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Sentencia nº 1548-2016 de Corte Suprema de

Justicia - Corte Suprema de 8 de Diciembre


de 2017

Ponente: Homicidio Culposo; Lesiones


Demandado: Francisco Javier Mata Sagastume
Fecha de Resolución: 8 de Diciembre de 2017
Emisor: Corte Suprema
08/12/2017 – PENAL
1548-2016 y 1599-2016
DOCTRINA
Cámara Penal considera que la Sala de Apelaciones no incurrió en falta de aplicación de las
normas señaladas, en virtud de que el procesado y los terceros civilmente responsables fueron
condenados al resarcimiento de una reparación digna, y que para los efectos de determinar el
tipo de reparación, el sentenciante cumplió con lo establecido en el artículo 119 del Código
Penal, que regula la extensión de la responsabilidad a que tiene derecho la víctima, comprende
la restitución, la reparación de los daños materiales y morales, la indemnización de perjuicios,
afectados por el hecho delictivo, que inicia desde reconocer a la víctima como persona con
todas sus circunstancias como sujeto de derechos contra quien recayó la acción delictiva,
hasta las alternativas disponibles para su reincorporación social a fin de disfrutar o hacer uso
lo más pronto posible del derecho afectado, en la medida que tal reparación sea humanamente
posible y, en su caso, la indemnización de los daños y perjuicios derivados de la comisión del
delito.
Corte Suprema de Justicia, Cámara Penal. Guatemala, ocho de diciembre de dos mil
diecisiete.
I)Se integra con los magistrados suscritos.II)Se resuelven los recursos de casación conexados
interpuestos por la entidad mercantil Crowley Latin America Services LLC, a través de su
mandatario judicial general y administrativo con representación J.H.P.G.; y por los querellantes
adhesivos C.A.P.P., G. delC.V.C. y O. delC.R.M., quienes actúan con el auxilio del abogado
L.A.V.M., ambos recursos planteados por motivo de fondo contra la sentencia de diecinueve
de octubre de dos mil dieciséis, emitida por la Sala Regional Mixta de la Corte de Apelaciones
de Zacapa, en el proceso tramitado contra el sindicado F.J.M.S. por los delitos de homicidio
culposo y lesiones, quien actuó con el auxilio de su abogado defensor L.F.M.M.. También
interviene el Ministerio Público quien actúa por medio del agente fiscal G.A.P.A..
I.A.
a) Hechos acusados:«usted F.J.M.S., el veinte de noviembre del año dos mil trece, siendo las
seis horas con cuarenta minutos, cuando los agentes de la Policía Nacional Civil, W.O.R.G. y
W.R., tripulantes de la Unidad ZAC-052, de servicio en la Sub Estación 24-11 del municipio y
departamento de Zacapa, cubrían un accidente de tránsito ocurrido a la altura del kilómetro
Ciento cincuenta y cuatro jurisdicción de Z., en que estaban involucrados dos vehículos, Un
camión Placa C-202BBH, marca HINO, color azul y B. y el vehículo tipo automóvil Placa
702DHX, marca NISSAN, color Gris Policromado, quienes momentos antes habían chocado y
aconsecuencia (sic) del percance, en el lugar fallecieron el piloto y el acompañante que se
conducía en el automóvil y el piloto del camión resultó ileso, posteriormente sobre la misma ruta
de Chiquimula hacia Zacapa, circulaba usted piloteando el vehículo tipo Cabezal, con placas C-
69-122, placas de la República de El Salvador, marca FREGHTLINER, color blanco con franjas
negras, el cual jalaba un contenedor con mercadería y al llegar al kilómetro ciento cincuenta y
cuatro de la ruta interamericana, lugar donde se encontraba el accidente de tránsito
anteriormente descrito, usted por no tomar sus precauciones y por la velocida (sic) con la que
se conducía imprudentemente, fue a colisionar en contra del camión Placa C-202BBH, marca
HINO, color Azul y B., provocándole la muerte a los señores E.O.M.T., piloto del camión MARIO
PÉREZ ZACARÍAS, ayudante del camión, ENOE CORDÓN SAGASTUME, L.A.Y.L.C.A.,
curiosos que se encontraban en el lugar del hecho, así mismo (sic) les causó lesiones a los
señores E.G.Z. y B.J. CORDÓN Y CORDÓN, R.J.V.C.Y.H.A.C., quienes eran curiosos que (sic)
encontraban en el lugar de los hechos».
b) hechos acreditados por el tribunal de sentencia: «que F.J.M.S., el veinte de noviembre
del año dos mil trece, siendo las seis horas con cuarenta minutos, cuando los agentes de la
Policía Nacional Civil, W.O.R.G. y A.W.R.V., tripulantes de la Unidad ZAC guión cero cincuenta
y dos (ZAC-052), de servicio en la Su (sic) Estación Veinticuatro guión once (24-11) del municipio
y departamento de Zacapa, cubrían un accidente de tránsito ocurrido a la altura del kilómetro
Ciento Cincuenta y cuatro, jurisdicción de Z., en que estaban involucrados dos vehículos, Un
camión Placa Comerciales Doscientos dos BBH (C-202BBH), marca HINO, color azul y B. y el
vehículo tipo automóvil Placa Particulares Setecientos dos DHX (P 702DHX), marca NISSAN,
color Gris Policromado, quienes momentos antes habían chocado y a consecuencia del
percance, en el lugar fallecieron el piloto y el acompañante que se conducía en el automóvil y
el piloto del camión resultó ileso, posteriormente sobre la misma ruta de Chiquimula hacia
Zacapa, circulaba usted piloteando el vehículo tipo Cabezal, con placas C espacio sesenta y
nueve espacio ciento veintidós (C 69 122), de la República de El Salvador, marca
FREGHTLINER, color blanco con franjas negras, el cual jalaba un contenedor con mercadería y
al llegar al kilómetro ciento cincuenta y cuatro de la ruta interamericana, lugar donde se
encontraba el accidente de tránsito anteriormente descrito, usted por no tomar sus
precauciones y por la velocidad con la que se conducía de forma imprudente, fue a colisionar
en contra del camión placa Comerciales Doscientos dos BBH (C-202BBH), color Azul y B.,
provocándole la muerte a los señores E.O.M.T., piloto del camión MARIO PÉREZ ZACARÍAS,
ayudante del camión, ENOE CORDÓN SAGASTUME, L.A.Y.L.C.A., curiosos que se
encontraban en el lugar del hecho».
c) De la resolución del tribunal de sentencia:El Tribunal de Sentencia Penal, Narcoactividad
y Delitos contra el Ambiente del departamento de Zacapa, en sentencia de siete de junio de
dos mil dieciséis, declaró que F.J.M.S., era autor responsable del delito de homicidio culposo,
en agravio de ENOE CORDÓN SAGASTUME, O.A., E.O.M.T., M.P.Z. y ELUBIA CORDÓN
ALDANA, imponiéndole la pena de cinco años de prisión conmutables a razón de quince
quetzales diarios.
Asimismo, el Tribunal condenó a F.J.M.S., y a los terceros civilmente demandados J.F.M. y a
la entidad mercantil CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, al pago de la cantidad de tres
millones doscientos treinta y nueve mil quetzales (Q,3,239,000.00) a favor de los querellantes
adhesivos y víctimas.
