYUDA • Mover el limbo giratorio de la brújula,
DE LA BRÚJULA de forma que el 0º (Norte) quede en la
Hemos visto que los márgenes del base de la línea índice.
campo de los mapas apuntan en la direc- • Como se indica en la Figura 1.13, gira-
ción de los meridianos (dirección Norte- remos el mapa con la brújula apoyada
sobre el lateral del campo de éste (se
mueven ambos a la vez, mapa y brúju-
la), hasta que la punta roja de la aguja
magnética coincida con la línea índice
de la brújula o 0º Norte (también puede
coincidir la aguja imantada con las fle-
chas de dirección impresas en la caja o
alojamiento de la brújula).
• En este momento tenemos el mapa
orientado con el Norte magnético. Para
obtener la dirección del Norte geográfi-
co se debe añadir en dirección Este
(caso de una declinación Oeste) o restar
en dirección Oeste (caso de una decli-
nación Este) el valor de la declinación
magnética.

O BTENCIÓN DE RUMBOS
CON BRÚJULA
Rumbo y acimut
Cuando iniciamos un trayecto o despla-
zamiento, podemos referir su orientación
(en el mapa y en la realidad), bien respecto
al Norte geográfico, o bien respecto al
Norte magnético. Suponiendo una direc-
Figura 1.13. Orientación del mapa ción A-B, denominamos rumbo o rumbo
topográfico con ayuda de una brújula. magnético al ángulo que forma dicha
dirección con el Norte magnético. De la
32 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

misma forma, el ángulo de la dirección A- • Ubicar los puntos de inicio y destino del
B con el Norte geográfico es el acimut o itinerario. Ahora coloca la brújula enci-
rumbo geográfico (ver Figura 1.14). Los ma del mapa orientado, de forma que
valores de ambos se expresan en grados, de uno de los bordes de la placa de base
0 a 360º, en el sentido de las agujas del transparente, o también la línea índice,
reloj. Operando sobre la declinación mag- coincidan o sean paralelos al itinerario
nética, como ya hemos visto, podremos del que queremos obtener el rumbo.
convertir un acimut en rumbo o viceversa. • Girar el limbo hasta que la flecha de
dirección que aparece grabada en la
caja o alojamiento de la brújula quede
alineada con la aguja magnética, como
se puede observar en la Figura 1.15.
Leer entonces el rumbo del itinerario
(cifra del limbo que se encuentra bajo la
línea índice). En el ejemplo que adjun-
tamos en la Figura 1.15 sería un rumbo
de 120º Norte, es decir, casi dirección
Sureste.
• Seguir el rumbo de la línea índice, de
forma que la aguja magnética siempre
esté alineada con la flecha de dirección
que aparece grabada en la caja o aloja -
miento de la brújula. En la naturaleza,
Figura 1.14 Norte magnético (NM) y como vamos a ver, puede resultar muy
Norte geográfico (NG). Rumbo y aci- complicado.
mut de una dirección A-B.
Lo más habitual es emplear esta téc-
nica de forma continuada a lo largo
Obtención del rumbo de un de todo un itinerario (un único
itinerario rumbo entre nuestro inicio y nuestro
Cualquier itinerario con brújula pre- destino, puede conducir a errores,
cisará de las pertinentes correcciones (en especialmente si el itinerario es de
función de la declinación magnética cal- una cierta longitud), estableciendo
culada) para obtener rumbos geográfi- puntos de referencia intermedios
cos. La brújula, obviamente, señala el (a ser posible visibles entre). Es
Norte magnético, por lo que, como hemos decir, calcularemos todos los rum-
visto, operaremos sobre la declinación bos que sean necesarios en el trans-
magnética. curso de un itinerario: un primer
Para calcular el rumbo de un itinerario rumbo A-B (donde B es visible
con la brújula seguiremos los siguientes desde A), un segundo rumbo B-C
pasos, reflejados de forma sintética en la (donde C es visible desde B), etc.
Figura 1.15: Este ejercicio puede ser de gran
Orienta el mapa topográfico con ayuda complejidad, debido a múltiples
de la brújula y de la declinación magnética. factores: relieves muy abruptos o
Recuerda que el Norte geográfico está en accidentados, dificultades para en-
el margen superior del mapa y los laterales contrar puntos de referencia inter-
son las únicas líneas que van de Norte a medios (por ejemplo en un bosque),
Sur. (Figura 1.13). falta de visibilidad (con niebla), etc.
Orientación y cartografía 33

el mismo rumbo que la que llevábamos


antes de toparnos con el obstáculo.
En el ejemplo número 2 franqueamos el
obstáculo mediante un desvío triangular:
nos desviamos 45º de nuestra dirección
previa, 90º de B a C, y recuperamos en C
nuestra dirección inicial con 45º. A-B y B-
C deben ser distancias iguales.
En el caso número 3, el obstáculo es
también superado mediante un desvío
triangular, pero, a diferencia del ejemplo
2, nos desviamos 60º de nuestra dirección
previa, otros 60º de B a C, retomando nues-
tra rumbo original en C con otros 60º. A-B
y B-C deben ser, obviamente, iguales.
Figura 1.15 Cálculo del rumbo de una
dirección con una brújula de limbo
móvil.

Salvar obstáculos de un itinerario


mediante brújula
Esto es algo absolutamente frecuente
en la naturaleza. Hemos trazado un itinera-
rio y hemos calculado los rumbos pertinen-
tes. En su planificación previa desestima -
mos atravesar algunos obstáculos que habí-
amos reconocido en el mapa tras una minu-
ciosa interpretación (por ejemplo, un lago,
una garganta, una montaña, etc.) Pero tam-
bién pueden surgir sorpresas que no había -
mos interpretado y que nos obliguen a
efectuar pequeñas modificaciones del
rumbo del itinerario sobre el terreno: un
escarpe infranqueable, un edificio, etc.
Proponemos tres métodos para superar
estos obstáculos con brújula, como se indi-
ca en la Figura 1.16, regresando en todos Figura 1.16 Métodos para salvar los
ellos a la dirección de partida. obstáculos de un itinerario mediante
En el caso número 1 salvamos el obstá - una brújula.
culo mediante un desvío rectangular: nos
desviamos 90º en A-B, B-C y C-D. En D
recuperamos la dirección inicial con otros Con un cierto grado de aproxima-
90º. Las distancias recorridas en A-B y C- ción, podremos calcular distancias
D deben ser idénticas, mientras que la dis- iguales en los desvíos efectuados
tancia B-C debe ser suficientemente larga por medio de nuestros pasos (con-
como para superar el obstáculo. También tando los pasos mentalmente o
hay que indicar que la dirección B-C tiene mediante podómetro).
34 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

PENDIENTES Y PERFILES
TOPOGRÁFICOS
Cálculo de pendientes
Si conocemos cualquier distancia, gra-
cias al uso de la escala, y también conoce-
mos los desniveles topográficos que nos
proporcionan las curvas de nivel, podemos
hallar la pendiente de un itinerario. Ésta es
la relación que existe entre el desnivel a
superar y la distancia o recorrido horizon-
tal. Se expresa habitualmente en porcenta- Figura 1.17 Magnitudes relacionadas
jes (%), pero también se puede designar en con la medida de una pendiente entre A
grados sexagesimales. y B.
Por su sencillez, planteamos el cálculo
de porcentajes:
largo sea un itinerario para subir un mismo
P (%) = (h / d) x 100 desnivel, menor será la pendiente y, lógica-
mente, más descansado será. En las monta -
donde P es la pendiente, expresada en %, h ñas abundan los ejemplos: los caminos de
es el desnivel a superar (en metros) y d es herradura, trazados en zig-zag, constituyen
la distancia horizontal (también en me- el paradigma de un diseño racional y razo-
tros). Al multiplicar esta relación por 100, nable de las comunicaciones en el pasado.
obtenemos el porcentaje. Ver la Figura
1.17. Realización de perfiles
Por ejemplo, una pendiente de un 15 % topográficos
significa que cada 100 metros recorridos Para completar nuestro análisis del
en la distancia horizontal se superan 15 relieve en la planificación de itinerarios,
metros de desnivel. ofrecemos un complemento del cálculo de
El ángulo de la pendiente (∝), medido pendientes: la realización de un perfil
en grados sexagesimales, se puede obtener topográfico. Se trata de un gráfico en el
de varias formas: mediante un clinómetro; que se representa un corte transversal del
por medio de razones trigonométricas; o relieve en una determinada dirección,
también mediante un transportador de seleccionada en función de nuestro recorri-
ángulos si reflejamos en un triángulo, do o interés. Esta sección del relieve se
como se puede ver en la Figura 1.17, los traslada sobre el eje horizontal, mientras
conceptos que nos ocupan (P, h y d). A que la altitud se representa en el eje verti-
continuación, como referencia, se enume- cal. El resultado es una imagen bastante
ran algunas equivalencias de grados sexa- fidedigna de las formas que tiene el corte o
gesimales y porcentajes: 5º de ángulo son perfil ejecutado: montañas, valles, ascen-
el 8,7 % de pendiente, 10º son 17,6 %, 20º sos y descensos, pendientes, etc.
son 36,4 %, 30º son 57,7 %, y 45º son Pasos para confeccionar un perfil topo-
exactamente el 100% (remontar una rampa gráfico:
de 45º implica ascender 100 m de altura • La forma de elaborar un perfil comien-
cada 100 m de la horizontal). Los valores za con la selección del mismo, puesto
superiores a 45º aumentan hasta el infinito: que hay que tener en cuenta el trazado
50º son 119,2 %, 70º son 274,7 %, 80º son de la línea de corte sobre nuestro mapa
567,1 %, 90º es un % infinito. topográfico: debemos procurar que la
Se puede comprobar que, cuanto más dirección establecida corte de forma
Orientación y cartografía 35

transversal la totalidad o la mayor parte podemos elegir escala: lo más usual es


de las curvas de nivel (evitar que la optar por una escala vertical idéntica a
línea corte varias veces sucesivas la la del eje horizontal (la escala del mapa
misma isohipsa). topográfico empleado), obteniendo
• Después se toma un papel milimetrado como resultado un perfil aproximado
y se coloca, sobre el mapa, a lo largo de de la realidad. Si esto no resulta expre-
la línea de corte seleccionada. A conti- sivo, se puede reducir 2 o más veces la
nuación se señalan los puntos de inter- escala vertical respecto a la horizontal,
sección o corte de las curvas de nivel de forma que el perfil se exagera como
sobre la hoja de papel. se puede observar en la Figura 1.18.
• Los siguientes pasos nos llevan a la • Finalmente se unen todos los puntos del
confección de dos ejes cartesianos: un gráfico, obteniendo el perfil de la direc-
eje horizontal donde trasladaremos ción o corte seleccionado. Sobre el per-
cada punto de intersección o corte de fil topográfico podemos referenciar
las curvas de nivel, y un eje vertical altitudes, identificar accidentes del
donde asignaremos un valor altitudinal terreno y elementos de interés (picos,
a cada punto del corte. En el eje hori- ríos, poblaciones, etc.), así como otras
zontal se representa la dirección de indicaciones complementarias: orienta-
nuestro perfil a la escala del mapa ción del corte, coordenadas y escala del
topográfico. Pero en el eje vertical mismo, etc.

Figura 1.18 Perfil topográfico (A-B) de un relieve. Nótese la expresividad del mismo
en función de la escala vertical empleada.
36 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

BIBLIOGRAFÍA LILLO BEVIÁ, J. (1999): El principio de


CALVO, J.L.; PELLICER, F. (1985): Las localización y sus consecuencias didác-
técnicas del comentario del mapa topo- ticas. Servicio de Publicaciones de la
gráfico. En Aspectos didácticos de Universidad de Vigo.
Geografía (1). I.C.E. Universidad de MINISTERIO DEL EJÉRCITO (1973):
Zaragoza. Curso de Información Topográfica.
CORBERO, Mª V.; FIGUERAS, P.; Publicación M-9-4-10. Escuela de
LLADO, C.; MURGADAS, F.; PARE- Geodesia y Topografía, Ministerio del
RA, Mª A.; PRIM, C. y ROIG, M. Ejército.
(1988): Trabajar mapas. Biblioteca de PANAREDA, J.M. (1984): Cómo interpre -
Recursos Didácticos. Alhambra. tar el mapa topográfico. Anaya.
FLEMING, J. (1995): Manual de orienta- STRAHLER, A.N.; STRAHLER, A.H.
ción. Desnivel. (1978): Geografía física. Omega.
Capítulo 2
TÉCNICAS DE PROGRESIÓN POR
SENDEROS E ITINERARIOS DE MEDIA
Y BAJA MONTAÑA
(Javier A. Melendo Soler)
1. NOS DESPLAZAMOS
• ¿Cómo andamos?
• Beneficios de las marchas por la naturaleza

2. FORMAS DE PROGRESIÓN, ANDANDO, EN DIFERENTES TIPOS


DE TERRENO
• Caminar por terreno llano
• Subir por terrenos con pendiente
• Bajar por terrenos con pendiente
• Bajar por pendientes pedregosas
• Bajar por pendientes herbosas
• Atravesar un rio
• Caminar por la nieve
• Materiales que podemos utilizar en la nieve
• Atravesar un nevero
• Caminar por nieve dura o hielo

3. ESTABLECER ITINERARIOS BASÁNDOSE EN EL TIEMPO


Y LA DISTANCIA
• Elección del itinerario
• Duración de la excursión
• Longitud del recorrido
• Desnivel
• Períodos de pausa
• El ritmo
• Refugios y medidas de seguridad

4. MATERIAL BÁSICO PARA NUESTRAS EXCURSIONES


• Protección de los pies: Botas
• Botas de senderismo
• Botas de alta montaña estival
• Botas de alta montaña invernal
• Calcetines
• Prendas exteriores
• Sistema de capas
• Pantalones
• Protección de la cabeza
• Protección de los ojos
• Protección de las manos
• Polainas
• Mochila
• Materiales complementarios
• Bastones
• Piolet
• Crampones
• Material necesario para nuestras excursiones
• Material necesario para una excursión de un solo día
• Material necesario para una excursión de varios días

5. CAMINAR EN GRUPO
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 39

Caminar por un entorno natural nos va • Las articulaciones del pie y especial-
a permitir descubrir paisajes, recorrer mente la del tobillo que soportarán el
caminos poco frecuentados y aproximar- peso del cuerpo facilitando el impulso y
nos a una naturaleza, muchas veces olvida- la amortiguación.
da. La posibilidad de acercarnos a ella y • La rodilla interviene en la marcha por
descubrir lugares nuevos, al menos para medio de sus movimientos de flexión y
nosotros, sólo va a depender de nuestros extensión, facilitando la deambulación
pies. y elevando el peso del cuerpo.
El desplazamiento por itinerarios de • La cadera realiza un movimiento de
media y baja montaña es una actividad al rotación y una basculación de la pelvis;
alcance de casi todas las personas, el nivel estos movimientos son seguidos por la
técnico que se necesita no es muy alto, columna vertebral.
aunque es necesario conocer las caracterís- • Los brazos realizan un movimiento
ticas del terreno por donde nos movemos y simultáneo al de la pierna del lado
cómo debemos desplazarnos por éste. opuesto que favorece la estabilidad
durante la marcha.

1. NOS DESPLAZAMOS Como podemos ver, la biomecánica de


la marcha es una acción complementaria de
Existen diversas maneras de acercarnos diversas partes del cuerpo. De su correcta
a la naturaleza, pero, de todas ellas, la que realización dependerá un buen desplaza-
nos permite una mayor aproximación y miento y el mantenimiento de nuestro equi-
relación con la naturaleza es andando. A librio. Nuestro centro de gravedad se modi-
pie podemos descubrir lugares recónditos a fica durante la marcha; cuando estamos de
los que posiblemente no podremos acceder pie en una posición estática, está localizado
mediante vehículos a motor, ni incluso en aproximadamente en nuestro ombligo o un
bicicleta de montaña o a caballo, aunque poco por debajo de él.
éstos nos facilitarán el acercamiento a las Cuando nos desplazamos modificamos
zonas que deseamos recorrer. nuestro centro de gravedad, todos los
La realización de marchas o excursio- movimientos compensatorios como el
nes a pie puede requerir la utilización de balanceo de brazos, rotación de caderas,
materiales específicos en función del tipo etc., contribuyen a favorecer nuestro equi-
de terreno que recorramos, ya sea en terre- librio reajustando el centro de gravedad;
nos con nieve, hielo, pedrizas o terrenos así, por ejemplo, nuestro cuerpo se inclina
escarpados; para estos tipos de terrenos hacia delante cuando subimos una pendien-
necesitamos conocer las técnicas de pro- te o hacia atrás cuando bajamos por la
gresión que resulten más adecuadas y el misma pendiente.
uso de los materiales específicos. Los músculos que intervienen en la
deambulación son fundamentalmente los
¿CÓMO ANDAMOS ? de la extremidad inferior. En el medio natu-
Cuando nos desplazamos no solemos ral los terrenos por los que nos movemos
pensar cómo lo hacemos, nos limitamos a son irregulares, de manera que a diferencia
realizar un movimiento que hemos automa - de la marcha por un terreno llano, habrá
tizado y a repetirlo cíclicamente. Nuestra una serie de grupos musculares que utiliza-
locomoción pone en marcha simultánea- remos según ascendamos por una pendien-
mente una serie de acciones en las que te o descendamos por ella. En general, para
intervienen de forma conjunta los siguien- la realización de marchas excursionistas,
tes músculos y articulaciones: los músculos realizarán esfuerzos de tipo
40 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

aeróbico, priorizando la duración del BENEFICIOS DE LAS MARCHAS POR


esfuerzo a su intensidad. LA NATURALEZA
Tradicionalmente se recomienda andar,
Músculos que intervienen en la marcha como un tipo de ejercicio simple y básico
Subiendo por una pendiente: para mantenerse en forma. Andar por la
Parte posterior de la pierna: naturaleza, además de los beneficios fisio-
• Gemelos y sóleo lógicos que nos proporciona, ejerce una
Parte anterior del muslo influencia positiva sobre nuestra mente y
• Cuádriceps por extensión sobre nuestro sistema ner-
Zona pelviana: vioso, liberándonos del estrés cotidiano.
• Psoasoilíaco Los beneficios sobre el aparato cardio-
• Glúteos mayor y medio circulatorio son los propios de toda activi-
Bajando por una pendiente: dad de tipo aeróbico, aumentando, con el
• Cuádriceps entrenamiento, el volumen del corazón y
• Gemelos y sóleo reduciendo la frecuencia cardíaca, mejo-
• Glúteos rando con ello el rendimiento del corazón.
Articulaciones que intervienen en la Asimismo, aumenta la frecuencia respira-
marcha toria durante el ejercicio, mejorando la
Extremidad inferior ventilación pulmonar.
• Tobillo y pie La musculatura se va adaptando a la fati-
• Rodilla ga en función de la distancia e intensidad de
• Cadera nuestras caminatas, favoreciéndose la utili-
Extremidad superior zación de la energía y la respiración celular.
• Cinturón escápulo-humeral Nuestros huesos y articulaciones evitan
Columna vertebral la pérdida de calcio, retrasando o impidien-

Caminando hacia Peña Gratal (Huesca).


Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 41

do la aparición de osteoporosis y favore- longitud de nuestro recorrido, y de nuestro


ciendo la movilidad articular. grado de condición física. Es conveniente
La vida sedentaria actual con sus ries- que la longitud de nuestra zancada no sea
gos de sobrepeso, aumento de colesterol, excesiva, que nuestro ritmo respiratorio no
riesgo de infartos o accidentes vasculares, sea alto, por ejemplo que nos permita ir
cerebrales, puede evitarse simplemente an- hablando con nuestros compañeros de
dando y mejor si es por la naturaleza. excursión y que las pulsaciones cardíacas
Psicológicamente, los beneficios de las se mantengan en unos límites ligeramente
marchas por el medio natural procederán superiores a los que tenemos, por ejemplo,
tanto de la tranquilidad que nos induce, cuando caminamos por la ciudad. Por
como del placer visual de la contemplación supuesto, estamos excluyendo las activida-
del paisaje e incluso del propio esfuerzo des competitivas que serían un capítulo
para alcanzar la meta propuesta o descubrir aparte.
lugares nuevos.
SUBIR POR TERRENOS
CON PENDIENTE
2. FORMAS DE Subir caminando por una pendiente, sin
PROGRESIÓN, ANDANDO, necesidad de efectuar apoyos con las
EN DIFERENTES TIPOS DE manos, no requiere ninguna técnica espe-
TERRENOS cial, sin embargo, cuando la pendiente
aumenta hemos de tener en cuenta varias
Caminar por la naturaleza puede ser cuestiones que favorecerán nuestra progre-
muy diferente según lo hagamos en un tipo sión.
de terreno u otro; asimismo, dependerá de En primer lugar, cuando ascendemos
nuestro material, de nuestra carga y por por zonas con pendiente, la línea recta no
supuesto de nuestra preparación. es el trazado más conveniente, subir como
si fuéramos por una escalera es mucho más
CAMINAR POR TERRENO LLANO cansado, deberemos avanzar trazando dia-
Cuando nos desplazamos por un terre- gonales, aunque nos parezca que así pro-
no llano, no es necesaria ninguna técnica longamos más el camino. Normalmente,
específica, basta con que caminemos tal y los senderos que seguimos han sido traza-
como haríamos por nuestra ciudad. Sin dos teniendo en cuenta este hecho, de tal
embargo, la naturaleza no es un camino manera que bastará con que los sigamos,
asfaltado, en ella encontraremos diversas cumpliendo de esta manera con otro de los
irregularidades, como piedras, montículos, preceptos más importantes en los entornos
oquedades, que nos obligarán a prestar naturales: no salirse de los caminos; de
atención de una forma especial. Una vez esta manera evitaremos la erosión del
que hemos elegido el camino a seguir, ya terreno que los propios caminantes provo-
sea con nuestro mapa, libro informativo de can especialmente en las laderas de las
la zona o con la ayuda de personas o guías montañas.
que nos lo indiquen, siempre hemos de En segundo lugar, hay que avanzar con
procurar que éste discurra por el trayecto pasos cortos, manteniendo el ritmo propio.
más sencillo, generalmente, todos los Al subir es importante evitar dar grandes
caminos trazados cumplen este requisito y zancadas que acabarán produciendo una
bastará con seguirlos. fatiga muscular más precoz y una sobre-
El desplazamiento por este tipo de carga sobre nuestras articulaciones, espe-
terrenos no debe ser fatigoso; para ello cialmente la rodilla. Una de las frases más
nuestra marcha dependerá del tiempo y escuchadas en boca de montañeros experi-
42 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

distribuido en la mochila
• Elegir los caminos más sencillos

BAJAR POR TERRENOS CON PENDIENTE


Bajar puede resultar más difícil y en
ocasiones según el grado de la pendiente
más fatigoso. Personas poco experimenta -
das pueden presentar cierto temor a des-
cender por una pendiente, sobre todo según
el tipo de terreno por el que discurra.
En general en las bajadas podemos
seguir una trayectoria más recta; en caso de
fuertes pendientes, descenderemos trazan-
do diagonales. Al caminar por senderos
marcados nos ceñiremos a ellos, evitando
convertir la montaña en una red de surcos
que la erosionen.
La posición de bajada será erguida,
pero con los hombros ligeramente inclina-
Figura 2.1 Subiendo por una pendiente.
dos hacia delante y las rodillas flexionadas
para amortiguar el choque de la planta del
pie con el suelo. La utilización de bastones
mentados es la de: anda como un viejo permite amortiguar, todavía más, la bajada
para llegar como un joven. Para alcanzar por fuertes pendientes, retrasando la fatiga
nuestras metas, sobre todo, cuando éstas muscular del cuádriceps.
son exigentes, hay que ser todavía más Descenderemos con los hombros y la
conscientes de este aforismo y aprender a mirada orientada de cara hacia la pendiente
dosificar nuestro ritmo, dejemos la rapidez del valle; el peso de la mochila debe estar
para los que participen en alguna competi- bien repartido y la mochila sujeta a nuestra
ción. espalda para evitar los desequilibrios.
Hay que fijarse en el terreno por el que La zancada suele ser más amplia que en
ascendemos, eligiendo el más sencillo; a lo la subida y descenderemos con más rapi-
largo de nuestros desplazamientos encon- dez, aunque, procuraremos no coger
traremos lugares por los que tengamos que mucha velocidad para evitar desequilibrar-
trepar o utilizar medios auxiliares. Procu- nos y caer al suelo. Conviene que apoye-
raremos pisar apoyando toda la planta del mos toda la planta del pie.
pie, hay que evitar en la medida de lo posi-
ble andar de puntillas. Mantendremos una Bajar por una pendiente
posición erguida y nuestro centro de gra- • Andar con pasos mas largos
vedad se ajustará al grado de la pendiente • Avanzar en línea recta, en caso de
y al peso que transportemos en nuestra gran pendiente trazando diagonales
espalda. • Mantenerse erguido con los hombros
inclinados hacia delante y con el peso
Subir por una pendiente bien distribuido en la mochila
• Andar con pasos cortos • Orientar los hombros hacia la pen-
• Avanzar trazando diagonales diente del valle
• Mantenerse erguido, con el peso bien • Flexionar las rodillas
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 43

inestable, por lo que tendremos que estar


atentos a su estabilidad y a sujetarnos en
caso de una posible caída sobre todo si
tenemos que saltar de un bloque a otro; en
este caso, tantearemos primero los bloques.
Hay que prestar especial atención a que el
pie no nos quede atrapado entre dos blo-
ques.

Bajar por pendientes herbosas


Descender por una pendiente con hier-
ba requiere un mayor control por nuestra
parte, la superficie que nos ofrece es
mucho más resbaladiza, especialmente si
está mojada, por ello la velocidad de des-
censo deberá ser más moderada que en una
superficie con piedras.
La posición del cuerpo será similar a la
del descenso en otros tipos de superficies,
procurando apoyar toda la planta del pie y
Figura 2.2 Bajando por una pendiente.
evitando en este caso apoyar sólo los talo-
nes.
Las pendientes con hierba pueden estar
en zonas cercanas a un cortado, por lo que
Bajar por pendientes una caída en ellas puede tener graves con-
pedregosas secuencias. Puede ser necesario ayudarnos
En general descenderemos por la línea con material auxiliar, como los bastones, o
de máxima pendiente. Cuando las piedras incluso colocarnos los crampones en los
son finas, de un tamaño como garbanzos, tramos más peligrosos.
llevaremos cuidado por las posibles caídas,
aunque en muchas ocasiones nos permiti- ATRAVESAR UN RÍO
rán descender deslizándonos sobre ellas Cuando en el transcurso de nuestro
Cuando las piedras sean aproximada- recorrido nos veamos obligados a cruzar
mente del tamaño de una pelota de tenis, un río, comprobaremos si hay un puente en
podemos avanzar dando saltos apoyando las cercanías de nuestro camino. En oca-
los talones, que nos permitirán moderar la siones encontraremos un puente más o
velocidad del descenso, o bien dando gran- menos improvisado con troncos, pero, de
des zancadas. En ambos casos, hay que no ser así, buscaremos el lugar más accesi-
prever que al deslizarnos arrastraremos ble para vadearlo.
piedras, por lo que caso de ir con más per- Localizaremos algún estrechamiento
sonas deberán descender en una trayectoria del río que podamos saltar o si es demasia-
diferente a la nuestra. do ancho miraremos si lo podemos cruzar
En bloques de piedras grandes, normal- saltando de piedra en piedra; en período
mente de granito, podemos progresar con estival sin tormentas, suele ser fácil cruzar
bastante seguridad, aunque deberemos los ríos.
estar atentos. Alcanzaremos el bloque con- Cuando el río es más caudaloso o las
tiguo evitando dar pasos muy largos, es aguas fluyen rápidas, tendremos que valo-
posible que alguno de estos bloques sea rar la posibilidad de meternos en el agua;
44 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 2.3 Atravesando un río.

en este caso, seguiremos los siguientes avance, como proporcionarnos un ter-


pasos: cer punto de apoyo, formando un trián-
• Elegir el lugar más adecuado para va- gulo con nuestras piernas.
dearlo. Hay que elegir los lugares en los • Hay que aflojar las correas de la mochi-
que el agua fluya con menos fuerza; por la, y soltar la correa del cinturón de
ejemplo, después de la curva del río, la ésta, por si se nos llevará la corriente y
corriente va menos rápida que al final hubiera que desprenderse rápidamente
de un tramo sin curvas. de ella.
• Intentaremos comprobar la profundidad • Cruzaremos siempre en diagonal, si la
del río con algún palo o bastón, o lan- corriente es fuerte lo haremos a favor
zando alguna piedra; arrojaremos algu- de ella, si no es muy fuerte podemos
na rama que flote para observar la velo- hacerlo contracorriente.
cidad de la corriente.
• No es conveniente descalzarse para Otras medidas que podemos tomar son:
vadearlo, puesto que nos podemos cor- En caso de serios peligros nos podemos
tar con una roca afilada del fondo, o con atar una cuerda a la cintura mientras vadea-
algún cristal o lata arrojada por des- mos el río, aunque, algunos autores des-
aprensivos. Es interesante llevar un cal- aconsejan este procedimiento. Es preferi-
zado de repuesto, por ejemplo unas ble colocar una cuerda de lado a lado del
zapatillas de deporte que también nos río por encima de nosotros, para sujetarnos
servirán en los momentos de descanso. a ella mientras avanzamos. Otro procedi-
Si fuera necesario utilizaremos nuestras miento útil es pasar de dos en dos; para
propias botas y nos quitaremos los cal- ello, nos colocaremos uno frente a otro y
cetines, si no tenemos otros secos de apoyaremos nuestras manos en los hom-
repuesto. bros del compañero, en esta posición nos
• Hay que utilizar un bastón o una rama desplazaremos por el cauce dando peque-
que nos permita tanto comprobar la ños pasos transversales. Este procedimien-
profundidad del cauce durante nuestro to nos dará una mayor estabilidad.
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 45

Figura 2.4 Dos personas juntas atravesando un río.

En casos extremos, si tuviésemos que sante y atractivo para poder practicar acti-
atravesar el río a nado, lo haremos en dia - vidades en la naturaleza con mayor o
gonal, a favor de la corriente y con una menor exigencia.
cuerda de seguridad. Cuando nuestra intención sea la de
andar por la montaña o por los senderos,
Medidas para atravesar un río aunque estén nevados, hemos de conocer
• Mejor después de una curva del río la utilización de unos materiales más espe-
que en una larga recta cíficos que describiremos con más detalle
• Ponerse otro calzado en un posterior capítulo.
• Utilizar un bastón como tercer
punto de apoyo Materiales que podemos utilizar
• Cruzar en diagonal, a favor de la en la nieve
corriente En primer lugar hemos de revisar nues-
• Aflojar las correas de nuestra tras botas, que han de ser impermeables,
mochila, y soltar el cinturón preferentemente de materiales plásticos
• Podemos apoyarnos en los hombros con botín interior, si utilizamos botas de
de otro compañero para tener más cuero o membranas impermeables; además
estabilidad realizaremos un mantenimiento periódico,
tal y como exponemos en el capítulo dedi-
CAMINAR POR LA NIEVE cado al material.
Los senderos de media montaña por los El piolet es un elemento auxiliar nece-
que transitamos con normalidad en verano, sario cuando nos movemos por territorios
durante el invierno pueden verse cubiertos con nieve o hielo. Se utiliza como instru-
de nieve. Movernos por ellos requerirá de mento de apoyo para detenernos en caso de
unos conocimientos técnicos diferentes, caída en una pendiente. Cuando lo que pre-
según queramos desplazarnos con esquís, tendemos es simplemente andar por la
raquetas o andando. nieve, puede ser de más utilidad usar unos
Las disciplinas de montaña invernal, bastones con arandela grande. Sin embar-
como el esquí de pista, el esquí de fondo o go, el piolet es muy útil en los glaciares,
el esquí de travesía, son un medio intere- como describiremos en el capítulo sobre
46 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

seguridad en la montaña. ca y técnica, así como un gran conocimien-


Utilizaremos un piolet clásico, de to del medio.
mango algo más largo, a modo de bastón,
cuando transitemos por terrenos nevados y Atravesar un nevero
con escasa pendiente. Lo cogeremos por la Los neveros son zonas residuales de
cruz con la palma de la mano apoyada en la nieve, de tamaño variable, que persisten al
pala y la correa auxilar o dragonera puesta. calor del verano, generalmente situados en
El pico mirará hacia delante en el sentido las zonas altas y umbrías, especialmente en
de la marcha, y la pala hacia atrás; lo lle- la cara norte de las montañas. En nuestras
varemos en el lado de la pendiente que excursiones veraniegas, ya dentro de la alta
mira a la montaña, apoyando el regatón montaña, es frecuente que tengamos que
(punta de la parte más larga del piolet o atravesar alguno de estos neveros.
mango) en el suelo cada vez que avance el Al introducirnos en el nevero, especial-
pie correspondiente al mismo lado. No nos mente si está sobre terreno pedregoso o de
debemos olvidar de cambiar el piolet de bloques de piedras grandes, el primer pie lo
mano cuando nos desplacemos por el otro situaremos lo más alejado posible del
lado de la pendiente. borde, para evitar que ceda la nieve, si no
Las raquetas de nieve son uno de los tiene la suficiente consistencia.
complementos más interesantes para des- La forma de atravesarlos dependerá del
plazarnos por la nieve. Tradicionalmente estado en que se encuentre la nieve. A la
utilizadas en los países nórdicos, han reco- madrugada y a primeras horas de la maña-
brado un nuevo auge en nuestras monta- na, podemos encontrarnos con la nieve
ñas. Su utilización no requiere ninguna téc- helada, en estos casos y según la longitud,
nica especial, pudiendo utilizarse en cual- pendiente o la presencia de posibles hue-
quier tipo de terreno nevado, incluso por el llas en el nevero, utilizaremos los crampo-
hielo, gracias a unas pequeñas cuñas fija- nes y el piolet. Conforme avanza el día, la
das a su suela. Se sujetan al pie mediante nieve se ablanda, y permite realizar una
correas o fijación automática, son preferi- buena huella que nos facilita la travesía del
bles aquellas que permiten dejar la talone- nevero. Es conveniente que todos los com-
ra libre. Unos bastones con arandela gran- ponentes del grupo vayan por la misma
de son el complemento ideal para ayudar- huella abierta por el primero, que también
nos a mantener el equilibrio. nos servirá para nuestro regreso.
La utilización de esquís forma parte de
los tradicionales deportes de invierno. Las Utilización de un piolet a modo de bastón
modalidades de alpino y de fondo requie- • Cogerlo por la cruz apoyando la
ren unas pistas previamente acondiciona- mano sobre la pala
das y un aprendizaje técnico. El esquí de • El pico del piolet debe mirar hacia
montaña o de travesía nos permitirá ascen- delante
der con esquíes por fuertes pendientes • Lo cogeremos con la mano del lado
nevadas y deslizarnos posteriormente por de la pendiente
ellas. Son aconsejables los esquís con fija- • Lo cambiaremos de mano cuando
ciones especiales y otros elementos como giremos en la pendiente
las pieles sintéticas que se adhieren por • Nunca olvidaremos sujetarlo con la
debajo de éstos, impidiendo que nos desli- dragonera
cemos hacia atras. La simbiosis entre alpi-
nismo y esquí hace de esta disciplina una Procuraremos que la huella que haga-
de las más atractivas, pero también de las mos sea lo más profunda posible, cami-
que requieren una mayor preparación físi- nando erguidos y con precaución de no
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 47

una placa de hielo, aunque ésta sea pequeña,


es preferible que perdamos un poco de tiem-
po poniéndonos los crampones.
Los crampones son un material más
específico de la alta montaña. Se trata de
una plataforma metálica sobre la que apo-
yaremos la suela de la bota, que está rema-
tada por una serie de puntas, normalmente
doce, que se introducirán al andar sobre la
nieve dura o el hielo. El sistema de sujeción
a las botas puede ser mediante correas o
mecanismos automáticos, tal y como des-
cribiremos en el capítulo sobre el material.
Para su utilización es necesario, en pri-
mer lugar, que estén ajustados a nuestras
botas. Aunque ésta sea una labor que debe-
remos realizar en casa, es conveniente que
llevemos una pequeña llave fija y un des-
tornillador por si fuera necesario. En
segundo lugar hay que tensar conveniente-
mente las correas, hebillas o colocar bien
los sistemas rápidos mediante palancas de
Figura 2.5 Andando por la nieve o sujeción. Los de correas hay que apretarlos
hielo, con crampones y piolet. fuertemente para evitar que se nos salgan
en el momento más inoportuno, pero no
resbalarnos, sobre todo si el nevero está en tanto como para impedir que circule la san-
una zona con pendiente. Como previsión gre por los pies. En tercer lugar, al andar y
ante posibles caídas, deberemos llevar en función de la pendiente, utilizaremos
pantalones largos, jersey de manga larga, y los crampones clavando siempre todas las
guantes, para evitar las heridas por abra- puntas, hay que evitar clavar solamente las
sión que nos produciría el roce con la puntas de un lateral. Inclinaremos nuestro
nieve. Si resbalamos y no llevamos un pio- pie en función de la pendiente para que
let para detener nuestra caída, nos coloca- apoye toda su superficie.
remos a cuatro patas de cara a la nieve, uti- Un problema que se nos puede presentar
lizando nuestras manos y pies para evitar cuando andamos con crampones es la acu-
deslizarnos. mulación de nieve debajo de ellos (zuecos
de nieve), que impide que las puntas se cla-
CAMINAR POR NIEVE DURA O HIELO ven adecuadamente. Por el peligro que pue-
El terreno más sencillo se puede con- de causar, vigilaremos constantemente su
vertir en una zona peligrosa cuando nos lo posible formación, golpeándolos con el
encontramos helado; atravesarlo sin los piolet, para evitar que la nieve se quede
conocimientos y el material adecuado adherida. Existen en el mercado unos anti-
puede provocar nuestra caída. Cuando ten- zuecos de laminas de látex, que se colocan
gamos previsto realizar una excursión o la en los crampones y evitan su formación.
ascensión a una montaña en invierno debe- En casos extremos de terrenos helados
mos llevar en nuestra mochila, entre otros y con fuertes pendientes, puede incluso ser
materiales, unos crampones y un piolet. necesario tallar escalones en el hielo con
Ante cualquier situación de riesgo por nuestro piolet.
48 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Medidas de seguridad para el quieren adentrar en la naturaleza comien-


manejo de los crampones zan a hacerlo a partir de libros, revistas o
• Ajústalos, antes de la excursión, documentales. El primer contacto con el
según la medida de la suela de tus itinerario elegido será desde nuestra propia
botas casa. Hemos de proveernos de mapas de la
• Aprieta bien las correas o el sistema zona y de las guías editadas que nos pro-
de fijación que lleven porcionarán la máxima información. Otras
• Al andar con ellos apoya siempre forma de acercarnos a estos territorios des-
todas sus puntas conocidos es mediante las personas que ya
• Procura no engancharte con las pun- los hayan recorrido, ya sean éstas amigos,
tas de los crampones las polainas o miembros de un club de montaña o de acti-
el pantalón vidades en la naturaleza, o se trate de guías
• Vigila periodicaménte que no se for- profesionales.
men placas de nieve debajo de ellos Aunque elijamos que otra persona nos
(zuecos) guíe, es importante que también nosotros
• Ayúdate del piolet para avanzar sepamos en todo momento por dónde nos
estamos desplazando. Para ello llevaremos
un mapa y comprobaremos periódicamente
3. ESTABLECER que seguimos el camino correcto.
ITINERARIOS BASÁNDOSE Cuando decidamos la actividad y el iti-
EN EL TIEMPO Y LA nerario, no se nos debe olvidar que nuestra
DISTANCIA elección estará condicionada por nuestras
propias posibilidades físicas, la disponibi-
El termino de senderismo o el de excur- lidad del material necesario y nuestros
sionismo incluye actividades tan diversas conocimientos técnicos. Nuestra seguridad
como un simple paseo por un sendero de y la de las personas que nos acompañan
pequeño recorrido, hasta un trekking de deben primar por encima de todo, no sea-
algunos días por el Himalaya. mos uno más de los que engrosan las esta -
Una excursión de varias horas, con bue- dísticas de accidentados.
nas condiciones meteorológicas, en un
terreno sin dificultades y sin peso a nuestras DURACIÓN DE LA EXCURSIÓN
espaldas, nos permitirá disfrutar del contac- En la actualidad hay gran cantidad de
to con la naturaleza, estando al alcance de guías publicadas que detallan los recorri-
casi todas las personas, con independencia dos por senderos y caminos de montaña.
de su condición física o edad. Aunque su utilización es casi obligada, no
Una excursión de uno o varios días, en nos hemos de olvidar de la información
la que pretendemos alcanzar un desnivel que nos proporcionan los habitantes del
importante, recorrer una larga distancia o lugar. Hablar con los lugareños, además de
que tenga pasos complicados, va a reque- fomentar la cordialidad, tan extendida
rir una preparación previa de las etapas. entre montañeros y senderistas, nos brinda-
Hemos de calcular el tiempo que tardare- rá información sobre nuestro recorrido y
mos en alcanzar nuestro objetivo, y que quizás algunos datos o problemas que no
éste no supere las horas de luz del día, o sean contemplados en nuestra guía.
nuestras propias capacidades físicas o téc- La información proporcionada por las
nicas. guías, e incluso por algunos mapas, que
incluyen un anexo de recorridos, nos indi-
ELECCIÓN DEL ITINERARIO cará la duración aproximada de ciertas
La mayor parte de las personas que se excursiones, así como datos de su longitud,
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 49

desnivel, y otros datos de interes. más fiable, aunque lo podamos cotejar con
Los criterios a la hora de calcular la nuestros cálculos.
duración de un recorrido dependerán de su Una persona de condición física nor-
longitud, del desnivel a salvar, de los perí- mal, con una carga ligera, viene a recorrer
odos de pausa que establezcamos y de las una distancia de unos 4 a 5 kilómetros a la
dificultades del terreno que recorramos. hora, dependiendo del desnivel del terreno.

Longitud del recorrido Desnivel


El estudio detallado del mapa nos per- El desnivel medio del trayecto vendrá
mitirá calcular de forma aproximada la dado por la diferencia de altitud entre el
longitud de nuestro recorrido. Si medimos punto de salida y el punto de llegada,
en línea recta desde el punto donde preten- teniendo en cuenta que a lo largo de nues-
demos ir hasta el punto donde pretendemos tro recorrido podemos encontrar subidas y
llegar, y sabemos la escala del mapa, bajadas que modificarán el desnivel total.
mediante un simple cálculo averiguaremos El cálculo del desnivel lo haremos
la distancia reducida. fácilmente, con sólo mirar las curvas de
La mayor parte de los mapas que utili- nivel del mapa. Sin embargo, este desnivel
zamos en nuestros desplazamientos son de promedio, aunque nos va a ser de utilidad
escala 1:50.000 o similares. Esta escala nos para determinar la duración de nuestro
indica que 1 cm en el mapa equivale a recorrido, no nos indicará en qué parte del
50.000 cm en la realidad. recorrido será mayor la pendiente. No va a
Para calcular cuál es la longitud de ser lo mismo que casi todo el desnivel lo
nuestro recorrido, deberemos medir cuán- realicemos al principio del recorrido, a que
tos centímetros hay desde nuestro punto de se distribuya proporcionalmente en toda la
partida hasta el punto de llegada. Una vez longitud del camino.
conocida la distancia que queremos reco- Una persona de condición física nor-
rrer en el mapa, habremos de calcular la mal, con una carga ligera, recorre de 300 a
distancia en la realidad. Para ello bastará 350 metros de desnivel a la hora.
con multiplicar los centímetros que mida el Para averiguar de una forma aproxima-
recorrido en el mapa por el denominador da la duración de una excursión cruzare-
de la fracción de la escala, en este caso mos los datos de la longitud y el desnivel.
50.000, con lo que obtendremos la distan- En primer lugar, calcularemos en el mapa
cia a recorrer en centímetros, que transfor- la distancia reducida desde el punto de ori-
maremos en metros o kilómetros para gen hasta nuestro objetivo; considerando
nuestra comodidad. que la velocidad media es 4 km/h, obten-
El cálculo de esta distancia reducida, dremos el tiempo que nos cuesta nuestro
aunque útil como orientación, no se ajusta desplazamiento sin tener en cuenta el des-
a la distancia real. Para su cálculo correcto nivel. En segundo lugar, averiguaremos el
hemos de tener en cuenta el desnivel supe- desnivel de nuestra excursión mediante las
rado durante ese trayecto, que nos viene curvas de nivel, obteniendo el tiempo que
indicado por las curvas de nivel. Mediante tardamos en subir este desnivel, teniendo
estos datos obtendremos la denominada en cuenta una ascensión media de 300 m/h.
distancia geométrica que comentamos en De los tiempos obtenidos sumaremos el
el primer capítulo. mayor de los dos, con la mitad del tiempo
A pesar de todo, hemos de tener pre- menor. Este cálculo nos dará el tiempo
sente que la distancia real es la que medi- aproximado de nuestra excursión sin pau-
mos sobre el terreno; por ello, cuando las sas. Cuando realizamos el desnivel pero en
guías nos proporcionan este dato será el descenso el tiempo será, aproximadamen-
50 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Norma para el cálculo aproximado de la duración de una excursión


Distancia reducida 4 km/h
Desnivel 300 m/h

Duración total: Tiempo mayor + ½ tiempo menor


(Por ejemplo, si el recorrido de la distancia reducida lo estimamos en dos horas,
y el desnivel en una, el tiempo total será la suma del tiempo mayor –dos horas–,
más la mitad del tiempo menor –una hora–, es decir, en total dos horas y media).

• Añadir el tiempo de pausas (10-20%)


• En las bajadas el tiempo es aproximadadmente un 30% menos
• Tener en cuenta las dificultades del terreno
• Número de personas

te, un tercio menos del total calculado con nuestras botas y correas de la mochila. Esta
este procedimiento. parada será breve.
Tradicionalmente se aconseja parar
Períodos de pausa unos cinco minutos por cada hora de mar-
Una de las cosas más importantes, y a cha. Esta norma no la tomaremos en un
su vez uno de los mayores problemas cuan- sentido estricto, aunque cuando vayamos
do vamos en grupo, es decidir cuándo rea- en grupo con diferentes niveles de condi-
lizamos los descansos. La adecuada conju- ción física puede ser interesante que la
gación de las pausas y el ritmo de progre- cumplamos. Las paradas serán de cinco a
sión permitirá que disfrutemos de nuestra diez minutos, y puede ser un buen momen-
excursión. to para disfrutar del paisaje que muchas
Cuando calculemos el tiempo aproxi- veces olvidamos pensando sólo en llegar a
mado de la duración de nuestra excursión, la meta.
deberemos incrementarlo de un 10 a un Durante estas pausas nos abrigaremos
20% más por los descansos y posibles para evitar enfriarnos, beberemos agua o
imprevistos. bebidas isotónicas aunque no tengamos sed
La cantidad y duración de las pausas y aprovecharemos para tomar alguna barra
dependerán fundamentalmente de nuestra energética o hidratos de carbono de rápida
condición física y motivación. Lo ideal asimilación. Podemos quitarnos nuestra
sería que nuestra preparación nos permitie- mochila o descargar su peso apoyándola en
se realizar el recorrido sin efectuar apenas algún resalte del terreno; además, será
paradas; pero si no somos personas habi- saludable realizar algún estiramiento.
tuadas a las grandes caminatas por la natu- Parar nuestro ritmo puede implicar un
raleza, evitaremos someter a nuestro cuer- enfriamiento de los músculos y un esfuer-
po a esfuerzos tan intensos o prolongados, zo suplementario para reiniciar la marcha;
que nos impidan concluir nuestra excur- por ello, estos descansos serán breves y a
sión o tengamos agujetas al día siguiente. ser posible activos, relajando los músculos
La primera pausa, sobre todo cuando y movilizándolos ligeramente.
vayamos en grupo, la realizaremos hacia Cuando la excursión es larga, realizare-
los 15 o 20 minutos de comenzar a andar, mos una parada de mayor duración para
es una pausa técnica, muchas veces nece- comer, aproximadamente de media hora.
saria, para quitarnos la ropa, que por error La comida será poco copiosa, con alimen-
nos hemos dejado puesta, o para ajustarnos tos energéticos, tal y como indicamos en el
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 51

capítulo sobre nutrición, beberemos abun- to y no olvidarse de que están en un medio


dantemente. impredecible, donde hasta los mejores atle-
tas pueden verse superados por los fenó-
Pausas durante una excursión menos naturales.
• Recuerda que las pausas además de Otro factor importante mientras cami-
para descansar nos servirán para namos es la actitud mental: una larga cami-
disfrutar del paisaje nata implica cierta dosis de sufrimiento.
• Procura que tus paradas sean breves. Conforme nos acercamos a nuestra meta,
• Abrígate cuando pares y aprovecha ésta parece no llegar nunca, la voluntad de
para beber y tomar algún alimento alcanzar nuestro objetivo es fundamental
energético para mantener nuestro ritmo. En casos de
• No te tumbes, una pausa ligeramen- fatiga muscular y respiratoria podemos
te activa facilitará la continuación adoptar un paso más lento, durante el que
de la marcha realizaremos un pequeño descanso en cada
apoyo, acompañándolo con nuestra respi-
ración: inspirando cuando avanzamos la
El ritmo pierna atrasada y espirando al apoyarla.
El paso que llevemos durante nuestra
excursión va a ser determinante para evitar Refugios y medidas de seguridad
la fatiga muscular. Es muy frecuente que Durante nuestro desplazamiento por la
las personas poco habituadas comiencen naturaleza, pueden surgir problemas con
una larga excursión a un ritmo demasiado los que no contábamos inicialmente. Puede
rápido, teniendo que pararse con mucha suceder que en una excursión prevista para
frecuencia, e incluso sin poder concluirla. un solo día se nos haga de noche. Cuando
El ritmo de la marcha debe adaptarse a no tenemos costumbre de andar en la oscu-
las dificultades del terreno, por ejemplo ridad, puede complicarse nuestro regreso;
será menor cuando la pendiente aumenta, y por ello, como medida de seguridad, debe-
a las características personales, como la remos llevar en nuestra mochila una linter-
longitud de la zancada, nivel de condición na, ropa de abrigo, algo de comida y, si es
física o al peso que transportamos. posible, una funda de vivac, como descri-
Al comenzar a andar, sobre todo si no biremos en el capítulo sobre el material.
hemos calentado previamente los múscu- Esta situación, o la posibilidad de sufrir
los, lo haremos a un ritmo lento. La respi- un accidente durante nuestra excursión, o
ración fluida y acompasada con nuestra un imprevisto cambio de tiempo, hacen
marcha nos permitirá ir hablando con nues- necesario que antes de iniciarla, tengamos
tros compañeros; las pulsaciones cardíacas localizados los posibles refugios que pode-
deben mantenerse entre 100 y 140 por mos encontrar en nuestro camino.
minuto. La mayor parte de las veces encontrare-
El ritmo debe ser regular, cada cami- mos alguna cabaña de pastores, mejor o
nante individualizará sus propios pasos, peor cuidada, o en el mejor de los casos un
procurando que éstos no sean muy am- refugio guardado en el que podemos tener
plios, y sin dejarse influir por las diferentes cobijo y provisiones. Cuando nuestra ex-
zancadas de otros compañeros. Hay mu- cursión es de un solo día, conocer su
chas personas que a un ritmo aparentemen- emplazamiento es de utilidad, pero cuando
te lento, su ritmo, recorren considerables nuestra excursión es de varios días es im-
distancias, y tal vez disfrutando más. prescindible, salvo que pretendamos dor-
Aquellos que decidan ir más rápido deben mir exclusivamente en tienda de campaña
ser conscientes de su nivel de entrenamien- o hacer vivac. Como medida de seguridad,
52 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

muchos de estos refugios cuentan con emi- Botas de senderismo o trekking


soras de radio, por lo que es útil tenerlos Bajo este epígrafe vamos a englobar
localizados. todas las botas que podemos utilizar, desde
una marcha breve a una excursión de
varios días. Hace no demasiados años las
4. MATERIAL BÁSICO PARA botas disponibles eran muy escasas,
NUESTRAS EXCURSIONES debiendo adaptarse nuestros pies a las
escasas hormas o a la dureza de los mate -
En este capítulo vamos a hacer una des- riales. Hoy en día, la disponibilidad de cal-
cripción de los materiales necesarios para zados de montaña es tal, que es difícil deci-
una excursión a pie, con una duración dirnos.
desde unas horas a varios días, en todo tipo Si nuestro recorrido es poco exigente
de terrenos y factores climáticos. Los nos puede bastar con un calzado específico
materiales más específicos para técnicas de de caña baja y suela adherente; pero, en
escalada serán descritos en un capítulo general, es preferible una bota de caña alta.
posterior. Las botas de excursionismo o senderis-
mo han de responder a las siguientes carac-
PROTECCIÓN DE LOS PIES: BOTAS terísticas:
Cuando nos decidimos a emprender • La suela, compuesta de varias capas,
una excursión una de las preguntas más favorece la amortiguación y previene la
habituales que nos hacemos es: ¿qué calza- torsión del pie. Debe ser flexible y
do me pongo? La elección correcta del cal- combinar una buena adherencia con
zado puede ser la diferencia entre una insu- una gran resistencia
frible marcha o un desplazamiento que nos • La plantilla interior debe ser cómoda
permita disfrutar de la naturaleza. para evitar la producción de rozaduras y
El primer aspecto a la hora de elegir un ha de permitir una buena absorción de
calzado u otro es decidir para qué lo vamos la humedad.
a utilizar. No necesitaremos el mismo cal- • La horma de la bota debe adecuarse a la
zado para una excursión no muy larga o forma de cada pie, tanto en longitud
con poco desnivel que para una excursión como en anchura. Además, las botas de
de varios días y por alta montaña. caña alta protegen el tobillo.
En líneas generales, hemos de tener en • Los materiales habituales son la cordu-
cuenta que las zapatillas de deporte no son ra o los derivados de la piel: cuero,
adecuadas cuando el terreno es irregular o serraje, nobuck, etc. A estos materiales
la pendiente pronunciada. Es lamentable, se les puede añadir membranas imper-
cuando andamos por nuestras montañas, meables y transpirables como el Gore-
ver a personas que van con un calzado Tex o similares.
deportivo normal o incluso zapatos de uso
diario, transitar por terrenos escarpados, Consejos para comprar tus botas
con nieve, o hielo, sin la mínima protec- • Ten presente para qué las vas a utili-
ción que nos dan unas botas de montaña. zar
Aunque reconocemos que el precio de este • Pruébate la bota de cada pie, con el
calzado es alto, también lo son las presta- calcetín que vayas a utilizar
ciones que nos da. Nunca debería ser éste • Anda con ellas por la tienda, tómate
un motivo suficiente para exponernos a el tiempo que necesites
una lesión. • Los dedos de los pies no deben tocar
la punta de la bota
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 53

Mantenimiento de las botas del animal; es menos impermeable, pero


• Limpia tus botas después de cada mucho más flexible y suele utilizarse como
excursión refuerzo o en las botas de senderismo.
• Cuando se mojen no las seques Otras variantes son la piel vuelta, que
directamente con calor es una piel flor pero con el lado más imper-
• Impermeabilízalas antes de cada meable hacia el interior y el lado externo,
excursión, si son de piel con ceras más suave, puede ser tratado obteniéndose
siliconadas o con aerosoles especia- un aspecto aterciopelado. El Nobuck se
les en caso de la cordura obtiene puliendo el cuero de la piel flor.
• Vigila el dibujo de la suela, de él va Otros materiales que podemos encon-
a depender tu seguridad trar en el exterior de las botas son los deri-
vados del nailon como la cordura, que
podemos encontrar solos, especialmente en
Botas de alta montaña estival las botas de senderismo, o junto con el
Las botas de alta montaña o de alpinis- cuero.
mo, en general aquellas que vamos a utili- En casi todas las botas de alta montaña
zar en alturas superiores a los 2.500 se agregan unas membranas impermeables,
metros, tienen algunas diferencias respecto que consisten en unos forros microporosos
a las de senderismo. con un alto índice de impermeabilidad,
La suela es más rígida para facilitar el pero que a la vez permiten evacuar la
desplazamiento por itinerarios más difíci- transpiración. Las más utilizadas son el
les y el uso de los crampones. La adheren- Gore Tex, Simpatex, y Dry Line. Aunque
cia y el grado de resistencia del caucho son útiles, con el tiempo se van deterioran-
externo de la suela, o sus sustitutos sintéti- do, como consecuencia de la flexión repe-
cos, en algunos casos pueden ser mayores. tida del material al andar, que produce des-
Estas diferencias dependerán de los mode- garros en estas membranas, y por la acción
los, teniendo en cuenta que algunos fabri- del ácido del sudor de los pies.
cantes intentan hacer botas más polivalen-
tes, aptas para casi todo tipo de terrenos. Al elegir una bota hemos de procurar
Al igual que en las botas de senderis- que esté fabricada en una sola pieza.
mo, la plantilla interior extraíble ha de per- Cuantas menos costuras tenga, ma-
mitir una buena absorción de la humedad. yor será la impermeabilidad.
Los materiales externos pueden ser de
cuero o de materiales sintéticos. El cuero
de las botas es sometido a diversos proce- Botas de alta montaña invernal
dimientos industriales que le confieren Algunas de las botas descritas anterior-
unas peculiares características. mente pueden ser utilizadas solas o con
La piel utilizada suele ser de animales algún complemento como las polainas o
de raza bovina, según el corte de la piel los cubrebotas en los terrenos nevados. En
obtendremos la denominada piel flor o el este apartado nos vamos a referir a las
serraje. denominadas botas rígidas.
La piel flor corresponde a la capa exter- Son un tipo de botas específicas para
na, donde está el pelo del animal. Es la más glaciar o extensos terrenos nevados, tam-
utilizada para las botas de alta montaña, bién, aunque con diferencias técnicas las
por ser la más impermeable. Para su utili- incluiríamos entre las utilizadas para el
zación se somete a un proceso de curtido, esquí de travesía y la escalada en hielo.
que transforma la piel del animal en cuero. Están constituidas por una carcasa de
El serraje es la capa interna de la piel plástico que garantiza una total impermea-
54 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 2.6 Botas de alta montaña y senderismo.

bilidad. Su rigidez favorece la utilización cambiado mucho en los últimos tiempos.


de los crampones. La funda interna o botín, No hace demasiados años podíamos ver
que puede ser extraíble, tiene una alta por la montaña a intrépidos pioneros, que
capacidad de retención térmica. La rigidez se desplazaban con su jersey de lana grue-
de estas botas no las hace aptas para andar sa, su camisa de cuadros y sus pantalones
por los senderos, siendo, sin embargo, de pana bávaros. La nostalgia de esta ima -
extremadamente útiles para la alta montaña gen, reconociendo el mérito que tenía
nevada y en condiciones extremas. aventurarse en condiciones extremas con
menos recursos, está hoy en día superada
Calcetines por la gran disponibilidad de prendas espe-
No nos hemos de olvidar de nuestros cializadas y materiales novedosos.
calcetines. En la actualidad existe una La investigación de nuevos tejidos está
amplia gama de modelos y materiales, en constante evolución, mejorando sus
desde los tradicionales de lana y algodón, prestaciones. Sin embargo, la ingente can-
hasta las fibras sintéticas. Las fibras sinté- tidad de materiales y el bombardeo de
ticas permiten una mayor absorción de la información a que estamos sometidos hace
humedad y un secado más rápido. Suelen que en muchas ocasiones no sepamos qué
tener distintos grosores en las zonas de prendas son las más convenientes para nos-
más rozamiento, en la puntera y en el otros.
talón. El calcetín debe ajustarse al pie sin El primer criterio que debemos aplicar
comprimirlo. Es muy importante que no a la hora de elegir nuestra ropa es: ¿para
nos haga arrugas puesto que se pueden qué la vamos a utilizar? Si solamente pen-
producir ampollas en las zonas de roza- samos hacer excursiones en verano, no va
miento. a ser necesario que compremos los mejores
Respecto al uso de uno o dos calcetines, materiales que nos aíslen del frío. Hay que
no existe una opinión unánime. En general elegir la ropa en función de nuestros obje -
y si nuestras botas son de la talla adecuada, tivos, si bien es verdad que unas buenas
bastará con un calcetín, pero en ocasiones prendas nos van a ser útiles cuando empeo-
puede ser necesario llevar un calcetín inte- re el clima.
rior más fino. En casos de frío extremo El segundo criterio es la polivalencia.
podemos llevar un calcetín interior sintéti- Lo ideal es que el menor número de pren-
co y uno exterior de lana. das nos sirvan para el mayor número de
actividades. Esta máxima no siempre
PRENDAS EXTERIORES podemos cumplirla, bien sea porque hay
La vestimenta del excursionista y en prendas más específicas para ciertas activi-
especial del practicante del montañismo ha dades, bien porque los propios fabricantes
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 55

tienden a fomentar el uso de una prenda Los tejidos que mejor nos facilitan la
distinta para cada actividad. eliminación del sudor son las fibras sintéti-
Otros criterios para elegir nuestras cas, especialmente el poliester, polipropile-
prendas son su duración y resistencia, sus no o la clorofibra, que se utilizan en diver-
prestaciones en condiciones fuera de lo sas proporciones según los fabricantes. Las
normal y, por supuesto, el precio. Dado que prestaciones de todas ellas son similares,
son prendas relativamente caras, hemos de pero superiores a las del algodón. Éste
procurar que tengan una adecuada relación sería uno de los tejidos usados tradicional-
entre su calidad y su precio. Es interesante mente que absorbe la humedad pero la
que comprobemos que sean prendas homo- retiene, por lo que puede contribuir a
logadas y hayan pasado los correspondien- enfriar el cuerpo. Está especialmente des-
tes controles de calidad y que sigamos al aconsejado en invierno o con temperaturas
pie de la letra las instrucciones para su cui- frías.
dado y mantenimiento. No nos hemos de Si nos vamos a desplazar por zonas
olvidar de los gustos propios y las caracte - muy frías, el grosor de esta capa será
rísticas personales, como nuestra constitu- mayor, en este caso abrigará más, aunque
ción, la predisposición a padecer frío o a también transpirará menos. Estas prendas
sudar, etc., que nos inclinarán hacia un tipo deben ajustarse completamente al cuerpo,
u otro de prendas. cubriendo bien todo el tronco y permitien-
do realizar todos los movimientos.
Sistema de capas
Para protegernos de las condiciones cli-
matológicas adversas, se ha comprobado Recomendaciones para elegir
que es más eficaz llevar varias capas de la primera capa
ropa fina, que una única capa de ropa grue - • Preferentemente de fibras sintéticas
sa. Cada una de las capas ha de tener unas • Procura que se ajuste a tu cuerpo
características concretas, contribuyendo • Que sea suave al tacto y te cubra
todas ellas a evitar la pérdida de calor del bien, por debajo de la espalda
cuerpo, mediante la creación de una cáma -
ra de aire entre ellas, y a permitir una
correcta transpiración. Segunda capa
La cantidad de capas que llevemos La capa intermedia va a ser la más
dependerá del clima. La gran ventaja del importante, en lo que se refiere a retener el
sistema de capas múltiples es que podemos calor corporal. La lana ha sido una de las
quitarnos o ponernos capas según nuestras fibras naturales más utilizadas, por su
necesidades, favoreciendo la comodidad capacidad de abrigo. Sin embargo, presen-
durante nuestro desplazamiento. Normal- ta el problema de que se seca mal, por lo
mente, respecto al tronco y a las extremida- que aumenta su peso al retener la humedad.
des superiores, distinguiremos tres capas. La mezcla de la lana con alguna fibra sin-
tética mejora sus propiedades.
Primera capa El forro polar es, actualmente, la pren-
Es la que está en contacto con la piel, da más utilizada. Se trata una fibra sintéti-
actúa como primera barrera que impide la ca, el poliester, que imita al algodón. Se
pérdida del calor y elimina el sudor y la caracteriza por absorber poco la humedad,
humedad, permitiendo que la piel esté se puede mezclar con otras fibras o incor-
seca. Esta primera capa es la que en verano porarle membranas, para conseguir una
nos protegerá del sol o de los roces y ara- mayor impermeabilidad o resistencia con-
ñazos. tra el viento.
56 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

En las tiendas especializadas los tene- son muy voluminosas, aunque se compri-
mos de todas las formas y colores. Cuando men con facilidad, y si se mojan pierden su
decidamos comprar uno, nos fijaremos en capacidad aislante.
su grosor, éste se mide en gr/m 2 , oscila
entre los 100 y los 300, los más habituales Tercera capa
son los de 200 gr/m2 . La capa exterior es la encargada de pro-
Las prendas confeccionadas con plumas teger del viento, de la lluvia y de la nieve.
son los mejores aislantes térmicos. Las La evolución en este tipo de prendas ha
podemos encontrar para ser utilizadas sido considerable. Las actuales membra-
como capa intermedia, o formando parte nas impermeables nos brindan unas presta -
del relleno de una prenda que actúe también ciones muy altas.
como capa exterior. Las plumas utilizadas Al igual que sucedía con las botas,
proceden generalmente de ocas, patos y cis- antes de adquirir uno de estos productos
nes. Las plumas de mayor calidad, denomi- debemos pensar en qué condiciones sole -
nadas plumón o duvet, proceden de las mos realizar nuestras excursiones. Si sola -
ocas, especialmente del pecho de las aves. mente las realizamos en verano, posible -
El plumón o duvet debido a su estructura mente va a bastar que llevemos en nuestra
tridimensional almacena el aire caliente mochila una capa de plástico.
mejor que las fibras sintéticas. La propor- Las capas o ponchos de plástico pueden
ción entre plumón y plumas será del 85 - estar confeccionados con mangas o sin
90% de plumón frente al 10 - 15% de plu- ellas, pueden llevar aberturas laterales y
mas, en las prendas de mayor calidad. capucha. Cumplen la función de impedir
El inconveniente de las prendas de plu- que pase el agua al interior, protegiendo
mas, además de su elevado precio, es que también la mochila. Como prenda imper-
meable su eficacia es completa, pero su
gran problema es que no permite pasar la
transpiración, con lo que al cabo del rato,
solemos estar tan mojados por nuestro
sudor, como si nos hubiera caído la lluvia
encima. Por otra parte, en terrenos escarpa-
dos o con vegetación puede engancharse,
impidiendo nuestra marcha. A veces, si
durante nuestra excursión no necesitamos
emplear las manos y no hace viento puede
ser útil la utilización del paraguas, pense-
mos en los pastores cuando van a recoger
el ganado.
Cuando nuestros objetivos son más exi-
gentes, hemos de pensar en una prenda téc-
nica que nos proteja del exterior y permita
la transpiración. Estas prendas están con-
feccionadas con una membrana impermea-
ble como el Gore Tex u otras similares. Se
trata de una membrana microporosa deri-
vada del Teflón, cuya particularidad es que
Figura 2.7 Disposición de la ropa, sis- impide el paso del agua del exterior, pues-
tema de capas. to que los poros de esta membrana son
20.000 veces más pequeños que una gota
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 57

de agua y, sin embargo, permiten el paso interiores, y en el exterior un pantalón de


de la transpiración, ya que una molécula de membrana impermeable tipo Gore Tex o
vapor de agua es 700 veces menor que el similares.
poro de la membrana. Estas membranas
van inducidas o pegadas a otros tejidos, Protección de la cabeza
disponiéndose en dos o tres capas. En verano no se nos ha de olvidar una
Aunque la eficacia de estas prendas es gorra, sombrero con ala o, aunque sea, un
alta, no hemos de pensar que son comple- pañuelo, para evitar una insolación. En la
tamente impermeables, ni totalmente cara utilizaremos cremas de protección
transpirables. Las costuras son uno de los solar para evitar las quemaduras.
puntos débiles y hemos de procurar que En invierno, o con temperaturas bajas,
estén termoselladas. Por otra parte, su uso, podemos perder una gran cantidad de calor
un mal cuidado o la rotura de la membrana corporal por la cabeza. Hemos de llevar un
pueden dar lugar a zonas vulnerables por gorro de lana o de forro polar y si el vien-
las que pasa el agua. A veces, nuestra pro- to es fuerte, utilizaremos la capucha de
ducción de sudor es tan elevada que la nuestra prenda exterior.
membrana no puede evacuarlo. Aunque la
utilidad de estas prendas es patente, su ele- Protección de los ojos
vado precio hace que tengamos que saber Conforme subimos en altitud, la expo-
bien para qué las vamos a utilizar. sición a los rayos ultravioletas y a los infra-
Las prendas exteriores con relleno no rrojos aumenta. Es imprescindible que pro-
son tan manejables respecto a su utiliza- tejamos nuestros ojos de la exposición a
ción en un sistema de varias capas. Las estos rayos. Para ello debemos ponernos
prendas exteriores con rellenos de plumón unas gafas con una protección 100% a los
o de fibras estarán indicadas para condi- rayos ultravioletas y casi total a los infra-
ciones de frío extremo. rrojos.
Hay que ser muy cuidadosos para ele-
Pantalones gir nuestras gafas, puesto que no todas
Normalmente bastará con una o dos cumplen las condiciones adecuadas. Es
capas. Los pantalones suelen ser mezclas interesante que el modelo que elijamos
de algodón y fibras sintéticas o exclusiva- tenga protecciones laterales. Si utilizamos
mente de materiales sintéticos. Existen gafas graduadas debemos colocarnos unos
diversidad de modelos y colores; los que filtros de protección.
llevan fibras resistentes como el laster o la
cordura son una opción interesante. En Protección de las manos
verano podemos llevar un pantalón corto, Cuántas veces hemos visto documenta-
con los inconvenientes de que al no prote - les en los que algún alpinista sufría conge-
gernos del sol podemos sufrir alguna que- laciones en los dedos de la mano. Los
madura solar o diversas heridas por araña- guantes son imprescindibles en invierno y
zos o erosiones en las piernas descubiertas. recomendables en verano, sobre todo, en
Debido a esto y a los posibles cambios zonas de alta montaña.
meteorológicos, no hemos de olvidarnos Cuando el frío es intenso podemos uti-
de transportar un pantalón largo en la lizar también el sistema de capas, con dos
mochila. guantes, uno interior de fibras sintéticas y
En excursiones invernales una buena otro exterior tratado con membranas im-
alternativa son unas mallas de ropa interior permeables.
térmica, de características similares a las Las manoplas mantienen las manos
comentadas en el capítulo de las prendas más calientes que los guantes, pero no son
58 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

adecuadas si tenemos que hacer alguna


maniobra más precisa.
Los guantes o manoplas han de cubrir-
nos la muñeca. Es útil que lleven una cinta
que nos permita sujetarlos a la muñeca
para que cuando nos los quitemos no se
extravíen. Por si acaso, hay que llevar un
par de guantes de repuesto en la mochila.
Los guantes no sólo nos protegen del
frío, también de las posibles heridas por
abrasión en el caso de una caída por terre-
no nevado.

POLAINAS
Las polainas contribuyen a impedir que
penetre nieve y agua por la parte superior o
caña de las botas. Están confeccionadas de
materiales impermeables y resistentes, tipo
nailon, cordura o kevlar. En algunos casos
también incorporan membranas impermea-
bles como el gore tex. Figura 2.8 Polainas.
Las colocaremos por encima de las
botas y del pantalón por medio de una cre-
mallera lateral y un cable metálico que
pasaremos por debajo de la suela.

