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Alojamiento

Uno de los hoteles mejor considerados de Fez es La Maison Bleue (2, Place de L'Istiqlal.
Batha 30.000. Tfno: 212/55/636 052. Fax: 212/55/740686. Internet: maisonbleue.com).
Pero la oferta hotelera es bastante abundante en la ciudad. Otra opción es el Palais Jamai
(Bab Guissa, Fez. Tfno: 212/55/634331. Fax: 635096), que combina elegancia y
comodidad; o el Merinides (Borj Nord. Tfno: 212/55/ 646040. Fax: 645225).

Restaurantes
El Al Firdaous (10, Rue Zenjfour. Tfno: 212/55/634343) ofrece los platos más típicos de la
gastronomía marroquí, además de un espectáculo de la danza del vientre acompañado de
música bereber. Dar Saada (21, Souk el Attarin. Tfno: 212/55/637370) es un restaurante
emplazado en un palacio del siglo XVI, cuya cocina tiene fama por su excelente calidad. El
Zagora (5, Boulevard Mohamed VI. Tfno: 212/55/940686) sirve cocina clásica regional y
está especilizado en carne de cordero.
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No se debería visitar Fez, sin antes haber leido algo de Fatima Mernisi (ver enlaces), Fez es
mucho más que un "Patrimonio de la Humanidad", es algo más que la ciudad nueva y la
medina, es algo más que Fes el Bali, es algo más que la ciudad arabe de Marruecos.
Fez es fascinadora, es color, es olor....es vida.
Recorrer su laberintica medina es todo un placer, aconsejaría no coger guía, adelante!!!
pierdete por el barrio Andalussi, descubre sus Medersas, sus plazas interiores, embriagate
de esa ciudad, mezclate con sus gentes y observa a los grupos de guiris organizados con su
guía, chilaba blanca y hoja de menta en la nariz para atenuar el olor de los curtidores, ¿?
¿sabes lo que te estás perdiendo? uno de los embrujos de Fez es eso, su olor.
Fué fundada por Idris I en el 789 y habitada rapìdamente por grupos omeyas procedentes
de Cordoba, de ahí su importante barrio Andaloussi, no debes perdertelo.Tras la llegada de
los Almohades, la ciudad sufrió una etapa de decadencia, en el 1250 fué conquistada por
los Merinides, a partir de entonces la ciudad entro en una etapa de prosperidad, el sultán de
este grupo Abú Yussef Yacub mandó construir una ciudad amurallada junto a la antigua, es
la que se conoce en la actualidad como Fez el Djedid, en el siglo XIV se unió a la
comunidad el bloque judio que residia, anteriormente en Fez el Bali, en el siglo XVI recibe
una oleada de moriscos expulsados por los Reyes Catolicos, es en ese siglo cuando
también pierde la capitalidad.
Fez, es historia, mestizaje y su medina, para mi, una de las más bellas del mundo islamico.
Fez, es fantasia.
No debes perderte:
El reloj de Agua
La casa del Mago
Las letrinas publicas (funcionan desde el siglo XVI)
las antiguas Foundouk (fondas)
La Mezquita de Cherabliyin (prohibida a los no musulmanes)
La Zaouia de Moulay Idriss II
Dar Saada
Mezquita de Kairaouine
Medersa de Attarin
El barrio de las Tenerias y de los Alfareros.
Una sugerencia:
Dirigete a la Oficina de Turismo Place de la Resistence (ciudad nueva) abierta de 8 a 12 y
de 14 a 18 (sabados solo por la mañana) o bien al Sindicato de Iniciativas Turisticas Plaza
Mohamed V (mismos horarios) cargate de información, planos, de la medina sobre todo, y
adentrate en las entrañas de esta magnifica ciudad, envenenate escrita
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"Si vas a Marruecos, volveras" Te aseguro que esta frase es cierta. Tuve la suerte de ir a
Marruecos el año pasado. Fue de la manera mas inesperada porque lo decimos una noche y
al dia siguiente estabamos rumbo a Marruecos. Para ir alli no hace falta contratar un viaje
por una agencia que te vale carisimo. Una vez que llegas a Algeciras, tomas un ferry (que
es muy barato) que te lleva a Tanger y desde alli, eliges el destino que quieras tomar. Antes
de seguir, me gustaria avisar a todos que en cuanto el barco atraca tienes a toda una legion
de guias esperandote, tu limitate a decir NO. Tras bajarnos del barco, cogimos un taxi (que
alli puedes encontrar unos muy baratos que se llaman Petit Taxi) y nos dirigimos a la
estacion de tren. Alli tomamos uno hasta Marrakech (la idea era ir de noche porque hasta
esa ciudad hay 12 horas de viaje). Tuvimos un vagon con literas, que aviso que tienes que
compartir con otros viajeros, pero tuvimos la suerte de encontrarnos con gente muy
agradable, un matrimonio bastante liberal de arabes que lo unico que hacian era cebarnos
de una comida que llevaban, jejeje (bastante buena por cierto). Cuando lleguamos a
nuestro destino no podia creer lo que veia, que ciudad mas bonita!! pero teniamos que
buscar un alojamiento antes de visitar la ciudad. Hay montones de hostales y hoteles que
son muy baratos y no se esta mal. Tras visitar la ciudad recomiendo ir al mercado y
disfrutar la noche en la plaza, es alucinante!! Habia tambien cientos de tenderetes donde te
dan zumo de naranja fresco y recien exprimido por solo 2 dirham!! un dirham (la moneda
de alli) vale unas 16 pesetas. No voy a contar nada mas sobre Marrekech porque es algo
indescriptible, hay que vivirlo!! Al dia siguiente fuimos a un hotel cerca del mercado que
se llama "Ali". Alli ofrecen viajes al sur de Marruecos por un precio muy muy barato. Hay
tours de 3 o 5 dias. Nosotros contratamos el de 3 porque no teniamos mas tiempo. Nos
costo 12.000 pesetas y nos llevaron a montones de pueblos, como Ouazazat (alucinante) y
a una garganta rocosa con un arroyo en el centro....puff, lo pienso y todavia me da
escalofrios de lo bonito que era, pasamos la noche en un hotel muy tipico y muy bueno
cerca del desierto. Durante el viaje (ibamos con un guia que contrataba el hotel) paramos
en varios pueblos y en varios restaurantes de excelente calidad. El ultimo tramo del
trayecto fue el "desierto del Sahara" donde montamos una hora en camello hasta llegar a un
campamento bereber donde pasariamos la noche. Fue increible!! Nos dieron de cenar los
propios bereberes y tocaron los timbales y cantaron para nosotros durante horas. Eran muy
simpaticos.
Tras acabar nuestro viaje en el desierto, cogimos un taxi hasta Fes, ciudad preciosa
tambien, y luego otro hasta Tanger para volver a tomar el Ferry.
Tengo que resaltar la enorme hospitalidad de la gente alli, porque nos trataron de maravilla,
tanto nuestro guia, como los taxistas, camareros...todos!!
No te pienses dos veces ir a Marruecos, simplemente VE!!! Ah! y sobre todo.....NO
OLVIDES REGATEAR!! :)
CREO Q ES UNA BUENA OPCION ESTA DE EMPEZAR POR MARRAKECH, YO EN FEZ ME
AGOBIE DEMASIADO CON LA GENTE, SIEMPRE ENCONTRARAS QUIEN HABLE UN POCO DE
CASTELLANO.HARTENSE DEL ZOCO DE MARRAKECH, Q ES DE LO MEJOR, DEJEN LAS
COMPRAS PARA LO ULTIMO!! VEAN LA PLAZA POR LA NOCHE, CENEN ALLI, POR LA
MAÑANA TOMENSE UN SUPER ZUMO DE NARANJA POR UN DIRHAM( Y ME SALUDAN AL DE
LA PARADA NUMERO 11) QUE SE LO EXPRIMAN AL MOMENTO, NADA DEL ZUMO DE LA
JARRA!!DE AHI UN BUS A MERZOUGA, Y ALLI LOS VOLVERAN LOCOS OFRECIENDOLES
SERVICIOS, TAL VEZ SI ME DA STIEMPO PUEDA ENCONTRAR RELACIONES DE PRECIOS Y
ESO, Y REGATEEN, TODO HASTA QUEDAR EXHAUSTOS! PASEN UN PAR DE NOCHES POR LO
MENOS EN LAS TIENDAS CON LOS BEREBERES, MONTEN EL DROMEDARIO, SIENTAN EL
SILENCIO...Y EL TODRA ES TAMBIEN UN REMANSO DE PAZ. ALLI SE LLEGA EN TAXI DESDE
UNA CIUDAD Q REALMENTE AHORA NO RECUERDO EL NOMBRE, SE VA EN TAXI, JUNTO A 4
PASAJEROS MAS, MAS EL CHOFER, ES UNA HORA Y MNEDIA, SUFICIENTE PARA PROBAR LOS
NERVIOS Y LAS ARTICULACIONES! A MENOS Q QUIERA PAGAR EL COSTO DEL TAXI ENTRE
LOS DOS, ALLI ES PARA ESTAR DOS DIAS, A MENOS Q QUIERA HACR UNA EXCURSION POR
LA MONTAÑA...SI RECUERDO ALGO MAS YE TE ESCRIBIRE, SUERTE!!

