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EL CEMENTERIO CENTRAL:'

BOGOTÁ, LA VIDA
URBANA Y LA MUERTE

OsCAR IvÁN C ALVO IsAZA

C OLABORAOÓN:
MARTASMDE
FABIO JIMÉNEZ

T
11 ..-,n_
EDITORES
- ·
';!

OBSERVATORIO DE CULTU RA UllBA NA


Yezid Campo s Zornos a CONT ENID O
Director
Comit i Editori al
Yezid Campo s Zornos a
Ismael Ortiz
Alberto Saldarriaga DEDICATORIA
Helena Useche IX
Rocío Londo ño RECONOCIMIENTOS
Samue l Jaramillo Xl
Fabio Giraldo PRESENTACIÓN
xm
Alcald ía Mayor d~ Santaf é de Bogotá PRIMERA PARTE
Institu to Distrital de Cultur a y Turismo UBICACIÓN Y FORMA DEL CEMENTERIO 3
MONUMENTOS FUNERARIOS 3
RITOS FÚNEBRES 13
BoGOTÁ EN EL ENSUEÑO: CRECIMlENTO URBANO,
24
CALAMIDAD Y MUERTE
30
SEGUNDA PARTE
EL CEMENTERIO POPUL AR 63
"Y EN LOS FUNERALES:.. MÁS ETIQUETK 63
Cubier ta Diseño: TM Editore s MICRANTES Y PEREGRINOS 69
llustra áón: Muyi Neira 75
EL CEMEN TERIO EN LA CIUDAD
Fotografía: Oara Inés lsaza 79
'TRABAJOS MÁGICOS: UNCIR CON LA MALA MUERTE,
Primer a edición: enero de 1998 HACER MALEFIOO
LOS"CURAS POPULARES- 96
C Osear lván Calvo . LOS LUGARES Y LAS COSAS 101
e Observatorio de Cultur a Urbana , Unidad Especial del Institu 104
Oistrital de Cultur a y Turismo -Alcald ía Mayor de Santaf é de to , El cemen terio antigu o
en coediá ón con TM Editores.
Bogotá, La escalera de caracol 105
Las bóved as de los N.N., la "casa de restos" 111
ISBN: 9~1-747-8 y la "capilla de las almas "
CRÓNICA DE LOS DÍAS Y LAS HORAS 114
Edición, armad a electrónica, "YO SOY Pm.JFO, VIVO AQUÍ. 123
impres ión y encuad ernació n:
Tercer Mundo Editores SOY EL VIVO QUE VIVE CON LOS MUERTOS"
130
·i A MANERA DE CONCLUSIÓN
Impres o y hecho en Colom bia 147
Printe d and made in Colom bia BIBLIOGRAFÍA
151
La Muerte:

Yo soy la luz, y sin embarga temen


los hombres encontrarme.
Yo soy la misteriosa S{)ñadora
que los espacios abre.
iDudáis! ... iOfd las voces
que del sepulcro salen!

Extracto del poema NLa última despedida"


de José Asunción Silva

-..
DEDICATORIA

En noviembre de 1985 dos hombres asesinarÓn en las Cilfles de Bogotá


a mi papá, Osear WiUiam Calvo, vocero político del Ejército Popular
de Liberación y miembro de la Comisión de Negociación y Diálogo
nombrada por el Presidente de la República en 1984. Dos años después,
el15 de febrero de 1987, mi tío ]airo Calvo (Ernesto Rojas), comandan te
general de esa misma organización guerrillera, fue torturado y ejecu-
tado extrajudicialmente. En ambos crímenes se ha comprobado la
participación directa de los organismos de seguridad del Estado y as{
lo han denunciado diferentes organizaciones internacionales de Dere-
chos Humanos. ·
Quiero dediCJlr este trabajo a su memoria como parte de un proceso
de duelo personal que aún no termina, con un amor profundo y en
testimonio de respeto por su lucha, sus propuestas y su compromiso
revolucionario. Otro tanto ofrezco del presente libro a sus contradic-
ciones, a sus dudas y a sus propias muertes de las que tanto he
aprendido.

OSCAR lVÁN CALVOlSAZA


Bogotá, Universidad Nacional de Colombia
Octubre de 1997
RECONOCIMIENTOS

En primer lugar a mi compañera Marta Saade y a mi amigo Fabio


Jiménez, cuya energía, entusiasmo y contribución efectiva im-
pulsó hasta el final la realización de este trabajo. Al maestro '
Bernardo Tovar Zambrano, quien dirigió esta iniciativa desde sus
orígenes en 1995 y a Mario Barbosa, cuya cooperación fue indis-
pensable para la publicación de este estudio. También quiero
reconocer la colaboración de la maestra Beatriz González, cura-
dora del Museo Nacional y de los profesores ]osé Antonio Amaya
y Carlos Niño de la Universidad Nacional, cuyos aportes meto-
dológicos y bibliográficos fueron vitales para la presente inves-
tigación; de Mauricio Archila y Rocío Londoño, profesores de esa
misma institución, quienes leyeron y criticaron los borradores
del presente texto.
Parte de este trabajo contó además con colaboración de Ca-
rolina Ramfrez, quien revisó el Registro Municipal y discutió con
el autor algunos temas que aquí se incluyen.
El mérito y el espíritu de este estudio recae sobre la experien-
cia vital, las discusiones y por supuesto los sueños que hemos
construido en el espacio de la revista Goliardos y con muchos
otros compañeros en la Universidad Nacional de Colombia.
PROLOGO

El Observatorio de Cultura Urbana adscrito al Instituto Distrital


de Cultura y Turismo se ha propuesto como misión, la de promo-
ver, a la luz de la cultura ,la investigación y seguimiento periódico
y sistematizado, así como su divulgación, de fenómenos urbanos
significativos, estratégicos y prioritarios para la ciudad, relaciona-
dos con los comportamientos y actitudes de los ciudadanos, con
el fin de contribuir a orientar políticas públicas de gestión y
acciones ciudadanas, que conduzcan al mejoramiento de la cali-
dad de vida del habitante de la ciudad.
Para el efecto, asumimos la ciudad como producto cultural,
como el resultado de los múltiples y diversos elementos de tipo
histórico, económico, político, social y cultural que caracterizan y
conforman en su conjunto el ser nacional y que de manera frag-
-· mentaría, espontanea o motivada, obedeciendo a factores históri-
cos específicos, tanto de carácter nacional como internacional, se
desplazan, se encuentran, se conectan o rechazan, y se localizan
en tiempos y espacios determinados, para transformar o dar vida,
a nuevas formas de producción, circulación y consumo de signi-
ficaciones y sentidos, lo cual en su conjunto es lo que va a carac-
terizar tanto el comportamiento como el sentido de identidad del
habitante de la urbe.
Es, pues, la cultura y su estudio en la cotidianidad misma del
comportamiento y acción ciudadana, donde las significaciones y
mundos simbólicos, las identidades, las fragmentaciones, relacio-
namientos, diferencias y conflictos, se #materializan", se hacen
evidentes y aprehendibles, y pueden contribuir a pensar la ciudad
a partir de sus fragmentos y diferencias
Dentro de la anterior perspectiva, el Observatorio se propuso
como uno de sus objetivos, el de contribuir al fomento de la
investigación sobre la cultura de la ciudad, mediante convocato-
rias públicas, dirigidas a los centros universitarios y académicos
XIV EL CEMENTE!UO CENT!VU.: Bo<;orÁ, LA VIDA UIUWIA Y LA MUUT1!

tanto públicos como privados, organizaciones no gubernamenta- PRESENTACIÓN


les, investigadores independientes y estudiantes de pregrado Yde
posgrado, para que presentaran propuestas de investigación sobre
temas que aportaran al conocimiento de la ciudad y al diseño de
políticas y estrategias para el mejoramiento de las condiciones de
vida de sus habitantes.
De las numerosas propuestas de investigación recibidas, Yaten- El Cementerio Central fue pensado y construido en el siglo
diendo tanto al presupuesto disponible por la institución como a pasado como parte de una política de salubridad pública para
una rigurosa selección realizada por un comité interinstitucional separar el espacio en el cual habitaban los vivos del lugar
e interdisciplinario, conformado por estudiosos de recon~da donde descansaban sus muertos. Desde la época de la Con-
autoridad y trayectoria académica, se seleccionaron para su finan- quista hasta entonces, los cadáveres habían sido enterrados en
ciación, más de cincuenta proyectos de investigación sobre temas las iglesias y conventos. Por eso la principal característica del
tales como transporte, espacio público, e~cidad,. oferta y co.ns~­ camposanto fue precisamente encontrarse fuera del área urba-
mo cultural, vida cotidiana y comportanuento oudadano, mdi- na de Bogotá.
gencia, género, historia y violencia, entre otros. El Cementerio ha estado en permanente construcción desde
Posteriormente y como parte de los planes de divulga~ó~ del 1830 hasta nuestros días. A partir de las primeras décadas del
Observatorio, un comité editorial, ad honorem, del que hiaeron presente siglo, por el acelerado crecimiento wbano, fue inser-
parte investigadores y pensadores de la ciudad como Fabio Giral- tado en medio de la ciudad con el nombre secular de Cemen-
da, Sarnuel Jaramillo, Alberto Saldarriaga, Helena Useche y Rocío terio Central.
Londoño, en conjunto con miembros del Observatorio, selecci~nó Pese a que el Cementerio fue absorbido por la expansión de
las investigaciones a ser publicadas como parte de la colecaón Bogotá en la Sabana, sólo hacia los años 60 observamos un
"Ciudades y Ciudadanía", editada por Tercer Mundo; y como notable cambio en la concepción sobre la muerte de los habi-
parte de la serie de estudios monográficos o Cuadernos de inves- tantes urbanos. Su evidencia física fue el surgimiento y difusión
tigación, a ser publicados directamente por el Observatorio. primero de parques-cementerios y después de hornos para la
Aunque es mucho lo que nos falta por descifrar del complejo cremación de cadáveres. Estos espacios fúnebres moderni-
fenómeno de la Ciudad en general, este libro es una contribución zados se ubicaron de nuevo en los suburbios, definidos por una
más, al trabajo de investigación, reflexión y diálogo, q~~ algunas segregación social marcada por sus costos y su carácter privado.
instituciones y grupos de investigadores, con grandes dificultad~s Por lo tanto, los primeros en abandonar los cementerios tradi-
de tipo económico y político vienen realizando en pro del c~moa­ cionales fueron las clases acomodadas y medias. Sus conductas
miento y comprensión de su problemática, con miras a encontrar ejemplificaron el distanciamiento entre la vida urbana y los
propuestas y soluciones para el logro de una ciudad que sea cementerios, abriendo paso a una concepción aséptica y mer-
vivible, de todos y para todos sus habitantes. cantil de la muerte del poblador metropolitano. Más aún, en
estos nuevos cementerios se han acentuado procesos de homo-
Yezid Campos Zornosa geneización, en términos de las expresiones materiales e icono-
Director Observatorio de Cultura Urbana gráficas (lápidas, mausoleos, criptas), consec\lentes en buena
Santafé de Bogotá, enero de 1998 parte con la influencia anglosajona en materia funeraria y de la
,.
-,
,
..

PRESENTACIÓN XVII
XVI EL CEMENTEJUO CENTRAL: BoooTA. LA V!DA UIUIANA y LA MUEKI'E

que no están completamen te exentos los cementerios tradi- po~tico, el pueblo y sus héroes duermen juntos pero, como lo
cionales. muestran los mausoleos dedicados a los grandes hombres,
Sin embargo, a pesar de esta conducta generalizada, sobre- nunca revueltos.
viven en el corazón de la ciudad los cementerios públicos, con . De otro l~~o, en el Ce.me~terio Central se produce una
algunas características diferentes a las anotadas para los cemen- mtensa relac10n de grupos mnugrantes y sujetos populares con
terios privados. En este sentido, se destaca el Cementerio Cen- lo sobrenatural, desde la magia y la religiosidad popular. Estas
tral por su persistencia en la memoria histórica de Bogotá y personas encuentran en los santos populares (asociados a los
como patrimonio de la Nación (declarado por el Estado como mausoleos de personajes como Leo Kopp, Carlos Pizarro, José
Monumento Nacional en 1984). Raquel Mercado), en las prácticas de hechicería y en la venera-
Es un espado privilegiado en la ciudad para la relación con c~ón de las "benditas almas del purgatorio" o del "Ánima Sola",
el más allá, en el cual se reflexiona sobre el sentido de la vida y formulas.de control e interpretación de la vida metropolitana,
el problema. de la muerte; es un territorio impregnado por la cuya realtdad les es abiertamente hostil.
doble sacralidad de la religión y de la patria; es decir, que tiene En ~n. r;'om.e~to de inestabilidad e incredulidad con respecto
un valor simbólico multivalente. Su calidad sagrada em¡:tna, en a la relig10n ofic1al, los monumentos funerarios juegan un papel
parte, de los héroes fundizdores de la patria enterrados allí, de los preponderan te en estas prácticas religiosas no institucionales.
monumentos de los hombres públicos. ~relación con ellos se desarrollan diferentes comportamie ntos
En el orden de su contenido iconográfico, cabe decir que no ntuales que combinan la oralidad: las plegarias y novenarios; los
existe un lugar al aire libre en la ciudad que reúna tanta diver- ruegos y peticiones escritos; el dibujo y la intervención directa
sidad y riqueza artística. Los monumentos que allí se encuen- en la.s s~perficies, acompañados todos de una gestualidad y un
tran comprenden las lápidas, los mausoleos y las esculturas, así movumento corporal particulares. ·
como también el mobiliario del Cementerio que no corres- . E~ ~stas condiciones, el monumento, en cuanto patrimonio
ponde a ninguna tumba en específico. histonco. ,Y c~ltu:a!, adquiere una importancia capital en la
Pero todos los elementos mencionados fueron prod~cto de producc10n sunbolica dentro del Cementerio y el Cementerio
unas condiciones históricas particulares. La élite y después la todo en la dinámica de la ciudad. La mezcla entre lo monumen-
clase media buscaron, por medio de la propiedad priyada del t~ -cor:no testimonio material de la experiencia dinámica, social
lugar donde eran inhumados y la construcción de monumentos e rma~ada de los habitantes de un tiempo pasado, y la mani-
en materiales duraderos, sentar en la historia las bases del poder pulación, apropiación e interpretación de estos elementos his-
de su familia y de su grupo sociaL Esto ocurre desde la centuria tóricos por sujetos diferentes a quienes los produjeron- están
pasada hasta el presente siglo. En contraposició n, el pueblo no en la base ~e la tensión generadora de nuevas representaciones
pudo acceder a erigir monumentos sino hasta después de los y n.uevos sunbol~s. Se plantea entonces el problema de cómo
años 30, mediante la organización de las sociedades mutuarias s~ mterpreta la tmagen del pasado y se integra dentro un
y de los sindicatos. ststema de representaciones en el presente.
En la actualidad, a diferencia de los grupos sociales que han Precisamente el patrimonio designa las huellas materiales
desplazado sus muertos a los parques-cementerios, muchas de qu~ se han constituido como referente común para las élites,
las personas del pueblo todavía son inhumadas allí. De manera qutenes lo presentan como prueba de su permanencia histórica
que en el campo de la identidad nacional y del imaginario y como legado que justifica su dominación en la sociedad. Su
XVIll EL CEMENTEIUO CENTRAL: BoGOTÁ. LA VIDA UlUIANA Y LA
MUERTE PR.Esi!NTA<:IóN
xrx
edificación o conm emor ación se encu entra ~da
con el arqui tectu ra repre senta n una unid ad en la que se pued
proceso de const itució n del Estado y de la Naaó n. en
El imaginario politico de una nación se suste nta en gran parte obser var y comp rende r algun os conflictos y procesos cultu
ra-
en el patrim onio histórico y cultu ral: en la medi da en qu~ les, sociales o simbólicos de difer entes grupo s urbanos.
este Esto
último recrea los escenarios, las acao nes y la paraf ernal nos remite a la utilización de difer entes huellas; entre ellas,
ia del se
cuen tan las imág enes y arqui tectu ra funerarias, la form
poder. Nos referimos a dicho imaginario com~ ~structura a de la
de la ciuda d, los docu ment os escritos, la mem oria conse rvada
repre senta ción inconsciente de lo qu~ ~s politico,
actúa, de quién es parti cipan en la política y de cuáles son
?e
cómo se en la
oralid ad, los ritual es y los cultos colectivos de la actualidad
.
sus En realidad, la palab ra museo no pued e describir con exacti
valores. -
. d d d tud el carácter dinám ico que desea mos representar; es decir,
Pero este legado, que es de un sector de l~ sOCI.e a ' e sus El
héroe s y sus hazañ as, se erige como un patrtm oruo de todos Ceme nterio no se prese nta única ment e como colección
de
Y objetos materiales y de acciones colectivas aisladas en el
enma rca los produ ctos históricos o culturales de o~~s grup tiempo
"al os y el espacio, cong elada s o fuera de los contextos en
socl e s -u
..Jominados o exclu idos- como frutos folcloncos, arte-
. · hist , · prod ucen, sino como un registro vivo, como un proce
que se
sanales exóticos o de la superstición. El patrtm oruo so de
o?co o creación constante, en el cual pode mos seguir tanto las huella
culturaÍ es testimonio de domi nació n, de una producaó s
aprop iació n desig ual de la mem oria del país. En este s~n.n
~Y como los pasos de diversos habit antes bogotanos.
es tamb ién un sitio impo rtant e para los conflictos entre distin
do, Para este trabajo pa!tirnos de una revisión bibliográfica rigu-
tos rosa y un análisis historiográfico (historiografía enten
grupo s sociales. dida
. . ,. como historia del pensa mien to histórico) de los tímidos
Lo que aquí se consi dera como prod uca? n sunbo li~a, en.~n desa-
rrollos del tema de la muer te y los cementerios en Colom
senti do que sabem os es m u y limitado, se refiere a la arttcu bia.
laoo.n La valoración y crítica de· este mate rial, que apare cerá en
del pensa mien to y la conc epció n de la muer te con .e sa mem un
?na próxi mo texto, nos perm itió diluc idar los aport es y vacío
petrificada en los monu ment os. Pero esta articu laoón no s de
qUlere cada uno de los trabajos recolectados y, ante todo, no partir
decir la repetición de las imág enes y los .valores ~u~ de
le son cero. Esto es un aspecto princ ipal que no tuvo en cuent
inher entes al patri moni o, sino la prod ucaó n ~e s1gmf
ica~o
difer entes a través de la mani pulac ión de los obJetos, la escnt s litera tura anterior, sobre todo en el camp o de la antropolog
a la
u- ía.
ra, el dibujo, el ritual y la palabra. Dichos ~ignificad Tales lecturas se contr astar on perm anen teme nte con la inves
os sólo gació n docu ment al, el trabajo de camp o, el registro fotog
ti-
adqu ieren forma en el espa do del Cem enten o Cent ral ráfico,
como el estud io y la elaboración de plano s, que se realizaron
respu esta a los probl emas y temores de los grup os popu desde
lares los prim eros mese s de 1996 hasta abril de 1997.
urban os más cerca nos al hech o irreductible de la. muer_
te. Su La revisión docu ment al comprendi ó los Acuerdos y el Regist
expre sión concreta son fórm ulas subjetivas de mampula~
la realidad social, por las cuale s las perso nas se c~mu~ca~
ón de Municipal del Concejo de Bogotá hasta 1930 y múltiples fuent
ro
e es
inter actúa n con toda suert e de personajes Yfuerzas ~mag secun daria s. El trabajo de camp o se centró en la descripció
manas n de
algun os monu ment os funerarios y rutin as de recorridos
que pued en interf erir en la vida de las gente s. , com-
. binad as con entrevistas y obser vació n del aspecto ritual y
Frent e a esta probl emát ica, nuest ra prop~esta de trabaJ de los
O es comp ortam iento s, realizados todos en varios lugares del
pens ar el Ceme nterio como un museo abierto en el cual Ce-
las ment erio. Tales activ idade s fuero n desarrolladas duran te
actividades de las gente s, los rituales, los monu ment os dife-
Y la rente s horarios y días de la sema na.
XX EL CEMENTmJO CENTRAL: BoGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUERTE

Desde un principio, nuestra preocupación fue la reconstruc-


ción y relación ininterrumpida de los contextos espaciales,
urbanos, visuales, sociales e históricos del Cementerio. Para el
estudio y la elaboración de los planos reunimos una serie
temporal desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad y los
complementamos con los aeroplanos a partir de 1936. La pre-
paración de los planos precisó además el reconocimiento del
lugar, el apoyo fotográfico y, en algunos casos, la toma de
medidas. Las fotografías incluidas en el presente libro consti-
. tuyen una selección de un grupo de imágenes captadas en el
mes de marzo de 1997, que hacen parte de un catálogo icono-
gráfico compuesto por 250 tomas relacionadas dentro de los
planos y cuyo original se encuentra en el Observatorio de
Cultura Urbana de Santa Fe de Bogotá.
Este libro surgió como parte de una preocupación común
sobre la ciudad y la identidad de los habitantes bogotanos, que
se ha venido gestando en los últimos años con la integración de
diversas metodologías y disciplinas sociales y en la qu e han
participado tanto los estudiosos reconocidos en el campo aca-
démico, como las nuevas generaciones de investigadores sobre
las problemáticas de Bogotá. Nuestro trabajo surgió, inmerso
en ese ambiente, por una gran inquietud sobre los aspectos
monumental y de los comportamientos, integrada a las proble-
máticas de la elaboración de símbolos, de la concepción y
conservación del patrimonio urbano. Con él se pretende mos-
trar a los habitantes bogotanos elementos constitutivos de su
identidad como ciudadanos, de los que pueden apropiarse en
un marco de respeto por las creencias y las prácticas de los
demás.
<'
> .
PRIMERA PARTE

UBICACIÓN Y FORMA DEL CEMENTERIO

La relación de los habitantes de la ciudad con sus muertos ha


cambiado en el transcurso de la historia occidental. En la anti-
güedad clásica, el repudio por el cuerpo de los difuntos produjo
la expulsión de las necrópolis a los caminos de extramuros.
Durante la Edad Media cristiana, el enterramiento se realizaba
primero cerca a las tumbas de los santos y mártires en el atrium
y, después, en todos los lugares posibles dentro de la iglesia. La
familiaridad con los cuerpos continuó cuando más adelante y
en el mismo espacio físico de la iglesia -en un inicio corno patio
para inhumar a los pobres- surgió el Cementerio dentro de la
ciudad1• La palabra cementerio, del latín coementerium, quiere
decir lugar para dormir, dormitorio¡ denota una oposición con
el concepto necrópolis de la antigüedad 2•
Una función del cementerio medieval, así como de las igle-
sias, era la de ser foco de la vida social. Mientras la última era
la casa común, el primero era un espacio abierto que desempe-
ñaba el papel de plaza pública y protegía a quienes eran perse-
guidos de los poderes seculares, cuyo ejercicio se detenía ante
el muro del edificio eclesial. Era al mismo tiempo un lugar para
el mercado, las ferias e incluso la prostitución3.
La situación de los enterramientos en Santa Fe después de la
Conquista se asemeja mucho al panorama europeo. Sólo hasta
;

~
.
1 Philippe Aries, El homóre ante 14 muerte, Taurus, Madrid, 1983, pp. 13-83.
2 Phillppe Aries, 1"bfd., pp. Sl-54.
Panorámica del Cementerio Antiguo. 3 Philippe Aries, iúfd., pp. ro-67.
4 Et CEMENTEJUO CENTRA!.: 6ocoTÁ, lA VIDA URBANA Y L.A Mt1Elm!

1787, Carlos III dispuso que no se enterrara en las iglesias sino


a aquellas personas por cuya muerte se siguieran procesos
eclesiásticos de virtudes o de milagros y ordenó también la
construcción de cementerios en las afueras de las ciudades4•
Pero los lugares privilegiados dentro de la iglesia, donde eran
enterradas las personas de las familias acaudaladas, ofreáan
sustento a las necesidades de distinción y de prestigio en los
que se afirmaba el poderío social de las élites. Por eso la igualdad
nominal que deberían tener los sujetos en la observación de las
leyes, promulgada en el siglo xvm como parte de las políticas
ilustradas, se convirtió en motivo de la oposición práctica de las
élites neogranadinas a la cédula real y posteriormente al decre-
to del ll,de abril de 1791, que disponía la edificación de un
cementerio en las afueras de Santa Fe5.
En adelante, la planeación y construcción de los cementerios
signíficóeldesplazamientolentoyconflictivodelenter ramien-
to de cadáveres a los extramuros de la ciudad. Esto no produjo,
por lo menos hasta finales de 1siglo XIX, un cambio decisivo con
respecto a la percepción social de la muerte en las élites. El
proceso de la edificación del Cementerio representó la recrea-
ción del orden de segregación dentro de las iglesias y sólo fue
p osible cuando el Cementerio sacralizado ofreció un nuevo
espacio de distinción y prestigio para las élites santafereñas.
Inicialmente, la construcción del Cementerio fue proyectada
en el camino que conducía a Fontibón6, según el primer plano
de Bogotá elaborado por Domingo Esquiaqui a finales de
17917. Una mirada a este plano traduce ya la forma elíptica que
se proyectaba dar al cementerio, cuya entrada fue trazada

4 Enrique Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogotá, Cromos, Bogotá, 1931, pp. 26-27.
5 Ortega Ricaurte, ibfd., pp. 26-27.
6 Este cementerio estaba ubicado al ftente del lugar donde se construyó en el siglo
XX la Estación de La Sabana.
7 Domingo Esquiaqui, Plano de Santa Fe de Bogotd, capital del Nuew Reino de Granada,
Santa Fe ele Bogotá. 1791 (escala aproximada 1:10.000), Bogotá, Centro de Infor-
mación Geográfica, IGAC
7

':

Escultura de Cronos en 11 puerta principal del cementerio.

exactamente sobre el eje oriente-occidente de la ciudad, en


donde el sol en su trayectoria del amanecer al crepúsculo se
mostraba como una metáfora de la vida del hombre en la tierra.
Dos años después, el30 de noviembre de 1793, fue bende-
cida una parte de este cementerio por el Arzobispo de Bogotá,
destinada al enterramiento de los cadáveres de los enfermos
que murieran en el Hospital San Juan de Dios8 . Es de notar
que la proliferación de las epidemias de viruela en las últimas
décadas de la Colonia, fundamentalmente de 1782 y 1802,
marcó de una manera decisiva la dinámica para la creación de
cementerios en la ciudad. La creencia de que el aire corrompido
era una de las causas principales de propagación de la enfer-
medad, motivó al gobierno virreina! a separar a los infectos
Domingo Esquiaqui. Plano de Santa Fe de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada.
Santa Fe de Bogotá. 1971. (Escala aproximada 1:10.000). Tomado de: Moisés de la Rosa, de las personas sanas y de esta misma manera prohibir la
Calles de Santa Fe de Bogotá, Ediciones del Concejo, Bogotá, 1938. En la actualidad se
conserw esta copia realizada con base en una copia del plano original, que sin embargo no
comprende muduzs de las referencias de Esquiaqui a la construcción del Cementerio y
8 Papel Periódico de la ciudad de Santa Fe de Bogotá (edición facsimilar), Banco de la
contiene algunas imprecisiones e incluso anacronismos. Este plano también puede ser República, Bogotá. 1978, t. ill, pp. 528-531 y 536-539. •
consultado en el Centro de Información Geográfico, IGAC Bogotá.
8 EL CEMENTERIO CENTAAL: BoGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA Muttrll PRIMERA P.~ 9

inhumación de los cadáveres de personas enfermas en las


iglesias, encontrando grandes resistencias por parte de la e:
xo ls ;¡ ij
población 9• La planeación del Cementerio y el hecho de sepa-
rar el espacio de los muertos del territorio habitado, supuso
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r-- - ··--.- .-·-- -. ··. ·:..1.' 1'1 !¡!.

