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Gramática, análisis del discurso e

interpretación crítica: Las relaciones no


tan evidentes
Salvio Martín Menéndez
Universidad de Buenos Aires / Universidad Nacional de Mar del Plata
smenendez@fibertel.com.ar

Resumen
En su Introduction to Functional Grammar, Halliday afirma: “A discourse analysis that
is not based on grammar is not an analysis at all, but simply a running commentary of
the text (Halliday 1985: xvi)
Parecería innecesario, entonces, volver a decir que todo análisis del discurso no sólo
presupone necesariamente sino que está condicionado por una teoría gramatical de base.
Condicionamiento que no se agota, obvio es decirlo, en esta teoría. Otras teorías de base
lo condicionan también; una social, sin duda, de manera central. Pero ese no será el
tema central de la presente comunicación.
Me interesa, entonces, centrarme en el primero: el análisis del discurso. Y tratar de ver
cuáles son las relaciones que establece con la teoría gramatical que presupone y lo
condiciona. Y partir de este condicionamiento establecer una distinción operativa entre
gramática, análisis del discurso e interpretación crítica.
En este caso elegiré como teoría de base la gramática sistémico-funcional y trataré de
probar la pertinencia de esta elección.
Para ello, deberé hacer dos breves recorridos por los orígenes tanto de la teoría
gramatical elegida como del análisis del discurso. Luego, plantearé una serie de
observaciones para intentar delimitar el complemento de las dos subdisciplinas. Luego,
estableceré los límites que permiten a partir del análisis del discurso proponer una
interpretación crítica. Por último, elegiré un corpus representativo de textos para
mostrar cómo este complemento se lleva a cabo.
Las conclusiones apuntan a demostrar la pertinencia y necesidad de la tripartición
establecida.

Palabras clave
gramática, teoría gramatical, gramática sistémico-funcional.

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1. El análisis del discurso: la intersección de los contextos.

A partir de lo dicho plantearemos la inscripción del análisis del discurso como


subdisciplina lingüística dentro de lo que llamaremos la intersección de los contextos.

Esta intersección nos permite poner en relación tanto la lingüística sistémico-


funcional (Halliday 1985, Halliday y Hasan 1876, Halliday y Mathiessen 1999) como
teoría gramatical de base y la perspectiva pragmática (Verschueren 1995, 1999;
Menéndez 1998) como punto de partida para una integración efectiva de gramática y
discurso como dominios complementarios.

Afirmamos que la constitución del AD tiene en la gramática un punto central. Y


esa teoría gramatical de base (que aquí ejemplificamos con la gramática sistémico-
funcional (Halliday 1985)) debe tener como característica inherente la opcionalidad ya
que ella no solo muestra el carácter inherentemente variable del lenguaje sino, y
fundamentalmente, su inscripción socio-cognitiva.

Afirmamos, entonces, que el discurso aparece en la intersección de dos contextos:


uno, cognitivo-social (representado por la gramática); otro, socio-cultural (representado
por el género). Ambos, gramática y situación, condicionan su aparición. El discurso es
el que permite dar cuenta de ellos, simplemente, porque lo único que el analista tiene
son discursos.

En esta intersección podemos arriesgarnos a establecer una correlación entre las


tres nociones (amplias) que estamos manejando y que podrían explicarse a partir de una
reformulación parcial de las características constitutivas de la perspectiva pragmática
(Verschueren 1995, 1999; Menéndez 1997).

El discurso es, en términos contextuales, el proceso y el producto que se obtiene


por medio de la interacción de dos contextos que son su condición de posibilidad: el
contexto cognitivo-social y el contexto socio-cultural. Proceso, desde el punto de vista

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de su constitución; producto, desde el punto de vista de su análisis.

El contexto cognitivo está representado por el sistema de opciones disponibles


que muestra la variabilidad como características inherente y potencial del lenguaje. La
gramática es, entonces, un potencial de significado representado por un conjunto de
paradigmas que ponen de manifiesto las opciones disponibles (Halliday 1979, 1985).

El contexto socio-cultural está representado fundamentalmente por los géneros


discursivos que involucran lo que la gramática sistémica denomina campo, tenor y
modo ( Halliday 1979, Halliday y Hasan 1976, Martin 1992).

El proceso de producción discursiva involucra necesariamente optar en función


del género. Esta dupla opción /género no constituye una dicotomía ya que el discurso
aparece como el elemento en el que las opciones se realizan y las matrices genéricas
pueden verificarse.

¿Qué es lo que de especifico tiene entonces el discurso? Ser la condición de


aparición del sistema gramatical y el sistema social. En él, las opciones se realizan y los
géneros pueden explicarse. El condicionamiento es doble: no hay discurso sin gramática
y sin géneros; no hay gramática ni géneros sin discurso.

Podemos, entonces, establecer a partir de lo dicho tres perspectivas, con sus


dominios y sus unidades de análisis.

Las perspectivas son: a)gramatical, b) discursiva, c) crítica.

La primera reconoce como su característica dominante la variabilidad entendida a


partir del sistema de opciones disponible que representa.