Hola
Soy un berber del desierto , vivo en MERZOUGA . La carretera desde FES asta ERFOUD esta muy bien 400
km y se puede hacer en un dia sin problemas . Por el tema de MERZOUGA ahora hay una carretera que assa
por RISSANI asta MERZOUGA y para mas informaciones llama mi al 068689440 y os llevo asta el desierto
gratis pero vendrais a dormir en el nuestro hostal que esta al pie de la gran duna. Bienevniods MOHA

No pensaba que Marruecos fuese a gustarme, creo que principalmente debido a las dificultades para
preparar el viaje a mi gusto. Comenzamos la preparación del viaje en la asociación con mucha ilusión, pero
según se iba acercando Semana Santa, veía el viaje menos probable, ya que la gente no terminaba de
responder a nuestra llamada. Nuestra intención era, por supuesto, hacer un viaje lo más barato posible, para
ello, alquilaríamos un autobús durante los nueve días que nos llevase por la ruta que deseábamos. Todos mis
compañeros, que son mucho más optimistas que yo, estaban seguros de que llenaríamos el bus, pero no fue
así, de hecho, al final sólo nos apuntamos 23 personas, por lo que tuvimos que suspender definitivamente el
viaje con nuestra asociación y buscarnos la vida para ir.

Una vez pasado el primer chasco, empecé a mirar la forma de llegar a Marruecos desde Madrid. Mi
primera intención era ir en un autobús de Eurorutas, que tienen líneas regulares con Tanger, Fez, Marrakech,
etc, y una vez allí alquilar un coche y hacer la ruta que yo deseaba. Pero esta fantástica idea no convencía al
resto de mis compañeros de aventuras.

Mis compañeros de viaje, principalmente Esther, Alfonso y César, preferían ir con el autobús que fletaba el
grupo de montaña de la Escuela de Agrónomos de Madrid. Este viaje estaba diseñado y preparado para ellos,
los agrónomos, que iban a escalar a las gargantas del Todra durante cinco días, pero no para nosotros, y
claro, yo pensaba ¿¡¡¡pero que voy a hacer yo cinco días allí!!!?. Está bien un día, incluso dos, pero
¡¡¡cinco!!!, si yo no voy a escalar.