El Tribunal para tomar su decisiónen relación a la responsabilidad penalargumentó que: «…En
la secuela del debate ha quedado debidamente probado que el acusado al momento del
accidente conducía el vehículo que manejaba de manera imprudente al circular dicho cabezal
con su respectiva rastra y contenedor a excesiva velocidad de manera temeraria, toda vez que
si bien es cierto que ese extremo de excesiva velocidad no quedó probado pericialmente, lo es
también que mediante los testimonios atendiendo a la experiencia y a la derivación, tomando
en cuenta que de no haber ido a excesiva velocidad, hubiera podido detener la marcha del
vehículo que conducía y haber podido evitar el mal que ocasionó, además al haber quedado
establecido que habían (sic) señalización en el lugar que había sido colocada por elementos de
Policía Nacional Civil, tal y como ellos mismos lo refirieron, específicamente los agentes
W.O.R.G. y A.W.R.V., quienes incluso dejaron estacionada en la cola de vehículos la auto
patrulla (sic) en la que se conducían y a pesar de ello, por causas que se desconocen, el
acusado, piloto del transporte pesado referido, decidió rebasar la fila de vehículos que se
encontraban sobre el carril derecho en dirección de Chiquimula hacia Zacapa, abordando el
carril contrario, o sea el carril de Z. hacia Chiquimula, a excesiva velocidad según las
deposiciones, no deteniendo la marcha de dicho cabezal, junto con la plataforma y contenedor
de autos, al ver el percance que momentos antes había sucedido entre el camión HINO y el
automóvil descrito en los hechos acreditados, colisionando el vehículo tipo camión y luego
dando vuelta y arrastrándose sobre la cinta asfáltica la plataforma y contenedor que jalaba, no
obstante que lo hacía en su estado normal, lo hacía con licencia de conducir tipo o clase “T”,
de la república de el Salvador, la cual de conformidad con la legislación de tránsito de aquel
país, la misma es de similar categoría con la licencia de conducir tipo o clase “A” de Guatemala
la cual es la autorización legal para circular ese tipo de vehículos (cabezales) dentro del territorio
nacional; que no huyó del lugar no obstante según las declaraciones intentó hacerlo, sin
embargo fue aprehendido al haber presencia policial en el lugar derivado del hecho de tránsito
anterior, sin embargo al no poner en su actuar de conducir un vehículo pesado la debida
diligencia de conducirse sobre la cinta asfáltica de manera prudente, al haber observado que
había un percance de tránsito ya atendido por las autoridades, no bajó la velocidad del vehículo
que conducía, no se detuvo en la fila de vehículos que iban llegando hasta ese lugar y que sí lo
hacían por debida y obligada precaución, puesto que es una señal evidente, lógica y clara que
algo sucede y al ser en la carretera, se deriva de la lógica, que lo seguro es que sea un accidente
de tránsito lo que ocurra más adelante, rebasando imprudentemente y de manera temeraria
dicha fila de vehículos que se encontraban sobre la cinta asfáltica detenidos por el primer
accidente, con lo que dio lugar a que produjera el accidente de tránsito en el cual se vio
involucrado con un resultado dañoso, como lo fue las pérdidas de las vidas humanas de E.C.S.,
O.A., E.O.M.T., M.P.Z. y Elubia Cordón Aldana y consecuentemente daños considerables a la
estructura del vehículo tipo camión de uso comercial, marca HINO, color azul y blanco, con
placas de circulación Comerciales Doscientos dos BBH, propiedad del señor C.A.P.P. según
las constancias procesales; por lo que existen elementos de prueba suficientes que demuestren
que el acusado es penalmente responsable del ilícito penal que se le atribuyó por parte del ente
acusador, en cuanto a todas las víctimas mortales (…) En conclusión, en el presente juicio el
ente acusador demostró la culpabilidad del acusado F.J.M.S. en el hecho que se le atribuye
constitutivo del Ilícito penal de Homicidio Culposo en relación a las víctimas mortales de E.C.S.,
O.A., E.O.M.T., M.P.Z. y Elubia Cordón Aldana, consecuentemente destruyó el muro de
inocencia que protege a toda persona acusada y particularmente a él de la comisión de un
hecho delictivo, por lo que debe dictarse un fallo condenatorio en relación al hecho cometido
en cuanto a dichas víctimas mortales relacionadas…».
Yen relación a la reparación dignael Tribunal indicólo siguiente: «La reparación a que tienen
derecho las víctimas y querellantes adhesivos comprende la restauración del derecho afectado
por el hecho delictivo, que inicia desde reconocerla como sujetos de derechos contra quien
recayó la acción delictiva, a fin de disfrutar o hacer uso lo más pronto posible del derecho
afectado, en la medida que tal reparación sea posible y, en su caso, la indemnización de los
daños y perjuicios derivados de la comisión del delito. Con fundamento en la Constitución
Política de la República de Guatemala; Convención Americana sobre Derechos Humanos, La
regla veinte de las Cien Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de las personas en
condiciones de vulnerabilidad, los artículos 117 y 124 del Código Procesal Penal. Con base en
la aplicación de las sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en
lo que respecta a establecer el daño moral, que según dicha Corte es eminentemente
considerativo o estimativo por parte del Tribunal que la dicte. Así también dicha Corte en
diversos de sus fallos ha estimado que: “El proyecto de vida se asocia al concepto de realización
personal, a las opciones que el sujeto puede tener para conducir su vida y alcanzar el destino
que se propone: “implica la pérdida o el grave menoscabo de oportunidades de desarrollo
personal, en forma irreparable o muy difícilmente reparable. Así, la existencia de una persona
se ve alterada por factores ajenos a ella, que le son impuestos en forma injusta y arbitraria con
violación de normas vigentes…” lo anterior en atención (sic) que las víctimas O. delC.R.M. y sus
tres menores hijos ya relacionados, así como también la víctima G. delC.V.C. y sus tres menores
hijos relacionados, perdieron su esposo, conviviente y padres en el caso de los menores,
respectivamente de una forma injusta y por factores ajenos a ellos, viéndose alterada la
existencia y en condiciones inciertas y difíciles su futuro. Se establece que C.A.P.P., O.
