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R.PALMER &J.

COLTON
Maqueta: RAG

HISTORIA
CONTEMPORANEA
l

Traducción: Marcial Suárez


Copyright 1950 © 1956, 1965, 1971,
1978 by Alfred A. Knopf, Inc.
©Akal editor, 1980
. Paseo Santa María de la Cabeza, 132 - Madrid-26
ISBN: 84-7339-476-3
Depósito Legal: M-32969-1981
Impreso en: Rodagraf, S.A. - Luis Feíto, 24 - Madrid-19

AKAL EDITOR
INTRODUCCION

Panorámica
Puede preguntarse por qué una historia del mundo contemporáneo ha de
comenzar con la Europa del siglo XVIII, porque el siglo XVIII todavía no
era «contemporáneo>> y porque Europa no es más que una pequeña parte del
mundo. Pero fue en Europa donde hizo su primera aparición casi todo lo
que hoy se entiende por contemporáneo.
A medida que se modernizaba, Europa creaba la más poderosa combina-
ción de estructuras política, económica, tecnológica y científica que el
mundo hubiera visto nunca. Con ello, Europa se transformaba radicalmen-
te, y producía también un abrumador efecto sobre otras culturas de Améri-
ca, de Africa y de Asia, a veces destruyéndolas, a veces estimulándolas o
haciéndolas revivir, y siempre suscitando en ellas problemas de resistencia o
de adaptación. Esta influencia europea se puso de manifiesto, por primera
vez, hace unos 500 años, cuando los pueblos ibéricos descubrieron América
y abrieron las rutas del mar hacia Asia. Y se fortaleció, mediante el
desarrollo científico y económico de los siglos siguientes. Alcanzó su cenit
con los imperios coloniales europeos, a comienzos del siglo XX. Desde
entonces, la posición de Europa ha declinado, relativamente, en parte a
causa de conflictos surgidos dentro de la propia Europa, pero, sobre todo,
porque el aparato que dotó a Europa de tal dominio puede ahora encontrar-
se en otros países. Algunos d_e éstos, como en ambas Américas, son,
esencialmente, vástagos de Europa. Otros tienen antecedentes muy distintos
y muy antiguos. Pero, cualesquiera que sean sus antecedentes, y voluntaria-
mente o no, todos los pueblos, en el siglo XX, se ven envueltos en el proceso
de modernización o «desarrollo», lo que suele significar la adquisición de
experiencias y posibilidades inicialmente mostradas por los europeos.
Hay, pues, en nuestro tiempo, una especie de uniforme civilización
moderna que se sobreimpone a las culturas tradicionales del mundo, o que pe-
netra en ellas. Esta civilización es una unidad entrelazada, en la que las condicio-
nes en una parte del globo tienen repercusiones en la otra. Las comunicacio-
nes son casi instantáneas, y la~ noticias se difunden por doquier. Si el aire se
contamina en un país, los países vecinos se ven aquejados; si el petr;óleo deja
de correr desde el Oriente Medio, la vida de Europa y de América del Norte
puede tornarse muy dificil. El mundo contemporáneo depende de unos
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elaborados medios de transporte, de una ciencia, una industria Y unas era una clase media o burguesía, generalmente residente en las ciudades, y
máquinas de nuevas fuentes de energía para satisfacer unas demandas que incluía a funcionarios públicos, hombres de leyes, médicos, buena parte
insaciable; de una medicina científica, de una higiene pública Y de unos del clero, banqueros, navieros, comerciantes y artesanos cualificados. Por
métodos d; producción de alimentos. Estados y nacione~ libran g~erras c?n debajo de ellos, en las ciudades, se encontraba una tercera clase de trabaja-
métodos avanzados, y negocian o mantienen la paz mediante la d1ploi_nac1a. dores pobres, los asalariados sin cualificar, cuyo número se acrecentaba con
Hay una red de dimensiones mundiales de finanzas_ y de comerc~o, de los desempleados, los inválidos, los mendigos y los vagabundos. La más
préstamos y deudas, de inversiones y cuentas bancarias, que da ongen a numerosa de todas era la cuarta clase, formada por los que trabajaban la
fluctuaciones en los intercambios económicos y en las balanzas de pagos.
Unos 150 miembros muy desiguales y desunidos constituyen las Naciones tierra -el campesinado-, ocupados en la agricultura de subsistencia. o en
Unidas. El concepto mismo de nación, tal como se representa en ese facilitar artículos alimenticios a las ciudades y a las clases supenores,
labrando la tierra, o criando ganado lanar o vacuno, o produciendo vinos o
organismo, procede de Europa. , . . . aceite de oliva o lino, según las circunstancias geográficas. En cuanto al
En la mayor parte de los países contemporane_?S, se han eJercido i:resio-
nes en favor de un incremento de la democracia, y todos los gobiernos volumen y a la importancia de estas clases sociales, había grandes diferencias
contemporáneos, democráticos o no, tienen que tratar de suscitar las ener- entre las distintas partes de Europa. A este respecto, conviene considerar a la
gías y de ganar el apoyo de sus pueb:os. En un~ ~ociedad moderna, se Europa del siglo XVIII como dividida en cuatro zonas.
Una de esas zonas, la menos desarrollada económica y políticamente, era
relajan las viejas costumbres, y se cuestionan las rehgi~:mes an~estrales. ~ay la Europa Oriental, que se extendía, en líneas generales, desde el río Elba,
una exigencia de liberación individual, y una expectativa de mveles de VIda
más altos. Por todas partes surge un afán de mayor igualdad en una por la Alemania septentrional, a través de Polonia, hasta adentrarse en
multiforme variedad de campos, mayor igualdad entre los sexos y las razas, Rusia. Allí, la clase dominante eran los grandes terratenientes, que solían ser
entre los ricos y los pobres, entre los adeptos de diferentes religiones, o ent!e dueños de vastas haciendas, y los campesinos no eran libres, sino siervos que
diferentes partes del mismo país. Los movimientos en favor del cambio podían ser comprados y vendidos juntamente con la tierra. Estos realizaban
social pueden ser lentos y graduales, o revolucionarios y catastróficos, pero un trabajo obligatorio, estaban sometidos a la jurisdicción legal de sus
señores, y no podían casarse, ni abandonar la hacienda, ni dedicarse a otra
el movimiento, del tipo que sea es universal. actividad, sin permiso del señor. Las ciudades eran pocas y lejanas entre sí, y
Estos son algunos de los indicios de la contemporaneidad. Como apare- la clase media no era numerosa. En los territorios eslavos, las ciudades
cieron por primera vez en la historia de Europa, o de~ mundo europeo en el contaban con muchos alemanes o judíos, étnicamente distintos de las pobla-
amplio sentido en que se incluyen países de ascend~ncia europea, ~l P:ese~te ciones de señores y de campesinos que les rodeaban. Todos los habitantes de
libro trata, principalmente, del desarrollo de la sociedad y de la c1vilizac1ón las cincuenta ciudades más grandes de Polonia, en su conjunto, no sumaban
europeas, con una atención creciente, en los últimos capítulos, al mundo en más de la mitad de los miembros de la nobleza. En tales condiciones, la clase
su conjunto. . .. . media no tenía, en realidad, influencia alguna. Había un comercio de
El siglo XVIII, y, en particular, la generación que viv10 hacia el exportación de productos agrícolas y forestales, dominado por ~eñores
año 1760, constituye un punto de partida, a causa de las gra:r;des transfor- aristócratas que utilizaban el trabajo de los siervos. Algunos de los aristócra-
maciones económicas y políticas que entonces estaban produciendose. E~ el tas eran ricos, e importaban libros y objetos de arte de la Europa Occidental,
campo económico, los cambios se conocen con el nombr~ de Revolución juntamente con preceptores y visitantes intelectualés y artistas, pero babia
Industrial, que se efectuó, primeramente, en la Gran Bretana. En_ el campo una pobreza más aguda en la Europa Oriental que en la Occidental.
político, que incluye constituciones, derechos legales, el ~stado .nac10nal Y_las Los países mediterráneos, y en especial las penínsulas italiana e ibérica,
primeras formas de democracia, la nueva era se anunció en 1~ Revolución formaban una especie de segunda zona. Hasta el siglo XVI, estas regiones
Americana de 1776, y, más decisivamente, mediante la Revolución Fr~cesa habían estado a la cabeza de la civilización europea, pero la apertura de las
de 1789, mucho más explosiva. En general, los efectos de l~s revoluciones rutas comerciales atlánticas les había perjudicado. Una gran parte de las
económica y política se difundieron por toda Europa en el siglo XIX, Y por riquezas procedentes del comercio con América y con Asia, y de las minas de
e! resto del mundo en el XX. plata de México y del Perú, pasaba, en realidad, a través de España y· de
Europa, ya antes de los cambios del siglo XVIII, no era una zona Portugal y enriquecía el área situada al norte de los Pirineos. Comerciantes
«subdesarrollada» tal como ese término se entiende hoy. Pero unas partes francese; e ingleses realizaban un gran volumen de negocios en Cádiz y en
de ella estaban mu~ho más «desarrolladas» que otras. La agricultura era,_ en Sevilla. Antiguas ciudades mediterráneas como Palermo y Nápoles eran
todos los países, la principal actividad, Y, la may_oría de la población grandes por sus dimensiones, pero económicamente inactivas. La tierra, por
trabajaba en ocupaciones rurales, pero hab1a tambien muchas crndad~s Y lo general, se hallaba en manos de propietarios aristócratas. Los campesinos
complejos sistemas de clases sociales, tal_ comos~ habían ~ormado a p~rtir de eran «libres», no siervos como en la Europa Oriental, pero eran v,icumas de
la Edad Media. Una era la nobleza o aristocracia, cuya nqueza Y hábitos de una pobreza que se agudizaba a causa de la baja productividad, de unos
pensamiento procedían de la propiedad de grandes haciendas. La segunda duros impuestos y de la esterilidad de la tierra. La excepcional autoridad
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de la iglesia en aquellos países y la relativa inercia de las clases urbanas se masa de los obreros agrícolas no era una fuerza de trabajo coactivo, ni era
sumaron a las razones por las que aquella. región no participó en el todavía un campesinado que se hubiera hecho conservador por haber
desarrollo europeo tan plenamente como en épocas anteriores. adquirido unos derechos sobre el suelo. La clase media comercial y profesio-
Francia estaba a la cabeza del continente europeo en el siglo XVIII, y, nal era fuerte, y se hallaba más unida a la aristocracia de lo que solía estarlo
juntamente con los Países Bajos, la Italia septentrional y la Alemania al en el Continente. El gobierno, aunque controlado por la aristocracia de la
oeste del Río Elba, constituía una tercera zona. En general, la aristocracia o tierra, atendía a las necesidades de las clases mercantiles. Libraba guerras,
nobleza de la tierra era menos exclusivamente dominante que en la Europa no por intereses dinásticos, sino por beneficios comerciales. Hacia 1760,
Oriental. La t¡erra se dividía, para su cultivo, en pequeñas parcelas, muchas Inglaterra había adquirido un gran imperio colonial, construido una marina
de las cuales pertenecían a los propios campesinos, en el marco de un y conquistado el dominio del mar. Sostenia un amplio y creciente comercio
régimen señorial o «feudal», en el que el campesino tenía un derecho seguro con las islas del Caribe, con las colonias americanas que luego fueron los
y hereditario a su tierra, a cambio de diversos pagos hechos al señor. El Estados Unidos, y con la India, así como con Europa, además de un
campesino era «libre», no siervo. El propietario campesino podía comprar y esporádico y a veces ilícito comercio con la América Española, y del
vender en el mercado, y entablar juicio ante los tribunales. Muchos campesi- comercio africano de esclavos, mediante el cual se proporcionaba una fuerza
nos, naturalmente, no eran propietarios, sino jornaleros empleados por de trabajo a las plantaciones transatlánticas, y se enriquecían ciudades como
otros campesinos o por los señores. Algunos trabajaban en sus cabañas Liverpool y Bristol. El comercio de esclavos, naturalmente, fue explotado
como tejedores para los comerciantes de las ciudades. Las ciudades eran también por los holandeses, franceses, españoles y portugueses, debido a la
numerosas, generalmente separadas sólo por una jornada de viaje, y, aunque importancia, en la economía internacional de aquel tiempo, de las Indias
pequeñas, albergaban a una considerable población de clase media. Mientras Occidentales y del Brasil.
en Polonia las cincuenta ciudades más grandes tenían una población conjun- Estas diferencias entre las distintas partes de Europa contribuyen a
ta que no superaba a la mitad de los miembros de la nobleza, las cincuenta explicar por qué, en el siglo XVIII, se produjo en Inglaterra una revolución
ciudades más grandes de Francia sumaban una población cinco veces mayor económica e industrial, y en Francia tuvo lugar una revolución más política,
que la totalidad de la nobleza. Había más contacto entre la ciudad y el que se extendió, rápidamente, más allá de las fronteras francesas, por lo que
campo que en la Europa Oriental. París era la ciudad más grande del aquí hemos llamado tercera zona, mientras las regiones orientales y medi-
Continente, y también su capital intelectual. Los puertos de mar como terráneas se mantenían más conservadoras, menos abiertas a las influencias
Burdeos y Nantes prosperaban, y las grandes familias mercantiles y dirigen- políticas de la Revolución Francesa, y menos capaces de seguir a Inglaterra
tes, así como los aristócratas propietarios de la tierra, construían residencias por el camino de la industrialización. Realicemos ahora, en esta introduc-
en muchas ciudades de la provincia. Todo esto había de ser importante en la ción, un examen de la Revolución Industrial en Gran Bretaña, y del ancien
Revolución Francesa. · régime en el continente europeo, cuyo hundimiento condujo a la Revolución
Inglaterra, o la Gran Bretaña (porque Inglaterra y Escocia se unieron Francesa de 1789.
en 1707), era, en muchos aspectos, el país más avanzado de Europa, y
bastante distinto del Continente para constituir por sí solo una cuarta zona.
Había tenido sus guerras civiles y su revolución política en el siglo anterior, La Revolución Industrial
y, a partir de 1688, estaba gobernado, cada vez en mayor medida, por su
Parlamento, en el que predm;ninaban los intereses agrícolas. Había menos El problema tiene dos aspectos: definir qué se entiende por industrializa- .
diferencia legal entre las clases que en el Continente. Sólo unas doscientas ción, cuyo primer episodio fue la «revolución industrial», y comprender por
personas eran «pares», es decir, nobles, que se sentaban en la Cámara de los qué se produjo primeramente en Inglaterra. En pocas palabras, una sociedad
Lores; sus hijos eran plebeyos que, con la excepción del primogénito que industrial es aquella en que la energía es proporcionada por máquinas, y no
heredaba la dignidad de par, acababan fundiéndose con las clases medias por músculos humanos o animales, ayudados por turbinas y por la fuerza
superiores. La propiedad de la tierra se concentraba en un pequeño número del viento actuando sobre las aspas de los molinos y sobre las velas de los
de personas, entre las que se •incluían los grandes duques y otros pares, y barcos. Las consecuencias son, evidentemente, enormes. Los hombres y los
también una gentry (hidalgos), más numerosa. Los terratenientes recibían animales sólo pueden trabajar un determinado número de horas diarias, el
sus rentas, no mediante el cobro de pequeños tributos abonados por los viento puede no soplar, y una turbina deja de girar si el caudal de agua se
campesinos, como en la Europa Occidental, ni mediante la explotación seca en verano o se hiela en invierno. La máquina puede funcionar de noche
directa del trabajo de los siervos, como en la Oriental, sino arrendando la y de día, sin descanso, y, si se cuida debidamente, puede durar muchos años.
tierra a granjeros intermediarios, que, a su vez, empleaban a obreros La diferencia de escala es inmensa. Una determinada mina, en Inglaterra,
agrícolas mediante salarios. Así pues, la aristocracia (pares y gentry) era ya antes de la industrialización, empleaba 500 caballos para sacar agua de los
un tanto «burguesa», en el sentido de que trataba de elevar al máximo sus pozos. Una máquina puede producir más energía que cualquier número
rentas en dinero; existía una clase de importantes granjeros medios; y la gran disponible de animales; a comienzos del siglo XX, se calculó que si toda la

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energía que entonces se obtenía de otras fuentes (que ·en aquel tiempo hábito. La ciencia pura, es decir, la física y la química, que tuvieron poca
consistían principalmente en el carbón) hubiera de ser producida por hom- importancia en las primeras fases de la industrialización inglesa, fueron cada
bres y anímales, se necesitaría cada centímetro cuadrado ·de la superficie vez más decisivas, a partir de 1800. La aplicación sistemática de la ciencia a
terrestre, incluidos los desiertos y las extensiones árticas, sólo para acoger a la industria produjo la tecnología moderna, que, a su vez, produce y se
tantos seres vivos, y para facilitarles vivienda y alímentación. Hasta hace espera que produzca nuevas soluciones a los problemas que vayan surgiendo.
poco tiempo, se creía también qµe las fuentes minerales de energía eran La sociedad contemporánea, que utiliza la maquinaria de motor, tras haber
virtualmente inagotables. El incremento en el uso del carbón a partir del comenzado con la era del carbón, pasó, a finales del siglo XIX, a la era de la
siglo XVIII fue asombroso, hasta el punto de que, en 1870, Inglaterra electricidad y del petróleo, que dio origen al motor de combustión interna,
producía anualmente 100.000.000 de toneladas. Una consecuencia de ello fue y en especial al automóvil, al que seguiría, a mediados del siglo XX, la
que, hasta el advenimiento de la era eléctrica y nuclear, las principales áreas retro-propulsión y la energía nucll!ar. Interminable también en el sentido
industriales del mundo se hallaban situadas cerca de las cuencas carbonífe- geográfico, la industria moderna que comenzó en Inglaterra y luego se
ras, primero en Inglaterra, luego en Bélgica y en el valle del Ruhr, en extendió a Europa y a América del Norte, siguió extendiéndose por la
Alemania, y en las regiones de los Allegheny de los Estados Unidos. América Latina y por Asia, hasta el punto de que las fábricas de acero y las
La energía así generada sé aplicaba a las máquinas, y el uso de una factorías textiles del Brasil y de Taiwan socavan los fundamentos mismos
compleja maquinaria de motor es otro signo de una sociedad industrializada. sobre lo.s que en otro tiempo se levantó la supremacía industrial de los
Esas máquinas comenzaron utilizándose en la producción de hilaza y de antiguos centros de la Civilización Occidental. Hasta dónde puede llegar esta
tejidos, luego en las minas de carbón y de hierro, y después, en el siglo XIX, aparente infinitud, tanto en el sentido tecnológico como en el geográfico, es
se aplicó a los buques de vapor y al ferrocarril, con lo que se llevó a cabo una pregunta para el futuro, a la que ningún trabajo de historia puede tener
una «revolución en el transporte». Las máquinas pesadas tenian que colo- la pretensión de responder.
carse en grandes construcciones, llamadas fábricas o factorías, y, con el ¿Por qué comenzó en Inglaterra la Revolución Industrial? Todos los
ferrocarril, esas factorías y las casas de los obreros se concentraron en las demás países, cuando se industrializaron, se vieron influidos por un ejemplÓ
ciudades. Anteriormente, la mayor parte de la manufactura artesana se preexistente. Europa y América del Norte comenzaron con máquinas ímpor-
había realizado en zonas rurales y en ciudades muy pequefias, para un tadas de Inglaterra, con obreros ingleses contratados para manejar la
mercado local. Con la maquinaria de motor y con los ferrocarriles, el maquinaria y para instruir acerca de su manejo, y, muy frecuentemente, con
crecimiento de la industria significó urbanización rápida, con los problemas capital obtenido en Inglaterra mediante préstamos e inversiones. El desarro-
sociales inherentes. Significó también un gigantesco incremento en el volu- llo del Tercer Mundo, más reciente, ha implicado también una tecnología
men total de los articulos producidos, y un descenso en el coste de produc- importada, unos consejeros técnicos extranjeros y unos fondos prestados.
ción por unidad, de modo que los precios cayeron. Inglaterra, por ejemplo, Solamente los ingleses entraron en la era industrial sin ese estimulo exterior.
hacia 1750, importó y consumió unos dos millones de libras de algodón en En otros países, que se industrializaron después, una gran parte de la
rama, que fueron hilados y tejidos por trabajadores rurales en sus cabafias; iniciativa procedió de los gobiernos, y, ya en el siglo XX, como en la Unión
un siglo después, consumía unos 400 millones de libras en sus factorías; y el Soviética y en la República Popular de China, mediante un alto grado de
precio del algodón había descendido casi a una vigésima parte del que tenía planificación centralizada. En Inglaterra, la revolución industrial fue la
en 1750. Aplicado a una variedad de productos, este principio significó una consecuencia de innumerables decisiones y acciones de personas privadas.
elevación en el nivel de vida d_e los habitantes de los países industrializados. No hay razón alguna para suponer que los ingleses y los escoceses fuesen
Hubo también efectos menos favorables. Las primeras factorías eran ingra- individualmente más inventivos, imaginativos o laboriosos que sus vecinos
tos lugares de trabajo, y a menudo dependían del trabajo de los nifios, del otro lado del Canal. La explicación radica en la combinación de
mientras los tejedores manuales se empobrecían porque no podían competir condiciones sociales, económicas, políticas, legales y psicológicas que hicie-
con las factorías; v como los efectos eran internacionales, las artesanías ron de Inglaterra un país único.
tradicionales de la India y de otras partes del mundo se vieron arrinconadas Inglaterra era, probablemente, el pais más rico de Europa, per capita,
por la afluencia de productos más baratos, procedentes de Inglaterra y de con la excepción de Holanda, ya antes de la industrialización. Sus pobres,
Europa. En general, tanto en Europa como en América del Norte, a aunque numerosos y miserables, lo eran menos que los pobres del Continen-
mediados del siglo XIX, la mayoría de la población gozaba de un nivel de te. Los viajeros observaban que, en Inglaterra, incluso los más pobres
vida superior al de cualquier otro tiempo pasado. llevaban zapatos de cuero, mientras en otras partes usaban calzado de
Se dice, a veces, que la Revolución Industrial no tiene fin. Y, en efecto, madera o iban descalzos. Los salarios eran altos, comparados con los niveles
otra característica es la de que se perpetúa. Una vez iniciado, el proceso del siglo XVIII. Había una clase próspera y experimentada de comerciantes,
continúa indefinidamente. El «despegue» conduce al «desarrollo que se que se fortalecía, gracias al comercio interior y a unas exportaciones cada
sostiene a sí mismo». Un producto nuevo crea la demanda de otros. Una vez más cuantiosas. Los artículos de lana eran la más importante manufac-
invención da origen a la siguiente. La invención misma se convierte en un tura tradicional, la cual, aunQue producida oor obreros manuales en sus
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cabañas, estaba coordinada por comerciantes que conocían los mercados en Baviera, en América del Norte y en el mar. En Inglaterra no se mantenia
nacional, colonial e internacional, y que ya la habían convertido en un un ejército costoso, y el país se libró de los daños en la agricultura, de la
negocio a gran escala. destrucción de edificios y de puentes, y del general quebrantamiento de la
La agricultura era productiva, y su productividad, es decir, su producto vida civil, que asolaron, de cuando en cuando, a distintas partes de Europa.
por acre y por obrero individual, aumentaba rápidamente ya antes de 1750. El país se unificó; no había tarifas interiores, ni grandes provincias semi-
La tierra, según hemos señalado ya, pertenecía a pocas personas relativa- autónomas con distintos ordenamientos legales y tributarios. Inglaterra (sin
mente, pero los propietarios podían elegir como granjeros a los mejores Escocia ni Gales) no era más que una cuarta parte de la extensión de
hombres, dictar las condiciones de arrendamiento, y .encontrar un granjero Francia, y apenas tenia más que una cuarta parte de la población francesa en
más eficiente, si así lo deseaban, cuando el arrendamiento llegaba a su 1700, pero presentaba el más amplio y libre comercio nacional de Europa. A
término. Muchos propietarios eran suficientemente ricos para poder hacer partir de 1700, hubo una gran actividad en la mejora de carreteras y en la
inversiones de capital, convirtiéndose así en «terratenientes introductores de construcción de canales, que establecieron un contacto más estrecho entre
mejoras», es decir, que podían abordar la introducción experimental de todas las partes del país. Las ligas comerciales conservadoras en las ciudades
nuevas cosechas, la cría selectiva de ganado, la compra de nuevos utensilios, habían desaparecido o perdido su posibilidad de controlar y restringir la
la desecación de terrenos pantanosos, y la construcción de cercas, vallas y producción, mientras en el Continente permanecían activas o incluso eran
caminos, todo lo cual requería un desembolso inicial de dinero, con el protegidas por el gobierno central -en Francia, por ejemplo- como parte
correspondiente riesgo de que no diese rendimiento alguno durante muchos de un sistema general de regulación. En la cima de la sociedad, como la
años. Aquellas mejoras sobrepasaban las posibilidades de los campesinos del monarquía se había hecho constitucional, y estaba, de hecho, germanizada,
Continente, y los más grandes propietarios de Francia y de Alemania, y era, por lo tanto, extranjera en los primeros años de la casa de Hannover,
principalmente los nobles, o no tenían interés por aquellas cuestiones mate- no existía una sofisticada corte real, en torno a la cual creían que debían
riales, o se hallaban imposibilitados, a causa de las limitaciones del sistema congregarse las personas importan.tes. Los duques, los condes y las personas
señorial. En Inglaterra, donde el Parlamento era soberano y los propietarios ricas se construían elegantes casas de campo, pasaban una «seasom> -en
controlaban el Parlamento, pudieron elaborar una legislación que extinguía Londres, hacían el «grand tour» por Europa, y vivían a un nivel ostentoso
los antiguos derechos señoriales y comunales. El resultado fue una serie de con multitud de criados, pero no necesitaban un despliegue tan continuado y
· obras de cercado, por las que unas pequeñas parcelas de tierra en campos fastuoso, ni un gasto suntuario como los que se requerían en Versalles, en
abiertos se consolidaban en terrenos más extensos, protegidos por cercas, Madrid o en Viena. Tenian tiempo y podían permitirse colocar parte de sus
bajo leyes de propiedad privada que concedían gran libertad al dueño, el rentas en inversiones más remuneradoras.
cual podía, en consecuencia, introducir las innovaciones que desease. El Si atendemos a la transformación de la manufactura en términos econó-
incremento en la producción de artículos alimenticios no sólo enriqueció a micos de oferta y demanda, observaremos que la primera presión se produjo
los terratenientes, sino que permitió que la población aumentase sin empo- por parte de la demanda, que alcanzó un punto en que ya no podía ser
brecerse, e hizo posible el mantenimiento de una creciente fracción de la satisfecha mediante los antiguos métodos de la oferta. La existencia de una
población dedicada a otras ocupaciones. amplia clase media, con muchos miembros de la clase trabajadora por
Las formas de gobierno y las leyes favorecían la actividad económica. encima del nivel de pobreza, e incluso con los pobres menos pobres que en
Tras la Revolución de 1688, con el creciente poder del Parlamento, las otros países, significaba un mercado potencial para los artículos de consumo
minorías ricas y el gobierno coincidieron de un modo más estrecho que en el corriente y de uso diario, como el vestido y el menaje del hogar. La
Continente. Si esto significó -que los ricos gobernaban el país, significó población aumentaba también en el siglo XVIII; aumentaba, por lo general,
también que entregaban su dinero a un gc,bierno en el que ellos podían en toda Europa, pero, mientras en algunos sitios, como la Italia meridional,
confiar, pues tenían su control. Los ricos terratenientes pagaban una gran más población significaba más pobreza, en Inglaterra el aumento se produ-
proporción de los impuestos, sin las exenciones ni los privilegios de que cía sin pérdida de los niveles de vida. El aumento de población significaba,
gozaban en la mayor parte de Europa. Entre otras cosas, fundaron también pues, un13; ampliación del mercado interior. Además, existía también el
el Banco de Inglaterra, en 1694. El Banco no desempeñó un papel directo en creciente mercado de ultramar, y también aquí la demanda se centraba prin-
la financiación de la Revolución Industrial, pero contribuyó a proporcionar cipalmente en los artículos de consumo corriente. Las islas del Caribe
una base de estabilidad fiscal que favorecía las iniciativas privadas, porque necesitaban ropas sencillas para sus esclavos. Las colonias continentales de
Inglaterra no tuvo que valerse de las inciertas e imprevisibles medidas la América del Norte británica, donde la población blanca, en 1760, había
financieras a que otros gobiernos tuvieron que recurrir, y nunca tropezó con llegado a ser tan numerosa como la cuarta parte de la propia Inglaterra, y
la bancarrota en que acabó hundiéndose la monarquía borbónica. El país donde aún había pocas manufacturas, importaban también de Inglaterra
acertó a afrontar una deuda nacional creciente, que financió las guerras y muchos artículos corrientes, como tejidos y ferretería.
una -marina cada vez más poderosa, que, a su vez, amplió los mercados Es fácil, pues, comprender ·por qué la industrialización comenzó en
ultramarinos. Las guerras en que intervino Inglaterra se libraron en Bélgica, Inglaterra, no con la brusca y forzada construcción de grandes proyectos de
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realizaciones mecánicas, ni tampoco por una necesidad militar, sino a causa escasez de madera en Inglaterra fue agravándose, hasta el punto de que los
de las mejoras en la producción de objetos corrientes de amplia utilización fundidores del hierro recurrían cada vez en mayor medida al carbón. No
práctica, y en especial con la producción de tejidos de algodón. Los podían excavarse pozos más profundos de carbón, mientras alguien no
algodones, estampados con colores brillantes, habían aparecido por primera idease mejores métodos para extraer el agua. Hacia 1702, Thomas Newco-
vez en Inglaterra como importaciones de la India, en el siglo XVII. Y, en men construyó la primera máquina de vapor económicamente interesante,
realidad, las fábricas indias, por ser de alta calidad, continuaron encontran- que pronto fue muy utilizada para impulsar las bombas en las minas de
do compradores en Inglaterra y en otros países, durante mucho tiempo. La carbón. Consumía tanto combustible en proporción a la energía producida,
ventaja de los algodones ingleses, una vez que se aplicaron métodos mecáni- que sólo podía emplearse, por lo general, en los propios campos de carbón.
cos, consistió en que, si bien eran más bastos y sencillos, también eran más En 1763, Jaime Watt, un técnico de la Universidad de Glasgow, comenzó a
baratos. Hicieron posible que más gente poseyese una mayor variedad de introducir mejoras en la máquina de Newcomen. Formó una sociedad con
vestidos y disfrutase de las comodidades de ropa interior, sábanas, mantele- Matthew Boulton. Boulton, inicialmente fabricante de juguetes, de botones
rías y pañuelos, que antes, cuando eran de seda o de lino, habían constituido y de hebillas de zapatos, facilitó los fondos para financiar los experimentos
lujos para gentes acomodadas. El algodón tenía también la ventaja de ser bastante costosos de Watt, el equipamiento elaborado a mano y las ideas que
más lavable que las lanas, y, en consecuencia, más sano; y era también de iban desarrollándose lentamente: En los años 1780, la firma de Boulton y
peso más ligero, por lo que resultaba más adecuado para los climas cálidos Watt gozaba de una asombrosa prosperidad, fabricando máquinas de vapor
de las regiones transatlánticas y mediterráneas. para uso inglés y para el comercio de exportación.
Se satisfizo la demanda, mediante una serie de invenciones. En 1733, Al principio, mientras no pudieron conseguirse más perfeccionamientos y
John Kay inventó un procedimiento llamado la lanzadera volante, con la que una mayor precisión en el trabajo del hierro, las máquinas eran tan pesadas
sólo se necesitaba un hombre, en lugar de dos, para manejar un telar. Como que sólo podian utilizarse como máquinas fijas: así ocurría, por ejemplo, en
se tejía más paño, había una demanda creciente de hilado, que se satisfacía las .hilaturas de Arkwright y en otros casos. Inmediatamente después de
mediante una serie de nuevos aparatos utilizados para hilar, como la 1800, la.máquina de vapor fue utilizada con éxito para impulsar embarca-
«jenny» introducida en los años 1760 y la «water frame» de Richard ciones fluviales, especialmente en el Hudson, en 1807, por Robert Fulton,
Arkwright, de 1769, con la que se podían hilar simultáneamente muchos que empleó una máquina importada de Boulton y Watt. Simultáneamente,
hilo"s. Poco después, Arkwright sustituía la energía hidráulica con un motor comenzaron los experimentos con energía de vapor para el transporte
de vapor, y reunió sus motores, sus máquinas y a sus trabajadores en una terrestre. Así como había sido en los campos de carbón de Inglaterra, un
fábrica o factoría. La producción de hilado sobrepasaba ahora la posibilidad siglo antes, donde se había empleado para usos prácticos la máquina de
de los tejedores de convertirlo en paño. Edmund Cartwright patentó un telar Newcomen, así también ahora fue en los campos de carbón donde por
mecánico en 1787. Como no cesaban de agregarse mejoras, un muchacho primera vez convirtió en «locomotora» la máquina de Watt. Mucho antes de
con dos telares mecánicos podía producir, en 1820, quince veces más paño 1800, las minas habían empezado a utilizar «raíles», por los que unas
que un tejedor de 9tro tiempo trabajando con un telar de mano en su vagonetas con ruedas de pestañas, tiradas por caballos, transportaban el
cabaña. El enorme incremento en la demanda de algodón en rama se carbón a los canales o al mar. En los años 1820, las máquinas de vapor se
satisfizo principalmente gracias a la parte meridional de los Estados Unidos, incorporaron con éxito a vehículos móviles. La primera locomotora plena-
donde el invento de la desmotadora de algodón, en 1793, facilitó considera- mente satisfactoria fue la Rocket de George Stephenson, que en 1829, en el
blemente la eliminación de las semillas. Las importaciones inglesas de Ferrocarril de Liverpool y Manchester, de reciente construcción, no sólo
algodón en rama se multiplicaron por cinco entre 1790 y 1820. En conse- alcanzó una asombrosa velocidad de dieciséis millas por hora, sino que
cuencia, el algodón en rama se convirtió en la páncipal exportación ameri- superó también otras pruebas más importantes. En los años 1840, la era de
cana, y los Estados Unidos, tras haber proclamado la libertad y la igualdad la construcción de vías férreas se había iniciado ya en Europa y en los
en la Revolución Americana, se encontraron con que dependían cada vez Estados Unidos.
más de la esclavitud negra, a causa de los cambios industriales en Gran Bre- No es suficiente recitar una lista de inventos y de innovaciones técnicas,
taña. porque hay que explicar otras muchas cosas. Las sociedades, en su mayoría,
La máquina de vapor, aplicada a las hilanderías de algodón en los suelen ser muy conservadoras, con obreros que no quieren abandonar sus
años 1780, había ido desarrollándose a lo largo de un siglo. Mientras las lugares adquiridos, y con personas ricas más inclinadas a disfrutar de sus
primeras máquinas utilizadas para hilar y tejer estaban hechas de madera y ocios y de sus comodidades que a emprender nuevas e inciertas aventuras
movidas por turbinas, la máquina de vapor tuvo que construirse de hierro, que, en el mejor de los casos, pueden ser inquietantes, y, en el peor, originar
desde el principio. La energía de vapor, la maquinaria de hierro y las minas graves pérdidas. La industrialización requiere un alto grado de movilidad en
de carbón se desarrollaron simultáneamente. La ganga de hierro se fundía, diversos sentidos, una movilidad de la fuerza de trabajo en virtud,de la cual
originariamente, con carbón de leña, un producto de la madera. Los bosques los obreros cambian sus ocupaciones, una movilidad geográfica en virtud de
de Europa habían ido disminuyendo desde la Edad Media, y, en 1700, la la cual familias enteras se desarraigan de sus hogares, y una movilidad de

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capital en virtud de la cual las inversiones pueden desplazarse de una forma barcos era conocido también por los franceses. Todavía en 1851, el censo
de producción a otra, como cuando Matthew Boulton distrajo una parte de británico registraba a más personas trabajando en la agricultura y en el
los beneficios de sus negocios ya existentes para financiar a Jaime Watt y su servicio doméstico que en las fábricas, y la hilandería de algodón media no
máquina de vapor. La Revolución Industrial se produjo en Inglaterra, empleaba a más de 200 personas, mientras miles de telares manuales
gracias a la movilidad y a las motivaciones personales que la sociedad per- funcionaban todavía en las cabañas rurales. Hasta después de 1800, los
mitía. efec!tos de la Revolución Industrial se limitaron a la industria textil, acompa-
En Inglaterra, más que en otros países pre-industriales, había muchas ñados por cambios en la minería y en la metalurgia. Había aparecido la
personas en todas las clases sociales que eran sensibles a los incentivos máquina de vapor, y era un poderoso símbolo de los cambios que se
económicos, personas que, ricas o pobres, estaban ya acostumbradas a avecinaban, pero aún no se había hecho sentir todo su efecto sobre la
recibir sus ingresos en dinero, como consecuencia de una nueva inversión, o manufactura y sobre el transporte. Las ciudades crecían, pero los problemas
de la venta de más artículos, o la percepción de salarios más altos por el de la nueva ciudad industrial -hacinamíento, pobreza, mala vivienda,
trabajo realizado. Existían ya un capitalismo y una economía de mercado. chimeneas de las fábricas, basura, poca sanidad, y la tensión entre los
Las primeras fábricas reclutaron su fuerza de trabajo, principalmente, entre obreros proletarizados y los capitalistas- fueron problemas del siglo XIX,
los tejedores manuales y sus famílias. Los salarios que se pagaban, aunque no del XVIII. La Revolución Industrial no fue una revolución en el sentido
bajos en relación con los niveles posteriores, eran atractivos para los de cambio brusco; incluso en Inglaterra, se desarrolló a lo largo de unos cien
tejedores manuales que ya no podían vender sus productos a un precio años, si establecemos su comienzo en 1760.
competitivo. Los inventores, por lo general procedentes de la clase media, Mientras los ingleses se embarcaban en una revolución económica, sin
podían confiar en que serían recompensados por sus inventos afortunados, saberlo muy bien, puesto que nada semejante había ocurrido anteriormente
pues encontrarían personas que confiarían en que tales inventos serían útiles a ningún pueblo, los franceses se lanzaban a una revolución política tan
y provechosos. Era más fácil la introducción de nuevos métodos de produc- evidente, violenta y sensacional, que nadie podía dejar de verlo. Es una
ción, a causa de la decadencia de los gtemíos en Inglaterra, porque en Ingla- paradoja de la historia europea que los ingleses, económicamente tan
terra en el pasado, y en el Continente todavía, protegían los antiguos procedi- progresistas, continuaron siendo social y políticamente conservadores, por
mientos, actividades e intereses. Las invenciones del siglo XVIII, en su encontrarse satisfechos con las condiciones de su próspero país, mientras en
mayoría, eran sencillas, y las nuevas máquinas estaban al alcance de una sola Francia, donde el cambio económico era lento en aquel tiempo, estalló, en
persona emprendedora o de una familia. Una máquina de hilar de madera por 1789, una revolución de la que habían de derivarse ideas modernas acerca
ejemplo, sólo costaba, en 1792, unas 6 libras. Para empresas mayores, como del gobierno, de la nacionalidad, de la ciudadanía, de los derechos legales,
las de minas y energía, o la construcción de canales, las personas ricas que del constitucionalismo, · y de la libertad y de la igualdad -y, en cierta
obtenian sus ingresos de la tierra se inclinaban a prestar o a invertir dinero, medida, del socialismo y del endémico conflicto de clases.
mediante la formación . de sociedades o la compra de acciones de las
compañías. En esos casos, la administración solía confiarse a miembros de la
clase media, pero los hijos más jóvenes de las familias aristocráticas podían El Ancien Régime
también dedicarse a los negocios, especialmente al comercio en gran escala.
Había una gran inclinación a afrontar los riesgos, o a aceptar la posibilidad de Después de la Revolución Francesa, los franceses comenzaron a llamar a
pérdidas con la esperanza de l9s beneficios, o a absorber la pérdida de un tipo lo que la había precedido el anclen régime, o «antiguo régimen». El término
de actividad mediante las ganancias logradas en otra. En una palabra, fueron puede aplicarse apropiadamente a toda la Europa anterior a la era del estado
la libertad y ia fluidez de la sociedad británica las que hicieron de los ingleses nacional moderno, que ha sido la formación política caracteristica de los
el primer pueblo que entró en la revolución industrial. tiempos modernos. Este estado moderno puede ser democrático o no demo-
Pero no debe exagerarse la subitaneidad del ·cambio. Hasta después de las crático, liberal º· autoritario, pero, en todo caso, es «nacional», pues se
guerras napoleónicas, no llegó a manifestarse plenamente el efecto de la supone que se basa en el consenso de sus habitantes, tiene un territorio
revolución industrial, ni siquiera en Inglaterra. Aunque en 1850 Inglaterra definido dentro de unas fronteras precisas y reconocidas, y es soberano, en
producía más hierro que todo el resto del mundo junto, en 1780 producía el sentido de que tiene una última jurisdicción sobre su pueblo, y de que es
menos que Francia. Las guerras de la Revolución Francesa y del Imperio independiente de otros estados y de que no se halla sometido a ningún poder
revelaron que en tecnología militar se habían introducido muy pocos cam- superior de carácter internacional, ni político, ni religioso. En épocas
bios. En aquellas guerras, Inglaterra fue el más constante adversario de los recientes, el número de tales estados se ha multiplicado en todo el mundo,
franceses, pero el ejército inglés utilizaba mosquetes que apenas se diferen- especialmente en Africa y en Asia, y los esfuerzos por reducir los poderes
ciaban de los empleados en la Guerra de Sucesión Española de cien años independientes de los estados soberanos han tropezado siempre con dificul-
antes, los cañones ingleses no eran mejores que los de Francia o Austria, y tades. '
aunque la marina inglesa obtenía victorias, el arte de la construcción de El ancien régime era muy diferente. El estado no se hallaba todavía

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plenamente consolidado. En proceso de crecimiento aún, era la más reciente pido, o incluso que estaba equivocado en su predicación de la verdad
de las grandes instituciones de Europa. Se superponía a una variedad de cristiana. Entre los sectores no ilustrados, la religión se mezclaba con el
diversas organízaciones mucho más antiguas: la iglesia, la ley consuetudina- folklore y con la superstición.
ria, los sistemas de posesión de la tierra, la clase de sociedad feudal o noble, La religión oficial se hallaba asociada al gobierno en todas partes, tanto
las ciudades con derechos comunales, y con provincias diferenciadas como en los países católicos como en los protestantes. La coronación de los reyes
Bretaña o Cataluña, que en otro tiempo habian gozado de una mayor era una ceremonia religiosa, los obispos se sentaban en la Cámara de los
independencia. Europa se componía, esencialmente, de muchas pequeñas Lores de Inglaterra, y en el Continente el clero formaba el «primer estado».
unidades, con distancias medidas por la velocidad media de un caballo, que Las iglesias enseñaban la obediencia al gobierno, generalmente citando a San
raramente excedía de los cincuenta kilómetros diarios. Pablo, que había dicho que toda autoridad, al representar un poder iegíti-
El anden régime es dificil de comprender, e incluso de describir, porque mo, estaba instituida ¡;,or Dios para beneficio de la humanídad. La propia
era muy diferente del mundo en que hoy vivimos. Era una confusa mezcla de iglesia oficial, en este sentido, era una forma de autoridad pública, porque
instituciones de tres diferentes tipos, que pueden agruparse bajo los epígrafes Dios, en realidad, había transmitido dos clases de poder, una al estado y
de monarquía, iglesia y sociedad en general bajo las formas sugeridas por otra a la iglesia, la primera para atender los problemas terrenales del
términos como «feudalismo» o « la sociedad de estamentos». Comencemos hombre, y la segunda para cuidar de su situación espiritual y para alcanzar
por la iglesia. su salvación eterna. Sólo unos pocos protestantes disidentes cuestionaban
La Europa meridional habia sido cristiana desde tiempos antiguos, aquella consagración del gobierno. Pero, mientras la iglesia enseñaba obe-
interrumpidos en España por los prolongados siglos de dominación árabe. diencia, el alto clero sostenía frecuentes querellas con los minístros del rey,
También la zona más septentrional, y Polonía y Hungría al este, habían sido especialmente en los países católicos, donde la riqueza y el poder de la
cristianas desde el siglo XI. Todos los europeos eran, en principio, cristia- iglesia seguían siendo mayores que en el mundo protestante. Los obispos
nos, a excepción de los judíos, de los que ahora había m!,IY pocos en la católicos argüían que el poder espiritual debía mantenerse independiente del
Europa Occidental. La .estructura institucional de la- iglesia, con su red de estado, pero, por lo general, los motivos de disputa se referían a cuestiones
diócesis, parroquias y órdenes religiosas que culminaban en el papa, era la más mundanas.
más antigua de Europa. En el siglo XVI, la Cristiandad Occidental se había La Iglesia Católica, a través de sus diócesis, capítulos catedralicios,_
dividido en dos áreas -Protestante y Católica-, entre las que había monasterios y colegios, poseía cuantiosas propiedades, tanto rurales como
importantes diferencias, pues los Protestantes rechazaban la autoridad del urbanas, cuya proporción variaba en los distintos países católicos, mayor en
papa y abolían las órdenes religiosas, pero los países Protestantes y Católicos España y en Bélgica que en Francia. Percibía unas rentas de aquellas
tenían también rasgos comunes. En todos los países habia una religión propiedades, como cualquier otro duefto, pero no pagaba contribuciones.
establecida u oficial: la Católica Romana en España, Portugal, Francia, Además, cobraba el diezmo a todos los demás propietarios rurales, que
Italia, partes de Alemania, Polonia y Hungría; la Anglicana en Inglaterra e consistía, generalmente, en el pago de un diez por ciento del producto
Irlanda; la Luterana en partes de Alemania y Escandinavia; la Calvinista en agrícola anual. La exención de la iglesia de las contribuciones por sus
los Paises Bajos, en Escocia y en algunos cantones suizos. Los países propiedades se justificaba sobre la base de que piadosos donantes, a lo largo
protestantes, en su mayoría, durante el siglo XVIII, otorgaban una toleran- de los siglos, habían establecido fundaciones perpetuas para beneficio del
cia legal, permitiendo a los disidentes religiosos la práctica de sus formas de pueblo cristiano. A cambio de la exención de contribuciones en Francia por
culto, pero en todos los países solamente los miembros de la iglesia estable- ejemplo, la Iglesia hacía al rey un «libre donativo», cuya cuantía y cuyos
cida gozaban de plenos derechos legales. Excepto en partes de Alemanía, tal plazos se convirtieron en motivo de controversia. La Iglesia tenía también
tolerancia no existía en los países católicos, hasta que la monarquía francesa su sistema de leyes canónícas y de tribunales eclesiásticos, que atendian a
concedió derechos civiles a los protestantes en 1787. Derechos iguales en materias como los delitos civiles y penales cometidos por su propio clero, y a
materia de religión, o ciudadanía independiente de las creencias religiosas, la regulación del matrimonio, de la vida familiar; a la legitimidad de los
no existían en ninguna parte de Europa antes de la Revolución Francesa. hijos, y a la validez de testamentos y herencias, y, en consecuencia, a los
La fuerza decisiva de la Iglesia radicaba, en parte, en su antigüedad, pero derechos de propiedad. También esto fue materia de permanente disputa
principalmente en la auténtica creencia y en la fe de sus miembros, derivadas entre la Iglesia y el estado. Las autoridades religiosas también censuraban
de las tradiciones eclesiásticas y de la Biblia. La Biblia ofrecía casi todo lo libros, a menudo de acuerdo con el gobierno, pero a veces trataban de
que la mayor parte del pueblo entendía por historia del _mundo, y era la base suprimir libros que el gobierno aprobaba, como cuando los autores defen-
de la enseñanza moral. En el siglo XVIII, la fe iba debilitándose en los dían la posición del gobierno en los conflictos con el clero. Instituciones
círculos intelectuales, como veremos en el capítulo inmediato, pero se benéficas, hospitales y hospicios estaban regidos por hombres y mujeres de
mantenía viva entre la masa de la población. No era incompatible con un congregaciones religiosas. El clero tomaba la principal iniciativa en la escola-
penetrante anticlericalismo, en virtud del cual verdaderos creyentes religiosos rización elemental y en la difusión de las primeras letras, así como en la
podían pensar que el clero era demasiado rico, egoísta, influyente, corrom- preparación de los niños para ser cristianos. Los «colegios» o escuelas

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secundarias en las que las clases alta y media recibían más amplia educación, doras que los reyes habían reunido para asistir a sus gobiernos, y que, en aten-
aunque generalmente sostenidas por las ciudades o por- sus propias dotes, J ción a las realidades del siglo XIII, habían estado compuestas, en general,
utilizaban a profesores que, por lo general, eran miembros del clero. Cuando por el clero, la nobleza y los representantes de las ciudades. A partir de aque-
la iglesia y el gobierno disputaban sobre otras cuestiones, la ensefianza en los llas asambleas, se habían desarrollado el Parlamento inglés, los Estados Gene-
colegios podía resultar sospechosa. Tras haber sido disuelta la Compañía de rales franceses, las Cortes de Castilla, y organismos similares en toda Europa.
Jesús en los países católicos en los afios 1760, y suprimida por el papa En el siglo XVIII, el Parlamento inglés había llegado a ser, efectivamente, so-
en 1774, por razones que no guardaban relación alguna con la educación, berano, pero, en otras partes, aquellos organismos no eran más que vestigios,
tuvieron que reorganizarse centenares de colegios en todos los países católi- y algunos ya no se reunían, en absoluto. De todos modos, la sociedad se
cos. En todas estas cuestiones de educación, socorro a los pobres, beneficen- componía, en principio, de «estados» u «órdenes» legales, más que de clases
cia y jurisdicción legal, en el siglo XVIII se tendía a la secularización, o a la definidas por la propiedad de bienes o por el nivel de ingresos, como después
asunción de autoridad por parte de los poderes civiles, pero el proceso estaba de la Revolución Francesa. Un noble o un caballero podían ser muy pobres, y
incompleto. mantener, sin embargo, su status. Un plebeyo podía llegar a ser rico, pero
La riqueza y el poder de la iglesia habían sido la fuente de los conflictos seguía siendo plebeyo. En general, se suponia que el estamento de un hombre
con los gobiernos, constantemente, desde la aparición de las monarquías en era el mismo de su padre, tanto por lo que se refería a su posición social como
la Edad Media. Había sido una causa de la Reforma Protestante. En el siglo a su profesión. La posición social se heredaba. Es decir, la teoria del ancien ré-
XVIII, en los países protestantes, las iglesias habían perdido la mayor parte gime prestaba poca atención a la movilidad social. En realidad, había más
de sus propiedades, aunque seguían siendo influyentes de otros modos. En el .J movilidad de la que la teoría autorizaba, y este hecho contribuyó a erosionar
mundo católico, y especialmente en Francia y en Espafia, los reyes habían el anden régime.
logrado una influencia indirecta sobre la iglesia al conquistar el derecho a En el esquema predominante, la nobleza formaba un segundo estado.
nombrar los obispos. Los reyes y las cortes reales disputaban con las cortes Las personas consideradas nobles, incluidas sus familias, eran en todas
eclesiásticas, y en España por el control sobre la Inquisición. Los miembros partes una pequeña minoría, que iba desde el ocho por ciento de la
del clero que se sentían amenazados en su propio país tendían a apelar a la población en Polonia hasta menos del dos por ciento en Francia, y a sólo
autoridad del papa. Las querellas localizadas entre gobernantes y eclesiásti- doscientas cabezas de familia en Inglaterra. Pero los números reales eran
cos podían, pues, adoptar el color de intereses nacionales contra una importantes, elevándose tal vez a 300.000 personas en Francia. Los nobl_es
autoridad internacional o ultramontana de Roma. Esta tendencia anti-papal eran, pues, un grupo heterogéneo, lejos de ser un estamento homogéneo [:On
y anti-romana en el catolicismo se llamó galicanismo en Francia y febronia- intereses comunes. Algunos eran ricos, como los grands seigneurs de Francia
nismo en Alemania. El jansenismo, que en principio era un movimiento y los grandes de Espafia, pero muchos eran relativamente pobres, y vivían
puramente religioso de clérigos y laicos, y que se hizo anti-romano cuando como los más modestos hidalgos campesinos de Inglaterra. Algunos se
Roma lo declaró no ortodoxo, se convirtió en una fuente de discordia en movían en un mundo de alta sociedad y frecuentaban las cortes reales, y
Italia y en Francia. Incluso en la Espafia profundamente católica, el gobier- otros llevaban una existencia provinciana e incluso rústica. Unos poseían
no del rey andaba a la greña, a menudo, con el papa, y los «jansenistas» títulos como el de conde o el de barón, y otros, no. Unos pocos tenían un
atacaban a los jesuitas como partidarios de una excesiva autoridad romana. largo y distinguido linaje, y afirmaban que sus antepasados habían luchado
En resumen, las iglesias se hallaban sólidamente entramadas en la en las Cruzadas, y éste era, en realidad, el ideal de la nobleza, pero la mayor
urdimbre de la vida europea, estaban consideradas como depositarias de las parte de las familias tenia una posición noble de orígenes mucho más
verdades últimas, y conceptuádas como necesarias para preservar el orden recientes. Los reyes habían adquirido el derecho a <<hacern nobles, o a
social, pero, al propio tiempo, resultaban, a veces, irritantes para los otorgar status de nobleza a personas que no habían nacido con éi, y muchos
gobiernos, y eran fuentes de las confusiones y conflictos que caracterizaron nobles del siglo XVIII debían su posición a la buena fortuna de sus abuelos,
el ancien régime. Social y legalmente, el clero constituía el «primer estado». que habían sido útiles a reyes anteriores en sus ambiciones militares o en la
Antes de la Revolución Francesa, se suponía que todas las personas pertene- gobernación civil. En el siglo XVIII, era posible incluso obtener una patente
cían a un «estado», «orden», «estamento» o «brazo», incluso de un modo ar- de nobleza por compra. Nobles necesitados se casaban, a veces, con las hijas
caico en Inglaterra, donde el jurisconsulto Blackstone identificaba unos de plebeyos ricos, de modo que el árbol genealógico de los hijos era mixto.
cuarenta niveles de status que iban desde el jornalero hasta el duque. Desde Como la verdadera distinción social dependía de la pureza del linaje, unos
otro punto de vista, Blackstone encontraba «tres estados del reino» en Ingla- nobles miraban despectivamente a otros, y se decía que, si bien el rey podía
terra, es decir, el alto clero, la nobleza y los plebeyos. Indefinidas e incluso ab- crear nobles, no podía hacer de nadie un caballero. Pero todos los nobles
surdas en la Inglaterra del siglo XVIII, aquellas distinciones tenian más reali- consideraban como inferiores a los demás. La situación era, por lo tanto,
dad en el Continente. En parte, el estamento de un hombre se hallaba en rela- diferente de la de Inglaterra, donde. aun cuando Inglaterra ei;a un país
ción con su nacimiento, que determinaba su rango en una jararquizada so- altamente aristocrático, las líneas entre la nobleza, «gentry» y clases medias
ciedad de superiores e inferiores. En parte, recordaba las asambleas delibera- superiores eran un tanto vagas. La nobleza, en el Continente, estaba
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legalmente definida. Había casos excepcionales de fraude, pero, en general, cosecha dependían de la comunidad del pueblo. (Fue la eliminación de esas
todos sabían si ellos mismos u otros pertenecían al orden de la nobleza. Esto limitaciones lo que hizo posible la rápida mejora de la agricultura en
suscitó diversas rivalidades, ansiedades y ambiciones, y un deseo de elevarse Inglaterra). El campesino propietario tenía que pagar tributos al rey, y el
en prestigio social más que de hacer dinero mediante productivas actividades diezmo a la iglesia o a alguna persona laica a la que se hubiera transferido el
económicas. derecho del diezmo. También tenía que pagar al seigneur, pagos que
J variaban notablemente de un lugar a otro, que podían ser ligeros o gravosos,
La nobleza confería importantes privilegios. Uno de esos privilegios era
la exención de ciertas formas de impuesto directo. Otro era el de tener un y que podían hacerse en dinero o en especie. En Francia, esos pagos recibían
tratamiento especial en los tribunales de justicia. O la familia noble tenía nombres como el de cens, un pago en dinero, el de champart, un pago en
asientos especiales en la iglesia del pueblo. O solamente los nobles tenían medidas de grano o de otro producto, el de /ods et ventes, un tipo de
derecho a ll:v8:r espada, pero esto era, sobre todo, una cuestión de etiqueta, impuesto de ventas o de herencia pagado al señor, o el de banalités, derechos
cada vez mas ignorada. Ya fuese por estricta legalidad o por prerrogativa pagados por el uso del horno o de la prensa de lagar del pueblo, que se
consuetudinaria, los nobles recibían casi todos los nombramientos para los consideraba que pertenecían al señor del feudo. Estos eran los «tributos
cargos más distinguidos; se convertían en palaciegos de las reales casas, en feudales» que serían abolidos por la Revolución. Además, sobre todo si el
gobernadores de provincias, en obispos y arzobispos, en embajadores del señor era un noble, el campesino podía estar sometido a su jurisdicción legal
rey, en jueces supremos en los tribunales, y en generales y almirantes con en el tribunal del feudo, en el que podían resolverse pequeñas disputas y
mando en las fuerzas armadas. Pretendían tener también el derecho especial repararse daños, pero en el que los nobles más altos también podían tener el
de dar consejos al rey. Mientras las antiguas asambleas medievales de derecho a imponer condenas de muerte por delitos penales. Un signo de la
estados se hallaban en suspenso, este derecho era de menor importancia. más alta nobleza era el mantenimiento de una horca en la propia hacienda. Los
Pero cuando Luis XVI de Francia se vio obligado a resucitar los Estados tribunales señoriales habían ido pasando progresivamente a la supervisión de
Generales en 1789, la nobleza se reunió como «segundo estado» en una los jueces reales, y habían de desaparecer con la Revolución, sustituidos por
cámara propia, con un peso igual al del clero y al de todas las demás tribunales locales mantenidos por el estado.
personas del reino juntas. Esta amenaza de aumento de poder de la nobleza Esta sucinta información de los derechos y obligaciones «feudales» no es
precipitó la Revolución. La doctrina revolucionaria de la igualdad de dere- una descripción adecuada del uso de la tierra en el siglo XVIII. Muchos
chos estaba dirigida, en principio, contra las desigualdades producidas por propietarios campesinos eran dueños de muy poca tierra, y muchos no
los privilegios de los nobles. poseían ninguna, en absoluto. Algunos, en la Francia septentrional, trabaja-
El status noble había surgido de la triple distinción medieval entre los ban como tejedores en sus cabañas, igual que en Inglaterra. Unos trabajaban
que guerreaban, los que rezaban y los que trabajaban. En el siglo XVIII, como jornaleros por un salario en las tierras, otros cuidaban del ganado y
sólo una minoría de nobles eran militares, aunque todos desdeñaban el otros quemaban carbón en los bosques. Algunos agricultores eran métayers
«trabajo» en el sentido de comercio o de actividad manual. La función (aparceros), que compartían la cosecha con el propietario o con el señor, y
tradicional del noble consistía en ser el lord, o el seigneur, o el señor de uno otros tenían arrendamientos durante plazos limitados, como el de nueve
o más pueblos o señoríos. En gozar de derechos señoriales o «feudales». años, a cambio de rentas establecidas. Por el contrario, no está claro en qué
Esto se había hecho también confuso al paso del tiempo, porque, especial- medida los nobles dependían, realmente, en cuanto a sus ingresos, de los
mente en Francia y en lo que se ha llamado la tercera zona de Europa tributos feudales tradicionales. El período de mediados del siglo XVIII fue
Occidental, los derechos señoriales podían corresponder a personas de clase de relativa prosperidad para el campesinado francés. A partir de 1770, su
media de las ciudades, o más raramente a campesinos, o a organismos carga se hizo más pesada, pues sostenía a la iglesia, a la nobleza, al gobierno
corporativos como colegios y hospitales. El «feudalismo» y los «derechos y a distintos señores, mediante los impuestos, lo!; diezmos y los tributos que
feudales» habían pasado a ser materia de propiedad, e implicaban el derecho pagaba. En los últimos años del ancien régime, los terratenientes comenza-
a percibir un cierto tipo de renta. · ron a cobrar los tributos señoriales más rigurosamente, a elevar las rentas al
El sistema feudal, manorial o señorial, que la Revolución iba a sustituir con expirar los plazos, y a imponer condiciones más duras a sus métayers, sin
un sistema más moderno de propiedad, puede entenderse como un sistema en el preocuparse mucho de mejorar la productividad agrícola, como en Ingla-
que una determinada porción de tierra origina una pluralidad de derechos y terra. Los campesinos iban tornándose cada vez más hostiles, no sólo frente
de obligaciones. Los campesinos eran «libres» en el sentido de que no tenían al «feudalismo», sino también frente a un «capitalismo» que buscaba la
que prestar ningún trabajo obligatorio y gratuito. Los agricultores campesi- ganancia sin el correspondiente aumento de la inversión agrícola.
nos podían ser propietarios, en el sentido de que disponían de una posesión En las ciudades, también los individuos pertenecían a diferentes «esta-
segura, que podían comprar o vender, o heredar o legar a sus hijos. Eran dos», dispuestos en un orden jerárquico de categorías sociales y ocupacio-
dueños del producto, pero el cultivo estaba sometido a las limitaciones de los nes. Algunas ciudades eran la residencia favorita de los nobles rurales, otras
derechos comunales, por lo que los tipos de cosechas sembradas, la determi- eran principalmente centros eclesiásticos donde predominaba el alto clero, y
nación de los campos en barbecho, y los momentos de la siembra y de la otras eran centros de gobierno y de los tribunales de justicia del rey. En el

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mundo pre-industrial, no había verdaderas ciudades industriales, pero había ) dominios de los Habsburgo: Austria, Hungría, Bohemia, Croacia, Milán y
muchas ciudades comerciales; y en los puertos de mar y en los principales los Países Bajos austríacos, por- nombrar sólo los más importantes.
centros del interior, los comerciantes ricos gozaban de una alta posición. Con las singulares excepciones de Inglaterra y Polonia, y la del Sacro
Todas las ciudades estaban llenas de hombres de leyes y de notarios, porque Imperio Romano en la Europa central, la monarquía bajo el ancien régime
la complejidad de la propiedad de la tierra y la variación de las leyes de una estaba considerada como «absoluta». También era hereditaria en la familia
provincia a otra creaban una gran actividad jurídica. Aquellos grupos o dinastía real, de modo que la corona pasaba legalmente al hijo mayor
urbanos superiores proporcionaban los magistrados y los concejos de las superviviente, o, en algunos países, a una hija, en el caso de que no hubiera
ciudades, que, si bien bajo el control del rey, ejercía, sin embargo, un gran hijos. El carácter hereditario impedía disputas sobre la sucesión, y el
poder local. Los concejos eran, a veces, cooptativos, pues nombraban a sus absolutismo significaba que el rey no podía ser perturbado por las querellas
propios miembros, y, a veces, elegidos por un limitado número de votantes, de los magnates feudales y de los dirigentes religiosos, como en las guerras
y, en todo caso, oligárquicos. Por debajo de las minorías profesionales y de religión del siglo XVI. La monarquía preservaba la paz interior, y los más
gobernantes, los trabajadores con sus diversas cualificaciones se disponían firmes partidarios del rey solian encontrarse entre el pueblo llano. El rey,
también en orden descendente, desde oficios tan respetados como el de los como principio, recibía sus poderes de Dios, rio por delegación de un pueblo
orfebres hasta otros tan humildes como el de los peluqueros. Por lo general, o de una nación, o de fragmentos del pueblo, lo que había causado muchos
cada oficio tenía su gremio o «corporación», que trataba de limitar el número trastornos en el pasado. El soberano reinaba durante toda su vida: nadie
de sus miernbros, de proteger sus procedimientos y sus secretos, y de podía deponerle legalmente, y, aunque dependía de consejeros, nadie podía
oponerse a la competencia de nuevos hombres y nuevas ideas, especialmente contradecir su voluntad expresa.
si procedían de fuera. Cada oficio, gremio o profesión tendía también a Solamente las monarquías, en el siglo XVIII, mantenían ejércitos impor-
convertirse en una unidad social, dentro de la cual se creaban amistades y se tantes, que habían sustituido a los ejércitos privados y a las bandas errantes de
concertaban matrimonios. Todavía más abajo en la escala social se encon- un pasado turbulento. Los ejércitos se sostenían mediante los impuestos
traba la masa de los trabajadores menos organizados y menos favorecidos, ' reales, y no mediante el saqueo. Los soldados eran pagados, uniformados,
los criados domésticos, los mozos de cuadra, los jardineros, los cocheros, los instruidos y alojados en cuarteles, separados de la población civil. Los
aguadores, los ayudantes de la construcción, los porteadores y trabajadores oficiales eran disciplinados, y estaban preparados para recibir órdenes y para
esporádicos de todo tipo, reforzados por las viudas pobres, los inválidos y darlas. Los ejércitos, pues, eran para su propio pueblo una amenaza mi poco
los vagabundos. Nadie pensaba que personas de tan baja posición tuvieran menor de lo que habían sido :en otro tiempo. Además, constituían los
voz en los asuntos públicos. instrumentos mediante los cuales los monarcas luchaban entre sí, general-
La monarquía era la única institución que se mantenía por encima de mente por la conquista de territorio y por el ensanchamiento de sus domi-
toda aquella confusión de clero y nobleza, diócesis y provincias, señoríos y nios. Pero, antes de las guerras de la Revolución Francesa y de Napoleón,
ciudades, gremio y clases inferiores inarticuladas. Un reino era un manojo de los ejércitos eran muy pequeñ.os, y pocas las batallas en que intervenían más
organismos con diferentes privilegios. El rey era la única figura pública entre de unas decenas de miles de soldados. Carecía también de contenido ideoló-
intereses privados contendientes. Al tener poca solidaridad nacional, grandes gico; ni los aristocráticos oficiales ni los soldados rasos se sentían inspirados
territorios se mantenían unidos por la lealtad a la corona. Pero conviene por una causa superior. La guerra era menos destructiva que en el pasado, o
recordar que muchos pueblos no tenían rey. La monarquía era menos de lo que había de serlo después.
universal que la iglesia o que la sociedad de estados, rangos y órdenes que Las burocracias civiles se habían desarrollado también bajo las monar-
acabamos de describir. Venecia y Génova eran repúblicas aristocráticas, quías. Los reyes gobernaban por medio de consejos, cuyos miembros ellos
Toscana un gran ducado autónomo, y, en la Italia central, los estados nombraban y destituían a voluntad, y crearon ministerios que iban hacién-
pontificios eran gobernados por el papa. Los cantones suizos constituían dose más especializados y profesionales, a medida que el tiempo pasaba.
pequeñas repúblicas, y lo eran también, en realidad, las patricias Provincias Impusieron también a sus jueces reales y a sus funcionarios sobre las
Holandesas bajo su estatúder. La anómala República de Polonia tenía un autoridades tradicionales y locales, más antiguas, de que estaban compuestos
rey, que, sin embargo, no tenía poder. El Sacro Imperio Romano compren- sus reinos. El proceso había ido más lejos en Francia, monarquía modelo
día unos 300 estados, 50 de los cuales eran ciudades libres, y otros eran del ancien régime. Raras veces se abolían las antiguas instituciones, pero al
obispados y pequeños principados sobre los que no se ejercía, realmente, lado de ellas se creaban otras nuevas. Cada provincia francesa conservaba su
ningún poder superior. La monarquía en Inglaterra, a partir de 1688, era un gobernador, por lo general un noble eminente con grandes propiedades y
símbolo del gobierno constitucional. Los auténticos monarcas de Europa, en con relaciones personales en la provincia, pero los gobernadores iban
el siglo XVIII, podían contarse con los dedos de las manos: los reyes de limitándose, gradualmente, a funciones militares y ceremoniales, y el país se
Francia, España y Portugal; los reyes de Suecia y Dinamarca (que entonces dividió en unos treinta nuevos distritos, cada uno de ellos bajo un «intenden-
poseía Noruega); los reyes de Nápoles y Cerdeña; y los tres grandes te». El intendente solía ser un hombre de posición noble más reciente, que,
gobernantes del Este: el zar de Rusia, el rey de Prusia y el- gobernante de los por lo tanto, dependía del rey para su ascensión, y que supervisaba y
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controlaba todos los asuntos del rey en su área, informando directamente a financiar sus ejércitos y sus guerras, los gobiernos reales se vieron obligados
un ministro en Versalles. a imponer más altos tributos, que caían pesadamente sobre los campesinos, e
Los tribunales supremos franceses eran alrededor de una docena de incluso a avanzar hacia la igualdad en la carga impositiva gravando con más
parlements, cada uno para su región, como Bretaña y Languedoc. En parte, tributos a los nobles. Los intentos de reducir las desigualdades impositivas
procedían de los antiguos altos tribunales de ducados y condados anterior- tropezaron siempre con firme resistencia.
mente autónomos, y, en parte, ejercían el supremo poder judicial del Rey de Las llamadas monarquías absolutas estaban, en realidad, lejos de ser
Francia en aquellas áreas. El Parlement de Paris era, sin duda, el más absolutas. Tenían grandes limitaciones en sus poderes efectivos. La ignoran-
importante, pues tenía jurisdicción sobre casi la mitad del pais. Pero como cia, la apatía y la incomprensión, juntamente con unas comunicaciones
las leyes habían ido desarrollándose lentamente desde la Edad Media, lentas e inseguras, obstaculizaban hasta la política más beneficiosa. Las
variaban de una localidad a otra, de modo que se decía que un hombre podía antiguas asambleas medievales de estamentos nunca llegaron a convertirse en
cambiar de leyes más a menudo que de caballo. Los parlements provinciales organismos responsables, dispuestos a conceder dinero al rey, y, a largo
solían defender sus libertades regionales históricas. No babia más autoridad plazo, a apoderarse del gobierno, como el Parlamento de Inglaterra. En el
legal central sobre los parlements que la del propio rey. Continente, las asambleas se enredaban en tales disputas, y hasta tal punto
Los gobiernos reales necesitaban también innumerables recaudadores de se inclinaban a representar intereses especiales, que los reyes. sencillamente,
impuestos y personas dedicadas a la transmisión y al gasto de los fondos del dejaban de utilizarlas, y, en consecuencia, tenían que echar mano de otros
rey. La recaudación de los impuestos indirectos, como los de la sal y del recursos para atender a sus necesidades financieras.
tabaco, solían asignarse a personas privadas -los arrendatarios de impues- .1 Uno de esos recursos, que resultó muy perjudicial, fue la venta de cargos
tos- que proporcionaban al gobierno una suma fija, a cambio del derecho públicos. Iniciado en Francia hacia 1600, pero también en otras partes, llegó
de recaudar los impuestos en el momento debido. Algunos de aquellos a ser posible para el que ocupaba un cargo transmitirlo a su hijo, o a
arrendatarios de impuestos se hicieron muy ricos, y el «capitalismo» o las cualquier otra persona que él designase, a condición de pagar una cantidad
«finanzas» del ancien régime se referían más a aquella manipulación de dine- de dinero a la tesorería del rey. Los cargos, pues, pasaron a ser una forma de
ro de acuerdo con el gobierno que. a un sistema de producción de artículos propiedad privada, que podían heredarse o adquirirse de quienes antes los
útiles. En general, la clase media del Continente, más que la de Inglaterra, se ocupaban, y el rey perdió la facultad de seleccionar a sus propios servidores.
había desarrollado tanto mediante el trabajo político como el económico. Las Se desarrollaron unos intereses creados, opuestos al cambio. O el rey
burocracias se reclutaban entre los jóvenes de preparación jurídica, de modo asignaba la categoría de nobleza a un cargo para aumentar su precio, lo que
que las escuelas de leyes florecían como viveros del servicio público. molestaba a los nobles de nacimiento; o creaba nuevas maestrías en los gre-
Provistas de todo aquel aparato administrativo, las monarquías del siglo mios, que los gremios acaparaban a fm de no verse inundados por advenedizos;
XVIII se convirtieron en «despotismos ilustrados», de los que se habla más o cancelaba los derechos de los consejos de. las ciudades, Que las ciudades
en el capítulo siguiente; signos de monarquía «ilustrada» pueden encontrarse volvían a adquirir para conservar un cierto grado de libertad local. Los
en pequefios estados como Cerdeña, Nápoles y Dinamarca, en los principa- nombramientos en el ejército también se compraban y se vendían. Muchas
dos alemanes, y en Portugal bajo el Marqués de Pombal, pero los déspotas personas compraban cargos y nombramientos militares por el rango social
ilustrados famosos fueron Catalina H de Rusia, Maria Teresa y José II en que conferían, lo que constituyó una práctica que no vino a mejorar la
los dominios austriacos, Federico II de Prusia y Carlos 111 de España. En eficiencia administrativa ni la militar. Es sorprendente que tal sistema
Francia, era «ilustrado» el gobierno, ya que no el propio Luis XV. Los reyes funcionase, en absoluto, pero es más comprensible si se tiene en cuenta que
y sus ministros se preocupaban de todas clases de medidas innovadoras, en Francia los cargos más importantes, como los de intendente, miembro. del
como las reformas de los impuestos, la construcción de carreteras, la consejo real o comandante de las fuerzas armadas, nunca se compraron, ni
organización de escuelas militares y técnicas, el intento de aliviar la servi- se vendieron, ni se heredaron.
dumbre en Austria, la reducción de las tarifas internas, la inspección de las Sin embargo, los escaños en los parlements franceses se convirtieron en
manufacturas para proteger a los consumidores, y el control del precio del una forma de propiedad privada, lo que daba a los jueces una segura
pan para impedir motines en las ciudades. Fueron los despotismos ilustrados posesión vitalicia y les permitía oponerse al rey y a sus ministros. Surgieron
los que desarrollaron la po/ice, una palabra originariamente francesa que familias enteras de parlementaires, que se sucedían de generación en genera-
pronto pasó a otros idiomas, y que al principio significaba un sistema de ción, y que formaron una nueva clase de nobleza, la noblesse de robe.
regulación en una sociedad bien ordenada, y después el personal que Muchos de aquellos hombres eran profundos estudiosos de las leyes, como el
efectuaba aquella regulación, ya fuese por procedimientos públicos o secre- famoso Montesquieu, y otros eran escrupulosos en el cumplimiento de sus
tos. Los déspotas también chocaron con la Iglesia, alcanzando el punto funciones judiciales, pero tendían a oponerse a las reformas que amenaza-
critico con la supresión de los Jesuitas, que fueron expulsados de Portugal y ban sus intereses profesionales o de clase, o a las propuestas de reducir la
del Brasil en 1761, de Francia en 1762-64, de España y de sus posesiones en esfera de su jurisdicción o de elevar los impuestos sobre la propiedad de la
1767 y del Reino de Nápoles en 1768. Bajo la constante presión para nobleza, pues casi todos losparlementaires, en el siglo XVIII, eran nobles.

28 29
l. LA EDAD DE LA ILUSTRACION
Sobre todo, el absolutismo se vio neutralizado por el «privilegio». Los
privilegios se llamaron también libertades, pero diferían de una concepción
más moderna de la libertad en que se aplicaban sólo a ciertas clases de
personas, o al «estamento» al que pertenecían los individuos. La propia i:a-
labra en su origen latino, privilegium, significaba una ley privada. En el ancien
régi,,;e, el clero y la nobleza eran los dos estados pri~egi~os, pe~o p~o-
vincias, ciudades y gremios enter9s gozaban d~ su~ pnvilegios t;ru:nb1~n, m-
cluidos los gremios de profesores llamados umvers1dades. El pnvilegio más
buscado era el de librarse del pago de los impuestos que caían sobre el
indefenso pueblo llano, que en Francia era la taille pagada por los campesi-
nos. Los privilegios habían surgido, por comprensibles razones históricas. A
medida que las monarquías se habían extendido, habían garantizad~ ciertas
libertades locales y ventajas fiscales a las regiones nuevamente anexionadas.
Así, Bretafia y Alsacia pagaban muchos menos impuestos que las provincias El siglo XVIII, o, por lo menos, los ai'ios de ese siglo que precedieron a la
interiores de Francia; y Bélgica, Lombardía y Hungría pagaban menos que Revolución Francesa de 1789, son generalmente conocidos como la Edad de la
la propia Austria. Las propiedades de la Iglesia se hallaban exentas, con el Ilustración, y, aunque esa denominación suscita más dificultades de las
fin de apoyar a la religión y servir el bienestar público. En cuanto a los {
habitúales, no hay otra, sin embargo, que tan bien describa tantos aspectos de
nobles, los monarcas, al privarles de poder militar independiente como la época. Los hombres estaban profundamente convencidos de que la suya era
magnates feudales, y al negarse luego a consultarles en las asambleas de es- una edad ilustrada, y es de su valoración de si mismos de donde se deriva
tamentos, les hablan persuadido de que aceptasen la supremacía real, prome- nuestro término de Edad de la Ilustración. Por todas partes se experimentaba
tiéndoles la exención tributaria. Como la exención tributaria se convirtió así el sentimiento de que los europeos ha6ian salido, al fm, de un largo
en un símbolo de superioridad social, muchos otros la procuraron también, y crepúsculo. Se consideraba el pasado como un tiempo de barbarie y de
fueron muchos los símples burgueses que obtuvieron algún tipo de desgrava- oscuridad. La sensación de progreso era casi universal entre las clases
cí6n. En consecuencia, los impuestos recayeron más duramente sobre los instruidas. Era la creencia, no sólo de los pensadores y escritores dé espíritu
pobres, que eran los que menos podian pagarlos .. ~as 1;11on~quías del. ancien más abierto, conocidos como los phi/osophes, sino también de los reyes y
régime vivian en un permanente estado de cns1s fmanc1era. Casi todas emperatrices de disposición más progresista, los «déspotas ilustrados»,
estaban agobiadas de deudas. Tanto Inglaterra como Holanda, con sus juntamente con sus ministros y sus funcionarios.
diferentes instituciones, afrontaron con éxito una deuda nacional per capita
superior a la que hundió la espléndida monarquía de Versalles, en la década
de 1780. l. Los philosophes
En resumen el ancien régime adolecía de una confusión y de una
rigidez excesivas, una confusión de jurisdicciones superpuestas y de intereses El espíritu de la Ilustración: 'ta idea de progreso
creados y una rigidez en virtud de la cual los grupos privilegiados podian
'
obstaculizar los verdaderos intentos de reforma que las monarqmas ,
empren- El espiritu de la Ilustración del siglo XVIII se extrajo de la revolución
dieron repetidas veces. La monarquía tal vez alcanzó su apogeo en el cientifica e intelectual del siglo XVII. La Ilustración transmitió y popularizó
«despotismo ilustrado» del siglo XVIII, pero no era bastante. No fue sufi- las ideas de Bacon y Descartes, de Bayle y Spinoza, y, sobre todo, de Locke y
cientemente autocrática para ignorar, simplemente, los derechos de la pro- Newton. Transmitió la filosofía de la ley natural y del derecho natural. Nunca
piedad y para obtener dinero por la fuerza, ni suficientemente liberal para hubo una época tan escéptica respecto a la tradición, tan confiada en los
permitir que sus súbditos tomasen a su ~argo la responsabi~dad -;-fin~ciera poderes de la razón humana y de la ciencia, tan firmemente convencida de la
y de otro tipo- de los asuntos del pa1s. En los dos cap1tulos mmed1atos, regularidad y armonía de la naturaleza, y tan profundamente imbuida del
examinamos más detenidamente lo que sucedió en el siglo XVIII, durante la sentido del avance de la civilización y del progreso.
Ilustración, para volver luego a la Revolución Francesa, en la que desapare- Se dice muchas veces que la idea del progreso es la idea dominante o
ció el ancien régime. caracteristica de la civilización europea, desde el siglo ,S:VII hasta el XX. Es
una creencia, una especie de fe no religiosa, en que las condiciones de la vida
humana mejoran con el paso del tiempo, en que, por lo general, cada
generación es mejor que sus predecesoras y contribuirá con su labor ~ una vida
todavía mejor para las generaciones futuras, y en que, a largo plazo, toda la
Emblema del capítulo: caja de rapé francesa, con retratos en miniatura, sobre concha de tortuga
de tres famosos filósofos: Voltaire, Rousseau y Benjamin Franklin.
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humanidad participará en el mismo avance. Todos los elementos de esta
creencia se hallaban presentes en 1700. Pero fue después de 1700 cuando la Los filósofos
idea de progreso se manifestó explícitamente. En el siglo XVII se babia
mostrado de una manera más rudimentaria, en una disputa esporádica, entre Philosophe es, sencillamente, un vocablo francés, que significa filósofo,
hombres de letras de Inglaterra y Francia, conocida como la querella de pero ser philosophe significaba en el siglo XVIII aproximarse a cualquier tema
Antiguos y Modernos. Los Antiguos sostenian que las obras de los griegos y de con un espíritu critico e inquisitivo. En inglés, el vocablo francés se utilizó
los romanos nunca habían sido superadas. Los Modernos, atendiendo a la para designar un grupo de escritores que no eran filósofos, en el sentido de
ciencia, a;1 arte, a la literatura y a la invención, declaraban que su propia época que trataban las cuestiones últimas de la existencia. Eran hombres de letras,
era la n_ieJor, que era nat°!al que los hombres de su tiempo fuesen mejores que divulga~ores y publicistas. Aunque a menudo eruditos, escribian para llamar
los antiguos, porque veman después y contaban con las realizaciones de sus la atención, y fue a través de los filósofos como se extendieron las ideas de la
~redecesores. La querella nunca se resolvió. en realidad, pero eran mucbi- Ilustración. Anteriormente, los au~ores hablan sido, por lo general, caballeros
sunos los m<?dernos en 1700. 1:,0~ europe~s siempre se hablan sentido mejores ociosos, o inteligentes protégés de patrones aristocráticos o regios o
que los antiguos, por ser cristianos, nuentras los antiguos eran paganos. profesores o clérigos mantenidos por la renta de los establecimie~tos
Ahora, por primera vez en la historia de Europa, muchos europeos estaban religiosos. En la Edad de la Ilustración, muchos eran independientes,
convencidos de que habían superado a los eminentes griegos y romanos en lo escritores o periodistas. Es~bían para «el público».
puramente terrenal. Y muchos creían que aquel progreso no cesarla nunca. El público lector se habla ampliado considerablemente. La clase media
Era muy amplia también la fe de la época en las facultades naturales del ~struida, comercial y profesional, era mucho mayor de lo que nunca habla
entendimiento humano. El puro escepticismo, negación de la razón, estaba sido. Los caballeros rurales iban abandonando sus rústicas costumbres, e in-
superado. No era probable que la gente instruida, con posterioridad a 1700 cluso los nobles querían estar informados. Los periódicos y las revistas se
fu~se superstici~sa, o sintiese terror ante lo desconocido, o permanecie~ multiplicaban, y la gente que no podia leerlos en casa podía leerlos en los cafés
adicta a la magia. La mania de la brujeria se extinguió bruscamente. En o en las salas de lectura organizadas para ese fin. Habla también una gran
realidad, se oscureció todo sentido de lo sobrenatural. Los hombres demanda de diccionarios, de enciclópedias y de compendios sobre todos los
«modern<?s» no sólo dejaron de temer al diablo, sino que también dejaron de campos del conocimiento. Los nuevos lectores querian que las materias se les
temer a Dios. Pensaban en Dios, menos como un Padre que como una Primera presentasen de un modo interesante y claro. Apreciaban el ingenio y la
Causa del universo físico. Había menos sentimiento de un Dios personal o de ligereza en el tratamiento. La propia literatura se benefició enormemente de
la inescrutable inminencia de la Providencia divina, o de la necesidad 'de la aquel público. El estilo del siglo XVIII se hizo admirablemente fluido, claro y
gracia salvadora. Dios era menos el Dios del Amor· era el ser inconcebible- preciso, ni pesado, por una parte, ni frívolo, por la otra. Y de las obras de
mente inteligente, que había hecho el asombroso uníverso, ahora descubierto aquel tipo también se beneficiaron los lectores, desde el interior de Europa
por la razón del hombre. El gran símbolo del Dios cristiano era la Cruz en la hasta la América de Benjamin Franklin. La clase media burguesa iba
que un ser divino había sufrido bajo forma humana. El símbolo que' se les haciéndose no sólo instruida, sino inclinada a pensar. Pero el movimiento no
ocurrí? a los hombres de visión científica fue el Relojero. Las complejidades era sólo un movimiento de clase.
del umverso fisic~ se comparaban con las complejidades de un reloj, y se Habia otro aspecto en el que las obras de la época se velan influidas por las
aseg1;ll'aba que, de igual modo que un reloj no podia existir sin un relojero, asi condiciones sociales. Todas se escribían bajo censura. La teoría de la censura
el umverso, tal como había sido descubierto por Newton, no podía existir sin un consistía en proteger al pueblo contra las ideas perniciosas, como se le
Dios que lo hubiera creado y puesto en movimiento mediante su ler protegía contra un producto falsificado o contra pesos y medidas fraudulen-
matemática. Lo que se consideraba divino era una inteligencia omnipotente. tos. En Inglaterra, la censura fue tan suave, que tuvo pocos efectos. Otros
Todo esto favoreció el espíritu del secularismo en Europa. Los progresos países, como España, tuvieron una censura fuerte, pero pocos escritores
intelectuales vinieron a reforzar las causas sociales y económicas que estaban originales. Francia, el centro de la Ilustración, tuvo una censura compleja y
apartando a la gente de la vieja religión. Las iglesias y los eclesiásticos un numeroso público lector y autor. La Iglesia, el Parlamento de Paris, los
perdieron autoridad y prestigio. La economía y la política, los negocios y el funcionarios del rey y los gremios de impresores, todos intervenian en la
estado, ya no se encontraban supeditados a fines religiosos. Rompieron las censura de libros. La censura francesa, sin embargo, se administraba muy
atadur~s impuestas _por juicios morales o religiosos. Al propio tiempo, se indulgentemente, y después de 1750 molestó muy poco a los escritores. No
e~tendió la tolerancia religiosa. La persecución de las minorias religiosas se p;uede co1n:pararse con la censura de algunos paises en el siglo XX. Pero, en
hizo menos frecuente. En todo caso, las iglesias, en sus intentos de imponer la crerto sentido, tuvo un efecto desfavorable sobre las letras y el pensamiento
aceptación de su doctrina religiosa, ya no utilizaban los bárbaros métodos de franceses. Disuadió a los escritores de dedicarse razonablemente a una seria
tiempos pasados, como el potro o la hoguera. Y los métodos bárbaros consideración de cuestiones públicas concretas. Al estar legalmente prohibido
empleados por el estado, contra personas sospechosas o convictas de crímenes criticar a la iglesia o al estado, dirigían sus criticas hacia un plano abstracto.
o de delitos políticos, fueron cayendo también cada vez en mayor descrédito. Como se les impedí~ atacar las cosas en particular, tendían a atacar las cosas
en general. Hablaban de las costumbres de los persas y de los iroqueses, pero
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entronizado. En I°:glaterra, el obispo Warburton estaba considerado por
no de las costumbres francesas. Sus obras se llenaron de dobles significados
alguno de sus amigos como un philosophe; sostenía que la Iglesia de
de pullas di~imuladas, de indirectas y de burlas, de modo que un autor, e~
caso de ser mterrogado, podía declarar que él no había querido decir lo que Ing!aterra de su .ti~mpo, como instituc.ión social, era exactamente lo que la
razon pura habna ideado. El filósofo escéptico escocés David Hume estaba
todo el mundo sabía que había querido decir. En cuanto a los lectores,
consider~d_o como un philosophe, al igual que Edward Gibbdn, que
desarrollaron un gusto por los libros prohibidos, que se obtenian siempre con
escandaltzo a los devotos con sus ataques al cristianismo en su famoso Decline
bastante facilidad a través de canales ilícitos. Nadie se confoímaba con leer and Fa// of the Roman Empire(«Declive y caída del Imperio Romano»). El
solamente. literatura autorizada, y los parisienses que se enteraban de que un doctor Samuel Johnson no fue un philosophe; se preocupaba de lo sobre-
libro era vistQ... con malos ojos por el arzobispo. o por el parlamento se
natural, se adhirió a la iglesia establecida, restaba importancia a los autores
a~resuraba~ a leerlo y a hablar de él. Las ideas se estimaban por su audacia, pretenciosos e incluso declaraba que Voltaire y Rousseau eran hombres
o mcluso, simplemente, PQf su picardía. El pensamiento francés se radicalizó,
malos, que deberían ser enviados «a las plantaciones». Había· también
a causa de los procedimientos de medias tintas empleados para controlarlo.
phi/osoph':8 italianos y alemanes, como el marqués de Beccaria, que trataba
París era el corazón .del movimiento. Las señoras, en sus salons.
d_e h u ~ ~ las leyes penales, o el barón Grimm, que enviaba una publica-
cel~braban ye!a~a~ en las que intelectuaies,.)1ombres de letras y gentes de la ción literana, desde París, a sus muchos suscriptores~ ·
sociedad distmgu1da conversaban, brillantemeq;e, sobre muchos temas·
Tambi~n en París se publicó la más importante ·de to4as las empres~
filosóficas, la Encyclopédie, editada por Denis Diderot en diecisiete grandes
volúmenes, en los años transcurridos desde 1751 a 1772. Era un gran Montesquieu, Voltaire y Rousseau
compendio del conocimiento científico, técnico e histórico; que traslucia
uqa profunda actitud crítica respecto a la sociedad y a las instituciones Los más famosos de todos los philosophes fueron los tres franceses Mon-
existentes, y que sintetizaba el espíritu escéptico, racional y científico de la tesquieu (1689-1755), Voltaire (1694-1778) y Rousseau (1712-1778). Er~ pro-
época. No fue la primera enciclopedia, pero fue la primera que contó con una fu~damente ~istintos entre sí. Los tres fueron proclamados como genios lite-
distinguida relación de colaboradores o que fue ideada como una fuerza ranos en su tiempo. Los tres pasaron de la literatura pura a obras de comen-
positiva en favor del progreso social. En realidad, colaboraron todos los tario político Y de análisis social. Los tres pensaban que el estado de la socie-
filósofos franceses -Voltaire, Montesquieu, Rousseau, D'Alembert (que dad existente podía ser mejorado.
ayudó también en la dirección), Buffon, Turgot, Quesnay y muchos otros a Montesquíeu, dos veces barón, era un aristócrata terrateniente un seigneur
de la Francia meridional. Heredó de su tío un puesto en el Parlam~to de Bur-
todos los cuales, colectivamente, se les conoce como los Enciclopedistas. '
Otro grupo de pensadores era el de los Fisiócratas, a quienes sus criticos r,
deos, participó activamente en aquel parlamento, en los dias de la Regencia.
T~b1en tomó ~arte de la resurgencia nobiliaria que siguió a la muerte de
~ama~an . «economistas», palabra -inicialmente _aplicada con una ligera
mtenc1ón ~n~ultante. A_ este grupo pertenecian Quesnay, médico de Luis XV; Lws X_IV y contmuó ~ lo largo del siglo XVIII. Aunque compartía muchas
Turgot, m1rustro de.Luis XVI, y Dupont de Neumours fundador de la familia ~e las ideas de la cor1:1ente de pensamiento aristocrático y antiabsolutista, él
industrial de l9s Du Ponts en los Estados Unid¿s. Los Fisiócratas se 1b~ más allá ~e una srmple füosofía clasista. En su gran obra, L 'Esprit des
~nterest'!ban-por la . reforma fiscal e impositiva, y por las medidas para /'!,s («El espintu de las leyes»), publicada en 1748, desarrolló dos ideas prin-
mcrementar la riqueza nacional d«f:Francia. Fueron los primeros errutilizaF. lac c1pal7s. Una er_a la de q~e las formas de gobierno variaban según el clima y
e:tpr'esi_ón laissezfaire («dejad hacer»), pues creían que la riqueza aumentaría las crrcu:istan~1as, po~ eJempl?, que el despotismo era adecuad.o sólo para
s1. hub1~ra una mayor, libertad para· 1a inversión y para el comercio y la grandes rmpenos en climas calientes, y que la democracia sólo seria eficaz en
cnculac1ón de mercanc1as, aunque msistiaa en la autoridad planificadora de ~equeñas cmdades-7stado. Su otra gran doctrina, dirigida contra el absolu-
un gobierno «ilustrado»; · tls~<? r~al en Francia (al que él llamaba «despotismo»), era la separación y el
Por toda Europa se encontraban hombres y mujeres que se consideraban eqwlibno de poderes. Creía que en Francia el poder debla estar dividido
philosophes, o próximos en espíritu a los philosophes. Federico el Grande era e!ltre el rey y mucho~ «cuerpos intermedios»: parlamentos, estados provin-
un philosophe eminente; no sólo era amigo de Voltaire y anfitrión de un ciales, nobleza _orgamzada, ciudades con privilegiQ e incluso la iglesia. Era
circulo de escritores y hombres de ciencia en Postsdam, sino que él mismo nat_ural que él, Juez ~n el Parlamento, hombre de la provincia y noble, favo-
escribía epigramas, sátiras, disertaciones e historias así como obras sobre rec17s_e a los tres pnmeros, a 1~ vez que era razonable que reconociese la
cienci~ milité!;, y f:staba dotado de 1;1n gran ingenio, de'una lengua mordaz y de ~os!ción de la _burguesia de las cmdades; en cuanto a la iglesia, seftalaba que,
una cierta p1card1a respecto a todo lo tradicional y pomposo. Catalina la s1 bien no tema en cuenta, en absoluto, sus enseñanzas, la consideraba útil
Grande, empe~atriz de Rusia, era también una philosophe, por las mismas como con~rapeso frente a una indebida centralización del gobierno. Sentía
razones, aproxirm:d:1111ente. ~aria Teresa de Austria, no era una philosophe; gran adillll'ación por la Constitución inglesa tal - como él la entendía
e~~ dem~siado rehgiosa y se mteresaba muy poco por las ideas generales. Su
creyendo que In~laterra mantenía, mejor que ningún otro pais, las'libertad~
hiJo Jose, por otra parte, como luego ·veremos, demostró ser un philosophe feudales de corruenzos de la Edad Media. Pensaba que enlnglaterra, la nece-