La segunda, la negociabilidad entendida a partir de la combinación de las


opciones realizadas en forma de estrategias discursivas.

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La tercera, la adaptabilidad entendida a partir de su inscripción socio-cultural a
partir de la interpretación crítica que se lleva a cabo.

Las tres son complementarias y no suponen jerarquización sino focalización. Las


tres disciplinas que representan los objetos que cada una de ellas privilegia serían: la
gramática, el análisis del discurso y el análisis crítico del discurso.

La focalización pasaría por el hecho de que la gramática privilegia la descripción


del sistema, el análisis del discurso, la explicación de cómo operan las estrategias y el
análisis crítico, la interpretación a partir de los efectos que las series de discursos tienen
dentro de la sociedad.

Las tres unidades que las representan serían (tentativamente): el texto, el discurso
y la serie discursiva. Veamos lo dicho en dos esquemas:

Perspect Característi Disciplina Alcance Características del alcance


ivas ca
Gramati Variabilidad Gramática Descriptiv Sistema de opciones disponibles
cal o
Discursi Negociabili AD Explicativ Opción realizada como recurso de una
va dad o estrategia
Crítica Adaptabilid ACD Interpretati Interpretación crítica del uso estratégico
ad vo

Disciplina Unidad de análisis Elementos que se


analizan
Gramática Texto Paradigma
Pragmática Discurso Registro
Teoría crítica Serie discursiva Género

2. Ejemplos

Tomaremos dos ejemplos. El primero forma del género “discurso gramatical”; el


segundo, del “discurso periodístico”.

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2.1. El discurso gramatical.

Las gramáticas del español hablan de “construcciones impersonales”; el discurso


que ellas mismas instauran desmiente la nomenclatura que utilizan.

Elijo tres ejemplos representativos:


1) Alcina Franch y Blecua. (1975: 854) :7.2.0.1. Sujeto elíptico y sujeto
cero. El elemento sujeto puede faltar en el enunciado. En unos casos, el
contexto nos permite reestablecerlo acudiendo a los pronombres personales
tónicos correspondientes a la persona del verbo, y se dice que el sujeto es
tácito o elíptico. En otros, sin embargo, no es válida la sustitución por
medio de pronombres: la concordancia marcada por el verbo queda
suspendida. La oración no tiene sujeto y el verbo se llama impersonal. (p
854)

2) Kovacci(1990: 143, 12): “Son las oraciones (o proposiciones)


unimembres constituidas por un verbo o construcción endocéntrica verbal
impersonal, esto es, fijados en la 3era. persona singular o plural. Desde el
punto de vista morfosintáctico la denominación “impersonal” indica, pues,
la invariabilidad de la persona gramatical”

3) Seco (1995: 119, 8.7.8) “(..)Esta indiferencia hacia el realizador de la


acción es también característica de unas construcciones con se que no tiene
sujeto alguno:1. Se vive bien aquí 2. Se acoge a todo el mundo.Estas
construcciones pronominales impersonales se distinguen de las
pronominales pasivas no solo en que no tienen sujeto, sino en que emplean
el verbo únicamente en la forma correspondiente a la persona “él” (no se
podría decir “Se viven bien aquí” (…)”

Es interesante ver cómo el discurso gramatical utiliza nomenclaturas que


corresponden no a la estructura de la lengua sino, en última instancia, a los efectos que
su uso produce.

Alcina Franch y Blecua afirman que cuando la sustitución pronominal no se


puede hacer la concordancia se suspende. La consecuencia es que la oración no tiene
sujeto y, por eso, es impersonal. Es interesante analizar la utilización de la frase verbal
“queda suspendida”. El modal marca claramente la actitud del sujeto de la escritura de
afirmar algo enfáticamente, el proceso(suspender) ratifica lo que el modal justamente
acaba de enfatizar. Es importante que no se justifica esa suspensión ya que la

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impersonalidad no es, en principio, un fenómeno gramatical (de hecho hay marca de
flexión, hay posibilidades de reponer un pronombre más allá de su significado, etc). Lo
que es interesante no es que la descripción pueda devenir norma (aspecto al que toda
gramática de una lengua está expuesta) sino que no se justifique el criterio que guía esa
norma. Seco afirma que no tienen sujeto, Kovacci que impersonal supone
invariabilidad de persona gramatical. En una lengua flexiva – y el español es una de
ellas – la marca de flexión conlleva el rasgo de persona gramatical; por lo tanto, la
impersonalidad no es un problema gramatical sino, a lo sumo, discursivo.

Es el uso estratégico de la llamada construcción impersonal lo que hace que esa


construcción adquiera ese matiz y tenga un determinado tipo de efecto que se hace
evidente en la interpretación.1

2.2. El discurso periodístico

Tomo un fragmento de una nota sobre la salud del papa aparecida en el diario “La
Nación” de Buenos Aires el 1 de septiembre de 2003 y firmada por Elizabetta Pique. Es
importante que se toma la nota tal cual aparece. Es decir, se traduce y se cita.
Analizaremos el alcance y los efectos de estás dos actividades. Dice la nota:

(…) En el mismo artículo de Bunte, el cardenal Ratzinger, de 76 años, no


excluyó que el próximo Papa pueda venir del continente africano, "aunque
no creo que pueda suceder, porque el número de cardenales blancos es muy
superior", sostuvo. (…)

Me voy a centrar en la transcripción de la traducción de la cita del cardenal.