MOCHILA
Es el método más utilizado para trans-
portar todo aquello que vamos a necesitar
en nuestras excursiones. La diversidad de
mochilas es tal que existe una para cada
actividad. Si bien esto es ventajoso, tam-
bién es cierto que nuestro armario se va lle-
nando de objetos que sólo utilizamos oca-
sionalmente. Al igual que con otros mate-
riales hemos de buscar su polivalencia.
Básicamente podemos encontrar dos
tipos de mochilas: la mochila clásica con
bastidor externo, actualmente en desuso, y
la mochila anatómica con diversas formas
y materiales, según la actividad para la que
esté diseñada.
Los materiales utilizados para confec-
cionarlas son poliamidas o fibras de poliés-
ter que pueden ser tratadas con revesti-
mientos impermeables. Una de las fibras
sintéticas más utilizadas por su resistencia Figura 2.9 Mochila anatómica.
es la Cordura.
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 59

Al elegir nuestra mochila es muy de éstas es mayor, pero permite llevar car-
importante que tenga el tamaño adecuado a gas pesadas más cómodamente. Este tipo
nuestra talla. Antes de comprarla hemos de de mochilas son las adecuadas para trave-
comprobar lo siguiente: sías de dos o más días.
• Primero, el ajuste a nuestros hom-
bros, los tirantes deben apoyar sobre Características de una mochila
las clavículas sin impedir la movili- • Cuerpo de la mochila: ha de ser ade-
dad de los hombros. cuado a la talla, no debe apoyarse
• Segundo, respecto a la longitud de la sobre los glúteos, ni sobre los hom-
mochila, su base debe estar sobre bros
nuestra zona lumbar. Existen mode- • Espalda de la mochila: siempre debe
los para mujeres que tienen el cuer- estar acolchada, con respaldo regu-
po de la mochila adaptado a una lable o estructura rígida, según su
espalda más corta favoreciendo el tamaño
reparto de la carga sobre la cintura. • Los tirantes y el cinturón deben
• Tercero, que posea un cinturón que estar almohadillados y bien dimen-
permita trasladar parte del peso de sionados
la carga a la cadera. • Es útil la correa pectoral y los tenso-
res de aproximación de la carga
Otros detalles a tener en cuenta son: la • Disponer de los accesorios necesa-
calidad del almohadillado del cinturón y rios para nuestra actividad
los tirantes; la presencia de una correa pec-
toral que impedirá los balanceos de la
mochila; que tenga tensores de aproxima - ¿Cómo llenar una mochila?
ción de carga en los tirantes de la espalda; Aunque cada uno puede tener su forma
que disponga de los accesorios que necesi- personal de llenar la mochila, hay una serie
temos para nuestra actividad, por ejemplo, de normas para hacer de nuestra mochila
correas laterales porta esquís, porta piolets, un objeto más compacto y cómodo de
bolsillos, etc. transportar.
El diseño de la parte posterior de la • En primer lugar hemos de dejar a mano
mochila es el que le va a dar su principal aquellos objetos que podamos utilizar
característica. El más simple es un acol- con más frecuencia, como el mapa, brú-
chado que se ajusta a la espalda, con un jula, chubasquero, guantes, etc. Para
diseño ergonómico que evita que la carga ello podemos utilizar el bolsillo supe-
se nos clave en ésta. Se utiliza en las rior o si lleva, alguno de los laterales.
mochilas de tamaño pequeño o mochilas • Los objetos más pesados hay que colo-
de ataque, de entre 30 y 35 litros de capa- carlos lo más cerca posible de la espal-
cidad. Son adecuadas para las excursiones da y en la zona alta, cerca de nuestro
de un día. centro de gravedad.
Las mochilas de tamaño medio, entre • El saco de dormir y la ropa de recambio
35 y 55 litros, tienen un respaldo reforzado los colocaremos en la parte baja de la
por una estructura interna, que le confiere mochila.
más solidez, recubierto de un acolchado
simple o de un respaldo regulable. No hay que colocar ningún objeto col-
Las mochilas de gran tamaño, más de gando de la mochila. El piolet se sujetará
55 litros de capacidad, están construidas en las correas dispuestas para ello, y la col-
por una armazón interna semirrígida, y una choneta aislante la podemos colocar en las
espalda almohadillada regulable. El peso correas de cierre de la parte superior.
60 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Pico Los bastones que usamos para excur-


sionismo suelen ser plegables, de forma
que podemos guardarlos en nuestra mochi-
la cuando no los necesitemos. Su punta es
Pala más resistente que la de los bastones de
esquí, y llevan una arandela o roseta más
pequeña.
Hay muchos excursionistas a los que no
les gusta utilizar bastones, prefiriendo lle -
var libres sus manos. El inconveniente de
Mango la utilización continuada de los bastones es
Dragonera que puede producir una alteración de nues-
tra dinámica de desplazamiento, al despla -
zarnos utilizando varios puntos de apoyo.
Los bastones suelen llevar una drago-
nera o correa para sujetarlos a nuestra
muñeca. Su utilización habrá que limitarla
a aquellas zonas en las que no hay posibi-
lidad de caída, por las posibles lesiones de
muñeca que puede ocasionar. Es preferible
Regatón que perdamos el material a que tengamos
una lesión.
Figura 2.10 Partes de un piolet. Piolet
En una excursión durante el verano, lle -
var un piolet en nuestra mochila no nos va
MATERIALES COMPLEMENTARIOS a aportar ninguna ventaja. Si lo que preten-
Otros instrumentos que podemos nece- demos es utilizarlo como apoyo es preferi-
sitar en nuestras excursiones son los basto- ble que llevemos un bastón o que utilice-
nes que resultarán útiles para desplazarnos mos una rama que encontremos sobre el
por cualquier tipo de terreno, pero especial- suelo.
mente en los descensos; y los crampones y Cuando nuestra excursión se realice por
el piolet en terrenos con nieve y hielo. la alta montaña y exista la posibilidad de
que haya nieve o hielo, deberemos llevarlo
Bastones como medida de seguridad.
De forma espontánea algunas personas En la actualidad existe gran cantidad de
que se desplazan por la naturaleza cogen modelos de piolets. Esta gama varía desde
alguna rama del suelo y la utilizan a modo los específicos para escalada en hielo, hasta
de bastón. También podemos ver que los los clásicos de travesía, pasando por los
pastores llevan alguna vara o utilizan bas- ultraligeros utilizados en el esquí de mon-
tones, entre otras cosas, para facilitar su taña.
marcha. Para nuestras excursiones y pensando
La utilización de uno o dos bastones en su posible utilidad como material com-
nos permite apoyarnos y tomar impulso en plementario, ante la presencia de nieve o
las subidas, pero su gran utilidad es en las hielo, nos interesa el piolet clásico de tra-
bajadas, sobre todo si llevamos una carga vesía.
pesada. También son de utilidad para va- Su tamaño debe ser lo suficientemente
dear ríos o en terrenos nevados. largo como para poder utilizarlo como bas-
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 61

tón; en general, su longitud oscila entre los depender de la actividad que elijamos. Para
50 y los 70 cm. Los piolet más técnicos son alpinismo utilizaremos unos crampones
algo más pequeños, variando la morfología articulados, semirrígidos, mientras que
del piolet clásico tanto en la pala y en la para la escalada en hielo hemos de utilizar
hoja, como en el mango. unos rígidos.

Crampones
Son imprescindibles en la montaña
cuando en nuestro recorrido vayamos a
desplazarnos por una zona de hielo o nieve
dura.
Están formados por una base metálica
sobre la que se apoya la suela de la bota,
rematada en unas puntas a modo de clavos,
que nos permitirán fijarnos a la nieve dura
o al hielo. Podemos encontrarlos de 8, 10 o
12 puntas, las puntas delanteras están
orientadas de tal manera que permitan cla -
varse frontalmente.
En esta base metálica podemos diferen-
ciar una parte delantera y una parte trasera,
que en función del grado de solidez de su
unión se clasifican en crampones articula -
dos, semirrígidos y rígidos.
El sistema de sujeción a las botas puede
ser de tres tipos:
• Correas. Es el procedimiento más
simple, y se adapta a todo tipo de
botas. Su colocación es laboriosa.
• Fijación automática. Requiere botas
rígidas con reborde en talón y pun-
tera, para encajar los cierres auto-
máticos. Son más cómodos y rápi-
dos.
• Combinados o semiautomáticos. Figura 2.11 Crampones con cierre por
Utilizan simultáneamente las corre- correas, semiautomático y automático.
as y la fijación automática. Por la
parte delantera el crampón se sujeta
a la bota por correas y por la parte Por otra parte, las botas que llevemos
posterior mediante un cierre auto- van a condicionar el que podamos utilizar
mático a una hendidura de la bota. un modelo de crampón u otro. Unas botas
Este sistema puede ser utilizado con de senderismo sólo podrán llevar crampo-
las botas rígidas, e incluso con unas nes con correas, precisando de una suela
botas semirrígidas, siempre y cuan- rígida y de muescas de sujeción en el talón
do se fije bien el cierre automático y la puntera para el uso de los crampones
sobre el talón. semiautomáticos y automáticos.
Si se forman en nuestros crampones
La elección de los crampones va a zuecos de nieve pegados entre la base y las
62 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

puntas, podemos utilizar unas láminas de • Calcetines, guantes.


látex a modo de doble suela que impiden • Una camiseta interior.
su formación. • Pañuelo para el cuello.
• Gorro de lana o forro polar.
MATERIAL NECESARIO PARA • Zapatos de deporte (optativo).
NUESTRAS EXCURSIONES
Elegir el material que necesitamos es, a Protección ante los rayos solares
veces, una de las tareas más comprometi- • Crema solar.
das. La norma fundamental es: transportar • Barra de protector labial.
sólo lo estrictamente necesario. El peso de • Gafas de sol.
nuestro equipaje va a ser uno de los facto- • Sombrero o visera para el sol.
res que condicionen el desarrollo y el dis-
frute de nuestra actividad. Botiquín de primeros auxilios
Lógicamente no llevaremos el mismo Lo describiremos a fondo en un poste -
material si nuestro objetivo es subir a una rior capítulo.
montaña, donde podemos necesitar la ayu-
da de una cuerda auxiliar, o quizás haya Material de orientación
nieve y precisemos llevar un piolet, que si • Mapas.
vamos a dar un paseo de varios kilómetros • Brújula.
por un sendero de pequeño recorrido. • Altímetro. Barómetro.
Independientemente del material técni- • Papel y bolígrafo.
co que será necesario en algunas circuns- • Silbato.
tancias, podemos elaborar nuestra propia • Linterna, mejor de tipo frontal (por si la
lista de material. Cada vez que vayamos a excursión se retrasara).
salir de excursión, bastará con que la mire-
mos y cojamos los objetos que tenemos Artículos de uso personal
apuntados. Los mínimos para un solo día.
La lista de material necesario diferirá • Papel higiénico. Pañuelos de papel o de
también según el tiempo de duración de tela.
nuestra excursión y de la estación en que se
lleve a cabo. La confección de nuestra lista Documentos y dinero
debe contener entre otros los elementos • Cartera con carnet, dinero, tarjetas de
que indicamos a continuación. crédito, cartilla médica, números de
teléfono de urgencia, carné de conducir,
Material necesario para una etcétera.
excursión de un solo día
Ropa Comida y bebida
En este punto distinguiremos la ropa • La necesaria para las paradas más lar-
puesta y la que llevemos de repuesto en gas.
nuestra mochila. Dependerá de las condi- • Comida de “ataque”, energética, para
ciones climáticas y de la época del año. las paradas breves.
Aunque la ropa puesta variará en función • Cantimplora con agua o bebidas isotó-
del clima, deberemos llevar camiseta, forro nicas.
polar, pantalones, calcetines y botas. • Comida de reserva para posibles emer-
gencias.
Ropa de repuesto:
• Impermeable. Preferiblemente una capa Otros
con capucha. • Navaja y utensilios para comer.
Técnicas de progresión por senderos e itinerarios de media y baja montaña 63

• Bolsas de plástico, para proteger el mos a alguien cerca que nos pueda ayudar.
material dentro de la mochila y almace- Una simple torcedura de un pie, que nos
nar la basura. impida seguir la marcha, se convierte, si
• Hilo de coser y aguja. vamos solos, en un serio problema. Caminar
• Funda de vivac, o manta térmica, sobre en grupo con nuestros amigos tiene, ade-
todo si la excursión es en alta montaña más, el placer añadido de la compañía.
y por algún problema hemos de quedar- En la actualidad hay una gran cantidad
nos a pasar la noche. de asociaciones y clubes que realizan acti-
vidades de todo tipo, en el medio natural.
Material necesario para una En ellos siempre encontraremos personas
excursión de varios días cualificadas para realizar actividades que
Además del material descrito anterior- requieran conocimientos técnicos.
mente, utilizaremos otros materiales que Cuando nos desplazamos en grupo
variarán en función de los días que dure la hemos de mantener unas pautas de actua-
excursión. ción; por ejemplo, hay que saber adaptarse
al ritmo de los demás miembros del grupo.
Ropa Si hay personas con diferente nivel de con-
Incluiremos más ropa de repuesto dición física, procurarán caminar según los
según los días que tengamos previstos grupos de nivel, estableciendo lugares de
estar. reunión a lo largo del camino.
Las personas más preparadas controla-
Comida y bebida rán el desarrollo de la marcha, pero todos
Calcularemos la comida necesaria para los miembros del grupo deberían saber en
todos los días o los lugares donde podamos todo momento por dónde van y si se va
reponer nuestras existencias. cumpliendo el horario previsto. Sentir que
aunque nos estén guiando tenemos un
Material para acampada papel activo, nos hará disfrutar doblemen-
• Tienda de campaña. te de nuestra excursión.
• Saco de dormir. Guiar un grupo siempre es una respon-
• Colchoneta aislante. sabilidad que requiere tener suficiente
• Hornillo. conocimiento del medio. La experiencia se
• Cazuela, plato, vaso y cubierto. adquiere practicando, pero cuando se pre-
tende ser un guía profesional se han de
obtener los títulos correspondientes. Cuan-
5. CAMINAR EN GRUPO do nuestra actividad sea potencialmente
Una de las normas de la montaña es no difícil, y especialmente si vamos en grupo,
ir solo. Cualquier accidente en el medio la ayuda de un guía profesional es insusti-
natural entraña un mayor riesgo si no tene- tuible.
64 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

BIBLIOGRAFÍA
AA.VV. Guía para excursionistas. Ed. LÓPEZ, G. Manual práctico de excursio-
Omega. 1996, Barcelona. nismo. Ed. Prames.1998, Zaragoza.
AA.VV. Ibiltari . Ed. Aralarko. 1995, PETERS, ED. Manual práctico de monta-
Guipúzcoa. ñismo. Ed. Martínez Roca. 1987,
DAMILANO, F, GARDIEN, C. Guía com- Barcelona.
pleta de montañismo. Ed. Blume. 1999, SALAMERO, E, Y COLS. Manual de des-
Barcelona. censo de barrancos. Ed. Prames. 1999,
FAUS, A. Andar por las montañas. Ed. Zaragoza.
Palabra. 1999, Madrid. STÜCKL, P; SOJER, G. Manual completo
HERZOG, M. La montaña. Ed. Labor, de montaña. Desnivel, 1996.
1967.
Capítulo 3
METEOROLOGÍA
(Luis Cancer Pomar)
1. INTRODUCCIÓN
• La importancia de la predicción meteorológica
• Meteorología y climatología

2. QUÉ ES LA ATMÓSFERA

3. LAS TEMPERATURAS
• Energía solar
• Valores representativos
• Gradiente térmico vertical
• Inversiones térmicas
• Sensación térmica

4. LAS PRECIPITACIONES
• Proceso de formación y reparto
• Algunos tipos de lluvia
• Valores pluviométricos representativos
• Tipología de las precipitaciones

5. EVAPORACIÓN Y EVAPOTRANSPIRACIÓN

6. LA PRESIÓN ATMOSFÉRICA

7. LA DINÁMICA ATMOSFÉRICA
• Anticiclones y borrascas, centros de acción y vientos
• Dinámica general y dinámica local
• Masas de aire y frentes
• La Jet Stream o Corriente en Chorro

8. INTERPRETACIÓN DE MAPAS DEL TIEMPO Y PREDICCIÓN


METEOROLÓGICA

9. APARATOS DE MEDICIÓN METEOROLÓGICA Y CONDICIONES DE LA


TOMA DE DATOS

10. OBSERVACIÓN DE SIGNOS NATURALES

11. COMPORTAMIENTO ANTE SITUACIONES PELIGROSAS

12. BIBLIOGRAFÍA Y CENTROS DE INFORMACIÓN METEOROLÓGICA


Meteorología 67

1. INTRODUCCIÓN mos. Sin embargo, son distintos.


LA IMPORTANCIA DE Por Tiempo entendemos el estado de la
LA PREDICCIÓN METEOROLÓGICA atmósfera (representado por valores con-
Si hay un condicionante clave sobre las cretos de presión, viento, temperatura,
actividades en el medio natural, éste es sin humedad, nubosidad...) en un momento
duda el meteorológico-climático. De los dado y sobre un espacio determinado. Por
tipos concretos de tiempo o de las caracte - su parte, el Clima es la resultante de la
rísticas climáticas de un territorio van a sucesión de tipos de tiempo en un lugar
depender multitud de actividades, desde concreto.
las económicas y cotidianas hasta las lúdi- La noción de tiempo hace referencia a
cas y deportivas. Hasta tal punto son deter- una situación meteorológica pasajera,
minantes las variables climáticas, que mar- hasta el punto de que no hay dos exacta-
can incluso el carácter de las sociedades y mente iguales. Al contrario, la forma de
sus formas de vida. combinarse los factores meteorológicos es
El estudio del clima y de la meteorolo- prácticamente infinita. Mientras que los
gía resulta siempre interesante, muy en tipos de tiempo son absolutamente cam-
particular en los espacios naturales (monta - biantes, el clima se caracteriza por su per-
ña, costas, ríos...), donde es necesario para manencia. Para caracterizar adecuadamen-
planificar cualquier actividad, dado su te un clima se necesitan un mínimo de 30
carácter cambiante. Si además tenemos en años de observaciones meteorológicas
cuenta las características de nuestro país, rigurosas y continuas.
con condiciones geográficas muy variadas, Veamos algún ejemplo para entender
entenderemos la existencia de contrastes mejor lo anterior. Si nos centramos en el
climáticos muy marcados en su interior. concepto “tiempo”, el uno de agosto pode-
La comprensión y predicción de los mos tener una temperatura máxima de
tipos de tiempo no es tarea sencilla. El 25°C, lluvia y ráfagas de viento de 50 km/h;
excursionista de vocación debe dedicar el al día siguiente puede amanecer cubierto y
esfuerzo necesario para formarse en estos pasar a las 12 h a cielo despejado, tempera-
apasionantes –e imprescindibles– conoci- tura de 30°C y viento en calma. Se trata,
mientos si quiere salir a la naturaleza con pues, de situaciones que pueden cambiar
suficientes garantías de seguridad. rápidamente en pocas horas y en cortos
La meteorología es una ciencia que se espacios. En el caso del clima, la estabilidad
basa en la física de la atmósfera. El proble - –a la escala humana del tiempo, no a la
ma de la predicción meteorológica depen- escala geológica– es la norma. Cuando
de fundamentalmente de la gran cantidad hablamos de clima mediterráneo (el carac-
de variables que intervienen en la determi- terístico de la mayor parte de España) nos
nación de los tipos de tiempo, de las que en referimos a un clima determinado por dos
el actual estado de la ciencia sólo se con- estaciones bien marcadas y dos intermedias,
trolan algunas. con veranos calurosos y secos e inviernos
suaves desde el punto de vista térmico. Es
METEOROLOGÍA Y CLIMATOLOGÍA precisamente la sucesión de tipos de tiempo
La meteorología es la ciencia que estu- la que permite describir bien un clima. De
dia los tipos de tiempo atmosféricos, mien- ahí que, a mayor número de años de obser-
tras que la climatología estudia los climas. vaciones, la caracterización climática sea
Los conceptos “tiempo” y “clima” están más precisa.
muy relacionados y con frecuencia se con- A la hora de planear actividades en la
funden, e incluso se utilizan indistintamen- naturaleza, ambas nociones –tiempo y
te como si se tratase de términos sinóni- clima– son necesarias. La del tiempo, por-
68 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.1 Imagen de un mismo paisaje con dos tipos de tiempo contrastados.
Las variaciones en los tipos de tiempo tienen un acusado reflejo en el paisaje. En los
dibujos reproducidos podemos apreciar las diferencias entre un día despejado de vera-
no y uno nuboso de invierno. En este último caso, la existencia de nieve llega a enmas-
carar las formas topográficas.
Meteorología 69

que su estado o su previsión marcará qué muy variables) y partículas en suspensión


podemos o no hacer en un momento con- (polen, cenizas, polvo, sal...)
creto (ante un riesgo de tormenta o de des- La atmósfera está ligada a la Tierra por
censo térmico, por ejemplo). La del clima, la fuerza de la gravedad. Las capas más
porque, en condiciones normales, nos indi- bajas son las más afectadas por la atracción
cará las características meteorológicas gravitatoria, presentando consiguiente-
esperadas en un determinado territorio para mente las mayores densidades, mientras
ciertos períodos. Así, el riesgo de precipi- que en las capas más externas (el límite
taciones en los países mediterráneos será más aceptado se sitúa a unos 10.000 km de
mayor en otoño que en verano, por lo que altura) los valores de densidad son casi
si queremos plantear una campaña de des- inapreciables.
censo de barrancos, este dato deberíamos La capa más próxima a la Tierra, la
tenerlo en cuenta. denominada Troposfera, tiene unos 12 km
Un aspecto a tomar en consideración es de espesor medio (siendo mayor sobre el
el de la información meteorológico-climá - Ecuador, 17 km, que sobre los Polos, 9 km)
tica disponible. La mayor parte de los y cuenta con el 80% de la masa atmosféri-
observatorios oficiales están situados en ca. En ella se generan la mayor parte de los
poblaciones importantes o en sus alrededo- movimientos turbulentos verticales y hori-
res, mientras que en las zonas más despo- zontales propios de la dinámica atmosféri-
bladas o de difícil acceso suelen ser bas- ca. Se caracteriza, además, por contener el
tante escasos. Este problema afecta sobre vapor de agua procedente de la evaporación
todo a las zonas de alta montaña, de mane- terrestre (entre un 0 y un 4% de la compo-
ra que ante la habitual carencia de datos sición volumétrica del aire), que da lugar a
directos no queda más remedio que realizar la formación de las nubes y a las precipita-
extrapolaciones a partir de otros datos ciones, y por presentar una disminución tér-
obtenidos en estaciones meteorológicas mica conforme aumenta la altitud.
cercanas, con los consiguientes errores Dentro de la Troposfera se puede dife-
inducidos. renciar una subcapa, denominada Capa
Geográfica, de sólo 3 km de espesor (los
más próximos a la superficie terrestre), que
2. QUÉ ES LA ATMÓSFERA es la más influida por los intercambios
energéticos entre la superficie de continen-
La atmósfera es la capa de aire que tes y océanos y la envoltura gaseosa atmos-
rodea las superficies sólidas y líquidas de férica, además de por las turbulencias en el
la Tierra. El aire es una mezcla de gases y aire debidas al relieve.
partículas en suspensión. En los primeros Las características físicas de la atmós-
100 km atmosféricos (los más cercanos a la fera tienen un reflejo directo sobre los cli-
superficie de la Tierra, que constituyen la mas y los estados del tiempo, que estarán
capa denominada Homosfera), la composi- representados mediante una serie de valo-
ción química del aire es la siguiente: res expresados en datos numéricos. En los
apartados siguientes veremos los más sig-
Nitrógeno (N2) 78,08% nificativos.
Oxígeno (O2) 20,95%
Argón (Ar) 0,93%
Dióxido de carbono (CO2) 0,03% 3. LAS TEMPERATURAS
ENERGÍA SOLAR
además de cantidades menores de otros Las temperaturas sobre la superficie
elementos, vapor de agua (en cantidades terrestre son un reflejo directo de la energía
70 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

solar calorífica que llega a cada territorio,


la cual va a depender de dos condicionan-
tes básicos: la estación del año (dos solsti-
cios: verano e invierno, y dos equinocios:
primavera y otoño) y la mayor o menor
oblicuidad con que los rayos solares llegan
a la superficie terrestre. Este ángulo está
condicionado por la estación (los rayos
inciden más perpendicularmente en verano
que en invierno) y por la latitud (los rayos
inciden más perpendicularmente cerca del
Ecuador que cerca de los Polos).
En las regiones de montaña se produce,
además, otro fenómeno: la existencia de
Figura 3.2 El efecto invernadero. vertientes o laderas opuestas explica que
Algunos componentes atmosféricos haya importantes diferencias en cuanto a la
(como el CO2) participan en propor- insolación recibida por unas y por otras. En
ción variable, dando lugar –en función el Hemisferio Norte, las laderas expuestas
de su cantidad– a procesos físico-quí- al sur –solanas– son, como su nombre indi-
micos complejos. Este gas absorbe la ca, más soleadas y más cálidas que las
radiación infrarroja saliente o reflejada. expuestas al norte –umbrías–. Cualquier
Dado que los rayos infrarrojos son montañero conoce bien que la innivación
caloríficos, el aumento de la propor- –o presencia de nieve en el suelo– es más
ción de CO2 provoca incremento térmi- frecuente y abundante sobre las laderas de
co. Es lo que se conoce como “efecto umbría. También es distinta la vegetación
invernadero”. Ciertas prácticas hu- de una misma montaña en dos laderas de
manas ligadas a los modernos modos exposiciones opuestas: especies adaptadas
de vida ocasionan aumentos artificiales al calor y a la insolación en las solanas;
de la proporción de este gas. Es el caso especies adaptadas al frío, sombra y hume -
de la utilización masiva de combusti- dad en las umbrías. La arquitectura popular
bles fósiles, ricos en carbono: vehícu- de los pueblos de montaña conoce muy
los a motor, calefacciones, procesos bien estos condicionantes, de manera que
industriales, etc. El denominado cam- las habitaciones más importantes de la s
bio climático, reflejado entre otras casas, así como los balcones y terrazas,
variables en un generalizado aumento suelen estar orientadas al sur.
de las temperaturas de la Tierra, está
muy relacionado con este fenómeno.
Meteorología 71

Figura 3.3 Glaciar en la Vallée Blanche (Alpes franceses).


Algunos indicadores ambientales propios de los ámbitos de la alta montaña certifican
claramente el aumento térmico generalizado que está experimentando la Tierra en las
últimas décadas. Es el caso de los glaciares, que están sufriendo importantes regresio-
nes (pérdidas de superficie y volumen) en la mayor parte de las regiones glaciadas,
tanto de altas montañas como de altas latitudes (zonas polares).

Figura 3.4 Incidencia más o menos


perpendicular de los rayos solares y
superficie afectada.
Una misma sección de rayos solares
debe calentar más superficie si la inci-
dencia es oblicua. El resultado es que
la temperatura es más baja que cuando
la incidencia es más perpendicular. Es
como si con una estufa de la misma
potencia pretendemos calentar una
habitación de 10 m2 o una de 20 m2.
Además, según vemos en la imagen, en
las altas latitudes los rayos solares, al
ser más oblicuos, deben atravesar
mayor sección atmosférica, por lo que
se registran mayores pérdidas energéti-
cas.
72 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.5 “Solanar” en un edificio de Zermatt (Suiza). Los balcones y las más impor-
tantes dependencias miran al sur, para aprovechar mejor el sol.

VALORES REPRESENTATIVOS y mínimas absolutas en un período deter-


Las temperaturas, junto a las precipita- minado de tiempo, etc.
ciones, son los meteoros más utilizados en En el caso de valores extremos (máxi-
la caracterización climática. En el caso de mas y mínimas absolutas), conviene tener-
las primeras, son los valores medios anua- los en cuenta para las actividades a realizar
les los más empleados. Sin embargo, por sí en la naturaleza. Se trata de registros muy
mismos y sin complementarlos con otros poco frecuentes (se trata de eventos excep-
valores térmicos, son muy poco válidos cionales), pero no por ello debemos des-
para conocer la realidad climática de un preciarlos pensando que a nosotros no nos
territorio. Zonas con comportamientos van a suceder. Al contrario, deberíamos
muy diferentes pueden dar medias anuales prepararnos para su posible ocurrencia.
muy similares. Valga el ejemplo de las ciu- Estos valores extremos responden a situa-
dades expuestas en el cuadro. ciones meteorológicas muy concretas,
Por eso, resulta imprescindible comple- donde la influencia de determinados facto-
tar las medias anuales con otros datos, res climáticos –centros de acción, masas de
como las medias mensuales, o las máximas aire, frentes, gotas frías...– resulta decisiva.

Tª media anual Tª media enero Tª media agosto


Santander 13,9 9,3 19,3

Huesca 13,5 4,7 23,5


Meteorología 73

A pesar de su escasa frecuencia, su impor-


tancia es fundamental en aspectos como la
adaptación de la vegetación al medio, la
tipología de las construcciones o el tipo de
cultivos.
Algunos ejemplos ilustrativos servirán
para entender mejor su importancia: en
cuanto a las máximas absolutas, por debajo
de los 700 m de altitud se sobrepasan los
40°C en toda España, salvo en algunos sec-
tores costeros del Cantábrico y del medite-
rráneo. Máximas superiores a 45°C se re-
gistran en los sectores centrales de las cuen-
cas del Guadiana y Guadalquivir. En esta
última se ostenta, posiblemente, el récord
de las temperaturas más altas de Europa
(Sevilla: 51°C, el 30 de julio de 1876; pan-
tano de Guadalmellato, en Córdoba: 52°C,
en agosto de 1916). Se trata de registros tér-
micos no muy alejados de la máxima abso-
luta mundial, de 58°C en el desierto de
Libia, el 13 de septiembre de 1992.
Respecto a las mínimas absolutas, en
todo el territorio peninsular y en Baleares
Figura 3.6 Gráficos de curvas térmicas.
se registran valores inferiores a 0°C, salvo
Estos gráficos indican los valores de
en una estrecha banda costera de Almería,
temperatura media mensual. Permiten
Granada y la Costa del Sol. Pero también
apreciar la evolución a lo largo de un
se alcanzan valores por debajo de -10°C en
año de los valores térmicos y las dife-
buena parte de la Península, salvo en la
rencias existentes entre los distintos
periferia costera, tierras bajas del Tajo y
meses. Éstas pueden ser muy acusadas
Guadiana y depresión del Guadalquivir.
en un clima continental como el de
Por debajo de los 700 m de altitud, las
Moscú o casi inapreciables como en un
mínimas absolutas las ofrece la provincia
clima ecuatorial, (Douala, Camerún).
de Albacete (-25°C), mientras que por
encima de esa altitud son la Meseta Norte
y el Sistema Ibérico las áreas más frías
(excepción hecha de las altas montañas, en GRADIENTE TÉRMICO VERTICAL
donde apenas hay observatorios). Así, en Desde la superficie de la Tierra hacia el
Calamocha (provincia de Teruel) se llegó a límite de la Troposfera, la temperatura
-30°C en diciembre de 1963. decrece una media de 0,65°C por cada 100
En el caso de las actividades en la mon- m de ascenso. Ello es debido a que los
taña, debemos estar preparados para sopor- rayos caloríficos llegan a la superficie
tar situaciones térmicas de calor o frío terrestre, la calientan más o menos según
inhabituales. Los cambios meteorológicos varios parámetros físicos (color y textura
pueden ser muy rápidos, de forma que en la de los materiales, incidencia más o menos
mochila del montañero nunca debería fal- oblicua de los rayos solares...), y desde allí
tar el equipamiento necesario para hacer se transmite el calor a las capas bajas de la
frente a situaciones imprevistas. atmósfera, proceso que continúa hasta el
74 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.7 Mar de nubes en fondo de valle.


Mientras el fondo del valle está envuelto entre nubes, por encima luce el sol.

límite superior de la Troposfera (en las a potentes anticiclones (altas presiones) que
capas atmosféricas superiores, los procesos estabilizan el aire en su base. Por un lado, el
térmicos son diferentes). Este decrecimien- anticiclón proporciona cielos despejados en
to de calor en función de la altitud se deno- altura; por otro, la irradiación nocturna pro-
mina gradiente térmico vertical, y sus valo- cedente del fondo de los valles en los días
res concretos en cada territorio dependen de frío acusado no puede dispersarse, de
de variables como la orientación o la manera que queda aprisionada entre ese
humedad atmosférica, entre otros. fondo y las laderas circundantes.
El fenómeno de las inversiones térmi-
INVERSIONES TÉRMICAS cas va muchas veces asociado a nieblas
Pero no siempre las variaciones térmi- que cubren los fondos de valle, y que mien-
cas en altitud se comportan según el esque- tras el anticiclón persista no se disiparán.
ma normal acabado de ver. En ciertas épo- Estas nieblas, muy estratificadas, proceden
cas del año (meses fríos, habitualmente) de la humedad generada por las masas
puede existir un comportamiento peculiar húmedas existentes (ríos, lagos, suelo
que recibe la denominación de “inversión mojado...). En estos días, la imagen de un
térmica”, consistente en que en el fondo del fondo de valle cubierto por la niebla mien-
valle la temperatura es inferior a la existen- tras por encima luce un sol radiante es muy
te a más altura. Son, por lo tanto, fenóme- habitual. Cuando los “mares” de nubes
nos típicos de zonas con contrastes orográ- bajas empiezan a desaparecer, indican un
ficos importantes: cordilleras, depresiones cambio de tiempo, una debilitación del
enmarcadas por relieves montañosos, etc. anticiclón que será sustituido por una situa-
Estas situaciones van unidas generalmente ción de presiones más bajas.
Meteorología 75

SENSACIÓN TÉRMICA los días cálidos y húmedos resulten espe-


Además de la temperatura de la atmós- cialmente sofocantes en nuestras activida-
fera, en la sensación térmica de frío o de des al aire libre.
calor influyen otros parámetros. Entre Un fenómeno fisiológico como es el de
ellos, la velocidad del viento es el más la transpiración –sudor– también se ve
importante. influido por el grado de humedad atmosfé-
rica. Partiendo de la base de que a más
Cuadro de sensación térmica por efecto del altas temperaturas más transpiraremos, la
viento permanencia del sudor sobre la piel se verá
Vel. viento (km/h) Temperatura (°C) favorecida por los valores altos de hume-
Calma 10 0 -10 -15
dad ambiental. En efecto, el aire seco tiene
elevada capacidad de absorción del vapor
16 5 -7,5 -17,5 -25
de agua, mientras que el aire muy húmedo,
32 0 -12,5 -25 -35 cercano al punto de saturación (100% de
64 -2,5 -20 -35 -42,5 humedad relativa) apenas puede acumular
más vapor de agua. Ello explica que en
Viendo los datos anteriores, queda este último caso el sudor quede sobre
claro que el viento es un factor de primer nuestra piel, sin pasar al aire que nos rodea
orden en cuanto a la sensación térmica de en forma de vapor.
los seres vivos. Ello explica, por ejemplo,
la necesaria adaptación de las plantas en
zonas sometidas a frecuentes vendavales. 4. LAS PRECIPITACIONES
El practicante de actividades en el medio PROCESO DE FORMACIÓN Y REPARTO
natural debe tener en cuenta esta realidad y Para que se produzcan precipitaciones,
adaptar su vestimenta a las condiciones el aire debe estar saturado (al 100% de
esperadas. Conviene indicar que la ropa no humedad relativa) y condensado (el vapor
da calor (a diferencia de una estufa o una de agua se condensa a partir de minúsculos
hoguera, que sí que producen calor). La núcleos sólidos flotantes, pasando del esta-
ropa contribuye a que el calor biológico do gaseoso al líquido –agua– o sólido
generado por el cuerpo humano no se disi- –hielo– según la temperatura ambiente). La
pe, creando una barrera entre la piel y las saturación se puede alcanzar bien porque
condiciones atmosféricas del exterior. En lleguen aportes de humedad (mediante una
el caso del viento, convendrá utilizar teji- masa de aire húmeda), o bien mediante el
dos que frenen en lo posible el paso del enfriamiento del aire (pues la capacidad de
viento. Es fácil comprender que a mayor retención de vapor de agua del aire frío es
velocidad del viento, más rápida disipa- menor que la del cálido). Una vez cumpli-
ción del calor corporal. das las dos condiciones anteriores, falta
Los valores de humedad atmosférica todavía una tercera: el aumento del tamaño
también influyen en la sensación térmica y peso de las minúsculas gotas de agua o
de los seres vivos. Mientras que una hielo iniciales para que puedan caer por
atmósfera seca favorece la sensación de gravedad, contrarrestando los movimientos
frescor, una atmósfera húmeda provoca el ascendentes de las nubes. El tamaño más
efecto contrario. Por ejemplo, una tempe- adecuado de las gotas para que se produzca
ratura ambiente de 20°C supone, con una este fenómeno es entre 0,5 y 3 mm de diá-
humedad relativa baja (del 25%) una sen- metro. Tamaños menores dan lugar a esa
sación térmica de 18°C, mientras que con lluvia fina tan característica llamada, según
una humedad relativa alta (95%) la sensa- las regiones, llovizna, calabobos, chirimiri,
ción asciende hasta 21°C. Esto explica que etcétera.
76 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

El reparto de las precipitaciones en la


Tierra se halla determinado fundamental-
mente por la circulación general de la
atmósfera, que explica la llegada de masas
de aire húmedas o secas y su frecuencia en
los distintos territorios. A su vez, esa circu-
lación depende de la disposición de los
centros de acción (anticiclones y bajas pre-
siones). Además, como factores comple-
mentarios, pero de gran importancia local, Figura 3.10 El “Efecto Föehn”.
deben añadirse la continentalidad y la Formación de nubes y lluvias en las
topografía. Esto último es básico para laderas expuestas a los vientos húme -
entender el comportamiento pluviométrico dos.
de las zonas montañosas. En las laderas a sotavento de las masas
de aire húmedas, éstas (que ya han des-
cargado su humedad) descienden
secas. Se trata del denominado “Efecto
Föehn”. Esta dismetría pluviométrica
tiene una traducción directa en los pai-
sajes, algo que se puede comprobar en
muchas cordilleras españolas: vertien-
tes verdes y húmedas inmediatamente
al lado de otras secas y ocres.

ALGUNOS TIPOS DE LLUVIA


La disminución de la temperatura del
aire ya hemos visto que facilita la existen-
Figura 3.8 En la imagen vemos cómo cia de precipitaciones. Por eso, al chocar
la disposición de los centros de acción las masas de aire contra relieves montaño-
envía masas de aire, en este caso marí- sos y producirse el ascenso altimétrico y el
timas/húmedas, al norte de la penínsu- descenso térmico consiguientes, la proba-
la ibérica. bilidad de que se produzcan precipitacio-

Figura 3.9 Mapa del repar-


to mundial de las precipita -
ciones.
Meteorología 77

nes es mayor. Son las denominadas preci- VALORES PLUVIOMÉTRICOS


pitaciones orográficas. Por esta razón, en REPRESENTATIVOS
general, las cordilleras reciben precipita - En el análisis de las precipitaciones no
ciones más altas que las de su entorno, y sólo interesan los valores totales anuales.
conforme ascendemos en altitud, los volú- Éstos deben completarse con otros referi-
menes de precipitación son mayores. dos a su reparto. Los diagramas de barras
Otra modalidad muy frecuente de llu- permiten apreciar gráficamente el reparto
vias son las frontales, provocadas por la mensual de los volúmenes de precipita-
ascensión de tipo dinámico en zonas de ción. Su observación permitirá conocer
frentes (o de contacto entre masas de aire qué meses, según datos estadísticos, son
de distintas características). más húmedos y más secos, y planificar en
consecuencia nuestras actividades en la
naturaleza.
Pero para completar el análisis del
reparto de las precipitaciones deben mane-
jarse otras dos nociones: las de frecuencia e
intensidad, de gran importancia a la hora de
determinar los diferentes medios naturales
y también para prevenir situaciones de ries-
go. La frecuencia nos indica el número de
Figura 3.11 Génesis de lluvia frontal. días en el que se registran precipitaciones
Dos masas de aire entran en contacto. (normalmente, el número de días al año),
Al ser sus caracteres de densidad y mientras que la intensidad se refiere a los
temperatura distintos, la más densa se volúmenes máximos por unidad de tiempo
coloca en cuña por debajo de la menos (normalmente, precipitación máxima en 24
densa, obligándola a subir. En este horas).
ascenso altimétrico, se produce un des- Veamos algún ejemplo de la España
censo térmico que facilita la precipita- peninsular que ayudará a comprender
ción. ambas nociones. Comenzando por la fre-
cuencia, más de 120 días de precipitación

Figura 3.12 Ejemplos de reparto mensual de precipitaciones.


En Argel, estación de clima mediterráneo, apreciamos una acusada estación seca en
verano; por contra, en Hilo (Hawaï) todos los meses cuentan con valores altos de pre-
cipitación.
78 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

al año se registran en el Norte, Noroeste y ambientales consiguientes (riadas, inunda-


en el sector septentrional del Pirineo cen- ciones, destrozos, pérdidas económicas y
tral y occidental, de manera que, en todo de vidas...) son bien conocidos.
este sector, a unas precipitaciones anuales Los datos de intensidad de las precipi-
elevadas se añade un reparto bastante regu- taciones son muy irregulares en el tiempo y
lar de las mismas, con lo que el aprovecha- en el espacio. Los estudios estadísticos
miento del agua (por plantas y animales, referidos a este tema emplean el concepto
además de por las personas) es mayor. En de período de retorno para realizar sus pre-
el extremo opuesto, valores muy bajos, con visiones: período temporal esperado para
menos de 40 días de precipitación al año, que un evento se produzca. En la catástro-
se obtienen en el Sureste, en zonas del fe del barranco de Arás (Pirineo Oscense)
Levante interior y en el sector más árido de de agosto de 1996, en la que murieron 87
la Depresión del Ebro. En estos territorios, personas por el desbordamiento de un
a unos volúmenes anuales de precipitación torrente de montaña que arrasó un cám-
escasos se une un reparto muy irregular, ping, se registraron 160 mm en la vecina
con pocos días de lluvia. estación meteorológica de Biescas. Tal
En cuanto a la intensidad, los valores volumen coincide con el esperado para un
más altos peninsulares se registran en las período de retorno de 100 años (es decir, la
costas cantábricas y, sobre todo, mediterrá- probabilidad estadística de que una preci-
neas. En las regiones del interior se obtie- pitación de 160 mm se produzca es de una
nen los valores menores. En la costa medi- vez cada 100 años).
terránea llama la atención que zonas con A pesar de que la mayoría de los datos
totales anuales bajos (Comunidad Valen- de intensidad disponibles se refieren a pre-
ciana, Almería, Granada) registren valores cipitaciones/24 horas, generalmente las
de intensidad muy elevados, de manera que precipitaciones intensas se registran en
el factor irregularidad se agrava considera- períodos menores de tiempo (3, 5, 10
blemente. No son muy extraños valores de horas, o incluso 15 o 30 minutos tan sólo),
más de 100, 200 e incluso 300 mm en sólo de manera que los problemas derivados se
24 horas. Es decir: bajo determinadas situa- agravan considerablemente. En el caso de
ciones climáticas, en algunas zonas pueden Arás, el volumen indicado se registró en
caer en pocas horas volúmenes de lluvia unas 2 horas y cuarto, aunque el mayor
equivalentes a la media estadística del total volumen se concentró en 30 o 45 minutos.
anual de precipitaciones. Los problemas La carencia generalizada de datos pre-
Meteorología 79

cisos referidos a esta tipología de precipi- ratura ambiental, de manera que por enci-
taciones se agrava, ya que en muchos casos ma de los 0°C se producen lluvias y por
los pluviómetros se han desbordado, de debajo, nevadas. Pero el granizo tiene una
manera que no hay constancia real de los explicación diferente, no teniendo que ver
volúmenes caídos. Esto es precisamente lo su formación –al menos directamente– con
que ocurrió en la pequeña cuenca de Arás. el hecho de encontrarnos en una u otra
Se sabe con certeza que llovió mucho más estación del año. Cuando en las nubes se
que en la mencionada estación de Biescas, producen violentos movimientos, con rápi-
pero no cuánto. dos ascensos y descensos, pueden coaligar-
Dada la peligrosidad de estas precipita - se las iniciales gotas microscópicas de
ciones de gran intensidad, cualquier activi- hielo dando lugar a grandes núcleos hela-
dad en el medio natural las debe tener en dos que caen por gravedad. Estas situacio-
cuenta, en particular las acampadas, nes de violentos movimientos son muy
huyendo de localizaciones cercanas a cau- habituales en verano, en días de tormenta.
ces fluviales que pudieran verse desborda- En el caso de las precipitaciones de
dos. nieve, cuando este elemento se mantenga
sobre el suelo (innivación) en zonas de
TIPOLOGÍA DE LAS PRECIPITACIONES pendientes fuertes o medias habrá que
Las precipitaciones pueden ser, según prestar atención especial al riesgo de alu-
el estado físico del agua, de tres tipos: llu- des. Es éste uno de los peligros objetivos
via (agua), nevadas (cristales de hielo y más importantes del montañismo. Los par-
aire) y granizo (cristales de hielo macizo, tes periódicos del riesgo de aludes elabora-
con escasa presencia de aire). Las dos pri- dos por el Instituto Nacional de Meteo-
meras dependen directamente de la tempe- rología deberán ser consultados antes de

Figura 3.13 Rambla en la isla de Mallorca. Estas ramblas, que habitualmente están
totalmente secas, pueden convertirse en cauces con volúmenes espectaculares de cau-
dal.
80 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.14 Barranco de Arás (Huesca) tras la riada del 7 de agosto de 1996 de efec-
tos devastadores.

planificar cualquier actividad en la alta La evapotranspiración depende de


montaña durante los meses de habitual varios elementos del clima: valor de las
innivación (normalmente de noviembre a temperaturas, nivel de humedad atmosféri-
mayo, en nuestras latitudes). ca, velocidad del viento..., de manera que
en las regiones más cálidas, soleadas y
ventosas se registran los mayores valores.
5. EVAPORACIÓN Y En el caso de España, allí donde las preci-
EVAPOTRANSPIRACIÓN
En el análisis climático no sólo intere-
san las entradas de agua a través del proce-
so de la precipitación: también las salidas
debidas a la evaporación y evapotranspira-
ción. Según los balances resultantes habla-
remos de exceso o de déficit de agua.
La evapotranspiración indica la canti-
dad de agua que vuelve a la atmósfera
desde la superficie de la Tierra (continental
y oceánica) en forma de vapor de agua,
bien directamente desde las láminas de Figura 3.15 Mapa de evapotranspira-
agua y zonas húmedas (proceso de la eva- ción potencial. Valores medios anuales.
poración), bien indirectamente a través de Fuente: Méndez y Molinero (1993):
la transpiración de los seres vivos (anima- Geografia de España, Ariel, Bar-
les y vegetales, teniendo la transpiración celona.
vegetal mucha más importancia).
Meteorología 81

pitaciones son menores generalmente, las efecto de la atracción gravitatoria, de


pérdidas por evapotranspiración son mayo- manera que en éstas se registran las mayo-
res, por lo que las condiciones ambientales res densidades.
para el desarrollo de los seres vivos y para Conforme ascendemos en altura, la pre-
muchas actividades humanas resultan difí- sión disminuye. Pero este descenso no es
ciles. proporcional al aumento de altura. En los
primeros 1.500 m el descenso es muy rápi-
do (11 mb/100 m de altura por término
6. LA PRESIÓN medio), mientras que más arriba el descen-
ATMOSFÉRICA so es más lento.
Una de las razones de la dificultad de la
El aire, como cualquier materia, pesa. vida humana en altitud es la débil presión
En el año 1640, Galileo realizó el experi- atmosférica. Por encima de los 4.500 m no
mento que permitió conocer el peso del hay asentamientos estables.
aire: 1,293 gr/dm3. Pero no se trata de una También hay variaciones de presión en
cifra uniforme e invariable; al contrario, la horizontal. La superficie de la Tierra
existen importantes diferencias tanto en la transmite a la atmósfera unas condiciones
horizontal como, sobre todo, en la vertical físicas de temperatura y humedad distintas,
de la atmósfera. Las capas atmosféricas según los lugares. Así, el aire cálido es
superiores comprimen las inferiores por el menos pesado que el frío, lo cual puede

Figura 3.16 Chumberas cerca del cabo de Gata (Almería).


La transpiración de los seres vivos está condicionada, además de por las variables cli-
máticas intervinientes, por la actividad por ellos desarrollada (a más actividad, más
transpiración) y por sus propias características morfológicas. Así, los árboles de hojas
grandes y blandas transpiran más que los de hojas pequeñas y duras, llamadas coriá-
ceas –de coraza–. Ello explica el predominio de especies vegetales ahorradoras de
agua en toda la España seca.
82 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

provocar desigualdades de los valores de de la atmósfera en función de la disposi-


presión a una misma altitud, en función de ción y variabilidad de los centros de
las diferencias de temperatura. acción, masas de aire y frentes. Ambas
categorías pueden presentar grandes varia -
ciones en territorios pequeños, de manera
7. LA DINÁMICA que el mosaico de climas resultante puede
ATMOSFÉRICA resultar muy heterogéneo.

Los factores explicativos del clima de


Cuadro de variación de la presión
cualquier territorio pueden agruparse en
según la altitud
dos grandes categorías: por un lado, los de
carácter geográfico, como son la localiza-
Altitud (m) Presión (mb)
ción latitudinal, la existencia o no de masas
0 1013
marinas, la altitud...; por otro, los de tipo
500 954
dinámico, que explican el comportamiento
1000 899
1500 846
2000 795
2500 747
3000 701
3500 657
4000 616
5000 540
6000 471
7000 410
8000 355
9000 307
Estos valores permiten entender el
denominado “mal de altura”, que puede
Figura 3.17 El experimento de afectar a partir de unos 3.000 m, altitud
Torricelli. en la que la presión normal al nivel del
Torricelli introdujo un tubo de cristal mar se ha reducido casi en una tercera
de 1 m de longitud, abierto por ambos parte. Mientras, en las mayores alturas
extremos y relleno de mercurio, en un de la Tierra, por encima de los 8.000 m.,
recipiente con el mismo elemento. La la presión es sólo 1/3 de la existente al
altura de la columna de mercurio varía nivel del mar.
(desciende más o menos) según la pre-
sión, en proporción directa. El valor
medio al nivel del mar es 760 mm ANTICICLONES Y BORRASCAS,
(valor que corresponde a una presión CENTROS DE ACCIÓN Y VIENTOS
de 1.013 mb –milibares–). Los moder- Las variaciones de presión, representa -
nos mapas meteorológicos expresan das por las líneas isobaras en los mapas
los valores de presión en milibares o meteorológicos, dibujan individuos isobá-
hectopascales (1 milibar equivale a ricos (anticiclones y borrascas) que evolu-
cien pascales, es decir, a un hectopas- cionan en el tiempo y en el espacio. Esta
cal). 1 milibar es la presión ejercida por evolución es continua y a menudo muy
una fuerza de 1.000 dinas sobre 1 cm2. rápida, de manera que no hay dos situacio-
nes meteorológicas idénticas.
Meteorología 83

Figura 3.18 Individuos isobáricos. Mapa meteorológico.


Las líneas isobaras unen puntos de igual presión a una determinada altitud. Estas lí-
neas pueden dibujar individuos isobáricos, entre los que destacan los anticiclones o
altas presiones (representados con la letra A) y los ciclones o bajas presiones, también
denominadas borrascas (representadas por la letra B). En ambos casos, como vemos,
rodeadas por unas circunferencias.

El viento, o aire en movimiento, es ori- vocan estabilidad (que no necesariamente


ginado por las variaciones de presión, de va ligada al “buen tiempo”), mientras que
manera que cuando éstas son muy débiles, las borrascas provocan inestabilidad.
el aire está en calma, y viceversa: a grandes Los centros de acción pueden tener ori-
variaciones de presión les corresponden gen dinámico o térmico. En el primer caso,
vientos muy fuertes. El viento circula son debidos a la dinámica atmosférica
siempre desde los anticiclones a las borras- –convergencia y divergencia de vientos–,
cas, comportándose como cualquier fluido: mientras que en el segundo son consecuen-
se desplaza desde las zonas sometidas a cia del calentamiento o enfriamiento de las
fuertes presiones a las de débil presión. masas de aire en contacto con la superficie
Determinadas células de altas y bajas de la Tierra.
presiones de grandes dimensiones tienden a • Centros de acción de origen dinámico:
permanecer en zonas concretas, o a regene- los movimientos verticales y horizonta-
rarse en las mismas en caso de desaparecer. les del viento generan acumulaciones y
Son los denominados Centros de Acción y vacíos coincidentes respectivamente
constituyen factores climáticos de primera con anticiclones y borrascas.
magnitud, que influyen en los elementos • Centros de acción de origen térmico: el
del clima (temperaturas, precipitaciones...) aire cálido es menos denso y pesado
enviando masas de aire con características que el frío, de forma que el primero
térmicas y de humedad dependientes de su provoca anticiclones y el segundo
área de procedencia. Los anticiclones pro- borrascas.
84 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

A B

Figura 3.19 Comportamiento en la vertical y en la horizontal de anticiclones y borras-


cas.
Los anticiclones tienen un comportamiento descendente en la vertical y divergente en
la horizontal, mientras que en las borrascas ocurre lo contrario: ascendencia en la ver-
tical y convergencia en la horizontal.
Cuando se afirma que las borrascas provocan inestabilidad es debido a que el vacío
que deja esta ascendencia vertical es ocupado por vientos procedentes de áreas exter-
nas (convergencia en la horizontal).

DINÁMICA GENERAL Y DINÁMICA


LOCAL
Los vientos que afectan a un territorio
están condicionados por factores generales
(dinámica general de la atmósfera), depen-
dientes fundamentalmente de la latitud a la
que nos encontremos (zona tropical, o tem-
plada, o polar, etc.) y por otros de tipo más
local. En otras palabras: la dirección de los
vientos no sólo está motivada por la locali-
zación atmosférica de los anticiclones y
borrascas. Partiendo de la ley general de
que el viento discurre desde los primeros
hasta las segundas, en su dirección también
influyen otros factores geográficos de tipo Figura 3.20 Dinámica general atmos-
regional y local, como la disposición de férica.
continentes y océanos o el relieve, etc. Por Dirección general de los vientos en las
ejemplo, este último ocasiona los efectos distintas bandas zonales, debida a la
barrera, encauzamiento y desviación. disposición de los cinturones latitudi-
En función de la disposición normal de nales de anticiclones y bajas presiones
los grandes centros de acción terrestres y al efecto de rotación de la tierra.
(anticiclones y bajas presiones), en cada
banda latitudinal se registran vientos domi- dominantes (o “zonales”) son del Oeste.
nantes de procedencia concreta. Por ejem- Pero un factor local, como por ejemplo la
plo, en la banda de latitudes intermedias disposición de valles y cordilleras, puede
del hemisferio norte (latitudes templadas), trastocar esta dirección general, obligando
en la que se encuentra la Península Ibérica al viento a encajarse según la disposición
y la mayor parte de Europa, los vientos del valle.
Meteorología 85

Figura 3.21 Efectos de origen topográfico en la determinación de la dirección local


del viento.
Ejemplos: desviación por un obstáculo, encauzamiento por un valle enmarcado por
cordilleras y embudo por un estrechamiento topográfico.

China China
A
B Vientos
secos

India India
Vientos
húmedos

A Océano B Océano
Índico Índico

Monzón de Verano Monzón de Invierno

Figura 3.22 Esquema con dirección regional de los vientos: ejemplo de los monzo-
nes, entre India y China.
El calentamiento diferencial entre los océanos y los continentes provoca vientos regio-
nales de gran importancia. Es el caso de los Monzones, entre el Océano Índico y el sur
de Asia. Con la llegada de la estación cálida, el continente se calienta más y antes que
el océano, generándose por lo tanto dos grandes centros de acción de origen térmico:
una borrasca sobre el sur de Asia y un anticiclón sobre el océano. El viento, cargado
de humedad, sopla desde el océano hasta el continente, provocando precipitaciones
muy importantes. Es el Monzón de verano. En invierno ocurre lo contrario: el conti-
nente se enfría más y antes que el mar, generándose un anticiclón continental y una
borrasca oceánica. Los vientos, secos y fríos, soplan desde el continente hasta el mar.
Es el Monzón de invierno.
En las expediciones montañeras al Himalaya estos comportamientos del viento deben
tenerse en cuenta. Los temidos monzones húmedos provocan nevadas de gran inten-
sidad en las montañas, que suelen desbaratar muchos intentos de ascensiones.
86 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.23 Brisas de montaña. Figura 3.24 Brisas marítimas.

En los comportamientos locales del MASAS DE AIRE Y FRENTES


viento influyen en gran medida los proce- Las masas de aire son grandes volúme -
sos de calentamiento-enfriamiento diferen- nes atmosféricos caracterizados por pre-
cial de las masas de aire sobre zonas de sentar condiciones de humedad, tempera-
escasa superficie. Ese comportamiento tér- tura, densidad y presión relativamente
mico provoca a su vez variaciones en la homogéneas en su interior, y diferentes a
presión del aire: el cálido pesa menos que las de otras masas vecinas. La zona de con-
el frío, de manera que aquél tiende a ascen- tacto entre dos masas se denomina frente,
der y éste a descender. Un ejemplo concre- por lo que estos representan superficies de
to lo constituyen las brisas en las zonas de discontinuidad que separan masas de aire
montaña, derivadas del distinto calenta- de origen y características distintas.
miento entre los fondos de valle, laderas y Por ejemplo, el Frente Polar es el que
cimas. En condiciones normales, el calen- más afecta a la Península Ibérica y a buena
tamiento diurno de los fondos de valle parte de Europa. Separa la masa de aire
provoca, sobre todo por las tardes, brisas polar (fría) de la tropical (cálida). Asciende
ascendentes. Mientras, el enfriamiento y desciende latitudinalmente según las
nocturno de las cimas ocasiona que a pri- estaciones, empujado por las oscilaciones
mera hora de la mañana predominen las de los principales centros de acción.
brisas descendentes. Mientras que en verano está muy al Norte
En las zonas costeras ocurre un fenó- de España, sobre las islas Británicas e
meno similar, motivado por el calenta- incluso en las inmediaciones de Islandia,
miento diferencial del aire sobre la tierra y por lo que sus perturbaciones apenas nos
sobre el mar. Por las tardes, el aire terres- afectan, en invierno puede situarse hacia
tre, más cálido y menos denso, permite la los 37-40° de latitud norte, por lo que
entrada de brisas marítimas, mientras que domina casi todo el territorio español. Sus
por las noches y primeras horas de las efectos son especialmente marcados en
mañanas se invierte la situación. otoño y en primavera, estaciones de conti-
Meteorología 87

Figura 3.25 Mapa meteorológico con representación de varios frentes.


Fuente: Instituto Nacional de Meteorología.
Los frentes aparecen representadas en los mapas meteorológicos mediante símbolos
normalizados. Los frentes fríos se identifican con una línea adosada a triángulos,
mientras que los cálidos se corresponden con una línea adosada a semicírculos.
Cuando la representación es en color, los fríos van en azul y los cálidos en rojo.

nuos avances y retrocesos y en las que, por dias, por que allí se ponen en contacto dos
efecto de estos movimientos, se producen masas de aire (tropical y polar) de caracte-
las más importantes perturbaciones y cam- rísticas muy distintas y porque viene a
bios del tiempo. sumarse a la circulación general del Oeste
de vientos de superficie propia de las ban-
LA JET STREAM O CORRIENTE EN das templadas.
CHORRO Esta corriente del Oeste en el Hemis-
En la dinámica atmosférica tiene gran ferio Norte alcanza su máxima importancia
importancia la circulación de vientos en hacia los 50° de latitud (dando lugar a la
altura. La Jet Stream es una corriente de Jet Stream) aunque asciende y desciende
altura. En la alta troposfera se produce una según el ritmo estacional. Afecta, por lo
circulación general del Oeste en todo el tanto, de manera preferente a las regiones
planeta, como efecto de la rotación en sen- del norte de España, y puede provocar
tido Oeste-Este de la Tierra, que arrastra a gotas frías como consecuencia de su discu-
los vientos por la atracción gravitatoria. rrir sinuoso. En estos casos, se generan
Esta circulación es especialmente impor- precipitaciones violentas y descenso acusa-
tante en las latitudes templadas o interme - do de las temperaturas.
88 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.26 Mapa de Europa con


Frente Polar, masa polar y masa tropi-
cal. Fuente: Gourou-Papy (1972). Figura 3.27 Génesis de una gota fría a
El Frente Polar es uno de los factores partir de oscilaciones de la corriente
del clima que más determinan los tipos del chorro.
de tiempo y las variedades climáticas Las gotas frías son pequeños volúme -
europeas. nes de aire frío desgajados de su masa
fría matriz, que penetran en una masa
de aire más cálido, provocando un acu-
sado descenso de las temperaturas y
8. INTERPRETACIÓN DE también, muy frecuentemente, fuertes
MAPAS DEL TIEMPO Y precipitaciones. En algunas regiones de
PREDICCIÓN España (Norte, Levante...) son frecuen-
METEOROLÓGICA tes en el otoño. Representan un impor-
tante factor de riesgo para las activida-
“El mapa del tiempo es como una des en la naturaleza.
fotografía de la atmósfera. Una ins-
tantánea hecha con una luz especial
que permite ver cosas que no se desarrollan, se multiplican a veces,
observan a simple vista. La sucesión se trasladan, mueren...”
de tales mapas sería como la pe- Mariano Medina (1976). Iniciación
lícula cinematográfica del tiempo; a la Meteorología. Paraninfo,
como un serial interminable en el Madrid, p. 18.
que podría verse cómo la atmósfera
es algo vivo, cómo las borrascas, los Los mapas del tiempo nos informan de
anticiclones y los frentes nacen, se la situación meteorológica en un momento
Meteorología 89

A A

B B

Figura 3.28 Fuerza de Coriolis actuando sobre los anticiclones y borrascas en ambos
hemisferios.

dado y nos permiten prever situaciones de La importancia de la procedencia


horas o días posteriores. En España, es el de las masas de aire. Según cuál sea
Instituto Nacional de Meteorología (INM) la procedencia de las masas de aire,
el organismo encargado de la elaboración y podremos saber con bastante exacti-
difusión de estos mapas. En los informati- tud sus características térmicas y de
vos de las televisiones o radios y en la humedad. En condiciones normales,
prensa escrita se reproducen estos mapas y si proceden del Norte serán frías,
se facilitan las predicciones pertinentes. mientras que las procedentes del Sur
En la interpretación de estos mapas serán cálidas; si proceden de áreas
deberemos tener en cuenta varios factores continentales serán secas, a diferen-
clave: las distintas masas de aire que nos cia de las procedentes de áreas oce-
afectan, la procedencia y el recorrido de las ánicas, que serán húmedas.
que puedan afectarnos próximamente y la
ubicación de los frentes, así como su natu- Para comprender la procedencia de las
raleza: fríos o cálidos. Algunas nociones masas de aire es necesario tener unas míni-
fundamentales servirán para centrar el pro- mas nociones de interpretación de los
blema. mapas meteorológicos. Ya hemos visto que
los aires –y, por lo tanto, las masas de aire–
Advección: movimiento horizontal se desplazan siempre desde las altas a las
de las masas de aire y de otros fac- bajas presiones. Pero no lo hacen en línea
tores del clima asociados a las mis- recta. Sobre cualquier cuerpo en movi-
mas, como los frentes. Mediante las miento en la Tierra actúa la denominada
advecciones se propagan las condi- Fuerza de Coriolis, de manera que todos
ciones térmicas, de humedad o de los cuerpos en movimiento en el Hemis-
presión de unas zonas a otras. Por ferio Norte se desvían a la derecha de su
ejemplo, cuando sobre España llega trayectoria, mientras que en el Hemisferio
una advección del Noroeste, quiere Sur el desvío es hacia su izquierda. Esta
decir que la situación atmosférica desviación es consecuencia del movimien-
que nos afecta tiene su procedencia to de rotación terrestre. Al movernos sobre
en el Atlántico Norte. un cuerpo que a su vez también se mueve,
90 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 3.29 Mapa meteorológico. Fuente: Instituto Nacional de Meteorología.


El estudio del trazado de las líneas isobaras y de la disposición de los centros de acción
en este mapa nos permitirá prever el tipo de tiempo para las horas venideras. El anti-
ciclón situado al sur de Inglaterra y la borrasca ubicada sobre Italia canalizan por el
centro de Europa vientos del Noreste, procedentes de Rusia y Siberia. El tiempo que
se espera en buena parte de Europa y en la Península Ibérica será frío.
Podemos examinar también el mapa meteorológico de la figura 3.25. En este caso, el
potente anticiclón situado al sur de la Península Ibérica y la profunda borrasca exis-
tente en Escandinavia se alían para enviar vientos atlánticos del Norte-Noroeste.
Además del descenso térmico, esperaremos lluvias en toda Europa Occidental, que en
el caso de España serán especialmente importantes en la fachada cantábrica.

se producen las desviaciones de trayectoria 9. APARATOS DE MEDICIÓN


acabadas de indicar. METEOROLÓGICA Y
La actuación de la Fuerza de Coriolis CONDICIONES DE LA TOMA
sobre los anticiclones y las borrascas expli- DE DATOS
ca que, en el Hemisferio Norte, los vientos
giren en los primeros según el sentido de Los meteoros más usuales en la infor-
las agujas del reloj, y en sentido contrario mación meteorológica son la temperatura,
en las segundas. En el Hemisferio Sur es al la existencia o no de precipitaciones, la
revés. humedad relativa del aire, la velocidad del
A partir de esta noción, ya podemos viento y la presión atmosférica. Las fuen-
entender sobre un mapa meteorológico la tes de información son varias: básicamente
procedencia de las masas de aire y frentes las tomadas a nivel de suelo, en las esta -
y su trayectoria. Ambas, en definitiva, nos ciones meteorológicas y las realizadas a
permitirán prever con escaso margen de cierta altura, mediante globos sonda y
error el tiempo que se espera en las próxi- radares (de gran interés para las áreas de
mas horas. alta montaña). También está la muy impor-
Meteorología 91

tante información suministrada por los ser considerados fiables. Resulta fácil de
satélites, que proporcionan imágenes entender que sólo las mediciones realiza-
tomadas a gran altura sobre procesos de das en las condiciones estandarizadas ante-
dinámica atmosférica, como frentes, masas dichas son válidas para establecer compa-
de aire, cobertura nubosa, etc. En Europa raciones entre unos lugares y otros.
Occidental y Central es el satélite Meteosat La temperatura se mide con termóme-
el encargado de proporcionar estos datos. tros de alcohol o mercurio basándose en la
Para que los datos meteorológicos sean dilatación o contracción de estas sustan-
considerados válidos en estudios de clima - cias. Las escalas de valores utilizadas son
tología y de meteorología, han de ser regis- varias, siendo la más habitual la de grados
trados bajo condiciones estandarizadas. A Celsius. Todas tienen dos puntos de refe-
nivel del suelo, los valores de temperatura rencia básicos respecto al comportamiento
y humedad tomados en garita meteorológi- físico del agua: la temperatura a la que
ca son los únicos que pueden ser conside- pasa a hielo y la del hervor.
rados plenamente fiables. En estas garitas,
los aparatos están a una altura del suelo de
1,5 m y protegidos mediante pared de Valores de referencia de varias escalas
doble lámina de la insolación directa y de de temperatura
la reflejada desde el suelo. Por contra, los
datos tomados en los aparatos caseros o los Escala Hielo Hervor
ofrecidos por los abundantes termómetros Celsius 0 100
urbanos (expuestos directamente a la inso- Fahrenheit 32 212
lación, o adosados a paredes frías o calien- Kelvin 273 373
tes, o en lugares sin ventilación...) rara vez
cumplen con las mínimas condiciones para

Figura 3.30 Garita meteorológica.