delC.R.M. y sus tres menores hijos E.O.M.R. de nueve años de edad, D. delC.M.R. cinco años
de edad y A.E.M.R. de dos años de edad y Gricelda del C.V.C. por su condición de conviviente
atendiendo a lo que establece el numeral primero del artículo 117 del Código Procesal Penal,
también teniendo la condición de víctima tiene derecho a ser resarcida juntamente con sus tres
menores hijos, siendo ellos: J.N.P.V. de once años de edad, M.A.P.V. de siete años de edad y
G.M.S.P.V. de tres años de edad, todos tienen derecho a una reparación digna por parte del
acusado F.J.M.S. de manera solidaria y mancomunada con los terceros civilmente demandados
J.F.M. y Crowley Latin America Services LLC, por haberse cometido en su contra su patrimonio
(sic) en el caso de los primeros mencionados al ser el propietario del vehículo tipo camión,
marca HINO que se describe en la plataforma fáctica daños y perjuicios y haber ocasionado la
muerte de los señores E.O.M.T. y M.P.Z., ambos esposo y conviviente respectivamente de las
también víctimas relacionadas O. delC.R.M. y Gricelda del C.V.C., como consecuencia el delito
de Homicidio Culposo. (…) en relación a las demás víctimas se toman en cuenta los parámetros
establecidos en el artículo 1655 del Código Civil para ponderar la indemnización por concepto
de reparación civil que en derecho les corresponde y el daño moral resultante como producto
del fallecimiento de los (sic) esposo y conviviente y padres a la vez respectivamente de las
víctimas relacionadas, y las secuelas emocionales que eso conlleva, la capacidad económica
de los obligados a reparar los daños y perjuicios ocasionados, de lo que se toma en cuenta que
en el caso de Crowley Latin America Services, LLC, es una entidad mercantil transnacional, se
estima con capacidad económica al estar acreditado que pesa sobre ésta un embargo según
las constancias procesales que acreditó el abogado director de los querellantes adhesivos y
víctimas, por un monto de tres millones de quetzales, otorgados por el juez de Primera Instancia
Penal Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente del departamento de Zacapa, operados por
el Banco Citiback (sic) tal y como consta mediante la copia del oficio respectivo de fecha quince
de diciembre de dos mil quince, que consta y fue valorado positivamente como medio de
prueba, por virtud del cual dicha entidad bancaria informa respecto del cumplimiento de la
orden de embargo relacionada por el monto descrito, lo que permite derivar que cuenta con
capacidad económica para soportar la imposición de pago determinado por concepto de daños
y perjuicios que deriven en el presente juicio. En el caso del también tercero civilmente
demandado J.F.M., únicamente se tiene que es el propietario del vehículo tipo cabezal que se
vio involucrado en el percance de tránsito y que era conducido por el acusado y
referencialmente por lo manifestado en audiencia por parte del Abogado Mandatario y Director
de la entidad mercantil tercera civilmente demandada, Licenciado J.H.P.G., que es propietario
de la empresa denominada “ Transportes Mata”, con sede de operaciones en la república de El
Salvador, y en el momento del percance prestaba dicho servicio de transporte a la también
tercera civilmente demandada Crowley Latin America Services LLC, propietaria del también
transporte de carga tipo plataforma (…) que jalaba dicho cabezal; estimando que en igual
sentido cuenta con capacidad económica para el cumplimiento de daños y perjuicios que
deriven del hecho de tránsito acreditado y del acusado F.J.M.S., únicamente se tiene que es
hijo del tercero civilmente demandado J.F.M., conductor del vehículo tipo cabezal que
protagonizó el hecho de tránsito con el saldo trágico de daños al vehículo tipo camión HINO
relacionado y pérdida de vidas humanas ya conocido…»
«DE LOS R.D.J. RESPECTO AL FALLO A EMITIR POR CONCEPTO DE REPARACIÓN
DIGNA: Para quien juzga es importante que las partes tomen en cuenta que la etapa de la
reparación digna, no constituye una posibilidad de un enriquecimiento sin causa, para
aprovecharse de los obligados a resarcir el daño, a exigirles cantidades de dinero exorbitantes
y que no puedan hacer efectiva en su momento una sentencia de naturaleza de condena por
ese concepto, consecuentemente no constituye tampoco una oportunidad de una “Lotería
Judicial”, en la cual aprovechando la oportunidad se pretenda obtener un resarcimiento injusto
y desproporcionado de la parte obligada, por el solo hecho de referir que es una de las terceras
civilmente demandadas sobre la cual pesa un embargo ya relacionado, la naviera más rica del
mundo según lo que referencialmente argumenta el abogado director de los querellantes
adhesivos que ha sido de su conocimiento de acuerdo a la lectura que ha hecho de una revista
que según indica denomina “Forbes”, lo cual al no estar acreditado en el proceso no es
parámetro a utilizar para el Juzgador. No obstante lo anterior, quien juzga es del criterio que la
reparación digna constituye como su nombre lo indica una posibilidad para que las víctimas con
derecho puedan percibir por concepto de reparación un resarcimiento “digno” que les permita
afrontar la vida aun con las adversidades y dificultades que le provocó el daño que les haya
hecho la persona del acusado (sic) de manera culposa, en el presente caso la muerte de sus
familiares E.O.M.T. y M.P.Z.. No puede dejar pasar por alto el hecho de que la figura jurídica de
las víctimas antes de las reformas de Decreto Siete guión dos mil once, que introdujo al Código
Procesal Penal el contenido de lo que establece el artículo 124 de dicha ley adjetiva penal, eran
pocos los derechos que le eran otorgados y sujetos a condiciones y requisitos procesales,
muchas veces imposibles de satisfacer por ellos, lo que hacía imposible la reparación de los
daños que les fueron causados, en la actualidad mediante el decreto relacionado se integró el
ordenamiento adjetivo penal, una norma que permita a las víctimas de un delito, recibir un
resarcimiento por ese daño sufrido, luego de discutir lo que en derecho corresponde en una
audiencia señalada para tal efecto. Luego del análisis jurídico y de los razonamientos de
valoración esgrimidos, el Juzgador resuelve: i) Admitir la renuncia formulada por el
representante del Ministerio Público a favor del acusado y de los terceros civilmente
demandados ya conocidos, por los argumentos referidos, medularmente como consecuencia
de lo manifestado por la esposa del fallecido E.C.S. la señora M.G.C. y Cordón y por el esposo
y padre de las víctimas O.A. y Elubia Cordón Aldana, respectivamente, en audiencia testimonial,
en el sentido que ya les había resarcido su pretensión por parte del padre del acusado señor
J.F.M.. ii) Acceder a la pretensión del Abogado Director a favor de los querellantes adhesivos y
agraviados, no en los términos y cantidades por él pretendidos; sino que de la siguiente manera
atendiendo a la justicia, a las pruebas aportadas y parámetros establecidos en el artículo 1655
del Código Civil, concluyendo que se debe condenar de manera solidaria y mancomunada al
acusado y terceros civilmente demandados J.F.M. y la entidad mercantil Crowley Latin América
Services LLC, por concepto de daños y perjuicios, restitución, indemnización y daño moral; a
favor de los querellantes adhesivos y víctimas de la siguiente manera: A favor de C.A.P.P., por
un monto total de un millón doscientos treinta y nueve mil quetzales (Q.1,239,000.00),
distribuido de la siguiente manera: por concepto de daño, como daño emergente del delito, el
valor que se tuvo estimado del vehículo de su propiedad, en la cantidad de Trescientos mil
quetzales (Q300,000.000) y perjuicios, lucro cesante o ganancias lícitas dejadas de percibir la
cantidad de Novecientos treinta y nueve mil quetzales (Q939,000.00).
A favor de O. delC.R.M. y sus tres hijos E.O.M.R. de nueve años de edad, D. delC.M.R. de cinco
años de edad y A.E.M.R. de dos años de edad, por un monto de Doscientos mil quetzales
(Q.200,000.00) a favor de cada uno de ellos cuatro de acuerdo a las pruebas aportadas, su
valoración positiva y los parámetros establecidos en el artículo 1655 del Código Civil para
calcular la indemnización a favor de las víctimas, y al pago del monto de la cantidad de cincuenta
mil quetzales (Q.50,000.00), a favor de cada uno de ellos por concepto de daño moral; haciendo
un total a favor de cada una de las cuatro víctimas relacionadas de Doscientos cincuenta mil
quetzales (Q.250,000.00) y a favor de las cuatro víctimas, sumados los cuatro resarcimientos
decretados, asciende el monto por el concepto de indemnización a la cantidad de un millón de
quetzales (Q.1,000,000.00); cantidad que deberá ser entregada en su totalidad al quedar firme
la presente sentencia a la madre y representante legal de los menores de edad relacionados
señora O. delC.R.M..