:: o : ' ,1
entonces tener en cuenta las corrientes de aire en la Sabana
de Bogotá y considerar la mortandad en tiempo de epide-
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:>l::' /' ~--: ,_\:·~ 11 ¡1 ~;::::
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Posiblemente el cementerio del camino a Fontibón única-
mente fue utilizado con frecuencia después de las epidemias
y por ello en éste no se realizó construcción alguna. Sin ~[ !ff :~.././:~.:.:,·/ \ \ .\ L' ~~1 :i " '"'""""=:
embargo, allí fueron inhumados en tierra, por lo menos hasta
mediados del siglo XIX, los pobres que no podían costear su
¡t~.)t.c\..¡·~~~·~.:~1:::.<·::? ~¿)), -:~ -· :¡ ! 11 ~·=._::=
entierro y quienes morían en el convento Hospital San Juan
de Dios. Algunos años después podemos apreciar cómo el
lugar persistió como camposanto11, aunque la élite santafere-
¡['~:.),;,~:~~i~t:;¿':?~~:·-j ~ .: ;~ h
"'i~~
::==
~-· -~---· -······· · - - - ---- -- - -- - ~~ ~ 1!~
ña siguió enterrando sus muertos en las iglesias. 1,:

Sólo hasta pasada la Independencia y bajo una intensa Cl' tci , ..P l'~" Pa.ltla
discusión sobre la higien~ pública, se cristalizó la construc- o ! IC:l 1 :j"'" • ,_.,...,_.,
ción del Cementerio en la vera de la vía que conducía a la gl ji::: i i '·~ y,........ ..._
1

población de Engativá y en medio de la más dura resistencia g 11i! '~ ,_:;::;


• o A R•., O< _ _ .. _
de la población a ser enterrada allí. Pero la edificación, el ·~..a..dliw6ot~
tapiado del Cementerio mismo desde 1829, fue financiada .... af11 : 1-N ~MGIW.,_..

:n(.H ·AIMIW C..~


..,..
-
con el cobro de licencias para sepultar cadáveres en los ······'
templos 12• Por lo menos hasta el año 1884, la costumbre de AttGCI- ,_,...._hi - o
IHC't"'CC • ._. .... .

..
9 Renán Silva, Las epidemias de la viroela de !782 y 1802 en la Nueva Granada, Centro
tl'f'TOdv<dit• :
F.atrio fUfthtn:
1997

Pa¡NI ¡wnuk•
il..,tnlllo. Nbeero 71 1
¡!
Editorial Universídad del Valle, Cali, 1992, pp. 82-83. 2 /k-MI.. .-'
1
10 Para corroborar esta afirmación ver el capttulo "Bogotá en el ensueño: crecí~
miento urbano, calamidad y muerte". También los capítulos II y m del texto de 0 ¡ LLi
Renán Silva: Las epidemias de La Viruela... - -·- Q
_..... --·:
11 Carlos Francisco Cabrer, Croquis de Santa Fe de Bogotá. Santa Fe de Bogotá y sus
inmediaciones 1797 (sin escala), Bogotá, Centro de Información Geográ.fica, • - - . .. - - .. .. _ .J

lGAC. i ;----
12 Alberto Urdaneta, "El dia de los difuntos", en: Papel Periódico Ilustrado no. 78,
Bogotá, 2 de noviembre de 1884, p. 92; Enrique Ortega Ricaurte, Cmrenterios de Plano general de los cementerios de Bogoúi, grabado por Rodrlguez. Papel Periódico
Bogotá, pp. 41-43. llustrado, número 78, 2 de nooiemhre de 1884. Reproducd61rpor Fabio ]iménez, 1997.
11
10 EL CEMENTE!UO CENTRAL: BOGOTÁ, LA VIDA UIUIANA Y LA MU'I!RTE

las élites bogotanas de enterrar a sus muertos en las iglesias La tajante oposición que se observa entre el lugar construido
no había desaparecido completamente. -con una forma oval- donde tiene lugar el culto religioso que
La edificación construida con planos levantados por Pío es el Cementerio"nuevo'' y el terreno baldío -informe-lejo s de
Domínguez 13 fue puesta al servicio en 183614 y recreó la Dios que.es el C~menterio "viejo", pone de presente la marcada
forma elíptica concebida por Esquiaqui en 1791, mas n o su segregaaón que representó, desde un primer momento, el
orientación cardinal. La capilla del Cementerio, cuya cons- proceso de conformación y la edificación del lugar donde los
trucción fue costeada por el arzobispo Fernando Caicedo y muertos dormían.
Flórez 15, se terminó en 1839 bajo el mandato de AUonso Ulteriormente, esta espacialización de las relaciones de do-
Acevedo Tejada, gobernador de la provincia de Cundina- ~ación y exclus~ón se transformó y complejizó cuando pau-
marca. Sin embargo, solamente sería bendecida hasta 1842, latinamente se deJó de inhumar cadáveres en el camposanto
año en que fue creado por el Concejo de la ciudad el cargo que hasta entonces se denominó "viejo". Los terrenos aledaños
de capellán del Cementerio16. Sin duda este hecho le impri- a ~a elipse sirvieron .para albergar nuevos lugares de enterra-
mió una nueva significación al lugar, en una sociedad donde rmento en el suelo e mcluso permitir la construcción de nuevas
la vida pública y privada estaban tan imbricadas con la edificaciones. Entonces, el que antes era el Cementerio "nuevo"
religión y la Iglesia católica. También en ese momento se se transformó en "viejo" o "antiguo".
inició la arborización y el arreglo de jardines, cambiando el Por eso en la literatura se habla de cementerios refiriéndose
aspecto del lugar. Hasta entonces, entre las galerías y los a diferentes sitios de enterramiento , vecinos geográficamen-
caminos paseaban comúnmente los ganados mayores y los te, pero que están divididos y caracterizados por diferentes
cerdos 17• construcciones. La descripdón más precisa al respecto es de
La diferenciació n que establece el plano elaborado por Alberto U.rdaneta y ~a.ta de. 1884. El primer cementerio, que
Agustín Codazzi entre el "Cementerio nuevo, con capilla" fue conoado_ como VIeJO ~ orcular, estaba dividido por verjas
y el "Cementerio viejo" denota la importancia que, para la Y en él se situaba la capilla. Al occidente se encontraba el
conformación del Cementerio como espacio sagrado, hlvo cementerio de pobres, donde los cadáveres eran enterrados
la construcción de la capilla integrada en la parte posterior en el suelo, y más allá, se encontraba el cementerio nuevo en
de la marcada forma elíptica y monumental del camposan- el que se construyó el torreón Padilla. Al oriente estaba el
to l8. cementerio de paupérrimos y más hacia los cerros el cemen-
terio prote.stante, construido al principio de la República
para los mtembros de la Legión Británica y, posteriormente,
para los ciudadanos ingleses radicados en Colombia19.

13 Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogotá, p. 48.


14 Ortega Ricaurte, ibfd.
19 Urdaneta, HEI día de los difuntos", p. 89. Ver también e l Plano de Bogotá levan-
15 Pedro Maria Ibáñez, Crónicas de Bogotá, t. IV, Imprenta Nacional, 1923, p. 387.
tado por. Carlos Clavijo R. en 1891 y reformado en 1894, Bogotá, Centro de
16 Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogotá; pp. 52-57.
Informaaón Geo~fica, IGAC. En este plano podemos apreciar, sin mayor
17 Ortega Ricaurte, ibfd., p. 50.
detalle, el Cementeno Nuevo en el cual se ubican el Torreón Padilla, etc. En este
18 Agustín Codazzi, Plano topográfico de Bogotá y parte de sus alrededores, re-
plano, como en el anteriormente citado, es visible el ~ento de la ciudad
producción de la primera edición de 1852 por Ayala y Medrano (escala aproxi-
hacia el occidente que tiene como eje la calle 13 o Camino de Occidente, en el
mada 1:10.000), Bogotá, Centro de Información Geográfica, IGAC.
EL CEMEmEIUO CENTRAL: BoGoTÁ, LA VIDA IJMANA Y LA MUEm 13
12

En realidad, esta caracterización solamente se produjo des-


pués de que la ley del14 de mayo de 1855 sobre emancipación
religiosa, obligan la entrega del Cementerio -hasta entonces
en manos de la municipalidad- a la Iglesia20• El Cernen terio fue
cedido al Arzobispo de Bogotá en 1856, lo que obligó al muni-
cipio a la construcción de un cementerio público de pobres,
para el cual se habilitó un ejido con la extensión de una hectárea
vecina al que en adelante se denominaría Cementerio Católico.
En 1862 el dominio sobre el Cementerio pasó de la autoridad
eclesiástica a la civil, quedando el municipio a cargo dellugar21•
CORTE;, OAI.ERIA Y BOIIEOAS CEioENTER• • ANTI<'.UO
,. . . . .... MONUMENTOS FUNERARIOS

En el apartado anterior examinamos la concepción, construc-


ción y constitución histórica de los diferentes espacios del
Cementerio, desde las últimas décadas del siglo xvur hasta la
segunda mitad del siglo XIX. Por lo menos hasta finales de la
centuria pasada, no se produjo un cambio significativo con
respecto a la percepción social de la muerte en las élites. Los
habitantes de la joven República persistieron en las costumbres
funerarias heredadas de la Colonia y se opusieron con fuerza a
ser enterrados fuera de las iglesias o los conventos. Al mismo
tiempo, el Cementerio representó también la recreación del
orden de segregación dentro de las iglesias y únicamente fue
posible su utilización cuando ofreció un nuevo espacio de
distinción y prestigio para las élites santafereñas.
El enterramiento de cadáveres en las iglesias promovía una
.
ALZADO, COO.UWPIA Y CORNISA CEMENTERIO llltTIGUO.
....... ·~
relación cercana y lejana al mismo tiempo con los muertos, pues
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El ConMn- Cencrsl
~.la vicia urbana y la muem
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IIIMTA sMOC

1117 (Continuaci6n nota 19)
cual se encontraba el primer cementerio de Bogotá. Para esa época el Ferrocarril
del Sur pasaba sobre el lugar y el tranvía se acercaba por la pc1rte superior.
20 Ortega Ricaurte, Cementerios de 8Qgot4, pp. 79-95
21 Ortega Ricaurte, ibfd., pp. 94-95.
14 EL CEMENTEJUo Camw.: BoGarA. u. VIDA URBANA v LA~ 15

construcción del Cementerio. Ibáñez en sus Crónicas de Bogotá


dice que "El libertador Bolívar, los generales Santander y He-
rrán y el doctor Rufino Cuervo, tomaron verdadero interés en
impedir que la costumbre colonial, de enterrar los cadáveres en
los templos o en los conventos, continuase"24.
En efecto, el poder ejecutivo presidido por Simón Bolívar,
dictó en 1827 un decreto por el que se ponía en vigencia la real
cédula del 3 de abril de 1787 y encargaba a intendentes y
gobernadores para la construcción de cementerios fuera de las
ciudades25• Sin embargo, más que interesarnos este hecho como
tal, entrevemos un proceso por el cual los próceres de la Inde-
pendencia, y con mayor énfasis, quienes los sucedieron en el
poder, quisieron connotar el espacio del Cementerio y los mau-
soleos que lo componían como un lugar de memoria, de evo-
cación de la reconquista, de la soberanía de los criollos sobre el
territorio que constituiría la Nación26.
Escultum dt Cronos detaUe. La construcción del Cementerio de la ciudad es por excelen-
cia una materialización del mito fundador de la República. Este
aunque los cuerpos se mantenían al interior de la ciudad, las territorio se convierte en un santuario porque pretende simbo-
tumbas y los mausoleos estaban ocultos o adheridos al edificio lizar y contener en sí mismo los símbolos de la identidad, no
eclesial sin alterar la topografía de la población22• La construc- sólo de la ciudad, sino de la sociedad, condensando la memoria
;
ción del camposanto modificó sustancialmente esta situación, en los monumentos de las más prestantes familias criollas, sus
convirtiéndose en un lugar en torno al cual se organizó paula- héroes y sus guerras. Identidad que remite a una génesis ima-
tinamente el paisaje urbano y en un signo de la cultura civili- ginada en que reposa la estructura de la sociedad.
zada de la ciudad: el Cementerio como representación cqlectiva Pero el Cementerio como monumento y los monumentos
es pensado como" .. .la imagen de la sociedad pública23• Este era funerarios que lo componen no conforman únicamente el
el significado que el Cementerio debía tener socialmente para patrimonio histórico en cuanto hitos materiales de la funda-
erigirse como un territorio donde era posible la distinción de ción de una configuración social, sino que lo recrean y lo
las élites de otros grupos sociales. dinamizan por la presencia sacralizadora de los cuerpos de
La memoria colectiva y la Historia han recalcado constan- los muertos. Es decir, conjuga la presencia simbólica de los
temente el papel fundamental de los padres de la patria en la

24 Pedro Maria lbáñez, Cr6niazs de Bogotd, p. 387.


25 Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogotá, pp. 36-39.
22 Ari~s, El hombre ante la muerte, p. 395 . 2ó N~tor Garcia Canclini, Cultums hlbridas: estrategias para 111trar y salir de la moder-
23 Ari~, ibíd., p. 417. nidad, Grijalbo, México, 1990, p. 178.
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EL CE.MENTERJO CENTRAL: BoGarÁ, LA VIDA URBANA Y L.A MUEKJ'E
·t 17

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16

la ciudad, como lo apreciamos en sus primeros planos28. Si


la cuadrícula del damero español, el tablero de damas, sobre
t. la que fue erigida la ciudad simbolizó la estabilidad de los
r. conquistadores en este territorio, después en la sociedad
~
....
~
colonial y republicana, la forma oval del Cementerio diseña-
t
; do en los últimos años de la Colonia y construido apenas
~:
< después de la Independencia, aunque no describa un círculo

perfecto, parece simbolizar la ascensión de las almas de los
muertos hacia el paraíso y la perfección, contrapuesto a la
vida terrenal de la ciudad. Es la reproducción de un imagi-
nario propio del catolicismo de la época medieval, según el

) cual el ser humano es un peregrino entre dos ciudades: la
ciu~ad de abajo asignada a los hombres y la de arriba perte-
neciente a los santos, la Jerusalén Celestial29. La descripción
de Pedro María lbáñez en los primeros años del siglo XX,
1
corrobora esta percepción:

' "Si no fuera por la conciencia que se tiene, al entrar [a la sagrada


necrópolis] de que allí se halla el infinito e invaluable vértice de
los cariños humanos, y de que por aquella puerta han pasado,
llevados por la humanidad, los más grandes dolores, nos pare-
Escultura del general cería el cementerio de aspecto pintoresco y agradable, como que
Santander. --·
'
es el sitio más cuidado de la ciudad; más si los árboles y las flores,
~: que con esmero se cultivan en el centro, y los blancos monumentos
héroes a través del monumento con el poder de los muer- a la sombra de aquéllos, lo hacen parecer como a un bello jardín,
todo en el resto está ordenado como para recordar que se llega
tos27. a la callada ciudad de los que ya no son"30 (ver plano 2).
En el mismo sentido, una de las cuestiones que más llama
la atención de la forma y ubicación del Cementerio es preci- Sin embargo, la estructura del proyecto de la élite que nadó
samente la manera como el óvalo del Cementerio antiguo se e~ la Repú~lica y buscó transformar el significado del lugar, se
contrapone a la cuadrícula de la planta de urbanización de VIO consolidada y se adecuó efectivamente al sentido de la
contraposición entre la ciudad circular y la ciudad reticular. Con

27 Bernardo Tovar Zambrano, NPorque los muertos mandan: el imaginario político


de la historia colombiana", en: Carlos Miguel Ortiz Sarmiento y Bernardo Tovar 28 Planos ya citados de Esquiaquí, Francisco Cabrer, Agustín Codazzi, etc.
Zambrano (editores), Pensar el pasado, Archivo General de la Nación-Univer- 29 Jean Chevalier (director de la obra), Diccionario de los sfmbolos, Herder, Barcelona,
sidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Depart.-nento de 1991, p. 310 •
30 Pedro María Ibáñez, Crónicas de Bógotá, p. 389 (el subrayado es nuestro).
Historia, Santa Fe de Bogotá, 1997, pp. 125-130.
18 EL CEMENTERIO CENT'RAL: BocOTÁ, LA VIDA Uli.BANA Y LA MUElm! 19

del siglo XIX, toman la forma de templos en cuyos costados son


enterrados los muertos. También algunas lápidas de principios
de este siglo, confinadas en las galerías, son pequeñas basílicas.
La parte circular en cuyo fondo se ubicó la capilla, con su
sentido de comunicación directa con la divinidad, persistió
como centro del poder; era el lugar donde se construían las
tumbas de los personajes de las élites y donde se rendía home-
naje a los héroes. Éste es el sentido de su denominación como
Panteón Nacional y Altar de la Patria.
Cuando señalamos que el Cementerio simboliza al mismo
tiempo la segmentación de la sociedad y su identidad, ponemos

de relieve un problema fundamental: que los monumentos son,
siguiendo a García Candini, "...testimonios de la dominación
más que de una apropiación justa y solidaria del espacio terri-
torial y del tiempo histórico"31; por lo tanto, el patrimonio
histórico no pertenece efectivamente a todos. Lo anterior tras-
luce los conflictos que después de la Independencia han gene-
rado la relación entre el pueblo como componente moderno que
debería sustentar la democracia, la Nación, en cuanto referente
Mausoleo con forma de iglesia
gótica ubicado en el ciJI'Tedor
de identidad para los ciudadanos y el discurso republicano en
central del cementerio antiguo. tanto forma de legitimación del poder; al igual que la dispari-
dad constante entre la transformación política y la moderni-
zación en el orden social y económico.
los mausoleos de los hombres públicos pensados como una En primer lugar, salta a la vista la desigualdad en la produc-
colección, el espacio del Cementerio representaba a una socie- ción y conservación de los monumentos funerarios entre los
dad segmentada en correspondencia con las clases sociales de diversos grupos sociales de la ciudad32• No podemos esperar
la ciudad. encontrar en la actualidad legados materiales de las clases
Así es como los monumentos y las tumbas adquieren calidad populares del siglo pasado, pues, aunque los pobres y artesa-
de acuerdo con su situación dentro de la topografía del Cemen- nos sin duda murieron y fueron enterrados en el lugar, mu-
terio, heredando la estratificación que estaba presente en el chas veces eran inhumados en fosas comunes o tumbas sin
enterramiento y la arquitectura de las iglesias. Los monumen- identificación. Entre tanto las élites mandaron construir sus
tos y las galerías del Cementerio Central-como en otros lugares mausoleos en materiales duraderos y por artesanos europeos.
del país, de América y Europa- reprodujeron, sobre todo hasta
las primeras décadas del siglo XX, el enterramiento contra los
muros, que imitaba la situación al interior de la iglesia. Más ~ún, 31 Ga.rcia Canclini, Culturas hfbridas, p. 179. •
las primeras tumbas familiares, que datan de la segunda mttad 32 Para profundizar en este aspecto ver: García Candini, Culturas híbridas, p. 81.
21

mar los cadáveres, lo que implica un paulatino retomo del


hombre a la madre tierra. Esto es para Urdaneta un síntoma de
progreso, al tiempo que un lujo para Bogotá. Pero más impor-
tante que eso, la necrópolis, las cruces, las lápidas, los epitafios
y los monumentos tienen origen y razón de ser, como manifes-
taciones materiales que no permiten la indiferencia ni el olvido
de los muertos: "iDios núo, qué solos se quedan los muertos!",
tal como lo reclama con la voz de un poeta an6nimo34. En
oposición a los librepensadores, es decir, a la individualización
de la modernidad y su indiferencia ante los muertos, las élites
de la Bogotá de la época y el mismo autor prefieren guardar sus
muertos en la seguridad que representa -para la memoria- el
monumento.
Esta situación desigual también se evidencia en la estructura
de la apropiación del Cementerio desde el siglo XIX, que conju-
ga un conjunto de utilidad pública y formas de propiedad
privada en lotes, bóvedas o nichos donde son inhumados los
.- cadáveres. No podemos utilizar a la ligera las palabras público o
privado en este con texto, pues, de manera paralela a la sesión de
terrenos para los héroes de la Independencia o para impor-
Detallt del mausoleo del
tantes estadistas, la municipalidad otorgó terrenos a los que se
Sindicato Certtral de Loteros. denominaron Hombres Ilustres o servidores públicos, categoría
que comprendía a gran parte de los ciudadanos de la élite.
Incluso para principios del siglo XX más de la mitad de los
Quienes no lo podían hacer eran enterrados en las galerías y documentos consultados para el presente trabajo se referían a
al menos su nombre quedaba marcado en las lápidas, muchas la cesión a perpetuidad de bóvedas, terrenos y osarios en el
de las cuales aún se conservan. Cementerio Central a los hambres públicos. Esto se presentó en
Confirmando lo anterior, en 1884, Urdaneta se remite "a la el marco de una presión demográfica que llevó al Concejo
más remota antigüedad", a los esquimales, romanos, siameses, Municipal a pronunciarse repetidas veces, supuestamente de-
árabes, a los chibchas, etc. y por supuesto a la historia bíblica, sestimando tal actividad35.
para concluir que " ...el hecho dominante en la historia de todos
los pueblos... [es]... el cuidado minucioso y el respeto por los
sepulcros" 33• En el Cementerio se implanta el sistema de inhu- 34 Urdaneta, ibfd.
35 Acuerdo no. 8 de 1906, Acuerdos expedidos· por el Concejo Munícipal de Bogotá,
1906-1912. Bogotá, Imprenta Mu•úd pal, 1913; Acuerdo no. 16de 1916, en: Acuer-
dos expedidos por el Omcejo Murt iciTXII iU Bogotá. 1916-1918, Imprenta Municipal,
33 Urdaneta, El d ía de los difuntosn, p. 91.
N
Bogotá, 1919.
22 EL CEMENI'ERIO CENTJW.: BoGoTÁ, U. VIDA URBANA Y U. MUER1'1! 23

tiva, que realza los valores de quienes sirven a la patria con


verdadero "desprendimiento", poniéndolos como ejemplos
cuya conducta es digna de ser imitada por las futuras generacio-
nes37. Es así co~? los monumentos son un escenario ventajoso
para la producaon del valor, el prestigio y la distinción de los
sectores dominantes.
Entre ellos encontramos intelectuales, educadores, burócra-
tas, políticos y militares, cuyos diferentes rangos se evidencian
en el lugar que se les concede en el Cementerio. A los más
prestantes hombres de la Nación, se les asignan varios metros
de terreno en el Cementerio circular, para que les sean construi-
dos _monumentos; a ·otros de ~enor importancia se les asigna
un area de terreno más pequena, mientras que a burócratas o
simples funci~narios sólo se les otorgan bóvedas en las galerías
del Cementeno. Con menos suerte cuentan aquellos a quienes
apenas se les ceden nichos u osarios.
Como los monumentos son escenificaciones del poder, en
Anci4nos descansando en el corredor donde se encuentran los mallS()Ieos colectivos de
sindicatos y mutualts. Al fondo ti mausolto dtl Sindicato Central de Loteros. ellos se puede apreciar también el conflicto por las desigualda-
des ex: su producción y apropiación, una lucha simbólica y
Sabemos que durante la Colonia como en la Edad Media euro- matenal entre los grupos hegemónicos y los subordinados de
pea, los enterramientos en las iglesias fueron muchas veces la sodedad.
prohibidos por las jerarquías eclesiásticas, en contra de las Es apenas a finales de los años 20 de la presente centuria,
costumbres arraigadas de la población. Pareciera que una vez cuando el Concejo Municipal destina terrenos para la construc-
ción de panteones e?lectivos en el Cementerio nuevo. El primer
secularizado el espado para la inhumación de cadáveres, las
ter.r~no. 9ue es cedtd? en este sentido fue destinado para la
élites hubieran persistido en asegurar la propiedad perpetua de
edtficaaon del panteon de la Policía Nacional en 192638 y cuya
sus tumbas, incluso en momentos en que la ciudad se vio
construcción únicamente se inició hasta 1931.
amenazada por. epidemias y diferentes problemas sanitarios.
En 1929, el Concejo Munidpal, presidido por Jorge Eliécer
El derecho a adquirir un terreno a perpetuidad en el Ce- Gaitán, destinó un área de terreno de cuatro metros cuadrados
menterio, o recibirlo como donación del Concejo está circuns- en el Cementerio Central para levantar un monumento en
crito a la actividad pública36. Son aquellos que han servido a memoria de los obreros asesinados en la zona bananera del
la joven República, quienes pued~Jl perpetuar su memoria en
el tiempo como la memoria de la ciudad, una memoria selec-
37 Acuerdo no. 7 de 1924, en: Acutrdos expedidos por el Concejo Municipal de Bogotá,
1924-1925.
36 Véase: Decreto expedido por el Concejo Mwúcipal el 24 de septiembre de 1846, 38 Acuerdo no. 30 de 1926, en: Acuerdos expedidos por el Coqcejo Municipal de Bogotá,
en: Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogotá, pp. 72-74. 1926-1927, Imprenta Nacíonal, Bogotá, 1928.
EL CEMENTWO CENTRAL: BoGoTÁ. V. VIDA UIUIANA Y CA MUflO'E 25

Magdalena; decisión sin precedentes que, sin embargo, fue mente, en que por medio suyo el monumento llega a adquirir
objetada por parte del gobernador de Cundinamarca, quien poder político y a escenificarlo.
argumentó que el Concejo solamente podía tomar decisio- Cuando los historiadores de las últimas décadas del siglo XIX
nes que sirvieran al bien público39. Si los monumentos fune- y las primeras décadas del siglo XX escriben acerca de los
rarios son el lugar común de quienes se incluyen dentro de cortejos fúnebres y los discursos en los entierros de los hombres
un orden social, el significado de esta decisión es sin duda públicos, en realidad están resaltando los rituales por los cuales
que los obreros no tienen lugar dentro de la propia identi- la patria recrea su propia génesis. Este ritual encuentra en el
dad de la Nación. monumento un lugar donde se escenifica, en forma de espec-
Pese a lo anterior, este acontecimiento presagió el adveni- táculo, el origen imaginado de la sociedad.
miento de las organizaciones obreras, en los años 30, que En El día de los difuntos (1884), la descripción de la caravana
asociadas en sindicatos o mutuales llegarían a construir tumbas fúnebre comienza en la iglesia y se señala la de San Carlos como
colectivas y a erigir monumentos en diferentes lugares del la más frecuentemente usada. Desde ella hasta la puerta del
Cementerio, con excepción de la parte antigua. Cementerio Viejo, el cortejo recorre unos 3.130 pasos en un
tiempo de aproximadamente cuarenta y cinco minutos41 •
En la tribuna de la plazoleta que se encuentra frente a la
RITOS FÚNEBRES entrada del Cementerio Viejo, eran pronunciados los discursos
fúnebres. Este lugar, el de la elocuencia, es descrito así por
En el capítulo precedente se explicó la forma como el camposanto Urdaneta como
adquirió un significado para las élites, representando las diferen-
cias sociales y al mismo tiempo constituyéndose en un lugar "Una rampa inclinada, dqs anchos escalones para llegar sobre la
donde, a través de los monumentos, se conmemoraban los oríge- plataforma, el todo de un metro de ancho, sobre tres de largo,
·sirve de pedestal al orador..., sobre la que se pronuncian los
nes y los héroes de la patria. Pero a su vez, estos monumentos discursos fúnebres, y que seguramente es el sitio donde más
muestran las desigualdades sociales en la producción y apropia- brillantemente se ha manifestado la elocuencia de la gran des-
ción de la memoria del país, pues son objetos privilegiados para . pedida, 'allí donde la puerta que se cierra, abre una eternidad',
la distinción y el prestigio de los ciudadanos de las élites. f y donde con mayor intensidad se han experimentado los más
Como hemos visto, el monumento es un elemento que per- dolorosos sentimientos"42.
manece en el tiempo y que atestigua los orígenes imaginados
de la sociedad. En esta misma medida, hace posibles las formas La importancia de la plazoleta se puede apreciar con clari-
rituales que se constituyen en elementos conservadores de esta dad, pues marca decididamente la entrada del Cementerio y
forma de representar el pasado y de un orden social estable- es un espacio de transición entre él y la ciudad. Más aún, no
cido40. La importancia de los rituales funerarios reside, precisa- solamente se iniciaba allí el camin o hacia Engativá, sino que
era el sitio de confluencia de las entradas del Cementerio

39 Acuerdo no. 44 de 1929, en: Acutrdos expedidos par el Concejo Municipal de &gotá,
128-1929, Imprenta Municipal., Bogotá, 1930. 41 Alberto Urdaneta, *El día de los difuntos", p. 92.
40 Aldo Rossi, lA arquilectura de la ciudad, Gustavo Gilí, Barcelona, 1982, p. 66. 42 Alberto Urdaneta, ibíd., p. 93.
26 Et CEMENI'EIUO CENTRAL: BoGoTÁ, lA VlDA URBANA y lA MUeR1"E 27