92 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Respecto a las precipitaciones, los valo- mapas de presión en superficie –con valo-
res se miden en los pluviómetros que refle- res siempre normalizados al nivel del mar,
jan la cantidad de agua caída por unidad de pues si se indicasen los realmente medidos
superficie. Un aspecto importante a tener en cada observatorio, el mapa resultante
en cuenta es la correcta ubicación del apa- reflejaría directamente las variaciones
rato, de manera que los registros no se vean topográficas, de altitud, entre los distintos
afectados por distorsiones varias. Por puntos–. Pero también se facilita informa -
ejemplo, debajo de un árbol o junto a una ción sobre la presión existente a cierta altu-
pared que frenase la llegada oblicua del ra de la atmósfera. En estos casos, el pro-
agua, los valores serían erróneos. ceso de información es el inverso: en vez
Los datos de precipitación suelen ex- de dar valores de presión, se indica la alti-
presarse de dos maneras distintas: en volu- tud a la que se localiza un determinado
men o en altura. En el primer caso, es muy valor de presión.
habitual ofrecer los datos en litros/m2. En
las publicaciones especializadas, normal-
mente se expresan los valores según la 10. OBSERVACIÓN DE
altura de la columna de agua sobre una SIGNOS NATURALES
superficie determinada (generalmente,
mm/m2). Ambas expresiones son equiva- Además del necesario análisis de los
lentes en cuanto a los datos proporciona- mapas del tiempo, la observación de algu-
dos, porque una columna de 1 mm de altu- nos signos naturales visibles tendrá gran
ra sobre 1 m 2 representa un volumen de importancia a la hora de planificar nuestras
1 litro. actividades en la naturaleza. Por ejemplo,
La humedad relativa es un valor que la llegada de nubes nos indicará que se
refleja lo que le falta a la atmósfera para acerca un frente húmedo; además, exami-
alcanzar el punto de saturación (100% de nando su trayectoria deduciremos su pro-
humedad relativa), a partir del cual aquélla cedencia y las características de la masa de
ya no admite más vapor de agua y se pue- aire correspondiente: fría o cálida, etc. Un
den producir las precipitaciones. Si el valor fuerte viento repentino será consecuencia
de humedad relativa es el 55%, quiere de una importante diferencia de los valores
decir que todavía faltan 45 puntos para de presión entre dos zonas cercanas. Por su
alcanzar ese punto de saturación, mientras parte, las variaciones bruscas de tempera-
que si el valor es el 95%, estamos muy turas serán el resultado de que nos afectan
cerca de conseguirlo. masas de aire y/o frentes distintas a las que
Los anemómetros y las veletas miden, antes teníamos.
respectivamente, la velocidad y la direc- La existencia de cielos cubiertos o des-
ción del viento. Deben ubicarse lejos de pejados es un factor importante a la hora de
elementos que ejerzan el efecto barrera, plantearnos cualquier actividad al aire libre.
algo que es difícil de conseguir en los luga- Como es bien sabido, la nube antecede a la
res habitados; en muchas de las zonas precipitación, de manera que un cielo muy
donde están ubicadas suele haber masas de nuboso puede indicar una alta probabilidad
arbolado, fachadas de edificios, etc., que de precipitaciones líquidas o sólidas.
modifican esos parámetros. Las noches intensamente estrelladas
La presión, como ya se ha indicado, se suelen ser anticipos de tiempo despejado y
expresa normalmente en milibares, unidad estable. Pero un día despejado a primera
de medida utilizada en los mapas de infor- hora de la mañana no es garantía de que tal
mación meteorológica de prácticamente situación vaya a permanecer: debemos
todo el mundo. Esto es válido para los analizar también la existencia de vientos
Meteorología 93

Figura 3.31 Dos ejemplos de mapas de presión: superficie y topografía de los 500 mb.
Fuente: Instituto Nacional de Meteorología.
94 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

que puedan traer a nuestra zona masas es el barómetro, aparato insustituible en la


nubosas. En este sentido, habrá que anali- comprobación de los signos meteorológicos
zar la dirección del viento, lo cual permiti- naturales. La observación del barómetro
rá conocer su origen y su destino, es decir, nos pondrá alerta sobre los cambios rápidos
prever sus características de humedad y de presión. Si éstos se producen como con-
térmicas. Así, por ejemplo, si los vientos secuencia de nuestros ascensos o descensos
proceden de zonas oceánicas cercanas, pre- altitudinales es normal: al ascender en altu-
visiblemente nos traerán nubes, mientras ra, la presión baja, mientras que al descen-
que si provienen de áreas continentales, la der ocurre lo contrario, como ya hemos
probabilidad de mantenimiento de cielos visto anteriormente. Pero si manteniendo
despejados es mayor. Para conocer la altura hay variaciones importantes en el
dirección del viento, lo primero es situar- valor de la presión, ello quiere decir que
nos en zonas donde el factor topográfico nuevos centros de acción nos están afectan-
no modifique su dirección general. Si esta- do. Así, una bajada brusca de presión indica
mos en el fondo de un valle cerrado, el que llega una fuerte borrasca o depresión
viento no tiene otra alternativa que adap- barométrica, lo cual es sinónimo de inesta-
tarse a la dirección marcada por las estruc- bilidad atmosférica, con el previsible
turas de relieve, encajándose como si de un empeoramiento del tiempo. En los casos de
pasillo se tratara. Por eso, convendrá salir a descensos bruscos de presión deberemos
zonas despejadas o bien, en las zonas mon- desechar cualquier actividad –sobre todo las
tañosas con gran energía de relieve, subir a de riesgo– en el medio natural.
cotas más altas en donde el efecto pasillo Un meteoro de gran interés y fácilmen-
antedicho no exista. La movilización de la te observable es la nubosidad. Las nubes se
vegetación será un buen indicador de la forman, en su mayor parte, en la capa
dirección del viento. También podemos atmosférica denominada Troposfera, que
experimentar esta dirección en nosotros es, como ya hemos visto, la que está más
mismos, exponiéndonos al viento y com- cercana (y en contacto por su base) a la
probando de dónde procede y hacia dónde superficie de la Tierra. El proceso de for-
se desplaza. Para éste, como para tantos mación de las nubes sigue una trayectoria
otros casos en la naturaleza, la utilización vertical de abajo a arriba: las gotas de agua
de la brújula nos sacará de muchas dudas. que constituyen las nubes proceden del
Pero además de la comprobación de vapor de agua evaporado desde la superfi-
estos signos en la naturaleza, previamente cie de la Tierra, allí donde hay zonas húme -
deberemos habernos informado de la pre- das que permiten el proceso de la evapora-
visión meteorológica. Así, por ejemplo, si ción (especialmente, desde los océanos).
sabemos que un frente frío y húmedo va a Este vapor ascendente, bajo determinadas
barrer nuestra zona, de la existencia actual condiciones de humedad, presión y tempe-
de un cielo despejado deduciremos que ratura, puede condensarse dando lugar a
será efímera, pues en el momento en que las nubes. Pero también hay movimientos
llegue ese frente el tiempo cambiará, y turbulencias de estructura horizontal, de
pudiendo incluso provocar precipitaciones. manera que el vapor de agua y la nube se
Un fenómeno meteorológico fundamen- encuentran sometidos a continuos movi-
tal en nuestra observación es la presión mientos.
atmosférica. Pero, a diferencia de otros, no Las nubes suelen clasificarse según la
lo podemos comprobar directamente me- altura a la que se encuentran, que a su vez
diante los sentidos. Necesitaremos ayuda suele determinar su aspecto visual.
auxiliar. Por eso, un elemento que nunca Dentro del grupo de las nubes altas
debe faltar en la mochila del excursionista (sobre los 5 a 12 km de altura) se pueden
Meteorología 95

Altitudes normales de los tipos de nubes Cirros

Cúmulonimbos Estratocúmulos

Figura 3.32 Formas típicas de los géneros nubosos y sus niveles altitudinales.
Fuente: Martín Vide, Grimalt y Mauri (1996).

diferenciar los Cirros, Cirrocúmulos y Finalmente, las nubes bajas (entre 0 y


Cirroestratos. Se trata de nubes de color unos 2 km) se pueden dividir en los
blanco intenso y, debido a su altitud, son Estratocúmulos y Estratos. Las primeras
las que primero reciben iluminación al son las mayores y facilitan las precipitacio-
amanecer y más tarde quedan en oscuridad nes. Las segundas, con aspecto de jirones,
al anochecer. Al tratarse de nubes de des- suelen disponerse muy bajas y se hallan
arrollo horizontal de poco espesor y poca especialmente afectadas por los vientos a
densidad, no impiden el paso del sol, de ras de tierra, muy afectados por el factor
manera que con ellas en el cielo, los obje - topográfico.
tos de la superficie terrestre pueden pro- Pero también hay nubes de gran des-
yectar sombras. arrollo vertical que no responden al esque-
En las nubes medias (sobre los 2 a 7 km ma anterior, tratándose de masas con su
de altura) encontramos los Altocúmulos, base a una altura muy inferior a la de su
Altoestratos y Nimboestratos. Suelen ser cúspide. En los casos más extremos, la
mayores que las anteriores y más densas, base puede estar a ras de suelo (0 km) y la
de manera que ocultan el sol. Son nubes cúspide llegar a los 12 km. Los tipos prin-
típicas de lluvia o nieve (según la tempera- cipales son los Cúmulos y los Cumu-
tura ambiental). lonimbos. La amplia banda de altitudes
96 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

que comprenden facilita la transición de lidad de precipitaciones de nieve, de ven-


colores en su seno, desde los blancos inten- davales o de escasa visibilidad por nieblas.
sos en la cúspide a los grises oscuros en la El punto de partida del montañero o del
base. Son nubes características de tormen- excursionista responsable es la predicción
tas con aparato eléctrico y también de pre- antes de partir. Para ello se consultarán las
cipitaciones de granizo, relacionadas con fuentes de información meteorológica dis-
intensos movimientos turbulentos vertica- ponibles.
les en su interior. Un aspecto clave es disponer del equi-
Es muy frecuente que sobre el cielo po adecuado para las actividades planea-
podamos descubrir no sólo un tipo, sino das. La ropa será acorde a las condiciones
varios de los acabados de exponer, cada térmicas y pluviométricas más extremas
uno de ellos asociado a las características que podamos encontrar. En muchos casos,
físicas de cada nivel de altura atmosférica. no la utilizamos toda, por lo que simple -
Una tipología muy particular de las mente habrá servido de peso en la mochila.
nubes son las nieblas. Hablamos de nieblas Pero cuando realmente nos haga falta agra-
cuando la masa nubosa está en contacto deceremos el haber cargado con ella. No
directo con la superficie de la tierra, y su obstante, de nada servirá llevar esa ropa si
efecto más inmediato es la reducción de la se nos moja. Por eso es tan importante pro-
visibilidad, ya que las gotas de condensa- tegerla del agua. Un truco tan sencillo
ción envuelven todo nuestro entorno. A como llevarla bien envuelta en bolsas de
veces, una nube desciende en altitud provo- plástico resulta muy efectivo. Además, si
cando nieblas. Pero más frecuente es la contamos con mochilas de tejidos que
situación de que éstas se formen, sobre todo repelen el agua o con fundas impermea-
en el fondo de los valles, por el efecto de bles, mucho mejor.
irradiación térmica del suelo, en las horas La capa de plástico es un elemento
más frías (noche y amanecida). En estos importante en cualquier mochila. No sólo
casos, la masa de niebla es de débil espesor protege a la persona y a su carga de posi-
y va asociada a situaciones de anticiclones bles precipitaciones intensas, frente a las
que dificultan la disipación de la nube. Es que incluso los más modernos materiales
muy característico que en estos casos, sintéticos de anoraks y chubasqueros poco
mientras los fondos de valle permanecen pueden hacer, sino que nos sirve como
tapados, por encima brille un sol radiante. refugio provisional ante una tromba que
nos obligue a permanecer quietos.
Las cuevas naturales o las viseras para
11. COMPORTAMIENTO protegernos de la lluvia, o los agujeros en la
ANTE SITUACIONES nieve son refugios naturales para proteger-
PELIGROSAS nos mientras haya condiciones meteoroló-
gicas difíciles. Para protegernos de las
La meteorología en las zonas de monta- bajas temperaturas. En ocasiones, la misma
ña y en el medio natural en general puede vegetación nos ayudará a evitar las hipoter-
dar lugar a situaciones peligrosas ante las mias: en el interior de un bosque las tempe-
que debe estarse preparado. Por sí mismo, raturas y la velocidad del viento serán más
el clima en muchos enclaves naturales es soportables que en campo abierto. Incluso
suficientemente duro como para resultar la vegetación de porte bajo (matorrales,
peligroso incluso en condiciones normales. hierbas) nos permitirá, semienterrados en
Valga el ejemplo de las condiciones climá- ella, salir de algún apuro. En todos los
ticas invernales de las altas montañas, con casos, las posiciones corporales recogidas
muy bajas temperaturas y elevada probabi- (tipo fetal) contribuirán a disminuir la disi-
Meteorología 97

pación del calor corporal. remos –teniendo en cuenta las recomenda-


Las precipitaciones fuertes de lluvia ciones anteriores– colocarnos en cuclillas,
pueden ocasionar crecidas repentinas en los recogidos sobre nosotros mismos, evitando
torrentes de montaña. Si coinciden además el tumbarnos.
con elevación térmica en zonas nevadas, se
provocará la correspondiente fusión nival y
el aumento de los caudales. Será especial- 12. BIBLIOGRAFÍA Y
mente necesario evitar los estrechamientos CENTROS DE
de cauces donde pueda haber súbitas creci- INFORMACIÓN
das (sobre todo al practicar el barranquis- METEOROLÓGICA
mo). Y, por supuesto, nunca acampar en
zonas de posibles inundaciones –como los Si tienes posibilidades de “navegar”
lechos mayores de los cursos de agua. por Internet, puedes acceder a bastantes
En ocasiones, la falta de visiblidad páginas WEB de información meteorológi-
debida a las nieblas o la lluvia dificultará ca y climática. En ellas encontrarás datos
nuestra orientación. En estos casos debere- de los elementos del clima, mapas meteo-
mos extremar las precauciones al circular rológicos, imágenes de satélite, prediccio-
por lugares peligrosos. Cuando la visibli- nes del tiempo... Algunas direcciones inte-
dad sea muy reducida, convendrá caminar resantes son las siguientes:
suficientemente despacio como para poder http://www.wmo.ch Página de la Organiza-
localizar puntos de referencia que impidan ción Meteorológica Mundial, referida a
el extravío. En caso de duda o de pérdida, la estructura y funcionamiento de este
es mejor permanecer quietos en un lugar organismo, actividades, publicaciones.
seguro y lo más protegido posible hasta Ofrece conexión con otras direcciones
que las condiciones sean mejores, antes de información meteorológica.
que proseguir la marcha. http://www.inm.es Página del Instituto
Uno de los peligros objetivos más Nacional de Meteorología (INM) de
importantes de las tormentas con aparato España. Ofrece imágenes del Meteosat,
eléctrico es la caída de rayos. Si no tene- datos de temperaturas y precipitaciones
mos posiblidad de refugiarnos en lugares de las últimas 24 horas, pronóstico del
seguros (edificios con pararrayos, cuevas, tiempo general de España y por
etc.) deberemos guardar las necesarias nor- Comunidades Autónomas.
mas de autoprotección. En primer lugar, http://www.noa.gov Página de la National
separarnos de objetos metálicos como pio- Oceanic and Atmospheric Adminis-
lets o crampones. Nos colocaremos aleja - tration estadounidense (NOAA). Imá-
dos de elementos que atraen los rayos, genes sobre los satélites de finalidad
como las aristas rocosas o los árboles ais- meteorológica y medioambiental ges-
lados. Convendrá que localicemos valles o tionados por este organismo, datos cli-
vaguadas –aunque no junto a cursos o máticos actuales e históricos, pronósti-
láminas de agua– o bosques densos, sin cos del tiempo.
situarnos junto a los árboles más altos. Si En España, el INM ofrece informa-
estamos en alta montaña, buscaremos luga- ción vía telefónica o mediante Internet
res a media ladera (pedrizas, pastizales, (en la dirección acabada de facilitar).
etc.) alejados de las paredes del entorno. Es Teléfonos:
importante mantener la calma y no correr. Predicción general del España: 906 36
Es mejor mojarse que, por correr, exponer- 53 65
se en mayor medida al peligro. Cuando no Predicción por provincias: 906 36 53 más
haya ningún lugar donde guarecerse, debe- las dos primeras cifras del código postal.
98 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

BIBLIOGRAFÍA
CANDEL VILA, R. (1986). Atlas de HARDY, R. et al. (1983). El libro del
Meteorología. Jover, Barcelona. clima. H. Blume, Madrid.
CUADRAT, J.Mª; PITA, Mª. F. (1997). MARTÍN VIDE, J. (1991). Mapas del
Climatología. Cátedra, Madrid. tiempo: Fundamentos, interpretación e
DAMILIANO, F.; GARDEN, C. (1999). imágenes de satélite. Oikus-Tau,
“Meteorología”. En: DAMILIANO, F.; Barcelona.
GARDEN, C.: Guía completa de MARTÍN VIDE, J.; GRIMALT, M.;
Montañismo, p. 186-191. Blume, MAURI, F. (1996). Guía de la atmósfe -
Barcelona. ra. Previsión del tiempo a partir de la
FERNÁNDEZ GARCÍA, F. (1995). observación de las nubes. Edicions el
Manual de Climatología aplicada. Mèdol, Barcelona.
Clima, medio ambiente, planificación. MEDINA, M. (1976). Iniciación a la
Síntesis, Madrid. Meteorología. Panorama actual de la
FONT TULLOT, I. (1983). Climatología Ciencia del Tiempo. Paraninfo, Madrid.
de España y Portugal. Instituto OLCINA, J. (1994). Riesgos climáticos en
Nacional de Meteorología, Madrid. la Península Ibérica. Penthalon-Acción
FONT TULLOT, I. (1991). El hombre y su Divulgativa, Madrid.
ambiente atmosférico. Instituto RAMÍREZ SÁNCHEZ-RUBIO, E.
Nacional de Meteorología, Madrid. (1982). La Meteorología en la escuela.
GIL OLCINA, A.; OLCINA CANTOS, J. Anaya, Madrid.
(1999). Climatología básica. Ariel, TOHARIA, M. (1984). Tiempo y clima.
Barcelona. Col. “Temas Clave”, Salvat, Barcelona.
Capítulo 4
INTERPRETACIÓN DEL PAISAJE
(Luis Cancer Pomar)
1. NOCIÓN DE PAISAJE

2. MÉTODO DE ESTUDIO
• Las unidades de paisaje
• La caracterización del paisaje
• La dinámica del paisaje
• La valoración del paisaje

3. ALGUNOS INSTRUMENTOS ÚTILES PARA EL ESTUDIO DEL PAISAJE


• Mapas de vegetación y usos del suelo
• Mapas geológicos
• Fotografía aerea
Interpretación del paisaje 101

1. NOCIÓN DE PAISAJE concurren en un país, un puzzle de todos


los rasgos que, con sus complejas interde-
El término “paisaje” se deriva, en las pendencias, aparecen en un territorio.
lenguas románicas, de la palabra latina El paisaje tiene, por lo tanto, claro sig-
pagus, que significa país. Las lenguas ger- nificado fisionómico: representa la forma
mánicas presentan un claro paralelismo a de un sector de la superficie terrestre, rural
través de la expresión originaria land, de la o urbana, natural o antrópica. Pero el pai-
que derivan landschaft (alemán), landsca- saje no sólo es forma, también es algo más
pe (inglés), landschap (holandés), etc. En complejo y profundo, pues traduce visual-
todos los casos, incorpora un significado mente las interacciones entre los diferentes
de lugar, sector territorial. Según la Real elementos del sistema natural y entre éstos
Academia Española, el paisaje es la y los elementos humanos. Podríamos decir
“extensión de terreno que se ve desde un que el paisaje es la expresión plástica del
sitio”. Y lo que se ve es una mezcla de medio ambiente. La imagen o la forma del
componentes de muy diversa naturaleza: paisaje no es más que la combinación de
aspectos físicos y humanos, con sus los elementos tierra, agua, aire y vida. La
mutuas influencias. El paisaje refleja los palabra combinación representa la clave de
avatares históricos y económicos de un lo que es el paisaje.
territorio, así como sus condicionantes A partir de esta definición resulta fácil-
naturales: clima, relieve, vegetación, etc. mente comprensible que el paisaje sea
Así, el paisaje es una manifestación sintéti- objeto de estudio compartido por numero-
ca de las condiciones y circunstancias que sas disciplinas científicas y artísticas.

Figura 4.1 Paisaje resultante de la combinación de elementos naturales (bosques, cos-


tas, acantilados...) y antrópicos (bancales agrícolas, edificios...) en Mallorca.
102 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.2 Un mismo paisaje de montaña, visto con o sin nieve, presenta rasgos esté -
ticos muy diferentes. En las fotos, el pico Anayet, en el Pirineo aragonés.
Interpretación del paisaje 103

Desde las que centran su atención en el caminos. La mirada requiere un adiestra-


análisis de algunos de sus componentes miento para contemplar. Un detalle que
(por ejemplo, la biología o la geología) centra la atención de la persona en él inte-
hasta aquéllas interesadas por la estética o resada pasará desapercibido para el gran
calidad del paisaje (arte, arquitectura). No público. De ahí la evidencia de que para
obstante, los estudios más genuinamente lograr un adecuado conocimiento del pai-
paisajísticos son los dedicados a captar la saje es necesario dotar al observador de un
urdimbre del amplio complejo de elemen- bagaje instrumental que le permita inter-
tos constitutivos del sistema paisaje. pretarlo. Una introducción a esta tarea es lo
Ciencias como la geografía o la ecología que pretendemos con el presente capítulo.
intentan adentrarse en estos análisis.
El paisaje es una realidad dinámica,
cambiante. La perspectiva temporal es 2. MÉTODO DE ESTUDIO
imprescindible para entender un paisaje.
Sus rasgos actuales pueden ser muy distin- El estudio del paisaje debe acometerse
tos a los de hace medio siglo. Incluso un según una sistemática que facilite la apre-
mismo paisaje es marcadamente diferente hensión de su realidad y permita entender-
visto al amanecer o al medio día, en invier- lo en su complejidad. Comenzaremos por
no o en verano. Cualquier paisaje es el la noción de unidad de paisaje para pasar
resultado de un largo proceso del que sólo luego a su caracterización y al estudio de
percibimos la imagen actual. Para com- su dinámica. Terminaremos con una intro-
prenderlo cabalmente debemos conocer su ducción a los sistemas valorativos de este
evolución. Dado que ésta ha acaecido recurso.
sobre un territorio concreto, el paisaje tiene
una doble dimensión: espacial y temporal. LAS UNIDADES DE PAISAJE
Desde planteamientos antropocéntri- El territorio objeto de un estudio de pai-
cos, la noción de paisaje va unida a la pre- saje puede tener gran extensión y fuertes
sencia del hombre como ser observador, variaciones naturales y antrópicas –en defi-
como ser que mira. Recordando la defini- nitiva, paisajísticas– en su interior. Por
ción de paisaje de la Real Academia ejemplo, en Andalucía Oriental encontrare-
Española (extensión de terreno que se ve mos paisajes tan contrastados como las
desde un sitio) se puede deducir que la idea montañas nevadas alpujarreñas o los encla-
de paisaje no se encuentra tanto en el obje - ves semidesérticos del Cabo de Gata. Por
to como en la mirada. No es sólo lo que esta razón, un punto de partida habitual en
está delante, sino lo que se ve. Es decir, la el estudio del paisaje es la división de la
percepción del paisaje es siempre subjeti- zona de trabajo en sectores más reducidos,
va, hay tantos paisajes percibidos como que faciliten su análisis y que resulten sufi-
observadores. Esta realidad explica el auge cientemente operativos de cara a la toma
de los estudios psicosociológicos del paisa- de datos y a su caracterización precisa. Las
je, que intentan analizar científicamente las unidades resultantes de esta compartimen-
diferentes percepciones y preferencias en tación reciben la denominación de Uni-
función de condicionantes tales como el dades de Paisaje, y cuanto más pequeñas
nivel cultural, el lugar de residencia o la sean más homogéneas resultarán y más
posición socioeconómica. fielmente se podrán caracterizar. Por uni-
Ante un mismo panorama (por ejemplo, dades de paisaje entendemos territorios
un bosque surcado por numerosas infraes- que –a una escala determinada– presentan
tructuras) el biólogo no suele tener la una fisonomía relativamente homogénea y
misma percepción que el ingeniero de una evolución similar.
104 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.3 Las imágenes de satélite pueden ser documentos muy útiles para realizar
una primera delimitación de unidades de paisaje. En este caso, la notable energía de
relieve permite apreciar claramente las cuencas fluviales y las correspondientes divi-
sorias de agua (Foto Juan de la Riva).

La división del territorio en estas unida- debe recurrirse a los criterios delimitadores
des se lleva a cabo atendiendo a los aspec- según homogeneidad de contenido. Los
tos visuales considerados como definito- usos del suelo tendrán, en este sentido, una
rios del paisaje. En general, allí donde exis- importancia fundamental. Las fronteras
ta notable energía de relieve, con cuencas y podrán situarse en el contacto entre usos
divisorias fluviales claramente marcadas, diferentes. Por ejemplo entre zonas arbola -
se pueden delimitar fácilmente unidades de das y desarboladas, o entre campos de
paisaje a partir fundamentalmente de los secano y de regadío, o entre lagos y zonas
aspectos topográficos. Las unidades resul- secas, etc.
tantes suelen tener formas cóncavas.
En esta delimitación conviene combi- LA CARACTERIZACIÓN DEL PAISAJE
nar técnicas de observación directa (traba- Una vez que el territorio se ha compar-
jo de campo) con las observaciones indi- timentado en unidades de paisaje, el
rectas, por lo que deberán manejarse siguiente paso consiste en caracterizar cada
correctamente los documentos de informa- una de forma suficientemente precisa. Para
ción indirecta disponibles: mapas topográ- ello debe seleccionarse un conjunto de
ficos y temáticos, fotografías aéreas, imá- variables que intenten definir de forma
genes de satélite, etc. completa y adecuada los rasgos fisionómi-
En otros casos, cuando los cierres topo- cos del paisaje. Las variables paisajísticas
gráficos sean poco evidentes, o incluso son los factores perceptibles a la vista en
inexistentes (como en las zonas llanas), que puede desagregarse el territorio y que
Interpretación del paisaje 105

• Número de variables: el necesario para


conseguir una completa y precisa carac-
terización del territorio.
• Diversificar las áreas temáticas del
inventario de datos.
• Evitar las redundancias en los elemen-
tos del inventario.
• Incluir variables susceptibles de ser
comparadas en las distintas fases tem-
porales del estudio (con posibilidades
de evolución según la escala temporal
seleccionada).
• Dedicar la atención debida a las varia-
bles referidas a aspectos antrópicos, por
su cada vez mayor influencia en la con-
figuración de los paisajes.
Figura 4.4 Los contactos entre usos • Prestar especial atención a los elemen-
del suelo netamente contrastados pue- tos paisajísticos específicos del territo-
den ayudar a la delimitación de secto- rio estudiado, elementos que no se
res paisajísticos. En la imagen, el rega- encuentran en otras zonas.
dío aparece en los tonos más oscuros • Las categorías estéticas, de difícil obje-
(negro), mientras que los grises medios tivación, tendrán una limitada represen-
y claros corresponden al secano. tación. Por ejemplo, los aspectos rela-
Sector central de la depresión del Ebro, cionados con la calidad o belleza del
con la ciudad de Zaragoza y su entor- paisaje.
no. (Foto: Juan de la Riva). • No se incluirán los factores causales de
la existencia de elementos o variables
concretas. Por ejemplo, un clima lluvio-
pueden agruparse en cuatro grandes aparta -
so favorecerá la presencia de bosques.
dos: tierra, agua, vegetación y estructuras
El bosque es una variable paisajística,
artificiales.
mientras que el clima es un factor.
Esta definición es imprecisa respecto a
• No existe un listado de validez univer-
la configuración de un listado concreto de
sal. Las variables se deben elegir en
variables. De ahí que haya una gran varie -
función de las características de la zona
dad de enfoques, desde los que sólo em-
objeto de estudio.
plean unas pocas hasta los que se aproxi-
• Ajustar el listado tras un trabajo de
man al centenar. En cualquier caso, me -
campo y de gabinete. Hacer pruebas
diante la correcta desagregación del paisa-
previas a la selección definitiva.
je global en sus elementos constitutivos (o
variables), se pretende que la caracteriza- Una vez llevada a cabo la elección de
ción de cada uno pueda alcanzar un eleva- las variables, hay que pasar a la etapa
do grado de precisión y objetividad. siguiente: la determinación de sus tipos o
De todas formas, no hay que olvidar que categorías, entendiendo por tales cada una
el paisaje no es sólo la mera adición de sus de las agrupaciones o divisiones de un ele-
componentes, y que la forma que éstos tie - mento (variable) en función de sus caracte-
nen de combinarse puede ser más determi- res, cualidades o de su situación en la
nante que los componentes mismos. misma etapa de un proceso.
En la selección del conjunto de varia - La elección ideal es aqulla que logra
bles se aconsejan las siguientes pautas: reflejar todas las variedades reales existen-
106 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Ejemplos de configuraciones de listados de variables paisajísticas

LISTADO 1 9. Cultivos
1. Relieve 10. Cursos de agua
2. Agua 11. Lagos
3. Vegetación 12. Saltos de agua
4. Infraestructuras 13. Tamaño de la unidad
14. Visibilidad exterior
LISTADO 2 15. Usos agrícolas
1. Forma 16. Usos industriales
2. Pendientes 17. Usos urbanos
3. Desnivel 18. Carreteras
4. Cierres visuales 19. Caminos
5. Complejidad topográfica 20. Líneas de ferrocarril
6. Bosques 21. Líneas de alta tensión
7. Matorral 22. Presas
8. Herbáceas

Figura 4.5 En el listado 1, configurado por muy pocas variables, la precisión de cara
a la caracterización paisajistica será muy inferior a la que permite el listado 2. Pero
este último no agota en absoluto las posibilidades. Pueden elaborarse listados mucho
más detallados.

tes. Por esta razón, los tipos inicialmente En función de la naturaleza de cada
pensados se deben ampliar o reducir a lo variable, o de las situaciones reales en
largo del trabajo de campo hasta alcanzar nuestra zona de estudio para cada una de
su conformación definitiva, intentando ellas, el listado de tipos suele caracterizar-
configurar una gradación tipológica que se por su heterogeneidad: desde algunas
resulte a la vez manejable y respetuosa con variables en las que sólo existen dos tipos
la variedad real de situaciones estudiadas. (por ejemplo y como acabamos de presen-
Veamos algún ejemplo: tar, para detectar la presencia o ausencia
del elemento analizado) hasta otras con
VARIABLE “CURSOS DE AGUA ”. TIPOS : bastantes categorías distintas.
Posibilidad A A través de este proceso, una vez dise-
1 Presencia ñado el cuadro de variables y tipos, se está
2 Ausencia en disposición de caracterizar con preci-
Posibilidad B sión cada unidad. Para ello resulta de gran
1 Importantes utilidad la elaboración de una ficha defini-
2 Medios dora de cada una.
3 Poco importantes También interesa conocer la distribu-
4 Ausencia ción de tipos de cada variable en las dife-
VARIABLE “PENDIENTES ”. TIPOS: rentes unidades de paisaje: ver qué tipos
Posibilidad A dominan más o menos en cada una de
1 Fuertes nuestras zonas de estudio, analizar la
2 Débiles razón de tal distribución, etc. Muy fre-
Posibilidad B cuentemente, la gran cantidad de datos
1 Más del 80% con que se cuenta obliga a aplicar trata-
2 Del 50 al 80% mientos estadísticos para su correcto aná-
3 Del 30 al 50% lisis: valores de tendencia central (medias,
4 Del 10 al 30% modas...) y de dispersión, entre otras posi-
5 Del 0 al 10% bilidades.
Interpretación del paisaje 107

VARIABLES TIPOS

1. Forma 2
2. Pendientes 1
3. Desnivel 4
4. Cierres visuales 2
5. Complejidad topográfica 3
6. Bosques 4
7. Matorral 1
8. Herbáceas 2
9. Cultivos 5
10. Cursos de agua 1
11. Lagos 2
12. Saltos de agua 1
13. Tamaño de la unidad 4
14. Visibilidad exterior 3
15. Usos agrícolas 2 Figura 4.8 Este mapa, referido a la
16. Usos industriales 3
17. Usos urbanos 1
variable “vegetación”, permite apreciar
18. Carreteras 3 la distribución de los distintos tipos
19. Caminos 1 considerados. A cada uno le correspon-
20. Líneas de ferrocarril 1 de un color distinto.
21. Líneas de alta tensión 2
22. Presas 1
Finalmente, conviene representar carto-
gráficamente la distribución territorial de
Figura 4.6 Ejemplo de ficha paisajísti- los tipos. De esta forma dispondremos de
ca para una unidad de paisaje. un documento gráfico y a escala que nos
mostrará visualmente la configuración ter-
ritorial respecto a un determinado atributo
paisajístico.

LA DINÁMICA DEL PAISAJE


El paisaje es algo vivo por propia natu-
Tipos Frecuencia Porcentaje raleza. Muchos autores utilizan la expre-
sión “paisajes secuenciales” al referirse a
1 11 8,1 la dinámica del paisaje. Se trata de una
2 22 16,2 evolución continua en el tiempo y en el
espacio.
3 39 28,9
El funcionamiento del paisaje, que
4 57 42,2
explica su dinámica, depende del compor-
5 6 4,4 tamiento de sus elementos constitutivos y
de las relaciones que se establecen entre
Media: 3 unos y otros. Mientras que algunos evolu-
Moda: 4 cionan con gran rapidez, otros lo hacen
Varianza: 599 muy lentamente. Ejemplo del primer caso
Desviación estándar: 24,4 puede ser el de un bosque caducifolio que
cambia de aspecto según el ritmo de las
Figura 4.7 Cuadro con análisis estadís- estaciones; ejemplo del segundo, un acan-
tico de reparto de tipos en una variable. tilado al borde del mar, afectado en sus
Variable “Desnivel”. formas por el golpeo de las olas y por el
ritmo de las mareas.
108 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.9 Las variables antrópicas del paisaje suelen cambiar más rápidamente que
las naturales. Los hoteles y bloques de apartamentos levantados junto a la playa son
elementos más variables (en su propia existencia, en sus volúmenes o en sus colores)
que el soporte físico sobre el que se instalan.

El análisis evolutivo se puede realizar ciencias involucradas en su análisis, tam-


según escalas temporales diferentes: desde bién. Por ejemplo, un geógrafo o un geólo-
la geológica a la actual, pasando por la his- go pueden estudiar los paisajes glaciares
tórica, con cambios que ocupan desde del Cuaternario según los restos morréni-
millones de años hasta unos pocos segun- cos existentes; por su parte, un historiador
dos. Así, los cambios debidos a los proce- puede reconstruir el paisaje urbano de
sos estrictamente naturales pueden ser siglos pasados de una ciudad según la
repentinos (segundos o décimas de segun- documentación contenida en archivos his-
dos, como un breve terremoto o un alud de tóricos.
nieve) o bien ocupar millones de años También es posible conjugar diferentes
(como la actividad erosiva que acaba con- escalas temporales y estudiar combinada-
formando un valle fluvial). mente los cambios climáticos, geomorfoló-
En la evolución histórica (en la que par- gicos, biogeográficos, hidrográficos, etc.,
ticipa el ser humano como un componente en definitiva paisajísticos, de períodos geo-
especialmente activo del sistema terrestre), lógicos recientes junto a los debidos, por
la perspectiva temporal se limita conside- ejemplo, a acciones antrópicas.
rablemente. La evolución histórica sólo En el caso de los estudios de evolución
representa una rápida instantánea en la reciente, las mejores fuentes para la
evolución general del paisaje. reconstrucción de paisajes son las visuales.
Las metodologías de estudio de unas y Ello permite realizar estudios evolutivos
otras escalas temporales son distintas. Las basados en la realidad objetiva que propor-
Interpretación del paisaje 109

Figura 4.10 Ejemplo de fases de evo-


lución de un paisaje a partir de una
estructura plegada. Figura 4.11 En muchas zonas rurales
La evolución paisajística motivada por de media montaña, el abancalamiento
los procesos geológicos y geomorfoló- de las laderas con fines agrícolas (ins-
gicos puede ser de gran magnitud, a la talación de cultivos) o forestales (repo-
vez que muy dilatada. Muchos paisajes blaciones) ha sido una práctica muy
actuales son el resultado de lentos pro- habitual. Una fotografía aérea como
cesos naturales que ocupan millones de ésta permite apreciar la magnitud de
años. los cambios paisajísticos acaecidos.

ciona esta documentación gráfica. Por ejemplo un alud de nieve que arrasa un
ejemplo, las fotografías que muestran acu- bosque, la evolución antrópica es conse-
sados cambios paisajísticos. cuencia de los impactos ocasionados por el
Uno de los recursos fundamentales para hombre.
estos estudios lo constituyen las fotografí- La estructura actual de los paisajes es
as aéreas tomadas en distintas fechas, o los consecuencia de procesos complejos repe-
mapas temáticos elaborados en años dife- tidos a lo largo del tiempo geológico y que
rentes (por ejemplo, los de vegetación y continuarán repitiéndose –en el mismo o
usos del suelo). en otros lugares– en el futuro. Por ejemplo,
De lo hasta aquí explicado puede dedu- muchas especies vegetales están adaptadas
cirse que la evolución del paisaje es conse- a ciertos procesos naturales que se repiten
cuencia de dos factores: procesos naturales con frecuencia en un mismo lugar: inunda-
e impactos ambientales. Mientras que la ciones, incendios o avalanchas; o bien cua-
evolución natural de los paisajes está liga- lesquiera de los valles alpinos actuales con
da a procesos naturales muy variados, por perfil en U son consecuencia del modelado
110 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.12 Mar de Aral, entre las


repúblicas asiáticas de Kazajstan y
Uzbekistan.
La abusiva utilización para usos agra-
rios de los ríos que alimentan el Aral
está provocando la progresiva deseca-
ción de este mar interior. En la imagen
cartográfica apreciamos la reducción
de su superficie, entre los años 1960 y
2000. Los mapas evolutivos, como los
presentados en esta imagen, son instru-
mentos muy útiles para analizar y com-
prender los cambios paisajísticos.
En la imagen superior podemos obser-
var algunas consecuencias del proceso
de desecación: barcos abandonados
anclados en arenas, alejados de la
actual línea de costa.

de los glaciares que por ellos descendían responsable de estos magníficos paisajes
en períodos de clima frío. La sucesión de actuales.
procesos naturales de todo tipo (climáti- Cualquier persona interesada en el estu-
cos, hidrológicos, geomorfológicos, bioge- dio del medio natural y del medio ambien-
ográficos...), que a menudo han supuesto te en general puede, sin necesidad de ser
la modificación total o parcial de los ele- experta en la materia, plantearse el estudio
mentos paisajísticos preexistentes, es la de la dinámica paisajística de un territorio.
Interpretación del paisaje 111

Figura 4.13 Arinsal (Principado de Figura 4.14 Caldera de Taburiente


Andorra). (Isla de La Palma, Canarias).
Los aludes de nieve son procesos natu- El pino canario es una especie muy
rales que en muy pocos segundos pue- bien adaptada a los fuegos que con fre-
den modificar las características paisa- cuencia asolan estos parajes. De esta
jísticas previas de la zona por donde dis- manera un proceso (natural o antrópi-
curren. En la foto se aprecian dos corre- co, según cual sea el agente causante)
dores de aludes, desprovistos de vegeta- como el fuego puede tener un impor-
ción arbórea, consecuencia de los arras- tante papel en la configuración de los
tres ocasionados por la nieve en movi- paisajes.
miento. Foto: Fernando Lampre.

En las siguientes líneas vamos a dar unas de un grupo social en décadas o siglos
pautas para intentar en lo posible sistema - pasados.
tizar el proceso de análisis evolutivo. Conviene insistir también en que la
En primer lugar, es necesario prestar evolución del paisaje presenta múltiples
mucha atención para descubrir no sólo los facetas. Una misma causa puede provocar
aspectos externos o visibles de la dinámi- efectos distintos según, por ejemplo la fra-
ca, sino también las causas de tal evolu- gilidad de los medios afectados. Conti-
ción. Así, un elemento del paisaje visual, nuando con el ejemplo anterior, el abando-
como es la presencia actual de campos de no de esos campos de cereales cuando las
cereal allí donde antes había bosques, necesidades que explicaron su aparición
puede explicarse por la necesidad de auto- cesan puede dar lugar a una progresiva
abastecimiento de productos alimenticios invasión del bosque en esas superficies, de
112 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.15 Lago Morskie-Oko (cordi-


llera de los Tatra, Polonia).
Este lago ocupa una cubeta de sobreex-
cavación glaciar. Se trata de un valle en
artesa (perfil en forma de U) que fue
labrado por los glaciares que por él
descendían durante los períodos fríos
del Cuaternario.

manera que el paisaje vuelve a su situación


anterior. Pero también puede ocurrir que la
fragilidad ambiental haya sido elevada y se
hayan perdido o degradado los suelos, de
manera que tras el abandono de los campos
el bosque no pueda colonizar, es decir, no
pueda recuperarse el paisaje natural de esa
zona.
El listado de aspectos a considerar en el
análisis evolutivo es prácticamente ilimita -
do, por lo que los renglones mostrados a
continuación son sólo una guía genérica de
cómo enfocar el problema. Comenzaremos
por un planteamiento del mismo previo al

Figura 4.16 Cauce de río pirenaico afectado por extracción de gravas.


Interpretación del paisaje 113

muy superior ahora que antes, usos del


estudio concreto de la zona que nos intere- suelo dedicados a la extracción actual
se. Podemos hacernos, entre otras, las si- de gravas frente a inexistencia de ex-
guientes preguntas: plotación anterior.
• Tipología de los medios afectados.
• Relaciones entre el medio físico y la
• Aspectos destacados de la dinámica del
actividad humana: deficientes, excesiva
medio natural.
presión, aprovechamiento intensivo.
• Evolución en el grado de antropización
• Carácter de la dinámica paisajística:
y en los usos del suelo.
regresiva, porque nos alejamos de la
• Relaciones entre el medio físico y la
situación clímax (o más concordante
actividad humana.
con las características del medio natu-
• Carácter de la dinámica paisajística.
ral), porque se han perdido calidad y
• Componentes del medio natural afecta -
diversidad paisajísticas.
dos.
• Componentes del medio natural afecta-
• Velocidad de los procesos.
dos: microrrelieve, agua, vegetación.
• Causas de la evolución.
• Velocidad de los procesos: desde proce-
• Consecuencias: afecciones en el paisaje
sos continuos pero casi imperceptibles
visual.
a la escala humana del tiempo (como la
• Consecuencias: afecciones en el fun-
dinámica acumulación de gravas-ero-
cionamiento del medio natural.
sión fluvial) hasta otros casi instantá-
neos, como consecuencia de la entrada
Una vez en la zona de estudio, intenta -
de la maquinaria en el cauce (palas
remos dar respuesta a estos interrogantes.
excavadoras, camiones, hormigoneras,
Vamos a examinar la fotografía que acom-
etcétera).
paña a estas líneas (figura 4.16), la cual nos
• Causas de la evolución: naturales y
servirá como guía para responder a estas
antrópicas. Estas últimas, las más im-
preguntas. Se trata de un fondo de valle
portantes en los últimos años.
fluvial afectado por una intensa extracción
• Consecuencias: afecciones en el paisaje
de gravas (o de “áridos”, según la jerga
visual. Muy intensas. Un tramo fluvial
propia de las actividades extractivas).
natural ha sido intensamente transfor-
• Tipología del medio afectado: espacio
mado. Las formas, colores, texturas y
fluvial. Amplio fondo de valle, plano,
volúmenes de la composición escénica
cubierto por cantos rodados. Vege-
han variado totalmente. La armonía del
tación originaria de ribera en los már-
conjunto ha desaparecido. La calidad
genes.
del paisaje ha disminuido.
• Aspectos destacados de la dinámica del
• Consecuencias: afecciones en el fun-
medio natural: desaparición de los ini-
cionamiento del medio natural. Modi-
ciales pequeños canales de agua muy
ficaciones de la calidad de las aguas,
numerosos y sinuosos (trenzados), sus-
aumento de la erosión lineal provocada
titución por canal rectilíneo. Unifor-
por el canal rectilíneo, modificaciones
midad topográfica actual del fondo de
microclimáticas debidas a la elimina-
valle, desaparición de las discontinui-
ción de formaciones vegetales de ribe-
dades fruto de la dinámica acumulativa
ra, etc.
y erosiva del río. Ausencia de vegeta -
ción de ribera: han desaparecido espe- LA VALORACIÓN DEL PAISAJE
cies características como sauces, cho- En la asignación de usos del suelo
pos o abedules. –agrarios, industriales, recreativos, resi-
• Evolución en el grado de antropización denciales, áreas protegidas, etc.– debe
y en los usos del suelo: antropización tenerse en cuenta la valoración del paisaje,
114 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

de la misma forma que se valoran otros Desde estos planteamientos, paisajes


recursos del medio natural, como la dispo- sumamente contrastados pueden recibir
nibilidad de agua o el tipo de suelo. Esta alta valoración. Puede ser el caso de un
valoración lleva implícita la noción de paisaje fluvial, con dominancia del ele -
calidad, de manera que en función del mento agua, y de un paisaje desértico. Los
grado de calidad de un paisaje, la aptitud especialistas sabrán apreciar en ambos
para unos u otros usos del territorio que lo casos ciertas cualidades que probablemen-
sustenta variará. Por ejemplo, no sería te escaparán al gran público.
aceptable hacer pasar una autopista por un En contraposición a estos criterios cien-
paraje de excepcionales y muy singulares tíficos, cualquier encuesta realizada para
rasgos naturales, no repetidos en una atisbar las preferencias paisajísticas del
región o país concretos. común de la población demuestra que los
Sin embargo, valorar el paisaje no es paisajes de alta montaña, o arbolados, o
tarea fácil, pues su calidad debe relativizar- con presencia de ríos y lagos... son mucho
se en función de distintos criterios, entre los más valorados que los desérticos o semide-
cuales es especialmente importante la sub- sérticos. Respecto a estos últimos, tan
jetividad inherente al proceso. Tal valora- abundantes en España, la sequedad se ha
ción se intenta abordar mediante consultas a considerado tradicionalmente como algo
la población o a expertos, utilizando diver- negativo, como un factor limitante para el
sas metodologías de encuesta. En cualquier desarrollo. Y es cierto que para muchas
caso, depende en gran medida de los facto- actividades sí que lo es. Pero existen otras
res de la personalidad individual y grupal. perspectivas y otras posibilidades de valo-
En un intento por simplificar la exposi- rar un recurso, de forma que pueda dársele
ción de este problema, puede señalarse que la vuelta a esa inicial valoración negativa.
la valoración del paisaje presenta dos ver- Así, los enclaves áridos y semiáridos espa-
tientes netamente diferenciadas que, en ñoles (sureste, sector central de la
ocasiones, pueden coincidir pero en otras Depresión del Ebro, zonas de Canarias,
no: la valoración científica y la valoración etc.) son áreas absolutamente singulares en
social. el conjunto de Europa. Es decir, paisajes
La valoración científica se encarga a únicos, no repetidos en el resto del conti-
especialistas en las diferentes ramas de las nente, a los cuales puede sacárseles (y ya
ciencias involucradas en el paisaje. Se trata se está empezando a hacer) alta rentabili-
de una valoración objetivable, tamizada dad (por ejemplo, como destino turístico).
por filtros que escapan al común de la Esta evidente divergencia –en ocasio-
población y que explican la diferencia nes– entre los criterios del científico y los
entre la observación científica y la percep- del gran público ha sido puesta de mani-
ción del gran público. Los aspectos que se fiesto en numerosas ocasiones y desde
tienen en cuenta pueden ser variados, pero variados campos del conocimiento. Es nor-
entre otros pueden citarse los siguientes: mal afirmar que los científicos pueden ver
cualidades ecológicas del territorio, grado en la superficie terrestre cualidades o cosas
de naturalidad (cada vez más apreciado, inaccesibles a la percepción de la mayor
por la escasez creciente de espacios de parte de las personas. Esta aseveración,
estas características), integración armónica que quizás pueda parecer un tanto presun-
de elementos físicos y antrópicos, existen- tuosa a los no especialistas, es –por el con-
cia de elementos singulares (que dotan al trario– plenamente defendible. De la
paisaje de un componente inhabitual digno misma forma que los físicos o los matemá -
de resaltar), diversidad de ambientes, con- ticos, por ejemplo, pueden ver y manejar
diciones de visibilidad, etc. en sus respectivos campos de estudio
Interpretación del paisaje 115

Figura 4.17 Borde norte del desierto del Sahara en Marruecos.


Un paisaje desértico puede gozar de alta valoración paisajística. En este caso, la inte-
gración de formas, volúmenes y cromatismo entre el poblado y su entorno es digna de
mención.

hechos y fuerzas no alcanzables por el que de los atributos del medio ambiente.
común de la gente, los especialistas en pai- No debe olvidarse que la apreciación del
saje, también. paisaje resulta inseparable de los condicio-
Respecto a la denominada valoración nantes emocionales del individuo, de
social del paisaje, suele llevarse a cabo manera que la belleza se reconoce de
según sus cualidades estéticas. Por lo tanto, forma distinta según los distintos observa-
la belleza es el factor preponderante. Sin dores, e incluso según un mismo observa-
embargo, está suficientemente demostrado dor en momentos diferentes. Esta respues-
que la percepción de la estética depende de ta hacia la belleza se explica según tres
factores psicosociológicos muy complejos. tipos de factores:
A pesar de las dificultades, debe inten- • Condiciones y mecanismos sensitivos y
tarse valorar la estética del paisaje según perceptivos inherentes al propio observa-
métodos que cuenten con las suficientes dor: forma de mirar, capacidad de imagi-
garantías. No en vano, esta valoración nación, experiencias anteriores, etc.
tiene gran importancia en la asignación de • Condicionantes educativos y culturales:
usos del suelo, especialmente en la decla - influencia en el observador de las acti-
ración de espacios protegidos, pues ade- tudes culturales hacia el paisaje des-
más de los criterios científicos, la opinión arrollados por la sociedad en que vive.
del gran público debe ser tenida en cuenta. • Relaciones del observador con el obje-
La principal dificultad de la tarea radi- to a contemplar: familiaridad con el
ca en que la percepción del entorno puede paisaje, inclinación personal hacia un
depender más de las actitudes del sujeto tipo u otro de paisaje, etc.
116 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

En el análisis de la calidad visual del pares de fotografías se centra en la valora-


paisaje se plantean, pues, tres cuestiones: ción de impactos ambientales con inciden-
calidad intrínseca, respuesta estética y cia visual. Deben compararse imágenes de
valoración. situaciones con concurrencia de impactos
Las técnicas valorativas de esta aprecia- con imágenes de esos mismos paisajes,
ción social de la calidad del paisaje han pero sin el impacto acaecido. Ambas deben
sido muy variadas, desde que comenzaron valorarse comparativamente.
a experimentarse en los años 70. La más Estos sistemas valorativos basados en
frecuentemente utilizada y que parece encuestas deben aplicarse a grupos sociales
aportar datos más fiables consiste en la de suficientemente amplios, diversos y repre-
comparación de pares de fotografías. Este sentativos para que resulten fiables. Ello
procedimiento consiste en el análisis de no impide que las personas interesadas en
preferencias de distintos grupos de indivi- la materia puedan utilizar sus archivos
duos a partir de la muestra de una colec- fotográficos para realizar ejercicios en esta
ción de pares de fotos de paisajes. línea. Sobre una selección de fotos o dia -
Utilizando dos proyectores de diapositivas, positivas, pueden plantearse pequeñas
se proyectan estas imágenes de dos en dos, encuestas –siguiendo los métodos aquí
con mucha rapidez, y los encuestados ano- explicados u otros– a los grupos o personas
tan la que prefieren. La razón de pasar con individuales a los que se tenga acceso o
rapidez los pares no es otra que conseguir que se estime que puedan ofrecer opinio-
que el encuestado responda según su pri- nes interesantes, contrastadas, etc. Por
mer estímulo, sin disponer de tiempo para ejemplo, sería interesante detectar la valo-
pensar o razonar su elección. ración de un paisaje afectado por un
Otro método consiste en la ordenación embalse entre ecologistas o entre agriculto-
de un conjunto de fotografías según el res de regadío. O la opinión que le merece
grado de preferencia de la población con- un paisaje estepario a quien vive en él todo
sultada. Tras aplicar este método a diferen- el año y al turista que sólo va allí de visita.
tes grupos de encuestados, los análisis de
resultados darán las pautas de preferencia
de los distintos tipos de paisajes. 3. ALGUNOS INSTRUMENTOS
Los resultados obtenidos mediante la ÚTILES PARA EL
aplicación de estas técnicas demuestran ESTUDIO DEL PAISAJE
que en la elección de los paisajes más valo-
rados, los factores intervinientes no depen- En las páginas precedentes hemos
den únicamente de las propias característi- explicado que el paisaje representa una
cas de la imagen o paisaje visual, sino que, realidad globalizadora resultante de la par-
en muy alto grado, se hallan influidos por ticipación de muy numerosos componentes
aspectos como la edad, sexo, profesión, o elementos, naturales y humanos.
procedencia rural o urbana o de distintos Centrándonos en los de carácter natural
medios geográficos, además de los rasgos (los más definitorios, pues el factor huma -
de personalidad de los encuestados. no siempre se apoya en ellos) podemos
Conviene recalcar al respecto que los pai- destacar varios especialmente significati-
sajes los observamos a través de los filtros vos a la hora de definir y comprender un
y tamices culturales de cada individuo, paisaje: relieve, vegetación y caracteres
encuadrados en un contexto histórico y geológicos. Todos ellos pueden ser obser-
social. vados directamente en el campo, pero
Un interesante sistema de percepción resulta muy conveniente apoyar esa obser-
social de la calidad del paisaje mediante vación con una serie de documentos que
Interpretación del paisaje 117

Figura 4.18 (1)

Figura 4.18 (2)


118 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.18 (3)

Figura 4.18 (4) En estas imágenes se presentan cuatro fotografías, como ejemplo del
sistema valorativo de comparación por pares. En primer lugar, los encuestados debe-
rían elegir entre 4.18 (1) y 4.18 (2), para pasar luego a elegir entre 4.18 (3) y 4.18 (4).
Interpretación del paisaje 119

Figura 4.19 En estas imágenes podemos apreciar un mismo paisaje, antes y después
de la instalación de una estructura impactante. Las fotos de la izquierda muestran la
situación inicial, mientras que en las de la derecha se aprecia el cambio acaecido. Las
personas encuestadas pueden valorar comparativamente las imágenes de cada uno de
los pares (entre 0 y 5, por ejemplo) para de esta forma obtener una valoración cuanti-
tativa del impacto paisajístico.

ayuden a su comprensión y que, incluso, las fotografías aéreas, de gran interés por
nos ofrezcan información no apreciable a mostrarnos la realidad tal cual es.
simple vista. Los mapas suponen una representación
El relieve ha sido objeto del capítulo 1 selectiva de la realidad a escala, mediante
de este libro, referido a la interpretación de una serie de símbolos convencionales. La
mapas topográficos que ofrecen una com- representación cartográfica es, en la mayor
pleta información a este respecto a partir parte de los casos, plana, y se refiere a un
de las curvas de nivel. Caracteres como las momento dado (fecha de edición). En cier-
altitudes o las pendientes de la zona que tos mapas, por ejemplo en los de usos del
nos interese son ofrecidos directamente suelo, esta última característica debe ser
(caso de las altitudes) o indirectamente tenida en cuenta, pues ciertas variables pai-
(caso de las pendientes) por estos mapas. sajísticas pueden cambiar con bastante
En las líneas siguientes nos centraremos en rapidez. Convendrá, por lo tanto, disponer
la información que podemos extraer de dos de mapas lo más actualizados posible.
tipos de mapas muy útiles (imprescindibles Los mapas geológicos y de vegeta-
en algunos casos) para nuestras estancias ción/usos del suelo se representan sobre
en la naturaleza: los mapas de vegeta - fondo topográfico. En otras palabras: sobre
ción/usos del suelo y los geológicos. un mapa topográfico se añade la informa-
Además, también prestaremos atención a ción temática seleccionada. Quiere esto
120 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.20 Reproducción de un mapa de cultivos y aprovechamientos y de sus leyen-


das.

decir que para interpretarlos correctamente rísticas del medio físico y socioeconómico.
el requisito previo es saber leer un mapa Se encuentran editados a dos escalas
topográfico. De ahí la importancia del diferentes: 1: 200.000 y 1: 50.000. Los pri-
capítulo 1 de esta obra, referido a la inter- meros adoptan el formato provincial, de
pretación de mapas y centrado específica- manera que aparecen cartografiadas las
mente en los topográficos. superficies provinciales completas. Cubren
todo el territorio español. Más interesantes
MAPAS DE VEGETACIÓN Y USOS DEL para el trabajo de campo son los de escala
SUELO 1: 50.000, aunque se cuenta con el proble -
Existen diferentes modalidades en esta ma de que bastantes zonas españolas se
categoría de mapas. Por su muy estrecha encuentran sin cartografiar, además de que
relación con la interpretación del paisaje las ediciones disponibles son en general
nos centraremos en los oficialmente deno- anticuadas. No obstante, su buen nivel de
minados Mapas de Cultivos y Aprove- detalle los hace muy útiles a la hora de
chamientos, editados por el Ministerio de interpretar y comprender correctamente un
Agricultura, también conocidos popular- paisaje. Su numeración, denominación y
mente como mapas de usos del suelo. Su extensión coinciden con las de los mapas
interpretación permite apreciar las imbrica- topográficos correspondientes a escala 1:
ciones entre los usos del suelo y las caracte- 50.000.
Interpretación del paisaje 121

La interpretación de estos mapas es En España, el organismo de elabora-


sencilla. Mediante unas claves de color, ción de estos mapas más importante es el
tramas y códigos alfanuméricos se indican ITGE (Instituto Tecnológico Geominero de
los distintos tipos de cubrimiento del suelo, España). Las ediciones normales se pre-
desde la vegetación espontánea a las varia - sentan en dos escalas diferentes: 1:
das modalidades de cultivos. 200.000 y 1: 50.000. La numeración, deno-
La información acerca de las distintas minación y superficie de cada hoja resul-
modalidades de vegetación y usos del tante coinciden con las correspondientes de
suelo existentes, de su distribución y de su los mapas topográficos.
relación con aspectos naturales tales como La interpretación de estos mapas es
el relieve (representado por las curvas de bastante compleja y requiere cierta dedica-
nivel o base topográfica de estos mapas) ción. Mediante unas claves de color y códi-
los hace muy apropiados para la interpreta - gos alfanuméricos se indican los distintos
ción del paisaje. tipos de materiales (rocas) y su edad; ade-
más, unos símbolos indican en su caso la
MAPAS GEOLÓGICOS existencia de deformaciones tectónicas
El mapa geológico es la representación (pliegues, fallas...).
sobre fondo topográfico de los materiales Resulta sumamente interesante cotejar
aflorantes en la superficie de la Tierra, así la información del mapa topográfico con la
como de su edad y de las deformaciones del mapa geológico. Por ejemplo, la rela-
que les afectan. ción entre los tipos y la edad de los mate-

2
5
MAPA
3
GEOLÓGICO
4

6 7

Figura 4.21 Estructuración de un mapa geológico.


El mapa geológico aparece estructurado en el cuerpo central del mapa, leyendas varias,
cortes geológicos y columnas estratigráficas, como elementos de mayor interés.
1. Número y nombre de identificación, 2. Esquema tectónico a escala 1:250.000,
3. Esquema regional a escala 1:1.000.000, 4. Columnas estratigráficas, 5. Leyenda,
6. Signos convencionales, 7. Cortes geológicos.
122 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 4.22 Reproducción de un mapa geológico y de sus leyendas.

riales y la ubicación de los fondos de valle do nos enfrentamos a su interpretación: de


o de las crestas divisorias resulta, por lo un árbol veremos su copa; de un edificio, el
general, muy significativa. Muchas veces tejado, frente a la perspectiva horizontal a
las características geológicas de un territo- la que estamos acostumbrados.
rio no son directamente visibles, pues están Las fotos aéreas presentan escalas muy
enmascaradas por la vegetación o por las variadas, en función de la altura del vuelo
formaciones superficiales y los suelos. Por y del objetivo utilizado (distancia focal).
eso, la comprensión paisajística aconseja el Para los estudios de interpretación del
uso frecuente de estos mapas, que nos pro- medio natural suelen utilizarse fotos de
porcionarán datos a veces ocultos, pero escala 1: 20.000 o 1: 30.000 aproximada-
absolutamente básicos para comprender la mente, aunque otros valores pueden ser
configuración actual de los paisajes. plenamente válidos.
Los organismos encargados de la toma
FOTOGRAFÍA AÉREA de fotos aéreas son variados: empresas de
Se trata de fotografías de la superficie ingeniería, Comunidades Autónomas,
de la tierra tomadas desde el aire (normal- Ministerios, Ejército... En el momento de
mente desde aviones y avionetas). plantearnos qué fotos comprar, lo más sen-
Muestran, como cualquier otra fotografía, cillo es acudir a algún punto de venta espe-
la realidad tal cual es, aunque desde un cializado (por ejemplo, algunas librerías y
punto de vista inhabitual: desde arriba. empresas de equipamientos para los estu-
Ello exige un esfuerzo de adaptación cuan- dios de naturaleza) para informarnos de los
Interpretación del paisaje 123

vuelos existentes. La fecha del vuelo y la La visión de la realidad que proporcio-


escala de las fotos serán los dos criterios nan las fotos aéreas, y además en tres
principales para decantar nuestra elección. dimensiones, tiene múltiples aplicaciones.
También será interesante conocer si los Una de ellas es la interpretación del paisa-
fotogramas son en color o en blanco y je. Aspectos como las características del
negro. relieve, distribución y tipo de la vegeta-
El aspecto más interesante de la explo- ción, localización de las infraestructuras y
tación de la información fotogramétrica es de los núcleos de población, etc. son direc-
la visión estereoscópica. Las fotos aéreas tamente visibles en estas fotos. La visión
correlativas tienen una particularidad: el estereoscópica requiere cierto adiestra-
50% como mínimo de cada una se repite en miento, pero una vez conseguida facilita
la siguiente. Esta imagen repetida, vista enormemente las tareas de las personas
mediante unos aparatos denominados este - interesadas en los estudios de paisaje.
reoscopios, consistentes en unas lupas El trabajo con la fotografía aérea, apo-
montadas sobre una carcasa, permiten yado y complementado con los mapas
apreciar la imagen fotografiada en tres topográficos, de cultivos y aprovechamien-
dimensiones. Es decir, permiten apreciar el tos y geológicos (entre otras fuentes de
relieve. información), permite describir y explicar

Figura 4.23 Reproducción de un par


de fotos aéreas correlativas que
muestran el solapamiento en la ima-
gen (ciudad de Jaén y su entorno).
En estas imágenes podemos apreciar
que la mitad derecha de la foto de la
izquierda se repite en la mitad
izquierda de la foto de la derecha
124 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Estereoscopio de espejos Estereoscopio de bolsillo

Figura 4.24 Reproducción de estereoscopios. Los estereoscopios de espejos se usan


preferentemente en gabinete; los de bolsillo, de pequeñas dimensiones, son muy úti-
les en el trabajo de campo.

las características paisajísticas de un terri- zona ya editados. Deberemos tener en


torio. A continuación exponemos una pro- cuenta las muy probables diferencias de
puesta de guión de trabajo práctico para escala entre unos y otros.
lograr tal fin. Los resultados obtenidos
convendrá cotejarlos con la realidad in situ Explicación
del trabajo de campo. • Analizar la distribución de los usos del
suelo en relación con las características
Descripción y análisis del medio físico (por ejemplo, relación
A partir de la selección de la zona de entre usos del suelo y factores condi-
estudio que nos interese sobre la fotografía cionantes como las pendientes o el tipo
aérea y los mapas de apoyo, pueden llevar- de rocas aflorantes).
se a cabo, entre otras, estas tareas: • Establecer una relación entre el trazado
• Delimitar el contorno de los núcleos de de las vías de comunicación, la ubica-
población. ción de los núcleos de población y los
• Dibujar el trazado de las vías de comu- distintos usos del suelo.
nicación. • Determinar los principales factores que
• Marcar la disposición de la red hidro- intervienen en la distribución de las
gráfica, diferenciando los cursos fluvia- zonas cultivadas.
les según su importancia. • Determinar los principales factores que
• Delimitar las zonas cultivadas. intervienen en la distribución de las
• Diferenciar mediante colores o tramas áreas de vegetación natural.
las zonas de secano y de regadío. • Apreciar relaciones entre el tipo de
• En su caso, localizar y señalar las áreas relieve y el sustrato geológico.
de cultivos abandonados.
• Localizar las zonas de vegetación natu- Valoración crítica y propuestas
ral y discriminar sus distintas categorí- de ordenación
as: bosques, matorral, pastizales, etc. Teniendo en cuenta las características
• Señalar otras realidades no indicadas en del medio físico y las necesidades de los
los apartados precedentes (afloramien- grupos sociales de la zona, determinar cuá-
tos rocosos, por ejemplo). les serían los aprovechamientos del suelo
• Elaborar una leyenda interpretativa del más apropiados atendiendo a criterios
mapa o esquema realizado (mediante varios, como la conservación del medio
un conjunto de símbolos). ambiente, la obtención de la máxima pro-
• Comparar nuestro mapa resultante del ductividad, etc.
proceso anterior con otros mapas de esa
Interpretación del paisaje 125

BIBLIOGRAFÍA
BOLÓS, Mª (Dir). Manual de Ciencia del gráfico Nacional, Madrid, 1991.
Paisaje. Teorías, métodos y aplicacio- LE FUR, A. Pratiques de la cartographie.
nes. Masson, Barcelona, 1992. Armand Colin, Paris, 2000.
CANCER POMAR, L. La degradación y LIZET, B.; RAVIGNAN, F. Comprendre
la protección del paisaje. Cátedra, un paysage, INRA, Paris, 1987.
Madrid, 1999. LÓPEZ DE SANTIAGO, C. “Preferencias
CARTER, B. et al. Trabajos prácticos de paisajísticas”. Ecosistemas, 6: 15.
Geografía Física. Akal, Madrid, 1990. Asociación Española de Ecología
CEOTMA. Guía para la elaboración de Terrestre, Madrid, 1993.
estudios del medio físico. Contenido y LÓPEZ VERGARA, Mª L. Manual de
metodología. M.O.P.T., Madrid, 1991. fotogeología. Junta de Energía Nuclear,
CIFUENTES, P. et al. Voz “Paisaje”. Madrid, 1978.
Diccionario de la naturaleza. Hombre, MARTÍNEZ DE PISÓN, E. “El concepto
ecología, paisaje, pp. 434-443. Espasa- de paisaje como instrumento de conoci-
Calpe, Madrid, 1992. miento ambiental”. En AA.VV.: Pai-
CORBERÓ, M.V. et al. Trabajar mapas. saje y Medio Ambiente, p. 9-28.
Alhambra, Madrid, 1988. Fundación Duques de Soria y Uni-
ESCRIBANO BOMBÍN, Mª M. et al. El versidad de Valladolid, Valladolid,
paisaje. M.O.P.U., Madrid, 1987. 1998.
ESPAÑOL ECHÁNIZ, I. Las obras públi- MARTÍNEZ DE PISÓN, E. Imagen del
cas en el paisaje. CEDEX (Centro de paisaje: la Generación del 98 y Ortega
Estudios y Experimentación de Obras y Gasset. Caja Madrid, Madrid, 1998.
Públicas), Ministerio de Fomento, MARTÍNEZ-TORRES, L.M. Principales
Madrid, 1998. tipos de mapas geóticos. Guía de
FARINA, A. Principles and Methods in mapas temáticos para el análisis del
Landscape Ecology. Chapman and medio físico. Universidad del País
Hall, London, 1998. Vasco, Bilbao, 1995.
FERNÁNDEZ GARCÍA, F. Introducción MUÑOZ JIMÉNEZ, J. “Paisaje y
a la fotointerpretación. Ariel, Barce- Geografía”. Arbor, 518 y 519: 219-233,
lona, 2000. 1989.
GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, F. Ecología NAVEH, Z.; LIEBERMAN, A. Landscape
y paisaje. Blume, Madrid, 1981. Ecology. Theory and application.
IBÁÑEZ MARCELLÁN, Mª J. et al. Springer-Verlag, New York, 1994.
Aspectos didácticos de Geografía. OZENDA, P. La cartographie écologique
Instituto de Ciencias de la Educación, et ses applications. Col. “Écologie
Universidad de Zaragoza, 1985. appliquée et sciences de l’environne-
IBARRA BENLLOCH, P. “Una propuesta ment”, 7. Masson, Paris, 1986.
metodológica para el estudio del paisa- PELLICER CORELLANO, F. Introduc-
je integrado”. Geographicalia, 30: 229- ción a la fotografía aérea. Cuadernos
242, 1993. Técnicos de Ciencias Ambientales,
ICONA Inventario nacional de paisajes Azara Editores, Zaragoza, 1998.
sobresalientes. Monografías, nº 6. PÉREZ-CHACÓN, E. “Líneas metodoló-
Servicio de Publicaciones Agrarias, gicas en los estudios de paisaje”. En
Ministerio de Agricultura. Madrid, EQUIP: Ponencias III Congreso de
1975. Ciencia del Paisaje “Paisaje y
IGN Atlas Nacional de España. (Sección Turismo”, Vol. III, p. 65-102.
I: Imagen y Paisaje). Instituto Geo- Monografies de l’EQUIP, 7. Equip
126 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Universitari d’Investigació del Pai- 368. Alianza Editorial, Madrid, 1988.


satge, Universitat de Barcelona, 1999. ZOIDO, F.; POSOCCO, F. “Política del
ROUGERIE, G.; BEROUTCHACHVILI, paisaje: protección, ordenación y ges-
N. Géosystemes et paysages: bilan et tión”. En ARIAS ABELLÁN, Jesús y
méthodes. Armand Colin, Paris, 1991. FOURNEAU, Francis (Eds.): El paisa-
STRANDBERG, C.H. Manual de fotogra- je mediterráneo/Le paysage méditerra-
fía aérea. Omega, Barcelona, 1975. néen/Il paesaggio mediterraneo, p.
WHITTOW, J.B. Voz “Paisaje”. Diccio- 155-166. Universidad de Granada-
nario de Geografía Física, pp. 367- Junta de Andalucía, 1998.
Capítulo 5
ORGANIZACIÓN DE CAMPAMENTOS
Y
TRAVESÍAS DE MEDIA MONTAÑA
(Pilar Maza Rodríguez)
1. INTRODUCCIÓN

2. ORGANIZACIÓN DE UN CAMPAMENTO: PRIMEROS PASOS

3. REQUISITOS DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO

4. EL EQUIPO HUMANO: TITULACIONES Y EXPERIENCIA PROFESIONAL

5. SELECCIONAR UNA UBICACIÓN SEGURA PARA ACAMPAR

6. EL RESPETO AL MEDIO NATURAL

7. MATERIAL DE ACAMPADA: EQUIPAMIENTO INDIVIDUAL Y COLECTIVO


• El equipamiento básico personal
• El saco de dormir
• El aislante o colchoneta
• La mochila
• La ropa y las botas
• La linterna o frontal
• La brújula
• Gorra o pañuelo, gafas de sol, crema protectora y cacao para los labios
• La cantimplora
• Los utensilios de cocina y la navaja
• Neceser básico y toalla
• El equipamiento colectivo
• Las tiendas de campaña
• Hornillo. Material de cocina. Comida
• Iluminación: lámpara de gas
• Repuestos y otros
• Mapas
• Botiquín y fichas médicas de todos los participantes
• Bibliografía básica
• Comunicaciones: transceptor/telefonía móvil
• Recursos lúdicos y deportivos. Material fungible para las actividades
y evaluaciones
• Caja de herramientas
Organización de campamentos y travesías de media montaña 129

1. INTRODUCCIÓN ciones necesarias, el tipo de grupo y seg-


mento de edad al que se dirigen nuestras
Un campamento es una actividad gru- actividades, el lugar donde vamos a ubicar
pal de tiempo libre que se desarrolla en el nuestro campamento, el material necesario
medio natural y cuya organización requie - y la preparación de nuestro programa de
re una experiencia importante en la con- actividades.
ducción de grupos, el conocimiento del El campamento puede ser fijo, que es lo
medio natural en el que vamos a desarro- más frecuente, o itinerante. En este último
llar la actividad y, exige, además, el cum- caso se le conoce como travesía de monta-
plimiento de la normativa vigente. ña. Existe un término muy generalizado, la
De la misma manera, la organización acampada1, habitualmente mal utilizado en
de una actividad individual, entre amigos o castellano. En muchas ocasiones, al pre-
en un grupo de montaña, exige los mismos guntar a personas qué actividad deportiva
requisitos. realizan en la montaña, nos hemos encon-
trado con la respuesta: acampada. Que-
remos aclarar que la acampada no es una
LA ORGANIZACIÓN DE UNA actividad deportiva en sí, sino que es una
ACTIVIDAD DE MONTAÑISMO técnica para pernoctar al aire libre, y en
(CAMPAMENTO, TRAVESÍA cualquier tipo de paisaje (playa, estepa,
DE MEDIA MONTAÑA, nieve…).
EXCURSIÓN…) La organización de excursiones y trave-
EXIGE: sías de montaña es muy frecuente, al mar-
gen de los colectivos de educación de tiem-
• Dominio de las técnicas de la acti- po libre, en pequeños grupos de amigos y
vidad: experiencia en la montaña y grupos de montaña, por lo que también este
otros conocimientos básicos. capítulo aporta información interesante a
• Experiencia en la conducción de todos aquellos que a título personal deseen
grupos. organizar una actividad de estas caracterís-
• Conocimiento del medio natural en ticas.
el que vamos a desarrollar la acti-
vidad.
• Cumplimiento de la normativa 2. ORGANIZACIÓN DE UN
vigente. CAMPAMENTO:
PRIMEROS PASOS
Si bien un aspecto básico cuando nos ¿Qué es un campamento? La respuesta
planteamos la organización de un campa- implica varias nociones: tiene una dura-
mento es que tengamos claro cuáles van a ción en el tiempo, se desarrolla en el
ser los objetivos de nuestras actividades y medio natural, se realiza en el tiempo
la filosofía general del campamento, no va libre, está organizado por una entidad, es
a ser éste el tema de nuestro capítulo. un proyecto de intenciones2 , tiene un pro-
Para organizar un campamento tendre- grama de actividades, es una experiencia
mos que observar, además de los citados grupal, su organización exige un equipo
objetivos y filosofía, cuáles son los requisi- humano, y su realización, unos participan-
tos de obligado cumplimiento, las titula - tes destinatarios.
1
Acampada: acción y efecto de acampar. Acampar: (del it. Accampare) detenerse y permanecer en despoblado, alojándose o no en
tiendas. Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, ed. 1997.
2
Resumido del libro “Cómo organizar una colonia o campamento de verano” F. Asín, Ed. Flash Book (1997).
130 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Para la organización de un campamento básica de servicios: letrinas o aseos,


se deben tener en cuenta cada uno de estos fosas sépticas, lavabos, cocina, ener-
puntos, y recordar que estamos trabajando gía… En el caso de no disponer de nin-
con personas, la mayor parte de las veces guna instalación, el equipo de monitores
menores de edad. Estas personas, que deberá diseñar y preparar los servicios
dependen de nosotros durante el campa- básicos. Lógicamente, es preferible bus-
mento, están participando en una experien- car una zona de acampada que posea
cia única e inolvidable. Debemos estar pre- unas instalaciones mínimas, ya que no
parados y tener los recursos suficientes para sólo estaremos más cómodos, sino que
poder acometer un campamento con res- también respetaremos mejor el entorno.
ponsabilidad. 2. En el campamento itinerante o trave-
También tendremos en cuenta las gran- sía: el grupo se desplaza por sus propios
des responsabilidades que se van a derivar medios por un itinerario preparado por
de nuestro comportamiento como monito- el equipo de monitores. Esto supone que
res, sobre todo civiles. cada participante debe portear su equi-
Si bien es cierto que muchos de los pamiento personal y parte del equipa-
campamentos se organizan desde entidades miento colectivo. Cada noche se per-
sin ánimo de lucro, donde los monitores nocta en un lugar diferente, instalando
colaboran de forma voluntaria, es impor- pequeñas tiendas de campaña (y ocasio-
tante que el trabajo se realice con profesio- nalmente sin ellas). La comida se prepa-
nalidad. ra en pequeños grupos, que transportan
Volviendo a la descripción inicial de su propia energía (gas) y alimentos.
este capítulo, un campamento tiene lugar en
un período de tiempo variable, lo habitual ¿Quién organiza un campamento?
es que dure de diez a quince días (aunque Normalmente hay diferentes entidades de
no hay una duración establecida, podría tra- carácter público y privado que organizan
tarse de menos o más días). campamentos: asociaciones juveniles y
Otras peculiaridades son que tiene lugar otras, asociaciones de padres de alumnos,
en el tiempo libre y fuera del entorno empresas de servicios, administraciones
habitual. Un campamento siempre se reali- (central, autonómica y pública), colegios,
za en el tiempo libre: es la época de ocio y federaciones deportivas, clubes de monta-
vacaciones, por lo que suele ser una expe- ña, etc.
riencia muy motivadora y elegida por los Para poder organizar un campamento,
propios participantes, que van muy predis- es preciso un marco legal: persona física
puestos al programa elegido. Lógicamente, (empresario autónomo) o jurídica (asocia-
se desarrolla fuera del entorno habitual: la ción, sociedad, u otra). Ello posibilitará
mayor parte de las personas que se inscri- aspectos como la contratación de los moni-
ben en un campamento vienen del medio tores, de un seguro, emisión de facturas o
urbano, viven con sus padres, y la instala- recibos, etc.
ción durante varios días en un medio natu- Si tenemos el marco legal apropiado,
ral y poco conocido es muy sugestiva. podemos organizar un campamento siem-
Los campamentos, fijos o itinerantes, pre y cuando contemos con la capacidad
siempre se desarrollan en el medio natu- personal y material para poner en marcha el
ral. proyecto, así como la capacidad de gestión
1. El campamento fijo: habitualmente necesaria.
tiene lugar en una pradera en la que se La correcta gestión es importante:
instalan las tiendas de campaña. Lo nor- debemos presupuestar todos los gastos
mal es que exista una infraestructura derivados del campamento, como la ali-
Organización de campamentos y travesías de media montaña 131

mentación, el transporte, los sueldos y los mejora de la programación, corrigiendo


salarios del personal, un buen seguro de posibles defectos o subrayando ciertas
responsabilidad civil, seguros de acciden- actitudes, por ejemplo. También permitirá
tes para los participantes, el material, la elaborar una memoria final enriquecida
energía..., así como tener la previsión de con las aportaciones diarias, y en la que
ingresos. debería contar la opinión de los partici-
Por último, también debemos tener pantes.
clara nuestra capacidad de convocatoria: ¿A quién va dirigida nuestra activi-
debemos llegar a los destinatarios de la dad? Los destinatarios son habitualmente
actividad, porque sin ellos, no hay campa- niños y jóvenes.
mento.
Constituido nuestro equipo, elaborare-
mos un proyecto de intenciones, con fines UN CAMPAMENTO ES:
y objetivos. Es interesante que el diseño se • Un período de tiempo
haga entre todo el equipo, para que sea un • Una vivencia que se desarrolla en el
proyecto común que implique a todos. medio natural
Los fines del campamento siempre tie - • Se realiza en el tiempo libre, fuera
nen una estrecha relación con los de la del entorno habitual
entidad organizadora: religión, deporte, • Una actividad organizada por una
juego, medio ambiente… Van a inspirar la entidad (asociación, empresa, ...) de
filosofía del equipo de monitores y la del la que se desprende una filosofía de
campamento. trabajo
Se definirán unos objetivos operativos • Un proyecto de intenciones, con
que puedan ser alcanzados, y que se pue- unos fines y objetivos
dan evaluar. • Un programa de actividades
Para elaborar el programa de activida- • Una experiencia grupal, enriquece-
des, que va a depender mucho de la filoso- dora y educativa
fía de los organizadores, se partirá de los • Un equipo humano de monitores y
objetivos fijados y se realizará a través de un grupo de participantes destina-
una metodología común, prefijada entre tarios
todo el equipo de monitores.
El programa de actividades quedará
recogido en un cronograma, que reflejará
los horarios día a día, desde la hora de 3. REQUISITOS DEOBLIGA-
levantarse, desayuno, actividades progra- DO CUMPLIMIENTO:
madas, tiempos de descanso, baño… LA NORMATIVA VIGENTE EN
Para fijar la metodología de trabajo es EL ESTADO ESPAÑOL
indispensable una experiencia profesional Cuando organizamos una actividad con
y/o una formación adecuada del equipo de menores de edad y con más de una noche
monitores. También se fijarán unas normas fuera del domicilio habitual, se adquieren
de comportamiento básico para todos los unas responsabilidades, y se está sujeto a
acampados. una normativa.
Otro aspecto importante es la evalua- El primer paso a dar será conocer la
ción. El equipo de monitores realizará una normativa de la comunidad autónoma en la
breve sesión al final del día para evaluar que vamos a realizar nuestra actividad.
los resultados de las actividades, valorán- Normalmente se regula la titulación de los
dose los aspectos positivos y los negativos. monitores, el porcentaje de monitores titu-
La evaluación continua posibilitará la lados de nuestro equipo, los lugares de
132 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

acampada y las solicitudes de permisos, la


manipulación de alimentos y la higiene, los CONOCIMIENTOS BÁSICOS DEL
planes de evacuación, el uso del fuego, etc. MONITOR.
Todo esto se habrá de observar en todo • Tiempo libre
momento para no incurrir en la ilegalidad. • Socorrismo
Para realizar el campamento también es • Normas básicas de seguridad
indispensable contratar un seguro de acci- • Conocimientos básicos sobre calen-
dentes y, sobre todo, de responsabilidad tamiento y estiramiento muscular y
civil. El equipo de monitores asume la res- articular
ponsabilidad del campamento o colonia, y • Orientación
se trata de un asunto muy serio que a veces • Nutrición
no se analiza en profundidad. Diversas • Conocimiento del medio natural
sentencias nos indican que el tema no se • Experiencia en media montaña
debe descuidar nunca, y que vale más • Meteorología
pecar de prudentes.
La normativa va a afectar tanto a la ubi-
cación del campamento como a las titula- La legislación sobre las titulaciones de
ciones necesarias para poder trabajar. los monitores en España varía de una
Independientemente de la normativa, la comunidad autónoma a otra, por lo que
ubicación de nuestro campamento deberá deberemos informarnos en las Direcciones
cumplir unos requisitos de seguridad bási- de Juventud de nuestro gobierno autónomo.
cos que revisaremos en el apartado La titulación generalizada es la de
siguiente. Monitor y Director en el Tiempo Libre.
En cada comunidad autónoma hay unas También existen otras titulaciones equi-
leyes específicas sobre la organización de parables, como por ejemplo, en el decreto
campamentos y colonias. Por tanto, nuestra de Aragón: Técnico de conducción de acti-
obligación es estar informados de las vidades físico-deportivas en el medio natu-
modificaciones normativas que haya sobre ral, Diplomado en Magisterio y Licenciado
este tema. Para ello acudiremos a las direc- en Educación Física.
ciones generales o delegaciones de juven- El Real Decreto de 3 de marzo del 2000
tud de nuestros gobiernos autónomos antes desarrolla las titulaciones deportivas de
de organizar una actividad de estas caracte- montaña.
rísticas. Asimismo, el Instituto Nacional de
Empleo ha realizado cursos en el ámbito de
la formación ocupacional para “guías”.
4. EL EQUIPO HUMANO:
TITULACIONES Y OTRAS NORMAS DE INTERÉS
EXPERIENCIA PROFESIONAL Simplemente añadiremos que existen
otras leyes que pueden afectar a la selec-
La formación del equipo de monitores ción del lugar para nuestro campamento:
en tiempo libre, deporte y educación normativa de Espacios Naturales Prote -
ambiental es fundamental. gidos, prohibición del uso del fuego.
La preparación de un campamento Si estamos preparando un campamento
requiere una experiencia y una formación itinerante o travesía, a título personal o
que podemos adquirir en la enseñanza para alguna entidad, estudiaremos con
pública, asociaciones de tiempo libre, atención nuestro itinerario, ya que es pro-
escuelas y grupos de montaña, y entidades bable que atravesemos lugares sometidos a
públicas o privadas. diferentes normas, y debemos conocerlas.
Organización de campamentos y travesías de media montaña 133

