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Protocolo de Clase

José Carlos Hernández Pineda


Problemas de metafísica y ontología/antropología contemporánea

En “De la redención” se anuncia por primera vez el eterno retorno. La voluntad que quería
dominar sobre todas las cosas no podía dominar sobre el pasado. En “la más silenciosa de
las horas” Zaratustra regresa a la soledad de su montaña porque algo le dice que no está
listo para su doctrina, es decir, no está listo para el eterno retorno.
En “El caminante” Nietzsche sigue con las consecuencias de su doctrina, él es el único que
ha pensado por primera vez esa doctrina. Aquí se da un paréntesis importante sobre la
metafísica:
Muchos han querido ser los primeros en destruir la metafísica, entendida como onto-
teología. Teología como la parte metafísica y ontología como la parte doctrinal, haciendo
referencia Aristóteles del ente en cuanto que ente y el ente en cuanto Uno, Inmutable,
Eterno. El primer destructor hasta donde se sabe es Nietzsche.
Como este punto no quedó lo suficientemente claro se enfatiza en el término onto-teología.
La diferencia entre ontología y metafísica radica en que la ontología estudia el ente en tanto
ente o el ente en tanto que es independientemente de qué sea; teología sería el estudio del
ente en tanto que es el ente primero, eterno, invariable e inmóvil. La relación que hay entre
las dos es que aquello que hacer ser al ente lo que es radica en el ente supremo o superente.
El problema planteado por la ontología lo responde la metafísica al identificar aquello que
hacer ser al ente con el ente en su sentido primero porque todos los entes remiten en última
instancia a un ente superior. En este punto se plantea la pregunta acerca de la teleología y la
teología:
La ontología se encarga del estudio de lo que es independientemente de si existe un ente
que sea eterno, pero si ese ente existe entonces también existe una ciencia que se llama
teología, que es lo que nosotros conocemos por metafísica; ese ente puede ser Dios en el
sentido cristiano, pero también otra cosa, pues theos está emparentado con el verbo theorein
que significa ver; dios en este sentido lo que hace es ver. Todo esto desde Aristóteles en
quien hay una aitiología como teoría de las causas y una de ellas es la causa final
(teleología) que a su vez nos remite a una causa final última, la ontología como qué es lo
que hace ser al ente lo que es y la teología como la pregunta por la naturaleza del ente
eterno e inmutable. En la ontología lo primero es el to de ti, sin embargo, en Aristóteles
todos están mesclados y se vinculas a theos: la causa final última es el motor inmóvil, en la
ontología el sustento de esa ousía es el motor inmóvil. Todo esto hace que se mezcle la
ontología y la teología y de allí el nombre de onto-teología.
Van mescladas hasta Kant (quien usa por primera vez esta palabra) y Hegel, aunque en la
primera modernidad se rompe con eso al sospechar que puede no haber ni fin último ni
causa primera. Pero el primero, hasta nuevo aviso, en destruir la onto-teología es Nietszche.
De la visión y el enigma
Aquí se da la primera explicación del eterno retorno. Zaratustra pide a los marineros
“¡Descifradme el enigma que yo contemplé entonces, interpretadme la visión del más
solitario!” ¿cuál es el enigma? Hay que tomar en cuenta los elementos del capítulo y
vincularlos con toda la obra:
El niño
Enano: espíritu de la pesadez, el nihilismo que acompaña a la ausencia de fundamento.
El portón: hacia el pasado hay una eternidad hacia el futuro también y terminaran
chocando, lo importante no es el sentido cosmológico del eterno retorno sino su sentido
existencial.
Pastor:
Serpiente

Redoble de tambores “fuego tintineante”