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EL PAJARO GUARANDOL

Es una comparsa, que se practica principalmente en el Oriente del País. Está formada por un
grupo de personas que cantan y danzan, donde los protagonistas son: El Pájaro Guarandol, El
Cazador y El Brujo o Curandero, además participa el conjunto musical y el coro. La historia se
centra en la caza del pájaro, el ruego o súplica que hacen las personas para implorar que no
lo maten el Ave y luego la oportuna intención del Brujo, que resucita al Guarandol,
solucionando un problema al colectivo, devolviéndoles el arraigo en las creencias popular.

De acuerdo a investigaciones realizadas por Ramón y Rivera (1980), el desarrollo de esta


danza representa una simbología antigua, que guarda estrecha relación con la muerte y la
resurrección del Guarandol y la expresión ritual del ciclo anual de la naturaleza que se
manifiesta en los extremos de invierno y primavera, en el caso de Venezuela, el inicio de las
sequías anual de los campos que sería la imagen de la muerte y el regreso de las lluvias
conjuntamente con el reverdecimiento de la vegetación que será entonces el signo de la vida,
en atención a lo expuesto es notoria la simbología del triunfo de la vida sobre la muerte
cuando el Curandero resucita en el sentido figurado al pájaro Guarandol.

Se producen durante los meses de diciembre hasta la llegada del carnaval. En algunas zonas
coinciden con las festividades religiosas de Pascua, Santos Inocentes, Reyes y Santa Inés.
EL ESPUNTON
La parroquia Caigua se encuentra ubicada a unos 20 o 25 minutos de la ciudad de
Barcelona y debe su nombre al cacique que cedió las tierras para su fundación. Desde el
año 2008 se adoptó de manera oficial como fecha de fundación el 24 de marzo de 1.667,
en versión de Fray Antonio Caulín. Durante ese año se realizaron eventos especiales y
entre otras cosas se produjo la inauguración de la casa de la cultura.

En Caigua se celebra todos los años la Fiesta del Espuntón, en honor al Niño Jesús el día 7
de enero. La fiesta se conoce también como “Parranda de los Caribes”. Los participantes
en la fiesta, que son miembros de una cofradía, se pintan la cara con onoto o con añil y se
decoran las espaldas con guirnaldas de papel. En la mano llevan recipientes de barro o
unas totumitas, llenos de onoto que echan a la cara de las personas que encuentran por
las calles.

Luego forman hileras, tomándose por los brazos y bailando como borrachos. Algunos
danzantes llevan iguanas, culebras inofensivas u otro animal desagradable en las manos,
obligando a los que encuentran a besarlos. En caso contrario, éstos deben pagar una
multa al jefe de los bailadores.

El “espuntero” lleva consigo un artefacto alto como un palo decorado con cintas un poco
parecido a una cruz -el Espuntón- La parranda visita primero la iglesia, donde bailan en el
atrio, gritando en alta voz. Luego visitan la Prefectura, donde suelen recibir comida, ron y
dinero. En este momento cantan el Maremare, pero de manera humorística, parodiando
el verdadero Maremare de los indios.
ROBO BUSQUEDA PARADURA NIÑO JESUS
En las zonas andinas se mantiene una tradición llamada la Paradura, Robo y Búsqueda del
Niño, se trata de unas fiestas donde se representa en el mensaje bíblico acerca de la
infancia del Cristo el Niño perdido y hallado en el templo, en este festejo al Niño Jesús lo
ponen de pie y lo hacen caminar, como a cualquier niño, en el ritual de la Parada o
Paradura ritual donde se le nombran padrinos que se encargan de que se pare y camine.

Con estas celebraciones se ratifica la idea de la reincorporación permanente del Niño Dios
tanto al seno familiar como a la comunidad. Durante ellas se entonan cantos de tonos,
décimas y el del rosario, además de que se efectúa una serenada o procesión de la imagen
del Niño en manos de sus padrinos y rodeado del pueblo.

Con la paradura se sirve biscochuelo y vino, se reúne a la familia, amigos y vecinos, se


quema pólvora y se encienden velas, los niños se visten de ángeles y el niño es colocado
en una tela blanca que tomada por las cuatro esquinas se lleva en toda una procesión, se
baila, se levanta, se para y se hace caminar al niño dios, acompañados de violines los
cantos que se entonan aluden las vivencias del niño Jesús.