A favor de la víctima G. delC.V.C. y de sus menores hijos J.N.P.V. de once años de edad,
M.A.P.V. de siete años de edad y G.M.S.P.V. de tres años de edad por un monto de doscientos
mil (Q.200,000.00) quetzales por concepto de indemnización a favor de cada uno de ellos; de
acuerdo a las pruebas aportadas y los parámetros establecidos en el artículo 1655 del Código
Civil para calcular la indemnización a favor de las víctimas; y al pago del monto de la cantidad
de cincuenta mil quetzales (Q.50,000.00) por concepto de daño moral a favor de cada una de
las víctimas relacionadas, haciendo un total a favor de cada una de dichas víctimas de la
cantidad de Doscientos cincuenta mil quetzales (Q.250,000.00), que en su conjunto sumadas
las cuatro indemnizaciones decretadas, arrojan la cantidad de un millón de quetzales
(Q.1,000,000.00); cantidad que deberá ser entregada en su totalidad al quedar firme la presente
sentencia a la madre y representante legal de los menores de edad relacionados señora Gricelda
del C.V.C.».
d) Del recurso de apelación especial:J.H.P.G. en su calidad de mandatario judicial general y
administrativo con representación de la tercera civilmente demandada entidad mercantil
Crowley Latin America Services LLC; interpuso recurso de apelación especial por motivo de
fondo conforme al artículo 419 numeral 1 del Código Procesal Penal, indicó la errónea
aplicación del artículo 1651 del Código Civil relacionado con el artículo 122 del Código Penal;
y C.A.P.P., O. delC.R.M. y Gricelda del C.V.C., en su calidad de querellantes adhesivos
interpusieron recurso de apelación especial por motivo de fondo conforme al artículo 419
numeral 1 del Código Procesal Penal, indicaron la indebida interpretación de los artículos 65,
119 y 127 del Código Penal.
Respecto al motivo de fondo indicado por J.H.P.G.en la calidad en la que actúa, argumentó
que se incurrió en errónea aplicación del artículo 1651 del Código Civil el cual se relacionó con
el artículo 122 del Código Penal, toda vez que el tribunal de sentencia al momento de subsumir
los hechos acreditados con la normativa jurídica que consideró aplicables al caso concreto, no
se percató que ninguno de ellos se refería a la existencia de la entidad Crowley Latin America
Services LLC, como empresa o dueña de cualquier medio de transporte, en específico como
empresa o dueña de la llamada plataforma o rastra de un contenedor o furgón que
supuestamente era el que jalaba el cabezal que conducía la persona que condenaron, agregó
que no era posible que admitiera la demanda de responsabilidad civil contra la entidad
relacionada en su calidad de tercera civilmente demandada; finalizó indicando que existía vicio
sustancial o material de errónea aplicación del artículo 1651 del Código Civil, toda vez que se
aplicó erróneamente dicha norma.
Referente alprimer motivo de fondointerpuesto por la parte querellante adhesiva, argumentó
que el Tribunal de sentencia aplicó erróneamente el artículo 65 relacionado con el artículo 127
del Código Penal, ya que en el debate quedó probado que el acusado al momento del accidente
conducía el vehículo de manera imprudente y temeraria, el ente acusador demostró la
culpabilidad del procesado en el hecho que se le atribuyó, solicitaron que se anulara la
sentencia y que al procesado lo condenaran a ocho años de prisión inconmutables.
En relación alsegundo motivo de fondo: indicaron los apelantes que el Tribunal de sentencia
inobservó el artículo 119 del Código Penal, indicando que durante la audiencia relacionada
solicitaron la cantidad de un millón quinientos mil quetzales por concepto del valor del vehículo
que se dejó de usar para el trabajo y como consecuencia, dejó de percibir ingresos en su
empresa; agregaron que para enmendar los agravios se les condenara a los terceros civilmente
demandados J.F.M. y a la entidad Crowley Latin America Services LLC, de forma
mancomunada y solidaria al pago en concepto de responsabilidades civiles, por la suma de
ocho millones quinientos mil quetzales, divido en la forma que fue descrita en la audiencia de
reparación digna.
d) De la sentencia del tribunal de apelación especial:La Sala Regional Mixta de la Corte de
Apelaciones de Zacapa, en sentencia de diecinueve de octubre de dos mil dieciséis,resolvió
sin lugar los recursos de apelación especial por motivo de fondo interpuestos porJ.H.P.G.
en su calidad de mandatario judicial general y administrativo con representación de la tercera
civilmente demandada entidad mercantil Crowley Latin America Services LLC, y C.A.P.P., O.
delC.R.M. y Gricelda del C.V.C., en su calidad de querellantes adhesivos, contra la sentencia
impugnada.
La Sala para tomar su decisión, respecto al motivo de fondo planteado porJ.H.P.G. en la
calidad con la que actuó, en el cual señaló que el Tribunal de sentencia incurrió en errónea
aplicación del artículo 1651 del Código Civil el cual se relacionó con el artículo 122 del Código
Penal, argumentó lo siguiente: «Del estudio de las constancias procesales, la sentencia apelada
y el medio de impugnación establecemos que, el Tercero Civilmente Demandado es aquella
persona natural o jurídica, quesin tener responsabilidades penales, sí tiene responsabilidades
civiles derivadas del delito. Es decir que es quien en forma forzosa se da la intervención en el
aprovechamiento penal, para que intervenga como demandada y responda por los daños y
perjuicios que cause el imputado por tener cierto vínculo con él. En ese orden de ideas la
entidad CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, en la calidad con la que figura, no es la
de provocar el daño causado, ese es un hecho que se le ha imputado a la persona individual
del acusado F.J.M.S., y no así a dicha entidad mercantil, por tal razón no es necesario su
individualización en la plataforma fáctica del Ministerio Público toda vez que no se le están
sindicando hechos dentro del proceso penal; por tal razón la consecuencia jurídica de la
participación de la tercera civilmente demandada al tenor del artículo 135 del Código Procesal
Penal, se circunscribe a que si hubieran y se acreditan en la etapa procesal oportuna, daños
que el imputado hubiere causado como intervención forzosa, deberá responder por el mismo
de manera solidaria por la calidad de sujeto procesal de tercero civilmente demandado. En ese
sentido, al expresar el apelante en la calidad con la que actúa, que únicamente tiene
responsabilidad el dueño del cabezal y no su presentada, toda vez que el cabezal fue medio de
transporte que causó el daño producido, porque el cabezal lo iba piloteando una persona. Esa
afirmación los que juzgamos advertimos que no le excluye a su representada de la calidad de
parte procesal como tercero civilmente demandado de las consecuencias legales que devienen
de la misma, de acreditarse la responsabilidad penal del acusado; atendiendo a lo establecido
en primer lugar el artículo 1651 del Código Civil que establece:Medios de transporte. Las
empresas o el dueño de cualquier medio de transporte, serán solidariamente responsables con
los autores y cómplices de los daños o perjuicios que causen las personas encargadas de
vehículos, aun cuando la persona que los cause no sea empleada a dichas empresas o del
dueño del medio de transporte siempre que el encargado de los vehículos se los haya
encomendado, aunque fuere de manera transitoria. Y, en segundo lugar a lo que preceptúa el
artículo 135 del Código Penal (sic) en cuanto a responder también por el daño que el imputado
hubiere causado con el hecho punible, interviniendo como demandado. Por lo que ante el
establecimiento por el juzgador de la responsabilidad penal del acusado en el hecho, lo hace
ajustado a derecho. Aunado a lo anterior, este Tribunal de alzada establece que en la audiencia
de reparación digna la cual fue celebrada el diez de junio del año dos mil dieciséis según lo
plasmado por el juzgador de primer grado en la sentencia apelada, en la literal F que se refiere
a la RESPONSABILIDAD CIVIL, se establece que CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC,
es propietaria del transporte de carga tipo plataforma (…), que jalaba el cabezal que conducía
el sindicado F.J.M.S., por tal motivo es evidente y clara la responsabilidad civil de la entidad
mercantil CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, en virtud de ser propietaria del medio
de transporte antes mencionado, por tratarse de un sub-motivo de fondo, el análisis que
corresponde debe versar sobre la correcta o incorrecta aplicación de la norma sustantiva civil
en el caso concreto, para lo que el principal referente que se tiene, es lo que acredita el
sentenciante en primer grado, sobre la cual la función de esta Sala se concreta a la adecuada
aplicación típica de la ley, sobre lo que dicho juzgador haya analizado y aplicado de acuerdo a
las constancias procesales, y conforme a los diferentes medios de prueba que valoró. En ese
sentido, luego del análisis integral del juicio como de apelación especial por motivo de fondo,
el agravio denunciado por el interponente de la entidad mercantil del presente recurso, este
tribunal de alzada determina no acoger el recurso…».