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saria separación y el necesario equilibrio de poderes se obtenían mediante Voltaire, no sólo contribuían a destacar a Inglaterra ante la conciencia del
una ingeniosa mezcla de monarquía, de aristocracia y de democracia (rey, resto de Europa, sino que también popularizaban las nuevas ideas cientlficas
lores y comiµies), y mediante una separación de las funciones del poder eje- -la ftlosofia inductiva de Bacon, la fisica de Newton y la psicología senso.-
cutivo, del legislativo y del judicial. Esta doctrina tuvo una amplia influen- rialista de Locke, cuya doctrina de que todas las ideas verdaderas surgen
cia, y era bien conocida de los americanos que en 1787 redactaron la Cons- de la experiencia de los sentidos socavaba la autoridad de la creencia reli-
titución de los Estados Unidos. Los propios amigos philosophes de Montes- giosa-. Lo que Voltaire admiraba, sobre todo, en Inglaterra, era su libertad
quieu le consideraban demasiado conservador e incluso trataron de disuadir- religiosa, su relativa libertad de imprenta y la alta consideración dispensada
le de dar al público sus ideas. Técnicamente, era, desde luego, un reacciona- a los hombres de letras como él. La libertad política le interesaba mucho
rio, pues apoyaba un estado de cosas anterior a Luis XIV, y era una excep- menos que a Montesquieu. Luis XIV, un villano para Montesquieu y para la
ción entre sus contemporáneos por su admiración de la «bárbara» Edad escuela neoaristocrática, era un héroe para Voltaire, que escribió un lauda-
Media. torio El siglo de Luis XIV (1751), ensalzando al Rey Sol por el esplendor
Voltaire nació en 1694, en una acomodada familia burguesa, y fue bauti- del arte y de la literatura durante su reinado. Voltaire también seguía esti-
zado Francois-Marie Arouet; «Voltaire», una palabra inventada, es, senci- mando a Federico el Grande, aunque personalmente rifiese con él. En efecto,
llamente, el más famoso de todos sus seudónimos. Hasta superar los cuaren- Federico era casi su ideal del gobernante ilustrado, un hombre que fomen-
ta años, fue conocido sólo como un ingenioso autor de epigramas, tragedias taba las artes y las ciencias, no reconocía autoridad religiosa alguna, y con-
en verso y una epopeya. Después, se dedicó cada vez más intensamente a las cedía la tolerancia a todos los credos, dando la bienvenida a protestantes y
cuestiones filosóficas y públicas. Su fuerza en todos los géneros radica en la católicos en igualdad de trato, sólo a condición de que fuesen socialmente
facilidad de su pluma. Es el más fácil de leer de todos los grandes escritores. útiles.
Era siempre cortante, lógico e incisivo, a veces procaz; burlón y sarcástico Después de 1740, aproximadamente, Voltaire se convirtió en el cruzado
cuando quería, duefio igualmente de una hábil ironía y de una destructora de un modo más definido, predicando la causa de la tolerancia religiosa:
mordácidad. Por serio que fuese su objetivo, lo conseguía provocando una Luchó por rehabilitar la memoria de Jean Calas, un protestante condenado a
carcajada. muerte bajo la acusación de haber matado a su hijo, para impedirle que se
En su juventud, Voltaire pasó once meses en la Bastilla, por lo que se convirtiese a Roma. Escribió también en defensa de un joven llamado La
consideró que era una impertinencia para el Regente, el cual, sin embargo, le Barre, que había sido ejécutado por haber profanado una cruz al borde de
recompensó, al afio siguiente, con una pensión por uno de sus dramas. De un camino. Ecrasez ['infame! pasó a ser el grito de guerra volteriano
nuevo fue arrestado, tras una rifia con un noble, el Chevalier de Roban. Si- -«¡Aplastad a la infame!»-. La infame para él era fanatismo, intolerancia
guió siendo un burgués incorregible, aunque sin oponerse nunca profunda- Y superstición, Y, detrás de eso, el poder de un clero organizado. Voltaire ·
mente a la aristocracia por principio. Gracias a su admiradora, Mme. de atacaba no sólo a la Iglesia Católica, sino toda la visión tradicional cristiana
Pompadour (otra burguesa, aunque la favorita del rey), llegó a ser gentilhom- del mundo. Defendía la «religión natural» y la «moralidad natural», soste-
bre de cámara e historiador real de Luis XV. Cumplla estas funciones in ab- niendo que la creencia en Dios y la diferencia entre el bien y el mal surgen de
sentia, cuando las cumplía, porque Paris y Versalles eran demasiado la propia razón. Esta doctrina, en realidad, había sido ensefiada durante
insoportables para él. Fue amigo personal de Federico el Grande, con quíen mucho tiempo, por la Iglesia Católica. Pero Voltaire insistía en q~e no era
vivió en Potsdam, durante unos dos aftas. Los dos acabaron rifiendo, · dese~ble ni necesaria ninguna revelación sobrenatural agregada a la razón, o,
porque no babia espacio suficientemente grande para albergar, durante más bien, que la creencia en una especial revelación sobrenatural hacia a los
mucho tiempo, a dos divos semejantes. Voltaire hizo una fortuna con sus hombres intolerantes, estúpidos y crueles. Fue el primero en presentar una
obras, con sus pensiones, con sus especulaciones, y con su sentido práctico concepción puramente secular de la historia del mundo. En su Essai sur les
para los negocios. En sus últimos afios, compró· una casa solariega en Fer- moeurs («Ensayo sobre las costumbres»), o «Historia Universal», empezaba
ney, cerca de la frontera suiza. Alli, como él mismo decia, se convirtió en el por la antigua China Y.estudiaba, sucesivamente, las grandes civilizaciones.
«hotelero de Europa», pues recibia riadas de admiradores distinguidos, de Los que antes hablan escrito sobre la historia del mundo habían situado los
solicitantes de favores y de personas desgraciadas que recurrlan a él. Murió hechos humanos en el marco de una estructura cristiana. Siguiendo la Biblia
en París, en 1778, a la edad de ochenta y cuatro aftos, siendo, con gran dife- empezaban por la Creación, pasaban a la Calda, contaban nuevamente ei
rencia, el más famoso hombre de letras de Europa. Sus obras completas surgimiento de Israel, y asi sucesivamente. Voltaire situó la historia judeo-
llenan más de setenta volúmenes. cristiana en el marco de una estructura sociológica. Representó al cristia-
Voltaire estaba especialmente interesado por la libertad de pensamiento. nismo y a todas las demás religiones organizadas como fenómenos sociales o
Como Montesquieu, era un admirador de Inglaterra. Permaneció tres afios como simples opiniones humanas. Spinoza babia dicho otro tanto· Voltaire
en aquel país, donde, en 1727, asistió al funeral oficial concedido a Sir Isaac difundió aquellas ideas por Europa. •
Newton y a su entierro en la Abadía de Westminster. Las Cartas jilos6jicas En materia de política y de auto-gobierno, Voltaire no era un 'liberal ni
sobre el inglés (1733) y los Elementos de la fllosoffa de Newton (1738), de un demócrata. Su opinión acerca de la éspecie humana era, aproximadamen-
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te, tan desfavorable como la de su amigo Federico. Si un gobierno era ilus-
trado, Voltaire ya no se preocupaba de la medida de su poder. Por gobierno revelación, tenía un respeto por la Biblia, un temor reverente ante el cosmos
ilustrado, entendía él un gobierno que luchase contra la pereza .y la estupi- un amor a la ~editación solitaria, y una creencia en un Dios que no era sola~
dez, que mantuviese al clero en una posición subordinada, que autorizase la mente una «pnmera causa», sino también un Dios de amor y de belleza. De
libertad de pensamiento y de religión, y que impulsase 1~. causa del progreso este modo, Rou~seau facilitó a las gentes de espíritu reflexivo el apartamien-
material y técnico. No disponíá de ninguna teoría política desarrollada, pero to de la ortodoxia y de todas las formas de disciplina eclesiástica. Fue temido
su ideal para los grandes países civilizados se aproximaba al despotismo ilus- por las iglesias como el más peligroso de todos los «infieles», y fue conde-
trado o racional. Convencido de qu~ sólo unos pocos podían ser ilustrados, nado tanto por la Francia católica como por la Ginebra protestante.
él consideraba que esos pocos -un rey y sus consejeros- debían. tener el
poder de poner en práctica su programa, contra toda oposición. Para vencer En general, en la mayoría de sus libros, Rousseau, al_ contrario de tan'tos
la ignorancia, la rutina, la credulidad y el clericalismo, era preciso que el de sus contempo~áneos, daba la impresión de que el impulso es más digno de
estado fuese fuerte. Puede decirse que lo que Voltaire más deseaba era la confianza que el juicio ponderado, y el sentimiento espontáneo más que el
libertad para los ilustrados. pensamiento crítico. Las visiones místicas eran para él más verdaderas que
Jean Jacques Rousseau era muy diferente. Nacido en Ginebra, en 1712, era las ideas racionales o claras. Se convirtió en el «hombre del sentimiento» en
el «hijo de la naturaleza», en el precursor del romanticismo cuyo mom;nto
suizo, protestante, y casi de origen de clase baja. Nunca se sintió cómodo en
Francia ni en la sociedad de París. Abandonado siendo un niñ.o, y fugitivo a se acercaba, y en una importante fuente de todo el gran interés moderno por
lo no racional y por el subconsciente.
los dieciséis años, vivió durante mucho tiempo realizando extraños trabajos,
como copista de música, y hasta los cuarenta años no tuvo ningún éxito En El contrato social (1762), Rousseau parecía contradecir todo esto. En
como escritor. Fue siempre el hombre sin importancia, el marginado. Además, esta obra sostenía, en cierto modo como Hobbes, que el «estado de natura-
su vida sexual fue insatisfactoria; por último, se unió a una muchacha ine- leza» era una situación salvaje, sin ley ni moralidad. En otras obras, había
ducada, de nombre Thérese Levasseur, viviendo con ella y con su madre, sostenido que la maldad de los hombres era debida a los males de la
que se entrometía en sus asuntos. Con Thérese, tuvo cinco hijos, a loi¡ que. sociedad. Ahora sostenía que los hombres buenos .sólo podían ser produci-
depositó en un orfelinato. No tuvo posición social, ni dinero, ni sentido del dos por una sociedad mejorada. Los pensadores precedentes, como Jobo
dinero, y, después de hacerse famoso, vivió principalmente de la generosidad Locke, por ejemplo, habían concebido el «c.ontrato» como un acuerdo entre
de· sus amigos. Fue, patética y dolorosamente, un inadaptado. Llegó a UI). gobernante y un pueblo. Rousseau lo concibió como un acuerdo entre la
convencerse de que no podía confiar en nadie, de que aquellos que trataban gente misma. Era un contrato social, no simplemente un contrato políti-•
de protegerle estaban burlándose de él o traicionándole a sus. espaldas., Su- co. En él descansaba la sociedad civil organizada, es decir, la comunidad.
frió de lo que hoy se llamarían complejos; posiblemente, era un parane>ico. Era un acuerdo, en virtud del cual todos los individuos entregaban su
Hablaba interminablemente de su virtud y de su inocencia, y se quejaba, con libertad natural los unos a los otros, fundían sus voluntades indivi-
amargura, de que era mal comprendido. duales en una Voluntad General colectiva, y convenian en aceptar las normas
Pero, por desequilibrado que fuese, era, posiblemente, .el más profundo de esta Voluntad General como decisivas. Esta Voluntad General era la so-
escritor de la época, y fue, sin duda, el de más permanente influencia. Rous- berana; y el verdadero poder soberano, rectamente entendido, era «abso-
seau creía, por su propia experiencia, que en la sociedad, tal como ésta exis- luto», «sagrado» e «inviolable». El gobierno era secundario; reyes,' funcio-
tía, una persona buena no podia ser feliz. Por lo tanto, atacaba a la sociedad, narios o representantes elegidos no eran más que delegados de un pueblo· so-
declarando que era artificial y corrompida. Atacó también a la razón, cali- berano. Rousseau dedicó muchas páginas difíciles y abstrusas a explicar
ficán.dola de falsa guía cuarido se sigue sólo a ella. Tenia dudas acerca de cómo podia conocerse la verdadera Voluntad General. No estaba determinada,
todo el progreso que tanto satisfacía a sus contemporáneos. En dos «discur- necesariamente, por el voto de una mayoría. «Lo que generaliza la voluntad
sos», uno sobre Las artes y las ciencias (1750), el otro sobre el Origen de la -decía- no es el número de voces, sino el común interés que las une». Ha-·
desigualdad entre los hombres (1753), sostenía. que la civilización era la biaba poco del mecanismo de gobierno, y no sentía admiración alguna por
fuente de-muchos males, y que la vida «en un estado de naturaleza», si fuese las instituciones parlamentarias. Lo que le interesaba er~ algo: más profundo.
posible, sería mucho mejor. Como Voltaire dijo, cuando Rousseau le envió Marginado inadaptado como era, anhelaba una comunidad de la que toda
una copia de su segundo discurso {Voltaire, que gustaba de la civilización en persona pudier~ sentirse parte integrante. Deseaba ur:i·estad9 ~n el que todos
todas sus formas), le hizo «sentirse como si anduviera a cuatro patas». Para los hombres tuvieran un sentimiento de pertenencia y de pai:tici_pación.
Rous~eau, .los mejorei; rasgos de la cond,ición humana, como la amabilidad, Por estas ideas, Rousseau .se convirtió en el profeta de la democracia y
el altruísmo, la hqnestidad y el verdadero conocimiento, eran productos de del nacionalismo. Ciertamente; en sus Consideraciones sobré Polonia, escritas
la naturaleza. Poi debajo de la razón, él percibía la presencia del sentimien- a requerimiento de los polacos qué ·.estaban luchando contra los repartos,
to. Gozaba con él ealor de la simpatía,· con el rápido destello de la intuición, Rousseau aplicaba las ideas del Contrato social de una forma inás con-
con el claro mensaje de la conciencia .. Fue religioso por. temperamento, creta, y se convertía en el primer teórico sistemático de un nacionalismo
porque, si bien no creía en !lÍnguna iglesia, ni en niilgµn clero, ni en ninguna consciente y calculado. Al escribir el Contrato social, pensaba en una peque-
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Es evidente que el más activo centro de ideas de la Edad de la Ilustración
ña ciudad-estado como su Ginebra natal. Pero lo que hizo, en realidad, fue era Francia. Los philosophes fran.r,eses viajaban por toda Europa. Federico
generalizar y tomar aplicable a grandes territorios la psicología de las peque- II y Catalina II invitaban a sus cortes a los pensadores franceses. El francés
ñas ciudades-república -el sentido de pertenencia, de comunidad y de com- era la lengua de las academias de San Petersburgo y de Berlín. Federico
pañerismo, de ciudadanía responsable y de íntima participación en los asuntos escribía sus obras en francés. Babia una cultura uniforme, cosmopolita,
públicos-, en resumen, de voluntad común. Todos los estados modernos, entre las clases altas de casi toda Europa, y esta cultura era predominánte-
democráticos o antidemocráticos, se esfuerzan por comunicar ese sentimien- mente francesa. Pero Inglaterra era importante también. Un tanto margi-
to de solidaridad moral a sus pueblos. Mientras en los estados democráticos nada de la conciencia europea, hasta el momento, Inglaterra se acercaba
la Voluntad General puede, en cierto modo, identificarse con la soberanía ahora al centro. Puede decirse que Montesquieu y Voltaire habían «descu-
del pueblo, en las dictaduras se hace posible que los individuos (o los par- bierto» Inglaterra a Europa. A través de ellos, las ideas de Bacon, de
tidos) se arroguen el derecho <ie actuar como portavoces e intérpretes de la Newton y de Locke, así como la teoria conjunta de la ley y del gobierno
Voluntad General. Tanto los totalitarios como los demócratas han conside- parlamentario ingleses se convirtieron en temas de discusión y de comentario
rado a Rousseau como uno de sus profetas. general. La ascensión de Gran Bretaña en riqueza y en dominio imperial
El Contrato social fue poco leído y casi desconocido en su tiempo. La in- daba un irresistible prestigio a aquellas ideas. Y a medida que las familias
fluencia de Rousseau sobre sus contemporáneos se extendió, ·gracias a sus inglesas iban haciéndose más opulentas, sus hijos realizaban, cada vez con
demás obras, y en especial a sus novelas, Emile («Emilio», 1762) y la Nou- mayor frecuencia, el «grand tour» por el continente, hasta el punto de que
velle Hélofse («La nueva Eloísa, 1760). Las novelas eran muy leídas en los milords ang/ais se convirtieron en figuras familiares para los europeos·,
todas las clases instruidas de la sociedad, especialmente por las mujeres, que nunca muy bien comprendidos, pero a menudo secretamente envidiados.
rendían una especie de culto a Jean Jacques, durante su vida y después de su Todas aquellas influencias, la francesa y la inglesa, venían a sumarse a la
muerte, ocurrida en 1778. Era un :maestro de la literatura, capaz de evocar función directiva de la Europa occidental en la civilización moderna.
imágenes de pensamiento y de sc::ntimiento que ningún escritor había tocado El pensamiento de la Ilustración era completamente secular. La iglesia
antes, y, mediante sus obras literanas, difundió en los más altos círculos un estaba considerada, en el mejor de los casos, como una institución
nuevo respeto al hombre común, un amor a las cosas comunes, un impulso socialmente útil. Para los más militantes, era una superviviencia de la
de piedad y compasión humanas, una sensación de artificio y superficiali- barbarie. Los propios eclesiásticos, en las iglesias oficiales, miraban
dad en la vida aristocrática. Las mujeres criaban a sus hijos. Inclúso los frecuentemente con desconfianza el celo religioso que se manifestaba.
hombres hablaban de la delicadeza de sus sentimientos. Las lágrimas estaban Porque es lo cierto que en todas partes babia inquietudes religiosas, formas
de moda. La reina, María Antonieta, se hizo construir una aldeita en los jar- de religión regenerada, que urgían una nueva y fresca realización de las
dines de Versalles, donde ella preiendía ser una simple lechera. En todo enseñanzas evangélicas: el jansenismo continuaba en Fráncia, el pietismo se
aquello había muchos aspectos ridículos o superficiales. Pero era el manan- desarrollaba en Alemania, el movimiento metodista comenzaba en Inglaterra
tial del humanismo moderno, la fuerza que conducía hacia un nuevo senti- y el «gran despertar» se producía en las colonias anglo-americanas. Pero
miento de la igualdad humana. Rousseau apartó a las clases altas francesas aquellos movimientos proselitistas tenían su mayor éxito entre las clases
de su propio modo de vida. Hizo que muchos perdiesen la fe en su propia menos acomodadas. Las iglesias oficiales -anglicana, luterana, católica-
superioridad. Esta fue su principfl.} contribución directa a la Revolución no querian ser perturbadas. Los obispos eran caballeros cultos e ilustrados
Francesa. de la época, y razonaban como caballeros ilustrados.
Todas las iglesias eran abandonadas por los más destacados intelectuales.
La tolerancia en religión, o incluso la indiferencia, se convirtieron en el sello
Corrientes principales del pensamiento de la Ilustración del progreso. La concepción cristiana mas antigua ya no parecía ser
necesaria. Los pensadores proporcionaban teorias de la sociedad, .de la
Está claro que las corrientes del pensamiento en Francia y en Europa eran historia del mundo, del destino del hombre y de la naturáleza del bien y del
divergentes y contradictorias. Mucha gente creia en el progreso, en la razón, mal, en las que no intervenian las explicaciones cristianas. Las antiguas virtudes
en la ciencia y en la civilización. Rousseau tenia sus dudas y ensalzaba las cristianas, tales como la humildad, la castidad o el paciente sufrimiento de
bellezas del carácter. Montesquieu consideraba útil a la iglesia, pero no dolores y aflicciones, dejaron de ser consideradas como importantes (excepto
creia en la religión; Rousseau creía en la religión, pero no veía la necesidad por Rousseau, en algunos sentidos). El amor cristiano se transformó y se
de iglesia alguna. Monstesquieu estaba interesado por la libertad política secularizó en buena voluntad humanitaria. La virtud más importante
práctica; Voltaire renunciaría a la libertad política, a cambio de garantías de consistía en ser socialmente útil. El progreso de la sociedad, de generación en
libertad intelectual; Rousseau aspiraba a la emancipación de las frivolidades generación, hacia una vida más cómoda y decorosa en la tierra, se convirtió
de la sociedad y buscaba la libertad que consiste en fundirse voluntariamente en la idea dominante que daba sentido a la historia y al destino de la
con la naturaleza y con nuestros iguales. La mayoría de los philosophes estaba· humanidad. Era una fe resumida por uno de los últimos philosophes, el
más próximos a Voltaire,
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marqués de Condorcet, cúando escribía, poco antes de su muerte en la
Revolución Francesa, su Bosquejo del progreso del espíritu humano. . cuerpo de funcionarios públicos bien preparados y pagados. Todas estas
Se creía que el más importante instrumento de progreso era el estado. Ya cosas habían sido hechas antes por los reyes. El déspota ilustrado tipico
fuese bajo la forma de monarquía limitada según el modelo inglés defendido difería de sus predecesores «no ilustrados», principalmente en la actitud y en
por Montesquieu, o del despotismo ilustrado preferido por Voltaíre, o de la el ritmo. Hablaba poco de un derecho divino a su trono. Incluso podía no
comunidad republicana ideal pintada por Rousseau, se consideraba que la hacer hincapié en su derecho familiar hereditario o dinástico: Justificaba su
mejor garantía de bienestar social era la sociedad rectamente ordenada. Era autoriad sobre la base de su utilidad a la sociedad, denominándose, como
el estado ilustrado al que el pueblo miraba ahora en busca de· salvación, y hacía Federico el Grande, «el primer servidor del estado»;
toda esperanza de progreso se basaba en la ,reforma política, en la educación Es despotismo ilustrado era secular; no se proclamaba ,depositario de
y en la creación de un ambiente ilustrado. ningún mandato del cielo y no reconocía ninguna responsabilidad espécial
Aunque entendían la reforma dentro del marco del estado, los pensado- ante Dios o ante· la iglesia. El déspota ilustrado típico defendía, por
res de la época no eran nacionalistas, sino «universalistas». Creían en la consiguiente, la tolerancia religiosa, y éste fue un nuevo e importante punto,
unidad de la humanidad y sostenían que todos los hombres vivían bajo la con posterioridad a 1740, aproximadamente; pero también aquí encontra-
misma ley natural del derecho y de la razón. En esto mantenían. la mos un precedente en el viejo absolutismo, porque los gobernantes de Prusia
interpretación clásica y cristiana, bajo una nueva forma. Suponían que todos se habían sentido inclinados a la tolerancia, mucho antes de Federico, e inclu-
los hombres participarían igualmente en el mismo progreso, que, a largo so los Barbones franceses habían reconocido un cierto grado de libertad
plazo, todos los hombres estarían de acuerdo, y que el resultado de la religiosa durante casi un siglo, a continuación del Edicto de Nantes. El
historia sería una civilización uniforme, en la que todos los pueblos y razas carácter secular de los gobiernos ilustrados se observa también en el frente
participarían en igual medida. No se pensaba que nación alguna tuviese un común que adoptaron contra los jesuitas. Profundamente papjstas y
mensaje peculiar. Las ideas francesas gozaban de una gran circulación, pero ultramontanos, defensores de la @toridad de una iglesia universal, y, al
nadie creía que fuesen peculiarmente francesas, que surgiesen de un propio tiempo, Iá orden religiosa más fuerte del mundo católico, tanto desde
«carácter nacional» francés. Se pensaba, sencillamente, que los franceses de el punto de vista intelectual como en otros aspectos, los jesuitas no eran
aquel tiempo, que constituían el pueblo más civilizado, habían desarrollado gratos a los monarcas ilustrados ní a sus funcionarios públicos, y en los aflos
más plenamente las posibilidades del entendimiento humano. Nunca, desde la sesentá· fueron expulsados de casi todos los países católicos. En 1773 se
Edad de la Ilustración, ha habido una creencia tan indiscutida en la potencial persuadió-al Papa de que disolviese totalmente la Compañia de Jesús. Los di-
semejanza de todos los seres humanos. versos gobiernos interesados de Francia,· de Austria, de España, de Portugal y
Todo el pensamiento de la época se proponía hacer.a los hombres libres. de Nápoles confiscaron las propiedades jesuitas y se adueíiaron de las escuelas
Todo el pensamiento de la Ilustración, de un modo u otro, estaba de la Compañia. Esta no se reconstituyó h~ta 1814.
relacionado con el problema de la libertad. Montesquieu quería garantías El despotismo ilustrado fue también racional y reformista. El déspota
contra el despotismo. Rousseau quería la liberación de los artificios y de las típico se proponía reconstruir su estado mediante el empleo de la razón. Al
presiones de la sociedad, tal como él la conocía. Para limpiar el país, para compartir la interpretación corriente del ·· pasado como tenebrosos, era
liberar al pueblo de las costumbres antiguas. para dominar las fuerzas que él intolerante frente a los usos y frente a todo lo que estuviese impregnado de
creía que ponían en peligro esta liberación del espiritu, Voltaíre y otros usos y se proclamase herencia del pasado, como los sistemas de leyes
deseaban confiar en un gobierno poderoso y bien dispuesto, es decir, en un consuetudinarias y los derechos y privilegios de la iglesia, de los nobles, de las
<<déspota ilustrado». El despotismo ilustrado, un tanto similar al defendido ciudades, de los gremios, de las provincias, de las asambleas de estamentos
por Voltaire y por la mayoría de los phi/osophes, fue el tono característico o, en Francia, de los cuerpos judiciales llamados parlamentos. El conjunto de
del gobierno en Europa, después de 1740, aproximadamente. tales instituciones se encerraba, desdeñosamente, bajo la referencia de
«feudalismo». Los monarcas habían luchado largame:qte contra el feudalismo
en este sentido, pero en.el pasado habían solido transigir. El déspota ilustrado
2. El Despotismo Ilustrado: Francia, Austria, Prusia estaba menos dispuesto a la transacción, y en ello radica la diferencia de
ritmo. El nuevo déspota actuaba bruscamente, decidido a obtener resultados
La significación del_ despotismo ilustrado más rápidos.
La tendencia al despotismo il9strado después de 1740 se debió, en gran
Es difícil definir el despotismo ilustrado, porque surgió del absolutismo parte, a escritores y philosophes; per6 surgió también de una ,situación
representado por Luis XIV o por Pedro el Grande. Característicamente, los perfectamente real, es decir, de la gran guerra de mediados del siglo XVIII. La
déspotas ilustrados desecaban pantanos, construían carreteras y puentes, guerra, en la historia modérna, .ha solido conducir a una concentración y
codificaban las leyes, reprimían la autonomía y el localismo provinciales, a una racionalización del poder dél gobierno, y las guerras !le 1140-1748
cercenaban la independencia de la iglesia y de los nobles y organizaban un y 1756-1763 no fueron ninguna excepción. Bajo sus. efectos, incluso
gobiernos cuyos soberanos no estaban considerados como ilustrados por los
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philosophes, especialmente los de Luis XV y María Teresa, y también el principio de que el pago de impuestos directos era el signo indudable de una
gobierno de Gran Bretaña, que ciertamente no era despótico,· se aventura- posición inferior. Los nobles, los eclesiásticos y los burgueses se resistían
ron en programas que presentaban, en conjunto, rasgos comunes. Inten- también a los impuestos, porque, al mantenerse al margen de las funciones
taban aumentar sus ingresos, idear nuevos impuestos, gravar a personas o de gobierno, carecían de todo sentido de responsabilidad o de control
regiones hasta entonces más o menos exentas de tributos, limitar la autonomía político. Había buenas razones históricas para ello, pero el resultado fue fi-
de entidades políticas distantes y centralizar y renovar sus respectivos sistemas nancieramente ruinoso.
políticos. La obra del despotismo ilustrado puede verse en muchos estados, en En 1748, bajo la presión de los·elevados costes de la guerra, y al dictado
la Toscana de los Habsburgo bajo Leopoldo; en el Nápoles y en la España de de Mme. Pompadour, Luis XV se decidió a nombrar un inteRtentor general
los Borbones, bajo Carlos III; en Portugal, bajo el ministro Pombal; en Dina- de Hacienda, que creó un impuesto que debían pagar todas las personas que
marca, bajo Struensee. Pero acaso lo mejor sea considerar sólo con algún de- percibiesen ingresos procedentes de sus bienes -tierras; derechos señoriales
tenimiento los países más importantes -Francia y Austria, Prusia y Rusia- y inversiones en negocios y cargos, como los de jueces parlamentarios-, inde:
observar luego el curso de los acontecimientos, más bien diferente, pero no en- pendientemente de la posición de clase, de las libertades provinciales o de
teramente diferente, en el imperio británico. cualquier tipo de exenciones anteriores. Un gran clamor se levantó en el
Parlamento de París, en los once parlamentos provinciales, en los estados.de
Bretaña y en la iglesia. Todas aquellas instituciones estaban capitaneadas ·por
nobles, y, debido al resurgimiento aristocrático que se había iniciado con la
.. El fracaso del despotismo ilustrado en Francia Regencia, eran políticamente más fuertes que en los tiempos de Luis XIV.
Ahora podían citar también a Monstesquieu para justificar su oposición a la
En Francia fue donde el despotitmo ilustrado tuvo menos éxito. Luis XV, corona. El Parlamento de París decidió que el nuevo impuesto era incons-
que habia heredado el ti:ono en 1715 y vivió hasta 1774, aunque no era titucional, es decir,. incompatible con las leyes de Francia y con las liberta-
estúpido en absoluto, se mostraba indiferente respecto a las cuestiones más des de los franceses. Los estados de Bretaña y de otros pays d'états, que
graves, absorbido en las intrigas diarias de Versalles, poco inclinado a eran provincias que tenian asambleas de estados, declararon que sus liber-
molestar a las personas de su proximidad, y sólo esporádicamente interesado tades consuetudinarias e históricas estaban siendo ultrajaqas. La iglesia
poF el gobierno. Su observación, apres moi le déleuge, ya sea auténtica o no, protestó enérgicamente. Después de varios años de disputas, Luis XV
basta para caracterizar su actitud personal ante la situación de Francia. Pero decidió no llevar más lejos la cuestion, retiró su apoyo al ministro de Hacien-
el gobierno francés no era un gobi~mo carente de ilustración, y fueron mu- da y todo el proyecto se derrumbó.
chos los funcionarios capacitados que administraron sus asuntos a lo largo de Las décadas de 1750 y 1760 asistieron a continuas fricciones entre el
todo el siglo. Estos hombres, por lo general, sabían cuál era el problema fun- Consejo de ministros y las diversas entidades simiatónomas del país.
damental. Todas las dificultades prácticas de la monarquía francesa podían Mientras tanto., sobrevinieron los enormes gastos y los humillantes reveses de
encontrarse en su sistema tributario. Su impuesto más importante, la taille, la Guerra de los Siete Años. El gobierno renovó su decisión de alcanzar un
una especie de contribución sobre Ja tierra, no era pagada, en general, más eficaz control centralizado. Se acordó eliminar los parlamentos como fuerza
que por los campesinos. Los nobles estaban exentos de ella, por principio, y política, y con este fin, en 1768, Luis XV nombró canciller a un hombre
los funcionarios públicos y los burgueses, por una razón u otra, general- llamado Maupeou, que abrogó los viejos parlamentos y estableció otros
mente se hallaban exentos. también. Además, la iglesia, que poseía entre el nuevos en su lugar. Maupeou contaba con la simpatía de Voltaire y de la
cinco y el diez por ciento de la tierra del país, insistía en que sus propiedades mayoría de los philosophes. En los «parlamentos. Maupeou», los jueces no
no podían ser gravadas con impuestos por el es~ado; garantizaba al rey un tenían derecho alguno de propiedad sobre sus escañ.os, sino que se convir-
«donativo voluntario» periódico, que si bien era cuantioso, no lo era tanto tieron en funcionarios pagados, nombrados por la corona, con seguridades de
como el que el gobierno podría esperar de un impuesto directo. La con- inamovilidad, y tenian prohibido rechazar edictos del gobierno o discutir
secuencia de las exenciones de impuestos consistía en que, a pesar de que acerca de su constitucionalidad, limitándose a funciones puramente judi-
Francia era rica y próspera, el gobi~rno era crónicamente pobre, porqµe las ciales. Maupeou también se propuso hacer las leyes y los procedimientos
clases sociales que más gozaban de la riqueza y de la prosperidad no judiciales más uniformes en todo el país. Mientras tanto, marginados los
pagaban unos impuestos correspondientes a sus ingresos. Luis XIV, obli- viejos parlamentos, se llevó a cabo otro intento de someter a tributo a los
gado por la guerra, había tratado de gravar a todos, creando también nuevos grupos privilegiados y exentos.
tributos, la capitación o impuesto personal y el dtxieme o décimo, fijándose Pero Luis XV murió en 1774. Su nieto y sucesor, Luís XVI, aunque muy
ambos en proporción a los ingresos, pero estos impuestos habían sido superior en hábitos personales a su abuelo, y poseído de un auténtico deseo de
ampliamente burlados. Un esfuerzo similar se hizo en 1726, pero también gobernar bien, se parecía a Luis XV en que carecía de una fuerza de
había fracasado. Las clases propietarias se resistían a los impuestos porque los voluntad sostenida y era incapaz de ofender a las gentes de su proximidad.
consideraban deshonrosos. Francia había sucumbido bajo el desalentador En todo caso, tenía solamente veinte afios en 1774. El reino resonaba de
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En Hungría, María Teresa consiguió apoyo, pero sólo mediante la confir-
clamores contra Maupeou y sus colegas como esbirros del despotismo, y de mación de las libertades históricas húngaras. El imperio no era más que un
demandas de_ una inmediata restauración del viejo Parlamento de París y de
los otros. Lws XVI, temeroso de comenzar su reinado como un «déspota»
vago haz de territorios, sin un objetivo o una voluntad común. Debe
recordarse que la Pragmática Sanción ideada por Carlos VI había sido
volvió a convocar, pues, a los viejos parlamentos y abrogó los de Maupeou'. proyectada no sólo para garantizar la herencia de los Habsburgo contra un
Los malogrados parlamento~ de Maupeou representaron la medida más ataque exterior, sino también para asegurar el consentimiento de las diversas
extrema adoptada por el despotismo ilustrado en Francia. Fue arbitrario partes del imperio en permanecer unidas bajo la dinastía; ·
capri~hoso Y despótico que Luis XV destruyese los viejos parlamentos, per~
fue ciertam~t.e Ilustrado, en el sentido que la palabra adquiriría después, La guerra de los años cuarenta condujo a la consolidación interna. El
porque los vieJos parlamentos eran baluartes de aristocracia y privilegios y ~eina~o de María Teresa abría el camino a todo la ulterior evolución. del :
habían cerrado el paso, durante décadas, a los programas de refo~a. imperio austríaco, y, por consiguiente, de los muchos pueblos que vivían
Luis XVI, al volver a •convocar los viejos parlamentos en 1774, den!ro de s~s _fronteras. María Teresa contaba con la ayuda de un notable
comenzaba su reinado pacificando a las clases privilegiadas .. Al propio equipo de m1D1stros, cuyo origen revelaba el carácter no nacional del sistema
tie~po nombró_ un ministerio reformador. A su cabeza estaba Turgot, de l<;>s Habsburgo. Su consejero de máxima confianza en relaciones
phzlosophe y fisiócrata, y gobernante muy experimentado. Turgot acometió exteriore_s, el astuto Kaunitz, era un moravo; sus principales asesores en
1a supresión de los gremios, que eran monopolios municipales privilegiados en asuntos mternos. eran ~ silesio y un checo-bohemio. Trabajaban cómoda-
sus diversas actividades. Concedió una mayor libertad al comercio interior m_ente con la rema-archiduquesa alemana y con funcionarios alemanes en
de cereales. Proyectó la abolición de la corvée real (la obligación para Viena. Su objetivo era primordialmente el de impedir la disolución de la
determinados campesinos de trabajar en las carreteras, unos dias cada año), ; monarquía, ampliando y garantizando el flujo de impuestos y de sol- ·
sustituyéndola por un impuesto en dinero, que recaería sobre todas las da~os. Esto imp_licaba la ruptura del control local de los nobles terri-
clases. Empezó a revisar todo el sistema de impuestos y se supo incluso que toriales en su~ d!versas dietas, que correspondían, en cierto modo, a los
apoyaba la tolerancia legal de· los protestantes. El Parlamento de •París, Estados Provmciales franceses. Hungría, profundamente separatista se
secundado por los Estados Provinciales y por la iglesia, se opuso clamorosa- quedó sola. Pero las provincias bohemias y austríacas fueron unidas. El rein~ de
mente a él, y Turgot dimitió en 1776. Luis XVI, al convocar de nuevo los Bohemia, en 1749, perdió la carta constitucional, que había recibido en
parlamentos, había hecho imposible la reforma. En 1778, Francia entró en el año 1627. Las distintas dietas bohemias y austríacas perdieron su derecho
guerra otra vez con Gran Bretaña. Se repetía el mismo ciclo: gastos de a conceder impuestos. Los distintos departamentos o «cancillerías» mediante
guerra, deuda, déficit, nuevos proyectos de impuestos, resistencia por parte los cu~es se regían, separadamente, sus asuntos en Viena, fueron abolidos.
1. Anteriormente, los asuntos locales, el reclutamiento y la recaudación de
de los parlamentos y de otros organismos semiautónomos. En los años 1780,
el choque condujo a la i:evolucióni. impuestos habían estado dominados por comisione~ de las dietas com-
puestas por nobles terratenientes de la vecindad, caballeros amate,;rs que
a menudo eran negligentes o indiferentes y que, puesto que servían sin paga,
Austria: Las reformas de Maria Teresa (1740-1780) y de José (1780-1790) eran impermeables a la disciplina oficial, a las reprensiones o a la coordinación.
Fueron sustituidos.por administradores asalariados. La burocracia ocupó el
La guerra de los cuarenta demostró a Maria Teresa, la extraordinaria lugar .del autogobierno local. Los funcionarios (siguiendo una forma de
endeblez de su imperio. Si los aliados continentales hubieran alcanzado una doctrina mercantilista llamada «cameralismo» en la Europa central). pro-
victoria más aplastante, no sólo se habría perdido Silesia en favor de Prusia yectaron el aumento de. la fuerza ~conómica del imperio mediante el
sino que Bélgica habría pasado a poder de Francia, Bohemia y Austria al dei mcremento de la producción. Contuvieror, los monopolios de los gremios
elector de Baviera apoyado por Francia, y el cetro del Sacro Imperio lo~ales, suprimi~ron el bandidaje en las carreteras y, en 1775, crearon una
Romano, que durante largo tiempo había sido una fuente de prestigio para um~n arancelaria de Bohemia, Moravia y los ducados austríacos. Esta
los Habsburgo, habría pasado definitivamente, con toda probabilidad, a un región llegó a ser el área más extensa de libre comercio en el continente
príncipe bávaro o a otro príncipe alemán profrancés. Maria Teresa se habría europe<;>, cuando todavía Francia estaba dividida por tarifas internas.
convertido en reina de Hungría solamente. Sus súbditos tampoco se Bohemia, la parte más avanzada del imperio desde el punto de vista
mostraron muy inclinados a permanecer unidos bajo su soberania. En industrial, se benefició sustancialmente; una de sus instalaciones de manu-
Breslau, capital de Silesia, tras el ataque prusiano de 1740, los habitantes factura de algodón, al final del reinado de María Teresa empleaba
defendian tan inflexiblemente las libertades de su ciudad, que no habrían cuatro mil personas. '
admitido el ejército de Maria Teresa dentro de sus murallas. En Bohemia, El gran hecho social, tanto en los territorios de los Habsburgo como en
casi la mitad de los nobles dio la bienvenida a los invasores franco-bávaros. toda Europa oriental, era la servidumbre en que habían ido cayendo, cada
vez más profundamente, las masas rurales, durante los últimos doscien-
1 Ver págs. 88-92. tos afios. La servidumbre significaba que el campesino pertenecía más a su

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señor que al estado. El siervo debia trabajo a su seftor, frecuentemente sin
especificar ni su cantidad ni su género. La tendencia, mientras los
terratenientes gobernaban localmente a través de sus dietas, consistia en que
el siervo hiciese seis dias semanales de trabajo forzado en la tierra del seftor.
otros delincuentes comunes. Al propio tiempo, se hicieron menos crueles,
fisicamente, muchos castigos legales. José concedió una total libertad de
imprenta. Ordenó la tolerancia de todas las religiones, excepto la de unas
pocas sectas populares, que él consideraba demasiado ignorantes para ser
María Teresa, por motivos humanitarios, y también por· el deseo de permitidas. Otorgó iguales der~hos cívicos a los judios, e iguales deberes, de
apoderarse de la mano de obra entre la que se reclutaban sus ejércitos, lanzó modo que, por primera vez en- Europa, los judios estuvieron obligados a
,. un ataque sistemático contra las instituciones de la servidumbre, lo que prestar el servicio militar. Incluso hizo nobles a algunos judios, lo que
1
1· significaba también un ataque contra la aristocracia terrateniente del constituyó un fenómeno asombroso para los de «sangre» aristocrática.
I, imperio. Con las dietas disminuidas en su poder, las protestas de los nobles Chocó abierta y ásperamente con el Papa, apoyando un movimiento
eran menos eficaces; sin embargo, se hallaba implicado todo el sistema de llamado Febronianismo, que urgia una mayor independencia nacional
trabajo agrícola de sus territorios, y Maria Teresa procedió con cautela. Se respecto a Roma para los preládos católicos alemanes, según el modelo de
aprobaron leyes contra el abuso de los campesinos por parte de los sen.ores o las libertades galicanas francesas. Demandaba mayores poderes para el
de sus intendentes. Otras leyes regulaban las obligaciones de los trabajado- nombramiento y supervisión de obispos y suprimió muchos monasterios,
res, exigiendo que se registrasen públicamente y limitándolas, por lo general, utilizando las propiedades de éstos para fmanciar hospitales seculares
a tres dias semanales. Las leyes eran burladas a menudo. Pero el campesino en Viena, asentando así las bases de la excelencia de esta ciudad como centro
se había liberado, en cierta medida, de las arbitrarias exacciones del seftor. de la Medicina. También intentó desarrollar económicamente el imperio y
Maria Teresa logró aliviar la servidumbre más que ningún otro gobernante construyó el puerto de Trieste, donde estableció incluso una Compañía de
del siglo XVIII en la Europa oriental, con la única excepción de su propio las Indias Orientales, que pronto fracasó, por razones obvias -al no llegar
hijo, José II. desde la Europa central ni el capital ni el apoyo naval-. Sus intentos de
La gran reina-archiduquesa murió en 1780, tras haber reinado durante alcanzar el mar, comercialmente, a través de Bélgica, se vieron bloqueados,
cuarenta años. Su hijo, que babia sido corregente con su madre desde l.765, como los de su abuelo en la época de la Compañia de Ostende, por los
no estaba muy de acuerdo con los métodos de ella. María Teresa, aunque intereses holandeses y británicos.
bastante firme en sus propósitos, siempre se había contentado con medidas Para imponer su programa, José tuvo que centralizar su estado, como
parciales. En lugar de exponer sus proyectos mediante una generalización otros gobérnantes anteriores, sólo que él llegó más lejos. Las dietas y el
filosófica, los enmascaraba o les quitaba importancia, no llevando nunca las autogobiemo aristocrático regionales se encontraron todavia peor que bajo
cuestiones hasta el punto de provocar una reacción incontrolable o de unir su madre. Mientras ella babia dejado siempre, sagazmente, que Hungría se
contra ella los intereses creados que ella misma socavaba. Retrocedia y desenvolviese con una gran independencia, él aplicó a Hungría también la
ocupaba, vigilaba y esperaba. José II no esperaría. Aunque consideraba mayor parte de sus medidas -lo que era justo debia ser justo en todas
frívolos a los philosophes franceses, y conceptuaba a Federico de Prusia partes-. Su ideal era un imperio perfectamente uniforme y racional, con
como un simple cínico inteligente, él mismo era un puro representante de la todas las irregularidades suavizadas como bajo un rodillo de vapor.
Edad de la Ilustración, y es en su breve reinado de diez años cuando mejor Consideraba razonable tener un solo idioma para la administración y,
pueden observarse el carácter y las limitaciones del despotismo ilustrado. Era naturalmente, eligió el alemán; esto condujo a un programa de germaniza-
un hombre serio, formal y bueno, que sentía la miseria y la desesperación de ción de los checos, de los polacos, de los magiares y otros, lo que, a su vez,
las clases más bajas. Creía que las condiciones existentes eran malas, y él no provocó la resistencia nacionalista de aquellos pueblos. Había un cuerpo de
las regularía ni las mejoraría; acabaría con ellas. El derecho y la razón, a su funcionarios fuertemente presionado, en constante crecimiento y cada vez más
parecer, concordaban con los puntos de vista que él adoptaba; los defensores disciplinado, que utilizaba el alemán y llevaba adelante el programa del
del viejo orden eran egoístas o equivocados, y someterse a ellos seria emperador, frente a la oposición de las regiones y de las clases. La
transigir con el mal. burocracia se hizo perceptiblemente moderna, .con cursos de preparación,
«.El estado», decía José, anticipándose a los radicales filosóficos de escalafones, pensiones de retiro, informes de eficiencia y visitas de inspec-
Inglaterra, significaba «el mayor bien para el mayor número». Y él ~ctuaba ción. Los clérigos fueron empleados también como portavoces del estado para
en consecuencia. Sus diez años de reinado constituyeron una rápida sucesión explicar las nuevas leyes a sus feligreses y para enseftar el respeto debido al
de decretos. María Teresa babia regulado la servidumbre. José la abolió. Su gobierno. Para vigilar el conjunto de la estructura, José creó una policia
madre había recaudado impuestos entre los nobles y entre los campesinos, secreta, cuyos agentes, solicitando la confidencial ayuda de espías Y
pero no equitativamente. José decretó equidad en la tributación. Insistió en delatores, informaban acerca del comportamiento de los empleados del
la igualdad del castigo para crímenes iguales, cualquiera que fuese la clase gobierno, o de las ideas y acciones de nobles, clérigos u otros de quienes
social del delincuente; un aristócrata oficial del ejército, que babia robado pudieran esperarse perturbaciones. El estado policiaco, tan ignominioso para
97 .000 florines, fue exhibido en la picota, y el conde Podstacky, un el mundo liberal, fue construido por primera vez, sistemáticamente, por
falsificador, fue condenado a barrer las calles de Viena, encadenado con José, como instrumento de ilustración y reforma.
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José II el «emperador revolucionario», anticipó mucho de lo que en por el recuerdo de José II y por el espectáculo de la Francia revolucionaria,
Francia fu~ hecho por la Revolución y bajo Napoleón. No podía soportar con la que Austria iba a entrar en guerra inmediatamente después de la
el «feudalismo» o el «medievalismo»; personalmente, detestaba la nobleza y muerte de Leopoldo;
la iglesia. Pero pocas de sus reformas fueron duraderas. Murió prematura-
mente en 1790, a la edad de cuarenta y nueve afios, desilusionado y lleno de
amargura. Hungría y las provincias belgas se habian levantado contra él. Prusia bajo Federico el Grande (1740-1786)
Decían que sus viejas libertades constitucionales habían sido ultrajadas, y
que estaban siendo gobernados sin su consentimiento. En Hungría, toda la En Prusia, Federico el Grande continuó reinando durante veintitrés afias
buena disposición ganada por Maria Teresa parecía perdida; en Bélgica, las después del final de la Guerra de los Siete Años. «El viejo Fritz», como se la
provincias defendían tenazmente los mismos privilegios medievales, la llamó, pasaba el tiempo apaciblemente, ~scribiendo ;nemorias e _histori~,
antigua Joyeuse En(rée, que doscientos afias antes habían reivindicado restableciendo su destrozado país, promoviendo la agncultura y la mdustría,
frente al rey de España. Por todo el imperio de los Habsburgo, los nobles rehaciendo su tesorería, organizando su ejército y asimilando su gran
terratenientes, que habían perdido su control sobre los trabajadores por la conquista de Silesia, y, después de 1772, la parte de Poloni~ que le
abolición de la servidumbre, y su posición de casta por las refarmas legales y correspondió en el primer reparto. Sin embargo, la fama de Fedenco como
fiscales, estaban, naturalmente, indignados. La iglesia se consideraba uno de los más eminentes de los déspotas ilustrados se debe no tanto.a sus
prostituida y despojada. Los campesinos estaban agradecidos por su nueva innovaciones prácticas como a sus dotes intelectuales, que eran considerables,
libertad personal, pero se sentían frustrados ante la actitud oficial de y a la pública admiración que le profesaban escritores amigos, •como
condescendiente elevación, y muchas veces, en la vida diaria, simpatizaban Voltaire. «Mi principal ocupación ---escribía a Voltaire- es !ª de luch~
con sus sacerdotes y con sus nobles. Los funcionarios eran inferiores a la
tarea de ellos exigida. Había muy pocos burgueses en la mayoría de las
ª.
contra la ignorancia y los prejuicios en este país ... Ten~o que ilustrar nu
pueblo cultivar sus costumbres y su moral, y hacer a nus gentes tan felices
partes del imperio para dirigir el servicio público, de modo que muchos como puedan serlo los seres humanos, o tan felices como lo permitan los
funcionarios eran miembros de la nobleza terrateniente que José humillaba, medios de que dispongo». No creía que fuesen necesarios cambios radi- ·
y, en todo caso, frecuentemente encontraban imposibles de hacer cumplir o cales para la felicidad de Prusia. El país era dócil, porque su iglesia lute-
incluso de comprender las directrices que llegaban de Viena. José era un rana se había subordinado al estado, desde hacia mucho tiempo, sus bur-
revolucionario sin un partido. Fracasó porque no podía estar en todas partes gueses, relativamente pocos, dependían en gran medida de la corona, Y
y hacerlo todo él mismo. Su reinado demostró las limitaciones de una la independencia de los Junker terratenientes, expresada en las dietas
ilustración simplemente despótica. Reveló que un gobernante legalmente provinciales, había sido cercenada por los predecesores de Federico. Este
absoluto no podía hacer en realidad lo que quisiera. Puso de manifiesto que simplificó y codificó las muchas leyes del reino e hizo los tribunales ~ás
una reforma drástica y brusca sólo podia introducirse con una verdadera baratos, más expeditivos y más honestos. Mantuvo un saludable Y enérgico
revolución, con el apoyo de la opinión pública y bajo la dirección de unos tono en su servicio público. Concedió la libertad religiosa y decretó, aunque
hombres que compartiesen un cuerpo coherente de ideas. no llevó a la práctica, un mínimo nivel de instrucción elemental para todos
José fue sucedido por su hermano Leopoldo, uno de los más capaces los niños de todas las clases. Bajo Federico, Prusia fue suficientemente
gobernantes del siglo, que durante muchos afios, como gran duque de atractiva para que a ella acudiesen unos 300.000 inmigrantes. .
Toscana, había dado a aquel país el mejor gobierno conocido en Italia, a lo Pero la sociedad continuó estratificada, de un modo apenas conoCid(? en
largo de generaciones. Ahora, en 1790, Leopoldo estaba atormentado por la Europa occidental. Nobles, campesinos y ciudadanos vivían unos al lado·
las voces de su hermana, Maria Antonieta, atrapada en las redes de una de los otros, en una especie de segregación. Cada grupo pagaba ~puestos ·
verdadera revolución en Francia2 • Leopoldo se negó a intervenir en los diferentes y tenia diferentes obligaciones resp~to al estado, y nadie podía
asuntos franceses; en todo caso, estaba ocupado en ordenar la confusión adquirir bienes del tipo correspondiente a uno de los otros dos grupos. La
dejada por José. Revocó la mayoría de los edictos de José, pero no los anuló propiedad estaba legalmente clasificada, así como las personas; era poca la
totalmente. Los nobles no recuperaron los plenos poderes en las dietas. Los que pasaba de un grupo a otro. El objetivo_ básico de estas p_oliticas era
campesinos no fueron enteramente devueltos a la antigua servidumbre; los militar, y consistía en mantener, conservando intactas sus respectivas formas
esfuerzos de José por facilitarles tierra y por liberarles del trabajo forzado de propiedad, una clase campesina distinta, de la que habían de recl~tarse
habían de ser abandonados, pero, personalmente, siguieron siendo libres, los soldados y una clase aristocrática distinta, de la que habían de salir los
ante la ley, para emigrar, para casarse o para elegir la ocupación que oficiales. Lo; campesinos, excepto en los limites occidentales del reino, eran
deseasen. Leopoldo murió en 1792, sucediéndole su hijo Francisco 11. siervos que poseían unos pedazos de tierra en términos precarios, a cambio
Bajo Francisco, la reacción aristocrática y clerical recuperó fuerzas, aterrada de obligaciones de trabajo en las haciendas de los señores. , Estaban
considerados también como «si.íbditos hereditarios» del sefior, y no eran
2 Ver pág. 103.
libres para abandonar la hacienda del sefior, para casarse ni para aprender
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un oficio, a no ser con su autorización. Federico, en sus primeros años, Rusia. La corte y la aristocracia rusas tenian el francés como su idioma
pensó en medidas para aliviar la carga de la servidumbre. Y la alivió en sus común de conversación. Con el francés (también se conocía el ¡µemán y, a.
propios feudos, en los que pertenecían al dominio ae la corona prusiana, que veces, el inglés, porque los aristócratas rusos eran notables lingüistas),
comprendían una cuarta parte de la extensión del reino. Pero no hizo nada entraron en Rusia todas las ideas que bullian en la Europa occidental.
para los siervos que pertenecían a los terratenientes privados o Junkers. Aunque la Ilustración no afectó profundamente a Rusia, le afectó, sin
Ningún rey de Prusia pudo enfrentarse radicalmente a la clase Junker, que embargo, de un modo importante. Continuó la occidentalización tan
tenía el mando del ejército. Por otra parte, también en Prusia la existencia decididamente impulsada por Pedro, y extremó todavía más el apartamiento
de un estado monárquico suponia una cierta ventaja para el hombre común; de las clases altas rusas de su propio pueblo y de su marco natal.
el siervo en Prusia no estaba tan mal como en zonas limitrofes -Polonia,
Livonia, Mecklernburgo, o la Pornerania sueca-, donde la voluntad de los
señores era la ley de la tierra, y que, en consecuencia, fueron llamadas, no,
sin razón, repúblicas Junker. En aquellos países se conocieron casos en que Rusia después de Pedro el Grande
los propietarios vendieron a sus siervos corno bienes muebles, o los jugaban,
o los regalaban, destruyendo familias en la operación, como los terrate- Pedro el Grande murió en 1725. Para asegurar su revolución, babia
nientes rusos podían hacer con sus siervos, o los dueños de las plantaciones decretado que cada zar nombrase a su sucesor, pero él mismo no babia·
americanas con sus esclavos. Aquellos abusos eran desconocidos en Prusia. nombrado a ninguno y había condenado a muerte a su hijo Alexis para
El sistema de Federico estaba centralizado no solamente en Potsdam, evitar una reacción sociál. Sucedió a Pedro su esposa, una mujer de origen
sino en su propia cabeza. Atendia personalmente a todos los asuntos, y campesino, que reinó durante dos años como Catalina l. Después subió al
adoptaba todas las decisiones importantes. Ninguno de sus ministros o trono el joven Pedro 11, hijo de Alexis .y nieto de Pedro l. Pedro Il sólo
generales alcanzó nunca una reputación independiente. Como él decía de su reinó desde 1727 a 1730. Le sucedió Ana, 1730-1740; en el reinado de ésta, el
ejército: «Nadie razona, todos ejecutan», es decir, nadie razonaba, excepto viejo partido ruso nativo trató de imponer a la autoridad de los zares
el propio rey. O también, como Federico explicaba, si Newton hubiera diversas restricciones constitucionales, pero fracasó. Sucedió a Ana Iván VI,
tenido que consultar con Descartes, nunca hubiera descubierto la ley de la que sólo fue zar durante unos pocos meses, en los que su madre, una
gravitación universal. Tener que contar con las ideas de otros, o confiar alemana, rigió los asuntos de acuerdo con los puntos de vista del partido
responsabilidades a hombres menos capaces que uno mismo, le parecía a alemán en Rusia, lo que era indispensable para el programa de occidenta-
Federico despilfarrado y anárquico. Murió en 1786, después de haber lización y constituyó un agravio para los nacionalistas rusos. En 1741, una
gobernado cuarenta y seis años, y sin haber preparado sucesores. Veinte revolución de palacio elevó al trono a la hija de Pedro el Grande, Isabel, que
años después, Prusia era casi destruida por Napoleón3 • No era extraño que acertó a conservar el poder hasta su muerte, veintiún años después. En su
Napoleón derrotase a Prusia, pero Europa se asombró, en 1806, al ver que reinado se incremeptó el poderío militar de Rusia, e Isabel intervino en la
Prusia se hundía total y repentinamente. Entonces, se llegó a la conclusión diplomacia europea y tomó parte en la Guerra de los Siete Años contra
en Prusia y en otras partes de que el gobierno por parte de una mente Prusia, temerosa de que el continuado crecimiento de Prusia perjudicase la
rectora, que actúe en una sublime y aislada superioridad, no ofrecia nueva pósición rusa en el Báltico. Fue la muerte de Isabel, en 1762, la que
una forma viable de estado en las condiciones modernas. tan decisivamente alivió la presión sobre Federico. Su sobrino, Pedro 111,
fue casi inmediatamente destronado y probablemente asesinado por un
grupo que actuó por orden de su joven esposa, Catalina. La camarilla
3. Despotismo Ilustrado: Rusia victoriosa divulgó que Pedro III había sido casi un imbécil, que a los
veinticuatro años todavía jugaba con soldados de cartón. Catalina fue
El imperio ruso no ha aparecido en las páginas precedentes. Hay razones proclamada la emperatriz Catalina II, y se llamó «la Grande». Gozó de un
para su ausencia, porque no desempeñó ningún papel en la revolución largo reinado, desde 1762 a 1796, durante el cual adquirió una reputación un
intelectual del siglo XVII, y su intervención en la lucha por la riqueza y por tanto exagerada de déspota ilustrada.
el imperio, que alcanzó su punto culminante en la Guerra de los Siete Años, Los nombres de los zares y zarinas entre Pedro I y Catalina II son de
fue un tanto incidental. En la Edad de la Ilustración, el papel de Rusia fue escasa importancia. Pero su violenta y rápida sucesión es reveladora. Sin
pasivo. Ningún pensador ruso era conocido en Europa. Pero""los pensadores ningún principio de sucesión, ni dinástico ni de otro tipo, el imperio cayó en
europeos eran bien conocidos en Rusia. La cultura cosmopolita de domi- una desatada lucha de partidos, en la que los complots contra los soberanos
nante francesa de las clases altas europeas se extendió a las clases altas de durante su vida alternaban con las revoluciones de palacio después de su
muerte. En toda aquella confusión subyacía siempre la cuestión de saber
cuál sería el futuro del programa de occidentalización de Pedro. Rusia seguía
3 Ver págs. 154, 160-161.
pareciendo bizantina y bárbara a la Europa occidental.
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la reforma de la servidumbre en Rusia, no duraron mucho después de
Catalina la Grande (1762-1796): programa interior haberse proclamado emperatriz, y se desvanecieron ante la gran insurrección
campesina de 1773, conocida.como la rebelión de·Pugachev. La situación de
Catalina la Grande era alemana, ·de una pequeña casa principesca del los siervos rusos estaba empeorando. Sus propietarios los vendían, cada vez
Sacro Imperio Romano. Habia ido a Rusia, a la edad de quince años, para en mayor número, apartándolos de la tierra, destruyendo las familias,
casarse. Inmediatamente se había ganado la simpatía de los rusos, aprendió utilizándolos en las minas o en las manufacturas, disciplinándolos o
el idioma y abrazó la religión ortodoJC;a. Ya én, .lós primeros momentos de su castigándolos a voluntad, o desterrándolos a Siberia. La población sierva se
vida de casada, .disgustada con su marido, pensó .en la posibilidad de hallaba inquieta, incitada por los Viejos Creyentes, y acariciando falsos
proclamarse emperatriz ella misma. No se parecía en nada a su contemporá- recuerdos populares del gran héroe, Stenka Razin, que un siglo antes babia
nea femenina Maria Teresa, a no ser, tal vez, en que tenía, más o menos, capitaneado un ievantamiento contra los señ.ores. El antagonismo de clases,
el mismo sentido práctico. Sana Y. efusiva, tuvo una larga sucesión de aman- aunque escondido, era profundo, y no se reducía ciertamente cuando el
tes, a los que mezclaba arbitrariamente en la política y los utilizaba en fun- tosco mujik, en algunos sitios, oía al señ.or y a su familia hablar en francés a
ciones de estado. Cuando murió, a la edad de sesenta y ·siete años, de un fin de no ser comprendidos por los siervos, o les veían vestir ropas europeas,
ataque de apoplejía, estaba viviendo aúri con el último de aquellos amantes leer libros europeos y adoptar las formas de un modo de vida extraño Y
aventureros. Sus facultades intelectuales· eran tan notables como su vigor superior.
físico; incluso siendo ya emperatriz se levantaba muchas veces a las cinco de En 1773, un cosaco del Don, Emelian Pugachev, antiguo soldado,
la mañana, encendía su propio fuego y se entregaba a sus libros, haciendó apareció capitaneando una insurrección en los Urales. Siguiendo una vieja
un resumen, por ejemplo, de los Comentarios a las lej,es de Inglaterra, de costumbre rusa, se anunció como el verdadero zar, Pedro III (el marido
Blackstone, publicados en 1765. Mantenía correspondencia con Voltaire, e muerto de Catalina), que ahora volvía, después de largos viajes por Egipto Y
invitó a Diderot, director de la Encyc/opédie, a visitarla en San Petersburgo, por Tierra Santa. Se rodeó de dobles de la familia imperial, de cortesanos e
donde, según ella contaba, Diderot la golpeaba con tal fuerza en las rodillas incluso de un secretario de estado. Publicó un manifiesto imperial pro-
en el calor de la conversación que ella tuvo que poner una mesa entre ·los clamando el fin de la servidumbre y de los impuestos, así como del re-
dos. Compró la biblioteca de Diderot, permitiéndole conservarla durante clutamiento militar. Decenas y cientos de millares, en las regiones de los
toda su vida, y en otros aspectos obtuvo gran renombre por sus favores a los Urales y del Volga, tártaros, kirguises, cosacos, siervos de la agricultura,
philosophes, a los que ella, probablemente, consideraba como útiles agentes obreros esclavos de las minas de los Urales, peK:adores de los ríos Y del mar
de publicidad de Rusia. Los donativos que les entregaba eran importantes, Caspio se juntaron bajo la bandera de Pugachev. Aquella gran multitud
aunque más bien escasos si se comparan con los 12.000.000 de libras actuaba por la Rusia oriental, incendiando y saqueando, dando muerte a
esterlinas que gastó, según se calcula, en sus amantes. sacerdotes y señ.ores. Las clases altas, en Moscú, estaban aterradas;
Cuando llegó al poder, hizo público su propósito de llevar a cabo ciertas 100.000 siervos vivían en la ciudad, como criados domésticos o como
reformas ilustradas. Convocó una gran asamblea consultiva, llamada obreros industriales, y sus simpatías estaban con Pugachev y su horda. Los
Comisión Legislativa, que se reunió en el verano de 1767. Gracias a sus ejércitos, al principio, fracasaron. Pero el hambre por las zonas del Volga
numerosas propuestas, ·catalina obtuvo una gran cantidad de información en 1774 dispersó a los rebeldes. Pugachev, traicionado por algunos de sus
acerca de las condiciones del país, y, gracias a la enorme lealtad mostrada seguidores, fue llevado a Moscú en una jaula de hierro. Catalina prohibió el
por los diputados, llegó a la conclusión de que, a pesar de ser una empleo de la tortura en su proceso, pero Pugachev fue ejecutado mediante el
usurpadora y una extranjer,:a, tenía un firme dominio sobre Rusia. Las arrastre y el descuartizamiento de su cuerpo, castigo que -tal vez deba
reformas que a continuación introdujo consistieron en una medida de señalarse- se utilizaba en la Europa occidental de aquel tiempo en casos de
codificación legal, en restricciones sobre el uso de la tortura y un cierto flagrante traición.
apoyo a la tolerancia religiosa, aunque no permitiese a los Viejos Creyentes La rebelión de Pugachev fue la más violenta sublevación campesina de la
construir sus propias capillas. Aquellas innovaciones fueron suficientes para historia de Rusia, y el más formidable levantamiento de masas ocurrido en
levantar un coro de admiración entre los philosophes, que vieron en ella, Europa en aquel siglo con anterioridad a 1789. Catalina reaccionó ante él
como veían retrospectivamente en Pedro el Gr.ande, la abanderada de la con la represión. Concedió más poderes a los terratenientes. Los nobles se
civilización en medio de un pueblo atrasado. Como otros déspotas ilustra- liberaron de los últimos.. vestigios del servicio obligatorio a que Pedro les
dos, Catalina prestaba también asidua atención a las cuestiones administra- había sometido. En adelante, los campesinos fueron la única clase sojuzgada
tivas. En su consolidación de la _maquinaria del Estado, sustituyó los diez o sujeta a unas obligaciones. Al igual que en Prusia, el estado se apoyaba
gubernii de Pedro por cincuenta, cada uno de ellos subdividido en distritos, más que nunca en un entendimiento entre el gobernante y los señores, en
y todos equipados con los debidos conjuntos de gobernadores y fun- virtud del cual los señ.ores -aceptaban la monarquia con sus leyes, sus
cionarios. funcionarios, su ejército y su política exterior, y recibían de ella a ,cambio la
Cualesquiera que fuesen las ideas que Catalina pudiera tener al principio, seguridad de una autoridad plena sobre las masas rurales. El gobierno se
como joven inteligente y progresiva, acerca del tema fundamental de
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extendía a través de la aristocracia y de las ciudades dispersas, pero se
detenía ante la casa del señor¡ allí, el señor ejercía el poder y él mismo era Teresa lloraba, pero seguia agarrando». En 1774, Catalina firmaba un
una especie de gobierno en su propia persona. E:p. tales circunstancias, el tratado de paz en Kuchuk Kainarji, junto al Danubio, con los turcos
número de siervos aumentó y la carga sobre cada uno de ellos se hizo más vencidos. El sultán cedia sus derechos sobre los principados tártaros, en la
pesada. El reinado de Catalina vio la culminación de la servidumbre rusa, costa septentrional del mar Negro, donde los rusos fundaron en seguida el
que ahora ya no se cl4ferenciaba en ningún aspecto importante de la puerto de Odessa.
esclavitud cosificada a la que los negros se veian sometidos en América. En ; Catalina sólo había aplazado -no alterado- sus planes respecto a
la Gaceta de Moscú podian leerse anuncios como el siguiente: «Se venden Turquia. Decidió neutralizar la oposición de Austria. Invitó a José II a
dos vigorosos cocheros; dos muchachas de dieciocho y "de quince años, ágiles visitarla en Rusia, y los dos soberanos recorrieron juntos las provincias del
en trabajos manuales. Dos barberos: uno, de veintiún años, sabe leer y mar_ Negro, recientemente ganadas por Catalina. Su favorito en aquel
escribir y tocar un instrumento musical; el otro sabe hacer peinados de momento, Potemkin, construía pueblos artificiales, de una sola calle, a lo
señoras y de caballeros». largo del camino de los soberanos y organizaba muchedumbres de pueble-
rinos de aspecto alegre y feliz, que les daban la bienvenida, todo lo cual sólo
1
tj enriqueció a la humanidad con la expresión de «pueblos Potemkin», para
Catalina la Grande: Asuntos Exteriores significar la falsa evidencia de una prosperidad inexistente. En Kherson, los
dos monarcas pasaron por una puerta sobre la que se leía: «Camino hacia
Territorialmente, Catalina fue uno de los principales constructores de Bizancio». José II decía: «Lo que yo quiero es Silesia», pero la zarina le
Rusia. Cuando pasó a ser zarina, en 1762, el imperio llegaba hasta el indujo a unirse en una guerra de conquista contra Turquía. Esta guerra fue
Pacífico y el Asia central y tocaba en el Báltico, por el golfo de Riga y el interrumpida por la Revolución Francesa. Los dos gobiernos redujeron sus
golfo de Finlandia, pero, al oeste de Moscú sólo se podían recorrer unas compromisos en los Balcanes para esperar acontecimientos en la Europa
200 millas antes de llegar a Polonia, y desde el suelo ruso no podían verse las occidental. La nueva política de Catalina fue la de incitar a Austria y a
aguas del mar Negro. Rusia estaba separada de la Europa central por una Prusia· a una guerra contra la Francia revolucionaria, en nombre de la
ancha faja de territorios vagamente organizados, que se extendia desde el monarquía y de la civilización, pues de este modo ella podría tener las manos
-Báltico hasta los mares Negro y Mediterráneo y que pertenecía concre- libres en la esfera polaco-turca4• Mientras tanto, ella contribuía a sofocar el
tamente a los estados polaco y turco. Polonia era _un antiguo enemigo, movimiento nacionalista y reformador entre los polacos. En 1793, llegó a un
que en otro tiempo había amenazado a Moscovia, y tanto en Polonia acuerdo con Prusia para el segundo reparto, y en 1795, con Prusia y con
,¡ como en el Imperio Otomano había muchos cristianos ortodoxos griegos, a Austria para el tercero. Catalina fue el único gobernante que vivió para
quienes los rusos se sentían unidos por un lazo ideológico. En la Europa intervenir en los tres repartos de Polonia.
occidental el reparto de toda la zona polaco-turca, que se alargaba a través Muchos P.ensadores avanzados de la época elogiaron los repartos de
de Asia Menor, Siria y Palestina hasta Egipto, pasó a llamarse la Cuestión Polonia como un triunfo de los gobernantes ilustrados, que ponía fin a un
Oriental. Aunque la denominación cayó en desuso después de 1900, la viejo engorro. Las tres potencias participantes atemperaron sus comporta-
cuestión nunca ha dejado de existir. mientos en diversos terrenos, e incluso se enorgullecían de ello como de un.
El gran proyecto de Catalina consistía en penetrar en toda la zona, tanto éxito diplomático, gracias al cual se evitaba una guerra entre las tres. Lo que
polaca como turca. En una-guerra con Turquía, e_n 1768, Catalina desarrolló parecía un robo se justificaba mediante el argumento de que las ganancias
su «proyecto griego», en el que los «griegos», es decir, los miembros de la eran iguales; esta era la doctrina diplomática de la «compensación». Se
Iglesia Ortodoxa Griega, sustituirían a los musulmanes como elemento alegaba también que los repartos de Polonia ponían fin a una vieja causa de
dominante en todo el Oriente Medio. Catalina derrotó a los turcos en la rivalidad internacional y de guerra, sustituyendo la anarquía con un
guerra, pero se vio refrenada por las presiones diplomáticas del equilibrio de gobierno sólido en una extensa área de la Europa oriental. Es una realidad
poder europeo. El resultado fue el primer reparto de Polonia. Las tres que Polonia había sido escasamente más independiente antes de los repartos
monarquías orientales comenzaron a repartirse entre ellas el territorio. que después. Es de señalar también, aunque los argumentos nacionalistas no
Federico tomó Pomerania, rebautizándola con el nombre de Prusia Occi- se utilizaran en aquel tiempo, que, sobre bases nacionales, los propios
dental; Catalina tomó partes de la Rusia Blanca¡ María Teresa, Galitzía. polacos no reivindicaban extensas zonas de la antigua Polonia. Las regiones
Federico digirió con gusto su porción, haciendo realidad un viejo sueño de la de que se había adueñado Rusia en los tres repartos estaban habitadas
casa de Brandenburgo; Catalina engulló la suya con un poco menos de predominantemente por rusos blancos y por ucranianos, entre los cuales los
apetito, porque antes había controlado satisfactoriamente toda Polonia¡ a polacos eran sobre todo una clase.terrateniente. Rusia, incluso con el tercer
María Teresa, el plato le resultaba desagradable e incluso horrible, pero no reparto, sólo llegó hasta la verdadera frontera étnica de Polonia. Pero
podía dejar que sus vecinos siguiesen adelante sin ella, y participó en el después, tras la caida de Napoleón, por general acuerdo internacional,. la
festín, acallando sus escrúpulos morales. Federico dijo, cinicamente: «María
4 Ver págs. 103-104.
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.
Este que se inclinaba 1:; ser reacciona.río. Pero estas ideas anticipan una parte
esfera rusa se extendió hasta penetrar profundamente en el territorio habitado ulterior de la historia.
por los polacos. En cuanto a Catalina, sus propias protestas de ilustración inducen a un
Los repartos de Polonia, aunque graduales, fueron de todos modos un irónico juicio acerca de su trayectoria. Su política exterior era simplemente
gran choque para el viejo sistema de Europa. Edmund Burke, en Inglaterra, expansionista y falta de escrúpulos, y el auténtico efecto de su política
vio proféticamente en el primer reparto el desmoronamiento del antiguo interior, al lado de unas pocas reformas de detalle, fue el de favorecer a la
orden internacional. Su diagnstico fue perspicaz. El principio del equilibrio aristocracia medio europeizada y el de extender la servidumbre entre el
del poder había •Sido invocado históricamente para reservar .la indepen- pueblo. En su defensa, puede señalarse que la expansión sin escrúpulos era
dencia de los estados europeos, para asegurar a los estados débiles o la práctica admitida de la época, y que, en el marco de la política interior, es
pequeños contra la monarquía universal. Ahora se utilizaba para destruir la probable que ningún gobernante pudiera haber corregido los males sociales
independencia de un reino débil, pt:ro antiguo. No era que Polonia fuese la que Rusia sufría. Si había de existir un imperio ruso, tendría que ser con el
primera en ser «repartida»: •los imperios español y sueco habían sido consentimiento de los señores propietarios de siervos, que constituían la
repartidos, y durante el siglo XVIII hubo intentos de repartir también Prusia única clase políticamente importante. Como Catalina señalaba a Diderot, a
y elimperio austríaco. Pero Polonia era la primera que .se repartía •Sin guerra propósito de las reformas: «Usted escribe sólo sobre el papel, pero yo tengo
y la primera que desaparecía totalmente. Que la Polonia· fuese repartida sin que escribir sobre la piel ~umana, que es incomparablemente más irritable y
guerra, lo que constituía un motivo de gran satisfacción para las potencias delicada». Tenía razones para saber con qué facHidad podían ser destro-
participantes, era también un hecho muy inquietante. Era alarmante que un nados e incluso asesinados los zares y las zarinas, y que el peligro de
gran estado desapareciese simplemente en virtud de un frío cálculo diplo- derrocamiento procedía no sólo de los campesinos, sino de las camarillas de
mático. Parecía que ningún tipo de derechos establecidos se encontrase oficiales del ejército y de terratenientes.
seguro, ni siquera en tiempos de paz. Los repartos de Polonia demo.straban Catalina seguía ateniéndose a la pauta del Oeste. Nunca pensó que lás
que en un mundo en el que habían surgidos grandes potencias, que instituciones peculiares de Rusia pudieran convertirse en un modelo para los
controlaban modernos aparatos de estado, resultaba peligroso no ser fuerte. otros. Continuó reconociendo las normas de la Ilustración, por lo menos
Venían a indicar que toda área que no lograse desarrollar un éstado como normas. En sus últimos años prestó especial atención a su nieto
¡nf soberano capaz de impedir la infiltración extranjera y colocada, por
consiguiente, a merced de las grandes potencias de Europano conservaría
predilecto, Alejandro, supervisando estrechamente su educación, que ella
planteaba según· el modelo occidental. Le dio como tutor al philosophe suizo
1,
¡¡,, probablemente su independencia. En este sentido anticiparon, por ejemplo, La Harpe, que llenó su espíritu de sentimientos humanos y liberales sobre los
,,
I' los repartos de Africa un siglo después, .cuando también Africa, carente de deberes de los principes. Preparado por Catalina como una especie de
gobiernos fuertes, fue casi totalmente repartida, sin guerra, entre media gobernante ideal, Alejandro I estaba destinado a desempeñar un importante
docena de estados de Europa. papel en los asuntos de Europa, a derrotar a Napoleón ·Bonaparte, a
Además, los repartos de Polonia, aunque mantenían el equilibrio en la predicar la paz y la libertad y a sufrir las mismas divisiones y frustraciones
Europa oriental, alteraban profundamente el equilibrio de Europa como internas que parecían aquejar característicamente a los rusos ilustrados.
conjunto. La desaparición de Polonia fue un golpe para Francia, que
durante mucho tiempo había utilizado a Polonia, como había utilizado a
Hungría y a Turquía, como una avanzada de la influencia francesa en el Las limitaciones del despotismo ilustrado
Este. Las tres _potencias del Este ensanchaban ,sus ,territorios, mientras
Francia, en adelante, no disfrutaría de ningún crecimiento permanente. La El despotismo ilustrado, observado retrospectivamente, prefiguraba una
Europa Oriental adquirió una importancia mucho mayor de la que nunca época de revolución e incluso significaba un esfuerzo preliminar para
había tenido antes en los asuntos de Europa. Prusia, Rusia y el imperio revolucionar la sociedad mediante una autoritaria acción desde arriba. Los
austríaco se habían hecho vecinos inmediatos. Tenían un interés común, que propios gobiernos decíán a los pueblos que las reformas eran necesarias, que
era la represión de la resistencia polaca que se .oponía a su dominación. La muchos privilegios, libertades especiales o exenciones de impuestos eran
resistencia polaca, iniciada antes de los ,repartos y proseguida .después de malos, que el pasado era una fuente de confusión, de injusticia o de
ellos, fue él primer ejemplo de nacionalismo revolucionario. moderno en ineficacia en el presente. El estado se elevó a una soberanía mas completa, ya
Europa. La independencia de Polonia y la de otras nacionaliddes ahogadas fuese actuando francamente en su propio interés, ya fuese proclamando que
se convirtió,. con el paso del tiempo, en una -causa muy. ap~yada en la actuaba en interés de su pueblo. Todos los antiguos derechos establecidos
Europa. occidental, mientras las tres grandes monarquías dé• la.. Europa fueron sometidos a revisión -los derechos de los reinos y de las provincias,
oriental se unían· en su común oposición a la liberación nacional~ y .este de las órdenes v de las clases, de las instituciones legales y de las
hecho, unido a la realidad de que 'las monarquíás orientales eran primor:. corporaciones-. El despotismo ilustrado rechazó o eliminó la Compafiía de
dialmente estados de terratenientes, acentuó la caracteristica división de Jesús, el Parlamento de París, la autonomía de Bohemia y la independencia
Europa, en el siglo XIX, entre un Oeste que se inclinaba a ser liberal y un
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de Polonia. La ley consuetudinaria y común fue desechada por los códigos , Bélgica y en Holanda, en Irlanda, en Polonia, en Hungría, en Italia y, en
legales autoritarios. Los gobiernos, al oponerse a los poderes especiales de la menor grado, en otros países. Después de 1800, el fenómeno revolucionario
iglesia y a los intereses feudales, tendian a convertir a ·todas las personas en . era cada vez más evidente en Alemania, en Espafta y en la América Latina.
súbditos uniformes e iguales. En este sentido, el despotismo ilustrado Puede decirse que esta oleada general de revolución no terminó hasta después
fomentaba la igualdad ante la ley. Pero sólo podia recorrer una cierta de las revoluciones de 1848.
distancia en ese camino. El propio rey era, después de todo, un aristócrata
hereditario, y ningún gobierno puede ser tan revolucionario que destruya sus
propias bases. Irrupción de una Edad de «Revolución democrática»
Ya antes de la Revolución Francesa, el despotismo ilustrado había
cumplido su curso. En todas partes, los «déspotas», por razones de política, Se ha utilizado, a veces, para el conjunto del período la denominación de
cuando no _de principio, habían llegado a un punto más allá del cual no «Revolución Atlántica», porque alcanzaba a países de ambos lados del
podían ir. En Francia, Luis XVI había apaciguado a las clases privilegiadas; Atlántico. Se ha llamado también una edad de «Revolución democrática»,
en el imperio austriaco, el fracaso de José en su apaciguamiento las arrojó a debido a que en toda la diversidad de aquellos levantamientos, desde la
la rebelión abierta; en Prusia y en Rusia los brillantes reinados de Federico Revolución Americana hasta los de 1848, se afümaban, de un modo o de
y de Catalina significaron un agravamiento del señorío. de la tierra en per- otro, ciertos principios de la sociedad democrática moderna. Desde este
• juicio de la masa del pueblo. En casi todas partes, ·había una resurgencia punto de vista, las revoluciones particulares, los intentos de revolución o los
aristocrática e incluso feudal. La religión estaba renovándose también· de movimientos d~ reformas básicas se consideran como aspectos de una gran
muchas formas. Y también había muchos que decian que la realeza era, en oleada revolucionaria, que transformó virtualmente toda el área de la
cierto sentido, divina, y estaba formándose una nueva alianza entre «el civilización occidental. También se sostiene lo contrario, es decir, que cada
trono y el altar». La Revolución Francesa, al amedrentar a los viejos país representa un caso especial, que no se comprende bien cuándo se
intereses creados, había de acelerar y de endurecer una reacción que había considera solamente como parte de una vaga perturbación internacional de
comenzado ya. La monarquía en Europa, desde la Edad Media, había sido carácter general. Así, se afirma que la Revolución Americana fue esencial-
generalmente una institución progresista, que actuaba en la línea que Europa mente un movimiento por la independencia, incluso esencialmente conser-
parecía destinada a tomar, y, en todo caso, situándose en contra de los vador en sus objetivos, y, en consecuencia, totalmente distinto de. la
poderes feudales y eclesiásticos. El despotismo ilustrado fue la culminación Revolución Francesa, en la que se intentó una renovación completa de toda la
de la institución histórica de la monarquia. Después de los déspotas sociedad y de sus ideas; y las dos fueron totalmente distintas de lo ocurrido
ilustrados y después de la Revolución Francesa, la monarquía, en conjunto, en Inglaterra, donde no hubo revolución, en absoluto. Algo hay de cierto en
se hizo nostálgica y vuelta hacia el pasado, apoyada muy fervorosamente por ambas afirmaciones, y aquí sólo es necesario afirmar que los revolucionarios
las iglesias y por las aristocracias que en otro tiempo había tratado de americanos, los ·jacobinos franceses, los irlandeses unidos, los patriotas
someter, y nada en absoluto por quienes en sí mismos sentían agitarse holandeses y grupos similares de otras partes, aunque diferentes entre sí,
el futuro. tenían, sin embargo, muchos elementos comunes que sólo pueden carac-
terizarse como revolucionarios y como cooperantes a una era revolucionaria.
Es importante observar en qué sentidos el movimiento que comenzó
4. Nuevas conmociones: el movimiento británico de reforma hacia 1760 fue y no fue «democrático». En general, no demandaba el
sufragio universal, aunque un puñado de personas en Inglaterra lo pidiese ya
Pero no era sólo por los monarcas y por sus ministros por quienes en los años 1770, y algunos estados americanos practicasen un sufragio
estaban amenazados los viejos intereses privilegiados, feudales y eclesiásti- masculino casi universal con posterioridad a 1776, como los revolucionarios
cos. A partir de 1760, aproximadamente, eran discutidos también en planos franceses más militantes en 1792. No pretendía una sociedad del bienestar, ni
más populares. Como resultado de la Ilustración y del fracaso de los <;uestionaba el derecho a la propiedad, aunque babia signos que apuntaban
gobiernos a la hora de abordar graves problemas sociales y fiscales, estaba a en esas direcciones en el ala extrema de la Revolución Francesa. No estaba
punto de iniciarse una nueva -era de inquietud revolucionaria. Esta era estuvo especialmente dirigido contra la monarquía en cuanto tal. El conflicto de los
marcada, sobre todo, por la gran Revolución Francesa de 1789, pero la americanos era primordialmente con el Parlamento Británico, no con el rey;
Revolución Americana de 1776 fue también de importancia internacional. los franceses proclamaron una república por desaparición de la monarqía en
En Gran Bretafia, además, el prolongado movimiento en favor de la reforma 1792, tres años después de haber comenzado su revolución; los revolucionarios
parlamentaria, que comenzó en los años 1760, era en efecto de carácter polacos, después de 1788, trataron de fortalecer la posición de su rey, no de
revolucionario, aunque no violento, pues cuestionaba los fundamentos del debilitarla, y los grupos revolucionarios podian entrar en acción en países en
gobierno y de la sociedad tradicionales de Inglaterra. Por otra parte, en el los que no existía monarquía alguna en absoluto, como en las provincias
último tercio del siglo XVIII había una agitación revolucionaria en Suiza, en holandesas antes de la Revolución Francesa y en los cantones suizos, en la
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República Veneciana o de nuevo en Holanda, bajo la influencia francesa,
después de 1795. Ciertamente, el primer estallido revolucionario del periodo
se produjo en 1768, en Ginebra, una pequeila ciudad-república, verdadera-
mente no monárquica, gobernada por un estrecho circulo de patricios
hereditarios. El poder real, donde existía, fue víctima de los revolucionarios
sólo en los países donde se utilizó en apoyo de los diversos grupos sociales
privilegiados.
El movímiento revolucionario se presentaba en todas partes como una
demanda de «libertad e igualdad». Preconizaba declaraciones de derechos y
explicitas constituciones escritas. Proclamaba la soberanía del pueblo o
«nación» y formulaba la idea de la ciudadanía nacional. En este contexto, el
«pueblo» era esencialmente sin clases; era un término legal, el contrario de
gobierno, que significaba la comunidad sobre la cual se ejercía la autoridad
pública y de la que en principio se derivaba el propio gobierno. Decir que los
ciudadanos eran iguales significaba inicialmente que no había diferencia
entre los nobles y los plebeyos. Decir que el pueblo era soberano significaba que
ni el rey ni el Parlamento Británico, ni grupo alguno de nobles, patricios, regen-
tes u otra minoría selecta tenia poder de gobierno por derecho propio; que
todos los funcionarios públicos eran destituibles y que ejercían una autori-
dad delegada dentro de los limites definidos por la constitución. No debía ha- ·
ber ningún «magistrado» por encima de el pueblo, ni autoperpetuación ni
cooptación en los cargos, ni rango derivado del nacimiento y reconocido por
la ley. Las distinciones sociales, como los franceses decían en su Declaración
de Derechos de 1789, tenían que basarse sólo en «la común utilidad». Podía
haber minorías de talento o función, pero no de nacimiento, privilegio o esta-
mento. La «aristocracia» en todas sus formas debía ser evítada. En los cuer-
pos representativos no podía haber ninguna representación especial de grupos
especiales; los representantes serían elegidos mediante elecciones frecuentes,
no desde luego habitualmente por sufragio universal, sino mediante un cuer-
po de votantes, determinado como quiera que sea, y en el que cada votante
contaría como uno, en un sistema de representación igual. La representación
por números, con la norma de la mayoría, sustituyó a la antigua idea de
representación de clases sociales, de ciudades privilegiadas o de otras
corporaciones. LA HON. MRS. GRAHAM
por Tbomas Gainsborougb (inglés, 1727-1788)
En resumen, todo lo asociado con el absolutismo, el feudalismo o el Este cuadro y los tres siguientes, de las págs. 75, 105 y 110, revelan lo que significan las
derecho heredado (excepto el derecho a la propiedad) era repudiado. cuatro clases fundamentales de la sociedad preindustrial -aristocracia, clase media, obreros .de
También se rechazaba toda conexión entre religión y ciudadanía, o derechos la ciudad y campesinado-. La alta posición social es evidente en este retrato de una joven da-
civiles. La Revolución Democrática socavaba la especial posición de la ma, cuyo titulo, «La Honorable», se usa todavía en Gran Bretaña para las hijas de los vizcon-
des y de los barones. La riqueza se muestra en el broche, en las plumas, .en las sedas, en los
iglesia católica en Francia, de la ·anglicana en Inglaterra e Irlanda, de la lazos y en los volantes, y en las perlas que se ensartan en hileras o están cosidas. en el sombrero y
holandesa reformada en las Provincias Unidas; aquel fue también el gran en los vestidos. El meticuloso peinado y las complejidades de las ropas revelan los constan~
período de lo que se ha llamado «emancipación» judía. La idea de conjunto cuidados de las criadas de la dama. La alta estatura, las manos delicadas, la boca refürada y ljl
de que el gobierno, o toda autoridad humana eran, de algún modo, deseados expresión altiva revelan una educación distinguida, y la columna clásica en que la dama apoya
su brazo, de un modo tan natural, da un aire de familiaridad con ambientes de magnificencia'.
por Dios y protegidos por la religión se desvanecía. Se toleraba una Tal vez los aristócratas del siglo XVIII no tuviesen este aspecto, frecuentemente, pero ésta es la
general libertad de opinión acerca de todos los temas, en la creencia de que forma en que gustaban de imaginarse y de ser retratados para la posteridad. En Gains-
era necesario progresar. Aquí se mantenía una vez más el secularismo de la borough, en Sir Joshua Reynolds y en Sir Thomas Lawrence, Inglaterra tuvo un incomparable
Ilustración. grupo de artistas especializados en retratar a las clases altas. Cortesía de la Galería Nacional de
Escocia.
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En su conjunto, la Revolución Democrática fue un movimiento de clase
¡
! . transformar a un hombre en una mujer. El Parlamento Británico era tan
soberano como cualquier soberano europeo, e incluso más todavia, porque
media y, desde luego, la denominación de «revolu~ón burguesa» se inventó en Inglaterra quedaba menos de io que podía llamarse feudalismo que en el
después para describirla. Muchos de sus dirigentes en Europa fueron en Continente. Y tampoco había «despotismo» en Inglaterra, ni ilustrado ni de
realidad nobles que deseaban prescindir de los . privilegios históricos de la otro tipo. El joven Jorge 111, que heredó el trono en 1760, se consideraba a
nobleza, y muchos de sus defensores eran de las· clases más pobres, sí mismo como un «rey patriota». Queria incrementar la influencia de la
especialmente en la gran Revolución Francesa. Pero las clases medias eran corona y superar el faccionalismo de los partidos. Pero tenia que hacerlo
las grandes beneficiarias, y lo que estaba surgiendo era una especie de mediante el Parlamento. Tuvo que descender personalmente a la arena
sociedad de clase media o burguesa. Las personas de ascendencia noble política, comprar o, en otro caso, controlar los votos en los Comunes,
siguieron existiendo, una vez pasada la tormenta, pero el mundo de valores conceder pensiones y mercedes y hacer promesas o pactos con otros políticos
de la nobleza había muerto, y los aristócratas, o bien tomaron parte en parlamentarios. Lo que hizo en realidad fue crear una nueva facción, los
diversas actividades aproximadamente en las mismas condiciones que los «amigos del rey». Esta facción estuvo en el poder durante el gobierno de
demás o bien se retiraron a sus salas exclusivas para gozar en privado de sus · lord North, desde 1770 hasta 1782. Es de sei'ialar que todas las facciones
aristocráticas distinciones. El gran impulso de las clases trabajadoras babia eran facciones de Whigs, que el partido Tory estaba prácticamente muerto,
de llegar todavia. que la Gran Bretafía ya no tenia un sistema de dos partidos y que la palabra
«Tory», tal como pasó a ser empleada por los revolucionarios americanos,
era poco más que un término injurioso.
Los pafses de habla inglesa: parlamento y reforma
Aunque el Parlamento era autoridad suprema y las cuestiones constitu-
Si la Revolución Americana fue el primer acto de un drama más amplio, cionales aparentemente estaban resueltas, había, sin embargo, numerosas
debe ser· considerada también en relación con el mundo británico, más subcorrientes de descontento. Estas se expresaban, puesto que la prensa era
extenso, del que las colonias americanas constituian una parte. El Imperio más libre en Inglaterra que en cualquier otra parte, en muchos libros y folletos
Británico, a mediados del siglo, estaba descentralizado y era complejo. que se leían en las colonias americanas y que contribuyeron a formar la
Treinta y un gobiernos se hallaban directamente subordinados a Westmins- psicologia de la Revolución Americana. Había, por ejemplo, una escuela de
ter, y entre ellos se contaban desde el reino separado de Irlanda, pasando escritores protestantes angloirlandeses, que sostenian que como Irlanda era,
por todas las colonias de la corona y de carta de privilegio, hasta los en todo caso, un reino separado, con su propio parlamento, debia ser menos
distintos establecimientos politicos mantenidos en Oriente por la Compailia dependiente del gobierno central de Westminster. La posibilidad de un reino
de las Indias Orientales. El imperio en su totalidad, con unos 1S.000.000 de separado similar, manteniéndose dentro del Imperio Británico, era una de
habitantes de todos los colores en 17S0, estaba menos poblado que Francia o las alternativas consideradas por los americanos antes de decidirse por la
que la monarquia austriaca. Toda la extensión del continente americano, independencia. En Inglaterra había el importante grupo de. Disidentes o
desde Georgia hasta Nueva Escocia, podia compararse, por el número de su Protestantes, que no aceptaban la Iglesia de Inglaterra, que habian gozado
población blanca, con Irlanda o con Escocia -o con Bretafla o con de tolerancia religiosa desde 1689, pero continuaron trabajando (hasta 1828)
Bohemia-, alcanzando en cada caso una cifra aproximada de 2.000.000 de bajo diversas formas de exclusión política. Coincidian con otros dos grupos
habitantes. amorfos, con un pequeño número de «hombres de la Commonwealth» y con
un mas alto y creciente número de reformadores parlamentarios, Los
Inglaterra tuvo su forma propia de pasar la Edad de la Ilustración. Había «hombres de la Commonwealth», cada vez más raros y ampliam,ente
una general satisfacción por las disposiciones que siguieron. a la Revolución ignorados, miraban atrás nostálgicamente hacia la Revolución Puritana y
Inglesa de 1688 -muchas veces se ha dicho que nada hay tan conservador hacia la era republicana de Oliverio Cromwell. Mantenian vivos los
como una revolución triunfante. El pensamiento inglés carecía de la aspereza recuerdos de los Niveladores y los ideales de igualdad, bien mezclados con
del pensamiento del Continente. Los escritores que más se parecían a los una seudohistoria de una sencilla Inglaterra anglosajona, que babia sido
phi/osophes franceses, como Hume y Gibbon, eran inocentemente modera- aplastada por el despotismo de la Conquista Normanda. Los «hombres de la.
dos en sus ideas politicas. La actitud predominante era la de una Commonwealth» tenian menos influencia en Inglaterra que en las colonias
complacencia, de una autosatisfacción por las glorias de la constitución americanas v especialmente en Nueva Inglaterra, que babia nacido en
británica que permitia a los ingleses gozar de unas libertades desconocidas en estrecha conexión con la Revolución Puritana. Los reformadores parla-
el Continente. mentarios eran un grupo más variado e influyente. Se vieron condenados en
el siglo XVIII a repetidas frustraciones; nada se consiguió hasta el Primer
En Gran Bretafía, el Parlamento era la suprema autoridad, como en la Proyecto de Reforma de 1832.
mayoria de los países continentales lo era el monarca. Como dijo un El propio poder del Parlamento significaba que los dirigentes politicos
periodista gracioso, el Parlamento tenia el poder de '1acerlo todo, menos
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tenían que adoptar fuertes medidas para asegurar los votos de los parla- terratenientes y señores rurales, especialmente en el norte de Inglaterra,
mentarios. Aquellas medidas generalmente eran denunciadas por sus críticos capitaneados por Christopher Wyvil. Aquellos hombres se oponían a que
como «corrupción», sobre la ,base de que el Parlamento, fuese o no fuese cuatro quintas partes de los miembros de la Cámara de los Comunes
verdaderamente representativo; tenía que ser, por lo menos, libre. El control representasen a los burgos, y sólo una quinta parte a los condados.
del Parlamento, y especialmente de la Cámara de los Comunes, se aseguraba Pensaban, con razón, que los burgos eran manipulados más fácilmente por
mediante varios recursos, como el patronazgo o la concesión de tareas el gobierno; pensaban que las elecciones en los condados eran más honestas,
gubernamentales (llamadas «plazas»), o adjudicando contratos, o cele- y en 1780 iniciaron un movimiento de asociaciones de condados para
brando pocas elecciones generales (después de 1716, cada siete años), o introducir el cambio en el sistema electoral.
mediante el hecho de que en muchos distritos no había verdaderas
elecciones, en absoluto. La distribución de escaños en los comunes no Los importantes dirigentes Whig, que antes habían manejado el parla-
guardaba relación alguna con• el número de habitantes. Una ciudad que meneo con unos métodos aproximadamente iguales, empezaron a sentir la
tenía derecho a enviar miembros al Parlamento se llamaba un «burgo», pero «corrupción», tras el control ejercido sobre Jorge 111 y sus «amigos». El más
no se creó burgo nuevo después dé 1688 (o hasta 1832). Así, localidades que elocuente portavoz de los Whigs fue Edmund Burke. Otros reformadores
habían sido importantes en la Edad Media o bajo los Tudor estaban pedían elecciones más frecuentes, «parlamentos anuales», un sufragio
representadas, pero ciudades que se habían desarrollado recientemente, masculino más amplio y más igual o incluso universal, con disolución de
como Manchester y Birmingham, no lo estaban. Unos pocos burgos eran algunos burgos en los que nadie estaba realmente representado. Burke no
populosos y democráticos, pero muchos tenían pocos habitantes o ninguno, apoyaba ninguna de aquella cosas; de hecho llegó a oponerse a ellas
de modo que influyentes «traficante3 de burgos» decidían quién los enérgicamente. Uno de los fundadores del conservadurismo filosófico era, sin
representaría en el Parlamento. embargo, a su manera un reformador. Estaba más interesado en que la·
El movimiento de reforma se inició en Inglaterra antes de la Revolución Cámara de los Comunes fuese independiente y responsable que en lograr que
Americana, con la que estaba estrechamente asociado. Como las demandas fuese matemáticamente representativa. Pensaba que los intereses terrate-
eran diversas, atrajo a gente de diferentes tipos. La primera agitación se nientes deberían gobernar. Pero abogaba por un fuerte sentimiento de par-
¡; centró en torno a John Wilkes. Tras haber atacado la política de Jorge tido frente a los abusos del rey, y sostenía que los miembros del Parlamento
•·;
III, y tras haber sido vindicado cuando los tribunales declararon ilegal el debían seguir su propia y mejor interpretación de los intereses del país, sin
arresto de su editor y expulsado por una Cámara de los Comunes domina- verse atados por el rey, de una parte, ni .por sus propios electores, de otra.
da por los partidarios del rey, Wilkes se convirtió en un héroe y fue reelegi- Como otros reformadores, se oponía a los «hombres de plaza», o detenta-
do tres veces para la Cámara, que, sin embargo, se negó a permitirle que dores de cargos dependientes de sus patronos ministeriales, y se oponía al
ocupara su escaño. En un clamor de protestas y de reuniones públicas, mon- uso hecho con fines políticos de un desconcertante aparato de pensiones,
tones de solicitudes le apoyaban en contra de la Cámara. Sus seguidores, sinecuras, nombramientos honoríficos y cargos ornamentales, distincio- .
en 1769, fundaron los Defensores del Proyecto de Derechos, la primera de nes y títulos. En su Reforma Económica de 1782 logró abolir muchas de
muchas sociedades dedicadas a la reforma parlamentaria. Su caso planteó la esas cosas.
cuestión de si la Cámara de los Comunes debía depender del electorado y la.
conveniencia de la agitación de masas «de puertas afuera» sobre cuestiones El movimiento de reforma, aunque ineficaz, se mantuvo fuerte. Incluso
políticas. Fue también en relación con esto cuando por primera vez se William Pitt, como primer ministro en los años ochenta, le prestó su apoyo.
informó en la prensa de Londres acerca de los debates en el Parlamento. El Cobró nueva fuerza en el momento de la Revolución Francesa, extendién-
Parlamento estaba en vísperas de una larga transición, mediante la cual iba a dose entonces a capas más populares, cuando los hombr~s de la clase
convertirse de una corporación selecta, que se reunía en privado, en una artesana cualificada se sentían estimulados por los acontecimientos de Francia
moderna institución representativa, responsable ante el pueblo y ante sus y demandaban una «representación del pueblo» más adecuada en Inglaterra.
electores. El propio Wilkes, en 1776, introdujo el primero de muchos Tuvieron luego el apoyo de clase alta de Charles James Fox y de una minoría
proyectos de reforma, de los que no fue aprobado ninguno durante más de de los Whigs. Pero el conservadurismo, la satisfacción con la constitución
medio siglo. Mientras tanto, el mayor John Cartwright, llamado «el padre británica, el patriotismo engendrado por un nuevo ciclo de guerras con
de la reforma», había iniciado una larga serie de folletos sobre el tema; vivió Francia y la reacción contra la Revolución Francesa vinieron a levantar una
hasta los ochenta y cuatro años, pero nq lo suficiente para ver el Acta de barrera insuperable. La reforma se aplazó hasta otra generación.
R~forma de 1832. Intelectuales disidentes, como Richard Price y Joseph Después de la Revolución Americana, que en cierto modo era una guerra
Pnestley, se unieron al movimiento. Price un fundador de las estadísticas civil dentro del mundc de habla inglesa, los reformadores ingleses, en
actuariales, anunció en 1776 que solament~ 5.723 personas elegían la mitad general, culparon del conflicto con América ·al rey Jorge 111. Esto era
de los miembros de la Cámara de los Comunes. Muchos comerciantes de injusto, porque el Parlamento nunca fue coaccionado por el rey en la
Londres estaban a favor de la reforma. También lo estaban muchos grandes cuestión americana. Los más fervientes reformadores argumentaron después
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que si el Parlamento hubiera sido verdaderamente representativo del pueblo Escocia, Irlanda, India
británico, los americanos no se habrían visto empujados a la independencia.
Esto parece improbable. En todo caso, reformadores de diversos tipos, desde También más cerca de casa había problemas. Escocia resultó una causa de
Wilkes hasta Burke, estaban de acuerdo con las demandas de los hombres de debilidad en la Guerra de Sucesió o austríaca. Los hombres de las tierras
las colonias americanas, a partir de 1763. Habla una correspondencia muy bajas fueron bastante leales, pero los de las tierras altas se rebelaron con la
activa a través del Atlántico. Wilkes era un héroe en Boston, tanto como en ayuda francesa en el levantamiento jacobita de 1745, e; invadiendo Ingla-
Londres. Burke abogó por la conciliación con las colonias, en un famoso terra, amenazaban con sorprender por la espalda al gobierno británico
! en el momento en que se hallaba trabado en lucha con Francia. Los de las
discurso de 1775. Su propia insistencia en los poderes y en la dignidad del
Parlamento, sin embargo, le dificultó la tarea de encontrar una solución tierras altas nunca habían estado realmente bajo ningún gobierno, ni
viable, y, una vez que las colonias se hicieron independientes, no mostró siquiera bajo la antigua monarquia escocesa anterior a la unión de 1707 con
interés alguno por las ideas políticas de los nuevos estados americanos. Inglaterra. La organización social en los reductos de las tierras altas seguía
~l primitivo principio del parentesc!?. físico. Los hof!lbres e~peraban que sus
Fueron los más radicales reformadores de Inglaterra, así como los de Escocia e Jefes, cabezas de los clanes, les diJesen contra qmén teman que luchar y
Irlanda, los que más firmemente apoyaron a los americanos, antes y después cuándo. Los jefes tenían una jurisdicción hereditaria, que a menudo incluía
de la independencia. Naturalmente, no tenían ningún poder. Del lado poderes de vida y muerte sobre los individuos de su clan. Unos pocos jefes
americano, durante los diez años que precedieron a la· independencia, los podían entregar toda la región a los Estuardos o a los franceses. El gobierno
hombres de las colonias, cada vez más descontentos, leian libros y folletos e británico, a partir de 1745, procedió a hacer efectiva su soberanía en las
informaciones de discursos ingleses, y se enteraban de que Jorge III era
denunciado por despotismo, y de que el Parlamento era acusado de tierras altas. Allí se acantonaron tropas durante años. Se abrieron carreteras a
corrupción incorregible. Todo aquello parecia confirmar lo que los ameri- través de las ciénagas y a lo largo de las cañadas. Los tribunales imponían la
canos habían estado leyendo durante mucho tiempo en las obras de los ley de las tierras bajas escocesas. Los cobradores de impuestos recaudaban
disidentes ingleses o de los viejos «hombres de la Commonwealth», ahora al fondos para la tesorería de Gran Bretafia. Los jefes perdieron su antigua
margen de la sociedad inglesa, pero seguros de una audiencia receptiva en las jusrisdicción casi feudal. El antiguo sistema de posesión de la tierra quedó
colonias americanas. El resultado fue que los americanos se volvieron abolido. La propiedad de la tierra por parte de los jefes de clan se acabó. El
recelosos respecto a todas las acciones del gobierno británico, percibiendo la hombre del clan, sometido a su jefe, se convirtió en súbdito de la corona
de Gran Bretafia. En muchos casos se convirtió también casi en un
tiranía por todas partes y magnificando cosas como el Acta del Timbre hasta «pegujalero» sin tierra, mientras algunos de los jefes, o sus hijos, surgían~
convertirlas en una especie de complot contra las libertades americanas. como caballeros terratenientes del tipo inglés. Combatientes de las tierras
Sin embargo, el verdadero impulso en la Inglaterra del siglo XVIII, a altas se incorporaron a regimientos de nueva creación, formados por
pesar de la crítica permanente al Parlamento, s·e orientó a que el Parlamento hombres de sus propias comarcas, y que se integraban en el ejército británico
extendiese sus poderes a una centralización general del Imperio. El gobierno bajo la disciplina habitual impuesto por el estado moderno a sus fuerzas de
británico se enfrentaba en cierto modo con los mismos problemas que los combate. Durante treinta años se prohibió a Ios escoceses vestir el kilt y
! gobiernos del Continente. Todos tenían que afrontar las cuestiones plantea- tocar las gaitas. .
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,! f das por la gran guerra de mediados del siglo, en sus dos fases de la Sucesión En Irlanda, el proceso de centralización se efectuó más lentamente.
Austriaca y· de la Guerra de los Siete Años. En todas partes la solución Irlanda fue some~ida después de la batalla del Boyne. Era un ejército francés
adoptada por los gobiernos consitia en incrementar su propio poder central. el que había desembarcado en Irlanda, apoyando a Jacobo II y siendo
Hemos visto cómo el gobierno francés, al intentw. explotar nuevas fuentes de derrotado en 1690. Las nuevas disposiciones constitucionales inglesas, la
ingresos, trataba de restringir las libertades de Bretaña y de otras provincias, sucesión de la dinastia de Hannover, el dominio protestante, la Iglesia, y la
y de subordinar las corporaciones que en Francia se llamaban parlamentos. situación agraria en Irlanda junto con la prosperidad del comercio británico,
Hemos visto igualmente cómo el gobierno de los Habsburgo, también en todo quedaba asegurado por la subordinación de la isla más pequefia. Los ir-
un esfuerzo por recaudar más impuestos, reprimió el autogobierno local en el landeses nativos o católicos continuaron siendo, en general, profranceses. Los
imperio e incluso abrogó la constitución de Bohemia5 • La misma tendencia irlandeses presbiterianos sentían aversión hacia los franceses y hacia el papis-
li, · ~e manifestó en el sistema británico. La revocación de la carta constitucional mo, pero se mantenían también ajenos a Inglaterra; muchos, en realidad, emi-
'.1·' de Bohemia en 1749 tuvo su paralelo en la revocación de la carta de graron a América, en la generación anterior a la Revolución Americana. La is-
l Massachusetts en 1774. Las disputas del rey francés con los estados de la se mantuvo tranquila en las guerras de mediados de siglo. Cuando comenzó
Bretaña o del Languedoc tenían su paralelo en las disputas del Parlamento el conflicto entre el Parlamento Británico y las colonias americanas, los irlan-
Británico con las asambleas provinciales/ de Virginia o de Nueva York. deses presbiterianos, en general, tomaron partido por los americanos. Se sin-
tieron profundamente estimulados por el ejemplo de la independencia ameri-
5 Ver págs. 44-46, 46-47. _cana. Millares de ellos se integraron en Compafiías de Voluntarios, y fueron
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uniformados, armados y ejercitados; demandaban la reforma interna del
· parlamento irlandés (que era todavía menos representativo que el británico)
y una mayor autonomía del parlamento irlandés frente al gobierno central de
Westminster. Ante aquellas demandas y temiendo una in:vasión francesa de
¡
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Así, pues, el mundo británico tendía a la centralización. A pesar de la
erupción del fervor monárquico bajo Jorge 111, se trataba de una centraliza-
ción de todos los territorios británicos bajo la autoridad del Parlamento. Lo
Irlanda durante la Guerra .de la Independencia Americana, el gobierno que estaba produciéndose en los asuntos del Imperio, como en la política in-
británico hizo concesiones. Autorizó un incremento del poder del parla- terior de Inglaterra, era una aplicación continuada de los principios de 1689.
mento irlandés en Dublín. Pero los católicos seguían estando excluidos de La soberanía parlamentaria establecida en 1689 era aplicada ahora, después
aquel parlamento. En la guerra siguiente entre Francia y Gran Bretaña, de mediados del siglo XVIII, a :regiones en las que antes había tenido poco
que comenzó en 1793, muchos irlandeses sintieron una profunda simpatía efecto. Y fue contra el Parlamento Británico contra el que se rebelaron, ini-
por la Revolución Francesa. j:atólicos y presbiterianos, al final de acuerdo, cialmente, los americanos.
formaron una red de sociedades de Irlandeses Unidos por toda la isla.
Procuraron la ayuda francesa, pero los franceses, sencillamente, no podían
desembarcar un ejército considerable. Aun sin apoyo militar francés, los 5. La Revolución Americana
Irlandeses Unidos se levantaron en 1798 para expulsar a los ingleses y
establecer una república independiente. Los ingleses, tras sofocar el levan- Antecedentes de la Revolución
tamiento, volvían ahora a la centralización. El reino separado de Irlanda y el
parlamento irlandés dejaron de existir. En adelante, los irlandeses estarían El comportamiento de los americanos en la Guerra de los Siete Años dejó
re~resentados en el Parlamento imperial de Westminster. Estas disposiciones mucho que de&ear. Las diversas legislaturas coloniales rechazaron el Plan de
se mcorporaron al Acta de Unión de 180J, que creaba el Reino Unido de la Unión de Albany redactado por Franklin y que les era recomendado por los
Gran Bretaña e Irlanda, que perduró hasta 1922. funcionarios británicos. Durante la guerra, fueron el ejército regular y la es-
Los establecimientos británicos en la India también sentían sobré ellos, cuadra de Inglaterra, financiados por los impuestos y los préstamos de este
cada vez más intensamente, la mano del Parlamento. Al final de la Guerra país, los que expulsaron de América a los franceses. El esfuerzo de guerra
de los Siete Años, los distintos puestos británicos situados en Bombay, Ma- de los anglo-americanos fue, en el mejor de los casos, inconexo. Tras la
drás y Calcuta, y en tomo a esas ciudades, estaban desconectados entre si derrota de los franceses, los hombres de las colonias tenían que vérselas con
y subordinados solamente al Consejo de Dirección de la Compañía de las In- los indios del interior, que preferían la dominación francesa a la de· sus
dias Orientales, en Londres. Los funcionarios-. de la Compañía intervenían a nuevos amos británicos y británico-coloniales. Muchas tribus se unieron en
su arbitrio en las guerras y en la política de los estados indios, y se enrique- un levantamiento capitaneado por Pontiac, un jefe del oeste, y lo asolaron
cían por los medios que podían, sin excluir el soborno, la trampa, la intimi- todo, hacia el este, hasta las fronteras de Pennsylvania y de Virginia. Una
dación, el robo y la extorsión. En 1773, el gobierno de Lord North aprobó vez más, los coloniales se mostraron incapaces de resolver un problema vital
un Acta de regulación, cuyo principal propósito era el de regular, no a los in- para su futuro, y la paz fue conseguida por funcionarios y unidades del ejér-
dios, sino a los súbditos británicos en la India, a, los que ningún gobierno cito que recibían sus órdenes de Gran Bretaña.
indio podía controlar. La Compañía era autorizada a continuar con sus ac- El gobierno británico trató de conseguir que los coloniales contribuyesen
tividades comerciales, pero sus actividades políticas pasaban a depender de con una cuota mayor a los gastos del Imperio. Hasta entonces, los colonia-
una supervisión parlamentaria. El Acta reunía todos los establecimientos les sólo habían pagado impuestos locales. Estaban obligados al pago de de-
británicos bajo un solo gobernador general, creaba un nuevo tribunal su- rechos de aduanas, cuyos beneficios iban, en principio a Gran Bretaña
premo en Calcuta, y requería a la Compañía a que sometiese su correspon- pero aquellos derechos se imponían en cumplimiento de las Actas de Co-
dencia sobre cuestiones políticas a la revisión de los ministros del gobierno mercio y Navegación, para dirigir la corriente del comercio, y no para ob-
de Su Majestad. El primer gobernador general británico en la India fue Wa- tener beneficios; y rara vez se pagaban, porque las Actas de Comercio y
rren Hastings. Fue tan despótico con algunos de los príncipes indios, e hizo Navegación eran persistentemente ignoradas. Los comerciantes america-
tantos enemigos entre los suspicaces ingleses residentes en Bengala, que fue nos, por ejemplo, generalmente importaban el azúcar de las Indias Occi-
denunciado a la metrópoli, se le formó expediente y fue sometido a un pro- dentales Francesas, en contra de la ley, e incluso expedían a cambio los ma-
ceso que se arrastró durante siete años por la Cámara de los Lores. Final- teriales de hierro que, según la ley, los americanos no podían manufac-
mente, fue absuelto. Después de Clive, fue el principal artífice de la supre- turar para la exportación. En realidad, el colonial sólo pagaba los impuestos
macía británica en la India. Mientras tanto, en 1784, se creaba un depar- aprobados por su propia legislatura local, con fines locales. Los americanos
tamento para la India en el gobierno británico de la metrópoli. En adelante, disfrutaban, evidentemente, de un cierto grado de exención de impuestos
el gobernador general regía la creciente esfera británica en la India, casi dentro del imperio, y fue contra esta forma de privilegio provincial contra la
!
como un monarca absoluto, pero sólo como agente del gobierno y del par- que empezó a actuar el Parlamento. .
lamento de la Gran Bretaña. Mediante el Acta de Ingresos de 1764 (el Acta del «Azúcar»), el gobierno
i!: británico, mientras reducía y liberalizaba los derechos de aduanas pagaderos
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1 71