Las paraduras se hacen desde el 31 de diciembre hasta el 2 de febrero, cuando se quita el


pesebre de los hogares venezolanos, es una hermosa tradición que se mantiene en
nuestro pueblo, las paraduras son parte de las creencias religiosas de los andinos, en
cualquier casa, en cualquier pueblo, amigos, vecinos y familias enteras, salen a la calle a
festejar sus paraduras, son una tradición hermosa que al vivirla regocija el alma.
LOS VASALLOS DE LA CANDELARIA
Los Vasallos de la Candelaria, forman parte de una tradición que se realiza anualmente
desde hace más de cien años en la zona de la Parroquia, en conmemoración a la aparición
de la Virgen de la Candelaria. Estas fiestas se realizan el 2 y 3 de febrero, con la bendición
de la luz en una misa que se realiza a las diez de la mañana; los Vasallos usan ropaje de
mucho colorido y pagan promesas a la Virgen, cantando y bailando para ella.

La fiesta de la Candelaria tiene sus antecedentes, como es muy común en la mayoría de


nuestras celebraciones populares, en celebraciones indígenas y de los descendientes de
esclavos africanos que han sido sincretizados con las fiestas Católicas Españolas. “Se
caracteriza por estar llena de conjuntos de danzas, disfraces, máscaras y bandas de
músicos que conducen a expresiones de desbordante sensibilidad festiva”. [1]

Así mismo, la fiesta misma de la Candelaria muestra reminiscencias del paganismo


Europeo que fueron transformados con los años en fiestas cristianas. Los católicos
celebran ese día la Fiesta de la Purificación de la Virgen María (ya que los judíos creían que
la mujer debía pasar por un proceso de purificación luego de dar a luz) y se conmemora la
presentación del Niño Jesús al Templo de Jerusalén. Ambas festividades se empezaron a
realizar en la mencionada ciudad, desde el siglo IV, y rápidamente se extendieron a todos
los países del Medio Oriente.

En Venezuela esta fiesta es una de las tradiciones más arraigadas e importantes, sobre
todo en la región andina. Su historia se remonta a la época de la colonia, por el año 1628,
fecha en que Fernando de Saavedra Valdés se dispuso a reunir indígenas y encomenderos
para adoctrinarlos por medio de los religiosos franciscanos; Pero, fue en 1630 cuando se
radican en la zona el Presbítero Bartolomé Carrero de Escalante, quien construyó una
ermita, es decir, un pequeño santuario, en medio del poblado, donde divulgó el culto a la
Virgen de la Candelaria, que pasó con el tiempo a ser centro de devoción cristiana de toda
la comarca.
SEMANA SANTA
La Semana Santa en Venezuela es un tiempo de guarda espiritual y unión de las
familias, quienes acuden en grupo a la celebración de las Eucaristías,
representaciones del Vía Crucis, lavatorio de los pies, visita de los 7 Templos,
adoración de El Nazareno y vigilia del Santo Sepulcro. Algunos hacen ayuno el
Viernes de Concilio, otros el Viernes Santo.
La Semana Santa es una fiesta del calendario móvil que celebra para el mundo
cristiano la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Su fecha ha de
celebrarse el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena astronómica
tras el Equinoccio, por ello nunca es antes del 22 de marzo y no sobrepasa el 25
de abril de cada año.
La Semana Santa se inicia con el llamado Domingo de Ramos y cierra el Domingo de
Resurrección; algunas culturas lo celebran desde el Viernes de Concilio.