La legislación actual diferencia los temporada, posibles inundaciones,


espacios naturales protegidos en varias incendios, etc.
categorías, destacando las figuras de par- • Evitaremos situarnos en las proximida-
ques, reservas naturales, monumentos des de un cono de deyección de un
naturales, paisajes protegidos, etc. barranco.
En las administraciones autonómicas y • Nunca acamparemos a menos de 200 m
locales nos facilitarán esta información. de un cauce de agua.
• Localizaremos bien todos los accesos a
pie y rodados, para planificar una posi-
5. SELECCIONAR UNA ble evacuación con todas las garantías.
UBICACIÓN SEGURA PARA
ACAMPAR Por último, elaboraremos un plan de
evacuación en previsión de un posible
Independientemente de la normativa incidente.
que hemos revisado en el apartado anterior, • Nombraremos una persona responsable
nuestra obligación a la hora de organizar de la posible evacuación. El equipo de
un campamento ha de ser la de velar por la monitores del campamento conocerá el
seguridad de las personas que nos acompa- plan de evacuación. El primer día,
ñan, ya que podría darse el caso de que la podríamos hacer un simulacro.
normativa fuera muy ambigua o insuficien- • Haremos un listado con los lugares más
te. Lógicamente, todas estas observaciones próximos desde dónde poder dar aviso
se han de tener en cuenta si organizamos a los servicios de Protección Civil, y
una excursión o travesía de forma indivi- nombraremos a una persona encargada
dual, o con nuestro grupo de amigos, y de dar este aviso.
tenemos intención de acampar. • Conoceremos la red de pistas y carrete-
Debemos tener en cuenta la orografía ras con acceso rodado, si las hay.
del territorio en el que vamos a acampar, es • En nuestras excursiones, también debe-
importante que alguno de los organizado- ríamos conocer dónde se encuentran los
res del campamento o de nuestra actividad abrigos naturales, cobijos, refugios…
conozca la zona, y si no es así procurare- para poder acudir en caso de accidente,
mos organizar un recorrido de reconoci- tormenta u otra circunstancia.
miento previo a nuestra actividad. • Importancia de la información-forma-
Nos informaremos en el municipio si en ción de los acampados. Es interesante
el lugar han acampado antes otras perso- dar unas pequeñas normas de conducta
nas, si ha habido algún tipo de incidente en caso de accidente, evacuación, a
natural (desprendimientos de piedras, quién acudir, qué hacer, etc.
incendios, crecidas de ríos, lugar de fre-
cuentes tormentas, rayos, etc.).
Es interesante preparar un croquis y 6. EL RESPETO AL MEDIO
prever los posibles desastres naturales que NATURAL
pudieran sucedernos. Algunos consejos
útiles: Los campamentos, fijos o itinerantes,
• Nos informaremos sobre los posibles se desarrollan en un medio natural. Hemos
percances que hayan acontecido en el visto la importancia de su ubicación con
lugar donde vamos a acampar. Para respecto a la seguridad de los acampados,
ello, consultaremos con personas que y en este apartado comentaremos la necesi-
vivan en la zona, y preguntaremos dad de que el campamento respete el
sobre la meteorología del lugar en la medio natural.
134 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

La filosofía de nuestro campamento cocina con agua corriente, debería dis-


puede estar motivada por el deporte, el poner de fosas sépticas para las aguas
juego, la educación, el medio ambiente… o residuales y grasas.
lo más frecuente, por varios motivos a la • Elaborando un programa variado de
vez. Es obvio que cada entidad organiza- actividades que incluya la educación
dora va a tener sus fines, pero todos tene- ambiental. Debemos aprovechar la
mos algo en común: el medio en el que se oportunidad de encontrarnos en el
desarrolla nuestro campamento es el medio medio natural para mostrar a los partici-
natural. Nuestra actitud en este medio debe pantes de nuestro campamento o colo-
ser respetuosa y nuestra presencia debe ser nia la fragilidad y belleza del entorno
armoniosa con el entorno, de manera que natural, inculcando los principios bási-
nuestro equipo humano y los acampados cos de respeto a la naturaleza, e inte-
estemos integrados en la naturaleza. grando este carácter en todas nuestras
Para ser consecuentes, nuestra actitud actividades. Si nuestros objetivos no
como responsables de grupo no sólo será son medioambientales, y nuestra activi-
respetuosa durante la actividad: también dad se desarrolla en el medio natural,
puede serlo a la hora de organizar el cam- deberíamos incorporar actividades de
pamento. conocimiento del medio, para potenciar
¿En qué aspectos podemos mejorar el descubrimiento del entorno, y com-
nuestro campamento para que sea respe- prender lo que nos rodea. Excursiones,
tuoso con el medio natural? Aportamos una juegos, observación e interpretación de
serie de ideas, partiendo de la base de que la naturaleza serán un medio para con-
tenemos el equipo profesional adecuado, seguir una mejor integración de nuestro
los medios necesarios y la ilusión de poder grupo en el medio natural.
preparar un campamento respetuoso con el • Organizando un transporte adecuado.
medio natural. En la medida de lo posible, utilizare-
• Nuestro campamento se ubica en un mos transportes públicos. Dado que
espacio rural y natural, frágil y con una esto es francamente difícil, ya que a
capacidad de carga que en el período veces este transporte es poco operativo,
estival puede estar desbordada. A la incluso inexistente, trataremos de orga-
nizar el transporte colectivo conforme a
nuestras necesidades. Es decir, adaptan-
Al preparar un campamento, tendremos do el tamaño del grupo al de los vehí-
en cuenta el componente ambiental culos que vayamos a utilizar.
en las tres partes del proceso: • Reducir, reutilizar y reciclar los resi-
• En la preparación inicial: compras, duos. Para reducir el volumen de resi-
viaje, diseño del programa, selec- duos, intentaremos adquirir los produc-
ción de la ubicación, etc tos con el menor número posible de
• Durante el campamento, en el día a envases y envoltorios. Trataremos de
día comprar el mayor número posible de
• Cuando nos vayamos del campa- productos en la zona para favorecer el
mento empleo y desarrollo locales (pan y
leche, quesos y embutidos, fruta, etc.).
Se pueden reutilizar muchos resi-
hora de buscar la ubicación para nues- duos para realizar diversas actividades:
tra actividad, tendremos en cuenta que los vasos de yogur, cajas o botellas de
la instalación posea unas condiciones leche, etc., se aprovecharán por ejemplo
de salubridad mínimas. Si hay aseos y para hacer talleres de objetos reciclados.
Organización de campamentos y travesías de media montaña 135

El vidrio y el cartón se pueden sepa - organizan una excursión o travesía con


rar para llevar a los contenedores más carácter individual o con su grupo de ami-
próximos. Si no es posible realizar este gos. Pasar una o varias jornadas en el medio
transporte a los contenedores, puede ser natural implica la convivencia con otros
una actividad muy educativa la separa- seres vivos, en ecosistemas frágiles, y por lo
ción de residuos, a pesar de que luego se tanto deberemos tener un comportamiento
deposite todo en un mismo contenedor. de respeto. Nuestro objetivo ha de ser no
• El agua es un elemento escaso que dejar rastro alguno de nuestro paso: llevar-
debemos que cuidar. Muchas veces nos nuestra basura, evitar dar gritos o voci-
nuestros campamentos se ubican en ferar, no molestar a animales, o no salirse de
cabeceras de valles, donde nacen ríos y los senderos, son normas básicas a seguir.
manan fuentes. Para proteger al máxi-
mo este recurso, evitaremos el uso PLANIFICA
excesivo de ciertos productos. Por • Planifica con antelación el campa-
ejemplo, lejía y salfumán no deberían mento: su programa y la estructura
verterse indiscriminadamente, existen que se va a llevar
productos alternativos menos dañinos, • Informa al equipo de monitores
como el vinagre. En la cocina utilizare- sobre el entorno
mos los jabones imprescindibles. Incul- • Realiza un reconocimiento previo
caremos a los participantes la necesidad de la zona
de cuidar el agua. Existen varios • Programa la recogida de basuras
manuales en el mercado sobre produc- • Mantén la armonía del campamen -
tos menos dañinos para evitar el vertido to y del entorno
de tanta química3.
• Respecto al ruido: evitaremos el uso de
megáfonos, silbatos y equipos de músi- 7. MATERIAL DE ACAMPADA:
ca, para reducir las molestias a los EQUIPAMIENTO
pequeños habitantes que rodean nuestro INDIVIDUAL Y COLECTIVO
campamento o colonia.
• Caminaremos siempre por los senderos La elección del material es fundamen-
y caminos que ya existen. De este modo tal, ya que de él dependerá en gran medida
evitaremos molestias a seres vivos nuestro disfrute de una actividad: que dur-
(flora y fauna) y contribuiremos al mamos abrigados y cómodos por la noche,
mantenimiento de los caminos. que no nos duela la espalda, que no pase-
• Hay ciertas actividades que no debe- mos frío… Por este motivo, nos parece
mos permitir en nuestro campamento, y interesante describir el material básico y
que hay que evitar a través de la educa- algunas orientaciones sobre el mismo.
ción, como encender fuego, molestar a Partiendo de que estamos planificando
los animales, arrancar flores o dañar los una actividad grupal, y teniendo en cuenta
árboles para construcciones. que para la organización de excursiones a
título individual o en grupos de amigos se
En este apartado se han dado una serie precisa el mismo equipamiento, vamos a
de consejos para los responsables de activi- dividir el material en dos apartados:
dades grupales. Sin embargo, también que- • Equipamiento básico personal
remos animar a la reflexión a aquellos que • Equipamiento colectivo.

3
Hogar sin química, Brigitte Burger, ed. Integral 1993.
136 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

EL EQUIPAMIENTO BÁSICO PERSONAL Son los sacos de pluma o duvet, y algu-


queda resumido en el siguiente nos sacos de fibras sintéticas y especia -
cuadro: les. Son bastante caros, y están reco-
mendados para actividades invernales o
• Saco de dormir extremas.
• Aislante o colchoneta • Los sacos de media montaña: en este
• Ropa adecuada en función de la apartado incluiríamos sacos de muchos
actividad ubicación del campamento precios y calidades. Habitualmente el
y botas fabricante nos da un baremo de las tem-
• Linterna o frontal peraturas máxima y mínima en las que
• Brújula se supone que dormiremos en el saco de
• Gorra y pañuelo, crema protectora forma cómoda, aunque no hay que
y cacao creerse todo lo que nos digan. Para rea-
• Cantimplora lizar una actividad tipo campamento, o
• Utensilios de cocina. Navaja una travesía itinerante de media monta -
• Neceser básico y toalla pequeña ña, podemos recomendar este tipo de
• Papel higiénico y bolsas de basura saco. El material interior suele ser de
• Documentación personal y dinero fibra sintética, y el exterior de nailon o
poliéster. Elegiremos si es posible un
Como norma general, y siempre que saco ligero, de poco volumen, pero que
sea posible, elegiremos un material ligero, nos garantice que nos va a abrigar.
que se adapte a nuestras verdaderas necesi- • Los sacos finos: están pensados para
dades y a nuestros bolsillos, y que nos vaya las noches de verano en lugares cálidos.
a durar mucho tiempo. Si vuestras actividades se desarrollan
Consumamos conscientemente: no en zonas de montaña (baja o media),
compremos por comprar, sólo cuando lo son poco recomendables.
necesitemos, y cuando tengamos claro que
este tipo de actividad nos gusta y vamos a 1.2. El aislante o colchoneta
salir a menudo a la montaña. El aislante o colchoneta es también un
elemento imprescindible. Su función es
El saco de dormir doble: por un lado, nos aísla del frío y la
El saco de dormir es un elemento muy humedad y, por otro, nos permite que este -
importante, y que debemos seleccionar en mos un poquito más cómodos. Su grosor
función de nuestra actividad. No es lo oscila entre los 1,5 cm y 3,5 cm.
mismo realizar una actividad de acampada Existen varios tipos de aislantes o col-
en el fondo de un valle de tipo alpino, que chonetas, con grandes diferencias de pre-
en una sierra mediterránea o cerca de una cio, clasificados en dos grupos:
playa. 1. El aislante clásico: se trata de una
Afortunadamente encontramos una lámina de espuma de poliuretano. Es el
gran oferta de sacos de dormir en estable- más económico, aunque han aparecido
cimientos y tiendas especializadas en acti- otros modelos más perfeccionados que
vidades deportivas. Para orientar sobre los son más cómodos y también más caros.
tipos de sacos, podríamos establecer una 2. El aislante de cámara de aire: se trata
clasificación muy básica: de una colchoneta autohinchable poco
• Los sacos de “altura”: sacos diseña- gruesa; mucho más cómodo para dor-
dos para las actividades de alta monta- mir que los anteriores y mucho más
ña, incluso en invierno, a temperaturas caro. También requiere unos cuidados
bajo cero, y en condiciones difíciles. más especiales.
Organización de campamentos y travesías de media montaña 137

Podemos afirmar que la función aislan- Sin embargo, para una actividad itine-
te es la misma en ambos casos, pero la rante, el peso a llevar es sensiblemente dife-
diferencia de comodidad es notable. Sin rente, y debemos distribuirlo de forma que
embargo, para recomendar a unos jóvenes se adapte mejor a nuestra espalda. Una
que vayan a realizar un campamento, será buena solución es hacerlo del siguiente
suficiente con un aislante clásico econó- modo:
mico. • En el fondo de la mochila hay que situar
el material más voluminoso y menos
La mochila pesado: nuestro saco de dormir, la ropa
La mochila va a permitir transportar de abrigo y de recambio. En definitiva,
durante nuestras excursiones todo aquello aquellas prendas que no se emplean con
que podamos necesitar, debe ser cómoda y frecuencia.
adaptada a nuestra espalda y, por supuesto, • Pegado a la espalda de la mochila, colo-
como en todo material de excursionismo, caremos lo más pesado: comida, cantim-
debemos adquirirla en función de nuestras plora llena y material específico.
necesidades. • En la parte exterior de la mochila y
Si nuestro campamento es itinerante tramo superior, llevaremos alguna pren-
precisaremos una mochila grande, de 40 a da de abrigo (chubasquero, forro polar o
60 litros, ya que tendrá que caber todo jersey), la linterna, la cantimplora (pega-
nuestro material. Sin embargo, si estamos da a la espalda porque irá con peso).
en un campamento fijo, será suficiente con • En la seta o tapa, meteremos la docu-
una pequeña mochila de máximo 30 litros, mentación, la navaja, la brújula y los
en la que llevaremos lo necesario para las mapas, algún alimento de energía rápida
excursiones diarias. (barrita de cereales, frutos secos…) así
En una excursión de día vamos a llevar como otros elementos que vayamos a
poco peso: la cantimplora, la comida, algo necesitar.
de ropa de abrigo, y poco más. Por tanto, no
es especialmente importante su distribución. Por último, anotar que el peso de la
mochila en una actividad itinerante no
debería sobrepasar la sexta parte del peso
del que la lleva.

La ropa y las botas


Con respecto a la ropa y las botas, os
remitimos al capítulo 2 de este libro.
En cuanto a la ropa, comentaremos que
su uso va a depender del lugar donde se
desarrolle nuestro campamento. Si es en
baja o media montaña, proponemos aplicar
el sistema de capas: varias capas de teji-
dos finos son más eficaces que pocas de
tejidos gruesos.
No olvidemos el bañador, ya que en
casi todas las actividades que se realizan en
campamentos, se incluyen las visitas a ríos,
Figura 5.1 Cómo distribuir el peso en piscinas, ibones o lagos, y otros lugares
la mochila. interesantes para el baño.
138 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

La linterna o frontal Gorra o pañuelo, gafas de sol,


La linterna o frontal: no es un eleme- crema protectora y cacao para los
no estrictamente básico para un campa- labios
mento fijo, aunque nos será de gran utili- Nuestras actividades se desarrollan
dad y al menos deberemos llevar una por siempre en el medio natural y, por tanto,
cada grupo de cuatro o cinco. Sin embargo, nuestra piel está sometida a las inclemen-
sí que es básico para un campamento itine- cias del sol y del viento. Gracias a la gorra
rante. o pañuelo, gafas de sol, crema protecto-
Un frontal, para aquellos que no lo ra y cacao para los labios, podemos pro-
conozcan, es una linterna que se ajusta con teger nuestra piel y ojos para realizar nues-
unas gomas a nuestra cabeza, quedando en tras actividades con total garantía. Este
la frente la cápsula con la bombilla, y en la punto es mucho más importante de lo que
parte posterior de la cabeza la batería. En parece, por lo que hay que tomarse muy en
nuestras actividades al aire libre, es mucho serio el tema de la protección solar, para
más práctico el frontal, ya que nos permite evitar lesiones o quemaduras.
realizar cualquier actividad dejando libres Cuando caminamos al aire libre, incluso
las manos, y siempre ilumina en la direc- cuando parece que está nublado, el sol
ción hacia la que miramos. Por ejemplo, calienta nuestras cabezas. Muchas veces
nos va a alumbrar cuando estemos cami- estamos varias horas expuestos, y una gorra
nando, nos permite buscar las cosas en la con visera, gorro tipo “tenis”, un pañuelo
mochila, cocinar, etc. atado o cualquier otra cosa sobre la cabeza
Un pequeño consejo: antes de salir de nos protegerán de una posible insolación.
casa, verificaremos que nuestra linterna o El sol también puede dañar nuestra
frontal funciona correctamente y las baterí- vista, por lo que unas gafas de sol son
as están en perfecto uso. Valoraremos la importantísimas. Con los ojos no se juega,
necesidad de llevar o no una batería de así que recomendamos unas gafas que pro-
repuesto, así como una bombilla. tejan de las radiaciones ultravioleta, y si es
posible, que tengan alguna protección late -
ral (este tipo de gafas se denomina “gafas
de glaciar”).
Las partes de piel que queden al descu-
bierto (cuello, cara, manos, …), se cubrirán
con crema protectora, que será al menos de
factor de protección solar 12, y no dudare-
mos en repetir esta operación varias veces
al día, en función de lo curtida que esté
nuestra piel y de las horas de exposición.
En cualquier caso, siempre es mejor ir
tapados: un pantalón largo y fino evitará
que nos quememos, y de paso, también que
Figura 5.2 Linterna frontal. nos pinchemos con zarzas, o que nos
piquen insectos. Evidentemente, la elec-
ción de la ropa es personal, y cada uno lle -
La brújula vará lo que considere más cómodo.
La brújula tampoco faltará en nuestra La piel de la cara es especialmente sen-
mochila, junto con el mapa de la zona en la sible, por lo que habrá que cuidarla con
que estemos y, por supuesto, de nada sirve especial atención, sobre todo los labios:
llevarla si no sabemos hacer uso de ella. podemos llevar cremas especiales o cacao.
Organización de campamentos y travesías de media montaña 139

La cantimplora mayor parte de las veces para cortar ali-


La cantimplora es imprescindible en mentos, nos puede resultar de utilidad para
nuestra mochila, ya que de una correcta otras cosas. Por tanto, lo llevaremos a
hidratación dependen todas las funciones mano. Recomendamos una navaja pequeña
vitales. Así que nunca saldremos de excur- y ligera, evitando las multifuncionales que
sión, por corta que ésta sea, sin una can- terminan siendo poco prácticas, caras y
timplora llena. pesadas.
Existen en el mercado numerosos tipos
de cantimploras, de diferentes materiales Neceser básico y toalla
(plásticos, metales, esmaltados, etc.) de Para nuestro aseo diario, llevaremos
diversas formas y colores, y de capacidad una bolsita o neceser. A la hora de prepa-
también variada. rarlo, tendremos en cuenta que el campa-
¿Cuál es la cantimplora que necesita - mento se desarrolla en un medio natural y,
mos? Nos va a hacer el mismo papel la por tanto, cualquier elemento que dejemos
cantimplora más cara del mercado, que una allí va a ser agresivo. Estamos hablando de
botella de refresco vacía de plástico resis- determinados jabones, geles de baño y pas-
tente y boca ancha, con una diferencia tas dentífricas.
notable: el precio. Nuestra propuesta es llevar un jabón
Lo recomendable es llevar una cantim- líquido neutro, que utilizaremos para nues-
plora de un litro, litro y medio, o dos litros. tra higiene personal y el cabello. Por tanto,
Cuando tengamos cualquier mínima duda limitaremos el uso del jabón, y no interpre-
sobre la calidad del agua que hayamos temos esto como que nos tenemos que
cogido, la potabilizaremos (remitimos al lavar poco: no es absolutamente necesario
capítulo 12 sobre potabilización de agua). enjabonarse todos los días para estar lim-
pio, normalmente es suficiente con lavar-
Los utensilios de cocina y la navaja nos bien con agua para quitarnos el sudor.
Hemos separado los utensilios de coci- Con respecto a la pasta de dientes, utili-
na de la navaja, porque esta última es un zaremos también la menor cantidad posible.
elemento importante que merece ser Completarán nuestro neceser un peine
comentado de forma separada. y una pequeña cajita costurero, en la que
Entendemos por utensilios de cocina: llevaremos hilo, aguja e imperdibles. Estos
los cubiertos (tenedor y cuchara), un vaso útiles nos vendrán bien para reparar peque-
o cazo, un plato y un paño de cocina o ser- ños descosidos en nuestra ropa, mochila o
villeta. También se deberían incorporar en tienda de campaña.
este punto los medios para lavar nuestros De llevar toalla, recomendamos sobre
utensilios: un pequeño estropajo puede ser todo para los campamentos itinerantes que
suficiente. sea pequeña, ya que una toalla grande ocu-
De nuevo en este apartado apelamos al paría y pesaría demasiado.
sentido común: si en nuestra casa tenemos
un tenedor y una cuchara relativamente EL EQUIPAMIENTO COLECTIVO
ligeros, ya disponemos de nuestro cubierto. En lo concerniente al equipamiento
Con respecto al vaso y al plato: se reco- colectivo, podemos dividir este apartado
miendan de metal ligero, aunque también en dos grandes bloques.
pueden ser de plástico. Si la comida nos la El primero correspondería al equipa-
vamos a calentar nosotros, es obvio que miento colectivo de material necesario
deberán ser de metal. para nuestro campamento: las tiendas de
Por último hablaremos de la navaja. Si campaña, el material de cocina, los repues-
bien es un utensilio que emplearemos la tos, etc.
140 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Por otro lado, también hay una serie de rial resistente y fuerte, y que se adapten a
elementos que forman parte del equipo nuestra actividad.
colectivo, aunque están más relacionados Ahora bien, para un campamento itine-
con la logística y las actividades que se lle- rante, o para una actividad personal con
ven a cabo en nuestro programa. nuestros amigos, las cosas cambian mucho.
La dificultad del recorrido (que deberá
• Tienda de campaña estar adaptada a la edad y al nivel de los
• Hornillo. Material de cocina. participantes) será determinante para saber
Comida qué tipo de tienda vamos a necesitar.
• Iluminación: lámpara de gas Lo más sensato es llevar tiendas para
• Repuestos tres, cuatro o cinco personas, de tejidos
• Mapas de la zona fuertes e impermeables, y de peso ligero.
De entrada, no recomendamos las tiendas
tipo canadiense por su excesivo peso. Las
• Botiquín y fichas médicas de todos tiendas tipo iglú son las mejores para esta
los participantes actividad, aunque la gran variedad de tien-
• Bibliografía básica das (y precios) en el mercado nos hará
• Comunicaciones: transceptor/telefo- dudar sobre cuál es la mejor.
nía móvil y lista de las frecuencias Nuestro consejo es que se elija la tien-
básicas (refugios, protección civil) da más simple y fácil de montar, de tejido
• Lista con los télefonos básicos (pro- resistente e impermeable, con doble techo,
tección civil...) de peso ligero y de varillas flexibles. Las
• Recursos lúdicos y deportivos:
balón, juegos...
• Material fungible para las activida-
des y evaluaciones

Las tiendas de campaña


Básicamente, hay dos tipos de tiendas
de campaña: canadienses e iglús con todas
sus variedades.
Las tiendas tipo canadiense son las más
clásicas, las encontramos fabricadas con
tejidos de algodón o nailon, sus varillas son
metálicas y las piquetas también. Habi-
tualmente son muy pesadas. Las tiendas
tipo iglú están disponibles en materiales
muy variados (tejidos de todo tipo, varillas
de fibra de vidrio o aluminio, piquetas de
plástico o metal, etc.) y, por tanto hay
muchos modelos, pesos diversos y en con-
secuencia precios muy diferentes.
Si nuestro campamento es fijo, poco va
a importar el peso y podemos aprovechar Figura 5.3 Arriba: tienda de campaña
para llevar las tiendas que verdaderamente tipo iglú. Abajo: tienda de campaña
nos gusten sin tener en cuenta su peso: tipo canadiense.
tiendas grandes, tipo canadiense, de mate-
Organización de campamentos y travesías de media montaña 141

varillas se rompen con mucha facilidad, y En todos los casos, también es impres-
no son baratas, así que hay que cuidarlas cindible adquirir un buen lote de productos
bien para que nos duren. para mantener la limpieza: trapos de coci-
Para que el tejido de la tienda se man- na, bayetas, cubo y jabón. En la medida de
tenga en buen uso, debemos plegarla siem- lo posible utilizaremos limpiadores natura-
pre de forma adecuada, limpiar su interior, les, como vinagre y sal.
y nunca guardarla húmeda o mojada. Nos vendrá bien llevar unos metros de
Respecto a dónde colocar nuestra tien- cuerda de tender y pinzas.
da, remitiremos al apartado de este capítu- La alimentación es un tema importantí-
lo “Seleccionar una ubicación segura para simo, y como no es el tema de este capítu-
acampar”. lo, tan sólo recordaremos que comer bien
es fundamental cuando se está realizando
Hornillo. Material de cocina. una vida sana al aire libre, máxime cuando
Comida estamos realizando un campamento itine-
En el mercado existen diferentes tipos rante y el desgaste físico es importante, por
de hornillos para cocinar al aire libre, de lo que elaboraremos con mucho cuidado
diferentes tamaños y adaptables a las car- unos menús equilibrados y con el cálculo
gas de combustible. Los hornillos más clá - energético correspondiente.
sicos, con cartuchos de carga de gas, son
los más recomendables para un campa- Iluminación: lámpara de gas
mento itinerante. También han aparecido La lámpara de gas es un elemento muy
en el mercado hornillos que funcionan con útil en un campamento itinerante, para ilu-
gasolina sin plomo y otros derivados del minar las cenas y veladas. Las hay de
petróleo. Muchos de ellos pueden funcio- varios tamaños y se adaptan a las bombo-
nar con diferentes combustibles, por lo que nas de los hornillos convencionales.
son muy funcionales y prácticos. Los hay
de diferentes tamaños y pesos, por lo que Repuestos y otros
en función del tipo de actividad que vaya- El equipo de monitores de un campa-
mos a realizar, habrá que estudiar las mento itinerante debe llevar algunos
características de cada uno. repuestos, no lo consideramos tan impor-
Para un campamento itinerante, tendre- tante en un campamento fijo porque suelen
mos que planificar el material de cocina en estar muy próximos a núcleos habitados y
grupos pequeños, de 5 a 10 personas. Cada es fácil adquirirlos.
grupo contará con un hornillo mediano, la
previsión suficiente de gas, y los elementos • Camisas de recambio si llevamos lám-
de cocina básicos (olla con tapadera, abri- para de gas.
dor, cucharón). Obviamente, si se cuenta • Cargas de gas.
con un vehículo de apoyo, añadiremos otros • Gafas de sol, cacao, crema de protec-
elementos que harán nuestra cocina más ción solar y crema para después del sol.
fácil: escurridor, tabla de cortar, cuchillos • Ropa de abrigo y recambio.
de cocina, sartenes, barreños de plástico. • Mantas de salvamento.
En un campamento fijo, llevaremos
todo el material de cocina necesario: tanto Algún bastón telescópico de dos o tres
para la cocina (ollas, fuentes de servir, cuerpos, para utilizar en caso de alguna
jarras, cuchillos, espumaderas, coladores, sobrecarga de rodilla (cosa muy frecuente
cortafiambres…) como para los participan- en campamentos itinerantes).
tes (platos, vasos, cubiertos). El papel higiénico también es importante.
142 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Mapas que llamar a los familiares más próximos


Al menos todos los monitores llevarán para exponer la situación y valorar su
mapa de la zona donde se realizarán las regreso a casa.
excursiones o travesía, y brújula. Lógi-
camente, deberán saber manejarlos. Bibliografía básica
En el caso de un campamento itineran-
Botiquín y fichas médicas de todos te, tenemos que reducir el peso al máximo,
los participantes aunque puede ser interesante llevar un
En el apartado PRIMEROS AUXILIOS libro sobre la zona en la que hacemos nues-
se describen los elementos de un botiquín tro recorrido, y alguna guía básica de natu-
básico de montaña. raleza si sabemos utilizarla (árboles, flora,
Tan sólo recordaremos que no pode- aves, insectos…).
mos administrar medicamentos sin pres- Sin embargo, en un campamento fijo,
cripción médica, por tanto, os recomenda- tenemos la suerte de poder llevar libros
mos que en vuestro botiquín llevéis sólo para las actividades, más libros sobre la
aquello que podáis utilizar: desinfectantes, zona: costumbres, geología, leyendas, his-
tiritas, aspirinas/paracetamol, tijeras, espa- toria… así como otros libros y guías de
radrapo y vendas. Será interesante llevar naturaleza.
alguna pomada para dolores musculares, También nos serán de utilidad libros de
para picaduras y algún medicamento para juegos, por si acaso tenemos que modificar
los casos de diarrea. nuestro programa por causas ajenas a nos-
Hay un tema que no hemos tratado en otros, como por ejemplo varios días lluvio-
este capítulo: la potabilización de las sos, y se nos acaban los recursos.
aguas. En un campamento fijo, es fácil Suele ser una buena idea elaborar un
controlar la potabilidad, incluso podemos pequeño cuaderno de campo para todos los
llevar a analizar el agua que consumimos. participantes. Con pocos medios (unas
Sin embargo, en un campamento itineran- fotocopias grapadas, con el programa del
te, tomaremos precauciones, incluso echa- campamento, dibujos, referencias de la
remos yodo o pastillas potabilizadoras en zona, croquis o mapas, y espacio para
caso de duda. Volvemos a remitir al capítu- escribir y dibujar), este cuaderno puede ser
lo 12 para ampliar la información sobre una herramienta útil para el monitor a la
este aspecto. hora de desarrollar algunas actividades, y
Nos parece fundamental que se haga normalmente es algo que gusta mucho a
una ficha médica de todos los participan- los participantes, ya que será un recuerdo
tes, ya que nuestra responsabilidad es muy de las vivencias del campamento.
grande, y si alguien tiene problemas de
salud extremaremos los cuidados. Aten- Comunicaciones:
ción especial a las alergias. transceptor/telefonía móvil
Otra cosa son las alteraciones psíqui- El teléfono móvil se ha convertido en
cas. Con más frecuencia de lo que parece un medio de comunicación asequible, que
nos encontramos con que en nuestro grupo puede ser de gran utilidad en nuestras acti-
de participantes se ha “colado” algún joven vidades, siempre y cuando haya cobertura.
con algún desequilibrio (hiperactividad, En cualquier caso, es muy recomendable
esquizofrenia…), y no nos han informado llevar al menos un teléfono móvil y, por
sobre el tema. En función de la experiencia supuesto, saber que en caso de accidente
y cualificación de los monitores, se optará hay que llamar al 112, EMERGENCIAS.
por integrar a esta persona en el grupo, El medio más útil para comunicarse en
pero si no sabemos cómo hacerlo, habrá las excursiones entre monitores es el trans-
Organización de campamentos y travesías de media montaña 143

ceptor (emisor-receptor), conocido como Un elemento que no debería faltar es un


walki. Sin embargo, hay que hacer varios balón, tanto para actividades deportivas
comentarios con respecto a los walkis: como para juegos.
• elevado precio, aunque luego no hay La lista de material suele ser muy per-
pagos posteriores como en un teléfono sonal para cada equipo de monitores.
móvil Algunos materiales básicos serán:
• para su uso la ley exige una licencia y • Folios, bolígrafos y lapiceros.
un diploma de operador • Rotuladores, pinturas al agua y pinceles.
• es de gran utilidad para comunicarnos • Cuerda de pita.
entre nosotros, no se precisa ninguna • Tijeras y cúter.
antena para que haya cobertura: son • Pegamento.
prácticos cuando estamos llevando un • Celo, cinta americana, cinta de precinto.
grupo numeroso, para hablar con el • Cartulinas de diferentes tamaños y
campamento si estamos de excursión, colores, papel de embalar, papeles de
advertir de irregularidades colores.
• si hemos de pedir ayuda, hay que hacer • Palillos y botones.
uso de repetidores, y para ello hay que • Globos.
conocer bien el manejo del equipa- • Hilos de colores.
miento • Abalorios.
• Rollos de papel.
Lo ideal es llevar teléfono móvil y
varios walkis. Siempre revisaremos las Caja de herramientas
baterías y nos aseguraremos de que están En un campamento fijo, habitualmente
cargadas y en perfecto estado. vamos a tener que hacer pequeñas chapuci-
llas en la cocina, los grifos, etc.
Recursos lúdicos y deportivos. Para ello llevaremos una caja de herra-
Material fungible para las mientas básica, que contendrá al menos ali-
actividades y evaluaciones cates, llave inglesa, alambres, martillo, cla-
En un programa de campamento suele vos, tornillos, destornilladores de estrella y
haber un gran componente de actividades planos, bridas, alguna llave fija de tubo y
lúdicas y deportivas. Haremos una cuida- planas, abrazaderas de varios tamaños,
dosa lista de todos los recursos que vamos cúter, cinta americana, cinta aislante, cable,
a necesitar para estas actividades. algunos metros de manguera, y cuerda.
Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 6
SENDEROS Y CAMINOS
(Pilar Maza Rodríguez)
1. EVOLUCIÓN DE LOS CAMINOS Y SENDEROS, DEL USO
TRADICIONAL AL DEPORTIVO

2. ALGUNAS DEFINICIONES DE INTERÉS

3. LOS SENDEROS BALIZADOS: DEFINICIÓN DE GR Y PR

4. NORMATIVA Y REGULACIÓN DE SENDEROS


• Brevísimo resumen histórico
• El código civil
• Regulación autonómica
• Recomendaciones de la Unión Europea
• El papel de las federaciones de montaña
• La ERA

5. PREPARANDO UNA ACTIVIDAD DE SENDERISMO


• Información previa: topoguías, mapas y folletos de senderos, clubes y
federaciones de montaña
• La organización de la actividad
• El material que necesitaremos
• Otras recomendaciones

6. LOS SENDEROS EN ESPAÑA Y EUROPA


• Los senderos en España
• Los senderos en Europa
Senderos y caminos 147

1. EVOLUCIÓN DE LOS zada, que facilite el acceso a personas que,


CAMINOS Y SENDEROS, de no existir marcas o balizas, no se atre-
DEL USO TRADICIONAL AL verían a comenzar un recorrido.
DEPORTIVO Esta iniciativa se gestó en Francia hace
más de cincuenta años, y siguiendo este
El ser humano siempre ha tenido la modelo, en España comenzaron en los
necesidad de desplazarse en el medio natu- años 70 las entidades excursionistas catala-
ral: para buscar su alimento, para comer- nas, siguiendo en las décadas 80 y 90 el
ciar con el pueblo más próximo, para des- resto de comunidades autónomas. Otros
plazarse con su ganado, visitar otros luga- países europeos también siguieron el ejem-
res por motivos diversos, … plo francés, destacando Alemania, Suiza,
Las comunidades neolíticas, co- Bélgica, Suecia y los Países Bajos.
nocedoras de la agricultura y gana- ¿Qué entendemos por senderismo?
dería, abrieron los primeros caminos. Este término reciente podría definirse co-
Posteriormente, la capacidad cons- mo realizar una excursión, con la finalidad
tructiva de los romanos permitió de disfrutar de nuestro recorrido y aprove-
racionalizar los itinerarios, realizar char para conocer paisajes, caminos que
trazados más rectilíneos, reduciendo unen pueblos o que nos acercan a un lugar
así el tiempo que se necesitaba para concreto. En definitiva, caminar por el
recorrerlos (Rafael López i Monné).1 placer de hacerlo. Muchos también
Las comunicaciones de hoy han revo- entienden por senderismo, además de lo
lucionado la vida del ser humano, y los citado, la práctica del excursionismo por
modernos medios de transporte nos permi- caminos balizados con las marcas inter-
ten movernos cientos o miles de kilómetros nacionales de GR y PR, que describimos
en poco tiempo. en las siguientes páginas.
¿Qué sucede en la época actual con las Para la FEDME (Federación Española
redes de caminos y senderos? El uso gana- de Deportes de Montaña y Escalada), el
dero ha ido reduciéndose paulatinamente y senderismo se caracteriza por ser una prác-
los pueblos están unidos por modernas tica lúdica y deportiva que no es exclusiva
carreteras. Este desuso va a hacer que del ámbito montañero, y que impacta en
muchos caminos desaparezcan por la male - círculos sociales mucho más amplios que
za y la erosión, aunque el incremento del ven en él una manera fácil de practicar
uso deportivo también está permitiendo la deporte en permanente contacto con la
recuperación de caminos que de otra mane- naturaleza y que ofrece al mismo tiempo la
ra habrían estado condenados a su extin- posibilidad de acceder a un mejor conoci-
ción. miento del entorno y sus aspectos geográ-
En la sociedad actual existe un cre- ficos, históricos y humanos.
ciente interés por las actividades deporti- El senderismo constituye una opción
vas y culturales en la naturaleza, y la acti- muy interesante para disfrutar de nuestro
vidad que hoy conocemos como senderis- ocio, descubrir nuevos paisajes desde un
mo es quizás uno de los máximos expo- punto de vista diferente y, además, mante-
nentes. nernos en forma.
La creciente señalización de muchos Para su práctica no se precisan unas
caminos está permitiendo que esta activi- condiciones físicas especiales. Depen-
dad sea cada vez más conocida. Es impor- diendo de la edad, de la condición física y
tante que exista una red de senderos bali- de los objetivos que se persigan con la

1
Senderisme, R. López i Monné, Ed. Arola Editors (1999).
148 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

práctica del senderismo, realizaremos un 3. LOS SENDEROS


itinerario u otro. BALIZADOS: DEFINICIÓN
Además otros factores pueden modifi- DE GR Y PR
car la dificultad de un sendero, y se han de
tener en cuenta cuando estemos seleccio- Como hemos citado en el apartado
nando un itinerario: longitud, desnivel, tipo anterior, muchos recorridos se encuentran
de terreno, condiciones meteorológicas; balizados con unas marcas internacionales,
etc., como veremos más adelante. conocidas como de GR y PR. Lógicamente
estas marcas van a facilitar nuestra excur-
sión, ya que nos dan una garantía de segu-
2. ALGUNAS DEFINICIONES ridad, y habitualmente encontramos mucha
DE INTERÉS información sobre estos recorridos: mapas,
folletos, topoguías y reseñas en revistas
Como hemos citado en el apartado especializadas.
anterior, la aparición de la palabra sende- El senderismo por caminos balizados,
rismo es muy reciente en el idioma caste- es una actividad segura y de fácil acceso
llano. Otras lenguas han adoptado términos para todos y, además, en España contamos
más amplios que implican diferentes con una interesante red en la que nos infor-
actividades relacionadas con la montaña, marán en cualquier federación autonómica
como randonnée en francés o hiking, ram- de montañismo o excursionismo. Reco-
bling en inglés. mendamos el uso de los senderos balizados
En el diccionario de la Lengua a cualquier persona que le guste disfrutar
Española de la Real Academia Española,2 de la naturaleza y caminar.
encontramos las siguientes definiciones:
Sendero: senda, camino o vereda. ¿A QUÉ SE DENOMINA SENDERO DE GR Y
Senda: camino más estrecho que la vereda, PR?
abierto principalmente por el tránsito Los senderos de Gran Recorrido
de peatones y del ganado menor. (GR) y de Pequeño Recorrido (PR) son
Vereda: camino angosto, formado común- redes de itinerarios peatonales señali-
mente por el tránsito de peatones y zados, formados por la conexión de
ganados. Vía pastoril para los ganados sendas, caminos, veredas, pistas, etc.,
trashumantes. que tratan de evitar, siempre que es
Cañada o camino de cabaña: vía para los posible, el tránsito por carreteras asfal-
ganados trashumantes. tadas y con tráfico rodado de vehículos.
Camino: tierra hollada por donde se transi- Los GR se desarrollan a lo largo de
ta habitualmente. Vía que se construye grandes trayectos de cientos, e incluso
para caminar. miles de kilómetros, uniendo puntos
Camino de herradura: el que es estrecho de distantes y recorriendo parajes, comar-
modo que puedan transitar caballerías cas, regiones o países muy lejanos
pero no carros. entre sí. Se señalizan con marcas de
Trocha: vereda o camino angosto y excusa- pintura blanca y roja3 .
do, o que sirve de atajo para ir a alguna
parte. Camino abierto en la maleza. Para balizar de forma homologada los
senderos, en Europa se han registrado unas

2
Editado en 1997, revisado en 1992.
3
Definición del comite de senderismo de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada).
Senderos y caminos 149

marcas específicas, conocidas como seña - Lógicamente, si estamos acostumbrados a


les de GR y de PR, que aportan al senderis- caminar, nos orientamos bien con mapa y
ta la información necesaria para seguir el brújula, no sólo nos limitaremos a los reco-
camino sin dificultades de orientación. Las rridos balizados, sino que podremos plani-
figuras 6.1 y 6.2 nos muestran estas marcas. ficar muchas otras excursiones sin necesi-
Los PR poseen unos trayectos más cor- dad de estas marcas. También existen los
tos que muestran unos entornos específicos senderos locales (SL) de menos de 10 km;
o llegan hasta una población, un refugio o y, de creciente creación, los senderos urba-
un punto concreto de interés. Se señalizan nos (SU).
con marcas de pintura blanca y amarilla4. La ventaja añadida de los GR y PR es
¿Quiénes son los destinatarios de estas que, como hemos citado, tienen unas mar-
infraestructuras denominadas senderos de cas internacionales, por lo que podemos
PR y de GR? practicar esta actividad en otros países,
Los senderos de GR y PR se definen y incluso existen algunos recorridos de
realizan habitualmente desde federaciones carácter internacional (los senderos euro-
de montaña, clubes o grupos de senderis- peos), que citaremos en este capítulo.
mo, ayuntamientos, diputaciones y otras Añadiremos otro dato interesante para
entidades. Se conciben como infraestructu- los amantes de esta práctica deportiva: sólo
ra turística y deportiva, y están destinados en España hay más de 25.000 km de sen-
a los practicantes del excursionismo, a deros balizados. 5
aquellos que les guste disfrutar de la
naturaleza, observar el paisaje y conocer
lo que caminar les ofrece. 4. NORMATIVA Y
La práctica del senderismo permite ade- REGULACIÓN DE LOS
más su combinación con otras aficiones: SENDEROS
fotografía, dibujo, flora y fauna, patrimo- BREVÍSIMO RESUMEN HISTÓRICO
nio artístico, etc. La importancia de los caminos ganade-
Las balizas de GR y PR facilitan la ros o vías pecuarias hace que el primer tes-
marcha y permiten al senderista disfrutar timonio que recoge los movimientos de los
de su actividad con gran comodidad. ganados trashumantes se remonte a los

Figura 6.1 Marcas de GR (Gran Figura 6.2 Marcas de PR (Pequeño


Recorrido). Marcas registradas propie- Recorrido). Marcas registradas propie-
dad de la FEDME. dad de la FEDME.

4
Comité de senderismo FEDME.
5
Comité de senderismo FEDME (2000).
150 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

siglos V-VI , con el “Fuero Juzgo del Código boró con el Departamento de Agricultura
Visigótico”. En el año 1273, el rey Alfonso del Gobierno Vasco para establecer la nor-
X el Sabio creó el Honrado Concejo de la mativa del senderismo. El 16 de abril de
Mesta, gracias al cual las vías pecuarias se 1996 el Gobierno Vasco aprobó el Decreto
desarrollaron enormemente entre los siglos sobre Ordenación y Normalización del
XIII Y XVIII. La Mesta fue abolida por las Senderismo, en desarrollo de la Ley de
Cortes de Cádiz en 1836, y sustituida por la Conservación de la Naturaleza de 1994.
Asociación General de Ganaderos6 . Dicho Decreto atribuye a las Federaciones
Posteriormente hubo varias leyes, hasta de Montaña la facultad de establecer las
llegar a la Ley de Vías Pecuarias aprobada normas de calidad y señalización de sende-
por el Senado español el 23 de marzo de ros, a las cuales habrán de homologarse los
1995, que derogó todas las disposiciones proyectos de recorrido de senderismo pro-
anteriores y es actualmente la que está en movidos por personas o entidades, públi-
vigor, reconociendo a las Comunidades cas o privadas. Homologados los proyec-
Autónomas plenas competencias en su terri- tos, corresponderá su autorización definiti-
torio. va a los órganos forales competentes.
En el Principado de Asturias se aprobó
EL CÓDIGO CIVIL en 1998 el Decreto sobre la Ordenación y
En la actual normativa española, según Normalización del Senderismo en el
el Código Civil, los caminos son bienes Principado de Asturias, con objeto de regu-
inmuebles (art. 334) de titularidad pública lar esta actividad: definir y clasificar los
o privada. recorridos de senderismo, normalizar su
De titularidad privada: pueden estar creación, mantenimiento y gestión, así
sometidos o ser servidumbres de paso, bien como crear una señalística de senderos de
a favor de otra finca (art. 564), por contra- obligado cumplimiento.
to o por ley, bien a favor de la comunidad, Por último, el 20 de noviembre de 1998
a favor del uso público. Sólo pueden esta- se aprobó el Decreto 64 por el que se regu-
blecerse servidumbres de uso público com- la la realización de senderos y uso público
prándolas al propietario. Por ley existen en en el medio natural de la Comunidad
los márgenes de los ríos, rías y riberas del Autónoma de La Rioja.
mar, y como servidumbres de paso o de
acceso al mar. RECOMENDACIONES DE LA U NIÓN
De titularidad pública: normalmente EUROPEA
son de uso público (art. 334), lo que signi- La Comisión de Agricultura, Desarrollo
fica que todos los ciudadanos tenemos Rural y Pesca de la Unión Europea elaboró
derecho a usarlos. Son además de dominio en mayo de 2001 un documento sobre la
público, es decir, son inapropiables, im- “Accesibilidad de las zonas rurales”, en
prescriptibles y recuperables de oficio por el que se recomienda a las regiones de
la Administración. Europa y a los Estados miembros que
adopten una política que permita la máxi-
REGULACIÓN AUTONÓMICA ma apertura de las zonas rurales a activi-
Existen tres decretos de carácter auto- dades de ocio al aire libre y a formas sos-
nómico en el Estado Español, y otras tenibles de turismo.
comunidades autónomas están en vías de También se recomienda a las regiones
preparar y aprobar los suyos. que incluyan en sus planes de desarrollo
La Federación Vasca de Montaña cola- regional unos proyectos de redes habilita-

6
Jarne A. y Blanco R. Historia general de las vias pecuarias.
Senderos y caminos 151

das para el senderismo y el ciclismo, y que, LA ERA 7


en este contexto, consideren asimismo la La Asociación Europea de Senderismo,
posibilidad de crear extensas estructuras o European Ramblers Asociation8 es una
viarias (interregionales). organización internacional que se constitu-
yó en 1970, cuando varios países centroeu-
EL PAPEL DE LAS FEDERACIONES DE ropeos decidieron extender sus redes de
MONTAÑA senderos uniendo en sus fronteras los reco-
Cuando se empezó a hablar de senderos rridos.
balizados en España, este tema fue acogido En España hay seis asociaciones miem-
con gran interés por las entidades excursio- bros de la ERA: la Federación Española de
nistas y de deportes de montaña, recayendo Deportes de Montaña y Escalada, y las
enseguida la organización y responsabili- Federaciones de Montaña Aragonesa,
dad del proyecto, con ámbito nacional, en Catalana, Navarra, Valenciana y Vasca.
la Federación Española de Montañismo6 , Forman parte de esta asociación inter-
actual FEDME. nacional países de la Unión Europea, otros
La FEDME (Federación Española de occidentales no integrados y otros países
Deportes de Montaña y Escalada) tiene un del este europeo.
Comité de Senderismo que coordina los La dirección de la ERA es:
diferentes comités y vocalías de las federa-
ciones autonómicas y territoriales. Tam- EWW-ERA-ERP
bién se encarga de la elaboración de los Wilhelmshöer Alle 157-159
Planes Directores de Senderos, de carácter D-34121 Kasser
cuatrienal. dt.wanderverbandt@tonline.de
Los Comités y Vocalías de Senderismo
de las federaciones autonómicas son los
encargados de revisar los proyectos de
señalización de senderos, solicitar el 5. PREPARANDO UNA
número de registro y, una vez realizado el ACTIVIDAD DE
sendero, homologarlo si cumple las nor- SENDERISMO
mas de señalización. INFORMACIÓN PREVIA:
El Registro General de Senderos es TOPOGUÍAS, MAPAS Y FOLLETOS DE
un documento interno del Comité de SENDEROS , CLUBES Y FEDERACIONES
Senderismo de la FEDME. Actualiza DE MONTAÑA
anualmente toda la información sobre sen- Antes de preparar una actividad de sen-
deros de GR, PR, locales y urbanos de derismo, podemos acudir a diferentes fuen-
todas las federaciones autonómicas, y faci- tes de información.
lita la numeración que “bautiza” a cada Si nuestra actividad se va a realizar por
sendero (por ejemplo, GR 18). un sendero balizado, las fuentes de infor-
La FEDME también ha elaborado un mación serán las topoguías, los mapas, los
Manual de señalización de senderos que datos que hay en clubes y federaciones de
da las normas de señalización que debe montaña, y los folletos. Si nuestro recorri-
cumplir un sendero balizado con las mar- do discurre por un sendero no balizado, el
cas homologadas. diseño de la excursión requerirá una bús-

6
Pliego D., Cuaderno de las segundas jornadas estatales sobre senderismo, Zaragoza, 1994, organizadas por el Comité de
Senderismo y la FEDME.
7
Información facilitada por Juan M. Feliú, Director de senderismo FEDME.
8
Se conoce también como: EWW Europäische Wandervereiningung e. V. y AETP Association Européenne de Tourisme Pédestre.
152 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

queda más exhaustiva de información, ya nos ayuda a planificar nuestro recorrido, en


que si bien es cierto que existen muchas función del tiempo que dispongamos, de
publicaciones sobre excursionismo en nuestra condición física y de nuestros inte -
general, la información va a estar más dis- reses (deportivos, culturales, gastronómi-
persa. Por supuesto, también nos apoyare- cos…), y nos permite acercarnos a un terri-
mos en mapas, clubes y federaciones de torio aunque sea desconocido, aportando
montaña. una información valiosa.
Habitualmente las topoguías vienen
Topoguías, mapas y folletos acompañadas de un mapa desplegable,
de senderos para cuyo uso precisaremos unos conoci-
Una topoguía es un libro o cuaderno en mientos básicos de cartografía y orienta -
el que se describe la totalidad de un sende- ción. Gran parte del interés de los recorri-
ro de GR o de una agrupación de senderos dos balizados estriba en que las marcas nos
de PR, por etapas parciales, y que incluye van a guiar por el sendero y que el uso del
los tiempos (en el sentido de ida y vuelta), mapa va a ser anecdótico para conocer
fragmentos de mapas y/o croquis, y otras nuestra posición, los nombres de los para-
informaciones prácticas. jes que nos rodean, o a qué distancia tene-
Prácticamente todos los senderos bali- mos el próximo pueblo, por ejemplo.
zados en España disponen de una topoguía, Las topoguías se pueden adquirir en
de diferente calidad. Se trata de una herra- cualquier librería especializada en deportes
mienta muy práctica, y que todo senderista de montaña o actividades al aire libre.
debe conocer. Si planificamos nuestra excursión por
Las topoguías tienen formatos diferen- un sendero no balizado, el uso del mapa se
tes, aunque siempre tienen unos contenidos hace entonces imprescindible y, por tanto,
comunes: esto también nos exigirá más tiempo para
• La descripción del recorrido por etapas, preparar nuestra excursión. Remitimos al
con una estimación horaria de la dura- capítulo de orientación de este manual.
ción de la actividad, desniveles y luga- Los folletos sobre senderos también son
res de interés. documentos muy útiles para obtener infor-
• Un perfil del recorrido que nos indica la mación, ya que concentran datos de interés
longitud del recorrido y el desnivel. sobre nuestro recorrido, y habitualmente
• Descripción o enumeración de los ser- son gratuitos. Se encuentran en oficinas de
vicios básicos de las localidades por las turismo y federaciones de montaña.
que pasa el sendero (médico, bar o tien-
das, alojamientos, fuentes, etc.). Clubes, entidades excursionistas
• Otras informaciones de interés: des- y federaciones
cripciones sobre flora y fauna, historia Como hemos citado, cuando se empezó
local, cultura…y teléfonos de interés si a hablar de senderos balizados en España,
procede. este tema fue acogido con gran interés por
• Un mapa o croquis. las entidades excursionistas y de deportes
de montaña. Han sido éstas las que han
Las topoguías se suelen editar de for- promovido y promocionado las redes de
mas variadas (diferentes calidades de des- senderos balizados y, por tanto, en ellas
cripción, maquetación y diseño, calidad de encontraremos información interesante
papel, formato, blanco y negro o color, para la organización de nuestras excursio-
etcétera). nes. Además, muchos de estos grupos tie -
Insistimos en que la topoguía es una nen programas anuales con salidas de sen-
herramienta muy útil para el senderista: derismo de uno o dos días, muy adecuados
Senderos y caminos 153

para la iniciación en esta actividad. nuestra excursión. Por dar una idea gene-
Recomendamos dirigirse a la federa- ral, hay que calcular una hora por cada 300
ción autonómica correspondiente, para metros de desnivel en subida, o por cada
cualquier información complementaria. 500 metros en bajada. En terreno llano, es
decir, sin desnivel, hay que calcular que en
LA ORGANIZACIÓN DE LA una hora podemos recorrer unos 4 o 5 km.
ACTIVIDAD Otros datos a tener en cuenta serán:
Pese al gran número de kilómetros bali- 4. Señalización: tipo GR o PR, mojones de
zados de senderos en toda Europa, no exis- piedra, sin marcar, con marcas anti-
te una graduación que nos de una idea de la guas... Nos decantaremos por un reco-
dificultad de los recorridos, como por rrido balizado si no tenemos una gran
ejemplo la que existe en escalada deporti- experiencia en cartografía y orientación.
va. Es algo que se echa se echa en falta, ya 5. Condiciones climáticas: sol/sombra,
que las graduaciones o clasificaciones características meteorológicas de la
encontradas pueden ser muy subjetivas y zona, previsiones para nuestra jorna-
no obedecen a ningún criterio: por ejem- da… La estación también se ha de tener
plo, podemos encontrar en folletos turísti- en cuenta, ya que las horas de luz son
cos información sobre senderos en los que muy variables.
nos catalogan dificultad baja, media, alta… 6. Habilidades y experiencia de las perso-
y sin hacer referencia a nada. Tal vez lo que nas que van a realizar la excursión:
para una persona sea fácil, para otra sea conocimientos de orientación, material,
difícil o viceversa. etc., incluyendo aquí nuestra condición
Por tanto, para preparar una actividad física.
de senderismo, elegiremos un recorrido
teniendo en cuenta al menos los siguientes Si nuestro recorrido está balizado, de
parámetros: nuevo remitimos a las federaciones de
1. Longitud, ¿cuál es la distancia que que- montaña de las diferentes comunidades
remos/podemos recorrer? autónomas en las cuales haya una vocalía o
2. Tipo de terreno: pista, sendero, trocha, comité de senderismo. En todas las federa-
tierra, piedra, hierba, gravilla, barro… ciones de montaña se dispone del Registro
3. Desniveles. La longitud de un recorrido General de Senderos, donde se recoge la
nada tiene que ver con el desnivel, por información de todos los senderos que hay
lo que es importante calcular el de la balizados o en proyecto en España, su lon-
excursión que estamos planificando, gitud, el estado de sus balizas, y si existe o
tomando como referencia la altitud a la no alguna publicación o topoguía.
que salimos, la máxima altitud del reco-
rrido y la altitud en la que terminamos. ORGANIZACIÓN DE UNA
ACTIVIDAD DE SENDERISMO
Con estos tres datos, deberemos ser Cálculo con el mapa o topoguía de:
capaces de calcular la duración de nuestra Longitud
excursión, aspecto especialmente impor- Tipo de terreno
tante si no queremos que se nos haga de Desnivel
noche, y sin olvidar las obligadas paradas Otros datos a tener en cuenta
para comer, beber y disfrutar de nuestro Señalización
paso por algún lugar de interés. Meteorología
El mapa y/o la topoguía son elementos Experiencia
fundamentales para estos cálculos prepara- Condición física
torios, de los que dependerá el éxito de
154 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

EL MATERIAL BÁSICO QUE saliendo con cierta regularidad en excur-


NECESITAREMOS siones de un día.
Afortunadamente, el senderismo es una Lógicamente, si estamos hablando de
actividad que requiere un material muy preparar una larga ruta de varios días de
básico y bastante asequible. duración, como por ejemplo, el Camino de
Entre nuestro equipo no deberá faltar la Santiago, y no estamos habituados al ejer-
brújula y mapa, y si el recorrido está bali- cicio físico, es interesante que nuestro
zado, la topoguía. entrenamiento incluya además de caminar,
Por supuesto, necesitaremos un calzado ir a correr o montar en bicicleta, al menos
adecuado: las botas de excursionismo o dos días entre semana. Para no extendernos
trecking que se describen en el capítulo 2 más en este tema, remitimos al capítulo 11
de este manual, una pequeña mochila en la de este libro sobre condición física.
que quepa todo lo que vamos a necesitar Por último, y teniendo en cuenta que el
durante el día y la ropa adecuada para la senderismo no es sólo una actividad depor-
estación y el recorrido serán suficientes. tiva, sino que permite la contemplación, la
Una cantimplora con agua y comida interpretación y el aprendizaje cultural,
para pasar la jornada completarán nuestro sólo queda añadir que la lectura, la foto-
equipo, indispensables para nuestra hidra- grafía, el dibujo y cualquier otra actividad
tación y la aportación calórica necesaria que nos guste son compatibles con cami-
para realizar el ejercicio de caminar una nar. El senderismo nos va a permitir obser-
distancia y superar los desniveles previstos. var y aprender del medio natural y rural,
disfrutar en libertad y sin prisas, y por
supuesto, manteniendo un comportamiento
respetuoso con el entorno.
MATERIAL BÁSICO
Brújula y mapa/topoguía.
Botas de excursionismo o trecking. 6. LOS SENDEROS EN
Cantimplora. ESPAÑA Y EN EUROPA9
Mochila pequeña. LOS SENDEROS EN ESPAÑA
Chubasquero y ropa adecuada para la La descripción de todos los senderos de
estación y el recorrido. Gran Recorrido y Pequeño Recorrido que
hay balizados en todo el territorio español
precisa de la redacción de un manual espe-
cífico, por lo que en este apartado nos limi-
O TRAS RECOMENDACIONES taremos a enumerar los recorridos agrupa-
La preparación física es importante, y dos por Comunidades Autónomas.
dependiendo de la longitud y desnivel de Animamos a todos los interesados a
nuestras excursiones, podremos planificar dirigirse a su federación autonómica,
unos recorridos u otros. donde les darán una mayor información
Caminar es un ejercicio saludable, sobre cada recorrido y la existencia de
recomendado para todas las edades (el topoguías, folletos y mapas.
lema de la ERA es un día de senderismo,
una semana de salud), por lo tanto, podría ANDALUCÍA
ser suficiente con estar acostumbrados a GR 7 Puebla de Fadrique-Algeciras.
caminar, por el parque entre semana, y GR 39

9
La información recogida en este capítulo está resumida del folleto “Senderos españoles-Spanish Footpath”, editado por PRAMES
para el Comité de Senderismo de la FEDME, y de la publicación “Guía de Senderos del Estado Español”, Ed. PRAMES 1998.
Senderos y caminos 155

Pequeños Recorridos de Tierra de Biescas.


Pequeños Recorridos de Echo.
Pequeños Recorridos de La Puebla de
Castro.
Pequeños Recorridos de Jaca.

ASTURIAS
GR 105 Ruta de las Peregrinaciones.
Pequeños Recorridos de Mieres.
Pequeños Recorridos del Concejo de Ibías.
Pequeños Recorridos del Parque Natural
de Redes.

CASTILLA-LA MANCHA
GR 10 Sendero de Guadalajara.
Figura 6.3 La organización de una GR 66 Sendero Castellano-Manchego.
actividad de senderismo: un mapa, una
topoguía (un libro), una brújula, unas CASTILLA-LEÓN
botas, una cantimplora, una mochila GR 1 Sendero Histórico.
pequeña. GR 10 Ruta del Francia-Cuerpo del
Hombre.
GR 14 Senda del Duero.
GR 40 Cañada Real Soriana. GR 26 Senda de Tierra de Campos.
GR 41 Cordel de las Buervas. GR 27 Senda del Valle Esgueva.
GR 42 Cañada Real Leonesa Occidental. GR 30 Montes de Torozos.
GR 43 Cordel de la Campiña. GR 88 Provincia de Segovia.
GR 47 Camino de las Minas. GR 89 Canales de Castilla.
GR 48 Sierra Morena.
Pequeños Recorridos del Norte de Huelva. CATALUÑA
Pequeños Recorridos del Municipio de GR 1 Senda Transversal.
Siles. GR 2 La Jonquera-Aiguafreda.
GR 3 Sendero Central de Catalunya.
ARAGÓN GR 4 Puigcerdá-Montserrat-Mequinenza.
GR 1 Sendero Histórico. GR 5 Sendero de los Parques Naturales.
GR 8 Maestrazgo, Gúdar, Javalambre. GR 6 Barcelona-Montserrat.
GR 10 Sierras de Albarracín y Javalambre. GR 7 Andorra-Fredes.
GR 11 Senda Pirenaica. GR 8 Ulldecona-Ports de Beceite.
GR 16 Senderos del Serrablo. GR 11 Senda Pirenaica.
GR 18 Senderos de la Ribagorza. GR 65.5 Camino de Santiago.
GR 19 Senderos del Sobrarbe. GR 92 Sendero Mediterráneo.
GR 24 Senderos de Calatayud, Daroca y GR 96 Camí Romeu a Montserrat.
Gallocanta. GR 107 Camí dels Bons Homes.
GR 45 Senderos del Somontano. GR 171 Pinós-Paüls.
GR 65.3 Camino de Santiago. GR 172 Bellprat-Montserrat-La Mussara.
GR 90 Tierras del Moncayo y Sistema GR 174 Sender del Priorat.
Ibérico Zaragozano.
Pequeños Recorridos del Mezquín. GALICIA
Pequeños Recorridos del Alto Ésera. GR 53 Sendero Panorámico de Vigo.
156 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

GR 94 Sendero Rural de Galicia. GR 21 Camino Ignaciano.


GR 25 Vuelta a la Llanada Alavesa a pie de
MADRID monte.
GR 10 Pontón de la Oliva-San Martín de GR 34 Donostia-Arantzazu.
Valdeiglesias. GR 38 Ruta del Vino y del Pescado.
GR 88 Pontón de la Oliva-Cerezo de GR 98 Vuelta a la Reserva de Biosfera de
Abajo. Urdabai.
GR 121 Vuelta a Guipuzkoa.
REGIÓN DE MURCIA GR 123 Vuelta a Bizcaia.
GR 7 Región de Murcia. Pequeños Recorridos del Parque de
Pequeños Recorridos de Majal Blanco, Urkiola.
Espuña, Ricote, Cieza y Caravaca. Senderos de la comarca de Lea Artibai
(Markina-Xemein).
NAVARRA Senderos de Gorbeialdea.
GR 1 Sendero Histórico. Senderos del Municipio de Lagrán.
GR 9 Cañada Real de las Provincias. Senderos del Valle de Arana.
GR 11 Senda Pirenaica. Senderos del Valdegovía.
GR 12 Sendero de Euskal Herria. Senderos de Araia.
GR 13 Cañada Real de los Roncaleses.
GR 20 Vuelta a Aralar. LA RIOJA
GR 21 Camino Ignaciano. GR 93 Sierras de La Rioja.
GR 65 Camino de Santiago. Pequeños Recorridos de La Sonsierra
GR 220 Vuelta a la Cuenca de Pamplona. Riojana.
Pequeños Recorridos de Plazaola.
Pequeños Recorridos de Aezkoa. COMUNIDAD VALENCIANA
Pequeños Recorridos de Baztán-Bidasoa. GR 7 Fredes-Pinoso.
GR 10 Puçol-Límite con Aragón.
PAÍS VASCO GR 33 Sender de la Lluna Plena.
GR 1 Sendero Histórico. GR 36 Sierra de Espadán.
GR 11 Senda Pirenaica. Senderos de la Provincia de Valencia.
GR 12 Sendero de Euskal Herria. Pequeños Recorridos del Rincón de
GR 20 Vuelta a Aralar. Ademuz.
Senderos y caminos 157

Figura 6.4 Mapa de la ERA de senderos españoles © Ed. PRAMES.


158 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

LOS SENDEROS EN EUROPA El E-4 Arco del Mediterráneo tiene un


Entran en la península ibérica cuatro recorrido de 6.500 km, de los cuales 5.200
senderos europeos, atravesando los km están señalizados. Une la isla de Creta
Pirineos: y Grecia con Cabo San Vicente, pasando
• E-3 Camino de Santiago después por Bulgaria, Hungría, Austria,
• E-4 Arco del Mediterráneo Suiza y Francia hasta llegar a España,
• E-7 Portugal-Mar Negro donde se denomina G.R. 7, recorriendo
• E-9 Cornisa del Atlántico. Cataluña, Valencia, Murcia y Andalucía.
El E-7 Portugal-Mar Negro tiene bali-
El E-3 Camino de Santiago tiene una zados 4.200 km, aunque hay varios tramos
longitud de 3.600 km, parte de los bosques sin señalizar, se situa próximo a la Costa
de Bohemia, recorre Alemania, Luxem- Azul del Mediterráneo.
burgo y Francia y cruza los Pirineos atra- Por último, el E-9 Cornisa del
vesando después el norte de la península. Atlántico, con unos 4.600 km balizados,
En Francia y España el Camino de pretende unir el Estrecho de Gibraltar con
Santiago se denomina también G.R. 65. San Petersburgo.
Senderos y caminos 159

Figura 6.5 Mapa de la ERA de senderos europeos © Ed. PRAMES.


Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 7
LA CONSERVACIÓN DEL MEDIO
AMBIENTE
(Luis Cancer Pomar)
1. NOCIÓN DE MEDIO AMBIENTE

2. ALGUNOS ASPECTOS DE LA NORMATIVA MEDIOAMBIENTAL EN


ESPAÑA
• Urbanismo y protección del medio ambiente
• Espacios naturales y protección ambiental
• Categorías de protección de los Espacios Naturales

3. LA EVALUACIÓN DE IMPACTO AMBIENTAL


• ¿Qué es un impacto ambiental?
• Calidad y fragilidad ambientales
• Marco de actuación
• Guía resumida de un Estudio de Impacto Ambiental
• Efectos inducidos y sinergia

4. PAUTAS DE CONDUCTA
La conservación del medio ambiente 163

1. NOCIÓN DE MEDIO ta casi ilimitado. Buena prueba de ello es la


AMBIENTE gran cantidad de disciplinas científicas y
técnicas que abordan su análisis desde dife-
La voz “ambiente” deriva del latín rentes perspectivas: desde la biología a la
ambiens -entis (que rodea o cerca). Según la sociología, pasando por las ingenierías, la
Real Academia Española, por ambiente geografía o el derecho. En este capítulo
entendemos las “condiciones o circunstan- limitaremos nuestra atención a un apartado
cias físicas, sociales, económicas, etc. de un de gran importancia en el mundo presente:
lugar, una colectividad o época”, mientras la protección del medio ambiente. Las agre-
que el medio es el “conjunto de circunstan- siones que sufre este complejo así como la
cias en que vive una persona o grupo huma- necesidad, cada vez sentida en mayor medi-
no”, o bien “elemento en que vive o se da, de protegerlo, justifican sobradamente la
mueve una persona, animal o cosa”. preocupación actual por dotar a la sociedad
Respecto a medio ambiente, se trata del de medidas de control y protección ambien-
“conjunto de circunstancias físicas que tal efectivas.
rodean a los seres vivos; por extensión, con-
junto de circunstancias físicas, económicas,
sociales, etc., que rodean a las personas”. De 2. ALGUNOS ASPECTOS DE
estas definiciones podemos extraer una rápi- LA NORMATIVA
da conclusión: ambiente, medio y medio MEDIOAMBIENTAL EN
ambiente presentan un mismo significado ESPAÑA
efectivo. La expresión medio ambiente, uti-
lizada habitualmente y aceptada por la Real A pesar de los avances de los últimos
Academia Española, resulta redundante, ya años, el marco legal aplicable en materia
que sus dos palabras constitutivas significan ambiental aún presenta notables carencias.
lo mismo. La protección legal del medio ambiente ado-
El medio ambiente, por lo tanto, va a ser lece de la falta de un consistente tratamien-
el conjunto de elementos y circunstancias de to de su gestión, así como de su protección
todo tipo que rodean a cualquier ser, biótico frente a usos y actuaciones irrespetuosas. En
y abiótico. Estos elementos y circunstancias general, se carece de planteamientos bien
pueden ser de muy diversa naturaleza: físi- definidos y abundan utilizaciones y norma-
ca, química, biológica, cultural, social... El tivas ambiguas e incongruentes. Esta situa-
ambiente sólo es definible en relación con ción no sólo es aplicable al territorio espa-
otra entidad: se trata siempre del ambiente ñol, sino también a ámbitos de referencia
de algo o de alguien. Una persona tiene su más amplios. En este sentido, conviene indi-
medio ambiente, pero también una roca o car que la legislación en esta materia en los
una planta. países miembros de la Unión Europea es
Todos estos factores conformadores del –en los últimos años– muy similar, pues son
ambiente actúan colectiva, integrada y las Directivas Comunitarias las que inspiran
simultáneamente, de manera que la acción las normas legales particulares de cada
de cada uno de ellos puede ser limitada o Estado miembro, que las pueden adaptar a
condicionada por los restantes. sus características específicas siempre y
Desde una perspectiva antropocéntrica, cuando no abandonen el espíritu de aquéllas.
el medio ambiente es el sistema vital resul- La Constitución española (de 8 de
tante de la modificación que el hombre diciembre de 1978) en su artículo 45 expre-
imprime al medio natural. De esta definición sa su preocupación medioambiental:
puede deducirse la gran amplitud conceptual Artículo 45.1. Todos tienen el dere-
del término, de manera que su estudio resul- cho a disfrutar de un medio ambiente
164 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

adecuado para el desarrollo de la perso- 13 de abril, sobre Régimen de Suelo y


na, así como el deber de conservarlo. Valoraciones (B.O.E. nº 89, de 14 de abril de
Artículo 45.2. Los poderes públicos 1998). En la exposición de motivos, punto 2
velarán por la utilización racional de de la Ley, se hace una primera referencia a la
todos los recursos naturales, con el fin adecuación entre el desarrollo urbanístico y
de proteger y mejorar la calidad de vida la preservación de valores varios a proteger:
y defender el medio ambiente, apoyán- (...) La presente Ley pretende facili-
dose en la indispensable solidaridad tar el aumento de la oferta de suelo,
colectiva. haciendo posible que todo el suelo que
todavía no ha sido incorporado al pro-
Pero estos principios constitucionales ceso urbano, en el que no concurran
adolecen muy a menudo de desarrollo efec- razones para su preservación, pueda
tivo mediante leyes específicas relacionadas considerarse como susceptible de ser
con el medio ambiente. En este punto apare- urbanizado. Y ello de acuerdo con el
cen importantes lagunas que, en ocasiones, planeamiento y la legislación territorial
dejan sin aplicación práctica aquellos princi- o sectorial, en razón de sus valores
pios. Así, aunque la conservación de la cali- ambientales, paisajísticos, históricos,
dad medioambiental ha sido tenida en cuen- arqueológicos, científicos o culturales,
ta en la legislación española en bastantes de su riqueza agrícola, forestal, ganade-
leyes y decretos, falta una visión unitaria y ra o de otra índole, o de su justificada
global del problema, existiendo por el con- inadecuación para el desarrollo urbano
trario excesiva dispersión. Sólo a partir de la (...). En este amplio suelo urbanizable
segunda mitad de la década de los 80 se que, siguiendo este criterio, delimiten
aprueban normas legales que tienden a uni- los planes, podrán, por lo tanto, promo-
ficar criterios a este respecto y que se dedi- verse actuaciones urbanísticas en los
can expresamente a la protección del medio términos que precise la legislación urba-
ambiente, a diferencia de lo que ocurría nística en cada caso aplicable, y siem-
hasta entonces, en que tal materia era trata- pre, naturalmente, de conformidad con
da de forma muy tangencial. las previsiones de la ordenación urba-
En los apartados siguientes veremos nística y de los planes y proyectos secto-
algunas vertientes de esta protección riales (...)
ambiental. Se trata de muestras significati-
vas de tal tarea/necesidad, pero que en abso- Uno de sus objetivos fundamentales es el
luto pretenden ser una relación exhaustiva establecimiento de categorías de suelo en
de la normativa vigente. Para más informa- función de criterios eminentemente cons-
ción, remitimos al lector interesado a obras tructivos. El resultado es la clasificación de
de derecho ambiental publicadas. aquél en tres tipos (artículo 7): suelo urba-
no, urbanizable y no urbanizable, o clases
URBANISMO Y PROTECCIÓN DEL equivalentes reguladas por la legislación
MEDIO AMBIENTE urbanística. Entre los criterios que deben
El urbanismo no sólo afecta a las ciuda- seguirse para aplicar la última figura se citan
des, sino a cualquier pequeño núcleo de expresamente los relacionados con la pro-
población, y en sentido amplio a cualquier tección medioambiental y paisajística, tal
territorio. De ahí que en un manual como el como aparece en el artículo 9:
que nos ocupa, referido a la Naturaleza, Tendrán la condición de suelo no urba-
también tenga cabida esta vasta materia. nizable, a los efectos de esta Ley, los terre-
La norma básica estatal que regula las nos en los que concurran algunas de las cir-
actuaciones urbanísticas es la Ley 6/1998, de cunstancias siguientes:
La conservación del medio ambiente 165

Figura 7.1 Los núcleos urbanos, tanto los tradicionales como los de nueva construc-
ción, así como las edificaciones aisladas, deben cumplir con las prescripciones de la
legislación urbanística en cuanto a sus implicaciones ambientales.

1.ª) Que deban incluirse en esta clase por los, hay algunas referencias indirectas a la
estar sometidos a algún régimen espe- protección medioambiental. Así, el artículo
cial de protección incompatible con su 19.1 señala que los propietarios de toda
transformación de acuerdo con los pla- clase de terrenos y construcciones (...) que-
nes de ordenación territorial o la legis- darán sujetos (...) al cumplimiento de las
lación sectorial, en razón de sus valores normas sobre protección del medio ambien-
paisajísticos, históricos, arqueológicos, te y de los patrimonios arquitectónicos (...).
científicos, ambientales o culturales, de Mientras, el artículo 20.1 establece que los
riesgos naturales acreditados en el pla- propietarios del suelo calificado como no
neamiento sectorial, o en función de su urbanizable tendrán derecho a usar, disfru-
sujeción a limitaciones o servidumbres tar y disponer de su propiedad de conformi-
para la protección del dominio público. dad con la naturaleza de los terrenos,
2.ª) Que el planeamiento general considere debiendo destinarlos a fines agrícolas,
necesario preservar por los valores a forestales, ganaderos, cinegéticos u otros
que se ha hecho referencia en el punto vinculados a la utilización racional de los
anterior, por su valor agrícola, forestal, recursos naturales y dentro de los límites
ganadero o por sus riquezas naturales, que, en su caso, establezcan las leyes o el
así como aquellos otros que considere planeamiento. Por otra parte, en el artículo
inadecuados para un desarrollo urbano. 20.2 se indica que en el suelo no urbaniza-
ble quedan prohibidas las parcelaciones
En cuanto a los derechos y deberes de urbanísticas, sin que, en ningún caso, pue-
los propietarios de los distintos tipos de sue- dan efectuarse divisiones, segregaciones o
166 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 7.2 Glaciar Eyjaljalljökull, en Islandia. Espacio absolutamente natural.

fraccionamientos de cualquier tipo en con- referencias a la protección del paisaje son


tra de lo dispuesto en la legislación agraria, muy escasas en la Ley 6/1998, además de
forestal o de similar naturaleza. marcadamente vagas. El hecho de que cual-
La preservación de vistas panorámicas o quier suelo, mientras no se especifique lo
el disfrute del paisaje de zonas de interés contrario, pueda ser urbanizable podría aca-
quedan contemplados en la disposición rrear serios problemas medioambientales.
derogatoria, punto 1, de esta Ley (artículo En los próximos años se podrá valorar este
138 b), que reza lo siguiente: En los lugares probable fenómeno con la suficiente pers-
de paisaje abierto y natural, sea rural o pectiva. Pero posiblemente, el principal
marítimo, o en las perspectivas que ofrezcan escollo con que se encuentra la aplicación
los conjuntos urbanos de características efectiva de esta Ley es la falta de rigurosi-
histórico-artísticas, típicos, tradicionales, y dad con que en muchas ocasiones se modifi-
en las inmediaciones de las carreteras y can las clasificaciones iniciales del suelo,
caminos de trazado pintoresco, no se permi- llevando a cabo reclasificaciones relaciona-
tirá que la situación, masa, altura de los das con intereses inmobiliarios, de expan-
edificios, muros y cierres, o la instalación sión urbana... que, en definitiva, dejan fre-
de otros elementos, limite el campo visual cuentemente sin la necesaria protección
para contemplar bellezas naturales, rompa legal a los suelos previamente calificados
la armonía del paisaje o desfigure la pers- como no urbanizables en razón de sus valo-
pectiva propia del mismo. res ambientales, paisajísticos, científicos o
En conclusión, puede afirmarse que las de otro tipo.
La conservación del medio ambiente 167

ESPACIOS NATURALES Y PROTECCIÓN ga habitualmente la consideración de natu-


AMBIENTAL rales. Baste el ejemplo de nuestros Parques
Con la expresión de espacios “naturales” Nacionales, en muchos de los cuales se han
se hace referencia, en la mayoría de las oca- ejercido hasta tiempos recientes (e incluso
siones, a espacios que en sentido estricto no en la actualidad) aprovechamientos econó-
gozan de tal cualidad. En realidad, espacios micos más o menos intensos; o de algunas
naturales de verdad quedan muy pocos en la reservas biológicas, en donde los procesos
Tierra, normalmente limitados a zonas de naturales se desarrollan bajo un estricto con-
altas latitudes (regiones polares) y de eleva- trol humano (por ejemplo, para facilitar la
da altitud (altas montañas), además de a conservación de especies en peligro de
otros enclaves más o menos dispersos (jun- extinción).
glas tropicales, desiertos...) Pero en un país Muchos supuestos espacios “naturales”,
como España los espacios auténticamente por ejemplo tantos y tan variados predios
naturales desaparecieron hace décadas o rurales, son realmente espacios culturales,
siglos. Esto mismo ha ocurrido todavía en consecuencia en sus rasgos paisajísticos o
mayor medida en casi toda Europa. Sí que en su funcionamiento ecológico de siglos de
conservamos todavía amplios territorios gestión humana. Cuando visitamos un bos-
donde las actuaciones humanas son de baja que o reposamos en un prado, deberíamos
intensidad, y a éstos es a los que se les otor- saber que muy probablemente sean resulta-

Figura 7.3 Este paisaje rural es el resultado de siglos de manejos agrarios, por lo que
entra en la categoria de paisaje cultural. Las superficies dedicadas a prados o a bos-
ques responden a intereses económicos, aunque en la actualidad muchos de ellos estén
en franca decadencia.
168 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

do de largos períodos de actividad económi- cas y sociales, tanto públicas como pri-
ca: de roturaciones forestales o de repobla- vadas, para que sean compatibles con las
ciones, de selección de especies adaptadas a exigencias señaladas. En el apartado
intereses económicos, etc. dedicado al contenido de los PORN
En España, la norma legal más directa- (artículo 4.4), además de volver a reite-
mente relacionada con el objetivo de prote- rar lo especificado en el artículo 4.3, se
ger y gestionar los espacios más o menos menciona la posible aplicación de algu-
naturales es la Ley 4/1989, de 27 de marzo, nos de los regímenes de protección que
de Conservación de los Espacios Naturales establece esta Ley, así como la concre-
y de la Flora y Fauna Silvestres (modificada ción de obras o actividades que deban
por la Ley 41/1997, de 5 de noviembre). Sus someterse a la Evaluación de Impacto
aspectos más interesantes en lo referente a la Ambiental.
protección genérica del medio ambiente se • Un aspecto muy importante respecto a la
exponen a continuación: aplicación efectiva de los PORN queda
• En sus prolegómenos o exposición de expresado en la exposición de motivos
motivos se incluyen varios principios de de la Ley: Las disposiciones contenidas
gran interés, entre los cuales merece des- en estos PORN constituirán un límite
tacarse la voluntad de extender el régi- para cualesquiera otros instrumentos de
men jurídico protector de los recursos ordenación territorial o física, prevale-
naturales más allá de los espacios natu- ciendo sobre los ya existentes, condición
rales protegidos mediante alguna figura indispensable si se quiere atajar el grave
legal, para lo cual se ha arbitrado la apa- deterioro que sobre la naturaleza ha
rición de los Planes de Ordenación de los producido la acción del hombre. Sobre
Recursos Naturales (PORN). Por otra este particular se vuelve a insistir en el
parte, la Ley quiere atender no sólo a la artículo 5.2: Los instrumentos de orde-
conservación y restauración, sino a la nación territorial o física existentes que
prevención de los espacios naturales, resulten contradictorios con los PORN
para lo cual se contempla un régimen de deberán adaptarse a éstos. La importan-
protección preventiva aplicable a zonas cia de tal declaración es obvia, especial-
bien conservadas actualmente pero ame- mente en los muy numerosos casos en
nazadas por un potencial factor de per- que actuaciones como la expansión urba-
turbación. na, la construcción de infraestructuras o
• El Título II de esta Ley se dedica al pla- la localización de actividades molestas o
neamiento de los recursos naturales, a insalubres choca con los intereses con-
través de los PORN, entre cuyos objeti- servacionistas. Tanto la Administración
vos (artículo 4.3) merece la pena desta- Central del Estado Español como las de
carse la definición y estado de conserva- las Comunidades Autonómas, si real-
ción de los recursos y ecosistemas del mente tienen intención política de prote-
ámbito estudiado, la previsión de medi- ger la naturaleza, disponen de una figura
das limitantes de los posibles usos del legal muy efectiva. Los PORN son, por
suelo en función del estado de conserva- lo tanto, instrumentos de planificación
ción del medio, el establecimiento de física muy útiles para la protección de
regímenes de protección precisos, pro- cualquier medio bien conservado, inde-
mover medidas de conservación, restau- pendientemente de su grado de naturali-
ración y mejora de los recursos que lo dad, al permitir la protección jurídica de
precisen y formular los criterios orienta- espacios no incluidos en alguna de las
dores de las políticas sectoriales y de la categorías protectoras existentes. De esta
ordenación de las actividades económi- manera se facilita, por ejemplo, la pre-
La conservación del medio ambiente 169

servación de paisajes antropizados de en donde los poderes públicos han velado


gran valor ecogeográfico, como pueden por su preservación, quizás por el convenci-
ser los paisajes rurales tradicionales de miento de que en el resto del territorio los
España (dehesas, combinaciones de pra- procesos de degradación eran e iban a conti-
dos y masas arboladas, laderas abancala- nuar siendo de tal magnitud que era necesa-
das...) rio conservar al menos esas “islas” de la
naturaleza que constituían los espacios pro-
CATEGORÍAS DE PROTECCIÓN DE LOS tegidos.
ESPACIOS NATURALES En relación a este interés conservacio-
Independientemente de que la normativa nista de espacios específicos, el título III de
legal en materia medioambiental incide en la Ley 4/1989 especifica que aquellos espa-
la necesaria protección genérica del medio cios del territorio nacional (...) que conten-
ambiente en cualquier circunstancia o situa- gan elementos y sistemas naturales de espe-
ción (algo en lo que también se insiste en los cial interés o valores naturales sobresalien-
países culturalmente avanzados desde varia- tes, podrán ser declarados protegidos de
dos ámbitos -educativo, social, político...-), acuerdo con lo regulado en esta Ley (artícu-
lo cierto es que desde hace bastantes déca- lo 10.1). La protección de estos espacios
das se han acotado ciertos espacios como podrá obedecer, entre otras, a alguna de
zonas de especial protección (valga el ejem- estas finalidades (artículo 10.2): constituir
plo de la declaración en el año 1918 de los una red representativa de los principales
primeros Parques Nacionales españoles, ecosistemas españoles; proteger las áreas
Covadonga y Ordesa) por sus excepcionales y/o elementos naturales que ofrezcan interés
valores paisajísticos o naturalísticos, zonas singular desde variados criterios: científico,

Figura 7.4 Parque nacional de Guama (Cuba).


170 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

cultural, educativo, estético, paisajístico y maciones de notoria singularidad, rareza o


recreativo; favorecer la supervivencia de belleza, objeto de protección especial. Por
especies o comunidades necesitadas de pro- último, los Paisajes Protegidos son aquellos
tección, a través de la conservación de sus lugares del medio natural que por sus valo-
hábitats; y colaborar en los programas inter- res estéticos y culturales sean merecedores
nacionales de conservación de espacios de protección especial.
naturales de los que España forma parte. Dentro de los Parques, se establece la
Las categorías de protección que estable- categoría especial de los Parques Na-
ce esta Ley son las siguientes (artículo 12): cionales, cuando su conservación se declare
• Parques. como de interés general para la Nación. La
• Reservas Naturales. pauta que a este respecto lleva España, al
• Monumentos Naturales. igual que otros países, es proteger con esta
• Paisajes Protegidos. figura los espacios más representativos de
los diferentes ecosistemas españoles, de
Estas figuras son las que establece la manera que se configure una red de Parques
legislación estatal española. Ello no impide Nacionales mediante la cual el potencial
que las Comunidades Autónomas que lo visitante de todos ellos obtenga una visión
deseen elaboren leyes propias sobre esta completa de los ecosistemas más significati-
materia, y bastantes ya lo han hecho. En vos del país, los cuales se agrupan en tres
estos casos, las Leyes 4/1989 y 41/1997 se grandes regiones biogeográficas: la
plantean como puntos de partida insoslaya- Eurosiberiana, que comprende el sector
bles, como leyes de mínimos. Ninguna ley norte peninsular (regiones cantábricas y
autonómica puede contradecir el espíritu de montaña pirenaica); la Mediterránea, a la
aquéllas, pero nada impide que sus disposi- que pertenecen las tierras ribereñas del
ciones sean más estrictas o que se establez- mediterráneo y también la mayor parte de la
can más figuras de protección. De hecho, así España interior; y la Macaronésica, que
está ocurriendo en los últimos años, de afecta a las Islas Canarias. Se trata de regio-
manera que estamos asistiendo a una cierta nes con diferentes características en cuanto
proliferación de figuras autonómicas (más a clima, vegetación, suelos... y, en general,
de 20 en estos momentos) con variadas con paisajes naturales netamente contrasta-
denominaciones, aunque muy frecuente- dos.
mente las diferencias afectan más a la
semántica que al fondo de las modalidades REGIÓN EUROSIBERIANA

protectoras.
Centrándonos en las figuras de protec- REGIÓN
MEDITERRANEA
ción estatales, comentaremos brevemente
las características de cada una. Los Parques
REGIÓN MEDITERRANEA
son áreas naturales poco transformadas por
la explotación u ocupación humanas, con
valores paisajísticos, ecosistémicos, biológi-
cos o geomorfológicos dignos de conserva-
ción. Las Reservas Naturales son espacios
naturales cuya creación tiene la finalidad de REGIÓN MACARONÉSICA
proteger ecosistemas, comunidades... que
por su rareza, fragilidad, importancia o sin- Figura 7.5 Mapa de zonificación de las
gularidad merecen valoración especial. Los regiones biogeográficas representadas
Monumentos Naturales son espacios o ele- en España.
mentos de la naturaleza constituidos por for-
La conservación del medio ambiente 171

• Picos de Europa (Asturias, León y


Estos ecosistemas son los siguientes Cantabria, 64.660 ha.)
(anexo de la Ley 41/1997): • Ordesa y Monte Perdido (Huesca,
15.608 ha.)
Región Eurosiberiana: • Aigües Tortes y Estany de Sant Maurici
• Sistemas ligados a zonas húmedas con (Lérida, 10.230 ha.)
influencia marina. • Tablas de Daimiel (Ciudad Real, 1.928
• Sistemas ligados a zonas costeras y pla- ha.)
taforma continental. • Cabañeros (Ciudad Real, 41.000 ha.)
• Provincia orocantábrica: sistemas liga- • Sierra Nevada (Granada, Almería,
dos al bosque atlántico. 86.208 ha.)
• Provincia pirenaica: • Doñana (Huelva, Sevilla, 50.720 ha.)
- Sistemas ligados a formaciones lacus - • Marítimo-Terrestre de Cabrera (Isla de
tres y rocas de origen plutónico y fenó- Cabrera, 9.715 ha, de las que 1.836 son
menos de glaciarismos. terrestres).
- Sistemas ligados a formaciones de • Caldera de Taburiente (Isla de La Palma,
erosión y rocas de origen sedimentario. 4.690 ha.)
• Garajonay (Isla de La Gomera, 3.984
Región Mediterránea: ha.)
• Sistemas ligados al bosque mediterrá- • Teide (Isla de Tenerife, 13.571 ha.)
neo. • Timanfaya (Isla de Lanzarote, 5.107 ha.)
• Sistemas ligados a formaciones estepa-
rias.
• Sistemas ligados a zonas húmedas conti- •1 •2 •
nentales. 3
1

• Sistemas ligados a zonas húmedas con


influencia marina.
• Sistemas ligados a zonas costeras y pla- •4 •8
•5
taforma continental.
• Sistemas ligados a formaciones ripíco- •6
•7 •9 10 12 •
las. ••
11
• Sistemas ligados a la alta montaña medi-
terránea.
Figura 7.6 Mapa de localización de los
Región Macaronésica:
actuales Parques Nacionales españoles.
• Sistemas ligados a la laurisilva.
1. P.N. de los Picos de Europa.
• Sistemas ligados a procesos volcánicos y
2. P.N. de Ordesa y Monte Perdido.
vegetación asociada.
3. P.N. de Aigües Tortes y Estany de
• Sistemas ligados a zonas costeras y pla-
Sant Maurici.
taforma continental.
4. P.N. de Cabañeros.
• Sistemas ligados a los espacios costeros y
5. P.N. de las Tablas de Daimiel.
sistemas ligados a los espacios marinos.
6. P.N. de Sierra Nevada.
7. P.N. de Doñana.
Los Parques Nacionales actualmente
8. P.N. Marítimo-Terrestre de Cabrera.
declarados no cubren la totalidad de estos
9. P.N. de la Caldera de Taburiente.
sistemas naturales, de manera que progresi-
10. P.N. del Teide.
vamente deberá completarse el listado. La
11. P.N. de Garajonay.
actual red de Parques Nacionales españoles
12. P.N. de Timanfaya.
está constituida por los siguientes:
172 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

En cuanto a las disposiciones concretas 3. LA EVALUACIÓN DE


de uso y gestión de los espacios afectados IMPACTO AMBIENTAL (EIA)
por las categorías de protección previstas ¿Q UÉ ES UN IMPACTO AMBIENTAL?
por la legislación estatal española, la Ley La Evaluación de Impacto Ambiental es
4/1989 establece la figura de los Planes uno de los instrumentos preventivos más
Rectores de Uso y Gestión (PRUG), poste- útiles y efectivos para la conservación y ges-
riormente precisados por la Ley 41/1997, de tión del medio ambiente. Mediante la EIA se
aplicación obligatoria en los Parques (tanto pretende detectar, valorar y gestionar los
Nacionales como no Nacionales). Los impactos resultantes de una determinada
PRUG serán revisados periódicamente y actuación.
prevalecerán sobre el planeamiento urbanís- Por impacto ambiental entendemos
tico (artículo 19 de la Ley 41/1997), lo cual cualquier alteración del medio ambiente
supone, al menos sobre el papel, una garan- cuyo origen sea antrópico, de manera que el
tía para los intereses conservacionistas. A impacto ambiental se identifica con los
pesar que la ley sólo contempla la elabora- efectos o consecuencias de la actividad
ción de PRUG en los Parques, no indica que humana sobre el medio. Estos efectos pue-
tal figura de planificación física no se pueda den desglosarse en dos grupos: modifica-
aplicar a las otras categorías, lo cual explica ción de los sistemas naturales y de los siste-
que ya se hayan aprobado PRUG en espa- mas sociales.
cios no calificados como Parques. Aunque generalmente la expresión
Las categorías de protección contempla- impacto ambiental se asocia a algo indesea-
das en la Ley 4/1989 (y en las normas parti- do o negativo, no tiene por qué ser necesa-
culares de las Comunidades Autónomas) riamente así. La modificación medioam-
promueven de una manera directa la preser- biental (o impacto) puede ser de signo posi-
vación medioambiental. Sin embargo, las tivo (contribuye a mejorar las condiciones
críticas surgen a la hora de analizar su apli- iniciales) o negativo (las deteriora, origina
cación. Intereses de particulares o de las una pérdida de calidad ambiental). Podemos
administraciones afectadas dificultan la tomar como ejemplo de impacto positivo el
declaración de espacios protegidos, general- de una repoblación forestal que, de acuerdo
mente por causa de las limitaciones de usos con los condicionamientos ecológicos del
inherentes a cualquier figura de protección lugar, permite progresar hacia una forma-
(aunque debería tenerse en cuenta que los ción vegetal más compleja y estable.
espacios protegidos también generan nue- En muchos casos, un impacto concreto
vas actividades y rentas: por ejemplo, favo- puede actuar positivamente sobre ciertos
recen el turismo). La insuficiencia en la componentes del medio y negativamente
aplicación se constata al comprobar el toda- sobre otros. Esta situación se aprecia muy
vía pequeño porcentaje de espacios sujetos frecuentemente cuando se analizan por
a las modalidades de figuras protectoras separado las consecuencias de una actua-
estatales y autonómicas existentes, sobre el ción humana sobre el medio físico y sobre
12% del territorio español en estos momen- los elementos socioeconómicos. Por ejem-
tos, aunque esta cifra aumentará con toda plo, la apertura de una nueva carretera
seguridad en los próximos años. Además, puede tener consecuencias muy positivas
las declaraciones de espacios protegidos son sobre los grupos humanos afectados (facili-
con frecuencia más propagandísticas que ta las comunicaciones, el comercio, etc.),
operativas, ante la habitual falta de los pero a la vez ser dañina para el paisaje o
recursos económicos y del personal cualifi- para la fauna del lugar.
cado necesario para hacer efectiva una deci-
dida política de conservación.
La conservación del medio ambiente 173

Figura 7.7 En la foto destaca el impacto ambiental provocado por las intensas talas
forestales llevadas a cabo.

CALIDAD Y FRAGILIDAD AMBIENTALES ción ambiental, o por la facilidad para que


Existen dos atributos ambientales (cali- un componente del medio, o éste en su con-
dad y fragilidad) que en buena medida van a junto, se degrade ante influencias humanas.
condicionar la respuesta del medio a una De esta forma, ante una misma intensidad de
actuación impactante. actuación, se causará un impacto más grave
Por calidad del medio entendemos su allí donde la fragilidad sea mayor.
grado de excelencia. Supone una muy El concepto de fragilidad puede enten-
importante cualidad para su conservación y derse según dos puntos de vista: fragilidad
se define tanto por el valor ecológico (esta- intrínseca y fragilidad condicionada. El pri-
do de los ecosistemas, presencia de elemen- mer caso se refiere a la susceptibilidad al
tos singulares de especial rareza o interés...) deterioro de cualquier componente del
como por los valores paisajísticos (sensa- medio sin especificar qué situaciones o cir-
ción de grandiosidad, belleza, etc.) y cultu- cunstancias concretas la provocan. En el
rales (monumentos históricos, conjuntos segundo caso se define la fragilidad en fun-
urbanos...) existentes en el entorno analiza- ción de una actuación concreta, de manera
do. En la actualidad, los medios de elevada que el elemento del medio analizado tendrá
calidad ambiental son cada vez más escasos, respuestas distintas según qué evento incida
afectado como está nuestro planeta por sobre él.
numerosos impactos. La toma en consideración de la fragili-
Por fragilidad se entiende la capacidad dad intrínseca en una primera fase permite
de absorción de elementos extraños, es delimitar las áreas más vulnerables, aquellas
decir, de impactos. Viene condicionada por en las que habrá que tener más cuidado ante
el grado de susceptibilidad a la transforma- posibles actuaciones impactantes. Poste-
174 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 7.8 Un medio de elevada calidad puede tener cierta abundancia de elementos
antrópicos, siempre que se encuentren bien integrados con su entorno.

Figura 7.9 Galacho de Juslibol (Zaragoza). Las zonas de vegetación palustre suelen
ser muy frágiles a gran cantidad de impactos.
La conservación del medio ambiente 175

riormente, podrá pasarse ya a la definición visitadas o más vistas deberían ser especial-
de impactos concretos y a su incidencia mente cuidadas, y viceversa. Así, es normal
específica sobre los distintos componentes acometer tareas de restauración o de oculta-
del medio afectados, fase en la que se anali- ción de zonas degradadas en los márgenes
zará la fragilidad condicionada de cada uno. de una autopista o junto a una zona de espar-
Los valores de calidad y fragilidad de un cimiento. Esta forma de actuar tiene su lógi-
territorio deben considerarse al mismo tiem- ca, pero no hay que olvidar que la accesibi-
po. Aquellos espacios de mayor calidad y, a lidad y el uso de un espacio pueden sufrir
la vez, de mayor fragilidad, serán en princi- variaciones en el futuro, debidas por ejem-
pio los más necesitados de protección. Por plo a las modificaciones de los sistemas de
contra, los espacios ya muy degradados, con acceso, o a a la demanda de determinados
valores bajos de calidad, o aquéllos poco frá- parajes, de manera que deben realizarse las
giles, tendrán menos urgencias protectoras. necesarias previsiones. Posiblemente, a nin-
No obstante, conviene desterrar una idea gún pastor de nuestras montañas se le ocu-
bastante extendida según la cual sólo los rrió pensar hace un siglo que las laderas en
espacios de mayor calidad merecen ser pro- las que entonces pastaban sus rebaños serían
tegidos. En realidad, las prácticas protecto- zonas de gran demanda turística.
ras, de mayor o menor intensidad, deberían
ser habituales en cualquier lugar, ya que los MARCO DE ACTUACIÓN
medios de menor calidad –por hallarse más En todos los países miembros de la
degradados o ser menos espectaculares– Unión Europea, el primer marco legislativo
también merecen protección, muy a menudo regulador de la E.I.A. fue la Directiva del
a corto plazo si no se quiere asistir a su dete- Consejo 85/337/CEE, de 27 de junio de
rioro irreversible. 1985 (D.O.C.E. nº L 175/40, de 5 de julio de
Independientemente de los valores de 1985), “relativa a la evaluación de las reper-
calidad y fragilidad, un aspecto que suele cusiones de determinados proyectos públi-
tenerse en cuenta a la hora de diseñar medi- cos y privados sobre el medio ambiente”, la
das protectoras o de restauración ambiental cual fue modificada por la Directiva
es el número de usuarios de un determinado 97/11/CE, de 3 marzo de 1997 (D.O.C.E. nº
lugar. Según esta teoría, aquellas zonas más L 73/5, de 14 de marzo de 1997).

CALIDAD
1 2 3
FRAGILIDAD
1 BAJA MEDIA ALTA

2 MEDIA MEDIA ALTA

3 ALTA ALTA ALTA

Figura 7.10 Matriz valorativa combinada de calidad y fragilidad.


En esta matriz apreciamos que allí donde la calidad es mayor (valor 3) o donde exis-
te elevada fragilidad (valor 3), los niveles de protección son los más altos; por contra,
cuando confluyen escasa calidad (valor 1) con poca fragilidad (valor 1), el nivel de
protección resultante es bajo.
176 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Los proyectos que deben contar con 10. Instalaciones para deshacerse de resi-
E.I.A. obligatoria, especificados en el anexo duos no peligrosos mediante incinera-
I, de la Directiva 97/11/CE se refieren a ción o tratamiento químico (umbral 100
veintiuna modalidades relativas a industrias toneladas/día).
energéticas y de otro tipo, actividades 11. Proyectos para la extracción de aguas
extractivas, infraestructuras de transporte, subterráneas o la recarga artificial de
eliminación y tratamiento de residuos, apro- acuíferos (umbral 10 millones m3/año).
vechamiento de recursos hídricos o cría 12. Obras para el trasvase de recursos hídri-
intensiva de algunos animales. Se trata de cos entre cuencas fluviales (umbrales
las siguientes, expuestas de forma resumida varios).
(para conocer con el suficiente detalle este 13. Plantas de tratamiento de aguas residua-
listado de proyectos, debe acudirse a la pro- les (umbral: capacidad equivalente de
pia Directiva, pues en la exposición resumi- 150.000 habitantes).
da que aquí presentamos no se incluyen pre- 14. Extracción de petróleo (umbral 500
cisiones, especificaciones, exclusiones ni, toneladas/día) y gas natural (umbral
en algunos casos, umbrales de magnitud): 500.000 m3 /día) con fines comerciales.
1. Refinerías de petróleo bruto. Insta- 15. Presas y otras instalaciones destinadas a
laciones de gasificación y de licuefac- retener agua o almacenarla permanente-
ción de carbón (umbral 500 tonela- mente (umbral 10 millones m 3).
das/día). 16. Tuberías para el transporte de gas, petró-
2. Centrales térmicas y otras instalaciones leo o productos químicos (umbral 800
de combustión (umbral 300 MW), centra- mm. diámetro y 40 km longitud).
les nucleares y otros reactores nucleares. 17. Instalaciones para la cría intensiva de
3. Instalaciones de reproceso y almacenaje aves de corral o de cerdos (umbrales
de combustibles nucleares irradiados, así varios).
como de producción o enriquecimiento 18. Plantas industriales para la producción
de combustible nuclear. de pasta de papel; papel y cartón (umbral
4. Plantas integradas para la fundición ini- 200 toneladas/día).
cial del hierro colado y del acero, insta- 19. Canteras y minería a cielo abierto
laciones para la producción de metales (umbral 25 ha.); extracción de turba
no ferrosos. (umbral 150 ha.).
5. Instalaciones de extracción, tratamiento 20. Construcción de líneas aéreas de energía
y transformación de amianto (umbrales eléctrica (umbral 220 kw y 15 km longi-
varios). tud).
6. Instalaciones químicas integradas. 21. Instalaciones para el almacenamiento de
7. Construcción de vías ferroviarias de productos petrolíferos, petroquímicos o
largo recorrido; aeropuertos (umbral químicos (umbral 200.000 toneladas).
pista básica 2.100 m); autopistas y vías
rápidas; nuevas carreteras de cuatro En el anexo II figuran los proyectos de
carriles o más (umbral 10 km). evaluación optativa por parte de los Estados
8. Vías navegables y puertos de navegación miembros. Se trata de un amplio listado de
interior, puertos comerciales, muelles más de ochenta tipos, agrupados en los trece
para carga y descarga (umbral barcos de epígrafes siguientes:
arqueo 1.350 toneladas). 1. Agricultura, silvicultura y acuicultura.
9. Instalaciones para deshacerse de resi- 2. Industria extractiva.
duos peligrosos mediante incineración, 3. Industria energética.
tratamiento químico o almacenamiento 4. Producción y elaboración de metales.
bajo tierra. 5. Industrias del mineral.
La conservación del medio ambiente 177

6. Industria química. La Evaluación de Impacto Ambiental es


7. Industria de productos alimenticios. un proceso administrativo que consta de
8. Industria textil, del cuero, de la madera y varias fases. La más destacada es la elabora-
del papel. ción del Estudio de Impacto Ambiental, con-
9. Industria del caucho. sistente en un conjunto de documentos cien-
10. Proyectos de infraestructura. tífico-técnicos cuya finalidad es determinar
11. Otros proyectos. las alteraciones que un proyecto genera
12. Turismo y actividades recreativas. sobre el medio ambiente y plantear las
13. Cambios o ampliaciones de los proyec- oportunas medidas correctoras. Pero la
tos de los anexos I o II, ya autorizados o Evaluación de Impacto Ambiental es más
ejecutados, que puedan tener efectos compleja, porque exige el sometimiento del
adversos sobre el medio ambiente, así Estudio de Impacto Ambiental a informa-
como los proyectos del anexo I que sir- ción pública y su posterior aprobación –en
van únicamente para desarrollar o ensa- su caso– por el órgano ambiental competen-
yar nuevos métodos o productos y que te (del Estado o de las Comunidades
no se utilicen por más de dos años. Autónomas), que emite la Declaración de
Impacto Ambiental, la cual debe ser publi-
En los proyectos encuadrados en este cada en el B.O.E. (en los casos de compe-
anexo, los Estados determinarán si son obje- tencia estatal) o en los Boletines Oficiales
to de evaluación en función de un estudio de las Comunidades Autónomas. Las perso-
particular caso por caso o bien mediante el nas o colectivos preocupados por la proble-
establecimiento de umbrales o criterios, mática ambiental pueden realizar sus aporta-
aunque también pueden decidir la aplicación ciones en la fase de información pública.
de ambos procedimientos (según indica el
artículo 4.2). Independientemente de la GUÍA RESUMIDA DE UN ESTUDIO DE
opción elegida, y tal como establece el artí- I MPACTO AMBIENTAL
culo 4.3, se tendrán en cuenta los criterios Los Estudios de Impacto Ambiental
de selección establecidos en el anexo IIII, (Es.I.A.) deben ser realizados por especia-
apareciendo éstos agrupados en varios epí- listas en la materia, por profesionales de
grafes: características de los proyectos, ubi- cada uno de los aspectos involucrados en la
cación de los mismos y características del problemática ambiental. Ello no impide que
potencial impacto (anexo III, puntos 1, 2 y 3 cualquier persona interesada en el medio
respectivamente). ambiente pueda expresar sus sugerencias,
Todos los Estados miembros de la Unión como acabamos de ver. Para facilitar esta
Europea deben adaptar su legislación parti- tarea cívica, vamos a exponer a continua-
cular en materia de E.I.A. a la Directiva ción los componentes fundamentales que
97/11/CE. España lo ha hecho mediante el todo E.I.A. debería tener. Se trata de los
Real Decreto Ley 9/2000, de 6 de octubre siguientes:
(B.O.E. núm. 241, de 7 de octubre de 2000). 1. Descripción del proyecto. Consiste en un
Los factores ambientales a tener en breve resumen/presentación de las carac-
cuenta en la EIA son el ser humano y los res- terísticas de la actuación a realizar.
tantes seres vivos (flora y fauna), el suelo, el 2. Examen de alternativas. Normalmente,
agua, el aire, el clima y el paisaje; los bien- una actuación impactante suele tener
es materiales y el patrimonio cultural. El varias alternativas. Por ejemplo, un
análisis debe efectuarse para cada uno de embalse para abastecimiento de regadíos
ellos por separado y también para las inter- puede tener varias ubicaciones posibles,
acciones que pueden establecerse entre unos o una repoblación forestal puede reali-
y otros. zarse con diferentes especies.
178 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 7.11 Algunas actividades sometidas obligatoriamente a Evaluación de Impacto


Ambiental. Las autovías, los puertos de mar y las grandes transformaciones de los
usos del suelo, entre otras muchas actuaciones, deben contar con evaluaciones de
impacto ambiental previas a su aprobación.
La conservación del medio ambiente 179

3. Inventario ambiental. Supone un análisis B. Fases detalladas.


descriptivo y explicativo de los compo- 1. Descripción del proyecto.
nentes y valores ambientales de las 2. Delimitación del ámbito de estudio.
zonas afectadas. - Variables del medio físico y antrópico a
4. Identificación y valoración de impactos considerar. Se elegirán en función del
de cada alternativa. tipo de impacto.
5. Medidas correctoras de impactos cada - Extensión territorial (que no tiene por
alternativa. Con la finalidad de minimi- qué ser la misma en todas las variables.
zar los impactos ocasionados. Por ejem- Por ejemplo, la contaminación atmosfé-
plo, si una actuación activa los procesos rica derivada de una central térmica
erosivos, deberán diseñarse medidas puede afectar a zonas más extensas que
para controlar y disminuir este proble- el impacto sónico ocasionado por la
ma. misma central).
6. Justificación de la alternativa elegida.
No sólo según los condicionantes econó- 3. Análisis de la situación preoperacional.
micos (alternativa más barata) sino tam- - Estado actual de las variables (elementos
bién según los ambientales (alternativa del medio).
menos impactante). Medio físico.
7. Programa de vigilancia ambiental, para Medio socioeconómico.
ser llevado a cabo a lo largo de períodos Paisaje.
temporales suficientemente dilatados. (Las variables que integran estos tres
8. Documento de síntesis. conjuntos pueden desagregarse con más
o menos detalle, según las características
Para desarrollar estos contenidos se y exigencias del estudio).
suele seguir una metodología basada en un - Valoración de estas variables.
conjunto de fases secuenciales ordenadas de La valoración se realiza por separado
una manera lógica, de forma que cada una para cada uno de los elementos físicos,
permite acceder a la siguiente. En primer antrópicos y paisajísticos que se han des-
lugar se presentan las fases fundamentales, agregado en la fase anterior.
para posteriormente mostrar el conjunto Se tienen en cuenta criterios como: pro-
completo. ductividad, singularidad, fragilidad,
naturalidad, diversidad, aproximación al
A. Fases fundamentales. clímax, calidad... (no se trata de un lista-
1. Análisis de la situación preoperacional do cerrado, sino meramente indicativo).
(o anterior a la realización o implanta- No en todas las variables se valoran
ción de la actividad previsiblemente necesariamente todas las cualidades (por
impactante). ejemplo, la productividad se puede valo-
2. Análisis de impactos (se trata de un estu- rar en la variable “vegetación”, pero no
dio predictivo). en la variable “clima”).
- En la fase de construcción. La valoración supone una comparación
- En la fase de explotación (una vez que con el entorno más o menos inmediato
la actividad impactante entra en funcio- de referencia.
namiento). - Valoración global de la situación preope-
racional.
3. Medidas correctoras de impactos.
4. Impacto residual (tras la aplicación de 4. Identificación de las actuaciones del pro-
las medidas correctoras). yecto susceptibles de producir impactos.
180 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

ción de los impactos residuales previs-


5. Descripción de las alternativas u opcio- tos. Aquella alternativa que se considere,
nes del proyecto. globalmente, como la menos impactante
6. Análisis de impactos de cada alternativa. será, en principio, la recomendada.
- El análisis se efectúa por separado para - En muchos casos, un factor a considerar
dos fases diferenciadas: construcción y es el coste económico de las distintas
explotación. alternativas, que a menudo supone el cri-
- Identificación y descripción de impactos terio principal de selección. Esta tarea
(para cada una de las variables analiza- supone una decisión de carácter político
das en el estudio de la situación preope- que escapa a las competencias del equi-
racional). po redactor del E.I.A.
- Valoración de cada impacto.
Según estos criterios: carácter (positivo o 10. Plan de seguimiento (programa de vigi-
negativo), magnitud (o extensión), lancia ambiental).
importancia (o intensidad), duración, pro- - Consiste en la elaboración de una estra-
yección temporal (a partir de qué tegia para controlar que las previsiones
momento se va a producir el impacto), del E.I.A. –sobre todo en lo referente al
proyección espacial (qué territorios se comportamiento de las medidas correc-
van a ver concernidos), afección a singu- toras y a la calificación y caracterización
laridades, probabilidad de ocurrencia, de impactos– se cumplen.
reversibilidad, etc. (no se trata de un lis- - Caso de que existan importantes desvia-
tado cerrado, sino meramente indicativo). ciones entre las previsiones y la realidad
Algunas valoraciones pueden o deben deberán adoptarse las decisiones am-
ser cuantitativas y otras cualitativas. bientales pertinentes para minimizar los
- Calificación del impacto: desde el efectos negativos imprevistos. En estos
impacto leve hasta el impacto crítico, casos, la flexibilidad de las prescripcio-
pasando por los intermedios. nes del E.I.A. debería garantizarse.

7. Medidas correctoras de los impactos pre- 11. Documento de síntesis (resumen no téc-
vistos. nico del E.I.A.)
Deben ser expuestas y argumentadas con Se elabora, además de por imperativo
la suficiente concreción, además de rea- legal (anexo IV, punto 6, de la Directiva
listas. 97/11/CE), para facilitar la participación
8. Impacto residual. pública en la fase de consultas y alega-
Es el que se mantendrá tras la aplicación ciones. Debe ser elaborado de manera
de las medidas correctoras. Si éstas son fácilmente entendible por los no exper-
efectivas, el impacto residual será de tos en la materia.
menor entidad que el inicial. Por ejem- 12. Resumen de las eventuales dificultades
plo, uno que inicialmente se haya califi- encontradas a la hora de recoger las
cado como severo, podría pasar a com- informaciones necesarias para elaborar
patible. En otros casos, la dificultad o el E.I.A.
imposibilidad de aplicar medidas correc- Se referirá a lagunas técnicas, falta de
toras provoca que el impacto residual conocimientos sobre alguna materia, etc.
mantenga la misma calificación que el Está previsto en el anexo IV, punto 7, de
inicial. la Directiva 97/11/CE.
9. Comparación de las distintas alternati-
vas. Elección de la más adecuada desde El seguimiento escrupuloso de las fases
el punto de vista ambiental. acabadas de presentar no garantiza por sí
- La comparación debe realizarse en fun- mismo que un E.I.A. tenga la calidad sufi-
La conservación del medio ambiente 181

ciente, lo cual dependerá también de la vali- los E.I.A. analicen con la suficiente correc-
dez de los datos de partida y de los análisis ción los impactos particulares que una deter-
realizados por el equipo redactor. Pero sí que minada acción ocasionaría sobre el medio
indica, como mínimo, que el estudio se ha ambiente, pero también lo es que olviden el
hecho de manera ordenada y que ninguna de efecto acumulativo de diferentes impactos
sus fases constitutivas ha quedado olvidada. sobre un mismo territorio. Según el efecto
Además, y esto es lo que previsiblemente sinérgico, a partir de tres tipos de impactos
más puede interesar a los lectores de las pre- distintos que han sido calificados –por ejem-
sentes líneas, el respetar esta estructura plo– como moderados, se puede generar un
coherente y lógica facilitará la consulta del efecto acumulativo que permita calificar el
E.I.A. en la fase de información pública. impacto global o sumativo como severo.
Supongamos el caso de una pequeña pobla-
EFECTOS INDUCIDOS Y SINERGIA ción que va a ser afectada en sus proximida-
Para que un E.I.A. sea completo, a las des por una explotación minera a cielo
fases presentadas en el apartado anterior hay abierto. La consideración individual de cier-
que añadir otros aspectos a los que debe tos impactos (afección paisajística, ruidos
prestarse la atención debida. Se trata de los por las voladuras, tránsito de maquinaria
efectos inducidos y de la sinergia. pesada, etc.) quizá no alcance, en ninguno
En el E.I.A. hay que considerar, además de los casos, gran gravedad. Pero la consi-
de las alteraciones directamente provocadas deración conjunta de todos ellos muy proba-
por el proyecto, los efectos inducidos que blemente resultará altamente impactante.
éste ocasiona o hipotéticamente podría oca-
sionar. Un ejemplo significativo puede ser la
apertura de una pista forestal. Además de los 4. PAUTAS DE CONDUCTA
impactos más fácilmente previsibles (denu-
dación de la cubierta vegetal, modificacio- En el momento de plantearnos o de lle-
nes en el relieve y en el paisaje, emisión de var a cabo actividades en la naturaleza debe-
contaminantes por parte de los vehículos, mos intentar cumplir la máxima de “deja el
etc.), habría que considerar un posible efec- espacio como si tú no hubieras pasado por
to inducido como es el aumento de la fre- allí”. Pero no sólo se trata de no causar alte-
cuentación humana, y las consecuencias a raciones visibles; también deberemos tener
que puede dar lugar: pisoteo de la flora, un comportamiento respetuoso con los res-
molestias a la fauna, abandono de basuras, tantes seres vivos de ese territorio. En bas-
ruidos generados... tantes zonas, el mantenimiento de la tran-
Muchas veces, estos efectos inducidos quilidad exigirá evitar ruidos o movimientos
son más impactantes que los previstos con que puedan resultar molestos para ciertas
total o casi total seguridad, de manera que especies. Conviene tener en cuenta que
resulta imprescindible diseñar medidas algunos espacios naturales son auténticos
correctoras efectivas. Es muy conveniente santuarios y nuestro comportamiento debe
estudiar antecedentes de actuaciones simila- adaptarse a tal cualidad.
res a las analizadas en el E.I.A. y comprobar Las normas elementales de educación y
cuáles han sido los efectos inducidos provo- respeto a los demás y a nuestro entorno
cados, para tomar las medidas oportunas. deben tenerse en cuenta. Posiblemente,
Respecto a la sinergia, supone la consi- quien esté acostumbrado a tirar basura o a
deración global de diferentes impactos sobre molestar en la ciudad también lo hará en el
un mismo espacio. Representa el efecto acu- campo, y viceversa. Pero, además de las nor-
mulativo (2 + 2 puede ser igual a 6 o 7, mas elementales de civismo que no es preci-
según el efecto sinérgico). Es habitual que so reproducir en este capítulo, habrá que
182 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 7.12 Efecto inducido. Imagen del Col du Midi (3.532 m, macizo del Mont
Blanc). La existencia del teleférico de la aguja de Midi y del cercano refugio de
Cosmiques (en el promontorio rocoso ubicado en la parte de la derecha de la foto)
anima a muchas personas a acampar en este collado de alta montaña. Desde la cerca-
na población de Chamonix el teleférico citado deja a los montañeros/esquiadores a
media hora de este collado. Por otro lado, la proximidad del refugio supone una garan-
tía en caso de mal tiempo. Ambas infraestructuras provocan, por lo tanto, un evidente
efecto inducido, como es la frecuentación y estancia en estos parajes, con las lógicas
consecuencias: ruidos, ausencia de tranquilidad, posible abandono de basuras, etc.

tener presente que muchos espacios natura- los visitantes esporádicos, o entre grupos
les tienen normativa propia de obligado con intereses económicos y colectivos con-
cumplimiento. Muy en particular, los ENP servacionistas. Lo ideal es que las normas de
(Espacios Naturales Protegidos) cuentan con gestión y protección (Planes Rectores de
un elenco de normas que pretenden su ade- Uso y Gestión, Planes de Ordenación de los
cuada conservación. Cuando planeemos visi- Recursos Naturales...) sean resultado del
tar uno de estos espacios, convendrá que pre- mayor consenso. Y para ello es imprescindi-
viamente nos informemos de las actividades ble examinar esos documentos en las fases
permitidas y prohibidas, o de las limitaciones de información pública, presentando las ale-
de tránsito por ciertas zonas, etc. En cual- gaciones que se estimen convenientes.
quier caso, las oficinas de información o el Cualquier particular o colectivo lo puede
propio personal nos podrán sacar de dudas. hacer, y la Administración está obligada a
Es frecuente que existan divergencias de responder. Proceder de esta forma supone la
criterios en cuanto a las medidas restrictivas posibilidad de influir directamente en el
de los ENP, por ejemplo entre los habitantes manejo de los ENP en las fases administra-
permanentes de esos ENP o de su entorno y tivas previstas para ello. Esta práctica, poco
La conservación del medio ambiente 183

Figura 7.13 Ejemplo de sinergia: varios impactos sobre un mismo territorio. Entre
otros, pueden diferenciarse los siguientes impactos: roturaciones de tierras, carreteras
y caminos, núcleos de población, minería a cielo abierto...
184 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

habitual, evitaría muchas discusiones y dis- Sociedad Geográfica, tomo CXXXII,


conformidades una vez que los planes de 331 p. (Volumen monográfico, Apor-
protección ya están aprobados. tación al XXVIII Congreso de la Unión
Un aspecto que convendría tener en Geográfica Internacional). Madrid,
cuenta es la colaboración de los visitantes al 1996.
sostenimiento de los espacios protegidos. Es AGENCIA EUROPEA DE MEDIO
un hecho que la conservación de la naturale- AMBIENTE. Medio Ambiente en Eu-
za, en nuestra actual sociedad, resulta cara; ropa. El Informe Dobris. Oficina de
y que los territorios objeto de normas res- Publicaciones Oficiales de las Comu-
trictivas de protección ven frecuentemente nidades Europeas-Agencia Europea de
mermadas las posibilidades de explotación Medio Ambiente-Ministerio de Medio
de sus recursos naturales. Por eso, determi- Ambiente. Madrid, 1998.
nados desembolsos económicos que muchas AGUILAR FERNÁNDEZ, S. El reto del
veces son obligatorios en la visita de estos medio ambiente. Conflictos e intereses
ENP (aparcamientos con ticket, accesos en en la política medioambiental europea.
vehículos de pago, billetes de entrada...) Alianza Universidad, Madrid, 1997.
deberíamos asumirlos con espíritu positivo. ALTVATER, E. El precio del bienestar.
De la misma forma que comprendemos y Expolio del Medio Ambiente y nuevo
aceptamos que la visita de una catedral o (des)orden mundial. Edicions Alfons el
museo se efectúe comprando el correspon- Magnànim, Valencia, 1994.
diente billete de entrada, deberíamos aceptar AYALA CARCEDO, F. (Dir.) Evaluación y
el pago por el disfrute de auténticas maravi- corrección de impactos ambientales.
llas naturales que resulta muy gravoso man- ITGE, Madrid, 1992.
tener. AZQUETA OYARZUN, D. Valoración eco-
En la misma línea, conviene comprender nómica de la calidad ambiental. Mc.
que bastantes de las actividades de las eco- Graw-Hill, Madrid, 1994.
nomías rurales tradicionales han sido limita- BENAYAS DEL ÁLAMO, J. Paisaje y edu-
das o prohibidas (talas forestales, pasto- cación ambiental. Evaluación de cam-
reo...), y que muchos habitantes de estas bios de actitudes hacia el entorno.
zonas han debido dedicarse a otros sectores: M.O.P.T., Madrid, 1992.
taxis de montaña, hostelería, artesanía, etc. BIBLIOTECA NUEVA. Legislación sobre
En la medida de las posibilidades de cada espacios naturales, flora y fauna silves-
cual, contribuir a la pujanza de estas nuevas tres. Col. “Textos Legales”, Bibloteca
actividades supone un impulso decidido a la Nueva, Madrid, 1997.
pervivencia de estos espacios como entes BLANDIN, P. (Dir.) El gran libro de la
vivos y dinámicos. Naturaleza en Europa. El País-Aguilar,
Madrid, 1992.
BROWN, L. et al. La situación del mundo
BIBLIOGRAFÍA 2000. Informe anual del Worldwatch
Institute. Icaria Editorial, Barcelona,
AA.VV. Medio ambiente y ordenación del 2000.
territorio. Secretariado de Publica- CAMPBELL, B. Ecología humana. La
ciones, Universidad de Valladolid, 1994. posición del hombre en la naturaleza.
AA.VV. El Medio Ambiente en España. Salvat, Barcelona, 1994.
Escuela de Organización Industrial CANCER POMAR, L. La degradación y la
Mundi Prensa, Madrid, 1996. protección del paisaje. Cátedra, Madrid,
AA.VV. “Los Espacios Naturales Prote- 1999.
gidos en España”. Boletín de la Real CANTER, L.W. Manual de evaluación de
La conservación del medio ambiente 185

impacto ambiental. McGraw-Hill, MARTÍN CANTARINO, C. El estudio de


Madrid, 1998. impacto ambiental. Publicaciones de la
CARRASCO-MUÑOZ DE VERA, C. Universidad de Alicante, 1999.
Sistema Medio Ambiente. La Ley- MERINO, L.; MOSQUERA, P. Parques
Actualidad, Madrid, 1998. Nacionales de España. Espasa-Calpe,
CASAS et al. Medio natural, desarrollo Madrid, 1998.
sostenible, participación social y juvenil. MERINO, L.; MOSQUERA, P. Atlas de la
Manuales Quercus, nº 3, Madrid, 1996. naturaleza y del medio ambiente en
CONESA, V. Guía metodológica para la España. Espasa, Madrid, 1999.
evaluación del impacto ambiental, MIRACLE, Mª R. Ecología. Temas clave,
Mundi Prensa, Barcelona, 1997. Salvat, Barcelona, 1984.
FOLCH i GUILLEN, R. Ambiente, emoción MULERO MENDIGORRI, A. Introducción
y ética. Actitudes ante la cultura de la al Medio Ambiente en España. Ariel,
sostenibilidad. Ariel, Barcelona, 1998. Barcelona, 1999.
GARCÍA ÁLVAREZ. Guía práctica de MYERS, N. (Coord.) Gaia. El atlas de la
Evaluación de Impacto Ambiental. gestión del planeta. Tursen Herman
Amarú Ediciones, Salamanca, 1994. Blume Ediciones, Madrid, 1994.
GÓMEZ OREA, D. Ordenación del territo- NAREDO, J.M.; PARRA, F. (Coords.)
rio. Una aproximación desde el medio Hacia una ciencia de los recursos natu-
físico. I.T.G.E.-Ed. Agrícola Española, rales. Siglo XXI de España Editores,
Madrid, 1994. Madrid, 1993.
GÓMEZ OREA, D. Evaluación de impacto NEBEL, B.; WRIGTH, R. Ciencias ambien-
ambiental. Mundi Prensa-Edit. Agrícola tales. Ecología y desarrollo sostenible.
Española, Madrid, 1999. Prentice Hall Iberoamericana, México,
GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, F. Ecología y 1999.
Paisaje. Blume, Madrid, 1981. ONU Nuestro futuro común (Informe
GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, F. Invitación a Brundtland). Comisión Mundial de
la Ecología Humana. La adaptación Medio Ambiente y Desarrollo de la
afectiva al entorno. Tecnos, Madrid, ONU, Alianza Editorial, Madrid, 1990.
1985. RECUERO, A. “Restauración de paisajes:
IGN “Problemas medioambientales”. En cerrar la herida”. Revista del M.O.P.T.,
IGN: Atlas Nacional de España, Sección 404: 78-85. Madrid, 1992.
X, Grupo 39. Instituto Geográfico TAMAMES, R. Ecología y desarrollo. La
Nacional, Ministerio de Obras Públicas polémica sobre los límites al crecimien-
y Transportes, Madrid, 1991. to. Alianza Editorial, Madrid, 1995.
LÓPEZ BONILLO, D. El Medio Ambiente, VALLE BUENESTADO, B. (Coord.)
Cátedra, Madrid, 1994. Geografía y Espacios Protegidos.
MARGALEF, R. Ecología. Planeta, Bar- Asociación de Geógrafos Españoles-
celona, 1986. Federación de Espacios Naturales
Protegidos de Andalucía, 2000.
Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 8
SEGURIDAD EN LA MONTAÑA,
UTILIZACIÓN DEL MATERIAL DE
SEGURIDAD Y TÉCNICAS BÁSICAS DE
ESCALADA EN ROCA
(Nieves Arbonés )
1. SEGURIDAD EN LA MONTAÑA
• Peligros al desplazarnos por la naturaleza
• Peligros subjetivos
• Peligros objetivos
• Comportamiento en caso de accidente
• Solicitud de socorro
• Señales internacionales de socorro
• Actuación en caso de rescate aéreo

2. MATERIAL DE SEGURIDAD Y ESCALADA


• Cuerda
• Cintas y cordinos
• Arnés
• Casco
• Calzado:
• Pies de gato
• Mosquetones
• Cinta exprés
• Descensores:
• Ocho
• Placas de freno y tubos
• Autofrenos
• Descensores de poleas
• Barras móviles
• Disipadores
• Aparatos auxiliares:
• Puños
• Bloqueador ventral o de pecho
• Autoseguro para rápel
• Poleas

3. TÉCNICAS BÁSICAS DE ESCALADA


• ¿Qué es la escalada?
• Modalidades de escalada
• Cómo se escala
• Comunicación en la cordada
• Técnicas de progresión
• Graduaciones
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 189

1. SEGURIDAD EN LA nevadas, aludes, cambios bruscos de las


MONTAÑA condiciones meteorológicas, etc.

Al hablar de seguridad en la montaña Aunque algunos de estos temas han


queremos referirnos a disfrutar de la natu- sido tratados o van a serlo de forma más
raleza en toda su magnitud sin sufrir nin- amplia y exhaustiva, aquí también vamos a
gún contratiempo. comentarlos.
Siempre debemos invertir en seguridad:
por un lado, adquiriendo el material apro- Es evidente que los riesgos y peligros
piado a la actividad que queremos desarro- existen en la montaña. Están ahí, pero
llar y, por otro, dedicando parte de nuestro también es cierto que una adecuada
tiempo al aprendizaje y práctica de las téc- preparación, nuestra prudencia y la
nicas y usos de materiales que necesitare- experiencia adquirida día a día, atenua-
mos en nuestras salidas. rán sus efectos, permitiéndonos disfru-
Aunque nuestra inversión sea grande, tar de la montaña con mayor seguri-
debo admitir que la seguridad absoluta en dad.
la naturaleza o en la montaña no existe.
Al hablar de seguridad hablaremos de
accidentes y de las causas que los provo- Peligros subjetivos
can. Un elevado porcentaje de los acciden- Preparación física y técnica
tes en la montaña suceden en recorridos El excursionismo, montañismo, etc.,
relativamente sencillos: excursiones, vías son actividades físicas. Como tales requie-
clásicas de escalada, etc. ren de una preparación adecuada. No esta-
mos hablando de ser grandes atletas ni de
En nuestro acercamiento a las monta - utilizar todos los recursos técnicos de
ñas debemos ser conscientes de la exis- manera magistral. Hablamos simplemente
tencia de peligros. El primer paso en de dedicar algo de nuestro tiempo, por un
seguridad lo habremos dado al com- lado, a trabajar cualidades físicas como la
prender que de la naturaleza, la monta - resistencia (andando, trotando, corriendo
ña, los amigos… siempre estamos en bicicleta, etc.) y, por otro, a familiari-
aprendiendo. zarnos con actuaciones ( formas de mover-
nos, los materiales, etc.) que pueden ser
útiles en el transcurso de cualquier activi-
PELIGROS AL DESPLAZARNOS POR LA dad.
NATURALEZA En ocasiones, es útil contar con una
Cualquier estancia en el medio natural experiencia previa que contemple situacio-
implica una serie de peligros. Pero si ade- nes que puedan producirse en nuestra
más nos internamos en el medio montaño- excursión. Esto lo podemos adquirir a tra-
so, éstos adquieren mayor fuerza. Podemos vés de salidas con amigos más expertos, y
clasificar los peligros en dos tipos: mediante cursos en clubes de montaña o
• subjetivos: aquellos que derivan del federaciones relacionadas con la materia
propio comportamiento del hombre; es
decir, la infravaloración de la actividad, Equipamiento
supravaloración personal, inconscien- Podemos poseer una condición física
cia, desconocimiento de los posibles excelente, técnicamente rozar la perfec-
peligros, etc. ción, pero un buen aliado a la hora de lle-
• objetivos: producidos por causas natu- var a cabo nuestro propósito es el equipa-
rales como desprendimientos de rocas, miento. Éste debe encontrarse en perfectas
190 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

condiciones de uso, conviene revisarlo ¿Bonito, no? Debemos saber que el exceso
después de cada salida y, además, debemos de sol puede resultar perjudicial. Si nos
saber emplearlo correctamente y cómo adentramos en la montaña, debido a la alti-
sacarle el mayor partido posible. tud, los efectos dañinos de los rayos ultra-
violeta (UV) aumentan. Conviene prote -
Alimentación gernos del sol cubriéndonos con ropa lige-
Las actividades en la naturaleza suelen ra y aplicando cremas protectoras en las
prolongarse durante horas, por lo que tene- zonas de nuestro cuerpo que queden
mos que prever que necesitaremos ingerir expuestas a los rayos solares, como cara,
agua y comida durante este período de labios, etc. Y los ojos, especialmente sensi-
tiempo. No obstante, este aspecto va a más: bles, deberemos protegerlos con gafas
el cuerpo humano no es como un coche al oscuras de buena calidad y con filtro UV
que le echamos combustible sólo cuando adecuado para el sol de montaña.
vamos a circular; debemos ser minuciosos Otro aspecto que debemos considerar
con nuestra alimentación e hidratación en los días soleados es la especial predis-
siempre, y de manera especial los días pre- posición a la deshidratación. Es convenien-
vios y posteriores a nuestra salida. te que bebamos líquidos con frecuencia en
pequeñas cantidades, aunque no tengamos
Saber renunciar sed.
Para realizar actividades en la naturale- Y por último, dos de los mayores peli-
za hay que conjugar numerosos factores: gros que derivan de la radiación solar son
meteorología favorable, llevar en la mochi- la insolación y el golpe de calor, que pue-
la todo lo que necesitemos, estar física, téc- den llegar a provocar en casos extremos
nica y anímicamente preparados, etc. Si graves daños físicos e incluso la muerte.
por cualquier razón alguno de estos facto- Pueden prevenirse con una correcta hidra-
res no jugase a nuestro favor, deberíamos tación, cubriendo la cabeza con alguna
estudiar beneficios y perjuicios y, si es pre- prenda clara y llevando ropa ligera y
ciso, renunciar, dar media vuelta e intentar- amplia. Al programar cualquier actividad
lo otro día en el que todo nos sonría. conviene evitar que ésta se desarrolle
durante las horas del día de mayor insola -
Peligros objetivos ción.
Derivados de la meteorología
En cualquier salida a disfrutar de la Frío, lluvia y viento
naturaleza, un elemento de vital importan- Con la ropa adecuada, bien alimentados
cia es el tiempo en cualquiera de sus aspec- y un poco de ejercicio, el frío desaparece;
tos (sol, frío, nubes, etc.). Cualquier perso- un buen chubasquero evitará que nos moje -
na que decide ir a la montaña debe consul- mos en caso de lluvia y actuará de corta -
tar el parte meteorológico de la zona que vientos si Eolo es quien sopla. Pero, si no
tiene previsto visitar. Además conviene se ha actuado con previsión y se carece del
aprender a interpretar todos los indicios equipo adecuado, la combinación de estos
naturales que indican posibles cambios de tres factores puede provocar una hipoter-
tiempo. mia.
Debemos tener en cuenta que no sólo
Radiación solar nos mojamos cuando llueve, sino también
Si imaginamos el día ideal para realizar por efecto de nuestra transpiración. Por
una excursión, lo primero que nos viene a ello, además del chubasquero, conviene
la cabeza es un cielo azul, sol reluciente y que dispongamos de ropa de repuesto seca,
ninguna nube asomando por el horizonte. aunque anuncien buen tiempo.
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 191

El viento, además de mermar nuestro cueva puede servirnos de protección si es


calor corporal aumentando la sensación de lo suficientemente grande. También puede
frío, provoca también un desgaste impor- ser seguro un bosque, o paredes altas siem-
tante en nuestro cuerpo. Su fuerza, además, pre que estemos separados de ellas al me-
puede ser peligrosa en determinados casos, nos 2 metros, etc.
haciéndonos perder el equilibrio y caer.
Evitaremos, en días de fuerte viento, los
lugares más expuestos como aristas, cimas En caso de tormenta:
y zonas encajonadas. • Evitar zonas mojadas
• Ocupar poco espacio
Tormenta eléctrica • Aislarse del suelo
La tormenta es un peligro real y con- • Alejarse de pequeñas depresiones,
viene reconocerla con anticipación. Si nos de salientes y de pequeñas cuevas
vemos metidos en una, deberemos evitar
las cumbres, las aristas, o cualquier punto
elevado. Nos alejaremos de cualquier pro- Niebla
minencia: árboles aislados, postes, chime - La niebla no es más que una nube que
neas, ganado, etc. No correremos, puesto se ha quedado enganchada en el relieve.
que las turbulencias que creamos pueden Sus consecuencias más directas son: el
atraer al rayo; buscaremos una zona plana descenso de la temperatura al estar tapado
o poco pendiente, distanciaremos cualquier el sol, la sensación de frío aumentada por
material metálico (no por atraer al rayo, la humedad y la pérdida de visibilidad que
sino por ser buen conductor) y esperare- impide reconocer el terreno. Para solucio-
mos a que se aleje la tormenta. nar los problemas debidos a la niebla, ade-
La posición más segura es en cuclillas, más de ir bien equipados, deberemos cono-
puesto que la superficie de contacto entre cer las técnicas de orientación y llevar
el suelo y nosotros es menor, alejados de siempre los instrumentos necesarios: brú-
árboles o rocas solitarias y procurando ais- jula, mapa y altímetro. Con niebla también
larnos del suelo sentándonos en una esteri- evitaremos caminar por zonas amplias de
lla o sobre la mochila. Evitaremos prote - pastos, pedreras, etc. con caminos poco
gernos bajo paredes rocosas extraplomadas marcados o con pocas referencias. Esta
o cerca de cursos de agua que pueden ser situación es especialmente desagradable al
conductores de la corriente eléctrica. Una desplazarnos sobre terreno nevado donde,
tanto el suelo como el horizonte y el cielo
son del mismo color y los percibimos en un
solo plano.