En relación alprimer motivo de fondo, del recurso planteado por los querellantes adhesivos,
en el cual señalaron que el Tribunal de sentencia aplicó erróneamente los artículos 65 y 127 del
Código Penal, la Sala indicó: «En este orden de ideas y de conformidad con la plataforma fáctica
presentada por el Ministerio Público la cual es robustecida con la prueba valorada en debate,
los que juzgamos en esta instancia llegamos a la certeza jurídica de que la conducta del
sindicado fue producida por la imprudencia con la que actuó en los sucesos antes descritos,
por lo que al condenar a cinco años de prisión conmutables a razón de quince quetzales por
cada día de prisión efectivamente padecidos, el J.S. observó el artículo 65 y el segundo párrafo
del artículo 127 del Código Penal en el sentido de fijarle la pena al doble de la pena impuesta
que le correspondería, tomando en cuenta que el vehículo que piloteaba el procesado no era
de transporte colectivo, por lo que procedente es declarar SIN lugar el presente submotivo, y
consecuentemente mantener la pena impuesta en sentencia de primer grado al condenando
F.J.M.S., a la pena de CINCO AÑOS DE PRISIÓN CONMUTABLES, y así deberá resolverse en
el apartado respectivo, porque el juez sentenciante resolvió correctamente aplicando una pena
en observancia del artículo 65 del Código Penal y 127 del mismo cuerpo legal. Se concluye que
la pena impuesta por el tribunal aquo, respeta los principios de proporcionalidad, humanidad y
resocialización de la pena».
En relación alsegundo motivo de fondo, del recurso planteado por los querellantes en el cual
señalaron los apelantes que el Tribunal de sentencia inobservó el artículo 119 del Código Penal,
indicando que durante la audiencia relacionada solicitaron la cantidad de un millón quinientos
mil quetzales por concepto del valor del vehículo que se dejó de usar para el trabajo y como
consecuencia, dejó de percibir ingresos en su empresa, agregaron que para enmendar los
agravios se les condenara a los terceros civilmente demandados J.F.M. y a la entidad Crowley
Latin America Services LLC, de forma mancomunada y solidaria al pago en concepto de
responsabilidades civiles, por la suma de ocho millones quinientos mil quetzales, divido en la
forma que fue descrita en la audiencia de reparación digna. La Sala indicó lo siguiente: «…del
análisis de la sentencia apelada, en especial la literal F) del apartado de RESPONSABILIDAD
CIVIL del fallo de carácter condenatorio, establecemos que, al fijar una cantidad a cada una de
las víctimas y querellantes adhesivos para una efectiva reparación y en su caso indemnización
de daños y perjuicios, el juez Aquo lo hace de acuerdo a la realidad derivada de la comisión del
delito de conformidad con la prueba presentada por cada una de las partes, es de esta manera
que debemos de tomar en cuenta que la etapa de reparación digna, no constituye una
posibilidad de un enriquecimiento sin causa, para aprovecharse de los obligados a resarcir el
daño, a exigirles cantidades de dinero exorbitantes y que no puedan hacer efectiva en su
momento, una sentencia de naturaleza de condena por ese concepto, consecuentemente
compartimos el criterio del juzgador S. al expresar: “no constituye tampoco una oportunidad
para enriquecerse en la cual aprovechando la oportunidad, se pretende obtener un
resarcimiento injusto y desproporcionado de la parte obligada, por el solo hecho de referir que
es una de las terceras civilmente demandadas sobre la cual pesa un embargo de tres millones
de quetzales” No obstante lo anterior, quien juzga es del criterio que la reparación digna
constituye como su nombre lo indica, una posibilidad para que las víctimas con derecho puedan
percibir por concepto de reparación un resarcimiento digno que les permita afrontar la vida aun
con las adversidades y dificultades que le provocó el daño que les haya hecho la persona del
acusado de manera culposa, en el presente caso la muerte de sus familiares, y en el caso de
C.A.P.P., los daños y perjuicios ocasionados en su vehículo tipo camión marca HINO. En este
orden de ideas consideramos apegado a derecho y tomando en cuenta cada una de las
realidades de las víctimas y querellantes adhesivas las cantidades fijadas por el Juez Aquo, en
virtud de haberse denotado una aplicación efectiva de la Sana Crítica Razonada en el sentido
de su experiencia, leal saber, psicología y lógica, por lo tanto no se advierte inobservancia de la
norma legal alegada y si, una clara y precisa aplicación de nuestra legislación legal vigente
ciñéndose a los parámetros legales establecidos por la ley, tomando en cuenta para el efecto la
norma internacional suscrita por nuestro país…».
Motivo del recurso de casación
J.H.P.G. en su calidad de mandatario judicial general y administrativo con representación de la
tercera civilmente demandada entidad mercantil Crowley Latin America Services LLC, y los
querellantes adhesivos C.A.P.P., O. delC.R.M. y Gricelda del C.V.C., presentaron recurso de
casaciónpor motivo de fondoe invocaron como casos de procedencia, para el caso del
representante de la tercera civilmente demandada elnumeral 5 del artículo 441 del Código
Procesal Penal;y para el caso de los querellantes adhesivos elnumeral 5 del Código Procesal
Penal.
El representante de la tercera civilmente demandada denunció la indebida aplicación del
artículo 1651 del Código Civil, relacionado con el artículo 122 del Código Penal; Manifestando
el recurrente las siguientes interrogantes: a) Estará individualizada la plataforma o rastra o
chasis o remolque con un contenedor o furgón; b) Estará individualizada e identificada la
persona de Crowley Latin América Services LLC como empresa o dueño; c) Constarán
acreditados elementos o presupuestos normativos del artículo 1651 del Código Civil con
relación a la entidad Crowley Latin América Services LLC para poder deducir un vínculo con
dicha entidad; d) En el caso de no haber incurrido la Sala en un error jurídico sustancial o
material, podría haber variado la decisión de la Sala sentenciadora y ocasionando con dicho
error agravio a la entidad Crowley Latin América Services LLC; e) Constará la existencia de la
entidad Crowley Latin América Services LLC como la empresa o dueña de la llamada
plataforma o rastra o chasis o remolque con un contenedor o furgón que era el que jalaba el
cabezal.