El día que definitivamente de suspendió el viaje organizado por nuestra asociación fue un auténtico lío.
Mensajes y mensajes de parte de Esther, Ani y Víctor, dando cada uno sus pareceres, y yo con un ataque de
ansiedad tremendo: pero ¿como voy a apuntarme a un viaje que no es el que quiero hacer?, ¿no será mejor la
opción que yo propongo?. Entre los muchos mensaje que intercambiamos por correo electrónico esa mañana,
Ani envió uno que contenía una palabra mágica: "chimpúm". Así que hice mío ese conjuro y dije:"pues con
agrónomos y chimpúm". Así que deje de darle vueltas a esta parte del viaje. Esther pagó las pelas (en realidad
fueron euros, 145'44, para ser exactos) de todos ese mismo día. Ya teníamos viaje a Marruecos.

Cualquier persona puede pensar que aquí se acaba mi ataque de ansiedad,.... ¡pues no!. Seguía pensando en
que es lo que uno puede hacer cinco días en medio del desierto. Todos decían, por allí nos las apañaremos,
pero yo que conozco a estos, en lugar de tranquilizarme, aumentaba más mi estado de ansiedad: seguro que
quieren dormir tal cual, en el desierto, sin ni siquiera una tienda de campaña. Amigos, que esto es Africa, y en
Africa hay leones que te comen. Obviamente en Marruecos no hay leones, pero si hay escorpiones, que te
pueden picar en..... por ejemplo.

Es curioso, pero el día de la salida estaba muy tranquilo. Creo que apliqué la filosofía que dice que si los
problemas tienen solución, ¿por qué preocuparse?, y si no la tienen, ¿por qué preocuparse?. Cinco días en las
gargantas. ¡vale!. Al fin y al cabo iba a estar con mis amigos y ya me habían hecho sufrir otras veces, como
cuando me hicieron recorrer en bicicleta el trayecto entre Córdoba y Granada. Allí estaba yo aquella Semana
Santa, sin haber montado en bici prácticamente en toda mi vida, arrastrando la lengua por Andalucía
montado en la bici que me prestó Raquel. Aquella salida fue muy divertida, pero para mi, además, fue mi
penitencia particular de Semana Santa. Supongo que el Señor me ha perdonado varios siglos de Purgatorio.

Y sin embargo esto no fue nada comparado con aquella primera Semana Santa en la que fuimos a Picos de
Europa. Debía ser la primera vez que salía con ellos en a "alta montaña". Siempre dicen que es muy fácil lo
que van a hacer, pero cuando vuelven siempre me dicen que menos mal que no fui. Pues esta vez, me dijeron
que era muy fácil y yo les creí, cómo además me gusta andar por la montaña,... Resulta que nada más
empezar a subir me puse muy muy malito, pues iban a un ritmo demasiado fuerte para mis escasas
posibilidades. En este momento, mi único anhelo era volver a Arenas de Cabrales andando, que quedaba muy
lejos, pero me daba igual: era cuesta abajo. Esther me convenció de seguir adelante. El resto de la ascensión
lo hice tranquilo, pero al final me daban calambres por todos los músculos del cuerpo. Menos mal que el
primer refugio no estaba muy lejos. Al día siguiente la cosa fue mucho mejor. Subí hasta el Naranjo de
Bulnes bastante bien, pero sin hablan con nadie, ya que no quería gastar fuerzas. El resto fue sin
complicación, salvo por el tiempo, que se puso en contra nuestra.

En fin, salí del trabajo, preparé la mochila, cené y tomé la RENFE hasta norte y después el metro hasta
Ciudad Universitaria. Había quedado con Ana y compañía en el andén, pero sólo estaba Ana. Jose se rajó en
el último momento. Al salir estaban allí Alfonso, Esther y César. Resulta que de camino a Ciudad
Universitaria habían estado pensando que qué íbamos a hacer cinco días en las gargantas, si no vamos a
escalar, así que también decidieron que nos bajábamos del bus en Marrakech y ya nos las apañaríamos como
fuese para llegar a las gargantas. ¿Será posible?, pero ¡¡si es lo que yo decía!!. Por supuesto, es que caía por
su propio peso, pero no, me tenían que hacer sufrir.

Después, en seguida, llegaron Víctor, Aída y Ani y fuimos a la puerta de la escuela a comenzar nuestro
viaje. Allí estaban también algunos otros que se habían apuntado con la asociación y que decidieron ir con
agrónomos al suspenderse. Resulta que ese día había huelga de autobuses, y hasta las doce de la noche no
podía salir de cocheras el que nos llevaba a Marruecos, así que esperamos el autobús hasta la una y media de
la noche. Llegó el bus, dejamos las mochilas en el portaequipajes, nos acomodamos dentro lo mejor que
pudimos y comenzó el viaje.

DIA 1. Después de nueve horas de viaje, llegamos a Algeciras. El Ferry para cruzar a Ceuta salía a las
once, así que nos dio tiempo a deambular por la terminal de embarque. Hay un montón de agencias de ferrys,
pero casi todas tienen los mismos precios: a Ceuta 22 euros por persona, 60 por coche y 103 por furgoneta. Si
vas a Tanger, los precios son de 22 euros por persona, 70 por el coche y 115 por una furgoneta. También hay
sitios donde cambiar euros por dirhams.