en América, iniciaba un programa de verdadera y sistemática recaudación. colonial podría pagar menos por él, pero el comerciante intermediario ame-
Al afio siguiente, el gobierno intentó extender a los súbditos británicos resi- ricano quedaría excluido. El té de la Compafiía fue boicoteado en todos los
dentes en América un impuesto tranquilamente aceptado por los que vivian puertos americanos. En Boston, para impedir su desembarque por la fuerza,
en la Gran Bretafia y que era normal en casi toda Europa. Se trataba de una banda de hombres enmascarados invadió los barcos de té y arrojó las
imponer a todos los usos de papel, como periódicos y documentos comer- cajas al puerto. A este acto de vandalismo, replicó el gobierno inglés con me-
ciales y legales, el pago de unos derechos que se certificaba mediante la didas realmente desproporcionadas respecto a la magnitud del delito. «Ce-
fijación de un timbre. El Acta del Timbre provocó una violenta y concertada rró» el puerto de Boston, amenazando así a la ciudad con la ruina
resistencia en las colonias, especialmente entre los hombres de negocios, los económica. Rescindió virtualmente la carta de privilegio de Massachusetts,
abogados y los editores, que constituían la clase con mayor capacidad de prohibiendo ciertas elecciones locales y la celebración de mítines en la ciu-
expresión. En consecuencia, el Acta fue derogada en 1766. En 1767, el Parla- dad.
mento, reflexionando torpemente en busca de un impuesto aceptable para los Y, al propio tiempo, en 1774, al parecer por coincidencia, el Parlamento
americanos, encontró los «derechos (del ministro) Townshend»,' que grava- estableció el Acta de Quebec. Esta Acta, la pieza más prudente de la legis-
ban las importaciones coloniales de papel, pinturas, plomo y té. Surgió otra lación británica en aquellos turbulentos afios, proporcionaba un gobierno a
protesta, y los derechos Townshend fueron revocados, excepto el del té, que se los franceses canadienses recientemente conquistados, garantizándoles la se-
mantuvo como un signo del poder soberano del Parlamento de gravar con im- guridad en sus leyes civiles francesas y en su religión católica, y asentando
puestos a todas las personas del imperio. así las bases para el Imperio Británico que había de establecerse. Pero el acta
Los coloniales se habían mostrado obstinados, y el gobierno flexible, definía los límites de Quebec, en cierto modo, como los propios franceses lo
pero carente de ideas constructivas. Los americanos sostenian que el Parla- habían definido, incluyendo en ellos todo el territorio al norte del río Ohio
mento no tenía autoridad para imponerles cargas, porque no estaban repre- -los actuales estados de Wisconsin, Michigan, Illinois, Indiana y Ohio.
sentados en él. Los ingleses replicaban que el Parlamento representaba a Aquellos límites eran perfectamente razonables, porque los pocos hombres
América tanto como a Gran Bretaña. Si Filadelfia no enviaba, ciertamen- blancos de la zona eran franceses, y porque, en la época anterior a los cana-
te, diputados elegidos a los Comunes -aseguraba aquel razonamiento-, les o a los ferrocarriles, el medio natural de llegar a toda la región era por el
tampoco los enviaba Manchester, ciudad de Inglaterra, pero una y otra dis- valle del San Lorenzo y de los Lagos. Pero, para los americanos, el Acta de
frutaban de una «virtual representación», porque los miembros de los Co- Quebec era un ultraje pro-francés y pro-católico, y, en un momento en que
munes, en todo caso, no hablaban sólo en nombre de sus distritos locales, los poderes de los jurados y de las asambleas en las antiguas colonias esta-
sino que se hacían responsables de los intereses del imperio como conjunto. ban amenazados, era inquietante que el Acta de Quebec no hiciese mención
A esto redargüían muchos americanos que si Manchester no estaba «real- al~una de tan representativas instituciones para la nueva provincia septen-
mente» representada, debía estarlo, y ésta era también, naturalmente, la tnonal. Esto se sumaba al cierre de un puerto americano y a la destrucción
creencia de los reformadores ingleses. Mientras tanto, la cuestión estricta- de un gobierno americano, como una de las «Actas Intolerables» a las que
mente anglo-americana se apaciguó tras la revocación del Acta del Timbre y era preciso oponer resistencia.
del programa Townshend. No se había producido ninguna aclaración de Y, ciertamente, las implicaciones de la soberanía parlamentaría eran
principios por ninguna de las dos partes. Pero, en la práctica, los americanos ahora evidentes. El significado de la planificación y de la autoridad centrali-
se habían resistido a un importante impuesto, y el Parlamento se había refre- zadas estaba ahora claro. Ya no era simplemente una cuestión de impues-
nado a la hora de hacer un uso excesivo de su poder soberano. tos. Un gobierno que tenía que preocuparse de la Compaflia de las Indias
La calma se rompió en 1773, a causa de u.a acontecimiento que puso de Orientales, de los canadienses franceses y de los contribuyentes británicos,
manifiesto, para los americanos más descontentos, los inconvenientes de aunque fuese más prudente e ilustrado que el ministerio de Lord North de
pertenecer a un sistema económico global en el que las lineas maestras de la 1774, tal vez no pudiese, al mismo tiempo, haber satisfecho a los americanos
política se trazaban al otro lado del océano. La Compafiía de las Indias de las trece colonias de la costa. Aquellos americanos, que desde 1763 ya no
Orientales tenía dificultades. Contaba con un gran excedente de té chino, y, temían al imperio francés, se sentian menos inclinados a renunciar a sus inte-
en todo caso, quería nuevos privilegios comerciales, a cambio de los privile- reses con el fin de permanecer dentro del británico. La política británica
;
¡: gios políticos que perdía a causa del Acta de Regulación de 1773. En el pasado, había provocado un antagonismo en las ciudades costeras y en el interior,
!
la Compafiía había sido requerida para que vendiese sus mercancías en pú- entre los ricos especuladores de la tierra y los pobres intrusos que vivían al
blica subasta en Londres; otros comerciantes habían dirigido la distribución, margen de la civilización, entre los comerciantes y los jornaleros que depen-
a partir de aquel momento. Ahora, en 1773, el Parlamento concedía a la dían de los negocios de los comerciantes. Estaba en cuestión la libertad de
Compañía el exclusivo derecho a vender el té mediante sus propios agentes los americanos para determinar su propia vida política. Pero eran pocos, en
en América a los comerciantes locales americanos. El té era una importante 1774, o incluso después, los que estaban preparados para afrontar' la idea .de
partida en los negocios del capitalismo comercial de la época. El consumidor la independencia.

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La Gue"a de la Independencia Americana

Tras las «Actas Intolerables» grupos auto-acreditados se reunieron en las


¡
diversas colonias y enviaron delegados a un «congreso continental» en Fila-
delfia: Esta corporación acordó un boicot a los artículos británicos, que 1
babia de ser impuesto a los americanos reacios por los organizadores locales
de la resistencia. La lucha comenzó al año siguiente, 1775, cuando el coman-
dante británico de Boston envió un destacamento para apoderarse de los
depósitos de armas no autorizados de Concord. Durante su desplazamiento,
en Lexington, en una escaramuza entre soldados y milicianos o «minute-
men», alguien disparó el «tiro que se escuchó alrededor del mundo». El Se-
gundo Congreso Continental, reunido unas semanas después, procedia a
crear un ejército americano, enviaba una expedición para obligar a Quebec a
la unión revolucionaria, y entraba en negociaciones con la Francia borbó-
nica.
Pero el Congreso se resistía a romper sus lazos con Inglaterra. Sin em-
bargo, las pasiones se exacerbaron a consecuencia de la lucha. Los radicales
convencieron a los moderados de que la elección se centraba ahora entre in-
dependencia y esclavitud. Parecia que los franceses, nada interesados, na-
turalmente, en una reconciliación de súbditos británicos, prestarian su apoyo
si el objetivo proclamado de los rebeldes americanos era el de desmembrar el
Imperio Británico. En Enero de 1776, Thomas Paine, en su folleto Common
Sense («Sentido común»), se iniciaba como una especie de revolucionario
internacional; figurarla en la Revolución Francesa y trabajarla por la
revolución en Inglaterra. Había llegado de Inglaterra, menos de dos aflos
antes, y detestaba a la sociedad inglesa por sus injusticias con hombres como
él. Elocuente y cáustico, Common Sense identificaba la independencia de las
colonias americanas con la causa de la libertad para todo género humano.
Incitaba a la lucha de la libertad contra la tiranía en la persona de «la bestia
real de Gran Bretaña». «Repugna a la razón -decía Paine- suponer que
este Continente pueda permanecer, durante mucho tiempo, sometido a
ningún poder exterior... Hay algo absurdo en el hecho de suponer que un
Continente ha de estar perpetuamente gobernado por una isla». Common
Sense fue leído por todas partes en las colonias, y sus agudos razonamientos
difundieron, indudablemeñte, un sentimiento de orgulloso aislamiento del
Viejo Mundo. El 4 de julio de 1776, el Congreso adoptaba la Declaración de
Independencia, mediante la cual los Estados Unidos proclamaban su
condición separada e igual entre las potencias de la tierra. Mrs. ISAAC SMITH
La Guerra de la Independencia Americana se convertía, pues, en otra por John Singleton Copley {americano, lnego inglés, 1737-1815)
,. lucha europea por el imperio. Durante dos años más, el gobierno francés
l·, permaneció sin intervenir, ostensiblemente, aunque enviando, mientras Puede compararse a Mrs. _Smith ·con Mrs. Graham, más aristocrática, mostrada en la
1. pág. 63. Esposa de un comerciante de Boston, ella y su marido fueron retratados ,por ,Copley.
11
¡I,
tanto, municiones a las colonias, a través de una empresa comercial en 1769. Este cuadro podría representar, en su retrato de una mujer de mediana edad la base social
especialmente organizada. Nueve décimas partes de las armas utilizadas por de familia burguesa de donde surgió una buena parte de los dirigentes de las revolucio~es americana
los americanos en la batalla de Saratoga procedian de Francia. Tras la ~ francesa. E.n general, era una base social acaudalada, de bienestar y de trabajo duro. El ves-
11
victoria americana en aquella batalla, el gobierno francés llegó a la tido Y el_ a;nb1ente de t.:1rs. Smith, aunque menos elegantes que los de Mrs. Graham, sugieren su
alta posmón en la sociedad de Nueva Inglaterra. Su expresión es entre estirada y afable. Está
conclusión, en 1778, de que los insurgentes constituían una buena opción claro que observa, y espera de los demás, una norma establecida de comportamiento y decoro
política, los reconoció, firmó una alianza con ellos y declaró la guerra a Copley, inquieto ante la creciente agitación revolucionaria, abandonó América en 1774 y pasó ei
Gran Bretaña. Espafla la imitó en seguida, con la esperanza de expulsar a los resto de su larga vida en Inglaterra. Cortes!a de la Galería de Arte de la Universidad de Yale
Donación de Maitland Fuller Griggs. •
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ingleses de Gibraltar y covencida de que sus posesiones de ultramar estaban que durante mucho tiempo sólo se aplicó realmente a los varones blancos de
más amenazadas por un establecimiento de la supremacla británica en origen europeo. Pasó más de un siglo antes de que las mujeres tuviesen voto.
América del Norte que por el intranquilizador ejemplo de una república Los mct1os americanos eran pocos en número, pero la población negra, en el
americana independiente. Los holandeses se vieron envueltos .en las hostili- tiempo de la Revolución, constituía, aproximadamente, una quinta parte de
dades, tras el reconocimiento de la independencia americana. Otras poten- la totalidad. Proporcionalmente, era mucho mayor de lo que había de serlo
cias como Rusia, Suecia, Dinamarca, Prusia, Portugal y Turquía, disgusta- después, tras la masiva inmigración procedente de Europa, que elevó fa
das por el empleo británico del bloqueo y de su poderlo marltimo en tiempo proporción de blancos. Muchos blancos americanos de la generación
de guerra, formaron una «Neutralidad armada» para proteger su comercio revolucionaria estaban ciertamente preocupados por la institución de la
frente a las imposiciones de la flota británica. Los franceses, en un breve esclavitud. Fue totalmente abolida en Massachusetts, y todos los estados al
renacimiento de su potencia marítima, desembarcaron una fuerm expedicio- norte q.e Maryland adoptaron medidas para su gradual extinción. Pero la
naria de 6.000 hombres en Rhode Island. Como los americanos adoleclan de aplicación de los principios de libertad e igualdad, independientemente de la
las diferencias inte~as inseparables de todas las revoluciones y todavía eran raza excedía de las posibilidades de los americanos de aquel tiempo. En el
incapaces, en cualquier caso, .de gobernarse a si mismos a todos los efectos, Sur, todos los censos desde 1790 hasta 1850 revelaban que una tercera parte
a la vez que tropezaban con las antiguas dificultades para reunir tropas y de la población estaba formada por los esclavos. En el Norte, los negros
dinero, fue la participación de los regimientos del ejército francés, junta- libres descubrían que defacto, y muchas veces de jure, estaban privados de
mente con las escuadras de la flota francesa, lo que hizo posible la derrota voto, de la instrucción adecuada, y de las amplias oportunidades en las que
de las fuerzas armadas del Imperio Británico, de modo que el gobierno los americanos blancos veian la esencia de su vida nacional y de su
inglés se convenció de la necesidad de reconocer la independencia de los superioridad respecto a Europa.
Estados Unidos. Mediante el tratado de paz de 1783, aunque los ingleses
continuaban todavía en posesión de Nueva York y de Savannah, y aunque Para la mayoría blanca, la Revolución tuvo un efecto democratizador en
los gobiernos que habían ayudado a los americanos habrían preferido muchos sentidos. Juristas, terratenientes y hombres de negocios que dirigían
mantenerlos al este de las montafl.as, la nueva república obtuvo los el movimiento contra Inglaterra necesitaban el apoyo de las multitudes y
territorios, por el oeste, hasta el Mississippi. El Canadá siguió siendo para obtenerlo estaban dispuestos a hacer promesas y concesiones a las
británico. Recibió una población de habla inglesa mediante el asentamiento clases más bajas. O los elementos populares, obreros y mecánicos, granjeros
de más de 60.000 refugiados americanos que se mantenian leales a Gran Bre- Y hombres, a menudo disidentes en materia religiosa, arrancaban concesiones
taña. · por la fuerza o mediante amenazas. Hubo mucha violencia, como en todas las
revoluciones; los nuevos estados confiscaron la propiedad de los contrarrevo-
lucionarios, llamados «Tories», algunos de los cuales, además, eran embre-
Significado de la Revolución ados y emplumados por multitudes enfurecidas. La disolución de los antiguos
gobiernos coloniales puso al descubierto todas las cuestiones políticas. En al-
La insurrección de América fue una revolución tanto como una guerra de guoos estados más hombres recibieron el derecho de voto. En algunos, ahora
independencia. El grito de libertad contra Gran Bretaña despertó ecos eran de elección popular los gobernadores y los senadores, y no solamente las
dentro de las propias colonias. La declaración de Independencia fue más que cámaras bajas de las legislaturas, como en los tiempos coloniales. Se adoptó el
un anuncio de secesión del imperio; fue una justificación de la rebelión principio, todavía desconocido en las instituciones parlamentarias de Europa,
contra la autoridad establecida. Aunque la querella americana había sido de que cada miembro de una asamblea legislativa representase, aproximada-
con el Parlamento, la Declaración, curiosamente, no acusaba más que al rey. mente, el mismo número de ciudadanos. El mayorazgo y la vinculación, que a
Una razón era la de que el Congreso, al no reconocer la autoridad del veces favorecían las familias terratenientes que aspiraban a un modo aris-
Parlamento, sólo podría separarse de Gran Bretafl.a mediante la acusación tocrático de vida, declinaron ante las demandas de los demócratas y de
de la corona británica; otra razón era la de que el grito de «tirano» dio más los pequeños propietarios. Los diezmos se acabaron, y las ig~sias esta-
popularidad y apasionamiento a la cuestión. Proclamando audazmente la blecidas, la anglicana en el Sur y la congregacionalista en Nueva Inglaterra,
filosofía del derecho natural de la época, la Declaración afirma como perdieron su posición privilegiada, en distintos grados. Pero la Revolución
«evidente a todas luces», es decir, como evidente para todas las personas no era socialmente tan profunda como la Revolución que pronto iba a
razonables, que «todos los hombres son creados iguales, que son dotados producirse en Francia, o como la Revolución de Rusia de 1917. La
por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran propiedad cambió de manos, pero la ley de la propiedad sólo se modificó en
la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». Estas palabras electrimn- ciertos detalles. En la América británica no ha habido nada como un noble
tes se difundieron interiormente por América y hacia fuera, hacia el mundo. ni siquiera un obispo nativo; el clero y la aristocracia se habían insertad¿
En los nuevos estados la igualdad demoérática hizo muchos progresos. incomparablemente menos en la sociedad americana que en la europea, y la
Se hallaba sometida, sin embargo, a una gran limitación, en el sentido de rebelión contra ellos fue menos devastadora en sus efectos.
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76
El más importante significado de la Revolución Americana seguía siendo constitución que es hoy, el instrumento escrito. de gobierno más antiguo del
político, e incluso constitucional en un sentido estricto. Los dirigentes mundo, todavía en vigor. En ella, se concebía a los Estados Unidos no sólo
americanos formaban también parte de la Edad de la Ilustración, Y como una liga de estados, sino como una unión en la que los individuos eran
participaban plenamente de su espíritu humano y secular. Pero probable- ciudadanos de los Estados Unidos de América, a unos efectos, y de sus
mente, el único pensador no inglés por quien estaban influid?s _era distintos estados, a otros. Las personas, y no los estados, formaban la
Montesquieu, y éste debía su popularidad a su filosofía sobre las mstttu- república federal, y las leyes de los Estados Unidos obligaban no sólo a los
ciones inglesas. Los americanos se inspiraron mucho en las obras de John estados, sino también a los habitantes. Pero los Estados Unidos no se convir-
Locke, pero su formación intelectual se remonta más atrás, hasta el m?vi- tieron en una nación plenamente consolidada hasta después de la Guerra Civil
miento puritano inglés de la primera mitad del siglo XVII. Su pensanuen- de 1861-1865.
to estaba formado no sólo por las ideas de Locke sobre la naturaleza huma-
na y el gobierno, sino, como se ha señalado ya, por la literatura disidente
y por los trabajos neorepublicanos, que .nunca se habían extinguido total- 1:Jt impacto de ta Revolución Americana en otros pafses
mente en Inglaterra. Las realidades de la Vida habían agudizado en América,
durante cinco generaciones, la vieja insistencia sobre la libertad Y la igual- Acontecimientos ocurridos en las colonias británicas de América iniciaron
dad personales. Cuando la disputa con Inglaterra.se agravó, los americanos
la era de las revoluciones democráticas ya mencionada, que se prolongó en
se encontraron luchando tanto por los derechos históricos y constituciona-
Europa hasta 1848 y en el Nuevo Mundo hasta la implantación de las repú-
les de los ingleses como por los derechos intemporales y universales.del hom-
blicas hispano-americanas independientes, en los afios veinte. Al sobrecargar
bre todos los cuales se alzaban como barrera frente a las incursiones de
las finanzas francesas, la guerra americana se transformó en una causa directa
la ;oberanía parlamentaria. Los americanos llegaron a creer, más que nin-
de la propia Revolución Francesa, cuyos efectos sobre otros países hablan de
j
¡ gún otro pueblo, que el gobierno debía poseer unos poderes lim_ita~os y
ser mayores aún. Pero, ya antes de la Revolución Francesa, babia muchos
iJ: actuar únicamente dentro de los términos de un documento constituc10nal
europeos que deseaban cambios importantes en sus respectivos países, y que
establecido y escrito.
se sentían estimulados por el ejemplo americano. Como la doctrina america-
Los trece nuevos estados se proveyeron de constituciones escritas sin
na, al igual que la mayor parte del pensamiento de la Edad dela Ilustración, se
pérdida de tiempo (en Connecticut y en Rhode Island se confirmaron sim- expresaba en términos universales de «hombre» y «naturaleza», todos los
plemente las viejas cartas constitucionales), y todos ellos rendían culto vir- pueblos, independientemente de sus respectivas historias, podían aplicársela.
tualmente a los mismos principios. Todos seguían la idea expuesta en la Incipientes movimientos revolucionarios, en la década de 1780, en Irlanda,
gran Declaración, en el sentido de que había que proteger los derechos Holanda, Bélgica y Polonia, estaban inspirados en la Declaración Americana
«inalienables», que los gobiernos se instituían entre los hombres, y que en el de Independencia y en las constituciones de los nuevos estados americanos.
caso de que cualquier gobierno amenazase con la destrucción de ese Irlanda teQÍa su propio parlamento, que, en todo caso, era todavía menos
objetivo, el pueblo tenía derecho a «instituir un nuevo gobierno», para su representativo que el inglés, pues casi las nueve décimas partes de la población
seguridad y su felicidad. Todas las constituciones se proponían limitar el se hallaban fuera de la Iglesia Anglicana establecida. Durante la Guerra de
gobierno, mediante una separación de poderes gubernamentales. Todas Independencia americana, los Presbiterianos irlandeses sentían especiales
tenían un apéndice de derechos fundamentales, que establecia los derechos simpatías por los americanos. Formaron batallones armados, llamados
naturales de los ciudadanos y las cosas que ningún gobierno podría hacer Voluntarios, al principio como defensa contra una posible invasión francesa,
con justicia. Ninguna constitución era todavía plenamente democrática; pero, cuando la guerra tocaba a su fin, aquellos Voluntarios provocaron
hasta la más liberal concedía alguna ventaja en los asuntos públicos a los problemas internos. Todavía armados y combativos, exigían una reforma del
propietarios. parlamento irlandés y menos control por parte de Gran Bretaña.. Los Vo-
El federalismo, o distribución del poder entJe gobiernos central Y luntarios se debilitaron, cuando los Presbiterianos y los Católicos, más
circundantes recorrió un camino paralelo al de la idea de constituciones numerosos, resultaron incapaces de colaborar. Pero, bajo su presión, el
escritas, co~o principal propuesta de los americanos al mundo. Al igual que gobierno inglés concedió más autonomía al parlamento irlandés, sin cambiar
el constitucionalismo, el federalismo se desarrolló en la atmósfera de la base sobre la cual se elegía, de modo que una gran parte de los irlandeses
protesta .contra un poder soberano centralizado. Era una idea difícil para continuó descontenta, para sentirse estimulada de nuevo, unos afios después,
que los americanos la pusieran en práctica, porque los nuevo_s estados seguían por la Revolución Francesa.
fieles a.l viejo separatismo que tanto había perturbado a los mgleses. Hasta el Las Provincias Unidas, la más irnportante de las cuales era. Holanda,
año 1789., 10s estados permanecieron unidos en los ArtícQlos .de la Confede- constituían, en realidad, una federación de siete pequeñas repúblicas bajo un
ración. Los Estados U nidos constituían una unión de trece . república.e: estatúder que semejaba un monarca constitucional. En cada prqvincia, un
independientes. Como las desventajas de este sistema eran evidentes, pequeño grupo de familias que se autoperpetuaba, llamadas «regentes»,
en 1787 se: reunió en Filadelfia una convención constitucional, Y redactó la dominaban en los asuntos locales y resistían a los poderes del estatúder.
Mediante su intervención en la guerra americana al lado de los americanos,
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algunos de aquellos regentes se opusieron a las inclinaciones pro-británicas del ofendidos por la arrogancia y la presunción de los españoles enviados desde
estatúder, Guillermo V, y fueron apoyados por otros muchos ajenos a la clase España para ocupar los altos cargos de la administración. Al principio, se
i regente, en un levantamiento generalconocido en la historia holandesa como trataba sólo de unos pocos individuos descontentos. Un misterioso mexicano
:I el Movimiento Patriótico. Los patriotas se sentían estimulados por el ejemplo habló con Thomas Jefferson en París acerca de la futura independencia de su
i
americano de rebeldía, así como por las ideas políticas americanas, y se país. Un jesuita peruano, Vizcardo y Guzmán, escribió una carta en 1791, en
organizaron en batallones llamados Cuerpos Libre, armándose y ejercitándose la que elogiaba a los colonizadores anglo-americanos como «los primeros que
como los Voluntarios Irlandeses. Declararon destituido al estatúder y estable- coronaron al Nuevo Mundo con su independencia soberana». El más famoso
cieron planes de reforma constitucional, pero su coalición, formada por re- de estos primeros lil~ertadores hispano-americanos, de la generación anterior a
gentes patricios que se oponían al estatúder y por patriotas más democráti- Bolívar, fue Francisco Miranda. Nativo de Venezuela, Miranda visitó los
cos que se oponían al estatúd~r y a los regentes, no pudo mantenerse. Se Estados Unidos en los años 1780 para familiarizarse con la nueva república, y
desbarató en 1787, a causa de una intervención diplomática inglesa y de una luego fue a Europa y se hizo general del ejército de la Francia revolucionaria.
auténtica invasión militar del ejército prusiano. Miles de patriotas se refugia- Después, desembarcó en Venezuela, en dos ocasiones diferentes y proclamó
ron en Francia. Una llama revolucionaria prendida por la Revolución una república independiente, pero fue derrotado por las autoridades españo-
'1
Americana, apagada luego por Inglaterra y Prusia, había de ser otra vez las y murió en la cárcel. Así, pues, aunque las ideas de independencia germi-
encendida por la Revolución Francesa, inmediatamente después. naban en la América española desde el tiempo de la Revoiución Francesa, los
Bélgica -llamada entonces los Países Bajos Austriacos- era un grupo de movimientos revolucionarios victoriosos comenzaron un poco después, cuan-
provincias bajo la distante soberanía de la Casa de Habsburgo. También allí do la monarquia española fue desmantelada durante las guerras napoleónicas.
se desarrolló un movimiento revolucionario en los añ.os 1780. Los revolucio- En resumen, la instauración de los Estados Unidos demostró que muchas
narios expulsaron a los austríacos y proclamaron los Estados Unidos, Belgas i ideas de la Ilustración eran realizables. Los racionalistas declaraban que alli

orientándose, frecuentemente, por los precedentes americanos. Después, se había un pueblo, libre de pasados errores, que demostraba hasta qué punto
dividieron en un partido de la clase alta, que deseaba mantener intactas las ¡! los hombres ilustrados podían ordenar sus asuntos. Los russonianos veian en
viejas estructuras privilegiadas, y en un partido «democrático», realmente de América el auténtico paraíso de la igualdad natural, de la inocencia sin man-
la clase media, que aspiraba a la abolición de los privilegios y a u?-a may?r cha y de las virtudes patrióticas. Pero nada impresionó tanto a los europeos, y
igualdad de derechos. En un momento en que la palabra «democrático» tema especialmente a los franceses, como el espectáculo de los americanos reunidos
un mal sentido, y en que incluso los americanos la evitaban, fueron aquellos en un cónclave solemne para redactar las constituciones de sus estados. Estas,
Demócratas belgas los primeros que se aplicaron orgullosamente el término. juntamente con la Declaración de Independencia, fueron traducidas y publi-
Los Demócratas utilizaron argumentos tomados de América para justificar cadas en el afio 1778 por un noble francés, el duque de la Rochefoucauld. Se
las reformas en Bélgica. Fueron derrotados, pero saludarían a los franceses discutieron interminable y apasionadamente. El constitucionalismo, el federa-
como liberadores, cuando en 1792 fueron invadidos por los ejércitos revolu- lismo y el gobierno limitado no eran ideas nuevas en Europa. Procedían de
cionarios franceses. la Edad Media, y eran norm~ente expuestas en muchos sitios, como, por
Hubo levantamientos similares por toda Europa. En Alemania, muchas ejemplo, en Hungría, en el Sacro Imperio Romano y en el Parlamento de
personas de la clase media se sentían fascinadas por las noticias de la guerra París. Pero en su forma predominante, e incluso en la filosofla de
americana y de la independencia obtenida. En Polonia, la Dieta de los Cuatro Montesquieu, se asociaban al feudalismo y a la aristocracia. La Revolución
Años, que inició sus sesiones en 1788, se propuso fortalecer el país contra una Americana hizo progresivas tales ideas. La influencia americana, unida a la
r~; ulterior- partición, y las meñciones a América fueron frecuentes en sus deba- fuerza de los procesos de desarrollo europeos, hizo más democrático el
,i
,r. tes. En Italia, el Gran Duque de Toscana pensaba en una nueva constitución pensamiento de la Ilustración ulterior. Los Estados Unidos reemplazaron a
1¡- para su ducado y guardaba sobre su mesa un ejemplar de la Constitución Inglaterra como el país modelo de pensadores .avanzados. En el Continente
de Virginia. En Hungría, un grupo de conspiradores era conocido como la había menos confianza pasiva en el despotismo ilustrado del estado oficial.
Logia Roja o Logia Americana. En Rusia, Catalina la Grande lamentaba que Nació la confianza en el autogobierno. ,
Alejandro Radishchev fuese especialmente peligroso porque hablaba de los Las constituciones americanas parecian una demostración del contrato
americanos y leía a Benjamín Franklin. social. Ofrecian un cuadro de los hombres en un «estado de naturaleza»,
El ejemplo tampoco se perdió en América Latina. La primera conspira- tras haberse liberado de su viejo gobierno, reuniéndose deliberadamente
ción seria en favor de la independencia fue descubierta en 1789 en Brasil, para idear uno nuevo, sopesando y juzgando cada rama del gobierno por sus
donde se encontró que los conspiradores poseían numerosos trabajos relativos méritos, asignando los correspondientes poderes al legislativo, al ejecutivo y
a la Revolución Americana. En cuanto a la América española, el gobierno al judicial, declarando que todo gobierno era creado por el pueblo y se
ilustrado de Carlos III ideó una reorganización del imperio, esperando evitar hallaba en posesión de una autoridad simplemente delegada y relacionando
así el destino de los ingleses en América del Norte. Había un creciente específicamente los inalienables derechos de los hombres -inalienábles, en el
descontento de la dominación española entre los criollos, los cuales, como sentido de que no era concebible que se les pudiesen arrebatar, porque los
personas blancas de habla española nacidas en América, a menudo se sentían
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80
hombres los poseían aunque les fuesen negados por la fuerza-. Y aquellos
l
1

II. LA REVOLUCION FRANCESA


derechos eran exactamente los derechos que muchos europeos querían
asegurarse para sí mismos -la libertad religiosa, la libertad de imprenta, la
libertad de reuníón y el derecho a no ser detenídos arbitraríamente, según el
capricho de los funcionarios-. Y eran los mismos para todos, de acuerdo
l
1:
con el riguroso principio de la igualdad ante la ley. El ejemplo americano
cristalizó e hizo tangibles las ideas que soplaban fuertemente por Europa, y
¡¡ el ejemplo americano fue una razón por la que los franceses, en 1789,

I';_
comenzaron su Revolución con una declaración de derechos humanos y con
,_
I_

la redacción de una constitución escrita.


1.
1:
1j
En 1789, Francia cayó en la Revolucion, y el mundo ya nunca volvió a
ser el de antes. La Revolución Francesa fue, con gran diferencia, el más
importante movimiento de toda la 'época revolucionaría. Sustituyó el
<<antiguo régimen» por la «sociedad moderna», y en su última fase se hizo
tan radical, que todos los movimientos revolucionaríos ulteriores la tuvieron
como antecedente. En aquel tiempo, en la época de la Revolución De-
mocrática o Atlántica, desde los años sesenta hasta 1848, el papel de
Francia fue decisivo. Incluso los americanos, sin la intervención militar
francesa, dificilmente habrían conseguido de Inglaterra un arreglo tan
conveníente, ní habrían sido lo suficientemente libres para instaurar los
nuevos· estados y las nuevas constituciones que acaban de describirse. Y si
bien los conflictos revolucionaríos en Irlanda y en Polonía, o entre los
holandeses, los italianos y otros no eran provocados en absoluto por el
ejemplo francés, era la presencia o la ausencia de la ayuda francesa lo que
generalmente determinaba los resultados conseguidos, cualesquiera que
fuesen.
La Revolución Francesa, al contrarío de las revoluciones rusa o china del
siglo XX, se produjo en el que en muchos S!;:ntidos constituía el pais más
avanzado de aquel tiempo. Francia era el centro del movimiento intelectual
de la Ilustración. La ciencia francesa dirigía entonces el mundo. Los libros
franceses se leían en todas partes, y los periódicos y los diaríos pollticos, que
se hicieron muy numerosos a partir de 1789, portaban un mensaje que
apenas necesitaba traducción. El francés era una espt;cie de lenguaje hablado
internacional en los círculos ilustrados y arístocráticos de muchos países.
Francia era también potencialmente antes de 1789 y realmente después de
1793, el país más poderoso de Europa . .Puede haber sido el más rico, pero
no per capita. Con una población de unos 24.000.000 de habitantes, los
franceses eran el pueblo más numeroso de todos los pueblos europeos bajo
un solo gobierno. Incluso la propia Rusia dificilmente seria más populosa
antes de los repartos de Polonía. Los alemanes estaban divididos, los
súbditos de los Habsburgo eran de diversas nacionalidades, y los ingleses y
los escoceses juntos no sumaban más que 10.000.000. París, aunque más
pequeño que Londres, era más de dos veces mayor que Viena o Amsterdam.
, Las exportaciones francesas a Europa eran superiores a las de Gran, Bretaña.
Se dice que la mitad de las monedas de oro que circulaban por Europa eran
Emblema_ del capítulo: Una escarapela usada durante la Revolución Francesa, con el famoso
82 lema, y la flor de lis de la monarquía, embellecida por el gorro frigio.
francesas. Los europeos, en el siglo XVIII, estaban habituados a tomar las que, colectivamente, la iglesia era el mayor de todos los ~erra!enientes.
ideas de Francia; se sintieron, pues, según sus posiciones, máximamente exal- Además, los ingresos procedentes de las propiedades de la iglesia, como
tados, estimulados, alarmados o aterrorizados cuando la Revolución esta- todos los ingresos, se repartían muy desigualmente, y una gran parte de ellos
lló en aquél país. iba a parar a manos de los aristócratas que ocupaban los más elevados
cargos eclesiásticos.
El orden de la nobleza, que en 1789 comprendla unas 400.000 personas,
6. Antecedentes incluyendo mujeres y niftos, había experimentado un gran resurgimiento tras
la muerte de Luis XIV en 1715. Los servicios públicos distinguidos, los más
El Antiguo Régimen: los tres estados altos puestos de la iglesia, el ejército, los parlamentos y casi todos los demás
honores públicos y semipúblicos estaban punto menos que monopolizados
Se han hecho ya algunas observaciones acerca del Antiguo Régimen, por los títulos de la nobleza en tiempos de Luis XVI, que, como se
como pasó a llamarse la socied_ad prerrevolucionaria tras su desaparición y recordará, había subido al trono en 1774. Repetidamente, a través de los
acerca de la incapacidad del despoti~mo ilustrado en Francia para introducir parlamentos, de los Estados Provinciales o de la asamblea del clero
ninguna alteración fundamental en él 1• El hecho esencial respecto al Antiguo dominada por los obispos nobles, la aristocracia habla bloqueado pr<?yectos
Régimen consistia en que aún era legalmente aristocrático y, en algunos impositivos del rey y había mostrado el deseo de controlar la polltlca del
aspectos, feudal. Todos pertenecían legalmente a un «estamento» u «orden» de estado. Al propio tiempo, la burguesia -la capa más alta del Tercer Estado-
la sociedad. El Primer Estado era el clero, el Segundo Estado era la nobleza y nunca había sido tan influyente. El aumento del comercio exterior francés, en-
el Tercer Estado incluía a todos los demás -desde las más ricas clases de los tre 1713 y 1789, hasta hacerse cinco veces mayor, revela el crecimiento de la cla-
hombres de negocios y de los profesionales hasta los más pobres campesinos se de los comerciantes y de las clases de juristas y funcionarios a ella asociadas.
y obreros-. Estas categorías eran importantes en el sentido de que los A medida que los miembros de la burguesia se hacían más fuertes, más leídos y
derechos legales del individuo y el prestigio personal dependian de la con mayor confianza en sí mismos, se sentían más agraviados por las distincio-
categoría a que se perteneciese. Políticamente, estaban anticuados; desde nes de que gozaban los nobles. Algunas de aquellas distinciones eran económi-
el añ.o 1614, los estados no se habían reunido en unos Estados Generales de cas: los nobles estaban exentos, por principio, del más importante impuesto di-
todo el reino, aunque en algunas provincias hablan seguido reunlendose recto -la tai/fe-, mientras a los burgueses les costaba más esfuerzo obtener la
como corporaciones provinciales. Socialmente, estaban anticuados también, exención; pero eran tantos los burgueses que gozaban de privilegios en los
porque la división en tres categorías no correspondia ya a la auténtica impuestos, que ·el interés puramente monetario no ocupaba un lugar
distribución de los intereses, de la influencia, de la propiedad o de la fundamental en su psicología. El burgués miraba al noble con resentimiento,
actividad productiva entre el pueblo francés. por su superioridad y por su arrogancia. Lo que antes había sido un respeto
La situación de la iglesia y la posición· del clero han sido muy exageradas habitual, se sentía ahora como una humillación. Y consideraban que estaban
como causa de la Revolución Francesa. La iglesia de Francia cobraba un siendo excluidos de cargos y honores y que los nobles, como clase, trataban de
diezmo por todos los productos agrícolas, pero también lo cobraba la iglesia alcanzar más poder en el gobierno. La Revolución fue el choque de dos
de Inglaterra; los obispos franceses intervenían a menudo en los asuntos del fuerzas que se desplazaban, una aristocracia descendente y una burguesía
gobierno, pero también los obispos ingleses intervenían a través de la ascendente.
Cámara de los Lores. Los obispados franceses de 1789 no eran en realidad
más ricos que los de la iglesia de Inglaterra, según se descubrió mediante la El pueblo común, por debajo de las familias de comerciantes y de profesio-
investigación llevada a cabo cuarenta añ.os después. En números reales, en el nales del Tercer Estado, se encontraban probablemente en la misma situación
ambiente secular de la Edad de la Ilustración, el clero, en especial por lo que que en la mayoría de los países. Pero no era tan buena, si se comparaba
se refiere a las órdenes monásticas, había descendido notablemente, hasta el con la de las clases más altas. Los jornales no habían participado en
punto de que en 1789 probablemente no habrla más de 100.000 clérigos absoluto de la ola de prosperidad de los negocios. Entre los añ.os 1730 y
católicos de todo tipo en el conjunto de la población. Pero si bien la 1780, los precios de los artículos de consumo se elevaron 'apro~ada-
, i importancia del clero se ha exagerado con frecuencia, es preciso seftalar, sin mente en un 65 por 100, mientras los jornales sólo subían en un 22 por 100.
1' i embargo, que la iglesia se hallaba profundamente implicada en el sistema En consecuencia, las personas que dependian de un jornal se hallaban en

i
social predominante. En primer término, las instituciones eclesiásticas dificil situación, pero eran menos numerosas que hoy, porque en el campo
---obispados, abadias, conventos, escuelas y otras fundaciones religiosas- babia muchos granjeros . pequeftos y en las ciudades muchos pequeftos
poseían entre el 5 y el 10 por 100 de la tierra del pals, lo que significaba artesanos, y ambos grupos no vivían de unos jornales, sino de la venta de
1 unos productos de su propio trabajo, a precios de mercado. Pero tanto en la
1
ciudad como en el campo babia un importante elemento asalariado o
1 Ver págs. 19-30 y 44-46. proletario, que babia de desempeftar un papel decisivo en la Revolución.
1
¡,
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'
El sistema agrario del Antiguo Régimen en la tierra, incluyendo los recursos naturales que se encuentran en el suelo y
en el subsuelo. En el siglo XVIII, propiedad significaba tiei:ra, todavía más
. Más de 1~ cuatro, quintas partes del pueblo pertenecían al campo. El que hoy; Incluso la burguesía, cuya riqueza estaba constituida en tan alto
siste_ma agrano se habia desarrollado de tal modo, que en Francia no había grado por barcos, mercancías o valores comerciales, hacía grandes inver-
servi~?IBbre, desde luego, tal y como era conocida en la Europa oriental. La siones en la tierra, y en la Francia de 1789 disfrutaba de la propiedad de casi
tanta tierra como la nobleza, y de_ más que la iglesia. La Revolución había
re!acion de señor. y campesino en Francia no era la relación de amo y
cnado. E:l campesmo no estaba obligado a prestar trabajo alguno al señor, ~e revolucionar la ley de la propiedad, liberando a la posesión privada de la
tierra, de todos los gravámenes indirectos descritos -tributos seftoríales,
a excel?ción de _unos pocos servicios símbólicos, en . algunos casos. El derechos de propiedad eminente, prácticas agrícolas comunales de los
campesmo trabaJaba para sí mismo, en su propia tierra o en tierra
1:! pueblos y diezmos de la iglesia-. Había de abolir también otras formas
¡; arrendada, o t¡abajaba como aparcero (métayer), o se contrataba a jornal
con el señor o con otro campesino. · antiguas de propiedad, como la propiedad de los cargos públicos o de las
maestrías de los gremios, que habían sido especialmente útiles a ciertos grupos
'' . El señorío, sin embargo, continuaba manteniendo ciertos rasgos supervi-
cerrados y privilegiados. Por último, la Revolución estableció las instituciones
vientes de la época feudal. El noble propietario de un sef\orío gozaba ,de
1
«derechos de c~a»! o del privilegio de mantener reservas de caza, y él ·de de propiedad privada ep el sentido modem_o, y benefició, por lo tanto, muy
':, cazar en su propia tierra y en la de los campesinos. Solla tener un monopolio especialmente a los campesinos terratenientes y a la burguesía. ·
sobre la panadería o sobre la prensa del lagar del pueblo, por cuyo uso co- Los campesinos no solamente poseían las dos quintas partes del suelo,
bra~a _uD:os_ ?erechos, ~amados banalités. Tenía ciertos poderes residuales sino que lo ocupaban casi todo, trabajándolo según su iniciativa y con su
de Junsdiccio_n, en el tnbunal del sef\orío y ciertos poderes de policía local, propio riesgo. Es decir, la tierra perteneciente a la nobleza, a la iglesia, a la
que le permitian cobrar derechos y multas. Estos privilegios señoriales burguesía y a la corona se dividía y se arrendaba a los campesinos en
nat~r~ente eran 1~ supervivien~as de unos días en los que el sef\orío local pequeñas parcelas. Francia era ya un pais de pequeftos granjeros. No habia
habi~ sido una _umdad de gobierno y el noble había representado las una «gran agricultura», como en Inglaterra, en la Europa oriental o en las
funcrones de gobierno, de una época que había pasado hacia mucho tiempo plantaciones de América. El señor del feudo no desempeñaba una función
con el desarrollo del estado moderno centralizado. económica. Vivía (había excepciones, naturalmente), no de administrar una
Había <?tro ~asgo especial del sistema de propiedad del Antiguo Régimen. hacienda y de vender sus propias cosechas y su ganado, sino -de la
Todo pr'?p1etano de un seftorío (habia burgueses e incluso campesinos,ricos, recaudación de innumerables tributos, foros e impuestos. Durante el
que h!1b1an co!llprado seftoríos) poseía lo que se llamó un derecho .de siglo XVIII, juntamente con el resurgimiento aristocrático general, tuvo
«pro~1edad e~ne1;1te», respecto a toda~ las tierras situadas en el pueblo del lugar un fenómeno a menudo llamado la «reacción feudal». Los seftores de
señono. Esto s1gmficaba que los propietarios menores que se encontraban los feudos, ante los crecientes costes de la vida y situados en niveles de vida
~entro del sef\orío «poseian» sus tierras, en el sentido de que podían más altos a causa del progreso material general, cobraban sus tributos más
libr~mente co~pr~la, venderl:i,, arrendarla y legarla o heredarla, pero rigurosamente o restablecían otros viejos, que hablan caido ya en desuso.
deb1an al prop1etano del seftono, en reconocimiento de los derechos de su Los arrendamientos y los contratos de aparcería se hicieron también
«propiedad eminente» ciertas rentas, pagaderas anualmente así como unos menos favorables para los campesinos. Los granjeros, al igual que los
hono~arios de tr~~sión, que debían abonarse cada v;z que la tierra jornaleros, se encontraban sometidos a una presión cada vez mayor. Al
camb1!1se de prop1etano, por venta o por muerte. La propiedad de la tierra propio tiempo, los campesinos soportaban más dificilmente cada dia los
sometida a estos der~chos de «prop!edad eminente» era evidentemente muy «derechos feudales», porque se consideraban a sí mismos, en muchos
extensa. Los ,campesmos poseian directamente unas dos quintas partes del casos, los verdaderos propietarios de la tierra, y veian en el seftor a un
suelo del pais; los burgueses, un poco menos de una quinta parte. La caballero de la vecindad, que sin razón alguna gozaba de unos ingresos
nobleza poseia 19:1 vez un poco más de la quinta parte y la iglesia, un poco especiales y de una posición diferente de la suya. El problema consistia en
menos de la déc~:,l parte, siendo el resto tierras de la corona, yermos o que una gran parte del sistema de propiedad ya no guardaba relación alguna
comunales. P<;>r ultIIDo,. es de seftal_ar que todos los derechos de propiedad con la utilidad o con la actividad económica real.
estaban sometidos también a unos ciertos derechos «colectivos» en virtud de La unidad política de Francia, lograda a lo largo de los siglos por la
los cuales los campesinos f-'.)dian cortar lefta o meter sus c~rdos en los monarquía, fue como un requisito previo fundamental, e incluso una causa
c~munales, o apacentar el ganado en tierras pertenecientes a otros propieta- de la Revolución. Cualesquiera que fuesen las condiciones sociales existen-
nos, un~ vez hecha en ellas la recolección, pues no habia, por lo general ní tes, sólo podrían dar origen a una opinión pública de alcance nacional y a
cercas m vallas. ' una agitación y a una política y a una legislación de alcance nacional
Todo esto puede parecer más bien complejo, pero es ímportante también, en un pais ya políticamente unificado como nación. Estas
comprob~ que 1~ ~ropiedad es una institución cambiante. Todavía hoy, en condiciones no existían en la Europa central. En Francia existia ún estado
los paises mdustrializados, una alta proporción del total de la propiedad está francés. Los reformadores no tenían que crearlo, sino solamente tomarlo y

86 87
1
'i remodelarlo. En el siglo XVIII, los franceses tenían ya la conciencia de ser mediante un impuesto directo de las tierras de la iglesia. Así pues, aunque el
miembros de una entidad política llamada Francia. La Revolución asistió a país era rico, el tesoro público estaba vacío. Las clases sociales que
un tremendo brote de aquel sentimiento de asociación y de fraternidad, disfrutaban de casi toda la riqueza del país no pagaban unos impuestos
convirtiéndolo en una pasión de ciudadanía, de derechos cívicos, de poderes adecuados a sus ingresos, y, lo que era aún peor, se resistían a los impuestos
de voto, de uso y aplicaci(>n del estado y de su soberanía en beneficio por considerarlos como signos de una posición inferior. _
público. En el estallido mismo de la Revolución, las gentes se saludaban Una larga serie de personas responsables -el propio Luis XIV, John
entre sí como citoyen y gritaban vive la nation! Law, Maupeou, Turgot-, habían visto la necesidad de imponer tributos a
las clases privilegiadas. Jacques Necker, un banquero suizo nombrado
i. director de las finanzas en 1777 por Luis XVI, dio algunos pasos en esa
'. 7. La Revolución y la reorganización de Francia
¡•;
,· dirección, y, al igual que sus predecesores, fue destituido. Su sucesor,
Calonne, como la crisis se agravaba, llegó a conclusiones más revolucionarias
La crisis financiera todavía. En 1786, trazó un programa en el que el despotismo ilustrado se
moderaba mediante un discreto recurso a instituciones representativas. En
La Revolución se precipitó a causa de un colapso fmanciero del lugar de la taille, él proponía un impuesto general que recayese sobre todos
gobierno. Lo que sobrecargaba al gobierno no era en absoluto la costosa los terratenientes sin exención, una suavización de los impuestos indirectos y
magnificencia de la corte de Versalles. En 1788, sólo el S por 100 de la abolición de los aranceles interiores para estimular la producción
! ¡ los gastos públicos estaba dedicado al mantenimiento de toda la institución económica, la confiscación de algunas propiedades de la iglesia y la
real. Lo Que sobrecargaba a todos los gobiernos eran los gastos de guerra, el instauración como medio de interesar en el gobierno a los elementos
normal sostenimiento de ejércitos y armadas y el gravamen de la deuda adinerados, de asambleas provinciales en las que todos los terratenientes
pública, que en casi todos los países era consecuencia casi en su totalidad, de -nobles, clérigos, burgueses y campesinos- estarían representados, inde-
los costes de guerra del pasado. En 1788, el gobierno francés dedicaba pendientemente de su estado u orden. _
h;· . alrededor de una cuarta parte de su gasto anual al normal sostenimiento de Este programa, si se llevase a la práctica, podría haber resuelto el
sus ejércitos, y la mitad aproximadamente al pago de sus deudas. Los gastos problema fiscal y conjurado la Revolución. Pero atacaba no solamente los
: británicos presentaban casi la misma distribución. La deuda francesa privilegios en los impuestos -nobles, provinciales y otros-, sino también la
11
1 ¡
sumaba alrededor de cuatro mil millones de libras. Se babia visto considera- triple organización jerárquica de la sociedad. Sabiendo por experiencia que
1' blemente aumentada por la Guerra de Independencia Americana. Pero no el Parlamento de París no lo aceptaría, Calonne convocó en 1787 una
era más que la mitad de la deuda nacional de Gran Bretaña e inferior a «asamblea de notables», con la esperanza de ganar el apoyo de éstos para
una quinta parte en cuanto a su cargaper copita. Era menor que la deuda de sus ideas. Los notables insistieron en obtener concesiones a cambio, porque
Holanda. Aparentemente, no era mayor que la deuda dejada por Luis XIV, deseaban participar en el control del gobierno. Se produjo un punto muerto;
setenta y cinco años antes. En aquel tiempo, la deuda babia sido aligerada el rey destituyó a Calonne y nombró como sucesor suyo a Loménie de
por repudiación. En los años ochenta, ningún funcionario francés responsable Brienne, el arzobispo de Toulouse, gran conocedor de los negocios del
pensaba siquiera en la repudiación, lo que constituia una sei'lal segura del mundo. Brienne trató de hacer pasar el mismo programa en el Parlamento
avance que durante aquel período habían experimentado las clases acomo- de París. El Parlamento lo rechazó, declarando que solamente los tres
dadas, que eran las principales acreedoras del gobierno. estados del reino, reunidos en Estados Generales, tenían autoridad para
Pero no podia afrontarse la deuda, por la sencilla razón de que el permitir nuevos impuestos. Brienne y Luis XVI, al principio, se negaron,
presupuesto francés no se equilibraba. Los impuestos y otros ingresos no creyendo que los Estados Generales, si se convocaban, estarían dominados
cubrían los gastos necesarios. Esto, a su vez, no se debía a la pobreza por la nobleza. Al igual que Maupeou y Luis XV, también Brienne y
nacional, sino a las exenciones y a las evasiones de impuestos de los Luis XVI trataron de acabar con los parlamentos, sustituyéndolos con un
elementos privilegiados, especialmente de los nobles. Ya hemos sei'lalado que modernizado sistema judicial, en el que los tribunales de justicia no tuvieran
el impuesto más importante, la taille, sólo era pagado, en general, por los influencia alguna en la política. Esto provocó una auténticá rebelión de los
campesinos, pues los nobles estaban exentos en virtud de sus privilegios de nobles. Todos los parlamentos y los Estados Provinciales se resistieron, los
clase, y los funcionarios públicos y los burgueses conseguian la exención por oficiales del ejército se negaron a servir, los intendentes no sabían qué hacer,
diversos procedimientos2 .- La iglesia insistía, además, en que sus bienes no los nobles empezaron a organizar clubs políticos y comités de relaciones.
podían ser gravados con impuestos por el estado, y su periódica y «libre Con su gobierno paralizado e incapaz de obtener dinero a préstamo y de
donación» al rey, aunque sustancial, era inferior a lo que podría obtenerse recaudar impuestos, Luis XVI, el dia 5 de julio de 1788, prometió convocar
los Estados Generales para el mes de mayo siguiente. Las diversas clases
2
fueron invitadas a elegir representantes y también a redactar sus' listas de
Ver págs. 44-46. agravios.
88 89