Antiguo, del Nuevo y el de Paupérrimos43 (ver en el apéndice 1 Aunque desde principios del siglo XX hasta la actualidad la
a 10 y plano 2). forma de la plaza se ha perdido paulatinamente por el trazo de
Para 1846, un decreto del Concejo Municipal nos indica la la avenida 26 desde los años cincuenta y en los años ochenta,
prohibición expresa de la entrada del cortejo fúnebre al Cemen- por la limitación del acceso público a través del enrejado que
terio, dejando encargados de la inhumación a los empleados domina la panorámica de la puerta principal del Cementerio.
del Cementerio, a quienes debía ser entregado el cadáver en la Para mediados del presente siglo observamos la continuidad,
puerta exterior, permitiendo a uno solo de los dolientes presen- en medio del permanente cambio en la forma del Cementerio,
ciar el momento en que el cadáver era sepultado44. Aunque esta de la importancia de la plazoleta como espacio de los rituales
determinación no fue permanente, en cuanto indicio, ilustra la colectivos.
importancia ritual de la plazoleta como punto final de la cara- Ubicada en el portal del Cementerio en la esquina sur-orien-
vana fúnebre y lugar de la despedida definitiva. En el caso de tal está la floristería Monserrate, donde trabaja la señora Anita
los militares, los entierros se caracterizaban por el empleo de hace 40 años. Ella nos cuenta
salvas de artillería emplazada allí, las cuales, algunas veces,
" ... en esos tiempos era tan bonito porque las carrozas las traían
causaban averías en las galerías del Cementerio45. caballos bien vestidos y... eran adornadas con encajes y bonito
Sabemos con certeza que " ... a la entrada del Cementerio, al porque el que manejaba los caballos era vestido de frac ... Aquí
pie de una gran cruz de hierro...", en la tribuna, personajes (en la plazoleta) hacían las grandes paradas militares, cuando se
como Vicente Lombana, José Duque Gómez, Fernando Soto, morían los generales en mando o retirados traían sus caballos,
Vicente Azuero y Florentino González iniciaron en Bogotá los traían sus bandas. Venían todas las tres bandas: la de la policía,
discursos en las ceremonias fúnebres con ocasión del entierro la del ejército y la del gobierno, que es la presidencial. Eso era
de uno de los próceres más importantes de la patria: el general muy bonito, una grandiosidad ..."47 (no. 1 en el plano 2)
Santander46.
De ninguna manera es casual que el mismo Santander, fun- El trayecto del cortejo fúnebre ha conservado en el tiempo
dador de la patria, impulsara decididamente la construcción muchos elementos y tiene como característica central el re-
del Cementerio y al mismo tiempo ése fuera el espacio en el corrido por los lugares de gran importancia simbólica en la
cual se le rindiera homenaje, instau.rándose el discurso fúnebre ciudad. Así podemos contar entre ellos la Plaza de Bolívar,
como una de las formas rituales más significativas para la la Catedral, el Parque Santander, como eje de tránsito la
conmemoración de los héroes. carrera séptima o antigua Calle Real y finalmente la calle 26.
Al igual que el monumento, el ritual, en la misma medida en
que escenifica la segregación y dominación social, es un momen-
43 Alberto Urdaneta, ibfd., p. 93. to de lucha material y simbólica, donde se cuestionan las fórmu-
44 Decreto del Concejo Municipal del24 de septiembre de 1846, en: Ortega Ricaur- las de la identidad impuestas por las élites. Saltando en el
te, 'Cemmterios de Bogotá, p. 78. tiempo, ya en nuestro siglo, encontramos como significativo, el
45 Acuerdo no. 12 de sesión del dla 20 de febrero de 1917. Registro Municipal
1917-1920, p. 3.540.
46 Ortega Ricaurte, Cmtenterios de Bogotá, pp. S0-51. Este autor narra que A las
N

12:00 a.m.. se colocó el cadáver en el coche mortuorio y muchos ciudadanos 47 Entrevista con la se.ñora Anita, grabación magnetofónica, Bogotá, marzo de
desuncieron los caballos y halaron del vehículo hasta el Cementeriow. 1997.
28 EL CEMENTERJOCENTRAl: BoGarA, u. VIDA UIUIANA y t.\ NUERTE
29

conflicto generado por cada uno de los detalles de la ceremonia, convertido en Monumento Nacional para hacer posible el sepelio
el cortejo fúnebre y el lugar donde debía ser enterrado Jorge sin que el cadáver saliese en momento alguno a las calless3.
Eliécer Gaitán, después de su asesinato el9 de abril de 194848. El magnicidio, como una de las formas más recurrentes en la
Mientras la esposa del caudillo se negaba a entregar el cuerpo cultura política colombiana durante el presente siglo, ha confe-
si antes no era depuesto el gobierno conservador, representan- rido un importante significado a las procesiones fúnebres ma-
tes del régimen y del Partido Liberal acordaban los detalles del sivas, transmitida en los últimos años en vivo y en directo por
sepelio. Los partidarios de Gaitán esperaban que el cadáver la televisión nacional.
fuera enterrado en el centro de la ciudad, en el lugar donde Hasta nuestros días, el entierro de quienes disienten políti-
había sido asesinado Rafael Uribe Uribe, junto a la estatua de camente y cuyos movimientos se presentan en franca oposición
El Libertador en la Plaza de Bolívar o en el Cementerio Central. al sistema político, económico o social, expresa la rebeldía de
Pero el temor fundamenta] de las élites conservadora y liberal sectores sociales no hegemónicos por medio de la asonada, el
era que el pueblo se apoderase de nuevo de la ciudad y conti- saqueo, la consigna contestataria y el graffitti en los menciona-
nuara la insurrección en los espacios históricos y simbólicos de dos centros simbólicos e históricos de la ciudad. La militariza-
la ciudad. Por eso los lugares públicos del centro fueron todos ción estratégica del Cementerio, durante los grandes entierros,
descartados49• n~ ti_ene corno única función la protección de los personajes
El miedo al levantamiento popular fue la causa fundamental publicos presentes en ellos, más bien, traduce los temores del
por la cuaJ las honras fúnebres del 20 de abril se llevaron a cabo régimen de turno a la revuelta popular.
sin el cadáver y partieron del Parque Nacional, lugar donde se En los últimos años las manifestaciones que han precedido y
pronunciaron los discursos. Los oradores fueron Darlo Samper, ac_o mpañado el cortejo fúnebre de líderes de izquierda como
Jorge Uribe Márquez, compañeros de Gaitán, y Carlos Lleras Jaune Pardo Leal hasta el Cementerio Central, en 1988, o el
Restrepo, su adversario, nuevo jefe del Partido Libera150. sa~ueo y_los destrozos causados dos años después en el Capi-
Los actos fúnebres sin cadáver denotan su organización des- tolio Naoonal durante la velación en cámara ardiente de Bernar-
de el poder. En el rito el pueblo representa el papel tradicional do Jaramillo, también senador y candidato a la Presidencia de
de espectador pasivo. Los liberales convirtieron la manifestación la República por el movimiento Unión Patriótica, se han trans-
en un espectáculo mediante el cual el partido fortalecía sus formado en escenarios de lucha y enfrentamiento efectivo con
jerarquías y restauraba el control sobre la muchedurnbre51• la policía, conflictos que refrescan siempre los miedos de las
El caudillo del pueblo fue enterrado en la sala de su casa del
barrio Teusaquilio52• No fue en un lugar público sino privado,
53 Herbert Brawn, ibíd, p. 231. Cuarenta y nueve años después, en un escenario
completamente distinto, el dia 9 de abril de 1997, se produjeron enfrentamientos
entre manifestantes palestinos y la policía israelí durante la velación de tres
48 Herbert Brawn, NLos mundos del nueve de abril, o la historia vista desde la personas muertas en ellos combates callejeros de los días pasados. La multitud
culata", en: Gonzalo Sánchez (comp.), PaSIIdo y P"esente de la violencia en Colombia, que conformaba el cortejo fúnebre, según nos muestra la televisión, arremetió
2' edición aumentada, 1• reimpresión, Cerec, Bogotá, 1995, pp. 225-261. contra los israelies con los cuerpos de sus muertos sobre los hombros. Esta
49 Herbert Brawn, uLos mundos del nueve de abril...", p. 23. situación se produjo dentro de una ola de violencia e insurrección palestina en
50 H erbert Brawn, ibíd., p. 233. con~a del Estado sionista, que no ha podido ser controlado por medios diplo·
51 Herbert Brawn, ibíd. máticos y pone en entredicho las poUticas estadounid8IISes para la paz en el
52 Herbert Brawn, il!íd., p. 234. Oriente Medio.
' /""

Et. Cl:Ml!Nn !IUO CENTAAL: BoGOTÁ, LA VIOA URBANA


Y LA MUERI'E 31
30

tazo. (no. cem~terio ventilado ~ue se propo ne construir fuera


de la po-
élites al alzam iento de la pobla ción, a un nuev o bogo dicha ciuda d, y demo strada su
uo) blaao n al oeste o pome nte de
21J en el plano 2 del Cementerio Antig X en el plano , con sus perfiles y
situa? ón local con la inicial
dicho
demas detalles, núme ro 2o., con distancias medidas a
de la Real Cédu la de S.M., de 27 de marzo
BOGOTÁ EN EL ENSUEÑO: CRECIMIENTO URBANO, cementerio, en virtud
,
CALAMIDAD Y MUERTE de 1787, y Super ior Decreto del Excmo. señor Virrey del Reino
abril
don José de Ezpeleta de Galdeano, comunicado en 11 de
efecto , arreg lada su exten sión y capac idad
pción y de este año, para este
En los capítu los anter iores hemo s recon struid o la conce al resultado de los muer tos en un quinq uenio , y con conside-
significa-
la edific ación del Ceme nteri o, expli cando adem ás, los ración a un tiemp o de epide mia, con el cálculo prude ncial de su
de ritual es
dos de la erecc ión de monu ment os y de la realiz ación costo tanto de la fábrica indiv idual en el estado en que
se
sos no pued en ser cons-
funer arios en el camp osant o. Pero tales proce .' adapt~se en ella, como de lo total y completo de la obra
que paral e-
plena ment e enten didos al marg en de los camb ios truida55.
ria del
lame nte vivió Bogo tá; no es posib le elabo rar una histo fortui to,
Ceme nterio sin tener en cuen ta la relac ión estre cha de sus Más_allá de este acont ecim iento que podrí a parec er
la dinám ica de
urban ístico y de- en ~~ s~glo XIX y poste riorm ente en el siglo XX
trans forma cione s inter nas con el desar rollo upac ión const ante de la m u-
cream tento urban o fue una preoc
mogr áfico de la capit al del país. nlcip alida d de Bogo tá. Ya en 1846, por un decre to del 24 de
Tal relaci ón es notor ia desde finale s del siglo xvm.
cuan do el
medi das para el funci o-
tá fue levan tado para deter mina r septi embr e, se toma n las prim eras
prim er plano cono cidode Bogo nami ento del Ceme nterio , dentr o de las cuale s, la deter mina -
nterio de la ciuda d. El
el lugar dond e se debía estab lecer el Ceme ción del tiemp o para la exhu maci ón d e los restos fue uno de los
sigui ente texto que
histo riado r Edua rdo Posad a copió en 1895 el problemas princ ipale s. Pese a que la propu esta previ
a del go-
devo rado
se encon traba como pie en el plano origi nal y que fue
berna~or de la provi ncia de Bogo tá era que los cadáv
eres
190054:
por el fuego con todo el Arch ivo Muni cipal en el año depo sitad os en las bóve das perm aneci eran cinco a.ñ
os, la mu-
que los resto s debe rían ser recla mado s
Nuevo y úrúco plano geométrico o ignográfico de la ciuda
d de nicip alida d decid ió
ados y
Santafé de Bogotá, capita l del Nuev o Reino de Grana da, situad a solam ente desp ués d~ diez años de habe r sido inhum
so la const rucci ón de osario s en los
a la latitud septe ntrion al o altura del Polo 4° y 36' con longi tud para su trasla do se diSpu
56 El temo r del gobe rnado r era que,
del Meridiano de Tenerife de 303° y 39', por el teniente coron
el c?rredor~s del Ceme nterio . de los
don Domingo Esquiaqui, Coma ndant e de la Artilleria de la Plaza st se conti nuab a la costu mbre de perm anen cia indef inida
nteri o estarí a satur ado en
y Provincia de Carta gena de Indias, para manifestar el
nuevo cuerp os en las bóve das, el Ceme

Librería Ame-
54 En la actuaüdad se conser va una copia de una copia del plano,
que sin embargo 55 ~duardo Posada, NaTT'IlCirmes-capftulos para una historiil de Bogotá,
de Santa Fe y Bogotá de José
no comprende mucha s de las referencias de Esquia qui a la constru cción del nca~a, Bogotá, 1906. Tomado del libro Reminiscencias
anacro nismos . Domingo , en el cual fue transcr ito uno de sus apartad os denomi-
Cementerio y contie ne alguna s imprec isiones e incluso Mana Cordov ez Moure
biano de Cultura,
Esquiaqui. Plll7W de Sant4 Fe de Bcgot6, azpital del Nuevo Reino
de Granada. Sa~ta nado Planos, Biblioteca Básica Colombiana, Instituto Colom
. 1791. (Escala aproxi mada 1:10.000). Bogotá . Centro de Informaoón Bogotá, 1978.
Fe de Bogotá
Geográfico, [GAC. 56 Ortega Ricaurte, Cementerius de Bogotd, pp. 69-71.
32 EL CEMENTERIO CENTRAL: BocOTA, LA VIDA URBANA 'i LA MUE.RTE 33

pocos años y el municipio se vería obligado a la construcción llegó a tener 100.000 habitan tes en 1905, 121.000 en 1912 y
143.994 en 191860.
de otro camposanto57.
De nuevo en 1865 el Concejo de Bogotá acordó reorgan i- Sin embargo, este crecimiento no coincidía con el desarrollo
zar la administración de los cementerios y derogar todas las y la. infraestructura productiva que eran mucho más lenta y
normas preexistentes sobre la materia. Entre los artículos dé?il, lo cual fomentó una fuerte contradicción entre las expec-
destacados de este Acuerdo se cuenta el destinar los sobran- tativas que generaba la ciudad y las posibilidades de hacerlas
efectivas.
tes de los gastos del Cementerio en la construcción de las
tapias del "cernen terio de pobres", sin embargo en las refor- La ~ituación de los recién llegados, expulsados de su región,
mas que se le hicieron en 1878 a dicho reglamento no se despOJados de sus lazos con la tierra y con las sociedades
habla de "pobres ", sino del "cementerio nuevo" y se asignan rurales, debía ser difícil en una socieda d estamental y cerrada
partidas para su construcción, iniciada en abril de ese año como la bogotana. En efecto, encontr amos un docume nto cuyo
bajo la dirección de Rafael Esteves, Director de Obras Públi- contení do puede ser indicador de la situación de miseria urba-
na:
cas y que serfa termina da en 1888, siendo Alcalde de Bogotá
Higinio Cualla58• "Artículo 13. El administrador hará incinerar, por lo menos dos
Efectivamente, como causa del crecimie nto urbano, en 1884 veces por .sem~na, todos los cajones y demás despojos de los
el Concejo conside ró Cementenos, s1endo absolutamente prohibido darle otro desti·
"Que ya no es suficiente el Cementerio público de la ciudad, no a estos elementos y menos para la construcción de vivienda"61.
pues la población se ha duplicado, y se nota la necesidad de un De otro _lado, la Bogotá de esta época se sumerge en una
59
establecimiento semejante al sur de la ciudad" . forma particular de modern idad. Las chicherías constituían un
Además de plantea r la construcción de un nuevo cementerio, lugar privilegiado para el encuent ro y la articulación de las
fueron dictadas normas que restringen las cesiones de bóvedas prácticas sociales de los grupos popular es. Las ferias, las pese-
a perpetu idad y acortan el tiempo para la exhumación de los br~~s, las plaza.s de mercado y las galleras por un lado; la
cadáveres. actiVIdad bancaria y el comercio internacional del otro, presen-
Para el siglo XX, despué s de la Guerra de los Mil Días, con t~ban la convivencia de element os urbanos y rurales. Los me-
el país en relativa tranquilidad, la ciudad se convertía en dios de transpo rte seguían siendo básicamente de tracción
receptáculo de gentes que venían atraídas por las posibilida- animal. Con el ensanchamiento de la ciudad las distancias
des económicas que se ofrecían -especia lmente en cuanto a cobrarían mayor importancia y explican la generalización de las
rutas del tranvía.
oferta de trabajo- o expulsados por las diferentes formas de
violencia rural. Según los censos de población, la ciudad
,,
!
~
t 60 Departam ento Administrativo de Planeación Distrital. Estadístials hist6ri.clls de
~
Santa Fe de Bogotá, D.C., p. 33.
'57 Ortega Ricaurre, Cementerios de Bogotá, pp. 69-71.
58 Ortega Ricaurte, íbíd., pp. 95-102.
61 A~erdo.no. 16 ~e 1916, .... cap. i. El subrayado es nuestro. Ver apartado: wyo soy
59 Acuerdo no. 15 de 1884. Ortega Ricaurte, Cementerios de Bogot4, p. 147.
'( Pi tufo, VIVO aqw, soy el v1vo que vive con los muertos·.
1
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34 Et. CEMENTE!liO CENT"JW.: BocorÁ,. I.A VIDA URBANA y I.A MUeR11!
35

Ya en 1906, el Concejo capitalino convino trasladar los restos reiteradas discusiones en tomo al tema67, sabemos que la norma
que ocupaban las bóvedas a perpetuidad a un panteón nacional no fue satisfactoriamente cumplida, de manera que se optó por
a construirse dentro del Cementerio circular y que al mismo reducir el tiempo de permanencia de los restos humanos en las
tiempo, honrase la memoria de los servidores públicos ilus- bóvedas a seis años68.
tres62. Sin embargo, éste nunca se llegó a edificar. En el momento de la epidemia de gripe (1918), el Cementerio
Seis años después, se plantea de nuevo adelantar estudios no dio abasto y fue preciso el enterramiento generalizado en
sobre la conveniencia de construir nuevos cementerios en la fosas comunes, acontecimiento que al poner en peligro la salud
ciudad. Los centros de población se han modificado sensible- pública, presionó la ampliación del Cementerio y la construc-
mente, la ciudad ha crecido hacia el sur y hacia el norte y el ción de nuevas bóvedas y nichos. La descripción literaria de
transporte de los cadáveres al cementerio se dificulta cada vez Osorio Lizarazo, cronista urbano de las primeras décadas de
más63• este siglo y quien se encontraba enfermo en una de las camas
En el acuerdo orgánico de los cementerios de la ciudad de del Hospital San Juan de Dios en el momento de la catástrofe,
1916, se da la orden expresa para la construcción de cementerios ilustra con patetismo la grave situación sanitaria y el terror
en los barrios Chapinero en el norte y Las Cruces en el sw-64. Sin colectivo que produjo tal suceso:
embargo, no se apropió la partida adecuada en el presupuesto
de 1917 para la adquisición del lote, el Municipio recibió el En el hospital,
predio y el Cementerio de Chapinero solamente fue inaugura-
do el domingo 28 de febrero de 191865 sin que su construcción El cuarto bajo estaba atestado de cadáveres. Los últimos que se
estuviera terminada. habían recogido, y que materialmente no cabían, veíanse tirados
El producto de la venta de lotes, áreas, bóvedas y arrenda- en el suelo, frente a la puerta, en el ángulo de dos viejos y anchos
mientos en dicho cementerio sería reinvertido en el mismo corredores. Aquella mai\ana, yo, Pascual Gaya, presencié un
h asta que se acabase la construcción. Siendo destinados des- espectáculo insólito. Me puse renqueando a pasear, por los
pués estos recursos para la compra de un lote donde se cons- escuálidos jardines, despacio, envuelto en mi sudo camisón gris,
truiría el Cementerio del barrio Las Cruces66• reponiéndome del asalto infructuoso que le hizo a mi cuerpo
También se dispuso la erección permanente de nuevas gale- desmedrado la epidemia. Trataba de escapar un poco al ambien-
rías y la expansión del terreno del Cementerio Central, alteran- te de los salones, al cuadro de cien cadáveres extendido aliado
,· de otros tantos agonizantes. Pero los jardines estaban también
do constantemente la configuración espacial de éste. Por las t
invadidos por sacos de paja, y en ellos pereáan otras personas...
f De pronto ..., la puerta que cerraba el cuarto de los cadáveres
'1.
! crujió siniestramente. Luego se abrió con violencia hacia afuera
62 Acuerdo no. 8 de 1906, en: Acuerdos expedidos por el Concejo Municipal de Bogotá,
1906-1912, Bogotá, Imprenta Municipal. 1913. y un derrumbe de cosas descompuestas cayó sobre el corredo~
63 Acuerdo no. 20 de 1912, en: Acuerdos expedidos por el Concejo Municipal dt Bogold, sepultando a los que esperaban, allí, ojos vidriosos, lengua
1906-1912, Bogotá, lmprenta MunicipaL 1913. También el Acuerdo 24 de 1913 colgante, su hora de ser transportados al cementerio. Fue una
hace expresa la necesidad de construir nuevos cementerios.
64 Acuerdo no. 16 de 1916, cap. viii.
65 Acuerdo no. 43 de 1918, Rtgistro Municipal de Bogotá, p. 30-36.
66 Acuerdo no. 24 de 1919, en: Acuerdos expedidos por el Concejo de Bogotá, 1919-1921,
Bogotá, Imprenta Municipal, 1922. 1 67 Sesión del día 18 de marzo de 1919. Registro Municipal, 1917-1920, p. 3.568
68 Sesión del día 18 de marzo de 1919, t'bfd.

1
.r
. '

36 EL Ca.cJ:Nmuo CENTRA!.: BoGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUl!R1l! 37

rebelión de fantasía, una insubordinación de espectros, como si tarias, únicamente los cadáveres que no eran reclamados de-
aquellos miembros hinchados pidieran su incorporación a la bían ser sepultados sin costo, como pobres de solemnidad en la
tierra, como una huelga espantosa, de cadáveres en marcha... fosa comúnn.
El sueldo del administrador as~endía para 1917 a $70 por mes
Pero la ciudad entera habíase convertido en un vasto hospital y su ayudante devengaba la mitad de esa misma suma. Los 8
Una gran desolación flotaba sobre ella. Se había dispuesto que sepultureros tenían un pago diario de $0,90 y cada uno de los
en cada casa donde hubiera un enfermo fuera izada una bande-
4 peones de $0,70. Estos salarios más el pago al capellán ($20
ra, y la urbe presentaba un aspecto inédito con sus trágicos
mensuales), conforman los gastos del Departamento de Ce-
trapos al aire sobre los edificios... Los servicios públicos estaban
suspendidos. No había quien condujera los tranvías, y los auri-
menterios dentro del presupuesto del municipio que se totali-
gas, que sufrían resignadamente la derrota que les imponía el zan en $5.150. Los ingresos son mucho mayores y son iguales a
desarrollo del automóvil, caían desde sus pescantes sobre las $16.216,44, en tanto que las rentas totales fueron del orden de
ancas de los caballos pacientes y morían entre las ruedas de sus $928.528,0473• En diciembre de ese mismo año, un peón de
coches69• construcción en el sector público ganaba $0,45 por d.ía; un
empleado del personal directivo de la Alcaldía tenía un salario
Las condiciones de vida, la higiene pública y los servicios de promedio de $3,88; un empleado medio ganaba $1,84, y un
salud eran deficientes en la ciudad. Esto encuentra otro indica- obrero, $0,87, en promedio74_
dor claro en la alta mortalidad infantil en estos años, evidencia- Al tiempo que la morfología de la ciudad se transformaba
da en normas que permitían el entierro simultáneo en una sola y proyectaba su crecimiento hacia el sur, el norte y en parte al
bóveda, de dos o varios niños menores de siete años de edad occidente 75, Bogotá presenció algunos cambios en la percep-
miembros de una familia, que murieran en el curso de un ción de la muerte. Sabemos, por ejemplo, que para ser ente-
mismo año70• rrado se exigía una constancia médica de que la persona no
Pero el tema de los cementerios no llamaba únicamente la había sido muerta en la comisión de un delito. Inferimos que
atención de la municipalidad por los problemas que generaban las personas que fallecían en estas circunstancias, incluyendo
las calamidades y el crecimiento urbano, sino por su interés los suicidas, no podían ser inhumadas en el Cementerio cató-
como negocio lucrativo. lico como en el caso de José Asunción Silva, quien sólo algunos
El Municipio percibía impuestos de un peso por concepto de años después de su muerte seria trasladado al Cementerio
cada viaje del carruaje mortuorio al cementerio y cincuenta
centavos por los avisos fúnebres que debían ser colocados en
los lugares autorizados en la ciudad71• Por obvias razones sani- 72 Acuerdo no. 16 de 1916..., cap. ü.
73 Acuerdo no. 19 de 1916, cap. IX, en: Acuerdos ~didqs por el Concejo Municipal
de Bogotá, 1916-1918, Imprenta Municipal, Bogotá, 1919.
74 Miguel Urrutia y Mario Arrubla, Compendio de estadísticas hist6ricas de Colombia,
69 "Las escen~ de horror y de miseria que Bogotá presenció durante la epidemia Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1970, pp. 37 y 56.
de gripa de 1918". José Antonio Osorio Uzarazo, Novelas y cr6nicas, Biblioteca 75 Plano de la ciudad de Bogotá, 1913, Ese. 1:10.000, levantado por la Oficina de
Básica Colombiana, instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1978, pp. 318-324. Longitudes (Bogotá) y por el señor Gregorio Hemández (Chapinero), Con datos
70 Acuerdo no. 16 de 1916..., cap. i. complementarios y correcciones hechas por la ingeniería Municipal y el señor
n Acuerdo 84 de 1919, en: Acuerdos txptdidos por el Conctjo MuniciT»I dt Bogot4, Emilio B. González, reducido y grabado por Enrique Vi¡:laL Centro de lnforma-
1919-1921, Imprenta Municipal, Bogotá, 1922. dón Geográfica, fGAC, Bogotá.
.)
·~

38 E t. CEMENT!!R10 CENnw.: BocoTA, I.A VIDA IJRBANA y I.A MtJER7E 39

Antiguo, al lado de su amada hermana Elvira. A este respecto La trama de Bogotá rodeó el Cementerio Central antes de
encontramos que el Cementerio destinado para estos fines fue que sus zonas vecinas fueran construidas (aerofotograftas 1 y 2)18,
denominado hasta 1916 como de impenitentes y después se lo cual indica que el lugar persistió como un polo negativo para
conoció como cementerio civil, lo cual expresa cierta seculari- la urbanización, relacionado con el servicio sanitario que le
zación de los términos y acaso de la actividad en el Cemente- prestaba a la dudad y su connotación simbólica derivada de la
rio76. presencia sacralizadora de los cuerpos enterrados allí. En reali-
Tales cambios estuvieron acompañados de un paulatino cam- dad sólo hacia la década del 40 se inició el trazado del barrio
bio en la estructura demográfica urbana. La comparación entre Armenia y una parte del barrio Santa Fe, aledaños al campo-
los planos sucesivos de la ciudad y las fotografías aéreas, nos santo (aerofotografta 3). En 1943, su trazado estaba concluido
permiten seguir con rigor la relación entre la urbanización y (orientado por la forma del Cementerio y el eje de la calle 26),
crecimiento de la ciudad, con la manera que se verificaron estos para 1948 parcialmente construido y entre 1952-1956 edificado
mismos procesos dentro del Cementerio entre los años 20 y 60. en un 90% (aerofotograftas 4 y 7)79•
Durante este período la demografía de la ciudad se modificó Paralelamente se transformó radicalmente la fisionomía in-
sensiblemente: en 1928 Bogotá estaba habitada por 235.000 terna del Cementerio. Entre 1936 y1938 fue loteada la parte sur,
personas; en 1938 por 330.312, cifra que casi se dobló para que en la actualidad está dividida en zona jardín, oriental plano y
alcanzar 715.250 habitantes en 1951 77. occidental plano (aerofotografía 2). Las prime.r as construcciones en
La urbanización del Cementerio tuvo como núcleo su parte el lugar fueron mausoleos colectivos de mutuales y sindicatos,
más antigua de forma oval, las diversas ampliaciones y cons- más tarde, hacia 1948, se emprendió la edificación, en ese orden,
trucciones en su entorno dieron cabida sucesivamente a otros de las galerías occidentales San Joaquín, San Juan, San Jerónimo y
grupos y a nuevas clases sociales que se hicieron visibles en la San Javier, las cuales estaban terminadas por completo en 1956.
escena urbana en la primera parte del siglo, especialmente en Para el mismo año, el Cementerio fue dividido en dos por el
la década del 30. trazado de la calle 22 y el conjunto reticulado de la parte sur fue
.: El simbolismo religioso asociado con la forma oval del casi completamente ocupado por nuevas tumbas (aerofotografías
j•
!l Cementerio, el cual ya venía siendo modificado con la cons- 5 y 7).
¡: Éste fue el período de mayor dinámica en la urbanización del
trucción del Cementerio Nuevo y sus galerías, se quebrantó
¡ en el mismo período debido a la aceleración del crecimiento Cementerio y el de su ubicación definitiva en el centro de la
.,1 urbano, que insertó paulatinamente al camposanto en medio ciudad. Sus características prepararían el escenario para nuevos
de la dudad con el nombre secular de Cementerio Central actos y diferentes actores sociales.
1
1
(aerofotografías 1 y 2) e impulsó a la construcción y desarrollo
1 de los cementerios de Chapinero, Las Cruces y después el del
Sur. 78 Ver: PlaTZOde Bogot4, 1933, Ese. 1:20.000, ejecutado por la sección de levantamien-
to, Secretaría de OO. PP. Municipales, editado por el ingeniero. Oswaldo R.
Buck.le. También: Plano dt Bogot6, 1938. Ese. 1:100.000, Secreta.ria de Obras Pú-
blica Municipales.
76 Acuerdo no. 16 de 1916,... cap. ii. 79 Ver plano: Bogotá y sus alrededores, Ese. 1:25,000, elaborado por el Instituto Geo-
77 Departamento Administrativo de Planeadón Distrital, Estadísticas hist6ricas de gráfico de Colombia Agustin Codazzi", 1953. Así mismo el plano: Bogotá, 1958,
H

Santa Fe de Bogot6, D.C., p. 33. Centro de Información Geográfica, IGAC, Bogo"tá.