El trayecto en ferry duró aproximadamente, entre atraque y desatraque, una hora. Ya estábamos en tierras
africanas, aunque aún dentro de España. Nada más salir de la terminal, hay una serie de gasolineras, en las
que la gasolina está tremendamente barata: sin plomo a 0,50 euros, súper a 0,55 y el gasoil a 0,46, lo cual hay
que tener en cuenta si vas con tu coche propio, ya que en Marruecos la gasolina es más cara. También en
estas gasolineras se puede encontrar a gente que te cambia euros por dirhams. Son clandestinos, pero no te
hacen mal cambio, lo malo es que si no conoces la moneda de Marruecos te pueden dar billetes del
monopoly, o eso me creo yo.

Mientras los chicos de agrónomos hacían por nosotros los trámites de aduana, nosotros nos dedicamos a
hacer un poco de turismo por Ceuta. No gran cosa, pues pensábamos que enseguida pasaríamos todos los
trámites. ¡¡Craso error!!, el que nos sellaran los pasaportes nos llevó unas tres horas, más otra hora que
estuvimos parados en la frontera, no se muy bien por qué. Finalmente, a las cinco de la tarde conseguimos
entrar definitivamente en Marruecos.

El ambiente al otro lado de la frontera nos parecía bastante raro. Vimos llegar a gente a través del mar con
neveras, que cargaban en un coche de cualquier forma. Había una cantidad increible de taxis que salían con
seis personas, cuando no caben más que cuatro apretadas.

Seguimos la ruta hasta Chefchauen, atravesamos los valles del Rif. Son zonas rurales, en las que se ve a
muchos niños trabajando la tierra, cuidando del ganado, etc. A Chefchauen llegamos a las siete de la tarde
hora española. Habíamos decidido que este primer día viajaríamos con la hora española y no con la hora
marroquí, que es una menos. Intentamos cambiar algunos euros por dirhams, lo cual conseguimos hacer en
un bar por a razón de 10 dirhams por 1 euro. Un cambio bueno, pues es a lo que lo encontramos en todo el
viaje. Después comenzamos con nuestro primer contacto con Marruecos.

Estoy bastante desorientado y no se muy bien por dónde estamos andando. Son unas calles estrechas,
laberínticas y llenas de tiendas de todo tipo. Decidimos comprar unas aceitunas de diferentes clases, unos
dátiles y un queso pequeño de cabra (13 dirhams). Todo está delicioso. Después nos sentamos en una terracita
a cenar. Por 30 dirhams nos sirven unos menús típicos marroquíes que en general consisten en carne
acompañada de verduras (zanahorias, patatas, berenjenas, etc...) y el típico couscous, más verduras con pasta.
En general nos gusta la comida.
Las calles están bastante animadas, llenas de gente de todas clases. Nos cruzamos con los típicos
musulmanes con babuchas y chilaba y otros más occidentalizados. En cuanto a las mujeres, exactamente
igual: las más mayores son las más tradicionales, entre las jóvenes las hay que se tapan la cabeza con el típico
pañuelo y otras que van completamente al estilo occidental. Hay mucha gente joven por la calle, pero en van
grupos de sólo chicos y sólo chicas. No vemos grupos mixtos. Supongo que todo llegará. En general, todo lo
visto nos recuerda a lo que nos contaban nuestros padres y abuelos de cuando ellos eran pequeños.

Se nos acaba el tiempo en Chefchauen. Volvemos al autobús para comenzar la ruta nocturna hasta
Marrakech. Dos días seguidos en el autobús. Con la asociación hubiésemos hecho noche en Chefchauen, para
descansar, pero como no es nuestro viaje... ¡al autobús!.

DIA 2. Efectivamente el viaje es demasiada paliza. A mitad de la noche el conductor decide parar en una
gasolinera situada en algún punto en el camino a Marrakech, pues está cansado. Yo estaba dormido y la
verdad es que casi ni me di cuenta de que habíamos parado. Al despertar vi que estábamos en una gasolinera.
Nos acercamos todos a un bar del pueblo al que pertenece la gasolinera a desayunar. No se cuanto tiempo
hemos estado aquí. La verdad es que estando de vacaciones el tiempo no importa. Haces lo que te apetece
cuando te apetece.

Seguimos el camino hacia Marrakech. El paisaje a cambiado. Ya no es tan verde como en la zona del Rif,
pero nos sorprende a los que estamos por primera vez que no es tan seco como pensábamos. Finalmente
llegamos a Marrakech. La mitad de la gente del bus decidimos apearnos aquí y ya nos las apañaremos para
llegar a las gargantas del Todra. Nos despedimos del resto de la gente y nos dirigimos hacia el centro, la plaza
de Djamaa el Fna, donde nos han recomendado un hotel no demasiado caro y limpio, el Hotel Alí, situado a
pocos metros de la plaza, en la Rue Moulay Ismael. El hotel está lleno, pero nos llevan a otro hotel (hotel
Fantasía), no lejos de allí. Vemos las habitaciones, y como nos gustan nos quedamos. No es una cosa lujosa,
pero lo importante es que está limpio y no es demasiado caro, ya que nos cuesta unos 80 dirhams por
persona. Dejamos allí nuestras mochilas y nos vamos a dar una vuelta por Marraquech.

Como en el resto del viaje, estábamos bastante desorientados y en un primer momento estuvimos dando
vueltas alrededor de la plaza. Nos llamó mucho la atención la forma de cruzar las calles: a tu bola, con los
coches a la suya. Tu vas cruzando y los coches se encargan de esquivarte. Una vez nos situamos fuimos hasta
el palacio real y las murallas, donde se hace la típica vista de las montañas del Atlas que están casi a tiro de
piedra. Dimos una vuelta por las calles de la esta parte de la ciudad, de calles estrechas y bulliciosas, hasta
llegar de nuevo al hotel. Allí decidimos ir a un Hamann o baño turco. Preguntamos en el hotel dónde había
uno y nos acompañaron hasta la puerta. Cuesta 6 dirhams solo baño, y 36 si pides baño y masaje. Claro,
pedimos baño con masaje. Eso sí, las chicas por un lado, y los chicos por otro, no hay baños mixtos.