Desprendimientos
Puede haber diversas causas que provo-
quen la caída de piedras o rocas. La más
habitual es la gelifracción en la que el agua
penetra en las pequeñas fisuras de las
rocas, se hiela, aumenta su volumen y,
actuando a modo de cuña, hace que la roca
se quebrante, pierda puntos de sujeción y
Figura 8.1 Dimensiones de una cueva
se precipite. Suele suceder cuando se pro-
que puede protegernos en caso de tor-
ducen grandes variaciones térmicas, y las
menta.
zonas habituales de desprendimientos se
192 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

suelen reconocer por los canchales que hay Cómo evitar los accidentes:
en la trayectoria, por las huellas en la nieve • Buena preparación física
o por los impactos con otras piedras. • Equipo adecuado
Otra causa que provoca desprendimien- • Ser objetivos con nuestro nivel de
tos son los animales, tanto de dos como de preparación y conocimientos
cuatro patas: los humanos al no poner la • Estudiar el itinerario
atención debida al andar y los de cuatro al • No salir solos
huir. • Informarnos de la meteorología
También es habitual la caída de piedras • Dejar dicho el itinerario
después de lluvias, pues los elementos • Prudencia, mucha prudencia
terrosos que las sujetan, al ser reblandeci-
dos por el agua, dejan de sostener los blo-
ques y estos caen. mos atravesar, o de una cueva en la que nos
Otro tipo de desprendimientos serían introducimos para protegernos.
los aludes. Aunque son poco frecuentes en Aun en el caso de portar una linterna,
media y baja montaña, después de nevadas en muchos casos el camino puede hacerse
copiosas debemos ser precavidos. irreconocible. En este supuesto la mejor
prevención es una buena planificación y,
Condiciones del terreno en un momento dado, saber renunciar a
Terreno nevado, helado, barrizales, pra- tiempo. Si aun así surge, no está de más lle -
dos de hierba mojados, zonas descompues- var una funda de vivac o una manta térmi-
tas, etc. Cuando el suelo está mojado hay ca y conocer los métodos más apropiados
que llevar el calzado adecuado y pisar con para pasar una noche en las mejores condi-
cuidado pero con decisión, pues determi- ciones posibles.
nadas zonas se convierten en verdaderas
pistas de patinaje. COMPORTAMIENTO EN CASO DE
ACCIDENTE
La oscuridad La prevención, basada en la prudencia,
No es en sí misma un peligro, pero la formación adecuada y el conocimiento
según las condiciones meteorológicas, la de los peligros son las mejores herramien-
situación, el equipamiento o la fatiga, que tas para minimizar los riesgos de cualquier
se eche la noche encima puede contribuir a actividad en la naturaleza. Sin embargo,
situaciones potencialmente peligrosas. nunca podemos decir que no existe ningún
A plena luz del día podemos encontrar- peligro. Una simple imprudencia, un des-
nos ante la oscuridad de un túnel que debe- piste o la mala suerte nos pueden hacer
sufrir un accidente. En esta situación, lo
importante será saber cómo actuar.
Peligros subjetivos:
• Preparación física y técnica
¿Qué hacer en caso de accidente?
• Equipo
• Actuar inmediatamente en cuanto se
• Alimentación
presencie un accidente. Atender cual-
• Saber renunciar
quier petición de auxilio que se observe
o escuche.
Peligros objetivos:
• Mantener la calma. Analizar la situa-
• Derivados de la meteorología
ción y establecer un orden de actuación.
• Desprendimientos
• Prevenir el agravamiento de la situa-
• Condiciones del terreno
ción: proteger al accidentado, rescatar-
• Oscuridad
lo, balizar el lugar si es necesario, evi-
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 193

tar riesgos para el rescatador. Teléfonos de emergencia:


• Aplicar los primeros auxilios, para los • Protección Civil: 112
que se esté realmente capacitado. • Guardia Civil: 062
• En caso de necesitar auxilio, pensar en Frecuencias para emisoras de 2m.:
el punto de aviso más cercano (teléfo- • Protección Civil: 146.175 MHz.
no, refugio, radio-socorro…) y la forma
más rápida de llegar hasta él.
• Avisar personalmente y asegurarse de Una vez dado el aviso, hay que perma-
que se ha transmitido correctamente el necer perfectamente localizado para, en el
mensaje. caso de ser necesario, colaborar en las
• Si es posible, nunca dejar solo al heri- labores de rescate.
do. Si fuera necesario, se le dejará a La situación actual en España respecto
salvo de peligros objetivos, abrigado y a los grupos de rescate todavía es variada,
con provisiones a su alcance. Se señali- pero poco a poco se va unificando. En
zará el lugar exacto lo más claramente comunidades como Andalucía, Aragón,
posible, tomando nota de algunas refe-
rencias para indicarlas a los grupos de
rescate. Servicios de socorro en las distintas
• Una vez se ha dado el aviso, se debe Comunidades:
permanecer localizado y a disposición Andalucía:
de los grupos de rescate, por si fuera Emergencia Sanitaria tnº. 061
necesario colaborar con ellos. GREIM Granada tnº 958157322
Aragón:
SOS Aragón tnº. 112
En caso de accidente: GREIM Benasque tnº 974551008
• Mantener la calma Boltaña tnº974502083
• Evitar el agravamiento de la situación Jaca tnº 974361350
• Aplicar los primeros auxilios Mora de Rubielos tnº 978800030
• Dar aviso y/o evacuar Panticosa tnº 974487006
Tarazona tnº 976199120
Asturias:
SOLICITUD DE SOCORRO CEISPA tnº 112
Una vez ocurrido el accidente, hay que GREIM
pensar en la forma más rápida, segura y Cangas de Onís tnº 985848056
efectiva de dar el aviso. Si disponemos de Mieres tnº 985460698
teléfono móvil y éste tiene cobertura, la Canarias:
cosa se simplifica: marcamos el 112 de GREIM
Protección Civil o el 062 de la Guardia Sta Cruz de Tenerife tnº 922648500
Civil de Montaña y contamos lo sucedido Cantabria:
de manera concreta y concisa. En caso de GREIM Potes tnº 942730007
utilizar emisora de radio de 2m., la fre- Catalunya:
cuencia de Protección Civil es 146.175 Bomberos Generalitat tnº 082
MHz. Si no disponemos de esta moderna GREIM
tecnología, deberemos pensar en el punto Camprodom tnº 972740039
de aviso más próximo (refugio, radio-soco- Pobla de Segur tnº 973660128
rro, teléfono, etc.) y la forma de llegar a él Puigcerdá tnº 972880146
en el menor tiempo posible y sin sufrir Viella tnº 973640005
contratiempos.
194 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

solicitar su ayuda es fundamental propor-


Castilla - León: cionar una serie de datos:
GREIM • Quién solicita la ayuda: datos persona-
Arenas de San Pedro tnº 920370004 les.
Barco de Ávila tnº 920342002 • Qué ha ocurrido: cómo ha sido el acci-
Sabero tnº 987718004 dente, en qué lugar, cuántos heridos
Riaza tnº 921550010 hay, gravedad y tipo de lesiones.
Comunidad Valenciana: • Cuándo ha ocurrido el accidente: día y
FVM tnº. 965434747 hora del suceso.
Euskadi: • Dónde se encuentra el o los accidenta -
SOS Deiak nº 112 dos: lugar exacto, coordenadas según el
Galicia: mapa, características del terreno y
GREIM algún dato de interés que no pueda lle -
Puebla de Trives tnº 988330033 var a error.
La Rioja: • Condiciones meteorológicas: visibili-
Ezcaray tnº 941354002 dad, viento, etc., en el lugar del acci-
Madrid: dente.
GREIM Navacerrada tnº 918521012 • Datos de la víctima: nombre, direc-
Navarra: ción, etc.
Bomberos de Navarra tnº. 088 • Número de personas que se encuen-
GREIM tran con el accidentado, así como cuán-
Burguete tnº. 948760006 tas pueden prestar ayuda.
Pamplona tnº 948296850
Roncal tnº 948475005
Otros: Datos para solicitar ayuda:
Bomberos de Andorra tnº 082 • Quién
Gendarmería Francesa - CRS tnº 112 • Qué
• Cuándo
• Dónde
• Condiciones meteorológicas
Canarias, Cantabria, Castilla-León, Gali-
• Datos de la víctima
cia, Madrid y Navarra, en caso de acciden-
• Número de personas
te actúan los Grupos de Rescate e
Intervención en Montaña de la Guardia
Civil ( GREIM ). En Asturias, además del
GREIM, los rescates son llevados a cabo SEÑALES INTERNACIONALES DE
por el Grupo de Socorro del Principado de SOCORRO
Asturias ( CEISPA ). En Cataluña actúan Existen una serie de señales que habi-
los GREIM y los Bomberos de la Ge- tualmente se utilizan para solicitar ayuda,
neralitat. Y, por último, en la Comunidad especialmente aérea, y responder a los tri-
Valenciana carecen de grupos profesiona- pulantes de los helicópteros. Estas señales
les de rescate en montaña, pero la Fe- son reconocidas internacionalmente, deben
deración Valenciana de Montañismo reúne ser utilizadas de manera responsable y su
a un grupo de voluntarios que forma, entre- ejecución debe ser clara y precisa.
na y coordina con otras instituciones.
Tipos de señales
DATOS PARA SOLICITAR LA AYUDA • Señales luminosas: seis intervalos
Para que la intervención de los grupos luminosos en el transcurso de un minu-
de rescate sea rápida y eficaz, a la hora de to con otro minuto de pausa. La res-
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 195

puesta por parte del equipo de rescate ACTUACIÓN EN CASO DE RESCATE


será de tres intervalos luminosos en un AÉREO
minuto con otro de descanso. También El helicóptero es el medio más rápido
es habitual el uso de bengalas o cohe- para realizar cualquier rescate si las condi-
tes: rojo, necesitamos ayuda; verde, no, ciones meteorológicas y orográficas lo per-
no necesitamos ayuda. miten. Si la ayuda viene desde el aire, con-
• Señales sonoras: seis intervalos sonoros viene tener en cuenta las siguientes reco-
en el transcurso de un minuto con otro mendaciones de seguridad:
de pausa; como respuesta de los equi- • Buscaremos en las proximidades de
pos de rescate escucharemos tres inter- donde se encuentre el accidentado una
valos sonoros en un minuto y con la zona que se considere apta para el ate-
misma pausa. rrizaje del helicóptero, esto es, que no
• Señales visuales: Son las más claras y tenga una pendiente pronunciada y que
fáciles de interpretar, especialmente en esté alejada un mínimo de 20 metros de
el rescate aéreo. cualquier elevación (árboles, una pared,
No necesitamos ayuda: La persona per- un promontorio, etc.)
manece inmóvil levantando un solo • Acondicionaremos una zona de aterri-
brazo. Así su figura asemeja a una N de zaje de 4x4 metros, alejando cualquier
“no”. objeto susceptible de ser levantado por
Sí, necesitamos ayuda: La persona se el viento. La forma más sencilla de
mantiene de pie, con los brazos levan- marcar la zona es colocar a una persona
tados y permanece inmóvil durante de espaldas al viento y de cara al lugar
toda la llamada. Su cuerpo forma algo del aterrizaje, con los brazos levantados
parecido a una Y de “yes”. en posición de “sí, necesitamos ayuda”
y sujetando en una de sus manos un
pañuelo que indicará al piloto la direc-
ción del viento. Si estamos sobre una
zona nevada, previamente habremos
compactado la nieve.
• Cuando el aparato vaya a tomar tierra,
el grupo debe permanecer agrupado,
todos agachados y siempre a la vista del
piloto. La persona que indica la zona de
aterrizaje se agachará y permanecerá
así aguardando instrucciones de la tri-
pulación.
• Como norma general, al aproximarse al
helicóptero hay que evolucionar siem-
Figura 8.2 Señales visuales
pre por la zona frontal y a la vista del
piloto; si éste percibiera alguna manio-
Otras señales visuales utilizadas en bra irregular de cualquier persona des-
caso de necesitar ayuda son: lanza- pegaría y surgiría el problema de un
miento de un cohete en el que la estela nuevo aterrizaje.
sea de color rojo o la utilización de un • En los movimientos cerca del helicóp-
trapo rojo de forma cuadrada y de 1 tero, no hay que perder de vista los
metro de lado en el que en el interior rotores (principal y de cola).
hemos dibujado un círculo blanco de 90 • Si además portamos unos esquíes, pon-
cm de diámetro. dremos especial cuidado en la aproxi-
196 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

mación al aparato, llevándolos horizon- Rescate aéreo:


tales. • Buscaremos, acondicionaremos y
• Si el aparato está sobre una pendiente, señalizaremos una zona de aterrizaje
nos acercaremos por la zona baja, es • El grupo permanecerá agrupado,
decir, por donde tengamos mayor dis- agachado y a la vista del piloto
tancia entre el suelo y el helicóptero. • Seguiremos estrictamente las órde-
• Si tenemos que entrar al helicóptero y nes de la tripulación
llevamos crampones puestos, debere-
mos quitárnoslos. Si no es posible
entraremos en el aparato gateando, de 2. MATERIAL DE
rodillas o sobre el trasero. SEGURIDAD Y ESCALADA
• Una vez dentro del helicóptero no LA CUERDA
toques nada ni a nadie. Es un elemento indispensable para la
• Durante el despegue del helicóptero, las seguridad en la escalada.
personas que quedan en tierra permane- Las cuerdas de escalada son productos
cerán agachadas, de la misma manera textiles de alta tecnología, poseen ligereza,
que cuando aterrizó. gran resistencia y una alta capacidad de
absorción de energía gracias a su elastici-
dad.
Se componen exteriormente de una
funda o camisa de nailon entretejido que
recubre el alma trenzada del interior. La
función de la camisa es proteger el alma de
la abrasión y de la suciedad; y el alma es
quién se encarga de proporcionar a la cuer-
da sus propiedades físicas (resistencia,
elongación, etc.). Los fabricantes dotan a
las fundas de multitud de colores pero el
alma siempre la encontramos de color
blanco, lo cual nos facilita el identificar
cualquier deterioro.
Hay varios tipos de cuerdas:

Dinámicas: Por ser más elásticas son


las que se usan principalmente en escalada.
Dicha elasticidad determina una mejor
absorción de la caída y menos brusquedad
en el tirón, lo que las hace capaces de dete -
ner la caída libre de una persona, recibien-
do un impacto limitado. Pueden ser de
varios tipos:
• Cuerdas simples: 10-11 mm de diáme -
tro, las usamos individualmente. Son
capaces de detener caídas graves.
• Cuerdas dobles: 8,5-9 mm de diámetro,
Figura 8.3 Zonas de peligro en la apro- se usan siempre combinadas con otra
ximación a un helicóptero. cuerda de iguales características. Pueden
usarse simultánea o alternativamente.
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 197

• Cuerdas gemelas: 8-8,5 mm de diáme - Para que las cuerdas nos duren debe-
tro, son usadas a pares y paralelas, co- mos repasarlas después de cada uso.
mo si de una única cuerda se tratase. Evitaremos pisarlas, ya que al hacerlo se
introducen polvo y microcristales de roca
Semiestáticas: más duras y menos elás- en el alma a través de la camisa y, aunque
ticas, se emplean generalmente en espeleo- no se pueda decir que esto debilite en exce-
logía, en rescates, como línea de seguridad so la cuerda, sí contribuye a deteriorarla
en los trabajos de altura o como cuerdas prematuramente. Evitaremos también los
auxiliares y para ascender y descender por rozamientos en cantos afilados de la roca y
ellas. no la expondremos muchas horas a los
Estáticas: son las que se usan principal- rayos del sol.
mente para construcciones de puentes de En cuanto a su conservación, la lavare-
cuerda y tirolinas. No son capaces de mos con agua dulce cuando sea necesario,
absorber energía y por lo tanto no son aptas utilizando un jabón neutro, la secaremos
para asegurar personas. A simple vista dis- alejada del sol y de fuentes de calor, no la
tinguiremos este tipo de cuerdas por su expondremos a productos químicos y la
camisa blanca entretejida con algún hilo de guardaremos en lugares frescos y oscuros.
color rojo o azul. Los fabricantes dan siempre con cada cuer-
Todas las cuerdas que utilicemos deben da una serie de normas y consejos que
estar homologadas por la UIAA (Unión deberemos seguir al pie de la letra.
Internacional de Asociaciones de Alpinis- A la hora de elegir una cuerda, tendre-
mo), lo que indicará que han pasado los mos en cuenta los siguientes datos técnicos
debidos controles de calidad. homologados: resistencia a la caída, fuerza
La longitud más habitual de las cuerdas de choque, elasticidad, flexibilidad, elon-
de escalada oscila entre 45 y 60 metros. gación, desplazamiento de la funda y resis-
Para escalar podemos usar dos cuerdas de tencia a la abrasión.
9 mm de diámetro o una de 11 mm Ele - Al margen de estos términos expresa-
giremos una opción u otra en función del dos en cifras, se tienen en consideración
tipo de escalada, del itinerario, del descen- otros factores como son: la textura, el uso
so y de las posibilidades de abandonar el recomendado y los tratamientos específi-
recorrido. Cuando queramos asegurar cos (antiabrasión, hidrófugo, etc.).
pasos delicados mediante pasamanos o Una cuerda de escalada no debe ser
cuerdas fijas, utilizaremos cuerdas auxilia - juzgada nunca por una sola de sus caracte-
res estáticas del mismo diámetro que las de rísticas, pues es el conjunto de éstas lo que
escalada. determina su valoración cualitativa. Evi-
A mayor grosor de la cuerda, mayor dentemente, a la hora de comprarla elegire-
resistencia por metro. La carga de rotura de mos el tipo de cuerda en función del uso
la cuerda oscila entre los 180 kg de las de que vayamos a darle.
3 mm de diámetro y los 2.400 kg de las de
11 mm. CINTAS Y CORDINOS
Las cuerdas no sólo pierden sus cuali- Una parte importante del equipamiento
dades con el uso, sino también con el tiem- de todo aquel que salga a la montaña son
po. Aunque estén almacenadas correcta - las cintas y cordinos.
mente (condiciones adecuadas de luz, tem- Las cintas, anudadas o cosidas forman-
peratura, humedad, etc.) y no se empleen, do anillos, se emplean desde para comple-
los fabricantes recomiendan no usarlas más tar un anclaje de seguro hasta para impro-
allá de cinco años desde la fecha de su visar un arnés de fortuna en un momento
fabricación. de apuro. Existen en cuatro anchos diferen-
198 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

tes y según su confección o estructura pue- tar esfuerzos, pero no para absorber ener-
den ser tubulares o planas. gía. Existen unos cordinos especiales de
Las cintas y cordinos auxiliares que “kevlar” que resisten, a igual peso y diá -
empleamos han de tener una resistencia metro, entre 3 y 4 veces más que los de nai-
similar a los mosquetones, puesto que ocu- lon, aunque resultan más rígidos que éstos.
pan el mismo lugar en la cadena de seguri- Se fabrican en 5,5 y 6 mm de diámetro.
dad. Al igual que todos los productos texti-
La resistencia nominal de un cordino se les empleados en escalada, su vida útil en
calcula mediante la fórmula: condiciones de seguridad es unos cinco
R=Ø 2x20 (Donde R es la resistencia años. Para su conservación utilizaremos
nominal y Ø es el diámetro de la cuerda o los mismos consejos que para las cuerdas.
cordino). Por su parte, la de la cinta plana
depende del número de bandas longitudi- ARNÉS
nales en el dibujo de una de sus caras, cada El arnés es el instrumento que emplea
banda equivale a 500 kg. el escalador para unirse a la cuerda. Su
La resistencia de cordinos y cintas se misión principal es la de distribuir correc-
puede ver afectada por varios factores, tamente el impacto que provoque una caída
como los acodamientos sobre ángulos y los sobre el cuerpo.
estrangulamientos. Por ello, los nudos Existen diversos tipos de arneses:
siempre restan resistencia a estos elemen- • Arnés de pecho, cinta cosida que, rode-
tos. Conviene, siempre que sea posible, ando el tórax y los hombros, nos permi-
utilizar cintas cosidas y mosquetones para te pender de él.
unir los diversos elementos. • Arnés de cintura, formado por una cinta
Los cordinos de diámetro inferior a 7 más o menos ancha que rodea la cintu-
mm sólo deben emplearse para usos auxi- ra y dos más, en forma de anillo, por las
liares que no requieran gran responsabili- que se introducen las piernas. Todo ello
dad, debido a su débil resistencia y a su está cosido y forma una sola pieza.
rápido envejecimiento. Se usan para sopor- Posee, además, unas anillas ancladas en
el cinturón donde podemos colocar
ordenadamente el material.
• Arnés integral, combinación de los
arneses de pecho y cintura. Es el único,
por su seguridad, homologado por la
U.I.A.A. y recomendado especialmente
para niños, adultos sin formas marcadas
y en escaladas con mochila o cuando
exista la posibilidad de caídas descon-
troladas.

La unión del escalador a la cuerda a tra-


vés del arnés la realizaremos pasando la
cuerda por el anclaje central en el de
pecho; por el anclaje de la cintura y de las
piernas en el de cintura; y, en el caso de los
arneses integrales lo haremos uniendo los
Figura 8.4 Arnés de pecho, cintura e diversos puntos de anclaje. En todos los
integral. casos seguiremos las indicaciones del
fabricante.
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 199

Actualmente existen en el mercado forma que no bascule y en una posición


modelos específicos para cada actividad: que cubra desde media frente hasta el occi-
para la escalada, de tamaño y peso reduci- pital.
dos; para el alpinismo, regulables según la
cantidad de ropa que llevemos; para el des-
censo de barrancos, reforzados en las
zonas de mayor abrasión, etc.
Lee atentamente las instrucciones de
cada arnés que uses y síguelas al pie de la
letra. Revisa dos veces su colocación antes
de alejarte del suelo.
Los arneses improvisados con cinta,
cordino o con la propia cuerda son pésimos
para retener una caída o para permanecer
suspendidos de ellos. Conviene evitarlos y
usarlos exclusivamente en circunstancias
excepcionales, siempre que no exista la
posibilidad de “vuelos” o de permanecer
mucho tiempo colgados.

Cuerdas, cintas, cordinos y arneses son


elementos textiles que requieren un man-
tenimiento y unas condiciones especiales
Figura 8.5 Casco bien colocado.
de conservación.
CALZADO
Una parte importante del equipo de las
CASCO actividades en la naturaleza es el calzado.
Es un elemento imprescindible, pues En él podemos buscar y encontrar calidez,
protege nuestra cabeza de impactos provo- comodidad, versatilidad, etc. Actualmente
cados por los desprendimientos de piedras la oferta es tan grande que conviene mati-
o por caídas incontroladas. zar algunas características particulares del
Están fabricados con fibras y materiales calzado para cada actividad.
plásticos de gran ligereza, elevada resisten- Tanto para la alta montaña como para el
cia mecánica y una buena absorción del senderismo, deberemos tener en cuenta la
impacto. Están acolchados en el interior, ligereza, la relación impermeabilidad trans-
poseen eficaces sistemas de ventilación y piración, la capacidad de absorción de
pueden ser adaptados a distintos usuarios impactos contra el suelo, la adherencia de la
por medio de sistemas de regulación. suela y el grado de flexibilidad. Además,
Debe ser utilizado siempre, en cual- deberemos tener muy en cuenta la comodi-
quier tipo de escalada, y no valen excusas dad, su robustez, capacidad de sujeción y
tales como que es incómodo, da mucho protección del pie, rapidez de secado, etc. En
calor o es excesivamente pesado. alta montaña deberemos contemplar, ade-
Actualmente, con la tecnología de nuestro más, el aislamiento térmico, una mayor re-
lado, estas excusas carecen de fundamento. sistencia a la abrasión y una mayor rigidez.
Conviene colocarlo correctamente, Es primordial elegir bien el modelo y la
ajustarlo al tamaño de nuestra cabeza de talla, ya que todos los pies no son iguales.
200 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Antes de comprar recuerda probarte siem- • Atendiendo a la sujeción del tobillo:


pre los dos pies, ya que hay pequeñas dife- con modelos tipo bota o zapatilla.
rencias entre ellos. • Atendiendo a la sujeción del pie:
mediante cordones que permiten un
Pies de gato ajuste perfecto, o con gomas elásticas
Con este nombre se conocen las zapati- para mayor comodidad y rapidez a la
llas de escalada, material imprescindible hora del calzado.
en la progresión por la vertical. • Atendiendo a su polivalencia: si no
Este calzado posee una suela especial, queremos tener una zapatería completa,
fabricada con goma cocida. Ésta tiene las buscaremos aquellos pies de gato que
propiedades de adherencia y flexibilidad, más se adecuen al tipo de escalada que
lo que nos permite apoyarnos en presas habitualmente practicamos. Como-
minúsculas y progresar por placas lisas. didad para la alta montaña y la gran
Con un uso habitual, es frecuente el tener pared; y sujeción y precisión para esca-
que cambiarlos con una cierta asiduidad. ladas cortas y difíciles
Un zapato de escalada, una vez calzado,
debería quedar “confortablemente ajusta- Limpieza y mantenimiento: Conviene
do” y no causar daño en ningún punto. Los frotar con un trapo húmedo, eliminando la
zapatos bien calzados, después de algún mayor suciedad posible; secar con un trapo
tiempo, se estirarán y producirán un “ajus- o con aire seco y luego cepillar, tanto la
te personal”, lo que debe ser tenido en parte textil como la goma a lo largo de la
cuenta a la hora de probarlos. suela. La forma más efectiva y sencilla
Podemos distinguir diversos tipos de para mantener un rendimiento óptimo de la
pies de gato: goma es limpiar las suelas antes de escalar.
• Atendiendo a la rigidez: los blandos, Si no queremos sustituir nuestro pie de
indicados para la escalada de adheren- gato tenemos la posibilidad de cambiarle la
cia donde la musculatura del pie juega suela una vez desgastada.
un papel fundamental, por lo que no
son apropiados para los principiantes; y
los rígidos, ideales para presas peque- Al adquirir calzado, y especialmente el
ñas o regletas, facilitándonos el canteo. de montaña, no olvides probarte los dos
pies.

MOSQUETONES
El mosquetón es un anillo metálico que
nos permite conectar los diversos elemen-
tos de la cadena de seguridad. También es
útil para la organización y para el transpor-
te del material.
Están constituidos por un aro incomple -
to de metal realizado en aleaciones de alu-
minio, con un cierre tipo leva que sólo
puede abrirse hacia dentro, y que, debido a
la acción de un muelle cierra de golpe en
cuanto se deja de ejercer presión sobre él.
Todos los mosquetones llevan grabado,
Figura 8.6 Pies de gato
además de la marca de fábrica, la garantía
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 201

de la U.I.A.A. (si la poseen); la resistencia los podemos encontrar con una protección
a la rotura longitudinal, transversal y con el que impide que el gatillo se abra de forma
cierre abierto; y la palabra “tested” que sig- involuntaria. Son los llamados mosqueto-
nifica que cada mosquetón ha sido probado nes de seguro, que pueden ser manuales
individualmente. con seguro roscado, de bayoneta (muelle
Existen cuatro diseños básicos: ovalado con deslizamiento o con giro sobre el gati-
o simétrico, HMS o de pera, en forma de D llo) o automáticos.
y en forma de D asimétrica. Estos diseños Los simétricos se emplean para llevar
material y como mosquetones auxiliares;

Figura 8.7 Detalle de los datos de un


mosquetón.

Figura 8.9 Mosquetón con seguro.

los HMS, debido a su gran tamaño y a su


usual cierre de seguridad, son los que
emplearemos para asegurar y rapelar; y los
de forma en D y D asimétrica se usan en
maniobras de seguridad, rapel y asegura-
miento cuando poseen cierre con seguro, y
en los seguros intermedios.
Es importante verificar los mosqueto-
nes de vez en cuando, engrasando el mue-
lle si es necesario, y prescindiendo de ellos
si dudamos de su buen estado tras un golpe
fuerte o tras varios años de uso.

CINTA EXPRÉS
Una cinta exprés es el conjunto de una
cinta plana, cosida o anudada, y dos mos-
quetones. Generalmente se emplean para
Figura 8.8 Tipos de mosquetón.
ello dos mosquetones en forma de D, utili-
202 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

zándose a menudo uno de gatillo recto y asegurar y realizar diversas maniobras


otro de gatillo curvo. (rescate, izado de material, etc.)
Su uso principal es para unir la cuerda a Tradicionalmente se ha usado el nudo
los puntos de seguro, de forma que el mos- dinámico (del que hablaremos más amplia -
quetón con el gatillo recto se coloca en el mente en el capítulo de nudos) como ele -
punto de seguro y el curvo se emplea para mento descensor-asegurador. Es sencillo
pasar la cuerda, pues su curvatura facilita de realizar y de utilizar, y posee una exce-
la entrada de ésta. lente capacidad de frenado. Por ello tanto
Los impactos de caída producen un la UIAA como la EEM (Escuela Española
envejecimiento prematuro de la cinta, pues de Montañismo) lo recomiendan como el
está compuesta de un elemento textil seme- método más idóneo para un aseguramiento
jante al de la cuerda de escalada. Es normal dinámico. Sin embargo, en la actualidad
que al utilizar un gran número de cintas sea hay gran cantidad de aparatos diferentes
difícil controlar el número de caídas que ha con prestaciones y fiabilidad iguales o
soportado cada una de ellas, y por ésta falta mejores que las de este nudo, por lo que su
de control podamos llevar su uso hasta uso ha quedado un poco relegado.
extremos peligrosos, incluso de rotura. Existen multitud de ingenios y cada
Para desechar una cinta exprés podemos cual tiene sus ventajas e inconvenientes.
tener en cuenta: Su diferencia fundamental es su maniobra-
• Pérdida apreciable del color. bilidad: facilidad de manejo y usos posi-
• Aumento considerable del volumen del bles. Atendiendo a su forma, los descenso-
cuerpo de la cinta. res actualmente disponibles en el mercado
• Hilos rotos o gastados, síntomas de fati- podemos agruparlos en varios tipos: ocho,
ga en las costuras. placas de freno, tubulares, autofrenos, des-
censores a poleas, de barras móviles y disi-
La longitud de una cinta exprés depen- padores.
de del tipo de uso que le vayamos a dar.
Los escaladores deportivos las prefieren Ocho
cortas, puesto que el itinerario de las vías A pesar de encontrarse en un estado de
no suele ser muy sinuoso. Para otros tipos relativo desuso por la aparición de disposi-
de escalada y para las maniobras de seguri- tivos con mayor fuerza de frenado, el des-
dad las utilizaremos algo más largas. censor más extendido en escalada, alpinis-
mo y para las maniobras de seguridad ha
sido el denominado “ocho” (por su seme -
janza con el número cardinal) debido a su
ligereza, fácil uso y diseño simple. Sus
principales defectos radican en rizar (retor-
cer) las cuerdas en demasía, provocando
bucles que entorpecen el descenso o asegu-
ramiento, y en su poca capacidad de frena-
Figura 8.10 Cinta exprés. do (en comparación con otros) en caídas de
factor alto. Paradójicamente, debido a esta
segunda desventaja, es interesante para
DESCENSORES alpinismo o escaladas con seguros preca-
Son elementos que actúan frenando el rios, pues frena la cuerda de manera muy
deslizamiento de la cuerda a voluntad del dinámica.
escalador. Esta característica permite su En su concepción más simple, el
uso para descender por una cuerda (rapel), “ocho” se utiliza fijándolo al arnés me -
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 203

diante un mosquetón de seguridad. Los


“ochos” en general aceptan cuerdas en
doble o en simple a partir de 9 mm de diá -
metro. Si la cuerda es de menor diámetro,
o si se utiliza en simple y se quiere descen-
der lentamente, en algunos modelos se
puede aumentar el roce utilizándolos al
revés o cruzando la cuerda sobre sí misma.
Un problema que pueden presentar los
“ochos” es el de formar una presilla de
alondra con la cuerda y bloquearse. Esto
sólo puede ocurrir si dejamos la cuerda sin
tensión mientras lo utilizamos. Para mini-
mizar este posible problema se han busca-
do soluciones como la de modificar la
forma del anillo grande o incorporarle unos Figura 8.12 Ocho con presilla de alon-
cuernecillos (fig. 8.12). dra
Suelen estar fabricados de duraluminio
o aleaciones similares, lo que los convierte aunque estas posibilidades requieren expe-
en ligeros y resistentes, aunque no tanto riencia y precaución.
como para que tengan una vida eterna; el También podemos usarlo como elemen-
roce de la cuerda termina por provocar to de bloqueo (fig. 8.13).
unas muescas y los golpes pueden crear
pequeñas fisuras que disminuyen su resis-
tencia. Conviene cambiarlos de vez en
cuando.
Como ya hemos comentado anterior-
mente, podemos regular la velocidad de
frenado usándolo en diversas posiciones;

Figura 8.11 Ocho y forma de pasar Figura 8.13 Otras formas de usar el
cuerda. ocho.
204 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Placas de freno y tubos anterior; o “twin”, también de Cassin, ver-


Son elementos sencillos de manejar, sión que nos permite usar doble cuerda
aunque no por ello dejan de requerir la (fig. 8.15).
atención del usuario; y de peso mínimo.
Existen dos concepciones básicas: las
placas y los tubos. Ambos son adecuadas
para el aseguramiento y para el rápel. Las
primeras provocan un mayor desgaste a la
cuerda debido a la poca superficie de con-
tacto de ésta con el aparato, mientras que
los segundos, debido al poco espesor de
sus paredes, disipan menos el calor.
En general, y dependiendo de modelos
y fabricantes, pueden ser usados con cuer-
da simple o doble. Mantienen siempre las
cuerdas separadas, de forma que evitan los
líos y el rizamiento. En caso de utilizar
doble cuerda, permiten suministrar la cuer-
da al primero de forma alternada y también
asegurar a dos segundos a la vez.
Hay que leer las instrucciones de uso Figura 8.15 Grigri, logic, twin.
con atención (fig. 8.14).
Al igual que placas y tubos, requieren
placa de freno leer con atención las indicaciones del
Desc. tabular fabricante; un mal o inapropiado uso puede
costarnos un susto, e incluso un disgusto.

Descensores de poleas y de barras


móviles
Usados fundamentalmente en espeleo-
logía, permiten descender grandes vertica-
Figura 8.14 Placas de freno y descen-
les donde el peso de la cuerda dificulta el
sor tubular.
descenso. Permiten regular el frenado y
reparten de forma eficaz el calor provoca-
Autofrenos do por el rozamiento.
Son los más jóvenes dentro de la fami-
lia de los frenos. Fueron una revolución y Disipadores
actualmente, a pesar de estar muy desarro- A pesar de no ser estrictamente descen-
llados, siguen evolucionando. sores ni frenos, los he incluido en este
Como aparatos de aseguramiento detie- apartado por la función que realizan.
nen al instante cualquier caída. Además Se utilizan frecuentemente como auto-
pueden usarse en el rápel. Hay varios seguro en vías ferratas. Son de funciona-
modelos y cada uno con unas característi- miento algo complicado pero podemos
cas muy específicas. Podemos destacar el definirlos como automáticos ya que actúan
“gri-gri” de Petzl, ideal para la escalada en el momento que la cuerda lo solicita. Su
deportiva, que se usa con cuerda simple y misión es la de disipar parte de la energía
retiene la caída de forma estática; “logic” que generamos en una caída, haciendo que
de Cassin, una alternativa económica al la retención sea dinámica.
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 205

Barras Los bloqueadores son unos aparatos


móviles que, colocados en la cuerda, deslizan en un
sólo sentido y, al ejercer fuerza en el senti-
Descensor do contrario, se bloquean.
de poleas Cada uno de ellos tiene una utilidad
muy específica, por lo que hay que usarlo
sólo para lo que está concebido y prestar
especial atención a las recomendaciones
del fabricante.

Puños
También conocidos con el nombre de
“jumars” (por su fabricante), son el blo-
Figura 8.16 Descensores de poleas y queador más extendido. Trabajan con diá-
barras móviles. metros de cuerda entre 8-9 y 12-13 mm.
(según fabricantes) y existen modelos para
ambas manos (izd. y dch.)

Figura 8.17 Disipador.

APARATOS AUXILIARES
En el mercado existe una amplia gama
de instrumentos para ascender, descender, Figura 8.18 Jumar, croll, shunt.
asegurar y realizar multitud de maniobras
con las cuerdas. Si bien conociendo deter- Bloqueador ventral o de pecho
minadas técnicas casi siempre pueden ser Con el mismo mecanismo que los puños
sustituidos por cordinos, nudos y mosque- pero con distinta geometría, se coloca
tones, su uso es recomendable pues están anclado al arnés de pecho y al de cintura.
concebidos de manera específica para
dichas maniobras, y presentan un alto nivel Autoseguro para rápel
de seguridad Destaca por su popularidad el “shunt”
o “pato”. Es el complemento ideal para las
• Hay que leer y seguir al pie de la letra maniobras de rápel y de descenso; también
las instrucciones y recomendaciones se puede emplear para progresar por la
de los distintos fabricantes. cuerda o asegurar, pero prestando atención
• Aprender el manejo de los diversos a las recomendaciones del fabricante.
aparatos en el suelo. Hay más aparatos que pueden ser
• Un mal uso puede acarrear conse- empleados para estas funciones aunque su
cuencias indeseables. uso principal sea el aseguramiento: ocho,
grigri, abs, gi-gi, tapir, etc.
206 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Poleas priman la estética de los movimientos y la


Mención aparte merecen estos aparatos dificultad, siempre adaptados a cada prac-
que son de una utilidad incuestionable en ticante. Al igual que en otros deportes,
el montaje de polipastos, ya que eliminan esta adaptación es variable: unos la practi-
rozamientos y facilitan las maniobras con can por placer y otros, en su afán de supe-
cuerdas. ración deportiva, elevarán constantemente
Las poleas, que son ruedas acanaladas el listón de las dificultades.
que giran libremente sobre un eje, sirven Pero, ¿no es una actividad difícil y peli-
para cambiar la dirección del movimiento grosa? Pues bien, en cuanto a la dificultad,
o para mejorar el deslizamiento de una todo depende del grado en el que nos
cuerda. Son más eficaces y requieren movamos. Es preciso iniciarse en itinera-
menos esfuerzo cuanto mayor sea su radio rios sencillos, donde los agarres estén bien
de giro. dispuestos y la única dificultad que deba
superarse sea el miedo, que impide con-
centrarse en los movimientos. La seguri-
dad es fácil de conseguir: un buen aprendi-
zaje de la técnica puede convertir un
deporte de apariencia peligrosa en una acti-
vidad con muy poco riesgo.

MODALIDADES DE ESCALADA
En función de los medios que utilice-
mos para progresar, también podemos dife-
renciar dos estilos o métodos:

Escalada libre
Figura 8.19 Polea. En la que no se utilizan ayudas artifi-
ciales para la progresión. Así, las cuerdas,
los mosquetones, o cualquier otro material
3. TÉCNICAS BÁSICAS DE sólo se usarán como medio de asegura-
ESCALADA miento.
¿Q UÉ ES LA ESCALADA ?
Escalar es un juego con la gravedad. Es Escalada artificial
el encadenamiento de armoniosos movi- En contraposición con la escalada libre,
mientos en los que la pared nos presta pun- no usaremos solamente los brazos y pies
tos de apoyo y nos permite esa irreal satis- para progresar por la pared, sino que nos
facción de vencer a las leyes físicas. valdremos de cualquier ayuda artificial
La siguiente pregunta sería ¿por qué como puede ser: puntos de seguro, anclajes
escalamos? Algo difícil de responder, cada que soporten nuestro peso, etc.
uno y en función de cada momento tene-
mos nuestras propias razones: el riesgo, las Como ya hemos mencionado, si atende-
ganas de superación, la belleza natural, el mos a la magnitud, al terreno y a la exposi-
conjunto de movimientos, la necesidad de ción de la escalada, podemos diferenciar:
destacar, observar la vista desde allí arriba
podrían ser algunas de estas razones. Escalada en rocódromos
La escalada cada día atrapa a más adep- Un rocódromo es una pared artificial
tos por ser una práctica deportiva que se habilitada para la práctica de la escalada.
desarrolla en plena naturaleza y en la que Varían mucho tanto las formas como las
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 207

dimensiones, así como los emplazamien- gos. Allí el escalador puede encontrar reco-
tos, que pueden ser móviles o fijos. rridos de todos los niveles de dificultad, ya
Existen infinidad de posibilidades a la sea bajo, medio o elevado, y de caracterís-
hora de construir un rocódromo. Desde una ticas y tipo de escalada diferentes. Al estar
sencilla instalación casera que el escalador colocados los seguros, son zonas en las que
puede fabricarse colocando presas y apo- el riesgo es mínimo, y resultan idóneas
yos en una pared de su casa, hasta las lla - para la iniciación, entrenamiento y búsque-
madas esculturas escalables en las que, da de los mayores niveles de dificultad.
además de ser posible la escalada por sus
distintas vertientes, se pueden ubicar en un Escalada en grandes paredes
parque o plaza públicos, como un elemen- Escalada en grandes paredes, también
to ornamental más de la ciudad. llamada clásica o en terreno de aventura, es
Entre ambos extremos encontramos aquella que podemos realizar en macizos
rocódromos articulables, en los que se montañosos y en las paredes de gran longi-
puede variar la inclinación del muro; volú- tud que no presentan más dificultades que
menes de formas diversas que se adhieren las que comporta la técnica de progresión.
a una pared lisa creando diferentes figuras Normalmente poseen pocos seguros (salvo
y formaciones, generalmente imitando la en algunos pasos clave) y en ellas no se
roca natural; y cualquier posibilidad que la excluye el uso de artificial. Debido a la
imaginación de escaladores y diseñadores longitud de las rutas puede ser necesaria la
pueda crear. pernocta en la pared.
En cuanto a su construcción, pueden ser
de obra (muros y figuras de piedra, hormi- Escalada en alta montaña
gón, ladrillo, etc.), de madera o de fibra de La escalada en alta montaña comparte
vidrio, combinándose a menudo las distin- el compromiso y la longitud del terreno de
tas técnicas. aventura y añade características propias de
la alta montaña: uso de técnicas y material
Escalada en bloque para progresar sobre hielo y nieve, peligros
También llamada “boulder”, comenzó subjetivos como los meteorológicos, de
como una forma de calentamiento y/o alejamiento de lugares habitados, etc., y
entrenamiento, pero actualmente se ha lle - peligros objetivos en la aproximación, en
gado a concebir como un tipo de escalada el descenso etc. Este tipo de escalada com-
específico. Se realiza en pequeñas paredes porta una tensión psíquica que se suma a la
o bloques de poca altura, que nos permiten ascensión por sí sola.
saltar al suelo con seguridad en caso de CÓMO SE ESCALA
caída. No se utilizan cuerdas ni puntos de
aseguramiento, solamente el calzado ade- Modalidades de escalada:
cuado (pies de gato) y ocasionalmente el En función de los elementos que emple-
magnesio. La escalada en bloque persigue amos para progresar:
la realización de los más difíciles y “explo- • Escalada libre
sivos” pasos. • Escalada artificial
Según la magnitud, el terreno y la
exposición de la ascensión:
Escalada en escuela
• Escalada en rocódromos
Denominamos “Escuela de Escalada” a • Escalada en bloque o boulder
una zona rocosa utilizada habitualmente • Escalada en escuela
para la práctica de la escalada y en la que • Escalada en grandes paredes
existen multitud de itinerarios perfecta - • Escalada en alta montaña
mente equipados y no excesivamente lar-
208 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Quién no se ha preguntado, ante la siguiente tramo (largo en el argot escala -


visión de dos escaladores en una pared, dor) en cabeza de cordada.
aquello de ¿existen cuerdas tan largas Todo este proceso lo repetiremos tantas
como alta es la pared? o ¿quién pone las veces como sea necesario por seguridad,
cuerdas? Vamos a resolver estas cuestio- longitud, comodidad o estado físico.
nes.
Cierto es que, habitualmente, utiliza- COMUNICACIÓN EN LA CORDADA
mos cuerdas de 50 o 60 metros. No menos Decíamos que son, al menos, dos las
cierto es que las paredes que escalamos personas relacionadas con el manejo de la
superan con creces esta altura. Este proble- cuerda y el material: el que escala hacien-
ma de diferencias de longitud lo podemos do de cabeza de cordada y el asegurador,
solucionar, de forma sencilla, dividiendo que sujeta la cuerda del escalador, dando o
nuestra pared en tantos tramos, de longitud recogiéndola según vaya precisando éste y,
no superior a la longitud de nuestra cuerda, por supuesto, bloqueándola rápidamente
como sea necesario. en caso de caída. Estos papeles se invierten
La segunda respuesta es sencilla en la de tal manera que el primero de cuerda
teoría pero expuesta y esforzada en la prác- también es luego asegurador y viceversa.
tica. Son los propios escaladores quienes Escalando es frecuente el perder el con-
colocan la cuerda durante su progresión. tacto visual o auditivo con el compañero.
Aquí introducimos un término nuevo: En estos momentos la seguridad del esca-
cordada y lo definimos como el conjunto lador puede depender de pequeños detalles
de dos o más escaladores atados a una que, a simple vista, pueden carecer de
misma cuerda. importancia. Se hace imprescindible co-
Comienza la diversión para los escala- municar y hacer entender correctamente
dores y el espectáculo para el público. Es nuestras intenciones al compañero.
hora de abandonar el suelo y comenzar a Es recomendable tener una serie de
jugar con la gravedad. El primer escalador, códigos: palabras clave, movimientos
cabeza de cordada, vigilado atentamente visuales, sensaciones a través de la cuerda,
por el compañero que le asegura, se enca- etc. que nos permitan interpretar las inten-
rama a la pared sirviéndose, para ascender, ciones de nuestro compañero para que en
de las protuberancias y agujeros que ésta ningún momento puedan llevarnos a error.
posee. En su progresión encuentra o colo-
ca, a espacios regulares, diversos elemen- TÉCNICAS DE PROGRESIÓN
tos que les servirán para retener una posi- Para cualquier aficionado a la escalada,
ble caída. una forma de recreo podría ser el conjunto
A una distancia establecida encuentra la de depurados movimientos atléticos y
“reunión”, lugar seguro y cómodo donde armoniosos, elegantes y sencillos que con-
espera la llegada del compañero. Éste juga un buen escalador. Alcanzar este
asciende, siguiendo el mismo itinerario punto requiere un aprendizaje, un entrena-
que su predecesor y asegurado por éste, miento de nuestro cuerpo y una buena con-
retirando todo aquel material que su com- centración de nuestra mente.
pañero ha ido colocando en el tramo de Un aprendizaje que nos lleve a familia -
pared. rizarnos con los materiales que utilizamos
Una vez ambos en la reunión, intercam- y con las normas de seguridad. Un entrena-
bio de impresiones, organización del mate- miento que predisponga nuestro cuerpo a
rial y a proseguir de manera análoga al pri- los esfuerzos a los que va a ser sometido y
mer tramo. Es habitual que el segundo nos ayude a realizar esos movimientos que
escalador llegado a la reunión continúe el parecen irrealizables. Y, por último, el
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 209

escalador debe progresar concentrado • Evitar en lo posible apoyar las rodillas.


exclusivamente en sus movimientos, algo Éstas no nos transmiten sensaciones,
difícil al principio por la atracción que contrariamente a lo que sucede con los
ejerce el vacío que tenemos a nuestros pies pies, y además podemos dañárnoslas.
o por la peligrosidad de cierto pasaje. Esta • Variar los movimientos con el fin de
sensación de inseguridad, este miedo, es alternar el trabajo de los diferentes
una barrera que cuesta trabajo franquear músculos; esto contribuye a un ahorro
pero que, una vez sobrepasada, la escalada de energías.
se habrá convertido en un divertido juego • Utilizar presas cercanas, tanto para
de movimientos instintivos y naturales. manos como para pies, lo cual nos evi-
Para desplazarnos por el terreno verti- tará realizar movimientos de gran
cal utilizaremos como “agarres” las amplitud, economizando así nuestra
pequeñas cavidades o protuberancias que energía.
nos ofrece la roca, y que aprovechamos
para progresar. Pero antes de comenzar a La roca que encontremos en cada maci-
escalar hay que tener presentes tres princi- zo montañoso, en cada pared y en cada vía
pios fundamentales: de escalada, puede ser de morfología, tex-
tura y características muy distintas. Así,
Mínimo esfuerzo podemos encontrar paredes más o menos
Siempre que subamos por una pared lo verticales, con más o menos agarres o apo-
haremos utilizando únicamente la fuerza yos, con fisuras o abombamientos, etc.
imprescindible. Es preciso ahorrar energí- Cada pared es diferente, y en función de
as, ya que nunca se sabe con seguridad lo estas características se requiere una técnica
que puede suceder más arriba. específica para cada tipo de terreno.

Escalar sobre las piernas Progresión en adherencia


Por muy fuertes que seamos, somos Este tipo de escalada se caracteriza por-
bípedos. Esto nos predispone a poseer más que los agarres son pequeños o inexisten-
fuerza en las piernas que en los brazos. Es tes. La progresión se realiza apoyando la
por eso por lo que debemos trasladar a máxima superficie tanto de las manos
ellas el máximo esfuerzo de la escalada. como de los pies y ejerciendo fuerza sobre
Siempre que la pared lo permita, tenemos las superficies de contacto. Suele darse
que progresar tan sencillamente como si normalmente en paredes lisas y tumbadas.
subiéramos por una escalera. Los brazos
sirven exclusivamente para mantener el Progresión por fisuras
equilibrio. Una fisura es una grieta que recorre la
pared, o una parte de ella.
Tres puntos de apoyo A menudo progresar por ellas es com-
Al desplazarnos, moveremos sólo una plejo. Para superar fisuras emplearemos
de las extremidades, mientras las otras tres los denominados empotramientos o cerro-
permanecerán apoyadas sobre alguna presa jos, que consisten en encajonar en la roca
o agarre. En las vías difíciles donde pocas diversas partes de nuestro cuerpo de mane-
veces encontramos los agarres necesarios, ra que, al ejercer una fuerza sobre ellos, no
hay que buscar el equilibrio del cuerpo se salgan y nos permitan avanzar. Hay
para evitar cualquier pérdida de estabilidad diversos tipos de empotramientos: de
y malgastar nuestras fuerzas. dedos, de mano, de puño, de pie, de pierna,
Existen además otras reglas secunda- por oposición brazo-mano, por oposición
rias que es preciso tener en cuenta: hombro-mano, por oposición espalda-rodi-
210 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

llas, por oposición espalda-pies, etc. pared, con la mayor parte posible de la
superficie de la suela de nuestro calzado.
Progresión en chimeneas
Cuando entre los dos lados de una fisu-
ra hay una distancia considerable, nos
encontramos las denominadas chimeneas.
Para progresar por ellas, normalmente uti-
lizamos oposiciones que consisten en ejer-
cer fuerzas opuestas con diversas partes de
nuestro cuerpo. Es habitual la oposición
entre la espalda y las rodillas o bien entre
la espalda y los pies. Si las chimeneas son
extraordinariamente anchas, separaremos
las piernas y progresaremos con las extre-
midades colocadas en “X”, oponiendo las
plantas de los dos pies y de las dos manos.
En este tipo de escalada se ha de procu-
rar que los movimientos sean acompasados
y continuos; en caso contrario nos fatigarí-
amos enseguida.

Progresión en desplomes y techos


Tanto los desplomes como los techos se
caracterizan porque la línea vertical del
escalador al suelo está fuera de la pared.
Este tipo de escalada requiere una gran
Figura 8.20 Montaña con placas, fisu-
fuerza además de una depurada técnica.
ra, diedro, desplome, techo, gendarme,
arista, chimenea, etc.
Progresión por diedros
Un diedro es la intersección de dos pla-
nos que forman un ángulo determinado. G RADUACIONES
La forma de superar pasajes en forma En España, como en Francia, los nive-
de diedro, al igual que en las chimeneas les de dificultad de escalada están estructu-
anchas, es la técnica de escalada en “X”, rados en una escala abierta de nueve gra-
similar a la empleada en las chimeneas. dos. Cada grado se subdivide, a su vez, en
Esto consiste en efectuar alternativamente tres subgrados: a, b y c; a éstos además se
agarres de presión y tracción manteniendo les añade un superíndice “+” o “–“ si la
las extremidades separadas, utilizando dificultad está un poco por encima o por
ambas caras o planos del diedro. Requiere debajo de la graduación indicada con el
ritmo y coordinación de movimientos para número y la letra.
que la fatiga no aparezca prematuramente. 1º, 2º y 3º van de la marcha hasta la
colocación de las manos para mantener el
Progresión en bavaresa equilibrio.
También denominada “dulfer”, se reali- La escalada propiamente dicha comien-
za en lajas adosadas a la pared. Se hace za en el 4º. Es en este nivel donde la coor-
oposición entre manos y pies, con todo el dinación de los movimientos, la precisión
cuerpo colgando sobre el vacío. Los brazos de tocar las presas y el equilibrio del cuer-
se estiran y los pies hacen presión contra la po permiten franquear pasajes rocosos.
Seguridad en la montaña, utilización del material de seguridad ... 211

El nivel 6º es el principio de lo que se Antes de comenzar a escalar:


denomina escalada deportiva, es decir, el • Las maniobras con cuerdas serán
nivel a partir del cual las condiciones natu- programadas sin precipitación.
rales no son suficientes para superar un • Todos los nudos deben ser realizados
pasaje, y en el que ya se requiere un míni- perfectamente, las cuerdas, cintas y
mo de entrenamiento, técnica y experien- cordinos han de estar en perfecto
estado.
cia.
• Leeremos y aplicaremos las normas
Los niveles 7º, 8º y 9º están reservados de uso y conservación del material.
sólo a los deportistas de alto nivel y fuerte • Antes de abandonar el suelo, revisa-
motivación. remos el nudo, la colocación del
Para vías de varios largos de cuerda, arnés y confirmaremos que nuestro
existe una cotación que trata de reflejar la compañero está preparado.
dificultad global del recorrido: fácil, poco • Los anclajes se realizarán en puntos
difícil, difícil, muy difícil, extremadamen- sólidos.
te difícil y abominable. Esta cotación, por • Conviene preparar el paso de las
sus iniciales: F, PD, D, MD, ED, ABO dan cuerdas, previniendo su abrasión.
una indicación general. Pero es necesario • Limpiar el lugar de partida, de paso y
de llegada de bloques y piedras suel-
buscar o dar graduaciones más detalladas
tas.
por largos y, por supuesto, el estado del • Siempre estaremos asegurados.
equipamiento y su situación.

BIBLIOGRAFÍA
AA.VV. Alpinismo Moderno. Hispano
Europea. Barcelona, 1980.
AA.VV. Mini Biblioteca Práctica. Desni-
vel, Madrid, 1995.
FUERZAS ARMADAS DE LOS EEUU.
Manual Práctico del Montañismo. Peters,
Barcelona, 1987.
RODES I MUÑOZ, PERE. Aludes. Edi-
torial: El autor Madrid, 1992.
SOJER Y STÜCKL. Manual completo de
Montaña. Desnivel, Madrid, 1995.
VALLS, ALFONS. Escalando en Libre.
Pleniluni, Barcelona, 1990.
Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 9
NUDOS, ANCLAJES Y MANIOBRAS
CON CUERDAS
(Nieves Arbonés )
1. NUDOS
• Nudo de encordamiento
• Nudo de ocho
• Nudos de unión de dos cuerdas
• Nudo de pescador
• Nudo de ocho
• Nudos de reunión
• Gaza con nudo simple
• Gaza con nudo de ocho
• Ballestrinque
• Nudo de aseguramiento
• Nudo dinámico
• Nudo de fuga
• Nudos autobloqueantes
• Nudo prusik
• Nudo machard
• Nudo machard con mosquetón
• Nudo swicero o belunés
• Otros
• Nudo cinta plana
• Nudo mariposa
• Nudo de siete
• Nudo de nueve
• Nudo corazón

2. ANCLAJES
• Tipos: naturales y artificiales
• Usos: reunión, seguros intermedios

3. MANIOBRAS CON CUERDAS


• Rápel
• Técnicas de encordamiento: arneses de fortuna
• Marcha en ensamble
• Técnicas de aseguramiento
• Autoseguro
• Aseguramiento en ascenso
• Aseguramiento en descenso
• Técnicas de ascenso: ascenso por cuerda fija
• Montajes especiales
• Pasamanos
• Tirolinas
• Consejos para las maniobras con cuerdas
• Técnicas de autorrescate
• Transporte de accidentados
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 215

1. NUDOS
Debido a las nuevas técnicas y nuevos
materiales, podemos caer en el error de
pensar que la cuestión de los nudos en la
escalada y en las maniobras con cuerdas
deba quedar en un segundo término. Nada
más alejado de la realidad. Como vamos a
ir viendo poco a poco, los nudos son una
parte muy importante de la escalada, de las
maniobras con cuerdas y de la seguridad. Figura 9.1 Cabo, gaza, chicote y seno.
Podemos considerar un nudo como
ideal para un uso determinado cuando es Denominamos nudo por seno cuando es
sencillo de hacer, fácil de reconocer, no se realizado con una gaza y nudo por chicote
deshace sólo y puede soltarse fácilmente cuando lo realizamos oponiendo el cabo a
después de estar sometido a tensión y, por la dirección del nudo de origen.
último, tiene una carga de rotura elevada.
Conviene recalcar que al realizar un
nudo sobre una cuerda o cordino estamos
mermando su resistencia nominal debido a
los dobles y estrangulamientos. Por esta
razón es recomendable “peinar” bien los
nudos, es decir, que estén correctamente
hechos: sin retorcimientos y tensados; esto,
además, facilita su inspección. Una correc-
ta ejecución nos lleva a la máxima resis-
tencia del nudo y facilita el deshacerlo.
Algunos términos empleados en cabu-
yería son los siguientes:
Figura 9.2 Nudo por seno y por chicote.
• Cabo: extremo de una cuerda que utili-
zamos para la realización de un nudo. Hay gran cantidad de nudos y cada uno
• Gaza: lazo que resulta al realizar un de ellos con unas características propias.
nudo sobre la cuerda. Conviene recordarlos de vez en cuando;
• Chicote: punta de un cabo. así, en el momento en que haya que utilizar
• Seno: curvatura que se forma en una alguno de ellos, no existan dudas sobre su
cuerda sin tensión. uso y su realización. Vamos pues a dar un
repaso a los nudos que utilizaremos en
nuestras próximas escaladas y maniobras.
Características de un nudo: NUDO DE ENCORDAMIENTO
Nudo de ocho
• Fácil de hacer y reconocer. Es el más conveniente para encordarse,
• No se deshace solo y se suelta fácil- también puede llamarse “ de doble ocho”.
mente después de someterlo a ten- El nudo de ocho es el más empleado en
sión. escalada, tanto en escuela, como en alta
• Carga de rotura elevada. montaña. Es el punto de unión entre la
cuerda y el escalador, por lo que se puede
216 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

decir que es el nudo más importante, y en


el que más cuidado debemos poner al rea-
lizarlo.
La ventaja de este nudo es que se des-
hace muy fácilmente aunque hayamos ejer-
cido una presión muy fuerte sobre él; por
ejemplo tras una caída, habiéndonos colga-
do de él en una reunión...

Figura 9.3 Nudo de ocho para encor- Figura 9.4 Nudos de pescador y pesca-
darse. dor doble

NUDOS DE UNIÓN DE DOS CUERDAS Es un poco voluminoso, lo cual aumen-


Nudo de pescador ta la posibilidad de que se quede empotra-
Es el nudo de rápel por excelencia, y do en alguna grieta al recuperar la cuerda.
como tal es sencillo, seguro y rápido. Se Sin embargo se deshace más fácilmente
usa en la unión de dos cuerdas, especial- que el pescador después de haberlo some -
mente si éstas son de distinto diámetro. tido a tensión.
Después de tensión o con las cuerdas moja- Se recomienda para unir cuerdas del
das cuesta trabajo deshacerlo. Para desha- mismo diámetro.
cerlo es conveniente frotarlo entre las
manos a fin de que el nudo pierda la ten-
sión que ha soportado durante el rápel.
Conviene dejar al final del nudo un
cabo de unos 10 cm de cuerda libre para
evitar que al apretarse el nudo se pudiera
deshacer por deslizamiento.
El nudo Pescador Doble es exactamen-
te igual salvo que se le hace un bucle o
vuelta de más. Además tiene la carga de
rotura más elevada de los nudos de unir
cuerdas por lo que es el más recomendable. Figura 9.5 Nudo de ocho para unir dos
cuerdas.
Nudo de ocho
Es exactamente igual al nudo que utili- NUDOS DE REUNIÓN
zamos al encordarnos con la salvedad de Cuando se llega a la reunión es total-
que el recorrido inverso al primer nudo lo mente imprescindible el autoasegurarse.
realizamos con la segunda cuerda. Lo haremos anclándonos directamente del
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 217

arnés a la reunión mediante el cabo de


cuerda con el que estamos encordados, sin
soltar bajo ningún concepto el nudo del
arnés. Para ello emplearemos los nudos
siguientes.

Gaza con nudo simple


Tomamos un bucle de cuerda y sobre él
hacemos un nudo sencillo por seno. Tiene
como inconveniente que bajo una carga
fuerte es un poco difícil de deshacer.

Gaza con nudo de ocho Figura 9.7 Nudo ballestrinque.


Igual que la gaza con nudo simple, pero
utilizando un nudo de ocho para realizarla.
Es el resultado de realizar un ocho por NUDO DE ASEGURAMIENTO
seno. Nudo dinámico
Es una gaza muy sencilla de deshacer También denominado medio ballestrin-
tras haber estado sometida a una fuerte ten- que, es muy útil para asegurar al compañe-
sión, pero es un poco voluminosa. ro cuando no tenemos otro medio. También
es válido para rapelar. Su inconveniente
radica, al igual que cualquier aparato mal
empleado, en que riza mucho las cuerdas si
no se usa correctamente. La posición
correcta es cuando el ángulo formado entre
la cuerda de entrada y de salida es de 0º.
Es recomendable realizarlo sobre mos-
quetones HMS. Una ventaja de este nudo,
al igual que cualquier aparato que no sea
mecánico (tubos, placas, ocho…), es que
puede ser bloqueado mediante un nudo de
fuga (fig. 9.8).

Figura 9.6 Gaza con nudo simple y Nudo de fuga


con nudo de ocho. Nudo utilizado en el bloqueo de una
cuerda sometida a tensión. Se desbloquea
Ballestrinque fácilmente y es de gran utilidad en las
Sobre un mosquetón con seguro es sufi- maniobras con cuerdas (fig. 9.8).
ciente para soportar el peso de un escala -
dor, siendo rápido de hacer y deshacer. Es NUDOS AUTOBLOQUEANTES
conveniente tener la precaución de dar un Los nudos autobloqueantes tienen la
pequeño tirón al cabo del que nos vamos a propiedad de estrangularse sobre la cuerda
colgar para tensar el nudo. cuando están sometidos a tensión, y desli-
Tiene la ventaja de que se puede hacer zar cuando ésta desaparece. Por ello se uti-
con una sola mano y se puede regular, de lizan como nudos de autoseguro y de pro-
forma sencilla, la longitud del cabo de gresión por cuerdas fijas.
anclaje del escalador facilitando así las Muchos de los nudos autobloqueantes
maniobras en la reunión (fig. 9.7). han sido sustituidos por diversos aparatos
218 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 9.9 Nudo prusik.

Nudo machard
Se basa en idénticos principios que el
prusik. Para realizarlo es necesario tener
Figura 9.8 Nudo dinámico y de fuga. ambas manos libres, y hay que poner aten-
ción y enrollarlo siempre en el mismo sen-
tido en el que se desea que apriete. Alcanza
mecánicos que bloquean la cuerda, permi- su carga óptima de trabajo con el mínimo
tiendo ascender por ella mediante las técni- de vueltas. Posee una ventaja sobre el pru-
cas adecuadas. Sin embargo, es aconseja- sik: desliza con mayor facilidad cuando se
ble conocer algunos de estos nudos, pues lo solicitamos (fig. 9.10).
nos pueden sacar de más de un apuro. Para
realizarlos conviene llevar algún cordino
de sección redonda de aproximadamente
un metro de longitud y 4 mm de diámetro.

Nudo prusik
El nudo prusik se utiliza para ascender
por una cuerda, autoasegurarse mientras se
rapela, en operaciones de izado de petates
y maniobras de rescate. Realizado sobre
una cuerda fijada a la reunión, bloquea
cuando recibe una tensión en cualquier Figura 9.10 Nudo machard.
sentido, es bidireccional; y puede deslizar
por dicha cuerda cuando cesa la carga.
Cuanto mayor es la diferencia de diá- Nudo machard con mosquetón
metro entre el cordino auxiliar con el que También denominado Bachman, es un
hacemos el prusik y la cuerda soporte, nudo de bloqueo que sólo trabaja en una
mejor es el bloqueo. Antes de utilizar este dirección (nudo unidireccional). La venta -
nudo comprobaremos que funciona correc- ja de este nudo es la facilidad con que se
tamente, comprobando que el número de puede hacer deslizar (fig. 9.11).
vueltas sobre la cuerda es el apropiado para
la tensión que va a soportar. Nudo swicero o belunés
Es muy aconsejable enganchar un mos- Nudo unidireccional que bloquea con
quetón en la gaza que cuelga del nudo para cuerdas del mismo diámetro. Se puede rea-
utilizarlo como bloqueo y como punto de lizar con un cabo de la propia cuerda y sin
apoyo. Hecho útil para todos los nudos necesidad de cordino. Hay que prestar
autobloqueantes. atención en ajustarlo correctamente y en la
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 219

Figura 9.11 Nudo machard con mos-


quetón.

realización del nudo de remate, ya que si


este se suelta, se nos deshace todo el nudo. Figura 9.13 Nudo cinta plana.
También requiere atención cuando lo reali-
zamos con cuerdas estáticas o poco usadas
(fig. 9.12).

Figura 9.12 Nudo swicero.

O TROS
Nudo cinta plana
Figura 9.14 Nudo mariposa.
Este nudo se usa habitualmente para
hacer anillos de cinta plana con los que
construir bagas o bien equipar árboles,
puentes de roca, etc. Es el único modo de
unir dos cabos de cinta plana o tubular.

Nudo mariposa
También denominado papillón, es utili-
zado para anclar cuerdas fijas horizontales
como pasamanos.

Nudo de siete
Utilizado para fijar la cuerda a anclajes
intermedios puesto que mantiene la tensión Figura 9.15 Nudo de siete.
en la dirección establecida.
220 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Nudo de nueve NUDO RESISTENCIA


Nudo utilizado para el anclaje de cuer- TOTAL
das fijas que deban soportar grandes ten-
siones. Se deshace más fácilmente que la Cuerda sin nudo 100%
gaza en ocho y posee una mayor carga de Nudo de ocho 65%
rotura. Nudo pescador simple 50%
Nudo pescador doble 70%
Gaza 65%
Ballestrinque 60%
Nudo de fuga 50%
Cinta plana 60%
Mariposa 50%
Nueve 80%

* Tener en cuenta que estos datos son estric-


tamente teóricos.

Figura 9.16 Nudo de nueve.


NUDOS:
• Encordamiento: ocho
• Unión de cuerdas: pescador, ocho
Nudo corazón • Reuniones: gazas, ballestrinque
Sistema de freno que permite a la cuer- • Aseguramiento: dinámico y nudo de
da un autobloqueo unidireccional confor- fuga
me la recuperamos. Útil en maniobras de • Autobloqueantes: prusik, machard,
autorrescate. Para realizar este nudo son bachman, swicero
necesarios dos mosquetones iguales. • Otros: cinta plana, mariposa, siete,
nueve, nudo corazón

2. ANCLAJES
Denominamos anclajes a todos aque-
llos elementos que fijamos a la pared para
asegurarnos o para progresar. Actualmente
hay gran cantidad de instrumentos de
anclaje de alta calidad, pero de poco vale
un buen anclaje si su colocación no ha sido
la correcta.

Figura 9.17 Nudo corazón. ANCLAJES NATURALES


Mediante cintas y cordinos podemos
Como hemos comentado al principio aprovechar los numerosos anclajes natura-
del capítulo, al realizar un nudo sobre una les que nos ofrece la propia estructura de
cuerda estamos mermando la resistencia una pared, como puentes de roca, bloques,
nominal de la misma. Según el nudo que árboles o columnas de hielo. La resistencia
hayamos realizado, la resistencia de la de estos anclajes es difícil de evaluar por lo
cuerda será: que conviene ser prudente al respecto.
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 221

Figura 9.18 Formas de lanzar un anclaje natural.

Arboles y arbustos Puentes de roca, bloques empotrados


Son los anclajes naturales más eviden- Un puente de roca (túnel en la roca con
tes, y su resistencia varía en función de su orificios de entrada y salida) o un bloque
estado, de su grosor y de cómo estén enrai- encastrado en una fisura pueden ser utiliza-
zados en el terreno. dos generalmente como anclajes naturales.
Son multidireccionales y la evaluación de
su resistencia es fundamentalmente visual,
dependiendo del tamaño y del tipo de roca.

Figura 9.19 Árbol como anclaje natu-


ral.

Lajas, bloques y pitones de roca


Antes de utilizarlos hay que revisar su
estabilidad, además de no hacer brazos de
Figura 9.21 Puente de roca y bloque
palanca y evitar las aristas afiladas.
empotrado.

ANCLAJES ARTIFICIALES
Anclajes móviles
Pitones para roca
También denominados clavos, es el sis-
Figura 9.20 Laja, bloque, pitón. tema de anclaje más antiguo, aunque hoy
en día están algo en desuso por la existen-
222 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

cia de artilugios más cómodos y rápidos Su facilidad de colocación y extracción


que, además, no deterioran la roca. hace que hayan sustituido, en gran medida,
Habitualmente se introducen en aguje- a los pitones. La resistencia es variable
ros, grietas o fisuras que presenta la roca. dependiendo del tamaño y su ubicación,
Existen multitud de formas y tamaños para pero como norma general, serán más resis-
utilizar según el ancho de la fisura, pero su tentes cuanto mayor sea la superficie de
principal diferencia es el material con el contacto con la roca y cuanto más coincida
que están fabricados. Los hay blandos (de la dirección del posible tirón con el sentido
aleaciones de acero dulce) y duros (de ale- en que más se empotra la cuña.
aciones de acero-cromo-molibdeno). La La desventaja que ofrecen frente a los
resistencia de ambos es variable y depende pitones es su unidireccionalidad, aspecto
de factores como su colocación y el tipo de que hay que tener muy en cuenta cuando
roca en el que los empleemos. hagamos uso de ellos.
Son colocados a martillazos, y sentimos
su buen emplazamiento por el sonido que
de la maza se desprende; en el argot, deci-
mos que un clavo está bien colocado cuan-
do “canta bien” .

Figura 9.23 Algunos modelos de


empotradores y su colocación.

Friends
Empotradores mecánicos de expansión
Figura 9.22 Clavos, formas y empla-
por levas. Se colocan y se extraen rápida-
zamientos.
mente con una sola mano y pueden ser uti-
lizados en fisuras completamente parale -
Empotradores las, incluso abiertas hacia abajo.
Son cuñas metálicas que atascamos en Su utilización no es complicada pero
las fisuras, de ahí que también se les requiere cierto hábito. Su diseño permite
conozca con el nombre de fisureros. Se que la tracción ejercida se convierta en
fabrican infinidad de modelos, en los que una gran fuerza de expansión en las levas;
varía el diseño de la cuña, y en una amplia por esta razón hay que poner atención en
gama de tamaños, para poder ser adaptados utilizarlos en rocas compactas y fisuras
al tamaño de la fisura. sólidas.
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 223

Figura 9.25 Spit.

Pernos de autoexpansión
Conocidos comúnmente como “para-
bolt”. Es el anclaje más utilizado en la
actualidad para los equipamientos de
escuelas de escalada y de barrancos. Los
hay de diferentes longitudes y diámetros.
Aunque se pueden colocar a mano, es reco-
mendable hacerlo con la ayuda de una
máquina taladradora; esto nos ahorrará
esfuerzos. Poseen gran resistencia y su lon-
Figura 9.24 Friends y colocación. gevidad está calculada en unos 15 años,
siempre dependiendo del correcto empla-
zamiento, de las características de la roca y
Anclajes fijos de las condiciones climáticas de la zona.
Llamaremos así a los anclajes que son
colocados en la pared de forma permanen-
te en agujeros previamente perforados.
La resistencia de cualquier anclaje fijo
está en función de tres factores:
• La resistencia del material del anclaje,
perno y chapa. Figura 9.26 Parabolt.
• Su correcta colocación.
• La calidad de la roca en la que se ins- Sellamientos con resinas
tala. Es el anclaje permanente más sofistica-
do y resistente; se le conoce por el nombre
Hay gran variedad de este tipo de ancla - de “químico”. Consiste en un tensor de
jes. Cada uno tiene características muy acero que se cementa, con unas resinas
específicas que los hace más o menos apro- especiales, en un agujero practicado en la
piados para cada tipo de roca o terreno. De pared. El conjunto adquiere una resistencia
nada servirá un excelente anclaje si la roca extraordinaria, por lo que se recomienda
en la que se instala no es la aconsejable para todo tipo de rocas, especialmente para
para sus características. las blandas. Como desventaja de este tipo
de anclaje figura la laboriosidad de su
Tacos autoperforantes colocación y su elevado precio.
El popular “spit”, anclaje muy extendi-
do que, en su momento, fue una revolu-
ción. Por existir anclajes más idóneos,
actualmente está desaconsejado en rocas
duras. En rocas blandas es peligroso por su
poca resistencia. Su duración es muy limi-
tada y pueden existir problemas, poco per- Figura 9.27 Químico.
ceptibles a simple vista, en su colocación.
224 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

anclajes, la reunión no ceda por com-


ANCLAJES pleto.
Són elementos que fijamos a la pared • Se monte con la menor cantidad de
para asegurarnos o para progresar. material y esfuerzo.
• Naturales: árboles, arbustos, lajas,
bloques, puentes de roca, etc.
• Artificiales: Hay dos métodos que alcanzan el punto
• Móviles: clavos, empotradores y óptimo en cuanto a seguridad, siempre que
friends. se utilicen de forma adecuada: triángulo de
• Fijos: spits, parabolts y químicos. fuerzas y montaje en línea.