Por su parte, los querellantes adhesivos indicaron como caso de procedencia, la errónea
interpretación del artículo 65 relacionado con el artículo 127 del Código Penal, pues
consideraron que la intensidad y extensión del daño causado por la imprudencia del sindicado
fue enorme pues afecto a cinco familias, por la ausencia de los fallecidos en el incidente,
señalaron también la errónea interpretación de los numerales 1,2,3 del artículo 119 en relación
al artículo 1655 del Código Civil.
Alegatos en el día de la vista
Señalada la vista pública para el veinticuatro de noviembre de dos mil diecisiete a las nueve
horas, fecha en que fue señalada la vista, las partes reemplazaron su participación por escrito,
exponiendo argumentos de su interés.
CONSIDERANDO
I
El recurso de casación está dado en interés de la ley y la justicia, y constituye un medio de
control para la corrección jurídica de los fallos de las Salas de Apelaciones en cuanto a la
aplicación de la ley sustantiva y la observancia de las formas esenciales del proceso. El tribunal
de casación al conocer un motivo de fondo, debe revisar la aplicación de las normas
sustantivas sobre la base de los hechos acreditados por el tribunal de sentencia, para
determinar la correcta o incorrecta calificación jurídica realizada por la Sala de apelaciones.
- II -
El representante legal del tercero civilmente demandado presentó recurso de casaciónpor
motivo de fondoe invocó como caso de procedencia el contenido en elnumeral 5 del artículo
441 del Código Procesal Penal, señalando para el caso de procedencia, la indebida aplicación
del artículo 1651 del Código Civil, relacionado con el artículo 122 del Código Penal;
Para el presente caso de procedencia y artículos citados como infringidos, la entidad recurrente
argumentó que la Sala de apelaciones al resolver el recurso de apelación especial contra la
sentencia del Tribunal cometió el error jurídico de aplicar indebidamente el artículo 1651 del
Código Civil cuya aplicación supletoria está permitida por el artículo 122 del Código Penal, esto
en virtud que dentro del apartado de hechos y sus circunstancias se pueden subsumir,
encuadrar o adecuar los elementos o presupuestos normativos del artículo 1651 del Código
Civil con relación a CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, como empresa o dueña de
cualquier medio de transporte con el que se hubiese causado algún daño o perjuicio, agregó
que la Sala incurrió en error jurídico consistente en aplicar indebidamente la ley sustantiva civil,
cuando dicho tribunal de apelación en sus consideraciones y cita de leyes estimó su indebida
aplicación y luego resolvió no acoger el motivo invocado y consecuentemente declaró sin lugar
el recurso planteado.
La Sala respondió lo siguiente:
El autor F. de la Rúa, en su obra “La Casación Penal”, explicó en qué consiste la inobservancia
y la errónea aplicación de la ley dentro de un fallo judicial, así como los límites de la casación,
exponiendo para el efecto que: «…inobservancia significa desconocimiento, desobediencia o
falta de aplicación de la norma jurídica. No se trata de un error en el modo de aplicarla, sino una
omisión de cumplirla. Errónea aplicación es la inadecuación o falta de correspondencia de la
norma aplicada con el caso concreto, es decir, una norma es observada o cumplida, pero no
es la que debía aplicarse, o es aplicada con una mala interpretación de su mandato (…) A
diferencia del recurso de apelación que provoca un nuevo examen del caso por parte del juez
ad quem, tanto bajo el aspecto fáctico como bajo el jurídico, el de casación únicamente admite
la posibilidad de que el tribunal realice un nuevo examen del objeto procesal bajo el segundo
aspecto, o sea, una revisión jurídica de la sentencia» (páginas 38 y 39).
De tal manera que, para resolver la controversia que se plantea por medio del recurso
extraordinario que se resuelve, es imprescindible citar los preceptos que se creen vulnerados,
siendo estos:
El artículo 1651 del Código Civil, por aplicación indebida, el cual regula que: «Las empresas o
el dueño de cualquier medio de transporte, serán solidariamente responsables con los autores
y cómplices de los daños o perjuicios que causen las personas encargadas de los vehículos,
aun cuando la persona que los cause no sea empleada de dichas empresas o del dueño del
medio de transporte, siempre que el encargado de los vehículos se los haya encomendado,
aunque fuere de manera transitoria».
Por lo que, ante la denuncia del representante legal deCROWLEY LATIN AMERICA SERVICES
LLC, esta Cámara establece necesario, citar textualmente lo considerado por la Sala de
Apelaciones al resolver el recurso de apelación y posteriormente, hacer la revisión jurídica de
la resolución, habiendo considerado para el efecto que: «…Del estudio de las constancias
procesales, la sentencia apelada y el medio de impugnación establecemos que, el Tercero
Civilmente Demandado es aquella persona natural o jurídica,que sin tener responsabilidades
penales, sí tiene responsabilidades civiles derivadas del delito. Es decir que es quien en forma
forzosa se da la intervención en el aprovechamiento penal, para que intervenga como
demandada y responda por los daños y perjuicios que cause el imputado por tener cierto vínculo
con él. En ese orden de ideas la entidad CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, en la
calidad con la que figura, no es la de provocar el daño causado, ese es un hecho que se le ha
imputado a la persona individual del acusado F.J.M.S., y no así a dicha entidad mercantil, por
tal razón no es necesario su individualización en la plataforma fáctica del Ministerio Público toda
vez que no se le están sindicando hechos dentro del proceso penal; por tal razón la
consecuencia jurídica de la participación de la tercera civilmente demandada al tenor del
artículo 135 del Código Procesal Penal, se circunscribe a que si hubieran y se acreditan en la
etapa procesal oportuna, daños que el imputado hubiere causado como intervención forzosa,
deberá responder por el mismo de manera solidaria por la calidad de sujeto procesal de tercero
civilmente demandado. En ese sentido, al expresar el apelante en la calidad con la que actúa,
que únicamente tiene responsabilidad el dueño del cabezal y no su presentada, toda vez que el
cabezal fue medio de transporte que causó el daño producido, porque el cabezal lo iba
piloteando una persona. Esa afirmación los que juzgamos advertimos que no le excluye a su
representada de la calidad de parte procesal como tercero civilmente demandado de las
consecuencias legales que devienen de la misma, de acreditarse la responsabilidad penal del
acusado; atendiendo a lo establecido en primer lugar el artículo 1651 del Código Civil que
establece:Medios de transporte. Las empresas o el dueño de cualquier medio de transporte,
serán solidariamente responsables con los autores y cómplices de los daños o perjuicios que
causen las personas encargadas de vehículos, aun cuando la persona que los cause no sea
empleada a dichas empresas o del dueño del medio de transporte siempre que el encargado
de los vehículos se los haya encomendado, aunque fuere de manera transitoria. Y, en segundo
lugar a lo que preceptúa el artículo 135 del Código Penal en cuanto a responder también por el
daño que el imputado hubiere causado con el hecho punible, interviniendo como demandado.