Nosotros cuatro subimos a los vestuarios y nos quedamos en gallumbos. Por un mínimo de higiene o
pudor, no se bien cual de las dos, no te dejan darte el baño desnudo. El hamann tiene tres habitaciones, una
cuyo suelo está tan caliente como una parrilla, en la que te hechas un par de cubos de agua por encima y te
tumbas sobre la parrilla vuelta y vuelta. Después hay una habitación con calor intermedio y otra con menos
calor. Es como una sauna. En la tercera sala, nos tiraron al suelo y empezaron a darnos el masaje, nos
estrujaron todos los huesos y músculos y nos rascaron con el guante exfoliante, que de tanto rascar casi me
dejan la piel en carne viva (que exagerado). Digamos que aquí termina el servicio. El resto del tiempo estás
haciendo lo que es un típico baño como lo que tienes en tu casa, nada más que dentro de una sauna. Al final
me resultó muy agobiante tanto calor, y por más que me echaba cubos de agua fría, yo seguía agobiado, por
lo que decidí terminar la sesión. Salí al vestuario, con mis otros tres compañeros, nos cambiamos y cuando
nos íbamos a marchar, el del vestuario nos pidió 10 dirhams ¿por qué?, supongo que por sacar pasta, pero su
gozo en un pozo, porque no llevábamos ni un dirham. ¡Que espabilados son!.

La verdad es que el baño con masaje nos ha sentado muy bien. Sin embargo, las chicas no salen tan
contentas como nosotros. Al hacer los comentarios de comparación, parece que a ellas prácticamente no las
han hecho nada de nada. Mala suerte.

Salimos a cenar a la plaza Djamaa El Fna, llena de gente y de chiringuitos. Los primeros son los puestos de
zumo de naranja, unos puestos en los que por 2,5 dirhams te sirven un zumo de naranja recién exprimido.
Nos acercamos hacia uno de ellos, pero el de al lado empieza también a llamarnos. No sabemos por cual de
los dos puestos decidirnos así que optamos por una decisión salomónica: la mitad a cada uno. El zumo está
delicioso. Nos damos una vuelta por la plaza, que ahora por la noche está llena de chiringuitos para comer.
En algunos se come la típica comida árabe de couscous, brochetas, etc. En otros venden cabezas de ternera
que se cocinan y se comen los sesos y esas cosas. A mi eso no me gusta.

Damos una vuelta también por las tiendas de venta de objetos típicos para turistas, y allí ya comenzamos a
hacer nuestros primeros pinitos en el arte del regateo. La conversación es siempre la misma: te acercas a la
tienda y el vendedor te saluda con la frase "hola amigo. ¿dónde tu en España? -siempre saben que eres
español, lo llevas en la cara- Soy de Madrid -dices tú- ¡Ah! Madrid...capital...bienvenido. Pasa tienda. Solo
ver. No comprar. Una vez dentro, empieza a enseñarte cosas y decirte precios. El primero es muy caro, por
supuesto, y tu dices que no te interesa, entonces el vendedor te pregunta cuanto cuesta en España, y a partir
de ahí se llega a un precio.

Lo mejor es decir siempre que no quieres comprar nada, y ellos mismos te empiezan a bajar el precio
directamente, aunque los más listos siempre preguntan ¿cuanto esto en España?¿cuánto pagas tú?. Suelen ser
muy persuasivos, pero si tienes claro que no quieres nada, pues no compras nada.

Cenamos en uno de los chiringuitos de la plaza y después dimos un par de vueltas más. Nos encontramos
con algunos compañeros de viaje del autobús que también se habían quedado en Marrakech para buscarse la
vida, y estuvimos comentando las jugadas más importantes del día. Después volvimos al hotel a dormir.

DIA 3. Nos despertamos con los cantos de llamada a oración que suena desde todas las mezquitas de
Marrakech. Es muy pronto, y volvemos a dormirnos. Lo bueno de estar de vacaciones es que no existe el
tiempo. Te levantas cuando te apetece, comes cuando tienes hambre. Libertad absoluta.

Preparamos las mochilas y las dejamos en la habitación hasta nuestra marcha de Marrakech. Primero
vamos a desayunar al hotel Ali, ya que el precio del desayuno está incluido en el precio. El desayuno consiste
en una tortilla, un zumo y todo el pan, mermelada y mantequilla que puedas comer (supongo que habrá algún
límite).

Después del desayuno comenzamos la búsqueda de un vehículo para iniciar el circuito que queremos
hacer. Esther y César van por un lado, yo voy por otro y el resto por otro. Yo pregunto en varios sitios y
prácticamente todos me dan el mismo precio: 4.500-5.000 dirhams por un coche de once plazas con
conductor durante tres días. Nos reunimos en el hotel Alí, que también alquilan coches, y comentamos la
jugada. Preguntamos en el hotel, primero nos ofrecen un fiat uno por 1.200 dirhams al día. Intentamos
regatear en el precio para conseguir los 1.000 dirhams al día, pero la señora de recepción se las sabe todas y
el precio es inamovible. No nos interesa. Después nos ofrecen lo que buscamos: una furgoneta con conductor
a 1.200 dirhams al día. Dado que finalmente vamos a ser once, ya que se nos unen tres mochileros más,
Nevena, Julia y Jose, el precio nos parece bueno. Quedamos en que el coche nos recogerá a la puerta del
hotel a las dos de la tarde, así que volvemos a hacer una visita por otra parte de las tiendas cercanas a la plaza
de Djamaa el Fna.

A la una y media recogemos las mochilas de hotel Fantasía y vamos al hotel Alí, donde al poco tiempo
llega el minibus. Cargamos las mochilas y comenzamos la aventura.

