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2/3/2019 Doctrina

Coleccion: Gaceta Civil - Tomo 60 - Numero 6 - Mes-Ano: 6_2018

El principio de preclusión civil desde la perspectiva del


Tribunal Constitucional (y otros aspectos procesales en los
que crearon polémica)
Raúl ARCOS COTRADO*

[-]
RESUMEN

El autor considera que la decisión del Tribunal Constitucional (STC Exp. N° 02605-2014-PA/TC), por la cual no se
acepta la improcedencia excepcional de la demanda por principio de preclusión, ha impuesto un nuevo criterio
procesal que traerá consigo decisiones judiciales nada pacíficas. Así, refiere que al ordenar que se aplique solo el
artículo 466 del Código Procesal Civil, en desmedro del artículo 121, se vacía de contenido a este dispositivo
procesal, dejando incluso inerme al juez, quien a menudo será demandado a través del proceso de amparo si es que
emite sentencia inhibitoria.

MARCO NORMATIVO

Código Procesal Civil: arts. 121 y 466.

PALABRAS CLAVE: Saneamiento procesal / Improcedencia de la demanda / Principio de preclusión / Derecho de


defensa

Recibido: 27/05/2018

Aprobado: 28/05/2018

Introducción
[1]
A través de la STC recaída en el Exp. N° 02605-2014-PA/TC , nuestro máximo colegiado constitucional ha tomado
posición –en mayoría– sobre diversos temas que atañen directamente a los procesos constitucionales y también a los
procesos civiles. Una de ellas está relacionada a la limitación que tiene el órgano jurisdiccional de emitir sentencia
inhibitoria, una vez que se haya transitado por la etapa postulatoria o superado la etapa de saneamiento procesal.
Dicha posición es a todas luces polémica, porque la legislación procesal peruana posibilita la emisión de sentencia
inhibitoria, aunque en forma excepcional, ello se desprende del artículo 121 in fine del Código Procesal Civil. Como es
de verse, el principio de preclusión también tiene aplicación relativa, siempre y cuando se fundamente su
inaplicabilidad en determinados casos excepcionales, lo que no ha sido tomado en cuenta por el Tribunal
Constitucional (en adelante el TC).

También se ha pronunciado sobre aspectos que tienen que ver con el derecho de defensa y de motivación, la
calificación del recurso de casación civil, etc., temas que analizaremos desde una posición crítica a la sentencia que
estima una demanda de amparo, en el caso bajo comentario.

I. Recorrido doctrinario, jurisprudencial y normativo sobre el principio de preclusión

Doctrinariamente se ha definido a la preclusión como la pérdida, extinción o consumación de una facultad procesal.
Resulta, normalmente, de tres situaciones; a) por no haberse observado el orden u oportunidad dado por la ley para la
realización de un acto; b) por haberse cumplido una actividad incompatible con el ejercicio de otra y; c) por haberse
ejercido ya una vez, válidamente, esa facultad (consumación propiamente dicha). (Couture, 1958, p. 160)

En palabra de Carrión (2007): “El principio de preclusión procesal, denominado también principio de eventualidad. En
principio supone que el proceso se va desarrollando por etapas, de modo que si supera una etapa o fase se pasa a la
siguiente y no existe posibilidad de retroceder, en la aplicación de este principio constituyen las siguientes reglas: que
la pruebas deben ofrecerse con la demanda y con la contestación de la demanda; la reconvención debe proponerse al
contestar la demanda; la pruebas deben de actuarse en la audiencia correspondiente, los recursos impugnatorios
deben proponerse en los plazos que señala el ordenamiento procesal, etc. Superada la etapa decisoria del proceso,
en virtud de este principio, no podríamos volver a la etapa postulatoria del proceso” (p. 56).