SERIE HISTÓRICA DE FOTOGRAFÍAS AÉREAS
DEL CEMENTERIO CENTRAL DE BOGOTÁ
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1. Vuelos antiguos de Bogot4. Sobre 29, no. 200. Ese. 1:17.500. Marzo 3 de 1936.
Centro de lnformaci6n Geográfica, Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Bogotá.
2. Vuelos antig-uos de Bogotá. Sobre 4.03, no. 058. Ese. 1:24.000.
Septiembre 8 de 1938. Centro de Información Geográfica, IGAC. Bogotá.
3. Vuelos antiguos de Bogotá. Sobre843, no. 813. Esc. 1:2Z.OOO. Marw3 de 1940.
Centro de Información Geográfica, Instituto Geográfico Agustfn Codaz.ú. Bogotá.
4. Vuelos antiguos de Bogotá. Sobre 1.376, no. 771. Ese. 1:7.500. Octubre 8 de 1943.
Centro de lnformación Geográfica, Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Bogotá.
S. Vuelos antiguos de Bogotá. Sobre 2.136, no. 096. Ese. 1:4.000. Mayo 15 de 1948.
Centro de Información Geográfica, Instituto Geográfico Agustfn Codazzi. Bogotd.
6. Vuelos antiguos de Bogotá. Sobre 20.014, no. 053. Ese. 1:18.000. Marzo Z1 de 1952.
Cmtro de Información Geográfica, Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Bogotá.
7. Vuelos antiguos de Bogotá. So/:Jre 2.950, no. 455. Ese. 1:3.500. Abril de 1956.
Centro de lnformaci6n Geográfica, Instituto Geográfico Agustfn Codaui. Bogotá.
8. Bogotá oblict1as. IGAG.C-2.200. Sobre 32.917, no. 000124. Mayo 21 de 1985.
Centro de Información Geográfica. instituto Geográfico Agustln Codazzi. Bogotá.
9. Bogotá oblicuas. IGAG.C-2.200. Sobre 3~.917, no. 000195. Mayo 21 de 1985.
Centro de Información Geográfica, Instituto Geográfico i\gustín Codazzi. Bogotd.
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10. Fotograffa airtiL Scbrt 8.560. no. 000242. Ese. 1:4.000. MAno 18 dt 1990.
Centro de ln[ormaci6n Gtográfiet2, Instituto Gfográfico Agustfn Codlfrzi. Bogotá.
. .. .
SEGUNDA PARTE

EL CEMENTERIO POPULAR

Como vimos anteriormente, el Cementerio Central fue com-


pletamente absorbido dentro de la ciudad hacia la década de
los años 50 por el crecimiento urbano. Para esa época ya funcio-
1
naban los cementerios públicos del Sur y Chapinero.
t La última construcción emprendida por el Municipio fue la
galería San Jacinto con cuatrocientas bóvedas en la segunda
mitad de los años 80, pero que hasta la actualidad no ha sido
concluida. A pesar de que el Cementerio está completamente
urbanizado, el interior se ha continuado edificandoa·costa de los
caminos y los jardines, lo cual ha transformado sensiblemente
su paisaje en beneficio de los mausoleos privados y en detri-
mento de las zonas públicas (aerofotografías 8, 9 y 10).
Sin embargo, el desplazamiento de los enterramientos de
varios grupos sociales a los jardines del norte de la ciudad y el
carácter masivo de las nuevas galerías fueron desequilibrando
paulatinamente la composición social dentro del Cementerio,
que había sido por lo menos hasta los años 50 síntesis de todos
los grupos urbanos. Esta situación le otorgó una importancia
cada vez mayor a los sectores populares .e n la apropiación del
camposanto como el lugar donde eran enterrados sus muertos
y, por lo tanto, un espacio privilegiado para sus prácticas ritua-
les.
Lo anterior no significa que algunas familias de las élites no
siguieran enterrando allí sus muertos, ni que no los visiten
ocasionalmente, sino que dentro del Central la dinánúca popu-
lar cobró más fuerza que la actividad de otros grupos cuyas
Plano gtneral del Cementerio Central de Bogotá en 1997, escala 1:1.000. percepciones ante la muerte repudiaban w:¡a relación directa
Preparado y realiZildo por Fabio Jiménez, Marta Saade y Osear lvrfn Calvo. con ella y con los lugares que la significaban.
El original reposa en Las oficinas del Observatorio de Cultura UrbaTIJl de Santa Fe de Bogotá.

.,~ :
Et. CEMENfEIUO CENTRAL: BocaTA,
ó6 v.. VIDA uRBN <A Y v.. MtJEJm!

La me mo ria de los mie mb ros de


fam ilia s pro pie tarias de las
ma rmo lerí as, o las floristerías ant
igu as, rec uer da con nos talg ia
la épo ca en que la élite vis itab
a con sta nte me nte sus mu erto s.
Par a ellos fue ron la ins egu rid ad,
el des arr egl o y el det erio ro en
que cay ó el Cem ent erio los mo
tivo s que pre cip itar on su ale ja-
mie nto .
Ret om em os el tes tim oni o de doñ
a Arúta, qui en com o ya se
dijo trabaja en la Floristería Mo L- -- -1
nse rra te hac e 40 año s:
[ 1
Esto todos los lunes era una rom
ería
vivia esto limpio, todas las calles en de gente. Pero entonces
una hermosura, limpieciti-
C := J
cas, bonito, daba gusto, Ahora no,
plaza, como una plaza persa y eso
porque esto se volvió una [
1e
cementerio. Porque la gen te le da mie ha quitado mucha cosa al [
do por la inseguridad, por
tanta cosa que pasa y todas esas ven
tas de afuera, tú sabes que
detrás de esas ventas se viene mucha
... mucha chusma. Enton-
ces ya la gente de la high no viene
al cementerio, por cuestiones
de seguridad, tanto sicario que vien
e, tanta cosa.
Se vendían muchas flores, esto era
mu y hermoso. Mejor dicho,
esto era una cosa extraordinaria
los primeros de noviembre:
toda la gen te de la high, ellos ven
ían
después del primero, por que la gen la víspera del primero o
te era así (haciendo el gesto
de que el lugar se llenaba), no se pod
ía entrar... Le estoy hablan-
do del SO, por ahí en eso, y d e 1950
para acá, hasta el60.
Antes, los lun es de las áni ma s "
...Ve nía n de tod as las clases:
de la clase me dia alta, de la clase
me dia me dia , de pue blo , tod os
ven ían a ven era r las alm as" 80.
En una con ver sac ión que sos tuv
imo s con el gru po Corsarios,
con for ma do por jóv ene s pro fes ion
ale s per ten eci ent es a la fami-
lia He rná nde z de am pli a trad ició
n
y qui enes est án imp uls and o un plaen el trabajo con el má rm ol
n par a la rec upe rac ión del

80 Entrevista con la señora Anita, grab


aci6n magnetofónica, Bogotá, mar
zo de
1997.
69

Cementerio Central81, durante un recorrido entre los caminos


y los mausoleos, nos sorprendió especialmente una de sus
propuestas. Ellos creen que además de convertir el camposanto
en un foco de equilibrio ambiental, restaurar y conservar el
patrimonio cultural, se debeña emprender la erección de gran-
des monumentos, para celebrar a los más recientes mártires de
la patria. Estos elementos se conjugarían para reconstruir un
museo y un jardín, en el sentido en que lo concebían los autores
del siglo XIX, el-cual permitiría el regreso de los "ricos", conside-
rado como un logro positivo.
Pero la élite y la clase media abandonaron el Cementerio
paulatinamente por razones diferentes. Es decir, el deterioro y
descuido en que cayó el Cementerio no fueron la causa, sino el
resultado de que se marcharan y dejaran sus muertos en un lugar
' fuera de la ciudad, para no regresar. Fue en medio de este proceso
que el Cementerio adquirió el carácter popular que hoy conoce-
mos.

"Y EN LOS FUNERALES... MÁS ETIQUETA"

Hacia los años 60 del presente siglo, de acuerdo con la influen-


cia anglosajona en materia funeraria, los cambios en la infraes-
tructura urbana y funcionalización mercantil del territorio
urbano, se registró el emplazamiento de nuevos cementerios
en los suburbios de la ciudad. Los parques cementerios, ubica-
dos fundamentalmente en la Autopista Norte de Bogotá, sim-
bolizaron una actitud aséptica frente a la muerte de las clases
medias y la élite, en un proceso paralelo al que se vivió en otras
ciudades del país.

81 Grupo Corsarios. wPlan para la recuperación del Cementerio Central. Santa Fe


de Bogotá D.C.", 1997, Propuesta para la elaboración del diagnóstico socioeconómico,
ambiental y arquitectónico preliminar paTII la realizaci6n del proyecto social de recupe-
Plano del cementerio antiguo en 1997. Cementerio Central de Bogotá, escala ~ :~00
TIIción del patrimonio histórico, artfstico y arquitectónico del Cementerio Central de
preparado y realizado por Fabio fiménez, Marta Saade y Osear Iván Calvo. E/ ongmal
Santa Fe de Bogotá D.C.
reposa en las oficinas del Observatorio de Cultura Urbana de Santa Fe de Bogotá

':
70 EL CEMENt'EIUO CENT!W.: BoGOTÁ, lA VID/\ URIII\NII y lA MUttrE 71

En los jardines, camposantos de propiedad privada, la sepa- tuoria del guerrillero liberal Guadalu pe Salcedo y otros elemen-
ración espacial de las actividades_comerciales, e~ ~u e:<terior y tos de los criminales más famosos abatidos por esta institución.
religiosas, al interior, corresponden a su mercantihzaaón en lo La situación en la capital es visiblemente diferente debido a
real, y a una sacralización del imaginario mercantil82• la estabilidad relativa de los grupos sociales y a que el poder del
La uniformidad en el diseño de las secciones, del tamaño de narcotráfico llegó a Bogotá en forma de grandes capitales, sin
los lotes donde son enterrados los cadáveres y la iconografía más repercusión en la masa de la población que el crecimiento
funeraria connotan la funcionalidad que tiene el lugar. Las efectivo de la demanda agregada y la ampliación del mercado.
prácticas de los visitantes se efectúan en silencio o en voz baja Entre tanto, los parques cementerios han permanecido como
y los movimientos son bastante controlado~ _Y l~ntos. Es mal sitios exclusivos entre quienes pueden pagar los altos costos de '
visto, por ejemplo, que se corra o que los runos JUeguen. L~s los servicios funerarios que alli se prestan y de exclusión social
caminos para los automóviles están delimitados por una plaru- y geográfica para otros pobladores urbanos.
ficación y trazado preciso que no obstaculizan los·peatones83• Pero todo lo anterior solamente nos es legible si comprende-
En Medellin el poder económico del narcotráfico y la violen- mos el proceso por el cual los grupos medios y la élite han
cia generalizada en la ciudad durante los últimos 9~ce años transformado lentamente su percepción de la muerte. Precisa-
subvirtió este orden de calma y de aparente tranquilidad, sepa- mente, una de las maneras en que se diferencian los hombres
rada de la vida urbana, que caracterizaba los jardines. El ascen- es por la forma en que experimentan la muerte, forma que es
so social de muchos habitantes populares por medio de las aprendida, variable y específica de cada grupo y que es fruto
actividades ilícitas, quiso ratificarse con la inhumación de s~s de una sociedad y una cultura 84•
familias en los mismos sitios que la burguesía y la clase media, El control de las emociones y la codificación de las actitudes
arrastrando consigo sus creencias, sus prácticas, sus objetos, su sociales, ante el hecho fatídico de la muerte, es una de las
bullido. principales características de las prácticas funerarias de quienes
En diciembre de 1994, durante el entierro multitudinario de ocupan un lugar cómodo en la sociedad.
Pablo Escobar en los Jardines Monte Sacro, seguido con grandes El testimonio de la separación entre los vivos y los muertos,
detalles por los noticieros d e televisión y q~e ca u~ re~ elo en el de la muerte desacralizada y su mercantilización, son las bases
país, se escenificó una verdadera batalla simbólica, librada por de la organización para el manejo integral del cuerpo desde que
grupos populares en oposición al poder del Estado, de la Ley. agoniza en el hospital hasta su entierro en un cementerio.
Escobar fue santificado como "Pablito" incluso antes de la con- Podemos intentar seguir con detenimiento los pasos después
frontación con un grupo de la policía, reunido por el gobierno de la muerte desde el momento en que se presenta. En el
especialmente para su captura, que lo llevó a la muerte. Al~os artículo "Y en los funerales ...más etiqueta" de la reciente revista
de sus objetos personales forman hoy parte de una cole~aon de de variedades Nueva, encontramos una descripción completa
la Policía Nacional, donde reposan al lado de la mascanlla mor-
sobre la cuestión, que complementaremos con testimonios es-
pontáneos.
82 jesús Martín Barbero, "Plazas y cementerios: Prácticas de comunicación en 1~
cultura popular", en: Magazfn Dominical de El E.spedadC11, no. 106, Bogotá, abril
111 de 1985, p. 5. 84 Norbert Elias, La soledad de los moribundos, Fondo de Cultura Económica, México
83 Jesús Martín Barbero, ibfd., p . 4. D.F., 1989, p. 11.
•..
.~~

EL CEMENI"EIUO CENTRAL: BocarA, LA VID.\ URBANA Y LA MtrERTE SEGUNDA PARTE 73

Para su autora: con personal especializado... El comportamiento de todas las per50111lS


asistentes al velorio debe mantenerse en un tono bajo y dentro del
"La muerte siempre es una experiencia traumática. Sin embargo mayor respeto. El pésame debe limitarse a unas breves palabras que
es preciso tener en cuenta que lo~ funerales son igualmen~e aco~~e­ expresen su pesar: «Lo sienta», es muy apropiado ..."86•
cimientos sociales que deben ser regrclos por las normas de ettqueta .
También se suele decir: «estoy contigo» o «tienes que ser
Por eso fuerte y el soporte de tu familia» o hablar del difunto: «era tan
bueno». Durante la velación todos están pendientes de atender
"Es imprescindible que un miembro de la familia del desapare- a los familiares cercanos, de ofrecerles tinto o invitarlos a comer.
cido se encargue de hacer los arreglos pertinentes con la fune-
"El tiempo prudencial para permanecer en la funeraria, si usted
raria, servicio religioso, cementerio, etc. Esta persona debe
1 no es familiar, es de una o dos horas, no más ..." 87•
1 mantener la calma en todo momento y actuar en una forma objetiva, ya
¡' Para el cortejo fúnebre
que estará turnando decisiones que representarán gastos, a veces consi-

'
derables. Antes de hacerlo debe reunirse con los familiares más " ...el lugar de reunión... es la propia funeraria, una hora antes
pudientes y responsables de la familia". de la salida del mismo. El acto es precedido de una ceremonia
en la que usted puede participar o no, dependiendo de su
"Otro miembro de la familia debe hacer una lista de las personas
preferenda religiosa..., los familiares determinan quiénes car-
allegadas, incluyendo las más cercanas que residen en otra
gan el féretro hasta el carro fúnebre y luego hasta la tumba...".
ciudad, o en el extranjero para avisarles por teléfono".
El orden que ocupa cada automotor en la caravana es de
"Así mismo, se debe enviar una notificación del fallecimiento a
suprema importancia:
los periódicos con toda la información al respecto, incluyendo
lugar y hora del sepelio. También se debe avisar si se aceptan "El vehículo inicia el cortejo, seguido por un automóvil o varios
flores o no. Desde luego no sólo los familiares publican estos que llevan todas las flores. Le siguen los carros que conduceq a
avisos. También lo acostumbran amigos o empresas donde esta- los miembros inmediatos de la familia del difunto. Detrás irán
ba vinculado el fallecido"85• los demás familiares y amigos" 88•
Son varios los momentos que sirven de escenario para el El siguiente paso es el entierro en el Cementerio o la crema-
acontecimiento social que representa la muerte, primero que ción:
todo la funeraria:
"Es posible que alguien pronunde unas palabras de despedida;
" ...velar a los muertos es una costumbre que se remonta en la nunca se aplaude, por emotivas que éstas hayan sido. Al terminar el
historia a épocas remotas... Aforturuulamente ya los muertos no se entierro, los acompañantes se despedirán de los familiares y se
velan en su propia casa. Las funerarias ofrecen un servicio eficiente Y

86 Marian Janna, My en los funerales ... más etiquetaR, p. 3. (Lo subrayado es nues-
85 Marian Janna, "Y en los funerales ... más etiqueta*, en: Revista Nueva no. 54.5, tro).
Periódicos Asociados, 16 de noviembre de 1996, Bogotá, p. 3. (Lo subrayado es 87 Maria.n Janna, ibíd.
nuestro). 88 Marian Janna, ibíd.
EL CEMEm'ERIO CENTJW.: BoGoTÁ, LA VII)A URBANA y LA MllarrE SEGUNDAPMm 75
74

irán con discreción... Si el cadáver es cremado, las cenizas son entre los intelectuales- como un t ema macabro. Cuando la
entregadas, después, a los familiares irunediatos"89• muerte se presenta como un hecho, es ocultada a través de la
etiqueta en una parodia de los ritos funerarios y dejada en
Estos últimos deben entregar el cuerpo a los trabajadores manos de los especialistas. En la élite y los sectores medios la
encargados de incinerarlo. . . . represión del pensamiento con respecto a la muerte como
Para todos estos rituales es muy 1mportante elegrr el vestido elemento instintivo de la especie humana, es correlativa a su
adecuado. Apenas se produce ellúgubreacontecimiento las_per- mayor sometimiento a las reglas sociales y de la conciencia, que
sonas allegadas cambian su vestido y es un problema de pnmer la de otros grupos92• La mayor seguridad de sus condiciones de
orden tener dispuesta la ropa adecuada para los días siguientes: existencia han separado la experiencia de la muerte de su vida
cotidiana y alejado sus cementerios de la ciudad93.
"Antes era costumbre que tanto los hombres como las mujeres Sin embargo y para matizar las afirmaciones anteriores, es
que asistían a un velorio, vistieran un traje o vestido oscuro,
necesario aclarar que la percepción de la muerte se encuentra
preferiblemente negro ... Aún la gente lo hace así. Pero no es mal
visto Uevar vestidos de colores discretos y en climas cálidos son diferenciada también entre los sectores medios y las élites. Que
permitidos los tonos blanco y beige. También se exige discreción en este problema no sea el centro de nuestra investigación y la
cuanto a maquillaje, joyas y accesorios" 90. precariedad de los estudios tanatológicos en nuestro medio,
nos impide profundizar más en los motivos y cualidades con-
La discreción no se contrapone con el funeral en cuanto cretas de tales diferencias. La indagación sobre la muerte en
acontecimiento social, pues la calidad de los vestidos y la presen- grupos diferentes a las clases populares, se perfila como un
tación personal para la ocasión, son signos que denotan la cate- horizonte de gran importancia, que debe ser explorado por
goría social d e un individuo o de su grupo familiar. , nuevos trabajos sobre la materia.
Por último se recomienda: "Recuerde que el verdadero vaCIO
de los muertos se siente con el paso del tiempo, es allí donde
usted debe acompañar eventualmente"91• Lo que remite a visi- MICRANTES Y PERECR1NOS94
tas sociales o llamadas de pésame a los familiares del difunto en
el transcurso d el año siguiente a su muerte, correspondiente al Por lo menos, desde finales de la d écad a de los sesenta en el .1

período de duelo. La memoria de estos acontecimientos_ es siglo XX, el tema de las migraciones campesinas·en Colombia
difusa para los directamente implicados. Se recurre al olv1do ha sido un objeto de estudio para la investigación social. Este
como forma de evitar la cercanía de la muerte. asunto fue enfocado en un principio desde una óptica mar-
La anterior descripción nos muestra claramente cómo las cada por la economía y sustentada con información cuanti-
normas d e etiqueta y el autocontrol se expresan también en las tativa. No obstante, el problema del proceso de inserción
formas de pensar y vivenciar la muerte. Hablar de ella ~ de los
cementerios no es común y persiste en muchas esferas -mcluso
92 Elías, lA soledad de los mon'bundos, p. 19.
93 Jesús Martín Barbero, "Plazas y cementerios ..:, p. 4.
94 Algunos apartes de este capítulo fueron publicados recientemente por el autor
89 Marian Janna, ibfd. en: Revista Goliardos, no. 5, Urúversídad Nacional de Colompia, Bogotá, segundo
90 Marian Janna, ibfd.
semestre de 1997, pp. 4-15.
91 Marian Janna, ibfd.

;~·
76 EL CEMENTEluO CamtAL: BocOTA, LA Vll>A liRBANA Y LA MUERtE SEGUNDA PA.RrE

cultural de los habitantes rurales en la dinámica urbana, ha Para el período 1950-1970, se ha establecido la preeminencia
sido, hasta cierto punto, menos profundizado por los cientí- de la movilidad de las personas originarias del altiplano cundi-
ficos sociales. boyacense hacia la capital, muchas de ellas de origen rural97. La
En cualquier caso, el aporte de las tradiciones y formas de asociación errónea que persistió durante muchos años entre
vida de los habitantes rurales ejerció una influencia permanen- migración y pobreza, fue producida precisamente por el fenó-
te sobre los comportamientos y las prácticas de los morador~s meno de éxodo rural acelerado que le dio origen a la movilidad
urbanos. El peso cuantitativo de las migraciones en el creo- espacial en Colombia entre los años 50 y 6098. En este mismo
miento neto de la población bogotana durante la d~cad~ _de sentido, la modalidad de la migración rural es más estable que
1960 y parte de los 70, no explica completamente esta sttuacton. la de quienes provienen de centros urbanos; esto es, que sus
Por lo tanto, es necesario profundizar en torno a las formas lazos se ven, con mayor frecuencia, rotos definitivamente con
especificas por las cuales el inmigrante asumió las condiciones sus lugares de origen99.
propias de la existencia en la metrópoli. . . . Ahora bien, dichos pobladores migran tes del campo tuvieron
En la medida en que la muerte es un acontecmuento umver- que enfrentarse a un ambiente que les era ajeno. Desde su
sal, aunque vivido de formas diferentes en cada época o ~ltura, llegada y con la renovación constante de habitantes de origen
nos permite examinar el aporte concret? ~e las .s~ctedades rural, se alteró cultural, social y espacialmente la ciudad. Por
campesinas a los ritos funerarios y a las practicas relzg10sas de la supuesto, no menos de lo que la sociedad urbana comenzó a
ciudad. Esta parte pretende ser un esfuerzo por esbozar algunas modificar sus vidas, homogeneizándolas y sometiéndolas a
de las condiciones que marcaron la contribución, por demás patrones de conducta distintos a los que predominaban en el
significativa, de dichos campesinos a las formas de relacionarse mundo rural. Podemos decir que la ciudad a la que llegaron,
con la muerte del habitante citadino. con la promesa de una vjda mejor, les resultó terriblemente
Para comenzar, podemos decir que en las dos décadas poste- conflictiva, y el ritmo que impuso a su vida psíquica y material
riores a 1950, la dinámica demográfica de la ciudad se vio fue mucho más intenso que el vivido en el campo, en cualquier
transformada por las migraciones, relacionadas entre otras ra- condición100• Ante esta situación los migran tes arrastraron con-
zones con la violencia y con las modificaciones en Ja estructura sigo a su nueva vida, una serie de creencias, actitudes, tradi-
productiva d el país. Bogotá duplicó su población desde 1951 ciones religiosas y mágicas relacionadas con su ambiente natal.
para alcanzar en 1964 una cifra de 1.697.31195 habitantes, con El esfuerzo de esta nueva población por integrarse en la
una tasa promedio de crecimiento anual del6% hasta 197096• ciudad quedó marcado en el Cementerio cuando entraron en

97 Fran-;oise Dureau, Carmen Elisa Flórez y Maria Cristina Hoyos, M inserción resi-
dencial y laboral...", p. 6¡ B. Simmons y R. Cardona, MLa selectividad de la
95 Departamento Administrativo de Planeación Distrital, Estadfsticas hisMricas de migración en una perspectiva en el tiempo"', en: Cardona Ramiro {editor), Las
Santa Fe de Bogotá, D.C., p. 33. migraciones internas, Asociación Colombian a de Facultades de Medicina, s.o., s.f.,
96 Los sustentos metodológicos y cuantitativos de estas afirmaciones pueden ser p. 163.
consultados en: Fran~oise Dureau, Carmen Elisa Flórez y María Cristina Hoyos, 98 Fran¡;oise Dureau, Carmen Elisa Flórez y Maria Crist.ina Hoyos, ibíd, p. 21.
De los migrantes a Bogotá. Análisis de los datos del Censo de 1985 y de la 99 Fran-;oise Dureau, Carmen Elisa Flórez y María Cristina Hoyos, ibíd., p. 6.
NEncuesta Pobreza y Calidad de Vida" CEDE, Universidad de Los Andes; Or- 100 Ceorge Simmel, "Las grandes ciudades y la vida del espíritu", en Cuadernos
tom: Departamento Nacional de Planeación, Bogotá, s.f., p. l. Polfticos (45), México D.F., 1936.
t, .,.