La ruta que tenemos pensada hacer hoy es desde Marrakech hasta Ouarzazate, sin embargo no va a ser tan
tranquila como esperábamos. A la media hora de salir le minibus coge un calentón y paramos para cambiarle
el agua y refrescarle. Seguimos el camino, pero nuevamente se calienta. Unos kilómetros después hay un
taller donde nos detenemos para ver qué le pasa al coche. Exactamente lo que estais todos pensando: la
correa de ventilador. Resulta que no debían haber cambiado la correa desde hacía unos mil años, ya que no
tenía prácticamente ni un solo diente. Normal que se calentase. La correa la cambiamos en seguida, y
seguimos el viaje. La carretera está llena de gente a pie o en bicicleta, por lo que es imprescindible hacer
sonar el claxon. Además, nuestro conductor conduce de una manera que podríamos llamar imprudente, por
decir algo. En ocasiones pasé miedo.

La ruta hasta el puerto de Tiza-n-Tichka es fantástica: valles verdes con pequeños pueblos. En el mismo
puerto no hay nada interesante. Sólo un montón de tiendas en la que los vendedores te avasallan para que les
compres. Aquí compré por 30 dirhams el típico pañuelo bereber, aunque el primer precio fue de 150 dirhams,
pero regateando... Después encontraríamos estos pañuelos a 20 dirhams sin regatear.

Está anocheciendo y se nos ha hecho tarde para visitar el pueblo de Aït Benhaddou, típico pueblo del
desierto, por lo que no lo vemos. Seguimos directos hasta Ouarzazate, donde llegamos sobre las siete y media
y comenzamos la búsqueda de hotel. El procedimiento es preguntar si hay habitaciones libres, el precio y ver
las habitaciones cómo son. No tardamos mucho en encontrar un hotel por 50 dirhams por persona. La verdad
es que no hay mucho donde elegir y hay pocas diferencias entre unos y otros, son bastante modestos, pero
están limpios.

Después buscamos un sitio para comer. Como somos once tardan en servirnos casi una hora. Llegan unos
bereberes al bar donde estamos cenando y comienzan la típica conversación: Hola amigo ¿dónde tu en
España?etc... y nos invitan al término de nuestra cena a una especie de fiesta. Bueno.

Después de cenar nos íbamos a dar una vuelta por el pueblo, pero los bereberes nos ven y nos llaman para
que vayamos a la fiestecita. Bueno, ¿por qué no?. Vamos con ellos hacia su local y... ¡es una tienda!. Bah,
pasamos olímpicamente, no nos apetece estar de compras. El jefe nos dice que no, que es solo fiesta, que si
creemos que es negocio que no vayamos. No nos lo creemos, pero entramos. Nos sirven un te y tocan un par
de canciones con los timbales para nosotros, y después, por supuesto, se abre la tienda. Creo que nadie
compró nada, salvo un par de pañuelos bereberes por 3 euros. El rato que estuvimos de fiesta estuvo bien.
Después volvimos al hotel a dormir.

DIA 4. Habíamos quedado a las ocho de la mañana, pero Ana, en una de las suyas se no puso la pila al
reloj, así que a eso de las nueve vino Esther a llamarnos a ver que pasaba. Pues muy sencillo, nos habíamos
quedado dormidos.

El minibus estaba ya esperándonos, así que subimos las mochilas y comenzamos el viaje con destino a las
dunas de Merzuga, el desierto sahariano. Pero antes decidimos parar en las gargantas del Dades. Sólo
hicimos 13 km de la garganta y paramos a comer en un pequeño restaurante en el que sólo había tortilla,
ensalada y patatas fritas para comer, sin embargo, esto era más que suficiente para nosotros y comimos
bastante bien. Después seguimos el viaje con diferentes paradas a lo largo de la carretera para hacer fotos de
pueblos y Kasbash. Sobre las cuatro de la tarde llegamos a Erfoud. Recuerdo que fue un día sumamente
caluroso, no en vano estábamos ya en el desierto.

Erfoud es el pueblo típico para ir al Erg Chebbi, las auténticas dunas saharianas de Marruecos. Aquí se
puede alquilar alguno de los cientos 4X4 que te llevan a pie de las dunas. Nuestra idea era ir a pie de dunas
con el bus, y allí buscar un albergue donde dormir y dar una vuelta a pie por las dunas. Sin embargo, el hotel
Alí había previsto para nosotros un viaje en dromedario por las dunas, y estaba esperándonos en Erfoud un
contacto para llevarnos a las dunas. Claro, nosotros estábamos muy sorprendidos y desconcertados dado que
no esperábamos este "servicio adicional". Algunos no teníamos mayor interés en dar el paseo en dromedario
y dormir en una jaima, pero en general a todas las chicas si les apetecía, así que decidimos apretar las clavijas
a los camelleros para sacar un buen precio.

Llegamos al punto de salida de los camellos y comencé a regatear el precio. El camellero empezó pidiendo
350 por persona, sin embargo el precio final fue de 225 dirhams para los que iban en un sólo dromedario y de
150 si se compartía dromedario entre dos personas. Queríamos ver la puesta de sol desde las dunas, pero los
camelleros no parecían tener muchas ganas de partir, así que les metimos prisa, y salimos. ¡que horror! no
vuelvo a montar en dromedario en mi vida ya que los huesos del dromedario se nos clavaban en las partes
bajas de nuestra anatomía, sobre todo de los chicos.