11 atribuía ahora los peores móviles posibles. El antagonismo de clase envenenó
De los Estados Generales a la Asamblea Nacional la Revolución en sus comienzos, hizo imposible una reforma pacífica y
!
¡ Como los Estados Generales no se habían reunido durante más de siglo Y
arrojó a muchos burgueses, inmediatamente, a una. actitud radie~ y
J destructiva. Y el mutuo recelo entre las clases, producido por el Antiguo
¡ medio, el rey pidió a todos que estudia~en el tema e hiciesen propuestas Régimen y avivado por la Revolución, ha inquietado a Francia desde
,1
;j
acerca de la forma en que debía organizarse aquella _asamblea,. en _unas entonces.
condiciones modernas. Esto dio origen a una erupcrón d~ discus10nes
Tal como estaba previsto, los Estados Generales se reunieron en mayo de
públicas. Aparecieron cientos de folletos politicos, muchos de los cu<:1es
' 1789 en Versalles. El Tercer Estado, cuyos representantes, en su mayoría,
'' exigian que se desechase el viejo sistema por el que los tres estados se re~an
]¡,, eran.juristas, boicoteó la organización en tres cámaras separadas. Insistió en
en cámaras separadas, de modo que cada cámara votas~ como una umdad,
que los diputados de los tres órdenes debían reunirse como una so!a cámara
porque, de aquel modo, la cámara del Tercer Estado s1empr~ era super~da
en número. Pero en septiembre de 1788 el Parlamento de Paris, ~estableC1do y votar como individuos; este procedimiento supondría una ventaJa para el
Tercer Estado, porque el rey le había concedido tantos diputados como a los
en sus funciones, decidió que los Estados Generales debían reunrrse Y votar
otros dos órdenes juntos. Durante seis semanas se mantuvo un punto
como en 1614, en tres órdenes separados. muerto. El dia 13 de junio, unos pocos sacerdotes, abandonando la cámara
La nobleza, a través del parlamento, revelaba así su propósito. Había
del Primer Estado, cruzaron y fueron a sentarse con el Tercero. Fueron
forzado la convocatoria de los Estados Generales y, de este modo, la n?bl~ recibidos con una jubilosa bienvenida. El 17 de junio, el Tercer Estado se
francesa iniciaba la Revolución. La Revolución empezó como otra victona
declaró «Asamblea Nacional». Luis XVI, bajo la presión de los nobles,
del resurgimiento aristocrático frente al absolutismo ~el rey. L~s ~obles cerró la sala de sesiones en que se reunía. Los miembros encontraron una
tenían realmente un programa liberal: pedían :u,n gobierno cons~tucional, sala vecina, en la que se jugaba a la pelota, y allí, envueltos en una babel de
garantías de libertad personal para todos, libertad de expresión . Y de confusión y recelos, se pronunciaron y firmaron el Juramento del Juego de
imprenta y garantías frente a las _detencio~es y a los confi~amientos Pelota, el 20 de junio de 1789, afirmando que, dondequi~ra qu~ ellos se
arbitrarios. Muchos estaban ahora mcluso dispuestos a renuncrar a sus reuniesen allí estaba la Asamblea Nacional, y que no se disolvenan hasta
especiales privilegios en materia de impuestos; esto podría hacerse con el que hubi;sen redactado una Constitución. Aquello era un p_aso. rev~luciona-
tiempo. Pero, eri compensación, esperaban convertirse en el :elemento rio, porque suponía virtualmente el poder soberano de una mst1t~c1ón cuyos
político preponderante del estado. Su objetivo consistía no sólo en reunir los miembros carecían de legítima autoridad. El rey ordenó a los m1embros de
Estados Generales de 1789, sino en que Francia fuese gobernada en el futuro los tres. estados que se reuniesen en sus cámaras separadas. Ahora, el rey
mediante los Estados Generales, una institución suprema en tres cámaras: presentaba un programa de reforma propio, pero era demasiado tarde para
una para los nobles, una para el clero -en el que los más altos cargos eran ganar la confianza de los desafectos, y, en todo caso, prolong~ba la
también nobles- y una para el Tercer Estado. organización de la sociedad francesa en clases leg~es. La aut~tltulada
Y esto era precisamente lo que el Tercer Estado quería evitar. Juristas, Asamblea Nacional se negó a volverse atrás. El rey vaciló, no logró imponer
banqueros, hombres de negocios, acreedores del gobierno, tenderos, artesa- sus órdenes con la necesaria prontitud, y dejó que la Asamblea continuara
nos, obreros y campesinos no tenían el menor deseo de ser gobernados por existiendo. En los días siguientes, a finales de junio, convocó en Versalles a
los señores temporales y espirituales. Sus esperanzas de una nueva era, unos 18.000 soldados.
formadas por la filosofía de la Ilustración, estimuladas por la revolución _en Lo que babia ocurrido era que el rey de Francia, en la. disputa sostenida
América, alcanzaron su máxima excitación cuando el «buen rey LUIS» entre los nobles y los miembros de la cámara baja, optó por los nobles. En
convocó los Estados Generales. La decisión del Parlamento de París, en Francia era tradicional que el rey se opusiese al feudalisrno. Durante siglos,
septiembre de 1788, les sentó corno una bofetada -un insulto de clase~ no la monarquía francesa había encontrado su fuerza entre la burguesía. A lo
provocado-. Todo el Tercer Estado se volvió contra la nobleza con odio y largo de todo el siglo XVIII, los ministros del rey habían mantenido la lu~a
desconfianza. El Abbé Sieyes, en enero de 1789, lanzó su famoso folleto, contra los intereses de los privilegiados. No hacía más de un año que LUIS
¿Qué es el Tercer Estado?, declarando que la nobleza era una casta inútil, XVI había estado casi en guerra con su rebelde aristocracia. En 1789 no
que podía ser abolida sin inconveniente alguno, que el Tercer Estado ~ra el logró hacer valer sus derechos. Perdió el control sobre los Estados
único elemento necesario de la sociedad, que era uno mismo con la naC1ón y Generales, no ejerció su autoridad, no ofreció un programa hasta que fue
que la nación era absoluta e incondicionalmente soberana. A través de demasiado tarde, y no proporcionó ningún simbolo tras el cual pudi~ran
Sieyes, las ideas del Contrato social de Rousseau penetraron en el pensa- reunirse los partidos. No supo hacer uso de la profunda lealtad que hacia él
miento de la Revolución. Al propio tiempo, ya antes de que realmente se sentían la burguesía y el pueblo llano, que nada des~ban t81?-to corn~ u~ rey
reuniesen los Estados Generales, y no tanto por los libros de los philosophes que los defendiese, como en el pasado, contra una anstocrac1a de nacmuento
como por los hechos y las condiciones reales, los nobles y los plebeyos se y de posición. En lugar de ello trató, al principio, de arbitrar y aplazar una
miraban con miedo y con recelo. El Tercer Estado, que había apoyado crisis; después se encontró en la situación de haber dado unas órdenes que el
inicialmente a los nobles contra el «despotismo» de los ministros deLrey, les
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Tercer Estado se atrevía a desafiar, y, en tan embarazoso trance aceptó 1!15 hijo se sentaba en la Asamblea, en Versalles, fue uno de los muchos
sugerencias de su mujer, María Antonieta, de sus hermanos y de los nobles que facilitaron fondos. Las multitudes comenzaron a buscar armas en los
cortesanos que vivían a su alrededor, y que le decían que su dignidad y su arsenales y en los edificios públicos. El dia 14 de julio se dirigieron hacia la
autoridad estaban siendo ultrajadas y socavadas. A finales de junio, Bastilla, una fortaleza construida en la Edad Media para intimidar a la
Luis XVI se propuso decididamente disolver los Estados Generales por la ciudad, como la Torre de Londres en Inglaterra. Se utilizó COD!Q lugar de
fuerza militar. Pero lo que el Tercer Estado temía no era un retomo a la encarcelamiento para personas con la influencia suficiente para librarse de
antigua monarquia teóricamente absoluta. Era un futuro en el que la las cárceles comunes, pero, por otra parte, en tiempos normales se
aristocracia controlase el gobierno del país. Ahora ya no había posibilidad de consideraba como un lugar inocuo; en efecto, unos años ante\ \C había
retroceso; la revuelta del Tercer Estado había aliado a Luis XVI con los hablado de derribarla para crear en su lugar un parque público. Ahora, en
nobles, y el Tercer Estado temía a los nobles ahora más que nunca, pues medio de la confusión general, el gobernador babia colocado caftanes en las
creía, con razón, que los nobles tenian ahora al rey en sus manos. troneras. La multitud le requería para que quitase su caftón y les facilitase
armas. El gobernador se negó. A través de una serie de equivocos,
reforzados por la vehemencia de unos cuantos incendiarios, la multitud se
Las clases inferiores en acción transformó en un populacho que asaltó la fortaleza y que, ayudado por un
puftado de soldados preparados y por cinco piezas de artillería, indujo al
Mientras tanto, el país iba cayendo en la descomposición. Las clases gobernador a que se rindiese. La muchedumbre, indignada por la muerte de
inferiores, más bajas que la burguesía, estaban levantiscas. También a ellas noventa y ocho de sus miembros, entró y dio muerte a seis soldados de la
les había parecido que la convocatoria de los Estados Generales anunciaba guarnición. El gobernador fue muerto también, mientras era conducido al
una nueva era. Los agravios de siglos y los que existían también en otros Ayuntamiento. El alcalde de París corrió la misma suerte. Sus cabezas
países, y no sólo en Francia, sallan a la superficie. Las circunstancias, a fueron cortadas con cuchillos, clavadas en unas picas y paseadas por la
corto plazo, eran malas. La cosecha de 1788 había sido pobre; el precio del ciudad. Mientras ocurría todo esto, las unidades del ejército regular de los
pan en julio de 1789 era más alto que en ningún otro momento desde· la alrededores de París no se movieron, pues su lealtad era dudosa y, en to-
muerte de Luis XIV. El afto de 1789 fue también un afto de depresión; el do caso, las autoridades no estaban acostumbradas a disparar contra el
rápido crecimiento del comercio a consecuencia de la guerra americana se pueblo.
había detenido repentinamente, de modo que los jornales cayeron y el La toma de la Bastilla, aun sin proponérselo, vino a salvar la Asamblea
desempleo se extendió, mientras la escasez hacia subir los precios de los de Versalles. El rey, que no sabía qué hacer, aceptó la nueva situación de
artículos alimenticios. El gobierno, paralizado en el centro, no podía tomar París. Reconoció a un comité de cmaaaanos, que am se nao1a tormado, como
medidas de auxilio, según era costumbre en el Antiguo Régimen. Las ma- el nuevo gobierno municipal. Despidió a las tropas que había convocado y
sas estaban inquietas en todas partes. La revuelta obrera estalló; en abril, ordenó a los nobles y clengos recalcitrantes que se incorporasen a la
un gran motín de trabajadores devastó una fábrica de papeles de decoración Asamblea Nacional. En París y en otras ciudades se creó una guardia
en París. En los distritos rurales había muchos trastornos. Los campesinos burguesa o nacional para mantener el orden. El marqués de Lafayette, «el
declaraban que no pagarían más tributos seftoriales y se negaban también a héroe de dos mundos», recibió el mando de la guardia de París. Como
pagar impuestos. En tiempos mejores, el campo se veía turbado por insignia, combinó los colores de la ciudad de París, rojo y azul, con el
vagabundos, mendigos, pícaros y contrabandistas, que florecian a lo largo blanco de la casa de Borbón. El emblema tricolor francés de la Revolución
de las muchas fronteras áduaneras. Ahora, la depresión en los negocios surgió, pues, de una fusión entre lo antiguo y lo nuevo.
reducía el ingreso de los campesinos honrados, que se dedicaban al tejido o a
otras industrias domésticas en sus hogares; el desempleo y la indigencia se En los distritos rurales las cosas iban de mal en peor. Una vaga
extendían por el país; la gente abandonaba sus pueblos y el resultado era que inseguridad alcanzó las proporciones del pánico en el Gran Miedo de 1789,
el número de vagabundos se elevaba en proporciones alarmantes. Se creía, que se extendió por el país a finales de julio, al paso de los viajeros, de los
porque nada era tan malo que no pudiera creerse de los aristócratas (aunque correos, etc. De un punto a otro se corría la voz de que «venían los ban-
no fuese verdad) que estaban reclutando secretamente a aquellos «bandidos» didos», y los cámpesinos, armados para proteger sus hogares y sus cosechas,
para su propósito de intimidar al Tercer Estado. Las crisis económica y y reunidos y excitándose los unos a los otros, a menudo fijaban su aten-
social se hadan así agudamente políticas. ción en las casas de los señores, unas veces quemándolas y otras veces des-
Las ciudades tenían miedo de verse saqueadas por mendigos y malhecho- truyendo, simplemente, los archivos señoriales en que estaban registrados
res. Tenía miedo incluso París, la ciudad más grande de Europa, después de los derechos y los tributos. El Gran Miedo formó parte de una insurrección
Londres. Los parisienses estaban alarmados también por la concentración de agraria general, en la que los campesinos, lejos de actuar a impulsos de
tropas en torno a Versalles. Y empezaron a armarse para su propia defensa. alarmas incontroladas, sabían muy bien lo que estaban haciendo. Trataban
Todas las clases del Tercer Estado lo hicieron. El banquero Laborde, cuyo de destruir por la fuerza el régimen seftorial.
92 93
Las reformas iniciales de la Asamblea Nacional instrucción, los revolucionarios otorgaban derechos más amplios (así como
mayores responsabilidades públicas) a los varones. En aquel tiempo muy
pocos defendían la igualdad legal entre los sexos; entre elles, estaban
Condorcet en Francia y Mary Wollstonecraft en Inglaterra, que publicó su
La Asamblea de Versalles· sólo podía restablecer el orden satisfaciendo Vindication of the rights of woman («Reivindicación de los Derechos de la
las demandas de los campesinos. La eliminación de todos los impuestos Mujer») en 1792.
señ.oriales privaría a la aristocracia terrateniente de una gran parte de sus
ingresos. Muchos burgueses también ~enian seftorlos. Habla, p~es~ mucha La Declaración de 1789 pretendía afirmar los principios del nuevo
perplejidad. Un pequeño grupo de diputados preparó un· moVlmlento de estado, que eran, esencialmente, el dominio de la ley, la ciudadania
sorpresa en la Asamblea, eligiendo una sesión nocturna de la que estaban individual igual y la colectiva soberania del pueblo. El artículo I declaraba:
ausentes muchos miembros. De ahí vino «la noche del 4 de agosto». Unos «Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos». Se
pocos nobles liberales, previamente convenidos, se levantaron y ren~ciaron afirmaba que los derechos naturales del hombre eran «la libertad, la
a sus derechos de caza, a sus banalités, a sus derechos en los tribunales propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión». Se garantizaba la
señ.oriales y a los _privilegios feudales y seftoriales en general. Lo que libertad de pensamiento y la de religión; nadie podía ser detenido ni
quedaba de servidumbre y de todo tipo de vasallajes personales se ~eclaraba castigado, excepto mediante un procedimiento legal; todas las personas eran
acabado. Los diezmos fueron abolidos. Otros diputados repudiaron los declaradas elegibles para cualquier función pública, siempre que estuvieran
privilegios ·especiales de sus provincias. Todos los privilegios fiscales perso- capacitadas para ella. La libertad se definía como el poder de hacer todo lo
nales fueron abandonados. Sobre la cuestión más importante -los tribu- que no perjudique a otro, lo que, a su vez, había de ser determinado sólo
tos derivados de la «propiedad eminente» en los señoríos- se llegó a un por la ley. La ley debía ser igual para todos. La ley era la expresión de la
voluntad general, y había de ser elaborada por todos los ciudadanos o por
compromiso. Se abolían todos aquellos tributos, pero los campesinos tenían sus representantes. La única soberana era la nación, y todos los funcionarios
que abonar una compensación a los antiguos propietarios. En la mayoria de públicos y las fuerzas armadas actuaban solamente en su nombre. Los
los casos la compensación nunca se pagó. Con el tiempo, en 1793, en la fase impuestos no pueden establecerse más que mediante común consentimiento,
radical· de la Revolución la cláusula de la compensación fue revocada. Al todos los funcionarios públicos eran responsables de su conducta en el cargo
final, los propietarios ca:iipesinos franceses se liberaron de sus obligaciones y los poderes del gobierno se separaban en diferentes ramas. Por último, el
señ.oriales, sin tener que pagar por ello. Esto contrastaba c~n lo que luego estado podía confiscar, con fmes públicos y mediante la ley, la propiedad de
ocurrió en casi todos los demás países, donde los campesmos, cuando se
liberaron, a su vez, de las obligaciones seftoriales, o perdieron parte de su las personas privadas, pero sólo con una justa compensación. La Declara-
tierra o se vieron sometidos a tener que pagar plazos durante muchos aftos. ción, impresa en miles de hojas, folletos y libros, leídos en voz alta en las
plazas públicas, o fijados y colgados de las paredes, se convirtió en el
En un decreto en el que se resumian las resoluciones del 4 de agosto, la catecismo de la Revolución en Francia. Al traducirse a otros idiomas llevó
Asamblea declaraba sencillamente que el «feudalismo queda abolido». Con inmediatamente el mismo mensaje a toda Europa.
el privilegio legal sustituido por la igualdad legal proce,dí~ trazar los p~ci- Entre los que habían dirigido la Revolución, comenzaron a manifestarse
pios del nuevo orden. El 26 de agosto de 1789 h120 publica la Declaración divergencias, cuando, en septiembre de 1789, la Asamblea inició la verda-
de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. dera planificación del nuevo gobierno. Algunos querían un fuerte poder de
Durante la Ilustración, y en el curso de la Revolución Americana, los veto para el rey y un cuerpo legislativo bicameral, como en Inglaterra.
«derechos del hombre» se habían convertido en el lema .º consi~a ~ _ideas Otros, los «patriotas», querían sólo un veto suspensivo para el rey y un
potencialmente revolucionarias. Incluso Alexander Hamilton hagu(utilizado cuerpo legislativo de una sola cámara. También aquí había un recelo frente a
con entusiasmo la expresión. «Hombre», en este sentido, se aplicaba sin la aristocracia, que resultó decisivo. Los «patriotas» temían que una cámara
referencia a la nacionalidad, a la raza o al sexo. En francés como en inglés, alta reintegrase a la nobleza como una fuerza colectiva, y temían también
entonces como ahora, la palabra «hombre» se utiliza -como en espaftol que el rey se hiciese constitucionalmente fuerte, al darle una facultad de veto
también- para designar a todos los seres humanos, y la Declaración total, porque creían que estaba de acuerdo con los nobles. En aquel
de 1789 no se refería sólo a los varones. En alemán, por ejemplo, donde momento dudaba en aceptar los decretos del 4 de agosto y la Declaración de
existe una diferencia entre Mensch como ser humano y Mann como varón Derechos. Su hermano, el conde de Artois, seguido por muchos aristócratas,
adulto los «derechos del hombre» se han traducido siempre como Mens- había emigrado ya al extranjero, y juntamente con aquellos otros émigrés,
chenre~hte. De un modo similar, el vocablo «ciudadano» se aplicaba, en su estaba tratando de levantar contra la Revolución a todos los gobiernos de
sentido abstracto, a las mujeres, como se demuestra por la frecuenci~ del Europa. El partido patriota no concedería nada, el partido más conservador
femenino citoyenne durante la Revolución, en la que muchas muJeres no podría ganar nada. El debate fue interrumpido nuevamente, •como en
intervinieron muy activamente. Pero cuando se entraba en derechos legales julio, por la insurrección y la violencia. El día 4 de octubre una multitud de
determinados, como el voto, el derecho de familia, la propiedad y la verduleras y de militantes revolucionarios, seguidos por la guardia nacional
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de París, emprendieron el camino de París a Versalles. Asediando e franceses tienen que despedazar el cuerpo vivo de Normandia o Provenza?
invadiendo el chliteau, obligaron a Luis XVI a trasladar su residencia a Lo cierto es que las provincias, como todo lo demás, se hallaban insertas en
París, donde podia ser vigilado. La Asamblea Nacional se trasladó también el sistema conjunto del privilegio especial y de los derechos desiguales. Todo
a París, donde muy pronto cayó bajo la influencia de elementos radicales de tenía que desaparecer, si había de mantenerse la esperanza de una
la ciudad. Triunfaron los defensores de un cuerpo legislativo de una sola ciudadania igual bajo una soberania nacional. En lugar de las provincias, la
cámara y de un veto suspensivo para el rey. Constituyente dividió a Francia en ochenta y tres «departamento» iguales.
Los revolucionarios-más conservadores, si así pueden llamarse, decepcio- En lugar de las viejas ciudades, con sus singulares y viejos magistrados,
nados al ver las cuestiones constitucionales resueltas por el populacho, introdujo.una organización municipal uniforme, en la que en adelante todas
comenzaron a desaparecer de la Asamblea. Hombres que el 20 de junio las ciudades tendrían la misma forma de gobierno, variando sólo en
habían pronunciado valerosamente el Juramento del Juego de Pelota, consonancia con la magnitud. Todos los funcionarios locales, incluidos los
sentían ahora que la Revolución estaba cayendo en manos indignas. Algunos fiscales y los recaudadores de impuestos, eran elegidos localmente. Desde el
incluso emigraron, formando una segunda oleada de émigrés, que no tendria punto de vista administrativo, el país se descentralizó como reacción frente a
¡ la burocracia del Antiguo Régimen. Fuera de París, nadie actuaba ahora
nada que ver con la primera. Asi cobraba fuerza la contrarrevolución.

J Pero los que querian seguir adelante, y eran muchos, empezaron a legalmente en nombre del gobierno central, y las comunidades locales hacían
organizarse en clubs. El más importante de todos fue la Sociedad de Amigos cumplir la legislación nacional o renunciaban a hacerla cumplir, según ellas
de la Constitución, comúnmente llamado el Club Jacobino, porque se reunía mismas decidiesen. Esto resultó ruinoso cuando estalló la guerra, y aunque
¡ J: los «departamentos» creados_ por la Asamblea Constitucional existen toda-
t 1
en un viejo monasterio jacobino de París. Las cuotas eran tan altas al
principio, que solamente los grandes burgueses pertenecían a él; después se vía, ha sido tradicional en Francia, desde la Revolución, como lo había sido
1 redujeron, pero nunca lo suficiente para incluir a personas de las clases más antes, mantener a los funcionarios locales bajo un estrecho control de los
¡: pobres, que, por consiguiente, formaban clubs propios, menos importan.tes. ministros de París.
Los miembros más avanzados de la Asamblea eran jacobinos y utilizaban el Con la Constitución que se preparó, llamada a veces la Constitución
r club como un conventiculo en el que discutían su politica y pergeflaban sus de 1791, porque entró en vigor en ese afio, el poder soberano de la nación
l, pasaba a ser ejercido por una asamblea elegida, unicameral, llamada Asam-
planes. Siguieron constituyendo un grupo de clase media, incluso durante la
fase posterior y más radical de la Revolución. Mme. Rosalie Jullien, por blea Legislativa. Sólo se concedía al rey un derecho suspensivo de veto, por
ejemplo, que era una revolucionaria tan apasionada como su marido y su el que la legislación deseada por la Asamblea podía ser pospuesta. En
hermano, asistió a una reunión del Club Jacobino de Paris, el 5 de agosto general, la rama ejecutiva, es decir, el rey y los ministros, se debilitó, en
de 1792. «Decid a vuestros amigos de las provincias -escribió a su marido-- parte como reacción frente al «despotisnro ministerial» y en parte a causa de
!1 una lógica desconfianza respecto a Luis XVI. En julio de 1791, con la
que estos jacobinos son la flor y nata de la burguesía de París, a juzgar por
las elegantes casacas que visten. Se hallaban presentes también dos o «huida a Varennes», Luis XVI intentó escapar del reino, reunirse con los
trescientas mujeres, ataviadas como para asistir al teatro, que causaban nobles emigrados y solicitar ayuda de las potencias extranjeras. Dejaba tras
.impresión por su altiva actitud y por su violento lenguaje»·. él un mensaje escrito en el que repudiaba explícitamente la Revolución .

Cambios constitucionales
/ Arrestado en Varennes, en la Lorena, fue reconducido a Paris y obligado a
aceptar su situación de monarca constitucional. La actitud de Luis XVI
desorientó considerablemente la Revolución, porque hizo imposible la
•,. creación de un poder ejecutivo fuerte y dejó que el país fuese gobernado por
i unos círculos de discusión que en las circunstan:::ias revolucionarias contaban
f En los dos aflos transcurridos desde octubre de 1789 hasta septiembre
de 1791, la Asamblea Nacional (o la Asamblea Constituyente, como había con un número de agitadores superior al habitual.
.1
pasado a llamarse, porque estaba preparando una Constitución) continuó No toda aquella maquinaria del estado era democrática. En lo que se
rl
1 simultáneamente su trabajo de gobernar el pais, de proyectar una constitu- refiere a los derechos políticos, los principios abstractos de la gran

ción escrita y de destruir minuciosamente las instituciones del Antiguo Ré- Declaración se vieron gravemente modificados por razones prácticas. Como
gimen. Los antiguos ministerios, la antigua organización de despachos gu- los individuos del pueblo, en su gran mayoria, eran ignorantes, se daba por
1
bernamentales, los antiguos impuestos, la antigua propiedad de los cargos, supuesto que no podían tener puntos de vista políticos razonables. Como el
los antiguos títulos de nobleza, los antiguos parlamentos, los centenares de hombre bajo solía ser un criado doméstico o un dependiente de una tienda,
sistemas legales de las regiones, las antiguas tarifas internas, las antiguas se daba por sentado que en política tendría que ser un simple dependiente de
provincias y las antiguas municipalidades urbanas -todo iba siendo des- su patrono. La Constituyente, por lo tanto, distinguía en la nueva Cons-
echado-. Contemporáneos como Edmundo Burke estaban asustados an- titución entre ciudadanos «activos» y «pasivos». Unos y otros tenían
te la meticulosidad con que los franceses parecían decididos a destruir sus los mismos derechos civiles, pero solamente los ciudadanos activos tenían
institucio:Qes nacionales. ¿Por qué -se preguntaba Burke- los fanáticos derecho al voto. Estos ciudadanos activos elegían a los «electores», sobre la

96 97
de París, emprendieron el camino de París a Versalles. Asediando e franceses tienen que despedazar el cuerpo vivo de Normandía o Provenza?
invadiendo el chlJteau, obligaron a Luis XVI a trasladar su residencia a Lo cierto es que las provincias, como todo lo demás, se hallaban insertas en
París, donde podía ser vigilado. La Asamblea Nacional se trasladó también el sistema conjunto del privilegio especial y de los·derechos desiguales. Todo
a París, donde muy pronto cayó bajo la influencia de elementos radicales de tenia que desaparecer, si había de mantenerse la esperanza de una
la ciudad. Triunfaron los defensores de un cuerpo legislativo de una sola ciudadanía igual bajo una soberanía nacional. En lugar de las provincias la
cámara y de un veto suspensivo para el rey. Constituyente dividió a Francia en ochenta y tres «departamento» iguaÍes.
Los revolucionarios· más éonservadores, si así pueden llamarse, decepcio- En lugar de las viejas ciudades, con sus singulares y viejos magistrados
nados al ver las cuestiones constitucionales resueltas por el populacho, introdujo ·una organización municipal uniforme, en la que en adelante toda,;
comenzaron a desaparecer de la Asamblea. Hombres que el 20 de junio las ciuda~es tendrían la misma forma de gobierno, variando sólo en
habían pronunciado valerosamente el Juramento del Juego de Pelota, consonancia con la magnitud. Todos los funcionarios locales, incluidos los
sentían ahora que la Revolución estaba cayendo en manos indígnas. Algunos fiscales y los recaudadores de impuestos, eran elegidos localmente. Desde el
incluso emigraron, formando una segunda oleada de émigrés, que no tendría punto de vista administrativo, el país se descentralizó como reacción frente a
nada que ver con la primera. Asi cobraba fuerza la contrarrevolución. la burocracia del Antiguo Régimen. Fuera de París, nadíe actuaba ahora
Pero los que querían séguir adelante, y eran muchos, empezaron a legalmente en nombre del gobierno central, y las comunidades locales hacían
organizarse en clúbs. El más importante de todos fue la Sociedad de Amigos cumplir la legislación nacional o renunciaban a hacerla cumplir, según ellas
de la Constitución, comúnmente llamado el Club Jacobino, porque se reunía mismas decidiesen. Esto resultó ruinoso cuando estalló la guerra, y aunque
en un viejo monasterio jacobino de Parls. Las cuotas eran tan altas al los «departamentos» creados por la Asamblea Constitucional existen toda-
principio, que solamente los grandes burgueses pertenecían a él; después se vía, ha sido tradicional en Francia, desde la Revolución, como lo había sido
redujeron, pero nunca lo suficiente para incluir a personas de las clases más antes, mantener a los funcionarios locales bajo un estrecho control de los
pobres, que, por consiguiente, formaban clubs propios, menos importan.tes. ministros de París.
Los miembros más avanzados de la Asamblea eran jacobinos y utilizaban el Con la Constitución que se preparó, llamada a veces la Constitución
club como un conventículo en el que discutían su polltica y pergefl.aban sus de 1791, porque entró en vigor en ese ano, el poder soberano de la nación
planes. Siguieron constituyendo un grupo de clase medía, incluso durante la pasaba a ser ejercido por una asamblea elegida, unicameral, llamada Asam-
fase posterior y más radícal de la Revolución. Mme. Rosalie Jullien, por blea Legislati~a. ~ólo se concedía al rey un derecho suspensivo de veto, por
ejemplo, que era una revolucionaría tan apasionada como su marido y su el que la legislación deseada por la Asamblea podía ser pospuesta. En
hermano, asistió a una reunión del Club Jacobino de París, el 5 de agosto general, la rama ejecutiva, es decir, el rey y los ministros, se debilitó, en
de 1792. «Decid a vuestros amigos de las provincias --escribió a su marido- parte como reacción frente al «despotism:o ministerial» y en parte a causa de
que estos jacobinos son la flor y nata de la burguesía de Parls, a juzgar por una lógica desconfianza respecto a Luis XVI. En julio de 1791, con la
las elegantes casacas que visten. Se hallaban presentes también dos o «huida a Varennes», Luis XVI intentó escapar del reino, reunirse con los
trescientas mujeres, ataviadas como para asistir al teatro, que causaban nobles emigrados y solicitar ayuda de las potencias extranjeras. Dejaba tras
impresión por su altiva actitud y por su violento lenguaje». él un mensaje escrito en el que repudiaba explícitamente la Revolución.
Arrestado en Varennes, en la Lorena, fue reconducido a París y obligado a
aceptar su situación de monarca constitucional. La actitud de Luis XVI
Cambios constitucionales - desorientó considerablemente la Revolución, porque hizo imposible la
creación de un poder ejecutivo fuerte y dejó que el país fuese gobernado por
En los dos anos transcurridos desde octubre de 1789 hasta septiem/re unos círculos de discusión que en las circunstan:;ias revolucionarias contaban
de 1791, la Asamblea Nacional (o la Asamblea Constituyente, como h'ábía con un número de agitadores superior al habitual.
pasado a llamarse, porque estaba preparando una Constitución) continuó No toda aquella maquinaria del estado era democrática. En lo que se
simultáneamente su trabajo de gobernar el pais, de proyectar una constitu- refiere a los derechos políticos, los principios abstractos de la gran
ción escrita y de destruir minuciosamente las instituciones del Antiguo Ré- Declaración se vieron gravemente modificados por razones prácticas. Como
gimen. Los antiguos ministerios, la antigua organización de despachos gu- los individuos del pueblo, en su gran mayoría, eran ignorantes, se daba por
bernamentales, los antiguos impuestos, la antigua propiedad de los cargos, supuesto que no podían tener puntos de vista políticos razonables. Como el
los antiguos títulos de nobleza, los antiguos parlamentos, los centenares de hombre bajo solía ser un criado doméstico o un dependiente de una tienda,
sistemas legales de las regiones, las antiguas tarifas internas, las antiguas se daba por sentado que en política tendría que ser un simple dependiente de
provincias y las antiguas municipalidades urbanas -todo iba siendo des- su patrono. La Constituyente, por lo tanto, distinguía en la nueva Cons-
echado-. Contemporáneos como Edmundo Burke estaban asustados an- titución entre ciudadanos «activos» y «pasivos». Unos y otros tenían
te la meticulosidad con que los franceses parecían decididos a destruir sus los mismos derechos civiles, pero solamente los ciudadanos activos tenían
institucio11es nacionales. ¿Por qué -se preguntaba Burke- los fanáticos derecho al voto. Estos ciudadanos activos elegían a los «electores», sobre la
96 97
r
: 1

base de un elector por cada centenar de ciudadanos activos. Los electores se


r~unian en la capital de su nuevo «departamento», y allí elegían los Bastante había habido, bajo el Antiguo Régimen, de intervención guberna-
diputados para la legislatura nacional, así como ciertos funcionarios locales. m~n!al ~n la venta o en la calidad de los artículos, así como de compailías
Los varones de más de veinticinco ailos de edad y suficientemente pnvilegiadas y de otros monopolios. El pensamiento económico reformador
acomodados para pagar un pequeño impuesto directo eran habilitados como de aquel ~iempo: no s?lo en Francia, sino también en Inglaterra, donde
c!~dadanos _«activos», y as! podía clasificarse más de la mitad de la pobla- Adam Smith babia publicado, en 1776, su importante obra, La riqueza de las
ci~n masculina adult:t: De estos, los hombres que pagaban un impuesto algo nactones, sostenía que los intereses especiales organizados eran malos para la
mas elevdo eran habilitados como «electores»; aun así, habilitaba casi la mi- sociedad, y que todos los precios y los salarios debían ser determinados
tad de los varones adultos para este papel. En la práctica lo que limitaba el nú- mediante libre acuerdo entre los individuos interesados. Los dirigentes más
mero de electores disponibles era que, para actuar como tal, un hombre nece- destacados de la Revolución Francesa creían frrmemente en esta libertad
s~taba tener _su!iciente instrucción, bastante fortuna y todo el tiempo libre pre- exenta de control. La Asamblea Constituyente abolió las corporaciones, que
ciso para asistrr a una asamblea electoral, lejos de su casa, y para permanecer eran principalmente organizaciones monopolistas de pequeilos empresarios o
en ella durante varios días. De todos modos, sólo 50.000 personas podían ser de maestros artesanos, interesados en mantener altos los precios y contrarios
electores en 1790-1791, porque esa es la cifra que resulta de la proporción de a las nuevas maquinarias o a los nuevos métodos. En Francia hubo también
un elector por cada centenar de ciudadanos activos. un movimiento obrero bastante organizado. Como las maestrías en las
corporaciones eran prácticamente hereditarias (como una forma de propie-
dad Y de privilegio), los asalariados formaron sus propias asociaciones, o
Polfticas económicas «sindicatos», que recibieron el nombre de compagnonnages, al margen.de las
· corporaciones. Así se organizaron muchas profesiones: carpinteros, estu-
. Las políticas económicas favorecían a las clases medias, más que a las quistas, papeleros, sombrereros, talabarteros, cuchilleros, herreros, carrete-
baJas. La deuda pública había precipitado la Revolución, pero los dirigentes ros, curtidores, cerrajeros y vidriero.s. Algunas de aquellas organizaciones
revolucionarios -ni aun los jacobinos más extremados- nunca dejaron de tuvieron carácter nacional, y otras sólo carácter local. Todas aquellas
reconocer la deuda del Antiguo Régimen. La razón consistía en que las asociaciones de asalariados habían sido ilegales bajo el Antiguo Régimen
personas a quienes se debía el dinero componían, en su conjunto, la clase pero, de tQdos modos, habían florecido. Recaudaban cuotas y mantenían ~
burguesa. Para garantizar la deuda y para pagar los gastos corrientes del unos funcionarios. Con frecuencia, negociaban colectivamente con los
gobierno -porque las recaudaciones de impuestos se habían hecho muy maestros de las corporaciones o con otros empresarios, exigiendo el pago de
esporádicas-, la Asamblea Constituyente, ya en noviembre de 1789 un salario estipulado o la revisión de unas condiciones de trabajo. A veces,
recurrió a un procedimiento que en modo alguno era nuevo en Europa'. incluso imponían la sindicación obligatoria. Las huelgas organizadas eran

l'f' aunque nunca se hubiera utilizado antes en tan gran escala. Confiscó todas muy frecuentes. Los conflictos laborales de 1789 continuaron durante la
1 ,: las propiedades de la iglesia. Contra aquellas propiedades emitió instrumen- Revolución. Los negocios decaían en aquella atmósfera de desorden.
1:
tos_ !1-egoci~bles llam~dos asignados, considerados primero como bonos y En 1791 hubo otra oleada de huelgas. La Asamblea, con la ley Le Chapelier
1 emitidos solo por valores grandes, y después considerados como moneda d~ aquel ~o, restableció las viejas prohibiciones de los compagnonnages. La
1 corriente y emitidos en pequeños billetes. Los poseedores de asignados misma ley rmpuso de nuevo la abolición de las corporaciones y prohibió la
podían hacer uso de ellos o de cualquier moneda para comprar parcelas de organización de intereses económicos especiales de todo tipo. Declaró que
1. las antiguas tierras de la -iglesia. Ninguna de las tierras confiscadas .fue todas las profesiones eran de entrada libre para todo_s. Todos los hombres
sin pertenecer a organización alguna, tenían derecho a trabajar en cualquie;
I'1: !rans!erida gra~uitamente; todas, en efecto, fueron vendidas, porque el
mt~res del g?bierno era fiscal más que social. Los campesinos, aunque ocupación o negocio que eligiesen. Todos los salarios debían ser acordados
tuviesen el dinero, no podían comprar fácilmente las tierras, porque las privadamente por el obrero y por su patrono. Aquello no era en absoluto lo
1 fincas se vendían en subastas distantes o en grandes bloques indivisos. Los que realmente quería el trabajador, ni en aquel tiempo ní en ningún otro. Sin
campesinos estaban descontentos, aunque compraron una grañ cantidad de embargo, las disposiciones de la ley Le Chapelier continuaron formando
h
1..,:1::,
las antiguas tierras de la iglesia, valiéndose de intermediarios. Y también se
concedió un· plazo a los campesinos propietarios, hasta 1793, para pagar
parte de las leyes francesas durante tres cuartos de siglo. Los embrionarios
sindicatos continuaron existiendo secretamente, aunque con más dificultad
que bajo la indulgente imposición de la ley del Antiguo Régimen.
¡11, una compensación por sus viejos foros y por muchos otros bienes seiloriales.
Los. campesinos sin tierras, a su vez, se mostraron inquietos cuando el
gobierno, con sus ideas modernas, estimuló la división de los bienes
comunales de los pueblos y la extinción de distintos derechos colectivos El conflicto con la Iglesia
vecinales, en beneficio de la Ífropiedad privada individual.
La dirección revolucionaria favorecía el libre individualismo económico. Lo más funesto de todo fue que la Asamblea Constituyente entró en
conflicto con la Iglesia católica. La confiscación de los bienes de la Iglesia
98
99

\-
fue naturalmente un golpe para el clero. Los sacerdotes de los pueblos, cuyo iglesia católica. Desgraciadamente, el Papa llegó aún más allá, condenando
apoyo había hecho posible la revuelta del Tercer Estado, veían ahora que los la Revolución en su conjunto y toda su obra. La Asamblea Constituyente
mismos edificios en que ellos habían oficiado, con sus feligreses, los replicó exigiendo a todo el clero francés que prestase un juramento de lealtad
domingos, pertenecían a la «nación». La pérdida de unas propiedades que a la Constitución, incluida la Constitución Civil del Clero. La mitad prestó
les producían unos ingresos socavaban a las órdenes religiosas ·y arruinaban el juramento y la otra mitad se negó, incluyéndose en esta segunda mitad
las escuelas, en las que miles de niños habían recibido educación gratuita antes todos los obispos menos siete. Uno de los siete que se avinieron a aceptar las
de la Revolución. Sin embargo, no fue por la cuestión de la riqueza material nuevas disposiciones fue Talleyrand, que pronto seria famoso como ministro
por lo que chocaron la Iglesia y la Revolución. Los miembros de la de Negocios Extranjeros de muchos gobiernos franceses.
Asamblea Constituyente tenían de la Iglesia la misma opinión que las Ahora había dos iglesias en Francia, una clandestina y otra oficial, una
grandes monarquias hablan tenido antes que ellos. Se hallaban muy ajenos a sostenida por donaciones voluntarias o por fondos que entraban de
la idea de separación de la Iglesia y del estado. Consideraban la Iglesia como contrabando desde el exterior, y la otra fmanciada y protegida por el
una forma de autoridad pública, y, por consiguiente, subordinada al poder gobierno. La primera, que comprendía a todo el clero que se babia negado al
soberano. Sostenian sinceramente que los pobres necesitaban la religión, si juramento, que era desleal o «ref~ct~o», se hizo violentamente contra-
habían de respetar la propiedad de los más ricos. En todo caso, al privar a la revolucionaria. Para protegerse contr~ Revolución, sus miembros insistían
Iglesia de sus ingresos hablan procurado su mantenimiento. Para las escuelas con una obstinación verdaderamente nueva en Francia, en la supremacla
se elaboraron muchos proyectos generosos y democráticos de instrucción, religiosa universal del romano pontífice. Denunciaron a los miembros del
costeados por el estado, aunque fueron pocos los que se llevaron a cabo, a clero «constitucional» como cismáticos, que despreciaban al Papá y como
causa de las turbulentas condiciones de la época. Para el clero, el nuevo simples arribistas deseosos de ocupar unos cargos en la administración
programa estaba extraido de la Constitución Civil del Clero de 1790. pública. El clero constitucional estaba formado por los que hablan pres~o
Aquel documento fue un gran paso hacia la instauración de una iglesia el juramento y que apoyaban la Constitución Civil, a la vez que se
¡: nacional francesa. Según sus disposiciones, los párrocos y los obispos eran consideraban a si mismos como patriotas y defensores de los derechos del
¡, elegidos, siéndolo estos por los mismos S0.000 electores de otros importantes hombre; insistían también en que la iglesia galicana siempre babia gozado de
1

funcionarios. Protestantes, judíos y agnósticos po,dían tomar parte legal- un grado de libertad respecto a Roma. Los católicos seglares estaban
mente en las elecciones, sencillamente sobre la base de la ciudadanía ·y de las aterrados y confundidos. Muchos eran suficientemente adictos a la Revolu-
clasificaciones según los bienes. Se abolieron los arzobispados y se trazaron ción para preferir el clero constitucional, pero eso significaba desafiar al
de nuevo todos los limites de los obispados existentes. El número de diócesis Papa, y los católicos que persistian en desafiar al Papa eran, en general, los
se redujo de más de 130 a 83, de modo que coincidirían cada una con un menos cumplidores de su religión. El clero constitucional se asentaba, pues,
departamento, sólo se permitió a los obispos que notificasen su elevación al sobre unas bases débiles. Muchos de sus seguidores, sometidos a la tensión
Papa; se les ·prohibió que reconociesen ninguna autoridad papal en su toma de los tiempos, acabaron abandonando el cristianismo.
de posesión, y no se publicarla ni se impondria en Francia ninguna carta ni Los buenos católicos tendian a apoyar al clero «refractario». El ejemplo
decreto papales, a no ser con permiso del gobierno. Todo el clero recibía sus más elocuente era el del propio rey. Utilizaba personalmente los servicios de
salarios del estado, reduciéndose algo el ingreso medio de los obispos y sacerdotes refractarios, con lo gue daba un nuevo motivo a los revoluciona-
elevándose el del clero parroquial. Las sinecuras, los múltiples arrenda- rios que desconfiaban de él. Se desbarataba toda posibilidad de que
mientos y otros abusos, mediante los cuales las familias nobles habían sido Luis XVI pudiera continuar adelante con la Revolución, porque él llegó a la
sostenidas por la iglesia, fueron abolidos. La Asam,blea Constituyente conclusión de que sólo podía hacerlo asi, poniendo en peligro su alma
(independientemente de la Contitucidn Civil) prohibió también la toma de immortal. Los antiguos aristócratas,también preferían, naturalmente, el clero
votos religiosos y disolvió todos los conventos. refractario. Ahora desechaban las ligerezas volterianas de la Edad de la
No todo aquello era, en principio, alarmantemente nuevo, porque antes Ilustración, y el «pueblo mejor» comenzaba a mostrar una npeva piedad en
de la Revolución la autoridad civil del rey babia designado los obispos materia religiosa. Los campesinos, que sentian poco interés por la Revolu-
franceses y decidido acerca de la admisión de documentos papales en ción después de su propia insurrección de 1789 y de la consiguiente abolición
Francia. Los obispos franceses, en el viejo espíritu de las «libertades del régimen señorial, estaban también a favor del clero antiguo o refractario.
galicanas», eran tradicionalmente celosos del poder papal en Francia. Lo mismo sucedía con las familias obreras urbanas, especialmente con las
Muchos estaban ahora dispuestos a aceptar algo semejante a la Constitución mujeres. La Asamblea Constituyente y sus sucesores no sabian qué hacer. A
Civil, siempre que se asentase sobre su propia autoridad. La Asamblea se veces, cerraban los ojos a las intngas del clero refractano; el clero cons-
negó a conceder tanta jurisdicción a la iglesia galicana, y acudió, en cambio, titucional, entonces, se amedrentaba. A veces, se lanzaban a la caza y
al Papa, con la esperanza de imponer sus planes al clero francés. mediante la persecución de los refractarios, con lo que no hacían más que exarcebar el
invocación de la autoridad del Vaticano. Pero el Vaticano declaró que la cons- fanatismo religioso.
1
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:·¡.
titución Civil era una inmoral usurpación del poder en perjuicio de la La Constitución Civil del Clero ha sido llamada el más cr~o error táctico
100 101
de la Revolución. Sin duda alguna, sus consecuencias fueron sumamente Pero fueron las clases marginadas de la sociedad europea las que se
desafortunadas, y se extendieron a gran parte de Europa. En el siglo XIX, sintieron más estimuladas. Los tejedores más oprimidos de Silesia esperaban
la Iglesia sería oficialmente antidemocrática y antiliberal4 , y los demócratas y que «vinieran los franceses». En Hamburgo se declararon huelgas, y los
los liberales, en la mayoría de los casos, serian violenta y francamente campesinos se rebelaban en todas partes. un diplo:rnático inglés observó que
anticlericales. El principal beneficiario fue el papado. La iglesia francesa, incluso el ejército prusiano experimentaba «una fuerte infección de democracia
que durante largo tiempo había defendido sus libertades galicanas, .se vio entre los oficiales y los soldados». En Bélgica, donde los elementos privilegiados
arrojada en brazos del Papa por la Revolución. Incluso Napoleón, cuando estab_an Y~ en_ rebeldía contra el emperador austríaco, estalló una segunda
resolvió el cisma una década después, reconoció al papado unos poderes que rebelión, _msl?U:ªd~ por los acontecimientos de Francia y dirigida contra los
los reyes franceses no habían reconocido nunca. Eran aquellos unos pasos en elementos pnvilegiados. En_ Inglaterra, los «~adicales» de reciente aparición,
el camino que conduciría a la proclamación de la infalibilidad papal hombres _c?mo Thomas Pame y el doctor Richard Price, que deseaban una
en 18705, por la que los asuntos de la iglesia católica moderna se centralizaban total revisión . del Parlamento y de la iglesia establecida, iniciaron una
cada vez más en el Vaticano. correspondencra con la Asamblea de Paris. Los hombres de negocios de
Con la proclamación de la Constitución, en septiembre de 1791, se cierta importancia, ~cluidos Watt y Boulton, los adelantados de la máquina
disolvió la Asamblea Constituyente. Antes de disolverse acordó que ninguno de vapor, eran también profranceses, porque no tenían representación en la
de sus miembros pudiera sentarse en la siguiente Asamblea Legislativa. Esta, Cámara de los Comunes. Los irlandeses estaban excitados también y no
• 1
por consiguiente, se compuso de hombres que aún deseaban imponer su sello tardaron en rebe~arse. Los jóvenes despertaban por todas partes, el joven
en la Revolución. El nuevo régimen entró en vigor en octubre de 1791. Era Hegel en Alemania, o en Inglaterra el joven W ordsworth que más adelante
una monarquia constitucional, en la que una Asamblea Legislativa unicameral recordó el sentimiento de una nueva era, que en 1789 'babia cautivado a
se enfrentaba a un rey que no se había convertido al nuevo orden. Destinada tantos espíritus:
a ser la solución permanente de los problemas de Francia, había de hundirse Fue una dicha estar vivo en aquella aurora,
al cabo de diez meses, en agosto de 1792, como resultado de una insurrección pero ser joven fue el mismo cielo
popular, cuatro meses después de verse Francia implicada en una guerra. Un
grupo de jacobinos, conocido como los girondinos, durante un tieiµpo se Por otra parte, el movimiento antirrevolucionario cobraba fuerza.
convirtió en el partido izquierdista o avanzado de la Revolución y en la Asam- Edmund Burke, asustado por las inclinaciones francesas de los radicales
blea Legislativa condujo a Francia a la guerra. ingleses, publicó ya en 1790 sus Reflexiones sobre la Revolución en Francia.
Para Francia, pr~decía anarquía y dictadura. Para Inglaterra aconsejaba
s~veramen~e a los mgleses que aceptasen una lenta adaptación de sus propias
8. La Revolución y Europa: La guerra y la «Segunda» Revolución, 1792 libertades mglesas. ~ar~ ~odo el mundo denunciaba una filosofía politica
que se basaba en pnncipios abstractos _de lo justo y de 10 inJusto, decla-
El impacto internacional de la Revolución rand_o que _cada pueblo _deb: ser configurado según sus propias circuns-
tancias nacionales, su histona nacional y su carácter nacional. Provocó
Los gobiernos europeos eran muy reacios a intervenir en las cuestiones ~a elocuente réplica y una defensa de Francia por parte de Thomas
francesas. Se hallaban sometidos a una presión considerable. De una parte, Pme, en lo~ Derechos del hombr~. Burke comenzó en seguida a predi-
aparecieron inmediatamente grupos pro-franceses y pro-revolucionarios en car la necesi~ad de 1~ guei:ra, urgiendo un tipo de lucha ideológica con-
muchas regiones. Las doctrinas de la Revolución Francesa, como las de la tra la barbane Y la v10lencra francesas. Sus Reflexiones fueron traducidas
Americana, eran altamente exportables: adoptaban la forma de una filosofía Y muy leídas. Al paso del tiempo, su libro llegó a constituir una obra
universal, que proclamaba los derechos del hombre, sin distinciones de i~fluy~nte en la historia del pensamiento. A corto plazo fue a caer en oídos
tiempo ni lugar, ni raza, ni nación. Además, según lo que cada uno quisiera bien dispuestos. El rey de Suecia, Gustavo 111, ofrecía dirigir una cruzada
encontrar, en los primeros trastornos surgidos en Francia podía verse una monárquica. En Rusia, la vieja Catalina estaba aterrada; prohibió nuevas
revuelta de la nobleza, o de la burguesía, o del pueblo llano, o de toda la _tr8:ducciones de su amigo de otro tiempo, Voltaire, llamaba a los franceses
nación. En Polonia, los que estaban tratando de reorganizar el país contra «vil canalla» y «salvajes caníbales» y envió a Siberia a un ruso llamado
una nueva partición saludaron el ejemplo francés. Los terratenientes Radishchev, que en su Viaje de San Petersburgo a Moscú sefl.alaba los males
húngaros lo aclamaron, en su reacción contra José 11. En Inglaterra, durante de la servidumbre. Se dice que los rusos incluso tenían prohibido hablar de
algún tiempo, los que controlaban el Parlamento se complacían en creer que las «revoluciones de las esferas celestes». Los terrores se vieron incremen-
los franceses estaban tratando de imitarles. tados p~r los lastimosos mensajes de Luis XVI y de Maria Antonieta, y por
los emigrados, que seguían multiplicándose, capitaneados ya .en julio
4 Ver págs. 229-230, 364-365. de 1789 por el propio hermano del rey, el conde de Artois. Los emigrados
5 Ver pág. 364. que al principio eran nobles, se instalaron en. diversas partes de Europa y
102 103

i:
1
comenzaron a hacer uso de sus relaciones aristocráticas internacionales. Pre-
dicaban una especie de guerra santa. Deploraban la triste situación del rey,
pero lo que más deseaban era recuperar sus rentas señoriales y otros derechos.
Insinuaban que el propio Luis XVI era un peligroso revolucionario, y muchos
preferían a su hermano, el implacable conde d~ Artois.
En resumen, Europa prónto se vio escindida por una división que
alcanzaba a todas las fronteras. Lo mismo ocurría también con América: en
los Estados Unidos, el naciente partido de Jefferson fue calificado de
jacobino y profrancés; el de Hamilton, de reaccionario y probritánico,
mientras en la América colonial española las ideas de independencia se
fortalecían, y el venezolano Miranda llegaba a general en el ejército francés.
En todos los países del mundo europeo, aunque en menor grado en la
Europa oriental y en la meridional, había elementos revolucionarios o
profranceses, que eran temidos por sus gobiernos. En todos los países,
incluida Francia, había implacables enemigos de la Revolución Francesa. En
todos los países había gente cuyas lealtades se encontraban en el extranjero.
Tal situación no se había producido desde la Reforma Protestante, ni volvió
a producirse nada semejante hasta después de la Revolución Rusa, en el
siglo XX.

La llegada de la guerra, en abril de 1792


Pero los gobiernos europeos eran lentos a la hora de moverse. Catalina
no tenía intención alguna de intervenir en la Europa occidental. Sólo quería
que interviniesen sus vecinos. William Pitt, el primer ministro británico, se
resistía a los gritos de guerra de Burke. Hijo del conde de Chatham, primer
ministro desde 1784, jefe fundador del nuevo partido Tory, Pitt tenía un
programa reformador propio; había tratado de realizar una reforma del
Parlamento, sin conseguirlo, y ahora estaba concentrándose en una política
1 ,·
.. 1 de ordenamiento financiero y de economía sistemática. Su programa se verla
desbar~tado por la guerra. Pitt insistía en que los asuntos interiores de
Francia, no eran de la incumbencia del gobierno británico. La posición clave
era ocupada por el emperador de los Habsburgo, Leopoldo 11, hermano de
la reina francesa. Leopoldo, al principio, respondía a las demandas de ayuda
de Maria Antonieta diciéndole que se ajustase a las circunstancias de
Francia. Se resistía a las furiosas demandas de los emigrados, a los que él
conocía perfectamente, por haber heredado de José II una aristocracia
· levantisca.
Sin embargo, el nuevo gobierno francé~ era un fenómeno perturbador. UNA MUJER DE LA REVOLUCION
por Jacques-Louis David (francés, 1748-1825)
Estimulaba abiertamente a los descontentos· de toda Europa. Mostraba una
tendencia a resolver los asuntos internacionales mediante la acción unilate- He aquí algo de lo que los historiadores llaman la «ciase obrera», y que puede compararse
r~. Por ejemplo, se anexionó Avifión, a requerimiento de los revoluciona- con las representaciones de la aristocracia y de la clase media, ya mostradas (ver págs. 63 y 75).
rios locales, pero sin el consentimiento de su soberano histórico, el Papa. O Las ropas bastas y los cabellos descuidados, los labios descoloridos, la frente surcada y las
muestras de sufrimiento en los ojos -todo revela una vida de mucho trabajo y pocos solaces-.
bien, en Alsacia hablan existido muchas superposiciones jurisdiccionales La mujer parece estar observando algo, con una mezcla de interés y recelo, y su aire de decisión,
entre Francia y Alemania, a partir de la Paz de Westfalia6 • La Asamblea e incluso de desafío, sugiere la conciencia política que despertaba hasta en las clases más pobres,
Constituyente abolió el feudalismo y los derechos seftoriales en Alsacia, en los tiempos de la Revolución. David pintó este retrato en 1795, un año después del Terror en
Francia. El propio David era un activo revolucionario, un miembro de la Convención y del Co-
como en el resto de Francia. La Asamblea ofreció compensaciones a los mité de Seguridad General. Es raro encontrar retratos de gentes de esta clase social, hechos con
6 Ver mapa l. ·tanto realismo, simpatía y fuerza. Cortesía del Museo de Bellas Artes, Lyon (J. Camponogara).

104 105
(

príncipes a}e~anes que tenían derechos feudales en Alsacia, pero no les pidió espíritu de guerra hervía en Francia, murió el emperador Leopoldo 11. Le
su consent1m.1ento, y los principes alemanes interesados, al verse despojados sucedió Francisco 11, un hombre mucho más inclinado que Leopoldo a ceder
por un decreto revolucionario de los derechos que antiguos tratados les a los clamoreos de la vieja aristocracia. Francisco reanudó las negociaciones
garantizaban, r~urrier<?n al Emperador del Sacro Imperio Romano, protes- con Prusia. En Francia, todos los que temian un retorno del Antiguo
tando contra la mfracción de los acuerdos internacionales. Además, tras el Régimen estaban más dispuestos a prestar oídos a los girondinos. Entre los
~res~o de 1:,uis XVI en Varennes, tras su intento de fuga en junio de 1791, se jacobinos como conjunto sólo unos pocos se oponían a la guerra -por lo
hizo rmposible negar que el rey y la reina franceses eran prisioneros de los general, un puñado de demócratas radicales-. El 20 de abril de 1792, sin
\; revolucionarios. oposición importante, la Asamblea declaraba la guerra «al rey de Hungría y
'' En agosto, Leopoldo se reunió con el rey de Prusia en Pillnítz en Bohemia», es decir, a la monarquia austríaca.
Sajonia. 1:,-a Convención de Pillnítz que de ello resultó tenia por bas; un
famoso sz: Leopoldo darla pasos militares para restaurar el orden en
Francia, si todas las demás potencias se unían a él. Conociendo la actitud de La «segunda» Revolución: 10 de agosto de 1792
!
1' Pi!t, . creía que el si. nunca podría hacerse realidad. Su propósito era
f( pnncip~ente el. d~ desembarazarse ~e los emigrados franceses. Estos, por La guerra intensificó la inquietud y la insatisfacción existentes entre las
1,'
. ' clases desposeídas. Tanto los campesinos como los obreros de ·1a ciudad
el contrario, recibieron la Convención con alegría. La utilizaron como
una cl~a ~enaza contra sus enemigos de Francia, anunciando que pronto pensaban que la Asamblea Constituyente y la Legislativa habían servido a
volvenan Juntamente con las fuerzas de la Europa civilizada para castigar a los intereses de las gentes adineradas y habían h~ho poco por ellos. Los
los culpables y para resarcirse de los daftos que les habían causado. campesinos estaban descontentos ante las inadecuadas medidas adoptadas
En Francia, los defensores de la Revolución estaban alarmados. Ignora- para facilitar la distribución de la tierra; los obreros acusaban especialmente
ban lo que realmente se proponía Leopoldo, y tomaron las terribles la presión de la subida de los precios, que en 1792 se habían elevado
amenazas de los emigrados por lo que parecian. La Convención de Pillnítz notablemente. El oro había sido llevado del país por los emigrados; el papel
lejos de acobardar a los franceses, les enfureció contra todas las test~ moneda, los asignados, eran casi la única moneda circulante, y el futuro del
coronadas de Europa. Dio una ventaja política a la facción entonces gobierno era tan incierto, que perdian valor constantemente. Los campesinos
dominante de los jacobinos, históricamente conocidos como los girondinos. ocultaban sus productos alimenticios, en lugar de venderlos a cambio de un
Entre estos se encontraban el philosophe Condorcet, el humanitario jurista papel desvalorizado. La evidente escasez se combinaba con el valor
Brissot y el funcionario público Roland y su mujer, más famosa, Mme. Ro- descendente de la moneda para hacer subir el coste de la vida. Los que más
~and, cuya ~~sa se convirtió en ~a especie de cuartel general del grupo. Atra- sufrían eran los grupos de ingresos más bajos. Pero, por descontentos que
Jeron tambien a muchos extranJeros, como Thomas Paine y el alemán Ana-· estuviesen, cuando la guerra comenzó se vieron amenazados con un retorno
charsis Cloots, el «representante de la raza humana». En diciembre de 1791 de los emigrados y con una vindicativa restauración del Antiguo Régimen, lo
~na delegación d~ r~dicales ingleses, capitaneada por James Watt, hijo dei que, por lo menos para los campesinos, constituiría la peor de todas las
mventor de la maqwna de vapor, recibía una tremenda ovación en el club eventualidades posibles. Las clases trabajadoras -campesinos, artesanos,
jacobino de París. menestrales, tenderos, asalariados- se adhirieron a la Revolución, pero no
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al gobierno revolucionario que ocupaba el poder. La Asamblea Legislativa y
Los gii::ondinos se convirtieron en el partido de la revolución internacio-
n~. Declararon que ~a Reyolución nunca podría estar segura en Francia, la monarquía constitucional no contaban con la confianza de numerosos
mientras no se extendiese al mundo. En su opinión, una vez que estallase la elementos de la población.
guerra, los pueblos de los estados que entrasen en la guerra _contra Francia Además, la guerra, al pnncipio se desarrolló muy desfavorablemente
no apoyarian a sus gobiernos. Había razones para esta creencia, porque ya para los franceses. Prusia se unió inmediatamente a Austria, y en el verano
antes de la Revolución Francesa existían elementos revolucionarios tanto en de 1792 las dos potencias estaban a punto de invadir Francia. Lanzaron
los Países Bajos holandeses como en los austríacos, y, en menor ~edida en una proclama al pueblo francés, el Manifiesto de Brunswick, del 25 de julio,
partes de Suiza, en Polonia y en otros países. Algunos girondinos imagina- declarando que si el rey y la reina franceses sufrían algún dafto, las fuerzas
ban, pues, una guerra en la que los ejércitos franceses entrarian en los países austro-prusianas, a su llegada a Paris, impondrían el más duro castigo a los
vecinos, se unirían a los revolucionarios locales, derribarian a los gobiernos habitantes de la ciudad. Tales amenazas, combinadas con la emergencia
establecidos e instaurarían una federación de repúblicas. La guerra también militar, sólo hacían el caldo gordo a los activistas más violentos. Las masas
era apoyada por un grupo muy diferente, acaudillado por Lafayette, que del pueblo francés, excitadas y dirigidas por los jefes burgueses jacobinos,
deseaba.refrenar la Revolución, manteniéndola en la línea de la monarquia especialmente Robespierre, Danton y el cáustico periodista Marat, estallaron
constitucional. Este grupo creía equivocadamente que la guerra podría en una pasión de exaltación patriótica. Se volvieron contra el rey porque le
restablecer_ la muy dafl.ada popularidad de Luis XVI, unir el país bajo el identificaron con las potencias que luchaban contra Francia, y también
nuevo gobierno y acabar con la continuada: agitación jacobina. Cuando el porque en la propia Francia los que seguían apoyándole utilizaban la

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r
monarquía como una defensa contra las clases bajas. El republicanismo en y otras eiudades de la orilla izquierda alemana del Rhin. Los, simpatizantes
Francia era, en parte, un accidente histórico más bien súbito, en aquella revolucionarios de aquellas zonas ,solicitaban la ayuda francesa. La Conven-
Francia que se hallaba en guerra bajo un rey en el que no se podía confiar y, ción Nacional decretó la asistencia a «todos los pueblos que deseasen
en parte, una especie de movimiento de clase baja o casi proletario, en el que, recobrar su libertad». También ordenó que los generales franceses, en las
sin embargo, tomaban parte muchos revolucionarios burgueses. áreas ocupadas, disolviesen los antiguos gobiernos, confiscasen las propieda-
La exaltación se caldeó durante el verano de 1792. Los reclutas afluian a des del gobierno y de la iglesia, aboliesen los diezmos, los derechos de caza y
París desde todas las regiones, en su camino hacia las fronteras. Un los tributos señoriales, y estableciesen administraciones provisionales. Así, la
destacamento, procedente de Marsella, traía una nueva canción de marcha, Revolución se éxtendía, siguiendo la estela de los ejércitos franceses victo-
conocida desde entonces como La Marsellesa, una vehemente llamada a la riosos.
guerra contra la tiranía. Los provincianos transeúntes exarcebaban la Los ingleses y los holandeses se prepararon para resistir. Pitt, insistiendo
agitación de París. El 10 de agosto de 1792, los barrios obreros de la ciudad todavía en que los franceses podían tener en su país el régimen que desearan,
se alzaron en una revuelta, apoyados por los reclutas de Marsella y de otras declaraba que Gran Bretaña na podía tolerar la ocupación francesa de
partes. Asaltaron las Tullerlas, frente a la resistencia de la guardia suiza, Bélgica. Los ingleses y los holandeses iniciaron conversaciones con Prusia y
muchos de cuyos miembros fueron muertos, y apresaron y encarcelaron al con Austria,,y los franceses declararon la guerra el día 1 de febrero de 1793.
rey y a la familia real. En París se estableció un gobierno municipal Unas pocas semanas después, la República se babia anexionado Saboya Y
revolucionario, o «Commune». Usurpando los poderes de la Asamblea Niza, así como Bélgica, y tenia bajo su mando militar una gran parte de la
Legislativa, impuso la derogación de la Constitución y la elección, por Renania alemana7 • Mientras tanto, en la Europa oriental, a la vez que
sufragio universal masculino, de una Convención Constitucional, que , denunciaban la rapacidad de los bárbaros franceses, los gobernantes de
gobernarla a Francia y prepararla una nueva Constitución, más democrática. Rusia y de Prusia llegaron a un acuerdo, mediante el que cada uno se
La propia palabra, Convención, fue utilizada en recuerdo de la Convención apropiaba de una porción de Polonia, en la segunda partición, en enero de
Constitucional Americana de 1787. Mientras tanto, en Parls reinaba,n la 1793s. Los austríacos, excluidos del segundo reparto, se mostraron preocupa-
histeria, la anarquía y el terror; un puñado de voluntarios insurrectos, dos por sus intereses en la Europa oriental. La naciente República Francesa,
declarando que ellos no lucharlan contra los enemigos en las fronteras ahora en guerra con toda Europa, se salvó gracias a la debilidad de la
mientras no se hubieran desecho de los enemigos que tenían en París, Coalición, porque Inglaterra y Holanda no tenían importantes fuerzas de
sacaron de las cárceles de la ciudad a unas 1.100 personas -sacerdotes tierra, y Prusia y Austria tenían demasiados recelos reclprocos, y se hallaban
refractarios y otros contrarrevolucionarios- y les dieron muerte, tras unos excesivamente preocupados con Polonia para comprometer el grueso de sus
juicios sumarísimos. Estos hechos son conocidos como «las matanzas de ejércitos contra Francia.
í septiembre».
Durante más de dos años y medio, desde octubre de 1789, se había En la Convención, todos los dirigentes eran jacobinos, pero los jacobinos
1 producido un descenso de la violencia popular. Ahora, la inminencia de la estaban, a su vez, divididos. Los girondinos ya no eran el grupo revoluciona-
1
1

f guerra y el descontento de las clases bajas con el curso de los acontecimien- rio más avanzado, como lo habian sido en la Asamblea Legislativa. Al lado
tos hasta la fecha, habían conducido a nuevas explosiones. La insurrección de los girondinos, surgió un nuevo grupo, cuyos miembros preferían ocupar
del 10 de agosto de 1792, la «segunda» Revolución Francesa, iniciaba la fase los asientos más altos de la cámara, por lo que recibieron el nombre de la
más avanzada de la Revolución. «Montaña» en la jerga política de la época. Los dirigentes girondinos
procedían de las grandes ciudades de las provincias; los dirigentes «montag-
nards», aunque en su mayorla de nacimiento provinciano, eran representan-
9. La república de emergencia, 1792-1795: el ttrror tes de la ciudad de Parls y debían casi toda su fuerza política a los elementos
radicales y populares de esta ciudad.
La Convención Nacional
Aquellos revolucionarios del pueblo, fuera de la Convención, se daban a
sí mismos, orgullosamente, el nombre de «sans-culottes», porque llevaban
La Convención Nacional se reunió el día 20 de septiembre de 1792; iba
a durar tres años. Inmediatamente, proclamó el Afio Primero de la Repú- los largos pantalones de los obreros, y no los calzones hasta la rodilla o
blica Francesa. También el 20 de septiembre, los desorganizados ejércitos
culottes, de las clases media y alta. Constituían la clase obrera de una época
franceses obtuvieron una gran victoria moral en el «cañoneo de Valmy», pre-industrial, tenderos y dependientes, artesanos especializados en varios
una batalla que fue poco más que un duelo de artillería, pero que obligó
al mando prusiano a abandonar su marcha sobre París. Los franceses no
I
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tardaron en ocupar Bélgica (los Países Bajos austríacos), Saboya (que per-
tenecía al rey de Cerdeña, que se había unido a los austríacos), Maguncia
7 Ver mapa 3.
8 Ver pág. 57.
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oficios, incluidos algunos que eran· propietarios de pequefias empresas
manufactureras o artesanas. Durante dos años, su militancia y su activismo
impulsaron la Revolución. Pedían una igualdad que tuviera un significado
para gentes como ellos, exigían un poderoso esfuerzo contra las potencias
extranjeras que se atrevían a intervenir en la Revolución Francesa, y denun-
ciaban (bastante correctamente) al rey y a la reina, ahora derrocados, por
confabulación con el enemigo austríaco. Los «sans-culottes» temían que la
Convención fuese demasiado moderada. Ellos defendian una democracia
directa en sus clubs y asambleas de vecinos, al lado de una masa que, en caso
necesario, se levantaría contra la Convención misma. Los girondinos, en la
Convención, comenzaban a desechar a aquellos militantes populares como
anarquistas. El grupo conocido como la «Montafta» estaba más dispuesto a
trabajar con ellos, por lo menos mientras durase la emergencia.
La Convención juzgó a Luis XVI, por traición, en diciembre de 1792. El
15 de enero, pronunció, unánimemente, su sentencia de culpabilidad, pero,
al día siguiente, de los 721 diputados presentes, sólo 361 votaron en favor de
una inmediata ejecución: una mayoría de uno. Luis XVI murió en la
guillotina, unos días después, el 21 de enero de 1793. Desde entonces, los 361
diputados fueron tachados de regicidas, durante su vida entera; por su
propia seguridad, nunca podrían consentir una restauración de la monarquía
borbónica en Francia. Los otros 360 diputados no estaban comprometidos
de igual modo; sus rivales les llamaron girondinos, «moderados», contrarre-
volucionarios. Todos los que esperaban todavia más de la Revolución, o que
temian que el más ligero vaivén trajese a los aliados y a los emigrados a
Francia, miraban ahora al ala «montagnard» de los jacobinos.

Antecedentes del Terror

En abril de 1793, el general francés más espectacular, Dumouriez, que


había obtenido las victorias de Bélgica, cinco meses antes, desertó a Austria.
Los ejércitos aliados expulsaron ahora de Bélgica a los franceses, y de nuevo
amenazaron con invadir Francia. Los contrarrevolucionarios se entusiasma-
ron. Entre los revolucionarios, se escuchó un clamor: «¡Estamos siendo traicio-
nados!». Los precios seguían subiendo, el valor de la moneda bajaba, los ali-
LAS REBUSCADORAS
mentos eran más difíciles de conseguir, y las clases trabajadoras estaban cada
por Jean-Fran~ois Millet (francés, 1814-1875) vez más inquietas. Los «sans-culottes» exigían controles de precios, controles de
moneda, ·racionamiento, legislación contra el acaparamiento de alimentos y re-
Aquí se muestran tres mujeres de las más pobres del campesinado francés. Pueden compa- quisa de los mismos para su obligada circulación. Denunciaban a la burguesía
rarse con las mujeres representadas en las págs. 63, 75 y 105. Encorvadas en el trabajo, alar- como usureros y explotadores del pueblo. Mientras los girondinos se resistían,
gamlo unas manos fuertes y musculosas, agarrando sus pocos tallos de grano, estas mujeres
están ejercitando un derecho legal, el «glanage», que permitía a los pobres rebuscar en los la Montaña actuaba de acuerdo con los «sans-coulottes», en parte por simpatía
campos, una vez que los dueños hubieran recogido la cosecha. Muchos de los dueños eran cam- con sus ideas, en parte para atraer el apoyo de las masas a la guerra, y en parte
pesinos más opulentos. El «glanage» era uno de los derechos colectivos de las aldeas, originaria- como maniobra para deshacerse de los girondinos. El día 31 de mayo de 1793,
mente común en Francia, en Inglaterra y en gran parte de Europa, que tendió a desaparecer con
la difusión de las modernas instituciones de propiedad privada. Cuando el cuadro fue expuesto .la Comuna de París, bajo presion de los «sans-coulottes», reunió una multitud
por primera vez, en 1857, recordó la Revolución Francesa a cierto indignado crítico. «Detrás de de manifestantes y de insurrectos que invadieron la Convención y,ordenaron
esas tres rebuscadoras -dijo-, contra el horizonte plomizo, podemos ver las siluetas de las el arresto de los dirigentes girondinos. Otros girondínos huyeron a provin-
picas, de los motines y de los patíbulos del 93.» Cortesía del Louvre (Giraudon). cias entre ellos Condorcet, el cual, mientras permaneció oculto, y poco antes
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de su muerte, encontró tiempo para escribir su famoso libro sobre los llamó la atención por sus puntos de vista contrarios a ·la pena de muerte Y
Progresos del espiritu humano9 • favorables al sufragio universal. Durante el período de la Asamblea
Ahora, la «Montaña» gobernaba en la Convención, pero la Convención, Legislativa, en 1791-1792, continúo luchando por la democracia Y alzándose
a su vez, gobernaba muy poco. No sólo eran los ejércitos extranjeros y los inútilmente contra la declaración de guerra. En la Convención, elegida en
emigrados que se acercaban a las puertas los que tenían interés en destruir la septiembre de 1792, representó a un distrito de París, Llegó a ser un
Convención como una banda de regicidas y de incendiarlos sociales, sino que destacado miembro de la Montaña y asistió, complacido, a la purga de los
la autoridad de la Convención era ampliamente repudiada en la propia girondinos. Siempre se había mantenido limpio de los cohechos y malversa-
Francia. En el oeste, en la Vendée, los campesinos se hablan levantado ciones en que algunos otros se habían visto envueltos, y por esta razón era
contra el alistamiento militar; estaban incitados por los sacerdotes refracta- conocido como el Incorruptible. Fue un gran creyente en la importancia de
rios, por los agentes británicos y por los emisarios realistas del Conde de la «virtud». Este término había sido utilizado de un modo particular entre
Artois. Las grandes ciudades de provincias, como Lyon, Burdeos, Marsella y los philosophes.~ Montesquieu y Rousseau habían sostenido que las repúbli-
otras, se habían rebelado también, especialmente después de haber llegado a cas dependian de la «virtud», o espíritu público altruista y celo cívico, a lo
ellas los fugitivos girondinos. Aquellos «federalistas» rebeldes demandaban que se añadió, bajo la influencia rusoniana, una idea un tanto sentimental de
una república más «federal» o descentraliz.ada. Como los hombres de la la integridad personal y de la pureza de la vida. Robespierre se decidió, en
Vendée, con quienes no tenían relación alguna, se oponían al predominio de 1793 y 1794, a hacer realidad una república democrática hecha de buenos
París, pues se habían acostumbrado a una mayor independencia regional bajo ciudadanos y hombres honestos.
el Antiguo Régimen. Aquellas rebeliones se hicieron contrarrevolucionarias,
pues todo tipo de extranjeros, realistas, emigrados y clericales acudieron a El programa de la Convención, 1793-1794: el Terror
estimularlas.
El programa de la Convención, que Robespierre contribuyó a elaborar,
La Convención tenía que defenderse también contra los extremistas de la
consistía en reprimir la anarquía, la lucha civil y la contrarrevolución en el
izquierda. A la auténtica acción de masas de los «sans-culottes» se unían
interior, y ganar la guerra mediante una gran movilización nacional de los
ahora las voces de los militantes todavia más excitados, llamados enragés.
hombres y de los recursos del país. Prepararla una Constitución democrática
Diversos organizadores, entusiastas, agitadores y políticos de barriada decla- e iniciarla una legislación para las clases inferiores, pero no transigirla con la
raban que los métodos parlamentarios eran inútiles. Por lo general, eran Comuna de París y con otros órganos de acción revolucionaria directa. Para
hombres ajenos a la Convención -y también mujeres, porque las mujeres dirigir el gobierno, la Convención otorgaba amplios poderes a un Comité de
eran especialmente sensibles a la crisis de escasez de alimentos y de subida de Salvaciór.i Pública, grupo formado por doce miembros de la Convención que
precios, y una organización de Mujeres Republicanas originó un breve motin se elegían cada mes. Robespierre fue un miembro influyente; otros fueron el
en 1793-. Todos aquellos activistas actuaban por medio de unidades de joven St. Just, el paralitico parcial Couthon, y el oficial del ejército, Carnot,
gobierno local en París y en otras partes, y en millares de «sociedades po- «organizador de la victoria».
pulares» y de clubs provincianos por todo el país. Formaron también «ejér-. Para reprimir la «contrarrevolución», la Convención y el Comité de
citos revolucionarios», bandas semimilitares de hombres que recorrían las Salvación Pública establecieron lo que popularmente se conoce como el
áreas rurales en busca de alimentos, registraban los graneros de los campe- «Reinado del Terror». Se instituyeron tribunales revolucionarios como
sinos, denunciaban a los sospechosos y predicaban la revolución. alternativa a la ley de Lynch de las matanzas de septiembre. Se creó un
En cuanto a la Convención, aunque no puede decirse que tuviera nunca Comité de Seguridad General, como una especie de policía politica suprema.
jefes de ninguna clase, el programa que siguió, durante más de un :ino, fue, Destinado a proteger la República Revolucionaria frente a sus enemigos
r;; en conjunto, el de Maximilien Robespierre, jacobino, pero que no su,~pre se interiores, el Terror golpeó a los que conspiraban contra la República, y a
mantuvo al lado de la revolución popular o de la anarquia. Robesp1erre es los que, sencillamente, eran sospechosos de actividades hostiles. Sus victimas
uno de los hombres más discutidos y menos comprendidos de los tiempos fueron desde Maria Antonieta y otros realistas hasta los antiguos colegas
í
! modernos. Las personas acostumbradas a condi~ion~s d_e e~tabili!1ad le revolucionarios de la Montaña, los dirigentes girondinos; y antes de que
desechan con un estremecimiento como a un sangumano fanático, dictador terminase el año 1793-1794, algunos de los viejos jacobinos de la Montaña
y demagogo. Otros le han considerado un idealista, un visi~nario Y un que habían contribuido a iniciar el programa acabaron también en la
fervieme patríota cuyos objetivos e ideales eran, por lo menos, smcer~ente guillotina. El número de personas que perdieron sus vidas durante el Terror,
democráticos. Todos están de acuerdo en reconocer su honestidad e desde finales del verano de 1793 hasta julio de 1794, ha sido frecuentemente
integridad personales, y su celo revolucionario. Fue, originariamente, un exagerado. Comparado con los patrones del siglo XX, según los cuales los
abogado del norte de Francia, educado con becas en París. En 1789, babia gobiemós han acometido la extirpación de clases o razas enteras, ,el Terror
sido elegido para representar al Tercer Estado en los Estados Generales, y en fue verdaderamente blando. Pero durante él murieron unas 40.000 personas;
la inmediata Asamblea Constituyente desempefl.ó un papel menor, aunque \ ,,nm cientos de millares fueron también, en un momento u otro,
9 Ver pág. 42.
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arrestados y mantenidos en prisión. Las ejecuciones, en su mayoría, tuvieron los precios y ae los salarios. Contribuyó a frenar la inflación durante la
! ¡ 1 lugar en la Vendée, en Lyon, y en otros lugares de franca rebeldía, y estaban crisis, pero no resultó muy eficaz; el Comité creía, como principio, en una
': !
1i i¡ dirigidas contra personas que se habían insurreccionado en tiempo de economía de libre mercado y carecía de la maquinaria técnica y administrati-
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guerra. El Terror no mostraba respeto ni interés alguno por los orígenes de va para imponer controles completos. En 1794, estaba dando rienda más
clase de sus víctimas. Alrededor del 8 por 100, eran nobles, pero los nobles, suelta a la empresa privada y a los campesinos, a fin· de estirr,ular la
como clase, no eran molestados, a menos que resultasen sospechosos de producción. También trató de mantener bajos los salarios, y, a este respecto,
agitación política; en un 14 por 100, las víctimas aparecían clasificadas no pudo alcanzar la adhesión de muchos dirigentes de la clase trabajadora.
como burgueses, principalmente de las ciudades rebeldes del sur; el 6 por En junio de 1793, el Comité redactó una Constitución republicana, adop-
100 eran clérigos, mientras no menos del 70 :por 100 eran de clases cam- tada por la Convención, que establecía el sufragio universal masculino. Pero
pesina y trabajadora. Una república democratica, fundada en la Decla- la nueva Constitución fue aplazada indefinidamente, y el gobierno fue
ración de los Derechos del Hombre, había de suceder, en principio, al declarado «revolucionario hasta la paz», entendiendo por «revolucionario»
Terror, una vez que la guerra y la emergencia hubiesen teminado, pero, extra-constitucional o de un carácter de emergencia. En otros aspectos, el
mientras tanto, el Terror era, en el mejor de los casos, inhumano, y, en Comité mostraba intenciones de legislar en favor de las clases económicas
algunos sitios, cruel, como en Nantes, donde 2.000 personas fueron cargadas más bajas. Los controles de precios y otras disposiciones económicas .
en barcazas y hundidas deliberadamente. El Terror dejó en Francia respondían a las demandas de los «sans-culottes». Se acabaron los vestigios
prolongados recuerdos y antipatías respecto a la Revolución y al republica- del régimen señorial; los campesinos quedaron exentos del pago de la
nismo. compensación por las obligaciones que habían sido abolidas al comienzo de
Para dirigir el gobierno en medio de la emergencia bélica, el Comité de la Revolución. Se concedió una mayor facilidad para la compra de la tierra
Salvación Pública operó corno una dictadura conjunta o gabinete de guerra. por los campesinos. Hubo incluso movimientos, en las leyes de Ventoso, de
Preparó y guió la legislación a través de la Convención. Logró el control marzo de 1974, para confiscar los bienes de los sospechosos (no sólo de la
sobre los «representantes en misión», que eran miembros de la Convención iglesia o de los emigrados convictos), y de entregar esos bienes, gratuitamen-
que se hallaban de servicio con los ejércitos y en las áreas insurgentes de te, a los «patriotas necesitados»; pero aquellas leyes fueron redactadas de
Francia. Estableció el Bulletin des loix, de modo que todas las personas una forma impracticable, nunca recibieron mucho apoyo del Comité de
pudieran saber qué leyes se suponía que tenían que cumplir u obedecer. gobierno, y no se tradujeron en casi nada. El Comité se ocupó también de
Centralizó la administración, convirtiendo el enjambre de funcionarios los servicios sociales y de medidas de mejoras públicas: publicó folletos para
localmente elegidos, residuos de la Asamblea Constituyente, y que eran enseñar a los granjeros a mejorar sus cosechas, seleccionó a jóvenes
realistas en unos sitios, desenfretijidos extremistas en otros, en «agentes prometedores para que recibiesen instrucciones en oficios útiles, abrió una
nacionales» de designación central. nombrados por el Comité de Salvación escuela militar para muchachos de todas las clases, hasta de la más humilde,
Pública. y, desde luego, trató de introducir la instrucción elemental universal. En
Para ganar la guerra, el Comité proclamó la levée en masse, llamando a aquel tiempo, fue abolida también la esclavitud en las colonias francesas, y
filas a todos los hombres físicamente útiles. Reclutó a hombres de ciencia los negros fueron declarados libres, tras haber obtenido los derechos civiles.
para que trabajasen en armamentos y municiones. Los más destacados El Comité de Salvación Pública quería concentrar la Revolución en sí
científicos franceses de la época, incluido Lagrange y Lamarck, trabajaban mismo. No transigía con la violencia revolucionaria no autorizada. Con un
para _e~ gobierno o era p_rotegidos por él contra el Terror, aunque uno, programa democrático propio, condenaba la democracia turbulenta de los
LavoIS1er, «padre de la química moderna», fue guillotinado en 1794, por clubs populares y de las asambleas locales. En el otoño de 1793, arrestó a lQS
haber estado implicado en un arrendamiento de impuestos, con anterioridad dirigentes enragés y prohibió, al mismo tiempo, las organizaciones de
a 1789. Por motivos militares, el Comité instituyó también controles mujeres revolucionarias. El revolucionarismo extremado tomó después el
económicos, que al mismo tiempo satisfacían las demandas de los enragés y nombre de hebertismo, derivado de Hébert, un funcionario de la Comuna de
de otros portavoces de la clase trabajadora. Los asignados dejaron de París. Los hebertisras eran un grupo amplio e indefinible, e incluía a muchos
desvalorizarse durante el año del Terror. Así, el gobierno protegía su propio miembros de la Convención. Denunciaban indiscriminadamente a los comer-
poder adquisitivo y el de las masas Lo consiguió, mediante el control de la ciantes y a la burguesía. Eran el partido del Terror extremado; fue un
exportación del oro, mediante la confiscación de efectivo y de moneda hebertista el que llevó a cabo los hundimientos de Nantes. Convencidos de
extranjera de los ciudadanos franceses, a los que pagaba con asignados, y que toda religión es contrarrevolucionaria, lanzaron el movimiento de
mediante la legislación contra el acaparamiento o contra la retirada de descristianización. La Convención adoptó incluso un calendario -revolucio-
artículos del mercado. Los alimentos y los suministros para los ejércitos así nario. Su principal objetivo era el de borrar de los espíritus de los hombres el
como para los civiles de las ciudade;, se recogían y se asignaban mediant~ un ciclo cristiano de los domingos, de los días festivos y de fechas religiosas
sistema de requisas, centralizado en una Comisión de Subsistencia sometida como la Navidad y la Pascua de Resurrección. Los años se contaban desde la
al Comité de Salvación Pública. Un «máximo general» fijaba los techos de fundación de la República Francesa, dividiéndose cada año en nuevos meses

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de treinta días cada uno, y eliminando también la semana, que fue sustituida
con la décade10•
Otra forma adoptada por la descristianización fue el culto a la razón, que
se extendió por toda Francia a finales de 1793. En París, el obispo renunció
1
1
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siervos, y sin que los soldados de ninguno de ellos se sintieran miembros de
sus sistemas políticos correspondientes. Los gobiernos aliados, cada uno de
los cuales perseguía sus propios fines, y que se hallaban todavía distraídos
por sus ambiciones en Polonia, donde era inminente el tercer reparto, no
a su cargo, declarando que había sido engafiado; y la Comuna organizó podían combinar sus fuerzas contra Francia. En junio de 1794, los franceses
ceremonias en la catedral de Notre Dame, en las que la Razón estaba ganaron la batalla de Fleurus, en Bélgica. Los ejércitos republicanos
representada por una actriz que era la mujer de uno de los funcionarios de la invadían de nuevo los Países Bajos; seis meses después, su caballería entraba
ciudad. Pero la descristianización no fue vista con buenos ojos por en Amsterdam, cuyas aguas heladas se habían convertido en una ruta sólida.
Robespierre, convencido de que apartaría de la República a las masas y de Las viejas provincias holandesas no tardaron en ser sustituidas por una
que le enajenaría las simpatías que la Revolución todavía suscitaba en el República Bátava revolucionaria.
exterior. El Comité de Salv1ición Pública, por lo tanto, ordenó la tolerancia A causa de sus éxitos militares, los franceses se sentían menos dispuestos
con los católicos pacíficos, y, en junio de 1794, Robespierre introdujo el a soportar el gobierno dictatorial y la disciplina económica del Terror.
«Culto del Ser Supremo», que era una especie de culto nacional y Robespierre y el Comité de Salvación Pública se habían malquistado con
naturalista, en el que la República declaraba reconocer la existencia de Dios todos los partidos importantes. Los radicales de la clase trabajadora de París
y la inmortalidad del alma. Robespierre esperaba que,. sobre aquella base, ya no le apoyarían, y, tras la muerte de Dan ton, la Convención Nacional
podrían reconciliarse los católicos y los agnósticos anticlericales. Pero los tenía miedo de su propio comité dirigente. Un grupo de la Convención
católicos estaban ahora lejos de toda reconciliación, y los librepensadores, obtuvo la «proscripción» de Robespierre, el día 9 de Thermidor (27 de julio
apelando a la tradición de Voltaire, consideraban a Robespierre como un de 1794); Robespierre fue guillotinado, al día siguiente, con algunos de sus
extrafio personaje reaccionario y estaban dispuestos a provocar su caída. compafieros. Muchos de los que se volvieron contra él creían que estaban
Mientras tanto, el Comité procedía implacablemente contra los hebertis- dando un mayor impulso a la Revolución, como al acabar con los
tas, a cuyos principales jefes. envió a la guillotina, en marzo de 1794. Se girondinos, el afio anterior. Otros pensaban, o decían, que estaban cerrando
dominó a los «ejércitos revolucionarios» paramilitares. Se retiró de las el paso a un dictador y a un tirano. Todos estaban de acuerdo, para su
provincias a los terroristas extremados. La revolucionaria Comuna de París propia absolución, en cargar todas las culpas sobre los hombros de
fue destruida. Robespierre ocupó los cargos municipales de París con hom- Robespierre. La idea de que Robespierre era un monstruo se debió más a sus
bres de su propia elección. Esta comuna adicta a Robespierre desauto- antiguos compafieros que a los conservadores de la época.
rizó las huelgas y trató de mantener bajos los salarios, alegando nece-
sidades militares; pero no logró atraerse a los ex-hebertistas y a los re-
presentantes de la clase trabajadora, que se vieron decepcionados por la La reacción thermidoriana
Revolución y la desecharon como un movimiento burgués. Acaso para
impedir precisamente esta conclusión, y a fin de evitar la apariencia de La caída de Robespierre asombró al país, pero sus efectos se manifesta-
desviación a la derecha, Robespierre y el Comité, después de liquidar a los ron, durante los meses siguientes, como. la «reacción thermidoriana». El
hebertistas, liquidaron también a ciertos miembros del ala derecha de la Terror se calmó.-La'Comvención redujo los poderes del Comité de Salvación
Montafia que eran conocidos como dantonistas. Danton y sus seguidores Pública, y cerró"el clu]2 iacobino. Se abolieron el control de precios y otras
fueron acusados de deshonestidad financiera y de tratar con los contrarrevo- regulaciones. [a infladori' reanudó su carrera, los precios volvieron a subir,
lucionarios; las acusaciones tenían una cierta parte de verdad, pero no era y las clases trabajadora~) desorientadas y sin dirigentes, sufrieron más que
este el principal motivo de las ejecuciones. nunca. Estallaban motines esporádicos, de los que el más importante fue la
En la primavera de 1794, la República Francesa poseía un ejército de insurreccjgn de adiai del Año III (mayo de 1795), en que una multitud
800.000 hombres, el más grande sostenido hasta aquella fecha por una casi dispersó la Coñvención por la fuerza. Por primera vez desde 1789,
potencia europea. Era un ejército nacional, que representaba a un pueblo en ft;;;,on llamadas_ las tropas a París. Los insurrectos de los barrios obreros
armas, mandado por oficiales que habían sido ascendidos rápidamente, por levantaron barricadas en las calles. El ejército se impuso sin mucho
sus méritos, y compuesto por soldados que se consideraban ciudadanos que derramamiento de sangre, pero la Convención arrestó, encarceló o deportó a
luchaban en defensa de su propia causa. Su intensa formación política lo diez mil in.:mrgentes. Unos pocos organizadores fueron guillotinados,
hacía temible y contrastaba profundamente con la indiferencia de los mcluido un mÍlitante negro. El levantamiento de pradial tuvo un sabor anti-
ejércitos adversarios, algunos de los cuales estaban integrados realmente por cipado a revolución social moderna.
El elemento vencedor fue la burguesía, que había dirigido la Revolu-
10 Aunque no se adoptó hasta octubre de 1793, el calendario revolucionario computaba el ción desde la Asamblea Constituyente y que, en realidad, no había sido
Año l de la República Francesa desde el 22 de septiembre de 1792. Los nombres de los meses eran,
sucesivamente, Vendémiaire, Brumaire, Frimaire (otoño); Nivóse, Pluvióse, Ventóse (invierno); desplazada, ni siquiéra durante el Terror. No era, básicamente, una burguesía
Germinal, Floréal, Prairial (primavera); Messidor, Thermidor, Fructidor (verano). de ~:ipitalistas modernos, preocupados de obtener unas ganancias mediante el

