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Punto de partida

El poder económico y financiero global impulsa un proyecto de


desigualdad e injusticia social. Y para llevar a cabo este cometido se une
a grupos anti- derechos humanos, actores que a su vez, se pliegan para
defender el conservadurismo y se dedican, desde hace muchos años, a
secuestrar sentidos como familia, vida, buen vivir, trabajadores,
democracia, entre otros.
Cacería de brujas

Estos actores aprenden y llevan adelante un discurso conservador, no


inclusivo con una sola versión de la realidad, con el fin de limitar, en
especial, el avance del empoderamiento femenino, el avance de los
derechos humanos y la construcción de nuevos mundos posibles.
Comunicadoras cómplices

Los medios y redes sociales se han convertido en parlantes


amplificadores de toda esa violencia, que se vuelve con nuestra
intervención mediática doblemente violenta, cuando usamos las
palabras, imágenes y audios que lastiman a mujeres, a las poblaciones y
comunidades discriminadas al reproducir los discursos de estos grupos
de poder y anti derechos humanos.
Como muestra un botón
Podemos cambiar
Con nuestros recursos
¿Qué hacer?
1. ¿Estamos las personas comunicadoras preparadas para reconocer la
violencia mediática?
2. ¿Estamos las personas comunicadoras dispuestas a revisar nuestros
contenidos y programaciones para no seguir reproduciendo esta
violencia patriarcal y de género en nuesyros medios?.
3. ¿Qué nos falta?