Finalmente, después de aproximadamente una hora de sufrimiento llegamos a la jaima. Allí ya había tres
señoras belgas, con las que conversamos un rato. Después decidimos subir andando a una de las enormes
dunas que nos rodeaban. Nada más bajar llegó otro grupo de unos 15 guiris, ya estábamos todos los que
íbamos a dormir allí esa noche. Mientras preparaban la cena (tagine), nos dieron un concierto con unos
bombos. Las canciones eran prácticamente las mismas que habían tocado para nosotros los bereberes de la
noche anterior. Deben ser las canciones típicas para turistas. Después sacaron la cena, nos quedamos
conversando un rato con los guías y sobre la media noche nos fuimos a dormir. La temperatura exterior había
bajado sensiblemente y se estaba más a gusto dentro del saco de dormir.

DIA 5. Teóricamente nos teníamos que haber despertado sobre las 6 de la mañana, pero creemos que los
guía se habían quedado dormidos y cuando empezaron a decir "sunrise", el sol ya asomaba un poco por
encima de las dunas. Después montamos en los dromedarios de nuevo y volvimos al punto de salida la noche
anterior, donde desayunamos, pagamos y continuamos el viaje. Antes de salir Jose intentó cambiar una
botella de whisky por una tetera. Después de un rato regateando, lo consiguió. Pues resulta que no todos los
musulmanes practican lo de no beber alcohol.
Nuestra etapa de hoy termina en Tinerhir. Mañana volveremos a encontrarnos con el autobús en las
gargantas del Todra para comenzar el camino de vuelta a España. Pero de momento decidimos parar en
Erfoud. Dinos una vuelta por su mercado y por la ciudad. Estaba comenzando una tormenta de arena y
comimos bastante polvo. Seguimos la ruta, parando en otro pueblo de camino. Sobre las cuatro de la tarde
llegamos finalmente a Tiherhir. Enseguida se nos acerca un grupo de niños, alguno de los cuales no se
separará de nosotros durante el resto del día.

Cómo siempre, lo primero es buscar alojamiento. No tardamos mucho. El primer hotel en el que entramos
nos parece bien, el hotel Oises, que nos cuesta unos 60 dirhams por persona. Una vez tenemos el hotel, nos
damos una gran ducha para quitarnos toda la arena y el polvo del desierto y después bajamos a comer,
siempre con niños a nuestro alrededor esperando que les demos algún dirham. Sin embargo, habíamos
convenido entre todos que nadie daría dinero a los niños ya que no lo consideramos adecuado. Si les dimos
bolígrafos, algo de ropa y lápices de colores. Nos hico gracia que Esther sacó una de esas toallitas húmedas y
todos los niños comenzaron a perseguirla para pedirle una. Por supuesto, Esther dio todas las que tenía hasta
agotarlas.

Nos pusimos a comer en un bar, y como de costumbre tuvimos que esperar una hora hasta que finalmente
nos pusieron el plato sobre la mesa. Después de comer comenzamos la visita al pueblo. Fue bastante
incómodo ya que a la vuelta de cada esquina se nos pegaba uno de esos falsos guía que solo quieren "estar
contigo para hablar español", pero que lo que buscan es sacarte las pelas de una u otra manera. Estaban muy
interesados en que viésemos el mercado de mujeres, que parece que es algo turístico, y una vez cerrado el
mercado en que fuésemos a casa de alguno a ver como era una casa. Que cansancio. Decidimos volver al
hotel a tomar un te.

Subimos a la terraza y cuando por la noche empezó a hacer frío nos metimos en el comedor. Allí había
unos bombos y Cesar, Nevena y Jose comenzaron a tocarlos. Llegaron los dueños del hotel, que pensábamos
que nos iban a regañar por hacer ruido y sin embargo lo que hicieron fue unirse a nosotros en la fiestecilla.
Primero una chica y después también uno de los chicos del hotel

Después casi todos se fueron a la cama y nos quedamos Ani, César y yo hablando un rato. Después nos
fuimos a dormir.

DIA 6. Después de desayunar fuimos a buscar un taxi para subir a las gargantas del Todra. Nos vino a
buscar al hotel, pero no salió hasta que todas y cada una de la plazas estaban completas. Nevena, Jose y Julia
decidieron subir a las gargantas andando. Nos quedamos con sus mochilas en el taxi esperando a que se
llenase, lo que no tardó demasiado. Por 5 dirhams subimos hasta las misma garganta. Allí estaba el autobús y
fuimos a buscar al conductor para que nos abriese el maletero y poder dejar el equipaje, después comenzamos
la visita de la garganta.

La garganta del Todra es espectacular. El camino desde Tinerhir hasta la garganta deja debajo un verde
oasis lleno de palmeras y vegetación. Después de 15 kms. llegamos a las parte más estrecha de las gargantas,
donde hay dos hoteles situados en la fala de un cote vertical de casi 300 mts. de alto. Desde aquí hicimos una
ruta de un par de horas hacia el norte, siguiendo el curso del río seco o oued que pasa por allí.
Lamentablemente están construyendo una carretera y todos pensamos que dentro de unos años aquello estará
estropeado ya que los turistas irán en masa. Durante los primeros momentos el camino es interesante, sin
embargo, al cabo de una hora o así aparecen las máquinas que están construyendo la carretera. Hacen mucho
ruido. Comenzamos a buscar un lugar donde comer, pasadas las máquinas para evitar su ruido.

Este día comimos de la comida que llevábamos en latas. Según estábamos comiendo se acercó a nosotros
una chica a invitarnos a un vaso de te. Después de la experiencia la noche anterior en Tinehir pensábamos
que era otra que nos iba a dar la lata. De todas formas le dimos a probar la comida que nosotros llevábamos:
paté de atún, espárragos, paté de pimienta y pistachos. Al probarlos la chica se reía y no todo le gustaba. Al
darle el paté de pimienta preguntamos primero si comía cerdo. Como nos dijo que sí, se lo dimos a probar y
le gustó bastante. Después, según había venido se marchó. Sin más.

