You are on page 1of 3

La problemática ambiental plantea a los operadores jurídicos enormes desafíos para dar

respuestas a nuevas y acuciantes necesidades sociales. En esa tarea, despiertan interés


de la doctrina, el estudio de los principios rectores de derecho ambiental, y el análisis de
institutos clásicos, que por insuficiencia disfuncional, están en franca revolución. Desde
el

sistema jurídico sustantivo de la responsabilidad civil por daños

, en especial del daño ambiental colectivo o de incidencia colectivo (daño al ambiente


en sí mismo), y su variante extra patrimonial supraindividual , del daño moral
colectivo, y encasos

cocausación

, concurrencia de causas, concausas, introducción de un régimen propio para supuestos


de “responsabilidad colectiva o anónima”. Preocupa, además, la relación de causalidad
del daño ambiental. Desde la

óptica procesal

, las cuestiones de legitimación del obrar en las causas ambientales, la carga de la


prueba, apreciación de la prueba, los efectos de la cosa juzgada, el perfil o rol del juez y
la prueba del daño ambiental. Y con una visión de unidad de la regulación normativa
sustantiva-procesal, la valoración del daño ambiental.
En la relación del hombre con la naturaleza, la condición de equilibrio del ecosistema ha
perdurado hasta el siglo XVII, hasta el advenimiento de la primera Revolución Industrial;
en este momento comienza la época de la progresiva alteración, de los elementos
naturales del planeta, conectado con el masivo uso del carbón en las fábricas y con la
extensión del consumo de territorio por el urbanismo. Se ha producido la ruptura de la
armonía ambiental, fenómeno que ha ocasionado preocupaciones a nivel planetario, como
lo demuestran las conferencias de la ONU de Río de Janeiro de 1992 y de Johannesburgo
de 2002.

La Comunidad Europea, además de adoptar los principios generales de tutela de


los ambientes formulados en las asambleas mundiales promovidas por las Naciones
Unidas, ya en los años ’70 y ’80, dictó una serie de directivas dirigidas a la mejora de la
calidad de vida en un contexto de acciones tendientes a salvaguardar el ambiente.

La conservación de la naturaleza considerada como pulmón verde ha adquirido


una centralidad absoluta en la planificación urbanística europea y en la programación del
uso del territorio, condicionando cualquier desarrollo territorial.

En la Argentina, el art. 41 C.N. consagra el derecho de los habitantes a un


ambiente sano. La ley nacional del ambiente 25.675 entre los instrumentos de gestión
ambiental menciona el ordenamiento ambiental del territorio (art. 8º).-

Y el derecho penal se mantuvo inmóvil ante la comisión de delitos de esta índole,


si bien en el Art 200 del C.P. en el acápite Delitos contra la salud Pública, envenenar,
agua potable, o Alimentos o Medicina, quedando otros ilícitos de índole ambiental sin
protección pues el medio ambiente no se tiene como bien jurídico protegido en el código
de fondo.

Por eso recién a través de la ley De Residuos peligrosos existen tipos que
consideran al residuo peligroso, a los efectos de esta ley, todo residuo que pueda causar
daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera
o el ambiente en general, pero de competencia federal.

Es allí donde se avizora un avance hacia la protección del medio ambiente, por
ello el medio de protección en la mayoría de los casos ha sido la acción de amparo en los
cosos resonante como Salas Dino C/Provincia de Salta, el caso Riachuelo, y la Minería
a Cielo abierto entre otros, que nos toca muy cerca atento a que en nuestra provincia
existen recursos mineros pero recuérdese que nuestra quebrada de Humahuaca ha sido
declarada patrimonio de la humanidad, y con el tiempo el impacto ambiental puede ser
preocupante. Conductas que solo tienen reproche administrativo y contravencional como
el Código de Faltas de Rafaela un adelantado en la materia avanzando con reproches que
privan a los representantes de la persona jurídica.

Por eso me motiva el abordar este tema la preocupante necesidad de brindar protección a
lo que nos rodea, el medio ambiente, que es lo que seguirá y será fruto de las acciones
que hoy en día tomemos como integrantes de esta sociedad, pero mas precisamente como
habitante de este nuestro, planeta tierra, y haciéndome eco de uno de los postulados del
prologo de nuestra constitución nacional “ promover el bienestar general”, hacer
operativo este los que debemos tomar conciencia y brindar un adecuado respeto al medio
natural en el que nos movemos, y por el que transitamos, sabiendo que si bien el daño no
va contra una persona física, al cometer un ilícito de índole ambiental, estamos
indirectamente provocando un daño a nuestra generaciones futuras, que encontraran un
mundo con recursos agotados y devastados por nuestro propio actuar.