Gramaticalmente, esta organizada a partir de dos conectores; el primero, aunque,


impone una restricción que el segundo, porque, debe justificar. La restricción tiene el
rasgo general [+adversativo] dentro del que encontramos el más específico
[+concesivo].

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Las tres cláusulas que los conectores relacionan son: una, de proceso mental
(creo) , otra de proceso material modalizada (pueda suceder) la otra, relacional (es). En
esta última hay una construcción comparativa (muy superior) con una elisión tan
evidente como significativa (<al número de cardenales negros>).

Discursivamente, los recursos descriptos permiten complementarse en una


estrategia que podemos denominar “utilización de la cita”. Esta estrategia permite
claramente establecer que la restricción maneja un alto grado de improbabilidad debido
a lo contundente de la justificación.

La cláusula que relaciona el conector concesivo tiene una negación ilocucionaria


(no) reforzada por el modalizador de la subordinada (puede). El sistema de opciones que
provee la gramática permite justificar lo dicho.

Tenemos, en principio, dos opciones disponibles

no creo que suceda [> grado de probabilidad]


no creo que pueda suceder [< grado de probabilidad]

Al elegir la menos probable, se la justifica a partir de un argumento que afirma:

el número de cardenales blancos es muy superior

La cláusula relacional es atributiva. La superioridad es un atributo del número e


intensifica esa atribución. La construcción muy superior elide estratégicamente el
elemento con el que se compara que:

a) se repone a partir de una relación cohesiva de colocación que está fuera de la


cita textual del cardenal Ratzinger y;
b) alude concretamente al “continente africano”.

Las opciones léxicas quedan entonces enmarcadas por la distribución de lo


explícito y lo implícito. Tenemos entonces:

1 Cuando la milonga de Canaro y Pelay comienza diciendo “Se dice de mí”, la impersonalidad es un efecto que el productor del discurso
quiere crear y que la gramática permite. Pero eso no es lo mismo que decir que la impersonalidad es una categoría gramatical.

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Continente africano [+explícito]
Otros continentes [+implícito]
Número de cardenales blancos es muy superior[+explícito]
Número de cardenales negros es muy inferior [+implícito]

No deja de llamar la atención la utilización del adjetivo “superior” en este


contexto ya que la oposición paradigmática en la que participa es “inferior” cuando
podría haberse optado por “mayor” y “ menor”.

Críticamente, no deja de llamar la atención lo que la cita hace explícito a partir de


la combinación estratégica de las opciones elegidas.

Cuatro órdenes claramente se representan en este discurso. Un orden religioso,


uno político, uno étnico y uno continental.

A partir de la cita, la conclusión es evidente: el voto (orden político) de los


cardenales para la elección del papa (orden religioso) se basa en criterios étnicos (son
más los blancos que los negros) y continentales (los negros viven en África).

Los órdenes que el discurso hace explícitos se mezclan o se superponen de


manera, sin duda, particular.

Una consecuencia, que no aspira a ser conclusión pero que la orienta, es evidente:
la comparación gramatical elidida deviene necesariamente un recurso central dentro de
la estrategia que sirve para la discriminación étnica, continental y religiosa.

El discurso lo hace explícito y la cita es una muestra que confirma la necesidad


del sujeto de la escritura de tomar distancia y evaluar su contenido. Los datos
biográficos del citado y su postura dentro de la política vaticana actúan como
presupuestos de basa que reafirman el carácter evaluativo que la cita adquiere.

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3. Conclusiones

Hemos tratado de mostrar la pertinencia de tres dimensiones complementarias


para el análisis discursivo.

Hemos propuesto que el análisis del discurso es el lugar en el que los recursos
gramaticales, en tanto opciones que el hablante posee, se combinan para formar
estrategias discursivas. Sobre esta base, la interpretación crítica debe llevarse a cabo.

Podemos, en consecuencia, esquematizar lo dicho de la siguiente manera:

Tres disciplinasGRAMÁTIC ANÁLISIS DEL ANÁLISIS CRÍTICO DEL


A DISCURSO DISCURSO
Tres VARIABILI NEGOCIABILIDAD ADAPTABILIDAD
características DAD
Tres unidades TEXTO DISCURSO GÉNERO
de análisis

Por último, calcamos la última frase del ya clásico artículo de Benveniste (1966
(1980:130)) sobre los niveles del análisis lingüístico cuando afirmaba:

Es en el discurso actualizado en frases, donde la lengua se forma y se


configura. Ahí comienza el lenguaje. Podría decirse, calcando una fórmula
clásica: nihil est in lingua quod non prius fuerit in oratione

El calco nos daría una traducción tan imperfecta como adecuada:


• nada está en la gramática ni si no aparece antes en el discurso
• nada está en el discurso crítico si no se puede justificar antes en el discurso

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Bibliografía

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