SECUNDA pARTE
78 79

relación sus prácticas funerarias y su percepción de la muerte, manera, pues aunque dichas actividades representan una for-
con las de los grupos populares urbanos. Por medio de los cultos ma de ver las cosas en su totalidad, es una de las muchas
no institucionales, la magia y la superstición, esos pobladores alternativas para asumir la realidad nueva y agresiva de la vida
intentaron integrarse en la ciudad en unos término~ aceptables urbana.
de acuerdo con las expectativas sociales y econónucas que los El intercambio de los nativos de !a ciudad con pobladores
habían traído hasta aquí, pero armados con fórmulas heredadas migrantes del campo dinamizólas formas especificas de rein-
de la vida campesina101• terpretación y resignificación del Cementerio Central, por parte
En el Cementerio se vino a centralizar esa actividad alrededor del conjunto de los habitantes populares urbanos. Sin embargo,
de las almas de los muertos, identificándolo como síntesis de esta relación queda por dilucidar casi en su totalidad y se
muchos otros sitios dispersos en los lugares de origen, conside- presenta como un interesante problema para nuevos trabajos.
rados como especiales por su contenido histórico, religioso,
geográfico y astronómico, desde los cuales se pedían favores en
el caso religioso o también se trataba de tener control sobre las EL CEMENTERIO EN LA CIUDAD
fuerzas de la naturaleza y el destino por mecHo de la magia y la
actividad ritual. Existen otros sitios especiales en la ciudad a los Cuando las élites se fueron del Cementerio Central el pueblo
cuales se peregrina, corno la Iglesia del 20 de Julio -que tiene no heredó un espacio vacío. Como hemos comentado en la
como personaje central al Divino Niño-, la Vrrgen de Guada- primera parte, la escenificación de sus ritos se produjo en un
lupe y Monserrate, donde se encuentra el Seño:,Caído. . lugar ampliamente significativo para las relaciones de domina- ·
Existe una clara diferencia entre la evolucton de la vtda ción.
material y la existencia cultural, como entre el tiempo histórico Aún hasta nuestros días, la parte oval o antigua recibe ince-
de los individuos y el de los grupos sociales. El cambio en los santemente los cuerpos de los políticos más ilustres: Gustavo
primeros no implica una transformación simultánea en los Rojas Pinilla, Luis Carlos Galán, Álvaro Gómez, entre muchos
segundos. En el caso del proceso de inserción de los nuevos otros. El lugar donde sería enterrado el ex presidente Vrrgilio
habitantes de la ciudad, pueden mantenerse aspectos cultura- Barco fue elegido en marzo de 1997 durante su agonía y allí fue
les de los lugares de origen, aunque las condiciones ~ateriales enterrado algunos meses más tarde.
en que se produjeron hayan sido ~teradas por e~ ntmo y ~as En realidad, ellos son los únicos miembros de su grupo soda!
características de la vida urbana, mcluso despues de vanas que siguen siendo inhumados en el lugar. Esto demuestra en
generaciones. qué medida la sacralización y escenificación del dominio polí-
Por eso la experiencia de los migrantes y, con ellos, la de otros tico, a través de la muerte, es uno de los últimos actos colectivos
habitantes populares bogotanos comprende aún la actividad ri- que resisten a la secularización de las relaciones sociales. Los
tual como arma eficaz. Con ello no queremos decir que la gente monumentos funerarios y el Cementerio en cuanto patrimonio
concentre toda su atención en resolver sus problemas de esta histórico persisten como escenarios en los que se representa el
poder.
Pero los monumentos funerarios no están separados de
101 José Luis Romero, "Las dudades masificadas", en: lAtínoarnériC4. las ciudades Y la ciudad en recintos privados o cerrados, s-ino en un lugar
las idtas, Siglo XXI Editores, México, 1976, pp. 321-389. público abierto a todos los habitantes urbanos. En esa me-
SECUNDA PARTE 81
E L CE.\o!ENTERlO CWTRAL: BoGoTÁ. LA VIOA URBANA Y LA MUE!m
80

Altar nr el mausolto de la familia Moralts.

t- C:omo ya lo indicamos, el término producción simbólica


designa el enlace del pensamiento y la concepción de la muerte
¡.C'
...
: Mujer que reali%11 u1ta
;J.'f/1~:~)~ intervención sobre una dt las de los grupos populares con esa memoria petrificada en los
,,;,;¡" ~-"'·-· superficits de la casa de restqs. monumentos funerarios.
Este enlace s_e produce por medio de la interpretación de
algu~o~ ~ontemdos subjetivos de la realidad y en esta medida
dida el Cementerio se transforma, pues su significado cambia no s~gmfica la repetición de las imágenes y los valores que le
de acuerdo con los sujetos que se relacionan socialmente en son mherentes al patrimonio. Por el contrario la producción
ese territorio e interactúan con sus espacios y sus construccio- de senti?os diferentes se genera a través de 1~ manipulación
de los sunbolos presentes en el Cementerio, como respuesta
nes. a los prob_l~mas y temores de los grupos populares urbanos.
Por eso la historia reciente del Cementerio Central, es la de
S_~ expres10n concreta son fórmulas subjetivas de manipula-
su resignificación y reinterpretación por parte de los poblado-
res populares, quienes han sido sus protagonistas y dinamiza- cton d~ la re~lidad social, por las cuales las personas se
comumc~n e_ m~eractúan con toda suerte de personajes y
dores principales en la segunda parte del siglo XX. Aquí su fuerzas zmagznanas que pueden interferir en la vida de las
relación con la muerte expresa los conflictos sociales del pre- gentes.
sente y cuestiona la memoria histórica del país, recuperando a
En medio de los co~ctos profundos qe los pobladores
los monumentos funerarios y al cementerio del pasado, a populares dentro de la v1da urbana, éstos encuentran debilita-
través de la acción ritual y la producción simbólica.
EL CEME!'o"TERIO CENTRAL: Rnt:OTA, LA VIDA UJUIANA Y LA MlfEilTE SEGuNDA PAim! 83
82

das las opciones, las prácticas y los di~cursos de la Iglesia sus oraciones el descanso eterno que les ha sido negado ·por
católica. La hibridación religiosa se conVIerte entonces en un sus pecados sobre la tierra.
arma para afrontar la dominación, la pobreza y el desa~or, Las almas del purgatorio, desde un punto de vista histórico,
inscritos en la lógica de la ambivalencia y el deseo, es deor, la surgen dentro de la mentalidad religiosa occidental, cuando la
omnipotenda del pensamiento. El Cementerio ofrece un lugar amenaza de la condenación fue más fuerte y los hombres requi-
pleno de sentidos que les permite un contact? directo. con lo rieron descubrir medios para evitarla. La plegaria, como forma
sobrenatural y la manipulación de una realidad social que de intervención de los vivos en el destino de los muertos, única-
muchas veces les es abiertamente hostil. mente es posible en el momento en que se define la existencia de
Para la gente el camposanto es el lugar d~:mde ha.bitan las un espacio intermedio entre el cielo y el infierno, en el cual las
almas de los difuntos que no han ascendtdo ~ . aelo. Son obras, las indulgencias ganadas y las oraciones de los creyentes
omnipresentes. La asociación de los restos anonunos y l~s pueden mediar para salvar las almas de los difuntos de la conde-
tumbas sin un nombre o vacías, con las almas que estan nacióneterna102. Esa creencia en el purgatorio se volvió popular
perdidas, les concede. un lugar import~nte en el imaginario después del siglo XVIt y sustituyó a las imágenes del sueño y del
popular. Las más olvidadas son las mas poderosas, po~que reposo que representaban la muertei03.
no tienen familiares que les recen, y poseen gran capaodad En la actualidad las ánimas siguen teniendo un lugar muy
de intercesión entre los vivos, esperando lograr ganar con importante en la imaginería y en la religiosidad. Gozan de una
polisemia particular que las hace parecer permeadas por otras
creencias. El día para su devoción es el primero de la semana
laboral, el lunes, institucionalizado al parecer también por la
Iglesia católica, pero que .e n la asociación pagana de cada día
con los cuerpos celestes corresponde claramente a la Luna,
relacionada en diferentes culturas con la muerte, como lo re-
cuerda bellamente García Lorca en el Romance de la Luna; Luna:

Po,. el cielo va la Lt<~Q


col'\ "'"' l'liño de lo mat\o.•.
él oi,.e la vela vela
él oi,.e la está velando.

Las peticiones y los favores que se piden a las almas en pena


-quienes interceden ante Dios- van desde suerte en los nego-
cios y en la escuela hasta el restablecimiento de familias rotas
por la infidelidad del padre. Un mausoleo en particular ubicado

.'
102 Aries, El hombre ante la muure, p. 133.
Inscripciones sobre una de las paredes del mausoleo de la familia Morales. 103 Aries, ibfd., p. 96.

.·,...
·~

SEGtJNDA pARTE 85
84 EL CEMENI'ERIO CliNl'RAL: BoooTI\. LA VIDA URBANA Y LA MUERTE

en la parte antigua, perteneciente a la familia Morales, contiene


inscripciones en sus paredes cuyo contenido nos resulta inte-
resante. El monumento se destaca por los cordones de flores de
piedra, que se encuentran entre cada una de las lápidas que dan
al exterior y por algunos ornamentos que sobresalen de la
superficie blanca. Por dentro, frente a la puerta se observa un
pequeño altar oscurecido por el humo de las velas, que a su vez
sostiene otro más pequeño. Las paredes laterales contienen en
capas sucesivas intervenciones en diferentes materiales (locali-
1
t zado en el plano 2 con el no. 26).
i1 Sus leyendas presentan de una forma dramática los diversos
¡ problemas del habitante bogotano. En primer lugar están las
peticiones relacionadas con la consecución de empleo y la
;
1 estabilidad laboral:
«Ayudenmen Benditas almas a conseguir un empleo estable En
mi trabajo y yo os prometo una misa a todas las benditas almaS>>.

«Benditas almas del pulga torio ayudenmen a volver pronto con


Edison y que consiga un buen trabajo gracias a++ Maira>>104•

En todas las inscripciones se traducen los dramas cotidianos


del amor, los conflictos de la vida en pareja, de la ausencia de
los padres, de la incertidumbre por el nacimiento de los niños
o la censura social de un embarazo no deseado.
«Benditas almas del pulgatorio te pido que LGBT deje a Ivone
la que trabaja en zipaquira Deshunales para siempre y por
siempre ~en Gracias»;

«Dios mio te pido de todo corazon que me yege el período»;

«Dios que el parto le salga bien a Rosaura»;

«q' mi papá se encuentre bien donde este»;

Detalles de peticiones escritas sobre las paredes del mausoleo de la familia Morales.
104 Esta inscripción, como todas las siguientes, están tran~tas literalmente.
86 EL Ci!MI!NTE!Uo CEN'I"RAL: BocorA. u VIDA URBANA v LA Mt1l!lm!

«Cesar vuelva a la casa con su señora Cecilia gracias almas Betancur, sobre adjudicación de vivienda de interés social, se
benditaS». popularizó la costumbre de poner piedritas en cruz sobre la
tumba de su padre el general Gustavo Rojas Pinilla, como una
También están las súplicas para: conseguir vivienda. Una forma de pedir favores relacionados con la consecución de casa
composición en las paredes del mausoleo que contiene una casa o lote106. Hoy no queda huella de esta práctica.
dibujada y la petición escrita rodeada de cruces, dice: Según Gloria Inés Peláez, la difusión del culto a los santos
populares, en el Cementerio Central, data del período de la
«que le ilumine para mi madre un casa Lilia ines» Violencia, alrededor de los años 50107, lo que concuerda con
Otra escrita sobre pintura amarilla dentro de un óvalo rodea- nuestras observaciones sobre las migraciones, crecimiento de ,
do de cruces: la ciudad, urbanización del Cementerio y apropiación de éste
por parte de los grupos populares urbanos. ·
«Sr santo gracias por darme voluntad para dejar el trago y te Hada la década del 70 ya este culto se había afianzado. En
pido me ayudes a conseguir un lote con vivienda para mis hijos diciembre de 1971, la revista Cromos, en un reportaje gráfico
y compañera: mia gracias a++ E.S.)>l05• titulado ~~un cementerio con historia", describe de la siguiente
manera los ritos alrededor del mausoleo de Salomé, ubicado en
Por último encontramos que la escritura en las superficies en el área histórica de camposanto:
éste y otros lugares dentro del Cementerio trata de manipular
la suerte en el chance y la lotería, fijando tres dígitos corres- «Quizás la tumba más visitada del Cementerio Central de Bogo-
pondientes al número elegido para el juego. tá, sea la de Salomé Muñoz de Parra, una mujer del pueblo que
En un monumento ubicado en la parte occidental antigua murió el S de septiembre de 1955, dizque" en olor de santidad"».
del Cementerio, el cual se caracteriza por su forma de torre y «A "Salomé" le atribuyen numerosos milagros, que parecen
motivos egipcios en la cornisa y en la puerta, observamos certificar las numerosas placas de mármol que han sido coloca-
intervenciones con peticiones similares a las anteriores. Este das por sus devotos "en acción de gracias"»:
mausoleo se encontraba anteriormente abierto y en su altar se
colocaban velas y flores como en el de la familia Morales. Sin «Junto a la tumba se reparten oraciones:
embargo, en la actualidad está cerrado con un candado y una
cadena que impiden cualquier acceso a su interior. Solamente "Oh, Gloriosa Salomé, te pedimos alivio para los enfermos, pan
en la puerta quedan huellas de esas actividades, caracterizadas para el hambriento y ayuda para retirar las malas tentaciones...".
por dibujos de casas y cruces sobre la superficie metálica y que Por esos años el Cementerio permanecía abierto en la noche.
la designan como un lugar especial para pedir a las almas
vivienda.
Así mismo, durante el tiempo en que María Eugenia Rojas
tuvo un cargo de responsabilidad, en el gobierno de Belisario
106 Gloria Inés Peláez. -Magia, religión y mito en el Cementerio Central de Santa
Fe de BogotáH, en: Pobladores Urlldnos, tomo 2, ICAN-Colcultura, Bogotá,l994, p.
105 Hemos transcrito de forma detallada y sin corrección alguna estos ruegos de las 154.
paredes del monumento referido. 107 Gloria Inés Peláez, ibúi., p. 151.
88 EL CEMENTEJUO CENTRAL: BocorJi., lA V!OA URBANA YLA MUERTE SECUNDA PARtE 89

Plano ge~al del mausoleo donde se encuentra enterrado /ulio j. Dupuy ubicado en la
zona occidental-antigua del Cemt'lfttrio y caracteriwdo por las inscripciones, con Detalle de una intervención en la puerta del mausoleo donde se encuentra enterrado
forma de casa, realizadas sobre la superfidt dt s11 puerta. julio/. Dupuy.

«En una pequeña alcancía, junto a la tumba de la milagrosa "Salo- ticas de culto a los muertos en el sentido institucional, logrando
mé", todos van depositando sus limosnas. Hacia la media noche, independencia e incluso produciendo su propia imaginería. Ella
los llantos y lamentaciones alcanzan un acento d eliran te». representó el enfrentamiento de los sectores populares con las
duras condiciones de la existencia en la ciudad. Por las quejas y
«No muy lejos de la tumba de "Salomé" está la del padre
Almanza, también rodeada de flores, veladoras y placas. Pero,
reclamos de los propietarios de los mausoleos vecinos la tumba
al parecer, el buen padre ha perdido devotos por La competencia
de Salomé fue trasladada al cementerio del Sur, como reacción a
milagrosa de "Salomé"». la toma gradual del lugar por parte de los grupos populares109•
Esto pone de presente el carácter conflictivo de la apropiación
En la historia de Salomé 1~, observamosque aunque en un del Cementerio y la importancia del lugar histórico como esce-
principio el culto parte del cuerpo martirizado de la mujer y se nario simbólico de tal contradicción.
focaliza en torno a su tumba, rápidamente pierde las caracterís- Los lugares, los monumentos, su forma y contenido icónico
hacen posibles las prácticas rituales y en esta medida dan cabida

108 Peláez "Magia, religión y mito ...H, pp. 51-152. No compartimos la hipótesis de
la autora, según la cual el surgimiento de los santos populares en el Cementerio 109 Peláez, "Magia, religjón y mito ...", p. '155. Sin embargo, la planta de su construc-
Central se debe a la presenda sacralizadora de la tumba de Salomé, an¡uetipo ción permanece en el lugar y la tumba que se encuentra a su lado es un sitio
del héroe, a pa.rtir de un complejo ídolo-templo-sacerdote. donde todavía se desarrollan actividades rituales.
MtJEITE SECUNDA PMTE 91
90 EL CEMENTEIUO CENT1W.: BoGoTÁ, (Á VlDA UlBANA y (Á

a los mitos sobre los personaje s populare s. La singular estatua hijo tuyo sin su amparo. Oh siervo escucha nuestros ruegos en su
oído y se los comunique a Dios Todopoderoso y lleguen a la
ubicada en el mausoleo de Leo Kopp, se destaca además de mansión celestial; Dios mío.
tener la posición del cuerpo similar al pensador . de Rodin, por Se rezan tres padrenuestros, un Avemaría y un salve.» 111
el parecido del rostro con la iconograf ía convenao nal de la cara
de Simón Bolívar. La escultura de bronce recibe pedidos en el Esculturas, como la que reposa sobre el mausoleo de la
oído para dar a los pobres trabajo, salud y regalos, como Kopp familia de Agustín Murillo, atestigua n la manera como las
lo hizo en vidauo (localizado en no. 24). imágenes pueden influir en las prácticas rituales. Su cuerpo
Pero no hay diferencia entre la imagen y el d~nto; quienes altivo y bello tiene varias cruces, escritos y un corazón tallados,
lo visitan creen que son lo mismo. Por eso acanaan, abrazan, al parecer con piedras. Pero sobresale n ante todo los besos
bañan y arreglan cqn esmero la esc.ul~a, pues ~1 alma y la marcados con labial sobre la cara y, el pecho de la escultura ,
materia no están completa mente escmdida s. Por eJemplo, una aunque también, una inscripción impugna dora de la ley: i«li-
mañana de domingo , tres mujeres llegaron al mausoleo de branos de los tombos»!
Kopp, una de ellas, con agua dentro de una botella de Coca- En el caso de los mausoleos con forma de capillas se traduce
Cola, se muestra dispuesta a bañar la escultura. Las ~tras dos la misma situación, la disposición espacial del conjunto y los
conversa n, una le dice a la otra: "Lávelo todo, lávelo b1en pero altares convocan a las prácticas rituales de los creyentes. Así
téngale fe, si no no lo haga. Comprom étase a venir todos los como las bóvedas vacías o tumbas abandona das tienen un
lunes a cuidarlo y a bañarlo". . significado especial, también lo tienen algunas por su arquitec-
La importan cia que tiene el oído para sus devotos nos expli~a tura, su simbología y, por supuesto , de acuerdo con su ubica-
esta misma cuestión. Incluso a partir del éxito del culto, apareció ción en el Cemente rio.
el siguiente rezo: Es posible que exista una cierta división del trabajo que
«ORACIÓ N
responda de manera eficaz a la multiplic idad de los proble-
por el alma de mas que enfrenta el habitante en la ciudad, pero tal hipótesis
Leo Sigifredo I<oop debe ser matizada e investiga da con mayor profundi dad. En
fallecido el lS de Septiembre de 1.858 los testimoni os escritos en las paredes, en los dibujos e
Dios todo poderoso por el alma de Sigifredo en a.cción de gracias. intervenc iones con cruces en todos los lugares del Cemen-
Por todos los favores recibidos; por cuanto unploramos tus terio, observam os la lucha por dominar este medio hostil
bendiciones he venido hasta aqui atraido por la confianza que para poder sobrevivir. En este sentido, también es clave la
inspiran tus devotos cuantos buscamos tu santa protección y Tú figura de Kopp, si se quiere, patrono del desemple ado bogo-
que vives en la morada del señor tu Dios. . . ,
Dios Mio misericordioso que todo lo puedes y no de¡as a rungun

110 Para comprender cómo se desarrollaron las re~nes empr~riales de c~cter 111 Esta oración, es un pequeño papel que se consigue en los puestos de artículos
paterna lista vu: Maurldo Archila, Cultura e identidad obrera, ~~?~ Bogotá, 1991, religiosos de las entradas del Cementerio. La fecha del fallecimiento es eviden·
p. 128. El esclarecimient.o de las relaciones sociales en las que V~_VJO uune~ Kopp temen te inexacta, Kopp murió en la locura hacia finales de la d écada de 1920.
desmitifican la imagen que Gloria Peláez quiso presentar de este, como unpug· Mantenemos la puntuación y la ortograffa idéntica al.original, el resaltado es
nuestro.
nador del orden.
•. :.

E L CEMENTEIUO C et-.'TIUIL: BoGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUER'l'E SEGUNDA PARTE 93


92

En el Cementerio se sintetizan algunas bases dinámicas--de la


vida de los grupos populares en la ciudad. Es allí donde todo
tiene que ver con la muerte y la muerte tiene que ver con todo
y permite la enúsión de códigos culturales propios.
nPorque la muerte no es para...[las masas] ... un asunto de puro
recuerdo -afirma Barbero-, sino el referente cotidiano de la
vida. La creencia está integrada al vivir, como el lunes (día de las
almas] en la semana de trabajo y el espacio del Cementerio en
el espacio profano de la ciudad" 113.
Pese a que las personas que le dan vida al Cementerio parti-
cipan en sus rituales y en la forma de pensar la muerte, de una
lógica diferente a la mercantil, esto no significa que no existan
puntos de confluencia e intercambio efectivo con el mercado,
que es en nuestra sociedad la forma predominante de relación
entre los sujetos y de éstos con los objetos.
La homogeneización de las creencias, los rituales y la imagi-
Escultura en el mausolw de nería es una de las características de la ciudad; sujetas al comer-
Agustín MuriUo Fernández cio, vendidas en la actualidad en formas de escapularios,
ubicado tm la w na almanaques de todos los tamaños, misas rezadas, novenarios,
ori~mtal-plano dtl Cementerio.
espejos y, en fin, toda una suerte de bienes de consumo espiri-
tual Sabemos que dicha mercantilización no produce efectos
tano. o el Ánima Sola que tiene influencia en las cuestiones únicamente superficiales, sino profundos en la mentalidad de
de amor, su oración reza: los creyentes.
Uno de los elementos constitutivos de la vida urbana es la
sola del delo y de la tierra ... del cielo y del mar, nada pido,
« ... ánima
economía monetaria y el tiempo que ella impone a las activida-
nada te doy, por las entrañas (ha de e~t~nderse, por el aparato des del hombre. La novena en sufragio a las benditas a4nas del
sexual y reproductor) de la virgen santzszma meteme en el corazón purgatorio nos muestra, precisamente, que la segunda pena
deN.N ...» que las aflige es el tiempo que en vida perdieron y durante el
O la milagrosa oración al Ánima Sola: cual habrían podido adquirir mayores méritos para el cielo.
Como ya vímos, el purgatorio es una instancia que exige la
« •.•Magia negra y magia blanca, combina te con el Ánima Sola para que intercesión de los vivos por los muertos, en tanto que demanda
.
me la trazgas pron to...» 112. una conducta determinada de los primeros, relacionada con la

112 Eugenia Villa Posse, Muerte cultos y cemtmterios, Bogotá, Disloque, 1993. 113 Jesús Martín Barbero, "Plazas y cementerios•..", p . S.
SEGUNDA PART1! 95
EL CEMENTERIO CENTRAL: BocOTA, LA VID"' URS...NA y LA MUBTB

stín Murillo Fernánda.


Detalle del rostro de la escultura en e1 mauso1to de Agu

Mujer que hace peticián al ofdo de


la escultura de Leo I<opp.

manipulación del tiempo y la disciplinarización social, indispen-


sables para la adaptación de los habitantes a la vida metropolita-
na. No es gratuito que el lenguaje empleado en los rezos a las
benditas almas, sea el del intercambio comercial y monetario:
"Si alguna ves no concedes tus consuelos como desea el pecador,
es otra prueba de tu ternura infinita, porque quieres darle la
moneda del s ufrimiento para comprar el cielo"' 114•

114 En esta parte he trabajado con dos textos sin referencia editorial, excepto un
letrero pequeño al reverso que dice *Made in Colombia". El p rimero es la Novena
a las benditas almas y el segundo el Ejercicio de los siett"lunes en memoria de las
de Agustín Murillo Femánda. benditas almas.
Detalle de la mano de la escultura en e1mauso1eo
SECUNDA PARTE
96 EL CEMENTERIO CENTJW.: 8oCOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA M1JE1m;

Pero esto no es todo. Los motivos de las lápidas reciben un muertos. 'Nunca -dice- puede colocarse al lado de un vivo, una
cosa de un muerto por mucho tiempo; ella tiene una fuerza
fuerte influjo de las imágenes de consumo masivo que circulan
espiral descendente que primero lanza grandes oleadas en su
por la televisión y los medios audiovisuales. Las tumbas de los
extensión, reduciéndose para absorber y volver como un punto
niños son los lugares donde más se aprecia la mezcla c~nstante toda la energía de los vivos, causando con ello muchas veces la
de motivos religiosos como los angelitos, con personaJeS de las muerte"' 115•
tiras cómicas, juguetes y ofrendas de colo~~s fluorescentes. La
fotografía ha reemplazado la represent~aon de una persona Uno de sus trabajos de contrahechicería es descrito así:
por medio de la talla del mármol y los ep1tafios, que algun~ ~;z
fueron marcas de la personalidad del difunto o ~e su condiaon " ...Al otro día, llega doña Lucila con un señor a la casa, entra en
eUa, la observa cuidadosamente y pide permiso para ir al segun-
social, son elegidos en ta actualidad entre una lista de estereo-
do piso. Todo lo hace en una forma muy lenta y pausada. Con
tipados lamentos de dolor. . un bastón golpea suavemente en algunos sitios por los que se
En diciembre encontramos gran cantidad de tumbas con desplaza y sigue. Luego empieza a bajar y cuando llega al tercer
arreglos de Navidad, e incluso tarjetas musi~~es que repr~du­ escalón vuelve a golpear suavemente. Las escaleras son de
cen entre las galerías un villancico de la tradiaón anglosaJona. madera y cada peldaño está hecho con un cajón. Ella pide que
Cuando se trata de un cumpleaños, la tarjeta resuena durante se levante Ja tapa. Esto se hace y con gran estupor se encuentran
días con el sonsonete del" feliz cumpleaños a tiu . La simulación allí dos huesos largos de una pierna: tibia y peroné que están
de la visita al cementerio también se ha producido reiterada- envueltos en una camisa muy vieja. Los toma y dice que no se
mente a través de la televisión, ya sea en los grandes entierros, asusten que ella se los lleva para echarlos a la fosa común 'y
en las novelas o en programas de variedades. mandarles a decir una misa. Pero que las cosas no terminan ahí.
Que el árbol que está en el solar, un sauce llorón, debe ser
tumbado y buscar, no dentro de su raíz, sino un poco hada arriba
TRABAJOS MÁGICOS: UNGIR CON LA MALA MUERTE, del tronco, y que lo que se encuentre ahí tiene que sacarlo y hacer
HACER MALEFIOO lo mismo que ella hizo con lo que se encontró".
"Ella se va y se le paga el dinero con las respectivas gracias.
Los lugares donde los objetos de los muertos están expues- Teresa y su muchacha se quedan en la casa muy asustadas, pero
tos como las bóvedas de los N.N., y la escalera de caracol, deciden tumbar el árbol. iOh sorpresa!, al derribarlo buscan y
ta~bién son escenarios propicios para la magia y la hechice- encuentran un cráneo muy viejo y una cJavícula"116.
ría, pues ofrecen condiciones propicias para . el intercambio
simbólico y material entre la ciudad de los VIvos y la de los
muertos.
Para comenzar podemos seguir el proceso de este intercam- 115 María Cecilia Suárez...Hechizos", en: Varios autores. MAgia y rito m la ciutúld rk
bio a través de un interesante caso de contrahechicería, que fue Bogot4 (trabajo de campo). Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias
investigado por María Cecilia Suárez. El poder de Doña Lucila Humanas, Universidad Nacional de Colombia, S.P. He corregido sutilmente
algunos signos de puntuadón para hacer más fácü la lectura, pero manteniendo
"...radica en la capacidad que tiene para descubrir entuertos intacto el contenido y la fonna del escrito.
116 Maria Cecilia Suárez. ibfd.
producidos por la energía negativa que tienen los objetos de los

'! ;
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·'

SECUNDA PARTE 99
98 EL CllMI!NTEIUO CENTRAL: 8oGOTA, !.A VIDA UIUMNA Y LA MUERTE .

Diúujo de la tumba de un niño localizaiÚI en la galería del Cementerio Antiguo.

