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Orden dentro del caos: introducción a la teoría del caos.

Granados Betancourt Edgar Ernesto

Índice temático:

 Introducción.
 La maquinaria de Newton, el demonio de Laplace y el caos de Poincare.
 La mariposa emprende el vuelo hacia el caos.
 Sistemas dinámicos.
 Introducción al concepto de caos.
 Caos determinista: efecto mariposa y efecto baraja.
 Caos en la tierra como en el cielo.
 La geometría que surgió del caos.
 ¿Qué es un fractal?
 Fractales en la naturaleza.
 Aplicaciones de los fractales.
 Conclusiones.

Introducción.

Para los antiguos la naturaleza era el caos, un ente cuyas acciones no se podían prevenir y a
partir del cual había surgido todo en el cosmos. Aun a pesar del caos incesante que rodea al
mundo, el ser humano ha buscado un orden en la naturaleza, uno que le permita prever y
comprender el comportamiento complejo de las leyes que esconde el Universo. Durante los
siglos XVIII y XIX se aplicó la mecánica de Newton a los ámbitos científicos, dejando a un
lado la antigua concepción del caos como señor de la naturaleza y proyectando la imagen de
un universo mecánico. Empero, en el siglo XX, además de la relatividad de Einstein y la
mecánica cuántica, se vio nacer otra teoría que revolucionaría la visión newtoniana, esta fue
la teoría del caos. Mejor nombrada como caos determinista, esta teoría multidisciplinaria
establece básicamente que un sistema que está sometido a leyes perfectamente determinadas
se comportara de manera errática y aparentemente aleatorio. Y es que el caos es el estado
inherente del universo, su estado natural. La maquinaria de Newton deja de ordenar el mundo,
porque será a partir del caos que surgirá el orden: orden a partir del caos.

Este trabajo no pretende mostrar un tratado completo de la teoría del caos, sino brindar una
introducción concisa de los principios que la describen y exponiendo, a su vez; las
contribuciones de aquellos científicos que han permitido desarrollarla. Además, con este
trabajo pretendo en cierta forma, exponer mi personal interés por este tema
multidisciplinario, el cual empezó por curiosidad y que ahora se ha ido convirtiendo en una
fijación.

La maquinaria de Newton, el demonio de Laplace y el caos de Poincare.

Es común en muchos mitos de la creación la incesante batalla entre el orden y el caos.


Por ejemplo, en la mitología babilónica, Tiamat era la diosa del caos, la cual era representada
como un dragón y cuya destrucción a manos de Marduk permitía la creación del mundo
(Schifter, 2003). La humanidad primitiva, creía que el caos era aquella fuerza de la cual todo
había surgido. También se decía que era aquella entidad cuyas acciones no se podían prevenir
y que en cierta forma era una perpetua amenaza para la creación. A pesar del peso de las
historias antiguas y del incesante caos que rodea el mundo, el ser humano ha buscado un
orden en la naturaleza, uno que le permita prever y comprender el comportamiento del
Universo. El ser humano considera que este orden lo ha desarrollado gracias a la ciencia. La
ciencia postula un método a partir del cual podemos buscar las leyes que rigen los fenómenos
naturales, formulándolas en un lenguaje matemático, y poder así encontrar una armonía entre
el orden y el caos.

En su Principia, Sir Isaac Newton expuso: el universo es ordenado y predecible, tiene


leyes expresables en lenguaje matemático y podemos describirlas. Las leyes formuladas por
Newton son fundamentalmente sencillas, cuya aplicación permitieron describir con precisión
el movimiento de los astros en el firmamento, estableciendo una revelación determinista
(Sametband, 1999). Para Newton, estas leyes físicas, serían solo una parte para poder
especificar el estado de un fenómeno, ya que la otra parte estaría dada por las condiciones
iniciales que nos delimitaran el estado físico del fenómeno en cierto tiempo inicial. Estas
características: las leyes físicas y las condiciones iniciales, son importantes para describir un
sistema material. Pero como Galileo nos dijo: el lenguaje de la naturaleza es el de las
matemáticas. Y, por lo tanto, serán las ecuaciones diferenciales las que nos permitirán
representar estas leyes y las condiciones iniciales las que definirán el espacio y el tiempo en
que se lleva a cabo el análisis dinámico de un sistema. En la mecánica de Newton, si se
conocen las posiciones y las velocidades de los componentes de un sistema en un instante
dado, se podrán calcular las posiciones y velocidades en cualquier instante en el futuro o en
el pasado. Esto es, si en las ecuaciones de la mecánica clásica si se invierte el sentido de las
velocidades (sea –v), el resultado es matemáticamente igual que cambiar t por –t. El esquema
de Newton posibilito la construcción de una visión de un Universo ordenado y predecible.
Laplace exponía que si una inteligencia conociera todas las leyes que animan a la naturaleza
y supiera la posición y la velocidad de cada partícula en el universo, podría conocer el pasado
y el futuro del universo mismo. A pesar de que Laplace no utilizo el nombre de demonio,
esta inteligencia nos promete un universo reversible, uno que se asemeja a un reloj cuyos
resortes y engranes están determinados por las leyes de la mecánica de Newton.

Referencias

Schifter, Isaac. La ciencia del caos. Tercera edición, México: FCE, SEP, CONACyT. Colec.
LA CIENCIA PARA TODOS

Sametband, Moisés José. Entre el orden y el caos. La complejidad. Segunda edición, México:
FCE, SEP, CONACyT. Colec. LA CIENCIA PARA TODOS