Por lo que ante el establecimiento por el juzgador de la responsabilidad penal del acusado en
el hecho, lo hace ajustado a derecho. Aunado a lo anterior, este Tribunal de alzada establece
que en la audiencia de reparación digna la cual fue celebrada el diez de junio del año dos mil
dieciséis según lo plasmado por el juzgador de primer grado en la sentencia apelada, en la literal
F que se refiere a la RESPONSABILIDAD CIVIL, se establece que CROWLEY LATIN AMERICA
SERVICES LLC, es propietaria del transporte de carga tipo plataforma (…), que jalaba el cabezal
que conducía el sindicado F.J.M.S., por tal motivo es evidente y clara la responsabilidad civil
de la entidad mercantil CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC, en virtud de ser propietaria
del medio de transporte antes mencionado, por tratarse de un sub-motivo de fondo, el análisis
que corresponde debe versar sobre la correcta o incorrecta aplicación de la norma sustantiva
civil en el caso concreto, para lo que el principal referente que se tiene, es lo que acredita el
sentenciante en primer grado, sobre la cual la función de esta Sala se concreta a la adecuada
aplicación típica de la ley, sobre lo que dicho juzgador haya analizado y aplicado de acuerdo a
las constancias procesales, y conforme a los diferentes medios de prueba que valoró. En ese
sentido, luego del análisis integral del juicio como de apelación especial por motivo de fondo,
el agravio denunciado por el interponente de la entidad mercantil del presente recurso, este
tribunal de alzada determina no acoger el recurso…».
Una vez analizado lo antes expuesto, para efecto de establecer la posible vulneración del
artículo 1651 del Código Civil, es indispensable citar el artículo 135 del Código Procesal Penal,
el cual literalmente establece que: «Quien ejerza la acción reparadora podrá solicitar la citación
de la persona que, por previsión directa de la ley, responda por el daño que el imputado hubiere
causado con el hecho punible, a fin de que intervenga en el procedimiento como demandada.
La solicitud deberá ser formulada en la forma y en la oportunidad prevista en este Código, con
indicación del nombre, domicilio o residencia del demandadoy de su vínculo jurídico con el
imputado» (El resaltado es propio de la Cámara).
De tal cuenta que, para el caso en concreto, de lo preceptuado en las normas aludidas, se
resalta que el artículo 1651 del Código Civil, establece responsabilidad solidaria entre las
empresas o el dueño de cualquier medio de transporte, y los autores y cómplices de los daños
o perjuicios que causen las personas encargadas de los vehículos.
De ahí que se concluye que no le asiste la razón al casacionista; por lo que, en observancia de
lo establecido en el artículo 1651 del Código Civil, sí existe responsabilidad solidaria entre la
entidad CROWLEY LATIN AMERICA SERVICES LLC y el señor F.J.M.S., ya que se determinó
que la entidad antes indicada es propietaria del transporte de carga tipo plataforma y/o chasis
matrícula (…) y del contenedor corinto matrícula CMCU (…) el cual era jalado por el cabezal
que conducía el sindicado; en ese sentido, Cámara Penal considera que tanto el transporte tipo
plataforma como el contenedor arriba indicados, constituyen un medio de transporte y al
confrontar dicha circunstancia se puede subsumir dentro del presupuesto establecido en la
norma aludida, es decir, el artículo 1651 del Código Civil, por lo que en ese sentido, no se
advierte ninguna indebida aplicación de la norma citada por la Sala de Apelaciones, como
tampoco se advierte la indebida aplicación del artículo 122 del Código Penal que es
precisamente la norma que remite a la normativa sustantiva civil.
III
C.A.P.P., O. delC.R.M. y Gricelda del C.V.C., en su calidad de querellantes adhesivos
interpusieron recurso de apelación por motivo de fondo conforme al artículo 419 numeral 1 del
Código Procesal Penal, indicaron la indebida interpretación de los artículos 65 y 127 del Código
Penal, en el cual manifestaroncomo primer agravio, que la Sala de apelaciones al interpretar
y aplicar a sus argumentaciones la norma violentada, lo hizo desde el punto de vista de la
proporcionalidad, humanidad y resocialización del procesado lo cual era incorrecto toda vez
que para resolver sobre la pena debió tomar en cuenta lo que argumentó el apelante lo cual se
relacionaba directamente con la extensión e intensidad del daño ocasionado.
La Sala respondió lo siguiente: «En este orden de ideas y de conformidad con la plataforma
fáctica presentada por el Ministerio Público la cual es robustecida con la prueba valorada en
debate, los que juzgamos en esta instancia llegamos a la certeza jurídica de que la conducta del
sindicado fue producida por la imprudencia con la que actuó en los sucesos antes descritos,
por lo que al condenar a cinco años de prisión conmutables a razón de quince quetzales por
cada día de prisión efectivamente padecidos, el J.S. observó el artículo 65 y el segundo párrafo
del artículo 127 del Código Penal en el sentido de fijarle la pena al doble de la pena impuesta
que le correspondería, tomando en cuenta que el vehículo que piloteaba el procesado no era
de transporte colectivo, por lo que procedente es declarar SIN lugar el presente submotivo y
consecuentemente mantener la pena impuesta en sentencia de primer grado al condenando
F.J.M.S., a la pena de CINCO AÑOS DE PRISIÓN CONMUTABLES, y así deberá resolverse en
el apartado respectivo, porque el juez sentenciante resolvió correctamente aplicando una pena
en observancia del artículo 65 del Código Penal y 127 del mismo cuerpo legal. Se concluye que
la pena impuesta por el tribunal aquo, respeta los principios de proporcionalidad, humanidad y
resocialización de la pena».
La decisión de la pena a imponer, exige de parte del juzgador la comprensión del significado
de los parámetros establecidos en el artículo 65 del Código Penal, que no otorga poderes
discrecionales en esta esfera de la función jurisdiccional. Por lo mismo, sólo a partir de la
acreditación de las circunstancias indicadas en la norma referida, puede sustentarse
jurídicamente la ponderación de la pena. Asimismo, Cámara Penal es del criterio que, la
acusación no versa sobre tipos delictivos, ni sobre conceptos jurídicos, sino sobre hechos. Por
ese motivo, lo que ha de fundamentarse es, si de los hechos acreditados, que deben guardar
correlación con los acusados, se desprende la concurrencia de aquellas circunstancias.
El tribunal sentenciador indicó lo siguiente: «debe tenerse en cuenta de que no se acreditó con
prueba alguna sobre la mayor o menor peligrosidad del acusado, así también no existe prueba
en contrario que indique que no sea trabajador; no se acreditó antecedentes personales entre
el acusado y las víctimas, no existe móvil del delito, toda vez que el delito que se juzga es delito
culposo, la extensión e intensidad del daño causado por el delito, en el presente caso quedó
acreditado que afectó la vida de E.C.S., O.A., E.O.M.T., M.P.Z. y Elubia Cordón Aldana;
circunstancias atenuantes o agravantes no se establecieron al no constar en el escrito de
acusación, por lo que el infrascrito Juzgador considera procedente imponerle al acusado
F.J.M.S., una pena de CINCO años de prisión…». En el presente caso, se establece que lo que
hace el tribunal sentenciador es utilizar los elementos objetivos del tipo penal pues ellos vienen
implícitos en el delito de homicidio culposo.
En cuanto a la extensión e intensidad del daño causado, consideró el tribunal que, «en el
presente caso quedó acreditado que afectó la vida de E.C.S., O.A., E.O.M.T., M.P.Z. y Elubia
Cordón Aldana». Cabe mencionar que, la extensión e intensidad del daño causado es un
parámetro susceptible de aplicar si, como consecuencia del delito, se produjeran secuelas de
afectación mayor, tales como la naturaleza física, psicológica, económica, social o
estrictamente familiar, según el tipo delictivo, siempre que haya sido acreditado.