Escultura de la Piedad ubicada en


el corredar central del Cementerio • ->:
· Antiguo. •

En el interior del Cementerio, las paredes que dan con las
fosas comunes y los espacios baldíos como los pastizales, están
copados por la actiVidad mágica y religiosa: cruces de madera,
placas y adornos. En general, a pesar de la importancia de la
meditación, en el cultG se le da una importancia capital a objetos
como los huesos, la tierra, la lápida, la estatua, el monumento,
las flores o el pedazo de ataúd. )
En el Cementerio, según el testimonio de personas que labo-
l
ran allí, algunos individuos que se dedican a los trabajos mági-
cos se visten de colores naranja y negro. Trabajan los primeros
y los últimos viernes y los días 13 de cada mes. Los trabajos
Búveda ubicada en la galería nueva y cuya parte exterior representa
pueden ser para atraer dinero, alejar o amarrar a una persona, una ventana de madera.
para embrutecerla.
100 EL CEMENTEJliO CENTRAL: BocoTÁ, LA Vlt>A UIUIANA y LA MUUTE SeCUNDA PARTE
101

Por ejemplo, el caldo de morroco, consiste en la menstrua- otros lugares. Los anteriores testimonios nos muestran que nadie
ción de una mujer posiblemente del fin de mes o de los tiene un conocimiento y un aprecio tan grande por los objetos y
primeros días. Se acostumbra a traer el flujo entre un vaso, los lugares como las brujas y brujos que recorren el Cementerio
introducirle una foto a la persona objeto del maleficio, hacerle todas las semanas. Mantienen un flujo regular de elementos en
rezos y prenderle una vela, para después ofrecérsela como ambas direcciones, hada afuera de restos de los muertos, hada
bebida mezclada con líquidos oscuros. Nos cuentan que esto adentro de materiales de los vivos. En el contacto físico con estos
puede embrutecer a una persona de por vida, acabándola poco objetos se incluyen la manipulación del amor, del sexo, de los
a poco117• negocios y sobre todo del dinero. Sus clientes en toda la ciudad
Para la hechicería siempre se utiliza cera negra, con la que acuden indirectamente al Cementerio, con una lógica de inver-
se elaboran muñecos como de unos quince centímetros. Los sióndelarealidad:sellevaalcamposantoparaqueseuntedemala
muñecos clavados de alfileres se acompañan con una fotogra- muerte, se saca del lugar para ensuciar, hacer maleficio 119.
fía, a veces desteñida, de la persona a la que se quiere embru-
jar. El conjunto está casi siempre acompañado de huesos.
LOS "CURAS POPULARES"
Edgar Rodríguez, quien trabaja como escalerista en la entra-
da de la calle 26, nos cuenta sobre los objetos que encuentran
periódicamente él y sus compañeros, mientras realizan su tra- Como vimos antes, en el Cementerio se desarrollan, una gran
bajo arreglando tumbas por encargo: cantidad de actividades rituales, por medio de las cuales los
sujetos intentan manipular una realidad social conflictiva. Una
u Entre las tumbas que están vacías, que no sé que día encontré de las características más importantes de estos rituales y creen-
un cangrejo, una cosota así, estaba vivo, tenía la boca remenda-
das populares es la rela<?-ón directa de las personas con lo
da. Nosotros lo cogimos, lo abrimos y tenía una foto de una
señora, un limón partido, estaba lleno de alfileres, un brasier, sobrenatural, ajeno a la mediación institucional de la Iglesia
tenía unos cucos dentro del cangrejo y el cangrejo vivo/t. Tam- católica. Pero en muchos casos "los curas populares", al igual
bién "...Hemos encontrado una culebra, pero la culebra ya muer- que los brujos, sirven como intermediarios a las gentes en sus
ta, venía una foto de un muchacho jovencitico, tenía como peticiones y rituales.
diecisiete años y ahí venían los alfileres clavados, un poco de Para estos personajes los camposantos públicos de Bogotá
comida cruda... Más que todo hemos encontrado fotos. La ropa son su lugar de trabajo. En el Cementerio Central tienen su
interior está enrollada, le hacen nudos, eso le echan las fotos despacho en los andenes de las calles de acceso, en donde
y los clavan con alfileres..."118. incluso confiesan a algunos fieles sentados en una butaca de
La actividad mágica es mucho más fuerte en la parte occidental madera. El culto religioso lo desarrollan en diversos sitios,
del Cementerio, sobre todo en las bóvedas de los N.N., que en según la preferencia de sus clientes o en los sitios de concurren-
cia colectiva, como la"capilla de las almas" y la "casa de restos"
en la parte occidental del Cementerio.
117 Entrevista con el señor Hemández, celador del Cementerio, grabación magne-
tofónica, Bogotá, marzo de 1997.
118 Entrevista con Edgar Rodríguez, grabación magnetofónica, Bogotá, marzo de 119 María C. Suárez, #Bogotá: La ciudad embrujada", en: Pobllldores urbanos, torno
1997. 2, ICAN, Bogotá, 1994. •
EL .::EMENreRJo CENTRAL: BOGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUERTE SEGUNDA PAim! 103
102

HCura popularq oficia misa en una de las galerías del Cementerio. Mausoleo dedicado a Luis Carlos Galán Sarmiento. Al fondo la capilla del Cementerio.

La debilidad del discurso y la doctrina actual de la Iglesia


romana han incrementado la difusión de cultos análogos al Para el entierro, el aniversario de un difunto o también para
suyo, pero realizados fuera de su control doctrinal e institu- ofrecer a las benditas almas del purgatorio puede ser pagada
cional. La proliferación de los "padres" y sus nuevas iglesias fue una misa. En mayo de 1997 el costo de una misa rezada· de un
acentuada tras la promulgación de la libertad religiosa por la cura era de 6.000 pesos, acompañada de un músico ascendía
Constitución Nacional en 1991. En realidad, no tienen iglesia, a 9.000 pesos y con dos a 12.000. Un acordeón, una guitarra o
dogma, doctrina, ni congregación; su diferencia dogmática con una trompeta desafinada toma el lugar de los coros angelica-
la Iglesia católica romana solamente es perceptible porque los les. También se realizan misas colectivas en las que cada uno
lugares de culto son las tumbas, panteones y sitios especiales de los asistentes ofrece limosnas o paga para que se rece por
dentro del Cementerio. Precisamente, durante una homilía, el el alma de una persona querida, por las almas del purgatorio
capellán del Cementerio Central condena la actividad de los o para pedir un favor en concreto. Dichas peticiones y rezos
"curas populares" que trabajan en el Cementerio y recuerda a se relacionan, de igual manera que las escritas en paredes y
sus fieles que la misa solamente puede realizarse en el interior puertas de los monumentos, con la búsqueda de empleo,
del edilicio eclesial. Es de notar que los "curas populares" mantener la salud y obtener una vivienda propia. Al final de
trabajan muy pocas veces en la parte antigua del Cementerio, la eucaristía, los asistentes que deseen comulgar pueden
donde se encuentra la capilla, la Calle de los Inmortales y los '' hacerlo y se leen en voz alta los nombres de los ofrendantes
monumentos de los prohombres del Estado. y sus peticiones.
104 EL CEMENTEJUO C'ENrML: BoGoTÁ, LA VIDA URBANA Y LA Mt1Elm!
SEGtJNOA PARTE lOS

En la "capilla de la salmas solit:a5', durante una misa colectiva


uen la mesa de monseñor Misael Santamaría Pardo"17íl pudimos
observar los siguientes elementos litúrgicos: una mesa plega-
ble, un mantel blanco, un platón blanco para recolectar las
limosnas, un misal, un crucifijo dentro de una pequeña Biblia,
un copón para el vino, una servilleta de tela blanca, un tarro
plástico con agua, un recipiente que contiene un líquido café
que hace las veces de vino. Los objetos que hacen parte del
ritual para los santos ministerios no varían de un padre a otro,
tanto como la misma manera de ofrecer la misa y las palabras
que se escuchan.

LOS LUGARES Y LAS COSAS

El Cementerio Central, los lugares y los monumentos que lo


componen llegav a ser un sitio de encuentr?, un lugar do~de
se articulan socialmente las prácticas funeranas y la percepaón
de la muerte de los grupos populares121• Pero este espacio se
construyó históricamente con una marcada segregación espa- Prlncmímica dt algunas tumbas
del CtmenterioAntiguo. En
cial, según la cual cada objeto y cada mausoleo presentes e~ él primer púmo un gmffitti de la
ocupaban un espacio determinado, producto de una estratifi- juventud comunista.
cación socioeconómica y simbólica.
El desorden y la heterogeneidad aparentes de los monumen-
tos, de sus proporciones y sus formas no puede ocultar de El Cementerio Antiguo
ninguna manera las condiciones históricas de su producción
explicadas en la primera parte y que marcan decididamente la Como su nombre lo indica, es la parte que primero fue cons-
vida del camposanto. Por eso es importante describir el lugar truida y el núcleo de la urbanización del Cementerio. En ella
en cada una de sus partes para comprender su significado
se encuentran enterradas las familias de la élite, los próceres
específico.
de la patria y los mártires de la democracia. Es el punto de
mayor riqueza arquitectónica y mejor conservado del Cemen-
terio.
120 Misa de monseñor Misael Santamaría en la capilla de las 4nimas solitas, grabación
magnetofónica, Bogotá, marzo de 1997. La calle central, que conduce a la capilla, es su eje de circula-
121 Jesús Martín Barbero, "Plazas y cementerios: Prácticas de comunicación en la ción y en ella se encuentran la escultura de La Piedad, los
cultura popular", en: Magazín Dominical de El Espectador, no. 105, Bogotá, abril mausoleos de Gabriel Turbay, Enrique Olay~ Herrera, C ustavo
111 de 1985, p. 6.
Rojas Pinilla, Luis Carlos Galán, Alfonso López Pumarejo,
106 EL CEMENTERIO CENTRAL: BocarJ.. LA VIDA URBANA Y LA MUI!RTI! SEGUNDA PARTE
107

La hoz y el martillo pintados con color rojo sobre un mausoleo del Cementerio Antiguo. La presencia de niños es una de IRs particularidades de las práctiCil.s que tienen fugar en
Al fondo el monumento al general Santander. el Cementerio.

Rubén Piedrahíta Arango~ Juan Pablo Llinás Olarte, Gilberto El sepelio de Luis Carlos Galán, en agosto de 1989 nos
Alza te Avendaño, elmonurnentoaGonzalo JiménezdeQuesada muestr~ la necesida~ de recrear permanentemente, por ~edio
y la tumba de Laureano Gómez (localizados del número 3 a/13 en de los ntu~l~s colectivo~,_ las bas~s ~e la identidad nacional y el
el plano2). poder pohtico de las elttes. Martir de la democracia héroe
Como se puede apreciar, allí están enterrados los personajes continuador de las tradiciones clientelistas, su tumba O::upa el
políticos más importantes del país en el siglo XX. La denomina- lugar central del Cementerio Antiguo y su construcción es la
ción que le ha sido impuesta como Calle de los Inmortales, pone más sobresaliente y alta en la intersección entre la Calle de los
de presente la analogía entre el poder político y la incorrupti- Inmortales y un camino casi perpendicular, segundo en impor-
bilidad de la memoria histórica, sustentada por la forma espe- tancia dentro del Cementerio oval. En este último camino
cifica en que percibe la muerte un grupo social y utilizada como fueron erigidos_ los mo~umentos de Carlos Pizarro y el general ·
fórmula de distinción y dominación social por las élites. En este Santander; hacia el ocCidente después del mausoleo dedicado
sentido, aunque con una óptica diferente, el profesor Bernardo a Galán, siguen las tumbas de José Raquel Mercadoi23, José
Tovar ha mostrado cómo los monumentos representan una
momificación simbólica de los prohombres del Estado122.
123 En ~1 ~onume~to de~ica~o. a José Raquel Mercado (no. 15 en el plano 2) se lee
el sagwente epatafio: Martir de la democracia y el sindicalismo colombiano.
122 Bernardo Tovar Zambr~o, u Porque los muertos méUidar.: el imaginario político
de la historia colombiana", pp. 158-159.
108 EL CEMEmCRIO CENTRAL: BoGoTÁ, u. VIDA URBANA y u. MIJERT!
109

Ignacio de Márquez, Germán Leal y Jaime Pardo Leal (localiza- movimiento de sus labios las palabras que se escuchan a
dos en el plano 2 del número 14 al19). través de los altavoces.
En otros casos es el graffitti político el que más llama la ~ada grup~? individuo toma un camino, de entrada y de
atención por su reiteración y el juego con los significados del salida, para VISitar las tumbas. Algunos recorren con deteni-
sitio y de los personajes de la historia. No puede ser otro miento los mausoleos principales, otros toman por las galerías
móvil que la crítica al sistema político, por el cual se escriba y pasadizos interio~~s. En lugares como la tumba de Kopp y el
en uno de los mausoleos del corredor central: «Aquí estamos mausoleo de la familia Morales125, aumenta o disminuye el flujo
por la vida,.. También se leen reclamos para los asesinos de de personas cuando termina o comienza la misa. Tanto en los
los líderes de izquierda o se invoca su nombre con promesas momentos de entrar como al salir de la capilla, La Piedad se
de venganza124• colma de personas que la acarician, le colocan flores o le pren-

, Uno de los aspectos más sobresalientes del Cementerio An-


tiguo, es que la capilla culmina el recorrido por las tumbas de
los inmortales. La presencia de la capilla y las actividades que en
ella se realizan sacralizan especialmente las tumbas de los in-
den velas.
La parte antigua comparte una particularidad con la totali-
dad de~ Cemente_rio: ~s un espacio para el aprendizaje y la
memo~a de la histona patria, de la religión y las prácticas
mortales y nos muestran otro aspecto de las relaciones entre la funeranas. La muerte es un hecho biológicamente universal,
religión católica y el poder político (localizada con el número 27 en pero las fo~as concretas en que es vivida, pensada y repre-
el plano 2 y señalada con una cruz). se~tada SOCialmente, son culturalmente aprendidas. El Cernen-
Cuando hay misa, ésta se escucha por parlantes ubicados tena Central y las prácticas sociales que tienen lugar en él
arriba del edificio, incluso fuera del óvalo, pues hay amplifi- ofrecen una oportunidad singular para la enseñanza a los niños
cadores de sonido también en la parte exterior de la construc- acerca de la muerte, hablándoles sobre sus causas, su significa-
ción. El acto litúrgico se expande en todo este sector y la voz do e incluso sobre el más allá.
del sacerdote resuena por todos los caminos, hasta el último La condu~a de los habita~ tes urbanos contemporáneos sepa-
rincón. Los feligreses que no alcanzan a ocupar lugar dentro ra a los monbundos y los difuntos de la vida social y familiar.
de la capilla se localizan en todo el corredor central parados Como ,se mencionó anteriormente, durante la enfermedad y
en el pequeño atrio o sentados en los mausoleos. Las activi- despues de la muerte, los cuerpos humanos son manipulados
dades de quienes visitan los monumentos e interactúan con por personal especializado en los hospitales, las funerarias y el
ellos se ven marcadas por las lecturas de la Biblia y los rezos
cantados del capellán: muchos se persignan y siguen con el
125 La importancia de este monumento fue comentada con mayor detenimiento en
el capitulo "El Cementerio en la ciudad". El mausoleo de la familia Morales (no.
26 en el plano no. 2 del Cementerio) se encuentra construido en una planta
124 La reinterpretación de los espacios públicos también conoce otros medios de rectangular de 2,81 metros de largo y 2,87 metros de ancho. Sobre el arco que
expresión como el arte. La intervención que se realizó en los pñmeros meses de forma la puerta se encuentran dos ramos de olivo y más arriba un rosetón de
1997 en la calle 26 sobre las cruces que identifican la necrópolis, con flores de piedra que sirve de tragaluz. La parte superior del monumento está confor·
los colores de la bandera nacional, reintegra la imagen de la muerte y del mada por un arco donde se lee en alto relieve: •Familia Mo.rales". Su altura
Cementerio con la ciudad, que parece estar aislada por un muro duro y frío. alcanza 4 metros con 36 centímetros. La importancia de este monumento fue
Después las paredes fueron pintadas de blanco y más tarde volvieron a ser comentada con mayor detenimiento en el capítulo •¿¡ Cementerio en la
dibujadas, esta vez con cerdos. ciudad•.
110 E L C EMENT'EIUO C~:mRAL: BocorÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUEltl'$
111

Cementerio. La mayoría de los niños, sujetos al entorno familiar,


no observan cotidianamente a los enfermos desahuciados o a
los cadáveres. En el camposanto, por el contrario, todo se refiere
a la muerte directa o indirectamente y recuerda permanente-
mente el límite inexorable que impone a la vida. La presencia de
los niños, en los sepelios y en todas las actividades dentro del
Cementerio, muestra a las claras la importancia que para la vida
social tiene el aprendizaje de los rituales funerarios, la religión
y la simbología relacionada con la muerte. Los esqueletos, l.o s
ataúdes y los monumentos funerarios pueden ser apreciados
allí con normalidad, lo que no es posible en la vida cotidiana.
La lectura permanente de los epitafios y la visita a los monu-
mentos de personajes célebres registra también una pedagogía
de la historia patria para los niños y para los adultos. Frente al
mausoleo de Rafael Uribe Uribe, un anciano rememora su
muerte producida por un hacha a manos de artesanos. Muy
cerca, al lado de la tumba de Pizarro, una persona pregunta
sobre el difunto a otra, quien le responde: "El era el que iba a
ser presidente". Escenas como las anteriores se reproducen con
la presencia de niños en las tumbas de Galán y otros personajes.
Sus padres señalan un lugar y les dan su versión sobre la vida Porte superiur de la tsealera de
y muerte de los que allí están sepultados. ca meo/.
En la medida en que se presiente el lugar como síntesis de la
historia enseñada en las escuelas y promovida por los medios El Cementerio ov.a_l es un escenario pedagógico privilegiado
de comunicación, los monumentos juegan un papel importante p~ra la. repr~sentac10n del. poder, allí residen Jas pruebas del
en la transmisión de una memoria que se quiere hacer ver como on gen tmagmado de la soctedad : los cadáveres pulverizados y
colectiva. Los testimonios nos indican permanentemente esta monumentos de los héroes.
condición y remiten a ella para explicar la importancia del lugar
para la ciudad y para la nación. En particular su administrador, La escalera de caracol
Primo Antonio Riaño, dice: "A mí me parece importante el
Cementerio, porque en el sitio histórico está prácticamente la La informaci?n con la que contamos es escasa; sin embargo, no
historia del país, hay muchos personajes ahí" 126. po~~r_no~ deJar de hablar sobre de la escalera de caracol. Este
edtftcto srrve para albergar cientos de osarios y aún es visitado
por ~~os deudos, quienes ~o1ocan flores y arreglan las peque-
126 Entrevista con Primo Antonio R.iaño, administrador del Cementerio Central, nas l~ptdas. ~u estructura es smgular en el conjunto de las cons-
grabación magnetofónica, Bogotá, marzo de 1997.
trucaones: tiene dos niveles sobre el piso, comunicados por una
112 EL CEMENTEJUO CENrRA.L: BOGOTÁ, lA VIDA URBANA Y LA MUERTE
113

escalera de forma espiral que permite también el acceso a una


parte subterránea. Es en esa catacumba donde se produce la
mayor actividad del lugar, la cual está relacionada con la devo-
ción a las almas benditas del purgatorio, con trabajos de magia
y hechicería. La escritura en sus paredes, las velas derretidas y
los restos humanos expuestos dentro de los nichos en su inte-
rior nos hablan de las prácticas rituales que allí se Uevan a cabo.
Uno de los celadores del Cementerio nos cuenta:
"... En el sistema de caracol se presta más que todo para que se
saquen los resticos, porque como esa fosa se mantiene..., la
mayoría están descubiertos. Es peligroso entrar allá y uno le
advierte a la gente que solos no entren, porque de pronto los
van a atracar. Allá hay mucha gente que entra únicamente a eso.
Se entran a rezar pero, listo, venga a ver el que bajó y ahí lo
acabaron".
"La mayoría, pues asi, gente extraña que entra a hacer su bruje- Restos hui7Ulnos expuestos m un nidw en fa aztacumba de la escaltrr1 ¡k CJITaco/.
ría allá, entra con muñecos de trapo, con veladoras... de pronto
entran con ropa interior de una dama, de un caballero. Eso más
~n escalerista ~ quien ha trabajado toda la vida en el Cemente-
1

que todo acostumbran a meterlo dentro de los cofrecitos donde


;,to p~r herenaa de sus padres y abuelos, éste nos comenta:
están los restos, como eso está abierto. Yo me imagino que eso Aqu1 encontraron el otro día un ahorcado".
debe ser como para ir asesinando una persona, lentamente. Eso
Pero los miedos de la gente tienen la mayoría de las veces un
ha sucedido. Se encuentran también «Monedas marcadas». A
veces le hacen 666, más que todo eso. De pronto le hacen una
fun~amento sobrenatur~,. relacion_ado con la actividad mágica y
asoctado con ~as caractensticas y la sunbología de la construcción.
cruz, bueno, diferentes cositas más que todo de bajo valor, por
ahí de dos pesos, las meten en cualquier rincón" 127.
En el tercer ruvel de los osarios de la escalera de caracol se lee sobre
ca~a panel una letra de la palabra DEATHy señalando la escalera:
Lo que ocurre en la zona se asocia muchas veces con la escalera Pelzgro. L~ escalera en espiral es un símbolo de la transformación
de caracol. La ubicación del lugar en un paraje poco concurrido Y de los a dos de la existencia, representa el viaje del alma tras la
se agrega a los temores que se proyectan sobre él. Una señora muerte, que debe recorrer caminos desconocidos y retorcidos
que labora arreglando flores nos advierte antes de llegar al lugar hasta llegar al centro de lo eterno 14~ relaciona la muerte con la
que es peligroso y que allí habían atracado una mujer el día
anterior. Durante una visita a la catacumba, acompañados por
128 Persona que trabaja en el Cementerio alquilando escaleras y arreglando las
tumbas por encargo.
127 Entrevista con el señor Hemández, celador del cementerio, ~badón magne· 129 Jo~é Feli~ Alonso femández-Chec:a, Ditricnario de a/t¡¡limia, cdbala y simbo/o , .
tofónica, Bogotá, marzo de 1997. Tngo Edioones, Madrid, 1995, pp. 168-169. 'SW
114 E l CE.-.tENTER!O CEN'llt"L: BoGorA.. lA VIDA URBANA Y lA MUERTE llS

vida, en una lógica marcada por el ascenso y el descenso. La


catacumba, al encontrarse por debajo del nivel del suelo, denota
un cambio de estado, un espacio diferenciado del que se ubica el
nivel del suelo. Cuando desciende se entra en contacto más cerca-
no con los restos humanos que allí están expuestos, lo que
permite una relación más directa con lo sobrenatural.

Las bóvedas de los N .N., la "casa de restos" y la


"capilla de las almas"

Las bóvedas de los N .N., la "casa de restos" y las "capilla de las


almas" conforman un circuito ritual. La presencia cercana de

Hombre orandofrente a las


176ved4s de los N. N.

los restos humanos les confiere importancia para el contacto


con el más allá y así para el culto a las benditas ánimas del
purgatorio y los trabajos m ágicos. En estos lugares se observa
el flujo permanente de personas que rezan, prenden velas,
colocan flores o monedas, escriben y rayan las superficies.
Sin embargo, cada uno de estos sitios tiene características
particulares, y por lo tanto, vamos a describirlos de manera
separada, haciendo un recorrido partiendo de las bóvedas de
los N.N. Aunque a veces se les identifique con la fosa común,
esto no corresponde a la realidad, pues ese sistema de inhu-
mación colectiva de las personas anónimas ya no se produce
Parte inferior de la escalera de en la ciudad. El gerente de Cotransjun, cooperativa conformada
caracol por ex trabajadores de la EDIS, encargada de la administración
116 EL CEMENTERIO CENTRAL: BoGOTÁ, LA VIDA URBANA Y LAMVERI'E SeCUNDA PAR!E
117

de los cementerios públicos de la ciudad, Carlos Báez, nos


comentó:
'
"Donde están las bóvedas de los N.N.... fue un basurero... Re-
sulta que cuando en el Cementerio Sur la comunidad ganó una
tutela por la fosa común que había, el Distrito se vio abocado a
hacer unas bóvedas urgentes... Se hicieron 240 para N.N. -que
ya están copadas- mientras en el Cementerio Sur se implemen-
taba un pabellón especial para N.N.... Éste... era un centro de
acopio de basuras, aquí llegaba toda la basura del sector y aquí
se tenían cajas estacionarias, [luego] venían, recogían y se lleva-
ban la basura. Y [en la actualidad] hace parte también este
pedazo de lote, del centro de acopio de basuras del Cemente-
rio" 130.

Sabemos por otros testimonios 131 que anteriormente la zona


verde contigua donde fueron construidas las bóvedas para los
Hombre que coloca velas dtrrtro de UM de las lmltdas abiertas de los N.N.
N.N. eran fosas comunes, de manera que la relación entre los
cadáveres anónimos y los desechos materiales no es nueva. El
panorama actual de dichas bóvedas las muestra en la misma
unidad espacial en la que se axroja la basura que produce el
Cementerio. El lugar se encuentra completamente descuidado
y periódicamente se observa el arribo de los trabajadores del
Cementerio con carretilladas colmadas de residuos (localiuzdos
con los no. 12 y no. 13 en el plano 1).
El tipo de basura comprende materiales orgánicos e inorgá-
nicos, como coronas de icopor, un inodoro inservible, pedazos
de ladrillos, cemento, ataúdes, cajitas de osarios, botellas de
aguardiente, una cantidad considerable de flores muertas y
otros elementos que se encuentran normalmente en un bota-
dero.

130 Conversación con Carlos Báez, grabación magnetofónica, Bogotá, marzo de


1997.
131 Vtr el apartado: NYo soy Pitufo, yo vivo aquí. Yo soy el vivo que vive con los ZoM de acopio de bAsuras frente a las lxívedas dt Jos N.N.
muertos
N.
118 EL CEMENTElUO CENnW.: Bocorí., LA VIDA tm!ANA y LA MUER:I'E SEGUNDA PAKT'E
119

La basura es una clave de lectura de la relación entre el las osamentas. Los ladrillos colocados uno tras de otro, sirven
Cementerio y la ciudad, pues la muerte se presenta como lUla como base para alcanzar el punto de observación adecuado.
metáfora de la producción de residuos en la metrópoli. Su Solamente cuando la estatura no lo permite, como en el caso de
coincidencia espacial con los cuerpos de las personas anónimas, los niños, se acude al apoyo de otra persona (localizada con el no.
designa la representación de ambos dentro de la economía 18 en el plano 1).
mercantil, dentro de la cual los objetos inservibles son puestos Hemos tenido oportunidad de observar la actividad en el
fuera de los circuitos económicos y simbólicos de la u.rbe. No es lugar antes y después de que apareciera colocado en una de las
casual que una mujer comentó espontáneamente un día frente ventanas, en letras negras sobre una tabla de madera el si-
a una bóveda abierta: "Aquí terminan todas las vanidades guiente letrero: "Prohibido colocar velas y flores". En f~brero
humanas". de 1997la fachada mostraba un aspecto oscuro producido por
Pero incluso allí mucha gente expresa su particular relación el humo de las velas que eran incrustadas en las ventanas y
con los cadáveres, con los objetos de los muertos y con la basura, recostadas contra la pared. Las flores -en su mayoría clave-
todas las cosas que otros desechan. Además, es un sitio donde les- se amarraban o simplemente se sostenían con las rejas.
se puede conversar con otras personas, es un lugar vivo y
dinámico dentro del Cementerio.
Unas personas escarban en la basura, recogen objetos que les
son útiles y miran con curiosidad entre las cajas mortuorias.
Otros limpian una tumba, le colocan flores y la roáan con agua.
Las tumbas que están abiertas son los lugares predilectos para
prender velas, meter claveles entre los ataúdes, tocar su interior,
rezar la novena a las benditas ahnas y también introducir la
cabeza.
En el costado oriental de las bóvedas de los N.N., se encuen-
tra recostada contra la pared una gigantesca puerta que fue
derribada alguna vez por un carro de la basura, cuando aún el
lugar servía como centro de acopio de basuras para la EDIS. La
gente la utiliza como escalera para acceder a la ventana poste-
rior de la "casa de restos", observar los cuerpos o arrojar objetos
varios en su interior.
En esa pequeña casa con un techo construido a dos aguas
se encuentran, embutidos en bolsas plásticas negras, los restos
humanos que fueron exhumados y nunca fueron reclamados.
Su fachada tiene dos ventanas enrejadas cubiertas con lámi-
nas metálicas que no permiten ver directamente los cuerpos
Niño que intenta mirar a través
y en cada uno de los costados se localiza una puerta con de las rmdijas de la puerta dentro
rendijas en la parte superior, por las que se pueden apreciar de la casa de rtStos.
120 E L CEMENTEIUO CENTIW..: BoGar..\, LA VIDA URBANA Y LA MUttTE SI!CUNOA PARTE
121

Sobre la parafina ennegrecida fijada en la pared se hallaban


decenas de intervenciones en forma de cruces y números de
tres dígitos.
La "casa.de restos" está completamente pintada de blanco
y no tiene colocadas velas ni flores. Sólo hay tres cruces sobre
la pared y algunas escrituras ilegibles sobre la lámina que
cubre la ventana. Sin duda, la asistencia al lugar ha disminui-
do tras la fijación del aviso de prohibición, ahora las flores son
arrojadas al interior por las rendijas de las puertas o los
pequeños espacios que dejan libres las mencionadas láminas,
las personas siguen escribiendo peticiones, pero en menor
cantidad. Las cruces son signadas y no talladas en los mate-
riales.
Un celador nos comentó, en una conversación informal, que
la prohibición surgió porque la gente arrojaba hacia los cuerpos
claveles que se secaban y que tiraban velas prendidas que
podían ocasionar un incendio al contacto con las flores. Con Velas y sufragios cclocados por los atymtes sobre el piso de la capilla d~ las almas.
respecto a esto el administrador adujo que la gente se tiene que
concientizar y aprender a respetar, porque lo que hay allí son
restos humanos, ese lugar está destinado para eso y no p ara que fue objeto la "casa de restos", cuyo aspecto tendría que ser
otras cosas132• menos pintoresco para los clientes. En efecto, mientras descuar-
Esta p rohibición no ha abolido la observación de los restos tizan y le arrancan los últimos jirones de piel al esqueleto
desde las puertas, sin embargo, pone de presente el conflicto elegido, la puerta de la "casa de restos" permanece abierta y
por el uso que se pretende dar a los lugares. Mientras la admi- varias personas ingresan a rezar o a curiosear dentro. El profe-
nistración trata de convertir el Cementerio en un lugar para los sor y los estudiantes miran con estupor, a pesar de su vocación
muertos, las prácticas populares subvierten este propósito, en- profesional, el trabajo del sepulturero, en tanto que toda suerte
contrando nuevas formas de relacionarse con lo sobrenatural a de gentes se reúnen para apreciar de cerca los cadáveres. Los
través de determinado sitio y si es el caso trasladando sus flores cuerpos muertos tienen en los dos casos valores diferentes y
y sus velas para otra parte. opuestos: para los universitarios son objetos de estudio; para
La venta de los restos y las piezas dentales de los cadáveres los otros testimonio y oportunidad de contacto con lo sobrena-
para las prácticas de los estudiantes de medicina, odontología tural.
y antropología pueden explicar en parte, la prohibición de la La "capilla de las almas" completa un circuito ritual del cual
hacen parte la "casa de restos" y las bóvedas de los N.N. Los
denominados"curas populares" realizan periódicamente misas
132 Entrevista con Primo Antonio Riaño, administrador del Cementerio CentraL en los dos primeros lugares, a los cuales acu,den permanente-
grabación magnetofónica, Bogotá, marzo de 1997. mente los devotos.
-.