Triángulo de fuerzas
REUNIÓN Se basa en la idea de repartir la fuerza
Una reunión debe ser como nuestra de la caída en todos los puntos por igual,
casa: el lugar donde nos sentimos seguros, mediante un montaje como el de la figura
protegidos y cómodos. Además es el lugar 9.28:
de reposo y donde nuestro compañero nos • El nudo o la costura del anillo de cuer-
toma el relevo. da debe encontrarse tan próximo como
La calidad de la reunión juega un papel sea posible a uno de los puntos de
fundamental en la seguridad de la cordada. anclaje.
No es tarea sencilla el montar una reunión • Hay que hacer un bucle en el anillo y
segura, esto es, que sea capaz de soportar pasarlo por el mosquetón de seguridad.
elevadas cargas en cualquier dirección. En Si esto no se hace así o hacemos dos
esta labor no es recomendable el escatimar bucles, en caso de ceder uno de los
tiempo y esfuerzo, ya que de su correcto anclajes se puede desenhebrar todo el
montaje depende nuestra seguridad. sistema.
El montaje de la reunión se rige por el • El ángulo del triángulo de fuerzas no
principio del denominado “punto central”, debe ser superior a 60º.
que es el punto del que depende la propia • Tanto el aseguramiento propio como el
seguridad, así como la de los compañeros. del compañero se han de pasar por el
Es el punto donde confluyen gran parte de mosquetón del punto central.
las tensiones que se generan en el caso de
una caída y, por ello, ha de estar unido a La construcción del triángulo de fuerza
todos los anclajes de la reunión. resulta especialmente recomendable cuan-
Nunca montaremos una reunión de un do se cuenta con dos puntos de anclaje de
solo punto de anclaje, salvo en el caso de una calidad similar y la distancia que los
anclajes naturales como árboles gruesos, separa no supera el medio metro. Para que
sanos y fuertemente enraizados, bloques el sistema no se desplace y reparta las fuer-
empotrados que nos den absoluta confian- zas de forma homogénea, podemos blo-
za, o puentes de roca de dimensiones con- quear el triángulo mediante en nudo simple
siderables. En caso contrario, buscaremos o en ocho.
siempre anclajes complementarios.
Siempre que se utilicen dos o más pun- Montaje en línea
tos de anclaje para la reunión, intentaremos Se usa cuando los anclajes a unir tienen
establecer una conexión que: una resistencia desigual o están muy aleja -
• Reparta la tensión de la caída entre dos. Su intención es transmitir la mayor
todos los anclajes atendiendo a sus parte de la carga al anclaje que se encuen-
resistencias respectivas. tre en mejores condiciones, evitando así
• Aun en el caso de rotura de uno de los que, en caso de rotura de un seguro, toda la
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 225

3º El aseguramiento del compañero se


pasa por el punto central, formado en
este caso por la gaza del seguro inferior.

También se utiliza este método cuando


la distancia horizontal entre los anclajes
sea significativa, circunstancia en la que el
punto central se monta en el anclaje mas
fiable. Sin embargo, hay ocasiones en las
que quizás se deba asegurar éste suplemen-
tariamente, ya que su rotura podría tener
desagradables consecuencias.
Cuando existan más de dos puntos de
anclaje, se puede utilizar el triángulo de
fuerza y el montaje en línea combinados.

Figura 9.28 Triángulo de fueza con 2 y


con 3 anclajes.

reunión ceda. Se procede de la siguiente


manera:
1º Se pasa una gaza por el punto de ancla -
je inferior.
2º El punto de anclaje superior se une en
línea mediante un ballestrinque y se
tensa según la distribución de cargas
que se pretenda.

Figura 9.30 Montaje en línea.

SEGUROS INTERMEDIOS
Para que nuestras progresiones o ascen-
siones sean realmente seguras no es sufi-
ciente un buen material, una buena técnica
Figura 9.29 Triángulo de fueza blo- o un compañero competente. Necesitamos
queado. trasladar la teoría anteriormente expuesta a
la práctica.
226 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Una vez estudiado el itinerario, prepa- En el supuesto de una caída, la distan-


rado el material y coordinado con nuestro cia recorrida sería el doble de la distancia
compañero, comienza la ascensión propia- que hay entre nosotros y el último seguro
mente dicha. En el momento en que nos colocado. A esto habría que sumar algo
separamos del suelo existe el riesgo de más debido a la elasticidad de la cuerda, la
caída, y las lesiones pueden ser mayores capacidad de frenado del descensor utiliza-
conforme ganamos altura. Este riesgo lo do y el tiempo de reacción de nuestro com-
podemos minimizar colocando seguros pañero.
intermedios, esto es, situando en determi-
nados puntos de la pared, a espacios equi-
distantes o en las zonas donde hay mayor 3. MANIOBRAS CON CUERDAS
posibilidad de caída, anclajes que nos per- RÁPEL
mitan quedar suspendidos de ellos en caso El rápel es el descenso, de forma con-
de caída. trolada, por una cuerda previamente ancla -
En el transcurso de una escalada, al ir da. Se utiliza para bajar de los lugares
ganando altura solicitamos cuerda a nues- donde el descenso es demasiado difícil,
tro compañero y, cuando alcanzamos un laborioso o expuesto para hacerlo cami-
anclaje (previamente dispuesto o colocado nando o destrepando.
por nosotros) colocamos el mosquetón En el momento de efectuar un rápel
recto de nuestra cinta exprés en el anillo tiene tanta importancia el anclaje de la reu-
del anclaje y pasamos la cuerda, que lleva- nión, el estado del material y la perfecta
mos atada a nuestro arnés, por el mosque- unión de las dos cuerdas, como la adecua-
tón de cierre curvo de la cinta, conforme da técnica de descenso que utilicemos.
indica el dibujo. Si la cuerda no está pasa- Conjugar debidamente todos estos elemen-
da correctamente corremos el riesgo de tos puede convertir la tarea de descender
que, en caso de caída, ésta se salga por en una amena actividad.
apertura del mosquetón. Actualmente lo habitual es emplear un
rapelador, aparato que, mediante fricción,
disminuye la velocidad de la cuerda que
pasa por él. Aumentamos o disminuimos el
rozamiento por medio de movimientos de
la mano que coge la cuerda.
A la hora de montar un rápel procedere-
mos de la siguiente manera:
• Nos aseguraremos de que el material a
utilizar está en perfecto estado y la
cuerda es de la longitud apropiada.
• Elegiremos una reunión sólida, que nos
permita una salida cómoda.
• En todo momento permaneceremos
autoasegurados.
• Pasaremos la cuerda de forma que la
tensión se reparta entre los distintos
anclajes.
• Sujetando la cuerda para que no exista
Figura 9.31 Forma de pasar la cuerda la posibilidad de una pérdida accidental,
por la cinta exprés. la arrojaremos al vacío de forma orde-
nada y avisando de que cae la cuerda.
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 227

• Protegeremos la cuerda del rozamiento Una vez abajo tiraremos del cabo de
con cantos vivos. cuerda que no haya pasado por la reunión,
• Procederemos al descenso de forma para evitar que el nudo se atasque en los
que la primera persona que rapele esté anclajes, y recuperaremos toda la cuerda.
experimentada en las labores de desen- En el caso de rápeles dudosos o que no
redo de cuerdas. tengamos seguridad de que nos lleguen las
• Al llegar al punto de destino, avisará al cuerdas, es conveniente hacer un nudo en
resto de compañeros que ya ha finaliza- el extremo de la cuerda para que éste no
do su descenso para que puedan bajar pueda pasar por el descensor y descender
los siguientes. con algún método de autoseguro (prusik,
machard, pato…).
Para descender por la cuerda seguire-
mos estas pautas:
• Instalamos el descensor sobre la cuer-
da.
• Nos anclamos a él.
• Sujetamos la cuerda.

Ahora viene el momento más crítico de


un descenso en rápel: la salida al vacío.
Para ello nos echamos ligeramente hacia
atrás hasta sentir que nuestro peso reposa
sobre el arnés y es soportado por la mano
que sujeta la cuerda. Ya podemos comen-
zar el descenso.
La posición a adoptar mientras bajamos
será de piernas perpendiculares a la pared,
separadas y semiflexionadas, que nos per-
miten mantener el equilibrio e impiden que
Figura 9.32 Persona rapelando, aten-
nos golpeemos contra la propia pared. La
ción a la posición.
velocidad será uniforme y controlada, y se
evitará dar saltos. Las manos, que irán por
debajo del descensor, son las encargadas de
controlar la velocidad. En caso de llevar el PRECAUCIONES AL RAPELAR
cabello un poco largo, tendremos la pre- • Instalaremos el tinglado en una reu-
caución de sujetarlo con una goma y de nión absolutamente segura
mantener la cabeza alejada del descensor, • Aseguraremos la cuerda antes de
pues podría enredarse con éste. arrojarla al vacío
Para recuperar la cuerda, el primero que • Evitaremos rozamientos con cantos
ha descendido comprueba que ésta deslice vivos
correctamente sobre la reunión. En caso • Verificaremos la correcta colocación
del material y la ejecución de los
contrario son los compañeros los encarga-
nudos
dos de rectificar el emplazamiento. El últi- • Comenzaremos el descenso mante-
mo de los escaladores descenderá separan- niendo una velocidad controlada y
do las dos cuerdas, cosa que resulta senci- uniforme
lla si pasamos un mosquetón por una de las • Avisaremos a los compañeros al
cuerdas y lo hacemos deslizar con nos- finalizar el descenso
otros.
228 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

TÉCNICAS DE ENCORDAMIENTO:
ARNESES DE FORTUNA
Un tipo de arneses especiales son los
improvisados que, por su confección arte- 1º 2º
sanal, son pésimos para retener una caída o
para permanecer suspendidos de ellos.
Conviene evitarlos y usarlos exclusiva-
mente en circunstancias excepcionales y,
por supuesto, siempre que no exista la
posibilidad de “vuelos” o de permanecer
colgados.

Arnés de pecho
El más sencillo y rápido de realizar es
el siguiente:
Inconvenientes de encordarse por el
Figura 9.34 Arnés de cintura y su
pecho: En caso de caída el choque lo
colocación.
soporta tanto la columna como la caja torá-
cica Si quedamos suspendidos, en breve
nos falta la respiración como consecuencia La ventaja del primer modelo radica en
de la compresión, por parte de la cuerda, de su rapidez y sencillez de ejecución. Como
dicha caja torácica. Además las personas inconveniente a destacar es su incomodi-
delgadas pueden llegar a escurrirse del dad si no está muy ajustado; al andar lo
arnés. vamos perdiendo.
El segundo modelo, más laborioso en
su ejecución pero algo más cómodo en el
uso.
Inconvenientes de encordarse en la cin-
tura: En caso de caída, podemos caer de
cabeza; además, la columna y las costillas,
especialmente las flotantes pueden sufrir
lesiones producidas por un choque brusco.

Arnés combinado
Utilizando simultáneamente un arnés de
pecho y otro de cintura obtenemos un arnés
combinado o integral. Se hace impres-
cindible que ambos arneses formen una
única pieza. Esto lo conseguimos uniendo
ambas partes mediante un cordino auxiliar.
Se recomienda su uso en niños, perso-
Figura 9.33 Arnés de pecho y su colo- nas delgadas o cuando portemos mochilas
cación. pesadas.

Arnés de cintura M ARCHA EN ENSAMBLE


Hay diversos modelos, pero los más Hablamos de progresión en ensamble
utilizados por rapidez o comodidad son los cuando los diferentes componentes de una
indicados en la figura 9.34. cordada progresan simultáneamente, ata -
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 229

en la cuerda dirigida al compañero que le


precede. Va atado a su arnés por medio de
una gaza en ocho y un mosquetón de segu-
ro. Y por último el tercero, que cierra la
cordada y, al igual que el segundo, mantie-
ne cierta semitensión sobre la cuerda, de
forma que ésta no se arrastre por el suelo y
esté lista para reaccionar pronto en caso de
necesidad.
En el caso concreto de la marcha por
glaciares, es frecuente que el más experi-
mentado se sitúe en segundo lugar, puesto
que posee más habilidad a la hora de parar
una caída y tiene mayores conocimientos
en rescate.
La longitud de la cuerda a emplear va
Figura 9.35 Arnés combinado.
en función del terreno y el número de per-
sonas que integren la cordada. Gene-
dos a una misma cuerda. La utilización de ralmente, cuanto más cerca, más controlas
la cuerda tiene como objetivo la seguridad, al compañero y antes puedes reaccionar.
de forma que los integrantes de la cordada La cuerda sobrante la llevará el más exper-
se puedan ayudar mutuamente en caso de to alrededor del tronco, plegada en anillos
necesidad. convenientemente sujetos. También es re-
Conviene recalcar que, al marchar en comendable realizar algunas gazas en ocho
ensamble, toda la cordada es una única sobre la cuerda, las cuales nos posibilitarán
entidad de forma que se aprovechan las las maniobras de rescate y, debido a su
capacidades positivas de todos, pero cual- volumen, pueden hacer las veces de empo-
quier equivocación compromete a todo el tradores en el borde de la grieta.
conjunto. Por esto es preciso que la perso- Un problema que surge en la progresión
na que se integre en una cordada sea cons- en ensamble es la dificultad de sincroniza-
ciente de la responsabilidad moral y mate - ción de todos los miembros, por lo que cor-
rial que este hecho trae consigo. dadas de más de cinco personas resultan
Es una técnica que se usa habitualmen- desaconsejables.
te en las marchas por glaciares, en la pro-
gresión por aristas o en vías de escalada
sencillas en las que no exista la posibilidad m m
de una caída al vacío.
Si suponemos una cordada de tres
miembros, se atarían, a distancias entre 10
y 15 metros, de la siguiente manera: el pri-
mero, el más experto, va a la cabeza en el
ascenso o el último en el descenso. Debe
marchar atado al arnés y con 3 o 4 anillos
de cuerda en una de sus manos, que permi-
tirán asegurar en caso de caída de algún
compañero. El segundo, generalmente el Figura 9.36 Cortada de tres en ensam-
más inexperto, se atará en la mitad de cuer- ble.
da, manteniendo siempre una semitensión
230 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

accidentalmente si no son de seguro.


En estas situaciones el sistema más efi-
caz y seguro son los cabos de anclaje, que
consisten en un cordino de 8 mm de diá -
metro como mínimo y unos 2 o 3 metros de
longitud (en función de la envergadura del
usuario) atado al arnés por medio de un
nudo de ocho del que saldrán dos cabos
libres de distinta longitud. Uno igual a la
distancia entre el arnés y el hombro, y el
otro a la existente entre el arnés y la muñe-
ca (con el brazo estirado). En cada extremo
Figura 9.37 Forma de llevar los anillos haremos una gaza en ocho y colocaremos
de cuerda. un mosquetón de seguro.
Además de actuar como autoseguro, los
cabos de anclaje son útiles para conectar el
MARCHA EN ENSAMBLE arnés con los aparatos de ascenso y des-
• Encordamos a una distancia razona- censo (fig. 9.38).
ble: 10-15 m
• Avanzar con precaución vigilando
los movimientos de los compañeros
• Mantener la concentración en lo que
estamos realizando

TÉCNICAS DE ASEGURAMIENTO
Al hablar de aseguramiento hacemos
referencia al hecho de estar anclados en
todo momento de forma que, en el caso de
precipitarnos al vacío, quedemos colgando
de los puntos de seguro.

Autoseguro
Al realizar cualquier maniobra con
cuerdas solemos trabajar en posiciones
precarias e inseguras, y expuestos a una
posible caída. Para minimizar este riesgo Figura 9.38 Cabos de anclaje.
es recomendable autoasegurarse por medio
de la cuerda, a través de una cadena de cin- Aseguramiento en ascenso
tas o mediante los denominados “cabos de Al alejarnos del suelo, existe la posibi-
anclaje”. lidad de la caída. Para detener una posible
En algunos momentos, autoasegurarnos caída y minimizar sus riesgos, es necesario
por medio de la cuerda no resulta posible, que la energía que en ella se produce se
pues la estamos empleando para otros disipe y se reparta por los diferentes ele -
menesteres. La cadena de cintas exprés no mentos que integran la cadena de seguri-
es un sistema recomendable, puesto que dad en la escalada. Así, buena parte de la
interviene gran cantidad de material. energía será absorbida por el cuerpo del
Además, los mosquetones pueden abrirse asegurador, el aparato empleado para ase-
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 231

gurar, la cuerda, los seguros intermedios y ejemplo, te pasas la reunión. Sin embargo
las cintas exprés. De este modo, el impac- podemos asumir este problema por la segu-
to recibido por el propio escalador será ridad que nos proporciona (fig. 9.40).
mínimo.
El sistema que empleemos para asegu- 1º 2º
rar debe permitirnos detener una caída, y
bloquear la cuerda sometida a tensión.
Al detener “el vuelo” de un escalador
en cabeza de cordada, la persona que ase-
gura puede verse desplazada de su sitio por
el tirón de la cuerda. Por ello es conve-
niente asegurar anclados a algún punto de
seguro para evitar, por ejemplo, el golpear-
se violentamente contra la pared.
Asegurar al segundo de la cordada con-
siste en recuperar la cuerda de éste confor-
me gana altura. Esta maniobra requiere un
dispositivo de freno y toda nuestra aten-
ción. Es recomendable hacerlo directamen-
te sobre la reunión para que, en caso de
caída, el escalador no quede colgando del Figura 9.39 Asegurar al 1º y al 2º de
cuerpo de quien le asegura. cordada.

Aseguramiento en descenso
Rápel con autoseguro
Sistema que maneja el propio individuo
que rapela, pudiéndose bloquear voluntaria Descensor
o involuntariamente en caso de necesidad.
Podemos usar como autobloqueadores
medios mecánicos como shunt, gri-gri,
etc., o también nudos como prusik, ma -
chard, etc. Autoseguro
La disposición de los elementos en el
rápel será la siguiente:
• El descensor a la altura de la cara,
unido, por medio de una cinta, al punto
de anclaje del arnés.
Figura 9.40 Colocación del autoseguro
• El autoseguro se instalará por debajo
en el descenso.
del descensor, unido directamente al
punto de anclaje del arnés mediante un
mosquetón de seguro. Rápel asegurado por compañeros
• Es importante, para el correcto funcio- Si por algún motivo no se puede recurrir
namiento del conjunto, que exista una al autoseguro, también podemos descender
separación de unos 25 cm entre el des- asegurados por compañeros por medio de
censor y el autoseguro. una cuerda auxiliar que será manejada por
éstos desde arriba.
Este sistema tiene el inconveniente de También puede asegurarse desde abajo
que resulta difícil y fatigoso subir, si por sujetando las cuerdas que utilizamos para
232 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

descender. En caso de necesidad, tirando para recorrer repetidas veces el mismo tra-
de ellas podemos provocar la parada del yecto, como sucede en el caso de apertura
asegurado o controlar su velocidad. de vías de escalada.
Mencionar que este sistema no puede ser Ascender por una cuerda fija consiste
utilizado cuando la persona que rapela en subir por una cuerda, normalmente está -
emplea, como elemento de freno, el nudo tica, anclada en una reunión. Para evitar
dinámico. rozamientos de la cuerda con la pared y
para que ésta siga un recorrido apropiado,
se realizan fraccionamientos. Éstos consis-
ten en dividir el ascenso en tramos inde-
pendientes de manera que, en cada inicio y
final de fracción, la cuerda queda anclada a
la pared mediante nudos (siete, ocho o
mariposa) y seguros intermedios tantas
veces como sea necesario.
Existen diversos métodos de progresar
por una cuerda fija. Aquí vamos a describir
el sistema clásico, en el que se emplea:
• Un bloqueador pectoral tipo “croll”
sujeto al tórax mediante un arnés de
pecho, y cogido al arnés de cintura a
través de un mosquetón de seguridad.
• Un bloqueador de puño tipo “jumar”,
del que parten dos cordinos o cintas:
uno de seguridad atado al arnés; y otro
Figura 9.41 Asegurar desde abajo
al pie, que es el que utilizaremos para
mediante tensión en la cuerda.
impulsarnos (pedal o estribo).

TÉCNICAS DE ASCENSO Para ascender, introduciremos la cuerda


Cuando hay alguna razón que nos en los aparatos atendiendo al sentido de
imposibilita el descenso, podemos optar bloqueo. Primero y más alto colocaremos
por ascender. Pero ascender no es sencillo. el de puño. Por debajo de él, el de pecho.
Jugamos en contra de la gravedad, lo que Izaremos el puño manteniendo un pie en el
supone que el resultado de las fuerzas que estribo, tan alto como sea posible. Utili-
actúan sobre todo el sistema (anclajes, zando el estribo como apoyo y el puño
materiales, etc.) es muy elevado. como agarre nos impulsaremos hacia arri-
No solo debemos contar con una buena ba. Con esta maniobra el bloqueador de
condición física, sino que además habre- pecho ascenderá por sí solo (al principio
mos de ser precavidos a la hora de valorar necesita cierta tensión de la cuerda hacia
el esfuerzo real que está soportando el abajo). Esto nos permite permanecer col-
material para no acercarnos a sus límites de gados de él para repetir de nuevo la manio-
resistencia. El ascenso requiere mucho bra, y así sucesivamente a lo largo de toda
tiempo, un gran esfuerzo y gran cantidad la cuerda fija.
de material. Este sistema conviene personalizarlo,
es decir, hay que adaptar la longitud de los
Ascenso por cuerda fija cordinos de seguridad, así como la del
El ascenso por cuerda fija es utilizado estribo, a las características de cada indi-
para acceder a lugares de difícil acceso, o viduo.
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 233

Al ascender por una cuerda fija, nos


movemos en contra de la gravedad lo
que supone que nuestro esfurzo se suma
a la tensión sufrida por la cuerda, y todo
ello repercute en la reunión. Esto nos
obliga a ser prudentes a la hora de valo-
rar el esfuerzo al que sometemos la reu-
nión y el material.

Paso de fraccionamientos
Hemos comentado la necesidad de rea-
lizar fraccionamientos que eviten el roza-
miento de la cuerda con la pared y posibi-
liten que ésta siga un recorrido apropiado.
Por motivos de seguridad, siempre debe-
mos estar asegurados (a la cuerda o a los
anclajes) con, al menos, un sistema.
El paso de fraccionamientos es una
Figura 9.42 Cuerda fija con fracciona- maniobra sencilla pero que no permite
mientos. errores. Una vez alcanzado el primer frac-
cionamiento, procederemos de la siguiente
manera:
• Sin hacer tope con el puño en el nudo,
dejaremos que todo el peso de nuestro
cuerpo repose en el arnés mediante el
bloqueador ventral.
• Liberaremos el puño y lo colocaremos
por encima del nudo que fracciona la
cuerda.
• Cargaremos nuestro peso sobre el estri-
bo que pende del puño.
• Liberaremos el bloqueador ventral y lo
colocaremos por debajo del puño y por
encima del nudo del fraccionamiento.
• Proseguimos con nuestro ascenso.

MONTAJES ESPECIALES
Pasamanos
Hay ocasiones en las que, debido a lo
accidentado y expuesto del terreno, con-
viene asegurar nuestra progresión median-
te un pasamanos.
Un pasamanos consiste en el anclaje de
Al pie una cuerda auxiliar, a modo de barandilla,
en un trayecto horizontal. Para asegurarnos
Figura 9.43 Posición de los aparatos y introducimos la cuerda fija en el mosque-
uniones tón, con el cierre hacia fuera, de nuestros
cabos de anclaje y nos desplazamos hacia
234 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

nuestro destino. En el caso de sufrir un res- vadas, por esto sólo realizaremos esta
balón, penderíamos de la cuerda instalada maniobra sobre reuniones de gran soli-
y de nuestro cabo de anclaje. dez.
Si en el montaje hemos necesitado de • En el desplazamiento sobre la cuerda
algún fraccionamiento, necesitaremos usar hay mucho rozamiento. Utilizaremos
un cabo de anclaje doble para nuestra segu- varios mosquetones gruesos o poleas.
ridad. Al llegar al fraccionamiento, soltare- • Para evitar sobresfuerzo a la cuerda,
mos uno de los cabos del primer tramo del conviene destensarla mientras no se use
pasamanos y lo anclaremos al otro lado de el sistema.
dicho fraccionamiento. Una vez hecho
esto, y nunca antes, pasaremos el segundo Para tensar una tirolina emplearemos
cabo para poder continuar adelante. Es un tensor pasabloc, que permite tensar y
vital que siempre estemos asegurados por destensar el sistema con facilidad.
uno de los cabos.
CONSEJOS PARA LAS MANIOBRAS CON
Tirolinas CUERDAS
Una tirolina consiste en una cuerda • Las maniobras con cuerdas serán pro-
tensa, que mantiene una dirección horizon- gramadas sin precipitación.
tal y está situada a una altura concreta. Por • Todos los nudos deberán ser realizados
medio de una tirolina podemos desplazar- perfectamente, las cuerdas, cintas y cor-
nos en una dirección no vertical y alejados dinos deberán estar en perfecto estado.
del suelo. Resulta útil para salvar obstácu- • Leeremos y aplicaremos las normas de
los como ríos, barrancos, etc. uso y conservación del material.
No es una maniobra compleja pero • Antes de abandonar el suelo, revisare-
requiere que tengamos en cuenta una serie mos el nudo, la colocación del arnés y
de hechos: confirmaremos que nuestro compañero
• Las fuerzas ejercidas sobre los anclajes está preparado.
por la tensión de la cuerda son muy ele- • Los anclajes se realizarán en puntos
sólidos.
• Conviene preparar el paso de las cuer-
das previniendo su abrasión.
• Limpiar el lugar de partida, de paso y
de llegada, de bloques y piedras sueltas.
• Siempre estaremos asegurados.

TÉCNICAS DE AUTORRESCATE
Al igual que en el capítulo anterior,
insisto en el hecho de que es mejor no
hacer nada a hacerlo mal. Por ello, si no
estamos capacitados o dudamos de la efec-
tividad de nuestro sistema de rescate, es
mejor esperar a la llegada de profesionales
que lo realicen con total garantía.

Sin colaboración del accidentado


Figura 9.44 Polipasto fijo, móvil y Polipastos
combinado. Denominamos polipastos a los sistemas
que nos permiten el desdoblamiento de
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 235

fuerzas. Para su montaje empleamos, entre


otros materiales, las poleas y sistemas de
bloqueo, bien mecánicos o mediante nudos.
Existen diversos tipos de polipastos:
fijos, móviles y combinados.
Es frecuente la utilización de polipastos
en el izado de petates a lo largo de vías de
escalada. También pueden sernos de utili-
dad en el caso de rescate de accidentados
que no pueden colaborar, pero es una ma-
niobra muy laboriosa.

Con colaboración del accidentado


Sistema alternativo
Método que requiere la colaboración
activa de la persona que queremos ascen-
der. La distancia máxima a la que se puede
encontrar el accidentado es la mitad de la
longitud de cuerda disponible.
Tenemos una persona colgando en el
extremo de una cuerda que hemos anclado
a la reunión mediante un nudo de fuga. A
Figura 9.45 Sistema alternativo. través de un prusik sustituimos el nudo de
fuga por un sistema de autobloqueo.
Lanzamos al compañero el otro cabo de
cuerda con una gaza en su extremo, de
forma que introduzca el pie en ella y pueda
incorporarse sobre él. También acercará la
cuerda al cuerpo introduciéndola en un
mosquetón anclado al arnés. Asi mismo,
este cabo de cuerda estará anclado a la reu-
nión por medio de otro sistema de autoblo-
queo.
Ahora, y de forma sincronizada, iremos
izando y bloqueando alternativamente la
cuerda del pie y la del arnés.

Sistema de autopolea
Cuando la colaboración del accidentado
no es tan activa como en el caso anterior,
podemos usar el sistema de autopolea.
Consiste en la aplicación de una polea
móvil. La distancia máxima a la que se
puede encontrar el herido no debe ser supe-
rior a la tercera parte de la cuerda disponible.
Tenemos a una persona suspendida en
Figura 9.46 Sistema de autopolea. el extremo de la cuerda. Bloqueamos la
cuerda mediante un nudo de fuga, coloca-
236 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

mos un prusik sobre la cuerda para permi-


tirnos maniobrar con seguridad y sustitui-
mos el nudo de fuga por un sistema auto-
bloqueante (bloqueador mecánico, nudo
corazón, ocho en posición de bloqueo).
Alcanzamos al accidentado un seno de
la misma cuerda con un mosquetón de
seguridad que anclará al anillo del arnés.
Simultáneamente, el accidentado trac-
cionará de la cuerda anclada al sistema de
autobloqueo mientras que el compañero lo
hará por medio de la cuerda que pasa por el
mosquetón situado en el arnés.
Figura 9.49 Pasabloc.

RESCATE
Si colabora el accidentado TRANSPORTE DE ACCIDENTADOS
• Sistema alternativo Una vez ocurrido el accidente, situado
• Sistema de autopolea el accidentado fuera de la zona de peligro y
Si no colabora el accidentado realizados los primeros auxilios, viene lo
• Utilización de polipastos a través de que tal vez sea la parte más dura de un res-
un sistema fijo, móvil o combinado cate: el traslado.
Cuando sospechemos que hay lesiones
importantes, esta labor la dejaremos en
manos de los equipos de rescate, que son
quienes tienen los medios y los conoci-
mientos para realizar la evacuación de un
herido en estas condiciones.
Hay que advertir que el transporte con
medios improvisados es incómodo para el
accidentado y agotador para los socorris-
tas. Utilizaremos un sistema u otro en fun-
ción de la importancia de las lesiones, así
como de la localización de las mismas.

Con medios manuales


Figura 9.47 Pasamanos y forma de Si contamos con un solo socorrista, el
pasarlo. transporte lo podemos realizar a cordere-
tas, sobre los hombros, o en brazos. Si
están dos o más personas disponibles,
Tirolina podemos utilizar la “sillita de la reina” o
improvisar un asiento con algún trozo de
madera.

Cuerda auxiliar de seguridad Silla con cinta


Para ello emplearemos dos trozos de
Figura 9.48 Tirolina. cinta o cuerda que colocaremos uno en cada
hombro del porteador, a modo de bandole-
Nudos, anclajes y maniobras con cuerdas 237

tamaño adecuado al accidentado y al porte-


ador. Sujetamos con un nudo de remate y
dividimos los anillos en dos mitades.
Introducimos las piernas del accidentado,
una en cada grupo de anillos, y a modo de
mochila cargamos al accidentado sobre la
espalda del porteador.
Es conveniente que el porteador utilice
unos bastones para mantener mejor el equi-
librio. Además, el transporte resultará más
cómodo si con alguna prenda acolchamos
las zonas de contacto de la cuerda con el
porteador y el accidentado.
Este sistema resulta eficaz si contamos
con un solo socorrista o si el accidentado
es una persona ligera.

Figura 9.50 Transporte utilizando la


sillita de la reina.

ra. Colgando de ambas cintas cruzaremos, a


la altura de la zona lumbar, un elemento
rígido (bastón, tronco, tienda de campaña
plegada, etc.) sobre el que el accidentado
pueda sentarse con cierta comodidad.

Figura 9.52 Cacolet.

Camilla
Cualquier camilla improvisada suele
ser muy incómoda. Además antes de deci-
dir su uso deberemos evaluar si existe la
posibilidad de agravar las lesiones del acci-
Figura 9.51 Silla con cinta. dentado; si es así, daremos aviso y espera-
remos a los profesionales del rescate.
En una situación en la que necesitemos
Cacolet un transporte en camilla es preciso utilizar
Un cacolet es un sistema de transporte todo nuestro ingenio para poder improvisar
que permite llevar a un accidentado de una. Podemos usar bastones, mástiles de
forma que su peso recaiga, de manera tienda, o cualquier palo largo que encon-
cómoda, sobre los hombros del porteador. tremos (que sea suficientemente resistente)
Podemos fabricarnos un cacolet ple - para darle rigidez; crearemos el soporte
gando una cuerda en anillos regulares de con alguna mochila, ropa resistente, etc. Si
238 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 9.53 Camilla y forma de Figura 9.54 Camilla y forma de


hacerla. hacerla.

además queremos que sea “confortable”, la Para transportar a un herido en camilla


acolcharemos con alguna prenda más. necesitamos al menos, cuatro personas.
En el caso de disponer de una cuerda, la Para largos trayectos, los porteadores
cosa se simplifica. Para la ejecución de esta pueden engancharse la camilla a una cinta
camilla procederemos de la siguiente en bandolera (fig. 9.54).
manera: colocaremos la cuerda extendida
sobre el suelo, formando unas 16 curvas de Hay que tener presente que un mal trans-
180º. La distancia entre las curvas debe ser porte puede agravar las lesiones del acci-
aproximadamente la anchura de la víctima dentado.
y las 16 curvas deben tener la longitud
aproximada de la víctima. Con el resto de
cuerda hacemos primero un ballestrinque BIBLIOGRAFÍA
sobre cada curva y, posteriormente, intro- AAVV. Alpinismo Moderno. Hispano
ducimos los cabos de la cuerda entre los Europea. Barcelona. 1980
bucles y el ballestrinque. Una vez pasada LÓPEZ SARRIÓN, M. Esquí de
toda la cuerda alrededor de la camilla, ajus- Montaña. Desnivel. Madrid. 1995
tamos los ballestrinques, atamos los extre- MURCIA, M. Prevención, Seguridad y
mos y acolchamos la base que soportará el Rescate. Desnivel. Madrid. 1996
cuerpo del accidentado, especialmente SCHUBERT , P. Seguridad y Riesgo.
desde el cuello hasta las caderas. Desnivel. Madrid. 1996
Capítulo 10
SUPERVIVENCIA
(Nieves Arbonés)
1. ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA SUPERVIVENCIA

2. REFUGIO
• Condiciones adecuadas para el refugio
• Partes de un refugio
• Construcción en zona boscosa
• Vivacs con toldo
• Cabañas
• Construcción en zona nevada o helada
• Construcción en el desierto
• Amarres

3. OTRAS INSTALACIONES
• Almacén de alimentos
• Servicios: Letrinas y lavabos
• Basurero

4. RECURSOS NATURALES PARA LA OBTENCIÓN DE AGUA

5. RECURSOS NATURALES PARA LA OBTENCIÓN Y MANIPULACIÓN


DE ALIMENTOS
• Utensilios de cocina, parrillas y asadores
• Cocinas
• Cocina de fortuna
• Alimentos: obtención y manipulación

6. TEMPERATURA
• Calor corporal
• Fuego
Supervivencia 241

Sobrevivir, según el Diccionario de la que dispongamos, así como de nuestra


Real Academia de la Lengua Española, es imaginación y nuestra predisposición a
vivir después de un determinado suceso. sobrevivir.
Múltiples sucesos pueden desembocar en Como pilares básicos para la supervi-
una situación de supervivencia. Para salir vencia ante hostilidades podemos conside-
airosos de esta situación debemos ser pru- rar cinco, todos ellos de igual importancia:
dentes, mostrar una actitud positiva y utili- • Ganas de sobrevivir
zar el sentido común. No dejaremos nada • Refugio
al azar. Además deberemos tener especial • Hidratación
cuidado con plantas y animales peligrosos, • Alimentación
aguas contaminadas y accidentes causados • Temperatura
por el fuego o por las construcciones que
hayamos realizado.
Todos nuestros antepasados eran exper- 1. ASPECTOS
tos supervivientes, a ello dedicaban su PSICOLÓGICOS
vida. Obtenían todo lo necesario de la
Naturaleza. Nosotros lo obtenemos de los No quiero, ni puedo, hablar en profun-
grandes almacenes y nos ayudamos de la didad de la respuesta de la mente humana
tecnología. en condiciones extremas. En este apartado,
Pero, ¿quién no puede verse, en algún sólo pretendo matizar unos aspectos que
momento, en situaciones que requieran conviene tener en cuenta.
técnicas de supervivencia? Por esto es con- ¿Quién sobrevive sin ganas de vivir?
veniente conocerlas de antemano y practi- Sobrevivir es seguir viviendo y, en situa-
carlas para que, llegado el momento, poda- ciones apuradas, deberá convertirse en una
mos emplearlas correctamente. obsesión. Pensando desde nuestro cómodo
Que nuestro ejercicio de supervivencia sillón, tal vez no veamos sentido a esta
sea más o menos efectivo dependerá del afirmación. Sin embargo, cuando lo que
terreno en que nos encontremos, de las nos pide el cuerpo es parar, descansar y
condiciones climáticas y de los medios de darlo todo por perdido, esa lucha interior

Figura 10.1 Supervivientes.


242 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

cuerpo-razón es francamente dura. Aquí palabras: carecemos del reto de sobrevivir.


sólo debe primar la voluntad, una voluntad ¿Y en el caso contrario? Cuando todo nos
previamente educada y entrenada, donde parece imposible o la dificultad es excesi-
sólo hay sitio para el optimismo objetivo y va. En ambos casos puede aparecer el des-
donde nunca debe caber el pesimismo. ánimo y la depresión.
Este esfuerzo por parte de la voluntad En el primer caso, tenemos que hacer
es más llevadero si nos encontramos en frente a la inactividad provocada por tener
compañía, puesto que en un grupo, cuando los problemas resueltos. Deberemos, al
las fuerzas físicas y mentales nos fallan, igual que en la vida cotidiana, buscar un
siempre hay alguien que en ese momento tiempo dedicado a las obligaciones, otro al
está pletórico y puede hacerse cargo de ocio y otro al descanso; siendo muy estric -
reconducir la situación. tos en su cumplimiento. Esto deberá ser
En la marcha en grupo juega un papel más riguroso, si cabe, en condiciones de
muy importante los sentimientos de unidad soledad.
y solidaridad, evitando ese egocentrismo En el segundo caso, lo primero que pro-
innato en el ser humano que, además, se ve curaremos es plantearnos metas próximas
acrecentado en situaciones difíciles. Como y factibles para que no cunda el desánimo.
ejemplos evitaremos ocupar el sitio más Los retos irán, progresivamente, ganando
cómodo y cálido en el refugio, consumir en dificultad hasta que la situación quede
más comida o agua que el resto, etc. Esto controlada. Después será satisfactorio
lo dejaremos para los enfermos o los más actuar de la misma manera que en el pri-
débiles. También hay que ser conscientes mer caso.
de la susceptibilidad de algunos individuos
cuando las condiciones se vuelven extre-
Para sobrevivir hay que tener voluntad,
mas.
ser solidario y cierta dosis de optimismo.
En situaciones de peligro inminente, al
igual que los ojos se cierran automática-
mente cuando algún cuerpo extraño se va a
introducir en ellos, nuestro cuerpo reaccio- 2. REFUGIO
na muchas veces de manera automática e
incontrolada, puesto que la conciencia es En condiciones climáticas adversas o
más lenta que los reflejos. Sin embargo, cuando la noche se echa encima, podemos
esto también debe quedar bajo nuestro con- encontrar la calidez y el bienestar por
trol. Debemos tener presente, para que el medio de la construcción de un refugio o
gesto o la acción se automatice, qué reac- vivac. Esto requerirá tiempo, esfuerzo y la
ción deberemos tener en cada situación, es utilización de materiales como cuerdas,
decir, conseguir que las reacciones sean palas, hachas, etc., además de una gran
siempre voluntarias y eficaces. Podemos dosis de imaginación. Vendrá determinado
aprender de nosotros mismos al experi- por el terreno y los materiales de que dis-
mentar las reacciones involuntarias de pongamos.
nuestro cuerpo.
Pero ¿qué sucede cuando, a pesar de CONDICIONES ADECUADAS PARA UN
vernos en la necesidad de sobrevivir, esta- REFUGIO
mos realizando la tarea de forma satisfac- A la hora de ubicar nuestro refugio ten-
toria? Hemos encontrado cobijo, tenemos dremos en cuenta las posibilidades del
alimento y agua suficiente, la temperatura terreno, la situación y la orientación.
es confortable e incluso compartimos la • Buscar caras S o SE: son las más solea-
experiencia con buenos amigos. En pocas das y por tanto las más secas y cálidas.
Supervivencia 243

• Hondonadas secas de forma que no trucción improvisada, puesto que dispone-


corra viento y alejadas de zonas húme - mos de diversidad de materiales: árboles
das como pantanos, ríos, etc. que hacen las veces de pilares, de palos de
• En terreno llano, taludes y matas espe- madera que pueden ser las vigas y de la
sas son buena protección. hojarasca que se convertirá en un buen ais-
• La cubierta vegetal nos proporciona lante térmico y de la humedad.
mullido y también nos informa de la Conviene tener en cuenta que un bos-
humedad del subsuelo. Evitaremos la que es un conjunto de seres vivos y, como
vegetación de ribera (chopos, helechos, tales, hay que respetarlos. Evitaremos cual-
juncos, etc.). quier posible daño o deterioro a la flora o a
• Un árbol frondoso aislado nos protege la fauna. Recordar que es un bien de todos
del rocío pero un bosque mantiene y el legado que dejaremos a generaciones
mucha humedad. Como contrapartida, futuras, por esto debemos velar por su
en el bosque se mueve menos viento. correcta conservación.

PARTES DE UN REFUGIO Vivacs con toldo


Un refugio puede estar compuesto por Podemos aprovechar un escalón natural
tres elementos: lecho, paredes y techo. No del terreno y sobre él apoyar un toldo que
todos son imprescindibles ya que depende puede estar sujeto mediante piedras, picas
de las condiciones del terreno y meteoroló- de madera etc. Puede tener una o dos entra-
gicas. das.
En primer lugar nos proveeremos de un
lecho que nos aísle del frío y de la hume -
dad del suelo. Esto, en función de los mate -
riales de que dispongamos y del terreno
donde estemos, lo podemos realizar con
plásticos, que impiden que pase la hume -
dad, y ramas y hojarasca, que crean una
capa de aire entre el suelo y nosotros que
nos protege del frío. Si vamos a descansar
sobre él varios días conviene airearlo.
Las paredes nos resguardan del viento.
Para su construcción, apoyándonos sobre
árboles, rocas, o taludes, podemos utilizar Figura 10.2 Talud y toldo.
plásticos o toldos, realizar enramados,
muros con barro, piedras, nieve, hielo, etc. También podemos construir un refugio
Lo más habitual es la utilización de varias con un toldo alrededor de un árbol, o suje-
de estas posibilidades simultáneamente. to entre dos árboles por medio de una
Por último, para protegernos del rocío, cuerda.
lluvia, nieve, etc. construiremos un tejado
de manera semejante a las paredes. Cabañas
En cualquier caso, evitaremos el con- Una observación general y un estudio
tacto directo de plásticos con nuestro cuer- del terreno nos facilitarán la labor a la hora
po por la gran condensación que esto de improvisar un refugio. Estudiaremos las
puede producir. condiciones atmosféricas (posibilidad de
lluvia, dirección del viento, etc.), la situa-
CONSTRUCCIÓN EN ZONA BOSCOSA ción y la orientación. A partir de aquí dedu-
Sería la situación “ideal” para una cons- ciremos qué tipo de protección necesita-
244 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

mos: un lecho, un techo, paredes o alguna Buscaremos árboles o arbustos densos,


combinación de ellos. una trinchera natural, alguna cavidad, for-
maciones rocosas, etc. Podemos levantar
pequeños parapetos a base de piedras,
ramas y terrones de tierra.
Lo más habitual es la utilización de téc-
nicas mixtas, esto es, combinar los diferen-
tes recursos con mucha imaginación.

Figura 10.3 Toldo sobre un árbol con


una sola entrada.

Figura 10.6 Cabaña apoyada en un


árbol.

Figura 10.4 Toldo sujeto a dos árboles


y con dos entradas.

Figura 10.7 Cabaña entre dos árboles.

Las cabañas las podemos construir de


forma semejante a los vivacs con toldo,
con la salvedad de que sustituimos el toldo
por enramados, muros de piedra y barro,
etcétera.
Algunos ejemplos podrían ser:
• Aprovechando un talud, un árbol caído,
un desnivel o alguna roca, colocamos
Figura 10.5 Cabaña aprovechando un dos largueros a una distancia de unos 2
talud. m. de forma que entre el suelo, el talud
y el plano originado por los palos forme
Supervivencia 245

un prisma. Usando estos largueros la cavamos pegada a algún árbol grande,


como base, hacemos un enramado que nos evitaremos esfuerzos y estaremos algo
nos protegerá del viento y la lluvia. más aislados (fig. 10.9).
• Usando un árbol como soporte princi- Si no tenemos vegetación, lo más con-
pal. veniente es buscar una pendiente para, en
• Mediante dos árboles. ella, cavar una cueva (fig. 10.10).
• Construyendo a partir de un trípode
que tiene uno de los lados más largo.

Figura 10.10 Cueva de nieve con agu-


Figura 10.8 Cabaña basada en un trí-
jero de ventilación.
pode.

CONSTRUCCIÓN EN ZONA NEVADA O En algunos casos no es necesario un


HELADA refugio completo, puede bastarnos con
Este terreno da sensación de frío, pero hacer un muro que nos proteja del viento o
un refugio bien construido permite estar en de la ventisca (fig. 10.11).
él con una temperatura constante y dentro
de unos límites aceptables.
En terreno nevado, con un espesor de
nieve considerable (por encima de 1
metro), podemos cavar una trinchera y,
por medio de palos y ramas (si disponemos
de ellos) hacer un techado. También utili-
zaremos ramajes extendidos por el suelo
para que hagan de aislante. Si la trinchera
Figura 10.11 Muro de roca y nieve.

Si disponemos de hielo o nieve dura,


podemos refugiarnos construyendo un
iglú. Éste es una construcción de hielo o
nieve. Tiene forma de semiesfera hueca
con un pequeño orificio que hace las veces
de entrada.
Es un trabajo difícil y laborioso. Para
Figura 10.9 Trinchera en la nieve con ello necesitamos una sierra que facilite la
techo a base de un enramado. labor de corte de los bloques de hielo y una
pala que utilizaremos para sacar los mis-
246 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 10.12 Construcción de un iglú

mos. Buscamos una zona llana, marcamos


el perímetro de nuestro futuro refugio y en
el centro hacemos un agujero de unos 40
cm de profundidad sobre un cuadrado de
40 cm de lado. Comenzaremos a sacar blo-
ques, alrededor del agujero inicial y de las
dimensiones antes mencionadas. Los blo-
ques obtenidos los colocamos sobre el
perímetro anteriormente marcado, prestan-
do atención a las uniones y dejando un Figura 10.13 Iglú vaciado.
espacio abierto que hará las veces de entra-
da. Comenzamos la segunda fila de blo- un confortable iglú de nieve dura. Este
ques situándolos sobre las uniones de los modelo de refugio es especialmente intere-
anteriores y un poco hacia el interior; aquí sante cuando la capa de nieve es escasa
podemos completar la circunferencia (por debajo de 50 cm).
teniendo especial cuidado en la zona que Tanto en la construcción de iglúes
será la puerta. Proseguimos de manera aná- como de cuevas de nieve, conviene tener
loga hasta ir cerrando el iglú. Dificultad en cuenta la necesidad de una buena venti-
añadida posee la correcta colocación del lación para evitar condensaciones. Se
último bloque, el que cierra toda la semies- puede conseguir, perdiendo un poco de
fera. En la entrada cavaremos un poco para calidez, a través de algún orificio practica-
entrar con comodidad y evitar que pueda do en las paredes o en el techo.
entrarnos viento y nieve. Para evitar que la posible condensación
Otro iglú más sencillo lo podemos rea- gotee sobre los ocupantes, durante la cons-
lizar amontonando mochilas, ramas, blo- trucción colocaremos el techo de forma
ques u otros objetos voluminosos que abovedada. Las paredes internas estarán lo
luego podamos desplazar. Sobre este mon- más lisas posible y, por último, haremos un
tón de cosas acumulamos nieve y la vamos canalizo en la base de la pared para que cir-
compactando. Una vez endurecida por cule el agua.
acción de la temperatura y de la presión Pondremos atención a que los agujeros
que hemos ejercido, procedemos al vacia- de ventilación estén permanentemente
do del interior. Arreglamos los pequeños abiertos; pueden cerrarse por nevadas en el
detalles como la puerta y ya disponemos de exterior, por ventiscas, etc.
Supervivencia 247

CONSTRUCCIÓN EN EL DESIERTO Amarre redondo: Utilizado para unir


Por las características climáticas y del dos ramas o troncos paralelos.
terreno, lo habitual será necesitar, exclusi-
vamente, la protección contra el frío. Es
difícil encontrar vegetación; de haberla,
estará en vaguadas sombrías y profundas.
Una buena solución nos la puede dar la
construcción de un colchón y una manta
de hierba. Esto puede ser completado con
un pequeño parapeto que nos proteja la Figura 10.15 Amarre redondo.
cabeza.

Amarre cuadrado: Empleado para la


unión de dos palos colocados en cruz de
forma que uno sujeta el peso del otro.

Figura 10.14 Colchón y manta de hier-


ba con un parapeto (con hierba, con
mochila, plásticos y arena).

Decidiremos el tipo de construcción en


Figura 10.16 Amarre cuadrado.
función del medio y de los materiales de
que disponemos.
• Bosque: toldos y cabañas
Amarre para trípode: Nos resulta útil
• Nieve: trincheras e iglúes
cuando disponemos de tres palos y los que-
• Desierto: aislante del suelo y parapeto
remos unir para construir un trípode.

AMARRES
Al improvisar un refugio con palos y
ramas necesitaremos amarrar los distintos
elementos mediante cuerdas. Si carecemos
de ellas, podemos utilizar fibras vegetales
para fabricarlas, como la paja del centeno
en pequeños fardos humedecidos, tallos de
lino, manojos de juncos, esparto o tiras de
la corteza de la retama, del castaño o del
sauce. No son tan flexibles ni resistentes
como las cuerdas adquiridas en una tienda, Figura 10.17 Amarre para trípode.
pero cumplen su función.
Además de los nudos comentados en el Un pequeño truco a la hora de atar una
capítulo 9, hay otros que con frecuencia lona o plástico con cuerdas sin tener que
utilizaremos para el amarre. Son los rasgarla es mediante una pequeña piedra
siguientes: envuelta en la lona que estemos utilizando.
248 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Si no disponemos de cuerdas para el cuentes puesto que, en principio, huyen de


amarre o queremos limitar su uso, pode- la presencia humana. También es verdad
mos utilizar ramas y palos con horquillas que cuando el hambre aprieta son más
sobre los que apoyar la construcción. valientes. Podemos salvaguardar nuestros
ricos manjares colgándolos de algún árbol
y a una altura por encima de 2 metros.

Figura 10.18 Lona sujeta por medio de


piedras envueltas.

3. OTRAS INSTALACIONES Figura 10.19


ALMACÉN DE ALIMENTOS
Al igual que nosotros, hay otros anima- Respecto a los animales debemos tener
les que intentan sobrevivir. La tarea les presente que hay especies en algunas zonas
resulta cómoda si nos cruzamos en su en las que, al igual que el oso “Yoggui” en
camino y les proporcionamos toda nuestra Yellowstone, son los dueños y señores y no
comida. Esta supervivencia es una tienen ningún reparo en aproximarse a los
competición de ingenio: Nosotros ponien- campamentos y robarte la comida en tus
do a buen recaudo nuestros víveres y los propias narices.
animales burlando nuestra despensa.
Llegados a este punto hay una pregunta
obligada: ¿de quién queremos proteger
nuestras viandas? Unos invitados frecuen-
tes son los roedores, capaces de estropear
mucha comida en muy poco tiempo. Todo
lo prueban y lo llenan de excrementos.
Tienen especial debilidad por frutos secos,
galletas, pan, etc. Si no queremos que nos
sorprendan, una solución será introducir
toda la comida dentro de bolsas de plásti-
co, bien cerradas, y éstas dentro de la
mochila que también cerraremos. A los
roedores no les cuesta gran esfuerzo el tre-
par por una pared hasta el estante de la
comida o descolgarse por el alambre donde
tenemos colgado el desayuno.
Animales más grandes como zorros,
Figura 10.20
ciervos, jabalíes, lobos y osos no son fre-
Supervivencia 249

SERVICIOS: L ETRINAS Y LAVABOS lejos del río, fuente, etc. Así, mediante fil-
Tanto desde el punto de vista de nuestra tración, ésta se incorporará de nuevo al río
higiene como del respeto medioambiental, limpia. Si no disponemos de recipiente,
es conveniente la construcción y el poste - emplearemos nuestra cantimplora echán-
rior uso de unos servicios completos. donos agua poco a poco, siempre alejados
Dicho de esta manera parece que vayamos del río. Si el agua está muy fría podemos
a disponer de las comodidades del cuarto dejarla calentar al sol en alguna garrafa.
de baño de casa; a ello vamos a intentar
aproximarlo. BASURERO
Normalmente lo más urgente es la La misión de un basurero es alejar los
construcción de una letrina. Para ello bus- olores y los insectos de los desperdicios.
caremos un lugar protegido del viento y, Conviene distinguir entre los residuos bio-
sobre todo, alejado de cursos de agua. degradables (restos de alimentos, líquidos,
Cavaremos una trinchera de unos 30 cm de etc.) y los no biodegradables. Para los pri-
ancho, 50 cm de profundidad y con una meros cavaremos un agujero dentro del
longitud apropiada al número de usuarios. cual arrojaremos los desperdicios. En el
Después de cada utilización nos esmerare- caso de los segundos, no biodegradables,
mos en su limpieza, tapando los excremen- los separaremos en aquellos susceptibles
tos con la tierra obtenida al cavar el hoyo y, de ser incinerados, que procederemos a su
si disponemos, añadiremos encima algún quemado, y aquellos que no. Estos últimos
desinfectante ecológico. los introduciremos en una bolsa de plástico
Si buscamos algo más de comodidad y los depositaremos en un contenedor de
podemos construir una base sobre la que basura una vez hayamos retornado a la
nos podamos sentar y un respaldo para apo- civilización.
yarnos, todo ello a la altura conveniente.
Para mayor confort durante nuestra
experiencia como supervivientes, serán
útiles otras instalaciones como la des -
pensa, letrinas, lavabo y basurero.

4. RECURSOS NATURALES
PARA LA OBTENCIÓN DE
AGUA

El ser humano puede pasar varios días


sin comer, pero no sin ingerir líquidos. El
Figura 10.21 Persona utilizando la hidratarse no es algo tan sencillo como
letrina. arrimarse a un río y beber. Debemos pro-
curar que los líquidos que ingiramos estén
Al lavarnos o ducharnos no es impres- libres de agentes contaminantes. Siempre
cindible el uso de jabones. En caso de usar- desconfiaremos de la potabilidad del agua
los, emplearemos jabones ecológicos, que que encontremos, bien sea una charca, un
no dañen el medio ambiente. Para evitar río de aguas cristalinas o una fuente.
problemas de contaminación del agua, Lo recomendable sería llevar y utilizar
siempre nos lavaremos fuera del curso de algún tipo de pastillas potabilizadoras. Sin
ésta, utilizando un barreño o palangana embargo, si nos vemos en la necesidad de
para coger el agua y arrojando después ésta ingerir líquidos de dudosa calidad y no dis-
250 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

ponemos de medios químicos, podemos bolsa de plástico, preferiblemente oscura y


obtenerlos de las siguientes maneras: que no sea de basura pues suelen llevar pro-
Si tenemos suerte y está lloviendo, ductos químicos nocivos, y colgarla en
podemos recoger el agua que escurra sobre algún lugar soleado y protegido del viento.
el tejado de nuestro refugio. Debemos Practicaremos un agujerillo en la bolsa y
tener en cuenta que esta agua carece de debajo colocamos un recipiente. Nos arma-
sales minerales. remos de paciencia hasta que éste se llene.
En cualquier caso, siempre conviene
hervir el agua que vayamos a beber, al
menos, durante 10 minutos. Si no dispone-
mos de pastillas potabilizadoras, una buena
solución puede ser añadir dos gotas de
yodo por litro de agua, esperando 30 minu-
tos hasta consumirla.

Figura 10.22 Goteo de un tejado.

También podemos cavar un hoyo, a una


distancia de varios metros de la orilla de un
río. Cuando estemos por debajo del nivel
de agua, lo común será que esta mane lim-
pia. Observaremos si en el curso superior
hay ganado, habita gente, alguna explota-
ción agrícola o alguna industria.
Otra posibilidad sería la fabricación de Figura 10.23 Hoyo próximo a un río.
un filtro. Podemos llevarlo a cabo practi-
cando un pequeño orificio en el fondo de
un recipiente y, mediante capas, colocare-
mos en el fondo un pañuelo limpio, sobre
él una capa de arena fina, otro pañuelo, una
capa de cenizas, otro pañuelo, una capa de
arena gruesa y, sobre todo el conjunto, un
último pañuelo. Haremos pasar poco a
poco agua por este sistema de capas y la
recogeremos, una vez filtrada, colocando
un nuevo recipiente debajo de nuestro fil-
tro. Es conveniente dejar reposar el agua
filtrada para que se posen los posibles res-
tos de ceniza o arena.
Si estamos sobre terreno nevado pode-
mos fundir nieve con nuestro hornillo y un
recipiente, si disponemos de ellos. Prever
que el gasto de combustible es importante. Figura 10.24 Filtro.
Otra alternativa sería el llenar con nieve una
Supervivencia 251

Desconfiad siempre de la potabilidad servir para asar carnes o pescados, tostar


del agua. pan o calentar el desayuno.
Podemos obtener agua:
• del goteo de un tejado
• por filtración
• mediante la fusión de nieve
En cualquier caso hervir el agua o utili-
zar pastillas potabilizadoras.

5. RECURSOS NATURALES
PARA LA OBTENCIÓN Y Figura 10.25 Piedra como plancha de
MANIPULACIÓN DE asar.
ALIMENTOS
UTENSILIOS DE COCINA, PARRILLAS Y
ASADORES
Si carecemos de utensilios de cocina,
podemos improvisar algunos. Un elemento
cortante, que haga las funciones de navaja,
lo podemos fabricar buscando alguna pie -
dra puntiaguda. Esta labor no será sencilla
si nos encontramos en las proximidades de
ríos con abundancia de cantos rodados.
Podemos construirnos algún pincho o tene- Figura 10.26 Trípode para colgar
dor con ramas, preferiblemente verdes, a cazuelas.
las que sacaremos un poco de punta.
Para tomar alimentos un poco elabora-
dos, tal vez lo más socorrido sea una losa COCINAS
de piedra, lo más delgada posible, que En situaciones con viento, una simple
colocamos sobre el fuego o las brasas, apo- hoguera puede que no sea suficiente para
yada sobre tres piedras. Sobre ella pode- poder cocinar nuestra comida. Es posible
mos, a modo de parrilla, asar o calentar que necesitemos proteger el fuego para
algunos alimentos. sacarle el máximo rendimiento. Una forma
Otra alternativa es suspender los ali- útil y socorrida es hacer un pequeño muro
mentos sobre el fuego por medio de algún de piedras, bien alrededor de la hoguera,
soporte. Éste puede constar de tres ramas bien cubriendo la dirección del viento. En
apoyadas entre sí a modo de trípode; del caso de no ser un terreno pedregoso, tam-
vértice colgamos el recipiente que usare- bién resulta eficaz el cavar un pequeño
mos para nuestro guiso. agujero en la tierra, apropiado a la dimen-
Si lo que queremos es asar o tostar ali- sión de la hoguera. En ambos casos colo-
mentos podemos emplear una rama verde caremos los recipientes de cocinar sobre el
en la que, una vez pelada, ensartamos el fuego apoyados sobre unas trébedes. Éstas
alimento o colgamos el recipiente de calen- las podemos improvisar con ramas verdes
tar la comida. La rama la colocaremos o con piedras.
sobre las brasas apoyada en dos horquillas. En cualquier tipo de hogar hay que
Constantemente deberemos girar la rama prestar atención a que el fuego se manten-
con los alimentos para que éstos se cocinen ga vivo, favoreciendo la correcta ventila-
homogéneamente. Este sistema nos puede ción.
252 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

A la hora de preparar comidas con este tendremos nuestro alimento listo para ser
tipo de cocinas deberemos calcular, bien la comido.
cantidad de calor que transmite nuestra Si nos encontramos sin la posibilidad
fogata, bien la distancia a la que tenemos de generar barro podemos proceder de la
que colocar los alimentos para que éstos siguiente manera: Los alimentos envueltos
sean cocinados correctamente. Si hay en las hojas los cubrimos con una capa de
mucho fuego o están muy cerca de llamas piedras no muy voluminosa, y sobre ella
o brasas es posible que los quememos. En encendemos la hoguera. Conforme se va
caso contrario, puede ser que no lleguen consumiendo, las brasas y las cenizas
siquiera a calentarse. calientes caen entre las piedras y van coci-
nando el alimento. Una vez transcurrido un
tiempo mínimo de una hora (en función del
alimento y del tamaño de los trozos del
mismo), o cuando el fuego se haya apaga-
do, levantaremos las piedras y descubrire-
mos nuestra comida.

ALIMENTOS: OBTENCIÓN Y
MANIPULACIÓN
Existen multitud de alimentos pero no
todos los consideramos aptos para el con-
sumo por razones meramente culturales.
De todas formas, cuando la necesidad
aprieta, lo que tradicionalmente nos parece
Figura 10.27 Asador de rama sobre repugnante será un exquisito manjar.
dos horquillas. A la hora de alimentarnos de animales,
es conveniente saber sus costumbres y
especialmente el tipo de alimentación que
llevan. Pueden darse casos de envenena-
miento al consumir animales que previa -
mente han ingerido plantas u otros anima -
les que pueden resultarnos tóxicos.
Conviene recordar que tanto la caza
como la pesca son dos actividades que
están reguladas.
Figura 10.28 Cocina sobre piedras y
cocina sobre un hoyo. Caza: mamíferos y aves
Su captura requiere habilidad y expe-
riencia. Será más sencilla la caza de peque-
COCINA DE FORTUNA ños roedores que de animales de grandes
Si no disponemos de ningún utensilio ni dimensiones. Estos animales no están
recipiente, podemos cocinar alimentos exentos de parásitos que en algunos casos
sólidos utilizando hojas, que no sean tóxi- son difíciles de eliminar.
cas, con las que envolveremos el alimento Se conservan en buen estado si proce-
que queramos cocinar. Una vez hecho esto, demos a su ahumado. Esto lo hacemos col-
envolveremos el conjunto en barro y, final- gándolos cerca de una hoguera hecha con
mente, lo introduciremos entre las brasas. maderas que no tengan resina. También
Al cabo de aproximadamente una hora, podemos salarlos o secarlos al sol.
Supervivencia 253

Pesca • Miel: Para poder coger miel sin el ries-


Cuando decidamos pescar, observare- go que ello supone, deberemos invitar a
mos la calidad de las aguas donde viven los las abejas a que abandonen la colmena.
animales, desechando aquellas con indi- Esto lo haremos quemando un poco de
cios de contaminación. leña húmeda, que desprende mucho
El consumo de peces, moluscos o crus- humo, debajo de ella. Además la miel la
táceos lo haremos poco después de su cap- podemos utilizar como antiséptico en
tura. Por lo general el pescado resulta ape- heridas y quemaduras.
titoso asado y los moluscos y crustáceos
cocidos. El pescado, además, también Plantas silvestres
podemos conservarlo ahumado o seco, al Como premisa, comeremos sólo aque-
igual que la carne. llas plantas silvestres que conozcamos y
que el cuerpo humano acepte, no aquellas
Otros animales: insectos, reptiles, que veamos comer a otras especies anima-
anfibios les. Exponemos una pequeña relación de
Ante todo precaución en las capturas plantas silvestres comestibles.
por razones obvias: picaduras y mordiscos • Frutas: Moras de zarza, arándanos,
principalmente. frambuesas, escaramujos, madroños,
Insectos como grillos, cigarras, salta - frutas del serbal, etc.
montes, escarabajos, etc. los capturaremos • Verduras: Berro, espárrago triguero,
con mucha paciencia. Ello lo podemos ortiga, puerro silvestre, etc.
hacer a mano o empleando alguna red para • Frutos secos de árboles como: avellano,
mariposas. Cuando el tiempo es fresco castaño, almendro, nogal, pino, haya,
están adormecidos y resulta más sencilla su encina, etc.
captura. Los podemos preparar cocidos • Tubérculos y raíces: regaliz, nenúfar,
habiéndoles quitado, previamente, la cabe- zanahoria silvestre, escorzonera, diente
za, las extremidades y todas las partes de león, ajo silvestre, etc.
duras. • Setas y hongos: níscalo, boletos, col-
La carne de lagartos y culebras, nor- menillas, champiñón, seta de cardo, de
malmente, es comestible y, además, deli- chopo, trufa, etc.
ciosa. Evitaremos consumir la cabeza. • Condimentos: laurel, hierbabuena,
De los anfibios, cazados en las orillas menta, tomillo, orégano, etc.
de ríos y charcos, podemos aprovechar las
ancas una vez hemos pelado al animal. Aunque las frutas y frutos secos cocina-
dos son un manjar exquisito, emplearemos
Derivados de animales poco tiempo y esfuerzo si los comemos cru-
• Leche: Es el alimento materno por das. Además, de esta manera es como mejor
excelencia. Aunque es difícil obtenerla conservan sus propiedades alimenticias.
de animales salvajes, tal vez podamos Las verduras y tubérculos los ingerire-
encontrarnos alguna cabra asilvestrada mos cocidos o asados. También pueden
que se deje ordeñar. La leche hay que resultar apetitosos si los preparamos en
hervirla antes de su consumo. ensalada.
• Huevos: Obtenidos de aves, se pueden Los tubérculos y las raíces los comere-
comer crudos. Pero si nuestro paladar mos cocidos, el agua de la cocción la des-
los prefiere cocinados hay que perforar- echaremos.
los para evitar que estallen. Desechar la En general, los hongos y setas grandes
idea de asaltar nidos de aves en peligro serán cocidos mientras que los pequeños
de extinción. los podemos comer asados. Hay que tener
254 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

presente el peligro que supone ingerirlos si viento y lo protegeremos, mediante la


no se conocen. construcción de un parapeto, para evitar
A todos nuestros guisos les podemos que salten chispas y prendan en algún lugar
añadir los condimentos naturales que harán no deseable. Es imprescindible tener a
las delicias de nuestro paladar y romperán mano agua, arena o cualquier elemento que
la monotonía de la alimentación. detenga la combustión, además de mante -
ner el fuego en unas dimensiones que
Plantas venenosas siempre estén controladas.
Hay variedad y cantidad de plantas que Al decidir encender una hoguera, nues-
pueden resultarnos tóxicas. Por ello, insis- tra primera misión será aprovisionarnos de
to: ante la duda es mejor no comer nada. leña, a ser posible seca. En ningún caso
Algunas de ellas son: lirios, ajenjo, fruto de arrancaremos árboles o ramas vivas de los
la sabina, del muérdago, madreselva, bella- mismos. Con un poco de esfuerzo encon-
dona, rododendro, acebo, cicuta, adormi- traremos madera sin deteriorar el bosque.
dera, boj, etc. Conviene que ésta la organicemos según
dimensiones: fina, mediana y gruesa.
Si hemos previsto encender fuego ten-
TEMPERATURA dremos papel tipo periódico, petróleo sóli-
CALOR CORPORAL do, etc. En caso contrario recogeremos
Para sobrevivir no solo necesitamos algo de hojarasca que hará las funciones de
tener ganas de vivir, beber, comer y un yesca.
refugio. También debemos procurar que Como norma general colocaremos yes-
nuestra temperatura corporal se mantenga ca, papel o maderas finas y sobre esto las
estable entre 36 y 37ºC. Esto lo podemos maderas medianas. Con una cerilla prende-
conseguir bien evitando cualquier pérdida remos el papel o la yesca y dejaremos que
de calor corporal, bien mediante el fuego. el conjunto arda, prestando atención a que
Mantendremos nuestro calor corporal en ningún momento falte el oxígeno a
aislándonos con ropa térmica e impermea- todos los elementos para la perfecta com-
ble (si las condiciones así lo requieren), bustión. Una vez haya prendido colocare-
incluida la cabeza y evitando ropas que nos mos los troncos gordos y sobre ellos la
opriman. Además es necesario un buen madera que tengamos que secar.
refugio y una correcta hidratación y ali- Tener en cuenta que la madera fina pro-
mentación. voca mucha llama, mientras que los tron-
cos gordos hacen más brasa. Para mantener
FUEGO el fuego durante bastante tiempo y evitar
Nosotros, al igual que los primeros un consumo excesivo de madera, es mejor
pobladores de la tierra, utilizaremos el evitar las llamas altas. Las brasas, además
fuego para nuestra supervivencia. de dar más calor, son más cómodas para las
Atención a la normativa vigente sobre labores de cocinado.
la regulación del fuego. Si no es por extre- Una vez consumida la madera apaga-
ma necesidad, no hacerlo. Si hay el más remos los restos de brasa con agua y
mínimo riesgo de incendio (viento, seque- arena. Ambas impiden que el oxígeno se
dad ambiental, temperatura elevada, etc.), ponga en contacto con la madera incan-
tampoco. descente y continúe la combustión. Es
Al encender una hoguera en el campo conveniente, para que se regenere el suelo
debemos ser exquisitamente prudentes a la que ha sufrido las elevadas temperaturas,
hora de elegir el lugar: lejos de árboles o remover las cenizas con tierra fértil de las
maleza. Observaremos la dirección del proximidades.
Supervivencia 255

Figura 10.29 Hoguera con protección


y agua a mano.