La doctrina jurisprudencial del TC por su lado ha señalado también la imposibilidad de retorno a la etapa procesal que
[2]
ya se transitó. Así se tiene de la STC recaída en Expediente N° 03271-2012-PA/TC (f.j. 15) en el que el citado
Tribunal ha precisado que: A través de la preclusión, cuando concluye una etapa y se inicia una nueva, se clausura la
anterior, y los actos procesales realizados quedan firmes al proscribirse cualquier intento de retomar la discusión

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sobre los mismos, salvo supuestos excepcionalísimos contemplados en la propia norma procesal. (la negrita es
nuestra)

La justicia ordinaria por su parte, ha señalado a través de la Cas. N° 2259-2009 Lima, de fecha 19 de enero del 2010:
“Que, asimismo, por el principio de preclusión procesal el proceso se va desarrollando por etapas, de modo
que si se supera una etapa o fase procesal, se pasa a la siguiente y no existe posibilidad de retroceder. En el
presente caso, la etapa procesal para sanear el proceso ha precluido en la primera oportunidad en que la Sala
Superior examinó el proceso y emitió la sentencia de vista de fojas trescientos diecisiete, su fecha veintiocho de enero
de dos mil ocho, que declaró nula de la sentencia emitida por el Juez de primera instancia por haber omitido
pronunciamiento respecto al extremo de pago de intereses y condenando a la demandada al pago de costas y costos”
(f. j. 2).

Por su parte, el artículo 121 del Código Procesal Civil, prevé lo siguiente: “Mediante la sentencia el Juez pone fin a la
instancia o al proceso en definitiva, pronunciándose en decisión expresa, precisa y motivada sobre la cuestión
controvertida declarando el derecho de las partes, o excepcionalmente sobre la validez de la relación procesal”.
Concordante con lo anterior, el artículo 466 prevé que: “Consentida o ejecutoriada la resolución que declara la
existencia de una relación jurídica procesal válida, precluye toda petición referida, directa o indirectamente, a la
validez de la relación citada”.

II. ¿Es posible declarar la improcedencia de la demanda, luego de haber superado la etapa postulatoria o la de
saneamiento?

Prima facie, se tiene que a través de un proceso constitucional de amparo (al cual llamaremos segundo proceso), en
rigor, amparo contra resolución judicial, se pretendía lo siguiente: a) la nulidad de las resoluciones 20-II-3°-SC del 13
de junio de 2012 (sentencia de vista) que declaró improcedente la demanda de rectificación de áreas (la sentencia de
mérito había declarado infundada la demanda) y b) La nulidad de la resolución de fecha 27 de mayo de 2013 que
declara improcedente el recurso de casación, ambas derivadas de un proceso civil (al que llamaremos primer
proceso).

El amparo contra resoluciones judiciales (segundo proceso) recaló finalmente en el TC, quien sostiene entre otras
cosas (f. j. 13) que los demandados en el primer proceso, dedujeron varias excepciones que fueron rechazadas en
ambas instancias, con lo cual la sala civil a quem, debía emitir sentencia de mérito o de fondo, como lo hizo el juez a
quo, y no decantarse por la improcedencia de la demanda como ocurrió; puesto que la etapa de calificación de la
demanda ya había precluido y el proceso se encontraba saneado. Por lo que, en aplicación del principio de preclusión
procesal, el a quem, no podía pronunciarse nuevamente sobre la relación procesal, ya que esta, insisto, había sido
declarada válida anteriormente. Entonces, concluye el TC que se infringió el principio de preclusión al emitir la sala
civil, sentencia inhibitoria, pues declara improcedente la demanda, siendo el efecto entonces, estimar el amparo por la
[3]
vulneración de este principio , ordenando luego que la sala civil emita sentencia, pronunciándose sobre el fondo, en
el primer proceso.

Como es de verse, la posición adoptada por el TC en la sentencia que se analiza es la de aplicar sin ambages, el
artículo 466 del Código Procesal Civil que se transcribió supra, esto es, que no se puede volver a discutir sobre la
validez de la relación jurídica procesal. Este criterio adoptado es consecuencia de la interpretación literal de la norma
(art. 466), que nos parece errado ya que debió optarse por una interpretación sistemática.

Resulta errática la interpretación efectuada, porque no toma en cuenta el artículo 121 in fine, del CPC que justamente
permite al juez emitir sentencia pronunciándose en forma excepcional, sobre la validez de la relación procesal, es
decir, está facultado para declarar la improcedencia de la demanda incluso en la etapa decisoria, solo si considera
que existen razones para hacerlo; incluso estando saneado el proceso. Naturalmente, el carácter singular de su
decisión tiene que estar respaldado por buenas razones que hagan plausible esa decisión excepcional y no por el
mero capricho en la toma de decisiones, lo que en buen romance implica que la sentencia inhibitoria contenga una
motivación cualificada.