Por las razones expuestas, no se puede acceder a la petición de los recurrentes de aumentar
la pena a su límite máximo, por cuanto que, del estudio de los razonamientos del tribunal, se
establece que a criterio de este último, tuvo en cuenta para la fijación de la pena, las siguientes
circunstancias: a) la mayor o meenor peligrosidad, b) antecedentes personales entre el acusado
y las víctimas, c) móvil del delito, d) la extensión e intensidad del daño, y e) circunstancias
atenuantes o agravantes; dichas circunstancias sustentaron jurídicamente la elevación de la
pena mínima que era de dos años a la pena de cinco años, la cual se encuentra dentro de los
parámetros establecidos en el tipo penal de homicidio culposo, y debido a que en nuestro
ordenamiento jurídico no existe algún parámetro cuantitativo de ponderación para aumentar o
disminuir, dependiendo los parámetros acreditados o las agravantes o atenuantes que
concurran, al amparo del artículo 65 del Código Penal, deben mantenerse las penas impuestas
por el sentenciante y confirmadas por el tribunal de alzada, por lo expuesto se advierte la
correcta aplicación del artículo 127 del mismo cuerpo legal.
En relación alsegundo motivo de fondo: indicaron los apelantes que el Tribunal de sentencia
inobservó el artículo 119 del Código Penal, indicando que durante la audiencia relacionada
solicitaron la cantidad de un millón quinientos mil quetzales por concepto del valor del vehículo
que se dejó de usar para el trabajo y como consecuencia, dejó de percibir ingresos en su
empresa, agregaron que para enmendar los agravios se les condenara a los terceros civilmente
demandados J.F.M. y a la entidad Crowley Latin America Services LLC, de forma
mancomunada y solidaria al pago en concepto de responsabilidades civiles, por la suma de
ocho millones quinientos mil quetzales, dividido en la forma que fue descrita en la audiencia de
reparación digna.
La Sala indicó lo siguiente: «…del análisis de la sentencia apelada, en especial la literal F) del
apartado de RESPONSABILIDAD CIVIL del fallo de carácter condenatorio, establecemos que,
al fijar una cantidad a cada una de las víctimas y querellantes adhesivos para una efectiva
reparación y en su caso indemnización de daños y perjuicios, el juez Aquo lo hace de acuerdo
a la realidad derivada de la comisión del delito de conformidad con la prueba presentada por
cada una de las partes, es de esta manera que debemos de tomar en cuenta que la etapa de
reparación digna, no constituye una posibilidad de un enriquecimiento sin causa, para
aprovecharse de los obligados a resarcir el daño, a exigirles cantidades de dinero exorbitantes
y que no puedan hacer efectiva en su momento, una sentencia de naturaleza de condena por
ese concepto, consecuentemente compartimos el criterio del juzgador Sentenciador al
expresar: “no constituye tampoco una oportunidad para enriquecerse en la cual aprovechando
la oportunidad, se pretende obtener un resarcimiento injusto y desproporcionado de la parte
obligada, por el solo hecho de referir que es una de las terceras civilmente demandadas sobre
la cual pesa un embargo de tres millones de quetzales”. No obstante lo anterior, quien juzga es
del criterio que la reparación digna constituye como su nombre lo indica, una posibilidad para
que las víctimas con derecho puedan percibir por concepto de reparación un resarcimiento
digno que les permita afrontar la vida aun con las adversidades y dificultades que le provocó el
daño que les haya hecho la persona del acusado de manera culposa, en el presente caso la
muerte de sus familiares, y en el caso de C.A.P.P., los daños y perjuicios ocasionados en su
vehículo tipo camión marca HINO. En este orden de ideas consideramos apegado a derecho y
tomando en cuenta cada una de las realidades de las víctimas y querellantes adhesivas las
cantidades fijadas por el Juez Aquo, en virtud de haberse denotado una aplicación efectiva de
la Sana Crítica Razonada en el sentido de su experiencia, leal saber, psicología y lógica, por lo
tanto no se advierte inobservancia de la norma legal alegada y si, una clara y precisa aplicación
de nuestra legislación legal vigente ciñéndose a los parámetros legales establecidos por la ley,
tomando en cuenta para el efecto la norma internacional suscrita por nuestro país…».
Del estudio de la sentencia recurrida, se observa que la Sala de Apelaciones consideró que la
reparación digna determinada, se encuentra ajustada a derecho y a las constancias procesales,
conforme los hechos acreditados.
Cámara Penal considera que la Sala de Apelaciones no incurrió en falta de aplicación de las
normas señaladas, en virtud de que el procesado y los terceros civilmente responsables fueron
condenados al resarcimiento de una reparación digna, y que para los efectos de determinar el
tipo de reparación, el sentenciante cumplió con lo establecido en el artículo 119 del Código
Penal, que regula la extensión de la responsabilidad a que tiene derecho la víctima, comprende
la restitución, la reparación de los daños materiales y morales, la indemnización de perjuicios,
afectados por el hecho delictivo, que inicia desde reconocer a la víctima como persona con
todas sus circunstancias como sujeto de derechos contra quien recayó la acción delictiva,
hasta las alternativas disponibles para su reincorporación social a fin de disfrutar o hacer uso
lo más pronto posible del derecho afectado, en la medida que tal reparación sea humanamente
posible y, en su caso, la indemnización de los daños y perjuicios derivados de la comisión del
delito.
En consecuencia, el presente agravio deviene improcedente, por lo que así debe declararse en
la parte resolutiva del presente fallo.
LEYES APLICABLES
Artículos citados, y: 1º, 2º, 4º, 12, 203 y 204 de la Constitución Política de la República de
Guatemala; 3, 5, 7, 11, 20, 21, 37, 43 numeral 8, 50, 437, 438, 439, 440, 442, 446 y 448 del
Código Procesal Penal, Decreto número 51-92 del Congreso de la República y sus reformas;
9, 16, 57, 58 inciso a), 74, 75, 76, 77, 79 inciso a), 141, 142, 143, 147 y 149 de la Ley del
Organismo Judicial, Decreto número 2-89 del Congreso de la República.
POR TANTO
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, CÁMARA PENAL, con base en lo considerado y leyes
aplicadas, al resolverDECLARA: I) IMPROCEDENTEel recurso de casación por motivo de
fondo planteado por la entidad mercantil Crowley Latin America Services LLC, contra la
sentencia de diecinueve de octubre de dos mil dieciséis dictada por la Sala Regional Mixta de
la Corte de Apelaciones de Z..II) IMPROCEDENTEel recurso de casación por motivo de fondo
interpuesto por los querellantes adhesivos C.A.P.P., G. delC.V.C. y O. delC.R.M., contra la
sentencia de diecinueve de octubre de dos mil dieciséis dictada por la Sala Regional Mixta de
la Corte de Apelaciones de Z..III)Notifíquese, y con certificación de lo resuelto, devuélvanse los
antecedentes a su lugar de origen.
J.F.B., Magistrado Vocal Quinto, Presidente de la Cámara Penal; N.M.V.P., Magistrado Vocal
Noveno; R.R.R.C., Magistrado Vocal Décimo; S.A.P.C., Magistrado Vocal Sexto; R.E.L.C.,
Secretario de la Corte Suprema de