SECUNDA PAltTE 123


122 EL CEMEmEJUO CEmlW.: 8ocoTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MUERTE

que realizan allí los curas populare s" y denota la diferencia


11

Según monseño r Misael Santamaría, quien ofióa en el Ce-


menterio y es el r~presentante legal de la Iglesia católica, apos- entre este espacio casual, de paso y la capilla del Cementerio
tólica, ecuménica, la capilla de las ánimas abandon adas Antiguo.

" ...es un lugar donde antiguamente se recogían algunos restos,


o sea algunos residuos de lo que quedaba de los cadáveres y se CRÓNICA DE LOS DÍAS Y LAS HORAS
lavaban y se cremaban ... Esas cenicitas que entregaban las lleva-
ron allá y allá las dejaron y pusieron una cruz... Entonces se La respiració n del Cemente rio está permead a por la vida urba-
llama la capillita de las almas abandonadas. Los lunes que es el na. No obstante, el interior del lugar tiene un ritmo propio y es
día de las benditas almas... así todos los sacerdotes que oficiamos un punto de inflexión del tiempo de la ciudad. Durante la
misas acá en este cementerio vamos... a decir una misa, una semana puede permane cer desolado y únicamen te días, como
sagrada eucaristía"'133. los miércoles o los viernes, se aprecia alguna actividad .
Sin convence rnos completa mente de esta versión, podemos Las p~rsonas mayores caminan por entre lós mausoleo s y
saber que su denomin ación como capilla correspo nde a su se dan tiempo para comentar la vida y la manera como· han
forma y el lugar que ocupa para el acceso a la galería nueva sur. muerto ci~rtos personajes. Los trabajado res recogen las flo-
En el centro de la composic ión de los objetos en el lugar se res marchita s de las galerías, limpian la basura de los corre-
encuentr a una cruz, alrededo r de ella se ubican los cuadros de dores, mientras los celadores lavan carros con un trapo y un
balde.
la Vxrgen y del Sagrado Corazón de Jesús, flores colocadas en
los orificios de la pared, cruces marcadas en la pared y sobre su Durante la semana entran constante mente grupos de jóve-
superficie monedas de varias denomina ciones pegadas con nes, a pie o en bicicleta, y consumen sustancia s psicoactivas,
parafina. Las velas se encuentr an en el piso y cuando se derriten corno marihuan a y basuco o inhalan pegante. Los celadores los
forman un charco en el que se funden la mugre, las flores, siguen y cuando los detectan llaman a otros para exigirles que
algunas imágenes del Divino Niño y flores que se han resbalado se marchen, que respeten. Entre tanto, los escaleristas se reúnen
del muro. A su lado, entre el piso y la pared, se pueden distin- y charlan en las puertas esperand o algún cliente ocasional. Ellos
guir sufragios y otros objetos religiosos (localizada con el no. 17 trabajan en el Cemente rio alquiland o escaleras y anegland o las
tumbas por encargo.
en el plano 1).
Las actividades del lugar se ven dinamiza das por el paso En las galerías uno que otro visitante coloca flores, limpia,
constante de los sepelios que van por la misma escalera que pinta hasta dejar bien arreglada la tumba de un familiar, luego
permite el acceso allí y que es la única subida a esta parte de la . da unos golpecito s a la lápida -si la hay- y se va. Algunos
galería nueva. Los lunes y a veces los domingo s, los curas
11
obreros construy en con cemento nuevas bóvedas u osarios.
populare s" convierte n este lugar en el recinto en el que se dice Esos mismos días se realizan las refaccion es y el mantenim iento
la misa. Sin duda, el sitio le confiere sacralida d al acto litúrgico de las galerías. Los andamios estorban el paso en algunos
lugares.
Varios estudiant es, visibles por su actitud y manera de vestir,
toman ansiosam ente fotografías y entrevist an a los celadores.
133 Entrevista con monseñor Misael Santamaría Pardo, grabación magnetofónica,
Bogotá, marzo de 1997. Ocasiona lmente, las cámaras de televisión iri'gresan para re gis-
124 EL CEM!'NTC!UO CENTRAL: Bocorí.. u. VIDA IJJUIANA y u. MUElm!
125

cuando lo ve comenta: u traen mariachi s". Y posiblemente lo


acompañ a para escuchar un par de canciones.
En la capilla, exceptua ndo el martes, se escucha la misa a
través de los parlantes: "...Confieso que he pecado de palabra
obra u omisión. Por mi culpa, por mi gran culpa..."'. Alguien que
está cerca se golpea el pecho al ritmo de la voz del cura.
Por la mañana es tranquilo, pero cuando pasa el mediodía
arriban más personas y entierros a ambas partes del Cemente -
rio. La parte occidental, pasando la carrera 20 es visitada por
colegiales que llegan a curiosear con sus uniformes rojos o
azules las bóvedas de los N .N. y la "casa de restos". Un estu-
diante reta a otro para mirar los cadávere s asománd ose por la
parte superior de la puerta. Cuando lo hace trata de ocultar el
gesto de asco que le produce la imagen. Listo ... y se van.
Los sábados y domingo s el ambiente es otro. Desde las
primeras horas del día se comienz an a llenar las galerías de
Una de las tiendas alrededor del Cementmo, donde acuden los dolientes después familias, de golpecitos a las tumbas, de flores y colores. Los
de los sepelios. niños juegan en las columnas y con los claveles sobrantes. Poco
a poco el lugar va cobrando vida y el ruido es mayor. En frente
de un pequeño mausoleo· familiar en la parte occidental plana,
trar algunas imágenes o realizar una crónica sobre la impor- 11
un cura popular" canta una misa acompañ ado por una guita-
tancia histórica del Cementerio. rra o un acordeón . Mira el papel de cuaderno arrugado que
En el camino que divide la zona jardín de la parte occidental tiene en frente y pronund a el nombre del alma a la que está
antigua, los ayudante s y secretarios de los "curas popula:e s" dedicada .
miran, charlan y se distraen unos con otros por la escasa clien- Pasando un domingo por las galerías nos detenemo s frente
tela. Cuando raras veces una persona llega y reclama sus servi- a una tumba que tiene pegada la foto de la difunta vestida con
cios, pregunta n primero el costo de una misa cantada o un jeans y posando sensualmente al lado de la siguiente leyenda
responso . tallada en la lápida:
De repente, puede aparecer un reducido cortejo fúnebre
para inhumar un pequeño en su ataúd dim~,ut~:. Algu~os HLa vida es una pregunta sin respuesta, un mundo de agua con
llantos, también consuelos breves y oportuno s: m tJltO, mtjtto poca proporción de tierra desconocida, estoy perdida lo sé y
querido", " ¿por qué?, ¿por qué?". Siempre hay _curiosos. So~re quiero encontrarme, soy mucho pero a la vez soy nada. Nayibet''.
todo cuando el sepelio del infante está acompan ado por vanos Cuando tomamos los apuntes una persona se detiene detrás
niños que sostienen tiras de colores. con un bareto encendid o mirando la foto. Cuando le pregunta -
También hay entierros de gente adulta. Conmoción en el mos si la conoce nos cuenta que vivía en el mismo barrio que él
Cemente rio cuando entra el carro fúnebre. Cualquier persona y toca la foto didendo: Alma bendita". Luego nos cuenta que
11
EL CEMEN'tDlO CSJII'I'lW.: Boc;oTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MU1!If'E SECUNDA P A1m! 127
126

puertas, incluso cargando los niños para curiosear los cuerpos


descompuestos. Aliado, en las bóvedas para los N.N. otros
tantos recorren la basura o se asoman a la entrada.
Por la tarde la cantidad de gente aumenta y con ella el ruido
de su.s voces, de los lamentos en los entierros y el canto de
mariachis. En la "capilla de las almas" la esperma derretida de
las velas forma pequeños riachuelos de líquido caliente. En él
se mojan las monedas que se pegan sobre la cruz negra que se
encu entra en todo el centro del lugar.
Afuera de nuevo, todos los restaurantes o cantinas de los
alrededores están repletos y es difícil conseguir una mesa
donde sentarse. La gente departe alegremente mientras to-
man cerveza o aguardiente. Todavía en la noche el festejo
continúa y las narices rojas proliferan como los tríos de cuer-
das que repiten una y otra vez coreando con jolgorio alguna
canción.
Entierro en l11 parlt occidtnbzl dtl Cementerio Ctntral.
El lunes a las siete el comercio está cerrado. Pero las primeras
personas ya se acercan a las puertas para prender una vela y
rezar, algunas veces con un librillo en las manos. Desde los
unos dicen que la mataron por robarle una cámara de víd eo Y buses quienes van a su trabajo se persignan. Varios carros están
otros que la mató el novio de una puñalada en el pecho por j estacionados y sus conductores parados frente al portal orando.
Jaltarle -agrega. . Un indigente se calienta las manos con las velas prendidas
Frente a la administración varias personas vestidas de luto contra el muro, habla solo y escribe en la pared. Antes de las
inquieren a un empleado sobre el lugar exacto don~e se efec- ocho se conforma una fila en la entrada de la calle 26. La
tuará una inhumación. Los escaleristas se mueven ag¡tadamen- mayoría son personas mayores. Cuando la puerta es abierta
te y ofrecen sus servicios a los transeúntes. cada uno toma por un camino diferente: la parte antigua es la
Afuera, en la carrera 20, el tránsito es difícil por el_ flu.jo de más elegida. Las vendedoras de velas y objetos religiosos han
gentes y las ventas de diferentes productos. El olor a chicharrón llegado lentamente e instalan sus puestos en el lugar de cos-
mezclado con el humo de los carros im.pregna todo Y el cruce tumbre y rápidamente abunda la clientela que adquiere flores,
de la calle se dificu.lta por el tráfico vehicular. Cuando se accede velas y otros objetos.
al otro lado hay que esperar que ingresen varios carros, c~ando La Piedad con su hijo de bronce muerto entre las piernas
no un entierro completo. En el lugar que ocupan los ~curas recibe a los devotos que le tocan la mano, prenden velas, la
populares" en la parte occidental se concentra un buen numero besan, acomodan y reacomoclan las flores en su cuerpo. Cada
uno toma después un recorrido por la parte central hasta la
de personas.
El mismo día, en frente de la "casa de restos" un padre mu Y capilla, visitando algunas de las tumbas de .los presidentes o
joven da una misa colectiva. Varios individuos se agolpan a las sentándose a descansar en ellas. Cuando llega el mediodía la
SEGUNDA PARTE
128 EL CEMENTERIO CENTIW.: BoGoTÁ, LA VIOA URJIANA Y LA Ml11!lm! 129

cantidad de personas aumenta hasta formar verdaderos tu- 2:15 p.m. Entierro con mariachis. El lugar está totalmente
multos en las puertas. Al fin de la misa en la capilla, son llen_o. La gente es de todas las edades, desde bebés hasta
~oa~~s. Se esc~ch~ un grit~, desesperado iPapi, por qué te
11

aproximadam ente doce en el día, cuando el cura dice: "...daos


fraternalment e la paz...", quienes escuchan desde afuera se fuiste .. Los manachis cantan Nadie es eterno". La gente poco
levantan y dan la mano a sus vecinos. Después de cada misa se a poco se va. Muchos de los que estaban allí no tienen nada que
forma una gran cola de individuos de todas las edades, entre ver con el muerto, es la música la que los atrae. Pasa una
ellos muchos hombres, frente a la escultura colocada en el ven.de~ora de dulces Y. cigarrillos. Muy pocos de los que están
mausoleo de Leo Kopp. Mientras unos se demoran poco tiem- ab.aJO visten de luto, mtentras que arriba todos están de negro
gns y blanco. '
po, otros se alejan por momentos para volver cuando el que
estaba en turno acaba. Hay quienes le hablan por la oreja , 2:50 p.m. Otro entierro, sin mariachis. Mucha menos gente,
izquierda y quienes lo hacen por la derecha, aunque común- ~?lo s~ esc~chan los lloriqueos y la voz de una mujer que grita:
mente la primera es más accesible y demandada por los creyen- 1P~drino! Yllora. Luego, cuando llegan a la bóveda donde el
tes. Atrás del mausoleo de Kopp, otras personas colocan flores ataud s_erá enterrado, grita varias veces la misma voz queján-
en las manos de bronce de las gemelas, mirándolas con ternura dos;; "¡Que me lo d:jen ver!". "iPor qué me lo quitaron, por
y dedicándoles una oración. Caminando y escuchando a la vez qu~. · Se escuchan gritos de mujeres y niños todo el tiempo. La
la misa es posible ver mujeres mojando, con el agua que reposa muJer absolu~ente descontrolada es cargada hasta el pasto,
,. en los canales de su propia superficie, el mausoleo de Galán. donde cae al piso, causando la reunión de muchas personas a
su alrededor; al final, pasado algún tiempo, se retiran todos.
Otros dan pasos lentos charlando con sus acompañante s, dán-
dose la vuelta al salir de nuevo por el portal del Cementerio 3:30p.m. Un "cura popular" ofrece una misa en una mesa
Antiguo, persignándos e o haciendo la señal de la cruz. plegable, acompañado de.una acordeonista ciega Con las últi-
Afuera la actividad ha aumentado y todo el frente está copa- mas palabras del cura llega un entierro.
do por carros. Sobre el andén la gente viene y va pasando al 4:00 p.m. En la parte occidental hace su arribo un sepelio
lado de las vendedoras, los carritos donde se vende agua aro- ac~mpañado de ~os buses atestados de personas que lo acam-
mática o helados y los vendedores de chicles y cigarrillos. El panan. Suenan suenas y la gente se agolpa sobre las galerías
piso de la entrada se nos muestra lleno de velas y de parafina, para ver pasar el cortejo. Desde la entrada a las bóvedas de los
con flores sueltas pegadas a él. Aún muy tarde en la noche las N.!'f ..se obser:va el tumulto de gente entrando por el camino
velas seguirán prendidas y nuevos creyentes llegarán hasta la pnnopal .~ao~ la galería n_uev~. El "cura popular" que está
puerta para rezar y pedir favores a la almas benditas del pur- c_antando. Qwen cree en ti senor no morirá para siempre...",
gatorio. tiene q~e,..rezar~ en vo2. muy alta para que su feligresía lo
Adentro, el lunes hada las horas de la tarde la cantidad de escuc~e., 1Yo se. que nu redentor vive y el último día me
personas aumenta y las actividades se aceleran. Cada una de resucitara de la tierra! iQuien cree en ti señor no morirá para
las entradas es un atolladero de carros, vendedores ambulantes~ sie~pre!". El último entierro llega hasta el frente de él y el
buses que recogen y dejan gente. Los sonidos y los olores se son;do se hace cada vez más denso. Cuando van a meter el
densifican; el contorno visual expresado en los rostros, los a~ud_ a la fosa se forma una gran algarabía, las mujeres rompen
colores de los vestidos y los cien tos de objetos expuestos a la ~tstén.cas en llanto y .algunas pe~sonas procuran no dejarlo
venta recrean la imagen de una plaza de mercado. entrar. se rompe el cnstal del ataud cuandó la gente ansiosa
EL CEMENTERIO CeNTRAL: BoGoTÁ, lA VIDA URBANA Y lA MUEKI'E SEcUNDA PARTE 131
130

intenta verlo por última vez. Entre la gritería puede apenas Su casa está construida junto a las tumbas de los N.N. y se
oírse: llega a ella por un camino cubierto de trocitos de mármol
reciclado de las lápidas. La fachada cuenta con una cerca y una
"...Oremos hermanos en Cristo Nuestro Señor, para ofrecer una portezuela hecha en madera sobre la que se observan tapetes,
oración, una gracia, una plegaria, una súplica por todas ~s trapos y un aviso en el que se lee: ·"Por favor timbrar". Algunos
benditas almas del purgatorio, especialmente por las más olVI- perros ladran desde el interior y anundan la llegada de cual-
dadas de este cementerio y de todos los cementerios del mun- quier persona. Al lado de la puerta se amontonan retazos de
do...". mármol (localizada en el plano 1 con el no. 14).
Muestra permanentemente el trabajo que tiene pendiente:
Entra un hombre con una grabadora cargada con pilas, se
lavar varios esqueletos. Los escaleristas guardan materiales en
escucha: esta parte de la casa y entran constantemente. Pitufo tose
"Cuando ustedes me estén despidiendo, en el último adiós de repetidas veces y cuenta sobre el lugar donde se encuentra
este mundo, no me lloren que nadie es eterno...". actualmente su casa, donde lleva 5 años.
El interior de su hogar y las cosas que ha reunido son huella
Para la música, devuelven el cassette y se oye de nuevo: de una permanente lucha. El lugar repleto de todo tipo de
objetos y de imágenes pegados por todas partes en las paredes.
"...nadie es eterno en el mundo, nadie vuelve del sueño profun- Los almanaques e imágenes religiosas comparten lugar con
do...". instrumentos musicales rotos, decenas de materiales reciclados:
el televisor se encuentra todo el tiempo encendido y presenta
"YO SOY PITUFO, VIVO AQUÍ.
las noticias.
SOY EL VIVO QUE VIVE CON LOS MUERTOS
nl34 Un armario improvisado conserva la ropa, en tanto que la
cama en la que se ubica Arnulfo, desde un principio, está en la
orilla izquierda de la única habitación. Un tapete verde cubre
Es la tarde de un jueves. Su ropa está desgastada y sucia; las
el piso de tierra. Cuenta además sus poderes para con~olar el
líneas de su cara están profundamente marcadas, le faltan espíritu de un muerto durante varios días y obtener poderes
algunos dientes en la boca. curativos por su intermedio. Añade que es peligroso porque el
Arnulfo Londoño es una persona alegre y conversadora, sus alma puede quedarse para siempre en el cuerpo que la invoca,
relatos son de una profunda seriedad en medio de la risa y la impidiendo el regreso de la persona a la tumba precisa de
ironía: Rin, Rin, suena un timbre constantemente. "Es que la donde la tomó y a la cual la debe regresar en los días siguientes
puerta tiene timbre, apenas tocan la puerta, intentan abrirla a las 12 de la noche.
tantico ella timbra". Señala con la mano los cráneos que tiene secando sobre el
techo; cuenta detalles sobre su trabajo, su conocimiento empí-
rico de la anatomía humana y las técnicas que utiliza para
134 Agradecemos a nuestro amigo Guillermo Ariza, por su colaboración e~ la arreglar las 'Osamentas para los estudiantes. Su historia, de una
realización de la convetSélción que sirvió de base para este apartado. Entrevista
con Amulfo Londoño, "el PitufoH, grabación magnetofónica, Bogotá, mayo ~e
vitalidad impresionante, muestra una visión del mundo, de la
1997.
vida y de la muerte diferente a la nuestra; cómo también una
132 EL CEMENTEIUO CENnv.1.: BocoTÁ, LA VlOA UJUIANA YLA MUiiKI1! SECUNDA PAJaE
133

forma singular de apropiación del territorio del Cementerio s~o a sacar hueso y yo desde las diez de la mañana hasta por
Central y de la ciudad. ahí a las cuatro de la tarde me sacaba cincuenta, sesenta kilos.
Nos comenta sobre su vida y recuerda los primeros años que Dígame que cuando eso diario me conseguía seis mil, ocho mil
vivió en el Cementerio. pesos cuando era plata todavía, servía, y en seguida a las seis de
la mañana, a las siete de la mañana mi botellita de brandy''.
"Yo soy de Paico!, Huila, pero mi mamá es antioqueña. Sino que
yo desde la edad de siete años me puse a recorrer, anduve "Cuando eso era el basurero aquí donde están los N.N. Entonces
mucho, yo estuve en otros países, yo estuve en Venezuela, eso era un basurero, hubo pilas de basura, vea, eso eran arrumes
estuve en el Ecuador, estuve en la Guayana, en el Perú, dónde llave, si pero arrumes, duraron como quince días recogiéndolos
fue que yo no estuve, cómo seria que yo fui copiloto de la cuando estuvieron abriendo esa chamba de allí, para meter esos
Marina, yo manejé una lancha la hijueputa de grande y fui tubos. ~a estaba construido todo esto, el único que no estaba
copiloto, fui motorista, estuve en Venezuela de motorista. A mí constrwdo era el nuevo panteón de allál35, ése lo construyeron
me vinieron a buscar cuando yo trabajaba en Puerto Inírida, ahora último".
porque yo era andariego, porque yo llegaba a un pueblo y de
una: un día me enganche en una lancha y aprendí lo que es ser "Cuando llegué habían como diez ñeros, esto era como una
motorista y ahí me cogí con el capitán y aprendí de copiloto. A pelea por un cartón porque esto era basurero de la EDIS, sí. Esto
lo último yo era el copiloto y manejaba la lancha, yo anduve aqui botaban como cuarenta marranos, como cuarenta escobitas
mucho". Y entonces era cual más pelle por un cartón. Yo no hacía sino
recoger hueso, sí, hueso de vaca para vender, a mí no me dejaban
"Vme para Bogotá y fue cuando me metí acá de ñero. Conseguí sino recoger eso".
;
un negocito y una mujer que tuve me quebró, hasta a la cana
me mandó, acabó con todo. Entonces dije no, que voy a conse- "Y eso era la pelea más.tr~enda aquí por un cartón. Yo como
no me afanaba. Yo llegaba y me levantaba por ahí a las once
guir más plata para que otro goce con lo de uno, porque yo tenía
plante de que vivir. Yo tenfa un restaurante, una cafetería mfa y que ya estaban todos los marranos reunidos, entonces comen-
de todo y cuando fui a la Modelo paila y saü, no tenía ni una zaba a trabajar. Les decía a los otros: «lPuedo comenzar a
trabajar ya?,.. Entonces me decían: «No, todavía no he esco-
muda de ropa, ni para un tinto".
gido ~o, usted no me vaya a escoger por allá porque yo no he
"De la Modelo seguí por ahí, cogí y me daba pena coger a recicl~ escog¡do». Entonces yo les decía: «iComo usted es el dueño
yo no sabía reciclar, me daba pena andar con una paca al hombro del basurero, tiene que escoger lo mejor para usted! Pero
y un costal. Me iba por ahí de noche y en toda la noche me como yo no fui criado con hambre ni con leche pedida a mí
conseguía mil, dos mil pesos, porque yo no sabía reciclar y claro me dejan lo mfo,. y me iba y al cuarto de hora o a lo~ diez
sufra como un tremendo, sí, vea a lo último dije cómo es eso y mi:"utos de una me enguacaba un anillo, un reloj, cualquier
comencé a bregar fue cuando comencé y vi este basurero y yo vama me encontraba, pero en seguida, al momentico decía:
miraba, como cuando eso lo pagaban a tieinta pesos el kilo el
hueso de vaca, sí".