Encender una hoguera en el campo es Figura 10.30 Forma de encender una


sencillo si disponemos de ramas o madera hoguera sin cerillas.
seca y cerillas o mechero. La cosa se com-
plica en climas húmedos, si la madera está
verde o si no disponemos de encendedor. Otra opción más laboriosa sería la
Si ha llovido o el terreno está húmedo, obtención de chispas golpeando dos piedras
encontraremos la mejor leña en las ramas de pedernal, cuarzo o sílice; también
muertas de los árboles; las que están sobre mediante golpes secos de un piolet contra
el suelo tienen gran cantidad de humedad. alguna roca tipo granito. La dificultad de
Mejor maderas con corteza lisa ya que este sistema estriba en que las chispas han
absorben menos agua y se secan antes. de caer sobre la yesca y ésta tiene que pren-
También podemos pelar los troncos, pues- der.
to que la humedad se queda en la corteza y
el núcleo permanece seco.
Mucha precaución a la hora de encender
Para obtener yesca lo suficientemente
una hoguera.
seca para que pueda prender, buscaremos
Atender a la normativa vigente.
hojas y hierba vieja en lugares protegidos,
Prever la forma de apagar el fuego.
como debajo de rocas, troncos, etc. Otra
alternativa pueden ser pequeños palitos
impregnados en resina, algodón (mejor si
está impregnado en alcohol), etc.
Una vez decidido el lugar para la hogue -
ra, haremos un lecho seco a base de piedras BIBLIOGRAFÍA
y sobre él procederemos de la forma expli-
cada en los párrafos precedentes. AAVV. Manual de Supervivencia. Mar-
En el caso de no disponer de cerillas o tínez Roca. Barcelona, 1980.
encendedor, si el día es soleado podemos DONOSO, C. Supervivencia II. Integral.
emplear un espejo, una lupa o unas gafas Barcelona, 1989.
de aumento, de forma que hagamos incidir LIZAMA J.C. Manual básico de supervi-
los rayos de sol sobre la yesca, de manera vencia. Desnivel. Madrid, 1998.
que se concentre gran cantidad de calor y MEDIANO, L. Supervivencia I. Integral.
ésta prenda. Barcelona, 1989.
Esta página dejada en blanco al propósito.
Capítulo 11
PREPARACIÓN FÍSICA Y NUTRICIÓN
PARA LA REALIZACIÓN DE
ACTIVIDADES EN LA NATURALEZA
(Javier A. Melendo Soler)
1. CONDICIÓN FÍSICA Y SISTEMAS DE OBTENCIÓN DE LA ENERGÍA
• Desarrollo de la resistencia. Vias metabólicas para la obtención de energía
• Párametros valorables para el control de la condición física

2. ENTRENAMIENTO PARA EXCURSIONISTAS Y MONTAÑEROS


• Programas de entrenamiento
• Calentamiento antes de la excursión

3. RECUPERACIÓN TRAS EL ESFUERZO FÍSICO


• Pautas para la prevención de la fatiga

4. NUTRICIÓN E HIDRATACIÓN
• Nutrientes esenciales
• Los alimentos y su composición
• Proporción de los nutrientes
• Necesidades energéticas, metabolismo basal

5. ALIMENTACIÓN DIARIA Y PREVIA A NUESTRAS EXCURSIONES

6. ALIMENTACIÓN DURANTE LAS EXCURSIONES

7. ALIMENTACIÓN DESPUÉS DE LAS EXCURSIONES

8. PAUTAS DE HIDRATACIÓN
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 259

Desplazarnos a pie por el medio natural DESARROLLO DE LA RESISTENCIA.


requerirá, necesariamente, un esfuerzo de VÍAS METABÓLICAS PARA LA
intensidad variable según cuáles sean nues- OBTENCIÓN DE ENERGÍA
tros objetivos. Es evidente que incluso un Dentro de los componentes de la condi-
simple paseo o una excursión fácil puede ción física, hemos de entrenar las cualida-
ser más agradable si tenemos una buena des físicas básicas, resistencia, fuerza, fle-
condición física. Un entrenamiento regu- xibilidad y velocidad. De ellas, la resisten-
lar, o mejor, realizar excursiones con cierta cia será la principal cualidad física que
frecuencia es el mejor método para poder debemos desarrollar.
disfrutar de nuestros recorridos. La resistencia es la capacidad de reali-
Nuestro nivel de condición física, así zar una actividad física prolongada, sin
como nuestro nivel técnico, estará en con- que aparezcan síntomas de fatiga. Esta
sonancia con la dificultad de nuestros obje - capacitación de nuestro organismo para el
tivos. Estos dos aspectos junto con una esfuerzo está especialmente reflejada en el
buena nutrición e hidratación, son los pila - aparato respiratorio, cardiovascular y mus-
res básicos del organismo para poder reali- cular.
zar con facilidad nuestros desplazamientos Cuando realizamos un esfuerzo físico
por el medio natural. de mayor o menor intensidad, nuestro
La planificación de un entrenamiento organismo responde con una serie de adap-
previo a nuestras excursiones o, si nuestro taciones. Así, los músculos, cuando se ven
tiempo no nos lo permite, un diseño lógico sometidos a un mayor trabajo, necesitarán
y progresivo de la distancia, desnivel y un aporte suplementario de energía y de
dificultad de las actividades, será funda- oxígeno para realizar sus funciones meta-
mental para que éstas no sean meros episo- bólicas. La utilización de los diversos sis-
dios aislados. temas energéticos y el aporte de oxigeno
que recibe el músculo condicionarán el
tipo de resistencia que desarrollamos y, por
1. CONDICIÓN FÍSICA Y lo tanto, la resistencia a la fatiga respecto a
SISTEMAS DE OBTENCIÓN la actividad que estamos realizando.
DE LA ENERGÍA Desde el punto de vista bioquímico las
moléculas de ATP son las encargadas de
Nuestra capacidad para realizar esfuer- aportar a las células la energía que necesi-
zos de mayor o menor intensidad, en un tan. El ATP (adenosín trifosfato) es una
determinado tiempo, utilizando adecuada- molécula compuesta de adenosina y tres
mente nuestras reservas energéticas, nos va enlaces fosfato de alta energía, la ruptura
a delimitar el grado de exigencia física de del enlace fosfato produce energía según la
nuestras excursiones. Será preciso una siguiente reacción de la página siguiente.
buena conjunción entre las fases de ejerci- En esta reacción, al descomponerse la
cio, los descansos, la nutrición e hidrata - molécula de ATP, obtenemos otra molécu-
ción y la corrección de posibles defectos la que es el ADP (adenosín difosfato), es
físicos o fisiológicos, durante nuestros des- decir, la molécula de adenosina con dos
plazamientos. enlaces fosfato, y lo que es más importan-
La cualidad física que permite un mejor te este proceso nos proporciona de 7 a 12
desarrollo de nuestra condición física es la kilocalorías de energía. Esta molécula de
resistencia, sin detrimento de un entrena- ADP puede ser utilizada para, a partir de
miento que también desarrolle otras cuali- las vías metabólicas que describiremos
dades físicas, como la fuerza, la flexibili- posteriormente, resintetizar nuevas molé-
dad o la velocidad. culas de ATP.
260 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

ATP ADP+P+Energía (7-12 Kcal)

Las reservas de ATP a nivel celular son da durante los esfuerzos de larga dura-
muy limitadas, debiendo reponerse de ción en los desplazamientos por el
inmediato a partir de diversas reacciones medio natural, se pondrá en funciona-
bioquímicas, que utilizan como sustrato los miento si el nivel de nuestro esfuerzo
principios inmediatos o diversos compues- así lo requiere.
tos ricos en fósforo. 3. Vía metabólica aeróbica u oxidativa.
Básicamente existen tres vías metabó- Esta vía resintetiza el ATP a partir
licas para la obtención de la energía: de los hidratos de carbono (principal-
1. Vía metabólica anaeróbica aláctica o mente glucógeno), grasas y en menor
sistema del fosfágeno. medida proteínas, en presencia de oxí-
Esta vía metabólica implica una geno. Es la vía metabólica que resinte -
serie de reacciones químicas que se tiza mayor cantidad de ATP y, por lo
desarrollan en ausencia de oxígeno. Se tanto, de energía. Esta vía proporciona
basa en unas moléculas ricas en fósforo 39 moles de ATP a partir de 180 g de
– fosfágenos–, especialmente la fosfo- glucógeno, frente a los 3 moles de ATP
creatina, que en situaciones de máxima que proporciona la degradación de la
exigencia son capaces de ceder su misma cantidad de glucógeno por la vía
grupo fostato al ADP (adenosín difosfa- anaeróbica láctica, pero a diferencia de
to) para la resíntesis de ATP. esta última proporciona la energía de
Este sistema energético se utiliza forma más lenta.
para esfuerzos breves y de gran intensi- Es el principal sistema de obten-
dad, por lo que su utilidad en las largas ción de energía para las actividades de
excursiones es limitada. larga duración como los desplazamien-
2. Vía metabólica anaeróbica láctica o tos en el medio natural, y tiene la ven-
sistema del ácido láctico. taja de no ocasionar productos de des-
Se trata de otra vía de obtención echo que originen fatiga.
de energía que actúa en ausencia de En función de la vía metabólica
oxígeno. Este sistema obtiene la ener- que utilicemos, según el oxígeno apor-
gía a partir de la degradación parcial de tado a nuestros músculos durante el
la glucosa o el glucógeno (forma de esfuerzo, podemos desarrollar dos tipos
almacenamiento de la glucosa), para la diferentes de resistencia:
obtención de ATP. Este sistema brinda
un aporte energético rápido, pero en Sistemas de obtención de la energía.
menor cantidad que en la vía aeróbica; 1. Vía metabólica anaeróbica o sistema
su principal inconveniente es la produc- del fosfágeno
ción de ácido láctico, uno de sus pro- • Esfuerzos breves y muy intensos
ductos finales de degradación, cuya 2. Vía metabólica anaeróbica láctica o
acumulación puede ocasionar una fati- glucólisis anaeróbica
ga pasajera del músculo. • Esfuerzos de gran intensidad durante
Este sistema energético se utiliza uno a tres minutos
para esfuerzos breves e intensos, pero 3. Vía metabólica aeróbica u oxidativa
de mayor duración que los del sistema • Esfuerzos prolongados de intensidad
del fosfágeno. Aunque no es la vía moderada
metabólica predominantemente utiliza-
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 261

• Resistencia aeróbica • Arteria temporal, por delante del oído.


Es la que se desarrolla durante la utili- • Arteria carótida, en el cuello, entre la
zación de la vía metabólica aeróbica, es traquea y el músculo esternocleidomas-
decir, durante los esfuerzos de larga toideo, en su parte anterosuperior.
duración y media o baja intensidad, por • Latido de punta del corazón, colocando
ejemplo los desplazamientos en la natu- la mano directamente sobre el corazón.
raleza, aunque en realidad, siempre hay Es especialmente evidente tras el es-
alguna fase anaeróbica durante el des- fuerzo.
arrollo de nuestras actividades físicas.

• Resistencia anaeróbica
Es la que se desarrolla durante la utili-
zación de las vías metabólicas anaeró-
bicas, es decir, en los esfuerzos de corta
duración y gran intensidad, en los que
los músculos requieren una gran canti-
dad de energía, llegándoles poco oxíge-
no. Sería el tipo de resistencia desarro-
llada durante pruebas cortas, o en fases
de mayor intensidad, como por ejem-
plo, trepadas o la ascensión a fuertes y
cortas pendientes.

PARÁMETROS VALORABLES PARA EL


CONTROL DE LA CONDICIÓN FÍSICA Figura 11.1 Principales zonas para la
Nuestro organismo responde de forma localización del pulso.
integral ante el esfuerzo con unas variacio-
nes que se manifiestan principalmente a En general, tras la actividad física,
nivel de nuestro aparato respiratorio y car- tomaremos la frecuencia cardíaca en cual-
diovascular. Estas modificaciones nos per- quiera de las localizaciones anteriores,
mitirán saber, de una forma indirecta, nues- durante 6 o 10 segundos, multiplicando la
tro estado de condición física y la respues- cantidad obtenida por 10 o por 6 respecti-
ta de nuestro organismo al esfuerzo. vamente, para obtener el número de pulsa-
ciones por minuto, obteniendo una aproxi-
1. Frecuencia cardíaca. mación razonable de la frecuencia cardía-
Es uno de los parámetros más sen- ca. Este dato hemos de contrastarlo con
cillos de controlar y que nos aportará nuestra frecuencia cardíaca en reposo; para
datos sobre nuestro régimen de trabajo medirla, contaremos el número de pulsa-
aeróbico o anaeróbico. Para contar el ciones en 15, o en 30 segundos, y multipli-
número de latidos por minuto, coloca- caremos por 4 o por 2 respectivamente.
remos los dedos índice y corazón juntos La frecuencia cardíaca máxima la cal-
(no hay que tomar el pulso con el dedo cularemos mediante una de las reglas más
pulgar) sobre las siguientes zonas: extendidas, que la determina de forma
• Arteria radial, sobre la cara anterior de aproximada en función de la edad:
la muñeca en el lado del pulgar, por
encima del radio. Es la localización
más adecuada para tomar el pulso, Frecuencia cardíaca máxima = 220-edad
sobre todo en reposo.
262 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Para calcular si estamos realizando un lógicos, citaremos los fenómenos de com-


esfuerzo de resistencia aeróbica o anaeró- pensación que se producen a nivel respira-
bica, se establece que cuando la frecuencia torio cuando realizamos largos desplaza-
cardíaca está comprendida entre las 120 y mientos a pie.
160 pulsaciones por minuto, estamos tra- La ventilación pulmonar es el proceso
bajando la resistencia aeróbica, mientras cíclico de entrada y salida del aire en los
que cuando las pulsaciones aumentan por pulmones; es lo que vulgarmente se deno-
encima de las 160 o 170 pulsaciones por mina respiración pulmonar. La ventilación
minuto (según autores), desarrollamos la minuto es el volumen corriente (volumen
resistencia anaeróbica. de aire que inspiramos y espiramos duran-
De forma práctica, el control de nuestras te una respiración normal), multiplicado
pulsaciones durante la excursión nos va a por la frecuencia respiratoria (número de
permitir estimar cómo realizamos el esfuer- veces que respiramos por minuto).
zo y nuestra adaptación a él. En líneas En reposo, la frecuencia respiratoria
generales, a lo largo de una excursión de media es unas 12 respiraciones por minuto
varias horas con una pendiente positiva y el volumen corriente equivale a unos 0,5
mantenida, las pulsaciones oscilarán entre litros. Durante un ejercicio intenso la fre-
las 100 y las 140 por minuto. Sólo en zonas cuencia respiratoria puede superar las 30 o
en las que haya un aumento de la pendien- 40 respiraciones por minuto, si bien ante
te, o cuando realicemos cambios de ritmo, ejercicios de intensidad leve o moderada el
superaremos las 140 pulsaciones por minu- aumento de la ventilación minuto se debe
to, pudiendo entrar en un régimen anaeró- más a un aumento del volumen corriente
bico. que de la frecuencia respiratoria.
Básicamente, las adaptaciones que se Un entrenamiento de resistencia conti-
producen tras un entrenamiento continuado nuado mejora el consumo de oxígeno; lo
de resistencia en nuestras excursiones son: contrario sucede en una persona no entrena-
• Aumenta el consumo máximo de oxí- da que deberá aumentar su ventilación para
geno. alcanzar el mismo consumo de oxígeno.
• Aumenta la capacidad del músculo para
almacenar glucógeno, es decir, para Ventilación minuto =
tener un sustrato a partir del cual obte- Volumen corriente x Frecuencia respiratoria
ner energía.
• Con el tiempo aumenta la capacidad de
utilizar las grasas como sustrato energé- 3. Fatiga muscular.
tico. Nuestros músculos esqueléticos, los
• Mejora la capacidad de asimilación del que sostienen y permiten la movilidad de
ácido láctico. nuestro cuerpo, están formados por diver-
sos tipos de fibras musculares que se clasi-
Un entrenamiento continuado puede fican básicamente en dos:
producir modificaciones cardiorrespirato- • Fibras musculares de contracción lenta,
rias objetivables incluso en reposo, como o tipo I, o fibras rojas, u oxidativas.
un aumento del tamaño del corazón, una • Fibras musculares de contracción rápi-
hipertrofia de sus paredes, especialmente da, o tipo II, o fibras blancas.
con el trabajo anaeróbico y un descenso de Pueden ser: tipo II A; II B, II C.
la frecuencia cardíaca.
La distribución de estas fibras no es
2. Frecuencia respiratoria. igual en todos los músculos de una misma
Sin entrar en complejos estudios fisio- persona, ni todas las personas tienen la
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 263

misma proporción de fibras musculares a la fatiga muscular por la acidosis que


tipo I o tipo II. provoca. Se consideraba que la cristali-
Según estudios fisiológicos, las fibras zación de partículas de ácido láctico en
tipo I poseen gran cantidad de mitocon- los músculos era la causante de las agu-
drias y utilizan las vías metabólicas aeróbi- jetas; actualmente esta teoría se ha
cas u oxidativas como fuente de produc- abandonado.
ción de energía, a partir de los hidratos de • Otras causas de la fatiga muscular tie-
carbono y los triglicéridos. Este tipo de nen su origen en la unión de los nervios
fibras está adaptado a la realización de y el músculo, en el aporte de oxígeno, o
actividades prolongadas y de moderada en la liberación de ciertas sustancias.
intensidad. Por esta razón, son las que uti-
lizamos en el trabajo aeróbico propio de las 4. Fatiga general.
excursiones en el medio natural. La adaptación provocada en nuestro
Por el contrario, las fibras musculares organismo, como respuesta a la “agre-
de contracción rápida o tipo II, con sus sión” tras un esfuerzo, tiende a mantener
diversos subtipos II A, II B y II C, están el equilibrio biológico, tal y como fue des-
adaptadas, en general, a actividades breves crito por Seyle en el Síndrome General de
e intensas, son fácilmente fatigables y más Adaptación. Nuestro organismo reacciona
apropiadas para las vías metabólicas con la fatiga cuando se ve sometido a
anaeróbicas de obtención de energía. alteraciones neuroendocrinas, e incluso
El entrenamiento físico puede producir psicofísicas, por el estrés que supone el
cambios en el predominio de un tipo u otro esfuerzo.
de fibras musculares, especialmente en las Esta situación de fatiga es normal, y es
de contracción lenta o tipo I, independien- proporcional al aumento de la exigencia a
temente de otros cambios que se producen la que sometemos nuestro cuerpo, tras un
para mejorar el rendimiento, como un au- esfuerzo de mayor o menor duración e
mento de la capilaridad, del contenido de la intensidad. Sin embargo, hemos de tener
mioglobina del músculo o la mejora del en cuenta que nuestra respuesta adaptativa
transporte de oxígeno. mejorará con el entrenamiento regular y
Durante el transcurso de nuestra mar- con una disposición psicológica adecuada.
cha, la fatiga de nuestros músculos va a En el caso de la fatiga producida tras
estar en relación con diversos fenómenos esfuerzos físicos prolongados, además de
en los mecanismos de contracción del las modificaciones musculares anterior-
músculo, como: mente dichas, especialmente la acumula-
ción excesiva de ácido láctico, podemos
• Descenso de los depósitos de glucóge- encontrar un descenso del ATP y de hor-
no muscular. Su utilización como fuen- monas como la noradrenalina, así como
te energética se ve limitada, añadiéndo- un aumento de la frecuencia respiratoria, y
se además una disminución del glucó- modificaciones de la tensión arterial y la
geno hepático. Esto puede provocar un frecuencia cardíaca, descendiendo la
descenso de la glucemia. capacidad para seguir realizando esfuer-
• Descenso del ATP y de la fosfocreatina zos, pudiendo llegar a un agotamiento
en el músculo, que son las moléculas total.
energéticas de utilización directa. Su Los esfuerzos de gran intensidad y
descenso dependerá del tipo de ejerci- corta duración, predominantemente anae-
cio, siendo en general rápido al princi- róbicos, producen una fatiga momentánea,
pio y posteriormente más progresivo. que puede requerir una recuperación com-
• El acúmulo de ácido láctico contribuye pleta para continuar con el esfuerzo físico.
264 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

alvéolos); aumentando nuestra frecuencia


respiratoria y la profundidad de nuestras
respiraciones, también se producirá un
aumento de la frecuencia cardíaca (taqui-
cardia). Estas respuestas de ajuste o aco-
modación se mantendrán si permanecemos
mucho tiempo en altura, produciéndose en
mayor o menor grado una aclimatación a
ésta. Esta reacción de hiperventilación es
más perceptible a partir de los 3.000
metros de altura, con un factor de variabi-
lidad personal.
Figura 11.2 Montañero con fatiga Otra respuesta rápida a la hipoxia es la
muscular. poliglobulia, o aumento del número de gló-
bulos rojos o hematíes en sangre, lo que
5. Entrenamiento en altura. implicará un aumento de la concentración
Modificaciones sanguíneas. de hemoglobina. Esto favorecerá el trans-
Gran parte de nuestras excursiones se porte del oxígeno en sangre arterial. Para
realizan en zonas de montaña. Conforme que se produzca una adecuada aclimata -
ascendemos en altura, nuestro rendimiento ción en estos niveles, es necesario perma -
físico disminuye, debido a que la presión necer en altura durante varios días.
parcial de oxígeno (PO2) del aire inspirado
es menor, provocando hipoxia, o sea, una
disminución del oxígeno disponible en 2. ENTRENAMIENTO PARA
nuestros tejidos. No es que descienda la EXCURSIONISTAS Y
cantidad de oxígeno del aire que respira- MONTAÑEROS
mos, sino la presión a la que éste se
encuentra. Nuestras excursiones por la naturaleza
Otro parámetro que disminuye cuando pueden adaptarse a todos los gustos y nive-
aumenta la altitud, es el consumo máximo les de condición física de quienes las prac-
de oxígeno (VO2máx), es decir, el oxígeno tican, desde un simple paseo de pocas
absorbido que se transporta a los músculos horas en zonas con escaso desnivel, hasta
y que éstos consumen por minuto. Pode- la superación de grandes desniveles en
mos encontrar un descenso del consumo de zonas montañosas. En el caso de que nues-
oxígeno en personas no entrenadas a partir tra elección sea solamente la de dar paseos,
de los 1.500 metros de altitud; entre los podrá bastarnos con mantener a lo largo de
3.000 y los 4.000 metros este consumo nuestra vida cotidiana un buen hábito de
máximo de oxígeno se ve reducido entre caminar, de forma que un paseo de fin de
un 15% y un 20% de sus cifras medidas a semana no suponga un cansancio desmedi-
nivel del mar, pudiendo llegar hasta un do; por supuesto, siempre hay que valorar
80% de reducción en cotas superiores a los que nuestro objetivo no supere nuestras
8.000 metros. posibilidades.
Debido a la disminución del oxígeno El auge actual de los deportes de mon-
que llega a nuestros tejidos (hipoxia), taña y del excursionismo ha provocado un
nuestro organismo provoca una respuesta cambio de mentalidad en muchos de sus
de ajuste o acomodación inicial que es la practicantes, de tal manera que no sólo son
hiperventilación (aumento del intercambio excursionistas ocasionales de fin de sema -
del aire del exterior al interior de nuestros na, sino que tratan de mantener algún tipo
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 265

de actividad física durante el resto de la condición física, comenzaremos por plani-


semana que sea compaginable con su vida ficar un entrenamiento, precisando clara-
laboral y familiar. mente nuestros objetivos y reservándonos
Un entrenamiento periódico para “estar un tiempo para su realización. Si nuestros
en forma” va a permitir incrementar la conocimientos sobre el tema no son sufi-
capacidad física y la sensación de bienes- cientes, lo mejor es que nos pongamos en
tar. El proceso de entrenamiento debe manos de un profesional que nos asesore.
adaptarse a cada uno en particular, en fun- Básicamente, para nuestras actividades en
ción de su nivel previo de condición física, el medio natural tendremos que mejorar la
su edad y los objetivos que desea alcanzar. resistencia aeróbica y nuestra condición
Respecto a la edad, en los niños, hemos muscular general.
de respetar el desarrollo evolutivo, de La duración de nuestro entrenamiento
forma que hasta los 10 años los niños rea- será de 3 a 4 sesiones por semana, incre-
lizarán una preparación física de base, mentando poco a poco nuestras capacida-
especialmente lúdica y que mejore su psi- des. En primer lugar, mediante un acondi-
comotricidad; desde los 10 a los 14 años cionamiento físico general en el que predo-
podemos incrementar su actividad física de mine la duración del trabajo que realice-
una forma general, con un desarrollo de sus mos sobre la intensidad. Poco a poco,
cualidades físicas y especialmente con podemos ir incrementando la intensidad
actividades de tipo aeróbico, como las del del ejercicio e incluso realizar ejercicios
excursionismo; es aproximadamente, a más específicos para la actividad que haya-
partir de los 15 o 16 años, cuando podre- mos elegido. Un entrenamiento de estas
mos incrementar el volumen de las cargas características nos va a permitir, al cabo de
del ejercicio, con participación en activida- dos meses, observar resultados positivos
des de mayor intensidad, por ejemplo en nuestro rendimiento.
mayores desniveles; además, es el mejor Hay que tener en cuenta ciertos princi-
momento para iniciar una preparación téc- pios del entrenamiento como el de la espe-
nica específica. cificidad, que nos indica que no todos los
En los adultos, el nivel óptimo de con- entrenamientos van a permitir una transfe-
dición física se alcanza entre los 26 y los rencia adecuada con otros deportes o disci-
28 años, con alguna modificación según el plinas; así, por ejemplo, ejercicios de fuerza
nivel de entrenamiento. Lo cual no quiere máxima sobre nuestros brazos no van a
decir que personas de 40 a 70 años, inclu- aumentar nuestra resistencia aeróbica al
so más, no se puedan encontrar en un más caminar, sin menoscabo de que una prepa-
que adecuado nivel de condición física y ración física más genérica también nos
técnica, tal y como podemos observar en aportará sus ventajas. La magnitud de nues-
nuestras montañas. tro entrenamiento ha de ser suficiente para
que nuestro cuerpo se adapte y produzca
PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO una supercompensación; pero ésta no puede
La planificación de un entrenamiento ser excesiva, puesto que entraríamos en una
para personas de condición física normal o fase de sobreentrenamiento. Para ello
poco habituadas deberá estar acorde a los hemos de establecer períodos de recupera-
objetivos que pretende lograr; no vamos a ción que nos permitirán progresar en nues-
desarrollar la preparación física de los tro nivel de acondicionamiento físico. Por
deportistas de alto rendimiento o que quie - supuesto, cada entrenamiento debe ser indi-
ran competir puesto que excedería las pre- vidualizado en función de las características
tensiones de este libro. físicas, fisiológicas, la edad y el nivel de
Cuando decidamos mejorar nuestra condición física previo de cada persona.
266 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Para el entrenamiento de nuestra resis- diversos grupos musculares, como los


tencia aeróbica realizaremos ejercicios de músculos abdominales y dorsolumbares, y
larga duración y escasa intensidad como especialmente en nuestra actividad los
por ejemplo, la carrera continua, el ciclis- músculos de las piernas. Tras un período
mo, la natación y otros deportes que per- de entrenamiento con ejercicios gimnásti-
miten, en parte, una transferencia con las cos, cuando nuestro nivel de fuerza haya
actividades en el medio natural, aunque aumentado, podemos incluir ejercicios con
algunos de ellos desarrollen grupos mus- cargas, aparatos, pesas, u otros, pero que
culares más específicos. sean un complemento para nuestra activi-
• La carrera continua es uno de los mejo- dad. En estos casos es preferible que nos
res entrenamientos para las marchas asesoremos por un especialista. La mejora
excursionistas. Su duración oscilará de nuestra fuerza debe ir acompañada de
entre los 15 y los 60 minutos según un entrenamiento de la flexibilidad articu-
nuestro nivel, con un ritmo medio de lar y de la elasticidad muscular.
unos 5 a 6 minutos por kilómetro, man- Existen otras muchas actividades físi-
teniendo las pulsaciones entre las 120 y co-deportivas que nos permiten mejorar
las 160 por minuto. La frecuencia car- nuestra condición física, como, por ejem-
díaca será de un 70 a un 80% de la fre- plo, el ciclismo, el esquí de fondo o la
cuencia cardíaca máxima, calculada a natación, actividades que favorecen tanto
partir de la regla de 220 menos la edad. nuestros procesos aeróbicos como muscu-
• El fartlek es un entrenamiento basado lares.
en la carrera, donde en un régimen de
carrera aeróbico se producen cambios CALENTAMIENTO ANTES DE LA
de ritmo en distancias variables, desde EXCURSIÓN
los 100 a los 500 metros. Este tipo de Es norma común y obligada que antes
entrenamiento, también continuo, per- de cada sesión de entrenamiento dedique-
mite incrementar la intensidad del ejer- mos un tiempo no inferior a 12 o 15 minu-
cicio, con alguna fase anaeróbica. tos para preparar nuestros músculos y el
• Los entrenamientos fraccionados, ca- aparato cardiocirculatorio a la actividad
racterizados por la repetición de ca- que vamos a realizar posteriormente. Sin
rreras de menor distancia a gran veloci- embargo, cuando vamos a realizar nuestras
dad, aunque interesantes, pueden resul- excursiones, pocas son las personas que
tar menos útiles para los excursionistas realizan ejercicios de calentamiento pre-
que no pretendan competir. vios a la marcha.
• Las carreras en cuesta y el “entrena- Comenzar a andar despacio para calen-
miento total”(carrera alternada con tar nuestros músculos es una pauta adecua-
ejercicios gimnásticos) son otros siste- da, pero insuficiente cuando vamos a reali-
mas interesantes para el incremento de zar una excursión de varias horas, sobre
nuestra resistencia. todo si tiene grandes desniveles. Además,
a veces el desnivel está nada más comen-
Para el entrenamiento de la condición zar a andar, lo que exige un esfuerzo con-
muscular trabajaremos globalmente todos siderable a nuestros músculos. Es conve-
los grupos musculares. Sin entrar a fondo niente antes de empezar a caminar, hacer
en los sistemas de entrenamiento, mencio- unos minutos de estiramientos y ejercicios
nar que este fortalecimiento muscular se sencillos de movilidad articular mediante
realizará inicialmente en personas poco giros y rotaciones suaves, sin rebotes, que
entrenadas, mediante repeticiones de ejer- realizaremos en las principales articulacio-
cicios gimnásticos sencillos que trabajen nes, dedos del pie, tobillos, rodillas, cade-
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 267

ras, columna vertebral, cuello, hombros, secuencia de las marchas por la naturaleza
codos y muñecas. tras un esfuerzo de moderada intensidad y
de larga duración, es un cansancio genera-
Ejercicios de elasticidad: (figura 11.3). lizado. Se manifiesta por una pérdida de
Proponemos realizar una serie de esti- fuerza, agotamiento de la energía de nues-
ramientos de los grupos musculares que tros músculos, descenso de nuestra capaci-
van a estar implicados en la marcha. dad de trabajo y movimientos descoordina-
Aunque existen diversos procedimientos, dos. Es una fatiga transitoria cuya recupe-
optaremos por el más simple que consisti- ración es variable según factores persona-
rá en mantener la posición durante 20 a 30 les como la motivación o el nivel de condi-
segundos de forma pasiva, actuando espe- ción física previo; el adecuado uso del
cialmente sobre los músculos de las pier- ritmo y los períodos de pausa; y las técni-
nas, cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, cas de recuperación, como los estiramien-
aductores, etc., y sobre los músculos del tos o los masajes.
tronco, espalda y hombros. El proceso de recuperación del cansan-
cio tiene una primera fase, inmediata a la
finalización del ejercicio, que dura algo
3. RECUPERACIÓN TRAS menos de cinco minutos, durante la cual
EL ESFUERZO FÍSICO observamos un descenso de la frecuencia
cardíaca y respiratoria. También se recupe-
La fatiga es un estado fisiológico pro- ra el fosfágeno muscular y las reservas del
ducido tras la realización de esfuerzos de oxígeno almacenado por la mioglobina, así
mayor o menor intensidad; las reacciones como la deuda de oxígeno alactácida, es
que produce conllevan unas complejas decir que no depende del acúmulo del
modificaciones metabólicas que, en defini- ácido láctico, aunque en esta fase se produ-
tiva, condicionarán la imposibilidad para ce un incremento de la concentración de
continuar nuestra marcha. éste.
Es importante diferenciar la fatiga En la segunda fase de recuperación se
fisiológica, es decir, proporcional al esfuer- producirá una cancelación de la deuda de
zo realizado según nuestro nivel de acondi- oxígeno, que corresponde a la diferencia
cionamiento físico previo, de la fatiga psí- entre la cantidad de oxígeno consumida
quica que se produce fundamentalmente durante la recuperación, frente a la canti-
por la falta de motivación o de satisfacción dad de oxígeno que consumiríamos en con-
por la actividad que estamos realizando. diciones de reposo. El ácido láctico que se
En ocasiones se puede producir una sensa- acumula en la sangre y en los músculos
ción de cansancio superior a lo que sería origina una fatiga muscular pasajera; su
normal cuando en nuestro camino nos eliminación se ve favorecida mediante un
encontramos alguna dificultad técnica para proceso de recuperación activa que consis-
la que no estamos preparados, lo que nos tirá en ligeros ejercicios de movilidad o
produce un alto nivel de estrés. estiramientos como los indicados anterior-
También hemos de tener en cuenta la mente.
fatiga crónica que puede darse en personas El glucógeno muscular, principal fuen-
que estén agotadas como consecuencia de te energética junto con las grasas en las
esfuerzos repetidos sin los adecuados perí- excursiones de larga duración, es el que
odos de descanso, aunque ésta sería una más tarda en reponerse, especialmente si el
situación derivada más de la competición y esfuerzo ha sido largo y prolongado, esti-
del sobreentrenamiento. mándose según autores, en unas 46 horas si
El cansancio que se produce como con- tomamos una dieta rica en hidratos de car-
268 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Figura 11.3 Estiramientos previos a la marcha.


Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 269

bono. No obstante, como veremos poste - durante la primera hora. No son aconseja-
riormente, la reposición del glucógeno bles las bebidas azucaradas, lo mejor es el
muscular es muy rápida durante las diez agua mineral o las bebidas isotónicas con
primeras horas. la salvedad de su elevado coste. La comida
no ha de ser inmediata a la conclusión de
nuestra excursión, evitando las ingestas
muy copiosas, reponiendo sobre todo líqui-
dos y sales minerales, por ejemplo con cal-
dos; el resto de la comida debe contener
abundantes hidratos de carbono.

Pautas para la prevención de la fatiga:


• Calienta tus músculos antes de
comenzar la excursión
Figura 11.4 Montañero durmiendo, • Distribuye los descansos según la
recuperandose tras el esfuerzo físico. duración y dificultad de la excursión
• Bebe líquidos, incluso antes de tener
PAUTAS PARA LA PREVENCIÓN DE LA sed
FATIGA • Toma alimentos energéticos de rápi-
En primer lugar tal y como hemos indi- da asimilación durante tus descansos
cado en otros capítulos, durante nuestra • Mantén tu ritmo, sin apresurar la
excursión hemos de respetar los tiempos de marcha
descanso, aprovechándolos para la reposi- • Al acabar la actividad realiza una
ción de líquidos y alimentos energéticos recuperación activa con estiramien-
como indicamos en el apartado sobre nutri- tos
ción e hidratación. Hay que mantener un • No te olvides de reponer, con mode-
ritmo constante a lo largo de la excursión, ración, los líquidos y nutrientes per-
modificándolo, claro está, en función de didos
los desniveles del terreno, pero sobre todo,
que sea nuestro ritmo; éste es uno de los
mejores métodos para evitar un cansancio 4. NUTRICIÓN E
excesivo. HIDRATACIÓN
Una vez concluida nuestra excursión,
en primer lugar es conveniente que realice- Al igual que un montañero, escalador o
mos estiramientos suaves y ejercicios de excursionista adquiere mediante el entre-
movilidad articular, similares a los descri- namiento una preparación física y psíquica
tos para el calentamiento, manteniendo los adecuada, también debe controlar su ali-
estiramientos entre 30 y 60 segundos. La mentación, conociendo los nutrientes que
práctica de un automasaje, principalmente forman parte de sus alimentos e ingiriendo
en nuestras piernas y pies, además de ser los más adecuados antes, durante y des-
muy agradable puede contribuir a evitar las pués de sus actividades.
temibles agujetas.
Por otra parte, durante nuestro proceso NUTRIENTES ESENCIALES
de recuperación haremos una correcta Básicamente, sin entrar en una descrip-
reposición de líquido y nutrientes, evitare- ción nutricional profunda, existen diversos
mos las bebidas demasiado frías, bebiendo nutrientes que componen nuestros alimen-
a pequeños sorbos a razón de un litro tos y que distribuiremos en dos tipos:
270 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

1. Nutrientes utilizados como combustible grasos libres. Conforme aumenta la dura-


o fuente energética. ción del ejercicio, tal y como sucede en las
2. Nutrientes no energéticos. marchas en el medio natural, se utilizan
estos ácidos grasos libres como principal
1. Nutrientes energéticos. Principios inme- sustrato energético, puesto que tienen la
diatos. ventaja de proporcionar una mayor canti-
Los principios inmediatos son las sus- dad de moléculas de ATP que el glucógeno,
tancias nutritivas que el organismo utiliza contribuyendo de esta manera a la demora
como fuente de obtención de energía, aun- de la fatiga.
que no es su función exclusiva. Los princi- Las grasas no sólo actúan como com-
pios inmediatos son tres: bustible, sino que también tienen otras fun-
• Hidratos de carbono o glúcidos. ciones, como la de aislarnos del frío, servir
• Grasas o lípidos. de vehículo transportador a algunas proteí-
• Proteínas o prótidos. nas, o formar parte de la propia membrana
celular.
Hidratos de carbono
También denominados glúcidos o car- Proteínas
bohidratos, pueden clasificarse según su Son imprescindibles para la vida, su
número de moléculas en monosacáridos, principal función es formar la “estructura”
disacáridos y polisacáridos; destacaremos de nuestro cuerpo. Forman parte de todas
de entre los monosacáridos la glucosa, y de las células y tejidos del organismo, inter-
entre los polisacáridos el glucógeno. Su vienen en las reacciones del metabolismo
función principal es la producción de ener- celular, actúan en la defensa contra las
gía, a través de una serie de transformacio- infecciones, y a nivel muscular forman la
nes, en el transcurso de las cuales se pro- estructura contráctil de éstos. Desde el
ducirán moléculas de ATP (adenosín trifos- punto de vista energético, las proteínas no
fato), que es el verdadero combustible de son un buen sustrato, se estima que contri-
las reacciones energéticas. buyen, solamente, entre un 10 y un 15 por
Los hidratos de carbono son junto con ciento del total de la energía utilizada
las grasas el principal sustrato energético durante el ejercicio, siendo más utilizadas
durante los esfuerzos prolongados, espe- en condiciones extremas, cuando la dura-
cialmente el glucógeno almacenado en los ción de un ejercicio hace que se agoten los
músculos, que se transformará en glucosa depósitos de glucógeno.
mediante las vías metabólicas aeróbicas y
anaeróbicas proporcionando al organismo 2. Nutrientes no energéticos. Vitaminas y
3 moléculas de ATP por la vía anaeróbica minerales.
frente a 39 moléculas de ATP por la vía Tanto las vitaminas como los minerales
aeróbica, a partir de 180 gramos de glucó- son sustancias imprescindibles, cuya ca-
geno. rencia puede provocar serios trastornos.
Una dieta equilibrada aporta las vitaminas
Grasas o lípidos necesarias, no siendo preciso tomar suple -
Las grasas que tomamos en nuestra ali- mentos vitamínicos para mejorar el rendi-
mentación sufren un proceso de digestión y miento físico, aunque algunos autores con-
posterior resíntesis, produciendo entre sideran que en personas sometidas a fuer-
otras, los triglicéridos, que se almacenan tes entrenamientos es conveniente un
en el tejido adiposo y en los músculos. suplemento vitamínico. En caso de caren-
Éstos son utilizados como fuente energéti- cias por una alimentación inadecuada, o
ca, para lo cual se transformarán en ácidos pérdidas producidas en situaciones de
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 271

estrés, puede requerirse un aporte suple - Dentro de éstos podemos distinguir los
mentario; así una carencia de vitaminas B glúcidos de absorción lenta más ricos en
y C produce una disminución del rendi- polisacaridos y los glúcidos de absorción
miento físico. De cualquier manera hemos rápida, normalmente monosacáridos. Entre
de tener en cuenta que la ingestión indis- los glúcidos de absorción lenta destacare-
criminada de vitaminas puede dar lugar a mos: las patatas, los cereales (trigo, arroz,
alteraciones patológicas por hipervitami- avena, maíz) y sus productos derivados
nosis, fundamentalmente vitaminas liposo- como el pan, las pastas (macarrones, fide-
lubles como la vitamina A y la D. os, etc.), galletas y repostería en general,
Los minerales como el sodio, cloro, que también contienen glúcidos de absor-
potasio, magnesio, zinc o cobre, sufren ción rápida y materia grasa.
abundantes pérdidas por el sudor y la orina, Entre los glúcidos de absorción rápida
durante el ejercicio intenso. Su pérdida hay podemos destacar: la sacarosa que encon-
que reponerla de inmediato y para ello hay tramos en el chocolate, pasteles, bebidas
que tener en cuenta que las aguas de mon- azucaradas, y el azúcar que utilizamos
taña son pobres en sales minerales, por lo habitualmente; la lactosa que encontramos
que habremos de añadirlas, como indica- en la leche (junto con otros componentes
mos en el apartado sobre hidratación, o lipídicos y proteicos); y la glucosa y fruc-
bien tomar bebidas isotónicas. tosa que encontramos en las frutas (ricas
además en vitaminas y fibra).
LOS ALIMENTOS Y SU COMPOSICIÓN
Los nutrientes y otros bioelementos sin • Alimentos ricos en vitaminas
poder nutritivo como la fibra se combinan Las vitaminas están contenidas en
en distintas proporciones en los alimentos mayor o menor cantidad en los diversos
que tomamos; es interesante que conozca- alimentos. Vamos a indicar aquellos que
mos la composición de los alimentos para posean un mayor contenido de cada vita-
tomarlos en la proporción adecuada. mina:
Existen diversas clasificaciones de los Vitamina A: Hígado, yema de huevo,
alimentos de las que elegiremos aquella atún, grasa de la leche, zanahoria,
que los clasifica en función de los nutrien- tomate, col.
tes que componen cada alimento, según Vitamina D: Hígado de pescado, atún, sar-
ésta pueden ser: dinas, salmón, yema de huevo. También
se sintetiza por la acción de los rayos
• Alimentos proteicos solares sobre ciertas sustancias precur-
Su componente más importante son las soras de nuestro organismo.
proteínas, prácticamente no existe ningún Vitamina E: Aceite de girasol, de maíz o
alimento cuyo componente sea exclusiva- de oliva, frutos secos y cereales.
mente proteico. Los que contienen más Vitamina K: Hígado, col, espinacas,
proteínas son: la carne, el pescado, los hue- lechuga, guisantes.
vos, las legumbres y los frutos secos. Vitamina B1 y B2: Levadura de cerveza,
judías, frutos secos, hígado, carne de
• Alimentos lipídicos cerdo.
Pueden ser de origen animal o de origen Vitamina B6: Levadura de cerveza, ger-
vegetal, como los aceites, mantequilla, mar- men de trigo, hígado, carne de vacuno,
garina, pasteles, helados, ciertos alimentos de cerdo y de cordero, sardinas, sal-
preparados, patatas fritas y similares. món, plátanos, legumbres.
Vitamina B12: Hígado, riñones, paté, atún,
• Alimentos glucídicos queso, yema de huevo.
272 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Vitamina C: Naranja, limón, kiwi, fresas, NECESIDADES ENERGÉTICAS ,


legumbres, patatas, espinaca, col. METABOLISMO BASAL
Nuestro cuerpo necesita energía para
• Alimentos ricos en minerales poder realizar sus actividades, tanto las de
Respecto a los minerales sólo vamos a mantenimiento de sus funciones vitales,
comentar algunos de ellos y los alimen- como las derivadas de la actividad física.
tos en los que se encuentran en mayor Como ya hemos comentado, obtenemos la
proporción. energía a partir de la degradación de los
Calcio: Leche y derivados, frutos secos y nutrientes contenidos en los alimentos, que
algunos vegetales. denominamos principios inmediatos (hi-
Hierro: Carnes en general, moluscos, dratos de carbono, lípidos y proteínas), que
legumbres, pan. mediante una serie de procesos metabóli-
Potasio: Levadura de cerveza, legumbres, cos aeróbicos (en presencia de oxígeno) y
patatas, plátanos, chocolate, pescado, anaeróbicos (con poco oxígeno), nos van a
carne. permitir obtener una mayor o menor canti-
Cloro y sodio: Se suele tomar en forma de dad de moléculas de ATP (adenosin trifos-
sal común (NaCl) añadida a las comi- fato), que es la molécula energética que en
das, aunque está extensamente reparti- última instancia utilizamos como combus-
da en muchos alimentos. tible.
También podemos sintetizar ATP a par-
PROPORCIÓN DE LOS NUTRIENTES tir del denominado sistema del fosfágeno,
Una dieta equilibrada es aquella que en el que compuestos fosfatados como la
guarda una proporción correcta entre sus fosfocreatina (PC) pueden ceder su grupo
nutrientes. fosfato al ADP (adenosín difosfato), para
Según las opiniones de la mayoría de formar ATP (adenosín trifosfato), reacción
los dietistas deportivos, la proporción de que permite obtener una cantidad de ener-
principios inmediatos en las personas que gía limitada, pero con gran rapidez.
desarrollan una actividad física, indepen- Las necesidades energéticas de nuestro
dientemente de la cantidad total de calorías organismo se utilizan para:
que necesiten, debe contener el 15% de • El metabolismo basal.
proteínas, el 30% de lípidos y el 55% de • El desarrollo de las actividades físicas.
hidratos de carbono, de los cuales el 10% • El gasto energético derivado de la di-
serán de absorción rápida y el 45% restan- gestión, almacenamiento y transforma -
te de absorción lenta. ción de los alimentos.
Existen dietas en las que estas propor-
ciones se modifican, como en diversas die- 1. Metabolismo basal.
tas de adelgazamiento, o en dietas especia- Es el gasto energético de un individuo
les aplicadas al deporte de competición, en reposo, que se utiliza para mantener el
como las modificaciones en las proporcio- calor corporal, para la formación de sus
nes de los nutrientes los días previos a la tejidos (la síntesis de proteínas precisa de
competición. un 30 a un 40% de esta energía), y para el
funcionamiento de todos sus órganos. Las
necesidades energéticas para nuestro man-
Proporción de los principios inmediatos: tenimiento varían en función del sexo,
Hidratos de carbono 55% edad, clima, talla, peso, raza e incluso
Lípidos 30% nuestro estado emocional.
Proteínas 15% El metabolismo basal se mide en calo-
rías, por métodos fisiológicos directos pro-
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 273

ADP + Fosfocreatina ATP + Creatina

Método aproximado para la determinación del metabolismo basal


Hombre: 1 kilocaloría • kilogramo de peso •hora
Mujer: 0,95 kilocalorías • kilogramo de peso • hora

pios de la investigación médica. Existen, este gasto energético, el 75% se utiliza en


también, otros procedimientos indirectos el trabajo de termorregulación ya sea en la
que nos permiten averiguar de forma apro- lucha contra el frío o contra el calor, el
ximada el metabolismo basal de una perso- 25% restante se utilizará en el trabajo
na, utilizando unas tablas que relacionan el mecánico.
peso, la talla y la superficie corporal; según Para el cálculo del gasto por actividad
la edad y el sexo. De forma rápida y apro- física existen diversas tablas que nos dan el
ximada el metabolismo basal en el hombre gasto energético en función del tipo de tra-
adulto equivale a 1 kilocaloría por kilogra- bajo, ya sea éste ligero, moderado, duro, o
mo de peso y por hora, mientras que en la muy duro; estas tablas nos dan unos valo-
mujer equivale a 0,95 kilocalorías por kilo- res aproximados por minuto, por horas o
gramo de peso y por hora; o bien multipli- incluso por día.
car 24 o 25 calorías por kilogramo de peso En lo que respecta a las actividades físi-
en el hombre, y 22 o 23 calorías por kilo- cas en general y a las desarrolladas en el
gramo de peso en la mujer, lo que supone, medio natural en particular, existen otras
sin tener en cuenta la edad, ni otros facto- serie de tablas que nos indican el gasto
res, unas cifras medias de 1.600 calorías energético medio durante el desarrollo de
por día en el hombre adulto de unos 70 kg las distintas actividades, así por ejemplo:
de peso, y unas 1.500 calorías en la mujer. • Caminar (5 km/h) 0,06
La unidad que se utiliza para expresar kcal/kg/minuto.
las necesidades energéticas es la kilocalo- • Correr (8-10 km/h) 0,15
ría. Una kilocaloría es la cantidad de calor kcal/kg/minuto.
necesaria para elevar en un grado centígra- • Montar a caballo 0,11
do un kilo de agua, concretamente para ele - kcal/kg/minuto.
var la temperatura de esa cantidad de agua • Montar en bicicleta 0,12
de 14,5ºC a 15,5ºC. Incorrectamente se uti- kcal/kg/minuto.
liza el termino “calorías” cuando nos esta - • Montañismo, esquiar 0,15
mos refiriendo a kilocalorías, pero por el kcal/kg/minuto.
amplio uso de este término se hace necesa-
rio que lo tengamos en cuenta. También (según datos de G. Varela y F. Grande
podemos encontrar como unidad de energía Covián)
el Julio, concretamente el kilojulio; el pro-
cedimiento de conversión de estas unidades 3. El gasto energético derivado de la
es muy simple, bastará con saber que 1 digestión, almacenamiento y transfor-
kilocaloría equivale a 4,18 kilojulios. mación de los alimentos.
También denominado efecto térmico de
2. El desarrollo de las actividades físicas. los alimentos o acción dinámico específi-
Al gasto metabólico basal hay que ca, supone aproximadamente el 10% del
sumar el gasto energético necesario para gasto calórico total. Este parámetro está
realizar el trabajo muscular, es decir, para contemplado en los valores calóricos refle-
el desarrollo de las actividades físicas. De jados en las diversas tablas de alimentos,
274 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Gasto energético medio en la actividad física*


Actividad ligera 2,5 a 4,9 kcal por minuto 75 a 100 kcal por hora
Oficinistas, profesionales liberales, trabajos mecanizados, labores del hogar con
electrodomésticos, etc,.
Actividad moderada 5 a 7,4 kcal por minuto 100 a 300 kcal por hora
Albañiles, electricistas, agricultores con máquinas, dependientes, labores del hogar
sin electrodomésticos, actividad física moderada como bailes, bicicleta de paseo,
andar por terreno llano.
Actividad intensa 7,5 a 9,9 kcal por minuto 300 a 500 kcal por hora
Mineros, agricultores sin máquinas, diversos deportes como fútbol, tenis, senderis-
mo con desniveles medios.
Actividad muy intensa 10 a 25 kcal por minuto 500 a 1.100 kcal por hora
Trabajos muy duros, herreros, leñadores, deportes de competición, natación, carre-
ras pedestres, alpinismo.

* Los valores medios estimados son para un hombre de unos 25 años, según la clasifica-
ción adaptada de Davidson y Passmore. Estos valores se modifican según la edad, sexo
y la duración e intensidad de la actividad.

Índice de masa corporal (IMC)= Peso (kg) / Talla (m2)

Normopeso o tipo 0 20 - 24,9 Peso adecuado


Sobrepeso o tipo I 25 - 29,9 Sobrepeso moderado
Obesidad o tipo II 30 - 39,9 Sobrepeso severo
Obesidad mórbida o tipo III >40 Obesidad patológica

por lo que no requiere cálculos comple- si nuestra ingestión calórica es correcta, es


mentarios. controlando nuestro peso. Existen diversos
La ingestión de alimentos debe propor- procedimientos para saber si éste está den-
cionar una cantidad de calorías similar a la tro de los límites adecuados, uno de los
que consumimos, así como una proporción más utilizados es el denominado índice de
correcta de éstos. La cantidad de calorías Masa Corporal (IMC) o índice de Quetelet,
que debe consumir una persona es por lo que consiste en dividir el peso por la talla
tanto variable, además de por su edad y en metros al cuadrado, su resultado nos
sexo, por el tipo de actividad que realiza, indicará nuestra situación respecto a nues-
por lo que no podemos establecer una can- tro peso ideal.
tidad estandarizada, sino que habrá que Según este índice diremos que nuestro
calcularla en cada individuo. Las necesida- peso es adecuado cuando el IMC, esté
des calóricas diarias pueden variar desde comprendido entre 20 y 24,9. Las variacio-
las 2.000 a las 3.500 según su actividad en nes de este resultado nos indicarán una
un hombre de unos 25 años y 70 kilos de desviación del peso normal y posiblemente
peso. la necesidad de tener que llevar una dieta
Una de las principales formas de saber correcta.
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 275

Los hábitos dietéticos de nuestra civili-


zación y el ritmo de vida acelerado no
siempre permiten mantener esta distribu-
ción de las comidas, siendo frecuentes
errores nutricionales como un desayuno
escaso, comidas excesivamente rápidas o
cenas muy copiosas. Respecto a los nu-
trientes existen algunos hábitos perniciosos
que deberíamos erradicar, por ejemplo la
excesiva ingestión de lípidos e hidratos de
carbono de cadena corta, que ingeridos de
forma habitual en nuestra dieta nos acaba-
ran produciendo sobrepeso, aumento del
colesterol y las enfermedades derivadas de
Figura 11.5 Alimentación diaria. éstos, y, por supuesto, para nada van a
favorecer nuestro rendimiento. Otros hábi-
tos que contribuirán a empeorar nuestra
salud y nuestro rendimiento físico son el
5. ALIMENTACIÓN DIARIA alcohol y el tabaco.
Y PREVIA A NUESTRAS No queremos decir con todo esto que
EXCURSIONES todas las personas que realicen actividades
físicas y por extensión actividades en el
Comer diariamente es un acto rutinario medio natural deban ser casi ascetas, que
del que no hacemos complicados cálculos no beban, no fumen y que sus comidas
de las calorías o de sus nutrientes, si bien sean estrictas; pero, hay que tener claro lo
es cierto que saber lo que comemos nos que queremos hacer: si pretendemos reali-
ayudará a alcanzar un estado nutricional y zar actividades excursionistas exigentes,
de salud óptimo. En lo que respecta a nues- tal vez subir a una montaña de 3.000 me-
tras excursiones o ascensiones a las monta - tros, descender un barranco o cualquier
ñas, no basta con que prestemos atención a otra actividad de aventura, tenemos que ser
nuestra alimentación solamente 3 o 4 días conscientes de nuestras capacidades, anali-
antes de ella, los buenos resultados los zar nuestros hábitos, si queremos modifi-
obtendremos cuando esta alimentación sea car los incorrectos. En cualquier caso,
siempre lo más correcta posible. sobre todo si empezamos a edad adulta,
Las comidas diarias se adaptarán a las conviene consultar a nuestro médico y
necesidades calóricas y de nutrientes habi- revisar nuestro estado de salud. Obten-
tuales; no es necesario llevar ningún régi- dremos óptimos resultados si mejoramos
men de comida especial. La distribución de nuestra condición física con un entrena-
las comidas la haremos en 4 o 5 tomas que miento regular, asesorados por un entrena-
cubrirán nuestras necesidades energéticas dor cualificado. Sin olvidarnos de adquirir
diarias. La distribución puede ser: un buen nivel técnico, para lo cual existen
diversos cursos de formación organizados
• Desayuno 20-30% por los clubes de montaña, las federacio-
• Almuerzo 10% nes, o el propio sistema educativo.
(en dependencia del desayuno) Como ya hemos visto en los diversos
• Comida 30-35% procedimientos para calcular el gasto ener-
• Merienda 10% gético derivado de la actividad física, el
• Cena 25-30% gasto calórico varía según su intensidad.
276 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

Aquellas personas que realizan actividades durante tres días; en los tres días siguientes
frecuentes e intensas en el medio natural pasaremos a una dieta rica en hidratos de
precisan un mayor aporte calórico, pero carbono. Mientras se toma la dieta de
respetando el equilibrio de sus nutrientes. hidratos de carbono, no hay que realizar
En principio y salvo indicación médica, no ejercicios intensos. Estos métodos no están
son necesarios los suplementos proteicos, exentos de ciertos problemas, especial-
ni vitamínicos. mente el último.
Ya hemos comentado anteriormente Los manuales sobre fisiología deportiva
que los sustratos energéticos que utiliza- recomiendan que la comida previa al ejer-
mos en nuestros desplazamientos por la cicio se haga entre dos horas y media y tres
naturaleza son el glucógeno y las grasas. horas antes de comenzar; que sea rica en
Los depósitos de glucógeno son muy limi- hidratos de carbono de cadena larga, evi-
tados respecto a los depósitos de grasas; tando las comidas ricas en grasa y carnes
recordemos que durante el ejercicio los de más lenta digestión, y que el consumo
depósitos de glucógeno muscular disminu- de azúcares o bebidas azucaradas se evite a
yen progresivamente, pudiendo llegar a partir de los 30 minutos anteriores al ejer-
agotarse tras unas tres horas de ejercicio cicio, puesto que podría provocar una hipo-
intenso. Conforme aumenta la duración del glucemia reactiva, lo que no sucede si su
ejercicio, las grasas van incrementando su ingestión se hace durante el ejercicio.
papel como sustrato energético, de tal La comida previa a nuestras excursio-
forma que hacia las 4 horas de ejercicio las nes o a la jornada alpina suele ser el des-
grasas se utilizan en torno a un 60% como ayuno que se realiza a horas muy tempra-
sustrato energético. nas y que, por lo tanto, no es posible guar-
Los alimentos que tomemos van a dar las normas horarias que se aplican en
determinar la utilización de un sustrato las competiciones deportivas. No podemos
energético u otro; si la proporción de nues- esperar dos horas y media o tres desde que
tros nutrientes es la indicada anteriormen- desayunamos o comemos, hasta que co-
te se utilizan, en primer lugar, los hidratos menzamos a andar, por ello nuestro desa-
de carbono y progresivamente se van utili- yuno será poco copioso, puede estar com-
zando las grasas. Si nuestra alimentación puesto por fruta o zumo, café o té caliente
es excesivamente rica en grasas utilizare- ligeramente azucarado, y algún hidrato de
mos con preferencia y desde un principio carbono, como rebanadas de pan con mer-
éstas, lo que nos dará un menor rendimien- melada y mantequilla, galletas, cereales,
to y un agotamiento más rápido. Existen etcétera.
diversos procedimientos para incrementar
las reservas de glucógeno, el más simple
consiste en tomar una dieta rica en hidratos 6. ALIMENTACIÓN
de carbono los 3 o 4 días anteriores a nues- DURANTE
tra actividad. Otro procedimiento que per- LAS EXCURSIONES
mite una mayor recarga del glucógeno
muscular consiste en agotar las reservas de La alimentación durante las excursio-
glucógeno mediante ejercicio intenso y nes cuenta con un problema añadido: hay
posteriormente tomar una dieta rica en que transportarla. Cuando empezamos a
hidratos de carbono como en el punto ante- meter en nuestra mochila el material técni-
rior. Un tercer método más complicado co, crampones, arnés, cuerda, piolet, la
consiste en vaciar los depósitos de glucó- ropa de repuesto, los utensilios de cocina,
geno, mediante el ejercicio, a la vez que se etc., observamos con un creciente temor el
toma una dieta rica en grasas y proteínas tamaño y peso de nuestra mochila, mo-
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 277

mento en el que empezamos a decidir que descenso de los niveles de glucosa en san-
tal vez no nos quepa esa hogaza de pan que gre. Se trata de una sensación pasajera de
habíamos comprado, o que tanta fruta no agotamiento, lo que denominamos “pája-
nos cabe, o que esas latas que nos íbamos a ra”, que se manifiesta por una perdida de
llevar pesan demasiado. fuerza, palidez, sudoración, sensación de
Cuando nuestra excursión se pretende hambre y somnolencia progresiva. En
realizar en el día estos problemas son fácil- estos casos, tal y como podemos ver en el
mente solucionables, pero si pretendemos capítulo de primeros auxilios, deberemos
transportar la comida necesaria para varios tomar líquidos azucarados.
días de travesía por nuestras montañas,
tenemos que reducir nuestro material y ali-
mentos a lo estrictamente necesario, y que
podamos transportar sin mayores dificulta -
des.
Durante la marcha la norma más razo-
nable es realizar varias tomas con poca
cantidad de alimentos. Imaginemos que
nuestro objetivo es alcanzar la cima de una
montaña que las guías estiman en tres
horas. En función de nuestro ritmo, nivel
de condición física y las propias caracterís-
ticas del terreno, podemos pensar en dos
paradas técnicas, quizás alguna parada más
para ajustar el material, más o menos cada
hora. Durante esas paradas que procurare-
mos no duren más de 10 minutos, bebere-
mos abundante agua, mejor con sales
minerales, tal y como exponemos en el
apartado de hidratación, y tomaremos ali- Figura 11.6 Comiendo en un alto del
mentos de fácil digestión preferiblemente camino.
hidratos de carbono de absorción rápida o
media, como los cereales, azúcar, miel,
chocolate, galletas, barritas energéticas, o 7. ALIMENTACIÓN DESPUÉS
frutos secos. Cuando lleguemos a nuestro DE LAS EXCURSIONES
objetivo, podemos hacer una comida más
abundante, ya sea un bocadillo o algo simi- Tras una dura jornada es fundamental
lar a lo tomado en las anteriores paradas. que recuperemos los líquidos perdidos,
De cualquier forma esta comida no puede para ello lo más adecuado es beber agua
ser excesiva, ya que hemos de tener en mineral o bien bebidas isotónicas; también
cuenta que todavía nos queda el tiempo de son agradables los caldos y zumos. Los
regreso. refrescos, con su alto contenido en azúca-
Más de un montañero se ha visto en res, no nos hidratarán suficientemente, por
dificultades por no tener la precaución de lo que habremos de acompañarlos con más
tomar algún alimento durante su marcha. agua; las bebidas alcohólicas no son reco-
Ya hemos visto como en las actividades de mendables.
larga duración vamos consumiendo el glu- No es conveniente comer nada más ter-
cógeno muscular, situación que nos puede minar nuestra actividad, dejaremos trans-
conducir a una hipoglucemia, es decir, a un currir un tiempo que podemos aprovechar
278 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

para realizar nuestros estiramientos, rela- Los suplementos dietéticos no son nece-
jarnos y, si es posible, darnos una ducha sarios en aquellas personas que siguen dia-
caliente. La comida fuerte del día la hare- riamente una dieta equilibrada; si el aporte
mos hacia las dos horas de haber acabado de nutrientes es correcto, no hace falta to-
la excursión. Ésta puede comenzar con una mar proteínas suplementarias. Es preferible
sopa para reponer nuestros líquidos y sales, que tomemos la fruta, verdura y demás
seguida de un plato rico en hidratos de car- nutrientes que nos aporten las vitaminas
bono de absorción lenta, pasta, patatas, imprescindibles que ingerir preparados
arroz, etc.; las proteínas las tomaremos en vitamínicos, que en todo caso deberíamos
menor cantidad ya sea en forma de fiambre hacerlo por indicación médica. Si nuestra
o tal vez carne elaborada si nos encontra- actividad deportiva es muy intensa o pre-
mos en un refugio guardado. Es conve- tendemos realizar una expedición a las altas
niente que tomemos alguna pieza de fruta montañas de los Andes o del Himalaya, ten-
fresca. Esta comida, que no ha de ser exce- dremos que asesorarnos sobre nuestra ali-
sivamente copiosa, nos va a permitir recu- mentación y los suplementos dietéticos que
perar los depósitos de glucógeno, lo que aquí sí serán convenientes.
será especialmente importante si al día
siguiente pretendemos hacer alguna otra
actividad montañera. 8. PAUTAS DE
Cuando la excursión es de varios días HIDRATACIÓN
tenemos que decidir qué tipos de alimentos
nos llevamos. Entre los más apropiados El ser humano tolera peor las pérdidas
están los alimentos deshidratados o liofili- de agua que la falta de nutrientes; en casos
zados; se trata comidas precocinadas, extremos una persona que no beba líquidos
como arroz, pasta, sopas, purés, algunas ni tome alimentos fallecerá en un plazo de
carnes y pescados sometidos a procesos de unos 15 días, mientras que con la privación
deshidratación, que tras su cocción recupe- de alimentos pudiendo tomar líquidos se
ran sus propiedades y un agradable sabor. puede sobrevivir más de 40 días.
Tienen la gran ventaja de ser poco pesados Nuestro organismo está formado en un
y ocupar poco espacio, su principal incon- 60% por agua, en condiciones normales
veniente es que su cocción con agua necesitamos beber unos 2,5 litros de agua
requiere mucho tiempo y más cuando nos al día, para reponer nuestras pérdidas por
encontramos en zonas de mucha altitud, en orina, por heces, por sudoración y por la
las que este proceso es lento, por lo que el evaporación pulmonar. La reposición de
consumo de combustible para su cocción los líquidos se hace por el agua procedente
es elevado. Otro tipo de alimentos intere- de los alimentos y de su oxidación, lo que
santes son los alimentos en conserva, su viene a ser la mitad de nuestras necesida-
principal problema es el peso y el volumen des, y el agua que bebemos que oscilará
de las latas. Para mantener la ingestión de entre 1,3 y 1,5 litros. En relación con la
proteínas llevaremos queso y embutidos diferencia de peso se puede estimar que las
diversos o carne seca. Los glúcidos de necesidades de agua de una persona que no
absorción lenta los tomaremos con el pan, realice esfuerzos intensos son 40 ml por kg
cereales, o con los alimentos deshidratados de peso. En personas que realicen activida-
o en conserva que tengamos previsto lle- des físicas más intensas se estima en fun-
var. Por supuesto a estos alimentos habre- ción a la cuantía de su aporte energético, en
mos de sumar los que tomemos durante las una proporción de 1 ml de agua por cada
paradas, como hemos indicado anterior- kilocaloría aportada.
mente. Cuando realizamos actividad física,
Preparación física y nutrición para la realización de actividades en la naturaleza 279

generamos una gran cantidad de calor por


el trabajo muscular, a ello hay que sumar
las condiciones climáticas que en el medio
natural son muy variables, imaginemos
una dura excursión en un día de verano.
Por esta razón, nuestro organismo pone en
marcha sistemas para eliminar este calor,
puesto que el ser humano debe mantener su
temperatura corporal constante, dentro de
unos estrechos márgenes.
El principal sistema para eliminar el
calor corporal es mediante la sudoración.
El sudor está compuesto en un 98% por
agua y el 2% restante son electrólitos como
el cloro, sodio, potasio o magnesio. Una
excursión de varias horas expuestos a altas
temperaturas, nos puede llegar a producir
una pérdida de varios litros de agua. Se Figura 11.7 Reponiendo agua de una
estima que una pérdida de sudor del 2% del fuente del camino.
peso corporal implica un descenso del ren-
dimiento en torno a un 20%, que origina un llevar una cantimplora o recipiente con un
desequilibrio potencialmente perjudicial mínimo de un litro de agua u otras bebidas
que nos conduciría a una deshidratación o adecuadas. Su reposición puede ser un pro-
a un golpe de calor cuyos sintomas y trata - blema que hay que tener en cuenta cuando
miento podemos ver en el capítulo sobre diseñemos nuestra excursión; hay que
primeros auxilios. conocer los lugares por los que pasamos y
Mantener una buena hidratación será el estudiar la posibilidad de coger agua. Esto
mejor medio para evitar estos problemas. no tiene mayor problema cuando pasamos
Tenemos que beber antes de comenzar por pueblos o refugios, pero en la alta mon-
nuestra excursión, puede ser la leche o el taña muchas veces nos vemos obligados a
zumo de nuestro desayuno, pero además reponer agua de arroyos o manantiales.
conviene que bebamos agua. Durante Esto entraña un peligro para la salud, por la
nuestra marcha beberemos agua en todas posibilidad de contaminación de sus aguas,
las paradas que hagamos, aunque no hay ya sea por ganado que esté cerca, o lo que
una norma exacta puesto que no todas las es peor, por la actividad humana. Nunca
excursiones tienen el mismo grado de difi- beberemos sin depurar las aguas de ríos
cultad, ni el peso de nuestras mochilas será que hayan pasado por núcleos habitados, o
el mismo, o bien las temperaturas son muy aquellas que estén por debajo de zonas de
altas o tal vez vayamos excesivamente pastos. Es muy común que en nuestra
abrigados. Podemos tomar como pauta excursión de un día al cabo de unas horas
reponer unos 200 a 250 ml de agua cada 30 nos hayamos bebido el litro o litro y medio
minutos. Lo que no hay que hacer es espe- que portábamos; si además estamos ha-
rar a tener sed para beber, esto en muchos ciendo una travesía de varios días, no nos
casos puede suponer una pérdida de rendi- va a quedar más remedio que beber agua
miento con una deshidratación progresiva. de los arroyos, o el agua de fusión de la
Esta necesidad de reponer líquidos nos nieve cuando nos desplazamos en invierno
plantea un problema añadido, su transpor- por la alta montaña; lo más conveniente en
te. Siempre en nuestra mochila debemos estos casos es que utilicemos alguno de los
280 Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza

procedimientos de potabilización de agua BIBLIOGRAFÍA


que indicamos en el capítulo sobre prime-
ros auxilios. AA.VV. La educación física en las ense-
En cuanto a la composición de la bebi- ñanzas medias. Ed. Paidotribo. Bar-
da, a veces el agua puede ser insuficiente, celona.1988
sobre todo cuando la pérdida de sales es ÁLVAREZ DEL VILLAR, C. La prepara-
importante tras una sudoración profusa. En ción física del fútbol basada en el atle -
estos casos podemos añadir al agua, azú- tismo. Ed. Gymnos. Madrid. 1987.
car, sal, bicarbonato sódico y el zumo de CRAPLET. C. Y COLS. Alimentación y
algún limón o naranja, o bien recurrir a las nutrición del deportista. Ed. Hispano
bebidas isotónicas con una proporción de Europea. 1995.
60-80 g de hidratos de carbono y unos 400- FOX, E.L. Fisiología del deporte. Ed.
500 mg de sodio por litro de agua. La pro- Panamericana. Buenos Aires.1988.
porción de estos electrólitos variará con la GARCÍA ROLLÁN, M. Alimentación hu-
temperatura, la proporción de azúcar será mana. Ed. Mundi Prensa. Madrid,
menor cuando haga calor y mayor cuando 1990.
haga frío. Es importante que añadamos GRANDE COVIAN, F. Nutrición y salud.
sales al agua de fusión de la nieve puesto Ed. Temas de hoy. Madrid, 1988.
que carece totalmente de ellas, y nos puede LÓPEZ, J.; FERNÁNDEZ, A. Fisiología
causar algún problema intestinal. del ejercicio. Ed. Panamericana.
Y al finalizar nuevamente agua, que LÓPEZ, J.L. Manual práctico de alimenta-
puede estar acompañada de algún caldo de ción sana. Ed. Edaf. Madrid, 1986.
verduras, que además de ayudarnos a repo-
ner nuestras sales tonificará nuestro cuer-
po, sobre todo si hace frío.
Capítulo 12
MEDIDAS PREVENTIVAS Y
PRIMEROS AUXILIOS EN
EL MEDIO NATURAL
(Javier A. Melendo Soler)
1. LESIONES MÁS FRECUENTES EN EL MEDIO NATURAL

2. PAUTAS DE ACTUACIÓN ANTE UN ACCIDENTADO

3. BOTIQUÍN PARA NUESTRAS EXCURSIONES

4. HEMORRAGIAS

5. HERIDAS

6. TRAUMATISMOS
• Contusiones
• Traumatismos articulares: Esguince, Luxación
• Fracturas
• Traumatismos musculares y tendinosos
• Traumatismos menores

7. AGRESIONES POR EL CALOR


• Insolación
• Golpe de calor
• Quemaduras directas por el sol

8. AGRESIONES POR EL FRÍO


• Hipotermia
• Congelaciones

9. LESIONES OCASIONADAS POR EL RAYO

10. MAL DE ALTURA O MAL AGUDO DE MONTAÑA

11. PATOLOGÍAS AGUDAS EN EL MEDIO NATURAL


• Angina de pecho, infarto de miocardio
• Diarrea
• Dolor de abdomen
• Picaduras y mordeduras
• Hipoglucemia
• Asfixia por cuerpos extraños en las vías respiratorias

12. PÉRDIDA DE CONOCIMIENTO


• Lipotimia
• Síncope
• Colapso, shock
• Coma

13. MANIOBRAS DE REANIMACIÓN

14. MEDIDAS PARA POTABILIZAR EL AGUA

15. PREVENCIÓN DE LOS ACCIDENTES EN EL MEDIO NATURAL


Medidas preventivas y primeros auxilios en el medio natural 283

Cuando nos adentramos en la naturale - as menores como: rozaduras, ampollas,


za o vamos ascendiendo por la alta monta - contusiones, tendinitis y lesiones muscula-
ña, las posibilidades de recibir una aten- res. También se pueden producir otras
ción médica en caso de accidente se van lesiones de mayor entidad, como: luxacio-
alejando de nosotros. Los accidentes, aun- nes, esguinces y fracturas.
que ocasionales, pueden suceder, y será También son característicos los proble-
entonces cuando tendremos que afrontarlos mas derivados del entorno en el que nos
con nuestros propios medios y conoci- movemos. Dentro de la patología medio-
mientos. ambiental destacaremos: la producida por
Un aprendizaje básico en primeros exposición al sol (quemaduras, insolación
auxilios puede ser tan importante como o golpe de calor) y la producida por expo-
dominar los medios técnicos necesarios sición a las bajas temperaturas (hipotermia,
para llevar a buen fin nuestras “aventuras”. congelaciones).
Este capítulo pretende ser un complemento En este mismo contexto podemos in-
a los cursos de primeros auxilios que, cree- cluir otras patologías derivadas del medio
mos, todo el mundo debería hacer. por el que desarrollamos nuestra actividad;
La prevención es la primera norma a así cuando nos desplazamos por altitudes
tener en cuenta para evitar accidentes. Los superiores a los 3.000 o 3.500 metros
aspectos que debe incluir son: la planifica- puede presentarse un problema de aclima-
ción de las actividades en función de nues- tación a la altitud que denominamos mal
tras posibilidades; transportar y conocer la agudo de montaña o mal de altura. (MAM).
utilización del material adecuado para cada Por supuesto, nos podemos encontrar
actividad y, por supuesto, mantener una con cualquier otra patología aguda, como
adecuada condición física y técnica. las hemorragias o heridas de diversa consi-
Pero cuando el accidente se produce, deración. En casos extremos tras un acci-
nuestra actuación va a ser fundamental. Un dente se puede presentar una parada car-
aprendizaje básico en primeros auxilios diorrespiratoria, que puede requerir una
nos aportará los recursos necesarios para reanimación urgente e inmediata.
afrontar estas situaciones. Todas estas patologías no diferirán de
Hemos de pensar que los accidentes las explicadas en otros textos de primeros
que en la ciudad carecen de importancia, auxilios, pero en nuestro medio tienen en
como un esguince leve, en mitad de la su actuación unas dificultades añadidas. La
montaña