116 l I7

;.
desarrollo de nuevas fábricas o de nueva maquinaria11 • Los vencedores tiempo y su voluntad a tomar parte en la vida pública; esto, en realidad,
políticos después de Thermidor eran «burgueses» en un sentido más antiguo, significaba hombres de la clase media alta, porque la antigua aristocracia era
los que no habían sido nobles o aristócratas con anterioridad a 1789, pero desafecta. Los electores elegían todos los funcionarios importantes de los
que habían tenido una posición sólida bajo el Antiguo Régimen, muchos de departamentos, y también los miembros de la Asamblea Legislativa nacio-
ellos abogados o funcionarios públicos, y que frecuentemente obtenian unos nal, que ahora se dividía en dos cámaras. La cámara baja se denominaba el
ingresos de la propiedad de la tierra. A estos se agregaban ahora nuevos Consejo de los Quinientos, y la alta, compuesta de 250 miembros, el
elementos producidos por la propia Revolución, advenedizos · y nouveaux Consejo de los Ancianos -«ancianos», porque eran hombres de más de
riches, que habían ganado dinero mediante los contratos con el gobierno en cuarenta años-. Las cámaras elegían el ejecutivo, que se llamaba el Directorio
tiempo de guerra, o que se habían beneficiado de la inflación o de la compra (del que recibía su nombre el régimen en .su conjunto) y que estaba
de antiguas tierras de la Iglesia a precios de ganga. Tales individuos, a los compuesto por cinco Directores.
que muchas veces se unieron antiguos aristócratas, y como reacción contra Así, pues, el gobierno estaba constitucionalmente en manos de los
la «virtud» de Robespierre, implantaron un turbulento y ostentoso estilo propietarios importantes, tanto rurales como urbanos, pero su base real era
de vida que dio mala fama al nuevo orden. También desataron un «terror más estrecha todavía. En la reacción subsiguiente a Thermidor, mucha gente
blanco» contra los jacobinos, en el que muchos fueron, sencillamente, ase- empezó a pensar en la restauración de la monarquía. La Convención, para
sinados. proteger a sus propios miembros, estableció que dos tercios de los hombres
Pero los thermidorianos, por desacreditados que estuvieran algunos de inicialmente elegidos para el Consejo de los Quinientos y para el Consejo de
ellos, no habían perdido la fe en la Revolución. Asociaban la democracia los Ancianos debían ser ex-miembros de la Convención. Esta interferencia en
con el terror rojo y con el gobierno de las masas, pero seguian creyendo en la libertad de las elecciones provocó graves trastornos en París, instigados
los derechos legales individuales y en una Constitución escrita. Las condicio- por personas llamadas realistas; pero la Convención, que ahora se babia
nes eran. más bien adversas, porque el pais todavía estaba sin asentar, y, acostumbrado a utilizar el ejército, ordenó a un joven general que se
aunque la Convención hizo una paz separada con Espaiia y con Prusia, encontraba en París, llamado Bonaparte, que reprimiese al populacho
Francia continuaba en guerra con la Gran Bretaiia y con el imperio de los realista. Y el general así lo hizo, con un «soplo de metralla». La república
Habsburgo. Pero los hombres de la Convención estaban decididos a llevar a constitucional dependía, pues, ya desde el principio, de la protección militar.
cabo otro intento de gobierno constitucional. Desecharon la Constitución El régimen tenía enemigos a la derecha y a la izquierda. Por la derecha,
democrática elaborada en 1793 (y nunca usada), y redactaron la Constitu- los realistas no se recataban en su labor de agitación en París e incluso en los
ción del Afio III, que entró en vigor a finales de 1795. dos Consejos. Su centro era el Club Clichy, y estaban en contacto
permanente con el hermano del rey muerto, el Conde de Provenza, al que
10. La República Constitucional: el Directorio; 1795-1799 ellos consideraban como Luis XVIII (pues Luis XVII seria el hijo de Luis
XVI, que había muerto en la cárcel). Luis XVIII se había instalado en
Verona, en Italia, donde dirigía un centro de propaganda ampliam~nte
La debilidad del Directorio financiado por dinero británico. El peor obstáculo para el resurgimiento deli
realismo en Francia era el propio Luis XVIII. En 1795, al asumir el titulo,
La primera República Francesa, formalmente constituida, conocida había publicado una Declaración de Verona, en la que anunciaba su
como el Directorio, sólo duró cuatro añ.os. Su debilidad consistió en que se propósito de restaurar el Antiguo Régimen y de castigar a todos los
sostenía sobre una base social extremadamente estrecha, y que presuponia implicados en la Revolución, desde 1789. Se ha dicho -y, a este respecto,
i
1
unas determinadas conquistas militares. La nueva Constitución se 1:>rylicaba
no sólo a Francia, sino también a Bélgica, que se consideraba como
con bastante razón- que los Borbones «no habían aprendido nada, ni olvida-
do nada». Si Luis xvm hubiera ofrecido en 1795 lo que ofreció en 1814, es
incorporada constitucionalmente a Francia, aunque los Habsburgo todavía muy probable que suspartidarios en Francia hubieran podido llevar a cabo
no habían cedido aquellos «Países Bajos austríacos», ni los ingleses habían su restauración y terminado la guerra. En realidad, la mayoria de los
transigido en su negativa a iiceptar la ocupación francesa. La Constitución franceses no se adhería precisamente a la república tal como se había
de 1795 comprometía, pues, a la República a un programa de expansión establecido en 1795, sino, más negativamente, a cualquier sistema que
victoriosa. Al propio tiempo, reducía la clase políticamente activa. Concedió cerrase el paso a los borbones y a la antigua nobleza, que impidiese el
el voto a casi todos los adultos varones, pero los votantes sólo votaban a los restablecimiento del sistema señ.orial, y que asegurase a los nuevos propieta-
«electores», para los que se establecieron aproximadamente las mismas rios, campesinos y burgueses, en la posesión de los bienes de la Iglesia que
características que en !a Constitución de 1789-1791. Las personas designadas habían comprado.
como electores solían ser hombres de ciertos recursos, capaces de dedicar su
La izquierda estaba formada por personas de diversos niveles sociales,
que apoyaban todavía las ideas más democráticas expresadas en momentos
11 Sobre la burguesía y el capitalismo, ver pág. 168. anteriores de la Revolución. Algunos de ellos creían que la caida de
118 119
Robespierre había sido un gran desastre. Un pequefto grupo de extremistas pretendido, inicialmente, devolver Milán a los austríacos como compensa-
formó la Conspiración de los Iguales, organizada en 1796 por «Gracchus» ción por el reconocimiento austríaco de la conquista francesa de Bélgica,
Bonaparte insistía en que Francia mantuviese sus posiciones, tanto en
B.abeuf. ~u pr('!pósito e;a el de derrocar el Directorio y sustituirlo por go- Bélgica como en Italia. Por lo tanto, necesitaba republicanos expansionistas
b1en:o dictat~mal que el llamaba «democrático», en el que se aboliría la en el gobierno de Paris, y se vio perturbado por las elecciones de 1797.
propiedad PJ:V~da y se .decretar~ la igualdad. Por estas ideas y por su
progr~a activista, ha sido considerado como un interesante precursor del Los austriacos negociaron con Bonaparte, porque él era quien les había
comurusmo moderno. El Directorio reprimió sin dificultad la Conspiración vencido en la batalla. También los ingleses, en conferencias con los franceses
de los Iguales, y guillotinó a Babeuf y a otro. Mientras tanto no hacía nada en Lille, discutieron la paz entre 1796-1797. La guerra se había desarrollado
con signo adverso para Inglaterra; un grupo de Whigs, capitaneado por
por. aliviar la dw:a situación de las clases inferiores, que se ~ostraban poco
m~linad~s a segurr a Babeuf, pero.que sufrían los estragos de la escasez y de Charles James Fox, la había desaprobado siempre abiertamente, y los
la mflac1ón. radicales pro-franceses y republicanos estaban tan activos, que el gobierno
suspendió el «habeas corpus» en 1794, encarcelando seguidamente, a
discreción, a los ágitadores .políticos. En 1795, un asesino disparó sobre
La crisis política de 1797 Jorge III, rompiendo el cristal de su carruaje. Las cosechas fueron malas, y
el pan era escaso y caro. Inglaterra estaba aquejada también por la inflación,
En marzo de 1797, tuvo lugar la primera elección verdaderamente libre porque Pitt financió la guerra, al principio, con importantes empréstitos, y
c~lebr:1da nunca en Francia bajo los auspicios republicanos. Los candidatos una gran cantidad de oro fue embarcada para el Continente, con el fin de
victoriosos fueron, en su mayoría, monárquicos constitucionales, o, por lo atender a los ejércitos aliados. En febrero de 1797, el Banco de Inglaterra
menos, vagamente realistas. Parecía inminente un cambio del equilibrio suspendió los pagos en oro a los ciudadanos particulares. El hambre
dent;o de los Quinientos y de los Ancianos, en favor del realismo. Esto era, amenazaba, el pueblo estaba inquieto, y había incluso motines en la armada.
precisamente, lo que la mayor parte de los republicanos de 1793 incluidos Irlanda estaba en rebeldía; los franceses se hallaban a punto de desembarcar
los regicidas, no podían soportar, aunque para impedirlo tuvieran'que violar allí un ejército republicano, y cabía esperar que el próximo intento pudiera
la Constitución. Ni era soportable tampoco, por otras razones, para el tener éxito. Los austríacos, los únicos aliados que le quedaban a Inglaterra,
general Napoleón Bonaparte. fueron derrotados por Bonaparte, y, por el momento, los ingleses no podían
Bonaparte había nacido en 1769, en el seno de una familia de la pequefta seguir subvencionándoles. Los ingleses tenían razones más que suficientes
nobl~za de ~órcega, poco desI?1;1és de la anexión de Córcega a Francia. para hacer la paz. Muchos se inclinaban por un arreglo respecto a las conquis-
~abi_a estudíado en escuelas militares francesas y había sido destinado al tas coloniales, considerando la guerra como una renovación de la lucha del si-
eJérc~t<;> Borbón, ~ero nun~a habría alcanzado un alto rango en las glo XVIII por el imperio.
~ondi~1ones del Anti~o l_l~gimen. En 1793, era un ferviente y joven oficial Las perspectivas de paz eran buenas en el verano de 1797, pero, como
Jacobino, que. ha~ía sido util a la _hora de expulsar de Tolón a los ingleses, y siempre, la paz se conseguiría bajo ciertas condiciones. En Francia, eran los
que, por cons1gwente, fue ascendído a general de brigada por el gobierno del realistas los que formaban el partido de la paz, porque un rey restaurado
Terror. En 1795, como se ha seftalado, sirvió a la Convención acabando con podría devolver, fácilmente, las conquistas de la república, y, en todo caso,
una manifestación de realistas. En 1796, recibió el mando de un ejército con abandonaría las nuevas repúblicas de Holanda y del valle del Po. Los
el ~ue, en dos brillantes campaftas, cruzó los Alpes y expulsó del norte de republicanos del gobierno francés difícilmente podrían hacer la paz, en el
It~a a los aus!ríacos. Como otros generales, se salió del control del caso de que pudieran. Constitucionalmente, estaban obliga'dos a la retención
gobierno de Par1s, que estaba demasiado apurado, económicamente, para de Bélgica. Iban perdiendo el control de sus propios generales. Y tampoco
pagarª. s1!s tropas o P8;f~ abast:eerlas. Vivía de las requisas locales en Italia, podía soslayarse la pregunta suprema: ¿era la paz suficientemente valiosa
se c?1:vrrtió en autosuflc1ente e mdependiente, y, en realidad, fue el gobierno para adquirirla al precio del retorno del Antiguo Régimen, tal como Luis
de civiles de Paris el que pasó a depender de él. XVIII había prometido?
Desarrolló una política exterior propia. Muchos italianos estaban descon- El golpe de estado de Fructidor (4 de septiembre de 1797) resolvió todas
tentos de sus antiguos gobiernos, de modo que la llegada de los ejércitos aquellas importantes cuestiones. Fue el punto crítico de la república
republicanos franceses produjo una gran excitación en el norte de Italia constitucional y resultó decisivo para toda Europa. El Directorio pidió
donde las ciudades venecianas se levantaron contra Venecia, Bolonia contr~ ayuda a Bonaparte, quien envió a París a uno de sus generales, Augereau.
el papa, Milán, contra Austria, y la monarquía sarda se vio amenazada por Mientras Augereau los apoyaba con la fuerza de sus soldados, los Consejos
levantamientos de sus propios súbditos. De acuerdo con algunos de aquellos anularon la mayor parte de las elecciones de la primavera anterior. Fueron
revolucionarios, aunque rechazando a otros, Bonaparte estableció una depurados dos Directores; uno de ellos, Lazare Carnot, «organizador de la
Repúb~ca «Cisalpina» en el valle del Po, modelada según el sistema francés, victoria), en el Comité de Salvación Pública, y ahora, en 1797, estricto
con MIián como capital. Mientras el Directorio, en conjunto, había constitucionalista, fue desterrado. En lineas generales, fueron los antiguos
120 121
:ep~blic~os de ~a Convención los que se aseguraron en el poder. Su cisma religioso se agudizó; el Directorio adoptó severas medidas respecto al
Justificación cons1stia en que estaban defendiendo la Revolución contra clero refractario.
Luis XVIII Y el Antiguo Régimen. Pero, para ello, tenian que violar su Mientras tanto, Bonaparte esperaba que la situación madurase. Al volver
propia Constitución y anular la primera elección libre que se hubiera de Italia como un héroe conquistador, fue destinado al mando del ejército
· celebrado nunca en una república francesa constitucional. Y pasaron a que se preparaba para invadir Inglaterra. Llegó a la conclusión de· que la
depender del ejército, más que nunca también. invasión era prematura, y decidió golpear indirectamente a Inglaterra,
Tras el golpe de estado, el gobierno «fructidoriano» rompió las amenazando a la India mediante una espectacular invasión de Egipto. En
negoc_iaciones con Inglaterra. Firmó con Austria el .tratado de Campo 1798, burlando a la armada británica, desembarcó un ejército francés en la
Form10, el 17 de octubre de 1797, de acuerdo con las ideas de Bonaparte. La desembocadura del Nilo. Egipto formaba parte del Imperio Turco, Y la
paz predominaba ahora en el Continente, pues sólo Francia y la Gran ocupación francesa de aquel país alarmó a los rusos, que tenian sus propios
,i!
Bretaña continuaban en guerra, pero era una paz llena de inquietudes ante el designios respecto al Cercano Oriente. Los austriacos se oponian a la
futuro. Mediante el nuevo tratado, Austria reconocía la anexión francesa de reorganización francesa de Alemania. Añ.o y medio después del tratado de
Bélgica (los antiguos Países Bajos austríacos), el derecho francés a incorpo- Campo Formio, Austria, Rusia y Gran Bretaña formaron una al_ianza
rarse la Orilla Izquierda del Rhin, y la República Cisalpina de dominación conocida como la Segunda Coalición. La República Francesa se VIO de
francesa en Italia. A cambio de ello, Bonaparte permitía a los austríacos la nuevo envuelta en una guerra general. Y la guerra se desarrolló desfavorable-
anexión de Venecia y de la mayor parte del territorio véneto. Las posesiones mente, porque, en agosto de 1798, la escuadra británica había aislado al
venecianas en las Islas Jónicas, frente a la costa de Grecia, pasaban a ejército francés en Egipto al ganar la batalla del Nilo (o de Abukir), Y, en
Francia. 1799, las fuerzas rusas, al mando del Mariscal Suvorov, llegaron a operar,
En los meses siguientes, bajo los auspicios franceses, el republicanismo tan hacia el Oeste como Suiza y el norte de Italia, donde la República Cisalpi-
revolucionario se extendió por una parte de Italia. La antigua república ná se derrumbó.
patricia de Génova se convirtió en una República de Liguria según el modelo Había llegado el momento del general Bonaparte. Dejó su ejército en
francés. En Roma, el papa fue depuesto de su poder temporal, y se Egipto, y, deslizándose de nuevo entre la armada británica, reapareció
estableció una República Romana. En la Italia meridional, se instauró una inesperadamente en Francia. Descubrió que ciertos dirigentes civiles del
República !'fapolitana, llamada también Partenopea. En Suiza, al mismo Directorio estaban orovectando un cambio. Entre ellos, se encontraba
tiempo, los reformadores suizos cooperaron con los franceses para crear una Sieyes, de quien apenas se había oído hablar desde que babia escrito¿ Qué es el
nueva República Helvética. Tercer Estado?, diez años antes, pero que había sido miembro de la
La Orilla Izquierda del Rhin, en el atomizado Sacro Imperio Romano, Convención y había votado en favor de la condena a muerte de Luis XVI.
estaba ocupada por un gran número de príncipes alemanes que ahora tenían La fórmula de Sieyes era ahora: «confianza por abajo, autoridad por
que abandonarla. El tratado de Campo Formio estipulaba que serían arriba», lo que él quería ahora del pueblo era sumisión, y del gobierno,
compensados con territorios de la Iglesia en Alemania, al este del Rhin, y poder para actuar. Aquel grupo estaba buscando un general, y su elección
que Francia intervendria en la redistribución. Los príncipes alemanes recayó en el brillante joven Bonaparte, que aún no tenia más que treinta
miraban con ojos codiciosos a los obispos y priores alemanes, y el Sacro años. La dictadura de un militar repugnaba a la mayoría de los republicanos
Imperiof de casi 1.000 años de antigüedad, poco más que una forma solemne de los Quinientos y de los Ancianos. Bonaparte, Sieyes y sus seguidores
desde la Paz de Westfalia, se hundia hasta el nivel de una rebatiñ.a territorial recurrieron a la fuerza, dando el golpe de estado de Brumario (9 de
o de una especulación de bienes raíces, mientras Francia intervenía en la noviembre de 1799), en el que los legisladores fueron expulsados ~e las
reconstrucción territorial de Alemania. cámaras por los soldados armados. Estos proclamaron una nueva forma de
república, a la que Bonaparte llamó el Consulado. Estaba dirigida por tres
cónsules, siendo Bonaparte el Primer Cónsul.
El golpe de estado de 1799: Bonaparte
11. La República despótica: el consulado, 1799-1804
Después de Fructidor, se abandonó la idea de mantener la república
como un gobierno libre o constitucional. Hubo más levantamientos más El próximo capítulo trata de los asuntos de Europa como conjunto, en la

1
ilI elecciones anuladas, más depuraciones, tanto a la Izquierda como' a la
Derecha. El Directorio se convirtió en una especie de dictadura ineficaz.
Repudió la mayor parte de los asignados y de la deuda, pero no pudo
época de Napoleón Bonaparte, proponiéndonos ahora solamente decir cómo
aquel hombre puso fin, en cier:to modo, a la Revolución en Francia.
La República Francesa, al caer en manos de un general, cayó t~bién en
restaurar la confianza o estabilidad financiera. La actividad guerrillera se poder de un hombre dotado de ese talento extraordinario que suele llamarse
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! !l encendió nuevamente en la Vendée y en otras partes del oeste de Francia. El genio. Bonaparte era un hombre bajo y moreno, de tipo mediterráneo, que,

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vestido coi: un traje civil, nunca habría llamado la atención. Sus modales sino, simplemente, rechazarla o aprobarla. Había también un Tribunado que
eran m~s bien toscos; perdía la calma, hacía trampas en el juego, y tiraba de discutía y deliberaba pero que no tenia.facultades de aprobación: Había un Se-
las oreJas a la__ gente, en una especie de broma espantosa¡ no era un nado Conservador, que tenia derechos de nombramiento de notables para los
«caballero». HiJo de la Ilustración y de la Revolución, se emancipó cargos («patronage», en términos americanos), y en el que muchos atribulados
totalmente, no sólo de las. ideas acostumbradas, sino también de los regicidas encontraron un abrigo. El principal núcleo del nuevo gobierno era el
escrúpulos morales_. Consideraba el mundo como un plasma al que había de Consejo de Estado, imitado del Antiguo Régimen; preparaba la legislación im-
dar forma su propia mente. ~enia una creencia exaltada en su destino, que, portante, a menudo bajo la presidencia del propio Primer Cónsul, que siempre
al paso de los aíios, fue haciéndose más mística y exagerada. Proclamaba daba la impresión de que lo comprendía todo. El Primer Cónsul adoptaba todas
que seguía su «estrella». Sus ideas de lo bueno y de lo bello eran más bien las decisiones y gobernaba el estado. El régimen no representaba abiertamente a
!orpes,. pero era un hombre. de extraordinaria capacidad intelectual, que nadie, y esa era su fuerza, porque provocaba menos oposición. En todo caso, la
1mpresionaba a cuantos entraban en contacto con él. «No hables nunca a no maquinaria política que acabamos de describir cayó rápidamente en desuso.
ser que estés seguro de que eres el hombre más inteligente de la reur.dón» Bonaparte se atrincheró también prometiendo y obteniendo la paz. El
aconsejó, una vez, a su hijastro, al hacerle virrey de Italia: una máxima que' problema militar, a finales de 1799, estaba muy simplificado, gracias a la
si él mismo la siguiera, no le habría impedido, de todos modos, ser el qu; actitud de los rusos, que, en realidad, se retiraron de la guerra con Francia.
más.,liablase. Su atención iba hacia temas sólidos: la historia el derecho la En el escenario italiano, Bonaparte sólo tenia que enfrentarse con los
ciencia militar, la administración pública. Su inteligenci~ era ten~ y austríacos, a los que nuevamente derrotó, cruzando los Alpes otra vez, en la·
perfectamente ordenada; en una ocasión, declaró que su inteligencia era batalla de Marengo, en junio de 1800. En febrero de 1801, los austríacos
como una cómoda cuyos cajones él podía abrir o cerrar a su voluntad firmaron el tratado de Lunéville, en el que se ratificaron los términos de
o!vidando cualquier tema cuando su cajón estaba cerrado, 'y encontrándol~ Campo Formio. Un afio después en marzo de 1802, se hizo la paz también
dispuesto, con todos los detalles necesarios, cuando su cajón se abria. Poseía to- con Inglaterra.
das las imperios~ cualidades inherentes a la facultad de mando; podía También se hizo la paz en el interior. Bonaparte mantuvo el orden
deslumbrar y cautivar a cuantos sintiesen alguna inclinación a seguirle. Algunos interno, en parte mediante una policía política secreta, pero más especial-
d~ los seres más humanos de su tiempo, como Goethe y Beethoven en Alema- mente a través de una poderosa y centralizada máquina administrativa, en la
ma, Y Lazare Carnot entre los primeros dirigentes revolucionarios le miraron que un «prefecto», bajo las órdenes directas del ministro del interior, regía
con gran simpatía, ya inicialmente.· Inspiraba confianza por su pal~bra vigoro- firmemente cada uno de los departamentos creados por la Asamblea
sa, por sus decisiones rápidas y por su inmediata comprensión de complejos Constituyente. El nuevo gobierno acabó con las guerrillas en el oeste. En la
problemas, aún cuando se le presentasen por primera vez. Era o parecía, justa- Bretaíia y eQ la Vendée, se impusieron sus leyes y tributos. Los campesinos
mente, lo que muchos franceses deseaban, después de diez aíios de inquietud. de aquellas zonas ya no estaban aterrorizados por los guerrilleros merodea-
Bajo el Consulado, Francia regresó a una forma de despoti!mo ilustrado dores. Una nueva paz se instauró entre las facciones dejadas por la
Y,Bonap~e puede ser considerado como el último y más eminente de lo; Revolución. Bonaparte ofreció una amnistía general e invitó a regresar a
desp?ta_s ~ustrados. El n~evo régimen fue despótico, indudablemente, desde Francia, con unas pocas excepciones, a los desterrados de todas clases, desde
el prmcip10. El auto-gobierno mediante organismos elegidos fue implacable- los primeros aristócratas emigrados hasta los refugiados y deportados de los
mente desechado. Bonaparte se complacía en afirmar la soberanía del golpes de estado republicanos. Exigiéndoles sólo que trabajasen para él y
puebl?, pero, en su, opinió:g, el pueblo era un soberano como el Dios de que cesasen en sus querellas recíprocas, Napoleón eligió a los hombres
Voltarre, que de, algun modo creó el mundo, pero no volvió a intervenir en inteligentes de todos los campos. Su Segundo Cónsul erá Cambacéres, ·un
él. Napoleón ve1a, claramente que la autoridad de un gobierno era mayor regicida del Terror, y su Tercer Cónsul, Lebrun, que había sido colega de
C!-3fil:dO se sosterua que representaba a toda la nación. En las semanas Maupeou en los tiempos de Luis XV 12 • Fouché apareció como ministro de
sigwe:ites. a Br~ario, se. aseguró un mandato popular ideando una policía; había sido un hebertista y un terrorista extremado, en 1793, y había
Constitución escrita y sometiéndola a un referéndum general o «plebiscito» contribuido mas que cualquier otro a provocar la calda de Robespierre.
Los. votantes ~odian aceptarla o no. La aceptaron, por una mayorí~ Antes de 1789, había sido un oscuro y burgués profesor de físiéa. Talleyrand
oficialmente registrada en 3.011.007 contra 1.562. surgió como ministro de negocios extranjeros; había pasado el Terror en un
. . La nueva ~onstituciót: esta~lecía una ficción de instituciones parlamen- retiro seguro, en los Estados Unidos, y sus principios, suponiendo que
tan~s. Concedía el sufragio uruversal masculino, pero los ciudadanos sólo tuviera alguno, eran los de la monarquía constitucional. Antes de 1789
elegian a los «notable_s»; los hombres de las listas de notables eran luego había sido obispo y era de un linaje aristocrático, casi insoportablement~
nombrados P?r el gobierno para su función pública. Los notables no tenían distinguido; «el que uo haya conocido el Antiguo Régimen -dijo una vez-
pod:res propms. Estaban, sencillamente, disponibles para el nombramiento no puede imaginar qué agradable era». Hombres de este tipo estaban ahora
en vrrtud del c~al d7sempei'larian un cargo. Podían pasar a fórmar parte de
un Cuerpo Legislativo, en el que no podían iniciar ni discutir ninguna ley, 12 Ver págs. 44-46.

124 125
deseando, durante unos pocos ailos a partir de 1800, olvidar el pasado y todo lo que Bonaparte concedió fue una cláusula que era puramente
trabajar en común por el futuro. objetiva, y por consiguiente innocua, en la que se establecía que el
El Primer Cónsul abatia, implacablemente, a los perturbadores del nuevo Catolicismo era la religión de la mayoría de los franceses. Al clero, en
orden. En realidad, urdía alarmas para ser mejor recibido como un pilar del or- compensación por la pérdida de sus diezmos y bienes, se le garantizaba la
den. En la Nochebuena de 1800, cuando se dirigía hacia la ópera, estuvo a percepción de salarios del estado. Pero Bonaparte, para desvanecer la idea
punto de ser muerto por una bomba, o «máquina infernal», como la gente de una Iglesia oficial, puso también en la nómina del ~tado a ministros pro-
decía entonces. Había sido obra de los realistas, pero Bonaparte la presentó testantes de todas las confesiones. Así, dio jaque mate al Vaticano, en pun-
como resultado de una conspiración jacobina, pues en aquel momento temía tos importantes. Al propio tiempo, y simplemente mediante la firma de un
especialmente a algunos de los viejos republicanos; y fueron deportados, de acuerdo con Roma, desarmaba a la contrarrevolución. Ya no podría de-
nuevo, más de un centenar de antiguos jacobinos. Por el contrario, en 1804, cirse que la República era atea. Las buenas relaciones, ciertamente, no dura-
exageró notablemente ciertas confabulaciones realistas contra él, invadió el ron mucho, pues Bonaparte y el papado pronto entraron en conflicto. Pero
estado independiente de Baden, y allí arrestó al Duque de Enghien, que los términos del concordato resultaron duraderos.
estaba emparentado con los Barbones. Aunque sabía que Enghien era
ino- Con la paz y el orden establecidos,. el trabajo constructivo del Consulado
cente, lo hizo fusilar. Su objetivo ahora consistía en agradar a los viejos jaco- atendió a los campos del derecho y de la administración. El Primer Cónsul y
b!r:os, manchándose las manos con sangre de los Borbones; Fouché y los re- sus consejeros combinaron lo que ellos consideraban que era lo mejor de la
gicidas llegaron a la conclusión de que estaban seguros mientras Bonaparte Revolución y del Antiguo Régimen. El estado moderno adoptó una forma
permaneciese en el poder. más clara. Era el reverso de todo lo que tenía un carácter feudal. Toda la
autoridad pública se concentraba en agentes pagados del gobierno, nadie se
encontraba sometido a autoridad legal alguna excepto a la del estado, y la
El acuerdo con la Iglesia; otros refarmas autoridad ·del gobierno alcanzaba también a todas las personas. No había
más estamentos, ni clases legales, ni privilegios, ni libertades locales, ni car~os
_La reconciliación resultó más fácil para casi todos, excepto los realistas y re- hereditarios, ni gremios, ni señoríos. Los jueces, los funcionarios y los oficia-
publicanos más convencidos, gracias al establecimiento de la paz con la Iglesia. les del ejército recibian unos salarios determinados. Ni las comisiones militares
El propio Bonaparte era un racionalista puro, a la manera del siglo XVIII. ni los cargos civiles podian ser comprados ni vendidos. tos ciudadanos
Consideraba la religión como una cuestión de conveniencia. Se proclamaba ascenderian en el servicio público, sólo en virtud de su capacidad.
musulmán en Egipto, católico en Francia, y librepensador entre los Esta era la doctrina de las «carreras abiertas al talento»; era lo que la
profesores del Instituto de Paris. Pero un resurgimiento católico estaba en burguesía babia querido antes de la Revolución, y unas pocas personas de
plena actividad, y él comprendía su importancia. El clero refractario era la muy humilde nacimiento se beneficiaron también. Para los hijos de la
fuerza espiritual que animaba todas las formas de contrarrevolución. antigua aristocracia, aquello significaba que el linaje no era suficiente;
«Cincuenta obispos emigrados, pagados por Inglaterra -dijo una vez- tenían que demostrar también capacidad individual para conseguir el
dirigen hoy el clero francés. Su influencia debe ser destruida. Para ello, empleo. La ·cualificación pasó a depender cada vez más de la instrucción, y en
necesitamos la autoridad del papa.» Desoyendo los gritos de horror de los aquellos aftos se reorganizaron las escuelas secundarias y superiores, a fin de
viejos jacobinos, en 1801 firmó un concordato con el Vaticano. preparar a los jóvenes para el servicio público y para las profesiones
Las ·dos partes ganaro_n con el acuerdo. La autonomía de la iglesia liberales. Se facilitaban becas, pero la beneficiada era, sobre todo, la clase
galicana prerrevolucionaria tocó a su fin. El papa obtuvo el derecho a media alta. La instrucción, en efecto, tanto en Francia como en Europa, por
deponer a los obispos franceses, porque, .antes de que el cisma pudiera lo general, pasó a ser una determinante de gran importancia para la posición
curarse, tenían que ser obligados a dimitir los obispos constitucionales y los social, con un sistema para los que podían dedicar a la escuela una docena
refractarios. El clero constitucional o pro-revolucionario cayó bajo la de áñ.os o más, y otro para muchachos que tenían que pasar a formar parte
disciplina de la Santa Sede. De nuevo se permitió el culto católico público, de la fuerza de trabajo a la edad de doce o de catorce aftos.
como en el caso de las procesiones por las calles. Volvieron a permitirse los Otra profunda demanda del pueblo francés, más profunda que la.
semínarios eclesiásticos. Pero Bonaparte y los herederos de la Revolución demanda del voto, era la que aspiraba a más razón. más orden y más
ganaron todavía más. Al firmar el concordato, el papa reconocía, virtual- economía en la hacienda pública y en los impuestos. El Consulado también
mente, a la República. El Vaticano se avenia a no plantear cuestión algu- satisfizo esta aspiración. No hubo exenciones de impuestos por razón de
na a causa de los antiguos diezmos y de las antiguas tierras de la Iglesia. nacimiento, de posición o de acuerdos especiales. Se suponía que todos
Los nuevos propietarios de los antiguos bienes eclesiásticos obtenían así unos pagaban, de modo que el hecho de pagar no implicaba ninguna idea de
títulos indiscutibles. Tampoco habría cuestión alguna en tomo a Aviñón, un desgracia, y babia menos evasión. En principio, estos cambios se habían
antiguo enclave papal dentro de Francia, anexionado por este pais en 1791. introducido en 1789; después de 1799, comenzaron a entrar en vigor. Por
No hubo negociadores papales capaces de socavar la tolerancia religiosa; primera vez en estos diez años, el gobierno recaudaba realmente los

126 127
impuestos que señalaba, y podía así planificar racionalmente sus _asuntos Además, en 1802, la República Francesa estaba en paz con el papado, con la
financieros. También se mtrodujo orden en los gastos; y se perfeccionaron Gran Bretaña y con todas las potencias del Continente. Llegaba hasta el
los métodos contables. Ya no hubo una clasificación aleatoria de diferentes Rhin, y tenia repúblicas dependientes en Holanda y en Italia. Tan popular
¡• «.fond9s», de los que distintos funcionarios extraían dinero, independiente y era el el Primer Cónsul, que, en 1802, mediante otro plebiscito, se babia
confidencialmente, cuando lo necesitaban, sino que se llevó a cabo una elegido a sí mismo cónsul vitalicio. En 1804, una nueva Constitución,
concentración de administración financiera en la hacienda; e incluso una espe- ratificada también por plebiscito, declaraba que «el gobierno de la república
.cie de presupuesto. Las incertidumbres revolucionarias acerca del _valor del ~- es confiado al emperador». El Consulado se convirtió en el Imperio, y
nero se acabaron también. Gracias a que el Directorio había suscitado el odio Bonaparte surgió como Napoleón 1, Emperador de los Franceses.
por haber repudiado el papel moneda y la deuda púbUca, el Consulado pudo Pero Francia, que ya no era révolucionaria en el interior, era revolucio-
establecer una moneda sana y un crédito público. Para subvenir a la naria más allá de sus fronteras. Napoleón se convirtió en el terror para los
organización de las finanzas del gobierno, se restauró uno de los bancos del patricios de Europa. Le llamaban «el jacobino». Y la Francia que él
Antiguo Régimen, y se estableció como Banco de Francia. gobernaba y utilizaba como su arsenal, era un estado incomparablemente
Al igual que todos los déspotas ilustrados, Bonaparte codificó las leyes, fuerte. Ya antes de la Revolución, había sido el más populoso de Europa, tal
y, desde los romanos, los códigos napoleónicos son los más famosos de vez el más rico, en primera posición en lo que se refiere a la empresa
todos. A los 300 sistemas legales del Antiguo Régimen, y a las numerosas científica y a la autoridad intelectual. Ahora, todas ~as antiguas barreras de
ordenanzas reales, se sumaban ahora los millares de leyes aprobadas, pero los privilegios, de las exenciones de impuestos, de los·localismos, de los exclu-
pocas veces puestas en práctica, por las asambleas revolucionari~. Aparecie- sivismos de casta, y de las actitudes rutinarias hablan desaparecido. La nue-
ron cinco códigos: el Código Civil (por lo general, llamado sencillamente el va Francia podía succionar la riqueza de sus ciudadanos y colocar en los
Código de Napoleón), los códigos de procedimiento civil y de procedimiento cargos a los hombres capaces, sin investigar acerca de sus origenes.
criminal, y los códigos comercial y penal. Los códigos uniformaron a Cualquier particular -alardeaba Napoleón- llevaba en su mochila el
Francia, desde el punto de vista legal y desde el judicial. Aseguraron la bastón de mariscal. Los franceses miraban con desdén a sus adverslUios
igualdad legal; todos los ciudadanos franceses tenían los mismos derechos divididos en castas. El principio· de la igualdad ciudadana demostró que no
civiles. Formulaban la nueva ley de propiedad y establecieron la ley de sólo tenia el atractivo de la justicia, sino también que era políticamente útil,
contratos, deudas, arrendamientos, sociedades anónimas y materias simila- y los recursos de Francia fueron lanzados contra Europa con una fuerza que
res de tal modo que crearon la estructura legal para una economía de nada pudo detener, durante muchos años.
res: de tal modo que crearon la estructura legal para una economía de empresa
privada. Repetían la prohibición de todos los regímenes anteriores acerca
pues su declaración no era aceptable ante los tribunales en contra de la de_ su
patrono; una importante desviación de la igualdad an~e la ley. El ~ód1go
criminal era, en cierto modo, más libre, al dar al gobierno los medios de
descubrir el crimen, que al conceder al individuo los medios de defenderse
contra las acusaciones legales. En relación con la familia, los códigos
reconocían el matrimonio civil y el divorcio, pero dejaban a la mujer con
unos poderes muy restringidos sobre la propiedad, y al padre con una amplia
autoridad sobre los hijos menores. Los códigos reflejaban una gran parte de
la vida francesa bajo el Antiguo Régimen. También fijaban el carácter de
Francia tal como ha sido desde entonces, socialmente burguesa, legalmente
igualitaria y administrativamente burocrática.
Con el Consulado, la Revolución había terminado en Francia. Si sus más
altas esperanzas no se habían cumplido, los peores males del Antiguo
Régimen habían sido, por lo menos, r::mediados. !-os ben:ficiarios d~ la
Revolución se sentían seguros. También los antiguos aristócratas iban
rehaciéndose. El movimiento de la clase obrera, repetidamente frustado bajo
todos los regímenes revolucionarios, desaparecia ahora de la escena politica,
para reaparecer como socialismo treinta años después. Lo que el Tercer
Estado había deseado, sobre todo, en 1789, estaba ahora codificado y
vigente, con la excepción del gobierno parlamentario, que, después de. diez
años de perturbaciones, mucha gente, de momento, estaba deseando olvidar.

128 129
III. LA EUROPA NAPOLEONICA

'

1
¡
Las repercusiones de la Revolución Francesa se hablan hecho sentir por
toda Europa desde la toma de la Bastilla, y de un modo todavía más
definido tras el estallido de la guerra, en 1792, y tras las sucesivas victorias
de los ejércitos republicanos. Tales repercusiones se hicieron aún más
evidentes, una vez que el republicano general Bonaparte se convirtió en
Napoleón 1, Emperador de los Franceses, Rey de Italia, y Protector de la
Confederación del Rhin. Napoleón estaba más cerca de imponer una unidad
política al Continente europeo, de lo que nadie hubiera estado nunca. De su
poder ostentado a lo largo de un periodo de quince ai'ios, hay que atender a
dos aspectos. Uno es el de las relaciones internacionales, que reflejan los
diversos intereses de los estados contendientes de Europa. El otro es el del
desarrollo interno de los pueblos europeos. El impacto francés, aunque
basado en éxitos militares, significaba algo más que una simple servidumbre
forzada. Las innovaciones de determinado tipo introducidas en Francia por
la Revolución se extendían a otros países por decreto administrativo.
Durante varios ai'ios, hubo alemanes, italianos, holandeses y polacos que
colaboraron con el emperador francés para introducir los cambios que él
quería, y que a menudo también ellos deseaban. En Prusia, fue la resistencia
a Napoleón la que proporcionó el incentivo para la reorganización interna.
Ya fuese por colaboración, ya fuese por resistencia, Europa se transformó.
Es conveniente pensar en la lucha desarrollada desde 1792 a 1814 como
en una «guerra mundial», como realmente lo fue, que afectó no sólo a toda
Europa, sino a lugares tan remotos como la América espai'iola, donde
comenzaban las guerras de independencia, o el interior de América del
Norte, donde los Estados Unidos compraron Luisiana en 1803 e intentaron
una conquista del Canadá en 1812. Pero es importante seflalar que aquella
guerra mundial estuvo formada, en realidad, por una serie de guerras, en su
mayoría muy breves, duras y distintas. Solamente la Gran Bretai'ia se
mantuvo en guerra continuada con Francia, excepto durante un afio de paz,
aproximadamente, en 1802-1803. Las cuatro grandes potencias -Gran
Bretai'ia, Austria, Rusia y Prusia:- nunca estuvieron simultáneamente en
lucha contra Francia, hasta 1813.
La historia del período napoleónico habría sido mucho más simple, si los
gobiernos europeos hubieran luchado sólo para protegerse contra los
agresivos franceses. Pero, c;ada uno a su modo, todos eran tan dinámicos y
Emblema del capitulo: Un camafeo italiano de 1810, que muestra la idealizada caber.a de Napo-
león, coronado con laureles como legislador y héroe de la cultura.
¡ expansivos como el propio Napoleón. Durante varias generaciones, la Gran trancés en Egipto, los rusos vieron sus ambiciones en el Mediterráneo
Bretaña había estado construyendo un imperio comercial, Rusia habla bloqueadas principalmente por los ingleses, y retiraron el ejército de Suvorov
1 presionado sobre Polonia y Turquía, Prusia habla consolidado sus territo- de la Europa occidental. La aceptación por parte de Austria de la paz de
! rios y se había esforzado por obtener la supremacla en el norte de Alemania. Lunéville, en 1801, disolvió la Segunda Coalición. En 1802, la Gran Bretaña
!1 Austria era menos agresiva, mostrándose un tanto pasivamente preocupada firmó la paz de Amiens. Fue el único momento, entre 1792 y 1814, en que
ninguna potencia europea estaba en guerra con otra; aunque los ingleses,
por la ascensión de Rusia y de Prusia, pero los austriacos no dejaban de
acariciar sus sueños de predominio en Alemania, en los Balcanes y en el desde luego, estaban en guerra con algunos principes indios, los rusos con
Adriático. Ninguna de estas ambiciones fue abandonada durante los años algunos jefes de tribu caucasianos, y los franceses con Toussaint Louverture,
napoleónicos: Los gobiernos, atentos a la consecución de sus objetivos, el negro ex-esclavo que intentaba fundar una república independiente en
estaban tan dispuestos a aliarse con Napoleón como a luchar contra él. Sólo Haití.
gradualmente, y bajo repetidas provocaciones, llegaron a la conclusión de
que su principal interés consistía en desembarazarse totalmente del empera-
dor francés. Intermedio de paz, 1802-1803

Nunca una paz babia sido tan beneficiosa para Francia como la paz de
12. La formación del sistema imperial francés 1802. Pero Bonaparte no le dio oportunidad. Utilizó la paz, como la guerra, al
servicio de sus intereses. Envió un gran ejército a Haití, ostensiblemente para
La disolución de la Primera y Segunda Coaliciones, 1792-1802 reducir una colonia francesa rebelde, pero con el ulterior propósito (puesto
que Luisiana babia sido cedida por España a Francia en 1800) de restablecer
Los opuestos objetivos de las potencias hablan sido evidentes desde el el imperio colonial francés en América. Reorganizó la República Cisalpina
_comienzo. Leopoldo de Austria, al publicar la Declaración de Pillnitz en como una República «Italiana», declarándose él mismo presidente. Reorga-
!791, _había creído que una coalición europea general contra Francia era nizó la República Helvética, erigiéndose él mismo en «mediador» de la
llllpos1b~e. Cuando s~ formó la ~~era Coalición, en 1792, los austriacos y Confederación Suiza. Reorganizó Alemania; es decir, él y sus agentes vigila-
los prusianos mantuvieron sus pnnc1pales fuerzas en la Europa oriental, más ron atentamente el ordenamiento del territorio que los propios alemanes ha-
temer<;>sos los unos de los otros y de Rusia, a causa de la cuestión de bían estado llevando a cabo desde 1797.
Poloma, que de la república revolucionaria francesa. En realidad la Mediante el tratado de Campo Formio3, como se recordará, los principes
principal realización de la Primera Coalición fue la destrucción del estado alemanes de la Orilla Izquierda del Rhin,- expropiada por la anexión de sus
polaco 1 • dominios a la República Francesa, recibirían nuevos territorios en la Orilla
E~ 1795, los franceses rompieron la coalición. Los ingleses retiraron del Derecha. El resultado fue una rebatiña llamada por los historiadores
Continente su ejército. Los prusianos hicieron una paz separada· los alemanes patrióticos «la vergüenza de los prlncipes». Los gobernantes
franceses los compraron reconociéndoles como «protectores» de Aiem'ania alemanes, lejos de oponerse a Bonaparte o de atender a los intereses
.)
al norte del río Meno. España también hizo una paz separada en 1795. Ei nacionales, competían desesperadamente por la absorción de territorio
mundo contemplaba el espectáculo, ofensivo para cualquier ideologia o alemán, sobornando y halagando cada uno de ellos a los franceses
pri~cipio! de _una alianz~ entre la España de fos borbones y la república que (Talleyrand ganó más de 10.000.000 de francos en la operación), para
habia guillotinado a Luis XVI y que negaba sus derechos monárquicos a conseguir el apoyo de Francia contra los otros alemanes. El Sacro Imperio
¡,; Luis XVIII. España volvia, sencillamente, Jal patrón del siglo XVIII al Romano fue -fatalmente maltratado por los propios alemanes. La mayor
'. aliars~ con Fr~cia a causa de s~ hostilidad contra la Gran Bretaña, ~ya parte de sus principados eclesiásticos y cuarenta y cinco de sus cincuenta y
po~es1ón de G1bra!tar, ~on su mfluencia naval en el Mediterráneo y su una ciudades libres desaparecieron, anexionados por sus vecinos más
actitud respect<;> al _llllpeno español era vejatorias para el gobierno español. grandes. El número de estados del Sacro Imperio fue notablemente
Cuando Austna firmó la paz de Campo Formio en 1797 la Primera reducido, esoecialmente el de los estados católicos, de modo que era
Coalición se disolvió completamente. quedando sólo las fu~rzas navales previsible que ningún Habsburgo católico volviera a ser elegido emperador.
británicas luchando contra los franceses 2 • Prusia, Baviera, Württemberg y Baden se consolidaron y se extendieron.
. La segunda Coalición, de 1799, no fue mejor. Una vez que la flota Estos ajustes fueron ratificados en febrero de 1803 por la dieta del Imperio.
mglesa derrotó a la francesa en la batalla del Nilo, aislando al ejército Los estados alemanes ampliados dependian ahora de Bonaparte para el
sostenimiento de su nueva posición.

1 Ver págs. 104-106, 108-111.


2 Ver pág. 121. 3 Ver pip. 121-122.

132 133

:
i1;
1'
t:
1: Alejandro estaba, por lo tanto, -dispuesto a formar una Tercera Coalición
.i
1 Formación de la Tercera Coalición en 1805 con Gran Bretaña. Imaginándose como un futuro árbitro de la Europa
Central y con secretos designios respecto al Imperio Turco y al Mediterrá-
Inglaterra y Francia estaban nuevamente en guerra, en 1803. Amenazadas neo, firmó un tratado con Inglaterra, en abril de 1805. los ingleses estuvieron
sus comunicaciones con América por la escuadra británica, y diezmado su de acuerdo en pagar a Rusia 1.250.000 libras esterlinas por cada 100.000 sol-
ejército en Haití por las enfermedaqes y por los negros rebeldes, Bonaparte dados que los ruso~ pusiesen en pie de guerra.
renunció a sus propósitos de volver a crear un imperio americano, y vendió
Luisiana a los Estados Unidos. Gran Bretaña comenzó a buscar aliados para
una 'fercera Coalición. En mayo de 1804, Napoleón se declaró Emperador La Tercera Coalición, 1805-1807: la Paz de Tilsit
de los Franceses para asegurar la permanencia hereditaria de su sistema,
aunque no tenía ninún hijo. Francisco II de Austria, al ver el hundimiento Mientras tanto, desde la ~eanudación de las hostilidades en 1803,
del Sacro Imperio Romano, proclamó el Imperio Austríaco, en agosto Napoleón había estado haciendo preparativos para invadir Inglaterra.
de 1804. Adelantó asf el largo proceso de integrar la monarquía danubiana. Concentró grandes fuerzas en la costa del Canal, juntamente con millares de
En 1805, Austria firmaba una alianza con Gran Bretaña. La Tercera Coali- barcos y barcazas, en las que dio a las tropas una preparación anfibia de
ción se completó con la incorporación del zar ruso, :Alejandro I, que des- embarco y desembarco. Consideraba que si su flota podía distraer o
pués de Napoleón, sería fa figura más importante en el escenario europeo. descalabrar a la flota británica durante unos pocos días, podría colocar a
Alejandro era nieto de Catalina la Grande, educado por ella para ser una bastantes soldados en la isla indefensa, para forzar su capitulación. Los
especie de déspota ilustrado según el modelo del siglo XVIII4 • El tutor suizo ingleses, sintiéndose en un peligro mortal; colocaron a lo largo de sus costas
de su infancia, La Harpe, apareció después· como revolucionario pro-francés puestos de vigilancia y boyas de señales, a la vez que preparaban una guardia
en la República Helvética de 1798. Alejandro se convirtió en zar, en 1801, a nacional. Su principal defensa constaba de dos elementos: los ejércitos
la edad- de veinticuatro años, mediante una revolución palaciega que le austro-rusos y la flota británica al· mando de Lord Nelson. Los ejércitos ruso
implicaba en el asesinato de su padre, Pablo. Todavía sostenía correspon- y austríaco se desplazaban hacia el oeste, en el verano de 1805. En agosto,
dencia con La Harpe, y se rodeaba de un círculo de jóvenes liberales y Napoleón atenuó la presión sobre Inglaterra, trasladando siete cuerpos de
entusiastas, de diversas nacionalidades, siendo el más destacado de ellos un ejército del Canal al alto Danubio. El 15 de octubre, rodeó una fuerza
joven polaco, Czartoryski. Alejandro consideraba los todavía recientes austríaca de 50.000 hombres en Ulm, en Baviera, y la obligó a rendirse sin re-
repartos de Polonia como un crimen5 • Deseaba restablecer la unidad de sistencia. El 21 de octubre, Lord Nelson_, frente al Cabo de Trafalgar, en la
Polonia, con él mismo como rey constitucional. En Alemania, muchos que costa española, sorprendió y aniquiló al grueso de las flotas combinadas de
al principio se habían entusiasmado con la Revolución Francesa, pero que se Francia y de España.
habían desilusionado, empezaban a saludar al nuevo zar liberal como al La batalla de Trafalgar estableció la supremacía de la armada británica
protector de Alemania y esperanza para el futuro. Alejandro se consideraba durante más de un siglo, pero sólo a condición de que Napoleón no pudiese
a sí mismo como rival de Napoleón en la conducción de los destinos de controlar la mayor parte de Europa, lo que proporcionaría una amplia
Europa en una época de cambio. Moralista y beato, desconcertaba e in- base para la posible construcción de una armada niás poderosa que la
il
quietaba a los estadistas de Europa, que generalmente veían, tras sus de- británica. Y el control de Europa era, precisamente, lo que Napoleón se
claraciones humanas y republicanas, a un dirigente entronizado de todos proponía. Avanzando hacia el este, desde Ulm, alcanzó a los ejércitos ruso y
los «jacobinos» de Europa; o al conocido fantasma del engr~ndecimiento austríaco en Moravia, donde, el 21 de diciembre, obtuvo la gran victoria de
ruso. Austerliz. El ejército ruso, destrozado, se retiró a Polonia, y Austria hizo la
Pero Alejandro, más que sus contemporáneos, tenía una concepción de la paz. Mediante el tratado de Pressburg, Napoleón arrebató Venecia a los
seguridad colectiva internacional y de la indivisibilidad de la paz. Se vio austríacos, a los que se la había dado en 1797, y la anexionó a su reino de
¡ sorprendido cuando Napoleón, en 1804, para apoderarse del duque de Italia Oa anterior República Cisalpina e Italiana), que ahora incluía una gran
1 Enghien, violó brutalmente la soberanía de Baden6 • Declaró que la cuestión, parte de Italia, al norte de Roma. Venecia y Trieste pronto resonaron con los
en Europa, se encontraba evidentemente entre la ley y la fuerza; entre una martillos de los constructores de barcos que forjaban la armada napoleóni-
sociedad internacional en la que los derechos de cada miembro estuvieran ca. En Alemania, a comienzos de 1806, el emperador francés elevaba a
asegurados por un acuerdo y una organizació}! _ internacional~:s, y una Baviera y Württemberg a la categoría de reinos, y a Baden a la de Gran
sociedad en la que todos temblasen ante el imperio de cinismo y de conquista Ducado. El Sacro Imperio Romano quedaba, finalmente, formalmente e
personificado en el usurpador francés. irrevocablemente disuelto. En su lugar, Napoleón comenzó a reunir a sus
estados dependientes alemanes en un nuevo tipo de federación germánica, la
4 Ver pág. 59. Confederación del Rhin, de la que se declaró «protector». '
5 Ver pág. 109.
6 Ver pág. 126. Prusia, en paz con Francia desde hacía diez años, ha!Jía renunciado a

134 135

!'
::
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unirse a la Tercera Coalición. Pero, como el propósito de Napoleón de posibilidad ~e invadir Inglaterra, en un futuro previsible. Napoleón, por lo
controlar Alemania estaba claro después de Austerlitz, el partido de la tanto, penso en la guerra económica. Lucharía contra la. potencia naval
guerra en Prusia llegó a ser irresistible, y el gobierno prusiano, engaflado y mediante la potencia por tierra, utilizando su control político del Continente
aturdido, entró en guerra con Francia, sin ayuda y solo. Los franceses para impedir la entrada de artículos y barcos ingleses en todos los puertos
aplastaron al famoso ejército prusiano en las batallas de Jena y Auerstiidt, europeos. Destruiría el comercio británico de exportaciones a Europa, no
en octubre de 1806. La caballería francesa galopaba, sin oposición, por todo
el norte de Alemania. El rey prusiano y su gobierno buscaron refugio en el ~ólo de productos ingleses, sino también de los artículos que Inglaterra
este, -én K<Snigsberg, donde el zar y el_ rehecho ejército ruso podlan 1i_nportaba ~~ América y de Asia, y con cuya reexportación a Europa obtenía
protegerles. Pero el terrible corso perseguía a los rusos también. Avanzando neos benef1c1os. As1 esperaba hundir a las empresas comerciales británicas y
a través del oeste de Polonia· y adentrándose en la Prusia Oriental, se provocar una violenta depresión en los negocios, que se caracterizarla
enf!e?tó con el ejército ruso, primero en la batalla sangrienta, pero no por almacenes sobrecargados, desempleo, quiebras bancarias, una caídtl. de
dec1s1va, de Eylau, y derrotándole después, en Friedland, el 14 de junio de la moneda, elevación de precios y agitación revolucionaria. El gobierno
1807. Alejandro I no estaba dispuesto a retirarse a Rusia. No tenia seguridad británico, que simultáneamente perdería sus ingresos por derechos de
en sus propias posibilidades; si el pais fuese invadido, podría estallar una aduanas, s~ encontraría así incap~_de afrontar la enorme.deuda'-naéiófüil,' y
rebelión de nobles o incluso de los siervos, porque el pueblo recordaba obtener Prestamos de fondos ad1c10nales de sus. súbditos, o de proseguir
todavía la insurrección de Pugachev7 • También temía hacer, sencillamente con sus subsidios financieros a las potencias militares de Eúroj:ia.tri Berlín, ·
el juego a los ingleses. Desechó sus propósitos bélicos de 1804, y manifestó en 1806, tras la batalla de Jena, Napoleón publicó el Decreto de Berlín,
su disposición a negociar con Bonaparte. La Tercera Coalición había corrido prohibiendo la importación de artículos británicos en cualquier parte de
la misma suerte de las dos anteriores. Europa aliada con él o dependendiente de él. De este modo establecía formal-
El Emperador de los Franceses y el Autócrata de Todas las Rusias se mente el Sistema Continental. '
reunieron, privadamente, en una balsa, sobre el río Niemen, no.lejos de la Para que el Sistema Continental fuese eficaz, Napoleón creía que debía
frontera entre Prusia y Rusia, en el límite más oriental de la Europa extenderse a toda la Europa continental, sin excepción. Mediante el Tratado
civilizada, tal como el victorioso Napoleón la imaginaba, alegremente. El de Tilsit, en 1807, requirió a Rusia y a Prusia para que se adhiriesen al
desventur~do rey prusiano, Federico Guillermo III, paseaba nerviosamente Sistema. Estos países accedieron a excluir todos los articulos británicos; en
por la orilla. Bonaparte ponía su máximo interés en atraer a Alejandro efecto, en los meses siguientes, Rusia, Prusia y Austria declaraban la guerra
denunc_iando a Inglaterra como la autora de todos los trastornos de Europ~ a la Gran Bretafia. Entonces, Napoleón ordenó a dos países neutrales
Y caut!vándole con los arrebatos de su imaginación latina, en los que Dinamarca y Portugal, que se adhiriesen. Dinamarca era un important;
~xt~nd1a ante Alejandro un de~tino ilimitado como Emperador del Este, depósito para toda la Europa central, y los ingleses, temíendo la com-
msmu~dole que su futuro se orientaba hacia Turquía, Persia, Afganistán y plicidad danesa, enviaron una flota a Copenhague, bombardearon la
la India. El resultado de sus conversaciones fue el tratado de Tilsit de julio ciudad durante cuatro días, y se apoderaron de la flota danesa. Los daneses
de 1807, que, en muchos sentidos, fue el apogeo de Napoleón. Los imperios ofendidos, se aliaron con Napoleón y se unieron al Sistema Continental'.
francés Y ruso se conviritieron en aliados, especialmente contra la Gran Portugal, desde hacía tiempo satélite de Inglaterra, se negó a someterse·
Bretaña. Aparentemente, esta alianza duró más de cinco aflos. Alejandro Napoleón lo invadió. Para controlar toda la costa europea, desde Sa~
acepta~a a Napoleón como una especie de Emperador del Oeste. En cuanto Petersburgo hasta Trieste, ahora ya solamente le faltaba controlar los
a Prusia, Napoleón seguia ocupando Berlfn con sus tropas y se apoderaba puertos de España. Mediante una serie de engaños, consiguió que el Borbón
de todos los territorios prusianos del oeste del Elba, co~binándolos con Carlos IV y su hijo Fernando abdicasen del trono español. En 1808, nombró
otros arrebatados a Hanover para constituir un nuevo reino de Westfalia rey de España a su hermano José, y le reforzó con un gran ejército francés.
que formó parte de su Confederación del Rhin. ' ~sí se enredó en una maraña de la que no se libró nunca. Los españoles
consideraban a los soldados napoleónicos como villanos ateos que profana-
ban las iglesias. Por todas partes, surgieron terribles guerrillas. A las
El Sistema Continental y la guerra en Espaffa crueldades de un bando se replicaba con las atrocidades del otro ... Los
ingleses enviaron una fuerza expedicionaria de su pequeño ejército regular,
Apenas se había restablecido «la paz del Continente», sobre la base de la al mando ctel Duque de Wellington, para apoyar a las guerrillas espaiíolas·
alianza franco-rusa, cuando Napoleón comenzó a tener serios problemas. esto origin,1 una Guerra Peninsular que se prolongó durante cinco años'.
Estaba decidido a someter a los británicos, que, seguros en su isla, parecían Pero, desde el principio, el desarrollo fue adverso para Napoleón. En julio
fuera de su alcance. Desde el desastre naval francés en Trafalgar, no había de 1808, un general francés, por primera vez desde la Revolución, se rendía
con un cuerpo de ejército. sin lucha. mediante la capitulación de Bailén. En
7 Ver págs. SS-56.
agosto, otra fuerza francesa se rendía al ejército inglés en Portugal. Estos
hechos despertaban esperanzas en el resto de Europa. Y en Alemania se
136
137
extendió un movimiento anti-francés. Este se hizo muy poderoso en Austria,
donde el gobierno de los Habsburgo, que no había sido desalentado por tres
1 Napoleón en su punto culminante, 1809-18ll

derrotas y que esperaba acaudillar una resistencia nacional germánica, de L~s dos años sig'!lientes vieron el imperio napoleónico en su punto
carácter general, se preparaba, por cuarta vez desde 1792, a entrar en guerra culmmante. En Austria, después de la derrota de 1809 la dirección de los
con Francia. Negocios Extranjeros cayó en manos de un hombre que había de conservarla
durante cuarenta años. Su nombre era Clemens von Metternich. Era un
alemán del oeste del Rhin, cuyos territorios ancestrales habian sido
La Guerra de Liberación austriaca, 1809 anexionados a la República Francesa, pero él había entrado al servicio de
Aust~ia e _inclu_so se h~bía casado con la nieta de Kaunitz, el viejo modelo de
Napoleón convocó un congreso general que se reunió en Erfurt, en savo1r fazre d1plomát1co, de lo que ahora Metternich se hizo un modelo
Sajonia, en septiembre de 1808. Su principal objetivo era el de hablar con su también. Austria había sido repetidamente humillada e incluso partida por
aliado de hacía un año, Alejandro; pero llamó también a numerosos Napoleón, sobre todo en el tratado de 1809. Pero Metternich no era hombre
monarcas dependientes, con cuya presencia esperaba intimidar al zar. Llevó que dirigiese la diplomacia por rencores. Convencido de que Rusia era el
incluso a Talma, el más grande actor de la época, a actuar en el teatro de problema realmente permanente para un estado situado en el valle del
Erfurt, delante de «un parterre de reyes». Alejandro no se dejó impresionar. Danubio, Metternich consideró prudente reanudar las buenas relaciones con
Había sido tocado en un punto sensible, pues Napoleón, unos meses antes, Franc~a. Estaba totalmente decidido a ponerse al lado de Napoleón, a quien
había iniciado unos movimientos para reconstruir un estado polaco, conoc1a personalmente, pues había sido embajador austríaco en París, antes
estableciendo lo que se llamó el Gran Ducado de Varsovia. No había de la breve guerra de 1809.
encontrado a Napoleón dispuesto a apoyar, realmente, su expansión en los El emperador francés, que en 1809 tenía exactamente cuarenta años,
Balcanes, a pesar del pomposo lenguaje de Tilsit. Además, Alejandro fue estaba cada vez más preocupado por el hecho de que no tenía hijos. Habia
llevado aparte por Talleyrand, ministro de Negocios Extranjeros de Napo- hecho _un imperio y lo había declarado hereditario. Pero no tenía hijos.
león. Talleyrand había llegado a la conclusión de que Napoleón estaba Entre el Y_su esposa Josefina, ,con la que se había casado en su juventud, y
excediéndose, y así se lo dijo, confidencialmente, al zar, aconsejándole que que era seis años mayor que el, hacía mucho tiempo que había dejado de
esperase. De este modo, Talleyrand actuaba como un traidor, entregando al haoer afecto, e incluso fidelidad, de un lado y otro. Napoleón se divorció de
hombre a quien aparentemente servía, y preparándose una situación segura ella en 1809, aunque, por haber tenido dos hijos de su primer marido,
para el momento de la caída de Napoleón; pero actuaba también como un Josefina protest~ba, -~aturalmente, que ella no era la culpable de que
aristócrata del Antiguo Régimen pre-nacionalista, que consideraba a su país Nap_oleón no tuviese h11os. El pensaba casarse con una mujer más joven que
sólo como una parte del conjunto de Europa, que creía que era necesario un pudiera darle descendencia. También proyectaba hacer una boda espectacu-
equilibrio entre las diversas partes, y que sostenía que la paz sólo sería Ia~, a fi~ _de arra~car el más alto y ex~lu~ivo reconocimiento que la Europa
posible cuando se redujese el exagerado volumen del poderío francés. anstocrat1ca pod1a conceder, reconoclffilento que se le otorgaría a él uri
Porque la unión de Francia y Rusia, los dos estados más fuertes, contra corso oficial del ejército, que se babia hecho a si mismo. Dudaba ¡ntre
í: Habsburg?s y R?manovs, entre una archiduquesa y una gran duquesa.
todos los demás estados era contraria a todos los principios de la antigua
diplomacia. Algunas mdagac1ones en San Petersburgo acerca de la actitud de la
Austria anunció una gm~rra de liberación, en abril de 1809. Napoleón hermana de Alejandro fueron discretamente rechazadas; el zar insinuó que
avanzó rápidamente por la ruta familiar hacia Viena. Los príncipes su madre nunca lo consentiría. La alianza rusa revelaba una vez más sus
alemanes, obligados al francés, se negaron a comar parte en una guerra limitaciones. Napoleón fue arrojado en brazos de Mett~rnich y de María
general germánica contra él. Alejandro permanecía al margen, vigilante. Luisa, joven de dieciocho años, hija del emperador austríaco y sobrina de
Napoleón ganó la batalla de Wagram, en el mes de julio. En octubre, otra «mujer austríaca», María Antonieta. Se casaron en 1810. Un a.n.0
Austria hizo la paz. La breve guerra de 1809 había terminado. La monarquía después, ella le daba un hijo, al que Napoleón dio el título dé Rey de Roma.
danubiana, en modo alguno tan frágil como parecía, sobrevivió a una cuarta Napoleón adoptó_ aire_s todav~a más p~mposos de majestad imperial.
derrota a manos de los franceses, sin revolución interna ni deslealtad a la Ahora era, por matnmoruo, sobrino de Luis XVI. Mostró más considera-
casa de los Habsburgo. Como castigo, Napoleón se apoderó de considera- ción a los nobles franceses del Antiguo Régimen -decia que sólo ellos
bles porciones de su territorio. Una parte de la Polonia austríaca se utilizó pru:a s~bían, realmente, servir-. Se rodeó de una nobleza napoleónica heredita-
ampliar el Gran Ducado de Varsovia de Napoleón, y partes de Dalmacia, de r~a, de n~ev<? cuño, espe_rando que las nuevas familias, con el paso del
Eslovenia y de Croacia, en el sur, se erigieron en una nueva creación a la que tiempo, hganan sus destinos·'ª la casa de_ Bonaparte. Los mariscales se
Napoléon llamó las Provincias Ilirias8 • convirtieron en duques y príncipes, Talleyrand en el Príncipe de Be~evento, y
el burgués Fouché, un hebertista del 93, y níás recientementé -un funcioiúufo
8 Ver mapa 4. de policía, ostentaba ahora el solemne titulo de Duque de Otranto. En los

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Negocios . Extranjeros, se babia recorrido el ciclo también. Con una forma. Las Provincias Ilirias, que incluían a Trieste y la costa dálmata,
importante excepción, todas las potencias de las sucesivas coaliciones estuvieron administradas, en sus breves dos años, casi como departamentos
estaban aliadas con el Francés, y el Hijo de la Revolución se refería ahora, de Francia. En Polonia,· como los rusos se oponían a un resucitado reino de
gravemente, al emperador de Austria como a «mi padre». Polonia, Napoleón llamó a su creación el Gran Ducado de Varsovia. Entre

! los más importantes de los estados dependientes que integraban el Gran
H Imperio, figuraban los estados alemanes organizados en la Confederación
¡: 13. El Gran Imperio: la expansión de la Revolución del Rhin. Con una denominación muy modesta, la Confederación incluía
toda la Alemania comprendida entre lo que los franceses se anexionaron en
La organización del imperio napoleónico el oeste y lo que Prusia y Austria retenían en el este. Era una liga de todos
los principes alemanes de aquella región la que se considerabá como
Territorialmente, el podério de Napoleón alcanzó su máxima extensión soberana, y que ahora ·se elevaban sólo a unos . veinte, siendo · 1os -más
en 1810 y 1811, cuando abarcaba todo el continente europeo, excepto la importantes los cuatro recientemente erigidos en reyes -el de Sajonia~ él de
península balcánica. El imperio napoleónico constaba de dos partes. Su Baviera, el de Württemberg y él de Westfalia-. Westfalia era un estado
núcleo era el imperio francés; luego venian los densos territorios de estados enteramente nuevo y sintético, formado por territorios hannoverianos y
dependientes, que, juntamente con Francia, formaban el Gran Imperio. prusianos, y por diversas porciones de la antigua Alemania. Su rey era
Además, al norte y al este, se encontraban los «estados aliados», bajo sus Jerónimo. el hermano más .ioven de Naooleón.
gobiernos tradicionales -:las tres grandes potencias-, Prusia, Austria y Porque Napoleón utilizaba a su familia como instrumento de gobierno.
Rusia, y también Dinamarca y Suecia. Los aliados se hallaban en guerra con El clan corso se convirtió en la dinastía Bonaparte. Su hermano José, desde
la Gran Bretaña, aunque no empeñados en hostilidades positivas; se suponia 1804 a 1808, actuó como rey de Nápoles, y, desde 1808, como rey de
que sus poblaciones no consumian artículos ingleses, de acuerdo con el España. Luis Bonaparte fue,• durante seis años, rey de Holanda. Jerónimo
Sistema Continental, pero, por otra parte, Napoleón no tenia influencia fue rey de Westfalia. Su hermana Carolina pasó a ser reina de Nápoles, una
legal directa sobre sus asuntos internos. vez trasladado a España su hermano José; porque Napoleón, al no tener más
El imperio francés, como sucesor de la República Francesa, incluía a hermanos (babia reñ.ido con el otro que le quedaba, Luciano), dio el.trono
Bélgica y la Orilla Izquierda del Rbin!:I. Además, en 1810, había desarrollado de Nápoles a su cuñado, Joaquín Murat, un valeroso jefe de caballería,
dos apéndices que en un mapa semejaban tentáculos que brotaban de él. Al marido de Carolina. En el «Reino de Italia», que en 1810 incluía Lombardía
proclamar a Francia como un imperio, y al convertir a sus repúblicas Venecia y la mayor parte de los antiguos estados papales, Napoleón se re~
dependientes en reinos, Napoleón babia erigido a su hermano Luis en rey de servó para sí mismo él titulo de rey, pero estableció como virrey a su hijas-
Holanda; pero Luis había mostrado tal tendencia a congraciarse con los tro, Eugenio Beauharnais (hijo de Josefina). «El tío José», hermano _de la
holandeses, y tal disposición a dejar que los hombres de negocios holandeses madre de Napoleón, se convirtió en el Cardenal Fesch. La madre de los Bo-
comerciasen secretamente con Inglaterra, que Napoleón le destronó e naparte, Leticia, que había criado a todos aquellos hijos en muy distintas
incorporó Holanda al imperio frañcés. En su interminable guerra contra los circunstancias, en Córcega, fue instalada en la corte, convenientemente,
artículos ingleses, consideró necesario ejercer un control más directo sobre como Madame Mere (Señora Madre). Según la leyenda, no dejaba de
.los puertos de Bremen, Hamburgo, Lübeck, Génova y Liorna; en conse- repetir, para sí misma: «¡Si esto durase!»; sobrevivió en quince años a Na-
cuencia, anexionó directamente al imperio francés la costa alemana hasta el poleón.
Báltico occidental, y la éosta italiana hasta incluif también a Roma.
Napoleón codiciaba Roma np tanto oor su valor comercial como por su
prestigio imperial. Rematándose a tradiciones tan antiguas como las de
Carlomagno, consideraba a Roma como la segunda ciudad de su imperio, y Napoleón y la expansión de la Revolución
dio a su hijo el título de «Rey de Roma»; y, cuando el Papa Pío VII
protestó, Napoleón le prendió y le internó en Francia. Todo el imperio En todos los estados del Gran Imperio, los acontecimientos tendian a
francés, desde Lübeck hasta Roma. estaba gobernado directamente por repetir el mismo curso. La primera etapa era la de conquista y ocupación
prefectos departamentales que informaban a París, y los ochenta y tres depar- militares por las tropas francesas. Venía luego la .instauración de un
tamentos de Francia, creados por la Asamblea Constituyente, se habian ele- gobierno satélite nativo, con el apoyo de las personalidades locales que
vado en 1810 a ciento treinta. estaban dispuestas a colaborar con los franceses y que cooperaban en la
Los estados dependientes, que formaban con Francia el Gran Imperio, redacción de una Constitución que esoecificaba los poderes del nuevo
eran de diferentes tipos. La federación suiza seguía siendo republicana en la gobierno y regulaba sus relaciones con Francia. En algunas áreas, estas dos
etapas se cumplieron bajo los gobiernos republicanos, antes de que
9 Ver págs. 118, 122. Napoleón subiese al poder. En algunas regiones, en realidad, no se llevaron

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a cabo más que estas dos etapas, especialmente en Espafl.a y en el Gran mente libres para trasladarse, para emigrar, para contraer matrimonio, y con
Ducado de Varsovia. capacidad para entablar pleitos ante los tribunales. Los derechos señoriales
La Tercera etapa era de drásticas reformas y reorganizaciones interna$, juntamente con los diezmos, fueron abolidos, en general, como en la Franci~
!. de acuerdo con·el programa de Bonaparte para Francia, y, en consecuencia, de 1789. Pero, mientras en Francia los campesinos se libraban de aquellas
según el modelo de la Revolución Francesa10 • Bélgica y los territorios cargas sin tener que pagar una compensación, porque se habían alzado en
alemanes del oeste del Rhin sufrieron esta etapa de un modo muy completo, rebeldia en 1789 y porque Francia atravesó una radical revolución popular
pues estuvieron anexionados directamente a Francia, durante veinte afl.os. en 1793, en otras partes del Gran Imperio los campesinos tuvieron que
Italia y el grueso de Alemania, al oeste de Prusia y de Austria, pasaron comprometese al pago de indemnizaciones, y la antigua clase feudal siguió
también por esta tercera etapa. percibiendo ingresos de sus derechos abolidos. Sólo en Bélgica y en Renania,
Napoleón se consideraba a sí mismo como un gran reformador y un mcorporadas a Francia bajo la República, el régimen señorial desapareció
hombre de la Ilustración. Calificaba su sistema de «liberal», y, aunque la sin compensación, como en Francia, dejando una numerosa clase consoli-
palabra significaba para él casi lo contrario de lo que después significó para dada de pequeños granjeros terratenientes. Al este del Rhin, Napoleón tuvo
los liberales, él fue, posiblemente, el primero que la utilizó en un sentido que llegar a un compromiso con la aristocracia a la que atacaba. En Polonia
político. También creía en las «constituciones»; no era que se inclinase en el único país del Gran Imperio en el que aún predominaba una comple~
favor de asambleas representativas o de gobiernos limitados, pero quería que servidumbre, los campesinos recibieron la libertad legal durante la ocupación
el gobierno estuviese racionalmente «constituido», es decir, deliberadamente francesa; pero los terratenientes polacos seguían económicamente indemnes
estructurado y planificado, y no simplemente heredado de la confusión del por9-ue poseían. to~ la tierra. Napoleón tuvo que atraérselos, porque n~
pasado. Aunque era un hombre de acción, creia firmemente en el imperio de babia en Poloma runguna otra clase efectiva a la que él pudiera recurrir en
la ley. Insistía, con el celo de la convicción, en trasplantar su Código Civilll busca de apoyo. En general, fuera de Francia, el asalto al feudalismo no fue
a los estados dependientes. Consideraba que este Código se basaba en la socialmente tan revolucionario como lo había sido en Francia. El seftor se
naturaleza misma de la justicia y las relaciones humanas, y que era aplicable, acabó, pero quedó el terrateniente.
por lo tanto, a todos los países, sólo con una pequeña adaptación. La idea El! todos, lo~ países del Gran Imperio, la iglesia perdió su posición como
de que las leyes de un país debían reflejar su peculiar carácter nacional y su autondad publica al lado del estado. Se abolieron o se restringieron los
Historia era ajena a su pensamiento, porque él mantenía los conceptos tribunales eclesiásticos; la Inquisición fue declarada ilegal en Espafl.a. Se
racionalistas y uníversalistas de la Edad de la Ilustración. Creía que todos los acabaron los diezmos, los bienes de la iglesia fueron confiscados y las
pueblos necesitaban y merecían aproximadamente lo mismo. Como escribia. órdenes monásticas se disolvieron o fueron severamente reguladas. La
a su hermano Jerónimo, al nombrarle rey de Westfalia, «los pueblos de tolerancia se covirtió en ley; católicos, protestantes, judios y no creyentes
Alemania, como los de Francia, Italia y Espafl.a, necesitan igualdad e ideas obtuvieron los mismos derechos civiles. El estado se basarla, no sobre la idea
liberales. Desde hace algunos afl.os, yo vengo rigiendo los asuntos de de la comunidad religiosa, sino sobre la idea de la residencia territorial. Con
Europa, y estoy convencido de que los alardes de las clases privilegiadas eran la no_b~eza, o en cuestiones económicas, Napoleón podía transigir, pero no
aborrecidos en todas partes. Procura ser un rey constitucional». transigirla con el clero católico respecto al principio de un estado secular.
El mismo plan de reforma se inició, con alguna variación, en todos los Incluso en Espafl.a, insistía sobre estos fundamentos de su sistema sei'lal
estados dependientes, desde Espafl.a hasta Polonia y desde la desembocadura cierta de que no estaba impulsado solamente por un oportunismo, porq~e fue,
del Elba hasta el Estrecho de Messina. Las reformas estaban dirigidas, en en gran parte, su programa religioso lo que provocó la rebelión del pueblo es-
una palabra, contra todo vestigio feudal. Establecian la igualdad legal de las pañol.
personas individuales, y otorgaban a los gobiernos una autoridad más Los gremios fueron abolidos, en general, o reducidos a formas vacías y el
com_pleta sobre sus súbditos individuales. Las clases legales fueron elimina- derecho individual al trabajo fue generalmente proclamado. Los campesi-
das, cómo en Francia, en 1789; lá teoría de una sociedad formada por «esta- nos,_ a1 .obtener la libertad legal, podían aprender y desempeiíar cualquier
mentos del reino» dejó paso a la teoría de una sociedad formada por individuos oficio que desearan. Las viejas oligarquías de las ciudades y los patriciados
legalmente iguales. La nobleza perdió sus privilegios en los impuestos, en la burJP-leses. fueron anulados. ~as ciudades y las provincias perdieron sus
ocupación de cargos y en el mando militar. Las carreras quedaron «abiertas al antiguas libertades y se sometieron a la legislación general. Se abolieron las
talento». tarifas interiores, y se estimuló el libre comercio dentro de las fronteras del
El sistema señorial, baluarte de la antigua aristocracia, quedaba· virtual- estado. Algunos países se ~ambiaro!1 a un sistema monetario decimaÍ; y los
mente liauidado. Los señores perdian toda jurisdición legal sobre sus h 7terogéneos pesos y medidas surgidos en la Edad Media, y de los que las
campesinos; los campesinos se convertian en súbditos del estado, personal- pmtas, las onzas, las yardas y los bushels anglo-americanos eran activas
supervivencias, dejaron paso a las regularidades cartesianas del sistema
10 Ver págs. 94-99. 126-129 métrico. Antiguos y distintos sistemas legales cedieron su puésto a los
11 Ver pág. 128. códigos napoleónicos. Los tribunales se separaron de la administración. Se

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acabaron las herencias y las ventas de cargos. Los funcionarios recibían ban en sus ejércitos. Además, los estados dependientes sufragaban un~ gran
salarios suficientemente altos para defenderles de las tentaciones de corrup- parte del coste del ejército ~ancés, que, en _su mayoría, se hallab~ s1~0
ción. Los reyes se incluyeron en las nóminas de la administración, con sus fuera de Francia. Esto sigmficaba que los IDlpuestos podían segwr siendo
gastos personales separados de los gastos del gobierno. Se modernizaron los bajos en Francia, para general satisfacción de los intereses económicos
impuestos y las ímanzas. L-a contribución corriente se convirtió en un surgidos de la Revolución.
impuesto sobre la tierra, pagado por cada terrateniente; y los gobierno_s_
sabían cuánta tierra poseía realmente cada propietario, porque desarrollru:on
un registro sistemático de los bienes y unos métodos sistemáticos de aforo y 14. El sistema continental: Inglaterra y Europa
de amillaramiento. El arrendamiento de impuestos fue sustituido por la
recaudación directa. Se introdujeron nuevos métodos de contabilidad y de Tras los estados tributarios del Gran Imperio, se encontraban los países
reunión de datos. nominalmente independientes, unidos bajo Napoleón en el Sistema Conti-
En general, en todos los países del Gran Imperio, con Napoleón se nental. Napoleón consideraba a sus aliados, en el mejor de los casos, como
introdujeron los principios fundamentales de la Revolución Francesa, con la subordinados participantes en un proyecto común. El gran proyecto era el de
notable excepción de que no hubo ningún auto-gobierno mediante cuerpos aplastar a la Gran Bretai'la, y con este objetivo se babia establecido el
legislativos elegidos. Napoleón encontró, en todos los países, muchos nativos ·sistema Continental. Pero el aplastamiento de Inglaterra se convirtió, en el
dispuestos a apoyarle, sobre todo entre los comerciantes y los profesionales, pensamiento de Napoleón, en un medio para un ím ulterior: la unificación y
que eran lectores de los autores de la Ilustración, a menudo anticlericales, el dominio de toda Europa. Esto, a su vez, si Napoleón lo hubiera
ávidos de una mayor igualdad con la nobleza, e impacientes por acabar con conseguido, seguramente no habría hecho más que abrir el camino hacia
los ·viejos localismos que entorpecían el comercio y el intercambio de ideas. nuevas conquistas.
Encontró partidarios también ~tre muchos nobles progresistas, y, en la En el punto en que se encontraba Napoleón en 1807 ó 1810, la
Confederación del Rhin, entre los gobernantes nativos. Su programa atrafa a unificación de la Europa continental parecía un objetivo posible. Bonaparte
una cierta clase de gente en todas partes, y en todos los países del Gran buscaba una ideología que inspirase tanto a su Gran Imperio como a sus
Imperio era ejecutado, sobre todo, por personas del país. Con aquel aliados. Proponía las doctrinas cosmopolitas del siglo XVIII, hablaba
programa iba la represión, aunque dificilmente en la medida que ha sido incansablemente de la ilustración de la época, apremiaba a todos los pu~blos
habitual en el siglo XX. No hubo grandes campos· de internamiento, y la a trabajar con él contra el medievalismo, el feudalismo, la ignorancia y el
policia de Fouché se dedicaba más a espiar y a facilitar informes que a oscurantismo de que todavia estaban rodeados. Y, mientras apelaba al
maltratar a los desafectos. La ejecución de un solo librero bávaro, llamado sentido de la modernidad, hacía también hincapié en la grandeza de los
Palm, constituyó un famosq ultraje. tiempos de Roma. La inspiración romana se reflejaba en las artes de su
'' En resumen, al principio, había un fuerte sentimiento pro-napoleonico época. Los sólidos muebles «imperio», los lienzos heroicos de David, la
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en el Gran Imperio. La influencia francesa (aparte de Bélgica y Renania) pe- iglesia de la Madeleine de París, que recordaba un templo clásico convertido
netró profundamente en el norte de Italia, donde no había tradiciones mo- en un Templo de Gloria, el Arco de Triunfo de la misma ciudad, comenzado
nárquicas nativas, y donde las viejas ciudades-estado italianas habían ge- en 1806, todo evocaba la atmósfera de difusa majestad en que Napoleón
nerado una fuerte clase ciudadana. a menudo anticlerical. En el sur dP. habría querido que viviesen los pueblos de Europa. Además, para despertar
Alemania, la influencia francesa era profunda también. Donde menos un sentimiento pan-europeo, Napoleón opera6a sobre la latente hostilidad
atracción ejerció el sistema francés fué en Espafla, país en el que que un contra Gran Bretai'la. Los ingleses, victoriosos en la lucha del siglo XVIII
sentimiento monárquico católico dio origen a una especie de movimiento de por la riqueza y por el imperio, se habían hecho aborrecer en muchas partes.
independencia, de carácter contrarrevolucionario. Tampoco resultó atractivo Había natural sentimiento de envidia respecto al afortunado, y el resenti-
para la Europa agraria del este, zona de seftores y de siervos. Pero incluso en miento contra la arbitrariedad con que babia sido alcanzado y con que era
Prusia, como luego se verá. el estado se remodeló siguiendo las líneas -mantenido el triunfo. Aquellos sentimientos se hallaban presentes entre casi
rrancesas. En Rusia, durante la alianza de Tilsit, Alejandro respaldó a un todos los europeos. Se creía que los ingleses estaban utilizando, realmente,
ministro reformador pro-francés, Speranski. La influencia napoleónica era su poderío naval, para conseguir una participación permanente mayor del
penetrante porque implicaba el antiguo movimiento del despotismo ilustrado comercio marítimo mundial. Y, ciertamente, tal creencia no era equivocada.
y parecía proporcionar las ventajas de la Revolución Francesa, sin la-
violencia y el desorden. En opinión de Goethe, Napoleón «era la expresión
de todo lo razonable, legítimo y europeo del movimiento revolucionario». El bloqueo británico y el Sistema Continental de Napoleón
Pero las reformas napoleónicas eran también armas de guerra. Todos los
estados dependientes tenian que facilitar a Napoleón dinero y soldados. Los ingleses, en las guerras revolucionarias y napoleónicas,' cu¡mdo
Alemanes, holandeses, belgas, italianos, polacos e incluso espafloles lucha- declaraban el bloqueo de Francia y de sus aliados, no esperaban rendirlos
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j,
por el hambre ni privarlos de 10s necesarios materiales de guerra. La Europa artículos británicos. Los ingleses trataban asi de introducir sus exportaciones
occidental era todavía autosuficiente en artlculos alimenticios, y los arma- en territorio enemigo a través de canales neutrales, que era, precisamente, lo
mentos se producían, en gran proporción, localmente, de materias primas que Napoleón quería impedir. Mediante el Decreto de Milán, de diciembre
como el hierro, el cobre y el nitrato de sodio. Europa no importaba casi de 1807, Napoleón anunció que todo barco neutral que se hubiera detenido
nada indispensable de ultramar. El principal objetivo del bloqueo británico en un puerto británico, o que se hubiera sometido a pesquisa por un barco
1 ¡ no era, por lo tanto, el de privar de importaciones a los países enemigos, británico en alta mar, seria confiscado en cuanto se presentase en un puerto
'1 sino el de mantener el comercio de tales importaciones ajeno al control del continental.
enemigo. Se trataba de destruir el comercio y los barcos del enemigo, a fin Con toda Europa en Guerra, el único comercio neutral era, virtualmente,
de debilitar, a corto plazo, las posibilidades bélicas del gobierno adversario, el de los Estados Unidos, que ahora no podía comerciar con Inglaterra ni
minando sus ingresos y su marina, y de debilitar, a largo plazo, la posición con Europa, excepto violando las normas de uno u otro beligerante. Asi se
del enemigo en los mercados mundiales. La guerra económica era guerra expondría a represalias, y, por lo tanto, a verse envuelto en la guerra. Para
comercial. Los ingleses estaban decididos a que los artículos ingleses evitar este peligro, el Presidente Jefferson intentó una polltica auto-impuesta
penetrasen en los países enemigos, o bien de contrabando, o bien por de aislamiento comercial, que resultó tan ruinosa para el comercio exterior
intermedio de los neutrales. americano, que el gobierno de los Estados Unidos adoptó medidas para
Ya en 1793, los republicanos franceses habían denunciado a Inglaterra reanudar las relaciones comerciales con el beligerante que primero eliminase
como la «moderna Cartago», una implacable potencia mercantil, atenta a la sus controles sobre el comercio neutral. Napoleón se ofreció a hacerlo asi, a
obtención de ganancias, que aspiraba a esclavizar a Europa, sometiéndola a condición de que los Estados Unidos se opusiesen a la coacción de los
su sistema financiero y comercial. En efecto, los ingleses, con las guerras, controles británicos. Simultáneamente, un partido expansionista entre los
consiguieron un monopolio sobre los transportes de las mercanclas ultrama- americanos del _oeste, deseoso de anexionarse el Canadá, considero que, con
rinas a Europa. Al propio tiempo, como estaban relativamente avanzados en el ejército inglés comprometido en Espai'ta, era el momento adecuado para
la Revolución Industrial, podían producir géneros de algodón y otros poner fin a la Guerra de la Independencia expulsando a Inglaterra del
artículos, con las nuevas máquinas, más baratos que otros países de Europa, continente norteamericano. El resultado fue la Guerra Anglo-Americana de
y. amenazaban así con monopolizar el mercado europeo de aquellos articulos 1812, que tuvo pocas consecuencias, a no ser la de poner de manifiesto la
manufacturados. Había mucha animadversión en Europa contra la moderna penosa ineficacia de las instituciones militares en la nueva república.
Cartago, especialmente entre las clases burguesas y comerciantes que se Pero el ~istema Continent_al era algo más que un recurso para destruir el
hallaban en competencia con ella. Las clases superiores eran qui7.á menos. comercio de exportación de la Gran Bretaña. Era también un proyecto -hoy
hostiles_. pues no se oreocupaban de la procedencia de los artlculos que se llamarla un «plan»- de desarrollo de la economia · de la Europa
consumían, pero las aristocracias y los gobiernos eran sensibles al argumento continental, en tomo a Francia como centro principal. El Sistema Continen-
áe que Gran Bretaña era una potencia económica, una «nación de tal, si tuviera éxito sustituirla las economias nacionales con una economia
tenderos» como decia Napoleón, que libraba sus guerras con libras esterlinas integrada para el Continente como conjunto. Crearía la estructura para una
en lugar de sangre, y que estaba siempre en busca de victimas en Europa. civilización europea. Y arruinarla el poderlo naval y el monopolio comercial
Era con todos estos sentimientos con los que Napoleón jugaba, reiteran- de Inglaterra; porque una Europa unificada -pensaba Napoleón- no
do, una -Y otra vez, que Inglaterra era el enemigo real de Europa, y que tardaría en dominar el mar.
Europa nunca seria prós~ra ni independiente, hasta que se curase del
incubo del «monopolio» británico. Impedir la afluencia de articulas a la
Gran Bretaña no era el objetivo del Sistema Continental,· como impedir la El fracaso del Sistema Continental
afluencia de artículos a Francia no era el objetivo del bloqueo británico. El
objetivo de cada uno era el de destruir el comercio del enemigo, asi como el Pero el Sistema Continental fracasó; fue peor que un fracaso, porque dio
crédito y los ingesos públicos, mediante la destrucción de sus exportaciones y origen a una amplia hostilidad contra el régimen napoleónico. El suefto de
también el de reforzar sus propios mercados. una Europa unida, bajo el dominio francés, no era suficientemeñte atractivo
Para destruir las exportaciones británicas, Napoleón prohibió, mediante para inspirar el sacrificio necesario, incluso un sacrificio de comodidades
el D_ecreto de Berlin de 1806, la importación de articulas ingleses en el más que de necesidades. Como Napoleón decla impacientemente, parecerla
continente europeo. Si eran de origen británico, o de origen colonial que los destinos de Europa se jugaban sobre un barril de azúcar. Era cierto,
británico, se consideraban británicos los articulas, aunque entrasen en como él y sus propagandistas aseguraban con insistencia, que Inglaterra
Europa en barcos neutrales como de propiedad neutral. A esto replicaron los monopolizaba la venta de azúcar, de tabaco, y de otros artlculos ultramari-
ingleses con un real decreto de noviembre de 1807, ordenando que los neutra- nos, pero la gente preferla negociar clandestinamente con los ingleses, antes
les sólo podrian atracar en puertos napoleónicos, si antes se detenían en que seguir sin ellos. Los atractivos de América destruyeron el 'Sistema
Gran Bretai'ta, donde las reglas eran tan severas que les estimulaban a cargar Continental. ·