La Semana Santa en Venezuela es una de las principales fiestas tradicionales y en


su celebración la reunión familiar es protagonista y gira en torno a un compartir de los
llamados 7 potajes, una copiosa comida que lleva como base proteica alguna
variedad de pescado, pues como reza la tradición no puede ingerirse carne roja. En
algunas regiones se sirve Chigüire o Capíbara, un roedor grande que habita en
nuestro llano, y aunque es una especie protegida se lleva un control destinado para el
consumo en estas fechas. No puede faltar el degustar la variedad de dulces criollos,
como lo son: arroz con leche, dulce de lechosa y los ricos buñuelos de yuca.
En la ciudad de Caracas está consolidada la tradición de Los Palmeros de Chacao, un
contingente de personas que acuden en compañía del párroco de la localidad al Cerro
El Ávila o Guaraira Repano a buscar las palmas que llevarán en procesión hasta las
iglesias para ser bendecidas en alusión a la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén el
Domingo de Ramos. El Miércoles Santo tiene una particular devoción en la que la
feligresía desborda la Basílica de Santa Teresa para adorar al Nazareno de San
Pablo o Limonero del Señor.
Si bien con el tiempo –no sólo en nuestro país sino en el mundo entero– la Semana
Santa se ha secularizado en gran medida, se toma como un tiempo de descanso
y es dedicado al turismo y vacación escolar, por ser Jueves y Viernes Santo días
feriados no laborables y puente. En las poblaciones que acogen a los turistas también
se ofician las misas y otras celebraciones acordes a tan noble fecha.
ENTIERRO DE LA SARDINA

En los estados Vargas y parte de Carabobo, específicamente en Naiguatá, Osma y Puerto


Cabello se realiza una manifestación popular denominada El Entierro de la Sardina, con
esta expresión popular se cierra el ciclo de las fiestas de Carnaval para dejar así garantizado
que se realizaran el próximo año.
El Entierro de la Sardina simboliza las festividades de Carnaval esta expresión esta cargada
de irreverencia, personajes ambiguos y con roles invertidos así como expresiones de
relajamiento. En un principio era asociada con la costumbre de enterrar un costillar de
cochino al cual se llamaba sardina, simbolizando la prohibición de comer carne durante los
días de cuaresma; hay quienes creen que el entierro de la sardina era una forma de atraer
abundancia de la pesca y fertilidad de los animales ante un nuevo ciclo de reproducción,
pero también se considera una fiesta típica de los carnavales pues es un tiempo en que
normalmente se permite hacer todo lo prohibido y la manifestación también adquiere esas
características. Pues es en si una parodia, simulando el paso de un entierro por las calles del
pueblo.
En un principio se reúnen los personajes que participaran en la procesión del entierro en la
casa de un vecino de la comunidad que celebra la fiesta, allí las mujeres preparan y
maquillan a un grupo de hombres que ataviados de disfraces negros con rellenos de trapos y
papeles simulando las curvas femeninas; pelucas, velos, sombreros, carteras y tacones
forman parte de la vestimenta, llevan en las manos palmas para espantar a los impertinentes
y son exageradamente maquillados representando a las viudas de la sardina.
La procesión del entierro es encabezada por un fiscal que se encarga de ir despejando las
calles que pasaran con el entierro, le sigue un sacerdote y un monaguillo seguidos de un
cortejo fúnebre conformado por una carroza de madera adornada con palmas, flores y
diferentes ofrendas, dentro va la figura de una sardina elaborada en cartón y que ha sido
pintada y escarchada.
Detrás de la carroza van las viudas de la sardina emulando llantos y gritos de dolor...van
confesando sus pecados carnales tras el falso sacerdote. En medio de esta procesión el
personaje del Diablo van danzando de un lado a otro tratando d obstaculizar el paso del
entierro y tratando de raptar la sardina, pero los personajes que representan los policías
mantienen el orden hasta llegar a la plaza, sitio donde aumenta la animación de la
colectividad que acompaña la procesión y que generalmente también se disfraza y
embetuna la cara o se llenan el cabello de harina o talco.
El recorrido culmina con el paso de la procesión por la avenida que bordea el mar y allí al
anochecer lanzan la sardina al agua, mientras las viudas se lamentan, la sardina es devuelta
al agua cerrando así el ciclo de festejos carnavalescos.
Esta fiesta es acompañada con música alegre y jocosa, un conjunto musical conformado por
tambores, charrascas y el cacho, generalmente la música se convierte en un ritmo de
merengue, en Naiguatá nació de esas fiestas las famosas Sardinas de Naiguatá, agrupación
que interpreta diversos género y que tienen creaciones festivas y a nivel profesional.