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La historiografía marxista británica

Características y orígenes

De forma paralela al relanzamiento de la corriente de los Annales tras la Segunda Guerra Mundial,
en el contexto histórico de la Guerra Fría, la historiografía marxista comenzó un período de gran
expansión en Gran Bretaña. El hito fundamental de tal proceso de crecimiento fue la fundación en
1952 de la revista Past and Present, promovida por un grupo de historiadores de inspiración
marxista, al que pertenecían el arqueólogo Veré Gordon Childe, el medievalista Rodney Hilton, el
modernista Christopher Hill, el contemporanista Eric J. Hobsbawm y un economista que había sido
maestro de la mayoría e introductor del marxismo en la Universidad de Cambridge: Maurice Dobb.
A su lado colaboraron historiadores y profesionales de las ciencias sociales.

Las características principales de la historiografía marxista británica fueron las siguientes:

Reacción contra los vicios cientifistas y utilitaristas de la historiografía marxista soviética.

Superación del determinismo economicista (infraestructura) y valoración de factores típicos de la


superestructura (sociales, políticos, jurídicos, culturales, ideológicos, religiosos, etc.).

Desarrollo de estudios sobre un tema común: los orígenes, el desarrollo y la expansión del
capitalismo, teniendo en cuenta sus cambios económicos y también sociales.

Realización de estudios empíricos con el apoyo de métodos de otras ciencias humanas.

Preocupación común por el estudio teórico del concepto marxista de la lucha de clases.

Desarrollo de la teoría de la determinación de clases, que defiende la importancia capital de la


lucha de clases en la Historia.

Desarrollo de una nueva perspectiva histórica: la “historia desde abajo” o la “historia de abajo a
arriba”, centrada en las experiencias, acciones y luchas de las clases bajas (el pueblo llano, los
campesinos, la clase trabajadora) en oposición a la historia de las clases dirigentes o las élites.

Participación en la formación en Gran Bretaña de una conciencia política socialista y democrática.

Por otra parte, si bien se reconoce de forma generalizada que el hito fundamental del desarrollo de
la corriente historiográfica marxista británica fue la fundación de la revista Past and Present, no
existe acuerdo en torno al tema del origen y las influencias intelectuales de la tendencia. Varios
historiadores han estudiado este tema, llegando a conclusiones distintas.
Raphael Samuel analizó la historiografía marxista británica desde 1880 hasta 1980, en The British
Marxist Historians, y llegó a la conclusión de que la tradición historiográfica marxista fue
desarrollándose progresivamente, en contacto con diversas influencias:

La influencia de los historiadores democráticos radicales y liberales, como los Hammond.

El influjo de los historiadores socialistas no marxistas, como G.D.H. Cole o R.H. Tawney.

La influencia del inconformismo protestante (especialmente apreciable en algunos de los


principales historiadores marxistas británicos, como Hill o Thompson).

El contacto con otras corrientes intelectuales y políticas, como el anticlericalismo o el progresismo.

Eric Hobsbawm, al contrario que Samuel, afirmó en The Historians’ Group of the Communist Party
que la tradición historiográfica marxista comenzó con la formación del grupo de historiadores del
Partido Comunista, justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial (1946). La iniciativa fue
promovida por especialistas, como Maurice Dobb, Christopher Hill, Victor Kiernan, John Saville,
Eric Hobsbawm o Rodney Hilton, de distintas generaciones, comprometidos intelectual y
políticamente por las consecuencias de la guerra, la oposición al fascismo y la pertenencia activa al
Partido Comunista, y unidos por la ideología marxista y la voluntad de estudiar de forma
organizada la Historia y de divulgarla a través de estudios individuales y proyectos conjuntos.

Hobsbawm reconocía únicamente la influencia previa de Dona Torr, periodista e historiadora


británica, conocedora erudita del marxismo, que participó en la fundación del Partido Comunista
en 1920 y promovió la publicación de escritos marxistas (tanto textos de Marx y Engels, como
estudios sobre el marxismo y el movimiento obrero). Torr no participó directamente en la
fundación del grupo, pero se sumó a él y puso su apasionamiento, trabajo, experiencia y
conocimientos a disposición de los demás historiadores.

Un tercer teórico, Richard Johnson, estudió en Culture and the Historians la ensayística histórica
británica. Afirmó que la tradición historiográfica marxista surgió como consecuencia del interés
que se generalizó tras la Segunda Guerra Mundial entre los historiadores socialistas (marxistas y no
marxistas) por estudiar la influencia de los aspectos culturales en la Historia. Diversos
historiadores, como Hill, Hilton, Hobsbawm o Thompson, participaron de esta tendencia,
alejándose de las explicaciones históricas tradicionales marxistas, de carácter más economicista. El
nuevo enfoque historiográfico recibió la denominación de “marxismo cultural” o “culturalismo”.