146 147
Las manufacturas inglesas eran algo más fáciles de sustituir que los
artículos coloniales. El algodón en rama se traía por tierra, desde Oriente, a
través de los Balcanes, y las manufacturas de algodón de Francia, Sajonia,
Suiza e Italia del norte se estimulaban como alivio de la competencia
1
'
Prusia, Polonia y Rusia podian comercializar sus productos. La aristocracia
de la Europa oriental, que era la principal clase consumidora e importador~,
tenía nuevas razones para estar disgustada con los franceses Y para sentir
simpatía por los británicos.
británica. Hubo una gran expansión de lanas danesas y de ferretería Como medida de guerra contra Gran Bretatla, el Sistema Continental
alemana. El cultivo de remolachas de azúcar, para sustituir el azúcar de también fracasó. El comercio inglés con Europa se rt:<1ujo considerab~em~-
cafta, se extendió por Francia, Europa central, Holanda y también Rusia. te. Pero la pérdida se compensó en otras zonas, graCiaS al control bnt~co
A.si se crearon nacientes industrias e instalaciones que, tras la caída de del mar. Las exportaciones a América Latina se elevaron de 300.000 li~ras
Napoleón, reclamaron protección arancelaria. En general, los intereses · esterlinas en 1805, a 6.300.000 en 1809. La existencia del mundo ultram~o
industriales europeos estaban bien dispuestos hacia el Sistema Continental. frustraba también el Sistema Continental. A pesar del Sistema, la exportación
Pero nunca pudieron sustituir' adecuadamente a los ingleses en el de artículos británicos de algodón, que se elevaba al ritmo constante de la
abastecimiento del mercado. Un obstáculo era el transporte. Una gran parte Revolución Industrial, experimentó un incremento superior al 100 por 100 en
del comercio entre las diversas regiones del Continente se babia hecho cuatro atlos, desde 1805 a 1809. Y, si bien una parte del incremento era
siempre por mar; este tráfico costero estaba ahora bloqueado .por los debida a la simple inflación y al aumento de los precios, se calcula que la
ingleses. Las rutas terrestres se utilizaban cada vez más, incluso en los renta anual del pueblo británico se elevó en más del 100 por 100 duran~e las
lejanos Balcanes y en las Provincias Ilirias, zonas a· través de las cuales se guerras revolucionarias y napoleónicas, saltando de 140.000.000 de libras
importaba el algodón en rama; y se construían mejores carreteras a través de esterlinas en 1792, a 335.000.000 en 1814.
los pasos del Simplón y del Monte Cenis, en los Alpes. En 1810, cruzaron el
paso del Monte·cenis unos 17.000 vehículos rodados. Pero, en el mejor de
los casos, el transporte por tierra no alcanzaba a sustituir al marítimo. Sin 15. Los movimientos nacionales: Alemania
ferrocarriles, que se introducirían unos treinta atlos después, era imposible·
mantener una economía puramente continental. La resistencia a Napoleón: el nacionalismo
Otro obstáculo eran los aranceles: La idea de una unión arancelaria
continental fue propuesta por algunos de sus subordinados, pero Napoleón Ya desde el principio, a partir de 1792, _Ios franceses encontraron
nunca la adoptó. Los estados independientes seguian insistiendo en su resistencia, asi como colaboración, en los paises que. ocuparon. Habla
aparente soberania. Cada uno de ellos babia ampliado su área comercial, resentimiento cuando los ejércitos invasores hacían reqwsas Y saqueaban el•
destruyendo los antiguos aranceles interiores, pero cada uno de ellos país cuando' los estados recientemente organizados se velan obligados a
mantenía un arancel contra los otros. Los reinos de Italia y de Nápoles no pag~ tributos en hombres y en dinero, cuando sus p~llticas eran. dictadas
disfrutaban de un Ubre comercio reciproco, y los estados alemanes de la por residentes o embajadores franceses, y cuando el SIStema Contin~tal se
Confederación del Rhin, tampoco. Francia seguía siendo proteccionista; y utilizaba en especial beneficio de los fabricantes franceses. Los europeos
cuando Napoleón anexionó Holanda y partes de Italia a Francia, las empezaban a comprender que Napoleón estaba utilizándolos, sll!1pl~ente,
mantuvo fuera de los derechos aduaneros franceses. Al propio tiempo, como instrumentos contra Inglaterra. Y en todos los paises, mclUida la
Napoleón prohibía que los estados satélites elevasen sus aranceles contra propia Francia el pueblo iba cansándose de una paz que no era paz, de las
Francia. Francia era su base, y Napoleón quería favorecer la industria guerras y de lo; rumores de guerras, del reclutamiento y de los tributo~, del
francesa, que se babia perjúdicado mucho con la pérdida de sus mercados en lejano gobierno burocrático desde las alturas, del afán de auto-exaltación Y
el Próximo Oriente y en América. \ .
de poder de Napoleón, a todas luces creciente e insaciable. Inclu~o dentro de
Armadores, constructores de barcos y comerciantes en artículos ultrama- la estructura napoleónica, surgían movimientos de protesta y de mdependen-
rinos, poderosos elementos de la antigua burguesia, se arruinaron a causa cia Ya hemos visto cómo los estados dependientes se protegían mediante
del Sistema Continental. Los puertos franceses permanecian inactivos, y sus ara'nceles. Incluso los procónsules del emperador trataban de arraigar en la
poblaciones, descontentas y angustiadas. Lo mismo ocurria con todos los estimación local, como en el caso de Luis Bonaparte, rey de Holanda, que
puertos de Europa donde el bloqueo se imponía rigurosamente; en Trieste, el intentó defender los intereses holandeses contra las demandas de Napoleón,
tonelaje anual total descendió de 208.000 en 1807, a 60.000 en 1812. La 0 en el de Murat, rey de Nápoles, que apeló al sentimiento italiano para
Europa oriental sufrió golpes especialmente duros. En el oeste, babia el asegurar su.propio trono. . . . .
estimulo de las nuevas manufacturas. El este, dependiente desde hacia El nacionalismo se desarrolló como un moVIm1ento de resistencia contra
mucho tiempo de la Europa occidental en cuanto a los artículos manufactu- el fuerte internacionalismo del imperio napoleónico. Como el sistema
rados, ya no podía obtenerlos legalmente de Inglaterra, ní de Francia, ni de internacional era esencialmente francés, los movimientos nacionalistas eran
Alemania, ni de Bohemia, a causa de las dificultades del transporte por antifranceses: y como Napoleón era un autócrata, eran antiautoci~ti~os. El
tierra y del control británico del Báltico. Tampoco los terratenientes· de nacionalismo de aquel período era una mezcla de conservador Y ue liberal.
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Algunos nacionalistas, predominantemente conservadores, insistían en el napoleónica, sino también contra la influencia que desde hacia un siglo
valor de sus instituciones peculiares, de sus costumbres, de su cultura estaba siendo ejercida por la cultura francesa. Se rebelaron, no sólo contra
popular y de su desarrollo histórico, que ellos temían que podrían verse los ejércitos franceses, sino también contra la filosofia de la Edad de la
destruidos bajo el sistema francés y napoleónico. Otros, o realmente los Ilustración. Los años de la Revolución Francesa y de Napoleón fueron para
mismos, insistían en una mayor autodeterminación, en una mayor participa- Alemania los años de su máximo norecimíento cultural, los años de
ción en el gobierno, en instituciones más representativas, en una mayor Beethoven, de Goethe y de Schiller, de Herd~, de Kant, de Fic}1t~, ~e Hegel,
libertad individual frente a la intervención burocrática del estado. Tanto el de Schleiermacher y de muchos otros. Las ideas ale~anas comCidieron .C?n
conservadurismo como el liberalismo se alzaron contra Napoleón, le todo el fermento del pensamiento fundamental conoCido como ~<romantiCIS-
destruyeron, le sobrevivieron y configuraron la historia de las generaciones mo», que en todas partes se enfrentaba con las «secas abstracCion~» _de la
'!
1
siguientes. Edad de la Razón, y del que se hablará más en este capitulo y e~ el s1gwen_te.
El nacionalismo era, pues, muy complejo, y apareció en diferentes Alemania se convirtió en el más «romántico» de todos los pmses, Y la m-
d países, en diferentes formas. En Inglaterra, se puso de manifiesto la fluencia alemana se extendió por toda Europa, En el si~o XIX, los alem~es
profunda solidaridad del país; todas las clases se unieron y lucharon hombro con llegaron a ser generalmente considerados como guias mtelectuales, en ~erto
hombro contra «Boney»; y las ideas ·de reforma del Parlamento o de modo como los franceses lo habían sido en el siglo anterior. Y los r8:8gos
descomponer las históricas libertades inglesas fueron resueltamente abando- distintivos. del pensamiento alemán, en su mayor p~e, se h~aban, en cierto
nadas. Es posible que las guerras napoleónicas ayudasen a Inglaterra a modo relacionados con el nacionalismo, en un sentido amplio. .
atravesar una dificilísima crisis social, desempleo e incluso agitación ~teriormente, sobre todo en el siglo siguiente a la Paz de Westfalia. los
revolucionaria entre una pequeña mínoria, y todo ello se eclipsó tras la alemanes habían sido los de menos inclinaciones n~cionales, de to~os los
patriótica necesidad de resistencia contra Napoleón. En España, el naciona- grandes pueblos europeos. Ellos se preciaban de su Ciudadania mundial o de
lismo adoptó la forma de una resistencia implacable frente a los ejércitos sus actitudes cosmopolitas. Desde el punto de vista de los ~que_nos estados
franceses que asolaban el país. Algunos nacionalistas españoles eran en que vivían. tenían conciencia de Europa, teman. conCienCia de o~
liberales; un grupo burgués en Cádiz, al rebelarse contra el' régimen francés, países, pero difícilmente tenían conciencia de Al~ama. El Sacro !IDpeno
proclamó la Constitución española de 1812, según el modelo de la Romano era una sombra. El mundo alemán no tema fronteras tang¡bles; el
Constitución francesa de 1791. Pero el nacionalismo español extrajo su área de habla alemana se desvanecia, sencillamente, en Alsacia o en los
máxima fuerza de los sentimíentos contrarrevolucionarios, que aspiraban a Países Bajos austríacos, o en Polonia, en Bohemia, o en los altos Balcanes.
restaurar al clero y a los Borbones. En Italia, el régimen napoleónico fue Que alguna vez «Alemania» hiciese, pensase, o esperase algo nunca pasó ~r
mejor recibido, y el sentimiento nacional fue menos antifrancés que en la imaginación alemana. Las clases altas, que hablan llegado a despr~ar
España. Los burgueses de las ciudades italianas estimaban, en general, la mucho de lo que era alemán, adoptaban las modas fyancesas, los vestidos,
eficacia y la ilustración de los métodos franceses, y a menudo participaban del la etiqueta, las maneras, las. ideru: "t _el lenguaje, _considerándolos como una
anticlericalismo de la Revolución Francesa. El régimen francés, que duró en norma internacional de la vida civilizada. Fedenco el Grande contrataba a
Italia desde 1796 hasta 1814, acabó con el hábito de la lealtad a los diversos recaudadores de impuestos franceses y escribía sus libros en francés.
ducados, repúblicas oligárquicas, estados pontificios y dinastías extranjeras Hacia 1780, surgen algunos signos de cambJo. El propio Federico, en sus
que durante mucho tiempo había regido Italia. Napoleón nunca unificó últimos años, predijo una edad de oro de la literatura alemana! declarando
Italia, pero la agrupó sólo en tres partes, y la influencia francesa introdujo la orgullosamente que los alemanes podían hacer lo que '?tras naCiones hablan
idea de una Italia políticamente unida dentro de los límites de una aspiración hecho. En P84, apareció un libro de J. G. Herder, titulado ~deos para la
razonable. Entre los polacos, Napoleón estimuló positivamente el sentimíen- Filosofla de la Historia de la Humanidad. Herder era un espiritu grave, un
to nacional. Les dijo repetidamente que podrian alcanzar una Polonia pastor y teólogo protestante, que consideraba un tanto frívolos a los
¡, restaurada y unida, si luchaban con fe a su lado. Unos pocos nacionalistas franceses. Llegaba a la conclusión de que la imítación de los modos
polacos, como el viejo patriota Kosciuzsko, nunca confiaron en Napoleón, y extranjeros hacia a los pueblos triviales y artificiosos. Declaraba que los
otros, como Czartoryski esperaban más bien del zar ruso una restauración modos alemanes eran ciertamente distintos de los franceses, pero que no por
del reino polaco; pero, en general, los polacos por sus propias razones esa razón eran menos dignos de respeto. Sostenla que toda ver'!,adera cult'l;U'a
nacionales, eran especialmente adictos al emperador de los franceses y 0 civilización debe brotar de raíces propias. Debe brotar también de la Vida
lamentaron su caída. del pueblo común del Volk, no de la vida cosmopolita Y desnaturalizada de
las clases altas. C~eia que cada pueblo -entendiendo por. pueblo un gruJ.?O
que comparte el mismo lenguaje- tenia sus propias actitudes, su propio
El movimiento de ideas en la Alemania napoleónica espíritu, su propio genio. Una civilización sana debe expresar ';ID, carácter
El movimiento nacional más poderoso, con gran diferencia, tuvo lugar nacional o Volksgeist. Y el carácter de cada _pueblo le era peculi_ar •.H~der
en Alemania. Los alemanes se rebelaron, no sólo contra la dominación no creía que las naciones se hallasen en conflicto; muy al contrano, msistia,
,1
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150
sen7illamente, en que eran distintas. No creía que la cultura alemana fuese la muchos estaban empezando a sentirse humillados ante el paternalismo de sus
meJor; muchos . otros pueblos, especialmente los eslavos, descubdrfan gobiernos. Las rivalidades del Sacro Imperio Romano, que habían hecho
desp~és que las 1de_as d7 Herder eran aplicables a sus propias necesidades. de Alemania, durante siglos, el campo de batalla de Europa, les llenaban
Su _filosofía de la historia era muy diferente de la de Voltaire. Voltaire y los ahora de vergüenza y de indignación. Veían con disgusto cómo sus príncipes
phll'!sophes habían es~erado ~ue todos los pueblos avanzarían por el mismo alemanes, siempre entregados a mutuas querellas por el control de sus
camino de razón Y de ilustración hacia la misma civilizacron. Herder pensaba súbditos, se envilecían ante los franceses en defensa de sus intereses
que todos. los pueblos desarrollarían su propio genio a su propio modo, que particulares. El despertar nacional de Alemania, que cobró gran fuerza a
cada uno iría despleg~dose, lentamente, con la inevitabilidad del creclmien- partir de 1800, estaba dirigido, pues, no sólo contra Napoleón y los france-
~o de ~a planta, evitando todo cambio súbito o distorsión a causa de ses, sino también contra los gobernantes alemanes y contra gran parte de las
mfluen~1as. ~xter!1as, y reflejando todos, en fin, en su innumerable diversi- clases altas alemanas medio afrancesadas. Era democrático, en la medida en
dad, la mflillta nqueza de la humanidad y de Dios. que ponía el acento en la superior virtud del pueblo común.
La idea del Volksgeist se vio reforzada por otras fuentes no alemanas, y Los alemanes llegaron a sentirse fascinados por la idea de la unidad
no tardó en pasar a otros países, dentro del general movimiento del política y de la grandeza nacional, precisamente porque .carecían de la una y
pensamiento romántico. Como muchas otras ideas románticas, también esta de la otra. Un gran estado alemán nacional, que expresase la profunda
exaltaba el genio o la intuición más que la razón. Hacia hincapié en las voluntad moral y la cultura característica del pueblo germánico, les parecía
diferencias más que en la semejanza de la humanidad. Destruía el sentimien- la solución de todos sus problemas. Aquel estado otorgaría dignidad moral
to de semejanza humana que había sido característico de la Edad de la al individuo alemán, resolvería la enojosa cuestión de los egoistas princi-
Ilustración 12 , y que se revelaba en las doctrinas francesa y americana de los pillos, protegería el profundo Volksgeist alemán contra la violación, y
derechos del hombre, o en los códigos de Napoleón. En el pasado había resguardaría a los alemanes de toda sujeción a potencias extranjeras. La
sido habitual pensar que lo que era bueno era bueno para todos los p~eblos. filosofía nacionalista seguía siendo un tanto vaga, porque en la práctica era
La buena poesía era poesía escrita según ciertos principios clásicos o poco lo que se podia hacer. El «Padre» Jahn organizó una especie de
«normas» de composición, que eran los mismos para todos los autores movimiento de la juventud y se convirtió en el inventor de lo que podría
desde l?s griegos en adelante. Ahora, de acuerdo con Herder y con lo~ llamarse la gimnasia política, en la que sus jóvenes hacían gimnasia para la
románticos de todos los países, la buena poesía era la poesía que expresaba Madre Patria; les conducía en expediciones al aire libre, por el país, en las
un genio interior, ya fuese un genio individual o el genio de un pueblo -no que hadan burla de los aristócratas afrancesados; y les ensenaba a recelar de
había más «normas»-. Las leyes buenas y justas, de acuerdo con la antigua los extranjeros, de los judíos y de los internacionalistas, y, en realidad, de
filosofía de la ley natural, correspondían, en cierto modo, a un tipo de justicia todo lo que pudiera corromper la pureza del Vo/k alemán. Muchos alemanes
que era el mismo para todos los hombres. Pero ahora, según Herder y la le consideraban excesivamente extremado. Otros • recogían maravillosas
escuela romántica de jurisprudencia, las buenas leyes eran las que reflejaban historias del rico pasado medieval alemán. Había una obra antifrancesa
condiciones locales o características nacionales. Tampoco aquí había <<nor- anónima, Alemania en su profunda humillación, por cuya venta fue
mas», a excepción, posiblemente, de la norma según la cual cada nación· condenado a muerte su editor, Palm. Otros fundaron la Unión Moral y
debía tener su propio camino. Científica, generalmente conocida como la Tugendbund o liga de la virtud o
!
L_a filosofía de Herder or~ulaba un nacionalismo cultural, sin mensaje de la hombría, cuyos miembros, mediante el desarrollo de su carácter moral,
~~lítico. Los alemanes hab1~ sido, ~urante mucho tiempo, un pueblo no po- contribuirían al futuro de Alemania.
htico. En los estados m1croscóp1cos del Sacro Imperio Romano no La trayectoria de J. G. Fichte ilustra el curso del pensamiento alemán en
ha~ian tenido importantes cuestiones políticas sobre las que se viesen aquellos años. Fichte fue un filósofo moral y metafísico, profesor de la
obbgados a pensar; en los de mayores dimensiones, se habían visto excluidos Universidad de Jena. Su doctrina, según la cual el espiritu interior del
de los asuntos públicos. La Revolución Francesa dio a los alemanes una individuo crea su propio universo moral, fue muy admirada en muchos
clara conciencia del estado. Demostró lo que un pueblo .POdia hacer con el países. En América; por ejemplo, entró a formar parte de la ftlosofla
estado~ una vez que se apoderase de él y lo utilizase para sus propios fmes. trascendental de Ralph Waldo Emerson. Al principio, Fichte carecía
~n pnmer lugar, los · franceses se habían elevado a la dignidad de prácticamente de sentimiento nacional. Aprobaba con entusiasmo la Re-
c11;1dadanos; ~~ hablan convertido en hombres libres, responsables por si volución Francesa, como habían hecho Jahn y Arndt. En 1793, con la Revo-
mismos, part1c1pes en los asuntos de su país. En segundo lugar, gracias a que lución en su apogeo y muchos observadores extranjeros volviéndose contra
tenian un estad<: unificado que incluía a todos los franceses, y un estado en ella, Fichte publicó un opúsculo en que elogiaba a la República France-
el que una nación entera surgía con un nuevo sentimiento de libertad sa. La veía como una emancipación del espíritu humano, como un paso
pudieron elevarse sobre todos los demás pueblos de Europa. En Alemania: más en la elevación de la dignidad del hombre y de su estatura moral.
Aceptaba la idea del Terror, de «obligar a los hombres a ser libres»; y
12 Ver págs. 41-42. compartía la concepción de Rousseau del estado como la encarnación de la

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[
voluntad soberana de un pueblo. Llegó a considerar el estado como el medio i:lo 13 • El problema se enfocaba como un problema de moral y de personal. La
de salvación humana. En 1800, en su El Estado comercial cerrado, esbozaba antigua Prusia de Federico, que babia caido sin gloria, había sido mecánica,
un tipo de sistema totalitario, en el que el estado planificaba y dirigía toda la arbitraria, sin alma. Su pueblo había carecido del sentimiento de formar
economía del país, aislándose del resto del mundo, a fm de que, en el parte del estado, y los soldados de su ejército no habían tenido esperanzas de
interior del país, pudiera desarrollar libremente el carácter de sus ciudada- ascenso, y no habían tenido el sentimiento del patriotismo ni del espíritu
nos.Cuando los franceses conquistaron Alemania, Fichte se hizo intensa y militar. Crear este espíritu era el propósito de los reformadores del ejército,
, !r
conscientemente alemán. Acogió la idea del Volksgeist: el espíritu individual Scharnhorst y Gneisenau. Gneisenau, un sajón, había servido en uno de los
' no sólo creaba su propio universo moral, sino que el espíritu de un pueblo regimientos mercenarios británicos en la Guerra Cle Independencia America-
creaba una especie de universo moral también, que se manifestaba en su na, durante la cual había observado el valor militar del sentimiento
lenguaje, en sus artes, en sus tradiciones, en sus costumbres, en sus patriótico en los soldados americanos. Fue también un atento observador de
instituciones y en sus ideas. las consecuencias de la Revolución Francesa, que, según él decia, «babia
En Berlin,• en 1808, Fichte pronunció una serie de Discursos a la nación activado la energía nacional de todo el pueblo francés, al poner a las
alemana, declarando que había un indestructible espíritu alemán, un diferentes clases sobre una misma base social y fiscal». Si Prusia tenia que
primordial e inmutable carácter nacional, más noble que el de otros pueblos fortalecerse contra Francia, o, desde luego, evitar la revolución a largo plazo
(con lo que iba más lejos que Herder), que a toda costa debía mantenerse en la misma Prusia, era preciso que encontrase un medio de infundir en su
puro frente a toda influencia extranjera, tanto internacional como francesa. propio pueblo un sentimiento análogo de igual participación, y que
Sostenía que el espíritu alemán siempre había sido profundamente diferente permitiese a los individuos capaces ocupar puestos importantes en el ejército
del espíritu de Francia y de la Europa occidental; que aún no se había oído y en el gobierno, independientemente de su posición social.
hablar nunca de él, realmente, pero que algún día se oíria. El jefe del ejército La Reconstrucción del estado, requisito previo para la reconstrucción del
francés que entonces ocupaba la ciudad consideró las conferencias muy ejército, fue iniciada por el Barón de Stein y continuada por su sucesor,
profesorales para que mereciesen la suspensión. En efecto, tenían muy pocos Hardenberg. Al igual que Metternich, Stein procedía de la Alemania
oyentes; los alemanes, en su mayoría, conceptuaban a Fichte como un occidental; había sido un caballero imperial de fmales del Sacro Imperio
extremista, pero después le veneraron como á. un héroe nacional. Romano, que, desde un puente próximo a su castillo babia contemplado, de
una sola ojeada, los dominios de no menos de ocho principes alemanes.
Como él no tenía ningún estado, pensaba en Alemania como conjunto; era
Reformas en Prusia hostil, desde hacía tiempo, a lo que él consideraba la escasamente civilizada
Prusia, pero, al fin, recurrió a ella como a la esperanza del futuro.
Políticamente, en la revuelta contra los franceses, las transformaciones Profundamente entregado a la filosofía de Kant y de Fichte, hacía hincapié
más importantes se produjeron en Prusia. Tras la muerte de Federico el en los conceptos de deber, de servicio, de carácter moral y de responsabili-
Grande, Prusia había caído en un período de inercia satisfecha, como el que dad. Creía que el pueblo común debía ser incitado a una vida moral, alzado
suele seguir a un rápido crecimiento o a un éxito espectacular. Después, en de un brutal servilismo hasta el nivel de la autodeterminación y de miembro de
1806, en Jena-Auerstadt, el reino se hundió, en una sola batalla. Se vio la comunidad. Estaba convencido de que esto requeria una igualdad de
despojado de sus territorios occidentales y de la mayor parte de sus deberes más que de derechos.
territorios polacos. Napol~ón lo redujo a sus antiguas zonas, al este del Bajo Stein, la vieja estructura de castas de Prusia se hizo un poco menos
Elba. Y también alli los franceses mantuvieron su ocupación, pues Napoleón rígida. La propiedad pasó a ser intercambiable entre las clases; se permitía a
situó su Noveno Cuerpo de Ejército en Berlín. Pero, a los ojos de los los burgueses comprar tierras y servir como oficiales en el ejército. Para que
nacionalistas alemanes, Prusia tenía una ventaja moral. De todos los estados los vecinos desarrollasen un sentimiento de ciudadanía y de participación en
. alemanes, era el menos comprometido por la colaboración con los franceses. el estado, se les concedía una amplia libertad de autogobiemo en las
Asi, pues, hacia Prusia se dirigian, como hacia un refugio, los patriotas ciudades; los sistemas municipales de Prusia, y después también de Alemania
alemanes. La Prusia del este del Elba, anteriormente el menos alemán de los constituyeron un modelo para gran parte de Europa en el siglo siguiente.
territorios alemanes, se convirtió en el centro de un movimiento pan-germá- Stein tenía ideas i>ará la creació,n de instituciones parlamentarias en Prusia co-
nico por la libertad nacional. Los años siguientes a Jena, contribuyeron a la mo conjunto, convencido de que· fortalecerian el país, pero dejó el cargo antes
«prusianización» de Alemania; pero es de sei'l.alar que ni Fichte ni Hegel, ní de ponerlas en práctica.
Gneisenau, ni Scharnhorst, ni Stein, ni Hardenberg, todos ellos reconstruc- · Su obra más famosa fue «la abolición de la servidumbre». Como el
tores de Prusia, eran prusianos nativos. · programa de reformas, en su totalidad, aspiraba a fortalecer a Prusia para
El más importante problema para Prusia era el militar, porque sólo por :1°ª guerra de liberación contra Francia, era imposible, natur~ente,
la fuerza militar podía ser derrocado Napoleón. Y, como siempre en Prusia,
los requerimientos del ejército configuraban la forma adoptada por el esta- 13 Ver págs. 51-52.
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indisponerse con los «junkers» que mandaban el ejército. La ordenanza de denunciaban clamorosamente la alianza francesa y demandaban la reanuda-
Stein de 1807 solo abolía la servidumbre en la medida en que abolía la «su- ción de francas relaciones comerciales con Inglaterra. Una agrupación
jeción hereditaria» de los campesinos a sus señores. Concedia a los cam- internacional de emigrados y de antibonapartistas, en la que figuraba el
pesinos el derecho a trasladarse y a emigrar, a casarse, y a cerrar tratos Barón de Stein, iba congregándose también gradualmente en San Petesbur-
sin la aprobación del señor. Pero si el campesino continuaba en la tierra, go, donde hacían llegar a los oídos del zar el halagüefto mensaje de que
seguía sujeto a todos los antiguos servicios de trabajo obligado en los Europa tenía puestas en él sus esperanzas de salvación.
campos del señor. Los campesinos que disfrutaban de pequen.as posesiones
continuaban sometidos a los antiguos derechos y pagos señoriales. Por un
edicto de 1810, un campesino podía convertir su posesión en propiedad pri- La campa/fa rusa y la Gue"a de Liberación
vada, liberándose de las obligaciones del señorío, pero sólo a condición de
que un tercio de la tierra que él poseía pasase a ser propiedad privada del se- El 31 de diciembre de 1810, Rusia se retiraba formalmente del Sistema
ñor. En las décadas siguientes, tuvieron lugar muchas conversiones de ese Continental. Las relaciones comerciales anglo-rusas se reanudaron. Napo-
tipo, con el resultado de que las fincas de los «junkers» se hicieron conside- león decidió aplastar al zar. Concentró en la Alemania Oriental y en Polonia
rablemente mayores. Las reformas en Prusia redujeron un tanto los antiguos el Gran Ejército, una enorme fuerza de 700.000 hombres, la más grande
poderes patriarcales de los señores y dieron status legal y libertad de movi- nunca reunida hasta entonces para una sola operación militar. Era un
miento a las masas de la población, asentando así las bases para un estado ejército pan-europeo. Poco más de un tercio era francés; otro tercio era
moderno y para una economía moderna. Pero los campesinos tendían a con- alemán, de las regiones alemanas anexionadas a Francia, de los estados de la
vertirse en simples trabajadores agrícolas asalariados, y la posición de los Confederación del Rhin, y con unas fuerzas simbólicas de Prusia y de
«junkers» mejoró, en lugar de degradarse. Prusia evitó la Revolución. Stein, a Austria; y el tercio restante estaba constituido por todas las demás
causa de que inspiraba ciertos temores a Napoleón, fue obligado a desterrarse nacionalidades del Gran Imperio, incluidos 90.000 polacos. Al principio,
en 1808, pero sus reformas perduraron. Napoleón esperaba enfrentarse con los rusos en Polonia o en Prusia. Pero,
esta vez, los rusos decidieron luchar en su propio terreno, y, en todo caso,
tenían que aguardar hasta que sus fuerzas pudieran ser retiradas del bajo
16. El derrocamiento de Napoleón: el Congreso de Viena Danubio. En junio de 1812, Napoleón entró con el Gran Ejército en Rusia.
Napoleón proyectaba una guerra corta y terminante, como hablan sido
La situación, a finales de 1811, puede resumirse como sigue. Napoleón casi todas sus guerras en el pasado, y sólo llevaba abastecimientos para tres
tenía en su poder el continente europeo. Rusia y Turquía estaban en guerra semanas. Pero todo fue mal desde el principio. El postulado de Napoleón
en el Danubio, pero no había ninguna otra guerra, excepto en Espafta, consistía en forzar 1:ID.ª batalla decisiva, pero el ejército ruso, sencillamente,
donde cuatro años de lucha no habían decidido nada. El Sistema Continen- se esfumaba. Pensaba vivir sobre el terreno, reduciendo asi la necesidad de
tal estaba funcionando mal. Perjudicaba a Inglaterra, sólo negativamente sistemas de abastecimiento, pero los rusos lo destruían todo al retirarse, y,
en el sentido de que, sin él, las exportaciones inglesas a Europa se habrl~ en cualquier caso, en Rusia, incluso durante el verano, era difícil encontrar
elevado rápidamente en aquellos aftos. Bien entrada en la Revolución víveres para tantos hombres y caballos. Por último, no lejos de Moscú,
Industrial, la Gran Bretaña estaba acumulando una amplia reserva de Napoleón pudo entablar batalla con el grueso de la fuerza rusa, en
riqueza nacional, y acopiando los recursos precisos para ayudar a los Borodino. También aquí todo le salió mal. Su principio seguía siendo el de
gobiernos europeos financieramente contra Napoleón. Los pueblos de superar en número al enemigo en el punto decisivo, pero el Gran Ejército
Europa estaban cada vez más impacientes, sonando cada vez más con la había dejado tantos destacamentos a lo largo de su linea de marcha, que en
libertad nac!onal. En Alemania, sobre todo, eran muchos los que esperaban Borodino fueron los rusos quienes le superaron a él. También era un
la oportunidad de levantarse en una guerra de independencia. Pero principio de Napoleón el de concentrar su artillería, aunque aquí, por el
Napoleón sólo podía ser derrocado mediante la destrucción de su ejército contrario, la dispersó, y el de hacer intervenir sus últimas reservas en el
con_ el q~e ni la riqueza ni la potencia naval británicas, ni los patriotas ; momento crítico, pero en Borodino, tan lejos de su pais, no quiso arriesgarse
nac1onal1stas europeos, ni las fuerzas armadas prusianas ni las austriacas a ordenar que entrase en acción la Vieja Guardia. Napoleón ganó la batalla, a
podían ~nfrentarse. Todos los ojos miraban a Rusia. Hacía mucho tiempo costa de 30.000 hombres contra 50.000 perdidos por los rusos, pero el
que AleJandro I estaba descontento de su alianza con Francia. No babia ejército ruso pudo retirarse en perfecto orden.
obtenido_de ella más que la anexión de Finlandia, en 1809. No recibió ayuda El 14 de septiembre de 1812, el emperador francés entró en Moscú. Casi
de Francia en su guerra con Turquía; vio a Napoleón unirse en matrimonio inmediatamente, la ciudad era presa de las llamas. Napoleón se encontró
con una mujer de la casa de Austria; tenía que tolerar la existencia de una acampando entre ruinas, con sus tropas esparcidas por toda la prqlongada
Polonia de orientación francesa, a sus propias puertas. Las clases ilustradas linea que constituía el camino de regreso hasta Polonia, y con un ejército hostil
en Rusia, concretamente, los propietarios de tierras y los dueftos de siervos, operando en sus proximidades. Desconcertado, trató de negociar con
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Alejandro, que se negó a todos,los intentos. Tanscurridas cinco semanas, sin el futuro? ¿Cuáles serian sus nuevas fronteras? ¿Qué forma de gobierno
saber qué hacer y temiendo permanecer aislado en Moscú durante el tendría? No babia acuerdo acerca de estas cuestiones. Alejandro queria
invierno, Napoleón ordenó una retirada. Al impedirle los rusos regresar por destronar a Napoleón y dictar la paz en París, en espectacular compensación
una ruta más meridional, el Gran Ejército tuvo que retirarse por el mismo por la destrucción de Moscú. Tenia un proyecto para entregar el trono de
camino que había seguido en su avance. El frió llegó en seguida y fue Francia a Bernadotte, un antiguo mariscal francés, ahora principe heredero
excepcionalmente duro. Durante un siglo después de 1812, la retirada de de la corona de Suecia, que como rey de Francia dependería del apoyo ruso.
Moscú fue la última palabra en horrores militares. Hombres congelados y Metternich prefería conservar a Napoleón o a su hijo como emperador
muertos de hambre, caballos que resbalaban y morían, vehiculos que no francés, tras arrojar a los franceses de la Europa central; porque una
podían desplazarse, equipamientos abandonados. Hacia el fmal, la disciplina dinastía Bonaparte en una Francia reducida seria dependiente de Austria.
desapareció; el ejército. se convirtió en una horda. de individuos fugitivos, Las opiniones prusianas estaban divididas. Los ingleses declaraban que los
que hablaban una babel de lenguajes, hostigados por guerrillas rusas, france~es tenian que abandonar Bélgica, y que Napoleón debla irse;
~briéndose paso a pie, sobre el hielo y la nieve, durante la mayor parte del sos!eman que los franc~ses podían elegir luego su propio gobierno, pero
tiempo a oscuras, porque las noches son largas en diciembre, en aquellas cre1an que una restauración de los Borbones seria la mejor solución. Las tres
latitudes. De 611.(X)() hombres que entraron en Rusia, 400.(X)() murieron a monarquías continentales no tenian interés por los Barbones, y tanto
consecuencia de las luchas, del hambre y del frío, y 100.(X)() fueron hechos Alejandro como Metternich, a condición de que Francia, en adelante
prisioneros. El Gran Ejército ya no existía. dependiese de Rusia o de Austria, respectivamente, estaban dispuestos ~
Ahora, al fin, se unian todas las fuerzas antinapoleónicas. Los rusos permitirle que siguiese siendo fuerte hasta cierto punto, incluso con la
avanzaban hacia el oeste, por la Europa central. Los gobiernos prusiano y anexión de Bélgica. En noviembre de 1813, Metternich comunicaba a
~ustr~aco, que e!l 1812 hablan suministrado tropas, a regaftadientes, para la Napoleón unas condiciones conocidas como «las propuestas de Francfort»
mvasión de Rusia, en 1813 dejaron de hacerlo y se unieron al zar. Por toda según las fuales Napoleón seguiría siendo emperador de Francia, y Franci~
Alemania, los patriotas, a menudo jóvenes semientrenados, se incorporaban conservana su frontera «natural» en el Rhin. Sobre esta base babia una
a la Guerra de Liberación. En Italia estallaban motines antifranceses. En posibilidad de paz, pues los aliados no podían desprenderse d; su antiguo
España, Wellington, al fin, avanzaba rápidamente; en junio de 1813 cruzaba miedo a Napoleón, los prusianos podían ser compensados en otra parte, y,
los Pirineos hacia Francia. El gobierno británico, en los tres años t;anscurri- entre los rusos, muchos generales y otros hombres estaban impacientes por
dos desde 1813 a 1815, distribuyó 32.000.000 de libras esterlinas en subven- regresar a su país. Los ingleses, reducida su influencia diplomática por el
ciones por Europa, más de la mitad de todos los fondos concedidos durante hecho de que tenian pocas tropas en Europa, se encontraban ante la
los veintidós años de guerras. Una heterogénea alianza de capitalismo bri- desalentadora perspectiva de que el Continente, una vez más baria la paz sin
tánico y feudalismo agrario del este de Europa, de la marina inglesa y del ellos; y una paz en la que Francia continuarla conservando Bélgica.
ejército ruso, del clericalismo español y del nacionalismo alemán, de monar- El ministro de Negocios Extranjeros británico, Vizconde de Castlereagh
quías de derecho divino y de demócratas y liberales de reciente aparición se llegaba al Continente en enero de 1814. Traía en su poder algunas b ~
organizó, al fin, para derribar al hombre del Destino. ' fuert~s. En primer lugar. Napoleón rechazaba las propuestas de Francfort.
Napoleón, que babia dejado su ejército en Rusia en diciembre de 1812, y Segwa luchando, y los aliados, en consecuencia, seguian solicitando ayuda
cruzó apresuradamente Europa hasta París, en trineo y en coche, en el financiera británica. Castlereagh utilizó hábilmente la promesa de subvencio-
as?mbroso plazo de trece dias, organizó un nuevo ejército en Francia, en los nes brftánicas para conseguir la aceptación de las pretensiones de guerra de
pr;meros II:eses d~ 1813. Pero no estaba preparado y carecía de seguridad, y él su pais. Además, encontró una plataforma común para el acuerdo con
11;18mo babia perdido parte de sus geniales facultades de mando. Su nuevo ejér- Metternich, pues tanto Inglaterra como Austria temian la dominación de
cito fue aplastado en octubre, en la batalla de Leipzig, que los alemanes co- Europa por Rusia. El primer gran problema de Castlereagh consistia en
nocen como la Batalla de las Naciones, que fue la batalla más grande en núme- manten,er la cohesión de la ~anza, pues sin aliados continentales los ingleses
ro de hombres de todas las libradas hasta el siglo XX. Los aliados hicieron no podían derrotar a Francia. El 9 de marzo de 1814, consiguió que Rusia
retroceder a Napoleón hasta Francia. Pero cuanto más se acercaban al Prusia, Austria y Gran Bretafta firmasen el tratado de Chaumont. Cad;
momento de derrotarle, más empezaban a temer y a desconfiar los unos de potencia se ligaba durante veinte aftos a una Cuádruple Alianza contra
los otros. · Fran~~• y se comprometia ~ facilitar 150.(X)() soldados para imponer las
condicmnes de paz que pudieran alcanzarse. Por primera vez desde 1792
ahora existía una sólida coalición de las cuatro grandes potencias contr~
La restauración de los Barbones Fr~cia. Tres sem~as después, los aliados entraban en París, y, el día 4 de
abnl, Napoleón abdicaba en Fontainebleau.
La coalición mostra~a ya signos de ruptura. Los aliados, juntos o Se vio obligado a ello, por falta de apoyo en la propia Francia'. Veinte
separados, ¿debían negoCiar con Napoleón? ¿Qué fuerza tendría Francia en años antes, en 1793 y 1794, Francia había rechazado las potencias combi-

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nadas de Europa, menos Rusia. En 1814, no podía hacerlo, y no lo haría. internacional en Viena, tras la derrota de Napoleón. La retirada de la riada
El país clamaba por la paz. Incluso los mariscales imperiales aconsejaron la francesa dejaba en una situación de fluidez y de incertidumbre el futuro de
abdicación del emperador. Pero, ¿qué vendría detrás de él? Durante más gran parte de Europa: Bélgica, Holanda, Alemania, Polonia Italia y España.
de veinticinco años, los franceses habían tenido un régimen tras otro. Ahora, Había también otras muchas cuestiones discutibles, incluidas la anexión ru-
unos querían una república y otros querían el imperio bajo el cetro del hi- sa de Finlandia y las ambiciones respecto al Danubio, la desintegración del
jo de Napoleón, unos querian una monarqía constitucional y otros suspira- imperio espafiol en América, la ocupación inglesa de las posesiones fran-
ban por el Antiguo Régimen. Talleyrand se introdujo por la brecha. Decía cesas, holandesas y españolas, y el inquietante problema de la libertad de
que el rey «legítimo», Luis XVIII, era, después de todo, el hombre que los·mares.
provocaría menos partidismos y oposiciones. Por aquel tiempo, las poten- Tanto Rusia como Gran Bretaña, antes de aceptar una conferencia ge-
cias se habían decidido también a favor de los Borbones. Un Borbón sería neral, especificaron ciertas ma¡erias que ellas decidirian por sí solas, como
un rey pacífico, pues no se sentiria impulsado a recuperar las conquistas de no susceptibles de consideración internacional. Los rusos se negaban a
la república ni las del imperio. Como rey natural y legítimo de Francia, discutir Turquía y los Balcanes; retenían Besarabia como botín de su reciente
tampoco necesitaría ningún apoyo extranjero para sostenerle, de modo que guerra con los turcos. También conservaba Fianlandia, como un gran
el control de Francia no se plantearía como una cuestión que dividiese a las ducado constitucional autónomo, así como ciertas conquistas recientes en el
potencias victoriosas. Cáucaso, casi desconocidas para Europa. Los ingleses rechazaban toda
Así se restauró la dinastía de los Borbones. Luis xvm, ignorado y discusión acerca de la libertad de los mares. También se oponían a todas las
despreciado durante una generación entera, tanto por la mayoría de los cuestiones coloniales y ultramarinas. Se dejaba que las revueltas en la
franceses como por los gobiernos de Europa, volvía al trono de su hermano América española siguiesen su curso. El gobierno británico anunciaba a
Y de sus .padres .. Publicó una «carta constitucional», en parte ante la Europa, sencillamente, cuáles de sus conquistas coloniales e insulares
insistencia del zar liberal, y en parte porque, después de lo que verdadera- retendría, y cuáles estaba dipuesto a devolver.
mente había aprendido en su largo destierro, buscaba el apoyo de las En Europa, los ingleses continuaban en posesión de Malta, de las Islas
personas influyentes de Francia. La carta de 1814 no hacía concesión alguna Jónicas y de Heligoland. En América, conservaban Sta. Lucía, Trinidad y To-
al principio de la soberanía popular o nacional. Se presentaba como la bago en las Antillas, y reafirmaban sus derechos sobre el Noroeste, junto
graciosa merced de un rey teóricamente absoluto. Pero, en la práctica, al Pacífico, es decir, sobre el pais de Oregón, sobre el que también alegaban
otorgaba lo que la mayoría de los franceses queria. Prometía igualdad legal, derechos Rusia, España y los Estados Unidos. De las antiguas posesiones
ele~bilidad de todos }os cargos públicos sin discriminación de clases, y un francesas, los ingleses retuvieron la isla Mauricio, en el Océano Indico. De los
gobierno parlamentano de dos cámaras. Reconocía los códigos napoleónicos antiguos territorios Holandeses, conservaron el Cabo de Buena Esperan-
el acuerdo napoleónico con la iglesia, y la redistribución de la propiedad
efectuada durante la Revolución. Mantuvo la abolición del feudalismo y de za y Ceilán, pero devolvieron las Indias Holandesas. Durante las guerras
los privilegios, del sistema señorial y de los diezmos. Limitó el voto, desde revolucionarias y napoleónicas en Europa, los ingleses habían realizado
luego, a muy pocos y grandes terratenientes; pero, de momento, excepto en también extensas conquistas en la India, imponiendo su dominación sobre
el caso de unos pocos irreconciliables, Francia se disponía a disfrutar de los gran parte del Decán y del valle del Ganges superior. En 1814, los ingleses se
beneficios de una revolución escarmentada, y de la paz. constituyeron en la potencia que controlaba la India y el Océano Indico.
Ciertamente, de todos los imperios coloníales fundados por europeos en
los siglos XVI y XVII, y cuya rivalidad babia sido reiteradamente causa de
El acuerdo antes del Congreso de Viena guerras en el siglo XVIII, sólo el inglés se mantenía ahora como un sistema
en expansión y dinámico. Los antiguos imperios francés, español y
El 30 de mayo de 1814, las potencias firmaron un tratado con el gobierno portugués se reducían a simples residuos de sí mismos; los holandeses
restaurado de los Borbones. Este documento, el «primer» Tratado de París todavía conservaban vastos establecimientos en las Indias Orientales, pero
redu<:ía a F:ancia a sus fronteras de 1792, anteriores a las guerras. Lo; todas las posiciones intermedias -el Cabo, Ceilán, Mauricio, Singapur-
~stad1~tas ~ados ~ese~haron !as demandas de venganza y de castigo, no eran ahora británicas. En 1814, tampoco tenía una armada importante
1mpus1eron mdemmzac1ones m reparaciones, e incluso permitieron que las ningún país, a excepción de Inglaterra. Con Napoleón y el Sistema
obras de arte arrebatadas a Europa durante las guerras permanecieran en Continental derrotados, con la Revolución Industrial que dotaba de máqui-
París. Los vencedores no deseaban crear dificultades al nuevo gobierno nas a los fabricantes ingleses, sin rival alguno ya en la disputa por los
francés, en el que ponían sus esperanzas. Mientras tanto, Napoleón era dominios de ultramar, y con un monopolio virtual del poderío marítimo, cuya
desterrado a la isla de Elba, en la costa italiana. utilización mantuvieron inteligentemente al margen de la regulación interna-
Para el tratamiento de otras cuestiones, las potencias habían acordado cional, los ingleses iníciaban su siglo de hegemonía mundial, del que puede de-
antes de la firma de la Alianza de Chaumont, celebrar un congr~ cirse que duró desde 1814 a 1914.
160 161
El Congreso de Viena, 1814-1815
cedida a Prusia, que había de ser, según palabras de Castlereagh, una especie
. El Congreso de Viena se reunió en Septiembre de 1814. Nunca se babia de «puente» que abarcada la Europa central, un baluarte contra Francia en
VISto asamblea tan brillante. Todos los estados de Europa enviaron el oeste y contra Rusia en el este. En Italia, también como una especie de
r~present~tes, y muchos estados desaparecidos, los principes y eclesiás- barrera secundaria contra Francia, se instalaron firmemente los austríacos.
t1~os antiguameµ.te soberan~s del fenecido Sacro Imperio Romano, en- No sólo recuperaron la Toscana y el Milanesado, que les habían pertenecido
vi~o~ agentes para que_ abogasen por su urgente restauración. Pero el pro- antes de 1796, sino que también se anexionaron la extinggida república de
1 cedumento se hallaba dispuesto de tal modo, que todas las cuestiones im- Venecia. El imperio austríaco incluia ahora un reino lombardo-veneciano en
poi:antes eran decididas por las cuatro grandes potencias victoriosas. En el norte de Italia, que se mantuvo durante casi medio siglo. En el resto de
realidad, fue en el Congreso de Viena donde entraron claramente en el vo- Italia, el Congreso reconocía la restauración del papa en los estados
cabulario diplomático los términos de «grandes y pequeñ.as potencias». Euro- pontificios y de los antiguos gobernantes en los ducados menores; pero no
p~ estaba en. paz, tras haberse firmado un tratado con el desáparecido ene- insistió en una restauración de los Borbones en el reino de Nápoles. Al1i el
migo; Francia estaba rep~es.entada también en el Congreso, precisamente cufiado de Napoleón, Murat, con el apoyo de Metternicb, maniobró,
. por. 1:alleyrand,,: ahora mimstro de Luis XVIII. Castlereagh, Metternich durante algún tiempo, para conservar su trono. Los Borbones y los
Y AleJandro representaban a sus respectivos paises; Prusia estaba repre- Braganzas recuperaron, respectivamente, los tronos de Espafta y Portugal, y
sentada por Hardenberg. Los prusianos esperaban, como siempre ·en- fueron reconocidos por el Congreso.
san~har el reino de Prusia. Alejandro era un problema clave: querí~ Po- En cuanto a Alemania, el Congreso no realizó intento alguno de
l<;>ma, q~ería go~iernos constitucionales en Europa, quería algún tipo de recomponer el Sacro Imperio Romano. Los argumentos de los .antiguos
sistema mternacional de seguridad colectiva. Castlereagh y Metternich, principillos fueron desechados. Se confirmó, sustancialmente, la reorganiza..
con el apoyo de Talleyrand, estaban muy especialmente interesados en es- ción francesa y napoleónica de Alemaniá~ Los reyes de Baviera, Württem-
tabl~cer un eguilibrio de poder en el Continente. Aristócratas del Antiguo berg y Sajonia, conservaron las coronas reales que Napoleón les había
~égimen, aplicaban a los problemas actuales principios diplomáticos del asignado. El rey de Inglaterra, Jorge III, fue reconocido ahora como rey, no
siglo XV:III. No deseaban, en modo alguno, restablecer los limites territoria- «elector», de Hannover. Los estados germánicos, en número de treinta y
les an~enores a las guerras. Lo que d~eaban, según declararon, era restaurar nueve, con la inclusión de Prusia y Austria, se unieron en una vaga
las «libertades _de 1?uropa», es decir, la libertad de los estados europeos confederación cuyos miembros seguían siendo virtualmente soberanos, y que
frente a la dommación por parte de una determinada potencia. La amenaza no hacia nada por resolver el dualismo o rivalidad austro-prusiana. El
de «monarquia universal», expresión que los diplomáticos todavía utiliza- Congreso ignoró las aspiraciones de los nacionalistas alemanes a una gran
ban, a veces, para referirse a un sistema como el de Napoleón tenia que ser Patria unificada; Metternich temía especialmente la agitación nacionalista;
co~pe~sada mediante un ingenioso cálculo de fuerzas, una tr:msferencia de y. en todo caso, los propios nacionalistas no tenian respuestas prácticas a
t~rn~onos Y de «~~» de un gobierno a otro, de tal modo que se cuestiones concretas, tales como las instituciones de gobierno y las fronteras
distnbuyese Y se equilibrase el poder politico entre un cierto número de que había de tener una Alemania unida. El Congreso declaró, un tanto
estados. ,libres · '! soberanos. Se .: esperaba que un equilibrio adecuado ineficazmente, que en cada uno de los estados álemanes debería ·haber ún
producma también una paz duradera. cuerpo legislativo, de carácter representativo.
!-:ª principal amenaza para la paz, y muy probable apirante a la domi-
nac~on de E?Iopa, parecía ser, naturalmente, la antigua perturbadora, es
decir, Francia. El Congreso de Viena, sin grandes discrepancias, levantó La cuestiónpolaco-sajona
una ~ar,r~ra de f~ei:es estados a lo largo de la frontera oriental francesa.
La hist~nca Republi~a Holandesa, extinguida en 1795, fue resucitada co- La cuestión de Polonia, nuevamente planteada por la calda del Gran
mo el_ re~o de los Pa1ses Bajos, con la casa de Orange como una monarquía Ducado de Varsovia de Napoleón, llevó al Congreso casi al desastre
hereditaria; a esto se añ.adió Bélgica, los antiguos Países Bajos austriacos Alejandro seguia insistiendo sobre la anulación del crimen de-los repartos l¿
~e los que Aust1fat,había estado dispuesta a deshacerse desde hacia much~ 9ue _en su ánimo significaba la reconstitución del reino polaco ocup~do
t~empo. Se esperaba que el reino combinado holandés-belga fuese sufi- el mismo ~l tro°:o como rey constitucional, en una unión puramente perso-
. cientemente fuerte para impedir la constante presión francesa sobre los nal con el rmpeno ruso. Un arreglo semejante estaba iniciándose en el Gran
Pa!ses Bajos. "!3-n el sur, ~1 reino italiano de Cerdefia era restaurado y forta- Ducado de Finlandia, donde Alejandro reinaba como un gran duque·
lec!do por la mcorporac1ón ·de la desaparecida república de Génova, extin- constitucional. La reunificación de Polonia requerla que Austria y Prusia
guida en 179?. Tras los ~aises Bajos t Cerdeña, y también para impedir_ devolviesen sus respectivas zonas de la antigua Polonia, la mayor parte de
una reanudación de la presión francesa sobre Alemania e Italia se instalaron las cuales habían perdido, en todo caso, ante Napoleón. Los prusianos
dos grandes potencias. Casi toda la Orilla Izquierda Aleman¡ del Rbin fue estaban dispuestos, con la condición, que Alejandro apoyaba, de que Prusia
¡. recibiese a cambio todo el reino de Sajonia, que se consideraba como
162
163
disponible porque el rey de Sajonia babia sido el último gobernante alemán declaración contra el comercio de esclavos en el Atlántico, que, sin embargo,
que había abandonado a Napoleón. El asunto se presentó como la cuestión no tuvo eficacia, porque las potencias continentales no estaban dispuestas a
polaco-sajona, con Rusia y Prusia unidas en la demanda de toda Polonia otorgar a la marina británica libres poderes de búsqueda en el mar, y los
para Rusia, y de toda Sajonia para Prusia. ingleses no estaban dispuestos a colocar sus fuerzas navales a las órd_enes de
Aquel proyecto horrorizaba a Metternich. Porque la absorción de un organismo internacional. Las comisiones del Congeso se pusieron a
Sajonia por Prusia elevaría prodigiosamente a Prusia a los ojos de todos los trabajar en la redacción del Acta Final. Y en aquel momento comenzaron a
alemanes, y alargaría considerablemente la frontera común entre Prusia y el peligrar todos los acuerdos.
Imperio austríaco. Además, el hecho de que Alejandro se convirtiese en rey
de Polonia, e incidentalmente en protector de una Prusia más extensa,
aumentaría incalculablementt.l la influencia de Rusia en los asuntos de Los Cien Dfas y sus consecuencias
Europa. Metternich vio que Castlereagh compartía estos puntos de vista.
Castlereagh creía que el principal problema del Congreso era el de frenar a Napoleón huyó de. Elba, desembarcó en Francia el dia 1 de marzo de
Rusia. Los ingleses no habían luchado contra el emperador francés sólo para 1815 y proclamó nuevamente el imperio. En el año transcurrido desde el
que Europa cayese en manos del zar ruso. La cuestión polaco-sajona se regr:so de los Barbones, el descontento se habla extendido en Francia. Luis
debatió durante meses, en los que Metternich y Castlereagh explotaron todos XVIII demostró ser un hombre sensible, pero con él babia regresado una
los recursos dialécticos para disuadir de sus designios expansionistas a la caterva de érnigrados irracionales y vengativos. La reacción y un «terror
combinación ruso-prusiana. Al fin, aceptaron la propuesta de ayuda de blanco» asolaban el pais. Los adeptos de la Revolución se unieron al empera-
Talleyrand, que utilizó sagazmente la desavenencia surgida entre los dor en su espectacular reaparición. Napoleón llegó a París, se hizo cargo del
vencedores para reintegrar a Francia al circulo diplomático como una gobierno y del ejército, y se dirigió hacia Bélgica. De haber podido, hubiera
potencia por derecho propio. El 3 de enero de 1815, Castlereagh, Metternich dispersado la pomposa asamblea de Viena. Los vencedores del año anterior
y Talleyrand firmaban un tratado secreto, comprometiéndose a ir a la y la mayor parte de Europa creían que de nuevo estallaba la Revolución, que
guerra, en caso necesario, contra Rusia y Prusia. Así, en el centro mismo de el viejo horror de los tronos derribados y de las guerras recurrentes podia, en
la conferencia de paz, la guerra levantaba nuevamente su cabeza; y, dentro última instancia, no haber terminado. Las fuerzas en conflicto se encontra-
de las propias deliberaciones de los vencedores, una parte de ellos se aliaba ron en Bélgica, en Waterloo, donde el Duque de Wellington, al mando de un
con el vencido. ejército aliado, obtuvo una gran victoria. Napoleón abdicó de nuevo, y de
Tan pronto como se difundieron las noticias del tratado secreto, nuevo fue desterrado esta vez a la lejana Santa Elena, en el sur del Atlántico.
Alejandro propuso una transacción. En su confuso carácter, era, entre otras Se hizo un nuevo tratado de paz con Francia, el «segundo» Tratado de
cosas, un hombre de paz, y estaba dispuesto a contentarse con un reino París. Fue más severo que el primero, porque los franceses parecían haberse
polaco reducido. El Congreso creó, pues, una nueva Polonia Olamada mostrado incorregibles e impenitentes. El nuevo tratado imponla pequef\os
«Polonia del Congreso», que duró quince años); Alejandro fue su rey, y cambios en las fronteras, una indemnización de 700.000.000 de francos, y un
le dio una Constitución; comprendía casi la misma área que el Gran Du- ejército de ocupación.
cado de Napoleón, lo que representaba, en efecto, una transferencia de El efecto de los Cien Dias -así se llama el período que siguió al regreso
aquella región del control francés al ruso. Alcanzaba unos 400 kilómetros de Napoleón de la isla cj.e Elba- fue el de renovar el miedo a la revolµción, a
hacia el oeste de Europa, más allá de la zona rusa correspondiente al tercer la guerra y a la agresión. Inglaterra, Rusia, Austria y Prusia, tras haber
reparto, en 1795. Algunos polacos quedaban todavía en Prusia y otros en el estado casi en guerra: unas con otras en el mes de enero, nuevamente unían
Imperio Austríaco; Polonia no se reunificó. Satisfecho así el zar, Prusia tuvo sus fuerzas para desembarazarse de la aparición de Elba, y, en noviembre de
que ceder también. Recibió unas dos quintas partes de Sajonia, quedando el 1815, reafirmaban solemnemente la Cuádruple Alianza de Chaumont,
resto en poder del rey sajón. La suma de los territorios sajones y renanos agregando una claúsula según la cual ningún Bonaparte volvería nunca a
llevó la monarquía prusiana hasta las partes más avanzadas de Alemania. El gobernar en Francia. También acordaban celebrar futuros congresos para
efecto inmediato del acuerdo de paz, y de las guerras napoleónicas, en este revisar la situación política e imponer la paz. No se introdujo cambio alguno
sentido, fue el de desplazar el centro de gravedad de Rusia y de Prusia más en los acuerdos establecidos en Viena, excepto el de que Murat, que había
hacia el oeste. el de Rusia casi hasta el Oder. y el de Prusia hasta las luchado a favor de Napoleón durante los Cien Dias, fuese capturado y
fronteras de Francia14 • fusilado, y que en Nápoles se restaurase la monarquia de un Borbón
Con la Solución de la cuestión polaco-sajona, se terminó la obra más absolutamente nada ilustrado. Además de la Cuádruple Alianza de las
importante del Congreso. Se abordaron otros problemas incidentales. El Grandes Potencias, concretamente estructurada para imponer o enmendar
Congreso inició la regulación internacional de ciertos ríos. Publicó una los términos del tratado de paz mediante la acción internacional, ,Alejandro
proyectaba un esquema más vago, al que él llamaba la Santa Alianza.
14 Ver mapa 2. Atraído, desde hacia mucho tiempo, por la idea de un orden internacional,
164 165

·1

'L
IV. REACCION CONTRA PROGRESO, 1815-1848

aterrado ante el regreso de Napoleón, e influido en aquel momento por la


pietista Baronesa von Krüdener, el zar propuso, para que todos los
monarcas la firmasen, una declaración por la que se comprometian a observar
los principios cristianos de la caridad y de la paz. Todos firmaron, exce~to el
papa, el sultán y el príncipe regente de Gran Bretañ.a. La Santa Alianza
-que probablemente había sido ideada por Alejandro, con toda sinceridad,
como una condenación de la violencia, y que, al principio, no fue tomada en
serio por los otros que la firmaron, los cuales consideraban absurdo mezclar
el cristianismo con la política- pronto pasó a significar, a los ojos de los
liberales, un tipo de alianza nada santa de las monarquías contra la libertad En el período anterior a 1815, habían tenido lugar dos «revolu~io-
y el progreso. nes». La primera consistió en el violento cambio acarreado por la Revolución
La Paz de Viena, que en general incluye el Tratado de Viena propiamente Francesa y por el Imperio napoleónico. En el fondo, era principalmente
dicho los tratados de París y el acuerdo británico y colonial, fue el polftica, pues se relacionaba con la organización del gobierno, con la autori-
conv:nio diplomático de más alcance entre la Paz de Westfalia de 1648 y la dad y los poderes públicos, con la hacienda pública, con los impuestos, con
Paz de París que cerró la Primera Guerra Mundial, en 1919. Tuvo sus la administración, con la ley, con los derechos individuales y con la posición
puntos fuertes y sus puntos débiles. Provocó un resentimiento minim~ en legal de las clases sociales. La otra «revolución», que ha de entenderse en un
Francia·, el antiguo enemigo aceptó los nuevos acuerdos. Puso ..fm, a casi
. dos . sentido más metafórico, fue la Revolución Industrial, que había comenzado
siglos de rivalidad colonial; durante sesenta o setenta aftos, nmgun ~pe_no en Inglaterra, hacia 1760, según se explica en la introducción a este libro. Fue
colonial desafió seriamente al imperio británico. Otras dos·causas de fncción fundamentalmente económica, pues se relacionaba con la producción de la
durante el siglo XVIII -el control de Polonia y el dualismo austro-prusiano riqueza, con las técnicas manufactureras, con la explotación de los recursos
en Alemania- se atenuaron mucho a lo largo de cincuenta aftos. La paz de naturales, con la formación de capital y con la distribución de los productos a
1815 abordó eficazmente cuestiones del pasado; con las cuestiones del los consumidores. La revolución política y la económica, en aquellos añ.os,
futuro, naturalmente, fue menos afortunada. El Tratado de Viena no era sorprendentemente, se desarrollaron sin que la una dependi~e de la o!ra.
poco liberal para su tiempo; no era, en modo alguno, enteramente Hasta 1815, la revolución política afectaba a todo el Contmente, mien-
reaccionario, porque el Congreso mostraba pocos deseos de restablecer el tras la revolución económica era sumamente activa en Inglaterra. El
estado de cosas que existía antes de las guerras. La reacción que cobró Continente, aunque renovándose desde el punto de vista p.e>litico, se~uia
fuerza a partir de 1815 no estaba escrita en el tratado. · estando menos avanzado que Inglaterra desde el punto de VIsta econónuco.
Pero el tratado no satisfizo a nacionalistas y demócratas. Fue una Inglaterra, trasformada economicamente, segula siendo, en otros aspectos,
decepción también para muchos liberales, especialmente en Alemania. La conservadora.
transferencia de pueblos de un gobierno a otro, sin consultarles sus deseos, Es posible que la Revolución Industrial haya sido más importante que la
daba paso, en las circunstancias del siglo XIX, a una gran cantidad de Revolución Francesa o que c~alquier otra revolución 0a cuestión es
consecuencias oerturbadoras. Los que habían elaborado la paz eran, en discutible). En una visión telescópica de la historia del mundo, los dos más
realidad, hostiles tanto al nacionalismo como a la democracia, que c¡onsti- grandes cambios experimentados por la especie humana en los último.s diez
tuían las poderosas fuerzas. del tiempo que se avecinaba; consideraban, con mil aftos acaso hayan sido la revolución agrlcola o neolitica que dio paso a
razón que el uno y la otra conducían a la revolución y a la guerra. El las primeras civilizaciones, y la Revolución Industrial que dio paso a la
probl;ma con el que se enfrentaban era el de restaurar el equilibrio de poder, civilización de los siglos XIX y XX. De todos modos, un examen más atento
las «libertades de Europa», y el de · hacer una paz duradera. En esto, revela que Ja revolución económica y la politica, la Revolución Industrial (o
tuvieron éxito. Restauraron el sistema estatal europeo, o sistéma e~ el que un industrialización) y las otras instituciones de una sociedad, no pueden
determinado número de estados soberanos e independientes existía, sin permanecer mucho tiempo separadas, cuando se aspira a co~prenderl~s. La
temor de conquista ni de dominación. Y la paz que ellos elaboraron, aunque Revolución Industrial se produjo primero en Inglaterra, haciéD:dose ey1dente
unos detalles se quebrantaron en 1830 y otros en 1848, en conjunto subsistió hacia 1780, gracias a ciertas caracteristicas politicas de la so~iedad m~lesa,
durante medio siglo; y durante un siglo entero, es decir, hasta 1914, no hubo gracias a que se babia logrado el ªcct:so a los mere:ados mundiale~ m~diante
en Europa una guerra que durase más de unos pocos meses o en la que se triunfos comerciales y navales anteriores, y graCias a que la VI da mglesa
viesen envueltas todas las grandes potencias. Ningún conflicto internacional ofrecia recompensas al individuo de espiritu arriesgado e innovador. Y los
comparable en magnitud al creado por la Revolución Francesa y por el efectos de la revolución politica y de la económica, en Inglaterra o en
Imperio napoleónico ha sido nunca seguido por un período de paz tan
prolongado. Emblema del capitulo: •Una medalla conmemorativa del Congreso de V'zena, que muestra a
los victoriosos gobernantes de Austria, Rusia y Prusia.

166
cualquier otra parte, tampoco pueden mantenerse separados durante los aí'los a la órbita europea occidental, y que se industrializaron después, se encon-
siguientes a 1815. traron con un problema diferente. Un país en el que era poco el capital acu-
Con la derrota de Napoleón y la firma del tratado de paz en Viena en mulado, procedente del comercio y de la agricultura de las generaciones
1815, parec!a que la Revolución Francesa, al fin, había terminado.' El anteriores, y que tenia pocos capitalistas y empresarios, dificilmente podia
conservadurismo europeo había triunfado; como se oponía abiertamente a las industrializarse mediante procedimientos europeos. Si carecía de los antece-
nuevas «ideas francesas», podía llamarse, justamente, «reacción». Pero los · dentes europeos, en los que diversos rasgos pollticos, sociales, legales e
proces?s de indust~alización, a medida que se aceleraban en Inglaterra y se intelectuales eran tan importantes como el económico, tenia que emplear
extend1an al Contmente, actuaban contra el ordenamiento políticamente otros métodos para llevar a cabo la industrialización. Esto ha significado,
conservador. Ampliaban notablemente la clase empresarial y la asalariada por lo general, que la innovación, la planificación, la adopción de
haciendo así más difícil para los monarcas y para los aristócratas de la tierr~ decisiones, el control e incluso la dominación dependerlan del estado.
el mantenimiento de su control sobre los poderes públicos. El desarrollo Así, a corto plazo, en el espacio de unos pocos afios, la Revolución
industrial del siglo XIX se llamó frecuentemente «progreso», y ef progreso fue Industrial en la Europa occidental favoreció los principios liberales y
más fuerte que la reacción. modernizadores proclamados por la Revolución Francesa. A medio plazo, o
La sociedad industrial surgió en Inglaterra, en Europa occidental y en en un espacio de medio siglo, hizo a Europa abrumadoramente més
los Estados Unidos, en el siglo XIX, dentro del sistema conocido como poderosa que las demás partes del mundo, dando origen a una hegemonía
capitalismo. En el siglo XX, desde la Revolución Rusa se han creado so- europea de carácter mundial, en forma de imperialismo. Y a plazo más largo
ciedades industriales en las que el capitalismo es terminan'temente rechazado. todavía, durante el siglo XX, provocó un afán de desquite, en virtud del cual
Por consiguiente, industrialismo y capitalismo no son, en absoluto, la mis- otros países trataron apresuradamente de industrializarse mediante el
~ª cosa. Pero ~odas las sociedades industriales emplean capital, el cual se de- proteccionismo, o de mejorar la situación de sus pueblos, tratando desespe-
fi1:e c?mo la nq1;1eza que no se consume, sino que se emplea para producir radamente de alcanzar a Occidente, aunque denunciándolo, con clamorosas
mas riqueza,. o riqueza futura. Un automóvil es un artículo de consumo· la acusaciones, como imperialista y capitalista. Las más importantes de estas
fábrica de automóviles es el capital. Lo que distingue a una sociedad c~pi- nuevas sociedades industriales son la Unión Soviética y la República Popular
talista de otra no capitalista no es la existencia de capital, sino las clases de China.
personas que lo controlan. Las distinciones, a veces, se hacen confusas. Pe-
ro, en una forma de sociedad, eI.control del capital se efectúa a través de la
«propiedad pri".ada o de instituciones de propiedad privada, por medio de 17. La ininterrumpida industrialización de Inglaterra
las cuales el capital es poseído por trusts individuales o familiares o en nues-
tro tiempo fundaciones, caias de iubilaciones, o sociedades qu;, a su vez,
pertenecen a unos accionistas; en ningún caso, al estado. En las sociedades La Inglaterra que surgía fundamentalmente indemne y realmente f ortale-
cap!talistas, aunque la propiedad puede estar extendida, la mayor parte del cida de las guerras contra Napoleón ya no era la «feliz Inglaterra» del pasado.
capital pe_rtenece, o, por lo menos, es controlada por un número relativa- La aristocracia terrateniente seguía gobernando el parlamento y las comuni-
mente :xiguo de persona~. ~1: las s~ci~dades del otro. tipo, el capital dades locales, y la Iglesia oficial de Inglaterra continuaba gozando de su
productivo pertenece, en prmc1p10, al publico, y es, en realidad, «poseído» y ventajosa posición, pero las instituciones tradicionales se veían cada vez més
controlado por el estado o por sus ministerios· esas sociedades suelen presionadas por el acelerado desarrollo económico. La mecanización de la
llamarse s~cialistas: porque los pri~eros socialist~ rechazaban el principio industria textil y la aplicación de la energía de vapor avanzaban, inconteni-
de la propie~ad privada de los medios de producción, es decir, del capital. bles. Ya hemos visto cómo Napoleón no pudo reducir la corriente de exporta-
En estas sociedades, el control del capital, o las decisiones sobre el ahorro ciones británicas, en las que la exportación del algodón, por si sola, se babia
sobr~ la inversión y sobre la producción, se hallan también en pocas mano~ duplicado entre 1805 y 1809, mientras las exportaciones a América Latina se
relativamente. multiplicaban por veinte, pasando de 300.000 libras esterlinas a 6.300.000.
En Europa, las instituciones de propiedad privada segura se han desarro- Inglaterra estaba poblándose más también, como la isla de Irlanda, más
lla~? desde la Edad Media,. y una gran parte de lo que sucedió en la Revo- pequeña. Las poblaciones unidas de Gran Bretaí'la e Irlanda se triplicaron en
luc10n Francesa estaba destmado a proteger la propiedad contra las deman- los cien años desde 1750 a 1850, aumentando desde unos 10 millones en 1750
da~ del estado .. Se afirmaba que la posesión de la propiedad era la base de hasta unos 30 millones en 1850. El aumento se distribuyó de un modo muy
la mdependenc1a personal y de la libertad política, y la expectativa de ob- desigual. Anteriormente, en Inglaterra, la mayoría de la población había
tener futuros beneficios inspiraba a quienes se sentían dispuestos a arries- vivido en el sur. Pero el carbón y el hierro, y, por consiguiente, las máquinas
de vapor y las fábricas, estaban en el centro y en el norte. Allí parecían surgir
gar su _caJ?ital en nuev:as e inciertas empresas. En Europa, había existido
ciudades enteras, como de la nada. En 1785, se calculaba que en Inglaterra y
1:n c~p1talismo comercial, por lo menos, desde el siglo XVI. La industria-
en Escocia, con la excepción de Londres, sólo había tres ciudades de más
lizac1on en Europa fue, por consiguiente, capitalista. Los países aienrn:
168 169
de 50.000 habitantes. Setenta años después -el espacio de la vida de un cobraban menos por su trabajo, y, frecuentemente, eran más hábiles para el
hombre-, había treinta y una ciudades inglesas con esa población. manejo de una bobina.
Los µorarios en las factorías eran largos, hasta alcanzar catorce horas
diarias o más; y aunque esos horarios parecían normaies a las personas que
Algunas consecuencias sociales de la industrialización en Inglaterra habían trabajado en granjas, o en la industria doméstica de las familias
rurales, eran más t~iosos y opresivos en las circunstancias más sitematiza-
La más importante de aquellas ciudades era Manchester, en Lancashire, el das que resultaban imprescindibles en las fábricas. Las vacaciones eran
primero y más famoso de los centros industriales de tipo moderno. Manches- pocas, salvo en el caso del ocio ingrato del desempleo, que era ún azote
ter, antes del advenimiento de los molinos de algodón, era más bien una gran frecuente, porque los rápidos altibajos de los negocios eran sumamente
ciudad mercado. Aunque muy antigua, no había sido suficientemente impor- imprevisibles en aquel periodo de desconcertante expansión. Un día ·sin
tante para ser reconocida como distrito con representación en el Parlamento. trabajo era un día que no producía nada para vivir, de modo que, :aun
Localmente, estaba organizada como un señorío. Hasta 1845, los habitantes cuando el jornal fuese relativamente atractivo, el ingreso real del trabajador
no extinguieron los derechos señoriales, comprándolos entonces al último era crónicamente insuficiente. Los obreros de las factorias, como los de las
sefior, Sir Oswald Mosley, por 200.000 libras esterlinas, ó 1.000.000 de minas, estaban casi totalmente desorganizados. Eran una masa humana
dólares, aproximadamente. La población de Manchester pasó de 25.000 en recientemente reunida, sin tradiciones ni lazos comunes. Cada uno se
1772 a 455.000 en 1851. Pero hasta 1835 no hubo en Inglaterra ningún contrataba individualmente con su patrono, el cual era, por lo general, un
procedimiento regular para la incorporación de ciudades. La organización pequeño empresario que tenla que hacer frente a una feroz competición de
urbana estaba más atrasada que en Prusia o que en Francia •.Una ciudad no los demás, y que, frecuentemente endeudado a causa _del equipamiento de su
tenia existencia legal, a menos que la heredase de la Edad Media. Tampoco factoría, u obligado a ahorrar dinero para comprar más, mantenía su «pre-
tenia funcionarios capacitados, ni recaudadores de impuestos idóneos, ni supuesto de jornales» en la cifra más baja posible. .
facultades legislativas. Era, pues, dificil para Manchester, y para las otras Los propietarios de las factorías, los ·nuevos <<señores del algodón»,
nuevas ciudades de factorías, abordar los problemas de una rápida urbaniza- fueron los primeros capitalistas industriales. Solían ser hombres que se
ción, como la provisión de protección policiaca, de agua y de alcantarillado, habían hecho a si mismos, que debian su posición a su propia inteligencia, a
o la recogida de la basura. su perseverancia y a su previsión. Vivían cómodamente, sin ostentación y sin
Las nuevas aglomeraciones urbanas eran lugares parduscos, ennegrecidos lujo, ahorrando de la ganancia de cada afio para ampliar sus factorías y para
por el espeso hollin de los primeros tiempos del carbón, que se posaba igual comprar sus maquinarias. Como ellos, por su parte, también trabajaban con
en las fábricas que en los barrios obreros, que eran oscuros de todos mo- ·dureza, consideraban que los señores de la tierra solían ser unos holgazanes
dos, porque el clima de las zonas centrales de Inglaterra no es soleado. Y que los po~res tendían a ser perezosos. Por lo general, eran honestos, de
Las viviendas para los trabajadores se constuian con rapidez, apretadamente una manera ngurosa y exigente; harían dinero por cualquier medio que la ley
apelotonadas, y siempre escasas, como en todas las comunidades de les permitiese, pero no irían más allá. No eran crueles ni intencionadamente
crecimiento acelerado. Familias enteras vivían en un solo cuarto, y la vida de inhumanos. Contribuían a causas caritativas y filantrópicas. Creían que
familia tendía a desintegrarse. Un funcionario de policta de Glasgow hacían un favor a «los pobres» dándoles trabajo y procurando que
observaba que había bloques enteros de viviendas en la ciudad, en cada uno trabajasen diligente y productivamente. La mayoría de ellos estaba contra la
de los cuales pululaban mil niños andrajosos que sólo tenian nombres de regulación• pública de sus empresas, aunque unos pocos, obligados por la
pila, generalmente apodos, como los animales, aclaraba. competenci9: a recurrir a procedimientos que no les gustaban, como el
El aspecto enojoso de las nuevas factorías consistia en que, en la mayoría empleo de mños pequef1os, habrían aceptado al,una regulación que alcanza-
de los casos, sólo necesitaban mano de obra sin cualificar. Los obreros se por igual a todos los competidores. Fue un magnate del algodón, el viejo
cualificados se encontraban en una situacion degradada. Tejedores e hilande- Rob~rt Peel, quien en 1802 presentó al Parlamento la primera Ley de
ros manuales, arrojados de su trabajo por las nuevas má.quinas o Fábnca. Esta ley se proponía regular las condiciones en que se empleaba a
languidecí~ en una ~seria que era la más profunda de todos los grado; en a los niños pobres en las fábricas textiles, pero fue letra muerta desde el
la Revolución Industrial, o acudían a una factoría en busca de trabajo. Las pnncip10, porque no creó un cuerpo adecuado de inspectores ele-fábricas. En ·
factorías pagaban buenos salarios, · en relación con las normas de aquel aquel tiempo, los ingleses eran los únicos, entre los pueblos europeos
tiempo para la mano de obra no cualificada. Pero aquellas normas eran muy adelantados, que no tenían ninguna clase de administradores públicos
bajas, demasiado bajas p~a permitir a un hombre mantener asuiniiJer y a· prepara~os, paga~~s. y. profesionales, _ni los querian, pues preferían el
autogob1er:10 y la 1mci.at}va loe~. Tener mspectores para asuntos propios era
sus hijos. Esto había sido válido, en general, para la mano de obra no
cualifi~ada, en Inglaterra y en otras partes, también· bajo los sistemas algo que o~a a burocr9:cia continental. El hecho de que los antiguos métodos
económicos anteriores. En las nuevas factorías, el trabajo era tan mecánico, de regulaCión econó~ca fuesen resultando anacrónicos, realmente inade-
que muchas veces se prefería a niños de seis afios. Las mujeres, además, cuados a los nuevos tiempos, tuvo como resultado que cayese en descrédito

170 171
MILLONES DE LIBRAS
la idea de la regulación misma. Los nuevos industriales querian que los (A PRECIOS DE MERCADO)
dejasen solos. Consideraban antinatural la interferencia en los negocios, y 1,800
creían que, si se les permitía seguir sus propios juicios, asegurarían la futura RENTA NACIONAL
prosperidad y el progreso del país.
1,~00 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

RENTA DEL ESTAD.O


Economfa clásica: «Laissezfaire» LAS PROFESIONES,
1,400 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - j E 9 " " SERVICIO DOMESTICO,
ETC.
Los industriales se vieron fortalecidos en estas creencias por la ciencia de
nueva aparición de la «econonfia política». En 1776, Adam Smith publicó su
trascendental La riqueza de las naciones. que criticaba el viejo mercantilismo 1,200 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - RENTA DEL EXTERIOR

con sus prácticas reguladoras y monopolisticas, y sostenía, si bien con


moderación, que debia permitirse que actuasen determinadas <<leyes natura-
les» de producción y de cambio. Smith fue seguido por Thomas R. Malthus, COMERCIO Y
por David Ricardo y por la llamada Escuela Manchesteriana. Su doctrina TRANSPORTE
fue denominada (por sus adversarios) laissezfaire. y, en su forma elaborada,
es conocida también como la econom.1a clásica. Fundamentalmente, aquella
doctrina sostenía que hay un mundo de relaciones económicas, autónomo y
separable del gobierno y de la política. Es el mundo del libre comercio, y se
regula por sí mismo, mediante determinadas «leyes naturales» como la ley de
MANUFACTURA.
la oferta y la demanda o la ley de ganancias decrecientes. Todas las personas MINERiA,
deberían seguir su propio y consciente interés; cada individuo conoce su CONSTRUCCIÓN
propio interés mejor que cualquier otro; y la suma total de los intereses
individuales se agregará al bienestar general y a la libertad de todos. El
Gobierno debía hacer lo menos posible; debía limitarse a preservar la
seguridad de la vida y de la propiedad, proporcionando leyes razonables y AGRICULTURA,
SELVICULTURA,
tribunales dignos de confianza, y asegurando así el cumplimiento de los PESCA
contratos privados, de las deudas y de las obligaciones. No solamente los o
1801 1811 1821 1831 1841 1851 1861 1871 1881 1891 1901
negocios, sino también la educación, la caridad y los asuntos personales
debian quedar encomendados, en general, a la iniciativa privada. No debia Fuente: P. Oeane y W. A. Cole, British Economic Grawth
haber aranceles; el libre comercio debía reinar por doquier, pues el sistema {Cambridge: Cambridge University Press, 19621, págs. 166-167.
económico es de dimensión universal, y no se halla sometido a barreras
pollticas ni a diferencias nacionales. Por lo que se refiere al trabajador, de
acuerdo con los economistas.clásicos anteriores a 1850, no debia aspirar más
que a un simple nivel de vida minimo; una «férrea ley de salarios» entra en
acción, tan pronto como el trabajador recibe un salario superior al de
subsistencia, de modo que tiene más hijos, los cuales consumen el exceso, de
modo que el trabajador se reduce nuevamente -y la clase obrera en
general-, a un nivel de subsistencia. El trabajador, aunque esté desconten-
to, debe comprender la locura que constituiría el cambio de sistema, porque LA REVOLUCION INDUSTRIAL EN GRAN BRETAÑA
(SEGUN LAS FUENTES DE INGRESO)
este es el sistema, el sistema natural -y no hay otro-. La econom.1a
politica, tal como se ensenaba en la torva Manchester, se llamó, y no sin A pesar de las incertidumbres de esas cifras, alguna:i cosas son evidentes. El ingr~o nacional
razón, «la ciencia lúgubre». · inglés casi se multiplicó por ocho en el siglo XIX. Los mgresos procedentes de la agncul~. de
Para la clase obrera inglesa, la Revolución Industrial fue una dura los bosques, etc., seguían siendo los mismos, apro~adamen~e, pero, de ser 1/3 de los mgresos
totales, pasaron a ser l/ 16. En 18S 1, la mitad del mgreso nacional procedía de la manufa~,
experiencia. Pero habría que recordar que ni los bajos salarios, ni la jornada . del comercio y del transporte, y, en 1901, de esas fuentes procedlan los 3/4. La categ~da «1.n-
de catorce horas. ni el trabajo de las mujeres y de los nifl.os, ni los estragos greso del exieriorn se refiere al interres y a los divide~dos obtení.dos por ios préstaIIJo~ e-mvers!O·
del desempleo eran cosa nueva. Todo eso había existido durante siglos, en nes fuera de Gran Bretai'ia, es decir, por la exportactón de capital, y esta fuente de mgreso, m-
Inglaterra y en la Europa occidental, desde que el capitalismo agrícola y significante en los primeros ai'los del siglo, aumentó rápidamente después de 1850.