III. ¿Pronunciamiento de fondo realizado por el TC afecta el derecho de defensa?

Otra cuestión procesal que merece ser analizada es la del rechazo liminar de la demanda de amparo efectuada por el
a quo, confirmada por el a quem, y luego conocida por el TC a través del recurso de agravio constitucional quien
emitió pronunciamiento de fondo, declarando fundada la demanda. Los argumentos esgrimidos básicamente son que
se habría notificado al procurador del Poder Judicial (entidad demandada) en ambas instancias, incluso se apersonó
al proceso constitucional, con lo cual, sostienen, no hay afectación al derecho de defensa y, porque existen los
recaudos probatorios necesarios para emitir declaración sobre el fondo, de manera que en atención a los principios de
economía, informalidad, celeridad y el principio finalista, sería posible emitir pronunciamiento sobre el fondo del
asunto.

En rigor de verdad, esta es una posición que el TC ha venido sosteniendo permanentemente, con la cual discrepamos
respetuosamente. Notamos que hay una afectación clara al derecho de defensa, pues el apersonamiento a un
proceso no garantiza el ejercicio de los mecanismos de defensa oportunos que puede hacer el demandado. En efecto,
si no hubo propiamente la admisión de la demanda, no puede realizarse el contradictorio, deducir excepciones,
plantear nulidades, cuestionar las pruebas, etc., ello porque el debate solo debe estar orientado a analizar si el
rechazo in limine de la demanda, fue correctamente realizado o no. Solo ese punto debe ser merecedor de
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pronunciamiento por la Sala a quem y luego por el Tribunal Constitucional, en caso de ser recurrido vía agravio
constitucional, ergo, en este último caso, la decisión siempre tendrá que ser de nulidad del auto que rechaza la
demanda liminarmente, en caso de verificar que hubo un indebido rechazo, pero no de emitir pronunciamiento de
fondo, por más pruebas que existan, ya que estas no fueron valoradas antes por quien tiene la obligación de hacerlo,
esto es, el juez a quo. De manera que el derecho de defensa tiene prioridad sobre los principios citados por el TC. Si
la demanda nunca fue admitida, es obvio que no hubo debate procesal sobre el fondo en las instancias legitimadas,
no teniendo por tanto, ninguna competencia el TC para suplir a quien de suyo, le corresponde dicha prerrogativa, esto
es, al juez constitucional.

Este criterio felizmente no es adoptado por la justicia ordinaria en casos análogos. Y es que si en el plano civil se
rechaza liminarmente, una demanda, pero luego de ser recurrida, esta decisión es confirmada, para posteriormente
ser impugnada vía recurso de casación, la Corte Suprema solo resolverá conforme al pedido casatorio, que tiene que
[4]
ser de nulidad necesariamente, en caso de que haya sido indebidamente rechazada la demanda . La nulidad dará
lugar a la calificación de la demanda nuevamente tomando en cuenta lo dispuesto por el superior, para que se admita
la demanda y se abra la discusión procesal. Este es el cauce procesal correcto que debe respetarse en pos de lograr
la igualdad de armas.

IV. ¿Tiene vicios de inconstitucionalidad el auto que declara improcedente el recurso de casación?

Otro aspecto que a nuestro juicio es preocupante y que tiene directa relación con los procesos civiles, es el lacónico
argumento que realizó el TC para declarar la nulidad del auto que califica el recurso de casación, que a nuestro juicio
también adolece de falta de motivación.

En efecto, el fundamento jurídico de la sentencia del TC que se analiza, sostiene lo siguiente: “Para este Tribunal la
citada resolución casatoria contiene vicios de inconstitucionalidad, no porque en ella se haya señalado un
hecho falso, asunto que carece de objeto analizarlo en autos; sino porque al declarar improcedente el recurso de
casación del recurrente no tuteló los agravios que este expuso respecto de la resolución de vista 20-II-3°-SC
de 13 de junio de 2012, los cuales han sido detallados in extenso en los fundamentos precedentes”.

Como es de verse, es una fundamentación sumamente débil, pues justificarse en una expresión genérica como “no
[5]
tuteló los agravios que este expuso respecto de la resolución de vista 20-II-3°-SC” implica motivación aparente .