Terminamos de comer y volvimos hacia los hoteles. Allí nos encontramos con Nevena, Julia y Jose, que ya
habían llegado. Estuvimos tomando un te y unos refrescos en uno de los hoteles, algo caro, por cierto.
Después fuimos en dirección a Tinehir, andando también. Según vamos bajando, los niños se acercan a
nosotros a pedir dinero o bolígrafos. Dinero, no les damos, pero si repartimos algunos bolígrafos. Se formó
un jaleo tremendo de niños, incluso se pegaban entre ellos para quitarse lo que les habíamos dado, así que
decidimos dejar de repartir bolígrafos. El resto de material que llevábamos lo repartimos de forma discreta
entre otros niños que nos encontrábamos al bajar.

Ya estaba anocheciendo y decidimos parar a comer en uno de los restaurantes que hay en el camino.
Enviamos un mensaje a la gente de agrónomos de que nos recogiesen con el bus en el restaurante. Cenamos
tranquilamente y después esperamos un poco al autobús hasta que llegó a recogernos. Comenzaba el viaje
nocturno hasta Fez.

DIA 7. Llegamos temprano a Fez, así que nos quedamos durmiendo en el autobús hasta más o menos las
nueve, en que prácticamente todos nos despertamos. Decidimos ir a desayunar. Nos tomamos unos crepes y
un zumo de naranja y después buscamos buscamos un alojamiento para esta noche. Es el casco antiguo, y
todo está completo.

Volvíamos hacia el autobús para recoger las mochilas y seguir buscando hotel, cuando de repente nos
encontramos con Jose, el que no vino en el último momento al viaje. Se había venido el día anterior en
autobús y había pasado la noche en un hotel en la zona nueva, así que tomamos un taxi y fuimos a la zona
nueva. Los taxis de Fez tienen taxímetro, así que ni hay que regatear ni temer que te cobren lo que quieran. El
trayecto nos costó 10 dirhams. Fuimos al hotel Pacha, donde había pasado la noche Jose. La habitación triple
costaba 150 dirhams, pero no nos gustó. Buscamos otro, y dimos con el hotel Amor. Era un poco más caro,
ya que la habitación doble costaba 198 dirhams y la triple (es una doble con un colchón en el suelo) 262
dirhams, pero estaba bastante limpio y nos quedamos. Tardaron un poco en darnos la habitación, ya que las
estaban preparando y la mayoría nos quedamos dormidos en los sofás de recepción. Al subir a la habitación
decidimos echarnos una siesta dado que el viaje nocturno nos había dejado un poco cansados. Después de la
siesta fuimos a comer por la zona. Es algo más caro, pero también había algo más de variedad.

Tomamos de nuevo un taxi que nos llevó a la ciudad vieja. Estuvimos dando vueltas por la zona antigua, y
al caer la noche algunos se dieron un baño en un Hamann. Primero Esther y Ana y después Alfonso, César y
Jose. El resto, mientras esperábamos a unos y otros nos sentamos en una terraza a tomar algo. Volvimos a la
parte nueva y algunos compraron unas pizzas para comer en el hotel. Después nos fuimos a dormir.

DIA 8. Al día siguiente nos despertamos como nuevos. El día anterior habíamos contratado los servicios de
un guía oficial para que nos enseñase la ciudad, total, sólo nos cobraba 120 dirhams a todo el grupo, y las
calles de Fez son un auténtico laberinto y creo que sin el guía no hubiésemos visto ni la mitad de lo que
vimos.

El guía nos llevaba por las calles de Fez. Nos explicaba algunas cosas, y sobre todo espantaba a los
pesados. También nos decía cuanto debíamos pagar por determinadas cosas en los puestos callejeros. Hacía
que los de los puestos nos cobrasen precios de marroquí, no de turista. Lo cierto es que terminamos contentos
de haber contratado un guía oficial.

Después fuimos de tiendas, a comprar algunos regalos. Tremendo. Para comprar los narguillés nos tiramos
aproximadamente dos horas entre que las probábamos, lo cual es imprescindible dado que venden cualquier
cosa, y después regateando. Creo que el de la tienda terminó harto de nosotros. A final conseguimos unos
buenos narguillés por 120 dirhams.

Finalmente fuimos a cenar. Un cazaturistas del bar nos ofreció cada plato a 20 dirhams y la bebida a 5, así
que aceptamos. Tardaron hora y media en servirnos. Después volvimos al autobús pues comenzaba nuestro
viaje de vuelta a España. Eso sí, antes de salir, un montón de niños de acercaron a nosotros y lo cierto es que
fueron muy molestos. De hecho, algunos marroquíes que pasaban por allí les llamaban la atención, hasta que
llegó uno que les dio un buen susto y se marcharon todos. Nosotros comenzamos nuestro camino de vuelta a
España a las 10 de la noche.

DIA 9. A las 5:30 estábamos en la frontera. Esta vez sólo tardamos en atravesarla una hora, sin embargo,
debido al cambio de hora de Marruecos con España y al cambio de hora oficial a horario de verano, resulta
que eran ya las 8:30. Fuimos hasta el ferry, que salía a las 9:30, y a las 11 comenzamos la vuelta a Madrid,
donde llegamos a eso de las once de la noche. Todos los de Leganés se bajaron en Villaverde. El resto nos
bajamos en Ciudad Universitaria.
Termina aquí el relato de otro fantástico viaje en plan mochilero, muy económico, ya que yo me he gastado
unos 297 euros en los nueve días. Ha sido muy divertido y los compañeros de viaje han sido fantásticos. Ha
habido siempre buen royo en el grupo. Espero que pronto volvamos todos a encontrarnos en otro viaje.

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