172 173
comercial había sustituido a las economias más autosuficientes de la Edad
Media. Las ciudades-fábricas eran. en ciertos aspectos. mejores sitios para
1 La rápida acufiación de nuevos «ismos» no siempre si~tica qu~ las ideas
que significaban fuesen nuevas. Muchos de ellos teman su ongen en la
vivir aue los barrios rurales de los que muchos de sus habitantes procedían. Ilustración, o incluso antes. Los hombres habían am~do la libertad antes de
La rutina de la fábrica era psicológicamente rebajante, pero las fábricas hablar de liberalismo. y habían sido conservadores sm conocer el conserva-
textiles no eran peores, en ciertos sentidos, que los talleres domésticos en que durismo en cuanto tal. La aparición de tantos <dsmos» más. bien ~vela que
anteriormente se habian desarrollado los procesos manufactureros. La los hombres estaban dando a sus ideas un carácter más ststemático. A la
concentración de población obrera en la ciudad y en la fábrica abria el «filosofía» de la Ilustración se unía ahora un intenso activismo Y un mi-
camino hacia el mejoramiento de su situación. Mostraba su miseria, de un litantismo que se habían generado durante la R~volución _Francesa. Los
modo más evidente; entre los más afortunados, surgla, poco a poco, un hombres se veían obligados a reconsiderar y a analizar la soetedad como un
sentimiento de filantropía. Hacinados en las ciudades, los obreros alcanza- conjunto. Iban tomando forma las ciencias sociales. Un «ismo>; (excluyendo
ban un mayor conocimiento del mundo. Reuniéndose y conversando los palabras como «hipnotismo» '! «favoritismo») pued~ defü::ime c~mo la
unos con los otros, desarrollaban un sentido de solidaridad, un interés de defensa consciente de una doctrina frente a otras doctrinas. Sm los «ismos»
clase, y unos objetivos politicos i;;omunes; y, al propio tiempo, se organiza- creados en los treinta y tantos ai'íos siguientes a la paz de Vien8:, es
ban, formando sindicatos para obtener. mediante ellos, una porción mayor imposible comprender ni siquiera hablar de la historia dél mundo a partir de
de la renta nacional. ese acontecimiento, de modo que será conveniente una breve caracterización
Tras la caída de Napoleón, Inglaterra se convirtió en él taller del mundo. de algunos de los más importantesi.
Aunque en Francia, en Bélgica, en Nueva Inglaterra y en otras partes surgían
fábricas que empleaban la fuerza del vapor, la Gran Bretafta, en realidad, no
tuvo que enfrentarse con ninguna competencia industrial del exterior, basta Romanticismo
después de 1870. Los ingleses tenían un virtual monopolio en la industria
textil y en la siderurgia. La zona del centro dé 'Inglaterra (Midlands) y las El único de los «ismos» que no fue político. Se llamó «romanticismo»,
tierras bajas escocesas (Lowlands) exportaban hilo d~ algodón y máquinas palabra que se utilizó en inglés, por vez primera, ~~ los ai'íos 1~, para
de vapor a todo .el mundo. Se exportaba capital británico a todos los paises, describir un movimiento que entonces tenia una antigüedad de medio siglo.
para crear en, ellos nuevas empresas. Londres se convirtió en el centro El romanticismo fue, primordialmente, una teoría de la literatura Y de las
bancario y fmanciero del mundo. Las gentes progresistas de otros paises artes. Entre sus grandes representantes, se encontraban Wordsw~rth, S~elley
miraban a la Gran Bretai'ía como a un modelo, con la esperanza de aprender y Byron en Inglaterra, Victor Hugo y Chateaubriand en Francia, $chiller Y
de sus avanzados métodos ~dustriales, y de imitar su sistema politico los Schlegél y muchos otros en Alemania. Como teoría del ~e,. pl~teó
parlamentario. Asi se asentaron. otros fundamentos del siglo XIX. cuestiones fundameñtales acerca de la naturaleza de la verdad s1gmficat1va,
acerca de la importancia de las diversas facultades humanas, acerca de la
relación del pensamiento y dél sentimiento, acerca de la significaci~n del
18. La llegada de los «ismos» pasado y del tiempo mismo. Por rep~esentar un nuev~ modo de.sentir toda
la experiencia humana, afectó a casi todo el pensamiento relacionado con
Las fuerzas combinadas de la industrialización y de la Revolución cuestiones sociales y públicas.
Francesa condujeron, con posterioridad a 1815, a la proliferación de Es posible que la actitud romántica más fundam~ntal ~onsistiese ~n un
doctrinas y movimientos de muchas clases. En 1848, estallaron en una amor por lo inclasificable: disposiciones de ánimo e llllpresiones,. ambientes
revolución general europea. En cuanto a los treinta y tres ai'íos transcurridos o narraciones visiones o sonidos o cosas concretamente expenmentadas,
entre 1815 y 1848, no hay mejor modo de comprender su significado, a idiosincrasias personales o costumbres peculiares que la inteligencia nunca
largo plazo, que el de reflexionar acerca del número de «ismos» que podría clasificar, encajar. explicar o reducir a una generalización a1:>st!"8cta.
surgieron en aquel tiempo y que están vivos todavia. Era característica de los románticos la insistencia en el valor del sentimiento,
Según se sabe, la palabra «liberalismo» apareció en el idioma inglés, por tanto como en el de la razón. Conocían la importancia del subconsciente.
primera vez, en 1819, «radicalismo» en 1820, «socialismo» en 1832, Tendían a suponer que una idea perfectamente clara serla, en cierto modo,
«conservadurismo» en 1835. Los ai'íos 1830 asistieron a la aparición de superficial. Amaban las ti~as misteriosas! ~esconoci~, vislumbradas en
«individualismo», «constitucionalismo», «humanitarismo» y «monarquis- un horizonte lejano. De ahí que el romantiCismo contnbuyese a un nuevo
mo». «Nacionalismo» y «comunismo» datan de los ai'íos 1840. Hasta los interés por las sociedades extrai'ías y distantes, asi como por las ~ai'í~ Y
ai'íos 1850, el mundo de habla inglesa no utilizó la palabra «capitalismo (el distantes épocas históricas. Mientras los philosophes de la Ilustración hab~an
capitalisme francés es mucho más antiguo); y no se oyó hablar de deplorado la Edad Media como un tiempo de error intelectual, la g~neraCión
«marxismo» hasta mucho después, aunque las doctrinas de Marx surgieron
en los tormentosos tiempos de los ai'íos 1840, y los reflejaron. 1 Para algunos otros «ismos» importantes, posteriores a 1850, ver págs. 237-238.

174 175
romántica volvía la mirada hacia ella con respecto e incluso con nostalgia, libertad de imprenta y en el libre derecho de reuníón. Consideraban que
pues en ella encontraban una fascinación, un colorido, o una profundidad todas estas ventajas pollticas se harían realidad, muy probablemente, bajo
espiritual que echaban de menos en su propia época. Lo «gótico», que los una buena monarquía constitucional. Fuera de Inglaterra, abogaban por
racionalistas consideraban bárbaro, tenía un fuerte atractivo para los constituciones explicitas y escritas. No eran demócratas; se oponían al
románticos. En las artes se produjo un Renacimiento Gótico, uno de cuyos sufragio uníversal, por temor a los excesos del poder del populacho o de una
ejemplos fue el edificio del Parlamento Británico, construido en los aftos acción política irracional. Los liberales sólo se avinieron a aceptar la idea del
1830. · sufragio uníversal para los várones, gradualmente y a disgusto, bien
En el arte y en las instituciones medievales, así como en el arte y en las avanzado ya el siglo XIX. Suscribian las doctrinas de los derechos del
instituciones de todos los tiempos y de todos los pueblos, los románticos hombre tal como se habían manifestado en las revoluciones americana y
veían la expresión de un genío interior. La idea de un genío original o francesa, pero haciendo especial hincapié en el derecho de propiedad, y, en
creador era, en efecto, otra de las más fundamentales creencias románticas. sus puntos de vista económicos; seguían a la escuela inglesa de Manchester o
Un genío era un espíritu dinámico al que ~ norma podía encerrar, al al economista francés, J. B. Say. Abogaban por el laissez /aire. recelaban de
que ningún análisis o clasificación podía· siquiera explicar plenamente. Se la capacidad del gobierno para regir los negocios, tendían a terminar con el
aseguraba que el genio creaba sus propias normas y leyes. El genío podía ser sistema de gremios donde aún existía, y desaprobaban los intentos de los
el de la persona individual, como el artista, el escritor, o el que movía el nuevos obreros industriales de organizar sindicatos.
mundo, como Napoleón. Podia ser el genío o el espíritu de una época. O Internacionalmente, defendían la libertad de comercio, que se realizarla
podia ser el genío de un pueblo o de una nación, el Volksgeist de Herder, un mediante la reducción o la abolición de aranceles, de modo que todos los
carácter nacional inherente que hace que cada pueblo se desarrolle de un países pudieran intercambiar sus productos, fácilmente, unos con otros, y
modo propio y peculiar, que sólo podría conocerse mediante el estudio de con la Inglaterra industrial. Pensaban que, de este modo, cada país
su historia, y no mediante el raciocinio2 • También en este campo, el producirla lo que le resultase más conveniente, con lo que incrementaría al
romanticismo dio un nuevo impulso al estudio del pasado. Pollticamente el máximo su riqueza y elevaría sus-niveles de vida. Creian que al crecimiento
romántico podía encontrarse tanto entre los conservadores como entre ios de la riqueza, de la producción, de la invención y del progreso cientifico
radicales. Veamos ahora los «ismos» más puramente pollticos. seguirla el progreso general de la humanidad. Solían considerar a las iglesias
establecidas y a las aristocracias de la tierra como obstáculos para el avance.
Creían en la expansión de la tolerancia y de la educación. Eran también de
Liberalismo cl6sico actitudes profundamente civiles, y se mostraban contrarios a las guerras, a
los conquistadores, a los oficiales del ejército, a los ejércitos permanentes y a
Los primeros liberales que se dieron a si mismos ese nombre (aunque los gastos militares. Querían cambiar ordenadamente, mediante procesos
Nap~león utilizó esa palabr~ para su propio sistema, como hemos visto 3), legislativos. Se estremecían ante la idea de la revolución. Los liberales del
surgieron en Espafta, entre ciertos adversarios de la ocupación napoleóníca. Continente sallan ser admiradores de Gran Bretafta.
La palabra pasó luego a Francia, donde signíficó oposición al realismo tras
!ª restauración de los _Bo~bones ~ 1814. En Inglaterra, muchos whigs. e
mcluso unos pocos tones, iban haCiéndose cada vez más liberales, hasta que, Radicalismo. republicanismo. socialismo
en los aftos 1850, se fundó el gran Partido Liberal. El liberalismo
decimonóníco o «clasico» váriaba de un pais a otro, pero mostraba muchas El radicalismo, al menos como palabra, se originó en Inglaterra, donde
semejanzas fundamentales. los Radicales Filosóficos se aplicaron el término a si mismos, orgullosamen-
Por lo general, los liberales eran hombres de las clases profesionales y del te, hacia 1820. Aquellos radicales de los aftas 1820 inclulan no sólo a los
mundo de los negocios, juntamente con terrateníentes emprendedores que pocos dirigentes de la clase obrera que comenzaban a aparecer, sino también
d~seaban mejorar sus propiedades. Creían en lo que era moderno, ilustrado, a muchos de los nuevos capitalistas industriales, que aún no tenían
eficaz, razonable y claro. Confiaban en las facultades de autogobierno y de representación en el Parlamento. Continuaron donde «jacobinos» ingleses
autocontrol del hombre. Tenían en alta estima el gobierno parlamentario o cómo Thomas Paine se hablan quedado una generación antes, cuando la
representativo, que actuaba a través de una discusión y una legislación prolongada crisis de las guerras francesas aún no babia desacreditado todo
razonables, con minísterios responsables y con una adminístración imparcial radicalismo como pro-francés4•
y observante de la ley. Demandaban una plena publicidad para todas las Los radicales filosóficos se parecían mucho a los philosophes franceses
: i acciones del gobierno, y, para asegurar esa publicidad, insistían en la anteriores a la Revolución. Eran seguidores de un viejo sabio, Jeremy
Bentham, que en numerosos escritos, desde 1776 hasta 1832, trató de
2 Ver pág. 151.
3 Ver pág. 142. 4 Ver págs. 103, 121.

176 177
1
reformar las leyes penales y civiles de Inglaterra, asi como la iglesia, el
1 El republicanismo se transformaba gradualmente en socialismo. Los so-
cialistas, por lo general, compartían las actitudes políticas del republicanismo,
parlamento y la constitución. Los radicales ingleses proclamaban la necesi-
· pero tenían además, otros puntos de vista. Los primeros socialistas, los ante-
dad de deducir la forma justa de las instituciones de la propia naturaleza y riores a la Revolución de 1848, eran de muchos tipos, pero todos tenían ciertas
de la psicologia del hombre. Se apresuraban a desechar todos los argumentos
basados en la historia, en los usos o en las costumbres. Iban a las «ralees» de ideas en común. Todos ellos consideraban el sistema económico existente como
las cosas. («Radical» procede de la palabra latina que significa «raiz»). disparatado, caótico y desaforadamente injusto. Todos pensaban que era irra-
Querían una total reelaboración de las leyes, de los tribunales, de las cional que los duefios de la riqueza tuvieran tanto poder económico como para
dar o negar trabajo a los obrer.os, fijar salarios y horarios de trabajo según sus
prisiones, del socorro a los pobres, de la organización municipal, de los
burgos podridos y del clero dedicado a la caza del zorro. Su demanda de propios intereses, conducir todas las actividades de la sociedad en beneficio de
reforma del Parlamento era apasionada e insistente .. Detestaban la Iglesia de la ganancia privada. Por consiguiente todos cuestionaban el valor de la empresa
Inglaterra, la nobleza y la «squirearchy». Muchos radicales abolirían tam- privada, favoreciendo un cierto grado de propiedad común de los activos pro-
bién la realeza, tan pronto como fuera posible; hasta el largo reinado de la ductivos, bancos, fábricas, máquinas, tierra y transportes. Todos desaprobaban
Reina Victoria (1837-1901), la monarquía británica no llegó a hacerse indis- l~ competencia como un principio rector, y formulaban, en lugar de ella, princi-
cutiblemente popular en todos los sectores. Ante todo, el radicalismo era pios de armonia, de coordmación, de organización o de asociación. Todos
democrático; pedía que todo hombre ·inglés adulto tuviese voto. Tras el rechazaban, llana y absolu~amente, el laissez f aire de los liberales y de los eco-
¡ ~ nomistas P_Olíticos. Mientras estos pensaban, principalmente, en el aumento de
'!
; ¡ Proyecto de Reforma de 1832, los capitalistas industriales, en general, se
. 1 pasaron a los liberales, pero los dírigentes de la clase obrera continuaron la producción, sin interesarse mucho por la distribución, los primeros socialistas
siendo radicales demócratas, como se verá. pensaban, principalmente, en una más justa o más equitativa distribución de la
En el Continente, el radicalismo estaba representado por un republicanis- renta entre todos los miembros útiles de la sociedad. Creían que, más allá de la
mo militante. Los aflos de la Primera República Francesa, que para los igualdad civil y legal introducida por la Revolución Francesa, había que dar,
liberales· y conservadores significaban los horrores asociados al Reinado del además, un nuevo paso hacia la igualdad social y económica.
:error, e~an para los republicanos aflos de esperanza y de progreso, Uno de los primeros socialistas fue también uno de los primeros
mterrump1dos por las fuerzas de la reacción. Los republicanos eran una industriales del algodón, Robert Owen (1771-1858), de Manchester y de las
minoría, incluso en Francia; en otras partes, como en Italia y en Alemania tierras bajas escocesas. Preocupado ante la situación de los obreros, creó
eran todavía menos, aunque existían. En su mayor parte, los republicano; una especie de comunidad modelo para sus propios empleados, pagando
pertenecían a la «intelligentsia», como en el caso de los estudiantes y los salarios altos, reduciendo las jornadas de trabajo, castigando severamente el
:5~t?r~, o ~ran dírig~ntes de la clase obrera que protestaban contra la vicio y la embriaguez, construyendo escuelas y viviendas y almacenes de
mJusttcia sociaj, o antiguos veteranos, o los hijos y los sobrinos de los empresa para la venta barata de los artículos de primera necesidad a los
veteranos, para quienes la Repúbli~a del 93, con sus guerras y su gloria, era obreros. De aquel capitalismo paternalista de sus primeros aflos, pasó, a lo
una cosa viva. A causa de la represión policiaca, los republicanos se reunian largo de su prolongada existencia, a erigirse en cruzado de las reformas
a menudo, en sociedades secretas. Consideraban serenamente el proyecto d; sociales, tropezando en esta labor con ciertos obstáculos, no sólo por la
un nuevo alzamiento revolucionario, que, en su opinión, constituirla un oposición de los otros industriales, sino también por su impopular radicalis-
avan?e. para la causa de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad. Por su mo en materia de religión.
condíc1ón de profund~s crer~ntes en la igualdad politica, era demóc~tas que En su mayoría, los primeros socialistas eran franceses, impulsados por el
d.emandaban el sufragio umversal. Estaban a favor del gobierno parlamenta- sentimiento de una revolución inacabada. Uno era un noble, el Conde de
no, pero no estaban tan interesados como los liberales por su buen Saint-Simon (1760-1825), que habla luchado en la Guerra de la Independen-
funcionamiento. Los republicanos, en su mayoría, eran rigurosamente cia Americana, habla aceptado la Revolución Francesa, y, en sus últimos
anticlericales. Recordando la lucha sin cuartel entre la iglesia y la república aflos_, escribió muchos libros sobre problemas sociales. Saint-Simon y sus
'durante la Revolución Francesa, y observando tódavia la actividad polltica seguidores, que no se llamaban a si mismos socialistas, sino sansimonianos
del clero católico (porque el republicanismo era muy frecuente en los paises figuraron entre los primeros claros exponentes de una sociedad planificad/
católicos), consideraban a la Iglesia Católica como la enemiga implacable de Defendían la propiedad pública del equipamiento industrial y de otro
la razón Y de la libertad. Contrarios a cualquier tipo de monarquia, incluida capital, con el control en manos de los grandes capitanes de industria o
la monarquía constitucional, intensamente hostiles a , la iglesia y a la ingenieros sociales, que idearian grandes proyectos como la excavación de un
aristocracia, conscientes herederos de la Gran Revolución Francesa, organi- canal en Suez, y, en general, coordinarian la actividad y los recursos de la
zados en _sociedades secretas nacionales e internacionales, sin oponerse al sociedad hacia fmes productivos. De un tipo diferente fue Charles Fourier
derrocamiento de los regimenes existentes por la fuerza, los republicanos (1772-1837), pensador un tanto doctrinario, que sometia todas las institucio-
más militantes eran considerados por la mayoría de la gente, incluidos los nes conocidas a una condena devastadora. Su programa positivo adoptó la
liberales, como poco mejores que los anarquistas. forma de una propuesta, según la cual la sociedad debla organizarse en

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pequeftas unidades que él llamó «falansterios». En su opinión. cada uno de
aquellos falansterios debía estar compuesto por 1.620 personas, cada una de
í
i
1
anterior 5• Fue el más penetrante y el menos cristalizado de los nuevos
«ismos». En la Europa occidental -Inglaterra, Francia o España-, donde
las cuales realizaría un trabajo adecuado a su inclinación natural. Entre los la unidad nacional ya existía, el nacionalismo no era tanto una doctrina
franceses prácticos, nunca tuvo éxito la organización de ningún falanste- como un estado de ánimo latente, que se excitaba fácilmente cuando se
rio. Un buen número de ellos se establecieron en los Estados Unidos, que cuestionaban los intereses nacionales, pero que, normalmente, se daba por
eran todavía la tierra del suefto utópico de Europa. El más conocido, pues supuesto. En otras partes -Italia, Alemania, Polonia, los imperios austríaco
estaba formado por personas ilustradas. fue el «movimiento de la Brook y turco-, donde pueblos de la misma nacionalidad se hallaban pollticamen-
Farm» (Granja de la Cañada), en Massachusetts, que se mantuvo, a través de te divididos o sometidos a una dominación extranjera, el nacionalismo
una tormentosa existencia, durante cinco aftos, desde 1842 a 1847. También estaba convirtiéndose en un programa deliberado y consciente. Fue, sin
Robert Owen, en 1825, babia fundado una colonia experimental en América, duda, el ejemplo occidental, de Gran Bretaña y ~rancia, prósP_e~as Y
en Nueva Armonia, Indiana, en las orillas del Wabash, entonces remotas y florecientes porque eran naciones unificadas, lo que estimuló las amb1c10nes
no deterioradas; esta colonia tampoco duró más que cinco aftos. Aquellos de otros pueblos para convertirse en naciones unificadas también. El período
planes, que presuponían la retirada de unos espíritus selectos a una vida posterior a 1815 fue en Alemania un tiempo de creciente agitación en torno a
apartada, poco tenian que decir, en realidad, acerca de los problemas de la la cuestión nacional, en Italia de Risorgimento o resurgimiento, y en la
sociedad como conjunto en una era industrial. Europa oriental de Resurrección Eslava.
Políticamente, la forma más significativa de socialismo antediluviano El movimiento estaba capitaneado por intelectuales, que muchas veces
-antes del «diluvio» de 1848- fue el movimiento surgido entre las clases tenían que inocular en sus compatriotas incluso la propia idea de nacionali-
trabajadoras cie Francia, que era un compuesto de republicanismo revolucio- dad. Se valieron de la concepción de Herder del Volksgeist o espiritu
nario y de socialismo. Los politizados trabajadores de Parls hablan sido nacional, aplicándola cada uno a su propio pueblo6 • Generalmente, comen-
republicanos desde 1792. Para ellos, la Revolución, en las décadas de 1820, zaban con un nacionalismo cultural, señ.alando que cada pueblo tenia un
1830 y 1840, no se babia terminado, sino que sólo se babia interrumpido lenguaje, una historia, una visión del mundo y una cultura propia, que debía
momentáneamente. Reducidos a la impotencia polltica, perjudicados en sus ser preservada y perfeccionada. Después, solían pasar a un nacionalismo
derechos por las discriminaciones de que eran objeto en los tribunales de político, sosteniendo que, para preservar aquella cultura nacional, y para
justicia, obligados a llevar documentos de identidad firmados por sus asegurar la libertad y la justicia a sus miembros individuales, cada nación
patronos, aguijoneados por las presiones de la industrialización que iba debía crear un estado soberano propio. Decían que las autoridades gober-
extendiéndose por Francia, desarrollaron una profunda hostilidad frente a nantes debían ser de la misma nacionalidad, es decir, debían hablar el mísmo
las clases poseedoras de la burguesía. Encontraron un portavoz en el idioma que los gobernados. Todas las personas de la mísma nacionalidad, es
periodista de París, Louis Blanc, director de la Revue de progrés y autor de decir, del mismo idioma, debían reunirse dentro del mismo estado.
La organización del trabajo (1839), una de las más constructivas entre las Como aquellas ideas no podían realizarse plenamente sin el derrocamien-
primeras obras socialistas. Proponía un sistema de «talleres sociales», o to de todos los gobiernos de Europa al este de Francia, el nacionalismo
centros manufactureros sostenidos por el estado, en los que los obreros auténtico era instrínsecamente revolucionario. Los nacionalistas declarados
trabajarían por y para si mismos, sin intervención de los capitalistas eran mal vistos o perseguidos por las autoridades, y, en consecuencia,
privados. De este tipo de socialismo oiremos hablar más, a medida que la formaron un gran número de sociedades secretas. La más famosa fue la de
historia se vaya desenvolviendo. los carbonarios, organizada en Italia en los tiempos de Napoleón. En aquel
En cuanto al «comunismo», en aquel tiempo era un dudoso sinónimd de país, había otras muchas -los Veri Italiani, los Apophasimenes, los
socialismo. Un pequefto grupo de revolucionarios alemanes, desterrados Sublimes y Perfectos Maestros, etc.-. En algunas regiones, sirvieron para el
principalmente en Francia, se dieron ese nombre en 1840. La histc-lia mismo fin las logias masónicas. En muchas de aquellas sociedades, el
los habría olvidado, si entre sus miembros no hubieran estado incluidos nacionalismo se mezclaba con el liberalismo, con el socialismo o con el
Carlos Marx y Federico Engels. Marx y Engels emplearon conscientemente republicanismo revolucionario, de un modo todavía indiferenciado. Los
la palabra en 1848, para diferenciar su variedad de socialismo de la variedad miembros se iniciaban mediante un complejo ritual destinado a grabar. en
de los utópicos como Saint-Simon, Fourier y Owen. Pero la palabra ellos la idea de las terribles consecuencias que sufrirían si traicionaban los··
«comunismo» cayó en un desuso general después de 1848, para renacer tras la secretos de la sociedad. Utilizaban apretones de manos y contraseftas, y
revolución Rusa de 1917, momento en que adquiere un nuevo significado. adoptaban nombres revolucionarios para ocultar su identidad y burlar a la
policía. Solían estar tan organizados, que el miembro ordinario sólo conocía
Nacionalismo: Europa occidental la identidad de otros pocos miembros, y nunca de los superiores, de modo

El nacionalismo, por haber surgido, en gran parte, como reacción contra S Ver págs. 149-156.
el sistema internacional napoleónico, ha sido discutido ya en el capitulo 6 Ver pág. 151.

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que, si le arrestaban, no podría revelar nada importante. Las sociedades


actuaban haciendo circular literatura prohibida y, en general, manteniendo
un fermento revolucionario. Los conservadores les temían, pero las socieda-
des no eran peligrosas, realmente, para ningún gobierno que contase con el
1 «sintesis»). Por consiguiente, podia pensarse que la propia desunión de
Alemania, mediante la producción de la idea de la unidad, haría realidad,
inevitablemente, la creación de un estado alemán.
La dialéctica hegeliana no tardó en ser apropiada por Carlos Marx para
apoyo de su pueblo. nuevas utilizaciones, pero, mientras tanto, la filosofia de Hegel, con otras
El más famoso de los pensadores nacionalistas de la Europa occidental que circulaban.por Alemania, hizo que el estudio de la historia resultase más
fue el italiano José Mazzini (1805-1872), que pasó la mayor parte de su vida filosóficamente significativo de lo que hasta entonces hubiera sido nunca. La
adulta en el destierro, en Francia y en Inglaterra. En su juventud, se adhirió historia, el estudio de la sucesión temporal, parecía constituir la verdadera
a los carbonarios, pero en 1831 fundó una sociedad propia, llamada Joven llave que abriría el camino a la auténtica significación del mundo. Se
Italia, y editaba e introducía de contrabando en Italia copias de un periódico estimularon los estudios históricos, y las universidades alemanas se convirtie-
del mísmo nombre. Joven Italia pronto fue imitada por otras sociedades de ron en centros de aprendizaje histórico, que atraían a estudiosos de muchos
orientación simílar, como Joven Alemania. En 1834, Mazzini organizó una países. El más eminente de los historiadores alemanes fue Leopold von
expedición contra el reino de Cerdefla, con la esperanza de que toda Italia se Ranke (1795-1886), fundador de la escuela «científica» de la historiografia.
alzarla y se uniría a él. Sin desalentarse por el fracaso total de la expedición, También Ranke, aunque intelectualmente escrupuloso en sumo grado, debia
Mazzini continuó organizando, conspirando y escribiendo. Para Mazzini, mucho de su impulso a su sentimiento nacional. Su primera obra de
nacionalidad y revolución constituían una causa sagrada, en la que tenían juventud fue un estudio de los Pueblos latinos y teutónicos; y una de sus
que encontrar expresión las cualidades más generosas y humanas. Era un ideas fundamentales, durante toda su larga vida, fue la de que Europa debía
pensador moral, como puede deducirse del título de su libro más leido, Los su grandeza única a la coexistencia y a la interrelación de varias naciones dis-
deberes del hombre, en el que colocaba un deber puro ante la nación, como. tintas, que se habían resistido siempre a los intentos de cualquiera de ellas a
mtermea10 entre el aeber ante la tamilia y el aeber ante Uios. controlar todo el conjunto. En esto último Ranke se refería realmente a Fran-
Para los alemanes, divididos y frustrados, la nacionalidad se convirtió cia, la Francia de Luis XIV y la de Napoleón-. En 1830, Ranke decía
casi en una obsesión. Desde la cultura popular hasta la metafisica, todo que los alemanes habían recibido de Dios la misión de_ desarrollar una
estaba influido por aquella idea. Por ejemplo, en 1812, se publicaron los cultura y un sistema político totalmente distintos de los desarrollados por los
Cuentos populares de Grimm. Se trataba de la obra de los dos hermanos francéses. Estaban destinados a «crear el estado alemán puro correspondien-
Grimm, fundadores de la ciencia moderna de la lingüistica comparada, que te al genio de la nación». Ranke consideraba muy dudoso que los principios
viajaron por toda Alemania estudiando los dialectos populares y recogiendo constitucionales, parlamentarios e individualistas occidentales fuesen ade-
así los cuentos que durante generaciones habían circulado entre el pueblo. cuados al carácter nacional de Alemania.
De aquel modo, esperaban encontrar el «espíritu» antiguo, nativo, indígena, En economía, Federico List, en su Sistema nacional de Economía
de Alemania, profundo e intacto en el corazón del Volk. La mísma Polftica (1841), sostenja que la economía política tal como se enseflaba en
preocupación por la nacionalidad se revelaba en la filosofia de Hegel Inglaterra sólo era conveniente para Inglaterra. La economía política no era
(1779-1831), posiblemente el más grande de todos los pensadores del siglo una verdad abstracta, sino un cuerpo de ideas desarrolladas en un
XIX. determinado momento histórico, en un país determinado. List fue así el
Para Hegel, con el espectáculo de los aflos napoleónicos ante sus ojos, fundador de la escuela histórica o institucional de la economía. Decía que la
era evidente que un pueblo no podía gozar de libertad, de orden ni de doctrina del libre comercio había sido ideada para hacer de Inglaterra el
dignidad, si no poseía un estado fuerte e independiente. El estado, para él, se centro industrial del mundo, manteniendo a los otros países en la situación
convirtió en la encarnación institucional de la razón y de la libertad, «la de abastecedores de materias primas y de alimentos. Pero él sostenía que
marcha de Dios por el mundo», como él seflalaba, significando, no una todo país, si había de ser un país civilizado y si había de desarrollar su
expansión en el espacio mediante una conquista corriente, sino una marcha a propia cultura nacional, debería tener ciudades, fábricas, industrias y su
través del tiempo y de los procesos de la historia. Hegel concebía la realidad propio capital. Por lo tanto, tenía que establecer una política proteccionista
en sí misma como un proceso, como un desarrollo que tenía su lógica interna de aranceles elevados (al menos temporalmente, en teoría). Es de seflalar que
y su propia y necesaria consecuencia. Rompía, así, con la filosofia más List había desarrollado sus ideas durante una permanencia en los Estados
estática y mecánica del siglo XVIII, con sus categorías fijas de un bien y de Unidos, donde el «sistema americano» de Henry Clay era, en efecto, un
un mal inmutables. Se convirtió en un filósofo del desarrollo del cambio. El sistema nacional de economía política.
patrón del cambio que él sostenía era la «dialéctica», o irresistible tendencia
del espíritu a avanzar mediante la creación de contrarios. Una situación dada Nacionalismo: Europa oriental
(la «tesis») produciría inevitablemente, según este punto de vista, la
I' concepción de una situación contraria (la «antítesis»), que también inevita- En la Europa oriental, los polacos y los magiares habían sido, · durante
blemente sería seguida por una reconcialiación y una fusión de las dos (la largo tiempo, nacionalistas políticos activos, los polacos deseando anular las
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particiones y restablecer su estado polaco, yJ.¡Jos magiares insistiendo en l_a común de los checos ilustrados. Pero no tardó en reelaborarlo en checo,
autonomía de su reino de Hungría dentro del imperio de los Habsburgo 7 • dándole, significativamente, el nuevo título de Historia del pueblo checo.
Pero en su mayor parte, el nacionalismo en la Europa oriental seguía siendo Entre los polacos, puede mencionarse el poeta y revolucionario, Adam
más cultural que político. Siglos de desenvolvimiento habían tendido a Mickiewicz. Los rusos le arrestaron, en 1823, por pertenecer a una sociedad
sofocar a los checos, eslovacos, rutenos, rumanos, servios, croatas, eslove- secreta, pero el gobierno zarista en seguida le permitió que se trasladase a la
nos y también, en menor grado, a los polacos y a los magiares. Sus clases más Europa occidental. Desde 1840 a 1844, enseñó lenguas eslavas en el College
altas hablaban alemán o francés, y, en cuanto a sus ideas, miraban a Viena o de France, utilizando su cátedra como una tribuna para pronunciar
a París. Los lenguajes nativos se habían quedado como lenguajes de elocuentes alegatos en favor de la liberación de todos los pueblos y del
campesinos, y las culturas como culturas campesinas, apenas con_ocidos por derrocamiento de la autocracia. Escribió poemas épicos sobre temas
los europeos civilizados. Parecía que muchos de aquellos lenguaJes desapa- históricos polacos, y continuó activo entre los polacos revolucionarios des-
recerían. terrados y establecidos en Francia.
Pero a comienzos del siglo XIX, el proceso empezó a invertirse. Los Por su parte, Rusia, a la que los polacos y los checos consideraban muy
patriotas empezaron a demandar la preservación de sus culturas históricas. atrasada, fue más lenta en el desarrollo de un pronunciado sentimiento
Recogían cuentos populares y baladas; estudiaban los lenguajes, confeccio- nacional. Bajo el zar Alejandro 1, predominó una orientación occidental o
naban gramáticas y diccionarios, a menudo por primera vez; y se dedicaron europea, pero en los últimos años de Alejandro y después de su muerte,
a escribir libros en sus lenguas maternas. Apremiaban a sus clases ilustradas comenzaron a extenderse las doctrinas eslavófilas. La eslavofilia rusa, o la
para que abandonasen los modos «extranjeros». Escribían historias que idea de que Rusia tenía un modo de vida propio, diferente del de Euro-
mostraban las famosas hazañas de sus diversos pueblos en la Edad Media. pa y que no debería ser corrompido por éste, era sencillamente, la aplica-
Un nuevo nacionalismo agitaba a los magiares; en 1837, se establecía en ción a Rusia de la idea fundamental del Volksgeist. En Rusia, esos puntos
Budapest un teatro nacional húngaro. En lo que había de ser Rumania, un de vista eran tan antiguos, por lo menos, como la oposición a las refor-
joven transilvano, antes campesino, llamado George Lazar, ~omenzó a ejer- mas iniciadas por Pedro el Grande 8 • En el nacionalista siglo XIX, crista-
cer como profesor en Bucarest, en 1816. Daba sus lecciones en rumano (para lizaron más sistemáticamente en un «ismo», y tendieron a fundirse en el
sorpresa de las clases altas, que preferían el griego), explicando cómo Ruma- pan-eslavismo, que hacía sustancialmente las mismas afirmaciones respecto
nía tuvo una historia ilustre que se remontaba hasta el emperador romano, a los pueblos eslavos como conjunto. Pero, con anterioridad a 1848, el pan-
Trajano. En cuanto a los griegos, abrigaban esperanzas de restaurar el impe- eslavismo no era más que embrionario.
rio griego medieval (conocido para los occidentales como el Imperio Bizanti-
no), en el que las personas de lengua griega o de religión ortodoxa griega se
convertirían el pueblo predominante en los Balcanes. Otros «ismos»
El más importante de los movimientos de la Europa oriental fue el Re-
surgimiento Eslavo. En los eslavos se incluían los rusos, los polacos y los El liberalismo, el republicanismo radical, el socialismo y el nacionalismo
rutenos; los checos y los eslovacos, y los eslavos del sur, que abarcaban a los fueron a partir de 1815 las fuerzas que impulsaban a Europa hacia un
eslovenos, croatas, servios y búlgaros. Todas las ramas de los eslavos futuro todavía desconocido. Otros «ismos» merecen menos atención. El
comenzaron a revivir. En 1814, el servio Vuk Karajich publicó una conservadurismo también se mantenía fuerte. Políticamente, en la Europa
gramática de su lengua nativa y una colección de Canciones y poemas fpicos continental, el conservadurismo sostenía las instituciones de la monarquía
populares de los servios; confeccionó un alfabeto servio, tradujo el Nuevo absoluta, de la aristocracia y de la iglesia, y se oponía al gobierno
Testamento y declaró que el dialecto de Ragusa (hoy Dubrovnik) debería constitucional y representativo al que aspiraban los liberales. Como filosofía
convertirse en el lenguaje literario de todos los eslavos del sur. Tropezó con política, el conservadurismo se basaba en las ideas de Edmund Burke, que
la oposición del clero servio, que prefería que la escritura se limitase al Esla- había sostenido que todos los pueblos deben cambiar sus instituciones
vónico, un lenguaje puramente erudito, como el latín; pero, fuera de Servia, mediante una adaptación gradual, y que ningún pueblo podía hacer realidad,
encontró mucho apoyo, incluido el de los hermanos Grimm. Los checos de pronto, en el presente, unas libertades para las que no se hubiese
habían sido siempre un pueblo más avanzado que los servios, pero los preparado ya debidamente en el pasado9 • Esta doctrina carecía de todo atrac-
checos ilustrados estaban, por lo general, medio germanizados. En 1836, el tivo para quienes en el pasado no habían vivido más que una serie de
historiador Palacky publicó el primer volumen de su Historia de Bohemia, infortunios. El conservadurismo, a veces, se convertía en nacionalismo,
destinado a dar a los checos un nuevo sentimiento de orgullo de su pasado porque hacía incapié en la firmeza y en la continuidad del caráctrer nacional.
nacional. Primero escribió su libro en alemán, que era el lenguaje de lectura Pero los nacionalistas, en aqueltiempo, eran más frecuentemente liberales o

8 Ver pág. 53.


7 Sobre los polacos, ver págs. 56-58, 151; sobre los magiares, ver pág. 50. 9 Ver pág. 103.

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republicanos. El «monarquismo» era conservador e incluso reaccionario. habían sufrido en las últimas guerras. En parte por la insistencia del zar,
Había desaparecido el despotismo ilustrado del siglo anterior, cuando los hubo constituciones escritas, después de 1814, en Francia y en la Polonia
reves habían irritado caprichosamente a su aristrocracia y clesafiad_o a sus rusa o del «Congreso». Algunos de los gobernantes de los estados alemanes
iglesias. Después de los truenos de la Revolución Francesa, la aristocracia y meridionales permitieron un cierto grado de gobierno representativo. Incluso
la monarquía se unían, y su nueva consigna era la de mantener el trono y el el rey de Prusia prometió una asamblea reRresentativa para su reino, aunque
altar». la promesa no se cumplió. Pero era dificil mantener cualquier tipo de
Más fuerte que otros «ismos» era la profunda corriente del humanitaris- estabilidad. Las fuerzas de la derecha política, las ~lases privilegiadas (o, en
mo, sentimiento compartido, de diversos modos, por gentes de todos los Francia, las clases antes privilegiadas) denunciaban todos los signos de
partidos. Consistía en un vivo sentimiento de la realidad de la crueldad liberalismo como peligrosas concesiones a la revolución. Las de la izquierda
infligida a otros. En esto, el pensamiento de la Edad de la ilustración no política -liberales, nacionalistas, republicanos- consideraban los regímenes
sufrió cambio alguno. La tortura había desaparecido, y ní siquiera los recientemente instalados como desesperadamente reaccionarios e inadecua-
gobiernos reaccionarios mostraban inclinación alguna a restablecerla. Las dos. Los hombres de estado se ponían nerviosos ante la idea de la
condiciones en las cárceles, en los hospitales, en las casas de locos y en los revolución, de modo que, frente a cualquier signo de agitación, respondían
orfelinatos mejora.ron. La gente empezaba a conmoverse ante la miseria de con intentos de represión, con lo que, si bien sofocaban la agitación
los niños pobres, de los limpiachimeneas, de las mujerés en las minas, y de temporalmente, en realidad no hacían más que empeorar las cosas, mediante
los esclavos negros. Los dueños de los siervos rusos y los dueños de los la creación de nuevos agravios. Se formaba asi un circulo vicioso que giraba
esclavos americanos empezaban a mostrar signos psicológicos de duda sin cesar.
moral. Degradar a los seres humanos, utilizarlos como animales de trabajo,
torturarlos, encerrarlos injustamente, mantenerlos como rehenes por otros,
desfruir sus familias y castigar a sus parientes eran acciones consideradas por La reacción después de 1815: Francia, Polonia
los europeos como ajenas a la verdadera civilización, como algo distante,
«turco» o «asiático», como la castración de los eunucos. le. leva de los En Francia, en 1814, Luis XVIII concedió una amnistía a los regicidas de
jenízaros o la quema de las viudas. El sentimiento cristiano de la inviolabili- 1793. Pero los regicidas, .como todos los republicanos, consideraban que la
dad de la persona humana empezaba ahora, de nuevo, en un marco mundano, Francia de 1814 era un lugar incómodo para vivir, pues se hallaban expuestos
a aliviar los sufrimientos de la humanidad. a la venganza particular de los contrarrevolucionarios, y la mayoría de eµos
se unieron a Napoleón cuando regresó de Elba, en 181S. Esto exasperó
sobremanera a los contrarrevolucionarios monárquicos. Estalló un «terror
19. El dique y el desbordamiento: nacional blanco» brutal. Jóvenes de las clases altas asesinaban a bonapartistas y
republicanos, y hordas católicas apresaban y daban muerte a protestantes en
Es hora ya de reanudar la narración de los hechos políticos, interrumpida Marsella y en Toulouse. La Cámara de Diputados elegida en 181S (por el
al final del capítulo anterior con el acuerdo de paz de 1814-181S. Los reducido electorado de 100.000 acomodados terratenientes) demostró ser más
gobiernos que derrotaron a Napoleón querían asegurarse, sobre todo, de que realista que el rey -plus royaliste que le roi-. Ni el propio rey podía
los trastornos de los últimos veinticinco años no se repetirían. En Francia, el controlar el creciente furor de la reacción, que él era bastante sensato para
rey Borbón restaurado, Luis XVIII, aspiraba a conservar su trono para sí comprender que sólo enfurecería más todavía al elemento revolucionario,
mismo y para sus sucesores. En la Gran Bretaña, la clase gobernante tory como en efecto ocurrió. En 1820, un obrer'.l fanático asesinó al sobrino del
esperaba mantener la vieja Inglaterra que tan valerosamente había salvado rey, el Duque de Berry. Los que decían que todos los partidarios de la
de las garras de Bonaparte. En Alemania, Austria, Italia y Europa central, la Revolución Francesa eran criminales extremistas se consideraban justifica-
principal aspiración de Metterních, que durante treinta y tres años más dos. La reacción se intensificó, hasta que, en 1824, Luis XVIII murió y fue
siguió siendo la mente rectora de aquellas regiones, consistía en mantener un sucedido por su hermano Carlos X. Carlos X no sólo era el padre del
sistema en el que la dinastía de los Habsburgo gozase del máximo prestigio. recientemente asesinado Duque de Berry, sino que, durante treinta años,
Las ambiciones del zar, Alejandro, eran menos claras. Los representantes de había sido el jefe reconocido de la implacable contrarrevolución. Como
las otras potencias le temían como a un soñador, a un auto-proclamado Conde de Artois, hermano más joven de Luis XVI, había figurado entre los
salvador del mundo, a un hombre que decía que deseaba introducir el primeros emigrados de 1789. Era el Borbón favorito de los más obstinados
cristianismo en la política, a un jacobino coronado, e incluso a un liberal. La ex-seigneurs, nobles y eclesiásticos. Considerándose monarca absoluto
conversión de Alejandro al conservadurismo llegó a ser una de las grandes hereditario por la gracia de Dios, se había coronado a si mismo en Reims,
esperanzas de Metterních. con toda la fantástica pompa de épocas pasadas, y procedió a suprimir, no
Los acuerdos adoptados por las potencias victoriosas fueron, en ciertos sólo el republicanismo revolucionario, sino también el liberalismo y el
aspectos, moderados, al menos si se tienen en cuenta las provocaciones que constitucionalismo.
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Recordemos que, en Polonia, el tratado de Viena creó un reino reaccionarios. Aquella manifestación de no graduados no constituía una
constitucional, con Alejandro como rey, anexionado al imperio ruso me- amenaza inmediata para ningún estado establecido, pero los gobiernos
diante una unión puramente personal. La nueva maquinaria no funcionó nerviosos se alarmaron. En 1819, un estudiante de teología asesinó al
muy bien. La constitución polaca prevela una dieta elegida, un sufragio muy escritor alemlin Kotzebue, conocido como informador al servicio del zar. El
amplio para las normas de la época, el código civil napoleónico, libertad de asesino recibió centenares de cartas de felicitación, y, en Nassau, el jefe del
prensa y de religión, y uso exclusivo del idioma polaco. Pero los polacos gobierno local se libró, por muy poco, de sufrir la misma suerte, a manos de
descubrieron que Alejandro, aunque favorecla la libertad, no vela con un estudiante de farmacia.
buenos ojos que nadie discrepase de él. Poco era el uso que los polacos Metternich ahora decidió intervenir. No tenía autoridad sobre Alemania,
podían hacer de su vigiladísima libertad en ninguna verdadera legislación. La a no ser porque Austria era miembro de la federación germánica. Conside-
dieta elegida no podía desenvolverse con el virrey, que era un ruso. En raba todas aquellas manifestaciones de espíritu nacional alemán, o de
Rusia, la aristocracia propietaria de siervos vela con recelo la idea de cualquier demanda de una Alemania más sólidamente unificada, como una
Alejandro de un reino constitucional en Polonia. No querlan experimentos amenaza para la favorable posición del Imperio Austriaco y para el
con la libertad, en las fronteras mismas de Rusia. Los propios palacos equilibrio total de Europa. Convocó una conferencia de los principales
hacían el caldo gordo a sus enemigos, porque los polacos eran, por lo estados alemanes en Carlsbad, en Bohemia; los asustados representantes
menos, tan nacionalistas como liberales. Estaban descontentos con las adoptaron ciertas resoluciones, propuestas por Metternich, que en seguida
fronteras concedidas a la Polonia del Congreso. Softaban con el vasto reino fueron decretadas por la dieta del Bund. Aquellos Decretos de Carlsbad
que babia existido antes de la Primera Partición y por ello agitaban la (1819) disolvían la Burschenschaft y los clubs gimnásticos, igualmente
interminable cuestión de la Frontera Oriental, reivindicando los extensos nacionalistas (algunos de cuyos miembros se reunieron luego en sociedades
territorios de Ucrania y de la Rusia Blanca10 • En la Universidad de Vilna, secretas); y disponían que en las universidades se colocasen funcionarios del
profesores y estudiantes comenzaban a formar sociedades secretas. Algunos gobierno para vigilarlas y que unos censores controlasen los contenidos de
miembros de aquellas sociedades eran revolucionarios que aspiraban a los libros y de la prensa periódica diaria. Los Decretos de Carlsbad
expulsar a Alejandro, a reunirse con Prusia y con la Polonia Austriaca, y a estuvieron vigentes durante muchos aftos, e impusieron un freno eficaz al
reconstruir un estado polaco independiente. Fue con motivo del descubri- de,sarrollo de las ideas liberales y nacionalistas en Alemania.
miento y la disolución de una de aquellas sociedades, los Philaretes de Vilna, Metternich no pudo convencer a los gobernantes alemanes del sur de que
cuando Adam Mickiewicz fue arrestado, en 1823. La reacción y la represión retirasen las constituciones que habían concedido. Los gobernantes de
golpearon entonces a la Universidad de Vilna. Baviera, de Württemberg y de otros estados consideraban que, con un
gobierno representativo, podían contar con el apoyo popular y asimilar los
numerosos nuevos territorios que habían obtenido de Napoleón. Pero, en
La reacción después de 1815: los Estados Alemanes, Gran Bretaffa general, después de 1820, la represión de las ideas .nuevas o perturbadoras
fue la norma en toda Alemania. Y esto es más válido todavía respecto al
En Alemania, los que hablan sentido inquietudes nacionales durante las Imperio Austríaco, que Metternich podía controlar más directamente.
Guerras de Liberación se vieron decepcionados por el tratado de paz, que Tampoco la Gran Bretaña escapó a los funestos turnos de agitación y
mantenía los distintos principados alemanes casi como Napoleón los había represión .. Como en cualquier otra parte, el radicalismo producía la
dejado y los unla expresamente sólo en una vaga federación o Bund. Las reacción, y viceversa. Después de Waterloo, Inglaterra seguia siendo un pais
ideas nacionales eran muy comunes en las numerosas universidades, dohde del antiguo régimen, pero aquejado de los más ;i.vanzados males sociales. En
estudiantes y profesores eran más susceptibles que la mayor parte del pueblo 1815, con la terminación de las guerras, las clases terratenientes temían una
a las doctrinas de un eterno Volksgeist y de un extenso Deutschtum. Las invasión de productos agricolas importados, con el consiguiente colapso en
'' ideas nacionales, al ser una glorificación del pueblo llano alemán, implica- los precios y en las rentas de la tierra. Los propietarios, que controlaban el
~- ' ban una especie de oposición democrática a aristócratas, princip-es y reyes. Los Parlamento, aprobaron una nueva Ley de Cereales, que elevaba los
estudiantes de muchas de las universidades, en 1815, formaron clubs de aranceles proteccionistas sobre las importaciones de granos, hasta el punto
colegios, llamados colectivamente la Burschenschaft, que, como centros de de que la importación se hizo imposible, a no ser a unos precios altísimos.
seria discusión política, venían a sustituir a los antiguos clubs dedicados a la Los terratenientes y sus granjeros se beneficiaban, pero los jornaleros veían
bebida y a los desafios. La Burschenschaft, una especie de movimiento gue los precios del pan no estaban a su alcance. Al propio tiempo, había una
juvenil alemán, celebró un congreso de dimensión nacional en Wartburg, en depresión de postguerra en la industria. Los salarios cayeron y muchos
1817. Los estudiantes escucharon vehementes alocuciones de patrióticos hombres fueron despedidos. Estas condiciones, naturalmente, contribuían a
profesores, se vistieron con trajes «teutónicos» y quemaron unos pocos libros la difusión del radicalismo político, que aspiraba, ante todo, a una drástica
reforma de la Cámara de los Comunes, para que luego pÚediera aprobarse
10 Ver mapa 2. un radical programa de legislación social y económica.

188 189
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el

En diciembre de 1816, estalló un motln en Londres. En el mes de febrero l_a Sociedad de Naciones que sutgió después de la Primera Guerra Mundial
siguiente, el Príncipe Regente fue atacado en su coche. El gobierno de 1914-1918, o a las Naciones Unidas que surgieron durante y después de la
suspendió el «habeas corpu~y_ c::iP.l!le{La agentspro:µocatews.,.para-obtener guerra de 1939-1945. En 1815, alarmadas tras el retorno de Napoleón las
pruebas contra los agitadores. Los industriales de Manchester y las nuevas potencias habí~ s1;1scrito también la Santa Alianza de Alejandro I, que pasó
ciudades-fábricas, decididos a forzar la1 reforma de la representación a ser la denonunación popular de la colaboración de los estados europeos en
~arl~entaria, aprovecharon la oportunidad que les ofrecla la angustiosa los congresos 11 • La Santa Alianza, que comenzó con una deeklración de
situación de la clase obrera para organizar la protesta en forma de mitines de propósito cristiano l-". de concordia internacional, fue convirtiéndose, gra-
masas. En Birmingham, una multitud eligió burlescamente a un miembro dualmente, en una alianza para la supresión de la actividad revolucionaria e
del Parian:iento. En Manchester, ciudad que iba extendiéndose, 80.000 per- incluso de la liberal, siguiendo, en este sentido, la tendencia de los gobiernos
sonas realizaron una enorme manifestación en St. Peter's Fields en 1819· que la formaban.
pedían sufragio universal masculino, elección anual de la Cámara de los co:
munes, y la revocación de la ley de Cereales. Aunque la manifestación se
desarrolló dentro de una total tranquilidad, los soldados dispararon contra El Congreso de Aquisgrán, 1818
ella, m8:tando a 11 personas e hiriendo a unas 400, entre ellas 113 mujeres.
Los radicales llamaron a aquel episodio la matanza de Peterloo en eséarne- La primera asamblea gen~al de las potencias, en la postguerra, tuvo lugar
cedo_ra comparación con la batalla de Waterloo. El aterrado gobierno dio las en. el. Congreso de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle o Aachen), en 1818. El
gracias a los soldados por su bravo mantenimiento del orden social. El Parla- pnncipal tema de la agenda era el de la retirada del ejército aliado de
mento aprobó a toda prisa las Seis Leyes (1819) que proscribían la literatura ocupación de Francia. Los Franceses aseguraban que Luis XVIII nunca seria
«sedi~iosa y blasfema», gravaban con un pesado impuesto a los periódicos popular en Francia mientras estuviese sostenido por un ejército extranjero.
auto~tz~ban el registro de los domicilios particulares en busca de armas, y Como todas las demás potenctas deseaban que los franceses olvida.sen el
pasa~o . y aceptas.e~ a los Bo:bones, retiraron sus fuerzas militares,· por
restnng!an ~everamente el de~echo de reunión pública. Un grupo de
unantnudad. Decidieron también que los banqueros privados se hiciesen
revoluc1onanos, en consecuenCia, tramó el asesinato de todo el gabinete
durante una comida; fueron apresados en Cato Street, Londres en 1820 cargo de la deuda por reparaciones de los franceses (los 700 millones de
-de ahi el nombre de «Conspiración de Cato Street»-. Cinc~ de ellos francos impuestos por el segundo Tratado de París)· los banqueros pagaron
fueron ahorcados. Mientras tanto, Richard Carlisle pasó siete aflos en la a los gobiernos aliados, y los franceses, en su m~mento, pagaron a los
cárcel, por publicar las obras de Thomas Paine. banqueros. En otras pocas cuestiones menores, la acción colectiva interna-
cional resultó afortunada. ·
El Duq1;1e de Wellington escribfa a un corresponsal continental, en 1819:
«Nuestro eJemplo ~erá valioso para Francia y para Alemania, y es de esperar El zar Alejandro seguía siendo el más avanzado internacionalista de la
¡
'; que el mundo se libre de la revolución general que parece amenazamos a épocc1;. En Aquisgrán, sugirió una especie de unión europea permanente y
'

todos». llegó mcluso a proponer el mantenimiento de fuerzas militares intemaciona•


En resumen, las políticas reaccionarias se atrincheraban en todas partes les para proteger a los estados reconocidos contra los cambios violentos. Los
en los aflos siguientes a la paz. La reacción sólo en parte se debía a lo; gobiernos, en .su opinión, al verse asi defendidos frente a las revoluciones,
r~cuerdos de la Revolución F:ancesa. En más alta proporción, se debía al estarían mejor dispuestos a conceder reformas constitucionales y liberales.
vivo temor de una revolución en el presente. Aquel temor aunque Pero los otros se oponían, especialmente el ministro británico del exterior
exagerado, no era simpl~ alt1ci1!aci(m. Dándose cuenta del creciente desbor- Lord Castlereagh. Los ingleses se declaraban dispuestos a firmar compromi~
damiento, los intereses establecidos levantaban· diques, desespera.damente sos internacionales contra contingencias especificas, como la reanudación de
contra él, en todos los países. Esto es vélido también respecto a la politic~- las agresiones por parte de Francia. Pero no asumirían obligación alguna de
internacional de la época. actuar, respecto a futuros acontecimientos indefinidos e imprevisibles. Se
reservaban el derecho de un juicio independiente en politica exterior.
Concretamente, el congreso se dedicó a los problemas del comercio de
20. El dique y el desbordamiento: internacional esclavos del Atlántico y a los frecuentes hostigamientos de los piratas de
Berberia. Se acordó por unanimidad que el uno y los otros debían ser
En el Congreso de Viena, las potencias acordaron celebrar reuniones en suprimidos. P~a suprimir!os, eran n~cesarias unas fuerzas navales que
el futuro para velar por el cumplimiento del tratado y para ocuparse de las sotan:ente los mgle~s poseian en cantidad adecuada, y la acción suponía
nuevas cuestiones, a· medida que fueran presentándose. El resultado fue un tan:b1én que los capitanes de los barcos debian ser autorizados a detener y a
b_uen número de congresos de las grandes potencias, que tuvieron importan- registrar navios en el mar. Los estados continentales, siempre sucentibles en
cia como paso experimental hacia la regulación internacional de los asuntos 11 Ver pág. 166 y mapa 6.
de Europa. Los congresos se parecían, a modo de tentativa y parcialmente, a
190 191
relación con el poder marltimo británico, se negaron a apoyar tales sentimientos de los polacos. Se hallaba preocupado por los rumores de
utilizaciones de la flota británica. Temían por la libertad de los mares, .2.n desafecto entre los oficiales de su propio ejército. Siempre babia creido que
cuanto a los ingleses, ni siquiera discutieron la incorporación de los buques las constituciones debian ser concedidas por los legitimos soberanos, a
de guerra británicos a una agrupación naval internacional, ni .la colocación quienes no debían serles arrancadas por los revolucionarios, como había
de las escuadras británicas bajo la autoridad de un organismo internacional. ocurrido en Nápoles. Se dejó.convencer por Mettemich. Declaró que siempre
Asi, pues, no se hizo nada; el comercio de esclavos continuó, incrementán- había estado equivocado, y que Mettemich siempre había tenido razón, y se
dose ilícitamente con la interminable demanda de algodón; y. los piratas de manifestó dispuesto a seguir el criterio politico de Mettemich. El triunfo del
Berberia no desaparecieron hasta que los franceses ocuparon y se anexiona- canciller austriaco fue completo. El zar radical se volvía ahora reaccionario.
ron Argelia, unos afios después. El desarrollo de las instituciones intemacio- Fortalecido de este modo, Mettemich redactó un documento, el protoco-
nacionales se vio bloqueado por los enc:ontrados intereses de los estados lo de Troppau, para su consjderación y aceptación por las cinco Grandes
soberanos. Potencias. El documento sostenía que todos los estados europeos reconoci-
dos debian ser protegidos por la acción colectiva internacional, y en interés
de la paz y estabilidad generales, contra los cambios internos provocados por
La revolución en la Europa meridional: Troppau, 1820 la fuerza. Era una declaración de seguridad colectiva frente a la revolución.
Ni Francia ni Gran Bretafia la aceptaron. Castlereagh escribió a Metternich
Apenas ~e babia disuelto el Congreso de Aquisgrán, cuando la agitación que si Austria consideraba amenazados sus intereses en Nápoles, debía
revolucionaria alcanzaba un punto crítico en la Europa meridional. No se intervenir sólo en su propio nombre. A lo que los tories de 1820 se oponían
trataba de que el sentimiento revolucionario o liberal fuese más fuerte allí no era tanto a la represión de la revolución napolitana como al principio de
que en el norte, en el sentido de que contase con más seguidores, sino, más una colaboración internacional obligatoria. Mettemich sólo pudo conseguir
bien, de que los gobiernos cuestionados, es decir, los de Espafia, Nápoles y que Rusia y Prusia respaldasen su protocolo, además de Austria. Estas tres
el Imperio Turco, eran ineficientes, ignorantes, débiles y corrompidos. En potencias, actuando como Congreso de Troppau, autorizaron a Metternich a
1820, los gobiernos de Espafta y de Nápoles cedieron con gran facilidad· ante enviar un ejército austriaco a Nápoles. Lo envió, y los revolucionarios
las demostraciones de fuerza de los revolucionarios. Los reyes de ambos napolitanos fueron arrestados o puestos en fuga; el incompetente y brutal
países tuvieron que avenirse a jurar la constitución espafiola de 1812, Femando I fue restaurado como rey «absoluto»; el demonio de la revolución
elaborada según el modelo de la constitución revolucionaria francesa de fue, aparentemente, exorcizado. La reacción triunfó. Pero el Congreso de
1789-1791 12 • Troppau, manifiestamente un organismo internacional de dimensión euro-
Metternich consideraba que Italia, tras la expulsión de Napoleón, per- pea, babia actuado, en realidad, como una alianza antirrevolucionaria de
tenecía a la legítima esfera de influencia del Imperio austriaco. Veiá en Austria, Rusia y Prusia. Así se abria una brecha entre las tres autocracias
aquellas insurrecciones los primeros sintomas de un nuevo brote revolucio- orientales y las dos potencias occidentales, aunque estas últimas estaban
nario contra el que era preciso preservar a Europa. Evidentemente, la gobernadas por tories y Barbones.
agitación revolucionaria era internacional, cruzaba fácilmente las fronteras,
gracias a la acción de las sociedades secretas y de los desterrados politicos, y
también porque, en todo caso, la Revolución Francesa babia despertado las Espalla, la América espallola, el Oriente Próximo: Verona, 1822
mismas ideas en todos los países. Metternich, pues, convocó una reunión de
las Grandes Potencias en Troppau, con la esperanza de utilizar la autoridad Miles de revolucionarios y liberales huyeron del terror desatado en Italia.
de un congreso internacional para sofocar la revolución en Nápoles. Los Muchos fueron a Espafia, temida ahora por los conservadores como el
gobiernos de la Gran Bretafia y de Francia, que no estaban muy entusiasma- principal foco de infección revolucionaria. Durante la dominación napoleó-
dos con la idea de hacer el juego a Austria, sólo enviaron observadores al nica de Espafia, unos pocos hispano-americanos hablan aprovechado la
congreso. El gran problema de Metternicq era, como siempre, Alejandro. ocasión para alzarse en las rebeliones que desembocaron en las guerras de
¿Cuál seria la actitud del zar liberal, el amigo y patrocinador de constitucio- independencia en la América del Norte y en la del Sur. En los afios
nes, ante la idea de una monarquia constitucional en Nápoles? Metternich y anteriores a 1815, Simón Bolívar y otros dirigentes, descontentos desde hacia
Alejandro se reunieron, a solas, en un hostal de Troppau, y alli celebraron mucho ·tiempo con la dominación colonial espafiola e influidos por los
una importante entrevista mientras tomaban unas tazas de té. Mettemich ejemplos de las revoluciones americana y francesa, habian establecido,
recordó los horrores del revolucionarismo, y habló de la imprudencia de temporalmente, estados independientes. Después de importantes reveses,
acceder a toda clase de concesiones, lo que envalentonarla a los revoluciona- estos movimientos de independencia fueron reanudándose, lentamente,
rios. Alejandro estaba ya un tanto desilusionado, a causa de los ingratos durante los afios siguientes a 1816. El rey espafiol se propuso un doble
objetivo: aplastar las rebeliones en América y recuperar el poder absoluto en
12 Ver págs. 95-96. Espafia.
192 193
El Oriente Próximo también parecia a punto de estallar en una Presidente Monroe, aconsejado por su secretario de estado, John Quincy
conflagración. Alejandro Ypsilanti, un griego que babia pasado su vida Adams, decidió, en lugar de ello, hacer una declaración unilateral en forma de
adulta en el servicio militar de Rusia, condujo, en 1821, una banda de mensaje al Congreso. Pretendían dirigir su «doctrina» contra la Gran Bretafl.a
compañeros armados desde Rusia hasta Rumania (que aún formaba parte de tanto como contra los estados continentales, pues la potencia británica, con su
Turquía), esperando que todos los griegos y pro-griegos del imperio turco ,se dóminio del mar, era, en realidad, la única por la qlle podía sentirse
unirían a él. Confiaba en el apoyo ruso, pues la penetración de Turqúfa,por verdaderamente amenazada la independencia de los estados americanos.
medio de los griegos cristianos'·había sido un proyecto largamente acariciado Canning, en cuyo ánimo no estaban tales amenazas, y más preocupado por el
por la política exterior rusa 13 • La posibilidad de un imperio turco convertido Congreso de Verona, aceptó la linea adoptada por los Estados Unidos. En
en un imperio «griego» y dependiente de Rusia no era grata, naturalmente, a realidad, declaró con un floreo que él había «dado vida al Nuevo Mundo para
Metternich. Para tratar todas aquellas cuestiones, se reunió un congreso reajustar el equilibrio del Viejo». La Doctrina Monroe, en su comienzo, fue
internacional en Verona, en 1822. una especie de contraposición a la doctrina Metternich del protocolo de
Alejandro, al pasar de sus puntos de vista liberales a los reaccionarios, no Troppau. Mientras esta anunciaba el principio de intervención contra la
había cambiado su creencia en la necesidad de un gobierno internacional. Si revolución, la Doctrina Monroe anunciaba que las revoluciones en América,
sus decisiones hubieran estado determinadas sólo por su politica nacional, si desembocaban en regimenes reconocidos por los Estados Unidos, quedaban
habría apoyado, sin duda, la revolución grecófila de Ypsilanti. Pero fuera del marco de atención de las potencias europeas. En todo caso, la
Alejandro se inclinaba en favor del principio de la solidaridad internacional eficacia de la Doctrina Monroe dependía en gran medida de la tácita
contra la violencia revolucionaria. Abandonó a Ypsilanti, que encontró entre cooperación de la flota británica.
los rumanos y los pueblos balcánicos menos entusiasmo del que esperaba por La cuestión de la revolución en España se resolvió de distinto modo. El
la cultura griega y que pronto fue vencido por los turcos. En cuanto a la régimen borbónico de Francia no veía con buenos ojos una España en la que·
intervención para reprimir el levantamiento griego, ni siquiera se planteó la podían refugiarse revolucionarios, republicanos, desterrados políticos . y
cuestión, pues el gobierno turco se mostró ahora perfectamente capaz de miembros de sociedades secretas. El gobierno francés propuso al Congreso de
resolver el problema por si solo. Verona que se le autorizase a enviar un ejército al otro lado de los Pirineos. El
Para impulsar la causa de la solidaridad internacional, Alejandro urgfa al ofrecimiento fue bien acogido por el Congreso, y, a pesar de las muchas
Congreso-de Verona para que mediase entre Espafta y sus colonias rebeldes. funestas predicciones de desgracia, inspiradas por los recuerdos del desastre
Era aquella una manera indirecta de sugerir la intervención militar en la de Napoleón, un ejército francés de 200.000 hombres entró en Espafl.a, en
América española, según el principio del protocolo de Troppau. Los ingleses 1823. La campaña se convirtió en un paseo militar por un país jubiloso. No
se opusieron. Ellos habian penetrado en el imperio espafl.ol comercialmente, eran muchos los españoles liberales, constitucionalistas o revolucionarios. La
desde hacía más de un siglo. Durante las guerras napoleónicas, habian mayor parte del pueblo veía la invasión como una liberación de los masones,
incrementado sus exportaciones a la América Latina, hasta veinte veces de los carbonarios y de los herejes, y aclamaba con satisfacción la
más 14 • Ahora pretendian mantener aquella ventaja, e incluso el gobierno restauración de la iglesia y del rey. Femando VII, poco escrupuloso y de
tory favorecía la desintegración del imperio espafl.ol en estados independien- espíritu estrecho, repudió su juramente constitucional y permitió que los
tes, con los que pudieran negociarse tratados de libre comercio. Sin contar, vengativos eclesiásticos, grandes de España e hidalgos campasen por sus
por lo menos, ·con la benévola neutralidad de la flota británica, ninguna respetos. Los antiguos revolucionarios fueron bárbaramente perseguidos,
fuerza armada podia navegar\ hacia América. Los hispano-americanos, por desterrados o encarcelados.
lo tanto, mantuvieron su independencia, gracias, en parte, al uso que los
ingleses hicieron, en aquella ocasión, de su podtrlo naval. E/fin del sistema de congresos
Las nuevas repúblicas recibieron también un fuerte apoyo moral de los
Estados Unidos. En diciembre de 1823, el Presidente James Monroe, en un Tras el Congreso de Verona, no se celebraron más reuniones. El intento de
mensaje al Congreso, anunciaba la «Doctrina Monroe». En ella, declaraba una regulación internacional formal de los asuntos europeos fue abandonado.
que los intentos por parte de las potencias europeas de devolver a los países de En una amplia mirada retrospectiva, se ve que los congresos no lograron hacer
América a la situación colonial serían considerados como actos hostiles por aue :ivanzase un orden internacional, porque, sobre todo tras la conversión de
los Estados Unidos. El ministro británico del Exterior, George Canning (que Alejandro al conservadurismo, llegaron a no representar nada, excepto la
acababa de suceder a Castlereagh), había propuesto, al principio, una preservación del status quo. No intentaron adaptarse a las nuevas fuerzas que
declaración conjunta por parte de Gran Bretaña y de los Estados Unidos estaban configurando a Europa. No era política de los congresos la de
contra las potencias orientales, acerca de la cuestión hispano-americana. El prevenir la revolución pidiendo a los gobiernos que instituyesen reformas. Los
congresos reprímian o castigaban, sencillamente, toda agitación revoluciona-
13 Ver págs. 56-57. ria. Apuntalaban a los gobiernos que por sí solos no podían mantenerse en
14 Ver pág. 148. pie .

.194 195
En todo caso, los congresos nunca lograron que se les subordinasen los forzados o internados en Siberia. La revuelta decembrista fue la primera
particulares intereses de las Grandes Potencias. Tal vez el abando:qo de manifestación del movimiento revolucionario moderno en Rusia, de un
Ypsilanti por parte de Alejandro fue un sacrificio de la conveniencia rusa al movimiento revolucionario inspirado por un programa ideológico, distinto de
principio internacional, pero cuando el gobierno austríaco intervino para los elementales levantamientos masivos de Pugachev o de Stenka Razin. Pero
aplastar la revolución en Nápoles, y cuando el gobierno francés aplastó la el efecto inmediato de la revuelta decembrista fue el de que Rusia se viese
revolución en España, aunque en ambos casos actuaron con un mandato sometida a una represión más fuerte. Nicolás I (1825-1855) mantuvo una
internacional, ambos gobiernos estaban, en realidad, favoreciendo los que autocracia incondicional y despótica.
ellos consideraban sus intereses. El interés de Gran Bretaña consistía en Diez años después de la derrota de Napoleón, las nuevas fuerzas surgidas
separarse por completo del sistema. Tal como fue definido por Castlereagh y de la Revolución Francesa parecían destrozadas, y la reacción, la represión y
luego por Canning, aquel interés radicaba en mantenerse al margen de la inmovilidad política parecían haber triunfado en todas partes. Parecía que
compromisos internacionales permanentes, en conservar un libre ejercicio del el dique -un sólido dique- contenía el desbordamiento.
poderío naval y de la política exterior, y el de adoptar una cierta benevolencia
respecto a la revolución en otros países. Como Francia acabó por separsrse 21. El avance del liberalismo en Occidente: las revoluciones de 1830-1832
también, la Santa Alianza dejó de ser, ni siquiera aparentemente, un sistema
europeo, y se convirtió, simplemente, en una liga contrarrevolucionaria El dique se rompió en 1820, y la corriente no se detuvo a partir de entonces
entre las· tres autocracias del este de Europa. Con una mayoría de las cinco en la Europa occidental. Realmente, la filtración había comenzado ya. En 1825,
grandes potencias profundamente antiliberal, la causa del liberalismo en la América española era independiente. Los ingleses y los franceses se habían
Europa se vio impulsada por el colapso del sistema internacional. Al propio separado del sistema de congresos. El movimiento nacionalista griego contra
tiempo, el colapso del sistema dio paso al incontrolado nacionalismo de los es- los turcos había estallado a comienzos de la década de 1820.
tados soberanos. George Canning escribía en 1822: «Las cosas están volvien- Con la ci.errofa de Ypsilanti en 1821, los nacionalistas griegos abandona-
do nuevamente a una situación saludable. ¡Cada nación para sí misma, y Dios ron, en cierto modo, la idea de un imperio neo-griego y se inclinaron más
con todos!». hacia la idea de la independencia de Grecia propiamente dicha, de las islas y de
las peninsulas donde el griego era el idioma predominante. El zar Nicolás se
hallaba mejor dispuesto que Alejandro a apoyar aquel movimiento. Los
Rusia: la revuelta decembrista, 1825 gobiernos de Gran Bretaña y de Francia no se sentían inclinados a permitir
que Rusia quedase como la única defensora de los pueblos balcánicos.
Alejandro 1, «el hombre que derrotó a Napoleón», el gobernante que Además, los liberales de occidente consideraban a los combatientes griegos
había conducido sus ejércitos desde Moscú hasta París, que había impresio,. como antiguos atenienses en lucha contra el moderno despotismo oriental del
nado a los diplomáticos por la sombra rusa que arrojaba sobre el Continente, imperio turco.
y que, sin embargo, a su modo, babia sido el gran pilar del liberalismo El resultado fue una intervención naval conjunta anglo-franco-rusa, que
constitucional y del orden internacional, murió en Taganrog, en 1825. Su destruyó la flota turca en la bahía de Navarino, en 1827. Una vez más, Rusia,
muerte fue la sei'lal para la revolución en Rusia. Los oficiales del ejército ruso, como había hecho frecuentemente en el pasado, envió ejércitos a los Balcanes.
durante las campañas de 1812-1815 en Europa, se habían familiarizado con Todo ello dio origen a una guerra ruso-turca y a una gran crisis en el Oriente
muchas ideas perturbadoras. Entre los cuerpos de oficiales rusos, se formaron Próximo, acordando las potencias rivales, en 1829, reconer a Grecia como
también sociedades secretas; sus miembros sostenían toda clase de ideas reino independiente. Los estados balcánicos de Servia, Valaquia y Moldayia
en conflicto, pues unos querían un zarismo constitucional en Rusia, otros fueron reconocidos como principados autónomos dentro del Imperio Turco,
aspiraban a una república, y otros incluso soi'laban con una emancipación de profundamente agitado 15 . De la misma crisis, salió Egipto como región
lo~ siervos. Cuando Alejandro muri6, hubo un momento de incertidumbre autónoma bajo Mohamed Ali. Con el tiempo, Egipto se convirtió en el centro
acerca de cuál de sus dos hermanos, Constantino o Nicolás, le sucedería. Los del nacionalismo árabe, que derribó el poder turco en el 'Sur, como el
corrillos inquietos del ejército preferían a Constantino, a quien se consideraba nacionalismo balcánico lo derribó en el norte.
más favorable a las innovaciones en el estado. En diciembre de 1825
proclamaron a Constantino en San Petersburgo, mientras sus soldado; Francia, 1824-1830: la Revolución de Julio, 1830
gritaban: «¡Constantino y Constitución!». Se dice que los soldados creían que
la Constitución era la mujer de Constantino. Fue en 1830, y, antes que en ninguna parte, en Francia, donde el dique de
Pero Constantino había abdicado, mucho tiempo antes, en favor de la reacción se hundió verdaderamente. Carlos X subió al trono en 182416 • Al
Nicolás, que era el legítimo heredero. El levantamiento, conocido como la
revuelta decembrista, fue sofocado en seguida. Cinco de los oficiales 15 Ver mapas págs. 6 y 12.
amotinados fueron colgados; muchos otros fueron condenados a trabajos 16 Ver pági 187.

196 197
año siguiente, las cámaras legislativas votaron una indemnización, en forma
de anualidades perpetuas por un total de 30 millones ·de francos al año, para
quienes, émigrés treinta y tantos aftos antes, habían visto confiscadas sus
propiedades por el estado revolucionario. El clero católico comenzó a ocupar
aulas en las escuelas. Una ley castigaba con pena de muerte el sacrilegio
cometido en los edíficios de la iglesia. Pero la Francia de los Borbones
restaurados seguía siendo un país libre, y, contra aquellos evidentes esfuerzos
por resucitar el Antiguo Régimen, en los periódícos y en las cámaras se
desarrollaba una fuerte oposición. En marzo de 1830, la Cámara de los
Diputados, en la que los banqueros Laffitte y Casimir-Périer capitaneaban la
oposición «izquierdísta», aprobaba un voto de censura al gobierno. El rey, en
ejercicio de su legítimo derecho, disolvió la Cámara y convocó nuevas
elecciones. Las elecciones rechazaron la polltica del rey. Este replicó, el 26 de
julio de 1830, con cuatro ordenanzas díctadas en virtud de su propia
autoridad. Una disolvía la Cámara recientemente elegida, antes de que
hubiera llegado a reunirse; otra imponía la censura a la imprenta; la tercera
corregía el sufragio, en el sentido de que reducía la facultad de voto de.los
banQueros. los comerciantes y los industriales, para concentrarlo en manos de
la antigua aristocracia; la cuarta convocaba una nueva elección sobre la nueva
base.
Estas Ordenanzas de Julio originaron, al mismo día siguiente, la
Revolución de Julio. La alta burguesía estaba furiosa, naturalmente, al verse
así abiertamente excluida de la vida política. Pero fueron los republicanos -el
núcleo de obreros, estudiantes e intelectuales revolucionarios de París- los
que en realidad actuaron. Durante tres días, desde el 27 al 29 de julio, se
levantaron barricadas en la ciudad, tras las cuales bullla un pueblo que
desafiaba al ejército y a la policía. La mayor parte del ejército se negó a
dísparar. Carlos X, que no estaba díspuesto a caer prisionero de una
revolución como su hermano Luis XVI, hacia tiempo guillotinado, abdícó
precipitadamente y huyó a Inglaterra.
Algunos de los dírigentes querian proclamar una república democrática.
El pueblo trabajador esperaba alcanzar mejores condiciones de empleo. Los
políticos liberales, apoyados por banqueros, industriales, varios periodistas e
intelectuales, tenían otras intenciones. En general, se hablan considerado
satisfechos con la carta constitucional de 1814; sólo se habían opuesto a la
política y a las personas del gobierno, y ahora deseaban continuar con la
LA LIBERTAD CONDUCIENDO AL PUEBLO monarquía constitucional, un tanto liberalizada, y con un rey en el que
por Eugéne Delacrolx (francés, 17911-1863)
pudiesen confiar. La solución al punto muerto se debió al viejo Marqués de
J?elacroix, uno de los fundadores de la escuela romántica de pintura, pintó este cuadro in- Lafayette, el veterano héroe de las revoluciones Americana y Francesa, que
mediatamente después. de .la R7volución de Julio de Parfs, en 1830 (ver págs. 197-200). Revela. ahora se destacaba como símbolo de la unidad nacional. Lafayette presentó al
claramente la concepción idealista de la revolución que predominaba entre los revolucionarios Duque de Orleans en el balcón del Hdtel de Ville de París, le abrazó en
antes de l ~8, en agu~o contraste con la concepción «realista», «cientffica» o «materialista» de
la revolución, que se unplanJa a partir de 1848 y que estuvo representada por Carlos Marx. (Ver presencia de una gran multitud, y lo ofreció como respuesta a las necesidades
pág~ .. 240-245). La Revolución se muestra como un acto noble y moral. Las figuras expresan de Francia. El duque era pariente colateral de los Bor.bones; en su juventud,
decJS16n Y valor, pero no muestran signo alguno de odio, ni siquiera de ira. No son una clase había servido también en el ejército republicano de 1792. Los republicanos
(véase cómo las ropas varían desde.el sombrero de copa hasta el semidesnudo)· son el Pueblo militantes lo aceptaron, dí¡:puestos a ver cómo se desarrollarían los aconteci-
afinn~do los dere<:hos del ho:nbre. La Libertad, que mantiene en alto la bandera tricolor, ~
una diosa ser~na o mcl!!So racional. A pesar de su romanticismo, el pintor representa a los in- mientos; el día 7 de agosto, la Cámara de los Diputados militantes le. ofreció el
surgen~ ~ac1end~ realidad una idea ~bstracta -la Libertad, o la República-. Es a esta idea a trono, a condíción de que cumpliese fielmente la constitución de 1814. El
la !lue dinge su muada la figura medio recostada y probablemente herida. Cortesfa del Louvre Duque de Orleans reinó hasta 1848, con el nombre de Luis Felipe.
(Guaudon).
198 199
1'
'i

El régimen de Luis Felipe, llamado Monarquía Orleanista, burguesa o de Los belgas, aunque nunca habían sido independientes, siempre hablan
Julio, fue conceptuado de muy diferente modo por los diferentes grupos en defendido, inflexiblemente, sus libertades locales bajo la anterior domináción
Francia y en Europa. Para los otros estados de Europa y para el clero y los austríaca (y antes, bajo la española); ahora hicieron lo mismo frente a los
legitimistas de Francia, resultaba terriblemente revolucionario .. El nuevo rey holandeses. Los belgas católicos detestaban el protestantjsmo holandés; los
debía su trono a una insurrección, a una negociación con los republicanos, y a belgas que hablaban francés (los walones) se oponían a las disposiciones que
las promesas hechas a un parlamento. Luís Felipe no se llamaba a sí mismo exigían el empleo del holandés. Aproximadamente un mes después de la
rey de Francia, sino rey de los franceses, y su enseña no era la flor de lis Revolución de Julio de Paris, se produjeron disturbios en Bruselas. Los
borbónica, sino la bandera tricolor de la Revolución. Esta bandera producía dirigentes sólo pedian un auto-gobierno local belga, pero, cuando el rey tomó
en las clases conservadoras un efecto semejante al de la hoz y el martillo de las armas contra ellos, pasaron a proclamar la independencia. Se reunió una
épocas posteriores. El rey cultivaba unas maneras populares, vestía sobrios asamblea nacional y redactó una constitución.
trajes oscuros (los precedente\ del moderno «traje de negocios»), y llevaba Nicolás de Rusia quiso enviar tropas para sofocar el levantamiento belga,
paraguas. Aunque en privado trabajaba obstinadamente por mantener su pero no pudo conseguir paso libre para sus fuerzas a través de Polonia.
posición real, en público se adhería escrupulosamente a la constitución. También, en Polonia. en 1830, estalló una revolución. Los nacionalistas
La constitución seguía siendo, sustancialmente, lo que había sido en 1814. polacos veían en la caída de los Barbones franceses un momento oporturto
El principal cambio político era un cambio de tono; ya no habría más para alzarse. Se oponían también a la presencia de tropas rusas, probablemen-
absolutismo, con su noción de que las garantías constitucionales podrían ser te decididas a suprimir la libertad en la Europa occidental. Un incidente dio
revocadas por un príncipe reinante. Legalmente, el cambio principal fue el de lugar a otro, hasta que, en enero de 1831, la dieta polaca proclamó el des-
que la Cámara de los Pares dejó de ser hereditaria, con el disgusto de la tronamiento del rey de Polonia (es decir, Nicolás), que inmediatamente
antigua nobleza, y que la Cámara de los Diputados había de ser elegida por un envió un gran ejército. Los polacos, inferiores en número v divididos entre si
censo de votantes un tanto ampliado. Mientras antes de 1830 había 100.000 no podían oponer resistencia victoriosa. Tampoco lograron el apoyo deÍ
votantes, ahora había unos 200.000. El derecho al voto seguía basandose en oeste. El gobierno británico estaba preocupado por la agitación interior. El
la propiedad de una considerable cantidad de bienes raíces. Alrededor de una gobierno francés, recientemente establecido bajo Luís Felipe, no tenía deseo
trigésima parte de la población masculina adulta (la trigésima parte superior alguno de mostrarse inquíetantemente revolucionario, y, en todo caso, temia
en la posesión de la propiedad real) elegia ahora la Cámara de los Diputados. a los agentes polacos que le pedían su apoyo como incendiarios internaciona-
Los beneficiarios del nuevo sistema eran los miembros de la alta burguesía, los listas y republicanos. La revolución polaca fue, por lo tanto, aplastada. El
banqueros, los comerciantes y los industriales. Los grandes propietarios Congreso polaco desapareció; su constitución fue renovada, y el país fue
constituían elpays légal, el «país legal», y la Monarquía de Julio era para ellos abs?rbido en el imperio ruso. Miles de polacos se establecieron en la Europa
la consumación y la meta final del progreso político. Para otros, y occidental, donde se convirtieron en figuras familiares en los círculos re-
especialmente para los demócratas radicales, constituyó, al paso de los años publicanos. En Polonia, se pusieron en marcha los mecanismos de la
una decepción y una carga. ' represión. El gobierno del zar desterró a varios millares a Siberia comenzó a
rusificar la frontera oriental, y cerró las universidades de Varsovi~ y de Vilna.
Como, mientras tanto, se había hecho demasiado tarde para que el zar
Las revoluciones de 1830: Bélgica, Polonia y otros países siguíera pensando en intervenir en Bélgica, puede decirse que el sacrificio de
los polacos contribuyó al éxito de la revolución europeo-occidental de 1830
El efecto inmediato de los tres dias de la Revolución de 1830 en París fue la como había contribuído al de la gran Revolución Francesa de 1789-1795 18 • '
provocación de una serie de explosiones similares por toda Europa. Estas, a su . No 1~ faltaba razón a Nicolás, cuando afirmaba que una Bélgica
vez, al producirse tras el derrocamiento de los Borbones en Francia, pusieron mdependiente presentaba grandes problemas internacionales. Durante veinte
en peligro la totalidad del acuerdo de paz de 1815. Recuérdese que el Congreso años antes de 1815, Bélgica había sido parte de Francia. Unos pocos belgas
de Viena había unido a Bélgica con Holanda para crear un fuerte estado estaban ahora a favor de una nueva unión con aquel país y en Francia la
amortiguador contra una Francia resurgente, y también había hecho todo lo izquierda republicana, que consideraba el tratado de Vien~ como un insclto
posible para impedir una presión directa de la potencia rusa sobre la Europa para la nación francesa, veía una oportunidad de recuperar aquella primera y
central a través de Polonia 17 • Ambos dispositivos quedaban ahora anulados. preciadisima conquísta de la Primera República. En 1831, por una pequeña
La unión Holanda-Bélgica resultó económicamente beneficiosa, porque la 1!1.ayoría, la asamblea nacional belga elegía rey al hijo de Luis Felipe, pero
industria belga complementaba la actividad comercial y maritima de los este, que no quería problemas con los ingleses, prohibió a su hijo que
holandeses, pero, desde el punto de vista político, su eficacia fue muy escasa, acept_ase. Los belgas, entonces, eligieron a Leopoldo de Sajonia-Coburgo, un
sobre todo porque el rey holandés tenía ideas absolutistas y centralizadoras. príncipe alemán que por matrimonio había pasado a formar parte de la real

17 Ver págs. 162-163. 18 Ver págs. 108-109 y mapa 2.

200 201
i. familia inglesa y se había convertido en súbdito británico. Era, en efecto, tío medidas aceleraban la concepc1on liberal de un sistema internacional de
de una niña de doce añ.os, que había de ser la Reina Victoria. Los ingleses libre cambio; avanzaban hacia la libertad de comercio. Los tories libera-
negociaron con Talleyrand, enviado por el gobierno francés (fue su último les socavaron también la posición legal de la Iglesia de Inglaterra, promo-
servicio público); y el resultado fue un tratado de 1831 (confirmado en 1839), viendo la concepción de un estado secular, aunque tal vez no fuera ese su
que declaraba a Bélgica como un estado perpetuamente neutral, que no podia propósito. Revocaron las viejas leyes (que databan del siglo XVII), por las que
formar alianzas, y al que las cinco grandes potencias garantizaban que no se prohibía a los protestantes disidentes ocupar cargos públicos, a no ser
sería invadido. El fin que el Tratado de Viena se proponía, de impedir la mediante una ficción legal por la que ·se proclamaban anglicanos. Permitieron
anexión de Bélgica a Francia, volvia a conseguirse ahora, de otro modo. En el incluso que se revocase el Acta de Prueba de 1673 y que se adoptase la
; ¡ interior, Bélgica se organizaba, ahora, en un sistema parlamentario esta- Emancipación Católica. Los católicos de Gran Bretañ.a y de Irlanda
f ble, algo más democrático que el de la Monarquía de Julio en Francia, recibieron los mismos derechos que los demás. Se abolió la pena capital para
pero que presentaba, en lo fundameritaf. el mismo tipo de gobierno burgués y unos cien delitos. Se introdujo una fuerza policíaca profesional, en lugar de
liberal. los anticuados e ineficaces condestables locales. (Por Robert Peel es por quien
También en Alemania, Italia, Suiza, Españ.a y Portugal, liubo trastornds los municipales de Londres se llaman «bobbies»). Se esperaba que la nueva
revolucionarios en 1830. No es necesario examinarlos detalladamente. En una policía se enfrentase con los mítines de protesta, con las multitudes
palabra, en Suiza se estableció un mayor grado de liberalismo; Españ.a entró encolerizadas o con alborotos inesperados, sin tener que recurrir a la
en un largo período de tortuoso desarrollo parlamentario, mezclado con intervención militar.
guerras civiles originadas por una disputa de sucesión al trono; y en Italia y en Hubo dos cosas que los tories liberales no pudieron hacer. No pudieron
Alemania, los motines de 1830 fueron rápidamente sofocados, y sólo sirvieron cuestionar las Leyes de Cereales, ni pudieron reformar la Cámara de los
para mostrar la continuidad de un descontento radical que seguía siendo Comunes. Mediante las Leyes de Cereales, que fijaban las tarifas para los
dominado por las autoridades. Donde realmente se produjeron cambios granos importados, y que sufrieron un aumento en 1815, los caballeros de
¡ decisivos fue en Gran Bretaña. Inglaterra protegian sus ingresos; y mediante la presente estructura de la
1 Cámara de los Comunes, gobernaban el país, esperando que las clases
¡ Reforma en Gran Bretaña
trabajadoras y los intereses comerciales les aceptarían como sus dirigentes
naturales.
1
¡ Los tres días de la Revolución de 1830 en París tuvieron repercusiones
En los quinientos añ.os de su historia, los Comunes nunca habían sido tan
poco representativos. Desde la Revolución de 1688, no se había creado ningún
l¡ directas al otro lado del Canal. Los rápidos resultados que siguieron a la nuevo burgo. Los burgos, o centros urbanos que tenían derecho a elegir
¡ insurrección de la clase obrera suscitaron en los dirigentes radicales de miembros del Parlamento, estaban densamente concentrados en la Inglaterra
Inglaterra la idea de que las amenazas de violencia podían ser útiles. Por otra meridional. Con la Revolución Industrial, la población iba desplazándose,
¡
1
parte, la facilidad y la prontitud con que la burguesía francesa logró considerablemente, hacia el norte. Las nuevas ciudades-fábrica no tenían
!
¡'
1 imponerse tranquilizaba a las clases medias británicas, que llegaron a la representación. Muchos burgos habían experimentado una gran decadencia a
conclusión de que podían hostigar frecuentemente al gobierno, sin provocar lo largo de los siglos; algunos estaban totalmente deshabitados, y uno se
un levantamiento de masas. encontraba debajo de la aguas del Mar del Norte. En unos pocos burgos,
En realidad, el régimen tory en Inglaterra había comenzado ya a ser más tenían lugar verdaderas elecciones, pero en algunos de ellos era la corporación
libre. Un grupo de jóvenes pasó a primer pJano en el partido tory, en los añ.os de la ciudad, y en otros los propietarios de ciertos volúmenes de bienes raíces,
• 1820, destacando entre ellos George Canning, el ministro de negocios los que tenían el derecho de nombrar a los miembros del Parlamento. Cada
extranjeros, y Robert Peel, hijo de uno de los más importantes fabricantes de burgo era diferente, pues conservaba las libertades locales de la Edad Media.
algodón 19 • Este grupo era sensible a las necesidades del comercio británico y a Muchos estaban totalmente dominados por personas influyentes, llamadas
las doctrinas del liberalismo20 • Redujeron las tarifas aduaneras y liberalizaron por sus críticos tratantes en burgos. En cuanto· a los distritos rurales, los
las antiguas Actas de Navegación, permitiendo a las colonias británicas «propietarios de cuarenta chelines» elegían a dos miembros del Parlamento
comerciar con otros países, y no sólo con Gran Bretaña. Mediante la por cada condado, en una festiva asamblea muy influida por las personas más
revocación de ciertos antiguos estatutos, pasó a ser lícito que los obreros acomodadas. Hacia 1820, se calculaba que menos de 500 hombres, casi todos
especializados emigrasen de Inglaterra, llevando con ellos sus especialidades al ellos miembros de la Cámara de los Lores, elegían realmente una mayoría de
extranjero, y que los fabricantes exportasen maquinaria a otros países, aun la Cámara de los Comunes.
cuando así se entregaban los secretos industriales británicos. Con aquellas En el medio siglo anterior a 1830, se habían presentado unas dos docenas
de proyectos de reforma de la Cámara de los Comunes. Ninguno había sido
19 Ver pág. 172.
aprobado. En 1830, tras la revolución de París, la cuestión fue nuevamente
20 Ver págs. 176-177. planteada por el partido minoritario, los whigs. El primer ministro tory, el
202 203
Duque de Wellington, el vencedor de Waterloo y un extremado conservador, tamente, los elementos más pobres del puñado de viejos burgos que ha-
defendió tan desmedidamente el sistema existente, que perdió incluso la bían sido claramente democráticos, como el burgo de Westminster, en
confianza de algunos de sus propios seguidores. Declaró que los métodos Londres.
vigentes en Inglaterra eran más perfectos que cualesquiera otros que la Lo más importante no fue el mayor volumen del electorado, sino s"i1
inteligencia humana pudiera idear de un solo golpe. Después de esta redistribución por regiones y por clases. La Ley de Reforma reasignaba los
explosión, subió al poder un gobierno whig. Presentó un proyecto de reforma. escaños de la Cámara de los Comunes. Cincuenta y seis de los más pequeños de
La Cámara de los Comunes lo rechazó. Entonces, el gobierno whig dimitió. los antiguos burgos quedaron abolidos, de modo que sus habitantes votaban
Los tories, temiendo la violencia popular, se negaron a aceptar la responsabi- como residentes de sus condados. Otros treinta burgos pequeños conservaron
lidad de formar un gabinete. Los whigs volvieron a hacerse cargo del el derecho de enviar un solo diputado al Parlamento, en lugar de los dos
gobierno, y nuevamente 'presentaron su proyecto de reforma. Esta vez, pasó la históricos. Los 143 escaños que así quedaban disponibles fueron distribuidos
Cámara de los Comunes, pero fracasó en la Cámara de los Lores. Un clamor entre las nuevas ciudades industriales. Aquí eran los ocupantes de casas de 10
de irritación se extendió por todo el país. Las multitudes llenaban las calles de libras·esterlinas los que votaban, es decir, las clases medias, propietarios de
Londres, los amotinados durante varios días controlaron la ciudad de Bristol, fábricas, hombres de negocios y sus principales empleados; médicos,
1 la cárcel de Derby fue asaltada, y el castillo de Nottingham fue incendiado. abogados, corredores de bolsa, comerciantes y hombres de la prensa;
Parecía que sólo la aprobación del proyecto de ley podía evitar una verdadera parientes y relaciones de las gentes acomodadas.
revolución. Utilizando este argumento, los whigs obtuvieron del rey la La Ley de Reforma de 1832 fue más profunda de lo que los whigs
promesa de crear un número suficiente de nuevos pares para cambiar la habrían deseado, si no fuera por su miedo a la revolución. Fue más
mayoría en la Cámara de los Lores. Antes de verse hundidos, los Lores conservadora de lo que los demócratas radicales habrían aceptado, si no fuera
cedieron, y el proyecto se convirtió en ley, en abril de 1832. por su creencia de que el sufragio podría ampliarse en el futuro. En 1830, la
La Ley de Reforma de 1832 era una medida muy inglesa. Adaptaba el Gran Bretaña, probablemente, estaba más cerca de la verdadera revolución
sistema inglés o medieval, en lugar de seguir las nuevas ideas puestas en qué cualquier otro país de Europa, porque las revoluciones de 1830 en el
circulación por la Revolución Francesa. En el Continente, donde existfan Continente fueron, en realidad, solamente insurrecciones y reajustes. En
constituciones (como en Francia), la idea consistía en que cada representante Inglaterra, una angustiada masa de obreros fabriles, y de artesanos sin empleo
1 representaría, aproximadamente, al mismo número de electores, y que los a causa de la competencia de las fábricas, dirigida por indignados intere-
electores dispondrían del voto, solo mediante una simple calificación ses manufactureros, iba haciéndose fuerte gracias a los cambios industria-
úniforme, que generalmente consistia en el pago de una determinada cantidad les, y estaba decidida a no seguir tolerando su exclusión de la vida políti-
1 en concepto de impuestos por bienes raíces. Los ingleses se atenían a la idea de ca. Si todos aquellos elementos hubieran desembocado en la violencia ge-
que los miembros de la Cámara de los Comunes representaban burgos y neral, podría haberse producido una verdadera revolución. Pero no hubo
condados, por lo general independientemente del volumen de población (con revolución violenta en la Gran Bretaña. La razón, probablemente, radica,
excepciones); en otras palabras, no se realizó intento alguno de crear distritos sobre todo, en la existencia de la institución histórica del Parlamento,
electorales iguales. La franquicia, o derecho de voto, dependía de que un que, por voluble que fuese antes de la Ley de Reforma, proporcionaba los
hombre viviese en un burgo o en un condado. Se deimfa también, muy medios que permitían llevar a cabo, legalmente, los cambios sociales, y que,
ampliamente, según las rentas, porque en Inglaterra, con la alta concentración en principio, seguía disfrutando de un respeto universal. Los conservadores,
de la propiedad en la vieja clase' terrateniente, muchas personas importantes entre la espada y la pared, cederían; podian consentir en una revisión del
no poseían ninguna tierra, en absoluto. sufragio, porque confiaban en seguir manteniendo sus posiciones en la vida
En un burgo, bajo la nueva ley, un hombre podía votar a un miembro del pública. Los radicales, que empleaban la violencia suficiente para amedrentar
Parlamento, si ocupaba locales por los que pagaba 10 libras esterlinas de a los intereses establecidos, no se encontraban, en consecuencia, ante una
renta anual. En un condado (área rural o pequeña ciudad no considerada defensa cerrada; una vez abierta la brecha, podían confiar en que algún día
como burgo), un hombre podía votar, si pagaba 10 libras de renta anual por llevarían a cabo una ulterior democratización del Parlamento, y, con ello, su
tierras ocupadas mediante un contrato a largo plazo, de sesénta afios; pero programa económico y social, mediante una ordenada legislación.
tenia que pagar 50 libras por tierras ocupadas mediante un contrato a corto
plazo, si quería reunir los requisitos para votar. Si él era el propietario de la
tierra, podía votar sólo con que el valor de su renta anual fuese de 2 libras Gran Bretaña después de 1832
Oos antiguos propietarios de cuarenta chelines). Así, pues, el voto estaba
sutilmente distribuido según las pruebas de cuantía económica, solven- Pero la Ley de Reforma de 1832 fue, a su manera, una revolución. Los
cia y estabilidad. El efecto total sobre el volumen del electorado fue el de nuevos intereses de los negocios creados por la industrialización, ocuparon
elevar el número de votantes en las Islas Británicas desde unos 500.000 a un lugar junto a la antigua aristocracia, en la minoría gobernante del país.
unos 813.000. En realidad, algunas personas perdieron sus votos: concre- Los aristócratas whigs que habían introducido la Ley de Reforma, se fundie-
204 205

1 !;
I'

ron poco a poco con los industriales, anteriormente radicales, y con unos po-
cos liberales tories para formar el Partido Liberal. El núcleo principal de los
1
tories, al que se unieron unos pocos antiguos whigs y también algunos que
habían sido radicales, fue convirtiéndose, poco a poco, en el Partido
Conservador. Los dos partidos alternaron en el poder, con breves intervalos,
desde 1832 hasta la Primera Guerra Mundial, siendo este el clásico periodo del
sistema bipartidista Liberal-Conservador en la Gran Bretafta.
En 1833, fue abolida la esclavitud en el Imperio Británico. En 1834, se
adoptó una nueva Ley de Pobres. En 1835, el Acta de Corporaciones
Municipales, de una importancia fundamental sólo superada por la Ley de
Reforma, modernizó el gobierno local de las ciudades inglesas; acabó con las
viejas oligarquias locales e introdujo un mecanismo electoral y administrativo
uniforme, que permitía a los· habitantes de las ciudades abordar más
eficazmente los problemas de la vida urbana. En 1836, la Cé.mara de .los
Comunes permitió que los periódicos informasen acerca de los votos de sus
miembros, con lo que se dio-, un gran paso hacia la publicidad de · los
procedimientos de gobierno. Mientras tanto, una comisión eclesiástica
revisaba los asuntos de la Iglesia de Inglaterra; se corrigieron las irregularida-
des financieras y administrativas, juntamente con las más fuertes desigualda-
des entre el ingreso del clero alto y el bajo, todo lo cual babia hecho de la
Iglesia, anteriormente, una especie de coto cerrado para la clase terrateniente.
Los tories, asaltados así en sus inmemoriales fortalezas del gobierno
local y de la Iglesia establecida, emprendieron una contraofensiva, atacando
las fortalezas de la nueva clase manufacturera liberal, concretamente, las
fábricas y las minas. Los tories se convirtieron en los defensores de los obreros
industriales. Los caballeros terratenientes, el más famoso de los cuales era
Lord Ashley, que luego sería séptimo Conde de Shaftesbury, iniciaron una
campaña orientada a poner en conocimiento del público los males sociales de
una industrialización rápida y verdaderamente despiadada. Recibieron un
cierto apoyo de algunos industriales humanitarios; en realidad, la primera
legislación tendía a seguir unas prácticas ya establecidas por las empresas
mejores o más fuertes. Una Ley de Fábricas de 1833 prohibia el trabajo de los
nifios menores de nueve años en las fábricas textiles. Aquella fue la primera
pieza legislativa eficaz sobre el tema, pues preveía la existencia de inspectores
pagados y de procedimientos coactivos. Una ley de 1842 iniciaba una
importante regulación en las minas de carbón; se prohibía el trabajo
subterráneo de las mujeres y de las niñ.as, asi como de los niftos menores de
diez años.
La mayor victoria de la clase obrera se produjo en 1847, con la Ley de las
Diez Horas, que limitaba el trabajo de las mujeres y de los niftos en todas las GRANDES INVERSIONES
por Honoré DaumJer (francés, 1808-1879)
instalaciones industriales a diez horas diarias. A partir de aquel momento,
también los hombres, por lo general, trabajaban sólo diez horas, porque los La Revolución de 1830, vista románticamente por Delactoix, fue seguida, en realidad, por
trabajos de los hombres, de las mujeres y de los nifios estaban estrechamente un periodo febril de ganancias y de negocios (as{ como de auténtico desarrollo económico), re-
cooramaaos como para que los hombres pudieran trabajar solos. El gran libe- cogido en las novelas de Bal7.ac y en el arte gráfico de -Daumier. Esta litografta de 1837 muestra
a un financiero, con paquetes de valores amontonados junto a 61, tratando de vender acciones
ral, John Bright, cuáquero y magnate del algodón, llamó a la Ley de las Diez de factorlas, fundiciones, fábricas de cerveza, etc., a un cliente escéptico. Daumier era un cari-
Horas «un engaño del que se hacia victima a la clase obrera». La regulación caturista que satirizaba a la sociedad burguesa. Asf como Rembrandt, en el siglo ~II, podia
de las horas de trabajo era contraria a los principios admitidos del laissez retratar a los negociantes con una alta dignidad, los artistas, a partir de los aflos 1830 han solido
/aire, a la ley económica, al mercado libre, a la libertad de comercio y a la alejarse de esos temas. Cortesia de la Biblioteca Nacional, Parls.