En análogo sentido, se tiene que en la demanda de amparo, se pidió la nulidad del auto que declara improcedente el
recurso de casación, naturalmente, porque este no habría hecho una calificación correcta de los requisitos de
[6] [7]
procedencia del recurso de casación que están establecidos en el artículo 388 del Código Procesal Civil ,
consecuentemente, para declarar la nulidad del auto que declara improcedente el recurso de casación, el TC
necesariamente tenía que realizar el análisis sobre si estos requisitos fueron cumplidos o no a través del recurso de
casación interpuesto por el demandante, que, como se advierte de la sentencia sub examine, no lo ha hecho, ni
siquiera en forma tangencial.

Ahora bien, de advertir el TC que la Corte Suprema no calificó bien el recurso de casación, correspondía que se
declare la nulidad de dicho auto a efectos de que nuevamente se califique el mismo, siguiendo los lineamientos
establecidos en la sentencia constitucional. Al prescindirse de dicho procedimiento, prácticamente ha reemplazado a
la justicia ordinaria, pues implícitamente ha calificado el recurso de casación y ha dispuesto que el a quem emita
sentencia en el proceso civil de rectificación de áreas, algo que es inaceptable.

Llama la atención también que el TC no haya seguido su línea jurisprudencial para estos casos, debido a que tiene
establecido que la justicia constitucional no es una suprainstancia; así se advierte de la sentencia interlocutoria
[8]
denegatoria recaída en el Exp. N° 04918-2015-PA/TC y en la que precisa lo siguiente: “En la medida que la justicia
constitucional no es una suprainstancia de revisión de lo resuelto por la Sala Suprema demandada, y escapa a su
competencia la verificación del cumplimiento de los requisitos que habilitan la procedencia del recurso
impugnatorio de casación, entonces el recurso de agravio debe ser desestimado”.
[9]
También en la sentencia interlocutoria denegatoria recaída en el Exp. N° 3524-2015-PA/TC se indica que: “El
contenido del recurso de agravio constitucional interpuesto no alude a una cuestión de Derecho de especial
trascendencia constitucional, en la medida en que pretende la nulidad de la Casación Nº 8847-2012-Huancavelica, de
fecha 15 de abril de 2013 (f. 5), a través de la cual la Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte
Suprema de Justicia de la República declaró improcedente el recurso de casación que interpuso el recurrente contra
la sentencia de vista de fecha 10 de abril de 2012. 5. Esta Sala recuerda que la justicia constitucional no es una
suprainstancia de revisión de lo resuelto por la Sala Suprema demandada y que escapa al ámbito de su competencia
la verificación del cumplimiento de los requisitos que habilitan la procedencia del recurso impugnatorio de casación”.
[10]
Anteriormente también se expresó en un auto, similares consideraciones . Lo expresado allí nos releva de mayores
comentarios.

Conclusiones

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[11]
• La decisión mayoritaria del Pleno del Tribunal Constitucional ha impuesto un nuevo criterio procesal que traerá
consigo decisiones judiciales nada pacíficas, pues al ordenar que se aplique solo el artículo 466 del CPC en
desmedro del artículo 121, logra vaciar de contenido a este dispositivo procesal, dejando incluso inerme al juez, quien
a menudo será demandado a través del proceso de amparo si es que emite sentencia inhibitoria.

• También se advierte cambio de criterio en el máximo intérprete de la Constitución, al pronunciarse sobre el auto que
declara improcedente el recurso de casación e indicar que tiene vicios de inconstitucionalidad y por tanto debe ser
estimada la petición de nulidad; este aspecto como se tiene probado a través de la doctrina jurisprudencial del TC
presentadas, otrora, eran rechazadas a través de sentencias interlocutorias denegatorias, pues a juicio del TC, la
cuestión de Derecho contenida en el recurso no eran de especial trascendencia constitucional. Lamentablemente no
hay exposición de ese cambio de criterio, lo que da más sombras que luces a la polémica decisión adoptada por
nuestro Tribunal Constitucional.

Referencias bibliográficas

Arcos, C. R. (2011). El Rechazo Liminar de la demanda Constitucional. Gaceta Constitucional (100).

Carrión, L. J. (2007). Tratado de Derecho Procesal Civil. Lima: Grijley.

Couture, E. (1958). Fundamentos del Derecho Procesal Civil. Buenos Aires: Roque De Palma Editor.