"Entonces nadie recogía hueso y yo cogía por la calle y venía


recogiendo hueso y me pegaba una traba y decía «hueso no más, 135 Ver en la primera parte de este libro el apartado: "Bogotá en el ensueño: creci-
hueso no más» y saque hueso a toda hora y no me encochaba miento urbano, calamidad y muerte' . •
134 Et CEMENrERIO CENTRAL: BoGoTÁ, LA VIDA URBANA y lA MUEKn!
135

«Ah, ya no trabajo más». Ylos otros, pelié, pelié a puño, botella, eran unos montonones de matas de espinas y eso hacían caro-
cuchillo, a puñalada por un cartón"'. buches debajo, porque cuando venían los tombos, venían a
buscarme los celadores, sí, y yo hacía el cambuche ahí y ahí
"Entonces eso era una pelea por un cartón, eso fue en el ochenta, dormía, de meterme a dormir en ese ranchito allá y darme
porque fue en el setenta y nueve que yo me metí aquí. Yo miré miedo".
que aquí venía gente, venía mucho marrano y como yo registra-
ba, yo miraba mucho plástico y materiales, entonces me comen- "Vivía en cambuchitos apenas, arrimaba un plástico a la pared
cé a meter y un man que había acá más antiguo que yo me dijo: y ponía un plastiquito ahí y no era más, un cambuchito de ñero,
«Pitufo yo me voy a ir de acá, quédese acá>. Ellos ya vivían acá. sí, como un ñero pues de la calle. Cuando nos sacaron de ahí,
Víctor Julio que anda por ahí con un poco de chinitos. Entonces que vino la policía, yo estuve viviendo por aquí en un hueco que
me dijo «Quédese acá en reemplazo mío»". había al pie de una fosa común. A.tú hay un hueco, eso habían
huesos y todo y ahí cuadré cama. Aplanché todo ese pasto y tapé
"Había otro muchacho que se llamaba El Indio, él como a los todos esos huesos y le eché un poco de periódicos y cartones así
ocho días me montó la tremenda. Que tenía que desocupar el y ahí tire un colchón y cartones por encima y eso era tapado con
basurero, que tenía que irme. Yo le dije: «Pues sáqueme» y puro monte y ahí dormía".
entonces me iba a dar cuchillo, me iba a apuñalar. Entonces le
dije «Bueno, sabe qué, yo me voy, pero usted sale de esta puerta "Viví en esa piecita del lado de allá, viví en las dos piezas. Había
para afuera y nos tenemos es que matar». Y él: ceYa camine, que un arrume de cal hasta el techo, usted sabe qué hice yo, hice un
ya voy para afuera y bueno quédese» y ahí comenzó a montár- túnel por entre los bultos y un huequito y comencé a sacar bultos
mela, todos los días me la montaba. Todos los días hijuepucha y a sacar por encima, iba arrumando, arrumando y hice un
no me dejaba recoger nada de material. Se iba y esperaba a los hueco el tremendo allá y yo creía que la gente no se daba cuenta
marranos ahí en la puerta y yo paila, me la montaba por nada, que yo vivía ahí, pero la mujer sí. De ahí me salí de allí y me vine
hasta que un d ía amanecí arrebatado también". para el basurero otra vez. En el basurero estuve un tiempo en
un rancho, estuve contra la pared de allá, estuve contra el muro,
uy entonces claro, eso la pelea, yo al ver que todos los días me estuve aquí contra los N.N., estuve al lado de allá del parque,
la montaba, un día amanecí rebotado y de una me fui, y me dijo: estuve durmiendo en ese palo de allá ... dónde fue que yo no
«Pues si que hoy no me vas a recoger nada,.. Y le dije: «¿Que bregué para do~ porque todo el mundo me la montaba,
qué? Cree que esto es suyo, se creyó el dueño» y entonces le claro, en bóvedas también....
digo: Vamos a ver». Y fui a pedir prestado un cuchillo y de una
vez me le vengo: «lQué, qué?» y entonces se me fue con una "Bueno metí otro muchacho, también me la montaba, todos los
botella y le pegué un chuzón por aquí, usted sabe que uno de días, sí, y yo ~abiéndolo metido y yo era que estaba solo, porque
ñero..., cuando estaba yo de ñero. Le dije: «Sígame jodiendo y a yo duré como unos cinco años aquf solo, solo, solo. "
la otra». Entonces ya me cogió miedo".
"Ya llegaban las cinco de la tarde y entraba a las siete de la noche
"La fosa común quedaba en todo esto. Esto era un hueco hondo chapeta y entonces los celadores me la montaban y entonces me
y todo este lado era morro, bolsas llenas de muertos. Esto por quedaba en el pasto, y vamos para afuera que no sé qué, que
aquí era puro morros y había montes y llegó un buldózer y vamos a llamar la policía. Me metía todo chapeto debajo de una
emparejó todo esto. Eso lo emparejó porque era sólo huecos y tumba por allí. Llegué y me metí. Yo soy cagada, sí, todo chape-
huecos y entre montes y unos palos espinosos que había, eso ~. .
136 EL CEMENTEJUO CENTRAL: BoGoTÁ, LA VIDA URIANA Y tA MUEl!I'E
SECUNOA PARTE 137

"Borracho me metí en una tumba. «Aquí no me pillan estos des~zaban. «iEh!»,, dij: yo, «Voy a tender mi cama aquí, que
hijueputas, aquí los asusto, antes sí vienen a ver quién está aquí, aqw no llueve y aqw el SitiO es muy tranquilo. Que llueva lo que
los asusto, a lo que vengan por aquí cerquita me les peo•. Y claro llueva.. T~o ch~peto . Cuando en esa tronazón y llueva y
llegué y me m etí como media de brandy y mi bareto, a darme relampagwé, yo 01go pasos que vienen si y yo ihuy jueputa! son
en la cabeza y alú prendí una velita,al fondo de la tumba, de la los celadores, entonces yo me agacho mirando por ahí por la
bóveda". puerta y no miro a nadie. Y yo digo: «iEh!, tiene que ser más
verraco que yo el que ande por aquí a esta hora, sí, tiene que ser
"Estoy ahí todo chapeta y ah yo si soy muy tranquilo trabánda-
rne, cuando oigo quisque aquí encima: (Tap, Tap, Tap sonido). más verraco que yo. Porque a la una de la mañana, lloviendo,
Le digo: «Eh, aquí va remal mano)> y hay jueputa.•¿Será que relampaguiando y ofr los pasos entre el agua, tiene que ser más
verraco este manque anda por aquí que y<»>. Entonces yo dije:
hay alguien?». Pero entonces en la tumba de abajo no había
l «E~ ~1 no~bre de Dios y e~ el nombre del diablo que querés
gente, sino la de encima apenas y cuando me golpea el man yv
r le digo: «Eh, aquí va remal llave, aquí yo no le doy es nada espmtu hi¡ueeeeputa». Nadie me contestó. Yo volví y me acosté
• porque no tengo sino este bareto y dos papeleticas, que va y estv
en mi tarima, cuando me había acostado, dije: «iEh!... me voy
echar el otro brand y para ver si me fundo, cuando oigo debajo
es para mí». Cuando oigo al del lado (tap, tap, sonido), le digo:
de la tarima un murmullo, blu, blu, blu, un murmullo que oí yo
<<iEh! pero también, paila aquí que yo no le doy nada, paila, paila,
ahí debajo. «iEh!, pero quién hijueputas se me metió aquí en un
.ni me llame ni me toque, de la chapetera!•, pero a mí no me daba
miedo, si Entonces yo volví y le toque también a él y le dije momenticO». Si imagínese que a mí no me daba miedo, sí. «Pero
«paila, aquí va remallO. Entonces dije «Ahora faltará el otro que quién se me metió debajo en este momentico carajo, ése si es
toque también. Claro yo si voy y me armo otro bareto: que nv más verraco que yo, que se me metió y yo no me di cuenta».
vaya a estar jodiendo este otro mande aliado porque ahí si me Claro porque yo me había acostado y cuando oí la vaina de los
cabreo le digo yo, ya uno de los tres si se cabrea». Cuando al rato pasos creí que eran los celadores, entonces mientras que volví y
también (tan, tan, sonido) me tocan. «También, no paila, hasta
..
1

allá no me aguanto, no me toca el de abajo porque no está, o si


me acomodé en la tarima y dije «Este man seguro se me metió
primero por debajo•. Volteo a mirar, cojo la vela y alumbro y
no, también me hubiera tocado•, pero no más yo me voy hasta nadie hermano nadie. Dije: <(iEh!, entonces quién es el que hay
luego y salí debajo de la bóveda así en cuatro patas, que cosa tan aquí!». Bueno. Y llueva y relampaguié. Cuando vuelvo y digo
hijueputa, ahí sí me dio miedo y vine y cuando eso había un «Qué va y qué va» y vuelvo y quieto y vuelvo y me acuesto,
palo aquí, ahí me acosté en el palo más bien, cogí un plástico y cuando otra vez oigo otro murmullo y como que me tocaron así
me tapé y ahí me acosté todo chapeto". una pata y dije: «iEh!, pero si está jodiendo es mucho», entonces
ya ahí se me erizó el pelo, ahí si ya me dio miedo... y cuando le
"Otra noche también vine del basurero, tengo un cambuchito
entra a uno el miedo uno se eriza y le dan como esos nervios,
chiquitico y hay un aguacero, pero qué aguacero, también jin-
nervios, dije: «No, te veo, así me lave hijueputa pero aquí te dejo
cho como a la una de la mañana, pero llueva y relampaguié y La
noche oscura como un hijueputa. «iEh!>•, dije yo, «aquí la única solo, hasta luego y me vine y amanecí en un charco de agua
porque no me aguanté en esa pieza".
salvación es irme a meter al ranchito donde descuartizan los
muertos. No estoy muerto pero voy pa' encima donde están los "Yo me tocaba dormir por aquí en el pasto porque venía el
muertos». Entonces en esa piecita había una camareta donde Colmenares y yo trabajaba todo el día recogj.endo material y
ponían los cajones y donde agarraban a los muertos y los llegaba el Colmenares por la tarde. Todo el día desde las siete de
138 El.CEMENTEJUOCENTRAL; BoGoTÁ, LA vtDA UUANA YLA M1JElttE SeGUNDA PARTE 139

la mañana recogiendo y llegaba a las cinco de la tarde ya es aquí, lo ustedes me encontraron allá?». Fueron a llevarme
teniendo listo mi viaje, ya en el carrito esferado para irme para donde los tambos, allá el negro dijo que yo no tenia nada que
abajo, con todo, plástico, cartón, de todo, chiros y lo que fuera ver y los celadores también hablaron que a mí me habían
y llegaba este man, el Colmenares, el tambo y tan le sacaba encontrado aquí en el rancho y que no tenia nada que ver''.
gasolina a la moto y le metía candela".
"Me puse de celador, ahí en la calle, duré un mes trabajando. Me
"Sí, llegaba y le sacaba gasolina a la moto ya teniendo mi carrito robaron el trabajo, n o m e pagaron. Dos meses mano en esas
cargado con todo el material le rociaba y le metía candela y me floristerías y marmolerías cuidando dos meses, fue como en
decía: «Tiene que irse, usted es el que está robando». Yo le decía: el año del 85, 86, como en el87, como tres meses duré. A lo
«Que robando ni que nada para eso trabajo, yo no necesito robar. último también estuve y me robaron como un mes, no me
Quién me ha pillado a mí robando por ahí, quién tiene una mala pagaban y nunca se les llegó a perder un bombillo. Entonces
recomendación. Nadie. Quién me dice si en toda parte que voy ya miraron la responsabilidad que yo tenía, porque mucha
me distingue todo el mundo, yo voy y nadie dice mal de mí». gente llegaba a ponerse de ruana que porque esta marmolería
En cambio, yo lo digo con nadie me meto, con nadie. Yo voy es mía y a quebrar bombillos, a dejar basura a darle patadas
donde sea y yo soy un señor porque yo he trabajado y yo lo que a las rejas y yo decía: «Si, así sea suya, su marmolería, pero
hago, yo lo que hago aquí en este cementerio es cuidar". excuse que aquí por la noche el que mando soy yo, porque
imagínese la gente dice: «lQué pasa con el celador que no está
"Todo lo que se robaban en esa marmolería, todo el gancho para haciendo nada? lQuién hizo esto, usted no se d io cuenta?,. Y
mi, toda lápida que se perdía era el ganso para los que vivíamos que porque es el dueño no puedo decir que es usted. Y
en el basurero. Hasta un ramo de flores, había mucha pérdida muchos me la montaban: «Sí, que me sapió». Entonces iah!,
de ramos de flores, que es el del basurero. Yo por allá ni me tengo que comer callado".
asomo. Tengo ganas de comprarme una máquina de fotografía
para poder estar tan, tan, tan .....a las cinco de la tarde, a dar "Los otros años yo no hacía sino reciclar, yo me levantaba a las
vuelta a las cuatro y media y ...cuando los pille tun, arrancando, siete de la mañana y de una hasta las once de la mañana.
sí. Y todo el ganso era para mí, por eso era que me montaban la Llegaban eso era voltié canecas y sacábamos por encima medio
tremenda, porque todo Jo que se robaban en la marmolería, en lo que podíamos y arrume. Y ya después de que ellos se iban,
la floristeria, las lápidas, floreros, todo era para mí. Y yo ni allí íbamos escogiendo hasta las tres de la tarde y ahí si ya
siquiera mano, yo no me asomo por allá"'. después de las tres de la tarde nos íbamos a vender a la novena.
Vendíamos, veníamos, hacíamos comida y nos acostábamos a
"Vivíamos como diez y entonces los que robaban eran otros dormir, aquí ya no vivíamos sino dos manes y entonces trabaje
mismos que vivían acá, claro pues los perros no latían, o si no se todos los días, cuando eso era que habían pérdidas por allá en
oían los perros latir. Un tal Carroloco que vivía aquí, ése era el la calle y en la marmolería y uno trabajando todo el día y en
ladrón y una noche lo cogen robando allá y cuando yo oigo que seguida decían: «iAh!, que ése fue el del basurero, que el que se
los perros, yo tengo otro ranchito pero chiquitico y entonces está robando las lápidas es el del basurero, que los que están
cuando oigo los perros y cuando un celador viene por encima robando las flores son los del b asurero•".
de la tapia y dice: «Allá hay otro». Yo estoy en interiores, digo
yo: «Qué paso, qué pasó». <<Ah, que cogimos a Carroloco roban- "A los días vino la celaduría de Nicolpic y se gio cuenta, sí, que
do». «iAh! Bien cogido. Yo no sé nada de eso, él allá y yo estoy eso me postiaban para ver en todos lados en qué me enea tetaba.
SECliNOA PAim! 141
140 EL CEMENTiJUO CENT1W.: BocoTÁ, LA VIDA URBANA Y LA MlJE1tTI!

Yo como no me metía por allá, yo no. Y se dieron cuenta que mujer un celador y me hago matar de cualquier hijueputa de
nunca me llegaron a pillar por allá y nunca me vieron y dijeron: éstos. Yaa..., porque no me sacaron cuando vinieron. Ahora
«No, ese man, antes ayuda cuidarnos, porque él cuida lo que están es perdidos, de aquí no me voy, yo llegué primero que
mira y en seguida nos avisa, antes ese muchacho nos sirve allá ustedes». Entonces los celadores no me dijeron nada ni me
abajo». Y me mandaron a sacar con celadores, me sacaron todo tocaron la mujer, ella cogió y entró sus vainas. Yo tenía par
afuera y yo me reboté y volví y me metí". cuchillos en la mano y ellos con un mazo. Yo decía <(Pégame un
tiro, no sea hijueputa, mátame pero no me haga ésa. Yo lo que
"Pues vino el administrad or que le había llegado una carta de la hago es servirles, ayudarles a cuidar, ustedes no hacen sino
Precaduría General de la Nación que decía en el Cementerio dormir, SÍ». Usted llegue a las diez de la noche, a las once de
Central allá nay metidos dos individuos que están invadiendo la noche, usted no encuentra un celador por aquí. Usted
predios del Cementerio Central, yo quiero que sean desalojados venga a la una dos, tres, cuatro o cinco de la mañana: yo aquí
1
i inmediatam ente. Entonces esa carta no tenía la firma de la no duermo en la noche, yo no duermo en toda la noche, hoy
Precaduría. Como yo no soy bobo, yo sé leer, yo soy andado, yo no estoy durmiendo de día porque tenía que hacer un trabajo,
la leí ya y pues que venga la Precaduria y me saque. Entonces tengo que ir a vender un material y tenía que ir a sacar el
vinieron los polióas y dijeron que tenía que desocupar. Yo les televisor".
dije: «Dentro de ocho días». «Bueno, le estamos dando espera
para que se vaya". "Ahora no, ahora por acá es muy elegante, ellos dicen cualquier
cosa y yo miro cualquier vaina así. Un día estoy aquí cuando,
"Duraron como dos meses dándome espera para que yo me tun, pillo dos chinos allá que van, se tiran por encima de la tapia
saliera, pero yo llevaba como quince años, llevaba como tres y de una vez los pillo que arrancan para adentro, entonces yo
años... como cuatro o cinco años hace. Y vinieron y entonces de una vez y comienzo a rendijiar, cuando viene el uno con una
todos Jos días la cantaletica. Y un día les dije: «iAh!, pues lápida, cuando el otro con otra y me voy y entonces se devuelve
desbaraten esa mierda, yo llegué aquí primero que ustedes, por el otro y para que no me pille, me le salí por detrás, por la otra
qué no me sacaron cuando llegaron. Yo al ir a recibir una vaina, puerta de allá y salté la tapia, fui y les avisé. Pues les cogieron
que yo sea como un contratista o administrar una vaina, yo tres lápidas de mármol blanco".
tengo que ver qué personas hay ahí, para yo poder recibir la
vaina. Ustedes recibieron esto y sabían que yo estaba aquí, por "Bueno, otro día yo siempre salgo por la tarde, por ahi a las cinco
qué recibieron esto, yo al recibir una vaina digo yo voy a trabajar salgo y después de que cierran salgo a dar vueltas y encontrarm e
y no puedo recibir a ese señor porque voy a administrar eso. Yo lápidas de mármol, de bronce, todas arrancadas, entonces yo
llegué primero que ustedes, tienen que irse primero ustedes que salgo y sabe qué hago, digo: «Supervisor o celador, en tal parte
yo»". hay una lápida arrancada, vayan y la traen para acá, porque se
1 la roban y después dicen que es un())>".
"Entonces, me sacaron todo para la calle y me le metieron
candela a todos estos ranchos, y cuando vengo estaban ardiendo "Y más de uno he sacado yo de aquí a la una, dos o tres de la
y yo me reboto porque me han quemado un poco de vainas, la mañana. Yo estoy aquí, cuando oigo seis manes que se metieron
cama... Las cobijas y un poquito de ropa me la sacan para la calle, por ahí, dicen: «Quiubo, ya no falta si no uno». Digo <(Faltan dos
el resto todo me lo han quemado, material, todo. Entonces claro porque aquí estoy yo». Les digo así, entonces ~ lo que les digo
le digo a la mujer «Métame toda esa mierda y que me toque a la que <(faltan dos porque aquí estoy yo))' esa gente casi se mata
142 EL CeMI!NrE!uO CENTJW.: BoGoTÁ. LA VIDA U'R.BANA y LA MUEnE 143

corriendo por ahí pa' allá. Eso mientras yo conseguía la cicla y Mejor meterle candela para que se acabe de una. A lo que
en seguida fui a avisarle a los celadores. Cuando ya vinimos acá, arrumé los cajones fui y cogí a cada uno y los paré así, levante,
ya la mayoría de la gente iba saliendo por la tapia. Otra vez me levante vamos para allí y paré el otro acá y me los traje así juntos:
voy a traer agua a la una de la mañana, cuando oigo por el lado vamos para la candela, sí, a las doce de la noche yo solo".
de allá un gentío, digo yo: «Son los muertos,.. Les digo a los
celadores «<iga, cómo dejaron entrar esa gente», como unos "Y cogí éste que viene del otro lado, que viene importada, ésa
treinta y nadie se había dado cuenta. Eran como estudiantes y viene en lámina. Éste que viene de Estados Unidos con la chapa
todos venían directamente al cuartico donde guardan los restos. para cerrarla acá, ésa viene en lámina, es un ataúd en lámina que
Yo corrí y le avisé a los celadores, entonces ellos con ese miedo, viene sellado como una lata de sardinas, entonces no le entra
dígarune, sin un arma ni nada, entonces yo les deáa: .ciQué va, aire por ninguna parte y cuando sale ese animal, eso sale La carne
vamos es p' alante!, estamos aquí desde que está uno está es de echando aguasangre, oiga, como..., como caucho. Tuve que
celador, ellos creen que uno lleva algo y ellos no, apenas escon- amontonarlos así y quemarlos y comenzaron esas tripas a írseles
inflando mano. Yo no yo no me daba miedo".
diéndose. iVamos es pa'lante hombre, que miedo ni que hijue-
puta, si le toca uno morirse se muere, pero uno tiene que estar "Para qué le voy a negar que le doy a la pipa136, yo soy un tipo
donde vive» como les digo yo". que no soy acelerado, que no voy a acabar con lo que tengo, yo
tengo mi televisor, mi grabadora, beta, de todo y antes voy a
"Ay mano, yo tengo mucho que contarles. Aquí me ha tocado
conseguir más. Sí, porque yo no voy a acabar con lo qu e tengo.
ver mucha alma mano, aquí cuando era el basurero, hubo un
Uno tiene que tener algo para más tarde. Antes vienen a que les
tiempo en que eso era una puerta, aquella era una puerta
preste la bicicleta y ahí tengo otra. Tengo mi televisor, grabadora,
grande. Esa puerta la tumbaron los carros de la Ems y entonces
de todo, herramienta de todo... Luz tengo también, yo puse luz,
cuando eso se quemaban los cajones. Y una noche yo voy con
vea a todo lado pongo bombillos de todo, tengo bombillo, allá,
un cajón así, tenía el vicio de amontonarlos a las 11 o 12 de la
allá, en la cocina, en todos lados".
.'
1
noche y yo cogía y me echaba los cajones a la espalda y como
no había puerta, claro la gente que me espiaba les daba miedo "Una papeleta me dura, póngale, yo compré una papeleta... una,
pues miraba para adentro y veía un cajón andando y, una noche máximo dos, yo no me gusta tener más porque para qué. Si yo
yo llego como a las once ·de la noche y comienzo a arrumar era un tipo muy vicioso y. lo que conseguía me lo gastaba. En
cajones. Habían como cincuenta cajones, entonces comienzo a cambio yo ahora no, yo cojo una papeleta y digo bueno, me voy
arrumar cajones y llego y me echo un cajón así al hombro, así a a fumar una y si me vale dos mil tengo que sacarle producido
la espalda y comienzo con él así, cuando pasa una señora ahí y tres mil, cinco mil, o diez mil o quince mil o veinte mil pesos más,
dice: «Ay, dios mio un alma en pena, un alma en pena». Esa porque sé que estoy invirtiéndole. No, yo no me asusto137, yo
señora salió por ahí que se cagaba de miedo, mientras que yo me la fumo para sacarle provecho. Ahorita compré dos papele·
salí ella se fue al CAJ y vinieron los poliáas y dijeron: «LQtté ticas desde por la mañana, vine y lavé otros esqueletos con gas.
pasó?». «No pues que yo estoy arrumando los cajones, yo era el
que iba con un cajón al espinazo». «lEs que a usted no le da
miedo?>>. «Miedo de qué>t". 136 El basuco es fumado en cigarrillos o usualmente en pipas fabricadas con papel
aluminio.
"Otra vez botaron dos mumias (momias) dos viejitos y yo como 137 El susto es la voz más común para hablar sobre el basuCQ y se asocia a la paranoia
es que los botan ahí hermano, esto para qué, esto es una basura. que produce su consumo, la sensaóón se conoce como embale.
·•.

144 EL C EMENTEIUO CEN!"RAL: 80COTÁ, !A VIDA URBANA Y [A Ml1I!RTl! SECUNDA PAJm! 145

Otros esqueletos me valen cien mil pesos y las dos papeletas me turno a usted~>. Pongo la mesa allá adentro y comienzo en la
costaron cuatro mil pesos. Vmo otro man, que le lavara otros calva... Hay veces amontono tres cuatro cabezas, bueno, dejen
dos, ya los tengo en agua, ya Jos tengo listos y todavía no he . su alegadera ustedes aJ\!, déjenme trabajar. Yo solo a la una o
acabado esta papeleta. Ya uno los años, ya lo coge uno como por dos de la mañana engancho una calavera y le pongo acá unos
deporte, como si usted tenga un vicio del cigarrillo y que ya bombillos, vea, voy a ponerles luz para que no les dé frío ni nada.
usted muera alcoholizado. Usted con dos o tres aguardientes se Vea ahí tengo dos, allá tengo otros dos. Éste es para mañana, allá
t emborracha, en cambio yo con dos pipazos, con dos papeleticas, hay otros para mañana, éstos si son para el sábado. Entonces yo
J con eso tengo, sí, vea.... me meto un pipazo, lo parto en dos y no, yo no me da miedo de eso. En cambio aquí hay mucha gente
me pongo a hacer algo". que le da mucho miedo".
ii'
1
"Y con plata en el bolsillo. Otro vea pum, pum138, arranca: no, "La muerte es un descanso para uno, yo digo que cuando esté
[ yo no. Y así tenga lo que tenga, yo no voy a empeñar mi radio, muerto voy a reencarnar en un búho y me vengo a vivir en un
!· mi herramienta, mi televisor que m e ha dado lo que sea, yo no hueco en el Cementerio. Porque uno puede reencarnar en cual-
f me da por eso, sí. Pero a yo la salud nunca me ha jodido mano, quier animal y la felicidad de uno es morir uno sin nada. Usted
que una enfermedad, que una infección, yo no mano, ya la donde no tenga nada menos sufre para morir y más va a gozar,
constitución de uno. Ya a mí ni los moscos se me arriman, si ve el tiempo que esté sufriendo es por lo que usted va a dejar en
no se me arrima un mosco. A ustedes los tienen azotados". este mundo"139•
"Había unos ñeros que cocinaban con los carranchos, sí, cocina-
ban con leña de muerto, yo si no pude acostumbrarme a eso.
Eso huele muy a feo la leña de los cajones, meterle candela a un
cajón de muerto. Yo primero cocinaba con leña de cajones de
guacales donde empacan, no yo n o. Con leña de los cajones
cocino los muertos que lavo, yo ya tengo mi estufa, tengo
eléctrica, tengo de gas, y tengo de gasolina".

"Yo hice mi rancho con madera de muerto, con madera de


cajones todo. La mayoría tiene... vea esas tablas de allá, son
cajones de muerto. Qué miedo ni que nada, el que se murió se
acabó. Me da más miedo salir a la calle que estar aquí, yo duermo
con tres, cuatro esqueletos, por aquí lavándolos, porque tengo
que lavar unos, vea hay tengo secando dos".

"Yo los lavo a 50 mil pesos para la universidad. Yo los cojo por
la noche y los calveo y les digo: «Póngase pilas que le tocó el
139 En la actualidad se desarrolla como parte del Plan Centro, el proyecto de cam·
biar la fisionomia del Cementerio e incluso algunos hablan del cierre inminente
de su parte occidental, lugar donde habitan Los Pitufos. La valorización por el
138 El fonema "pum, pum, pum" se asocia a la palabra pistola, también utilizada para proyecto de construcción de un puente en la carrera 20 gara convertir la avenida
denominar el basuco. 26 en una vfa rápida, ya fue cobrada.
A MANERA DE CONCLUSIÓN

Nuestro trabajo se ha centrado en las formas en que se


constituyó el espacio del Cementerio Central primero y las
maneras en que ha sido interpretado por los habitantes urba-
nos después. En este proceso observamos la producción de
unos códigos concretos de segregación social por parte de las
élites republicanas, asociadas a sus necesidades de prestigio
y distinción y que reproducían las costumbres funerarias de
la éyoca colonial.
Unicamente en la segunda mitad del siglo XX. cuando se abrió
paso una concepción aséptica y mercantil de la muerte, las élites
abandonaron el Cementerio y comenzaron a enterrar a sus
muertos en los jardines en las afueras de la ciudad. Entre tanto
los grupos populares adquirieron una mayor importancia en la
dinámica del Cementerio Central e interpretaron los espacios
y los monumentos que heredaron de las élites, en función de
su percepción de la muerte y sus necesidades concretas. Su
mayor cercanía e indefensión, con respecto a la muerte, hacen
más sensibles a los grupos populares para utilizar fórmulas
subjetivas de manipulación de la realidad social, por las cuales
las personas se comunican e interactúan con toda suerte de
personajes y fuerzas imaginarias presentes en el Cementerio, las
cuales pueden interferir en su vida. Por eso la experiencia vital
de estos sujetos se encuentra imbricada con la muerte y el
Cementerio en el centro de la ciudad.
Ahora bien, este trabajo ha surgido como parte de una in-
quietud por integrar la perspectiva cultural al estudio de las
problemáticas urbanas, mostrando canales diferentes en que se
pueden expresar el poder o el conflicto social: la muerte es un
lugar privilegiado para observar la forma como se diferencian
los grupos sociales. En la actualidad apenas ha comenzado la
148 EL CEMENTERIO CEN"J'RAL: BocoTA, U VtOA URBANA Y LA MUEBr1! A loiANEltA 0€ CONCLUSIÓN 149

exploración de este tema en Colombia por parte de sociólogos, Los muertos no le temen a la muerte, "'La muerte es un
psicólogos, antropólogos e historiadores. En los centros univer- problema de los vivos..." 141• Preguntarse sobre ella como fenó-
sitarios de Bogotá, la tanatología ha captado la atención de un meno cultural y psicológico es interrogar sobre los temores en
regular número de estudiantes y esto se ha reflejado en la nuestra sociedad, que no es ~tra cosa que llamar la atención
elección de los temas para las tesis de grado. sobre las condiciones de la vida misma. Si el poder y los conflic-
Sin embargo, son muy pocos los trabajos publicados sobre la tos por el poder están en los lugares menos esperados, no se
materia que ocupa la atención del presente libro,lo cual indica debe dudar que la investigación sobre la muerte pueda ofrecer
la escasa tradición y madurez de los desarrollos de la tanatolo- nuevos elementos para comprender nuestra realidad, para de-
gía en Colombia. Es notorio que nuestro texto es solamente una safiar los fantasmas que nos persiguen a nivel colectivo e indi-
provocación, un intento por aportar algunos elementos que vidual.
permitan la profundización de la investigación sobre las formas
socialmente articuladas como se percibe la muerte en Colom-
bia.
Pero la intención no fue concebir la muerte como un tema
independiente o autónomo en el campo de los estudios sobre
• la cultura. Por el contrario, nuestro deseo fue pensar esta inves-
tigación en tanto problema histórico que se relaciona con la
política, la economía, la religión y con cada parte de la realidad
colectiva, poniendo de presente algunos conflictos y procesos
sociales.
La muerte, en cuanto fenómeno aprendido, hace parte de
la existencia de los hombres y es en esos términos en los que
se debe estudiar, en relación con las inquietudes que nos
traduce la sociedad actual y las angustias de nuestra propia
vida.
Sabemos que los investigadores sociales no sólo se acercan
a la muerte y a los cementerios por interés epistemológico,
sino por los temores que afrontan como personas en su
propio tiempo histórico. La culpa por la muerte, el deseo
mismo del crimen de otros o de los seres queridos puede
representar un elemento que subyace en los más puros inte-
reses tanatológicost 40•

140 Elfas, úz soledad, pp. 50-51. 141 Elías, La soledad, p. 10.


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