206 207
libertad individual del patrono y del obrero. Pero la Ley de las Diez Horas se raramente era mencionado por la Liga Contra la Ley de Cereales, de espíritu
mantuvo, y la industria británica continuó prosperando. civil, pero que, firmemente establecido durante el largo duelo con Napoleón,
Reuniendo su fuerza, la combinación whig-liberal-radical estableció, en era un postulado de la discusión dinámica y admitido. Nadie comprendía
1838, una Liga Contra la Ley de Cereales. Los asalariados se oponían a las esfo mejor que Lord Palmerston, un brillante aristócrata whig anglo-irlandés,
Leyes de Cereales porque las tarifas sobre las importaciones de granos que, mediante arriesgados y audaces movimientos que alarmaron a sus
elevaban los precios de los artículos alimenticios. Los empresarios industriales colegas y consternaron a la Reina Victoria, se destacó como el verdadero
se oponían también porque, al elevar los precios de esos artículos, elevaban «bulldog» inglés en defensa del nombre de Gran Bretaña. Por ejemplo, en
también los salarios y los costes de producción en Inglaterra, por lo que las 1850, un judio marroquí conocido como Don Pacífico, que era súbdito
Leyes de Cereales actuaban en perjuicio de Inglaterra en el comercio exterior. británico, tuvo conflictos con Grecia, a causa de ciertas deudas que el
Los defensores de las Leyes de Cereales argüían que la protección de la gobierno griego tenía que pagarle. Aunque aquel derecho no era indiscutible,
agricultura era necesaria para sostener a la aristocracia natural del país (como Palmerston soltó los truenos de la Ilota británica. Envió una escuadra al
hemos visto, la mayor parte de la tierra pertenecía a los pares y a la nobleza), Pireo, el puerto de Atenas, y prohibió a los barcos griegos que utilizaran su
pero también, a veces, utilizaban argumentos económicos más estructu- propio puerto, hasta que la cuestión estuvo resuelta. En otra ocasión, en 1856,
rados, asegurando que Gran Bretaña debía conservar una economía equi- cuando las autoridades chinas detuvieron un barco chino llamado Arrow
librada entre la industria y la agricultura, y evitar una dependencia dema- (Flecha), que, aunque indebidamente, navegaba con bandera británica,
siado exclusiva de los alimentos importados. La cuestión llegó a conver- Palmerston recurrió, de nuevo a la escuadra, que procedió a bombardear
tirse en un claro enfrentamiento entre los industriales, que actuaban con Cantón y precipitó la Segunda Guerra Anglo-China. En otros aspectos, como
el apoyo de la clase obrera, y la aristocracia, y, predominantemente, los buen liberal de mediados del siglo XIX, Palmerston favorecía movimientos de
intereses terratenientes tories. La Liga Contra la Ley de Cereales, cuyo cuartel independencia nacional, incluido el de los Estados Confederados de América,
general estaba en Manchester, operaba como un partido político moderno. con la esperanza de que redundarían en una mayor extensión del libre
Tenía mucho dinero, facilitado por grandes donativos de los fabricantes y comercio.
otros pequefios del pueblo trabajador. Enviaba a conferenciantes de viaje por
el país, agitaban en los periódicos y lanzaban una corriente de folletos
polémicos y de libros instructivos. Celebraba tés políticos, manifestaciones 22. Triunfo de la burguesía europea occidental
con antorchas encendidas, y mítines de masas al aíre libre. La presión resultó
irresistible y recibió un impulso final de una hambrina en Irlanda. Fue un bn Uran Bretaña y en Francia (como también en Bélgica) la agitación
gobierno tory, encabezado por Sir Robert Peel, el que en 1846 cedió ante tan revolucionaria de 1830-1832 desembocó en un período de predominio para
clamorosa demanda. las clases burguesas o propietarias. La doctrina liberal reinante era la teoría
La revocación de la Ley de Cereales en 1846 ha quedado como simbolo del «del interés en la sociedad»: deben gobernar los que tienen algo que per-
cambio que se había producido en Inglaterra. Confirmaba las consecuencias der. En la Francia de la Monarquía de Julio (1830-1848), podía votar, aproxi-
revolucionarias de la Ley de Reforma de 1832. La industria era ahora un madamente, un varón adulto de cada treinta, y en la Gran Bretaña de la pri-
elemento dirigente en el país. En adelante, el libre comercio fue la norma. mera Ley de Reforma (1832-1867), uno, aproximadamente, de cada ocho. En
Gran Bretafia, a cambio de la exportación de manufacturas, pasó a depender, Gran Bretaña, virtualmente, toda la clase media tenía ahora derecho de voto,
deliberadamente, para su propia vida, de las importaciones. Estaba compro- y en Francia, solamente los más acomodados. En Gran Bretaña, la conti-
metida, para el futuro, en uh sistema económico internacional e incluso de nuación de los intereses terratenientes tories en la política embotaba un tanto
dimensiones mundiales. Los ingleses, que fueron los primeros en experimen- el filo de la dominación capitalista y administrativa, lo que se reflejaba en la
tar la Revolución Industrial, pues ·poseían una potencia mecánica y unos aprobación de importantes leyes para la protección del trabajo industrial. En
métodos de fabricación en serie, podían producir hilo y tejidos, utensilios Francia, los intereses terratenientes aristocráticos, más débiles y con menos
mecánicos y equipamiento ferroviario, con mayor eficacia y a precio más bajo sentido público que en Inglaterra en todo caso, perdieron una gran parte de
que cualquier otro país. En Gran Bretaña, la fábrica del mundo, la gente su influencia a causa de la revolución de 1830. Francia bajo Luis Felipe era un
acudía cada vez más a la mina, a la fábrica y a la ciudad, vivía de la venta de país más puramente burgués que Gran Bretaña, y por ello se hizo menos para
manufacturas, de carbón, de buques y de servicios financieros a los otros aliviar la situación de los trabajadores.
países del mundo, y recibía algodón en rama, metales preciosos, carne, En general, los decenios siguientes a 1830 pueden ser considerados como
cereales, y miles de artículos de menor necesidad, pero vitales en todo caso, del una especie de edad de oro de la burguesía europea occidental. Esta burguesía
resto del mundo, a cambio. El bienestar de Gran Bretaña dependía del marcó con su sello a Europa, de muchas formas. En primer lugar, la Europa
mantenimiento de un sistema económico de libre cambio, de dimensión occidental continuó acumulando capital y construyendo su plataforma
mundial. industrial. La renta nacional subía constantemente, pero la clase trabajadora
Dependía, también más que nunca, del control inglés del mar, que recibía una parte relativamente pequefia, y los propietarios del capital, una
208 209
11'

1. I siempre, convirtiéndose en el propietario de un negocio provechoso y dejando


1 parte relativamente grande. Esto significaba que se gastaba menos en bienes a los obreros aproximadamente donde estaban 21 •
de consumo -vivienda, vestido, alimentación, diversión-, y que era más lo La doctrina predominante hacia hincapié en la concepción de un mercado
que se ahorraba y quedaba disponible para la reinversión. Se formaban conti- de trabajo. El obrero vendia trabajo, el empresario lo compraba. El precio del
nuamente nuevas compañías por acciones, y se enmendó la ley de sociedades, trabajo, o salario, debia ser acordado por las dos partes individuales. El
permitiendo la extensión de las empresas corporativas a nuevos campos. El precio, naturalmente, fluctuaria, según los cambios en la oferta y en la
sistema de fábrica se propagó desde Inglaterra hasta el Continente, y, dentro demanda. Cuando se necesitara una gran cantidad de un determinado tipo de
de Inglaterra, desde la industria textil a otras ramas de la producción. La trabajo, el salario subirla, hasta que nuevas personas entrasen en el mercado
producción de hierro, buen indicio del avance económico en esta fase del ofreciendo más trabajo de ese tipo, con el resultado de que se ,restablecería
industrialismo, se elevó, aproximadamente, en un 30 por 100 en Gran un nivel seméjante al del salario aptiguo. Cuando no se necesitase nin-
Bretaña, entre 1830 y 1848, y en un 65 por 100, más o menos, en Francia, gún trabajo, no se compraría nada, y las personas que no pudieran vender su
entre 1830 y 1845. (Todos los estados alemanes reunidos, en esta última fecha, trabajo podrían subsistir, durante algún tiempo, gracias al socorro a los
producían alrededor de una décima parte del hierro producido por Gran pobres. La nueva Ley de Pobres de 1834 era especialmente ofensiva para la
Bretaña, y menos de la mitad del producido por Francia). La construcción de clase obrera británica. Corregia evidentes defectos del viejo sistema, que
vias férreas se inició activamente después de 1840. En 1849, Samuel Cunard había empobrecido y desmoralizado a millones de personas. Pero la nueva ley
puso cuatro barcos de vapor en servicio trasatlántico regular. Se exportó seguía los duros preceptos de la ciencia funesta; su principio más importante
mucho capital; ya en 1839, .un americano calculaba que los europeos era el de salvaguardar el mercado de trabajo, haciendo el socorro más
(principalmente, ingleses) poseían acciones en las compañías americanas, por desagradable que cualquíer trabajo. Sólo concedia el socorro a las personas
valor de 200.000.000 de dólares. Esas inversiones fmaciaban la compra de dispuestas a ingresar en un hospicio o asilo para pobres; y, en esos
articulos británicos y de otros países, y contribuían a asegurar un sistema establecimientos, había separación de sexos, y la vida, en otros aspectos, se
económico mundial, en el que la Europa occidental, y especialmente hacía mucho menos atractiva que fuera de ellos. Los obreros consideraban la
Inglaterra, alcanzaba el predominio, quedando otras regiones en un status un nueva ley como una abominación. Llamaban a los hospicios «bastillas». Se
tanto subordinado. sentían agraviados por la concepción total de un mercado de trabajo, en el que
el trabajo se compraba y se vendía (o quedaba sin vender) como cualquíer otra
mercancía.
La frustración y el desafio de la clase obrera A largo plazo, seria el incremento de la producción en Europa lo que babia
La edad burguesa tuvo también el efecto de enajenarse al mundo del de remediar la situación de los obreros. Mientras tanto, babia dos formas de
trabajo. En Inglaterra y en Francia, el estado se encontraba más cerca que liberarse. Una era la de mejorar la posición del trabajo en el mercado. Esto
nunca de lo que Carlos Marx no tardaría en designar como un comité de condujo a la formación de sindicatos obreros para controlar la oferta de
la clase burguesa. Ya en Francia, se hablaba preocupadamente de los pro- trabajo y para la negociación colectiva con los empresarios. Esos sindicatros,
létaires, los del fondo de la sociedad, que no tenían nada que perder. Los ilegales en Francia, no fueron legales en Gran Bretaña hasta después de
republicanos en Francia y los demócratas radicales en Inglaterra se sentian 1825, aunque la huelga continuaba siendo ilegal en los dos países. El otro
burlados y engañados, en los años 1830 y en los 1840. En cada país, hablan medio de liberarse consistía en rechazar en conjunto la idea de la economia de
impuesto una virtual revolución con sus insurrecciones y sus manifestaciones, mercado y del sistema capitalista. Había que idear un sistenia en el que los
y luego, en uno y otro país; se habían quedado sin voto. Algunos perdieron bienes se produjesen para su uso, y no para su venta, y en el que los
su interés por las instituciones representativas. Excluídos del gobierno, se trabajadores fuesen remunerados según sus necesidades, y no según las
sintieron tentados a perseguír unos fmes politicos, a través de canales exigencias de un patrono. Esta fue la base de la mayor parte de las formas de
extragubemamentales, es decir, revolucionarios o utópicos. El trabajador socialismo en el siglo XIX22 •
medio consideraba las reformas sociales y económicas mucho más importan-
tes, como objetivo final, que las simples innovaciones gubernamentales.
Respetados economistas decían a los obreros que no podian tener la esperanza Socialismo y carlismo
de cambiar el sistema en su favor. Por lo tanto, sentian la tentación de destruír
el sistema, de sustituirlo enteramente con algún nuevo sistema, principalmente El socialismo se extendió rápidamente entre las clases obreras, después de
ideado en las mentes de los pensadores. La Escuela de Manchester y su 1830. En Francia, se fundió con el republicanismo revolucionario. Hubo una
equivalente de Francia les decían que los ingresos de los obreros estaban resurrección del interés por la gran Revolución y por la República democrática
marcados por ineluctables leyes de la naturaleza, que lo mejor y, desde luego,
lo necesario era que los salarios permaneciesen bajos, y que la forma de 21 Ver págs. 172-174, 176.
ascender, en el mundo, consistía en abandonar la clase trabajadora para 22 Ver págs. 179-180.

210 211
de 1793. Reimpresiones baratas de los escritos de Robespierre comenzaron a
circular por los barrios de las clases trabajadoras de París. Robespierre era
considerado ahora como un héroe del pueblo. El socialista Luis Blanc, por
1 como entonces existía. El movimiento cartista iba muriendo, poco a poco,
ante la firme oposición del gobierno y de las. clases empresariales, y se
debilitaba a causa de los recíprocos temores y desacuerdos entre sus propios
ejem_plo, que en 1839 publicó su Organización del trabajo, recomendando la partidarios. Pero no había sido totalmente infructuoso, porque, sin la agitación
formación de «talleres sociales», escribió también una larga historia de la popular y sin la publicación de las reivindicaciones de la clase obrera, la Ley
Revolución Francesa, en la que señalaba los ideales igualitarios que ha- de Minas de 1842 y la Ley de las Diez Horas de 1847 no podrían haber sido
bían inspirado la Convención Nacional de 1793. En Gran Bretaña, como promulgadas. Estas medidas, a su vez, aliviaron la miseria de los obreros
correspondía a los distintos antecedentes del pais, las ideas socialistas se industriales y mantuvieron vivo un cierto grado de confianza en el futuro del
mezclaron con el movimiento en favor de nuevas reformas parlamentarias. sistema económico. El cartismo resurgió brevemente en 1848, como se verá en
Este se vio impulsado por el grupo de la clase obrera conocido como los el capítulo siguiente; pero, en general, en los años 1840, el pueblo trabajador
Cartistas, por la Carta del Pueb)p que redactaron en 1838. Entre los cartistas inglés pasó de la agitación politica a la formación y fortalecimiento de los
J británicos y los socialistas franceses había una intensa comunicación. Un sindicatos obreros, mediante los cuales los trabajadores podían tratar
cartista, el periodista nacido en Irlanda, Bronterre O'Brien, tradujo un libro directamente con los patronos, sin tener que recurrir al gobierno. El sufragio
francés sobre la «conspiración de Babeuf» de 1796, que sirvió también de no se extendió, en Gran Bretañ.a, hasta 1867, y se tardaron unos 80 años en
fuente e inspiración del ascenso del socialismo en Francia23 • realizar todo el programa de la Carta de 1838, excepto en lo que se refería a la
El cartismo era un movimiento de masas muy superior al del socialismo elección anual del Parlamento, que pronto dejó de reclamarse.
francés de la época. Sólo unos pocos cartistas eran claramente socialistas por No es fácil resumir la historia de Europa entre 1815 y 1848. No se había
sus ideas. Pero todos eran anticapitalistas. Todos estaban de acuerdo en que el logrado estabilización alguna entre todas las fuerzas liberadas por las
primer paso debía ser el de conseguir una representación de la clase obrera en revoluciones francesa e industrial: liberalismo, conservadurismo, nacionalis-
el Parlamento. La Carta de 1838 constaba de seis puntos. Demandaba (1) la mo, republicanismo, democracia, socialismo. No se había creado ningún
elección anual de la Cámara de los Comunes por (2) sufragio universal de to- sistema internacional; más bien, Europa se había dividido en dos campos,
dos los varones adultos, mediante (3) un voto secreto y (4) distritos electorales formados por un Occidente en el que progresaban las concepciones liberales,
iguales; y exigía (5) la abolición de las cualificaciones de propiedad requeridas y por un Oriente en el que gobernaban tres monarquias autocráticas. La
parasermiembros de la Cámara de los Comunés, lo qúe perpetuaba la vieja idea Europa Occidental apoyaba los principios de nacionalidad; los gobiernos de la
de que el Parlamento tenla que estar compuesto por caballeros de ingresos Europa Central y Oriental seguían oponiéndose a ellos. El Occidente iba
.i independientes, y urgia, en lugar de ello (6), el pago de salarlos a los miembros haciéndose colectivamente más rico, más liberal, más burgués. Las gentes de
elegidos del Parlamento, a fm de que las personas de escasos medios pudieran la clase media de Alemania, Europa central e Italia (así como las de España y
ser diputados. Una convención compuesta de delegados enviados por Portugal) no disfrutaban de las dignidades y emolumentos de que gozaban en
d
1 sindicatos obreros, asambleas de masas y sociedades-radicales de todo el pais la Gran Bretaña o en Francia. Pero el Occidente no había resuelto su
se reunió en Londres, en 1839. «Convención» era una palabra ominosa, con problema social; toda su civilización material descansaba en una inquieta
resonancias revolucionarlas francesas e incluso terroristas; algunos miembros clase obrera, penosamente tratada. Por todas partes había represión, en
de aquella, convención inglesa la consideraban como el Qrganismo realmente diversos grados, y por todas partes había temores, en unos sitios más que en
representativo del pueblo, y abogaban por la violencia armada y por la huelga otros; pero también había esperanza, confianza en el progreso de una
general, mientras otros se· inclinaban sólo por la presión moral sobre el sociedad industrial y científica, y fe en el programa incompleto de los
Parlamento. derechos humanos. El resultado fue la Revolución general de 1848.
Se envió a la Cámara de los Comunes una petición con un millón de
firmas, exigiendo la aceptación de la Carta. El ala violenta y revolucionarla, o
cartistas de la «fuerza flsica», precipitó una oleada de levantamientos que
fueron eficazmente sofocados por las autoridades. En 1842, se presentó, de
nuevo, la petición. Esta vez. según el cálculo más fidedigno, estaba firmada
por 3.331.702 personas. Como la población total de Gran Bretaña era de
unos 19 millones, está claro que la Carta, cualquiera que fuese el número
exacto de firmas, contaba con la adhesión explicita de la mitad de los varones
adultos del país. La Cámara de los Comunes, sin embargo, rechazó la petición
por 287 votos contra 49. Se temía, eón razón, que la democracia polltica
amenazaría los derechos de propiedad y la totalidad del sistema económico tal

23 Ver págs. 124-126.

212 213
V. LA REVOLUCION Y EL RESTABLECIMIENTO DEL ORDEN,
1848-1870

Los temores que habían acosado a las clases acomodadas de Europa


durante treinta añ.os se hicieron realidad en 1848. Los gobiernos se hundían en
todo el Continente. Los horrores que se recordaban volvían a aparecer, como
en una pesadilla recurrente, en una sucesión muy semejante a lo que se había
iniciado en 1789, sólo que ahora a un ritmo mucho más rápido. Los
revolucionarios llenaban las calles, los reyes huían, se declaraban repúblicas,
y, cuatro años después, hubo otro Napoleón. Poco después vino una serie
de guerras.
Ni antes ni después ha visto Europa un levantamiento tan verdaderamente
universal como en 1848. Mientras la Revolución Francesa de 1789 y la
Revolución Rusa de 1917 tuvieron repercusiones internacionales inmediatas,
en cada uno de esos casos era un solo país el que se hallaba a la cabeza. En
1848, el movimiento revolucionario brotó espontáneamente de fuentes
nativas, desde Copenhague a Palermo y desde París a Budapest. A veces, los
contemporáneos atribuían la universalidad del fenómeno a las maquinaciones
de las sociedades secretas, y es verdad que ya antes de 1848 existían unos
débiles comienzos de un movimiento revolucionario internacional; pero lo
cierto es que los conspiradores revolucionarios tenían poca influencia sobre lo
que realmente ocurría, y la casi simultánea caída de los gobiernos es
perfectamente explicable por otras causas. Muchos pueblos de Europa
querían, en sustancia, las mismas cosas: gobierno constitucional, la indepen-
dencia y la unificación de los grupos nacionales, el ím de la servidumbre y de
las obligaciones señ.oriales donde todavia existían. Con algunas variaciones,
había un cuerpo común de ideas entre los elementos politícamente conscientes
de todos los paises. Algunos de los poderes que las nuevas fu~rzas tenían que
combatir eran, en sí mismos, internacionales, especialmente la iglesia católica
y la extendidísima influencia de los Habsburgo, de modo que la resistencia
frente a ellos surgía independientemente en muchos sitios. De todas mane-
ras, sólo el imperio ruso y la Gran Bretaña se libraron del contagio revolucio-.
nario de 1848, y los ingleses recibieron un gran susto.
Pero la Revolución de 1848, aunque sacudió a todo el Continente, carecía
de una fuerza impulsora fundamental. Fracasó casi tan rápidamente como
triunf6. Su consecuencia más importante, en realidad, fue la de fortalecer la,s
tendencias más conservadoras, que veían con alarma cualquier revolución.
Los ideales revolucionarios sucumbieron bajo la represión militar. En cierta
Emblema del capitulo: Una medalla que muestra la iglesia de San Pablo, en Francfort.

j medida, los gobiernos de los afios 1850 y de los 1860, aunque hostiles a la realizaban una manifestación antela casa de Guizot. Alguien disparó contra
revolución, dieron satisfacción a algunas de las reivindicaciones de 1848, los guardias situados alrededor de la casa; los guardias replicaron, matando a
sobre todo en la unificación nacional y en el gobierno constitucional con veinte personas. Los organizadores republicanos pusieron algunos de los
representación limitada, pero lo hicieron en virtud de un realismo calculado, y cadáveres sobre un carro con antorchas encendidas y los pasearon por la
mientras reafirmaban su propia autoridad. La Revolución de 1848, aunque ciudad, que, con hombres armados y con barricadas, pronto comenzó a
sofocada por la represión, dejó también una herencia de temores y de bullir, en un enorme levantamiento. El 24 de febrero, Luís Felipe, como antes
conflictos de clase, en la que los profetas de una nueva sociedad se hicieron que él había hecho Carlos X, abdicó y se fue a Inglaterra. La revolución de
también más realistas, como cuando Carlos Marx, tachando de «utópicas» las Febrero de 1848, como la Revolución de Julio de 1830, babia destronado a un
primeras formas de socialismo, presentaba sus propios puntos de vista como monarca en tres dias.
perspicaces y «científicos». Los reformadores constitucipnales confiaban en seguir con el joven nieto
de Luís Felipe como rey, pero los republicanos, ahora excitados y armados,
penetraron en la Cámara de los Diputados y forzaron la proclamación de la
23. París: el espectro de la revolución social en Occidente República. Los dirigentes republicanos formaron un gobierno provisional de
diez hombres, mientras toda Francia no elegía una Asamblea Constituyen-
La Monarquía de Julio en Francia fue ui:a ~lataforma de tablilla l~van_tada te. Siete de los diez eran republicanos «políticos», siendo el más notable
sobre un volcán. Bajo ella, ardían los repnnndos fuegos del republicarusmo el poeta Lamartine. Tres eran republicanos «sociales», de los que el más
sofocado en 1830, que desde 1830 había ido haciéndose cada vez más so- notable era Luís Blanc. Una enorme multitud de trabajadores se presentó ante
cialista1. el Hfüel de Ville, o Ayuntamiento, pidiendo que Francia adoptase la nueva
La política de la Monarquía de Julio se hizo cada v~z más irreal. Eran tan enseña socialista: la bandera roja. Fueron disuadidos por la elocuencia de
pocos los intereses representados en la Cámara de los Diputados, que rara vez Lamartine, y la bandera tricolor siguió siendo la bandera republicana.
se discutían las cuestiones más fundamentales. Incluso la mayor parte de la Luís Blanc urgía al Gobierno Provisional para que abordase, sin demora,
burguesia carecía de representación. El soborn? y la corrupción eran, más un audaz programa económico y social. Pero, como los republicanos
frecuentes de lo que deberían, pues la expansión econórmca -favorecia la «sociales» estaban en minoría en el Gobierno Provisional (aunque, probable-
especulación y el fraude por parte de los promotores de negocios Y ~e los mente, no entre los republicanos de París, en general), las ideas de Luís Blanc
políticos asociados. Se inició un fuerte movimiento para que se concedie_se el se atenuaron mucho, a la hora de su aplicación. Blanc quería un Ministerio de
voto a más ciudadanos en lugar de concedérselo a uno solo de cada tremta. Progreso para organizar una red de «talleres sociales», los establecimientos
Los radicales querían eÍ sufragio universal y una república, pero los liberales manufactureros sostenidos por el estado y colectivistas que él había
sólo pedían una ampliación de los derechos de voto, dentro de la monarquía proyectado en sus escritos. Todo lo que se creó fue una Comisión de Trabajo,
constitucional existente. El rey, Luís Felipe, y su primer ministro, Guizot, en con poderes limitados, y un sistema de talleres significativamente llamados
lugar de aliarse con los últimos contra los primeros, se opusieron, decidida Y «nacionales», en lugar de «sociales». Los Talleres Nacionales fueron
estúpidamente, a toda clase de cambio. acordados por el Gobierno provisienal sólo como una concesión política, y
nunca se les asignó ningún trabajo importante, por miedo a establecer una
competencia con la empresa privada y a descoyuntar el sistema económico'. En
La Revolución de «Febrero» en Francia realidad, el hombre a guíen se encargó de ellos reconocía que el objetivo que él
se había propuesto era el de demostrar las falacias del socialismo. Mientras
Los reformadores, en contra de los deseos expresados por el rey, tanto, la Comisión de Trabajo fue incapaz de ganar la pública aceptación para
proyectaron un gran banquete en París, el día 22 de febrero de 1848, que la jornada de diez horas, que el Parlamento Británico había establecido el afio
había de estar acompañado de manifestaciones en las calles. El 21 de febrero, anterior.
el gobierno prohibió todas aquellas reuniones. Aquella noche, se levant~on Los Talleres Nacionales no fueron, en realidad, más que un gran proyec-
barricadas en los barrios de la clase obrera. Estaban hechas de adoqumes, to de ayuda a los parados. Hombres de todos los oficios, cualificados y no
piedras para la construcción y grandes muebles, todo mezclado, atravesando cualificados, eran enviados a excavar en los trabajos de las carreteras y de las
las calles estrechas y los cruces de la ciudad vieja, y formaban un laberinto fortificaciones dé París. Se les pagaban dos francos diarios ..El número de
desde el que los insurgentes se disponian a resistir a las autoridades. El parados reconocidos aumentó rápidamente, porque el de 1847 había sido un
gobierno convocó a la Guardia Nacional, que se negó a acudir. El rey afio de depresión, y la revolución impedia que los negocios recobrasen la
prometió entonces la reforma electoral, pero los agitadores republicanos se confianza. Otras personas necesitadas se presentaban también en busca de
hicieron cargo de los elementos semimovilizados de la clase obrera, que remuneración, y pronto hubo demasiados hombres para la cantidad de
«trabajo» de que se disponia. :pe 25.000 alistados en los talleres a mediados de
l Ver págs. 199-200, 209-211. marzo, el número se elevó hasta 120.000 a mediados de junio, momento en el
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que había en París otros 50.000 a quienes los zozobrantes talleres ya no república social estaba alejándose de ellos, tal vez para siempre. El día 15 de
i podían acomodar. En el mes de junio, tal vez hubiera unos 200.000 hombres mayo, atacaron la Asamblea Constituyente, expulsaron de la sala a sus
esencialmente ociosos, pero físicamente útiles, en una ciudad de alrededor de miembros, la declararon disuelta, y establecieron un nuevo gobierno
un millón de habitantes. provisional creado por ellos mismos. Anunciaron que la revolución de
La Asamblea Constituyente, elegida en abril por sufragio masculino febrero, puramente política, debía ir seguida por una revolución social. Pero
universal por toda Francia, se reunió el día 4 de mayo. Inmediatamente, la Guardia Nacional, una especie de milicia civil, hizo frente a los sublevados y
sustituyó el gobierno Provisional por una comisión ejecutiva temporal, restableció la Asamblea Constituyente. La Asamblea, para extirpar el
formada por miembros de la propia Asamblea. El conjunto de Francia, socialismo, se dispuso a terminar con los Talleres Nacionales. Ofreció a los
país de burguesía provinciana y de terratenientes campesinos, no era en que se hallaban ajistados en ellos las alternativas de ingresar en el ejército, de
absoluto socialista. La nueva comisión ejecutiva temporal, elegida en ma- trasladarse a talleres provinciales, o de de ser expulsados de París, por la
yo por la nueva Asamblea Constituyente, no incluía a republicanos «so- fuerza. Toda la clase trabajadora de la ciudad comenzó a resistir. El gobierno
ciales». Sus cinco miembros, a cuya cabeza se encontraba Lamartine, eran proclamó la ley marcial, la comisión ejecutiva civil dimitió, y todo el poder
conocidos como enemigos declarados de Luis Blanc. Blanc y los socialistas ya pasó a manos del general Cavaignac y del ejército regular.
no podian esperar siquiera las reacias e insinceras concesiones que hasta Siguieron los «Sangrientos Días de Junio» -24 a 26 de junio de 1848-
entonces habían conseguido. tres días durante los cuales una aterradora guerra de clases asoló París. M~
Las lineas de batalla estaban trazadas ahora, sólo tres meses después de de 20.000 hombres ~e lo~ talleres tomaron las armas (y, sin duda, las habrían
la revolución, como habían sido trazadas, en cierto modo, en 1792, después tom~do muchos mas, s1 el gobierno no hubiera continuado pagando los
de tres años 2 • París se inclinaba, de nuevo, por un grado de acción revo- salanos en los talleres durante la insurrección), y a ellos se unieron otros
lucionaria, en la que el resto del país no estaba dispuesto a participar. Los incontables miles procedentes de los distritos obreros de la ciudad. Medio
dirigentes revolucionarios de París, en 1848 como en 1792, eran contraríos a la Paris, o más, se convirtió en un laberinto de barricadas defendidas por
aceptación de los procesos de gobernación por la mayoría o de lenta hombres decididos y por mujeres igualmente resueltas. Los métodos militares
deliberación parlamentaria. Pero la crisis de 1848 era más aguda que la de de la época permitían a los civiles enfrentarse abiertamente con los soldados·
1792. Los asalariados constituían una proporción mayor de la población. las armas portátiles eran las más importantes, y los ejércitos no disponían d;
Bajo un sistema de capitalismo predominantemente comercial, en el que la vehículos blindados, ni de una artillería muy devastadora. Los soldados se
industria mecánica y la concentración fabril sólo estaban empezando, los encontraron con una operación dificil, e incluso fueron muertos algunos
obreros se veían atormentados por los mismos males que las clases obreras, generales, pero, tres días después, el resultado ya no ofrecía dudas. Diez mil
más industrializadas de Inglaterra. Las jornadas eran en cualquier caso más lar- personas habían resultado muertas o heridas. Once mil sublevados fueron
gas, y los salarios más bajos, en Francia que en Gran Bretaña; la inseguridad y hechos prisioneros. La Asamblea, negándose a toda clemencia decretó su
el desempleo eran, por lo menos, iguales; y la convicción de que una economía inmediata deportación a las colonias. '
capitalista no ofrecía futuro alguno para los trabajadores era la misma. Los Días de Junio estremecieron a toda Francia y a Europa. Si la batalla
Además, mientras el trabajador inglés evitaba una auténtica violación del de París había sido una auténtica lucha de clases, qué proporción de la clase
Parlamento, el trabajador francés no veía nada especialmente sacrílego en la trabajadora había tomado parte en ella (en todo caso, una proporción alta)
violación de las asambleas elegidas. Desde 1789, en Francia, demasiados cuántos habían luchado por objetivos permanentes, y cuántos por la cuestió~
regimenes habían estado basados en la violencia insurreccional, incluidos los transitoria de los talleres; todas aquellas eran materias secundarias. Se sabia
preferidos por las clases acomodadas, para que el trabajador francés fuese a muy bien que, en realidad, lo que había estallado era una lucha de clases. Los
sentir muchos remordimientos por utilizarla en su favor. obreros militantes se confirmaron en un odio y una enemiga a la clase
burguesa, en una creencia de que el capitalismo existía, en último análisis
gracias a los implacables fusilamientos de trabajadores en las calles. L~
Los «Dfas de Junio» de 1848 gentes que se hallaban en niveles superiores al de la clase obrera, fueron presas
De una parte, estaba la Asamblea Constituyente, nacionalmente elegida. del pánico. Esta1?an seguras de que se habían librado por muy poco de un
De otra, los Talleres Nacionales habían movilizado en Paris a los más ternble levantamiento. La base misma de la vida civilizada parecía haberse
desgraciados elementos de la clase trabajadora. Decenas de millares de sacudido. Después de junio de 1848 -escribía una francesa de aquel
hombres habían sido reunidos donde podían hablar, leer periódicos, escuchar tiempo-, la sociedad estaba «dominada por un sentimiento de terror sólo
discursos y concertar una acción común. Los agitadores y los organizadores comparable al que produjo la invasión de Roma por los bárbaros».
utilizaban, naturalmente, la oportunidad que así se les ofrecía. Los hombres Tampoco en Inglaterra había signos mucho más tranquilizadores. Allí, la
de los talleres comenzaban a sentirse desesperados, a comprender que la agitación cartista fue resucitada por la Revolución de Febrero de, Paris3.

2 Ver págs. 107-108. 3 Ver págs. 211-213.

218 219
«¡Francia es una República!», gritaba el cartista Ernest Jon_es; de nuev? se Así apareció en el escenario europeo el segundo Napoleón. Nacido en
puso en circulación la peticion cartista, "! no t~dó en decrrse que. ~ema 6 1808, Luis Napoleón Bonaparte era sobrino del gran Napoleón. Su padre,
millones de firmas. Se reunió otra convención cartista, de la que sus dirigentes Luis Bonaparte, era rey de Holanda cuando él nació. Al morir el hijo de
creían que sería la precursora de una Asamblea Constituyent~, como en Napoleón en 1832, Luis Napoleón asumió la jefatura de la familia Bonaoarte.
Francia. La minoría violenta fue la más activa; comenzó por reumr armas Y a Decidió restaurar las glorias del Imperio. Con un puñado de seguidores,
enseñar su manejo. El viejo Duque de Wellington tomó juramento a 70.000 trató de tomar el poder en Estrasburgo en 1836 y en Boulogne en 1840,
policías especiales para mantenimiento del orden social. En Liverpool y en acaudillando lo que el siglo siguiente conocería como Putsches. Las dos
otros sitios, se produjeron choques; en Londres, el comité revolucionario fracasaron ridículamente. Condenado a prisión perpetua en la fortaleza
tenía proyectos de incendios sistemáticos y disponía de hombres organizados, de Ham, se había escapado recientemente, en 1846, sin más dificultad que
provistos de picos para levantar los pavimentos y construir barricadas. la de abandonar los jardines, disfrazado de albañil. Manifestaba ideas so-
Mientras tanto, la petición, que pesaba 584 libras, fue llevada en tres coches a ciáles y políticas avanzadas, probablemente había sido carbonario en su
la Cámara de los Comunes, que calculó que «sólo» contenía 2 millones de juventud, y había tomado parte en el levantamiento revolucionario italia-
firmas, y que de nuevo la rechazó, rápidamente. La amenaza revolucionaria no de 1830. Escribió dos libros, uno titulado, Ideas napoleónicas. en el que
pasó. Resultó que uno de los organizadores secretos de Londres era un espia aseguraba que su famoso tío había sido mal comprendido y derrotado por
gubernamental; reveló todo el plan, en el momento critico, y el comité fuerzas reaccionarias, y el otro, La extinción de la pobreza, un folleto un
revolucionario fue detenid<;>, precisamente, el día fijado para la insurrección. tanto anticapitalista, como muchos otros de su tiempo. Pero no era amigo de
La mayor parte de los cartistas, en todo caso, se había negado a apoyar a los los «anarquistas», y en la primavera de 1848, hallándose todavia refugiado en
belicosos, pero la minoría dura de obreros y periodistas radicales tenía un Inglaterra, se alistó como uno de los policías especiales de Wellington que
sentido más profundo de exasperada conciencia de clase. Se importó de se oponían a la revolución cartista. No tardó en regresar a Francia. Sin
Francia la palabra «proletario». El director cartista de Red R_evolution comprometerse en los Días de Junio ni en su represión, se le suponía amigo del
(Revolución Roja) escribía: «Todo proletario que no vea y sienta que pueblo llano y, al propio tiempo, creyente en el orden; y se llamaba Napoleón
pertenece a una clase esclavizada y degradada es un necio.» Bonaparte.
El espectro de la revolución social se cernía, pues, sobre la Europa Durante veinte años, un mar de fondo babia estado agitando el espíritu
occidental, en el verano de 1848. Indudablemente, era irreal; no había popular. Se le da el nombre de Leyenda Napoleónica. Los campesinos
probabilidad alguna de que, en aquel tiempo, pudiera haber triunfado una colgaban retratos del emperador en sus casuchas, creyendo ingenuamente que
revolución socialista. Pero el espectro estaba allí, y extendía un deprimente había sido Napoleón quien les había dado la libre propiedad de sus tierras. La
temor entre todos los que tenían algo que perder. Aquel temor configuró todo terminación del Arco del Triunfo en 1836 revivió el recuerdo de las glorias
el curso subsiguiente de la Segunda República en Francia y de los movimientos imperiales, y en 1840 los restos del emperador fueron traídos de Santa Elena y
revolucionarios que por aquel tiempd- se habían iniciado en otros países enterrados majestuosamente en los Inválidos, a orillas del Sena. Todo esto
también. ocurría en un país en el que, estando el gobierno en manos de unos pocos, la
mayor parte del pueblo no tenia más experiencia ni más sentido político que el
que habían adquirido durante la revolución. Cuando se pidió, de pronto, a
El surgimiento de Luis Napoleón Bonaparte millones de hombres, por primera vez en su vida, en 1848, que votasen a un
presidente, el único nombre que conocian era el de Bonaparte. «¿Cómo no
En Francia, después de lÓs Días de Junio, la Asamblea Constituyente (que voy yo a votar a este sefior -decia un viejo campesino-, si a mi se me heló la
mantenía al general Cavaignac como virtual dictador) se dispuso a redactar nariz en Moscú?».
una constitución republicana. En vista de los disturbios que acaban de Así oues, el Príncipe Luis Napoleón se convirtió en presidente de la
ocurrir, se decidió crear un fuerte poder ejecutivo en manos de un presidente república, por un abrumador_ ~ indiscutible mandato popular, en el que su
que había de ser elegido por sufragio universal masculino. Se decidió también único rival -y aun ese, escasamente votado- era un jefe del ejército. En
que este presidente se eligiese inmediatamente, antes incluso de terminar lo seguida comprendió por dónde soplaban los vientos. La Asamblea Consti-
que aún faltaba de la constitución. Se presentaron cuatro candidatos: tuyente se disolvió en mayo de 1849 y fue sustituida por la Asamblea
Lamartine, Cavaignac, Ledru-Rollin y Luis Napoleón Bonaparte. Lamartine Legislativa prevista en la nueva constitución. Era una extraña asamblea para
se inclinaba por una república vagamente moral e idealista, Cavaignac por una república. Recuérdese que, en 1797, la primera elecciól} normal durante la
una república de orden y de disciplina, Ledru-Rollin por unas ideas «sociales» Primera República había dado una mayoría realista4 • Ahora, en la Segunda
un tanto depuradas. La inclinación de Bonaparte no estaba clara. Pero fue República, con el sufragio universal masculino, se obtuvo el mismo resultado.
elegido por un alud de votos en diciembre de 1848, pues reunió más de Quínientos diputados, es decir, los dos tercios, eran verdade,ramente
5.400.000, contra sólo 1.500.000 de Cavaignac, 370.000 de Ledru-Rollin, y
nada más que 18.000 de Lamartine. Ver pág. 120.

220 221
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monárquicos, pero se hallaban divididos en facciones irreconciliables: los guesas. larepública estaba muerta desde junio de 1848. Ya débil, fue muerta por
legitimistas, que defendían la linea de Carlos X, y los orleanistas, que su reputación de radicalismo. El liberalismo y el constitucionalismo estaban
defendian la de Luis Felipe. El tercio restante de diputados se declaraban muertos también. Los monárquicos burgueses y propietarios estaban más
republicanos. De ellos, a su vez, unos 180 eran socialistas de uno u otro tipo; Y interesados por el liberalismo constitucional que los republicanos o los
sólo unos 70 eran republicanos políticos o anticuados, para quienes la bonapartistas, o que los trabajadores de las ciudades, o que los campesinos.
cuestión principal era la forma de gobierno, más que la forma de sociedad. Pero los monárquicos, irremediablemente divididos entre sí, fueron ahq,ra
El presidente y la Asamblea, en principio, estaban unidos para ahuyentar marginados. Por primera vez desde 1815, Francia dejó de tener cualquier ti-
el espectro del socialismo, con el que ahora se asociaba también claramente el po de vida parlamentaria. Estuvo gobernada por una dictadura más demagó-
republicanismo. Una insurrección abortada, en junio de 1849, proporcionó la gica, más calculadora, más hueca y más moderna que cualquiera que el Pri-
ocasión. La Asamblea, respaldada por el presidente, expulsó a treinta y tres mer Napoleón hubiera imaginado nunca.
diputados socialistas, suprimió las reuniones públicas e impuso controles a fa,
prensa. En 1850, llegó a anular el sufragio universal masculino, privando del 24. Viena: la revolución nacionalista en la Europa Central y en Italia
voto a un tercio del electorado, aproximadamente; desde luego, el tercio más
pobre y, por lo tanto, el más socialista. La Ley Falloux de 1850 sometía las El Imperio Austriaco en 1848
escuelas, en todos los grados del sistema de instrucción, a la supervisión del
clero católico; porque, como M. Falloux dijo en la Asamblea, «los maestros El Imperio Austriaco de los Habsburgo, con su capital en Viena, era en
laicos han popularizado los principios de la revolución social en las aldeas más 1848 el más populoso estado europeo, exceptuada Rusia. Sus pueblos, que
remotas», y era necesario «reunirse en torno a la religión para fortalecer los vivian, pricipalmente, en las tres grandes divisiones geográficas del imperio,
fundamentos de la sociedad contra los que quieren repartir la propiedad». La Austria, Bohemia y Hungria, estaban formados, aproximadamente, por una
Repúbli_ca Francesa, que ahora era en realidad un gobierno antirrepublicano, docena de nacionalidades o grupos de lenguaje claramente distintos:
intervino también contra la república revolucionaria establecida por Mazzini germanos, checos, magiares, polacos, rutenos, eslovacos, servios, croatas,
en la ciudad de Roma. Fuerzas militares francesas fueron enviadas a Roma eslovenos, dálmatas, rumanos e italianos5 • En algunas partes del imperio, las
para proteger al papa, y allí se quedaron durante veinte años. nacionalidades vivian en sólidos bloques, pero, en muchas regiones, se
Bonaparte sabía que él era virtualmente indispensable para los conserva- entremezclaban dos o más, de modo que el lenguaje cambiaba de un pueblo a
dores. Estos se hallaban tan terminantemente divididos en dos grupos de otro, o incluso de una casa a otra, de un modo totalmente desconocido en la
monárquicos -legitimistas y orleanistas-, que cada uno de ellos aceptarla Europa occidental.
cualquier régimen antisocialista, con tal de no ceder ante el otro. El problema Los germanos, que constituían el pueblo dirigente, ocupaban toda Austria
de Bonaparte .era el de ganarse a los radicales. Lo consiguió, urgiendo, en propiamente dicha y considerables partes de Bohemia, y se hallaban
1851, el restablecimiento del sufragio universal, que él mismo babia diseminados también en pequeñas zonas de Hungría. Los checos ocupaban
contribuido a revocar en 1850. Ahora se presentaba como el amigo del Bohemia y la vecina Moravia. Los magiares eran el grupo dominante en el
pueblo, como el único hombre público en quien confiaba el hombre llano. histórico reino de Hungria, que contenia una mezcla de nacionalidades con un
Hacía creer que unos insaciables plutócratas controlaban la Asamblea y considerable número de pueblos eslavos. Dos-de las partes más adelantadas de
engañaban a.Francia. Situó a sus lugartenientes como ministros de la guerra y Italia pertenecían también al Imperio: Venecia, con su capital en Venecia, y
del interior, controlando asi el ejército, la burocracia y la policía. El 2 de Lombardía, cuya ciudad más importante era Milán.
diciembre de 1851, aniversario de Austerlitz, dio su golpe de estado. Los checos, polacos, rutenos, eslovacos, servios, croatas, eslovenos y
Aparecieron carteles por todo Parls. Declaraban disuelta la Asamblea y · dálmatas del imperio eran todos eslavos, es decir, sus lenguajes estaban todos
restablecían el voto para todos los varones franceses adultos. Cuando los relacionados entre sí y con las diversas formas del ruso. Ni los magiares ni los
miembros de la Asamblea intentaron reunirse, fueron atacados, dispersados o rumanos eran eslavos. Los magiares, a medida que se desarrollaba el
arrestados por los soldados. El país no se sometió sin lucha. En Paris fueron sentimiento nacional, se enorgullecían de que su lenguaje éra único en
muertas unas ciento cincuenta personas, y en toda Francia fueron arrestadas Europa, y los rumanos, de su parentesco lingüístico con los pueblos latinos de
unas 100.000. Pero, el dia 20 de diciembre, los votantes eligieron a Luis Occidente. Rumanos, magiares y germanos formaban un fuerte cinturón que
Napoleón presidente para un periodo de diez años, con un resultado oficial de separaba a los eslavos del sur (que en años posteriores se llamaron yugoslavos)
7.439.216 votos contra 646.737. Un año después, el nuevo Bonaparte de los del norte. Los germanos y los italianos del interior del imperio se
proclamaba el Imperio, erigiéndose él mismo en emperador de los franceses. hallaban en contacto permanente con los germanos y con los italianos del
Recordando al hijo de Napoleón, se llamó Napoleón III. exterior. Les pueblos del imperio representaban todos los niveles culturales
Luego veremos cómo funcionaba el imperio. No sólo estaba muerta la conocidos en Europa. Viena, donde reinaba Johann Strauss, el Rey del Vals,
república. Tal como los republicanos la entendían, como un régimen
igualitario, anticlerical, de tendencias socialistas, o, por lo menos, antibur- S Ver mapas 6, 8 y págs. 46-47, 138, 163.

222 223
no tenía igual, con excepción de París. Milán era un gran centro comercial. fundamental del siglo, el acceso de los pueblos a alguna forma de mutua
Bohemia tenía, desde hacia mucho tiempo, una importante industria textil, relación moral con sus gobiernos -problema del gue el nacionalismo, el
que en los ai'ios 1840 estaba empezando a mecanizarse; pero, a 350 kilómetros liberalismo, el constitucionalismo y la democracia eran aspectos diversos-,
hacia el sur, un intelectual croata sefialaba, por aquel tiempo, que la primera seguía sin merecer la consideración de las autoridades responsables de la
máquina de vapor que él había visto nunca, figuraba en un dibujo grabado en Europa central. Todo lo que Metternich ofreció fue la idea de que una casa
un pai'iuelo de algodón importado de Manchester. En 1848, algunos reinante, con una burocracia oficial, debia gobernar a unos pueblos con los
negaban, en absoluto, que existiese el pueblo de los rutenos. Tampoco estaba que no era necesario tener relación alguna, y que tampoco necesitaban
claro qué grupos formaban, exactamente, los eslavos del sur. Palabras como relacionarse los unos con los otros. Eran las ideas del siglo XVIII, anteriores a
Yugoslavia o Checoslovaquia no habían sido inventadas, y Rumania era un la Revolución Francesa y perfectamente adecuadas a una sociedad agrícola y
término utilizado solamente por los profesores. localista.
Así pues, el imperio gobernado desde Viena incluía, según las fronteras
políticas establecidas setenta ai'ios después, en 1918, toda Austria, Hungría y
Checoslovaquia, con porciones contiguas de Polonía, Rumania, Yugoslavia e Los Dlas de Marzo
Italia. Pero la autoridad política de Viena llegaba mucho más allá de los
límites del imperio. Desde 1815, Austria había sido el miembro más influyente En marzo de 1848, todo se hundió con increíble rapidez. En aquel tiempo,
de la confederación alemana, porque Prusia, en aquellos ai'ios, se limitaba a la dieta de Hungría había estado reunída durante varios meses, estudiando
mirar con deferencia hacia los Habsburgo. La influencia de Viena se hacia reformas constitucionales, y, como era de costumbre, discutiendo nuevos
sentir en toda Alemania, de muchos modos, como en la promulgación y medios de evitar que la influencia alemana penetrase en Hungría. Entonces,
obligatoriedad de los Decretos de Carlsbad citados en el capítulo anterior6• Se llegaron las noticias de la Revolución de Febrero en París. El partido radical
extendía también a lo largo de Italia. Lombardia y Venecia formaban parte de la dieta húngara despertó. Su dirigente, Luis Kossuth, el día 3 de marzo,
del Imperio Austríaco. Toscana, ostensiblemente independiente, estaba pronunció un apasionado discurso sobre las virtudes de la libertad. Este
gobernada por un gran duque de los Habsburgo. El reino de Nápoles o de las discurso se imprimió inmediatamente en alemán y se leyó en Viena, donde la
Dos Sicilias, que comprendia a toda Italia al sur de Roma, era, virtualmente, in.quietud había aumentado también, a causa de las noticias de París. El día 13
un protectorado de Viena. Los estados papales miraban políticamente a Viena de marzo, los obreros y los estudiantes se insurreccionaron en Viena,
en busca de dirección, por lo menos hasta 1846, ai'io en que el Colegio levantaron barricadas, hicieron frente a los soldados e invadieron el palacio
Cardenalicio eligió a un papa de espíritu liberal, Pío IX; la única contingencia imperial. Tan aturdido y aterrado se vio el gobierno, que Metternich, ante el
que Metternich, según propia confesión, no había acertado a considerar. En asombro de Europa, dimitió y huyó, disfrazado, a Inglaterra.
toda Italia, no había más que un solo estado regido por una dinastía italiana La caida de Metternich demostró que el gobierno de Viena se hallaba
nativa y que intentase una independencia política coherente: el reino de totalmente desorientado. La revolución se extendió por el imperio y por toda
Cerdeña (llamado también Saboya o Piamonte), que se extendía por el rincón Italia y Alemania. El 15 de marzo, empezaron los motines en Berlín; el rey de
del noroeste, en torno a Turin. Según Metternich decía suavemente, Italia no Prusia prometió una constitución. Los gobiernos alemanes menores se
era más que una «expresión geográfica», un simple nombre de una región. hundieron, uno tras otro. El último dia de marzo, se reunió un Pre-Parlamen-
Podía haber dicho lo mismo de Polonía, e incluso de Alemania, aunque to para acordar la convocatoria de una asamblea nacional pan-germana. En
Alemania se hallaba tenuemente unída en el Bund, o vaga confederación Hungría, sacudida por el partido nacional de Kossuth, la dieta promulgó, el
de 1815. 15 de marzo, las Leyes de Marzo, por las que Hungría adoptaba una posición
Desde el cambio de siglo, todos aquellos pueblos hablan sentido la con- de completo separatismo constitucional dentro del imperio, aunque recono-
moción del Vo/ksgeist, las persistentes inquietudes de un nacionalismo cul- ciendo todavía la casa de los Habsburgo.
tural, y entre alemanes, italianos, polacos y húngaros, se había desarrolla- Pocos días después, el hostigado emperador Fernando concedía, sustan-
do una fuerte agitación política y un· alto grado de reformismo liberal. cialmente, el mismo status a Bohemia. En Milán, entre el 18 y el 22 de marzo,
Metternich, en Viena, había frustrado aquellas manifestaciones durante más el pueblo expulsó a la guarnición austríaca. Venecia se proclamó república
de treinta ai'ios, prediciendo agoreramente que, si se permitiese que brotaran, independiente. Toscana expulsó a su gran duque y se instituyó también como
provocarían la bellum omnium contra omnes «la guerra de todos contra república. El rey de Cerdeña, Carlos Alberto (que, estimulado por la
todos». Como profeta, no se equivocó del todo, pero si la misión de los revolución de París, había concedido una constitución a su pequeño país, el
estadistas no es solamente la de profetizar los acontecimientos, sino la de día 4 de marzo), declaró la guerra a Austria, el día 23, e invadió
controlarlos, no puede decirse que el régimen de Metternich fuese muy Lombardía-Venecia, esperando someter aquella área a la casa de Saboya. Las
afortunado. Toda la cuestión de las nacionalidades se eludió." El problema tropas italianas afluyeron desde Toscana, desde Nápoles (donde la revolución
había estallado ya en enero) e incluso desde los estados pontificios (pues el
6 Ver págs. 187-188. nuevo papa profes aba una cierta simpatía por las aspiraciones nacionales y
224 225
liberales), para unirse en una guerra de toda Italia contra el gobierno austríaco El reflujo empezó en Praga. La asamblea nacional pan-germana se reunió
evidentemente abandonado. en Francfort del Main en el mes de mayo. Se había invitado a representantes
Asi, en el breve espacio de aquellos asombrosos Dias de Marzo, toda la de Bohemia a que acudiesen a Francfort, porque en Bohemia siempre habían
estructura que tenia su base en Viena saltó hecha pedazos: el Imperio vivido muchos alemanes, y porque Bohemia formaba parte de la confedera-
Austriaco se había desmembrado en sus principales componentes, Prusia ción de 1815~' como antes del :Sacro Imperio Romano. Pero la idea de per-
había cedido ante los revolucionarios, toda Alemania se preparaba para su tenecer a un estado nacional alemán, a una Alemania basada en el princi-
unificación, y la guerra arreciaba en Italia. En todas partes, los gobiernos, pio de que los habitantes eran alemanes (lo que no había constituido el
aturdidos, habían prometido constituciones, atolondradamente, se reunían principio del Sacro Imperio Romano ni de la Confederación de 1815) no
asambleas constituyentes, y naciones independientes o autónomas luchaban atraía a los checos de Bohemia. Estos se negaron a acudir al congreso
por su existencia. En todas partes, los patriotas pedian gobierno liberal y pan-germánico de Francfort. En lugar de ello, convocaron un congreso
libertad nacional, constituciones escritas, asambleas representativas, ministe- pan-eslavo propio. Aquella primera asamblea pan-eslava se reunió en Praga,
rios responsables, un sufragio más o menos extendido, restricciones en la en junio de 1848. La mayoría de los delegados procedian de las comunidades
acción policíaca, juicios por jurado, libertad civil, libertad de prensa y de éslavas pertenecientes al Imperio Austriaco, pero unos pocos correspondían
reunión. En Prusia, en Galitzia, en Bohemia y en Hungria, don.de existía aún, a los Balcanes y a la Polonia no-austriaca. Sólo se hallaba presente un ruso, el
fue abolida la servidumbre, y las masas campesinas pasaron a ser legalmente revolucionario anarquista Miguel Bakunin. Los eslavos, en general, no
libres del control de sus señores locales. miraban con buenos ojos, en aquel tiempo, a Rusia, la opresora de los
polacos; tampoco el gobierno zarista, bajo Nicolás I, veía con simpatía el
pan-eslavismo, considerándolo como una subversiva agitación popular.
El reflujo después de junio El espiritu del Congreso de Praga fue el de la Resurrección Eslava, descrito
en el capítulo anterior7 ; el historiador checo, Palacky, fue, en realidad, una de
Al igual que en Francia, la revolución fue en ascenso hasta el mes de junio, sus más activas figuras. El proceso era profundamente anti-germano, porque
y después comenzó a descender. Hay muchas razones que explican su la esencia de la Resurrección eslava era la resistencia a la germanización. Pero
continuado reflujo. Los viejos gobiernos, en los Días de Marzo, sólo se no era profundamente anti-austriaco, ni anti-Habsburgo. Unos pocos ex-
habían visto desconcertados, pero no realmente destruidos. Esperaban, tremistas, ciertamente, sostenian que el eslavismo· debía ser la base de una
sencillamente, la ocasión de· retirar unas promesas que les habían sido regeneración política, y que en el mundo, por lo tanto, no babia lugar para un
arrancadas por la fuerza. La fuerza inicialmente impuesta por los revolucio- imperio austriaco. Pero la gran mayoría en el Congreso de Praga estaba
narios no podia sostenerse. Los dirigentes revolucionarios no eran, realmente, formada por austro-eslavos. El austro-eslavismo sostenia que los muchos
muy fuertes. Los intereses de las clases medias, de la burguesía, de los pueblos eslavos, presionados en sus dos flancos por masas de población de
propietarios y de los comerciantes en ninguna parte se hallaban tan rusos y de alemanes, necesitaban del Imperio Austríaco como un marco
desarrollados como en la Europa occidental. Los dirigentes revolucionarios, político dentro del cual pudieran desarrollar su vida nacional propia.
en una gran proporción, eran escritores, editores, profesores y estudiantes, Demandaba que los pueblos eslavos fuesen admitidos como iguales de las
hombres de ideas, más que representantes de grandes intereses positivos. En otras nacionalidades del Imperio Austriaco, con el disfrute de autonomia
Viena, en Milán y en unas pocas ciudades más, la clase trabajadora era nume- local y de garantías constitucionales.
rosa, y las ideas socialistas ~e hallaban bastante extendidas; pero los obreros Los alemanes de Bohemia, es decir, los alemanes sudetes, se sintieron
'l no eran tan ilustrados ni tan conscientes políticamente, ni estaban tan atraídos, naturalmente, a la Asamblea de Francfort. Se hallaban·deseosos de
¡.
organizados ni tan irritados como en París o en Inglaterra. Eran bastante incluirse en la Alemania unificada que estaba a punto de formarse. Así como
fuertes, sin embargo, para inquietar a las clases medias; y sobre todo desde que los checos bohemios serían una minoría en la Alemania germana, así también
el espectro de la revolución social se extendió por el oeste de Europa, las clases los alemanes bohemios serian una minoría en la Bohemia checa. Hubo, por lo
medias y las clases más bajas, revolucionarias, comenzaron a temerse. Las tanto, fricciones entre las poblaciones mezcladas de Bohemia y en Praga, una
nacionalidades liberadas empezaron también a mostrar discrepancias. Los ciudad bilingüe.
campesinos, una vez emancipados, ya no tenían interés por la revolución. En
aquel tiempo, los campesinos tampoco tenían una conciencia de la nacionali-
dad; el nacionalismo era, primordialmente, una doctrina de las clases medias Victorias de la Contrarrevolución, Junio-Diciembre
ilustradas o de las clases terratenientes en Polonia y en Hungria. Como la
antigua aristocracia de espiritu internacional proporcionaba el núcleo de Pero el Emperador Fernando y los consejeros en quienes él habla decidido
oficiales en los ejércitos, y los campesinos el núcleo de los soldados, los confiar no tenían nada que ver con los movimientos nacionales, pu~s éstos, al
ejércitos seguían siendo casi inmunes a las aspiraciones nacionalistas. Esta
actitud de los ejércitos fue decisiva. 7 Ver págs. 183-185.

226 227
ser liberales también, implicaban restricciones en los poderes del estado. Por emperador huyó; la revolución vienesa nunca babia ido tan lejos. Pero ya era
consiguiente, había que oponerse a todos ellos. La primera victoria del demasiado tarde. El jefe militar austriaco, Windischgrlitz, trasladó desde
antiguo gobierno se produjo en Praga. En esta ciudad, estalló una Bohemia sus fuerzas intactas. Puso sitio a Viena durante cinco dlas, y la
insurrección checa, el 12 de junio, en el momento en que se hallaba reunido el obligó a rendirse, el 31 de octubre. ·
Congreso Eslavo, y se agravó a causa de las animosidades locales entre checos Con la reconquista de Viena, los defensores del viejo orden cobraron
y germanos. Windischgrlitz, el jefe local del ejército, bombardeó y sometió la ánimos. Los dirigentes contrarrevolucionarios -lós gráifdes propietarios, el
ciudad. El Congreso Eslavo se disolvió. El ejército de los Habsburgo clero católico, los altos mandos del ejército- decidieron facilitar el camino
controlaba la situación. desembarazándose del emperador Fernando, pues consideraban que las
La segunda victoria de la contrarrevolución se produjo en el norte de promesas hechas por :Femando en marzo podrian ser más fácilmente
Italia, al mes siguiente. De todas las partes del Imperio, solamente rechazadas por su sucesor. Fernando abdicó, y, el 2 de diciembre de 1848, le
1 Lombardia-Venecia se habían declarado independientes de los Habsburgo, sucedió Francisco José, un joven de dieciocho aftos, destinado a vivir hasta
1: durante los levantamientos de marzo. El pequen.o reino de Cerdefta las babia 1916 y a terminar su reinado en medio de una crisis todavía más devastadora
t'
apoyado y había declarado la guerra a Austria. Los italianos de toda la que aquella en cuyo marco lo iniciaba.
península se habian unido a la lucha; y hasta después de los dlas de Junio en
París, no parecía imposible que interviniese la Francia republicana, en apoyo
de sus compafteros revolucionarios, como en 1796. Pero en Francia no triunfo Estallido final y represión, 1849
ninguna revolución radical ni expansionista. Los italianos fueron abandona-
dos a sí mismo. Radetsky, el jefe austriaco en Italia, derrotó aplastantemente Durante algún tiempo, en la primera parte de 1849, parecia que la
,1.
al rey de Cerdefta en Custozza, el dia 25 de julio. El rey de Cerdefta, Carlos revolución, en muchos sitios, estallaba más violentamente que nunca. En
í Alberto, se retiró a su país. Lombardia y Venecia fueron reincorporados al algunas partes de Alemania, surgían levantamientos republicanos. En Roma,
Imperio Austriaco, con una feroz venganza. fue asesinado el ministro reformador de Pío IX. El papa huyó de la ciudad, y
La tercera victoria de la contrarrevolución sobrevino en septiembre y se proclamó una República Romana radical presidida por un triunvirato, uno
octubre. El partido radical húngaro de Luis Kossuth era liberal e incluso de cuyos miembros era Mazzini, que se apresuró a acudir desde Inglaterra
democrático en muchos de sus principios, pero era, sobre todo, un partido para tomar parte en el levantamiento republicano. En el norte de Italia,
nacionalista magiar. Victorioso en los Días de Marzo, se liberó completamen- Carlos Alberto de Cerdefta invadió nuevamente Lombardia. En Hungria,
te de la unión germana. Cambió la capital, que estaba en Pressburg, cerca de después de que las resucitadas autoridades de los Habsburgo repudiaron la
la frontera austríaca, por Budapest, en el centro de Hungría. Sustituyó el nueva constitución magiar, los magiares, capitaneados por el apasionado
latín por el magiar como lenguaje oficial de Hungria. Los magiares formaban Kossuth, se declararon absolutamente independientes. Pero todas aquellas
menos de la mitad de la población de Hungría, y el magiar es un lenguaje manifestaciones tuvieron poca vida. El republicanismo alemán se desvaneció.
sumamente dificil, totalmente ajeno a las lenguas indo-europeas de Europa. Mazzini y sus republicanos fueron expulsados de Roma, y Pio IX fue
No tardó en estar claro que había que ser magiar para beneficiarse de la nueva restablecido, mediante la intervención del ejército francés 11 • El rey de Cerdefta
constitución liberal, y que los magiares trataban de desnacionalizar y de fue nuevamente derrotado por un ejército austríaco el 23 de marzo de 1849.
«magiarizar» a todos los demás con quienes compartian el país. EslovaCQs.. En Hungría, los magiares opusieron una terrible resistencia, que el ejército
rumanos, germanos, servíos .Y croatas se resistieron violentamente, decidido imperial y los irregulares nativos anti-magiares no podlan vencer. · Los
! ' cada grupo a conservar intacta su identidad nacional. Los croatas, que habían gobernantes Habsburgo reanudaron ahora los procedimientos de la Santa
¡¡ disfrutado de ciertas libertades propias antes de la revolución magiar, se Alianza. El nuevo emperador Francisco José invitó al zar Nicolas a
1
!¡ ' pusieron en cabeza del movimiento, mandados por el Conde Jellachich, el intervenir. Más de cien mil soldados rusos entraron en Hungría por las
«ban» o gobernador provincial de Croacia. En septiembre, Jellachich desató montaftas, derrotaron en seguida a los magiares, y colocaron el devastado pais
una guerra civil en Hungría, capitaneando una fuerza de servio-croatas, a los pies de la corte de Viena. Esto ocurría en agosto de 1849.
apoyado por la mitad de la población no magiar. Media Hungría, alarmada La explosión nacionalista de 1848 en la Europa central y én Italia estaba
por el nacionalismo magiar, recurría ahora a los Habsburgo y al imperio, en ahora muerta. La autoridad de los Habsburgo habla sido reafirmada sobre los
busca de protección. El emperador Femando nombró a Jellachich su jefe nacionalistas checos en Praga, sobre los magiares en Hungria, sobre los
militar contra los magiares. Hungría se entregaba a la guerra de todos contra patriotas en el norte de Italia, y sobre los revolucionarios liberales en la propia
todos. Viena. La reacción, o el anti-revolucionarismo, estaba a la orden del dia.
En Viena, los revolucionarios más clarividentes, que habían dirigido el Pío IX, el «papa liberal» de 1846, recuperó el trono pontificio, decepcionado
levantamiento de marzo, veían ahora que el ejército de Jellachich, si vencía a en sus ideas liberales. La brecha entre liberalismo y catolicismo romano, que
los magiares, ·se volverla inmediatamente contra ellos. En consecuencia,
organizaron una segunda insurrección de masas, en octubre de 1848. El 8 Ver págs. 221-222.

228 229
había sido amplia con motivo de la primera Revolución Francesa, se convirtió
en un abismo abierto por la violencia revolucionatja de la República Romana La convocatoria de la Asamblea de Francfort fue posible, gracias al ji
de Mazzini y por las medidas adoptadas para su represión. Pío IX reiteraba colapso de los gobiernos alemanes existentes en los Días de Marzo de 1848. 1
ahora los anatemas de sus predecesores. Los codificó, en 1864, en el Syllabus Aquellos gobiernos, los treinta y nueve estados reconocidos por el Congreso
de Errores, que advertía a todos los católicos, con la autoridad del Vaticano, de Viena, eran los principales obstáculos en el camino de la unificación. Su in-
contra todo lo que respondiese a los nombres de liberalismo, progreso y dependencia proporcionaba a los principes reinantes y a sus ministros una
civilización. Respecto a los nacionalistas de Italia, muchos se sintieron realzada estatura política. Los ·estados alemanes se resistían a renunciar
defraudados por los desatentados métodos de los románticos republiaanos e a su soberanía en aras de una Alemania Unida, de igual modo que los estados
inclinados a pensar que Italia sólo se liberaría de la influencia austriaca nacionales del siglo siguiente habían de resistirse a entregar su soberanía a
mediante una guerra a la antigua usanza entre las potencias establecidas. unas Naciones Unidas. En otro aspecto, Alemania era una miniatura del mundo
En el Imperio Austríaco, bajo el principe Schwarzenberg, primer ministro politico. Estaba compuesta por grandes y pequeñas potencias. Sus grandes
del emperador, la linea política más importante consistía ahora en oponerse a potencias eran Prusia y Austria. Austria era el imperio heterogéneo descrito
todas las formas de auto-expresión popular, con unos procedimientos, más arriba; Prusia, después de 1815, incluía la Renania, las regiones centrales
después de lo ocurrido en 1848, que Metternich jamás babia conocido,. y con en tomo en Berlin, Prusia Occidental y Poznan, adquirida en los repartos de
una total confianza en la fuerza militar. El constitucionalismo sería arrancado Polonia, y la histórica Prusia Oriental. Las áreas anteriormente polacas
de raíz, así como todas las formas de nacionalismo: eslavismo, magiarismo, estaban habitadas por una mezcla de alemanes y polacos9• Ninguna de
italianismo y también germanismo, que alejarian los sentimientos de los aquellas grandes potencias podia someter a la otra, ni permitir que la otra
germanos austríacos del imperio de los Habsburgo para orientarlos hacia dominase a sus vecinos alemanes menores. Las pequeñas potencias alemanas,
el gran cuerpo familiar del pueblo alemán. El régimen llegó a llamarse a su vez mantenían su propia independencia en el equilibrio entre las dos
«sistema Bach», del nombre de Alexander Bach, el ministro del interior. El grandes.
gobierno se centralizó rigidamente. Hungría perdió los derechos propios que Este «dualismo» alemán, o esta polaridad entre Berlin y Viena, se había
había tenido con anterioridad a 1848. El ideal consistía en crear un sistema atenuado un tanto, bajo la común amenaza del imperio napoleónico. Toda la l
político perfectamente sólido y unitario. Bach insistia en mantener la cuestión alemana había permanecido como aletargada, en lo que a los I!
emancipación de los campesinos, que babia convertido a la gran masa de 1a gobiernos se refería, y tampoco preocupaba a las antiguas aristocracias. En !
población, de súbditos de sus sefiores, en súbditos del estado. Llevó a cabo
una reforma del sistema legal y de los tribunales de justicia, creó un área de
Prusia, los «junkers», propietarios de las grandes haciendas al este del"Elba,
eran singularmente indiferentes al sueño pan-germano. Sus sentimientos
¡¡
libre comercio de todo el imperio con una sola tarifa externa común, y
subvencionó y estimuló la construcción de caminos reales y carreteras. Al
igual que en la Francia de Luis Napoleón, de aquella misma época, el
políticos no eran germanos, sino prusianos. Estaban haciendo de Prusia algo
conveniente para ellos mismos, y sólo podrían sufrir pérdidas si se dejabán l
,.
absorber en UJJa Alemania como totalidad, porque en la Alemania del oeste
propósito consistía en lograr que el pueblo se olvidase de la libertad, ante una del Elba la base de la sociedad era la pequeña propiedad agrícola, y no había :1
abrumadora demostración de eficacia administrativa y de progreso material. un elemento terrateniente que correspondiese a los «junkers». El resto de '
Pero algunos hombres de aquel tiempo no olvidarían. Un liberal dijo del Alemania miraba a Prusia como algo rudo y oriental, pero este sentimiento
sistema Bach que consistía en «un ejército en pie de soldados, un ejército se había atenuado también en el tiempo de Napoleón, cuando los patriotas de
sentado de funcionarios, un ejército arrodillado de curas y un ejército reptan- toda Alemania se habían alistado en el servicio prusiano 10.
te de soplones». ·
25. Francfort y Berlín: la cuestión de una Alemania liberal Berlfn: fracaso de la revolución en Prusia
Prusia no era liberal, pero tampoco era atrasada. Federico Guillermo
Los estados alemanes III eludió repetidas veces su promesa de conceder una constitución moder-
na11. Su sucesor, Federico Guillermo IV, que heredó el trono en 1840, y de
Mientras tanto, desde mayo de 1848 hasta mayo de 1849, la Asamblea de quien, al principio, los liberalea esperaban mucho, resultó ser un romántico
Francfort se reunía en la histórica ciudad del Main. Se intentaba la creación de un tanto sombrío y neomedieval, decidido también a no compartir su
un estado alemán unificado, que fuese también liberal y constitucional, que autoridad con sus súbditos. Al propio tiempo, el gobierno, desde el punto de
asegurase los derechos civiles a sus ciudadanos y que tuviese un gobierno vista administrativo, era eficaz, progresivo y justo. Las universidades y el
conforme con la voluntad popular, manifestada en elecciones libres y en
debates parlamentarios abiertos. El fracaso en la creación de una Alemania
9 Ver mapa 6, ver pág. 164.
democrática fue, desde luego, uno de los hechos oscuros de los tiempos IO Ver pág. 154.
modernos. 11 Ver pág. 187.
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sistema de escuelas elementales eran superiores a los de Europa occidental. La mento, que, a su vez, disponía la elección de una asamblea pan-germana.
alfabetización estaba más extendida que en Inglaterra o que en Francia. El go- Soslayando las soberanías existentes, votantes de toda Alemania enviaron i'
bierno seguia las tradiciones mercantilistas de evocar, planificar y apoyar la delegados a Francfort para crear un superestado federal. La fuerza y la 1
1
vida económica 12 • En 1818, inició una unión arancelaria, al principio, con debilidad de la Asamblea de Francfort resultante tenían su origen en su 1
pequefios estados (o encalves) enteramente incluidos dentro de Prusia. Esta forma de elección. La Asamblea representaba el sentimiento moral del 1

unión arancelaria, o Zol/verein, se amplió en las décadas siguientes hasta


incluir a casi toda Alemania.
pueblo en general, las aspiraciones liberales y nacionales de muchos
alemanes. Representaba una idea. Políticamente, no significaba nada. Los
!
El 15 de marzo de 1848, como se ha señalado más arriba, estalló en delegados no tenían poder para dictar órdenes ni para esperar obediencia.
Berlin un levantamiento y la lucha en las calles. En un momento dado, Superficialmente semejante a la Asamblea Nacional que se reunió en Francia 1
pareció que el ejército dominaba la situación. Pero el rey, Federico en 1789, la Asamblea Nacional ~lemana de Francfort se hallaba, realmente, 1
Guillermo IV, hombre de ideas y proyectos, e irregularmente concienzudo,
ordenó a los soldados que se retirasen y permitió que sus súbditos eligiesen
en una situación muy distinta. No había una estructura nacional preexistente
con la que pudiera contar. No había ningún ejército ni servicio civil i1
la primer asamblea legislativa para toda Prusia. Asi, aunque el ejército pan-alemán de los que la asamblea pudiera posesionarse. La Asamblea de
permanecía intacto, y sus oficiales «junkers» no convencidos, la revolución Francfort, al no tener un poder propio, acabó dependiendo del poder de los 1,
avanzaba superficialmente. La asamblea prusiana se mostró sorprenden- estados verdaderamente soberanos que pretendía reemplazar.
temente radical, pues estaba dominada por extremistas «anti-junkers» de La Asamblea se reunió en mayo de 1848. Salvo unas pocas excepciones, i
las clases inferiores de la Prusia oriental. Aquellos hombres apoyaban a los sus miembros no eran revolucionarios, en absoluto. Eran, en su gran
revolucionarios y desterrados polacos que luchaban por la restauración mayoría, profesionales: jueces, abogados, profesores, funcionarios públicos,
de la libertad polaca. Su principal creencia consistia en que la fortaleza de clérigos protestantes y católicos, e importantes hombres de negocios.
la reacción era Rusia zarista, en que toda la estructura del poder de los Querían una Alemania liberal, auto-gobernada, federalmente unificada y i
«junkers», de los terratenientes, de los propietarios de siervos, y de la re- «democrática», aunque no igualitaria. Su actitud era formal, pacíficá y J
presión de la libertad nacional dependía, en última instancia, de la fuerza
armada del imperio zarista. (La subsiguiente intervención de Rusia en Hun-
legalista; esperaban triunfar mediante la persuasión. Aborrecían la violencia.
No querían ningún conflicto armado con los estados alemanes existentes. No
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gría señ.aló el acierto de este diagnóstico.) Los radicales prusianos, como querían la guerra con Rusia. No querían ningún levantamiento internacional l.
tantos otros de los diversos países, esperaban aplastar la Santa Alianza
desatando una guerra revolucionaria pan-germana o incluso europa contra
general de las clases trabajadoras. El ejemplo de los Días de Junio en Paris y
de la agitación cartista en Gran Bretañ.a, que coincidieron con las primeras l
Rusia, y para precipitarla, apoyaban las aspiraciones de los polacos.
Mientra tanto, la Asamblea de Berlín, dominada por los radicales,
concedía el auto-gobierno local a los polacos de la Prusia Occidental y de
semanas de la Asamblea de Francfort, aumentaron el miedo de esta
corporación al radicalismo y al republicanismo en Alemania. La tragedia de
Alemania (y, por lo tanto, de Europa) radica en el hecho de que esta
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Poznan. Pero, en aquellas áreas, germanos y eslavos habían vivido juntos, revolución alemana llegó demasiado tarde, en un momento en que los
durante mucho tiempo. Los alemanes de Poznan se negaban a respetar la revolucionarios sociales habían comenzado ya a declarar la guerra a la
autoridad de los funcionarios polacos. Las unidades del ejército prusiano
estacionadas en Poman apoyaban al elemento alemán. Ya en abril de 1848,
burguesía, y la burguesía tenía miedo ya del hombre corriente. Es el hombre
corriente, no el profesor o el respetable comerciante, el que, en tiempos !!i:
un mes después de la «revolución», el ejército aplastaba las nuevas revueltos, empuña, realmente, las armas de fuego y corre a lanzar gritos