[1]
* Abogado por la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Con estudios en el Máster en Argumentación Jurídica
de la Universidad de Alicante, España. Estudios en Derecho Procesal en la Universidad Nacional de Rosario,
Argentina.

Publicada el 11 de abril de 2018 en la página web del Tribunal Constitucional.


[2]
Publicado en el diario oficial El Peruano el 27 de marzo de 2014
[3]
Si bien el principio de preclusión tiene mucha importancia para la seguridad jurídica del proceso, no creemos que
deba tener protección constitucional, pues no aparece como derecho fundamental, ni tampoco como principio en el
Código Procesal Constitucional ni en el Código Procesal Civil.
[4]
“Dicha actividad, por lo tanto, no debe significar un juicio apresurado que limite o trabe el acceso a la justicia, pues
si es llevada con la diligencia respectiva seguramente decantará en una resolución que no traerá mayores
cuestionamientos y no tendrá por qué ser un límite arbitrario al ejercicio de los derechos fundamentales pretendidos,
ya que además la libertad que ostenta el juez en la aplicación de las causales de improcedencia pueden poner en
jaque su imparcialidad”. (Arcos, 2011, p. 100)
[5]
El fundamento jurídico 7.a de la STC 00728-2008-HC/TC se indicó que hay Inexistencia de motivación o motivación
aparente cuando “se viola el derecho a una decisión debidamente motivada cuando la motivación es inexistente o
cuando la misma es solo aparente, en el sentido de que no da cuenta de las razones mínimas que sustentan la
decisión o de que no responde a las alegaciones de las partes del proceso, o porque solo intenta dar un cumplimiento
formal al mandato, amparándose en frases sin ningún sustento fáctico o jurídico”.
[6]
Como es de verse, existe una importante modificación en los dos incisos que ahora son barreras casi
inexpugnables para que el recurso de casación pueda obtener el propósito buscado por una de las partes y que traen
enormes dificultades primero para los abogados que les redactan y luego al justificable que no tiene acceso a una
decisión a fondo. ¿Dos requisitos de procedencia en la casación difíciles de cumplir? La Infracción Normativa y la
incidencia directa de la Infracción sobre la decisión impugnada en Gaceta Civil & Procesal Civil, setiembre 2017, p.
253.
[7]
“Artículo 388.- Requisitos de procedencia Son requisitos de procedencia del recurso de casación: 1. Que el
recurrente no hubiera consentido previamente la resolución adversa de primera instancia, cuando esta fuere
confirmada por la resolución objeto del recurso; 2. describir con claridad y precisión la infracción normativa o el
apartamiento del precedente judicial; 3. demostrar la incidencia directa de la infracción sobre la decisión impugnada;
4. indicar si el pedido casatorio es anulatorio o revocatorio. Si fuese anulatorio, se precisará si es total o parcial, y si es
este último, se indicará hasta donde debe alcanzar la nulidad. Si fuera revocatorio, se precisará en qué debe consistir
la actuación de la Sala. Si el recurso contuviera ambos pedidos, deberá entenderse el anulatorio como principal y el
revocatorio como subordinado”.
[8]
Publicado el 29 de marzo de 2017 en la página web del TC f. j. 3.
[9]
Publicado el 17 de febrero de 2017 en la página web del TC ff. jj. 4 y 5.

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[10]
Publicado el 17 de febrero de 2017 en la página web del TC f. j. 5 y en la que señala: “Sobre el particular, este
Tribunal reitera, como ya ha dejado indicado en su jurisprudencia, que el amparo contra resoluciones judiciales no
puede servir para replantear controversias resueltas por los órganos jurisdiccionales ordinarios y que sean de su
exclusiva competencia, como es el caso de la declaratoria de improcedencia de los recursos de casación. En este
sentido, recalca que el amparo contra resoluciones judiciales requiere, corno presupuesto procesal indispensable, la
constatación de un agravio manifiesto al derecho a la tutela procesal efectiva (artículo 4 del Código Procesal
Constitucional) u otro derecho fundamental, siempre que se encuentre comprometido su contenido
constitucionalmente protegido (artículo 5, inciso 1, del Código Procesal Constitucional)”.
[11]
En el Expediente N° 03271-2012-PA/TC, reconoció que en casos excepcionales, el juez podía pronunciarse
nuevamente sobre la relación procesal que ya había sido considerada válida.

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